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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sat, 24 Oct 2026 23:12:27 +0000</lastBuildDate>
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	<title>andrea villate Archives | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Cinco cosas que me llevaría a otra vida</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/cinco-cosas-que-me-llevaria-a-otra-vida/</link>
        <description><![CDATA[<p>Dicen que una de las grandes incertidumbres de la existencia es saber qué hay más allá. Sobre la reencarnación, nadie tiene una prueba absoluta; al final, todo se reduce al terreno de la fe y de las creencias personales. No hay certezas científicas, solo caminos que cada quien elige transitar. Juguemos un rato a la [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Dicen que una de las grandes incertidumbres de la existencia es saber qué hay más allá. Sobre la reencarnación, nadie tiene una prueba absoluta; al final, todo se reduce al terreno de la fe y de las creencias personales. No hay certezas científicas, solo caminos que cada quien elige transitar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Juguemos un rato a la hipótesis: Imaginemos que sí existe. Que nos toca arrancar otra vez de cero en otra vida, pero que nos dejan empacar cinco cosas, bien guardadas en la mente y en el corazón para que tengamos presente en la otra vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pensando en esto, y haciendo el ejercicio de mirar mi propia vida hacia atrás —porque dicen por ahí que la vida se vive hacia adelante, pero solo se entiende mirando hacia atrás—, me di cuenta de cuántos dolores de cabeza y sufrimientos innecesarios me habría ahorrado si hubiera tenido claras estas cinco cosas desde más joven.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que, si me dieran la oportunidad de volver a empezar, no dudaría en llevármelas conmigo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>1. Romper con el mito de la media naranja</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos han vendido la idea de que la vida en pareja es una especie de meta obligatoria, el casillero que hay que marcar para estar “completos”. Mucha gente tiene un miedo paralizante a estar sola. ¿por qué?&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La verdad es que uno puede estar perfectamente bien en solitario, en absoluta paz, y ser igual de feliz sin ese adhesivo social que nos impone compañía a toda costa. Estar solo no significa estar incompleto. A veces, aprender a estar bien con uno mismo es precisamente la forma de dejar de conformarse con cualquier compañía.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>2. La independencia económica es sinónimo de libertad</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablo, sobre todo, del dinero y de la economía propia. No depender de nadie financieramente es una de las formas más concretas de libertad. Tener con qué mantenerse, tomar decisiones sin que el bolsillo de otro sea quien las determine y saber que uno puede sostenerse por sí mismo cambia completamente la manera de vivir. Cuando uno tiene independencia económica, el timón de la vida lo maneja uno. Y punto.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>3. Ser un buen ser humano, en público y en privado</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La empatía y la sensibilidad hacia los demás son fundamentales. Para mí, son parte esencial del sentido de nuestro paso por la tierra. Que realmente nos importe otro ser humano. No se trata de quedar bien ante los ojos de los demás, sino de ser genuinamente coherentes: cuidar al otro, entender que el mundo no gira únicamente alrededor de nosotros y practicar la bondad incluso cuando nadie nos está mirando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque al final, lo que somos cuando nadie nos ve dice mucho más de nosotros que cualquier cosa que podamos mostrarle al mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>4. Hay gente que simplemente cumple su ciclo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A veces nos aferramos a personas o relaciones por pura inercia, costumbre o nostalgia. Pero la vida avanza. Si alguien sale de tu vida, se salió. Y ya. No pasa nada. El mundo sigue girando. No todo el mundo está destinado a ser amigo, compañero, pareja, vecino, para toda la vida. Hay personas que llegan, nos enseñan algo, nos acompañan durante un tramo y después siguen su camino.&nbsp; Y eso no es una tragedia.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunas relaciones terminan sin que nadie sea culpable, sin necesidad de convertir el final en una guerra y sin tener que cargar rencores para siempre. Cada quien sigue su camino. Y la vida continúa, más liviana.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>5. Cero sufrimientos tontos por relaciones,&nbsp; seleccionar mejor&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sean laborales, personales o familiares, las relaciones deberían sumar, no convertirse en un calvario. Claro que es lindo construir vínculos, cuidar a la gente que queremos y mantener buenos lazos. Pero una cosa es querer y otra muy distinta es vivir atrapado en el drama, la culpa, la angustia, la crítica, o las relaciones que terminan desgastándolo a uno por dentro.  Seleccionar bien a quién se le da confianza, amistad y cariño. Y si algo no es recíproco, next, a lo que sigue&#8230;.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Con los años uno aprende que no todo merece una batalla, que no toda discusión necesita una respuesta y que hay personas por las que simplemente no vale la pena perder la paz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y quizá esa sea una de las grandes lecciones de la vida: <strong>la paz también es una forma de felicidad.&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá por eso me gusta tanto este juego de imaginar una próxima vida. Porque, pensándolo bien, tal vez no se trata de saber si existe la reencarnación. Tal vez se trata de preguntarnos qué haríamos diferente <strong>si supiéramos que esta es la única vida que tenemos.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿De qué nos desprenderíamos? ¿A quién dejaríamos de intentar convencer? ¿Qué miedo dejaríamos de alimentar? ¿Qué relación dejaríamos ir? ¿a quién no soltaríamos? ¿Qué decisión tomaríamos por fin? ¿Y cuánto tiempo más seguiríamos posponiendo lo que queremos hacer?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez la vida no nos da la oportunidad de volver a empezar, pero sí nos da algo mucho más valioso: <strong>la posibilidad de darnos cuenta a tiempo.&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y una cosa más: Nada merece que nos preocupemos tanto&#8230;  poco a poco la vida siempre se va acomodando como debe ser. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que el mayor aprendizaje es mirar hacia atrás reconociendo cuánto sufrimiento pudimos habernos ahorrado si hubiéramos sabido antes lo que hoy sabemos. Lo bueno, es que ya lo sabemos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Y usted qué se llevaría?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si pudiera echar para atrás el casete, mirar su historia en retrospectiva y le dieran la oportunidad de llevarse solo cinco aprendizajes para arrancar otra vez, ¿cuáles serían? </p>



