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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>You searched for the cure | Blogs El Espectador</title>
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        <title>LOS ACUERDOS SON POSIBLES Y NECESARIOS</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/los-acuerdos-son-posibles-y-necesarios/</link>
        <description><![CDATA[<p>Muchos colombianos, miran con preocupación la llegada de Abelardo de La Espriella a laPresidencia. Yo diría que más que temor, ese hecho debe generar expectativas, porque tienemucho de inédito. Abelardo ganó la Presidencia sin un partido u organización política que lorespaldara; Gaitán lo tenía al igual que Rojas Pinilla, los dos candidatos atípicos, que ha [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"> Muchos colombianos, miran con preocupación la llegada de Abelardo de La Espriella a la<br>Presidencia. Yo diría que más que temor, ese hecho debe generar expectativas, porque tiene<br>mucho de inédito. Abelardo ganó la Presidencia sin un partido u organización política que lo<br>respaldara; Gaitán lo tenía al igual que Rojas Pinilla, los dos candidatos atípicos, que ha tenido<br>Colombia, pero Abelardo ni lo tiene ni lo acepta, al menos oficialmente. Ganó la presidencia con<br>un apoyo ciudadano que es de él y de nadie más; y así como lo rodeó, lo puede abandonar.<br>Fue radical en sus críticas a lo existente e interpretó un sentir ciudadano, de rabia con ello y de<br>necesidad de un cambio, envuelto en un sentimiento difuso de abandono social. Muchos de sus<br>electores se sienten traicionados o defraudados por Petro, quien siempre ha tenido y conservado<br>el apoyo de una tercera parte de los electores, cifra importante pero insuficiente para gobernar.<br>Ofreció un cambio, que la gente reclamaba pero que finalmente no realizó; obvio que hizo cosas,<br>es imposible no hacerlo cuando se es gobierno, pero sus promesas, sus discursos de cambio,<br>muchos cósmicos e indefinidos, se quedaron flotando en el vacío del éter universal que tanto le<br>gusta. Petro no es un ejecutor, es un movilizador social, un soñador etéreo y continuará siéndolo.<br>Abelardo por su parte, en la línea de Álvaro Gómez y de Antanas Mockus, busca generar una<br>dinámica de opinión, un “acuerdo sobre lo fundamental”. Lo hace personalmente, directamente y<br>la gente le está creyendo porque lo ve jugado, poniéndole el pecho a la brisa. Creo que tiene claro<br>que Colombia reclama menos discursos y más acción y más compromisos concretos, llamando las<br>cosas por su nombre, sin disimular lo que busca hacer. Acabará con la paz total petrista, que es un<br>fracaso total; reconoce sin rodeos y sin ambigüedades que hoy los grupos armados son<br>organizaciones criminales que pretenden seguir con un ropaje político; Petro les aceptó el punto,<br>con los resultados que conocemos. Abelardo por su parte, les dio un ultimátum: que se entreguen<br>y se sometan a las leyes, acogiéndose a los beneficios que estas les puedan brindar; nada más,<br>pero tampoco, nada menos; y si no, les caerá con el peso del Estado y de la justicia.<br>Un segundo punto que destaco de la posición de Abelardo, es reconocer que el desarrollo del país,<br>como lo establece la Constitución, se logra, se construye a partir de los territorios que lo<br>conforman; sus políticas tendrán ese sello. Este análisis no es nuevo, simplemente parece que<br>ahora podría ser realidad. Ello le facilitaría allanar una buena parte de las dificultades de<br>gobernabilidad, que le ocasionaría su distancia con la política tradicional, montada en los partidos;<br>la suya sería más directa, con la gente en las regiones. Es a partir de personas vinculadas a las<br>regiones, comprometidas con acciones y programas concretos de desarrollo y de trabajo con las<br>comunidades y organizaciones ciudadanas, como parece que Abelardo conformará su equipo,<br>articulado por los acuerdos y compromisos sobre proyectos concretos, que sustenten acuerdos<br>políticos específicos, que se proyectarían en acuerdos nacionales y regionales, que no serían<br>universales, de enunciados e intenciones generales, sino específicos, para adelantar programas<br>concretos y compartidos.<br>Las expectativas son grandes entre quienes hoy le creen al nuevo Presidente y quienes lo critican y<br>atacan, lo que es normal en una democracia. Nos esperan meses muy difíciles, donde el debate<br>político no debe oscurecer el escenario, aún más. Los acuerdos concretos son posibles en medio<br>de las diferencias, por grandes que estas sean. Colombia los necesita. Los hechos nos dirán<br>quienes tenían razón.</p>
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        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130927</guid>
        <pubDate>Wed, 01 Jul 2026 17:43:08 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[LOS ACUERDOS SON POSIBLES Y NECESARIOS]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Manuel Ospina</media:credit>
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        <item>
        <title>Un escritor colombiano tras los pasos de “La Diabla”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/un-escritor-colombiano-tras-los-pasos-de-la-diabla/</link>
        <description><![CDATA[<p>“La diabla del clan es una radiografía descarnada de esa Colombia a la que a nadie le importa”, me dice desde Italia el escritor Jacobo Solano. Un relato trepidante basado en hechos reales. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="wp-block-list">
<li class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-1"><em><strong>“Paula Gómez Meza no nació mala. La violencia la parió en un rincón olvidado del sur del Cesar, al norte de Colombia, donde ser pobre ya es una sentencia, y ser mujer un castigo adicional”: De la novela </strong></em><strong>La diabla del clan.  </strong></li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-2"><em><strong>“Su nombre comenzaba a sonar al lado de leyendas criminales como Griselda Blanco o personajes de ficción como Rosario Tijeras”.</strong></em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Mezcla de vallenato y guajiro, el escritor Jacobo Solano está emparentado con el Nobel Gabriel García Márquez por línea paterna, ya que su abuela Rosa Solano Cotes, nacida en Barrancas, La Guajira, era prima segunda de Luisa Santiaga Iguarán Cotes, la mamá de Gabo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Solano ha escrito su propia crónica de una muerte anunciada: la de alias&nbsp;<em>La diabla</em>, cuyo nombre real era Zaida Andrea Sánchez Polanco. En “La Diabla del Clan” se llama&nbsp;Paula Gómez Meza o Karla Fonseca, su identidad falsa tras el crimen de una familia de cristianos en Aguachica, Cesar, en 2024.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por este thriller de suspenso, se mueven impunes coroneles, fiscales, comandantes de policía y agentes de la DIJIN. Ocurren&nbsp;extorsiones, testaferrato, ajuste de cuentas,&nbsp;sicariato, abigeato, fleteos, sobornos…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al principio, <em>La Diabla</em> se gana la vida en un hotel de mala muerte. <em>“… la mayoría de los clientes eran hombres sucios, de mirada lasciva. Algunos la miraban como si fuera parte del menú”. </em>Con la llegada de su único hijo, le toca vivir en una funeraria, <em>“rodeada de espíritus y sonidos extraños”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pronto se convierte <em>“en una figura de peso en los alto círculos de Aguachica”</em>. De cobrar a los deudores del <em>gota a gota</em>, pasa a amedrentar camioneros que cruzan por la Ruta del Sol y termina asaltando bancos, carros de Valores, casas, bodegas arroceras… No se le olvida que quiere vengarse del médico que la violó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su madre se pierde entre la bebida y los hombres. Su abuela hechicera, en cuya casa tiene un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús colgado al revés, reza a Paula para protegerla de todo mal <em>“mientras le lavaba el cabello con chirrinchi bendito traído de la Sierra Nevada”,</em> porque así, le dice, ninguna bala la atravesará.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dueña de una camioneta blindada de 700 millones, viaja en jet privado por el Caribe, alardeando de su riqueza. La mujer que antes dormía en el piso ahora viste prendas de diseñador. Crecen su prontuario y su amor por el dinero fácil.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em><strong>“La política es la peor mafia que hay”:</strong> Jacobo Solano, escritor.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Fiestas, amigos nuevos y prostitución de lujo conforman su nuevo mundo. La que empezó siendo prestamista, anhela ser comandante del Clan del Golfo y al mezclarse con los clanes políticos cambia de ambición: quiere ser alcaldesa de Gamarra, su pueblo natal.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph"><em><strong> “El control político era esencial. Tenían que entregar el dinero acordado a alias El Aborigen y a Lizardo Cure, dos operadores políticos que andaban desesperados por financiar la maquinaria electoral: pagar líderes, comparar votos, asegurar la logística y, sobre todo, sobornar a la Registraduría”.</strong></em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph"><strong><em>“… se movía en camionetas de lujo, manejaba préstamos con intereses del 15%, lavaba dinero a través de comerciantes de restaurantes y textiles, empeñaba casas y autos, y representaba a </em>El Calvo<em> en proyectos inmobiliarios”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Alías <em>El Calvo, </em>personaje clave en la trama, la conecta con la industria del microtráfico y <em>La Oficina</em>, la estructura criminal heredera de la guerra contra Pablo Escobar. Ante los políticos, <em>El Calvo</em> es un exitoso empresario, no un mafioso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lista de alías es amplía: El Gordo Elías, El Alacrán, Soldado, La Baby, alias Miller La Loba, Los Gatos. El Socio, La Barbi John Mechas, de las disidencias de las FARC; El Duende, El Ranas, emisario del cartel de Sinaloa en pugna con el Cártel de Jalisco, El Aborigen, Fresita y Chirrete Malo, máximo comandante del clan del Golfo. La novela atraviesa escenarios de la región Caribe para mostrarnos cómo operan las bandas criminales y su lucrativo negocio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El autor me cuenta:&nbsp;<em>“Muchos hechos son reveladores. Por ejemplo, en estas páginas cuento cómo es la relación de los protagonistas con la brujería y la santería, el modus operandi de las bandas del narcotráfico en conexión con estamentos políticos, militares y judiciales. Cómo funciona el clan del Golfo por dentro y quiénes son sus aliados en el exterior. Las rutas del narcotráfico y su salida desde Colombia, y cómo opera la logística desde el laboratorio hasta el puerto de embarque, incluyendo los métodos violentos que usan para alcanzar sus objetivos”.</em>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para <em>La Diabla </em>“<em>los hombres parecían juguetes, de los cuales se aburría y los tiraba”</em>. Sus palabras son las de una mujer ruda. <em>“Yo no amo. Yo sobrevivo. Y en esta vida, el que ama se muere, por eso, mejor no amar, sino vivir”. </em>Con visos cinematográficos, la novela narra cómo se deshace de uno sus amantes para reemplazarlo en la cama por su guardaespaldas. <em>“Lo besó por todo el cuerpo, recorriéndolo con la lengua como si quisiera memorizarlo a ciegas”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">A lo largo de las 209 páginas, el lector conocerá el idioma cifrado del hampa: Un fleteo es una consignación, y así otros ejemplos: <em>Yo le doy piso, el celular ya está en su caja, una ropita para lavar, mover panelas, ya el pez está en el agua, entregar los dulces, cargar la piñata…</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Como artista, —dice Solano— quiero dejarle un mensaje a las nuevas generaciones: en el bajo mundo no hay nada bueno para ustedes”.</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">La novela La diabla del clan puede adquirirse a través de Amazon. <a href="https://amzn.eu/d/09RTsB5E" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://amzn.eu/d/09RTsB5E</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130780</guid>
        <pubDate>Fri, 26 Jun 2026 14:14:57 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>Xavier Kara y la paciencia de mirar</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/xavier-kara-y-la-paciencia-de-mirar/</link>
        <description><![CDATA[<p>Conocí a Xavier Kara en medio de un río de Colombia, remo a remo, cruzando el cañón del Güejar. Durante horas avanzamos entre paredes de roca talladas por millones de años de agua y paciencia, mientras la conversación saltaba de libros a viajes, de historia a paisajes, de civilizaciones desaparecidas a los pequeños detalles que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Conocí a Xavier Kara en medio de un río de Colombia, remo a remo, cruzando el cañón del Güejar. Durante horas avanzamos entre paredes de roca talladas por millones de años de agua y paciencia, mientras la conversación saltaba de libros a viajes, de historia a paisajes, de civilizaciones desaparecidas a los pequeños detalles que sobreviven al paso del tiempo. Nos habíamos encontrado apenas unas horas antes, pero mi sensación fue que veníamos viajando desde mucho antes. Hay personas con las que uno comparte trayectos; hay otras con las que comparte preguntas. Xavier pertenecía a la segunda categoría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Años después volví a encontrarlo en Villa de Leyva. Nos vimos en el marco del Festival de Letras, donde una selección de sus fotografías formaba parte de una exposición abierta al público. En una sala de piedra que mira las montañas que ascienden hacia el páramo, sus imágenes dialogaban con visitantes, lectores y curiosos que se detenían frente a escenas llegadas desde Etiopía, Myanmar o la Amazonía colombiana. Pero fue más tarde, lejos de la exposición y de las conversaciones propias de cualquier festival, cuando entendí mejor quién era el hombre detrás de aquellas fotografías.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" height="519" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/06/img57-1024x519.jpg" alt="" class="wp-image-130451" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Nos sentamos en su casa, también abierta hacia las montañas de Villa de Leyva. La luz de la tarde comenzaba a cambiar sobre los tejados del pueblo y la conversación regresó naturalmente a los temas de aquella travesía por el Güejar. Hablamos de viajes, de libros, de fotografía, de memoria y de las personas que uno encuentra en el camino. Mientras escuchaba sus historias y observaba algunas de sus imágenes fuera del contexto formal de la exposición, comprendí que ambas cosas —el hombre y la obra— estaban unidas por una misma búsqueda. Lo que Xavier Kara persigue con su cámara no son lugares extraordinarios. Lo que busca son momentos en los que el tiempo deja de correr y se vuelve visible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vivimos en una época obsesionada con la inmediatez. Nunca antes la humanidad había producido tantas imágenes y probablemente nunca antes las había olvidado con tanta rapidez. Fotografiamos todo: lo que comemos, lo que pensamos, los lugares que visitamos, las personas con las que compartimos una tarde. Millones de imágenes nacen cada día para desaparecer pocas horas después bajo el peso de nuevas imágenes. En medio de esa avalancha visual, encontrarse con la obra de Xavier Kara resulta una experiencia extraña porque sus fotografías parecen provenir de otro ritmo. Son imágenes que no exigen ser consumidas. Exigen ser contempladas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás por eso permanecí más tiempo del habitual frente a ellas. Algo en esas fotografías obligaba a desacelerar la mirada. No había espectacularidad ni artificio. No parecían concebidas para impresionar. Parecían concebidas para observar. Y existe una diferencia enorme entre ambas cosas. Impresionar es relativamente sencillo. Basta con sorprender. Observar, en cambio, requiere paciencia. Requiere atención. Requiere una disposición que se ha vuelto cada vez más escasa en un mundo gobernado por las distracciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La exposición presentada durante el Festival de Letras ofrecía una magnífica puerta de entrada a ese universo. Sin embargo, las fotografías adquirían una dimensión diferente después de conversar con su autor. Lo que en las paredes parecía una colección de imágenes tomadas en distintos continentes revelaba, en la conversación, una coherencia mucho más profunda. Cada fotografía era una estación de un mismo viaje intelectual y humano. No importaba si el escenario era una iglesia excavada en la roca en Etiopía, una ciudad perdida entre la niebla de Myanmar o una montaña amazónica en Colombia. Todas parecían responder a una misma pregunta: ¿qué cosas merecen ser conservadas cuando el mundo cambia?</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="652" height="928" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/06/img8.jpg" alt="" class="wp-image-130452" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/img8.jpg 652w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/img8.jpg?resize=211,300 211w" sizes="(max-width: 652px) 100vw, 652px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Más tarde, conversando con Kara, comprendí que esa impresión inicial no era accidental. Me dijo algo que terminó convirtiéndose en la clave para entender toda la exposición. “Me considero un humanista. La fotografía me da una forma de tender puentes entre culturas”. La frase podría pasar desapercibida en una conversación cualquiera, pero en realidad contiene una visión completa del mundo. Porque lo que aparece una y otra vez en sus fotografías no son las diferencias entre las personas sino aquello que comparten. No importa si la imagen fue tomada en Etiopía, Colombia o Myanmar. Lo que interesa no es el exotismo del lugar sino la humanidad de quienes lo habitan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso es precisamente lo que distingue a los grandes viajeros de los simples coleccionistas de destinos. Hay quienes recorren el mundo acumulando fotografías como quien acumula estampillas. Regresan con miles de imágenes y muy pocas preguntas. Xavier Kara parece pertenecer a una tradición distinta. Después de haber viajado por cinco continentes, sus fotografías transmiten menos fascinación por la diferencia que curiosidad por los puntos de encuentro. Hay en ellas una búsqueda constante de aquello que une a los seres humanos más allá de la geografía, la religión o la historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay algo más que me llamó la atención al conversar con él. A diferencia de muchos fotógrafos contemporáneos, Xavier Kara no habla del viaje como una conquista. No hay en su discurso la épica del explorador ni la ansiedad de quien necesita coleccionar lugares para justificar una identidad. Más bien habla del viaje como una forma de aprendizaje. Como una manera de descentrarse. Como un ejercicio permanente de humildad. Tal vez por eso sus fotografías producen una sensación tan poco frecuente en nuestros días: la sensación de que quien sostiene la cámara está dispuesto a escuchar.