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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Fri, 10 Apr 2026 14:00:00 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Blogs de altitud | Blogs El Espectador</title>
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        <title>El Crucero, el puerto más largo y bonito de Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/crucero-puerto-mas-largo-bonito-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>La Sinfonía del Pedal realizó una de las rutas más extraordinarias de su historia. Los trazados y los paisajes de los departamentos del Casanare y Boyacá marcaron el derrotero de un destino ciclístico digno de repetirse. El ascenso al Crucero y la vuelta a la Laguna de Tota, se suman a nuestro palmarés de ciclistas [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>La Sinfonía del Pedal realizó una de las rutas más extraordinarias de su historia. Los trazados y los paisajes de los departamentos del Casanare y Boyacá marcaron el derrotero de un destino ciclístico digno de repetirse. El ascenso al Crucero y la vuelta a la Laguna de Tota, se suman a nuestro palmarés de ciclistas aficionados.</p>



<span id="more-81268"></span>
</blockquote>



<p><strong>Bogotá, 9 de diciembre de 2020</strong>. Como si nos hubiéramos metido en <em>La Vorágine</em> de José Eustasio Rivera, nos vimos sumergidos en el piedemonte llanero en busca de aventuras ciclísticas dignas de ser contadas. El ánimo explorador nos condujo a Aguazul, la segunda población más grande del Casanare, un departamento clave en la historia de Colombia.</p>



<p>La Ruta Libertadora, como habíamos denominado este proyecto, en homenaje a la gesta independentista del ejército de Simón Bolívar que arrancó en esa región, también podría llamarse ‘La Ruta del Agua’, por cuanto en la geografía trasegada están los ríos Cusiana, Unete, quebradas y chorros y la inmensa y majestuosa Laguna de Tota.</p>



<p>Aguazul es sinónimo de tierra fértil, pues al estar justo en la transición entre la llanura y la cordillera oriental tiene una amplia actividad productiva: ganadería extensiva, cultivos de arroz, plátano, yuca, palma de aceite, café y maíz. Además, el municipio de casi 50 mil habitantes recibe regalías del campo petrolero Cupiagua.</p>



<p><strong>El Crucero</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81272"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/GOPR0813.jpg" alt="" class="wp-image-81272" /><figcaption class="wp-element-caption">Primero metros de recorrido; el clima seco fue nuestro aliado</figcaption></figure>



<p>El gran propósito de nuestro plan era escalar el puerto de montaña pavimentado más largo de Colombia: El Crucero. Este coloso es más extenso que el Alto de Letras, pues lo supera con sus 96 kilómetros de subida, contados desde el corazón de Aguazul o los 91 kilómetros del segmento en la aplicación Strava, una longitud importante que le da la categoría del <strong>Gran Coloso de Colombia</strong>.</p>



<p>Con el respeto que merece un gigante de esa magnitud, empezamos a pedalear pasadas las 6:00 de la mañana, el domingo 6 de diciembre. Los rayos anaranjados del sol nos acompañaron de inmediato, mientras el espacio se engalanaba con nubes tenues, geométricamente diseñadas por el viento.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-81270 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01198.jpg" alt="" class="wp-image-81270" /><figcaption class="wp-element-caption">Primero kilómetros entre Aguazul y Boquerón</figcaption></figure>



<p>Los primeros 13 kilómetros nos llevaron al alto del Cogoyo, un tramo al 3.3%, pero con algunas curvas del 10 y 11%. La zona está marcada por un túnel de árboles y un clima agradable de 27 grados centígrados, ideal descansar de las mangas y las chaquetas. Puntos de referencia: Río Únete, planta de abastecimiento Cupiagua, Batallón y Monterralo.</p>



