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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Fri, 10 Apr 2026 21:25:52 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de Alzheimer | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Vivir con alguien que tiene Alzheimer</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/vivir-con-alguien-que-tiene-alzheimer/</link>
        <description><![CDATA[<p>La llamada enfermedad del olvido ha destruido muchos recuerdos de Merceditas, pero no el amor que ella y su hijo Javier se tienen. Esta es la historia de una paciente y su cuidador.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imagen de la película &#8220;La memoria infinita&#8221;</em></p>



<p><em>“Mi madre tiene 87 años y tiene Alzheimer, ahora yo soy su cuidador y lo hago con mucho amor. No es fácil ver cómo el pábilo de la vida se extingue y uno no puede hacer nada”.</em></p>



<p>La emotiva frase es un post de Facebook escrito por el periodista colombiano Javier Solórzano en respuesta a un amigo suyo que vive igual situación con su abuela de 95 años. Padece del mal que les destruye los recuerdos a las personas.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-efd76f40fedc22663e4415a53dd527fa"><strong><em>“La enfermedad de Alzheimer, conocida también como la enfermedad del olvido, se desarrolla de forma gradual, iniciándose décadas antes de que se manifieste como demencia en la vejez. Aunque comúnmente se asocia con las personas mayores, no es exclusiva de esta etapa de la vida. Se caracteriza por la atrofia y muerte de las neuronas cerebrales, resultado de un proceso inflamatorio celular como consecuencia de múltiples factores genéticos, ambientales y del estilo de vida”,&nbsp;</em></strong>afirma la doctora Ana María Salazar, psicóloga de la Universidad del Bosque&nbsp;y autora del libro&nbsp;“Intervenciones no farmacológicas en la enfermedad de Alzheimer”.</p>



<p>Conocí a Javier en 1993 siendo él reportero de la Revista del Jueves, en <strong>El Espectador</strong>, el más antiguo de los diarios colombianos, el mismo periódico donde escribió Gabriel García Márquez, el Premio Nobel de Literatura, quien, a propósito, también padeció esta enfermedad.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-2bfd010a36d9ef5e19dfd149e001ac6b"><em><strong>“Hubo algunos meses muy difíciles, no hace mucho, en que recordaba a su esposa de toda la vida, pero creía que la mujer que tenía frente a él (…) era una impostora”,</strong> </em>cuenta su hijo Rodrigo García en la página 18 del libro <em><strong>“Gabo y Mercedes: Una despedida”.</strong></em></p>



<p>Con Javier uno puede hablar sobre lo divino y lo humano, es una persona culta e informada, un lector voraz de Historia y biografías. Antes de la Wikipedia, existía Javi con su memoria prodigiosa, llena de datos enciclopédicos. Con él, ninguna conversación se torna aburrida.  </p>



<p>Javier tiene 57 años y trabaja desde la virtualidad como jefe de prensa. Leer es una de sus pasiones. Últimamente ha leído la <em>“Antología de grandes crónicas”</em>, de Daniel Samper Pizano; <em>“El poder de escuchar”</em>, del periodista Ismael Cala y  la biografía de Joachim von Ribbentrop, el ministro de Relaciones Exteriores de Adolfo Hitler. </p>



<p>En vacaciones les encanta ir a Villa de Leyva para ver juntos <em>“los hermosos amaneceres y atardeceres”.</em></p>



<p>Villa de Leyva es una ciudad colonial, distante a 165 kilómetros de Bogotá, (Colombia), cuya fundación data de 1572. Allí nació doña Mercedes en 1937. <em>“Mi madre enviudó cuando mi hermano y yo teníamos tres años; siempre se dedicó a nosotros. Nunca se quiso volver a casar, pues no quería ponernos padrastro. Ella fue secretaria. Mi padre Gustavo trabajó para la industria petrolera de finales de los 60s. Se casaron en 1966”.</em>   </p>



