<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/search/taxi/feed/rss2/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sun, 26 Jul 2026 16:34:06 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=7.0.2</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Todos los resultados de blogs de taxi | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>Entre las ruinas del teatro, Heiner Goebbels busca otra forma de mirar el mundo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/entre-las-ruinas-del-teatro-heiner-goebbels-busca-otra-forma-de-mirar-el-mundo/</link>
        <description><![CDATA[<p>&#8220;La historia es una ruina desde la que se puede mirar hacia adelante&#8221;. La frase del dramaturgo alemán Heiner Müller parece haber encontrado un hogar inesperado en el centro histórico de Bogotá. Entre las columnas y balcones del Teatro Colón, uno de los escenarios más emblemáticos del país, el compositor y director Heiner Goebbels presenta [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;La historia es una ruina desde la que se puede mirar hacia adelante&#8221;.</em> La frase del dramaturgo alemán Heiner Müller parece haber encontrado un hogar inesperado en el centro histórico de Bogotá. Entre las columnas y balcones del Teatro Colón, uno de los escenarios más emblemáticos del país, el compositor y director Heiner Goebbels presenta el estreno mundial de <em>Do You Remember Do You No I Don&#8217;t</em>, una obra creada especialmente para este espacio y para el contexto del festival <em>Lo Sagrado Universal</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pieza tendrá únicamente dos funciones, el 4 y el 5 de junio de 2026, como una coproducción entre el Centro Nacional de las Artes y Nova et Vetera. No se trata de una gira internacional que hace escala en Colombia. Tampoco de un espectáculo importado que llega terminado. Es una creación construida durante semanas de ensayos en Bogotá, junto a ocho performers y seis músicos vinculados al país, en un proceso donde el director alemán decidió, una vez más, renunciar a las certezas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tiempos donde todo parece exigir una opinión inmediata, Goebbels propone exactamente lo contrario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;No intento hacer un teatro que le diga a la gente qué pensar&#8221;, me dice durante una conversación realizada mientras el montaje entra en sus últimos ajustes. &#8220;Lo que me interesa es compartir preguntas.&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A sus 74 años, Goebbels es una de las figuras más influyentes de las artes escénicas contemporáneas. Sus obras, presentadas en más de cincuenta países, han desmontado las fronteras entre música, teatro, instalación, literatura y performance. Producciones como <em>Stifters Dinge</em>, <em>Hashirigaki</em> o <em>Eraritjaritjaka</em> transformaron la escena internacional precisamente porque dejaron de entender el teatro como un lugar de representación para convertirlo en un espacio de pensamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando se le pregunta por el origen de esa búsqueda, vuelve a una imagen de juventud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;Desde el principio intenté construir un nombre diferente. Ya en la universidad, cuando estudiaba sociología, fundé mi primera orquesta y la llamé la banda de prensa radical de izquierda. Así no había malentendidos sobre quién eras.&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La diferencia, para él, nunca fue una cuestión de estilo. Fue una necesidad política y existencial. Una forma de responder a la pregunta sobre cómo hacer arte en la Alemania de la posguerra, cuando el peso de la historia obligaba a desconfiar de los grandes relatos y de cualquier verdad demasiado cómoda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sorprende entonces que el título de la nueva obra provenga de un texto de Heiner Müller, el dramaturgo con quien colaboró durante años y cuya influencia atraviesa todo el montaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;Müller tenía una relación antididáctica con el teatro&#8221;, explica Goebbels. &#8220;Confiaba en el poder de la sintaxis, no de la semántica. Sus textos no te entregan un mensaje. Te obligan a pensar.&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <em>Do You Remember Do You No I Don&#8217;t</em> esa filosofía toma forma a través de una serie de acciones, imágenes, sonidos y objetos que nunca terminan de fijar un significado. El espectador no recibe una historia cerrada; debe construirla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás por eso uno de los comentarios que más le gusta escuchar después de una función es: &#8220;No entendí nada&#8221;.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;Para mí eso es casi un cumplido&#8221;, admite. &#8220;La pieza no está hecha para ser entendida de la manera correcta, ni desde la izquierda ni desde la derecha. Intentamos plantear preguntas más allá de esas categorías.&#8221;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="773" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/04143953/gob-2-773x1024.jpg" alt="" class="wp-image-129967" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/04143953/gob-2-773x1024.jpg 773w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/04143953/gob-2-227x300.jpg 227w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/04143953/gob-2-768x1017.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/04143953/gob-2-1160x1536.jpg 1160w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/04143953/gob-2.jpg 1208w" sizes="(max-width: 773px) 100vw, 773px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El propio proceso de creación fue una apuesta por la incertidumbre. Goebbels no llegó a Bogotá con una partitura definitiva ni con una coreografía establecida. Trabajó con los intérpretes colombianos desde la improvisación y el diálogo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;No intento crear algo que responda a las expectativas habituales del teatro. Ellos traen su propia energía, sus sonidos, sus movimientos, y juntos aparece otra cosa.&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Habla de los artistas colombianos con una mezcla de admiración y prudencia. Ha visitado el país varias veces desde los años ochenta, pero evita cualquier lectura simplista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;Sería extraño hacer afirmaciones generales sobre Colombia a partir de visitas cortas. Lo verdaderamente importante es la experiencia que estoy teniendo ahora con los bailarines y los músicos. Su humor, su creatividad y su energía me inspiran genuinamente.&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa colaboración también se expresa en los materiales que ocupan el escenario. Toda la escenografía ha sido construida a partir de elementos reciclados: antiguos telones, fragmentos de vestuario, objetos provenientes de archivos teatrales y operísticos locales. Lo que alguna vez sirvió para representar héroes, princesas o paisajes europeos vuelve a escena convertido en otra cosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;Esos objetos fueron creados para simbolizar algo&#8221;, dice Goebbels. &#8220;Nuestra tarea es permitirles otro valor. ¿Cómo conviertes un telón hecho para una ópera o un cuento infantil en una herramienta que active la imaginación hoy?&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta tiene una dimensión ecológica, pero también una histórica. En lugar de ocultar las capas del pasado, la obra las expone. Las deja dialogar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una imagen que atraviesa silenciosamente toda la producción: la de un teatro que se mira a sí mismo. En lugar de construir una escenografía nueva, brillante y perfectamente acabada, Goebbels y su equipo decidieron trabajar con los restos. Telones olvidados, piezas de antiguas producciones, vestuarios descartados y objetos almacenados durante décadas reaparecen bajo otra luz. No son reliquias exhibidas con nostalgia, sino materiales vivos, capaces todavía de producir preguntas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La decisión tiene una resonancia particular en el Teatro Colón. Inaugurado en 1892, el edificio ha sobrevivido a cambios políticos, guerras, restauraciones y transformaciones culturales. Sus paredes han visto desfilar las grandes narrativas nacionales, desde las óperas europeas que marcaron la vida republicana hasta las búsquedas más experimentales del presente. En ese sentido, la nueva obra de Goebbels parece conversar con el propio edificio: ambos están hechos de capas de tiempo que nunca terminan de desaparecer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El director alemán habla de esas capas utilizando una palabra tomada de la historia del arte: &#8220;anacrónico&#8221;. No se trata de algo fuera de lugar, sino de la posibilidad de que distintas épocas se encuentren simultáneamente. Un texto de hace tres siglos puede dialogar con un músico colombiano de hoy; un viejo telón pintado para representar un bosque europeo puede convertirse en un paisaje completamente distinto cuando un performer lo desplaza sobre el escenario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá por eso la experiencia de asistir a <em>Do You Remember Do You No I Don&#8217;t</em> se parece menos a seguir una historia que a recorrer una excavación arqueológica. El espectador no recibe una narración lineal. Va encontrando fragmentos, voces, imágenes y sonidos que parecen venir de tiempos diferentes, y es él quien debe establecer relaciones entre ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una época gobernada por algoritmos que prometen interpretar nuestros gustos, anticipar nuestras decisiones y entregarnos respuestas inmediatas, esa invitación a la incertidumbre adquiere una dimensión inesperadamente política. Goebbels no busca que el público salga pensando lo mismo. Aspira a que cada persona salga pensando por sí misma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez ahí radique la importancia de que el estreno mundial ocurra en Bogotá. No como una escala periférica dentro del circuito internacional, sino como el lugar donde una obra sobre la memoria, el archivo y las ruinas encuentra una conversación urgente con un país que todavía discute qué hacer con su propio pasado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso las funciones del 4 y 5 de junio no son simplemente un acontecimiento para los aficionados al teatro contemporáneo. Son una oportunidad excepcional para encontrarse con uno de los artistas que más profundamente ha transformado la escena mundial y, al mismo tiempo, para experimentar una obra concebida desde Colombia y para Colombia, en el espacio simbólico del Teatro Colón, donde la historia y el presente parecen hablar el mismo idioma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Santiago Gardeázabal, curador y productor artístico de la obra y director de Nova et Vetera, cree que allí reside una de las razones por las que este estreno adquiere un significado especial en Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;En un país como Colombia, el olvido nunca es neutral. Cada vez que la memoria es reemplazada por el miedo, las simplificaciones radicales comienzan a volverse seductoras. Precisamente por eso Heiner Müller sigue importando. Para Müller, toda amnesia histórica es una preparación silenciosa para la repetición de aquello que una sociedad no quiso comprender.&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La reflexión no se queda en el pasado europeo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;El auge de los imaginarios de derecha radical está siempre arraigado en una amnesia colectiva. Cuando las sociedades dejan de confrontar sus propias fracturas, se vuelven vulnerables a promesas autoritarias disfrazadas de orden. Para nosotros, estrenar esta obra en Colombia es un gesto político: defender la complejidad frente a la simplificación, la memoria y el archivo frente al olvido, y el pensamiento frente a la seducción de las certezas autoritarias.&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es casual que Goebbels hable de &#8220;anacronismo&#8221; para definir su trabajo. No como aquello que está fuera de época, sino como la posibilidad de que tiempos distintos convivan en un mismo presente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;En mis obras hay un diálogo entre temporalidades diferentes: un texto de hace trescientos años, un compositor que murió hace poco, una técnica instrumental contemporánea. Todo sucede como si fuera ahora.