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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Blogs de 2023 | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Llegar a Bogotá (1 de 4)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/deloga-brusto/llegar-bogota-1-4/</link>
        <description><![CDATA[<p>UNO No importa si llegas en avión, bus intermunicipal, colectivo pirata o carro propio: la ciudad se ha extendido en el mapa como quien rodea a su presa que se mueve sin saber lo que se le viene. Te recibe habiéndote hipnotizado, obligándote ahora a avanzar hacia su abrazo de serpiente. Te atrapa cada vez [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><b>UNO</b></p>
<p><span style="font-weight: 400">No importa si llegas en avión, bus intermunicipal, colectivo pirata o carro propio: la ciudad se ha extendido en el mapa como quien rodea a su presa que se mueve sin saber lo que se le viene. Te recibe habiéndote hipnotizado, obligándote ahora a avanzar hacia su abrazo de serpiente. Te atrapa cada vez más temprano. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Por aire, llegas casi siempre desde el occidente, dejando atrás ese valle ardiente, la planicie dorada que cruza sobre todo un río con pocos asentamientos a sus orillas. De pronto la monotonía de ese calor y esa extensión se corta. Se alza el mundo y las rocas. Pocas carreteras. Muchas líneas de alambre. Empieza la cordillera con sus desfiladeros, una pared hacia el cosmos montañoso; corta el vuelo de los mosquitos, muchas enfermedades, el cantar de las chicharras, la generosidad del oxígeno. Y luego, protegida por la altura, una llanura de verde generoso y dulce. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Aterrizas luego de pasar por encima de extensos techos plásticos que esconden flores en gestación. <a href="https://www.colombiatrade.com.co/noticias/como-funciona-el-sector-floricultor-en-colombia#:~:text=Un%20total%20de%207.700%20hect%C3%A1reas,d%C3%B3lares%20anuales%20en%20fletes%20a%C3%A9reos.">Millones de rosas</a> aquí crecen en silencio hasta irse en contenedores helados a adornar por unos días las mesas de San Valentín o los detalles para las madres de países menos coloridos. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Algo de tierra trabajada alcanzas a ver, pero, en su mayoría, las parcelas agrícolas han ido cediendo su espacio a parques industriales, zonas que el plan de ordenamiento territorial ha cubierto de cemento y asfalto para el beneficio, sobre todo, <a href="https://www.pulzo.com/nacion/asi-fue-como-hijos-uribe-hicieron-fortuna-PP470311">de los hijos “emprendedores” de un expresidente investigadísimo</a> y varios políticos que ya <a href="https://www.noticiasdiaadia.com/facatativa/por-volteo-de-tierras-condenan-exconcejales-del-rosal-cundinamarca/">pagan condena</a>. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Pero en general, debes saberlo, <a href="https://cambiocolombia.com/los-danieles/sigue-siendo-el-rey">nada pasa</a>. En la capital del País de la Impunidad, casi nunca nadie paga por los crímenes. Nadie, al menos, que pertenezca al catálogo de los de cuello blanco. Mucho menos de los imbéciles. Aún puede debatirse: ¿haber asfaltado los suelos agrícolas más productivos del país para instalar neveras infértiles que almacenan alimentos que se producen en suelos menos productivos y cada vez más remotos es una imbecilidad o un crimen? Quizás nunca se resuelva. Lo único que queda claro es que el mayor beneficiado es el precio de la comida.     </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Vuela el avión sobre otro río. Delgado y triste, a pesar de las vacas y los pastos que están a sus orillas. <a href="https://youtu.be/b6ay2lfZwqk">Dicen que se recompone</a>. No es tan clara su sanación. Y en cuestión de segundos ya están las cuadras de cemento y ladrillo, los techos de colores desiguales, barrios rápidos que no le ceden un centímetro a árboles, parques o andenes. Aterrizas frente a las casas y sus fachadas que se han erguido (unas más legales que otras) al lado de la pista. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">En otra ciudad, el aeropuerto original hubiera entrado en desuso y sería un parque o un terreno de uso comunitario. Un nuevo aeropuerto se hubiera construido más lejos y la ciudad hubiera encontrado aquí un nuevo servicio. Aquí todavía no pasa eso. Falta, quizás, un alcalde que (como ya se ha visto en la historia de Bogotá) logre convencer al consejo para que le venda ese terreno a él o una de sus empresas y luego permitir que él (o alguna de sus empresas) se lo arriende a la ciudad para garantizar el éxito de la alianza público-privada. El Dorado podría pasar a ser (¿quién sabe?) un parque metropolitano que renovara el verde de toda esta zona o un centro de eventos. O un nuevo estadio de fútbol, que harta falta le hace a una ciudad que tiene dos de las cinco hinchadas más grandes del país. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Mientras tanto, este aeropuerto marca una de las fronteras entre la ciudad ansiosa, contaminada y siempre en obra y un montón de terrenos verdes, privados (obvio) y uno que otro estanque desubicado. Dicen los que dicen saber, que desde las veredas de algunas haciendas cuyo único mérito es haber sido heredadas, se puede acceder a las bodegas y las zonas de carga de los aviones. Dice los que dicen que saben que por esas haciendas pasan kilos de contrabando y drogas y que nadie dice nada porque eso (armas, cocaína, cargas y cargas de flores que no declaran, contrabando) beneficia a “<a href="https://www.wradio.com.co/2023/05/29/caso-narcofinca-en-octubre-arranca-juicio-contra-exembajador-sanclemente/">los mismos de siempre</a>”. Y quizás tengan razón. Por algo esos terrenos permanecen intactos, surcados únicamente por caminos rudimentarios, propios de una finca que se puede dar el lujo de vivir como antes de la revolución industrial y cuyo destino se mantiene inmóvil por un Plan de Ordenamiento Territorial convenientemente siempre ajeno a los debates. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Y quizás esto nunca cambie. A la larga en Colombia (como en cualquier país que vive de la extracción y no tanto de su capacidad de producción) lo que cuenta es la tierra y aún <a href="https://www.lasillavacia.com/red-de-expertos/red-rural/la-concentracion-de-la-tierra-en-colombia-y-la-reforma-agraria-de-corea-del-sur/">algunos</a> pueden darse el lujo de tenerla como parte de su paisaje personal. Pesa más el placer de algunos que el bienestar de millones. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Para los que no cuentan con su paisajito privado, muchas cosas son desde lejos. Se pueden escuchar remotamente. El escuchar algo puede ser una versión resignada de la apropiación. Un consuelo a la falta de propiedad. Por eso quizás entenderás porqué tantas veces y tan seguido siguen resonando los aviones tan cerca sobre toda la ciudad. Y a no mucho les incomoda. No es un debate público. A lo mejor para los bogotanos oír a alguien llegando es un signo de que la ciudad sigue siendo atractiva para alguien. A lo mejor para los bogotanos alcanzar a ver las ventanitas de los aviones es irse un poco, escapar en alguna medida. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
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        <author>Robert Max Steenkist</author>
                    <category>DELOGA BRUSTO</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=97410</guid>
        <pubDate>Sat, 02 Dec 2023 10:39:10 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Llegar a Bogotá (1 de 4)]]></media:description>
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        <item>
        <title>“La historia ambiental, los estudios animales y la historia social pueden conducir a nuevas perspectivas sobre la guerra y la sociedad”: Joan E. Cashin</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/la-cuestion-animal/la-historia-ambiental-los-estudios-animales-la-historia-social-pueden-conducir-nuevas-perspectivas-la-guerra-la-sociedad-joan-e-cashin/</link>
        <description><![CDATA[<p>Durante los últimos años hemos visto como diversos movimientos sociales en Estados Unidos se han apresurado a derribar los monumentos y símbolos remanentes del Ejército confederado en la guerra de secesión americana. Objetos que traen a la memoria las disputas que dividieron a la sociedad norteamericana en el siglo XIX, y que siguen siendo fuente [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Durante los últimos años hemos visto como diversos movimientos sociales en Estados Unidos se han apresurado a derribar los monumentos y símbolos remanentes del Ejército confederado en la guerra de secesión americana. Objetos que traen a la memoria las disputas que dividieron a la sociedad norteamericana en el siglo XIX, y que siguen siendo fuente de tensión y discusión para la ciudadanía de hoy. Por supuesto, el mayor conflicto bélico luego de la guerra de independencia sigue despertando el interés de los intelectuales y académicos que continúan volviendo a él con nuevas aristas para abordar el tema. En medio de este renovado interés ha sido publicada la obra <a href="https://books.google.com.co/books?id=PeRUDwAAQBAJ&amp;printsec=frontcover&amp;source=gbs_ge_summary_r&amp;cad=0#v=onepage&amp;q&amp;f=false"><em>War stuff: the struggle for human and environmental resources in the american civil war </em></a>de la historiadora Joan E. Cashin.</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-97383 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/war-stuff-cashin-full-cover-2018-1-1-1-300x216.jpg" alt="" width="300" height="216" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/war-stuff-cashin-full-cover-2018-1-1-1-300x216.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/war-stuff-cashin-full-cover-2018-1-1-1-150x108.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/war-stuff-cashin-full-cover-2018-1-1-1-768x553.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/war-stuff-cashin-full-cover-2018-1-1-1-1024x737.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/11/war-stuff-cashin-full-cover-2018-1-1-1-1200x864.jpg 1200w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Una obra que, como su título lo indica, indaga sobre el uso del medio ambiente y los animales durante la guerra, una apuesta innovadora. Dicho trabajo recibió importantes premios y distinciones, entre ellas el <em>Firebird Prize</em> y el premio al mejor libro de la Academia de Historia de Ohio. Además, acaba de ser traducida al ruso, siendo la primera monografía sobre la guerra civil estadounidense traducida a ese idioma. Su autora, la profesora Cashin es una reconocida estudiosa del siglo XIX, y ha publicado varios libros, entre ellos <em>A Family Venture: Men and Women on the Southern Frontier</em> (1991); <a href="https://www.hup.harvard.edu/books/9780674030374"><em>First Lady of the Confederacy: Varina Davis&#8217;s Civil War</em> (2006)</a> y <a href="https://books.google.com.co/books?id=PeRUDwAAQBAJ&amp;printsec=frontcover&amp;source=gbs_ge_summary_r&amp;cad=0#v=onepage&amp;q&amp;f=false">War Stuff: The Struggle for Human and Environmental Resources in the American Civil War (2018)</a>. También ha sido conferencista en diversos eventos académicos y pedagógicos, así como editora de obras conjuntas como <a href="https://uncpress.org/book/9781469643205/war-matters/"><em>War Matters </em></a><em>Material Culture in the Civil War Era</em> entre otras.  Buscamos a la profesora Cashin para conversar sobre los retos que implica abordar el medio ambiente desde la historia como ciencia.</p>
