<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/search/trafican/feed/rss2/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 16 Apr 2026 02:23:57 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Todos los resultados de blogs de trafican | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>&amp;#8220;Colombia tiene que aprender a escuchar&amp;#8221; María Gaitán.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/colombia-tiene-que-aprender-a-escuchar-maria-gaitan/</link>
        <description><![CDATA[<p>Ser la nieta de Jorge Eliécer Gaitán en Colombia no es solo una herencia: es una carga histórica, política y emocional. Este 9 de abril, Día de las Víctimas, quise hablar con María Gaitán, directora del Centro Nacional de Memoria Histórica, desde ese lugar, pero también desde otro más incómodo y urgente: el de quien [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Ser la nieta de Jorge Eliécer Gaitán en Colombia no es solo una herencia: es una carga histórica, política y emocional. Este 9 de abril, Día de las Víctimas, quise hablar con María Gaitán, directora del Centro Nacional de Memoria Histórica, desde ese lugar, pero también desde otro más incómodo y urgente: el de quien insiste en que la memoria no puede ser un relato cerrado, sino un ejercicio vivo de escucha. En esta conversación, su voz transita entre lo íntimo y lo público, entre el legado y el presente, para defender una idea tan simple como difícil: en un país atravesado por la violencia, entender empieza por escuchar, incluso aquello que no queremos oír.</p>



<p><strong>Bueno, muchas gracias por esta entrevista, yo quiero empezar hablando un poco de estos años, de ese reto de asumir la dirección del Centro Nacional de Memoria Histórica y quizás de todo lo que te ha tocado aquí, pero sobre todo ese reto más difícil. ¿Cuál es el reto más difícil de lo que te ha tocado, la complejidad más grande de haber asumido la dirección del Centro Nacional de Memoria?</strong></p>



<p>A ver, esa pregunta es sustancial para entender lo que hemos hecho en todos estos meses de gobierno. Al entrar al Centro, de las palabras más comunes que escuché fue producto. Y yo, fue una de las cosas que más me interpelaron, porque yo no considero que ni la verdad, ni la justicia, ni la reparación, ni las investigaciones, ni el conflicto sean un producto, sino que se necesita un proceso. Y si nosotros no entendemos la memoria histórica y el esclarecimiento de la verdad como un proceso y lo manejamos como un producto, no va a tener las consecuencias tan importantes que implican escuchar, y para escuchar se requiere un proceso, porque nosotros no estamos acostumbrados a escuchar, a nosotros no nos enseñan culturalmente a escuchar, ni en el colegio, ni en la casa, ni en la sociedad escuchamos. Entonces es quizás uno de los retos más significativos, y eso estamos aprendiendo, eso ha sido la fuerza de escuchar todas las memorias, todas. Me acuerdo en un territorio que me decían María, no señora, usted no puede escuchar a los paramilitares, usted no puede escuchar a los guerrilleros, usted no puede escuchar a los delincuentes, y yo les decía, pero si no escucho a los responsables, ¿cómo voy a entender sus acciones para poder explicar este conflicto? Tengo que escuchar, eso no quiere decir que sea empática con lo que hicieron, eso no quiere decir que justifique lo que hicieron, pero nosotros tenemos que escuchar, escuchar no implica aceptar lo que el otro está diciendo, y eso es dificilísimo. Porque nosotros, y eso me pasa, yo no quiero decir que yo soy la maestra de la escucha, lejos de ahí, pero estamos en un proceso absolutamente auténtico y veraz de aprender a escuchar, porque muchas veces uno está escuchando al otro ya con todo un universo cultural y personal que nos impide recibir lo que estamos escuchando, y estamos siempre en una escucha reactiva, no receptiva. Entonces, eso es lo que estamos haciendo en el Centro Nacional de Memoria Histórica, una escucha receptiva, y no solamente receptiva para recoger la memoria colectiva, que es lo que ha hecho el Centro Nacional de Memoria Histórica desde su primer día de nacimiento, y convertirla en memoria histórica, y memoria histórica es triangular la información, yo escucho a la víctima, o el hecho victimizante, al responsable, y también lo cotejo con archivos. Esa triangulación es la que le da fuerza al esclarecimiento de la verdad y a la memoria histórica, porque en Colombia la memoria colectiva es quizás de las expresiones también tan diversas como nuestra geografía, porque la memoria colectiva en Colombia se baila, se canta, se llora, se grita, se insulta, se pone en teatro, se escribe, se compone, se conversa, y esa diversidad es la que nos permite saber que como cantan en La Guajira, no cantan como en el Llano, y como cantan en el Llano, no cantan en el Chocó, y en el Chocó no cantan como en el Amazonas, y escuchar a todos esos cantos nos permite tener una sinfonía colectiva que nos permita construir el país que queremos, o el país que soñamos, y el país que sueña La Guajira no es el mismo país que sueña el Amazonas, ni que sueña el Chocó, ni que sueña Nariño, ni que sueño yo, porque yo qué país sueño, el de la restauración moral y democrática de la República que Jorge Eliécer Gaitán encarnó toda su vida, y por eso el 9 de abril no solamente les rindo homenaje a las víctimas del conflicto, que para mí, más allá de ser víctimas, que sí han habido un centenar de miles de víctimas del conflicto, les rindo homenaje a los líderes, lideresas y resistencias, que además han escuchado la palabra de Jorge Eliécer Gaitán, porque Jorge Eliécer Gaitán buscó ser asesinado, y claro, asesinaron su cuerpo, y eso deshizo una familia, violentó una esperanza que estaba surgiendo, pero sobre todo, destruyó una familia, una familia que tenía vocaciones distintas, y que muchos, o la gran mayoría, mujeres, hemos optado por mantener firme el legado de Jorge Eliécer Gaitán, porque es un legado que este país tiene que escuchar, entonces cuando digo que Gaitán está vivo es porque está en el territorio presente, como me dice un compañero que lo repito tantas veces, yo, María Gaitán, me convierto en el territorio en una rockstar, porque no soy yo, es Gaitán, y que Gaitán, como él decía, yo no soy yo, personalmente, yo soy un pueblo que me sigue porque lo he interpretado, y yo no soy yo, María Gaitán, yo soy Gaitán porque es un pueblo que se siente interpretado todavía por lo que dijo Gaitán hace más de 78 años, cuando fue asesinado.</p>



<p><strong>Me gustaría hablar de las acciones, porque las acciones siempre cuentan mucho, este 9 de abril, quizás, no sabemos si usted va a seguir al frente del Centro Nacional de Memoria el próximo año, pero por ahora sabemos que este 9 de abril es el último en este mandato, y usted está al frente, ¿qué va a pasar este 9 de abril?</strong></p>



<p>Este 9 de abril nos vamos a encontrar con más de 80 líderes y lideresas y resistencias de todo el país, que vienen a que conversemos, a que articulemos y tejamos las experiencias de los otros, a que escuchemos dolor, pero sobre todo lo más importante es a contarles que reanudamos la obra del Museo de Memoria de Colombia, y logramos reanudarla en esta administración, difícil, difícil, duro, duro, pero logramos limpiar todo un proceso administrativo que era tan complejo, que era muy difícil de darle ruta si no se hacía este trabajo metódico de ordenar la casa para poder empezar a pensar en la idea de retomar la obra. Y en este museo de más de 14.700 metros cuadrados, y con un espacio público que estamos buscando que se integre a Bogotá, que eso también lo estamos haciendo, integrar el museo a Bogotá, que no sea un edificio aislado, sino que sea un edificio que haga parte de la ciudad, de una ciudad además que tiene que escuchar el territorio, porque nosotros decimos en permanencia el territorio habla, que también Bogotá es territorio, pero es que a Bogotá le cuesta mucho escuchar al resto del país. Entonces, en este lugar es donde realmente el territorio va a hablar y el centro tiene que escuchar, y el centro es Bogotá, el centro es el Centro Nacional de Memoria Histórica. Y este 9 de abril en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán vamos a escuchar el territorio, en el centro, y en un lugar muy emblemático de la ciudad que es el Teatro Jorge Eliécer Gaitán.</p>



<p><strong>Hay un tema sobre todas las memorias que a mí me fascina porque realmente creo que es lo que necesita el país, encontrarse, pero vemos la polarización, vemos que esto parece que somos descendientes de ese bipartidismo que tanto nos hizo daño y del que su abuelo tanto también le hizo daño a él, y tanto lo criticó también como esa falta de dignidad moral, que me parece muy interesante esa idea que usted está devolviendo, de devolverle dignidad al país, porque cuando se ven todas las memorias se devuelve dignidad a todas las memorias también, pero…¿por qué nos cuesta tanto?</strong></p>



<p>Porque yo creo que nosotros fuimos formados culturalmente y socialmente a mantener tres elementos de los cuales yo considero que son los combustibles más efervescentes para este conflicto, que son el racismo, el clasismo y la desigualdad, y eso no viene desde el bipartidismo, eso viene desde la ocupación colonial española, cuando vinieron aquí a arrebatar territorios que no les pertenecían con una arrogancia que todavía tenemos, porque los criollos recuperaron y mantuvieron la arrogancia española, y eso es lo que nos está también impidiendo escucharnos, y que todas las memorias sean tenidas en cuenta. Entonces, cuando se habla de polaridad, yo creo que esta polarización no es de ahora, sino de siempre, y como tú lo dices, Gaitán, esa polarización fue la que más atacó, pero la razón por la cual, o sea, la esencia que él atacó es por la cual a él lo atacan, Gaitán unió al país de todos los partidos, al país nacional de todos los partidos, y unió al país político de todos los partidos, y ahí sí crea una división, pero es una división distinta, es una claridad política, que es la que tenemos, pero que es súper confusa. Entonces, a partir de la Constitución del 91, ya no son liberales y conservadores esa polarización, pero sí unos totalmente polarizados, en una explosión de partidos que representan al país político y que siguen manipulando al país nacional. Pero yo creo que poco a poco ese país nacional se está despertando, y yo pienso en los jóvenes con el estallido social. El estallido social abrió un trecho y un sendero muy importante en Colombia. Y esos estallidos sociales, como el 9 de abril, fue un estallido social. El 9 de abril de 1948, que mal llaman Bogotazo, porque eso no fue en Bogotá, fue en toda Colombia. Y cuando hablan de Bogotazo es como si se limitaran para que la historia oficial piense en incendios, en asesinatos, en un país emborrachado. Sí, se emborracharon, incendiaron, pero hay que saber quiénes incendiaron también, quiénes emborracharon, porque yo sé que también el país político brindó y se emborrachó de la felicidad de haber asesinado a Jorge Eliécer Gaitán. Entonces, quiénes se emborracharon hay que saberlo, porque se emborracharon unos y otros. Entonces, la polaridad, yo creo que hay una frase de Gaitán que a mí, o un concepto de Gaitán que me parece muy importante. “Para que haya luz, tienen que existir dos polos, el negativo y el positivo.” De lo contrario no hay luz. Entonces, el problema no es que haya dos fuerzas polarizantes que permiten la luz, sino que esas dos fuerzas polarizantes no produzcan luz, que es lo que nos sucede. Por eso Gaitán decía tan sabiamente que existía un país político liberal y conservador, y un país nacional liberal y conservador, pero que si ese país político —el liberalismo y el conservatismo— no eran el polo positivo y negativo, lo que producía luz era que el pueblo fuera superior a sus dirigentes para poder nivelar y darle dignidad a este pueblo que históricamente ha sido destrozado, humillado, denigrado, convertido en miseria, por eso somos el tercer país más desigual del mundo.</p>



<p><strong>Hablemos de la administradora pública también, que le tocó llegar a administrar el CNMH después de Darío Acevedo y de todo el planteamiento, de una ruptura que venía del Centro, de una ruptura del Centro con muchos historiadores, con muchos sectores también del país, ¿cómo fue retomar eso desde la administración, desde darle una vuelta también a esta institución?</strong></p>



<p>Mira, yo voy a decir una frase que puede ser tomada de distintos ángulos dependiendo de quien la escuche. Cuando yo llegué a esta entidad, te digo sinceramente que yo nunca me había acercado a ella, porque inclusive en momentos en que fue muy importante en investigación, a mí la academia, como decía Jorge Eliécer Gaitán, la frialdad dolosa del académico me parece que no transforma. Da de pronto luces y claridades, pero no transforma. Por eso esos ocho años de investigaciones tan académicas, donde recogían la memoria colectiva, la convertían en memoria histórica y se quedaba enterrada en productos en bibliotecas, era algo que no me interesaba. Nunca me acerqué. Después entra ese momento con esta idea de que el conflicto no existe, sino una mano de bandoleros criminales terroristas, y que el Ejército y la Fuerza Pública eran los defensores de la patria, y eran defensores de la patria que estaban cometiendo falsos positivos. Entonces yo dije, bueno, esta institución no es ni de centro, ni de memoria, ni de historia, ni nacional. Entonces yo siempre estuve muy, muy alejada. Y cuando entré, ¿qué me pasó? Que la Fuerza Pública estaba muy empoderada de la entidad, siendo los “héroes de la patria”. Pero por el otro lado, yo había escuchado permanentemente, con gran admiración y respeto, a las madres buscadoras y a las madres de Soacha buscando a sus hijos, y donde el Ejército también cometió de las cosas más criminales que puede tener un país contra su mismo pueblo, que son los falsos positivos. Y además sabiendo que en la época de Gaitán existió la chulavita y que cuando vino el Ejército el 9 de abril, los curas les dieron aguardiente con pólvora para que asesinaran violentamente. Entonces, esta Fuerza Pública también tiene… sí, ha habido víctimas dentro del mismo Ejército, de la misma Fuerza Pública, y a ellos los escucho y avanzo con ellos. A la otra también. Pero lo que me ha parecido absolutamente fantástico es que las conversaciones iniciales que tuvimos con la Fuerza Pública, que llegaban uniformados y acartonados, pues en este momento nos estamos escuchando. Y eso para mí es un éxito y un agradecimiento infinito, porque realmente ha habido una transformación en el diálogo. Porque tanto ellos empezaron a escuchar como yo, porque esto no es de un solo lado. Yo tampoco los escuchaba porque culturalmente, históricamente, tengo mis diferencias. Pero al mismo tiempo, el último debate de Jorge Eliécer Gaitán en la madrugada del 8 de abril fue por el honor militar. Entonces traté de escuchar a Gaitán todavía y decir: quiero encontrar el honor militar de la Fuerza Pública.</p>



<p><strong>Hablando de un tema que es importante para la memoria ¿Qué hacer cuando un grupo paramilitar, un grupo narcotraficante como el Clan del Golfo quiere tomar el nombre de su abuelo?</strong></p>



<p>Mira, eso hace parte de lo que sí es realmente la polarización. Eso para mí sí es polarización, porque la polarización en Colombia está cargada de mentiras, está cargada de estigmatización y de tergiversación de la verdad. Y eso es lo que está haciendo este grupo criminal del Clan del Golfo, usurpando un nombre que no se le mide por ninguno de los ángulos que ellos buscan que les cuadre. El Clan del Golfo hace parte de esas pocas intenciones en este país de destruir un legado, porque lo que están buscando es destruir un legado. Pero este pueblo no es bobo. Este pueblo sabe perfectamente que Gaitán lo que buscó fue la restauración moral y democrática de la República, cosa que es absolutamente opuesta a lo que estos criminales están haciendo en este país, que es toda la falta de ética, la falta de moral, y todo por la plata, con una corrupción, con una violencia, una criminalidad que no roza a Gaitán. Yo sé que esta lucha la convertí sinceramente en algo personal, y recuerdo mucho frases que contaba mi abuela sobre su vida con mi abuelo. Cuando Gaitán había tenido un momento muy estelar en alguna parte de Colombia, los medios de comunicación, por lo general El Tiempo en ese momento, lo atacaban y decían que era un populista, negro, indio, lo insultaban utilizando además expresiones que para él eran un orgullo. Porque si uno va a la esencia misma del populismo, eso fue lo que fue Gaitán: el pueblo superior a sus dirigentes. Entonces mi abuelo leía siempre el periódico en el desayuno, y mi abuela se enfurecía, y Gaitán le decía: no te preocupes, no te preocupes. Yo sé que Gaitán me diría eso frente a lo del Clan del Golfo, que no me preocupe, pero a mí sí me toca, porque tengo una rebeldía que no me permite quedarme tranquila frente a la distorsión de un legado que fue una esperanza para Colombia. Entonces, lo que decía mi abuela, y es lo que yo le respondo a Gaitán cuando hablo de esta lucha, es: tú preocúpate por las cosas importantes que yo me preocupo por las pequeñas. Y mi abuela cogía el teléfono y llamaba al director de El Tiempo y le reclamaba. Yo tampoco permito que este grupo criminal y otros estén usurpando a Gaitán, como mi mamá siempre dice, muchos políticos hablan de Gaitán, pero al mismo tiempo la Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán está en ruinas, se está cayendo, y el Exploratorio Nacional está abandonado hace más de 20 años, está en ruina, y el legado de Gaitán, el sitio donde está enterrado mi abuelo, se lo comió la maleza. Y la Universidad Nacional no hace nada y el gobierno tampoco hace nada. Entonces eso también es una agresión contra el legado gaitanista, no solamente la usurpación de su nombre.</p>



<p><strong>Bueno, vamos a hablar un poquito del gobierno porque finalmente toca hablar, no puedo dejar de hablar del gobierno al cual usted también pertenece.</strong></p>



<p><strong>¿El presidente Petro escucha? ¿O a usted la escucha?</strong></p>



<p>Mira, yo creo que en los pocos momentos que he tenido con Gustavo Petro han sido conversaciones muy afectuosas, muy fraternas y supremamente constructivas, porque independientemente de la cantidad de veces que haya o no haya hablado con el presidente, las veces que he logrado conversar con él, es un hombre audaz, tan creativo, que lo que uno conversa se convierte en mucho más poderoso y le abre, florecen nuevas ideas. Entonces esos momentos para mí son sagrados, son importantes.</p>



<p>&nbsp;<strong>¿Cuál es el legado de este gobierno frente a la memoria del país, en cabeza suya además?</strong></p>



