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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 09 Apr 2026 20:38:04 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Amazonas | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Amazonía y las NDC: ¿Promesas en papel o acciones reales frente al cambio climático?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/voces-por-el-ambiente/amazonia-y-las-ndc-promesas-en-papel-o-acciones-reales-frente-al-cambio-climatico/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por: Mónica Lozano. “La seguridad de la selva es la seguridad de la humanidad”. Con esa frase concluyó su discurso el presidente de Colombia, Gustavo Petro, en el Encuentro de Presidentes de Países Amazónicos con Autoridades Indígenas y Sociedad Civil. Sin embargo, mientras el discurso resalta la urgencia de salvar la Amazonía, la realidad muestra [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><em>Por: Mónica Lozano.</em></p>



<p>“La seguridad de la selva es la seguridad de la humanidad”. Con esa frase concluyó su discurso el presidente de Colombia, Gustavo Petro, en el Encuentro de Presidentes de Países Amazónicos con Autoridades Indígenas y Sociedad Civil. Sin embargo, mientras el discurso resalta la urgencia de salvar la Amazonía, la realidad muestra otra cara: la degradación de la selva avanza y los compromisos climáticos de países como Colombia, Brasil, Ecuador, Bolivia y Perú —las NDC (Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional)— siguen sin traducirse en resultados efectivos. Así lo advirtieron especialistas de la sociedad civil durante la V Cumbre Amazónica, al debatir el papel de las NDC frente a la Amazonía y la política climática regional.</p>



<p>En términos simples, las NDC son los compromisos que los países que firmaron el Acuerdo de París asumieron para reducir emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), adaptarse y mitigar los efectos&nbsp; del cambio climático.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>En el caso de los 8 países que comparten el bioma amazónico, su responsabilidad es inmensa: proteger el bosque tropical más grande del planeta, que no solo produce buena parte del agua en Sudamérica, sino que alberga la mayor biodiversidad del mundo y contribuye a estabilizar el clima global.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Realidades en retroceso: un balance de las NDC en la región</strong></h3>



<p>La deforestación continúa siendo la principal fuente de emisiones en la región, y es la causa de casi una quinta parte de los GEI a nivel mundial. En Colombia, el IDEAM y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible reportaron un aumento del 43% en 2024 con respecto al año anterior. Esto se traduce en 113.608 hectáreas deforestadas, concentradas sobre todo en el Arco Amazónico, es decir la zona más deforestada que afecta principalmente a los departamentos del Meta, Guaviare, Caquetá y Putumayo. Aunque la tendencia de los últimos tres años muestra una reducción, este repunte vuelve a encender las alarmas.</p>



<p>Andrea Prieto, experta en cambio climático de la Asociación Ambiente y Sociedad, explicó algunos de los problemas estructurales de estos compromisos climáticos: la inestabilidad institucional que impide dar continuidad a las políticas, la incoherencia entre planes económicos y climáticos, la falta de datos e información clara, la ausencia de un sistema de monitoreo transparente que permita verificar el avance de los planes que buscan disminuir la deforestación, así como la carencia de metas específicas para la Amazonía.</p>



<p>El panorama en otros países no es más alentador. En Ecuador, los compromisos son “mínimos” y no reflejan una acción climática real, según Natalia Greene, de Global Alliance for the Rights of Nature. En Bolivia, solo se ha cumplido alrededor del 15% de las metas anteriores, de acuerdo con Juan Carlos Alarcón, de la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático. Por otro lado, en Perú, la falta de coordinación entre ministerios y la ausencia de una metodología única de reporte dificultan el avance, señaló&nbsp; Denisse Linares, jefa de Proyecto del Programa de Sostenibilidad, Derecho, Ambiente y Recursos Naturales</p>



<p>Otro punto crítico es la expansión de los combustibles fósiles, pues muchos países no incluyen compromisos claros en las NDC para detener su expansión en la región. En Ecuador, por ejemplo, la transición energética ni siquiera aparece en la NDC, y el gobierno ha incumplido demandas ciudadanas como la que pide detener la explotación petrolera en el Parque Nacional Yasuní.</p>



<p>Además, países como Bolivia dependen en gran medida de la cooperación internacional para cumplir sus metas, lo que limita la ambición de estos planes. En el caso colombiano, aunque se reciben recursos significativos para frenar la deforestación, estos no parecen ejecutarse de forma efectiva: “la tasa de deforestación sigue siendo altísima”, advirtió Prieto.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>NDC con la gente para resultados reales</strong></h3>



<p>Un punto común en todos los países es la débil participación ciudadana en la actualización de las NDC. En Colombia, por ejemplo, aunque se han realizado múltiples talleres y espacios de diálogo, estos no han logrado ser lo suficientemente masivos ni claros en su sistematización. Además, persiste la incertidumbre sobre cómo se articulan con los sectores clave y, sobre qué tanto se reflejan realmente en las medidas finales de la NDC. La meta de deforestación cero a 2030 es un ejemplo: más que el resultado de un proceso participativo, fue definida como una decisión principalmente política, no técnica, advirtió Prieto.</p>



<p>Las y los expertos coinciden en que la participación vinculante de pueblos indígenas y comunidades amazónicas es indispensable para garantizar que las NDC reflejen sus voces y contar con su experiencia para&nbsp; frenar la deforestación. En este sentido, el Acuerdo de Escazú se mencionó como un marco clave para garantizar inclusión y transparencia en América Latina y el Caribe.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>El compromiso a prueba en la COP30</strong></h3>



<p>La próxima COP30, que se celebrará en Belém do Pará (Brasil), representa una oportunidad histórica para avanzar en la agenda climática de la región. La sociedad civil latinoamericana ha instado a la presidencia de la cumbre a impulsar resultados concretos, entre ellos:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>NDC ambiciosas, basadas en ciencia y coherentes con la meta de 1.5° C del Acuerdo de París:</strong> los países desarrollados y del G20 deben presentar, antes de septiembre, sus NDC 3.0 con compromisos robustos y participación ciudadana.<br></li>



<li><strong>Metas claras, medibles y financiables:</strong> una meta explícita de deforestación cero para 2030 y compromisos cuantificables con presupuestos específicos.<br></li>



<li><strong>Visión regional e integral:</strong> reforzar la OTCA como espacio de articulación amazónica y consolidar el Observatorio Regional para verificar avances.<br></li>



<li><strong>Indicadores claros</strong>: permitiendo un seguimiento público y financiamiento transparente para los territorios amazónicos y sus comunidades.</li>
</ul>