<p><strong>P:El libro <em>War Stuff: The Struggle for Human and Environmental Resources in the American Civil War</em>, es de lejos uno de los mejores trabajos sobre las guerras civiles en el siglo XIX, siendo la primera vez que se da cuenta de ambos bandos, tanto del ejército confederado como de la Unión con una perspectiva ambiental. ¿Cómo surgió la idea de esta obra?</strong></p>
<p>R: A lo largo de los años, mientras investigaba para otros proyectos, encontré con frecuencia pruebas de mala conducta por parte de oficiales y soldados rasos durante la guerra civil. Se llevaban todo tipo de recursos sin autorización y sin completar la documentación adecuada. Con el tiempo decidí que este tema debía explorarse y publicarse en un libro. Así fue como surgió la idea de publicar <em>War Stuff.</em></p>
<p><strong>¿Qué fue lo que más le sorprendió en el proceso de investigación y redacción?</strong></p>
<p>Lo que más me sorprendió en el proceso de investigación fue que los hombres de ambos ejércitos tomaban recursos de los civiles. Algunas personas que apenas comienzan a estudiar el tema, podrían suponer que los hombres blancos del Ejército confederado serían reacios a tomar recursos de los civiles blancos del Sur, incluso si eran unionistas, pero eso era incorrecto. Y me sorprendió que muchos oficiales de ambos ejércitos no sólo miraran hacia otro lado, sino que ellos mismos tenían el mismo comportamiento.  En cuanto a la redacción, lastimosamente, no pude usar todos los resultados de mi investigación por cuestiones de extensión, pero es algo que le sucede a muchos investigadores a la hora de escribir un libro o artículo.</p>
<p><strong>Su libro reconstruye de manera detallada los recursos usados para el conflicto bélico como la tierra y los animales. En el caso latinoamericano, por ejemplo, los archivos históricos aún no están organizados por categorías animales y ambientales. Estas variables hay que buscarlas en la prensa generalmente. Cuéntenos por favor sobre las fuentes usadas en el libro <em>War Stuff</em> para dar cuenta de los recursos usados y qué tan difícil es encontrar fuentes ambientales y animales a la hora de estudiar las guerras.</strong></p>
<p>Comencé mi investigación examinando una colección de documentos conocidos en Estados Unidos como <em>Official Records of the Civil War</em>. Los investigadores estadounidenses especializados en este campo a menudo se refieren a ella como el “OR”. Se trata de una enorme colección de documentos compilados por el gobierno de los Estados Unidos y que fueron publicados durante un período de unos cuarenta años aproximadamente, desde finales del siglo XIX hasta el siglo XX. Dicha colección incluye, literalmente, miles de documentos generados por ambos ejércitos, informes militares y correspondencia entre oficiales. También, contiene algunas cartas escritas por civiles a oficiales militares. Algunas de estas fuentes fueron bastante sinceras sobre los acontecimientos en terreno. Verdaderamente es una mina de oro de información para los historiadores. Mientras trabajaba en este libro, la colección estaba disponible íntegramente en línea y era fácil de buscar. Esta fuente fue realmente la base del libro, aunque otras fuentes fueron importantes.</p>
<p><strong>¿Cómo cuáles?</strong></p>
<p>Leí muchos diarios escritos por hombres de ambos ejércitos. Los soldados a menudo plasmaban en sus diarios cosas que no le contarían a sus familiares y amigos en sus cartas. Pero, también, ocurrió con los diarios de los civiles. Una mujer blanca en una granja de Virginia podía consignar en su diario, acontecimientos que no le contaría a su marido que se encuentra sirviendo lejos de casa. Además, los periódicos de ambas regiones me parecieron útiles. Estas fuentes deben usarse con cuidado, debido a los obvios sesgos políticos que aparecen en los impresos del Norte y del Sur. No obstante, algunas veces los civiles escribieron cartas a los editores describiendo acontecimientos militares que de otro modo no hubieran quedado registrados.</p>
<p><strong>En sus publicaciones más recientes, tanto en su libro <em>War Stuff: The Struggle for Human and Environmental Resources in the American Civil War</em> como en el capítulo de libro <em>Canine Exploitation in the American Civil War</em> ha renovado la investigación de un tema de estudio clásico para las ciencias sociales como lo es la guerra, abordando la perspectiva ambiental y animal. ¿Por qué dio este giro y cuál cree que es el potencial de cruzar variables como el contexto social, ambiental y animal para la comprensión de la historia?</strong></p>
<p>Tomé la decisión de girar hacia la historia ambiental y los estudios animales porque entendí el potencial que tienen para comprender el pasado. En cuanto a la historia medioambiental, mi investigación puso de relieve la importancia del mundo físico en la manera en que las personas vivían sus vidas. Los seres humanos de todo el mundo han existido en el universo material, por supuesto, y siempre han tenido que lidiar con él de alguna manera, ya fuera intentando dominarlo, coexistir con él o destruirlo. Esto involucra a la población humana de cada generación. Ahora, sobre la historia animal, en mi investigación he prestado especial atención a cómo los seres humanos y los animales han tenido algún tipo de relación en todas las sociedades del pasado. Con frecuencia, las personas han intentado explotar a los animales, pero también han coexistido pacíficamente con ellos o han intentado protegerlos de cualquier daño.  Los animales también se han resistido a su explotación.  Entre estas dos poblaciones se ha construido una interacción profunda que los estudiosos apenas están empezando a explorar.</p>
<p>Creo que combinar la historia ambiental, los estudios animales y la historia social pueden conducir a nuevas perspectivas sobre cuestiones de larga data acerca de la guerra y la sociedad. Este enfoque también puede generar nuevos conocimientos sobre los seres humanos, los animales y el mundo en el que vivimos.</p>
<p><strong>¿Qué consejos les daría a las personas que quieren investigar la perspectiva animal y ambiental en otras regiones como los procesos de independencia de América Latina en el XIX, o los conflictos de guerras civiles en el siglo XIX?</strong></p>
<p>Las guerras por la independencia en América Latina son temas muy significativos, y lo mismo puede decirse de otros conflictos civiles del siglo XIX.  Si tuviera que dar un consejo a los estudiosos que investigan la historia animal o medioambiental sobre estos temas, sugeriría empezar por las fuentes primarias que he mencionado antes.   Los registros institucionales, por ejemplo.   Pueden estar llenos de material sorprendente o asombroso que los historiadores pueden indagar. Así es como he obtenido la mayoría de las ideas para mis libros y artículos. A medida que avance en su investigación, verá cómo sus hallazgos pueden o no encajar en las interpretaciones existentes, y eso determinará los siguientes pasos del proceso. No hay nada más emocionante ni más noble que contribuir al conocimiento del pasado.</p>
<p>Algo fundamental que algunos investigadores omiten es preguntar a los archiveros si conocen colecciones particulares que puedan cubrir la historia ambiental y animal. A veces conocen muy bien los fondos, con más detalles de los que alguien podría encontrar examinando el catálogo de fichas. Muchos de ellos son felices al compartir sus conocimientos con los académicos. Y no se olvide de las sociedades históricas locales. El personal de estas instituciones también puede tener un conocimiento profundo de manuscritos que otros escritores quizás no hayan explorado.</p>
<p><strong>En la actualidad, la historia militar y bélica tiene muchos adeptos. Desde militares retirados hasta personas aficionadas a los avances tecnológicos. ¿Qué diferencia las investigaciones de los profesionales de la historia de aquellos libros elaborados por militares retirados y expertos en estrategias?</strong></p>
<p>Por supuesto, escritores con diferentes especialidades pueden escribir muy buenas obras de historia. Pero, he observado que los que tienen una formación puramente militar -sin formación de posgrado en historia- tienden a centrarse en el campo de batalla, excluyendo casi todo lo demás.   A menudo no se interesan por la política de la guerra, la diplomacia, la interacción de los civiles con los ejércitos o la vida en el frente interno. El resultado es una visión muy reducida de la guerra. Estas obras también tienden a subestimar el caos absoluto de la guerra, el papel de la contingencia, incluidos los accidentes y errores que ocurren en todos los conflictos. Lo mismo sucede con los escritores que se concentran en la tecnología a veces pueden adoptar una visión bastante reducida de la guerra. El elemento humano puede perderse, casi como si la guerra fuera una máquina y se moviera por sí sola.</p>
<p><strong>La guerra no para en el mundo. Ahora, el mundo sufre las consecuencias de la guerra en Ucrania. ¿De qué sirve la historia de la guerra en tiempos de crisis?</strong></p>
<p>En efecto, las guerras han formado parte de la historia de la humanidad desde que los historiadores tienen registro. También es cierto que los historiadores han escrito mucho sobre la guerra, por lo que creo que es posible extraer algunas lecciones generales para el mundo en que vivimos hoy. En primer lugar, es importante darse cuenta de que las guerras suelen ser imposibles de controlar una vez que comienzan. La guerra real a menudo difiere de los objetivos oficiales de la guerra, y los líderes políticos pueden descubrir que es difícil moldear la “forma” en que se libra la guerra, sin importar sus intenciones. La historia de la guerra está llena de consecuencias inesperadas una vez que comienza el tiroteo. En segundo lugar, las guerras suelen implicar a civiles. El conflicto casi nunca se limita únicamente a los militares. La historia demuestra que los ejércitos han tratado de controlar a los civiles, aunque sólo fuera para mantenerlos fuera del camino, pero los no combatientes suelen verse arrastrados a la guerra de todos modos.  Muchos civiles pueden perder sus bienes, y pueden perder la vida, a veces en gran número. Las figuras políticas no siempre son conscientes de que las guerras pueden cambiar sociedades enteras de forma impredecible.</p>