<p class="wp-block-paragraph">ANDREA VILLATE </p>
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        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133898</guid>
        <pubDate>Fri, 09 Oct 2026 19:00:05 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Cinco cosas que me llevaría a otra vida]]></media:description>
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        <item>
        <title>El único lugar donde no eres reemplazable</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/el-unico-lugar-donde-no-eres-reemplazable/</link>
        <description><![CDATA[<p>En el ajetreo de la vida moderna, es fácil perder el norte. Nos la pasamos corriendo, persiguiendo metas laborales, tratando de ascender en el trabajo, de ser los mejores. Y, en medio de esa carrera, a veces, dejamos en segundo plano lo que de verdad importa. Sí, el trabajo es importante. Nos da estabilidad, nos [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<h3 class="wp-block-heading">En el ajetreo de la vida moderna, es fácil perder el norte. Nos la pasamos corriendo, persiguiendo metas laborales, tratando de ascender en el trabajo, de ser los mejores. Y, en medio de esa carrera, a veces, dejamos en segundo plano lo que de verdad importa.</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, el trabajo es importante. Nos da estabilidad, nos ayuda a crecer profesionalmente y a sentirnos productivos. Pero, ¿qué pasa si un día faltamos? Unos días, unas semanas, o, si la vida nos juega una mala pasada, para siempre. Lamentablemente, la respuesta es simple: seremos reemplazados. Así de cruel y así de real. En el mundo laboral, los puestos no pueden quedar vacíos por mucho tiempo. La empresa necesita seguir funcionando, los proyectos deben continuar. Rápidamente, alguien más ocupará nuestro escritorio, nuestra silla, y se encargará de las tareas que nosotros hacíamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es aquí donde entra la reflexión: el mundo, a pesar de nuestra ausencia, seguirá girando. La vida no espera a nadie y todo sigue andando. Los trabajos se llenan, las responsabilidades se reasignan y la vida laboral sigue su curso. La persona que éramos en ese ámbito, puede ser reemplazada con facilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay un lugar, un único lugar, donde esto jamás pasará: <strong>la familia</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La familia es ese espacio sagrado donde nuestra ausencia crea un vacío permanente. Un hueco que nadie, por más que lo intente, podrá llenar. Si has vivido la pérdida de un familiar, sabes de lo que hablo. En el caso de Miguel Uribe, aunque su curul en el congreso fue ocupada rápidamente, el vacío que dejó en su esposa María Claudia, su papá Miguel Uribe Londoño, sus hijas e hijo, perdurará para siempre. No hay sucesor, no hay reemplazo. Lo mismo sucede con cualquier persona. Nadie puede ocupar el lugar de un padre, una madre, un hijo, una hermana, en el corazón de su familia. Ese vínculo es irrompible y único.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading"><strong>¿Qué es lo que realmente importa?</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">A menudo, nos distraemos con otras prioridades. El grupo de amigos en WhatsApp, los temas laborales que no dejan de sonar, las notificaciones de las redes sociales, el plan del fin de semana. Y, en ese torbellino, a veces demeritamos un mensaje de la familia, lo dejamos para después, como si hubiera algo más urgente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es crucial recordar que las amistades, aunque importantes, no son un sustituto para la familia. Los amigos pueden ir y venir, pero la familia está ahí. En las buenas y en las malas. En los momentos de felicidad y en las crisis más profundas. Es la red de seguridad incondicional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos entregamos a las redes sociales, buscando &#8216;likes&#8217; y seguidores, creyendo que la influencia digital nos hace irremplazables. Pero no es así. En el mundo de los influencers, si uno se va, llegará otro con un estilo similar, otra voz, otro activista que continúe la conversación. En Estados Unidos, tras el asesinato de Charlie Kirk, aunque su voz no será la misma, otros seguirán su trabajo. En las redes sociales, uno puede ser fácilmente reemplazable. Sin embargo, para sus hijos, su familia, su mascota, su pérdida es un vacío que nadie jamás podrá llenar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las personas realmente ocupadas lo tienen claro: su tiempo es valioso, por eso no lo desperdician en lo banal. Son las primeras en responder los mensajes de la familia, porque saben que esos son los verdaderamente importantes. Reconocen que las prioridades no son las notificaciones fugaces, sino los lazos que construyen a lo largo de la vida. Para ellos, el éxito no solo se mide en logros laborales, sino en la solidez de sus relaciones personales más íntimas</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, la próxima vez que te llegue un mensaje al chat familiar, detente. Date el tiempo de responder. Haz esa llamada. Visita a tus padres, a tus hermanos. Porque, al final del día, cuando las luces del trabajo se apaguen, y las notificaciones de los amigos dejen de sonar, cuando pases por una crisis, la familia será lo único que te quedará. Es el verdadero tesoro de la vida, y es invaluable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Valora a tu familia. Es el único lugar donde siempre serás irremplazable.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Andrea Villate</strong>&nbsp;–&nbsp;mavillateg@gmail.com</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sitio web&nbsp;<a href="https://andreavillate.blogspot.com/">https://andreavillate.blogspot.com/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">X:&nbsp;<a href="https://twitter.com/AndreaVillate" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;https://twitter.com/AndreaVillate&nbsp;</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Facebook/&nbsp;&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/andreavillateperiodista/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.facebook.com/andreavillateperiodista/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Instagram /&nbsp;<a href="https://instagram.com/andreavillate_cielos" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://instagram.com/andreavillate_cielos</a> </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120319</guid>