<p>La Amazonía es un ecosistema vital para regular el clima global. Las NDC son la promesa que los países hicieron al planeta, pero solo tendrán sentido si pasan del papel al territorio. Si bien las NDC se consideran compromisos voluntarios, el Acuerdo de París establece que cada país debe presentarlas, mantenerlas y garantizar que cada actualización represente mayor ambición que la anterior. En el caso de Colombia, que ratificó este Acuerdo, la presentación de la NDC 3.0 no es opcional: es una obligación y, al mismo tiempo, un mensaje político, un instrumento de planificación climática y una herramienta para movilizar recursos. Por eso, la sociedad civil insiste en que, más allá de la retórica, las metas sean claras, sectoriales, basadas en evidencia científica y con respaldo normativo y financiero. En otras palabras: que la NDC deje de ser solo un compromiso en papel y se convierta en un plan vinculante, participativo y que realmente busque proteger la Amazonía.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Ambiente y Sociedad</author>
                    <category>Voces por el Ambiente</category>
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        <pubDate>Wed, 03 Sep 2025 15:39:06 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ambiente y Sociedad</media:credit>
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        <item>
        <title>Kapax, un héroe colombiano de la selva amazónica.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/kapax-un-heroe-colombiano-de-la-selva-amazonica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Nota preliminar: Esta columna se publica de manera simultánea en El Correo del Golfo, en donde el autor firma con su nombre de pila. La foto destacada del gran Kapax, es de Alexander Prieto Osorno, publicada en Revista Diners. Por estos días se celebra en Cali, la mayor ciudad de la región del Pacífico colombiano, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Nota preliminar</strong>: Esta columna se publica de manera simultánea en El Correo del Golfo, en donde el autor firma con su nombre de pila. </p>



<p>La foto destacada del gran Kapax, es de Alexander Prieto Osorno, publicada en Revista Diners.</p>



<p></p>



<p>Por estos días se celebra en Cali, la mayor ciudad de la región del Pacífico colombiano, la Conferencia de las Partes (COP) 16 del Convenio de Biodiversidad de las Naciones Unidas, uno de los eventos más importantes para el ambiente del mundo, en un momento crítico, por el cambio climático, por lo cual es apropiado referirnos a un pionero en Colombia en la defensa del ambiente y la diversidad biológica. En un momento decisivo, en el cual la selva del Amazonas sufre por incendios y deforestación.</p>



<p>Hace algún tiempo, publiqué en <em>El Correo del Golfo</em> una columna sobre el río Magdalena en Colombia y un amable lector, que juiciosamente estuvo leyendo la reciente nota, me pidió que ampliara la información sobre <em>Kapax</em>, el llamado “<em>Tarzán colombiano</em>”, a quien mencionaba en ese artículo y con gusto paso a responderle, así sea de manera tan extemporánea. Para quien desee leer la columna referida puede hacerlo aquí: <a href="https://www.elcorreo.ae/opinion/dixon-moya/rio-magdalena-naturaleza-cultura/20210216074135071041.html">https://www.elcorreo.ae/opinion/dixon-moya/rio-magdalena-naturaleza-cultura/20210216074135071041.html</a></p>



<p>Kapax, cuyo nombre fue tomado de un pez muy veloz del Amazonas, ha tenido una existencia de novela, película o cómic, pero la verdad es que es un héroe de la vida real, su nombre real es Alberto Rojas Lesmes, nacido en Puerto Leguízamo, Departamento del Putumayo, hijo de colombiana y alemán (aunque al padre no lo conoció, porque abandonó a la familia) y desde muy joven se familiarizó con el entorno selvático en donde creció, al tiempo se desempeñó como marinero fluvial. Siendo un gran nadador y un pionero en la defensa del ambiente y la denuncia de la contaminación de los ríos, para dar visibilidad a su causa ambiental, a finales de los años setenta se propuso recorrer a nado el río Magdalena.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="350" height="400" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/27071243/Kapax-nadando-por-el-Magdalena.jpg" alt="" class="wp-image-107238" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/27071243/Kapax-nadando-por-el-Magdalena.jpg 350w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/27071243/Kapax-nadando-por-el-Magdalena-263x300.jpg 263w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" /></figure>



<p>El 29 de junio de 1976 inició una travesía que fue seguida por los medios de comunicación de la época, vestido únicamente con un taparrabos y un collar con un colmillo de jaguar, su recorrido duró un mes, nadando 6 horas diarias, entre las ciudades de Neiva, al sur del país en donde nace el Magdalena hasta Barranquilla, en donde entra al mar Caribe luego de 1528 kilómetros. Al finalizar su ruta, 39 días más tarde, Kapax ya era un personaje conocido a nivel nacional, así como su causa para rescatar al gran río de Colombia. Pronto fue conocido como el “<em>Tarzán colombiano</em>”.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="190" height="265" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/27071307/fotonovela-Kapax-2.jpeg" alt="" class="wp-image-107240" /></figure>



<p>Su hazaña fue de tal magnitud, que pronto se convirtió en un personaje mediático, protagonizando historietas, una fotonovela que fue muy exitosa e incluso su propia película de aventuras. Kapax integró la galería de referentes para toda una generación de niños y jóvenes colombianos, pero con una condición muy particular, a diferencia de aquellos super héroes de papel o de la radio y la televisión, era uno de verdad y se trataba de un paisano.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="271" height="400" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/27071335/co_kapax-del-amazonas-1982_p_m.jpg" alt="" class="wp-image-107241" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/27071335/co_kapax-del-amazonas-1982_p_m.jpg 271w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/27071335/co_kapax-del-amazonas-1982_p_m-203x300.jpg 203w" sizes="(max-width: 271px) 100vw, 271px" /></figure>



<p>El cine es capítulo aparte, en 1980 se estrenó “<em>Kapax del Amazonas</em>” que fue codirigida por el colombiano Miguel Ángel Rincón y el español Aldo Sambrell. Sambrell fue un actor y director que participó en varios clásicos del&nbsp;<em>spaghetti western</em>, lo que se llamó&nbsp;<em>la trilogía del dólar</em>,&nbsp;<em>Por un puñado de dólares</em>&nbsp;(1964),&nbsp;<em>La muerte tenía un precio</em>&nbsp;(1965),&nbsp;<em>El bueno, el malo y el feo</em>&nbsp;(1966). La película de Kapax, también fue conocida como&nbsp;<em>El Hombre del Grande Río</em>,&nbsp;<em>Kapax, el hombre leopardo</em>&nbsp;o&nbsp;<em>Mundo Verde</em>, tuvo su punto controvertido porque la protagonista (María Bauza), aparecía desnuda en algunas escenas. El productor de la película es el mismo Aldo Sambrell, pero en los créditos aparece como Alfred S. Brell (su nombre real era Alfredo Sánchez Brell).&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Kapax en los últimos años se desempeñó como guía turístico y asesor pedagógico del&nbsp;<em>hotel Decamerón</em>&nbsp;en la ciudad de Leticia, capital del Departamento del Amazonas, la ciudad más meridional del país, la puerta de oro a la selva amazónica. Hace unos años, con mi esposa Patricia, tuvimos el honor de conocer a Kapax y compartir con él, como seguramente muchos visitantes que ha tenido esa localidad.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="692" height="520" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/27071408/monumento-en-honor-de-Kapax.png" alt="" class="wp-image-107242" style="width:474px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/27071408/monumento-en-honor-de-Kapax.png 692w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/27071408/monumento-en-honor-de-Kapax-300x225.png 300w" sizes="auto, (max-width: 692px) 100vw, 692px" /></figure>



