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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de transformar la materia prima | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Desafíos ambientales de Colombia en 2026: incremento de la violencia, deforestación y defensores en riesgo en un año electoral</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/desafios-ambientales-de-colombia-en-2026-incremento-de-la-violencia-deforestacion-y-defensores-en-riesgo-en-un-ano-electoral/</link>
        <description><![CDATA[<p>En 2026, Colombia se plantea varios retos ambientales. Para proteger y conservar sus ecosistemas naturales, el Estado deberá recuperar el control de las áreas que han sido invadidas por los&nbsp;grupos armados y sus economías ilegales: deforestación, minería ilegal, cultivos de uso ilícito, ganadería ilegal y acaparamiento de tierras. Este es uno de los principales desafíos [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Para garantizar la protección de sus ecosistemas naturales, en este nuevo año Colombia deberá recuperar el control de las áreas afectadas por grupos armados y economías ilegales.</em></li>



<li><em>Expertos advierten que el medioambiente debe ser un eje central en las negociaciones de Paz Total del Gobierno Petro, que enfrenta su tramo final con solo siete meses de mandato.</em></li>



<li><em>La atención del país no solo deberá enfocarse en los bosques sino también en los humedales, vitales para enfrentar el cambio climático y afectados por una contaminación en aumento.</em></li>



<li><em>Además, garantizar la seguridad de defensores ambientales e impulsar la formalización de las Entidades Territoriales Indígenas serán desafíos clave en un año electoral.</em></li>
</ul>



<p>En 2026, Colombia se plantea varios retos ambientales. Para proteger y conservar sus ecosistemas naturales, el Estado deberá recuperar el control de las áreas que han sido invadidas por los&nbsp;<strong>grupos armados y sus economías ilegales</strong>: deforestación, minería ilegal, cultivos de uso ilícito, ganadería ilegal y acaparamiento de tierras. Este es uno de los principales desafíos para el país en este nuevo año.</p>



<p>Expertos consultados por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;consideran que el medioambiente debe ser uno de los pilares de las negociaciones que busca el Gobierno de Gustavo Petro con los grupos armados, ya que no lo fue desde finales de 2022, cuando empezó&nbsp;<a href="https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=197883" target="_blank" rel="noreferrer noopener">la política de Paz Total.</a>&nbsp;El asunto es esencial ya que a la actual administración solo le quedan siete meses en el poder.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/12/balance-ambiental-colombia-deforestacion-agresiones-defensores-amenazas-areas-protegidas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Balance ambiental de Colombia 2025: deforestación, agresiones a defensores y amenazas para territorios indígenas y áreas protegidas</a></strong></p>



<p>La prioridad urgente no solo deben ser los bosques sino también la protección de los humedales, ecosistemas vitales para la regulación hídrica y la mitigación del cambio climático que sufren un grave deterioro debido a la contaminación por vertimientos municipales, la sedimentación y la falta de infraestructura de tratamiento de aguas, coinciden los expertos.</p>



<p>Velar por una&nbsp;<strong>protección efectiva de los defensores</strong>&nbsp;ambientales y de derechos humanos es otro reto para el año que comienza, ya que el país lleva varios años consecutivos siendo el más letal para los liderazgos sociales. Colombia escoge nuevo Congreso en marzo y nuevo presidente en mayo, y organizaciones como Somos Defensores aseguran que&nbsp;<strong>la violencia suele aumentar en años electorales</strong>.</p>



<p>Este 2026 también será clave para que los&nbsp;<strong>pueblos indígenas de la Amazonía oriental</strong>&nbsp;puedan formalizar sus Entidades Territoriales Indígenas (ETI) como entidades político administrativas que forman parte de la organización del Estado, gozan de autonomía política, administrativa y fiscal y son gobernadas por Consejos Indígenas. Este es un mandato de la Constitución de 1991 que ha sido ignorado por más de 34 años.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_261502"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/12221248/Ganaderia-La-Libertad-La-Paz-768x512.png" alt="Corrales y pozos de agua instalados para criar ganado en la vía La Libertad-La Paz, donde antes había solo bosque primario. Foto: Google Earth" class="wp-image-261502" /><figcaption class="wp-element-caption">Corrales y pozos de agua instalados para criar ganado en la vía La Libertad-La Paz, donde antes había solo bosque primario. Foto: Google Earth</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">1.Cambios radicales para combatir la deforestación</h2>



<p>Enfrentar la deforestación en todo el país sigue siendo uno de los principales desafíos en 2026. Los expertos consultados por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;comentan que las cifras de pérdida de cobertura boscosa se ven más pequeñas en regiones como Andes y Caribe, pero esto se debe a que gran parte de la deforestación se dio en décadas pasadas. Por eso, aseguran que es importante evitar que se siga perdiendo el poco bosque que les queda.</p>



<p>La atención de la opinión pública continúa en la Amazonía, región donde se encuentra la mayor parte de bosques del país, pero que&nbsp;<strong>presenta las tasas de deforestación más altas</strong>&nbsp;(68 % del total nacional, según el último informe anual del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, Ideam).</p>



<p>Adriana Rojas, coordinadora técnica de la iniciativa Mapbiomas en Colombia y coordinadora del Sistema de Información Geográfica de la Fundación Gaia Amazonas, comenta que uno de los retos para 2026 es crear acciones coordinadas entre todos los países que comparten el bioma porque, si esto no ocurre, cualquier esfuerzo individual que haga Colombia o cualquier otra nación será insuficiente para evitar el llamado “<a href="https://es.mongabay.com/2024/03/amazonia-estudio-ecosistema-seco-degradado-2050/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">punto de no retorno</a>”, es decir, ese momento en que la Amazonía no puede regenerarse y comienza a transformarse de manera irreversible en un ecosistema más seco y degradado. Grandes áreas perderían su capacidad de almacenar carbono, liberar oxígeno y regular el clima regional y global, lo que&nbsp;<strong>aceleraría aún más el cambio climático y pondría en riesgo a miles de especies</strong>.</p>



<p>“Hay que entender a la Amazonía como un todo, donde la participación de todos los países es muy importante, porque si en Brasil y Bolivia siguen existiendo estas dinámicas devoradoras del bosque, pues los esfuerzos de Colombia son insignificantes para enfrentar el punto de no retorno. Tiene que haber una&nbsp;<strong>política regional amazónica</strong>&nbsp;para que los esfuerzos tengan sentido”, dice Rojas.</p>



<p>Su preocupación se sustenta, por ejemplo, en que Mapbiomas ha encontrado algunas zonas de la Amazonía oriental colombiana que están perdiendo biomasa a pesar de tener tasas muy bajas de deforestación y no haber actividad humana directa.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_249325"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/02/09234533/colombia_0066-1-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-249325" /><figcaption class="wp-element-caption">Deforestación en la Amazonia colombiana. Foto: Rhett A. Butler</figcaption></figure>



<p>Para Julia Miranda, congresista y ex directora de Parques Nacionales Naturales de Colombia, 2026 debe ser un año para fortalecer las instituciones ambientales en el país y convertir la política ambiental en una verdadera política de Estado, no en un discurso. “Sin eso, será muy difícil enfrentar la crisis climática y&nbsp;<strong>detener el deterioro de nuestros ecosistemas</strong>”, comenta.</p>



<p>Yolima Cortés, ingeniera forestal y estudiante del doctorado en Estudios Ambientales de la Universidad Nacional de Colombia, asegura que el sistema de monitoreo de la deforestación del país debe fortalecerse a nivel local porque hay una metodología afianzada a nivel nacional, pero las causas de deforestación son específicas de cada territorio. “Se necesita articular mejor a las instituciones, la comunidad y los gremios económicos para encontrar alternativas no solamente para el monitoreo, sino también para el control de esas causas de deforestación”.</p>



<p>Otro tema importante es lograr que cualquier persona tenga fácil acceso a la información. Para Rojas, un camino en esa dirección es la coordinación y articulación de la información oficial del Ideam con otros sistemas complementarios como el de Mapbiomas “para brindar mejores herramientas para la toma de decisiones”.</p>



<p>En ese sentido, Cortés añade que es importante mejorar la&nbsp;<strong>divulgación de las cifras de deforestación</strong>&nbsp;para que lleguen oportunamente a los territorios. “Una mayor frecuencia de los boletines y las cifras podría ayudar a tener un mejor control”, dice.</p>



<p>El avance del catastro multipropósito es otro tema fundamental para Adriana Rojas. Este catastro pretende ir más allá de la identificación física de predios para incluir datos clave sobre tenencia de la tierra, usos del suelo y restricciones ambientales y sociales.</p>



<p>El objetivo es que sea un instrumento para apoyar políticas públicas en<strong>&nbsp;ordenamiento territorial, reforma agraria y planeación</strong>.&nbsp;<a href="https://www.dnp.gov.co/publicaciones/Planeacion/Paginas/politica-catastro-multiproposito-colombia-transitando-catastro-tradicional-multiproposito-parte1.aspx" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Aproximadamente el 94 % del territorio nacional tiene datos desactualizados</a>&nbsp;y eso favorece la deforestación para acaparamiento y apropiación de tierras en regiones como la Amazonía.</p>



<p>Unido al catastro, dicen los expertos, debe ir el&nbsp;<strong>fortalecimiento de las autoridades ambientales y la Fiscalía</strong>&nbsp;para que puedan hacer un control adecuado.</p>



<p>“Más allá de las metas de deforestación, hay que actuar frente a los problemas estructurales que están degradando los ecosistemas: la minería ilegal, los cultivos ilícitos, la expansión de la frontera agropecuaria y la débil gobernanza en los territorios rurales”, insiste Miranda.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_267359"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/02064632/Proceso-def-calamar-768x512.jpg" alt="Guaviare - Proceso de deforestación en Calamar. Foto: Daniela Quintero Díaz" class="wp-image-267359" /><figcaption class="wp-element-caption">Bosque en proceso de deforestación en el municipio de Calamar, noviembre de 2025. Foto: Daniela Quintero Díaz</figcaption></figure>



<p><strong>Leer más |<a href="https://es.mongabay.com/2025/12/transicion-justa-cop30-programa-retos/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Después de la COP30: vacíos y retos del camino hacia la transición justa en energía e industrias</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">2. El medioambiente debe ser protagonista en las negociaciones con los grupos armados</h2>



<p>Julia Miranda fue promotora de un artículo en la&nbsp;<a href="https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=197883" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ley de Paz Total</a>&nbsp;del presidente Petro que buscaba garantizar la protección ambiental en los procesos de negociación. La congresista le dice a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que la paz debe tener una dimensión ecológica, pero lo que ve hoy, en la práctica, es una profunda decepción. “Las zonas más biodiversas del país —como Chiribiquete, la Serranía de San Lucas, la Macarena o el Pacífico— son precisamente las que están sufriendo con más fuerza los&nbsp;<strong>efectos de la violencia</strong>”, asegura.</p>



<p>Es por eso que considera que el Gobierno debe&nbsp;<strong>poner al medioambiente en el centro de los diálogos</strong>&nbsp;que adelanta con varios de los grupos armados que operan en el país y debe consolidar la presencia del Estado en los territorios para revertir, según dice, lo que ha venido ocurriendo hasta el momento: un fortalecimiento de los grupos ilegales y un debilitamiento de las fuerzas legítimas, que trae consecuencias como la<strong>&nbsp;invasión de parques nacionales</strong>, la expansión de cultivos ilícitos, la deforestación acelerada y la minería criminal.</p>



<p>“La Paz Total debería ser una política integral que combine seguridad, justicia social y sostenibilidad ambiental. No podemos hablar de paz mientras los ecosistemas se destruyen y los territorios más frágiles se convierten en escenarios de guerra.&nbsp;<strong>La paz verdadera también se construye protegiendo la vida de la naturaleza</strong>”, afirma Miranda.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_264180"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/25164956/Portada-armados-768x512.jpg" alt="Varios miembros de los Comandos de la Frontera. Foto: Tom Laffay" class="wp-image-264180" /><figcaption class="wp-element-caption">Miembros del grupo armado Comandos de la Frontera. Foto: Tom Laffay</figcaption></figure>



<p>Y es que la presencia de actores armados en zonas de importancia ambiental ha causado problemas para la gestión de las áreas naturales protegidas. “Necesitamos construir un sistema fuerte de gestión de gobernanza. En este momento tenemos algunos parques nacionales donde no hay control y vigilancia porque están ocupados y controlados por actores armados que tienen prohibida la entrada”, cuenta Clara Solano, directora ejecutiva de Fundación Natura.</p>



<p>Solano también es enfática al afirmar que&nbsp;<strong>recuperar la gobernanza</strong>&nbsp;no es sólo controlar y sacar al ilegal, sino construir y fortalecer rutas de trabajo con los habitantes legales de los parques nacionales (<strong>pueblos indígenas, afrodescendientes y campesinos</strong>). “Esos procesos están debilitados. Es claro que la presencia de los actores armados debilita esa gestión”.</p>



<p>Yolima Cortés agrega que los grupos armados han establecido cultivos de uso ilícito y minería ilegal en los territorios “y las consecuencias no sólo se reflejan en términos ecológicos de cobertura, sino también en términos sociales como el desplazamiento de comunidades o comunidades que pierden el acceso a ciertos recursos de los cuales dependen”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266727"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/09172047/54906297499_10cd66d172_k-768x512.jpg" alt="El presidente de Colombia, Gustavo Petro, realiza una intervención en la Cumbre de Líderes de la COP30. Foto: Paulo Mumia/COP30" class="wp-image-266727" /><figcaption class="wp-element-caption">El presidente de Colombia, Gustavo Petro, en una intervención en la Cumbre de Líderes de la COP30. Foto: cortesía Paulo Mumia/COP30</figcaption></figure>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/12/avance-mar-riesgo-comunidades-indigenas-brasil/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Avance del mar pone en riesgo a las comunidades indígenas en el nordeste de Brasil</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">3. Protección efectiva para los defensores</h2>



<p>Un líder del departamento de Guaviare que pidió el anonimato para garantizar su seguridad asegura que se sienten acorralados porque el conflicto armado sigue escalando. “Tiene que haber más protección para los líderes ambientales, comunitarios y campesinos. Mientras persista el conflicto, nosotros vamos a ser los más perjudicados”. El problema es que la protección de esos liderazgos se ha convertido en una eterna deuda y un constante desafío para Colombia.</p>



<p>“Para las personas defensoras es muy difícil hacer su trabajo porque siempre están en un escenario permanente de riesgo. Eso tiene que ver con que no se han logrado los resultados que se querían en la estrategia de paz total del Gobierno [que plantea diálogos con diferentes grupos armados], ni se ha avanzado en la política de desmonte de esas estructuras”, dice Astrid Torres, coordinadora del Programa Somos Defensores.</p>



<p>Otra de las preocupaciones de Torres es que 2026 es un año de&nbsp;<strong>elecciones presidenciales y legislativas en Colombia</strong>, “y siempre hemos visto que cuando arranca la carrera electoral, las agresiones aumentan porque las personas defensoras también tienen una vida política y participativa”.</p>



<p>Torres es categórica al indicar que a pesar del poco tiempo que le queda al Gobierno de Gustavo Petro, se debe&nbsp;<strong>hablar con los actores armados para que detengan su violencia contra las personas defensoras</strong>&nbsp;en Colombia. “Es una exigencia que hacemos porque llevamos tres años insistiendo y no hemos visto que sea un asunto central en las negociaciones”, comenta. Y es que las cifras hablan por sí solas: entre 2024 y el primer semestre de 2025 se registraron 1068 agresiones contra personas defensoras de derechos humanos y de ellas 235 fueron asesinatos,&nbsp;<a href="https://somosdefensores.org/presentan-balance-sobre-la-accion-estatal-para-proteger-los-derechos-de-las-personas-defensoras-lideres-y-lideresas-sociales/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">según el Programa Somos Defensores</a>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263012"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/07/30025757/jerico-mineria-campesinos-colombia-4-768x512.jpeg" alt="Defensores de Jericó con reconocimiento y pancartas de apoyo" class="wp-image-263012" /><figcaption class="wp-element-caption">Defensores y campesinos de Jericó celebran la decisión del juez que les permite enfrentar el proceso judicial en libertad. Foto: cortesía Lina María Velásquez</figcaption></figure>



<p>Los liderazgos indígenas comenzarán 2026 “en la continua defensa de sus territorios”. Así lo dice Pacha K´anchay, indígena yanakuna y secretario del Consejo de Sabios y Sabias de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC). “La persecución contra los indígenas es continua debido a nuestra lucha en contra de&nbsp;<strong>la coca ilegal, la marihuana, el narcotráfico</strong>&nbsp;y los ataques de los mafiosos que quieren invadir nuestros territorios. Esto llevó a que más de 120 habitantes indígenas murieran en el primer semestre de 2025, aproximadamente 70 de ellos solo en el departamento del Cauca”.</p>



<p>Eduin Mauricio Capaz, coordinador de Derechos Humanos del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y miembro de la Comisión Nacional de Pueblos Indígenas, comenta que las organizaciones, no solo indígenas sino campesinas, necesitan&nbsp;<strong>mecanismos de protección jurídicos pero también físicos, individuales y colectivos</strong>&nbsp;porque los fenómenos de violencia cada vez los ahogan más. “Se necesita desarrollar acciones efectivas que conlleven a la protección física, cultural y espiritual de los pueblos indígenas para que se mantengan en sus territorios dando la pelea”, asegura.</p>



<p>Para lograr lo que planea Capaz, Astrid Torres asegura que es vital&nbsp;<strong>cambiar el modelo de protección en Colombia</strong>. “Tiene que haber esquemas individuales porque en este país los riesgos para la vida son claros y son reales, pero hay que dar un salto a lograr un sistema de protección de carácter civil y con enfoques claros y precisos”. Para ella, este sistema debe desarrollar acciones de prevención con presupuestos claros y con capacidad de articular acciones de mediano y largo plazo donde se reconozcan los sistemas propios de protección de las comunidades.</p>



<p>“Antes de irse [el 6 de agosto de 2026], el Gobierno tiene que&nbsp;<strong>dejar acordada la ruta para el cambio de modelo de protección</strong>”, señala Torres.</p>



<p>Otro asunto crucial en la protección de los defensores en el país es la coordinación interinstitucional, algo que sigue sin funcionar adecuadamente, según dice la coordinadora de Somos Defensores. “La arquitectura institucional en materia jurídica en Colombia es robusta y somos reconocidos a nivel internacional por eso, pero en el centro no está la coordinación interinstitucional. Si las entidades que están comprometidas en proteger a las personas defensoras realmente no comprenden su papel, no lo cumplen y no se articulan, pues simplemente tendremos normas y normas, pero no pasará nada”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262020"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/26000726/defensores-colombia-asesinatos-derechos-humanos-informe-2-768x512.jpg" alt="Persona prendiendo veladoras por" class="wp-image-262020" /><figcaption class="wp-element-caption">La organización Somos Defensores, de Colombia, registró 128 agresiones contra 120 personas defensoras de derechos humanos en los primeros tres meses de 2025. Foto: cortesía Defensoría del Pueblo</figcaption></figure>



<p><strong>Leer más |<a href="https://es.mongabay.com/2025/12/amazonia-desastres-climaticos-subregistro-estudio/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Miles de desastres climáticos no figuran en reportes oficiales de países amazónicos</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">4. Saldar la deuda de las Entidades Territoriales Indígenas</h2>



<p><a href="https://es.mongabay.com/2025/12/colombia-entidades-territoriales-indigenas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El 16 de diciembre de 2025, el presidente Gustavo Petro firmó los decretos</a>&nbsp;que formalizan ocho entidades territoriales indígenas (ETI) en la Amazonía del país: Yaigojé Apaporis, Mirití Paraná, Río Tiquié, Bajo Río Caquetá, PANI, ARICA, Ríos Cotuhé y Putumayo, y UITIBOC-ASOAINTAM.</p>



<p>Las ETI son&nbsp;<strong>entidades político administrativas que forman parte de la organización del Estado</strong>, gozan de autonomía política, administrativa y fiscal y serán gobernadas por Consejos Indígenas.</p>



<p>Su creación había sido una deuda pendiente de Colombia con los pueblos indígenas desde hace más de 34 años, cuando se adoptó la Constitución Política de 1991 y se ordenó la conformación de las ETI, además de los departamentos, distritos y municipios. El Congreso debía expedir la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial para aplicar la orden constitucional, pero&nbsp;<a href="https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=43210" target="_blank" rel="noreferrer noopener">lo hizo solo hasta 2011</a>&nbsp;y no desarrolló la conformación de las ETI, dejando el tema para&nbsp;<strong>una ley especial futura que aún no existe</strong>.</p>



<p>En 2018 el Gobierno de Juan Manuel Santos, ante la falta de legislación en el Congreso, emitió&nbsp;<a href="https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=164152" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un decreto</a>&nbsp;para avanzar con la orden constitucional de 1991, pero durante años las entidades del Gobierno empezaron a pedir más requisitos de los que ordenaba el decreto. Esto llevó a que los pueblos indígenas, apoyados por organizaciones como GAIA Amazonas, tuvieran que presentar tutelas —mecanismo de protección de derechos fundamentales en Colombia— para que la Justicia destrabara los procesos.</p>



<p>Los habitantes indígenas amazónicos llevaban varios meses esperando la firma del presidente Petro, pues ya contaban con ocho acuerdos interculturales que resultaron de los diálogos que se realizaron, entre octubre de 2023 y junio de 2024, con el Ministerio de Agricultura, el Ministerio del Interior, la Agencia Nacional de Tierras, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), pues estas entidades deben orientar el proceso de adecuación institucional del Estado colombiano para asegurar la puesta en funcionamiento de las ETI.</p>



<p>Hernán Montero, coordinador del Ámbito Macroterritorio de los Jaguares del Yuruparí de la Fundación Gaia Amazonas, que ha acompañado los procesos de formalización que se aprobaron, comenta que estos ocho territorios indígenas representan más de&nbsp;<strong>siete millones de hectáreas y 15 % de la región amazónica colombiana</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265935"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/11045157/autonomia-indigena-colombia-desafios-violencia-congreso-7-768x512.jpg" alt="Pobladores indígenas en balsa saludan" class="wp-image-265935" /><figcaption class="wp-element-caption">Los territorios de la Amazonía que buscan transformarse a Entidades Territoriales Indígenas representan el 15 % del territorio amazónico de Colombia. Foto: cortesía Mauricio Romero / GAIA Amazonas</figcaption></figure>