<p>Ella fue diagnosticada en 2017, desde entonces Javier está a su lado como sombra; eso significó aplazar sus propias necesidades afectivas. <em>“Tenemos una relación muy bonita basada en el afecto”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-cdd0626c07b1af3629052876268853ad"><strong><em>“El rol del cuidador es profundamente demandante, ya que la atención al paciente requiere cuidados continuos que consumen tiempo y energía significativos. En este proceso, los cuidadores suelen priorizar las necesidades físicas y emocionales del enfermo por encima de las propias, exponiéndole al padecimiento de sobrecarga por el cuidado”,</em></strong>&nbsp;señala la experta.</p>



<p>A pesar de que Merceditas todavía cocina y es autosuficiente, el médico recomendó supervisar y apoyar las actividades cotidianas para evitar riesgos, procurando mantener, el mayor tiempo posible, su independencia y autonomía. </p>



<p><em>“Cuando le diagnosticaron la enfermedad, yo estaba con ella. Me dijo que la dejara sola y que por mi bien me organizara. Eso me puso muy mal, pues le contesté que&nbsp;no&nbsp;podía abandonarla, menos en su condición”.</em></p>



<p>Ambos se pusieron a llorar en el taxi. </p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-507844f9048c46946045edcf7a5b3b76">La doctora Ana María compara esta experiencia con un duelo.&nbsp;<strong><em>“Se necesita tiempo para procesarlo. Algunos familiares pasan por diferentes etapas: negación, búsqueda de información adicional o segundas opiniones médicas, reorganización y luego manejo de la situación. Se requiere de un alto grado de empatía del profesional de la salud al momento de dar estas noticias dolorosas”.</em></strong></p>



<p>Los síntomas específicos que experimenta una persona con demencia dependen de las partes del cerebro afectadas; pueden incluir pérdida de la memoria inmediata o reciente de corto plazo, dificultad para encontrar las palabras que se quieren decir, dificultad para realizar tareas o actividades que antes se hacían sin problema, dificultad para concentrarse, hasta cambios en la personalidad y el estado de ánimo.</p>



<p>Javier tenía miles de preguntas y no menos temores: ¿Tendrá cura?, ¿Cómo haré para cuidar de ella?, ¿Enfermaré de Alzheimer también?, ¿Se olvidará de mí un día?&#8230;</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-6a71298992d5852d88f085ef2434a6a3"><strong><em>“Los miedos alrededor de esta enfermedad </em>–dice la doctora Ana María- <em>se vuelven silenciosos pero dolorosos, y muchos de ellos permanecen a lo largo del tiempo prolongando el sufrimiento y la preocupación. Por esto es indispensable que familiares y cuidadores busquen apoyo psicológico, tanto en profesionales de la salud mental, como en grupos de apoyo de quienes ya han pasado por esta situación”. </em></strong></p>



<p>Salir a caminar, ir a la iglesia o de compras al centro comercial es parte de los planes que disfrutan los dos. También suele acompañarla al salón de belleza.&nbsp;<em>“Mi madre siempre ha sido vanidosa y cuanta crema antiarrugas hay, se la compra. De hecho, los médicos se aterran porque a sus 87 años, parece una mujer de 70”.</em></p>



<p>En la casa, ven juntos videos de Youtube, donde ella aprende algo nuevo cada día, mientras conversan sobre la familia, sobre Dios o sobre la Violencia que sobrevino en Colombia tras la muerte de Jorge Eliécer Gaitán. Eso fue en 1948, cuando Merceditas&nbsp;tenía 11 años. &nbsp;</p>



<p>A ella le gusta el crochet y él le explica pacientemente lo que dice la youtuber, porque sus oídos tampoco ayudan mucho.&nbsp;<em>“La sordera en la vejez -me comenta Javier- se llama presbiacusia y está asociada a esta enfermedad, que tiene además un componente genético”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-07b646fa79360ee11c352d5442aa3095"><strong>Aunque el Alzheimer avanza de maneras diferentes en cada paciente, se describen tres fases comunes: En la&nbsp;<u>etapa leve&nbsp;</u>la persona puede desempeñarse de manera autónoma o independiente, pero con dificultad para encontrar palabras, confundiendo u olvidando nombres de personas conocidas, dificultad para realizar tareas laborales o sociales, olvidar o perder cosas&#8230;. </strong></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-df5b1e3b4ad53545fcd8fe20b2c993a1"><strong>En La&nbsp;<u>etapa moderada</u>, la más prolongada, que dura años, la persona puede olvidar eventos o información personal (dirección, teléfonos, cumpleaños, etcétera), experimenta cambios de humor sintiéndose más irritable o retraído y callado, hace preguntas y cuenta historias repetitivas, cambios en el sueño, desorientación en los lugares conocidos o cambios en la personalidad. </strong></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-72f1c12a6724e50dc265c07ee12ac59f"><strong>Y en la&nbsp;<u>etapa tardía o grave</u>, la persona necesita ayuda para las actividades diarias y el cuidado personal, experimenta dificultad para comunicarse y pierde la noción de lo que le rodea.</strong></p>



