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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Alianza del Pacífico | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Construcción de ciudadanía III. Lo público y lo privado.</title>
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        <content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_98929" aria-describedby="caption-attachment-98929" style="width: 225px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-98929" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CONSTRUCCIÓN-DE-CIUDADANIA-III-A-225x300.jpg" alt="Bocas de Ramos, Tumaco (Foto: JMCHB)" width="225" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CONSTRUCCIÓN-DE-CIUDADANIA-III-A-225x300.jpg 225w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CONSTRUCCIÓN-DE-CIUDADANIA-III-A-113x150.jpg 113w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CONSTRUCCIÓN-DE-CIUDADANIA-III-A.jpg 720w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /><figcaption id="caption-attachment-98929" class="wp-caption-text">Bocas de Ramos, Tumaco (Foto: JMCHB)</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un debate histórico acompaña el tema, tanto de la definición como del límite, entre lo público y lo privado, por tanto no entraremos en honduras que no nos competen, ya que lo que buscamos con estos artículos es redefinir el concepto de ciudadanía en el Pacifico colombiano, particularmente en el nariñense, donde, como se ha leído en las dos columnas anteriores, pesa, tanto en el sustrato individual como en el colectivo, el abandono estatal, la desidia política y el desamparo de los derechos fundamentales a un mínimo vital de vida digna, representado en agua potable, vivienda, salud, entre muchos otros más, cobrando especial relevancia la protección y salvaguarda de la vida, máxime cuando el narcotráfico impera por causas no difíciles de exponer, siendo más una consecuencia que una causa en sí misma de toda la violencia que se vivencia en este territorio.</p>
<p>Lo privado se entiende, generalmente, como todo aquello que tiene que ver con lo doméstico, de puertas para adentro, como dirían los viejos; y lo público compete a todo aquel relacionamiento con los otros en el campo de un ejercicio democrático de toma de decisiones, que van desde las diarias hasta las más importantes, como son elecciones o demás sistemas de participación. Aquí, en resumidas cuentas, campean la democracia heredada y el liberalismo que busca garantizar los derechos de los individuos, sin desconocer que su evolución ha permitido reconocer los derechos sociales, económicos y hasta de los Pueblos, buscando la salvaguarda de la soberanía y la autodeterminación de los mismos.</p>
<p>Pero lo privado y lo público conviven permanentemente, no se excluyen, como erróneamente muchos piensan, particularmente los servidores públicos que opinan sin entender su posición como garantes de la responsabilidad endilgada al Estado para que garantice la armonía entre todos los ciudadanos; tampoco como muchos ciudadanos creen, que al amparo de sus garantías individuales desconocen de facto la responsabilidad social que los cubre por ser, precisamente, parte de una sociedad determinada.</p>
<p>Los bienes, por tanto, pueden ser de naturaleza pública o privada, y ambos merecen el respeto por parte de los demás, como un amparo logrado en las revoluciones burguesas, pero también como la posibilidad de que exista un reparto equitativo y justo de la riqueza generada, en el caso del Estado, como parte esencial de su existencia, y en los privados como una forma solidaria frente a los demás. La felicidad y la seguridad, por tanto, devienen del consenso mutuo que debe desprenderse de entre lo público y lo privado, aunque como se ve en la actualidad, los intereses individuales, amparados en fortísimas corporaciones internacionales, desconocen lo público o se aprovechan de ello para generar mayor riqueza para sí mismos, caso Monsanto, con el tema de las semillas y los saberes colectivos acumulados durante siglos, por solo mencionar un ejemplo.</p>
<figure id="attachment_98930" aria-describedby="caption-attachment-98930" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-98930" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CONSTRUCCIÓN-DE-CIUDADANIA-III-B-300x200.jpg" alt="Roberto Payán, Carnavales (Foto: Alcaldía Municipal de Roberto Payán, Facebook)" width="300" height="200" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CONSTRUCCIÓN-DE-CIUDADANIA-III-B-300x200.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CONSTRUCCIÓN-DE-CIUDADANIA-III-B-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CONSTRUCCIÓN-DE-CIUDADANIA-III-B-768x512.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CONSTRUCCIÓN-DE-CIUDADANIA-III-B-1024x683.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CONSTRUCCIÓN-DE-CIUDADANIA-III-B-1200x800.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CONSTRUCCIÓN-DE-CIUDADANIA-III-B.jpg 2048w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-98930" class="wp-caption-text">Roberto Payán, Carnavales (Foto: Alcaldía Municipal de Roberto Payán, Facebook)</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lo anterior genera un problema inevitable, ya que el Estado se ve reducido a esos intereses, muchas veces ayudados por los medios de comunicación que han sido acaparados por esos grupos económicos o de interés, ante una ciudadanía que no ha sido empoderada en sus obligaciones y que ha devenido mendicante frente a la Cooperación Internacional y frente al Estado mismo, no como la lucha reivindicatoria de su autonomía y de la búsqueda del pago de una deuda histórica que nadie desconoce, sino como subsidiaria de unos recursos que luego serán cobrados en un claro detrimento con todo el territorio.</p>
<p>Además, una ciudadanía que, como se ha mencionado ya, ha sido objeto de toda clase de vejámenes y abandonos, no está preparada para asumir una responsabilidad política autónoma, por eso no existen representantes de sus organizaciones en los estamentos estatales, ni mucho menos en los organismos donde se toman decisiones trascendentales en el orden nacional.</p>
<p>Y llevado al plano de lo cotidiano, la desidia por el Estado, fruto de ese abandono y de las permanentes muestras de corrupción, hace que no se asuma un papel real como ciudadano; al contrario, la problemática se agudiza, ya que al no verse representado en lo público, todo lo que de ahí devenga no se respeta, desde el simple hecho de botar cuanta basura hay a las calles o bajo las construcciones palafítica, pasando por el irrespeto a las normas básicas de convivencia, como son el uso de andenes, respeto a los semáforos o a las vías peatonales, hasta la total indiferencia por el cuidado de las ciudades o pueblos que habitamos.</p>
<figure id="attachment_98931" aria-describedby="caption-attachment-98931" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-98931" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CONSTRUCCIÓN-DE-CIUDADANIA-III-C-300x138.jpg" alt="Iscuandé (Foto: Alcaldía de Santa Bárbara – Iscuandé, Facebook)" width="300" height="138" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CONSTRUCCIÓN-DE-CIUDADANIA-III-C-300x138.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CONSTRUCCIÓN-DE-CIUDADANIA-III-C-150x69.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CONSTRUCCIÓN-DE-CIUDADANIA-III-C-768x354.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CONSTRUCCIÓN-DE-CIUDADANIA-III-C-1024x472.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CONSTRUCCIÓN-DE-CIUDADANIA-III-C-1200x553.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/CONSTRUCCIÓN-DE-CIUDADANIA-III-C.jpg 1600w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-98931" class="wp-caption-text">Iscuandé (Foto: Alcaldía de Santa Bárbara – Iscuandé, Facebook)</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tumaco es un claro ejemplo de ello; hay mucha queja por parte de todos quienes habitamos en ella, pero no hay un empoderamiento real y efectivo para generar una cultura ciudadana que parta de los propios particulares; el Estado, mirado como una alteridad que no nos corresponde, obra con indiferencia y, ante los graves problemas que aquejan al puerto, los pequeños asuntos parecen dejados al garete del propio ciudadano que, careciendo de la formación necesaria en sus derechos, desconoce también los de los demás, generando una especie de caos que se resume en la célebre frase “Es que estamos en Tumaco”, como mencionamos en la columna anterior.</p>
<p>Libertad y responsabilidad, por tanto, no pueden escindirse si queremos forjar una ciudadanía empoderada que sea capaz de lograr su propia cultura de vida en sociedad, es necesario que lo público y lo privado lleguen a un consenso que permita tanto el respeto por los derechos individuales como la responsabilidad que le compete al Estado frente a sus asociados como de éstos frente a sus obligaciones con los demás y con éste. Así se logrará forjar una cultura ciudadana que sea coherente con las particularidades que nos acompañan,</p>
