<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/tag/afropacifico/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sun, 12 Apr 2026 13:01:22 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Blogs de Afropacífico | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>Construcción de ciudadanía en el Pacifico nariñense I</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/construccion-ciudadania-pacifico-narinense-i/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; La ciudadanía implica la garantía de la vivencia plena de los derechos humanos, mientras no exista esa garantía, no es posible pedir a los ciudadanos comportamientos que muestren el relacionamiento que debe existir entre derechos y deberes. En el Pacífico lo que existe es un Estado fallido que históricamente ha excluido a este territorio [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_92719" aria-describedby="caption-attachment-92719" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-92719" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/11/MORRO-3-300x230.jpg" alt="Puerta del Morro (Foto Internet ACOP FB)." width="300" height="230" /><figcaption id="caption-attachment-92719" class="wp-caption-text">Puerta del Morro (Foto Internet ACOP FB).</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>La ciudadanía implica la garantía de la vivencia plena de los derechos humanos, mientras no exista esa garantía, no es posible pedir a los ciudadanos comportamientos que muestren el relacionamiento que debe existir entre derechos y deberes. En el Pacífico lo que existe es un Estado fallido que históricamente ha excluido a este territorio en la toma de decisiones que implican a todos sus habitantes. Iniciamos la primera de tres entregas con este tema.</p>
<p>Desde donde vivía en Tumaco se divisa El Bajito, una de las playas más populares de la ciudad, que es Distrito Portuario y Marítimo, además, uno de los lugares estigmatizados por la violencia; al frente, está el barrio Miramar, donde están las casas más ostentosas de la ciudad y donde se encuentran, en una sola manzana, casi todos los cooperantes internacionales, ONGs y algunas entidades del Estado.</p>
<p>Tumaco es uno de los municipios más grandes de Colombia, es la segunda ciudad más poblada del departamento, después de Pasto, y es uno de los puertos más importantes sobre el Pacífico colombiano. Pese a ello, se vive un ambiente rural, en donde la mayoría de las personas se dedican a la pesca, al cultivo de coco, palma de aceite, artículos de pan coger, como el plátano y frutas como el naidi, el ciruelo, la naranja, el chontaduro, entre otros.</p>
<p>Pese a no ser una ciudad estratificada, hay sectores donde se concentra el comercio, como es el centro de la ciudad; el sector hotelero, en El Morro; y muchas partes de la ciudad donde se advierte no se puede ingresar solo, como son Panamá, Nuevo Milenio, Viento Libre, Ciudad 2000. Ahí la pobreza y el abandono estatal han generado círculos de miseria, un verdadero caldo de cultivo donde el narcotráfico atrapa fácilmente los sueños de muchos jóvenes que no tienen más alternativa que ingresar a este horroroso negocio para poder obtener recursos.</p>
<figure id="attachment_98606" aria-describedby="caption-attachment-98606" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-98606" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-2-UNIVERSIDAD-DEL-PACIFICO-300x168.jpg" alt="Universidad abandonada (Foto: Jairo García). " width="300" height="168" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-2-UNIVERSIDAD-DEL-PACIFICO-300x168.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-2-UNIVERSIDAD-DEL-PACIFICO-150x84.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-2-UNIVERSIDAD-DEL-PACIFICO-768x431.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-2-UNIVERSIDAD-DEL-PACIFICO.jpg 960w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-98606" class="wp-caption-text">Universidad abandonada (Foto: Jairo García).</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cruzando la Bahía de Tumaco, a 45 minutos en lancha, está Francisco Pizarro – Salahonda, una de las primeras poblaciones fundada por los españoles en nuestro territorio, el cual no pasa de 20 mil habitantes, sus calles en su mayoría son destapadas, no hay acueducto y alcantarillado y en donde la única muestra de institucionalidad es el edificio de la Alcaldía. Esto resume en parte también la situación en que se encuentran los municipios de la costa nariñense, formada por las subregiones Telembí, Sanquianga y Pacífico Sur.</p>
