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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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        <title>José Antonio Ocampo: “Hay más sombras que luces, pero Colombia tiene fortalezas importantes”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/jose-antonio-ocampo-hay-mas-sombras-que-luces-pero-colombia-tiene-fortalezas-importantes/</link>
        <description><![CDATA[<p>José Antonio Ocampo ha ocupado algunos de los cargos más importantes de la vida económica colombiana y latinoamericana. Exministro de Hacienda, exsecretario ejecutivo de la CEPAL y profesor de la Universidad de Columbia, es una de esas voces a las que vale la pena acudir cuando el país entra en un nuevo ciclo político. En [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">José Antonio Ocampo ha ocupado algunos de los cargos más importantes de la vida económica colombiana y latinoamericana. Exministro de Hacienda, exsecretario ejecutivo de la CEPAL y profesor de la Universidad de Columbia, es una de esas voces a las que vale la pena acudir cuando el país entra en un nuevo ciclo político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta reciente conversación Ocampo propone una mirada que se aleja tanto del pesimismo como de la celebración. Reconoce la reducción de la pobreza, la caída del desempleo y algunos avances en materia económica, pero advierte que la economía sigue creciendo por debajo de su potencial, que la inversión es insuficiente y que sectores como la minería y la construcción atraviesan dificultades. Su balance sobre el gobierno Petro es claro: hay más sombras que luces, aunque también sería injusto desconocer los avances.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablamos de las oportunidades que Colombia ha perdido, de lo que podría hacer el próximo gobierno para recuperar el crecimiento, de la necesidad de una política de desarrollo productivo más ambiciosa, de las regiones, de la reindustrialización y de los servicios tecnológicos. También volvemos sobre la salida de Ocampo del gobierno Petro y la ruptura alrededor de la reforma a la salud, antes de mirar hacia América Latina, su creciente polarización y la profunda crisis venezolana. Es, en últimas, una conversación sobre economía, política y sobre el país que Colombia todavía puede llegar a ser.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Profesor, muchas gracias por esta entrevista. Quiero comenzar preguntándole por este nuevo escenario para el país. Estamos a pocos días de terminar el gobierno del presidente Gustavo Petro, del cual usted hizo parte durante un periodo pequeño, pero importante. ¿Cuáles son sus reflexiones sobre ese gobierno y también sobre el nuevo escenario que comienza para Colombia?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>José Antonio Ocampo:</strong> En el caso del gobierno del presidente Petro, participé en ese periodo inicial que Cecilia López llama en su libro <em>El periodo socialdemócrata del gobierno</em>. Creo que se hicieron algunas cosas positivas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay una distancia enorme entre las promesas que hizo el presidente Petro durante la campaña y lo que se hizo durante el gobierno. El presidente nunca estuvo realmente encima de las actividades de gobierno en forma contundente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y además debo decir que una de las mayores sorpresas para mí fue el hecho de que prácticamente ignoró el Plan Nacional de Desarrollo. El Plan de Desarrollo era, creo, un buen plan, coordinado por el entonces director de Planeación, Iván González, y elaborado con mucho apoyo de todo el equipo de gobierno, incluido mi trabajo. Pero el presidente prácticamente nunca se refirió al Plan de Desarrollo, como si no existiera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo tanto, cuando uno pregunta cuánto de las realizaciones del gobierno está relacionado con las promesas de campaña y cuánto con el Plan de Desarrollo, la respuesta es difícil.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> ¿Y cómo lee el gobierno que entra?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>José Antonio Ocampo:</strong> El gobierno que entra recibe varias crisis que deja este gobierno, pero también algunas tendencias positivas. Entre estas últimas está, por ejemplo, la reducción de la pobreza y la disminución del desempleo abierto, aunque en este último caso todo indica que está relacionado en parte con una cantidad exagerada de contratos públicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, por otro lado, recibe la crisis de seguridad, la crisis del sistema de salud, una crisis fiscal de grandes proporciones y, además, yo diría que un deterioro de la administración pública nacional, asociado a la excesiva rotación de ministros, a la falta de experiencia de muchos de los que han entrado a los cargos públicos y a la renuncia de muchas de las personas que estaban en la administración pública nacional porque no consideraban favorable la situación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Son crisis profundas que tendrá que enfrentar el nuevo gobierno y no solamente enfrentar, sino tratar de resolver.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> ¿Conoce usted al ministro de Hacienda que entra? ¿Ha conocido su trabajo o ha compartido con él en otros espacios?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>José Antonio Ocampo:</strong> No. Muy marginalmente lo conozco, pero no he tenido una relación cercana con él.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Hablemos de Colombia. Incluso me gustaría plantearlo desde 2016. ¿Qué venimos logrando? ¿Qué venimos haciendo bien? ¿Cuáles son los retos en los que no hemos hecho la tarea y cuáles son las oportunidades perdidas? ¿En qué debería enfocarse realmente el país durante los próximos cuatro u ocho años?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>José Antonio Ocampo:</strong> Yo diría que hay dos tendencias positivas. Una ha sido la reducción de la pobreza, sobre todo la pobreza multidimensional, que en realidad es un proceso de larga duración y que tiene además el problema complejo de la diferencia rural-urbana. La distancia entre ciudad y campo se ha acrecentado en materia de pobreza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También ha habido una reducción de la pobreza monetaria, aunque vamos a ver si esa tendencia se materializa y se mantiene hacia adelante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En materia de empleo hubo una reducción del desempleo abierto, pero ahí tenemos dos problemas. Uno es el que ya mencioné: la excesiva contratación de personas para cargos públicos. Y el segundo es que la informalidad laboral se ha mantenido muy alta. Sobre todo en las zonas rurales es superior al 80%, pero en las zonas urbanas también está cerca del 50%. Ese es probablemente el problema más serio que tenemos junto con esas tendencias positivas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En materia económica hubo una reactivación. Primero tuvimos esa desaceleración fuerte de 2023, que en realidad era necesaria porque la economía estaba claramente recalentada en 2022.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2023 se desaceleró el crecimiento, pero también algo muy importante: se redujo el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos y comenzó una reactivación de las exportaciones no tradicionales. Gracias a eso hoy dependemos menos de los ingresos petroleros y tenemos más ingresos provenientes de otros sectores, incluyendo los no tradicionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La reactivación se dio en 2024. Es una reactivación positiva, pero no muy fuerte. La economía ha venido creciendo alrededor de 2,5%, bastante menos de lo que debería crecer la economía colombiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hay dos elementos complejos. El más grave de todos es la baja tasa de inversión en la economía, que es una señal de que las perspectivas de crecimiento son limitadas si no hay mayor inversión. Y el segundo es que hay sectores en crisis, que se han venido contrayendo. El sector minero es uno, y el otro es el sector de la construcción, tanto la construcción de obras civiles como la construcción de vivienda. Todos han tenido problemas serios durante este gobierno.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Su visión no parece ser ni muy pesimista frente a lo que viene, pero tampoco muy optimista. En ese balance, ¿no es usted tan crítico con el final del gobierno del presidente Petro?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>José Antonio Ocampo:</strong> Como digo en mis presentaciones públicas, hay luces y sombras. Yo diría que hay más sombras que luces, pero de todas maneras están los temas de pobreza y desempleo, que son positivos, así como la reactivación económica, aunque fue limitada, y la reducción del déficit de la balanza de pagos. Son temas positivos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, también hay interrogantes muy serios. Uno de ellos es el tema de la tasa de cambio. La inflación y la tasa de cambio son dos problemas que no se habían mencionado, pero que son problemáticos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inflación ha venido aumentando este año y la reevaluación ha sido muy fuerte. Eso tiene un efecto muy importante tanto sobre las exportaciones no tradicionales como sobre los sectores que compiten con importaciones. Ahí tenemos un problema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, como se dio un salario mínimo que aumentó muchísimo, yo he calculado que el salario mínimo en dólares ha aumentado más de 40%. Entonces, la capacidad de competir internacionalmente para varios sectores con ese elemento se hace más compleja.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Si usted fuera nuevamente ministro de Hacienda —es una pregunta hipotética—, ¿cuáles serían las tres primeras decisiones que tomaría en el escenario que vive el país?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>José Antonio Ocampo:</strong> La primera es realmente frenar un poco el gasto público. Es un poco lo que de hecho ha anunciado el nuevo gobierno y lo que hemos dicho en público prácticamente todos los analistas: el problema fiscal es, ante todo, un problema de crecimiento excesivo del gasto público. Ese es un primer tema que habrá que enfrentar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En materia de reactivación, creo que lo más importante es la reactivación de la inversión y, por lo tanto, la generación de confianza de los inversionistas privados es absolutamente esencial. Curiosamente, parece que eso se está dando, por lo que uno observa en indicadores, por ejemplo, de la demanda de bonos colombianos en los mercados internacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y lo tercero es ver qué sectores se pueden reactivar. Me refiero a un conjunto amplio de sectores. El primero es el sector minero y petrolero, que lo ha mencionado el nuevo gobierno, pero también, a mi juicio, hacer una política de construcción seria, buscar mucho la reactivación de la industria manufacturera y, obviamente, el sector agropecuario, que en realidad se ha comportado relativamente bien durante el gobierno actual.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Hay una pregunta más histórica, quizá más para el ministro de Hacienda Ocampo, pero también para el profesor. Muchos economistas han señalado el bajo crecimiento de Colombia. Cuando uno mira los llamados milagros económicos de Corea del Sur o la Alemania de la posguerra, encuentra crecimientos enormes que nosotros nunca hemos tenido. ¿Qué nos ha pasado? ¿Qué nos ha faltado?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>José Antonio Ocampo:</strong> Curiosamente, Colombia sí ha tenido una virtud histórica: aunque no crece demasiado rápido, sí ha sido históricamente relativamente estable. Hemos tenido muy pocas recesiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando uno mira la historia, por ejemplo, en época reciente están la recesión de 1999 y la de 2020 durante el COVID. Esas son las dos únicas recesiones que hemos tenido desde la Segunda Guerra Mundial. En realidad, desde los años treinta. Virtualmente, en un siglo hemos tenido apenas dos recesiones. Es un buen récord para el país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, cuando uno habla de reactivación y de un crecimiento más rápido, creo que sí hay que tener unas políticas productivas mucho más ambiciosas. Ese es un tema que intentó introducir el Plan de Desarrollo, pero que no se ha materializado realmente en nada concreto en el país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay que pensar, por ejemplo, en el sector agropecuario, que es muy importante para el país, y en el sector de infraestructura. Pero también tenemos que pensar cómo reindustrializamos el país. Ese era uno de los temas esenciales del Plan de Desarrollo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y debemos preguntarnos cómo nos metemos más en la industria de servicios tecnológicos. En materia de servicios, nuestra exportación de turismo ha sido muy favorable, pero en servicios a las empresas y servicios tecnológicos todavía estamos en pañales.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Pareciera que una invitación que surge de estas reflexiones es volver a mirar ese Plan de Desarrollo, intentar ver qué se puede continuar y, precisamente, leer lo que no hizo el presidente Petro.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>José Antonio Ocampo:</strong> Era un buen Plan de Desarrollo. Más aún, tiene un elemento que se asimila mucho al discurso del nuevo presidente: un mucho énfasis en lo regional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No hablo solamente de descentralización, sino de desarrollo regional. Es decir, cómo impulsa uno el crecimiento de las regiones atrasadas del país. Ese era un tema muy esencial y por eso se hicieron consultas con todos los departamentos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ejemplo, a nosotros, desde el Ministerio de Hacienda, nos asignaron el Chocó, que es uno de los departamentos con más problemas en el país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo consistía en ver cómo se deben armar programas fuertes a nivel regional y no solamente sociales, que es donde más o menos ha habido algún avance, sino también económicos. Es decir, cuál es la oportunidad económica de esas regiones atrasadas para ver cómo se impulsa.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Surge una pregunta natural y es quizás menos de economía y un poco más personal y política. ¿Qué le pasó al presidente Petro? Teniendo un gabinete como aquel primer gabinete, donde estaba usted y estaban varios de sus colegas, ¿qué pasó realmente? ¿Cómo se explica que un presidente no busque la construcción de política pública que ha hecho su propia gente?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>José Antonio Ocampo:</strong> Esa es una buena pregunta. Yo creo que, cuando uno lo mira específicamente, la gran controversia, la gran ruptura de los que salimos del gobierno, fue en torno a la reforma de la salud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso con Alejandro Gaviria y Cecilia López presentamos unas propuestas alternativas en materia de reforma de salud que no fueron aceptadas y fueron consideradas negativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La verdad es que los dos ministros de salud —que es de los pocos sectores donde ha habido pocos ministros, porque en muchos sectores ha habido muchos— hicieron intervenciones que terminaron generando problemas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ejemplo, está el caso de la Nueva EPS. Curiosamente, cuando llegué al Ministerio de Hacienda, la Nueva EPS dependía del Ministerio de Hacienda. Yo nombraba la junta directiva y era una buena EPS.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el presidente se obsesionó con el tema del hermano de Vargas Lleras, que era miembro de la junta, y con la idea de que se estaban robando plata, cosa que era falsa, a mi juicio. En todo caso, eso generó una intervención que se multiplicó y cuyo resultado ha sido desastroso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy hay un déficit enorme, unas deudas enormes y malos servicios para sus afiliados, siendo la Nueva EPS la dependencia más grande del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, en general, el sistema de salud queda en una profunda crisis, que será un tema que la nueva ministra de Salud tendrá que manejar, además con su experiencia precisamente en el sector de las EPS.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Si usted tuviera que escoger una lección que Colombia todavía no ha aprendido en el manejo de su economía, después de haber asesorado varios gobiernos, haber sido ministro de Hacienda y haber sido profesor prácticamente toda su vida, ¿cuál sería?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>José Antonio Ocampo:</strong> Curiosamente, comienzo con lo positivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las cosas positivas que tiene Colombia es la expansión del acceso de la gente pobre a muchos elementos: la educación, la salud, los servicios públicos y las mejoras de vivienda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es una política que se inició con la Constitución del 91, que se reflejó en el aumento del gasto social y que ha tenido resultados muy positivos. Lo que llamamos reducción de la pobreza multidimensional incluye precisamente, aparte de los ingresos, el acceso a educación, salud, servicios públicos, vivienda, etcétera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es uno de los grandes resultados que ha tenido el país en las últimas décadas, desde la Constitución. En poco más de tres décadas ha sido muy positivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En materia económica, por el contrario, creo que no ha habido una política de desarrollo productivo realmente ambiciosa. La idea era que la apertura económica iba a generar un gran dinamismo económico. Eso no se materializó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tenemos que pasar a una etapa en la cual pensemos qué actividades se pueden promover para que Colombia sea más dinámica económicamente, todo obviamente en asociación con el sector privado.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> En Colombia a veces parece existir una tensión permanente entre Estado y sector privado. ¿Cómo debería entenderse esa relación?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>José Antonio Ocampo:</strong> No debería plantearse de esa manera. El desarrollo económico exitoso suele surgir precisamente de la cooperación entre ambos. El Estado tiene responsabilidades fundamentales en regulación, infraestructura, educación y política pública. El sector privado tiene un papel central en la inversión, la innovación y la generación de empleo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pensar que uno puede reemplazar al otro suele conducir a errores. Lo importante es construir mecanismos de colaboración que permitan aprovechar las capacidades de cada uno.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Cuando mira a Colombia hoy, ¿cuál cree que es el sector con mayor potencial para transformar el país?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>José Antonio Ocampo:</strong> No creo que exista una única respuesta. El sector agropecuario tiene enormes posibilidades. Colombia dispone de recursos y condiciones excepcionales para desarrollar una agricultura mucho más productiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También creo que la industria manufacturera sigue siendo fundamental. Durante muchos años se instaló la idea de que la industrialización había perdido importancia. Yo no comparto esa visión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y además tenemos oportunidades crecientes en servicios tecnológicos, economía digital y exportación de servicios. Allí todavía estamos dando pasos iniciales, pero es un campo con gran potencial.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Quiero agradecerle esta conversación y llevarla ahora hacia América Latina. Usted nos habla desde Estados Unidos, es profesor de la Universidad de Columbia y tiene una oportunidad interesante de observar la región. ¿Cómo ve América Latina en este momento, con la influencia de los BRICS por un lado, China por otro y Estados Unidos manteniendo su peso regional?