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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 09 Apr 2026 13:57:27 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
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	<title>Blogs de Álvaro Uribe Vélez. Falsos Positivos | Blogs El Espectador</title>
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        <item>
        <title>¿Qué gana o qué pierde Colombia con Álvaro Uribe en la cárcel?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/que-gana-o-que-pierde-colombia-con-alvaro-uribe-en-la-carcel/</link>
        <description><![CDATA[<p>El otro día en una conversación de bar entre amigos surgió la siguiente pregunta: Si tocara escoger, ¿Qué prefieren: que Colombia vaya al Mundial o que Álvaro Uribe vaya a prisión? </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Álvaro Uribe Vélez, expresidente colombiano. Foto tomada de su cuenta en X.</em></p>



<p>Yo creo que más de uno en este país ya se ha imaginado al expresidente Uribe con el pijama de rayas puesto. Su situación tiene semejanzas con la del tristemente célebre expresidente peruano Alberto Fujimori. Vamos a desgranar las arvejas. &nbsp;</p>



<p>Si hay una condena por manipulación de testigos el próximo 28 de julio, y todo indicaría que sí, lo primero es que el expresidente Álvaro Uribe apelará la decisión, porque es su derecho, y lo segundo es que, una vez confirmada la sentencia, lo que tomaría vaya usted a saber cuánto tiempo, es probable que el reo sea conducido no a una cárcel, sino a su casa por cárcel. </p>



<p>De algo debe servir haber sido presidente de la República. Ese fue el caso, por ejemplo, de Cristina Kirchner, la expresidenta de Argentina, quien desde junio de 2025 cumple prisión domiciliaria tras confirmarse su <a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/crk6m11vgyko">sentencia a 6 años de cárcel por corrupción</a>. Pasaron tres años, pues había sido condenada en primera instancia en 2022. Calcule: el novelón colombiano comenzó hace siete años (2018).</p>



<p>Pero puede ser que al final sí vaya a una cárcel de las normales, como le sucedió al expresidente del Perú, Alberto Fujimori, quien en 2009 terminó preso a la edad de 71 años, por ordenar la muerte de 25 personas, en dos masacres, a manos de un escuadrón de la muerte denominado Grupo Colina, más su participación en el secuestro, en 1992, de un periodista y un empresario. Fujimori, ya indultado y sin haber cumplido los 25 años de pena, murió de cáncer en 2024. Pasó a la historia como el primer mandatario latinoamericano sentenciado en su propia patria por crímenes de lesa humanidad, que así lo contó la <a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/cd11n6zv6dno">BBC de Londres</a>.</p>



<p>¿Se despolarizará el país con Uribe Vélez fuera de la escena política?&nbsp; No creo porque este es un país de fanáticos, tanto religiosos como políticos, y la polarización crecerá conforme se acerque la elección presidencial. Los uribistas más uribistas, denominados <em>pura sangre</em>, mantendrán su nombre, el de Uribe, en la punta de la lengua como imán para asegurarse una buena pesca electoral.&nbsp;</p>



<p>¿Moriría el uribismo con Uribe en la cárcel? No morirá, de la misma manera que no han muerto ni el chavismo en Venezuela ni el fujimorismo en el Perú, a pesar incluso de que ambas figuras, Chávez y Fujimori, ya descansan en paz.</p>



<p>Además, si los hijos de Gaviria, Simón y <a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/maria-paz-gaviria-renuncia-a-la-direccion-de-artbo-y-a-la-ccb/">María Paz</a>, se preparan para continuar el legado de su padre, algo similar podemos esperar de Tomás y/o Jerónimo, los hijos de Uribe, porque a los males de este país, súmele los apellidos con <em>pedigrí</em> que están llamados a perpetuar los linajes políticos en el poder, como si los ciudadanos estuviéramos condenados a padecerlos hasta el fin de los tiempos.</p>



<p>Según las cuentas, el expresidente Uribe, hoy de 73 años,&nbsp;recibiría una pena de hasta 12 años por el delito de soborno a testigos (paramilitares) en actuación penal y de 12 años por fraude procesal. Suponiendo que hoy le conmutan la pena y le aplican doce años, saldría libre a los 85, quizás demasiado viejo para querer seguir en estas lides, aunque ya sabemos que hay adicciones incurables. Para la muestra dos botones: los políticos Álvaro Leyva y Jorge Robledo, ambos ya pensionados pero negados al retiro de la vida pública.</p>