<p>Para ello hace falta una comunicación efectiva que permita logras esos consensos que buscan una sociedad feliz, equitativa y justa; ese distanciamiento entre lo público y lo privado, tanto desde el campo de los derechos como de las responsabilidades, hacen que estemos en una especie de estancamiento social, además, porque muchas de esas representatividades están captadas por muchos grupos que al ciudadano del común no le dicen nada, de tal manera que es necesario partir del colegio para formar en una democracia más real a niños y jóvenes, para así, en un futuro mediato, tener verdaderos ciudadanos críticos y empoderados con su entorno.</p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
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        <pubDate>Thu, 04 Apr 2024 13:05:42 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>Construcción de ciudadanía en el Pacífico nariñense II.</title>
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        <content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_98730" aria-describedby="caption-attachment-98730" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-98730" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-II-A-300x169.jpeg" alt="Roberto Payán, puerto (Foto: JMCHB)" width="300" height="169" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-II-A-300x169.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-II-A-150x84.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-II-A-768x432.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-II-A-1024x576.jpeg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-II-A-1200x675.jpeg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-98730" class="wp-caption-text">Roberto Payán, puerto (Foto: JMCHB)</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>El concepto de ciudadano traspasa lo puramente jurídico para comprenderse desde lo sociológico, ya que, según el primero, son ciudadanos quienes cumplen unos requisitos mínimos, como haber nacido en determinado país o llegar a cierta edad para poder adquirir los derechos inherentes a la misma, como el sufragio, por citar un ejemplo; en el plano sociológico, el concepto toma un cariz mucho más profundo, entendido, si se quiere, desde la sociabilidad cotidiana.</p>
<p>En cuanto a la civilidad, por mucho tiempo se comprendió como el conjunto de obligaciones que tienen los habitantes de un determinado lugar para con los demás, tanto naturales como jurídicos, de tal manera que la civilidad decantó en la cívica o la urbanidad, que no pasó de ser una bonita materia donde se enseñaban algunas normas de comportamiento, generalmente venidas de un estatus o clase determinada, siempre la dominante, que buscaba preservar sus maneras de abolengos y distinciones, tal y como lo hacía la ya añeja Urbanidad de Carreño, con la que se educaron nuestros ancestros.</p>
<p>Desde luego que ambas hacen alusión al conjunto social de donde se vive o se nace, lo que para los griegos era la Polis, pero es mucho más allá de la ciudad entendida como la estructura material que la compone, sino que hay un entendimiento espiritual, si se quiere, respecto a lo que se considera esa agremiación que nos permite disfrutar de los demás, incluida la familia, la barriada, los amigos, todo lo que puede existir en un determinado entorno, hasta el punto que, en las últimas décadas del siglo XX, aparece el medio ambiente como parte integrante y principal de las ciudades.</p>
<p>La civilidad ha pasado por diferentes procesos: cuando caen las antiguas formas de relacionamiento, el ser humano asume una actitud desde su propia individualidad, además porque esa individualidad se va imponiendo sobre lo convencional social que se busca superar, pasando, desde luego por un sentimiento gremial que poco a poco ha sido desbaratado por el individualismo. Es así como los valores van mutando, lo que antes era considerada una actitud cívica, levantarse al entrar una persona mayor a un recinto, por ejemplo, ahora se considera un acto de subordinación o de humillación por parte de generaciones más individualistas y menos protocolarias.</p>
<figure id="attachment_98731" aria-describedby="caption-attachment-98731" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-98731" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-2-300x169.jpg" alt="Draga rÍo Telembí (Foto: JMCHB)" width="300" height="169" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-2-300x169.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-2-150x84.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-2-768x432.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-2-1024x576.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-2-1200x675.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-2.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-98731" class="wp-caption-text">Draga rÍo Telembí (Foto: JMCHB)</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>La ciudadanía, entendida desde el postulado de la pertenencia a una comunidad en donde hay identificación de caracteres, nexos culturales comunes, pero aún más, también la comprensión de la necesidad del ejercicio de los derechos, así como de obligaciones que aparecen gracias a esa relación, permiten comprender que, ciertamente, traspasa lo puramente formal para convertirse en una categoría necesaria para el relacionamiento humano y con el entorno.</p>
<p>Y lo anterior requiere conductas determinadas, nuestros padres o nuestros abuelos no botaban un papel a la calle porque era impropio de una persona cívica, nosotros y algunos jóvenes no lo hacemos porque afecta nuestro entorno más próximo, inclusive hoy por hoy muchos no lo hacemos porque pensamos en cuidar el medio ambiente, en cuidar el planeta en que vivimos, de tal manera que esta civilidad se ha generalizado, es más universal, en la medida que hay una preocupación común por un tema determinante dentro de nuestra propia existencia.</p>
<p>Hay un relacionamiento también de los términos con la apropiación, de tal manera que lo usual, frente a lo público, puede que sea considerado como “de todos” o como “de nadie”; en ambas se corre el riesgo de la indiferencia o el abuso, en la medida que no existe el ánimo del cuidado o del respeto por lo que puede ser de utilidad pública, obras, monumentos, parques, papeleras, andenes, etc., que fueron hechos pensando en todos quienes habitamos ese entorno. El “de todos” o de “nadie” se convierten en términos vacíos igual de peligrosos para nuestro propio quehacer cotidiano, ya que todos necesitamos movilizarnos, pasear en un parque, utilizar un bebedero, emplear un semáforo.</p>
<p>En la ciudadanía, por tanto, debe existir un equilibrio pleno entre los derechos y las virtudes, ya que ambas permiten universalizar y contextualizar nuestro puesto en el plano del relacionamiento social, por eso el concepto de ciudadanía es una abstracción que busca ser entendida desde la puesta en práctica de nuestra conducta en la cotidianidad. Al plano de la indiferencia, se antepone el plano de la responsabilidad, comprendida ésta como la posibilidad de entender al otro éticamente. De tal manera que la responsabilidad se amplía, nuestros actos y los de los demás pueden afectarnos, de ahí depende entonces nuestro obrar.</p>
<figure id="attachment_98732" aria-describedby="caption-attachment-98732" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-98732" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-II-BASURAS-300x147.jpg" alt="Playas de El Morro, después de un fin de semana. " width="300" height="147" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-II-BASURAS-300x147.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-II-BASURAS-150x73.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-II-BASURAS-768x376.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-II-BASURAS-1024x501.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-II-BASURAS-1200x588.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-II-BASURAS.jpg 1407w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-98732" class="wp-caption-text">Playas de El Morro, después de un fin de semana.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>En el artículo anterior hablamos de como el Estado no garantiza realmente los derechos de los ciudadanos; esta es una verdad que se puede apreciar en una simple visita a cualquier pueblo del Pacífico colombiano. Los servicios básicos, como el acceso al agua potable, no están garantizados, tampoco la salud, ni la educación, ni la vivienda; de tal manera que lo que debe generarse en el territorio es un nuevo concepto de ciudadanía, que permita comprender que la apropiación de éste nos lleve a la responsabilidad de pensar nuestra convivencia con los demás desde nuestro propio entorno.</p>
<p>Lo normal en el territorio del Pacífico nariñense es que nuestros ríos y playas estén llenos de basura, en este sentido podemos decir que no existe una garantía del Estado para preservar el medio ambiente, pero también existe nuestra responsabilidad -siempre pensada éticamente a través del otro – de cuidar nuestro propio entorno, de sentir la apropiación de la ciudad como la casa de todos, y así quizá nuestro ejercicio ciudadano mejore. Quizá el no lanzar una botella al mar no va a salvar el planeta, pensado como un acto individual; pero si se convierte en una costumbre social, lo más seguro es que nuestro entorno permanezca mucho más sano.</p>
