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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de sube que sube | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Los cuatro años del tigre</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/los-cuatro-anos-del-tigre/</link>
        <description><![CDATA[<p>Abelardo de la Espriella llegó a la Presidencia. Con ello terminó la campaña y comenzó algo mucho más difícil: la realidad. Su principal desafío no será la izquierda, ni Iván Cepeda o Gustavo Petro, ni siquiera la oposición. Su verdadero reto será gobernar una Colombia que ya no se parece al país que conocieron los [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Abelardo de la Espriella llegó a la Presidencia. Con ello terminó la campaña y comenzó algo mucho más difícil: la realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su principal desafío no será la izquierda, ni Iván Cepeda o Gustavo Petro, ni siquiera la oposición. Su verdadero reto será gobernar una Colombia que ya no se parece al país que conocieron los últimos gobiernos de derecha. Es tentador interpretar su llegada al poder como un regreso a fórmulas que parecían conocidas. Sin embargo, casi todas las condiciones materiales, sociales y culturales que definieron aquellas épocas han cambiado profundamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También conviene entender quién es el hombre detrás del personaje. Aunque nació en Bogotá en 1978, Abelardo de la Espriella pertenece culturalmente a un sector privilegiado de la costa que mezcla el orgullo regional con una ambición desbordada. Creció en Montería, en una familia profundamente vinculada al derecho y al servicio público. Su padre fue magistrado y notario; el mundo de las leyes estuvo presente desde temprano en su formación. Estudió en La Salle de Montería y posteriormente se trasladó a Bogotá para estudiar Derecho. Mucho antes de imaginar una carrera política, ya parecía interesado en otra forma de poder: la capacidad de persuadir, de negociar y de imponerse mediante la palabra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de ser candidato, antes de convertirse en fenómeno político, construyó una reputación nacional como abogado litigante. Durante más de dos décadas cultivó una imagen poco habitual en las élites colombianas: la del abogado exitoso que no ocultaba el éxito. Mientras buena parte del establecimiento tradicional prefería la discreción, él convirtió la prosperidad en una marca personal. Trajes finos impecables, relojes visibles, automóviles exclusivos, ópera italiana, redes sociales y una narrativa permanente de triunfo individual. Para sus admiradores era la demostración de que en Colombia todavía era posible ascender; para sus detractores, una exhibición excesiva. En cualquier caso, logró algo poco frecuente: transformarse en personaje antes de convertirse en político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como ocurre con casi todos los abogados que alcanzan notoriedad pública, su trayectoria profesional también estuvo acompañada de controversias. A lo largo de los años representó a empresarios, dirigentes políticos y figuras envueltas en disputas judiciales de alto perfil, lo que alimentó tanto su fama como las críticas de sus adversarios. Sin embargo, conviene poner ese hecho en perspectiva. Los grandes abogados suelen encontrarse precisamente donde están los conflictos más complejos, los intereses más grandes y los casos más controvertidos. Ocurre en Colombia y ocurre en todas partes. Los despachos más prestigiosos de Nueva York, Washington, Londres o París han construido buena parte de su reputación defendiendo clientes polémicos, impopulares o sometidos al escrutinio público. El prestigio de un litigante rara vez se construye administrando asuntos sencillos; suele forjarse navegando las tormentas que otros prefieren evitar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, la paradoja de los abogados célebres es que su reputación suele depender menos de los clientes que generan consenso que de aquellos que dividen a la opinión pública. La historia de la profesión está llena de juristas admirados que defendieron causas impopulares. No porque compartieran necesariamente las ideas o conductas de sus representados, sino porque entendían que el derecho existe precisamente para operar donde las pasiones políticas, morales o sociales vuelven más difícil la defensa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hablemos de nuestro país; Colombia dejó de ser una sociedad predominantemente rural. La pobreza sigue siendo uno de los grandes desafíos nacionales, pero sus dimensiones y características son distintas a las de hace dos décadas. La natalidad se ha reducido de manera sostenida. Las ciudades concentran cada vez más las tensiones económicas, políticas y culturales. Y quizás el dato más importante de todos: las izquierdas nunca habían acumulado tanto poder institucional, burocrático, académico y cultural como el que poseen hoy.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La victoria de Petro no fue una anomalía histórica. Fue la expresión de transformaciones profundas que continúan presentes en la sociedad colombiana. La salida de la izquierda del gobierno no implica su desaparición como fuerza política. Por el contrario, seguirá siendo un actor central en la disputa por el rumbo del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, los cuatro años del tigre no serán una restauración del pasado. Serán una prueba de adaptación al presente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese escenario aparece una figura fundamental: José Manuel Restrepo. Mientras el presidente encarna la visión política, Restrepo representa la capacidad de convertir las ideas en resultados. Su trayectoria académica, su experiencia administrativa y su conocimiento del Estado lo convierten en una de las piezas más importantes del nuevo gobierno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Toda administración necesita un estadista capaz de conectar la ambición con la ejecución. Gobernar no consiste en ganar discusiones en redes sociales ni en acumular titulares. Gobernar consiste en lograr que las instituciones funcionen, que la economía crezca, que la seguridad mejore y que los ciudadanos perciban cambios concretos en su vida cotidiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Abelardo llega al poder con ventajas que pocos presidentes han tenido. Cuenta con un sector amplio de los gremios, del empresariado y de la economía formal dispuesto a colaborar con su administración. La tecnocracia colombiana, una de las más sólidas de América Latina, parece estar a la orden para acompañar la ejecución de su proyecto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, ninguna de esas ventajas garantiza el éxito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque el ingrediente más complejo de su presidencia es otro: tendrá que hacerlo mejor que Petro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En casi todo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La seguridad, el crecimiento económico, la inversión, el empleo, la confianza institucional y la gestión pública serán comparados permanentemente con el gobierno anterior. Esa será la verdadera medida de su éxito o de su fracaso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y la presión será enorme.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una parte importante de la izquierda y también sectores del centro encontrarán razones políticas para desear que su administración no funcione. No necesariamente por animadversión personal, sino porque la política rara vez se organiza alrededor del bien común. Con frecuencia se mueve alrededor de intereses, incentivos y cálculos de poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El fracaso del tigre podría convertirse en la principal plataforma electoral de sus adversarios dentro de cuatro años. El éxito del tigre, por el contrario, podría alterar profundamente el equilibrio político colombiano durante una generación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero tampoco llegará con poder absoluto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay instituciones que no puede desmontar, incluso si quisiera hacerlo. La Jurisdicción Especial para la Paz, la arquitectura jurídica derivada del proceso de paz y buena parte de las transformaciones institucionales de las últimas décadas forman parte de un entramado constitucional que no desaparece por decreto. Gobernar Colombia exige entender que existen límites. El poder presidencial sigue siendo enorme, pero ya no es omnipotente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y luego está Washington.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La relación con Estados Unidos será uno de los aspectos más interesantes de observar durante estos años. Nunca antes Colombia había tenido un gobierno tan naturalmente alineado con las prioridades estratégicas de Washington. Esa cercanía puede traducirse en respaldo diplomático, inversión, cooperación y oportunidades económicas. Pero también implica asumir presiones y obligaciones que ningún aliado puede ignorar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las peticiones de Washington, especialmente bajo una administración republicana fuerte, no siempre se percibirán como simples sugerencias. Habrá asuntos comerciales, migratorios, energéticos, de seguridad y de política regional en los cuales la autonomía colombiana será puesta a prueba. La cercanía con la potencia más influyente del mundo tiene ventajas evidentes. También tiene costos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás una de las mayores fortalezas de Abelardo sea algo menos visible que sus discursos: su ausencia de ingenuidad. Se trata de un dirigente extraordinariamente audaz, con una inteligencia política poco común y una comprensión bastante precisa de cómo operan el poder y los incentivos. Rara vez subestima a sus adversarios y difícilmente confunde los deseos con la realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa virtud podría ser decisiva en una época donde la política suele castigar a los ingenuos con especial severidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero incluso la inteligencia tiene límites frente a la magnitud del desafío colombiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque el país que recibe no es únicamente una economía, una burocracia o un territorio. Es una sociedad fragmentada, diversa y muchas veces desconfiada. Millones de colombianos no votaron por él. Otros lo hicieron con entusiasmo. Muchos simplemente esperan resultados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todos son ahora sus gobernados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si uno escucha atentamente la visión que propone el nuevo presidente, aparece una idea relativamente clara de país: una nación de emprendedores, capitalista, respetuosa de la ley, defensora de la propiedad privada y convencida de que la generación de riqueza es una condición indispensable para derrotar la pobreza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es casualidad que la idea de la &#8220;Patria Milagro&#8221; venga de alguien que ha construido toda su narrativa pública alrededor del concepto de transformación personal. De la Espriella suele presentarse como un hombre que se hizo a sí mismo, un abogado que levantó una firma propia, diversificó negocios y convirtió su nombre en una marca. Su visión de país parece reflejar esa misma experiencia vital: una Colombia de propietarios, emprendedores y creadores de riqueza antes que una Colombia organizada alrededor del Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La llamada &#8220;Patria Milagro&#8221; es una idea poderosa. Como concepto político y de comunicación, resume una aspiración nacional de prosperidad, orden y confianza. Pero precisamente por eso representa un reto enorme. Las grandes promesas siempre generan grandes expectativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y las expectativas son el terreno más peligroso para cualquier gobierno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque los milagros, en política, no existen. Lo que existen son administraciones capaces o incapaces de producir resultados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los cuatro años del tigre ya comenzaron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todavía es demasiado pronto para saber si esta presidencia marcará un punto de inflexión en la historia nacional o si terminará convertida en una estación más dentro del largo ciclo de promesas y decepciones que caracteriza a la política colombiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ahora, el tigre ha llegado al poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora Colombia empezará a descubrir el color de sus rayas.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130727</guid>
        <pubDate>Tue, 23 Jun 2026 21:33:22 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Los cuatro años del tigre]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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        <item>
        <title>Día Mundial de las Tortugas Marinas: tres historias dan esperanza en América Latina </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-mundial-de-las-tortugas-marinas-tres-historias-dan-esperanza-en-america-latina/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cada año, el 16 de junio, se conmemora el&nbsp;Día Mundial de las Tortugas Marinas.&nbsp;La fecha llega este año con un panorama que mezcla esperanza y urgencia.&nbsp;Un estudio global&nbsp;publicado por el Grupo de Especialistas en Tortugas Marinas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) reveló que décadas de esfuerzos de conservación están [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Dos playas en Ecuador producen hasta el 99.9% de crías macho de tortuga golfina, convirtiéndose en el primer refugio identificado que trabaja frente a la feminización que el cambio climático está provocando en poblaciones de tortugas de todo el mundo.</em></li>



<li><em>Las comunidades afrodescendientes del Chocó colombiano, que históricamente cazaban tortugas, llevan más de una década protegiéndolas.</em></li>



<li><em>Investigadores argentinos colocaron por primera vez transmisores satelitales a machos de tortuga laúd, las más grandes de las marinas, revelando sus lugares de alimentación.</em></li>