<p>La informalidad con que se vive es fruto de la desidia estatal, nacional y departamental, así como el fruto de una historia de economías extractivistas que han generado más daño que bien, sobre todo porque los pobladores nativos, en su mayoría afrodescendientes, seguidos de mestizos e indígenas Awá y Eperaras Siapidaras, han visto como esa economía ha generado riqueza para unos cuantos pocos, la misma que es llevada fuera del territorio, dejando a éste sumido en la pobreza, el abandono y un inmenso daño ambiental difícil de recuperar.</p>
<p>El concepto de ciudadanía tiene dos correlaciones muy claras, uno en referencia al ordenamiento jurídico-político, de tal manera que es ciudadano quien ha nacido en un determinado lugar; y otra con una acepción quizá más amplia, y hace referencia a lo ético-político, donde se hace referencia a los derechos y a los deberes que nacen de esa conexidad.</p>
<p>En estados donde se garantiza la democracia, es decir que hay no solamente una representatividad, sino también la garantía de la participación en las decisiones que competen a todos los ciudadanos, las dos acepciones anotadas conviven en completa armonía, ya que hay un Estado que garantiza la vivencia fáctica de los derechos que nacen de esa ciudadanía y, por otra parte, la asunción de los deberes que de ella surgen, como es el respeto a la diferencia, el cuidado de los bienes públicos, el apego a las tradiciones y a las singularidades que los forman como pueblos, por mencionar solamente algunas.</p>
<p>Desde luego, lo anterior no sucede en nuestro territorio. En Colombia la ciudadanía deviene de condiciones de clase y de estatus, una herencia hispánica cuya característica fue la exclusión, mediante el desconocimiento de las alteridades, del negro y del indio principalmente, la conversión a la fuerza de ideales éticos, confundidos bajo los preceptos de un catecismo religioso impuesto, así como de acceso a la riqueza, cuyas fuentes de producción estaban, y siguen estando, en unos pocos.</p>
<figure id="attachment_98608" aria-describedby="caption-attachment-98608" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-98608" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-2-PARQUE-LA-TOLITA-1-300x135.jpg" alt="Daño a monumento parque La Tolita, Tumaco (Foto: Jairo García). " width="300" height="135" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-2-PARQUE-LA-TOLITA-1-300x135.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-2-PARQUE-LA-TOLITA-1-150x68.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-2-PARQUE-LA-TOLITA-1-768x346.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-2-PARQUE-LA-TOLITA-1-1024x461.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-2-PARQUE-LA-TOLITA-1-1200x540.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-2-PARQUE-LA-TOLITA-1.jpg 2048w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-98608" class="wp-caption-text">Daño a monumento parque La Tolita, Tumaco (Foto: Jairo García).</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>En el Pacífico colombiano, impera la informalidad, porque lo formal no ha existido, o cuando ha existido ha devenido en corrupción, porque la politiquería ha infiltrado todos los sustratos sociales, inclusive los culturales, hasta el punto de que lo que reina es una desconfianza de todo lo que tenga que ver con el Estado, principalmente, una desconfianza fundada en razones de peso que nunca acabaríamos por describir.</p>
<p>¿Cómo pedirles a los habitantes del territorio del Pacífico que sean buenos ciudadanos, si el Estado ha sido un mal estado para ellos? ¿Cómo exigirles que guarden normas que les son ajenas, leyes que los desconocen o parámetros que les llegan de afuera? ¿Cómo repensar el concepto de ciudadanía para fortalecer el nexo necesario entre el Estado y los particulares? Son preguntas que nos hacemos cuando meditamos acerca de los llamados constantes que se hacen, desde los medios masivos de comunicación, así como desde las plataformas estatales, cuando las supuestas conductas de los habitantes de estos territorios no encajan en las generalidades de un Estado que llama la atención, pero que no cumple.</p>
<p>No, la culpa no es de los pobladores cuando deben salir a buscar el sustento diario; cuando deben buscar agua potable o el alimento, ya que nadie se los va a dejar en las puertas de sus casas; cuando no hay las más mínimas condiciones para que miles de niños y jóvenes accedan a plataformas para su educación virtual, ya que muchos municipios no están interconectados, cuando las familias no tienen computadores, cuando las clases se toman desde un celular y cuando el estómago reclama el alimento.</p>
<p>Ser ciudadano, no es ser el “caballero” bonachón que usa bastón y corbata o la “dama” que saluda al entrar y al salir, que bota su colilla en la basura y vota cuando hay comicios; esas son manifestaciones, modos de civilidad si se quiere, pero la ciudadanía se ejerce cuando hay garantías de los derechos, solamente así es posible pedirles a los ciudadanos que aporten con su parte, por lo pronto, ese deber ser está y seguirá estando en entredicho.</p>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=98604</guid>