<p>“La misma Corte Constitucional ha dicho que las Entidades Territoriales Indígenas (ETI) existen desde el momento en que lo decidieron los gobiernos indígenas. Lo que aquí estamos haciendo es formalizar la manera en que se coordinan con el resto del Estado”, asegura Montero.</p>



<p>Para Fausto Borraez Mongorofe, representante legal de la ETI UITIBOC – ASOAINTAM, este paso implica&nbsp;<strong>el reconocimiento a sus formas de organización</strong>, que permiten sostener y preservar la vida en el territorio amazónico.</p>



<p>“Hemos ido fortaleciendo nuestra autonomía y la autogestión para determinar nuestras propias vidas, de lo que queremos hacer con nuestros pueblos en beneficio de la protección de la vida”. El dirigente incluso sostiene que esta figura les ayudará a proteger los territorios de actividades extractivas.</p>



<p>“El objetivo es blindar el territorio contra la entrada de gentes ajenas para la extracción que deteriora el territorio y la visión de los pueblos indígenas”, destaca Borraez.</p>



<p>Si bien la formalización de las ocho ETI ya es un avance, el reto para 2026 es que empiecen a operar y no se queden en un anuncio en papel. Óscar Daza, secretario general de la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana (OPIAC), asegura que los dirigentes y pueblos indígenas esperan una disposición continua y permanente de la institucionalidad colombiana para que cumpla lo que dicen los decretos.</p>



<p>“Desde hace más de 30 años, con la Constitución Política, existía la orden de&nbsp;<strong>descentralizar las funciones hacia los territorios indígenas</strong>, pero no existió voluntad política. Quienes gobiernan desde Bogotá deben entender esta decisión y dejar de poner obstáculos para que esto se haga realidad porque normativamente ya todo está dado para que los territorios indígenas asuman sus competencias”, comenta Daza.</p>



<p>Los pueblos indígenas de la Amazonía oriental colombiana también esperan que el presidente Petro no termine su mandato el 6 de agosto de 2026 sin avanzar con los procesos de formalización de otras 14 ETI y cinco más que han expresado su voluntad de comenzar el proceso.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265931"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/11045122/autonomia-indigena-colombia-desafios-violencia-congreso-2-768x512.jpg" alt="Pobladores indígenas en encuentro" class="wp-image-265931" /><figcaption class="wp-element-caption">El Congreso de Colombia tiene más de 34 años sin emitir una ley que regule la creación de Entidades Territoriales Indígenas. Foto: cortesía Mauricio Romero / GAIA Amazonas</figcaption></figure>



<p><strong>Leer más |<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2025/12/los-vuelos-de-la-muerte-lideres-indigenas-asesinados-6-narcopistas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Los vuelos de la muerte: líderes indígenas asesinados en un territorio invadido por 67 narcopistas</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">5. Detener la pérdida y el deterioro de los humedales</h2>



<p>Año tras año la opinión pública ha centrado su atención en la deforestación de los bosques, principalmente amazónicos. Sin embargo, Clara Solano hace un llamado a prestarle atención a otros sistemas ecológicos esenciales para el país. “Hay una crisis asociada a la degradación de los ecosistemas que hacen regulación hídrica, retención de sedimentos y dan agua permanente a todo los municipios. Veo una degradación absoluta y total de nuestros sistemas de agua dulce”, asegura.</p>



<p>Para la directora de Fundación Natura, la&nbsp;<strong>atención integral de los sistemas de humedales</strong>&nbsp;en Colombia es un tema prioritario para 2026. Entre las razones están la falta de contención de la contaminación por vertimientos directos de las cabeceras municipales, un incremento en la sedimentación de las grandes cuencas hidrográficas y un significativo deterioro de los indicadores de pesca.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_196430"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2018/04/22013717/WhatsApp-Image-2018-04-21-at-1.58.06-PM-768x512.jpeg" alt="Sólo la ciénaga de Zapatosa cuenta con una extensión de entre 30.000 y 40.000 hectáreas en verano y 70.000 hectáreas en invierno." class="wp-image-196430" /><figcaption class="wp-element-caption">Sólo la ciénaga de Zapatosa cuenta con una extensión de entre 30 000 y 40 000 hectáreas en verano y 70 000 hectáreas en invierno. Foto: cortesía Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible</figcaption></figure>



<p>“La gente sigue teniendo&nbsp;<strong>indicadores a la baja en la pesca y menor acceso a proteína para la subsistencia familiar</strong>. Esto es algo realmente serio en el caso de la macrocuenca Magdalena-Cauca y se repite en las macrocuencas de la Orinoquía y la Amazonía”, comenta Solano.</p>



<p>Es por eso que insiste en que el país debe tomar acciones, muchas de ellas enfocadas en los&nbsp;<strong>ecosistemas de alta montaña y la conservación de los páramos</strong>&nbsp;que están siendo afectados por el cambio climático.</p>



<p>“La contaminación es hoy un problema muy serio. No hay un solo municipio del país que esté haciendo<strong>&nbsp;nuevas infraestructuras para limpiar sus aguas</strong>, cuando esto se requiere con suprema urgencia”, indica Solano.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong> en Colombia hay un fuego cruzado, en el que pueblos indígenas y sociedad civil son perseguidos y asesinados por mafias, paramilitares y grupos armados. <strong>Foto:</strong> cortesía Somos Defensores</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/2026/01/desafios-ambientales-colombia-2026/">Antonio José Paz Cardona</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/12/guardia-indigena-no-es-un-actor-armado-es-actor-decisiones-comunitarias/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Thu, 08 Jan 2026 15:17:45 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Desafíos ambientales de Colombia en 2026: incremento de la violencia, deforestación y defensores en riesgo en un año electoral]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>Música y navidad: Jeremías Quintero, 141 años de su nacimiento</title>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>No es la primera vez que en estas líneas nos detenemos en el trabajo del célebre músico y escritor barbacoano Jeremías Quintero, quien nació un 16 de diciembre de 1884, hace exactamente 141 años, precisamente el día en que para el mundo católico inician las novenas de navidad. Quizá esto marcó su derrotero para toda su vida, allá, en su natal Barbacoas, cuando el río Telembí le traía las tonadas de voces negras que festejaban esta fiesta asimilada durante siglos, cuando en su casa, al amparo de sus padres y nanas, se hacía el Belén y se entonaban los tradicionales villancicos, esos de los cuales él mismo sería uno de sus más grandes componentes a nivel mundial, a tal punto que se dice que llegó a componer más de 3 mil, muchos de los cuales entonamos sin saber que son de su autoría, como Vamos pastores vamos, El duraznero, Venid pastorcillos, A Belén todos, entre muchos, pero muchos otros más.</p>



<p>Hemos dicho también que fue autor de los libros “Cantares de navidad” (1950) e “Himnos patrióticos y cantos para escuelas y colegios” (1951). Incursionó en la TV como arreglista y compositor, estuvo ahí en la primera edición el 13 de junio de 1954. Fue Presidente de la Asamblea Departamental de Nariño, Representante por Nariño en el Congreso de la República. Que compuso también pasillos, tangos, valses, danzas, himnos, entre muchos otros ritmos más.</p>



<p>Siendo secretario de gobierno en la Gobernación de Nariño en 1938 se creó el Conservatorio o Escuela de Música adscrito a la Universidad de Nariño, en donde fue fundamental su papel para que el gobierno nacional, auspiciado por la Dirección Nacional de Bellas Artes, adscrita al ministerio de Educación, era entonces gobernador el médico Max Llorente Ortiz, oriundo también de la histórica ciudad de Barbacoas.</p>



<p>Acompaña este artículo una fotografía de Jeremías Quintero, publicada por la revista Renovación de la ciudad de Pasto el 14 de julio de 1927, la cual aparece con la siguiente leyenda:</p>



<p><em>“Señor don Jeremías Quintero Distinguido e inteligente artista quien actualmente se encuentra en Bogotá ocupando una curul en la Cámara de Representantes. El señor Quintero es un fervoroso cultivador en el arte Beethoven y Mozart. Como compositor lleva escritas por lo menos un centenar de piezas en las que ha reflejado todo el arte y el espíritu nacional. Luis A. Calvo el genial autor de los “Intermezzos”, tuvo frases de elogio muy merecidas y muy justas por composiciones musicales del artista señor Quintero, conceptos que fueron publicados por la prensa de Bogotá. Las bandas del Conservatorio y de la Policía Nacional de Bogotá, como la Militar de Nariño, ejecutado con especial predilección sus composiciones. Entre las últimas producciones se distingue el precioso valse “Alicia”, que hace pocos días estreno la Banda de esta ciudad. RENOVACIÓN envía al inteligente artista sus más cumplidos parabienes y ofrece para una de sus próximas entregas, la publicación de una de sus piezas últimas.”</em></p>



<p>Quiero darle la palabra a Jeremías Quintero, de una conferencia dictada “Desde el altoparlante de la Agencia Internacional” y recogido por la revista Ilustración Nariñense en febrero de 1931, y que constituye una pieza que permite recoger lo que él pensaba acerca de la música nacional por ese entonces, y que quizá sirva como pieza clave en la arqueología del saber en la reconstrucción de la historia de la música del Sur de Colombia:</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="798" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas-798x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123644" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas-798x1024.jpg 798w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas-234x300.jpg 234w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas-768x986.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas.jpg 935w" sizes="(max-width: 798px) 100vw, 798px" /></figure>



<p></p>



<p><em>“Señores: Es un significado honor hablar desde este altoparlante, amplificador prodigioso del sonido, a un público abigarrado y comprensivo, como el que colma los ámbitos de nuestra plaza legendaria. El doctor Gerardo Martínez Pérez puede estar orgulloso de haber implantado una tribuna a favor de la cual, hombres de talento han dicho y dirán, con palabra vidente, al admirable y admirado pueblo de Pasto, los tópicos de la hora y las inquietudes que apasionan el alma colectiva. Al escogerme a mí para que fatigue vuestra deferencia con esta opaca causerie, el doctor Martínez Pérez practica uno de los dones con que los dioses tan muníficos fueron con él: su atrayente indulgencia .</em></p>



<p><em>Tema divino el de la música, como que ha sido llamada el arte divino. Talvez antes que en la caverna el sílex esculpiera sobre la roca las grotescas figuras con que el hombre ancestral quiso perennizar o simplemente mostrar por este medio su incipiente concepto de la belleza; talvez antes de que la arena in tocada recibiera el trazo con que en forma tosca quería ese ser plasmar sus ansias de elevación espiritual el primitivo poblador de este mundo sublunar deshizo en burda melodía su pesadumbre de contemplarse, inerme y solo arrojado en la vastedad de la tierra limite. Porque si la vida es un tránsito donde, a lo largo de todos tos días, domina el dolor, el alma que transforma el barro de nuestro ser en un soplo divino, siente nostalgias de transfundirse con el&nbsp; Todopoderoso de donde brotó, y modula, para exteriorizar ese turbativo anhelo, la armonía de su garganta, signo inefable y nebuloso de un sentimiento purificador y purificado en las fibras más hondas. En el bello apólogo de uno de nuestros magnos liridas, el padre Adán, al verse despedido del Edén fascinador, le dice a su Creador: -.¿Qué me das para acordarme de Ti ?, y El, compadecido, le responde: “Te doy la música”.</em></p>



<p><em>De todas las artes, la música es que nos separa de la materia y de la voluntad del vivir: ella expresa, como ninguna manifestación estética pudiera hacerlo, el sacrificio de todo deseo; ella nos ofrece, no la apariencia externa de las cosas, sino el .alma de las mismas, el alma de todo cuanto existe: animae rerum: es la vida misma .</em></p>



<p><em>“El hombre que no tiene en sí música alguna, ni le conmueve el acorde de los sonidos armoniosos, es inclinado a la traición al robo y a las asechanzas culpables: Los movimientos de su alma son lúgubres como la noche y sus afectos, oscuros como el Erebo.” Tal dice, en el Mercader de Venecia, el más grande de los genios ingleses que han contemplado los tiempos. Y ese otro superhombre que infundió aliento a dos creaciones, perdurable trasunto de idealismo y realidad, asevera por boca de Sancho: “donde hay música no puede haber cosa mala.”</em></p>



<p><em>Para qué hablar de la música como factor educativo; para qué subrayar lo que todos sabemos: que ella anula la incompasividad de las fieras y reduce a la impotencia a las alimañas más crueles: para qué señalar que ella apacienta a la ira (recordar a David tañendo su lira para calmar los arrebatos de Saúl), y fugaviza, desarmándolos los instintos salvagizantes. Cuántas veces una ingenua cadencia o la dulce cantinela con que la madre querida meció nuestra cuna, escuchadas o hechas susurro en nuestro corazón, ahuyentan un mal pensamiento, o zahorizan y embrujan una balbuciente emoción, que cobra por ese embeleso la virtud de remontarse como en el mirifico símbolo de la escala migratoria, hasta el cielo inmarcesible! Y cuántas otras, unos eurítmicos compases de nuestra predilección nos transportan a días y momentos bienhadados, aterciopelando, con su intuitiva evocación, la punzada torturante de una pena, e infundiéndonos&nbsp; otra vez, por la gracia de su sedante lenitivo, la certidumbre de que “tras de cada nublado hay un lucero”, y que “por ruda tormenta sacudido florece hasta morir el limonero.”</em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="419" height="592" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072932/JEREMIAS-QUINTERO-SECRETARIO-DE-GOBERNADOR.jpg" alt="" class="wp-image-123645" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072932/JEREMIAS-QUINTERO-SECRETARIO-DE-GOBERNADOR.jpg 419w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072932/JEREMIAS-QUINTERO-SECRETARIO-DE-GOBERNADOR-212x300.jpg 212w" sizes="(max-width: 419px) 100vw, 419px" /></figure>



<p></p>



<p><em>Porque cuando convulsionados por el viacrucis de una pérfida congoja, interrogamos, pávidos y trémulos, al pomposo rosedal que perfumó nuestros días venturos, a la madeja de agua que en- salmó nuestro vivir con su leda cantiga, a las abscontas constelaciones que romantizaron la loca fiesta de nuestra fantasía, y el rosedal, las constelaciones y la madeja de agua ya no nos descifran el enigma del ensueño y nada nos dicen para reecender el ánimo desfalleciente, nuestro reino interior seguirá confortándonos con aquello que no muere en nosotros, con lo que pervive al través de éxitos y tribulaciones, con lo que nos hace aptos para, al cabo de una sañuda tragedia de vicisitudes o una etapa de bonanzas, seguir viviendo la vida en belleza y en virtualidad: con la llama que irradia en nuestro corazón, nunca hecha pavesas, en homenaje de los alados sentimientos que embellecen la existencia; con el himnario que, alma adentro, dilata los horizontes de nuestra ruta si ensombrecidos a veces, iluminados perpetuamente por las auroras que rigen la esperanza, eternal y redentora.</em></p>



<p><em>La música refleja, como en un espejo de maravilla, el alma y la índole de un pueblo y una raza. Las razas vencidas transmutan su melancolía y las añoranzas de su perdida libertad en dejos de una tristeza enervante, en sones que culminan en gritos laceradores, humedecidos por recuerdos de crucifixión y lágrimas, y que son la impotente letanía de una impotente redención. Así los trenos de la en otrora esclava casta incaica de la América india. Y cuando a un pueblo lo acicatean próvidas vehemencias, surge, no se sabe cómo, el canto invicto, genitor de avatares y triunfos, que ha de fundir el valor y la abnegación de las multitudes en un hervor de inmortalidad y gloria. La Marsellesa, trofeo musical de una época que partió en dos la historia de la libertad, es la patética demostración de este paradigma.</em></p>



<p><em>Y es que si se quiere diluir el espíritu en un salmo de piedad, cuando él está macerado por el cilicio de una malandanza impiadosa, y allá muy hondo, se entreoyen voces que nos hacen entrever, al través del martirio y del Calvario, la colina de las logradas transfiguraciones; si se quiere aquilatar y dinamizar ansiosamente un estado de alma, edificar un culto fastuoso, encadenar la devoción de las falanges humanas con antenas generadoras de fiera resolución y coraje, enfervorizar las voluntades cuando el vigor tiende a hesitarse y se descoyunta la acometividad para la acción, la música nos ofrece un venero inexhausto de donde podemos ex- traer la aristocracia de los impulsos que ornamentan el ánima, y cristalizar, en el cromatismo de sus figuras, los resortes que señorean nuestras proteicas emotividades: el lazo indestructible, el nepente y el paliativo, el brío ennoblecedor, el amor que redime, el ala que eleva, la excelsitud que diviniza.</em></p>



<p><em>Eminente patrimonio de la condición humana, tanto más si ésta ha alcanzado la sensación de su propio valer, es la de desvelarse por la conquista de preeminencia y honor. Paralela a esta bizarra concepción de la vida, está la de modelar la propia personalidad con rasgos originales y modalidades inconfundibles. Y si el individuo como unidad y mientras sea más alta su alcurnia cerebral, aspira a esa finalidad, los conglomerados que forman nación tienen entre sus deberes-quizá el más urgente- el de definirse y acentuar su fisonomía colectiva . “Ser”: esa es la orientación de cada pueblo. Hay que confesar que nosotros hemos descuidado este indeclinable deber. En el afán de copiar usos exóticos, en el sempiterno empeño de reflejar lo privativo de ultramar, hemos postergado nuestros atributos intrínsecos, arrojando a la vera aquello que nos enaltece. En tanto que otros países relievan su yo íntimo, nosotros como que nos sintiéramos empequeñecidos ante lo que ingenuamente tratamos de imitar.</em></p>



<p><em>Refiriéndose a la tradición de las naciones hispanoamericanas, apunta Rodó: “Asistimos al naufragio de la tradición, y debe preocuparnos el interés social de que él no llegue a consumarse. La persuasión que es necesario difundir, hasta convertirla en sentido común de nuestros pueblos, es que ni la riqueza, ni la intelectualidad, ni la cultura, ni la fuerza de las ar-mas, pueden suplir en el ser de las naciones, como no suplen en el individuo, la ausencia de este valor irreductible y soberano: ser algo propio, tener un carácter personal”.</em></p>



<p><em>Está bien que avancemos cada un día más en la parábola del progreso; que entronicemos los signos de la civilización en este gran país nuestro, asimilándonos las modernas disciplinas del vivir universal; pero equilibremos las cosas del Anima con las grávidas proyecciones del desenvolvimiento material. Y pues nuestra psicología se señala por un apego a la cultura tan amada por ese pueblo -primicia de selección- donde Safo y Praxiteles recibieron el beso de la luz, serán los opulentos ideales que han alumbrado nuestro camino los que, superpuestos a los del maquinismo febricitante, nos salven y rediman al correr del tiempo, porque ellos significan “la hegemonía del espíritu”.</em></p>



<p><em>“Las preocupaciones del espíritu, anota Daniel Samper Ortega, son las únicas que definen y defienden una nacionalidad”. Y es que mientras las primacías de la mente sean estimadas como una fuerza supra terrestre, “podrá decirse que la humanidad no ha perdido la luz de su estrella”.</em></p>



<p><em>Afirmemos el sentido de nuestra nacionalidad. Colombianicemos lo nuestro, lo que nos encumbra y nos autoctoniza. Evangelio seductor éste, para cuyo apostolado todos debemos reclamar un puesto de honor. La nación que ha modelado su estructura anímica, sabe lo que quiere y sabe a dónde va.</em></p>



<p><em>En el camino de fertilizar nuestra idiosincrasia, nada mejor que fomentar nuestra música raizal, en cuyos aires, nutridos por los jugos fortalecedores de los vínculos fraternales, filtra nuestro corazón su amor por esta tierra y su reverencia para sus gestas gloriosas.</em></p>



<p><em>“Los pueblos -exclama ese principesco señor del verso, Rafael Maya- adoran sin reserva aquello que interpreta su índole, que traduce sus esperanzas, que canta su tristeza, que aclara su porvenir, que robustece su fe, como que sólo estos sentimientos constituyen la riqueza espiritual de una raza, y al exaltarlos se ponen de relieve las fuerzas de que dispone, su defensa moral y su posible permanencia en el recuerdo histórico”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="730" height="735" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15073029/plaza_de_barbacoas_y_porteadores-1870.jpg" alt="" class="wp-image-123646" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15073029/plaza_de_barbacoas_y_porteadores-1870.jpg 730w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15073029/plaza_de_barbacoas_y_porteadores-1870-298x300.jpg 298w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15073029/plaza_de_barbacoas_y_porteadores-1870-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 730px) 100vw, 730px" /></figure>



<p></p>



<p><em>La música es hija del paisaje, y como nos subyuga al vaivén de nuestras solicitudes pasionales, el alma arraiga y se confunde con las canciones que nos regocijaron o conturbaron desde niños. De allí el hechizo memorioso de ese arte excelso, que para conmovernos no necesita, como las demás artes, herir nuestra retina, y cuyo sedeño arrullo llevamos en nosotros mismos. Y en tanto que esta edad mecánica imponga entre nosotros su plenitud asfixiante, habrán, en todos los términos del patrio solar, inmotos y silentes espacios donde la flauta campesina, el tiple jubiloso y las voces aldeanas rizarán las propicias solemnidades de las aldeas y campiñas con las tonadas y cantos de nuestro vivificante vivero musical.</em></p>