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>José Antonio Ocampo:</strong> Yo diría que el tema más preocupante de América Latina es la polarización, que se está generando a nivel nacional y entre países. Hay una profunda división que además tiene mucha intersección con las políticas de Estados Unidos, que casi son una política de dividir América Latina e intervenirla de distintas formas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero ese me parece el elemento más problemático. En materia económica tampoco hay muchas economías de América Latina que sean realmente dinámicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo diría que hay dos pequeñas, como República Dominicana, e incluso entre las más grandes uno se sorprende con México. Está al lado de Estados Unidos y ha tenido acuerdos de libre comercio con ese país, pero su crecimiento ha sido muy lento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se ha desindustrializado como Sudamérica, pero tiene un crecimiento muy lento. En Brasil también hay un resultado bastante mediocre en materia de crecimiento económico, pese a sus fortalezas en varios campos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hay economías que han experimentado crisis profundas y que esperamos que salgan de ellas. Me refiero particularmente a Argentina y Venezuela, economías que han tenido crisis profundas. El caso de Venezuela fue particularmente dramático en términos de la contracción que tuvo su economía.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Es muy triste lo que significa eso para las vidas de los venezolanos y cómo esa situación también llevó a una crisis política que terminó dejando al país con menos soberanía que nunca.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>José Antonio Ocampo:</strong> Los resultados fueron patéticos, sobre todo curiosamente con el gobierno de Maduro, porque a Chávez le tocó un periodo positivo en materia de precios del petróleo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero con Maduro vino la contracción. De hecho, la contracción de la economía venezolana a partir de 2014 es una de las contracciones más severas de la historia mundial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos hablando de una caída de casi dos terceras partes del Producto Interno Bruto. Es una locura absoluta. Es un fenómeno que prácticamente no se da en ningún país del mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, hace unos años, con un amigo de Zimbabwe, hablábamos de que era otra economía que estaba en una contracción muy fuerte. Apostábamos a cuál economía se iba a contraer más. Yo le dije todo el tiempo: va a ser Venezuela. Y efectivamente tuve la razón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Venezuela fue la economía que más se contrajo, más que Zimbabwe. Hay contracciones muy fuertes durante las guerras, pero no durante periodos de paz.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> En medio de esa polarización, y pensando también en Colombia, si el nuevo ministro de Hacienda, el presidente o el vicepresidente buscaran sus conceptos, su conocimiento y sus reflexiones, ¿usted aceptaría esas conversaciones?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>José Antonio Ocampo:</strong> Estoy dispuesto a hablar. No estoy dispuesto a ser parte del gobierno, pero sí estoy dispuesto a hablar, a discutir y a hacer propuestas.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Y una última pregunta. Siempre me gusta que los entrevistados recomienden algún libro. Puede ser suyo o de otro autor, algo que esté leyendo hoy, ojalá en materia económica. A veces me sorprenden con libros que no tienen nada que ver con las especialidades del personaje, pero también es válido.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>José Antonio Ocampo:</strong> Voy a recomendar uno mío que escribí con Jonathan Malagón, presidente de la Sociedad Bancaria, y con uno de sus jóvenes economistas. Es sobre crecimiento económico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Profesor Ocampo, muchas gracias por esta entrevista.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>José Antonio Ocampo:</strong> Muchas gracias. Encantado de estar con ustedes.</p>
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        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
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        <pubDate>Fri, 21 Aug 2026 20:34:26 +0000</pubDate>
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        <title>“El país necesita gabinetes de lujo, no personas que hagan caso”: Camilo Sánchez</title>
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        <description><![CDATA[<p>Camilo Sánchez ha conocido el Estado desde adentro: fue senador, ministro de vivienda, participó en la construcción de las leyes que transformaron los servicios públicos y hoy representa, desde Andesco, a uno de los sectores fundamentales para la economía y la vida cotidiana de los colombianos. Ha dialogado con gobiernos de distintas orillas y ha [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Camilo Sánchez ha conocido el Estado desde adentro: fue senador, ministro de vivienda, participó en la construcción de las leyes que transformaron los servicios públicos y hoy representa, desde Andesco, a uno de los sectores fundamentales para la economía y la vida cotidiana de los colombianos. Ha dialogado con gobiernos de distintas orillas y ha sido, durante el gobierno de Gustavo Petro, uno de sus críticos más persistentes desde el sector empresarial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, cuando termina un gobierno y comienza otro, Sánchez plantea una discusión que va más allá del balance sobre Petro: qué país queda y qué país se quiere construir. Habla de energía, gas, tarifas, inversión, pobreza y empleo, pero también de la necesidad de recuperar la técnica en las decisiones públicas, de tener funcionarios capaces de contradecir al presidente y de entender que el sector privado no puede ser visto como un enemigo. Su frase resume buena parte de la conversación: <strong>“Necesitamos gabinetes de lujo, no personas que hagan caso”</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero quizá la parte más importante de escucharlo ahora está en su llamado a dejar atrás la política de la confrontación permanente. “Tenemos que parar de darle el megáfono a Petro. Tenemos que hacer un acuerdo de mirar al futuro”, dice. Sánchez no propone olvidar lo ocurrido durante estos cuatro años, sino aprender de ello y construir sobre lo que ya existe. En un país acostumbrado a que cada gobierno quiera empezar de cero y a que cada diferencia termine convertida en una pelea, su invitación es sencilla y, al mismo tiempo, difícil: volver a hablar, volver a escuchar y preguntarnos menos quién ganó la discusión y más qué necesita Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Usted fue compañero de Gustavo Petro en el Senado y lo conoce desde hace muchos años. Ha sido también un crítico de su gobierno. ¿Cómo lee hoy a Petro? ¿Es el mismo alcalde, el mismo senador o el presidente fue otra persona?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Camilo Sánchez:</strong> Yo estoy acostumbrado a construir desde la diferencia. Cuando llegó Petro al Gobierno pensé que íbamos a tener un diálogo técnico. La gran sorpresa fue que terminó siendo ideología y no técnica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo lo tuve como compañero en el Senado y tengo que decirlo: era un buen parlamentario, hacía debates muy bien sustentados. Eso fue totalmente distinto a lo que vimos como gobernante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que no tuvo un equipo real y serio que pudiera acompañarlo. Fue muy egoísta, creyendo que él tenía la verdad revelada. Nombró funcionarios para que hicieran caso y no para que lo ayudaran a gobernar. Esa fue una de sus grandes falencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si se hubiera mantenido con el primer gabinete, con personas pensantes que podían decirle que no y darle buenos consejos, hubiera tenido una administración admirable. Hoy creo que fue deplorable. Cometió el error de rodearse de áulicos, de personas que solamente hacían caso y no de personas que lo ayudaran a gobernar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Él es bueno para hacer debates, malo para ejecutar.</strong> Lo demostró en la Alcaldía y ahora lo ratificó como presidente.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Hablemos de economía y energía. ¿Cuál es su balance de estos cuatro años?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Camilo Sánchez:</strong> Los servicios públicos son el nivelador social por excelencia. Desde que llegué a Andesco aprendí que cuando uno mejora la calidad, la cobertura y la continuidad de los servicios públicos, mejora el nivel de vida de todos los colombianos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como senador tuve la suerte de ayudar a hacer las leyes 142 y 143, que produjeron una gran revolución. En menos de 32 años cambiamos las coberturas, la calidad y la continuidad de los servicios públicos. Mostramos que para cambiar lo público se necesitaba algo fundamental: competencia. Entraron los privados y los modelos mixtos a competir con lo público y el servicio mejoró.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy tenemos coberturas superiores al 95% en todos los servicios. Es un ejemplo para Latinoamérica. En muchos rincones del país la gente tiene acueducto, alcantarillado, energía y tecnologías de información y comunicación, algo que antes parecía reservado a los departamentos ricos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo triste es que este Gobierno no aprovechó esa ventaja.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los empresarios, que son quienes hacen la inversión, pedían dos cosas: seguridad jurídica y personas que conocieran técnicamente los sectores para tomar decisiones. Nosotros tenemos una frase: <strong>“Buenas decisiones hoy aseguran servicios públicos mañana”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando se toman malas decisiones ocurre lo que estamos viviendo. Nosotros nunca deberíamos estar hablando de un apagón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un apagón en Colombia nos puede costar entre 1,8 y 2,2 puntos del PIB. Es gravísimo. El Gobierno decidió que Colombia no iba a producir más petróleo y gas y terminamos dependiendo de otros países. Hoy estamos importando más del 30% del gas, cuando antes se importaba alrededor del 4%.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Necesitamos recuperar la soberanía energética y construir una matriz energética diversa: agua, energía eólica, solar, pero también térmica. Aquí se decidió que algunas de esas energías no tenían sentido y son precisamente las que nos han salvado.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> ¿Qué tan probable es un apagón y qué tiene que hacer el nuevo Gobierno?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Camilo Sánchez:</strong> Si no hubieran existido las empresas del sector eléctrico colombiano que se endeudaron, trabajaron e hicieron esfuerzos enormes, este país habría tenido problemas muy graves.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy tenemos un apagón técnico. La demanda del país está casi un 5% por encima de la oferta y tenemos cortes programados en municipios del Pacífico y el Atlántico de cuatro, seis y hasta ocho horas. Les ponemos un nombre técnico, pero son apagones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cualquier contingencia puede apagar el país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, tenemos un problema financiero. A Air-e se le deben alrededor de tres billones de pesos y a las térmicas cerca de dos billones. En un momento como el fenómeno de El Niño, cuando las térmicas pueden generar una parte fundamental de la energía firme del país, no tener liquidez puede producir un apagón financiero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso le estamos pidiendo al nuevo Gobierno que priorice estos recursos en el Presupuesto Nacional. Hay que evitar ese apagón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También aplaudo que se haya nombrado una persona técnica al frente de Minas y Energía. En el Gobierno anterior, los ministros de Minas y Energía brillaron por su ausencia de capacidad técnica. Hicieron ideología y política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nosotros dimos muchas propuestas, pero querían bajar las tarifas a las malas y no lo lograron.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> ¿Fue una estrategia deliberada de desfinanciar empresas públicas y servicios para debilitarlos?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Camilo Sánchez:</strong> Desde afuera parecía exactamente la misma práctica aplicada en dos sectores distintos. Era un modus operandi.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tengo que aplaudir a los empresarios que hicieron hasta lo imposible. Otros habrían botado la toalla. Las empresas térmicas se endeudaron hasta el máximo para poder cumplirle al país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora tenemos que hacer un plan de choque. Primero, priorizar el Presupuesto Nacional para resolver el problema de Air-e. Segundo, revisar la opción tarifaria. Y tercero, pedirles a alcaldes y gobernadores que paguen las deudas de colegios, hospitales y otras entidades públicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La liquidez es la única forma de evitar una quiebra y un apagón.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Usted ha tenido una postura muy abierta al diálogo. Incluso durante el Gobierno Petro invitó a sus ministros a los congresos de Andesco. ¿Cómo debe ser la relación con el nuevo Gobierno?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Camilo Sánchez:</strong> Desde antes de que ganara el presidente de la República teníamos un vínculo muy grande con el vicepresidente y estuvimos revisando las propuestas para construir un plan de choque para los primeros 100 días.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nosotros creemos en construir sobre lo construido. Una de las cosas que le decía al presidente Petro y a sus ministros era que ellos creían que habían llegado a fundar el mundo. Aquí ya se habían hecho cosas muy importantes que tenían que seguir construyéndose.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la diferencia buscamos puntos de encuentro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nosotros les entregamos estudios sobre electricidad y gas. Les dijimos a tiempo que íbamos a tener que importar grandes cantidades de gas si dejábamos de perforar y aumentar las reservas. Nos dijeron que éramos mentirosos y tramposos, que el apagón era mentira.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy estamos en un apagón técnico y tenemos cortes programados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al presidente le faltó dignidad para nombrar personas que pudieran llevarle la contraria. Y ese también es un mensaje para el nuevo Gobierno:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Necesitamos gabinetes de lujo, no personas que hagan caso.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Gabinetes capaces de escuchar las distintas posiciones y tomar decisiones aunque no sean las que inicialmente tenían previstas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y tenemos que entender algo fundamental: <strong>el sector privado no es el enemigo a vencer.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con este Gobierno queremos trabajar. Para todo lo bueno estaremos acompañándolo, pero tampoco vamos a ser áulicos. Vamos a decir siempre las cosas en las que no estemos de acuerdo, con argumentos y estudios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí tienen que volver a gobernar la inteligencia, los estudios y la técnica.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> ¿Cuáles son las prioridades de los primeros 100 días?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Camilo Sánchez:</strong> Lo primero es revisar y derogar los proyectos que fueron negativos y estuvieron fundamentados solamente en ideología. El Consejo Gremial entregó un arsenal de propuestas y prospectiva. Mostramos cuáles resoluciones, decretos y proyectos eran negativos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En energía y servicios públicos tenemos varios asuntos claves: el marco tarifario de agua potable y saneamiento básico, la transmisión, la generación y, especialmente, Air-e.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También es fundamental priorizar el Presupuesto Nacional para darle liquidez al sector en el momento más crítico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que estamos viendo ahora es algo que no se había hecho durante cuatro años: técnica, conocimiento y convocatoria a los mejores, sin importar de dónde vengan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hay otro reto: la oposición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me parece equivocado empezar a hacer oposición sin que siquiera haya comenzado el Gobierno. ¿Cómo se puede juzgar un Gobierno que todavía no ha tenido la posibilidad de empezar a actuar?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Primero hay que esperar 90 o 100 días y hablar sobre hechos, no sobre prejuicios.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> ¿Cómo podemos superar la polarización?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Camilo Sánchez:</strong> A mí me dolió mucho ver cómo se perdió la cultura democrática. Un presidente tiene que saber entregar el poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno no puede ser una persona maleducada ni en la entrada ni en la salida. El presidente Duque no tenía por qué estar feliz de entregarle el poder a Petro, pero era un demócrata y lo entregó como debía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora tenemos que trabajar para volver a unir al país. Lograron dividir a los colombianos, a las familias, los barrios y las poblaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La gran estrategia debe ser que todos, desde la diferencia, construyamos para el beneficio general.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tenemos que volver a trabajar en equipo. Lo que queremos todos es que le vaya bien al país.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Hablemos de servicios públicos. ¿Son caros o baratos en Colombia frente a los países desarrollados?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Camilo Sánchez:</strong> Tenemos servicios públicos admirables para los estándares internacionales y nuestras rentabilidades no son excesivas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay que entender algo: más del 80% de los colombianos gana menos de dos salarios mínimos. Los empresarios saben que no pueden poner tarifas que la gente no pueda pagar porque destruirían el sector.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia hemos hecho un milagro. Somos un fenómeno en Latinoamérica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tenemos, además, un sistema de subsidios cruzados: los estratos 4, 5 y 6, junto con los sectores comercial e industrial, subsidian a los estratos 1, 2 y 3. Eso es algo maravilloso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que tenemos que hacer es sacar a los colados del sistema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia el estrato 4 es el único al que se le cobra lo que realmente vale el servicio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tecnologías de información y comunicaciones, por ejemplo, los precios han crecido por debajo de la inflación. Es un sector tecnológico, con economías de escala y mucha competencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en energía, comparados con Estados Unidos, nuestros costos son muy bajos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema es que tenemos redes de transmisión de más de 50 años. Somos unos berracos: hemos logrado mantener y aprovechar tecnología que ya es obsoleta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero durante cuatro años no fue negocio invertir porque cambiaron las reglas de juego.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> ¿Cómo sacamos de la pobreza a los colombianos que siguen en esa situación?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Camilo Sánchez:</strong> Lo primero es evitar el asistencialismo puro. Cuando un país se vuelve asistencialista, la gente puede terminar atrapada en la pobreza porque no encuentra incentivos para progresar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los subsidios son necesarios para quienes realmente los necesitan y no tienen posibilidades de salir adelante. Pero tienen que ser dignos, pagables y sostenibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El resto debe complementarse con incentivos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo creo profundamente en el autoempleo y en la creación de microempresas. Hoy una persona crea una empresa y puede quebrarse en los siguientes cinco años porque le ponen condiciones como si fuera una gran compañía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay que darle líneas de crédito, subsidios a las tasas de interés y condiciones para que pueda desarrollar su actividad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso es más barato que mantener permanentemente un subsidio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y tenemos que incentivar a quien estudia y se esfuerza. ¿Cómo puede haberse convertido en pecado que una persona de estratos bajos reciba apoyo para estudiar en una universidad como Los Andes?</p>



