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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 21 Sep 2026 02:00:58 +0000</lastBuildDate>
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	<title>You searched for sube+que+sube | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Las entregas voluntarias: un punto ciego del tráfico de pequeños felinos en Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/las-entregas-voluntarias-un-punto-ciego-del-trafico-de-pequenos-felinos-en-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una persona, en cualquier lugar de Colombia, llega a una autoridad ambiental con un tigrillo entre los brazos. Dice que ya no puede cuidarlo. Un funcionario recibe al animal, diligencia un acta de «entrega voluntaria» y el felino pasa a un centro de atención de fauna silvestre. En apariencia, el procedimiento cumple un objetivo de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Una figura creada para facilitar la entrega de animales silvestres en tenencia ilegal podría estar dificultando la comprensión de la verdadera dimensión del tráfico de pequeños felinos en el país.</em></li>



<li><em>El 60 % de estas especies registradas por las autoridades ambientales en Colombia fueron recibidos mediante una entrega voluntaria.</em></li>



<li><em>El ocelote aparece como el animal más recuperado por esta vía: representa el 56.7 % de los individuos identificados en una investigación publicada este año en la revista Biological Conservation.</em></li>



<li><em>Expertas en tráfico de fauna aseguran que los datos disponibles no permiten reconstruir de manera sistemática qué ocurrió con los animales antes de ser recuperados bajo esta figura.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Una persona, en cualquier lugar de Colombia, llega a una autoridad ambiental con un tigrillo entre los brazos. Dice que ya no puede cuidarlo. Un funcionario recibe al animal, diligencia un acta de «<strong>entrega voluntaria</strong>» y el felino pasa a un centro de atención de fauna silvestre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En apariencia, el procedimiento cumple un objetivo de conservación: sacar a un animal silvestre del cautiverio y darle una nueva oportunidad: rehabilitarlo y devolverlo a su hábitat natural o mantenerlo en un centro especializado para su cuidado. <strong>Investigadores que analizaron más de 600 registros oficiales</strong> de entregas voluntarias de pequeños felinos en el país encontraron que esta vía se ha convertido en la principal forma en que estos animales ingresan al sistema de las autoridades ambientales en Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hallazgo abrió una pregunta que hoy no tiene respuesta: <strong>¿cuántos de esos animales provienen del tráfico ilegal de fauna?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El interrogante surgió de manera inesperada. Natalia Muñoz Cassolis, abogada e investigadora especializada en comercio de vida silvestre, buscaba entender la magnitud del tráfico de jaguares en Colombia cuando, junto con otros investigadores, solicitó información a las autoridades ambientales del país sobre todos los felinos que habían ingresado a su cuidado bajo distintas figuras administrativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Cuando empecé a limpiar las bases de datos fue evidente que había muchísimos pequeños felinos y que las entregas voluntarias predominaban sobre los demás mecanismos», recuerda Muñoz Cassolis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre 2015 y 2021, <strong>más del 60 % de los registros recopilados correspondían a entregas voluntarias,</strong> muy por encima de decomisos e incautaciones. El dato <a href="https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=5351720">fue publicado este año en la revista</a> <a href="https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=5351720">Biological Conservation</a> y constituye uno de los primeros análisis sobre pequeños felinos recuperados en Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio documentó 643 entregas voluntarias que involucraron 708 felinos de 11 especies distintas, entre 2015 y noviembre de 2021. El ocelote (<em>Leopardus pardalis</em>) fue, por mucho, la especie más afectada: representó el 56.7 % de los individuos registrados, casi cinco veces más que la segunda especie más común, la oncilla (<em>Leopardus tigrinus</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El tamaño hace que la gente los quiera tener», explica Johana Herrera, investigadora y coautora del estudio, vinculada actualmente a <a href="https://www.wwf.org.co/">WWF Colombia</a>. «Algunas especies se ven como gatos grandes y esa apariencia puede resultar atractiva para algunas personas. Diferente a que fuera un jaguar o un puma, que ya tiene que estar en otras condiciones”, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp; <a href="https://es.mongabay.com/2026/09/colombia-cangrejos-violinistas-golfo-de-uraba-fragmentan-microplasticos-contaminacion/">Colombia: cangrejos violinistas del Golfo de Urabá fragmentan microplásticos que podrían ser nueva fuente de contaminación | ESTUDIO</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278078"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/11184539/Asi-se-recupera-una-cria-de-yaguarundi-rescatada-en-el-norte-del-Huila-10.jpg" alt="Entregas voluntarias: un punto ciego del tráfico de pequeños felinos en Colombia" class="wp-image-278078" style="aspect-ratio:1.2066365007541477;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Una cría de yaguarundí (<em>Herpailurus yagouaroundi</em>) recuperada en el departamento del Huila, en mayo de 2025, es sostenida por una funcionaria de la Corporación Autónoma del Alto Magdalena en el Hogar de Paso de Fauna Silvestre de la autoridad ambiental. Foto: cortesía CAM</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero <strong>el porcentaje de ocelotes entregados voluntariamente no fue lo único que sorprendió al equipo</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Empecé a buscar dónde estaba regulada la figura de la entrega voluntaria y no la encontraba en ninguna parte», explica Muñoz Cassolis. «Hasta que descubrí que la definición aparece únicamente en un anexo de la <a href="https://www.minambiente.gov.co/wp-content/uploads/2021/10/Resolucion-2064-de-2010.pdf">Resolución 2064</a> del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, entidad pública que existió bajo ese nombre hasta 2011, cuando se dividió en dos carteras independientes. Ahí fue cuando <strong>entendimos que había un problema jurídico importante</strong>«.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La resolución define la entrega voluntaria como el ”acto mediante el cual un tenedor desiste de conservar un animal como mascota ya sea por pesar, porque enferma, se volvió agresivo o porque ha sido encontrado en la vía pública o en el campo, herido o desamparado y desean garantizarle su bienestar”. Para Muñoz Cassolis, esa definición entra en tensión con el resto del marco jurídico colombiano <a href="https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=259656">que prohíbe la tenencia de fauna silvestre sin autorización.<br></a><br>«Hay una completa desconexión entre la definición de entregas voluntarias y lo que dice el resto del ordenamiento legal sobre la tenencia de fauna», afirma.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Un sistema con demasiados vacíos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Las dudas no terminan en la norma. Cuando los investigadores comenzaron a revisar la información enviada por las Corporaciones Autónomas Regionales —máximas autoridades ambientales a nivel regional— encontraron otro problema: <strong>el país ni siquiera cuenta con un sistema consolidado para registrar estos casos.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">«No existe un sistema nacional funcionando», explica Muñoz Cassolis. «Cada autoridad maneja su propia información y muchas llevan simplemente un archivo en excel.»</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque hace 17 años, en la <a href="https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=36879">Ley 1333 de 2009</a>, el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (hoy <a href="https://www.minambiente.gov.co/">Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible</a> – MADS) asumió el compromiso de crear el <a href="https://pifs.minambiente.gov.co/">Portal de Información sobre Fauna Silvestre (PIFS)</a>, el sistema no se encuentra actualmente disponible para consulta pública. Según respondió el Ministerio a <strong>Mongabay Latam</strong>, el PIFS tuvo una primera versión, pero actualmente está siendo sometido a revisión y ajustes técnicos y tecnológicos, por lo que aún no existe una fecha definitiva para su puesta en funcionamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque el MADS asegura que las entregas voluntarias forman parte de la información que deben registrar las autoridades ambientales y que existen instrumentos nacionales para documentar aspectos como la procedencia reportada, la fecha y circunstancias de recepción, la identificación del animal y su disposición final, <strong>los investigadores encontraron problemas de calidad y homogeneidad en la información que analizaron</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las bases de datos de las corporaciones regionales presentan nombres científicos incompletos, errores de identificación de especies, campos vacíos y formatos diferentes entre autoridades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Francisco Perera, encargado del análisis estadístico del estudio, encontró que incluso aspectos básicos variaban según la entidad que hubiera diligenciado el registro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Algunas escribían la especie completa; otras solo registraban el género y otras simplemente anotaban ‘felino’. Eso limita mucho cualquier análisis», explica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Herrera detalla un problema adicional de identificación. Ocelote, margay y oncilla pertenecen al mismo género, <em>Leopardus</em>, y son fácilmente confundibles para quien no tiene entrenamiento especializado. «Un policía tal vez va a decir: ‘No, eso es un tigrillo’, y un tigrillo puede ser un ocelote, puede ser un margay, puede ser una oncilla», explica. «No hay mucha confiabilidad de que se identifique bien la especie.»</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/rescate-fauna-frenar-trafico-cumplir-leyes-controlar-educar-entrevista/">“La solución no es crear más centros de custodia; es frenar el tráfico, hacer cumplir las leyes, controlar y educar” | ENTREVISTA</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278076"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/11184531/RECUPERACION-OCELOTE.jpg" alt="Entregas voluntarias: un punto ciego del tráfico de pequeños felinos en Colombia" class="wp-image-278076" style="aspect-ratio:1.65;width:660px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Un miembro de la Policía Nacional sostiene un ocelote (<em>Leopardus pardalis</em>) recuperado en Tumaco, Nariño, en abril de 2025, donde permanecía en cautiverio ilegal. Foto: cortesía Policía Nacional de Colombia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los instrumentos nacionales contemplan mecanismos para reconstruir parte de la historia del animal, pero no garantizan que esa trazabilidad sea completa. El Ministerio de Ambiente explicó a <strong>Mongabay Latam</strong> que los registros pueden incluir información sobre la procedencia reportada, las circunstancias de recepción, la identificación del ejemplar, su historia clínica y el manejo previo. Sin embargo, el Ministerio reconoció que estos instrumentos <strong>no permiten necesariamente verificar cuánto tiempo permaneció un animal en cautiverio o cómo fue adquirido</strong>: esos aspectos deben ser investigados y valorados por la autoridad en cada caso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, en la base de datos analizada, los investigadores no encontraron información suficiente para reconstruir sistemáticamente quién entregó cada animal, cuánto tiempo permaneció en cautiverio o cómo llegó hasta la persona que finalmente lo entregó.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>«Está muy raro que no se anote quién entrega el animal»</strong>, dice Perera. <strong>«Sin esa información es imposible saber si existen reincidencias o identificar patrones.»</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La respuesta del Ministerio ayuda a explicar parte de esa dificultad. La cartera dice que, aunque la normativa permite solicitar y registrar los datos de identificación de quien entrega un animal, la Resolución 2064 no establece que la identificación plena de la persona sea un requisito absoluto para recibir y atender al ejemplar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces, ¿en qué caso una entrega voluntaria llega a convertirse en una investigación penal? La respuesta tampoco está clara para las propias instituciones.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una pista que se pierde entre instituciones</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para entender si las entregas voluntarias terminan derivando en investigaciones por tráfico de fauna, <strong>Mongabay Latam</strong> consultó a la <a href="https://www.fiscalia.gov.co/">Fiscalía General de la Nación</a>. La respuesta mostró otra limitación institucional: la entidad aseguró que sus sistemas de información no permiten identificar cuántas investigaciones se originaron a partir de una entrega voluntaria de fauna silvestre, pues esa variable no existe dentro de sus mecanismos de consulta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La Fiscalía también informó que no lleva un registro</strong> <strong>diferenciado que permita saber si una investigación comenzó por una entrega voluntaria, un decomiso o una incautación</strong>, por lo que tampoco puede generar estadísticas bajo esos criterios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa ausencia de información coincide con una de las principales preocupaciones planteadas por las autoras del estudio.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278075"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/11184529/recuperacion_triguillo.jpg" alt="Entregas voluntarias: un punto ciego del tráfico de pequeños felinos en Colombia" class="wp-image-278075" style="aspect-ratio:1.3925;width:557px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Un pequeño felino, que era mantenido como mascota, fue recuperado por la Policía en mayo de 2018 en el departamento de Vichada y entregado a Corporinoquia. El caso terminó con la captura del hombre que llevaba al animal, quien, según la Policía, dijo haberlo encontrado y conservado como mascota. Foto: cortesía Policía Nacional</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La Fiscalía indicó, además, que <strong>una entrega voluntaria no genera automáticamente una noticia criminal.</strong> Eso significa que la sola entrega de un animal silvestre no implica que exista una investigación penal, aunque, como lo explica Muñoz Cassolis, la tenencia de fauna silvestre sin autorización está prohibida por la legislación colombiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La entidad también reconoció que no cuenta con herramientas para establecer si una persona que hizo una entrega voluntaria volvió a aparecer posteriormente en otra investigación por tráfico de fauna, ya que sus sistemas tampoco registran esa información.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/08/tres-tipos-ganaderia-avanzan-sobre-habitat-jaguar-bosque-seco-sudamerica-estudio/"><strong>Tres tipos de ganadería avanzan sobre el hábitat del jaguar en el bosque seco de Sudamérica | ESTUDIO</strong></a></p>



<h2 class="wp-block-heading">Un problema difícil de medir</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El tráfico de fauna es, por definición, un mercado clandestino. Por eso los investigadores trabajan con indicadores indirectos, como decomisos, incautaciones o registros oficiales, para aproximarse a su dimensión.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las entregas voluntarias podrían ser otro de esos indicadores. El problema es que hoy permanecen en una zona gris.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El Ministerio de Ambiente hizo una precisión importante a <strong>Mongabay Latam</strong>: las entregas voluntarias sí forman parte de la información que reportan las autoridades ambientales, pero no pueden equipararse automáticamente con tráfico ilegal. Según el Ministerio, <strong>establecer si detrás de una entrega hubo tenencia ilegal, rescate o una posible cadena de comercialización requiere analizar las circunstancias particulares de cada caso.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>«Si esta figura no está siendo analizada dentro del fenómeno del tráfico, entonces estamos subestimando el problema»</strong>, explica Herrera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La investigadora aclara que el equipo no afirma que todas las entregas voluntarias correspondan a tráfico ilegal. Muchas personas, dice, efectivamente rescatan animales o deciden entregarlos cuando comprenden que no pueden mantenerlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, también existen otros escenarios posibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Si una persona tiene un animal en su casa, la pregunta es cómo llegó hasta allí», señala. «Puede haber alguien que lo rescató de buena fe, pero también puede existir una cadena de comercialización detrás de ese animal.»</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para los investigadores, <strong>la falta de trazabilidad impide diferenciar esos escenarios.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El vacío tiene además una dimensión internacional. La <a href="https://cites.org/esp/disc/text.php">Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas</a> (CITES), el marco global de referencia para medir el tráfico de fauna, solo contabiliza decomisos e incautaciones. «Al parecer, la figura de entrega voluntaria todavía no está siendo reconocida como un dato dentro de esa cuantificación del tráfico», dice Herrera. Es decir, <strong>mientras la cifra oficial internacional no incluya las entregas voluntarias, cualquier estimación del problema en Colombia, y en la región, arranca ya subestimada.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Muñoz Cassolis resume así la limitación de fondo: «Tienes unos sesgos de entrada. Solo estás viendo lo que la autoridad es capaz de capturar o lo que la gente es capaz de entregar, pero no tienes ninguna forma de medir qué es lo que no está siendo capturado o qué es lo que no está siendo entregado. Es decir, el iceberg completo».</p>



<h2 class="wp-block-heading">Educación o sanción</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Las respuestas obtenidas por <strong>Mongabay Latam</strong> a través de derechos de petición muestran que las autoridades ambientales tampoco actúan de manera uniforme.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Corantioquia —autoridad ambiental de 80 municipios del departamento de Antioquia— aseguró que cuando una persona realiza una entrega voluntaria, la Corporación privilegia un enfoque pedagógico. Según la entidad, quienes entregan animales reciben información sobre la normatividad ambiental, la importancia ecológica de la fauna silvestre y las consecuencias de reincidir en este tipo de conductas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Corporación explicó que la estrategia busca incentivar que las personas entreguen voluntariamente animales mantenidos en cautiverio y evitar que permanezcan en condiciones inadecuadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cornare —autoridad ambiental de las cuencas de los ríos Negro y Nare—indicó que evalúa cada caso de manera individual para determinar si existen elementos suficientes para iniciar un procedimiento sancionatorio ambiental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas respuestas reflejan, precisamente, una de las preocupaciones planteadas por los investigadores: <strong>la ausencia de criterios homogéneos sobre cómo debe aplicarse la figura.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El Ministerio de Ambiente, sin embargo, no reconoce por ahora la existencia de un vacío regulatorio específico. En su respuesta a <strong>Mongabay Latam</strong>, señaló que actualmente revisa la aplicación de la Resolución 2064, incluida la recepción, el registro, la trazabilidad y la disposición de los animales entregados voluntariamente, con el propósito de identificar oportunidades de mejora y precisar responsabilidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«La ley está en un papel», dice Muñoz Cassolis. «Pero quien la aplica también tiene percepciones sociales, culturales y jurídicas que terminan determinando cómo actúa.»</p>