<p>En Tumaco, casi todos los días salía a trotar en un espacio deportivo, sin embargo, hay un punto donde todos los residentes de los barrios vecinos sacan su basura a la pista de trote, creí que con el tiempo dejarían de hacerlo, ya que de manera inesperada la administración municipal ha hecho una limpieza de las zonas verdes; sin embargo, no ha sido así, la basura está ahí todos los días. Cuando veo a señores y señoras, que llegan inclusive en sus motos a llevar la basura, pienso en que no es únicamente el Estado el encargado del cuidado de los bienes de la ciudad, sino que somos nosotros quienes debemos garantizar su buen uso y cuidado, sin embargo, lo que opera es el sentimiento individual, ya que pensamos en nuestro propio bien pero no en el de los demás.</p>
<p>La basura es solo un tema que se me viene a la cabeza por lo recurrente. Pero, pensando siempre en el otro como responsabilidad, está el cruce de semáforos en rojo, el uso de andenes para motos, el empleo de los andenes como garajes particulares, el robo y daño de señales de orientación, el uso indebido del espacio público… No sé, quizá en algo estamos fallando cuando decimos “Es que estamos en Tumaco”.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=98729</guid>
        <pubDate>Thu, 21 Mar 2024 13:04:44 +0000</pubDate>
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        <title>El maremoto de 1906: La Visita.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/maremoto-1906-la-visita/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; El 31 de enero de 1906, se presentó el maremoto conocido como La Visita, inició a las 10:36 am y tuvo una duración de 8 minutos, con una magnitud de 8.8 escala de Richter, el Servicio Geológico Colombiano -SGC- anota que es el sismo de mayor magnitud instrumental [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_98066" aria-describedby="caption-attachment-98066" style="width: 198px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-98066" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-198x300.jpg" alt="Extensión del terremoto de 1906,  Rudolph &amp; Szirtes." width="198" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-198x300.jpg 198w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-99x150.jpg 99w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-768x1163.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-676x1024.jpg 676w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-1200x1817.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906.jpg 1844w" sizes="auto, (max-width: 198px) 100vw, 198px" /><figcaption id="caption-attachment-98066" class="wp-caption-text">Extensión del terremoto de 1906, Rudolph &amp; Szirtes.</figcaption></figure>
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<p>El 31 de enero de 1906, se presentó el maremoto conocido como La Visita, inició a las 10:36 am y tuvo una duración de 8 minutos, con una magnitud de 8.8 escala de Richter, el Servicio Geológico Colombiano -SGC- anota que es el sismo de mayor magnitud instrumental que se ha registrado en la historia de Colombia. Este afectó la costa pacífica, comprendida entre Bahía Solano en el Chocó y Esmeraldas en Ecuador; anotan, además, que entre las 7:00 y 9:00 de la mañana hubo dos sismos más que causaron algunos daños, razón por la cual el gran terremoto no tuvo muchas víctimas, en razón a que la gente estaba en alerta. El daño destructivo afectó El Charco, Tumaco, Francisco Pizarro, La Tola y Mosquera en Nariño; Timbiquí y López de Micay en Cauca; y Limones y La Tola en Ecuador. El daño severo afectó Barbacoas en Nariño y Esmeraldas y Otavalo en Ecuador. El daño moderado afectó a Popayán en Cauca, Litoral del San Juan, Bajo Baudó y Bahía Solano en Chocó e Ibarra en Ecuador. Y como daño leve afectó a Ipiales, Túquerres y Pasto en Nariño; Cajibío en Cauca; Cali en Valle; Pereira en Risaralda; y Manizales en Caldas.</p>
<p>El terremoto destruyó casi en su totalidad los poblados del Pacífico nariñense y ecuatoriano, sobre todo por el tsunami generado, sus efectos llegaron hasta las costas del Japón. Se habla de un aproximado de 1500 muertos, aunque el SGC habla de 600 muertos: en Tumaco 149, El Charco 50, Playa Mulatos 64, Playa Amarales 83, en Timbiquí y Guapi 150. El periódico El Trabajo de Popayán, recoge la siguiente cifra de fallecidos: Morro de Salahonda (4 muertos), Hojas Blancas (10 muertos), San Ignacio (22 muertos), San Juan (149 muertos), Caballos (8 muertos), Guascama (11 muertos), Timbiquí (53 muertos), Sanquianga (12 muertos), Mulatos (64 muertos), Amarales (83 muertos), Boquerones (48 muertos), La Candelaria, El Coco y otros asentamientos en Micay (100 muertos), Cuerval, Quiroga (32 muertos), Cansara (2 muertos), Mosquera (2 muertos), Varena (9 muertos).</p>
<p>Después del terrible terremoto, viene el tsunami, que es el que mayores victimas cobrará, el SGC anota que en Tumaco dos condiciones atenuaron sus efectos: 1. Su ocurrencia durante bajamar y 2. El hecho que las olas impactaron contra dos islas ubicadas frente a la costa. En cambio las poblaciones costeras de Francisco Pizarro, Mosquera, La Tola, Guapi, Timbiquí y López de Micay fueron arrasadas por el tsunami. En Limones, Ecuador, desaparecieron 4 islas. Las olas del tsunami fueron tan severas, que al entrar a los esteros hicieron devolver los ríos, destruyendo de esta manera construcciones y cultivos ribereños.  En Tumaco, las olas alcanzaron una altura de 6 metros, en Hawái las olas fueron de 5.8 metros, alcanzando este las costas de Colombia, Ecuador, Costa Rica, México y Japón.</p>
<p>El SGC anota algo que llama la atención, ya que en muchos testimonios se afirma que brotó agua caliente, quemando a muchas personas, esto se llama licuefacción, sucedió principalmente en Cabo Manglares y en Boca Grande, en donde la tierra se abrió por varias partes y por las grietas emergió agua caliente, provocando quemaduras en varias personas. Así mismo en El Charco y Mosquera, algunas zonas costeras se hundieron casi un metro, fenómeno conocido como subsidencia. La mayoría de casas quedaron destruidas en Guapi, El Charco, Barbacoas y en Esmeraldas, en Tumaco se destruyeron 4 casas y muchas quedaron seriamente averiadas. En Pasto cayó la cúpula de la iglesia de San Felipe, así como la torre de la iglesia de San Pedro en Cali y en Pereira la iglesia de Nuestra Señora de la Pobreza presentó tantos daños que debió ser reconstruida. En Túquerres la torre de la iglesia cayó, matando a 5 personas.</p>
<figure id="attachment_98067" aria-describedby="caption-attachment-98067" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-98067" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-LA-SIERRA-300x157.jpg" alt="Túquerres, 1906. " width="300" height="157" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-LA-SIERRA-300x157.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-LA-SIERRA-150x79.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-LA-SIERRA-768x402.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-LA-SIERRA-1024x537.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-LA-SIERRA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-98067" class="wp-caption-text">Túquerres, 1906.</figcaption></figure>
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<p>El principal informe que recoge científicamente el terremoto del 31 de enero de 1906 fue publicado en Alemania por Rudolph &amp; Szirtes, en la traducción que hizo la Universidad del Valle en 1991, se anota: “<em>es una de las evaluaciones científicas más detalladas de los efectos del terremoto ocurrido el 31 de enero de 1906, el más grande que ha afectado el territorio colombiano en el presente siglo y el tercero en tamaño a nivel mundial desde que se inició el registro instrumental en la sismología, hacia finales del siglo pasado</em>.”, hoy los especialistas anotan que desde que se tiene registros, hasta el 2024, es el 7º terremoto más violento registrado.</p>
<p>Un habitante de Tumaco fue entrevistado el 9 de abril de 1906 para el <em>Daily Chronicle</em> de Londres, el cual transcribimos del informe original, dada la importancia de lo que ahí se narra:</p>
<p>&#8220;<em>Yo me encontraba el 31 de enero a las diez y media de la mañana en la calle, delante de mi casa, conversando con un vecino, cuando súbitamente y sin el menor preaviso comenzó el movimiento sísmico más terrible que jamás haya sentido. Todos fueron arrojados al suelo. Toda la Isla estaba en movimiento y todas las casas se mecían de un lado a otro, como un barco en mar embravecida, de tal manera que uno tenía que temer que en cualquier momento podían desplomarse y enterrarnos bajo sus escombros. El movimiento del terreno fue tan fuerte que hacía imposible moverse del sitio. Mi vecino vio su propia casa, ubicada a pocos centenares de metros, y temía su desplome: sin embargo no fue capaz de dirigirse hacia allá y socorrer a su familia. Yo también intenté varias veces y en vano llegar a mi esposa, quien se encontraba en la casa en el piso superior; ella había sido arrojada al suelo y no fue capaz de llegar hasta la escalera. Cuando yo hacía el tercer intento de llegar hacia ella y ayudarle, justo había logrado pasar por la escalera tambaleante y salir de la casa, así que por fortuna escapó de las últimas y terribles vibraciones. Yo mismo escapé de un gran peligro sólo con gran esfuerzo. </em></p>
