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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Fri, 10 Apr 2026 21:25:52 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Antonio Caballero | Blogs El Espectador</title>
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        <title>La falta que hace Antonio Caballero (Parte 1)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-falta-que-hace-antonio-caballero-parte-1/</link>
        <description><![CDATA[<p>Antonio Caballero, escritor, periodista,  caricaturista y hasta poeta, tendría 79 años pero murió de 76.  Huérfanos quedamos sus lectores el 10 de septiembre de 2021. En cada escrito le  sobreviven su alma y su pluma exquisitamente cáustica, corrosiva. Una vez se confesó ladrón de libros.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-contrast-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-1026d375afe70006e4cd2af8e438137e">Foto: <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-32e55877de62652a7fd2eb8623b05e5b">“La inautenticidad es lo único verdaderamente auténtico en Colombia, Somos eso (…) Hablar mierda es lo más auténticamente colombiano que hay”. <strong>(Antonio Caballero, <em>Sin remedio</em>, página 92).</strong></p>



<p>Hay escritores que no deberían morirse, porque su pluma es esa luz que encandila un mundo a oscuras, incluso si hace buen sol, incluso si uno no está de acuerdo con todo lo que escriben. Pero quizás no necesitemos a un Antonio Caballero resucitado, porque sus columnas se pueden leer hoy como si las hubiera escrito esta mañana y no hace 20 o más años, porque resultan vigentes en este impetuoso presente, que también fue un presente alocado en el pasado. En eso consiste la inmortalidad. </p>



<p>Dichosos lo que se tomaron un whisky con él y dichosos lo que charlaron con él a palo seco. Los demás nos conformamos con el placer de conversar con sus libros y sus columnas. </p>



<p>Fue un intelectual genuino en un país donde hay menos intelectuales de lo que uno quisiera y donde algunos se creen intelectuales sin llegar ni a <em>intelectualoides.</em> En esta época, donde los periodistas parecen más importantes que las noticias que dan, Antonio Caballero es ese espejo donde deberían verse quienes viven del oficio de informar. Su tan comentada timidez es virtud en esta hoguera de vanidades, figurines y presumidos. Más que tímido o temido, fue incómodo para los poderosos, nunca disimuló la alergia que le causaban. Cantó la tabla cuando quiso y a quien quiso con elegancia gramatical; acaso un caballero con todas sus letras. </p>



<p>Me pregunté ¿Qué habría dicho Antonio Caballero sobre la reciente discusión entre <a href="https://cambiocolombia.com/los-danieles/un-turbio-horizonte">Daniel Samper</a> (papá) y el escritor barranquillero Giuseppe Caputo?</p>



<p>El primero, miembro de la Academia Colombiana de la Lengua desde 2016, cuestionó al segundo, profesor de la Maestría de Escritura Creativa en el Instituto Caro y Cuervo, por usar la expresión ‘Queridxs postulantes’ en un comunicado interno, reprochándole por utilizar <em>“un ridículo, minoritario y forzado plural con x”. </em>Caputo no se quedó callado. Escribió una<strong> </strong><a href="https://cambiocolombia.com/los-danieles/abrir-la-lengua-abrir-la-vida">columna </a>en la revista <em>Cambio</em> –donde Samper papá publicó la suya- defendiendo su punto.</p>



<p>Dice Caputo: <em>“…el debate sobre este lenguaje evidencia que la lengua es racista, clasista y excluyente porque la experiencia humana es racista, clasista y excluyente; que el masculino genérico se explica porque el hombre acaparó todos los espacios de visibilidad; que la lengua es un correlato gramatical de un ordenamiento social patriarcal; que, con las luchas por los derechos y por la igualdad, se tiene que dar un cambio lingüístico; que la realidad se cambia haciendo política y la política se hace con la lengua; y que el lenguaje incluyente no pretende ser gramática, sino que pretende ser un cambio social y cultural”.</em>&nbsp;</p>



<p>Y añade Caputo: <em>“Así como la vida de las maricas, de las personas no binarias y de las personas trans no se debate, el uso de las letras e y equis tampoco —ya no: ya ha sido amplia y larga y paciente la discusión—. Esas letras por fin están aquí para corporizar en la lengua a las personas que siempre —siempre— hemos estado aquí: no es, como suele decirse ridícula y fóbicamente, ´una moda´”.</em> </p>