        <pubDate>Sat, 13 Sep 2025 17:16:26 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>El peso de la negación: Cuando evadir la culpa destruye más que el error</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/el-peso-de-la-negacion-cuando-evadir-la-culpa-destruye-mas-que-el-error/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hace un par de años, el brutal feminicidio de Ana María Serrano a manos de su exnovio conmocionó a México y Colombia. El crimen, una tragedia insoportable, se agravó al ver a la familia del agresor negando lo evidente. A pesar de las pruebas irrefutables —cámaras de seguridad, chats, la escena del crimen—, los padres [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Hace un par de años, el brutal feminicidio de <strong>Ana María Serrano</strong> a manos de su exnovio conmocionó a México y Colombia. El crimen, una tragedia insoportable, se agravó al ver a la familia del agresor negando lo evidente. A pesar de las pruebas irrefutables —cámaras de seguridad, chats, la escena del crimen—, los padres de Alan Gil, han intentado por todos los medios sacarlo de la cárcel, evitando audiencias y presentando amparos, en lugar de asumir la responsabilidad de los actos de su hijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero fue el testimonio de la madre de Ana María, <strong>Ximena Céspedes</strong>, lo que me hizo reflexionar profundamente. En un podcast, ella planteaba un camino que, aunque doloroso, podría ofrecer un atisbo de redención. Sabiendo que el agresor podría enfrentar una condena de hasta 70 años, la madre sugirió que si él aceptara su responsabilidad, podría recibir beneficios y, algún día, tener la oportunidad de ayudar a otros hombres a no cometer el mismo error. Él era un joven brillante, primero en su clase, graduado del colegio con honores, con un futuro prometedor, y aun así se autodestruyó y destrozó la vida de otra familia. La propuesta de la madre no era un perdón, sino un llamado a la verdad. Ella entendía que la única forma de sanar es enfrentando lo ocurrido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este caso, por dramático que sea, es solo un espejo de un problema mucho más profundo que plaga nuestra sociedad: la <strong>incapacidad de asumir la responsabilidad</strong>.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>La huida de la verdad</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Vivimos en una cultura de la negación. Nos han enseñado a &#8220;negar hasta el final&#8221; como la mejor estrategia para salir del paso. Lo vemos en las relaciones de pareja: si una persona es sorprendida en una infidelidad, su primera reacción es negarlo, sin importar cuán abrumadoras sean las pruebas. La mentira se convierte en un escudo, no para proteger a la otra persona, sino para evitar la confrontación, para salir del &#8220;lío&#8221; y mantener una fachada de inocencia. Esta negación es más destructiva que el acto mismo, porque rompe la confianza de manera irreparable y anula cualquier posibilidad de perdón y crecimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este patrón se repite en el ámbito público y en la justicia. Recordarán a la influencer <strong>Epa Colombia</strong>, que subió videos destrozando las instalaciones de Transmilenio en Bogotá. A pesar de que ella misma documentó su delito, la primera vez que fue capturada se negó a aceptar los cargos, me imagino por recomendación de su abogado. Es la misma lógica: si no lo acepto, no pasó, o al menos no es mi culpa. La justicia se ve obligada a gastar recursos y tiempo en demostrar lo que es evidente, en lugar de enfocarse en cómo la persona puede reparar el daño y reintegrarse, si es que es posible, a la sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La negación se ha vuelto tan prevalente que incluso parece que el sistema judicial, en lugar de buscar la verdad y la justicia, se dedica a negociar con la mentira, creando un ciclo vicioso donde la irresponsabilidad se premia con atajos y beneficios.&nbsp; <em>“Vamos bien, pero si puede vuélese”</em>. Lo vemos en casos como el de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo (UNGRD), más de uno se terminará volando y los abogados a defender lo indefendible.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recordarán que el pasado 7 de junio cuando detuvieron al asesino de Miguel Uribe Turbay, la noticia fue que el sicario “no aceptó los cargos”. Cientos de celulares lo grabaron cometiendo el magnicidio y aún así “no aceptó cargos”. ¿A qué juegan los abogados? A ganar un caso a pesar que saquen de la cárcel a un hombre que lo haría de nuevo?. Yo me pregunto: ¿Cómo miran a la sociedad dejando libre a un asesino, a un violador o a un ladrón?&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>El alto costo de la evasión</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">No asumir la responsabilidad no solo daña a los demás, también nos destruye a nosotros mismos. La persona que se niega a enfrentar sus errores queda atrapada en un ciclo de mentiras y evasión que le impide crecer.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En lugar de aprender de la equivocación, se hunde más en la oscuridad. El joven que asesinó a Ana María Serrano tenía un gran futuro, pero al negarse a reconocer su crimen, solo se asegura un futuro de resentimiento y cárcel, sin posibilidad de redención. La propuesta de la madre era un camino para que él pudiera, tal vez, encontrar un propósito en el dolor, una forma de enmendar algo de la ruina que dejó. Pero sus padres, como en muchos otros casos que hemos visto a lo largo de los años en las noticias, tratan de ocultar los hechos y sacar del problema a su hijo en vez de ayudarlo a ser una mejor persona enfrentando sus acciones.&nbsp; Nos estamos acostumbrando a normalizar mentiras: “No lo crié”, “no lo dije”, “no me despertaron”, siempre echándole la culpa a otros, negando lo evidente. Y después nos quejamos de por qué estamos como estamos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mundo sería un lugar diferente si, en lugar de intentar escapar de nuestros errores, aprendiéramos a mirarlos de frente. Si una persona es infiel, debería ser capaz de admitirlo. Si alguien comete un delito, debería aceptar las consecuencias. Si alguien comete un error, reconozca sus acciones.&nbsp; La asunción de responsabilidades, aunque difícil, es el primer paso hacia la sanación, tanto para el que sufre el daño como para el que lo causa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La irresponsabilidad es una epidemia que carcome la confianza, corrompe la justicia y nos impide madurar como individuos y como sociedad. La única forma de salir de este círculo vicioso es enseñar y practicar la verdad, por dolorosa que sea. Porque al final, la verdadera libertad no se encuentra al evadir la culpa, sino al <strong>aceptar las consecuencias para poder reconstruir algo valioso a partir de la ruina</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;El heroísmo es la capacidad de asumir la responsabilidad por tu vida sin culpar a nadie por lo que te ha pasado.&#8221;<br><strong>— Joseph Campbell<br></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Andrea Villate</strong> &#8211; mavillateg@gmail.com </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sitio web <a href="https://andreavillate.blogspot.com/ ">https://andreavillate.blogspot.com/ </a></p>