<p>En tercer lugar, las guerras suelen dañar el entorno físico. Los ejércitos pueden consumir enormes cantidades de recursos naturales, como madera y agua, y pueden acabar con las poblaciones animales.  A menudo dañan el entorno construido, en la ciudad o en el campo. Las guerras pueden cambiar el paisaje de formas que los seres humanos no pueden prever o comprender, y el medio ambiente puede tardar años en recuperarse.</p>
<p>En resumen, la guerra es un asunto muy serio, obviamente un asunto mortal, que no debe emprenderse a la ligera.   Pero también hay momentos en la historia en los que la guerra puede ser inevitable. Si la supervivencia de una nación está en juego o ideales fundamentales como la democracia se enfrentan a una amenaza mortal, entonces las acciones militares pueden ser necesarias.  Por ello, los responsables de la toma de decisiones deben ser realistas sobre lo que puede ocurrir si deciden declarar la guerra.  Esperamos que el estudio de la historia genere algo de humildad, algo de conciencia y algo de sabiduría.</p>
<p style="text-align: right">
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        <author>Steven Navarrete</author>
                    <category>La cuestión animal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=97363</guid>
        <pubDate>Wed, 29 Nov 2023 15:03:51 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[“La historia ambiental, los estudios animales y la historia social pueden conducir a nuevas perspectivas sobre la guerra y la sociedad”: Joan E. Cashin]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Steven Navarrete</media:credit>
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                            </item>
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        <title>Familias y sostenibilidad de la vida una actuación postergada e imprescindible</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-ciencias-sociales-hoy/familias-sostenibilidad-la-vida-una-actuacion-postergada-e-imprescindible/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por: Alejandro Martínez A[1]  &#8220;Lo único que podemos hacer es controlar lo que haremos después. Cómo vivir nuestras vidas, lo que consumimos, cómo nos involucramos y cómo usar nuestro voto, para asegurar que nuestros líderes sepan que sabemos la verdad acerca del cambio climático&#8221;. DiCaprio &nbsp; Leonardo DiCaprio, Fisher Stevens y Martin Scorsese. (directores). (2016).Antes [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por: Alejandro Martínez A<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a> </strong></p>
<p><strong> </strong>&#8220;Lo único que podemos hacer es controlar lo que haremos después. Cómo vivir nuestras vidas, lo que consumimos, cómo nos involucramos y cómo usar nuestro voto, para asegurar que nuestros líderes sepan que sabemos la verdad acerca del cambio climático&#8221;. DiCaprio</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right"><em>Leonardo DiCaprio, Fisher Stevens y Martin Scorsese. (directores). (2016).Antes Que Sea Tarde [ Documental]. NATGEO.</em></p>
<p style="text-align: right">
<p>Durante 1997 en <strong><em>El Titanic</em></strong> las familias descubrimos a Leonardo DiCaprio, en un drama que se torna en catástrofe y en el cual la opulencia, la arrogancia y la ceguera del conocimiento se confabulan para convertir lo injusto, lo humanamente doloroso, en un hundimiento donde todas las clases y estratos sociales tras una breve exposición de brutalidad; se hunden en un mar oscuro que se los traga sin distinguir entre privilegios y poderío militar o social. Para quienes la hemos visto, muchas imágenes se quedan profundamente grabadas en nuestra mente; como aquella de los músicos tocando mientras el barco y sus pasajeros son arrastrados al oscuro y frío océano convertido en una tumba. Veinte años después, aparece como el gestor y protagonista de otra obra monumental <strong><em>Antes que sea tarde. </em></strong></p>
<p>Entre la película <em>Titanic</em> y el documental <em>Antes que sea tarde</em> no sólo pasaron dos décadas sino la muerte de miles y miles de especies, ecosistemas, biomas y personas succionadas por el ojo de un torbellino fatal que tiene diversos nombres: cambio climático, crisis socioambiental, violencia ecosistémica, crisis civilizatoria, suicidio ecosocial, y cuyo origen es el mismo, una arrogante ceguera compartida por el mercado, la sociedad y el estado que continúan aferrados al curso fatal y al barco con una fe fundamentalista en que la máquina, el poder, la ciencia, las armas pueden atravesar todos los océanos y que el iceberg del cambio climático es un cuento para asustar a niños medrosos.</p>
<p>Veinte años después <em>Di Caprio</em> vuelve a nuestras salas a través de los servicios de suscripción vía internet. Esta vez no es el protagonista de una tragedia ajena que lo llevara a la fama, ahora aparece como activista de la película de su propia vida y de la historia que está rodando la humanidad. Hoy aparece como activista, comprometido en la sostenibilidad de la vida en el planeta. El intérprete se elevó a actor y ocupó un lugar en la lucha por desvelar la injusta barbarie ecosocial y la inmovilidad ante la tragedia y el despeñadero al que nos conducen está combinación de arrogancias y tecnologías.</p>
<p>En alguna parte del documental lanza un llamado importante:¿Cómo vivir nuestras vidas? ¿Cómo usar lo que consumimos? ¿Cómo nos involucramos y cómo usar nuestro voto? Desde este llamado esbozamos un pequeño programa que puede dirigirse a las familias que han sido vistas y narradas como espectadoras mudas e inmóviles de la tragedia y cuya acción puede limitarse a una lágrima de cocodrilo mientras permanecen impávidas ante la pantalla. Por eso la invitación de <em>DiCaprio</em> a los políticos, a los empresarios es también hoy un llamado a las familias que comenzamos a preguntarnos ¿cómo? y que tenemos hoy un camino para activarnos en una lucha más que urgente, imprescindible e inaplazable.</p>
<p>Intentamos resumir este programa-invitación a las familias reconociendo que tienen poder para cambiar el canal y también de transformar el rumbo que hemos construido. Se trata de desarrollar sin pausas y con prisas tres tipos de acciones frente al cambio climático y la crisis ecosocial.</p>
<ol>
<li>Acciones en familia (reciclaje, reúso, ahorro, tratamiento de emisiones, cultivos, formación, investigación, cambio de formas alimentarias y muchas más acciones que permiten la creatividad y el ambiente familiar).</li>
</ol>
<ol start="2">
<li>Acciones en conjunto con otras familias (huertas y jardines, cuidado de espacios verdes, movilizaciones comunitarias).</li>
</ol>
<ol start="3">
<li>Acciones de direccionalidad de la política y el mercado. La escogencia de políticos y productos capaces de impulsar los cambios necesarios en el timón y el destino de la humanidad. A quién eliges y a quién le compras son dos mecanismos que tienen las familias para sumarse y ser determinantes a esta altura de la travesía.</li>
</ol>
<p>Las familias, como lo mostraron en la pandemia, son rescoldos del don, el cuidado y la gratuidad; sin embargo, este núcleo parece estar frío e inmóvil, y distante ante el cataclismo fabricado por la codicia, el descuido y la mercantilización de la vida. Es tiempo de sonar la sirena, para convocar el despertar de ese corazón de lo social que son las familias e invitarlas a escuchar los gritos de los que ya se ahogan y agonizan y movilizarse para intentar evitar el horror de los ahogados, congelados y enterrados del futuro cercano. Cuando las familias se decidan por la acción y el protagonismo el rumbo podrá ser modificado y las consecuencias del golpe menguadas.</p>
<p>Hoy vituperadas, menospreciadas, manoseadas y utilizadas por familismos y antifamilismos de todas las clases. Las familias son un imprescindible en esta historia y seguramente cuando se decidan a entrar en ella masivamente impactaran en el presente y el porvenir. Este artículo es también una carta al buzón de mi propia casa, sobre como caracterizar nuestra mejor película; como involucrarnos y diseñar nuestra vida familiar. Nuestras decisiones de compra y voto para incidir en los políticos y los comerciantes.</p>
<p>Es tarde para que las familias nos activemos y cambiemos muchas cosas al interior de las casas y en las relaciones con nuestras comunidades, es tarde para tomar en nuestras manos los votos y las compras como instrumentos de cambio; pero aún no es demasiado y por ello es tan urgente y necesario ese despertar y activar que ya está sucediendo pero que necesitamos se acelere y multiplique, justo “antes que sea demasiado tarde”.</p>
<p>La actuación  de las familias en la sostenibilidad de la vida está siendo postergada, pero el apremio es tal que de la respuesta generosa, amorosa, comprometida, cuidadora e inspiradora de las familias, vuelve a depender el presente y el futuro de la humanidad que se acuno ahí, en el hogar, como lugar de cuidado y protección, iluminado por el fuego de los afectos alrededor del cual llevamos milenios contándonos cuentos de victorias y fracasos, de noches y amaneceres.</p>
<p>En el tiempo que queda las familias podemos volver a escribir y contar la historia de un timonazo definitivo que dimos a tiempo, actuado desde el guion de la esperanza, justo un poco antes de que fuera demasiado tarde para mi familia, para la tuya y para la familia humana.</p>
<p>*****************************************************</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> Emprendedor social de la red mundial de emprendimiento social Ashoka. En este momento es aprendiz de productor agroecológico y de pedagogía de la ternura. Docente investigador y director de la Maestría Transdisciplinaria en Sistemas de Vida Sostenible de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Externado de Colombia.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Las Ciencias Sociales Hoy</author>
                    <category>Las Ciencias Sociales Hoy</category>