<p class="wp-block-paragraph">En mi caso particular, mi padre fue mesero del Hotel Tequendama y uno de mis mayores orgullos es que me dio la educación para que yo no tuviera que repetir lo que a él le tocó vivir. Llegó incluso a ser presidente encargado de este país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso es lo que tenemos que crear: conciencia de que una persona puede progresar.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Si tuviera que escoger una política concreta para reducir la pobreza, ¿cuál sería?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Camilo Sánchez:</strong> Hacer de la generación de microempresas un objetivo nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tenemos que crear una política de autoempleo. Dar crédito, capacitación e incentivos para que una persona pueda convertirse en su propio empleador y trabajar para mantener a su familia y mejorar su situación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También hay que hacer algo con el campo. Si entregamos tierras pero no damos maquinaria, crédito, asistencia y posibilidades de comercialización, en cinco años esas tierras pueden volver a concentrarse en otras manos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No basta con entregar cinco hectáreas. Hay que darle al campesino las condiciones para producir, pagar a sus trabajadores, tener agua, servicios y comercializar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso necesitamos una política de autoempleo y darle incentivos al sector productivo, no convertirlo en el enemigo a vencer.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los particulares son quienes hacen la inversión en este país. Tenemos que volver a darles confianza.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Hay algo que parece fundamental para el nuevo Gobierno: ¿cómo hacemos para que Colombia deje de vivir permanentemente mirando hacia atrás, discutiendo sobre Petro y sobre los cuatro años que terminan?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Camilo Sánchez:</strong> Yo creo que tenemos que parar de darle el megáfono a Petro. Tenemos que hacer un acuerdo de mirar al futuro. Petro ya tuvo cuatro años para gobernar, tomó sus decisiones y los colombianos las van a evaluar. Ahora el país tiene que mirar hacia adelante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No podemos permitir que durante los próximos cuatro años toda la agenda nacional siga siendo Petro. Sería un error político y un error histórico. Si el nuevo Gobierno se dedica a responderle todos los días al presidente anterior, termina gobernando para él y no para los colombianos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay que pasar la página, pero pasarla no significa olvidar. Significa aprender. Tenemos que mirar qué funcionó, qué no funcionó y qué tenemos que corregir. Y eso implica reconocer también las cosas buenas que se hicieron en gobiernos anteriores. Colombia no puede seguir siendo un país que cada cuatro años cree que empieza de cero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tenemos que construir sobre lo construido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo le diría al nuevo presidente: no se deje llevar por la tentación de gobernar solamente para quienes votaron por usted. Gobierne para todos. Y eso significa escuchar a los empresarios, a los trabajadores, a los sindicatos, a las regiones, a las universidades, a las organizaciones sociales y también a quienes están en la oposición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La oposición es necesaria en una democracia. Lo que no podemos tener es una oposición que quiera que al Gobierno le vaya mal para demostrar que tenía razón. Si al Gobierno le va mal, le va mal a Colombia. Y si le va bien, ganamos todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso también necesitamos bajar el nivel de agresividad. Colombia está cansada de que todo se convierta en una pelea. Hay que recuperar la conversación pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo no estoy diciendo que tengamos que pensar igual. Al contrario. Yo creo en la diferencia. Pero una cosa es tener diferencias y otra es convertir al que piensa distinto en un enemigo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El sector privado no puede ser el enemigo. La oposición no puede ser el enemigo. Los empresarios no pueden ser enemigos. Los trabajadores no pueden ser enemigos. El Gobierno tampoco puede ver enemigos en todas partes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tenemos que volver a construir confianza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y la confianza se construye con reglas claras, con instituciones fuertes, con decisiones técnicas y con personas capaces de reconocer cuando se equivocan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia tiene enormes problemas, pero también tiene enormes posibilidades. Tenemos empresarios, trabajadores, científicos, universidades, campesinos y jóvenes capaces de hacer cosas extraordinarias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que necesitamos es que el Gobierno no les ponga obstáculos y que vuelva a existir una idea común de país.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tenemos que dejar de preguntarnos quién ganó la discusión y empezar a preguntarnos qué necesita Colombia. Ese tiene que ser el acuerdo nacional: mirar hacia adelante.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131958</guid>
        <pubDate>Sun, 09 Aug 2026 02:47:09 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/final-ultimo-ultimo.png?quality=60&amp;#038;w=800" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[“El país necesita gabinetes de lujo, no personas que hagan caso”: Camilo Sánchez]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>¿La Regeneración (1886) o La Degeneración (2026)?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-regeneracion-o-la-degeneracion/</link>
        <description><![CDATA[<p>Sospecho que estamos a punto de entrar en una máquina del tiempo. ¿Es Abelardo el nuevo líder de La Regeneración como lo fue Rafael Núñez en el siglo XIX? Creo que en la “Patria Milagro”, dos milagros serán sobrevivir a cuatro años de autoritarismo e impedir que sean más, como pasó con Núñez.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph"><strong>A partir del 7 de agosto podríamos sentirnos extranjeros en nuestra propia patria, con un presidente mitad gringo, mitad colombiano.</strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Nos acercamos peligrosamente a un gobierno de botas y camándula. Por un lado, aparece este titular de prensa:&nbsp;<em>“Abelardo de la Espriella sigue en peregrinación por Colombia. Se arrodilló en emblemático santuario colombiano”.</em>&nbsp;Y enseguida aparece en la pantalla este otro:&nbsp;<em>“El presidente electo confirmó su intención de jurar como nuevo jefe de Estado en una guarnición militar”.</em><strong>&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nada más hipócrita que&nbsp;<em>hacerle morcillas al diablo</em>, para decirlo en el lenguaje de mi abuela: o sea, invocar a Dios con propósitos sacrílegos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia asiste a una reedición de su propio destino circular. A las puertas de que el gobierno de “Los Nunca” asuma el poder con los de siempre, el país parece atrapado en un vórtice temporal donde cincuenta millones de habitantes están a punto de experimentar un doloroso retroceso de ciento cuarenta años, regresando ideológicamente a los laberintos de 1886, una época en la que el territorio albergaba apenas a cuatro millones de almas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A ese tiempo pertenece la Constitución de 1886, cuyo padre es Rafael Núñez, la cual concedió amplísimas facultades al presidente: su periodo era de seis años (con reelección inmediata e indefinida) y tenía la potestad para nombrar gobernadores, jueces y magistrados. Recuerden que Núñez fue cuatro veces presidente, aunque murió en 1894, a la mitad de su último periodo. Usó el poder hasta para inmortalizar su rostro barbudo en los billetes del Banco Nacional y el de su esposa, doña Soledad Román, en las monedas de la época.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La gravedad de nuestra crisis contemporánea se disfraza con la teatralidad de las élites, confirmando que, hoy como ayer,&nbsp;<em>“primero hubo que pasar por un episodio de ñoñería mezclada de frivolidad, que en Colombia suele manifestarse en los momentos de mayor gravedad histórica”,&nbsp;</em>como señaló Antonio Caballero en su libro “Historia de Colombia y sus oligarquías”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el centro de esta tramoya se erige la figura de Abelardo de la Espriella. Criado en las sabanas del departamento de Córdoba,&nbsp;bien&nbsp;puede ser la reencarnación contemporánea,&nbsp;refinada y estridente de Rafael Núñez. Comparte con el cartagenero no solo el origen caribeño y el gusto por la tribuna pública, sino esa doble condición de hombre que oscila entre la vida sibarita y el severo moralismo institucional. A su lado, operando como la conciencia jurídica e ideológica del proyecto, se sitúa el vallecaucano Carlos Alonso Lucio, quien asume el ropaje dogmático de Miguel Antonio Caro. Lucio, al igual que el Caro original, se proyecta no como un simple político tradicional, sino como un guardián inflexible de esencias doctrinales y de un orden cuasiteocrático.&nbsp;Aquí cabe evocar: Dios los crió y ellos solitos se juntaron; aunque les quedo debiendo el dato de dónde y cómo fue que se conocieron.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El argumento central del nuevo &#8220;Regenerador&#8221; destila un autoritarismo pragmático:&nbsp;<strong><em>“Una república debe ser autoritaria para evitar el desorden”, </em></strong>pensaba Núñez.&nbsp;Para justificar el desmonte de las libertades modernas, De la Espriella y Lucio pretenden situar la religión católica y a Dios en el centro de todo, devolviendo la enseñanza cristiana como eje transversal de la educación pública y situando a Colombia en el medioevo.&nbsp;De ser el coordinador programático de Abelardo, Lucio podría convertirse en el ideólogo problemático del gobierno por entrar; problemático para nuestras libertades individuales, quiero decir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya lo dijo la esposa de Lucio, Vivian Morales, la futura ministra de Educación:&nbsp;<strong><em><a href="https://www.lasillavacia.com/podcasts/huevos-revueltos-con-politica/viviane-morales-en-mineducacion-sacar-a-marx-y-meter-a-dios/" id="https://www.lasillavacia.com/podcasts/huevos-revueltos-con-politica/viviane-morales-en-mineducacion-sacar-a-marx-y-meter-a-dios/">“Sacar a Marx y meter a Dios”.</a></em></strong>&nbsp;¿Qué quiso decir con eso: que cambiarán profesores por curas y monjas? Por lo pronto, tengan presente que en países como Irán mandan locos y fanáticos religiosos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El abogado cordobés, a pesar de sus excentricidades mundanas, recurre a la vieja fórmula de control social que unió a Bolívar y a Núñez:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph"><strong><em>“Se había convencido —como en su tiempo lo había hecho el Libertador Simón Bolívar, librepensador como él— de que la religión católica era un poderoso elemento de estabilidad y de cohesión en el país, y en consecuencia era necesario no solo transigir con ella, sino incluirla en el corazón de las instituciones”:</em></strong><strong>&nbsp;Antonio Caballero en “Historian de Colombia y sus oligarquías”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Como dijo el escritor Óscar Alarcón Núñez, en una columna de&nbsp;<strong>El Espectador</strong>&nbsp;(2025) hablando del natalicio de Núñez,&nbsp;<strong><em><a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/oscar-alarcon/rafael-nunez-200-anos" id="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/oscar-alarcon/rafael-nunez-200-anos">“Después, en su gobierno de la Regeneración, fue más clero que el agua”.</a></em></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" height="1024" width="694" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/07/mISA-694x1024.jpg" alt="" class="wp-image-131107" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>¿Se avecina una espiral de violencia?</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La idea un tanto absurda de usar una guarnición militar para la toma de juramento (algo más propio de un dictador, como lo señaló el expresidente Ernesto Samper), puede leerse como una actitud abiertamente desafiante con las leyes y el orden constitucional, pero también como su manera de congraciarse con la cúpula militar, como lo hizo, por ejemplo, un Hugo Chávez en Venezuela, aunque aquél si fue militar. ¿Acaso ahora sí es cierto que podríamos convertirnos en otra Venezuela? La Silla Vacía anticipó que ya hay ponencia favorable para otorgarle personería jurídica a “Defensores de la Patria”, el partido político de Abelardo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un viraje hacia el fundamentalismo político y religioso entrañaría peligros latentes para la frágil democracia colombiana. Bajo el régimen autoritario que se perfila (y con un nieto de Laureano Gómez —Enrique Gómez— hablándole al oído a Abelardo), la prensa libre y los sectores de oposición —particularmente aquellos identificados con la izquierda y el progresismo— se convertirán en los enemigos declarados del Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante &#8220;La Regeneración&#8221; se promulgó la llamada &#8220;Ley de los Caballos&#8221; (Ley 61 de 1888), un instrumento de persecución política que facultaba al presidente para castigar cualquier acto que, según el gobierno, alterara el orden público, sin orden judicial o juicio previo; dicen que dicha ley fue en realidad el primer <em>Estatuto de Seguridad</em>. La bautizó &#8220;Ley de los Caballos&#8221; el periodista Fidel Cano Gutiérrez (fundador de <strong>El Espectador </strong>y opositor al régimen), quien sugirió que otorgar poderes dictatoriales equivalía a gobernar &#8220;como se gobierna a los caballos&#8221;: con látigo, espuelas y freno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si De la Espriella concibe el debate público no como un ejercicio democrático, sino como una amenaza para la estabilidad del régimen, estaría emulando la máxima de la Regeneración original:&nbsp;<em><strong>“La prensa no es elemento de paz sino de guerra”.</strong>&nbsp;&nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph">Dejó constancia Antonio Caballero:&nbsp;<em><strong>“La prensa —le escribía a uno de sus ministros el presidente Núñez, que había hecho toda su carrera política desde los periódicos— no es elemento de paz sino de guerra, como los clubs, las elecciones continuas y el parlamento independiente de la autoridad (es decir, enemigo del género humano)&nbsp;Y así, tanto el propio Núñez como sus sucesores o más bien sustitutos en la presidencia, Holguín y Caro, tan periodistas como él, previnieron y reprimieron los que consideraron excesos de la prensa de oposición con la cárcel y el destierro de sus redactores y directores durante los quince años siguientes”.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Las herramientas para contener el disenso&nbsp;estarían listas para ser desempolvadas: el uso de la censura bajo el pretexto de reprimir los abusos de la opinión libre,&nbsp;el arrinconamiento o acoso judicial (De la Espriella anunció la creación de un grupo de abogados dedicado a denunciar irregularidades del Gobierno de Petro)&nbsp;y el&nbsp;destierro mediático&nbsp;de los directores y redactores incómodos hasta la exclusión de la oposición de las esferas del poder por considerarla, desde el púlpito oficial, como una fuerza que milita en el error doctrinal.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph">Advierte el profesor Rodrigo Uprimmy en&nbsp;<strong>El Espectador:</strong>&nbsp;“<em><strong>La decisión de ADLE de suspender el empalme y las declaraciones de sus cercanos como Lucio de amenzar con juicios o extradiciones a Petro, como si ellos fueran autoridades judiciales, envenenan aún más el ambiente”.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Para denunciar todo exceso del nuevo mandatario y los suyos, se necesitará un periodismo más valiente que nunca (con “los Nunca”) para lo que se avecina: es decir, se requieren más ojos y oídos en Barranquilla, sede del nuevo gobierno, que también fue&nbsp;<a href="https://www.las2orillas.co/de-la-espriella-despachara-desde-barranquilla-como-lo-hizo-rafael-nunez-el-otro-presidente-caribe/" id="https://www.las2orillas.co/de-la-espriella-despachara-desde-barranquilla-como-lo-hizo-rafael-nunez-el-otro-presidente-caribe/"><strong>la ciudad desde donde gobernó, mediante cartas y telegramas, Rafael Núñez.</strong>&nbsp;</a>“Núñez se iba y volvía, de la tierra fría a la tierra caliente; y volvía a irse y volvía a volver”, dejó dicho Caballero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El riesgo de arrastrar a una nación de cincuenta millones de habitantes a una nueva espiral de violencia es inminente, con el agravante de que quieren legalizar el porte de armas. El lenguaje de la exclusión radical ya provocó en el siglo XIX que el inconformismo liberal estallara en las armas, derivando en la Guerra de los Mil Días, nuestra guerra civil más larga y sangrienta. Si el dogmatismo de Lucio y el personalismo de De la Espriella, con el apoyo de Enrique Gómez desde el Congreso, terminan por cerrar los canales democráticos, el país podría fragmentarse nuevamente, no ante ejércitos de estados soberanos como en 1885, sino bajo el fuego cruzado de una ciudadanía polarizada y empujada a una nueva conflagración civil.&nbsp;&nbsp;Ojalá y no.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>¿Nuevos ricos en la “Patria Milagro”?</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, hay una mutación sustancial en este retorno al pasado. A diferencia del Núñez histórico, que se mantuvo relativamente inmune a los apetitos de la riqueza personal y gobernó desde el desapego físico en su casona de El Cabrero, cabe preguntarse si la nueva cofradía de “Los Nunca” persigue un fin abiertamente mercantil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Le escuché a alguien la hipótesis de que el nuevo gobierno no traerá la salvación espiritual de la República, sino el enriquecimiento descarado de un pequeño círculo de aliados, concentrado de manera especial en una élite reducida de la región Caribe.&nbsp;&nbsp;Está ocurriendo, por ejemplo, en un país que tiene menos habitantes que Bogotá:<em>&nbsp;<a href="https://elpais.com/america/2026-07-12/los-nuevos-oligarcas-de-el-salvador-la-vertiginosa-bonanza-del-circulo-de-bukele.html" id="https://elpais.com/america/2026-07-12/los-nuevos-oligarcas-de-el-salvador-la-vertiginosa-bonanza-del-circulo-de-bukele.html"><strong>“Los nuevos oligarcas de El Salvador: la vertiginosa bonanza del círculo de Bukele”</strong>, </a>titula&nbsp;</em>el diario español El País.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este nuevo diseño institucional, el misticismo católico de&nbsp;Carlos Alonso Lucio&nbsp;sirve apenas de mampara para la verdadera deidad de nuestro tiempo: el Dios dinero.&nbsp;<em>“Casi todo es negocio, incluida la política”</em>, escribe el abogado Guillermo Pérez Flórez, y bastante razón tiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Detrás de la retórica patriótica de De la Espriella se asoma la sombra de Donald Trump, quien contempla a Colombia ya no como un aliado estratégico, sino como una gigantesca mina de oro y una despensa de recursos lista para ser explotada en beneficio corporativo. Yo solo pregunto: ¿Es esta alianza entre el misticismo de fachada, el clientelismo regional y el extractivismo transnacional lo que denominan la &#8220;Patria Milagro&#8221;? Mientras escribo, la prensa informa que el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, inició un periplo que lo llevará hacia la Casa Blanca junto con los designados ministros de Hacienda y Comercio. Al mismo tiempo, el diario The New York Times señala que el secretario de Estado de los Estados Unidos, <a href="https://www.nytimes.com/es/2026/07/11/espanol/estados-unidos/venezuela-rodriguez-rubio-trump.html" id="https://www.nytimes.com/es/2026/07/11/espanol/estados-unidos/venezuela-rodriguez-rubio-trump.html">Marco Rubio, es quien maneja el poder y los recursos naturales en Venezuela.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Echemos mano de la crónica histórica de nuestro devenir:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph"><strong><em>“Fue por entonces cuando en este país empezó́ a usarse de manera habitual la palabra&nbsp;“oligarquía”, que en su original griego significa&nbsp;“gobierno de unos pocos”. En Colombia el término se tradujo por&nbsp;“gobierno de los otros”: era el que usaban los conservadores para referirse al pequeño círculo de los radicales en el poder, y el que más adelante usarían los liberales para designar al círculo aún más pequeño de los conservadores, cuando cambiaron las tornas”.</em></strong> (Del libro “Historia de Colombia y sus oligarquías)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy las tornas han vuelto a cambiar. El &#8220;gobierno de los otros&#8221; pasa a ser el gobierno de una élite caribeña y empresarial que, aliada con el capital estadounidense, podría pretender privatizar el suelo nacional. Si Antonio Caballero viviera, diría que La &#8220;Patria Milagro&#8221; no será más que una inmensa comedia de enredo con consecuencias trágicas, un sainete político donde el crucifijo se usa para bendecir los contratos de concesión y el autoritarismo presidencial se ejerce para garantizar el libre flujo de los capitales de unos pocos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al cabo de este doloroso viaje de 140 años hacia el pasado, Colombia corre el riesgo de descubrir que cambió su Constitución de derechos por una carta monárquica y de mercado, donde cincuenta millones de ciudadanos quedarán excluidos de los milagros en su propia tierra.&nbsp;&nbsp;Además, a partir del 7 de agosto podríamos sentirnos extranjeros en nuestra propia patria, con un presidente mitad gringo, mitad colombiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se nos olvide que el primer milagro se dio en campaña, cuando el hoy presidente electo, buscando votos, siendo ateo se volvió devoto, (ora ateo, ora creyente, como Núñez), así que tratándose de&nbsp;<em>un hombre de Dios</em>, lleno de gracia y coherencia, debería posesionarse sin vacilaciones en cualquier basílica y no en una guarnición militar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si ayer fue “La Regeneración”, autoritaria y problemática, desde mi agnosticismo elevo plegarias para ponernos a salvo de una era de “Degeneración”, que atente contra las libertades civiles y destripe la Constitución de 1991. Amén. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131094</guid>
        <pubDate>Sun, 12 Jul 2026 18:33:28 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿La Regeneración (1886) o La Degeneración (2026)?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <item>
        <title>EL “DESEMPALME DEMOCRÁTICO”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/el-desempalme-democratico/</link>
        <description><![CDATA[<p>Es un desempalme de la democracia con el pueblo colombiano, más allá de la controversia electoral. Un desempalme que viene de tiempos inmemoriales y no es de ahora. Un desempalme que recibe diversos nombres y tiene muchos protagonistas.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por la forma incierta y polémica en que discurre el empalme entre el gobierno del presidente Gustavo Petro y los comisionados del presidente electo, Abelardo de la Espriella, todo parece indicar que se trata de un dramático “desempalme democrático”. Como es usual en un país donde la ley y sus formalidades suelen utilizarse para evadir lo esencial, cuando no para burlar la justicia, dicho empalme va a naufragar en medio de artículos, incisos y reuniones paralelas de ambas partes, sin posibilidades de un encuentro e intercambio responsable y riguroso de información sobre la gestión pública, que afecta la calidad de vida de todos los colombianos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sectarismo antidemocrático</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es una expresión más de sectarismo político que subordina el interés general de la Nación al personal y partidista de dos líderes. Dos líderes cuyas personalidades veleidosas y vanidosas les impide reconocerse como interlocutores políticos legítimos, responsables de la convivencia política, pues cada uno reclama encarnar la voluntad del pueblo colombiano. Por eso, lo que está tras escena es mucho más significativo y grave, así como de largo aliento. Se trata, nada más ni nada menos, que de la imposibilidad de un empalme de la democracia con el pueblo colombiano. Es mucho más que un simple empalme entre esas dos figuras políticas que dividen casi milimétricamente la nación, como quedó demostrado en la pírrica diferencia de 250.000 votos entre el “Tigre” y Cepeda, hoy todavía objeto de controversia. Una controversia seguramente imposible de resolver en la actualidad, como fue la existente entre Gustavo Rojas Pinilla, candidato de la ANAPO y Misael Pastrana Borrero del partido conservador, que solo la historia aclaró como el mayor fraude electoral del siglo pasado, ya demasiado tarde. ¿Sucederá lo mismo con la presente controversia? ¿Será un delirio del presidente Petro o habrá un asidero tecnológico en su denuncia sobre la manipulación del software en la IP ubicada en Los Ángeles? &nbsp;Por eso mismo, es un desempalme de la democracia con el pueblo colombiano, más allá de la controversia electoral. Un desempalme que viene de tiempos inmemoriales y no es de ahora. Un desempalme que recibe diversos nombres y tiene muchos protagonistas. Solo para recordar el más conocido, acuñado por Jorge Eliécer Gaitán, es el desempalme todavía existente e irresoluble entre el <strong><em>“País Político” y el “País Nacional”</em></strong>. Para las jóvenes generaciones, vale la pena recordar la forma meridiana como lo describió Gaitán en su discurso del 20 de abril de 1946, ya hace más de 80 años, en el Teatro Municipal de Bogotá: <em>“En Colombia hay dos países: el <strong>país político que piensa en sus empleos, en su mecánica y en su poder</strong> y <strong>el país nacional que piensa en su trabajo, en su salud, en su cultura</strong>, desatendidos por el país político. <strong>El país político tiene rutas distintas a las del país nacional. Tremendo drama en la historia de un pueblo”.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un desempalme histórico y violento</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Un drama que en realidad se convirtió en una sangría inagotable hasta nuestros días. En parte, porque en medio del cambalache electoral de mentiras y promesas, pero también de prejuicios, pasiones, emociones y odios, que cada cuatro años representan supuestos líderes salvíficos del pueblo, todo se encuentra revuelto como en el tango y se funde el país político con el nacional. Así sucedió durante el “Gobierno del Cambio”, que termina su mandato con figuras prominentes del país político como Armando Benedetti a cargo del ministerio del interior y con escándalos de corrupción que se disputan la cuantía de defraudaciones a la Nación con los gobiernos del presidente Álvaro Uribe Vélez y el número de sus altos funcionarios condenados por corrupción. Y ahora, estamos ad portas de ver como asume la presidencia de la República un “TIGRE”, como si la Casa de Nariño fuera un zoológico y la Nación una selva, en la que deberá predominar la ley del más fuerte, como simbólicamente lo quiere anunciar con su posesión desde una guarnición militar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los que siempre han gobernado</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Un Tigre que anunció de viva voz, con rugidos ensordecedores por todos los medios y plazas, que en su presidencia llegaría el momento para los que NUNCA han gobernado. Pero ha conformado un gabinete con los que SIEMPRE han gobernado, es decir, lo más granado del país político imbricado con el entramado gremial, en nombre de una PATRIA MILAGRO, que coincide plenamente con el País Político. Una Patria cuyos contornos e intereses nacionales parecen diluirse en su alianza con MAGA, pues ya el Tigre declaró en una entrevista, durante su campaña presidencial, que sería <em>“el primer presidente colombiano del partido republicano”</em> de Trump. Partido republicano al que destinó una generosa contribución para la campaña de Trump. En reciprocidad recibió de TRUMP su respaldo incondicional y determinante para la segunda vuelta, a semejanza de un padrino mafioso, pues todos conocemos su desinterés patriótico y democrático en los apoyos que brinda. Lo vemos con su respaldo a la presidenta interina y antidemocrática de Venezuela Delcy Rodríguez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿<strong>Un canciller para Maga?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A propósito, el nuevo canciller, Omar Bula Escobar, tan coherente y enérgico en su anuncio de no tener relaciones con estados antidemocráticos y menos embajadas ¿romperá relaciones con la república bolivariana de Venezuela, o hará una excepción en aras del intercambio económico o quizá por solidaridad con las víctimas del terremoto? ¿Cuál será la extrema coherencia en política internacional al normalizar y profundizar la relación con el Estado de Israel, presidido por Benjamin Netanyahu, encauzado por corrupción en su país e incurso en crimen de genocidio por la Corte Internacional de la Haya? Ni hablar del respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas que promoverá en su alianza con MAGA y Trump que la ha convertido en una hoja de papel, pues el nuevo canciller coincide plenamente con MAGA en que las Naciones Unidas perdieron su rumbo por promover y defender la “globalización” y el multilateralismo en política internacional. ¿Asistiremos, también, a un desempalme del Estado colombiano con las Naciones Unidas?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El “desempalme democrático”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo parece indicar que durante estos cuatro años no solo se profundizará el desempalme violento entre el País Político y el País Nacional, sino que asistiremos al ascenso de una nueva elite a la Casa de Nariño. Una elite cacocrática, militarista y tecnocrática, que ya tuvo su cuarto de hora por cerca de 12 años. Primero de 2002-2010 con el presidente Álvaro Uribe Vélez y luego del 2018 al 2022 con Iván Duque. Dichas administraciones, en nombre de la “Seguridad democrática” y el “Centro Democrático”, dejaron un legado en escándalos de corrupción, funcionarios condenados y crímenes de lesa humanidad, que todavía la Fiscalía General de la Nación y la JEP están por esclarecer plenamente. Por eso, el nuevo ministro de justicia, Iván Cancino, ya expresó que el gobierno evaluará sus peticiones de financiación, pues constitucionalmente su funcionamiento está fijado hasta el 2037. ¿Se promoverá una reforma constitucional en aras de la austeridad fiscal y la motosierra del Estado?<strong> <a></a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Un gobierno cacocrático-tecnocrático y militarista?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Será esa la verdadera identidad de la “Patria Milagro? La pregunta es pertinente, pues quizá nadie conoce mejor las entrañas de la elite cacocrática en nuestro país que el Tigre, ya que como abogado penalista se destacó por sus asesorías y la promoción de sus intereses, como lo hizo desde la Fundación Iniciativas de Paz <a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>, durante la desmovilización de las AUC. Pero, sobre todo, porque contará con los sabios consejos de Carlos Alonso Lucio, quien sostuvo una estrecha relación con Miguel Rodríguez, del cual recibió aportes para su actividad política, según lo revelado por el contador del Cartel de Cali, Guillermo Alejandro Pallomari González, en su indagatoria ante la Fiscalía General de la Nación realizada el 16 de noviembre de 1995. También, tecnocrática, pues su vicepresidente, José Manuel Restrepo, como exministro de economía del presidente Iván Duque, conoce y se mueve como pez en el agua en las profundidades y los meandros del sector empresarial y gremial. Por último, militarista, ya que anuncia el Tigre que se posesionará como presidente en una guarnición militar. Un gesto de extrema coherencia con sus consignas de “<em>Firmes por la Patria”</em> y <em>“Defensores de la Patria”.</em> Pero olvida que el único patriotismo legítimo es el constitucional y la Carta del 91 establece en su artículo 192 que “<em>el presidente de la República tomará posesión de su destino ante el Congreso de la República”</em> o, en su defecto, “<em>ante la Corte Suprema de Justicia</em>” y, en caso extremo, <em>“ante dos testigos</em>”. De hacerlo en una guarnición militar, semejante simbolismo augura una gobernabilidad castrense y no civil, contraria al espíritu de la Constitución y la democracia. Quizá todo ello se deba a que el signo de los tiempos que corren es muy parecido al de la década del 20 del siglo pasado en los Estados Unidos, que resumió el escritor alemán Hans Magnus Enzerberger en esta conocida sentencia: <em>“el capitalismo es una mafia legal y la mafia un capitalismo ilegal”,</em> cuyo espíritu domina Donald Trump a punta de aranceles y amenazas, acompañadas de bombardeos, cuando lo considere necesario, con el apoyo de incondicionales “gobergánsteres” que forman parte del “Escudo de las Américas” &nbsp;y son entusiastas seguidores de la “Doctrina Donroe”, pero ignoran el probable colapso de su gestor en la próximas elecciones de noviembre frente al partido demócrata en el Congreso.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.infobae.com/colombia/2025/09/17/el-rol-de-abelardo-de-la-espriella-en-el-proceso-de-paz-entre-colombia-y-las-auc-lo-volveria-a-hacer/">https://www.infobae.com/colombia/2025/09/17/el-rol-de-abelardo-de-la-espriella-en-el-proceso-de-paz-entre-colombia-y-las-auc-lo-volveria-a-hacer/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131092</guid>