<li><em>Un estudio global halló que poblaciones de tortugas se están recuperando, pero la pesca incidental, el cambio climático y la contaminación por plásticos siguen amenazando su supervivencia.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Cada año, el 16 de junio, se conmemora el&nbsp;<strong>Día Mundial de las Tortugas Marinas.</strong>&nbsp;La fecha llega este año con un panorama que mezcla esperanza y urgencia.&nbsp;<a href="https://iucn.org/news/202504/new-global-assessment-reveals-hope-marine-turtles-highlights-urgent-need-continued-1" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Un estudio global</a>&nbsp;publicado por el Grupo de Especialistas en Tortugas Marinas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) reveló que décadas de esfuerzos de conservación están dando resultado.&nbsp;<strong>Más del 40 % de las poblaciones de tortugas marinas son consideradas actualmente de bajo riesgo y baja amenaza,</strong>&nbsp;frente al 23 % registrado en 2011. Sin embargo, el mismo estudio advierte que la pesca incidental sigue siendo la amenaza más urgente para las tortugas marinas en todo el mundo, junto a otros riesgos como el desarrollo costero, la contaminación por plásticos, el cambio climático y la captura directa de tortugas y sus huevos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En América Latina, tres historias iluminan tanto los avances como los desafíos que enfrentan estas especies en el Pacífico y el Atlántico Sur. En Ecuador, investigadores descubrieron que dos playas de la provincia de Esmeraldas son&nbsp;<strong>refugios únicos en el Pacífico Oriental</strong>&nbsp;para la resiliencia de las tortugas golfinas (<em>Lepidochelys olivacea</em>) frente al cambio climático.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Lee más | L<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/06/puma-fest-2026/">lega el PUMA FEST: I Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</a></h4>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia, las comunidades afrodescendientes del Chocó protagonizan una transformación profunda: de consumir tortugas a protegerlas, mientras la ciencia advierte la necesidad de acompañar esas iniciativas para que sean realmente beneficiosas. Y en Argentina, un equipo de investigadores logró por primera vez rastrear por satélite a machos de tortuga laúd (<em>Dermochelys coriacea</em>) en el Atlántico Sur, develando los movimientos de los individuos más desconocidos de la especie más grande de todas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273699"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15232127/Eclosion-Portete-2022-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273699" /><figcaption class="wp-element-caption">Eclosión de tortugas en playa Portete, Ecuador. Foto: cortesía Rubén Vinueza Chérrez y Estefanía Sánchez-Flores</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Ecuador: el refugio de tortugas macho</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En la costa noroccidental de Ecuador, donde el bosque del Chocó llega hasta el mar y una capa permanente de nubes filtra la luz del sol, dos playas guardan un secreto que la comunidad científica tardó décadas en descubrir: casi todas las crías de tortuga golfina que nacen allí son machos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hallazgo,&nbsp;<a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s10584-025-04050-y#Tab2" target="_blank" rel="noreferrer noopener">publicado en octubre de 2025 en la revista Climatic Change,</a>&nbsp;podría ser una de las noticias más importantes para la conservación de tortugas marinas en el Pacífico Oriental. Y su historia comenzó, casi por casualidad, con una pregunta sobre el cambio climático.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Necesitábamos un bioindicador para evaluar los efectos del cambio climático en comunidades pesqueras», recuerda Rubén Vinueza Chérrez, biólogo marino y uno de los autores del estudio. En 2017, trabajando con la cooperación técnica alemana en el proyecto Procambio, propuso a los reptiles —y en particular a las tortugas marinas— como esa ventana para leer el clima. La razón es biológica: el sexo de las tortugas depende de la temperatura de incubación de los huevos.&nbsp;<strong>A más calor, más hembras. A más frío, más machos.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que encontraron al instalar los primeros sensores en los nidos de Portete y Galera —en la provincia de Esmeraldas, al norte de Ecuador— fue sorprendente. Las temperaturas promedio de incubación fueron de apenas 27 °C en Portete y 27.3 °C en Galera, muy por debajo de los más de 30 °C que se registran en la mayoría de playas de anidación del mundo. El resultado: entre el 99.9 % y el 99.3 % de las crías nacidas entre 2018 y 2022 fueron machos.https://www.youtube.com/embed/eJ2w6CRTfM8?si=XAWtnbiuwwYOaRxU</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Tortuga golfina anidando en playa Portete, Ecuador. Video: Rubén Vinueza Chérrez y Estefanía Sánchez-Flores.&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos resultados son clave. De hecho, en la gran barrera de coral, en Australia,&nbsp;<strong>hasta el 99 % de las tortugas verdes que nacen son hembras</strong>, al igual que en el norte de Chipre. En Turquía, la cantidad de tortugas nacidas hembras alcanza el 74 %. Esta tendencia, asegura la investigación, “conlleva una&nbsp;<strong>marcada desproporción entre sexos</strong>&nbsp;que puede afectar el éxito reproductivo y, por consiguiente, la viabilidad a largo plazo de las poblaciones, así como la reducción del éxito de eclosión”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Para la comunidad científica es urgente encontrar estas zonas que podrían ser refugios del cambio climático. Necesitamos definir qué playas están todavía generando machos”, explica Vinueza Chérrez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La clave está en la geografía. Portete y Galera se encuentran dentro del corredor del Chocó, uno de los ecosistemas más húmedos del planeta. La presencia de bosque, la nubosidad constante y la humedad&nbsp;<strong>reducen la entrada de radiación solar,</strong>&nbsp;manteniendo las temperaturas locales significativamente más bajas que en otras zonas tropicales de anidación. Además, la temporada de anidación de la golfina —de agosto a noviembre— coincide con los meses más frescos del año en la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio proyectó las temperaturas futuras de los nidos bajo tres escenarios del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. Las conclusiones son alentadoras: incluso en el peor escenario posible —el de desarrollo intensivo en combustibles fósiles—, la probabilidad de que las temperaturas superen los 30.5 °C (el umbral a partir del cual se producen hembras) llegaría al 71 % en Portete y al 68 % en Galera hacia finales de siglo. En otras palabras, aun en ese escenario extremo, una porción relevante de los nidos seguiría produciendo machos.https://www.youtube.com/embed/97Sta8sVHIc?si=LOOWgIB6ncCwzNIk</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Eclosión de tortugas marinas en playa Portete, Ecuador. Video: Rubén Vinueza Chérrez y Estefanía Sánchez-Flores.&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, el futuro de estas playas no depende solo del clima. Portete, aunque protegida, enfrenta la presión del turismo de un hotel cercano en Mompiche. Galera, más inaccesible, está por ahora más resguardada. Ambas integran el Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Ecuador, pero «ser área protegida no garantiza el cien por ciento», advierte Estefanía Sánchez-Flores, coautora del estudio e investigadora en ingeniería ambiental. La urbanización, los perros sueltos en las playas, las luces artificiales y la pesca incidental siguen siendo amenazas reales. Conservar estos refugios, concluyen los investigadores, requiere no solo proteger el clima, sino también el bosque y la oscuridad de la noche.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Colombia: una tortuga viva vale más que una tortuga muerta</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En Nuquí, un municipio del departamento del Chocó colombiano, hay personas que cada noche, entre julio y diciembre, recorren la playa esperando el rastro inconfundible de una tortuga que sube a desovar. Cuando la encuentran, esperan en silencio hasta que termina. Luego recogen los huevos y los trasladan a corrales protegidos donde permanecerán hasta la eclosión. El propósito del traslado es&nbsp;<strong>proteger los nidos</strong>&nbsp;de las mareas que pueden arrastrar los huevos mar adentro o de los perros que excavan la arena para devorarlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Cuando los huevos eclosionan, las dejamos [a las tortugas] caminar solas hacia donde suena la ola», cuenta Jorge Enrique Murillo Palacio, integrante del Consejo Comunitario General Los Riscales. «Es muy difícil que una tortuga se devuelva para arriba. Siempre busca la parte de abajo». Esa caminata importa:&nbsp;<strong>la playa queda grabada en el vientre del animal,</strong>&nbsp;como un mapa, y cuando la tortuga es adulta regresa al mismo lugar a anidar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273702"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15232333/WhatsApp-Image-2026-06-10-at-12.55.43-PM.jpeg" alt="" class="wp-image-273702" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades de Nuquí miden la caparazón de las tortugas que anidan para llevar un registro y compartir la información con las autoridades ambientales. Foto: cortesía Lander Murillo, comunidad de Coqui</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Murillo forma parte del Consejo Comunitario General Los Riscales, autoridad territorial que administra más de 31 469 hectáreas en el municipio de Nuquí y que lleva más de&nbsp;<strong>10 años coordinando la conservación de tortugas marinas</strong>&nbsp;en la zona. “Para nosotros es algo muy lindo porque estamos contribuyendo a que esa especie pueda seguir existiendo en el planeta”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No siempre fue así.&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/398392690_Uso_y_percepcion_de_las_tortugas_marinas_en_el_municipio_de_Nuqui_Choco_Colombia_Implicaciones_para_su_conservacion" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Un estudio publicado en 2025 en la revista Ethnoscientia,</a>&nbsp;con trabajo de campo realizado en 2015 por Laura Soto-Cortés y Dennis Castillo-Figueroa en las comunidades de Jurubirá, Panguí y la cabecera de Nuquí, documenta una relación histórica mucho más compleja entre estas comunidades afrodescendientes y las tortugas marinas que llegan al Pacífico colombiano para reproducirse, todas en la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN): la tortuga carey (<em>Eretmochelys imbricata</em>), en Peligro Crítico; la caná o laúd (<em>Dermochelys coriacea</em>), Vulnerable; la verde (<em>Chelonia mydas</em>), en Peligro; y la tortuga golfina (<em>Lepidochelys olivacea</em>), Vulnerable.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/agua-comunidades-indigenas-campesinos-afrodescendientes-darien-vidas-acuaticas-museo-nacional-colombia/">La tenacidad del agua: comunidades indígenas, campesinos y afrodescendientes del Darién llevan sus vidas acuáticas al Museo Nacional de Colombia</a></h4>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de entrevistas con pescadores locales, la investigación registró&nbsp;<strong>un vínculo multidimensional con las tortugas:</strong>&nbsp;alimenticio, medicinal, ornamental, espiritual y ritual. Se consumían huevos y carne y la grasa del animal se usaba para tratar enfermedades respiratorias. El pene del macho, conocido localmente como «el viril» o «la picha», tenía alta demanda comercial como afrodisíaco, con compradores llegados desde ciudades como Medellín, y&nbsp;<strong>podía venderse entre 18 y 36 dólares.</strong>&nbsp;Incluso existía una práctica ritual llamada ombligada, en la que partes de la tortuga se ahumaban y raspaban para incorporarlas al cordón umbilical de los recién nacidos. De esa manera se les transfería, supuestamente, cualidades como la resistencia en el agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio también documentó que los propios entrevistados percibían una disminución en las poblaciones y la vinculaban directamente a décadas de captura y consumo. «Cuando yo era muchacho, había mucha tortuga. Uno se iba por aquí, por la playa de Boca Chori,&nbsp;<strong>encontraba 10 nidadas de huevos y la gente se las traía</strong>«, relató uno de los participantes de Jurubirá. Los investigadores concluyen que incorporar estas percepciones y valores culturales locales es indispensable para diseñar estrategias de conservación verdaderamente efectivas y sostenibles en el tiempo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273700"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15232235/image.png" alt="" class="wp-image-273700" /><figcaption class="wp-element-caption">La investigadora Laura Soto-Cortés entrevista a habitantes de las comunidades de Jurubirá, Panguí y Nuquí para conocer su relación con las tortugas marinas. Foto: cortesía Laura Soto-Cortés</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, según Murillo, la transformación en Nuquí es real: quien sea encontrado con carne o concha de tortuga puede ser judicializado. Además, “nos dimos de cuenta de que&nbsp;<strong>una tortuga viva nos puede generar mucha más plata que terminar con su existencia.</strong>&nbsp;Nosotros anteriormente matábamos la tortuga. Pero gracias a Dios desde hace varios años a la tortuga la miramos como una fuente de ingreso, porque hay mucha gente turista que viene acá y de una u otra forma dejan recursos en el territorio”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la práctica de reubicar huevos, advierten los investigadores ecuatorianos Rubén Vinueza Chérrez y Estefanía Sánchez-Flores, “es complejo” y debe hacerse considerando diversos factores para evitar daños en las tortugas. De acuerdo con los especialistas,&nbsp;<strong>las tortugas seleccionan zonas de playa con perfiles térmicos específicos,</strong>&nbsp;y un nido mal reubicado —demasiado superficial o en una zona más expuesta— puede alterar la temperatura de incubación hasta afectar, incluso, el desarrollo neurológico de las crías. La reubicación puede ser necesaria, coinciden los investigadores, pero debe tomarse como última opción y con conocimiento técnico del perfil térmico de cada playa. No basta con que las tortuguitas lleguen al mar. Importa también cómo llegan.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273703"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15232350/WhatsApp-Image-2026-06-10-at-12.55.44-PM-768x512.jpeg" alt="" class="wp-image-273703" /><figcaption class="wp-element-caption">Huevos de tortugas reubicados por las comunidades de Nuqui. Foto: cortesía Lander Murillo, comunidad de Coqui</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Argentina: los machos invisibles del Atlántico Sur</h2>