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="603" height="849" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/06/img32.jpg" alt="" class="wp-image-130453" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/img32.jpg 603w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/img32.jpg?resize=213,300 213w" sizes="(max-width: 603px) 100vw, 603px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Escuchar es una palabra importante. Durante siglos los viajeros occidentales recorrieron el mundo convencidos de que su tarea consistía en describirlo. Eran observadores que llegaban con respuestas. Los mejores viajeros, sin embargo, han sido siempre aquellos que llegaban con preguntas. Pienso en Ibn Battuta recorriendo el mundo islámico durante casi treinta años. Pienso en Alexander von Humboldt intentando comprender las conexiones invisibles entre geografía, naturaleza y cultura. Pienso incluso en Bruce Chatwin, para quien viajar era una forma de interrogar el deseo humano de movimiento. Lo que une a esas figuras no son las distancias recorridas sino la curiosidad intelectual con la que enfrentaron el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las fotografías de Kara parecen nacer de esa misma tradición. No intentan demostrar nada. No buscan confirmar teorías previas. Son el resultado de una atención sostenida hacia aquello que aparece delante de la cámara. Quizás por eso transmiten una serenidad poco habitual. Vivimos rodeados de imágenes que nos dicen qué debemos sentir. Imágenes que buscan indignarnos, emocionarnos o sorprendernos de manera inmediata. Las fotografías de Kara operan de otra forma. Nos ofrecen espacio para pensar. Nos permiten entrar en ellas sin imponernos una conclusión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras observaba sus retratos etíopes recordé una frase de Ryszard Kapuściński que siempre me ha acompañado. Decía que para ejercer cualquier oficio relacionado con las personas hay que ser, ante todo, buena persona. Puede sonar ingenuo en una época dominada por el cinismo, pero sigue siendo una observación extraordinariamente lúcida. Uno termina viendo el mundo según la calidad de su atención moral. Y la fotografía, como la literatura o el periodismo, termina revelando tanto sobre quien mira como sobre aquello que es mirado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás por eso la palabra humanismo aparece una y otra vez cuando uno intenta describir la obra de Xavier Kara. Un humanismo que no nace de los discursos sino de la observación. Que no consiste en proclamar principios abstractos sino en reconocer la dignidad de las personas, de las culturas y de los paisajes que aparecen frente al lente. En tiempos de polarización, de identidades enfrentadas y de relatos que insisten en subrayar aquello que nos separa, resulta refrescante encontrarse con una obra construida sobre la convicción opuesta: la idea de que el mundo es más grande que nuestras diferencias y de que todavía es posible encontrar puntos de encuentro entre seres humanos que nacieron a miles de kilómetros de distancia y bajo tradiciones completamente distintas.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="556" height="891" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/06/img23.jpg" alt="" class="wp-image-130454" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/img23.jpg 556w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/img23.jpg?resize=187,300 187w" sizes="auto, (max-width: 556px) 100vw, 556px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Esa búsqueda aparece de manera particularmente poderosa en las imágenes tomadas en Lalibela, Etiopía. En una de ellas observamos las manos de un hombre sosteniendo un antiguo manuscrito escrito en ge&#8217;ez, la lengua sagrada de la Iglesia Ortodoxa Etíope. En otra, un anciano inclina el rostro sobre aquellas páginas desgastadas por siglos de uso. Lo interesante es que las fotografías nunca caen en la tentación de convertir la escena en una curiosidad antropológica. No estamos observando una rareza cultural. Estamos observando algo mucho más universal: la relación entre una persona y aquello que considera sagrado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras contemplaba esas imágenes pensé que las civilizaciones sobreviven gracias a personas como aquellas. No necesariamente gracias a los grandes conquistadores o a los protagonistas de los libros de historia, sino gracias a quienes dedican su vida a custodiar una tradición. Un monje copiando manuscritos medievales. Un bibliotecario protegiendo documentos durante una guerra. Un abuelo transmitiendo historias familiares a sus nietos. Un sacerdote etíope leyendo palabras escritas hace siglos. La historia humana es también la historia de quienes mantienen viva una llama para que otros puedan encontrarla después.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algo parecido ocurre con la extraordinaria fotografía de una joven sosteniendo una vela durante la celebración del Genna, la Navidad etíope. La imagen está construida alrededor de una paradoja elemental: la oscuridad domina el encuadre, pero es la pequeña llama la que termina capturando toda nuestra atención. En tiempos donde la grandilocuencia suele imponerse sobre la sutileza, la fotografía parece recordarnos una verdad antigua: muchas veces basta una pequeña luz para desafiar a toda la noche. Las grandes tradiciones espirituales de la humanidad han comprendido siempre esa idea. También la literatura. También la filosofía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La misma sensibilidad aparece cuando Kara dirige la cámara hacia los Cerros de Mavecure. He visto muchas fotografías de ese lugar extraordinario en la Amazonía colombiana, pero pocas consiguen transmitir lo que realmente significa encontrarse frente a esas montañas. Sabemos que son algunas de las formaciones rocosas más antiguas del planeta. Sabemos que han permanecido allí durante más de mil millones de años. Sin embargo, conocer el dato geológico no equivale a comprenderlo. La fotografía de Kara logra algo más difícil. Nos hace sentir el peso del tiempo. Nos obliga a confrontar nuestra propia escala frente a una realidad infinitamente más antigua que nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás por eso una de las frases de la muestra quedó resonando en mi memoria. Refiriéndose a Mavecure, Kara escribe que la naturaleza no aparece allí como telón de fondo sino como protagonista. La observación parece sencilla, pero en realidad cuestiona una de las ideas más arraigadas de la modernidad: la noción de que el ser humano ocupa siempre el centro de la historia. Frente a esas montañas comprendemos lo contrario. Somos apenas visitantes temporales en una historia mucho más larga que la nuestra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa misma reflexión atraviesa sus imágenes de Mrauk-U, la antigua ciudad de Myanmar cuyos templos emergen entre la niebla como recuerdos materializados. Hay lugares que parecen existir simultáneamente en el pasado y en el presente. Lugares donde la historia no ha desaparecido sino que continúa respirando bajo distintas formas. Las fotografías de Kara capturan precisamente esa sensación. No muestran una ciudad despertando. Muestran una ciudad soñando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Conversando con él descubrí que buena parte de su formación ocurrió en Londres, donde fue miembro de la Ealing Photographic Society, fundada en 1890 y considerada una de las sociedades fotográficas más antiguas del mundo. Allí desarrolló muchas de sus habilidades técnicas. Sin embargo, sería un error atribuir el valor de su obra únicamente al dominio del oficio. La técnica es indispensable, pero nunca suficiente. Lo que distingue a una fotografía memorable de una fotografía correcta es la mirada que existe detrás de la cámara.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y la mirada de Xavier Kara está profundamente influenciada por una tradición que reconoce en Sebastião Salgado, Fan Ho, Henri Cartier-Bresson, Nereo López y Jimmy Nelson algunas de sus principales referencias. Hay algo que une a todos esos nombres. Ninguno utilizó la cámara únicamente para registrar lo que veía. Todos intentaron comprender algo sobre la condición humana. Todos entendieron que una fotografía podía ser también una forma de conocimiento. Una manera de interrogar el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de despedirnos, Kara mencionó una frase de Marco Aurelio que considera una guía personal: “Recibe sin gloria. Pierde sin preocupación”. Pensé entonces que existe algo profundamente estoico en su trabajo. Sus imágenes no parecen desesperadas por llamar la atención. No buscan el aplauso inmediato ni el impacto efímero. Se limitan a permanecer. Como permanecen las montañas. Como permanecen los libros antiguos. Como permanecen las ciudades que sobreviven a los imperios y las tradiciones que sobreviven a los siglos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Salí de su casa cuando comenzaba a caer la tarde sobre Villa de Leyva. Las montañas seguían allí, inmóviles, observando desde la distancia. Recordé entonces aquella travesía por el Güejar años atrás. Después de todo, quizás nunca dejamos de cruzar ese río. Algunos lo hacen con una cámara, otros con libros, otros simplemente conversando. Lo importante no es la orilla a la que se llega. Es la forma en que se recorre el camino. Porque viajar, en el fondo, es una manera de estar en el mundo. Una forma de vivir.</p>
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        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130449</guid>
        <pubDate>Tue, 16 Jun 2026 05:12:42 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/img38.jpg?quality=60&amp;#038;w=1196" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Xavier Kara y la paciencia de mirar]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
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        <title>Colombia: casi 200 cocodrilos en peligro crítico de extinción están sin alimento por un conflicto administrativo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/colombia-casi-200-cocodrilos-en-peligro-critico-de-extincion-estan-sin-alimento-por-un-conflicto-administrativo/</link>
        <description><![CDATA[<p>El caimán llanero o cocodrilo del Orinoco (Crocodylus intermedius), una especie endémica de la frontera colombo-venezolana, enfrenta una nueva amenaza. Después de que por décadas la caza por su piel se disparó ante la demanda de la industria peletera, ahora vive un riesgo diferente. El Programa Nacional para su Conservación está paralizado desde hace meses [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>El Programa Nacional para la Conservación del caimán Llanero o cocodrilo del Orinoco está detenido, tras más de 20 años de trabajo de investigación.</em></li>



<li><em>Además de los ejemplares que dejaron de recibir alimento desde enero, investigadores han denunciado abandono del programa y de cocodrilos con alta variedad genética para repoblar esta especie endémica de la Orinoquía colombo-venezolana en peligro crítico.</em></li>



<li><em>El Ministerio de Ambiente, corporaciones, universidades e institutos son responsables del destino de este programa que inició formalmente en 2002, pero al que le anteceden décadas de investigación.</em></li>



<li><em>Se dejaron de hacer liberaciones, de recolectar huevos y de continuar investigaciones que buscan salvar al cocodrilo del Onírico de la extinción.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El caimán llanero o cocodrilo del Orinoco (Crocodylus intermedius), una especie endémica de la frontera colombo-venezolana</strong>, enfrenta una nueva amenaza. Después de que por décadas la caza por su piel se disparó ante la demanda de la industria peletera, ahora vive un riesgo diferente. El Programa Nacional para su Conservación está paralizado desde hace meses por un conflicto administrativo entre la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), corporaciones ambientales y el Ministerio de Ambiente, quienes históricamente trabajaron por evitar la extinción de esta especie y recuperar las poblaciones en su ambiente natural.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2023/04/conservacion-cocodrilos-del-orinoco-colombia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colombia: la liberación de cocodrilos del Orinoco que lleva la esperanza de salvar a su especie</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De los cerca de 500 cocodrilos en cautiverio a cargo del programa, actualmente hay cerca de 200 ejemplares —con alta diversidad genética y probabilidades de reproducirse en vida silvestre— que se encuentran en hacinamiento, sin alimento en meses ni atención médica por parte de las instituciones involucradas (Ministerio de Ambiente, corporaciones ambientales y la Universidad Nacional). Además, han ocurrido al menos dos muertes de ejemplares adultos (uno de ellos debido a agresión entre ellos, de acuerdo con una necropsia) y se han dejado de recolectar cerca de 1200 huevos producidos desde 2025, <a href="https://drive.google.com/file/d/1KO-YGF8zGnIvScJ5lyBQyaQxeSVXO1Mm/view?usp=sharing" target="_blank" rel="noreferrer noopener">denuncia de investigadores interpuesta ante la Universidad.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">La falta de claridad entre las instituciones responsables y el vencimiento de convenios con parques y universidades que han recibido a los cocodrilos fueron el argumento para detener este esfuerzo de conservación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, para biólogos, investigadores y veterinarios que se han involucrado durante años en este proyecto el riesgo es claro y alarmante: advierten que&nbsp;<strong>está por perderse la última esperanza de recuperar a una de las 14 especies de cocodrilos que hay en el planeta.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;consultó a los especialistas involucrados en este proyecto así como a las instituciones y autoridades responsables del único programa que existe en Colombia para salvar al cocodrilo del Orinoco y no existen hasta ahora señales para retomarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/cocodrilos-tumbes-peligro-critico-extincion-encuentran-esperanza-costa-norte-peru/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Cocodrilos de Tumbes en peligro crítico de extinción encuentran una esperanza en la costa norte de Perú</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272373"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/12034630/cocodrilos-orinoco-colombia-conflicto-alimento-4.jpeg" alt="Cocodrilo atacado por otros ejemplares en estación Roberto Franco" class="wp-image-272373" /><figcaption class="wp-element-caption">Cocodrilo con amputación tras ataque de otros ejemplares. Foto: cortesía Especial</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La crisis en una población clave y estudiada de cocodrilos</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los casi 200 cocodrilos que se encuentran en riesgo crítico pertenecen a dos grupos. De acuerdo con investigadores que participaron en este programa y con los que dialogó este medio, un grupo posee alta carga genética que&nbsp;<strong>permitiría la reproducción y sobrevivencia en su hábitat natural</strong>, mientras que otro&nbsp;<strong>grupo de cocodrilos debe ser puesto en liberación, pues se trata de ejemplares nacidos en vida silvestre</strong>&nbsp;y que fueron incorporados al programa para fortalecer la estrategia de conservación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Son 180 de estos ejemplares los que se encuentran en el&nbsp;<strong>Parque Agroecológico Merecure.</strong>&nbsp;Otros 12 están en la&nbsp;<strong>Universidad de los Llanos (Unillanos)</strong>, ambos ubicados en el municipio de Villavicencio, departamento del Meta, como parte de&nbsp;<a href="https://drive.google.com/file/d/1LckMZYekfBy570LrTPTM_EAJ7fDLafBY/view?usp=drive_link" target="_blank" rel="noreferrer noopener">convenios con la Universidad Nacional de Colombia (UNAL),</a>&nbsp;donde se comprometieron a recibir a los cocodrilos sin cobro y de forma “provisional”, ante el hacinamiento en la&nbsp;<strong>Estación de Biología Tropical Roberto Franco</strong>, que forma parte de la UNAL.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pese a que los acuerdos establecen que la UNAL se haría responsable de la alimentación, el manejo, cuidado veterinario y recolección de huevos de los cocodrilos, diferentes documentos elaborados por la Unillanos y el Parque Merecure, y que fueron revisados por Mongabay Latam, denuncian que entre noviembre de 2025 y abril de 2026 la Universidad ha incumplido con estas funciones. Cabe precisar, que esto se debe a que vencieron los convenios, como argumenta la UNAL.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto ya se ha traducido en muertes de ejemplares. Una de ellas ocurrió en 2026 dentro del Parque Merecure, que solicitó la intervención de la Universidad Nacional y el retiro de los animales. Hasta ahora tampoco se tiene una necropsia que certifique la causa del deceso del cocodrilo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro caso ocurrió en septiembre de 2025 dentro de la Estación Roberto Franco, donde&nbsp;<strong>uno de los cocodrilos fue agredido por otros ejemplares,</strong>&nbsp;de acuerdo con la&nbsp;<a href="https://drive.google.com/file/d/133QlKU_6kGVG7M1jcinLfOokHiK9meiP/view?usp=drive_link" target="_blank" rel="noreferrer noopener">necropsia consultada por este medio</a>&nbsp;y que halló “mutilación de miembros anteriores y posteriores, además de la parte ventral del cuello” del animal.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272374"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/12034633/cocodrilos-orinoco-colombia-conflicto-alimento-5.jpeg" alt="Ejemplar de cocodrilo de Orinoco en Parque Merecure" class="wp-image-272374" /><figcaption class="wp-element-caption">Ejemplar de cocodrilo de Orinoco en Parque Merecure. Foto: cortesía Especial</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Germán Preciado, veterinario y profesional universitario de la Estación Roberto Franco, confirma no solo las muertes, sino también las<strong>&nbsp;indicaciones de la Universidad de no atender la salud de los ejemplares que se encuentran fuera de la estación.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“En diciembre [de 2025] fue la última vez que nos autorizaron, desde la dirección de la estación, a ir hasta Unillanos y Merecure a hacer la revisión de los animales y la alimentación. En 2026 no hemos ido porque no hemos sido autorizados”, dice Preciado a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;y agrega que él mismo ha solicitado permiso para acudir a ayudar a los cocodrilos y a recolectar huevos de nidos, sin obtener autorización.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A principios de abril, comenta, se hizo un contrato de alimentación pero que aplica únicamente para los cocodrilos de la Estación Roberto Franco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al respecto, la UNAL niega tener responsabilidad en el programa de conservación al afirmar que su rol es de apoyo técnico y científico.&nbsp;<strong>Lucy Gabriela Delgado, decana de la Facultad de Ciencias</strong>, sostiene que son el Ministerio y las corporaciones ambientales los que deben definir el futuro de los cocodrilos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Nosotros somos un actor de buena fe, los tenemos cuidados esperando la indicación para entregarlos, porque en este momento no hay ninguna investigación científica desarrollándose con estos animales.<strong>&nbsp;Nuestra función no es alimentar caimanes, pero ahí los tenemos y éticamente tenemos que esperar hasta que la autoridad ambiental decida cuál es su destino final</strong>”, dijo la decana a&nbsp;<strong>Mongabay Latam.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Delgado negó las muertes de ejemplares adultos</strong>, pese a la documentación referida, y aseguró que sólo se ha registrado la muerte de un cocodrilo neonato por “una deficiencia en tiamina”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Investigadores de la Universidad agregan que la falta de alimentación es solo un factor de la crisis, pues se han dejado de recolectar los huevos de alta diversidad genética para continuar con el programa de conservación.