        <pubDate>Thu, 14 Mar 2024 12:56:56 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/CIVILIDAD-2-PARQUE-LA-TOLITA-1-1200x540.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Construcción de ciudadanía en el Pacifico nariñense I]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La décima de regreso a España. Crónica de viaje 2.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/la-decima-regreso-espana-cronica-viaje-2/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; Atendiendo la invitación de la Fundación Carlos Casares de Galicia para hablar sobre la Décima Cimarrona, viajamos a España el decimero Kongo Kimbiza -El Diablo- y yo, para presentarnos en el evento denominado Coordenadas 2023 en el marco de la Feria del Libro de Santiago de Compostela, evento llevado a cabo el 12 de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_95669" aria-describedby="caption-attachment-95669" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95669" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMA-OURENSE-300x182.jpg" alt="Presentación en el Liceo de Ourense. " width="300" height="182" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMA-OURENSE-300x182.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMA-OURENSE-150x91.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMA-OURENSE-768x466.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMA-OURENSE-1024x622.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMA-OURENSE.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-95669" class="wp-caption-text">Presentación en el Liceo de Ourense.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>Atendiendo la invitación de la Fundación Carlos Casares de Galicia para hablar sobre la Décima Cimarrona, viajamos a España el decimero Kongo Kimbiza -El Diablo- y yo, para presentarnos en el evento denominado <em>Coordenadas 2023</em> en el marco de la Feria del Libro de Santiago de Compostela, evento llevado a cabo el 12 de junio en la Praza Da Quintana, próxima a la célebre e histórica iglesia donde reposan, según la leyenda, los restos del apóstol Santiago. Así mismo las puertas del histórico Liceo de Ourense se abrieron para exponer las “Palabrerías de la marea”, y finalmente en la localidad gallega de Vilar de Santos en el “Arca da Noe”, pudimos compartir con nuestros amigos gallegos este importante tema que de una u otra manera nos hermana aún más.</p>
<p>La justificación es simple pero profunda, el Pacífico colombiano recoge la herencia oral de tres continentes: América, África y Europa; ahí se conjuga el modelo lingüístico heredado de la décima espinela, el asombro introspectivo del nativo latinoamericano y la festividad elocuente del africano. Las palabrerías de la marea recogen esa maravillosa herencia para compartirla y volver a una de sus fuentes, España.</p>
<p>El sacerdote Vicente Gómez Martínez Espinel (Ronda, 1550 &#8211; Madrid, 1624), músico y escritor del Siglo de Oro español, hizo importantes innovaciones a estas artes, como la de agregar la quinta cuerda a la guitarra -tema en discusión-, y la de perfeccionar la décima con las combinaciones <em>abbaaccddc</em>, popularizándose de tal manera que en su nombre se le denominó Décima Espinela o simplemente Espinela. “La espinela consta de dos redondillas de rima abrazada, en las que se introducen dos versos de enlace, también octosílabos, que repiten las rimas última y primera de cada estrofa y ligan la tesis y conclusión del pensamiento expresado.” Cervantes, Góngora, Quevedo, Lope de Vega, entre otros, emplearon este sistema, la célebre “La vida es sueño” de Calderón de la Barca emplea esta estructura. Leamos una décima de Espinela:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><em>No hay bien que del mal me guarde,</em></p>
<p style="text-align: center"><em>temeroso y encogido,</em></p>
<p style="text-align: center"><em>de sinrazón ofendido</em></p>
<p style="text-align: center"><em>y de ofendido cobarde.</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Y aunque mi queja, ya es tarde,</em></p>
<p style="text-align: center"><em>y razón me la defiende,</em></p>
<p style="text-align: center"><em>más en mi daño se enciende,</em></p>
<p style="text-align: center"><em>que voy contra quien me agravia,</em></p>
<p style="text-align: center"><em>como el perro que con rabia</em></p>
<p style="text-align: center"><em>a su mismo dueño ofende.</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Ya esta suerte, que empeora,</em></p>
<p style="text-align: center"><em>se vio tan en las estrellas,</em></p>
<p style="text-align: center"><em>que formó de mí querellas</em></p>