        <pubDate>Sun, 12 Jul 2026 17:20:44 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
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        <item>
        <title>El Versalles de Donald Trump</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/destellos-de-un-mundo-en-mutacion/el-versalles-de-donald-trump/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los acuerdos que se firman en el santuario máximo de la antigua monarquía francesa suelen no tener consecuencias felices. Así lo demostró el que puso fin a la Primera Guerra Mundial, que sembró las semillas de la Segunda.&nbsp; Conocedor experimentado de los bálsamos que mantienen satisfecho el ego del presidente de los Estados Unidos, Emmanuel [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Los acuerdos que se firman en el santuario máximo de la antigua monarquía francesa suelen no tener consecuencias felices. Así lo demostró el que puso fin a la Primera Guerra Mundial, que sembró las semillas de la Segunda.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Conocedor experimentado de los bálsamos que mantienen satisfecho el ego del presidente de los Estados Unidos, Emmanuel Macron se inventó la idea de invitarlo a un banquete en el Palacio de Versalles. Al tiempo que hacerle mantenimiento al ánimo de quien se cree presidente del mundo, le hizo notar, sin decir una palabra, la inigualable magnificencia de Versalles, y sus abismales diferencias respecto de Mar a Lago y del salón de baile con el que Donald Trump pretende inmortalizar su paso por la Casa Blanca.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Abrumado por las nebulosas del conflicto con Irán, y en busca de arreglo urgente a ese lío al que lo empujaron y del cual no hay salida clara, Trump firmó en una mesa de Versalles un Memorando de Entendimiento que le pone un poco de orden a unas discusiones de futuro incierto.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de las apariencias, el documento firmado es apenas un ejercicio de aproximación entre dos Estados que se ponen de acuerdo sobre la forma como podrían llegar a solucionar sus diferencias por la vía del diálogo. Se trata de una hoja de ruta que, si bien demuestra la voluntad de las partes de discutir en vez de darse cañonazos, no genera compromiso jurídico entre sus signatarios. En otras palabras: nos vamos a sentar a hablar, para ver si en un tiempo determinado podemos llegar a algún acuerdo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 21 de junio, a pesar de ciertas dudas sobre la efectiva realización del encuentro, y arreglados problemas de protocolo, como que los iraníes no querían ser vistos junto a los americanos, comenzaron las nuevas conversaciones. El vicepresidente de los Estados Unidos, acompañado de un socio de negocios inmobiliarios y del yerno del presidente, se sentaron en Buergenstock frente al ministro de relaciones exteriores de Irán. Con Pakistán como intermediario.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de que Washington trató de vender el memorando, y las conversaciones, como un trofeo diplomático, queda por delante una agenda en la que ya no pueden figurar asuntos como el “cambio inmediato de régimen”, la “intervención en la escogencia de nuevo líder supremo de la revolución islámica”, la “rendición inmediata e incondicional”, y el “total desmantelamiento de las capacidades nucleares de Irán”, que al principio se plantearon con mucho ruido y jamás se pudieron conseguir.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Excluidos esos fracasos, que se ocultan como si jamás hubieran existido, la idea es ahora ocuparse de las sanciones contra Irán, la situación en El Líbano con la presencia de Hezbollah, el apoyo a Hamas en Gaza y a los hutíes de Yemen, la navegación por el Estrecho de Ormuz, y los límites al armamentismo iraní, además de la distensión en todo el Golfo Pérsico.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hecho de emprender ahora conversaciones demuestra que Irán soportó la política de máxima presión, que combinaba las tradicionales sanciones en su contra con un inclemente ataque militar en asocio de Israel, y que, además, tuvo manera de responder con misiles y drones, y desacomodar la situación de los socios de Estados Unidos en la región. Además de golpear bases americanas, que sirvieron de muy poco a la hora de defender a sus propios aliados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En materia nuclear, Irán ha anunciado la suspensión de actividades de enriquecimiento de material nuclear mientras duren las conversaciones. Quedó claro que no era cierto que sus stocks de material nuclear serían entregados a los Estados Unidos. Además, se reiteró la “inexactitud” del pomposo anuncio de que las instalaciones nucleares iraníes habían sido “obliteradas” en junio del año pasado. Y no está para nada claro qué sucedería en esa materia si las conversaciones llegan a colapsar.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quedaron liberados, de entrada, 300 billones de dólares iraníes que estaban retenidos en el sistema bancario internacional. Su liberación constituye un triunfo para el gobierno islámico, que puede destinar esos fondos a la reconstrucción de su infraestructura, el restablecimiento de sus líneas de suministro, el alivio de las condiciones de vida de la gente, afectadas por años de aislamiento, y el fortalecimiento del esquema de sus alianzas en la región. Los Estados Unidos no reciben nada específico a cambio de esta concesión.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo lo anterior se convierte en componente de fortalecimiento político del régimen, y pospone su desprestigio y su decadencia, que eran evidentes a raíz de la brutal represión del año pasado, pero vinieron a quedar eclipsados en febrero con el ataque americano-israelí. Al asesinar brutalmente a un anciano, que era el padre de la nación para millones de iraníes, se acalló de paso la protesta y se facilitó automáticamente un nuevo aire a los ayatolas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El asunto del Estrecho de Ormuz es, y seguirá siendo, un elemento de dificultad que no existía antes del ataque a Irán. Los antecesores de Trump aceptaron el consejo de sus estrategas en el sentido de no lanzarse a la aventura de emprender una guerra contra la República Islámica, entre otras cosas para no darle a ésta última motivo para cerrar el estrecho, con las consecuencias de todo tipo que el cierre conlleva. Y para no establecer un precedente difícil de erradicar.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien el memorando habla del paso seguro y la contención mutua en cuanto al cierre del Estrecho, no existe un manual para la observación de ese compromiso. Tampoco existe un mecanismo y mucho menos un órgano de supervisión, ni definición alguna sobre aquello que puede constituir una infracción de la libre navegación por el sector. De manera que las mismas partes quedan al tiempo obligadas a cumplir el arreglo provisional, pero pueden salirse del mismo con cualquier disculpa.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La situación del Líbano, que Irán insiste en incluir en cualquier acuerdo, y que figura en el memorando de manera ambigua, es tan difícil de arreglar como la del Estrecho. Y es que en ese ítem aparecen Israel y Hezbollah. El primero, que no ha firmado nada y muy difícilmente va a dejar de empujar dentro del territorio libanés para destruir a un enemigo a muerte que se refugia allí. El segundo porque es una prolongación del poder político, militar y religioso de Irán, que no está dispuesto a abandonar.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El factor israelí afecta severamente cualquier acuerdo entre Estados Unidos e Irán. Los israelíes no aceptarán arreglo alguno firmado por otras partes pasando por encima de sus intereses. Israel es de los muy pocos países que se puede dar el lujo de sostener un desacuerdo cordial con los Estados Unidos, sin que estos se atrevan a tomar decisiones que afecten a su más importante aliado en la región. Y ya es bien claro que Israel se reserva el derecho de actuar de manera independiente, sin sentirse obligado por lo que negociadores estadounidenses e iraníes lleguen a convenir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si a lo anterior se suma una situación cada vez más tensa, por decir lo menos, al interior de los Estados Unidos, como consecuencia de la aventura imprevista de una guerra de agresión en el medio oriente, por parte de un presidente que había gritado a los cuatro vientos que no cometería la estupidez de comprometer al país en guerras ajenas y lejanas, el cuadro en general no resulta favorable para Trump.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Avanza el tiempo y se acercan las elecciones de noviembre, que renovarán parcialmente el congreso. Los porcentajes de rechazo a la guerra crecen, no necesariamente por motivos políticos o estratégicos, que a la gente no le importan o no entiende. Se trata del bolsillo. Se trata del costo de la vida cotidiana, que se suma a un estado de ánimo afectado por una actitud errática, en lo de la guerra y en otros aspectos, que si bien produce euforia entre fanáticos “trumpistas” genera exasperación no solo entre los más liberales sino entre los mejor educados.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo peor, para el presidente, es que por más que consiga, a un costo altísimo, de pronto con el sacrificio político de su vicepresidente, un arreglo con Irán, el acuerdo al que se llegue será en el mejor de los casos parecido al que hace once años consiguió el presidente Obama. Acuerdo cuidadosamente negociado y suscrito por Irán, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Alemania y la Unión Europea; refrendado además mediante resolución por el Consejo de Seguridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Departamento de Estado de los Estados Unidos cuenta con funcionarios de carrera experimentados en el seguimiento analítico de los procesos más variados de la vida internacional. También cuenta con negociadores profesionales que conocen el “art of the deal” en un contexto muy distinto del de los negocios inmobiliarios y la ley de la selva de Manhattan, donde se suele mentir, amenazar, dar la espalda, y cambiar súbitamente de opinión, como elementos de “negociación”, con la opción, siempre abierta, de que el negocio no se llegue a hacer. Con lo cual todo lo que se pierde es alguna oportunidad de enriquecimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Negociar con Irán bajo la guía de un vicepresidente inexperto y dos empresarios de finca raíz, acostumbrados a defender sus intereses individuales, se aleja de lo requerido en negociaciones diplomáticas, en las que están de por medio los intereses públicos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La suerte de millones de personas depende otra vez de un documento firmado, sin contraparte presente, por un presidente estadounidense exhausto, en el Palacio de Versalles, donde hace poco más de un siglo se firmó alegremente un tratado que solo sirvió para posponer los arreglos de cuentas entre las potencias europeas de la época.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente iraní firmó desde Teherán, a sabiendas de que las cosas van a marchar al ritmo que a su país más le convenga, pues se trata de su vecindario, está acostumbrado a la dureza de sanciones ahora un poco aliviadas y no tiene el afán de unas elecciones prontas, de una opinión pública cada vez más molesta. Tampoco a la presión de aliados que no se someten a lo que otros pretendan pensar por ellos.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Eduardo Barajas Sandoval</author>
                    <category>Destellos de un mundo en mutación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130744</guid>
        <pubDate>Wed, 24 Jun 2026 23:35:58 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El Versalles de Donald Trump]]></media:description>
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        <title>Un nuevo rumbo para Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/un-nuevo-rumbo-para-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>El presidente tendrá que ser fiel a su palabra, y la ciudadanía tendrá derecho a exigir correspondencia entre lo anunciado durante la campaña y lo ejecutado desde el Gobierno</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La reciente jornada electoral para escoger al próximo presidente de Colombia ha hablado con claridad y ha entregado la conducción del Estado a Abelardo de la Espriella. Se abre así un nuevo capítulo en nuestra historia republicana, que exige transitar sin demora de la efervescencia electoral a la rigurosidad, la prudencia y la madurez institucional que demanda el ejercicio del poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este momento conviene recordar que la grandeza de una democracia se mide tanto por la conducta de quienes asumen el triunfo como por la manera en que los demás asimilan la derrota. El escrutinio y los recursos electorales forman parte, por supuesto, de las garantías del sistema y deben ejercerse plenamente. Sin embargo, existe una diferencia sustancial entre acudir a las instituciones con evidencias concretas y sembrar, como estrategia política, una sospecha generalizada sobre la legitimidad de todo el proceso. Las autoridades electorales, los testigos de las campañas y las misiones nacionales e internacionales de observación acompañaron la elección y ofrecieron un parte general de tranquilidad. Sería, por tanto, gravísimo sentar el precedente de que un resultado solo se reconoce cuando favorece a un determinado sector.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Reconocer un resultado adverso no significa abandonar las convicciones ni renunciar al control político, sino aceptar que las diferencias se tramitan mediante el derecho, la oposición y el debate público. Quienes no obtuvieron el respaldo mayoritario tienen ahora el deber de ocupar un espacio esencial: el del contrapeso democrático. Este será un paso necesario para avanzar hacia la estabilidad democrática del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la responsabilidad principal ante el país recaerá en quien gobernará durante los próximos cuatro años. El estrecho resultado electoral demuestra que, junto al país que respaldó el nuevo rumbo, existe otro, prácticamente equivalente en número de votos, que expresó una visión distinta sobre el futuro de Colombia. Reconocer su existencia, sus preocupaciones y sus expectativas será fundamental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El nuevo presidente electo tendrá que gobernar para quienes celebran su victoria, para quienes la observan con expectativa y también para quienes votaron en su contra. Así como los derrotados deben reconocer la voluntad expresada en las urnas, el vencedor tendrá la obligación de no interpretar el resultado como un cheque en blanco, menos aún en las profundas tensiones políticas que atraviesa actualmente el país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa responsabilidad se hará especialmente visible en el Congreso. La composición del Senado y la Cámara de Representantes no le otorgará automáticamente una mayoría al nuevo Gobierno. Cada reforma relevante exigirá diálogo y la construcción de acuerdos. La gobernabilidad será uno de los mayores desafíos del próximo cuatrienio y no podrá sostenerse exclusivamente en negociaciones burocráticas ni en coaliciones improvisadas en torno a cada votación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El país necesitará, entonces, consensos programáticos y amplios sobre asuntos esenciales como la seguridad, el crecimiento económico, la estabilidad fiscal, la reducción de la pobreza, el fortalecimiento institucional, la educación, la ciencia y el desarrollo territorial. Construir esos acuerdos no significará renunciar al programa elegido por la ciudadanía, sino comprender que las transformaciones duraderas, en una sociedad pluralista y profundamente dividida, rara vez pueden imponerse desde una sola orilla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa voluntad de concertación deberá estar acompañada por una administración capaz de convertir las decisiones políticas en resultados concretos. El nuevo Gobierno llega con un mensaje contundente y una oportunidad invaluable para recuperar la confianza ciudadana, restablecer el orden y devolverle a la administración pública su capacidad de ejecución. Para que esa visión trascienda el discurso y se convierta en realidad, la arquitectura gubernamental deberá sustentarse en un equipo excepcional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La conformación del gabinete será una de sus primeras y más reveladoras decisiones. Colombia necesitará ministros y altos funcionarios con las más altas calidades académicas, técnicas, profesionales y éticas. No bastará con premiar la lealtad. El momento histórico exigirá conocimiento sectorial, experiencia administrativa, independencia de criterio, integridad comprobada y capacidad para generar resultados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esa arquitectura, el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, podrá desempeñar un papel fundamental. Su trayectoria académica, su conocimiento de la economía y su experiencia en la administración pública pueden contribuir a traducir las prioridades políticas en decisiones técnicamente responsables. Una Presidencia impulsada por el liderazgo y la autoridad, acompañada por el rigor técnico y la capacidad gerencial, puede constituir una fórmula prometedora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, el éxito del Gobierno no dependerá de una sola figura. Ese estándar de idoneidad deberá extenderse a todo el gabinete, a las entidades descentralizadas, a las superintendencias y a la representación diplomática. Colombia no necesita sustituir una improvisación por otra, sino construir un Estado que combine orientación política con evidencia, capacidad de ejecución con responsabilidad fiscal y autoridad con respeto por los procedimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esa exigencia de idoneidad deberá sumarse la coherencia. El presidente tendrá que ser fiel a su palabra, y la ciudadanía tendrá derecho a exigir correspondencia entre lo anunciado durante la campaña y lo ejecutado desde el Gobierno. Cuando alguna propuesta deba modificarse por razones fiscales, jurídicas o institucionales, será indispensable explicarlo con transparencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre esa base, uno de los frentes prioritarios será la recuperación de la seguridad. El país espera resultados frente al fortalecimiento de los grupos armados, la expansión de las economías ilegales, la extorsión y la pérdida de control territorial. Recuperar la autoridad estatal requerirá inteligencia, coordinación institucional, presencia efectiva en los territorios y una estrategia que articule seguridad, justicia y oportunidades económicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De manera paralela, será urgente recuperar la confianza en la economía. El nuevo Gobierno deberá generar condiciones para la inversión, proteger la estabilidad fiscal, impulsar la productividad y reconstruir una relación de confianza entre el Estado, el sector privado y los territorios. El crecimiento no podrá concebirse como una simple abstracción estadística: deberá traducirse en empleo formal, movilidad social y oportunidades reales para las regiones históricamente más rezagadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tanto en materia de seguridad como en la conducción económica, el ejercicio del poder requerirá una profunda sabiduría republicana. Recuperar la autoridad no implica desconocer la crítica, debilitar el pluralismo ni ignorar que, en la orilla contraria, existen preocupaciones legítimas sobre el futuro de la nación. Gobernar con sentido de Estado supone ejercer el poder con firmeza, pero también con límites claros, respeto institucional y conciencia de la diversidad del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa misma madurez deberá reflejarse tempranamente en la política exterior. La intención manifestada por el presidente electo de sanar y fortalecer la relación bilateral con Estados Unidos constituye un punto de partida pragmático y necesario, dada la importancia de ese país para el comercio, la seguridad, la inversión y buena parte de la cooperación internacional de Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al mismo tiempo, el país necesitará una política exterior profesional, diversificada y estable, capaz de defender el interés nacional, reconstruir alianzas y ampliar su presencia en otras regiones. Las relaciones internacionales no pueden seguir dependiendo de afinidades ideológicas, impulsos personales ni de controversias dirimidas en redes sociales. Para avanzar en esa dirección será indispensable reconstruir las capacidades del Ministerio de Relaciones Exteriores. Colombia no puede seguir desmantelando su servicio exterior en nombre de las ideologías de turno y crear condiciones para que los mejores talentos de las regiones puedan formarse, ingresar a la carrera diplomática y representar al país con excelencia, nivelando por lo alto y no por lo bajo el servicio exterior.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la proyección internacional de Colombia no dependerá únicamente del cuidado de sus relaciones exteriores. También estará determinada por su capacidad para educar, producir conocimiento, innovar y formar el talento que las transformaciones productivas y científicas contemporáneas demandan. Por ello, la recuperación del país deberá sustentarse en una gran apuesta nacional por la educación, la ciencia y el conocimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia no podrá resolver sus problemas de productividad, desigualdad, violencia y debilidad institucional mientras la educación continúe tratándose como un sector aislado y no como el fundamento de su desarrollo. El nuevo Gobierno tendrá que reducir las profundas brechas entre territorios, mejorar la calidad en todos los niveles y garantizar que el origen social o el lugar de nacimiento no sigan determinando las posibilidades de cada ciudadano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta apuesta exigirá dignificar la profesión docente, fortalecer las instituciones educativas y construir una formación que responda a los grandes desafíos sociales, culturales, científicos y productivos del país. Colombia necesita una educación que no solo prepare para el trabajo, sino que forme ciudadanos capaces de comprender su realidad, participar en la vida democrática, convivir con la diferencia y contribuir a la transformación de sus comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese horizonte, la ciencia, la tecnología y la innovación deberán dejar de ocupar un lugar periférico en las decisiones del Estado. Un país que no produce conocimiento queda condenado a depender de las soluciones, tecnologías y prioridades definidas por otros. Fortalecer la investigación, respaldar el talento nacional y articular las capacidades de las universidades, las empresas, el Estado y los territorios será indispensable para diversificar la economía, enfrentar los cambios tecnológicos y construir una verdadera sociedad del conocimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todas las universidades, en el marco de un sistema mixto de educación superior revitalizado, deberán desempeñar un papel central en este propósito. Estas no son únicamente espacios de formación profesional, sino instituciones capaces de generar conocimiento, impulsar la innovación, fortalecer la cultura democrática y conectar los territorios con oportunidades nacionales e internacionales. Convertirlas en aliadas estratégicas permitirá que la transformación del país no se concentre en unas pocas ciudades, sino que nazca también de las capacidades, los saberes y las aspiraciones de sus regiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Gobierno electo tiene, en suma, una oportunidad excepcional para corregir el rumbo, recuperar la confianza y fortalecer el Estado. Pero recibe también un país dividido, con enormes desafíos en materia de seguridad, productividad, desigualdad, conocimiento y presencia territorial. Su éxito no dependerá únicamente de la firmeza de sus decisiones, sino de su capacidad para construir consensos, conformar un equipo de las más altas capacidades y gobernar más allá de quienes depositaron su voto en él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este orden de ideas, el nuevo rumbo de Colombia deberá sostenerse en la autoridad, pero también en la sensatez; en la técnica, pero también en la sensibilidad social; en la convicción, pero también en el respeto por la diferencia. Solo así será posible consolidar instituciones sólidas y resguardar ese delicado y complejo sistema que sostiene nuestra democracia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Eduardo Perafán</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130672</guid>
        <pubDate>Mon, 22 Jun 2026 19:48:03 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/Imagen-columna.png?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Un nuevo rumbo para Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Perafán</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">130672</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Una “nueva vieja élite” se frota las manos como el Señor Burns</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/una-nueva-vieja-elite-se-frota-las-manos-como-el-senor-burns/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Es falso o verdadero que la realidad supera la ficción? ¿Acaso los políticos colombianos son la versión en carne y hueso de las caricaturas? ¿La hicieron otra vez Los Simpsons? Lo que hoy escribo no es ningún chiste. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>José Manuel Restrepo, candidato a vicepresidente de la República. </em></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>—&#8221;¡¡Smithers, que es esta extraña sensación en el pecho!!&#8221;.</em></strong></li>