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_241657"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004145/DSC_9905.jpg" alt="Cocodrilo del Orinoco. Foto: “EL PATO” Salcedo / WCS Colombia." class="wp-image-241657" /><figcaption class="wp-element-caption">Cocodrilo del Orinoco. Foto: cortesía “EL PATO” Salcedo/WCS Colombia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Tuve una reunión con el director y la oficina de gestión ambiental y dejé constancia de lo que está pasando en la estación, de la&nbsp;<strong>negligencia por la pérdida de 1260 huevos y manifesté mi preocupación por los animales sin alimento</strong>. Es un atentado contra esa especie que está en peligro crítico de extinción”, dice Willington Martínez, investigador de la Universidad Nacional a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Este medio consultó también al Ministerio de Ambiente de Colombia</strong>, así como a la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Área de Manejo Especial La Macarena (Cormacarena) para saber qué medidas se realizarán para atender a los cocodrilos y el futuro del programa de conservación, sin que hasta la publicación de esta nota exista una respuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/descubrimiento-cocodrilos-caribe-mexicano-nuevas-especies/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Descubrimiento en el Caribe mexicano: los cocodrilos se adaptaron a las islas y se transformaron en nuevas especies</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272391"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/12043047/cocodrilos-orinoco-colombia-conflicto-alimento-6.png" alt="Cocodrilo muerto den Parque Merecure" class="wp-image-272391" /><figcaption class="wp-element-caption">Se desconoce la causa de muerte de un cocodrilo en el Parque Merecure, donde llevan todo el año sin recibir alimento. Foto: cortesía Parque Merecure</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Un programa que comenzaba a dar resultados tras décadas de estudios</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 1998, el Ministerio de Ambiente de Colombia y la Estación de Biología Tropical Roberto Franco, de la Universidad Nacional de Colombia, establecieron el&nbsp;<a href="https://archivo.minambiente.gov.co/images/BosquesBiodiversidadyServiciosEcosistemicos/pdf/Programas-para-la-gestion-de-fauna-y-flora/471_caiman.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Programa Nacional del Caimán Llanero (ProCaimán)</strong></a>, un documento donde se reconoce que la especie es clave para la biodiversidad de la región y que se encuentra en Peligro Crítico, de acuerdo con la&nbsp;<a href="https://www.iucnredlist.org/species/5661/181089024" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Lista Roja de especies de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">En este programa se establecen objetivos y responsabilidades no solo de la Universidad y de la Estación, sino también de especialistas, del Instituto Alexander von Humboldt, corporaciones y ministerios para proteger a la especie.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También se establece que la primera fase durará 10 años como mínimo, estando sujeta “al éxito de los eventos reproductivos y la tendencia de las poblaciones en procesos de reintroducción”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272375"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/12034636/cocodrilos-orinoco-colombia-conflicto-alimento-unal-1.jpg" alt="Cocodrilo del Orinoco del Programa Nacional de Conservación" class="wp-image-272375" /><figcaption class="wp-element-caption">Los cocodrilos de alta diversidad genética enviados al Parque Merecure enfrentan la situación más crítica por falta de alimento y atención médica. Foto: cortesía Agencia UNAL</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para detener su participación en el proyecto, la Universidad argumenta que los primeros 10 años del programa finalizaron en 2012 y que nunca se hizo una evaluación para continuar con el programa. Incluso, la decana Delgado acusa que algunos de los investigadores de ProCaimán solo se dedicaron a «reproducir caimanes cada año” y los responsabilizó del hacinamiento actual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, existen elementos que muestran que el programa de conservación progresaba y que permitió&nbsp;<strong>liberar a más de 40 cocodrilos en áreas de la Orinoquía colombiana entre 2016 y 2024.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_241649"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003115/Foto-Camila-Duran_WCS-Colombia-2.jpg" alt="Liberación de cocodrilos del Orinoco adultos en el río Tomo. Foto: Camila Durán - WCS Colombia." class="wp-image-241649" /><figcaption class="wp-element-caption">Liberación de cocodrilos del Orinoco adultos en el río Tomo. Foto: cortesía Camila Durán/WCS Colombia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mario Vargas Ramírez, director de la Estación Roberto Franco entre 2019 y 2023, explica que durante su gestión se intentó responder con investigación molecular cómo los cocodrilos que ya estaban cautivos podían ayudar a la recuperación de la especie.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de liberar a los cocodrilos, explica, había que saber quiénes tenían características genéticas que les permitieran sobrevivir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Uno tiene que realmente soltar cocodrilos que tienen un potencial evolutivo que les permita mantenerse en tiempo y suficiente diversidad genética para formar una población saludable en el tiempo. Eso se hizo y se publicó en revistas científicas”, explica el investigador.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_241644"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003042/Foto-Camila-Duran_WCS-Colombia.jpg" alt="Los cocodrilos del Orinoco liberados en el río Tomo el 2 de abril de 2023 fueron transportados en guacales especiales, gracias a la Fuerza Aérea Colombiana. Foto: Camila Durán - WCS Colombia." class="wp-image-241644" /><figcaption class="wp-element-caption">Los cocodrilos del Orinoco liberados en el río Tomo el 2 de abril de 2023 fueron transportados en guacales especiales, gracias a la Fuerza Aérea Colombiana. Foto: cortesía Camila Durán/WCS Colombia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las autoras clave en este proceso fue Ana María Saldarriaga, bióloga e investigadora asociada al Museo de Historia Natural de Nueva York, quien se encargó de estudiar los perfiles genéticos de los ejemplares, para proponer combinaciones reproductivas y reestructurar los grupos que podrían ayudar al programa de conservación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los hallazgos de estos estudios se publicaron en revistas especializadas, como&nbsp;<em><a href="https://www.sciencedirect.com/org/science/article/pii/S131469472300026X" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Nature Conservation,</a>&nbsp;<a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0311412" target="_blank" rel="noreferrer noopener">PLOS One</a>&nbsp;y&nbsp;<a href="https://academic.oup.com/biolinnean/article/143/3/blad174/7609942" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Oxford Academic</a></em>&nbsp;con el objetivo de delinear las acciones de manejo de los cocodrilos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“A raíz de esto se seleccionaron 25 cocodrilos para ser liberados en medio silvestre en sitios donde las características genéticas sí corresponden a los perfiles de estos individuos.&nbsp;<strong>Se hizo una liberación de 14 individuos en 2023 y luego una de 11 individuos en 2024</strong>, en el río Tomo, cerca de la frontera con Venezuela en Colombia”, cuenta la especialista a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Saldarriaga explica que en 2025 tuvo que detener el seguimiento a esta investigación ante los conflictos internos en la Universidad Nacional de Colombia, pues cuenta que ya no tuvo acceso a información o a la estación. Sin embargo, sostiene que las liberaciones, coordinadas con autoridades ambientales, son un elemento importante de que el programa de conservación funcionaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Por fin se estaban viendo resultados tangibles.&nbsp;<strong>De 25 liberaciones 16 tenían un transmisor satelital, entonces, además de liberar individuos estábamos produciendo ciencia detrás, desde el área genética, pero también de la ecología espacial</strong>. Estábamos cubriendo un área muy grande de lo que debería ser un proyecto de conservación”, sostiene.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_241645"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003048/Foto-Camila-Duran_WCS-Colombia-7.jpg" alt="Investigadores y autoridades ambientales liberaron cocodrilos del Orinoco con transmisor satelital en el río Tomo. Foto: Camila Durán - WCS Colombia." class="wp-image-241645" /><figcaption class="wp-element-caption">Investigadores y autoridades ambientales liberaron cocodrilos del Orinoco con transmisor satelital en el río Tomo. Foto: cortesía Camila Durán/WCS Colombia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque no existe una evaluación formal del programa, para Hernando García Martínez, director del Instituto Humboldt, había bases científicas sólidas en el trabajo de reproducción que se realizaba en la estación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es un trabajo ejemplar como programa de conservación y ya se ha logrado la liberación de varios individuos en la cuenca del Guaviare, en la cuenca del Orinoco, del Tomo. Sé que hay una situación de crisis, pero que esta situación no desdibuje el gran trabajo que se ha hecho desde el Plan de Conservación del Caimán Llanero y el gran liderazgo que ha tenido la Universidad Nacional también en todo este trabajo en más de 20 años”, dice el directivo a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/colombia-eutanasia-hipopotamos-impacto-especie-invasora-biodiversidad/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colombia autorizó la eutanasia a hipopótamos: ¿Cuál ha sido el impacto de esta especie invasora en la biodiversidad? | Lecturas ambientales</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Un desorden administrativo que está condenando a una especie</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Actualmente, la Universidad Nacional tiene procesos de investigación en la Veeduría Disciplinaria, un organismo interno, contra algunos de los profesores que participaron en este programa por supuestas irregularidades en el manejo de los cocodrilos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La decana Delgado aseguró a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que estas irregularidades son por&nbsp;<strong>inconsistencias en el inventario de los animales, así como la falta de salvoconductos para trasladar a los animales durante las investigaciones.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Tengo seis inventarios distintos de animales, no cuadran las fechas en que se han muerto versus las actas de defunción y las cremaciones. Se han trasladado animales sin salvoconductos a unos sitios donde la universidad hoy no tiene ningún convenio”, dijo la decana a este medio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los investigadores señalados sostienen que una de sus acciones fue precisamente llevar un registro y una base de datos de todos los ejemplares de cocodrilo del Orinoco que están en el programa de conservación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Martínez y Preciado explican que todos los ejemplares que están en la Estación Roberto Franco, en el Parque Merecure y la Unillanos tienen un microchip implantado en la cola con un registro que funciona igual que una cédula, la cual puede consultar internamente la propia universidad.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_241647"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003101/Foto-Camila-Duran_WCS-Colombia-4.jpg" alt="Liberación de cocodrilos del Orinoco adultos en el río Tomo el pasado 2 de abril de 2023. Uno de los individuos con su transmisor satelital. Foto: Camila Durán - WCS Colombia." class="wp-image-241647" /><figcaption class="wp-element-caption">Liberación de cocodrilos del Orinoco adultos en el río Tomo el pasado 2 de abril de 2023. Uno de los individuos lleva un transmisor satelital. Foto: cortesía Camila Durán/WCS Colombia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>En 15 días de trabajo se podrían capturar todos los cocodrilos. Eso no es justificación para dejar aguantando hambre durante meses a los cocodrilos</strong>”, dice Carlos Moreno Torres, veterinario y profesor de la Universidad Nacional de Colombia, en réplica a los señalamientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El especialista advierte que si bien los ejemplares pueden aguantar largos periodos sin comer, el hacinamiento, el estrés y las condiciones del clima pueden incidir en mayores ataques entre las poblaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Han muerto animales por agresión. Eso nunca se veía. Pero también los hemos sometido a estrés y el año pasado no permitieron la reorganización por tamaños. Estos animales cuando se acerca la época de celo se vuelven muy agresivos”, detalla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En julio de 2024, Moreno fue el responsable de firmar un&nbsp;<a href="https://drive.google.com/file/d/1PwZ2TzpSun1WVJAJyfZyvucM-ehBnU5Z/view?usp=drive_link" target="_blank" rel="noreferrer noopener">contrato con una empresa para “desarrollar y mejorar una plataforma de&nbsp;<em>software</em>”</a>&nbsp;en la Unidad de Rescate y Rehabilitación de Animales Silvestres (URRAS), un centro de atención de la misma UNAL, que permitiera a los investigadores, biólogos y médicos veterinarios de la Estación Roberto Franco manejar bases de datos relacionadas con la fauna cautiva en las instalaciones. Un i<a href="https://drive.google.com/file/d/1-syRJZttXqhUL2Y2LM9hGffJ79wl2_rI/view?usp=drive_link" target="_blank" rel="noreferrer noopener">nforme firmado por una consultora de la Universidad</a>, al cual tuvo acceso&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>, concluye que este proceso se desarrolló con éxito.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_241655"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004049/DSC_6070.jpg" alt="Cocodrilo del Orinoco. Foto: “EL PATO” Salcedo / WCS Colombia." class="wp-image-241655" /><figcaption class="wp-element-caption">Cocodrilo del Orinoco. Foto: cortesía “EL PATO” Salcedo/WCS Colombia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pese a que existen&nbsp;<a href="https://drive.google.com/file/d/11BLSPTmRnDC-JXyzJt92wHY8iKBQ2DKn/view?usp=drive_link" target="_blank" rel="noreferrer noopener">resoluciones de la propia Facultad de Ciencias</a>&nbsp;que permitieron el traslado de cocodrilos al Parque Merecure y a la Universidad de los Llanos, hasta ahora no hay una intención de retomar planes de liberación o estrategia de manejo por parte de la UNAL.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Tenemos una emergencia en esta Estación donde la Universidad está sacando plata para darle de comer a unos animales, cuyo destino todavía el Ministerio no nos dice cuál es. En el momento en que se desaloje un poco, en que se entreguen los animales, se volverá a reactivar la investigación”, sostiene la decana Delgado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tanto, investigadores llaman a no dejar morir a los cocodrilos de Merecure y Unillanos y a trabajar en conjunto para reactivar el programa de conservación en una especie que es considerada estructural para la Orinoquía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Esto requiere financiación de fondo que nos facilite poder respaldar ese trabajo científico que ha tenido la Universidad Nacional y otras organizaciones.</strong>&nbsp;Yo invito a que hagamos un trabajo de juntarnos y buscar cómo conseguir los recursos para que este programa pueda seguir en marcha y que la Estación Roberto Franco pueda mantener esa vocación por la cual fue creada, de trabajar de una forma rigurosa que promueva la conservación del caimán Llanero en Colombia”, señala el director del Instituto Humboldt.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vargas, con más de 30 años de investigación en este programa, considera que los cocodrilos no deben estar pagando el precio de conflictos administrativos, por lo que hace un llamado a protegerlos y a mantener esfuerzos por su conservación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En el futuro a nadie le va a importar el problema que está pasando ahorita. Lo que van a decir es ‘¿cómo fue posible que nadie hiciera nada para salvar esos cocodrilos?’. Será una de esas situaciones en que los humanos nos lamentamos cuando ya es demasiado tarde y hubiésemos podido hacer algo”, lamenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Nota del editor: (22 de mayo de 2026)</strong>: Tras la publicación de este artículo y de la entrevista a la decana de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), Mongabay Latam recibió un comunicado que solicita la rectificación de cinco puntos específicos del artículo. Hemos añadido los tres cambios específicos sugeridos por el medio en los párrafos 1, 2 y 8. Leer la aclaración publicada por el medio en el artículo original. <em><a href="https://es.mongabay.com/2026/05/cocodrilos-orinoco-colombia-conflicto-alimento-atencion/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong>&nbsp;algunos cocodrilos por su baja diversidad genética fueron enviados a centros de educación ambiental, como Nápoles.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía Unimedios</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a> en Mongabay Latam.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128995</guid>
        <pubDate>Tue, 12 May 2026 19:49:48 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/cocodrilos-orinoco-colombia-conflicto-alimento-unal-2-1200x806-1.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Colombia: casi 200 cocodrilos en peligro crítico de extinción están sin alimento por un conflicto administrativo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">128995</post-id>    </item>
        <item>
        <title>«Los petreles nos recuerdan que todos los ecosistemas están conectados»: Paola Sangolquí, Premio Whitley 2026</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/los-petreles-nos-recuerdan-que-todos-los-ecosistemas-estan-conectados-paola-sangolqui-premio-whitley-2026/</link>
        <description><![CDATA[<p>Paola Sangolquí creció yendo a la playa junto a lobos marinos, iguanas y zayapas en la isla de Santa Cruz, Galápagos, Ecuador. Habitar un sitio donde la vida silvestre no teme a los humanos y que ella llama hogar le hizo sentirse muy privilegiada. Eso la motivó a dedicar su vida a proteger la naturaleza. [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La bióloga marina galapagueña ganó el principal galardón ambiental del mundo por sus esfuerzos para conservar el petrel de Galápagos, una especie críticamente amenazada.</em></li>



<li><em>En tierra, las principales amenazas del ave oceánica son las especies introducidas, como roedores, gatos y cerdos, que devoran crías en los sitios de anidación.</em></li>



<li><em>El proyecto de la Fundación Jocotoco, liderado por Sangolquí, protege 70 nuevos nidos en la isla de Santa Cruz, en alianza con finqueros locales.</em></li>