<h2 class="wp-block-heading">Lo que el Estado todavía no sabe</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio no concluye que las entregas voluntarias estén siendo utilizadas sistemáticamente para encubrir el tráfico de fauna. Tampoco sostiene que quienes entregan animales formen parte de redes criminales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que sí evidencia es que <strong>el Estado colombiano no dispone hoy de la información necesaria para responder esas preguntas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">«Podemos tener medidas de justicia restaurativa, trabajo social, jornadas educativas», dice Muñoz Cassolis. «No estoy diciendo que a todo el mundo hay que meterlo preso o ponerle multas, pero tenemos que saber de dónde sale esto”, asegura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras las autoridades ambientales continúan recibiendo animales bajo esta figura, <strong>el Estado colombiano sigue sin saber cuántos corresponden a rescates genuinos,</strong> cuántos a tenencias ilegales aisladas y cuántos podrían ser la última evidencia visible de una cadena de tráfico que nunca llegó a investigarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> en octubre de 2025, una ocelote juvenil fue entregada voluntariamente a la Corporación Autónoma Regional del Centro de Antioquia (Corantioquia) después de ser encontrada en una vivienda del municipio de Caucasia, Antioquia, donde permanecía bajo tenencia humana. Tras varios meses de atención veterinaria y rehabilitación, fue liberada. <strong>Foto:</strong> cortesía Corantioquia</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/natalia-pedraza-bravo/">Natalia Pedraza Bravo</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/09/entregas-voluntarias-punto-ciego-trafico-pequenos-felinos-colombia/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/09/entregas-voluntarias-punto-ciego-trafico-pequenos-felinos-colombia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133111</guid>
        <pubDate>Thu, 17 Sep 2026 17:29:23 +0000</pubDate>
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        <title>Las rutas incipientes del Ártico</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/destellos-de-un-mundo-en-mutacion/las-rutas-incipientes-del-artico/</link>
        <description><![CDATA[<p>A pesar de declaraciones y promesas, amenazas, contradicciones, mentiras y omisiones, el estrecho de Ormuz no se parece en nada al de hace medio año. Entonces pasaban hasta 140 barcos diarios por ese corredor marítimo. Hoy, cuando mucho, pasan precariamente de cinco a 15, bajo peligro inminente. La situación, desencadenada por el asalto súbito de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">A pesar de declaraciones y promesas, amenazas, contradicciones, mentiras y omisiones, el estrecho de Ormuz no se parece en nada al de hace medio año. Entonces pasaban hasta 140 barcos diarios por ese corredor marítimo. Hoy, cuando mucho, pasan precariamente de cinco a 15, bajo peligro inminente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La situación, desencadenada por el asalto súbito de Estados Unidos de Israel contra Irán, que de entrada asesinó al líder supremo de este último país, ha suscitado preocupación respecto de los peligros de obstrucción de otros lugares de la geografía mundial donde la estrechez de la superficie navegable puede facilitar acciones de alteración del tránsito de embarcaciones y afectar el transporte marítimo, que es el más grande del mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la lista entran, por supuesto, los dos grandes canales artificiales que cambiaron el modo de funcionamiento del comercio, Suez y Panamá, que siguen siendo vitales. También figuran estrechos naturales, conocidos y altamente frecuentados como Bab el Mandeb, Gibraltar, Malaca y Bashi, fundamental este último para la China continental, a la que separa de Formosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los países perjudicados por la guerra en Ormuz no son solamente los ribereños del golfo pérsico, encerrados en el recoveco más rico de los mares y objeto de revancha iraní por alojar bases de estadounidenses. Los destinatarios del petróleo allí producido han visto cerrado el paso al suministro del crudo fundamental para sus actividades impulsadas por el petróleo, que siguen siendo claves para su bienestar y para la supervivencia de su transporte y su industria. A ellos se suman todos los que han de reaccionar para solventar las consecuencias del torniquete que se ha puesto al flujo del petróleo y que se siente no solo en las grandes industrias sino en los surtidores de combustible en ciudades y caminos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como sucede con cualquier especie, la de los humanos se ve obligada, ante circunstancias como esta, a hacer lecturas diferentes, innovadoras y osadas del mapa del planeta, en búsqueda de nuevos caminos que permitan hacer las cosas de otra manera. Es el mismo ánimo que llevó a los portugueses a llegar a la India después de circunnavegar el África, y a los españoles, al mando de un italiano, a encontrar América. También es el tipo de razonamiento que condujo la construcción de los canales de Corinto, Suárez y Panamá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la medida que los principales perjudicados con el cierre de Ormuz como destinatarios del petróleo del Golfo han sido China, Corea, Japón e India, todos con intereses muy grandes en el comercio con el mundo occidental, a ellos corresponde por naturaleza actuar en busca de soluciones de transporte que eviten hacia el futuro problemas como el de las obstrucciones actuales. La mirada entonces se torna hacia rutas marítimas diferentes e inexploradas con la intensidad requerida, dentro de las cuales sobresale la del Norte, por el Círculo Glacial Ártico.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esa materia han sido muchos los aventureros, estrategas, comerciantes y adelantados que mapa en mano le han echado cabeza a la forma como se podría llegar del norte asiático, y más abajo, por los mares del norte, así estén congelados parte del año, a los puertos europeos. Para no hablar de las rutas militares submarinas, que se pueden abrir paso con aparente mayor facilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los chinos saben que a Trump le queda difícil y dispendioso privarlos de las rutas de suministro de petróleo del golfo pérsico. Así que la famosa amenaza de castigo a quien negocie con los iraníes a ellos no les amedrenta. Pero esa relativa seguridad no arregla los problemas. Por lo cual la China trabaja en la exploración de la ruta del norte que permitiría llegar a Europa nórdica en la mitad del tiempo que tomaría transitar por el canal de Suez.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Corea y Japón son aspirantes adicionales que ha mostrado interés en sumarse a los esfuerzos por hacer otros caminos que faciliten sus intensas relaciones con occidente. Todo sobre la base de lecturas del mapa del planeta desde encima del Polo Norte, que permiten apreciar la cercanía entre Asia y Europa, enormemente distantes en las lecturas tradicionales. Todos de acuerdo en que el esfuerzo vale la pena, si se tienen en cuenta realidades difíciles de manejar, como las condiciones climáticas que representan un obstáculo cada vez más manejable debido al descongelamiento en el Círculo Polar Ártico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los chinos, que acostumbran a leer el curso de la historia de los términos más amplios, y que tienen larga experiencia en la combinación de los procesos históricos con la geografía y la política, se ocupan por eso ahora con particular interés en “las frutas del norte”, empujados por las dinámicas de un mundo en el que actores con presupuesto militar inferior al de las grandes potencias tradicionales demuestran capacidad para perturbar los circuitos del comercio mundial en lugares estratégicos que tienen a la mano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para esos efectos, y ante la alarma que produce la impotencia estadounidense para salir del problema en que se metió con el ataque por sorpresa a Irán, que ha mantenido cerrado el estrecho de Ormuz por medio año, la China impulsa un “expreso ártico” que facilitaría el tránsito de sus mercancías hacia y desde Europa, lejos de los problemas del Medio Oriente. Y sus barcos ya han llegado por esos caminos a puertos británicos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para efectos de la viabilidad del proyecto, y en cuanto China no es un estado ribereño del Ártico, acierta al buscar la cooperación de Rusia que comparte la dimensión ártica con Finlandia, Suecia, Islandia, Noruega, Dinamarca por Groenlandia, Estados Unidos por Alaska, y Canadá. Con la consecuencia de que toda acometida chino-rusa, suscita preocupación en los países árticos occidentales y en occidente en general no necesariamente por su dimensión comercial sino por los interrogantes estratégicos y militares que aparecen cuando esas dos potencias se juntan.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Andrés de Urdaneta, el famoso marino, cosmógrafo y explorador, que se volvió después religioso agustino, dejó la herencia de los viajes desde Filipinas hasta el occidente americano, Acapulco, por el Pacífico Norte. Ahora, para ir de puertos chinos japoneses o coreanos hacia Europa, se sube hasta el extremo nororiental de Asia, que casi se junta con el noroccidental de América, y en lugar de seguir derecho, como si se fuera para Acapulco, se dobla a la izquierda por el estrecho de Behring, que separa a los dos continentes, para avanzar por encima del círculo polar ártico y descender luego hacia Escandinavia y los puertos bálticos o del Mar del Norte, en el Atlántico europeo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con ayuda de rompehielos atómicos, por ejemplo, cada vez será más fácil el tránsito por esos lugares. Entonces el funcionamiento del mundo vivirá nuevas transformaciones y acumulará nuevas experiencias. Con lo cual vendrán al lado de las nuevas rutas, nuevas oportunidades y también preocupaciones adicionales ante la significación estratégica que implica cada lectura nueva del modo de uso del planeta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lección para todos sobre la importancia de la dimensión marítima de quienes tenemos el privilegio de acceder ampliamente a dos océanos. También lección sobre la urgencia de pensar con acierto en nuestro lugar y nuestras oportunidades en el mundo del futuro.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Eduardo Barajas Sandoval</author>
                    <category>Destellos de un mundo en mutación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132649</guid>
        <pubDate>Wed, 02 Sep 2026 03:47:01 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg?w=725" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Las rutas incipientes del Ártico]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Barajas Sandoval</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Día Internacional de los Parques Nacionales: áreas protegidas en emergencia ante el avance de minería, deforestación y petróleo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-internacional-de-los-parques-nacionales-areas-protegidas-en-emergencia-ante-el-avance-de-mineria-deforestacion-y-petroleo/</link>
        <description><![CDATA[<p>El 24 de agosto se celebra el Día Internacional de los Parques Nacionales. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Los parques nacionales, una de las categorías más altas de protección dentro de los sistemas de áreas protegidas, se celebran este 24 de agosto en todo el mundo y Mongabay Latam se adentra en tres de ellos para conocer qué amenazas enfrentan.</em></li>



<li><em>En el Parque Nacional Natural La Paya, <strong>Colombia</strong>, la deforestación ha destruido 8759 hectáreas de bosque entre 2013 y 2023 y otras 892 hectáreas en 2024 y 2025.</em></li>



<li><em>En Argentina, un modelado de WCS <strong>Argentina</strong> calcula que un derrame de petróleo del proyecto de la terminal petrolera Vaca Muerta Oil Sur podría llegar en menos de un día al Parque Nacional Islote Lobos.</em></li>