<p>Lo que opinaba Antonio Caballero lo dejó dicho en una columna que publicó en el diario español <a href="https://elpais.com/diario/2007/04/02/cultura/1175464804_850215.html">El País</a> hace diecisiete años: (<em>La lengua de los políticos</em>, 1 de abril de 2007)</p>



<p><em>“… el futuro pinta todavía más negro, a juzgar por el llamado Congresito de la Lengua que se realizó en Medellín entre la reunión de las Academias y el Congreso de Cartagena, bajo el lema&nbsp;</em><em>Los niños y las niñas tienen la palabra.&nbsp;Un lema que, en sí mismo, es una puñalada por la espalda al genio propio de la lengua española. Porque en otras esa reverencia ante la corrección política de género puede tener algún sentido: boys and girls, o filles et garçons. Pero en español no sólo resulta pleonástica sino, sobre todo, ñoña: el pecado que no tiene perdón”.</em></p>



<p>Es decir, Caballero pesaba lo mismo que Samper Pizano, y yo estoy del lado de ambos, entre otras cosas porque no creo que una equis por sí misma arregle un mundo plagado de tanta inequidad e iniquidad. Si queremos un mundo incluyente, hagamos que caiga la justicia sobre quienes discriminan, escribamos buenas historias donde quepamos todos, contemos los dramas de aquellas personas a quienes la Historia ha querido dejar por fuera, denunciemos a través del periodismo y la literatura todo lo malo de los sistemas políticos que nos gobiernan, pero no forcemos la lengua ni el lenguaje porque qué culpa tienen del mal comportamiento de los hombres (que, por supuesto, incluye a las mujeres y a todos los género habidos y por haber).</p>



<p>Transformemos la mente y el corazón, no el lenguaje. Por si solos, tanto el lenguaje como la lengua, con sus vocales y sus consonantes, se hacen entender, y por eso el dicho dice con mucha razón lo que dice: <em>a buen entendedor, pocas palabras. </em>Si yo, por ejemplo, me refiero a todos mis lectores, no creo que toque cambiar una O por una E (<em>Todes</em>) para que los demás se sientan incluidos. Todas las personas saben que me refiero a ellas cuando escribo, y no escribo pensando si mi lector se acuesta con equis o con ye.</p>



<p>Una novela y una columna de prensa terminan pareciéndose en algo: tratan sobre la condición humana, una y otra pueden servirle a uno como lector para escarbar en sus adentros;  las buenas columnas de Antonio Caballero sirven para ver de qué estamos hechos, nutren por su vasto conocimiento y el dominio del lenguaje, más allá de las malquerencias o las bienquerencias del columnista que fue.</p>



<p>Caballero fue un gran lector, también poeta -aunque de eso poco se ha hablado- y además se confesó ladrón de libros. <em>“Yo mismo, de joven, aprendí a leer robando libros de bolsillo en las librerías bajo la advocación moral de André Gide”</em>, confesó en 2005. Y por lo tanto, no tuvo problemas en prestar los suyos o conque uno desapareciera de su biblioteca. Por mi parte, creo que a nadie deberían meter a la cárcel por robar libros si los roba por la necesidad de leer, como el que roba para no dejarse morir de hambre, porque la pobreza debería ser un crimen contra la dignidad de las personas pero las ansías de leer jamás. Por lo pronto, no me he robado nada, aclaro. </p>



<p>Quisiera creer que la palabra escrita y la palabra hablada salvarán al mundo. Pero no ha ocurrido hasta ahora. Desde el momento mismo en que los seres humanos soltaron la lengua, debieron empezar nuestros problemas. Es decir, lo que debería servir para nuestro entendimiento y acercamiento, ha servido para la ofensa y el distanciamiento… en cualquier época, no exclusivamente en ésta. Llevamos centurias cabalgando a lomo de libros y no creo que, en lo colectivo,  seamos mejores seres humanos.</p>



<p>Los libros nos salvan de manera individual, eso sí; incluso hacen mejores personas a las personas, pero no podemos aspirar a más. Un mundo justo seguirá siendo la eterna utopía, el sueño de los ilusos; yo entre ellos. Por eso, tengo un píe en la realidad y el otro pie en la literatura, menos mal; es prácticamente imposible vivir cuerdo de otro modo. </p>