<li><em>El equipo también hace rastreo satelital de 15 aves para mapear sus rutas de alimentación y realiza programas educativos con estudiantes de escuela.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Paola Sangolquí creció yendo a la playa junto a lobos marinos, iguanas y zayapas en la isla de Santa Cruz, Galápagos, Ecuador. Habitar un sitio donde la vida silvestre no teme a los humanos y que ella llama hogar le hizo sentirse muy privilegiada. Eso la motivó a dedicar su vida a proteger la naturaleza. Años después, sus esfuerzos por salvar al petrel de Galápagos (<em>Pterodroma phaeopygia</em>) de la extinción la hicieron&nbsp;<strong>ganadora del Premio Whitley 2026</strong>, el principal galardón ambiental del mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/bosques-tropicales-recuperarse-ecuador-regeneraron-30-anos-manera-natural-estudio/">¿Pueden recuperarse los bosques tropicales degradados? Nuevas pistas sobre la regeneración natural | ESTUDIO</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es un reconocimiento al trabajo colectivo de todas las personas con las que trabajo”, dice Sangolquí, bióloga marina, desde Londres, donde recibió una estatuilla de manos de la princesa Ana del Reino Unido.&nbsp;<strong>La conservación en Galápagos es posible</strong>&nbsp;gracias a guardaparques, biólogos, científicos, agricultores, pescadores y muchos otros actores, dice.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272019"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/04194913/Galapagos-Petrel-01.jpg" alt="" class="wp-image-272019" /><figcaption class="wp-element-caption">Un petrel de Galápagos descansa en su madriguera. Foto: cortesía Mara Speece / Jocotoco</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">No recuerda la primera vez que vio un petrel, pero está segura de que le pasó lo que a muchos galapagueños: no sabía identificar la especie.&nbsp;<strong>La suelen confundir con la pardela de Galápagos</strong>&nbsp;(<em>Puffinus subalaris</em>). Aunque son similares, su padre, guía de aves, le enseñó a diferenciarlas. “Tienen una mancha en la parte frontal, son de tamaño mayor y son elegantes al volar. Entonces empecé a ver la belleza del ave”, relata.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El petrel de Galápagos, una especie que solo&nbsp;<strong>anida en el archipiélago</strong>, empezó a verse amenazado cuando los seres humanos llegaron a las islas. Con ellos llegaron<strong>&nbsp;roedores, gatos y cerdos</strong>, que crecieron de manera descontrolada y empezaron a alimentarse de huevos y crías de las especies que estuvieran a su alcance.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272018"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/04194909/290426-WFN-WhitleyAwardWinners-011.jpg" alt="Moreangels Mbuzah, de Zimbabwe; Paola Sangolquí, de Ecuador; Farwiza Farhan, de Indonesia; Issah Seidu, de Ghana; Barkha Subba, de India; y Parveen Shaikh, de India, ganaron el Premio Whitley 2026. Foto: Cortesía Fondo para la Naturaleza Whitley" class="wp-image-272018" /><figcaption class="wp-element-caption">Moreangels Mbizah, de Zimbabwe; Paola Sangolquí, de Ecuador; Farwiza Farhan, de Indonesia; Issah Seidu, de Ghana; Barkha Subba, de India; y Parveen Shaikh, de India, ganaron el Premio Whitley 2026. Foto: cortesía Fondo para la Naturaleza Whitley</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Como resultado, la población se desplomó de 27 000 parejas reproductoras en la década de 1970 a menos de 3500 apenas diez años después. La especie está clasificada como Críticamente amenazada en la&nbsp;<a href="https://www.iucnredlist.org/es/species/22698020/132619647" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Lista Roja de Especies Amenazadas</a>&nbsp;de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Se trata de&nbsp;<strong>una categoría previa a la extinción en estado silvestre</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El premio no es solo un reconocimiento, sino que entrega a los&nbsp;<a href="https://whitleyaward.org/winners-hub/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">ganadores</a>&nbsp;fondos para continuar con sus iniciativas de conservación. Sangolquí y el equipo de la fundación Jocotoco ampliarán un proyecto en Santa Cruz que&nbsp;<strong>trabaja junto a comunidades locales para proteger los sitios de anidación del petrel</strong>, investigar los movimientos de esta ave oceánica y trabajar con niños de escuelas locales para fortalecer el conocimiento y protección de la especie.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En diálogo con&nbsp;<strong>Mongabay Latam,</strong>&nbsp;la bióloga marina explica por qué conservar al petrel.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El petrel conecta el océano con los cerros</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272030"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/04201616/Galapagos-Petrel-02.jpg" alt="Un petrel de Galápagos sobrevolando el océano. Foto: Cortesía Paola Sangolquí" class="wp-image-272030" /><figcaption class="wp-element-caption">Un petrel de Galápagos sobrevolando el océano. Foto: cortesía James Muchmore / Jocotoco</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Qué la impulsó a conservar el petrel de Galápagos?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—<strong>Los petreles son aves oceánicas</strong>&nbsp;que pasan la mayor parte de su tiempo en el mar y regresan después de seis o siete años a tierra, una vez que alcanzan la madurez sexual, solo para anidar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Anidan exclusivamente en Galápagos, sin embargo, se conoce poco sobre ellos en nuestras islas. Tendemos a confundirlos con otra ave parecida o<strong>&nbsp;no le damos la importancia cultural y ecológica que tiene</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algo que me encanta es que los petreles nos recuerdan que&nbsp;<strong>todos los ecosistemas están conectados</strong>, que somos uno con la naturaleza. Esta ave, a diferencia de otras aves marinas u oceánicas, no anida en las costas, lo hace en la parte alta de las islas, en bosques de&nbsp;<em>Scalesia</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Heliconia</em>. Es un ecosistema diferente, donde hay humedad y garúa.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272022"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/04194927/Paola_Singolqui_2026_Ecuador_Checking_Nests-_CREDIT_Bryan_Perez_Saltos_01.jpg" alt="Un miembro del equipo observa las madrigueras. Foto: Cortesía Bryan Pérez Saltos" class="wp-image-272022" /><figcaption class="wp-element-caption">Un miembro del equipo observa las madrigueras. Foto: cortesía Bryan Pérez Saltos</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Cuál es la importancia ecológica del ave?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—Los petreles traen consigo nutrientes del mar a las partes altas de la isla, a través de su guano dejan minerales en la tierra. También&nbsp;<strong>son indicadores de la salud oceánica</strong>. Usualmente están asociados a áreas de productividad, donde se alimentan, entonces, si tenemos productividad tenemos buenas condiciones ambientales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Cuáles son las mayores amenazas del petrel?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—<strong>Las mayores amenazas en sus sitios de anidación son las especies introducidas</strong>, como roedores, gatos ferales y cerdos salvajes [porque se alimentan de huevos y polluelos]. También hay especies introducidas de plantas que amenazan al petrel, como la guayaba (<em>Psidium guajava</em>) o la mora (<em>Rubus niveus</em>). En el mar les afecta el calentamiento global porque a mayor temperatura hay menos disponibilidad de alimento. Otra amenaza es la contaminación por plástico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Cuándo iniciaron el trabajo de conservación?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—La Fundación Jocotoco llegó en 2018 a Galápagos para proteger los petreles. Cuando empecé a trabajar con ellos, hace tres años, ya teníamos la&nbsp;<strong>reserva Los Petreles</strong>, en [la isla] San Cristóbal, donde cuidamos nidos de petreles. Con los años expandimos los esfuerzos y ahora trabajamos también en las islas Santa Cruz y Floreana.</p>



<h2 class="wp-block-heading">70 nuevos nidos protegidos en Santa Cruz</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272025"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/04194944/Paola_Singolqui_2026_Ecuador_Species_Galapogas_Petrel_Bird_Nest_CREDIT_Bryan_Perez_Saltos_03.jpg" alt="Un polluelo captado en su madriguera. Foto: Cortesía Bryan Pérez Saltos" class="wp-image-272025" /><figcaption class="wp-element-caption">Un polluelo captado en su madriguera. Foto: cortesía Bryan Pérez Saltos</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En la parte alta de Santa Cruz y fuera del Parque Nacional Galápagos, que cubre el 97 % del archipiélago, se encuentran&nbsp;<strong>áreas destinadas a la agricultura y ganadería, donde también anidan los petreles</strong>. Allí, los científicos identificaron una zona que no estaba siendo monitoreada, pero que era importante por concentrar gran cantidad de nidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando dieron con el sitio, la temporada de anidación estaba por finalizar. Muchos de los pichones habían sido atacados por los animales invasores y solo dos pichones alzaron el vuelo hacia aguas oceánicas, según registró la fundación. “Cuando empezamos a hacer acciones de control de especies introducidas, logramos que 24 pichones volaran”, dice Sangolquí con emoción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, el equipo de Sangolquí presentó a la fundación Whitley una iniciativa que busca reforzar el trabajo en colaboración con fincas privadas. El objetivo es fortalecer los vínculos con la comunidad y desarrollar estrategias que beneficien a los finqueros al&nbsp;<strong>ampliar el control de las especies introducidas en las áreas de anidación de petreles</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272017"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/04194903/290426-WFN-WhitleyAwardWinners-008.jpg" alt="Paola Sangolquí junto a la princesa Ana del Reino Unido recibiendo el Premio Whitley. Foto: Cortesía Fondo Whitley para la Naturaleza" class="wp-image-272017" /><figcaption class="wp-element-caption">Paola Sangolquí junto a la princesa Ana del Reino Unido recibiendo el Premio Whitley. Foto: cortesía Fondo Whitley para la Naturaleza</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El proyecto además tiene un componente de educación y comunicación</strong>. Consiste en organizar salidas de campo con estudiantes de las escuelas locales para que aprendan en los sitios de anidación sobre el ave y las amenazas que enfrenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra línea de trabajo es la&nbsp;<strong>colocación de marcas de rastreo satelital a las aves</strong>, una actividad que se realiza con la autorización de la Dirección del Parque Nacional Galápagos. Los especialistas buscan conocer con precisión dónde se alimentan&nbsp; y cuáles son sus rutas de movilidad.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272024"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/04194939/Paola_Singolqui_2026_Ecuador_Group_Photo_In_Field_CREDIT_Bryan_Perez_Saltos_01.jpg" alt="El monitoreo de la especie se hace en equipo. Foto: Cortesía Bryan Pérez Saltos" class="wp-image-272024" /><figcaption class="wp-element-caption">El monitoreo de la especie se hace en equipo. Foto: cortesía Bryan Pérez Saltos</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Cómo identificaron el área de trabajo?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—<strong>Hay muchas fincas en Santa Cruz que tienen anidación de petreles</strong>&nbsp;y personas y organizaciones que ya trabajan para proteger estas aves. Hay personas conscientes de que tienen nidos en sus propiedades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos&nbsp;<strong>70 nidos con los que estamos trabajando</strong>&nbsp;no estaban registrados, son nuevos. Encontramos una zona con un hábitat ideal para la anidación de petreles. Ubicamos los nidos y los georreferenciamos. Como encontramos presencia de aves y huevos, empezamos a intervenir el área.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La zona es como una quebrada. Adentro hay varios nidos entre roquitas o directamente en el suelo, en la tierra, donde se forman pequeñas madrigueras.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Los finqueros son aliados estratégicos</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272020"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/04194917/Paola_Sangolqui_2026_Ecuador_Broken_Egg_Species_Galapogas_Petrel_Bird-_CREDIT_Bryan_Perez_Saltos_01.jpg" alt="Un huevo de petrel roto. Foto: Cortesía Bryan Pérez Saltos" class="wp-image-272020" /><figcaption class="wp-element-caption">Un huevo de petrel roto. Foto: cortesía Bryan Pérez Saltos</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Por qué a los finqueros les interesa ser parte de esta iniciativa?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—<strong>Cuando controlas especies introducidas hay un beneficio para los agricultores</strong>. En Floreana, junto con la Dirección del Parque Nacional Galápagos y la Agencia de Regulación y Control de la Bioseguridad y Cuarentena para Galápagos (ABG), estamos tratando de erradicar roedores introducidos. En 2023, provocaron la pérdida del 80 % del maíz. Después de concluir el primer intento de erradicación, los agricultores reportaron cosechar el 90 % del maíz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, en Floreana se busca reintroducir especies localmente extintas, lo cual añade valor en lo turístico y ecológico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Qué estrategias de control usan?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—La magnitud o intensidad de control varía de isla a isla, pero de manera general&nbsp;<strong>usamos cebos que tienen atrayentes para estas especies</strong>. Hacemos anillos de estaciones cebaderas alrededor de las colonias. El primer anillo está a 20 metros y después hay otro unos metros más adelante. Los cebos se cambian cada dos semanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos apoyamos en cámaras que detectan el movimiento y envían señales en tiempo casi real en caso de reconocer algún roedor u otro mamífero introducido. Usamos una&nbsp;<strong>combinación entre métodos manuales convencionales y tecnología</strong>. Ahora queremos usar inteligencia artificial para mejorar el reconocimiento.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El reto: conocer mejor a los petreles</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272026"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/04194949/Paola_Singolqui_2026_Ecuador_Tagging_Species_Galapogas_Petrel_Bird-_CREDIT_Bryan_Perez_Saltos_01.jpg" alt="Especialistas de Jocotoco colocan una marca satelital en un ave. Foto: Cortesía Bryan Pérez Saltos" class="wp-image-272026" /><figcaption class="wp-element-caption">Especialistas de Jocotoco colocan una marca satelital en un ave. Foto: cortesía Bryan Pérez Saltos</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los científicos todavía tienen&nbsp;<strong>importantes brechas de conocimiento sobre el petrel de Galápagos</strong>. El ave, que ronda el medio kilo en la adultez, pasa gran parte de su vida en el mar abierto, buscando alimento principalmente en el Pacífico Oriental, siguiendo rutas de hasta 2000 kilómetros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Regresa a tierra en abril para anidar en cinco de las 18 islas principales del archipiélago.&nbsp;<strong>Es esquivo y anida silenciosamente en cavidades rocosas</strong>. Solo sale de noche, para evitar a otras aves que son sus depredadores naturales, para cazar en el mar abierto.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Cómo es un día de trabajo?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—Un monitoreo en Santa Cruz es un día entero de trabajo, desde antes de que salga el sol hasta que oscurece.&nbsp;<strong>Las zonas de anidación de los petreles no son de fácil acceso</strong>, es un esfuerzo caminar y llegar a los nidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El área de anidación es como una grieta bastante rocosa por la que tienes que bajar. Cuando llueve se forma una especie de quebrada con mucha agua adentro. Puede ser desafiante por la cantidad de nidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los petreles son aves nocturnas</strong>, por lo que para marcarlos esperamos a que lleguen. Lo sabemos porque hacen una vocalización muy linda, parecida a la de un pavo real. Llegan, aterrizan y van a su nido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces empiezas a trabajar. Es desafiante porque lo tienes que hacer en el menor tiempo posible para no perturbar a la especie. A veces llegan temprano y otras a las tres de la mañana. Hay que estar a la expectativa.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272027"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/04194957/Paola_Singolqui_2026_Ecuador_Tracker_On_Species_Galapogas_Petrel_Bird-_CREDIT_Bryan_Perez_Saltos_01.jpg" alt="" class="wp-image-272027" /><figcaption class="wp-element-caption">El dispositivo de rastreo satelital se coloca en el menor tiempo posible para no perturbar al ave. Foto: cortesía Bryan Pérez Saltos</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/bolivia-reunen-por-primera-vez-mas-de-4-mil-fotos-del-perro-fantasma-el-canido-mas-huidizo-de-la-amazonia-estudio/">Bolivia: reúnen por primera vez más de 4000 fotos del perro fantasma, el cánido más huidizo de la Amazonía | ESTUDIO</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Cómo reaccionan las aves durante el marcaje?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—Marcamos 15 individuos. La Dirección del Parque Nacional Galápagos tiene&nbsp;<strong>guardaparques super experimentados en la manipulación del ave</strong>&nbsp;y nuestro equipo también tiene mucha experiencia. Si por alguna razón hay una ave nerviosa o inquieta no se lo hace, pero en términos generales, la naturaleza en Galápagos no responde de manera evasiva al ser humano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A final del año esperamos tener un mapeo más claro de dónde se alimentan los petreles que anidan en Santa Cruz, Floreana y San Cristóbal. Queremos&nbsp;<strong>conocer más de la ecología de la especie</strong>, que de momento no se ha descrito a totalidad. Tenemos datos preliminares que sugieren que las colonias de San Cristóbal y Floreana se alimentan en áreas diferentes.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La comunidad se involucra en la conservación</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272023"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/04194934/Paola_Singolqui_2026_Ecuador_Fieldwork_CREDIT_Bryan_Perez_Saltos_09.jpg" alt="Paola Sangolquí durante el trabajo de campo. Foto: Cortesía Bryan Pérez Saltos" class="wp-image-272023" /><figcaption class="wp-element-caption">Paola Sangolquí durante el trabajo de campo. Foto: cortesía Bryan Pérez Saltos</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Qué falta para proteger a los petreles y evitar su extinción?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—Dentro de Galápagos estamos dando los primeros pasos para estandarizar las&nbsp;<strong>metodologías de control de especies invasoras</strong>&nbsp;y de monitoreo de los petreles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Buscamos que quien quiera monitorear el ave lo haga de tal forma que la información que se genere se entregue a la autoridad ambiental en un formato útil y con recomendaciones asociadas. El objetivo es&nbsp;<strong>que se sigan generando políticas de conservación</strong>, inclusive no solo dentro del área protegida, sino apuntando a formalizar algún tipo de colaboración entre la autoridad ambiental y los dueños de fincas donde sabemos que anidan las aves.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien los petreles anidan dentro de Galápagos, cuando se alimentan lo hacen fuera de la Reserva Marina, [donde enfrentan riesgos como la pesca con palangre]. Además, a nivel regional hay otras especies que enfrentan amenazas similares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mirando a futuro,&nbsp;<strong>apuntamos a compartir este conocimiento y técnicas</strong>, pero también aprender de otros países y regiones va a ser clave para conocer el estado de la población del petrel y, a mediano o largo plazo, poder decir que la población se está recuperando.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272021"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/04194923/Paola_Singolqui_2026_Ecuador_Checking_Motion_Camera-_CREDIT_Bryan_Perez_Saltos_01.jpg" alt="Las cámaras trampa permiten observar el crecimiento de los polluelos. Foto: Cortesía Bryan Pérez Saltos" class="wp-image-272021" /><figcaption class="wp-element-caption">Las cámaras trampa permiten observar el crecimiento de los polluelos. Foto: cortesía Bryan Pérez Saltos</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Qué le da esperanza para continuar con esta labor?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—Técnicamente hablando,&nbsp;<strong>me da esperanza ver que los números aumentan de un año a otro</strong>. Como tenemos cámaras trampa en los nidos, podemos ver el crecimiento del pichón y ver cómo entran y salen los padres para alimentarlo. Se vuelven como nuestros pequeños hijos y verlos volar es esperanzador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como miembro de la comunidad, ahorita&nbsp;<strong>hay momentum para conservación</strong>&nbsp;en muchas partes, no solo en Galápagos, porque vemos que la naturaleza ha respondido a las amenazas actuales con inundaciones y otros desastres naturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de los petreles hemos recibido muchos voluntarios locales que han ayudado en el monitoreo. Ver ese empoderamiento, ese involucramiento y poder visibilizar que la conservación en Galápagos puede ser hecha por personas de la comunidad es super esperanzador. ¿Si no protegemos nuestro hogar, quién lo va a hacer?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> Paola Sangolquí es bióloga marina galapagueña y la segunda ecuatoriana en ganar el premio Whitley. <strong>Foto:</strong> cortesía Bryan Pérez Saltos</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/05/ecuatoriana-paola-sangolqui-premio-whitley-conservar-petrel-galapagos/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128755</guid>