<p class="wp-block-paragraph">X:&nbsp;<a href="https://twitter.com/AndreaVillate" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;https://twitter.com/AndreaVillate&nbsp;</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Facebook/&nbsp;&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/andreavillateperiodista/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.facebook.com/andreavillateperiodista/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Instagram / <a href="https://instagram.com/andreavillate_cielos" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://instagram.com/andreavillate_cielos</a> <strong><br></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"> </p>
]]></content:encoded>
        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119856</guid>
        <pubDate>Sat, 30 Aug 2025 02:02:20 +0000</pubDate>
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        <title>Entre el Dolor y la Esperanza</title>
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        <description><![CDATA[<p>El eco de un disparo en la tarde del sábado 7 de junio. La noticia se esparce como pólvora, helando la sangre de quienes crecimos en los 90s con el miedo tatuado en el alma. El ataque a Miguel Uribe Turbay nos ha devuelto a un pasado que creímos sepultado, a la Colombia de las [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El eco de un disparo en la tarde del sábado 7 de junio. La noticia se esparce como pólvora, helando la sangre de quienes crecimos en los 90s con el miedo tatuado en el alma. El ataque a Miguel Uribe Turbay nos ha devuelto a un pasado que creímos sepultado, a la Colombia de las bombas, de las balas perdidas y los líderes caídos… <br></p>



<p class="wp-block-paragraph">Las imágenes de la clínica Santa Fe, con la gente agolpada en una vigilia de esperanza, son un espejo de nuestra empatía y de la profunda conmoción que nos embargan estos hechos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de todo, en medio de esta marea de dolor y solidaridad, una verdad ineludible se asoma: la vida no espera. Rápidamente se pasó la primera semana luego de este atroz ataque. El sol sigue saliendo, la noche caerá, y las noticias, por impactantes que sean, terminarán por volverse paisaje, un recuerdo difuso en la vorágine del día a día. ¿Cuántas vigilias hemos visto? ¿Cuántas tragedias hemos lamentado? Y con el paso de los días un nuevo suceso o escándalo tapa al anterior.&nbsp; La crueldad de la impermanencia nos golpea, recordándonos que, para la mayoría, el dolor ajeno se desvanece, dejando un triste recuerdo en quienes lo vivimos a través de las noticias y una cicatriz permanente solo en el corazón de quienes lo vivieron en carne propia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cuando el Odio Divide.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Este ataque, más allá de la tragedia individual, nos obliga a mirar la herida abierta de nuestra sociedad. Las divisiones se han profundizado, el lenguaje se ha vuelto violento, y el odio de clases se ha sembrado con palabras incendiarias. No podemos ignorar que la polarización actual, lejos de ser un fenómeno espontáneo, es el resultado de malas decisiones (electorales), un camino que hemos transitado, donde los principios se han erosionado y la sensatez ha sido eclipsada por la retórica del enfrentamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás este sea el momento de detenernos, de hacer una pausa en el vertiginoso ir y venir de las noticias y las redes sociales. Es hora de volver a los cimientos, a aquello que realmente importa: la unidad, el respeto por el otro, el diálogo constructivo. ¿Hemos olvidado acaso que construir un país requiere más que consignas, estigmatización y polarización? Para dirigir un país se requiere estudio, preparación, vocación de servicio, y la convicción de que el bien común está por encima de cualquier ideología o interés particular y que los principios y valores se muestran desde el primer acto o la primera palabra. Una persona que dirige una nación y genera odios solo puede sembrar tempestades.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ser Mejores Seres Humanos: La Urgencia de Reconstruir desde Adentro</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La tristeza y la rabia que sentimos por el ataque a Miguel Uribe Turbay no deben paralizarnos, sino impulsarnos a la acción. No se trata de activismo ciego, sino de una profunda reflexión sobre cómo podemos ser mejores seres humanos. ¿Qué estamos sembrando en nuestros hogares, en nuestras conversaciones, en nuestras interacciones diarias? ¿Estamos contribuyendo a un clima de paz o a uno de confrontación?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Volvamos a los estudios, a la formación, a la preparación rigurosa para asumir cualquier rol, público o privado, con la responsabilidad que implica. Los malos deben pagar, la impunidad solo cosecha tragedias y dolores.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La empatía, la compasión, la capacidad de escuchar y de tender puentes son habilidades que debemos cultivar con urgencia. Solo así podremos sanar las heridas y construir una Colombia donde la vida sea valorada por encima de cualquier diferencia, donde la tragedia no se convierta en paisaje, y donde la memoria de quienes han caído nos impulse a ser, cada día, una mejor versión de nosotros mismos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">** Hoy, mientras su vida pende de un hilo la incertidumbre que hoy rodea a Miguel Uribe Turbay, más allá de credos y convicciones, de la fe en milagros o la ciencia, de oraciones susurradas o silencios esperanzados, <strong>hay un deseo que nos une a todos: que Miguel salga de esta</strong>.  Lo que nos mantiene con vida, más importante que la sangre o el oxígeno, incluso que el amor, es la <strong>esperanza</strong>… </p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, hoy más que nunca: </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>#FuerzaMiguel </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=116968</guid>
        <pubDate>Sat, 14 Jun 2025 01:21:08 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Entre el Dolor y la Esperanza]]></media:description>
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            </media:content>