<p>Téngase en cuenta que, aunque en este país hay rebaja de pena por buena conducta, también es posible que, mientras el expresidente antioqueño esté privado de la libertad, se revivan otros casos contra él, acusaciones que seguramente le han desmejorado el sueño:&nbsp;los <em>falsos positivos</em> (6.402 víctimas de ejecuciones extrajudiciales) ocurridos durante sus ocho años de gobierno y su supuesta vinculación a masacres ocurridas en 1997, siendo él gobernador de Antioquia, como lo resumió de manera cruda María Jimena Duzán <a href="https://open.spotify.com/episode/0YF6QPxvOvs72EAnDZ0Umg?si=_r-aUTqhQWyxtsPWzCgINw">en este capítulo de su pódcast</a><strong>.</strong></p>



<p>Independientemente del desenlace, el caso Uribe debería llevar al país a iniciar un debate profundo sobre la necesidad de una reforma política que permita fortalecer los partidos políticos por encima de los caudillismos o personalismos. En el pasado había una distinción clara: usted o era de derecha (votaba liberal o conservador), o era de izquierda (votaba por el Partido Comunista, la ANAPO, o más adelante la Unión Patriótica), o no votaba. La política terminó tan deformada que cada cuatro años nacen nuevos partidos que luego desaparecen con la misma rapidez con que a regañadientes asumen sus derrotas.&nbsp;</p>



<p>Para el caso, pondré como ejemplo a la “recién nacida” coalición <em><a href="https://www.elespectador.com/politica/sergio-fajardo-juan-manuel-galan-y-partido-cristiano-mira-se-unen-para-elecciones-al-congreso-y-no-para-presidencia">“Ahora Colombia”</a></em><strong><em>,</em></strong> integrada por Jorge Robledo, Sergio Fajardo, Juan Manuel Galán y el partido cristiano MIRA (Ana Paola Agudelo). Hace tres años eran los mismos pero con otro nombre, como lo conté <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/dr-robledo-por-que-odia-tanto-a-petro/">en este blog.</a> </p>



<p>Para las elecciones de 2022 se hicieron llamar coalición “<em>Centro Esperanza”</em> (Robledo, Alejandro Gaviria, Carlos Amaya, Sergio Fajardo y Juan Manuel Galán), en la cual hubo&nbsp;implosión por exceso de egos, lo que podría repetirse en esto tan dinámico que es la política. &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="SmiJaSkMvA"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/dr-robledo-por-que-odia-tanto-a-petro/">Dr. Robledo: ¿Por qué odia tanto a Petro?</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;Dr. Robledo: ¿Por qué odia tanto a Petro?&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/dr-robledo-por-que-odia-tanto-a-petro/embed/#?secret=0uaRwb30Xx#?secret=SmiJaSkMvA" data-secret="SmiJaSkMvA" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Una condena a Álvaro Uribe –de ser hallado culpable, claro-, sería un&nbsp; escarmiento para toda la clase política colombiana.</strong></h2>



<p>El papel estelar que ha cumplido en este juicio la “jueza de hierro”, Sandra Heredia, a quien ya veo como una firme candidata a personaje del año, y lo mismo al senador Iván Cepeda, demuestra que hay razones para creer que en Colombia la justicia, aunque <em>a trancas y mochas</em>, se esmera por actuar con firmeza, apegada a los códigos.&nbsp;</p>



<p>Una condena a Álvaro Uribe –de ser hallado culpable, claro-, sería un&nbsp; escarmiento para toda la clase política colombiana, que debe saber que en este país nadie puede asaltar ni la Constitución ni las leyes, y sería un mensaje al mundo de lo sólida que son la democracia y la independencia de poderes en Colombia.&nbsp; Si el caso prescribe, será otra lamentable derrota para el sistema judicial colombiano y todos perderemos, incluso Álvaro Uribe, cuyo legado, sin el caso resuelto, quedará con mácula para la Historia. &nbsp;</p>



<p>Mientras termino de escribir esto, recibo un titular: Donald Trump amenaza con imponer aranceles del 50% al vecino Brasil en represalia por el <a href="https://www.dw.com/es/trump-amenaza-a-brasil-por-juicio-contra-bolsonaro/a-73220842">juicio al expresidente Jair Bolsonaro</a>, acusado de un golpe de Estado. Ojalá el gobierno norteamericano no esté pensando igual con relación al <em>juicio del siglo</em> en Colombia contra Uribe. Si ocurre algo parecido, ojalá la jueza no se deje amedrentar por presiones externas. &nbsp;</p>