<p><em>Se propaga ahora, en sentido de restarles originalidad, que el bambuco se encuentra en el scherzo de una sinfonía de Beethoven y el pasillo en un curteto de otro coloso de la música? Qué importa que esos aires típicos estén comprendidos en dos pasajes de dos compositores ilustres, si ellos, entrelazándose con la formación de la nacionalidad, se han incrustado en el alma del pueblo y héchose savia de su savia; si cuando los escuchamos, lo mismo en la pródiga vendimia, en el prolífico plantío, en la verbena bulliciosa, en la serenata galante, en la gloriosa epifanía del crepúsculo o en la eclosión de un tenue hilo de luna, emerge de nuestras reconditeces, como el agua al contacto de la vara milagrosa, un reguero de cautivantes sentires, que inflama nuestra fe y la fe en el porvenir espléndido de esta patria bien amada? ¿Dónde brotó la guabina quejumbrosa, dónde el ondulado bambuco, dónde el pasillo cascabaleante, dónde la canción aldeana que va cantando por el senderito, con honda melancolía, una pareja de campesinos, frescos y lozanos como bendición de Dios? ¿Fue acaso en el bohío perdido entre los oxiacantas y cámbulos del bosque, en la señera casita enmarcada entre dos oquedades de la inhóspite serranía, en el ribazó del río en cuyo glauco misterio parece esconderse un Ofir de magia y sortilegio mientras el ramaje tiembla con una explosión de alas y cadencias; o fue en la penumbrosa hondonada y en el augusto momento de la conjunción del sol con el vaho de la tierra lujuriante? No se sabe; pero esa guabina, ese bambuco y ese pasillo y esa canción compenetrados están en el corazón de las masas, constituyen el folklore donde ellas trasiegan los atavismos y tradiciones de la raza, y prodigan el milagro de prolongar en el tiempo esa música cordial.</em></p>



<p><em>Camilo Mauclair -citado por el Licenciado Vasconcelos en un libro encantador sobre la canción popular mejicana y quizá el crítico de más enjundia de la Francia contemporánea- escribe a propósito de los cantos populares: “Resulta imposible, salvo en casos muy raros, y con grandes reservas, determinar la fecha de la aparición de un lied, ni quién fue el autor de la letra, ni la manera cómo la música hubo de adaptarse al poema. El rastro de una canción en el alma de un pueblo es tan intangible, como el vuelo de un pájaro en el aire”. Y expresa Vasconcelos: “No andaríamos descaminados de la verdad si creyéramos que el momento de la concepción de un canto popular hubiese sido cuando el peón termina su labor y regresa al atardecer a su humilde cabaña, donde lo aguardan la anciana madre y los pequeños hermanitos; en un momento dado siente en su corazón una oscura ansiedad de verla a ella, a la que bajaba con el cántaro al hombro; a la que le sonrió furtivamente en la iglesia en la solemnidad del domingo”.</em></p>



<p><em>Cita luego Vasconcelos estas palabras de un destacado musicólogo de su patria, aplicables a cada pueblo que quiere aprestigiar su arte autóctono: “Soy un devoto de nuestra música propia, porque es el alma de la raza. Quisiera guardarla en un nicho para conservarla virgen y así entregarla a la niñez para que se extienda por todas las capas sociales de la nación entera. Parece una flor nacida del sentimiento estético natural de nuestro pueblo, y comprendo que los músicos no debemos tomar de ella más que aquello que las flores dan sin desvirtuarse: el perfume. Y los que no la sientan, los que no sean capaces de apreciar su aroma &#8230; que no la busquen &#8230; en bien de ellos y de todo”.</em></p>



<p><em>Y es que para el arte y cuando se quiere transformar las efusiones musicales de un pueblo en partituras polifónicas, acaso huérfanas de la frescura primigenia del tema popular, hay que tener presente la austera máxima de Horacio, soberana ley de estética: lo que no puedas hermosear, no toques.</em></p>



<p><em>Está bien que iconoclastas del clasicismo musical pretendan vitalizar nuestras tonadas, afiligranándolas con ropajes refinados. Pero que no se desvirtúe su contextura&nbsp; que arranca de la entraña misma de la multitud. Y&#8230; vestido el bambuco con adventicios oropeles y abrillantado con exotismos sutiles, habría ese aire musical nuestro infundido un hálito de epopeya a los tercios colombianos en la jornada de Ayacucho? Y allí, en esa batalla, que semeja una visión de Apocalipsis y que, como la de Valmy, pudiera también llamarse la batalla de las naciones, en los momentos en que Córdoba, tocado por el aletazo del águila de Júpiter, pronunciaba, retando a la gloria, su épica orden hasta ese instante jamás oída, la banda de su División rompió con un bambuco que, trayendo a las huestes colombianas las saudades de la patria ausente, las fulminó, en fanfarria triunfal, a una orgía de intrepidez y bravura.</em></p>



<p><em>El arte no tiene fronteras, y nada es tan innoble, según la expresión de Wilde, que no pueda ser dignificado por él; pero conviene aceptar -y hablo en sentido raizal- con beneficio depurador, aquella música letárgica y tediosa, cuyos leits motivs carentes de espiritualidad, lejos de estilizarse, estrangulan, con mendicante flebilidad, con monocordismo aplebeyado y con desgarramientos y amargores propios de siervos, nuestras innatas altiveces y nuestras incitaciones generosas. Captemos de esa música lo poco que de su indigenismo merece laudades, y desvinculémonos resueltamente, por este aspecto, de lo que está en disparidad con nuestro distintivo de pueblo, no atado a esclavizantes ligaduras y de un gusto desvaído y zafio.</em></p>



<p><em>Con exultante visión patriótica, mantengamos siempre enhiesto el ideal de la colombianidad; y puesta la mira en el acrecentamiento cultural, procuremos en el pueblo de nuestro altiplano meridional la difusión de la música que nos es común; démosle a escanciar el vino tonificante del arte vernáculo; avivemos su emoción hacia un definido pensamiento artístico, fronteras adentro, y desarraiguemos su inclinación por aquellos “tonos, sobresaturados de temas banales de amodorrante y letal repetición.</em></p>



<p><em>Armoniosas y densas, engarzan bien aquí las siguientes cláusulas de ese ponderado y óptimo escritor, cuya celebridad cabalga en el seudónimo de Maitre Renan:</em></p>



<p><em>“Por qué, si con elementos tan valiosos contamos, la música nacional, tan honda, tan bella, tan inconfundiblemente original, está descuidada, proscrita, por obra y por omisión de los artistas colombianos? Al paso que todos los pueblos tratan de singularizarse, de afirmar su personalidad autónoma, de exaltar las virtudes indígenas con el noble orgullo de ser ellos mismos, nosotros, en todos los órdenes, pero en este de la música principalmente, tratamos de esfumarnos, de pasar inadvertidos, disfrazados en arte con la máscara de la ópera bufa o con el antifaz de complejas sinfonías, dentro de las cuales el alma sencilla y doliente de nuestra raza se agita sin orientación.</em></p>



<p><em>Mientras que los Estados Unidos atruenan los cafés y los teatros del mundo con la monotonía ruda y chillona de sus danzas, hecha música yanqui por la vanidad nacional; en tanto que la Argentina lleva el dejo agreste de sus tangos, impregnados de una lujuria sofocante, a los salones aristocráticos de Viena y de París, nosotros tenemos vergüenza. de nuestra música, tan rica en expresiones, tan humana, tan flexible, capaz de conquistar, como lo ha hecho ya en algunas ocasiones, la admiración de públicos inteligentes, fatigados del colorete, de la falsificación y de la mentira, llevados a las distintas formas del arte y de la vida.</em></p>



<p><em>El pueblo debe tener siquiera el derecho de que se le hagan gustar las melodías que riman con sus anhelos íntimos, y se le deje oír, de vez en cuando, la música cuyas vibraciones está acorde con las del alma colectiva. ¿Cómo exigirles suavidad, valor, abnegación a las muchedumbres, si no hemos querido atarlas con un lazo de armonía, si no ha pasado por sus corazones, estremeciéndolos al mismo tiempo, el grito desesperado de la gaita, o la queja, diluida en lágrimas, de sus flautas rústicas?</em></p>



<p><em>Nuestra necesidad máxima es crear el alma de la nacionalidad; fundir en una todas las aspiraciones vagas y divergentes de las regiones distintas y distantes; y eso, mejor que con discursos y conferencias, que el pueblo no entiende, se conseguiría con el cultivo y desarrollo de la música criolla, vínculo de ternura y de emoción más duradero que todos </em><em>los monumentos, porque es más humano, talvez lo único genuino y sustancialmente humano.</em></p>



<p><em>No finjamos llorar con las falsas romanzas italianas, cuyos pequeños gemidos, reglamentados por las exigencias escenográficas, dejan fría nuestra desbordante sensibilidad tropical; no hagamos la comedia del entusiasmo ante las complicaciones de los músicos alemanes, cuyas producciones inmensas les hacen gritar a los sinceros, cuando la ejecución culmina: Música! No continuemos derrochando esnobismos y tontería. Tengamos el valor, el decoro y el orgullo de nuestros bambucos melancólicos, de los alegres pasillos, de toda la espontánea y maravillosa orquestación de nuestros sentimientos, realizada por el genio omnipotente de la raza”.</em></p>



<p><em>He aquí pues un objetivo merecedor de infatigable consagración: amasar en un solo y caudaloso ideal las ansias inconexas y heterogéneas que acaloran las mentes de uno a otro horizonte del territorio patrio: acendrar el elixir que corre por los pletóricos cauces del sentimiento colectivo: erigir una conciencia que palpite en un solo ritmo y en una sola afinidad; rescatar, para sublimar con ellos el alma de la patria, los comunes ritos ante los cuales quemamos la mirra de nuestra devoción. Entre ellos está, en grado proficuo, la música, nuestra música propia, que nos habla de la nieve inviolada de nuestras enaltecidas cimas, del ímpetu de nuestros ríos, del frú-frú de nuestros platanales ubérrimos, de las fragancias paganas del trópico, de los rumores jocundos de nuestras selvas, de nuestras tardes rutilantes, estremecidas por los incendios del ocaso, del vuelo, alucinante y grave de los cóndores, ebrios de sol y de cumbres.</em></p>



<p><em>Estimulemos nuestra música como una fórmula de salnd, como un siempre remozado y pujante renuevo que fecundice el hogar mancomún, como una preclara advocación a los recuerdos glorificantes y una irrevocable afirmación al futuro indeficiente.</em></p>



<p><em>Magnificaremos así, con sangre del espíritu, una premiosa obligación del imperativo nacional.”</em></p>



<p><em>Acompaña este artículo una fotografía de Jeremías Quintero, publicada por la revista Renovación de la ciudad de Pasto el 14 de julio de 1927, la cual aparece con la siguiente leyenda: “Señor don Jeremías Quintero Distinguido e inteligente artista quien actualmente se encuentra en Bogotá ocupando una curul en la Cámara de Representantes. El señor Quintero es un fervoroso cultivador en el arte Beethoven y Mozart. Como compositor lleva escritas por lo menos un centenar de piezas en las que ha reflejado todo el arte y el espíritu nacional. Luis A. Calvo el genial autor de los “Intermezzos”, tuvo frases de elogio muy merecidas y muy justas por composiciones musicales del artista señor Quintero, conceptos que fueron publicados por la prensa de Bogotá. Las bandas del Conservatorio y de la Policía Nacional de Bogotá, como la Militar de Nariño, ejecutado con especial predilección sus composiciones. Entre las últimas producciones se distingue el precioso valse “Alicia”, que hace pocos días estreno la Banda de esta ciudad. RENOVACIÓN envía al inteligente artista sus más cumplidos parabienes y ofrece para una de sus próximas entregas, la publicación de una de sus piezas últimas.”</em></p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex"></figure>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123642</guid>
        <pubDate>Mon, 15 Dec 2025 12:38:25 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072645/JEREMIAS-QUINTERO-FOTO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Música y navidad: Jeremías Quintero, 141 años de su nacimiento]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Lilia Méndez: El Feminismo Artesanal que Teje una Nueva Realidad y Recicla el Destino</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/lilia-mendez-el-feminismo-artesanal-que-teje-una-nueva-realidad-y-recicla-el-destino/</link>
        <description><![CDATA[<p>Lilia creció en la pobreza, enfrentó la discriminación y conoció el dolor más profundo que puede experimentar una madre: la humillación a su hijo. El día que su niño fue expulsado del colegio por no tener el uniforme, ese evento terrible, no la hundió. ¡Ese golpe la impulsó a una meta monumental! Ella tomó esa vergüenza y con la Fundación Tato, la convirtió en uniformes dignos para cientos de niñas y niños.</p>
<p>Esto es el Feminismo Artesanal: la capacidad única de las mujeres de tejer y destejer la realidad desde sus propias manos, desde su entorno inmediato</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Nosotras, las que estamos dispuestas a transformar el mundo, sabemos que la inspiración no viene de un cuento de hadas.</p>



<p>Yo lo digo con todas mis letras: Lilia Méndez no es una simple recicladora. Es una &#8220;<strong>Ingeniera Social del Capital Humano</strong>&#8221; autodidacta  y una muestra viva del <strong>Feminismo Artesanal</strong>.</p>



<p> Ella ha tomado el trauma, la escasez y la discriminación, y los ha convertido en la materia prima de un imperio ético.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Lilia Méndez del reciclaje de carreta al reciclaje al  transformador de vida - Con Mar Candela " width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/POiBnDHT4PU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">¡Escúchenme bien, todas las personas!  Nace del barro, del dolor y de una convicción innegociable. La historia de <strong>Lilia Méndez</strong> es esa clase de inspiración; es la prueba irrefutable de que la pobreza, antes que una condena económica, se desactiva con herramientas, procesos y oportunidades más que con poder mental.</h2>



<h3 class="wp-block-heading">I. El Feminismo Artesanal: Tejer y Destejer la Realidad</h3>



<p>Lilia creció en la pobreza, enfrentó la discriminación y conoció el dolor más profundo que puede experimentar una madre: la humillación a su hijo. El día que su niño fue expulsado del colegio por no tener el uniforme, ese evento terrible, no la hundió. <strong>¡Ese golpe la impulsó a una meta monumental!</strong> Ella tomó esa vergüenza y con la Fundación Tato, la convirtió en uniformes dignos para cientos de niñas y niños.</p>



<p>Esto es el <strong>Feminismo Artesanal</strong>: la capacidad única de las mujeres de <strong>tejer y destejer la realidad</strong> desde sus propias manos, desde su entorno inmediato. Es la acción de remendar el tejido social roto que el patriarcado, el clasismo y la pobreza nos impusieron. Lilia no esperó a un decreto; ella usó su resiliencia y su propia iniciativa para coser un futuro diferente. Al fundar Ora Marianis, ella no solo sumó fuerzas; creó un activo económico colectivo donde antes solo había despojo.</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>La investigación sobre emprendimiento femenino confirma que la resiliencia y la autoeficacia son factores clave para que las mujeres, aún en contextos difíciles, logren impulsar negocios y obtener mayor participación laboral, demostrando su capacidad de negociar y construir su propia posición de responsabilidad. <br><a href="https://cladea.org/wp-content/uploads/2022/01/paper-126.pdf"><strong>PERSPECTIVA TEÓRICA SOBRE LOS FACTORES QUE IMPULSAN EL EMPRENDIMIENTO FEMENINO</strong></a></p></blockquote></figure>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">II. La Urgencia de la Metacognición: El Saber Como Liberación</h3>



<p>En nuestra conversación vía whasapp  , Lilia manifestó  su deseo de terminar la primaria y el bachillerato. Ella lo sabe: a pesar de todo su éxito y de su inmenso intelecto práctico, hay una sed de conocimiento formal que la llama.</p>



<p>Hay gente que dice que el estudio no sirve para nada, porque confunde la educación con la riqueza monetaria. <strong>¡Qué ingenuidad!</strong> </p>



<p>El estudio tiene un costo mayor que el dinero. Es nuestra herramienta más poderosa para liberarnos de la ingenuidad. La educación, en su sentido más amplio —la psicoeducación, la lectura, el discernimiento— nos permite tener <strong>agenda y agencia propia</strong> sobre nuestra vida.</p>



<p>Nos libera de viejos conceptos, de normas patriarcales y de narrativas clasistas.</p>



<p>Una mujer con educación sabe cómo defenderse de la manipulación. No solo hablo de ir a una universidad; hablo de la <strong>capacidad de la metacognición</strong>, de pensar sobre cómo pensamos.</p>



<p> Es lo que permite a Lilia transformarse nuevamente, evolucionar de líder gremial a <em>speaker</em> y escritora. </p>



<p>La Mentalidad de Crecimiento que la sacó de la carreta ahora la impulsará hacia la biblioteca.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>Ver el Respaldo Académico:</strong> La Mentalidad de Crecimiento es la creencia de que las habilidades pueden desarrollarse con esfuerzo. Los estudios indican que las personas con esta mentalidad atribuyen sus errores a la falta de esfuerzo, no a la falta de habilidad, y buscan activamente aprender para enfrentarse a futuros reveses. <a href="https://desarrollo-infantil.iadb.org/es/innovaciones/region_lac/mentalidad-de-crecimiento-para-un-mejor-futuro"><strong>MENTALIDAD DE CRECIMIENTO PARA UN MEJOR FUTURO (BID/IPA)</strong></a></p>
</blockquote>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">III. El Hilo de Esperanza que nos Une</h3>



<p>Lilia Méndez, la mujer que nos enseñó a reciclar la adversidad en propósito, nos deja la lección más importante del <strong>Feminismo Artesanal</strong>: el trabajo más revolucionario no es el que se hace en la tribuna, sino el que se hace en el día a día, con las manos, tejiendo dignidad en la comunidad.</p>



<p>Yo tengo profunda curiosidad por el futuro de esta historia de vida. Estoy segura de que pronto les contaré sobre su desarrollo académico e intelectual, ese nuevo capítulo que le permitirá afinar las herramientas para su liberación total.</p>



<p>A todas las personas que me leen hoy: ¡Despierta tu mentalidad recicladora y teje una nueva realidad! Ha sido un honor compartir con ustedes este espacio hoy para darles a conocer a Lilia Méndez. De corazón a corazón.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Lilia Méndez del reciclaje de carreta al reciclaje al  transformador de vida - Con Mar Candela " width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/POiBnDHT4PU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Este encuentro personal fue posible gracias a la generosa colaboración del fotógrafo y artista visual <strong>Andrés Reina</strong>, la asesora de imagen colombiana <strong>Vanessa Valveri</strong>, y la <strong>Fundación Bio Entorno</strong>, quienes proporcionaron la locación para este diálogo.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122307</guid>
        <pubDate>Tue, 11 Nov 2025 01:38:18 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/10211804/ll-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Lilia Méndez: El Feminismo Artesanal que Teje una Nueva Realidad y Recicla el Destino]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Los compromisos para reducir deforestación al 2030 aún están lejos de cumplirse &amp;#124; INFORME</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/los-compromisos-para-reducir-deforestacion-al-2030-aun-estan-lejos-de-cumplirse-informe/</link>
        <description><![CDATA[<p>“En 2024, los bosques siguieron sufriendo una destrucción a gran escala con una pérdida permanente de casi&nbsp;8.1 millones de hectáreas&nbsp;en todo el mundo”, indica el informe anual de&nbsp;Evaluación de la Declaración sobre los Bosques 2025, un estudio que mide el progreso de los compromisos globales de países, empresas e inversores para detener la deforestación y [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Según el estudio anual de Evaluación de la Declaración sobre los Bosques 2025, los bosques mundiales siguen en crisis.</em></li>



<li><em>Se calcula que en 2024 los bosques sufrieron una pérdida de 8.1 millones de hectáreas en todo el mundo.</em></li>



<li><em>El principal factor de la deforestación es la expansión de la agricultura, pero también están la minería y los incendios forestales.</em></li>



<li><em>Pese a las cifras desalentadoras, los expertos confían en que durante la COP30, que se inicia el lunes 10 de noviembre, se pueda establecer un marco viable para detener y revertir la deforestación.</em></li>
</ul>



<p>“En 2024, los bosques siguieron sufriendo una destrucción a gran escala con una pérdida permanente de casi&nbsp;<strong>8.1 millones de hectáreas</strong>&nbsp;en todo el mundo”, indica el informe anual de&nbsp;<a href="https://forestdeclaration.org/resources/forest-declaration-assessment-2025" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Evaluación de la Declaración sobre los Bosques 2025</a>, un estudio que mide el progreso de los compromisos globales de países, empresas e inversores para detener la deforestación y restaurar los bosques para 2030.</p>



<p>El estudio también presenta otras cifras preocupantes, como que la pérdida de bosques está&nbsp;<strong>3.1 millones de hectáreas</strong>&nbsp;por encima de la pérdida máxima prevista para cumplir el objetivo planteado para 2030. Y en cuanto a la degradación, los datos indican que en 2024&nbsp;<strong>se degradaron 8.8 millones de hectáreas de bosques tropicales húmedos</strong>, más del doble del nivel anual considerado para detener la degradación para 2030. Estos datos reflejan que los compromisos para el final de esta década están lejos de cumplirse.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262649"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/07/17102453/deforestacion-colombia-guaviare-causas-2.jpg" alt="Foto aérea de deforestación en Guaviare, Colombia" class="wp-image-262649" /><figcaption class="wp-element-caption">La deforestación de bosques tropicales remotos y prístinos alcanzó los 6.7 millones de hectáreas en 2024. Foto: cortesía Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible</figcaption></figure>



<p>“Cada año, la brecha entre los compromisos y la realidad se amplía, con impactos devastadores en las personas, el clima y nuestras economías.&nbsp;<strong>La deforestación no ha disminuido significativamente desde el comienzo de la década</strong>, y ya hemos recorrido la mitad del camino», dice Erin Matson, autor principal del estudio publicado por una coalición de organizaciones de la sociedad civil.</p>



<p>El informe también detalla que el principal factor de la deforestación es la&nbsp;<strong>expansión de la agricultura</strong>, que representa alrededor del&nbsp;<strong>86 % de la pérdida de bosques</strong>&nbsp;en la última década. Otro factor importante y creciente es la&nbsp;<strong>minería</strong>&nbsp;y las actividades extractivas de&nbsp;<strong>oro, carbón y de los metales y minerales necesarios para la transición energética</strong>. “Modelos de producción explotadores, el consumo excesivo, la gobernanza débil y los persistentes desequilibrios de poder alimentan la deforestación y degradación continua”, señala el informe.</p>



<p>A ello se suman los&nbsp;<strong>grandes incendios</strong>, “que solían ser excepcionales, pero ahora son la norma”, comenta Matson. “Estos incendios son en gran medida provocados por el ser humano. Están vinculados a la deforestación, a la sequía inducida por el cambio climático y a la escasa aplicación de la ley”, agrega Matson.</p>



<p>En medio de la devastación de los bosques surgen esfuerzos de restauración. El estudio señala que entre 2025 y 2021 se regeneraron más de&nbsp;<strong>11 millones de hectáreas</strong>&nbsp;de bosques tropicales húmedos.</p>