<p class="wp-block-paragraph">De las siete especies de tortugas marinas que existen, la laúd (<em>Dermochelys coriacea</em>) es la más grande y una de las más misteriosas. Los adultos pesan entre 200 y 250 kilos —<strong>el ejemplar más grande registrado superó los 900 kilos</strong>—, pero a pesar de su porte, se sabe muy poco de ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Victoria González, investigadora del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras de la Universidad Nacional de Mar del Plata y el Conicet, explica que la especie pasa la mayor parte de su ciclo de vida en zonas alejadas de la costa, lo que la hace muy difícil de estudiar. Aunque esta dificultad aplica tanto para hembras como para machos, todo lo que la ciencia conocía provenía de las playas de anidación, donde las hembras salen a desovar y los investigadores pueden acercarse.&nbsp;<strong>Los machos, que nunca abandonan el océano,</strong>&nbsp;permanecían como una incógnita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso empezó a cambiar en aguas cercanas a la costa de la provincia de Buenos Aires, donde un equipo de investigadores logró colocar transmisores satelitales a machos de tortuga laúd. Capturarlos no fue sencillo. La metodología consiste en aproximarse lentamente a los animales con una embarcación y colocar en su camino un aro —similar a uno de básquet, pero mucho mayor— para que entren solos en la red. Una vez retenidos, se los sube a una balsa inflable. «A la cuenta de tres, entre tres o cuatro personas», cuenta González, quien también es investigadora del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). La colaboración de pescadores artesanales, acostumbrados a trabajar en el mar y a manejar cargas pesadas, fue indispensable.https://www.youtube.com/embed/trMDUNQhxU8</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Científicos marcan tortugas macho en el mar argentino. Video: Proyecto Tortuga Laud-Argentina</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los transmisores, fijados en el caparazón, envían datos de geolocalización cada vez que los animales salen a respirar. Los primeros resultados revelaron comportamientos inesperados: los cuatro machos marcados permanecieron durante semanas en aguas de la plataforma continental argentina, alimentándose en el norte de la provincia de Buenos Aires, muy cerca de la costa y no mar adentro como se pensaba.&nbsp;<strong>«Quizás lo vienen haciendo hace cientos de años, pero no lo sabíamos»</strong>, reflexiona la investigadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de ellos hizo luego algo diferente a los demás: se desplazó bordeando la costa bonaerense hacia el Rincón, otro sistema de alta productividad donde hay abundancia de medusas, su alimento principal. Los pescadores artesanales empezaron a reportar presencia de medusas en las redes y al poco tiempo los transmisores confirmaron que los animales los seguían. Hacia finales de mayo, los cuatro iniciaron el desplazamiento hacia el norte. Hoy están en el sur de Brasil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de este hallazgo se disparan muchas preguntas, dice González. “¿Cuántas hay? ¿Están separadas en grupos? ¿Están todas juntas?”, se preguntan los investigadores.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273701"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15232327/machos_11jun26.png" alt="" class="wp-image-273701" /><figcaption class="wp-element-caption">Recorrido satelital de las tortugas laúd macho en Argentina. Mapa: cortesía Proyecto Tortuga Laud-Argentina</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Se sabe, por estudios genéticos, que las tortugas laúd que llegan a Argentina provienen principalmente de una pequeña población del norte de Brasil, en el estado de Espíritu Santo, y de colonias en la costa occidental de África, en Ghana, Gabón y Congo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace unos 20 años, hembras muertas en playas argentinas con marcas metálicas colocadas para su identificación en las aletas permitieron comprobar por primera vez la migración transatlántica de la especie. El año pasado, el equipo capturó una hembra que llevaba en las aletas una chapa colocada 11 años antes en el Congo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El seguimiento satelital busca no solo identificar los corredores migratorios una vez que las tortugas llegan a Argentina, sino también&nbsp;<strong>identificar zonas de superposición</strong>&nbsp;con las actividades pesqueras, uno de los principales factores de mortalidad a nivel global, y con los residuos en el mar. La contaminación por plástico es otra amenaza documentada: en tortugas verdes recuperadas muertas es frecuente encontrar bolsas, fragmentos de plástico duro y tapas de botella en el estómago, cuenta González.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El equipo espera colocar cuatro transmisores más en la próxima temporada, si consiguen financiamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> científicos marcan tortugas macho en el mar argentino. <strong>Foto:</strong> cortesía Proyecto Tortuga Laud-Argentina</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/michelle-carrere/">Michelle Carrere</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/dia-mundial-tortugas-marinas-historias-esperanza-america-latina/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130484</guid>
        <pubDate>Tue, 16 Jun 2026 20:14:58 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/16151321/Captura-de-pantalla-2026-06-16-151244.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Día Mundial de las Tortugas Marinas: tres historias dan esperanza en América Latina ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Día Mundial del Medioambiente: tres investigaciones que muestran cómo la ciencia enfrenta el cambio climático</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-mundial-del-medioambiente-tres-investigaciones-que-muestran-como-la-ciencia-enfrenta-el-cambio-climatico/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los cambios en el clima están modificando la vida en el planeta.&nbsp;Especies de plantas y animales migran de lugares donde las temperaturas se están elevando&nbsp;para buscar espacios con las condiciones adecuadas para su sobrevivencia. Esta sucede en la Amazonía y también en los Andes; en los bosques y las montañas; en los ríos y los [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Este año, el Día Mundial del Medioambiente está centrado en el cambio climático, en las señales urgentes que envía el planeta y en las respuestas que estamos dando.</em></li>



<li><em>En la Amazonía, científicos identificaron corredores climáticos, es decir, espacios geográficos que conectan hábitats y que permiten a las especies migrar a otros espacios en los que puedan sobrevivir.</em></li>



<li><em>En la Patagonia argentina se están estudiando los cambios en los incendios forestales debido al cambio climático mientras académicos, científicos y otros sectores buscan establecer medidas para manejar mejor el fuego.</em></li>



<li><em>En México, un grupo de científicos investigó cómo los peces de agua dulce se están adaptando a los cambios del clima.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Los cambios en el clima están modificando la vida en el planeta.&nbsp;<strong>Especies de plantas y animales migran de lugares donde las temperaturas se están elevando</strong>&nbsp;para buscar espacios con las condiciones adecuadas para su sobrevivencia. Esta sucede en la Amazonía y también en los Andes; en los bosques y las montañas; en los ríos y los lagos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No son cambios en el futuro, sino situaciones que se presentan en el presente. Es por eso que este año el&nbsp;<strong>Día Mundial del Medioambiente, que se celebra el 5 de junio, se centra en el cambio climático</strong>, en las señales urgentes que envía el planeta y en las respuestas que estamos dando.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/video/2026/06/uchuy-es-el-primer-polluelo-de-condor-andino-que-lleva-un-transmisor-satelital-en-peru/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Uchuy es el primer polluelo de cóndor andino que lleva un transmisor satelital en Perú</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273272"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/03180019/Amazonia-y-cambio-climatico-Elias-Condori-ACCA-1.jpg" alt="Investigadores de varios países analizaron los denominados corredores resilientes al cambio climático o corredores climáticos. Foto: Elías Condori / ACCA. " class="wp-image-273272" /><figcaption class="wp-element-caption">Investigadores de varios países analizaron los denominados corredores resilientes al cambio climático o corredores climáticos. Foto: cortesía Elías Condori/ACCA</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En este día,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;ofrece una mirada a los aportes que se están haciendo desde la ciencia para investigar y entender cómo influye el cambio climático en Latinoamérica.&nbsp;<strong>Una investigación sobre corredores climáticos en la Amazonía, otra sobre los impactos del cambio climático en peces de los ríos de México y un análisis de cómo los incendios se han intensificado en la Patagonia argentina</strong>&nbsp;por el cambio climático son las tres experiencias que presentamos.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Corredores climáticos en la Amazonía</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los cambios del clima en los ecosistemas llevan a especies de plantas y animales a buscar otros espacios en los que puedan adaptarse para sobrevivir. En la Amazonía,<strong>&nbsp;muchas de estas migraciones ocurren desde las zonas bajas de la selva hacia gradientes más elevadas, hacia las montañas</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos movimientos de adaptación llevaron a un grupo de investigadores de Perú, Costa Rica, Colombia y Estados Unidos —con apoyo de la Fundación Gordon y Betty Moore— a analizar los denominados&nbsp;<strong>corredores resilientes al cambio climático o corredores climáticos, es decir, espacios geográficos que conectan hábitats</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273270"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/03180013/Amazonia-y-cambio-climatico-ACCA-1.jpg" alt="Las plantas y animales amazónicas necesitan moverse para evitar el impacto del cambio climático y su válvula de escape son bosques intactos, dicen expertos. Foto: cortesía Conservación Amazónica (ACCA). " class="wp-image-273270" /><figcaption class="wp-element-caption">Las plantas y animales amazónicas necesitan moverse para evitar el impacto del cambio climático y su válvula de escape son bosques intactos, dicen expertos. Foto: cortesía Conservación Amazónica (ACCA)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Las plantas y animales amazónicas necesitan moverse para evitar el impacto del cambio climático y su válvula de escape son bosques intactos y conectados que suben desde elevaciones bajas a elevaciones más altas”, explica a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;Corine Vriesendorp, directora de Ciencia en Conservación Amazónica (ACCA) y una de las autoras de la investigación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2351989426001836?via%3Dihub"><em>Evaluación a escala regional de corredores resilientes al clima y conectividad en la Amazonía</em></a>, publicada en la revista científica Global Ecology and Conservation, permitió determinar que en la Amazonía occidental, principalmente en Perú, se concentran los corredores naturales más importantes para conectar la Amazonía con los Andes.&nbsp;<strong>Estos son territorios clave para la resiliencia climática de uno de los ecosistemas más biodiversos del planeta.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">También se identificaron áreas importantes en el este de Ecuador, el suroeste de Colombia, el norte de Bolivia, el norte de Brasil, el centro-norte de Guyana y la mayor parte de Surinam. “<strong>El Escudo Guayanés, en la Amazonía septentrional, representa otra región que puede contribuir a la resiliencia climática</strong>, importante para especies con menor capacidad de dispersión que no pueden alcanzar los Andes”, afirma el estudio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En total&nbsp;<strong>se lograron determinar más de 2200 rutas potenciales de conectividad ecológica</strong>&nbsp;entre áreas protegidas amazónicas y refugios de altura, además de 10 corredores prioritarios aún no protegidos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273269"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/03180010/Amazonia-y-cambio-climatico-ACCA-3-1.jpg" alt="Una investigación en la Amazonía identificó corredores climáticos que se extienden por varias gradientes altitudinales. Foto: cortesía Conservación Amazónica (ACCA)." class="wp-image-273269" /><figcaption class="wp-element-caption">«Las plantas y animales amazónicas necesitan moverse para evitar el impacto del cambio climático», asegura una de la autoras del estudio sobre Amazonía. Foto: cortesía Conservación Amazónica (ACCA)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Vriesendorp señala que existe evidencia de que hay árboles subiendo la montaña en el Valle de Kosñipata, llamado “tierra de las nubes” y ubicado en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Manu, en el sureste de Perú. Lo mismo ocurre con especies de árboles en el norte de Colombia. También menciona un estudio que demuestra que las aves se están moviendo hacia arriba en el Cerro de Pantiacolla, en Perú. “Es un área de investigación activa donde los estudios a largo plazo, en áreas bien conservadas, son los que más nos iluminan en este momento”, comenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo,&nbsp;<strong>estas rutas están amenazadas principalmente por la deforestación asociada con carreteras, actividades extractivas como gas, petróleo, minería y agricultura</strong>. “Actualmente la presión de petróleo y gas es más fuerte en la parte norte de la cadena andina, Colombia y&nbsp; Ecuador, mientras que la minería es más fuerte en la parte sur de la cadena andina, Perú y Ecuador, igual que en el Escudo Guayanés, Venezuela, Guyana y Surinam”, agrega la experta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vriesendorp dice que para que se puedan conservar esta áreas&nbsp;<strong>se deben reconocer los bosques que cubren gradientes altitudinales [cambios progresivo en las condiciones ambientales (temperatura, presión, humedad) y en la biodiversidad a medida que varía la altura sobre el nivel del mar]&nbsp;</strong><strong>como zonas prioritarias para la conservación</strong>, trabajar con la población local para entender la mejor forma de proteger esos bosques, lograr el establecimiento de áreas nuevas de conservación y manejo de esos bosques y restaurar bosques en áreas claves para la conectividad altitudinal.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/algoritmos-revolucionan-estudio-gallineta-chica-argentina/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Los códigos del canto: los algoritmos revolucionan el estudio poblacional de la gallineta chica en Argentina</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Enfrentando el fuego en la Patagonia</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los incendios registrados en la Patagonia este año han sido los peores en seis décadas, según un informe de la organización Greenpeace. Este reporte indica que&nbsp;<strong>entre octubre de 2025 y marzo de 2026, el fuego destruyó 60 845 hectáreas de bosques</strong>, principalmente en las provincias de Chubut, Santa Cruz, Neuquén y Río Negro, en el sur de Argentina.&nbsp;<strong>Entre las zonas afectadas por el fuego se encuentra el Parque Nacional Los Alerces, un área protegida que alberga árboles milenarios, algunos con una antigüedad de hasta 3000 años</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273251"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/03175253/Incendios-forestales-en-La-Patagonia-argentina-10.jpeg" alt="Los incendios registrados en la Patagonia este año han sido los peores en seis décadas. Foto: Cortesía Mariano Sylvester." class="wp-image-273251" /><figcaption class="wp-element-caption">Los incendios registrados en la Patagonia este año han sido los peores en seis décadas. Foto: cortesía Mariano Sylvester</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Los incendios siempre estuvieron en la Patagonia, son ecosistemas en los cuales el fuego siempre estuvo presente. Sin embargo, desde hace 20 ó 25 años&nbsp;<strong>lo que estamos observando es un comportamiento distinto de los incendios</strong>.&nbsp;<strong>Se están transformando en más severos, en más recurrentes</strong>”, señala a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;Javier Grosfeld, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) en la Patagonia Norte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Grosfeld afirma que hay una serie de drivers climáticos -factores que modifican el clima- que explican el comportamiento del “fuego excepcional que estamos viendo en los últimos años”. Uno de ellos es la<strong>&nbsp;disminución de las precipitaciones</strong>, lo que significa que hay un déficit hídrico sostenido desde hace unos 20 años, explica el experto. Esto, sumado al<strong>&nbsp;aumento de las temperaturas en la Patagonia</strong>&nbsp;ocasiona la desecación del material orgánico combustible que se encuentra en los bosques y favorece la propagación extrema del fuego. “<strong>Lo que está pasando es que tenemos temporadas de incendio más largas, con olas de calor más largas que afectan el comportamiento del fuego</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro driver importante, comenta Grosfeld, es que desde el año 2000,&nbsp;<strong>las probabilidades de tormentas eléctricas, disparadoras de los incendios naturales, que antes eran excepcionales en Patagonia Norte, aumentaron unas 70 veces</strong>. “Entonces, tenemos menos agua, más calor y más tormentas eléctricas”, argumenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Lo que pasa en la Patagonia es&nbsp;<strong>una combinación entre el cambio climático y el factor humano</strong>&nbsp;porque tenemos mucha más gente viviendo en el bosque y eso también desencadena la complejidad de los incendios forestales en la Patagonia Norte”, agrega Grosfeld.