&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La conversación deriva inevitablemente hacia la inteligencia artificial y el futuro del arte. Mientras muchos anuncian la desaparición del teatro, Goebbels parece pensar exactamente lo contrario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;El rol del individuo y su falta de conformismo se vuelve cada vez más crucial. La pregunta es cómo nos diferenciamos los unos de los otros, y también de aquello que los medios nos dicen que debemos ser.&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá esa sea, finalmente, la invitación de <em>Do You Remember Do You No I Don&#8217;t</em>: entrar a una sala de teatro sin esperar una respuesta definitiva, aceptar la incertidumbre y permitir que los objetos, los cuerpos y las memorias hagan preguntas que todavía no sabemos formular.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bogotá tendrá apenas dos oportunidades para verlo, los días 4 y 5 de junio en el Teatro Colón. Tal vez esa brevedad sea parte de la experiencia. En una época saturada de explicaciones, Goebbels viene a recordar que el arte, a veces, sirve para algo mucho más difícil: conservar abierto el misterio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de despedirnos una mañana brumosa de Bogotá, surge una última pregunta, casi un juego.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si la cultura contemporánea pudiera representarse con un único objeto encontrado entre los restos de un mundo viejo, ¿cuál sería?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Goebbels guarda silencio apenas un instante, luego me dice algo simple, extraño y profundamente contemporáneo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Agua.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129965</guid>
        <pubDate>Thu, 04 Jun 2026 19:40:44 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/04143934/gob-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Entre las ruinas del teatro, Heiner Goebbels busca otra forma de mirar el mundo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Quién responde por el despelote en la FILBo?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/quien-responde-por-el-despelote-en-la-filbo/</link>
        <description><![CDATA[<p>La Feria Internacional del Libro de Bogotá envejeció en todos los sentidos de la palabra. Dos semanas que deberían servir para celebrar la alegría de leer se tornan monótonas y carentes de un propósito claro. ¡Hagamos algo, por favor!</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-313d960a61fe819af926e51e3cbe24cc wp-block-paragraph"><em>“El principio ha dado a luz el final<br>Todo continuará igual<br>Las sonrisas gastadas<br>El interés interesado<br>Las preguntas de piedra en piedra<br>Las gesticulaciones que remedan amor<br>Todo continuará igual”: </em>Del poema El despertar, de Alejandra Pizarnik.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando la Cámara Colombiana del Libro despertó, la FILBo todavía estaba allí. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La feria se volvió aburrida y el aguacero empeora&nbsp;todo. La gente, cansada, se sienta por ahí a comer cualquier cosa mientras varias salas de conferencias permanecen casi vacías, salvo que usted sea (otra vez) la <em>vedette </em>y se llame Mario Mendoza. O venga de afuera, y se le trate como a un ave exótica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay quienes llegan preguntando “y aquí que están dando”, típico de nosotros los colombianos. Entran, se acomodan y a chatear se dijo, desentendidos de las conversaciones con o entre autores. Los más jóvenes nacieron cansados. Muchachos de colegio (yo también tuve 20 años y recuerdo lo sabroso que era perder el tiempo), yendo en parche y sin saber la razón de estar en Corferias. ¿Contribuir con el ruido y el caos peatonal? Por si acaso, nos recuerdo el slogan de este año: <em>&#8220;Escucharnos es leernos&#8221;. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph">La feria es la misma, por no decir la misma vaina de todos los años.&nbsp; No hay novedad, hasta la lluvia regresa testaruda de abril en abril, como un poema sombrío que se estrella sobre el asfalto, aunque yo preferiría una lluvia de estrellas arriadas por un meteorito&#8230; a ver si los señores de la FILBo despiertan como el dinosaurio de Augusto Monterroso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Menos mal están los pabellones (por fortuna nunca se mueven de su sitio) para soportar la tormenta que me atormenta. Dejé de comprar paraguas, porque todos los pierdo. Me pasa lo mismo con las sombrillas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La feria envejeció en todos los sentidos. Debe ser que a la Cámara Colombiana del Libro también le salieron canas y necesita revolucionarios de la palabra antes de que la palabra muera ahogada en su tinta. Sí, una revolución libresca, el estallido de los párrafos. Lo que sea, pero que algo pase para conjurar tanta monotonía. Poco a poco, el amor por FILBo me lo están&nbsp;matando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay autores nuevos y valiosos, pero ciertos medios parecen empecinados con los mismos tres… cuatro… a lo sumo cinco, de siempre. De la literatura infantil poco se habla. Los niños son el futuro pero aquí el presente son los viejos, y cuando los niños sean de verdad el futuro, ya viejos serán. Somos la nación de las frases publicitarias: puro cuento, y no en sentido literario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya no tengo claro cuál es el propósito de la FILBo. ¿Vender libros a la lata? ¿Formar lectores? ¿Promover el turismo y las caminatas saludables en un país sedentario? &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, me han cercenado las ganas volver a la Feria. Antes necesitaba varios días para recorrerla de pe a pa. Ahora, a falta de novedad, me habita la <em><u>jartera</u></em>.&nbsp;Una vez es suficiente, dos sería masoquismo; si usted va más veces es porque es periodista cultural y le toca, es expositor o vendedor, o un amigo le pidió encarecidamente que lo acompañe a la presentación de su nuevo hijo. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque para que un escritor llene la sala debe convidar amigos y familiares, y a veces ni con eso… salvo que usted se&nbsp;llame Mario Mendoza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Informa la FILBo que hubo 2.300 eventos durante los 14 días (mal contados, son 164 por día) Con tanto evento, el tiempo se va en ojear la programación y buscar las salas en aquel laberinto. Hay tanta cosa en la agenda como si de un mercado persa se tratara. ¿Llenar por llenar (lo que sea que haya que llenar)? ¿Cuál es el criterio?&nbsp;¿Se puede apelar a la calidad por encima de la cantidad o es necesario tener contento a cada expositor con stand en el certamen?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quienes alquilan un espacio (que barato no es para las pequeñas editoriales, por ejemplo), esperan vender para recuperar la inversión, y no siempre eso pasa. <em>“Ya no cabemos ahí, que cobren duro y los mejores escenarios se los den a Planeta y Random House”,</em> se quejó un editor-escritor.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="808" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/09063257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-FERIA-DEL-LIBRO-1024x808.jpg" alt="" class="wp-image-128877" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/09063257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-FERIA-DEL-LIBRO-1024x808.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/09063257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-FERIA-DEL-LIBRO-300x237.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/09063257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-FERIA-DEL-LIBRO-768x606.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/09063257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-FERIA-DEL-LIBRO.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En la oferta infinita y variada, la literatura queda relegada. Porque no hay una intención&nbsp;genuina por hacer que el visitante conozca y consuma cualquiera de los géneros literarios, como aquel que entra en la iglesia buscando redención al tragar la hostia. Se venden, eso sí, muchas palomitas de maíz, como si uno estuviera en cine. Y hasta parece, porque al ver que nada cambia, se tiene la impresión de que esta película tan cansona ya la ha visto antes. Una fotografía en sepia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Hace la prensa cultural control sobre quienes tienen en sus manos la promoción de la lectura en Colombia? &nbsp;¿Por qué no exigirle a la Cámara Colombiana del Libro un cambio extremo a ver si en 2027, el año de los 100 años de Gabo, la FILBo espabila y provoca?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una Feria del libro debe ser más que la mercadería de espacios para exhibir libros. Debe haber un propósito altruista para que la gente sienta el llamado de la letra impresa.&nbsp;La FILBo debe aprovechar mejor los ríos de gente (más de 560 mil personas en esta edición).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quinientas sesenta mil personas distribuidas en 2.300 eventos, arroja un promedio de 243 personas por sala. Llegué a una donde, conmigo, éramos diez gatos. Y, sin embargo, valió la pena estar ahí. ¿Demasiada oferta cultural en un país de incultos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los políticos sí entienden para qué sirve una clientela cautiva. (Al margen, un pajarito me contó que algunos de los presidenciables invitados al foro con candidatos de <strong>El Espectador</strong>, ni siquiera sabían que existe una Ley de Cultura.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>¿Quién responde por el despelote en que se ha convertido la Feria Internacional del Libro de Bogotá, especialmente los fines de semana y festivos?</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El sábado 2 de mayo, un novelista, preso de la angustia, me envió por WhatsApp un audio: &#8220;Cuando hay tanta gente, no se puede andar; este año fue peor que el anterior. Me puse a pensar: ¿y qué tal si ocurre una estampida? Si a un loco le da por hacer una broma gritando peligro, incendio o bomba, es probable que haya muertos. Me di cuenta de algo: no hay personas controlando la horda humana. Todos caminaban, yo también, en todas las direcciones, como yendo a ningún lado. Tenía un evento y llegué media hora tarde&#8221;, se lamentó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese día mi amigo escritor se sintió ahogado entre tanto gentío dentro de un pabellón. &#8220;Cabezas por todo lado, y ni un claro de luz&#8221;, me dijo. Aunque suene increíble, en días de alto tráfico peatonal, se necesitan en Corferias personas con señales de tránsito en la mano antes de que ocurra lo impensable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero avancemos en medio del tumulto. Nos privan del placer de tener entre&nbsp; nosotros a los últimos premios Nobel de Literatura, que con algo de suerte seguirán vivos a la vuelta de los próximos 10 años, a ver si un día los traen y expandimos la mente, sin necesidad de un viaje psicodélico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bien por la India como país invitado de honor, pero pobrísima la difusión de su literatura por parte de la FILBo. Como hecho para destacar, la visita de la escritora Kiran Desai, que pasó prácticamente desapercibida para la prensa. Es autora de tres novelas aclamadas por la crítica: <em>Alboroto en el guayabal</em> (1999), El legado de la pérdida (2006) y <em>La soledad de Sonia y Sunny</em>, de la cual <strong>El Espectador</strong> reprodujo <a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/filbo-2026-india-pais-invitado-lea-un-capitulo-de-la-n">un capítulo que recomiendo</a>, lo mismo que el diálogo de la autora con la colombiana Pilar Quintana.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Pilar Quintana y Kiran Desai EN VIVO desde la FILBo 2026" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/dl8t9e-pHbo?start=1878&#038;feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En conclusión, no creo sinceramente que, después de 38 ediciones,&nbsp;la FILBo esté a la altura de las ferias de Madrid, Frankfurt, ni siquiera la de Guadalajara. El capitalismo salvaje no puede ser la medida de todas las cosas: libros costosos, parqueaderos costosos, boletería costosa, comida costosa y taxi adicional, porque la estación de TM está lejos, relejos. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se reporta que el Salón Internacional de Negocios alcanzó 1.246 citas con expectativa de ventas por USD 4,1 millones. Debe haber algo más allá del afán mercantilista, porque el libro es el último refugio seguro en un mundo que se descuaderna en nuestras narices. Si alguien lee esto en la Cámara Colombiana del Libro, ojalá que en lugar de callar o refunfuñar, diga: <em>“sí, mucha razón tienen los quejetas, vamos a hacer algo”.</em> Y se atrevan a hacerlo, aunque sea para cerrarnos la boca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada año alguien llama la atención sobre las mismas cuestiones. Tristemente, las paredes no escuchan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Laura Galindo, periodista y pianista, <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/lauragalindo/lo-bueno-y-lo-malo-de-la-filbo-2025/#google_vignette">escribió en <strong>El Espectador</strong></a>, sobre la FILBo 2025: “Una edición a la que le faltó música, inmersión y diálogo editorial; con más autores que lectores y en la que pareciera más sencillo publicar un libro que comprar uno. Una edición en la que el tema principal no logró pasar de un slogan y en la que, salvo algunas conversaciones, pasó de agache entre los invitados”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un artículo de Razón Pública, titulado “Una feria de segunda”, el escritor Darío Rodríguez dijo en 2018: “La Feria Internacional del Libro de Bogotá (FilBo) no es comparable con otras ferias del libro en América Latina”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La FILBo sedujo al principio. Ya no. Por monótona, acartonada, repetitiva, tristísima, como aquel miércoles lluvioso en que salí aburrido envidiando a los que sí llevaban paraguas (o sombrilla), preguntándome por qué diablos los libros de Mario Mendoza no me seducen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Eres tú, Mario, o soy yo?&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128769</guid>
        <pubDate>Sat, 09 May 2026 11:45:30 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/09063126/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-FERIA-LIBRO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Quién responde por el despelote en la FILBo?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Galán no es Batman, pero Bogotá se parece a Ciudad Gótica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/galan-no-es-batman-pero-bogota-se-parece-a-ciudad-gotica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Aunque la ciudad está sitiada por el hampa, hay una “buena noticia”: Carlos Fernando Galán figura en el Top 10 de mejores burgomaestres en Latinoamérica. Y no es chiste. Mientras tanto:, ¡a quejarnos al Mono de la Pila por los problemas de seguridad y movilidad en Bogotá!</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-53259301acc5446a143db48fe370bc36 wp-block-paragraph"><strong><em>&#8220;Por eso cuídate de las esquinas / no te distraigas cuando caminas / que pa&#8217; cuidarte yo solo tengo esta vida mía&#8221;: </em></strong>Estribillo de la canción <em>Por estas calles</em>, de Yordano</p>



<p class="wp-block-paragraph">A alguien toca echarle el agua sucia aprovechando que llueve a cántaros por esta época. Galán quería ser el Batman criollo y le vieron la cara.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Soy un bogotano que se quiere ir de Bogotá. Tengo mis razones, más no tengo a dónde ir. Se siente la orfandad en la capital de todos y de nadie, sin un adulto responsable que responda por ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bogotá no es Gotham City, pero empieza a parecérsele bajo la administración de Carlos Fernando Galán. Sus calles no son un lugar seguro para nadie por estos días con sus noches. La oscuridad produce miedo pero la luz del día también. Si no te mata otro humano, <a href="https://bogota.alerta.com.co/quejodromo/bogota-mujer-murio-tras-ser-golpeada-por-una-llanta-240014#google_vignette">te mata una llanta </a>suelta que rueda desquiciada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De adolescente, me acostaba con el radio transistor entre las cobijas escuchando un programa llamado <em>La ley contra el hampa</em>. Lo transmitía Todelar en los años 80. &nbsp;Me dormía con la sensación de que los malos siempre recibían su castigo y la ciudad —esta Bogotá de mis amores y mis terrores— estaba a salvo de los malhechores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy los crímenes ocurren con o sin testigos, con las cámaras en ON, y sin un Batman capaz de poner orden ante tanto malandro. La gente está mal de la cabeza buscando pleito por todo. O alguien te ataca en la calle con gas pimienta por hacerte el loco con el pago del arriendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Urge una cátedra de civilidad para aprender a comportarnos civilizadamente, ojalá obligatoria. Creo que hay un problema de salud mental no diagnosticado producto del estrés natural que genera una ciudad inhumana, desordenada y sobrepoblada. Súmele el subregistro de trastornos psiquiátricos. De hecho, trascendió que el asesino que irrumpió en el set de “Sin senos sí hay paraíso”, en el barrio <em>Los Laches</em>, padecía esquizofrenia. El ”Guasón” de nuestro drama urbano. lo que puede ser  reflejo de otro problema: la exclusión. Según el Distrito hay más de 33 mil personas en pobreza extrema -aquellos que terminan en la calle por la razón que sea-, y ni siquiera figuraban en las estadísticas. Y no hablemos ya de la extorsión silenciosa a comerciantes, algo de lo que poco se habla. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nací en la tierra del <em>&#8220;ala, mi chato querido&#8221;</em>, la changua y el ajiaco santafereño hace 55 años, y no recomiendo a nadie venir a Bogotá hasta que el alcalde deje de entretenerse con el metro. Galán se hizo elegir con el lema “Bogotá camina segura”, pensando que sería <em>pan comido</em>; mejor díganle que no se salga a <em>patonear </em>por ahí porque lo atracan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por supuesto, no se le puede responsabilizar de todas las desgracias que aquí ocurren. Los ciudadanos somos parte del problema, pero nada hacemos para ser parte de la solución.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ciudad se inunda, los carros se afectan, la movilidad se vuelve un zaperoco, pero a nadie le importa lo obsoleto del sistema de alcantarillado. ¿Esperaremos a tener el agua al cuello para modernizarlo? —<em>¡Qué llueva, qué llueva,&nbsp;la Virgen está en la cueva!</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras el cambio climático no sea una prioridad, en el mediano plazo podríamos enfrentar tragedias peores que las vías convertidas en quebradas. Bogotá se encuentra entre las ciudades con mayor riesgo por el cambio climático, según el IDEAM.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/04/09/gustavo-petro-aseguro-que-la-calidad-del-aire-en-bogota-es-peligrosa-para-la-salud-los-que-no-sean-de-aqui-no-se-queden-mucho-tiempo">Petro habló del aire letal que respiramos los bogotanos</a> por culpa de los combustibles fósiles (hidrocarburos) que mueven el transporte urbano; pidió que “<em>los que no sean de aquí, no se queden mucho tiempo” </em>y ahí fue Troya. Nos molestan más las palabras de Petro que su denuncia. En 2023 el Instituto Nacional de Cancerología advirtió que <a href="https://www.elespectador.com/bogota/cada-dia-habra-mas-cancer-para-2030-aumentara-en-un-30-carolina-wiesner-del-instituto-nacional-de-cancerologia">para 2030 el cáncer habrá aumentado un 30% en Bogotá</a> por la contaminación.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1f9d4d2d5f28da50e82195446e42a3b9"><strong>Los ciudadanos somos parte del problema de Bogotá, pero no queremos ser parte de la solución.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Sí: La inseguridad está en la tierra, así como en el cielo. Sale uno de sus cuatro paredes entre desconfiado y asustado, mirando para todas partes tratando de adivinar de dónde saldrá el susto. O la muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Amo a Bogotá pero no quiero ser un número más, el siguiente titular de la crónica roja. Te matan porque tienes o porque no tienes. Te puedes encontrar con una bala en la esquina en medio de una balacera, con un ratero con puñal al cruzar el puente, o hasta con una moto que se lo lleve sin escalas hacia el otro mundo. Ser peatón o ser motociclista en Bogotá es un acto suicida. Hay que cuidarse de todo lo que tenga ruedas. Titula <strong>El Espectador</strong>: <a href="https://www.elespectador.com/bogota/muertes-en-accidentes-con-patinetas-electricas-aumentaron-500-en-el-ultimo-ano-en-bogota">“Muertes en accidentes con patinetas eléctricas aumentaron 500% en el último año en Bogotá”.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">El cuadro es costumbrista para mal. Están disparados el sicariato, los tiroteos a cualquier hora, el fleteo, la violencia en Transmilenio o el SITP.  Mientras los medios publican el <a href="https://www.noticiascaracol.com/colombia/bogota/alarmante-aumento-de-hurtos-en-transmilenio-en-2026-estas-son-las-estaciones-con-mas-y-menos-casos-rg10">listado de estaciones de TM con más hurtos</a>, se conocen videos de funcionarios de la propia alcaldía colándose. Imagínese ambas escenas pero en el Metro de Bogotá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La gente cae en las alcantarillas. ¿Qué estamos haciendo mal los ciudadanos para que haya tanto accidente? ¿Andamos <em>englobad</em>os, embobados o agüe…? ¡Deje así! Estamos pendientes del celular, conectados a los audífonos, afanados a toda hora, con poca pericia para lidiar con una movilidad compleja.  ¿Quién garantiza que quien compra una motocicleta está en condiciones de montarla? ¿Sirven de algo las multas que se aplican por hablar por el móvil mientras se conduce?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cualquiera de los <em>amarillos </em>está bajo sospecha. Piénselo dos veces antes de abordar un taxi en la calle. Según la propia Secretaría de Seguridad, <a href="https://www.elespectador.com/bogota/6-de-cada-10-conductores-de-taxi-tienen-antecedentes-penales-secretaria-de-seguridad">60% de taxistas tiene antecedentes penales.</a> Ahora es uno el que (con ellos) por allá no va.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bogotá es la huerfanita. Se eligió un alcalde pero no se siente su autoridad, con razón lo quieren revocar. Se le ve cada cierto tiempo sacando pecho por un sistema de Metro qué ni siquiera le corresponderá inaugurar. Cada vez que la ciudad entra en crisis —ayer el racionamiento de agua, antier las basuras, hoy la criminalidad desbordada—, Galán caza pelea con el presidente Petro, como si con eso resolviera los problemas estructurales de la Atenas (y tenaz) suramericana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nadie le pide cuentas al alcalde. Al Concejo y los concejales hay que aconsejarles que actúen o renuncien. Los medios en su mayoría parecen complacientes con lo que pasa, como si temieran perder la pauta oficial. &nbsp;Ya vimos a Julio Sánchez Cristo celebrando, con casco puesto, porque, según él, las obras del Metro están terminadas en un 70%. ¿Periodismo o publirreportaje?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si, Galán parece en la luna, él sí 2600 metros más cerca de las estrellas. Creyó que el apellido de papá era suficiente para gobernar a ocho millones de parroquianos y hoy los habitantes financiamos su improvisación con tributos. No entiendo de dónde se concluye que <a href="https://www.portafolio.co/economia/gobierno/el-mandatario-de-bogota-carlos-galan-se-ubica-entre-los-alcaldes-con-mayor-aprobacion-en-america-latina-491990">figura en el Top 10 de mejores alcaldes de Latinoamérica.</a> &nbsp;Sí es chiste no me estoy riendo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Las cámaras que inundan la ciudad nutren el morbo colectivo y aumentan la zozobra, pero ¿están sirviendo para reducir las tasas de criminalidad? ¿A quién le formulamos la pregunta?