<p><strong>Leer más</strong>&nbsp;|&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/latinoamerica-cop-30-metas-poco-ambiciosas-crisis-climatica/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Gobiernos de Latinoamérica llegan a la COP30 sin compromisos ambiciosos para enfrentar la crisis climática</a></p>



<h2 class="wp-block-heading">Entre la preocupación y la esperanza</h2>



<p>Los hallazgos del estudio también dan cuenta de que los bosques tropicales remotos y prístinos sufrieron un deterioro grave en 2024, pues se perdieron alrededor de&nbsp;<strong>6.73 millones de hectáreas</strong>, principalmente debido a los devastadores incendios en América Latina, Asia, África y Oceanía.</p>



<p>“En total, los líderes mundiales se desviaron un 190 % de sus objetivos de protección de estos bosques ricos en carbono, cuya pérdida liberó&nbsp;<strong>3100 millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero</strong>&nbsp;a la atmósfera, casi el 150 % de las emisiones anuales del sector energético estadounidense”, señala el informe.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263991"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/20230408/amazonia-grupos-armados-crimen-estudio-3.jpg" alt="Foto aérea de selva amazónica en Colombia" class="wp-image-263991" /><figcaption class="wp-element-caption">Los bosques en la Amazonía permanecen bajo presión constante por la deforestación y la degradación. Foto: cortesía Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia</figcaption></figure>



<p>“La tendencia de deforestación en el país [en el caso de Perú] y la región es cada vez más grave e indica que, efectivamente, no se están tomando las acciones para el cumplimiento de las metas anunciadas a 2030”, dice Mariano Castro, ex viceministro de Gestión Ambiental del Ministerio del Ambiente de Perú.</p>



<p>Castro agrega que esta “tendencia nos estaría conduciendo a una situación, en determinadas zonas, a un punto de no retorno”, como lo han anunciado científicos como Carlos Nobre y Thomas Lovejoy. “La situación no solo es crítica, sino que es necesario la adopción de&nbsp;<strong>medidas impostergables</strong>”, agrega.</p>



<p>En el informe&nbsp;<a href="https://amazonia80x2025-2030.earth/es/amazonia-peligro-de-extincion-es/">Amazonía en peligro de extinción</a>, que se acaba de publicar, los datos indican que tras los incendios y&nbsp;<strong>sequías</strong>&nbsp;de 2023 y 2024 se evidencia la pérdida de&nbsp;<strong>una extensión equivalente a Italia en toda la Amazonía</strong>, así como altos niveles de degradación. “Entre 2020 y 2024, la espiral de incendios, degradación y deforestación suman ya&nbsp;<strong>30 %</strong>. Carlos Nobre, quien lidera el Panel Científico de la Amazonía (SPA, por sus siglas en inglés) y sus múltiples análisis reafirman que el&nbsp;<strong>punto de no retorno</strong>&nbsp;ocurre cuando la deforestación llega al 20-25% o el calentamiento global aumenta a 2-2.5° C [por encima de los niveles preindustriales]”.</p>



<p>En la misma publicación, José Gregorio Díaz Mirabal, líder indígena venezolano y coordinador de Cambio Climático de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), advierte su preocupación sobre “cómo el bosque tropical —el más grande del planeta— se acerca peligrosamente a un punto de no retorno ecológico”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_261300"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/07042023/incendios-bosques-mexico-deforestacion-2024-2.jpg" alt="Guardia forestal en medio del fuego" class="wp-image-261300" /><figcaption class="wp-element-caption">Los incendios forestales son otra de las causas principales de pérdida de bosques. Foto: Gobierno de México</figcaption></figure>



<p>Erin Matson, agrega que la región de América Latina y el Caribe tropical no está en camino de cumplir las metas de 2030. “La deforestación en 2024 fue un 51 % superior a la trayectoria necesaria. Sin embargo, nuestro informe destaca que la región cuenta con importantes factores como marcos legales avanzados, una sociedad civil activa y crecientes mecanismos de transparencia, que podrían acelerar el progreso si se refuerzan la voluntad política y la coherencia entre políticas sectoriales”, comenta.</p>



<p>«Ya sabemos qué funciona para detener la pérdida de bosques, pero los países, las empresas y los inversores apenas están comenzando. Incluso esos esfuerzos iniciales se enfrentan a una fuerte resistencia por parte de los defensores de un sistema económico basado en la destrucción de los bosques”, agrega Erin Matson, de Climate Focus, una de las organizaciones que forma parte de la Evaluación de la Declaración sobre los Bosques 2025.</p>



<p>Matson señala que si bien “la demanda de materias primas como la soja, la carne de res, la madera, el carbón y los metales sigue aumentando”, en realidad&nbsp;<strong>“no necesitamos destruir bosques para satisfacer esa demanda”</strong>.</p>



<p>El compromiso de eliminar a nivel mundial la deforestación y la degradación forestal, y restaurar el 30 % de los bosques degradados para 2030, fue establecido en la Declaración de Nueva York sobre los Bosques, en 2014. Fue adoptado por&nbsp;<strong>127 países</strong>&nbsp;durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), que se realizó en Glasgow, en 2021, y reafirmado durante el Primer Balance Mundial de 2023, en el marco del Acuerdo de París, y en el período de sesiones del Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques de 2024.</p>



<p><strong>Las metas parecen estar cada vez más lejos</strong>. De acuerdo con el estudio, para cumplir estos acuerdos, la deforestación global debería haber disminuido a&nbsp;<strong>5 millones de hectáreas anuales para 2024</strong>. Sin embargo, se mantiene por encima de los 8 millones.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_251817"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/05/23162200/Las-sombras-se-extinguen-en-buena-parte-del-Chaco-cruceno-scaled-e1716481550269.jpeg" alt="" class="wp-image-251817" /><figcaption class="wp-element-caption">El compromiso mundial es eliminar la deforestación y la degradación forestal, y restaurar el 30 por ciento de los bosques degradados para 2030. Foto: Revista Nómadas</figcaption></figure>



<p>No obstante, la esperanza de que aún se pueda poner freno a la devastación de los bosques está presente. Según el informe, “existen iniciativas de restauración activas en marcha en al menos&nbsp;<strong>10.6 millones de hectáreas</strong>&nbsp;de tierras deforestadas y degradadas”. “Esto representa alrededor del<strong>&nbsp;5.4 % del potencial global</strong>&nbsp;de reforestación y solo el&nbsp;<strong>0.3 % del potencial global de restauración biofísica</strong>&nbsp;de los bosques. Aproximadamente dos tercios de esta área (unos siete millones de hectáreas) se encuentran en regiones tropicales, 3.3 millones de hectáreas en zonas templadas y 250 000 hectáreas en bosques boreales”, menciona el reporte.</p>



<p>“Existen antecedentes de reducciones drásticas en la deforestación en pocos años: Brasil e Indonesia, por ejemplo, lograron avances significativos en solo dos o tres años. Sin embargo, a escala global nunca hemos visto el tipo de esfuerzo masivo, coordinado y de toda la sociedad que sería necesario para alcanzar las metas de 2030”, agrega Matson.</p>



<p><strong>Leer más</strong>&nbsp;|&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/flotilla-indigena-pueblos-belem-cop30/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">De Ecuador a Brasil, flotilla de pueblos indígenas navega para hacerse escuchar ante los líderes mundiales en la COP30</a></p>



<h2 class="wp-block-heading">Camino a la COP30</h2>



<p>La COP30, que se realizará a partir del lunes 10 de noviembre en Belém do Pará, Brasil, “representa un momento crucial para establecer un marco viable para detener y revertir la deforestación, integrando la producción de alimentos, las cadenas de suministros de productos básicos y los&nbsp;<strong>derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales</strong>”, precisa el informe.</p>



<p>Para Sassan Saatchi, científico del California Institute of Technology, y profesor adjunto del Center for Tropical Research de la University of California, Estados Unidos, “lo positivo de que la COP30 se celebre en Belém es que se reconoce que el Sur Global se ha comprometido a ayudar a resolver los problemas climáticos, aunque históricamente no hayamos sido la causa del cambio climático”.</p>



<p>“Si el Norte Global se compromete a aportar los<strong>&nbsp;25 000 millones de dólares iniciales</strong>&nbsp;necesarios para impulsar este proyecto, creo que veremos un cambio importante, con suerte, durante la COP30”, agrega.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266144"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/20003206/cop26-glasgow-garry-knight-public-domain-820x469-1.jpg" alt="Extinction Rebellion en Victoria Street, Londres, jueves 26 de agosto de 2021. Cop 26 en Glasgow. Foto: Garry Knight" class="wp-image-266144" /><figcaption class="wp-element-caption">Acción de la organización Extinction Rebellion contra el cambio climático, en Victoria Street, Londres, en agosto de 2021, durante la COP26, en Glasgow. Foto: cortesía Garry Knight</figcaption></figure>



<p>Desde Perú, Mariano Castro recuerda que en la última reunión de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), los mandatarios y representantes de países amazónicos acordaron apoyar la iniciativa para que en la COP30 se incluya en agenda un<strong>&nbsp;mecanismo financiero para apoyar la conservación</strong>&nbsp;de bosques tropicales.</p>



<p>En ese sentido, Erin Matson mencionó que “el lanzamiento del Fondo para la Conservación de los Bosques Tropicales (TFFF) podría comenzar a canalizar financiamiento confiable a largo plazo para la preservación de los bosques”. Sin embargo, advierte que “los países desarrollados deben ir más allá del TFFF y asumir compromisos firmes, confiables y ambiciosos para movilizar 300 mil millones de dólares anuales en financiamiento climático hacia los países en desarrollo, como parte de la Hoja de Ruta de Bakú a Belém”.</p>



<p>En cuanto a los resultados formales de la COP30, continúa Matzon, esperamos que el texto final de la decisión reafirme el compromiso de detener y revertir la deforestación para 2030, en línea con las ambiciones expresadas en el Balance Global. Sería positivo, además, agrega Matson, que se reconozca explícitamente el papel de los sistemas alimentarios y la necesidad de transformarlos para lograr estos objetivos y mitigar el cambio climático.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;campo de soja adyacente al bosque de transición amazónico.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;Rhett A. Butler</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/11/compromisos-para-reducir-deforestacion-al-2030-estan-lejos-de-cumplirse-informe/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122164</guid>
        <pubDate>Sat, 08 Nov 2025 14:25:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/07163010/deforestacion-brasil_085.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Los compromisos para reducir deforestación al 2030 aún están lejos de cumplirse &#124; INFORME]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>&amp;#8220;Pornopolítica&amp;#8221;, por Edwin Cruz.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/pornopolitica-por-edwin-cruz/</link>
        <description><![CDATA[<p>Filosofía y coyuntura presenta este fragmento del libro &#8220;Pornopolítica&#8221; (Bogotá, Desde abajo, 2025) del politólogo Edwin Cruz Rodríguez, un sugestivo ensayo donde se establecen las relaciones entre el capitalismo de plataformas con su economía de la atención, el entretenimiento y la política como espectáculo. Un libro fundamental para entender la dinámica política actual.  </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>Edwin Cruz Rodríguez es Doctor en Estudios políticos y Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de Colombia. Es autor de varios libros, entre ellos, <em>El federalismo en Colombia (1853-1886). Una historia política conceptual </em>(Desde abajo, 2023) y <em>Pensar la interculturalidad: una invitación desde Abya-Ayala/América Latina</em> (Quito, Abya-Yala, 2013). Estudioso de los procesos de paz en Colombia y los movimientos sociales.  Aquí presentamos este fragmento de su libro <em>Pornopolítica</em> (Bogotá, Desde abajo, 2025). </p>



<p> <strong>Pornopolítica (Fragmento). </strong></p>



<p><strong>Por: Edwin Cruz Rodríguez. </strong></p>



<p>Probablemente, el vínculo estricto entre pornografía y política se produjo en la campaña electoral de la actriz Ilona Staller, conocida como “Cicciolina”, que la llevaría a ocupar un escaño como diputada en el parlamento italiano, entre 1985 y 1992. <em>Allí aparecieron ciertos rasgos característicos de la pornopolítica, especialmente la utilización del capital erótico, la publicación de aspectos de la vida íntima, el devenir marca del representante, la fabricación del escándalo y la subordinación de la acción a la búsqueda de un efecto comunicativo —en vez de orientarse hacia la alteración efectiva del mundo— con el fin de captar la atención y conseguir notoriedad. </em>Ciertamente, estos no son fenómenos del todo recientes. En la política electoral, los representantes no corresponden a la “aristocracia natural” que deseaba Thomas Jefferson: no es la inteligencia ni la virtud lo que los distingue del resto de ciudadanos.</p>



<p>No obstante, los mecanismos para conseguir la atención que en tiempos de “Cicciolina” eran excepcionales hoy se han convertido en la norma. <strong>Las formas de escenificar en la actividad política contemporánea están fuertemente marcadas por la extensión de caracteres propios de lo pornográfico a la totalidad del campo de lo visible. Buena parte de la actividad política actual se concentra en alterar la escena, esto es, en atraer la atención mediante lo obsceno, lo sorprendente, lo escandaloso. </strong>Lo atinente a la sexualidad tiene un lugar destacado, aunque no exclusivo, en ese empeño. Por todo esto, en contraste con “Cicciolina”, ya no resulta igualmente extraordinaria la relación entre el presidente de EE.UU. Donald Trump y la también actriz porno Stormi Daniels, pese a comprometer un litigio judicial ampliamente publicitado: se trata apenas de una noticia más en el día a día de la política, incluso constituye solo un escándalo en la larga lista del histriónico político. Entre “Cicciolina” y Trump median complejas mutaciones estructurales que configuran paulatinamente un <strong>régimen escópico particular.</strong></p>



<p><strong>Un proceso central en esas transformaciones es la digitalización de la realidad social, </strong>el hecho de que actualmente todos los vínculos sociales están mediados y una buena cantidad de ellos han sido reemplazados por conexiones digitales, hasta el punto que en ciertos contextos laborales las relaciones cara a cara puedan considerarse un privilegio (Sennett, 2012, pp. 206-207). <strong>El régimen escópico de la política contemporánea no puede comprenderse al margen del capitalismo de plataformas, entramado social basado en la captura de datos mediante “infraestructuras digitales que permiten que dos o más grupos interactúen” (Srnicek, 2018, p. 45), y especialmente de la economía de la atención, pieza fundamental de su engranaje. </strong>Las empresas tecnológicas globales, los actores privados más poderosos en la historia, se apropian de enormes cantidades de información, la procesan mediante sus avanzadas tecnologías y <em>la convierten en un conocimiento</em>, a disposición de quien pueda pagarlo, <em><strong>que permite anticipar, predecir o inducir conductas </strong></em>(Zuboff, 2021, pp. 21-25). Como sostiene Peirano (2020, p. 29), <strong>el mecanismo fundamental para capturar la atención en las plataformas digitales es el condicionamiento a intervalo variable de B. F. Skinner</strong>. Los dispositivos que lo incorporan <strong>mantienen la atención gracias a la expectativa que crean las recompensas en lapsos cortos</strong>. <em>Su función es generar una placentera descarga de dopamina o una frustración, para de esa forma inducir un comportamiento compulsivo. La retribución placentera es análoga a la que provee la pornografía: un placer onanista, reducido a la respuesta mecánica y pasiva del organismo biológico, sin ningún tipo de ascesis ni aportación de sentido por parte del sujeto que, por el contrario, es cosificado, convertido en un elemento de un engranaje mayor.</em></p>



<p>Así las cosas, el tránsito desde una esfera pública basada en medios analógicos hacia una regida por las lógicas de los medios digitales ha intensificado la competencia por la atención y los rasgos que vinculan la política contemporánea con lo pornográfico. En la sociedad digitalizada el escándalo es permanente. Por ejemplo, el régimen escópico en que se desenvuelve Donald Trump es muy distinto de aquel en que actuaron políticos que <em>a priori</em> podrían considerarse de su mismo tipo, como Silvio Berlusconi. Como sostiene Marco D’Eramo (2024), Berlusconi irrumpió en la política electoral teniendo como principal atributo el hecho de ser un magnate “antipolítico”, ajeno y opuesto a la clase política, es decir, después de tener éxito como empresario de los medios de comunicación y del fútbol. En cambio, <strong>Trump es el arquetipo del <em>influencer</em>: hace política <em>representando</em> el papel de magnate “antipolítico”.</strong> Desde los años ochenta, su propia imagen es su capital fundamental y su “modelo de negocio” consiste en la autopromoción para capitalizar la atención. De ahí la infinidad de productos que ha tratado de posicionar en el mercado con su nombre y con signos de su apariencia personal: desde un perfume hasta una universidad. Su imagen se convirtió en una <em>marca</em> solo en 2004, tras un extenso listado de fracasos empresariales, como presentador del <em>reality</em> <em>show</em> <em>The Apprendice.</em> Finalmente, encontró en la política una vía expedita para “monetizar” la atención en el momento en que los ejes estructurantes del espectáculo político ya no eran sustancialmente diferentes a los del espacio donde alcanzó su celebridad.</p>



<p>Pero <strong>la economía de la atención no afecta únicamente el <em>performance</em> de los políticos profesionales: en gran medida estructura la totalidad del escenario público. </strong>En la práctica, como demostró Bauman (2005, p. 13), todos los vínculos sociales tienden a adoptar la “liquidez” del ámbito virtual. Las relaciones sociales se establecen como “conexiones” en función de la gratificación a corto plazo, fluctúan a mayor velocidad que las relaciones sólidas y durables del pasado porque las personas eluden los compromisos permanentes. Además, en ese contexto de precariedad <strong>las conexiones se convierten en un capital social primordial del que dependen las oportunidades vitales, laborales y erótico-afectivas.</strong> Para conectarse, las personas necesariamente deben incursionar en el ámbito virtual: compiten en ese dominio por hacerse visibles, por conseguir atención en medio de la infinidad de informaciones y estímulos. De esa manera, <strong><em>devienen mercaderes de sí mismos: el producto que transan, compran y venden es, en última instancia, su propia vida privada, personal y particular, convertida en datos, imágenes, interacciones y redes de relaciones de las que se apropian las grandes empresas tecnológicas. Así, lo privado se hace visible en el ámbito público y, ulteriormente, es privatizado.</em></strong></p>



<p>De esa forma, <strong>lo público-político es copado por todo tipo de asuntos, privados, personales, particulares, socialmente irrelevantes pero eficaces para conseguir la atención, cuyo ruido resta visibilidad a los problemas fundamentales de la vida en común</strong>, esto es, problemas cuyas consecuencias no pueden resolver los individuos de manera privada, sino que requieren necesariamente una gestión política. Por consiguiente, bajo <strong>el capitalismo de plataformas </strong>existe una doble privatización de lo público. Por una parte, en la medida en que los asuntos privados, personales y particulares no logran traducirse como problemas de la vida en común, en la esfera pública predominan los intereses privados. Por otra parte, al privatizar los vínculos sociales y la comunicación, las plataformas reducen y en algunos casos anulan los espacios de encuentro entre desconocidos, es decir, el ámbito público.</p>



<p>Como consecuencia, el capitalismo de plataformas limita la posibilidad de establecer relaciones sociales sólidas e incluso erosiona las existentes. <strong>Para despojar de la atención a sus usuarios, acopiar sus datos y manipular su conducta, las plataformas utilizan herramientas de inteligencia artificial predictiva o algoritmos, ubicándolos en grandes contenedores, burbujas o cámaras de eco </strong>(Pariser, 2017, p. 18). Así, <em>las plataformas personalizan los flujos de información, determinando tanto lo que las personas pueden ver como sus potenciales interacciones.</em> En realidad, las empresas tecnológicas reducen la contingencia de la vida social: no solo reemplazan los vínculos sociales por “conexiones” digitales, sino que limitan la gama de relaciones posibles para cada usuario. En consecuencia, <strong>socavan el mundo común, el lugar en donde se expresa la pluralidad de los seres humanos y el conjunto de referentes compartidos que hacen posible una corroboración intersubjetiva de la realidad</strong>. Este aislamiento implica, de hecho, un efecto más intenso de la ideología. A decir verdad, la desinformación no es consecuencia de la comunicación caótica que, hipotéticamente, produciría la expresión simultánea de un sinnúmero de usuarios, sino de una comunicación privatizada e intensamente controlada.</p>



<p>E<strong>n vez de la “realidad aumentada” que prometen los artefactos de última tecnología, el capitalismo de plataformas ha configurado una realidad disminuida. </strong>La digitalización no ha hecho que la realidad desaparezca o sea reemplazada por su representación, como sostuviera Baudrillard (1984, p. 63), pero ya no la percibimos, no la vemos o, en el mejor de los casos, hemos perdido la dirección de nuestra propia mirada. <strong>Paradójicamente, la mayor disposición de información de acceso libre no se traduce en una ampliación de la visión sino, por el contrario, en una ceguera relativa inducida por los mecanismos para el despojo de la atención. La mirada es conducida por el bucle de estímulos y gratificaciones periódicas, de manera que las personas pierden control sobre su visión.</strong> De un lado, la continua estimulación impide que la mirada se concentre. De otro lado, sin embargo, esta continua estimulación implica una fijación de la vista en el sentido en que a esta expresión le confería Sontag (2007, p. 28): enfocando únicamente el flujo compulsivo de las imágenes que impide la movilidad, la modulación de la perspectiva y graduación en la intensidad de la mirada. El resultado es paradójico: <em>la mirada es orientada de tal manera que se impide ver.</em></p>



<p><strong>Esta reducción de la visión guarda cierta similitud con la que produce la pornografía. El porno también despoja completamente la atención del espectador mediante un dispositivo de compulsión: el estímulo y la gratificación son necesarios para “enganchar” con un contenido esencialmente monótono. La pornografía concentra el sentido de la vista en una imagen instantánea, pues en tanto que está privada de narrativa, de secuencia temporal, prácticamente carece de duración. No obstante, en realidad cuando miramos pornografía ya no estamos viendo: aunque la imagen capte por completo nuestra atención, no hay realmente nada que ver, el campo visual está saturado porque de antemano sabemos lo que va a ocurrir. </strong>En efecto, dado que el porno reduce la sexualidad a un intercambio corporal mecánico, la imagen está condicionada por la materia misma de que trata. Como apunta Steiner (1990, p. 103), las variaciones posibles de la relación sexual son limitadas. <em>Eso explica la monotonía característica del género pornográfico.</em> Por esa razón, más que la visión en sí, la pornografía explota la re-visión, la búsqueda periódica del mismo estímulo, la iteración de lo ya visto.</p>