<p>&nbsp;A ver, nosotros estamos dejando un Centro Nacional de Memoria Histórica con enorme sentido, y yo digo sinceramente que ese sentido no se lo pueden arrebatar, porque si se lo arrebatan pierde el Estado su deber con el país. Este Centro Nacional de Memoria Histórica no puede darle otra forma distinta a lo que hemos construido, porque lo que hemos construido es la escucha con el territorio. Eso es lo que se necesita. Hay todavía muchos procesos por afinar, porque construir y transformar en cuatro años es muy corto tiempo. Entonces, por ejemplo, ya se retomó la obra del museo, y el museo ya tiene sentido por dentro, pero ese sentido no se lo pueden transformar, porque si se transforma estamos haciendo una negación de lo que es un conflicto contado y escuchado desde el centro para el territorio. Yo creo que nosotros hemos dejado armado el Centro Nacional de Memoria Histórica, y lo más importante es la lucha de convertir esta entidad en una institución permanente, porque otra de las apuestas que consideré fundamentales era que no solamente Colombia tenía que escuchar, sino que el mundo tenía que escuchar a Colombia, y siempre uno vive que uno sale colombiano y le hablan de Escobar y se limitan a unas ignorancias informativas que son agotadoras. Lo otro es esa apuesta de contarle al mundo quiénes somos, y me encontré con una cosa maravillosa, y es que muchos museos del mundo lo que están buscando es crear en su interior centros de memoria, y nosotros hicimos al revés, pensado o no pensado, pero fue muy bien pensado en la Ley 1448 crear el Centro Nacional de Memoria Histórica, pero lo que no fue positivo es que le hubieran dado un tiempo limitado a esta entidad, primero además porque seguimos en conflicto, y segundo porque experiencias de otras latitudes han demostrado que la memoria es un proceso largo, largo, largo. Pero además, por algo que usted ha dicho en algún lado, y es que la memoria es necesaria para que un país encuentre constantemente un sentido, usted no puede prescindir de la memoria, y sobre todo que nosotros somos memoria, permanentemente somos resultado de unos ancestros también, que a su vez tenían memoria, y si nosotros escuchamos a científicos, sobre todo a neuro-científicos, hablan de la importancia de la memoria en las células. Entonces si estamos permanentemente bloqueando la posibilidad de la memoria, estamos bloqueando la posibilidad de construir ese después que tanto necesitamos, y no es solamente que queramos, es que necesitamos. ¿Qué hubiera pasado en una Colombia donde no hubieran asesinado a Gaitán? ¿Qué hubiera pasado con una Colombia donde no hubiera existido esa polarización de los privilegiados? Entonces eso es lo que el Centro Nacional de Memoria tiene que seguir construyendo.</p>



<p><strong>Voy a finalizar esta con una pregunta un poco psicoanalítica, me va a perdonar. ¿Qué le diría a su abuelo de eso que está haciendo usted? Si pudiera tenerlo hoy, ¿qué le diría de eso que ha hecho? De lo que está haciendo?</strong></p>



<p>Pues yo le diría que lo escucho mucho y lo escucho de verdad. Pongo mucho sus discursos, muchos.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127739</guid>
        <pubDate>Thu, 09 Apr 2026 15:21:09 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/09102029/maria-gaitan.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[&#8220;Colombia tiene que aprender a escuchar&#8221; María Gaitán.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Grupos armados, minería ilegal y mercurio: la tragedia silenciosa en la frontera amazónica entre Colombia y Venezuela</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/grupos-armados-mineria-ilegal-y-mercurio-la-tragedia-silenciosa-en-la-frontera-amazonica-entre-colombia-y-venezuela/</link>
        <description><![CDATA[<p>Para el momento en que Argemiro Luzardo* experimentó la sutil inminencia de la muerte llevaba unas tres horas sumergido en el agua. Casi a punto de terminar su trabajo notó que la manguera que había estado manipulando dejó de succionar material; se atascó entre las piedras profundas y verdosas del&nbsp;río Inírida, en el departamento de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Mongabay Latam recorrió los ríos Inírida y Atabapo en el departamento de Guainía, en la Amazonía colombiana: la investigación documentó la presencia de 32 balsas mineras que extraen oro ilegalmente.</em></li>



<li><em>Las fuentes consultadas afirman que la mayoría de estas unidades son controladas por la guerrilla y documentos de inteligencia del Ejército señalan a la estructura Acacio Medina de las disidencias de las FARC y a la comisión Santiago Lozada del ELN como actores que controlan, financian y cobran “vacunas” por la minería.</em></li>



<li><em>Estudios sobre contaminación por mercurio en la región, publicados entre 2001 y 2022 y analizados para esta investigación, evidencian niveles por encima de los límites seguros en sangre y cabello de las personas, en peces y sedimentos de los ríos del departamento.</em></li>



<li><em>Comunidades que viven a orillas del contaminado río Atabapo no cuentan con centro de salud y en algunas no hay ni un acetaminofén para atender la más mínima dolencia.</em></li>
</ul>



<p>Para el momento en que Argemiro Luzardo* experimentó la sutil inminencia de la muerte llevaba unas tres horas sumergido en el agua. Casi a punto de terminar su trabajo notó que la manguera que había estado manipulando dejó de succionar material; se atascó entre las piedras profundas y verdosas del&nbsp;<strong>río Inírida, en el departamento de Guainía</strong>, en Colombia. En la superficie, sus compañeros esperaban señales mientras la balsa se bamboleaba. Estaban allí para sacar arena y restos de rocas que, tras un rudimentario proceso con mercurio, terminarían convertidas en pepitas de oro.</p>



<p>Decidió salir a flote y, estando a metro y medio de lograrlo, sintió el estallido de una gran ola que lo devolvió a lo hondo del cauce. La manguera, de unas 10 pulgadas, ocasionó un derrumbe en las entrañas turbias del lecho. La tierra debajo del agua crujió.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/colombia-corredor-guerra-deforestacion-desplazamientos-pueblos-indigenas-nukak-jiw/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colombia: el corredor de guerra que genera deforestación y desplazamientos en los pueblos indígenas nukak y jiw</a></strong></p>



<p>Otras piedras conocidas entre los mineros como “mariposas” —porque tienden a moverse y a volar dentro del río— se desplazaron creando un jugo de barro y palos que le impidieron a Luzardo ver algo de luz. Varios años después, sentado en la cocina de su casa a orillas del río Inírida, recuerda que estuvo sumergido en el caos no más de diez segundos, tiempo suficiente como para haber creído que moriría.</p>



<p>La historia de este hombre de 55 años, de padre curripaco —pueblo con alta presencia en la amazonia colombiana— y de madre indígena yeral, originaria de Brasil, es apenas una mínima muestra de los lastres que deja la&nbsp;<strong>minería ilegal en el departamento del Guainía</strong>. Hace más de diez años, Luzardo aprendió en Brasil el riesgoso oficio de ser buzo, un trabajo que hoy sigue realizando pese a los peligros y que es muy apetecido por las dragas que extraen oro de los afluentes amazónicos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268366"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/08204430/IMG_4920-BLUR.jpg" alt="" class="wp-image-268366" /><figcaption class="wp-element-caption">Uno de los buzos que arriesgan su vida a 40 metros de profundidad para succionar el material del lecho del río. Por este peligroso oficio, reciben hasta el 40 % del oro extraído, en un mercado donde el gramo ronda los 410 000 pesos colombianos. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p>Es tan cotizada esa labor, que en la zona se ha sabido de gente a la que han enviado a Miami, Estados Unidos, para entrenarse en la complejidad del océano, según cuenta Juan Sebastián Anaya, experto en los impactos de la minería y asesor de incidencia política en la Fundación Gaia Amazonas.</p>



<p>El pago para los buzos en el río Inírida se traduce en metal dorado.<strong>&nbsp;El mismo Luzardo dice que 40 % de lo que sacan siempre está destinado al hombre capaz de arriesgar su vida sumergido en profundidades que pueden llegar hasta los 40 metros.</strong></p>



<p>Cada balsa podría llegar a extraer 20 gramos de oro en una semana, cuenta el buzo. Dos fuentes consultadas en el territorio indican que en la zona (para septiembre de 2025) comerciantes informales estaban comprando el gramo a 410 000 pesos colombianos (unos 97 dólares).</p>



<p>No es un secreto que la zona está plagada de dragas, artefactos responsables de una buena parte de la contaminación con mercurio en los ríos. <strong>Mongabay Latam</strong> y <strong>Vorágine</strong> recorrieron distintos parajes del departamento y a través de varias entrevistas con trabajadores informales de la minería de aluvión —a los cuales protegemos por seguridad— <strong>pudimos establecer la ubicación de al menos 31 balsas que, a plena luz del día, continúan sacando oro del río Inírida</strong>, una actividad que ha dejado preocupantes daños al ambiente y, de paso, a la salud de los habitantes de esta región selvática del oriente del país. La mayoría de las balsas son operadas por la guerrilla, relata un hombre que recorre constantemente la zona y de quien omitimos su nombre por razones de seguridad.</p>



<p><strong>Una draga</strong>&nbsp;es algo parecido a una barcaza flotante que trabaja directamente sobre el lecho de los ríos. En un trayecto por el&nbsp;<strong>río Atabapo, que divide a Colombia de Venezuela</strong>, observamos una de ellas en pleno funcionamiento. La función principal de esta infraestructura, que a simple vista luce precaria, es servir como un centro donde se realiza la amalgamación (o compactación) del oro que se encuentra disperso en el sedimento del río. Este proceso se logra al mezclar el material extraído con mercurio metálico, que se une al oro, lo que permite luego su separación del resto de componentes de los sedimentos.</p>



<p>La pregunta es, ¿qué hacen luego con el&nbsp;<strong>mercurio</strong>? ¿Cómo lo manipulan? Ramiro Andrade*, un hombre que se gana la vida transportando en lancha a los mineros que trabajan en las balsas, lo ha visto con sus propios ojos:</p>



<p>—Lavan, sacan el material y lo botan. Lo botan por ahí, así, al borde, nomás llega un aguacero y eso cae al río otra vez, imagínese—dice—.</p>



<p>Esa es la razón por la que&nbsp;<strong>las dragas son una gran amenaza para el ambiente</strong>. Un&nbsp;<a href="https://guainia.micolombiadigital.gov.co/sites/guainia/content/files/001553/77604_informe-de-analisis-de-resultados-mercurio-2019-sec-salud.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">informe de consultoría de la Gobernación del Guainía (2018-2019)</a>&nbsp;indica que todos los desechos del proceso de extracción de las balsas detectadas en la región son vertidos directamente al ambiente, sin ningún tipo de tratamiento, tal como lo reafirma Ramiro, el motorista. Una vez en el agua y por su alta densidad, el mercurio usado en la extracción se va al fondo del río. Ese es apenas el comienzo del desastre ambiental.</p>



<p>La mayor toxicidad aparece cuando microorganismos del fondo de los ríos convierten el mercurio inorgánico en metilmercurio, la forma más peligrosa para los humanos.<a href="https://www.researchgate.net/publication/372774192_La_calidad_de_los_ecosistemas_acuaticos_amazonicos_y_sus_recursos" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;Un estudio del Instituto Sinchi</a>&nbsp;documenta que este componente se acumula a lo largo de la cadena alimentaria hasta alcanzar sus mayores concentraciones en los llamados depredadores tope, que son los peces carnívoros en la cima de esa cadena. En ellos, el químico se concentra en el tejido muscular, lo cual es grave si se tiene en cuenta que el pescado es la base de la dieta en Guainía.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Economías ilegales, sin freno</strong></h2>



<p>Pablo Álvarez* es un joven venezolano que trabaja con personas que trafican el mineral coltán en Guainía. Desde el balcón de un hotel en Puerto Inírida dice que llegó a la zona atraído por la riqueza de vetas (depósitos de minerales) que hay en la región.</p>



<p>“Es de los lugares del mundo donde más encuentras minerales, están a flor de piel,<strong>&nbsp;de aquí puedes sacar oro, coltán, estaño, rodio</strong>… es impresionante. El coltán es más abundante que el oro”, dice.</p>



<p>Tener en el bolsillo gramos de metal dorado, añade, es como andar con plata en efectivo y por eso sigue siendo tan apetecido. El rodio, en cambio, se parece más a cargar con una pieza de arte porque se vende en lugares más especializados.</p>



<p>Y es que gran parte del territorio de Guainía se asienta sobre el Escudo Guayanés, una de las formaciones geológicas más antiguas del planeta, con rocas que tienen más de 1800 millones de años. Estos suelos tan antiguos facilitan la presencia de metales valiosos y de minerales como las tierras raras porque sus estructuras —como fallas y vetas— actúan como canales por donde circularon antiguas aguas calientes del subsuelo, capaces de mover y concentrar minerales.&nbsp;<a href="https://voragine.co/historias/investigacion/coltan-oro-y-pistas-clandestinas-el-botin-con-el-que-grupos-armados-desangran-al-guainia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">En resumen, la historia geológica de Guainía explica en buena parte la riqueza minera que hoy se encuentra allí.</a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268184"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28105006/IMG_4885-scaled.jpg" alt="El Escudo Guayanés posee rocas de 1800 millones de años que facilitan la concentración de metales valiosos. Esta riqueza geológica ha convertido a la minería en la principal fuente de financiación de los grupos armados. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268184" /><figcaption class="wp-element-caption">El Escudo Guayanés posee rocas de 1800 millones de años que facilitan la concentración de metales valiosos. Esta riqueza geológica ha convertido a la minería en la principal fuente de financiación de los grupos armados. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p>En contraste, en Guainía es difícil que brote una mata de coca. No es el terreno más propicio para que se extienda el cultivo. Y eso ha traído cosas buenas y malas. Por un lado, en esta parte del mapa colombiano el conflicto armado se ha sentido con un poco menos de intensidad que, por ejemplo, en el departamento de Putumayo (<a href="https://www.biesimci.org/index.php?id=57" target="_blank" rel="noreferrer noopener">en el último informe de cultivos ilícitos Guainía registró 42 hectáreas sembradas, mientras en Putumayo se contabilizaron 53 343</a>). Pero por otro,&nbsp;<strong>los grupos armados han encontrado en la minería una fuente de financiación menos perseguida que el narcotráfico</strong>.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/01/crimen-peru-destruccion-mafias-oro-madera-comunidades-rio-santiago/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Viaje al corazón del crimen en Perú: la destrucción que dejan mafias de oro y madera en comunidades del río Santiago</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Dragas arrojan mercurio sin control</strong></h2>



<p>En nuestras visitas a campo, mineros informales describieron el panorama de las balsas ilegales a lo largo del río Inírida.&nbsp;<strong>Señalan la presencia de 31 dragas activas, ubicadas a más de seis horas en lancha desde Puerto Inírida, pasando por los cerros de Mavicure y en dirección a la reserva Puinawai</strong>, mucho más al sur del departamento. El daño comienza a apreciarse con mayor claridad río arriba de una comunidad llamada Morroco. Las zonas de mayor concentración se extienden desde un sitio conocido como Caño Mina hasta otro de nombre Zancudo, incluyendo comunidades como Báquiro y Barranco Alto, donde los entrevistados calculan la presencia de al menos doce balsas en un solo sector. La mayoría de las dragas, insisten las fuentes, pertenecen a la guerrilla.</p>



<p>Los grupos armados ejercen en la zona una fuerte influencia, como dueños directamente de las balsas o cobrando “vacuna” a los operadores civiles. Para evadir a las autoridades, la guerrilla frecuentemente disfraza su propiedad usando como fachada a miembros de la comunidad.</p>



<p>Así se ve reflejado en varios documentos reservados de la Fiscalía General de la Nación y Ejército conocidos por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. Estos confirman lo dicho por las fuentes consultadas en el territorio y además dan cuenta de que la problemática viene de tiempo atrás. Se trata de seis informes producidos entre 2020 y 2022, que revelan información crucial sobre el accionar de grupos armados en la zona.</p>



<p>La mayor parte de este material se compone de reportes de inteligencia militar, como apreciaciones estratégicas y diagnósticos orientadores emitidos por batallones del Ejército. Estos documentos están formalmente clasificados como “secretos”. También hay archivos de la policía judicial, incluyendo informes de campo y declaraciones juradas de testigos, producto de investigaciones de la Fiscalía.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268183"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28104742/documento-de-inteligencia.png" alt="Informes secretos indican que cada draga debe entregar dos gramos de oro diarios a las guerrillas como &quot;impuesto de guerra”. Documentos militares confirman la alianza entre la estructura Acacio Medina y el ELN en la zona. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268183" /><figcaption class="wp-element-caption">Informes secretos indican que cada draga debe entregar dos gramos de oro diarios a las guerrillas como «impuesto de guerra”. Documentos militares confirman la alianza entre la estructura Acacio Medina y el ELN en la zona. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p>Los papeles indican que en la zona, ya desde 2020, operaba una intrincada&nbsp;<strong>red de explotación de oro de aluvión</strong>, arenas negras y materiales asociados al coltán, controlada y financiada por lo que las autoridades llaman Grupos Armados Organizados Residuales (GAO-r). Entre ellos está la Estructura Acacio Medina (disidencia de las FARC asociada a la Segunda Marquetalia) y la comisión Santiago Lozada del Ejército de Liberación Nacional (ELN).&nbsp;<a href="https://www.eltiempo.com/justicia/conflicto-y-narcotrafico/la-alianza-criminal-entre-el-eln-y-la-segunda-marquetalia-por-el-oro-negro-en-vichada-y-guainia-3442184" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Un informe citado</a>&nbsp;por el diario El Tiempo de 2025 señala que ambos grupos estarían operando unidos en la región.</p>



<p>El negocio de las&nbsp;<strong>dragas</strong>&nbsp;—continúan los documentos reservados— se sostienen también gracias a lo que los guerrilleros llaman «impuestos de guerra»: “Los propietarios de estas unidades de extracción, que pueden producir hasta 50 gramos de oro diarios, son obligados a entregar aproximadamente dos gramos de oro por draga funcional al día a las estructuras residuales”. Es entonces cuando el mineral ingresa a la cadena de comercialización a través de presuntos integrantes de la red de apoyo, es decir, milicianos vestidos de civil que operan desde los pueblos. Estos últimos coordinan los insumos y traen repuestos de maquinaria para la minería de ciudades como Villavicencio (Meta).</p>