<p><em>Estas terribles sacudidas duraron 5 minutos completos y el susto de estos 5 minutos jamás lo olvidaré. El tremendo movimiento del suelo y de las casas, así como el ruido ensordecedor que acompañaba los movimientos, aún hoy en día me causa horror recordarlo. Cuando al fin pudimos volver a entrar a la casa, encontramos todo en el peor desorden. Dos grandes contenedores de hierro para agua habían sido tumbados y en su caída causaron grandes daños; en todas las piezas el piso estaba cubierto con los escombros de vidriería, vajilla de barro cocido, cuadros, lámparas etc.: todo estaba totalmente destrozado y en las demás casas se veía el mismo cuadro dé destrucción. Si todas estas casas hubieran estado hechas de ladrillos y piedras, toda la ciudad habría sido destruida por el primer impacto del movimiento, enterrando así bajo sus escombros a la mayoría de los habitantes, pero como estaban hechas de madera, muy dura además y muy bien encajada, poseen una gran elasticidad y resistieron muy bien a los movimientos. </em></p>
<p><em>Una media hora más tarde se regó en la población un gran susto, porque la mar estaba embistiendo hacia la isla con gran violencia. Afortunadamente, la ola de marejada rompió contra las dos islas que están localizadas delante de la ciudad y como en ese momento la marea estaba baja, el agua se podía extender sin inundar a la ciudad. 20 minutos más tarde llegó una segunda ola, la cual igualmente pasó sin causar daños, sin embargo, más tarde se notó que una de las dos islas que protegían a la ciudad había sido arrasada por el mar. Varias casas ubicadas en la costa fueron tumbadas por la ola, otras fueron averiadas fuertemente, pero no hubo ninguna víctima. En la costa de tierra firme la situación fue muy diferente. En una distancia de 80-100 km había muchas poblaciones y plantaciones que fueron destruidas sin excepción, como también lo fueron aquellas localizadas a lo largo de los muchos ríos, la mayoría probablemente por la gran ola de marejada que siguió al terremoto. La pérdida en vidas humanas se estima en total en 500-1000; sin embargo, es probable que la cifra exacta jamás se conozca</em>.”</p>
<figure id="attachment_98068" aria-describedby="caption-attachment-98068" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-98068" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-PLACAS-300x295.jpg" alt="Mapa de placas tectónicas. " width="300" height="295" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-PLACAS-300x295.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-PLACAS-150x148.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-PLACAS.jpg 588w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-98068" class="wp-caption-text">Mapa de placas tectónicas.</figcaption></figure>
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<p>El mismo informe toma otro testimonio, el cual también transcribimos:</p>
<p>“<em>Una confirmación completa de las observaciones hechas sobre todo del fenómeno sísmico la obtenemos a partir del informe de otro testigo, quien antes de la ocurrencia del terremoto se había dirigido hacia la isla de Pindo, localizado hacia el S de Tumaco, para revisar los trabajos en su finca. Cuando en su viaje de regreso se encontraba nuevamente en cercanías de la playa frente a Tumaco, la tierra empezó a sacudirse súbitamente, de tal manera que sólo con esfuerzo pudo mantenerse de pie. Las palmeras se mecían, los cocos caían y las chozas de los pescadores en la playa estaban en movimiento ininterrumpido. Durante todo este tiempo se escuchó un ruido fuerte. Tan pronto se había dado cuenta del fenómeno, se dirigió derecho hacia la playa; sin embargo habiendo llegado a su límite tuvo que detenerse súbitamente ya que la arena que tenía por delante se encontraba en un movimiento vertical, el suelo se abría y se volvía a cerrar, de tal manera que le fue imposible alcanzar su bote. Después de 3-4 minutos todo se tranquilizó y pudo regresar con su bote a Tumaco, donde encontró todo en estado de terrible desorden. Media hora después del sismo llegó una ola de marejada con gran violencia y se rompió a un lado de la ciudad, donde fueron arrasados por el agua algunos astilleros. La ola de marejada llegó en período de bajamar; su altura fue de 2.5 metros. Este fenómeno se repitió dos veces, después de lo cual volvió el estado previo</em>.”</p>
<p>En cuanto a la ola de casi 6 metros, según informes de los testigos, esta no destruyó la ciudad por dos razones que se recogen en el informe antes anotado:</p>
<p>“<em>Se señala como afortunada circunstancia para Tumaco que la marejada se presentara en bajamar, debido a que ninguna parte de la isla totalmente plana está a más de unos 3 m sobre el nivel del mar, de modo que en pujas el agua sube inclusive al nivel de las calles. Si el acontecimiento se hubiera presentado en marea alta irremisiblemente toda la ciudad habría sido arrasada y habría compartido el destino de otros puntos de la costa. Ciertamente en Tumaco se adiciona además la circunstancia favorable de que a la isla principal se anteponen frente al mar dos islas más pequeñas, las cuales soportaron el primer embate de las olas del mar y quebraron su fuerza. Así sucedió que a pesar de la altura de la marejada sólo las calles quedaron cubiertas por el agua y no se produjo ningún daño por las olas</em>.”</p>
<p>El terremoto y luego el tsunami fueron tan devastadores que en varios rincones del planeta se registró la noticia, particularmente en aquellos que ya tenían algunos sistemas de medición, tales como Inglaterra y Estados Unidos, en este último el <em>Chester Signal</em> (Montana) del 22 de febrero, anotó: “<em>Muchas ciudades de la costa de Colombia, situadas entre Tumaco y Buenaventura, fueron destruidas por un maremoto tras el terremoto del 31 de enero. Se perdieron más de 300 vidas</em>.” Y el <em>Boston Evening Transcript</em> del 26 de febrero, registró:</p>
<p>“<em>Grandes daños en la costa colombiana, tras sismo. A las once menos veinticinco minutos de la mañana del día treintaiuno se produjo un terremoto que duró unos siete minutos, siendo el movimiento de norte a sur. La ciudad quedó considerablemente sacudida. Los daños, sin embargo, fueron pequeños, pero la gente fue arrojada sobre una tabla, arrodillada, llorando y orando en las calles. Todos los relojes del pueblo estaban parados, mientras que los cables estaban rotos en muchos lugares. Después del terremoto se produjo un maremoto, que aquí no tuvo ninguna importancia, salvo los informes de la costa. Incluyendo un área de cincuenta leguas al sur, dicen que dos mil murieron por el derrumbe de casas o ahogados por la ola, habiéndose perdido familias enteras. Los veleros informaron haber encontrado cientos de cadáveres y cantidades de peces muertos, y muchos pequeños asentamientos fueron completamente arrasados. El daño causado por el terremoto y el maremoto en Tumaco fue mayor que aquí y se perdieron algunas vidas. La conmoción se sintió en el interior y cinco personas murieron en Túquerres. En Popayán la gente recurrió a tiendas de campaña y se celebraron servicios de acción de gracias. Los días 21 y 22 de febrero se sintieron doce réplicas, pero se cree que todo peligro ya pasó</em>.”</p>
<figure id="attachment_98069" aria-describedby="caption-attachment-98069" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-98069" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-PANORAMICA-ACTUAL-300x139.jpg" alt="Islas en Tumaco, en Research Gate. " width="300" height="139" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-PANORAMICA-ACTUAL-300x139.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-PANORAMICA-ACTUAL-150x69.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-PANORAMICA-ACTUAL.jpg 700w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-98069" class="wp-caption-text">Islas en Tumaco, en Research Gate.</figcaption></figure>
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<p>La ubicación del Pacífico colombiano y ecuatoriano entre las placas de Nazca y la Sudamericana hace que el riesgo de terremotos sea frecuente, con los subsecuentes tsunamis, de ahí que se hayan registrado algunos considerables, los cuales ya cité en otra columna, sin embargo aquí los recordamos nuevamente:</p>
<p>1882, septiembre 7, magnitud 8 escala de Richter.</p>
<p>1904, enero 20, magnitud 7.8 escala de Richter.</p>
<p>1906, enero 31, magnitud 8,8 escala de Richter, el más violento registrado hasta el momento.</p>
<p>1933, octubre 2, magnitud 6,9 escala de Richter.</p>
<p>1942, mayo 14, magnitud 7,9 escala de Richter.</p>
<p>1953, diciembre 12, magnitud 7,4 escala de Richter. Graves daños en Tumaco y en esmeraldas.</p>
<p>1958, enero 19, 9:09 am, 7,8 escala de Richter. Dejó un aproximado de 500 muertos en las costas de Nariño y Esmeraldas.</p>
<p>1979, diciembre 12, magnitud 7,8 escala de Richter. Dejó aproximadamente 500 muertos y desaparecieron varias playas y poblados, siendo las más afectadas El Charco y Guapi.</p>
<p>En 1906 hubo dos fuertes terremotos más, uno en San Francisco, EE.UU., el 18 de abril, y en Valparaíso, Chile, el 16 de agosto, ambos muy destructivos.</p>
<figure id="attachment_98070" aria-describedby="caption-attachment-98070" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-98070" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-TUMACO-ACTUAL-300x147.jpg" alt="Tumaco actual (Foto: Revista Dinero). " width="300" height="147" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-TUMACO-ACTUAL-300x147.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-TUMACO-ACTUAL-150x73.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-TUMACO-ACTUAL.jpg 321w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-98070" class="wp-caption-text">Tumaco actual (Foto: Revista Dinero).</figcaption></figure>