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        <pubDate>Thu, 28 Sep 2023 19:58:43 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Familias y sostenibilidad de la vida una actuación postergada e imprescindible]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>Homenaje a Luz Amorocho, pionera de la arquitectura en Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-ciencias-sociales-hoy/homenaje-luz-amorocho-pionera-la-arquitectura-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Luz: Te escribo esto desde la calle, sentado en un andén de una ciudad que tanto quisiste, y yo nunca supe cómo ni por qué. Este mes cumples 4 años de muerta. Espero que no estés muy sola. No creo. Hoy escribo otra vez en tu nombre, por el placer de recordarte, y sobre aquel [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><em>Luz:</em></p>
<p><em>Te escribo esto desde la calle, sentado en un andén de una ciudad que tanto quisiste, y yo nunca supe cómo ni por qué. Este mes cumples 4 años de muerta. Espero que no estés muy sola. No creo. Hoy escribo otra vez en tu nombre, por el placer de recordarte, y sobre aquel libro que dirías, sin tu permiso, publicamos sobre tu persona.</em></p>
<p><em>Pienso en cuáles fueron las cosas más importantes que me enseñaste, y me pongo práctico. Comentarios que ya no sé cuándo me hiciste, pero de los que me acuerdo casi a diario. Por ejemplo, este:</em></p>
<p><em>Si uno va a hacer una cosa, de una vez debe hacerla bien.</em></p>
<p><em>Muchas veces la diferencia de tiempo o de trabajo, entre hacerla bien y hacerla mal, no es mucha. Y sí lo es, volverla a hacer.</em></p>
<p><em>Y no te digo dejarla mal hecha: Inmarcesible.</em></p>
<p><em>Eso me recuerda el recitado: lo bueno, si breve, etc.</em></p>
<p><em>Y a tí Luz, haciendo con la mano el viento: etcétera, etcétera, etcétera.</em></p>
<p>Lucas</p>
<p><img decoding="async" class="size-full wp-image-96208 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Luz-Amorocho-artículo-luquitas.jpg" alt="" width="387" height="480" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Luz-Amorocho-artículo-luquitas.jpg 387w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Luz-Amorocho-artículo-luquitas-121x150.jpg 121w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Luz-Amorocho-artículo-luquitas-242x300.jpg 242w" sizes="(max-width: 387px) 100vw, 387px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por: Lucas Maldonado Loboguerrero*</p>
<p><strong>Lector de estas líneas, en el prólogo del libro ya expliqué lo que pude, disculparán si lo encuentran didáctico o infantil, creo que es la maña de escribir como Luz me hablaría, y entonces, a veces, me hablaba así. </strong>Como es para internet, lo corté un poco y de paso lo arreglé.</p>
<p><strong>Prólogo**</strong></p>
<p>Ahora que llega finalmente el día de echar este libro a su suerte, por decirlo así, y entregar al molde estas letras de Luz Amorocho, me piden explique en este prólogo: quién soy y por qué yo. No es tarea fácil, pero divertida, sí. Porque en todo caso, llevo años barruntando la idea de hacer un libro sobre Luz Amorocho.</p>
<p>¿Que por qué sobre Luz Amorocho?</p>
<p>Eso ya nadie se lo pregunta.</p>
<p>¿Que por qué yo?</p>
<p>Vueltas doy dijo el otro, y como ateo caigo en la única palabra posible: la suerte.</p>
<p>La suerte de conocerla y considerarla maestra. La suerte de su larga y profunda amistad con mis papás, que permitió su participación en mi crianza, y el cariño que nos tuvimos, y la valentía que me inculcó. Aunque me decía, Lucas, cuidado, siempre estás poniendo el pecho y un día te van a llover piedras. Suerte que todavía no me han llovido (tantas). Suerte que ella me quisiera como a un hijo, que de sangre, o hasta dónde se sabe o se imagina, no tuvo. La suerte también, como no, de tener un papá que fue su amante y amigo, arquitecto que todos los paseos los volvía de arquitectura, y que me llevaba a su taller y me ponía a dibujar, y en vacaciones a ganarme unos dinerillos ayudando a cortar cartón y a hacer maquetas. Y de haber crecido en ese barrio que era así gracias a Luz, y en ese edificio donde había tanto arquitecto. Y de haber podido construir yo mismo, gracias a un mecenas y ya adulto, una casa. Y de haber publicado, con una grande amiga, un libro de este mismo jaez sobre la vida y la obra de mi papá, que me es tan querido. Suerte tal vez también, soñar con lectores atentos, de un libro que se cree música popular, siempre saludando parientes y amigos. Suerte y gracias, de una vez, a quienes lo publican y me dejan escribir mi nombre en la tapa con el de Luz. Y gracias a mí mamá que me enseñó a leer y a escribir y a hacer películas.</p>
<p>¿Que no soy arquitecto, y estos libros los escriben arquitectos, o mejor escritores arquitectos, o al menos escritores, y lo de las películas no tiene absolutamente nada que ver, y yo no soy ninguna de las anteriores? ¡Al cabo que ni quería! dijo el Chavo. Me declaro artista, en ese sentido de alguien cuyo interés no es sino dejar un testimonio. Que he de contar una vida que no es la mía y jamás podré ser académico, quiero decir objetivo. Declaro que no me interesa, y que por fuera de las matemáticas, no conozco objetividad. Aviso que cuando hablo de Luz, estoy sin duda hablando de mí. Siempre he querido, como ella, ser actriz. Y ahora me quité el bigote y me ricé los pelos, con la intención insensata, y acaso patológica, de parecerme a ella.</p>
<p>Suerte ha sido sentir vivo interés por la arquitectura y por los libros. También me dedico al cine (como mi mamá), pero los libros son más baratos, la industria de mi país permite hacerlos muy bien, y duran mucho más que un disco duro. Aunque suerte y gracias a mi mecenas por haber hecho una película sobre mí mismo. Menciono lo de las películas porque aprendí a hacer fotos, y haciendo documentales seguramente fue que aprendí a investigar así, a entrevistar y a transcribir voces ajenas. Y subtitulando, el placer de mejorar lo dicho, sin que nadie se dé cuenta.</p>
<p>Suerte que me enseñaron a viajar y a entender otras lenguas.</p>
<p>En fin, que tal vez este no sea más que un informe para un libro tan definitivo como improbable, y que ahora entrego, con la efeméride pisándome los talones: Luz cumpliría 100 años el 23 de abril. No se trata, pues, de una rigurosa biografía sobre una persona ilustre o grande artista (aunque a mí me lo parezca). Incluso, podrá al final sorprenderse el lector con lo modesto de su legado arquitectónico. Porque Luz no fue una arquitecta en el sentido de proyectar una serie de edificios para “los Anales” de la arquitectura en Colombia. No. Fue simplemente, si esto acaso es cosa simple, alguien que marcó profundamente mi vida. La mía y la de unas personas más: algunas hablaron para el tal libro, de título: Luz al oído.</p>
<p>Y para gusto soberbio, últimamente, cuando me preguntan cuáles fueron las grandes obras de Luz Amorocho la primera Arquitecta, se me ocurre algo inefable: ¡Yo soy una!</p>
<p>Espero lo disfruten o la disfruten.</p>
<p>Lucas.</p>
<p>*Escritor, Barcelona.</p>
<p>** Versión modificada por el autor.</p>
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        <author>Las Ciencias Sociales Hoy</author>
                    <category>Las Ciencias Sociales Hoy</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96207</guid>
        <pubDate>Fri, 08 Sep 2023 04:43:55 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Homenaje a Luz Amorocho, pionera de la arquitectura en Colombia]]></media:description>
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            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Zorrizo-The path of the hedgefox: encuentros y perdón</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/deloga-brusto/zorrizo-the-path-of-the-hedgefox-encuentros-perdon/</link>
        <description><![CDATA[<p>En agosto de este año la ilustradora Cristina León y yo culminamos un proyecto que me tiene muy orgulloso. Se trata de un libro para niños, que me inventé yo, ilustró ella y editó el Colegio Bilingüe José Max León (institución a la que aterricé de manera inevitable desde antes de nacer). Se llama Zorrizo&#8211;The [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-96119" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Zorrizo-1-1024x791.jpg" alt="" width="840" height="649" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Zorrizo-1-1024x791.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Zorrizo-1-150x116.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Zorrizo-1-300x232.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Zorrizo-1-768x593.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Zorrizo-1-1200x927.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Zorrizo-1.jpg 1650w" sizes="(max-width: 840px) 100vw, 840px" /></p>
<p>En agosto de este año la ilustradora Cristina León y yo culminamos un proyecto que me tiene muy orgulloso. Se trata de un libro para niños, que me inventé yo, ilustró ella y editó el Colegio Bilingüe José Max León (institución a la que aterricé de manera inevitable desde antes de nacer). Se llama <em>Zorrizo</em>&#8211;<em>The path of the hedgefox.</em> Sus páginas, y ramificaciones online, se despliegan en varias direcciones:</p>
<p>En primera instancia esperan contar una historia maravillosa&#8230;y no una exclusiva para los lectores menos experimentados. Esos &#8220;raros lugares encantados&#8221;, como los definía Astrid Lindgren, &#8220;a los que podemos ir y encontrar las más raras de las alegrías&#8221; deben seguir siendo el refugio vigente a lo largo de todas nuestras vidas. Cumplirán su propósito si entregan a los lectores las llaves de la sana picardía de la niñez que a veces perdemos a medida que crecemos. Hemos querido honrar también el humor, la sinceridad y la capacidad de sorpresa, todas virtudes que no deberían perder vigencia en lo que consideramos un espíritu sano.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-96122" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4147-1024x473.png" alt="" width="840" height="388" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4147-1024x473.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4147-150x69.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4147-300x139.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4147-768x355.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4147-1200x554.png 1200w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" /></p>