<p><strong>Confinado en burbujas o cámaras de eco,</strong> el usuario de tecnologías digitales no solo ve reducida su percepción, también es privado de la posibilidad de construir lazos sociales de manera autónoma, de acuerdo a sus propios deseos e intereses. <strong>El mundo que podría construir con otros es reemplazado por los agregados de usuarios construidos por los algoritmos en función de las ganancias privadas.</strong> De esa manera, el capitalismo de plataformas reduce los individuos <strong>a una soledad estructural:</strong> reemplaza los vínculos sociales por conexiones digitales férreamente controladas que a lo sumo configuran un sucedáneo de la sociabilidad, <em>una semivida social que obstaculiza la construcción de un mundo común. </em><strong>Esta soledad del ciudadano contemporáneo es similar a la del consumidor de pornografía, pues tanto la conexión digital como el porno aíslan a las personas. El porno se consume de manera privada, en verdad cada vez más privada debido a su difusión predominantemente por Internet </strong>(Gubern, 2005, p. 48). Pero no se trata únicamente de la forma de consumo. La psicoanalista <em>Silvia Ons ha descubierto que en sus pacientes más jóvenes la pornografía no es un preámbulo ni un facilitador sino un obstáculo para la experiencia sexual</em> (Ons, 2018, p. 8). Orientadas por la concepción pornográfica del sexo, las personas terminan prefiriendo los estímulos y la recompensa onanista en corto tiempo, sobre el trabajo de lidiar con el otro realmente existente y su siempre incierta respuesta. Por lo tanto, la pornografía es a la sexualidad lo que la conexión digital es a la sociabilidad.</p>



<p>Así mismo, <strong><em>los mecanismos dispuestos por las plataformas para despojar la atención le imprimen a la política contemporánea un funcionamiento compulsivo análogo al de la pornografía.</em></strong> Ambas actividades se desenvuelven en función de la gratificación a corto plazo, privilegiando el resultado en detrimento de los procesos. Además de la explicitud de la imagen, el porno se distingue del erotismo porque está privado de una trama narrativa compleja capaz de vincular el pasado con el presente y el futuro sin suprimir la contingencia que caracteriza las relaciones entre seres humanos. En el erotismo predominan la expectativa, el descubrimiento paulatino y la imaginación. En cambio, la monotonía propia de la pornografía —el mismo acto con el mismo resultado siempre— está compensada por una velocidad que sincroniza con la aceleración digital, posibilitando una excitación y una recompensa rápidas. <strong><em>Como el porno, la política contemporánea se basa en emociones primarias, capaces de atraer la atención por un lapso efímero. Para hacerse visibles, en medio de las enormes cantidades de datos con que son bombardeados permanentemente a una velocidad que imposibilita fijar la mirada, ciudadanos y políticos profesionales se valen de lo escandaloso y de lo obsceno. De esa forma, producen continuamente estímulos que refuerzan los dispositivos compulsivos del sistema.</em></strong> Los hechos capaces de generar emociones, como la indignación y la compasión, se convierten en <em>tendencias</em> fugaces en el terreno virtual, siendo rápidamente reemplazadas por algo peor o más entretenido. Así se configura un sistema de incentivos que premia la acción en el presente, desligándola de toda proyección hacia el futuro.</p>



<p><strong>En la política contemporánea, la desinstitucionalización, el declive de los partidos y de los programas políticos de largo plazo, basados en utopías que creaban una continuidad en el tiempo mediante narraciones más o menos coherentes sobre la vida en común, se expresan en un protagonismo personalista concentrado en el corto plazo. </strong>Hoy predominan los liderazgos individuales efímeros o “líquidos” cuyo ciclo vital responde, en última instancia, a las <em>tendencias</em> del espacio virtual. <strong>El desempeño inmediato de los políticos profesionales, medido en tráfico digital y por su figuración en los sondeos periódicos, desplaza cualquier consideración ideológica u organizativa de mediano y largo plazos, razón por la cual siempre están en campaña electoral.</strong></p>



<p><strong>Finalmente, tanto en la pornografía como en la política contemporánea los sujetos son reducidos a la pasividad. </strong>La pornografía ofrece una fantasía cerrada que se compra ya hecha y no demanda del espectador un esfuerzo imaginativo: todo está dado, no hay nada que inventar o alterar. Por consiguiente, el espectador es reducido a mero receptor de estímulos. Al igual que el espectador de pornografía, el ciudadano contemporáneo está reducido a la impotencia. Paradójicamente, <strong>el escenario político se altera a cada momento con la irrupción de algo urgente y excepcional, que atrae la atención e incluso entretiene, pero en lo fundamental permanece igual. Tales alteraciones se experimentan como momentos repetitivos y equivalentes de un continuo invariable y mecánico, impermeable a la introducción de la diferencia y la novedad. En la medida en que el espacio público es doblemente privatizado — su criterio estructurador es la rentabilidad de las grandes empresas tecnológicas y, por ese motivo, en él predominan los asuntos privados, personales y particulares capaces de generar tráfico digital—, los problemas de la vida en común son invisibles, permanecen al margen de la actividad política. </strong>Más aún, las personas están imposibilitadas para actuar colectivamente en su posible resolución. <em>El aislamiento algorítmico priva al individuo de sus relaciones con los otros y del mundo común y, por tanto, de la posibilidad de ejercer poder.</em> Impide así la introducción de la novedad y la diferencia para perturbar la monotonía repetitiva de lo mismo creada por los mecanismos de compulsión. En la práctica, <strong>la acción política se reduce a la expresión individual, a la manifestación del descontento o la aprobación de <em>tendencias</em> virtuales, que no llegan a traducirse en acción colectiva efectiva pero retroalimentan el sistema, produciendo datos, interacciones y, por ende, ganancias privadas. </strong><em>A pesar de la retórica de la participación, el ciudadano es reducido a espectador, a consumidor de una fantasía en la cual es protagonista.</em></p>



<p><strong>La pornopolítica corresponde a ese espectáculo autorreferente y privatizado, análogo a la fantasía cerrada de la pornografía. </strong>El porno no aspira a la mímesis, sino que construye una meta-realidad autorreferente, un remedo del sexo que limita la sexualidad. <strong>La pornopolítica reduce la política a su escenificación espectacular, la aísla de la construcción y gestión de lo común, y de toda posibilidad de transformar el mundo: es un sucedáneo de la política, no una política intensificada.</strong></p>



<p><strong>Referencias</strong></p>



<p>Sennett, Richard (2012) <em>Juntos. Rituales, placeres y política de cooperación</em>. Barcelona: Anagrama.</p>



<p>Srnicek, Nick (2018) <em>Capitalismo de plataformas</em>. Buenos Aires: Caja Negra.</p>



<p>Zuboff, Shoshana (2021) <em>La era del capitalismo de vigilancia</em>. Bogotá: Planeta.</p>



<p>Peirano, Martha (2020) <em>El enemigo conoce al sistema</em>. Barcelona: Debate.</p>



<p>D’Eramo, Marco (2024, 7 de mayo) “Problem Trump”. <em>Sidecar. The NLR blog</em>. Disponible en: <a href="https://newleftreview.org/sidecar/posts/problem-trump">https://newleftreview.org/sidecar/posts/problem-trump</a></p>



<p>Bauman, Zygmunt (2005) <em>Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos</em>. Buenos Aires: FCE.&nbsp;</p>



<p>Pariser, Eli (2017) <em>El filtro burbuja</em>. Madrid: Taurus.</p>



<p>Baudrillard, Jean (1984) <em>Las estrategias fatales</em>. Barcelona: Anagrama.</p>



<p>Sontag, Susan (2007) <em>Estilos radicales</em>. Barcelona: Debolsillo.</p>



<p>Steiner, George (1990) <em>Lenguaje y silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano</em>. México: Gedisa.</p>



<p>Gubern, Román (2005) <em>La imagen pornográfica y otras perversiones ópticas</em>. Barcelona: Anagrama.</p>



<p>Ons, Silvia (2018) <em>El cuerpo pornográfico: marcas y adicciones</em>. Buenos Aires: Paidós.</p>
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        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122030</guid>
        <pubDate>Wed, 05 Nov 2025 09:24:27 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>El triunfo de Paz en La Paz</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/destellos-de-un-mundo-en-mutacion/el-triunfo-de-paz-en-la-paz/</link>
        <description><![CDATA[<p>Con la llegada de Evo Morales a la presidencia, en 2006, se introdujo un cambio radical en la índole de los gobernantes de Bolivia. Se inició entonces un ciclo que acaba de terminar, luego de 29 años, con la derrota de su partido, que saltó en pedazos y no logró mantener siquiera una presencia significativa [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Con la llegada de Evo Morales a la presidencia, en 2006, se introdujo un cambio radical en la índole de los gobernantes de Bolivia. Se inició entonces un ciclo que acaba de terminar, luego de 29 años, con la derrota de su partido, que saltó en pedazos y no logró mantener siquiera una presencia significativa en el legislativo. </p>



<p>Es el cierre de un experimento que modificó definiciones institucionales del país y la posición de Bolivia ante el resto del mundo, bajo el impulso de pretensiones revestidas de un discurso entusiasta y lleno de ilusiones, que no fue suficiente, de pronto debido a la inexperiencia, para obtener todas aquellas realizaciones que se hubieran podido concretar a lo largo de ese tiempo. </p>



<p>Desde la fundación de la república por el propio Simón Bolívar, que adjudicó al nuevo Estado su nombre, y pretendía que el presidente fuese vitalicio, Bolivia, como pasó luego a llamarse, fue gobernada hasta mitad del Siglo XX muy a la manera latinoamericana: no parecía haber más opciones de jefatura política que la de los criollos, terratenientes e ilustrados, en muchos casos emprendedores de minería, industria y comercio, con alguna visión del mundo y contactos internacionales, no solamente para hacer negocios sino diseñar instituciones que les fueran favorables. </p>



<p>No es que todos hayan sido ladrones, esclavistas ni opresores por oficio, como lo suelen predicar en otros parajes quienes desean sembrar discordia y no se toman el trabajo de estudiar antes de decir cosas que suenen bien para alimentar arengas populistas. Muchos de esos gobernantes tenían sensibilidades que han existido siempre en nuestra América y se habían esforzado para llegar al poder en busca de hacer el bien y no necesaria ni exclusivamente para enriquecerse. </p>



<p>A todos los gobernantes les tocó aprender, como a todo el que llega a gobernar uno de estos países, que no resulta posible acelerar como se quisiera el ritmo de la historia y propiciar de un día para otro las transformaciones necesarias en un continente que lleva apenas 500 años en continua formación y búsqueda del progreso, desde cuando comenzó la alquimia del mestizaje.</p>



<p>Cualquier referencia al proceso político boliviano de los últimos tiempos debe incluir a Víctor Paz Estenssoro, hijo de terratenientes, quien armó un proyecto político con base en su conocimiento de la Bolivia rural, la minera y la industrial, y contribuyó a fundar el Movimiento Nacionalista Revolucionario que lo llevó al poder por primera vez en 1952 para encabezar transformaciones, o intentos de transformación, bastante desconocidos en la propia familia latinoamericana, que goza tanto de mirar hacia otros continentes.&nbsp;</p>



<p>En sus cuatro oportunidades de ejercicio del gobierno, alternadas con exilios, golpes de Estado, éxito arrollador y olvido y abandono de sus propios aliados, Paz Estenssoro impulsó una reforma agraria, nacionalizó las empresas mineras y amplió los horizontes de la democracia, con la abolición del requisito de saber leer y escribir para poder votar, además de impulsar el esfuerzo de la educación. </p>



<p>Como ha pasado tantas veces en la delirante historia de América Latina, Paz Estenssoro se quiso hacer reelegir, contra la constitución, luego de su segunda presidencia, en lugar de dejarle el turno a Juan Lechín, legendario líder obrero, con lo cual despedazó su propio partido al perder el apoyo sindical. y aunque logró imponerse gracias a su alianza con el general René Barrientos, derechista educado en las academias militares de los Estados Unidos, éste último le dio golpe de Estado e inició un gobierno de facto que remató en uno elegido. Época en la cual Ernesto Guevara fracasó en su intento de armar una guerrilla “que transformara la América del Sur y después el resto del mundo”.</p>



<p>Una última pasada por la presidencia, de 1985 a 1989, le permitió a Paz Estenssoro intentar un gobierno acorde con la época “liberalizante” del momento y buscar la integración de su país en el contexto de la economía de mercado, como lo sugirió en China el camarada Deng, en lugar de jugar a Quijote alucinado y tratar de cambiar el planeta y constelaciones aledañas desde algún rincón en las alturas de los Andes. </p>



<p>Al salir de la última presidencia, para irse a la universidad a enseñar sobre la base de su experiencia, y no de encantadoras teorías sustentadas en el aire y estadísticas de efectos inciertos, Paz Estenssoro entregó el poder, después de elecciones, a su sobrino Jaime Paz Zamora, fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionario. Segundo Paz en el poder boliviano.&nbsp;</p>



<p>Evo Morales, a la cabeza del Movimiento al Socialismo, como primer presidente indígena del Estado boliviano, tenía la responsabilidad no solamente de marcar una diferencia ostensible desde el punto de vista simbólico, sino de demostrar que los indígenas del país, que forman un 40% de la población, podían ejercer el gobierno y atender las complejidades propias de esa tarea.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Con sus gobiernos, que duraron más de 13 años consecutivos, nació el “Estado Plurinacional de Bolivia”, engendro institucional objeto de alabanzas y críticas según unos u otros observadores. Tuvo éxitos interesantes, como un crecimiento económico sobresaliente, ayudado por la nacionalización de los hidrocarburos y el auge de la exportación de materias primas. </p>



<p>Cayó Evo, eso sí, en la ilusión de creerse contraparte del imperio norteamericano, que trata con desdén y dureza desafíos asimétricos de líderes que se sienten con mayor estatura de la que tienen, y fue víctima, uno más, del síndrome de la perpetuación en el poder. La imposibilidad de nueva reelección y de presentarse a los recientes comicios lo dejó fuera de juego y ayudó a consolidar la fragmentación y naufragio del MAS, para cerrar el capítulo de “hegemonía” de ese partido. </p>



<p>La competencia quedó abierta para que se disputaran el poder dos candidatos de centro derecha: el expresidente Jorge Quiroga, de Alianza Libre, y Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano, de manera que no hubo debate entre fuerzas políticas abiertamente contrapuestas. Esto satisfizo a quienes consideran que no hay alternativa al liberalismo a estas alturas del Siglo XXI, y dejó heridos a quienes hubieran querido llevar a la segunda vuelta las banderas de la Socialdemocracia.</p>



<p>Cuando Rodrigo Paz Pereira, hijo de Paz Zamora, se instale en el gobierno, se cierra el ciclo del experimento socialista-indígena que naufragó en los comicios de manera estridente. Aunque el presidente no tendrá mayoría propia en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Aunque su proyecto se siente a salvo pues la implementación de su programa será típicamente objeto de una negociación política que ya comenzó, con el anuncio de apoyos suficientes por parte de partidos afines. </p>



<p>El nombre de la capital boliviana no tiene que ver con el apellido de los miembros de una familia que ha llevado vástagos al poder en seis oportunidades. La ciudad de Nuestra Señora de La Paz, recibió su denominación como fruto de un armisticio entre conquistadores españoles que se liaron en una guerra civil en el Siglo XVI, en medio de la disputa por el territorio del Alto Perú. La coincidencia, no obstante, no deja de jugar su papel, precisamente en esta época de interpretaciones acentuadas de las denominaciones debido a los multiplicadores de las redes sociales.</p>



<p>Los detalles de la discusión interna sobre los asuntos públicos son cosa de los bolivianos. América Latina solamente espera la supervivencia y avance de la democracia. También el fortalecimiento de la obligación de nuestra unidad, puesta en peligro por aventureros que, desde siempre, y en particular desde la sexta década del siglo pasado, les han abierto las puertas de nuestros enormes territorios, con sus riquezas, a poderes extracontinentales, que gustosos desean entrar en un reparto que puede llegar a despedazar el continente, como sucedió con otros.  </p>
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        <author>Eduardo Barajas Sandoval</author>
                    <category>Destellos de un mundo en mutación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122013</guid>
        <pubDate>Mon, 03 Nov 2025 04:46:17 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El triunfo de Paz en La Paz]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Barajas Sandoval</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>NI SOLOS NI SUBORDINADOS</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ni-solos-ni-subordinados/</link>
        <description><![CDATA[<p>En el mundo, incluida Colombia, estamos, desde hace ya casi cuarenta años viviendo unos procesos, que le han abierto el escenario a realidades y transformaciones en los ejes del poder y en la organización de la economía y la producción, que han minado el viejo orden, mientras que el nuevo aún no acaba de consolidarse. [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>En el mundo, incluida Colombia, estamos, desde hace ya casi cuarenta años viviendo unos procesos, que le han abierto el escenario a realidades y transformaciones en los ejes del poder y en la organización de la economía y la producción, que han minado el viejo orden, mientras que el nuevo aún no acaba de consolidarse. Los países socialistas de obediencia soviética, se transformaron y Putin con su pretensión de nuevo zar, ha buscado reconstituir la Rusia zarista que murió en la Revolución de 1917. En Occidente, durante la Primera Guerra Mundial, se consolidó el poder norteamericano que, veinte años después, luego de la Segunda Guerra, consagrará la hegemonía del capitalismo norteamericano el cual, luego de la desintegración de la Unión Soviética en los ochenta, se extenderá al otrora bloque socialista; China mientras tanto, en una experiencia única en la Historia, en el breve lapso de medio siglo e impulsada por las reformas de Deng Siao Ping, luego del fracaso del socialismo de Mao, transformó &nbsp;un imperio milenario en una experiencia inédita, la de una especie de capitalismo maoísta, con fuertes rasgos de capitalismo de Estado, único y exitoso.</p>



<p>&nbsp;Tanto Rusia como la China en ascenso y los Estados Unidos, cuya época de dominio empieza a ser &nbsp;cosa del pasado, están configurando un mundo multipolar, donde es el poderío económico el que garantiza el control de los mercados y de las estructuras productivas; ya no necesitan&nbsp; tomarse el poder o &nbsp;controlar el territorio, como en el viejo imperialismo. Hoy el asunto es de puro poder económico para controlar los mercados de productos, de materias primas, &nbsp;de servicios, de energía y de recursos naturales; en una palabra, el objetivo es el control de los mercados y no del Estado. Hoy las industrias están desterritorializadas, ya no son nacionales y se localizan donde sean más eficientes, donde tengan menores costos de materias primas, de energía y de mano de obra; su interés es controlar la producción, no el territorio. Como resultado, la geografía económica ya no se corresponde con la física, con unos linderos nacionales.</p>



<p>Hay una fragmentación del mundo económico unipolar, con Estados Unidos como la potencia dominante. La unipolaridad del sueño trumpista, es concentrar las inversiones de capital norteamericano, hoy dispersas en el mundo en la búsqueda de las condiciones más favorables. Trump pretende recuperar el poder del país, concentrando territorialmente ese capital y esas inversiones de capital norteamericano, que se habían dispersado por el mundo, buscando mayores utilidades, con el propósito de ponerlas al servicio de los norteamericanos (“americano compra americano”). En su sueño, el resto del mundo sería, el gran mercado para los productos “made in USA”, al concentrar en su territorio las inversiones norteamericanas que se habían dispersado por el mundo. Ese sueño lo que logra es abrirles posibilidades a las inversiones e intereses económicos de chinos e indios que, con su creciente capacidad económica, necesitan mercados para su producción y unas economías dinámicas para colocar sus recursos y su capital excedentes, como inversiones directas y como créditos.</p>



<p>Ese nuevo escenario multipolar, abre posibilidades para nuestras economías, la colombiana y la latinoamericana. Unidos y organizados podemos aprovechar las posibilidades que nos ofrecen nuestros propios mercados en expansión, aprovechando las experiencias que tuvimos hace treinta años con los proyectos y el desarrollo de un mercado regional andino y latinoamericano, y las posibilidades de que, unidos podamos afrontar exitosamente las posibilidades que ofrece un mercado internacional multipolar, con múltiples actores. No es una experiencia para copiar sino para estudiarla y ajustarla, y así aprovechar las oportunidades que ofrece un mercado, un escenario internacional que se abre, ofreciendo nuevas oportunidades.</p>



<p>Increíble, pero los sueños trasnochados de Trump pueden, sin proponérselo, abrir e impulsar los nuevos caminos del multilateralismo que va forjándose. Es, si nos organizamos con visión estratégica y no de búsqueda del pequeño interés inmediato, la gran oportunidad para construir la patria grande latinoamericana, con la que soñó Simón Bolívar, el latinoamericano gran e incomprendido.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120229</guid>
        <pubDate>Tue, 09 Sep 2025 00:37:43 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[NI SOLOS NI SUBORDINADOS]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Manuel Ospina</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Pianguar: la raíz de la independencia de las mujeres del Pacífico colombiano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/pianguar-la-raiz-de-la-independencia-de-las-mujeres-del-pacifico-colombiano/</link>
        <description><![CDATA[<p>7:15 a.m. Uno de los oficios más difíciles del mundo La lluvia de sudor es cada vez más gruesa. Se desliza rápido y se acerca a los ojos. Un enjambre de mosquitos atraviesa la tela de la ropa.&nbsp;Matilde Mosquera Murillo&nbsp;quiere limpiarse la cara y quiere rascarse el cuerpo con fuerza. Pero no tiene cómo. Su [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La recolección de piangua, un molusco que se encuentra en las raíces de los manglares, es una actividad ancestral que representa el sustento de miles de familias.</em></li>



<li><em>Sobre todo, pianguar ha sido una forma de libertad e independencia económica para las mujeres negras del Pacífico.</em></li>



<li><em>Se calcula que en Colombia hay 11 328 piangüeras, ubicadas en cuatro departamentos: Chocó, Cauca, Valle del Cauca y Nariño.</em></li>



<li><em>Un proyecto de ley que se encuentra en debate en el Congreso busca mejorar sus condiciones de vida.</em></li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading">7:15 a.m. Uno de los oficios más difíciles del mundo</h2>