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<p>Estos datos antes que generar temores deben alistar a los entes gubernamentales encargados para preparar a los habitantes del territorio ante posibles desastres naturales, para evitar de esta manera pérdidas humanas y evitar en la medida de lo posible también pérdidas materiales, reconsiderando los materiales de construcción, quizá siendo necesario volver a las construcciones tradicionales, que han demostrado ser muy buenas para el territorio.</p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=98065</guid>
        <pubDate>Thu, 01 Feb 2024 14:07:08 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Crónica 100, en la primera Fiesta del Libro y la Cultura de Tumaco -FILTU-.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/cronica-100-la-primera-fiesta-del-libro-la-cultura-tumaco-filtu/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; El 20 de marzo de 2019 publicamos la primera crónica en estos blogs: Pazífico, cultura y más. El propósito fue, es y será resaltar todo lo maravillosamente bueno que hay en el Pacífico colombiano, en particular en el nariñense, donde la marimba, el cununo y el guasá permiten celebrar la vida y la muerte, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_96338" aria-describedby="caption-attachment-96338" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96338" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-0-300x300.jpg" alt="El libro al alcance de todos." width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-0-300x300.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-0-150x150.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-0-768x768.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-0-1024x1024.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-0.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-96338" class="wp-caption-text">El libro al alcance de todos.</figcaption></figure>
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<p>El 20 de marzo de 2019 publicamos la primera crónica en estos blogs: Pazífico, cultura y más. El propósito fue, es y será resaltar todo lo maravillosamente bueno que hay en el Pacífico colombiano, en particular en el nariñense, donde la marimba, el cununo y el guasá permiten celebrar la vida y la muerte, en donde en medio de ríos y esteros pasa la cotidianidad de miles de hombres y de mujeres, de niños y de ancianos, de todos aquellos que hacen de este territorio su común hábitat. Hoy llegamos a la crónica número 100, y no podía ser de otra manera, la escribimos en el territorio, en un apacible lugar en donde llegan a mi ventana los sonidos de ese verde mar que nos conecta con todo este bello territorio, aquí en la Casa Estrella del Mar, donde hemos sido recibidos para participar de la primera Fiesta del Libro y la Cultura de Tumaco -FILTU-.</p>
<p>Un colibrí se detiene cerca a la habitación, agita sus alas y emprende su vuelo como para sacarme de mi expectación y salir a vivir la ciudad que tanto amo y que he hecho también mía. Prefiero caminar, paso por la Escuela Taller de Tumaco, ahí las voces alegres de los estudiantes me confirman la maravillosa apuesta que se hace desde el territorio, no solamente para preservar sus patrimonios, sino para posibilitar una vida buena y digna a quienes le apuestan a su propio destino favorablemente. Los niños de los colegios van y vienen, en una perpetua algarabía que permite confiar, no en el inesperado futuro como nos hicieron creer a muchos, sino en el aquí y en el ahora. Paso por el restaurante de María Nelsy, ahí la piangua, los camarones y todos los encocados hicieron las delicias de mi vida durante un buen tiempo. Más allá el restaurante de María Palomino, esa gran mujer que a punta de esfuerzo y dedicación es considerada hoy una de las mejores chefs del Pacífico, lo que quiere decir de toda Colombia.</p>
<p>Al acercarme al Puente del Morro el corazón se acelera, por un lado se riega la ciudad y se alcanzan a divisar los muelles que reciben y despiden a los pasajeros que siempre van cargados de sueños, por otro lado el inmenso mar que conecta a Tumaco con el mundo entero. La cancha San Judas está en reparación, un inmenso elefante blanco fue derruido y parece que están los cimientos de otro de mayores dimensiones, mientras tanto motos y carros van y vienen sin tener en cuenta ni a los peatones ni mucho menos los semáforos, ¡esto es Tumaco, pana!, me dice un viejo amigo que me alcanza a divisar.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-96339" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-1-300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-1-300x169.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-1-150x84.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-1-768x432.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-1-1024x576.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-1-1200x675.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-1.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Aunque la ciudad está en constante cambio, algo raro hay en el ambiente, jóvenes, niños y niñas, van y vienen afanosamente, todavía no alcanzo a dimensionar su afán. Al llegar a la Misional Santa Teresita voy entendiendo, se están concentrando para inaugurar la FILTU, y una inmensa ala blanca de juventud se extiende por entre el inmenso coliseo. Ahí alcanzo a ver a Jairo García, gestor, promotor, difusor, alma y nervio de esta fiesta, siempre aclaró que no es una mera feria, es una Fiesta, así con mayúscula, para Tumaco, ese territorio que al igual que a mí, lo entundó. Las escritoras y los escritores van buscando sus compadrazgos y van tomando asiento, abrazos van y abrazos vienen, es que en esta ocasión no nos une únicamente las letras, sino el territorio, Tumaco que representa a los municipios del Sanquianga, del Pacífico Sur y del triángulo del Telembí, aquí hoy los libros se toman la palabra. Al final, la marimba es la reina y un grupo de jóvenes de la ciudad, dirigidos por el maestro Oscar Nogales Gallo, engalanan la fiesta con la música tradicional.</p>
<p>Del 7 al 10 de septiembre los libros, la oralidad, el cine, la palabra, la música, se toman la ciudad, los auditorios siempre están repletos, llenos de jóvenes, de chicos y chicas que quieren no solamente cumplir con el deber que les imponen sus profesores, sino que también van porque quieren conocer más de sus escritores, de los invitados, de cómo ha sido narrado su propio territorio. Los auditorios de los colegios, de las universidades, de la DIAN, de Cámara de Comercio están atiborrados de juventud, las preguntas saltan a la palestra porque quieren indagar sobre el mundo creativo. A esta fiesta todos estamos convidados. Es que Tumaco es todo un mar de letras.</p>
<p>Mary Grueso es una invitada de primera, por ello en muchos lugares la Muñeca Negra es ya un emblema, antes no se conseguían, eran una curiosidad en el territorio, ahora no solamente están acompañando a la niñez, sino que también se han tomado los colegios y hasta los lugares donde se pasan buenos momentos de solaz, como en Canalete, ahí me encuentro con El Diablo, mi gran amigo Kongo Kimbiza, con quien compartimos espacio para contarle a su pueblo nuestras diabluras en otras latitudes.</p>
<figure id="attachment_96340" aria-describedby="caption-attachment-96340" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96340" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-2-300x200.jpg" alt="Escritores invitados a la FILTU." width="300" height="200" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-2-300x200.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-2-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-2-768x512.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-2-1024x682.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-2-1200x800.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-2.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-96340" class="wp-caption-text">Escritores invitados a la FILTU.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>Jenny Tenorio ha llegado con anterioridad, compartimos espacios para contarles a los jóvenes de qué se trataba esta fiesta, ella es una voz poderosa del territorio en Colombia y en el mundo entero, su poesía vuela rauda por entre calles y selvas, es un eco constante que nos cuestiona nuestra falsa concreción como país blanco, centralista, excluyente; como una palmera, Jenny está entre los suyos y se le nota la alegría en cada átomo de su cuerpo. Gratísimo encuentro con esta maravillosa poeta que representa perfectamente a las mujeres del Pacífico nariñense.</p>
<p>Con Óscar Pantoja nos encontramos en el parque Colón, coincidimos en ser ambos ipialeños y en vivir en Bogotá; es uno de los pioneros de la novela gráfica en Colombia y uno de los autores colombianos más traducidos, recientemente su obra “Gabo, memorias de una vida gráfica” fue traducida al chino, sin embargo, me quedo con la obra con la cual lo conocí: “Tumaco”, que tiene el lenguaje universal de la imagen, ya que sin una sola letra, cuenta una maravillosa historia de resiliencia. ¿Por qué parque Colón?, siempre me lo he preguntado, un nombre ajeno al territorio, un ambicioso invasor confundido que jamás supo la hazaña que se le atribuye. Habiendo tantos hombres y mujeres, tantos lugares e historias para hacer un homenaje, quizá algún día la libertad ya no será blanca ni excluyente, será de todos los tumaqueños.</p>
