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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de Acuerdo de Paz | Blogs El Espectador</title>
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        <title>LA DEMOCRACIA MUERE ENTRE PARADOJAS HISTÓRICAS Y TRAMOYAS INSTITUCIONALES</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/la-democracia-muere-entre-paradojas-historicas-y-tramoyas-institucionales/</link>
        <description><![CDATA[<p>La democracia muere en Colombia entre paradojas históricas, como tener la más intensa y devastadora violencia política del continente y el conflicto armado interno más prolongado con cerca de 450.666 muertos[i], junto a la más sofisticada tramoya institucional de elecciones celebradas ininterrumpidamente durante 67 años, desde el Frente Nacional en 1957. Seguramente por ello, desde [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>La democracia muere en Colombia entre paradojas históricas, como tener la más intensa y devastadora violencia política del continente y el conflicto armado interno más prolongado con cerca de 450.666 muertos<a id="_ednref1" href="#_edn1">[i]</a>, junto a la más sofisticada tramoya institucional de elecciones celebradas ininterrumpidamente durante 67 años, desde el Frente Nacional en 1957. </p>



<p>Seguramente por ello, desde el colombiano más humilde hasta el más encumbrado; desde el casi analfabeta hasta el más erudito académico, considera que todavía vive en una de las democracias más longevas y estables del continente americano. Exceptuando, obviamente, la estadounidense, que hoy se encuentra en su fase agónica bajo el liderazgo de un autócrata como Donald Trump. Un autócrata que exhibe con orgullo su perfil de gánster político<a id="_ednref2" href="#_edn2">[ii]</a> impune en lugar de estadista, puesto que incitó la toma del Capitolio el 6 de enero de 2021 para desconocer e impugnar el legítimo triunfo electoral del presidente Joe Biden, sin consecuencia judicial y menos política alguna. </p>



<p>Más bien todo lo contario, acaba de ser electo presidente por más de 71 millones de estadounidenses, cubriéndose así de inmunidad e impunidad. Algo muy parecido nos sucedió con la reelección del presidente Uribe entre el 2006-2010. Una reelección posible después de la aprobación de un artículito de la Constitución mediante la comisión del delito de cohecho, que le costó la condena a cárcel a sus ministros del Interior y Justicia, Sabas Pretelt de la Vega y de Salud, Diego Palacio Betancourt<a id="_ednref3" href="#_edn3">[iii]</a>, en el escándalo conocido como la “Yidispolítica”. </p>



<p>En la reelección de ambos presidentes, Trump y Uribe, la legitimidad democrática, que presupone la legalidad y el respeto a la Constitución, fue sustituida por su legitimidad carismática, pues a sus millones de electores nada les importó que ellos desconocieran en forma olímpica las reglas del juego democrático e incluso promovieran delitos. </p>



<p>Así, en forma imperceptible, muere la democracia en nombre de las elecciones, siendo esta la mayor paradoja de los tiempos aciagos que corren. Lo han demostrado en otras latitudes mandatarios tan distintos como Putin, Bukele, Ortega y Maduro, desde orillas ideológicas y políticas opuestas, pero con una personalidad carismática y autoritaria que los reviste y autoproclama como salvadores de sus pueblos, pero también victoriosos e impunes sepultureros de la democracia y el Estado de derecho, elegidos y admirados por millones de sus seguidores.</p>



<p><strong>La Tramoya De Elecciones Contra La Democracia</strong>.</p>



<p>Lo paradójico es que todo ello se realiza bajo la tramoya de las elecciones, que por sí solas parecen conferir legitimidad a semejantes gobernantes electos y estabilidad a la democracia. Tramoya en las dos acepciones del diccionario de la Real Academia Española (RAE). La primera, como <em>“conjunto de dispositivos manejados durante la representación teatral para realizar los cambios de decorado y los efectos escénicos”</em> y, la segunda, <em>“de enredo dispuesto con ingenio, disimulo y maña”</em>. Ambos atributos son propios de las mencionadas elecciones, sin que por ello se pueda afirmar que sean suficientes para la existencia de la democracia. Más bien suele suceder todo lo contrario.</p>



<p>En nuestro caso, los dos sentidos se cumplen simultáneamente, gracias al ingenio y la astucia de la llamada “clase política”, más allá incluso de las ideologías de derecha, centro o izquierda que exhiban sus líderes y partidos políticos. Basta recordar la “democrática” fórmula del Frente Nacional, que permitió “<em>realizar cambios de decorado y efectos escénicos</em>” durante 16 años, conservando casi intacto el Statu Quo para garantizar que el “país político” continuará viviendo a expensas del “país nacional”.</p>



<p>Se institucionalizó, entonces, aquello contra lo que Gaitán siempre luchó y le costó su vida: <strong><em>“el triunfo de las oligarquías liberales y conservadores”</em></strong> de una manera tan estable, civilista y antidemocrática que perdura y resiste hasta el presente, bloqueando o recortando tímidas reformas sociales como la agraria, laboral, pensional y de salud de este gobierno, que la oposición tilda de mamertas y comunistas porque supuestamente amenazan de muerte la democracia.</p>



<p><strong>Del Golpe de Opinión al robo de las elecciones y el holocausto de la Justicia.</strong></p>



<p>Así lo hizo el entonces presidente Carlos Llera Restrepo<a id="_ednref4" href="#_edn4">[iv]</a> cuando escamoteó y burló el triunfo del general Gustavo Rojas Pinilla en 1970, obtenido legítimamente en las urnas. Lo más irónico y paradójico es que a ese mismo general lo catapultaron y sentaron líderes civiles de ambos partidos en el solio presidencial en 1953, mediante un “golpe de opinión” promovido por el patricio liberal Darío Echandía y el conservador Mariano Ospina Pérez.</p>



<p>Tales acontecimientos, ambos profundamente antidemocráticos, se consumaron en nombre de la democracia y son por ello el mejor ejemplo de un <strong>“<em>enredo dispuesto con ingenio, disimulo y maña</em>”</strong>, como terminó siendo el juicio en el Congreso contra el general Rojas Pinilla promovido por los mismos que lo llevaron a la Presidencia. Enredo que solo en ocasiones extremas queda al desnudo y nos revela así el disimulo y la maña de esa falsa civilidad que exhiben impúdicamente supuestos líderes democráticos y jefes de Estado. </p>



<p>Una civilidad acostumbrada a gobernar en complicidad con el poder militar y su impunidad histórica casi absoluta, sin asumir responsabilidad alguna por la violación sistemática y generalizada de los derechos humanos y las libertades públicas, sin las cuales no existe democracia. </p>



<p>Así sucedió hace 39 años, el 6 y 7 de noviembre de 1985, cuando el poder civil, representado por el presidente Belisario Betancur, actuó en complicidad con el poder militar y en nombre de la democracia decapitó la cúpula de la rama judicial y fueron sacrificados 11 magistrados, al no atender el llamado de “cese el fuego” que imploraba el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alfonso Reyes Echandía. <br></p>