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        <title>Ukeireru</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/ukeireru/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hace unos días leí un artículo que hablaba sobre el Ukeireru, un hábito japonés que se refiere a aceptar las cosas, circunstancias y personas como son y no como uno quisiera que fuera. En otras palabras, el Ukeireru se refiere a la aceptación de una manera profunda. No se trata de conformismo o resignación, sino [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Hace unos días leí un artículo que hablaba sobre el Ukeireru, un hábito japonés que se refiere a aceptar las cosas, circunstancias y personas como son y no como uno quisiera que fuera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En otras palabras, el Ukeireru se refiere a la aceptación de una manera profunda. No se trata de conformismo o resignación, sino vivir en armonía con lo que hay. En ocasiones vivir con esa aceptación no es nada fácil… Hay momentos que se pasa por turbulencias, pero es ahí donde el Ukeireru juega un papel importante, dejar vivir cada estación de la vida como viene, como si estuvieramos en un velero y nos tocara ajustar las velas dependiendo el viento.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En varias ocasiones les he contado en estas páginas que yo no profeso ninguna religión, sin embargo hay una frase muy bonita que varias religiones la acomodan a sus creencias pero a fin de cuentas significa lo mismo, dice:&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Dame serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, el valor para cambiar las que sí puedo y sabiduría para distinguir la diferencia”. </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nada desgasta más que pelear contra lo que no podemos cambiar. Yo confieso que pasé mucho tiempo de mi vida peleando con la realidad, tratando de cambiar las cosas tal cual llegaban y no hice más que perder el tiempo. Es como si estuviera en un hoyo y por querer salir a como diera lugar, más me enterraba. Ahora que miro al pasado pienso que pude aceptar la realidad y decirme “Veamos que tiene este…  hoyo para mi”.   Pelear contra el destino es una pérdida de tiempo. Cuando acepté lo que mi destino tenía para mí empecé a vivir de una manera más tranquila y ligera.  Al final, siempre digo lo mismo: solo controlamos la manera en la que reaccionamos ante lo que nos pasa y ahí está el quid de asunto. Al aceptar encontramos serenidad para pasar esa estación, al resistirnos solo traeremos sufrimiento y desesperación. <strong>La aceptación es el camino a la serenidad.   </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa técnica japonesa también se refiere a que aceptemos a los demás tal como son, sin intentar cambiarlos, de esa manera construimos vínculos más auténticos y saludables y a entender que la crítica es una pérdida de tiempo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Ukeireru también es gratitud en todo lo que se tiene por pequeño que sea y no estar pensando en lo que falta y lo más importante ser compasivo con uno mismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En conclusión: Cuando aceptamos las cosas sin tratar de cambiarlas, todo empieza a transformarse.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Confía en lo que sucede.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Andrea Villate</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sitio web https://andreavillate.blogspot.com/</p>



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]]></content:encoded>
        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=110998</guid>
        <pubDate>Sun, 02 Feb 2025 01:50:16 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Ukeireru]]></media:description>
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        <title>Hoy es un día normal</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/hoy-es-un-dia-normal/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hoy domingo 19 de enero salí sobre las 11 de la mañana a caminar con Copito. Un sol esplendoroso, cielo azul profundo, ni una sola nube en el cielo bogotano. Como siempre, Copito me da lecciones, aunque sea domingo salgo apurada como si tuviera afán de llegar a algún lugar, mientras él me detiene, vamos [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Hoy domingo 19 de enero salí sobre las 11 de la mañana a caminar con Copito. Un sol esplendoroso, cielo azul profundo, ni una sola nube en el cielo bogotano. Como siempre, Copito me da lecciones, aunque sea domingo salgo apurada como si tuviera afán de llegar a algún lugar, mientras él me detiene, vamos caminando lentamente decantando el paseo, se detiene a oler una flor, a saludar a otro perrito, a oler una ramita… a vivir el momento presente sin afanes.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace días estaba abrumada por lo que está pasando en nuestro país, que el sistema de salud, que la UPC, que la delincuencia, que los grupos armados, que el nefasto gobierno y como dicen que uno atrae más de lo mismo por el algoritmo en redes sociales solo me salía lo mismo. A tal punto que el jueves, día en que intento escribir mi blog dominical, me detuve y dije “No tengo nada que decir”, como sumergiéndome en una tormenta perfecta, donde todo lo que podría salir mal, sale mal.&nbsp; Así que no iba a publicar nada hoy domingo…&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, después de ese paseo con Copito vi cosas maravillosas que quiero compartir con uds, tal vez son cosas normales, pero realmente se constituyeron en algo profundo para mi.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando salí de mi edificio una rafaga de viento cálido me recibió como una bocanada de aire fresco sobre los 22 grados centígrados. Cuando vamos caminando por el parque se aproximaba un hombre de aproximadamente 60 años, con un bastón verde (los bastones verdes son indicativo de personas que tienen poca visión). El señor entró al parque, iba delante de nosotros… cuando sale del camino y comienza a transitar por el pasto… se inclina a acariciar el pasto y sonríe y sigue su camino. Les cuento que me emocioné al verlo sonreír al tocar el pasto y enseguida hice lo mismo. Ese señor no lo ve con tanta claridad como muchos de nosotros y se emociona al verlo, tanto que lo quiere sentir en sus manos. Así es la vida.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de esa escena pensé en la necesidad de blindarnos ante la realidad nacional. No indica que no veamos noticias o que evadamos la realidad, pero sí que busquemos el equilibrio y abramos muy bien los ojos ante lo que la vida nos trae.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siempre he pensado que cada uno de nosotros tiene un destino, pero también, gracias a Brian Weiss y sus libros, comparto que todos tenemos un destino grupal que es el de los países, que nos tiene aquí por alguna razón viviendo lo que estamos viviendo, sin embargo no podemos ver todo el panorama negro. Tenemos que buscar esa luz en las cosas simples de nuestra vida, de lo contrario nos pasaran los días de una manera triste y aburrida y difícilmente saldremos de ahí.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego ya iba de regreso a casa cuando veo una joven de 30 años aproximadamente, con dos niños de 6 y 8 años más o menos. Los niños eran hermosos y les hablaba por lenguaje de señas. Desconozco el contexto de lo que estaban hablando pero el rostro de esos niños reflejaba alegría. Todos nos adaptamos a todos, al final eso es inclusión. Cuando pasamos más cerca, que Copito se les acercó a los niños, ellos esbozaron una sonrisa y movían sus manos como señal de saludo a Copito. Ahí reconozco que se me hizo un nudo en la garganta. Fue una escena hermosa.