<p>Kapax, quien cuenta con un monumento en su Amazonas del alma, en donde aparece con su amiga, la anaconda, es un verdadero héroe de la defensa de la naturaleza, un adelantado a su tiempo, quien sigue sufriendo con la destrucción de los recursos naturales, alguien que ya alertaba sobre los riesgos, de lo que ha venido alimentando la crisis climática, por el consumo depredador de quienes no hemos entendido que no hay planeta de reserva. Gracias Maestro Kapax, por enseñarnos el valor de la vida.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="697" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/27071437/Tarzaan_Serie_de_TV-142167244-large-697x1024.jpg" alt="" class="wp-image-107243" style="width:404px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/27071437/Tarzaan_Serie_de_TV-142167244-large-697x1024.jpg 697w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/27071437/Tarzaan_Serie_de_TV-142167244-large-204x300.jpg 204w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/27071437/Tarzaan_Serie_de_TV-142167244-large-768x1128.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/27071437/Tarzaan_Serie_de_TV-142167244-large.jpg 817w" sizes="auto, (max-width: 697px) 100vw, 697px" /></figure>



<p><strong>Postdata</strong>: Hablando de coincidencias y de “tarzanes”, mientras escribo estas líneas me entero del fallecimiento de Ron Ely, actor estadounidense que protagonizó entre 1966 y 1968 la serie televisiva “Tarzán”. Ely fue el equivalente en televisión a Johnny Weissmüller en el cine. Descanse en paz.</p>