<p>Hay dos formas de sacar el oro del Guainía. Los informes de las autoridades que citamos líneas arriba muestran que el “blanqueo” —como se llama a los mecanismos usados para legalizar el oro— se ejecuta principalmente en el municipio de Puerto Inírida.&nbsp;<strong>Allí algunos establecimientos de compraventa actúan como «fachadas de legalidad». En estos locales facilitan el lavado de activos de los grupos armados.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268182"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28104706/WhatsApp-Image-2025-10-18-at-11.48.12.jpeg" alt="El oro ilegal se traslada a Puerto Inírida, allí algunos locales de compraventa actúan como fachadas para su legalización. El mineral se reporta a nombre de mineros artesanales inscritos en el RUCOM para ser enviado a Bogotá. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268182" /><figcaption class="wp-element-caption">El oro ilegal se traslada a Puerto Inírida, donde algunos locales de compraventa actúan como fachadas para su legalización. El mineral se reporta a nombre de mineros artesanales inscritos en el RUCOM para ser enviado a Bogotá. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p>El proceso de «formalización» se da cuando<strong>&nbsp;el oro llega a estas compraventas</strong>, allí es reportado a nombre de supuestos mineros artesanales o “barequeros”, que están inscritos en Registro Único de Comercializadores Mineros (RUCOM). Después llevan el metal a las ciudades siguiendo distintas rutas. Una de las mencionadas es el trayecto Puerto Inírida-Cumaribo (Vichada)-Villavicencio (Meta)-Bogotá. En ocasiones, dice uno de los documentos clasificados, este tipo de tráfico cuenta con el apoyo de funcionarios o miembros de la fuerza pública.</p>



<p>Por otra parte, los mineros consultados por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;hablan de un desgaste de los canales habituales y aseguran que muchos traficantes desvían el botín por otras vías. Esto se debe a que en Inírida cada vez hay más ojos. Transportan el material por río hacia el municipio de San José del Guaviare y de ahí lo sacan para Bogotá. Prefieren este camino, narran al menos dos personas de la zona, porque, en comparación con Inírida, los operativos se concentran en la cocaína y no en el oro. Mencionan que también hay contrabando en Brasil, donde pagan un precio más alto, aunque no especifican los montos. El mercurio llega a la zona gracias a las labores de grandes comerciantes locales, quienes son, a su vez, administradores o testaferros de fondos de la guerrilla, se lee en los papeles de inteligencia.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268181"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28104704/WhatsApp-Image-2025-10-18-at-11.47.35.jpeg" alt="Para evadir operativos, el oro se trafica por los ríos hacia San José del Guaviare o se contrabandea en Brasil. La operación depende del mercurio suministrado por comerciantes locales que sirven como testaferros de la guerrilla. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268181" /><figcaption class="wp-element-caption">Para evadir operativos, el oro se trafica por los ríos hacia San José del Guaviare o se contrabandea en Brasil. La operación depende del mercurio suministrado por comerciantes locales que sirven como testaferros de la guerrilla. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;quiso contrastar con el Ejército Nacional los testimonios y datos que recogimos en la región, así como los documentos secretos. La solicitud fue enviada al general Luis Emilio Cardozo Santamaría, comandante de la fuerza a nivel nacional, quien autorizó una entrevista con la Brigada 28 de Selva, responsable de la seguridad en esta parte del territorio colombiano. Sin embargo, tras el envío de un cuestionario con preguntas sobre operativos desarrollados en Guainía contra la minería ilegal, no obtuvimos una respuesta.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Ríos y personas contaminadas, según estudios</strong></h2>



<p>José Paiva Cordero no se paró de la cama durante quince días. Fue tanto el delirio por la fiebre que llegó a pensar que sus dolencias lo estaban subiendo al cielo; es su manera de decirlo. El capitán Iván Hernández, un joven indígena de 29 años que tiene la responsabilidad de liderar y tomar las decisiones más importantes de la comunidad, entró en desesperación.</p>



<p>Playa Blanca, donde vive, es un caserío escondido en uno de los bordes del río Atabapo, afluente que delimita la frontera entre Colombia y Venezuela, y expuesto a uno de los focos de mayor contaminación por mercurio, según<a href="https://guainia.micolombiadigital.gov.co/sites/guainia/content/files/001553/77604_informe-de-analisis-de-resultados-mercurio-2019-sec-salud.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;un estudio de la Gobernación</a>&nbsp;de Guainía que procesó muestras que datan de 2019. Allí no hay ni siquiera un acetaminofén. Mucho menos un centro de salud. Quizás no era tan grave la enfermedad de José Paiva, quizás sí. El caso es que no hubo un diagnóstico. Los síntomas deambularon libremente por el cuerpo de este hombre de 66 años: dolor de cabeza, malestar general, mareo, deshidratación. Paiva sobrevivió, dicen en su comunidad, gracias a las plantas de una curandera. Esa es la constante en esta región fronteriza:&nbsp;<strong>un abandono absoluto del Estado</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268189"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28105041/IMG_5042-scaled.jpg" alt="José Paiva sobrevivió a fiebres intensas en Playa Blanca sin acceso a médicos ni medicamentos básicos. Su caso ilustra el abandono estatal en una región donde el mercurio en sangre supera el límite de la OMS en un 3360 %. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268189" /><figcaption class="wp-element-caption">José Paiva sobrevivió a fiebres intensas en Playa Blanca sin acceso a médicos ni medicamentos básicos. Su caso ilustra el abandono estatal en una región donde el mercurio en sangre supera el límite de la OMS en un 3360 %. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p>El tema no deja de ser grave si se tienen en cuenta antecedentes que evidencian que&nbsp;<strong>los ríos de la zona están contaminados con mercurio</strong>.&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;analizó los seis estudios más recientes sobre la presencia de este metal en los afluentes de Guainía, publicados entre 2001 y 2022 por distintas instituciones y organizaciones. La muestra incluyó el análisis de sangre y cabello, además de los estudios aplicados a peces y sedimentos fluviales.</p>



<p>A esa información se sumaron datos preliminares de una investigación inédita de 2025, desarrollada por la Alianza Amazónica para la Reducción de los Impactos de la Minería de Oro (Arimo). Parte de esos hallazgos fueron compartidos por Esperanza Leal, directora en Colombia de la Sociedad Zoológica de Frankfurt, en el marco de la COP6 del Convenio de Minamata sobre Mercurio. En ese trabajo se estudiaron muestras de los ríos Isana y Cuyarí, en el extremo sur de Guainía, justo en la frontera con Brasil.</p>



<p>Los resultados dejan ver una catástrofe silenciosa. En todos los estudios,&nbsp;<strong>los niveles del metal pesado superan los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud</strong>&nbsp;(OMS). En entrevista con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>, la ingeniera Yady Cristina González Álvarez, consultora de la Gobernación de Guainía, aseguró que en el departamento la exposición ha sido continua y prolongada: durante al menos medio siglo se ha vertido mercurio de manera indiscriminada en los ríos de esta parte de la Amazonía.</p>



<p>La contaminación persistente quedó aún más clara&nbsp;<a href="https://guainia.micolombiadigital.gov.co/sites/guainia/content/files/001553/77604_informe-de-analisis-de-resultados-mercurio-2019-sec-salud.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">en el informe elaborado por la Gobernación de Guainía</a>. En las muestras de sangre de las comunidades, el registro más alto alcanzó los 346 μg/L (mililitros por litro). Para dimensionarlo mejor: la OMS fija en 10 μg/L el límite de referencia, lo que significa que ese caso superó el umbral en un 3360 %. Además, rebasó el llamado horizonte clínico, a partir del cual suelen aparecer los primeros síntomas.</p>



<p>Ese estudio examinó a 500 habitantes de las cuencas de los ríos Guainía, Inírida y Atabapo, estos dos últimos visitados por el equipo de&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. El 85 % de las personas analizadas (425 en total) tenía concentraciones de mercurio en el cabello superiores al valor considerado normal por la OMS. De esos, 116 (el 23 %) admitieron que tenían alguna vinculación laboral directa con la minería. El registro más alto fue de 77,6 μg/g, un nivel que, según los expertos, indica una exposición de largo tiempo que se bioacumula en el cuerpo.</p>



<p>También analizaron 125 ejemplares de peces y encontraron que el 47 % excedía la concentración máxima recomendada. Un caso extremo fue el de una muestra de bagre rayado (<em>Pseudoplatystoma metaense</em>) del río Atabapo, cuyo valor superó en un 112 % el límite permitido.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268186"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28105020/IMG_5004-scaled.jpg" alt="El metilmercurio se bioacumula en los peces depredadores del Atabapo, principal fuente de proteína en la región. El 47 % de los peces analizados excede los niveles permitidos, convirtiendo la dieta local en un peligro latente. Foto: José Guarnizo." class="wp-image-268186" /><figcaption class="wp-element-caption">El metilmercurio se bioacumula en los peces depredadores del Atabapo, principal fuente de proteína en la región. El 47 % de los peces analizados excede los niveles permitidos, convirtiendo la dieta local en un peligro latente. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Enfermos abandonados</strong></h2>



<p>Saliendo desde Puerto Inírida por el oriente, el trayecto hacia el Atabapo pasa por un brazo del río Guaviare hasta desembocar en la estrella fluvial del Orinoco, donde confluyen los tres caudales. El viaje por la frontera se asume sabiendo que se navega por el territorio de&nbsp;<a href="https://insightcrime.org/colombia-organized-crime-news/gener-garcia-molina-alias-jhon-40/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Gener García Molina, alias “Jhon 40”</a>, comandante de la Estructura Acacio Medina de las disidencias, narco y guerrillero responsable de la minería ilegal y los negocios ilícitos en ambos países.</p>



<p>Funcionarios de la secretaría de Salud de Guainía dicen que el&nbsp;<strong>problema del mercurio</strong>&nbsp;se exacerba por la falta de capacidad estatal para atacar la fuente de la contaminación. Las soluciones de fondo no están necesariamente en su sector, agregan, pues ellos solo están al «final de la cadena, viendo los enfermos».</p>



<p>Los intentos por mitigar el daño mediante la atención clínica se enfrentan a un ciclo vicioso: los pacientes que son valorados en Inírida, la capital, pueden recibir un tratamiento costoso y dispendioso (como la quelación), pero regresan al territorio,&nbsp;<strong>donde continúan expuestos al mercurio</strong>&nbsp;por el pescado contaminado o por seguir ejerciendo la minería. Y ahí es donde aparecen de nuevo los niveles altos del metal. Pero para ser atendido cuando llegan los males, se necesita pagar la gasolina de una lancha, plata que, por ejemplo, don José Paiva Cordero no ha visto en muchos años de vida.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268185"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28105013/IMG_4993-scaled.jpg" alt="Navegar el Atabapo implica cruzar el dominio de alias &quot;Jhon 40&quot;, responsable de la minería ilegal en la frontera. Pese a las inversiones en salud, el ciclo de intoxicación se repite al consumir pescado contaminado en el territorio. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268185" /><figcaption class="wp-element-caption">Navegar el Atabapo implica cruzar el dominio de alias «Jhon 40», responsable de la minería ilegal en la frontera. Pese a las inversiones en salud, el ciclo de intoxicación se repite al consumir pescado contaminado en el territorio. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p>En el departamento de Guainía, el Ministerio de Salud y Protección Social dice que ha invertido 100 000 millones de pesos en el fortalecimiento de infraestructura sanitaria. Aseguran, además, que han capacitado al personal de salud en el Protocolo Clínico de Atención Integral para manejar los casos de exposición en Inírida. Se han notificado apenas cuatro casos de intoxicación por mercurio en Guainía entre 2007 y 2023 y la cifra abre el interrogante sobre si se trata de un registro subestimado debido a las dificultades de vigilancia en zonas remotas.</p>



<p>Esta precariedad se replica de manera constante a lo largo del&nbsp;<strong>río Atabapo</strong>. En la comunidad de Caño Raya, con 180 habitantes, tampoco cuentan con un centro de salud, transporte ni medicamentos. En medio del silencio que cubre la frontera, aparecen niños que se lanzan sin camisa al río. Una bandera de Colombia desteñida ondea lánguida sobre un asta alquitranada. Atrás se dibujan palmas de moriche, caucho, vegetación densa, entretejida; raíces expuestas en la orilla cubiertas de musgo y líquenes.</p>



<p>Aunque los estudios no mencionan directamente a Caño Raya, sí analizan el río que moja sus orillas. El informe de la Gobernación del Guainía documentó una contaminación ambiental severa en este afluente. Los análisis de sedimento del Atabapo, que actúa como&nbsp;<strong>depósito del mercurio usado en la minería, superaron el límite de seguridad establecido por la USEPA en el 100 % de las muestras</strong>. Además, la amenaza se extiende a la dieta, pues los peces capturados en el río han registrado niveles de mercurio total que duplican el máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).</p>



<p>En este caserío ya perdieron la cuenta de las veces que han pedido a los gobernantes un espacio adecuado para atender a los enfermos. El centro de salud más cercano está en Cacahual, a dos horas de distancia, un trayecto difícil por la falta de transporte. Gripa, diarrea, malaria, paludismo, dengue, dolores de cabeza y mareos son las enfermedades más comunes en las familias, según el líder Santiago Garrido.</p>



<p>Mucho más al sur de Caño Raya y Playa Blanca está Chaquita, la comunidad más grande de esta parte del Atabapo, en la&nbsp;<strong>frontera con Venezuela</strong>. Tienen casi 400 habitantes y no hay ni siquiera botiquín. “Una enfermera contratada por la Gobernación tuvo que retirarse después de tres o cuatro meses porque le daba pena atender personas sin tener medicamentos”, denuncia el capitán Jacobo Garrido López.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268188"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28105034/IMG_5015-scaled.jpg" alt="En Chaquita, niños presentan niveles de mercurio en el cabello que superan los límites de la OMS en más de un 1400 %. La comunidad carece de botiquines y enfrenta graves secuelas neurológicas por la contaminación ambiental. Foto: José Guarnizo." class="wp-image-268188" /><figcaption class="wp-element-caption">En Chaquita, niños presentan niveles de mercurio en el cabello que superan los límites de la OMS en más de un 1400 %. La comunidad carece de botiquines. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p>Además del oro, Juan Sebastián Anaya, el consultor de Gaia, advierte que&nbsp;<strong>la región enfrenta la amenaza de una minería ilegal cada vez más tecnificada</strong>. Es más, asegura que todos los ríos de la Amazonía están&nbsp;<strong>contaminados con mercurio</strong>. El impacto más alarmante de esta acumulación de afectaciones se observa en los niños. Los testimonios que ha escuchado Anaya en la región relatan malformaciones en bebés, problemas neurológicos y lesiones en la piel, posibles afecciones ligadas a la exposición al mercurio. En Chaquita, por ejemplo,&nbsp;<a href="https://cda.gov.co/apc-aa-files/31636561376436316331633537343462/articulo-web-final.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un estudio de la CDA (2020)</a>&nbsp;reveló una situación alarmante: se detectaron niveles de mercurio en el cabello de niños que superan el límite establecido por la OMS en un 1410% y un 1910%.</p>



<p>Los resultados preliminares de la investigación de la Sociedad Zoológica de Frankfurt de 2025 tampoco son alentadores y más bien reflejan que la situación continúa al límite en el sur de Guainía, de donde recogieron muestras. Según Esperanza Leal, la media de concentración de mercurio total en el cabello de la población indígena analizada es “significativamente alto”. Lo mismo sucede con los peces.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268187"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28105027/IMG_5014-scaled.jpg" alt="Entre Chaquita y Playa Blanca, esta draga opera a todo motor vertiendo mercurio al río Atabapo. El metal se desplaza por las corrientes, extendiendo una mancha tóxica que envenena el ecosistema y alcanza incluso a las comunidades más aisladas. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268187" /><figcaption class="wp-element-caption">Entre Chaquita y Playa Blanca, esta draga opera a todo motor. El mercurio que vierten este tipo de máquinas se desplaza por las corrientes, extendiendo una mancha tóxica que envenena el ecosistema y alcanza incluso a las comunidades más aisladas. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p>Leal dijo que la contaminación en Guainía no puede entenderse como un hecho aislado. El mercurio está llegando a comunidades que ni siquiera están cerca de las zonas mineras. Esto ocurre porque el metal se desplaza de muchas formas: una parte viaja por los ríos arrastrada por las corrientes; otra se libera al aire durante las quemas y luego cae con la lluvia; y otra más se mueve desde los mismos campamentos mineros a través de suelos y quebradas.&nbsp;<strong>“La Amazonía se está convirtiendo en el sumidero de todo este mercurio agregado”</strong>, dijo. Su mayor temor es que las secuelas de la minería estén alcanzando incluso a los pueblos en aislamiento voluntario.</p>



<p>En uno de los recorridos que hicimos por el río Atabapo, el motorista advirtió que en cualquier momento podía salir al paso la Guardia venezolana, o los señores de ‘los grupos’, o el ejército colombiano. Pero luego de seis horas navegando por la arteria que moja los dos países no se asomó nadie: ni disidencias ni soldados ni uniformados de Venezuela. En medio de las garzas que planeaban sobre las aguas brillantes y oleosas del Atabapo, lo único que saltó a la vista en el camino fue una draga que trabajaba a todo motor.</p>



<p><strong><em>*Nombres cambiados para proteger la identidad de las fuentes.</em></strong></p>



<p><strong><em>Imagen principal:&nbsp;</em></strong><em>l</em><em>as aguas de los ríos Inírida y Atabapo esconden una crisis de salud pública por el vertimiento indiscriminado de mercurio durante más de medio siglo. Esta investigación documentó al menos 32 balsas mineras operando en zonas controladas por estructuras como el ELN y disidencias de las FARC</em><em>.&nbsp;<strong>Ilustración:&nbsp;</strong>Angie Pik</em></p>



<p><em>El artículo original y completo fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/jose-guarnizo/">Jose Guarnizo</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/01/grupos-armados-mineria-ilegal-mercurio-frontera-colombia-venezuela/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125023</guid>
        <pubDate>Wed, 21 Jan 2026 19:29:11 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/21142723/Guainia-1-Mongabay-2400x960-tamano-1200x480-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Grupos armados, minería ilegal y mercurio: la tragedia silenciosa en la frontera amazónica entre Colombia y Venezuela]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Petro y Trump, de la confrontación a la concertación.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/petro-y-trump-de-la-confrontacion-a-la-concertacion/</link>
        <description><![CDATA[<p>Después de la conversación telefónica que sostuvieron por cerca de una hora el pasado miércoles 7 de enero, Trump reconoció a Petro como un jefe de Estado honorable en su Truth Social y Petro a Trump como un hombre “pragmático que hace lo que piensa, como yo”. Ya era hora.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>(Artículo para EL PAÍS, el periódico global, enero 2026).</p>