<li><strong><em>—&#8221;Es su corazón señor, creo que volvió a latir&#8221;.</em></strong><strong> (Escena de Los Simpsons)</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">La candidata Claudia López usó dos veces el término “mafiosongo” para referirse a las personas a las cuales representan el candidato Abelardo De La Espriella y su vice José Manuel Restrepo. Lo dijo en su cuenta de X y lo repitió en entrevista con María Jimena Duzán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre Restrepo, Claudia López afirmó: “El señor va a pasar a ser lo que todos los vicepresidentes: una figura de adorno que la ponen donde no estorbe. (…) Es una vergüenza que un tipo como José Manuel se preste para ser la cara de la mafia de Colombia. El que le lava la cara a un proyecto mafioso, sectario, machista, clasista, corrupto. La derecha tecnocrática de Colombia prefiere ser la careta de la mafia que va a gobernar que quedarse a hacer oposición y controlar eso”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue más allá: “A la derecha colombiana le valen huevo las instituciones y la Constitución. Lo que quiere es defender unos privilegios (…) esto volverá a ser una corruptela de negocios como Trump (…) protegida desde el Estado”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tan grave como eso, dijo también que “vienen con un proyecto hegemónico de décadas, reaccionario, antiderechos, clasista, machista trumpista”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con la exalcaldesa de Bogotá y excandidata presidencial, la candidatura de Abelardo de la Espriella representa un peligro para las libertades. “La mafia del señor Abelardo las va a aplastar todas: la libertad de prensa, la libertad religiosa, la libertad de crédito, la libertad política. (…) Es un señor que va a venir a matar a la gente de frente por ser opositora, sin asco”. (…) El señor Trump los ha ido matando políticamente uno por uno (…) Desde el poder Trump ha exterminado a toda la derecha republicana. Ese exactamente es el plan de Abelardo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay quienes creen que José Manuel Restrepo es el &#8220;rostro amable&#8221; de esa campaña. Es un tecnócrata que ya pasó por el gobierno de Iván Duque como su doble ministro de Hacienda y de Comercio, y no con pocas polémicas encima.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del trino de la exalcaldesa, llama la atención que puso una foto del economista Restrepo junto a la icónica (¿lacónica?) imagen del famoso señor Burns, de la serie <em>Los Simpsons</em>, con su frente ancha, nariz aguileña y mandíbula superior prominente. Hay quienes tomaron esto como una burla a la apariencia física del vice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, se parecen en sus profesiones. El señor Burns se matriculó en la&nbsp;Universidad de Yale, donde estudió administración de empresas. Restrepo es un economista bogotano, especialista en finanzas de la Universidad del Rosario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El uno costeño y el otro cachaco, podría pensarse que Abelardo tuvo la sagacidad de escogerlo para darle un parte de tranquilidad a las elites bogotanas, pero lo cierto es que el vice no figura en el círculo íntimo del candidato presidencial, revelado por La Silla Vacía. Extrañamente, tampoco aparece ningún miembro de la familia Char. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" height="1024" width="662" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/06/Circulo-662x1024.jpg" alt="" class="wp-image-130595" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hay quienes creen que el verdadero poder detrás de De La Espriella son los Char y que, en consecuencia, el polémico abogado es la persona que podría hacerles realidad el sueño presidencial a los miembros de este clan político, según cuentan las periodistas María Jimena Duzán y Laura Ardila en un episodio del podcast <em>A fondo</em>. A mi modo de ver, una élite local está a punto de convertirse en el nuevo <em>establishment </em>colombiano, con tentáculos nacionales. Es posible que a esta hora se froten sus manos con mucha ansiedad, entre güisqui y güisqui.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me di a la tarea de indagar donde se unen la realidad y la ficción, y encontré que en la forma de ser y comportarse, el detestable señor Burns es más parecido al candidato De La Espriella. Si ganan la elección el domingo, el tiempo lo dirá… y seguramente El Espectador también. Juzguen ustedes.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="400" height="400" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/06/INTERIOR.jpeg" alt="" class="wp-image-130582" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/INTERIOR.jpeg 400w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/INTERIOR.jpeg?resize=150,150 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/INTERIOR.jpeg?resize=300,300 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Biografía de un empresario codicioso e infeliz</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Su nombre es Charles Montgomery Burns. Es el anciano infeliz, ricachón y poderoso de Springfield, transformado en el villano que utiliza el dinero como arma para hacer lo que le venga en gana (<em>marranear </em>diríamos en Colombia), pasando por encima de las autoridades. Su leal empleado, confidente y enamorado secreto se llama Waylon Smithers.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Restrepo hizo algo parecido: desafió una decisión judicial que le prohibía a los políticos hacer campaña usando la camiseta de la selección colombiana de fútbol.<a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/06/05/jose-manuel-restrepo-desafio-la-decision-judicial-sobre-la-camiseta-de-la-seleccion-colombia-la-usare-cuando-me-de-la-gana"> “La usaré cuando me dé la gana”</a>, vociferó. </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-tiktok wp-block-embed-tiktok"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="tiktok-embed" cite="https://www.tiktok.com/@jrestrep/video/7647622831223655700" data-video-id="7647622831223655700" data-embed-from="oembed" style="max-width:605px; min-width:325px;"> <section> <a target="_blank" title="@jrestrep" href="https://www.tiktok.com/@jrestrep?refer=embed">@jrestrep</a> <p>Esta camiseta la usaré cuando quiera, donde quiera y las veces que quiera. No solo porque me siento orgulloso de mi país, sino porque el libre desarrollo de la personalidad y las libertades individuales son principios fundamentales de nuestra democracia. Nadie puede decidir cómo expresa otro colombiano su identidad, sus afectos o su amor por la nación. La camiseta de Colombia es un símbolo de honor, de libertad y de patria. 🇨🇴</p> <a target="_blank" title="♬ sonido original - José Manuel Restrepo Abondano" href="https://www.tiktok.com/music/sonido-original-7647622871070264082?refer=embed">♬ sonido original &#8211; José Manuel Restrepo Abondano</a> </section> </blockquote> <script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Señas particulares del señor Burns: hombre tacaño, egoísta, codicioso, amargado y excéntrico multimillonario, dueño de la central nuclear de Springfield. Inescrupuloso como el que más, e insensible con sus empleados, encarna al empresario insaciable a la hora de incrementar su cuenta bancaria. En asuntos políticos es conservador y republicano; lo mismo puede decirse de un Abelardo trumpista con ciudadanía norteamericana y su vice, quienes ya dieron señales de su férrea defensa del empresariado colombiano antes que de la clase trabajadora. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Dice La Silla Vacía: “El programa de gobierno tiene similitudes con los de presidentes referentes de De la Espriella como Javier Milei en Argentina o Nayib Bukele en El Salvador (…) en los primeros días de su gobierno firmaría 90 decretos, haciendo un uso amplio del poder ejecutivo para implementar su propuesta”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El candidato de <em>Firmes por la Patria</em> prometió reducir el Estado en un 40%, lo equivale a dejar a 700 mil personas en la calle, con lo que se anticipa el primer estallido social, como ocurre en Argentina, país donde la motosierra económica trajo recortes sociales, pobreza y descontento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El señor Burns se frota las manos en señal de que trama algo terrible, y cuando le dice a Smithers <em><strong>&#8220;¡Suelte a los perros!&#8221;,</strong></em> significa que debe ahuyentar a las visitas indeseadas de su propiedad. El autodenominado <em>Tigre</em> dijo que <em>destripará </em>a la gente de izquierda, pero no ha contado el método que usaría de ser la Casa de Nari &#8220;su nueva propiedad”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Wikipedia se lee: <em>“Un día se le presenta la oportunidad de vivir con un retorcido y cruel multimillonario, y el pequeño Monty no duda en abandonar a sus padres”.</em> Por las redes sociales se viralizó un video en el que una señora monteriana acusa a Abelardo De La Espriella de pegarle a la mamá cuando era joven.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El señor Burns se crio en un ambiente tóxico donde maltratar a la gente y burlarse de los inmigrantes era el pan de cada día. Donald Trump —cuyo gobierno persigue a los inmigrantes, incluido el influencer colombiano Beto Coral—, respaldó públicamente la candidatura de Abelardo, por su postura firme para detener la inmigración ilegal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Burns sirvió a la armada de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. (Abelardo ni siquiera prestó el servicio militar). Lo echaron del club de <em>Peces Voladores</em> por tratar de matar a su superior, Abe Simpson. Abelardo se hizo famoso al confesar que mataba gatos usando voladores, en tanto que el señor Burns tiene gustos estrambóticos como vestir con pieles de animales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras que el señor Burns acude a la iglesia, presume de sus bienes&nbsp; y menosprecia a los más pobres, aunque a veces intenta en vano mezclarse con ellos, De La Espriella alardea de su riqueza cada vez que puede (es el primer candidato presidencial de la historia colombiana en tener jet privado), se volvió un ser creyente después de declararse ateo (el cierre de campaña lo hizo desde la Basílica del Señor de los Milagros en Buga) y si antes ofendió a los amantes del ajiaco santafereño y la changua bogotana, (yo entre ellos), luego reculó porque, según él,&nbsp; eso fue <em>“pura mamadera de gallo”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es que, viéndolo bien, su candidatura presidencial parece más una<em> tomadura de pelo,</em> &#8220;un meme&#8221; la llaman en las redes sociales, no la propuesta seria de quien tendría ante sí la responsabilidad de conducir a un país hastiado de sus dirigentes, que no resiste más frotaditas de mano por parte de los poderosos.  </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130579</guid>
        <pubDate>Fri, 19 Jun 2026 20:26:19 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>EL LINAJE DE LOS VALENCIA, Dos casas, un apellido: estudio histórico de los Valencia en Colombia. (Por Carlos Valdivieso)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/el-linaje-de-los-valencia-dos-casas-un-apellido-estudio-historico-de-los-valencia-en-colombia-por-carlos-valdivieso/</link>
        <description><![CDATA[<p>En Colombia, los apellidos no son solo herencia: son historia viva y, a veces, destino. En un momento decisivo para el país, entender el origen y la trayectoria de nuestras élites deja de ser un ejercicio erudito para convertirse en una necesidad política.</p>
<p>En esta edición de La Conspiración del Olvido, el doctor Carlos Valdivieso nos guía, con rigor histórico y pulso narrativo, por las raíces de uno de los apellidos más influyentes del país: Valencia. Un recorrido donde convergen linaje, poder y memoria, y que cobra especial relevancia en un contexto donde figuras como Paloma Valencia emergen con fuerza en la contienda presidencial.</p>
<p>Más que una reconstrucción del pasado, este texto es una invitación a cuestionar el presente: ¿cuánto del poder que elegimos es realmente nuevo y cuánto es herencia? Porque entender nuestras raíces es, también, una forma de decidir con mayor conciencia el futuro del país.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>En Colombia, los apellidos no son solo herencia: son historia viva. Y a veces, también, destino.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En un momento decisivo para el país —cuando el escenario electoral abre la posibilidad real de que una mujer llegue por primera vez a la Presidencia de la República— mirar hacia atrás deja de ser un ejercicio erudito y se convierte en una necesidad política. Porque entender de dónde vienen nuestras élites, cómo se han formado y qué trayectorias han marcado su poder, es también una forma de comprender hacia dónde podría dirigirse la nación.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En esta edición de La Conspiración del Olvido, recibimos con mucho honor al autor de esta letras que siguen, al doctor Carlos Valdivieso, cirujano plástico, investigador independiente y apasionado genealogista, quien nos propone un viaje que trasciende el relato familiar para adentrarse en las raíces profundas de uno de los apellidos más influyentes en la historia colombiana: Valencia.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Ya en una publicación anterior, destacábamos su capacidad para reconstruir, con rigor y sensibilidad, el tránsito de ocho generaciones desde la llegada a América del almirante Bernardino García de Valdivieso. Hoy, ese mismo espíritu investigativo alcanza una nueva dimensión. Con un trabajo respaldado por fuentes históricas, archivos y estudios especializados, el doctor Valdivieso nos conduce por un recorrido fascinante donde convergen linaje, poder, conflicto y transformación social.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Su relato no es solo una reconstrucción del pasado. Es, ante todo, una exploración del carácter: del liderazgo, de las decisiones y de las tensiones que han moldeado a quienes han ocupado —y aspiran a ocupar— los más altos cargos del Estado. En un país donde la memoria suele fragmentarse o diluirse en el ruido del presente, este tipo de ejercicios se vuelve indispensable.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>No es menor que, en el contexto actual, una figura como Paloma Valencia surja como una de las candidatas con mayores posibilidades de alcanzar la Presidencia. Su nombre no solo encarna una opción política, sino también la continuidad —y en ella, la reinterpretación— de una historia larga, compleja y, en muchos aspectos, decisiva para Colombia.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En La Conspiración del Olvido, creemos que recordar es un acto de resistencia. Por eso, esta colaboración no es solo un aporte académico y narrativo: es una invitación a mirar de frente aquello que muchas veces preferimos no ver. Porque solo entendiendo las raíces, podremos, como sociedad, decidir con mayor conciencia el rumbo que queremos tomar.</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>Ramón García Piment y Claudia Patricia Romero Velásquez.</em></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">El apellido Valencia en Colombia está presente en varias poblaciones de Caldas, Antioquia y Norte de Santander, pero tambien se encuentra en Cauca, particularmente en Popayán. Por mucho tiempo, la creencia fue que su origen tenía un tronco común. Sin embargo, gracias a la revisión de documentos históricos, facilitada por la digitalización de archivos eclesiásticos y civiles realizada a finales del siglo pasado por una iglesia de los Estados Unidos, hemos podido finalmente resolver este enigma. Este esfuerzo se apoya, a su vez, en la labor acumulada durante siglos por la Iglesia Católica, cuyos sacerdotes registraron con rigor en los libros sacramentales los principales hechos de la vida humana. Son precisamente estos registros: bautismos, matrimonios y defunciones, los que hoy permiten reconstruir con mayor claridad el linaje y la memoria de nuestros antepasados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En realidad, se trata de dos linajes totalmente distintos. Judíos conversos los unos y cristianos viejos los otros, militares los unos y los otros no. Los unos favorecidos por la corona española, los otros perseguidos y vigilados por la inquisición. Cada uno de ellos ha dado hasta ahora un Presidente de Colombia.&nbsp; Pero como hay una brillante candidata que hace parte de los Valencia de Popayán: la Doctora Paloma Valencia Laserna, puede ser que haya un presidente más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Debo comenzar advirtiendo a todos, que el relato histórico no es una pintura en blanco y negro de héroes y villanos, sino un paisaje colorido. Es una historia de hombres y mujeres reales con aspiraciones y sueños, con creencias e intereses de diversos ordenes, como siempre ha sido. La conquista, la colonia y la vida republicana es más parecida a las obras del pintor mexicano Diego Rivera, quien en su mural sobre la conquista, muestra sinópticamente todos los elementos humanos del periodo. Entremos pues en materia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La familia Valencia de Caldas, Antioquia y Pamplona.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El primer Valencia con registro que llegó a la Tierra Firme, como se conocía la Colombia actual, fue un Capitán de Infantería llamado Juan de Valencia, quien aparece comandando un regimiento español asentado en la ciudad de Santa Ana de los caballeros de Anserma (Caldas), en la segunda mitad del siglo XVI. La población fundada por el Mariscal Jorge Robledo en 1539 era el sitio de conexión, entre las regiones del sur y el noroccidente del país, durante las épocas de la conquista y el inicio de la colonia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dicho militar tuvo un hijo en estas tierras, quien también ingresó a la vida militar y fue Capitan de Infantería igual que su padre, siendo su nombre Juan de Valencia y Ramírez de la Serna. Se sabe, que llegó hasta la región de Rionegro (Antioquia) a mediados del siglo XVII.&nbsp; De sus numerosos hijos proceden probablemente, todos los Valencia de Caldas y de Antioquia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, el más famoso de ellos fue el también Capitan de Infantería Pedro de Valencia Antolínez Beltran, quien a fines del siglo XVII se dirigió hasta la región de lo que hoy es Marinilla (Antioquia). Por alguna razón que no sabemos, dos de sus hijos varones llamados Bernardino y Joaquín, se trasladaron desde allí a principios del siglo XVIII al norte del país, a la ciudad de Pamplona de Indias, fundada en 1549 por Pedro de Ursúa y Ortún Velázquez de Velasco. Allí se casaron con dos hermanas, Antonia y Beatriz Villamizar Pinedo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es así como se crea una línea separada de sus ancestros antioqueños, en una lejana, verde y próspera ciudad del norte del país, y se olvida el verdadero origen de los Valencia pamploneses. Los dos hermanos reciben grandes extensiones de tierra entregadas en encomienda, y se convierten en una de las estirpes más cultas y distinguidas de la región. Sus mujeres eran amantes de la música, y sus hombres gente culta e incentivadora de tertulias literarias en Pamplona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La encomienda tuvo su origen en el antiguo sistema feudal castellano, y al ser implementado en la américa española mediante la Cedula Real de 1503 por Isabel la Católica, suponía el gobierno del designado encomendero sobre un territorio específico, en el cual ejercía tareas de justicia y administración. Debía enviar recaudo de impuestos a la corona y podía emplear la mano de obra indígena, a cambio de garantizar sus condiciones de vida y evangelizarlos. Esto último suponía la cercana relación del encomendero con las comunidades religiosas que hicieron presencia para ello, como los franciscanos, los dominicos y finalmente los jesuitas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay que recordar que el sistema de encomienda en lo que hoy es Colombia duró hasta cerca de 1620, siendo que para esa época ya estaba en declive en el resto de los nuevos territorios. El encomendero estaba siendo reemplazado por los llamados corregidores, funcionarios directos de la corona que ya existían en España, y que pasaron a presidir los ayuntamientos, ejercer justicia (primera o segunda instancia), y administrar la gestión económica y la política local.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Precisamente uno de estos corregidores del Rey, fue quien provocó la famosa revuelta del 4 de julio de 1810 en Pamplona, días antes del grito de independencia en Santa Fe, la capital del Virreinato de la Nueva Granada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para aportar contexto, debemos decir en primer término que una de las capitulaciones de la revuelta comunera, había contemplado que se creara el nuevo Corregimiento del Socorro separado del de Tunja, y que sus corregidores fueran de origen criollo (es decir nacidos en América). Fue así como en 1795 se crearon los corregimientos de Socorro y Pamplona, y el Virrey Ezpeleta tuvo el buen tino de proponer como primeros titulares a dos criollos, quienes ejercieron brillantemente sus cargos. Ya vencidos sus periodos, el Rey Carlos IV bajo propuesta del ministro Godoy a quien los criollos americanos tenían cierta inquina, nombró a dos españoles en los cargos, lo cual contrarió grandemente la sociedad de las dos ciudades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de Pamplona, el designado era Don Juan Bastús y Falla, un abogado catalán. El referido jurista que debía tomar posesión ante el cabildo de Pamplona, por ser la cabecera del corregimiento, lo hizo ante el cabildo de Girón, más leal a la corona y que también correspondía a su jurisdicción. Con tal conducta ya comenzó ofendiendo a la clase dirigente pamplonesa, que la tomó como una afrenta. Instalado en la ciudad, Bastús protagonizó además un altercado con el alcalde José Javier Gallardo y Guerrero, al no permitir que el referido se sentara a su lado en la sesión del cabildo, alegando que el corregidor era de mayor rango al ser un representante del Rey. Los afectados interpusieron varias demandas ante la Real Audiencia de Santa Fe. Sin embargo, el punto culminante de la enemistad entre el corregidor y la sociedad pamplonesa se produjo cuando, después del levantamiento de Caracas, se prohibieron preventivamente las reuniones y diversiones en la ciudad de Pamplona.  A pesar de ello Doña Agueda Gallardo de Villamizar, una hermana del alcalde agraviado y viuda de un rebelde comunero, decidió celebrar la fiesta religiosa de San Pedro con música en las calles, el 29 de junio de 1810. El corregidor respondió abriendo proceso contra la dama, y la encarceló por desacato.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="502" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/Casa-Agueda-Gallardo-1024x502.png" alt="" class="wp-image-128101" /><figcaption class="wp-element-caption">Casa de la prócer Doña Agueda Gallardo y Guerrero. <br>Pamplona, Norte de Santander (Colombia).