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿No existe un plan maestro por parte de la Policía Metropolitana para contrarrestar la ola delincuencial? ¿Qué pasó con el programa de <a href="https://elpais.com/america-colombia/2025-03-24/los-guardianes-del-orden-la-propuesta-de-la-alcaldia-de-bogota-que-pone-en-primera-fila-a-exmilitares-y-expolicias-para-combatir-la-inseguridad.html">“Guardianes del Orden” </a>que anunció hace un año la alcaldía para combatir la inseguridad con ayuda de expolicías y exmilitares? Si los delincuentes quedan libres en cuestión de horas o días, ¿a qué estamos jugando? ¿A que te cojo, ratón o a que te suelto, ladrón?</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e087b93a5d5c713cc5f728abde5eb6a3"><strong>¿Para cuándo la reforma estructural a la Policía? ¿Por qué Bogotá no está conversando sobre el tema?</strong></h2>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="913" height="773" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26141318/ZETA-ZETA-ZETA-GALAN-PORTADA-1.jpg" alt="" class="wp-image-128410" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26141318/ZETA-ZETA-ZETA-GALAN-PORTADA-1.jpg 913w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26141318/ZETA-ZETA-ZETA-GALAN-PORTADA-1-300x254.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26141318/ZETA-ZETA-ZETA-GALAN-PORTADA-1-768x650.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 913px) 100vw, 913px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Si el jefe de la policía es el Ministro de Defensa y el alcalde es apenas una especie de jefecito de los uniformados, se necesita que alcalde y ministro se sintonicen con lo que está pasando. ¿Para cuándo la reforma estructural a la Policía? ¿Por qué la ciudad no está conversando sobre el tema?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué resultados hay de iniciativas como el “Círculo de Gobierno Abierto de Bogotá” que, para fortalecer la participación ciudadana, busca mayor diálogo entre alcalde y los habitantes? En Bogotá existen 1.755 instancias de participación ciudadana pero la gente no participa. ¿Por qué? ¿Es culpa de la alcaldía que no informa debidamente o es culpa de los ciudadanos que todos les resbala?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿En qué andan los alcaldes de las 20 localidades? ¿A esos funcionarios quién los ronda? Se anuncian medidas, ¿y quién les hace seguimiento? Sí: Falta más control político a los funcionarios <em>disfuncionarios</em> por parte del Concejo de Bogotá. Si las entidades distritales rinden cuentas, ¿quién &nbsp;fiscaliza el resultado final de la gestión? La ciudad toda debería declararse en emergencia social permanente para buscar soluciones.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se le debe exigir de la ciudadanía mayor corresponsabilidad con la ciudad -pues tenemos derechos pero también deberes-, y de la alcaldía mayor junto con las alcaldías locales mayor promoción de esos mecanismos de participación. La ineficiencia del gobierno y la ceguera del ciudadano le hacen daño a Bogotá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con todo, ahí vamos, a medias y sin zapatos, avanzando de a poquito, a pesar del jefe de turno en el Palacio Liévano. La verdadera tragedia de Bogotá es no tener una visión compartida de ciudad, para el presente y para el futuro, y así es muy difícil saber elegir a la persona idónea que nos represente. Ponernos de acuerdo sobre la Bogotá que queremos para los próximos 50 años nos permitiría saber qué exigir a este alcalde, al próximo y al siguiente. </p>



<p class="wp-block-paragraph">No vayamos tan lejos. Faltan 12 años y tres burgomaestres para “celebrar” los 500 años de fundación. Que sea un motivo para empezar a soñar con una metrópoli de verdad, más humana, incluso gótica pero no caótica, a ver si la vida nos alcanza para verla transformada de aquí a 2038. ¿O seguiremos manicruzados en espera de que el <em>Caballero Oscuro</em> —o sea míster Batman— venga a socorrernos a todos, incluso al doctor Galán? </p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128226</guid>
        <pubDate>Sun, 26 Apr 2026 19:15:09 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26141230/ZETA-ZETA-ZETA-GALAN-PORTADA-2-BATMAN.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Galán no es Batman, pero Bogotá se parece a Ciudad Gótica]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Hablemos con la verdad: debates si se han hecho</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/hablemos-con-la-verdad-debates-si-se-han-hecho/</link>
        <description><![CDATA[<p>No es cierto que no se hayan hecho debates con candidatos presidenciales. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En las últimas semanas se ha insistido, casi con terquedad, en la idea de realizar un “gran debate” presidencial transmitido por uno o varios medios de comunicación, en el que únicamente participarían los tres candidatos con mayor intención de voto según las encuestas: Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo De La Espriella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde luego, los demás aspirantes —Claudia López, Sergio Fajardo, Roy Barreras, Mauricio Lizcano, Luis Gilberto Murillo, Sondra Macollins, Gustavo Matamoros y Carlos Caicedo— han protestado con razón. Resulta contradictorio que un ejercicio que se presenta como democrático termine excluyendo voces bajo criterios arbitrarios. No hay forma de justificar que, en nombre de la democracia, se promueva un espacio abiertamente discriminatorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero más allá de esa discusión, hay una idea que se ha instalado sin suficiente cuestionamiento: que este debate es urgente y necesario para el país. Y aquí vale la pena hacer una pregunta incómoda: ¿acaso no ha habido ya suficientes debates?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante meses, los candidatos han participado en múltiples encuentros organizados por gremios económicos como Asobancaria, Andesco, Fenalco, <strong><a href="https://camacol.co/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=13005971476&amp;gbraid=0AAAAABYsSh4hbTlwd8A5N22h0tyuIOyPh&amp;gclid=Cj0KCQjw77bPBhC_ARIsAGAjjV8Kt5gqEjZHDtxnmx6X9wCl0437FXC3phLDVigwB986fNMc43sC8CgaAqxCEALw_wcB">Camacol</a></strong>, la ANDI, Anato, y Asofondos. El problema no es la falta de escenarios, sino la repetición del público: en muchos de estos eventos, cerca del 70% de los asistentes son los mismos. Es decir, los aspirantes llevan más de medio año hablándole a la misma audiencia cerrada, predecible y poco representativa del país real. Sorprende que no se hayan dado cuenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esto se suman los debates promovidos por universidades en distintas regiones, donde sí existe un interés genuino de ciudadanos que quieren conocer propuestas concretas para sus territorios. Entonces, la pregunta es inevitable: ¿por qué estos espacios parecen no contar? ¿Por qué se les resta valor frente a un debate mediático que, en esencia, no aportaría nada nuevo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La respuesta parece estar más en el espectáculo que en el contenido. Lo que se vende como un evento “imprescindible” no es más que una apuesta por el rating. Y, aun así, es poco probable que ese debate llegue a realizarse. Las condiciones que imponen algunos candidatos —como excluir a quienes están por debajo del tercer lugar en las encuestas o elegir moderadores a conveniencia para evitar preguntas incómodas— son inaceptables para cualquier medio serio que respete su independencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso si se optara por realizarlo a través del sistema de medios públicos, como RTVC o Inravisión como se le quiere llamar ahora, habría un principio básico que no podría ignorarse: todos los candidatos deben ser invitados. Lo contrario sería un uso indebido de un espacio estatal. Si alguno decide no asistir, esa será su responsabilidad, pero la puerta debe estar abierta para todos. Sorprende que un detalle tan elemental se pase por alto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En realidad, esta discusión parece cada vez más inútil. A estas alturas, la mayoría de los <strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/la-culpa-es-de-los-taxistas/">colombianos</a></strong> ya tiene definido su voto, y difícilmente lo cambiará por ver, una vez más, a los candidatos repitiendo discursos vacíos. Porque, seamos honestos, estos debates rara vez profundizan en propuestas de gobierno. Lo que abunda son las frases hechas, las generalidades y, por supuesto, los ataques.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El resultado es un intercambio estéril de insultos: críticas al gobierno de turno, respuestas igualmente agresivas y una dinámica que podría resumirse en la conjugación de un solo verbo: insultar. Yo te insulto, tú me insultas, él nos insulta; nosotros nos insultamos, vosotros os insultáis y ellos se insultan entre todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128401</guid>
        <pubDate>Sun, 26 Apr 2026 17:57:40 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26125648/Copia-de-Copia-de-Copia-de-Copia-de-Copia-de-Copia-de-Copia-de-Copia-de-Copia-de-Copia-de-Entradas-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Hablemos con la verdad: debates si se han hecho]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Obras son amores y en Bogotá enormes trancones</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/obras-son-amores-y-en-bogota-enormes-trancones/</link>
        <description><![CDATA[<p>La calidad de vida de los bogotanos se ha visto enormemente afectada por tanta obra de construcción. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Nadie duda de que las grandes obras de infraestructura traen enormes beneficios para una ciudad como Bogotá, especialmente en materia de movilidad. El problema aparece cuando se anuncian y no se hace lo necesario para mitigar los impactos negativos durante el tiempo de construcción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de esos impactos negativos es la calidad de vida de los ciudadanos que, en Bogotá, se ha convertido en una verdadera tortura. Por eso, muchos bogotanos le han pedido al alcalde, Carlos Fernando Galán, no abrir más frentes de obra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Actualmente, son numerosos los frentes de construcción abiertos en calles y avenidas de la ciudad. Algunos ya se han entregado, pero esto no se ha traducido en una reducción de los tiempos de desplazamiento. Por el contrario, grandes proyectos como la primera línea del metro, la avenida 68 o la intersección de la calle 13 con la avenida Las Américas han convertido la movilidad en una verdadera pesadilla en varios puntos de la capital.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para colmo, tanto el director del <strong><a href="https://www.idu.gov.co/">Instituto de Desarrollo Urbano</a></strong> (IDU), Orlando Molano, como el alcalde Carlos Fernando Galán, cuando hablan de estas construcciones, en lugar de insistir en que se entregarán en el futuro —sin certeza de si será cercano o lejano—, lo hacen como si fueran a terminarse en 24 horas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al parecer, tampoco se pensó en la calidad de vida de los bogotanos, quienes hoy deben permanecer más de una hora en un trancón para un solo desplazamiento. Imagínese el nivel de estrés que puede sentir una persona si debe trasladarse varias veces al día.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto, por supuesto, puede afectar la salud física y mental, ya que implica un estrés permanente. Por eso sorprende la evidente inoperancia de la secretaria de <strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/la-culpa-es-de-los-taxistas/">Movilidad</a></strong>, Claudia Díaz, quien no implementa estrategias conjuntas con otras entidades para reducir la congestión vehicular en Bogotá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No creo que sea difícil considerar medidas como establecer uno o dos días de clases virtuales en colegios y universidades, flexibilizar los horarios laborales en entidades públicas del Distrito y la Nación, o incluso ampliar el trabajo remoto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todas estas estrategias, por pequeñas que parezcan, ayudarían a mitigar el impacto negativo que tanta obra ha tenido en la vida de los bogotanos. Sorprende que no se hayan implementado desde la Secretaría de Movilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Está bien que el alcalde Galán y el director del IDU hayan decidido retirar la polisombra instalada durante la administración de Claudia López, que convirtió a Bogotá en la “capital mundial de la polisombra”. Sin embargo, dado que no se han retirado grandes extensiones de esta malla verde, también deberían enfocarse en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos afectados por tantas obras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque, señoras y señores, las obras son amores… pero en Bogotá también significan enormes trancones.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por cierto: </strong>recuerdo que cuando Carlos Fernando Galán tomó posesión del cargo, le ordenó a sus secretarios permanecer en el terreno y abandonar la comodidad de las oficinas ¿Sí será la secretaria de Movilidad está obedeciendo?</p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127935</guid>