<p>Se me olvidaba: Al día de hoy, solo tres selecciones (Argentina, Brasil y Ecuador), tienen asegurado su boleto al Mundial 2026. La Selección Colombia, que es <a href="https://www.elespectador.com/deportes/seleccion-colombia/conmebol-confirmo-fecha-y-hora-de-los-proximos-juegos-de-la-seleccion-de-colombia">sexta en la clasificación</a><strong>,</strong> en un descuido podría pasar a la zona de repechaje y quedar por fuera de la cita mundialista. Ya otras veces hemos dejado de ir a un campeonato y aquí estamos, como siempre, resolviendo asuntos que son realmente importantes para el futuro de la nación. </p>



<p>La noche de bar terminó y las opiniones estaban divididas entre quienes odian el fútbol y aquellos que prefieren ver a Uribe en prisión. El más animado de todos hasta dijo que no lo esperen en la casa el 28 de julio. </p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117891</guid>
        <pubDate>Fri, 11 Jul 2025 12:20:57 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Qué gana o qué pierde Colombia con Álvaro Uribe en la cárcel?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Cada oscura tumba, no tanto el qué sino el cómo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/hundiendo-teclas/oscura-tumba-no-tanto-sino/</link>
        <description><![CDATA[<p>Es habitual que los lectores despistados comulguen con la idea de que el tema es lo más importante en la ficción literaria. Los verdaderos literatos tienen siempre presente el tema, que en esta novela aborda uno de los miles de casos de asesinatos de jovencitos a manos del ejército para hacerlos pasar por guerrilleros. Pero [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Es habitual que los lectores despistados comulguen con la idea de que el tema es lo más importante en la ficción literaria. Los verdaderos literatos tienen siempre<br />
presente el tema, que en esta novela aborda uno de los miles de casos de asesinatos de jovencitos a manos del ejército para hacerlos pasar por guerrilleros. Pero esto no basta para garantizar que se escriba bien, que es para mí la sencilla solvencia de Octavio Escobar (qué difícil es hacer ver sencillo lo que no lo es: la buena prosa). Privilegiar el cómo sobre el qué.</p>
<p>El qué: la víctima del ejército, Anderson, es un joven con retraso mental, cuyo breve retrato es conmovedor sin caer en el patetismo. Profunda herida para su tía Melva Lucy, la protagonista justiciera que se va a topar con la oportunidad de hacer justicia por mano propia. Acá el autor, como no se le ha visto en otras ficciones, salda una deuda con la Historia nacional, a guisa de los vengadores de Tarantino ametrallando nazis en Bastardos sin gloria, en el sentido de la reivindicación que el arte puede hacer de las injusticias sociales.</p>
<blockquote><p>“Ánderson entrecierra los ojos porque no sabe qué tan duro van a sonar los disparos de mentira y piensa en cómo se va a dejar caer para ser un muerto convincente”.</p>
<p>“Trata de colgar su camisa a un clavo que sobresale de la pared de tablones, pero se cae una y otra vez”.</p>
<p>“Se queda en pantaloncillos. Son rojos y le quedan anchos en los muslos, y se pone el uniforme que le entregaron”.</p></blockquote>
<p>Así que el escritor le hace citar a Cuadrado, abogado defensor de derechos humanos, la frase que quedó para la Historia universal de la infamia: “(Con los falsos positivos) ganaban los soldados que los capturaban y los mataban, ganaban los oficiales que se hacían los de la vista gorda. Y el presidente mostraba resultados, y su ministro de defensa… ‘De seguro esos muchachos no estaban recogiendo café’, fue la frase de Uribe cuando el escándalo comenzó”.</p>
<p>Pero en Escobar, y ahí vamos al cómo, la sangre y el fuego ocupan apenas algunos párrafos: lo suyo es la sugestión, la descripción sin recargas, la acotación vivaz en los diálogos.</p>
<p>“Tanto el tema como el mensaje (es decir, el asunto y la manera concreta de exponerlo), probablemente destacan más en una novela corriente del Oeste que en En busca del tiempo perdido de Proust”, escribía Jhon Gardner en Para ser novelista. Quien se detenga en la prosa de Escobar percibirá ese tipo de inteligencia del narrador que se compone de varias cualidades, la mayoría de las cuales son, en la gente normal, señal de inmadurez o frivolidad.</p>
<p>La otra vez, al reseñar Mar de leva, comparé el estilo de Raymond Carver con el de Octavio Escobar y recibí una amable reprimenda en un audio vía Messenger del profesor Alejandro Agudelo, doctor en letras, quien alegó que, si bien no negaba las altas cualidades del colombiano, del que es lector y estudiosos, el parangón resultaba desproporcionado. (Ahora sabemos que parte del éxito de Carver se lo debe a Gordon Lish, el editor que le capaba cientos y miles de palabras). Con los libros de Escobar sus lectores creemos que todo está en la extensión que corresponde. Creo que he de mantener mi parangón, pues las descripciones del colombiano y su perfil de los personajes, abandonan toda aspiración heroica o excepcional, como en el norteamericano, para dedicarse a la pesquisa de las situaciones cotidianas que, pacientemente esperadas, nos sumergen en el asombro literario cuando aparecen.</p>
<blockquote><p>“Cuadrado tenía que hallar la manera de regalarle un par de vestidos sin humillarlo, y unas corbatas discretas, diferentes de los rezagos chillones de su época dorada, que entonces, y acompañados de pañuelos del mismo color, parecían audaces y cosmopolitas, pero que ahora solo empayasaban su pobreza”.</p>
<p>“Madrugaba con la cocinera a vender desayunos y preparar albóndigas y empanadas, y se quedaba allí, tomando café sin azúcar, maldiciendo la rutina que amaba”.</p>