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cinco días después el día 4 de julio, ocurrió una multitudinaria asonada callejera previamente organizada, en la que participaron José Rafael y Pedro Juan Valencia, dos nietos de Bernardino de Valencia. Los rebeldes tomaron preso al corregidor Bastús, y el 31 de julio conformaron una junta de gobierno provisional para la ciudad, de la cual formó parte José Rafael Valencia. Su hermano Pedro Juan fue designado como uno de los jefes de las milicias de defensa de la ciudad. Desde ese momento los miembros de la familia Valencia tomaron partido, a favor de la independencia del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya en la era republicana<strong>,</strong> a fines del siglo XIX, se presentaron en Colombia varias confrontaciones civiles armadas, donde se atacaron militarmente los dos partidos políticos mayoritarios: el liberal y el conservador. La más importante de ellas fue conocida como la Guerra de los Mil Días (1899-1902). Los Valencia de Pamplona siempre habían sido jefes políticos del partido conservador en su región, y por eso participaron en esa guerra. Varios descendientes de Joaquin de Valencia, uno de los dos hermanos que habían llegado a Pamplona a comienzos del siglo XVIII, fueron generales del ejercito conservador: Ramón González Valencia, Manuel María Valdivieso Valencia y Rafael Valencia Camargo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="817" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/General-Ramon-Gonzalez-Valencia-1-817x1024.png" alt="" class="wp-image-128103" /><figcaption class="wp-element-caption">El General Ramón González Valencia Presidente de la República de Colombia (1909-1910) al centro con bastón, rodeado de sus familiares los generales Valencia de Pamplona. Ajuste digital.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">De ellos tuvo especial brillo el General Ramón González Valencia, quien había participado en acciones militares desde 1876, por lo cual tenía un gran bagaje militar. En la guerra se destacó su papel en la Batalla de Palonegro, y en la toma de Cúcuta. El 21 de noviembre de 1902 fue, además uno de los firmantes del Tratado de Chinácota (Norte de Santander), en el que se acordaron las bases para terminar el conflicto armado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez terminada la guerra, el General González Valencia participó en las elecciones de 1904, como formula vicepresidencial del General Rafael Reyes Prieto, quien fue elegido Presidente de la Republica. Pero el ambiente político y jurídico de la época se afectó gravemente, con la supresión del Consejo de Estado ejecutada por el presidente Reyes, mediante acto legislativo del 22 de abril de 1905.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta medida fue seguida de un intento de golpe de estado contra Reyes, liderado por el General Manuel María Valdivieso Valencia primo del vicepresidente, el 20 de diciembre de 1905. &nbsp;El General González Valencia decidió entonces renunciar a la Vicepresidencia de la República. En respuesta Reyes clausuró el Congreso de la República, convocó una Asamblea Nacional Constituyente, y gobernó como un “dictador político”, hasta los violentos actos de protesta popular suscitados en Bogotá del 9 al 13 de marzo de 1909, después de los cuales abandonó el poder. El General Ramón González Valencia fue entonces designado Presidente de la República, el 3 de agosto de 1909, por la misma Asamblea Nacional Constituyente convocada por Reyes en 1905, con el encargo de terminar el período presidencial hasta 1910.&nbsp; Se posesionó el 7 de agosto, y convocó una nueva Asamblea Nacional Constituyente, la cual procedió más tarde a redactar la Reforma constitucional de 1910, y a elegir al antioqueño Carlos Eugenio Restrepo, como Presidente de la República para el periodo 1910-1914.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La resiliente y perenne estirpe Valencia de Popayán.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hacia fines del siglo XVI el ancestro más antiguo conocido de esta línea familiar era Don Diego de Castillejo un caballero al parecer de origen judío y casado con la señora Catalina de Valencia que, según las pocas informaciones disponibles, residía en la ciudad de Oran en Argelia al norte de Africa. Muchos miembros de la comunidad judía de España se habían refugiado en el norte de Africa, después de la emisión del Edicto de Granada por parte de la Reina Doña Isabel I de Castilla, que ordenaba la expulsión de los judíos.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="945" height="654" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/Edicto-de-Granada.png" alt="" class="wp-image-128106" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Edicto-de-Granada.png 945w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Edicto-de-Granada.png?resize=300,208 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Edicto-de-Granada.png?resize=768,532 768w" sizes="auto, (max-width: 945px) 100vw, 945px" /><figcaption class="wp-element-caption">Edicto de Granada (Decreto de la Alhambra) del 31 de marzo de 1492, emitido por los Reyes Católicos. Ajuste digital.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Tal decreto estuvo vigente en España hasta 1968, cuando el dictador Franco lo derogó. Orán había sido tomado por los españoles en 1509, y tenían allí un emplazamiento militar, el Fuerte de Santa Cruz. Vale decir de otra parte, que Castillejo, aunque era un antiguo apellido español, también fue llevado por algunos miembros de la comunidad judeoconversa de España, entre ellos Don Gonzalo de Castillejo, quien a mediados del siglo XV llegó a ser maestresala del Rey Don Juan II de Castilla, el padre de la misma reina Isabel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una costumbre usada en España en esa época, de la que también echaron mano quienes tenían origen judío, era llevar primero el apellido de la madre y no el del padre. Por eso no debe extrañar, que el hijo de Don Diego de Castillejo se llamara Miguel de Valencia y Castillejo. A partir de ahí, esta línea genealógica usará el apellido Valencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A principios del siglo XVII, Miguel de Valencia atraviesa el mar y se instala en Málaga, donde de su unión con Ana de Aranda Sendía nace Manuel de Valencia y Aranda. Éste último es quien, en la segunda mitad del siglo se embarca para el continente americano, y se instala en Popayán. Allí nace en 1678 su hijo Pedro de Valencia y Aranda, del matrimonio con Ana de Aranda Forcallo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pedro de Valencia y Aranda es un personaje fascinante, por su brillante estrategia para dar un rumbo al ascenso social de su familia en el nuevo mundo. Acontecía que el Rey Felipe V de Borbón había creado en 1717 el Virreinato de Nueva Granada, separando este territorio del Virreinato del Perú. Sin embargo, en 1723 se suspendió la existencia de esta jurisdicción, aparentemente por problemas de viabilidad financiera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque ya desde 1621 existía una Real Casa de la Moneda en Santa Fe de Bogotá, lugar donde se acuñaban las monedas de diversas denominaciones y composiciones de metal, que cumplían los estándares de la corona, Don Pedro escribe a España en 1725. Allí argumenta la conveniencia de crear una nueva Casa de la Moneda en Popayán, dada la dificultad de traslado de los metales a la capital, y la pérdida eventual de parte de este en el trayecto.&nbsp;&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="915" height="664" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/Casa-de-la-moneda-Popayan.png" alt="" class="wp-image-128107" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Casa-de-la-moneda-Popayan.png 915w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Casa-de-la-moneda-Popayan.png?resize=300,218 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Casa-de-la-moneda-Popayan.png?resize=768,557 768w" sizes="auto, (max-width: 915px) 100vw, 915px" /><figcaption class="wp-element-caption">Casa del Tesoro Real de Popayán, construida en 1729 por Don Pedro de Valencia, según planos del arquitecto Antonio García. Popayán (Colombia). Ajuste Digital.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En respuesta, el Rey Don Felipe V de Borbón ordena a la real Audiencia de Santa Fe en 1726 revisar la viabilidad del asunto, encontrando razones válidas para la creación de la nueva casa de la moneda en Popayán (ceca), la cual se formaliza mediante Cédula Real en 1729. El edificio fue construido a partir de ese mismo año. Allí se inicia la gran fortuna de los Valencia, porque en 1747 el Rey Fernando VI nombró al hijo de Don Pedro llamado Pedro Agustín de Valencia y Fernández del Castillo, tesorero perpetuo de la casa de la moneda, cargo que éste ocupó hasta su muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los libros de cuentas de su mayorazgo, reportaron hasta 1785 haber invertido más de 300.000 pesos de plata (equivalentes a más de 50 millones de dólares de hoy), para la creación y manutención de la referida casa de la moneda. De otra parte, y no descuidando además el contacto directo con la corona, el hijo mayor de Don Pedro Agustín de Valencia y Fernández del Castillo, llamado Francisco de Valencia y Sáenz del Pontón, fue enviado a la madre patria, con el fin de concluir allá sus estudios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A distancia desde España, asumió el cargo de Tesorero de la ceca a la muerte de su padre en 1788. Aunque en verdad, quien tomaba cuenta de la ceca en Popayán era su hermano Joaquin de Valencia. Pero al año siguiente, el Rey decidió suprimir el cargo de tesorero remplazándolo por el de administrador, y dejó la ceca bajo control directo de la corona. A pesar de ello, mantuvo el cargo de tesorero en cabeza nominal del mismo Francisco hasta su muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En compensación por la supresión de su cargo, y gracias a la cercanía del rey Carlos IV con Francisco de Valencia y Saénz del Pontón, el Rey decidió ennoblecerlo con el título de I Conde de Casa Valencia, mediante Despacho Real en 1789. En España Don Francisco fue también Consejero de Indias, y Caballero de la Orden de Carlos III.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se configuró así el imponente ascenso social de una línea familiar, que pasó de judeoconversa a tener noble titulado, lo cual no fue único, pero no deja de ser notable. Hay que recordar que la legislación vigente en España después del Decreto de la Alhambra, contemplaba la necesidad de tener registro de limpieza de sangre, para ser funcionario de la corona. Se requería gran habilidad, para evadir tal requerimiento.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="796" height="393" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/expulsion-sefardie-1492.png" alt="" class="wp-image-128108" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/expulsion-sefardie-1492.png 796w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/expulsion-sefardie-1492.png?resize=300,148 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/expulsion-sefardie-1492.png?resize=768,379 768w" sizes="auto, (max-width: 796px) 100vw, 796px" /><figcaption class="wp-element-caption">Expulsión de los judíos de España (año de 1492). Óleo sobre lienzo, 313 x 281 cm. Pintado en 1889 por Emilio Sala. Actualmente en el Museo del Prado, Madrid.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El Condado de Casa Valencia que existe hasta hoy, contempla ser Grande de España, y sus titulares son descendientes directos del primer conde. No obstante, hay que aclarar desde ya, que no es que los Valencia de Popayán desciendan de un noble y grande de España, sino todo lo contrario: es un noble y grande de España quien desciende de la antigua casa Valencia de Popayán. Los Valencia de Popayán descienden todos, de los hermanos del Conde que se quedaron en América.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La línea más conocida continúa en Popayán, con el mismo Don Joaquín de Valencia y Saénz del Pontón, el cual se casó con su pariente Doña Joaquina Ramona Valencia y Hurtado, y tuvo varios hijos, dos de los cuales fueron Antonio y Mariano. &nbsp;Durante los finales del siglo XVIII se dedicaron a sus haciendas, donde trabajaba un numeroso contingente de esclavos negros y servidumbre indígena.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La calma llegó a su fin, cuando se dio el levantamiento de Quito contra las autoridades de la corona en 1809. Recordemos que, desde mayo de 1808 el Rey Fernando VII había sido encarcelado por orden de Napoleón Bonaparte. Esta noticia ya era pública en las clases altas de América. La sublevación liderada por el Marqués de Selva Alegre Don Juan Pedro Montufar, había terminado con la creación de una Junta de Gobierno en Quito, bajo la dirección del mismo Marqués, quien incluso era llamado su alteza serenísima. Las noticias llegaron a Popayán en agosto de 1809, y más tarde el mismo marqués envió comunicaciones a Popayán y a otras ciudades, invitándolas a unirse a la sublevación. El gobernador de Popayán Don Miguel Tacón de Tacón y Rosique, quien era un militar de formación naval, convocó un cabildo abierto, llamó a la creación de milicias para prevenir un ataque de los de Quito, estableció control sobre las comunicaciones que entraban y salían de la ciudad, y prohibió hablar de temas de gobierno en los lugares públicos. En tales medidas fue apoyado por el Alférez Real Don Antonio Tenorio, jefe militar de la ciudad.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="839" height="438" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/Casa-de-la-familia-Valencia.png" alt="" class="wp-image-128109" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Casa-de-la-familia-Valencia.png 839w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Casa-de-la-familia-Valencia.png?resize=300,157 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Casa-de-la-familia-Valencia.png?resize=768,401 768w" sizes="auto, (max-width: 839px) 100vw, 839px" /><figcaption class="wp-element-caption">Casa de la Familia Valencia, hoy Museo Nacional Guillermo Valencia. Construida en el siglo XVIII, según planos del sacerdote y arquitecto empírico Marcelino Pérez de Arroyo y Valencia. Popayán (Colombia).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para empeorar la situación, un año después también en agosto llegaron las noticias del levantamiento del 20 de julio de 1810, en Santa Fe de Bogotá. El gobernador Tacón decidió crear entonces una Junta de Seguridad bajo su control, para intentar mantener el poder. Sin embargo, la misma Junta comenzó a tener sus propios adeptos en contra del gobernador. Miembro de esa Junta fue un sacerdote de la familia Valencia: Marcelino Pérez de Arroyo y Valencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es que los miembros más influyentes de la familia Valencia de Popayán, eran en ese momento dos hijos de una hermana del I Conde de Casa Valencia: Doña Francisca Antonia Valencia Sáenz del Pontón, de su matrimonio con el dominicano Andrés Pérez de Arroyo.&nbsp; El mayor era el referido sacerdote que había nacido en 1764, venía de haber sido Vicerrector del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario en Bogotá, y ya era reconocido por sus numerosas obras como arquitecto empírico, que aún hoy engalanan la ciudad de Popayán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El otro era el amigo personal del Sabio Caldas, Santiago Pérez de Arroyo y Valencia nacido en 1775, quien para la época ya era un gran jurista y académico. Había sido alcalde de Popayán, e igual que su hermano había descollado como Vicerrector del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Una vez lograda la independencia fue Senador de la República, y ejerció liderazgo político en Popayán hasta su muerte, en 1845. Además, fue uno de los firmantes del Acta de Constitución de la Universidad del Cauca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos dos grandes hombres que fueron ideólogos y próceres de la patria, mantuvieron a la familia Valencia en la línea favorable a las ideas de la independencia, sin participar nunca en la lucha armada, porque se trataba de personas contrarias a la guerra. Con su liderazgo, la familia transitó sabiamente a la era republicana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, nada nos puede conmover más que la historia trágica del mártir que la familia Valencia sacrificó, en el altar de la patria. En 1806 a la muerte del I Conde de Casa Valencia, lo sucedió su hijo Pedro Felipe Valencia y Codallos, nacido en 1767. Era un militar de escuela, que había obtenido el grado de Coronel de Infantería, y era Caballero de la Real Orden de Santiago.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="795" height="901" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/pedro-de-Valenc.jpg" alt="" class="wp-image-128111" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/pedro-de-Valenc.jpg 795w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/pedro-de-Valenc.jpg?resize=265,300 265w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/pedro-de-Valenc.jpg?resize=768,870 768w" sizes="auto, (max-width: 795px) 100vw, 795px" /><figcaption class="wp-element-caption">Retrato del II Conde de Casa Valencia Don Pedro Felipe Valencia y Codallos. (Colección familiar- Ajuste Digital).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Había desempeñado además cargos de importancia diplomática y civil, primero durante el reinado de Carlos IV, y después en la era napoleónica, en la que llegó a ser Consejero de Estado y Secretario General del Gobierno. Gracias a lo cual era visto con recelo en ciertos círculos. Durante ese último periodo, el Conde visitó Paris y el contacto con la corriente ilustrada cambió su opinión frente a la emancipación de las naciones americanas. Así, cuando viajó desde España a Santa Fe de Bogotá, poco después del grito de independencia de 1810, inmediatamente estableció relaciones de amistad con los rebeldes Francisco José de Caldas, Camilo Torres y Jorge Tadeo Lozano, en la época de la “patria boba”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estando en su casa de Popayán en 1816, fue tomado preso por el General Sámano después de la Batalla de la Cuchilla del Tambo. Fue llevado a la capital, donde se le acusó de infidencia a la corona, por haber redactado escritos de apoyo ideológico a la independencia, y por contribuir financieramente con la causa. Fue condenado a muerte por el General Pablo Murillo y sus oficiales, y ejecutado por fusilamiento el 5 de octubre de 1816.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Decadas después, en el seno de la familia de Joaquín Valencia Quijano y Adelaida Castillo Silva, nació en Popayán en 1873, un niño llamado Guillermo Valencia Castillo. Quedó huérfano de madre a los 7 años, y de padre en su adolescencia. Su hermano Joaquín lo matriculó en el Seminario Menor de Popayán, que regentaban los padres vicentinos franceses, entre ellos el Padre Juan Bautista Malézieux, con quien comenzó su formación como poeta. Inició después estudios universitarios, en la carrera de Filosofía y Letras de la Universidad del Cauca.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="736" height="796" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/Guillermo-Valencia.png" alt="" class="wp-image-128113" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Guillermo-Valencia.png 736w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Guillermo-Valencia.png?resize=277,300 277w" sizes="auto, (max-width: 736px) 100vw, 736px" /><figcaption class="wp-element-caption">El Gran Maestro Guillermo Valencia Castillo (1873-1943) poeta y político colombiano (Colección familiar- Ajuste Digital).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Terminó sus estudios en Paris adonde fue enviado como parte del cuerpo diplomático colombiano, y por ello pudo asistir al Instituto de Francia, y a La Sorbona. Poemas como “Anarkos”, “Croquis”, o “San Antonio y el centauro”, hacen parte de las mejores letras del idioma español. En su vida política fue también Representante a la Cámara, Senador de la República, y candidato presidencial del Partido Conservador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se casó el Maestro Valencia con Doña Josefina Muñoz, y uno de sus hijos fue Guillermo León Valencia, quien cursó estudios de Derecho en la Universidad del Cauca y después de una brillante carrera política, ganó la Presidencia de la República en 1962. Era el segundo período presidencial del llamado Frente Nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estado debió enfrentar un grupo de autodefensas campesinas liderado por Pedro Antonio Marín, quien usaba el alias de Manuel Marulanda Vélez o “Tirofijo”. Este personaje que había sido inicialmente liberal fue mudando al comunismo, en concordancia con el llamado hecho en 1949 por la Dirección del Partido Comunista Colombiano. Se refugiaron en la región de Planadas (Tolima), que habían bautizado como: “República de Marquetalia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente Valencia ordenó una operación militar conocida como “Operación Marquetalia”, en la cual fue bombardeado el enclave guerrillero de este grupo campesino rebelde. La situación fue hábilmente transformada en “mito fundacional”, por la llamada Guerrilla de las FARC, que lo usó para justificar su accionar criminal de práctica de extorsiones a ganaderos y comerciantes, secuestros extorsivos, reclutamiento y abuso sexual de menores, etc. La estructura armada afirmó ser una resistencia campesina, contra la acción represiva del estado colombiano.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="459" height="612" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/Guillermo-Leon-Valencia.png" alt="" class="wp-image-128114" style="width:574px;height:auto" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Guillermo-Leon-Valencia.png 459w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Guillermo-Leon-Valencia.png?resize=225,300 225w" sizes="auto, (max-width: 459px) 100vw, 459px" /><figcaption class="wp-element-caption">El Doctor Guillermo León Valencia Muñoz, Presidente de la República de Colombia (1962-1966). (Colección familiar- ajuste digital).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Su gobierno logró sin embargo pacificar el país, atacando con éxito en muchos lugares el fenómeno del bandolerismo rural, que afectaba gravemente la productividad en el campo. Criminales sanguinarios y muy famosos como Efraín González conocido como “El siete colores”, o José William Aranguren alias “Desquite”, fueron perseguidos y dados de baja por el ejército.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Doctora Paloma Valencia Laserna, miembro de la novena generación de su estirpe en este país, es una de las candidatas presidenciales de Colombia, en las elecciones que se llevaran a cabo en los próximos días. Es así como, la nación podría tener un presidente Valencia más.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="384" height="477" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/Paloma-Valencia-1.png" alt="" class="wp-image-128123" style="width:644px;height:auto" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Paloma-Valencia-1.png 384w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Paloma-Valencia-1.png?resize=242,300 242w" sizes="auto, (max-width: 384px) 100vw, 384px" /><figcaption class="wp-element-caption">Paloma Valencia Laserna, Candidata presidencial para las Elecciones 2026-2030. (Fotografía: Tomás Francisco Flórez Romero).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>REFERENCIAS</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Quintero, M. (1976). El Capitan Cristobal Quintero. Boletín de Historia y Antigüedades Órgano de la Academia Colombiana De Historia. (63) No. 713, 211.</li>