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273244"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/03175232/Incendios-forestales-en-La-Patagonia-argentina-Javier-Grosfeld-11.jpeg" alt="" class="wp-image-273244" /><figcaption class="wp-element-caption">En los últimos 20 o 25 años se están observando incendios más severos y más recurrentes en la Patagonia. Foto: cortesía Javier Grosfeld</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para enfrentar los incendios que se agudizan por el cambio climático, Grosfeld considera que una iniciativa importante sería&nbsp;<strong>establecer un observatorio de los fuegos del sur</strong>, “un lugar de aprendizaje, de transferencia de conocimientos y de reflexión sobre el proceso que trae el cambio climático respecto a los incendios forestales en la Patagonia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bajo esa perspectiva, el experto señala que desde los sectores académicos, científicos, organizaciones ambientalistas y activistas por el medioambiente&nbsp;<strong>están promoviendo “una especie de observatorio-foro-escuela”</strong>&nbsp;que permita canalizar las experiencias. “Es un trabajo a largo plazo. Aún no hay una organización que nos unifique, pero sí hay muchas voces. Cooperativas, partidos políticos, sindicatos se han acercado al tema del fuego porque los incendios empezaron a tocar a todos”, reafirma el experto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Grosfeld también considera fundamental la “detección temprana del fuego” así como el “ataque inicial proactivo”.&nbsp;<strong>“Llegar rápido y poderlo contener a tiempo es fundamental”</strong>, agrega. Sin embargo, Grosfeld también menciona los desafíos que se presentan para una respuesta rápida. Una de ellas es la gran extensión de la Patagonia y la otra es la atención en las zonas de interfase, es decir, en el espacio entre el bosque y las ciudades, donde también hay viviendas establecidas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273256"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/03175308/Incendios-forestales-en-La-Patagonia-argentina-Javier-Grosfeld-5.jpeg" alt="La imagen muestra una zona en la Patagonia argentina de un incendio en 1987 que aún no se ha regenerado. Foto: cortesía Javier Grosfeld. " class="wp-image-273256" /><figcaption class="wp-element-caption">Una zona en la Patagonia argentina luego de un incendio en 1987 y que aún no se ha regenerado. Foto: cortesía Javier Grosfeld</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En estos casos, dice el experto, se debe manejar el bosque, reducir la vegetación que se pueda convertir en combustible para el fuego. “Se deben despejar las vías de acceso, contar con reservorios de agua en el territorio para que cuando lleguen los bomberos no se queden sin agua.&nbsp;<strong>Estamos hablando de superficies extensas. Todo eso requiere inversión que históricamente no se ha hecho.</strong>&nbsp;La prevención es un tema a largo plazo y si no se empieza siempre vamos a estar tarde”, comenta Grosfeld. “La discusión actual pasa por tener comunidades más resilientes, mejor preparadas para los incendios forestales, con mayor prevención y eso es lo que está exigiendo la sociedad”, concluye el experto.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/mexico-40-anos-de-rescatar-y-reintegrar-monos-nativos-en-la-selva-veracruzana/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">México: 40 años de rescatar y reintegrar monos nativos en la selva veracruzana</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Los peces en México</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“México alberga 677 especies nativas de peces de agua dulce, que además tienen un alto endemismo y muchas de ellas sostienen la mesa y el ingreso de familias enteras de pescadores artesanales”, señala el biólogo Rafael Sebastián Muratalla-Miranda, autor principal de la investigación&nbsp;<a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/aqc.70388">Peces de agua dulce mexicanos: identificación de prioridades de conservación y áreas de alto riesgo para la pesca en el contexto del cambio climático</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El cambio climático representa una amenaza significativa para la biodiversidad de agua dulce</strong>, dice el estudio. Por eso, la conservación de estos ecosistemas, así como la seguridad que se basa en estas especies pueden estar en riesgo. “<strong>La vulnerabilidad de los peces de agua dulce al cambio climático podría ser más pronunciada que la de los animales terrestres</strong>, ya que su movimiento a nuevas áreas no garantiza necesariamente que habrá condiciones ambientales adecuadas disponibles”, señala la investigación.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273286"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/03230546/Peces-y-rios-Mexico-Giovani-Anguiano-Lara-4.jpg" alt="Una investigación en México analizó los impactos del cambio climático en los peces de agua dulce. Foto: Giovani Anguiano Lara." class="wp-image-273286" /><figcaption class="wp-element-caption">Una investigación en México analizó los impactos del cambio climático en los peces de agua dulce. Foto: Giovani Anguiano Lara.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La investigación realizada por Muratalla-Miranda junto con otros tres científicos —Luis Fernando Del Moral-Flores, Ángela P. Cuervo-Robayo y Carolina Ureta— aborda estas dos premisas con el fin de colaborar en la planificación de la conservación y a la vez&nbsp;<strong>conocer dónde se encuentran en mayor riesgo estas especies acuáticas y las comunidades que dependen de la pesca de esas especies</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para lograrlo, reunieron en una sola base de datos información taxonómica, ecológica y pesquera de las especies nativas de importancia económica y nutricional de peces de agua dulce en México, explica el autor a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. “Trabajamos con registros históricos de las últimas siete décadas que abarcan la mayoría de los cuerpos de agua de nuestro país”, afirma Muratalla-Miranda, quien realizó esta investigación como parte de su maestría del Posgrado en Ciencias Biológicas en el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la Universidad Nacional de México (UNAM).</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Al momento de buscar la literatura nos dimos cuenta de que casi nadie había evaluado cómo el cambio climático iba a reconfigurar la riqueza de peces de importancia alimentaria en el territorio. Por tanto,<strong>&nbsp;modelamos 54 especies de esta importancia bajo escenarios de cambio climático</strong>”, agrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando realizaron el análisis, encontraron que tenían mayor información en zonas específicas del centro, occidente y sur del país. “Estados como Tamaulipas, Veracruz y Chiapas han sido zonas bastante monitoreadas”, comenta el investigador. Los resultados de las modelaciones con esas especies determinaron que estos lugares concentran una riqueza mayor en comparación con otras zonas. En cuanto a&nbsp;<strong>los riesgos, descubrieron que estos se concentran en el centro y en el occidente del país.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273283"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/03230535/Peces-y-rios-Mexico-Giovani-Anguiano-Lara-1.jpg" alt="El cambio climático representa una amenaza significativa para la biodiversidad de agua dulce, dice el estudio realizado en México. Foto: cortesía Giovani Anguiano Lara." class="wp-image-273283" /><figcaption class="wp-element-caption">El cambio climático representa una amenaza significativa para la biodiversidad de agua dulce, dice el estudio realizado en México. Foto: cortesía Giovani Anguiano Lara.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Muratalla-Miranda comenta que la investigación ha permitido saber que&nbsp;<strong>“la amenaza del cambio climático no es uniforme en todo el país”</strong>. Explica que hay especies que se denominan tropicales o euritermas, es decir, que toleran un rango amplio de temperaturas, que pueden expandir su distribución hacia el norte del país o hacia mayores altitudes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cita como ejemplo especies como Eugerres plumieri y Chirostoma sphyraena, este último conocido como charal, uno de los peces emblemáticos del país, “peces que pueden ganar más del 400 % de área de distribución en los escenarios de cambio climático con condiciones más extremas”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, están las especies de aguas frías o las especies endémicas, que se encuentran&nbsp; sobre todo en los estados de Michoacán y Jalisco, cuya distribución puede tener contracciones severas que van del 40 % al 86 % de su área con idoneidad climática. “Ahí tenemos un matiz crítico que sería que&nbsp;<strong>los peces de agua dulce son vulnerables porque no pueden simplemente nadar hacia un clima mejor</strong>, ya que muchos están atrapados en un cuerpo de agua o en una cuenca”. Si a ello se suma la presencia de presas en muchas de estas cuencas que cortan o impiden el paso de peces, así como la fragmentación de los ríos que se puede dar por cambios de uso de suelo, estos peces van a tener menos posibilidad de moverse, sostiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Bajo el supuesto más estricto de los peces sin dispersión, las pérdidas de idoneidad climática llegan hasta un 73 %, lo que quiere decir que muchos hábitats actuales podrían volverse climáticamente inviables para las especies”, comenta el investigador.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273280"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/03230523/Peces-y-rios-en-Mexico-Rosa-Paula-Garcia-2.jpg" alt="La vulnerabilidad de los peces de agua dulce al cambio climático podría ser más pronunciada que la de los animales terrestres. Foto: Cortesía Rosa Paula Garcia." class="wp-image-273280" /><figcaption class="wp-element-caption">La vulnerabilidad de los peces de agua dulce al cambio climático podría ser más pronunciada que la de los animales terrestres. Foto: Cortesía Rosa Paula Garcia.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Carolina Ureta, investigadora por México en el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la Universidad Nacional de México (UNAM) y coautora de la investigación, explica que en el estudio evaluaron la idoneidad climática de los ecosistemas teniendo en cuenta variables atmosféricas como precipitación y temperatura. De esta forma&nbsp;<strong>identificaron las zonas prioritarias para la conservación y las zonas de riesgo para las especies</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También determinaron si las zonas donde hay una mayor diversidad se superponen con áreas naturales protegidas o están fuera de ellas, en este último caso consideraron que estos espacios sin categorización pueden ser propuestas como sitios prioritarios para la conservación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> un estudio identificó los corredores naturales más importantes para conectar la Amazonía con los Andes. <strong>Foto:</strong> cortesía Conservación Amazónica (ACCA)</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/dia-mundial-del-medioambiente-investigaciones-ciencia-cambio-climatico/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130009</guid>
        <pubDate>Fri, 05 Jun 2026 16:31:51 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/05112956/Amazonia-y-cambio-climatico-Jesus-ACCA-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Día Mundial del Medioambiente: tres investigaciones que muestran cómo la ciencia enfrenta el cambio climático]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Qué clase de tigre es Abelardo De La Espriella?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/que-clase-de-tigre-es-abelardo-de-la-espriella/</link>
        <description><![CDATA[<p>No encuentro similitud entre un tigre y Abelardo De La Espriella. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Leyendo sobre los tipos de<strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/colombia-no-esta-para-el-fanatismo-de-abelardo-de-la-espriella/"> tigres</a></strong> que existen en el mundo, encontré que hay cinco subespecies: el tigre siberiano, el tigre del sur de China, el tigre de Indochina, el tigre malayo y el tigre de Bengala.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, hay algo que todos comparten, sin importar de qué tipo de tigre se hable: son animales seguros y valientes. El tigre calcula muy bien si puede intimidar una amenaza o si debe retirarse. Al ser el superdepredador de su ecosistema, no huye inmediatamente; por el contrario, utiliza advertencias físicas y sonoras antes de recurrir a un ataque defensivo si el peligro persiste.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Analizando la manera de actuar del tigre, me surgió inmediatamente una pregunta: ¿qué clase de tigre es el autodenominado “tigre colombiano”, es decir, Abelardo De La Espriella?</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tigre es un animal que genera respeto entre los demás habitantes del territorio donde se encuentra. No huye ni se esconde en medio de una manada, porque es un ser solitario por naturaleza. Abelardo, en cambio, cuando se presenta en público se refugia detrás de un séquito de escoltas que no permiten que nadie se le acerque.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, dudo que muchos de quienes están enceguecidos con él, y se emocionan con la extravagancia de sus gritos y la agresividad de sus palabras, hayan tenido la oportunidad de estrecharle la mano o compartir una empanada o una arepa de huevo, como suelen hacer los candidatos en campaña. Entre otras cosas, porque Abelardo parece desentenderse de la comida típica colombiana, algo extraño que incluso me lleva a otra pregunta: ¿acaso durante su niñez en el departamento de Córdoba nunca probó el calducho? ¿En Semana Santa no comía mongo mongo, bollo dulce, arroz con frijoles o enyucado?</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tigre es valiente. Abelardo, más bien, parece una de esas personas a quienes les falta valor para enfrentarse a la realidad de un país que vive entre la incertidumbre y la zozobra, pero a quienes les sobra lengua para destilar veneno y lanzar insultos a diestra y siniestra, creyendo que con eso intimidan, cuando en realidad lo que generan es risa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo anterior lo digo porque basta observar el escenario desde el cual le habla a su fanaticada, sin importar si se trata de una plaza pública o de un recinto cerrado. Habla detrás de una urna de cristal, rodeado de un séquito de personas que parecen sacadas de la Fuerza Delta, y cuando recorre las calles lo hace protegido por escoltas que llevan escudos para impedir que alguien se le acerque. ¿Qué otro candidato hace eso? Ni siquiera Gustavo Petro, quien durante la campaña presidencial de 2018 —según él mismo ha contado— estuvo a punto de ser asesinado en una plaza pública de Cúcuta, apareció rodeado de semejante despliegue.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tigre conoce su territorio. Abelardo, en cambio, parece no conocer ni comprender las necesidades de las regiones de Colombia, porque durante los últimos años se ha dedicado a darse la gran vida entre Italia y Miami, actuando como si perteneciera a la alta sociedad europea emparentada con la élite neoyorquina. En otras palabras, haciendo alarde de su ya conocida extravagancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para concluir, Abelardo De La Espriella ha construido toda una puesta en escena para presentarse como “el tigre”, pero dicha imagen resulta completamente contraria a lo que realmente representa un tigre de verdad. Y precisamente por eso vuelvo a preguntarme: ¿qué clase de tigre es Abelardo?</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129636</guid>