<p>“Los clientes del final de la tarde ya se habían acostumbrado a que limpiara por encima de ellos, obligándolos a que levantara los pies cuando pasaba la trapeadora. En su mayoría mecánicos, pequeños comerciantes y jubilados, desde un principio se sintieron atraídos por la madura exuberancia de sus formas, por los ojos grandes con fondo de tristeza y la boca muy pintada”.</p>
<p>“El portero del edificio Alcázar, que siempre le coqueteaba, sostenía la aparatosa caja del televisor nuevo de una de las residentes, así que solo le pudo dedicar su sonrisa seductora, reprimiendo el piropo. Melba Lucy correspondió levantando la mano. Consciente de su retraso, dedicó apenas unos instantes a los futbolistas que perseguían un balón amarillo en la cancha múltiple, el aquero con el uniforme del Santa Fe, que empujaba a su equipo a punta de gritos, los muslos muy delgados para la corpulencia del tórax”.</p>
<p>“La mirada femenina combinaba el reproche y la coquetería”.</p></blockquote>
<p>***</p>
<p>Como es usual en la escritura de Escobar, las descripciones y la inmersión en la psicología y la proxémica femeniles, puntean en un refinado baremo, como quiera que desde Saide, su primera novela, el protagonismo en su novelística se lo llevan ellas. El lector se sorprenderá con la aparición de Paula Cristina, la protagonista de Destinos intermedios, que aparece en esta historia, logrando zurcir algunos hilos en el entramado del universo literario del autor, recreación de algunos lugares entre Bogotá y el Magdalena medio.</p>
<blockquote><p>“Pequeña pero proporcionada, la ‘seño’ Amalia legó a su hijo una consistente formación ética y la miopía. Todo lo demás en Cuadrado procedía del padre: la cabeza grande y chata, los huesos fuertes y anchos, estatura mediana y mandíbula de borde horizontal”.</p></blockquote>
<p>Las escenas que pinta Escobar de Bogotá, ora del Parkway de Teusaquillo, ora del Transmilenio, ora de la Caracas, o de los vientos llegados de los Cerros orientales, demuestran que, si bien el autor es visitante consuetudinario de esa ciudad, caminante de la calle, el <em>flâneur</em> baudeleriano, no pierde su capacidad de asombro, no permite que el derredor se le vuelva paisaje de tan caminado. Balzac describió la <em>flâniere</em> como gastronomía para los ojos. Lo mismo sucede con Manizales, Buenaventura, España, Aguasblancas (La Dorada), escenarios recurrentes en su obra, y con los espacios interiores en que actúan los personajes.</p>
<blockquote><p>“Un sol efímero, muy de tierra fría, enfatizó el contraste entre Belalcázar y Galerías”.</p>
<p>“Simulando prisas, saludó a los vendedores del negocio vecino –materiales para la construcción, eléctricos y de fontanería–, y entró decidida, percutiendo la baldosa del piso con sus tacones”.</p>
<p>“El ulular de una sirena se metió a la habitación, la recorrió, y salió con la misma rapidez con la que había llegado”.</p>
<p>“Por alguna razón le había quitado los bolsillos a su camisa, por lo que dos zonas rectangulares más oscuras marcaban sus senos, de proporciones considerables”.</p>
<p>“Subió los peldaños y se quedó mirando la virgen con ropas doradas, las bellas manos unidas sobre el pecho, bandas azul desvaído en los bordes del manto. La aureola la formaban las palabras: “Yo soy la inmaculada concepción”. A sus pies, el sagrario proyectaba rayos metálicos en todas direcciones. Se sentó en una de las bancas de atrás y elevó la mirada hacia la bóveda estrellada, sostenida por nervaduras de filigrana, Y oró con una concentración que pocas veces había tenido…”.</p></blockquote>
<p>Esta prosa se transparenta con el anhelo de Milán Kundera en el sentido de que “la ambición de mi vida ha sido unir la máxima seriedad del contenido –las ejecuciones extrajudiciales– con la máxima ligereza de la forma”.</p>
<p>En la página final de cada oscura tumba, vendedor de comercio “hablaba en exceso, indeclinable su sonrisa, mientras trataba de que un niño, en apariencia su hijo, no importunara mucho con su pistola de plástico verde. Los disparos, una onomatopeya que incluía el silenciador, los dirigía contra su propia silueta, repetida por los espejos del almacén&#8230; Después de algunas dificultades, la cajera consiguió que el datafono funcionara. Gabriel Álvarez Cuadrado firmó el recibo y contempló con desconsuelo al hijo del vendedor, que prorrumpía en una nueva ráfaga de disparos asordinados”.</p>
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        <author>Carlos Mario Vallejo</author>
                    <category>Hundiendo teclas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95908</guid>
        <pubDate>Sat, 12 Aug 2023 17:10:10 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Cada oscura tumba, no tanto el qué sino el cómo]]></media:description>
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        <title>Álvaro Uribe en UNINPAHU</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/alvaro-uribe-en-uninpahu/</link>
        <description><![CDATA[<p>El 18 de abril de 2024 marcó un hito en mi trayectoria, un día tejido con la complejidad de mis luchas y las voces de las mujeres que represento. Como periodista comprometida con el desarrollo humano y comunicadora de las resistencias, cada palabra que plasmo es un reflejo de los activismos que me definen. Hablar [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full is-resized wp-duotone-000000-0693e3-1"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="800" height="200" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/18192805/1699842838194.jpeg" alt="" class="wp-image-99170" style="width:636px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/18192805/1699842838194.jpeg 800w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/18192805/1699842838194-300x75.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/18192805/1699842838194-768x192.jpeg 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>