<p>Mientras unos usan la mata que mata para evadirse, hay quienes alcanzamos el mismo efecto embriagándonos de literatura, todos los días; a mí, donde me cojan las ganas. <em>“Los libros existen para ser leídos, y no para ser adorados”</em>, decía Antonio Caballero, quien escribió uno en clave de novela, <em>Sin remedio</em>, donde están su prosa, sus versos, su introspección, la autopsia con cortes finos que le practicó a nuestra sociedad. Era poeta, aunque de eso nadie habla, como ya se dijo. Uno de veinte poemas suyos empieza así: <em>&#8220;Las cosas son iguales a las cosas / Aquello que no puede ser dicho, hay que callarlo&#8221;. </em>Aunque él no se calló nada.</p>



<p>Como un antojo previo a la siguiente entrada del blog, compartamos estos bocados.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Frases memorables de un pesimista irredento, sacadas de <em>Sin remedio, </em></strong>su única novela.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>“Una poesía es como cuando uno no sabe qué decir, y lo dice”.</em></li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“Debe haber otra vida. No puede ser posible que todo sea esta misma mierda”.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“Uno sale de la casa con el día predestinado. Lo que le va a pasar le pasa”.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“No hay que tenerle miedo al ridículo”.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“La poesía no sirve para nada, mijo. No sirve para poseer lo que se desea. A lo sumo, para remplazarlo”.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“Como San Agustín, dame la virtud, Señor, pero todavía no”.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“¿No podía hacer Dios un mundo en el que no existiera Bogotá?”</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“Había olvidado como es la gente de fea y de numerosa. El mundo es como es”.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“¡Salvo mi corazón, todo está bien!” (Página 338, referencia a “Poema con una salvedad”, de Eduardo Carranza, poeta colombiano, </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“La poesía amasa a las fieras”.</li>



<li></li>



<li>&#8220;No se escoge la muerte: a ella se llega acorralado por la propia vida&#8221;.</li>
</ul>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-062a785b0b8df4ef598c7a1d9a4683b9"><strong>Próxima entrega: La falta que hace Antonio Caballero (parte 2) 40 años de <em>Sin remedio</em>)</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=103539</guid>
        <pubDate>Thu, 25 Jul 2024 12:24:46 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/24195422/Antonio-Caballero.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La falta que hace Antonio Caballero (Parte 1)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <item>
        <title>Volvamos al Frente Nacional pa´que se acabe la vaina</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/volvamos-al-frente-nacional-paque-se-acabe-la-vaina/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hace 50 años se puso fin al Frente Nacional (1958-1974), y hoy una figura así, pero con alcances altruistas, podría ser útil para poner fin a la polarización y sacar al país del atolladero en que lo metieron los políticos y sus partidos. ¿O somos una nación bipolar y sin remedio?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-a0ddd1cc32d5f00192d8e137fca030ab"><strong>“Los tiempos están cambiando. La gente toma en serio a los comediantes y se ríe de los políticos”:</strong> Will Rogers, actor gringo.</p>



<p>De la burla, uno que otro político se salva. </p>



<p>El título de esta columna era otro: “¡Al diablo los expresidentes!”. Recapacité: prefiero lanzar una propuesta que, a primera vista, me hará ver como alguien políticamente incorrecto: crear un Frente Nacional adaptado a los tiempos modernos. Ya desmenuzaré el asunto, porque toca primero hablar de los exmandatarios.</p>



<p>Me da el patatús cada vez que alguno de ellos salta a las primeras páginas de los periódicos con sus recetarios salvadores; tuvieron el sartén por el mango y no hicieron mayor cosa para sacar al país del atolladero, aplazando reformas necesarias y premiando con cargos en el exterior a funcionarios enlodados.</p>



<p>Tenemos que aguantarlos hasta que se mueran. Ninguno de los vivos aprendió de Belisario Betancur, que se encerró a leer poemas en Barichara mientras Dalita hacia figuras de barro, pasando de agache ante la historia, que todavía no olvida la responsabilidad política del “poeta de Amagá” en el Holocausto del Palacio de Justicia.</p>



<p>Iván Duque, que anda en campaña por el puestico de Secretario General en la ONU, se les adelantó a los demás expresidentes y propuso una “gran alianza nacional republicana”. </p>



<p>—¿De qué me hablas, viejo? </p>



<p>Le puso apellido y todo para parecer original. Como no nos volvimos Venezuela, hay nuevos estribillos: la <strong>“democracia está amenazada” y “golpe a las instituciones”; </strong>en consecuencia, propuso la unión de la centro-derecha de donde debería salir<strong> “quien puede representar una verdadera alternativa&nbsp;a toda esta catástrofe”. </strong>Sólo le faltó el acompañamiento de su guitarra. Bla bla blá. </p>