<p style="text-align: center"><em>de quien yo las formo ahora.</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Y es tal la falta, señora,</em></p>
<p style="text-align: center"><em>de este bien, que de pensallo,</em></p>
<p style="text-align: center"><em>confuso y triste me hallo,</em></p>
<p style="text-align: center"><em>que si por vos me preguntan</em></p>
<p style="text-align: center"><em>los que mi daño barruntan,</em></p>
<p style="text-align: center"><em>de pura vergüenza callo.</em></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-95664" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMA-VICENTE-ESPINEL-210x300.jpg" alt="" width="210" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMA-VICENTE-ESPINEL-210x300.jpg 210w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMA-VICENTE-ESPINEL-105x150.jpg 105w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMA-VICENTE-ESPINEL-768x1096.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMA-VICENTE-ESPINEL-717x1024.jpg 717w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMA-VICENTE-ESPINEL.jpg 901w" sizes="auto, (max-width: 210px) 100vw, 210px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No se sabe a ciencia cierta cuándo llegó a América, los registros hablan de que bajo esa estructura se trató de evangelizar a los indígenas, calando mucho más en el alma popular bajo la forma de poesía tradicional, como poesía repentista, alimentó la lírica y la épica latinoamericanas e inclusive permite aún narrar la historia de estos pueblos. Lo cierto es que encontró terreno fértil en los pueblos originarios, ya que la tradición oral fue uno de los principales métodos de mantener sus tradiciones, sin desconocer que muchos de ellos tenían complejos sistemas de escritura incomprendidos por los europeos; así mismo a la llegada de los africanos, a quienes se les prohibió expresarse en sus propias lenguas y mucho menos mediante la escritura, encontraron en ella la forma para mantener contacto con sus dioses y con los suyos a través de cantos y versos recitados mientras ejercían las duras faenas a las que fueron sometidos.</p>
<p>Una de las formas más tradicionales es la de enfrentamiento entre dos o más, espacio para demostrar la fluidez verbal y la capacidad mental para responder al contrincante. En algunos lugares se acompaña con música de guitarras, cuatros y arpas, en otros lugares con tambores y marimbas, en el caso del Pacífico nariñense se hace sin ningún tipo de instrumentos, ahí el decimero es voz y tono de lo que se quiere expresar. En Galicia y Portugal la regueifa recuerda a la décima espinela, aunque este es un canto que enfrenta a dos o más personas que siguen un mismo cantar, fue así como la presentación en Santiago de Compostela llamó la atención de Séchu Sende, uno de los organizadores de la Regueifesta, “El principal objetivo de este proyecto es que el público entre en contacto con la improvisación oral en verso a través de la experiencia del regueifar, concretamente en el ámbito escolar”, un punto de encuentro más con la propuesta que ahí presentamos.</p>
<p>Cabe mencionar que también las jotas de picadillo de Aragón, así como la payada de Argentina y Uruguay, la paya de Chile, el socavón de Perú; y en Colombia la trova antioqueña, la copla llanera, en donde se enfrentan unos con otros, recogen esas tradiciones que mezclan las composiciones literarias, casi siempre repentistas, con música de la región. Muchas de estas expresiones están presentes en el Caribe colombiano, en Montes de María se narra su historia y su resiliencia de esta manera, y los juglares vallenatos sin tanto ornato siguen relatando sus fantasías hechas realidad.</p>
<figure id="attachment_95665" aria-describedby="caption-attachment-95665" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95665" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMAS-BENILDO-CASTILLO-300x200.jpg" alt="Benildo Castillo, célebre decimero. " width="300" height="200" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMAS-BENILDO-CASTILLO-300x200.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMAS-BENILDO-CASTILLO-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMAS-BENILDO-CASTILLO.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-95665" class="wp-caption-text">Benildo Castillo, célebre decimero.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>Se reconoce a nivel general que la décima tiene un carácter colectivo, se hace para comunicar al pueblo una historia, para mantener la tradición, por ello tiene también una función social que cumplir, entretiene desde luego, pero en el trasfondo hay un mensaje político, una crítica a la sociedad o a sus integrantes, por eso fácilmente el decimero puede pasar del amor a la crítica, de lo personal a lo comunitario, ahí afianza su razón de ser. Se mantiene en el sentir popular de su expresión, quizá por ello desapareció de España y se mantuvo en América y en Las Canarias, como una posibilidad de narrar el mestizaje mismo al que fuimos sometidos y en el cual hoy nos identificamos. Hay que entender que el mestizaje va mucho más allá del mero cruce de etnias, de colores de piel, es una posibilidad que se da en el mundo desde que el ser humano migra y se relaciona con los otros, no sin razón las culturas, por más puristas que aparezcan, tienen en su entramado profundo la síntesis de varios pueblos.</p>