<p>La lluvia de sudor es cada vez más gruesa. Se desliza rápido y se acerca a los ojos. Un enjambre de mosquitos atraviesa la tela de la ropa.&nbsp;<strong>Matilde Mosquera Murillo</strong>&nbsp;quiere limpiarse la cara y quiere rascarse el cuerpo con fuerza. Pero no tiene cómo. Su mano derecha está cubierta por un guante lleno de barro. Y en la palma y las uñas de la izquierda hay pedazos de ramas, también lodo y piedras diminutas.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/06/pescadoras-asumen-liderazgo-para-defender-pesca-de-bivalvos-sinaloa/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Lobas del Manglar: las pescadoras asumen el liderazgo para defender la pesca artesanal de bivalvos en Sinaloa</a></strong></p>



<p>Es un jueves de mayo en el archipiélago de La Plata, ubicado dentro del Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga, paraíso escondido del suroccidente colombiano, a una hora en lancha desde el puerto de Buenaventura. Los rayos de sol que hace poco se asomaban tímidos, por entre nubes espesas, ahora queman. Ni siquiera son las 8 de la mañana y el termómetro ya señala 27 grados centígrados, con una humedad del 92 %. Es como estar en un baño turco.</p>



<p><strong>Matilde está recogiendo piangua, un pequeño molusco envuelto en una concha entre marrón y negra,</strong>&nbsp;que cabe en la palma de la mano y se encuentra en las raíces de los manglares del Océano Pacífico. De repente, ve un hoyo prometedor, se agacha, abre las piernas con las rodillas hacia afuera y así, en cuclillas, hunde la mano protegida por el guante y empieza a escarbar entre el fango. Aunque decir protegida es mucho. Con todo y guante existe el riesgo de que la pique un pejesapo (<em>Sicyases sanguineus</em>), un pez de cara rechoncha y cola delgadita que al morder hincha los dedos y deja ardiendo la piel, y se ha convertido en su peor pesadilla. Esta vez se salva, pero como la posición en V le entumece las piernas, tiene que estirarlas y doblar la mitad superior del tronco hacia delante.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263572"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190546/Colombia-2-piangueras-de-Bahia-Malaga-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 2 - piangüeras de Bahía Málaga - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263572" /><figcaption class="wp-element-caption">En una sola jornada de cuatro o cinco horas, las piangüeras de Bahía Málaga deben luchar contra un calor extremo y húmedo y un sinfín de zancudos, treparse por las raíces interminables del manglar y cargar de regreso a la lancha un canasto que puede pesar hasta 60 o 70 kilos. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Pianguar es tal vez uno de los oficios más exigentes y agotadores que existen. No es una labor para impacientes ni para los que odian la incomodidad o estar sucios.</p>



<p>Es también, y sin embargo, una actividad ancestral para las comunidades negras del Pacífico, un trabajo diario que les da un alimento que está en la base de su dieta y representa el sustento de miles de familias.</p>



<p>Y, sobre todo, es una forma de libertad. Uno de los caminos que las mujeres han encontrado para conquistar su independencia económica.</p>



<h2 class="wp-block-heading">7:50 a.m. Un cero menos, de 200 a 20 docenas</h2>



<p>Matilde Mosquera Murillo es la representante legal de&nbsp;<a href="https://raicespiangueras.com/qui%C3%A9nes-somos">Raíces Piangüeras</a>, una asociación que une a 28 mujeres del Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de La Plata – Bahía Málaga. Los Consejos Comunitarios son, desde 1993, una forma de organización colectiva de los pueblos afrodescendientes en Colombia.</p>



<p>Matilde lidera la organización desde que se creó, en 2019, y ella solo tenía 22 años.&nbsp;<strong>El objetivo principal de Raíces Piangüeras es promover la conservación del molusco, a través de una recolección sostenible y responsable,</strong>&nbsp;y del cuidado de su hábitat: los manglares. Pero no es el único. También quiere mejorar las condiciones de vida de las mujeres por medio de la transformación y comercialización de la piangua y apoyarlas en la formulación de proyectos productivos que les permitan vivir de actividades distintas a la extracción, que siempre hacen con amor pero también siempre las consume, las deja exhaustas.</p>



<p>—Menos mal no está lloviendo y menos mal este manglar está fácil, tiene el barro blandito— nos dice Matilde este jueves de mayo a tres jóvenes citadinas que queremos conocer de cerca cómo es eso del piangüeo. Estamos desesperadas porque el jején no nos ha dejado caminar ni respirar tranquilas, todo nos rasca, tenemos los ojos llorosos, ardidos.</p>



<p>Si en este manglar que “está fácil” las botas de caucho de todas ya se han enterrado varias veces, ¿qué pasará en el manglar “difícil”?</p>



<p>Matilde estudiaba sociología en Buenaventura cuando asumió el liderazgo de la asociación de piangüeras, que no es la única de Bahía Málaga, y tampoco del Pacífico, pero sí es una de las más nuevas. Las movían varias preocupaciones, entre ellas, la disminución del molusco, al menos en los manglares que las rodean.</p>



<p>—La piangua se recoge todo el año, pero aquí el agotamiento es claro porque antes mi abuela podía sacar sus 200 docenas en un solo día, una cantidad grandota, y ahora en promedio las mujeres sacan 20 docenas —explica la joven.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263573"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190554/Colombia-3-Matilde-Mosquera-representante-legal-Raices-Piangueras-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 3 - Matilde Mosquera representante legal Raíces Piangüeras - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263573" /><figcaption class="wp-element-caption">Matilde Mosquera se convirtió en la representante legal de la asociación Raíces Piangüeras en 2019, cuando ella solo tenía 22 años. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>En la década de 1980 la piangua colombiana comenzó a venderse masivamente en Ecuador,&nbsp;<a href="https://www.conservation.org/blog/in-ecuador-a-milestone-effort-to-protect-mangroves-and-people">nación que ha perdido casi una cuarta parte de sus manglares</a>, en buena medida porque fueron talados para convertirlos en piscinas para la cría de camarones. Hace unos años, cálculos de expertos llegaron a estimar que&nbsp;<a href="https://pacificobiocultural.fao.org.co/wp-content/uploads/2025/04/Ficha-por-producto-PIANGUA_2025.pdf">entre el 80 y el 85 % de las pianguas recolectadas en el Pacífico colombiano se iban para el país vecino</a>.</p>



<p>La presión sobre el molusco también aumentó porque la pesca tampoco es igual que antes (en parte por el aumento de la temperatura de los océanos) y porque muchas personas lo capturan en una talla por debajo del mínimo permitido legalmente en Colombia, cinco centímetros. Eso impide que se reproduzca, dado que no está lo suficientemente maduro.</p>



<p>Según investigaciones realizadas a principios del milenio, que no han sido actualizadas y que utilizan los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la&nbsp;<em>Anadara tuberculosa</em>&nbsp;y la&nbsp;<em>Anadara similis</em>&nbsp;(nombres científicos de las dos especies principales de piangua que hay en Colombia) están en&nbsp;<a href="https://repositorio.uniandes.edu.co/server/api/core/bitstreams/58c1c448-dab0-45a0-9b4b-5e1e3e9567e0/content">estado vulnerable</a>, lo que significa que podrían enfrentar un deterioro poblacional a mediano plazo, si no se toman medidas para explotarlas adecuadamente. Sin embargo, no aparecen en la lista roja de la UICN.</p>



<p>Doña Sinforiana Murillo, a quien todos conocen como Flor, madre de Matilde e hija de Paulina, una piangüera y partera de 77 años que sufre mucho porque el cuerpo ya no le permite salir al manglar, tiene un diagnóstico contundente sobre este punto:</p>



<p>“Yo no lo supero, ahora solo cojo 10 o 12 docenas, por las que es verdad que hoy me dan 30 000 o 40 000 pesos [casi 10 dólares] cuando antes valían muy pocos centavos, pero el problema no es la plata sino la cantidad del producto»</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/19150829/007-768x512.png" alt="" class="wp-image-263952" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">8:20 a.m. La triple discriminación: mujer, negra y piangüera</h2>



<p>Benita Rentería no sale a pianguar sin un tiestero. Así le dicen las mujeres al pequeño cuenco de lata en el que queman pedazos de leña para que el humo espante los insectos que las aturden. Este jueves de mayo es la única que se trepa en el manglar con ese objeto.</p>



<p>”Al final, esto no es algo agradable ni delicioso, pero toca, es la vida. Aunque cuando uno las encuentra, ¡ay!, eso sí es muy rico. Cuando toco una piangua grande entre el barro, me emociono”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263574"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190558/Colombia-4-indumentaria-para-pianguar-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Para salir a piangüar se necesitan guantes, botas de caucho, una pañoleta para cubrirse la cabeza y ojalá otra para el cuello, camisa de manga larga y un canasto de bejuco para recolectar los moluscos, entre otras cosas. Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263574" /><figcaption class="wp-element-caption">Para salir a pianguar se necesitan guantes, botas de caucho, una pañoleta para cubrirse la cabeza y ojalá otra para el cuello, camisa de manga larga y un canasto de bejuco para recolectar los moluscos, entre otras cosas. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>En el manglar, la risa desparpajada de Benita —51 años, cinco hijos, “varios nietos”— se multiplica. Se mete como en una cámara de ecos y, aunque esté lejos, sus compañeras la escuchan. El canasto de bejuco donde va metiendo las pianguas no se llena todavía, pero parece contenta, se divierte. Es como una niña chiquita con juguete nuevo cada vez que se trepa y se arrastra por debajo de las raíces larguísimas y entrelazadas de este manglar que parece existir desde el principio de los tiempos.</p>



<p><strong>“La piangua para mí significa muchas cosas. De la piangua muchos nos sostenemos.</strong>&nbsp;A veces en varios días yo junto mis 150 docenas. Cada una la vendo en este momento a 3000 pesos [0.75 dólares aproximadamente]. De ahí saco para pagar el arriendo, el gas o el teléfono y algo de comida, y les colaboro a mis nietos”, cuenta Benita, después de toser un par de veces por culpa del tiestero. Prefiere usarlo y que la respiración se entrecorte, a ser destruida por los mosquitos. “Yo no puedo pianguar sin candela”.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/03/mujeres-protegen-territorio-defensoras-colombia-viven-al-filo-de-muerte/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mujeres que protegen el territorio: las defensoras en Colombia viven al filo de muerte</a></strong></p>



<p>Su historia se repite en los hogares de la mayoría de mujeres de Bahía Málaga. Y del Pacífico. Ellas son el sostén de la casa, en todos los sentidos. Las columnas sobre las que se construyen los palafitos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263588"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11191927/Colombia-5b-tiestero-con-humo-para-espantar-insectos-al-pianguar-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 5b - tiestero con humo para espantar insectos al piangüar - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263588" /><figcaption class="wp-element-caption">Muchas mujeres salen a pianguar con un tiestero, un pequeño pequeño cuenco de lata, como el de la izquierda en la foto, en el que queman pedazos de leña para que el humo espante los insectos. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Marlyn Valencia es socia de Raíces Piangüeras, tiene 44 años y nueve hijos:</p>



<p>“Una vez no teníamos nada que comer. Nada, nada. Eran como las 3 de la tarde y no habíamos desayunado ni almorzado”, narrará antes de que se acabe el día. “En ese momento yo ya tenía a los tres primeros hijos, todos eran pequeñitos, la mayor tendría 4 años.</p>



<p>La solución fue internarse en el manglar más cercano. Sacó cinco docenas de piangua, suficientes para cocinar algunas al vapor e intercambiar el resto por una libra de arroz y un tarro de aceite.</p>



<p>“La extracción de moluscos casi siempre ha sido realizada por mujeres y yo creo que es porque antes, hace mucho, se hacía solamente para alimentar a los hijos. En los territorios es la mujer la que se da cuenta si no hay qué comer en la casa, y con salir a coger unas pianguas resuelve la comida. ¡Un hombre qué va a pensar en eso!”</p>



<p>Ahora quien habla es Matilde. Ella y Lucy, su hermana menor, pudieron terminar el bachillerato y luego estudiar en la universidad gracias a la piangüa que vendía su madre. Y en buena medida fue gracias a este oficio que Lucy levantó el emprendimiento que inauguró hace poco en la comunidad de La Plata, dedicado a la venta de bebidas y cocteles con viche, un destilado artesanal y tradicional del Pacífico. Se llama Paz Paraíso.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/19150845/008-768x512.png" alt="" class="wp-image-263953" /></figure>



<p>A veces, su papá también les mandaba algo de pescado. Pero como esa actividad cada vez da peores resultados esa era la excepción, no la regla.</p>



<p>Este jueves de mayo, en la noche, sentado sobre una silla Rimax en el salón que construyeron para hacer las reuniones del Consejo Comunitario de La Plata – Bahía Málaga, Santiago Valencia, uno de sus líderes más importantes, complementará la idea que tiene Matilde de porqué solo unos pocos hombres se dedican a la piangua: como el sector pesquero y maderero siempre fueron fuertes en la región, y generaban ingresos muchos mayores que los que podía dejar la extracción de piangua, esta ocupaba el último renglón, era considerada algo menor, una actividad débil, de la que solo podían encargarse las mujeres.</p>



<p><strong>¿Y quiénes se dedican, mayoritariamente, a los oficios “importantes” de la pesca y la madera? Los hombres.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263576"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190606/Colombia-6-bosques-manglar-pacifico-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 6 - bosques manglar pacífico - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263576" /><figcaption class="wp-element-caption">Según la Universidad Nacional de Colombia, “a pesar de ser uno de los ecosistemas más amenazados del mundo, los bosques de manglar del Pacífico colombiano son de los mejor conservados en el planeta”. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Según el artículo científico&nbsp;<a href="https://www.aunap.gov.co/events/EscalaColombia-2024.pdf"><em>La pesca en pequeña escala de Colombia: un enfoque de género al desarrollo sostenible</em></a>, publicado por los investigadores colombianos Vladimir Puentes Granada y Charles Sánchez-Roncancio en 2024, la participación de la mujer en la pesca a pequeña escala marino-costera que se realiza en el país es solamente del 19,7 % (y del 17 % en la pesca a pequeña escala continental). Sin embargo, señalan los autores, estas cifras están subestimadas “al no estar [las mujeres] registradas en todas las fases en las que seguramente participan (antes, durante y después de la captura), así como su rol integral en las comunidades pesqueras”.</p>



<p>El problema, asegura Matilde, es que no es lo mismo ser pescadora que ser piangüera.</p>



<p>“Si se crea un proyecto para mujeres pescadoras seguramente les van a dar un trasmallo y un anzuelo, y obviamente nosotras no necesitamos eso”, cita como ejemplo. “La recolección de piangua no debería ser un subsector de la pesca [así lo considera la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP)], debe ser visibilizada como un sector productivo en sí mismo. No queremos estar en la misma bolsa”.</p>



<p>Según ella, el número oficial de piangüeras va mucho más allá de las&nbsp;<a href="https://www.minambiente.gov.co/mas-de-11-mil-mujeres-piangueras-conservan-el-70-de-los-manglares-del-pais/">11 328 de las que habló el Ministerio de Ambiente en el Primer Encuentro de Mujeres Piangüeras del Pacífico</a>, que se realizó en Chocó en 2023, y en el que Gobierno Nacional prometió que haría todas las gestiones necesarias para que la labor del piangüeo sea declarada&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/ambiente/piangueo-la-practica-de-las-mujeres-del-pacifico-que-seria-patrimonio-de-la-unesco/">Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO</a>.</p>



<p>Solamente en La Plata, en su comunidad, donde viven cerca de 70 familias, hay censadas 114 piangüeras.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263577"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190609/Colombia-7-proyecto-congreso-mujeres-piangueras-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 7 - proyecto congreso mujeres piangüeras - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263577" /><figcaption class="wp-element-caption">En marzo de este año se presentó un proyecto en el Congreso de Colombia que busca, entre otras cosas, “mejorar las condiciones sociales y económicas de las mujeres piangüeras”. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>“La piangua era un tema más del día a día, para resolver algo del momento. Cuando yo era niño, era una creencia en la comunidad que ser piangüero era lo peorcito de la sociedad. Que estaba bien abajo”, comenta Santiago Valencia, que antes de ser líder del Consejo Comunitario y guía turístico profesional fue piangüero. Resulta inevitable sonreír e ilusionarse cuando se oye su discurso sobre equidad e igualdad de género y sobre la necesidad de luchar contra los prejuicios y la discriminación alrededor de lo femenino.</p>



<p>Aura Nelly Díaz Moreno tiene 50 años y seis hijos, también criados a punta de este oficio, sobre todo desde que su esposo perdió una pierna serrando madera hace tres décadas. Cuando la busco después de hablar con Valencia, lo primero que me dice es que antes la gente no la valoraba como piangüera:</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/19150911/009-768x512.png" alt="" class="wp-image-263955" /></figure>



<p>Díaz cuenta, incluso, que hubo una época en que cuando veían a alguien muy sucio, una manera de reprenderlo, y ofenderlo, era decirle que parecía una piangüera.</p>



<p>Lo bueno, coinciden muchas y muchos, es que la autoestima de la mujer Piangüera ya no es la de hace 40 o 50 años. Y eso se debe, en gran medida, al trabajo de asociaciones como la que preside Matilde Mosquera.</p>



<p>En la primera reunión que hicieron en la comunidad, en 2019, varios hombres levantaron la mano para hacer parte. Y varias mujeres lo hicieron para que el representante legal fuera un hombre. Valencia fue el primero en oponerse a ambas cosas. Raíces Piangüeras debía ser una organización de y para las mujeres, en la que los hombres, que además nunca habían pianguado o lo habían hecho solo como un juego, cuando eran niños, no debían tener voz ni voto.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/07/mujeres-indigenas-protegen-mar-de-chile-saberes-ancestrales/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Más de 200 mujeres originarias protegen el mar de Chile: así conservan 20 espacios costeros con saberes ancestrales</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">8:45 a.m. El silencio del manglar</h2>



<p>—¡Oliviaaaaaaaa!</p>



<p>El grito es de Matilde. Además de ella, y de Benita, este jueves de mayo nos acompaña otra mujer piangüera. Se llama Libia Collazos Sinisterra, pero hace muchos años la comunidad, nadie se explica la razón, le cambió el nombre.</p>



<p>No la vemos cerca, por ninguna parte.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263578"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190613/Colombia-8-Libia-Colazos-Sinisterra-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 8 - Libia Colazos Sinisterra - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263578" /><figcaption class="wp-element-caption">Una de las cosas que Libia Collazos Sinisterra -más conocida como Olivia en la comunidad de La Plata- más disfruta de internarse en el manglar para pianguar es sentir el silencio. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Recorrer el manglar para buscar moluscos es una actividad que se realiza casi siempre en colectivo. Las mujeres la aprovechan para contarse cosas que no se cuentan en el pueblo, desde lo más bonito que les pasó la noche anterior hasta si el marido les pegó de nuevo. La aprovechan para cantar. Para echar chisme. Para desahogarse. Para reírse hasta tener “los dientes fríos”, como ellas mismas dicen.</p>



<p>Algunas pocas, sin embargo, disfrutan mucho cuando lo hacen solas por la conexión que les regala con la naturaleza. Por los sonidos de las&nbsp;<a href="https://old.parquesnacionales.gov.co/portal/wp-content/uploads/2014/01/Descripcion-PNN-Uramba-Bahia-Malaga.pdf">107 aves distintas que habitan este manglar</a>. Por el silencio.</p>



<p><strong>“Una de las cosas que a mí me gusta de pianguar es la tranquilidad que se siente.</strong>&nbsp;El silencio”, contará Olivia más tarde, en la lancha de regreso a La Plata. “A mí me encanta ir sola porque a veces usted lo único que escucha allá es el cantar de los pájaros y el silencio”.</p>



<p>Las mujeres de Raíces Piangüeras se han formado para cuidar el escenario donde esa magia&nbsp; se produce: los manglares. Y lo han hecho desde mucho antes que instituciones y organizaciones internacionales comenzaran a ayudarlas en ese proceso.</p>



<p>En 2001, por ejemplo, lideraron el primer “descanso voluntario” de este ecosistema en Bahía Málaga. La idea surgió al ver el tamaño de las pianguas que recogían: cada vez más pequeñas. Primero pensaron en crear una especie de vivero para dejarlas ahí mientras crecían y se reproducían. Pero luego se hizo necesaria una acción más contundente.</p>



<p>Aura Nelly Díaz fue una de sus principales promotoras:</p>



<p>“Pusimos tableros que decían “Prohibido pianguar” y “Descanso en manglar”. Nuestra mentalidad era crear conciencia. No era que había un proyecto o un recorrido oficial. Cuando íbamos a verlos un mes después, ya los habían quitado. Pero insistimos”.</p>



<p>Luego, ya con Raíces Piangüeras y gracias al apoyo de organizaciones como Fondo Acción y Conservación Internacional, las mujeres fueron entrenadas y luego contratadas para hacer monitoreos de desembarque, en los que verifican que las pianguas tengan los cinco centímetros mínimos de talla en el momento de captura. Esa información se la comparten a toda la comunidad y les sirve para tomar decisiones.</p>



<p>“Así hemos identificado manglares con mayor impacto y hemos puesto algunos en descanso, de forma rotatoria, durante un mes seguido. El problema sigue siendo encontrar otras actividades alternativas. ¿Cómo le vamos a decir a la mujer que coge pianguas de 4,5 o 4 centímetros que no lo haga, si es lo único que tiene para darles de comer ese día a sus hijos?”, se pregunta Matilde, muy seria.</p>