<p>El doctor Duque no explicó si la catástrofe a la que se refiere abarca a los gobiernos anteriores, incluido el suyo, que, por supuesto, no estuvo exento de escándalos, aunque se sabe que los políticos tienen el don de la memoria selectiva. &nbsp;</p>



<p>Petro es el Satán a vencer y la Derecha el Dios Salvador. Quieren mostrar al primer gobierno de izquierda con mezquindad sin reconocerle medio mérito, pasando por el alto el hecho de que si bien este ha sido un gobierno improvisador en unos aspectos y falto de rigor gerencial en otros, la oposición  parece una figura decorativa más, con sueldo de nuestros impuestos, oponiéndose a todo porque sí, como único argumento. </p>



<p>Sin propuestas, la Derecha colombiana se volvió experta en marchas: salen los domingos y le gritan al viento <em>“Fuera Petro”</em>. &nbsp;Y en efecto, las palabras se las lleva el aire sucio de nuestras contaminadas ciudades. No creí que viviría para verla midiendo calles y arengando. Los ricos marchan para defender privilegios y los pobres marchan para exigir derechos. Es lo que entiendo.</p>



<p>La “gran alianza nacional republicana” (ojalá ese no sea el nombre de un nuevo partido político), debería servir no para privilegiar a unos partidos, si no para embarcarnos en un nuevo proyecto de país, porque a este lo dejaron maltrecho por todos los exabruptos y corrupciones acumuladas a lo largo de gobiernos y desgobiernos.</p>



<p>Hagamos un nuevo Frente Nacional, pero no para que los partidos Liberal y Conservador (con sus derivaciones) se repartan el poder y los puestos cada cuatrienio, que fue la fórmula utilizada de 1958 a 1974. En esos dieciséis años mandaron Alberto Lleras Camargo, Guillermo León Valencia, Carlos Lleras Restrepo y Misael Pastrana. Liberales y conservadores se juntaron en un pacto para sacar del poder al general Gustavo Rojas Pinilla, marcando además el fin (entre comillas) de la violencia bipartidista. Digo entre comillas, porque en realidad el Frente Nacional consolidó la violencia al excluir a otras vertientes ideológicas, siendo esa la génesis del conflicto armado y las guerrillas que se mantienen hasta nuestros días.</p>



<p>Lo sostiene el historiador Jorge Orlando Melo en un amplio ensayo para la revista <a href="https://cambiocolombia.com/imaginar-la-democracia/democracia-en-colombia-y-sus-momentos-criticos">Cambio</a>: “… <em>desde el siglo XIX, este sistema político ha sido muy limitado por la existencia de una gran violencia y porque ha sido una ‘democracia de las oligarquías’”.</em></p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-e82b29fffdd06fb4696a284346493be1"><blockquote><p><em>“…liberales y conservadores, que se habían enfrentado a sangre y fuego pero estaban en muchos asuntos de acuerdo, se repartían constitucionalmente el poder, elegían un congreso paritario y alternaban la ocupación de la presidencia de la República, al menos hasta 1970 en las normas, pero hasta los noventa en la realidad”: Jorge Orlando Melo, historiador.</em></p></blockquote></figure>



<p>El nuevo Frente Nacional, desde mi ilusa posición de opinador, debe servir para que puedan gobernar, equitativamente, la Izquierda, la Derecha y el Centro (sobre el cual mantengo mis dudas). Cuando los unos gobiernen, los otros se irán a representar al país en cargos diplomáticos (embajadas, consulados, lo que caiga), y legislarán decorosamente. Y viceversa. Ganaría el país y ellos, felices, podrían seguir mamando de la teta pública, que es lo que alimenta la voracidad de nuestra clase política.</p>



<p>Se requiere un acuerdo nacional donde estén representados los ciudadanos y los distintos idearios políticos para sacar lo mejor de cada uno. Un acuerdo donde si caben los expresidentes, también deberían caber los intelectuales, la academia y las organizaciones sociales. Un acuerdo que sirva para poner fin a los apedillazgos que tanto han contribuido a la polarización (hoy Uribe-Petro, dos siglos atrás Bolívar-Santander). Se debe permitir el natural relevo generacional, no partidos políticos con geriátrico propio, y se deben robustecer los partidos políticos, la Izquierda, la Derecha y el Centro, aunque este último, para el caso colombiano, me sigue pareciendo un embeleco que encontró su excusa en la polarización, y tras el escándalo de corrupción que implosionó al Partido Verde demostró ser más de lo mismo. Quizás sea hora de revisar a qué se refería Tony Blair con la “Tercera vía”.</p>