<p>Como lúcida y valientemente lo expresó el entonces Procurador General de la Nación, Carlos Jiménez Gómez, en su denuncia ante la Cámara de Representantes: <em>“En el Palacio de Justicia <strong>hizo crisis en el más alto nivel el tratamiento que todos los Gobiernos han dado a la población civil en el desarrollo de los combates armados</strong>”.</em> Ese es el típico tratamiento de las dictaduras, apenas comparable con el bombardeo de Pinochet a la Casa de la Moneda en Chile en 1971 contra el presidente Salvador Allende. Ambos operativos, respaldados por numerosos líderes civiles y ejecutados por militares, destruyeron en lugar de retomar los dos edificios republicanos, arrasando de paso con la democracia. </p>



<p>Un tratamiento que recientemente se repitió violentamente contra la población juvenil en el paro nacional del 2021, bajo la presidencia de Iván Duque, cuyo lema de “Paz con legalidad” terminó siendo paz con letalidad, pues dejó entre 46 víctimas mortales según la ONU<a id="_ednref5" href="#_edn5">[v]</a> y 80 para diversas organizaciones de derechos humanos, como “Rutas del Conflicto”<a id="_ednref6" href="#_edn6">[vi]</a>.</p>



<p><strong>La Tramoya de incivilidad y criminalidad del ELN</strong>.</p>



<p>Para completar semejante tramoya de incivilidad y criminalidad, hoy supuestos rebeldes del ELN exigen cínicamente al gobierno su reconocimiento como organización política insurgente, pero realizan un paro armado en el Chocó que alcanza un nivel de degradación insuperable y ahoga a miles de familias campesinas en el confinamiento de la desesperación, el hambre y la muerte, mucho más profundo que el agua de los ríos desbordados que las circundan. </p>



<p>Semejante comportamiento no es otra cosa que la criminalidad propia de un grupo armado organizado y como tal no tiene cabida reconocer al ELN como un grupo rebelde con proyecto político. </p>



<p>Sin libertad de locomoción de la población campesina no hay política, sino confinamiento, miedo y desolación, que es lo propio de los criminales y los reaccionarios con sus campos de concentración. </p>



<p>Por todo lo anterior, sin superar la paradoja mortal de la violencia política, el entramado de imposturas de esta tramoya estatal cacocrática y la supuesta civilidad de nuestros gobernantes y opositores armados, continuaremos muriendo en el ensueño de ser la democracia más longeva y estable de Suramérica. </p>



<p>Longeva en perpetuar múltiples violencias, desfalcar los bienes y el presupuesto público en beneficio de cacocratas disfrazados de políticos. Pero también muy estable en cavar trincheras y fosas comunes en defensa de una democracia y un Estado de derecho que ha sido condenado en 50 ocasiones por la Corte Interamericana de Derechos Humanos<a id="_ednref7" href="#_edn7">[vii]</a> por violaciones sistemáticas y generalizadas de los derechos fundamentales de su población, como las más de 6.000 víctimas de la Unión Patriótica<a id="_ednref8" href="#_edn8">[viii]</a> y su exterminio como partido político.</p>



<p><strong>Últimas noticias de la Tramoya nacional criminal.</strong></p>



<p>Para terminar, las noticias de esta semana condensan en forma inverosímil tan desolador escenario. Conocimos la absolución de Santiago Uribe<a id="_ednref9" href="#_edn9">[ix]</a> por falta de pruebas concluyentes en la conformación del grupo paramilitar de los llamados 12 apóstoles, por lo cual su hermano, el expresidente Álvaro Uribe, dio gracias a Dios, como si se tratará de un milagro celestial, que seguro espera se repita en la investigación penal en su contra por los delitos de soborno a testigo y fraude procesal. </p>



<p>Continuó con el reconocimiento de los miembros del Secretariado de la extinta Farc-Ep de haber reclutado cerca de 18.677 niños y niñas entre 1996 y 2016, según la imputación realizada por la JEP<a id="_ednref10" href="#_edn10">[x]</a>, además de cometer graves delitos contra su integridad personal, abusos y violencia sexual<a id="_ednref11" href="#_edn11">[xi]</a>. Y, por si fuera poco, el presidente Gustavo Petro nombra como gestor de paz a Hernán Giraldo<a id="_ednref12" href="#_edn12">[xii]</a>, temible jefe paramilitar del Bloque Tairona, apodado “taladro” por ser sindicado de la violación sexual de más de 200 niñas menores de edad, prontuario de depredador sexual por el cual fue expulsado de la jurisdicción de Justicia y Paz <em>“por seguir en la vía del crimen, ligado principalmente a delitos sexuales contra menores”</em><a id="_ednref13" href="#_edn13">[xiii]</a>. </p>



<p>Ante semejante tramoya criminal nacional, asistimos a la rehabilitación y absolución de numerosos victimarios, bien por cuestionados fallos judiciales o resoluciones gubernamentales, que terminan revictimizando y mancillando la memoria y dignidad de miles de víctimas. </p>



<p>Al anterior tramado y tinglado de impunidad, se suma la forma vergonzosa y oprobiosa en que el representante a la Cámara, Miguel Polo Polo<a id="_ednref14" href="#_edn14">[xiv]</a>, agredió a la Madres de Soacha al botar a la basura cientos de botas de plástico que simbolizaban la memoria de sus hijos ejecutados extrajudicialmente, cuyo número asciende a 6.400 “falsos positivos” que investiga la JEP<a id="_ednref15" href="#_edn15">[xv]</a> por los cuales ya han sido imputados numerosos agentes de la Fuerza Pública<a id="_ednref16" href="#_edn16">[xvi]</a>. </p>



<p>Crímenes que ahora niega cínicamente el representante Polo, contra toda la evidencia judicial demostrada por la JEP<a id="_ednref17" href="#_edn17">[xvii]</a>. Sin duda, estamos sumergidos en un desastre nacional no solo por causa de las lluvias, sino por la degradación ética y política de quienes persisten en llamar democracia a esta tanática tramoya institucional y defender este supuesto Estado de derecho que condena a millones de sus cándidos pobladores a malvivir y morir sin haberles garantizado el ejercicio de sus derechos ciudadanos básicos: los civiles: a la vida, libertad, propiedad, seguridad y justicia; los políticos: a elegir, expresarse y oponerse sin temor a ser asesinados o desaparecidos y los sociales a vivir en paz en un medio ambiente sano y a salvo de catástrofes evitables, con empleos decentes, pan, techo, educación, salud y dignidad, que es lo mínimo que garantiza, promueve y existe en toda auténtica democracia.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/informe-final-comision-de-la-verdad/conflicto-dejo-450666-muertos-los-datos-que-revelo-la-comision-de-la-verdad/">https://www.elespectador.com/colombia-20/informe-final-comision-de-la-verdad/conflicto-dejo-450666-muertos-los-datos-que-revelo-la-comision-de-la-verdad/</a></p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/regresa-un-ganster-a-la-casablanca-blanca/">https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/regresa-un-ganster-a-la-casablanca-blanca/</a></p>