<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p>En lo que sigo llamando Twitter a la hora del recreo me encuentran como @dixonmedellin </p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1200" height="800" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/27071534/Kapax-foto-de-Alexander-Prieto-Osorno-Revista-Diners.webp" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/27071534/Kapax-foto-de-Alexander-Prieto-Osorno-Revista-Diners.webp 1200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/27071534/Kapax-foto-de-Alexander-Prieto-Osorno-Revista-Diners-300x200.webp 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/27071534/Kapax-foto-de-Alexander-Prieto-Osorno-Revista-Diners-1024x683.webp 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/27071534/Kapax-foto-de-Alexander-Prieto-Osorno-Revista-Diners-768x512.webp 768w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
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        <pubDate>Sun, 27 Oct 2024 12:19:20 +0000</pubDate>
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        <title>“Así como la Amazonia está en punto de no retorno, la cultura de los pueblos indígenas también”: José Gregorio Mirabal</title>
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        <description><![CDATA[<p>Texto publicado en: El bosque es vida, Edición octubre-diciembre de 2023. Lea más de la Iniciativa Interreligiosa para los bosques tropicales en https://colombia.interfaithrainforest.org/recursos/el-bosque-es-vida/ Sus territorios son las áreas naturales mejores conservadas del planeta. Gracias a su cosmovisión, su relación armónica con la naturaleza y su manejo sostenible de los recursos naturales, las comunidades ancestrales son [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_98238" aria-describedby="caption-attachment-98238" style="width: 840px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-98238" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-1-1024x683.jpg" alt="Indígena y naturaleza" width="840" height="560" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-1-1024x683.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-1-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-1-300x200.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-1-768x513.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-1-1200x801.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-1.jpg 1500w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" /><figcaption id="caption-attachment-98238" class="wp-caption-text">Foto: Freepik.</figcaption></figure></p>
<p><em><strong>Texto publicado en: El bosque es vida, Edición octubre-diciembre de 2023.</strong></em></p>
<p><strong>Lea más de la Iniciativa Interreligiosa para los bosques tropicales en <a href="https://colombia.interfaithrainforest.org/recursos/el-bosque-es-vida/">https://colombia.interfaithrainforest.org/recursos/el-bosque-es-vida/</a></strong></p>
<h3><em><span style="font-weight: 400;">Sus territorios son las áreas naturales mejores conservadas del planeta. Gracias a su cosmovisión, su relación armónica con la naturaleza y su manejo sostenible de los recursos naturales, las comunidades ancestrales son reconocidas mundialmente como los principales guardianes de los bosques.</span></em></h3>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Alrededor del mundo, las comunidades indígenas habitan al menos 43,5 millones de km2, de los cuales el 65% son tierras naturales que no están modificadas por impactos intensivos y el 91% se encuentra en buenas condiciones ecológicas. Los pueblos ancestrales son guardianes vitales de los paisajes naturales que quedan en el mundo, como el bioma amazónico. Existen evidencias del amplio conocimiento sobre el manejo sostenible de los recursos naturales que poseen y de la relación armónica que sostienen con la naturaleza, que se traduce en el estado de conservación de sus territorios. <strong>José Gregorio Mirabal, líder indígena y coordinador del área de Cambio Climático y Biodiversidad de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA)</strong> nos explica cómo es esa relación entre los pueblos indígenas y la naturaleza, y por qué la supervivencia de ambos está íntimamente ligada.</span></p>
<p><figure id="attachment_98239" aria-describedby="caption-attachment-98239" style="width: 840px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-98239" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-2-1024x768.jpg" alt="José Gregorio Mirabal, líder indígena y coordinador del área de Cambio Climático y Biodiversidad de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA)" width="840" height="630" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-2.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-2-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-2-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-2-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" /><figcaption id="caption-attachment-98239" class="wp-caption-text">José Gregorio Mirabal, líder indígena y coordinador del área de Cambio Climático y Biodiversidad de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA). Foto: Cortesía.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿Cuántos pueblos indígenas habitan la Amazonia?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Aunque todavía no hay un censo que indique realmente cuántos somos, calculamos que son entre 500 y 511, sin hablar de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario, que no quieren saber nada de esta sociedad.</span></p>
<p><strong>Para los pueblos originarios, ¿qué significa la Madre Tierra?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">He tenido la oportunidad de compartir con muchas culturas de Asia, África, Norteamérica y Centroamérica, donde también hay hermanos indígenas. Estamos en diferentes continentes, pero es impresionante ver como para todos nuestra cosmovisión está muy ligada a la naturaleza. Cada cultura tiene su propio idioma, un ritual, una palabra para nombrarla. Los andinos le dicen Pachamama y nosotros madre selva amazónica. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Hay pueblos indígenas que vienen del desierto, otros de las montañas, de la selva, de los diferentes ecosistemas. En nuestro caso, <strong>nosotros venimos del agua, tenemos un profundo respeto por los ríos y por todo lo que rodea una comunidad</strong> como el agua, la tierra, el aire y el fuego. </span></p>
<p><strong>¿Cómo es esa conexión con la naturaleza?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Nosotros nacemos en la naturaleza y aprendemos a convivir con ella, a respetarla, hablarle, oírla, porque es nuestro mundo. Ese es el universo en que vivimos cuando nacemos. Abrimos los ojos y vamos al río o a la selva, no hay otro escenario, otro paisaje. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Todo lo que hay en la naturaleza, ya sea un río, una roca, un árbol, un ecosistema, tiene un significado para nosotros.<strong> Existe otro mundo espiritual paralelo que nos conecta con la naturaleza.</strong> Cuando necesitamos hacerlo vamos con los ancianos, los sabios: pueden ser chamanes, especialistas en plantas, líderes con mucho poder espiritual. Ellos son los que tienen esa conexión. Se comunican a través de  mecanismos –uno le dicen ayahuasca, otros Yagé o Yopo–, de oraciones, de diferentes plantas. Ellos son seres especiales, no cualquiera puede hacer eso. Son seleccionados en la comunidad desde muy pequeños. Esta tradición  tiene miles de años, pero lamentablemente todavía se ven con mucha discriminación las culturas milenarias indígenas. </span></p>
<p><figure id="attachment_98240" aria-describedby="caption-attachment-98240" style="width: 925px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-98240" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-3.jpg" alt="Niña indígena y jaguar." width="925" height="922" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-3.jpg 925w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-3-150x150.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-3-300x300.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-3-768x766.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 925px) 100vw, 925px" /><figcaption id="caption-attachment-98240" class="wp-caption-text">Foto: Freepik.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Dentro de la cosmovisión de los pueblos indígenas, ¿qué lugar ocupa el hombre con respecto a la naturaleza?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Tenemos una visión totalmente opuesta a la occidental. <strong>Mientras que para esta la naturaleza es un negocio, una mercancía a la que hay que explotar, dominar y destruir, para nosotros es una madre.</strong> En nuestras comunidades los niños, las mujeres, cada persona tiene un espacio. Día a día van al río o a la chagra. Esos son los quehaceres diarios y por donde vayan está la naturaleza. Siempre hay que pedirle y tenerle respeto.</span></p>