<p>Los viajeros nacionales y extranjeros que recorrieron el Pacífico colombiano a finales del siglo XIX recogen las impresiones que tuvieron al escuchar a hombres y a mujeres que amenizaban las reuniones con las décimas, así lo expresa Córdovez Moure y más detenidamente Rufino Gutiérrez en el libro “Por el sur de Colombia”, escrito en 1893, quien acopia de memoria algunas de las décimas que escuchó en Barbacoas, tanto a lo divino como a lo humano:</p>
<p style="text-align: center"><em>Tengo vijta una paloma</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Y la rama en que e ajienta.</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Cuidá con e libro e cuenta</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Dejste mes para delante.</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Voy á juntá uno rialito</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Pa comprá mi cuchillito</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Y mi caja e julm inante.</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Pólvora también bajtante,</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Para andá de loma en loma</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Con mi ponchito re lona.</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Pocque aquí en ejte paí</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Tengo vijta una paloma</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Y la rama en que je ajienta,</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Cuidá con e libro e cuenta,</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Le dé un palo y me la coma.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Quizá la impronta de la obra de Candelario Obeso, “Cantos populares de mi tierra”, publicado en 1877, hacen que Gutiérrez escriba las palabras como las escucha, un aporte muy significativo para quienes abordamos el estudio de la décima cimarrona. Además, recoge las voces de mujeres decimeras, las cuales desaparecieron durante un buen tiempo de los escenarios locales, por lo menos en el Pacífico nariñense, reapareciendo con voces importantes y singulares como la de Katerine Maribel Quiñones, conocida como “La Tunda del Telembí”, es decir que hay una ancestralidad también femenina que es importante visibilizar.</p>
<figure id="attachment_95666" aria-describedby="caption-attachment-95666" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95666" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMA-TUNDA-DEL-TELEMBÍ-300x300.jpg" alt="&quot;La Tunda del Telembí&quot;. " width="300" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMA-TUNDA-DEL-TELEMBÍ-300x300.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMA-TUNDA-DEL-TELEMBÍ-150x150.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMA-TUNDA-DEL-TELEMBÍ.jpg 400w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-95666" class="wp-caption-text">&#8220;La Tunda del Telembí&#8221;.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>En todos los escenarios visitados, la metodología fue muy sencilla y efectiva: mi papel fue el de contextualizar un poco lo que aquí he descrito e inmediatamente Kongo Kimbiza “El Diablo” nos sorprendía a todos con una décima improvisada, teniendo en cuenta tanto la conversación como el público que estaba presente, de tal manera que ese diálogo permitió al final interactuar con quienes nos acompañaban, generando así un mutuo aprendizaje sobre una herencia que nos es común. Carlos Rodríguez “El Diablo”, tiene décima para todo, para lo divino y para lo humano, aquí una muestra recogida de su blog “El Decimarrón”:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><em>Como un capricho bendito</em></p>
<p style="text-align: center"><em>que me corre por la venas</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Tumaco tú me has marcado</em></p>
<p style="text-align: center"><em>para morir en tu arena</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Cuando mi Dios te creo</em></p>
<p style="text-align: center"><em>se inspiró en el paraíso</em></p>
<p style="text-align: center"><em>así con nobleza y gracia</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Tumaco te dio bautizo</em></p>
<p style="text-align: center"><em>te llenó con el hechizo</em></p>
<p style="text-align: center"><em>de leyendas y de mitos</em></p>