<p><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/corte-suprema-confirma-condenas-a-exfuncionarios-de-uribe-por-caso-yidispolitica-BK25498845">https://www.elcolombiano.com/colombia/corte-suprema-confirma-condenas-a-exfuncionarios-de-uribe-por-caso-yidispolitica-BK25498845</a></p>



<p><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/la-noche-en-que-lleras-restrepo-reconocio-el-triunfo-de-rojas-pinilla-parte-ii-article-417288/">https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/la-noche-en-que-lleras-restrepo-reconocio-el-triunfo-de-rojas-pinilla-parte-ii-article-417288/</a></p>



<p><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://www.hchr.org.co/documentos/el-paro-nacional-2021-lecciones-aprendidas-para-el-ejercicio-del-derecho-de-reunion-pacifica-en-colombia/">https://www.hchr.org.co/documentos/el-paro-nacional-2021-lecciones-aprendidas-para-el-ejercicio-del-derecho-de-reunion-pacifica-en-colombia/</a></p>



<p><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://rutasdelconflicto.com/especiales/victimas-mortales-paro">https://rutasdelconflicto.com/especiales/victimas-mortales-paro</a></p>



<p><a href="#_ednref7" id="_edn7">[vii]</a> <a href="https://corteidh.or.cr/mapa_casos_pais.cfm">https://corteidh.or.cr/mapa_casos_pais.cfm</a></p>



<p><a href="#_ednref8" id="_edn8">[viii]</a> <a href="https://www.minjusticia.gov.co/Sala-de-prensa/Documents/resumen-455-esp.pdf">https://www.minjusticia.gov.co/Sala-de-prensa/Documents/resumen-455-esp.pdf</a></p>



<p><a href="#_ednref9" id="_edn9">[ix]</a> <a href="https://www.semana.com/nacion/articulo/estas-son-las-claves-del-fallo-que-absolvio-a-santiago-uribe-velez/202409/">https://www.semana.com/nacion/articulo/estas-son-las-claves-del-fallo-que-absolvio-a-santiago-uribe-velez/202409/</a></p>



<p><a href="#_ednref10" id="_edn10">[x]</a> <a href="https://www.elespectador.com/judicial/las-cifras-que-tuvo-en-cuenta-la-jep-para-imputar-a-los-exfarc-por-reclutamiento-forzado-noticias-hoy/">https://www.elespectador.com/judicial/las-cifras-que-tuvo-en-cuenta-la-jep-para-imputar-a-los-exfarc-por-reclutamiento-forzado-noticias-hoy/</a></p>



<p><a href="#_ednref11" id="_edn11">[xi]</a> <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/jep-y-desaparecidos/jep-y-farc-respuesta-del-secretariado-por-imputacion-donde-reconoce-reclutamiento-de-ninos/">https://www.elespectador.com/colombia-20/jep-y-desaparecidos/jep-y-farc-respuesta-del-secretariado-por-imputacion-donde-reconoce-reclutamiento-de-ninos/</a></p>



<p><a href="#_ednref12" id="_edn12">[xii]</a> <a href="https://www.elespectador.com/judicial/hernan-giraldo-serna-el-depredador-sexual-que-fue-nombrado-gestor-de-paz-por-el-gobierno-petro/">https://www.elespectador.com/judicial/hernan-giraldo-serna-el-depredador-sexual-que-fue-nombrado-gestor-de-paz-por-el-gobierno-petro/</a></p>



<p><a href="#_ednref13" id="_edn13">[xiii]</a> <a href="https://www.elespectador.com/judicial/hernan-giraldo-serna-el-depredador-sexual-que-fue-nombrado-gestor-de-paz-por-el-gobierno-petro/">https://www.elespectador.com/judicial/hernan-giraldo-serna-el-depredador-sexual-que-fue-nombrado-gestor-de-paz-por-el-gobierno-petro/</a></p>



<p><a href="#_ednref14" id="_edn14">[xiv]</a> <a href="https://www.pulzo.com/nacion/polo-polo-se-gano-denuncia-penal-botar-basura-obras-madres-soacha-PP4085140A#google_vignette">https://www.pulzo.com/nacion/polo-polo-se-gano-denuncia-penal-botar-basura-obras-madres-soacha-PP4085140A#google_vignette</a></p>



<p><a href="#_ednref15" id="_edn15">[xv]</a> <a href="https://www.jep.gov.co/macrocasos/caso03.html#container">https://www.jep.gov.co/macrocasos/caso03.html#container</a></p>



<p><a href="#_ednref16" id="_edn16">[xvi]</a> <a href="https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/jep-resolucion-conclusiones-imputados-falsos-positivos-catatumbo-sanciones-propias.aspx">https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/jep-resolucion-conclusiones-imputados-falsos-positivos-catatumbo-sanciones-propias.aspx</a></p>



<p><a href="#_ednref17" id="_edn17">[xvii]</a> <a href="https://caracol.com.co/2024/11/14/jep-rechaza-ataque-de-polo-polo-a-tributo-falsos-positivos-estan-probados-judicialmente/">https://caracol.com.co/2024/11/14/jep-rechaza-ataque-de-polo-polo-a-tributo-falsos-positivos-estan-probados-judicialmente/</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=108000</guid>
        <pubDate>Fri, 15 Nov 2024 00:16:56 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
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        <title>El centenario de Guadalupe Salcedo: El “bandolero romántico”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-centenario-de-guadalupe-salcedo-el-bandolero-romantico/</link>
        <description><![CDATA[<p>Guadalupe Salcedo nació en 1924 y fue asesinado el 6 de junio de 1957, cuatro años después de firmar la paz con el general Rojas Pinilla. Nada distinto de lo que pasa hoy: han matado a 418 excombatientes desde 2016, año en que las FARC hicieron las paces. Relato. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-ce2684fa0711139a05cffbeeb8e29daa"><strong><em>“¡Diles que no me maten, Justino! Anda, vete a decirles eso. Que por caridad. Así diles. Diles que lo hagan por caridad”.</em></strong><strong> (El Llano en llamas, Juan Rulfo)</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Esta posficción se escribió hurgando en el desván del tiempo la génesis de las guerrillas liberales del Llano que lucharon contra gobiernos conservadores.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Narremos la brutalidad de la guerra para que la Historia juzgue a los que, pudiendo, no hicieron lo debido para evitarla.</p>



<p>El cielo había llorado en esta ciudad desde que tengo memoria y ahora lloraba de nostalgia por los tiempos idos, porque los tiempos idos solo significan una de dos cosas: los muertos que ya nadie recuerda y los muertos que se resisten a quedar arrumados en el cuarto de <em>San Alejo </em>de la Memoria… como el negro Guadalupe Salcedo, <em>“cuya imagen de bandolero romántico</em> –así dicho por Gabo- <em>había tocado a fondo el corazón de los colombianos castigados por la violencia oficial”.</em></p>



<p>Tenía la edad de Cristo cuando lo mataron. Hubo muchas teorías pero al final eso quedó así: otro crimen tapado con la cobija de la impunidad, que de esas se fabrican muchas por estas tierras. Me lo contó el abuelo, que era un niño entonces en su Llano en llamas. Tras&nbsp;arrejuntarse con la abuela, huyeron con muchos hijos, con pocos chiros y sin trastes, porque ya no tenían de qué vivir pero sí de qué morir. Por eso nací en Bogotá. Empezaron con lo poco que les cupo en un baúl. &nbsp;</p>