<p>Para Javier, lo más&nbsp;difícil ha sido lidiar con los olvidos constantes de Merceditas<em>. “Te puede preguntar seis veces sobre un mismo tema, por lo que se debe tener mucha paciencia. A veces, por ejemplo,&nbsp;no recuerda que ya desayunó o se bañó”.&nbsp;</em></p>



<p>Los especialistas dijeron que la habían llevado en un buen momento, por lo cual la enfermedad avanza con lentitud.&nbsp;<em>“Le pregunté si podía recuperar la memoria perdida y me dijo que no…”. &nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-a78ce32362d30225a6add7e093048e8f"><strong>De acuerdo con la doctora Ana María, tener un diagnóstico oportuno es indispensable para acceder a recursos terapéuticos. <em>“Los tratamientos se centran en la combinación de fármacos y terapias no farmacológicas; fármacos para cambiar o enlentecer el progreso de la enfermedad y fármacos para el control de los síntomas, terapias de entrenamiento físico, musicoterapia, entrenamiento cognitivo la nutrición y el entrenamiento en cuidado para cuidadores entre otras”. &nbsp;</em></strong></p>



<p>De la pandemia hacía acá, a ella le ha dado por colocar sillas detrás de las puertas, pues vive con la zozobra de que en cualquier momento entren los ladrones. En una ocasión, Javier regresó de hacer un mandado y le costó bastante trabajo convencerla de abrir la puerta.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Javi ahora se siente preparado para lo que venga. Sabe que el momento más complejo será cuando ella ya no sepa quién es él.&nbsp;<em>“Cada vez retiene menos información. En la fase final la persona pierde total noción de quién es y hasta se le olvida hablar y comer”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/21075125/A-MEMORIA.jpg" alt="" class="wp-image-110566" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/21075125/A-MEMORIA.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/21075125/A-MEMORIA-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/21075125/A-MEMORIA-768x432.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imagen de la película “La memoria infin</em>ita&#8221;.</p>



<p class="has-text-align-right has-large-font-size"><strong><em>“Los que tienen memoria, tienen coraje. Y son sembradores”:</em> De la película <em>“La memoria infinita”.</em></strong></p>



<p>Para entender lo doloroso que significa convivir con un ser amado a quien le han diagnosticado Alzheimer, los invito a ver en Netflix el documental <strong><em>&#8220;La memoria infinita&#8221;</em></strong> (2024). Es el día a día, a largo de varios años, de la actriz Paulina Urrutia y su esposo, el periodista, también chileno, Augusto Góngora –diagnosticado a los 62 años- y de cómo los fallos de la memoria fueron consumiendo su vida de a poco, y poniendo a prueba el amor de ella por él.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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<p>Hay otro elemento interesante en esta historia: la memoria colectiva que no quiere olvidar las atrocidades que cometió el dictador Augusto Pinochet. </p>



<p>En una de las escenas, Paulina lee a su esposo una parte del libro “Chile, la memoria prohibida”, del cual Augusto Góngora fue coautor:&nbsp;<em>“Sin memoria no sabemos quiénes somos, sin memoria divagamos desconcertados sin saber a dónde ir. Sin memoria no hay identidad. “La memoria prohibida” no se lee para quedar anclados en el pasado, mucho menos aún para abrir la llaga o despertar el dolor adormecido. Este libro solo tiene objeto si la memoria ayuda a recobrar nuestra propia identidad y a reconocer la verdad, sin la cual no habrá ni reconciliación, ni reencuentro”.</em></p>



