<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/tag/amazonia/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 09 Apr 2026 20:38:04 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Blogs de Amazonía | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>Amazonía peruana: 215 concesiones mineras afectan ríos y comunidades indígenas de Madre de Dios</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/amazonia-peruana-215-concesiones-mineras-afectan-rios-y-comunidades-indigenas-de-madre-de-dios/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cuando el fiscal Carlos Chirre y su comitiva llegaron al puerto, unas ochenta personas los esperaban con palos y amenazas de muerte. Chirre es titular de la Fiscalía Especializada en Medio Ambiente de la región de&nbsp;Madre de Dios, en la Amazonía peruana, y regresaba de un operativo de interdicción contra la minería ilegal en el [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un análisis satelital realizado por Mongabay Latam determinó que al menos 215 concesiones mineras aprobadas por el Estado atraviesan cinco ríos de la región Madre de Dios y permanecen activas.</em></li>



<li><em>153 derechos mineros se encuentran sobre territorios indígenas y 15 cruzan áreas protegidas.</em></li>



<li><em>Las concesiones fueron entregadas con la condición de no explotar el mineral hasta obtener permisos ambientales y de no invadir los cuerpos de agua, sin embargo, muchas registran dragas trabajando.</em></li>



<li><em>Representantes indígenas y expertos cuestionan la entrega de concesiones mineras en estas zonas y advierten impactos culturales, ambientales y sociales.</em></li>
</ul>



<p>Cuando el fiscal Carlos Chirre y su comitiva llegaron al puerto, unas ochenta personas los esperaban con palos y amenazas de muerte. Chirre es titular de la Fiscalía Especializada en Medio Ambiente de la región de&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/mineria-ilegal-peru-deforestacion-contaminacion-asesinatos/">Madre de Dios</a>, en la Amazonía peruana, y regresaba de un operativo de interdicción contra la minería ilegal en el río Colorado. Junto a un grupo de policías y funcionarios habían destruido 15 dragas y volvían sin detenidos. Estos se habían fugado, pero la multitud no lo sabía. Por eso exigía a gritos la liberación de sus compañeros.</p>



<p>“Recuerdo que quemaron unos botes de la comitiva. No pudimos hacer nada porque no queríamos que prendieran fuego a las camionetas que habíamos dejado cerca. Sin ellas no podíamos regresar a la ciudad”, cuenta Chirre. Mientras todo ardía, una de las mujeres que lideraba la muchedumbre lo miró y le dijo: “Así interdicta el pueblo”.</p>



<p>Aquello ocurrió hace tres años y la violencia hoy no ha cambiado. El interés de los mineros por instalarse cerca de las fuentes de agua no es casual. El oro se concentra en los sedimentos de los ríos y puede extraerse sin túneles ni grandes inversiones: basta con remover la tierra y lavarla con mercurio para atrapar el mineral. En esta tarea las dragas son indispensables, pero es un delito usarlas en los ríos. El&nbsp;<a href="https://www.minam.gob.pe/disposiciones/decreto-legislativo-n-1100/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Decreto Legislativo 1100</a>, de 2012, prohíbe el uso de esta infraestructura debido a su poder destructivo. Por eso la Fiscalía persigue a quienes las manejan.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/03/elecciones-peru-propuestas-mineria-ilegal-planes-gobierno-son-pobres/">Elecciones en Perú: las propuestas sobre minería ilegal en los planes de gobierno son pobres y sin estrategias claras, plantean expertos</a></strong></p>



<p>“El solo hecho de remover los sedimentos tiene un impacto enorme en el ecosistema, altera el curso natural del agua y la dinámica de los seres que lo habitan. Y lo más grave, por supuesto, es el envenenamiento por mercurio. Este mineral tóxico llega al agua y a los peces que son el principal alimento de los pueblos amazónicos”, dice Julia Urrunaga, directora en Perú de la Agencia de Investigación Ambiental (EIA, por sus siglas en inglés).</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270770"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144853/Copy-of-Puerto-de-Laberinto-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-270770" /><figcaption class="wp-element-caption">El río Madre de Dios es el más afectado, con al menos 150 concesiones mineras que atraviesan sus cauces. Foto: Elizabeth Salazar</figcaption></figure>



<p>Los ríos y sus fajas marginales son bienes públicos, intangibles e imprescriptibles, según la Ley General de Aguas de 1969 y la actual&nbsp;<a href="https://www.minam.gob.pe/wp-content/uploads/2017/04/Ley-N%C2%B0-29338.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ley de Recursos Hídricos</a>, de 2009. Esta última prohíbe actividades que alteren la calidad de sus aguas o limiten su acceso. Sin embargo, durante décadas, fue el propio Estado el que facilitó su ocupación al aprobar concesiones mineras que se superponen a los ríos.</p>



<p>Desde finales de 1970 hasta 2010, el entonces Instituto Nacional de Concesiones y Catastro Minero (INACC), ahora Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet), y las Direcciones Regionales de Energía y Minas, aprobaron 2692 permisos en Madre de Dios. En 2010, el Estado suspendió la adjudicación de nuevos permisos y delimitó las áreas para minería artesanal al ver la magnitud de la crisis ambiental y la violencia generada por la actividad ilegal, pero el daño ya estaba hecho.</p>



<p><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;analizó imágenes satelitales y revisó cientos de expedientes mineros relacionados con las 1040 concesiones que permanecen actualmente activas en esta región. Lo que encontró fue un patrón muy peligroso: títulos concedidos sobre áreas protegidas, comunidades indígenas y fuentes de agua, todo al amparo de un marco legal opaco. Del total de permisos vigentes, al menos 215 atraviesan actualmente cinco ríos de la región en más de 219 kilómetros. Los afluentes más afectados son el Madre de Dios y el Inambari, donde también hay presencia comprobada de dragas, según informes de la&nbsp;<a href="https://fcds.org.pe/wp-content/uploads/2025/09/Mineria_aluvial_190925.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible</a>&nbsp;(FCDS) y la Dirección General de Capitanías y Guardacostas de la Marina de Guerra.</p>



<p>El detalle de los expedientes revela que para aprobar el trámite no se exigió a los interesados redimensionar las áreas de concesión para excluir los cuerpos de agua o espacios protegidos. Aunque algunos petitorios se aprobaron con la instrucción explícita de no intervenir los ríos y de operar únicamente en sus alrededores, en otros ni siquiera se mencionó esa restricción.</p>



<p>Además, aunque en Madre de Dios no se pueden otorgar nuevos títulos mineros desde 2010, la avalancha de solicitudes no se ha detenido: al menos 135 nuevos pedidos se encuentran actualmente en trámite. La mayoría de las solicitudes ingresaron el año pasado.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Ríos lotizados para la minería</h2>



<p>Los cinco ríos con concesiones mineras son el Madre de Dios, Inambari, Los Amigos, Las Piedras y Colorado. Solo en los dos primeros,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;identificó 189 de los 215 derechos mineros que el Estado entregó sobre fuentes de agua. Al observar los ríos con imágenes satelitales, se pueden detectar dragas que extraen oro ilegalmente en diferentes puntos de sus cauces.</p>



<p>En las imágenes captadas en julio de 2025, una de estas maquinarias aparece entre las aguas amarillentas, en la desembocadura del río Colorado que fluye hacía el río Madre de Dios. Al superponer la escena con el mapa del catastro minero, encontramos que la draga opera dentro de una concesión de 600 hectáreas denominada&nbsp;<em>Acumulación Los Venados</em>, y que fue titulada a favor de Hilda Matheus Bejar. Ella es una de las poco más de&nbsp;<a href="https://www.gob.pe/institucion/minem/informes-publicaciones/4631669-listado-de-mineros-formalizados" target="_blank" rel="noreferrer noopener">200 personas</a>&nbsp;que lograron cumplir los&nbsp;<a href="https://formalizacionminera.minem.gob.pe/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">requisitos ambientales</a>&nbsp;para ingresar a la lista de mineros formales en la región, y sin embargo, en el límite norte de su concesión, vigente y legalizada, aparece este artefacto sobre el río.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/mineria-ilegal-oro-la-pampa-guardianes-trocha-peru/">Guardianes de la Trocha: la banda que se disputa el oro y siembra el terror en La Pampa peruana</a></strong></p>



<p>Estas aguas, en las que la&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/08/mineria-ilegal-latinoamerica-devasta-amazonia-comunidades/">minería ilegal</a>&nbsp;vierte mercurio, fluyen hacia la parcela contigua: la concesión minera Vicente 18, un área de 100 hectáreas que también atraviesa el río Colorado. El título fue otorgado a Florencio Matheus Bejar, hermano de Hilda Matheus, y aunque el derecho fue bloqueado en 2014 por el Ingemmet, tras incumplir el pago anual del derecho minero, las imágenes satelitales, tomadas en julio de 2025, permiten observar al menos otras dos dragas en su interior.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270768"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144839/Copy-of-Vicnte-y-Venados.jpg" alt="" class="wp-image-270768" /><figcaption class="wp-element-caption">Draga ubicada, en julio de 2025, en la intersección de las concesiones Acumulación Los Venados y Vicente 18. Foto: Google Earth – Ingemmet</figcaption></figure>



<p>Un dato más se suma a esta escena: ambas parcelas, la vigente y la bloqueada, están dentro de la comunidad nativa San José de Karene, habitada por familias de la&nbsp;<a href="https://bdpi.cultura.gob.pe/pueblos/harakbut" target="_blank" rel="noreferrer noopener">etnia harakbut</a>. Según un&nbsp;<a href="https://cies.org.pe/wp-content/uploads/2021/06/analisis_de_conflictos_socioambientales_en_dos_comunidades_que_trabajan_oro_en_madre_de_dios.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">estudio</a>&nbsp;de junio de 2021, que analiza este caso, desde hace décadas la familia Matheus ejerce la actividad minera en el territorio indígena y posee, según la base de datos construida para esta investigación, al menos seis concesiones tituladas dentro del territorio de la comunidad nativa. Buscamos contactar de varias maneras a los hermanos Matheus Bejar y aunque logramos hablar con un familiar que indicó que les comunicaría que estábamos buscando su versión, no recibimos respuesta alguna hasta el cierre de esta publicación.</p>



<p>Por ley, dentro de esas concesiones que se superponen con ríos no debería haber dragas. Sin embargo, es precisamente lo que ocurre.</p>



<p>Un comunero indígena, testigo durante décadas de la degradación de San José de Karene, que pidió a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;mantener su identidad en reserva por temor a represalias, contó que los mineros ilegales llegaron después de que las actividades de los concesionarios les abrieran el camino. Ante la desidia del Estado, ilegales e informales se consolidaron en la zona.</p>



<p>“Ese territorio era ancestral, no se podía tocar, pero desde hace más de tres años lo están explotando intensamente. Todo el río está lleno de dragas. ¿De qué te sirve luchar ahora, cuando el terreno ya está concesionado? ¿De qué te sirve? Ya no se puede hacer absolutamente nada”, afirma.</p>



<p>Para César Ipenza, abogado ambientalista y vocero del Observatorio de Minería Ilegal, estos casos reflejan un vacío legal, pues los concesionarios mineros no están obligados a asumir responsabilidad administrativa o penal por no defender su concesión cuando ésta es ocupada por invasores. “Pueden alegar que son ilegales los que están en su perímetro y no hay consecuencias por ello”, señala.</p>



<p>El fiscal Chirre explica que este es un problema que se presenta en los operativos. “En Madre de Dios es difícil saber si los que operan las dragas son invasores o trabajadores contratados por los mismos concesionarios”, explica. “Ellos huyen cuando ven llegar al equipo de interdicción. Los pocos que son detenidos son los que se quedan intentando hundir el motor o aquellos que no tenían combustible para fugarse. Cuando se les captura guardan silencio, dicen que son agricultores que los llamaron para un trabajo puntual y que estaban de paso, pero no dicen quién los contrató”.</p>



<p><strong>Leer más|&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/01/crimen-peru-destruccion-mafias-oro-madera-comunidades-rio-santiago/">Viaje al corazón del crimen en Perú: la destrucción que dejan mafias de oro y madera en comunidades del río Santiago</a></strong></p>



<p>Los intervenidos son en su mayoría migrantes de la sierra centro y sur, quienes optan por no declarar, pues lo habitual es que el juzgado disponga que sean investigados en libertad y eso les permite abandonar la zona. Solo cuando el juez ordena la detención, el fiscal puede conseguir información. Chirre estima que en apenas una de cada diez interdicciones se logra detener a los operarios de las dragas. Y aunque algunos casos han llegado a juicio, asegura que identificar a los promotores o financistas detrás de estas actividades es muy difícil.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270767"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144835/Copy-of-Dragas-Huepetehue.jpg" alt="" class="wp-image-270767" /><figcaption class="wp-element-caption">Evidencias del paisaje transformado por la minería en las inmediaciones y sobre el cauce de los ríos en Madre de Dios. Donde antes había bosque, quedaron montículos de arena con residuos tóxicos tras la remoción de los sedimentos en busca de oro. Foto: Elizabeth Salazar</figcaption></figure>



<p>Fuentes de la Procuraduría Pública del Ministerio del Ambiente indican que el Estado se ha conformado con dinamitar dragas y ha descuidado la labor de inteligencia por temor a la reacción de los mineros. Además resaltan como un problema la falta de personal o recursos para investigar.</p>



<p>Ana Leyva, especialista en derecho ambiental de la ONG CooperAcción, coincide con ese diagnóstico, pero se centra en el problema mayor: la aprobación de concesiones sobre áreas intangibles, como lo son las fuentes de agua. “Es una incoherencia normativa que solo abre la puerta a la ilegalidad. El hecho de que los solicitantes deban pagar un derecho anual para mantener la concesión genera una expectativa de explotación en espacios que, en principio, están vedados para cualquier actividad futura”, señala.</p>



<p>El problema, advierte César Ipenza, es que no existe una prohibición expresa que impida al Ingemmet y a las direcciones regionales otorgar concesiones sobre cuerpos de agua. Las autorizan bajo el argumento de que dicho título no equivale a una autorización de explotación, pues para ello se requiere permisos ambientales adicionales, pero en la práctica —dice— basta con que el petitorio sea aprobado para que muchos comiencen a operar sin permiso alguno. “Los mineros sorprenden a las comunidades indígenas, pues usan el título de la concesión para afirmar que el Estado les dio ese derecho”, añade.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Comunidades indígenas invadidas por la minería</h2>



<p>El cruce de datos y la información satelital recopilada por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;revela que 153 concesiones mineras tituladas y vigentes se superponen con ocho comunidades nativas de Madre de Dios. Se trata de los pueblos indígenas que viven en las comunidades Arazaire, Boca del Inambari, El Pilar, Puerto Arturo, San Jacinto, San José de Karene, Shiringayoc y Tres Islas, que han visto afectadas 12 768 hectáreas de sus territorios comunales. Una extensión un poco mayor que la superficie del distrito de Cusco o la ciudad de París.</p>



<p>Los expedientes muestran la lucha que inició el líder indígena José Tijé Huarao para exigir la nulidad de las concesiones que invaden la comunidad Arazaire. Su pedido se inició en 1991 y no obtuvo respuesta hasta casi una década después, el 28 de diciembre de 1999, cuando el Registro Público de Minería lo declaró improcedente. El argumento fue que en los procesos para dejar sin efecto un petitorio minero solo pueden participar el titular y el Estado, “sin la intervención de terceros”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270766"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144641/Arazaire_concesiones.jpg" alt="" class="wp-image-270766" /><figcaption class="wp-element-caption">Al menos 11 concesiones que se superponen con la comunidad nativa de Arazaire también se encuentran sobre los ríos. Foto: Google Earth – Ingemmet</figcaption></figure>



<p>Hoy, este pueblo, habitado por familias de la etnia harakbut, convive con 11 concesiones mineras tituladas y activas que cruzan ríos, algunas de las cuales pertenecen a mineros informales inscritos en el Reinfo.</p>



<p>El líder indígena que pedía la nulidad de las concesiones falleció el 14 de julio de 2020, a los 81 años, tras sumarse a la lista de víctimas del Covid-19. Dos días después, el 16 de julio, el Ministerio de Energía y Minas formalizó a algunos de los mineros que operaban dentro de la comunidad.</p>



<p>Solo en noviembre de 2025, el Radar Mining Monitoring de Conservación Amazónica (ACCA) detectó&nbsp;<a href="https://mailchi.mp/conservacionamazonica/nuevas-alertas-de-mineria-en-la-plataforma-rami-para-noviembre25" target="_blank" rel="noreferrer noopener">85 alertas de deforestación</a>&nbsp;por minería en la comunidad nativa de Arazaire. Las familias afirman que ya ven el impacto en sus fuentes de agua. “Por la carretera Interoceánica hay agua de una quebrada que está bajando sucia. Está contaminada. Los pocos ojos de agua que había, los que eran más limpios, se han secado. Hay zonas donde la destrucción del bosque ha sido total”, dice uno de sus pobladores.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270771"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23145045/LaPampa__I4A8587.jpg" alt="" class="wp-image-270771" /><figcaption class="wp-element-caption">Solo en noviembre de 2025, el Radar Mining Monitoring de Conservación Amazónica (ACCA) detectó 85 alertas de deforestación por minería en la comunidad nativa de Arazaire. Foto: Max Cabello</figcaption></figure>



<p>En la comunidad nativa de San Jacinto, la situación es similar: «Nosotros sentimos el cambio de todo lo que está pasando. Antes los peces pasaban por montones por el río, cerquita, entonces tú podías pescar fácilmente. Pero ahora no, ya no existe esa cantidad de peces porque el agua está sucia”, señala uno de sus habitantes.</p>



<p>El mapa del catastro minero confirma que este pueblo indígena, de la etnia shipibo-konibo, ha sido atravesado por veinte concesiones que abarcan 907 hectáreas, y actualmente existen otros seis petitorios en trámite que abarcan otras 592 hectáreas de su territorio. Una de las que no ha logrado concluir el proceso es Playa Villa Vista 2007. Aunque esta concesión figura en trámite, las imágenes satelitales —de julio de 2025— muestran al menos nueve dragas operando dentro de sus límites, justo en el cauce del río que sustenta a la comunidad San Jacinto.</p>



<p>Augusto Villegas, director regional de Energía y Minas de Madre de Dios hasta diciembre pasado, indica que no pueden anular concesiones de oficio, a menos que exista una sentencia judicial, pues se trata de un derecho adquirido. Esto ocurrió, por ejemplo, con la comunidad nativa Tres Islas, ubicada también en Madre de Dios. En las resoluciones que forman parte del expediente, tanto Ingemmet como la Dirección Regional de Energía y Minas advierten que, durante la evaluación de las solicitudes mineras, no contaban con información cartográfica oficial de las comunidades nativas y campesinas para poder detectar la superposición.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270765"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144637/San-Jacinto.jpg" alt="" class="wp-image-270765" /><figcaption class="wp-element-caption">San Jacinto, pueblo de la etnia shipibo conibo, tiene más de 900 hectáreas que estarían siendo ocupadas por concesiones. Foto: Google Earth – Ingemmet</figcaption></figure>



<p>Eusebio Ríos, vicepresidente de la Fenamad, organización que representa a los pueblos indígenas de la cuenca del río Madre de Dios, cuestiona que el Estado otorgue concesiones mineras sin consultar a las comunidades. Esa decisión, advierte, ha tenido un impacto devastador en sus bosques, porque no solo se han interrumpido formas de vida basadas en la pesca, la caza y la convivencia pacífica, también ha provocado una irremediable pérdida cultural y de biodiversidad.</p>



<p>A esto se suma que el tránsito de personas foráneas, vinculadas a la cadena de extracción y producción de oro, ha provocado un aumento de la delincuencia, drogadicción y alcoholismo entre los jóvenes, muchos de los cuales han dejado de estudiar para trabajar en la minería. “En lugar de extinguir estas concesiones, por encontrarse dentro de territorios comunales, el Estado termina ampliando su vigencia con normas como el Reinfo. Eso es lo cuestionable”, dice el líder indígena.</p>



<p>Juan Carlos Ruiz, coordinador del área de Justicia Constitucional y Pueblos Indígenas del Instituto de Defensa Legal (IDL), sostiene que el núcleo del problema es la aparente inocuidad que el Estado atribuye a las concesiones mineras. Mientras el Tribunal Constitucional considera que un título no constituye una afectación directa a los pueblos indígenas, la Corte Interamericana de Derechos Humanos advierte que otorgar derechos sobre el subsuelo ya limita la capacidad de las comunidades para decidir sobre su propio territorio, y por ello hay suficientes argumentos para exigir la&nbsp;<a href="https://www.idl.org.pe/razones-juridicas-constitucionales-para-exigir-la-consulta-de-concesiones-que-se-superponen-al-territorio-de-comunidades-campesinas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">consulta previa</a>&nbsp;antes de otorgar las concesiones mineras.</p>



<p>Ruiz explica que estos derechos se tramitan sin una comunicación efectiva con los pueblos indígenas: los avisos se publican únicamente en el diario oficial, que circula principalmente en zonas urbanas. No se consideran las barreras lingüísticas ni geográficas, y su redacción técnica, basada en coordenadas y nomenclatura catastral, dificulta que las comunidades identifiquen que sus territorios podrían verse afectados.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270769"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144845/Copy-of-Mineria-Tambopata.jpg" alt="" class="wp-image-270769" /><figcaption class="wp-element-caption">El agua de los ríos en Madre de Dios se mezcla con los sedimentos removidos y el mercurio que se infiltra en el subsuelo. Foto: Elizabeth Salazar</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La trampa del Reinfo</h2>



<p>Para explotar el oro, el dueño de una concesión minera debe tramitar los permisos ambientales que exige la ley, pero en la práctica muchos se saltan este proceso. Raquel Yrigoyen, abogada especialista en derecho indígena, ha litigado contra mineros que según ella se valen de esta estrategia. “Piden la titularidad de la concesión para cubrirse de la fiscalía. Les conviene ser considerados informales y no invasores ilegales, pero en realidad extraen el oro sin seguir los procedimientos”, dice.</p>



<p>Esta trampa se profundizó con el Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo), un proceso que desde 2016 arrastra la promesa de regularizar a los mineros que extraen oro sin contar con certificados de explotación. Mientras dura el trámite, el Reinfo&nbsp;<a href="https://tc.gob.pe/jurisprudencia/2025/00017-2023-AI.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">les otorga inmunidad</a>&nbsp;ante posibles denuncias penales y administrativas, aunque sean detectados usando mercurio en los ríos, lo que está prohibido por ley.</p>



<p>El Congreso prorrogó este mecanismo por quinta vez, hasta diciembre de 2026, pese a que la extensión de plazos no ha servido para poner orden, sino para permitir que&nbsp;<a href="https://pad.minem.gob.pe/REINFO_WEB/Index.aspx" target="_blank" rel="noreferrer noopener">2218 mineros</a>&nbsp;se mantengan hasta la fecha extrayendo y comercializando oro mientras se mantienen en este prolongado proceso de regularización.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270764"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144632/Copy-of-Mineria-Tambopata-2.jpg" alt="" class="wp-image-270764" /><figcaption class="wp-element-caption">El Reinfo ha permitido que los mineros continúen la extracción de oro mientras se dilata el proceso de regularización. Foto: Elizabeth Salazar</figcaption></figure>



<p>En Madre de Dios ya no se entregan nuevas concesiones, pero de las 215 que aparecen con título vigente sobre los ríos, al menos 89 están en actividad porque sus titulares se encuentran inscritos en el Reinfo. Es decir, extraen y comercializan el oro mientras se mantienen en este proceso de regularización.</p>



<p>Los expedientes analizados por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;también muestran que 38 mineros que operaban en concesiones tituladas sobre ríos fueron suspendidos del Reinfo por incumplir sus obligaciones ambientales, no declarar su producción u operar en áreas protegidas. Al buscar esas concesiones en imágenes satelitales pudimos confirmar que, entre 2023 y 2025, siete de estas tenían dragas operando ilegalmente en los cauces.</p>



<p>En una respuesta por escrito, el Ingemmet afirmó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que actúan conforme al marco legal vigente y que en cada expediente aprobado dejan explícitas las restricciones para ejercer la actividad minera en ríos. Pero cuando estas reglas se incumplen, o se incurre en minería ilegal, se generan responsabilidades administrativas y penales que corresponden ser sancionadas por otras entidades, entre ellas, los gobiernos regionales y el Ministerio Público.</p>



<p>El exdirector regional de Energía y Minas de Madre de Dios, Augusto Villegas, explicó que fiscalizan a concesionarios formalizados para confirmar que cumplen con lo señalado en su Instrumento de Gestión Ambiental para la Formalización Minera (<a href="https://formalizacionminera.minem.gob.pe/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Igafom</a>). Sin embargo, dice que algunas zonas son de difícil acceso, no cuentan con embarcaciones y al cierre del año solo contaban con un ingeniero fiscalizador en el equipo. “Y te hablo del trabajo en el corredor minero. Fuera de esta es casi imposible trabajar”, añade.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270763"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144627/Copy-of-Mineria-ilegal-Tambopata3-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-270763" /><figcaption class="wp-element-caption">Estas estructuras inclinadas son usadas para separar el oro del sedimento con el flujo del agua. Foto: Elizabeth Salazar</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Concesiones polémicas en Tres Islas</h2>



<p>La&nbsp;<a href="https://tesis.pucp.edu.pe/server/api/core/bitstreams/14b0f498-4401-4400-9908-d0a918a4b909/content" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Federación Minera de Madre de Dios</a>&nbsp;(Fedemin) se creó en 2002 para reunir a los mineros artesanales de la región, pero desde hace unos 15 años adquirió peso político tras promover huelgas para pedir la ampliación del proceso de formalización minera. En el camino, algunos de sus principales líderes empezaron a ocupar cargos públicos.</p>



<p>Por ejemplo, Amado Romero dejó la presidencia de la Fedemin en 2011 al ser electo congresista. Desde su escaño presentó, sin éxito, un&nbsp;<a href="https://www.minam.gob.pe/informessectoriales/wp-content/uploads/sites/112/2016/02/12-La-lucha-por-la-legalidad-en-la-actividad-minera.pdf#page=220" target="_blank" rel="noreferrer noopener">proyecto de ley</a>&nbsp;para eliminar la prohibición del uso de dragas en los ríos amazónicos y&nbsp;<a href="https://www2.congreso.gob.pe/sicr/diariodebates/publicad.nsf/2b66b8a68552546d05256f1000575a5c/05256d6e0073dfe90525795a006aca26?OpenDocument" target="_blank" rel="noreferrer noopener">fue suspendido temporalmente</a>&nbsp;luego que la fiscalía iniciara una investigación en su contra por presuntos vínculos con la&nbsp;<a href="https://www.actualidadambiental.pe/fiscalia-denuncia-por-delito-ambiental-a-congresista-apodado-%e2%80%9ccomeoro%e2%80%9d/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">minería ilegal</a>. Romero ha manifestado públicamente que desde que fue elegido congresista no se dedica a la actividad minera y que sus concesiones tienen certificación ambiental. Hoy pretende regresar a la política y postularse al Senado por el partido Podemos Perú.</p>



<p>Otro actor emblemático de la Fedemin es Luis Otsuka Salazar, quien se opuso a los operativos de interdicción contra la minería ilegal que impulsó el Ejecutivo en 2014, cuando presidía este gremio. Al año siguiente fue elegido gobernador regional de Madre de Dios para el periodo 2015-2018, y en 2023 volvió a ganar en ese cargo que ocupa hasta la actualidad.</p>



<p>Desde 1999 Otsuka Salazar registra a su nombre una concesión de 300 hectáreas por la que paga puntualmente el depósito de vigencia para mantenerla activa. Se llama&nbsp;<a href="https://digital.ingemmet.gob.pe/serviciosdigitales/services/api/Consulta/ver-resumen-pdf?codigoDM=070016099" target="_blank" rel="noreferrer noopener">K-1</a>&nbsp;y se superpone parcialmente con la comunidad nativa Tres Islas,&nbsp;<a href="https://bdpi.cultura.gob.pe/index.php/localidades/tres-islas" target="_blank" rel="noreferrer noopener">titulada</a>&nbsp;en 1994 y ubicada entre los ríos Madre de Dios y Tambopata. Desde el aire, esta porción de bosque ya luce afectada: las imágenes satelitales a julio de 2025 muestran montículos de tierra removida, aguas teñidas de amarillo, caminos de trocha abiertos entre la vegetación y una draga operando dentro del área concesionada.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270762"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144620/Otsuka_Tres-Islas-1.jpg" alt="" class="wp-image-270762" /><figcaption class="wp-element-caption">La concesión K-1, del gobernador Otsuka, atraviesa cerca de 28 hectáreas de la comunidad nativa Tres Islas. Foto: Google Earth / Ingemmet</figcaption></figure>



<p>La concesión del Gobernador fue incluida en el litigio que emprendieron las mujeres líderes de este pueblo shipibo-konibo para frenar la entrega de derechos mineros, los cuales llegaron a cubrir el&nbsp;<a href="https://www.oas.org/es/cidh/decisiones/pdf/2017/38-17MC113-16-PE.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">60 % de su territorio</a>. Un informe del Gobierno Regional de Madre de Dios, elaborado en 2018 como parte del proceso judicial, cuantificó por primera vez la magnitud de esta superposición. De acuerdo con el documento, 118 derechos mineros atravesaban el territorio de Tres Islas. De ellos, 42 seguían activos, cinco en superposición total y 37 de forma parcial.</p>



<p>“Empezamos el caso pensando que era un pequeño grupo de mineros ilegales, pero ahí nos enteramos de que eran decenas y con concesiones a su nombre. Estaban sacando oro sin tramitar las certificaciones ambientales, sin papeles, solo con la concesión. Yo me pregunto, ¿cómo se iba a enterar la comunidad de los permisos que entrega el Estado si lo notifican por el diario oficial? Eso no llega allá, mucho menos en su lengua”, dice Raquel Yrigoyen, la abogada que acompañó a la comunidad nativa.</p>



<p>En 2012, el Tribunal Constitucional reconoció la autonomía territorial de Tres Islas, y en 2018 el Poder Judicial aprobó una&nbsp;<a href="https://www.derechoysociedad.org/IIDS/Documentos/2019/sentencia-nulidad-concesiones.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">acción de amparo</a>&nbsp;que ordena la&nbsp;<a href="https://www.derechoysociedad.org/IIDS/Documentos/2019/Sentencia_Nulidad_Concesiones_Tres_Islas_.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">nulidad</a>&nbsp;de todas las concesiones y derechos de agua tramitados en su territorio. El histórico fallo señala que los derechos mineros fueron aprobados sin verificar los límites de la comunidad nativa y subraya la obligación de realizar una consulta previa antes de otorgar cualquier título en esta zona.</p>



<p>Para acatar la sentencia, entre 2019 y 2021 el Gobierno Regional de Madre de Dios emitió resoluciones que anularon varias concesiones mineras superpuestas al territorio indígena. Sin embargo, años después, en el 2024, el propio Otsuka&nbsp;<a href="https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/6039001/5347047-rer-059-2024-goremad-gr.pdf?v=1710350883" target="_blank" rel="noreferrer noopener">dejó sin efecto las concesiones</a>&nbsp;que fueron anuladas.</p>



<p>Hoy al menos 23 figuran activas en el catastro minero. Una de ellas es la K-1, propiedad del Gobernador.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270761"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144616/Otsuka_k1.jpg" alt="" class="wp-image-270761" /><figcaption class="wp-element-caption">Las imágenes satelitales a julio de 2025 muestran maquinarias y montículos de tierra al interior de la concesión K-1. Foto: Google Earth</figcaption></figure>



<p>Para entonces, el Ingemmet ya había cuestionado la actuación del Gobierno Regional. En los documentos analizados la entidad indica que no está obligada a acatar la acción de amparo porque no fue incluida en el proceso judicial y reclama a la dirección regional por anular títulos que fueron otorgados por su institución, sin tener competencia para ello. Precisamente los 23 derechos mineros que siguen vigentes en el catastro fueron aprobados por Ingemmet.</p>



<p>El actual director regional de Energía y Minas, Luis Bocangel Amable, dijo a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>, sobre la concesión K-1, indicó que el caso ya no está en su despacho, sino en el ámbito legal del Ingemmet, por lo que no tiene más información.</p>



<p>Insistimos con el Ingemmet sobre este caso y la entidad señaló que «no tiene pendiente el cumplimiento de ningún mandato judicial» ni «procedimiento de cancelación pendiente” en Tres Islas, y que si bien pidieron formar parte del proceso, el Poder Judicial lo desestimó. Sobre la concesión minera de Otsuka, indicaron que el permiso sigue vigente y que solo podría anularse por las causales previstas en la Ley General de Minería del Perú, como la falta de pago del derecho de vigencia, el abandono o haber sido otorgado a una persona legalmente inhabilitada.</p>



<p><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;intentó buscar la versión del gobernador regional de Madre de Dios a través de su área de prensa y por comunicación directa, pero hasta el cierre de esta publicación no recibimos respuesta.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270759"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144609/Anulacion-de-resoluciones.jpg" alt="" class="wp-image-270759" /><figcaption class="wp-element-caption">En 2021 el Gobierno Regional de Madre de Dios rechazó la apelación de Luis Otsuka tras la anulación de su concesión. En 2024, ya reelegido como gobernador, anuló las resoluciones que habían cancelado su derecho minero y el de otros.</figcaption></figure>



<p>La sentencia no frenó el avance de la minería ilegal en Tres Islas. Por ejemplo, en&nbsp;<a href="https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/1925932/RER%200179-2021-GOREMAD-GR.pdf.pdf?v=1622736159" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Playa Castillo</a>, una de las concesiones que el Gobierno Regional&nbsp;<a href="https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/1925932/RER%200179-2021-GOREMAD-GR.pdf.pdf?v=1622736159" target="_blank" rel="noreferrer noopener">anuló</a>&nbsp;y luego reactivó, las imágenes satelitales a julio de 2025 muestran al menos 14 dragas extrayendo oro del río Madre de Dios.</p>



<p>El vicepresidente de la Fenamad, Eusebio Ríos, explicó que la sentencia a favor de la comunidad llegó hasta la&nbsp;<a href="https://www.oea.org/es/cidh/decisiones/mc/2025/res_20-25_mc_113-16_pe_es.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Comisión Interamericana de Derechos Humanos</a>, la cual pidió evaluar el impacto de la contaminación por mercurio en los habitantes de la comunidad. “Se pidió brindar atención integral de salud a los niños y mujeres. Eso no se ha cumplido. Lo que tenemos hoy son más amenazas a los hermanos y líderes de la comunidad”.</p>