<p>Y ahí estaba yo, en el número 4 – 14 de la Calle 11, muriéndome de melancolía, anhelado un pocillo de agua de panela que queme el guargüero, con un limón completo, para ahuyentar el frío y de paso esta gripa de mocos. ¡O un aguardiente doble, qué carajos!</p>



<p>—Entre o se va a tullir, me dijo la vigilante.</p>



<p>Entré, porque aprendí a hacer caso. El calorcito humano del lugar se sentía como un refugio seguro contra la amnesia colectiva. Paraguas e impermeables amenazaban estropear los libros. La gente mostró el hambre con otro tipo de apetito. Querían saber qué fue de la vida de Guadalupe Salcedo.  </p>



<p>Imperturbable, una muchacha, -en sus veinte digo yo-, con pañolón de colores, falda florida y cabello sin recoger, estaba metida de cabeza en un libro con tapa de cuero rojo.  </p>



<p>La gente siguió llegando. Entró un cura resfriado con un crucifijo en la mano y, detrás de él, un taxista que, agitado, dijo tener velas en ese entierro, y detrás del taxista, un pintor con caballete, y detrás de éste aparecieron una viuda y una viudita, de luto hasta el velo, que lloraban con ganas desde los años cincuenta.<strong> </strong>Adentro, un tipo maleducado quiso encender un cigarrillo, dizque para el frío, pero un hombre de sonrisa fácil lo abordó dócilmente para preguntarle si no sabía leer.</p>



<p>El salón se fue llenando. Y cuando no quedó ninguna silla libre, apareció él. Cargaba tres periódicos debajo del brazo derecho, en la mano izquierda las memorias de Gabriel García Márquez y en la otra dos fotografías cuarteadas por el tiempo pero reconocibles. Pidió permiso para sentarse.</p>



<p>—<em>Me mataron pero no morí</em> —dijo, ya acomodado sobre un sillón mullido, color fucsia. Descargó lo que llevaba sobre una mesa circular de madera.</p>



<p>—<em>Me llamo José Guadalupe, hijo de Tomasa Unda y de Antonio Salcedo, primos entre ellos. Mis taitas ganaderos no se metían con nadie. Yo tocaba el tiple, después cargué tiple y fusil; compuse coplas, al principio románticas, después revolucionarias. Permítanme les canto una a palo seco.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1d1dc9bce783eaa5caab7c473074e60f"><em>&#8220;Arrojó Laureano Gómez</em></p>



<p class="has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1da5c9bd1d864c5c5f36dc4399d01b3a"><em>Los chulavitas al Llano</em></p>



<p class="has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3746f7e974ea3e281c2593d5d7c810cd"><em>con fusiles, bayonetas</em></p>



<p class="has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-c3d46c60513ea50007bcf8d575dde55b"><em>Y verdes cascos de acero</em></p>



<p class="has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-2c6c7d24e6e194de57ab3a7764dc4adf"><em>No importa que bajen miles</em></p>



<p class="has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6a9ee368e5b19a5e518be235ff01bc14"><em>hasta los dientes armados:</em></p>



<p class="has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-95b2be705e36a329f3478540afb72024"><em>nosotros los liberales</em></p>



<p class="has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f8312971428608574d1caecc0fff45b7"><em>donde apuntamos pegamos”.</em></p>



<p>—<em>Me mataron pero no morí</em> —repitió, después del primer sorbo de un café cerrero.</p>



<p>Su rostro permanecía oculto por el ala ancha del sombrero, pero cuando se lo quitó en señal de reverencia, antes de ponérselo otra vez, las señoras notaron que no era de por aquí. El mestizo indio mulato vestía con pañuelos rojo y negro al cuello, y un bayetón llanero de doble faz; nada más le faltaba el fusil en mano y la faja ancha de balas de plomo al cinto y de cobre sujeta por el pecho.</p>



<p>El dibujante lo dibujó como era y les mostró el retrato a las damas de negro, que suspiraron al verlo: Alto, esbelto, moreno, macizo, con su mechón ensortijado en la frente, conservaba la bravura y la fuerza del cimarrón, que así llamaban a sus ancestros en tiempos del cacique Aripapore. ¡Peleadores de los bravos!) Parecía tan vivo…</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/06/01201559/PORTADA-GUADALUPE-3.jpg" alt="" class="wp-image-101536" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/06/01201559/PORTADA-GUADALUPE-3.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/06/01201559/PORTADA-GUADALUPE-3-225x300.jpg 225w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">San Pedro de Arimena. Foto: Agencia Nacional de Tierras.</p>



<p>—<em>Guapo y viril, ¡no ha cambiado!,</em> susurraron la viuda y la viudita. Al ver sus botas altas y las espuelas de plata, la muchacha del pañolón se asomó a la ventana con la esperanza de avistar un caballo blanco. Animales no vio. A lo mejor, pensó, lo dejó bebiendo frente al espejo de agua por donde alguna vez corrió, fétido, el río San Francisco. Un par de mocosos, empapados, cantaban bajo la lluvia, haciéndoles muecas a los transeúntes. &nbsp;</p>



<p>—<em>Lero, lero… lero lero… bandolero</em> —se burlaban.</p>



<p></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="465" height="657" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/06/01201827/PORTADA-TRAMALUNA.jpg" alt="" class="wp-image-101539" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/06/01201827/PORTADA-TRAMALUNA.jpg 465w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/06/01201827/PORTADA-TRAMALUNA-212x300.jpg 212w" sizes="(max-width: 465px) 100vw, 465px" /></figure>



<p>&nbsp;Prosiguió el monólogo del muerto.</p>



<p>—<em>Me&nbsp;mataron aquí mismito en esta ciudad. &nbsp;</em></p>



<p>De pie, el taxista habló. &nbsp;</p>



<p>—<em>Este hombre dice la verdad. Y también la dice este periódico.</em></p>



<p>Del bolsillo de la camisa, sacó un <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/analistas/guadalupe-salcedo-y-la-historia-de-los-incumplimientos-a-los-acuerdos-de-paz-article">recorte </a>de prensa y lo leyó:</p>



<p><em>“El 6 de junio de 1957, pocos días después de la caída del gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla, Guadalupe Salcedo fue asesinado por agentes de la Policía en las calles de Bogotá. Aunque las autoridades declararon que murió en un tiroteo, ocurrido supuestamente entre el taxi en que se desplazaba y dos patrullas policiales, dicha versión fue puesta en duda por el informe de los médicos forenses, el cual reportó que el cuerpo de Salcedo presentaba cinco heridas producidas por proyectiles de arma de fuego, incluidas dos en los dorsos de las manos, lo que sugería una ejecución en actitud de rendición. En esos tiempos también murieron otros excombatientes”.</em></p>