<p>Según el mensaje del presidente Trump en su Truth Social, en la primera semana de febrero recibirá en la Casa Blanca al presidente Petro. Será un encuentro en la doble acepción del término. Primero como reconocimiento mutuo de su condición de jefes de Estado y segundo como contradictores legítimos en torno a problemáticas eminentemente “intermésticas”, como lo son el narcotráfico y los recursos energéticos no renovables y estratégicos.</p>



<p>Después de la conversación telefónica que sostuvieron por cerca de una hora el miércoles 7 de enero, Trump reconoció a Petro como un jefe de Estado honorable en su Truth Social y Petro a Trump como un hombre <em>“pragmático que hace lo que piensa, como yo”</em>, según su entrevista para el New York Times<a id="_ednref1" href="#_edn1">[i]</a>. Han dejado de insultarse y deslegitimarse, como gamberros de barrio y han empezado a comportarse como jefes de Estado. Ya era hora. Pues ambas problemáticas, el narcotráfico y los recursos energéticos, requieren abordajes y tratamientos simultáneos en el orden internacional y doméstico (“interméstico) para su adecuada regulación. Es la única forma de combatir con eficacia las organizaciones criminales dedicadas al tráfico de estupefacientes y también definir la lucha por los recursos energéticos como el petróleo y los minerales estratégicos, llamados tierras raras, que están en el centro de la disputa por el nuevo orden geopolítico<a id="_ednref2" href="#_edn2">[ii]</a> planetario entre las grandes potencias.</p>



<p><strong>Las adicciones de Maga: Petróleo y drogas ilícitas</strong></p>



<p>Por eso Trump, con su delirio imperial de America First y su grave complejo Maga-Céntrico, pues pretende que todo el mundo gire a su alrededor, precisa contar con la complicidad de la cacocracia militarista que controla Venezuela para asegurarse así su portentosa reserva petrolera y la enorme riqueza de minerales críticos por explorar y explotar que alberga su territorio. Pues si algo está fuera de duda es que Trump, en tanto mercader imperial, sabe muy bien que los negocios y las billonarias inversiones para la grandeza de su amada Maga requieren ante todo un clima de paz, seguridad y estabilidad en lugar del caos incierto y violento que predomina en toda guerra internacional o conflicto armado interno.</p>



<p>Por eso su afinidad con Putin y su impaciencia con Zelensky a quien sugirió “<em>que era mejor hacer las concesiones de tierras ahora, antes de que Rusia gane más territorio en batalla</em>”. De allí también su interés en concertar con Delcy Rodríguez y la cúpula político-militar de Maduro ese clima de tranquilidad para la llegada de las Maga-empresas petroleras y energéticas. Al igual que sus amenazas de intervenciones militares en Colombia y México, principales proveedores de cocaína y fentanilo, drogas que utiliza Trump como un comodín para intimidar e intentar controlar a sus gobernantes, Petro y Sheinbaum, en beneficio de Maga. Para manejar esas dos grandes e irrefrenables adicciones de su amada Maga, el petróleo y los estupefacientes, Trump persigue, utilizando insultos, Fake News y su Truth Social, la colaboración en modo de sumisión de Venezuela, Colombia y México.</p>



<p><strong>¿De la confrontación a la concertación?</strong></p>



<p>Tal es el trasfondo del encuentro de Petro con Trump, lo que paradójicamente puede conducirlos de la confrontación a la concertación. Así lo mencionó Petro en su entrevista con reporteros de este Diario Global<a id="_ednref3" href="#_edn3">[iii]</a>: “<em>pero, por ejemplo, en el narcotráfico, no tenemos ninguna distancia</em>”, incluso sugirió la posibilidad de contar con su apoyo para combatir grupos guerrilleros, pues dijo: “<em>En realidad yo no les reconozco ese estatus porque son grupos que se han dedicado a la codicia”</em>, así como insinuó que podría avanzarse por la vía de la negociación, como lo está haciendo con el llamado “Ejército Gaitanista de Colombia” o “Clan del Golfo<em>”: “Hay algo en lo que sí puede ayudar Trump y es que la fiscalía es la que tendría que asumir las negociaciones y no ha querido hacerlo por miedo. Pero negociar con un grupo delincuencial lo hace Estados Unidos todo el tiempo. Estados Unidos negocia con los señores capos que nosotros extraditamos”. </em>Si en el encuentro de febrero ambos logran acuerdos en este terreno, que es el prioritario para Trump, entonces éste deberá reconocer que sus graves acusaciones contra Petro, sindicándolo de “narcotraficante”, “capo” y “enfermo”, haciéndose eco de las infamias de la oposición de derecha y de la estulticia sectaria de sus millones de seguidores en las redes sociales que lo tildan de sucesor de Pablo Escobar, no tienen fundamento alguno. Y, sin duda, Petro consolidaría así su coherencia política y personal en sus denuncias y lucha como congresista contra los grupos narcoparamilitares, que permitieron depurar el Congreso de aproximadamente 60 parapolíticos<a id="_ednref4" href="#_edn4">[iv]</a> a quienes, antes de ir a la cárcel, les pedía el presidente Álvaro Uribe Vélez que votaran sus proyectos en el Congreso, entre ellos su reelección para el período 2006-2010. </p>



<p><strong>La mayor paradoja de Petro</strong></p>



<p>En tal caso, Petro también estaría ante la mayor paradoja de su vida política, pues pasaría de ser el jefe de Estado que con mayor vehemencia ha desafiado a Trump, incluso en Nueva York, llamando a los soldados norteamericanos a desobedecer sus órdenes para no incurrir en crímenes de guerra, a contar con su apoyo invaluable en la lucha contra la codicia de organizaciones que han fusionado la rebelión con el narcotráfico, haciendo fracasar estruendosamente su principal bandera política, “la Paz Total”. Una bandera hoy raída y convertida en un caos letal en muchas regiones y municipios de Colombia bajo control de organizaciones criminales. De darse tal viraje en las relaciones con Trump y además contar con la coordinación de sus agencias de inteligencia y la DEA  para dar golpes certeros contra laboratorios y un eventual sometimiento del “Clan del Golfo” a la justicia, todo ello, le permitiría a Petro no solo desvirtuar la campaña virulenta y falaz de la oposición en su contra, sino que además situaría el debate electoral por la Presidencia en un terreno favorable para las llamadas fuerzas progresistas y adverso, curiosamente, a los sectores políticos más cercanos a Trump que buscan y esperan contar con su apoyo, como lo hizo en Honduras con Nasry Asfura y en Argentina con Javier Milei, los candidatos ganadores. Por lo tanto ese encuentro, de realizarse y no cancelarse intempestivamente, puede resultar histórico y estaríamos frente a la última y mayor paradoja de todas, como es que el poder criminal y deletéreo del narcotráfico, presente en todos los intersticios de la economía, las campañas políticas exitosas de innumerables candidatos, los mayores y más terribles crímenes políticos de nuestra historia reciente, sería la fuerza con mayor capacidad para transformar nuestra realidad política, económica y social, como aconteció al catalizar el proceso constituyente y la Constitución del 91, con su artículo 35 que entonces prohibía la extradición de Colombianos por nacimiento. Lo anterior puede suceder, siempre y cuando Petro y Trump pasen de la confrontación a la concertación. Ojalá ambos tengan en cuenta este sabio consejo de Max Weber y moderen su peligrosa adicción a X y Truth Social, antes y sobre todo después de su encuentro “face to face”: <em>“Por eso el político tiene que vencer cada día y cada hora a un enemigo muy trivial y demasiado humano, la muy común vanidad, enemiga mortal de toda entrega a una causa y de toda mesura, en este caso de la mesura frente a sí mismo</em>”. Porque si algo tienen en común los dos es su vanidad desmesurada, que los arrastra a las amenazas e insultos mutuos, en desmedro de sus funciones y causas como jefes de Estado.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://diario.mx/internacional/2026/jan/10/como-una-llamada-abrupta-entre-trump-y-el-presidente-de-colombia-evito-una-crisis-1101101.html">https://diario.mx/internacional/2026/jan/10/como-una-llamada-abrupta-entre-trump-y-el-presidente-de-colombia-evito-una-crisis-1101101.html</a></p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://elpais.com/america-colombia/2026-01-05/la-geopolitica-de-los-mercaderes-imperiales.html">https://elpais.com/america-colombia/2026-01-05/la-geopolitica-de-los-mercaderes-imperiales.html</a></p>



<p><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://elpais.com/america-colombia/2026-01-09/petro-trump-me-dijo-que-estaba-pensando-hacer-cosas-malas-en-colombia.html">https://elpais.com/america-colombia/2026-01-09/petro-trump-me-dijo-que-estaba-pensando-hacer-cosas-malas-en-colombia.html</a></p>



<p><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://verdadabierta.com/de-la-curul-a-la-carcel/">https://verdadabierta.com/de-la-curul-a-la-carcel/</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124528</guid>
        <pubDate>Sat, 10 Jan 2026 20:56:13 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31184932/PETRO-Y-TRUMP-WOQY2L2GWNDIJB46EC67NZ4O5E.avif" type="image/avif">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Petro y Trump, de la confrontación a la concertación.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Venezuela y los editoriales de la prensa colombiana</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/venezuela-y-los-editoriales-de-la-prensa-colombiana/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Por qué los periódicos colombianos no llaman las cosas por su nombre? Un vistazo a los editoriales de prensa permite ver el tratamiento eufemístico de algunos medios a lo ocurrido en Venezuela.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>El editorial es el pensamiento de un periódico o el de sus dueños: los principios y valores que aquellos defienden. El editorial fija una postura sobre los acontecimientos del día a día; es decir, la valoración que hacen el director o el propietario sobre los sucesos de mayor relevancia para el país.</p>



<p>El editorial es una opinión más y por lo tanto puede estar cargado de sesgo, subjetividad y, no pocas veces, emociones e intereses ocultos. Esto puede verse más claramente en época de elecciones en que los diarios, no todos y no siempre, recomiendan votar por uno u otro candidato.</p>



<p>Los periódicos progresistas permiten que personas con pensamiento distinto al suyo lo expresen con total libertad a través de sus páginas. Se llaman columnistas y al conjunto de todos, cuando sus posturas ideológicas son distintas, lo llamamos pluralidad de pensamiento: el derecho a opinar y disentir, en un marco de respeto, con apego a la verdad, sin incurrir en injurias o calumnias.</p>



<p>En momentos de enorme tensión, como el que vive hoy Latinoamérica a raíz de lo ocurrido en Venezuela, de los periódicos se esperaría, aparte de información veraz, que sean el faro iluminador que guíe a la sociedad, al conjunto de sus ciudadanos y a sus líderes, en medio de las tinieblas, por medio de sus editorialistas y columnistas.</p>



<p>El editorial no puede ser, entonces, una opinión más en el mar de opiniones que circulan de manera desordenada por las redes sociales y a razón de millones por segundo. El editorialista debe tener la capacidad de ver lo que otros no están viendo y aportar los elementos que le permitan a sus lectores comprender las implicaciones de todo aquello que los afecte directa o indirectamente.</p>



<p>En ese orden de ideas, me impuse la tarea de analizar el manejo que, desde sus editoriales, los principales diarios colombianos le dieron a las primeras informaciones luego de los ataques de Estados Unidos sobre Caracas.</p>



<p>En su editorial titulado <a href="https://www.elespectador.com/opinion/editorial/donald-trump-no-es-el-salvador-de-venezuela">“Donald Trump no es el salvador de Venezuela”</a>,&nbsp;<strong>El Espectador</strong>&nbsp;llamó las cosas por su nombre, después de hacer una lista de los&nbsp;atropellos&nbsp;que ha cometido el régimen chavista tras dos&nbsp;décadas en el poder.&nbsp;<em>“… en el proceso de captura de Nicolás Maduro,&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/mundo/america/estados-unidos-irrumpe-en-venezuela-las-dudas-legales-tras-la-captura-de-maduro/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">se fracturó el orden internacional basado en normas</a>.&nbsp;<strong>Estados Unidos ejecutó una&nbsp;</strong></em><strong><em>invasión militar violando la soberanía de un Estado&nbsp;y adjudicándose el derecho a ejercer la fuerza a su conveniencia</em></strong><em>. América Latina, que ha sufrido la larga historia de intervenciones de la potencia del norte, escucha hoy los ecos de un pasado que causó mucho dolor”.</em></p>



<p>Veamos qué dijeron otros editoriales.</p>



<p>En el editorial titulado&nbsp;<a href="https://www.eltiempo.com/opinion/editorial/despues-de-maduro-3521657">“Después de Maduro”</a><strong>,</strong>&nbsp;El Tiempo habla de “la&nbsp;<strong>quirúrgica operación de asalto</strong>&nbsp;ejecutada por la denominada Fuerza Delta”, para “la captura y extracción del país del dictador Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores”.</p>



<p>El Nuevo Siglo, diario fundado por Laureano Gómez, <a href="https://www.elnuevosiglo.com.co/editorial/venezuela-sin-maduro">dice lo siguiente</a>:</p>



<p>“La “Operación Maduro”, llevada a cabo ayer con la captura del dictador del mismo nombre y de su esposa, Cilia Flórez, en la casa de gobierno, en Caracas, en una <strong>quirúrgica maniobra militar </strong>en la madrugada, realizada por las fuerzas combinadas de Estados Unidos, pone de presente que el presidente Donald Trump no estaba tomando del pelo, ni simplemente haciendo alarde de las facultades extraordinarias otorgadas en su país”.</p>



<p>Lo que no dice El Nuevo Siglo es lo que sí nos cuenta en <a href="https://x.com/blou/status/1829867706776240233">este trino</a>, la columnista Olga González, doctora en Sociología, a propósito de su fundador, Laureano Gómez:</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">El peor dictador del siglo XX en Colombia no fue un militar, fue un civil llamado Laureano Gómez, e impulsó una ola de sangre como no se imaginan. <br><br>👉Debemos tener plena conciencia de lo que pasó en esos años 50.</p>&mdash; Olga L Gonzalez (@blou) <a href="https://twitter.com/blou/status/1829867706776240233?ref_src=twsrc%5Etfw">August 31, 2024</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p>Pero sigamos. En su editorial titulado&nbsp;<a href="https://www.elcolombiano.com/opinion/editoriales/el-final-del-tirano-que-sigue-BH32247969">“El final del tirano ¿Qué sigue?”,</a><strong>&nbsp;</strong>El Colombiano afirmó lo siguiente:&nbsp;<em>“No fue una guerra abierta, ni una ocupación.&nbsp;</em><strong><em>Fue el corte quirúrgico de un tumor que el propio cuerpo venezolano no podía extirpar por sí solo.</em></strong><em>&nbsp;Hay quienes han levantado la voz contra este acto, invocando la soberanía nacional. Pero ¿qué soberanía tenía un Estado que había sido tomado por un usurpador y convertido en plataforma del narcotráfico? ¿Qué independencia merece un gobierno que limitó la libertad y condenó a su pueblo a la miseria?”.</em></p>



<p>El Heraldo, principal diario de la Costa, prefirió no calificar las acciones del ejército estadounidense ni cuestionar su legitimidad; simplemente se refirió <em>“a las horas posteriores a la caída del dictador Nicolás Maduro”</em>, en un editorial que tituló <a href="https://www.elheraldo.co/editoriales/2026/01/05/delcy-rodriguez-pieza-clave-de-cual-transicion">“Delcy Rodríguez, ¿pieza clave de cuál transición?”</a>, señalando que “todas las miradas se dirigen a la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, ungida desde el pasado sábado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) como la mandataria encargada de Venezuela”.</p>



<p>En el editorial titulado,<a href="https://www.vanguardia.com/opinion/editorial/2026/01/04/venezuela-debe-reconstruir-su-democracia-y-su-destino"> “Venezuela debe reconstruir su democracia y su destino”</a>, el periódico Vanguardia de Santander, en tono equilibrado, se refirió a “<strong>la incursión militar estadounidense en suelo venezolano</strong>, que terminó en la detención y traslado forzoso del presidente Nicolás Maduro” y, renglones más adelante, haciendo eco a las preocupaciones de la ONU (“la legitimidad de la elección de Maduro estaba ampliamente cuestionada y desconocida, y su régimen había sumido al país en una crisis abismal), señala que <em>“la respuesta no puede ser la imposición de la fuerza por una potencia extranjera”.</em></p>



<p>Llama la atención que ninguno de los grandes medios en Colombia, a excepción de <strong>El Espectador</strong>, use el término invasión militar, máxime cuando los acontecimientos posteriores están demostrando que Donald Trump no solo fue por Maduro para llevarlo a juicio, sino que ahora habla de los planes que su gobierno tiene para ese país, como si Venezuela fuera su segunda colonia, después de Puerto Rico, y también de sus intenciones para hacer algo parecido en Colombia.</p>



<p>Ya no es necesario suponer nada, especular o hacer futurología, porque el propio Donald Trump ha mostrado el hambre —o el cobre, no lo sé—, a través de sus declaraciones. En una columna para El País de España, el escritor Francisco Peregil recogió&nbsp;<a href="https://elpais.com/america/2026-01-05/y-si-venezuela-es-solo-el-principio.html">lo que pasó en la rueda de prensa</a>&nbsp;del sábado.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-74b1298419a7395cd1cd983435a16861">“—Señor presidente, los críticos dicen que esto es un regreso al imperialismo del siglo XIX. ¿Está usted reviviendo la doctrina Monroe?</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-22e71380fae399c2322d8a0d64c7fc01">Y respondió:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-5f4f7fc2c962cb0f2625605db3e305e5">—Estamos haciendo algo mucho mejor. Yo lo llamo la doctrina Don-Roe. Lleva mi nombre y el de Monroe, pero es mucho más fuerte. Significa que Estados Unidos es el jefe de este hemisferio. <strong>No vamos a permitir que China, Rusia o Irán tengan presencia en nuestro patio trasero</strong>. Durante demasiado tiempo dejamos que nos pisotearan. Eso termina hoy. Este es nuestro vecindario, y lo vamos a mantener limpio y seguro. La Doctrina Monroe fue algo grandioso, pero no tenía los dientes que yo le estoy dando. Tenemos el ejército más poderoso y vamos a usarlo para proteger nuestros intereses y nuestras fronteras”.</p>



<p>Por si no lo han advertido, de México para abajo, incluidas las islas a uno y otro lado, deben saber que son ellas, todas las naciones latinoamericanas, el patio trasero al que se refiere el señor Trump.</p>