<p>Posteriormente, pedaleamos seis kilómetros, entre Cichaca y Boquerón, al 6.6% en promedio, con algunos metros al 10 y 12%. Aquí quedamos listos para descender cinco kilómetros, la bajada más larga de todo el recorrido. Casi de inmediato llegamos a la única población de todo el trayecto: Pajarito. Como llevábamos la hidratación y el refrigerio en el vehículo acompañante, no fue necesario hacer ninguna parada.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81273"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01243.jpg" alt="" class="wp-image-81273" /><figcaption class="wp-element-caption">Bajada de cinco kilómetros entre Boquerón y Pajarito</figcaption></figure>



<p>Entre Pajarito y el páramo de Toquilla (kilómetro 76), hay 43.5 kilómetros al 4.9%, lo que significa una ganancia de 2.150 metros. En el corazón de este segmento se encuentra la parte más dura del Crucero: 24 kilómetros al 6.2%, con permanentes pasos por sectores de doble dígito. La carretera suele ser engañosa, pues hay espacios, donde se ve plana, a pesar de que su dificultad no baja del 8%.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81274"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01270.jpg" alt="" class="wp-image-81274" /><figcaption class="wp-element-caption">Guillermo Pinillos en solitario en uno de los puente más largas de la zona</figcaption></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><span style="color: #ff6600">“Es un puerto muy exigente y exquisito, recomendado para todos, aunque no es fácil, los segmentos son muy variables, hay unos del 8, 10 y 12%. Me pareció curioso que hay un falso plano al 8:8%, así que no se confíen, porque es un tramo muy quema piernas. La vía está buena en un 95% y se puede transitar tranquilamente”, aseguró Guillermo Pinillos, quien se fugó desde el kilómetro 15 y realizó el ascenso en cinco horas y 27 minutos.</span></p>
</blockquote>



<p>Hasta este punto de la vía encontramos algunos puntos de referencia como el hotel – restaurante adornado con un semáforo y el Alto de virgen. Siempre, muy majestuoso, permanece al costado derecho, fluyendo en contravía, el Río Cusiana, de aguas claras y azuladas, cuna por excelencia de las truchas.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81275"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01287.jpg" alt="" class="wp-image-81275" /><figcaption class="wp-element-caption">Asistencia en carretera, no hubo paradas</figcaption></figure>



<p>Es imposible no hacer referencia a la majestuosidad de la naturaleza protegida por el marco legal del Parque Natural Regional Siscunsí – Ocetá, un ecosistema típico de alta montaña tropical, conformado en su mayor parte por áreas de páramo, pastizales, rastrojo y bosque altoandino, colindante con el lago de Tota y el PNN Pisba.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81276"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01331.jpg" alt="" class="wp-image-81276" /><figcaption class="wp-element-caption">Michael Andrés Arias Giraldo</figcaption></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><span style="color: #ff6600">“Es un puertazo, yo creo que es de las mejores subidas que tiene Colombia, los paisajes son increíbles, el río acompañándonos casi todo el camino, puentes y cascadas. Es el puerto más largo del país con rampas muy duras, algunas del 12% y 13%. Hubo algunas lloviznas, pero regulamos y al final lo logramos y fue una experiencia increíble, muy agradecido con la Sinfonía del Pedal”, expresó Michael Andrés Arias Giraldo, uno de los exploradores que proyectaba escalar, entre ocho y nueve horas, muy distante a las cinco horas y 32 minutos de su registro.</span></p>
</blockquote>



<p>La llegada al Páramo de Toquilla está precedida por un paso a nivel del Río Cusiana, lugar en el que las montañas lucen escarpadas y filosas. La vía serpentea y se deja ver a lo lejos con sus curvas insinuantes. El paso por Toquilla es uno los momentos más mágicos de esta ruta, pues a lado y lado aparecen lagunas naturales, adornos que plantaron los dioses en un valle sobre los 3.000 metros sobre el nivel del mar.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81277"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01345.jpg" alt="" class="wp-image-81277" /><figcaption class="wp-element-caption">Río Cusiana en zona de páramo</figcaption></figure>



<p>También, en medio de la nada y a la orilla de la carretera, hay un monumento conmemorativo de un hecho amargo: la masacre de 15 personas perpetrada por paramilitares del Casanare, en el año 2001. No hay duda de que el ciclismo nos permite conocer lo bonito y lo horrendo.</p>



