POT de Turbo: cuál modelo de ocupación del territorio y riesgos de corrupción
Está comenzando el proceso de actualización del Plan de Ordenamiento Territorial, POT, del Distrito de Turbo, Antioquia, y como es normal, hay expectativas y temores entre actores y ciudadanía. Iniciamos una serie de notas técnicas en lenguaje sencillo que ayudará a enmarcar y entender más el proceso para facilitar una mejor participación. En esta primera…
Está comenzando el proceso de actualización del Plan de Ordenamiento Territorial, POT, del Distrito de Turbo, Antioquia, y como es normal, hay expectativas y temores entre actores y ciudadanía.
Iniciamos una serie de notas técnicas en lenguaje sencillo que ayudará a enmarcar y entender más el proceso para facilitar una mejor participación.
En esta primera nota se muestra por qué es importante el POT, cuál es la primera gran decisión que debe tomarse (el modelo de ocupación del territorio), decisiones políticas concretas y riesgos típicos de corrupción asociados a esa primera decisión.
Por Daniel Mera Villamizar, con asistencia de Inteligencia Artificial (ChatGPT) para uso de volúmenes de literatura experta y normatividad.
¿Por qué es importante el Plan de Ordenamiento Territorial?
La planificación del desarrollo territorial no es un ejercicio técnico accesorio: es una condición habilitante del desarrollo económico, social y ambiental.
En Colombia, el ordenamiento territorial se concibe como un proceso colectivo que busca un desarrollo “ambientalmente sostenible, económicamente competitivo, socialmente justo y fiscalmente viable”, reconociendo las dinámicas propias de cada territorio y sus conflictos de uso.
El Departamento Nacional de Planeación (DNP) subraya que el desarrollo no ocurre en abstracto, sino en territorios concretos donde interactúan el agua, los suelos productivos, la infraestructura, la población y los ecosistemas.
Por ello, los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) y los Planes de Desarrollo Territorial (PDT) son los dos instrumentos integrales con los que cuentan municipios y distritos para orientar su desarrollo.
Cuando estos instrumentos, POT y PDT, están bien formulados y articulados, permiten reducir conflictos, orientar inversiones públicas y dar previsibilidad a la acción privada.
La primera gran decisión: el modelo de ocupación del territorio
La planificación territorial es clave porque define el modelo de ocupación del territorio, es decir, cómo se localizan las actividades económicas, la población y las infraestructuras que las soportan.
Según la Ley 388 de 1997, el POT “establece la estructura urbano-rural e intraurbana, determina las grandes infraestructuras requeridas y define los sistemas de comunicación vial del municipio”.
Esto convierte al POT en un instrumento estructurante del desarrollo económico, no solo en un marco normativo del uso del suelo.
La experiencia colombiana muestra que cuando el POT carece de modelo explícito de ocupación, el desarrollo se vuelve reactivo y fragmentado, lo que limita su capacidad para orientar inversiones públicas y privadas de largo plazo.
En contraste, donde el POT articula proyectos de movilidad, vivienda y servicios públicos, se crean condiciones más favorables para el desarrollo territorial sostenible.
Así, la primera gran decisión es el modelo de ocupación del territorio, que la toma el alcalde distrital, pero no discrecionalmente, porque es la realidad en gran medida la que dicta cuál debe ser ese modelo.
Claro, el alcalde se puede equivocar de modelo o no adoptar realmente un modelo, que es otra forma de equivocarse.
¿Cuáles son las tres opciones de modelo de ocupación del territorio?
La literatura sobre ordenamiento territorial en Colombia coincide en que el modelo de ocupación del territorio es el núcleo estratégico de un POT: define dónde crecer, dónde proteger y cómo articular usos del suelo, población e infraestructura. No se trata solo de zonificación, sino de una apuesta de desarrollo implícita.
Entre los modelos más frecuentes está el modelo compacto o de consolidación, que prioriza la densificación urbana, el aprovechamiento de infraestructura existente y la contención de la expansión.
Este modelo busca eficiencia fiscal, menor huella ambiental y mejor acceso a servicios, y es recomendado cuando existen altos costos de provisión urbana y riesgos ambientales.