<p>Las palabras usadas por él reflejan su total desprecio hacia nosotros, los latinos. Colombia, ni ningún país latinoamericano, es el patio trasero de Estados Unidos, porque no somos una colonia, como lo fuimos de España alguna vez. Una cosa es que el gringo nos considere países de tercera y otra muy distinta que los latinoamericanos nos los creamos. Si lo creemos, estamos perdidos. O jodidos.</p>



<p>Si un país como Colombia acepta eso, entonces debe entregar su Constitución (que consagra el carácter de nación soberana), para que el gobierno de arriba nos derribe y haga con ella lo que le plazca, y nosotros obedecer sin más, como si doscientos años de libertad nos los hubieran regalado en un bingo y la Carta Magna fuera un libro de ficción más.  </p>



<h2 class="wp-block-heading">Si a Nicolás Maduro se le considera un <em>cáncer</em> político, ¿no es acaso Donald Trump otro tumor que deba extirparse antes de que haga metástasis en la geopolítica mundial? </h2>



<p>Tiene razón <strong>El Espectador</strong> en usar el término invasión militar por las preguntas que el editorialista plantea a continuación y que nos deben llenar de terror, o al menos preocupación: <strong>“<a href="https://www.elespectador.com/opinion/editorial/editorial-no-todo-vale-para-sacar-del-poder-al-dictador-maduro/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Lo advertimos cuando inició la estrategia para derrocar a Maduro</a>: <em>¿y si mañana se decide que el gobierno colombiano es aliado de los narcotraficantes y se justifica otra intervención? ¿O si ocurre algo similar en cualquier otro país de la región?”.</em></strong></p>



<p>En esa misma línea, fijó su posición el diario español La Vanguardia, mediante un editorial titulado <a href="https://www.lavanguardia.com/opinion/20260104/11410897/trump-ataca-venezuela-captura-maduro.html">“Trump ataca Venezuela y captura a Maduro”:</a> <em>“El ataque ha sido una agresión unilateral a un Estado soberano, lo que es <strong>un acto de guerra para el cual era necesaria la autorización previa del Congreso</strong>. (…) se trata de una violación del derecho internacional, que responde a lo que Trump considera el nuevo orden mundial, con nuevas reglas de juego –las suyas– y una nueva lógica del uso de la fuerza”.</em></p>



<p>Sí, se trató de una invasión militar, así fuera momentánea, indistintamente del deseo unánime para que la democracia retorne a Venezuela.</p>



<p>El eufemismo “operación quirúrgica” la usaron otros medios, como si hablaran de una cirugía ambulatoria para extraer cordales, y no de un&nbsp;acto&nbsp;demencial y abusivo, en el que se usaron 150 aviones&nbsp;para matar a 80 personas –entre ellas una madre colombiana- herir a unas 90&nbsp;y capturar a dos.</p>



<p>Entonces, usando los propios términos de algunos editorialistas, es hora de pedirle a la prensa colombiana practicar una operación quirúrgica a cada declaración nueva del presidente de Estados Unidos a ver si logramos dimensionar lo grave de su amenazadera.</p>



<p>Hay una moraleja en todo esto, siguiendo con el juego de palabras: Si se llevó a cabo una operación militar para extirpar el cáncer político llamado Nicolás Maduro, ¿no es acaso Donald Trump otro tumor que deba extirparse antes de que haga metástasis en la geopolítica mundial? Yo solo pregunto.</p>



<p>Por ahora, the monster is on the loose, damn it! &nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124337</guid>
        <pubDate>Tue, 06 Jan 2026 16:23:21 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/06111726/ZETA-ZETA-EDITORIALES.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Venezuela y los editoriales de la prensa colombiana]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La geopolítica de los mercaderes imperiales.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/la-geopolitica-de-los-mercaderes-imperiales/</link>
        <description><![CDATA[<p>Trump durante su declaración por el secuestro de Maduro y la extensa rueda de prensa en su residencia personal de Mar a Lago, parecía más un director de cine de Hollywood que un jefe de Estado.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>(Artículo para EL PAÍS, el periódico global, edición América-Colombia, enero 2026)</p>



<p>Con Donald Trump ha quedado suficientemente claro, gracias a su desfachatez narcisista, que vivimos bajo el dominio de los mercaderes imperiales, para quienes la política y la vida misma no son más que negocios y ganancias. Por eso pretenden repartirse, en forma más o menos equitativa, el planeta entre ellos. Trump y su MAGA se quedarían con todo el hemisferio occidental, desde Canadá, Groenlandia, México, ahora Venezuela, hasta la Patagonia, con nuevos socios y empresarios entusiastas como Milei y el recién electo José Antonio Kast en Chile. Todo en nombre de la libertad y la democracia. Putin, podría quedarse con Donbás, convertida en una especie de “zona económica de frontera”, según el ingenio empresarial de Trump. Para Netanyahu toda la Franja de Gaza, haciendo realidad el sueño hotelero de Trump de transformar sus ruinas en “la Riviera del Medio Oriente”. El único que no entra en sus planes es Xi Jinping, quien bien podría ocupar a Taiwán, siguiendo su ejemplo en Venezuela. Así las cosas, tendríamos un orden multipolar de mercaderes de la guerra y de nuevos señores imperiales, para quienes no cuenta la Carta de las Naciones Unidas, solo su voluntad, arsenales y poderío nuclear.</p>



<p><strong>El metalenguaje imperial &nbsp;</strong></p>



<p>Quizá por eso hay millones de seguidores de Trump en todas las latitudes, incluyendo Europa, que llaman paz a la guerra y libertad a la codicia. Ahora, incluso, la gran prensa llama intervención militar a la agresión imperial, así como Putin llama “operación especial” a la ocupación de Ucrania. Para continuar con ese metalenguaje de los mercaderes imperiales, también llaman captura al secuestro de Maduro y su esposa, Cilia Flores, como si Estados Unidos tuviera una jurisdicción hemisférica, radicada en Nueva York, para capturar y juzgar a quien considere su enemigo. Por eso Milei celebra desde la Argentina, en su cuenta X, el secuestro de Nicolás Maduro con un exultante <em>“La libertad avanza. ¡Viva la libertad carajo!” </em>Se entiende, la libertad de hacer negocios sin respeto alguno por las fronteras y la soberanía de los Estados. Así Milei responde con la lealtad de un cómplice a quien le debe su reciente triunfo electoral.</p>



<p><strong>Fin de la Carta de las Naciones Unidas</strong></p>



<p>El comienzo del 2026 marca, pues, un punto de inflexión al parecer irreversible en la vigencia de la Carta de las Naciones Unidas, especialmente su artículo 2, numeral 3: <em>“Los Miembros de la Organización arreglarán sus controversias internacionales por medios pacíficos de tal manera que no se pongan en peligro ni la paz y la seguridad internacionales ni la justicia” y 4: “Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas <a href="#_edn1" id="_ednref1"><strong>[i]</strong></a>”, </em>como bien lo ha demandado la presidenta de México Claudia Sheinbaum. Pero si la Carta ya no tiene vigencia, mucho menos las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos tiene derecho al veto para garantizarse absoluta impunidad.</p>



<p><strong>Un director Imperial Hollywoodense</strong></p>



<p>Trump durante la declaración y extensa rueda de prensa en su residencia personal de Mar a Lago, parecía más un director de Hollywood que un jefe de Estado. Estaba desbordado por el éxito de un secuestro que pretende encubrir como una operación policial de las fuerzas del orden estadounidenses contra un capo del narcoterrorismo, cuando fue una agresión militar imperial que violó todos los principios de la Carta de las Naciones Unidas. Así la describió a Fox New: <em>“Quiero decir, lo vi literalmente como si estuviera viendo un programa de televisión. Si hubieras visto la velocidad, la violencia – era una cosa increíble,» agregando que los E.E.U.U. habían planeado «hacer esto hace cuatro días, pero el clima no era perfecto, y de repente se abrió y dijimos vamos.»</em> <em>“El equipo hizo un trabajo increíble. Ensayaron y practicaron como nunca se ha visto. Y me lo dijeron militares reales: no hay otro país en la Tierra que pudiera hacer algo así”. </em>Hay que abonarle a Trump su modestia, fueron “militares reales” no de la IA, inventados por su Inteligencia Autocrática. Tan exitoso secuestro sienta un precedente que bien podría emular Putin para ir por Volodímir Zelenski, bajo el cargo de ser un autócrata neonazi, pues su período presidencial expiró el 20 de mayo de 2024 y todavía no ha convocado a elecciones. Aunque cabe la posibilidad que el mismo Trump presione su salida, despidiéndolo como en su famoso programa, por ser tan soberbio y no ceder el Donbás y Crimea a Putin.</p>



<p><strong>Un director adicto al petróleo</strong></p>



<p>Por lo pronto Trump se dispone a gobernar a Venezuela como un campo petrolero más que pondrá a disposición de las compañías norteamericanas: <em>“Nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, invertirán miles de millones de dólares para reparar la infraestructura petrolera, que está en muy mal estado, y comenzar a generar ingresos para el país”</em><a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>. &nbsp;Vuelve con el mismo estribillo que utilizó cuando le prometió a Netanyahu que <em>“Gaza podría ser la Riviera del Medio Oriente”</em>. Por eso descubrió sobre la mesa la carta que antes había exhibido como una coartada casi perfecta, la guerra contra el narcoterrorismo, para ocultar bien su insaciable y verdadera adicción al petróleo. Una adicción más letal que la misma cocaína si consideramos los efectos devastadores en la crisis climática planetaria. Carta que trasladará ahora, en desarrollo de su “guerra hibrida”, a la Fiscalía y la Justicia norteamericana para procesar a Maduro como el gran capo del llamado “cartel de los Soles”. Claro, sin revelarnos los asteroides de la mafia norteamericana que forman una constelación de capos, casi intocables, encargada de la distribución de cocaína y del disfrute de sus astronómicas ganancias. Toda la razón le asiste a la exvicepresidenta Kamala Harris al decir: “<em>No se trata de drogas ni de democracia. Se trata de petróleo y del deseo de Donald Trump de erigirse en el dictador regional. Si le importara alguno de los dos, no indultaría a un narcotraficante convicto ni marginaría a la legítima oposición venezolana mientras busca acuerdos con los compinches de Maduro</em>”. Ese narcotraficante convicto es el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, a quien indultó al mismo tiempo que perseguía a Maduro por los mismos cargos. Nada inusual en Estados Unidos, pues durante la segunda guerra mundial también se indultó al capo Lucky Luciano por su valiosa información para el desembarco seguro de sus tropas en Sicilia y evitar huelgas en los muelles de Nueva York.</p>



<p><strong>La interminable y rentable guerra contra el narcoterrorismo</strong></p>



<p>Por eso, en su entrevista en Mar a Lago, Trump vuelve y juega con la misma coartada intervencionista e interminable de la guerra contra el narcoterrorismo, pero ahora amenazando el presidente Gustavo Petro: <em>“Me apego a mi primera declaración [en diciembre]: está produciendo cocaína y la está mandando a Estados Unidos. Entonces será mejor que se cuide el trasero”</em>, lo que augura que la campaña presidencial en Colombia en este 2026 será una especie de laboratorio inflamable. Un laboratorio, en todo caso, más impredecible que el controlado en Honduras con la victoria de su pupilo Nasry Asfura y del financiado en Argentina para el triunfo de Milei, pues Trump se la jugará sin escrúpulos con el candidato que le ofrezca mejores oportunidades para hacer <em>“grande de nuevo a Colombia</em>”, como aspira que sea Venezuela, y así tener dos mascotas obedientes al servicio de MAGA.</p>



<p><strong>Transición petrolera cleptocrática</strong></p>



<p>Todo ello, claro está gracias a una transición democrática, con la ayuda del virtuoso empresariado colombiano, que recibirá millonarias inversiones para sus industrias extractivas y depredadoras del medio ambiente. Y, en el caso de Venezuela, con la complicidad de los cacocratas del régimen actual, la vicepresidenta Deisy Rodríguez, el ministro de defensa Vladimir Padrino y Diosdado Cabello, ministro del interior. Así lo reveló en su rueda de prensa: <em>“Marco (Rubio) está trabajando en eso directamente. Acaba de conversar con ella y está dispuesta a hacer lo que consideremos necesario para que Venezuela vuelva a ser grande. Muy simple</em>&#8220;. Todo lo anterior en desarrollo de su “Corolario Trump”: <em>&#8220;Vamos a gobernar Venezuela hasta que haya una transición segura. Durante un tiempo, serán en gran medida las personas que están detrás de mí</em>&#8220;, refiriéndose a Marco Rubio y el ministro de guerra Pete Hegseth. Si todo le resulta tan simple a Trump, no estaríamos entonces asistiendo a una transición democrática, sino más bien al comienzo de una transacción delincuencial entre gánsteres estatales que intercambian su impunidad por petróleo. Pero si le sale tan mal como el trato con Putin para poner fin en 24 horas la guerra en Ucrania, en lugar de acabar con el “cartel de los soles”, puede ser el comienzo del eclipse de su MAGA. Solo al final, quizá, sabremos si la “estupenda” nobel de Paz, María Corina Machado, podrá administrar con seguridad y lealtad, siempre en beneficio de MAGA y sus copartidarios, las mayores reservas de petróleo del planeta. Un final muy deplorable para los millones de venezolanos que en la diáspora celebran ilusamente el regreso de la libertad a su amada Venezuela. Una oscura y densa libertad llamada petróleo que les niega su soberanía y dignidad.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.un.org/es/about-us/un-charter/full-text">https://www.un.org/es/about-us/un-charter/full-text</a></p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://elpais.com/internacional/2026-01-03/ee-uu-quiere-que-sus-petroleras-recuperen-la-industria-del-crudo-en-venezuela.html">https://elpais.com/internacional/2026-01-03/ee-uu-quiere-que-sus-petroleras-recuperen-la-industria-del-crudo-en-venezuela.html</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124288</guid>
        <pubDate>Sun, 04 Jan 2026 05:37:41 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/04003657/descarga.webp" type="image/webp">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La geopolítica de los mercaderes imperiales.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Navidad: Guía de regalos librescos para niños y jóvenes</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/navidad-guia-de-regalos-librescos-para-ninos-y-jovenes/</link>
        <description><![CDATA[<p>Desde 1990, Fundalectura trabaja de manera incansable para que Colombia sea un país de lectores. Esta es una selección de libros que la entidad recomienda para ayudar al Niño Dios a escoger los regalos para los peques, entre los 0 y  los 15 años de edad. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Modelito: Melanie Sofia Velásquez Ramírez. Fotografía tomada por el abuelo en el Centro Cultural Gabriel García Márquez. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-78744cc23b047f4b9547ea4987958e16"><em>“¿Merece la pena que un niño aprenda llorando lo que puede aprender riendo?”</em>: Gianni Rodari, escritor. </p>



<p><strong><em>Desde el nacimiento</em></strong></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong><em>El libro que canta</em></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="800" height="1023" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22180641/FUNDALECTURA-EL-LIBRO-QUE-CANTA.jpg" alt="" class="wp-image-123834" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22180641/FUNDALECTURA-EL-LIBRO-QUE-CANTA.jpg 800w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22180641/FUNDALECTURA-EL-LIBRO-QUE-CANTA-235x300.jpg 235w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22180641/FUNDALECTURA-EL-LIBRO-QUE-CANTA-768x982.jpg 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>



<p>Autora:&nbsp;<a href="https://altamenterecomendadosfundalectura.org/book-author/yolanda-reyes/">Yolanda Reyes</a></p>



<p>Reyes une su voz a la de los cantos tradicionales para crear esta recopilación que sirve para jugar en la tarde o cantar en familia cuando la noche llega. No todas las joyas que aparecen son producto de una investigación, algunas vienen del recuerdo de su infancia, lo que llena de fuerza esta hermosa antología. Las ilustraciones son un arrullo que acompaña. Recomendado Desde el nacimiento. </p>



<p><strong><em>Desde los 3 años</em></strong></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong><em>No</em></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="538" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22180713/FUNDALECTURA-NO-1024x538.jpg" alt="" class="wp-image-123836" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22180713/FUNDALECTURA-NO-1024x538.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22180713/FUNDALECTURA-NO-300x158.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22180713/FUNDALECTURA-NO-768x403.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22180713/FUNDALECTURA-NO.jpg 1200w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Autora: <a href="https://altamenterecomendadosfundalectura.org/book-author/claudia-rueda/">Claudia Rueda</a></p>



<p>Llegó el invierno y mamá oso llama a su hijo a hibernar. El osezno se resiste, pues quiere seguir descubriendo el mundo. De repente, empieza una tormenta. Una historia donde la picardía del osito halla eco en la ternura de su madre. La nieve se apodera de la hoja, devorando los colores de esta escena que es un espejo de la cotidianidad de cualquier familia.</p>



<p><strong><em>Desde los 6 años</em></strong></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong><em>El viaje de los elefantes</em></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="715" height="656" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22180740/FUNDALECTURA-El-viaje-de-los-elefantes.jpg" alt="" class="wp-image-123837" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22180740/FUNDALECTURA-El-viaje-de-los-elefantes.jpg 715w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22180740/FUNDALECTURA-El-viaje-de-los-elefantes-300x275.jpg 300w" sizes="(max-width: 715px) 100vw, 715px" /></figure>



<p>Autor: <a href="https://altamenterecomendadosfundalectura.org/book-author/dipacho/">Dipacho</a></p>



<p>Aquí, imagen y palabra trabajan juntos para crear una metáfora que une vida, amor y viaje. Cinco elefantes salen en busca del lugar ideal. En el camino, se encuentran con algunos tropiezos. Los trazos infantiles de la ilustración están llenos de sorpresas y el texto sencillo da pie a múltiples interpretaciones e invita a la reflexión.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-0050b3735d9bb8fdf8a2eb2c25735791"><em>&#8220;El niño, cualquier niño, es un hecho nuevo. Y con él el mundo empieza de cero&#8221;: </em>Gianni Rodari, escritor. </p>



<p><strong><em>Desde los 9 años</em></strong></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong><em>El mordisco de la media noche</em></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="956" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22180811/FUNDALECTURA-El-mordisco-de-la-media-noche.jpg" alt="" class="wp-image-123839" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22180811/FUNDALECTURA-El-mordisco-de-la-media-noche.jpg 600w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22180811/FUNDALECTURA-El-mordisco-de-la-media-noche-188x300.jpg 188w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p><strong>&nbsp;</strong>Autor:&nbsp;<a href="https://altamenterecomendadosfundalectura.org/book-author/francisco-leal-quevedo/">Francisco Leal Quevedo</a></p>