<p>Carlos Rodríguez (Kongo Kimbiza), Dorman Muñoz, Emilia Valencia, Jaime Rivas, Jefferson Sánchez, Jenny Tenorio, José Ziadé Benítez, Justo Walberto Ortiz, Mayra Alejandra Mina, Mary Grueso Romero, Nila del Socorro Castillo, Oscar Pantoja, Oscar Seidel, Pachín Carabali, Ricardo Castillo, William Vega y quien esto escribe, fuimos quienes compartimos letras y palabras con ese maravilloso público asistente. Lastimosamente el maestro Alfredo Vanín, a quien se le dedico la FILTU por cuestiones de salud no pudo estar presente.</p>
<figure id="attachment_96341" aria-describedby="caption-attachment-96341" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96341" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-4-300x225.jpg" alt="Jovenes en la FILTU. " width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-4-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-4-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-4-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-4.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-96341" class="wp-caption-text">Jovenes en la FILTU.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>Desde luego que Jairo García no está solo, lo acompaña un gran equipo de colaboradores, Dammar Viviana Vanegas, Dayana Carolina Narváez, Amelie García Vanegas, Miranda García, Edwuard Fernando Bedoya Galvis, y todo el equipo, siempre atentos a nuestros requerimientos, pero por sobre todo atentos para que esta primera experiencia de la FILTU cumpla su propósito, “contribuir con la construcción de la Paz Total, a través de la difusión del libro en un territorio que escasamente tiene acceso a él. Queremos con la realización de la Primera Fiesta del Libro y la Cultura contribuir para que todos en Tumaco puedan encontrar en los libros, en la lectura y en el contacto con ellos, una alternativa real para empoderar su identidad y al territorio.” Gracias, en verdad gracias a todos y cada uno de ustedes por hacer realidad este sueño, además, ya Jairo y su equipo tienen adelantado lo que será la II FILTU, ¡en hora buena!</p>
<p>Asombra positivamente el compromiso de la Diócesis de Tumaco con la FILTU, monseñor Orlando Olave le apostó a esta Fiesta, al escucharlo se nota el compromiso con su comunidad, habla convencido de la necesidad de la construcción de paz a través de la literatura, inclusive el primer outlet de libros de la ciudad se lleva a cabo en el tercer piso del edificio diocesano, ahí, cosa de no creer hace algunos años, niños y adultos compran libros de todos los géneros, la oferta es inmensa y pareciera que ninguno quiere perder esta maravillosa oportunidad.</p>
<p>Así mismo es importante resaltar el compromiso del Ministerio de Ciencia y Tecnología, en cabeza de la tumaqueña Yesenia Olaya Requene, quien por múltiples compromisos no pudo hacer presencia en su ciudad natal, sin embargo estuvo el viceministro Yoseth Ariza Araújo, a quien no tuve la fortuna de conocer personalmente, pero tanto los organizadores del evento como los escritores que participaron con él en los diferentes coloquios, hablan de su sencillez, de su compromiso con las periferias nacionales, con los tradicionalmente excluidos, y lo mejor, es que recorrió Tumaco en bus, como cualquier parroquiano, alejado de las vanidades y prebendas que muchas veces otorga el poder. Bien por el viceministro.</p>
<figure id="attachment_96342" aria-describedby="caption-attachment-96342" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96342" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-5-300x225.jpg" alt="Niños en el outlet de libros. " width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-5-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-5-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-5-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-5-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-5-1200x900.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/FILTU-5.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-96342" class="wp-caption-text">Niños en el outlet de libros.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>Muy importante el aporte que hace el Ministerio de Cultura apoyando estos eventos en territorios que tanto lo necesitan, que sigan haciendo presencia ahí, donde se necesitan, por ello va nuestro abrazo a todo el personal que sigue creyendo firmemente en descentralizar la cultura y reconocer todas las apuestas que se viven en todos los rincones de Colombia. ¡Bravo por el minicultura!</p>
<p>El Bajito muestra como nunca su encanto, el malecón permite que los tumaqueños disfruten mucho más cómodos la playa que siempre será endémica, ahí la esencia tumaqueña está en cada grano de arena; imposible no visitar, aunque sea muy rápidamente, la Puerta del Morro, cuyo arco cayó el 13 de noviembre de 2022, fruto de la erosión y del paso del tiempo; es el territorio que se reacomoda, como las playas que van y vienen en los bancos de arena que tienen vidas pasajeras; no podría ser de otro modo, el Arco dio paso a una Puerta, un símbolo de la apertura y de la calidez del tumaqueño con todos los que llegamos al hermoso puerto.</p>
<p>El encuentro con los amigos de siempre es maravilloso, en la calle con un grito o con un apretón de manos me hacen saber que yo soy también de ese territorio, lugar donde generosamente la vida me pone una y otra vez, claro, quisiera emprender también viaje por todos los otros municipios, saludar a los amigos, brindar por la vida, cómo no, si el Pacífico es puro verdor, ahí la vida pulula y se explaya sin límites. Mi pana Manuel Mideros y su hermosa familia, su hija, su esposa, sus hermanas, sus cuñados, sus sobrinos, me recuerdan el porqué amo tanto ese territorio, ahí la generosidad es el común denominador, uno de ellos afirma antes de brindar un viche: “y pensar que antes no tomábamos charuco, hoy volvemos a lo nuestro”, ahí está Onésimo González presente en esa ancestralidad recogida y cuidadosamente transmitida a las nuevas generaciones.</p>
<p>Nada mejor que celebrar esta crónica #100 con amigos, libros y viche. ¡Que viva la vida!</p>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96337</guid>
        <pubDate>Fri, 15 Sep 2023 14:14:08 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Crónica 100, en la primera Fiesta del Libro y la Cultura de Tumaco -FILTU-.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¡Bienvenidas las ballenas al Pacifico Nariñense!</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/bienvenidas-las-ballenas-al-pacifico-narinense/</link>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-94998" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/LOGO-CLÚS-TUR-22-300x300.png" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/LOGO-CLÚS-TUR-22-300x300.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/LOGO-CLÚS-TUR-22-150x150.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/LOGO-CLÚS-TUR-22-768x768.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/LOGO-CLÚS-TUR-22-1024x1024.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/LOGO-CLÚS-TUR-22.png 1080w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>No hay espectáculo más hermoso que haya visto que las ballenas en el Pacífico nariñense, viajando de Tumaco a Candelilla La Mar -distante vereda límite con San Lorenzo en Ecuador-, durante el viaje vimos asomarse a las ballenas, sus lomos negros como el azabache asomaban por entre el oleaje, estaban recién paridas, por eso no daban esos saltos tan característicos, solo un ballenato tuvo la osadía, y como en aprendizaje intento saltar del agua, un evento que de verdad arrancó las sonrisas de los más serios y las lágrimas de los más valientes. Es que ante este espectáculo, el ser humano se siente minúsculo, son animales gigantes que van a parir en las costas del Pacífico nariñense, y al dotarlas de las cualidades humanas, podemos decir que son nobles, familiares, que cuidan de sus crías con el celo de las madres más tiernas y fieles. He aquí la invitación que les hacemos hoy.</p>
<p>A partir del mes de julio y hasta el mes de septiembre, el Distrito Especial, Industrial, Portuario, Ecoturístico y Biodiverso de Tumaco, se convierte en uno de los escenarios en la Costa Pacífica colombiana, para vivenciar el encuentro con las ballenas jorobadas o yubartas <em>(Megaptera Novaeangliae), </em>que llegan a estas aguas cálidas, luego de recorrer 8.500 kilómetros desde la Antártida y el sur de Chile para aparearse, dar a luz y criar a sus ballenatos.</p>
<p>Avistar de manera responsable a estos grandes mamíferos marinos es un compromiso de todos y todas, por ello, el territorio, se viene preparando para esta nueva temporada que se avecina, articulando acciones entre la Alcaldía, la Capitanía de Puerto de Tumaco – DIMAR, Parques Nacionales Naturales de Colombia y la Iniciativa Clúster de Turismo de Tumaco &#8211; ClúsTur.</p>