<li><em>En el Parque Nacional Bahuaja Sonene, en <strong>Perú</strong>, la minería ilegal fue erradicada de su interior en 2023, pero la actividad ilegal e informal persiste en los alrededores.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">El 24 de agosto se celebra el&nbsp;<strong>Día Internacional de los Parques Nacionales</strong>. La fecha recuerda la importancia de mantener intactas áreas que albergan paisajes únicos, biodiversidad asombrosa y servicios ecosistémicos de los que dependen la provisión de agua limpia, el aire fresco, la polinización de alimentos y la captura de gases de efecto invernadero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque en Latinoamérica los parques nacionales son una de las categorías más altas de protección dentro de los sistemas de áreas protegidas nacionales,&nbsp;<strong>enfrentan todo tipo de amenazas</strong>. El avance de la deforestación, la minería ilegal e informal y la expansión de la industria petrolera son tres de ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/08/terremoto-colombia-pueblos-indigenas-afrodescendientes-censo-damnificados-vacio-informacion-oficial/" target="_blank" rel="noopener">Terremoto en Colombia: pueblos indígenas y afrodescendientes hacen su propio censo de damnificados ante vacío de información oficial</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276766"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21223502/FOTOS-CRISTHIAN-ALFONSO-PIMIENTO-PNN-LA-PAYA-1.jpg" alt="" class="wp-image-276766" style="aspect-ratio:1.7793594306049823;width:1500px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El Parque Nacional Natural La Paya fue creado en 1984. Foto: cortesía Cristhian Alfonso Pimiento/Parques Nacionales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el Parque Nacional Natural La Paya, en Putumayo, el extremo sur de Colombia, la ganadería ilegal, cultivos de coca y la presencia de grupos armados ilegales han provocado la&nbsp;<strong>pérdida de bosques</strong>&nbsp;en una zona clave para la conectividad entre el Escudo Guayanés, la Amazonía y Los Andes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Parque Nacional Islote Lobos, en Río Negro, el noreste de la Patagonia argentina, la construcción de&nbsp;<strong>un oleoducto y una terminal de exportación petrolera</strong>&nbsp;preocupa por los antecedentes de derrames de petróleo que ha habido en el país. Un vertimiento podría llegar en menos de un día a sitios de anidación y de reproducción de fauna marina.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276769"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21224000/islote-lobos-by-parques-nacionales-argentina.jpg" alt="El punto más septentrional de anidación de los pingüinos de Magallanés está en Islote Lobos. Foto: cortesía Parques Nacionales" class="wp-image-276769" style="aspect-ratio:1.4981481481481482;width:1618px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El punto más septentrional de anidación de los pingüinos de Magallanés (<em>Spheniscus magellanicus</em>) está en Islote Lobos. Foto: cortesía Parques Nacionales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el Parque Nacional Bahuaja Sonene, entre Puno y Madre de Dios, en el sur de Perú, la&nbsp;<strong>minería ilegal e informal acecha al parque</strong>. Aunque se logró detener la actividad al interior del área protegida, la actividad se expande en la zona de amortiguamiento y los ríos que la rodean.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;habló con especialistas y conocedores de las tres áreas para entender mejor qué está en juego y las soluciones que plantean.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Colombia: la deforestación pone en riesgo la conectividad del Parque Nacional La Paya</h2>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_270330"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/10/07172648/Foto9_TextoGeneral_Parques-1536x1024-1.jpg" alt="" class="wp-image-270330" style="aspect-ratio:1.5;width:1536px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El grupo armado ilegal Comandos de la Frontera apareció en un recorrido periodístico de La Silla Vacía y Mongabay Latam que visitaron la zona del Parque La Paya en 2023. Foto: Santiago Rodríguez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El Parque Nacional Natural La Paya está en el extremo sur de Colombia, en la triple frontera con Ecuador y Perú. La zona es tan biodiversa que los otros dos países también tienen áreas protegidas en sus límites. Sin embargo, este es considerado por muchas autoridades y expertos el&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/08/triple-frontera-colombia-ecuador-peru-conflicto-amazonia/">punto fronterizo más conflictivo de la cuenca amazónica</a>. La&nbsp;<strong>expansión de la ganadería ilegal, los cultivos de coca y las carreteras ilegales</strong>&nbsp;están destruyendo los bosques de La Paya, de acuerdo con Julia Miranda, quien dirigió Parques Nacionales de Colombia entre 2004 y 2020.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre 2013 y 2023,&nbsp;<strong>el parque perdió 8759 hectáreas de bosque</strong>, según el más reciente&nbsp;<a href="https://parquescomovamos.com/wp-content/uploads/2024/10/Informe-2024-PNCV-Parques-Nacionales-Como-Vamos.pdf" target="_blank" rel="noopener">informe</a>&nbsp;de la iniciativa Parques Cómo Vamos. Esta pérdida convirtió a La Paya en la quinta área protegida más deforestada del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La deforestación continuó en 2024, año en el que se perdieron 459 hectáreas adicionales de bosque, según datos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) de Colombia, enviados a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;por Rodrigo Botero, director de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS). En 2025, 433 hectáreas más fueron deforestadas. Es decir,&nbsp;<strong>892 hectáreas en esos dos años</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276767"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21223528/PUBELO-INDIGENA-SIONA-FOTOS-CRISTHIAN-ALFONSO-PIMIENTO-ORDONEZ-8.jpg" alt="El Pueblo Indígena Siona ha habitado ancestralmente lo que hoy es el Parque Nacional Natural La Paya. Foto: cortesía Cristhian Alfonso Pimiento / Parques Nacionales" class="wp-image-276767" style="aspect-ratio:1.5003750937734435;width:2000px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El pueblo indígena siona es uno de los que habita el Parque Nacional Natural La Paya. Foto: cortesía Cristhian Alfonso Pimiento/Parques Nacionales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Se perdieron zonas que habían sido restauradas durante las últimas dos décadas, que son críticas en la recuperación de la conectividad del parque”, señala Botero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La exdirectora detalla que detrás de la tala no solo hay campesinos que amplían sus asentamientos y potreros. Asegura que también hay&nbsp;<strong>grupos armados ilegales que controlan buena parte de esos territorios</strong>. Botero añade que el parque “ha sido epicentro de la disputa entre las facciones disidentes de los Comandos de la Frontera y el Estado Mayor Central, con graves implicaciones sobre las poblaciones locales”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para el director de FCDS,&nbsp;<strong>el mayor impacto de la deforestación es la pérdida de conectividad</strong>, “la principal función de La Paya”. Explica que es un paisaje que conecta al noreste con el Parque Nacional Serranía de Chiribiquete, mientras que al sur conecta con el Parque Nacional Güeppí-Sekime, en Perú, y la Reserva de Producción de Fauna de Cuyabeno, en Ecuador.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_264059"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/22211525/Un-asentamiento-dentro-del-Parque-Nacional-La-Paya.-Creditos-Amazon-Watch.png" alt="" class="wp-image-264059" style="aspect-ratio:1.6707920792079207;width:1350px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Un asentamiento dentro del Parque Nacional La Paya, Colombia. Foto: cortesía Amazon Watch</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“La gran biodiversidad que se mueve entre Los Andes, el Escudo Guayanés y la depresión del Napo está siendo seriamente afectada por este proceso de deforestación”, dice Botero.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La pérdida de bosque también amenaza la gobernabilidad</strong>, tanto de Parques Nacionales como de los gobiernos indígenas, de acuerdo con Miranda. “Los grupos ilegales imponen sus actividades ilícitas y afectan la vida tranquila de las comunidades indígenas”, se lamenta. Las comunidades siona, que dependen del bosque para obtener alimentos y medicina ancestral, han rechazado las economías ilícitas, asegura la exdirectora y hasta hace poco congresista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para la exfuncionaria, revertir la tendencia depende de una&nbsp;<strong>decisión política de hacer control territorial</strong>. Frente al mal recuerdo que quedó en La Paya tras la&nbsp;<a href="https://news.mongabay.com/2023/04/operation-artemis-colombias-failed-military-operation-to-stop-deforestation/">operación militar Artemisa</a>&nbsp;de 2019 contra la deforestación, por su nivel de violencia, Miranda recomienda que se establezcan mesas de diálogo encaminadas a que se cumpla el Acuerdo de Paz, que estableció rutas de reubicación para las familias asentadas en parques antes de 2016.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Argentina: una terminal de exportación petrolera amenaza al Parque Nacional Islote Lobos</h2>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276771"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21224034/PN-islote-lobos-2026-08-19-at-10.22.36.jpeg" alt="Punta Colorada, donde se planifica instalar el proyecto. Foto: cortesía Luciano Cutrera" class="wp-image-276771" style="aspect-ratio:1.5009380863039399;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Punta Colorada, donde se planifica instalar el proyecto de exportación petrolera. Foto: cortesía Luciano Cutrera</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Al Parque Nacional Islote Lobos y a Punta Colorada, donde se tiene planificado construir la&nbsp;<strong>terminal de exportación petrolera Vaca Muerta Oil</strong>, los separan cerca de 10 kilómetros. Un derrame de petróleo podría alcanzar la zona, en la costa oeste del Golfo San Matías, provincia de Río Negro, Argentina, en un plazo de entre seis y 12 horas bajo ciertos escenarios de viento, según un&nbsp;<a href="https://marpatagonico.org/publicacion/modelado-de-trayectoria-de-derrames-de-hidrocarburos-en-el-golfo-san-matias-argentina/" target="_blank" rel="noopener">modelado</a>&nbsp;de Wildlife Conservation Society (WCS) Argentina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Diez kilómetros pareciera ser una distancia razonable en tierra, pero ecológicamente eso no sirve de nada, porque&nbsp;<strong>cualquier derrame de petróleo se va a desplazar sobre el agua</strong>&nbsp;siguiendo las corrientes, las mareas y los vientos”, explica Raquel Perier, bióloga marina e integrante de la Multisectorial de Defensa del Golfo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El área protegida es un&nbsp;<strong>pequeño archipiélago costero</strong>. Alberga una importante diversidad de aves marinas y costeras, incluyendo migratorias. También acoge un importante apostadero de lobos marinos (<em>Otaria flavescens</em>) y la colonia de pingüinos de Magallanes (<em>Spheniscus magellanicus</em>) más septentrional del mundo, de acuerdo con la&nbsp;<a href="https://www.argentina.gob.ar/parquesnacionales/regionpatagonia/parque-nacional-islote-lobos" target="_blank" rel="noopener">información oficial</a>&nbsp;del parque.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276770"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21224004/lobos-islote-lobos-by-pn-argentina.jpg" alt="" class="wp-image-276770" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:1440px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Islote Lobos es un importante apostadero de los lobos marinos. Foto: cortesía Parques Nacionales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Esta colonia se comenzó a formar en la década de 1990 y actualmente reúne a miles de parejas de pingüinos”, cuenta la especialista.&nbsp;<strong>Los islotes y las zonas intermareales funcionan como área de nidificación, descanso y alimentación</strong>, añade. La colonia de pingüinos se concentra entre septiembre y enero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La forma del Golfo San Matías agrava los impactos de un posible vertimiento, de acuerdo con la especialista. “Es como una olla, con profundidades centrales mayores que su plataforma adyacente”, señala.&nbsp;<strong>Esa configuración hace que el agua recircule dentro del golfo durante meses</strong>&nbsp;en lugar de dispersarse hacia el mar abierto, explica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De suceder un vertimiento,&nbsp;<strong>el petróleo podría alterar el aislamiento térmico del plumaje de estas aves</strong>, que además podrían ingerirlo cuando se acicalan, indica Perier. Otro impacto sería el que ocasionarían los hidrocarburos al adherirse a los sedimentos intermareales, prolongando su presencia más allá de las manchas visibles en la superficie del agua.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276772"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21224038/PN-islote-lobos-2026-08-19-at-10.32.33.jpeg" alt="La sociedad civil de Río Negro se manifiesta contra la construcción de la terminal petrolera. Foto: cortesía Luciano Cutrera" class="wp-image-276772" style="aspect-ratio:1.5009380863039399;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La sociedad civil de Río Negro se manifiesta contra la construcción de la terminal petrolera. Foto: cortesía Luciano Cutrera</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 1990,&nbsp;<a href="https://web.legisrn.gov.ar/legislativa/legislacion/documento?id=3309" target="_blank" rel="noopener">la ley provincial 3308</a>&nbsp;prohibía toda actividad hidrocarburífera y de infraestructura portuaria en el Golfo San Matías. En 2022, la legislatura de Río Negro&nbsp;<a href="https://web.legisrn.gov.ar/legislativa/proyectos/documento?c=P&amp;n=762&amp;a=2022&amp;e=aprobado" target="_blank" rel="noopener">modificó la norma</a>&nbsp;y&nbsp;<strong>habilitó el transporte y la construcción portuaria para exportación de petróleo y gas</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La construcción del proyecto Vaca Muerta Oil Sur ya arrancó</strong>. Consiste en un oleoducto que comienza en Vaca Muerta, provincia de Neuquén, y llega hasta Punta Colorada. Perier, como parte de la Multisectorial de Defensa del Golfo, denuncia que las audiencias públicas del proyecto no garantizaron participación ciudadana real.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque las autoridades dicen que tienen planes de contingencia, la bióloga marina se muestra desconfiada. “A unos kilómetros de nosotros, en Catriel, un pequeño derrame lo pararon con una pileta de plástico”, relata.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276779"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21230959/WhatsApp-Image-2026-08-19-at-10.16.14.jpeg" alt="El Parque Nacional Islote Lobos, en el Golfo San Matías, es rico en biodiversidad. Foto: cortesía Luciano Cutrera" class="wp-image-276779" style="aspect-ratio:1.7777777777777777;width:1200px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El Parque Nacional Islote Lobos, en el Golfo San Matías, es un punto clave en biodiversidad. Foto: cortesía Luciano Cutrera</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/08/cop17-agenda-jovenes-pueblos-indigenas-mujeres/">Jóvenes, pueblos indígenas y mujeres: los temas que los países dejaron fuera de la agenda oficial de la COP17</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Perier también&nbsp;<strong>cuestiona la ausencia de un análisis de impactos acumulativos</strong>&nbsp;sobre el conjunto del golfo, que incluye proyectos de exportación de gas natural en Bahía San Antonio y Caleta de los Loros, otras dos áreas naturales protegidas de la misma costa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Cada vez más gente se nos está acercando y viendo la posibilidad de quedarnos sin un golfo azul por siempre”, dice. Y concluye: “No está dicho nada hasta la última palabra y mientras tanto&nbsp;<strong>seguimos resistiendo</strong>”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Perú: la minería ilegal presiona la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Bahuaja Sonene</h2>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276775"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21224518/Mineria-PN-Bahuaja-Sonene-2026-08-20-at-10.24.44.jpeg" alt="" class="wp-image-276775" style="aspect-ratio:1.5009380863039399;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Garza blanca vuela en el Parque Nacional Bahuaja Sonene. Foto: obtenida por Mongabay Latam</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La minería ilegal e informal ha afectado&nbsp;<strong>5680 hectáreas del Parque Nacional Bahuaja Sonene y su zona de amortiguamiento</strong>&nbsp;hasta el segundo trimestre de 2026, según datos de&nbsp;<a href="https://amazonminingwatch.org/en?areaType=protected-area&amp;activeYear=202602&amp;cumulative=true&amp;zoom=8.11&amp;lng=-69.55&amp;lat=-13.39&amp;areaId=PE17_0&amp;areaName=bahuaja-sonene" target="_blank" rel="noopener">Amazon Mining Watch</a>. Un guardaparques que prefiere proteger su identidad por seguridad envió un mapa oficial a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;y explicó que la información de Amazon Mining Watch incluye la zona de amortiguamiento, donde se realiza gran parte de la actividad ilegal. Asegura que l<strong>a extracción se logró detener dentro del parque en 2023</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ambientalista Pedro Solano no descarta que el área protegida sufra bastante presión a medida que&nbsp;<a href="https://www.rumbominero.com/peru/noticias/internacionales/oro-sube-08-y-cotiza-en-us-4-370-antes-de-minutas-de-la-fed/" target="_blank" rel="noopener">se incrementa el precio internacional del oro</a>. “<strong>Se está convirtiendo en una suerte de zona de guerra</strong>”, afirma. El Bahuaja Sonene, ubicado entre las regiones de Madre de Dios y Puno, colinda con la Reserva Nacional Tambopata, que acumula casi&nbsp;<a href="https://amazonminingwatch.org/en?areaType=protected-area&amp;activeYear=202602&amp;cumulative=true&amp;zoom=9.11&amp;lng=-69.51&amp;lat=-12.81&amp;areaId=PE46_0&amp;areaName=tambopata" target="_blank" rel="noopener">29 000 hectáreas afectadas</a>, según Amazon Mining Watch. Esta, a su vez, colinda con el corredor minero de Madre de Dios, departamento que suma&nbsp;<a href="https://amazonminingwatch.org/en?areaType=subnational-areas&amp;activeYear=202602&amp;cumulative=true&amp;zoom=6.85&amp;lng=-70.34&amp;lat=-12.82&amp;areaId=PE_17&amp;areaName=madre-de-dios" target="_blank" rel="noopener">163 000 hectáreas de superficie minada</a>, según la misma herramienta.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276781"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21231331/Mapa-Bahuaja-Sonene.png" alt="La línea azul marca el límite del Parque Nacional Bahuaja Sonene. Imagen: obtenida por Mongabay Latam" class="wp-image-276781" style="aspect-ratio:1.4114326040931546;width:2000px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La línea azul marca el límite del Parque Nacional Bahuaja Sonene. Imagen: obtenida por Mongabay Latam</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Entre 2021 y 2023, funcionarios del parque&nbsp;<strong>registraron más de 50 puntos de minería ilegal</strong>&nbsp;al interior del área protegida. Los focos estaban en las quebradas Palma Real Grande y Patuyaku, en el sector de Vigilancia y Control Heath, detalla el guardaparques. “No contábamos con puesto de vigilancia ahí, entonces el personal no llegaba a hacer los patrullajes”, contextualiza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Intervenciones conjuntas de la Fiscalía Especializada en Ambiente, la Marina de Guerra y la Policía Nacional frenaron la extracción ilegal, asegura el guardaparques. Hoy, el parque ya tiene un puesto de vigilancia permanente en el área.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Proyecto Mapeo de la Amazonía Andina (MAAP, por sus siglas en inglés) de Amazon Conservation identificó que, entre 2021 y 2023,&nbsp;<a href="https://www.maapprogram.org/es/maap-208-mineria-de-oro-en-la-amazonia-peruana-sur-resumen-2021-2024-2/" target="_blank" rel="noopener">2439 hectáreas fueron deforestadas</a>&nbsp;para la&nbsp;<strong>minería en las zonas de amortiguamiento de las áreas protegidas</strong>&nbsp;del sur de Perú. Las más afectadas fueron la Reserva Nacional Tambopata, Bahuaja Sonene y la Reserva Comunal Amarakaeri, tres áreas contiguas. En el sector de Bahuaja Sonene hay minería ilegal y en menor medida, en proceso de formalización, de acuerdo con el guardaparques.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276774"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21224514/Mineria-PN-Bahuaja-Sonene-2026-08-20-at-10.24.41.jpeg" alt="Una nutria gigante (Pteronura brasiliensis) nada en Bahuaja Sonene. Foto: obtenida por Mongabay Latam" class="wp-image-276774" style="aspect-ratio:1.5009380863039399;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Una nutria gigante (<em>Pteronura brasiliensis</em>) nada en Bahuaja Sonene. Foto: obtenida por Mongabay Latam</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para agosto de 2025,&nbsp;<a href="https://www.maapprogram.org/es/mineria-oro-peru-2025/" target="_blank" rel="noopener">MAAP</a>&nbsp;encontró que parte de la deforestación por minería de oro se mantenía en la zona de amortiguamiento del Bahuaja Sonene, aunque no ofreció cifras. El proyecto también identificó al&nbsp;<strong>río Inambari como uno de los afectados</strong>. En esa cuenca, relata el guardaparques, los mineros llevan a cabo operaciones con maquinaria pesada, embarcaciones artesanales y campamentos móviles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, el parque sufre impactos indirectos de la minería realizada en otras zonas.&nbsp;<strong>El río Tambopata ya llega con alta sedimentación</strong>&nbsp;y con contaminación por mercurio, combustibles y aceites. Esto ha provocado que la&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/04/nutria-gigante-lucha-por-prevalecer-identifican-zonas-claves-para-protegerla/">nutria gigante</a>&nbsp;(<em>Pteronura brasiliensis</em>) se aísle, asegura la fuente en el territorio. Las taricayas (<em>Podocnemis unifilis</em>), por otro lado, han perdido las playas donde anidaban y los peces son cada vez más vulnerables. Los pobladores de la zona que dependen de la pesca también sufren las consecuencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según Solano, las interdicciones, que implican destruir maquinaria, generan violencia en la región. A eso se suma la violencia que ejercen los mineros contra los defensores ambientales. Por eso, cree que se necesita aplicar una&nbsp;<strong>política integral que atienda la pobreza rural</strong>&nbsp;y que ofrezca oportunidades económicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong>&nbsp;minería en el río Inambari, en los alrededores del Parque Nacional Bahuaja Sonene, Perú.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;obtenida por Mongabay Latam</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/dia-internacional-parques-nacionales-areas-protegidas-deforestacion-mineria-petroleo/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132430</guid>
        <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 22:48:39 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/dia-internacional-de-los-parques-nacionales-el-observador.webp?w=1200" type="image/webp">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Día Internacional de los Parques Nacionales: áreas protegidas en emergencia ante el avance de minería, deforestación y petróleo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Cumbre mundial clave sobre desertificación: Latinoamérica llega a la COP17 entre sequías, El Niño y presión por producir alimentos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/cumbre-mundial-clave-sobre-desertificacion-latinoamerica-llega-a-la-cop17-entre-sequias-el-nino-y-presion-por-producir-alimentos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los países de Latinoamérica enfrentan un escenario complejo en la degradación de la tierra. Por un lado, la conversión de los suelos para monocultivos o ganadería extensiva está provocando&nbsp;desertificación. Por otro lado, la crisis climática y fenómenos climáticos como El Niño intensifican los efectos por la degradación de los suelos. Los resultados ya se ven [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La región tendrá un papel protagónico en la COP17 sobre desertificación y sequía, tanto por las necesidades e impactos que ya viven sus habitantes, como también por el aporte en soluciones y resiliencia.</em></li>



<li><em>La combinación de los fenómenos climáticos naturales, la crisis climática provocada por las actividades humanas y la degradación de los suelos ponen a la región en una situación inédita y altamente vulnerable ante sequías, incendios y altas temperaturas, advierten expertos.</em></li>



<li><em>Mecanismos para atender esta crisis serán clave durante la COP17 que se realiza en Ulán Bator, Mongolia, desde este lunes y va hasta el 28 de agosto.</em></li>