<p style="text-align: center"><em>un testimonio infinito</em></p>
<p style="text-align: center"><em>en la gente reflejada</em></p>
<p style="text-align: center"><em>y lo esparce la ensenada</em></p>
<p style="text-align: center"><em>como un capricho bendito.</em></p>
<p style="text-align: center"><em>La tierra de caballito</em></p>
<p style="text-align: center"><em>de Benildo y de Faustino</em></p>
<p style="text-align: center"><em>juglares que te ensalzaron</em></p>
<p style="text-align: center"><em>con galas y pergaminos</em></p>
<p style="text-align: center"><em>dándole toques muy finos</em></p>
<p style="text-align: center"><em>en una delicia plena</em></p>
<p style="text-align: center"><em>por mi sentidos resuena</em></p>
<p style="text-align: center"><em>un caliente currulao</em></p>
<p style="text-align: center"><em>y el sabor de un pusandao</em></p>
<p style="text-align: center"><em>que me corre por las venas.</em></p>
<p style="text-align: center"><em>El Morro es fiel muestra</em></p>
<p style="text-align: center"><em>de belleza y señorío</em></p>
<p style="text-align: center"><em>como insignia de un pueblo</em></p>
<p style="text-align: center"><em>tesonero y muy bravío</em></p>
<p style="text-align: center"><em>tu ficus es desafío</em></p>
<p style="text-align: center"><em>del sueño más encantado</em></p>
<p style="text-align: center"><em>un milagro reflejado</em></p>
<p style="text-align: center"><em>como señal de grandeza</em></p>
<p style="text-align: center"><em>por tu paz y tu pureza</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Tumaco tú me has marcado</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Por siempre te han llamado</em></p>
<p style="text-align: center"><em>hermosa perla del mar</em></p>
<p style="text-align: center"><em>por tus bordes y ribetes</em></p>
<p style="text-align: center"><em>de mariscos y manglar</em></p>
<p style="text-align: center"><em>bajo tu sol quiero estar</em></p>
<p style="text-align: center"><em>quemando mi piel morena</em></p>
<p style="text-align: center"><em>todo lo tuyo me llena</em></p>
<p style="text-align: center"><em>que tienes tierra no sé</em></p>
<p style="text-align: center"><em>he de volver de donde esté</em></p>
<p style="text-align: center"><em>para morir en tu arena</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De tal manera que la Décima Cimarrona regresó a España, allá se dejó sembrada una semilla que esperamos siga floreciendo, para así seguir compartiendo nuestras tradiciones bajo la egida de la Fundación Carlos Casares y el Liceo de Ourense, a quienes damos las infinitas gracias por la acogida que tuvimos, así como a la importante gestión de la escritora tumaqueña radicada en España Stella Estrada Mosquera, nuestro grato abrazo siempre.</p>
<figure id="attachment_95667" aria-describedby="caption-attachment-95667" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95667" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMAS-OURENSE-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMAS-OURENSE-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMAS-OURENSE-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMAS-OURENSE-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMAS-OURENSE-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/DECIMAS-OURENSE-1200x900.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-95667" class="wp-caption-text">Kongo Kimbiza, &#8220;El Diablo&#8221;, en Ourense.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95660</guid>
        <pubDate>Thu, 27 Jul 2023 14:47:27 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La décima de regreso a España. Crónica de viaje 2.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Con “El Diablo” en Europa. -Crónica de viaje 2023 #1-</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/diablo-europa-cronica-viaje-2023-1/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; Solemos confundir al Diablo con el Demonio. El Diablo es un ser travieso, en el cristianismo está unido a la tentación, más no a la maldad en sí mismo, es por ello por lo que a una persona que se sale de lo común se le llama “Diablo”, especialmente a aquellos que muestran ser [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_95459" aria-describedby="caption-attachment-95459" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95459" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-1-300x139.jpg" alt="Feria del Libro de Santiago de Compostela. " width="300" height="139" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-1-300x139.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-1-150x69.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-1-768x356.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-1-1024x474.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-1-1200x556.