<p>La bicicleta de Mile se daña y debe regresar a su ranchería a pie. En el camino, descubre a unos traficantes de armas, lo que pone en riesgo a su familia. Para ponerse a salvo, huyen a la ciudad. En el 2009, Leal obtuvo el II Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor, con esta novela que habla de las tradiciones de la cultura Wayuú y de la violencia.&nbsp;</p>



<p><strong><em>Desde los 12 años</em></strong></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong><em>Flores sobre el agua</em></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="708" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22181143/FUNDALECTURA-FLORES-SOBRE-EL-AGUA-baja-708x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123843" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22181143/FUNDALECTURA-FLORES-SOBRE-EL-AGUA-baja-708x1024.jpg 708w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22181143/FUNDALECTURA-FLORES-SOBRE-EL-AGUA-baja-207x300.jpg 207w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22181143/FUNDALECTURA-FLORES-SOBRE-EL-AGUA-baja-768x1111.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22181143/FUNDALECTURA-FLORES-SOBRE-EL-AGUA-baja-1061x1536.jpg 1061w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22181143/FUNDALECTURA-FLORES-SOBRE-EL-AGUA-baja.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 708px) 100vw, 708px" /></figure>



<p>Autor:&nbsp;<a href="https://altamenterecomendadosfundalectura.org/book-author/john-fitzgerald-torres/">John Fitzgerald Torres</a></p>



<p>Clarita vive con sus padres, los profesores Gonzalo y Rosa, en la casa adosada a la escuela de Sabana Linda. La vecindad es de cuidado: los guerrilleros de las FARC se alistan para el acuerdo de paz de 2016, pero no todos lo desean. Así, la violencia se ensaña con la vereda y cuando desaparecen a Gonzalo ponen a prueba la capacidad de perdón de Clarita, los valores con los que ha crecido su familia. Este poético relato trasciende la circunstancia histórica en que se funda y es un conmovedor alegato a favor de la paz.</p>



<p><strong><em>Desde los 15 años</em></strong></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong><em>No comas renacuajos</em></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="510" height="680" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22180901/FUNDALECTURA-No-comas-renacuajos-1.jpg" alt="" class="wp-image-123841" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22180901/FUNDALECTURA-No-comas-renacuajos-1.jpg 510w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22180901/FUNDALECTURA-No-comas-renacuajos-1-225x300.jpg 225w" sizes="auto, (max-width: 510px) 100vw, 510px" /></figure>



<p>Autor: <a href="Francisco
Montaña Ibáñez">Francisco Montaña Ibáñez</a></p>



<p>Novela estremecedora sobre cinco hermanos huérfanos de madre que, al ser abandonados por su padre, deben sortear muchas dificultades para sobrevivir. Su compromiso por seguir unidos llega a extremos conmovedores, lo que genera una reflexión profunda en el lector. Montaña retrata la cruda realidad de los niños sin recursos que habitan en las grandes capitales.&nbsp;&nbsp;</p>



<p></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="800" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22174937/ZETA-LOGO-FUNDALECTURA.png" alt="" class="wp-image-123827" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22174937/ZETA-LOGO-FUNDALECTURA.png 800w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22174937/ZETA-LOGO-FUNDALECTURA-300x300.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22174937/ZETA-LOGO-FUNDALECTURA-150x150.png 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22174937/ZETA-LOGO-FUNDALECTURA-768x768.png 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123826</guid>
        <pubDate>Mon, 22 Dec 2025 23:41:47 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22175044/ZETA-MELANIE-SOFIA-LIBROS.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Navidad: Guía de regalos librescos para niños y jóvenes]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El necesario regreso del anti-imperialismo en América Latina</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/el-necesario-regreso-del-anti-imperialismo-en-america-latina/</link>
        <description><![CDATA[<p>El antiimperialismo no es un discurso ni una práctica caducos o añejos del siglo pasado. No. Es una necesidad política en la actualidad, dada la injerencia gringa en América Latina donde busca ejercer control geopolítico y apoderarse de recursos estratégicos para la industria estadounidense, cargándose, de paso, nuestras soberanías y el derecho internacional. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right"><strong>“Queremos un mundo en el que otros mundos sean posibles, <em>y este mundo sea imposible</em>”</strong>.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right"><em>Ramón Grosfoguel</em>.</p>



<p>En el año 2022 el sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel publicó su libro <em>De la sociología de la descolonización al nuevo antiimperialismo decolonial </em>(Akal)<a id="_ftnref1" href="#_ftn1"><strong>[1]</strong></a>. El libro es, en realidad, ante todo, una compilación de antiguos trabajos, los más relevantes que ha publicado el autor. Ahí podemos encontrar grandes contribuciones. El tema del “nuevo antiimperialismo decolonial” no es exhaustivamente tratado, pero es fácil saber de qué se trata. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="820" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/11123749/Imagen-de-WhatsApp-2025-12-11-a-las-11.07.01_65aa08d0-1-820x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123533" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/11123749/Imagen-de-WhatsApp-2025-12-11-a-las-11.07.01_65aa08d0-1-820x1024.jpg 820w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/11123749/Imagen-de-WhatsApp-2025-12-11-a-las-11.07.01_65aa08d0-1-240x300.jpg 240w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/11123749/Imagen-de-WhatsApp-2025-12-11-a-las-11.07.01_65aa08d0-1-768x959.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/11123749/Imagen-de-WhatsApp-2025-12-11-a-las-11.07.01_65aa08d0-1.jpg 949w" sizes="auto, (max-width: 820px) 100vw, 820px" /></figure>



<p>El problema (y la realidad) del <em>antimperialismo</em> resulta clave en estos días (diciembre de 2025) cuando Estados Unidos, en el canto de cisne de su vieja hegemonía, lucha por mantener su posición en la actual transición geopolítica. En la actualidad, China ya lo supera en indicadores de bienestar social, en crecimiento económico, en innovación tecnológica, en estabilidad fiscal, y, ante todo, en su política exterior donde no ha sido imperialista ni belicista. Es cierto que China extrae, como todo el Norte, materias y recursos del Sur global, pero no domina militarmente esos países. Estados Unidos, entonces, yendo contra los principios de la globalización neoliberal, se sumerge en una especie de neofascismo para salvar su estatus, acudiendo a un nacionalismo barato, a políticas xenofóbicas inmunitarias contra los latinos, contra los “países de mierda” que llama Trump, repartiendo aranceles a diestra y siniestra, y se aísla del mundo mientras trata de someter más a la vieja y lánguida Europa, la cual, también, se dirige a una crisis sin precedentes.</p>



<p>En medio de esos delirios del imperio en decadencia, América Latina sufre los embates del moribundo autoritario: amenazas de invasión a Venezuela, e ingerencia militar directa en México y Colombia; Trump interviene en elecciones para mantener una derecha a fin en Argentina y en Honduras, a la vez que comete ejecuciones extrajudiciales en el Caribe a presuntos narcotraficantes, los cuales son asesinados y despojados de los derechos básicos al debido proceso y demás garantías judiciales. Son acciones unilaterales violatorias del derecho internacional. Lo curioso es que estas medidas son aplaudidas por la derecha regional, la cual siempre ha sido arrastrada, reptante, y dispuestas a vender las riquezas nacionales y ceder la soberanía que sea necesaria con tal de tener el beneplácito del amo del Norte. &nbsp;Con esas intervenciones en América Latina, pero también en África, los gringos buscan asegurar recursos para su industria y también para mantener lo que el filósofo japonés Kohei Saito llama, de la mano de Ulrich Brand y Markus Wissen, “el modo de vida imperial”, es decir, el modo de vida que les permite su bienestar a costa de traspasar todas las cargas al Sur Global (huella ambiental, huella material, costos ecológicos, pobreza, desigualdad social, etc.). &nbsp;</p>



<p>Estas, entre otras razones, hace actual el libro de Ramón Grosfoguel, un texto donde él también salda cuentas con todos aquellos que llamándose decoloniales son, en realidad, “coloniales”. No solo porque le hacen el juego al imperialismo, sino porque pretenden salvar, a sí sea a medias, la modernidad misma. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center">***</p>



<p>Ahora, ¿por qué hablar, en pleno siglo XXI, de un “Nuevo antiimperialismo”? Esto no se entiende si se parte de la equivocada idea de que la Red modernidad/colonialidad era un grupo homogéneo. No. Sus miembros eran bastantes diferentes y siempre tuvieron apuestas teóricas y políticas diversas. Al principio se generó la idea de homogeneidad y concordia debido a reuniones e intercambios permanentes y a las publicaciones conjuntas, etc., pero examinadas con más cuidado las obras de los distintos autores, tal como lo ha hecho Santiago Castro-Gómez desde Colombia, fueron claras todas estas diferencias y la heterogeneidad de la Red. Esto se puso de presente con la situación política venezolana y boliviana, especialmente.</p>



<p>Como dice Juan García Fernández en el <em>Prólogo</em> del libro: “entre 2017 y 2020, tendrían lugar una serie de acontecimientos que fracturarían radicalmente a los autores de la corriente anteriormente llamada Red modernidad/colonialidad. En primer lugar, la batalla de Caracas en relación al golpe de Estado perpetuado por los sectores de la oposición de derechas lideradas por Juan Guaidó, presidente electo de la Asamblea General, y autoenvestido presidente interno de la república, con el apoyo de la CIA y los servicios de inteligencia norteamericanos de la administración Trump”.</p>



<p>En este contexto, Edgardo Lander, Walter Mignolo, Catherine Walsh, Arturo Escobar, y otros académicos como Alberto Acosta o Maristella Svampa,</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p>“se situaban del lado del imperio” en el conflicto venezolano, al apoyar un documento emitido por Aníbal Quijano y otros de la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución donde se condenaba la violencia y el autoritarismo y deslegitimación del gobierno y sus instituciones” (p. 17-18).</p>
</blockquote>



<p>De los antiguos miembros de la Red fueron Grosfoguel, Dussel y una pensadora cercana al movimiento, Karina Ochoa, quienes salieron en defensa del movimiento venezolano contra el intervencionismo americano que además había financiado grupos paramilitares para asesinar ciudadanos en las calles y acusar a Nicolás Maduro de asesino. Grosfoguel y Dussel siempre han defendido la revolución bolivariana y su empoderamiento del poder popular, y han denunciado los bloqueos impuestos a Venezuela como los causantes de la hiperinflación que ha causado la innegable ola de migrantes venezolanos a distintas regiones de América Latina<em>, </em>de Estados Unidos y de Europa.</p>



<p>Igual ocurrió con el golpe de Estado dado en Bolivia por Jeanine Añéz, junto a grupos evangelistas radicales: En medio de todo esto, de nuevo, un grupo de pensadores críticos como Silvia Rivera, Raúl Zibechi, María Galindo, Luis Tapia, Rita Segato, terminaron atacando al gobierno del MAS (Movimiento Al Socialismo) y a Evo Morales, negando, incluso, que se tratara de un golpe de Estado o acusándolo de reproducir las prácticas coloniales extractivas que decía combatir. De nuevo, Dussel, Grosfoguel, Juan José Bautista y otros apoyaron la Revolución boliviana.</p>



<p>Son estos hechos los que justifican el título del nuevo libro de Ramón Grosfoguel, porque – a su parecer– es claro que no todo pensamiento decolonial es antiimperialista. De hecho, dice el autor, antes se entendía que lo decolonial <em>implicaba de</em> <em>suyo </em>ser antiimperial y antidecolonial, pero esas manifestaciones en contra de Venezuela y Bolivia ponen de presente la desorientación política de muchos miembros de la Red, la cual, en el caso de Aníbal Quijano, se debe también a su anarquismo que desconfía de cualquier proceso estatal. Esto requiere comprender que el viejo antiimperalismo solo</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p>“luchó por la soberanía jurídico-política, dejando de lado muchas dimensiones de las jerarquías de dominación del sistema-mundo, entre ellas las relaciones de dominación y explotación centro-periferia, las relaciones de dominación raciales y patriarcales, las estructuras de conocimiento eurocentradas” (García, 2022, p. 8).</p>
</blockquote>



<p>De ahí que el “nuevo antiimperrialismo decolonial” no puede repetir esa estrategia, y debe atender a la colonialidad global, “las migraciones como nueva fase de la larga historia colonial”, la crítica al eurocentrismo, los genocidios epistémicos, la islamofobia, las teorizaciones sobre transmodernidad, el pluriversalismo, las luchas por el derecho al territorio y la soberanía (como en Cataluña), es decir, un antiimperialismo mucho más allá de la mera lucha por la soberanía jurídico-política. En síntesis, </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p>“el nuevo antiimperialismo se define por la articulación de las luchas soberanistas, antirracistas, antixenófobas, antipatriarcales, anticapitalistas por la liberación de los pueblos tanto de naciones sin Estado como de sujetos inferiorizados racialmente y comunidades de migrantes&#8221;, </p>
</blockquote>



<p>como afirma Javier García en el Prólogo (p. 19).</p>



<p>Este nuevo antiimperialismo permite entender mejor la guerra en Ucrania (p. 339-348). Para Grosfoguel esta hace parte de una estrategia imperial de Estados Unidos para desestabilizar a Rusia y a China fraguada, incluso, unos años atrás. Específicamente llama la atención sobre la Rand Corporation, un tanque de pensamiento que en un documento “Extending Russia”, habló de las estrategias de esa guerra y de las sanciones que se impondrían a Rusia. En ese plan, Europa termina siendo funcional a Estados Unidos, pues le compra armas, petróleo y gas a sobrecostos, generando internamente una hiperinflación y asumiendo los costos de la guerra, pues ha sido Europa la que ha dado millones de Euros a Ucrania en su lucha contra Rusia y contra ucranianos rusoparlantes del Este. Esto hace dependiente y subordina económicamente a Europa de los Estados Unidos. Por otro lado, los millones que llegan a Ucrania y a parte de un ejército que tiene 30 escuadrones pronazis, financia el renacer del nazismo en Europa y de la creciente derechización. Sin embargo, todo apunta, dice Grosfoguel, a que es una élite económica mundial, ese 1% dueño de la mayor parte de la riqueza del planeta, la que prepara una transición del orden civilizatorio en el periodo 2020-2050, incluso si para hacerlo deben llevarse por delante a los mismos Estados Unidos (que ha perdido hegemonía militar y económica, como lo vaticinó Wallerstein hace más de 30 años) y a la misma Europa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>La segunda razón por la cual es valioso el libro de Grosfoguel es que recoge gran parte de sus primeros ensayos y sus aportes a la Red, pero, a la vez, agrega nuevos materiales que permiten visibilizar las diferencias con otros pensadores de las teorías decoloniales. Enumero solo 4 de esos aspectos.</p>



<ol class="wp-block-list">
<li>La especial atención que Grosfoguel ha prestado al colonialismo americano y europeo en lo que él llama “El Gran Caribe”, que no es una denominación geográfica sino geohistórica. El Caribe fue el lugar donde empezó su articulación el sistema-mundo por el Atlántico ya desde el primer viaje de Colón o incluso, desde la presencia de España en las islas Canarias. Esto lo ha llevado a estudiar la situación colonial de Puerto Rico, Haití, Martinica, Guadalupe, Jamaica, las Antillas holandesas, etc., y sus procesos de migración a las viejas metrópolis coloniales y auscultar las herencias coloniales y las relaciones de dominación aún existentes.</li>



<li>El estudio detallado del pensamiento decolonial afrocaribeño, de autores como Franz Fanon, A. Cesaire, o de caribeños en Estados Unidos como Sylvia Winters y Oliver Cox; también de los <em>marxismos negros</em> como el de Cédric J. Robinson quien habló de <em>capitalismo racial</em> antes que Aníbal Quijano; al igual que el estudio de pensadores y pensadoras africanos como Oyèrónké Oyèwùmi. Hay que decir que aquí el trabajo de Nelson Maldonado Torres, otro puertorriqueño, ha sido clave y relevante, al igual que los aportes de Lewis Gordon. Estas fuentes son descuidadas por otros miembros de la Red que se han centrado más en la América Latina continental. Grosfoguel no solo ha estudiado esas fuentes, sino que las ha publicitado en la editorial Akal.</li>



<li>&nbsp;En el libro Grosfoguel toma distancia de Aníbal Quijano y de Walter Mignolo. En el primer caso, acusa el anarquismo del peruano y su ceguera ante el problema de Venezuela, a la vez que lo acusa de “extractivismo epistémico”, un concepto que alude a la <em>apropiación</em> y explotación del conocimiento de otros sin citarlos y mencionarlos (p. 247 ss.). De hecho, la idea de la relación entre raza y capitalismo la tomó Quijano del concepto de <em>capitalismo racial</em> del ya citado Robinson… pero no se lo reconoce. Quijano aparece como un decolonial que, al igual que en la lógica colonial, extrae epistemes y se las apropia. En el segundo caso, el de Mignolo, “él tiende a pensar que, si un sujeto viene de Europa, ya no puede producir pensamiento decolonial y, a la inversa, si alguien viene del continente americano, ya es entonces, por definición, decolonial” (p. 307). Esto se debe a un esencialismo dualista en el pensamiento de Mignolo, ontológico, que asocia lo decolonial a los purismos étnicos y lo acerca a las políticas de la identidad, y que no reconoce que, incluso, hay “decoloniales coloniales&#8221; o pro-imperialistas, lo que tiene dañinos y perversos efectos políticos. Para Grosfoguel es claro que al interior de Europa también hay amigos decoloniales, y en el Sur global hay también enemigos a lo decolonial, como las izquierdas eurocentradas. La postura de Mignolo bloquea, entonces, posibles articulaciones decoloniales globales.</li>



<li>&nbsp;La postura de Grosfoguel permite también revisar el debate en torno a las relaciones entre modernidad y capitalismo. Aquí sus tesis se diferencian bastante de las del filósofo colombiano Santiago Castro-Gómez. Grosfoguel piensa que <em>el capitalismo es la forma económica de un modelo civilizatorio específico</em>, por lo tanto, no puede ser pensado de manera aislada (p. 316). El capitalismo está imbricado con el racismo, el clasismo, el sexismo, el género, el patriarcado, el cristianismo, etc., opera de manera <em>sinérgica</em> con todas estas lógicas de dominación. No es, entonces, una infraestructura como pensaba el marxismo estándar o su maestro Wallerstein. Por eso se trata de superar el modelo civilizatorio moderno mismo, dando origen a una nueva civilización, la transmodernidad.</li>
</ol>