<li><em>Sigue la cobertura de Mongabay Latam en la COP17 desde la capital de Mongolia.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Los países de Latinoamérica enfrentan un escenario complejo en la degradación de la tierra. Por un lado, la conversión de los suelos para monocultivos o ganadería extensiva está provocando&nbsp;<strong>desertificación</strong>. Por otro lado, la crisis climática y fenómenos climáticos como El Niño intensifican los efectos por la degradación de los suelos. Los resultados ya se ven directamente en la vida diaria:&nbsp;<strong>menor acceso al agua y menos producción de alimentos, más riesgos de incendios y con ello el desplazamiento de personas y comunidades.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de este escenario, la región tiene la oportunidad de abordar estas realidades en la<strong> sesión 17 de la Conferencia de las Partes (COP17) de la Convención de las Naciones Unidas de la Lucha contra la Desertificación (UNCCD)</strong> que se realiza en Ulán Bator, Mongolia, desde este lunes hasta el 28 de agosto, con el objetivo de encontrar caminos para restaurar de los suelos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trata del único tratado internacional que obliga a los 197 países que son parte a comprometerse en la<strong>&nbsp;gestión sostenible de la tierra para proveer alimentación, agua y oportunidades económicas para todas las personas</strong>. Además es una de las tres Convenciones de Río —junto con la biodiversidad y el cambio climático—, los&nbsp;<a href="https://unfccc.int/es/proceso-y-reuniones/las-convenciones-de-rio" target="_blank" rel="noreferrer noopener">grandes acuerdos internacionales firmados en la Cumbre de la Tierra de 1992 en Río de Janeiro</a>, Brasil, las cuales también sesionarán a finales de 2026.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este año, los países también pondrán sobre la mesa las alternativas y posibles soluciones a la degradación de la tierra.&nbsp;<strong>Los pastizales tendrán un rol protagónico al ser considerados ecosistemas aliados y estratégicos</strong>&nbsp;para gestionar de forma sostenible los suelos de regiones impactadas por la desertificación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Especialistas consultadas por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;explican los acuerdos y mecanismos clave a seguir en esta COP17, los escenarios que enfrentan los países más vulnerables de Latinoamérica a la desertificación, así como las alternativas que ya se construyen en nuestra región.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/desertificacion-sequia-dia-mundial-centroamerica-amazonia-chaco-sudamericano/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Día Mundial de Acción contra la Desertificación y la Sequía: una crisis silenciosa avanza desde Centroamérica hasta la Amazonía y el Chaco sudamericano</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276360"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/16174830/cop17-latinoamerica-desertificacion-sequia-el-nino-alimentos-2-1.jpg" alt="Tierra desertificada" class="wp-image-276360" /><figcaption class="wp-element-caption">Los países miembros de Naciones Unidas se reunirán en los próximos días para buscar soluciones a la desertificación de los suelos. Foto: cortesía Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH)</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Perder alimentos por la desertificación</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La degradación de la tierra y la desertificación tienen uno de sus impactos más visibles en la alimentación, pues se traducen en la&nbsp;<strong>pérdida de cultivos e inseguridad alimentaria para quienes dependen de la agricultura.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto es importante para América Latina y el Caribe, donde&nbsp;<strong>la agricultura familiar representa cerca del 50 % de la superficie destinada a productos como hortalizas, frutas, cereales y raíces y tubérculos</strong>, de acuerdo con la&nbsp;<a href="https://openknowledge.fao.org/items/4062bd24-4d61-4c9c-8d4d-f066a4077cf1" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Yasna Palmeiro Silva, investigadora y consultora en cambio climático y salud, explica que en la región la amenaza se exacerba por la combinación de procesos de degradación del suelo con fenómenos naturales y climáticos como&nbsp;<strong>El Niño, que históricamente se ha traducido en menores lluvias y aumento de las temperaturas en ciertas regiones del continente</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Se combinan las vulnerabilidades sociales que tenemos en Latinoamérica, donde uno de los principales sectores económicos es la agricultura. En el Corredor Seco en Centroamérica desde hace bastante tenemos afecciones a la seguridad alimentaria y al agua. Hay poblaciones que se han tenido que desplazar dejando su casa debido a esta escasez”, explica la especialista a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Palmeiro agrega que esta combinación de agravantes del suelo ya se dan también en otras regiones de Latinoamérica, como la de Cerrado -en la sabana brasileña-, la Amazonía, la región del Chaco sudamericano o Coquimbo, al norte de Chile.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En estas zonas en particular, las personas han tenido que estar dependiendo de camiones aljibe que llevan agua para consumo porque ya no llueve, no tienen agua en las capas subterráneas y eso genera una inseguridad hídrica importante”, dice la investigadora y agrega que hay un&nbsp;<strong>desplazamiento de comunidades ante la sobreexplotación de los suelos</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La agricultura y las actividades económicas, sostiene, “se han ido desplazando y la gente ha tenido que cambiar completamente de actividad económica, porque la agricultura en particular no sirve ni para comer ni para generar ingresos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/colombia-argentina-el-nino-intensificar-incendios-forestales-2026-2027/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">De Colombia a Argentina: cómo El Niño podría intensificar los incendios forestales en 2026 y 2027</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276361"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/16174840/cop17-latinoamerica-desertificacion-sequia-el-nino-alimentos-3.jpg" alt="Campesino en recolección de cultivos en el Corredor Seco Centroamericano" class="wp-image-276361" /><figcaption class="wp-element-caption">La desertificación y la sequía impactan directamente en la alimentación y economía de las regiones más vulnerables. Foto: José Hernández/FAO</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El Niño: un detonador de riesgos en Latinoamérica</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Las sequías, los aumentos de temperatura y los incendios que muestran el avance de la desertificación se están combinando con la variabilidad del clima y con las consecuencias de las actividades humanas, como la transformación de los suelos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Especialistas explican que aunque siempre hemos interactuado con los efectos de El Niño, al combinarse con otros factores sus impactos crecen y representan mayores riesgos. Para 2026, por ejemplo, se estima un aumento de incendios severos en ciertas zonas asociados a este fenómeno, de acuerdo con un&nbsp;<a href="https://www.worldweatherattribution.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">análisis de la red de científicos World Weather Attribution.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://journals.plos.org/globalpublichealth/article?id=10.1371%2Fjournal.pgph.0006570" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Los vínculos de El Niño con las inundaciones y sequías en Latinoamérica están históricamente identificados por científicos e investigadores</a>. Por ejemplo, suelen implicar&nbsp;<strong>mayores temperaturas y lluvias intensas en el norte de México, Perú, Ecuador y en algunas zonas de Chile y Uruguay</strong>, mientras que las&nbsp;<strong>sequías tienden más a impactar Centroamérica, el norte de Brasil, Colombia y Venezuela.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/08/el-nino-origen-impactos-latinoamerica-entrevista/"><strong>Lo que debemos saber sobre El Niño: desde su origen hasta qué impactos podemos esperar en Latinoamérica | ENTREVISTA</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Además de esos procesos climáticos y meteorológicos de variabilidad natural que están ocurriendo estamos cambiando un suelo debido al uso que le damos. Estas tres cosas confluyen para un desastre perfecto”, sostiene Palmeiro, quien agrega que donde se viven más los efectos de la crisis climática, se intensifican los fenómenos naturales.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276362"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/16175010/cop17-latinoamerica-desertificacion-sequia-el-nino-alimentos-4-scaled.jpg" alt="Incendios en California, Estados Unidos" class="wp-image-276362" /><figcaption class="wp-element-caption">La degradación de la tierra contribuye junto con otros factores al riesgo de mayores incendios. Foto: cortesía Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Belén Valenzuela, oficial del programa de Bosques y Pastizales de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) América del Sur, coincide en que estos fenómenos impactan en conjunto en las zonas más vulnerables con sequías más intensas y temperaturas que&nbsp;<strong>afecta las productividad de la vegetación. Esto expone a estas regiones a incendios.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es importante entender que estos factores no actúan de manera aislada, sino que se refuerzan entre sí. Se produce un círculo bastante preocupante”, explica la especialista. “Tienes un ecosistema degradado que responde peor a una sequía o a una crisis climática extrema y que puede acelerar aún más su degradación”, explica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Palmeiro agrega que esta combinación de efectos ya está teniendo un impacto en la salud y el bienestar de las personas. De acuerdo con un&nbsp;<a href="https://journals.plos.org/globalpublichealth/article?id=10.1371%2Fjournal.pgph.0006570" target="_blank" rel="noreferrer noopener">comentario científico elaborado por la investigadora,</a>&nbsp;durante el fenómeno de&nbsp;<strong>El Niño 2023-2024, Latinoamérica registró su peor temporada de dengue de la historia,</strong>&nbsp;con un aumento del 600 % en los casos de países andinos y del Cono Sur, especialmente en Brasil y Paraguay. También se reportaron cerca de<a href="https://www.cell.com/the-innovation/fulltext/S2666-6758(25)00313-3?_returnURL=https%3A%2F%2Flinkinghub.elsevier.com%2Fretrieve%2Fpii%2FS2666675825003133%3Fshowall%3Dtrue" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>&nbsp;8436 muertes más de las esperadas, asociadas a olas de calor.</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273989"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/24014302/1-Nino-Incendios_NOAA.jpg" alt="" class="wp-image-273989" /><figcaption class="wp-element-caption">Imagen satelital que muestra un cambio en las temperaturas de la superficie marina a la altura de la línea ecuatorial en el océano Pacífico, provocada por El Niño 2026. Foto: cortesía NOAA Satellites</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Las lesiones y las muertes las vamos a ver de inmediato, pero hay un cierto rezago de otro tipo de enfermedades que empiezan a aumentar a las semanas o inclusive meses después del evento”, dice la investigadora a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También menciona que los sistemas de los países de la región no están preparados para estos efectos acumulados. “Son sistemas que se hicieron bajo un clima que no existe más. Estamos ante un escenario completamente nuevo, lo vamos a seguir estando dependiendo de las decisiones que tomemos”, puntualiza.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/agua-crisis-bancarrota-hidrica-mundial-onu/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;La crisis del agua ya es una bancarrota hídrica mundial: la ONU alerta sobre pérdidas irreversibles en ríos, glaciares y humedales | ESTUDIO</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Instrumentos clave para la COP17</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los esquemas clave que Naciones Unidas ha implementado contra la desertificación es el concepto de&nbsp;<strong>neutralidad en la degradación de la tierra</strong>&nbsp;(LDN, por sus siglas en inglés) y busca impedir la erosión de los suelos y revertir&nbsp;<strong>el impacto que ya existe en el 70 % de todas las tierras libres de hielo para 2030, de acuerdo con el organismo internacional.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Para ello, la mayoría de los países firmantes se han comprometido a diferentes medidas que forman parte de este esquema, como restaurar 1000 millones de hectáreas para 2030.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ana Di Pangracio, directora ejecutiva adjunta de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), destaca que uno de los temas pendientes a seguir será el recién instaurado<strong>&nbsp;Fondo de Inversión para la Resiliencia a la Sequía</strong>, que busca respaldar la agricultura sostenible, mejora el acceso al agua y promover soluciones basadas en la naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Veremos algún primer reporte en la agenda cuando aborden sequías, si ya han podido acceder a fondos, en qué estado está toda la la cuestión operativa, si efectivamente ya están implementando o todavía están en el proceso de definir proyectos o firmar contratos, todo lo burocrático que suele estar asociado a ello”, advierte la abogada ambientalista.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273743"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/16201812/desertificacion-sequia-dia-mundial-centroamerica-amazonia-chaco-1.jpg" alt="Día Mundial de Acción contra la Desertificación y la Sequía: una crisis silenciosa avanza desde Centroamérica hasta la Amazonía y el Chaco sudamericano" class="wp-image-273743" /><figcaption class="wp-element-caption">Una sección del Río Amazonas, en Santa Sofía, en las afueras de Leticia, Colombia, el 20 de octubre del 2024. Foto: AP/Iván Valencia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Di Pangracio explica que a nivel político también está pendiente definir un instrumento vinculante que permita atender mejor el tema de las sequías y que no pudo traducirse en un acuerdo político desde la COP de Desertificación pasada, en 2024, en Arabia Saudita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Se listaron una serie de instrumentos que van desde una simple declaración hasta un protocolo. Desgraciadamente no se dio el acuerdo político para definir qué instrumento. Veremos si prospera en esta COP17, va a estar más difícil por toda la situación geopolítica, por lo polarizado que está todo”, dice la especialista a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, Valenzuela, de UICN América del Sur, sostiene que&nbsp;<strong>esta COP17 será importante para la participación de pueblos indígenas y comunidades locales porque se buscará avanzar en la creación del Caucus,</strong>&nbsp;espacios donde líderes indígenas eligen a representantes que expresan inquietudes y necesidades en los altos espacios de negociación política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Esto es significativo justamente porque permite pasar de una lógica en la que los pueblos indígenas y los comunidades locales participan a través de eventos o consultas a tener un espacio institucional propio, articular posiciones, influir en las negociaciones y dar seguimiento a la implementación”, explica Valenzuela a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque estos mecanismos no toman decisiones directas en las negociaciones, la especialista advierte que pueden convertirse en una especie de plataforma para que las prioridades latinoamericanas sobre derechos territoriales, restauración, gobernanza, conocimiento tradicional y financiamiento tengan mayor peso dentro de la COP.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/short-article/2026/05/nuevo-reporte-confirma-los-impactos-de-sequias-e-inundaciones-extremas-en-america-latina/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Nuevo reporte confirma los impactos de sequías e inundaciones extremas en América Latina</strong></a></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Pastizales y sabanas, aliados estratégicos y poco vistos</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras los bosques han concentrado buena parte de la atención de las políticas de conservación y cambio climático,&nbsp;<strong>los pastizales y sabanas siguen siendo ecosistemas subestimados pese a sus beneficios en los suelos y en la producción de alimentos</strong>. Así lo considera Gabriel Quijandría, director regional de UICN para América del Sur, región que puede encontrar un aliado en estos ecosistemas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El hecho de que en&nbsp;<strong>América Latina cerca del 33 % de todos los biomas que hay son pastizales y sabanas</strong>, te das cuenta de este del rol enorme que deberían tener en términos de captación de carbono, de todas estas posibilidades de apoyar al esfuerzo de conservación o de recuperación de la naturaleza”, dice a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los pastizales son fundamentales, explica Valenzuela, porque sostienen funciones ecológicas, productivas y sociales que no suelen verse a simple vista. “<strong>Protegen y forman suelos, almacenan carbono, regulan el agua, reducen la erosión y sostienen también una gran diversidad de especies</strong>”, expone.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276365"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/16233023/cop17-latinoamerica-desertificacion-sequia-el-nino-alimentos-6.jpeg" alt="Avance de agricultura en zona de pastizales" class="wp-image-276365" /><figcaption class="wp-element-caption">El modelo industrial de agroindustria es una de las amenazas que enfrentan los pastizales naturales en Latinoamérica. Foto: cortesía Parques Nacionales Argentina</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los especialistas de UICN precisan que además cumplen un rol clave para la seguridad alimentaria y la economía de cerca de&nbsp;<a href="https://sabanasypastizales.org/recurso/de-quito-a-ulaanbaatar-documento-regional-de-incidencia-de-america-latina-sobre-pastizales-y-sabanas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>30 millones de personas.</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los pastizales y las sabanas muchas veces son la base de sistemas ganaderos y pastoriles y sostienen los medios de vida de millones de personas.&nbsp;<strong>No son tierras vacías y tampoco son tierras degradadas por definición, son ecosistemas naturales que tienen una enorme capacidad de contribuir a la biodiversidad, al clima, al agua y a la producción</strong>”, insiste.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como parte de un esfuerzo de articulación con gobiernos, sociedad civil y organizaciones, UICN<br>elaboró&nbsp;<a href="https://sabanasypastizales.org/recurso/de-quito-a-ulaanbaatar-documento-regional-de-incidencia-de-america-latina-sobre-pastizales-y-sabanas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un documento regional que identifica tres grandes riesgos a la salud de estos ecosistemas</a>: la expansión agropecuaria y el cambio de uso de suelo; manejo de ganado inadecuado y sobrepastoreo; y la crisis climática.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276364"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/16233018/cop17-latinoamerica-desertificacion-sequia-el-nino-alimentos-5.jpg" alt="Aves en el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos un ecosistémica de pastizales en Argentina" class="wp-image-276364" /><figcaption class="wp-element-caption">Latinoamérica puede encontrar soluciones para la restauración de suelos y alimentación en sus zonas de pastizales y sabanas naturales, de acuerdo con expertos. Foto: cortesía Parques Nacionales Argentina</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“La amenaza más estructural es la conversión. Hay pastizales y sabanas naturales que están siendo transformados en cultivos. Hay presiones fuertes que están enfrentando paisajes como las Pampas, el Cerrado y el Gran Chaco y&nbsp;<strong>cuando ocurren este tipo de transformación, no perdemos solamente vegetación, sino tenemos fragmentación de hábitat, degradación del suelo, pérdida de funciones</strong>&nbsp;que estos ecosistemas prestan para el agua, la biodiversidad o la producción”, detalla Valenzuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por esta razón, los representantes de UICN consideran que la COP17 es una buena oportunidad no solo para posicionar el tema pastizales y sabanas, sino para también posicionar a América Latina como un liderazgo en adaptación y soluciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Poner este tema sobre la mesa le abre a América Latina esta potencialidad precisamente porque tenemos estas extensiones tan grandes, pero tan importantes también en términos económicos, vinculados a la cultura”, señala Quijandría.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong>&nbsp;el Corredor Seco de Centroamérica es de las regiones más vulnerables a la desertificación y la sequía.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía José Hernández/FAO</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/cop17-desertificacion-sequia-latinoamerica-el-nino-alimentacion/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132272</guid>
        <pubDate>Wed, 19 Aug 2026 21:45:48 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/cop17-latinoamerica-desertificacion-sequia-el-nino-alimentos-2-1800x1012-1.jpg?w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Cumbre mundial clave sobre desertificación: Latinoamérica llega a la COP17 entre sequías, El Niño y presión por producir alimentos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Día Internacional del Guardaparque: más allá de proteger la naturaleza, reconstruyen confianza con comunidades y apuestan por la sostenibilidad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-internacional-del-guardaparque-mas-alla-de-proteger-la-naturaleza-reconstruyen-confianza-con-comunidades-y-apuestan-por-la-sostenibilidad/</link>
        <description><![CDATA[<p>Algunos de los lugares más impresionantes del mundo son custodiados por guardaparques. Con su labor protegen selvas, manglares, páramos, pampas, humedales y paisajes antárticos. Del buen funcionamiento de esos ecosistemas y del mantenimiento de la biodiversidad dependen los servicios ambientales como el aire puro, el agua fresca o la polinización de alimentos. Por eso, desde [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Este 31 de julio se conmemora el Día Internacional de las y los Guardaparques, establecido en 1992.</em></li>