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-95459" class="wp-caption-text">Feria del Libro de Santiago de Compostela.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>Solemos confundir al Diablo con el Demonio. El Diablo es un ser travieso, en el cristianismo está unido a la tentación, más no a la maldad en sí mismo, es por ello por lo que a una persona que se sale de lo común se le llama “Diablo”, especialmente a aquellos que muestran ser inquietos o traviesos, entonces “Un Diablo” encarna cierta inteligencia particular, posee dones que le permiten distinguirse de los demás. Carlos Rodríguez Castillo se conoce en el mundo de los mortales, así lo bautizaron sus padres en algún templo parroquial de Tumaco. Desde pequeño, como él mismo anota, fue rebautizado como “El Diablo”, dado su carácter inquieto y la facilidad que tuvo desde niño para hablar, no sin razón con dicho apelativo es reconocido en el mundo cultural del Pacífico colombiano. Sin embargo, por azares de la vida, dio con fuerzas que lo llevarían al espíritu de sus ancestros africanos, tomando ahí el nombre de Kongo Kimbiza. Tres nombres distintos y una sola persona verdadera. Así sea.</p>
<p>Hecha esta necesaria introducción, empiezo la crónica de nuestro viaje a España, particularmente a Galicia, con mi buen amigo “El Diablo”, invitados por la Fundación Carlos Casares, nada más ni nada menos que para llevar la décima cimarrona a diferentes espacios culturales, entre otros a la Feria del Libro de Santiago de Compostela, en el marco del evento “Coordenadas 2023”, realizado el 13 de junio en la Plaza de Quintana -también conocida de Los Literarios, en recuerdo de los estudiantes que conformaron un batallón para luchar contra Napoleón-, ahí fuimos recibidos y agasajados por el director de la Fundación, Gustavo Adolfo Garrido, gestor y promotor del proyecto “Finisterre”, que busca un acercamiento cultural entre el Pacífico nariñense y Galicia, a quien hacemos público reconocimiento por el amor que demuestra constantemente por este girón de la patria, tan olvidada muchas veces hasta por los propios colombianos. Ahí compartimos con los miembros de la Fundación y con María Xosé Porteiro, escritora y periodista española, quien vivió la niñez en Cuba, autora de obras en gallego y en español, con la creadora audiovisual y de contenidos digitales Laura Guizán y con el periodista Ricardo Araújo, en un opíparo almuerzo al mejor estilo español.</p>
<figure id="attachment_95460" aria-describedby="caption-attachment-95460" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95460" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-4-300x225.jpg" alt="Liceo de Ourense. " width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-4-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-4-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-4-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-4-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-4-1200x900.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-4.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-95460" class="wp-caption-text">Liceo de Ourense.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>El 15 de junio nos presentamos en el “Liceo de Ourense” en diálogo con “Palabrerías de la Marea”, ahí la infaltable presencia de nuestros grandes amigos y anfitriones, la escritora Stella Estrada Mosquera y del director del liceo el médico Xabier Cásares Mouriño, fue garantía para una asistencia nutrida, encontrando que la cultura del Pacífico Nariñense tiene importantes ecos en España, en la hermosa Galicia que nos ha acogido con tanto afecto, fuimos recibidos por un auditorio donde no faltaron los aplausos, al igual que las preguntas que reafirman un hermanamiento común entre la Península y Latinoamérica, mestizaje al fin y al cabo que se convierte en herencia y en donde se hace también necesario reconocer los puntos en común que nos acercan a unos con otros.</p>
<p>Y el 17 de junio nuevamente compartimos con los hermanos gallegos en “ &#8220;Arça Da Noé&#8221;, en la localidad de Vilar Da Santos de la provincia de Ourense, ahí la décima se tornó más bohemia, los asistentes brindaron con nosotros y la palabra con la décima fluyeron ante la expectativa de los generosos espectadores.</p>
<p>¿Qué tiene Galicia que nos permite sentirnos como propios? Quizá esos elementos comunes de territorios de frontera -Ecuador y Portugal, y en ambos los propios países que nos contienen-, de un mar que es vida y subsistencia – el Pacífico y el Atlántico junto al mar Cantábrico-, ambos lugares de conexión y de encuentros. Diferentes, desde luego, en varios aspectos, baste comparar el desarrollo estructural de las ciudades gallegas con las nuestras, por mencionar solo uno, pero también en semejanza con las luchas constantes para afianzar identidades sin desconocer las otredades, ambos territorios de encuentros y de múltiples posibilidades.</p>