<p>Algunos se miraban entre sí, sin chistar, con el mismo silencio cómplice que se había ido por el agujero de la memoria. De la mesa circular, el caballero tomó una de las fotografías. Sonrió con una sonrisa pacificadora. Se veía el apretón de manos entre dos hombres.</p>



<p>—<em>Este soy yo, el otro es el general Rojas Pinilla. ¡Farsante! ¡Mil veces farsante! Debimos escuchar a Franco Isaza cuando nos previno de entregar las armas sin garantías.</em><strong> </strong>¡A la amnistía le hicieron pistola, lo acordado no se cumplió!</p>



<p>Colombia tiene su propio récord de procesos de paz y otro récord de acuerdos incumplidos.<strong> </strong>Dicen que Guadalupe pecó de ingenuo, porque hasta los políticos liberales se les voltearon, como el Cristo de espaldas. Con una paz rota, la mayoría de campesinos se rearmaron.</p>



<p>Dejó caer la foto con rabia y la emprendió contra la prensa liberal y la conservadora.</p>



<p>—<em>Esta gente </em>–dijo iracundo, agitando los periódicos-<em> nos llamaron forajidos, nos acusaron de atacar a campesinos indefensos, pero no contaron que actuamos en legítima defensa.</em></p>



<p>Mató el ansía de desembuchar su verdad. La guerra duró diez años y doscientos mil liberales murieron. El prontuario fue tan extenso que al pintor no le alcanzó el abundante rojo para pintar la matazón: familias masacradas, hijos castrados, ranchos quemados con gente adentro. Los <em>chulavitas </em>hacían filas para violar a las mujeres y sembrar venéreas en sus entrañas. A dos ancianos les sacaron los ojos por tener en su casa la foto enmarcada de Jorge Eliecer Gaitán. Los que escaparon de los bombardeos aéreos se toparon de frente con las bayonetas. Apresaban a la gente y luego, para ahorrar munición, la lanzaban desde aviones en pleno vuelo. Las castraciones recuerdan la cacería de cierta raza de puercos, quizás desde la Colonia. <em>“Los llaneros cogen los machos vivos, los castran y vuelven a soltarlos con el objeto de que su carne pierda el sabor almizclado de las bestias de monte y se haga mullida y delicada”. </em>Eso lo contó Eduardo Franco Isaza.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="692" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/06/01201958/PORTADA-TRAMALUNA-2-1024x692.jpg" alt="" class="wp-image-101541" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/06/01201958/PORTADA-TRAMALUNA-2-1024x692.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/06/01201958/PORTADA-TRAMALUNA-2-300x203.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/06/01201958/PORTADA-TRAMALUNA-2-768x519.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/06/01201958/PORTADA-TRAMALUNA-2-1536x1038.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/06/01201958/PORTADA-TRAMALUNA-2.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Los conservadores armaron a los <em>chulavitas</em> en Boyacá y los enviaron a rociarles plomo a la chusma del Llano, o sea, a los liberales. Del Valle del Cauca vinieron los <em>Pájaros</em>, paramilitares que operaron como escuadrones de la muerte, con alma goda como los <em>chulavitas</em>. &nbsp;Se llamaban así porque gran parte de ellos nació en la vereda de Chulavita, en Boavita, Boyacá.</p>



<p>El pueblo liberal era orgullosamente gaitanista. Y lo seguiría siendo aún después de muerto el hombre que prometió enderezarles el destino, pero no lo dejaron. Lo mataron de tres tiros de revólver saliendo de su oficina de abogado. El único destino que cambió fue el de aquel edificio, donde ahora venden hamburguesas McDonald’s.</p>



<p>Con la sangre derramada de Gaitán, empezó La Violencia bipartidista. <em>“Un grupo de hombres empapaban sus pañuelos en el charco de sangre caliente para guardarlos como reliquias históricas”,</em> escribió García Márquez en <em>Vivir para contarla</em>. La venganza ardió en el corazón de los gaitanistas y en los edificios; alcanzó hasta para vengar al general Uribe Uribe, otro caudillo liberal, a quien mataron a machetazos cuando salía del Capitolio Nacional. Dice la leyenda que el general murió en la Plaza de Bolívar en brazos de “La loca Margarita”. No es la única: un país completo perdió la cordura.</p>



<p>La Violencia, con mayúsculas, es la madre de las violencias presentes, pasadas y futuras, alimentadas por un bipartidismo voraz, que creó sus propias guerrillas y las usó contra el pueblo.</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-tertiary-color has-vivid-red-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-b52e1241c81172bf4ffa19687d55c65e"><blockquote><p><em>Escueto y solo, donde el llano empieza,</em><br><em>se tiende el cementerio campesino;</em><br><em>y en la santa penumbra el vespertino</em><br><em>viento, suspira&#8230; y la colmena reza.</em><br>&nbsp;<strong>José Eustasio Rivera, </strong><br><strong>Tierra de promisión, Tercera parte.</strong></p></blockquote></figure>



<p>El campo se vació y empezó la romería sin fin de los desposeídos. No valió Dios, porque hasta Dios fue expropiador cuando echó a Adán y Eva el Paraíso.</p>



<p>—<em>Nuestras llanuras huérfanas</em>–continuó el negro Guadalupe-<em> se llenaron de fetidez: cadáveres y más cadáveres, muchos insepultos. No hubo tiempo ni para llorarlos, porque tocó buscar a los desaparecidos. Los sacerdotes, en lugar de interceder por aquellas almas, combatían también, ya fuera desde el púlpito o ayudando a los azules a matar rojos, aunque, siendo correctos, hubo misericordia en otras sotanas. &nbsp;</em></p>



<p>Agarró el tercer periódico. Se leía clarito: <em>El Siglo</em>. &nbsp;</p>



<p>—<em>Este fue el peor, el diario del doctorcito Laureano Gómez. Señores y monseñores,&nbsp;agazapados en el papel, alebrestaron los odios partidistas. La iglesia exigió nuestra excomunión por bandoleros. Un cura escribió que matar liberales no era pecado.<strong> ¡La prensa y la iglesia nos deben un perdón!</strong></em></p>



<p>El cura que lo escuchaba les tapó las orejas al Cristo crucificado.</p>



<p>Para combatir a los gobiernos conservadores (Mariano Ospina Pérez, Laureano Gómez y Roberto Urdaneta Arbeláez), Guadalupe echó pa´l piedemonte al mando de <em>“10.000 llaneros cuando el país tenía apenas 11 millones de habitantes y el Llano no llegaría a 100.000 habitantes”</em>, que así lo dejó escrito el maestro <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/alfredo-molano-bravo/guadalupe-salcedo-unda-general-del-llano-column-352196">Alfredo Molano</a><strong>. </strong>Emboscaron al enemigo sirviéndose de las mismas peinillas que antes usaron para desyerbar; también escopetas de fisto, lanzas tigreras y hasta el chuzo de asar carne. Así nacieron las guerrillas liberales del Llano.</p>



<p>—<em>Anduvimos por los llanos de Arauca y Casanare, por el bajo Meta y las tierras de Guariamena, donde nací yo. Allí estaban mi casa, mi esposa y mis hijos pequeños. Con mis amigos quisimos hacer la Revolución. Sepan que la revolución es de los pueblos contra los gobiernos opresores, nunca al revés.</em></p>