<li><em>En La Paya, Colombia, Hernán Chilito busca restablecer la relación con las comunidades locales, afectada por deudas del Estado y operaciones militares violentas.</em></li>



<li><em>Desde el Parque Nacional Yasuní, Ecuador, Tanya Villalba habla sobre cómo impactan los micromachismos y cómo dejarlos atrás.</em></li>



<li><em>En El Palmar, Argentina, Facundo Alcalde trabaja para incrementar la recaudación del parque con el objetivo de alcanzar la sostenibilidad financiera.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos de los lugares más impresionantes del mundo son custodiados por guardaparques. Con su labor protegen selvas, manglares, páramos, pampas, humedales y paisajes antárticos. Del buen funcionamiento de esos ecosistemas y del mantenimiento de la biodiversidad dependen los servicios ambientales como el aire puro, el agua fresca o la polinización de alimentos. Por eso, desde 1992,&nbsp;<strong>el 31 de julio se celebra el Día Internacional de las y los Guardaparques</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Latinoamérica representa solo el&nbsp;<a href="https://www.worldbank.org/en/news/feature/2013/06/26/latin-america-green-growth?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" rel="noreferrer noopener">16 % de la superficie global</a>, pero alberga cerca del&nbsp;<a href="https://publications.iadb.org/publications/english/document/IDB-Group-Natural-Capital-and-Biodiversity-Mainstreaming-Action-Plan-2024-2025.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">40 % de la biodiversidad del planeta</a>, de acuerdo con datos del Grupo del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Sin embargo, en varios países se reportan&nbsp;<strong>recortes presupuestarios para las áreas protegidas y los guardaparques</strong>. También es una región amenazada por el narcotráfico, la extracción legal e ilegal de recursos y la inequidad de género.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/07/mineria-ilegal-colombia-deforestacion-oro-rio-pure/">Minería ilegal en Colombia: deforestación por el oro avanza en el Parque Río Puré y pone en riesgo a pueblos indígenas en aislamiento</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275637"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30153756/foto-tanya-villaba.jpg" alt="" class="wp-image-275637" /><figcaption class="wp-element-caption">Tanya Villalba, a la izquierda, en el norte de la Amazonía ecuatoriana. Foto: cortesía Tanya Villalba</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En este contexto trabajan hombres y mujeres que se enamoraron de la naturaleza y se comprometieron con cuidarla a pesar de que el oficio de guardaparques no sea siempre reconocido.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;habló con tres guardaparques de la región que enfrentan diferentes retos. En el Parque Nacional Natural La Paya, en Colombia, Hernán Chilito insiste en lo fundamental de&nbsp;<strong>trabajar con las comunidades locales para fortalecer los objetivos de conservación</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275648"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30153923/WhatsApp-Image-2026-07-29-at-23.47.47.jpeg" alt="" class="wp-image-275648" /><figcaption class="wp-element-caption">Hernán Chilito, a la izquierda, durante una movilización fluvial. Foto: cortesía Hernán Chilito</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el Parque Nacional Yasuní, en Ecuador, Tanya Villalba demuestra que&nbsp;<strong>una mujer puede liderar el área protegida más grande del territorio continental</strong>, la cual también atrae gran atención internacional por su gran diversidad biológica y cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el Parque Nacional El Palmar, en Argentina, Facundo Alcalde apunta a la&nbsp;<strong>sostenibilidad financiera del área protegida a través del incremento de las visitas y el turismo sostenible</strong>, siempre con base en datos científicos y la precaución.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Colombia: Hernán Chilito busca reconstruir las relaciones con las comunidades</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275647"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30153914/WhatsApp-Image-2026-07-29-at-23.55.50.jpeg" alt="" class="wp-image-275647" /><figcaption class="wp-element-caption">El guardaparques Hernán Chilito inmerso en la selva amazónica de Colombia. Foto: cortesía Hernán Chilito</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando el guardaparque Hernán Chilito llegó al Parque Nacional Natural La Paya en 2016,&nbsp;<strong>la relación entre la institución de Parques Nacionales y las comunidades campesinas “era muy débil”</strong>, asegura. En décadas pasadas, se había realizado una negociación para que 68 familias que habitaban dentro del parque salieran a cambio de acuerdos con diferentes instituciones donde se pagaron los cultivos, predios y mejoras. Pero el Estado quedó en deuda con otros acuerdos, como el de vivienda y el de tierras por diferentes complejidades en los procesos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Con Parques Nacionales se buscó encontrar alternativas y soluciones”, dice el experto en el uso, ocupación y tenencia con comunidades campesinas en parques naturales. Después de varios procesos infructuosos,&nbsp;<strong>consiguieron implementar proyectos productivos sostenibles para la seguridad alimentaria</strong>. También les entregaron árboles frutales de la Amazonía colombiana, incluyendo cacao maraco y chontaduro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego, la Asociación Astracam planteó la necesidad de&nbsp;<strong>conocer los límites del parque</strong>. Se creía que 27 veredas estaban dentro, pero después de hacer reconocimientos, descubrieron que solo 80 familias estaban al interior y otras estaban sobre los bordes.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275645"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30153907/WhatsApp-Image-2026-07-29-at-23.47.47-1.jpeg" alt="" class="wp-image-275645" /><figcaption class="wp-element-caption">El trabajo con comunidades campesinas es fundamental en La Paya, asegura Chilito. Foto: cortesía Hernán Chilito</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://es.mongabay.com/2023/10/parque-la-paya-en-putumayo-azotado-por-el-narco/">La Paya es un parque azotado por el narcotráfico</a>. Sin embargo, mientras avanzaban los diálogos de paz, los guardaparques continuaban con sus acciones. Hasta que en 2019 llegó la cuestionada&nbsp;<a href="https://news.mongabay.com/2023/04/operation-artemis-colombias-failed-military-operation-to-stop-deforestation/">Operación Artemisa</a>.&nbsp;<strong>Esta avanzada militar buscaba controlar la deforestación</strong>, pero en la zona dejó viviendas quemadas, 27 familias afectadas y siete familias judicializadas. Los grupos armados que operan en la región asociaron el despliegue a Parques Nacionales,&nbsp;<strong>convirtiendo a sus guardaparques en objetivo militar</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los funcionarios no pudieron trabajar con las comunidades hasta 2023</strong>, cuando la comunidad El Triunfo quiso retomar el trabajo de precisión de límites. También hubo un acercamiento con comunidades de Mecaya y Sencella, pero los grupos armados no lo permitieron. Con El Triunfo se plantearon&nbsp;<strong>acuerdos de trabajo para resarcir las relaciones entre la comunidad y Parques Nacionales</strong>, incluyendo acompañamiento psicológico para las familias y acuerdos de convivencia.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275646"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30153911/WhatsApp-Image-2026-07-29-at-23.55.50-1.jpeg" alt="" class="wp-image-275646" /><figcaption class="wp-element-caption">Construcción de la caseta comunal de El Triunfo. Foto: cortesía Hernán Chilito</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El guardaparques destaca los avances en restauración ecológica participativa, construcción de la casa comunal, implementación de seis viveros transitorios e inicio del proceso para la compra de cinco fincas que están dentro del parque. “<strong>El otro logro que se obtuvo es el establecimiento de la confianza de la comunidad y la institución</strong>&nbsp;y el trabajo articulado entre las dos partes, es muy difícil de lograr, pero lo logramos”, resalta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Yo soy parqueano de corazón”, dice y añade que le gusta mucho el trabajo para el que se ha especializado, uno que combina lo social con lo ambiental.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Ecuador: Tanya Villalba alza la voz contra los micromachismos</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275639"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30153823/IMG_6739-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-275639" /><figcaption class="wp-element-caption">El trabajo con las comunidades que habitan dentro y en la zona de influencia del Yasuní es uno de los componentes del manejo del área protegida. Foto: cortesía ©️ Emilia Ulloa/WCS</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para las mujeres guardaparques en Ecuador, no es poco común que sus compañeros las subestimen. Aunque no lo hacen de manera frontal, frases como “<strong>mejor quédate cocinando</strong>”, dejan claros sus pensamientos. “Esto recae en sentir que como mujer estás solo para cocinar y barrer”, dice Tanya Villalba, guardaparque encargada de la administración del Parque Nacional Yasuní. “<strong>Eso repercute porque al final sientes que no tienes las mismas oportunidades</strong>”, agrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la campaña “Eso que dices sí importa”, la organización Wildlife Conservation Society recoge 10&nbsp;<strong>frases para identificar y evitar micromachismos</strong>&nbsp;en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas. Los testimonios de las guardaparques revelan que sus compañeros sugieren a través de palabras sutiles que las mujeres no pueden ser brigadistas contra el fuego, que solo son buenas para realizar actividades de oficina o que consiguieron el puesto a través de favores sexuales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/07/nacion-tohono-oodham-tribunales-disputa-muro-construido-ee-uu-mexico/">Nación Tohono O’odham lleva a tribunales la disputa por el muro construído entre EE.UU. y México</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275638"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30153806/jatuncocha.jpeg" alt="" class="wp-image-275638" /><figcaption class="wp-element-caption">La laguna Jatuncocha es uno de los atractivos del Parque Nacional Yasuní. Foto: cortesía Yessenia Ramírez/Parque Nacional Yasuní</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Funcionarias como Villalba demuestran lo equivocados que están. Antes trabajó en atención al usuario en las ventanillas provinciales del Ministerio de Ambiente y cuando tuvo la oportunidad de convertirse en guardaparque, el cambio fue radical. Su turno de 20 días empezó a finales de año. Mientras en gran parte del planeta las familias se reunían por las celebraciones de Navidad y Año Nuevo,&nbsp;<strong>ella y sus colegas estaban incomunicados en medio de la selva</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Extrañaba a su familia, pero decidió quedarse cuando&nbsp;<strong>atestiguó escenas que normalmente se ven solo en portadas de libros</strong>. Aún recuerda una de las especies que vio por primera vez. En un sendero despejado y bajo los rayos del sol, un árbol caía en diagonal. Al acercarse descubrió que una boa grande y pesada que dormía en el tronco había provocado la inclinación. “Esto es lo que enamora a los turistas”, afirma sobre lo maravilloso de la escena.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aprendió a planificar sus actividades y equipaje para los 20 días en el campo, vivir en campamentos,&nbsp;<strong>hacer control y vigilancia, registrar y muestrear fauna</strong>, entre otros. “Ha sido un aprendizaje constante”, admite y cree que ser proactiva le permitió llegar a la administración hace año y medio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275640"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30153836/IMG_6504-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-275640" /><figcaption class="wp-element-caption">El Parque Nacional Yasuní limita al este con Perú y al oeste con el territorio de la nacionalidad waorani. Foto: cortesía ©️ Emilia Ulloa/WCS</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Con más de un millón de hectáreas de superficie, actividad petrolera, al menos dos pueblos indígenas y pueblos en aislamiento voluntario en el interior del parque, su administración es un reto. A eso se suma la falta de recursos y personal. A pesar de eso, y de amenazas relacionadas a la extracción ilegal de recursos madereros y auríferos, Villalba ha liderado&nbsp;<strong>proyectos de gobernanza participativa y gestión pesquera para fortalecer la protección del área protegida</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Villalba cree que así como ella, otras directoras de áreas protegidas y las guardaparques demuestran que son capaces de hacer trabajo duro y técnico. Cree que esto tiene el efecto de cambiar las actitudes de los hombres. “<strong>Es buscar la equidad de hombres y mujeres, que tengan las mismas oportunidades</strong>”, afirma.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Argentina: Facundo Alcalde apuesta al turismo para la conservación</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275643"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30153844/WhatsApp-Image-2026-07-28-at-14.45.44.jpeg" alt="" class="wp-image-275643" /><figcaption class="wp-element-caption">Facundo Alcalde, derecha, se unió a la escuela de guardaparques en 2006. Foto: cortesía Facundo Alcalde</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">De Iguazú a la Antártida, el guardaparque&nbsp;<strong>Facundo Alcalde se ha dejado impresionar por la naturaleza argentina durante los últimos 20 años</strong>. Ha caminado en medio de la calurosa selva de Misiones por hasta dos días sin encontrar agua, cóndores han volado a pocos metros de su cabeza en la Patagonia y ha visto hasta la humedad del ambiente convertirse en cristales de hielo al sur del continente. “No lo cuento como algo traumático, sino como experiencia de vida, como algo que me sirvió, como algo enriquecedor”, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque en Argentina los guardaparques se forman en una escuela de dos años y después se van especializando a lo largo de su carrera, asegura que todos deben tener una característica en común: “<strong>Estar preparados para adaptarse a los cambios y a las diferentes funciones</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275654"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30162637/pn_el_palmar_paisaje_ph_parquesnacionales.jpg" alt="" class="wp-image-275654" /><figcaption class="wp-element-caption">El Palmar conserva emblemáticos palmares de&nbsp;<em>Butia yatay</em>. Foto: cortesía Parques Nacionales</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275653"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30162629/carrusel_pn_el_palmar_06.jpg" alt="" class="wp-image-275653" /><figcaption class="wp-element-caption">Un zorro de monte o zorro cangrejero en El Palmar. Foto: cortesía Parques Nacionales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el Parque Nacional Nahuel Huapi trabajó en proyectos de reconversión productiva con comunidades mapuches y criollas. Después, pasó por el&nbsp;<strong>Parque Nacional Iguazú</strong>, el más visitado de Argentina, con hasta 13 000 personas por día en los picos de Semana Santa. En 2022 sumó 14 meses en la base Orcadas, en la Antártida, a cargo de un laboratorio interdisciplinario con 13 proyectos de investigación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego de trabajar un año en la Dirección de Coordinación Operativa en Buenos Aires, asumió la intendencia del&nbsp;<strong>Parque Nacional El Palmar</strong>. Esta área protegida, donde se protegen 8200 hectáreas de las ecorregiones Espinal y Pampa con humedales de importancia internacional, es la sexta más visitada del país.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275641"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30153839/WhatsApp-Image-2026-07-28-at-14.45.03.jpeg" alt="" class="wp-image-275641" /><figcaption class="wp-element-caption">Guardaparques argentinos en la Antártida. Foto: cortesía Facundo Alcalde</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Como especialista en turismo sostenible, está impulsando un&nbsp;<strong>plan para mejorar la calidad de la infraestructura y los servicios con el objetivo de aumentar la recaudación</strong>&nbsp;propia sin afectar el ambiente. Según Alcalde, el parque cubría el 20 % de su presupuesto operativo al inicio de su gestión, en agosto de 2024. El porcentaje subió a 30 % en 2025 y para fines de 2026 se plantea superar el 40 %.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para el guardaparque,&nbsp;<strong>la conservación y el turismo no son incompatibles</strong>. Reconoció que los extremos, tanto el turismo desregulado como el conservacionismo estricto, pueden generar impactos negativos, ya sea ambientales o económicos. Por ahora, trabaja con base en la ciencia, ajustando los procesos a medida que aumentan las visitas y buscando que haya cada vez más eficiencia para que el trabajo de sus colegas se concentre en la protección de la naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> la selva misionera es uno de los ecosistemas más biodiversos de Argentina. <strong>Foto:</strong> cortesía Facundo Alcalde</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/dia-internacional-guardaparque-comunidades-sostenibilidad/" id="https://es.mongabay.com/2026/07/dia-internacional-guardaparque-comunidades-sostenibilidad/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131699</guid>
        <pubDate>Fri, 31 Jul 2026 16:57:48 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Día Internacional del Guardaparque: más allá de proteger la naturaleza, reconstruyen confianza con comunidades y apuestan por la sostenibilidad]]></media:description>
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            </media:content>
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        <item>
        <title>No hace falta una bala: enfermedades de animales domésticos amenazan a los felinos silvestres de Latinoamérica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/no-hace-falta-una-bala-enfermedades-de-animales-domesticos-amenazan-a-los-felinos-silvestres-de-latinoamerica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Andrés Bräutigam es médico veterinario especializado en fauna silvestre y trabaja en un centro de rescate en San Isidro de Heredia, un cantón cercano a San José, la capital de Costa Rica. En 2025 recibió a un pequeño margay (Leopardus wiedii) que, entre sus innumerables pacientes, le es difícil olvidar. Su cuerpo, recuerda, tenía “todas [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La expansión de las actividades humanas y la fragmentación de los ecosistemas están acercando a perros y gatos domésticos a los felinos silvestres de América Latina, facilitando la transmisión de enfermedades.</em></li>