Otro enfoque es el modelo policéntrico o de nodos, que promueve varios centros urbanos o subcentros articulados por infraestructura y servicios.
Este modelo es particularmente relevante para regiones funcionales y áreas metropolitanas, donde la productividad depende de la conectividad entre municipios y de la especialización territorial.
Finalmente, se identifica el modelo ambiental o de ordenamiento alrededor del agua, que parte de las estructuras ecológicas principales —cuencas, áreas protegidas, riesgos— como determinantes del uso del suelo.
Este enfoque busca compatibilizar desarrollo productivo y sostenibilidad, reduciendo conflictos y costos futuros Repor_Julio_2022_Saavedra_et_al….
Los expertos coinciden en que el éxito de cualquier modelo depende menos de su formulación formal y más de su coherencia con la realidad territorial, su viabilidad fiscal e institucional, y su capacidad de implementación sostenida en el tiempo.
Como en Fundación Color de Colombia creemos que el modelo policéntrico o nodal (por Currulao, Nueva Colonia, El Tres y Río Grande) es el que mejor se adecúa a Turbo, vamos a compartir las decisiones políticas concretas y los riesgos de corrupción típicos asociados a ese modelo.
Foro nacional por los 185 años de Turbo, convocado por Fundación Color de Colombia y El Espectador, con apoyo de la Alcaldía Distrital y su secretaría de Planeación.
Decisiones políticas concretas del modelo policéntrico
La lógica es articular territorio para productividad y cohesión regional; el desafío es la complejidad institucional y necesidad de coordinación entre centros poblados, y la virtud clave es la productividad territorial y la reducción de desigualdades espaciales.
Decisiones concretas en el POT:
Perímetro urbano
Definición de varios centros urbanos o subcentros con funciones diferenciadas.
Coordinación intermunicipal (hecho metropolitano o región funcional).
Vivienda
Desarrollo de vivienda cerca de nodos de empleo y servicios, no solo del centro principal.
Reducción de desplazamientos largos hogar-trabajo.
Suelo industrial y logístico
Localización estratégica en nodos conectados a corredores viales, puertos o plataformas logísticas.
Infraestructura
Inversión prioritaria en conectividad entre nodos (vías, transporte regional, TIC).
Planeación conjunta de equipamientos (hospitales, educación superior, centros tecnológicos).
El modelo de ocupación del territorio no es técnico: es una decisión política sobre quién gana, quién paga y cuándo.
Un POT coherente alinea perímetros, vivienda, suelo productivo e infraestructura con un proyecto explícito de desarrollo, no con la improvisación ni con la captura de rentas.
Riesgos típicos de corrupción en el modelo policéntrico y cómo prevenirlos en el POT
Riesgos de corrupción más frecuentes (aquí hemos incorporado los riesgos del modelo compacto o de consolidación):
Definición oportunista de nodos para valorizar suelos específicos.
Sobredimensionamiento de infraestructura para justificar proyectos privados.
Manipulación de normas de densidad (índices de construcción y ocupación) para beneficiar predios específicos.
Cambios ad hoc en usos del suelo en zonas de renovación urbana con información privilegiada.
Captura del POT por grandes desarrolladores en procesos de redensificación.
Subvaloración o no cobro de plusvalía en proyectos de alto aprovechamiento urbano.
Cómo prevenir desde el POT
Criterios técnicos explícitos y verificables para definir nodos (accesibilidad, empleo, servicios, conectividad).
Jerarquización de inversiones según impacto distrital y no por presión política.
Cláusulas de coherencia territorial que impidan desmembramientos del Distrito.
Reglas automáticas y generales de densificación (rangos claros por tipología de zona), evitando excepciones prediales.
Delimitación previa y cerrada de áreas de renovación urbana, aprobadas con el POT y no por acto administrativo posterior.
Cálculo y cobro obligatorio de plusvalía asociado al aumento de edificabilidad, con destinación explícita (espacio público, vivienda social).
Registro público de cambios normativos con trazabilidad de decisiones y responsables.
La corrupción en el ordenamiento territorial no ocurre por falta de planes, sino por exceso de discrecionalidad mal diseñada.
Un buen POT no promete ciudades ideales: reduce oportunidades de captura, limita decisiones caso a caso y hace predecible el uso del suelo.
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