<p><strong>Parte final del Crucero</strong></p>



<p>Tras surtir el valle de Toquilla, el puerto termina con 8 kilómetros duros, al 5.2% de dificultad promedio, con rampas del 10 y 12%, capaces de poner a cualquiera en apuros. Aquí es donde se pone a prueba el cuerpo y la mente, porque como dijo Nairo Quintana “Cuando se cansan las piernas, se pedalea con el corazón”.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81278"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01334.jpg" alt="" class="wp-image-81278" /><figcaption class="wp-element-caption">David Triana, uno de los integrantes más destacados de a Sinfonía del Pedal</figcaption></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><span style="color: #ff6600">“Es un puerto muy bonito, la vista es maravillosa. En cuanto a exigencia, de uno a diez, le pongo siete, porque tiene unos repechos duros y sus respectivos descansos”, complementó David Triana, quien el día anterior había escalado el Crucero por el costado de Sogamoso, surtiendo 250 kilómetros desde Bogotá. Desde Aguazul, su tiempo fue de cinco horas y 39 minutos.</span></p>
</blockquote>



<p>En mi caso, puedo decir que es una de las rutas más bonitas que ha realizado al Sinfonía del Pedal. A pesar de que íbamos temerosos por el posible mal estado de la vía, encontramos una carretera agradable, con tres pasos destapados muy cortos y transitables en bicicleta de ruta. Este puerto no tiene comparación por la inigualable belleza del Río Cusiana, el canto de las aves y el halo salvaje y solitario de las montañas.</p>



<p>Mi tiempo fue de cinco horas y 32 minutos, muy por encima de las expectativas. “Hombre de poca fe”, me dijeron, pero en la vida, como en el ciclismo, es mejor ir de menos a más. Eso sí, la calidad de esta experiencia fue posible gracias al equipo logístico integrado por Tatiana Nossa (fisioterapeuta, fotógrafa, asesora) y Jaime Bautista (conductor acompañante y consejero de la Sinfonía del Pedal).</p>



<p><strong><a href="https://www.youtube.com/watch?v=Kx11YqWMmfU&amp;feature=youtu.be">VIDEO: El Crucero, el puerto más largo y bonito de Colombia</a></strong></p>



<p><strong>Vuelta a Tota</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81279"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/DSC01477.jpg" alt="" class="wp-image-81279" /><figcaption class="wp-element-caption">Vuelta a la Laguna de Tota, recompensa al esfuerzo</figcaption></figure>



<p>Al siguiente día, como recompensa, la Sinfonía del Pedal hizo una salida de puro placer: La vuelta a la Laguna de Tota. Suficientes fueron sus 48 kilómetros de perímetro para experimentar una alta dosis de alegría.</p>



<p>A pesar del dolor en las piernas, el paisaje inigualable de la laguna más grande Colombia, fue más que un incentivo para rodar en completa armonía. Eso sí, un par de repechos duros, nos pusieron a respirar finito, esa mañana del lunes 7 de diciembre.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-81280"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/12/La-Sinfonia-en-Aguazul.jpg" alt="" class="wp-image-81280" /><figcaption class="wp-element-caption">Equipo logístico: César Penagos, Tatiana Nossa y Jaime Bautista</figcaption></figure>



<p>Ojalá, ustedes ciclistas aficionados, se animen a conocer estas maravillas de nuestra geografía y vivan su propia vorágine.</p>



<p><strong><a href="https://www.facebook.com/LaSinfoniaDelPedal/posts/1781589388659289">ÁLBUM DE FOTOGRAFÍAS RUTA LIBERTADORA</a></strong></p>



<p>Escrito por César Augusto Penagos Collazos</p>



<p>Instagram: @la_sinfonia_del_pedal</p>



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<p>Club Strava: La Sinfonía Del Pedal</p>