<p>Un debate, como puede verse, en el cual Grosfoguel asume la postura de Dussel. Pero para el filósofo colombiano Santiago Castro-Gómez, la política no tiene nada que ver con construir un orden civilizatorio que puede tardar siglos, sino con la construcción de una universalidad política, hegemónica, que articula actores y cuestiona unas reglas de reparto de lo social. Para el colombiano, el proyecto de la transmodernidad tal como lo conciben Dussel y Grosfoguel es, más bien, un proyecto religioso, escatológico, donde se espera <em>una nueva era</em>. Por lo demás, la modernidad contiene elementos emancipatorios que no pueden dejarse de lado, y que deben ser apropiados en las zonas de contacto de frontera (<em>Border thinking</em>, concepto de Mignolo) por los colonizados para <em>impugnar</em> así las lógicas coloniales y abogar por una expansión democrática de los derechos y la construcción de un republicanismo transmoderno como postula en <em>El tonto y los canallas </em>de 2019. En términos epistémicos, Castro-Gómez siempre ha visto como una limitación los análisis macro-sociológicos de Quijano y de Grosfoguel, los cuales deben ser complementados con la genealogía foucaultiana de los micropoderes, para así dar cuenta adecuadamente de las maneras como se producen los procesos de racialización y de imbricación <em>in situ</em> de las otras jerarquías de poder en el mundo colonizado.&nbsp; <em>&nbsp;</em></p>



<p><strong>Referencias</strong></p>



<p>Grosfoguel, Ramón. (2022). &nbsp;<em>De la sociología de la descolonización al nuevo antiimperialismo decolonial. </em>Akal</p>



<p>Saito, Kohei. (2022). <em>El capital en la era del Antropoceno</em>. Penguin Random House Grupo Editorial.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> Una versión de este texto fue publicada en mi libro Pachón, Damián. <em>Superar el complejo de hijo de puta. Para una introducción al pensamiento decolonial: fuentes, categorías y debates</em>. Bogotá: ediciones Desde abajo, 2023.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123523</guid>
        <pubDate>Thu, 11 Dec 2025 17:05:09 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/11123535/gros-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El necesario regreso del anti-imperialismo en América Latina]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>LA PATALETA DE PETRO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-pataleta-de-petro/</link>
        <description><![CDATA[<p>Imagino la extrañeza que debe haber causado en Washington, la pataleta de nuestro Presidentecon su ultimátum a la potencia del Norte, de “suspender envío de comunicaciones y otros tratoscon agencias de seguridad… mientras se mantenga el ataque con misiles a lanchas en el Caribe”.Excusemos la lamentable redacción, talvez por su afán de mandar de inmediato [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Imagino la extrañeza que debe haber causado en Washington, la pataleta de nuestro Presidente<br>con su ultimátum a la potencia del Norte, de “suspender envío de comunicaciones y otros tratos<br>con agencias de seguridad… mientras se mantenga el ataque con misiles a lanchas en el Caribe”.<br>Excusemos la lamentable redacción, talvez por su afán de mandar de inmediato y por canales<br>extraoficiales, una orden presidencial imperativa sobre un asunto de seguridad con un país que no<br>es propiamente “un moco pegado en la pared”. Cuál puede ser el interés presidencial con esa<br>orden? No creo que Petro piense que Trump atienda su mensaje… es fantasioso pero no tanto.<br>Creo sí, que solo busca mostrar que él no se arruga ante el poderoso, que no le teme; que<br>Colombia es soberana y no se arrodilla. A Petro lo envuelve la fantasía de ser un líder mesiánico<br>pero incomprendido, que predica su visión de la amenaza del fin de la Vida, donde él sería el<br>salvador y sí esto no camina, sería por culpa de los oligarcas vendidos al imperialismo,<br>antipatriotas y chupasangre de un pueblo que clama por su independencia y su liberación del yugo<br>oprobioso que lo explota y oprime. Puede ser inclusive un discurso impactante, pero sin capacidad<br>alguna para transformar la realidad. Palabras que se lleva el viento, mientras que la realidad<br>permanece congelada.<br>Volviendo al tema inicial, estamos de acuerdo en la necesidad de combatir el narcotráfico, pero no<br>así. Estados Unidos tiene la información y los medios para capturar a los narcotraficantes,<br>juzgarlos y condenarlos, pero no es lo que está haciendo, teniendo en cuenta que la suya es la<br>principal demanda, pero que poco hace por controlarla. Para simular que actúa, bombardea<br>lanchas del narcotráfico, matando a sus tripulantes. Parecería que olvidan que es su insaciable<br>demanda lo que hace tan lucrativo el negocio de las drogas, pues siempre habrá quienes se le<br>midan y encontraran la manera de ponerlas en el mercado. La persecución puede disminuir<br>temporalmente la oferta, pero ciertamente aumenta su precio de venta. Es un negocio donde van<br>aparejados la utilidad esperada y el riesgo asumido. La demanda crece y crece y con ella, los<br>riesgos del negocio, que obligan a estimular la creatividad para explorar e impulsar nuevos<br>estupefacientes y nuevos canales para su distribución; aumentan el costo y el riesgo de hacerlo y,<br>a la par, las utilidades. Es la contundente dinámica del viejo principio de que oferta y demanda son<br>interdependientes.<br>Es facilista y falso plantear que fumigando los narcocultivos, se resuelve el asunto de las drogas.<br>Para lograrlo de verdad, se tienen que sentar, frente a frente, países productores y consumidores,<br>pues a ambos compromete.Y hacerlo, no para chutarse la responsabilidad sino para elaborar una<br>estrategia compartida, integral y realista que, entre otras enfrente su posible formalización<br>(¿cuáles, cómo?) y la coordinación de un programa de cultivos alternativos y de protección<br>ambiental, a escala del problema a resolver.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122411</guid>
        <pubDate>Fri, 14 Nov 2025 22:59:22 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[LA PATALETA DE PETRO]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Manuel Ospina</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>“Los jinetes de la cocaína”, ese clásico del periodismo colombiano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/los-jinetes-de-la-cocaina-ese-clasico-del-periodismo-colombiano/</link>
        <description><![CDATA[<p>Fabio Castillo fue un “Tintín” hecho de carne, hueso y buen olfato para rastrear delitos y criminales. En el libro del legendario periodista, fallecido esta semana, salen mal parados figuras como Álvaro Uribe Vélez o Álvaro Leyva Durán. Homenaje a una leyenda del periodismo colombiano, a través del testimonio de sus colegas y amigos.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>El periodista Fabio Castillo, autor de &#8220;Los jinetes de la cocaína&#8221;, en el trazo de su amigo, el maestro Héctor Osuna. La imagen aparece en el perfil del reportero en Facebook. </em></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e79d39aa71bb6185a21856d470f50dfd"><strong><em>“Todos los estamentos sociales del país tienen algún muerto que llorar”.</em></strong><strong> Fabio Castillo, reportero colombiano. (1956 – 2025)</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-253be7333975e4ca4235616d55f24020"><strong><em>“Ningún periodista puede tolerar que existan en el país temas tabú, y el de la mafia pretende ser el primero”. </em>Fabio Castillo, reportero colombiano.</strong></p>



<p>Estas palabras, escritas y publicadas en 1987, en pleno boom del narcotráfico y la danza de los millones mal habidos, eran una lápida encima.</p>



<p>El valiente que las dijo se llama, se llamaba, Fabio Castillo, extraordinario reportero colombiano, pluma y sabueso judicial del diario <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p>Porque hubo un tiempo en que ser periodista de investigación en Colombia significaba jugarse la vida, hacerles fieros a la muerte, meterse en la boca del lobo, como le dijo don Guillermo Cano a su joven reportero Fabio Castillo en los años 80, cuando ambos, el director y su pupilo, decidieron enfrentar a los capos de la mafia colombiana, desde las páginas de <strong>El Espectador</strong>, diario valiente que lloró con sangre su coraje. Aquel día, Castillo tomó el siguiente vuelo a Cali y regresó varios días después con una primicia: La historia secreta del mafioso Gilberto Rodríguez Orejuela sale a lo ancho de la primera página: <em>“La jugada del ajedrecista”</em>, alias del jefe del Cartel de Cali. El periodismo se hacia entonces en la calle -en el lugar de los hechos, como toca- y arriesgando el pellejo. La obra de Fabio es una clase magistral de periodismo para los noveles reporteros.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="iC3AKZGhGt"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/24-horas-en-la-vida-de-un-hombre-antes-de-ser-asesinado-don-guillermo-cano-isaza/">24 horas en la vida de un hombre antes de ser asesinado: Don Guillermo Cano Isaza</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;24 horas en la vida de un hombre antes de ser asesinado: Don Guillermo Cano Isaza&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/24-horas-en-la-vida-de-un-hombre-antes-de-ser-asesinado-don-guillermo-cano-isaza/embed/#?secret=NwPoo4Fwr1#?secret=iC3AKZGhGt" data-secret="iC3AKZGhGt" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-c8585de4a671f321ba5869fda24b74a3"><em>“Recuerdo su humor negro, que mostraba la persona inteligente que fue. &nbsp;Sabíamos que la mafia había puesto un precio por su cabeza. Nos vimos varias veces mientras estuvo escondido en Bogotá y mantuvimos correspondencia por carta mientras estuvo en el exilio. Yo era el enlace entre las editoriales y <strong>El Espectador</strong> cuando el libro se publicó. Hasta hoy caigo en cuenta del delicado trabajo que estaba haciendo. El libro de vendía como pan caliente y muy pronto, pirateado, se conseguía en&nbsp;cualquier semáforo.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3ec0802cd3f3b5ff1335151959873345"><em>Fabio sale del país tras la publicación de “Los jinetes de la cocaína”. Él amaba este oficio, lo ejerció de manera limpia y transparente, nunca dejó de ser periodista, Estudió derecho y fotografía. Fue un maestro de vida. Una de las cosas que yo hice fue estudiar derecho y en parte lo hice por él. Era una persona muy inteligente, muy crítica, muy informada;&nbsp; &nbsp;casi que lo obligaba a esforzarse para estar a su altura. Una conversación con Fabio era una conversación muy intelectual”:</em> Gilda Sarmiento, periodista.</p>



<p>Un día del año de la pandemia, le escribí a Fabio Castillo por <em>Messenger</em>: </p>



<p><em>“Maestro, su vida es de película. Todavía no entiendo porque nadie la ha hecho”</em>, le dije —<em>Porque yo la estoy escribiendo</em>, me respondió, y con eso me despachó; me fui de la conversación sin pelear por la historia, consciente de que varias veces tuve el privilegio de conversar con un ser despojado de vanidades.</p>



<p>Caminando por el centro de Bogotá, calle 15, abajo de la Séptima, donde venden los libros de segunda mano (ediciones originales y en buen estado, que conviven con las ediciones piratas), encontré esa joya del periodismo colombiano que es el libro <em>“Los jinetes de la cocaína”.</em></p>



<p>Debajo del título, en minúsculas aparece el nombre de un hombre en mayúsculas: fabio castillo<em>. </em>Valiente también la editorial que lo publicó en 1987: “Documentos Periodísticos”. Después vendría un segundo libro: <em>“La coca nostra”</em> (editorial Oveja Negra, 1991)</p>



<p><em>“… los narcotraficantes colombianos empezaron a ser llamados ´los jinetes de la cocaína´ en referencia a los tiempos del Far West, cuando toda diferencia personal se resolvía a plomo. (…) Los narcotraficantes colombianos (…) empiezan casi siempre por asesinar a los familiares de su rival, y solo si no logran amedrentarlo, concluyen asesinándolo a él”,</em> escribe Castillo.</p>



<p>Doscientas setenta páginas de pura adrenalina escritas en clave de buen periodismo y por ratos convertido en un obituario en homenaje a todas aquellas víctimas de los carteles del narcotráfico, empezando por don &nbsp;Guillermo Cano, asesinado el 17 de diciembre de 1986 por orden de Pablo Escobar.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1015" height="706" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES.jpg" alt="" class="wp-image-121872" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES.jpg 1015w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES-300x209.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES-768x534.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1015px) 100vw, 1015px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>En el libro aparece esta fotografía de don Guillermo Cano con la siguiente leyenda: “La lucha contra la mafia del narcotráfico se llevó a cabo desde varios frentes. Don Guillermo Cano la asumió desde la página de su periódico, El Espectador. La libró solitario y con una ardentía que contrastaba con su timidez personal. Su sacrificio estremeció la conciencia de la Patria”.</em> <em>Columnas valientes como esta (página 219) le costaron la vida a don Guillermo Cano.</em>&nbsp;</p>



<p>En la lista también figuran ministros, magistrados, policías y más periodistas. Fabio Castillo se salvó de puro milagro, pero pagó su hazaña con el exilio. Nadie en Colombia sabía que estaba en España y se llamaba Manuel Carreras; siguió trabajando desde la clandestinidad para el periódico.</p>



<p>Ligia Riveros, otra reportera exiliada, lo recuerda así: <em>“Volví a encontrar a Fabio Castillo en Madrid, cuando llamaba a Fernando Cano de <strong>El Espectador </strong>desde una cabina telefónica. A pesar de la lejanía, continuaba con sus denuncias pero a través de llamadas desde Europa. Jamás perdió su contacto con <strong>El Espectador</strong>, periódico que lo respaldó en todo momento, como lo hizo Cromos conmigo cuando tuve que salir de Colombia hacia España por las amenazas que recibí”.</em></p>



<p>Hubo intentos de silenciar el libro y sacarlo de circulación. Es un placer casi morboso volver a leerlo para comprobar con cierta rabia que en los males de esta nación está la mano de políticos, narcos, militares y guerrilleros.</p>



<p>Atravesar sus páginas es recuperar la memoria. La investigación está soportada con fotografías de los capos y de sus lujosas propiedades, fotos de los verdugos y sus víctimas, descripciones de sus métodos despiadados, las estrategias usadas para lavar dólares, sus tentáculos en la política y en el fútbol pero también en el boxeo, el automovilismo, la hípica y los toros.</p>



<p><em>“Habían decidido comprar el país”,</em> escribe Castillo en la página 122.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fccd6299e51215141a02dfe31db47ec6"><em>“Hay tantas cosas anecdóticas que viví con Fabio, desde nuestras parrandas de fin de semana cuando ambos trabajamos en <strong>El Espectador</strong>. Pero quizás una significativa fue tiempo después de que Fabio llegó obligado del exilio y tuvo que cambiar de residencia en varias oportunidades porque las amenazas contra su vida persistían.&nbsp; Yo era muy amigo de la gerente del Hotel Tundama, un edificio de once pisos, localizado en la calle 21 con novena, un sector que por esas épocas era considerado zona roja, pero más que por razones de seguridad, porque allí merodeaba la prostitución callejera. Fabio me pidió hablar con ella para saber sí era posible que le permitiera hospedarse mientras disminuían las tensiones sobre su seguridad. La gerente, una mujer querida y generosa, lo aceptó de inmediato y Fabio se fue a vivir allá por cerca de un año, llevando como equipaje un gran morral cargado de documentos y de algunas prendas personales. Ella le dio albergue totalmente gratis. Fabio se sentía muy seguro en el sector, el que, según decía, era el peor sitio de Bogotá, donde nadie se imaginaría encontrarlo. Desde allí siguió escribiendo sus investigaciones para <strong>El Espectador </strong>y para sus libros. Yo lo visitaba ocasionalmente y él no perdió la rutina de recorrer el centro de la ciudad, intentando llevar una vida normal, con las precauciones del caso y siempre confiado en que había encontrado su mejor escondite. Por fortuna nunca me pasó nada, borrachito o en sano juicio, comentaba jocosamente algún tiempo después”:</em> <strong>Gonzalo Silva Rivas, periodista.</strong></p>



<p>En el libro “Los jinetes de la cocaína” pueden leerse también aspectos relacionados con la toma del Palacio de Justicia, hecho del que se cumplen 40 años este 2025, la extradición de narcos y hasta el <em>asesinograma</em> con la estructura de la organización liderada por Escobar para asesinar al ministro Rodrigo Lara.</p>



<p><em>“…antes de que el libro saliera a las librerías yo ya tenía amenazas de muerte concretas. &#8220;¿Pero cómo es posible?&#8221;, me preguntaba, y no había sino una explicación: el editor trabajaba para la mafia”,</em> contó Castillo en una entrevista que apareció en el periódico Universo Centro.</p>



<p>Hechos claves de nuestra historia, así como personajes que siguen vigentes en la vida pública aparecen mencionados en “Los jinetes de la cocaína”. ¡Pero qué frágil es la memoria…!</p>



<p><strong>LA BONANZA MARIMBERA</strong></p>



<p>“En la Costa Atlántica también hubo explosión de dinero. En 1972 empezó a trascender a la prensa la historia de unos señores costeños, medio exóticos, que hacían pública ostentación de grandes capitales que, según explicaban ellos mismos, provenían de la venta de una yerba que, para la idiosincrasia colombiana, solo se fumaba en el Festival de Woodstock: la marihuana”.</p>



<p>(…)</p>



<p>&nbsp;“De esta época es la famosa colección de Ferraris del clan Lafaurie González (Eduardo, Iván y Fernando) y las casas con sótano blindado y provisión de alimentos para varias semanas, que hoy se pueden visitar como auténticos museos, en Maicao y Riohacha”.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>“Un kilo de cocaína llegó a costar casi lo mismo que un buque cargado de marihuana”: Fabio Castillo, en <em>“Los jinetes de la cocaína”</em>.</strong></h2>



<p><strong>ÁLVARO LEYVA DURÁN</strong></p>



<p>“Álvaro Leyva Durán, senador conservador por Cundinamarca, se quedó con buena parte de los esmeralderos simpatizantes del grupo político ospinista. Estuvo a punto de ser asesinado durante la campaña para el Congreso en 1986, cuando le hicieron varios disparos en el momento de abordar un helicóptero de uno de ellos, en el marco de una nueva guerra que sostienen dos facciones rivales de ´gemólogos´ desde 1985”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0d2a9e3533e754fe89cbdfedbaed0737"><em>“Los recuerdos que tengo de Fabio, son los de un hombre reservado, alegre, cálido y con una sonrisa, que hablaba más que sus palabras.&nbsp; Se le tenía respeto, en general a su equipo, pero él se acercaba a hacer amistad con nosotros. Me da tristeza su muerte. Un buen colega, respetuoso, serio y sencillo”:</em> Claudia Forero, escritora y ex reportera.</p>