<p><strong>¿La espiritualidad de los pueblos indígenas está íntimamente ligada a la cotidianidad, a la manera como se desarrollan todas las actividades y cómo se percibe la naturaleza?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sí, esa es nuestra cosmovisión. Lamentablemente eso se está rompiendo, porque ha llegado la droga, la minería ilegal, la contaminación, la explotación petrolera, el narcotráfico, la violencia. Por esto hay muchas comunidades indígenas que están perdiendo esa esencia y el territorio. Por eso luchamos en este momento, porque <strong>cuando hay una invasión de un monocultivo, una petrolera, una minera legal o ilegal o cualquier economía ilegal en el territorio, los pueblos indígenas estamos en riesgo de desaparición</strong>, no sólo la selva amazónica, sino nuestra comunidades, nuestra cultura.</span></p>
<p><strong>¿Cómo se vive ese respeto por la naturaleza en la cotidianidad y el quehacer de las comunidades?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Somos una cultura de transmisión oral, de generación en generación. Desde que naces te enseñan a respetar la naturaleza. Lo que está allí no es tuyo, es de la comunidad, es colectivo. A la naturaleza hay que respetarla y entregarla a la nueva generación como la encontraste, no se debe dejar algo destruido. Para eso tenemos a los sabios, los abuelos, los chamanes, los visionarios, que son los maestros y guardianes de que eso se cumpla.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Sin embargo, estamos en crisis<strong>. Esta generación de seres especiales se está yendo y hay nueva que no quiere continuar con esta tradición debido a la invasión de la otra cultura.</strong> Nos han llegado cosas muy buenas, como la educación o la tecnología, pero también otras muy malas y éstas se aprenden muy rápido. Ahora estamos en un proceso de transición. Así como la Amazonia está en punto de no retorno, la cultura de los pueblos indígenas también. Para eso están las organizaciones; nosotros tratamos de hacer ese trabajo. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Todavía hay comunidades que practican todo esto, pero hay otras que ya no lo hacen porque el mundo está huyendo del caos climático, de las guerras. La gente sale de sus espacios en búsqueda de algo mejor. En este momento nuestra gente se está yendo a la ciudad porque supuestamente allá hay educación, trabajo, una nueva vida también. Tratamos de que entiendan que los pueblos indígenas no pueden vivir sin su territorio, porque una vez se van a la ciudad, a vivir a una casa o un apartamento, se pierde toda esta herencia milenaria. El día en que perdamos los territorios dejaremos de existir como pueblos y en esa misma medida también corre peligro la preservación de la Amazonia, en nuestro caso.</span></p>
<p><figure id="attachment_98241" aria-describedby="caption-attachment-98241" style="width: 840px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-98241" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-4-1024x516.jpg" alt="Mujer indígena." width="840" height="423" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-4-1024x516.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-4-150x76.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-4-300x151.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-4-768x387.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-4-1200x605.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" /><figcaption id="caption-attachment-98241" class="wp-caption-text">Foto: Freepik.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿De qué manera afecta el cambio climático a las comunidades indígenas?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Desde la cumbre de Río de Janeiro, hace 30 años, se empezó a alertar que la Amazonia estaba siendo deforestada y explotada, y que los pueblos indígenas estaban siendo desplazados de su territorio. En la actualidad, cada año hay inundaciones, sequías extremas o incendios fuertes. <strong>Estos fenómenos climáticos impactan la Amazonia, porque se está afectando su ciclo natural con la deforestación, consecuencia de los monocultivos y del impacto petrolero y minero.</strong> Eso destruye sus funciones naturales: ya no hay agua, no hay comida ni medicinas. Los bosques más importantes del mundo, como Amazonia, la selva del Congo, la de Asia, de África, tienen el mismo problema. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El ser humano todavía no ha inventado algo que sustituya el agua o el oxígeno. Aún no hay una máquina que lo produzca, como lo hacen los árboles y parece que aún no entendemos. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En el mundo hay alrededor de 7.000 millones de personas y unos 5.000 millones desconocen esto y tienen otra visión de desarrollo, la de destruir la naturaleza. Ellos no saben que los árboles, el agua, el oxígeno son insustituibles. Si no cuidas la naturaleza no tendremos agua, alimentos o medicinas.</span></p>
<p><strong>¿Es posible lograr una relación armónica con la naturaleza sin que implique detener el desarrollo –concebido desde el punto de vista occidental–?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Ese es el debate que se está dando en este momento. <strong>Creo que Colombia está realizando grandes aportes.</strong> Se hizo la Cumbre Amazónica, en la que el presidente de Colombia –en la que considero una propuesta visionaria, que se cumpla es otra cosa– tuvo la valentía de proponer la defensa de la Amazonia y el presidente de Brasil lo oyó. Hay unas propuestas: por ejemplo, el Tratado de Cooperación Amazónica para iniciar la implementación del plan para salvar la Amazonia, pero no se ha hecho todavía la primera reunión. Eso nos preocupa. </span></p>
<p><strong>Sabemos que gran parte de la responsabilidad recae en los gobiernos y en las grandes empresas, pero, ¿cuál es la responsabilidad de la sociedad civil?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Los desastres naturales que están sucediendo en el mundo se parecen a esas películas apocalípticas, que nos parecían imposibles; sin embargo, los estamos viviendo. A pesar de todo eso, la gente aún no reacciona. <strong>La humanidad tiene que hacer un cambio de mentalidad, de su patrones de consumo.</strong> Deberían asumir esta conversión. El cambio se está dando, pero no en la dimensión que debería. </span></p>
<p><figure id="attachment_98242" aria-describedby="caption-attachment-98242" style="width: 840px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-98242" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-6-1024x683.jpg" alt="Conversatorio sobre las espiritualidades y cosmovisiones de los pueblos indígenas, realizado por IRI-Colombia en Leticia, en diciembre de 2019." width="840" height="560" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-6-1024x683.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-6-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-6-300x200.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-6-768x512.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-6-1200x800.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Pueblos-indigenas-y-naturaleza-6.jpg 1500w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" /><figcaption id="caption-attachment-98242" class="wp-caption-text">Conversatorio sobre las espiritualidades y cosmovisiones de los pueblos indígenas, realizado por IRI-Colombia en Leticia, en diciembre de 2019. Foto: IRI-Colombia.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿Cuál es el papel de las religiones en esta conversión?</strong></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Nosotros acompañamos al Papa Francisco con su iniciativa en el Sínodo Amazónico. Le decía a él que tenemos la esperanza de que, como líder de unos 700 millones de católicos en el mundo, pueda moverlos para un cambio. Y así mismo tiene que ser el Islam y las otras grandes religiones. Se debe mirar hacia la naturaleza, buscar cómo proteger la vida. Esa es una esperanza. <strong>Debemos ser más ambiciosos, en el buen sentido de la palabra, y movilizar más gente.</strong></span></p>
]]></content:encoded>
        <author>IRI Colombia</author>
                    <category>El bosque es vida- IRI Colombia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=98234</guid>
        <pubDate>Thu, 15 Feb 2024 16:59:03 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[“Así como la Amazonia está en punto de no retorno, la cultura de los pueblos indígenas también”: José Gregorio Mirabal]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">IRI Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Juliane Köepcke (1954)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/juliane-koepcke-1954/</link>
        <description><![CDATA[<p>“Señores pasajeros, les informamos que la zona de turbulencias que estamos atravesando se debe a una importante tormenta sobre la selva amazónica. Abróchense los cinturones.” Juliane, que tenía el cinturón desabrochado, obedeció las instrucciones de una azafata que, sin saberlo, le estaba salvando la vida. En la víspera de Nochebuena de 1971, en Lima, un [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>“Señores pasajeros, les informamos que la zona de turbulencias que estamos atravesando se debe a una importante tormenta sobre la selva amazónica. Abróchense los cinturones.” Juliane, que tenía el cinturón desabrochado, obedeció las instrucciones de una azafata que, sin saberlo, le estaba salvando la vida.</p>