        <pubDate>Wed, 06 May 2026 16:36:31 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/Diseno-sin-titulo-1.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[«Los petreles nos recuerdan que todos los ecosistemas están conectados»: Paola Sangolquí, Premio Whitley 2026]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <item>
        <title>Sociedad Civil y BID: de la consulta a la participación real. </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/voces-por-el-ambiente/sociedad-civil-y-bid-de-la-consulta-a-la-participacion-real/</link>
        <description><![CDATA[<p>Maria Paula González Espinel Coordinadora del Programa Alternativas al Desarrollo / Abogada colombiana especializada en derecho ambiental, justicia climática y litigio estratégico Desde el 2025, el&nbsp;Banco Interamericano de Desarrollo&nbsp;(BID o el Grupo BID) trabaja en la actualización de su Estrategia de Relacionamiento con la Sociedad Civil, cuya última versión fue adoptada en 2018. La revisión [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Maria Paula González Espinel</p>



<p class="wp-block-paragraph">Coordinadora del Programa Alternativas al Desarrollo / Abogada colombiana especializada en derecho ambiental, justicia climática y litigio estratégico</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el 2025, el&nbsp;<a href="https://www.iadb.org/es">Banco Interamericano de Desarrollo&nbsp;(BID o el Grupo BID)</a> trabaja en la actualización de su Estrategia de Relacionamiento con la Sociedad Civil, cuya última versión fue adoptada en 2018. La revisión no es un asunto menor: ocurre en un momento en el que los desafíos del desarrollo en América Latina y el Caribe son cada vez más complejos y en el que la participación ciudadana resulta clave para que las decisiones y los proyectos que se lleven a cabo cuenten con la perspectiva de las organizaciones de la sociedad civil así como de las comunidades.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Contexto de la estrategia de relacionamiento del BID con la sociedad civil:</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el año 2018 el BID adoptó su <a href="https://www.iadb.org/es/como-trabajar-juntos/sociedad-civil#civil-society-documents">Estrategia de relacionamiento del Grupo BID- Sociedad Civil</a>, la cual estableció como uno de sus objetivos principales la necesidad de apoyar el fortalecimiento de la capacidad institucional y de participación de la sociedad civil a fin de&nbsp; disponer de&nbsp; mejores capacidades en el diseño e implementaciones de agendas de desarrollo de los países.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, dicha estrategia ha resultado insuficiente. A pesar de la adopción de un Plan de Acción para su implementación, persisten desafíos significativos en materia de participación de la sociedad civil, acceso a la información y efectiva incorporación de las recomendaciones y aportes realizados por las organizaciones. Estas limitaciones se reflejan en las distintas instancias de toma de decisión del Banco —ya sea en políticas, planes o proyectos—, evidenciando la falta de alineación interna necesaria para garantizar un relacionamiento efectivo, amplio y consciente con la sociedad civil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas preocupaciones han sido reiteradas en múltiples ocasiones por organizaciones de la sociedad civil, en particular por aquellas que integran el Grupo de Trabajo sobre el BID, del cual Ambiente y Sociedad participa activamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Reuniones anuales BID- Asunción Paraguay, marzo 2026</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante las<a href="https://liveevents.iadb.org/"> reuniones anuales del BID realizadas entre el 11 y el 14 de marzo de 2026 </a>en&nbsp;Asunción,&nbsp;Paraguay, más de 70 organizaciones de la sociedad civil de toda la región participamos en un taller de trabajo destinado a discutir el futuro de la relación entre el Grupo BID y la sociedad civil. El encuentro abordó temas centrales como el acceso a la información, los mecanismos de participación y las condiciones necesarias para que el diálogo entre el Banco y la sociedad civil sea realmente significativo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para orientar estas discusiones se presentó un diagnóstico preliminar elaborado por la Escuela de Servicio Internacional (SIS) de la&nbsp;American University. El diagnóstico identificó algunas de las principales dificultades, que actualmente enfrentan las organizaciones de la sociedad civil en su interacción con el Banco. Entre ellas destacan el desconocimiento generalizado de la existencia de la estrategia de relacionamiento, la falta de claridad sobre los procesos de participación en la adopción de planes de acción, políticas y proyectos, así como limitaciones en el acceso a la información, tanto para los funcionarios del Banco como para las propias organizaciones. A esto se suman restricciones internas dentro de la institución, como los tiempos limitados para los procesos participativos, la escasez de personal y la existencia de prioridades institucionales contrapuestas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos desafíos fueron reconocidos públicamente por el presidente del Grupo BID,<a href="https://liveevents.iadb.org/events/30036">&nbsp;Ilan Goldfajn,</a> quien durante su discurso de apertura en el Foro de Sociedad Civil señaló que, así como la región y el Banco han cambiado desde 2018, también lo ha hecho la sociedad civil. En ese contexto, afirmó que esta ya no debe ser vista únicamente como un actor externo, sino como un aliado estratégico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este reconocimiento, aunque positivo y bien recibido, plantea un desafío mayor: que la relación entre el BID y la sociedad civil trascienda lo simbólico. Desde diversos espacios de la sociedad civil, Ambiente y Sociedad, junto con el Grupo de Trabajo sobre el BID hemos reiterado la importancia de garantizar participación temprana y bien informada partiendo de la base de que no son meramente procedimientos sino que se tratan de derechos de acceso reconocidos por tratados internacionales. Solo así será posible asegurar una participación efectiva y evitar que los procesos de consulta se conviertan en un mero trámite formal, sin incidencia real en las decisiones estratégicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Qué debería incluir la nueva estrategia de relacionamiento del Grupo BID?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En un momento en el que se presentan&nbsp; <a href="https://rightsindevelopment.org/wp-content/uploads/securepdfs/Participacion-Cercada-informe.pdf">acciones preocupantes de reducción del espacio cívico </a>en diversos países de la región, resulta más necesario que nunca fortalecer un diálogo temprano, informado y constante que permita generar resultados verdaderamente transformadores. La nueva estrategia de relacionamiento del Grupo BID debe incluir mecanismos claros, inclusivos y transparentes que garanticen la participación temprana y efectiva de la sociedad civil en todas las etapas del ciclo de los proyectos, planes o políticas que se estén promoviendo. Esto implica no solo abrir espacios formales de consulta, sino también asegurar que las contribuciones recibidas sean debidamente consideradas e incorporadas en la toma de decisiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La estrategia debe reconocer que los derechos de acceso a la información y a la participación deben ser garantizados en los procesos que se desarrollen por parte del BID. Esto se traduce en&nbsp; acceso oportuno a la información, participación temprana y mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas que permitan evaluar de manera continua la calidad del diálogo y sus resultados. Sin esto, nunca habrá un escenario de confianza entre la sociedad civil y el Grupo BID . Además, el Banco deberá asegurarse de que esto aplique para todas las ramas de su institución tanto la pública como la privada; el estándar debe ser el mismo para todos.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ambiente y Sociedad</author>
                    <category>Voces por el Ambiente</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127365</guid>
        <pubDate>Tue, 24 Mar 2026 15:04:04 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/03/Imagen2_1-2-scaled.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ambiente y Sociedad</media:credit>
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        <title>Mi miedo a la muerte</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/mi-miedo-a-la-muerte/</link>
        <description><![CDATA[<p>Le cedo la palabra a la médica, dermatóloga, Cristina Vélez Arroyave Mi papá cuenta dos chistes que siempre me han fascinado; me hacen reír más que a cualquiera. Uno es sobre la historia atribuida a Mark Twain, cuando un periódico publicó erróneamente que estaba muerto. Él respondió, con su humor característico: “las noticias sobre mi [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Le cedo la palabra a la médica, dermatóloga, Cristina Vélez Arroyave</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi papá cuenta dos chistes que siempre me han fascinado; me hacen reír más que a cualquiera. Uno es sobre la historia atribuida a Mark Twain, cuando un periódico publicó erróneamente que estaba muerto. Él respondió, con su humor característico: “las noticias sobre mi muerte son un poco exageradas”. El otro es el de alguien muy elocuente que entra a un salón de clase y les dice a los estudiantes, con toda formalidad: “lamento informarles que su profesor no pudo venir, tuvo un inconveniente presentando fallecimiento”. Lo que me da risa de estos chistes es que ponen en evidencia lo definitiva que es la muerte: no se puede estar medio muerto, no se puede exagerar la muerte, y por eso resulta absurdo —y gracioso— intentar usarla como un adjetivo común.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="320" height="226" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/03/El_cuerpo_de_Hector-J-luis-David.jpg" alt="" class="wp-image-127019" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/03/El_cuerpo_de_Hector-J-luis-David.jpg 320w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/03/El_cuerpo_de_Hector-J-luis-David.jpg?resize=300,212 300w" sizes="auto, (max-width: 320px) 100vw, 320px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, para mí la muerte siempre me ha producido un miedo profundo. Desde niña, mis pesadillas giraban alrededor de la posibilidad de que mis padres murieran. Mi película favorita era <em>Stand by Me</em>. Cuenta la historia de unos niños que van en busca del cadáver de otro niño de su edad. La película revela el miedo que rodea a la muerte: nadie lo dice abiertamente, pero todos sienten una mezcla de fascinación, curiosidad y temor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">He intentado ser racional frente a la muerte. Pensar que en el mundo mueren entre 150.000 y 175.000 personas al día y que nuestra vida es una porción ínfima en la escala evolutiva, debería, en teoría, tranquilizarme cuando alguien cercano muere. Pero no hay cifra capaz de llenar este vacío. No se me olvida la idea de Héctor Abad que dice algo como que la muerte hiere violentamente, que es incoherente y llega con una absurda falta de significado y sobre todo falta de estilo. Para mí, la muerte es eso: brutal, cruda, pecaminosa, casi vulgar. No hay nada hermoso en la muerte; su rostro es frío, asimétrico, amoratado e indiferente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ojalá fuera religiosa para encontrar algún consuelo en el cielo, en el Nirvana o en la reencarnación. Con la ausencia de Dios, la muerte solo es silencio, como aquel que existía antes de que naciéramos, el silencio de la nada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es curioso que, siendo médica y conviviendo más de cerca con la muerte, aún no logre entenderla. Aún no logro entender su carácter irreversible y rencoroso que no concede segundas oportunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;La muerte de mis seres queridos, sobre todo la de mis padres, me persigue. He imaginado innumerables escenas, posibles causas de muerte, he repasado sus funerales. Me he preguntado si haría una ceremonia, a quién invitaría, e incluso he sentido la tristeza anticipada de que tal vez nadie asistiera. Me he adelantado al dolor de tener que regalar las herramientas de mi padre, de intentar conservar el rastro del olor de mi madre en su ropa para que no desaparezca, de necesitarlos y que ya no estén. Por eso les tomo muchas fotos y grabo sus voces, para poder volver a ellos cuando me hagan falta.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="960" height="960" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/03/Katherine-Stone.-Vanitas.-2012-1.jpg" alt="" class="wp-image-127024" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/03/Katherine-Stone.-Vanitas.-2012-1.jpg 960w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/03/Katherine-Stone.-Vanitas.-2012-1.jpg?resize=150,150 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/03/Katherine-Stone.-Vanitas.-2012-1.jpg?resize=300,300 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/03/Katherine-Stone.-Vanitas.-2012-1.jpg?resize=768,768 768w" sizes="auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Esa sensación ya la he vivido: la imposibilidad de volver a hablar, como un chat de WhatsApp que queda en silencio para siempre. Pienso en Juan Rulfo, en ese fragmento de Pedro Páramo donde Susana recuerda la muerte de su madre:&nbsp; la nostalgia de los gorriones riendo, el viento moviendo los jazmines que ella jamás volverá a ver. Y esa imagen devastadora de las sillas vacías en el funeral, nadie fue a verla, pues “nadie anda en busca de tristezas”. Cuando alguien cercano muere, el mundo cambia por completo, pero no para los demás: el cielo conserva sus tonos azules, las noches y las madrugadas siguen su ritmo. Pero para ti, nada vuelve a ser igual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La muerte, además, es una visitante poco considerada: no anuncia su llegada. A menudo llega de sorpresa y arrasa con todo a su paso, como el tornado del <em>Mago de Oz</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, sin embargo, la muerte es lo que le da sentido a la vida. Saber que vamos a morir es lo que hace que vivir sea importante. La muerte mueve las manecillas del reloj.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No me malinterpreten, yo no pienso que escoger la muerte sea un pecado, estoy completamente a favor de la eutanasia y de la muerte digna.&nbsp; Este texto es, en el fondo, un intento de poner en palabras mis miedos. Porque pienso que la racionalidad —aunque no cure— es como encender la luz en un cuarto oscuro para que los fantasmas desaparezcan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Imágenes</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Hector</em>, Jacques-Louis David, circa 1770</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Vanitas, Katherine Stone, 2012 </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Ana Cristina Vélez Caicedo</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127016</guid>