<p>Los manglares son “<a href="https://www.wwf.org.co/?364411/10-preguntas-que-deberiamos-hacernos-de-los-manglares">bosques que solo se encuentran en zonas tropicales o subtropicales del mundo, cuyas plantas viven generalmente entre el agua salada y el agua dulce, pues conforman la línea divisoria entre la desembocadura de los ríos, el mar y la tierra</a>”.&nbsp; Con sus raíces gigantescas conforman una barrera natural contra la erosión costera y fenómenos como huracanes, tormentas y&nbsp;<em>tsunamis</em>; de ellos depende la vida de cientos de hongos, especies de plantas acuáticas, invertebrados y peces; son la base de la dieta y la seguridad alimentaria de las comunidades donde están ubicados; y son reservorios de carbono importantísimos (según WWF Colombia, “almacenan cinco veces más carbono que los bosques tropicales terrestres”). De las casi 70 especies de mangle que se calcula se encuentran en 123 naciones del mundo,&nbsp;<a href="https://wwflac.awsassets.panda.org/downloads/manglares.pdf">en Colombia existen nueve</a>, repartidas entre la costa atlántica y la pacífica. Una diversidad que no muchos países tienen. Brasil, por ejemplo, que ocupa el&nbsp;<a href="https://www.fao.org/forestry/mangrove/distribution/es">segundo lugar en mayor extensión en manglares después de Indonesia</a>, tiene&nbsp;<a href="https://core.ac.uk/download/pdf/37519778.pdf">cuatro especies</a>&nbsp;de mangle conocidas, las mismas que&nbsp;<a href="https://www.gob.mx/conafor/es/articulos/manglar-riqueza-de-especies?idiom=es#:~:text=Las%20cuatro%20especies%20de%20mangle,mangle%20botoncillo%20(Conocarpus%20erectus).">México</a>.&nbsp;<a href="https://www.conservation.org/docs/default-source/peru/santuario-nacional-los-manglares-de-tumbes.pdf?Status=Master&amp;sfvrsn=90a35e8a_3">Perú tiene cinco</a>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263579"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190617/Colombia-9-manglares-en-precariedad-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 9 - manglares en precariedad - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263579" /><figcaption class="wp-element-caption">Tatiana Acevedo, experta en gobernanza del agua y ecología política, asegura que la precariedad actual de los manglares puede deberse a que son difíciles de comprender y de clasificar, pues son varias cosas al tiempo. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>De acuerdo con&nbsp;<a href="https://aldiaunal.palmira.unal.edu.co/detalle/servicios-ecosistemicos-derivados-de-bosques-de-manglar-en-el-pacifico-colombiano">una investigación de la Universidad Nacional de Colombia</a>, “a pesar de ser uno de los ecosistemas más amenazados del mundo, los bosques de manglar del Pacífico colombiano son de los mejor conservados en el planeta”. De hecho, según WWF,&nbsp;<a href="https://www.wwf.org.co/?364411/10-preguntas-que-deberiamos-hacernos-de-los-manglares">los bosques de manglar más altos de toda América están en la costa pacífica</a>&nbsp;colombiana, que alberga&nbsp;<a href="https://www.minambiente.gov.co/narino-choco-y-magdalena-con-el-85-de-los-manglares-del-pais/#:~:text=Colombia%20cuenta%20con%20un%20%C3%A1rea,0.07%25%20en%20el%20litoral%20insular">el 74 % de las casi 290 000 hectáreas de manglares del país</a>.</p>



<p>Por razones como esas es que el Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga es uno de los “<a href="https://old.parquesnacionales.gov.co/portal/wp-content/uploads/2014/01/Descripcion-PNN-Uramba-Bahia-Malaga.pdf"><em>hot spots</em>&nbsp;de la conservación de naturaleza a escala planetaria</a>”.</p>



<p>Sin embargo, entre 1996 y 2020, según Global Mangrove Watch,&nbsp;<a href="https://www.swissinfo.ch/spa/los-manglares%2C-un-ecosistema-que-alimenta-y-protege-a-las-comunidades-costeras-colombianas/85066049#:~:text=Sin%20embargo%2C%20entre%201996%20y%202020%2C%20seg%C3%BAn,2050%20si%20las%20tasas%20de%20aumento%20del">Colombia perdió 7269 hectáreas de manglar, “algo así como el tamaño de 10 000 canchas de fútbol</a>”.</p>



<p>“Tal vez la precariedad de estos ecosistemas se deba a que son difíciles de comprender o de clasificar. Son a la vez agua, pues las mareas suben y bajan de sus raíces al menos dos veces al día, y raíz vegetal, que al estar trenzada ralentiza el movimiento de las mareas. Y son barro, pues de estas mareas quedan sedimentos que se asientan fuera del agua y forman un fondo cenagoso”,&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/tatiana-acevedo-guerrero/los-manglares/">escribió hace unos años la investigadora y profesora Tatiana Acevedo Guerrero</a>, experta en gobernanza del agua y ecología política.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263580"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190620/Colombia-10-raices-de-los-manglares-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 10 - raíces de los manglares - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263580" /><figcaption class="wp-element-caption">Cuando las raíces de los manglares se conectan entre sí construyen una especie de red neuronal, interminable, que las piangüeras atraviesan por abajo y por arriba para recoger los pequeños moluscos. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Un golpeteo seco y metálico interrumpe de repente nuestros pensamientos.</p>



<p>Es Olivia, que está moviendo su cobador entre el barro. Se trata de una pequeña vara —ahora de metal, hace décadas de madera— que termina en una especie de garfio. Si al enterrarlo y sacudirlo de un lado al otro se oye un golpe seco, significa que está tocando una concha.</p>



<p>Hace décadas, mujeres como doña Paulina, la abuela de Matilde y Lucy, y doña Flor, su madre, pianguaban sin guantes, sin botas, sin cobador. Incluso, la madre de Paulina cargaba las pianguas en su camisa, recogida hacia dentro para hacer las veces de canasto. Así iba y venía. Cientos de veces.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-gestor-del-servicio wp-block-embed-gestor-del-servicio wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Olivia cobando entre el barro" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/AHHlKJfEen8?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Hoy, la lista de implementos obligatorios para la faena incluye guantes, botas de caucho, una pañoleta para cubrirse la cabeza y ojalá otra para el cuello, camisa de manga larga, canasto de bejuco para recolectar las pianguas, lancha a remo, o a motor (lo que implica contar con dinero para pagar el combustible) y una botella de agua. Son opcionales el cobador, el tiestero o un repelente y, para recuperar la energía perdida al salir del manglar, un portacomidas, un termo de café y tal vez algo de viche.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263589"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11192629/Colombia-11b-cobador-Libia-Colazos-Sinisterra-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 11b - cobador Libia Colazos Sinisterra - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263589" /><figcaption class="wp-element-caption">El cobador -la pequeña vara de metal que Libia sostiene en su mano derecha en la imagen- es una herramienta que ayuda a las mujeres a encontrar más fácilmente las pianguas dentro del barro. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">9:05 a.m. ¿Dónde quedó la lancha?</h2>



<p>La marea ha ido subiendo rápido, sin darnos cuenta. Miramos a nuestro alrededor y todo parece igual.<strong>&nbsp;¿Por dónde entramos al manglar? ¿Cómo volvemos a la lancha?</strong>&nbsp;Matilde sonríe y nos calma. Esto no es algo que les pase solamente a las citadinas, ocurre también con las mujeres piangüeras más expertas. Perderse es otra de las dificultades inherentes del oficio.</p>



<p>—A veces yo piangüo y piangüo y cuando levanto la cabeza, ni idea dónde quedó la lancha. También nos ha pasado que subió tanto la marea que se hundió y uno ve nada más los portacomidas, que están por ahí flotando —narrará Lucy esa tarde en Paz Paraíso, mientras prepara un coctel de viche—. Achicar la lancha [sacarle el agua] es muy difícil, sobre todo porque uno viene con el cansancio de muchas horas pianguando, las piernas ya están adoloridas y peor en los brazos si uno se vino a canalete.</p>



<p>Es decir, a remo limpio.</p>



<p>En una sola jornada de cuatro o cinco horas, piangüeras como Matilde, Benita, Olivia y Lucy deben agacharse y pararse decenas de veces; luchar contra un calor extremo y húmedo y un sinfín de zancudos; hurgar entre el barro; exponerse a infecciones y al ataque indiscriminado del pejesapo, el camarón bravo y algunos cangrejos; treparse por las raíces interminables del manglar; cargar de regreso a la lancha un canasto que puede pesar 60 o 70 kilos.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/08/mujeres-pesca-conservacion-oceanos-entrevista/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">“Las mujeres sí podemos pescar, la pesca no es solo cosa de hombres” | ENTREVISTA</a></strong></p>



<p>Con unos cuantos agravantes: que se desate una tempestad o que la marea suba mucho más rápido de lo previsto, que el barro no solo entierre sus botas, sino que les llegue hasta la cintura. Y que se desubiquen.</p>



<h3 class="wp-block-heading">12:50 p.m. Ya es hora del almuerzo</h3>



<p>La piangua se puede comer de muchas formas. En un arroz que en el Pacífico llaman atollado (mezcla de carne de cerdo, pollo, longaniza y vegetales variados). En tamales, empanadas, sudados (platos al vapor), encocados (guisos preparados a base de leche y ralladura de coco) y ceviches.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263582"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190629/Colombia-12-embanada-alimentos-a-base-de-pianguar-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 12 - embanada alimentos a base de piangüar - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263582" /><figcaption class="wp-element-caption">Además de empanadas, la piangua sirve para preparar arroces, ceviches y encocados, entre otros platos. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Raíces Piangüeras, la asociación que lidera Matilde, lleva años luchando para encontrar maneras de transformar los moluscos que extraen de los manglares en productos que se puedan vender en muchas ciudades del mundo.</p>



<p>Hace unos años, por ejemplo, ella y Olivia —que reparte su tiempo entre pianguar y los fogones— prepararon 100 tamales de piangua para enviarlos hasta Bogotá y repartirlos en distintos restaurantes que dicen vender platos del Pacífico. ¡Qué innovador! ¡Nos interesan! ¡Qué delicia! Pero los pocos pedidos que llegaron nunca pasaron de 15 o 20 unidades, y a un costo tan bajo para ellas que ni siquiera les alcanzaba para cubrir el transporte en avión o por vía terrestre. Iban a pérdida.</p>



<p>Conservación Internacional, una organización presente en más de 20 países, entre ellos Colombia, les ayudó a hacer un análisis financiero para determinar si era viable transformar la piangua antes de venderla. Sin embargo, Matilde cree que todavía falta mucho trabajo para dar a conocer el molusco más allá de las zonas costeras.</p>



<p>Ahora quieren comercializarla en supermercados, en bandejas que incluyan un recetario y unas bolsas pequeñas con ingredientes que también vienen de su territorio y sirven para prepararla en casa, como coco y hierbas de azotea. El proyecto se llama “Del manglar a tu casa”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263583"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190633/Colombia-13-Libia-Collazos-Sinisterra-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 13 - Libia Collazos Sinisterra - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263583" /><figcaption class="wp-element-caption">Las hierbas de azotea de la casa de Libia Collazos Sinisterra muchas veces terminan en los platos que prepara, como tamales o empanadas de piangua que ofrece a los turistas que visitan la comunidad de La Plata, en Bahía Málaga. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Pero el camino para sacar adelante esta y otras iniciativas ha estado lleno de obstáculos.</p>



<p>Poco después de nacer, con un capital semilla que les dio la junta del Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de La Plata – Bahía Málaga, crearon un sistema para comprarles la piangua a las socias y luego venderla en Ecuador, sin intermediarios. Pero el&nbsp;<a href="https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20220429-aniversario-protestas-pano-nacional-colombia">estallido social de 2021</a>, que paralizó a Colombia durante casi tres meses, las dejó en la quiebra. Las piangüas se perdieron porque los camiones no podían salir del puerto de Buenaventura.</p>



<p>Ese mismo año, la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca las eligió dentro de un proyecto que incluía darles 50 millones de pesos, unos 12 300 dólares de hoy, en equipos fundamentales para cumplir sus sueños. A Bahía Málaga – La Plata llegaron entonces una pesa, un congelador, una embutidora y una empacadora al vacío, pero esta última máquina nunca prendió porque no estaba adaptada para su contexto.</p>



<p>Antes de la entrega, Matilde había advertido que en su comunidad no tenían energía eléctrica y cualquier aparato que les dieran, debía funcionar con energía solar o planta eléctrica.</p>



<p>“Estábamos bien contentas, pero cuando fuimos a conectar la empacadora al vacío no arrancaba. Tiene un motor enorme, necesita un voltaje mucho mayor, que aquí no tenemos. Es una ‘animalota’”, explica Matilde. “Hace poco nos dijeron que van a mandar a alguien para que le regule el voltaje, a ver si por fin funciona”, cuenta.</p>



<p>Por suerte, ya que la tienen bien cubierta, no está deteriorándose por el polvo.</p>



<p>Raíces Piangüeras también está priorizada para recibir, por parte de la Sociedad de Activos Especiales (SAE), un inmueble incautado a un narcotraficante en la ciudad de Cali, pero la paquidermia del Estado todavía no les ha permitido pasar del anuncio.</p>



<p>“Es una casa lo más de bonita, si las máquinas no nos funcionan acá, podríamos llevarlas allá y montar nuestra propia tienda y una especie de casa cultural. Podríamos hacer tantas cosas”, fantasea Matilde.</p>



<p>En todo caso, quietas no se van a quedar mientras eso ocurre.</p>



<p>Aprovecharon muy bien los recursos de una beca del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes para crear su página web, construir un recetario digital y mandar a hacer unas camisetas que venden entre todas, para un fondo común que ayuda con préstamos sin intereses a cualquier socia, cuando lo necesite.</p>



<p><strong>También consiguieron una lancha y montaron una cacharrería en Miramar</strong>&nbsp;(una de las cuatro comunidades del Consejo Comunitario, junto con La Plata, La Sierpe y Mangaña), donde venden guantes, botas y otros objetos. Y cuando llegan turistas activan la Ruta de la Piangua, un proyecto colectivo creado en 2010, que incluye un sendero y una experiencia para que los viajeros, que normalmente van al Pacífico colombiano en época de avistamiento de ballenas jorobadas —junio a agosto—, conozcan el molusco y lo saquen del manglar, si pueden.</p>



<p>El problema es la violencia. Con más de 20 asesinatos,&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/paz-y-memoria/violencia-en-buenaventura-por-parte-de-bandas-criminales-marzo-de-2025-el-mes-mas-violento-en-dos-anos/">marzo pasado fue el mes más violento en los últimos dos años en Buenaventura</a>, y eso influye directamente en el número de turistas que desde ahí viajan en lancha a cualquiera de las islas del archipiélago. En La Plata no recuerdan un año tan vacío de turistas desde la pandemia.</p>



<p>Las comunidades también han sido víctimas de robos por parte de grupos armados ilegales que a veces interceptan las lanchas en las que se movilizan desde y hacia el puerto.</p>



<p>En enero de 2024, además, unos hombres armados con fusiles intentaron tomarse el Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de La Plata – Bahía Málaga, tras lo cual la&nbsp;<a href="https://www.oas.org/es/CIDH/jsForm/?File=/es/cidh/prensa/comunicados/2024/068.asp">Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares a 13 de sus líderes</a>. Y todo ello ocurre con la base naval de Bahía Málaga —la más importante de la Armada Nacional en el Pacífico— a solo 15 minutos de distancia en lancha.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263584"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190637/Colombia-14-Comunidades-Negras-de-La-Plata-Bahia-Malaga-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 14 - Comunidades Negras de La Plata - Bahía Málaga - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263584" /><figcaption class="wp-element-caption">El Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de La Plata – Bahía Málaga está integrado por cuatro comunidades: La Plata, Miramar, La Sierpe y Mangaña. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">5:40 p.m. El “cansancio honrado” de las mujeres piangüeras</h2>



<p>Lucy Mosquera Murillo prepara un coctel con hierbas frescas y viche y una jarra de limonada en su quiosco de Paz Paraíso. Esta tarde tiene cuatro clientes. Treinta metros más lejos suenan unos arrullos, cantos tradicionales de las comunidades negras del Pacífico colombiano. El sol comienza a esconderse y poco a poco va tiñendo de naranja fosforescente las construcciones de madera de La Plata.</p>



<p>Además de un título en Gestión de Hotelería y Turismo, Lucy, de 27 años, tiene estudios en etnoeducación y es guía turística.</p>



<p>&nbsp;“Raíces Piangüeras nos ha ayudado a visibilizar lo que hacemos y nos ha empoderado en cuanto a liderazgo. A mí, por ejemplo, me ha dado confianza, me ha ayudado a convencerme de que mis ideas son importantes”, explica después de servir la primera ronda de bebidas.</p>



<p>Pero hay algo mucho más importante que eso. Lucy sueña con el día en que, gracias a la asociación, las mujeres ya no se vean obligadas a pianguar para vivir y encuentren una o más actividades distintas que les permitan descansar de ese oficio extenuante y, al tiempo, alcanzar la autonomía económica.</p>



<p>“Cuando yo digo que me gusta ir a pianguar es porque el primer día voy sin mucho ánimo pero si ya tengo una producción, el segundo y el tercer día voy a meterle todo y me animo. Pero la real [la verdad] es que es una actividad muy dura, uno lo hace por necesidad, por la costumbre, y hay momentos en que puede pasarla bien cuando va en compañía, pero es muy difícil”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263585"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190642/Colombia-15-Lucy-Mosquera-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 15 - Lucy Mosquera - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263585" /><figcaption class="wp-element-caption">Lucy Mosquera estudió Gestión de Hotelería y Turismo y etnoeducación y es guía turística. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>En marzo de este año se presentó, en el Congreso de la República, un&nbsp;<a href="https://congresovisible.uniandes.edu.co/proyectos-de-ley/ppor-la-cual-se-promueve-protege-e-incentiva-la-cadena-productiva-de-la-piangua-se-reconoce-el-valor-de-las-practicas-ancestrales-y-se-fomenta-el-mejoramiento-de-las-condiciones-sociales-y-economicas-de-las-mujeres-piangueras-en-colombia-y-se-dictan-otras-disposiciones-fomenta-la-cadena-productiva-de-la-piangua/14420/">proyecto de ley</a>&nbsp;para “promover, proteger e incentivar la cadena productiva de la piangua, reconocer el valor de las prácticas ancestrales y fomentar el mejoramiento de las condiciones sociales y económicas de las mujeres piangüeras en Colombia”.</p>



<p>El proyecto —que logró ser aprobado en el primero de cuatro debates y cuya ponencia para el segundo ya fue radicada para ser discutida en la Cámara de Representantes— fue impulsado por la Corporación Autónoma Regional para el Desarrollo Sostenible del Chocó (Codechocó), uno de los cuatro departamentos del Pacífico colombiano junto con Valle del Cauca, Cauca y Nariño. Matilde afirma que se enteró cuando ya estaba listo y el asesor de uno de los más de 30 congresistas que lo presentaron la buscó para enviárselo.</p>



<p>Según el representante Carlos Ardila, uno de los principales autores del proyecto, para construirlo fue “imposible alcanzar a todas las piangüeras” del Pacífico. “Hicimos todo el esfuerzo de reunir el sentir de todas las regiones en encuentros regionales durante 2023 y 2024, con una misión de campo al Chocó y en un esfuerzo conjunto con las Corporaciones Autónomas Regionales (autoridades ambientales) y líderes piangüeras de los cuatro departamentos”, dijo.</p>



<p>“Supuestamente es para ayudarnos a nosotras, pero la verdad es que se construyó desde un escritorio”, asegura la representante legal de la asociación Raíces Piangüeras. No puede ocultar la frustración cuando habla del tema.</p>



<p>En julio pasado, Matilde organizó un encuentro de 50 piangüeras de los cuatro departamentos para conversar sobre el proyecto y hacer unas recomendaciones que les enviaron a los congresistas que lo radicaron en Bogotá.</p>



<p>Ella y Lucy siempre han sido mujeres muy independientes porque así las crió doña Flor. Y así es como la hermana menor de Matilde quiere criar a su pequeña hija de tres años, Britney. Para avanzar en ese sentido, aunque suene contradictorio, cuando esté más grande la va a llevar al manglar y le va a enseñar todos los secretos del arte de extraer pianguas de sus raíces.</p>



<p>“Que no llegue el día en que si no hay ninguna alternativa distinta no tenga cómo vivir y le toque depender de un hombre”.</p>



<p>Doña Flor —58 años y seis hijas, las tres primeras con un padre que fue asesinado siendo ellas muy niñas— opina lo mismo:</p>



<p>“Este es un trabajo honrado, que nos ha dado muchos beneficios, pero es muy duro. Yo siempre le pedí a Dios que mis hijas no tuvieran que mantener su familia a punta de piangua, como yo lo hice. A mí me dio mucho y no me arrepiento, me siento contenta por eso, pero es que trabajar en el manglar es muy duro. Yo creo que aquí todos deben aprender, niños y niñas, porque hace parte de lo que somos. Pero ojalá puedan tener otras opciones”.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/19150858/010-768x512.png" alt="" class="wp-image-263954" /></figure>



<p>Marlyn también está de acuerdo con eso:</p>



<p>“A mis nueve hijos yo los levanté con esta actividad. Lo hago porque me nace hacerlo, uno va al manglar y siente como esa paz de la naturaleza, y es una ayuda para sostenerse. Pero para hablarle con la realidad, yo ahora quisiera solo ir para enseñarles a las personas cómo se hace y que me pagaran por eso. Es que estoy muy cansada, ya bastante lo hice”.</p>



<p>Alguna vez el sociólogo, escritor y periodista Alfredo Molano Bravo habló del “cansancio honrado”. Tal vez eso es lo que sienten las mujeres piangüeras del Pacífico.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263586"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190646/Colombia-16-Comunidad-de-La-Plata-piangueras-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 16 - Comunidad de La Plata - piangüeras - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263586" /><figcaption class="wp-element-caption">Aunque el Ministerio de Ambiente calcula que en Colombia hay 11.328 piangüeras, las mujeres dicen que el subregistro es grande y son muchas más. Solamente en la comunidad de La Plata, donde viven cerca de 70 familias, hay censadas 114 piangüeras. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">8:20 p.m. Pianguar, cantar y ser libre</h2>



<p>Aura Nelly Díaz normalmente canta estas canciones en el manglar, para distraerse del cansancio, el sudor y los ataques de los zancudos, pero hace meses no puede hacerlo por una enfermedad que también la tiene triste. Sin embargo, esta noche de un jueves de mayo decide entonarlas porque se siente orgullosa de ser “una guerrera, una enamorada de los manglares”.</p>



<p>La canción del chango la compuso un día en que “había como 50 de esos pájaros” en el manglar y “uno cantaba y el otro le contestaba y uno más silbaba”.</p>