<figure id="attachment_95462" aria-describedby="caption-attachment-95462" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95462" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-3-300x131.jpg" alt="Arca de Noé. " width="300" height="131" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-3-300x131.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-3-150x66.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-3-768x336.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-3-1024x448.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-3-1200x525.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-3.jpg 1571w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-95462" class="wp-caption-text">Arca de Noé.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>A Ourense llegamos: El Diablo, mi esposa Claudia González y yo, buscando reconquistar nuestras fantasías andariegas y proclamarnos mensajeros de un lugar distante. Reconozco el deslumbre que produce ver tierras distantes por primera vez, de tal manera que a El Diablo y a Claudia sumo también mi expectación repitente, ya que el año pasado fui amablemente también recibido en Galicia. Ahí, Stella Estrada Mosquera nos recuerda la importancia del paisanaje asentado en la amistad sincera y la generosidad sin límites, a ella debemos estos proyectos que siguen su curso; y Xabier Cásares Mouriño, generoso amigo a quien pareciera que conocemos hace años, su elocuencia y su inteligente humor nos permiten acercarnos y reafirmar lazos tejidos.</p>
<p>Pasear por Galicia, particularmente por Ourense, nos permite reconocer la importancia que se asienta ahí frente al buen vivir, que no es una utopía sino una realidad, calles y caminos pensados para que el peatón sea el protagonista, un profundo sentido de cultura ciudadana que está presente en todos, un respeto por los ancianos y una afecto hacia la niñez que se vuelve una realidad desde el más simple de los actos societarios, como es el caminar en una calle. El verano nos pisa los talones, entonces la Rua do Paseo se convierte en un lugar constante de convite, ahí las familias y los amigos se reúnen para compartir y brindar por la vida. No hay interferencias de ruido estridente o de imprudencias etílicas, “Ourense” es la tacita de plata de Galicia, y creo que de España toda.</p>
<p>El tejido de la amistad se va cada vez ensanchando y ajustando, así que en esta ocasión los buenos amigos de El Liceo de Ourense, con quien compartimos gratos momentos el año pasado, generosamente nos invitan a pasar una tarde veraniega en una hermosa mansión del siglo XIX restaurada por su propietario, Fernando Martínez Lamas, quien nos hace un tour por la bella casa, para rematar en un hermoso Jardín que es su propio fortín, ahí arboles de todas las estaciones son testigos de la amistad que se afianza y se extiende con Manuel Martínez Rapela, Pedro Seara, Alfonso Villarino, y desde luego nuestros anfitriones Stella y Xabi; ahí  nos comparten generosas viandas propias de la región y maravillosos vinos que nos permiten libar por los sueños compartidos.</p>
<figure id="attachment_95463" aria-describedby="caption-attachment-95463" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95463" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-2-300x225.jpg" alt="Tarde veraniega con amigos gallegos. " width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-2-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-2-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-2-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-2-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/07/GALICIA-2-1200x900.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-95463" class="wp-caption-text">Tarde veraniega con amigos gallegos.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>Si hay plenitud, que no es una constancia sino una intermitencia, ahí, en Galicia, con los buenos amigos, con mi constante compañera, con El Diablo, podemos sumarnos al poeta Enrique Álvarez Henao, y decir como lo dice en “La carcajada del Diablo”:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center">“¿Contento está el Diablo?&#8230; Contento está el Diablo.</p>
<p style="text-align: center">Prestadme mi lira que voy a cantar.</p>
<p style="text-align: center">Con Dios no me entiendo, con hombres no hablo;</p>
<p style="text-align: center">Que vengan mis almas, mis almas; ¡Ja, Ja!”</p>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95458</guid>
        <pubDate>Thu, 13 Jul 2023 12:43:23 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Con “El Diablo” en Europa. -Crónica de viaje 2023 #1-]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>