<p>Juan Carlos Ruiz, de IDL, asegura que la entrega «indiscriminada» de concesiones se realiza en todo Perú, desde títulos que atraviesan chullpas o el cerro Siete Colores, en Cusco, hasta petitorios aprobados en los puntos de captación de agua potable del río Nanay, en la región de Loreto. “Unos pocos funcionarios, que no tienen representación popular, tienen el poder de reordenar el territorio para 30 millones de peruanos, basándose en criterios de promoción de la inversión minera», dice Ruiz.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/peru-extorsiones-asesinatos-devasta-bosques-la-pampa/">Perú: así funciona el sistema de extorsiones, amenazas y asesinatos que devasta los bosques en La Pampa</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270758"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144605/Copy-of-Mineria-ilegal-Tambopata-3-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-270758" /><figcaption class="wp-element-caption">La minería ilegal e informal ha transformado los bosques de Madre de Dios. Donde antes había selva nativa, ahora quedan pozos de agua con mercurio. Foto: Elizabeth Salazar</figcaption></figure>



<p>Para Eusebio Ríos, de la Fenamad, ninguna norma o iniciativa estatal ha logrado aminorar la destrucción de Madre de Dios. Por el contrario, mecanismos como el Reinfo han terminado fortaleciendo a la minería ilegal, dejando a las comunidades nativas dentro de un sistema informal que canjea ríos y bosques por oro.</p>



<p><em><strong>*Imagen principal: </strong>Actividad minera en el territorio de la comunidad indígena de San Jacinto. <strong>Crédito: </strong>Yvette Sierra Praeli</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/elizabeth-salazar-vega/">Elizabeth Salazar Vega</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/03/amazonia-peruana-concesiones-mineras-afectan-rios-comunidades-indigenas-madre-de-dios/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127341</guid>
        <pubDate>Tue, 24 Mar 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/23160938/signal-2026-03-23-104609_002.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Amazonía peruana: 215 concesiones mineras afectan ríos y comunidades indígenas de Madre de Dios]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Avanza el crimen transnacional en la Amazonía de Ecuador: 105 territorios indígenas y 23 áreas protegidas impactadas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/avanza-el-crimen-transnacional-en-la-amazonia-de-ecuador-105-territorios-indigenas-y-23-areas-protegidas-impactadas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Vista desde el aire, la huella de la expansión minera en la Amazonía de Ecuador se asemeja a&nbsp;un gran desierto que le gana terreno al bosque y que avanza rodeando a decenas de santuarios naturales y territorios indígenas.&nbsp;Las imágenes satelitales muestran cómo esta actividad —tanto ilegal como autorizada— se extiende principalmente por dos de los [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un análisis geográfico realizado por Mongabay Latam evidencia que al menos 23 áreas protegidas perdieron cerca de 14 660 hectáreas de bosque entre 2001 y 2024, un área equivalente a más de la mitad de la zona urbana de Quito.</em></li>



<li><em>Al menos 12 áreas protegidas amazónicas han sido invadidas por la minería a cielo abierto.</em></li>



<li><em>El análisis también revela el impacto en territorios indígenas y tierras comunitarias: 569 han sido impactados por deforestación y 105 por minería a cielo abierto.</em></li>



<li><em>Un mapeo territorial realizado para esta investigación evidenció que al menos ocho grupos delincuenciales (nacionales y extranjeros) operan en la Amazonía ecuatoriana.</em></li>
</ul>



<p>Vista desde el aire, la huella de la expansión minera en la Amazonía de Ecuador se asemeja a&nbsp;<strong>un gran desierto que le gana terreno al bosque y que avanza rodeando a decenas de santuarios naturales y territorios indígenas.</strong>&nbsp;Las imágenes satelitales muestran cómo esta actividad —tanto ilegal como autorizada— se extiende principalmente por dos de los corredores de conectividad ecológica más importantes del país: el Llanganates-Sangay y el Sangay-Podocarpus. Juntos conectan al menos 30 áreas de conservación municipales, provinciales y privadas, así como otras 12 áreas del Sistema Nacional de Áreas Protegidas.</p>



<p>A lo largo de estos corredores —como lo revela el análisis satelital realizado por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;con datos de la Fundación Ecociencia y&nbsp;<em>Global Forest Watch</em>— se encuentran tres de las áreas protegidas más amenazadas por la minería de oro a cielo abierto en Ecuador: el Parque Nacional Podocarpus, el Parque Nacional Llanganates y el Área Protegida Autónoma Yacuambi.&nbsp;<strong>Entre ellas acumulan más del 65 % de las hectáreas impactadas por esa actividad en áreas protegidas amazónicas,</strong>&nbsp;una superficie equivalente a más de 86 veces la Plaza de la Independencia, en la ciudad de Quito.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/ecuador-imagenes-satelitales-expansion-ganadera-parque-sangay-corredor/">Imágenes satelitales revelan expansión ganadera en el Parque Nacional Sangay y en un corredor para la fauna</a></strong></p>



<p>Esta cifra, sin embargo, no incluye la devastación causada por la exttracción de oro en ríos ni la que se desarrolla en socavones o grutas, como ocurre en la Cordillera del Cóndor. Estas son muy difíciles de medir por los satélites, como lo explica un experto de la Fundación Ecociencia, pero aún así su magnitud es considerable. Lo que sí es posible tener es una fotografía más completa de la deforestación en los dos corredores, donde se realizan actividades como la minería a cielo abierto, la apertura de vías y la tala para distintos fines.&nbsp;<strong>La cifra de pérdida de bosque, cuando se consideran en el análisis todas esas amenazas, se dispara a 3336 hectáreas perdidas entre 2001 y 2024</strong>, un área equivalente a 4 765 canchas de fútbol profesional juntas o a todo el Parque Metropolitano de Quito.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269759"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17230654/operacion-militar-en-el-sector-San-Agustin-parroquia-Paquisha-2-1.jpg" alt="Minería ilegal en inmediaciones a un río en la parroquia amazónica de Paquisha, en la provincia de Zamora Chinchipe. Foto: obtenida por Mongabay Latam durante la investigación" class="wp-image-269759" /><figcaption class="wp-element-caption">Minería ilegal en inmediaciones de un río en la parroquia amazónica de Paquisha, en la provincia de Zamora Chinchipe. Foto: obtenida por Mongabay Latam durante la investigación</figcaption></figure>



<p>“Los servicios de conectividad aseguran caudales para el consumo humano y para actividades como la agricultura”, explica Javier Robayo, presidente de la Fundación EcoMinga, que se dedica a proteger zonas de alto endemismo y diversidad biológica en el país y que trabaja en estos corredores. “La minería ilegal —añade— destruye cuerpos de ríos, bosques y comunidades a través de poder económico y mafias, contamina a las personas, su modo de vida, su forma de pensar y de obtener recursos y salir de la pobreza”.</p>



<p>La ausencia de control en esos santuarios naturales, como lo indican los expertos entrevistados,&nbsp;<strong>ha promovido también la consolidación de una ruta de ilegalidad a lo largo de los dos corredores ecológicos, dominada por grupos de crimen organizado como Los Lobos y Los Choneros</strong>, que pugnan por controlar los núcleos de extracción minera. Así lo confirma el análisis satelital y el mapeo en campo realizado para esta investigación.</p>



<p>Esta es solo una muestra de cómo los delitos ambientales están arrasando ecosistemas sensibles. Si miramos el panorama completo, nuestro análisis geográfico realizado con datos de <em>Global Forest Watch</em> evidencian que <strong>en toda la Amazonía ecuatoriana hay al menos 23 áreas protegidas —incluyendo parques nacionales, refugios de vida silvestre, áreas de protección hídrica y reservas— que han perdido cerca de 14 660 hectáreas de bosque entre 2001 y 2024</strong>, una superficie equivalente a más de la mitad de la zona urbana de la ciudad de Quito. Si bien la transformación del bosque responde a varios problemas, la minería de oro a cielo abierto es la que va en ascenso en los últimos años.</p>



<p>La deforestación —provocada principalmente por agricultura, tala, ampliación de vías y minería ilegal,&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/ecuador-deforesto-area-equivalente-superficie-luxemburgo/">según declaraciones</a>&nbsp;de Pablo Cuenca, director del Laboratorio de Cambio Global de la Universidad Regional Amazónica Ikiam, a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>— también está devorando cientos de tierras indígenas. El análisis satelital revela que&nbsp;<strong>al menos 569 de estos territorios indígenas han perdido, entre 2001 y 2024, más de 200 000 hectáreas</strong>&nbsp;de cobertura boscosa, un área que equivale a casi seis veces la ciudad de Guayaquil.</p>



<p>Es un combo de devastación: la minería y la&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;topics=deforestacion&amp;formats=">deforestación</a>&nbsp;avanzan sobre corredores, áreas protegidas y territorios indígenas.</p>



<p>Además, casi&nbsp;<a href="https://ecociencia.org/maap-198-expansion-de-la-mineria-en-la-amazonia-de-ecuador/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">la mitad de la minería</a>&nbsp;de oro a cielo abierto que afecta a la Amazonía ecuatoriana se desarrolla en territorios indígenas. El análisis realizado muestra que hasta 2024,&nbsp;<strong>al menos 105 territorios indígenas perdieron 4926 hectáreas de bosque por esa actividad.</strong>&nbsp;Los casos más dramáticos se encuentran en el área del Proyecto de Desarrollo Chai (969 hectáreas), la Reserva Shuar Kenkiun (469 has), el territorio indígena Shaime (440 has), Churuwia (273 has) y Nambija-Cumay (212 has), todos territorios de la nacionalidad shuar.</p>



<p><strong>Leer más: |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/ecuador-reforma-minera-noboa-derechos-indigenas-proteccion-ambiental/">Expertos alertan que la propuesta de reforma minera de Noboa afectaría derechos indígenas y protección ambiental</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269764"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17231150/FOTO-14-1-scaled.jpg" alt="Tala y transformación de árboles maderables en la ruta comprendida entre la provincia de Sucumbíos y la provincia de Napo. La madera al borde de la carretera fue identificada en el territorio indígena cofán. Foto: Diego Cazar Baquero" class="wp-image-269764" /><figcaption class="wp-element-caption">Tala y transformación de árboles maderables en la ruta comprendida entre las provincias de Sucumbíos y Napo. La madera al borde de la carretera fue identificada en el territorio indígena cofán. Foto: Diego Cazar Baquero</figcaption></figure>



<p>“En el río Nangaritza se ha expandido la&nbsp;<strong>minería ilegal</strong>&nbsp;y ha transformado en un tremendo desastre el territorio shuar, tremenda deforestación”, asegura una comunicadora shuar que pide la reserva de su nombre por seguridad y quien con tristeza señala que los mineros ilegales que han llegado desde otras geografías han logrado atraer a algunos de sus compañeros.</p>



<p>De acuerdo con&nbsp;<a href="https://www.maapprogram.org/amazon-gold-mining-2025/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un reporte</a>&nbsp;del Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP), publicado en noviembre de 2025, hay al menos 9597 hectáreas dedicadas solo a la minería de oro en la Amazonía ecuatoriana.</p>



<p><strong>El panorama se agudiza si se suma la violencia.</strong>&nbsp;El equipo de<strong>&nbsp;Mongabay Latam</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>La Barra Espaciadora</strong>&nbsp;habló al menos con 30 fuentes —locales, militares, de la policía, líderes indígenas y comunitarios, y expertos— y pudo construir un mapa de la presencia de grupos armados en los puntos más afectados por la minería de oro en la Amazonía norte y sur.&nbsp;<strong>Encontramos que al menos ocho grupos criminales se disputan el control de esos núcleos de extracción.</strong></p>



<p>En la Amazonía sur, en las provincias de Zamora Chinchipe, Morona Santiago y Pastaza, las fuentes consultadas señalaron la presencia de grupos como Los Choneros, Los Lobos, R7 y Comandos de la Frontera. En la Amazonía norte, datos recopilados por&nbsp;<a href="https://amazonunderworld.org/es/?policy-paper=amazonia-bajo-ataque-un-mapeo-de-la-delincuencia-en-la-selva-tropical-mas-grande-del-mundo" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Amazon Underworld</a>&nbsp;registran a miembros de Los Choneros, Los Lobos, Comuneros del Sur, Frente Carolina Ramírez y Comandos de la Frontera en las provincias de Sucumbíos, Orellana y Napo.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Corredor de ilegalidad al descubierto</strong></h2>



<p>Vistos desde un mapa, los parques nacionales, reservas ecológicas y biológicas, refugios de vida silvestre, áreas de protección hídrica y corredores de conectividad, además de otras iniciativas comunitarias y privadas de conservación en&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;locations=ecuador&amp;formats=">Ecuador</a>, trazan una enorme línea que conecta de norte a sur esas áreas naturales amazónicas, así como a la Amazonía con Los Andes.</p>



<p>“Desde el norte amazónico hacia el sur del Ecuador, las actividades de conservación, los parques nacionales y los esfuerzos de comunidades y de conservación voluntaria hacen que exista una franja larga impresionantemente verde”, explica Robayo, de EcoMinga.</p>



<p>Sin embargo, esa enorme franja verde que atraviesa el país está hoy<strong>&nbsp;seriamente amenazada</strong>.</p>



<p>Como lo muestra el análisis geográfico, el avance de la&nbsp;<strong>deforestación</strong>&nbsp;ya no solo rodea esas zonas clave, sino que se adentra en ellas. Al norte de Ecuador, en el inicio de ese gran corredor, se encuentran dos de las cinco áreas protegidas que registran mayor pérdida de bosque entre 2001 y 2024 al interior de sus márgenes: el Parque Nacional Cayambe-Coca (establecido en 1970) y el Área de Protección Hídrica Aguarico, Chingual y Cofanes (establecida en 2023). Cada área ha perdido más de 1800 hectáreas que antes eran bosque, una superficie equivalente a 28 veces el Parque La Carolina, en Quito.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/18132235/Areas-protegidas-Amazonas.png" alt="" class="wp-image-269770" /></figure>



<p>La pérdida en el Corredor de Conectividad Ecológica Sangay-Podocarpus, que conecta a los dos parques nacionales que le dan su nombre con otras ocho áreas naturales protegidas y una decena de reservas municipales y provinciales, se concentra en tres parques nacionales: el Sangay, el Podocarpus y el Río Negro Sopladora.</p>



<p>Un documento reservado del Departamento de Inteligencia de la Brigada de Selva de Pastaza, al que tuvo acceso este equipo periodístico, confirma que el modus operandi de la&nbsp;<strong>minería ilegal</strong>&nbsp;conecta a las provincias de Napo, Pastaza y Morona Santiago mediante el uso de la carretera E45, la principal autopista de la Amazonía ecuatoriana, “para posteriormente ingresar por los tramos viales de segundo orden hacia las diferentes comunidades cercanas a los frentes mineros ilegales que se ubican en los principales afluentes y ríos de la región”. El trayecto señalado bordea el flanco oriental del Corredor de Conectividad Llanganates Sangay. El documento advierte el riesgo de que la&nbsp;<strong>deforestación</strong>&nbsp;“vaya en aumento afectando la biodiversidad, el equilibrio ecológico y el medio de subsistencia de las comunidades asentadas en las riberas de los mismos”.</p>



<p>Como recuerda Augusto Granda, presidente de la Asociación de Guardaparques del Ecuador, la Reserva Ecológica Cofán Bermejo, las reservas biológicas Colonso−Chalupas y Cerro Plateado, y los parques nacionales Cayambe Coca, Sumaco−Napo−Galeras, Podocarpus y Yasuní fueron las primeras áreas protegidas vulneradas en 2020 por la cercanía de la minería ilegal (a cielo abierto y con dragas sobre los ríos). Esas áreas protegidas se distribuyen entre las seis provincias amazónicas que entre 2001 y 2024&nbsp;<strong>perdieron más de 375 000 hectáreas de bosque</strong>, un área comparable a más de 525 000 canchas profesionales de fútbol.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/la-mineria-ilegal-no-solo-esta-en-la-frontera-con-colombia-esta-en-todo-ecuador-entrevista/">«La minería ilegal no solo está en la frontera con Colombia, está en todo Ecuador»</a></strong></p>



<p>El análisis geográfico muestra también que solo&nbsp;<strong>el Parque Nacional Podocarpus (PNP), un santuario que debería ser intangible, ocupa el primer lugar en la lista de áreas protegidas más afectadas por la minería de oro</strong>. Hasta 2024 se registró una pérdida similar a 344 piscinas olímpicas debido a esa actividad. “Es impresionante la cantidad de maquinaria que existe en el Podocarpus, la cantidad de motores, la cantidad de accesorios, insumos para poder realizar este tipo de trabajos de minería, sea legal o ilegal”, confirma un oficial de Operaciones de las Fuerzas Armadas que opera en las provincias de Morona Santiago y Zamora Chinchipe. “Hay ciertos lugares concesionados, pero igual hay minería ilegal y primordialmente en el Parque Nacional Podocarpus“, añade.</p>



<p>Luego le siguen el Área Protegida Autónoma Yacuambi (21 ha), la Reserva Ecológica Colonso−Chalupas (12 ha), el Parque Nacional Cayambe−Coca (10 ha), el Parque Nacional Llanganates (10 ha) y el Parque Nacional Sumaco Napo−Galeras (7 ha).</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269756"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17230637/FOTO-3-1-scaled.jpg" alt="Mineros ilegales operan junto a concesiones de minería aurífera durante un recorrido en el suroriente de la provincia de Napo. A inicios de febrero de 2026, el Gobierno ecuatoriano dispuso la suspensión total de la actividad minera en esta provincia. Foto: cortesía Armando Lara" class="wp-image-269756" /><figcaption class="wp-element-caption">Mineros ilegales operan junto a concesiones de minería aurífera durante un recorrido en el suroriente de la provincia de Napo. A inicios de febrero de 2026, el Gobierno ecuatoriano dispuso la suspensión total de la actividad minera en esta provincia. Foto: Armando Lara</figcaption></figure>



<p>Lineth González, jefa de guardaparques del Parque Nacional Llanganates, cree que la minería ilegal de aluvión aún no ha invadido el área protegida donde ella trabaja, pero reconoce que “en la reserva contigua, la Colonso-Chalupas, ya fueron amenazados directamente [los guardaparques] de parte de los mineros y les dijeron: ‘Prohibido hacer recorridos porque esa ya es nuestra zona’”.</p>



<p>El corredor que conecta al Parque Nacional Llanganates con el Parque Nacional Sangay es una muestra de la difícil situación en el territorio. Según el análisis, el corredor registra 50 hectáreas de&nbsp;<strong>minería de oro</strong>&nbsp;en su trayecto (un área similar a 400 piscinas olímpicas) y al menos 10 hectáreas adicionales a un kilómetro de distancia de sus límites, una muestra evidente de la presión que ejerce esta actividad en las inmediaciones del corredor. Por eso, González teme que en la parte alta del área exista ya presencia de “grupos delincuenciales”, muchos de ellos interesados en buscar oro.</p>



<p>Su temor no es infundado, el santuario en el que trabaja está rodeado. Mientras que al norte del PN Llanganates los mineros amenazan a sus compañeros guardaparques, hacia el sur se encuentra el PN Sangay, una de las áreas protegidas más extensas y diversas de Ecuador que, según informes reservados de inteligencia militar, elaborados en septiembre de 2025 y conocidos por esta alianza periodística, “<strong>es de interés para los grupos y operadores mineros ilegales, al considerarse un área libre de concesiones [porque se encuentra dentro del área protegida]</strong>”. El informe, además, no descarta que grupos de delincuencia organizada como Los Choneros participen de esa explotación ilegal.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269767"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/18004630/Puntos-de-actividad-minera-Informe-reservado.png" alt="Informe reservado de inteligencia al que Mongabay Latam tuvo acceso. " class="wp-image-269767" /><figcaption class="wp-element-caption">Informe reservado de inteligencia al que tuvo acceso Mongabay Latam.</figcaption></figure>



<p>La extensión más grande del PN Sangay se encuentra en la provincia de Morona Santiago. Allí, el coronel Fabricio Silva, quien para octubre de 2025 —cuando fue consultado— era el comandante de la Zona 6 de la Policía Nacional correspondiente a esa provincia, aseguró que han detectado en varios cantones y territorios indígenas la presencia de ciudadanos ecuatorianos y extranjeros dedicados a la minería ilegal. Además, agrega, “en todas estas explotaciones ilegales hemos detectado también presencia de grupos de delincuencia organizada como&nbsp;<strong>Los Choneros, Los Lobos y los R7, y también tenemos información de que estarían operando algunas células de los Comandos de la Frontera</strong>&nbsp;ejecutando acciones de minería ilegal y utilizando gran cantidad de mercurio que es desechado sin ningún tipo de control a los ríos, contaminando el agua de las comunidades indígenas”.</p>



<p><strong>Ecuador cuenta con 590 guardaparques para cubrir sus 79 áreas protegidas en el territorio continental</strong>&nbsp;y el Estado asigna un presupuesto que rodea los 7 millones de dólares anuales para el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, según información entregada por una fuente oficial del sector ambiental que pidió la protección de su identidad. Eso alcanza solamente para cubrir gastos administrativos y salariales, según señala Granda, el presidente de la Asociación de Guardaparques.</p>



<p>“Las áreas protegidas necesitan mucho más que eso para inversión, para mejoramiento de acciones de control y vigilancia, sensibilización, generación de proyectos y monitoreo”, insiste Granda.</p>



<p>En el Parque Nacional Llanganates —que cuenta con 220 000 hectáreas— apenas trabajan 21 personas, de las cuales solo 16 son guardaparques. Las otras cinco ocupan cargos de coordinación y administración. “Lo ideal para esta superficie serían 40 guardaparques, un estimado que se calculó hace unos ocho o 10 años, cuando aún no teníamos tantos problemas”, insiste González, jefa del área.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269754"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17230620/FOTO-13-scaled.jpg" alt="La cría de ganado vacuno se extiende junto a la Reserva de Producción de Fauna Cuyabeno, un área protegida que ha perdido más de 5000 hectáreas de bosque entre 2001 y 2024. Foto: Diego Cazar Baquero" class="wp-image-269754" /><figcaption class="wp-element-caption">La cría de ganado vacuno se extiende junto a la Reserva de Producción de Fauna Cuyabeno, un área protegida que ha perdido más de 5000 hectáreas de bosque entre 2001 y 2024. Foto: Diego Cazar Baquero</figcaption></figure>



<p>Según la información técnica sobre el proyecto para la implementación del Servicio Nacional de Áreas Protegidas —entidad que debería administrar el SNAP, a partir de la entrada en vigencia de la Ley Orgánica para el Fortalecimiento de Áreas Protegidas— estima que, para cubrir las necesidades del Sistema, se requeriría de 1060 funcionarios, lo que evidencia un déficit de 45 %. Aunque se solicitó información presupuestaria a la Dirección de Comunicación del Ministerio de Ambiente y Energía (MAE), no obtuvimos respuesta.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/desafios-ambientales-ecuador-2026-mineria-ilegal-crimen-deforestacion/">Desafíos ambientales de Ecuador en 2026: minería ilegal, crimen organizado y deforestación avanzan ante un Estado debilitado</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Grupos armados se disputan territorios amazónicos</strong></h2>



<p>En julio de 2025, durante el evento de rendición de cuentas de la Agencia de Regulación y Control Minero (Arcom), el director de la entidad, Patricio Bonilla,&nbsp;<a href="https://www.primicias.ec/economia/arcom-provincias-mineria-ilegal-ecuador-grupos-armados-amazonia-100175/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">aseguró</a>&nbsp;que se habían identificado 387 puntos de&nbsp;<strong>minería ilegal</strong>&nbsp;en todo el territorio nacional, de los cuales 40 fueron calificados como “muy peligrosos” por la presencia de grupos armados. Entre los escenarios mencionados por la autoridad constan cinco de las seis provincias amazónicas: Sucumbíos, Orellana, Napo, Morona Santiago y Zamora Chinchipe.</p>



<p>“Ya estamos pasando la línea roja:<strong>&nbsp;de ser áreas protegidas a ser desprotegidas</strong>”, dijo a inicios de agosto de 2025 un exfuncionario del extinto Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica (Maate), quien pidió proteger su identidad por miedo a represalias laborales. En las áreas protegidas afectadas, el personal de guardaparques y administradores ha decidido restringir sus pronunciamientos públicos por temor a que las crecientes amenazas de muerte que reciben se vuelvan realidad.</p>



<p>Informes de inteligencia militar obtenidos por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>La Barra Espaciadora</strong>&nbsp;aseguran que con la ayuda de grupos armados locales, estructuras transnacionales relacionadas con el narcotráfico, el lavado de activos y la&nbsp;<strong>minería ilegal</strong>&nbsp;implementan “medios de pago” para proteger los cargamentos entre los cuales figuran “armas largas, cortas, explosivos, municiones, entre otras”. Las provincias de Napo, Pastaza y Morona Santiago serían, según los documentos, “rutas de paso” de este material y nodos desde los cuales la presencia de actividades ilegales y grupos criminales se expanden.</p>



<p>Habitantes de comunidades campesinas de Sucumbíos, al norte de la Amazonía, confirman la presencia de grupos armados vinculados a la minería en esa zona, “incluso hay una pugna de poder, no sé si serán militares o guerrilleros en la Amazonía norte, entre Cofán Bermejo, Cayambe Coca y Sumaco [Napo−Galeras], y en la provincia de Orellana, en el Punino, que quieren ver quién es el más fuerte y quedar con el acceso y control a la&nbsp;<strong>minería ilegal</strong>”, dijo una fuente local que pidió la reserva de su nombre, debido a las amenazas de muerte que son cada vez más comunes en su territorio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269762"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17231131/FOTO-7-1-scaled.jpg" alt="Guardias de seguridad privada resguardan las concesiones mineras en la provincia de Napo. Foto: Diego Cazar Baquero" class="wp-image-269762" /><figcaption class="wp-element-caption">Guardias de seguridad privada resguardan concesiones mineras en la provincia de Napo. Foto: Diego Cazar Baquero</figcaption></figure>



<p>En Napo, la Reserva Biológica Colonso Chalupas —donde los guardaparques fueron amenazados por mineros— es una de las más amenazadas por el avance de la&nbsp;<strong>minería ilegal</strong>&nbsp;en el país, según Byron Lagla, director de Áreas Protegidas y Otras Formas de Conservación del MAE. El colectivo ciudadano Napo Ama la Vida denunció el pasado 23 de octubre la presencia de más de 15 frentes mineros a orillas de los ríos Zapallo, Jatunyaku y Shandia, a escasos kilómetros de esa reserva.</p>



<p><strong>“Las familias comunitarias se quedaron sin agua y con la presencia de grupos armados que los amedrentan las 24 horas</strong>&nbsp;si no alquilan o venden sus tierras a los mineros ilegales”, se lee en&nbsp;<a href="https://www.instagram.com/reel/DQIv0FICI32/?utm_source=ig_web_copy_link&amp;igsh=MzRlODBiNWFlZA==" target="_blank" rel="noreferrer noopener">una de las publicaciones</a>&nbsp;de la organización. El análisis satelital y los recorridos de campo realizados por esta alianza evidencian que, además de la minería sobre los ríos, al interior del área protegida también hay afectación de 12 hectáreas por minería a cielo abierto.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269755"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17230630/FOTO-4-1-scaled.jpg" alt="Tramo de la ruta E10 que une a la provincia andina de Carchi con la provincia amazónica de Sucumbíos y no cuenta con mantenimiento ni seguridad, según evidenció esta alianza periodística. Fuentes señalan que es usada por grupos armados como los Comandos de la Frontera. Foto: Diego Cazar Baquero" class="wp-image-269755" /><figcaption class="wp-element-caption">Tramo de la ruta E10 que une a la provincia andina de Carchi con la provincia amazónica de Sucumbíos. No cuenta con mantenimiento ni seguridad, según evidenció esta alianza periodística, y fuentes consultadas señalan que es usada por grupos armados como Comandos de la Frontera. Foto: Diego Cazar Baquero</figcaption></figure>



<p>La expansión de la presencia criminal asociada con la extracción de oro se extiende también hacia el sur de la Amazonía. De acuerdo con las fuentes militares protegidas consultadas para esta investigación, Los Lobos operan y controlan las actividades mineras en el Parque Nacional Podocarpus. Al interior de esta área protegida ya se registran más de 43 hectáreas dedicadas a ka minería de oro, más de 233 hectáreas de bosque perdidas entre 2001 y 2024 y el desarrollo de infraestructura como vías.</p>



<p>En la provincia de Zamora Chinchipe, los ríos muestran sus orillas devastadas y en algunos puntos la expansión minera ha alterado los cauces naturales. Mientras tanto, en la provincia vecina de Morona Santiago, Luis Sánchez, defensor de la Naturaleza de la Comunidad Amazónica de Acción Social Cordillera del Cóndor Mirador (Cascomi), precisa que «el río Nangaritza está totalmente destruido”. Este afluente, que colinda con el PN Podocarpus, es uno de los puntos de mayor presencia y expansión de actividades mineras ilegales desde 2018, de acuerdo con los reportes de MAAP.</p>



<p><strong>“Las perjudicadas son las familias o comunidades shuar que están a orillas de ese río”</strong>, dice Sánchez. Además explica que integrantes de este pueblo indígena “son utilizados” por los mineros ilegales por medio de mecanismos de persuasión para entrar a sus tierras. “Una vez que ingresaron, extraen [el oro] y se van, pero dejan todos los pasivos ambientales, huecos, montones de tierra, causan el desvío del río”.</p>



<p>El río Nangaritza funciona como&nbsp;<a href="https://www.maapprogram.org/es/minera-nangaritza-ecuador/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">el último corredor</a>&nbsp;de conectividad entre los Andes y la Amazonía. El valle por el que discurre cuenta con al menos&nbsp;<a href="https://amazoniaviva.labarraespaciadora.com/la-mineria-arrincono-a-zamora-chinchipe/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">600 especies de aves</a>, incluidas 60 especies de colibríes y 80 tangaras. De igual forma, más del 40 % de las 3500 especies de plantas del Parque Nacional Podocarpus son endémicas. Allí, en julio de 2025, el Ejército ecuatoriano realizó un operativo contra la minería ilegal. “La intervención permitió desarticular una estructura minera clandestina que operaba sin permisos, ocasionando daño ambiental y violando la normativa vigente en materia de recursos naturales”, señaló la entidad.</p>



<p>De acuerdo con fuentes policiales y militares consultadas, los frentes mineros que operan en estos territorios cuentan con la presencia activa de grupos armados de Perú, Colombia y Ecuador que brindan seguridad o que son partícipes directos de las ganancias por la comercialización ilícita del oro.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269761"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17230659/Conguime-Alto-Zamora-Chinchipe-4-1.jpeg" alt="Armamento incautado tras operativo militar en una explotación ilegal de oro en la provincia de Zamora Chinchipe. Foto: obtenida por Mongabay Latam durante la investigación" class="wp-image-269761" /><figcaption class="wp-element-caption">Armamento y equipos incautados tras operativo militar en una explotación ilegal de oro en la provincia de Zamora Chinchipe. Foto: obtenida por Mongabay Latam durante la investigación</figcaption></figure>



<p>Un mapeo territorial realizado con más 30 fuentes locales, policiales, militares y comunitarias permitió conocer que&nbsp;<strong>al menos cinco grupos delincuenciales están presentes en la Amazonía sur y se disputan el control de los núcleos de extracción minera.</strong>&nbsp;Solo en la provincia de Morona Santiago, el grupo de delincuencia organizada Los Lobos actúa en el cantón Gualaquiza, junto con la banda R-7 —que hasta 2024 concentraba su presencia en la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas— y con el grupo criminal colombiano Comandos de la Frontera.</p>



<p>En el cantón Tiwintza, fronterizo con Perú, el tráfico de drogas, armas, municiones y la minería ilegal son las principales actividades criminales bajo el control de Los Lobos, R−7 y Los Choneros, según señaló la fuente policial. En el caso del cantón Taisha, Los Choneros son quienes muestran mayor presencia. La información obtenida para esta investigación pudo evidenciar que&nbsp;<strong>se realizaron al menos 19 operaciones contra la minería ilegal en Morona Santiago entre julio y octubre de 2025</strong>, especialmente en los cantones de Gualaquiza, el Pangui, Tiwintza y Santiago de Méndez.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269760"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17230657/Morona-Santiago-mineria-ilegal-en-Tiwintza-4-1.jpeg" alt="Operativo militar contra la minería ilegal en Tiwintza, provincia de Morona Santiago. Foto: obtenida por Mongabay Latam durante la investigación" class="wp-image-269760" /><figcaption class="wp-element-caption">Operativo militar contra la minería ilegal en Tiwintza, provincia de Morona Santiago. Foto: obtenida por Mongabay Latam durante la investigación</figcaption></figure>



<p>En otras provincias, como Pastaza y Zamora Chinchipe, se identificó también la presencia de grupos delincuenciales ecuatorianos como Los Lobos y Los Choneros, mientras que al norte de la Amazonía, un análisis realizado por&nbsp;<a href="https://amazonunderworld.org/es/?policy-paper=amazonia-bajo-ataque-un-mapeo-de-la-delincuencia-en-la-selva-tropical-mas-grande-del-mundo" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Amazon Underworld</a>&nbsp;detalló la presencia de grupos colombianos disidentes de las FARC como el Frente Carolina Ramírez y los Comandos de la Frontera; así como los Comuneros del Sur —disidencias del Ejército de Liberación Nacional (ELN)— en la provincia de Sucumbíos. Además de Los Lobos y Los Choneros. En la provincia de Napo también se señaló la presencia de Los Lobos y los Comandos de la Frontera.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Vías que promueven el avance de la ilegalidad</strong></h2>



<p>“La construcción de vías facilita el avance de los grupos armados y de la&nbsp;<strong>minería ilegal</strong>”, afirma Diana Chávez, dirigenta de Asuntos Internacionales y Organizaciones de la Nacionalidad kichwa de Pastaza (PAKKIRU, por sus siglas en kichwa).</p>



<p>El análisis realizado para esta investigación evidencia que al interior de cinco parques nacionales (Cayambe-Coca, Podocarpus, Sangay, Sumaco Napo-Galeras y Yasuní) hay al menos 290 kilómetros de vías. El área que encabeza la lista con más extensión de vías es el PN Cayambe Coca (con 150 km), seguido del PN Yasuní (76 km). Otra mirada a las reservas ecológicas, biológicas y de producción de fauna también muestra el crecimiento de estos caminos en su interior: hay al menos 44 kilómetros de vías, siendo la más afectada la Reserva de Producción de Fauna Cuyabeno (37 km).&nbsp;<strong>Esta área protegida amazónica ha perdido al menos 5256 hectáreas de bosque entre 2001 y 2024, un área mayor a 7300 campos de fútbol profesional.</strong></p>



<p>Tanto en los parques nacionales Cayambe Coca, Podocarpus, Sangay y Sumaco Napo-Galeras, como en el Refugio de Vida Silvestre El Zarza, además de vías hay una marcada deforestación y un creciente aumento de la minería a cielo abierto. Esto revela cómo las vías han facilitado la devastación.</p>