<p>Después de un largo suspiro, comenzó a nombrarlos: <em>El Pielroja, El Malasombra, El Luchador, El Chichigua, El Tigre Negro, El Temblador, El Matamoro, El Cariño. El Negativo, El Bernardino, El Ingeniero, El Trueno, El Pejarote…</em></p>



<p>—¿<em>Y la otra foto? ¡Enséñenos la otra fotografía! —</em>interrumpió una mujer que botaba la baba por aquel jinete, pues se le antojó que estaba bien dotado para otro tipo de combates.</p>



<p>Por primera vez Guadalupe sonrió coqueto, y de pie elevó el pedazo de papel a la vista de todos. Al pasar de mano en mano, alguien se percató de la escueta inscripción al respaldo: Tauramena, 13 de septiembre de 1953. Se veía una larga fila de hombres de uniforme color caqui.</p>



<p>—<em>Éramos nosotros, los guerrilleros liberales, entregando las armas, deseosos de abrazar la paz.</em></p>



<p>Pero la paz de papel no sirvió, ni ayer ni hoy, porque los seguían matando cuando cayó la tarde. </p>



<p>Guadalupe tomó su libro, metió las dos fotografías en la página 497 y salió de la biblioteca a las cinco y treinta. En esa página Gabo puso: <em>“…fue acribillado a tiros por la policía en algún lugar de Bogotá que nunca ha sido precisado, ni establecidas a ciencia cierta las circunstancias de su muerte”.</em></p>



<p>—<em>Me mataron pero no morí. Nos podrán arrancar la lengua, sí; pero no la palabra escrita. Aunque nos la corten, otros hablarán por nosotros.</em> </p>



<p>Ya no llovía. A esa hora, la luna parecía un plato de oro en el cielo inusualmente azul de Bogotá. &nbsp;</p>



<p>—Hasta siempre, Capitán Guadalupe Salcedo, le respondieron al tiempo la viuda y la viudita: La viuda era María de la Cruz Cedeño, legítima esposa de Guadalupe, y la viudita era Silenia Monteblanco, la amante.</p>



<p>La muchacha del pañolón de colores encontró en el suelo el papel que dejó caer adrede el bandolero romántico. Decía: Calle 12 No 2-59.  Corrió hacía allá confiada en encontrarlo. Ascendió por calles de piedra y casas coloniales, cruzó por las de José María Vargas Vila y José Asunción Silva. Llegó hasta el Chorro de Quevedo, tomó chicha para la sed, saludó al vendedor de aguacates y al artista callejero, esquivó al mendigo, les vio el cuello blanco a unos políticos que salían de lavarse las manos en un hotel elegantísimo, se hizo lustrar los zapatos y sintió pesar por la indiecita que amamantaba, tirada en el piso. Agachada, depositó un billete azul en un tarro plástico donde había dos míseras monedas. Se oían ladrar los perros.</p>



<p>Observó una fachada y golpeó con fuerza el grueso portón de madera, con dos carteles: Bertolt Brecht y Peter Weiss, y en la pared, imponente, otro nombre: <em>Teatro La Candelaria.</em></p>



<p>Abrió la puerta el maestro Santiago García.&nbsp;</p>



<p>—Busco a José Guadalupe Salcedo Unda —dijo la muchacha.</p>



<p>—Señorita, a Guadalupe lo mataron el 6 de junio del 57&#8230; pero no murió. ¡Quédese a la función!</p>



<p>Entonces todo era cierto y todo tenía sentido. Del polvo de los libros rescataron al guerrero antes de que lo engullera el agujero de la Memoria… tan hondo tan hondo… que por ahí nos iremos los demás a encontrar la única paz posible: la paz de la Nada.</p>



<p class="has-x-large-font-size"><strong>FIN&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong></p>