        <pubDate>Thu, 19 Mar 2026 14:41:46 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg?quality=60&amp;#038;w=725" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Mi miedo a la muerte]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ana Cristina Vélez Caicedo</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>politica ex-céntrica y ciudadanía centrípeta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/politica-ex-centrica-y-ciudadania-centripeta-2/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp;POLÍTICA EX-CÉNTRICA Y CIUDADANÍA CENTRÍPETA Al fin de cuentas, la política es la actividad que pone en juego, para bien o mal de todos, nuestra condición humana y su impredecible capacidad de acción, libertad y corruptibilidad. Hernando Llano Ángel. Al ser la política fundamentalmente una actividad ubicua y por eso toparnos con ella en todas [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>&nbsp;POLÍTICA EX-CÉNTRICA Y CIUDADANÍA CENTRÍPETA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Al fin de cuentas, la política es la actividad que pone en juego, para bien o mal de todos, nuestra condición humana y su impredecible capacidad de acción, libertad y corruptibilidad.</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Hernando Llano Ángel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al ser la política fundamentalmente una actividad ubicua y por eso toparnos con ella en todas partes al mismo tiempo, desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte, ella carece propiamente de un centro. Su dinámica es más centrífuga que centrípeta, ella se dispersa y proyecta en todos los ámbitos de la vida social y personal. Desde los más públicos hasta los más íntimos. Con mayor razón en los tiempos que corren donde no queda un vericueto sin su presencia en el espacio físico y en el cibernético con su infinidad de redes sociales, que invaden y buscan continuamente “hackear” nuestras mentes. Por eso quienes se definen como políticos de centro y se obsesionan en forma narcisista por convertirse en su epicentro, dedicándose a fustigar a los extremos, tildándolos de extrema derecha o extrema izquierda -según su propia visión e intereses- tienen demasiadas dificultades para ser escuchados y persuadir a los electores. De alguna forma son víctimas de su anacrónica imagen de la política. Todavía la piensan y sitúan en una especie de plano cartesiano con coordenadas precisas, donde es posible distinguir claramente la derecha de la izquierda, el centro con sus gradaciones de centro derecha, centro izquierda y los extremos antagónicos que se disputan el electorado. &nbsp;A ello agregan en el plano internacional los puntos cardinales de norte y sur, este y oeste. Son incapaces de pensar la política como una correlación de fuerzas que define precisamente el plano en donde ella se desarrolla, así como los diversos lugares y puntos conflictivos, siempre contingentes, donde se desenvuelven sus protagonistas y actores. De suerte que los que ayer se reclamaban de derecha, hoy se mueven hacia la izquierda y viceversa, según sean sus objetivos y aspiraciones electorales. Lo vemos en las actuales campañas electorales, pues ahora resulta que para todos los candidatos la <strong><em>cuestión social</em></strong> y el empleo digno es una de sus máximas preocupaciones, obviamente después de la seguridad. Los que ayer fustigaban el salario vital, hoy salen a defenderlo. Y los que promovían la “Paz Total” hoy la fustigan como un fracaso letal.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pero la Política no es Topografía</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la política no es topografía, su dinámica vertiginosa e impredecible es más afín con la física cuántica que con la geometría cartesiana. En todo caso, no es susceptible de ser fijada y representada sobre un plano cartesiano y mucho menos ser situada en un punto exacto de intersección entre la abscisa “X” (seguridad) y la ordenada “Y” (cuestión social). La política es una actividad demasiado viva y dinámica para ser sometida a la precisión geométrica y menos aún a la lógica matemática, como bien parece saberlo Roy que no conoce barreras en la búsqueda de votos e ignorarlo Fajardo, atrapado en su lógica matemática e imagen de profesor virtuoso que da clases de moralidad a todos los demás candidatos. &nbsp;Al fin de cuentas, la política es la actividad que pone en juego, para bien o mal de todos, nuestra condición humana y su impredecible capacidad de acción, libertad y corruptibilidad. Si bien es cierto nuestra libertad está cada día más condicionada por los algoritmos y es más susceptible de ser manipulada por la IA y el vértigo de las Fake News en las redes sociales, aún conservamos nuestra capacidad de pensar críticamente y resistirnos a ese oscuro entramado de las elites tecnocráticas, fusionadas con las oligárquicas de la política, que están sustituyendo la democracia por la <strong>Infocracia</strong>, según lo advirtió Byung-Chul Han en su breve ensayo <em>“Infocracia. La digitalización y la crisis de la democracia”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pensar críticamente y deliberar públicamente</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero mientras seamos capaces de hacer elecciones éticas a partir de nuestra reflexión crítica y la deliberación pública, seremos nosotros quienes definamos qué significa ser de derecha, centro, izquierda o sus extremos y no permitir que solo sean los políticos o la IA quienes nos encasillen en esas categorías según sus ideologías, doctrinas, prejuicios, odios, fobias, intereses y, sobre todo, su obsesión demagógica y megalómana por ganar las elecciones. Más aun en este tiempo de la IA, que pretende definir por nosotros lo que queremos, pensamos y elegimos hasta conducirnos al centro más peligroso de todos, el agujero negro de las decisiones tomadas a partir de las pasiones más devastadoras y letales de la política: el miedo, el odio y la codicia, camufladas bajo doctrinas que se alimentan de ideas supremacistas de orden racial, nacional y de clase, como está sucediendo en Estados Unidos con el credo de MAGA y AMERICA FIRST. Lo más preocupante es que esa parece ser una tendencia exitosa en gran parte del planeta. Porque esa elite tecnopolítica y los asesores de marketing electoral sabe bien cómo deslumbrar y cautivar a las mayorías con consignas altisonantes que promueven líderes demagógicos con supuestas soluciones para todos nuestros problemas que nos conducirán a un “mundo feliz”. Un mundo sin inseguridad, violencia, desempleo, pobreza, enfermedades, así terminen cortándonos la cabeza para salvarnos y ellos llegar al Congreso y la casa de Nariño. Es casi inverosímil que ese carnaval de ilusiones se repita cada cuatro años y que lo celebren quienes más lo sufren, para luego consolarse diciendo “todos los políticos son iguales” o son “los mismos con las mismas”, pero vuelven y votan por ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Dígannos al menos un par de verdades</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero resulta que la mayoría de esos políticos, salvo muy contadas excepciones que casi siempre pierden las elecciones, se han pasado toda su vida sin resolver esos graves problemas, dedicados a prolongarlos y agudizarlos. Seguramente por ello ahora aspiran volver una vez más al Congreso e incluso hasta la Presidencia de la República. Son profesionales de la simulación y la incompetencia, cuando no de la contemporización y la celebración de acuerdos clandestinos con la codicia de poderosos grupos empresariales, financieros y criminales, que tras bambalinas “AVALAN” y financian sus costosas campañas electorales. Valdría la pena que en lugar de contarnos cómo nos van a salvar y hacer felices a todos, esos candidatos y candidatas nos dijeran un par de verdades, eso sí antes de las elecciones. Como, por ejemplo: 1) Cuánto valen sus campañas y sus innumerables vallas que oscurecen el horizonte de nuestras ciudades y campos, sus multitudinarias concentraciones populares, sus ágapes y correrías por todo el país, 2) Quiénes los están financiando<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a> y, como todos son tan <em>“transparentes, correctos y honestos</em>”, también nos contarán cuáles son los acuerdos a los que han llegado con sus generosos patrocinadores. Si al menos conociéramos públicamente este par de verdades podríamos ir a las urnas con los ojos abiertos y sabríamos hasta qué punto lo que dicen y prometen tiene alguna veracidad o es pura demagogia, para no ir a botar nuestro voto.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Responsabilidad ciudadana</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Claro que si somos&nbsp; ciudadanos y nos reconocemos como el <strong><em>epicentro del poder político</em></strong>, no solo como electores situados en la periferia de banderías partidistas, deberíamos responder ese par de preguntas consultando portales como la Registraduría, <a href="https://www.registraduria.gov.co/">https://www.registraduria.gov.co/</a>, y otros que hacen seguimiento a las campañas como la MOE, <a href="https://moe.org.co/">https://moe.org.co/</a>, PARES, <a href="https://www.pares.com.co/">https://www.pares.com.co/</a>, Foro Nacional por Colombia, <a href="https://foro.org.co/">https://foro.org.co/</a>, Ideas para la Paz, <a href="https://ideaspaz.org/">https://ideaspaz.org/</a>, Indepaz, <a href="https://indepaz.org.co/">https://indepaz.org.co/</a>, además de numerosas y valiosas revistas digitales como Razón Pública, <a href="https://razonpublica.com/">https://razonpublica.com/</a>, La Silla Vacía, <a href="https://www.lasillavacia.com/">https://www.lasillavacia.com/</a>, Cuestión Pública, <a href="https://cuestionpublica.com/">https://cuestionpublica.com/</a> y la Revista Raya <a href="https://www.revistaraya.com/">https://www.revistaraya.com/</a> , entre muchos otros medios digitales no matriculados partidistamente, comprometidos con el rigor analítico y la información a la ciudadanía. Gracias a su consulta y lectura podríamos formarnos un juicio ciudadano responsable y así deliberar públicamente sobre la idoneidad, competencia y decencia de los miles de candidatos y candidatas en campaña, para ir más allá de ese perfil de patriotas, defensores y salvadores de Colombia que todos ellos exhiben sin pudor alguno frente a las cámaras de televisión, entrevistas radiales y vallas publicitarias. Entonces al votar en forma responsable, informada y consciente les demostraríamos que <em>ellos no son el centro de la política</em>, que <em>somos los ciudadanos quienes estamos en el epicentro del poder público</em> y definiremos con nuestro voto quiénes y qué políticas estarán en el <em>centro de la actividad gubernamental</em>, sin dejarnos confundir por esos espejismos de derecha, centro, izquierda y sus extremos tras los cuales ocultan bien sus ambiciones políticas y las de sus patrocinadores, induciendo a millones de cándidos electores a botar su voto en los próximos comicios del 8 de marzo, 31 de mayo (primera vuelta presidencial) y seguramente en la segunda vuelta el 21 de junio.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://cuestionpublica.com/por-la-plata-baila-el-perro-o-el-candidato/?utm_source=cuestionp.beehiiv.com&amp;utm_medium=newsletter&amp;utm_campaign=quien-pone-la-plata-en-la-politica-y-a-que-partidos-va-nueva-investigacion&amp;_bhlid=ffa0820bade1d453cde840a7ea429fc62e2887cb">https://cuestionpublica.com/por-la-plata-baila-el-perro-o-el-candidato/?utm_source=cuestionp.beehiiv.com&amp;utm_medium=newsletter&amp;utm_campaign=quien-pone-la-plata-en-la-politica-y-a-que-partidos-va-nueva-investigacion&amp;_bhlid=ffa0820bade1d453cde840a7ea429fc62e2887cb</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126021</guid>
        <pubDate>Sun, 22 Feb 2026 21:07:28 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/coordenadas_bg.webp?quality=60&amp;#038;w=500" type="image/webp">
                <media:description type="plain"><![CDATA[politica ex-céntrica y ciudadanía centrípeta]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
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        <item>
        <title>Política ex-céntrica y ciudadanía centrípeta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/politica-ex-centrica-y-ciudadania-centripeta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Al fin de cuentas, la política es la actividad que pone en juego, para bien o mal de todos, nuestra condición humana y su impredecible capacidad de acción, libertad y corruptibilidad. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">(Artículo para EL PAÍS, el periódico global, edición América-Colombia, febrero 2026)</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><strong>POLÍTICA EX-CÉNTRICA Y CIUDADANÍA CENTRÍPETA</strong></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Hernando Llano Ángel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al ser la política fundamentalmente una actividad ubicua y por eso toparnos con ella en todas partes al mismo tiempo, desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte, ella carece propiamente de un centro. Su dinámica es más centrífuga que centrípeta, ella se dispersa y proyecta en todos los ámbitos de la vida social y personal. Desde los más públicos hasta los más íntimos. Con mayor razón en los tiempos que corren donde no queda un vericueto sin su presencia en el espacio físico y en el cibernético con su infinidad de redes sociales, que invaden y buscan continuamente “hackear” nuestras mentes. Por eso quienes se definen como políticos de centro y se obsesionan en forma narcisista por convertirse en su epicentro, dedicándose a fustigar a los extremos, tildándolos de extrema derecha o extrema izquierda -según su propia visión e intereses- tienen demasiadas dificultades para ser escuchados y persuadir a los electores. De alguna forma son víctimas de su anacrónica imagen de la política. Todavía la piensan y sitúan en una especie de plano cartesiano con coordenadas precisas, donde es posible distinguir claramente la derecha de la izquierda, el centro con sus gradaciones de centro derecha, centro izquierda y los extremos antagónicos que se disputan el electorado. &nbsp;A ello agregan en el plano internacional los puntos cardinales de norte y sur, este y oeste. Son incapaces de pensar la política como una correlación de fuerzas que define precisamente el plano en donde ella se desarrolla, así como los diversos lugares y puntos conflictivos, siempre contingentes, donde se desenvuelven sus protagonistas y actores. De suerte que los que ayer se reclamaban de derecha, hoy se mueven hacia la izquierda y viceversa, según sean sus objetivos y aspiraciones electorales. Lo vemos en las actuales campañas electorales, pues ahora resulta que para todos los candidatos la <strong><em>cuestión social</em></strong> y el empleo digno es una de sus máximas preocupaciones, obviamente después de la seguridad. Los que ayer fustigaban el salario vital, hoy salen a defenderlo. Y los que promovían la “Paz Total” hoy la fustigan como un fracaso letal.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pero la Política no es Topografía</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la política no es topografía, su dinámica vertiginosa e impredecible es más afín con la física cuántica que con la geometría cartesiana. En todo caso, no es susceptible de ser fijada y representada sobre un plano cartesiano y mucho menos ser situada en un punto exacto de intersección entre la abscisa “X” (seguridad) y la ordenada “Y” (cuestión social). La política es una actividad demasiado viva y dinámica para ser sometida a la precisión geométrica y menos aún a la lógica matemática, como bien parece saberlo Roy que no conoce barreras en la búsqueda de votos e ignorarlo Fajardo, atrapado en su lógica matemática e imagen de profesor virtuoso que da clases de moralidad a todos los demás candidatos. &nbsp;Al fin de cuentas, la política es la actividad que pone en juego, para bien o mal de todos, nuestra condición humana y su impredecible capacidad de acción, libertad y corruptibilidad. Si bien es cierto nuestra libertad está cada día más condicionada por los algoritmos y es más susceptible de ser manipulada por la IA y el vértigo de las Fake News en las redes sociales, aún conservamos nuestra capacidad de pensar críticamente y resistirnos a ese oscuro entramado de las elites tecnocráticas, fusionadas con las oligárquicas de la política, que están sustituyendo la democracia por la <strong>Infocracia</strong>, según lo advirtió Byung-Chul Han en su breve ensayo <em>“Infocracia. La digitalización y la crisis de la democracia”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pensar críticamente y deliberar públicamente</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero mientras seamos capaces de hacer elecciones éticas a partir de nuestra reflexión crítica y la deliberación pública, seremos nosotros quienes definamos qué significa ser de derecha, centro, izquierda o sus extremos y no permitir que solo sean los políticos o la IA quienes nos encasillen en esas categorías según sus ideologías, doctrinas, prejuicios, odios, fobias, intereses y, sobre todo, su obsesión demagógica y megalómana por ganar las elecciones. Más aun en este tiempo de la IA, que pretende definir por nosotros lo que queremos, pensamos y elegimos hasta conducirnos al centro más peligroso de todos, el agujero negro de las decisiones tomadas a partir de las pasiones más devastadoras y letales de la política: el miedo, el odio y la codicia, camufladas bajo doctrinas que se alimentan de ideas supremacistas de orden racial, nacional y de clase, como está sucediendo en Estados Unidos con el credo de MAGA y AMERICA FIRST. Lo más preocupante es que esa parece ser una tendencia exitosa en gran parte del planeta. Porque esa elite tecnopolítica y los asesores de marketing electoral sabe bien cómo deslumbrar y cautivar a las mayorías con consignas altisonantes que promueven líderes demagógicos con supuestas soluciones para todos nuestros problemas que nos conducirán a un “mundo feliz”. Un mundo sin inseguridad, violencia, desempleo, pobreza, enfermedades, así terminen cortándonos la cabeza para salvarnos y ellos llegar al Congreso y la casa de Nariño. Es casi inverosímil que ese carnaval de ilusiones se repita cada cuatro años y que lo celebren quienes más lo sufren, para luego consolarse diciendo “todos los políticos son iguales” o son “los mismos con las mismas”, pero vuelven y votan por ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Dígannos al menos un par de verdades</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero resulta que la mayoría de esos políticos, salvo muy contadas excepciones que casi siempre pierden las elecciones, se han pasado toda su vida sin resolver esos graves problemas, dedicados a prolongarlos y agudizarlos. Seguramente por ello ahora aspiran volver una vez más al Congreso e incluso hasta la Presidencia de la República. Son profesionales de la simulación y la incompetencia, cuando no de la contemporización y la celebración de acuerdos clandestinos con la codicia de poderosos grupos empresariales, financieros y criminales, que tras bambalinas “AVALAN” y financian sus costosas campañas electorales. Valdría la pena que en lugar de contarnos cómo nos van a salvar y hacer felices a todos, esos candidatos y candidatas nos dijeran un par de verdades, eso sí antes de las elecciones. Como, por ejemplo: 1) Cuánto valen sus campañas y sus innumerables vallas que oscurecen el horizonte de nuestras ciudades y campos, sus multitudinarias concentraciones populares, sus ágapes y correrías por todo el país, 2) Quiénes los están financiando<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a> y, como todos son tan <em>“transparentes, correctos y honestos</em>”, también nos contarán cuáles son los acuerdos a los que han llegado con sus generosos patrocinadores. Si al menos conociéramos públicamente este par de verdades podríamos ir a las urnas con los ojos abiertos y sabríamos hasta qué punto lo que dicen y prometen tiene alguna veracidad o es pura demagogia, para no ir a botar nuestro voto.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Responsabilidad ciudadana</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Claro que si somos&nbsp; ciudadanos y nos reconocemos como el <strong><em>epicentro del poder político</em></strong>, no solo como electores situados en la periferia de banderías partidistas, deberíamos responder ese par de preguntas consultando portales como la Registraduría, <a href="https://www.registraduria.gov.co/">https://www.registraduria.gov.co/</a>, y otros que hacen seguimiento a las campañas como la MOE, <a href="https://moe.org.co/">https://moe.org.co/</a>, PARES, <a href="https://www.pares.com.co/">https://www.pares.com.co/</a>, Foro Nacional por Colombia, <a href="https://foro.org.co/">https://foro.org.co/</a>, Ideas para la Paz, <a href="https://ideaspaz.org/">https://ideaspaz.org/</a>, Indepaz, <a href="https://indepaz.org.co/">https://indepaz.org.co/</a>, además de numerosas y valiosas revistas digitales como Razón Pública, <a href="https://razonpublica.com/">https://razonpublica.com/</a>, La Silla Vacía, <a href="https://www.lasillavacia.com/">https://www.lasillavacia.com/</a>, Cuestión Pública, <a href="https://cuestionpublica.com/">https://cuestionpublica.com/</a> y la Revista Raya, <a href="https://cuestionpublica.com/">https://cuestionpublica.com/</a>, entre muchos otros medios digitales no matriculados partidistamente, comprometidos con el rigor analítico y la información a la ciudadanía. Gracias a su consulta y lectura podríamos formarnos un juicio ciudadano responsable y así deliberar públicamente sobre la idoneidad, competencia y decencia de los miles de candidatos y candidatas en campaña, para ir más allá de ese perfil de patriotas, defensores y salvadores de Colombia que todos ellos exhiben sin pudor alguno frente a las cámaras de televisión, entrevistas radiales y vallas publicitarias. Entonces al votar en forma responsable, informada y consciente les demostraríamos que <em>ellos no son el centro de la política</em>, que <em>somos los ciudadanos quienes estamos en el epicentro del poder público</em> y definiremos con nuestro voto quiénes y qué políticas estarán en el <em>centro de la actividad gubernamental</em>, sin dejarnos confundir por esos espejismos de derecha, centro, izquierda y sus extremos tras los cuales ocultan bien sus ambiciones políticas y las de sus patrocinadores, induciendo a millones de cándidos electores a botar su voto en los próximos comicios del 8 de marzo, 31 de mayo (primera vuelta presidencial) y seguramente en la segunda vuelta el 21 de junio.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://cuestionpublica.com/por-la-plata-baila-el-perro-o-el-candidato/?utm_source=cuestionp.beehiiv.com&amp;utm_medium=newsletter&amp;utm_campaign=quien-pone-la-plata-en-la-politica-y-a-que-partidos-va-nueva-investigacion&amp;_bhlid=ffa0820bade1d453cde840a7ea429fc62e2887cb">https://cuestionpublica.com/por-la-plata-baila-el-perro-o-el-candidato/?utm_source=cuestionp.beehiiv.com&amp;utm_medium=newsletter&amp;utm_campaign=quien-pone-la-plata-en-la-politica-y-a-que-partidos-va-nueva-investigacion&amp;_bhlid=ffa0820bade1d453cde840a7ea429fc62e2887cb</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126022</guid>