<p>Creo que en esas palabras hay una gran lección para Colombia, un país desmemoriado desde siempre y, quizás por eso, acostumbrado a repetir sus violencias y sus sinrazones, como si una extraña mutación del Alzheimer nos atravesara colectivamente. Pero bueno, me excuso con los lectores, porque ese no es el tema de este artículo.</p>



<p>Volvamos a la historia de Merceditas y Javier: A él esta experiencia le ha traído muchas enseñanzas. <em>“La vida sí es un ratico y por lo tanto hay que disfrutarla al máximo con ella; eso hago a cada instante para después no quedar con arrepentimiento alguno”.</em></p>



<p>Católicos como son en esta familia, a veces también le lee la Biblia a doña Mercedes. Con Dios de por medio, finaliza nuestra charla: &nbsp;</p>



<p>—“<em>No he pensado que será de mi vida tras su partida, pero ella me vive diciendo que yo ya me gané el cielo cuidándola”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="400" height="240" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/26073627/ALZHEIMER-JAVIER-2-1.jpg" alt="" class="wp-image-110740" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/26073627/ALZHEIMER-JAVIER-2-1.jpg 400w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/26073627/ALZHEIMER-JAVIER-2-1-300x180.jpg 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>



<p class="has-text-align-left has-small-font-size"><em>Foto cortesía: Mercedes y Javier, un año cualquiera en Bogotá</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-74b2f5b4fddbdd1f60fb67dbadecf94c"><strong><em>“Una persona sin memoria nos recuerda la importancia de vivir en el presente, invitándonos a reflexionar sobre la fragilidad de la vida y sus virtudes. Nos enseña resiliencia, el poder transformador del amor en el cuidado de los demás y la relevancia de la espiritualidad. Además, nos insta a eliminar el estigma asociado a estas enfermedades y a convertirnos en un apoyo colectivo para los cuidadores. Se trata de aliviar los sentimientos de soledad y angustia que acompañan a un duelo anticipado”,&nbsp;</em></strong>concluye la doctora Ana María. Salazar, psicóloga de la Universidad del Bosque.&nbsp;</p>