<p>De igual forma, los corredores de conectividad Llanganates-Sangay y Sangay-Podocarpus concentran las tres afectaciones simultáneamente: vías, deforestación y minería de oro a cielo abierto.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269758"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17230650/foto-como-archivo-2-8-1.jpg" alt="La minería ilegal conecta a las provincias de Napo, Pastaza y Morona Santiago mediante el uso de la carretera E45, la principal autopista de la Amazonía ecuatoriana, para posteriormente ingresar hacia diferentes comunidades cercanas a los frentes mineros ilegales que se ubican en los principales afluentes y ríos de la región. Foto: obtenida por Mongabay Latam durante la investigación" class="wp-image-269758" /><figcaption class="wp-element-caption">La minería ilegal avanza por las provincias de Napo, Pastaza y Morona Santiago mediante el uso de la carretera E45, la principal autopista de la Amazonía ecuatoriana. Foto: obtenida por Mongabay Latam durante la investigación</figcaption></figure>



<p>Una fuente perteneciente a la función pública, que prefiere el anonimato, afirma que la declaratoria de emergencia por la pandemia del Covid−19, en marzo de 2020, detonó el avance de la minería ilegal gracias al descuido generalizado en el control estatal de la red vial en la Amazonía ecuatoriana. Desde entonces, la expansión de la frontera extractiva avanza sin un control estatal eficiente, impulsando la pérdida de cobertura boscosa.</p>



<p>Según datos de la Fundación Ecociencia,&nbsp;<strong>existen alrededor de 100 kilómetros de vías irregulares que conectan o se acercan a zonas de extracción minera ilegal</strong>&nbsp;y que, según nuestro análisis, estarían atravesando al menos cuatro territorios indígenas y tierras comunitarias. El 60 % de estas vías se encuentran en territorio indígena achuar, compartido entre las provincias de Pastaza y Morona Santiago. Sin embargo Jorge Villa, especialista en sistemas de información georreferenciada de esa organización, aclara que no existen suficientes pruebas para afirmar que exista una relación directa entre esos caminos abiertos y las actividades de minería ilegal. “Estas vías están vinculadas a la extracción, sea de minerales, sea de madera o de cualquier cosa; potencialmente estaría involucrada esta actividad de extracción de minerales”, detalla.</p>



<p>El 40 % restante de esas vías se encuentra en la provincia de Orellana, donde, a medida que avanzan las operaciones de minería ilegal, se han abierto caminos entre las poblaciones de Sardinas, la comunidad kichwa Amarun Mesa y la ciudad de Francisco de Orellana, capital de la provincia. Además, hay conexiones viales con la comuna kichwa San José. “Estas son vías relacionadas con la extracción de minerales, en general, sea minería pétrea o aurífera —confirma Villa—; no son vías planificadas ni de los gobiernos locales, son vías desarrolladas a medida que iban avanzando las personas en el territorio para extraer estos minerales”.</p>



<p>El superintendente de Ordenamiento Territorial, Pablo Iglesias Paladines, reconoce que en este aspecto Ecuador presenta dos problemas fundamentales: falta de control de la red vial y de planificación urbana. “El país carece de un sistema de monitoreo adecuado, entonces [la ampliación de vías para la minería ilegal de oro o de pétreos] sucede en la cara de los gobiernos descentralizados”, precisó.</p>



<p>Entre 2022 y 2025, la Superintendencia de Ordenamiento Territorial emitió multas e infracciones por 421 446 dólares solo en la Amazonía del país, principalmente en las provincias de Orellana, Napo y Morona Santiago. La&nbsp;<a href="https://geoportal.sot.gob.ec/visualizacion-resultados-2024/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">causa principal</a>&nbsp;fue la aprobación de permisos de construcción (de vías e infraestructura) en zonas no aptas, como sitios de alto riesgo o áreas de protección natural, lo que viola la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial y Uso y Gestión de Suelo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269763"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17231141/FOTO-12-scaled.jpg" alt="Vía de tercer orden abierta junto a concesiones mineras en la parroquia Misahuallí, en la provincia de Napo. Foto: Diego Cazar Baquero" class="wp-image-269763" /><figcaption class="wp-element-caption">Vía de tercer orden abierta junto a concesiones mineras en la parroquia Misahuallí, en la provincia de Napo. Foto: Diego Cazar Baquero</figcaption></figure>



<p>Para Sebastián Valdivieso, director de Programas de la organización WCS Ecuador, la legislación ecuatoriana presenta “una deficiencia relacionada con la no inclusión de la biodiversidad como sujeto principal en los estudios de impacto ambiental”. La omisión de este elemento, explica el experto, desencadena “impactos indirectos” como el tráfico de fauna o la extracción de flora, la tala selectiva de maderas de alto valor “o a la ocupación ilegal dentro de áreas protegidas”.</p>



<p>A Valdivieso, le preocupa “la sobreexplotación de recursos naturales y el vaciamiento de biodiversidad” que su equipo de científicos ha identificado en el Parque Nacional Yasuní, como consecuencia del uso de una vía construida en la década de 1990 para acceder al Bloque 16, una operación actualmente en manos de la estatal Petroecuador. Esta vía es cada vez más transitada y “la reducción de especies es notable y preocupante”, advierte. Solicitamos entrevistas con funcionarios de Petroecuador para conocer más detalles sobre su gestión en esta vía, pero hasta el cierre de esta publicación no obtuvimos respuesta.</p>



<p>Si bien el avance de la deforestación y la minería en la provincia de Pastaza ha sido contenido gracias a la organización indígena y a la labor de autoprotección que su pueblo lleva adelante, Chávez, de PAKKIRU, señala: “Las comunidades tienen sus propios sistemas de vigilancia y monitoreo, pero con la apertura de tantas vías se nos va de las manos poder hacer un control eficaz. Las Fuerzas Armadas y la Policía deberían ser un aliado, y no una piedra en el zapato para hacer entre todos estas actividades de control y monitoreo”.</p>



<p><strong>*<em>Este reportaje fue coordinado por Mongabay Latam y realizado en alianza con La Barra Espaciadora. Edición general:&nbsp;</em></strong><em>Alexa Vélez.&nbsp;</em><strong><em>Edición:&nbsp;</em></strong><em>Alexa Vélez, Emilia Delfino, Daniela Quintero Díaz.</em><strong><em>&nbsp;Investigación:</em></strong><em>Ximena Pesántez Álvarez, Diego Cazar Baquero, Daniela Quintero Díaz.</em><strong><em>&nbsp;Visualizaciones:&nbsp;</em></strong><em>Eduardo Motta</em><em>.</em><strong><em>&nbsp;Diseño gráfico:&nbsp;</em></strong><em>Richard Romero.</em><strong><em>&nbsp;Audiencias y redes sociales:&nbsp;</em></strong><em>Dalia Medina Albarracín</em></p>



<p><em><strong>*Imagen principal:</strong> la huella de la expansión minera en la Amazonía de Ecuador se asemeja a un gran desierto que le gana terreno al bosque y que avanza rodeando a decenas de santuarios naturales y territorios indígenas. <strong>Foto:</strong> Armando Lara</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/diego-cazar-baquero/">Yvette Sierra Praeli</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/02/ecuador-crimen-transnacional-mineria-deforestacion-areas-protegidas-territorios-indigenas/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125911</guid>
        <pubDate>Thu, 19 Feb 2026 16:30:45 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/19112851/FOTO-2-1-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Avanza el crimen transnacional en la Amazonía de Ecuador: 105 territorios indígenas y 23 áreas protegidas impactadas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Perú: así funciona el sistema de extorsiones, amenazas y asesinatos que devasta los bosques en La Pampa</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/peru-asi-funciona-el-sistema-de-extorsiones-amenazas-y-asesinatos-que-devasta-los-bosques-en-la-pampa/</link>
        <description><![CDATA[<p>El ruido de los motores se escucha a varios metros de distancia. Es constante. No dejan de funcionar. Mientras se camina por los remanentes de un bosque, con árboles aún en pie, el sonido se hace más intenso, advirtiendo la cercanía de las ruidosas máquinas que están extrayendo oro en La Pampa, en la región [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un equipo de Mongabay Latam y Forbidden Stories recorrió el sector denominado La Pampa, en la región amazónica de Madre de Dios, en Perú, para indagar cómo el crimen organizado ha permeado la extracción de oro ilegal.</em></li>



<li><em>Lo más visible son los bosques devastados, pero detrás de esta destrucción, las amenazas, el miedo y el silencio circulan en la carretera Interoceánica Sur.</em></li>



<li><em>Los grupos de crimen organizado que controlan este territorio han instalado un sistema de extorsiones, cobros de cupo, asesinatos y desaparecidos.</em></li>



<li><em>La criminalidad también ha ingresado a la Reserva Nacional Tambopata, no solo para instalar dragas que extraen oro, sino también para mantener amenazados a los guardaparques.</em></li>
</ul>



<p>El ruido de los motores se escucha a varios metros de distancia. Es constante. No dejan de funcionar. Mientras se camina por los remanentes de un bosque, con árboles aún en pie, el sonido se hace más intenso, advirtiendo la cercanía de las ruidosas máquinas que están extrayendo oro en La Pampa, en la región amazónica de Madre de Dios, Perú.</p>



<p>Al cruzar esa especie de pared formada por los pocos árboles aún en pie, la devastación se muestra en toda su crudeza. El dueño del predio, que una vez estuvo lleno de árboles, camina desesperanzado por el lugar. “Lo están destruyendo todo”, dice a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Forbidden Stories&nbsp;</strong>en medio del espacio deforestado. “Esto era grande, era bosque. Todo lo han acabado”, se lamenta mientras se desplaza en un paisaje dominado por el lodo, lagunas de residuos tóxicos y montículos de tierra que han reemplazado a los bosques naturales en una zona que debería estar intacta, porque La Pampa está dentro del área de amortiguamiento de la Reserva Nacional Tambopata.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/mineria-ilegal-oro-la-pampa-guardianes-trocha-peru/">Guardianes de la Trocha: la banda que se disputa el oro y siembra el terror en La Pampa peruana</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269187"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/02234456/Mineria-en-La-Pampa-Madre-de-Dios-Max-Cabello-Orcasitas-16-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269187" /><figcaption class="wp-element-caption">Dos perros juegan en medio de la devastación causada por la minería ilegal en La Pampa. Foto: Max Cabello Orcasitas</figcaption></figure>



<p>La destrucción de la biodiversidad no es lo único que perturba en La Pampa.&nbsp;<strong>El mayor temor ahora es la presencia de las bandas de crimen organizado que han tomado el control de la zona y han impuesto un sistema de extorsiones</strong>, cobros de cupos, amenazas y asesinatos. “Acá vivimos bajo presión de esas personas. Ellos son prácticamente los reyes, no puedes decir nada. El Estado no nos escucha. ¿Cuántas veces le hemos dicho a la Policía, a la Procuraduría?”, dice con angustia una madre de familia en La Pampa.</p>



<p><strong>En ambos lados de la carretera Interoceánica Sur —vía que va desde el océano Pacifico en Perú hasta el océano Atlántico en Brasil—, entre los kilómetros 98 y 117</strong>, aproximadamente, incontables dragas, tracas y retroexcavadoras funcionan sin tregua. La ruta también está copada de edificios en construcción, hoteles, grifos, establecimientos con decenas de cilindros azules en los que se transporta combustible, centros de venta de motores, talleres, agentes multibancos, restaurantes, bares.&nbsp;<strong>Todo un ecosistema que rodea a la minería ilegal.</strong></p>



<p>Los tentáculos de la minería ilegal y las bandas de crimen organizado avanzan en todas las direcciones. Han superado las fronteras del área de amortiguamiento y&nbsp;<strong>han ingresado a la reserva de Tambopata</strong>. A inicios de octubre de 2025, un operativo realizado dentro del área protegida, en el sector Azul, confirmó la presencia de las balsas-draga en la misma reserva. Las amenazas también han entrado en el área protegida, donde los guardaparques se desplazan con miedo cada vez que tienen que realizar su trabajo de vigilancia.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269195"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/02234553/Mineria-en-La-Pampa-Madre-de-Dios-Max-Cabello-Orcasitas-24-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269195" /><figcaption class="wp-element-caption">Dragas, tracas y retroexcavadoras utilizadas en la minería ilegal de oro han arrasado con los bosques de la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional Tambopata. Foto: Max Cabello Orcasitas</figcaption></figure>



<p>Un equipo de reporteros de<strong>&nbsp;Mongabay Latam</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Forbidden Stories</strong>&nbsp;recorrió La Pampa y algunas zonas cercanas a este territorio tomado por las actividades ilícitas y la violencia. Encontró devastación, visible a cada paso; un ambiente rodeado de secretismo; miradas de sospecha y desconfianza; y mucho temor a hablar de lo que sucede en este lugar. Los nombres de quienes nos han dado sus testimonios los mantenemos en reserva por cuestiones de seguridad.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/01/crimen-peru-destruccion-mafias-oro-madera-comunidades-rio-santiago/">Viaje al corazón del crimen en Perú: la destrucción que dejan mafias de oro y madera en comunidades del río Santiago</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">El precio de extraer oro</h2>



<p>En La Pampa todo tiene precio.&nbsp;<strong>Hay tarifas para las diferentes actividades que se realizan en esa franja de la carretera Interoceánica Sur.</strong>&nbsp;Una fuente de la zona cuenta a&nbsp;<strong>Mongabay Latam&nbsp;</strong>que los mineros deben pagar a las bandas de crimen organizado 1000 soles (alrededor de 300 dólares) cada semana por operar una balsa, es decir, 4000 soles (alrededor de 1200 dólares) al mes. Otra persona entrevistada sobre este mismo tema habla de 20 000 soles (alrededor de 6000 dólares) exigidos a los dueños de las máquinas.</p>



<p>Son las tarifas que han impuesto las bandas de crimen organizado que operan en la zona minera por brindar “seguridad”. Estos grupos criminales que llegaron hace por lo menos diez años&nbsp;<strong>ofrecieron a los mineros y a la población de La Pampa protegerlos de los robos</strong>&nbsp;que ocurrían en la zona a cambio de un pago como retribución a su “trabajo de vigilancia y seguridad”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269110"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/02233630/Mineria-en-La-Pampa-Madre-de-Dios-Max-Cabello-Orcasitas-33-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269110" /><figcaption class="wp-element-caption">Cilindros utilizados para transportar combustible hacia las zonas donde se ubican las dragas, tracas y balsas dedicadas a la minería ilegal. Foto: Max Cabello Orcasitas</figcaption></figure>



<p>Sin embargo,&nbsp;<strong>lo que se impuso ha sido un sistema de extorsiones que se extiende a todos los negocios, restaurantes, bodegas, talleres mecánicos</strong>, todos tienen que pagar su cuota al crimen organizado. “La mayoría paga 200 soles, en todas las tiendas”, cuenta una persona a la que le pidieron 500 soles por dar “seguridad” en su empresa. “Pueden ser 1000, dependiendo de cómo cambia el bando”, dice para explicar la división que existe dentro de los grupos criminales.</p>



<p><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;accedió a unas listas de pagos de extorsiones, escritas a mano. En una de ellas, del 8 de diciembre de 2024, se leen varios nombres con la indicación “un motor”, en cada caso, y al costado, se ven montos de entre 300 y 350 soles (aproximadamente entre 90 y 100 dólares). En otro de estos documentos se consigna la suma de 22 000 soles con unas notas que dicen “comisión” 2220 y “parque” 4000, montos que se restan del total inicial.</p>



<p><strong>“Todos estos grupos de extorsionadores se conformaron en La Pampa desde que existe la minería ilegal”</strong>, afirma Karina Garay, vocera del Observatorio de Minería Ilegal y Actividades Vinculadas en Áreas Claves de Biodiversidad. “Los Guardianes de la Trocha son el grupo, por así decirlo, más fuerte, pero también había otros, por ejemplo, Los Tigres del 98, que tenían como lugar establecido el kilómetro 98 y cobraban cupo a quienes ingresaban a La Pampa”, agrega Garay, quien ha sido fiscal ambiental en Madre de Dios.</p>



<p>En los últimos años&nbsp;<strong>Los Guardianes de la Trocha han sido la banda criminal más conocida</strong>, pero no es la única, según autoridades y personas que viven en la zona. “Ahora se llama La Empresa”, comenta un funcionario de una institución pública, con sede en Puerto Maldonado, que prefiere mantener su nombre en reserva.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269111"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/02233637/Mineria-en-La-Pampa-Madre-de-Dios-Max-Cabello-Orcasitas-34-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269111" /><figcaption class="wp-element-caption">La minería ilegal de oro se encuentra en ambos márgenes de la carretera Interoceánica Sur. Foto: Max Cabello Orcasitas</figcaption></figure>



<p><strong>El temor de las personas que viven en Madre de Dios para contar lo que sucede en esa región se percibe en cada conversación</strong>. Hablan en voz baja y ponen énfasis en pedir el anonimato. Incluso las autoridades que hace unos años declaraban sin omitir su nombre ahora piden no ser identificados en el reportaje. No es para menos. A los cobros de cupos y las amenazas constantes se suman los asesinatos, muchos de los cuales ni siquiera son reportados.</p>



<p>“<strong>La función que cumplen es, supuestamente, dar seguridad a los mineros para que no les roben el dinero y el oro, pero tienen que pagar un cupo</strong>, así es como funciona”, comenta Garay. “Hay disputas entre estos grupos porque se convierten en territoriales. Unos están en un kilómetro y otros, en otro kilómetro”, agrega.</p>



<p>Desde la Fiscalía de Madre de Dios también mencionan que durante un operativo en junio de 2025, en el sector Azul, en el interior de la misma reserva, se encontraron motores de las balsas-dragas que llevaban stickers de Los Tigres. La imagen se ve en una fotografía entregada a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. “En una interdicción hemos tenido una emboscada y enfrentamos una balacera con este grupo. Así hemos evidenciado que&nbsp;<strong>además de ejercer esta actividad ilegal se encuentran completamente armados</strong>”, comenta un representante de la Fiscalía Ambiental de Madre de Dios que prefiere mantener su nombre en reserva por las amenazas que ha recibido por realizar su trabajo.</p>



<p>El Coordinador Nacional de las Fiscalías Especializadas en Materia Ambiental, Frank Almanza, ofrece a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;un panorama más amplio. “En Puerto Maldonado tenemos zonas. Con la Fuerza Aérea se ha logrado subzonificar 10 áreas. Las más conocidas son La Pampa, Delta Uno, Delta Dos y Masuko. Son zonas en las que hay mayor incidencia. Por ejemplo,&nbsp;<strong>nada más en La Pampa y Delta Uno hay más de 5000 dragas y tracas.</strong>&nbsp;No es una cifra que a mí se me ocurra, sino que se ha logrado, más o menos, cuantificar a partir de sobrevuelos de la Fuerza Aérea”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269229"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/03074353/Mineria-ilegal-en-Madre-de-Dios-Ministerio-Publico-Fiscalia-de-la-Nacion-FEMA-Madre-de-Dios.jpg" alt="" class="wp-image-269229" /><figcaption class="wp-element-caption">«Nada más en La Pampa y Delta Uno hay más de 5000 dragas y tracas», dice el coordinador nacional de las Fiscalías Especializadas en Materia Ambiental, Frank Almanza. Foto: cortesía Ministerio Público Distrito Fiscal de Madre de Dios</figcaption></figure>



<p>Almanza explica que<strong>&nbsp;la Fuerza Aérea realizó sobrevuelos, primero con avionetas y luego con drones.</strong>&nbsp;“Se han podido incluso localizar los puntos, pero son de difícil acceso. Se ven decenas de máquinas pesadas, retroexcavadoras, cargadores portátiles. Se han hecho hasta puentes para que pase esa maquinaria a la zona de minería. Son inversiones importantes”, confiesa Almanza.</p>



<p>“<strong>El problema no es solo que están trabajando en una zona, sino que están avanzando.</strong>&nbsp;En Puerto Maldonado, las autoridades tienen una preocupación grande, casi de desesperación, porque están llegando a lugares donde antes no habían llegado: a las reservas”, dice Almanza desde su oficina en Lima.</p>



<p>El abogado especializado en temas ambientales César Ipenza considera que&nbsp;<strong>no se puede dejar de mencionar la presencia del Comando Vermelho</strong>&nbsp;en el panorama de criminalidad que rodea a La Pampa y, en general, a Madre de Dios. “No sería extraño que estén controlando las zonas de minería”, dice Ipenza sobre la presencia de este grupo criminal surgido en Brasil y relacionado principalmente con el narcotráfico. “La mayor bonanza está en la minería, entonces, no sería extraño que estén operando y trabajando bajo el control o liderazgo del Comando Vermelho”.</p>



<p><strong>Actualmente, el precio de la onza de oro bordea los 5000 dólares.</strong>&nbsp;Desde su despacho en Lima, el Alto Comisionado para el combate de la minería ilegal, Rodolfo García Esquerre, señala que “el precio del oro está en la raíz del problema y se ha convertido en un motor de la minería ilegal”. A ellos se debe sumar que la comercialización de oro no es una actividad ilegal, dice García Esquerre, por tanto, el mineral se comercializa sin restricciones.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/03133133/Mineria-La-Pampa.jpg" alt="" class="wp-image-269240" /></figure>



<p>El funcionario señala que en 2024,&nbsp;<strong>Perú exportó alrededor de 180 toneladas de oro</strong>, pero que de esa cantidad, por lo menos&nbsp;<strong>80 toneladas “eran de origen desconocido”</strong>. García Esquerre cita al Instituto Peruano de Economía para dar cifras de 2024, cuando la exportación de oro movió casi&nbsp;<strong>7000 millones de dólares</strong>. Si se considera al precio actual, ese monto supera los 10 000 millones de dólares.</p>



<p>“Es más fácil lavar el dinero en la minería [que del narcotráfico] porque el producto, el oro, a diferencia de la droga, es legal. Estamos frente a un delito que es inmenso y es transnacional”, dice Esquerre sobre la minería ilegal. “Lo que en realidad tenemos es una economía ilegal”, puntualiza el también excomandante general de la Fuerza Aérea del Perú (FAP).</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/un-sobrevuelo-en-la-amazonia-peruana-mineria-ilegal-en-los-rios-maranon-y-santiago/">Un sobrevuelo en la Amazonía peruana muestra los impactos de la minería ilegal en los ríos Marañón y Santiago</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">La incursión de la minería ilegal en el área span<br>protegida</h2>



<p>Todos los guardaparques de la Reserva Nacional Tambopata están amenazados. Cada vez que salen a realizar sus labores de vigilancia deben cubrirse el rostro para no ser reconocidos, cuenta a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;un testigo de lo que sucede en el área protegida. Ya lejos de Madre de Dios, confiesa lo difícil que resulta vivir en esa región y que teme por su vida y la de su familia.</p>



<p>Otro testigo de lo que sucede en el área protegida también cuenta que circulan mensajes en grupos de Whatsapp de&nbsp;<strong>los grupos criminales en los que se anuncian que ingresarán a la reserva de Tambopata</strong>. “Dijeron que iban a llevar balsas y que irían armados para que el personal guardaparque no se acerque”, relata la fuente durante nuestra visita a Puerto Maldonado.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269231"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/03081153/Operativo-de-interdiccion-en-el-sector-azul-de-la-reserva-nacional-tambopata-Sernanp-2.jpg" alt="" class="wp-image-269231" /><figcaption class="wp-element-caption">En octubre de 2025, un operativo dentro de la reserva de Tambopata, en el sector Azul, en el río Malinowski, documentó las dragas de minería ilegal operando dentro del área protegida. Foto: cortesía Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp)</figcaption></figure>



<p>En octubre de 2025, la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental, en coordinación con la Policía Nacional, el Ejército y el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp)&nbsp;<a href="https://www.gob.pe/institucion/sernanp/noticias/1257555-golpe-contra-la-mineria-ilegal-en-madre-de-dios-interdiccion-en-el-sector-azul-de-la-reserva-nacional-tambopata">realizó un operativo</a>&nbsp;dentro de la reserva de Tambopata, en el sector Azul, en el río Malinowski. De esta forma,&nbsp;<strong>confirmaba que la minería ilegal estaba instalada dentro del área protegida.</strong></p>



<p>El último reporte del&nbsp;<a href="https://acca.org.pe/plataforma-rami/">Radar Mining Monitoring</a>&nbsp;(RAMI), herramienta de monitoreo satelital, informa que entre noviembre y diciembre de 2025 “se registraron nuevas pérdidas de cobertura forestal por minería dentro de la Reserva Nacional Tambopata, que suman&nbsp;<strong>9.5 hectáreas de bosque afectado</strong>”.</p>



<p><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;solicitó al Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) información sobre la presencia de la minería ilegal dentro de la reserva y las denuncias de amenazas, pero hasta el cierre de esta edición no recibimos respuesta.</p>



<p>El fiscal Almanza dice que ha solicitado a la Policía y al Ejército que realicen interdicciones constantes “para frenar un poco” el avance de la minería. Sin embargo,&nbsp;<strong>el coordinador de las fiscalías ambientales reclama por la falta de fondos para dar pelea a esta actividad ilegal.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269232"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/03081721/Imagenes-satelitales-muestran-la-mineria-ilegal-en-la-RNT-RAMI-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269232" /><figcaption class="wp-element-caption">Imágenes satelitales muestran el avance de la minería ilegal en la Reserva Nacional Tambopata. Fuente: RAMI</figcaption></figure>



<p>“Nos gustaría tener a cargo la logística para realizar las acciones de interdicción, pero tenemos que depender de otros. No tenemos horas de vuelo, no tenemos embarcaciones, no tenemos balsas, a duras penas tengo un par de vehículos para todos los temas. Para la fiscalía es una limitante la falta de presupuesto”, cuestiona Almanza.</p>



<p><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;tuvo acceso a 28 de las actas de operativos contra la minería ilegal realizados durante 2025 en Madre de Dios. Dos de ellas daban cuenta de operativos específicamente dentro de la Reserva Nacional Tambopata. En los documentos se menciona el hallazgo de campamentos rústicos; motores chinos; bombas de succión; generadores eléctricos; balsas tracas; y otros insumos, como baterías, alternadores, arrancadores, radiadores, filtros, cables, abrazaderas, poleas metálicas, codos y metros de manguera de succión y cableado.</p>



<p><strong>Las más de 20 actas dan cuenta de la destrucción de los bosques causada por las actividades de extracción ilegal de oro</strong>, al mismo tiempo que mencionan la contaminación por combustible, grasa, aceites, bolsas plásticas, trapos contaminados, entre otros insumos que se utilizan en la minería.</p>



<p>De acuerdo con la Coordinadora Nacional de las Fiscalías Especializadas en Materia Ambiental, durante 2025 se realizaron&nbsp;<strong>193 operativos de interdicción contra la minería ilegal en Madre de Dios</strong>, como parte del Plan Restauración. Este proyecto del Estado siguió a la Operación Mercurio, el megaoperativo realizado en 2019 en La Pampa. Los planes que se trazaron en ese momento para “recuperar” la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional Tambopata y erradicar la minería ilegal en ese sector de Madre de Dios parecen haber quedado en el olvido.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269183"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/02234429/Mineria-en-La-Pampa-Madre-de-Dios-Max-Cabello-Orcasitas-12-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269183" /><figcaption class="wp-element-caption">La Pampa es un territorio destruido por la minería ilegal y el crimen organizado. Foto: Max cabello Orcasitas</figcaption></figure>



<p>Seis años después del más grande operativo realizado en esta región, la cantidad de balsas, dragas, tracas y maquinaria pesada que sacan oro sin descanso del corazón mismo de bosques y ríos se ha multiplicado de tal forma que cuando se recorre este territorio devastado se hace imposible siquiera pensar que alguna vez estuvo cubierto de árboles y que la vida silvestre transcurría sin mayor preocupación.</p>



<p>El dueño de la concesión forestal por la que caminamos para ver más de cerca cómo las dragas extraen oro busca con la mirada a los monos que, asegura, a veces se aferran a los pocos árboles que aún quedan en pie. Quiere mostrarnos que en medio de la devastación hay espacio para la supervivencia. Su esposa, dice, ya no quiere caminar por su predio porque siente mucha pena al ver cómo se va extinguiendo la vida. “He puesto denuncias a todos. Con pruebas hemos ido, llevamos videos a la Policía para que vean que nos han rodeado. Y nada. Nunca vienen, parece que reciben plata”, dice el hombre desconsolado.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/09/peru-rios-bosques-datem-maranon-invadidos-mineria-ilegal/">Perú: los ríos y bosques de Datem del Marañón están siendo invadidos por la minería ilegal</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Un territorio plagado de criminalidad: fosa común, armas y asesinatos</h2>



<p>Un portón blindado se abre para ingresar a la casa de una familia que perdió a uno de sus miembros en manos del crimen organizado. El lugar está amurallado. “Escuchábamos que había minería, que estaba acercándose y que se iba a pasar al lado de la reserva. Pero nunca habíamos visto ese tipo de minería”, recuerda uno de los miembros de la familia sobre lo que sucedía en esa zona en 2011, cuando aún había bosques en el área de amortiguamiento de la Reserva Nacional Tambopata.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269118"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/02233721/Arma-Defensa-Personal-MadredDios-Max-Cabello-Orcasitas-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269118" /><figcaption class="wp-element-caption">En La Pampa, algunas personas han optado por adquirir armas para defenderse del crimen organizado. Foto: Max Cabello Orcasitas</figcaption></figure>



<p>«En 2011 llegaron acá -dice el testigo-, se saltaron la pista [carretera Interoceánica Sur] y se lanzaron a nuestro predio porque justo el oro pasa por esta zona». Desde esa época han sido amedrentados por la minería ilegal. Algunos de los miembros de la familia fueron secuestrados el mismo 2011, cuenta la fuente y recuerda que por esos años&nbsp;<strong>empezaron los robos y asaltos a quienes se dedicaban a extraer oro</strong>.</p>



<p>“Así es como aparece la famosa seguridad”, dice el entrevistado sobre las personas que llegaron ofreciendo vigilar la carretera y las trochas de ingreso a toda la zona de amortiguamiento de Tambopata donde se estableció la minería ilegal.&nbsp;<strong>Quienes ingresaban por esas vías debían pagar para transitar</strong>, una modalidad que se mantiene hasta ahora.</p>



<p>“Para 2013 y 2014 todos hablaban de pagar a la ‘seguridad’. Se tenía que pagar el viaje, todas las máquinas supuestamente estaban registradas, no podía haber otras personas con armas, solo ellos, y&nbsp;<strong>empezaron a matar a gente</strong>”, recuerda el testigo. Para 2016, agrega,&nbsp;<strong>todos debían estar registrados para poder trabajar y a quienes llegaban a delinquir en la zona, los mataban.</strong></p>



<p>Con el tiempo los asesinatos se extendieron, surgían por una pelea en un bar, por enfrentamientos entre las bandas, por no pagar los cupos. Videos que han circulado en redes sociales o que han sido tomados de cámaras de seguridad de la zona muestran a personas transitando con armas de largo alcance, encapuchados, en camionetas que los trasladan. Algunos, incluso, dejan ver cómo se asesina a una persona.</p>



<p><strong>Los asesinados y desaparecidos se multiplican cada año.</strong>&nbsp;El comandante Willmann Carazas es el jefe de la División de Investigación Criminal de la Policía (Divincri), en su despacho en Puerto Maldonado, en Madre de Dios, cuenta sobre el hallazgo de&nbsp;<strong>una fosa común en La Pampa con cinco cadáveres</strong>. Uno de ellos, dice el policía, estaba siendo buscado por sus familiares, quienes habían publicado sus datos pidiendo que se les avisara si lo encontraban.</p>



<p>Carazas señala que muchos de los asesinatos y desapariciones que suceden en La Pampa, en otras zonas mineras de la región e incluso en la misma ciudad de Puerto Maldonado, nunca se reportan.</p>



<p>Varios medios de comunicación locales y nacionales han informado, más de una vez, sobre las fosas comunes que se han encontrado en La Pampa.&nbsp;<strong>Los periodistas que viven en Madre de Dios también han sido amenazados por informar sobre estos crímenes.</strong>&nbsp;Manuel Calloquispe es uno de ellos y quien más ha seguido las pistas del crimen organizado, principalmente de Los Guardianes de la Trocha. Ahora vive amenazado.</p>



<p>Según el&nbsp;<a href="https://desaparecidosenperu.policia.gob.pe/Desaparecidos/reniped">Registro Nacional de Información de Personas Desaparecidas</a>&nbsp;(Reniped)&nbsp;<strong>204 personas fueron reportadas como desaparecidas en Madre de Dios en 2025</strong>. La cifra no es la más alta entre los departamentos de Perú, apenas aparece en el puesto 20, pero las regiones de Cusco y Puno, que limitan con Madre de Dios, reportan 1390 y 828 desaparecidos, respectivamente.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_238987"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2022/12/06141454/Juan-Julio-Fernandez-Hanco-Madre-de-Dios-2-768x512.jpeg" alt="" class="wp-image-238987" /><figcaption class="wp-element-caption">Juan Julio Fernández Hanco fue una de las víctimas del crimen organizado en La Pampa. Foto: archivo Mongabay Latam</figcaption></figure>



<p>“¿Han escuchado sobre la fosa común en la que encontraron unas 200 personas?”, pregunta la persona que vive en el búnker en medio de La Pampa.&nbsp;<strong>Menciona también que las bandas criminales han asesinado a los dueños de predios agrícolas para quedarse con sus tierras.</strong>&nbsp;Durante la conversación, muestra algunas armas que ha adquirido para defenderse.</p>



<p>El defensor ambiental&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2022/04/peru-asesinan-a-guardian-del-bosque-y-aumenta-violencia-por-mineros-ilegales/">Juan Julio Fernández Hanco</a>&nbsp;ha sido una de las víctimas. Su asesinato ocurrió en marzo de 2022. Desde 2006, Fernández Hanco tenía una concesión para forestación y reforestación de 396 hectáreas en la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional Tambopata. En 2025, el Poder Judicial sentenció a 15 años de prisión a<strong>&nbsp;Edison Fernández Pérez, alias Chili, uno de los integrantes de la organización criminal Los Guardianes de la Trocha</strong>, por el crimen del defensor ambiental. El condenado se encuentra prófugo.</p>



<p>El defensor ambiental&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2020/09/peru-asesinan-defensor-ambiental-madre-de-dios/">José Carlos Pacheco</a>&nbsp;también ha sido víctima de la violencia de este territorio tomado por el crimen organizado. Su asesinato, ocurrido en setiembre de 2020, aún está impune. Su cuerpo fue hallado en el límite de la concesión forestal de su familia. Su padre, Demetrio Pacheco, vicepresidente del Comité de Gestión de la Reserva Nacional de Tambopata, guía a este equipo de periodistas por el bosque de su concesión que defiende con uñas y dientes. No se da por vencido a pesar de que los invasores siguen avanzando en el predio tumbando los árboles.</p>