<p>Una mente abierta y un corazón flexible son dos poderes de la mayoría de los niños. De esta capacidad se desprende gran parte del poder humano para una convivencia sana y la generación de una comunidad funcional: el perdón, la solidaridad, la empatía, el diálogo. Por esto también hemos querido generar un libro que juegue con dos idiomas, pero buscando una línea de lectura que ahonde los sentidos de la lectura. Creemos que existen suficientes libros con ejercicios hermosos s de traducción literaria (la maravillosa escuela de Traducción Literaria Antoine Bermann de la Universidad de Antioquia nos ha servido de cómplice en varios proyectos propios) y en cambio pocos malabares con la diversidad de sentidos que esconde el bilingüismo. Recorrer el camino de <em>Zorrizo o The path of the Hedgefox</em> es pasar por entre los mismos árboles, pero concentrarse en diferentes líneas del paisaje: en un idioma se buscan los pájaros, en el otro se cuentan los frutos. O algo así.</p>
<p>Por otro lado, quisimos aprovechar una oportunidad que tiene que ver con la diversidad de formatos, plataformas y canales que ofrecen nuestros días: desde el inicio nos imaginamos un libro impreso que tuviera una extensión en el mundo virtual. Al ser éste un proyecto de la editorial de un Colegio concertamos con docentes y directivos ejercicios y reflexiones que, a través de ese portal multidimensional que puede ser un Código QR, se pudieran ofrecer a niños y adultos. Aún sin haber sido comercializado en librerías, profesores y padres de familia que lo han tenido en sus manos aplauden que los invitemos de manera tan sutil a integrar pantallas y páginas, escritorios de hacer tareas y mesas colonizadas por computadores, en un ejercicio de lectura.</p>
<p>Inculcar la lectura profunda es un ejercicio cada vez más importante en la era de la sobreinformación y la sociedad del cansancio. Lo es también porque muchas jóvenes familias colombianas no están dispuestas (o en capacidad) de destinar parte de su presupuesto a libros. Pueden parecerles objetos caducos y obsoletos por su incapacidad de abrirse como cajas de Pandora en links de vértigo y ventanas hipnotizadoras. O demasiado ineficientes porque piden esfuerzos adicionales a mover los pulgares. Pero sobre todo son caros. Y el palo no está para cucharas.</p>
<p>Por lo anterior, también decidimos que nuestro libro sería aprovechable al máximo, a favor del bolsillo de las familias. Con sus ilustraciones llenas de detalles y códigos secretos, sus dos idiomas recorriendo dos senderos de una misma montaña y su capacidad de integrar el objeto impreso y parte de la inmensidad virtual, <em>Zorrizo</em> también sería un libro que se aprovecharía en al menos tres asignaturas diferentes. Primero un libro extenuado por ser bitácora de tres procesos que una guía de estudio caduca, impecable como peso muerto al final de periodo escolar.</p>
<p>Y finalmente, la razón por la cual creemos que sigue valiendo la pena agregar un libro más a las estanterías y los anaqueles: ofrecemos un espacio para reflexionar sobre algo que no preocupa y nos apasiona. Algo que consideramos urgente y profundo. Se trata de nuestra posibilidad y disposición a los encuentros y al perdón.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-96129" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4154-1024x473.png" alt="" width="840" height="388" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4154-1024x473.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4154-150x69.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4154-300x139.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4154-768x355.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4154-1200x554.png 1200w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" /></p>
<p>Los humanos tenemos la posibilidad de construir a partir de contrarios. El método filosófico conocido como dialéctica (dialektiké), nos invita a exponer una idea (tesis), contrastarla con su opuesto (antítesis) y de esta fricción ser capaces de generar una nueva manera, otro símbolo, una tercera opción consensuada (síntesis). Tenemos la posibilidad de construir a partir de contrarios, aunque no sea la decisión más frecuente.</p>
<p>La diferencia que separa a dos opuestos contiene el poder de crear algo que no existía antes. Las fuerzas contrarias pueden generar nuevas formas a partir de la fricción. La destreza para compaginar pacíficamente con otros es lo que diferencia a un gestor de ideas y soluciones de un componente pasivo de la realidad, de algo que destruye.</p>
<p>Este poder solo se despliega a través de la paz y la transparencia que exige un intercambio, en vez de un choque. Tratar de convencer al otro, entender sus argumentos, explicarme para que entienda los míos, son algunas acciones propias de la dialéctica. Implican respeto, flexibilidad, paciencia y creatividad, entre otros valores que son cada vez más necesarios en nuestros días de migraciones, radicalizaciones, imposiciones.</p>
<p>El poeta griego Arquíloco escribió “el zorro sabe muchas cosas, pero el erizo sabe una sola gran cosa”. Retomando esta metáfora, el politólogo y filósofo Isaiah Berlin propone dividir a escritores y pensadores (y quizás a toda la humanidad) en dos categorías generales: están quienes resumen todo a una visión central, a un solo sistema coherente a través del cual piensan y sienten. Aquellos se guían por un principio rector universal. Tienden a ser como los erizos: prudentes, introspectivos, analíticos, mesurados, defensivos…Viven, sienten y crean según lógicas centrípetas: la fuerza de su existencia gira en torno a un centro que nunca deja que sus formas se salgan de los parámetros de lo predecible.</p>
<p>En el otro grupo están quienes siguen la pista de muchos y variados centros, que no necesariamente están relacionados entre sí ni parecen conectados a simple vista. No temen la contradicción. Su pensamiento suele ser disperso, sus movimientos impulsivos. Son dados a la frescura de la improvisación y no al minucioso camino de la planificación. Primero son irresponsables antes de caer en la adoctrinación. Creen que la esencia de las cosas está condicionada por la multiplicidad y el cambio. Su lógica es más centrífuga, usualmente lejos de lo perfecto y lo predecible.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-96124" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4146-1024x473.png" alt="" width="840" height="388" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4146-1024x473.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4146-150x69.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4146-300x139.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4146-768x355.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4146-1200x554.png 1200w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" /></p>
<p>Una metáfora siempre deja el aire para los matices. No se debe insistir en una clasificación absolutista de la naturaleza, menos de la humana. Es tan compleja y hermosa que escapa a las aspiraciones de un lenguaje determinista (de ahí el valor de la poesía, pero eso es materia de otro escrito). Esta dicotomía nos debe servir apenas como punto de partida para observar y comparar.</p>
<p>Escribir un libro para niños es un reto fascinante: las ideas deben ser sencillas y contundentes. Es necesario modelar con precisión el texto y ser exacto en la escogencia de las palabras. Es falso que uno “vuelva” a la sencillez y a la claridad de los niños. La mejor manera de escribir un libro de estos es aceptar que los mejores lectores son aquellos que, a pesar del paso del tiempo, siguen siendo directos, honestos y exigentes con sus autores y sus ilustradores. La mejor forma de interactuar con niños que leen es aceptar que ellos son los mejores críticos y la mejor influencia. No se vuelve a la sencillez de nadie, se evoluciona hasta volver a lograr algo tan benéfico.</p>
<p>El uso del bilingüismo en una historia sobre dos personajes que chocan y construyen desde sus diferencias me pareció un componente apenas natural en un libro sobre el poder de la dialéctica. Si para construir con el otro debo respetarlo, estudiarlo y tratar de entenderlo, la capacidad de incorporar otro idioma a mi universo es la una habilidad que me lo facilitará.</p>
<p>Trabajar con Cristina León ha convertido la elaboración de este libro en un reto de alegría. Me sentí muy orgulloso por haber encontrado una madriguera que haya resultado inspiradora para una artista de su talla. Cada forma y cada trazo fue un momento que afirmó nuestra amistad. Fue un gusto encontrar de nuevo centros y periferias que nos reciben.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-96132" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4150-1024x473.png" alt="" width="840" height="388" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4150-1024x473.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4150-150x69.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4150-300x139.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4150-768x355.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_4150-1200x554.png 1200w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" /></p>
<p>Un nuevo libro de ambos que habla sobre el poder de los contrarios sale buscando a sus lectores. Enfrenta un mundo que renueva su vocación tóxica de partirse entre bandos que prefieren el facilismo de la sangre derramada al esfuerzo de la construcción. Las aulas, las bibliotecas, las librerías, los hogares con espacio para la lectura son nuevamente el lugar donde se conservan las tercas formas de la esperanza.</p>
<p><a href="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/IMG_3648.mov">IMG_3648</a></p>
<p>Espero que dentro de poco se ofrezca en las mejores librerías y portales de compra de libros por Internet.</p>
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        <author>Robert Max Steenkist</author>
                    <category>DELOGA BRUSTO</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96020</guid>
        <pubDate>Fri, 01 Sep 2023 15:26:28 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Zorrizo-The path of the hedgefox: encuentros y perdón]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Robert Max Steenkist</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Crimen organizado, conflicto armado e impacto territorial</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-ciencias-sociales-hoy/crimen-organizado-conflicto-armado-e-impacto-territorial/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por: Luis Gabriel Salas*  y  Jhon Williams Montoya G.** Este libro es parte del proyecto atlas histórico del conflicto armado en Colombia, 1964-2017, financiado por el Centro de Memoria histórica a través de Minciencias (2021-2022 e incluye también los resultados de otro proyecto del 2017, financiado por el Ministerio de Justicia y del Derecho, que buscaba [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Por: Luis Gabriel Salas*  y  Jhon Williams Montoya G.**</p>