        <pubDate>Fri, 17 Apr 2026 14:04:36 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/17090339/WhatsApp-Image-2026-04-13-at-7.02.27-AM-scaled.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Obras son amores y en Bogotá enormes trancones]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La culpa es de los taxistas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/la-culpa-es-de-los-taxistas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los mismos taxistas se han encargado de crearse mala fama. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">No sé lo que podrá estar ocurriendo en ciudades como Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena, entre otras, pero lo que sí es cierto —y nadie puede negarlo— es que en <strong><a href="https://bogota.gov.co/">Bogotá </a></strong>existe desconfianza y prevención hacia el transporte en taxi. Esto no solo se debe a los hechos de inseguridad en los que se han visto involucrados conductores de este servicio de transporte urbano, sino también a los constantes abusos en el cobro de las carreras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podrán decir los taxistas y las empresas que no todos son así, que, así como hay conductores abusivos, también los hay honrados, y que estos son muchos más. No dudo que sea cierto. El problema es que hay un viejo y conocido refrán que dice: “Cría fama y acuéstate a dormir”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si el uso del servicio de transporte urbano individual a través de plataformas ha aumentado de manera exponencial, mucha responsabilidad recae en los propios taxistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablemos las cosas como son: de cada diez taxis que circulan en Bogotá, ocho son conducidos por personas que no son sus dueños. En la capital del país se ha vuelto común el alquiler de estos vehículos, por los que se debe pagar una cuota bastante alta como producido, quedando el resto para el conductor del turno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De esta manera, el propietario del taxi pone el vehículo, muchas veces, en manos de un desconocido, de quien poco sabe y sobre quien desconoce si realmente prestará un buen servicio o si, por el contrario, utilizará el carro para cometer alguna fechoría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo anterior, sumado a los cobros abusivos por parte de algunos conductores que alteran el taxímetro, ha provocado una desconfianza en la ciudadanía que, lejos de disminuir, aumenta cada vez que se conoce un caso de “paseo millonario” en el que está involucrado un taxi.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por supuesto, la consecuencia de esta situación es que gran parte de los bogotanos prefiera utilizar servicios de transporte a través de plataformas, no necesariamente porque sean más económicos, sino porque ofrecen una mayor percepción de seguridad y transparencia en las tarifas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si los bogotanos se inclinan por este tipo de servicios —llámense Didi, Uber u otros—, en buena medida es porque los mismos taxistas, con ciertas prácticas reiteradas, han contribuido a generar la desconfianza ciudadana y el consecuente traslado de los usuarios hacia estas alternativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más llamativo de este panorama es que, aun con la evidente pérdida de usuarios, no se percibe una intención real de cambio dentro del gremio. Es como si a las empresas que los agrupan poco les importara la situación, y tampoco se observa en muchos conductores una voluntad clara de mejorar y corregir. Se asemejan, en cierta forma, a aquellos políticos que, aun sabiendo que las dinámicas de comunicación han cambiado radicalmente desde los años 80, se resisten a modernizarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este contexto, resulta urgente que tanto las autoridades como los gremios del sector asuman un papel más activo en la regulación, supervisión y transformación del servicio. No basta con defender la legalidad del taxi tradicional; es necesario garantizar condiciones reales de seguridad, transparencia y calidad que permitan recuperar la confianza de los usuarios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De lo contrario, el desplazamiento hacia las plataformas digitales continuará siendo inevitable. En un entorno donde el ciudadano prioriza su seguridad y su bolsillo, el servicio que no evoluciona está condenado a quedarse atrás. La pregunta no es si el cambio debe ocurrir, sino si quienes hoy integran el gremio de taxistas están dispuestos a hacerlo antes de que sea demasiado tarde.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/en-el-uribismo-se-averguenzan-de-su-expresidente-ivan-duque/">Nota recomendada: ¿En el uribismo se avergüenzan de su expresidente Iván Duque?</a></strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127851</guid>
        <pubDate>Sun, 12 Apr 2026 21:37:04 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/12163634/taxis-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La culpa es de los taxistas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¡Ay, mi Cuba!</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/una-habitacion-digital-propia/ay-mi-cuba/</link>
        <description><![CDATA[<p>Esta crónica de viaje nació a petición de la Revista Cambio, en un momento decisivo para Cuba (publicada el 10 de febrero de 2026). Una isla que huele a son, a ciencia y a cultura, pero también a hermandad y a una generosidad profunda con Colombia. No es un dato menor: fue en su territorio [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta crónica de viaje nació a petición de la Revista Cambio, en un momento decisivo para Cuba (publicada el 10 de febrero de 2026). Una isla que huele a son, a ciencia y a cultura, pero también a hermandad y a una generosidad profunda con Colombia. No es un dato menor: fue en su territorio donde se tejieron los diálogos de paz que condujeron al Acuerdo de La Habana —así se llamó—, o Acuerdo Colón, el cierre de uno de los conflictos armados más largos y dolorosos, con las hoy extintas FARC. Un territorio generoso que hoy sigue abriendo sus puertas para la construcción de más paces en un país que, como Colombia, recicla la guerra y desentierra las armas y los odios a cada instante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La misma isla de la paz fue azotada la semana pasada por una ráfaga de viento frío que llegaba desde el norte y la hacía irreconocible. La ropa pensada no servía para nada y tocó vestirse “a lo Bogotá”: sacos y abrigos como nunca. Un viento que la volvió, por momentos, oscura y extraña. Un mar embravecido, quizás porque ya sentía los coletazos del último bloqueo —porque han sido infinitos—.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los mismos bloqueos que la detuvieron en el tiempo: sus edificios, sus calles, el mismo aeropuerto y hasta su transporte. Marcas visibles a lo largo y ancho de la isla, incluso en el rostro de una nación digna y culta que no pudo desarrollar su proyecto utópico, como se lee en esa Constitución devorada durante el viaje de regreso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una Cuba que apenas logra resistir tamañas embestidas de la historia, lideradas por los Estados Unidos desde los años sesenta. En esta oportunidad, un bloqueo que, además de económico, es energético y se refleja en nuevos aranceles y sanciones para todos aquellos Estados que se atrevan a suministrarle petróleo. ¿Cómo sobrevivir ante tamaña ignominia?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Y los aliados del pasado? Algunos fracasaron como proyecto histórico; otros no tienen el oro negro ni están dispuestos a agraviar al Norte; y, para colmo de males, en los últimos meses se perdió a Venezuela, que hoy parece una colonia del norte. Y ya ni la misma Sheinbaum puede hacer algo relevante en materia de solidaridad. Colombia, por su parte, permanece amarrada por el miedo a nuevas listas Clinton y sanciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un mundo lleno de miedo, sin integración ni comunidad para enfrentar estos apetitos del mercado y del capital. Lo democrático, luego de la afrenta militar a Venezuela, ya no puede ser utilizado como excusa para esta última agresión a la isla. Eso que llaman democracia es expoliación, explotación o mercado por construir. ¿O no?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el Hotel Nacional —en una burbuja de privilegios—, en pleno evento liderado por constitucionalistas y comparatistas, en clave de empatía y esperanza, apenas se puede observar lo que sucede en las provincias y en las calles en estos momentos. Una “calma chicha”, muchos silencios y poca información. La penúltima noche en la isla, uno de los conserjes del hotel emblemático insinúa que salir de esa burbuja es complejo, por la poca de luz en las calles, los temas de seguridad y una incertidumbre que agobia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese mismo hotel donde reposan las fotografías, en el Salón de los Famosos, de Samper, Piedad Córdoba, Lucho Garzón, Santos y otros, se convocó el emblemático evento Cuba CON-PARA (Segundo Congreso Internacional de Derecho Comparado y Constitucional), al que asistieron decenas de profesoras y profesores —entre ellos, grandes constitucionalistas y comparatistas cubanos—. Un proyecto académico que podría haberse realizado en otro país, pero que tuvo lugar precisamente en Cuba, para comprender todas las geografías y las propuestas de organización política que ameritan profundo respeto desde la comparación y la empatía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Leer con lentes de supremacía moral y homogeneidad no es respetuoso ni esperado en el mundo de la comparación ni en un constitucionalismo de la esperanza. Por eso Cuba es y será el mejor lugar para este seriado de eventos, que en esta oportunidad coincidió con el azote del Norte: no solo del viento frío, sino del voraz capital que lo acompaña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Cuba CON-PARA se tuvo tiempo para el respeto y la comprensión de un fenómeno constitucional e histórico que fue truncado desde su nacimiento y que entró en su fase más compleja a finales de los años ochenta, cuando se cayó una de las formas de hacer socialismo en el mundo, cuando se abrazó al capitalismo como única opción y a la democracia liberal como la única posible, presentada como racional y perfecta, a pesar de haber engendrado monstruos como el actual gobierno de Trump o el que lidera el genocidio de Palestina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ni el constitucionalismo, ni el derecho internacional, ni los organismos internacionales ofrecen hoy una salida a Cuba. El primero queda frustrado ante las intervenciones y los bloqueos referidos; el segundo se percibe como un ordenamiento en crisis —la voz de los internacionalistas apenas se escucha—; y el tercero parece silencioso e inoperante en este momento. Tampoco se observa una línea de integración latinoamericana o mundial que opere en clave de unidad y solidaridad. Sin duda, se está frente a una forma de castigo colectivo y a una práctica susceptible de ser calificada como delito de lesa humanidad: someter a millones de seres humanos a la indignidad estructural, ante un mundo que hoy prefiere pasar la página.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, la Constitución de la República de Cuba, en su parte dogmática, habla de una utopía poderosa: una sociedad donde la dignidad es central. Pero esa dignidad, sin calorías suficientes para sostener la vida, sin energía eléctrica, sin combustibles, sin transporte y sin esperanza —y con una democracia socialista que apenas revisa sus <strong>graves errores </strong>históricos—, arrinconada por el bloqueo de marras, hace imposible la vida y el sueño del gran Martí:</p>