<p>“Mi hijo era un defensor ambiental reconocido. Tras su asesinato, lograron identificar a las personas que cometieron el crimen, los intervinieron y les incautaron armas de fuego. Estuvieron detenidos alrededor de siete días. Después le dieron libertad”, cuestiona con indignación.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269162"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/02234206/Concesion-deforestada-Demetrio-Pacheco-Madre-de-Dios-Max-Cabello-Orcasitas-13.jpg" alt="" class="wp-image-269162" /><figcaption class="wp-element-caption">Un bosque talado en una concesión forestal cerca de La Pampa. La minería ilegal avanza sobre los bosques para instalar sus actividades. Foto: Max Cabello Orcasitas</figcaption></figure>



<p>Pacheco ha realizado múltiples denuncias sobre las invasiones a su predio. La minería de oro no ha llegado a este lugar. La amenaza principal es la deforestación. Sin embargo, hay quienes sostienen que todo ese sector de la carretera Interoceánica tiene oro, por lo que se teme que, de continuar el ritmo actual, la minería arrase también con lo que quede de esos bosques.</p>



<p><strong>La madera que sale de allí también podría estar siendo usada en la minería para la construcción de las dragas y balsas que se utilizan para extraer el oro.</strong>&nbsp;Karina Garay, del Observatorio de Minería Ilegal, afirma que, efectivamente, se tala madera de bosques cercanos para ser utilizados en estas estructuras.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/amenazas-muerte-mineros-ilegales-area-conservacion-panguana-peru/">Amenazas de muerte de mineros ilegales obligan a evacuar Área de Conservación Panguana en Amazonía peruana: «Salimos por falta de garantías»</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">El manejo del territorio: el objetivo de los grupos armados</h2>



<p>La comunidad nativa de San Jacinto vive rodeada de minería. Dentro del territorio hay concesiones mineras de oro que han funcionado durante muchos años. Los restos de esta explotación son visibles. En el río que divide al territorio comunal están las dragas.</p>



<p>El día que este equipo periodístico llegó a la zona las dragas no tenían motores, las habían ocultado por los patrullajes que, según decían los pobladores, estaba realizando la Capitanía de Puertos de Madre de Dios. Tres mineros descansaban sobre la draga inactiva. Uno de ellos se acercó para indagar por nuestra presencia. Después de una corta charla nos dejó ir.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269147"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/02234032/Comunidad-nativa-San-Jacinto-Madre-de-Dios-Max-Cabello-Orcasitas-3-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269147" /><figcaption class="wp-element-caption">Una draga sin motor cerca de la comunidad nativa San Jacinto. Foto: Max Cabello Orcasitas</figcaption></figure>



<p>Hasta esta comunidad ha llegado el crimen organizado, dicen sus habitantes. “Han venido acá”, dice una de las lideresas sobre la denominada “seguridad. «Estaban infiltrándose. Daban vuelta en la noche con linterna. Pero nosotros los hemos llamado a una reunión”, comenta. “Cuando miro armamento me indigna. No me gusta que me estén apuntando”.</p>



<p>Parados en pleno salón comunal, uno de los integrantes del grupo con el que conversamos asegura que&nbsp;<strong>los hombres armados “estuvieron parados ahí mismo” y les ofrecieron protección y vigilancia</strong>. “Nos han dicho: ‘Vamos a brindarle seguridad, pero tienen que pagarnos’”. La respuesta que dieron, aseguran, fue que no tenían dinero y, con el tiempo, dejaron de entrar al territorio comunal.</p>



<p>El crimen organizado busca “controlar el territorio”, dice Rafael Hoetmer, director del Programa Amazonía Occidental de Amazon Watch. “Es un ecosistema donde distintas formas de control se articulan entre sí. Puede haber confrontación, pero también pueden no chocar”.</p>



<p>Hoetmer menciona también que en Perú, en los últimos años, “ha habido una reversión dramática de la institucionalidad y de las leyes”. Menciona el caso de los&nbsp;<strong>presidentes regionales que tenían denuncias por ser mineros o fueron denunciados como integrantes de organizaciones criminales</strong>.</p>



<p>El abogado César Ipenza, especializado en temas ambientales, apunta también en esa dirección. Uno de los principales cuestionamientos es la ley de formalización minera que tiene entre sus pilares el&nbsp;<strong>Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo)</strong>. Los plazos para que se concrete esta formalización se han extendido varias veces, como ya ha reportado&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. La última extensión es a diciembre de 2026, favoreciendo a la minería informal e ilegal, aseguran los expertos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269146"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/02234025/Comunidad-nativa-San-Jacinto-Madre-de-Dios-Max-Cabello-Orcasitas-2-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269146" /><figcaption class="wp-element-caption">Pobladores de la comunidad nativa de San Jacinto dicen que integrantes de bandas criminales llegaron hasta su territorio para ofrecerles «seguridad». Foto: Max Cabello Orcasitas</figcaption></figure>



<p>Las personas inscritas en el Reinfo pueden realizar la minería aun sin haber concluido el proceso de formalización ante las autoridades. Además, los documentos que obtienen del Estado por la inscripción en el Reinfo pueden ser utilizados por quienes extraen oro de lugares no autorizados.&nbsp;<strong>Esto facilita que los mineros ilegales se escuden detrás del Reinfo y puedan seguir operando</strong>&nbsp;a la espera de una «formalización», que nunca llega. Detrás de ellos, muchas veces, está el crimen organizado.</p>



<p>Para Ipenza el ofrecimiento de brindar seguridad y el sistema de cobro de cupos han sido la base para que, con el tiempo, los grupos criminales también manejen dragas y controlen el territorio. “Eran los que extorsionaban, cobraban cupos o en el pasado brindaban seguridad a los mineros informales. Luego&nbsp;<strong>vieron cómo funciona el negocio de la minería y, obviamente, se dieron cuenta de que había más dinero en ese negocio</strong>. No solamente van a cobrar cupos, sino también controlan las zonas de minería y tienen sus propias operaciones”.</p>



<p>Durante la conversación con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>, el Alto Comisionado para el combate de la minería ilegal, Rodolfo García Esquerre, enfatiza que la minería ilegal debe ser entendida como una economía ilícita, por tanto, se debe comprender que<strong>&nbsp;se trata de “un problema político, social, económico e inclusive de seguridad”.</strong></p>



<p>“El problema que está generando la minería ilegal no es solamente un daño al medioambiente, sino que está afectando la vida de muchas comunidades nativas y campesinas, por lo tanto, la solución se debe enfocar de manera diferente”, sostiene el funcionario y agrega que esta mirada integral está plasmada en la&nbsp;<a href="https://www.gob.pe/institucion/mininter/noticias/1186915-gobierno-aprueba-estrategia-nacional-para-fortalecer-la-lucha-contra-la-mineria-ilegal">Estrategia nacional para la reducción e interdicción de la minería ilegal en Perú a 2030</a>, aprobada en junio de 2025.</p>



<p>“<strong>Hay 225 cuerpos de agua que, se conoce, están contaminados por mercurio y alrededor de 140 000 hectáreas de bosques, en todo el país, depredados</strong>&nbsp;solo por la minería ilegal, más del 95 % en Madre de Dios”, menciona García Esquerre para dar un panorama de los impactos.</p>



<p>El ex comandante de la FAP señala que en esta estrategia nacional se han definido 68 actividades, distribuidas en siete ejes que involucran a 18 instituciones del Estado. La identificación geográfica, el seguimiento del dinero, las interdicciones en las zonas mineras, el control de los insumos químicos, combustible y explosivos, la comercialización y la investigación son los ejes sobre los que se ha construido la estrategia que va al 2030, comenta García Esquerre.</p>



<p><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/09/mineria-ilegal-acecha-panguana-amazonia-peru/">Perú: la minería ilegal acecha el área de conservación Panguana, símbolo de la supervivencia en la Amazonía</a></p>



<h2 class="wp-block-heading">Un negocio que se extiende</h2>



<p>El control de los grupos criminales se va extendiendo a todos los sectores. Uno de los testigos directos de lo que sucede en La Pampa asegura que las bandas de crimen organizado manejan directamente las dragas y la maquinaria pesada;&nbsp;<strong>controlan el traslado del oro y mantienen una vigilancia constante a través de cámaras de seguridad</strong>&nbsp;instaladas en las tiendas, los ingresos a la vía de accesos, las calles.</p>



<p>Karina Garay, del Observatorio de Minería Ilegal, agrega que&nbsp;<strong>los mayores inversionistas de la minería ilegal ni siquiera viven en Madre de Dios, sino que están en otras ciudades, como Puno y Cusco</strong>, mientras mantienen su maquinaria trabajando en esta zona.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269242"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/03133353/Mineria-La-Pampa-Blurred.jpg" alt="A lo largo de la carretera Interoceánica Sur, especialmente en la zona de La Pampa, se observan una gran cantidad de negocios que ofrecen servicios como agentes bancarios. Foto: Yvette Sierra Praeli" class="wp-image-269242" /><figcaption class="wp-element-caption">A lo largo de la carretera Interoceánica Sur, especialmente en la zona de La Pampa, se observa una gran cantidad de negocios que ofrecen servicios como agentes bancarios. Foto: Yvette Sierra Praeli</figcaption></figure>



<p>Los precios del oro son cada vez mayores. Durante los días que este equipo periodístico recorrió La Pampa&nbsp;<strong>cada onza bordeaba los 4000 dólares</strong>,&nbsp;<strong>al cierre de esta edición el precio estaba cerca de los 5000 dólares</strong>. “El minero quiere exportar su oro, que salga de Perú”, agrega Garay. Para ello, utilizan diferentes modalidades.</p>



<p>Por un lado están&nbsp;<strong>las agencias bancarias</strong>, señala una fuente de la fiscalía. A lo largo de la carretera Interoceánica Sur es común ver estos establecimientos<strong>&nbsp;en los que se pueden hacer transacciones como si se tratara de un banco</strong>. En este lugar, explica la fuente de la fiscalía, muchos entregan el oro y reciben el pago que corresponde, pero en este caso son pequeñas cantidades.&nbsp;<strong>Gran parte del oro se comercializa utilizando guías de transporte que obtienen quienes tienen concesiones o están inscritos en el Reinfo.</strong></p>



<p>“Los ilegales lo venden al formal y estos lo hacen pasar como si hubiese salido de su concesión. Es la modalidad más común”, explica Garay. Así&nbsp;<strong>llegan a las refinerías que se encuentran principalmente en Lima y Arequipa</strong>.</p>



<p>El oro también sale por los pasos fronterizos, principalmente hacia Bolivia. “El oro que se explota en La Pampa se traslada hasta Bolivia. Desde allí, se exporta como oro boliviano. Otra ruta es hacia Cusco y Puno para continuar su camino hacia Lima, pero también es posible que se traslade a través de la frontera con Brasil. No sería extraño que salga por Brasil. Yo he hecho esa ruta y prácticamente no hay ningún control”, comenta Ipenza.</p>



<p>Las redes del oro en Madre de Dios no se limitan a este territorio, sino que viajan a través de carreteras a otras ciudades e incluso hacia otros países. En todo este camino,&nbsp;<strong>el metal va cambiando de estatus y pasa de ser ilegal en la zona de extracción a convertirse en legal en las empresas de exportación.</strong></p>



<p>Daniel Linares, especialista en inteligencia financiera, menciona que&nbsp;<strong>el dinero que proviene de esta actividad ilícita se maneja en efectivo</strong>, puesto que no pueden ingresar al sistema bancario cuando se trata de sumas grandes. “Lo ingresan poco a poco como parte del costo de vida o algunos lujos”. Incluso, menciona Linares, se paga en efectivo a los grupos de música que presentan sus espectáculos en La Pampa.</p>



<p>“Pero hay otra forma en que la minería ilegal se presenta como una modalidad de lavado de activos, es decir, cuando otras organizaciones criminales foráneas, de otros delitos, como el narcotráfico buscan la forma de lavar el dinero. Ellos encuentran en la minería ilegal el vehículo perfecto”, comenta Linares, quien también ha sido funcionario de la Unidad de Inteligencia Financiera. “Está claro que&nbsp;<strong>la cadena de producción de la minería tiene un sinnúmero de debilidades en la trazabilidad y rastreo del oro</strong>”, agrega Linares y menciona que el Reinfo es una de estas debilidades.</p>



<p>Linares sostiene que los actores de la minería ilegal “arman su propia cadena de producción de oro”, es decir, “acopian, procesan y llegan hasta la exportación”.</p>



<p>El esquema de ilegalidad, corrupción y devastación que rodea a la minería ilegal queda retratado en lo que sucede en La Pampa. En este lugar, como en otras zonas de la Amazonía peruana y otras partes del país, el oro que nace bajo un manto de muerte y destrucción termina en joyas, equipos electrónicos de alta gama y bóvedas de bancos de otros países alrededor del mundo.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;operación de minería ilegal en Madre de Dios.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía Ministerio Publico / Fiscalía de la Nación / FEMA</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/2026/02/peru-extorsiones-asesinatos-devasta-bosques-la-pampa/">Yvette Sierra Praeli</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/01/efectos-trump-latinoamerica-eeuu-temas-ambientales/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-noticias-ambientales wp-block-embed-noticias-ambientales"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="JhmZdqDkjq"><a href="https://es.mongabay.com/2026/02/peru-extorsiones-asesinatos-devasta-bosques-la-pampa/">Perú: así funciona el sistema de extorsiones, amenazas y asesinatos que devasta los bosques en La Pampa</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="«Perú: así funciona el sistema de extorsiones, amenazas y asesinatos que devasta los bosques en La Pampa» — Noticias ambientales" src="https://es.mongabay.com/2026/02/peru-extorsiones-asesinatos-devasta-bosques-la-pampa/embed/#?secret=vsuJkaOhe2#?secret=JhmZdqDkjq" data-secret="JhmZdqDkjq" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125400</guid>
        <pubDate>Tue, 03 Feb 2026 19:57:44 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03145545/Mineria-ilegal-en-Madre-de-Dios-Ministerio-Publico-Fiscalia-de-la-Nacion-FEMA-Madre-de-Dios-2-1200x675-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Perú: así funciona el sistema de extorsiones, amenazas y asesinatos que devasta los bosques en La Pampa]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Grupos armados, minería ilegal y mercurio: la tragedia silenciosa en la frontera amazónica entre Colombia y Venezuela</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/grupos-armados-mineria-ilegal-y-mercurio-la-tragedia-silenciosa-en-la-frontera-amazonica-entre-colombia-y-venezuela/</link>
        <description><![CDATA[<p>Para el momento en que Argemiro Luzardo* experimentó la sutil inminencia de la muerte llevaba unas tres horas sumergido en el agua. Casi a punto de terminar su trabajo notó que la manguera que había estado manipulando dejó de succionar material; se atascó entre las piedras profundas y verdosas del&nbsp;río Inírida, en el departamento de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Mongabay Latam recorrió los ríos Inírida y Atabapo en el departamento de Guainía, en la Amazonía colombiana: la investigación documentó la presencia de 32 balsas mineras que extraen oro ilegalmente.</em></li>



<li><em>Las fuentes consultadas afirman que la mayoría de estas unidades son controladas por la guerrilla y documentos de inteligencia del Ejército señalan a la estructura Acacio Medina de las disidencias de las FARC y a la comisión Santiago Lozada del ELN como actores que controlan, financian y cobran “vacunas” por la minería.</em></li>



<li><em>Estudios sobre contaminación por mercurio en la región, publicados entre 2001 y 2022 y analizados para esta investigación, evidencian niveles por encima de los límites seguros en sangre y cabello de las personas, en peces y sedimentos de los ríos del departamento.</em></li>



<li><em>Comunidades que viven a orillas del contaminado río Atabapo no cuentan con centro de salud y en algunas no hay ni un acetaminofén para atender la más mínima dolencia.</em></li>
</ul>



<p>Para el momento en que Argemiro Luzardo* experimentó la sutil inminencia de la muerte llevaba unas tres horas sumergido en el agua. Casi a punto de terminar su trabajo notó que la manguera que había estado manipulando dejó de succionar material; se atascó entre las piedras profundas y verdosas del&nbsp;<strong>río Inírida, en el departamento de Guainía</strong>, en Colombia. En la superficie, sus compañeros esperaban señales mientras la balsa se bamboleaba. Estaban allí para sacar arena y restos de rocas que, tras un rudimentario proceso con mercurio, terminarían convertidas en pepitas de oro.</p>



<p>Decidió salir a flote y, estando a metro y medio de lograrlo, sintió el estallido de una gran ola que lo devolvió a lo hondo del cauce. La manguera, de unas 10 pulgadas, ocasionó un derrumbe en las entrañas turbias del lecho. La tierra debajo del agua crujió.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/colombia-corredor-guerra-deforestacion-desplazamientos-pueblos-indigenas-nukak-jiw/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colombia: el corredor de guerra que genera deforestación y desplazamientos en los pueblos indígenas nukak y jiw</a></strong></p>



<p>Otras piedras conocidas entre los mineros como “mariposas” —porque tienden a moverse y a volar dentro del río— se desplazaron creando un jugo de barro y palos que le impidieron a Luzardo ver algo de luz. Varios años después, sentado en la cocina de su casa a orillas del río Inírida, recuerda que estuvo sumergido en el caos no más de diez segundos, tiempo suficiente como para haber creído que moriría.</p>



<p>La historia de este hombre de 55 años, de padre curripaco —pueblo con alta presencia en la amazonia colombiana— y de madre indígena yeral, originaria de Brasil, es apenas una mínima muestra de los lastres que deja la&nbsp;<strong>minería ilegal en el departamento del Guainía</strong>. Hace más de diez años, Luzardo aprendió en Brasil el riesgoso oficio de ser buzo, un trabajo que hoy sigue realizando pese a los peligros y que es muy apetecido por las dragas que extraen oro de los afluentes amazónicos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268366"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/08204430/IMG_4920-BLUR.jpg" alt="" class="wp-image-268366" /><figcaption class="wp-element-caption">Uno de los buzos que arriesgan su vida a 40 metros de profundidad para succionar el material del lecho del río. Por este peligroso oficio, reciben hasta el 40 % del oro extraído, en un mercado donde el gramo ronda los 410 000 pesos colombianos. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p>Es tan cotizada esa labor, que en la zona se ha sabido de gente a la que han enviado a Miami, Estados Unidos, para entrenarse en la complejidad del océano, según cuenta Juan Sebastián Anaya, experto en los impactos de la minería y asesor de incidencia política en la Fundación Gaia Amazonas.</p>



<p>El pago para los buzos en el río Inírida se traduce en metal dorado.<strong>&nbsp;El mismo Luzardo dice que 40 % de lo que sacan siempre está destinado al hombre capaz de arriesgar su vida sumergido en profundidades que pueden llegar hasta los 40 metros.</strong></p>



<p>Cada balsa podría llegar a extraer 20 gramos de oro en una semana, cuenta el buzo. Dos fuentes consultadas en el territorio indican que en la zona (para septiembre de 2025) comerciantes informales estaban comprando el gramo a 410 000 pesos colombianos (unos 97 dólares).</p>



<p>No es un secreto que la zona está plagada de dragas, artefactos responsables de una buena parte de la contaminación con mercurio en los ríos. <strong>Mongabay Latam</strong> y <strong>Vorágine</strong> recorrieron distintos parajes del departamento y a través de varias entrevistas con trabajadores informales de la minería de aluvión —a los cuales protegemos por seguridad— <strong>pudimos establecer la ubicación de al menos 31 balsas que, a plena luz del día, continúan sacando oro del río Inírida</strong>, una actividad que ha dejado preocupantes daños al ambiente y, de paso, a la salud de los habitantes de esta región selvática del oriente del país. La mayoría de las balsas son operadas por la guerrilla, relata un hombre que recorre constantemente la zona y de quien omitimos su nombre por razones de seguridad.</p>



<p><strong>Una draga</strong>&nbsp;es algo parecido a una barcaza flotante que trabaja directamente sobre el lecho de los ríos. En un trayecto por el&nbsp;<strong>río Atabapo, que divide a Colombia de Venezuela</strong>, observamos una de ellas en pleno funcionamiento. La función principal de esta infraestructura, que a simple vista luce precaria, es servir como un centro donde se realiza la amalgamación (o compactación) del oro que se encuentra disperso en el sedimento del río. Este proceso se logra al mezclar el material extraído con mercurio metálico, que se une al oro, lo que permite luego su separación del resto de componentes de los sedimentos.</p>



<p>La pregunta es, ¿qué hacen luego con el&nbsp;<strong>mercurio</strong>? ¿Cómo lo manipulan? Ramiro Andrade*, un hombre que se gana la vida transportando en lancha a los mineros que trabajan en las balsas, lo ha visto con sus propios ojos:</p>



<p>—Lavan, sacan el material y lo botan. Lo botan por ahí, así, al borde, nomás llega un aguacero y eso cae al río otra vez, imagínese—dice—.</p>



<p>Esa es la razón por la que&nbsp;<strong>las dragas son una gran amenaza para el ambiente</strong>. Un&nbsp;<a href="https://guainia.micolombiadigital.gov.co/sites/guainia/content/files/001553/77604_informe-de-analisis-de-resultados-mercurio-2019-sec-salud.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">informe de consultoría de la Gobernación del Guainía (2018-2019)</a>&nbsp;indica que todos los desechos del proceso de extracción de las balsas detectadas en la región son vertidos directamente al ambiente, sin ningún tipo de tratamiento, tal como lo reafirma Ramiro, el motorista. Una vez en el agua y por su alta densidad, el mercurio usado en la extracción se va al fondo del río. Ese es apenas el comienzo del desastre ambiental.</p>



<p>La mayor toxicidad aparece cuando microorganismos del fondo de los ríos convierten el mercurio inorgánico en metilmercurio, la forma más peligrosa para los humanos.<a href="https://www.researchgate.net/publication/372774192_La_calidad_de_los_ecosistemas_acuaticos_amazonicos_y_sus_recursos" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;Un estudio del Instituto Sinchi</a>&nbsp;documenta que este componente se acumula a lo largo de la cadena alimentaria hasta alcanzar sus mayores concentraciones en los llamados depredadores tope, que son los peces carnívoros en la cima de esa cadena. En ellos, el químico se concentra en el tejido muscular, lo cual es grave si se tiene en cuenta que el pescado es la base de la dieta en Guainía.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Economías ilegales, sin freno</strong></h2>



<p>Pablo Álvarez* es un joven venezolano que trabaja con personas que trafican el mineral coltán en Guainía. Desde el balcón de un hotel en Puerto Inírida dice que llegó a la zona atraído por la riqueza de vetas (depósitos de minerales) que hay en la región.</p>



<p>“Es de los lugares del mundo donde más encuentras minerales, están a flor de piel,<strong>&nbsp;de aquí puedes sacar oro, coltán, estaño, rodio</strong>… es impresionante. El coltán es más abundante que el oro”, dice.</p>



<p>Tener en el bolsillo gramos de metal dorado, añade, es como andar con plata en efectivo y por eso sigue siendo tan apetecido. El rodio, en cambio, se parece más a cargar con una pieza de arte porque se vende en lugares más especializados.</p>



<p>Y es que gran parte del territorio de Guainía se asienta sobre el Escudo Guayanés, una de las formaciones geológicas más antiguas del planeta, con rocas que tienen más de 1800 millones de años. Estos suelos tan antiguos facilitan la presencia de metales valiosos y de minerales como las tierras raras porque sus estructuras —como fallas y vetas— actúan como canales por donde circularon antiguas aguas calientes del subsuelo, capaces de mover y concentrar minerales.&nbsp;<a href="https://voragine.co/historias/investigacion/coltan-oro-y-pistas-clandestinas-el-botin-con-el-que-grupos-armados-desangran-al-guainia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">En resumen, la historia geológica de Guainía explica en buena parte la riqueza minera que hoy se encuentra allí.</a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268184"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28105006/IMG_4885-scaled.jpg" alt="El Escudo Guayanés posee rocas de 1800 millones de años que facilitan la concentración de metales valiosos. Esta riqueza geológica ha convertido a la minería en la principal fuente de financiación de los grupos armados. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268184" /><figcaption class="wp-element-caption">El Escudo Guayanés posee rocas de 1800 millones de años que facilitan la concentración de metales valiosos. Esta riqueza geológica ha convertido a la minería en la principal fuente de financiación de los grupos armados. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p>En contraste, en Guainía es difícil que brote una mata de coca. No es el terreno más propicio para que se extienda el cultivo. Y eso ha traído cosas buenas y malas. Por un lado, en esta parte del mapa colombiano el conflicto armado se ha sentido con un poco menos de intensidad que, por ejemplo, en el departamento de Putumayo (<a href="https://www.biesimci.org/index.php?id=57" target="_blank" rel="noreferrer noopener">en el último informe de cultivos ilícitos Guainía registró 42 hectáreas sembradas, mientras en Putumayo se contabilizaron 53 343</a>). Pero por otro,&nbsp;<strong>los grupos armados han encontrado en la minería una fuente de financiación menos perseguida que el narcotráfico</strong>.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/01/crimen-peru-destruccion-mafias-oro-madera-comunidades-rio-santiago/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Viaje al corazón del crimen en Perú: la destrucción que dejan mafias de oro y madera en comunidades del río Santiago</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Dragas arrojan mercurio sin control</strong></h2>



<p>En nuestras visitas a campo, mineros informales describieron el panorama de las balsas ilegales a lo largo del río Inírida.&nbsp;<strong>Señalan la presencia de 31 dragas activas, ubicadas a más de seis horas en lancha desde Puerto Inírida, pasando por los cerros de Mavicure y en dirección a la reserva Puinawai</strong>, mucho más al sur del departamento. El daño comienza a apreciarse con mayor claridad río arriba de una comunidad llamada Morroco. Las zonas de mayor concentración se extienden desde un sitio conocido como Caño Mina hasta otro de nombre Zancudo, incluyendo comunidades como Báquiro y Barranco Alto, donde los entrevistados calculan la presencia de al menos doce balsas en un solo sector. La mayoría de las dragas, insisten las fuentes, pertenecen a la guerrilla.</p>



<p>Los grupos armados ejercen en la zona una fuerte influencia, como dueños directamente de las balsas o cobrando “vacuna” a los operadores civiles. Para evadir a las autoridades, la guerrilla frecuentemente disfraza su propiedad usando como fachada a miembros de la comunidad.</p>



<p>Así se ve reflejado en varios documentos reservados de la Fiscalía General de la Nación y Ejército conocidos por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. Estos confirman lo dicho por las fuentes consultadas en el territorio y además dan cuenta de que la problemática viene de tiempo atrás. Se trata de seis informes producidos entre 2020 y 2022, que revelan información crucial sobre el accionar de grupos armados en la zona.</p>



<p>La mayor parte de este material se compone de reportes de inteligencia militar, como apreciaciones estratégicas y diagnósticos orientadores emitidos por batallones del Ejército. Estos documentos están formalmente clasificados como “secretos”. También hay archivos de la policía judicial, incluyendo informes de campo y declaraciones juradas de testigos, producto de investigaciones de la Fiscalía.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268183"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28104742/documento-de-inteligencia.png" alt="Informes secretos indican que cada draga debe entregar dos gramos de oro diarios a las guerrillas como &quot;impuesto de guerra”. Documentos militares confirman la alianza entre la estructura Acacio Medina y el ELN en la zona. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268183" /><figcaption class="wp-element-caption">Informes secretos indican que cada draga debe entregar dos gramos de oro diarios a las guerrillas como «impuesto de guerra”. Documentos militares confirman la alianza entre la estructura Acacio Medina y el ELN en la zona. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p>Los papeles indican que en la zona, ya desde 2020, operaba una intrincada&nbsp;<strong>red de explotación de oro de aluvión</strong>, arenas negras y materiales asociados al coltán, controlada y financiada por lo que las autoridades llaman Grupos Armados Organizados Residuales (GAO-r). Entre ellos está la Estructura Acacio Medina (disidencia de las FARC asociada a la Segunda Marquetalia) y la comisión Santiago Lozada del Ejército de Liberación Nacional (ELN).&nbsp;<a href="https://www.eltiempo.com/justicia/conflicto-y-narcotrafico/la-alianza-criminal-entre-el-eln-y-la-segunda-marquetalia-por-el-oro-negro-en-vichada-y-guainia-3442184" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Un informe citado</a>&nbsp;por el diario El Tiempo de 2025 señala que ambos grupos estarían operando unidos en la región.</p>



<p>El negocio de las&nbsp;<strong>dragas</strong>&nbsp;—continúan los documentos reservados— se sostienen también gracias a lo que los guerrilleros llaman «impuestos de guerra»: “Los propietarios de estas unidades de extracción, que pueden producir hasta 50 gramos de oro diarios, son obligados a entregar aproximadamente dos gramos de oro por draga funcional al día a las estructuras residuales”. Es entonces cuando el mineral ingresa a la cadena de comercialización a través de presuntos integrantes de la red de apoyo, es decir, milicianos vestidos de civil que operan desde los pueblos. Estos últimos coordinan los insumos y traen repuestos de maquinaria para la minería de ciudades como Villavicencio (Meta).</p>



<p>Hay dos formas de sacar el oro del Guainía. Los informes de las autoridades que citamos líneas arriba muestran que el “blanqueo” —como se llama a los mecanismos usados para legalizar el oro— se ejecuta principalmente en el municipio de Puerto Inírida.&nbsp;<strong>Allí algunos establecimientos de compraventa actúan como «fachadas de legalidad». En estos locales facilitan el lavado de activos de los grupos armados.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268182"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28104706/WhatsApp-Image-2025-10-18-at-11.48.12.jpeg" alt="El oro ilegal se traslada a Puerto Inírida, allí algunos locales de compraventa actúan como fachadas para su legalización. El mineral se reporta a nombre de mineros artesanales inscritos en el RUCOM para ser enviado a Bogotá. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268182" /><figcaption class="wp-element-caption">El oro ilegal se traslada a Puerto Inírida, donde algunos locales de compraventa actúan como fachadas para su legalización. El mineral se reporta a nombre de mineros artesanales inscritos en el RUCOM para ser enviado a Bogotá. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p>El proceso de «formalización» se da cuando<strong>&nbsp;el oro llega a estas compraventas</strong>, allí es reportado a nombre de supuestos mineros artesanales o “barequeros”, que están inscritos en Registro Único de Comercializadores Mineros (RUCOM). Después llevan el metal a las ciudades siguiendo distintas rutas. Una de las mencionadas es el trayecto Puerto Inírida-Cumaribo (Vichada)-Villavicencio (Meta)-Bogotá. En ocasiones, dice uno de los documentos clasificados, este tipo de tráfico cuenta con el apoyo de funcionarios o miembros de la fuerza pública.</p>



<p>Por otra parte, los mineros consultados por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;hablan de un desgaste de los canales habituales y aseguran que muchos traficantes desvían el botín por otras vías. Esto se debe a que en Inírida cada vez hay más ojos. Transportan el material por río hacia el municipio de San José del Guaviare y de ahí lo sacan para Bogotá. Prefieren este camino, narran al menos dos personas de la zona, porque, en comparación con Inírida, los operativos se concentran en la cocaína y no en el oro. Mencionan que también hay contrabando en Brasil, donde pagan un precio más alto, aunque no especifican los montos. El mercurio llega a la zona gracias a las labores de grandes comerciantes locales, quienes son, a su vez, administradores o testaferros de fondos de la guerrilla, se lee en los papeles de inteligencia.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268181"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28104704/WhatsApp-Image-2025-10-18-at-11.47.35.jpeg" alt="Para evadir operativos, el oro se trafica por los ríos hacia San José del Guaviare o se contrabandea en Brasil. La operación depende del mercurio suministrado por comerciantes locales que sirven como testaferros de la guerrilla. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268181" /><figcaption class="wp-element-caption">Para evadir operativos, el oro se trafica por los ríos hacia San José del Guaviare o se contrabandea en Brasil. La operación depende del mercurio suministrado por comerciantes locales que sirven como testaferros de la guerrilla. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;quiso contrastar con el Ejército Nacional los testimonios y datos que recogimos en la región, así como los documentos secretos. La solicitud fue enviada al general Luis Emilio Cardozo Santamaría, comandante de la fuerza a nivel nacional, quien autorizó una entrevista con la Brigada 28 de Selva, responsable de la seguridad en esta parte del territorio colombiano. Sin embargo, tras el envío de un cuestionario con preguntas sobre operativos desarrollados en Guainía contra la minería ilegal, no obtuvimos una respuesta.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Ríos y personas contaminadas, según estudios</strong></h2>



<p>José Paiva Cordero no se paró de la cama durante quince días. Fue tanto el delirio por la fiebre que llegó a pensar que sus dolencias lo estaban subiendo al cielo; es su manera de decirlo. El capitán Iván Hernández, un joven indígena de 29 años que tiene la responsabilidad de liderar y tomar las decisiones más importantes de la comunidad, entró en desesperación.</p>



<p>Playa Blanca, donde vive, es un caserío escondido en uno de los bordes del río Atabapo, afluente que delimita la frontera entre Colombia y Venezuela, y expuesto a uno de los focos de mayor contaminación por mercurio, según<a href="https://guainia.micolombiadigital.gov.co/sites/guainia/content/files/001553/77604_informe-de-analisis-de-resultados-mercurio-2019-sec-salud.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;un estudio de la Gobernación</a>&nbsp;de Guainía que procesó muestras que datan de 2019. Allí no hay ni siquiera un acetaminofén. Mucho menos un centro de salud. Quizás no era tan grave la enfermedad de José Paiva, quizás sí. El caso es que no hubo un diagnóstico. Los síntomas deambularon libremente por el cuerpo de este hombre de 66 años: dolor de cabeza, malestar general, mareo, deshidratación. Paiva sobrevivió, dicen en su comunidad, gracias a las plantas de una curandera. Esa es la constante en esta región fronteriza:&nbsp;<strong>un abandono absoluto del Estado</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268189"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28105041/IMG_5042-scaled.jpg" alt="José Paiva sobrevivió a fiebres intensas en Playa Blanca sin acceso a médicos ni medicamentos básicos. Su caso ilustra el abandono estatal en una región donde el mercurio en sangre supera el límite de la OMS en un 3360 %. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268189" /><figcaption class="wp-element-caption">José Paiva sobrevivió a fiebres intensas en Playa Blanca sin acceso a médicos ni medicamentos básicos. Su caso ilustra el abandono estatal en una región donde el mercurio en sangre supera el límite de la OMS en un 3360 %. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p>El tema no deja de ser grave si se tienen en cuenta antecedentes que evidencian que&nbsp;<strong>los ríos de la zona están contaminados con mercurio</strong>.&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;analizó los seis estudios más recientes sobre la presencia de este metal en los afluentes de Guainía, publicados entre 2001 y 2022 por distintas instituciones y organizaciones. La muestra incluyó el análisis de sangre y cabello, además de los estudios aplicados a peces y sedimentos fluviales.</p>



<p>A esa información se sumaron datos preliminares de una investigación inédita de 2025, desarrollada por la Alianza Amazónica para la Reducción de los Impactos de la Minería de Oro (Arimo). Parte de esos hallazgos fueron compartidos por Esperanza Leal, directora en Colombia de la Sociedad Zoológica de Frankfurt, en el marco de la COP6 del Convenio de Minamata sobre Mercurio. En ese trabajo se estudiaron muestras de los ríos Isana y Cuyarí, en el extremo sur de Guainía, justo en la frontera con Brasil.</p>