<p>Para escribir este relato, leí dos libros, que considero necesarios para entender un pedazo importante de la historia colombiana: <strong>“Las guerrillas del Llano”</strong>, de Eduardo Franco Isaza, que contó su vida como combatiente al convertirse en periodista y escritor (murió en Bogotá en 2009, a la edad de 88 años) y <strong>“Capitán Guadalupe Salcedo”,</strong> de Silvia Aponte, considerada la escritora llanera más prolífica (araucana, murió en Bogotá, en 2014, a la edad de 75 años).</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="669" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/06/01201650/PORTADA-GUADALUPE-1024x669.jpg" alt="" class="wp-image-101537" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/06/01201650/PORTADA-GUADALUPE-1024x669.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/06/01201650/PORTADA-GUADALUPE-300x196.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/06/01201650/PORTADA-GUADALUPE-768x502.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/06/01201650/PORTADA-GUADALUPE-1536x1003.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/06/01201650/PORTADA-GUADALUPE.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Para recordar a Guadalupe Salcedo, el Teatro La Candelaria estrenó el 6 de junio de 1975 la obra “Guadalupe años sin cuenta”, creación colectiva bajo la dirección del maestro Santiago García. Luego de más de dos mil funciones, Tramaluna Teatro, bajo la dirección de la maestra Patricia Ariza, readaptó la obra y, con el apoyo de Naciones Unidas, la estrenó en 1999 en medio de las negociaciones de paz con las FARC en San Vicente del Caguán, El texto de esta pieza teatral fue publicado por el proyecto <a href="https://idartesencasa.gov.co/sites/default/files/libros_pdf/119.%20Guadalupe%20a%C3%B1os%20sin%20cuenta.pdf"><strong>Libro al viento</strong>.</a></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-87e4c1a6f5ffd2aed313f847307625a3">&nbsp;Imágenes cortesía de Carlos Duque, Teatro La Candelaria y Tramaluna Teatro.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=101532</guid>
        <pubDate>Sun, 02 Jun 2024 22:11:52 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/06/23115515/FOTO-GUADALUIPE-SALCEDO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El centenario de Guadalupe Salcedo: El “bandolero romántico”]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Colombia va a terminar abrazando a los paramilitares.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/castroopina/colombia-va-terminar-abrazando-los-paramilitares/</link>
        <description><![CDATA[<p>En las últimas semanas el discurso del gobierno nacional, especialmente de la cabeza del Estado se ha estado convirtiendo en uno de carácter más intenso, pasional y confrontativo de lo que ya nos tenía acostumbrado. El presidente Gustavo Petro, que ve cómo semana a semana desfilan sus ministros en las gradas del Congreso de la [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>En las últimas semanas el discurso del gobierno nacional, especialmente de la cabeza del Estado se ha estado convirtiendo en uno de carácter más intenso, pasional y confrontativo de lo que ya nos tenía acostumbrado. El presidente Gustavo Petro, que ve cómo semana a semana desfilan sus ministros en las gradas del Congreso de la República buscando los votos para la aprobación de las reformas que desea implantar, ha empezado a calificar “paramilitar” a cualquiera que busque oponerse a sus propuestas.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-98736 size-medium" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/paramilitares-300x159.jpg" alt="" width="300" height="159" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/paramilitares-300x159.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/paramilitares-150x80.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/paramilitares-768x407.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/paramilitares.jpg 1000w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Este es un camino complejo y arriesgado. En primer lugar, porque el presidente de la República, que según la constitución -que juró defender y ahora quiere cambiar- representa la unidad nacional. Lo que directamente le obliga a encontrar las vías de construir y consolidar consensos y mayorías, no de encontrar todas las maneras posibles para dividir, aún más, el país.</p>
<p>También es perjudicial para el precario avance que ha tenido el Acuerdo de Paz. Esto debido a que dentro de su afán para encontrar un enemigo invisible y de ponerle un calificativo se están invisibilizando las víctimas de un fenómeno que dentro del conflicto armado ha dejado en el país con más de 92.000 muertos y 205.000 víctimas directas, según cifras del Centro de Memoria Histórica.</p>
<p>Además, es preocupante porque muestra una faceta de auto engrandecimiento y mega exaltación del presidente sobre su figura y sobre sus ideas, ya conocida pero mucho más exacerbada. En esta nueva línea discursiva y de ataques a aquellos quienes no acogen sus voluntades Petro demuestra que solo él tiene la razón, solo él tiene el conocimiento, solo él tiene la forma y solo él tiene la solución a los problemas de la República. Esto aplicable no solo a las reformas que transitan en el legislativo, sino también a temas locales como el metro de Bogotá.</p>
<p>Pero lo que más debería preocuparnos es que dada la inconformidad que el presidente ha suscitado debido al incumplimiento de sus propuestas de campaña, los colombianos terminen acogiendo ese enemigo que tanto él menciona como una solución al incumplimiento del presidente y como una forma de viraje extremo para la difícil situación nacional que atraviesa el país.</p>
<p>Preocupante sería una palabra muy pequeña para poder describir lo que podría pasar en Colombia en el caso que se abracen los principios del paramilitarismo o que sus políticas se aplicaran a nivel nacional, como otrora ocurrió en algunas regiones del país.</p>
<p>Es destacable aclarar que en estas líneas no busco en absoluto defender la gestión del presidente, ni espero intentar convencer a usted -apreciado lector- a que tome alguna posición respecto a los procesos legislativos y formas de ejecución que está teniendo el gobierno. Más bien, es una invitación a detallarse más sobre las cosas que pasan en el día a día, porque como dicen por ahí “el diablo está en los detalles”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para cerrar la idea, y que este texto no se haga más tedioso, la situación seguirá empeorando mientras que la oposición siga citando desenfrenadamente a los ministros a debates de control político y el gobierno no abra las puertas a una conversación abierta y franca sobre las reformas en las que se incluyan los puntos que la oposición quiere que sean tenidos en cuenta.</p>
<p>Como siempre, gracias por leerme.</p>
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        <author>@castroopina</author>
                    <category>CastroOpina</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=98735</guid>
        <pubDate>Thu, 21 Mar 2024 14:41:34 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/paramilitares.jpg" type="image/jpeg">
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">@castroopina</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>¿Las negociaciones acabarán la guerra en Colombia?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/castroopina/las-negociaciones-acabaran-la-guerra-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>La paz total ha sido uno de los retos y objetivos que la sociedad colombiana se ha marcado desde hace años. El hecho de pensar en un país en el que no haya conflicto armado ha sido un sueño que desde la dejación de las armas de la guerrilla de las FARC se ha ido [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>La paz total ha sido uno de los retos y objetivos que la sociedad colombiana se ha marcado desde hace años. El hecho de pensar en un país en el que no haya conflicto armado ha sido un sueño que desde la dejación de las armas de la guerrilla de las FARC se ha ido convirtiendo desde algo posible hacía algo probable.</p>
<p>Esta fue una de las promesas del hoy presidente de la República, Gustavo Petro. En su campaña llegó a afirmar que tres semanas después de llegar al poder él iba a finalizar la guerra con el ELN, quienes hoy son el grupo armado más robusto en el país.</p>
<p><figure id="attachment_94157" aria-describedby="caption-attachment-94157" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-94157 size-medium" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/63580769_101-300x169.jpg" alt="Gustavo Petro, Presdente de la República (2022-2026)" width="300" height="169" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/63580769_101-300x169.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/63580769_101-150x84.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/63580769_101-768x432.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/63580769_101.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-94157" class="wp-caption-text">Gustavo Petro, Presdente de la República (2022-2026)</figcaption></figure></p>
<p>En el proceso de llamado del gobierno nacional muchos fueron los grupos al margen de la Ley que levantaron su mano para buscar la finalización de su actuar armado, y su búsqueda de encontrar una solución negociada para encontrar fin a la guerra en Colombia. Desde algunos grupos de tipo paramilitar hasta las guerrillas, absolutamente todas las aristas ideológicas y delincuenciales estaban allí presentes.</p>
<p>Tanta búsqueda de la paz, en repetidas ocasiones, me han recordado el ensayo “Sobre la paz perpetua” de Inmanuel Kant, filósofo prusiano padre del idealismo y máximo exponente del criticismo.</p>