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<p>Este libro es parte del proyecto atlas histórico del conflicto armado en Colombia, 1964-2017, financiado por el Centro de Memoria histórica a través de Minciencias (2021-2022 e incluye también los resultados de otro proyecto del 2017, financiado por el Ministerio de Justicia y del Derecho, que buscaba evaluar las temáticas más relevantes en materia de política criminal.</p>
<p>En todo caso, el libro como un todo tiene como sujeto central la geografía del conflicto armado, entendida esta como el examen del despliegue espacial de los actores armados ilegales en el país.</p>
<p>El análisis espacial abordado a través de sus distintos capítulos se sustenta en una representación cartográfica detallada que permite una lectura multiescalar de los comportamientos y difusiones espacial del conflicto armado y de las dinámicas del crimen organizado.  Así, a través de su lectura el lector se encontrará con diversos mapas que muestran las dinámicas espaciales en todo el territorio nacional, en la región fronteriza con la República del Ecuador (Nariño y Putumayo) y en el área urbana del municipio de Tumaco, Nariño (ver mapas).</p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-95878 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Mapa-2.png" alt="" width="361" height="312" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Mapa-2.png 669w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Mapa-2-150x130.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Mapa-2-300x259.png 300w" sizes="auto, (max-width: 361px) 100vw, 361px" /></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-95879 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Mapa-3.png" alt="" width="370" height="535" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Mapa-3.png 582w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Mapa-3-104x150.png 104w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Mapa-3-207x300.png 207w" sizes="auto, (max-width: 370px) 100vw, 370px" /></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-95880 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Mapa-4.png" alt="" width="498" height="423" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Mapa-4.png 574w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Mapa-4-150x128.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/Mapa-4-300x255.png 300w" sizes="auto, (max-width: 498px) 100vw, 498px" /></p>
<p>El libro se estructura en 5 capítulos. El primero de ellos examina las dinámicas del conflicto armado después de la firma de los Acuerdos de Paz en el 2016. El propósito central del ejercicio es evaluar cuáles son las variables determinantes en el conflicto armado y cómo ellas siguen teniendo un rol en los nuevos eventos de violencia, incluyendo el reacomodamiento de los grupos armados, en particular el rearme de las disidencias y el desplazamiento y consolidación de su actividad criminal hacia las fronteras, y el impacto de los Acuerdos en los propósitos de pacificación del país. Algunas de las conclusiones precisamente apuntan a un efecto mínimo en la mayor parte del país y una disminución sustancial de la violencia en algunos focos críticos antes del acuerdo. Igualmente, una periferialización del conflicto ligada al desalojo de los grupos armados de las áreas centrales en la década del 2000 y una actividad violenta muy intensa en las fronteras en el último lustro.</p>
<p>El segundo capítulo, es un ejercicio de historiografía de la ‘violentología’ en el que se examina cómo se ha construido una tradición en estos temas desde los años1960 con diferentes enfoques y herramientas y participación de ciencias como la sociología, la ciencia política y a antropología. Además, la geografía se ha hecho, desde la década del 2000, cada vez más visible en el abordaje del sujeto especialmente por su énfasis en lo territorial y el uso de herramientas cartográficas. A partir de este análisis, por otra parte, se presenta una periodización del conflicto armado, dejando en evidencia su mutación siguiendo los cambios en la geopolítica internacional, pero también las transformaciones sociales y económicas de la nación. Esta periodización se presenta como un insumo importante para la historiografía del conflicto armado que parcialmente se aborda en los capítulos siguientes y, seguramente, también para la organización de futuras investigaciones en la geografía histórica del conflicto.</p>
<p>El tercer capítulo, por otra parte, corresponde a un esfuerzo de disertación teórica para una aproximación a la comprensión de la actividad del crimen organizado en un contexto de conflicto armado. Este es un ejercicio, desde la ciencia política, dirigido a examinar conceptualmente la idea de crimen organizado. El trabajo, meticuloso y detallado, ofrece un amplio recuento de las ideas que han permitido caracterizar el crimen organizado como una actividad compleja y evolutiva que confronta, pero también se mimetiza, continuamente con el Estado. Además, el artículo pone de manifiesto que, para el caso colombiano, no hay una línea clara que separe la actividad del crimen organizado con la actividad de los actores del conflicto armado.</p>
<p>Esta reflexión, de orden más bien teórico, se complementa en el capítulo siguiente con un ejercicio metodológico en el que se busca operacionalizar las categorías conceptuales del análisis y entendimiento del crimen organizado, con una propuesta de enfoque mixto en la que se balancea la información cuantitativa y cualitativa del crimen organizado, apoyados también en herramientas de análisis espacial, para lograr una representación cartográfica muy localizada y definida de la actividad criminal y de los actores del conflicto armado. Como herramienta principal, los autores presentan un modelo de entrevista para ser aplicado a personas de la sociedad civil, a autoridades locales y nacionales involucrados en la seguridad de las regiones en estudio. Estas entrevistas buscan reconocer la actividad de las economías ilegales y su relación con la presencia y actuar de las estructuras del crimen organizado y los grupos armados con presencia en el territorio.</p>
<p>El libro cierra con un largo y detallado capítulo en el que se  representa la puesta en marcha de los lineamientos teóricos y metodológicos establecidos en los capítulos 3 y 4 en un escenario de posacuerdo de Paz (2017). En él, y partiendo de una perspectiva geohistórica, se busca una comprensión articulada del crimen organizado con las economías ilegales, en correlación con los actores armados del conflicto y articulando las dinámicas fronterizas del sur, particularmente con la república del Ecuador, con la de los departamentos de Nariño y Putumayo. Para ello se elabora un análisis detallado de la violencia en el área urbana del municipio de Tumaco (Nariño). Este análisis sustenta sus evidencias empíricas en la aplicación de estrategias metodológicas provenientes del análisis espacial y la cartografía temática, combinado con los resultados derivados de las entrevistas aplicadas en la región de estudio, sin renunciar a establecer la necesaria relación con el contexto nacional del crimen organizado y el actuar de los actores del conflicto armado.</p>
<p>*Docente del Departamento de Geografía de la Universidad Nacional de Colombia. Fue asesor del Programa presidencial de derechos humanos y derecho internacional humanitario apoyando actividades de investigación en Geografía del Conflicto Armado.</p>
<p>** Es Ph.D. en Ciencias Geográficas de la Universidad Laval, Canadá. Tiene una magister en geografía de la Universidad Pedagógica y Tecnológica De Colombia (UPTC), sede Tunja e hizo su pregrado en Ciencias Sociales en la Universidad de la Sabana. Actualmente trabaja en el Departamento de Geografía en la Universidad Nacional de Colombia. Director del Grupo de Investigación GEOURBE.</p>
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        <author>Las Ciencias Sociales Hoy</author>
                    <category>Las Ciencias Sociales Hoy</category>
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        <pubDate>Fri, 11 Aug 2023 00:51:14 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Crimen organizado, conflicto armado e impacto territorial]]></media:description>
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        <title> Ontmoetingsgracht o Canal de un encuentro</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/deloga-brusto/ontmoetingsgracht-canal-encuentro/</link>
        <description><![CDATA[<p>La intimidad de las personas es un activo escaso en los mercados volátiles (y en los retorcidos) de estos días.  Hoy las redes sociales y sus marañas engañosas determinan nuestras rutinas, distorsionan los horarios y se apoderan (usualmente recibiendo pagos nuestros) de todos los secretos. Ya es costumbre exhibirse y adoptar las prácticas de la [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400">La intimidad de las personas es un activo escaso en los mercados volátiles (y en los retorcidos) de estos días.  Hoy las redes sociales y sus marañas engañosas determinan nuestras rutinas, distorsionan los horarios y se apoderan (usualmente recibiendo pagos nuestros) de todos los secretos. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Ya es costumbre exhibirse y adoptar las prácticas de la autopromoción en la pasarela abierta de las pantallas creyéndose inocentemente digno de la atención del mundo. Contrario a lo que se pregona desde el oportunismo y las ventas que apuntan a nuestra impulsividad, las &#8220;comunidades&#8221; que forman las culturas cibernéticas rara vez unen a diferentes seres humanos  con un propósito común. Son grupos ansiosos, motivados por emociones inmediatas, a duras penas clientes que se dejan desangrar por mercados cada vez más invasivos. Perder el contacto entre humanos, pensar que los chats, las redes sociales o los video juegos sustituyen el impacto y el poder educativo de los encuentros físicos es preferir el inmediatismo a la una existencia medianamente regida por planes, sueños y capacidad en el tiempo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Lo anterior lo he escrito escrito en un blog. Eso no deja de ser paradójico. Ningún pregón sirve si no traemos a colación ejemplos que aterricen su tono. Éste lo traigo desde Amsterdam, una de mis moradas que a veces se resiste a narrar a fondo la historia de sus migrantes (de los refugiados, claro, pero también de otro tipo de desposeídos) y que, por ende, se condena a vivir en su pasado.  Algo así diría el novelista Ilja Leonard Preijffer.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-94864" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-1024x355.jpg" alt="" width="840" height="291" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-1024x355.