<h2 class="wp-block-heading">“Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los coletazos del tirano del Norte se sienten y se ven en La Habana, pero más aún en las provincias; en la emigración de millones de cubanas y cubanos; en una población cada vez más envejecida; en la imposibilidad de construir su propia dignidad. Toda una estrategia para estrangular la isla y proyectar más complejos hoteleros y casinos, como hoy se observan en los renders construidos sobre el adolorido territorio y Estado de Palestina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta reflexión se cierra con muchas imágenes de esperanza recogidas durante la corta estadía: estudiantes de la Universidad de La Habana, ávidos de sueños y oportunidades; químicos, matemáticos y artistas que hoy transportan el turismo rico y pobre que llega a la isla, pero que tuvieron un pasado en las fábricas, las industrias, las universidades y los teatros; licenciados bilingües y trilingües que hoy cuidan a los miles de extranjeros que a diario pisan la isla; y el gran Estudio 50, tan parecido a las viejas bodegas del Williamsburg neoyorquino, un proyecto cubano construido en una antigua bodega gigantesca donde jóvenes hacen arte, teatro y cultura. Tienen con qué: estudios, alto nivel, estética y una sensibilidad profunda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se suma, el conductor del taxi que cantó sin parar son cubano, como si afuera nada estuviera pasando. Y, al mismo tiempo, las filas de carros esperando la última gota de gasolina; los turistas despistados que llegaban a la misma burbuja; y tantas otras escenas que conviven sin pedir permiso. Rostros bellos y de esperanza en medio de la calma chicha que se siente en cada calle.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Resistir con dignidad”, dijo Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, en su alocución de la semana pasada. Pero la dignidad, para sostenerse, necesita manos amigas y un apoyo real que acompañe el cansancio de un pueblo. Que Latinoamérica —la misma que canta y se nombra en las canciones de Bad Bunny— despierte en solidaridad y tienda el abrazo necesario a esa isla que hoy clama respeto, empatía y corazón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Ay, mi Cuba!</p>



<p class="wp-block-paragraph">De Beny Moré.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No digo más.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Liliana Estupiñán Achury</author>
                    <category>Una habitación digital propia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125809</guid>
        <pubDate>Sun, 15 Feb 2026 01:41:26 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/14204049/aaab0f33-53e3-4855-b3ea-aeca6019b005.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¡Ay, mi Cuba!]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Liliana Estupiñán Achury</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Fusión Caracol-La W: ¿Principio del fin de la radio informativa?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/fusion-caracol-la-w-principio-del-fin-de-la-radio-informativa/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Fue una fusión de prisa? ¿Qué desaparece: La W Radio o Caracol Radio? Tras la unificación de dos marcas, ¿será otra vez la primera cadena radial colombiana, título que ostenta la competencia (Blu Radio), según las últimas mediciones de audiencia?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-300ddea9a0d59f3bb4976048f0cb2f66 wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">A la radio informativa se le olvidó innovar. Anquilosada, se quedó en formatos que funcionaron en los años 90, sin caer en la cuenta de que estamos de cabeza en el siglo de la inteligencia artificial.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tengo la impresión de que la fusión La W Radio—Caracol Radio fue más un trasteo entre casas: los primeros pasaron a vivir en el espacio que ocupaban los segundos. Y como no había cama para tanta gente, entre una casa y la otra, algunos inquilinos tuvieron que desalojar, y a otros, los más afortunados, los cambiaron de habitación, pero les quitaron el micrófono.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A mí el trasteo entre diales no me afectó porque hace rato colgué los hábitos de radioescucha.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="400" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134414/Z-FOTO-CARLOS-RUIZ.jpg" alt="" class="wp-image-124785" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134414/Z-FOTO-CARLOS-RUIZ.jpg 400w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134414/Z-FOTO-CARLOS-RUIZ-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134414/Z-FOTO-CARLOS-RUIZ-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-a924459a47b1358441147a0235359c0e wp-block-paragraph"><strong>Carlos Ruiz, periodista.</strong> <em>“La convergencia de Caracol y La W tiene muchas razones en mi concepto.&nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-a9a631ca1154073e9c50beb058bb940b wp-block-paragraph"><em>1. <strong>La Básica venía en decadencia. El director, sus compañeros de mesa, sus editoriales con tintes políticos, las preguntas con carga de opinión.&nbsp;</strong></em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f2deda16c281d003c88258134dfafa5c wp-block-paragraph"><em>2. </em><em>⁠</em><em>Creatividad cero. Las innovaciones no se oían. La radio es movimiento agradable y diario para el oyente.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-cb7f7ca1f2fbe029b0369bc38f5b19f2 wp-block-paragraph"><em>3. </em><em>⁠</em><em>La pauta publicitaria en radio parece cada vez más esquiva.&nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-752050aaf0d4e1043066ce9f6bbd678f wp-block-paragraph"><em>4. </em><em>⁠</em><em>Por lo anterior, los ingresos no eran suficientes para mantener una nómina costosa y con bajo retorno de la inversión.&nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f6320aec7ffdaf89b8d8666d8077e78e wp-block-paragraph"><em>5. </em><em>⁠</em><em>Julio Sánchez y su equipo hacían una buena labor en su nicho y eran un desperdicio en una frecuencia que no irradiaba su éxito a la cadena.&nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4a3c0c2c173ca984127f9d9b91320e92 wp-block-paragraph"><em>6. </em><em>⁠</em><em>Siempre he creído que unir dos frecuencias radiales con un mismo producto es un desperdicio de una de las dos emisoras o cadenas.&nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-66c3dca74cbb606dbb1cceba82d3997c wp-block-paragraph"><em>7. </em><em>⁠</em><em>Además es un sacrificio laboral, social y profesional para mucha gente”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante la pandemia pensé que escucharía más radio para sentirme acompañado. No fue así. Descubrí que al hacerlo, empeoraba mi ánimo en un momento en que el mundo esperaba lo peor, y todos, o casi todos, creíamos que seríamos la siguiente víctima del Covid-19 a la que cremarían, sin velatorio, sin rezos, sin marcha fúnebre hacia el cementerio, como ocurrió con un tío y el esposo de una prima.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Decidí entonces, en medio del encierro obligado, que había llegado la hora de apagar el transistor para cumplir mis sueños: <a href="https://www.buscalibre.com.co/libro-la-mujer-que-debia-morir-el-sabado-por-la-tarde/9789584999818/p/55239477">escribir una novela</a>, hacer un blog, <a href="https://www.ivoox.com/podcast-solos-solas-soles_sq_f1918454_1.html">crear un podcast</a>, y luego <a href="https://www.spreaker.com/podcast/hola-senora-muerte--4753654">otro podcast sobre misterio y muerte</a>, aprender a cocinar, continuar con la actividad física en casa y, lo más importante, preparar la llegada de mi primera nieta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Pero ¿y cómo te las arreglas para informarte si eres periodista?, me preguntaban mis amigos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo, un poco displicente, respondí<em>. ¿Acaso la radio es el único medio para enterarse de lo que pasa cuando pasa?</em> <em>Para eso están las redes sociales, allá desemboca todo lo que pase en este mundo bello pero a veces inmundo y cruel.</em> &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="419" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134641/ZETA-ZETA-RADIO-GRACIELA-TORRES-1024x419.jpg" alt="" class="wp-image-124787" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134641/ZETA-ZETA-RADIO-GRACIELA-TORRES-1024x419.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134641/ZETA-ZETA-RADIO-GRACIELA-TORRES-300x123.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134641/ZETA-ZETA-RADIO-GRACIELA-TORRES-768x314.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134641/ZETA-ZETA-RADIO-GRACIELA-TORRES-1536x629.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134641/ZETA-ZETA-RADIO-GRACIELA-TORRES.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3304a68aaefe7ff223ae46c08cef2967 wp-block-paragraph"><strong>Graciela Torres, La Negra Candela, periodista de Entretenimiento y panelista de Olímpica Stéreo:</strong> <em>“Efectivamente, en esta fusión desaparece La W y queda Caracol.&nbsp; Creo que <strong>se borra un estilo periodístico light </strong>como era La W considerado de nicho y se refuerza el masivo para todos los públicos&#8221;.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">De la vieja escuela, aquellos que crecimos con la buena radio de los años 80s y 90s, muchos cerramos un ciclo como oyentes.&nbsp;Hablo por mi. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Me aburrí de la gritería de la mañana en algunas mesas de trabajo, de las conversaciones insulsas unas veces, de las peleas fingidas o no, y del conteo permanente de muertos, lo que dañaba mi poca paz y me mandaba a la cama intranquilo, a la espera de que en la noche saliera un monstruo del armario. Por eso lo vendí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin bulla, sin el ruido mediático, respiré mejor. &nbsp;Encontré paz en los libros, en los talleres de literatura y en las clases de budismo y meditación Zen que empecé a tomar por Zoom y sigo tomando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En conclusión, en pandemia descubrí que la radio ya no me hacía falta. El radiecito Sony ahora es una reliquia, lo mismo que el equipo de sonido, lo mismo que el televisor. &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="508" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134704/ZETA-ZETA-RADIO-ALFONSO-LUNA-1024x508.jpg" alt="" class="wp-image-124789" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134704/ZETA-ZETA-RADIO-ALFONSO-LUNA-1024x508.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134704/ZETA-ZETA-RADIO-ALFONSO-LUNA-300x149.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134704/ZETA-ZETA-RADIO-ALFONSO-LUNA-768x381.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134704/ZETA-ZETA-RADIO-ALFONSO-LUNA.jpg 1451w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4334085c7d2cd37d298902d05ee4763c wp-block-paragraph"><strong>Alfonso José Luna, director Red de medios Proclama del Pacífico:</strong> <em>“No creo que sea el principio del fin, porque hace tiempo transitamos ese camino; esta fusión es, más bien, la consolidación final de un modelo de negocio que ha desplazado al periodismo.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-5e695eb6fa9cdac56e9cdf2b3ce129af wp-block-paragraph"><em>Hay que decirlo con claridad: esto es una movida financiera, no editorial. El Grupo Prisa, como conglomerado español, no busca &#8216;mejorar la información&#8217; para los colombianos, sino optimizar sus estados financieros y centralizar el control. Al integrar a W Radio con Caracol, lo que vemos es la desaparición de la pluralidad en favor de la eficiencia corporativa. Están creando una maquinaria de ingeniería social centralizada, diseñada no para informar, sino para moldear la opinión pública y entregarla como una base de datos dócil al mejor postor político o económico.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b4b7682a7259a108eef481297734a1b2 wp-block-paragraph"><em><strong>La radio informativa ética, esa que enseñan en la academia y que se debe a la gente, fue superada en estas esferas hace años por el pragmatismo de mercado. </strong>Aunque estas cadenas cuentan con periodistas de innegable talento, el sistema los ha cooptado: los sueldos exorbitantes y la cercanía al poder generan una &#8216;lealtad corporativa&#8217; que eclipsa su deber con la ciudadanía. Se convierten, tristemente, en voceros del establecimiento y no en fiscalizadores del mismo.