<p><figure id="attachment_94156" aria-describedby="caption-attachment-94156" style="width: 292px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-94156 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/descarga-3.jpg" alt="Inmanuel Kant, filósofo prusiano. (1724-1804)" width="292" height="173" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/descarga-3.jpg 292w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/descarga-3-150x89.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 292px) 100vw, 292px" /><figcaption id="caption-attachment-94156" class="wp-caption-text">Inmanuel Kant, filósofo prusiano. (1724-1804)</figcaption></figure></p>
<p>Este histórico documento fue publicado en 1895, poco después de que Francia y Prusia firmaran la paz en Basilea. Kant sugería en este texto un orden para que la paz fuera una orden entre estados, y a la vez, una meta final de toda la humanidad. Plantea en ese documento las formas en las que el estado debe estar constituido, la forma en la que la sociedad se debería convertir y, si bien, no garantiza que a través de las sugerencias que escribió se consiga la paz, si es un lineamiento para que quienes sigan sus textos, logren construir un camino hacia la ausencia de conflictos entre estados.</p>
<p>En el desarrollo del documento Kant fija seis puntos clave para la consecución de “la paz perpetua”:</p>
<ol>
<li>No se debe tener en cuenta ninguna negociación previa, puesto que todas las anteriores fracasaron en su intento de consolidar la paz.</li>
<li>Todos los estados deben ser soberanos y republicanos.</li>
<li>Debe haber un organismo global que acoja a todos los miembros a través de una federación.</li>
<li>Debe haber unos mínimos de hospitalidad de tratamiento entre hombres.</li>
<li>Quien quiera paz, debe dar garantías de querer lograrla.</li>
<li>No debe haber intenciones secretas mientras se consolida la paz.</li>
</ol>
<p>Si bien Kant redactó una serie de parámetros para la paz entre estados, es fácilmente aplicable estas máximas reglas en los procesos de terminación de conflicto interno como el que Colombia está tratando de llevar a cabo.</p>
<p>Dentro de las sugerencias dejadas por el filósofo prusiano, lo propicio será centrarse en las últimas tres, dado que son las aplicables a la conflictividad de Colombia. Además, porque el proceso de paz no es entre dos Estados, sino entre el Estado y la insurgencia.</p>
<p>Así pues, valdría la pena contrastar la voluntad de paz, las actuaciones y los mínimos para la creación de un ambiente de paz, tales como los ceses al fuego de manera unilateral y frenar determinantemente los paros armados y los secuestros.</p>
<p>Según Indepaz, más de 237 personas han perdido la vida en por lo menos 90 ataques o masacres contra la población civil o la Fuerza Pública. Esta cifra no contempla el incesante creciente número de líderes sociales y defensores de Derechos Humanos que lamentablemente mueren semanalmente en todos los rincones de la geografía nacional.</p>
<p><figure id="attachment_94158" aria-describedby="caption-attachment-94158" style="width: 580px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-94158 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/whatsapp-image-2022-02-23-at-2-35-16-pm_39527837_20220223203700.jpg" alt="En el último año, los paros armados del ELN han afectado a más de 180 municipios. Lo que representa más del 10% de la totalidad de municipios del país." width="580" height="365" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/whatsapp-image-2022-02-23-at-2-35-16-pm_39527837_20220223203700.jpg 580w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/whatsapp-image-2022-02-23-at-2-35-16-pm_39527837_20220223203700-150x94.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/whatsapp-image-2022-02-23-at-2-35-16-pm_39527837_20220223203700-300x189.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px" /><figcaption id="caption-attachment-94158" class="wp-caption-text">En el último año, los paros armados del ELN han afectado a más de 180 municipios. Lo que representa más del 10% de la totalidad de municipios del país.</figcaption></figure></p>
<p>Esta cifra, aunada a las contradictorias posiciones en las mesas de negociación, a las solicitudes de cambiar el modelo económico y a las dilataciones que están teniendo diferentes grupos armados, especialmente el ELN, han minado la confianza de los negociadores y de la sociedad colombiana. Y más allá de la confianza de quienes negocian y de la mayoría de los colombianos, han violentado los fundamentos de la paz perpetua.</p>
<p>Actualmente estas organizaciones delictivas, que funcionan más como cárteles de drogas que como agrupaciones ideológicas que buscan un cambio en el país, no cumplen los requerimientos de que se han planteado por siglos para la construcción y consolidación de la paz. Por lo tanto, el Estado debería dejar de buscar negociaciones que serán infructíferas y retomar su rol de garante de derechos a como de lugar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>@castroopina</author>
                    <category>CastroOpina</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=94155</guid>
        <pubDate>Wed, 12 Apr 2023 14:10:53 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Las negociaciones acabarán la guerra en Colombia?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">@castroopina</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Alcaldes, llegó una gran oportunidad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-casa-encendida/alcaldes-llego-una-gran-oportunidad/</link>
        <description><![CDATA[<p>Más allá de llenar cementerios y engrosar la lista de viudas y huérfanos, toda guerra es inútil. Dos guerras mundiales y miles de muertos al menudeo en tiroteos de poca monta (aquí y allá) nada importante han resuelto en ninguna parte del planeta. Por eso celebramos desde el departamento del Cauca que el gobierno logre [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Más allá de llenar cementerios y engrosar la lista de viudas y huérfanos, toda guerra es inútil.</p>
<p>Dos guerras mundiales y miles de muertos al menudeo en tiroteos de poca monta (aquí y allá) nada importante han resuelto en ninguna parte del planeta.</p>
<p>Por eso celebramos desde el departamento del Cauca que el gobierno logre un cese al fuego con grupos armados de todas las tendencias para intentar, una vez más, la paz en el territorio colombiano.</p>
<p>Tenemos tantos muertos en el Cauca por conflictos armados distintos, que realmente un respiro para pensar en cómo acabar con la violencia es una bendición.</p>
<p>En cada municipio nuestro vivimos un temor que no permite aflorar la resistencia ciudadana para convocar la paz como una necesidad vital de territorio.</p>
<p>La guerra nos tiene fracturados como sociedad en el Cauca. Por culpa de la violencia nuestros  líderes se esconden, se callan, se exilian, transigen, se hacen los de la vista gorda, los matan.</p>
<p>La guerra nos ha impedido que tengamos identidad propia, leyendas comunes, amor por la tierra que nos habitamos, acontecimientos que nos unan, y mucho menos una movilización contundentes de todos los sectores sociales en los 42 municipios gritando ¡basta ya, no más guerra!</p>
<p>Al parecer somos una raza anestesiada en el dolor, la sangre y el desgarramiento del otro.</p>
<p>Una raza indiferente y cobarde que tiene como bandera el silencio y el agache de cabeza cuando hay una masacre, una toma de pueblo, un secuestro, un atentado.</p>
<p>Por tanto, todo esfuerzo de paz en el Cauca hay que respaldarlo. Ponerle gente, convertirlo en tema de conversación en todas partes.</p>
<p>La tregua, la paz, el cese de actividades que nos darán los grupos armados debe ser una oportunidad para sentarse y conversar asuntos de convivencia como sociedad civil.</p>
<p>La gobernación, los alcaldes deben convocar, sino la sociedad civil debe hacerlo.</p>
<p>Pensar en el futuro, pensar en la región implica meterle malicia indígena, como se le dice al saber popular; pero también estrategias científicas, como les gusta decir en las universidades a sus propuestas.</p>
<p>¿Cómo integrarnos como caucanos? ¿Cómo unirnos como habitantes de esta región? Son grandes temas y grades preocupaciones.</p>
<p>Tenemos que superar las dificultades raciales que nos desunen, las desigualdades económicas que nos fragmentan, pero sobre todo frenar los prejuicios que nos desgarran.</p>
<p>De qué vale poder elegir gobernantes si seguimos viviendo en la miseria de la guerra, si continuamos matándonos como enemigos mortales.</p>
<p>Si la gente se auto exilia de miedo todos los días.</p>
<p>Humanizar la vida, dejar la indiferencia ante el dolor ajeno, son tareas comunes y necesarias.</p>
<p>¿Será que la tregua nos permite vivir una vida normal en todas las carreteras del Cauca?</p>
<p>Que nuestros líderes y el gobierno nacional identifiquen nuestras falencias.</p>
<p>Pero que todos, como ciudadanos podamos decir algo al respecto, sería lo ideal.</p>
<p>Convocar un referendo por la paz en el Cauca, es buena idea, por ejemplo.</p>
<p>Para lograr la tan anhelada la paz, hay que dejarnos de hacernos los de la vista gorda cuando pasa una desgracia frente a nuestros ojos.</p>
<p>Que hable el gobernador, que hablen los alcaldes. Que hablen los gremios, que hable la gente.</p>
<p>La Paz en Colombia, pasar por el Cauca.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Marco Antonio Valencia</author>
                    <category>LA CASA ENCENDIDA</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93168</guid>
        <pubDate>Wed, 04 Jan 2023 16:09:44 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Alcaldes, llegó una gran oportunidad]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Marco Antonio Valencia</media:credit>
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