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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Sun, 26 Jan 2025 13:18:32 +0000</pubDate>
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        <title>Rita Hayworth (1918-1987)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/rita-hayworth-1918-1987/</link>
        <description><![CDATA[<p>Era varias mujeres; su presencia era ambivalente, no se sabía bien si era tímida o pícara, como si ocultara un secreto, y podía fingir ser la chica tonta o la mujer más astuta, y pasar de la frivolidad a la incandescencia en un parpadeo, pero lo que está claro es que Rita Hayworth poseía una [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Era varias mujeres; su presencia era ambivalente, no se sabía bien si era tímida o pícara, como si ocultara un secreto, y podía fingir ser la chica tonta o la mujer más astuta, y pasar de la frivolidad a la incandescencia en un parpadeo, pero lo que está claro es que Rita Hayworth poseía una fuerza impactante que a todos deslumbraba. “Siempre he sentido que uno de los secretos de la belleza real es la simplicidad”, dijo en algún momento. Y es que su hermosura era sencilla, pero no pasaba desapercibida. Sofisticada, coqueta, de mirada intensa y con un perfil de doncella, una sonrisa cautivante y envolvente, su piel brillaba en tonos relampagueantes pese a que la contempláramos en una película filmada en blanco y negro. Ineludiblemente femenina, Margarita Carmen Cansino nació en Brooklyn, New York. Hija de padres emigrantes, un español y una irlandesa dedicados al baile, y por lo que Rita se recordará bailando desde que empezó a caminar: “Desde que pude mantenerme en pie con tres años, recibí clases de baile. No me gustaba, pero no tenía valor para decírselo a mi padre. Ensayar, ensayar, ensayar. Así fue mi infancia.” Ya de muy niña su padre decide que lo más conveniente sería desistir de darle una educación académica a su hija, para destinarla a bailar junto a él en un espectáculo donde la presentaba como su mujer, promocionando el evento con un anuncio que decía: “Joven de 14 años, de busto prominente y aspecto provocativo.” Junto a su padre, Rita recorría bares y cafés, padeciendo no sólo una explotación laboral sino además los abusos físicos a los que era sometida. Años más tarde confesaría que en varias oportunidades su padre abusó de ella sexualmente. Para 1933 decide probar suerte y se aventura en Hollywood como miembro del Spanish Ballet, y dos años más tarde la veremos figurar en apariciones cortas de películas modestas de bajo presupuesto. Destacan sus movimientos y la seducción de su baile, su poderoso atractivo fémino, y es así como Fox decide contratarla para la película <em>El infierno de Dante (La nave de Satán), </em>y dos años más tarde para la película <em>Charlie Chan en Egipto</em><em>. </em>Queriendo explotar todavía más los atributos y encantos físicos de su hija, su padre la presenta a un vendedor de autos, un tipo astuto para los negocios, y quien muy pronto la conectará con un abusivo agente de la prestigiosa productora de cine, la Columbia Pictures. Con apenas 18 años, Rita se convertiría en una mina de oro para su marido, quien sabría sacar provecho del diamante en bruto que se ocultaba detrás del atractivo físico de su esposa. Su representante en la productora comenzaría a hostigarla a la par que le ofrecía sus primeros papeles, y esta insistencia persistió durante años y no pararía mientras la actriz mantuvo su contrato con la productora. Incluso su marido le aconsejaría que se acostara con productores y ejecutivos de la empresa para que así pudiera hacerse a algunos papeles más destacados. Para ese entonces su padre, su esposo y su representante habrían sido suficiente para que Margarita no hubiera querido vérselas con los hombres en lo que restaba de su vida, y sin embargo serían los hombres los que representarían gran parte de su tragedia personal. Para ingresar en la industria cinematográfica, el marido de Margarita la sometería a una intensa transformación, donde tendría que vérselas con un estricto régimen para perder peso, tratamientos electrolíquidos y una severa depilación que ampliara su frente, así como acentuar su pelo tinturándolo y dejándolo crecer en una larga melena que fuera uno de sus distintivos más seductores. También pagó por unas clases de dicción y fonética, y para 1937 logró conseguirle un papel en la película <em>The game that kills. </em>“Él me ayudó con mi carrera y se ayudó a sí mismo con mi dinero”, diría Rita respecto a su primer marido, del cual acabaría por separarse, y quien amenazaría a la actriz si ésta llegara a abandonarlo, intimidándola con que vertería ácido en su