        <pubDate>Sat, 21 Feb 2026 16:31:33 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/coordenadas_bg.webp?quality=60&amp;#038;w=500" type="image/webp">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Política ex-céntrica y ciudadanía centrípeta]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">126022</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Grupos armados, minería ilegal y mercurio: la tragedia silenciosa en la frontera amazónica entre Colombia y Venezuela</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/grupos-armados-mineria-ilegal-y-mercurio-la-tragedia-silenciosa-en-la-frontera-amazonica-entre-colombia-y-venezuela/</link>
        <description><![CDATA[<p>Para el momento en que Argemiro Luzardo* experimentó la sutil inminencia de la muerte llevaba unas tres horas sumergido en el agua. Casi a punto de terminar su trabajo notó que la manguera que había estado manipulando dejó de succionar material; se atascó entre las piedras profundas y verdosas del&nbsp;río Inírida, en el departamento de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Mongabay Latam recorrió los ríos Inírida y Atabapo en el departamento de Guainía, en la Amazonía colombiana: la investigación documentó la presencia de 32 balsas mineras que extraen oro ilegalmente.</em></li>



<li><em>Las fuentes consultadas afirman que la mayoría de estas unidades son controladas por la guerrilla y documentos de inteligencia del Ejército señalan a la estructura Acacio Medina de las disidencias de las FARC y a la comisión Santiago Lozada del ELN como actores que controlan, financian y cobran “vacunas” por la minería.</em></li>



<li><em>Estudios sobre contaminación por mercurio en la región, publicados entre 2001 y 2022 y analizados para esta investigación, evidencian niveles por encima de los límites seguros en sangre y cabello de las personas, en peces y sedimentos de los ríos del departamento.</em></li>



<li><em>Comunidades que viven a orillas del contaminado río Atabapo no cuentan con centro de salud y en algunas no hay ni un acetaminofén para atender la más mínima dolencia.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Para el momento en que Argemiro Luzardo* experimentó la sutil inminencia de la muerte llevaba unas tres horas sumergido en el agua. Casi a punto de terminar su trabajo notó que la manguera que había estado manipulando dejó de succionar material; se atascó entre las piedras profundas y verdosas del&nbsp;<strong>río Inírida, en el departamento de Guainía</strong>, en Colombia. En la superficie, sus compañeros esperaban señales mientras la balsa se bamboleaba. Estaban allí para sacar arena y restos de rocas que, tras un rudimentario proceso con mercurio, terminarían convertidas en pepitas de oro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Decidió salir a flote y, estando a metro y medio de lograrlo, sintió el estallido de una gran ola que lo devolvió a lo hondo del cauce. La manguera, de unas 10 pulgadas, ocasionó un derrumbe en las entrañas turbias del lecho. La tierra debajo del agua crujió.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/colombia-corredor-guerra-deforestacion-desplazamientos-pueblos-indigenas-nukak-jiw/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colombia: el corredor de guerra que genera deforestación y desplazamientos en los pueblos indígenas nukak y jiw</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Otras piedras conocidas entre los mineros como “mariposas” —porque tienden a moverse y a volar dentro del río— se desplazaron creando un jugo de barro y palos que le impidieron a Luzardo ver algo de luz. Varios años después, sentado en la cocina de su casa a orillas del río Inírida, recuerda que estuvo sumergido en el caos no más de diez segundos, tiempo suficiente como para haber creído que moriría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia de este hombre de 55 años, de padre curripaco —pueblo con alta presencia en la amazonia colombiana— y de madre indígena yeral, originaria de Brasil, es apenas una mínima muestra de los lastres que deja la&nbsp;<strong>minería ilegal en el departamento del Guainía</strong>. Hace más de diez años, Luzardo aprendió en Brasil el riesgoso oficio de ser buzo, un trabajo que hoy sigue realizando pese a los peligros y que es muy apetecido por las dragas que extraen oro de los afluentes amazónicos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268366"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/08204430/IMG_4920-BLUR.jpg" alt="" class="wp-image-268366" /><figcaption class="wp-element-caption">Uno de los buzos que arriesgan su vida a 40 metros de profundidad para succionar el material del lecho del río. Por este peligroso oficio, reciben hasta el 40 % del oro extraído, en un mercado donde el gramo ronda los 410 000 pesos colombianos. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Es tan cotizada esa labor, que en la zona se ha sabido de gente a la que han enviado a Miami, Estados Unidos, para entrenarse en la complejidad del océano, según cuenta Juan Sebastián Anaya, experto en los impactos de la minería y asesor de incidencia política en la Fundación Gaia Amazonas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El pago para los buzos en el río Inírida se traduce en metal dorado.<strong>&nbsp;El mismo Luzardo dice que 40 % de lo que sacan siempre está destinado al hombre capaz de arriesgar su vida sumergido en profundidades que pueden llegar hasta los 40 metros.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada balsa podría llegar a extraer 20 gramos de oro en una semana, cuenta el buzo. Dos fuentes consultadas en el territorio indican que en la zona (para septiembre de 2025) comerciantes informales estaban comprando el gramo a 410 000 pesos colombianos (unos 97 dólares).</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es un secreto que la zona está plagada de dragas, artefactos responsables de una buena parte de la contaminación con mercurio en los ríos. <strong>Mongabay Latam</strong> y <strong>Vorágine</strong> recorrieron distintos parajes del departamento y a través de varias entrevistas con trabajadores informales de la minería de aluvión —a los cuales protegemos por seguridad— <strong>pudimos establecer la ubicación de al menos 31 balsas que, a plena luz del día, continúan sacando oro del río Inírida</strong>, una actividad que ha dejado preocupantes daños al ambiente y, de paso, a la salud de los habitantes de esta región selvática del oriente del país. La mayoría de las balsas son operadas por la guerrilla, relata un hombre que recorre constantemente la zona y de quien omitimos su nombre por razones de seguridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una draga</strong>&nbsp;es algo parecido a una barcaza flotante que trabaja directamente sobre el lecho de los ríos. En un trayecto por el&nbsp;<strong>río Atabapo, que divide a Colombia de Venezuela</strong>, observamos una de ellas en pleno funcionamiento. La función principal de esta infraestructura, que a simple vista luce precaria, es servir como un centro donde se realiza la amalgamación (o compactación) del oro que se encuentra disperso en el sedimento del río. Este proceso se logra al mezclar el material extraído con mercurio metálico, que se une al oro, lo que permite luego su separación del resto de componentes de los sedimentos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta es, ¿qué hacen luego con el&nbsp;<strong>mercurio</strong>? ¿Cómo lo manipulan? Ramiro Andrade*, un hombre que se gana la vida transportando en lancha a los mineros que trabajan en las balsas, lo ha visto con sus propios ojos:</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Lavan, sacan el material y lo botan. Lo botan por ahí, así, al borde, nomás llega un aguacero y eso cae al río otra vez, imagínese—dice—.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa es la razón por la que&nbsp;<strong>las dragas son una gran amenaza para el ambiente</strong>. Un&nbsp;<a href="https://guainia.micolombiadigital.gov.co/sites/guainia/content/files/001553/77604_informe-de-analisis-de-resultados-mercurio-2019-sec-salud.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">informe de consultoría de la Gobernación del Guainía (2018-2019)</a>&nbsp;indica que todos los desechos del proceso de extracción de las balsas detectadas en la región son vertidos directamente al ambiente, sin ningún tipo de tratamiento, tal como lo reafirma Ramiro, el motorista. Una vez en el agua y por su alta densidad, el mercurio usado en la extracción se va al fondo del río. Ese es apenas el comienzo del desastre ambiental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La mayor toxicidad aparece cuando microorganismos del fondo de los ríos convierten el mercurio inorgánico en metilmercurio, la forma más peligrosa para los humanos.<a href="https://www.researchgate.net/publication/372774192_La_calidad_de_los_ecosistemas_acuaticos_amazonicos_y_sus_recursos" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;Un estudio del Instituto Sinchi</a>&nbsp;documenta que este componente se acumula a lo largo de la cadena alimentaria hasta alcanzar sus mayores concentraciones en los llamados depredadores tope, que son los peces carnívoros en la cima de esa cadena. En ellos, el químico se concentra en el tejido muscular, lo cual es grave si se tiene en cuenta que el pescado es la base de la dieta en Guainía.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Economías ilegales, sin freno</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Pablo Álvarez* es un joven venezolano que trabaja con personas que trafican el mineral coltán en Guainía. Desde el balcón de un hotel en Puerto Inírida dice que llegó a la zona atraído por la riqueza de vetas (depósitos de minerales) que hay en la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es de los lugares del mundo donde más encuentras minerales, están a flor de piel,<strong>&nbsp;de aquí puedes sacar oro, coltán, estaño, rodio</strong>… es impresionante. El coltán es más abundante que el oro”, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tener en el bolsillo gramos de metal dorado, añade, es como andar con plata en efectivo y por eso sigue siendo tan apetecido. El rodio, en cambio, se parece más a cargar con una pieza de arte porque se vende en lugares más especializados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es que gran parte del territorio de Guainía se asienta sobre el Escudo Guayanés, una de las formaciones geológicas más antiguas del planeta, con rocas que tienen más de 1800 millones de años. Estos suelos tan antiguos facilitan la presencia de metales valiosos y de minerales como las tierras raras porque sus estructuras —como fallas y vetas— actúan como canales por donde circularon antiguas aguas calientes del subsuelo, capaces de mover y concentrar minerales.&nbsp;<a href="https://voragine.co/historias/investigacion/coltan-oro-y-pistas-clandestinas-el-botin-con-el-que-grupos-armados-desangran-al-guainia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">En resumen, la historia geológica de Guainía explica en buena parte la riqueza minera que hoy se encuentra allí.</a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268184"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28105006/IMG_4885-scaled.jpg" alt="El Escudo Guayanés posee rocas de 1800 millones de años que facilitan la concentración de metales valiosos. Esta riqueza geológica ha convertido a la minería en la principal fuente de financiación de los grupos armados. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268184" /><figcaption class="wp-element-caption">El Escudo Guayanés posee rocas de 1800 millones de años que facilitan la concentración de metales valiosos. Esta riqueza geológica ha convertido a la minería en la principal fuente de financiación de los grupos armados. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En contraste, en Guainía es difícil que brote una mata de coca. No es el terreno más propicio para que se extienda el cultivo. Y eso ha traído cosas buenas y malas. Por un lado, en esta parte del mapa colombiano el conflicto armado se ha sentido con un poco menos de intensidad que, por ejemplo, en el departamento de Putumayo (<a href="https://www.biesimci.org/index.php?id=57" target="_blank" rel="noreferrer noopener">en el último informe de cultivos ilícitos Guainía registró 42 hectáreas sembradas, mientras en Putumayo se contabilizaron 53 343</a>). Pero por otro,&nbsp;<strong>los grupos armados han encontrado en la minería una fuente de financiación menos perseguida que el narcotráfico</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/01/crimen-peru-destruccion-mafias-oro-madera-comunidades-rio-santiago/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Viaje al corazón del crimen en Perú: la destrucción que dejan mafias de oro y madera en comunidades del río Santiago</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Dragas arrojan mercurio sin control</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">En nuestras visitas a campo, mineros informales describieron el panorama de las balsas ilegales a lo largo del río Inírida.&nbsp;<strong>Señalan la presencia de 31 dragas activas, ubicadas a más de seis horas en lancha desde Puerto Inírida, pasando por los cerros de Mavicure y en dirección a la reserva Puinawai</strong>, mucho más al sur del departamento. El daño comienza a apreciarse con mayor claridad río arriba de una comunidad llamada Morroco. Las zonas de mayor concentración se extienden desde un sitio conocido como Caño Mina hasta otro de nombre Zancudo, incluyendo comunidades como Báquiro y Barranco Alto, donde los entrevistados calculan la presencia de al menos doce balsas en un solo sector. La mayoría de las dragas, insisten las fuentes, pertenecen a la guerrilla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los grupos armados ejercen en la zona una fuerte influencia, como dueños directamente de las balsas o cobrando “vacuna” a los operadores civiles. Para evadir a las autoridades, la guerrilla frecuentemente disfraza su propiedad usando como fachada a miembros de la comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así se ve reflejado en varios documentos reservados de la Fiscalía General de la Nación y Ejército conocidos por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. Estos confirman lo dicho por las fuentes consultadas en el territorio y además dan cuenta de que la problemática viene de tiempo atrás. Se trata de seis informes producidos entre 2020 y 2022, que revelan información crucial sobre el accionar de grupos armados en la zona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La mayor parte de este material se compone de reportes de inteligencia militar, como apreciaciones estratégicas y diagnósticos orientadores emitidos por batallones del Ejército. Estos documentos están formalmente clasificados como “secretos”. También hay archivos de la policía judicial, incluyendo informes de campo y declaraciones juradas de testigos, producto de investigaciones de la Fiscalía.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268183"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28104742/documento-de-inteligencia.png" alt="Informes secretos indican que cada draga debe entregar dos gramos de oro diarios a las guerrillas como &quot;impuesto de guerra”. Documentos militares confirman la alianza entre la estructura Acacio Medina y el ELN en la zona. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268183" /><figcaption class="wp-element-caption">Informes secretos indican que cada draga debe entregar dos gramos de oro diarios a las guerrillas como «impuesto de guerra”. Documentos militares confirman la alianza entre la estructura Acacio Medina y el ELN en la zona. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los papeles indican que en la zona, ya desde 2020, operaba una intrincada&nbsp;<strong>red de explotación de oro de aluvión</strong>, arenas negras y materiales asociados al coltán, controlada y financiada por lo que las autoridades llaman Grupos Armados Organizados Residuales (GAO-r). Entre ellos está la Estructura Acacio Medina (disidencia de las FARC asociada a la Segunda Marquetalia) y la comisión Santiago Lozada del Ejército de Liberación Nacional (ELN).&nbsp;<a href="https://www.eltiempo.com/justicia/conflicto-y-narcotrafico/la-alianza-criminal-entre-el-eln-y-la-segunda-marquetalia-por-el-oro-negro-en-vichada-y-guainia-3442184" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Un informe citado</a>&nbsp;por el diario El Tiempo de 2025 señala que ambos grupos estarían operando unidos en la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El negocio de las&nbsp;<strong>dragas</strong>&nbsp;—continúan los documentos reservados— se sostienen también gracias a lo que los guerrilleros llaman «impuestos de guerra»: “Los propietarios de estas unidades de extracción, que pueden producir hasta 50 gramos de oro diarios, son obligados a entregar aproximadamente dos gramos de oro por draga funcional al día a las estructuras residuales”. Es entonces cuando el mineral ingresa a la cadena de comercialización a través de presuntos integrantes de la red de apoyo, es decir, milicianos vestidos de civil que operan desde los pueblos. Estos últimos coordinan los insumos y traen repuestos de maquinaria para la minería de ciudades como Villavicencio (Meta).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay dos formas de sacar el oro del Guainía. Los informes de las autoridades que citamos líneas arriba muestran que el “blanqueo” —como se llama a los mecanismos usados para legalizar el oro— se ejecuta principalmente en el municipio de Puerto Inírida.&nbsp;<strong>Allí algunos establecimientos de compraventa actúan como «fachadas de legalidad». En estos locales facilitan el lavado de activos de los grupos armados.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268182"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28104706/WhatsApp-Image-2025-10-18-at-11.48.12.jpeg" alt="El oro ilegal se traslada a Puerto Inírida, allí algunos locales de compraventa actúan como fachadas para su legalización. El mineral se reporta a nombre de mineros artesanales inscritos en el RUCOM para ser enviado a Bogotá. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268182" /><figcaption class="wp-element-caption">El oro ilegal se traslada a Puerto Inírida, donde algunos locales de compraventa actúan como fachadas para su legalización. El mineral se reporta a nombre de mineros artesanales inscritos en el RUCOM para ser enviado a Bogotá. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El proceso de «formalización» se da cuando<strong>&nbsp;el oro llega a estas compraventas</strong>, allí es reportado a nombre de supuestos mineros artesanales o “barequeros”, que están inscritos en Registro Único de Comercializadores Mineros (RUCOM). Después llevan el metal a las ciudades siguiendo distintas rutas. Una de las mencionadas es el trayecto Puerto Inírida-Cumaribo (Vichada)-Villavicencio (Meta)-Bogotá. En ocasiones, dice uno de los documentos clasificados, este tipo de tráfico cuenta con el apoyo de funcionarios o miembros de la fuerza pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otra parte, los mineros consultados por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;hablan de un desgaste de los canales habituales y aseguran que muchos traficantes desvían el botín por otras vías. Esto se debe a que en Inírida cada vez hay más ojos. Transportan el material por río hacia el municipio de San José del Guaviare y de ahí lo sacan para Bogotá. Prefieren este camino, narran al menos dos personas de la zona, porque, en comparación con Inírida, los operativos se concentran en la cocaína y no en el oro. Mencionan que también hay contrabando en Brasil, donde pagan un precio más alto, aunque no especifican los montos. El mercurio llega a la zona gracias a las labores de grandes comerciantes locales, quienes son, a su vez, administradores o testaferros de fondos de la guerrilla, se lee en los papeles de inteligencia.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268181"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28104704/WhatsApp-Image-2025-10-18-at-11.47.35.jpeg" alt="Para evadir operativos, el oro se trafica por los ríos hacia San José del Guaviare o se contrabandea en Brasil. La operación depende del mercurio suministrado por comerciantes locales que sirven como testaferros de la guerrilla. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268181" /><figcaption class="wp-element-caption">Para evadir operativos, el oro se trafica por los ríos hacia San José del Guaviare o se contrabandea en Brasil. La operación depende del mercurio suministrado por comerciantes locales que sirven como testaferros de la guerrilla. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;quiso contrastar con el Ejército Nacional los testimonios y datos que recogimos en la región, así como los documentos secretos. La solicitud fue enviada al general Luis Emilio Cardozo Santamaría, comandante de la fuerza a nivel nacional, quien autorizó una entrevista con la Brigada 28 de Selva, responsable de la seguridad en esta parte del territorio colombiano. Sin embargo, tras el envío de un cuestionario con preguntas sobre operativos desarrollados en Guainía contra la minería ilegal, no obtuvimos una respuesta.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Ríos y personas contaminadas, según estudios</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">José Paiva Cordero no se paró de la cama durante quince días. Fue tanto el delirio por la fiebre que llegó a pensar que sus dolencias lo estaban subiendo al cielo; es su manera de decirlo. El capitán Iván Hernández, un joven indígena de 29 años que tiene la responsabilidad de liderar y tomar las decisiones más importantes de la comunidad, entró en desesperación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Playa Blanca, donde vive, es un caserío escondido en uno de los bordes del río Atabapo, afluente que delimita la frontera entre Colombia y Venezuela, y expuesto a uno de los focos de mayor contaminación por mercurio, según<a href="https://guainia.micolombiadigital.gov.co/sites/guainia/content/files/001553/77604_informe-de-analisis-de-resultados-mercurio-2019-sec-salud.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;un estudio de la Gobernación</a>&nbsp;de Guainía que procesó muestras que datan de 2019. Allí no hay ni siquiera un acetaminofén. Mucho menos un centro de salud. Quizás no era tan grave la enfermedad de José Paiva, quizás sí. El caso es que no hubo un diagnóstico. Los síntomas deambularon libremente por el cuerpo de este hombre de 66 años: dolor de cabeza, malestar general, mareo, deshidratación. Paiva sobrevivió, dicen en su comunidad, gracias a las plantas de una curandera. Esa es la constante en esta región fronteriza:&nbsp;<strong>un abandono absoluto del Estado</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268189"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28105041/IMG_5042-scaled.jpg" alt="José Paiva sobrevivió a fiebres intensas en Playa Blanca sin acceso a médicos ni medicamentos básicos. Su caso ilustra el abandono estatal en una región donde el mercurio en sangre supera el límite de la OMS en un 3360 %. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268189" /><figcaption class="wp-element-caption">José Paiva sobrevivió a fiebres intensas en Playa Blanca sin acceso a médicos ni medicamentos básicos. Su caso ilustra el abandono estatal en una región donde el mercurio en sangre supera el límite de la OMS en un 3360 %. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El tema no deja de ser grave si se tienen en cuenta antecedentes que evidencian que&nbsp;<strong>los ríos de la zona están contaminados con mercurio</strong>.&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;analizó los seis estudios más recientes sobre la presencia de este metal en los afluentes de Guainía, publicados entre 2001 y 2022 por distintas instituciones y organizaciones. La muestra incluyó el análisis de sangre y cabello, además de los estudios aplicados a peces y sedimentos fluviales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esa información se sumaron datos preliminares de una investigación inédita de 2025, desarrollada por la Alianza Amazónica para la Reducción de los Impactos de la Minería de Oro (Arimo). Parte de esos hallazgos fueron compartidos por Esperanza Leal, directora en Colombia de la Sociedad Zoológica de Frankfurt, en el marco de la COP6 del Convenio de Minamata sobre Mercurio. En ese trabajo se estudiaron muestras de los ríos Isana y Cuyarí, en el extremo sur de Guainía, justo en la frontera con Brasil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los resultados dejan ver una catástrofe silenciosa. En todos los estudios,&nbsp;<strong>los niveles del metal pesado superan los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud</strong>&nbsp;(OMS). En entrevista con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>, la ingeniera Yady Cristina González Álvarez, consultora de la Gobernación de Guainía, aseguró que en el departamento la exposición ha sido continua y prolongada: durante al menos medio siglo se ha vertido mercurio de manera indiscriminada en los ríos de esta parte de la Amazonía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La contaminación persistente quedó aún más clara&nbsp;<a href="https://guainia.micolombiadigital.gov.co/sites/guainia/content/files/001553/77604_informe-de-analisis-de-resultados-mercurio-2019-sec-salud.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">en el informe elaborado por la Gobernación de Guainía</a>. En las muestras de sangre de las comunidades, el registro más alto alcanzó los 346 μg/L (mililitros por litro). Para dimensionarlo mejor: la OMS fija en 10 μg/L el límite de referencia, lo que significa que ese caso superó el umbral en un 3360 %. Además, rebasó el llamado horizonte clínico, a partir del cual suelen aparecer los primeros síntomas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese estudio examinó a 500 habitantes de las cuencas de los ríos Guainía, Inírida y Atabapo, estos dos últimos visitados por el equipo de&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. El 85 % de las personas analizadas (425 en total) tenía concentraciones de mercurio en el cabello superiores al valor considerado normal por la OMS. De esos, 116 (el 23 %) admitieron que tenían alguna vinculación laboral directa con la minería. El registro más alto fue de 77,6 μg/g, un nivel que, según los expertos, indica una exposición de largo tiempo que se bioacumula en el cuerpo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También analizaron 125 ejemplares de peces y encontraron que el 47 % excedía la concentración máxima recomendada. Un caso extremo fue el de una muestra de bagre rayado (<em>Pseudoplatystoma metaense</em>) del río Atabapo, cuyo valor superó en un 112 % el límite permitido.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268186"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28105020/IMG_5004-scaled.jpg" alt="El metilmercurio se bioacumula en los peces depredadores del Atabapo, principal fuente de proteína en la región. El 47 % de los peces analizados excede los niveles permitidos, convirtiendo la dieta local en un peligro latente. Foto: José Guarnizo." class="wp-image-268186" /><figcaption class="wp-element-caption">El metilmercurio se bioacumula en los peces depredadores del Atabapo, principal fuente de proteína en la región. El 47 % de los peces analizados excede los niveles permitidos, convirtiendo la dieta local en un peligro latente. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Enfermos abandonados</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Saliendo desde Puerto Inírida por el oriente, el trayecto hacia el Atabapo pasa por un brazo del río Guaviare hasta desembocar en la estrella fluvial del Orinoco, donde confluyen los tres caudales. El viaje por la frontera se asume sabiendo que se navega por el territorio de&nbsp;<a href="https://insightcrime.org/colombia-organized-crime-news/gener-garcia-molina-alias-jhon-40/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Gener García Molina, alias “Jhon 40”</a>, comandante de la Estructura Acacio Medina de las disidencias, narco y guerrillero responsable de la minería ilegal y los negocios ilícitos en ambos países.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Funcionarios de la secretaría de Salud de Guainía dicen que el&nbsp;<strong>problema del mercurio</strong>&nbsp;se exacerba por la falta de capacidad estatal para atacar la fuente de la contaminación. Las soluciones de fondo no están necesariamente en su sector, agregan, pues ellos solo están al «final de la cadena, viendo los enfermos».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los intentos por mitigar el daño mediante la atención clínica se enfrentan a un ciclo vicioso: los pacientes que son valorados en Inírida, la capital, pueden recibir un tratamiento costoso y dispendioso (como la quelación), pero regresan al territorio,&nbsp;<strong>donde continúan expuestos al mercurio</strong>&nbsp;por el pescado contaminado o por seguir ejerciendo la minería. Y ahí es donde aparecen de nuevo los niveles altos del metal. Pero para ser atendido cuando llegan los males, se necesita pagar la gasolina de una lancha, plata que, por ejemplo, don José Paiva Cordero no ha visto en muchos años de vida.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268185"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28105013/IMG_4993-scaled.jpg" alt="Navegar el Atabapo implica cruzar el dominio de alias &quot;Jhon 40&quot;, responsable de la minería ilegal en la frontera. Pese a las inversiones en salud, el ciclo de intoxicación se repite al consumir pescado contaminado en el territorio. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268185" /><figcaption class="wp-element-caption">Navegar el Atabapo implica cruzar el dominio de alias «Jhon 40», responsable de la minería ilegal en la frontera. Pese a las inversiones en salud, el ciclo de intoxicación se repite al consumir pescado contaminado en el territorio. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el departamento de Guainía, el Ministerio de Salud y Protección Social dice que ha invertido 100 000 millones de pesos en el fortalecimiento de infraestructura sanitaria. Aseguran, además, que han capacitado al personal de salud en el Protocolo Clínico de Atención Integral para manejar los casos de exposición en Inírida. Se han notificado apenas cuatro casos de intoxicación por mercurio en Guainía entre 2007 y 2023 y la cifra abre el interrogante sobre si se trata de un registro subestimado debido a las dificultades de vigilancia en zonas remotas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta precariedad se replica de manera constante a lo largo del&nbsp;<strong>río Atabapo</strong>. En la comunidad de Caño Raya, con 180 habitantes, tampoco cuentan con un centro de salud, transporte ni medicamentos. En medio del silencio que cubre la frontera, aparecen niños que se lanzan sin camisa al río. Una bandera de Colombia desteñida ondea lánguida sobre un asta alquitranada. Atrás se dibujan palmas de moriche, caucho, vegetación densa, entretejida; raíces expuestas en la orilla cubiertas de musgo y líquenes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque los estudios no mencionan directamente a Caño Raya, sí analizan el río que moja sus orillas. El informe de la Gobernación del Guainía documentó una contaminación ambiental severa en este afluente. Los análisis de sedimento del Atabapo, que actúa como&nbsp;<strong>depósito del mercurio usado en la minería, superaron el límite de seguridad establecido por la USEPA en el 100 % de las muestras</strong>. Además, la amenaza se extiende a la dieta, pues los peces capturados en el río han registrado niveles de mercurio total que duplican el máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este caserío ya perdieron la cuenta de las veces que han pedido a los gobernantes un espacio adecuado para atender a los enfermos. El centro de salud más cercano está en Cacahual, a dos horas de distancia, un trayecto difícil por la falta de transporte. Gripa, diarrea, malaria, paludismo, dengue, dolores de cabeza y mareos son las enfermedades más comunes en las familias, según el líder Santiago Garrido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mucho más al sur de Caño Raya y Playa Blanca está Chaquita, la comunidad más grande de esta parte del Atabapo, en la&nbsp;<strong>frontera con Venezuela</strong>. Tienen casi 400 habitantes y no hay ni siquiera botiquín. “Una enfermera contratada por la Gobernación tuvo que retirarse después de tres o cuatro meses porque le daba pena atender personas sin tener medicamentos”, denuncia el capitán Jacobo Garrido López.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268188"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28105034/IMG_5015-scaled.jpg" alt="En Chaquita, niños presentan niveles de mercurio en el cabello que superan los límites de la OMS en más de un 1400 %. La comunidad carece de botiquines y enfrenta graves secuelas neurológicas por la contaminación ambiental. Foto: José Guarnizo." class="wp-image-268188" /><figcaption class="wp-element-caption">En Chaquita, niños presentan niveles de mercurio en el cabello que superan los límites de la OMS en más de un 1400 %. La comunidad carece de botiquines. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Además del oro, Juan Sebastián Anaya, el consultor de Gaia, advierte que&nbsp;<strong>la región enfrenta la amenaza de una minería ilegal cada vez más tecnificada</strong>. Es más, asegura que todos los ríos de la Amazonía están&nbsp;<strong>contaminados con mercurio</strong>. El impacto más alarmante de esta acumulación de afectaciones se observa en los niños. Los testimonios que ha escuchado Anaya en la región relatan malformaciones en bebés, problemas neurológicos y lesiones en la piel, posibles afecciones ligadas a la exposición al mercurio. En Chaquita, por ejemplo,&nbsp;<a href="https://cda.gov.co/apc-aa-files/31636561376436316331633537343462/articulo-web-final.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un estudio de la CDA (2020)</a>&nbsp;reveló una situación alarmante: se detectaron niveles de mercurio en el cabello de niños que superan el límite establecido por la OMS en un 1410% y un 1910%.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los resultados preliminares de la investigación de la Sociedad Zoológica de Frankfurt de 2025 tampoco son alentadores y más bien reflejan que la situación continúa al límite en el sur de Guainía, de donde recogieron muestras. Según Esperanza Leal, la media de concentración de mercurio total en el cabello de la población indígena analizada es “significativamente alto”. Lo mismo sucede con los peces.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268187"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28105027/IMG_5014-scaled.jpg" alt="Entre Chaquita y Playa Blanca, esta draga opera a todo motor vertiendo mercurio al río Atabapo. El metal se desplaza por las corrientes, extendiendo una mancha tóxica que envenena el ecosistema y alcanza incluso a las comunidades más aisladas. Foto: José Guarnizo" class="wp-image-268187" /><figcaption class="wp-element-caption">Entre Chaquita y Playa Blanca, esta draga opera a todo motor. El mercurio que vierten este tipo de máquinas se desplaza por las corrientes, extendiendo una mancha tóxica que envenena el ecosistema y alcanza incluso a las comunidades más aisladas. Foto: José Guarnizo</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Leal dijo que la contaminación en Guainía no puede entenderse como un hecho aislado. El mercurio está llegando a comunidades que ni siquiera están cerca de las zonas mineras. Esto ocurre porque el metal se desplaza de muchas formas: una parte viaja por los ríos arrastrada por las corrientes; otra se libera al aire durante las quemas y luego cae con la lluvia; y otra más se mueve desde los mismos campamentos mineros a través de suelos y quebradas.&nbsp;<strong>“La Amazonía se está convirtiendo en el sumidero de todo este mercurio agregado”</strong>, dijo. Su mayor temor es que las secuelas de la minería estén alcanzando incluso a los pueblos en aislamiento voluntario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En uno de los recorridos que hicimos por el río Atabapo, el motorista advirtió que en cualquier momento podía salir al paso la Guardia venezolana, o los señores de ‘los grupos’, o el ejército colombiano. Pero luego de seis horas navegando por la arteria que moja los dos países no se asomó nadie: ni disidencias ni soldados ni uniformados de Venezuela. En medio de las garzas que planeaban sobre las aguas brillantes y oleosas del Atabapo, lo único que saltó a la vista en el camino fue una draga que trabajaba a todo motor.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>*Nombres cambiados para proteger la identidad de las fuentes.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Imagen principal:&nbsp;</em></strong><em>l</em><em>as aguas de los ríos Inírida y Atabapo esconden una crisis de salud pública por el vertimiento indiscriminado de mercurio durante más de medio siglo. Esta investigación documentó al menos 32 balsas mineras operando en zonas controladas por estructuras como el ELN y disidencias de las FARC</em><em>.&nbsp;<strong>Ilustración:&nbsp;</strong>Angie Pik</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original y completo fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/jose-guarnizo/">Jose Guarnizo</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/01/grupos-armados-mineria-ilegal-mercurio-frontera-colombia-venezuela/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Wed, 21 Jan 2026 19:29:11 +0000</pubDate>
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