<p>Mail: <a href="mailto:lasinfoniadelpedal@gmail.com">lasinfoniadelpedal@gmail.com</a></p>
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        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
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        <pubDate>Wed, 09 Dec 2020 20:35:17 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>Sierra Morena, el puerto de montaña que emergió durante la cuarentena</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/sierra-morena-puerto-montana-emergio-la-cuarentena/</link>
        <description><![CDATA[<p>Sierra Morena es uno de los lugares descubiertos por los ciclistas aficionados, durante las restricciones de la cuarentena.&nbsp; Los deportistas están diseminados por lugares que antes eran inconcebibles como El Codito, Boquerón, 20 de Julio, Los Laches y La Conejera, entre otros sitios de arraigo popular. Bogotá, junio 19 de 2020. “Una mañana, me levanté [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Curva-Las-chicherias.jpg" alt="" class="wp-image-76375" /></figure>



<p><em>Sierra Morena es uno de los lugares descubiertos por los ciclistas aficionados, durante las restricciones de la cuarentena.&nbsp; Los deportistas están diseminados por lugares que antes eran inconcebibles como El Codito, Boquerón, 20 de Julio, Los Laches y La Conejera, entre otros sitios de arraigo popular.</em></p>



<span id="more-76373"></span>



<p><strong>Bogotá, junio 19 de 2020</strong>. “Una mañana, me levanté muy temprano y vi una cantidad de ciclistas y pensé en montar una venta de jugos”, relata Ignacio Amador, mientras atiende a su naciente clientela en el mirador de Sierra Morena, un balcón en el sur de Bogotá, donde la mirada abarca un inmenso mar de barrios disparejos.</p>



<p>En ese balcón sin materas, ni flores, pero lleno de aire fresco, Ignacio instaló una carpa, dos mesas y cinco sillas. Sobre la mesa tiene las vasijas con jugo de naranja y zanahoria y una docena de empanadas de carne. Los termos del tinto están al lado del exprimidor y una caja de vitacerebrina.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76379"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/DSC08293.jpg" alt="" class="wp-image-76379" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Ignacio Amador, empresario y habitante del barrio Santa Viviana</em></figcaption></figure>



<p>Como lo había previsto Ignacio, sus clientes son mayoritariamente ciclistas que en medio de las restricciones de la cuarentena empezaron a aparecer como aves extraviadas. “A la gente le gusta venir aquí a ejercitarse y pues tenemos una muy buena panorámica al estilo Calera y una muy buena seguridad”, explica Ignacio.</p>



<p><strong>5 kilómetros para entrenar</strong></p>



<p>Sierra Morena, un barrio nacido legalmente a principios de los 80s, sobrevivió al estigma de ser uno de los lugares más peligrosos de Ciudad Bolívar, pues era un territorio en constante dispuesta entre las pandillas del sector. Y a pesar de que el progreso ha sido real en términos de seguridad, vías, acceso a servicios públicos y oportunidades de toda clase, en el imaginario colectivo persiste el rótulo de ‘lugar peligroso’.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76378"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Sinfonía-en-SM.jpg" alt="" class="wp-image-76378" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>En el mirador de Sierra Morena los ciclistas tienen la panorámica más amplia de Bogotá</em></figcaption></figure>



<p>Por eso es tan llamativa la aparición de los ciclistas sobre la vía principal que serpentea, desde la avenida Villavicencio, hasta el barrio Santo Domingo, donde los buses terminan sus recorridos y la altitud llega a 2818.</p>



<p>“El terreno se presta para entrenar y la policía está para arriba y para abajo haciendo controles. Son 5 kilómetros buenos para templar la pata”, dice Jairo Sánchez, quien vive en el sector y pedalea esta cuesta, entre semana y los fines de semana, desde que el gobierno autorizó el deporte y la actividad física cerca a la casa.</p>



<p>Al igual que Jairo, muchos habitantes del sector descubrieron que tenían un buen lugar donde entrenar y empezaron a explorar su propia localidad, como una salida a las restricciones que les impedía salir de la ciudad y entrenar en los concurridos puertos de Patios y el Verjón.</p>