<p>Los resultados dejan ver una catástrofe silenciosa. En todos los estudios,&nbsp;<strong>los niveles del metal pesado superan los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud</strong>&nbsp;(OMS). En entrevista con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>, la ingeniera Yady Cristina González Álvarez, consultora de la Gobernación de Guainía, aseguró que en el departamento la exposición ha sido continua y prolongada: durante al menos medio siglo se ha vertido mercurio de manera indiscriminada en los ríos de esta parte de la Amazonía.</p>



<p>La contaminación persistente quedó aún más clara&nbsp;<a href="https://guainia.micolombiadigital.gov.co/sites/guainia/content/files/001553/77604_informe-de-analisis-de-resultados-mercurio-2019-sec-salud.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">en el informe elaborado por la Gobernación de Guainía</a>. En las muestras de sangre de las comunidades, el registro más alto alcanzó los 346 μg/L (mililitros por litro). Para dimensionarlo mejor: la OMS fija en 10 μg/L el límite de referencia, lo que significa que ese caso superó el umbral en un 3360 %. Además, rebasó el llamado horizonte clínico, a partir del cual suelen aparecer los primeros síntomas.</p>



<p>Ese estudio examinó a 500 habitantes de las cuencas de los ríos Guainía, Inírida y Atabapo, estos dos últimos visitados por el equipo de&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. El 85 % de las personas analizadas (425 en total) tenía concentraciones de mercurio en el cabello superiores al valor considerado normal por la OMS. De esos, 116 (el 23 %) admitieron que tenían alguna vinculación laboral directa con la minería. El registro más alto fue de 77,6 μg/g, un nivel que, según los expertos, indica una exposición de largo tiempo que se bioacumula en el cuerpo.</p>



<p>También analizaron 125 ejemplares de peces y encontraron que el 47 % excedía la concentración máxima recomendada. Un caso extremo fue el de una muestra de bagre rayado (<em>Pseudoplatystoma metaense</em>) del río Atabapo, cuyo valor superó en un 112 % el límite permitido.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268186"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28105020/IMG_5004-scaled.jpg" alt="El metilmercurio se bioacumula en los peces depredadores del Atabapo, principal fuente de proteína en la región. El 47 % de los peces analizados excede los niveles permitidos, convirtiendo la dieta local en un peligro latente. Foto: José Guarnizo." class="wp-image-268186" /><figcaption class="wp-element-caption">El metilmercurio se bioacumula en los peces depredadores del Atabapo, principal fuente de proteína en la región. El 47 % de los peces analizados excede los niveles permitidos, convirtiendo la dieta local en un peligro latente. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Enfermos abandonados</strong></h2>



<p>Saliendo desde Puerto Inírida por el oriente, el trayecto hacia el Atabapo pasa por un brazo del río Guaviare hasta desembocar en la estrella fluvial del Orinoco, donde confluyen los tres caudales. El viaje por la frontera se asume sabiendo que se navega por el territorio de&nbsp;<a href="https://insightcrime.org/colombia-organized-crime-news/gener-garcia-molina-alias-jhon-40/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Gener García Molina, alias “Jhon 40”</a>, comandante de la Estructura Acacio Medina de las disidencias, narco y guerrillero responsable de la minería ilegal y los negocios ilícitos en ambos países.</p>



<p>Funcionarios de la secretaría de Salud de Guainía dicen que el&nbsp;<strong>problema del mercurio</strong>&nbsp;se exacerba por la falta de capacidad estatal para atacar la fuente de la contaminación. Las soluciones de fondo no están necesariamente en su sector, agregan, pues ellos solo están al «final de la cadena, viendo los enfermos».</p>



<p>Los intentos por mitigar el daño mediante la atención clínica se enfrentan a un ciclo vicioso: los pacientes que son valorados en Inírida, la capital, pueden recibir un tratamiento costoso y dispendioso (como la quelación), pero regresan al territorio,&nbsp;<strong>donde continúan expuestos al mercurio</strong>&nbsp;por el pescado contaminado o por seguir ejerciendo la minería. Y ahí es donde aparecen de nuevo los niveles altos del metal. Pero para ser atendido cuando llegan los males, se necesita pagar la gasolina de una lancha, plata que, por ejemplo, don José Paiva Cordero no ha visto en muchos años de vida.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268185"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28105013/IMG_4993-scaled.jpg" alt="Navegar el Atabapo implica cruzar el dominio de alias &quot;Jhon 40&quot;, responsable de la minería ilegal en la frontera. Pese a las inversiones en salud, el ciclo de intoxicación se repite al consumir pescado contaminado en el territorio. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268185" /><figcaption class="wp-element-caption">Navegar el Atabapo implica cruzar el dominio de alias «Jhon 40», responsable de la minería ilegal en la frontera. Pese a las inversiones en salud, el ciclo de intoxicación se repite al consumir pescado contaminado en el territorio. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p>En el departamento de Guainía, el Ministerio de Salud y Protección Social dice que ha invertido 100 000 millones de pesos en el fortalecimiento de infraestructura sanitaria. Aseguran, además, que han capacitado al personal de salud en el Protocolo Clínico de Atención Integral para manejar los casos de exposición en Inírida. Se han notificado apenas cuatro casos de intoxicación por mercurio en Guainía entre 2007 y 2023 y la cifra abre el interrogante sobre si se trata de un registro subestimado debido a las dificultades de vigilancia en zonas remotas.</p>



<p>Esta precariedad se replica de manera constante a lo largo del&nbsp;<strong>río Atabapo</strong>. En la comunidad de Caño Raya, con 180 habitantes, tampoco cuentan con un centro de salud, transporte ni medicamentos. En medio del silencio que cubre la frontera, aparecen niños que se lanzan sin camisa al río. Una bandera de Colombia desteñida ondea lánguida sobre un asta alquitranada. Atrás se dibujan palmas de moriche, caucho, vegetación densa, entretejida; raíces expuestas en la orilla cubiertas de musgo y líquenes.</p>



<p>Aunque los estudios no mencionan directamente a Caño Raya, sí analizan el río que moja sus orillas. El informe de la Gobernación del Guainía documentó una contaminación ambiental severa en este afluente. Los análisis de sedimento del Atabapo, que actúa como&nbsp;<strong>depósito del mercurio usado en la minería, superaron el límite de seguridad establecido por la USEPA en el 100 % de las muestras</strong>. Además, la amenaza se extiende a la dieta, pues los peces capturados en el río han registrado niveles de mercurio total que duplican el máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).</p>



<p>En este caserío ya perdieron la cuenta de las veces que han pedido a los gobernantes un espacio adecuado para atender a los enfermos. El centro de salud más cercano está en Cacahual, a dos horas de distancia, un trayecto difícil por la falta de transporte. Gripa, diarrea, malaria, paludismo, dengue, dolores de cabeza y mareos son las enfermedades más comunes en las familias, según el líder Santiago Garrido.</p>



<p>Mucho más al sur de Caño Raya y Playa Blanca está Chaquita, la comunidad más grande de esta parte del Atabapo, en la&nbsp;<strong>frontera con Venezuela</strong>. Tienen casi 400 habitantes y no hay ni siquiera botiquín. “Una enfermera contratada por la Gobernación tuvo que retirarse después de tres o cuatro meses porque le daba pena atender personas sin tener medicamentos”, denuncia el capitán Jacobo Garrido López.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268188"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28105034/IMG_5015-scaled.jpg" alt="En Chaquita, niños presentan niveles de mercurio en el cabello que superan los límites de la OMS en más de un 1400 %. La comunidad carece de botiquines y enfrenta graves secuelas neurológicas por la contaminación ambiental. Foto: José Guarnizo." class="wp-image-268188" /><figcaption class="wp-element-caption">En Chaquita, niños presentan niveles de mercurio en el cabello que superan los límites de la OMS en más de un 1400 %. La comunidad carece de botiquines. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p>Además del oro, Juan Sebastián Anaya, el consultor de Gaia, advierte que&nbsp;<strong>la región enfrenta la amenaza de una minería ilegal cada vez más tecnificada</strong>. Es más, asegura que todos los ríos de la Amazonía están&nbsp;<strong>contaminados con mercurio</strong>. El impacto más alarmante de esta acumulación de afectaciones se observa en los niños. Los testimonios que ha escuchado Anaya en la región relatan malformaciones en bebés, problemas neurológicos y lesiones en la piel, posibles afecciones ligadas a la exposición al mercurio. En Chaquita, por ejemplo,&nbsp;<a href="https://cda.gov.co/apc-aa-files/31636561376436316331633537343462/articulo-web-final.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un estudio de la CDA (2020)</a>&nbsp;reveló una situación alarmante: se detectaron niveles de mercurio en el cabello de niños que superan el límite establecido por la OMS en un 1410% y un 1910%.</p>



<p>Los resultados preliminares de la investigación de la Sociedad Zoológica de Frankfurt de 2025 tampoco son alentadores y más bien reflejan que la situación continúa al límite en el sur de Guainía, de donde recogieron muestras. Según Esperanza Leal, la media de concentración de mercurio total en el cabello de la población indígena analizada es “significativamente alto”. Lo mismo sucede con los peces.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268187"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28105027/IMG_5014-scaled.jpg" alt="Entre Chaquita y Playa Blanca, esta draga opera a todo motor vertiendo mercurio al río Atabapo. El metal se desplaza por las corrientes, extendiendo una mancha tóxica que envenena el ecosistema y alcanza incluso a las comunidades más aisladas. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268187" /><figcaption class="wp-element-caption">Entre Chaquita y Playa Blanca, esta draga opera a todo motor. El mercurio que vierten este tipo de máquinas se desplaza por las corrientes, extendiendo una mancha tóxica que envenena el ecosistema y alcanza incluso a las comunidades más aisladas. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p>Leal dijo que la contaminación en Guainía no puede entenderse como un hecho aislado. El mercurio está llegando a comunidades que ni siquiera están cerca de las zonas mineras. Esto ocurre porque el metal se desplaza de muchas formas: una parte viaja por los ríos arrastrada por las corrientes; otra se libera al aire durante las quemas y luego cae con la lluvia; y otra más se mueve desde los mismos campamentos mineros a través de suelos y quebradas.&nbsp;<strong>“La Amazonía se está convirtiendo en el sumidero de todo este mercurio agregado”</strong>, dijo. Su mayor temor es que las secuelas de la minería estén alcanzando incluso a los pueblos en aislamiento voluntario.</p>



<p>En uno de los recorridos que hicimos por el río Atabapo, el motorista advirtió que en cualquier momento podía salir al paso la Guardia venezolana, o los señores de ‘los grupos’, o el ejército colombiano. Pero luego de seis horas navegando por la arteria que moja los dos países no se asomó nadie: ni disidencias ni soldados ni uniformados de Venezuela. En medio de las garzas que planeaban sobre las aguas brillantes y oleosas del Atabapo, lo único que saltó a la vista en el camino fue una draga que trabajaba a todo motor.</p>



<p><strong><em>*Nombres cambiados para proteger la identidad de las fuentes.</em></strong></p>



<p><strong><em>Imagen principal:&nbsp;</em></strong><em>l</em><em>as aguas de los ríos Inírida y Atabapo esconden una crisis de salud pública por el vertimiento indiscriminado de mercurio durante más de medio siglo. Esta investigación documentó al menos 32 balsas mineras operando en zonas controladas por estructuras como el ELN y disidencias de las FARC</em><em>.&nbsp;<strong>Ilustración:&nbsp;</strong>Angie Pik</em></p>



<p><em>El artículo original y completo fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/jose-guarnizo/">Jose Guarnizo</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/01/grupos-armados-mineria-ilegal-mercurio-frontera-colombia-venezuela/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125023</guid>
        <pubDate>Wed, 21 Jan 2026 19:29:11 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/21142723/Guainia-1-Mongabay-2400x960-tamano-1200x480-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Grupos armados, minería ilegal y mercurio: la tragedia silenciosa en la frontera amazónica entre Colombia y Venezuela]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>“La guardia indígena no es un actor armado, es un actor de decisiones comunitarias” &amp;#124; ENTREVISTA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/la-guardia-indigena-no-es-un-actor-armado-es-un-actor-de-decisiones-comunitarias-entrevista/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una sabia indígena a’i cofán toma un largo tallo de ortiga y da golpecitos en los brazos de Robert Molina, quien tiene el torso desnudo y los brazos estirados mientras sostiene su bastón de orientación por cada extremo. La mujer continúa por la espalda. Molina se arrodilla para facilitar el trabajo. Entre más de 200 [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Robert Molina es un líder indígena del departamento de Cauca, Colombia, que acompaña la formación de guardias indígenas en Colombia, Ecuador y Perú para la defensa del territorio y la cultura.</em></li>



<li><em>En entrevista con Mongabay Latam, habla sobre el rol de las guardias indígenas como garantes de derechos humanos, colectivos y de la naturaleza.</em></li>



<li><em>Explica que estas agrupaciones no son armadas y que han logrado el reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).</em></li>



<li><em>Para Molina, las mayores amenazas que enfrentan las guardias indígenas y los defensores del territorio son los actores armados e ilegales y la persecución gubernamental.</em></li>
</ul>



<p>Una sabia indígena a’i cofán toma un largo tallo de ortiga y da golpecitos en los brazos de Robert Molina, quien tiene el torso desnudo y los brazos estirados mientras sostiene su bastón de orientación por cada extremo. La mujer continúa por la espalda. Molina se arrodilla para facilitar el trabajo. Entre más de 200 personas, en un&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/12/guardias-indigenas-colombia-ecuador-peru-proteger-amazonia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">encuentro</a>&nbsp;realizado a finales de 2025, fue el primero en participar de esta tradición amazónica que busca armonizar el cuerpo y el espíritu.</p>



<p>Molina es indígena del pueblo kokonuko, del departamento de Cauca, Colombia.&nbsp;<strong>Fue autoridad indígena en 2017 y trabajó en el fortalecimiento de la educación propia y la guardia indígena</strong>. Para él, estas son herramientas fundamentales para proteger el territorio y la cultura frente a los actores armados y ante la ausencia estatal y la reconfiguración del conflicto armado en Colombia.</p>



<p>Así como muchos otros&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2020/10/guardia-indigena-del-cauca-premio-front-line-defenders-amenazas-colombia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">líderes</a>, no ha estado exento de&nbsp;<strong>recibir amenazas de grupos armados</strong>, incluyendo el Frente Jaime Martínez y el Frente Dagoberto Ramos, disidencias de las FARC-EP, y grupos residuales de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Sin embargo, está convencido del&nbsp;<strong>rol de las guardias indígenas como garantes de derechos humanos, colectivos y de la naturaleza</strong>.</p>



<p>Desde hace dos años es parte del equipo&nbsp;<strong>Punta de Lanza, que acompaña la formación y el fortalecimiento de guardias indígenas en Ecuador, Colombia y Perú</strong>. Esta es una iniciativa impulsada por la organización no gubernamental Amazon Frontlines, como una estrategia de defensa ante el crecimiento del crimen organizado en la región.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268097"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/22214125/Robert-Molina-2025-12-22-a-las-16.37.03.png" alt="" class="wp-image-268097" /><figcaption class="wp-element-caption">El colectivo Punta de Lanza se conformó a partir del I Encuentro Nacional de Guardia Indígena y está integrado por Robert Molina, Alexandra Narváez, Karina Monteros y Mario Erazo. Foto: cortesía Daris Payaguaje / Alianza</figcaption></figure>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/12/ecuador-condenado-a-pagar-220-millones-de-dolares-a-chevron-mientras-la-amazonia-sigue-contaminada/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ecuador, condenado a pagar 220 millones de dólares a Chevrón mientras la Amazonía sigue contaminada</a></strong></p>



<p><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;conversó con Molina en la comunidad a’i cofán de Sinangoe, durante el Encuentro de Experiencias y Saberes de Guardias Indígenas para el cuidado del Territorio y la Cultura, que reunió a más de 200 personas de los tres países.</p>



<p><strong>—¿Cómo surge el proceso de fortalecimiento de las guardias indígenas en Ecuador?</strong></p>



<p><strong>—</strong>En 2022 se realizó el&nbsp;<a href="https://docs.google.com/document/d/1h5hmie9Gw3vjZUXHu3NEcqezLbUYmT9ELtIEF6qQjf0/edit?usp=sharing" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Primer Encuentro Nacional de Guardias Indígenas del Ecuador</a>, en el territorio de la nacionalidad a’i cofán de Sinangoe. Se juntaron delegados de 23 organizaciones regionales amazónicas, las tres organizaciones nacionales –la CONFENIAE, la CONAIE y la ECUARUNARI– y el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), de Colombia.</p>



<p>Desde ahí se mandata el fortalecimiento de las guardias indígenas y el intercambio de experiencias para la defensa de la vida, el territorio y los derechos humanos. Eso ha culminado en que los pueblos indígenas sigamos en ese proceso de lucha, de resistencia y de caminar en unidad para pervivir en el tiempo y en el espacio, seguir exigiendo nuestros derechos y seguir protegiendo nuestra cultura.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_237373"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2022/10/04203418/I1A3548-scaled.jpg" alt="Ceremonia en homenaje a las personas asesinadas en el paro nacional de junio de 2022. Foto: Jerónimo Zúñiga / Amazon Frontlines." class="wp-image-237373" /><figcaption class="wp-element-caption">Ceremonia durante el I Encuentro de Guardias Indígenas del Ecuador. Foto: cortesía Jerónimo Zúñiga / Amazon Frontlines</figcaption></figure>



<p><strong>—¿Con cuántos pueblos indígenas ha trabajado?</strong></p>



<p><strong>—</strong>En&nbsp;<strong>Ecuador</strong>&nbsp;hemos trabajado con siete nacionalidades en el&nbsp;<strong>ejercicio de fortalecimiento de la guardia indígena</strong>, con base en sus formas de organizarse. En el camino formamos líderes y lideresas. También se han formado semilleros de educación propia para niños y niñas. Nos guiamos por los derechos humanos, porque para nosotros las guardias indígenas significan proteger, respetar y valorar todo lo que tiene que ver con nuestras vivencias, sin pasar por encima de lo ordenado a través del Estado, de las constituciones políticas y los derechos colectivos.</p>



<p><strong>En Perú hemos trabajado con seis pueblos</strong>&nbsp;que hoy también están en el ejercicio de la hermandad, de fortalecer las guardias indígenas para la defensa del territorio, para la defensa de sus culturas a través de la autodeterminación y del compartir de las experiencias como pueblos hermanos del Abya Yala [como los pueblos indígenas llaman al continente americano].</p>



<p><strong>—¿Qué conocimientos trae a las guardias indígenas de Ecuador y Perú?</strong></p>



<p><strong>—El conocimiento de las guardias indígenas parte de cada una de las nacionalidades.</strong>&nbsp;Los pueblos y nacionalidades indígenas nos centramos en los temas culturales y espirituales. Entonces, se respeta su cosmovisión, sentires, pensares, las formas de ver el mundo. Ahí prevalece la identidad cultural, el idioma propio, la espiritualidad y las formas de organizarse. Entonces es compartir las experiencias y aprender de los procesos arraigados a la defensa territorial y al ejercicio de gobernabilidad de los pueblos indígenas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268096"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/22214053/Robert-Molina-2025-12-22-a-las-16.38.39.png" alt="" class="wp-image-268096" /><figcaption class="wp-element-caption">Robert Molina, durante una actividad lúdica en el Encuentro de Defensa Territorial, realizada en julio de 2023, en el sur de la Amazonía ecuatoriana. Foto: cortesía Daris Payaguaje / Alianza Ceibo</figcaption></figure>



<p><strong>—¿Puede dar un ejemplo de ese intercambio?</strong></p>



<p><strong>—</strong>Los pueblos indígenas en Colombia somos de mucha espiritualidad. Una de nuestras bases fundamentales es la organización de compañeros y compañeras para formar líderes y lideresas. Fortalecemos a nuestros niños, hijos e hijas para relacionarnos con el territorio, integrarnos en estas formas de vida de los pueblos indígenas. Es el camino que los abuelos y las abuelas han dejado y que han venido defendiendo de diferentes formas.</p>



<p>Entonces, las experiencias que venimos a contar acá es<strong>&nbsp;cómo nos hemos organizado en el departamento del Cauca a través de las guardias indígenas</strong>&nbsp;para fortalecer los principios y la vida organizativa de los pueblos indígenas. Hemos tratado de recuperar el idioma propio y las diversas culturas que cada nacionalidad tiene.</p>



<p><strong>—Ha trabajado con varios pueblos indígenas de la Amazonía ecuatoriana. ¿Qué ha aprendido de ellos?</strong></p>



<p><strong>—</strong>Las enseñanzas de los pueblos en la Amazonía son a través de los cantos. De manera simbólica se explica ese relacionamiento entre el hombre, la mujer y la naturaleza, el entendimiento del territorio y las normas que tiene la naturaleza, principalmente en los sitios sagrados. Entonces, ¿cómo se respeta eso? A través de la orientación de nuestros mayores y eso es a través de la medicina, del yagé.&nbsp;<strong>El yagé nos ayuda a profundizar en la relación del hombre con la naturaleza y con el inframundo.</strong>&nbsp;Es algo que nos ha ayudado a fortalecernos, porque en el Cauca no somos pueblos de yagé, somos pueblos de mambé, de hoja de coca, de tabaco.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268094"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/22214020/Robert-Molina-2025-12-22-a-las-16.37.38.png" alt="" class="wp-image-268094" /><figcaption class="wp-element-caption">Robert Molina bebe guayusa durante ritual en la comunidad kichwa Valle Hermoso, en Pastaza, durante un encuentro de guardia indígena en junio de 2025. Foto: cortesía David Díaz / Amazon Frontlines</figcaption></figure>



<p><strong>—¿Qué motivó en principio la creación de la guardia indígena?</strong></p>



<p><strong>—</strong>La Guardia Indígena del Consejo Regional Indígena del Cauca nació en 1971 como un proyecto de vida para los pueblos indígenas. Nació con cuatro principios, que son unidad, tierra, cultura y autonomía. El objetivo es fortalecer y defender las luchas de los pueblos. La guardia indígena ya venía de mucho tiempo atrás, desde los cacicazgos y desde la invasión de los españoles.</p>



<p>Se retomó por la realidad que vive Colombia con la presencia de actores armados, con la imposición de los terratenientes. Fue una forma de los pueblos indígenas de defenderse y fue trascendiendo a medida que la organización iba caminando. Nuestros abuelos nos venían enseñando la defensa del territorio a través de la espiritualidad, eso nos daba la pervivencia.</p>



<p><strong>Integrar la guardia es una forma de vivir en sociedad, en armonía y en equilibrio con la naturaleza.</strong>&nbsp;Eso me motiva, porque somos muchísimos guardias en el Cauca, mujeres, hombres, niños y niñas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_220291"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2020/10/21040102/Foto-Claudia-Lopez-1.jpeg" alt="Minga indígena Colombia. La minga indígena volverá al Cauca luego del paro nacional del 21 de octubre 2020. Foto: Claudia López @ClaudiaLopez" class="wp-image-220291" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto de archivo de la minga indígena de 2020, antes de su regreso al Cauca. Foto: cortesía @ClaudiaLopez</figcaption></figure>



<p><strong>—¿Cómo ha afectado a los defensores ambientales y a los líderes indígenas el conflicto armado en Colombia?</strong></p>



<p><strong>—</strong>Hay una<strong>&nbsp;problemática interna y externa por la presencia de actores armados, como lo es la antigua guerrilla de las FARC</strong>. Después de un acuerdo que se hizo a finales de 2016, hubo un fracaso total por incumplimiento del mismo Estado. Otros grupos guerrilleros se conformaron y empezaron a usurpar los territorios, especialmente de los pueblos indígenas. Empezaron con los reclutamientos y los desplazamientos forzados y a imponer las armas. Pero los pueblos indígenas no usamos armas,<strong>&nbsp;la guardia indígena no es un actor armado, es un actor de decisiones comunitarias</strong>.</p>



<p>La violencia que se está llevando a cabo en el territorio es porque&nbsp;<strong>el departamento del Cauca es una zona de ruta del narcotráfico, porque está cerca al océano Pacífico</strong>. Los actores armados tienen mayor presencia en los territorios del departamento del Cauca y disputan el control que hacen las guardias indígenas. En ese control se decomisa la coca, la marihuana. No se le entrega ni a la fuerza pública del Estado ni a la misma guerrilla, sino que en el marco de la autonomía se destruye, ejerciendo la gobernabilidad de los pueblos indígenas.</p>



<p>Siempre hemos tenido esas problemáticas con los actores armados porque tenemos resoluciones y tenemos mandatos comunitarios que no permiten su presencia en los territorios, que no permiten la usurpación de nuestros territorios. Por eso los actores armados se incomodan, no les gusta y les molesta. Desde ahí han empezado las amenazas, los asesinatos, las desapariciones, los secuestros y los reclutamientos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268099"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/22214136/Robert-Molina-2025-12-22-a-las-16.38.27.png" alt="" class="wp-image-268099" /><figcaption class="wp-element-caption">Robert Molina graba en video a Oswando Nenquimo, dirigente de la Organización Waorani de Pastaza, en la comunidad waorani de Daipare. Foto: cortesía Daris Payaguaje / Alianza Ceibo</figcaption></figure>



<p><strong>—¿Usted ha sido amenazado?</strong></p>



<p><strong>—</strong>Sí,&nbsp;<strong>he sido amenazado en varias ocasiones por las guerrillas en Colombia.</strong>&nbsp;Hemos perdido muchos compañeros, de la guardia y defensores, que fueron asesinados por los actores armados por estar en contra de su imposición. La guardia indígena es un colectivo de compañeros y compañeras que defendemos nuestros pueblos, que defendemos nuestro origen, nuestras culturas. A ellos les molesta que nosotros hagamos eso.</p>



<p><strong>—¿Cómo se hacen los decomisos y cómo manejan el enfrentamiento con gente armada?</strong></p>



<p><strong>—</strong>La guardia indígena en los pueblos del departamento del Cauca ejerce una función no policial, no armada, sino de decisión comunitaria. Esta decisión es ordenada por nuestras autoridades, nuestra comunidad en asamblea y desde ahí se hacen los recorridos territoriales. En ocasiones encontramos actores ilegales y sus rutas de movilidad.</p>



<p>Lo que más nos ha fortalecido es la unidad, porque&nbsp;<strong>si bien no somos armados, sí somos bien unidos al defender nuestros territorios.</strong>&nbsp;Hemos llegado a confrontaciones con estos actores y ya viendo multitud de gente, ellos no accionan las armas, más bien nosotros les retenemos y les aplicamos nuestra propia justicia para que no desarmonicen los territorios. Cuando hacemos los decomisos convocamos a la asamblea como máxima autoridad, es toda la comunidad, hacemos el ejercicio de gobierno propio amparado en la Constitución Política, nuestro usos y costumbres.<strong>&nbsp;Se hace la destrucción de todos los elementos materiales que se decomisa, sean drogas, armas o vestimenta</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268095"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/22214034/Robert-Molina-2025-12-22-a-las-16.37.53.png" alt="" class="wp-image-268095" /><figcaption class="wp-element-caption">Robert Molina participa en el Segundo Encuentro Nacional de Guardia Indígena, realizado en octubre de 2024, en la provincia de Cotopaxi. Foto: cortesía Johis Alarcón / Amazon Frontlines</figcaption></figure>



<p><strong>—¿Reportan estos decomisos a las autoridades?</strong></p>



<p><strong>—</strong>Invitamos a las autoridades occidentales, la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía, la Comisaría de Familia, el personal municipal y las alcaldías como garantes del ejercicio.</p>



<p><strong>—¿Cuáles han sido las mayores victorias de las guardias indígenas?</strong></p>



<p>–Posicionar la guardia en el marco de los derechos humanos con un reconocimiento internacional, donde la&nbsp;<a href="https://digitallibrary.un.org/record/4087294/files/A_80_181-EN.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">ONU</a>&nbsp;la reconoce como un actor no armado.</p>



<p><strong>—Volviendo a Ecuador, recientemente fue mencionado en una denuncia presentada por la Fiscalía&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/ecuador-lideres-indigenas-y-organizaciones-ambientales-denuncian-bloqueo-del-gobierno-a-sus-cuentas-bancarias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">en contra de una serie de líderes indígenas</a>, aunque usted no está denunciado directamente. ¿Cuál es su respuesta frente a este tipo de actos que asocian a las guardias indígenas con el terrorismo?</strong></p>



<p><strong>—</strong>Sabemos que&nbsp;<strong>los Estados nos vienen señalando de diferentes formas</strong>, a través de medios de comunicación, de instituciones, pero&nbsp;<strong>no tenemos miedo porque el ejercicio de la guardia es colectivo y público</strong>. Estamos trabajando bajo nuestra autodeterminación, principios, mandatos, cosmovisiones, educación propia y formas de vida. Me gustaría que el Gobierno y los medios de comunicación conozcan cuál es el verdadero ejercicio que hace la guardia indígena.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268098"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/22214130/Robert-Molina-2025-12-22-a-las-16.38.13.png" alt="" class="wp-image-268098" /><figcaption class="wp-element-caption">Robert Molina comparte una actividad lúdica con niños y niñas de Sinangoe, durante el Encuentro de Defensores y Defensoras de Derechos, realizado en marzo de 2024. Foto: cortesía Daris Payaguaje / Amazon Frontlines</figcaption></figure>



<p><strong>—¿Cuál es el futuro de las guardias indígenas?</strong></p>



<p><strong>—</strong>Hoy, tanto en Colombia, Ecuador y Perú, el ejercicio que realiza la guardia indígena está legitimado, pero también está vulnerado por agentes externos.&nbsp;<strong>Los gobiernos ven en las guardias indígenas una amenaza contra el Estado y no es así. Otra amenaza importante es la de los actores armados.</strong>&nbsp;Las mayores amenazas son de las guerrillas, de las bandas delincuenciales, del narcotráfico y de la misma fuerza pública.</p>



<p>Las guardias indígenas trabajamos bajo un ejercicio legítimo de autonomía para la defensa de nuestro territorio, nuestra identidad cultural y nuestras formas de vida porque sabemos que el Estado no ofrece esas garantías para defendernos a nosotros y a nuestros territorios, ni para garantizar nuestros derechos y fortalecer nuestras culturas.</p>



<p><strong>—Finalmente, ¿para usted qué es el territorio y por qué protegerlo?</strong></p>



<p><strong>—</strong>El territorio para los pueblos indígenas es<strong>&nbsp;nuestra casa, es nuestro mercado, nuestra medicina, nuestra farmacia</strong>. Nosotros sin territorio no somos nadie. En el territorio trabajamos, protegemos, tenemos nuestra economía solidaria, familiar y colectiva. Entonces, el territorio para nosotros es la vida del ser, el espacio donde se da el relacionamiento entre el hombre y la naturaleza.</p>



<p><em><strong>Foto principal:</strong> Robert Molina frente a las más de 200 guardias indígenas que se dieron cita en Sinangoe, Ecuador, en diciembre de 2025. <strong>Foto:</strong> cortesía Daris Payaguaje / Alianza Ceibo</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/12/guardia-indigena-no-es-un-actor-armado-es-actor-decisiones-comunitarias/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124398</guid>
        <pubDate>Wed, 07 Jan 2026 15:52:32 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/07105033/Captura-de-pantalla-2025-12-22-a-las-16.51.04.webp" type="image/webp">
                <media:description type="plain"><![CDATA[“La guardia indígena no es un actor armado, es un actor de decisiones comunitarias” &#124; ENTREVISTA]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Más de 200 guardias de 15 pueblos indígenas de Colombia, Ecuador y Perú se reunieron para discutir cómo proteger la Amazonía</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/mas-de-200-guardias-de-15-pueblos-indigenas-de-colombia-ecuador-y-peru-se-reunieron-para-discutir-como-proteger-la-amazonia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Con lanzas en sus manos, coronas de plumas y tejidos de chambira, más de 200 personas de 15 pueblos de la Amazonía colombiana, ecuatoriana y peruana atravesaron bosques y navegaron el río Aguarico, en el norte de Ecuador, hasta llegar a la comunidad A’i cofán de Sinangoe el 1° de diciembre de 2025. Allí, hasta [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Guardias de 15 pueblos indígenas de Colombia, Ecuador y Perú se reunieron en la comunidad a’i cofán de Sinangoe, en el norte de la Amazonía ecuatoriana.</em></li>



<li><em>En este encuentro, intercambiaron conocimientos con los sabios y sabias para fortalecer la identidad y la protección de la Amazonía.</em></li>



<li><em>Un eje central fue el análisis de las amenazas, como la expansión del petróleo y la minería, pero también de las actividades ilícitas que se extienden por sus territorios.</em></li>



<li><em>Después de cinco días de trabajo, crearon un pronunciamiento que busca potenciar el quehacer de las guardias indígenas como protectoras de derechos.</em></li>
</ul>



<p>Con lanzas en sus manos, coronas de plumas y tejidos de chambira, más de 200 personas de 15 pueblos de la Amazonía colombiana, ecuatoriana y peruana atravesaron bosques y navegaron el río Aguarico, en el norte de Ecuador, hasta llegar a la comunidad A’i cofán de Sinangoe el 1° de diciembre de 2025. Allí, hasta el día 5, se realizó el&nbsp;<strong>Encuentro de Experiencias y Saberes de Guardias Indígenas para el cuidado del Territorio y la Cultura</strong>.</p>



<p>“Nos acompañan para intercambiar experiencias desde nuestra cosmovisión y desde la espiritualidad de cada territorio, para revivir la memoria de las luchas de los pueblos que hemos venido perviviendo muchos años”, dijo a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;Alexandra Narváez, lideresa a’i cofán durante el segundo día del encuentro. “Aquí estamos con guardias indígenas de la vida”, resaltó.</p>



<p>Esa mañana, las autoridades tradicionales a’i cofán limpiaron con ortiga a los asistentes, una tradición espiritual y de sanación. En el espacio de armonización, la lideresa shuar Josefina Tunki compartió tabaco. Esta planta es considerada sagrada y se usa para sanar, limpiar y establecer comunicación espiritual.</p>



<p>Narváez; Robert Molina, ex coordinador de la guardia indígena del Consejo Regional Indígena del Cauca, Colombia; y Mario Erazo, líder del pueblo indígena ziobain, de la frontera colombiana con Ecuador, conforman el equipo Punta de Lanza, impulsado por la organización no gubernamental Amazon Frontlines y la fundación Alianza Ceibo, las cuales organizaron el encuentro.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267475"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/08142908/Derecho_Encuentro-Regional-de-la-Guardia-Indigena_Diciembre_2025-48.jpg" alt="" class="wp-image-267475" /><figcaption class="wp-element-caption">La lideresa shuar Josefina Tunki (der.) ofrece extracto de tabaco a los asistentes. Foto: cortesía Daris Payaguaje / Alianza Ceibo</figcaption></figure>