<figure id="attachment_94999" aria-describedby="caption-attachment-94999" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-94999" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/BALLENA-RADIO-NACIONAL-2-300x167.jpg" alt="Ballena en el Pacífico colombiano (Foto: Radio Nacional de Colombia)" width="300" height="167" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/BALLENA-RADIO-NACIONAL-2-300x167.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/BALLENA-RADIO-NACIONAL-2-150x83.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/BALLENA-RADIO-NACIONAL-2.jpg 601w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-94999" class="wp-caption-text">Ballena en el Pacífico colombiano (Foto: Radio Nacional de Colombia)</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Los tumaqueños y sus visitantes debemos ser protectores y guardianes de las ballenas, las reinas del Pacifico, por ello, les pedimos tener en cuenta las siguientes consideraciones para su avistamiento responsable:</em></strong></p>
<ol>
<li>Contratar operadores turísticos formalizados, quienes portaran en las embarcaciones un banderín de color azul con los distintivos de autorización de avistamiento.</li>
</ol>
<ol>
<li>Atender la charla de inducción sobre avistamiento responsable brindada por Parques Nacionales Naturales de Colombia.</li>
<li>Ir acompañado por un intérprete local.</li>
<li>En caso de encontrarse solo una embarcación en el área de avistamiento, se sugiere que no permanezca por un tiempo superior a 30 minutos.</li>
<li>De encontrarse más de una embarcación, el periodo de tiempo no debe exceder los 15 minutos. Se recomienda un número máximo de tres embarcaciones simultáneas en actividad de avistamiento a un mismo individuo o grupo.</li>
<li>El acercamiento debe realizarse lento, de forma paralela y siempre por detrás.</li>
<li>Indispensable mantener una distancia de 200 metros sobre los individuos.</li>
</ol>
<ol start="8">
<li>No se deben seguir a las hembras con sus ballenatos</li>
</ol>
<p><strong>Durante el avistamiento recuerde:</strong></p>
<ul>
<li>Usar chaleco salvavidas mientras permanezca en la embarcación.</li>
<li>No ingerir licor antes, durante o después del avistamiento.</li>
<li>Se debe mantener un tono de voz bajo, evitando generar ruidos fuertes.</li>
</ul>
<ul>
<li>No arrojar ningún elemento por fuera de la embarcación, ni dar golpes en ésta o la superficie del agua.</li>
<li>No se debe alimentar ni provocar deliberadamente el acercamiento de los animales usando atrayentes como comida.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>Recuerde que el avistamiento responsable de ballenas es un encuentro casual con la especie en su hábitat natural, que requiere del respeto de los viajeros y de los operadores.</p>
<p>Adicional al avistamiento responsable de ballenas, la Perla del Pacifico cuenta con una gran riqueza natural y cultural, siendo posible encontrar una oferta turística diversa, siendo una alternativa económica para las comunidades locales, así como en una valiosa apuesta en red para la construcción de una cultura de paz.</p>
<p>Les esperamos en el mar que canta, en el Pazcifico.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-95000" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/LOGO-CLÚS-TUR-21-300x300.png" alt="" width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/LOGO-CLÚS-TUR-21-300x300.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/LOGO-CLÚS-TUR-21-150x150.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/LOGO-CLÚS-TUR-21-768x768.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/LOGO-CLÚS-TUR-21-1024x1024.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/LOGO-CLÚS-TUR-21.png 1080w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>TUMACO DONDE NACEN LAS BALLENAS YUBARTAS.</p>
<p>La Iniciativa Clúster de Turismo de Tumaco – CLÚSTUR, es un conglomerado que nace en el mes de febrero de 2023, como respuesta a la articulación de agencias de turismo, hoteleros, operadores logísticos, viviendas turísticas, artesanos, restaurantes, entidades públicas, privadas y centros de experiencias culturales y turísticas; los cuales, permiten la creación, diseño e implementación de productos turísticos que destaquen desde los tipos de turismo de Sol y Playa, Naturaleza, Cultura y Tradiciones, Historia y Patrimonio, Religioso, Gastronomía, Aventura, Investigativo y Ocio, siendo llamativos para el turista nacional e internacional. Además, CLÚSTUR, busca fortalecer la promoción y comercialización de la ciudad/región, apalancándose en sus empresarios.</p>
<p>En ese orden, de acuerdo al Registro Nacional de Turismo se tiene la relación de hoteles, viviendas turísticas y agencias, las cuales se relacionan a continuación:</p>
<p>Hoteles: 145</p>
<p>Viviendas Turísticas: 20</p>
<p>Agencias de Turismo: 19</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=94997</guid>
        <pubDate>Sat, 10 Jun 2023 13:28:20 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¡Bienvenidas las ballenas al Pacifico Nariñense!]]></media:description>
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            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¡No bote su voto!</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/no-bote-voto/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; Nos han enseñado que la democracia es el sistema político más perfecto, ya que ahí es el pueblo el que ejerce la soberanía para elegir a sus gobernantes; así mismo se nos enseñó que ésta nació en Grecia, donde unos viejos barbudos vestidos con togas blancas, filosofaban alrededor de este sistema postulando, por los [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_94852" aria-describedby="caption-attachment-94852" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-94852" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/IMG-20180204-WA0052-300x169.jpg" alt="Foto: JMCHB. " width="300" height="169" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/IMG-20180204-WA0052-300x169.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/IMG-20180204-WA0052-150x84.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/IMG-20180204-WA0052-768x432.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/IMG-20180204-WA0052-1024x576.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/IMG-20180204-WA0052-1200x675.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/IMG-20180204-WA0052.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-94852" class="wp-caption-text">Tumaco (JMCHB)</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos han enseñado que la democracia es el sistema político más perfecto, ya que ahí es el pueblo el que ejerce la soberanía para elegir a sus gobernantes; así mismo se nos enseñó que ésta nació en Grecia, donde unos viejos barbudos vestidos con togas blancas, filosofaban alrededor de este sistema postulando, por los siglos de los siglos, que toda sociedad para ser justa debía alcanzar esa forma de gobierno. Lo que no nos dijeron, es que la mayoría de esos barbudos ancianos eran misóginos y esclavistas, y que la dichosa democracia griega era válida únicamente para hombres mayores y ricos, quienes ocupaban los principales cargos de gobierno, relegando a las mujeres al hogar -inclusive el teatro estuvo prohibido para ellas durante algunos periodos-, donde los niños no valían nada y los esclavos realizaban todas las actividades productivas, mientras estos supuestamente pensaban.</p>
<p>La democracia como la conocemos actualmente es relativamente nueva. Antes de la llegada de los europeos a América, el continente era un verdadero reguero de imperios y reinados donde unos pocos mandaban, caciques llamaron a los jefes de los pueblos de indios, palabra arhuaca que extendieron los españoles por todos sus dominios, para entender, hoy día, que cacique es un jefe político electoral en cualquier punto de la geografía colombiana, sea del partido que sea. Así mismo en los peores siglos del esclavismo, el continente Africano estaba dominado por una singularidad de reinados y de imperios, donde la autoridad estaba también en manos de unos pocos. Y ni qué decir de Europa, donde reyes y reyezuelos se debatían fronteras e iniciaban guerras amparados por Papas y Antipapas para asegurar su poder.</p>
<p>Después de la Independencia, Colombia se debatía en darse una forma de gobierno, pero los intereses no estaban concentrados en los derechos de los habitantes del territorio, no digo ciudadanos ya que estos eran unos cuantos, al mejor estilo griego, debían ser hombres y propietarios de tierras y entre ellos escogían a los gobernantes de todos. Centralistas y federalistas se debatían la mejor forma de repartir la nueva nación llamada Colombia, los hacendados buscaban concentrar sus riquezas y los comerciantes reducir aranceles e impuestos para tener más ganancias. Los esclavos, heredados desde la Colonia y vendidos e intercambiados durante buena parte de la República, eran considerados propiedades, de tal manera que no ejercían ningún poder decisorio en la administración del Estado, a no ser los famosos libertos que iniciaron guerras y protestas que condujeron finalmente a la abolición de la esclavitud, no sin antes los grandes hacendados del Cauca incendiar el país para que se les pagara por lo que ellos consideraban eran su propiedad, inclusive hoy en día una Universidad lleva el nombre de unos de esos esclavistas: Sergio Arboleda, perteneciente a la crema y nata caucana, y cuyo hermano ,Julio Arboleda, cayó asesinado en las montañas de Berruecos.</p>