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-06c0b62b9cb5e5cbb03deed9b5e29bc0 wp-block-paragraph"><em>Por eso, tal como ocurrió con la fusión de RCN y La FM, queda demostrado que la verdadera reserva moral de la información ya no está en esos gigantes de Bogotá. <strong>La responsabilidad de la verdad recae ahora, exclusivamente, en los medios regionales e independientes que no hipotecamos nuestra línea editorial ante agendas extranjeras o grupos económicos”.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Tengo la impresión de que la radio informativa va perdiendo su fuerza. Si dos emisoras se fusionan para convertirse en una, <a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/tarde-de-despidos-de-periodistas-en-caracol-radio-y-la-w/">después de despedir a 40 empleados</a> –no sabemos si a más-, significa que ni las audiencias ni la pauta publicitaria son suficientes para sostener el aparataje humano y técnico que supone una estación radial —mejor dicho, dos— encendida las 24 horas del día, siete días a la semana, todo el año sin un segundo de calma, ni sosiego. &nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Sé de personas que optaron por apagar la radio ante el malestar, la ansiedad y la desesperanza&nbsp;que generan las noticias negativas.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Además, conforme desaparece una generación –aquella que creció pegada a las ondas hertzianas- aparece una que encuentra otros medios para enterarse de la realidad: la real y la inventada. También sé de personas que optaron por apagar la radio ante el malestar, la ansiedad y la desesperanza&nbsp;que generan las noticias negativas, así vengan adobadas con chismes y chistes de doble sentido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La radio envejeció y las voces también envejecieron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya no tengo ni el tiempo ni la paciencia para escuchar los <em>en vivo y en directo</em>, y mucho menos para digerir propagandas. Si solo tengo esta vida, quiero que cada minuto valga la pena. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La nueva era del <em>streaming </em>me mostró que, sin interrupciones, todo fluye mejor y los podcast me acostumbraron a escuchar lo que yo quiero y cuando yo quiero y donde yo quiero. Yo mando sobre el pódcast, no el pódcast sobre mí. Es el mejor de los inventos de este tiempo. ¡Bendito sea!</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="683" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134725/ZETA-ZETA-RADIO-FRANCISCO-ARIAS-683x1024.jpg" alt="" class="wp-image-124791" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134725/ZETA-ZETA-RADIO-FRANCISCO-ARIAS-683x1024.jpg 683w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134725/ZETA-ZETA-RADIO-FRANCISCO-ARIAS-200x300.jpg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134725/ZETA-ZETA-RADIO-FRANCISCO-ARIAS-768x1152.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134725/ZETA-ZETA-RADIO-FRANCISCO-ARIAS-1024x1536.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134725/ZETA-ZETA-RADIO-FRANCISCO-ARIAS.jpg 1067w" sizes="auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7658aa75986573bc4cd798d9e6034edd wp-block-paragraph"><strong>Luis Francisco Arias, ex director de La Patria Radio: </strong><em>“Pienso que <strong>esa fusión se veía venir, luego de lo sucedido con RCN y La FM, y tras el fracaso de Gustavo Gómez al frente del noticiero.</strong> Claramente, ya no son los tiempos de Yamit ni de Gossaín, todo eso quedó atrás, y ahora priman otros enfoques más light. Creo que el principio del fin comenzó hace rato, y ya no hay vuelta atrás, el formato informativo que conocemos ya es cosa del pasado. La realidad, además, es que cada vez se reducen más los espacios para los periodistas, y que los despidos masivos recientes sí son el principio del fin de muchos proyectos periodísticos que alguna vez fueron bandera de seriedad, independencia y ética del oficio”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi viejo transistor permanece en cuarentena. De vez en cuando lo observo, porque soy sentimental. Sé que ahí, en ese cajoncito, está seguro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi genio mejoró y el tiempo que dedicaba a escuchar noticias lo invierto más bien en la lectura de los clásicos literarios, de un buen ensayo o una conversación amena. Yo fumaba y lo dejé dos meses antes de la pandemia. Del mismo modo, aprendí que se puede vivir sin la adicción a la radio informativa, que no siempre es todo lo imparcial que uno desearía.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="720" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134742/ZETA-ZETA-RADIO-OMAR-RINCON-720x1024.jpg" alt="" class="wp-image-124792" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134742/ZETA-ZETA-RADIO-OMAR-RINCON-720x1024.jpg 720w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134742/ZETA-ZETA-RADIO-OMAR-RINCON-211x300.jpg 211w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134742/ZETA-ZETA-RADIO-OMAR-RINCON-768x1092.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134742/ZETA-ZETA-RADIO-OMAR-RINCON.jpg 900w" sizes="auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-d1ba1bf05d7fd33bb1493a97a4be3b12 wp-block-paragraph"><strong>Omar Rincón, crítico de medios:</strong> <em>&#8220;Quieren refugiarse en el modelo clásico: más información, más información y más información. Consideran que la información es la reina y la gente quiere noticias. Me parece que el casting no cambia: son los mismos con las mismas, haciendo lo mismo. Tiene a Julito, que es una marca de creatividad. Es raro lo que hicieron con Deportes, raro que mantengan La Luciérnaga en el mismo formato. SI tú ves, no hay mucho cambio que digamos. La innovación no se ve por ningún lado. Habrá que esperar&#8221;. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Una amiga, que se levantaba a las 5:00 de la mañana a escuchar noticias, tinto y cigarrillo en mano, me cuenta que en este mundo fragmentado y polarizado, se hartó de pasar de una cadena radial a la otra y de que, según ella, le metan por los ojos —mejor dicho, por los oídos—, un producto político empaquetado en forma de noticia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—<em>“¿Viste? Los periodistas viejos se quedan, y los jóvenes salen”,</em> me escribió otro amigo por WhatsApp.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Toda nuestra solidaridad con los reporteros caídos en desgracia. Si cada vez más hay menos medios y, por lo tanto, menos plazas para ejercer el oficio, ¿se justifica estudiar periodismo? ¿Qué hará en adelante tanto colega desempleado? ¿Manejar taxi, meterse a las ventas por catálogo o crear un medio (llámese blog, pódcast, página web, TikTok…) y hacerlo rentable en momentos en que incluso los medios con músculo financiero hacen maromas para sostenerse?&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Son tiempos difíciles para ser periodista. El maestro Gabriel García Márquez lo llamó <em>&#8220;el oficio más hermoso del mundo&#8221;.</em> Hoy yo no estaría tan seguro, debido a la precarización laboral. Más no es el fin del mundo, por ahora. Cuando sobrevenga el <em>Apocalipsis</em>, no habrá nadie para contarlo, ni radio para dar el extra. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Respondiendo la pregunta que encabeza este artículo, diré lo que yo creo: con el tiempo Caracol Radio seguirá siendo la emblemática Caracol Radio, y La W desparecerá del letrero, que así murieron tantas otras estaciones que ya nadie recuerda. ¿A qué hora nos hicimos viejos?</p>



<p class="has-text-align-right has-large-font-size wp-block-paragraph"><em><strong>Espere mañana: Matador, gordofobia, campaña presidencial, etcétera</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124775</guid>
        <pubDate>Sat, 17 Jan 2026 12:51:56 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/16134817/ZETA-ZETA-RADIO-LOGOS.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Fusión Caracol-La W: ¿Principio del fin de la radio informativa?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>“Sintaxis”, el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá revisa 60 años de arte abstracto</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/sintaxis-el-museo-de-arte-contemporaneo-de-bogota-revisa-60-anos-de-arte-abstracto/</link>
        <description><![CDATA[<p>Mi amigo Mauricio Tamayo expone obra en el Museo de Arte Contemporáneo, MAC, y me pidió apoyo en la gestión de medios. A Tamayo lo conocí en RTVC, cuando él lideraba a los productores delegados de Señal Colombia y yo, desde la Coordinación de Comunicaciones, me encargaba de gestionar ante los periodistas los contenidos de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Mi amigo <strong>Mauricio Tamayo</strong> expone obra en el <strong>Museo de Arte Contemporáneo</strong>, MAC, y me pidió apoyo en la gestión de medios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A Tamayo lo conocí en RTVC, cuando él lideraba a los productores delegados de Señal Colombia y yo, desde la Coordinación de Comunicaciones, me encargaba de gestionar ante los periodistas los contenidos de Señal Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pasión por las artes plásticas nos unió este 2025 ya que Tamayo expone su obra “<strong>Esos 3 orgasmos en Usaquén</strong>” en la exposición “<strong>Sintaxis</strong>”, que repasa 60 años del <strong>arte abstracto en Colombia</strong>.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="“Sintaxis”, el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá, MAC, revisa 60 años de arte abstracto" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/F0-_m63wvFU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">No conocía el MAC. Me encantó. Su diseño curvo permite ver las obras desde diferentes perspectivas y matices de luces, algo maravilloso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Curada por <strong>Sebastián Jiménez Cortés</strong>, “<strong>Sintaxis</strong>” exhibe obras de artistas pioneros de la <strong>abstracción</strong> en Colombia y que hacen parte de la colección del MAC, y obras de artistas jóvenes o emergentes que en la actualidad trabajan el arte abstracto, cinético, geométrico, informalista o expresionista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <strong>1960 </strong>los artistas Eduardo Ramírez Villamizar, Enrique Grau, Alejandro Obregón, Fernando Botero o Armando Villegas fueron pioneros en el arte abstracto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy por hoy, artistas como Mauricio Tamayo, Giovanni Randazzo o Camila Barreto trabajan con este lenguaje expresivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Sintaxis</strong>” se puede ver hasta el 12 de julio en el <strong>MAC</strong>, ubicado en el barrio <strong>Minuto de Dios </strong>de <strong>Bogotá</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a> – @LiarteconArte</p>
]]></content:encoded>
        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117743</guid>
        <pubDate>Fri, 04 Jul 2025 16:53:09 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/04115214/Sintaxis-MAC_2.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[“Sintaxis”, el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá revisa 60 años de arte abstracto]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Las torpezas de la prensa colombiana con Gustavo Petro</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/las-torpezas-de-la-prensa-colombiana-con-gustavo-petro/</link>