<li>Panesso, F. (2020). Familias de Antioquia (De la obra en preparación &#8220;Apellidos de Antioquia y Caldas&#8221;). Revista Institucional UPB, 23 (83), 193-206. https://revistas.upb.edu.co/index.php/revista-institucional/article/view/3348</li>



<li>Gamboa, J. (2004). La encomienda y las sociedades indígenas del Nuevo Reino de Granada: el caso de la Provincia de Pamplona (1549-1650). Revista de Indias. (64) No. 232, 749-770. ISSN: 0034-8341</li>



<li>Romano, R. (1988). Entre encomienda castellana y encomienda indiana: Una vez más el problema del feudalismo americano (Siglos XVI-XVII). Anuario IEHS: Instituto de Estudios histórico sociales, No. 3, 11-39.ISSN 0326-9671</li>



<li>Prados, C. (2016). La acumulación de oficios (intendente corregidor) tras la Real Cédula de 13 de noviembre de 1766. Un estudio de caso: el Ayuntamiento de Granada (1808-1814). Cuadernos de Historia del Derecho (23), 191-210. ISSN: 1133-7613. http:// dx.doi.org/10.5209/rev_CUHD.2016.v23.53062</li>



<li>Martínez, A. (2010). La independencia en Pamplona y El Socorro. Revista de Santander. Edición 5, 16-31.</li>



<li>Pabón, O. (2011) La formación de la junta suprema provincial de Pamplona y el golpe contra el corregidor Juan Bastús y Faya. Memoria y sociedad 15 (31), 30-48. ISSN 0122-5197.</li>



<li>Quevedo, F. (2016). Nobles judeoconversos: los oscuros orígenes del linaje Córdoba-Ronquillo. Sefarad, (76):2, 363-396. ISSN: 0037-0894, doi: 10.3989/sefarad.016.013</li>



<li>Frago, J. (2019). Judios, conversos y judeo español. Apuntes históricos. Boletin de filología Tomo 54 Número 1, 153-202.</li>



<li>Soria, E. Díaz, A. &nbsp;(2019). Los judeoconversos en el mundo ibérico. Universidad de Córdoba Servicio de Publicaciones.</li>



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<li>Prado, D. (2009). Del cabildo a la plaza. Popayan 1809-1810. Historia y Espacio Univalle. &nbsp;https://historiayespacio.univalle.edu.co/index.php/historia_y_espacio/article/view/1729</li>



<li> De Torre, L. (1914). Mosén Diego de Valera: su vida y obras. Boletín de la Real Academia de la Historia Tomo 64.</li>



<li>Posada, E. (2013). 1910. La celebración del primer centenario en Colombia. Revista de Indias, (73) No. 258, 579-590.  ISSN: 00348341 doi:10.3989/revindias.2013.019</li>



<li>Congregación de la Misión. (2026). Juan Bautista Malézieux https://historia.vicentinos.co/misioneros/misioneros/</li>



<li> Enciclopedia Banco de la República (2026). Guillermo Valencia.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://enciclopedia.banrepcultural.org/index.php/Guillermo_Valencia">https://enciclopedia.banrepcultural.org/index.php/Guillermo_Valencia</a></p>



<ul class="wp-block-list">
<li> Harold Alvarado Tenorio. Ajuste de Cuentas. (2026). Guillermo Valencia.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.antologiacriticadelapoesiacolombiana.com/guillermo_valencia.html">https://www.antologiacriticadelapoesiacolombiana.com/guillermo_valencia.html</a></p>



<ul class="wp-block-list">
<li> Olave, G (2013). El eterno retorno de Marquetalia: sobre el mito fundacional de las FARC-EP. Folios Segunda época (37) Primer semestre, 149-166.</li>



<li>Henao, D. (2015). Bandolerismo rural en el Bajo Cauca, Magdalena Medio y el Nordeste antioqueño (Colombia), Revista de Historia Regional y Local (7) No. 14, 1953-1958 ISSN: 2145-132X</li>



<li>Señal Memoria RTVC (2026). Guillermo León Valencia Muñoz.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.senalmemoria.co/la-voz-del-poder/guillermo-leon-valencia-munoz">https://www.senalmemoria.co/la-voz-del-poder/guillermo-leon-valencia-munoz</a></p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><strong>ANEXO 1: ARBOL GENEALOGICO DEL GENERAL RAMON GONZALEZ VALENCIA</strong></p></blockquote></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="589" height="762" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/Imagen11.jpg" alt="" class="wp-image-128115" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Imagen11.jpg 589w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Imagen11.jpg?resize=232,300 232w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /></figure>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><strong>ANEXO 2: ARBOL GENEALOGICO DE LA DOCTORA PALOMA VALENCIA LASERNA</strong></p></blockquote></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="589" height="762" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/04/Imagen12.jpg" alt="" class="wp-image-128116" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Imagen12.jpg 589w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Imagen12.jpg?resize=232,300 232w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128098</guid>
        <pubDate>Mon, 20 Apr 2026 03:41:05 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/la-conquista-D-Riviera.jpg?quality=60&amp;#038;w=1024" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[EL LINAJE DE LOS VALENCIA, Dos casas, un apellido: estudio histórico de los Valencia en Colombia. (Por Carlos Valdivieso)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">128098</post-id>    </item>
        <item>
        <title>No mienta senadora Paloma Valencia, no mienta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/no-mienta-senadora-paloma-valencia-no-mienta/</link>
        <description><![CDATA[<p>No es cierto lo que dice Paloma Valencia del senador Iván Cepeda. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Sorprendido quedé al ver las declaraciones en un video de la senadora y candidata presidencial Paloma Valencia, divulgado en redes sociales, en el que asegura que su colega del Pacto Histórico, Iván Cepeda, instigó el asesinato de Miguel Uribe Turbay y, además, lo responsabiliza por la fuga de Jesús Santrich.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es cierto que esto es política y que, en medio de una campaña y el afán por la búsqueda de votos, las mentiras y falacias hacen parte del día a día. Sin embargo, uno no espera esto de personas por las que se siente respeto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo anterior, mi querida senadora, me tomo el atrevimiento de refrescarle la memoria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En lo que tiene que ver con Jesús Santrich, quien, aparte de su prontuario criminal, fue además todo un farsante, le recuerdo que su extradición fue sometida a consideración de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). En una decisión apretada, esta aplicó la garantía de no extradición y ordenó su libertad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta decisión de la Sección de Revisión de la JEP motivó la renuncia de Néstor Humberto Martínez a la Fiscalía General de la Nación, quien consideró que Santrich, después de la firma de paz con las Farc, siguió delinquiendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De esta manera, Santrich salió de la cárcel y, fingiendo enfermedad, fue sacado en una silla de ruedas. No sé si con el ánimo de inspirar compasión; sin embargo, lo que sí sé es que lo único que logró fue el repudio nacional, con excepción de unos cuantos a los que sí logró engañar. Uno de ellos: el senador Iván Cepeda Castro, quien acudió a acompañarlo a la salida de la prisión en un acto de demostración de apoyo y respaldo a la paz, mas no porque haya secundado las fechorías del líder guerrillero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Le recuerdo además, senadora Valencia, que ante la discusión entre la Fiscalía y la JEP, una jueza de control de garantías tomó la decisión de enviar el caso a la Corte Suprema de Justicia, porque Santrich ostentaba la figura de congresista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue entonces cuando el Consejo Nacional Electoral (CNE) reconoció el nombramiento de Santrich como congresista y el Consejo de Estado negó la pérdida de tal investidura, a pesar de que no se posesionó en la fecha indicada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así las cosas, el 5 de junio, la Sala Especial de Instrucción de este alto tribunal llamó a indagatoria a Santrich por los presuntos delitos de concierto para delinquir y tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, ambos agravados. No obstante, durante ese fin de semana, la Unidad Nacional de Protección informó que desconocía el paradero de este exmiembro de la antigua guerrilla de las Farc. Fue entonces cuando se produjo su fuga hacia Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Le pregunto entonces, senadora Paloma Valencia: ¿en dónde aparece la figura de Iván Cepeda en todo este proceso, que no es sino de la justicia? ¿Cómo así que Iván Cepeda facilitó la fuga de Santrich y su salida de la cárcel? Deje de decir mentiras. El país no está para este tipo de debates de tan bajo nivel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dice usted que Iván Cepeda instigó el asesinato de Miguel Uribe Turbay. Revisando los debates en el Congreso, le diré que fueron muy pocas las ocasiones en que los dos senadores se enfrentaron en plenarias y comisiones, y que, de parte del senador del Pacto, siempre se hizo con respeto, muy a pesar de que el congresista Uribe Turbay fue bastante bélico y pasado en sus expresiones hacia el gobierno nacional y hacia los miembros de su bancada en el Senado. No nos digamos mentiras: así era Miguel Uribe Turbay cada vez que se le daba la palabra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y si vamos al trato que se le dio al senador Uribe Turbay, tendré que recordarle, senadora Paloma Valencia, que su bancada, especialmente quienes hicieron parte del grupo de presidenciables —entre los cuales estaba usted—, se dedicaron a hacerle el feo durante el proceso de selección del candidato uribista, y que en el Centro Democrático solo cuando fue asesinado a manos de un joven sicario se dieron cuenta del inmenso amor que le tenían y de lo buena gente que era.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, por favor, no siga el mal ejemplo de Álvaro Uribe Vélez, quien, como presidente de la República, pudo haber hecho millones de cosas fabulosas y beneficiosas para el país, pero como expresidente le ha hecho mucho daño a Colombia con su inquina, mentiras y odios personales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Senadora Paloma, usted es una mujer valiosa, inteligente y capaz de llevar a Colombia por una buena senda si las mayorías así lo deciden en estas elecciones. Así que, por favor, haga una campaña inteligente, con argumentos estructurados, como lo ha hecho en su tarea como congresista. </p>