<p><strong>EXPRESIDENTE ALFONSO LÓPEZ</strong></p>



<p>“En el gobierno de Alfonso López (1974-1978) se creó la ´Ventanilla Siniestra´ en el Banco de la República por la que ingresaron los millones de dólares de la bonanza marimbera, confundidos con los de la bonanza cafetera, que por lo demás en buena parte correspondieron a contrabando del grano”.</p>



<p>(…)</p>



<p>“Años más tarde, a raíz de la reunión de López Michelsen con los narcotraficantes en Panamá en 1984, se supo que la DEA le había entregado, siendo presidente de la República, <em>el Libro Blanco de la Marihuana</em>. López explicó entonces que no lo había tomado en serio ´porque era una lista de nombres casi sin pruebas´”.</p>



<p><strong>PABLO ESCOBAR</strong></p>



<p>Escobar todavía estaba vivo cuando Fabio Castillo se refirió a él en su libro. “Pablo Emilio Escobar Gaviria, quien para entonces era un ´gatillero´, como denominan a los sicarios de la mafia, dio muestras de ser implacable en la lucha por el poder. La vida de Pablo Escobar, anterior a su ingreso a los círculos de la mafia, había estado vinculada con los bajos fondos delincuenciales antioqueños”.</p>



<p>El equipo de investigación de <strong>El Espectador </strong>reveló esos antecedentes en 1983, y esa fue la génesis de la persecución de la mafia contra el diario más antiguo de Colombia y sus periodistas. Don Guillermo Cano publicó la foto de un joven Escobar reseñado por el DAS tras ser capturado en Itagüí con otros compinches. “En su poder –escribe Fabio- se encontraron 18 bolsas de polietileno que contenían 39 kilos de cocaína de alta pureza…”.</p>



<p>“Escobar Gaviria era todo un personaje en Medellín. Sus campañas cívicas habían generado que se le calificara en la revista Semana como el ´Robin Hood paisa´ desconociendo su tenebroso prontuario”.</p>



<p>“A su amiga pública, una animadora de televisión, Vallejo, le regaló un estudio de televisión para que filmara sus programas sin necesidad de salir de casa, y una fábrica de medias femeninas”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e49ab063bcb6d2a73f0e51d92c025c36"><em>“Recuerdo que cada hora salía una camionetica azul, de platón, marca Kiamaster, de la sede de El Espectador de la Avenida 68 a la oficina del centro, que quedaba en la Avenida Jiménez con carrera 4a, generalmente llevando correo entre sede y sede. Y Fabio, a eso de las 10:00 de la mañana cogía esa camioneta en el edificio de la 68 y nos decía: ´Me voy para Bogotá´, lo que generaba risas entre los compañeros de redacción”:</em> Orlando Henríquez, periodista.</p>



<p><strong>ÁLVARO URIBE VÉLEZ</strong></p>



<p>“También es oriundo de Antioquia el senador Álvaro Uribe Vélez —cuyo padre, Álvaro Uribe Sierra, era un reconocido narcotraficante—, quien le otorgó licencia a muchos de los pilotos de los narcos, cuando fue director de Aerocivil”.</p>



<p>&nbsp;“Los coqueros buscaron la solidaridad social a través de programas que aparentaban tener un sentido cívico, como Medellín sin Tugurios, plan lanzado públicamente en Bogotá por el alcalde Álvaro Uribe Vélez, y que consistió, según se supo luego, en las mil casas en obra negra que fueron donadas a los residentes en un basurero de la ciudad, financias por Pablo Escobar”.</p>



<p><strong>CARLOS LEDHER</strong></p>



<p>Tras la separación de sus padres Carlos Enrique Ledher Rivas “entonces de 11 años, vivió poco tiempo con su padre (el alemán Guillermo Ledher casado con la ex reina caldense Helena Rivas Gutiérrez), a quien mortificaba con un santuario personal —bajo el descanso de una escalera— con una veintena de fotos de Adolfo Hitler, a quien alumbraba con la misma veneración que tendría luego por los dólares y la marihuana”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e5646d5eacf9d1edacec08b1e12ce49d"><em>“Callado. Meticuloso. Gozado de la vida. Y ruidoso al reír. Él se relacionaba con su grupo: Osuna, Vladdo, Ignacio Gómez, Juan Guillermo Cano, Aura Rosa Triana&#8230; y supongo que con sus fuentes nacionales y extranjeras. Se interesó mucho en el Proceso 8000”:</em> Juan Pablo Ferro, ex jefe de redacción de <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p><strong>DON GUILLERMO CANO ISAZA</strong></p>



<p>Cuenta Fabio Castillo que si bien “son pocos los pormenores que se conocen acerca de la forma como se planeó el asesinato del director de <strong>El Espectador</strong>”, al día siguiente del crimen, exguerrilleros que trabajaban al servicio de la mafia “fueron acribillados frente a las instalaciones del complejo habitacional Metrópolis, a pocas cuadras de la sede del diario… una espectacular balacera que se prolongó por más de tres cuadras”.</p>



<p>También revela que por la muerte de don Guillermo pagaron $10 millones de pesos de la época.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Fabio Castillo. Foto Archivo El Espectador. </em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="822" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-1024x822.jpg" alt="" class="wp-image-121996" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-1024x822.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-300x241.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-768x617.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-2b24a94823eed6c2a1964fde2e1011b3"><strong><em>¿Y por qué se fue de&nbsp;</em></strong><strong>El Espectador<em>&nbsp;en 1982?</em></strong><em><br>Me fui de secretario privado del procurador Carlos Jiménez Gómez.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-796990061dba6113b063727d13714089"><strong><em>¿Y por qué regresó&nbsp;El Espectador&nbsp;apenas un año después?</em></strong><em><br>Pues porque terminó aliado con Pablo Escobar (se ríe). Mi oficina quedaba justo al lado de la del procurador. Sobre el escritorio de la oficina tenía una lamparita de esas chiquitas y como un viejito me quedaba a veces hasta las once de la noche pegado de los papeles, leyendo todas las investigaciones, seleccionando lo que servía y lo que no. Cuando pum, pum, pum, se prendieron todas las luces y entraron como cuarenta tipos, y como en esa época el M19 nos tomó de rehenes dos veces me dije &#8220;mierda, otra vez&#8221;. Cuando entró el señor Pablo Escobar Gaviria directamente al despacho del procurador. Yo apagué la luz y me quedé calladito, escondido.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-70d4bf0fc20de19d18e9bf6bded7ea57"><em><strong>¿Qué pasó por su cabeza en ese momento?</strong><br>Lo peor, y me dije que no había sino una forma de saberlo. Al otro día llegué a las 6:30 de la mañana, el procurador llegaba a las siete. Tan pronto lo vi pasar me fui para su oficina y le dije: &#8220;quiubo procurador, ¿cómo le fue anoche?&#8221;; &#8220;bien hombre, estuvo tranquilo&#8221;; &#8220;¿y dónde estuvo?&#8221;; &#8220;por allá en una comida&#8221;; &#8220;¿aquí?&#8221;; &#8220;no, no, yo de aquí me fui a las seis y no volví&#8221;; &#8220;mire&#8221;; &#8220;¿qué es esto?&#8221;; &#8220;mi renuncia&#8221;, y me fui. Salí, llamé a don Guillermo: &#8220;don Guillermo, me tocó renunciar&#8221;; &#8220;¡¿qué pasó?!&#8221;; &#8220;no, yo no le puedo contar, pero es gravísimo&#8221;. Y así fue que regresé.</em> <strong>(Fragmento de la entrevista a Fabio Castillo en Universo Centro)</strong></p>



<p>La periodista María Isabel Naranjo recoge varias anécdotas increíbles en un trabajo de grado, del cual se publicó un fragmento en <a href="https://www.universocentro.com/NUMERO54/Reporterosinrostro.aspx?s=08">Universo Centro</a> (2013).</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-5937d79b92075e758e1208eb5fa41c0d"><strong>¿Y sobre qué está escribiendo ahora?</strong><br>No se puede saber.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-9db9760126516469eca4756666cc134a"><strong>¿Por qué?</strong><br>Porque me matan.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-db5b672b53283866c6039c9214505ea2"><strong>¿Alguna vez se ha dejado tomar una fotografía?</strong><br>No.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-e4e5bad4847a6c37f65ff5521f223866"><strong>¿Por qué?</strong><br>Porque ese es mi seguro de vida.&nbsp;</p>



<p>Pocos reporteros en Colombia pueden contar una vida que parece sacada de una novela. Hoy pienso que Fabio Castillo, además del extraordinario reportero que fue, debió ser un extraordinario novelista, el hombre que debió haber escrito la gran novela sobre la mafia colombiana. A lo mejor, mañana me levanto con la noticia de que él, Fabio Castillo, el maestro, dejó escrito ese libro que me dijo que estaba escribiendo y que después la historia de su vida aparecerá en Netflix o en la gran pantalla. Creo que sería un homenaje justo para alguien que hizo del periodismo el motivo de su existencia.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="&quot;Estaba amenazado de muerte&quot;: Fabio Castillo, autor de &#039;Los Jinetes de La Cocaína&#039; | Canal 1" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/yTPFOYytdAI?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121856</guid>
        <pubDate>Sun, 02 Nov 2025 17:39:25 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31111410/ZETA-FABIO-CASTILLO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[“Los jinetes de la cocaína”, ese clásico del periodismo colombiano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>EN HALLOWEEN MÁS ALLÁ DE LAS “PETRADAS” Y LAS “TROMPADAS”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/en-halloween-mas-alla-de-las-petradas-y-las-trompadas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Para los hooligans que siguen y animan a Trump, Petro es un payaso disfrazado de estadista. Y viceversa, para los petristas, Trump es un fascista esperpéntico y rubicundo, que está condenado al fracaso. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>(Artículo para EL PAÍS, el periódico global, edición América-Colombia, octubre 31 de 2025)</p>



<p>La intensa y patética confrontación entre los presidentes Petro y Trump, más propia de gamberros de barrio que de estadistas, es fácil reducirla a un pulso entre dos líderes megalómanos y narcisistas. Sobre todo, hoy, en Halloween, pues podrían salir con sus disfraces de superhéroes por el vecindario y envenenarnos con sus golosinas mortales. Pero sería un grave error “psicologizar” por completo una compleja relación política entre dos Estados, marcada por una asimetría profunda de poder. A fin de cuentas, son líderes políticos situados en las antípodas ideológicas, pues tienen y expresan concepciones irreconciliables de la vida social, económica, cultural y del mismo orden internacional. Bien lo sentenció John Plamenatz: <strong><em>“El estudio más digno de la política no es el hombre sino las instituciones</em></strong>”. Por eso, vale la pena intentar un breve análisis a partir de la clásica conferencia de Max Weber <strong>“La política como vocación”</strong>. Precisamente porque ambos están empeñados en convertir la política en una deplorable función circense de poder donde todos podemos salir perdiendo, empezando por ellos mismos.</p>



<p><strong>Primer Acto fallido, Trump y su Maga.</strong></p>



<p>De un lado, tenemos a Trump con su delirio por contener el declive irreversible de Estados Unidos como potencia hegemónica. Se parece a un cómico incapaz de reconocer el nuevo orden internacional multipolar emergente, donde su idealizada MAGA está siendo arrinconada contra las cuerdas por su decadencia en el mercado mundial y está gravemente amenazada en su liderazgo tecnológico por China. &nbsp;Le queda, entonces, como último recurso exhibir su potencia militar indisputable, para desde allí tratar de imponer sus objetivos en los otros campos. Y lo hace como un típico gánster empresarial, ya condenado por 34 cargos criminales, recurriendo al chantaje de los aranceles en el comercio internacional y a la fuerza bruta de la Guardia Nacional contra sus opositores en casa y a su invencible armada en el mar caribe. Fuerza bruta que ahora despliega contra Venezuela con el pretexto de ganar la guerra contra el narcoterrorismo y el cartel de los soles. Una guerra que nunca podrá ganar, pues ella se libra en primera instancia en el cuerpo y la mente de millones de sus compatriotas adictos, que constituyen una demanda insaciable a disposición de las mafias, tanto a las de casa, que parecen intocables e inidentificables, como las de afuera. En ese imaginario autoritario y patriarcal tan querido por todas las derechas, Trump se proclama el padre protector y salvador de su indefensa juventud norteamericana. Una pobre e indefensa juventud que está siendo envenenada y asesinada por temibles y malvadas hordas de narcoterroristas procedentes del Sur, puesto que en casa no hay redes criminales ni cómplices nativos que investigar, encarcelar y mucho menos matar. Y si existen, son latinos y extranjeros que amenazan la grandeza de MAGA, por eso los persigue sin pausa.</p>



<p><strong>Un neopirata imperial</strong></p>



<p>Para todos ellos hay fuego implacable en los mares y se regodea declarando, desde el despacho oval rodeado de micrófonos, cámaras y periodistas incondicionales, que hay que “matar y matar”, bombardear embarcaciones a diestra y siniestra, como si fuera un juego de Nintendo del que parece ser un adicto incurable. En su mente belicista no cabe la investigación y desarticulación de esas bandas criminales, capturando a los traficantes, pues ese no es el objetivo real de su cruzada de neopirata imperial, sino el pretexto perfecto para intervenir y propiciar la caída de Maduro y su putrefacto régimen cacocrático militar. Así pretende recomponer e instaurar, en alianza con la oposición y la premio nobel de paz, María Corina Machado, un nuevo orden político y económico que le permitiría “perforar y perforar” la mayor reserva mundial de crudo, además de explorar, controlar y depredar ricos yacimientos de minerales críticos o tierras raras para hacer frente a la China, potencia mundial que controla el ochenta por ciento de ese mercado estratégico. Tal es la causa principal que anima a Trump.</p>



<p><strong>Segundo Acto, Maga al ataque</strong></p>



<p>Una causa que parece perdida, pues MAGA no podrá continuar siendo esa reina indiscutible en la arena internacional a la que todas las demás potencias le deben brindar pleitesía y someterse a sus designios, como hasta ahora lo ha hecho la sumisa Unión Europea. Es en este contexto donde se pueden entender sus actuaciones prepotentes, continuas amenazas arancelarias, persecuciones políticas y matoneo personal contra quienes desafían sus objetivos políticos y económicos, tanto internacionales como nacionales. Y es también allí donde aparece la figura irreverente y desafiante del presidente Petro, cuyo proyecto y causas políticas, tanto nacionales como internacionales, son inadmisibles y despreciables para Trump. </p>



<p>Entonces, como en una arena circense, vemos el combate entre un Goliat prepotente contra un David desafiante, desarmado e impotente, que alza las banderas de todos los perseguidos, oprimidos y condenados a muerte por el Tío Sam. Para los hooligans que siguen y animan a Trump, Petro es un payaso disfrazado de estadista. Y viceversa, para los petristas, Trump es un fascista esperpéntico y rubicundo, que está condenado al fracaso. Pero, sin duda, ambos están muy distantes de lo que creen ser y representar. Incluso, les puede suceder que sus grandilocuentes metas de <strong><em>Maga</em></strong> y <strong><em>America Firs</em></strong>t, junto a la <strong><em>Paz Total</em></strong> y <strong><em>Colombia, potencia mundial de la vida, </em></strong>terminen siendo todo lo contrario y sus mutuos delirios de grandeza histórica sean un fracaso. Para ambos, valen estas reflexiones y consejos de Max Weber en su célebre conferencia <strong>“La política como vocación”</strong></p>



<p><strong>Cae el telón de Max Weber para Petro y Trump</strong></p>



<p>A continuación, cito literalmente dichos consejos como cierre del telón de esta tragicomedia. Primer consejo<em>: “<strong>La pasión no convierte a nadie en político</strong>, sino está al <strong>servicio de una causa y no hace de su responsabilidad hacia esa causa el norte que oriente sus acciones</strong>”.</em> Segundo: “<em>La política se hace <strong>con la cabeza</strong> y no con otras <strong>partes del cuerpo o del alma</strong>”.</em> Tercero: <em>“Sólo <strong>el hábito de la distancia</strong> (en todos los sentidos de la palabra) hace posible la enérgica <strong>doma del alma</strong> que caracteriza al <strong>político apasionado</strong> y lo distingue del simple <strong>diletante político estérilmente agitado</strong>”</em>. Cuarto: “<em>En último término, no hay más que <strong>dos pecados mortales</strong> en el campo de la política: <strong>la ausencia de finalidades objetivas y la falta de responsabilidad</strong>, que frecuentemente, aunque no siempre, coincide con aquélla. <strong>La vanidad</strong>, es lo que más lleva al político a cometer <strong>uno de estos pecados o los dos a la vez</strong>”.</em> Y el más certero para ambos, adictos incontenibles al uso de Truth Social y a X: <em>“el político tiene que vencer <strong>cada día y cada hora</strong> a un enemigo muy trivial y demasiado humano<strong>, la muy común vanidad, enemiga mortal de toda entrega a una causa y de toda mesura</strong>, en este caso de <strong>la mesura frente a sí mismo”</strong></em><strong>.</strong> Mesura de la que por cierto carecen los dos. </p>



<p>Como colofón, el consejo más paradójico y trascendental: “<em>Es una <strong>tremenda verdad</strong> y un hecho básico de la Historia (de cuya fundamentación no tenemos que ocuparnos en detalle aquí) el que frecuentemente o, mejor generalmente, <strong>el resultado final de la acción política guarda una relación absolutamente inadecuada, y frecuentemente incluso paradójica, con su sentido originario</strong></em><strong>”. </strong>Sin duda, pues sus trascendentales objetivos políticos parecen estar condenados al más colosal fracaso histórico. Ni <strong>MAGA</strong> volverá a reinar y <strong>America First</strong> ni siquiera funciona hoy como gobierno federal. Ni hablar de la <strong>Paz Total</strong> y de <strong>Colombia, potencia mundial de la vida</strong>. En fin, ambos son aprendices de brujo y deberían dejar de lanzarse “Petradas” y “Trompadas”, disfrazarse en la noche de Halloween como estadistas y así endulzarnos por una noche la vida para poder dormir tranquilos, siempre y cuando sus golosinas no estén envenenadas y recubiertas de mentiras mortales.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121912</guid>
        <pubDate>Fri, 31 Oct 2025 23:50:04 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31184932/PETRO-Y-TRUMP-WOQY2L2GWNDIJB46EC67NZ4O5E.avif" type="image/avif">
                <media:description type="plain"><![CDATA[EN HALLOWEEN MÁS ALLÁ DE LAS “PETRADAS” Y LAS “TROMPADAS”]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>