        <pubDate>Thu, 28 May 2026 13:03:57 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Qué clase de tigre es Abelardo De La Espriella?]]></media:description>
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            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El acierto de Amanda Jaimes en la apuesta por la televisión pública regional</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/el-acierto-de-amanda-jaimes-en-la-apuesta-por-la-television-publica-regional/</link>
        <description><![CDATA[<p>Amanda Jaimes Mendoza demostró que es posible innovar en la televisión pública regional. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La televisión pública regional en Colombia atraviesa uno de sus momentos más complejos. La competencia feroz de las plataformas digitales, las limitaciones presupuestales y la migración de las audiencias han puesto a prueba la capacidad de los canales para mantenerse vigentes. Sin embargo, en medio de ese panorama desafiante, la gestión de Amanda Jaimes Mendoza, actual gerente de Telecafé, demuestra que sí es posible transformar la televisión pública en un escenario de innovación, identidad cultural y excelencia narrativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los recientes resultados hablan por sí solos. Diez Premios India Catalina en apenas dos años, ocho de ellos obtenidos en 2026, no son producto del azar ni de una coyuntura favorable. Son la consecuencia de una visión gerencial que entendió que la televisión pública no puede resignarse a sobrevivir: debe competir, emocionar y representar al país con estándares de calidad cada vez más altos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los mayores aciertos de esta transformación fue apostar por contenidos capaces de conectar tradición e innovación. Producciones como <em>La Vorágine</em> y <em>Francisco el Hombre</em> no solo rescatan relatos profundamente ligados a la identidad colombiana, sino que evidencian una ambiciosa apuesta estética y narrativa que logró posicionar al canal como el más premiado de la edición 2026 de los India Catalina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero quizá el aspecto más significativo de este proceso es la manera en que Amanda Jaimes Mendoza entendió el papel de la innovación tecnológica dentro de la televisión pública. La incorporación de inteligencia artificial en la producción audiovisual regular marcó un precedente en el país y demostró que los canales regionales también pueden liderar procesos de modernización, optimizar recursos y explorar nuevas formas de creación sin perder el enfoque humano y cultural que caracteriza al servicio público.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese equilibrio entre tecnología y sensibilidad cultural ha sido fundamental. Porque el éxito no radica únicamente en acumular premios, sino en consolidar un modelo sostenible que permita seguir contando las historias de las regiones con dignidad, profundidad y calidad internacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La frase pronunciada por Amanda Jaimes Mendoza al cierre de su intervención resume el espíritu de esta transformación: “La televisión pública tiene la responsabilidad de representar nuestras regiones con calidad y de proyectar nuestras historias al mundo”. Más que un discurso institucional, parece una declaración de principios en tiempos donde muchas veces se subestima el valor de lo público.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, cuando buena parte de la industria audiovisual busca fórmulas rápidas y contenidos desechables, resulta valioso encontrar liderazgos que entiendan que la cultura, la identidad y las historias regionales siguen teniendo un enorme poder. La gestión de Amanda Jaimes Mendoza no solo revitalizó un canal regional; también dejó una lección para el país: la televisión pública todavía puede innovar, competir y ganar, sin renunciar a su esencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129615</guid>
        <pubDate>Wed, 27 May 2026 22:39:51 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El acierto de Amanda Jaimes en la apuesta por la televisión pública regional]]></media:description>
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        <item>
        <title>Después de Petro o después de Aureliano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/despues-de-petro-o-despues-de-aureliano/</link>
        <description><![CDATA[<p>* Publicado originalmente para Le Monde Diplomatique Colombia vuelve a mirarse en el espejo de Gabriel García Márquez: un país donde la historia parece repetirse más que avanzar. En ese escenario, Gustavo&nbsp;Petro&nbsp;irrumpe como promesa de ruptura, pero su gobierno expone una tensión más profunda: la distancia entre la épica del cambio y la obstinada realidad del [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">* Publicado originalmente para Le Monde Diplomatique </p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia vuelve a mirarse en el espejo de Gabriel García Márquez: un país donde la historia parece repetirse más que avanzar. En ese escenario, Gustavo&nbsp;Petro&nbsp;irrumpe como promesa de ruptura, pero su gobierno expone una tensión más profunda: la distancia entre la épica del cambio y la obstinada realidad del Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá de los nombres, este texto explora las fuerzas que realmente moldean el poder: herencias políticas que no desaparecen, instituciones que resisten y una gobernabilidad cada vez más frágil. En un país que no termina de resolverse, la pregunta no es solo quién viene después, sino si Colombia puede, por fin, dejar de repetir su propia historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque aquí no hay héroes claros ni finales escritos: hay herederos, tensiones, egos, cálculos y un Estado que a veces avanza… y a veces bosteza. Este artículo invita a entrar en ese&nbsp;laberinto .&nbsp;A&nbsp;medio camino entre Macondo y el Congreso—<a></a>donde lo trágico y lo absurdo conviven, y donde entender el presente colombiano es, también, una forma de anticipar sus próximas sorpresas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En las páginas de Gabriel García Márquez, los destinos no eran simplemente biografías: eran condenas envueltas en poesía. Sus personajes&nbsp;–melodramáticos, obsesivos, circulares–&nbsp;parecían atrapados en una lógica donde la historia no avanza, sino que se repite con variaciones de tragedia. El propio&nbsp;Gabo&nbsp;hablaba de “razas condenadas a cien años de soledad”, como si el tiempo en Colombia fuera una espiral y no una línea. En ese espejo, Gustavo&nbsp;Petroaparece también como una figura de destino: un líder que se narra a sí mismo como ruptura histórica, como punto de inflexión inevitable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la historia&nbsp;–&nbsp;y esto conviene recordarlo–&nbsp;no termina con Aureliano. Ni con&nbsp;Petro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de&nbsp;Gabo, la literatura colombiana no se extinguió en el peso de su sombra. Al contrario: se fragmentó, se diversificó, encontró nuevas voces, nuevos lenguajes, nuevas obsesiones. Del mismo modo, después de&nbsp;Petro, Colombia no será una nota al pie de su biografía. Será otra cosa: incierta, conflictiva, pero abierta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy el país parece atrapado en una ecuación compleja, de múltiples variables y escasa solución evidente. Una ecuación donde los herederos pesan tanto como las ideas, y donde la historia familiar sigue siendo capital político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí está Paloma Valencia, heredera de una tradición política que no es solo ideológica sino genealógica. Nieta de Guillermo León Valencia, su figura condensa los ecos de un país&nbsp;donde las élites no desaparecen: mutan. Su discurso, firme y sin concesiones, se apoya en una memoria histórica que incluye episodios tan fundacionales como el bombardeo a&nbsp;Marquetalia, ese momento en que el Estado decidió responder a la insurgencia&nbsp;campesina&nbsp;con el lenguaje de la guerra total. La herencia, en Colombia, no es un dato biográfico: es una herramienta estratégica. Y Valencia parece entenderlo con precisión quirúrgica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la otra orilla, Iván Cepeda representa otro linaje, también marcado por la violencia. Hijo de Manuel Cepeda Vargas, su trayectoria política está atravesada por la memoria del conflicto, pero también por una apuesta institucional que, hasta hace poco, parecía diluirse en el silencio. Su reciente decisión de entrar de lleno en el debate rompe una especie de mutismo prolongado de la&nbsp;voz más fuerte de la izquierda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, ese regreso no disipa las dudas. Si algo ha quedado claro en la experiencia reciente es que&nbsp;un eventual gobierno de Cepeda&nbsp;–o de alguien en su línea–&nbsp;estaría marcado por una convicción férrea, casi inamovible. Virtud o defecto, según quien mire. No sería un gran negociador en un Congreso fragmentado y muchas veces hostil. Serían años de fricción constante: calles movilizadas como sustituto de mayorías legislativas, reformas empujadas más por presión que por consenso. Un escenario de tensión permanente, donde la gobernabilidad sería un ejercicio diario de resistencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el centro, como siempre, un archipiélago difuso de candidaturas que intentan capitalizar el cansancio sin lograr articular una narrativa convincente. El centro colombiano, más que un proyecto, parece un síntoma: el deseo de escapar de los extremos sin saber muy bien hacia dónde.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y todo esto ocurre sobre un terreno inestable. Colombia enfrenta un riesgo fiscal creciente, una estructura estatal atravesada por la mediocridad y la corrupción en múltiples niveles&nbsp;–&nbsp;Congreso,&nbsp;cortes, burocracias regionales–&nbsp;y una institucionalidad que, aunque funcional, dista mucho de ser eficiente. Paradójicamente, la economía muestra signos de mayor solidez relativa, como si el país real avanzara a un ritmo distinto del país político.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pero la ecuación no es solo interna.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el horizonte regional y global, los próximos años estarán condicionados por factores que escapan al control de Bogotá. La prolongación de&nbsp;la influencia de Donald&nbsp;Trump&nbsp;–directa o indirecta–&nbsp;redefine las relaciones hemisféricas, endurece agendas migratorias, reconfigura alianzas. América Latina, fragmentada y sin un eje claro, se mueve entre pragmatismo económico y volatilidad&nbsp;política. Las agendas globales&nbsp;–cambio climático, transición energética, tensiones geopolíticas–&nbsp;imponen desafíos cada vez más complejos a un país que aún lucha por resolver sus problemas más básicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, reducir el momento colombiano a una suma de nombres propios sería un error de diagnóstico. Lo que está en juego no es solo quién suceda a&nbsp;Petro, sino bajo qué condiciones estructurales ese sucesor&nbsp;–&nbsp;o sucesora–&nbsp;intentará gobernar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque Colombia arrastra una paradoja persistente: es un país con vocación institucional, pero con una práctica profundamente informal del poder. Las reglas existen, pero su aplicación es selectiva; las instituciones funcionan, pero lo hacen muchas veces capturadas por intereses particulares. El Estado colombiano no&nbsp;es débil en el sentido clásico&nbsp;–no ha colapsado, no ha perdido el monopolio formal&nbsp;de la ley–, pero sí es desigual en su capacidad de acción. Es fuerte en algunos territorios, inexistente en otros; riguroso en ciertos ámbitos, laxo en muchos más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta fragmentación se traduce en un problema central para cualquier gobierno futuro: la imposibilidad de ejecutar reformas profundas sin enfrentar resistencias múltiples y simultáneas. No se trata solo de oposición política, sino de redes clientelares, intereses económicos, inercias burocráticas y, en algunos casos, estructuras ilegales que se entrelazan con lo institucional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese&nbsp;contexto, la promesa de cambio&nbsp;–sea desde la izquierda, la derecha o el centro–&nbsp;choca inevitablemente con los límites del aparato estatal.&nbsp;Petro&nbsp;lo ha experimentado en carne propia: una agenda ambiciosa que, al aterrizar en la realidad administrativa, encuentra cuellos de botella, demoras, reinterpretaciones, sabotajes silenciosos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De ahí que el debate sobre el “después de&nbsp;Petro” no pueda limitarse a la continuidad o ruptura de sus políticas. La pregunta más incómoda es otra: ¿es gobernable Colombia bajo los parámetros actuales?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La respuesta, si se mira con frialdad, es ambigua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por un lado, existe una resiliencia notable.&nbsp;A pesar de crisis recurrentes&nbsp;–violencia, corrupción, desigualdad–&nbsp;el país no se ha desmoronado. Ha mantenido una cierta estabilidad macroeconómica, ha preservado elecciones competitivas, ha evitado rupturas institucionales abruptas. Pero esa misma resiliencia puede ser leída como estancamiento: una capacidad de absorber el conflicto sin resolverlo, de normalizar lo excepcional, de convertir la crisis en rutina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, hay señales de fatiga. La confianza en las instituciones es baja, la polarización ha aumentado, y la idea misma de un proyecto nacional compartido parece cada vez más difusa. En ese vacío, los liderazgos tienden a personalizarse, a construir relatos épicos que sustituyen la falta de consensos estructurales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es&nbsp;aquí donde la figura de&nbsp;Petro&nbsp;–y la de sus posibles sucesores–&nbsp;se&nbsp;vuelve&nbsp;más compleja. No se trata solo de su programa, sino de su estilo de liderazgo. Un estilo que privilegia la confrontación, que entiende la política como un campo de disputa permanente, que apela a la movilización social como fuente de legitimidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese enfoque tiene ventajas evidentes: permite romper inercias, visibilizar conflictos, desafiar poderes establecidos. Pero también tiene costos: dificulta la construcción de acuerdos, agota a la opinión pública, y puede derivar en una gobernabilidad basada más en la presión que en la negociación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un eventual relevo desde la derecha, representado por figuras como Valencia, implicaría un giro en el tono, pero no necesariamente en la estructura del conflicto. La derecha colombiana, históricamente más disciplinada, enfrenta hoy su propia fragmentación interna. El legado del&nbsp;uribismosigue siendo un factor de cohesión, pero también de desgaste. Gobernar desde ahí implicaría no solo oponerse a&nbsp;Petro, sino redefinir un proyecto que vaya más allá de la reacción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el centro, la dificultad es distinta: construir identidad. Sin un relato claro, sin una base social movilizada, el centro corre el riesgo de convertirse en un actor de segunda línea, relevante en el discurso pero marginal en la práctica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay un momento poco explorado&nbsp;–y sin embargo decisivo–en la trayectoria de&nbsp;Gustavo&nbsp;Petro: la