<p class="wp-block-paragraph">No destruya lo que ha hecho durante estos 12 años en el <strong><a href="https://www.senado.gov.co/">Senado de la República</a></strong>, por secundar las mentiras e inquinas de Álvaro Uribe Vélez.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/vicepresidentes-para-ganar-pero-no-para-gobernar/">Nota recomendada: Vicepresidentes para ganar pero no para gobernar</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127335</guid>
        <pubDate>Mon, 23 Mar 2026 19:59:22 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/03/Copia-de-Copia-de-Copia-de-Copia-de-Copia-de-Copia-de-Copia-de-Copia-de-Copia-de-Entradas-59.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[No mienta senadora Paloma Valencia, no mienta]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">127335</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Una floja columna de Luis Guillermo Vélez  anticipa la derrota de Iván Cepeda </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/una-floja-columna-de-luis-guillermo-velez-anticipa-la-derrota-de-ivan-cepeda/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hay columnistas que hablan más con el deseo que con la razón. Pareciera que leen al país a través de una bola de cristal y no a la luz de la realidad política y social. Algunos analistas, esos personajes que deberían orientar a la opinión pública, andan a tientas en su propia ceguera ideológica.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Luis Guillermo Vélez, columnista de La Silla Vacía, y portada de la revista Semana, año 2021.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno cree que los únicos demagogos son los políticos; a veces, los columnistas de prensa también caen en eso, sobre todo aquellos que han tenido la fortuna de pasar por uno que otro gobierno y luego se convierten en analistas de la cosa política, tal es el caso, por ejemplo, de Luis Guillermo Vélez, Felipe Zuleta Lleras, Néstor Humberto Martínez o Mauricio Vargas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La demagogia es una estrategia usada para conseguir respaldo popular apelando a las emociones, los miedos o los prejuicios. Al leer la columna del ex funcionario Luis Guillermo Vélez, en La Silla Vacía, encuentro un poco de esos tres ingredientes. Dicho sea de paso, ese mismo sesgo ideológico, una especie de ceguera conveniente, le resta brillo a ciertos capítulos del podcast <em>Déja Vu</em> que hace a dos voces con Alejandro Lloreda para el mismo portal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Empiezo por decir quién es Luis Guillermo Vélez, antes de desmontar algunas falacias que trae su columna <em>“Por qué Cepeda perderá las elecciones”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Según Wikipedia, el doctor Vélez es abogado de la Universidad de los Andes; entre otros cargos, ha sido Viceministro de Defensa Nacional y Cónsul General de Colombia en México D.F (durante el gobierno de Ernesto Samper); cabildero de la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo y Superintendente de Sociedades entre 2010-2014 (durante el gobierno de Juan Manuel Santos), y en su segundo gobierno secretario general de la Presidencia de la República.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se entiende entonces que el doctor Vélez tenga razones para desear de todo corazón que gane la derecha de sus afectos y, de todo corazón también, desear que pierda la izquierda de sus desafectos. Su apuesta es la candidata uribista Paloma Valencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De entrada quiero referirme al título de la columna, porque, usando el mismo símil del fútbol que utiliza él, un partido tiene un tiempo reglamentario (primera vuelta, el 31 de mayo) y un tiempo suplementario en caso de empate o de que ninguno meta los goles suficientes en las urnas (segunda vuelta, en junio).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si Cepeda ya perdió, pues cancelemos las elecciones, ahorrémonos ese dinerito y vayamos de juerga la noche anterior. El titular que anticipa la derrota de Cepeda me recordó la famosa frase del ex fiscal Néstor Humberto Martínez, puesta en portada de Semana (entonces bajo la dirección de Vicky Dávila), y que con el tiempo tuvo que tragarse enterita: <a href="https://www.semana.com/nacion/articulo/gustavo-petro-no-sera-presidente-la-arremetida-de-nestor-humberto-martinez/202144">“Petro nunca será presidente”</a>.<strong> </strong>El guión va tomando la misma forma, pero con otro nombre: el del candidato Iván Cepeda, del Pacto Histórico.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="743" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/03/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-743x1024.jpg" alt="" class="wp-image-127079" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/03/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-743x1024.jpg 743w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/03/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-218x300.jpg 218w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/03/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-768x1059.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/03/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-1114x1536.jpg 1114w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/03/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-1485x2048.jpg 1485w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/03/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO.jpg 1588w" sizes="auto, (max-width: 743px) 100vw, 743px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Lo chistoso es que aquella frase se volvió estribillo en boca de personajes como María Fernanda Cabal, <a href="https://www.facebook.com/MiguelAbrahamPOLOPOLO/posts/hace-dos-a%C3%B1os-en-campa%C3%B1apetro-jam%C3%A1s-ser%C3%A1-presidente/3079599632058754">Miguel Polo Polo</a> o la hoy candidata presidencial <a href="https://www.instagram.com/reels/DR7j-vWkVst">Paloma Valencia</a><strong>.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.elespectador.com/politica/usted-nunca-va-a-ser-presidente-de-colombia-agarron-entre-paloma-valencia-y-petro-article">“Usted nunca va a ser presidente de Colombia”</a><strong>,</strong> le dijo Valencia a Gustavo Petro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero volvamos al doctor Vélez y su columna. Aquí esta rápida autopsia a sus afirmaciones. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph"><strong><em>“Actualmente las probabilidades en el mercado de apuestas en plataformas como Polymarket están iguales entre los dos. Es decir, la definición del presidente de Colombia está sujeta al lanzamiento de una moneda. Fifty, fifty”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿En serio, doctor Vélez? ¿Usted, con un Master in Business Administration, cree que el destino de un país está en manos de una casa de apuestas? En ese caso, démosle también crédito al <a href="https://www.publimetro.co/entretenimiento/2026/03/14/vidente-afirmo-que-las-elecciones-en-colombia-tendrian-ganador-en-primera-vuelta-de-quien-se-trata">astrólogo Daniel Daza</a>, quien leyó en las estrellas que Iván Cepeda será el siguiente presidente de Colombia. Ambas cosas constituyen una mirada respetable pero poco seria de la política.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Si Cepeda no gana en primera vuelta, en segunda vuelta se unirán la derecha uribista (representada por Paloma Valencia) y la ultraderecha uribista (representada por Abelardo de la Espriella).</strong></h2>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph"><strong><em>“Suponiendo inclusive que todos los votos verdes, indígenas y progres –que llegan a un poco más de 2 millones– su sumen, la cifra total llega a los 6 o 7 millones de votos, que son los que Cepeda y la izquierda tienen en el bolsillo. Los cuales, valga decir, son el mismo 34% que las encuestas más serias dicen que tiene. Pero no tiene más. Los que piensan que Cepeda puede ganar en primera vuelta se engañan”.</em></strong><strong><em></em></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Hacer cuentas alegres es deporte nacional en época electoral. Sin embargo, considero que, sí o sí, Cepeda debe ganar en primera vuelta, porque en junio llegarán ferozmente unidas y con el ánimo de arrasar en las urnas la derecha uribista (representada por Paloma Valencia) y la ultraderecha uribista (representada por Abelardo de la Espriella).</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph"><strong><em>“Faltan los partidos tradicionales y clientelistas, como el Liberal y el Conservador. (…) Los veremos subiéndose a la Palometa en los próximos días, cuando las encuestas reflejen el crecimiento de la candidatura. Si esto se materializa Paloma llegará muy fortalecida a la primera vuelta”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta oración deja claro que si gana Paloma Valencia volveremos al gobierno de la mermelada clientelista para pagar los favores de las maquinarías que mueven el ya no tan glorioso Partido Liberal y el aún menos glorioso Partido Conservador.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph"><strong><em>“¿Por qué pierde Cepeda? Porque se quedará, por designio, aislado en la izquierda. Algo parecido a lo que le ocurrió a Petro en el 2018. Su estrategia de caminar agarrado de las enaguas del presidente es un error”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es exactamente lo mismo que dicen de Paloma Valencia, aunque no me consta que Álvaro Uribe use enaguas. La diferencia está en que Petro es el presidente en funciones, y Uribe un hombre apocado y opacado en el ocaso de su vida política y con líos judiciales aún por resolver. Con todo, quizás quien deba independizarse de su líder supremo sea Paloma Valencia.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph"><strong><em>“Ninguna encuesta muestra a Petro con una favorabilidad superior al 50%”.&nbsp;</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra pequeña mentira, mi doctor. Las dos <a href="https://zonacero.com/politica/gracias-pueblo-de-colombia-me-ire-feliz-del-gobierno-petro-sobre-su-imagen-positiva">últimas encuestas del Centro Nacional de Consultoría</a> lo sitúan con una imagen positiva del 54,5% y <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/03/22/gustavo-petro-celebro-resultados-de-encuesta-del-cnc-en-la-que-aprobacion-a-su-gobierno-supera-el-50-e-hizo-especial-peticion-a-seguidores/">50,9%</a>, respectivamente. Hablando de la mitad más uno para ganar elecciones, la pregunta del millón es: ¿Qué hacer para que los buenos números de Petro se traduzcan en votos? <strong><em>&nbsp;&nbsp;</em></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph"><strong><em>“Cepeda quiere reforzarla. Por eso escoge a una vicepresidente que no le suma un voto adicional”.&nbsp;</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Empecemos por decir que la fórmula de Cepeda es la senadora y ex gobernadora indígena Aida Quilcué, representante de los territorios. La fórmula Paloma-Oviedo la conforman un bogotano y una mujer payanesa criada en Bogotá. No se entiende esta unión en un país con 32 departamentos y con las profundas grietas ideológicas que separan a Paloma y Oviedo en materia de paz y libertades individuales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda escogió a una persona que representa al país de los excluidos, tan excluidos que la propia senadora Valencia, <a href="https://proclamadelpacifico.com/proponer-la-division-del-cauca-delata-incapacidad-para-gobernar">propuso en 2015 separar ese departamento en dos: un territorio para indígenas y otro para mestizos. </a>Ese es resultado de criarse en Bogotá, en medio de privilegios, desconociendo que somos una nación multiétnica y pluricultural. </p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata, pues, de escoger a quien dé más votos, sino a quien permita sumar sensibilidad social para avizorar un país donde quepamos todos.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph"><strong><em>“Aida Quilcué les parecerá un sortilegio semiótico a los camaradas del Parkway, pero el mensaje no se le transmite a la ama de casa en Mazurén <u>que está preocupada por la inflación.</u> A punta de resentimiento, lucha de clases y retórica ancestral no logran las mayorías”.</em></strong><strong></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Tremenda lección de clasismo. Creo doctor que en estas líneas se le salió el estrato: el de cierta clase de bogotanos que creen que Colombia empieza y termina de la calle 72 hacia el norte. No señor. Hay otro país real, aunque no tenga apellido ilustre, ni abolengo.&nbsp;Y seamos honestos: el tema de la inflación no es asunto de las señoras (ni las de que viven en Rosales, ni de las sobreviven con lo que pueden en Ciudad Bolívar); ni siquiera es un asunto de los señores, pero ya que toca el tema, es un dato comprobable que <a href="https://www.lasillavacia.com/detector-de-mentiras/enganoso/detector-petro-no-recibio-el-pais-con-una-inflacion-del-138/">Petro recibió la inflación en 10.21%,</a> y hoy la mantiene alrededor del 5%. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-13 wp-block-paragraph"><em>“Decíamos que Cepeda debía conseguir 4 o 5 millones de votos adicionales para ganar (en segunda vuelta necesita inclusive un poco más). No se ven por ningún lado. Y no se tiene ni la capacidad ni la voluntad para conseguirlos. En Chile pasó algo parecido. <strong>La candidata comunista –que era la del gobierno– se embolsilló el primer tiquete a la segunda vuelta y su contrincante, que para Chile es un derechista moderado, empujó más a la derecha a Kaiser, su rival ideológico, mientras se tiró a recoger los votos del centro espantados con la posibilidad de que un soviet se instalara en el Palacio de la Moneda”.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Doctor Vélez, ¿por qué no mejor ponemos como ejemplo a México, país mucho más parecido a Colombia que tuvo un primer gobierno de izquierda exitoso con Andrés Manuel López Obrador, quien dio paso a la progresista Claudia Sheinbaum? ¿Por qué no dejar a un lado la retahíla comunista que usted usó en la entrevista que le concedió a María Jimena Duzán? <a href="https://open.spotify.com/episode/68kG8TZTOGGm3ZQlKRAnTn">Tres veces tildó de comunista a Iván Cepeda y las tres veces ella lo corrigió.</a> La misma respuesta aplica para Felipe Zuleta Lleras y su columna <em>“Solo unidos derrotaremos al comunismo”</em>, en <strong>El Espectador</strong>. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Consulté directamente con la fuente. Resulta que el senador Cepeda sí militó en la Juventud Comunista (Juco) y en el Partido Comunista Colombiano durante su adolescencia y juventud. De allí se retiró en búsqueda de otros credos ideológicos: Alianza Democrática M19, Polo Democrático y, finalmente, Pacto Histórico. Si algún apelativo le cabe a Iván Cepeda es el de hombre socialdemócrata.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-14 wp-block-paragraph"><strong><em>“Así fue como José Antonio Kast ganó la presidencia en Chile y será la forma como Paloma la ganará en Colombia”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El optimismo es bueno para la salud. Con su frase final podríamos dar inicio a otra columna interesante sobre eso que en las redes sociales la gente llama ahora, en tono jocoso, Pa´lomismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su candidata ha dicho que con ella se acaba la Paz Total y llega la Seguridad Total, lo que trae a mi mente, indefectiblemente, la Colombia triste de los falsos positivos en la era Uribe y me lleva a preguntar qué vara de premios habrá esta vez para alentar a los militares a dar resultados en materia de orden público. La señora <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/03/17/paloma-valencia-anuncio-que-de-llegar-a-la-presidencia-militarizara-la-via-popayan-cali-pasto-a-partir-del-7-de-agosto">Valencia dijo además que militarizará la vía Popayán-Cali-Pasto</a>, al tiempo que <a href="https://www.semana.com/confidenciales/articulo/paloma-valencia-sumo-respaldo-de-32-generales-r-y-cinco-exministros-de-defensa/202622">este confidencial de Semana</a> informa que la candidata recibió el respaldo de 32 generales (r) y cinco ministros de Defensa, entre ellos Martha Lucía Ramírez y Diego Molano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al unir una noticia con la otra, no es difícil pensar que la candidata, enemiga del Proceso de Paz del expresidente Juan Manuel Santos, <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/jep-y-desaparecidos/elecciones-paloma-valencia-y-abelardo-de-la-espriella-prometen-acabar-jep-y-aleja-vicepresidencia-de-juan-daniel-oviedo/">podría tumbar ese tribunal de paz que es la JEP</a>, encargado de revisar los crímenes de exguerrilleros y militares. Lo raro, doctor Vélez, es que usted, como ex funcionario de Santos, nada diga sobre estas cuestiones, habiendo cumplido su papel en el Acuerdo de Paz con las FARC-EP en 2016.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aun así, hay quienes insisten en que ella es una política moderada de derecha, equiparándola con José Antonio Kast, el presidente de Chile, <a href="https://www.theguardian.com/world/2021/dec/08/chile-jose-antonio-kast-father-nazi-party">cuyo padre fue miembro del Partido Nazi</a>. Me sostengo en que mientras Uribe sea el poder detrás del trono, en un eventual gobierno de Paloma Valencia el país retrocederá las dos décadas que tanto nos ha costado superar. Perdonen que lo diga gráficamente: Colombia no puede <em>volver como el perro al vómito.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En un momento crucial, merecemos análisis desapasionados: que los analistas hablen menos con el corazón y más con la razón. Se habla mucho de votos y de futurología, y poco sobre los programas de gobierno de catorce candidatos presidenciales, lo que es otro despropósito, pues la inmensa mayoría no tiene opción distinta que aspirar a una embajada. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A la demagogia de nuestra clase política, no podemos añadir la demagogia de los opinadores. Quizás lo que se nos pide es esforzarnos más a la hora de argumentar, menos pereza intelectual. La gente está curada de mentiras y de espantos. Y el que no, que se mire en un espejo. &nbsp;</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127038</guid>
        <pubDate>Mon, 23 Mar 2026 14:22:51 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Una floja columna de Luis Guillermo Vélez  anticipa la derrota de Iván Cepeda ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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