<li><em>Expertos advierten que la combinación de pérdida de hábitat, expansión urbana y tenencia irresponsable de mascotas está creando una crisis silenciosa y poco estudiada.</em></li>



<li><em>Enfermedades como la leucemia y el sida felino ya circulan entre poblaciones silvestres, pero la falta de monitoreo y recursos impide dimensionar su verdadero impacto.</em></li>



<li><em>Aunque muchas de estas enfermedades no son mortales en animales domésticos, pueden llegar a ser letales en los gatos salvajes de la región.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Andrés Bräutigam es médico veterinario especializado en fauna silvestre y trabaja en un centro de rescate en San Isidro de Heredia, un cantón cercano a San José, la capital de Costa Rica. En 2025 recibió a un pequeño margay (<em>Leopardus wiedii</em>) que, entre sus innumerables pacientes, le es difícil olvidar. Su cuerpo, recuerda, tenía “<strong>todas las muestras del conflicto felino-humano</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El animal —que se encontraba cerca de la comunidad de Turrialba, en el centro del país— había entrado a un gallinero en busca de alimento. Al verlo acorralando a las gallinas, los perros de la zona lo persiguieron y luego un habitante lo golpeó en el cráneo en represalia. Pero la historia no acabó allí. Tras ser llevado al centro de rescate, Bräutigam y su equipo evidenciaron que el margay, además de las heridas,&nbsp;<strong>estaba infectado con dos enfermedades comunes en gatos domésticos</strong>: sida (FIV) y leucemia felina (FeLV).</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274994"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221230/Foto-1-Credito_-Andres-Brautigam-1.jpeg" alt="Un margay que llegó al centro de rescate tras ser perseguido por perros y golpeado por humanos. Además del traumatismo, presentaba enfermedades que pudieron ser transmitidas por felinos domésticos. Foto: Andrés Bräutigam" class="wp-image-274994" /><figcaption class="wp-element-caption">Un margay llegó al centro de rescate tras ser perseguido por perros y golpeado por humanos. Además del traumatismo, presentaba enfermedades que pudieron ser transmitidas por felinos domésticos. Foto: cortesía Andrés Bräutigam</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/08/felinos-rescatados-trafico-animales-latinoamerica/">Sin salida: la irreversible realidad de los felinos que son rescatados del tráfico de animales</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Mucho de ese conflicto —dice el veterinario— se deriva de un ecosistema que está altamente alterado”. Es una cadena de eventos desafortunados. Sin un ecosistema conservado en el que el felino pueda desplazarse y camuflarse para cazar a sus presas, y con comunidades humanas que se expanden hacia zonas conservadas, el animal se acerca cada vez más a las personas e interactúa con sus animales de crianza y mascotas, pudiendo contagiarse de enfermedades de las que aún se conoce poco.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La transmisión de enfermedades de animales domésticos a felinos silvestres se ha convertido en una preocupación en aumento</strong>&nbsp;entre grupos de conservación, biólogos y médicos veterinarios. Como asegura Jim Sanderson, fundador y director de la Fundación para la Conservación de los Pequeños Felinos Salvajes (SWCCF, por sus siglas en inglés) y miembro del Grupo de Especialistas en Felinos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN),&nbsp;<strong>“es, sin duda, el asesino silencioso más grave, generalizado y devastador” para los félidos silvestres</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Enzo Aliaga-Rossel, investigador asociado del Instituto de Ecología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) de La Paz y miembro del Programa de Investigación de Félidos de Bolivia (PIF), explica que el contagio de virus entre la fauna silvestre y los animales domésticos se conoce como “salto zoonótico” y ocurre cuando la actividad humana altera los ecosistemas, ocasionando el contacto estrecho.&nbsp;<strong>Los animales domésticos, comenta, actúan frecuentemente como «puentes epidemiológicos» que transmiten estos patógenos</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, el impacto potencial de las enfermedades “domésticas” no se limita a una sola especie, sino que&nbsp;<strong>puede exponer a diferentes felinos a patógenos peligrosos que, en muchos casos, pueden ser mortales</strong>, asegura la científica brasileña Flavia Tirelli, doctora en Zoología y coordinadora del&nbsp;<em>Geoffroy’s Cat Working Group</em>, una red internacional que lucha por la conservación del gato del bosque o gato montés (<em>Leopardus geoffroyi</em>) y de otros felinos silvestres.&nbsp;<strong>La transmisión de enfermedades pone en riesgo, especialmente, a los felinos silvestres que ya están en peligro de extinción.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274993"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221227/3-Puma_Credito_Rodrigo-Nunez.jpeg" alt="Además de amenazas como la pérdida de hábitat, la caza y el tráfico de fauna, los felinos silvestres —como el puma de la imagen— se enfrentan a la transmisión de enfermedades de animales domésticos, una problemática que alerta a los científicos y grupos de conservación. Foto: Rodrigo Núñez Pérez" class="wp-image-274993" /><figcaption class="wp-element-caption">Además de amenazas como la pérdida de hábitat, la caza y el tráfico de fauna, los felinos silvestres —como el puma de la imagen— se enfrentan a la transmisión de enfermedades de animales domésticos, una problemática que alerta a los científicos y grupos de conservación. Foto: cortesía Rodrigo Núñez Pérez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Desde los grandes jaguares (<em>Panthera onca</em>) y pumas (<em>Puma concolor</em>), hasta los más pequeños y poco conocidos como el gato de las pampas (<em>Leopardus munoai</em>), el gato colocolo (<em>Leopardus colocola</em>) y la oncilla nebulosa (<em>Leopardus pardinoides</em>),&nbsp;<strong>se enfrentan a los riesgos de contraer enfermedades virales</strong>,<strong>&nbsp;hongos, bacterias o parásitos</strong>&nbsp;de animales domésticos. Se trata de una amenaza en aumento, que no conoce fronteras y de la que los gatos salvajes no pueden huir por instinto.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2023/08/especial-los-pequenos-y-olvidados-gatos-silvestres-de-latinoamerica/">Los pequeños y olvidados gatos silvestres de Latinoamérica</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si a esto se le suman otras presiones como la pérdida de ecosistemas, el avance agrícola y urbano en sus zonas de distribución, su captura para el tráfico de fauna o la caza por retaliación (es decir, como respuesta a los ataques a animales domésticos),&nbsp;<strong>la situación que enfrentan los gatos silvestres es dramática.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta entrega especial,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;documentó el avance de numerosas enfermedades de animales domésticos que afectan a los felinos silvestres en seis países de la región: México, Costa Rica, Ecuador, Chile, Brasil y Bolivia.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Una amenaza cada vez más cerca</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0006320712003151?via%3Dihub" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Diversos estudios</a>&nbsp;han documentado cómo los gatos y los perros domésticos pueden impactar gravemente la fauna silvestre. Los perros, por ejemplo,&nbsp;<a href="https://mammalia-aequatorialis.org/index.php/boletin/article/view/106" target="_blank" rel="noreferrer noopener">han llevado a la extinción</a>&nbsp;a&nbsp;<strong>11 especies de aves</strong>&nbsp;y han puesto en peligro la supervivencia de&nbsp;<strong>96 especies de mamíferos</strong>. Los gatos cazan y se&nbsp;<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-023-42766-6" target="_blank" rel="noreferrer noopener">comen más de 2084 especies</a>&nbsp;de diferentes grupos de animales, de las cuales 347 (16.65 %) están amenazadas de extinción. Además de esto, durante las interacciones, pueden transmitirles enfermedades.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274992"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221225/4-Ocelote-USFQ-1.jpeg" alt="Un ocelote (Leopardus pardalis) es atendido en el Hospital de Fauna Silvestre (Tueri) de la Universidad San Francisco de Quito. Foto: Carolina Sáenz" class="wp-image-274992" /><figcaption class="wp-element-caption">Un ocelote (<em>Leopardus pardalis</em>) es atendido en el Hospital de Fauna Silvestre (Tueri) de la Universidad San Francisco de Quito. Foto: Carolina Sáenz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Como explica Tirelli, “la fragmentación del hábitat y la expansión urbana han facilitado en gran medida la transmisión de patógenos entre especies domésticas y silvestres. Cuanto más aumenta esta fragmentación, con más ‘pedacitos’ de áreas naturales modificadas, los humanos traen consigo animales domésticos que pueden transmitir enfermedades a los animales silvestres”. Además, advierte Diego Ramírez-Álvarez, especialista en manejo y conservación de la biodiversidad,&nbsp;<strong>esas enfermedades “se están presentando con mayor frecuencia en los últimos años, debido al aumento de mascotas de libre deambular en territorios silvestres</strong>,<strong>&nbsp;al acortamiento de la interfaz humano-silvestre y a una pésima tenencia responsable de mascotas</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cámaras trampa de biólogos y científicos en distintos países de Latinoamérica han evidenciado cómo los animales domésticos se mueven por las mismas zonas que los silvestre, compiten por recursos y se depredan, incluso al interior de áreas protegidas. “El problema no son el perro o el gato, sino que&nbsp;<strong>las personas no son conscientes de lo que pueden causar a la fauna silvestre</strong>”, señala la médica veterinaria Carolina Sáenz, directora del Hospital de Fauna Silvestre (Tueri) de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ).</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274991"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221223/5-Traslape-gatos.jpg" alt="Registros de cámaras trampa del Proyecto Felinos do Pampa muestran que gatos silvestres y domésticos circulan por el mismo camino, lo que aumenta el riesgo de transmisión de patógenos. A la izquierda un gato montés (Leopardus geoffroyi) y a la derecha un gato doméstico (Felis catus). Foto: Informe anual Geoffroy&apos;s Cat Working Group 2025" class="wp-image-274991" /><figcaption class="wp-element-caption">Registros de cámaras trampa del Proyecto Felinos do Pampa muestran que gatos silvestres y domésticos circulan por el mismo camino, lo que aumenta el riesgo de transmisión de patógenos. A la izquierda, un gato montés (<em>Leopardus geoffroyi</em>) y a la derecha, un gato doméstico (<em>Felis catus</em>). Foto: Informe anual Geoffroy’s Cat Working Group 2025</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">José Daniel Ramírez, biólogo costarricense, creó el programa “La amenaza invisible” para entender la relación entre las enfermedades de mascotas y los felinos silvestres en su país y para detectar patógenos que podrían pasar desapercibidos entre ellos. En el bosque nuboso de Monteverde, donde trabaja, se encuentran las seis especies de félidos de Costa Rica (jaguar, puma, oncilla, margay, ocelote y yaguarundí).&nbsp;<strong>“En el país, todas están en peligro de extinción y las enfermedades transmitidas por animales domésticos actúan como una presión adicional”</strong>, señala.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los registros de sus cámaras trampa han documentado que el mismo sendero por el que pasa una puma con sus dos crías se convierte, algunas horas más tarde, en el camino de tres perros pastores alemanes. “Esa era una de nuestras cámaras trampa más remotas. Pero no ha sido la única vez ni la única zona. Es una muestra de que están compartiendo el hábitat”, insiste Ramírez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En México, el profesor Heliot Zarza Villanueva, biólogo y vicepresidente de la&nbsp;<a href="https://www.ancjaguar.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar</a>&nbsp;(ANCJ), levanta otra señal de alerta:&nbsp;<strong>“Las áreas naturales protegidas han sido una de las estrategias de conservación más sólidas a nivel mundial. Pero no pueden proteger la biodiversidad por sí solas. Necesitan también de lo que está fuera de sus límites”</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El&nbsp;<strong>último censo de jaguares</strong>&nbsp;coordinado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la ANCJ y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP)&nbsp;<strong>mostró un crecimiento de la población en un 10 % en un periodo de seis años en ese país</strong>, pasando de 4800 ejemplares en 2018 a 5326 en 2024. Sin embargo, los investigadores advierten que este incremento —atribuido a la expansión de áreas protegidas— no significa que la especie esté a salvo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/04/areas-protegidas-territorios-indigenas-refugio-clave-jaguares-amazonia/">Áreas protegidas y territorios indígenas: el refugio clave para los jaguares en la Amazonía</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274990"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221220/6-Parque_Estadual_do_Turvo_Anderson_Cristiano_Hendgen_06-scaled.jpg" alt="Un margay (Leopardus wiedii) registrado en el Parque Estadual do Turvo, en el estado de Rio Grande do Sul, Brasil. Foto: Anderson Cristiano Hendgen via Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)" class="wp-image-274990" /><figcaption class="wp-element-caption">Un margay (<em>Leopardus wiedii</em>) registrado en el Parque Estadual do Turvo, en el estado de Rio Grande do Sul, Brasil. Foto: Anderson Cristiano Hendgen vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La situación se repite en otros países. “Como investigadores, solíamos ir a áreas naturales, revisar las cámaras trampa y decir: ‘Acá hay muchos ocelotes (<em>Leopardus pardalis</em>), yaguarundíes (<em>Herpailurus yagouaroundi</em>) o margays’, o ‘hay cachorros, juveniles o adultos’, y&nbsp;<strong>creíamos que esa era una muestra de poblaciones saludables y una esperanza de conservación</strong>”, señala Abel Gallo Pérez, biólogo ecuatoriano especialista en felinos silvestres. “Pero&nbsp;<strong>ahora se nos abre una nueva ventana que antes ignorábamos: ¿Y si están enfermos?</strong>&nbsp;Es una amenaza que existe, que pone en riesgo a las poblaciones de felinos silvestres y que puede llevarlas a su colapso”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En palabras de Isabel Hagnauer, veterinaria de Wildlife Rescue Costa Rica, «si desde hace muchísimos años estábamos hablando de que algunas de estas especies están en peligro de extinción,&nbsp;<strong>la posibilidad de que se infecten con estas enfermedades podría hacer que las poblaciones disminuyan mucho más rápido</strong>&nbsp;de lo que hemos visto hasta ahora”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya han ocurrido eventos similares en otras partes del mundo. En Tanzania, a principios de los años 90,&nbsp;<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/8559247/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">murió un tercio de los leones</a>&nbsp;del Parque Nacional Serengueti a causa del distemper canino (más conocido como moquillo), que fue contagiado por los perros domésticos de las comunidades de pastores masái.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Virus y parásitos, un riesgo invisible y subestimado</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El biólogo Rodrigo Núñez, integrante de la&nbsp;<a href="https://www.alianzajaguar.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">asociación Alianza Jaguar</a>, lleva tres décadas monitoreando felinos en el occidente de México. A través de cámaras trampa ubicadas en la Reserva Chamela-Cuixmala, donde trabaja, pudo ver cómo un ocelote (<a href="https://www.gob.mx/profepa/articulos/ocelote-leopardus-pardalis?idiom=es" target="_blank" rel="noreferrer noopener">especie en peligro de extinción en México</a>) se deterioraba progresivamente. En 2011, el félido era uno de los machos dominantes del área y se encontraba sano y robusto, pero en el transcurso de un año<strong>&nbsp;se convirtió en un animal extremadamente delgado, con cambios y lesiones en la piel</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274989"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221209/7-Ocelote_Sarna_Credito_Rodrigo-Nunez.jpeg" alt="Ocelote con sarna registrado en la Reserva de la Biósfera Chamela-Cuixmala. Foto: Rodrigo Núñez Pérez" class="wp-image-274989" /><figcaption class="wp-element-caption">Ocelote con sarna registrado en la Reserva de la Biósfera Chamela-Cuixmala. Foto: cortesía Rodrigo Núñez Pérez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Lo más probable es que el ocelote haya muerto de&nbsp;<strong>sarna sarcóptica, una enfermedad causada por ácaros que se alojan en la piel y que se contagia por contacto directo</strong>”, dice el experto. Aunque se cree que esta enfermedad no es muy peligrosa porque los perros y gatos pueden sobrevivir a ella, lo cierto es que la fauna silvestre la pasa “realmente mal”. Animales como los ocelotes y pumas, explica Núñez, “necesitan estar quietecitos para poder acechar a su presa. Si se están moviendo por la comezón, les va a costar mucho trabajo poder cazar. Además, como se quedan pelones (calvos), pierden la protección que les da su camuflaje”.