construcción y posterior descomposición de su primer gabinete. Allí, más que en los discursos o en las plazas, se jugó una parte sustancial de su aspiración de convertirse en estadista y no solo en líder de ruptura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El arranque fue, en apariencia, una señal de madurez política. La inclusión de figuras como&nbsp;Alejandro Gaviria&nbsp;, Ocampo&nbsp;y otros perfiles de corte liberal como Roy Barreras o técnico sugerían&nbsp;un intento deliberado de construir un gobierno de síntesis, capaz de tender puentes con sectores moderados y de enviar un mensaje de estabilidad a un país temeroso de los extremos. Era, si se quiere, el gesto clásico de quien entiende que gobernar no es lo mismo que hacer campaña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese primer gabinete tenía algo de pacto tácito: la energía transformadora de&nbsp;Petro&nbsp;se equilibraría con la experiencia institucional de quienes conocían los ritmos del Estado. No era solo una coalición política, sino una alianza de temperamentos. De un lado, la voluntad de cambio acelerado; del otro, la conciencia de que el aparato público tiene inercias que no se desmontan por decreto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero ese equilibrio duró poco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el paso de los meses, la relación entre el&nbsp;Presidente y varios de sus ministros empezó a tensarse. No tanto por diferencias ideológicas de fondo, sino por algo más difícil de gestionar: la brecha entre expectativa y ejecución. Algunos de esos primeros&nbsp;ministros&nbsp;–en conversaciones privadas, casi siempre marcadas por la discreción–&nbsp;describían una atmósfera de creciente frustración. Hablaban, con una metáfora que no es casual en Colombia, de una suerte de desesperación a lo Aureliano: la sensación de estar librando batallas repetidas sin lograr alterar el curso de los acontecimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa comparación con los personajes de&nbsp;Gabriel García Márquez&nbsp;no es simplemente literaria. Apunta a un rasgo más profundo del liderazgo de&nbsp;Petro: una relación intensa, casi visceral, con la idea de transformación histórica. El problema es que el Estado&nbsp;–ese&nbsp;entramado de normas, procedimientos, tiempos administrativos y resistencias internas–&nbsp;no responde a la lógica de la épica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí aparece, quizá, uno de los límites más claros de su gobierno.&nbsp;Petro&nbsp;llegó al poder con una larga trayectoria política, pero sin&nbsp;experiencia significativa dentro del aparato burocrático en condición de subordinado. No es un detalle&nbsp;menor. Quien ha sido burócrata&nbsp;–en el sentido más amplio del término–&nbsp;aprende que las decisiones no solo deben ser correctas, sino&nbsp;implementables. Que cada reforma atraviesa capas de validación, interpretación y, muchas veces, dilación. Que el Estado no es un instrumento dócil, sino una maquinaria compleja, a veces torpe, otras veces resistente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa distancia entre el diseño y la ejecución genera una tensión constante. Desde la perspectiva del líder, los cambios parecen urgentes y moralmente inaplazables. Desde la lógica administrativa, son procesos que requieren tiempo, coordinación y, sobre todo, paciencia. Cuando esas dos temporalidades chocan, lo que emerge es frustración: la sensación de que el aparato estatal traiciona el mandato político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El relevo progresivo de ministros puede leerse, en parte, como un intento de resolver esa tensión. Sustituir perfiles más técnicos o moderados por otros más alineados con la visión presidencial buscaba reducir el ruido interno y acelerar la toma de decisiones. Pero esa estrategia tiene un costo: debilita los contrapesos dentro del propio gobierno y reduce la diversidad de criterios, justo en un entorno que exige deliberación cuidadosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al final, lo que queda es una lección incómoda para cualquier proyecto de cambio en Colombia. La política, a diferencia de la literatura, rara vez ofrece momentos de catarsis. Es, en gran medida, un ejercicio de gestión paciente, de avances incrementales, de negociaciones grises que no caben&nbsp;en relatos heroicos. El deseo&nbsp;–tan potente en la narrativa–&nbsp;se vuelve, en la práctica, rehén de procedimientos, de presupuestos, de firmas que tardan más de lo previsto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay algo casi inevitablemente anticlimático en gobernar. Y tal vez ahí radica una parte del desencuentro: en la dificultad de traducir una visión épica en una realidad que, la mayoría del tiempo, es simplemente prosaica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A todo esto se suma un elemento que suele subestimarse: el tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia entra en una fase donde las decisiones ya no pueden postergarse indefinidamente. La transición energética, por ejemplo, no es solo un debate ambiental, sino fiscal. La dependencia de los ingresos petroleros plantea un dilema inmediato: cómo financiar el Estado en un escenario de&nbsp;descarbonización. Las respuestas posibles&nbsp;–reforma tributaria, diversificación productiva, endeudamiento–&nbsp;son políticamente costosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo mismo ocurre con el sistema de salud, el modelo pensional, la educación. Son reformas estructurales que requieren mayorías, tiempo y capital político. Tres recursos escasos en el contexto actual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En paralelo, la dinámica regional introduce nuevas tensiones. La relación con Venezuela, siempre delicada, sigue siendo un factor de inestabilidad. La migración, la seguridad fronteriza, el comercio informal: temas que ningún gobierno puede ignorar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en el plano global, la incertidumbre es la regla. La competencia entre potencias, la reconfiguración de las cadenas de suministro,&nbsp;la&nbsp;crisis&nbsp;climática, las nuevas tecnologías: todo apunta a un entorno más volátil, donde los márgenes de maniobra para países como Colombia son&nbsp;muylimitados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de las tensiones y los extravíos, sería injusto negar que en el gobierno de&nbsp;Gustavo&nbsp;Petro&nbsp;han coexistido&nbsp;–y aún resisten–&nbsp;funcionarios de una convicción honesta, casi silenciosa, que contrasta con el ruido de la coyuntura. Algunos de ellos, curiosamente, han tenido una relación más directa con la tierra que con la retórica: técnicos, gestores, reformistas discretos que entienden que la deuda agraria de Colombia no es un eslogan sino una herida abierta. En esa línea, en esa posibilidad de una reforma rural seria, paciente, anclada en lo concreto, parecía insinuarse un camino más fértil, acaso el verdadero derrotero para un Aureliano menos atrapado en la épica y más comprometido con la siembra lenta de&nbsp;instituciones. Pero la vanidad&nbsp;–esa fuerza sutil que también habita a los personajes de&nbsp;Gabriel García Márquez–terminó por inclinar la balanza: la aspiración a una estatura global, la seducción de los grandes escenarios internacionales, la coreografía de discursos que buscan resonancia más allá de las fronteras. En esa danza, tan visible como efímera, algo de la brújula se extravió; y mientras el mundo escuchaba, el país&nbsp;–más terco, más concreto–&nbsp;seguía esperando respuestas menos grandilocuentes y más tangibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para lo que sigue,&nbsp;la tentación de pensar en términos de “salvadores” resulta comprensible, pero engañosa. Ni&nbsp;Petroes el principio absoluto, ni&nbsp;quien le suceda&nbsp;será el final de la historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás la lección más profunda&nbsp;–y más incómoda–&nbsp;es que Colombia no necesita otro Aureliano. No necesita otro personaje destinado a encarnar todas las contradicciones del país. Necesita, más bien, una política menos épica y más prosaica. Menos centrada en figuras y más en instituciones. Menos obsesionada con el destino y más comprometida con la gestión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso, por supuesto, es más difícil de narrar. No hay novelas memorables sobre burocracias eficientes. No hay mitologías sobre consensos técnicos. Pero es ahí donde se juega, en última instancia, la posibilidad de un país distinto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de&nbsp;Petro, Colombia seguirá siendo un país en disputa. Con avances y retrocesos, con momentos de lucidez y de extravío. Un país que, como en las novelas de&nbsp;Gabo, parece&nbsp;a veces condenado a repetirse, pero que&nbsp;–a diferencia de Macondo–&nbsp;tiene la posibilidad de aprender.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia no se acaba con el gran Aureliano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se complica. Se bifurca. Y, si hay algo de esperanza, es precisamente eso: que no está escrita de una vez y para siempre.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129479</guid>
        <pubDate>Sun, 24 May 2026 00:22:01 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Después de Petro o después de Aureliano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Nueva encuesta de la Fundación Génesis Crea confirma segunda vuelta, pero entre Cepeda y Paloma Valencia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/nueva-encuesta-de-la-fundacion-genesis-crea-confirma-segunda-vuelta-pero-entre-cepeda-y-paloma-valencia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Encuesta de la Fundación Génesis Crea indica que la segunda vuelta sería entre Iván Cepeda y Paloma Valencia.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La más reciente medición de la Fundación Génesis Crea confirma algo que desde hace meses viene consolidándose en el panorama político colombiano: la elección presidencial de 2026 parece encaminarse hacia una segunda vuelta profundamente polarizada entre dos proyectos ideológicos claramente definidos. Por un lado, el senador Iván Cepeda, representante del Pacto Histórico; por el otro, la senadora Paloma Valencia, figura del Centro Democrático.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los resultados de esta nueva encuesta muestran a Cepeda liderando con 34,3 % y a Valencia consolidándose con 27,9 %. Más allá de las cifras individuales, el dato políticamente más relevante es que ambos fortalecen la percepción de inevitabilidad de una segunda vuelta entre izquierda y derecha, dejando poco espacio para candidaturas de centro o figuras alternativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, al comparar esta medición con la primera encuesta publicada por la misma firma, aparecen movimientos interesantes que permiten interpretar tendencias más profundas del electorado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cepeda sigue arriba, pero pierde impulso</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En la primera medición, Iván Cepeda registraba 35,1 %. Hoy marca 34,3 %. Aunque la caída es moderada —menos de un punto porcentual— sí puede interpretarse como una señal de estabilización de su techo electoral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda conserva un voto sólido y altamente fidelizado. Su liderazgo sigue siendo claro y ningún otro candidato logra disputarle el primer lugar. Pero el descenso, aunque pequeño, sugiere que parte del electorado indeciso comienza a mirar otras opciones o que la capacidad de crecimiento del Pacto Histórico empieza a encontrar límites naturales fuera de sus bases tradicionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aun así, el dirigente de izquierda mantiene una ventaja considerable y continúa siendo el candidato con mayor reconocimiento y estructura política entre todos los aspirantes medidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Paloma Valencia: la candidata que más crece</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La gran ganadora de la encuesta es, sin duda, Paloma Valencia. En la primera medición obtenía 25,4 %; ahora alcanza 27,9 %, creciendo 2,5 puntos porcentuales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese aumento no es menor. En escenarios electorales altamente fragmentados, subir más de dos puntos en tan corto tiempo suele indicar consolidación política, mejor posicionamiento mediático y transferencia efectiva del voto de opinión conservador.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Abelardo de la Espriella se mantiene, pero no despega</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El abogado Abelardo de la Espriella pasa de 21,6 % a 21,7 %. En términos estadísticos, prácticamente no hay variación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto revela un fenómeno interesante: De la Espriella tiene una base electoral muy visible mediáticamente, pero hasta ahora no logra expandirse más allá de ella. Su discurso confrontacional y altamente mediático le permite mantenerse competitivo, pero no crecer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema para su candidatura es estratégico: mientras Cepeda conserva el liderazgo y Valencia sigue creciendo, De la Espriella empieza a correr el riesgo de quedarse atrapado en un “tercer lugar permanente”. Y en política presidencial, la percepción de viabilidad es casi tan importante como los votos mismos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El centro político aparece prácticamente desaparecido</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los números de Claudia López y Sergio Fajardo son quizá los más preocupantes para el llamado centro político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claudia López cae de 3,6 % a 3,1 %, mientras Fajardo baja de 2,9 % a 2,4 %. Ninguno logra romper el umbral simbólico del 5 %, tradicionalmente considerado el mínimo para aspirar a protagonizar una campaña competitiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lectura es contundente: el electorado colombiano parece haberse desplazado hacia posiciones más emocionales y polarizadas, reduciendo el espacio para discursos moderados o conciliadores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La narrativa del “centro racional” que tuvo fuerza en elecciones anteriores hoy parece desconectada de un país marcado por la confrontación ideológica, la inseguridad y el desgaste institucional.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Roy Barreras y los demás: candidaturas testimoniales</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El desplome de Roy Barreras también es significativo. Pasó de 0,7 % a 0,3 %, una caída que evidencia enormes dificultades para consolidar una opción propia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, nombres como Miguel Uribe Londoño, Santiago Botero, Carlos Caicedo, Sondra Macollins y Gustavo Matamoros aparecen con porcentajes marginales que hoy no alteran el panorama electoral.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lo que realmente está diciendo la encuesta</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá de quién sube o baja unas décimas, la encuesta deja tres conclusiones centrales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Primero, Colombia se encamina hacia una elección altamente polarizada entre izquierda y derecha, con un centro político debilitado y sin narrativa movilizadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Segundo, Paloma Valencia emerge como la candidata con crecimiento relativo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y tercero, aunque Iván Cepeda sigue liderando, su candidatura parece haber entrado en una etapa de consolidación más que de expansión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el camino que falta, podrían darse alianzas que podrían alterar las cosas, aunque no mucho porque las cifras muestran un país dividido en dos grandes corrientes políticas que vuelven a convertir la presidencia en un plebiscito ideológico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta que queda abierta no es solamente quién llegará a la Casa de Nariño, sino qué tan profunda será la fractura política y social que dejará esta campaña presidencial.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/encuesta-de-la-fundacion-genesis-crea-pone-a-ivan-cepeda-y-paloma-valencia-en-segunda-vuelta/">Nota recomendada: Encuesta de la Fundación Génesis Crea pone a Iván Cepeda y Paloma Valencia en segunda vuelta</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="564" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22135733/ecnuesta-1-1024x564.jpg" alt="" class="wp-image-129398" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22135733/ecnuesta-1-1024x564.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22135733/ecnuesta-1-300x165.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22135733/ecnuesta-1-768x423.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22135733/ecnuesta-1.jpg 1432w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="540" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22135829/encuesta-5-1-1024x540.jpg" alt="" class="wp-image-129403" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22135829/encuesta-5-1-1024x540.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22135829/encuesta-5-1-300x158.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22135829/encuesta-5-1-768x405.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22135829/encuesta-5-1.jpg 1271w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129393</guid>