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todos debemos ser la voz, pero no el eco de lo trágico y lo malo, repitiendo sin parar las mismas noticias absurdas, en la que 11 millones de colombianos nos tienen sumergidos. No digo que lo ignoremos, pero si buscando el equilibrio. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy que ya han pasado casi 20 días de este 2025, les propongo&nbsp; blindarnos ante lo malo y buscar lo bueno de cada día en nuestra vida.&nbsp; Mirar con ojos de turista y hablar de cosas buenas y positivas, si no tenemos nada bueno que decir, no digamos nada. Las cosas no son perfectas ni tenemos todo lo que queremos, pero podemos disfrutar de cada día, al final la vida es así:&nbsp; Un día a la vez. Cada día trae su afán y una verdadera certeza es que todo en la vida cambia, nada es permanente ni lo malo ni lo bueno. Así que, queridos lectores, les propongo ver las cosas bonitas de cada día y menos eco a lo malo. Algún día todo será diferente.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que tengan una feliz semana.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Andrea Villate</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sitio web https://andreavillate.blogspot.com/</p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=110542</guid>
        <pubDate>Sun, 19 Jan 2025 19:01:55 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Hoy es un día normal]]></media:description>
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        <title>La última hora</title>
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        <description><![CDATA[<p>Hace 5 años el corazón de una mujer dejó de latir repentinamente y le introdujeron un dispositivo de asistencia ventricular que funciona con baterías. Cada 17 horas había que cargarlo.&nbsp; Una mañana de sábado se fue a la ciudad a acompañar a su hermana, con la que vivía, a una cita médica. Lo que sería [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Hace 5 años el corazón de una mujer dejó de latir repentinamente y le introdujeron un dispositivo de asistencia ventricular que funciona con baterías. Cada 17 horas había que cargarlo.&nbsp; Una mañana de sábado se fue a la ciudad a acompañar a su hermana, con la que vivía, a una cita médica. Lo que sería un viaje rápido terminó siendo de muchas horas. De repente en el camino comienza a pitar su dispositivo y se da cuenta que olvidó, por primera vez, llevar en su bolso las baterías y que le queda una hora y 2 minutos de carga.&nbsp; Hay demasiado tráfico en la carretera, por un accidente algunos kilómetros adelante, la vía está cerrada. La ambulancia está en camino pero le avisan que va a ser imposible llegar pronto por el problema en la vía.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de los momentos de angustia y de enfrentarse a la realidad de que su corazón dejaría de latir, le dice a su hermana que ella sabía que algún día esto pasaría y comienza a anotar todas las claves de cuentas bancarias, del internet, de su computador, a decirle donde estaban todas las cosas, el seguro de vida, los papeles importantes, hasta le escribe cómo hacía aquella receta que tanto le gustaba, para dejarle todo en orden anotado y que no fuera a tener ningún problema.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su hermana en la angustia le decía que no era importante eso, que nada pasaría. Ella la mira en medio de cientos de carros detenidos y le dice que hay momentos en la vida que hay que aceptar la realidad,&nbsp; que le dieron 5 años que fueron emocionantes, no por cosas extraordinarias que le hubieran sucedido sino que cada día lo disfruto como fuera llegando, sin esperar cosas grandiosas sino lo grandioso en el día a día.&nbsp; Luego de dejarle todo listo y de entregarle su libreta con todos los datos, le dice a su hermana que no quiere morir en un carro, que quiere ver el cielo, el sol, el pasto, las flores y como el tráfico estaba detenido, decidió bajarse y recostarse al lado de un árbol, ver la puesta de sol por última vez… El tiempo se iba agotando y le dice a su hermana que gracias por ser su hermana, por siempre estar ahí y que qué bueno que está viviendo esos momentos con ella, porque siempre será su persona de la última hora. La hermana le dice que la quiere mucho y que gracias por los momentos vividos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Poco a poco se va quedando sin aire… el dispositivo terminó su carga con un último sonido… pero el corazón de ella sigue latiendo cada vez más lentamente, pero sigue.&nbsp; Llega la ambulancia y el médico le avisa que le quedan aproximadamente 20 minutos a su corazón, algo usual con ese tipo de dispositivo, que harán todo lo posible por llegar a tiempo a la clínica más cercana.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al final llegan a la clínica y el cirujano de turno está atendiendo varios casos, sale de una sala para entrar en otra y mientras la atiende en su mesa, dice: <strong>“El hígado es el único órgano que puede regenerarse, pero el corazón puede repararse, evolucionar y adaptarse a las circunstancias”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa historia hace parte de un capítulo de la serie The Resident, (ya les había contado que me fascinan las series de médicos y de abogados)&nbsp; me encantó por dos cosas. Primero, todos tenemos unas personas con las que quisiéramos estar si fuera nuestra última hora, nuestro último minuto.&nbsp; Al final siempre serán palabras de amor y de agradecimiento. Nada más.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y Segundo, eso de que el corazón se repara, evoluciona y se adapta a las circunstancias: al amor, al desamor, a la pérdida, incluso se adapta a los cambios, a esas cosas que no queríamos que pasaran pero pasan y no solo a temas de amor, sino también a esos momentos de la vida donde nos enfrentamos a miedos, dudas, incertidumbre, porque el corazón es el motor de todo. &nbsp; El corazón, ese músculo que nos impulsa a vivir, es más que un órgano. Es el hogar de nuestras emociones, el motor de nuestras relaciones y el símbolo de nuestra capacidad de adaptación. En medio de la incertidumbre, el corazón nos permite encontrar la fuerza para seguir adelante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo al final pasa por el corazón.    </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Andrea Villate</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sitio web https://andreavillate.blogspot.com/</p>



<p class="wp-block-paragraph">X:&nbsp;<a href="https://twitter.com/AndreaVillate" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;https://twitter.com/AndreaVillate&nbsp;</a></p>