<p>En la víspera de Nochebuena de 1971, en Lima, un cuatrimotor Lockheed 188 Electra conocido como <em>Mateo Pamacahua, </em>del vuelo 508 de la empresa de aviación peruana LANSA, esperaba para partir en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, faltando entre los pasajeros el reconocido (y al parecer impuntual) Werner Herzog, director de cine alemán, pero en vista de que este no llegaba decidieron emprender vuelo con destino hacia Pucallpa.</p>
<p>Al interior del <em>Mateo Pamacahua </em>se encontraban 92 personas incluyendo a la tripulación, y entre ellas una chiquilla de 17 años llamada Juliane, que viajaba con su madre y que esperaban reunirse con su padre para festejar la Navidad. Pero el destino no quiso a Herzog volando a esa hora sobre el Amazonas, ni tampoco que la familia entera se reuniera, ya que el avión, sobrevolando la espesura de la selva a unos casi 4.000 metros de altura, tenía otro destino que era el de un rayo que impactaría a uno de sus motores externos a las 12:36, y ante la incapacidad del piloto para maniobrar el imprevisto, la aeronave acabaría precipitándose a tierra.</p>
<p>Así lo narró Juliane años más tarde: “Yo fijaba la vista en el motor derecho como recurso virtual a mi falta de apoyo físico. La fría humedad de la mano de mi madre delataba su consabido sufrimiento. En ese punto, el viaje se tornó en la aventura de mi vida cuando una inmensa y cegadora luz atravesó la hélice que yo contemplaba. El avión se escoró rápidamente y comenzó a caer picado gobernado ahora únicamente por la fuerza de gravedad.”</p>
<p>En ese momento postrero, mirando de cara a la muerte, Juliane recuerda haberse sujetado de la mano de su madre, y que ambas permanecieron mudas ante una situación de pánico generalizado, un caos absoluto de personas que proferían alaridos, y las sacudidas del avión que hacían caer las maletas de sus cubículos. Las últimas palabras de su madre serían: “Esto es el fin, se acabó”.</p>
<p>Lo siguiente fue estar volando adherida a su asiento a una gran velocidad, cayendo entre nubes y esperando estrellarse contra el suelo. Parece que perdió la conciencia, y al despertar unas tres horas más tarde, se dio cuenta que la copa de los árboles y el asiento en el que todavía se encontraba sentada, habían logrado amortiguar la caída hasta el punto de que sus heridas podrían contarse como insignificantes: cortes superficiales en un hombro y otro más profundo en uno de sus brazos, algún par de rasguños en sus piernas y el ligamento de una de sus rodillas ligeramente afectado por el golpe, además de un ojo morado y la clavícula fracturada. Todas estas calamidades menores cuando entendió de que al parecer se trataba de la única sobreviviente de una catástrofe aérea.</p>
<p>Así lo describió ella misma: “Me desperté sentada en el mismo asiento, como iniciando otro viaje pero, esta vez, al infierno. Había tres cuerpos desmembrados a mi alrededor, creía que se trataba de una pesadilla y me volví a dormir por unos instantes. Cuando creí volver en mí me atraganté de realidad. Cuerpos inertes colgaban de los árboles, hierros, asientos, ropas y maletas desparramadas por la selva, humo, mucho humo y crepitar de combustiones desperdigadas hasta donde la espesura de la jungla dejaba distinguir.”</p>
<p>Juliane llamó a su madre, pero nadie respondió. Solamente los retorcidos destrozos de una tragedia. Luego tuvo las agallas de hurgar entre los vestidos chamuscados de los cuerpos incinerados tratando de identificar entre ellos a su mamá, encontrándose como único consuelo un par de golosinas que endulzarían la larga trayectoria que la esperaba hacia el interior del Amazonas.</p>
<p>En adelante se trataba de una cuestión, literal, de supervivencia. Hablamos de una adolescente que le estaba haciendo frente a la selva más grande este planeta, pero cuya crianza estuvo acompañada de una relación intensa con las plantas y los animales, pasando parte de su tiempo en los bosques tropicales lluviosos de la estación biológica de Panguana, por lo que su contacto con este universo selvático no le sería del todo desconocido.</p>
<p>No quiso sentir que se encontraba en un “infierno verde”, y contrario a esto prefirió sentir el cuidado de la madre naturaleza, que tenía en abundancia todo lo necesario para sobrevivir. Tuvo confianza en los consejos de su padre y en sus conocimientos, e inició una caminata de dos días en la cual se tropezaría eventualmente con alguna pieza de chatarra de los trozos del avión y otros cadáveres desperdigados entre la maleza.</p>
<p>La tupida selva impedía a los aviones de rescate dar con el paradero de los restos del avión, a pesar de que Juliane podía escuchar que pasaban justo por sobre su cabeza, pero de nada servía malgastar energía gritando desde lo profundo de la densa selva. Lo importante era no desistir, y continuar su marcha valiéndose de un único zapato y un vestido minúsculo que escasamente la protegía del clima frío. Tampoco contaba con sus lentes. Pero estaba entonces su instinto, de manera que avanzó persiguiendo el agua de un arroyo en espera de que en algún punto desembocara en un río.</p>
<p>Se espantó los incesantes mosquitos que nunca dan tregua. Soportó la humedad y el calor abrasante, y se alimentó de los frutos conocidos, dejando de lado aquellos que por su experiencia podían tratarse de frutas venenosas. Tenía que cuidarse sobre todo de dónde pisar porque sabía que entre la hojarasca se ocultaban serpientes, y así mismo estar precavida de otros animales peligrosos que merodeaban a su alrededor como algunos felinos, e incluso las aguas representaban un riesgo por los tantos buitres acechando, y ni siquiera en el agua podría sentirse segura ante la presencia de los caimanes.</p>
<p>Juliane evadió estas amenazas, y sorteando todos los riesgos consiguió orientarse hasta alcanzar la orilla de un río caudaloso y profundo que atravesó nadando. Aprovecharía la temperatura de las aguas para calentarse y bebería de la fuente más pura de este mundo, sin saber que se encontraba a más de 600 kilómetros de distancia del lugar poblado más cercano. El corte en su brazo se infectaría al punto de tener que estar continuamente retirándose los gusanos que iban dejando sus larvas parasitarias sobre la herida.</p>
<p>Y fue así como después de casi once días, la travesía de Juliane acabó cuando vio a la orilla del río una canoa a motor que flotaba cerca a los manglares, y una choza deshabitada que parecía servir de refugio precario para los ocasionales cazadores de la zona. Finalmente, a la mañana siguiente la despertaron las voces humanas de los trabajadores del sector, los cuales entendieron en un español perfecto la historia de la única sobreviviente del vuelo 508.</p>
<p>Le proporcionaron alimentos y limpiaron sus heridas con gasolina, y un día después viajó diez horas en canoa, para luego tomar desde el pueblo de Tournavista un avión hasta llegar al hospital de Pucallpa, y en donde la esperaba su padre para que contara en detalle cómo fue la historia que en cuestión de horas ya le estaría dando la vuelta al mundo.</p>
<p>Juliane aportó las pistas para desandar sus pasos y conducir a los rescatistas al lugar del siniestro. No había indicios de ningún otro sobreviviente, y aunque luego se supo de al menos unas trece personas que consiguieron sobrevivir al impacto, pero que no lograrían sobreponerse a las heridas o vencer a la impenetrable selva. Y así ocurrió con la madre de Juliane, cuyo cadáver fue hallado casi veinte días después de sucedido el accidente.</p>
<p>Años después Juliane Köepcke relatará su historia inverosímil en un libro que sería también llevado al cine y que tituló: <em>Cuando caí del cielo. </em>Confiesa que las pesadillas la persiguieron durante años, las imágenes últimas de su madre aferrada a su mano, y la pregunta que no la dejará descansar nunca: “¿Fui yo la única sobreviviente?” resuena todavía en su cabeza, y lo hará para siempre.</p>
<p>“Esto es el fin, se acabó”, esa fue la sentencia lapidaria de su madre, pero no sucedió así para ella. Su vida siguió. Juliane se instaló en Munich y durante años los periodistas, reporteros y cronistas la acecharon más que las fieras de la selva. Ella quiso mantenerse reservada, estudió zoología y biología, especializándose en mamología y en murciélagos, y en la actualidad se desempeña como bibliotecaria de la Colección zoológica del Estado de Baviera. También busca financiación para la protección de la reserva natural y las investigaciones de la Fundación Panguana.</p>
<p>En el año 2000 Werner Herzog realizó una película inspirada en estos sucesos, y que tituló <em>Wings of hope, </em>película que no hubiera existido o al menos no hubiera sido contada por él, de no haber sido por esa costumbre de llegarle siempre impuntual a su cita con la muerte.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-90803" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/07/253.-JULIANE-KOEPCKE.jpg" alt="JULIANE KOEPCKE" width="267" height="189" /></p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=90802</guid>
        <pubDate>Fri, 08 Dec 2023 13:41:35 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Juliane Köepcke (1954)]]></media:description>