&nbsp;<strong>Ese deterioro los puede llevar hasta la muerte</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El panorama de la transmisión es complejo porque hay distintas formas en las que los animales domésticos pueden contagiar a la fauna silvestre: intercambio de fluidos, secreciones nasales, heces en lugares no debidos e incluso por garrapatas. Enfermedades como el sida felino —también conocido como&nbsp;<strong>virus de la inmunodeficiencia felina (FIV)— y la leucemia felina (FeLV)</strong>, que&nbsp;<strong>suelen transmitirse por contacto directo con fluidos de los gatos domésticos</strong>, inquietan fuertemente a los veterinarios debido a su alta prevalencia en muchos países y la gravedad de las enfermedades asociadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La saliva, mordidas o rasguños típicos en enfrentamientos, por ejemplo, pueden contagiar los virus</strong>&nbsp;que causan inmunodepresión, anemia, pérdida de condición corporal y deterioro general de la salud del animal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho,&nbsp;<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40395123/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">investigaciones realizadas en Brasil</a>&nbsp;han identificado gatos domésticos que dieron positivo para leucemia felina y que se encuentran al interior de áreas protegidas. “Podemos reconocer esto como una amenaza real y grave para las poblaciones de felinos salvajes, especialmente en áreas protegidas, donde la densidad de estos felinos salvajes tiende a ser mayor”, señala el estudio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de los virus más conocidos, como los causantes del FIV y el FeLV,&nbsp;<a href="https://revistaft.com.br/doencas-virais-em-felinos-selvagens-nativos-do-brasil/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un estudio de 2024</a>&nbsp;dedicado a la revisión bibliográfica sobre enfermedades en felinos silvestres de Brasil también destacó&nbsp;<strong>el riesgo de exposición al virus del distemper viral canino (CDV, por sus siglas en inglés), a los adenovirus y al virus de la rabia</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro caso bien documentado en Chile es el de&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2023/08/huina-secretos-de-uno-de-los-felidos-mas-diminutos-australes-de-america/">la güiña</a>&nbsp;(<em>Leopardus guigna</em>). Las poblaciones de este felino silvestre, uno de los más pequeños de América, han contraído&nbsp;<a href="https://meridian.allenpress.com/jwd/article/51/1/199/122517/FELINE-IMMUNODEFICIENCY-VIRUS-AND-FELINE-LEUKEMIA" target="_blank" rel="noreferrer noopener">leucemia felina</a>, inmunodeficiencia felina y&nbsp;<strong><a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2213224420300778?via%3Dihub" target="_blank" rel="noreferrer noopener">endoparásitos gastrointestinales y cardiorrespiratorios</a>&nbsp;de gatos domésticos</strong>, así como&nbsp;<strong><a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/tbed.13807" target="_blank" rel="noreferrer noopener">parvovirus</a>&nbsp;de perros</strong>. Constanza Napolitano, una de las científicas que ha liderado estos estudios y directora del Laboratorio de Genética de la Conservación del Departamento de Ciencias Biológicas y Biodiversidad, de la Universidad de Los Lagos, afirma que “la evidencia de la presencia de estos tres virus de gran importancia epidemiológica la encontramos a través de todo el rango de distribución de la guiña en Chile, por lo que se puede afirmar que&nbsp;<strong>es un problema generalizado en el país y bastante grave por su extensión y magnitud</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274988"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221207/8-Hembra-colocolo-enferma-en-San-Fernando-Foto-Diego-Ramirez-Alvarez-1.jpeg" alt="Análisis realizados a una gata colocolo, encontrada en San Fernando, Chile, detectaron bacterias resistentes a antibióticos, una situación que preocupa a especialistas. Foto: Diego Ramírez Álvarez" class="wp-image-274988" /><figcaption class="wp-element-caption">Análisis realizados a una gata colocolo, encontrada en San Fernando, Chile, detectaron bacterias resistentes a antibióticos, una situación que preocupa a especialistas. Foto: Diego Ramírez Álvarez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El investigador Enzo Aliaga-Rossel alerta que la<strong>&nbsp;panleucopenia felina (conocida popularmente como moquillo felino</strong>&nbsp;y causada por un virus es perteneciente a la familia&nbsp;<em>Parvoviridae</em>),<strong>&nbsp;es una de las más comunes entre animales domésticos que habitan las zonas rurales de Bolivia</strong>. Según explica, se trata de un virus altamente contagioso, extremadamente resistente y que afecta a diversas especies de fauna silvestre. “Este virus&nbsp;<strong>puede saltar fácilmente entre especies.</strong>&nbsp;Los grandes felinos, como leones o tigres, y también los pequeños, como los gatos monteses, son altamente susceptibles a contraer esta enfermedad”, insiste.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Le decimos ‘amenaza invisible’</strong>&nbsp;porque, desde afuera, puedes ver a los animales ‘normales’, pero cuando haces algunas pruebas específicas te das cuenta que tienen enfermedades que se transmiten por animales domésticos. Y ahí es donde viene la preocupación”, afirma José Rodríguez, de Costa Rica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claudio Ahumada-Sanhueza, médico veterinario de la Unidad de Rehabilitación de Fauna Silvestre de la Universidad Andrés Bello (<a href="https://vinculacion.unab.cl/servicios/unidad-de-rehabilitacion-de-fauna-silvestre/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">UFAS-UNAB</a>) e integrante del ColoColo Project, en Chile, coincide: “Las enfermedades infecciosas que transmiten animales domésticos, como perros y gatos, terminan siendo súper graves para los animales silvestres porque ellos no están preparados para esto. Terminan enfermándose y, cuando son encontrados,<strong>&nbsp;son casos sumamente difíciles de tratar</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274972"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15201219/3-Proyecto-Sacha-3.jpeg" alt="Una de las crías de ocelote atendidas por la fundación Proyecto Sacha, en su centro en Guayaquil. Son comunes los casos en los que los cachorros son separados de sus madres apenas a días de nacidos para traficarlos o tenerlos como mascotas. Cortesía de Proyecto Sacha." class="wp-image-274972" /><figcaption class="wp-element-caption">Una de las crías de ocelote atendidas por la fundación Proyecto Sacha, en su centro en Guayaquil. Son comunes los casos en los que los cachorros son separados de sus madres apenas a días de nacidos para traficarlos o tenerlos como mascotas. Foto: cortesía Proyecto Sacha</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Esfuerzos comunitarios para superar las dificultades del monitoreo</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">En general, hacer monitoreo de felinos silvestres es una tarea sumamente compleja. Son rápidos, se camuflan, huyen y es muy difícil verlos en entornos naturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>«Muestrear vida libre es muy difícil. Ir a agarrar tigrillos, pumas o yaguarundíes para hacer un censo de enfermedades requiere mucha logística y muchos recursos”</strong>, asegura la veterinaria Natalia Montero. “Casi no se ha hecho, pero eso no significa que las enfermedades no estén allí”. Por lo mismo, los expertos consultados para este especial coinciden en que —aunque falte evidencia— las enfermedades revisten un riesgo que no puede ignorarse.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274986"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221200/10-OCELOTE-REINSERTADO.jpeg" alt="Un ocelote que fue atendido por el Hospital de Fauna Silvestre de la USFQ, en Ecuador. Foto: Cortesía Becky Zug" class="wp-image-274986" /><figcaption class="wp-element-caption">Un ocelote es atendido por el Hospital de Fauna Silvestre de la USFQ, en Ecuador. Foto: cortesía Becky Zug</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Aliaga-Rossel, de Bolivia, señala que, además de la dificultad de ver a estos animales en su hábitat natural, otra razón por la que hay pocos estudios es por la<strong>&nbsp;falta de “financiamiento masivo, tecnología de punta y permisos especiales”&nbsp;</strong>para monitorear y tomar muestras en poblaciones de felinos silvestres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La veterinaria Susana Illescas, que se ha encargado de la contención, anestesia y evaluación clínica de grandes carnívoros en proyectos de investigación en México, coincide con Aliaga-Rossel.&nbsp;<strong>La logística en campo para capturar felinos, anestesiarlos y tomar muestras tiene una limitación difícil de ignorar: el presupuesto.</strong>&nbsp;Tomar y procesar muestras implica una costosa cadena de frío, reactivos y laboratorios especializados. Sin estos recursos, conocer la escala y el avance de las enfermedades sigue siendo un desafío.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/el-jaguar-de-las-nubes-por-primera-vez-en-una-decada-captan-a-este-felino-en-lo-mas-alto-de-honduras/">&nbsp;El «jaguar de las nubes»: por primera vez en una década captan a este felino en lo más alto de Honduras</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“A mí un ocelote puesto en la mesa, sólo para hacerle un panel de exámenes de tres enfermedades domésticas [sida felino, leucemia felina y moquillo], me cuesta unos 500 dólares”, dice Eliana Molineros, directora médica del Proyecto Sacha, en Ecuador, que desde 2019 decidió hacerle ese “panel” de pruebas a todos los ocelotes que llegan a su centro de rescate. “Pero es importante hacerlo para tomar las mejores decisiones por ese animal y para todas las especies”, agrega.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274985"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221157/11-WhatsApp-Image-2026-04-30-at-7.28.32-PM-1.jpeg" alt="La vacunación y esterilización de perros y gatos domésticos hacen parte de las estrategias impulsadas para reducir amenazas sobre félidos silvestres. Foto: Cortesía ColoColo Conservation Project" class="wp-image-274985" /><figcaption class="wp-element-caption">La vacunación y esterilización de perros y gatos domésticos son parte de las estrategias impulsadas para reducir amenazas sobre félidos silvestres. Foto: cortesía ColoColo Conservation Project</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ante la dificultad de llegar a las poblaciones silvestres, y para hacer frente al avance de las enfermedades, biólogos, veterinarios, centros de rescate y organizaciones de conservación&nbsp;<a href="https://drive.google.com/file/d/1twPVJGCalLS8dD80mzkSsVtYVOyccx3z/view?usp=drive_link" target="_blank" rel="noreferrer noopener">han hecho esfuerzos conjuntos</a>&nbsp;para controlar una de las fuentes del problema:&nbsp;<strong>muestrear a los perros y gatos de las comunidades cercanas a las áreas protegidas y bosques con felinos silvestres</strong>. Así han podido identificar algunas de las enfermedades presentes y han adelantado&nbsp;<strong>campañas de vacunación y esterilización</strong>&nbsp;para los animales domésticos. También han realizado talleres sobre la&nbsp;<strong>tenencia responsable de mascotas y acuerdos con comunidades rurales</strong>&nbsp;aledañas a las áreas protegidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sólo en 2024 se esterilizaron 255 perros domésticos y 196 gatos, y se vacunaron 2020 perros domésticos y 562 gatos de zonas rurales de México, Costa Rica, Ecuador, Chile, Brasil, Bolivia, Perú, Colombia y Argentina. Pero los esfuerzos deben redoblarse e incluir participación de los Estados, pues, como advierte la bióloga Paola Nogales, coordinadora del Programa de Investigación de Félidos de Bolivia, “la frontera entre la salud de las mascotas y la fauna del bosque es hoy más delgada que nunca”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras la ciencia trabaja a contrarreloj y con fondos limitados, los felinos se acercan cada vez más a las poblaciones humanas para sobrevivir a&nbsp;<strong>la fragmentación de su hábitat, una de las principales raíces de estas nuevas amenazas.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274997"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15223550/Foto-7.jpeg" alt="" class="wp-image-274997" /><figcaption class="wp-element-caption">Aún es muy poco lo que se sabe sobre los efectos de virus, bacterias, hongos y parásitos transmitidos por animales domésticos al gato montés. Foto: cortesía Ramiro Pereira Garbero iNaturalist</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> Caoba es una yaguarundí (‘Herpailurus yagouaroundi’) que se contagió de leucemia felina, una enfermedad propia de gatos domésticos, por lo que deberá permanecer en cautiverio en un centro de rescate de Costa Rica. <strong>Foto:</strong> cortesía Centro de Rescate Las Pumas</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/daniela-quintero-diaz/">Daniela Quintero Díaz</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/no-hace-falta-una-bala-enfermedades-animales-domesticos-amenazan-felinos-silvestres-latinoamerica/" id="https://es.mongabay.com/2026/07/no-hace-falta-una-bala-enfermedades-animales-domesticos-amenazan-felinos-silvestres-latinoamerica/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131505</guid>
        <pubDate>Fri, 24 Jul 2026 21:07:35 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[No hace falta una bala: enfermedades de animales domésticos amenazan a los felinos silvestres de Latinoamérica]]></media:description>
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        <title>Cuando todos saben que todos los saben</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/cuando-todos-saben-que-todos-los-saben-2/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp;Parte II de tres Los libros de Steven Pinker siempre enseñan y divierten. Hoy se hablará del más reciente, Cuando todos saben que todos los saben. El conocimiento común y la ciencia de la armonía, la hipocresía y la indignación, traducción Pablo Hermida Lazcano. Paidós, 2005. Para Pinker, el lenguaje genera conocimiento común a un [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>&nbsp;Parte II de tres</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los libros de Steven Pinker siempre enseñan y divierten. Hoy se hablará del más reciente, <em>Cuando todos saben que todos los saben. El conocimiento común y la ciencia de la armonía, la hipocresía y la indignación</em>, traducción Pablo Hermida Lazcano. Paidós, 2005.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="400" height="574" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/07/Screenshot-2026-07-05-082154-1.png" alt="" class="wp-image-131088" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/07/Screenshot-2026-07-05-082154-1.png 400w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/07/Screenshot-2026-07-05-082154-1.png?resize=209,300 209w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para Pinker, el lenguaje genera conocimiento común a un costo muy bajo, lo que a su vez hace posible la coordinación social. Las relaciones sociales son juegos de coordinación que se juegan con símbolos, con la reputación y con el rostro. Su análisis sobre la generosidad y la caridad es importante y sumamente interesante; no es algo que uno sepa o prediga de entrada, y nos permite comprender cómo funcionan realmente. Incluso resulta valioso entenderlo para diseñar métodos más sugestivos o persuasivos que motiven a la gente a donar y hacer caridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pinker siempre ha mantenido un enfoque científico en sus escritos. Por eso sostiene que todos los experimentos, incluidos los sociales, deben ser reproducibles para ser válidos. En este libro, él mismo explica varios experimentos que realizó junto a sus colegas y estudiantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Asimismo, analiza las relaciones sociales y de parentesco a través del tira y afloja de nuestro juicio social y nuestra mentalización recursiva. El autor afirma: «Los juegos de relación son frágiles, con constantes oportunidades de descoordinarse y desertar, y solo son sostenibles cuando tienen puntos focales o generadores de conocimiento común para atraer y mantener a las partes en equilibrios fructíferos».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todas esas frases románticas e idílicas sobre la amistad que circulan en las redes sociales —muy cursis, por cierto— quedan al desnudo en este libro. El equilibrio de las relaciones sociales es frágil cuando no hay un parentesco de sangre, lo cual tampoco significa que las relaciones familiares no sean complejas. Según Pinker, cada una de estas relaciones «encarna un juego de coordinación que prescribe una distribución de recompensas».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los ejemplos primigenios de comunalidad (familias, parejas, amigos) evolucionaron a partir del mutualismo proporcionado por los genes compartidos. Más tarde, esto se expandió a los gremios, equipos, camarillas y tribus que comparten recursos y favores, donde el equilibrio debe ser positivo para todas las partes. Compartir de manera comunal es natural en las familias, pero se vuelve más débil con otros grupos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Respecto al estatus y a la imagen que proyectamos o deseamos proyectar, Pinker revela las oscuridades del alma humana al señalar: «Todos somos receptivos a las señales conductuales que revelan rasgos valorados, como la honestidad, la generosidad, la competencia, la equidad y la fiabilidad. Sabiendo esto, intentamos granjearnos la admiración de nuestros semejantes exhibiendo esos signos y señales. Pero sabiendo que las personas a las que juzgamos también saben esto, subestimamos cualesquiera intentos de ostentación de virtud, ya que tan solo indican astucia social, no las virtudes mismas. Y sabiendo que aquellos que nos juzgan a nosotros saben que sabemos que subestimarán nuestros alardes de virtud, intentamos que nuestros alardes sean lo suficientemente sutiles como para que no piensen que estamos intentando alardear en absoluto; o bastante sutiles para que no sean conocimiento común, de modo que todos podamos seguir fingiendo que el comportamiento es auténtico».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otra parte, reír, llorar, sonrojarse, mirar fijamente o fulminar con la mirada son expresiones emocionales evidentes que generan conocimiento común. Son reacciones que nos ponen en evidencia, pues revelan lo que sentimos, y Pinker las analiza meticulosamente. En el capítulo 6, propone su propia teoría del humor. Curiosamente, mi padre, Antonio Vélez Montoya, también escribió un libro titulado <em>El humor</em> (publicado por la editorial de la Universidad EAFIT) y coincide en varios puntos con él. Pinker señala: «La risa genera conocimiento común que desafía una convención de dominio, estatus o prestigio. La autoridad puede ser cuestionada de manera agresiva, con el objetivo de nivelar o reforzar una jerarquía de dominación, o puede ser cuestionada de forma amigable, para convertir en conocimiento común el hecho de que la base de una relación no es en absoluto la dominación, sino más bien la comunalidad».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi padre pensaba que la risa no solo servía para rebajar el estatus de alguien, sino también para celebrar un logro. Por eso, cuando vemos a un patinador realizar una pirueta muy difícil, de manera natural nos reímos o sonreímos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En definitiva, lejos de ser meros actos espontáneos o sentimentales, nuestras expresiones emocionales y nuestras convenciones sociales funcionan como herramientas evolutivas de coordinación. Al desnudar estas dinámicas, el texto nos revela que nuestra aparente sofisticación social, con todo su teatro de sutilezas, jerarquías y alardes de virtud, no es más que una intrincada estrategia biológica diseñada para mantener el frágil equilibrio de la cooperación humana.</p>
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        <author>Ana Cristina Vélez Caicedo</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131087</guid>
        <pubDate>Sun, 12 Jul 2026 13:44:59 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Cuando todos saben que todos los saben]]></media:description>