<p>Un acuerdo nacional para unir a este país fragmentado en lo social y en lo geográfico, porque &nbsp;a veces tiene uno la impresión de que somos dos países dentro de uno, o un país con dos personalidades irreconciliables, sin cura para el paciente bipolar que somos; una nación desconectada de sí misma porque hasta  sus vías terciarias  no son más que trochas intransitables.</p>



<p>Petro acertó al hablar de un acuerdo nacional al principio de su mandato y erró al sacar del gobierno a figuras progresistas como José Antonio Ocampo o Cecilia López. No incluí a Alejandro Gaviria, porque dentro y fuera del gobierno, demostró ser el más desleal, lo que en política es doble pecado: imperdonable e impresentable. Otro representante de ese Centro que no termina de cuajar. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>¿Será capaz el presidente Petro de unir a una Izquierda que cree ingenuamente que podrá retener el poder cada quien tirando por su lado? </p>



<p>Es un momento difícil, no solo por la ausencia de figuras de peso, sino porque en el ambiente se siente el hartazgo por los políticos, como el que siente Ignacio Escobar, el protagonista de &#8220;<em>Sin remedio</em>&#8220;, la única novela que dejó escrita Antonio Caballero, quien dibujó con ironía a la burguesía bogotana de los años 70s, pero sobre todo al país sin remedio que somos desde entonces.</p>



<p>En ese universos sin estrellas, o con estrellas estrelladas, no es descabellado pensar que la Derecha termine entregada a la aspirante Vicky Dávila, lo que, de suceder, solo demostraría que en Colombia los partidos tradicionales sí están debilitados, sin “ideas ingeniosas” como cuando eran <em>amiguis </em>repartiéndose el pastel. Lo dijo el poeta <a href="https://open.spotify.com/episode/1hV6xyx2WsPEYFuFNb4zzA?si=C0b4ZzjyRBi7gAc_3HZVMQ">Eduardo Escobar</a>: <em><strong>“en Colombia todos los conservadores son liberales y los liberales godos”.</strong></em> Traduzco: Harina el mismo costal. Se alían ellos para beneficiarse ellos. Lo malo de la rosa es no pertenecer a la élite. ¡Devuélvanle la dignidad a los partidos! </p>



<p>(Paréntesis largo: Seguimos sin saber cuál fue el objetivo de la arenga de Vicky Dávila contra el presidente Petro en la Asamblea de la Asobancaria, reunión que se supone es de banqueros, no de periodistas. Llamó a defender la prensa libre, mismo discursito que usó cuando el CPB le dio en febrero de 2024 un premio de periodismo por una investigación inconclusa, que nadie le prohibió publicar. ¿Será esa la estrategia del grupo Gilinski para tantear el terreno para una posible candidatura de su pupila? Después de referirse a los pobres, la periodista-candidata dijo que <em>“vivía exclusivamente de su salario, que era muy bueno&#8221;</em>, pero no me queda claro si les enrostraba el sueldo a los pobres o a los ricos empresarios que la escuchan exultantes. A lo mejor, quería contarnos que usa chimenea en vez de ruana para el frío).</p>



<p>Con unos partidos políticos desprestigiados, todos quieren asegurarse una buena pesca en 2026. ¿No es lo que hace Andrés Pastrana cada cuatro años? Desde que salió de la Presidencia (con la vergüenza a cuestas por un proceso de paz fracasado donde <em>Tirofijo</em> lo dejó, literalmente, hablando solo), se ha dedicado a vivir con su Nueva Fuerza Democrática en la luna de miel burocrática con los gobiernos de turno (menos el actual). Ya debe estar pensando qué negociar de aquí a Elecciones, si termina de cocinarse la “gran alianza” que le propone Duque a la Derecha. Revolvemos los ingredientes y nos sale otro partido: Nueva Fuerza Burocrática.</p>



<p>Insistiré en lo de un nuevo Frente Nacional. La utopía es el sueño de los ilusos, lo acepto. Idealista irremediable como soy, seguiré soñando despierto porque la política debería servir para algo distinto que llevarse al país por delante.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=101990</guid>
        <pubDate>Sun, 16 Jun 2024 11:54:56 +0000</pubDate>
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