rostro si se atrevía a dejarlo. Pese a las amenazas, Hayworth acaba cediendo a las demandas de su marido y consigue el divorcio luego de concederle casi todo su capital, a excepción del carro que se lo quedaría ella. Después de experimentar esta tremenda transformación, nacía una prometedora estrella llamada Rita Hayworth, y que tendría su primer papel destacado, y aunque secundario, pero nada menos que junto a Cary Grant, en la película de 1939, <em>Sólo los ángeles tienen alas. </em>Un año más tarde participaría en la comedia <em>Una dama en cuestión, </em>y al año siguiente la productora 20th Century Fox, que antaño le había dado la espalda, contrató sus servicios para darle vida a Doña Sol, en la película Technicolor basada en la novela de Vicente Blasco Ibáñez, <em>Sangre y arena</em>, y cuya interpretación acabaría por inmortalizar a la actriz como una <em>sex symbol</em> de las más emblemáticas de todos los tiempos. Para ese momento Rita Hayworth estaba logrando un prestigio y un reconocimiento a nivel mundial y se había convertido en una de las actrices mejor pagas. En los años siguientes sería una seguidilla de éxitos de taquilla, ya que su encanto había seducido al público, y una película en la que figurara ya aseguraba un negocio millonario para la industria. Años más tarde Frank Sinatra diría: “Rita Hayworth es Columbia.” En el film <em>La pelirroja &#8211;</em>con la vivacidad colorida que era novedad en la gran pantalla- Hayworth acabaría por consagrarse como la mujer más codiciada, gozando de gran prestancia entre los marines estadounidenses, quienes la tuvieron como su musa platónica durante la Segunda Guerra Mundial, llegando a bautizar con su nombre una de las bombas atómicas lanzadas sobre las islas Bikini en medio de ensayos nucleares, suceso que disgustó a la actriz, quien se declaraba abiertamente pacifista. Compartió con Fred Astaire de dos exitosas y recordadas comedias musicales: <em>Desde aquel beso </em>y <em>Bailando nace el amor, </em>y otras tres cintas que se destacan durante la guerra, como son <em>The strawberry blonde </em>junto a Olivia de Havilland, <em>Mi mujer favorita </em>y <em>Las modelos, </em>esta última en compañía de Gene Kelly. Años atrás había sido portada para la reconocida revista <em>Life, </em>y desde el momento en que el afamado director Orson Wells la vio en dicha portada, se juraría no descansar hasta conquistarla. Y aunque en un principio ésta se negara a toda propuesta del insistente Wells, el encanto y el talento acabarían por seducirla, y para 1943 contraerían matrimonio en una boda celebrada en Santa Mónica. La prensa anunciaba la unión de “la bella y el cerebro”, y así lo haría notar la parte intelectual de la pareja, cuando en contadas ocasiones Wells hacía alarde de sus talentos, opacando a su esposa, e incluso llegó a llamarla “idiota” frente a varios testigos. Pese a esto, Hayworth reconoció que Orson Wells sería el amor de su vida, el hombre con el que tendría a su hija Rebecca, y a quien seguiría en sus caprichos artísticos, como aquel en el que el excéntrico cineasta le daba rienda suelta a su pasión particular por la magia, y en compañía de su esposa montó un espectáculo circense conocido como el <em>Mercury wonder show, </em>y en donde Wells, con sus dotes de prestidigitador, dividía el apetecido cuerpo de Rita Hayworth en dos mitades. En 1945 rodaría <em>Esta noche y todas las noches, </em>pero sería un año después cuando acabaría por consagrarse en lo más alto del estrellato mundial y en un objeto del deseo, al encarnar a la extrovertida y sensual Gilda en la película del mismo nombre. Un poder erótico que se desprendía desde la pantalla se apoderó del mundo con su interpretación. La película resultó escandalosa luego de que su coprotagonista, el actor Glenn Ford, le diera una famosísima cachetada que, a los ojos de hoy, evidencia claramente el machismo de una época, y aunque en defensa del personaje decir que unas escenas atrás había sido el personaje de Rita quien le había propinado una bofetada al actor. Pero sobre todo la película sería una polémica por el tremendo striptease de Hayworth, y que acabaría avergonzando a toda una época. El desnudo consistió sencillamente en un simple, ligero y sutil desprendimiento de un guante. Y a la diva dócil, sumisa, mosquita muerta, le bastó con un movimiento sensual y sugestivo, sin vulgaridad, carente de mayores dramatismos, acompañada por la música y el baile, seguro y seductor gesto fino, proveniente de una presencia dulce y angelical pero al mismo tiempo demoniaca, Rita se descubrió la mano y hasta la misma iglesia tuvo sus pronunciamientos al respecto. Por considerársele inmoral y “gravemente peligrosa”, la