<pre class="wp-block-preformatted">El <em>18 de abril de 2024</em> marcó un hito en mi trayectoria, un día tejido con la complejidad de mis luchas y las voces de las mujeres que represento.</pre>



<p><strong>Como periodista comprometida con el desarrollo humano y comunicadora de las resistencias, cada palabra que plasmo es un reflejo de los activismos que me definen.</strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><mark class="has-inline-color has-contrast-color">Hablar para contribuir</mark></h2>



<p>Hablar de interculturalidad, derechos humanos, sociedad y justicia ha sido mi estandarte, pero en aquel entonces, mis palabras emergían desde las entrañas de una realidad que me ha perturbado por más de dos décadas. </p>



<p>Hoy, con la madurez del tiempo y la persistencia en mi búsqueda, la vida ha dispuesto un encuentro fortuito que parece &#8220;predestinado&#8221;.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="1000" height="665" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/18190434/yoconce2-1.jpg" alt="" class="wp-image-99159" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/18190434/yoconce2-1.jpg 1000w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/18190434/yoconce2-1-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/18190434/yoconce2-1-768x511.jpg 768w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></figure>



<p>Años atrás, tuve la oportunidad de encontrarme frente a frente con el expresidente <em>Álvaro Uribe Vélez</em>, en un evento que conmemoraba el Día de la Mujer. </p>



<div class="wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-28f84493 wp-block-columns-is-layout-flex">
<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:100%">
<pre class="wp-block-verse"><strong>Aquella intervención, aún por ahí en mi canal de YouTube, fue el comienzo de un diálogo que hoy, con más herramientas y una visión ampliada, deseo retomar.</strong></pre>
</div>
</div>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>La <em>Universidad Uninpahu</em>, en Bogotá, ha extendido una invitación al señor Uribe para compartir sus pensamientos. Este giro inesperado en mi agenda se transformó en una oportunidad pertinente; pude formular una pregunta directa y extenderle una invitación a este humilde espacio de diálogo.</p>
</blockquote>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="765" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/18190513/uribe-1024x765.jpg" alt="" class="wp-image-99160" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/18190513/uribe-1024x765.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/18190513/uribe-300x224.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/18190513/uribe-768x574.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/18190513/uribe-1536x1148.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/18190513/uribe.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<pre class="wp-block-verse">Con el compromiso adquirido por el expresidente de entablar una conversación conmigo, aguardo con expectativa la coordinación de agendas.</pre>