<p>“Así es como empezamos a entrenar dentro de la misma ciudad ya que no podemos salir y es muy agradable ver tantos deportistas. Además del buen entrenamiento y el aire que se respira, el tema del paisaje es increíble”, comenta Camilo Salamanca, instructor físico.</p>



<p>“Uno ve todo tipo de ciclistas, desde personas que hasta ahora están empezando a montar en bicicleta, hasta aficionados curtidos y profesionales. Igualmente, hay gente trotando y otras haciendo su caminata. Incluso, algunos habitantes de la zona nos motivan diciéndonos ¡vamos! ¡Ya falta poco!”, detalla David Triana, quien combina trabajos de esfuerzo y cadencia.</p>



<p><strong>El ‘Patios’ del sur</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76376"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/DSC08299.jpg" alt="" class="wp-image-76376" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Entrada a Sierra Morena por la sede tecnológica de la Universidad Distrital</em></figcaption></figure>



<p>Iniciamos en la transversal 33 o Avenida Gaitán Cortés, que tras sobrepasar la Avenida Boyacá, se convierte en carrera 51, para luego transformarse en la Diagonal 68D sur, una vez se pasa la Avenida Villavicencio. En la pata de la subida encontramos la sede tecnológica de la Universidad Distrital y la Estación de Carabineros de la Policía.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76380"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Inicio-Subida.jpg" alt="" class="wp-image-76380" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Inicio de la subida, frente a la Estación de Carabineros. Foto: Google</em></figcaption></figure>



<p>El primer tramo tiene 1.1 kms y una media del 7% de dificultad, es el segmento más duro de todos. El latigazo es suficiente para obligar al uso de una relación suave y pararse en pedales, pues hay unas cuantas losas del 10%, antes de llegar al ‘Monumento’, donde podemos regular la respiración.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76381"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Monumento.jpg" alt="" class="wp-image-76381" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>El Monumento en Sierra Morena. A la derecha está la mega estación de policía de Ciudad Bolívar. Foto: Google</em></figcaption></figure>



<p>El segundo tramo trasiega por los barrios San Antonio, Sierra Morena III sector y Santa Viviana, una sección de 3.4 kms al 6% de dificultad en promedio, con descansos, curvas y contracurvas que por instantes marcan 10% de gradiente.</p>



<p>A medida que se avanza, el color rojizo de los ladrillos pelados de las casas impregna el paisaje, que contrapuntea con espacios verdes y una zona de ‘camping’ en la que pernoctan algunos desalojados de Altos de la Estancia.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76382"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Curva-Altos-de-la-Estancia.jpg" alt="" class="wp-image-76382" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Curva, Altos de la Estancia</em></figcaption></figure>



<p>En el mirador de los tanques o Colegio Sierra Morena, inicia la última parte de 400 metros al 5% promedio, fragmentado en dos repechos muy cortos con porcentajes de doble dígito.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76385"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Final.jpg" alt="" class="wp-image-76385" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Últimos repechos antes de llegar al barrio Santo Domingo</em></figcaption></figure>



<p>El ascenso termina en el barrio Santo Domingo, un lugar donde los perros todavía callejean con un libertinaje ya extinto en los caninos de la Bogotá que hemos dejado abajo.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76402"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Final-subida-Sierra-Morena.jpg" alt="" class="wp-image-76402" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Cima del ascenso en el barrio Santo Domingo</em></figcaption></figure>



<p>“Lo mejor de esa subida fue la vista casi total de la ciudad, desde una perspectiva que pocos ciclistas solemos buscar. También fue interesante conocer el barrio, hablar con los vecinos y ver cómo el ciclismo aficionado, en medio de esta crisis tenaz, está llevando oportunidades a varias familias de comerciantes”, destacó el periodista y aficionado de las bielas, Sinar Alvarado.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76383"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Sinar.jpg" alt="" class="wp-image-76383" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>El periodista Sinar Alvarado surte el último repecho antes de llegar al mirador</em></figcaption></figure>