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-150x52.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-300x104.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-768x266.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-1200x416.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal.jpg 1366w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" />        </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">No me deja de alegrar que muchos habitantes de los primeros pisos de las casas de esta ciudad decoren sus ventanas para el deleite de los que pasan por la calle. Con objetos delicados, crean narrativas que sugieren algo de su privacidad, como lo hace cualquiera que seduce con prudencia y sabe dosificar su entrega. Como lo hace cualquier belleza que sabe que su paso fugaz es suficiente para retar al amor.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Las piezas de porcelana blancas y azul-Delft (gatos congelados miran hacia la calle, figuras de niños regordetes en vestidos tradicionales mandan un beso al cristal, un jarrón ofrece los colores de los tulipanes al transeúnte desconocido) son las que más se encuentran. Sin embargo, a los caminantes más pacientes y atentos se les revelan plantas exóticas cuidadas con esmero de coleccionista, alguna bandera que anuncia orgullosa todos los colores del arco iris, un barco de madera reconstruido a escala miniatura con nostalgia de relojero…</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Invadida a diario por turistas que hormiguean sus calles y canales con ansiedad voraz, las viejas casas del Jordaan y de otros barrios centrales de La Venecia del Norte ofrecen una generosidad al transeúnte que no he podido encontrar en otra parte. Lo participan de sus orgullos cotidianos, comunican los detalles minúsculos de unas vidas que el visitante logra intuir más no aprehender. Le dan a conocer particularidades de las vidas, pero pasan como pájaros por encima de los siempre afanosos personajes que, con celulares, mochilas y horarios de selfie, siempre serán extraños.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">En las casas de la ciudad también hay espacio para grandes nombres grabados en yeso eterno sobre las paredes. Unos son imponentes heráldicas que anuncian la casa de éste o aquel explorador del siglo de oro holandés. También están los símbolos de un esclavista o el anuncio que se congeló bajo una fragancia remota de faros que arrastró un comerciante desde un mar perdido. Vigentes o no, estos símbolos de poder en los pisos altos o los aros de las puertas, no riñen con las decoraciones que los habitantes del Amsterdam actual ofrecen. Sugieren, nunca cuentan con precisión. De ahí su poesía. </span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-94865" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-Viejo.jpg" alt="" width="450" height="600" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-Viejo.jpg 450w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-Viejo-113x150.jpg 113w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-Viejo-225x300.jpg 225w" sizes="auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400">Cualquier día de estos di con una escena digna de cualquier pintor de la Edad de Oro. Amanecía. La ciudad se desprendía de su niebla con luz blanca y limpia (una que Leonardo Padura nombraría “modesta y serena”). Yo caminaba a orillas de uno de los canales. Desde la ventana de un primer piso iluminaba un color cálido, que parecía hablar de una jornada de trabajo o de actividad hogareña pura y silenciosa. Se anticipaba a los turistas y a sus timbres de bicicletas inexpertas, a los chirridos de sus pedales sobreactuados y al ronroneo mortificante de sus botes con megáfonos pregrabados que se tomarían la ciudad antigua dentro de poco, como todos los días. Alrededor de la luz opaca de ese marco, una negrura tentadora, la oscuridad que invita a cualquier sueño o pesadilla.   </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Me acerqué. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Me topé con un viejo en el interior de casa. Lo vi peinado impecable, con los lentes sobre su nariz enorme, leyendo algún periódico. Se veía saludable, salvo por un tubo delgado y amarillento que pasaba por debajo de su nariz. Ni eso le quitaba la pacífica dignidad con la que proyectaba al mundo que despertaba. Me hizo recordar a mi abuelo, para el que, en los últimos años de su invierno, los afanes y las expectativas habían dejado de ser el motor de los días. Alguno de los Pessoas de <i>El libro de desasosiego escribió</i> “Si nuestra vida fuese un eterno estar en una ventana”.</span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-94866" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Casa-viejas-Adam.jpg" alt="" width="800" height="600" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Casa-viejas-Adam.jpg 800w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Casa-viejas-Adam-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Casa-viejas-Adam-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Casa-viejas-Adam-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400">La del viejo estaba un poco abierta y, aún con la brisa lejos, reconocí el olor a café fresco que procedía de la casa del señor y su silencio matinal. Lo más seguro es que ya había pasado por su primera taza. En la ciudad se toma un promedio anual de 8.3 kg de café per cápita, unos 22 gramos al día por persona. Es no es errado decir que cada uno de los 724 mil adultos de Amsterdam consume en promedio al menos 3 tazas de café al día. Sin duda este viejo había incorporado el café a su pacto honesto con la soledad de sus despertares.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">La bebida más tomada en el planeta, después del agua, parece tener una historia de amor con Amsterdam. Hay 116 cafés por cada 100 mil personas; esto es un número significativo si consideramos que San Francisco , que es la ciudad de mayor número de cafés en el mundo (235 por cada 100 mil habitantes), tiene 4.6 millones de residentes, mientras que Amsterdam tiene 1.2 millones. Marcas legendarias y nuevas se mueven entre la niebla o el vapor del verano. habitantes, el aroma de granos recién tostados y prestos para moler impide que el humo empalagoso de la marihuana palidezca el aire (aunque, alguien debe decirlo, ambos hagan a veces tan buena combinación). El café, quiero pensar, es a hoy lo que en su momento fueron en la ciudad el olor a cargas frescas de arenque, a granos bálticos, a alquitrán, linaza y madera para construir nuevos barcos, con los que durante breves, pero intensos años del siglo XVII, las compañías navieras holandesas dominaron los océanos del mundo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Quiero imaginarme que desde el declive de las flotas holandesas, y tras perder tantas batallas contra los ingleses, franceses y españoles, un imperio de sentidos se dobló sobre sí mismo para curar sus heridas. Habrá eligió el silencio, las luces nostálgicas de las farolas y los placeres de tabernas discretas y burdeles intencionalmente mal disimulados. Quiero pensar que desde entonces las ventanas generosas tienen la certeza de ser dignas de una pieza de museo, resistentes a guerras mundiales y a los indicios de una próxima gran extinción motivada por las hordas de personas con afán de selfie y talento nulo para la autenticidad. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Hay presencias que sentimos, a pesar de la distancia. Permanecí inmóvil un rato ante la escena, como queriendo retener la comunión con un mamífero salvaje distraído, tratando de ser discreto desde mis cavilaciones sin desayuno. El viejo me notó en el andén opuesto a su ventana. Se acomodó las gafas sobre los ojos, pues se habían escurrido hasta la punta de la nariz para leer mejor, y me miró unos segundos, como tratando de reconocer a alguien o queriendo entender la razón de mi quietud.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Luego se incorporó con algún esfuerzo y quiso empujar la ventana hacia arriba. Empecé a alejarme por pensar que incomodaba al hombre y creyendo anticipar algún reclamo, pero su voz raspada me hizo volver la mirada. Con un inglés claro, a pesar de los quiebres de su acento, me preguntó: </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">&#8211; ¿Busca usted algo?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">&#8211; Viene un amigo, atiné a responder en un holandés que creí digno de esa madrugada. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">El viejo hizo un gesto con la mano, como disculpándose por distraerme de mi espera. Se dispuso acomodarse de nuevo para continuar su lectura, pero antes de cerrar la ventana dijo:</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">&#8211; Si su amigo no llega, me avisa. Yo también puedo dejarlo esperando. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">Se rio por encima de un ataque de tos y repitió la despedida con la mano antes de bajar el marco. Me reí también y lo saludé por última vez. Fingí una llamada a mi celular y avancé hacia el nororiente, rumbo a una de las calles que ya llevaba bicicletas y tranvías hacia el centro de la ciudad.</span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-94867" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Bicis-y-muro.jpg" alt="" width="493" height="657" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Bicis-y-muro.jpg 493w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Bicis-y-muro-113x150.jpg 113w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Bicis-y-muro-225x300.jpg 225w" sizes="auto, (max-width: 493px) 100vw, 493px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400">No recuerdo con precisión el resto del día. Seguro hice diligencias y admiré otras cosas de la ciudad de mis ancestros. Pero saqué una conclusión para el oficio que desempeño en un Colegio. En tiempos donde nadie escucha a nadie, sino prefiere venderse con videos fingidos de levedad insoportable, a lo mejor la educación moderna también deba motivar estos encuentros discretos, desprovistos de protocolos y casi nunca celebrados. Los momentos bendecidos por una marca de intimidad compartida con extraños nos pueden dar un respiro de la lógica de competencia constante y consumo irrelevante, pero responsable de la próxima gran extinción. Un gesto entre dos personas, que posiblemente no se vuelvan a ver, da cuenta de un halo de los humanos que se resisten a resumir la existencia a castigos para la ineficiencia y premios para las ventas. No debemos perder la capacidad de asombro ante los pequeños brillos. No debemos permitir que la automatización de la rutina termine opacando la calidez o las pálidas sorpresas que nos guardan caminatas desprevenidas. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">Ahí quedará el viejo: un refugio discreto para cuando la escoria humana, una vez más, me apriete la garganta. Ese pensionado, lejos de la amargura, mientras se marchita en una relación generosa con el entorno, para mi siempre será consciente de que su intimidad compartida bien vale un espacio destacado en las reservas de las celebraciones.</span></p>