<p><strong>Pronto, tendré el privilegio de compartir con ustedes esta experiencia enriquecedora.</strong></p>
</blockquote>





<p>Resarcir a las familias que claman justicia por los &#8220;falsos positivos&#8221;: una tarea que trasciende las palabras y se ancla en la realidad más cruda.</p>



<p>En el encuentro cara a cara con el expresidente <em>Álvaro Uribe Vélez</em>, planteé este interrogante con la firmeza de quien no puede ignorar el dolor que persiste en los corazones de quienes han perdido a sus seres queridos.</p>



<p>La experiencia, aunque breve, dejó una puerta abierta. Desde nuestras diferencias y, quizás, algunas coincidencias, aspiramos a hablar como semejantes.</p>



<p> Sin las arandelas de los títulos ni los protocolos políticos y sociales, la meta es clara: <em>justicia social, verdad y reparación</em>.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>No albergo pretensiones de señalar o enjuiciar; no es mi deber como periodista ni como activista.</p>
</blockquote>



<p>Mi objetivo, inspirada en las palabras de Adela Cortina, es tender puentes donde antes hubo muros. En ese diálogo pendiente, confío en que podamos construir entendimiento y solidaridad más allá de las opiniones que su nombre suscite en nuestro país.</p>



<p>La causalidad nos ha reunido, y ahora, con la mirada fija en la  búsqueda de  la justicia, avanzaremos hacia un terreno común donde las palabras se conviertan en acciones reparadoras.</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-background" style="background:linear-gradient(135deg,rgb(2,3,129) 0%,rgb(187,198,231) 100%)"><blockquote><p>«Hazlo lo mejor que puedas hasta que sepas más. Cuando sepas más, hazlo mejor».</p><cite>Maya Angelou, poetisa, novelista, activista por los derechos civiles, actriz y cantante, guionista y directora de cine estadounidense ( 1928 – 2014)</cite></blockquote></figure>



<p><strong>Me reafirmo en la idea que recurrente que últimamente he tenido </strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">&#8220;<strong><strong>La casualidad algunas veces en la vida se pone al servicio de la causalidad.</strong></strong>&#8220;</h2>



<p>Hoy, les comparto un fragmento de vida, un intercambio de miradas y palabras con el expresidente <em>Álvaro Uribe Vélez</em>.</p>



<p>Este micro diálogo es un testimonio de la búsqueda incansable de entendimiento ,herramientas y procesos para al fin lograr acercarnos a la construcción de Nación que necesitamos.</p>



<p><strong>Colofón: </strong>En esta era donde el tiempo es un bien escaso y cada minuto es una elección entre el abrazo, el sueño o el sustento, la presencia de ustedes estimados lectores en este espacio es un regalo invaluable.</p>



<div class="wp-block-group has-global-padding is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
<p class="has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-66f85697a9e6cc0b4b267ac723d54a3f" style="text-decoration:line-through"><sup><kbd><sup><strong>La sociedad del agotamiento nos desafía a encontrar momentos de conexión genuina, y es por eso que mi gratitud hacia ustedes a quienes considero valientes exploradores de palabras y pensamientos, no conoce límites.</strong></sup></kbd></sup></p>
</div>



<pre class="wp-block-verse"><strong>Les dejo con un sincero agradecimiento por su compañía y su atenta lectura. En este modesto rincón de reflexión, la presencia de ustedes es la que da vida a la conversación.</strong></pre>



<p>Hasta pronto, y que las palabras que aquí resuenan sean el preludio de diálogos más amplios y fructíferos</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Pregunta a los ojos: Mar Candela al expresidente Álvaro Uribe" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/5RYMZwncpVE?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div><figcaption class="wp-element-caption">El 18 de abril 2024 y la casualidad al servicio de la causalidad.</figcaption></figure>



<div class="wp-block-group has-global-padding is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
<h2 class="wp-block-heading has-vivid-cyan-blue-background-color has-background has-large-font-size">Haganme saber sus opiniones por favor</h2>
</div>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=99154</guid>
        <pubDate>Tue, 18 Apr 2023 23:51:36 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Álvaro Uribe en UNINPAHU]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
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