película fue censurada o prohibida en algunos países, y pese a lo cual recaudaría una fortuna en taquilla y le valdría a Rita Hayworth el reconocimiento mundial como un ícono de la belleza del cine hollywoodense. Con su papel más memorable, Rita alcanzaba la cumbre y de manera estrepitosa señalaba un descenso, ya que nunca conseguiría tanta fama y reconocimiento como el que obtuvo a través del personaje que la posicionó en la cúspide del éxito. El poster que promocionaba la película podría haber sido también un vaticinio de que ya la carrera de Rita no sería nunca la misma: “Nunca hubo una mujer como Gilda”. Tanto habría significado para la actriz el haber participado en esta película, que en un acto de excentricidad planearía un viaje a la Cordillera de los Andes, con el fin de enterrar en un lugar remoto una copia de la cinta, donde en cualquier caso pudiera sobrevivir a una catástrofe nuclear. Rita le dará vida a la musa del Olimpo consagrada al baile, encarnando a Terpsícore en la película <em>La diosa de la danza, </em>y un año más tarde sufrirá otra transformación física, esta vez diseñada también por su marido, quien llevado de sus caprichos le dio un aspecto totalmente distinto a su esposa para que protagonizaran juntos su próxima película, <em>La dama de Shanghái. </em>La actriz lucía un look que poco agradó al público: pelo corto teñido color platino; y tampoco gustó mucho su papel de embaucadora, maquiavélica, y que morirá finalmente, dejando en el espectador un sabor agridulce. Ni siquiera la fama de Hayworth conseguiría rescatar la película, y a pesar de que su personaje fuera uno de los más recordados de su carrera, la película sería un fracaso absoluto. La propuesta parecía ser más una tarea experimental, logrando un ritmo y una narrativa que el autor se permitió explorar, y que finalmente habría conseguido sin la preocupación de que un amplio público la comprendiera. “Sabíamos que estábamos haciendo un clásico mientras la rodábamos”, dijo Rita respecto a este proyecto. La estrella de la productora Columbia Pictures se derrumbaba y así también su matrimonio con Orson, el cual intentaría rescatar, pero que finalmente acabaría, y tras lo cual se haría célebre su frase de despecho: “Todos los hombres que conozco se acuestan con Gilda, pero se levantan conmigo.” Para este entonces Rita comenzaría a abusar de la bebida y hasta el punto de convertirse en alcohólica. Durante el rodaje de <em>Los amores de Carmen, </em>de nuevo en compañía de Glenn Ford -con quien actuaría en tres películas más-, Rita se dejará seducir por el encantador magnate de la industria del cine, el mujeriego Howard Hugues, de quien quedará embarazada, pero que finalmente acabaría por abortar. La actriz se muda a París y será en la capital francesa donde conocerá a su tercer marido, el príncipe Alí Khan, con quien contraería nupcias en 1949 en una suntuosa boda celebrada en la Riviera francesa, y para ese mismo año nacería su hija Yasmin Aga. La actriz decide alejarse de su carrera y del mundo de Hollywood, y distanciarse de quien hasta ahora había venido siendo su representante, ése que desde un comienzo estuvo siempre acechándola, acosándola y también explotándola. Pero su intento por una estabilidad de pareja duraría muy poco, ya que el príncipe jamás dejaría su vida licenciosa y de consumado ludópata, por lo que un año más tarde la actriz decide pedirle el divorcio. Luego de dejar a su marido la actriz tendría que sortear un revés económico, y volvería al alcohol como sistema para paliar su descontento, sumiéndose en un proceso paulatino de autodestrucción. Víctima del despecho, o por tratarse de una buena amiga, la actriz se casó con el cantante argentino Dick Haymes, evitando así la deportación de éste, y quien sólo le daría malos tratos y se valdría de la fama de su esposa para impulsar su propia carrera. La relación llegó a su fin el día en que el cantante se atrevió a abofetearla en público. Y es que Rita seguía creyendo en el amor, y nuevamente hacía su apuesta en un intento por encontrar finalmente a su pareja, y pese a las inseguridades, traumas y temores que tal vez desconocimos. Decía que “todas las mujeres tienen cierta elegancia sobre ellas que se destruye cuando se quitan la ropa.” Pese a los tantos fracasos sentimentales, y quizás no queriendo permanecer sola, Hayworth se verá nuevamente involucrada en una relación sentimental, y en esta ocasión contraerá matrimonio con el productor James Hill. Regresa a la pantalla grande con la película <em>La dama de Trinidad, </em>y para 1953 interpretará junto a Charles Laughton a Salomé, en la película producida por su marido y con el mismo nombre, <em>Salomé, </em>aquella mujer que según la