        <pubDate>Fri, 22 May 2026 18:35:15 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Nueva encuesta de la Fundación Génesis Crea confirma segunda vuelta, pero entre Cepeda y Paloma Valencia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Perfecciones imperfectas II. La imperfección y la biología</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/perfecciones-imperfectas-ii-la-imperfeccion-y-la-biologia/</link>
        <description><![CDATA[<p>La semana pasada se trató el tema de las imperfecciones que, en ciertos diseños de ingeniería, se traducen en robustez y flexibilidad. Esta semana se explorarán casos en los que este principio se cumple en el reino de la naturaleza, donde se manifiesta el mejor ejemplo de &#8220;perfecta imperfección”: el mecanismo de replicación del ADN, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La semana pasada se trató el tema de las imperfecciones que, en ciertos diseños de ingeniería, se traducen en robustez y flexibilidad. Esta semana se explorarán casos en los que este principio se cumple en el reino de la naturaleza, donde se manifiesta el mejor ejemplo de &#8220;perfecta imperfección”: el mecanismo de replicación del ADN, causante de la diversidad de la vida en la Tierra. Sin errores en las copias no habría mutaciones y, sin estas, no existirían la diversidad biológica ni la adaptación. Sin errores de copia, seguiríamos siendo organismos unicelulares. El error es una expresión del caos y es, al mismo tiempo, el motor de la innovación biológica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso el corazón humano sigue esta lógica. Un corazón ideal no late con la precisión de un metrónomo; de hacerlo, lo más recomendable sería pagar de una vez el ataúd. Los corazones sanos poseen un &#8220;caos determinista&#8221;, lo que significa que el intervalo entre latidos varía constantemente por milisegundos. Esta irregularidad permite al sistema cardiovascular responder instantáneamente a cambios inesperados, como un susto, un esfuerzo físico o un cambio de presión. Un ritmo rígidamente perfecto incapacitaría al corazón para adaptarse a la incertidumbre del entorno; en este contexto, el desorden se convierte en resiliencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Debo confesar que este interés por la “perfección imperfecta” (no hay tal cosa) se debe al mero deseo de investigar y contar sobre los gallos Onagadori.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" src="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/5/57/KITLV_A955_-_Haan_in_Japan%2C_KITLV_107916.tiff/lossy-page1-960px-KITLV_A955_-_Haan_in_Japan%2C_KITLV_107916.tiff.jpg?utm_source=commons.wikimedia.org&amp;utm_campaign=index&amp;utm_content=thumbnail" alt="" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>O-naga-dori</em> significa &#8220;ave de cola larga&#8221;. Esta es una de las razas de gallos más espectaculares y raras del mundo. Los hace únicos una mutación genética que impide que las plumas de la cola muden anualmente, provocando que crezcan sin detenerse. Poseen un gen recesivo llamado <em>non-molting</em> (nm). En condiciones óptimas, sus plumas crecen entre un metro y medio y tres metros por año; y alcanza longitudes de entre diez y doce metros.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="655" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/17100017/Screenshot-2026-05-17-095946-655x1024.png" alt="" class="wp-image-129214" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/17100017/Screenshot-2026-05-17-095946-655x1024.png 655w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/17100017/Screenshot-2026-05-17-095946-192x300.png 192w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/17100017/Screenshot-2026-05-17-095946.png 761w" sizes="auto, (max-width: 655px) 100vw, 655px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Estos gallos requieren cuidados extremos de los criadores: viven en jaulas especiales llamadas <em>tombaku</em>, diseñadas con una percha alta para que la cola cuelgue sin tocar el suelo contra el cual se estropearía: se infectaría, se ensuciaría, se rompería. Debido a que su exportación está prohibida, es prácticamente imposible encontrar ejemplares fuera de Japón. Allí la raza fue declarada &#8220;Monumento Natural Especial&#8221; en 1952.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tradición oral atribuye su origen a Takeichi Rizaemon, quien, entre 1644 y 1648, crió aves de plumaje excepcional para decorar las lanzas y estandartes de los señores feudales. En los desfiles ceremoniales, estas plumas eran símbolo de estatus y poder militar. Al notar que algunos ejemplares no mudaban —ignorando entonces que se trataba de una mutación—, los criadores se concentraron en escoger solo a los ejemplares que poseyeran ese rasgo. En el mundo silvestre, una cola larga es un arma de doble filo: potencia el éxito del cortejo (la selección sexual), pero convierte al ave en una presa fácil. Por ello, ninguna especie salvaje alcanza las proporciones del Onagadori. Lo más cercano es el gallo <em>Bankiva</em> (<em>Gallus gallus</em>), ancestro de todos los gallos domésticos, cuyas plumas caudales son brillantes y arqueadas, pero mudan cada año para reparar las plumas que se dañan por la densa vegetación del sudeste asiático. Otro ejemplo es el gallo Verde de Java (<em>Gallus varius</em>), con una de las colas más estilizadas entre los ejemplares silvestres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La naturaleza, aunque ciega, busca constantemente un óptimo que apunta a la eficacia biológica. Esta resulta de dos variables: la eficacia reproductiva y la supervivencia. A menudo, la primera entra en conflicto con la segunda. Los gallos Onagadori son hermosos para nosotros y para las hembras de su especie, pero con sus colas pesadas y magníficas prácticamente no pueden moverse, volar ni esconderse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si buscamos un ave diseñada exclusivamente por la evolución que se parezca al Onagadori, debemos ir a los faisanes. En el faisán de <em>Reeve</em>, la cola puede superar los dos metros; en el faisán plateado, mide unos setenta centímetros; y en el pavo real, entre uno y un metro y medio. No obstante, todas estas aves mudan anualmente su plumaje.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" src="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/a/a2/K%C3%B6nigsfasan_%28Syrmaticus_reevesii%29.jpg/960px-K%C3%B6nigsfasan_%28Syrmaticus_reevesii%29.jpg?utm_source=commons.wikimedia.org&amp;utm_campaign=index&amp;utm_content=thumbnail" alt="" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los Onagadori son una especie de joyas vivientes que suben el estatus social de sus criadores debido a la complejidad que exige su manutención y cría. Históricamente, solo las clases altas o individuos privilegiados, patrocinados por los señores feudales podían criarlos y mantenerlos. Su &#8220;imperfección&#8221; biológica resulta de una belleza imponderable; sin embargo, han perdido toda su autonomía natural: dependen absolutamente del cuidado humano para sobrevivir.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129211</guid>
        <pubDate>Sun, 17 May 2026 15:00:24 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Perfecciones imperfectas II. La imperfección y la biología]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ana Cristina Vélez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Por qué Abelardo De La Espriella presume de su entrepierna?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/por-que-abelardo-de-la-espriella-presume-de-su-entrepierna-2/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cuando un candidato presidencial y la prensa chocan, se juntan el hambre con las ganas de comer, en un juego de roles en el que todos los involucrados ganan algo, mientras la sociedad y los ciudadanos perdemos. Como político, Abelardo De La Espriella es la constatación de un oficio en decadencia. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Imagen creada con inteligencia artificial.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-ed419ea6cacf2fc984b751448a91a1ee wp-block-paragraph"><strong><em>Busque llamar la atención a cualquier precio. Todo es juzgado por su apariencia, lo que no se ve no cuenta (&#8230;) Ponga toda su fuerza en destacarse. Conviértase en un imán que concentre la atención de los demás, mostrándose más grande, más atractivo y más misterioso que la gran masa, tímida y anodina”:</em> Del libro Las 48 leyes del poder.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es posible que el candidato presidencial Abelardo De La Espriella (ADELE) esté lejos, muy lejos, de tener pinta de estadista, pero nadie puede negar que sabe cómo alborotar a las masas en una sociedad harto conservadora y mojigata.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos gastar tinta y tiempo repudiando sus conductas entre ofensivas y desafiantes. Podríamos debatir sobre la sexualización de la política (es decir, sus frases con carga sexual), cómo método legítimo o ilegítimo para conquistar votos. Podríamos preguntar si cada vez que el monteriano alardea del tamaño de su pene (¿?) o del grueso de su chequera está escondiendo uno que otro complejillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podríamos usar varias cuartillas para desmenuzar y rechazar todas las veces en las que <em>El Tigre</em> ha mostrado su desprecio hacia la prensa y los periodistas. Porque todo es posible en esta vida menos revivir a los muertos, y en esta contienda electoral sí que hay más de un difunto&#8230; en sentido figurado. ADELE está <em>vivito y coleando</em> (con o), dando la pelea en las encuestas para pasar a segunda vuelta. Paloma Valencia va ahí, detrás, intentando desplegar sus alas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos sentar cátedra sobre moral para reprobar sus poses de macho machote o sus fijaciones fálicas y así quedar divinamente con quienes desdeñan su candidatura. Podemos clavarlo en la cruz de la picota pública para parecer políticamente correctos. Pero qué necesidad de llover sobre mojado en torno a este circo mediático si todo el mundo habla de lo mismo y mañana el asunto sobre su pito nos importará un pito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque nada de lo que se escriba cambiará el mundo. En cambio, lo que diga ADELE, hace que muchos sin tema para llenar columnas, ahora lo tengan, y quién quita que por ahí derecho se catapulte al poder, precisamente por el exceso de importancia que le hemos dado.&nbsp;Y eso, más que el tamaño de su cosita, es lo preocupante.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-97ed910380fb87172185996746827466 wp-block-paragraph"><strong><em>“La política ha ido remplazando cada vez más las ideas y los ideales, el debate intelectual y los programas, por la mera publicidad y las apariencias”,</em></strong> señala Mario Vargas Llosa en su libro “La sociedad del espectáculo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin justificar su patanería, envuelta en frases que pronuncia en tono calmado, sin que se le arrugue el traje, diré que todo lo que pasa con <em>El Tigre</em> es el natural reflejo de la sociedad del espectáculo en que se convirtió la política mundial tras la irrupción de las redes sociales en nuestras vidas. Importan la apariencia más que las ideas. Importa el numerito no el contenido. Importa aquello que genere atención (y eso incluye descalificar al contrario, por ejemplo)</p>



<p class="wp-block-paragraph">La habilidad del político moderno no está en los conocimientos que acumule en su cerebro, sino en su sagacidad con las palabras y los ademanes para robarse el show. En esas lides, ADELE es un monstruo, en el sentido que cada lector quiera tomarlo. Es el <em>showman</em> de esta campaña presidencial. El numerito que justifica pagar la entrada. Aquel que gusta y disgusta pero no deja indiferente a nadie, porque sobre esta clase de personas todos tienen (tenemos) una opinión. Y eso significa que no es un pintado en la pared.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Subestimarlo es desconocer que, bajo esta misma fórmula, los argentinos eligieron a Javier Milei y los gringos a Trump. Como fenómenos políticos, son rompedores, harina (¿o <em>memes</em>?) del mismo costal. Han construido un personaje, son fieles a él y, como el producto que son, tienen una clientela cautiva; querámoslo o no, eso los hace genuinos y les imprime carácter; en su rol antagónico, encarnan al villano perfecto del que muchos se enamoran, quitando del medio a unos contradictores con déficit histriónico, que si bien se las dan de políticamente correctos, las más de las veces lo son únicamente de labios para afuera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque en el fondo la diferencia entre ser políticamente correctos y políticamente incorrectos es el nivel de hipocresía con el cual nos queremos arropar. Y la gente está ahí, observando, al que quiere ser sin parecer. Más allá de eso, en una campaña electoral los candidatos que posan de buenos y formalitos&nbsp;están condenados al cuarto de <em>San Alejo</em> (que, a propósito, es el patrono de los que sufren humillaciones).</p>