<p>Aura Nelly no pudo pasar de cuarto de primaria y sabe leer pero no escribir. Sin embargo, eso no ha sido impedimento para lo que ha conseguido. Es guía turística. Vende destilados como el viche. Y compone con su mente y con la sabiduría que le da Dios, dice.</p>



<p>“Cuando usted va a hacer la actividad de pianguar se trae muchas cosas. Se concentra con la naturaleza y regresa diferente a como se va. Hacerlo a mí me da respiración, me hace sentir libre, dejo atrás todo lo difícil. Por eso también canto cuando estoy pianguando”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263587"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190650/Colombia-17-Matilde-Mosquera-y-Aura-Nelly-Diaz-piangueras-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 17 - Matilde Mosquera y Aura Nelly Díaz - piangüeras - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263587" /><figcaption class="wp-element-caption">Matilde Mosquera -a la izquierda- y Aura Nelly Díaz -a la derecha- representan a dos generaciones de piangüeras que son inspiración para la comunidad de La Plata. Foto Laila Abu Shihab Vergara.</figcaption></figure>



<p>Esta es la última canción que compuso y “es mucho más sentimental”, porque las pianguas ya no se dejan ver tan fácil como antes.</p>



<p><em><strong>Imagen principal</strong>: Matilde Mosquera (adelante, de negro) y Benita Rentería, en un descanso de la actividad de pianguar.&nbsp;<strong>Foto: Laila Abu Shihab Vergara</strong></em></p>



<p>*&nbsp;<em>Esta crónica es parte de una alianza periodística entre Mongabay Latam y VORÁGINE</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/laila-abu-shihab-vergara/">Laila Abu Shijab Vergara</a>&nbsp;en Mongabay Latam.&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/2025/08/cumbre-otca-profunda-crisis-amazonia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Puedes revisarlo aquí.</em></a></p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119507</guid>
        <pubDate>Wed, 20 Aug 2025 20:46:17 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/20154242/Pianguera-Mongabay.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Pianguar: la raíz de la independencia de las mujeres del Pacífico colombiano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La sinergia entre empresas como elemento fundamental de sostenibilidad ambiental</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/un-blog-para-colorear/la-sinergia-entre-empresas-como-elemento-fundamental-de-sostenibilidad-ambiental/</link>
        <description><![CDATA[<p>La sinergia es un concepto según el cual, la acción conjunta de dos o más elementos, genera un resultado mayor al que se lograría actuando por separado. Transformar dos necesidades empresariales, en apariencia completamente diferentes, en una acción conjunta que beneficia a todos los implicados en el proceso, es sin duda un hecho que vale la pena [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>La sinergia es un concepto según el cual, la acción conjunta de dos o más elementos, genera un resultado mayor al que se lograría actuando por separado. Transformar dos necesidades empresariales, en apariencia completamente diferentes, en una acción conjunta que beneficia a todos los implicados en el proceso, es sin duda un hecho que vale la pena resaltar. </p>



<p>Un ejemplo de esta sinergia de esta índole se da en el departamento de Cordoba, en la Costa Caribe colombiana, donde dos empresas monterianas se han unido en pro de un objetivo; logrando un hecho altamente positivo para sí mismas y para la comunidad en la que operan. Una de ellas es la <em>Reforestadora El Tesoro</em> en Cordoba cuyo eje de acción es el cultivo de la teca para la obtención de madera, una práctica imprescindible es el raleo que se debe realizar en un momento definido de la vida vegetativa de este arbusto, consistente en la extracción de parte de las plantas sembradas originalmente, para dale espacio a las que se van a mantener en desarrollo hasta llegar al momento de mayor rendimiento maderero del árbol. Las plantas que se extraen, también son aprovechables, aunque con un menor espectro de uso en el mercado, así que ahí es donde entra la segunda empresa. Una necesidad identificada por el<em> Centro Comercial Alamedas</em>, es la renovación de los elementos de carpintería arquitectónica de sus instalaciones, con el fin de modernizar los espacios ofreciendo con esto una mejora estética, pero también el cumplimiento de sus estándares de seguridad para usuarios y visitantes. </p>



<p>De manera que el centro comercial decide utilizar como materia prima para dicha renovación, la madera obtenida por la reforestadora durante la práctica de raleo.  Y podría pensarse hasta aquí que es simplemente un efecto del normal proceso de oferta y demanda, con la diferencia que, al concretarse el acuerdo de uso de esta madera, surge la sinergia. Y se da porque no solamente se benefician las dos empresas, el beneficio es extensivo a la comunidad en la que operan las empresas.</p>



<p>La madera la provee una empresa monteriana que cumple con unos altos estándares de sostenibilidad ambiental y de responsabilidad social con su área de influencia, lo que envía un fuerte mensaje en el sentido de que la implementación de políticas ambientales que van más allá incluso de lo regulado por ley, es una práctica que vale la pena ejercer y que puede ser beneficiosa incluso para el mismo modelo de negocio. Recuerden que en nuestra sociedad, las regulaciones ambientales suelen verse como trabas que entorpecen el normal desarrollo empresarial, y es entonces una acción como esta, la que desvirtúa completamente esa idea.  Pero ello requiere que el segundo actor, en este caso el centro comercial, comprenda también que apostarle al fomento de esas prácticas, vía la inversión en materias primas certificadas en el cumplimiento esos estándares, redunda en el beneficio de toda la comunidad. Al tener como criterio no solamente el factor económico sino el social y el ambiental, el comprador está enviando también un mensaje contundente y es el del compromiso empresarial con el ambiente y no solo con el mercado. </p>



<p>Pero además de lo anterior, hay otro efecto importante que genera este acuerdo comercial, y es el mensaje no menor que yo llamaría “monteriano compra monteriano”. &nbsp;Por su parte el centro comercial se la juega eligiendo como proveedor a una empresa de la&nbsp;región, y la empresa proveedora es de alguna manera premiada no solo por la calidad de su producto, sino por la responsabilidad ambiental y social que la ha caracterizado.&nbsp;Y todo lo anterior beneficiando a empleados, usuarios y comunidad ubicada en el área de influencia de las dos empresas. Gana Montería. Si esto no es un claro ejemplo de sinergia, no puedo imaginarme qué&nbsp;lo seria.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alvaro J Tirado</author>
                    <category>Un Blog para colorear</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117579</guid>
        <pubDate>Tue, 01 Jul 2025 03:35:20 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La sinergia entre empresas como elemento fundamental de sostenibilidad ambiental]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alvaro J Tirado</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Resolvamos la cuadratura del círculo (Héctor Abad contra Petro)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/resolvamos-la-cuadratura-del-circulo-hector-abad-contra-petro/</link>
        <description><![CDATA[<p>Las acusaciones del escritor Héctor Abad Faciolince no me cuadran. Con todo respeto, le recomiendo una relectura de su obra “El olvido que seremos”, la cual recoge el pensamiento iluminador de su señor padre, el médico Héctor Abad Gómez, otra víctima de nuestras violencias.  </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6b2f61eeea4a1782c67083bd9dcad5ac"><strong><em>“… cada uno de nosotros puede hacer algo por mejorar el mundo en que vivimos y en el que vivirán los que nos sigan. Debemos trabajar para el presente y para el futuro (…) Saber que estamos contribuyendo a hacer un mundo mejor, debe ser la máxima de las aspiraciones humanas”</em></strong>: Héctor Abad Gómez, en <em>El olvido que seremos</em>.</p>



<p>Aclaración pertinente: Dice Google que <em>“la cuadratura del círculo es un problema geométrico que consiste en construir un cuadrado en la misma área que un círculo. También se utiliza como expresión coloquial para referirse a algo imposible de realizar”.</em></p>



<p>Con rabia escribió su <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/hector-abad-faciolince/la-cuadratura-del-circulo">última columna </a>Héctor Abad Faciolince (<strong>El Espectador</strong>, 23 de marzo de 2025), para referirse al presidente Gustavo Petro: “Dice que él –el dañino- tiene la receta para arreglar lo que él mismo ha destruido. La cuadratura del círculo”.</p>



<p>Sería una tremenda frase si fuera del todo cierta. Pero esta columna es otra diatriba en el país de las diatribas, con muchas acusaciones, algunas verdades pero poca argumentación. Se entiende, porque en 500 o 600 palabras no se puede decir mucho cuando se aborda tantos temas y de tal hondura.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-e93c9a9a7c9c040c5debafc4aaa160b9"><strong>1</strong></p>
</blockquote>



<p>Dice el columnista:<strong> “Lleva más de dos años despedazando, hundiendo a propósito un sistema de salud que no era perfecto,</strong> <strong>pero que funcionaba relativamente bien</strong>. En lugar de mejorarlo, en vez de suplir sus carencias, lo ha venido desmontando y empeorando hasta llevarlo a la quiebra. La atención en salud en Colombia está sumida en una crisis sin precedentes en los últimos treinta años”.&nbsp;</p>



<p>No, estimado Héctor Abad, las cosas no están funcionando relativamente bien en el sector salud, como cree. “En nuevo informe (03-10-25), la Contraloría General de la República reveló que ha abierto 522 procesos relacionados con la gestión de 11 billones de pesos, 111 imputaciones por daños al patrimonio público, y 41 fallos de responsabilidad fiscal por 542 mil millones de pesos”, escribe, también en <strong>El Espectador</strong>, el columnista <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/fernando-galindo-g-/reforma-a-la-salud-en-medio-de-la-persistente-corrupcion-en-el-sector">Fernando Galindo</a>.</p>



<p>La crisis no empezó con el actual gobierno. Dice el columnista Galindo: “Quienes persisten en defender la permanencia de las EPS y rechazan la reforma a la salud presentada por el Gobierno, son insensatos, ante la comprobación de la corrupción generada por el desfalco de los dineros públicos, por más de 32 años”. Esto es desde la Ley 100 de 1993.</p>



<p>Conversé con el doctor Diego Acosta, expresidente de Assosalud, quien hace esta lectura: <em>“La falla estructural, desde la creación del sistema de salud  y de sus ajustes en el tiempo, ha sido permanente y progresiva, acumulativa, por lo que su actual y trágico agravamiento es el resultado lógico de su devenir. No se resuelve ahora, simplemente dándole mayores recursos en dinero a las agencias que sin los controles adecuados los han manejado oscura e ineficientemente&#8221;. </em></p>



<p>El doctor Acosta ha insistido en que s<em>e requiere </em>&#8220;<em>demoler lo que está mal construido y peor gestionado, que cese el bloqueo a la reforma y la poda que se le hace en el Congreso, que se calcule el costo de estos servicios a partir de las necesidades de la población y no de los informes torcidos de los interesados, que se alleguen los recursos necesarios (rompiendo el bloqueo a las finanzas del Estado ) y que se establezca una gobernanza participativa del sistema en la que no sólo las agencias del Estado, sino igualmente la ciudadanía y los agentes que concurren, tengan la posibilidad real de ejercer control”.</em></p>



<p>También el doctor Héctor Abad Gómez creía en la necesidad de reformar lo que no funciona. De <em>“El olvido que seremos” </em>tomo prestadas las palabras que lo describen a él, que fue, aparte de médico salubrista y pionero de la salud pública, un liberal en el sentido amplio del término, <em>“Confiaba en que por la vía de las reformas radicales se podía llegar a la transformación del país. <strong>Nunca, ni cuando estaba más furioso por las atrocidades que cometían los militares y el Gobierno, su furia lo sacaba de su pacifismo más hondo”.</strong></em></p>



<h2 class="wp-block-heading">Hoy tenemos un gobierno que no silencia a la gente por pensar distinto y tampoco los militares cometen atrocidades con aquel que piensa diferente.</h2>



<p>Nos dolió la muerte del doctor Héctor Abad Gómez. Su humanidad fue ejemplar y su obra le costó la vida. &nbsp;Está resumida en <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/paz-y-memoria/a-30-anos-de-su-muerte-asi-pensaba-hector-abad-gomez-article">este perfil </a>que hizo <strong>El Espectador </strong>en 2017, al cumplirse 30 años de su asesinato.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-19313c0b50b21a299f710b9ace8cef8f">“… médico y líder de derechos humanos de Antioquia, víctima de un plan paramilitar, con complicidad estatal, para ´anular cerebros´ de izquierda. (…) Héctor Abad Gómez, médico y presidente del Comité Permanente de Derechos Humanos de Antioquia, es el símbolo de la generación de pensadores asesinada durante los últimos seis meses de 1987 por orden del entonces jefe del paramilitarismo en Colombia, Carlos Castaño Gil, como lo confesó después, asesorado por la ´crema y nata´ de la dirigencia empresarial y la inteligencia militar”.</p>



<p>Hoy, por fortuna, tenemos un gobierno que no silencia a la gente, ni la manda a callar por por pensar distinto y tampoco los militares cometen atrocidades con aquel que piensa diferente. En algo el país ha cambiado, aunque el enojo nos haga ver únicamente lo malo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-22c4969d8864d9f13802fabb7bfecca5"><strong>2</strong></p>
</blockquote>



<p>Otro aparte de la disertación del escritor antioqueño:</p>



<p><strong>“… el que iba a rescatar la educación pública, tiene en la quiebra a las universidades públicas y en el abandono los sistemas de atención a la infancia y a la juventud”.&nbsp;</strong></p>



<p>Hay que aceptar que el presidente y su ministro de Educación se rajan en esta materia, pero también, como lo señaló el filósofo Francisco Cajiao en<a href="https://elpais.com/america-colombia/2025-02-17/petro-incumple-sus-promesas-de-transformar-la-educacion-de-colombia-y-culpa-a-sus-ministros.html"> entrevista con El País</a>, este sector es uno de los que enfrenta mayores limitaciones desde siempre, no de 2022 para acá: “Es de procesos lentos. Una reforma curricular, por ejemplo, no se hace en cuatro años en ningún país serio”, comenta. Asimismo, señala que Petro no entiende que el Ministerio tiene “muy poco margen de acción” y funciona más como un articulador de otras entidades: gran parte de la política educativa para los colegios depende de los gobernadores y alcaldes, y la educación superior se compone de instituciones autónomas. “Casi el 95% del presupuesto es dedicado al funcionamiento [como el pago de sueldos] y el Ministerio no puede tomar ninguna decisión sobre esa parte. Le queda menos del 10% para inversión”, dice.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-e2f4224bd64e6ca2b38923f2ddcfd57f"><strong>3</strong></p>
</blockquote>



<p>Sigue la diatriba.</p>



<p><strong>“El que iba a hacer la paz total, le ha entregado el gobierno de las zonas más vulnerables a la delincuencia total, al Clan del Golfo, y a los narcos totales. El que iba a resolver de una vez y para siempre los problemas del Catatumbo, hace que cada vez más zonas de Colombia parezcan un Catatumbo”.</strong></p>



<p>El doctor Héctor Abad Gómez tenía claro por qué creía en la paz. “No predicaba una revolución violenta, pero sí un cambio radical en las prioridades del Estado, con la advertencia de que si no se les daba a todos los ciudadanos al menos la igualdad de oportunidades, además de condiciones mínimas de subsistencia digna, y cuanto antes, durante mucho más tiempo habríamos de sufrir violencia, delincuencia, surgimiento de bandas armadas y de furibundos grupos guerrilleros”, se lee en otro párrafo de <em>El olvido que seremos</em>, reproducido en el mismo <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/paz-y-memoria/a-30-anos-de-su-muerte-asi-pensaba-hector-abad-gomez-article">perfil </a>de antes.</p>



<p>Enhorabuena, nos queda el pensamiento de este gran hombre. Por otro lado, a quien quiera profundizar sobre los más y los menos de la Paz Total, le recomiendo el juicioso ensayo del analista León Valencia: <em>“¿Plomo es lo que viene?</em> Dos años de Paz Total, balances y retos&#8221; (Penguin Random House, 362 páginas).</p>



<h2 class="wp-block-heading"><em>“A la paz total se le han atribuido males que no le corresponden&#8221;:</em> León Valencia, en el libro &#8220;<em><strong>¿Plomo es lo que viene?</strong></em>&#8220;.</h2>



<p class="has-text-align-center"></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="640" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/29092309/A-CUADRATURA-PLOMO-640x1024.jpg" alt="" class="wp-image-113718" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/29092309/A-CUADRATURA-PLOMO-640x1024.jpg 640w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/29092309/A-CUADRATURA-PLOMO-187x300.jpg 187w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/29092309/A-CUADRATURA-PLOMO-768x1229.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/29092309/A-CUADRATURA-PLOMO-960x1536.jpg 960w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/29092309/A-CUADRATURA-PLOMO-1280x2048.jpg 1280w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/29092309/A-CUADRATURA-PLOMO-scaled.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /></figure>



<p>“… no es cierto, lo que se ha divulgado entre la opinión pública sobre la relación causal entre la Paz Total y el crecimiento de los grupos armados ilegales; en especial, durante los ceses al fuego” (…) “al mismo tiempo, la política de Paz ha traído ventajas para el país” (…) “a la paz total se le han atribuido males que no le corresponden. Gran parte de los indicadores de violencia asociada al conflicto armado venían en aumento, al igual que la presencia y el control territorial de los grupos armados”.</p>



<p>En lo que toca al gobierno anterior, arguye León Valencia: <em>“Durante el gobierno de Iván Duque, la frase ´plomo es lo que hay´ marcó una paradoja, ya que en esa época se presentó el mayor aumento en la presencia territorial de grupos armados, desplazamientos y asesinatos de líderes sociales, lo cual desembocó en un gran descontento social y un clamor general para detener la violencia”.</em></p>



<p>Y continúa: <em>“En la subregión del Catatumbo, Norte de Santander, se observa una disminución en los secuestros, los homicidios y las extorsiones, junto con los avances hacia la Paz Total, gracias a la reducción de acciones armadas entre la Fuerza Pública y los grupos armados presentes”.</em></p>



<p>Añade el investigador un párrafo que, a mi juicio, es la almendra del asunto:</p>



<p><em>“La narrativa de correlacionar la paz con el incremento de algunas violencia y con una situación preocupante de orden público (…) puede llevar a que la sociedad colombiana pierda el foco en lograr la paz, abandone los esfuerzos presentes y renuncie a la necesaria implementación del acuerdo de paz firmado con las antiguas FARC en 2016”.</em></p>



<p>Concluye diciendo que la paz debe ser “nuestro acuerdo nacional, y así superar la falsa dicotomía entre paz y seguridad”, porque –esto lo agrego yo-, no olvidemos que políticas como la “Seguridad Democrática” de los dos gobiernos de Álvaro Uribe más allá de brindar tranquilidad a quienes tenían finca y tierras, no frenó el derramamiento de sangre y sí empeoró la situación de derechos humanos, que le costó la vida a miles de personas inocentes, como en su momento, año 1987, al doctor Héctor Abad Gómez. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b699c9f54b4b2308197aee55010cd90c"><strong>“… el egoísmo y la indiferencia son características de los ciegos ante la evidencia y de los satisfechos con sus condiciones buenas y que niegan las condiciones malas de los demás. No quieren ver lo que está a la vista, para así mantener su situación de privilegio en todos los campos.&nbsp;¿Qué hacer ante esta situación? ¿A quiénes les corresponde actuar?” (Frase del doctor Héctor Abad Gómez en <em>El olvido que seremos</em>)</strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">A ningún demócrata debería molestarle la idea de consultar a los ciudadanos, porque ese es el espíritu mayor en una democracia</h2>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-22919ff46203d453eae10f5262bb1f36"><strong>4</strong></p>
</blockquote>



<p>Dice el columnista: <strong>“Su último engendro es la consulta popular”.</strong></p>



<p>La consulta popular no es ningún engendro. Es la figura legal que consagra la Constitución del 91 para que el pueblo (al que llaman Constituyente primario), pueda incidir en temas sensibles que le afectan: la reforma laboral y de salud son asuntos de entera trascendencia.</p>



<p>A ningún demócrata debería molestarle la idea de consultar a los ciudadanos, porque ese es el espíritu mayor en una democracia: contar con la opinión de los gobernados, cuando aquellos que deberían representarlos incumplen ese mandato. El derecho a la libre expresión no es sólo para quienes tenemos el privilegio de escribir para un medio. Es también un derecho de los ciudadanos a través de mecanismos como la consulta popular, al que ahora se le sataniza por ocurrírsele a Petro.</p>



<p>A este gobierno se le eligió por su promesa mayor de cambio a través de las reformas. La comisión VII del Senado, con ocho votos a favor y seis en contra, hundió la reforma laboral, sin haberla debatido, que era el deber ser, una clara muestra de despotismo, que le confiere al Congreso de la República un carácter casi dictatorial, llegando incluso a irrespetar el trabajo juicioso que sí hizo la Cámara de Representantes.</p>



<p>Me parece lamentable que el país no haya dimensionado la gravedad de esta bofetada legislativa, y en cambio estemos especulando, como lo hace el escritor sobre los supuestos delirios y borracheras del presidente.</p>



<p>Eso sí, le asiste razón cuando escribe: <strong>“Se alía con la parte más abominable y corrupta de la política regional (…) Un matrimonio imposible: lo limpio con lo corrupto”.</strong> Creo entender que con “lo limpio” se refiere al mandatario.</p>



<p>Ningún presidente es monedita de oro. Desde el día que gana la elección se convierte en el enemigo de aquellos que no votaron por él. Para la posteridad tenemos dos alternativas: quejarnos sin más remedio (la salida fácil), o dejar constancia para la historia de que fuimos capaces de deponer la rabia para avizorar un país posible, no para quienes ya vamos de salida, sino para quienes vienen detrás y más aún para aquellos que ni siquiera han nacido, y a quienes deberíamos entregarles un mejor país del que encontramos.</p>



<p>Yo siempre he tenido un buen concepto de los intelectuales, pero a veces tengo mis dudas. <strong>Al intelectual, para serlo, se le impone el reto de escribir desde el sosiego para que la luz lo irradie todo</strong>. Ojalá los librepensadores de este país –y en especial los escritores- puedan ver más allá de lo que el común de la gente ve. </p>



<p>Escribir sin rabia puede ser un buen comienzo. Quizás, después de todo, el enigma a resolver no sea la cuadratura del círculo, si no el círculo vicioso en el que estamos atrapados 50 millones de criaturas, por la miopía de una clase política que desde el Congreso de la República sabotea las dos principales reformas sociales que -y entiéndase esto- necesita con urgencia el país, no el presidente. </p>



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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Sat, 29 Mar 2025 14:40:37 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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