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<p class="wp-block-paragraph">Instagram /&nbsp;<a href="https://instagram.com/andreavillate_cielos" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://instagram.com/andreavillate_cielos</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"> </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=110250</guid>
        <pubDate>Sun, 12 Jan 2025 01:39:38 +0000</pubDate>
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        <title>Qué este día cuente</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/que-este-dia-cuente/</link>
        <description><![CDATA[<p>La vida es compleja, bonita, llena de paradojas, divertida, a veces incoherente, maravillosa, con&nbsp; dulces momentos, cruel en ocasiones, pero siempre es lo que es…&nbsp; La vida es eso que pasa todos los días de diferentes formas a todos los seres humanos. Todas las mañanas sale el sol para todos, pero las circunstancias son diferentes [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La vida es compleja, bonita, llena de paradojas, divertida, a veces incoherente, maravillosa, con&nbsp; dulces momentos, cruel en ocasiones, pero siempre es lo que es…&nbsp; La vida es eso que pasa todos los días de diferentes formas a todos los seres humanos. Todas las mañanas sale el sol para todos, pero las circunstancias son diferentes para cada uno de nosotros, incluso la manera de percibir la mañana.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que es cierto para todos es que ningún día es igual a otro. Todo cambia, nada es estático… nada permanece para siempre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A veces cuando me preocupo por cosas o por lo que será el futuro inmediato, permanezco días pensando en lo que será y pienso miles de cosas que jamás pasan o si pasan, pasan de diferente manera.&nbsp; Y no hay manera de cambiar lo que ha de pasar… La vida no tiene una línea de PQR (peticiones, quejas y reclamos)&nbsp; Y caigo en cuenta que desperdicié tiempo pensando, amargándome cuando cada día trae consigo su afán.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La vida cambia. Ayer una amiga del colegio perdió a su mamá. Un amigo está con una enfermedad terminal pasando sus últimos días en una unidad de cuidados paliativos. Unos vecinos perdieron a su ser querido de un momento a otro.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una familia paseaba por un centro comercial y se desplomó un vidrio y acabó con la vida de su pequeña hija.&nbsp; y miles de historias que leemos en los diarios o que sabemos y conocemos de personas queridas…. Que hoy están pasando un momento muy triste en sus vidas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo en esta vida cambia. Disfrutemos de estas fiestas, de la comida, de la posibilidad de comer un buñuelo, natilla, todas esas cosas deliciosas, tal vez llegue el día que no podamos comer por una grave enfermedad. Claro, todo con moderación.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Disfrutemos del hoy como venga.&nbsp; A veces cuando la vida da esos giros es que uno recuerda esos momentos en calma.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que la felicidad está sobrevalorada, se piensa que la felicidad es cuando se tiene todo lo que uno anhela y que todo salió como uno esperaba… y no, no creo que sea eso, a mis cuarenta y tantos he llegado a la conclusión que ese estado de calma se parece mucho a la felicidad.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Adoro los días de calma. Los que aparentemente no pasa nada… los que me despierto y veo a mi perrito a mi lado, me preparo un café, miro por la ventana como está el cielo. Leo las noticias del día, hago un recorrido por el dial.&nbsp; Me doy una ducha con agua calientita, saco a Copito y lo veo feliz caminando por el parque, moviendo su colita, ladrando a un perrito que ve,&nbsp; deteniéndose a oler una flor, luego regreso a casa y me siento a trabajar. Chateo con mis hermanas. Almuerzo, me tomo mi café con chocolatina de maní, saco a copito de nuevo, regreso a trabajar. Y ya con eso puedo decir que fue un día maravilloso! Que si fuera mi último día de vida, podría decir con la frente en alto que fui completamente feliz.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recuerdo con especial agrado una escena de la película Titanic, cuando Jack Dawson (Leo DiCaprio) en la cena hace un brindis y dice “<strong>Tengo todo lo que necesito aquí conmigo. Tengo aire en mis pulmones y hojas de papel en blanco. Me encanta despertar sin saber qué pasará o a quién voy a conocer, o dónde terminaré. La otra noche dormí bajo un puente y ahora estoy en el barco más grandioso tomando champaña con ustedes. Sírvame un poco más. La vida es un juego de cartas, no se sabe qué mano tendré después. Se aprende a tomar la vida como viene. Que este día cuente”&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y la película como la vida, solo se entiende en retrospectiva…&nbsp; él la pasó bien, disfruto cada instante sin pensar en lo que no tenía, en lo que le faltaba… vivió el momento tal cual venía…&nbsp; y sin saberlo eran sus últimas horas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A todos nos falta algo que nos gustaría tener, alcanzar, lograr, solucionar o que fuera diferente, pero es lo que hay… todo cambia para bien o para mal.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La vida está en sesión, disfrutemos las cosas como vengan (porque algún día van a cambiar)&nbsp; cada día que pasa no es un día más sino un día menos. Para todos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Les deseo que pasen una feliz navidad y un 2025 en calma!&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y que este día cuente!&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Andrea Villate</strong></p>



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        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=109297</guid>
        <pubDate>Sun, 15 Dec 2024 01:09:18 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Qué este día cuente]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">ANDREA VILLATE</media:credit>
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        <title>La vida siempre Compensa&amp;#8230;</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/la-vida-siempre-compensa/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un par de hermanos tenían la oportunidad de volver a ver a su papá por 24 horas. El menor de los hermanos no recordaba a su papá, en cambio su hermano mayor había podido compartir un poco más y lo tenía vivo en su memoria. El hermano menor siempre había tenido una lista de cosas [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