<p>Punta de Lanza nació en 2022 tras el I Encuentro de Guardias Indígenas del Ecuador. Su objetivo es fortalecer estas agrupaciones civiles no armadas para la defensa de los derechos de los pueblos y nacionalidades indígenas ante el&nbsp;<strong>avance de las industrias extractivas y de las economías criminales</strong>&nbsp;sobre sus territorios.</p>



<p>“La gran tarea está en que los mayores transmitan el conocimiento y que los jóvenes lo absorban. Se debe partir desde la espiritualidad, desde los principios, ese es nuestro chaleco antibalas”, se dirigió ante los asistentes Erazo, quien vino desde la comunidad de Buenavista.</p>



<p>A lo largo de los cinco días, los asistentes expusieron sobre sus cosmovisiones ligadas a sus territorios, espiritualidad, la importancia del idioma y de la cultura propia para asegurar su existencia como pueblos indígenas. También trabajaron en el fortalecimiento de las capacidades organizativas, la autonomía y la defensa territorial.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/12/pueblos-indigenas-violencia-latinoamerica/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Pueblos indígenas en 2025: la violencia no da tregua en Latinoamérica</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Pueblos transfronterizos en riesgo</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267478"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/08142920/Derecho_Encuentro-Regional-de-la-Guardia-Indigena_Diciembre_2025-178.jpg" alt="" class="wp-image-267478" /><figcaption class="wp-element-caption">El encuentro de guardias indígenas se realizó alrededor de un altar donde los representantes de los pueblos indígenas dejaron elementos sagrados e identitarios. Foto: cortesía Daris Payaguaje / Alianza Ceibo</figcaption></figure>



<p>El tercer día giró alrededor del análisis de la coyuntura que amenaza a los pueblos indígenas. En primer lugar, al menos el 67 % de las 987 municipalidades de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela enfrentan la presencia de redes criminales y<strong>&nbsp;grupos armados asociados a minería ilegal de oro y narcotráfico</strong>, de acuerdo con la investigación&nbsp;<a href="https://amazonunderworld.org/amazon-under-attack-mapping-crime-throughout-worlds-largest-rainforest/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Amazonía bajo ataque</a>, publicada en octubre de 2025 por la alianza de medios Amazon Underworld.</p>



<p>Además, sobre 31 millones de hectáreas de territorios indígenas de toda la cuenca amazónica&nbsp;<strong>se han sobrepuesto bloques petroleros y gasíferos</strong>, según un análisis publicado en noviembre de 2025 por la organización&nbsp;<a href="https://earth-insight.org/report/iplc-threats/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Earth Insight</a>. La investigación también detectó 9.8 millones de hectáreas de<strong>&nbsp;concesiones mineras</strong>&nbsp;sobre territorios ancestrales de la Amazonía.</p>



<p>María Espinosa, abogada de la organización Amazon Frontlines, añadió un tercer elemento: los cambios normativos que se están dando en Colombia,&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/12/balance-ambiental-ecuador-persecucion-defensores-economias-ilegales/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ecuador</a>&nbsp;y&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/12/balance-ambiental-peru-mineria-ilegal-narcotrafico-crimen-organizado/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Perú</a>, que “tienen el objetivo” de dejar a los pueblos indígenas “sin derechos colectivos”.</p>



<p>El pueblo indígena kakataibo, en la Amazonía peruana, enfrenta los problemas que tanto el Estado como los actores ilegales han traído a sus territorios. Elías Noico, miembro de la guardia indígena de este pueblo, señaló que, por un lado, es el mismo Estado el que concede derechos de minería y explotación forestal dentro de los territorios indígenas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267477"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/08142916/Derecho_Encuentro-Regional-de-la-Guardia-Indigena_Diciembre_2025-174.jpg" alt="" class="wp-image-267477" /><figcaption class="wp-element-caption">Durante las largas jornadas del encuentro, se realizaron juegos de integración. Foto: cortesía Daris Payaguaje / Alianza Ceibo</figcaption></figure>



<p>Por otro lado, los kakataibo habitan entre las regiones de Ucayali y Huánuco, dos de las más letales para los pueblos indígenas peruanos, según halló la investigación&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2025/12/los-vuelos-de-la-muerte-lideres-indigenas-asesinados-6-narcopistas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Los vuelos de la muerte</a>, de Mongabay Latam. Durante el Encuentro, Noico dijo que la presencia de&nbsp;<strong>pistas clandestinas&nbsp;</strong>para el<strong>&nbsp;transporte de droga y el tráfico de tierras&nbsp;</strong>están poniendo en riesgo la vida de los líderes y guardias indígenas.</p>



<p>Al menos seis miembros del pueblo kakataibo han sido asesinados en este contexto, aseguró a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. Él mismo ha recibido amenazas de muerte y, aunque el Estado le ha otorgado “garantías de vida”, no confía en ellas, porque no pasan de ser meros documentos que “no aguantan balas”.</p>



<p>Como medida de protección, guardias indígenas de diferentes comunidades se han unido para&nbsp;<strong>tratar de mantener a los invasores y actores ilícitos fuera</strong>. Noico además propuso una integración regional para fortalecerse ante las amenazas, que a su criterio intentan despojarlos de sus derechos ancestrales.</p>



<p>En Ecuador, cada vez más pueblos indígenas están amenazados por la expansión de la minería ilegal de oro. Jacinto Shiguango, miembro de los Inkarukunas, la guardia indígena del Pueblo Kichwa de Rukullacta (PKR), relató a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que personas externas llegaron y vincularon a habitantes del PKR en actividades de minería ilegal.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267473"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/08142901/Derecho_Encuentro-Regional-de-la-Guardia-Indigena_Diciembre_2025-41.jpg" alt="" class="wp-image-267473" /><figcaption class="wp-element-caption">Alexandra Narváez, lideresa de la comunidad a’i cofán de Sinangoe, durante un espacio de armonización. Foto: cortesía Daris Payaguaje / Alianza Ceibo</figcaption></figure>



<p>En una asamblea comunitaria, se resolvió desalojar a los mineros ilegales. Sin embargo, antes de que la guardia indígena actuara con el apoyo del resto de la población, los mineros se retiraron, evitando un enfrentamiento. A pesar de ello, cuenta Shiguango, la guardia indígena se mantiene vigilante en la defensa del territorio.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El derecho al territorio vulnerado</h2>



<p>María Ochoa, representante del pueblo murui bue, puso otro ejemplo que grafica los intentos por vulnerar los derechos. La lideresa relató que aunque el territorio murui está legalmente titulado, el Estado peruano solo reconoce a los murui muinani, ignorando las variantes de ese tronco principal. Esa falta de reconocimiento, aseguró a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>, obstaculiza la validación de sus derechos.</p>



<p>Ahora mismo, los murui bue enfrentan intentos del Estado peruano para construir el segundo tramo de la&nbsp;<strong>carretera Bellavista-Mazán-Salvador-El Estrecho</strong>&nbsp;a través de la comunidad Centro Arenal sin realizar consulta previa, libre e informada. “No se dan cuenta de que nos va a afectar tanto en lo ambiental, cultural, social e incluso a nuestras aves. ¿Por qué el Estado no entiende que nos afecta psicológicamente también?”, reclamó.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267474"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/08142904/Derecho_Encuentro-Regional-de-la-Guardia-Indigena_Diciembre_2025-45.jpg" alt="" class="wp-image-267474" /><figcaption class="wp-element-caption">María Ochoa, joven lideresa murui bue, toma yoko, un extracto vegetal que energiza. Foto: cortesía Daris Payaguaje / Alianza Ceibo</figcaption></figure>



<p>Los murui bue se informaron sobre sus derechos y junto un antropólogo de la organización Derechos, Ambiente y Recursos Naturales (DAR)&nbsp;<strong>aprendieron a elaborar mapas parlantes de su territorio</strong>. Esta es una representación que recoge las percepciones culturales, ambientales, económicas y sociales de los espacios mediante gráficos y el uso del idioma propio.</p>



<p>Este tipo de ejercicios, se señaló en el encuentro, son los que los indígenas, como guardianes de sus territorios, deben fortalecer para demostrar su relación con el espacio que han habitado de manera ancestral. Aquí, además, es donde las guardias juegan un rol especial, al ser quienes hacen un monitoreo constante del territorio, reconociendo los cambios y amenazas.</p>



<p>Finalmente, el Ministerio de Transporte y Comunicaciones inició un proceso de consulta, pero Ochoa señala que la institución ha justificado retrasos y otros errores en el proceso porque esta sería la primera vez que realiza una consulta de este tipo. El Centro Arenal elaboró su propio&nbsp;<a href="https://dar.org.pe/fortaleciendo-el-derecho-a-la-consulta-previa-el-caso-del-protocolo-de-consulta-previa-de-la-comunidad-nativa-centro-arenal-del-pueblo-murui-bue/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Protocolo de Consulta Previa</a>, con el fin de que la consulta no sea un proceso exclusivamente administrativo, sino que busque realmente el consentimiento informado de la población indígena.</p>



<p>En Ecuador, se está desarrollando una&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/photo.php?fbid=1157820286466298&amp;set=a.210414527873550&amp;type=3&amp;mibextid=wwXIfr&amp;rdid=DxDmX2HER8sSf1Aq&amp;share_url=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fshare%2F1ANCjHBoTy%2F%3Fmibextid%3DwwXIfr%26ref%3Dwaios.fb_links_xma_control#" target="_blank" rel="noreferrer noopener">consulta ambiental</a>&nbsp;para dar paso a la explotación petrolera en el Bloque 10. Aunque hay poblaciones indígenas, no se está realizando&nbsp;<strong>la consulta previa, libre e informada</strong>, que tiene estándares más altos que la consulta ambiental y que no solo busca informar sobre la realización de una actividad y sus impactos, sino evitar poner en riesgo el derecho a la existencia cultural ligada al territorio, de acuerdo con Espinosa.</p>



<h2 class="wp-block-heading">En la búsqueda del autogobierno</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267472"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/08142857/Derecho_Encuentro-Regional-de-la-Guardia-Indigena_Diciembre_2025-22.jpg" alt="" class="wp-image-267472" /><figcaption class="wp-element-caption">El encuentro estuvo enfocado en el intercambio de experiencias y conocimientos para fortalecer la protección de la Amazonía. Foto: cortesía Daris Payaguaje / Alianza Ceibo</figcaption></figure>



<p>Ante estos problemas, Espinosa recordó a los asistentes que los tres países reconocen el&nbsp;<strong>derecho de los pueblos originarios a ejercer jurisdicción sobre sus territorios</strong>. “Ustedes son autoridad territorial”, dijo. Si bien las comunidades y pueblos enfrentan trabas para que ellos mismos, sus territorios o sus derechos sean reconocidos, la abogada animó a continuar con el fortalecimiento del autogobierno con base en la elaboración de estatutos colectivos.</p>



<p>El cuarto día del encuentro, los asistentes analizaron las experiencias exitosas de autogestión, autogobernanza y defensa del territorio. También establecieron la situación actual y los aportes de las guardias indígenas. El último día, se aprobó el pronunciamiento del encuentro.</p>



<p>En el documento,&nbsp;<strong>se abordó la criminalización que enfrentan las guardias indígenas</strong>, como sucedió recientemente en&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/ecuador-lideres-indigenas-y-organizaciones-ambientales-denuncian-bloqueo-del-gobierno-a-sus-cuentas-bancarias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ecuador</a>, tras el paro nacional de octubre. “Este intento de desprestigiar nuestra identidad y labor como sujeto colectivo de derechos, pretendiendo alinearnos al terrorismo o al narcotráfico, genera un grave escenario de riesgo físico y cultural”, se lee en el documento.</p>



<p>“La guardia no necesita más que el permiso colectivo.&nbsp;<strong>La guardia resulta incómoda porque es la línea de defensa de los territorios y de la vida</strong>”, aseguró Espinosa.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/video/2025/12/cuales-son-los-grupos-armados-que-se-disputan-la-amazonia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">¿Cuáles son los grupos armados que se disputan la Amazonía?</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267476"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/08142912/Derecho_Encuentro-Regional-de-la-Guardia-Indigena_Diciembre_2025-163-e1765205630677.jpg" alt="" class="wp-image-267476" /><figcaption class="wp-element-caption">Atrás, los líderes indígenas Robert Molina, Alexandra Narváez, Karina Monteros y Mario Erazo. Adelante, las abogadas Francis Andrade y María Espinosa. Foto: cortesía Daris Payaguaje / Alianza Ceibo</figcaption></figure>



<p>Los 15 pueblos resolvieron reafirmar el gobierno propio, la jurisdicción indígena y las guardias como ejercicio de los derechos colectivos reconocidos en cada uno de los tres países y en las normativas internacionales. Además,<strong>&nbsp;resolvieron reafirmar la articulación de las guardias indígenas a escala regional</strong>&nbsp;y reconocer su labor como defensoras de la vida y el territorio. Por último, reiteraron a los gobiernos nacionales que seguirán realizando acciones de monitoreo, control y gobernanza.</p>



<p>En una segunda parte del documento,&nbsp;<strong>exigieron que los Estados garanticen la seguridad e integridad de los territorios&nbsp;</strong>ante las amenazas ilícitas, generen garantías para proteger a las guardias indígenas y exigieron la no persecución política por la defensa de derechos humanos, de la naturaleza y colectivos.</p>



<p>El pronunciamiento fue firmado por los pueblos amazónicos ziobain, awá, a’i cofán, siekopai, kichwa de Rukullacta y kichwa de Pastaza, quijos, waorani, shuar, kakataibo, kukama, murui bue, shipibo konibo shetebo y por las guardias indígenas que conforman el Tejido Unuma de la Orinoquía colombiana y del Consejo Regional Indígena del Cauca.</p>



<p>Las delegaciones volvieron a cruzar el río Aguarico el viernes al mediodía, de regreso a sus territorios cada vez más acorralados por intereses ilícitos, pero también por el abandono estatal.</p>



<p><em><strong>Foto principal:</strong> representantes de 15 pueblos indígenas de Colombia, Ecuador y Perú asistieron al encuentro de guardias indígenas. <strong>Foto:</strong> cortesía Daris Payaguaje / Alianza Ceibo</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/12/guardias-indigenas-colombia-ecuador-peru-proteger-amazonia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123513</guid>
        <pubDate>Tue, 09 Dec 2025 20:24:34 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/09152244/Derecho_Encuentro-de-Guardias-Indigenas-de-la-Amazonia_Diciembre-2025_Daris.Payaguaje-04-1200x800-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Más de 200 guardias de 15 pueblos indígenas de Colombia, Ecuador y Perú se reunieron para discutir cómo proteger la Amazonía]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>En imágenes: la devastación del bosque en Guaviare, un territorio acorralado por la guerra y la deforestación en Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/en-imagenes-la-devastacion-del-bosque-en-guaviare-un-territorio-acorralado-por-la-guerra-y-la-deforestacion-en-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Grandes áreas con quemas recientes, suelos chamuscados y unos cuantos árboles que permanecen en pie. Trazos de carreteras que se adentran entre el bosque, pastizales de vieja data, pozos artificiales de agua abiertos con retroexcavadoras y algunas pocas vacas distribuidas en enormes extensiones de tierra.&nbsp;Así luce desde el aire Guaviare, uno de los seis departamentos [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Mongabay Latam sobrevoló cuatro de los puntos críticos de la deforestación en el departamento amazónico, donde en 2024 se perdieron más de 16 906 hectáreas de bosque.</em></li>



<li><em>Desde el aire se evidencian los trazos de nuevas vías ilegales que continúan abriéndose, mientras que la selva a su alrededor se convierte en pastizales, potreros para ganadería y cultivos de coca.</em></li>



<li><em>Las disputas de grupos armados por el control del territorio y los esfuerzos del Gobierno por detener su avance, han recrudecido el conflicto, poniendo en riesgo a población civil, pueblos indígenas, ecosistemas estratégicos y esfuerzos de conservación.</em></li>



<li><em>El departamento de Guaviare es uno de los que más focos de deforestación presenta en el país y la tendencia está lejos de cambiar.</em></li>
</ul>



<p>Grandes áreas con quemas recientes, suelos chamuscados y unos cuantos árboles que permanecen en pie. Trazos de carreteras que se adentran entre el bosque, pastizales de vieja data, pozos artificiales de agua abiertos con retroexcavadoras y algunas pocas vacas distribuidas en enormes extensiones de tierra.&nbsp;<strong>Así luce desde el aire Guaviare</strong>, uno de los seis departamentos amazónicos de Colombia.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2025/12/los-vuelos-de-la-muerte-lideres-indigenas-asesinados-6-narcopistas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Los vuelos de la muerte: líderes indígenas asesinados en un territorio invadido por 67 narcopistas</a></strong></p>



<p>Pese a tener áreas clave para la conservación de la biodiversidad, como el<strong>&nbsp;Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete o la Reserva Nacional Natural Nukak</strong>, el departamento de Guaviare es uno de los cinco más deforestados del país y forma parte de lo que se conoce como “Arco de la deforestación amazónica”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267358"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/02064624/Selva-conservada-El-Retorno-768x512.jpg" alt="Guaviare - Selva conservada en el municipio de El Retorno, noviembre 2025. Foto: Daniela Quintero Díaz" class="wp-image-267358" /><figcaption class="wp-element-caption">Más del 80 % del departamento de Guaviare se encuentra cubierto por bosques. Así luce la selva sin afectaciones. Foto: Daniela Quintero Díaz</figcaption></figure>



<p>En el último año, este territorio se ha convertido, además, en el&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/paz-y-memoria/guerra-en-guaviare-disidencias-de-mordisco-y-calarca-se-enfrentan-por-control-territorial-y-rentas-ilegales/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">epicentro de la&nbsp;<strong>disputa</strong></a><strong>&nbsp;entre dos grupos disidentes de las extintas FARC</strong>: el Estado Mayor Central (EMC), comandado por alias “Iván Mordisco”, y el Estado Mayor de Bloques y Frente (EMBF), comandado por alias “Calarcá”. Ambos grupos eran parte del proyecto de “Paz Total” impulsado por el Gobierno de Gustavo Petro, en el que se estableció el control de la deforestación como&nbsp;<a href="https://www.defensoria.gov.co/documents/20123/3186974/Eventos+clim%C3%A1ticos+Amazonas.pdf/2bcc7661-0763-1de7-5339-fc1c16aa50f4?t=1748445259509" target="_blank" rel="noreferrer noopener">uno de los pilares</a>&nbsp;de la mesa de negociación. Sin embargo, en agosto de 2024 la facción liderada por “Mordisco” decidió abandonar el diálogo.</p>



<p>Su salida también se sintió en la deforestación, que había tenido una reducción considerable a nivel nacional, pasando de 123 517 hectáreas perdidas en 2022, a 79 256 hectáreas en 2023 (justo cuando los actores armados prohibieron la tala con panfletos y manuales de convivencia), y que&nbsp;<a href="https://www.ideam.gov.co/sites/default/files/transparencia/informaciondelaentidad/noticias/ppt_rueda_de_prensa_deforestacion_2024_codigos_qr.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">volvió a repuntar</a>&nbsp;en 2024, según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), cuando alcanzó 113 608 hectáreas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267361"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/02064656/Selva-recien-talada-y-quemada-768x512.jpg" alt="Guaviare - Selva recién talada, noviembre 2025. Foto: Daniela Quintero Díaz" class="wp-image-267361" /><figcaption class="wp-element-caption">Rezagos de una selva recientemente talada en el departamento de Guaviare, en noviembre de 2025. Foto: Daniela Quintero Díaz</figcaption></figure>



<p>Incluso, la ex ministra de Ambiente Susana Muhamad&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/03/deforestacion-aumento-2024-colombia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">reconoció</a>&nbsp;a inicios de 2025, antes de dejar el cargo, que la&nbsp;<strong>deforestación</strong>&nbsp;estuvo altamente influenciada por lo que ocurría en las mesas de negociación y la reestructuración de estos grupos en la Amazonía.</p>



<p>Guaviare es una muestra de los enormes retos para conservar los bosques en medio del recrudecimiento del conflicto. A mediados de noviembre, en medio de una&nbsp;<strong>ofensiva militar</strong>&nbsp;impulsada por el Gobierno contra las disidencias de “Mordisco”, y luego de varios días de combate, Petro ordenó bombardear a dos frentes del EMC que se encontraban en la vereda Itilla, en el municipio de Calamar, zona rural de Guaviare.</p>



<p>Aunque se trató del séptimo bombardeo realizado por la fuerza pública este año, recibió una atención diferente, luego de que el&nbsp;<a href="https://www.medicinalegal.gov.co/noticias/-/asset_publisher/vLcVEedo8qgD/content/comunicado-ofici-3?_com_liferay_asset_publisher_web_portlet_AssetPublisherPortlet_INSTANCE_vLcVEedo8qgD_redirect=https%3A%2F%2Fwww.medicinalegal.gov.co%2Fnoticias%3Fp_p_id%3Dcom_liferay_asset_publisher_web_portlet_AssetPublisherPortlet_INSTANCE_vLcVEedo8qgD%26p_p_lifecycle%3D0%26p_p_state%3Dnormal%26p_p_mode%3Dview%26_com_liferay_asset_publisher_web_portlet_AssetPublisherPortlet_INSTANCE_vLcVEedo8qgD_cur%3D0%26p_r_p_resetCur%3Dfalse%26_com_liferay_asset_publisher_web_portlet_AssetPublisherPortlet_INSTANCE_vLcVEedo8qgD_assetEntryId%3D1238781" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Instituto Nacional de Medicina Legal</a>&nbsp;confirmara que, entre los 20 “abatidos” se encontraban siete menores de edad, cuatro mujeres y tres hombres.</p>



<p>Según la Defensoría del Pueblo (entidad encargada de velar por los derechos de las personas y las comunidades en Colombia), solo en 2024&nbsp;<a href="https://elpais.com/america-colombia/2024-07-20/el-reclutamiento-infantil-crece-y-se-ensana-con-la-ninez-indigena.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">fueron reclutados</a><strong>&nbsp;463 menores de edad y casi la mitad pertenecían a pueblos indígenas</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267341"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/02055140/Alcalde-de-San-Jose-del-Guaviare-y-Secretaria-Agricultura-768x512.jpg" alt="Alcalde de San José del Guaviare y Secretaria Agricultura de Guaviare, noviembre 2025. Foto: Daniela Quintero Díaz" class="wp-image-267341" /><figcaption class="wp-element-caption">Willy Rodríguez, alcalde de San José del Guaviare, y Kelly Castañeda, secretaria de Agricultura de Guaviare y gobernadora encargada. Foto: Daniela Quintero Díaz</figcaption></figure>



<p>“Cada semana que pasa, la complejidad es mayor”, aseguró Willy Rodríguez, alcalde de San José del Guaviare (la capital del departamento), en medio de un encuentro organizado por la Iniciativa Interreligiosa por los Bosques Tropicales (IRI-Colombia) en el municipio. “Mientras no exista la tranquilidad y la armonía en el territorio, va a ser muy difícil hablar de conservación o de estrategias que permitan una dinámica económica para estas familias”, enfatizó.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267344"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/02055213/Deforestacion-en-San-Jose-del-Guaviare-768x512.jpg" alt="Guaviare - Deforestación en San José del Guaviare, noviembre 2025. Foto: Daniela Quintero Díaz" class="wp-image-267344" /><figcaption class="wp-element-caption">Pérdida de bosque en San José del Guaviare, en las inmediaciones del río Guaviare. Foto: Daniela Quintero Díaz</figcaption></figure>



<p>Las cifras oficiales también reflejan esa dificultad. Según el&nbsp;<a href="https://www.ideam.gov.co/sites/default/files/transparencia/informaciondelaentidad/noticias/ppt_rueda_de_prensa_deforestacion_2024_codigos_qr.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">último informe del Ideam</a>, Guaviare pasó de perder 11 467 hectáreas de bosque en 2023 a perder 16 906 hectáreas en 2024,<strong>&nbsp;un aumento de más de 5000 hectáreas</strong>. “Las principales causas directas de la deforestación fueron la praderización con fines de acaparamiento de tierras, las prácticas insostenibles de ganadería extensiva, el desarrollo no planificado de infraestructura de transporte, los cultivos de uso ilícito, la extracción ilegal de madera y la expansión de la frontera agrícola en zonas no permitidas”,&nbsp;<a href="https://www.ideam.gov.co/sala-de-prensa/noticia/en-2024-colombia-consolido-la-segunda-cifra-de-deforestacion-mas-baja-en-de-la-historia" target="_blank" rel="noreferrer noopener">señaló</a>&nbsp;la entidad.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267350"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/02055320/Via-cano-mosco-reserva-nukak-768x512.jpg" alt="Guaviare - Vía La Libertad - La Paz. Foto: Daniela Quintero Díaz" class="wp-image-267350" /><figcaption class="wp-element-caption">Selva fragmentada por una vía ilegal que promueve el avance de la deforestación y la ganadería en el departamento amazónico. Foto: Daniela Quintero Díaz</figcaption></figure>



<p>“Va más rápido la deforestación que el control, van más rápido las praderas para meter ganadería. Semanalmente sacamos, en promedio, más de&nbsp;<strong>2000 animales para sacrificio</strong>&nbsp;a Villavicencio y Bogotá”, confiesa también el alcalde.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267367"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/02065020/Deforestacion-ganaderia-y-cultivo-de-palma-768x512.jpg" alt="Guaviare - Deforestación, ganadería y cultivo de palma, noviembre 2025. Foto: Daniela Quintero Díaz" class="wp-image-267367" /><figcaption class="wp-element-caption">Ganadería y cultivo de palma en las inmediaciones de la serranía de La Lindosa, un gran afloramiento rocoso que se extiende por 35 kilómetros siguiendo el curso del río Guaviare. Foto: Daniela Quintero Díaz</figcaption></figure>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/imagenes-satelitales-estudios-cientificos-revelan-devastacion-rios-america-latina/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Imágenes satelitales y estudios científicos revelan devastación en ríos de América Latina | Lecturas ambientales</a></strong></p>



<p>Las zonas sobre las que la Defensoría ha alertado por el aumento del conflicto en Guaviare coinciden con las áreas donde&nbsp;<strong>se ha incrementado la pérdida de bosque</strong>. En enero de este año, la entidad emitió una&nbsp;<a href="https://alertasstg.blob.core.windows.net/alertas/001-25.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Alerta Temprana</a>&nbsp;sobre los riesgos para la población civil, especialmente en los municipios y zonas rurales de San José del Guaviare, Calamar y El Retorno, así como en el Resguardo Indígena Nukak y el Resguardo Indígena Yarí Yaguará II. En junio escaló la situación a una “<a href="https://www.defensoria.gov.co/web/guest/-/pronunciamiento-sobre-situaci%C3%B3n-en-el-guaviare?redirect=%2Fweb%2Fguest%2Fcomunicados%3Fp_p_id%3Dcom_liferay_asset_publisher_web_portlet_AssetPublisherPortlet_INSTANCE_teup%26p_p_lifecycle%3D0%26p_p_state%3Dnormal%26p_p_mode%3Dview%26_com_liferay_asset_publisher_web_portlet_AssetPublisherPortlet_INSTANCE_teup_delta%3D5%26p_r_p_resetCur%3Dfalse%26_com_liferay_asset_publisher_web_portlet_AssetPublisherPortlet_INSTANCE_teup_cur%3D13" target="_blank" rel="noreferrer noopener">crisis humanitaria</a>”.</p>



<p>De manera similar, el primer boletín de alertas tempranas de deforestación de 2025 (que cobija los meses de enero a marzo), publicado por el Ideam, identificó cuatro de los núcleos con mayores alertas por deforestación en Guaviare: Yaguará II, Calamar-Miraflores, San José del Guaviare-Kuway-Nueva York y El Retorno. El informe más reciente (del trimestre entre abril y junio) mostró que los municipios de Calamar, El Retorno y San José del Guaviare mantienen niveles altos de detecciones tempranas de deforestación.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267359"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/02064632/Proceso-def-calamar-768x512.jpg" alt="Guaviare - Proceso de deforestación en Calamar. Foto: Daniela Quintero Díaz" class="wp-image-267359" /><figcaption class="wp-element-caption">Bosque en proceso de deforestación en el municipio de Calamar, noviembre de 2025. Foto: Daniela Quintero Díaz</figcaption></figure>



<p><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;sobrevoló, por invitación de IRI-Colombia, algunos de los puntos con mayores índices de deforestación, como los municipios de El Retorno, Calamar y San José del Guaviare, así como el Resguardo Indígena Nukak y las inmediaciones de la Reserva Nacional Natural Nukak. El avance de la tala y quema de bosques, la ganadería, las vías ilegales y los cultivos de coca se han vuelto una imagen común entre el paisaje.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267357"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/02064615/Ganaderia-y-pozos-resg-nukak-768x512.jpg" alt="Guaviare - Ganadería y pozos de agua en el Resguardo Nukak, noviembre 2025. Foto: Daniela Quintero Díaz" class="wp-image-267357" /><figcaption class="wp-element-caption">Pozos de agua para abastecer el ganado en zonas remotas, realizados con maquinaria. Foto: Daniela Quintero Díaz</figcaption></figure>



<p>Entre parches enormes de deforestación, se hace evidente una práctica que los expertos describen como “ganadería extensiva”, donde&nbsp;<strong>se ven enormes potreros de cientos de hectáreas</strong>&nbsp;con un poco menos de una decena de cabezas de ganado.</p>



<p>En municipios como Calamar y Miraflores, por ejemplo,&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/06/potreros-peajes-ilegales-grupos-armados-desastre-cinco-vias-ilegales-amazonia-colombia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">hay más vacas que personas</a>. El censo de vacunación del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA)&nbsp;<strong>registra 126 286 cabezas de ganado en estos dos municipios</strong>, mientras que, según el Departamento Nacional de Estadística (DANE), hay 19 565 personas (2023).</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267366"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/02065017/Deforestacion-La-Lindosa-768x512.jpg" alt="Guaviare - Deforestación La Lindosa, noviembre 2025. Foto: Daniela Quintero Díaz" class="wp-image-267366" /><figcaption class="wp-element-caption">En municipios como San José del Guaviare, Calamar y Miraflores, la ganadería extensiva domina el paisaje, donde se ven pastizales de varias hectáreas con pocas vacas. Foto: Daniela Quintero Díaz</figcaption></figure>



<p>En diciembre de 2024, la&nbsp;<a href="https://www.procuraduria.gov.co/Pages/procuradora-alerta-incremento-del-223-deforestacion-amazonia-vinculacion-con-grupos-ilegales.aspx" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Procuraduría alertó</a>&nbsp;que había cerca de 1 200 000 cabezas de ganado invadiendo territorios protegidos como el Parque Nacional Natural Chiribiquete y la Reserva Natural Nukak.</p>



<p>Según&nbsp;<a href="https://parquescomovamos.com/en-los-proximos-tres-anos-colombia-deberia-eliminar-la-deforestacion-dentro-de-sus-parques-nacionales-naturales/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Parques Nacionales Cómo Vamos</a>&nbsp;(una iniciativa de la sociedad civil que evalúa el estado de las áreas protegidas en Colombia), el<strong>&nbsp;aumento de la producción ganadera</strong>&nbsp;en las zonas de amortiguación de los parques nacionales puede afectar el funcionamiento de sus ecosistemas y dificultar su conectividad ecológica.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267348"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/02055257/Deforestacion-resguardo-Nkak-2-768x512.jpg" alt="Guaviare - Deforestación en el Resguardo Nukak, en noviembre de 2025. Foto: Daniela Quintero Díaz" class="wp-image-267348" /><figcaption class="wp-element-caption">Una deforestación acelerada y de grandes proporciones se adentra en el Resguardo Indígena Nukak en noviembre de 2025. Foto: Daniela Quintero Díaz</figcaption></figure>



<p>Uno de los municipios más afectados es Calamar, donde se perdieron más de 6969 hectáreas por deforestación solo en 2024, es decir, 2552 hectáreas más que el año anterior. Esto lo convierte en uno de los municipios que concentra la mayor superficie deforestada.</p>



<p>Por este municipio pasa un tramo de los 159 kilómetros de&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/06/via-calamar-miraflores-cicatriz-selva-amazonica-colombiana/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">trocha que conecta</a>&nbsp;a los municipios de Calamar y El Retorno con Miraflores, en el departamento de Guaviare. La vía está ubicada en una zona de reserva forestal que conecta ecológicamente el Parque Nacional Chiribiquete y la Reserva Nacional Natural Nukak.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267351"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/02055331/Vias-y-deforestacion-Calamar-768x512.jpg" alt="Guaviare - Vías y deforestación en Calamar. Foto: Daniela Quintero Díaz" class="wp-image-267351" /><figcaption class="wp-element-caption">Vista aérea de la vía que conecta el municipio de Calamar con Miraflores. Foto: Daniela Quintero Díaz</figcaption></figure>



<p>Como reveló&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/06/via-calamar-miraflores-cicatriz-selva-amazonica-colombiana/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">una investigación</a>&nbsp;de&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>, en esa franja, hasta 2015, se veían apenas algunos parches de deforestación que sumaban 495 hectáreas. Dos años después, esa cifra se multiplicó casi por cinco. Para 2023, la pérdida acumulada de bosque desde el año 2000 superaba las 25 000 hectáreas, el equivalente a más de 35 000 canchas de fútbol o un área similar a la ciudad de Cartagena.</p>



<p>La deforestación no llegó sola. El terreno deforestado a cinco kilómetros de la vía se convirtió en cerca de 9000 hectáreas de pasto y actualmente, en lo que alguna vez fue selva, deambulan más de 40 000 vacas.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/02064552/deforestacion-en-resguardo-nukak-768x512.jpg" alt="Guaviare - Deforestación en resguardo Nukak, noviembre 2025. Foto: Daniela Quintero Díaz" class="wp-image-267355" /></figure>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267368"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/02065023/Deforestacion-resguardo-nukak-3-768x512.jpg" alt="Guaviare - Deforestación en el resguardo Nukak 3. Foto: Daniela Quintero Díaz" class="wp-image-267368" /><figcaption class="wp-element-caption">Deforestación al interior del Resguardo Indígena Nukak. Foto: Daniela Quintero Díaz</figcaption></figure>



<p>Las áreas protegidas también se han visto ampliamente afectadas. En el último año, la deforestación en áreas del Sistema de Parques Naturales representó el 10 % del total nacional (con 10 127 hectáreas).&nbsp;<strong>El aumento se concentró principalmente en áreas protegidas de la región amazónica</strong>.</p>