        <description><![CDATA[<p>El país está pendiente de lo que diga el presidente y a la hora que al hombre le dé la gana decirlo, incluso si lo dice con mala ortografía. Entre tanto, la prensa subestima a sus audiencias. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-92f74705ea3194b947d9bc859a6afd65 wp-block-paragraph"><em>“</em><strong><em>La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos. No pertenecer a ningún partido. Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público. Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse siempre devota al bien público”</em>: </strong>Joseph Pulitzer, periodista y editor de prensa. Un prestigioso premio de periodismo lleva su nombre. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Seguirle los pasos y sus desvelos al presidente se convirtió en sagrada obligación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tan cierto es lo que digo que a un joven periodista costeño, que escribe para un portal de noticias en Bogotá, su jefe lo regañó por no estar despierto a las 3:00 de la mañana de aquel domingo histórico en que Petro desafió a Donald Trump en la red social X, mientras medio país, incrédulo, se persignaba vaticinando que el presidente llevaría al país del Sagrado Corazón al caos económico por hablarle durito al todopoderoso del norte, aquel que podría <em>dejar en rines</em>, él sí, al  icónico <em>Tío Sam</em>. No sé si sea muy temprano para asegurar que la segunda temporada de Trump en la White House es un auténtico fiasco, aunque por fortuna están los jueces para ponerlo en su sitio.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Las redes sociales de los antipetristas se alimentan de Petro; de no existir él, a lo mejor estarían vacíos de contenido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, desestiman la inteligencia de Gustavo Petro sus oponentes pero también una parte importante de esa prensa que exuda el sesgo a través de los titulares. Los periodistas —y más que los periodistas, ciertos directores de ciertos medios—, no han tenido tiempo para, en su afán protagónico, detenerse y pensar a quién realmente afectan con lo que dicen o callan por medio de un encabezado. Para desarrollar mi punto, pondré unos poquitos ejemplos:</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="909" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/19075924/ZETA-PUBLIMETRO-909x1024.jpg" alt="" class="wp-image-115978" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/19075924/ZETA-PUBLIMETRO-909x1024.jpg 909w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/19075924/ZETA-PUBLIMETRO-266x300.jpg 266w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/19075924/ZETA-PUBLIMETRO-768x865.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/19075924/ZETA-PUBLIMETRO.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 909px) 100vw, 909px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tituló <a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/consulta-popular-hundimiento-senado-cronica-CB27405250">El Colombiano</a>: </strong>Senado vs. Petro: así fue el choque en el Congreso tras el hundimiento de la consulta popular.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tituló Pulzo: </strong>Congreso se le paró a Petro y le tumbó la propuesta de consulta popular.  </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Se hunde la consulta popular propuesta por Petro: así fue el momento del anuncio desde el Congreso" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/WyecM1j8VmQ?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tituló <a href="https://elpais.com/america-colombia/2025-05-14/el-senado-hunde-la-consulta-popular-de-petro-pero-revive-la-reforma-laboral.html">El País </a>de España</strong>: El Senado hunde la consulta popular de Petro y el presidente denuncia fraude en la votación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tituló</strong> <strong><a href="https://www.eltiempo.com/politica/congreso/el-detras-de-camaras-de-la-nueva-derrota-del-gobierno-de-gustavo-petro-asi-se-hundio-la-consulta-3453899">El Tiempo</a></strong>: El detrás de cámaras de la nueva derrota del gobierno de Gustavo Petro: así se hundió la consulta. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tituló <a href="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/consulta-popular-senado-derrota-a-petro-pero-asume-el-peso-de-la-laboral/">La Silla Vacía</a>: </strong>Senado derrota a Petro pero asume el peso de la laboral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi punto es que, al centrar las noticias en Petro, los medios desconocen que desde el 2022 hay un gobierno legítima y democráticamente constituido, y agregan más carbón al fuego de la polarización. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Recomiendo este oportuno <a href="https://www.elespectador.com/opinion/editorial/editorial-no-podemos-permitir-que-se-incendie-el-pais/">editorial</a> de <strong>El Espectador</strong>: &#8220;No estaríamos en los discursos tan extremistas que hemos visto si el Congreso se hubiera tomado en serio la necesidad de mostrar transparencia y apertura al diálogo&#8221;. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La prensa y los adversarios pusieron a Gustavo Petro en un lugar donde con sello gana y con cara también.</strong><strong></strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Nótese que, según cada titular, el derrotado es Gustavo Petro, no la clase trabajadora que está pendiente del destino de la reforma laboral. Intentando debilitar y empequeñecer a un presidente, la prensa le otorga a un hecho coyuntural y de la mayor relevancia, el tratamiento de un partido de fútbol cualquiera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, al usar la palabra <strong>derrota </strong>con tanta alegría, casi con premeditación, terminan por mostrar al presidente como aquel pobre hombre que lucha solo al jugarse sus restos por la clase obrera, que es mayoría en este país. Entonces, en lugar de apocarlo (y opacarlo), terminan por agrandarlo. Visto así, hoy Gustavo Petro es el David enfrentando al Goliat que legisla, al Goliat que informa (o desinforma, según quien lo vea) y al Goliat empresarial, el de los gremios, que, por cierto, andaban sospechosamente calladitos hasta que <a href="http://x.com/ernestosamperp/status/1923383707081080835?t=HXS3wOM2SQSNH0mT-WCamw&amp;s=08">este trino de Ernesto Samper</a>, el único expresidente con espíritu progresista, los puso a hablar. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="695" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/17172050/ZETA-ERNESTO-SAMPER-695x1024.jpg" alt="" class="wp-image-115915" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/17172050/ZETA-ERNESTO-SAMPER-695x1024.jpg 695w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/17172050/ZETA-ERNESTO-SAMPER-204x300.jpg 204w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/17172050/ZETA-ERNESTO-SAMPER-768x1132.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/17172050/ZETA-ERNESTO-SAMPER-1042x1536.jpg 1042w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/17172050/ZETA-ERNESTO-SAMPER.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 695px) 100vw, 695px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La prensa y los adversarios pusieron a Gustavo Petro en un lugar donde con sello gana y con cara también. Independientemente del resultado de la reforma laboral, esa carta parece jugada a favor del mandatario. Una favorabilidad del 37%, según Invamer Poll, y del 45%, según Cifras y Conceptos, le alcanzaría para ser quien defina el nombre del inquilino (¿o inquilina?) de la Casa de Nariño a partir del 7 de agosto de 2026. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese tren ya partió con suficiente combustible progresista, poniendo a la Izquierda como una alternativa seria para en adelante disputarle el poder a los partidos tradicionales y obligando al Centro a definirse: o está con la Izquierda o está con la Derecha, porque solo no representa nada más que bulla, lo hemos visto. Quede claro que una democracia genuina se sustenta en la alternancia del poder, no en el poder en manos de los mismos. Con apenas tres años al frente de un gobierno, la Izquierda es aún virgen y eso la obliga a madurar, a educar hoy a los políticos que gobernarán mañana, para quitarse de encima el pecado de la improvisación del que hoy se le acusa. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Puede que Petro a muchos no les guste y están en todo su derecho, pero en estos tiempos confusos es quien tiene la mejor narrativa para conectar con los problemas sensibles de la gente. Lo que uno esperaría es que la prensa y los demás poderes, incluido el poder económico, se sintonicen más con la realidad social. Dice el filósofo esloveno Slavoj Žižek: <em>&#8220;Un buen líder es el que da esperanzas&#8221;.</em> El problema es que no hay liderazgos en Colombia y ese es nuestro primer gran drama colectivo.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Con todo, es comprensible que los Gaviria, los Santos, los Lleras, los Valencia, los Uribe paisas y los Uribe por el lado Turbay, más los etcéteras que faltan, vean amenazado un reino que creyeron suyo más allá de la eternidad. Algún historiador que me recuerde cuál fue el último presidente que se echó en hombros la espalda cansada de quienes votaron por él. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La prensa está en mora de tomarse en serio a sus lectores, lo que opinan y mastican en las redes sociales. Como dijo el colega Jacobo Solano <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-prensa-en-crisis-tienen-culpa-las-facultades-de-periodismo/">en este mismo blog</a>: <em>&#8220;tampoco hemos aprendido a entender el nuevo sistema de comunicación que pasa por las redes sociales&#8221;</em>, y comparto su tesis de que ya deberíamos estar hablando de integralidad en el periodismo.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="GNPFbMw0Sa"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-prensa-en-crisis-tienen-culpa-las-facultades-de-periodismo/">La prensa en crisis: ¿Tienen culpa las facultades de periodismo?</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;La prensa en crisis: ¿Tienen culpa las facultades de periodismo?&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-prensa-en-crisis-tienen-culpa-las-facultades-de-periodismo/embed/#?secret=pRplIgtsUU#?secret=GNPFbMw0Sa" data-secret="GNPFbMw0Sa" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La prensa colombiana tiene una oportunidad histórica para redimirse ante esa opinión pública que cada vez le cree menos. </strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la prensa debería también escuchar lo que opina el ciudadano en la calle, al que duerme en chinchorro, al que va en taxi, bicitaxi o mototaxi. Porque en elecciones se cuentan los votos de los ciudadanos, no los titulares de prensa que se pierden en esta maraña informativa que ha terminado por desgastar a los periodistas y agotar la paciencia de las audiencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alguna vez hubo defensores del lector, pero ahora descansan en paz. Lastimosamente no hay en Colombia quien defienda a las audiencias de las malas prácticas en el periodismo y de los malos periodistas. El periodismo militante no es periodismo, es proselitismo encubierto, y esta malformación del oficio alentó la existencia de unos <em>influencers</em>, que sin necesidad de ser periodistas, asumieron el rol de explicar a su manera las noticias y los intríngulis de la realidad, al punto de que para cada titular tendencioso hay un creador de contenido controvirtiendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mejor dicho, una parte del periodismo es hoy víctima de su propio invento y el daño colateral recae sobre quienes hacen periodismo de verdad y no opiniones torpemente camufladas en titulares de prensa. Lo mismo podemos decir del Congreso: la mezquindad de unos deja mal parados a todos. Ese es mi resumen del otro país: ese país que observa a Petro con recelo pero, por arrogante, no se observa a sí mismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Releyendo las palabras de Joseph Pulitzer, puestas al principio del blog, en esta coyuntura los colombianos tendrán la oportunidad de medirle el aceite a la prensa: ¿O es guardiana de los intereses de la elite política (las familias con pedigrí) o es guardiana de la clase obrera (los plebeyos sin casta), el eslabón débil de la sociedad, hoy atropellada por el Congreso de la República, en vez de representada por él? </p>



<p class="wp-block-paragraph">La prensa colombiana debe estar a la altura de este momento histórico, que podría definir la primera gran reforma social del siglo veintiuno: es su oportunidad para redimirse ante esa opinión pública que cada vez le cree menos. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=115907</guid>
        <pubDate>Mon, 19 May 2025 14:08:21 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/19085839/ZETA-PETRO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Las torpezas de la prensa colombiana con Gustavo Petro]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>