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<p class="wp-block-paragraph">Un par de hermanos tenían la oportunidad de volver a ver a su papá por 24 horas. El menor de los hermanos no recordaba a su papá, en cambio su hermano mayor había podido compartir un poco más y lo tenía vivo en su memoria. El hermano menor siempre había tenido una lista de cosas que hubiera querido hacer con su papá, como jugar fútbol, tener un día de campo, aprender a manejar, entre muchas otras cosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hermano mayor recordaba algunos juegos que su papá le había enseñado y recordaba que cuando su papá estaba muy enfermo él entró a despedirse, pero lo vio lleno de tubos y aparatos médicos que no fue capaz y salió de la habitación sin despedirse y se prometió a sí mismo que nunca iba a volver a tener miedo. Después de muchas situaciones para lograr compartir con su papá 24 horas, las cosas no salieron como pensaban y solo tuvieron un par de segundos en donde debían elegir cuál de los dos podía compartir con su papá esos segundos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El hermano mayor le dijo al menor que tranquilo, que él fuera a verlo, el hermano menor sacó de su bolsillo la lista de cosas para hacer con su papá, sin embargo recordó que todas las cosas de la lista las había hecho con su hermano, que su hermano siempre cuidó de él, estuvo en todos los momentos y siempre estuvo cuando él lo necesitó, así que le dijo a su hermano mayor que él fuera, ya que no había podido despedirse. Cuando regresó le dijo que su papá le mandaba decir que estaba muy orgulloso de la persona en la que se había convertido y le dio un abrazo de su parte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta hermosa historia me encantó, porque me hizo caer en cuenta que la vida siempre compensa. Puede que las cosas no salgan como uno quiera, que uno no tenga lo que quiere ni viva las cosas que uno desea, pero llegan de alguna manera por otro lado y de otra forma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo perdí a mi papá a los 15 años pero conté con mis hermanas que siempre estuvieron y siguen estando para mi cuando lo he necesitado. Estuvieron junto a mi cuando tuve que habilitar en el colegio, estuvieron ahí en las primeras decepciones amorosas, las veces que me enferme o me metí en algún problema. Cuando aprendí a manejar, cuando me gradué del colegio y de la universidad, en los mundiales de fútbol, en las celebraciones o en los días comunes y corrientes. Cuando mi mamá enfermó, todas estuvimos ahí para ella y para todas. Y aunque mi mamá no está, seguimos contando unas con las otras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La vida siempre compensa. Lo que más quería en la vida era tener hijos y no se dio, pero la vida me dio tres hermosos sobrinitos y dos hermanos más, mis cuñados (quienes llegaron precisamente por la época en que mi papá murió) y quienes también han estado para mi siempre y han sido los mejores padres para mis sobrinitos. La vida siempre compensa si las cosas no llegan por un lado, llegarán de otra manera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dos semanas antes de que mi papá se fuera me dijo que yo siempre contaría con mis hermanas y así ha sido. Mis papás me dejaron tres regalos. Aunque no somos de decirnos “te quiero”, los hechos son los que dicen esa frase todos los días. Había querido escribir sobre ellas, pero nunca se había dado la oportunidad hasta que vi esta película. Los reconocimientos hay que hacerlos en vida porque ya después para qué… Así que como hay un día del padre, de la madre, del niño, hasta del amor y la amistad, debería haber un día de los hermanos, para agradecer su compañía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A veces no podemos tener todo en la vida, hay cosas que por destino, como siempre lo he escrito en estas páginas, no nos corresponde vivir, pero siempre nos da otras cosas, otras personas, otras posibilidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La vida siempre compensa.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



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        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=108707</guid>
        <pubDate>Thu, 28 Nov 2024 16:13:43 +0000</pubDate>
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        <title>Ya veremos lo que trae el tiempo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/ya-veremos-lo-que-trae-el-tiempo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Había una vez un campesino muy sabio, que trabajaba la tierra y le enseñaba a su hijo todo lo que sabía acerca de la siembra. Un día el hijo le dijo: -¡Padre, qué desgracia! Se nos ha ido el caballo. -¿Por qué le llamas desgracia? – respondió el padre – veremos lo que trae el [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Había una vez un campesino muy sabio, que trabajaba la tierra y le enseñaba a su hijo todo lo que sabía acerca de la siembra. Un día el hijo le dijo:</p>



<p class="wp-block-paragraph">-¡Padre, qué desgracia! Se nos ha ido el caballo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-¿Por qué le llamas desgracia? – respondió el padre – veremos lo que trae el tiempo…</p>



<p class="wp-block-paragraph">A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-¡Padre, qué suerte! – exclamó esta vez el muchacho – Nuestro caballo ha traído otro Caballo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">– ¿Por qué le llamas suerte? – repuso el padre – Veamos qué nos trae el tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al jinete, se encabritó y lo arrojó al suelo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El muchacho se quebró una pierna. -¡Padre, qué desgracia! – exclamó el muchacho – ¡Me he quebrado la pierna!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, le dijo: -¿Por qué le llamas desgracia? ¡Veamos lo que trae el tiempo! El muchacho no hacía más que maldecir lo que había sucedido.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A los pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevarlos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo para comprender que todo tiene una razón de ser por muy difícil que nos parezca.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A veces se vuelve una frase repetitiva y sin sentido el decir:&nbsp; “todo pasa por una razón” pero así es. Siempre he pensado que todos tenemos que vivir ciertas cosas y todo lo que llega, sucede o se va, hace parte de un plan perfecto para cada persona. Uno tenía que pasar por eso…&nbsp; Nos guste o no.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de cada herida, de cada dolor, de cada alegría, de cada éxito o de cada fracaso, ¿quién termina siendo la misma persona que era antes? Nadie… Todo lo que pasa modifica algo, tal vez a simple luz no se vea, pero profundamente forjan nuestro carácter, nuestro corazón, nos hace ver las cosas más nítidamente. Hace parte de la evolución del ser humano.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que cuando nos veamos frente a una situación que a simple vista no logremos entender el por qué…&nbsp; tomemos una bocanada de aire… y ya veremos lo que trae el tiempo…</p>
]]></content:encoded>
        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=108600</guid>
        <pubDate>Tue, 26 Nov 2024 21:26:58 +0000</pubDate>
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