<p>El sobrevuelo por las inmediaciones de la Reserva Nacional Natural Nukak y el Resguardo Indígena Nukak deja ver cómo&nbsp;<strong>la deforestación, el ganado y los cultivos de coca</strong>&nbsp;se adentran cada vez más en las áreas protegidas y contrastan con la gran masa de bosque que aún se mantiene al interior. Según&nbsp;<a href="https://parquescomovamos.com/informe-2024/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Parques Nacionales Cómo Vamos</a>, “se ha venido presentando en los últimos años la llegada de grandes deforestadores que buscan ocupar y acaparar tierras para luego destinarlas a la ganadería y a los cultivos de coca para uso ilícito”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267363"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/02064712/Posible-cultivo-coca-768x512.jpg" alt="Guaviare - aparente cultivo coca. Noviembre 2025. Foto: Daniela Quintero Díaz" class="wp-image-267363" /><figcaption class="wp-element-caption">Desde el aire se puede apreciar el avance de cultivos de uso ilícito en zonas de conservación dentro de la Amazonía colombiana. Foto: Daniela Quintero Díaz</figcaption></figure>



<p>En el departamento de Guaviare, la ruta que conecta las veredas (zonas rurales) de La Libertad (Calamar) y La Paz (El Retorno) se ha consolidado como un bastión importante para la producción ilegal de hoja de coca en la Reserva Natural Nukak, que colinda con ese último centro poblado. Aunque la carretera empieza a ser visible, de acuerdo con un monitoreo satelital&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/06/carretera-abandonada-ilegal-guaviare-acaparadores-tierras-colombia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">realizado por Mongabay Latam</a>, desde el año 2000 es una zona cocalera y es a partir de 2016 que se mejora y se amplía en casi 57 kilómetros. Allí, a la par de la deforestación de 15 564 hectáreas (a cinco kilómetros alrededor de la vía), también aumentaron las hectáreas de cultivos de uso ilícito.</p>



<p>El análisis evidenció que en 2022, a un kilómetro de la vía había alrededor de 9 hectáreas de cultivos. Un año después alcanzaron las 22 hectáreas. A tres kilómetros de las carreteras, la tendencia se mantuvo pasando de 68 hectáreas a 120.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267352"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/02055337/def-y-cutlivo-Miraflores-768x512.jpg" alt="Guaviare - Deforestación y cultivos en Miraflores. Foto: Daniela Quintero Díaz" class="wp-image-267352" /><figcaption class="wp-element-caption">Deforestación y posibles cultivos de uso ilícito en el municipio de Miraflores, Guaviare. Foto: Daniela Quintero Díaz</figcaption></figure>



<p>Ante el avance de estas problemáticas, a los científicos les preocupa otro aspecto más grave, pero menos visible:&nbsp;<strong>la degradación</strong>.</p>



<p>De los&nbsp;<a href="https://observatorio.epacartagena.gov.co/ftp-uploads/pub-estudio-nacional-degradacion-de-suelos-por-erosion.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">34 focos de degradación</a>&nbsp;del suelo por erosión, que identificaron el Ministerio de Ambiente y el Ideam hace 10 años, en Guaviare (donde el 12.1 % de los suelos del departamento se encuentran afectados por algún grado de erosión), uno de los principales focos “severos” de erosión se encuentra en el municipio de El Retorno. Entre las causas, señala el estudio, está la sobreutilización del suelo para fines ganaderos, las áreas con susceptibilidad a&nbsp;<strong>incendios forestales</strong>, deforestación y los usos inadecuados del territorio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267346"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/02055235/Avance-frontera-agricola-sobre-selva-768x512.jpg" alt="Guaviare - Avance de la ampliación de la frontera agrícola hacia la selva, noviembre 2025. Foto: Daniela Quintero Díaz" class="wp-image-267346" /><figcaption class="wp-element-caption">Avance de la deforestación y la frontera agrícola (a la izquierda) sobre áreas altamente conservadas del departamento de Guaviare (derecha). Foto: Daniela Quintero Díaz</figcaption></figure>



<p>“El conflicto es un gran reto para el territorio, no solo para las alcaldías o para las gobernaciones, que no contamos con los recursos ni las herramientas para hacer frente a ese tipo de problemáticas tan grandes, sino también para las organizaciones de la sociedad civil, para cooperación internacional y sus programas, o para las estrategias de conservación y de reforestación que se impulsan desde el Gobierno Nacional”, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;Kelly Castañeda, Secretaria de Agricultura y Medio Ambiente de la Gobernación de Guaviare y quien actualmente se desempeña también como la gobernadora encargada.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267354"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/02064541/Bosque-conservado-en-La-Lindosa-768x512.jpg" alt="Guaviare - Bosque conservado en La Lindosa, noviembre 2025. Foto: Daniela Quintero Díaz" class="wp-image-267354" /><figcaption class="wp-element-caption">Bosque conservado en La Lindosa, noviembre 2025. Foto: Daniela Quintero Díaz</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267362"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/02064708/Deforestacion-La-Lindosa-2-768x512.jpg" alt="Guaviare - Deforestación en La Lindosa (2), noviembre de 2025. Foto: Daniela Quintero Díaz" class="wp-image-267362" /><figcaption class="wp-element-caption">Bosque deforestado en La Lindosa, noviembre de 2025. Foto: Daniela Quintero Díaz</figcaption></figure>



<p>“Aunque hemos encontrado&nbsp;<strong>campesinos y comunidades indígenas</strong>&nbsp;que quieren impulsar el trabajo de liderazgo y de protección, son las mismas dinámicas del conflicto las que los han sacado de esos territorios”, insiste Castañeda. Como resultado, solo en 2024,&nbsp;<a href="https://bart.ideam.gov.co/smbyc/Resultados%20Cifra%20Deforestacion%202024/Comunicados/Resumen%20ejecutivo_cifra%20Defo_2024_SMByC_compressed.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">el 68 %</a>&nbsp;de la deforestación de Colombia se concentró en la Amazonía.</p>



<p><em><strong>Imagen principal: l</strong>a deforestación avanza sobre grandes extensiones de selva en el departamento de Guaviare. Las vías abren paso al acaparamiento de tierras, ganadería y cultivos de uso ilícito.&nbsp;<strong>Foto:&nbsp;</strong>Daniela Quintero Díaz</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/"></a><a href="https://es.mongabay.com/2025/12/imagenes-devastacion-bosque-guaviare-guerra-deforestacion-colombia/">YDaniela Quintero Díaz</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/12/imagenes-devastacion-bosque-guaviare-guerra-deforestacion-colombia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123099</guid>
        <pubDate>Wed, 03 Dec 2025 16:31:48 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/03112831/Via-libertad-ka-paz-o-rnn-1200x800-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[En imágenes: la devastación del bosque en Guaviare, un territorio acorralado por la guerra y la deforestación en Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Los compromisos para reducir deforestación al 2030 aún están lejos de cumplirse &amp;#124; INFORME</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/los-compromisos-para-reducir-deforestacion-al-2030-aun-estan-lejos-de-cumplirse-informe/</link>
        <description><![CDATA[<p>“En 2024, los bosques siguieron sufriendo una destrucción a gran escala con una pérdida permanente de casi&nbsp;8.1 millones de hectáreas&nbsp;en todo el mundo”, indica el informe anual de&nbsp;Evaluación de la Declaración sobre los Bosques 2025, un estudio que mide el progreso de los compromisos globales de países, empresas e inversores para detener la deforestación y [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Según el estudio anual de Evaluación de la Declaración sobre los Bosques 2025, los bosques mundiales siguen en crisis.</em></li>



<li><em>Se calcula que en 2024 los bosques sufrieron una pérdida de 8.1 millones de hectáreas en todo el mundo.</em></li>



<li><em>El principal factor de la deforestación es la expansión de la agricultura, pero también están la minería y los incendios forestales.</em></li>



<li><em>Pese a las cifras desalentadoras, los expertos confían en que durante la COP30, que se inicia el lunes 10 de noviembre, se pueda establecer un marco viable para detener y revertir la deforestación.</em></li>
</ul>



<p>“En 2024, los bosques siguieron sufriendo una destrucción a gran escala con una pérdida permanente de casi&nbsp;<strong>8.1 millones de hectáreas</strong>&nbsp;en todo el mundo”, indica el informe anual de&nbsp;<a href="https://forestdeclaration.org/resources/forest-declaration-assessment-2025" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Evaluación de la Declaración sobre los Bosques 2025</a>, un estudio que mide el progreso de los compromisos globales de países, empresas e inversores para detener la deforestación y restaurar los bosques para 2030.</p>



<p>El estudio también presenta otras cifras preocupantes, como que la pérdida de bosques está&nbsp;<strong>3.1 millones de hectáreas</strong>&nbsp;por encima de la pérdida máxima prevista para cumplir el objetivo planteado para 2030. Y en cuanto a la degradación, los datos indican que en 2024&nbsp;<strong>se degradaron 8.8 millones de hectáreas de bosques tropicales húmedos</strong>, más del doble del nivel anual considerado para detener la degradación para 2030. Estos datos reflejan que los compromisos para el final de esta década están lejos de cumplirse.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262649"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/07/17102453/deforestacion-colombia-guaviare-causas-2.jpg" alt="Foto aérea de deforestación en Guaviare, Colombia" class="wp-image-262649" /><figcaption class="wp-element-caption">La deforestación de bosques tropicales remotos y prístinos alcanzó los 6.7 millones de hectáreas en 2024. Foto: cortesía Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible</figcaption></figure>



<p>“Cada año, la brecha entre los compromisos y la realidad se amplía, con impactos devastadores en las personas, el clima y nuestras economías.&nbsp;<strong>La deforestación no ha disminuido significativamente desde el comienzo de la década</strong>, y ya hemos recorrido la mitad del camino», dice Erin Matson, autor principal del estudio publicado por una coalición de organizaciones de la sociedad civil.</p>



<p>El informe también detalla que el principal factor de la deforestación es la&nbsp;<strong>expansión de la agricultura</strong>, que representa alrededor del&nbsp;<strong>86 % de la pérdida de bosques</strong>&nbsp;en la última década. Otro factor importante y creciente es la&nbsp;<strong>minería</strong>&nbsp;y las actividades extractivas de&nbsp;<strong>oro, carbón y de los metales y minerales necesarios para la transición energética</strong>. “Modelos de producción explotadores, el consumo excesivo, la gobernanza débil y los persistentes desequilibrios de poder alimentan la deforestación y degradación continua”, señala el informe.</p>



<p>A ello se suman los&nbsp;<strong>grandes incendios</strong>, “que solían ser excepcionales, pero ahora son la norma”, comenta Matson. “Estos incendios son en gran medida provocados por el ser humano. Están vinculados a la deforestación, a la sequía inducida por el cambio climático y a la escasa aplicación de la ley”, agrega Matson.</p>



<p>En medio de la devastación de los bosques surgen esfuerzos de restauración. El estudio señala que entre 2025 y 2021 se regeneraron más de&nbsp;<strong>11 millones de hectáreas</strong>&nbsp;de bosques tropicales húmedos.</p>



<p><strong>Leer más</strong>&nbsp;|&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/latinoamerica-cop-30-metas-poco-ambiciosas-crisis-climatica/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Gobiernos de Latinoamérica llegan a la COP30 sin compromisos ambiciosos para enfrentar la crisis climática</a></p>



<h2 class="wp-block-heading">Entre la preocupación y la esperanza</h2>



<p>Los hallazgos del estudio también dan cuenta de que los bosques tropicales remotos y prístinos sufrieron un deterioro grave en 2024, pues se perdieron alrededor de&nbsp;<strong>6.73 millones de hectáreas</strong>, principalmente debido a los devastadores incendios en América Latina, Asia, África y Oceanía.</p>



<p>“En total, los líderes mundiales se desviaron un 190 % de sus objetivos de protección de estos bosques ricos en carbono, cuya pérdida liberó&nbsp;<strong>3100 millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero</strong>&nbsp;a la atmósfera, casi el 150 % de las emisiones anuales del sector energético estadounidense”, señala el informe.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263991"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/20230408/amazonia-grupos-armados-crimen-estudio-3.jpg" alt="Foto aérea de selva amazónica en Colombia" class="wp-image-263991" /><figcaption class="wp-element-caption">Los bosques en la Amazonía permanecen bajo presión constante por la deforestación y la degradación. Foto: cortesía Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia</figcaption></figure>



<p>“La tendencia de deforestación en el país [en el caso de Perú] y la región es cada vez más grave e indica que, efectivamente, no se están tomando las acciones para el cumplimiento de las metas anunciadas a 2030”, dice Mariano Castro, ex viceministro de Gestión Ambiental del Ministerio del Ambiente de Perú.</p>



<p>Castro agrega que esta “tendencia nos estaría conduciendo a una situación, en determinadas zonas, a un punto de no retorno”, como lo han anunciado científicos como Carlos Nobre y Thomas Lovejoy. “La situación no solo es crítica, sino que es necesario la adopción de&nbsp;<strong>medidas impostergables</strong>”, agrega.</p>



<p>En el informe&nbsp;<a href="https://amazonia80x2025-2030.earth/es/amazonia-peligro-de-extincion-es/">Amazonía en peligro de extinción</a>, que se acaba de publicar, los datos indican que tras los incendios y&nbsp;<strong>sequías</strong>&nbsp;de 2023 y 2024 se evidencia la pérdida de&nbsp;<strong>una extensión equivalente a Italia en toda la Amazonía</strong>, así como altos niveles de degradación. “Entre 2020 y 2024, la espiral de incendios, degradación y deforestación suman ya&nbsp;<strong>30 %</strong>. Carlos Nobre, quien lidera el Panel Científico de la Amazonía (SPA, por sus siglas en inglés) y sus múltiples análisis reafirman que el&nbsp;<strong>punto de no retorno</strong>&nbsp;ocurre cuando la deforestación llega al 20-25% o el calentamiento global aumenta a 2-2.5° C [por encima de los niveles preindustriales]”.</p>



<p>En la misma publicación, José Gregorio Díaz Mirabal, líder indígena venezolano y coordinador de Cambio Climático de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), advierte su preocupación sobre “cómo el bosque tropical —el más grande del planeta— se acerca peligrosamente a un punto de no retorno ecológico”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_261300"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/07042023/incendios-bosques-mexico-deforestacion-2024-2.jpg" alt="Guardia forestal en medio del fuego" class="wp-image-261300" /><figcaption class="wp-element-caption">Los incendios forestales son otra de las causas principales de pérdida de bosques. Foto: Gobierno de México</figcaption></figure>



<p>Erin Matson, agrega que la región de América Latina y el Caribe tropical no está en camino de cumplir las metas de 2030. “La deforestación en 2024 fue un 51 % superior a la trayectoria necesaria. Sin embargo, nuestro informe destaca que la región cuenta con importantes factores como marcos legales avanzados, una sociedad civil activa y crecientes mecanismos de transparencia, que podrían acelerar el progreso si se refuerzan la voluntad política y la coherencia entre políticas sectoriales”, comenta.</p>



<p>«Ya sabemos qué funciona para detener la pérdida de bosques, pero los países, las empresas y los inversores apenas están comenzando. Incluso esos esfuerzos iniciales se enfrentan a una fuerte resistencia por parte de los defensores de un sistema económico basado en la destrucción de los bosques”, agrega Erin Matson, de Climate Focus, una de las organizaciones que forma parte de la Evaluación de la Declaración sobre los Bosques 2025.</p>



<p>Matson señala que si bien “la demanda de materias primas como la soja, la carne de res, la madera, el carbón y los metales sigue aumentando”, en realidad&nbsp;<strong>“no necesitamos destruir bosques para satisfacer esa demanda”</strong>.</p>



<p>El compromiso de eliminar a nivel mundial la deforestación y la degradación forestal, y restaurar el 30 % de los bosques degradados para 2030, fue establecido en la Declaración de Nueva York sobre los Bosques, en 2014. Fue adoptado por&nbsp;<strong>127 países</strong>&nbsp;durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), que se realizó en Glasgow, en 2021, y reafirmado durante el Primer Balance Mundial de 2023, en el marco del Acuerdo de París, y en el período de sesiones del Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques de 2024.</p>



<p><strong>Las metas parecen estar cada vez más lejos</strong>. De acuerdo con el estudio, para cumplir estos acuerdos, la deforestación global debería haber disminuido a&nbsp;<strong>5 millones de hectáreas anuales para 2024</strong>. Sin embargo, se mantiene por encima de los 8 millones.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_251817"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/05/23162200/Las-sombras-se-extinguen-en-buena-parte-del-Chaco-cruceno-scaled-e1716481550269.jpeg" alt="" class="wp-image-251817" /><figcaption class="wp-element-caption">El compromiso mundial es eliminar la deforestación y la degradación forestal, y restaurar el 30 por ciento de los bosques degradados para 2030. Foto: Revista Nómadas</figcaption></figure>



<p>No obstante, la esperanza de que aún se pueda poner freno a la devastación de los bosques está presente. Según el informe, “existen iniciativas de restauración activas en marcha en al menos&nbsp;<strong>10.6 millones de hectáreas</strong>&nbsp;de tierras deforestadas y degradadas”. “Esto representa alrededor del<strong>&nbsp;5.4 % del potencial global</strong>&nbsp;de reforestación y solo el&nbsp;<strong>0.3 % del potencial global de restauración biofísica</strong>&nbsp;de los bosques. Aproximadamente dos tercios de esta área (unos siete millones de hectáreas) se encuentran en regiones tropicales, 3.3 millones de hectáreas en zonas templadas y 250 000 hectáreas en bosques boreales”, menciona el reporte.</p>



<p>“Existen antecedentes de reducciones drásticas en la deforestación en pocos años: Brasil e Indonesia, por ejemplo, lograron avances significativos en solo dos o tres años. Sin embargo, a escala global nunca hemos visto el tipo de esfuerzo masivo, coordinado y de toda la sociedad que sería necesario para alcanzar las metas de 2030”, agrega Matson.</p>



<p><strong>Leer más</strong>&nbsp;|&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/flotilla-indigena-pueblos-belem-cop30/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">De Ecuador a Brasil, flotilla de pueblos indígenas navega para hacerse escuchar ante los líderes mundiales en la COP30</a></p>



<h2 class="wp-block-heading">Camino a la COP30</h2>



<p>La COP30, que se realizará a partir del lunes 10 de noviembre en Belém do Pará, Brasil, “representa un momento crucial para establecer un marco viable para detener y revertir la deforestación, integrando la producción de alimentos, las cadenas de suministros de productos básicos y los&nbsp;<strong>derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales</strong>”, precisa el informe.</p>



<p>Para Sassan Saatchi, científico del California Institute of Technology, y profesor adjunto del Center for Tropical Research de la University of California, Estados Unidos, “lo positivo de que la COP30 se celebre en Belém es que se reconoce que el Sur Global se ha comprometido a ayudar a resolver los problemas climáticos, aunque históricamente no hayamos sido la causa del cambio climático”.</p>



<p>“Si el Norte Global se compromete a aportar los<strong>&nbsp;25 000 millones de dólares iniciales</strong>&nbsp;necesarios para impulsar este proyecto, creo que veremos un cambio importante, con suerte, durante la COP30”, agrega.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266144"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/20003206/cop26-glasgow-garry-knight-public-domain-820x469-1.jpg" alt="Extinction Rebellion en Victoria Street, Londres, jueves 26 de agosto de 2021. Cop 26 en Glasgow. Foto: Garry Knight" class="wp-image-266144" /><figcaption class="wp-element-caption">Acción de la organización Extinction Rebellion contra el cambio climático, en Victoria Street, Londres, en agosto de 2021, durante la COP26, en Glasgow. Foto: cortesía Garry Knight</figcaption></figure>



<p>Desde Perú, Mariano Castro recuerda que en la última reunión de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), los mandatarios y representantes de países amazónicos acordaron apoyar la iniciativa para que en la COP30 se incluya en agenda un<strong>&nbsp;mecanismo financiero para apoyar la conservación</strong>&nbsp;de bosques tropicales.</p>



<p>En ese sentido, Erin Matson mencionó que “el lanzamiento del Fondo para la Conservación de los Bosques Tropicales (TFFF) podría comenzar a canalizar financiamiento confiable a largo plazo para la preservación de los bosques”. Sin embargo, advierte que “los países desarrollados deben ir más allá del TFFF y asumir compromisos firmes, confiables y ambiciosos para movilizar 300 mil millones de dólares anuales en financiamiento climático hacia los países en desarrollo, como parte de la Hoja de Ruta de Bakú a Belém”.</p>



<p>En cuanto a los resultados formales de la COP30, continúa Matzon, esperamos que el texto final de la decisión reafirme el compromiso de detener y revertir la deforestación para 2030, en línea con las ambiciones expresadas en el Balance Global. Sería positivo, además, agrega Matson, que se reconozca explícitamente el papel de los sistemas alimentarios y la necesidad de transformarlos para lograr estos objetivos y mitigar el cambio climático.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;campo de soja adyacente al bosque de transición amazónico.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;Rhett A. Butler</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/11/compromisos-para-reducir-deforestacion-al-2030-estan-lejos-de-cumplirse-informe/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122164</guid>
        <pubDate>Sat, 08 Nov 2025 14:25:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/07163010/deforestacion-brasil_085.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Los compromisos para reducir deforestación al 2030 aún están lejos de cumplirse &#124; INFORME]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>De Ecuador a Brasil, flotilla de pueblos indígenas navega para hacerse escuchar ante los líderes mundiales en la COP30</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/de-ecuador-a-brasil-flotilla-de-pueblos-indigenas-navega-para-hacerse-escuchar-ante-los-lideres-mundiales-en-la-cop30/</link>
        <description><![CDATA[<p>Desde los glaciares andinos hasta un extremo de la Amazonía, representantes de comunidades, organizaciones y movimientos indígenas navegan en la Flotilla Yaku Mama por los ríos de esta región con un destino y un mensaje claros: llegar a la ciudad de Belém, en Brasil, para exigir a los líderes mundiales que escuchen a los&nbsp;pueblos originarios&nbsp;y [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La Flotilla Yaku Mama recorre más de 3000 kilómetros desde los Andes hasta la Amazonía para presionar a los gobiernos en la COP30 a soltar los combustibles fósiles, escuchar a las comunidades y tomarlas en cuenta para soluciones.</em></li>



<li><em>Integrantes de la flotilla indígena contaron a Mongabay Latam la perspectiva que buscan aportar en las negociaciones climáticas, en las que quieren evitar la “mercantilización de la Amazonía”.</em></li>



<li><em>Además, plantean que se sume al debate la protección de los defensores del territorio a las políticas climáticas.</em></li>



<li><em>Pese a la falta de accesibilidad al evento, representantes indígenas buscarán mecanismos para ser tomados en cuenta en las mesas de negociación.</em></li>
</ul>



<p>Desde los glaciares andinos hasta un extremo de la Amazonía, representantes de comunidades, organizaciones y movimientos indígenas navegan en la Flotilla Yaku Mama por los ríos de esta región con un destino y un mensaje claros: llegar a la ciudad de Belém, en Brasil, para exigir a los líderes mundiales que escuchen a los<strong>&nbsp;pueblos originarios&nbsp;</strong>y que sean tomados en cuenta en las<strong>&nbsp;decisiones frente a la crisis climática en la COP30</strong>, la cumbre climática global.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/autonomias-indigenas-obstaculos-pueblos-colombia-ecuador-peru-bolivia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Autonomías indígenas: una carrera de obstáculos y procesos engorrosos para los pueblos indígenas de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia</a></strong></p>



<p>La flotilla inició el viaje el 16 octubre en la ciudad del Coca, en Ecuador, y planea llegar este 7 de noviembre a la ciudad donde se realizará la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30). Buscan exigir que se respete el&nbsp;<strong>derecho de pueblos indígenas a decidir sobre sus territorios,</strong>&nbsp;a ser considerados para una&nbsp;<strong>transición energética justa</strong>&nbsp;que no implique nuevas zonas de sacrificio a través de la minería, la extracción de petróleo y monocultivos. También plantean recibir&nbsp;<strong>financiamiento directo que les permita implementar soluciones</strong>&nbsp;ante los efectos climáticos se viven en sus territorios.</p>



<p>Para los participantes de este viaje de más de 3000 kilómetros, se trata de una protesta y al mismo tiempo un llamado por la&nbsp;<strong>justicia climática</strong>&nbsp;—un principio que nombra la desigual responsabilidad de los países y empresas por los efectos del calentamiento global— así como por&nbsp;<strong>frenar el uso y la explotación de combustibles fósiles</strong>, especialmente dentro de la Amazonía.</p>



<p>Esto ocurre en un momento crítico para la&nbsp;<strong>Amazonía</strong>, que en 2024 tuvo una&nbsp;<strong>pérdida inédita de 4.5 millones de hectáreas de bosque primario&nbsp;</strong>por la deforestación y los incendios, de acuerdo con un&nbsp;<a href="https://maaproject.kinsta.cloud/?html2pdf=https://www.maapprogram.org/es/deforestacion-incendios-amazonia-2024/&amp;media=print" target="_blank" rel="noreferrer noopener">reporte del Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP).</a></p>



<p>Integrantes de la Flotilla Yaku Mama cuentan a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;las implicaciones y expectativas de esta travesía, que busca colocar el conocimiento y la resistencia indígena en la mesa del espacio político más importante para enfrentar la crisis climática.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/08/cumbre-de-la-otca-gobiernos-aprobaron-el-mecanismo-de-gobernanza-indigena-pero-obviaron-los-impactos-del-petroleo-en-la-amazonia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Cumbre de la OTCA: gobiernos aprobaron el mecanismo de gobernanza indígena pero obviaron los impactos del petróleo en la Amazonía</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266485"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/30060558/flotilla-indigena-pueblos-belem-cop30-2-768x512.jpg" alt="Personas realizan un ritual en el glaciar" class="wp-image-266485" /><figcaption class="wp-element-caption">Los integrantes de la flotilla hicieron un ritual en el glaciar Cayambe para recordar la conexión entre los páramos y los ríos amazónicos a través del agua. Foto: cortesía Tassio Lopes / Flotilla Yaku Mama</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Una mirada distinta a bordo</strong></h2>



<p>Alexis Grefa, joven del pueblo Kichwa de Santa Clara, en la Amazonía ecuatoriana, sostiene que la flotilla es un sueño que organizaciones y comunidades indígenas venían trabajando desde hace años. Buscaban compartir experiencias, amenazas y alternativas ante la crisis socioambiental que viven en la región.</p>



<p>Para el joven activista, la organización de la COP30 en la Amazonía es un buen momento para reunir esas experiencias que se asemejan. “Todos estamos luchando frente al<strong>&nbsp;extractivismo</strong>, sobre todo enfocados en las temáticas que se van a abordar con fuerza en esta COP:<strong>&nbsp;combustibles fósiles, la minería y la transición energética”</strong>, sostiene el integrante del colectivo Quipa, dedicado a la defensa de la naturaleza y el patrimonio biocultural en alianza con comunidades y organizaciones.</p>



<p>Aunque estos temas han estado presentes en las diferentes mesas de trabajo de la COP, Grefa precisa que se abordan desde perspectivas que buscan&nbsp;<strong>“mercantilizar” la Amazonía</strong>&nbsp;y a los territorios indígenas, lo que termina en&nbsp;<strong>“falsas soluciones”.</strong></p>



<p>“Desde la Flotilla intentamos cambiar la mirada a una mucho más enfocada en el conocimiento ancestral de los&nbsp;<strong>pueblos indígenas</strong>, que han sabido sobrellevar y proteger los territorios por muchos años”, explica el representante kichwa.</p>



<p>Ante la&nbsp;<a href="https://www.nature.com/articles/s41893-018-0100-6" target="_blank" rel="noreferrer noopener">cada vez mayor evidencia científica</a>&nbsp;que indica que el reconocimiento de tierras a pueblos indígenas es crucial para las metas de conservación, Grefa puntualiza que las iniciativas de los pueblos indígenas amazónicos deben ser incluidas en la toma de decisión a través de la “financiación directa”.</p>



<p>En el caso de la Amazonía ecuatoriana, el joven kichwa explica que también trabajan por cambiar narrativas que abordan las “falsas soluciones” para enfrentar la crisis climática en la región. Como ejemplo, menciona que la sustitución de combustibles fósiles por otros más limpios no debe reproducir las mismas dinámicas de extracción y desplazamiento que ya provoca la minería legal e ilegal.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266487"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/30060608/flotilla-indigena-pueblos-belem-cop30-4-768x512.jpg" alt="Personas protestan contra combustibles fósiles en Coca. Ecuador" class="wp-image-266487" /><figcaption class="wp-element-caption">Activistas taparon la estatua de Francisco de Orellana, quien lideró la primera expedición colonial en el río Amazonas en 1541. Foto: cortesía Flotilla Yaku Mama</figcaption></figure>



<p>“La idea de la Flotilla es esa,&nbsp;<strong>construir una demanda para la COP30 que incluya un proceso de transición justa</strong>, en el que no solo se solucione lo medioambiental sino también remediar a los pueblos indígenas que han sido afectados por la extracción, el desplazamiento y la apropiación de sus territorios”, dice Grefa a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p>Previo al inicio del viaje, los integrantes de la flotilla se reunieron en Quito, capital de Ecuador, para hacer una confrontación con la historia, al ser la ciudad donde inició la expedición de Francisco de Orellana en 1541 que derivó en la colonización de la Amazonía.</p>



<p>“La Flotilla Amazónica Yaku Mama invierte simbólicamente esa ruta de conquista en una de conexión, honrando la resistencia de los pueblos indígenas y el primer levantamiento continental de 1992, con el objetivo de que el mundo, finalmente, escuche las voces de los territorios”, señaló la iniciativa.</p>



<p>Leonardo Cerda, representante kichwa de la comunidad de Serena, en Ecuador, precisa que el viaje de la flotilla también ha permitido escuchar las voces de otros pueblos indígenas, un ejercicio que, considera, deberían incluir las políticas públicas ambientales y climáticas para que las decisiones no se tomen solo desde los escritorios y mesas de negociación, sino también desde los territorios.</p>



<p>“[La flotilla]<strong>&nbsp;es un acto de resistencia y empoderamiento.</strong>&nbsp;Nosotros sabemos que el origen de esta crisis climática proviene del colonialismo extractivista que toma a la madre naturaleza como un recurso infinito”, sostiene el joven fundador del movimiento BILM (Black Indigenous Liberation Movement).</p>



<p>Cerda sostiene que los pueblos indígenas amazónicos agregan otra mirada a la conversación climática, la del&nbsp;<strong>Kawsak Sacha o Selva Viviente</strong>, un concepto kichwa que reconoce al ecosistema como un ser vivo integral y con el que hay una conexión material y espiritual.</p>



<p>“Venimos de la visión de los<strong>&nbsp;derechos de la naturaleza</strong>, donde nosotros estamos en un solo ciclo y pertenecemos a la naturaleza. Como pueblos indígenas no somos los causantes de esta crisis, son los países, la industrialización, el colonialismo, el extractivismo”, apunta el líder kichwa y agrega: “Nosotros ofrecemos soluciones basadas en el conocimiento, en la vivencia de las comunidades”.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/fiebre-litio-amazonia-brasilena-afecta-areas-protegidas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">La fiebre del litio avanza hacia la Amazonía brasileña y afecta a 21 áreas protegidas</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266491"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/30060627/flotilla-indigena-pueblos-belem-cop30-8-768x512.jpg" alt="Alexis Grefa, joven del pueblo Kichwa de Santa Clara, en la Amazonía ecuatoriana" class="wp-image-266491" /><figcaption class="wp-element-caption">Alexis Grefa, joven del pueblo Kichwa, en la Amazonía ecuatoriana, forma parte de la flotilla indígena que se dirige a la COP30. Foto: cortesía Hackeo Cultural / Flotilla Yaku Mama</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Un viaje que conecta los conflictos amazónicos</strong></h2>



<p>La Flotilla Amazónica ha establecido conexiones históricas y socioambientales en las escalas y territorios que visita. La travesía inició en los hielos del glaciar Cayambe, donde comunidades kichwas realizaron una ceremonia ancestral para recordar la conexión entre los páramos y los ríos amazónicos a través del agua.</p>



<p>Después conocieron el proceso de la agrupación Yuturi Warni,&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2023/09/yuturi-warmi-primera-guardia-indigena-liderada-por-mujeres-kichwas-ecuador/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">la primera guardia indígena liderada por mujeres en la región</a>&nbsp;y que está bajo presión de la minería legal e ilegal.</p>



<p>“Esto es la transición energética para algunos países y no se dan cuenta de que nos están afectando en las comunidades. Vimos cómo las mujeres en Serena están monitoreando la selva, cómo tienen sus programas de manejo ambiental”, cuenta el líder kichwa a&nbsp;<strong>Mongabay Latam.</strong></p>



<p>En Coca —<a href="https://es.mongabay.com/2025/08/justicia-derrame-petrolero-amazonia-ecuador-pueblo-kichwa/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">ciudad del norte de la Amazonía ecuatoriana donde en 2020 se derramaron 5800 barriles de crudo</a>— se realizó un funeral de los combustibles fósiles y una marcha, como un acto simbólico para denunciar décadas de contaminación.</p>



<p>“Fue muy importante hacer este ritual porque para nosotros el consumo de combustibles fósiles y el extractivismo han representado muerte y aniquilación de pueblos hermanos”, dice Cerda sobre&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2019/02/ecuador-pueblos-indigenas-petroleo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">comunidades enteras en la provincia de Sucumbíos, Ecuador,</a>&nbsp;con impactos en la salud y desplazadas de sus territorios por la industria petrolera.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266488"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/30060611/flotilla-indigena-pueblos-belem-cop30-5-768x512.jpg" alt="Manifestantes cargan un ataúd simbólico dedicado a los combustibles fósiles" class="wp-image-266488" /><figcaption class="wp-element-caption">La flotilla indígena realizó un funeral simbólico de los combustibles fósiles en la ciudad del Coca, Ecuador, cuyas poblaciones han sido impactadas por esta industria. Foto: cortesía Luis G. Franco / Flotilla Yaku Mama</figcaption></figure>



<p>Para Grefa, el funeral de los combustibles fósiles también fue un llamado para el Gobierno central de Ecuador a iniciar un proceso de transición energética, ante la dependencia del país a los combustibles fósiles.</p>



<p>“Ecuador no está preparado ni económica, ni política, ni socialmente para transicionar porque nadie, desde el Gobierno central, está abordando la transición energética”, explica. Además, agrega que el Gobierno deberá escuchar a pueblos indígenas, a la sociedad civil y a la academia para plantear una alternativa energética durante los próximos años.</p>



<p>La ruta continuó en el&nbsp;<strong>Parque Nacional Yasuní</strong>, una de las zonas más biodiversas del planeta y parte de la Amazonía ecuatoriana, donde&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2023/08/ecuador-decidio-detener-explotacion-petrolera-en-yasuni-y-mineria-en-reserva-del-choco-andino/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">en 2023 la ciudadanía ecuatoriana votó a favor de frenar la extracción de petróleo.</a></p>



<p>Para Cerda, se trata de un lugar emblemático por esta decisión. Sin embargo, advierte que en las negociaciones de la COP30 se deberá atender cómo salir de la fase de consumo de combustibles fósiles y optar por energías renovables. “Nosotros, como pueblos indígenas, no podemos ser presa fácil”.</p>