<p>Las revueltas de los artesanos en diferentes puntos del país, el reclamo justo de los indígenas para que les devolvieran sus tierras, la protesta constante de afrocolombianos para que la libertad fuese una realidad, la lucha firme de las mujeres para que se les reconocieran los derechos en igualdad de condiciones a los hombres, las marchas de los excluidos para hacer notar al país que este no era un reinado y que la “democracia” debía asentarse, eso y mucho, pero mucho más, fue forjando poco a poco un sentido de la democracia donde la soberanía popular fuese depositada en aquellos que consideraban eran sus representantes.</p>
<figure id="attachment_94853" aria-describedby="caption-attachment-94853" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-94853" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/DSC_0147-300x169.jpg" alt="Roberto Payán (JMCHB). " width="300" height="169" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/DSC_0147-300x169.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/DSC_0147-150x85.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/DSC_0147-768x433.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/DSC_0147-1024x578.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/DSC_0147-1200x677.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-94853" class="wp-caption-text">Roberto Payán (JMCHB).</figcaption></figure>
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<p>Aparte de la causa de la Independencia, nos han dicho que en Colombia no han existido grandes revoluciones. Las de los Comuneros donde sus principales lideres fueron traicionados y asesinados cruelmente. La de los libertos que fueron terriblemente reprimidas y sus líderes asesinados o deportados. Las de los obreros que fueron despedidos y enjuiciados. Las de los jóvenes que fueron condenados y a quienes les sacaron los ojos. Las de las mujeres que fueron violadas y culpadas. Son esas y otras revoluciones las que han permitido que los colombianos podamos ir despertando de un letargo al que nos acostumbró una educación oficialista mediocre, donde pensar siempre fue un delito, donde poco a poco se ha sembrado la conciencia de que este país es mucho más que un fundo de oscuros caciques que se creían reyezuelos. Subsisten, desde luego, esos anómalos personajes que se creen el privilegio de sangre y de herencias, aquellos que sin ambages van dando coscorrones a sus empleados, aquellas que creen que es necesario prohibir el ingreso a las ciudades blancas de aquellos que no ostentan ni su color ni sus costumbres tildadas como de bien. Existen aún los terrenos ubérrimos de terratenientes que se creen capataces y viven dando una perpetua sarta de órdenes.</p>
<p>No creo que sea necesario rememorar en esta nota las “casas reinantes” de la política criolla, donde en un nepotismo extremo una familia decidió durante años el destino del Pacífico nariñense, donde hasta los desastres naturales eran aprovechados para aumentar sus fundos. Época de bárbaras naciones, dirían los viejos. Sin embargo, los tentáculos de esa vieja política tradicional, asentada en la herencia criolla del “se obedece, pero no se cumple”, sigue aún imperante, de ahí la vigente corrupción, en donde la política y las mafias se alían en un contubernio que busca controlar el poder para generar toda clase de impunidades, la odiosa y repudiada corrupción que salpica a toda la sociedad, ahí no se salvan ni militares y policías, ni pastores y curas, ni ignorantes y doctos, esos tentáculos llegan hasta lo más profundo de ese litoral recóndito.</p>
<p>Recuerdo un viejo eslogan que aparecía en época electorera: “no bote su voto”, vuelta cliché, se volvió parte del folclor nacional para entender que el voto tiene su precio: de 50 mil pesos en adelante está bien, dicen algunos; los ladrillos y las tejas están mejor, dicen otros; el mercadito vale la pena, aclaran aquellos; con el tamal me contento, afirman los más incautos. Y así, en cada nueva elección que hay en el país, aparecen las denuncias que demuestran que esa costumbre nacional sigue vigente. Aún ronda en mi cabeza la imagen de un heredero de esa casa tradicional tumaqueña ofreciendo dinero en la Costa Pacífica y en Bogotá, para salir elegido. Es una costumbre heredada, “folclor” para algunos, vuelvo e insisto.</p>
<p>Votar bien, fue la invitación que me hizo una talentosa joven tumaqueña para escribir esta columna; quizá hay ahí una esperanza para comprender que no todos tragan entero en elecciones y que no todos venden su voto. Escritora y lideresa social, su invitación es un llamado a la reflexión para seguir creyendo que esas viejas costumbres, que esa perversa tradición, que esa herencia maldita, puede y debe romperse. Creo firmemente que estamos viviendo una época histórica, de cambios trascendentales, que pese a que la prensa tradicional bombardee diariamente con noticias que generan pánico frente a las reformas que se impulsan y que necesita este país, que pese a que los principales órganos como la Fiscalía, donde se impuso un reyezuelo con ínfulas de sabio y que no ha hecho más que ahondar desde la corrupción la defensa de los cacos que lo impusieron, o la Contraloría que fomenta la impunidad en favor de una vieja casta que ve que el poder se les va de las manos, que pese a que esos “reyezuelos” buscan su acomodo en épocas de cambios, creo que hay de parte de una gran parte de la población colombiana la creencia firme de que esos cambios son sumamente importantes para lograr una sociedad más equitativa, más justa y más libre.</p>
<figure id="attachment_94854" aria-describedby="caption-attachment-94854" style="width: 169px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-94854" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/DSC_0269-169x300.jpg" alt="Rio Tapaje (JMCHB)" width="169" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/DSC_0269-169x300.jpg 169w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/DSC_0269-85x150.jpg 85w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/DSC_0269-768x1361.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/DSC_0269-578x1024.jpg 578w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/DSC_0269-1200x2127.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 169px) 100vw, 169px" /><figcaption id="caption-attachment-94854" class="wp-caption-text">Rio Tapaje (JMCHB)</figcaption></figure>
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<p>El 23 de octubre nuevamente los colombianos elegiremos gobernadores, diputados, alcaldes, concejales y ediles. En las periferias de Nariño, sabemos que muchos de esos candidatos solo empiezan a aparecer en estas fechas, a tomarse las fotos con “negros e indios”, con “viejos y niños”, a recibir los agasajos de los viejos rezagados que aún creen en que una comida y una borrachera les garantizará el puesto para los suyos; muchos de esos candidatos a la gobernación, todos serranos, aparecerán nuevamente con las promesas a flor de labios; los candidatos a diputados, desconozco si hay propuestas del territorio, amarrarán a sus “caciques”, algunos para perpetuarse en el poder y otros para buscar llegar ahí para favorecer aunque sea con un contratito a los suyos; los candidatos a Alcaldías se camuflarán para demostrar su independencia, aunque tras bambalinas brindan en las mismas copas con amigos y supuestos rivales; los candidatos a concejales y ediles aparecerán como mansos corderos reafirmando la barriada y recordando el disimulado compromiso nunca cumplido para pavimentar calles y hacer muelles.</p>
<p>No vote su boto. Desde luego que no todos son malos, quizá la desesperanza anidada en el repaso de la historia nacional y local -centralista a todas luces- hace que aflore nuestro pesimismo, “olivos y aceitunos, todos son unos”, es la frase que aparece recurrentemente en estos procesos electoreros. Lo que se hace necesario, ya que los partidos enfrentan graves crisis asentadas en la endogamia de su corruptela, es analizar detenidamente las propuestas de cada uno de los candidatos. El fragor del color político hace tiempo que dejó de ondear. Por ello es tan necesaria la educación electoral en los hogares y en los colegios, ese pensamiento crítico es el que debe imponerse al momento de pensar en la política criolla, más allá del “puestico” que es posible conseguir, debe animarnos a votar bien el sentido social de lo que queremos para nuestro departamento, nuestras ciudades y nuestros territorios. Los cuatro años pasan rápido, pero los males se perpetúan por décadas, baste ver el estado real de los pueblos de la costa nariñense para entender lo que aquí se postula.</p>
<p>No bote su voto. Interesante que los gestores culturales, los lideres y lideresas sociales, quienes por cualquier circunstancia tienen ganada la confianza de sus círculos cercanos, puedan hacer jornadas pedagógicas sobre la necesidad de elegir bien a nuestros gobernantes; que la calle, la cancha y hasta la tienda de barrio se conviertan en escenario de sana discusión frente a un tema que a todos nos compete. Ya los viejos griegos de privilegios no son los únicos que pueden pensar sobre la democracia, el momento es de todos y nuestra obligación es hacer que eso que es imperfecto se dirija hacia un grado menos imperfecto que todos queremos: justicia, equidad, paz y libertad. No bote su voto.</p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
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        <pubDate>Thu, 01 Jun 2023 14:06:45 +0000</pubDate>
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