<p class="wp-block-paragraph">O sea, dependiendo de las circunstancias, la política requiere ciertas dosis de cinismo y agresividad. En una recta final como la actual, faltando una quincena para elecciones, gana puntos quien domine la conversación o imponga la agenda: Eso hace la diferencia entre estar y no estar en los titulares. Por eso, el dicho es muy sabio: <em>Es mejor llegar a tiempo que ser invitado.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso de Sergio Fajardo es el mejor ejemplo. Borrado de las encuestas, su exceso de decencia y su currículo de estudiante aplicado (¡díganme si no tiene más pinta del monaguillo que quería ser cura y no de profesor de matemáticas!), daría para escribir todo un tratado sociológico que explique lo rara que es la política y los raros que son los electores. El hombre hizo todo lo contrario de lo que recomienda&nbsp;una de las leyes de&nbsp;<em>Las 48 leyes del poder: “Nunca acepte perderse en el anonimato de la multitud o ser sepultado por el olvido”.</em> No se fue a ver ballenas esta vez, pero su presencia pasa inadvertida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me atrevo a decir que una cuarta candidatura&nbsp;suya sería un atentado a nuestra paciencia. Sobre él parece caer la misma maldición que le negó la presidencia a Germán Vargas Lleras, Horacio Serpa, Álvaro Gómez o Noemí Sanín.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás los menos hipócritas son los segundos (los políticamente incorrectos) por mostrarse tal como son, sin filtros, sin maquillaje; por decir lo que quieren decir sin temor al qué dirán, por ser capaces de soltar en público lo que seguramente viven diciendo en privado, borrachos o en sano juicio, porque esa es su naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, no se puede juzgar a una persona como ADELE sin reparar en su idiosincrasia de hombre costeño, de esa región Caribe donde el lenguaje desabrochado y la piel expuesta al sol adquieren otros significados sociales, distintos en todo caso de lo que somos y nos define a los bogotanos, por ejemplo; temerosos de la desnudez, procurando hablar pasito y nada más que lo necesario, gobernados precisamente por el <em>ojalá no vayan a hablar de mí.</em> &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa clase alta, representada en la élite bogotana, que hoy desaprueba al candidato y la clase alta a la que él representa, con toda seguridad no tendrán problema en encaramarse&nbsp;juntas al bus de la victoria como pase a segunda vuelta, aunque al mismo tiempo deben prenderles velas a caulquier santo para que eso no ocurra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Total: quienes ya detestan a ADELE, lo aborrecerán más, del mismo miedo que quienes lo aman, lo amarán más por frentero; porque donde unos vemos a una ser ofensivo, impetuoso e incluso misógino, otros ven a una persona que <em>no se anda con pedos atorados</em>, como dice la frase coloquial. Y es posible que comportarse así, directo y sin rodeos, sea visto como una virtud entre los indiferentes con la cosa política y entre los indecisos que están a la espera de ser convencidos. En ese río revuelto, el candidato saca sus cartas de su lengua, no de la manga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque, gústenos o no, recoge a un sector amplio e inconforme de colombianos que además de ver en él a alguien a quien quieren parecerse,&nbsp;reniegan de la prensa, lo mismo que él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el detrás de cámaras tras la entrevista del Canal Caracol, ADELE —entre risas y besos—, insiste en sus críticas a la prensa:&nbsp;&#8220;El periodismo colombiano tiene un problema (…) habla desde un pedestal en el que cree que no se le puede cotrapreguntar, un pedestal en el que cree que tiene la verdad revelada&#8221;.&nbsp; &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se plantea aquí un doble dilema: El de los periodistas (algunos) que no gustan de las respuestas de sus entrevistados y el de los políticos (algunos) que se molestan por las preguntas de los periodistas; en ese tire y afloje el espacio periodístico se transforma en tribunal o, peor, en cuadrilátero. Esa es la explicación más franca de por qué unos y otros nos condenaron a los colombianos al no debate.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No justifico la arrogancia del candidato, tampoco su verborrea, ni su ánimo provocador, pero debemos reconocerle que entiende mejor que varios de sus rivales para qué sirven los medios de comunicación y cómo exprimirlos hasta la <em>viralidad</em>. &nbsp;Es, por decirlo de otra manera, el invitado que nadie quiere tener en la fiesta pero que al final hace la fiesta menos aburrida. Porque qué sería de unas elecciones presidenciales sin un poco de función circense.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para concluir diré que con cada numerito de ADELE muchos son los beneficiados: en primer lugar, el propio candidato, porque hábilmente se pone en el centro de los reflectores y obliga a todos a hablar de él (<em>que hablen mal o bien, pero que hablen, malaya sea</em>); los medios de comunicación, porque consiguen los ansiados clics por parte de unas audiencias también ansiosas y las mismas audiencias, porque calman brevemente su hambre de pan y circo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No importa que la sociedad toda pierda… ¡el show debe continuar!&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129203</guid>
        <pubDate>Sun, 17 May 2026 12:32:15 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Por qué Abelardo De La Espriella presume de su entrepierna?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Por qué Abelardo De La Espriella presume de su entrepierna?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/por-que-abelardo-de-la-espriella-presume-de-su-entrepierna/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cuando un candidato presidencial y la prensa chocan, se juntan el hambre con las ganas de comer, en un juego de roles en el que todos los involucrados ganan algo, mientras la sociedad y los ciudadanos perdemos. Como político, Abelardo De La Espriella es la constatación de un oficio en decadencia. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Imagen creada con inteligencia artificial. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b8ee7fa1b2329759d60705d4bde287ba wp-block-paragraph"><strong><em>“Busque llamar la atención a cualquier precio. Todo es juzgado por su apariencia, lo que no se ve no cuenta (&#8230;) Ponga toda su fuerza en destacarse. Conviértase en un imán que concentre la atención de los demás, mostrándose más grande, más atractivo y más misterioso que la gran masa, tímida y anodina”:</em> Del libro Las 48 leyes del poder.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es posible que el candidato presidencial Abelardo De La Espriella (ADELE) esté lejos, muy lejos, de tener pinta de estadista, pero nadie puede negar que sabe cómo alborotar a las masas en una sociedad harto conservadora y mojigata.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos gastar tinta y tiempo repudiando sus conductas entre ofensivas y desafiantes. Podríamos debatir sobre la sexualización de la política (es decir, sus frases con carga sexual), cómo método legítimo o ilegítimo para conquistar votos. Podríamos preguntar si cada vez que el monteriano alardea del tamaño de su pene (¿?) o del grueso de su chequera está escondiendo uno que otro complejillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podríamos usar varias cuartillas para desmenuzar y rechazar todas las veces en las que <em>El Tigre</em> ha mostrado su desprecio hacia la prensa y los periodistas. Porque todo es posible en esta vida menos revivir a los muertos, y en esta contienda electoral sí que hay más de un difunto&#8230; en sentido figurado. ADELE está <em>vivito y coleando</em> (con o), dando la pelea en las encuestas para pasar a segunda vuelta. Paloma Valencia va ahí, detrás, intentando desplegar sus alas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos sentar cátedra sobre moral para reprobar sus poses de macho machote o sus fijaciones fálicas y así quedar divinamente con quienes desdeñan su candidatura. Podemos clavarlo en la cruz de la picota pública para parecer políticamente correctos. Pero qué necesidad de llover sobre mojado en torno a este circo mediático si todo el mundo habla de lo mismo y mañana el asunto sobre su pito nos importará un pito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque nada de lo que se escriba cambiará el mundo. En cambio, lo que diga ADELE, hace que muchos sin tema para llenar columnas, ahora lo tengan, y quién quita que por ahí derecho se catapulte al poder, precisamente por el exceso de importancia que le hemos dado.&nbsp;Y eso, más que el tamaño de su cosita, es lo preocupante.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-97ed910380fb87172185996746827466 wp-block-paragraph"><strong><em>“La política ha ido remplazando cada vez más las ideas y los ideales, el debate intelectual y los programas, por la mera publicidad y las apariencias”,</em></strong> señala Mario Vargas Llosa en su libro “La sociedad del espectáculo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin justificar su patanería, envuelta en frases que pronuncia en tono calmado, sin que se le arrugue el traje, diré que todo lo que pasa con <em>El Tigre</em> es el natural reflejo de la sociedad del espectáculo en que se convirtió la política mundial tras la irrupción de las redes sociales en nuestras vidas. Importan la apariencia más que las ideas. Importa el numerito no el contenido. Importa aquello que genere atención (y eso incluye descalificar al contrario, por ejemplo)</p>



<p class="wp-block-paragraph">La habilidad del político moderno no está en los conocimientos que acumule en su cerebro, sino en su sagacidad con las palabras y los ademanes para robarse el show. En esas lides, ADELE es un monstruo, en el sentido que cada lector quiera tomarlo. Es el <em>showman</em> de esta campaña presidencial. El numerito que justifica pagar la entrada. Aquel que gusta y disgusta pero no deja indiferente a nadie, porque sobre esta clase de personas todos tienen (tenemos) una opinión. Y eso significa que no es un pintado en la pared.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Subestimarlo es desconocer que, bajo esta misma fórmula, los argentinos eligieron a Javier Milei y los gringos a Trump. Como fenómenos políticos, son rompedores, harina (¿o <em>memes</em>?) del mismo costal. Han construido un personaje, son fieles a él y, como el producto que son, tienen una clientela cautiva; querámoslo o no, eso los hace genuinos y les imprime carácter; en su rol antagónico, encarnan al villano perfecto del que muchos se enamoran, quitando del medio a unos contradictores con déficit histriónico, que si bien se las dan de políticamente correctos, las más de las veces lo son únicamente de labios para afuera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque en el fondo la diferencia entre ser políticamente correctos y políticamente incorrectos es el nivel de hipocresía con el cual nos queremos arropar. Y la gente está ahí, observando, al que quiere ser sin parecer. Más allá de eso, en una campaña electoral los candidatos que posan de buenos y formalitos&nbsp;están condenados al cuarto de <em>San Alejo</em> (que, a propósito, es el patrono de los que sufren humillaciones).</p>



<p class="wp-block-paragraph">O sea, dependiendo de las circunstancias, la política requiere ciertas dosis de cinismo y agresividad. En una recta final como la actual, faltando una quincena para elecciones, gana puntos quien domine la conversación o imponga la agenda: Eso hace la diferencia entre estar y no estar en los titulares. Por eso, el dicho es muy sabio: <em>Es mejor llegar a tiempo que ser invitado.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso de Sergio Fajardo es el mejor ejemplo. Borrado de las encuestas, su exceso de decencia y su currículo de estudiante aplicado (¡díganme si no tiene más pinta del monaguillo que quería ser cura y no de profesor de matemáticas!), daría para escribir todo un tratado sociológico que explique lo rara que es la política y los raros que son los electores. El hombre hizo todo lo contrario de lo que recomienda&nbsp;una de las leyes de&nbsp;<em>Las 48 leyes del poder: “Nunca acepte perderse en el anonimato de la multitud o ser sepultado por el olvido”.</em> No se fue a ver ballenas esta vez, pero su presencia pasa inadvertida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me atrevo a decir que una cuarta candidatura&nbsp;suya sería un atentado a nuestra paciencia. Sobre él parece caer la misma maldición que le negó la presidencia a Germán Vargas Lleras, Horacio Serpa, Álvaro Gómez o Noemí Sanín.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás los menos hipócritas son los segundos (los políticamente incorrectos) por mostrarse tal como son, sin filtros, sin maquillaje; por decir lo que quieren decir sin temor al qué dirán, por ser capaces de soltar en público lo que seguramente viven diciendo en privado, borrachos o en sano juicio, porque esa es su naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, no se puede juzgar a una persona como ADELE sin reparar en su idiosincrasia de hombre costeño, de esa región Caribe donde el lenguaje desabrochado y la piel expuesta al sol adquieren otros significados sociales, distintos en todo caso de lo que somos y nos define a los bogotanos, por ejemplo; temerosos de la desnudez, procurando hablar pasito y nada más que lo necesario, gobernados precisamente por el <em>ojalá no vayan a hablar de mí.</em> &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa clase alta, representada en la élite bogotana, que hoy desaprueba al candidato y la clase alta a la que él representa, con toda seguridad no tendrán problema en encaramarse&nbsp;juntas al bus de la victoria como pase a segunda vuelta, aunque al mismo tiempo deben prenderles velas a caulquier santo para que eso no ocurra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Total: quienes ya detestan a ADELE, lo aborrecerán más, del mismo miedo que quienes lo aman, lo amarán más por frentero; porque donde unos vemos a una ser ofensivo, impetuoso e incluso misógino, otros ven a una persona que <em>no se anda con pedos atorados</em>, como dice la frase coloquial. Y es posible que comportarse así, directo y sin rodeos, sea visto como una virtud entre los indiferentes con la cosa política y entre los indecisos que están a la espera de ser convencidos. En ese río revuelto, el candidato saca sus cartas de su lengua, no de la manga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque, gústenos o no, recoge a un sector amplio e inconforme de colombianos que además de ver en él a alguien a quien quieren parecerse,&nbsp;reniegan de la prensa, lo mismo que él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el detrás de cámaras tras la entrevista del Canal Caracol, ADELE —entre risas y besos—, insiste en sus críticas a la prensa:&nbsp;&#8220;El periodismo colombiano tiene un problema (…) habla desde un pedestal en el que cree que no se le puede cotrapreguntar, un pedestal en el que cree que tiene la verdad revelada&#8221;.&nbsp; &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se plantea aquí un doble dilema: El de los periodistas (algunos) que no gustan de las respuestas de sus entrevistados y el de los políticos (algunos) que se molestan por las preguntas de los periodistas; en ese tire y afloje el espacio periodístico se transforma en tribunal o, peor, en cuadrilátero. Esa es la explicación más franca de por qué unos y otros nos condenaron a los colombianos al no debate.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No justifico la arrogancia del candidato, tampoco su verborrea, ni su ánimo provocador, pero debemos reconocerle que entiende mejor que varios de sus rivales para qué sirven los medios de comunicación y cómo exprimirlos hasta la <em>viralidad</em>. &nbsp;Es, por decirlo de otra manera, el invitado que nadie quiere tener en la fiesta pero que al final hace la fiesta menos aburrida. Porque qué sería de unas elecciones presidenciales sin un poco de función circense.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para concluir diré que con cada numerito de ADELE muchos son los beneficiados: en primer lugar, el propio candidato, porque hábilmente se pone en el centro de los reflectores y obliga a todos a hablar de él (<em>que hablen mal o bien, pero que hablen, malaya sea</em>); los medios de comunicación, porque consiguen los ansiados clics por parte de unas audiencias también ansiosas y las mismas audiencias, porque calman brevemente su hambre de pan y circo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No importa que la sociedad toda pierda… ¡el show debe continuar!&nbsp;</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Sat, 16 May 2026 13:03:12 +0000</pubDate>
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