<p>Para quienes no se conforman con estos 5 kilómetros, hacen repeticiones o siguen de largo por Tres Reyes, hasta conectar con la Autopista Sur, en Protabacos y regresar por el mismo camino, escalando paredes hasta del 20%.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76384"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Durísimo.jpg" alt="" class="wp-image-76384" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>El duro ascenso desde Protabacos</em></figcaption></figure>



<p>“Desde Bosa La Estación, la subida a Sierra Morena es un verdadero reto de 2 kms, que pone el corazón a tope y que requiere de técnica para coronarlo sin bajarse de la bici”, recuerda Sebastián Tabares uno de los pocos aficionados que sube por ambos lados.</p>



<p><strong>El ciclismo transforma vidas</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Subiendo-con-David.jpg" alt="" class="wp-image-76386" /></figure>



<p></p>



<p>Desde su aparición, la bicicleta no ha dejado de transformar al mundo. Recordemos que en sus orígenes la bicicleta, además de ser una revolución en sí, ayudó a la emancipación de la mujer, a la vez que estuvo al servicio de la comunidad afrodescendiente.&nbsp; Hoy, la bicicleta está reconquistando el dominio que le perteneció a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX.</p>



<p>Para una muestra podemos mirar los nacientes y actuales ríos de ciclistas que fluyen por las calles de Bogotá, metrópoli en la que los pedalistas se han multiplicado sin distingo de sexo, edad o estrato social, durante el periodo de confinamiento.</p>



<p>Los corredores exclusivos habilitados por la Avenida Carrera 68, Avenida Primero de Mayo, Avenida Caracas, Calle 68 y Carrera Séptima, entre otras arterias viales, han dado un impulso potente a esa manera sencilla, divertida y eficiente de transportarse.</p>



<p>En cuanto a la práctica del ciclismo aficionado, los deportistas están diseminados por lugares que antes eran inconcebibles: Sierra Morena, El Codito, Boquerón, 20 de Julio, Los Laches, Parque Nacional y La Conejera, entre otros sitios de arraigo popular.</p>



<p><strong>¿Una nueva oportunidad?</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76374"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/DSC08297.jpg" alt="" class="wp-image-76374" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Mirador de Sierra Morena</em></figcaption></figure>



<p>A Ignacio Amador ya le salió competencia, pues hace pocos días otra venta de jugos fue instalada a pocos metros de su puesto. No obstante, Ignacio considera que las oportunidades deben ser para todos y pronostica que esto contribuirá a mejorar la atención y la calidad de los productos.</p>



<p>“Los ciclistas le están dando un ambiente de seguridad y un ambiente turístico a la zona, podría decirse que es una etapa nueva de Ciudad Bolívar, que muestra que es segura, que hay gente buena, emprendedora, deportistas y que aquí nos cuidamos entre todos”, concluyó.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-76377 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/DSC08295.jpg" alt="" class="wp-image-76377" /><figcaption class="wp-element-caption">Ciclistas escampan en la venta de jugos de Ignacio</figcaption></figure>



<p>Tal vez, el deporte y la cultura logren lo que no ha podido la política a lo largo de 40 años: resignificar la vida de cientos de miles de personas que viven invisibilizados como lo describió el escritor Arturo Alape en su libro <strong>Ciudad Bolívar, hoguera de las ilusiones</strong>: <em>“Bogotá es una trama de espacios incomunicados, cada cual le ha puesto cerrojo al suyo, cada cual se sumerge en el suyo como en una cueva”.</em></p>



<p>Por: César Augusto Penagos Collazos</p>



<p>e-mail: lasinfoniadelpedal@gmail.com</p>



<p>Facebook: @LaSinfoniaDelPedal</p>



<p>Instagram: la_sinfonia_del_pedal</p>
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        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
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        <pubDate>Sat, 20 Jun 2020 02:48:28 +0000</pubDate>
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