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                            </item>
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        <title>Las Amazonas de Damohey</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/las-amazonas-damohey/</link>
        <description><![CDATA[<p>En todas las latitudes encontramos historias de mujeres que participaron de batallas, algunas que lideraron ejércitos, y otras veces tropas enteras conformadas exclusivamente por mujeres, y tal es el caso de las que fueran conocidas como las Amazonas de Damohey. El reinado de Damohey tenía como capital Abomey, y estuvo en los mapas de este [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>En todas las latitudes encontramos historias de mujeres que participaron de batallas, algunas que lideraron ejércitos, y otras veces tropas enteras conformadas exclusivamente por mujeres, y tal es el caso de las que fueran conocidas como las Amazonas de Damohey. El reinado de Damohey tenía como capital Abomey, y estuvo en los mapas de este mundo entre 1625 y 1894, situado en la zona litoral de la actual República de Benín, comprendiendo también otras regiones como Togo, Ghana, Sierra Leona y Nigeria. Una veintena de dialectos componían un espectro variado de etnias, siendo predominante la de los <em>fon. </em>La conformación de un ejército de mujeres surge al parecer como una propuesta de una mujer, a quienes muchos historiadores no le dan un crédito histórico, tildándole de ser simplemente una leyenda. Hangbe parece haber sido esta mujer que reinó durante un breve período, luego de haber sucedido en el trono a su hermano mellizo, Akaba, y que vivía acompañada de un cuerpo especial de guerreras que le servían como sus guardaespaldas. Finalmente Hangbe sería destituida por su hermano menor, Agadja, y quien ahora tenía el compromiso de proteger sus dominios de los intereses de Allada, país vecino del que consiguieron independizarse hacia 1715. No siendo suficiente con los efectivos masculinos, Agadja, creó unas tropas femeninas, mujeres vírgenes y que serían también guerreras célibes, y que en principio se destacaban por sus habilidades para la caza de elefantes, pero que serían entrenadas como un cuerpo élite de combate. Conocidas como las <em>mino </em>(“nuestras madres”)<em>, </em>estos ejércitos estaban formados tanto por nativas dahomeyanas como por extranjeras cautivas, y fueron los europeos en el siglo XIX quienes las bautizarían como “Amazonas”, haciendo referencia a las valerosas combatientes de la mitología griega. Durante dos siglos estas fuerzas de combate integraron los ejércitos que actuarían en varias batallas, donde fue evolucionando su armamento, así también como sus métodos y estrategias de guerra. Empezaron luchando con arcos, flechas, palos, lanzas y cuchillos, y poco a poco la armada se haría más poderosa, y acabarían encarando las afrentas uniformadas y a punta de sofisticados mosquetes de asalto, cañones alemanes <em>Krupp</em> de diferentes calibres, ametralladoras, granadas y rifles <em>Winchester </em>de tiro rápido y de repetición<em>.</em> Se las describe como unas mujeronas de hombros atléticos y espaldas prominentes, pero no distintas de otros soldados respecto a su aspecto físico o a sus destrezas militares, siendo lo más temible en ellas su ambición, su carácter independiente, su actitud fuerte y poderosa. Las <em>mino </em>eran conocidas al interior de su tribu como las <em>ahosi </em>(“esposas del rey”), y era así porque muchas de estas mujeres a parte de pertenecer a la guardia personal del monarca, también hacían parte de su harén compuesto por centenares de consortes, y varias de ellas reclutadas a la fuerza a pesar de que estuvieran casadas. Se calcula que un tercio del ejército estaba integrado por estas mujeres, y que se contarían alrededor de unas cinco mil, y los mitos de sus hazañas van desde aquellos relatos en donde suelen decapitar a sus enemigos exponiendo sus cabezas y bebiendo su sangre, o el cuento de que raptaban algunos hombres para esclavizarlos sexualmente y luego ejecutarlos, cuando lo cierto es que el fin de las Amazonas de Dahomey y para lo cual habían sido criadas y entrenadas no era otro que la guerra. Ejercicios físicos, resistencia al dolor, técnicas de supervivencia, preparación psicológica, tácticas ofensivas y defensivas de combate. Se dice que pisaban las ramas espinosas de acacias para hacer fortalecer la planta de sus pies, y que no solían mostrar piedad a la hora de ejecutar a sus enemigos para de esta forma pulir su insensibilidad. Según parece las <em>mino </em>tenían un estatus especial y distinguido en la sociedad, y se dice que eran acompañadas por un numeroso séquito de esclavos que anunciaban con campanillas su presencia, abriendo paso para que nadie tocara a una <em>mino,</em> ya que esto podía ser castigado con la pena capital. Las <em>mino </em>tenían injerencia en la política y una participación en el boyante negocio del comercio de esclavos. Se atrevían a desafiar a los jerarcas de las aldeas y su participación en las juntas era tan activa como en los rituales, donde al lado de los hombres practicaban sacrificios humanos y compartían de una ceremonia que tenía a las <em>mino </em>como protagonistas. Realizaban desfiles donde ratificaban su lealtad a su esposo, el rey, exhibiendo atuendos vistosos además del arsenal bélico con el que pretendían defenderlo. Se ejecutaban espectáculos en los que se simulaban asaltos a un fuerte enemigo o la captura de un adversario o el rescate de un soldado preso, engrandeciendo la imagen admirable de estas guerreras que eran ejemplo entre las aldeanas. En 1724 las Amazonas fueron cruciales para que Dahomey ensanchara sus dominios territoriales, ganando la guerra contra Allada, y tres años más tarde tomándose el puerto de Ouidah y adueñándose de los predios costeros del reino vecino de Whydah, y especialmente su capital Savi. Sin embargo alguna que otra derrota tuvieron, como aquella en Porto Novo, cuando los yorubas de Oyo sometieron a los dahomeyanos a cumplir con el pago de un tributo anual consistente en 41 doncellas y 41 mancebos, aparte de un pago de ciertas piezas de mercancía. No obstante Dahomey continúa ampliando sus dominios por toda la región, su población se duplica alcanzando los dos millones de personas, y hacia mediados del siglo XVIII las conquistas de la que fuera conocida como la “Esparta negra” comprendía las zonas ribereñas de los ríos Volta y Níger y alcanzaba hasta las costas del golfo de Guinea. Para esta época Dahomey empezó a comerciar directamente con los europeos, convirtiéndose en una de los exportadores más prósperos de la creciente comercialización de esclavos, enfocando su economía en el tráfico humano y consagrándose de esta manera como una potencia comercial. Se calcula que entre los años de 1813 y durante las próximas dos décadas Dahomey exportaba unos 170.000 esclavos cada año. La venta de esclavos comenzó a venirse abajo con la guerra de Independencia norteamericana, y los ejércitos habían sido descuidados durante varios años, por lo que para mediados del siglo XIX las <em>mino </em>y la armada liderada por el rey de su momento, Ghézo, comenzarían a sufrir varias derrotas significativas. Sin embargo la debacle se daría por motivos colonialistas, cuando los franceses en su afán imperialistas quisieron apoderarse del territorio africano. Dahomey había estrechado lazos comerciales con los británicos a través de productos indispensables para su economía, como el caso del aceite de palma, y por lo que también contaría con el apoyo armamentístico con la dotación de equipos modernos con los que pudieran hacerle frente a los franceses. Hacia finales del siglo XIX Francia estableció un protectorado en Porto Novo y sus ejércitos tenían la misión de destruir las palmeras que eran fuente del aceite que comercializaban los dahomeyanos, quienes no permitieron una avanzada de los invasores, decidiéndose a atacar la guarnición francesa de Cotonou. Por aquel entonces gobernaba en Dahomey el rey Behanzin, quien establecería un tratado de paz con los franceses, pero aprovecharía para continuar la dotación de un ejército poderoso. Para 1892 los franceses encontraron el motivo para avanzar en su conquista contra Dahomey, cuando soldados <em>fon </em>dispararon contra las fuerzas apostadas en Porto Novo, y por lo que varios regimientos conformados por dos mil franceses le harían frente a más de doce mil guerreros dahomeyanos. Se dice que casi todas las <em>mino </em>morirían durante estas batallas y apenas media centena de franceses perderían la vida, representando una victoria contundente que acabaría por diezmar las fuerzas del otrora próspero reinado de Dahomey. La situación empeoró cuando los yoruba acabaron con las cosechas que aprovisionaban de alimentos a los combatientes, por lo que los dahomeyanos que quedaban con vida tendrían que abandonar la lucha y retornar vencidos a sus tierras. Esta vez sería Behanzin quien se vio forzado a negociar la paz, pero los franceses exigían el desarme completo de los ejércitos de Dahomey así como una severa indemnización por los daños ocasionados durante la guerra. Behanzin no quiso ceder y se refugió hacia el norte de sus territorios, no sin