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        <author>Robert Max Steenkist</author>
                    <category>DELOGA BRUSTO</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=94547</guid>
        <pubDate>Thu, 01 Jun 2023 17:20:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[ Ontmoetingsgracht o Canal de un encuentro]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Robert Max Steenkist</media:credit>
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        <title>&amp;#8220;Si la CUT recupera su rumbo patriótico, el movimiento social vuelve a florecer&amp;#8221;: César Collazos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/a-la-palestra/petro-quiere-dejar-legado-la-perdida-la-soberania-energetica-cesar-collazos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Este 26 de mayo se realizan las elecciones de la Central Unitaria de Trabajadores CUT, la central sindical con mayor numero de afiliados en el país y en jornada electoral se definirán las nuevas direcciones tanto a nivel nacional como departamental. La contienda tiene especial trascendencia porque se disputa la dirección de esta importante organización [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Este 26 de mayo se realizan las elecciones de la Central Unitaria de Trabajadores CUT, la central sindical con mayor numero de afiliados en el país y en jornada electoral se definirán las nuevas direcciones tanto a nivel nacional como departamental.</p>
<p>La contienda tiene especial trascendencia porque se disputa la dirección de esta importante organización del movimiento obrero entre 41 listas nacionales, la gran mayoría, con una posición progobierno, por esa razón sobresale la lista #89, la única que promueve un mensaje claramente crítico frente al gobierno de Gustavo Petro y llama al movimiento obrero a oponerse a la agenda neoliberal y proFMI a la que el gobierno le ha dado continuidad e incluso ha profundizado.</p>
<p>La lista es encabezada por el ingeniero electrónico y profesor Dimas Arias y de ella también hace parte el dirigente vallecaucano César Collazos, candidato a la dirección de la CUT Valle, quién respondió unas preguntas para este blog sobre situación actual y las elecciones de la CUT.</p>
<blockquote><p>Petro quiere dejar como legado la perdida de la soberanía energética&#8221;: Cesar Collazos</p></blockquote>
<p><strong>1. ¿Qué implicaciones tiene para el movimiento social y el movimiento obrero las elecciones de la Central Unitaria de Trabajadores?</strong></p>
<figure id="attachment_94778" aria-describedby="caption-attachment-94778" style="width: 246px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-94778" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/WhatsApp-Image-2023-04-15-at-11.34.03-AM-246x300.jpeg" alt="" width="246" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/WhatsApp-Image-2023-04-15-at-11.34.03-AM-246x300.jpeg 246w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/WhatsApp-Image-2023-04-15-at-11.34.03-AM-123x150.jpeg 123w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/WhatsApp-Image-2023-04-15-at-11.34.03-AM-768x938.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/WhatsApp-Image-2023-04-15-at-11.34.03-AM-838x1024.jpeg 838w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/WhatsApp-Image-2023-04-15-at-11.34.03-AM-1200x1466.jpeg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/WhatsApp-Image-2023-04-15-at-11.34.03-AM.jpeg 1310w" sizes="auto, (max-width: 246px) 100vw, 246px" /><figcaption id="caption-attachment-94778" class="wp-caption-text">César Collazos Rico</figcaption></figure>
<p><em>César Collazos <a href="https://twitter.com/kollcesar">@KollCesar</a>:</em> Es la mayor expresión de la democracia sindical. La CUT es la única central que elige sus organismos de dirección de manera democrática. Es una ocasión para exponer e intentar dirimir las contradicciones en el seno del movimiento obrero. El 26 de mayo, por ejemplo, algunas voces intentamos que la idea de una central con carácter patriótico tenga adeptos. Ante la profundización de medidas antinacionales y antipopulares del gobierno pro-gringo de Petro, se necesita que la CUT sea el articulador de la oposición y la resistencia civil con las banderas legítimas de la clase trabajadora, de lo contrario la sociedad colombiana perderá derechos que costaron años de intensas luchas. Si la CUT recupera su rumbo patriótico, el movimiento social vuelve a florecer, no perderemos derechos y seguro conquistaremos nuevas libertades.</p>
<p><strong>2. ¿Por qué hablan de &#8220;recuperar el rumbo patriótico de la CUT&#8221; y &#8220;defender la soberanía nacional&#8221;? ¿Qué tiene que ver eso con las elecciones sindicales?</strong></p>
<p><em>César Collazos:</em> Las mayorías en la dirección nacional de la CUT, rompiendo el principio del pluralismo ideológico, se la jugaron en la campaña de Gustavo Petro. Tras el triunfo de este, varias organizaciones políticas con presencia en la CUT terminaron recibiendo cargos en el gabinete de Petro Presidente, otros están esperando que los metan a la cancha en el segundo tiempo. Desde entonces la CUT se mueve bajo las ordenes y deseos de Petro y de la Ministra del Trabajo, Gloria Inés Ramírez, que tiene a dos de sus compañeros en el Comité Ejecutivo Nacional de la CUT. Por esta razón desde la CUT se aplaudió y se defiende la Reforma Tributaria que tiene la misma esencia de la que le tumbamos a Duque-Carrasquilla; por eso la CUT defiende el PND aunque se fundamente y mantienen vigentes los PND de Uribe, Santos y Duque; la dirección nacional de la CUT guarda un silencio sepulcral sobre la normalización de la presencia de funcionarios gringos, militares y civiles, en el territorio nacional, hasta toman café con funcionarios del Departamento de Estado pidiendo el visto bueno a la reforma laboral y pensional que presentó Petro; el actual presidente de la CUT llama a realizar pedagogía en defensa de la reforma laboral, sabiendo que con la carnada de recuperar a medias, recargos nocturnos, dominicales y festivos, encubren medidas regresivas como el ataque a la estabilidad laboral reforzada, la promoción de la jornada laboral flexible (en esta no cuentan los recargos), el perfeccionamiento de la tercerización laboral, la aplicación de un régimen de segunda categoría en materia de seguridad social a los trabajadores rurales y de plataformas, la restricción a la libertad sindical y la remuneración salarial de miseria. Este no es el rumbo patriótico de la CUT.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-94776 size-large" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/FwaWKdGXoAA8BBt-1024x1024.jpg" alt="" width="840" height="840" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/FwaWKdGXoAA8BBt-1024x1024.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/FwaWKdGXoAA8BBt-150x150.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/FwaWKdGXoAA8BBt-300x300.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/FwaWKdGXoAA8BBt-768x768.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/05/FwaWKdGXoAA8BBt.jpg 1170w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" /></p>
<p><strong>3. ¿Cómo ve la situación del país, en particular en materia económica y de costo de la vida?</strong></p>
<p><em>CC:</em> Colombia vive un drama humanitario por cuenta del desempleo y del hambre. El gobierno Petro está jugado en mantener la tranquilidad del capital financiero internacional. Mire como recibió ovaciones de la oligarquía española, que la principal fuente de inversión extranjera en Colombia. La línea ortodoxa en política macroeconómica está pensada en la rentabilidad y seguridad de la inversión extranjera en detrimento del tejido productivo y el empleo de los colombianos. Por eso mantienen la política de incremento en la tasa de interés. Bárbaro.<br />
Me inquieta, por ejemplo, la promoción y auspicio oficial al dumping de las compañías multinacionales en el segmento de comercio minorista. Que una compañía como la portuguesa ARA baje precios en productos claves de la canasta familiar en medio de un ambiente de inflación desbordada, es un cañonazo contra las tiendas de barrio que no tienen el capital para soportar esta competencia desleal. Antinacional.</p>
<p><strong>4. ¿Qué opina de la decisión del gobierno de no renegociar los TLC?</strong></p>
<p><em>CC:</em> No me sorprende. Petro siendo Senador del PDA fue a Estados Unidos en el 2007, volvió siendo un férreo defensor del TLC. En 2018, siendo Senador, voto por el ingreso de Colombia a la OCDE, sabiendo que uno de los compromisos con ese club es mantener la vigencia de los TLC. Por algo Petro le repite al país que es el continuador de López Pumarejo.<br />
Sin la renegociación del TLC, con EE.UU. y la Unión Europea, no será posible recuperar el mercado interno, ni hacer florecer el tejido productivo y el empleo nacional de calidad. Tampoco será posible recuperar la capacidad del Estado para garantizar servicios sociales a la gente. Con TLC no hay tal cambio prometido.</p>
<p><strong>5. ¿Qué opinión le merece la política energética del gobierno de Gustavo Petro?</strong></p>
<p><em>CC:</em> Un desastre. Si a otros gobiernos le debemos la alta dependencia de materias primas agropecuarias e industrial del mercado mundial, Petro quiere dejar el legado de la pérdida de la soberanía energética. Una política al servicio de los gringos y sus multinacionales, contra el pueblo colombiano.</p>
<p><strong>6. ¿Qué mensaje le da a los trabajadores y las trabajadoras afiliadas a la CUT para que participen en estas elecciones?</strong></p>
<p><em>CC:</em> Que cuentan con mi liderazgo y el del profe Dimas (Lista Nacional #89) como dirigentes para recuperar el rumbo democrático de la CUT al servicio de los intereses de los trabajadores y la nación colombiana. Para liderar la oposición y la resistencia civil al gobierno pro-gringo de Petro. Es nuestro compromiso.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Sebastián López M</author>
                    <category>A la Palestra</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=94774</guid>
        <pubDate>Fri, 26 May 2023 02:10:17 +0000</pubDate>
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