<p>Del lado de la Amazonía peruana, en Iquitos, la flotilla también conversó con comunidades que implementan manejos forestales y de monitoreo, ante la tala de bosques y la minería ilegal.</p>



<p>“Estamos intercambiando las experiencias de lucha, de resistencia, pero también las de monitoreo, de guardias, de conocimientos ancestrales. Estos intercambios son soluciones prácticas contra los procesos extractivos que se están dando en la Amazonía”, detalla.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/09/amazonia-mineria-ilegal-grupos-armados-deforestacion/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">La Amazonía en jaque: minería ilegal, grupos armados y deforestación amenazan su futuro | Lecturas ambientales</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266490"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/30060623/flotilla-indigena-pueblos-belem-cop30-7-768x512.jpg" alt="Manifestación contra combustibles fósiles en Coca, Ecuador" class="wp-image-266490" /><figcaption class="wp-element-caption">Otra escena del funeral a los combustibles fósiles, en protesta por la explotación petrolera en la Amazonía ecuatoriana. Foto: cortesía Levi Tapuia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Defensores de la Amazonía y del territorio</strong></h2>



<p>Otra de las líneas de acción de la flotilla rumbo a la COP30 es integrar la protección de los defensores del territorio en todas las políticas climáticas.</p>



<p>El nivel de amenaza para quienes defienden la Amazonía es alto. En solo unos días, los defensores Efraín Fuérez, Rosa Elena Paqui y José Alberto Guamán fueron asesinados durante el&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/crisis-social-ambiental-ecuador-paro-nacional/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">paro nacional en Ecuador, convocado principalmente por comunidades indígenas y campesinas contra medidas gubernamentales y la expansión del extractivismo</a>&nbsp;en sus territorios.</p>



<p>Sin embargo, esta situación afecta a toda América Latina, que concentra el&nbsp;<strong>82 % de los asesinatos y desapariciones contra defensores ambientales y del territorio en el mundo</strong>, de acuerdo con el&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/09/personas-defensoras-ambientales-latinoamerica-2024/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">informe reciente de la organización internacional Global Witness.</a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266486"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/30060604/flotilla-indigena-pueblos-belem-cop30-3-768x512.jpg" alt="Personas realizan una protesta frente a instalaciones de hidrocarburos" class="wp-image-266486" /><figcaption class="wp-element-caption">En el «Toxic Tour», integrantes de la flotilla indígena recorrieron las cicatrices del petróleo en la ciudad del Coca, Ecuador. Foto: cortesía Levi Tapuia / Flotilla Yaju Mama</figcaption></figure>



<p>Para Lucía Ixchiu, mujer maya k’iche, de Iximulew, Guatemala, y coordinadora indígena del BILM, la realidad centroamericana también debe abordarse no solo en la flotilla sino también llegar a las mesas de trabajo de la COP30.</p>



<p>“Es parte también del interés de articularnos en esta flotilla de gente tan diversa porque somos múltiples realidades las que enfrentamos. De esto no se habla en la COP, por eso estamos haciendo este acto desesperado, para seguir posicionando las historias y luchas de los pueblos”, comenta Ixchiu, quien vive exiliada tras haber documentando la tala ilegal en su comunidad, en Guatemala, un país que incrementó cinco veces los asesinatos de defensores en 2024, de acuerdo con Global Witness.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266492"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/30060631/flotilla-indigena-pueblos-belem-cop30-9-768x512.jpg" alt="Lucía Ixchiu, mujer maya k’iche, de Iximulew, Guatemala" class="wp-image-266492" /><figcaption class="wp-element-caption">Lucía Ixchiu, mujer maya k’iche, de Iximulew, Guatemala, habla sobre la situación ambiental centroamericana y su representación en la flotilla indígena. Foto: cortesía Hackeo Cultural / Flotilla Yaku Mama</figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Contradicciones y retos rumbo a Brasil</strong></h3>



<p>Si bien los representantes indígenas de la flotilla amazónica son escépticos de las decisiones que se puedan tomar en la cumbre climática, consideran que el hecho de tener la atención del mundo es una oportunidad para mostrar la crisis climática en la Amazonía y presionar a los gobiernos al momento de definir metas y presupuestos.</p>



<p>Pese a considerarlo un espacio “cooptado” por la<strong>&nbsp;industria petrolera y minera,</strong>&nbsp;Cerda apuesta por llamar la atención sobre las amenazas que actualmente enfrenta la Amazonía.</p>



<p>“Nosotros también hacemos incidencia, pero desde la flotilla. Creemos que la incidencia viene desde los territorios. Podemos llamar la atención para que el mundo vea lo que está pasando en nuestros territorios”, señala el líder kichwa.</p>



<p>“Si no estás en la mesa de negociación, estás en la cena para ser la comida. Entonces, quieras o no, nos toca estar dentro de estos espacios de la mesa de negociaciones como observadores”, agrega.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266483"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/30060550/flotilla-indigena-pueblos-belem-cop30-12-768x512.jpg" alt="Joven tomándose video en la región amazónica del Yasuní, Ecuador" class="wp-image-266483" /><figcaption class="wp-element-caption">Leo Cerda, uno de los voceros de la flotilla indígena, explica la perspectiva biocultural que busca aportar esta iniciativa rumbo a la COP30. Foto: cortesía Hackeo Cultural / Flotilla Yaku Mama</figcaption></figure>



<p>En tanto, Ixchiu considera que la COP sigue siendo un espacio excluyente para las poblaciones indígenas. Como muestra, sostiene que&nbsp;<strong>ni el 10 % de los integrantes de la flotilla cuenta con una acreditación para entrar a las negociaciones.</strong></p>



<p>“Tenemos muy clara y muy crítica la mirada respecto a la COP porque sabemos que es un espacio que no permite una participación plena. Sin embargo, nosotros nos estamos tejiendo desde fuera de estos eventos para poder construir diálogos entre los pueblos”, afirma la defensora.</p>



<p>Mientras la flotilla amazónica realizaba su viaje, e<a href="https://es.mongabay.com/short-article/2025/10/brasil-aprueba-perforacion-petrolera-rio-amazonas-cop30/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">l gobierno de Brasil aprobó la perforación exploratoria de petróleo cerca de la desembocadura del río Amazonas con el Atlántico</a>, a unas semanas de celebrar la cumbre climática.</p>



<p>El permiso otorgado a la estatal Petrobras se ubica en una región denominada Margen Ecuatorial, considerada una de las zonas con mayor potencial de petróleo y gas en el país.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266494"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/30060648/flotilla-indigena-pueblos-belem-cop30-11-768x512.jpg" alt="Mural de la Amazonía en Barrio Belén, en Iquitos, Perú" class="wp-image-266494" /><figcaption class="wp-element-caption">Murales del Barrio de Belén, en Iquitos, Perú. Foto: cortesía Daniela Beltrán / Flotilla Yaku Mama</figcaption></figure>



<p>Para los integrantes de la flotilla, este tipo de decisiones son las que están acercando a la Amazonía a un punto de quiebre.</p>



<p>“Se está priorizando el dinero sobre los pueblos indígenas, sobre la crisis climática y realmente no se buscan decisiones efectivas para contrarrestar el cambio climático”, considera Cerda.</p>



<p>“En medio de las contradicciones de la humanidad, nosotros también nos encontramos ahí, en un momento muy contradictorio, muy complejo y desesperanzador, pero también hay otras cosas ocurriendo que solo la destrucción”, afirma Ixchiu.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;la flotilla viaja desde los Andes hasta la Amazonía, rumbo a la COP30 en Belém, Brasil, para reclamar justicia climática en espacios de la cumbre climática global.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía Hackeo Cultural / Flotilla Yaku Mama</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/10/condores-andinos-zonas-clave-conservacion/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121881</guid>
        <pubDate>Fri, 31 Oct 2025 19:37:35 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31143529/flotilla-indigena-pueblos-belem-cop30-10.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[De Ecuador a Brasil, flotilla de pueblos indígenas navega para hacerse escuchar ante los líderes mundiales en la COP30]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Resistir con palabra dulce: el diálogo indígena que combate la deforestación en Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/resistir-con-palabra-dulce-el-dialogo-indigena-que-combate-la-deforestacion-en-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Para los&nbsp;indígenas korebaju,&nbsp;la naturaleza no es un recurso: es vida, espíritu y materia. Cada río, planta, semilla y animal está entrelazado con el cosmos y sostiene el equilibrio que garantiza la salud de la comunidad y del territorio. En un momento en que la Amazonía enfrenta presiones por la ganadería, la deforestación y la minería, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La comunidad korebaju de El Diamante, en Solano, departamento de Caquetá, utiliza el diálogo con colonos y un plan de manejo ambiental y cultural como herramientas para proteger su territorio, combinando saberes ancestrales e inventarios participativos de fauna y flora.</em></li>



<li><em>Proyectos como la aplicación Mi Pez y la creación de un calendario ecológico muestran cómo los korebaju integran tecnología y ciencia comunitaria con conocimientos ancestrales.</em></li>



<li><em>A través de un inventario participativo, la comunidad identificó en su territorio 26 especies de árboles, 14 especies de palmas, 26 animales de monte y 39 especies de aves.</em></li>



<li><em>Las mujeres del resguardo se han consolidado como guardianas de la selva y la cultura, liderando procesos de educación, conservación de semillas y plantas medicinales, así como espacios de diálogo y sanación.</em></li>
</ul>



<p>Para los<strong>&nbsp;indígenas korebaju,</strong>&nbsp;la naturaleza no es un recurso: es vida, espíritu y materia. Cada río, planta, semilla y animal está entrelazado con el cosmos y sostiene el equilibrio que garantiza la salud de la comunidad y del territorio. En un momento en que la Amazonía enfrenta presiones por la ganadería, la deforestación y la minería, esta visión ancestral se levanta como un recordatorio urgente:&nbsp;<strong>sin bosque, no hay cultura; sin equilibrio, no hay futuro.</strong></p>



<p><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/millonaria-obra-energia-amenaza-passiflora-refugio-jaguar-bolivia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Una millonaria obra de energía amenaza al santuario Passiflora, refugio del jaguar en la Amazonía boliviana</a></strong></p>



<p>En el resguardo El Diamante, ubicado a hora y media de la cabecera municipal del municipio de Solano, departamento de Caquetá, sus habitantes han emprendido, desde hace 10 años,&nbsp;<strong>una lucha comunicativa y cultural para proteger su selva</strong>. Se trata de un “diálogo para frenar la deforestación” en el corazón de la Amazonía, un proyecto que ha sido apoyado por The Nature Conservancy (TNC) que destaca el poder de la palabra: no solo para visibilizar la crisis ambiental, sino como instrumento de diplomacia ancestral para conservar territorios enteros.</p>



<p>Actualmente, en El Diamante viven&nbsp;<strong>30 familias —165 personas</strong>&nbsp;en total— que buscan enfrentar los efectos de la colonización, que transformó sus dinámicas como pueblo nómada y que&nbsp;<strong>ha traído la pérdida de saberes, lenguas y prácticas tradicionales.</strong></p>



<p>Oliver Gasca, autoridad indígena del lugar, ha liderado durante más de dos décadas la defensa del territorio por medio del fortalecimiento de los procesos de gobernanza, el diálogo con los colonos y la recuperación cultural. “Antes, mis abuelos eran nómadas. Navegaban por todos esos ríos, hasta Florencia [capital de Caquetá] llegaban a remo. Teníamos un gran territorio, una riqueza inmensa en fauna, en flora, en cultura. Hoy estamos en un resguardo pequeño, como de 1700 hectáreas, y eso cambia mucho la vida.&nbsp;<strong>Nos toca adaptarnos, pero también recordar lo que fuimos para no perderlo del todo</strong>”, asegura.</p>



<p>Para Gasca, proteger el territorio es una prioridad y así lo revelan datos de Global Forest Watch (GFW). Según la plataforma, en 2020 Solano contaba con 3.83 millones de hectáreas de bosque natural, lo que representaba el 91 % de su superficie terrestre. El municipio conserva una enorme proporción de bosque debido a su gran extensión territorial —es el más grande de Caquetá y uno de los más grandes de Colombia—, poco a poco ha venido perdiendo cobertura boscosa.</p>



<p>La información de GFW revela que&nbsp;<strong>en 2024 Solano perdió 6530 hectáreas de bosque</strong>, lo que equivale a la emisión de 4.51 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera. Desde 2001, el municipio registra&nbsp;<strong>una pérdida acumulada de 76 900 hectáreas de bosque húmedo primario</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Gobernanza indígena y planes de manejo: ciencia desde las comunidades</h2>



<p>A inicios de 2015, la comunidad de El Diamante decidió&nbsp;<strong>formalizar su plan de manejo territorial e interno</strong>. El resultado fue un documento de 128 páginas.</p>



<p>Mabel Martínez es antropóloga y coordinadora técnica en&nbsp;<a href="https://tropenboscol.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Tropenbos Colombia,&nbsp;</a>una plataforma para el fortalecimiento, promoción y divulgación de los saberes tradicionales y locales a través de formación, investigación local y sistematización documental. Martínez acompaña desde hace una década los procesos de gobernanza del resguardo El Diamante y ha mantenido una relación cercana con la comunidad korebaju.</p>



<p>Para la experta,&nbsp;<strong>el plan de manejo es mucho más que un requisito técnico para participar en proyectos de conservación</strong>: “Es una herramienta viva que recoge lo que la comunidad sabe y practica, y lo convierte en una hoja de ruta. Allí organizan su conocimiento, registran sus saberes sobre la selva y establecen acuerdos que, aunque no estén en la legislación nacional, funcionan como normas propias para el cuidado del territorio”.</p>



<p>El documento, por ejemplo, muestra la búsqueda de acciones para fortalecer las tradiciones culturales como pueblo indígena y conservar los recursos naturales que se encuentran en el territorio.&nbsp;<strong>El plan también incluye metas y actividades a corto, mediano y largo plazo</strong>, como la utilización de madera solo para uso del resguardo y no para la comercialización, la no fumigación y el diálogo con colonos vecinos.</p>



<p>“Con este proceso empezamos a revivir nuestros valores culturales y espirituales, a retornar a las raíces de nuestros ancestros. El plan de manejo nos enseñó que no basta con resistir,&nbsp;<strong>hay que organizarnos, escribir, dejar claro qué significa nuestro territorio y cómo lo vamos a cuidar</strong>&nbsp;de aquí en adelante”, afirma Gasca.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265858"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/09152600/nina-blur-1.jpg" alt="Para resguardar su territorio, sus saberes y su cultura, niños y adultos korebaju realizan actividades como restauración, reconocimiento del territorio y diálogo con colonos. Foto: cortesía Oliver Gasca" class="wp-image-265858" /><figcaption class="wp-element-caption">Para resguardar su territorio, sus saberes y su cultura, niños y adultos korebaju realizan actividades como restauración, reconocimiento del territorio y diálogo con colonos. Foto: cortesía Oliver Gasca</figcaption></figure>



<p>Durante los dos primeros años del proceso, las comunidades del resguardo participaron en una serie de talleres en los que elaboraron la caracterización ambiental y cultural del territorio, así como su diagnóstico integral. Este trabajo permitió&nbsp;<strong>definir una zonificación ambiental y cultural basada en la visión indígena</strong>&nbsp;de ordenamiento territorial. A partir de allí se identificaron las zonas destinadas a la conservación y preservación —incluidos lugares sagrados como montañas, bosques, salados y lagunas, considerados fuentes de sabiduría espiritual—, así como las áreas para cultivos tradicionales de chagra, pesca y cacería, la ganadería sostenible, la reforestación y la posible ampliación del resguardo.</p>



<p>Todo esto permitió la construcción de acuerdos internos de manejo, un conjunto de compromisos para garantizar la pervivencia de las nuevas generaciones.&nbsp;<strong>Dichos acuerdos se organizaron en seis ejes</strong>: cuidado de la montaña, protección de las fuentes hídricas, prácticas de cacería y pesca, manejo de sistemas productivos, fortalecimiento cultural y relaciones con comunidades vecinas.</p>



<p>También se construyó un sistema de clasificación en el que se identificaron once categorías que revelan la diversidad de significados y funciones que los integrantes indígenas le atribuyen a cada especie que habita en su territorio: consumo, medicinal, artesanal, ornamental, maderable, leña, comercial, mascota, tradicional, cultural y creencia.</p>



<p>“No se trataba únicamente de listar especies, la comunidad definió para cada planta y animal su uso, quién lo emplea y qué restricciones culturales existen. Eso convierte al inventario en un sistema de clasificación propio, basado en la mirada indígena sobre la naturaleza.&nbsp;<strong>Lo que ellos hicieron fue darle un valor cultural, espiritual y práctico a cada ser vivo</strong>, mostrando cómo la biodiversidad y la cultura están entrelazadas”, explica Martínez.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265824"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/08193655/Screenshot_20251007_183543_com_google_android_apps_docs_InternalProjectorActivity_edit_44476516791157-768x512.jpg" alt="Como parte de sus acciones para cuidar la naturaleza, los korebaju siembran árboles nativos y propagan semillas. Foto: cortesía Javin Nicolas Figueroa" class="wp-image-265824" /><figcaption class="wp-element-caption">Como parte de sus acciones para cuidar la naturaleza, los korebaju siembran árboles nativos y propagan semillas. Foto: cortesía Javin Nicolas Figueroa</figcaption></figure>



<p>En el plan de manejo se reseña, por ejemplo, que la comunidad identificó&nbsp;<strong>26 especies de árboles que son los más representativos en el territorio</strong>. La mayoría, 23 especies, son de uso maderable. Se reconocieron dos árboles para empleo medicinal: juansoco (<em>Couma macrocarpa</em>) y achapo (<em>Cedrelinga cateniformis)</em>. También dos que se usan para la fabricación de artesanías: ceiba (<em>Ceiba pentandra</em>) y costillo (<em>Aspidosperma excelsum</em>), así como ocho que sirven para consumo: juansoco, balato (<em>Manilkara bidentata</em>), burañu (<em>Erythrina fusca</em>), cabo de hacha (<em>Lonchocarpus lanceolatus</em>), barbasco (<em>Lonchocarpus urucu</em>), polvillo (<em>Handroanthus serratifolius</em>), chajiñu (<em>Tephrosia vogelii</em>) y caimo balato (<em>Pouteria caimito</em>).</p>



<p><strong>La comunidad también identificó 26 animales de monte</strong>, todos con valor de consumo humano. Entre ellos, cuatro cumplen un papel medicinal —como la boruga (<em>Tayassu pecari</em>), el cusumbo (Cuniculus paca), el yulo (<em>Hydrochoerus hydrochaeris</em>) y la tortuga morrocoy (<em>Chelonoidis carbonaria</em>).</p>



<p>Otro de los resultados que llama la atención es que&nbsp;<strong>18 especies animales han sido criadas como mascotas</strong>, entre ellas la guara (<em>Ara macao</em>) y distintos tipos de monos. Doce animales, como la danta (<em>Tapirus terrestris</em>), el gurre trueno (<em>Priodontes maximus)</em>, la babilla (<em>Caiman crocodilus</em>), están ligados a creencias y saberes culturales que reafirman la relación espiritual de la comunidad con la fauna del territorio.</p>



<p><strong>También se registraron 39 especies de aves</strong>, cuyas plumas son utilizadas para la elaboración de productos artesanales. Entre ellas se encuentran el tucán (familia Ramphastidae), la guacamaya roja (<em>Ara chloropterus</em>), la guacamaya azul (<em>Ara ararauna</em>) y diversas especies de loros (orden Psittaciformes).</p>



<p><strong>Lee más |<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/grupos-armados-bandas-criminales-elites-militares-saqueo-ilegal-oro-venezuela-informe/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;Grupos armados, bandas criminales y élites militares participan en el saqueo ilegal de oro en Venezuela | INFORME</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Ciencia, tecnología y tradición para conservar peces</h2>



<p>En 2025, los pobladores indígenas de El Diamante, en conjunto con The Nature Conservancy, se unieron a la iniciativa&nbsp;<strong>Mi Pez, una aplicación móvil que comenzó a ser utilizada por comunidades pescadoras</strong>&nbsp;como herramienta para registrar sus faenas, las especies capturadas y los lugares donde realizan sus prácticas, como el caño Consaya y el río Caquetá.</p>



<p>Como explica Pilar Galindo, ingeniera de sistemas de TNC: “Los monitores designados registran la información y luego la comparten con la comunidad en encuentros que llamamos ollas comunitarias, donde se discuten los resultados y se toman decisiones sobre pesca sostenible”.</p>



<p>Galindo añade que con este proceso no solo se ha fortalecido la capacidad tecnológica de las comunidades, sino que también les permitió apropiarse de la información. “<strong>Pudieron comprobar que la ciencia comunitaria es posible</strong>. Que pueden ser investigadores de su propia región y usar los datos para tomar decisiones internas sobre su territorio”.</p>



<p>Durante el tiempo que llevan monitoreando la pesca también se promovió la participación de jóvenes y mayores. En las faenas de pesca se empareja a un anciano con un joven: mientras el mayor comparte la experiencia y la sabiduría heredada, el joven aprende a usar herramientas tecnológicas para monitorear el territorio. De esta manera, dice Galindo,&nbsp;<strong>la ciencia occidental y los conocimientos ancestrales se integran</strong>, asegurando que ambos se fortalezcan y se complementen.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265825"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/08193658/IMG-20251007-WA0060-768x512.jpg" alt="Oliver Gasca al igual que los demás integrantes de El Diamante participa en espacios de conversación para la solución de conflictos socioambientales. Foto: cortesía Oliver Gasca" class="wp-image-265825" /><figcaption class="wp-element-caption">Oliver Gasca, al igual que los demás integrantes de El Diamante, participa en espacios de conversación para la solución de conflictos socioambientales. Foto: cortesía Oliver Gasca</figcaption></figure>



<p>Con el apoyo de esta herramienta Mi Pez,&nbsp;<strong>se hizo un inventario en el que se identificaron 37 especies de peces</strong>. La mayoría se destina al consumo humano, como el pintadillo (<em>Pseudoplatystoma magdaleniatum</em>), el dentón (<em>Dentex dentex</em>), la cucha (<em>Hypostomus hondae</em>), el micuro (<em>Pimelodus yuma</em>), el chontaduro (<em>Zungaro zungaro</em>) y el barbudo (<em>Leiarius marmoratus</em>). Especies como el sábalo (<em>Brycon amazonicus</em>), la mojarra negra (<em>Cichla monoculus</em>) y la raya (<em>Potamotrygon motoro</em>) son utilizadas con fines medicinales.</p>



<p>La información recolectada, junto al conocimiento que los korebaju tienen de las estrellas, la luna, las épocas de lluvia y de sequía, dio como resultado&nbsp;<strong>la creación de un calendario ecológico</strong>. “Son un marco de referencia para las actividades productivas [siembra, caza, pesca, recolección, extracción de barro, extracción de fibras] y para nuestras fiestas y rituales. Nos presentan una guía de cómo aprovechar y cuidar los recursos”, se explica en el plan de manejo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265823"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/08193652/Captura-de-pantalla-2025-10-07-090507.png" alt="Con el calendario ecológico, los korebaju no solo identifican las estaciones, sino que también comprenden la dinámica de la biodiversidad y cómo interactuar con ella de manera sostenible. Foto: Plan de Manejo Korebaju, facilitado por la comunidad" class="wp-image-265823" /><figcaption class="wp-element-caption">Con el calendario ecológico, los korebaju no solo identifican las estaciones, sino que también comprenden la dinámica de la biodiversidad y cómo interactuar con ella de manera sostenible. Foto: Plan de Manejo Korebaju, facilitado por la comunidad</figcaption></figure>



<p>El calendario indígena determinó, por ejemplo, que el tiempo de cacería y pesca es en diciembre, mientras que en enero se hacen las quemas de chagras. “Para pescar el tiempo bueno es el verano, junio y julio, cuando tenemos la subienda de peces. Respecto a la cacería, en esta época los animales que están en cría, no se cazan”, explica Gasca.</p>



<p>“Todas estas actividades adquieren sentido cuando se conectan con la espiritualidad, los saberes tradicionales y las prácticas de cuidado.&nbsp;<strong>No se trata solo de recolectar datos, sino de reforzar la relación de la comunidad con el territorio y su cosmovisión</strong>«, explica Tatiana Losada, ecóloga con maestría en conservación de áreas silvestres y especialista en ciencia liderada por comunidades y análisis con sistemas de información geográfica en TNC.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265822"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/08193648/Captura-de-pantalla-2025-08-29-173945.png" alt="Integrando la tecnología de Mi Pez con la tradición, este calendario es una herramienta vital para los korebaju, que les permite monitorear y gestionar la pesca de 37 especies, respetando los ciclos naturales y fortaleciendo la relación con el río. Foto: Plan de Manejo Korebaju, facilitado por la comunidad" class="wp-image-265822" /><figcaption class="wp-element-caption">Integrando la tecnología de Mi Pez con la tradición. Este calendario es una herramienta vital para los korebaju: les permite monitorear y gestionar la pesca de 37 especies, respetando los ciclos naturales y fortaleciendo la relación con el río. Foto: Plan de Manejo Korebaju, facilitado por la comunidad</figcaption></figure>



<p><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/proyecto-corvina-pescadores-artesanales-ilo-frenar-sobrepesca-peru-entrevista/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Proyecto Corvina: la apuesta de los pescadores artesanales de Ilo frente a la sobrepesca en Perú | ENTREVISTA</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Conversaciones que resguardan biodiversidad y cultura</h2>



<p>La comunidad korebaju de El Diamante identificó que uno de los mayores riesgos para su territorio era la llegada de colonos a los predios vecinos. A diferencia de sus prácticas ancestrales, estos nuevos pobladores introducían ganado, cazaban con perros, pescaban con redes y talaban árboles sin consultar a las autoridades indígenas. Estas acciones, dicen los korebaju, no solo impactaban la fauna y alteraban los ríos, sino que ponían en riesgo el equilibrio de la selva y la autonomía del resguardo.</p>



<p><strong>El enredo que existe con los linderos de El Diamante agrava la situación</strong>. Según el plan de manejo, el polígono oficial definido por el Incoder (entidad liquidada y que ahora recibe el nombre de Agencia Nacional de Tierras) en 1982 —con una extensión aproximada de 2000 hectáreas— no coincide con la ubicación real del resguardo. Mientras que el título legal quedó más al norte, entre la margen oriental del río Orteguaza y la margen sur del río Peneya, la comunidad habita otro espacio histórico que no está plenamente reconocido.&nbsp;<strong>Esta inconsistencia ha facilitado el traspaso de colonos</strong>&nbsp;y su control en áreas que los korebaju consideran propias, pero que jurídicamente aparecen por fuera de sus límites.</p>



<p>El diagnóstico comunitario también incluyó otras problemáticas: el daño de cultivos, la pérdida de semillas por fumigaciones, la explotación minera, las quemas para el establecimiento de potreros y la reducción de plantas medicinales y suelos fértiles. A ello se suma&nbsp;<strong>la pérdida cultural reflejada en el debilitamiento de la lengua</strong>, pues cada vez es más común que el español desplace al korebaju en la vida cotidiana.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265821"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/08193645/Captura-de-pantalla-2025-08-29-191413.png" alt="Este mapa ilustra la zonificación ambiental y cultural del resguardo El Diamante. En él se identifican áreas destinadas a la conservación, lugares sagrados, cultivos tradicionales, pesca, cacería, ganadería sostenible y reforestación. Foto: Plan de Manejo Korebaju, facilitado por la comunidad" class="wp-image-265821" /><figcaption class="wp-element-caption">Este mapa ilustra la zonificación ambiental y cultural del resguardo El Diamante. En él se identifican áreas destinadas a la conservación, lugares sagrados, cultivos tradicionales, pesca, cacería, ganadería sostenible y reforestación. Foto: Plan de Manejo Korebaju, facilitado por la comunidad</figcaption></figure>



<p>Sin embargo, lejos de rendirse ante las dinámicas de la colonización y la presión externa, la comunidad decidió resistir con la palabra. Con base en su plan de manejo del territorio,&nbsp;<strong>se iniciaron diálogos con los colonos vecinos para establecer reglas de convivencia</strong>&nbsp;y acuerdos mínimos de cuidado. Por ejemplo, quienes desean talar un árbol deben consultar previamente a las autoridades indígenas y si se requieren semillas para restaurar predios degradados, la comunidad misma se compromete a facilitarlas.</p>



<p>“Decidimos dialogar y hoy, antes de cortar un palo, hay que hablar con los comuneros de El Diamante. Acordamos que no se puede cazar con perros, y si alguien necesita semillas para restaurar su predio, nosotros mismos las facilitamos. Así, en vez de pelear, encontramos un camino para convivir y proteger la selva”, asegura Gasca.</p>



<p>Aunque se trata de un proceso en construcción y aún persisten las tensiones, la experiencia del resguardo muestra que el diálogo puede abrir caminos para cuidar la selva y sostener la cultura. Según TNC,&nbsp;<strong>al menos seis resguardos más en Caquetá están realizando sus propios planes de manejo territorial</strong>&nbsp;para el cuidado del ambiente.</p>



<p><strong>Lee más |<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/mercurio-insectos-amazonia-peruana-bioacumulacion-toxica/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mercurio en insectos de la Amazonía peruana: científicos estudian bioacumulación tóxica</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Mujer, semilla de biodiversidad</h2>



<p>La voz de las mujeres empezó a resonar con más fuerza en El Diamante a partir de la formulación del plan de manejo territorial. Ese espacio de participación colectiva no solo les permitió organizar acciones para proteger la selva, sino que también&nbsp;<strong>despertó en ellas un interés claro por su propio empoderamiento</strong>: proteger el territorio y, al mismo tiempo, protegerse a sí mismas.</p>



<p>“Ellas mismas comenzaron a reconocerse como actoras centrales dentro de la comunidad: no solo en la chagra o en la escuela, sino también en la toma de decisiones”, cuenta Martínez.</p>



<p>Johana Cruz Valencia tiene 32 años y es docente del pueblo korebaju, además de presidenta del Comité de Mujeres del Resguardo El Diamante. Desde su labor educativa combina la enseñanza en la escuela con la defensa del territorio y la promoción del liderazgo femenino.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265843"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/09121515/mujeres-blurred.jpg" alt="Las reuniones de mujeres del resguardo se convirtieron en un mecanismo fundamental para la protección y propagación de semillas, además de la educación sobre el cuidado del medio ambiente. Foto: cortesía Oliver Gasca" class="wp-image-265843" /><figcaption class="wp-element-caption">Las reuniones de mujeres del resguardo se convirtieron en un mecanismo fundamental para la protección y propagación de semillas, además de la educación sobre el cuidado del medio ambiente. Foto: cortesía Oliver Gasca</figcaption></figure>



<p>Para ella,&nbsp;<strong>las mujeres son guardianas de la tierra y transmisoras de conocimiento</strong>. Destaca que la protección ambiental también pasa por la educación y la transmisión de la lengua y los valores culturales en el hogar y la escuela, con el objetivo de que las nuevas generaciones reconozcan su identidad y aprendan a cuidar su entorno desde pequeños.</p>



<p>Además, dice que las mujeres se han abierto paso y se han consolidado como guardianas de la cultura y de la selva: conservan y transmiten el conocimiento sobre semillas nativas, plantas medicinales y técnicas de chagra;<strong>&nbsp;impulsan viveros comunitarios para la restauración del bosque;</strong>&nbsp;y promueven el intercambio de semillas para mantener viva la diversidad alimentaria.</p>



<p>De acuerdo con cifras de Tropenbos Colombia,&nbsp;<strong>entre 2020 y septiembre de 2025 se han consolidado un total de 103 propuestas de viveros</strong>&nbsp;para restauración productiva participativa. La mayoría fueron formulados en 2021 y, según un mapeo hecho en 2024,&nbsp;<strong>ya se han restaurado 418 hectáreas en la ribera del río Peneya</strong>.</p>



<p>“Cuando sembramos con los niños, no es solo para que vean crecer una planta, sino para que entiendan que cada semilla es memoria y alimento. Por eso insistimos en que la educación debe ser propia: porque desde ahí se defiende el bosque y se transmite nuestra identidad”, asegura Cruz.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265859"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/09152909/ninas-blllurrred.jpg" alt="Diálogo entre hombres y mujeres del resguardo para promover la participación en el cuidado de la biodiversidad. Foto: cortesía Oliver Gasca" class="wp-image-265859" /><figcaption class="wp-element-caption">Diálogo entre hombres y mujeres del resguardo para promover la participación en el cuidado de la biodiversidad. Foto: cortesía Oliver Gasca</figcaption></figure>



<p>Las mujeres de El Diamante también impulsaron reuniones con los hombres de la comunidad para hablar de la violencia a la que habían sido sometidas y sobre el rol secundario al que habían sido relegadas.&nbsp;<strong>Han creado espacios de confianza para hablar sobre las violencias basadas en género</strong>, compartir experiencias y apoyarse mutuamente.</p>



<p>“Antes las mujeres no hablábamos en público, nos daba miedo, sentíamos que nuestra voz no contaba. Ahora nos reunimos, hablamos entre nosotras y también hacemos reuniones de sanación con los hombres para que ellos entiendan y cambien. En esos espacios lloramos, recordamos, pero también nos fortalecemos.&nbsp;<strong>Los hombres escucharon, comprendieron nuestro dolor y asumieron compromisos</strong>”, cuenta Cruz.</p>



<p>Oliver Gasca recuerda desde su experiencia como hombre y autoridad indígena que las mujeres del resguardo eran “muy tímidas para hablar en público, no podían opinar”. Hoy, asegura, pueden liderar procesos propios, tienen voz en las reuniones y están en un proceso de reivindicar sus derechos. “Ellas son las que más insisten en que, sin cultura, sin lengua y sin semillas, no hay futuro para el pueblo”.</p>



<p>Los procesos comunitarios para mantener las costumbres y cuidar la selva ya dan sus primeros frutos.&nbsp;<strong>El reto ahora es mantener y consolidar estos procesos</strong>&nbsp;en los que el resguardo El Diamante ha sido un ejemplo, para que se extiendan a otros seis resguardos indígenas korebaju que también se enfrentan a la deforestación, la colonización, la minería y la violencia armada.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;como parte de las iniciativas de restauración se realizaron actividades de reconocimiento del territorio y cosechas fundamentadas en plan de manejo de El Diamante.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía Yunner Iles</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/alejandra-cetina/">Alejandra Cetina</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/10/dialogo-indigena-combate-deforestacion-colombia/">Puedes revisarlo </a><a href="https://es.mongabay.com/2025/10/crisis-climatica-libera-contaminantes-atrapados-antartida/">aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121345</guid>
        <pubDate>Mon, 13 Oct 2025 16:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/13100300/1000172183-1-1200x903-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Resistir con palabra dulce: el diálogo indígena que combate la deforestación en Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>