antes quemar la capital de Abomey para refrenar la abatida francesa, ganar un poco tiempo y replegar sus tropas. Una de las últimas y decisivas batallas se daría lugar en Cotonou, en el año de 1892, cuando los franceses finalmente se apropiarían de los territorios de Dahomey anexándolos como parte de sus colonias. Se calcula que apenas un puñado de Amazonas sobrevivirían de las casi quinientas que habían peleado en esta batalla, y que la última de estas, llamada Nawi, moriría hacia 1979 con más de cien años de edad. Sería cuestión de un año para que el gobierno de Behanzin fuera finalmente derrocado y su líder apresado bajo la imputación de traición. El reinado de Dahomey profesaba la creencia de un alma inmortal, donde el monarca tenía atributos divinos y a quien debían rendírsele toda clase de sacrificios, celebrando rituales en templos consagrados al culto de algunos dioses como Lisa (Sol) y Mahu (Luna). Las Amazonas de Dahomey son hoy recordadas en retratos y pinturas que destacan en las paredes de las calles de Senegal, pretendiendo así dar a conocer y reivindicar la figura de estas temibles guerreras. Sus representaciones destacan en tapicerías, alfombras y en los bajorrelieves de los muros. Así lo expresa una de las más destacadas pintoras, Yz Yseult: “La mujer es la fuerza de África, trabajan, cuidan a sus hijos y familia, montan pequeños negocios, tienen mucha imaginación y coraje. Este es un homenaje a todas esas mujeres.” De entre estas mujeres se rescata la historia de Aline Sitoé Diatta, senegalesa a la que se le reconoce haber luchado frente a la colonización de Casamance y que es conocida como la “Juana de Arco de África”, y que es hoy un símbolo de la resistencia feminista. Su figura ha sido retratada en paredes de institutos educativos y universidades, recordándosele como a una heroína o a una divinidad. Día a día crece el interés de las nuevas generaciones por rescatar estas historias y reivindicar a sus personajes. Los estudios Marvel se encuentran grabando una película de acción que protagonizará un cuerpo élite de mujeres negras inspirado en las Amazonas de Dahomey, y cuyo personaje principal de Dora Milaje estuvo presente en la película de <em>Black panther.</em></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-86450" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2021/09/225.-AMAZONAS-DE-DAMOHEY-300x215.jpg" alt="AMAZONAS DE DAHOMEY" width="300" height="215" /></p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Fri, 19 May 2023 11:26:29 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Las Amazonas de Damohey]]></media:description>
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        <title>El agua está amenazada por todos los frentes</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/300-gotas/agua-esta-amenazada-todos-los-frentes/</link>
        <description><![CDATA[<p>A pesar de ser el séptimo país con mayor disponibilidad de recursos hídricos, Colombia no está administrando muy bien sus fuentes de agua y los estragos ya comienzan a ser notorios. Colombia cuenta con casi la mitad de los páramos del planeta, y que son una de las principales fuentes hídricas que nutren al país, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>A pesar de ser el séptimo país con mayor disponibilidad de recursos hídricos, Colombia no está administrando muy bien sus fuentes de agua y los estragos ya comienzan a ser notorios.</p>
<p>Colombia cuenta con casi la mitad de los páramos del planeta, y que son una de las principales fuentes hídricas que nutren al país, siendo estos territorios grandes retenedores de agua donde las lluvias se regulan y que constituyen una poderosa fuente hídrica. Sin embargo los páramos son áreas vulnerables a los cambios climáticos y durante los últimos años se ha notado su deterioro.</p>
<p>Las cuencas más importantes del país, Amazona, Orinoquía y Magdalena-Cauca, presentan problemas de contaminación debido a las operaciones industriales, empresas químicas, de cosméticos, ganadería y agricultura, y de la misma forma han sido afectadas las cuencas menores en las vertientes Pacífico y Caribe. Así también los acuíferos han sufrido estos impactos ocasionados por la avaricia o el gozo de un momento, una época, el placer momentáneo de una cultura que no prevé, y que ni siquiera pareciera cuestionarse respecto a lo insostenible que resulta su modelo.</p>
<p>Los glaciares pierden un centímetro diario de nieve. En los últimos cien años pasamos de tener casi 400 kilómetros de superficies nevadas a contar con un poco más del 10%, y se estima que estas áreas nevadas no lograrán sobrevivir hasta la mitad de este siglo. Sube así mismo el nivel de los mares.</p>
<p>El clima está trastornado en todo el globo. La temperatura aumenta año tras año. El Fenómeno del Niño y el de la Niña. En algunos lugares las inundaciones devastan regiones y en otras partes las sequías tampoco dan tregua.</p>
<p>En Colombia abunda el agua en aquellos territorios menos poblados, y de manera inversa donde más se concentra su gente se cuenta con menos recursos hídricos.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-63780" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2018/07/270.png" alt="Fotografía: ingeniería.bogota.unal.edu.co" width="227" height="222" /></p>
<p>Fuente: elespectador.com / sostenibilidad.semana.com</p>
<p>Fotografía: ingeniería.bogota.unal.edu.co</p>
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        <author>Bastián Baena</author>
                    <category>300 GOTAS</category>
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        <pubDate>Tue, 20 Nov 2018 23:26:55 +0000</pubDate>
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        <title>Recuento de los ríos más representativos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/300-gotas/recuento-los-rios-mas-representativos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por su belleza, por su importancia política, por lo afamados que se hicieron a través del arte, por servir de fronteras y atravesar países, he aquí un recuento de las principales fuentes hidrográficas de nuestro planeta expresado en ríos. Paseándose por toda Rusia, antes desembocar en el Mar Caspio, el Volga y el Ural son [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Por su belleza, por su importancia política, por lo afamados que se hicieron a través del arte, por servir de fronteras y atravesar países, he aquí un recuento de las principales fuentes hidrográficas de nuestro planeta expresado en ríos.</p>
<p>Paseándose por toda Rusia, antes desembocar en el Mar Caspio, el <strong>Volga</strong> y el <strong>Ural</strong> son protagónicos en Europa. Encontramos también el <strong>Danubio</strong> alemán atravesando por varios países; en la península ibérica, Portugal y España comparten el <strong>Tajo</strong> y el <strong>Duero</strong>; el <strong>Ebro</strong> y el <strong>Guadalquivir</strong> recorren únicamente por España; el <strong>Loira </strong>y el <strong>Sena</strong> discurren por con exclusividad por territorio francés, y el <strong>Ródano</strong> que lo comparten con Suiza; el fluido <strong>Rin</strong> que sirvió de frontera al Imperio Romano; el <strong>Támesis</strong> que nace al sur de Inglaterra; en Italia el <strong>Tíber</strong> y el <strong>Po</strong>, y el polaco río<strong> Vístula</strong> que desemboca en el Mar Báltico.</p>
<p>En Asía China cuenta con el <strong>Yangtsé </strong>como uno de los más grandes del mundo, también viajan por allí el<strong> Mekong, </strong>el <strong>Brahmaputra </strong>y el <strong>Amarillo</strong>; el <strong>Tigris</strong> y el <strong>Éufrates</strong> reconocidos por formar la región mesopotámica; el divino <strong>Ganges</strong> y el <strong>Indo</strong> que comparten India y Pakistán.</p>
<p>En la selva de América el soberbio <strong>Amazonas</strong>; en la cuenca de la plata el inmenso <strong>Paraná</strong>; el <strong>Magdalena</strong> que atraviesa todo Colombia; en territorio estadounidense el aclamado <strong>Mississippi</strong> y el inmenso<strong> Misuri, </strong>y compartido entre México y EE.UU. el <strong>Colorado </strong>y el<strong> Grande, </strong>también conocido como el <strong>Bravo</strong> y que sirve como frontera.</p>
<p>En África el río <strong>Nilo</strong> le ha dado vida a la cultura egipcia, y por su inmensidad se destacan también al occidente el río <strong>Níger</strong> y hacia el centro el gigantesco río <strong>Congo</strong>.</p>
<p>Con destino a la desembocadura del océano Índico, Oceanía destaca el río <strong>Murray</strong> y su principal afluente, el inconmensurable <strong>Darling</strong>.</p>
<p>Fuente: saberespractico.com / hola.com</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-54152" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/01/rios-300x199.jpg" alt="Ilustración: googlesites.com" width="300" height="199" /></p>
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        <author>Bastián Baena</author>
                    <category>300 GOTAS</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=54151</guid>
        <pubDate>Tue, 31 Jan 2017 05:42:20 +0000</pubDate>
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