Biblia, y en complicidad con su madre Herodías, seduciría con su baile a Herodes para que éste ordenara decapitar al profeta Juan Bautista. Ese mismo año la veremos en <em>La bella del Pacífico, </em>y en los próximos años participará de algunas películas no muy relevantes, no sin antes pisar una vez más los tablados con su último musical de 1957, <em>Pal Joey. </em>Para ese mismo año rodará <em>Fuego escondido </em>compartiendo el plató con Robert Mitchum y Jack Lemmon, y un año después junto a Burt Lancaster en el film <em>Mesas separadas</em>, y después vendrían <em>The happy thieves, Llegaron a Cordura </em>y<em> La trampa del dinero. </em>En 1966, mientras rodaba junto a John Wayne y Claudia Cardinale la película <em>El fabuloso mundo del circo, </em>la actriz comenzaría a mostrar los primeros síntomas serios de una enfermedad que en ese entonces carecía de diagnóstico y por lo que siempre se confundió con alcoholismo: Alzheimer. Tres años duraría su relación con el productor, y otra vez la desventurada en el amor firmaría su divorcio, luego de alegar “crueldad mental” por parte de su marido, quien solía maltratarla tanto física como verbalmente. Testigo de estos abusos sería el protagonista de <em>Ben-Hur, </em>Charlton Heston, quien comentó haber vivido uno de los episodios más bochornosos de su vida, luego de que presenciara durante una cena en España cómo Hayworth era humillada continuamente por su esposo. Durante los años venideros Rita tendría dificultades al momento de recordar sus líneas, pese a lo cual continuó actuando y aunque de manera ocasional para coproducciones europeas de bajo presupuesto, conocidas como películas de serie B. Se destacan de esta época <em>El aventurero, </em>coprotagonizada por quien fuera también su amante durante el rodaje de la película, el seductor Anthony Quinn, así como <em>La ruta de la Salina, </em>y el que fuera su último filme: <em>La ira de Dios, </em>de 1972. La enfermedad se agravaba y se hacía notoria en su pérdida de memoria y en un penoso decaimiento físico e intelectual, que el mundo testimonió cuando fue fotografiada en el aeropuerto de Londres, y su aspecto avejentado parecía deberse, según decían todos, a los estragos que son comunes a las personas que padecen problemas con la bebida. A partir de 1981 Rita Hayworth finalmente es diagnosticada con la enfermedad de Alzheimer, y en adelante será su hija Yasmin Aga quien cuidará de ella y se convertirá legalmente en su tutora. “Tenía ataques de furia y yo pensaba que era una especie de demencia alcohólica. Fue un alivio cuando nos dijeron que era Alzheimer. No fue diagnosticada hasta 1980”, comentó Yasmin Aga. Finalmente en 1987 cayó en coma y unos meses después, a sus 68 años, una de las más grandes leyendas de la época dorada del cine hollywoodense moría en su apartamento de Manhattan. Le interesaba su oficio y no tanto sus efectos: “La diversión de actuar es volverse alguien más.” No es reconocida por la calidad de las producciones en las que participó, donde pocas películas podrían destacarse, sino por su personalidad y belleza, consiguiendo que, como lo diría el director George Cukor: “Sus fanes se interesaran por la persona más que por sus personajes”. Nunca recibió una nominación al Oscar, y apenas le vimos por allí en 1964, gala a la que asistiría para entregar la estatuilla a la Mejor Dirección. Lo cierto es que a Hayworth muy poco le importaba ese mundo de Hollywood, y varias veces soñó con distanciarse del cine y de su carrera para llevar una vida íntima, tranquila, consagrada a formar una familia. “Todo lo que quería era lo que todo el mundo quiere, ya sabes, ser amada”, dijo alguna vez aquella mujer que a pesar de ser la más codiciada no lograría jamás los afectos que hubiera merecido por parte de los hombres. Pese a los tantos trastornos e infortunios amorosos, Rita reconoce haber tenido una vida única, envidiable, colmada de privilegios: “No he tenido todo de la vida. He tenido demasiado.” Siendo uno de los más importantes emblemas del cine, la “Diosa del amor”, como sería apodada, posee su propia estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, concretamente en el 1945 de Vine Street. El American Film Institute la ubicó en el puesto 19 dentro de su listado de las 25 actrices más influyentes y destacadas del siglo XX. Y tal vez su vida estuvo signada por un albur, una suerte, un azar, o al menos así lo creía: “Todos estamos atados a nuestro destino y no hay manera de liberarnos.”</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
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        <pubDate>Fri, 07 Jul 2023 12:10:02 +0000</pubDate>
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