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        <title>Contra la censura</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/contra-la-censura/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hay una escena que se repite con una puntualidad admirable: alguien convencido de que un libro es demasiado peligroso para circular libremente. Cambian los imperios, las sotanas, los uniformes y los algoritmos. Cambia incluso el vocabulario. Ya casi nadie habla de herejías; ahora se habla de contenidos sensibles. Pero el impulso sigue siendo exactamente el [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una escena que se repite con una puntualidad admirable: alguien convencido de que un libro es demasiado peligroso para circular libremente. Cambian los imperios, las sotanas, los uniformes y los algoritmos. Cambia incluso el vocabulario. Ya casi nadie habla de herejías; ahora se habla de contenidos sensibles. Pero el impulso sigue siendo exactamente el mismo: administrar la imaginación ajena.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El poder siempre ha sospechado de las bibliotecas. Y con razón. Una biblioteca es un lugar donde la autoridad pierde el monopolio de la conversación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia de la censura es, en el fondo, la historia de gobernantes que sobreestimaron el poder de prohibir y subestimaron el de la curiosidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 213 a. C., el primer emperador de China, Qin Shi Huang, ordenó quemar libros y enterrar vivos a centenares de eruditos confucianos. El objetivo era elegante en su brutalidad: si desaparecía el pasado, el presente sería incuestionable. Dos mil doscientos años después seguimos leyendo a Confucio. Del emperador apenas recordamos que le tenía miedo a los libros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1559, la Iglesia publicó el <em>Index Librorum Prohibitorum</em>, una lista de obras cuya lectura podía costarle a un católico algo más que una discusión familiar. Allí terminaron Copérnico, Galileo, Descartes, Voltaire, Rousseau, Kant y decenas de autores cuya mayor insolencia había sido pensar por cuenta propia. El índice sobrevivió más de cuatro siglos. Fue abolido en 1966. Los libros sobrevivieron bastante mejor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La obsesión nunca fue únicamente religiosa. Las llamadas brujas no sólo fueron víctimas del delirio sobrenatural. Muchas eran mujeres que conservaban conocimientos sobre medicina, botánica, partos o anticoncepción fuera del control de las universidades, casi exclusivamente masculinas, y fuera del monopolio eclesiástico. El problema no era la escoba; era la autonomía. Toda autoridad desconfía de quien sabe algo que ella no certificó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después llegó la Revolución Francesa y el miedo cruzó el Atlántico hablando francés.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Corona española comprendió muy temprano que una imprenta podía ser más subversiva que un cuartel. En la Nueva Granada, los funcionarios revisaban baúles, inspeccionaban cargamentos y perseguían traducciones. No era paranoia: Rousseau, Montesquieu, Voltaire, Diderot, Paine y los enciclopedistas estaban enseñando algo insoportable para cualquier imperio: que la autoridad también podía discutirse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras los barcos transportaban cacao, tabaco y oro, entre sus tablas viajaban ejemplares clandestinos de <em>El contrato social</em> o de <em>Los derechos del hombre</em>. La independencia latinoamericana no empezó con un grito. Empezó con una lectura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una ironía deliciosa en todo esto: España logró controlar puertos, aduanas y periódicos, pero nunca consiguió controlar el acto más peligroso de todos. Un lector solo con una vela encendida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La censura tiene además una virtud extraordinaria: envejece peor que aquello que intenta destruir.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Madame Bovary</em> fue llevada a juicio por inmoral. <em>Ulises</em> fue declarado obsceno. <em>Lolita</em> fue prohibida en varios países. <em>1984</em> ha sido censurada tanto por gobiernos comunistas como por gobiernos anticomunistas, un privilegio reservado únicamente para los grandes libros: incomodar a bandos enemigos al mismo tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá por eso desconfío de quienes imaginan la censura como una reliquia del siglo XX.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy casi nadie necesita una hoguera. Es mucho más eficiente fabricar consenso. No hace falta prohibir un libro si puede convencerse a una editorial de no reeditarlo, a una universidad de no enseñarlo, a una plataforma de no recomendarlo o a miles de personas de que leerlo constituye una falta moral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es una censura infinitamente más sofisticada porque, además, consigue que quienes la ejercen crean estar ampliando libertades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las últimas dos décadas han perfeccionado una forma particularmente moderna de inquisición. Ya no siempre se queman libros; se queman reputaciones. Autores como J. K. Rowling, Woody Allen o Junot Díaz han terminado atrapados, por razones muy distintas entre sí, en un tribunal permanente donde el veredicto suele anteceder al juicio y la condena casi nunca admite apelación. No estoy diciendo que las críticas sean ilegítimas. Al contrario: toda figura pública debe poder ser cuestionada. Lo inquietante es otra cosa. Que cada vez con más frecuencia el objetivo no sea debatir una obra, sino volverla ilegible; no sea refutar una idea, sino convertirla en un objeto tóxico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las tribus contemporáneas han heredado un viejo reflejo inquisitorial: ya no preguntan qué escribió alguien, sino si todavía está permitido leerlo. Cambian los dogmas, pero permanece intacto el placer de confeccionar listas de autores permitidos y autores prohibidos. Toda época fabrica su propio <em>Index</em>; la nuestra tiene mejor diseño gráfico y conexión a internet.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pienso en Woody Allen. Recomendar <em>Cassandra&#8217;s Dream</em> no equivale a emitir un fallo judicial sobre su director. Del mismo modo que leer a Céline no convierte a nadie en antisemita ni admirar a Caravaggio obliga a defender que asesinara a un hombre. Si sólo aceptáramos obras producidas por seres moralmente impecables, nuestras bibliotecas cabrían en una servilleta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, sin embargo, tampoco me convence esa consigna tan repetida de &#8220;separemos la obra del autor&#8221;. Nunca he sabido muy bien qué significa. Las obras no caen del cielo; las escriben personas, con todas sus contradicciones, miserias, virtudes y zonas oscuras. Quizá la propuesta deba ser otra: no separar la obra del sujeto, sino dejar de exigir sujetos perfectos para poder acercarnos a una obra. La literatura, el cine y el arte son, entre muchas cosas, registros de la complejidad humana. Si esperamos impecabilidad moral como requisito para leer, terminaremos leyendo muy poco y entendiendo todavía menos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sujetos perfectos, hasta donde sé, sólo los ángeles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y todavía no conozco al primero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablando de política, siempre me ha parecido que nos preocupan demasiado los individuos y demasiado poco las ideas. Discutimos nombres propios como si fueran el centro de la historia, cuando casi siempre son las ideas las que sobreviven a quienes las encarnan. Los caudillos pasan. Las ideologías mutan. Los partidos cambian de color. Pero las ideas permanecen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hay ideas que vale la pena defender incluso cuando resultan incómodas. No porque sean de izquierda o de derecha, sino porque hacen posible que existan todas las demás. La libertad de pensar. La libertad de leer. La libertad de amar. La libertad de sentir. La libertad de decir &#8220;no estoy de acuerdo&#8221;. Son ideas frágiles. La historia demuestra que nunca desaparecen de golpe; se erosionan lentamente, una concesión a la vez, una prohibición razonable a la vez, una excepción bien intencionada a la vez. Quizá por eso merecen ser defendidas con tanta convicción como se defendieron alguna vez las plazas o las fronteras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Roberto Bolaño desconfiaba de las personas demasiado buenas. Siempre me pareció una intuición brillante. Los monstruos rara vez se presentan como monstruos; suelen llegar convencidos de ser la gente más decente de la habitación. Lo demasiado bueno termina siendo peligrosamente lejano de lo humano. Y cuando alguien cree representar el bien absoluto, la conversación deja de tener sentido. Sólo queda la pedagogía de la prohibición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso me resulta tan sugerente que Dua Lipa haya impulsado una biblioteca dedicada exclusivamente a libros censurados. El gesto importa porque recuerda algo elemental: una democracia no se mide por los libros que celebra, sino por los libros que tolera aunque le resulten incómodos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que quisiera proponer un pequeño acto de desobediencia intelectual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Leamos a los censurados. Leamos a los condenados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Leamos a quienes una iglesia quiso esconder, a quienes un emperador quiso borrar, a quienes una dictadura prohibió y también a quienes una multitud decidió cancelar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No para darles la razón. No para absolverlos. Sino para conservar intacto el derecho más importante que tiene un lector: decidir por sí mismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de todo, la mejor reseña de un libro nunca ha sido una faja editorial ni un premio literario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es descubrir que, en algún momento de la historia, alguien con suficiente poder sintió la necesidad de esconderlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque toda censura termina siendo una confesión involuntaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No habla de la peligrosidad de un libro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Habla de la fragilidad de quien necesita prohibirlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130909</guid>
        <pubDate>Tue, 30 Jun 2026 19:28:34 +0000</pubDate>
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        <title>Los cuatro años del tigre</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/los-cuatro-anos-del-tigre/</link>
        <description><![CDATA[<p>Abelardo de la Espriella llegó a la Presidencia. Con ello terminó la campaña y comenzó algo mucho más difícil: la realidad. Su principal desafío no será la izquierda, ni Iván Cepeda o Gustavo Petro, ni siquiera la oposición. Su verdadero reto será gobernar una Colombia que ya no se parece al país que conocieron los [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Abelardo de la Espriella llegó a la Presidencia. Con ello terminó la campaña y comenzó algo mucho más difícil: la realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su principal desafío no será la izquierda, ni Iván Cepeda o Gustavo Petro, ni siquiera la oposición. Su verdadero reto será gobernar una Colombia que ya no se parece al país que conocieron los últimos gobiernos de derecha. Es tentador interpretar su llegada al poder como un regreso a fórmulas que parecían conocidas. Sin embargo, casi todas las condiciones materiales, sociales y culturales que definieron aquellas épocas han cambiado profundamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También conviene entender quién es el hombre detrás del personaje. Aunque nació en Bogotá en 1978, Abelardo de la Espriella pertenece culturalmente a un sector privilegiado de la costa que mezcla el orgullo regional con una ambición desbordada. Creció en Montería, en una familia profundamente vinculada al derecho y al servicio público. Su padre fue magistrado y notario; el mundo de las leyes estuvo presente desde temprano en su formación. Estudió en La Salle de Montería y posteriormente se trasladó a Bogotá para estudiar Derecho. Mucho antes de imaginar una carrera política, ya parecía interesado en otra forma de poder: la capacidad de persuadir, de negociar y de imponerse mediante la palabra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de ser candidato, antes de convertirse en fenómeno político, construyó una reputación nacional como abogado litigante. Durante más de dos décadas cultivó una imagen poco habitual en las élites colombianas: la del abogado exitoso que no ocultaba el éxito. Mientras buena parte del establecimiento tradicional prefería la discreción, él convirtió la prosperidad en una marca personal. Trajes finos impecables, relojes visibles, automóviles exclusivos, ópera italiana, redes sociales y una narrativa permanente de triunfo individual. Para sus admiradores era la demostración de que en Colombia todavía era posible ascender; para sus detractores, una exhibición excesiva. En cualquier caso, logró algo poco frecuente: transformarse en personaje antes de convertirse en político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como ocurre con casi todos los abogados que alcanzan notoriedad pública, su trayectoria profesional también estuvo acompañada de controversias. A lo largo de los años representó a empresarios, dirigentes políticos y figuras envueltas en disputas judiciales de alto perfil, lo que alimentó tanto su fama como las críticas de sus adversarios. Sin embargo, conviene poner ese hecho en perspectiva. Los grandes abogados suelen encontrarse precisamente donde están los conflictos más complejos, los intereses más grandes y los casos más controvertidos. Ocurre en Colombia y ocurre en todas partes. Los despachos más prestigiosos de Nueva York, Washington, Londres o París han construido buena parte de su reputación defendiendo clientes polémicos, impopulares o sometidos al escrutinio público. El prestigio de un litigante rara vez se construye administrando asuntos sencillos; suele forjarse navegando las tormentas que otros prefieren evitar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, la paradoja de los abogados célebres es que su reputación suele depender menos de los clientes que generan consenso que de aquellos que dividen a la opinión pública. La historia de la profesión está llena de juristas admirados que defendieron causas impopulares. No porque compartieran necesariamente las ideas o conductas de sus representados, sino porque entendían que el derecho existe precisamente para operar donde las pasiones políticas, morales o sociales vuelven más difícil la defensa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hablemos de nuestro país; Colombia dejó de ser una sociedad predominantemente rural. La pobreza sigue siendo uno de los grandes desafíos nacionales, pero sus dimensiones y características son distintas a las de hace dos décadas. La natalidad se ha reducido de manera sostenida. Las ciudades concentran cada vez más las tensiones económicas, políticas y culturales. Y quizás el dato más importante de todos: las izquierdas nunca habían acumulado tanto poder institucional, burocrático, académico y cultural como el que poseen hoy.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La victoria de Petro no fue una anomalía histórica. Fue la expresión de transformaciones profundas que continúan presentes en la sociedad colombiana. La salida de la izquierda del gobierno no implica su desaparición como fuerza política. Por el contrario, seguirá siendo un actor central en la disputa por el rumbo del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, los cuatro años del tigre no serán una restauración del pasado. Serán una prueba de adaptación al presente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese escenario aparece una figura fundamental: José Manuel Restrepo. Mientras el presidente encarna la visión política, Restrepo representa la capacidad de convertir las ideas en resultados. Su trayectoria académica, su experiencia administrativa y su conocimiento del Estado lo convierten en una de las piezas más importantes del nuevo gobierno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Toda administración necesita un estadista capaz de conectar la ambición con la ejecución. Gobernar no consiste en ganar discusiones en redes sociales ni en acumular titulares. Gobernar consiste en lograr que las instituciones funcionen, que la economía crezca, que la seguridad mejore y que los ciudadanos perciban cambios concretos en su vida cotidiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Abelardo llega al poder con ventajas que pocos presidentes han tenido. Cuenta con un sector amplio de los gremios, del empresariado y de la economía formal dispuesto a colaborar con su administración. La tecnocracia colombiana, una de las más sólidas de América Latina, parece estar a la orden para acompañar la ejecución de su proyecto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, ninguna de esas ventajas garantiza el éxito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque el ingrediente más complejo de su presidencia es otro: tendrá que hacerlo mejor que Petro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En casi todo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La seguridad, el crecimiento económico, la inversión, el empleo, la confianza institucional y la gestión pública serán comparados permanentemente con el gobierno anterior. Esa será la verdadera medida de su éxito o de su fracaso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y la presión será enorme.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una parte importante de la izquierda y también sectores del centro encontrarán razones políticas para desear que su administración no funcione. No necesariamente por animadversión personal, sino porque la política rara vez se organiza alrededor del bien común. Con frecuencia se mueve alrededor de intereses, incentivos y cálculos de poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El fracaso del tigre podría convertirse en la principal plataforma electoral de sus adversarios dentro de cuatro años. El éxito del tigre, por el contrario, podría alterar profundamente el equilibrio político colombiano durante una generación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero tampoco llegará con poder absoluto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay instituciones que no puede desmontar, incluso si quisiera hacerlo. La Jurisdicción Especial para la Paz, la arquitectura jurídica derivada del proceso de paz y buena parte de las transformaciones institucionales de las últimas décadas forman parte de un entramado constitucional que no desaparece por decreto. Gobernar Colombia exige entender que existen límites. El poder presidencial sigue siendo enorme, pero ya no es omnipotente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y luego está Washington.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La relación con Estados Unidos será uno de los aspectos más interesantes de observar durante estos años. Nunca antes Colombia había tenido un gobierno tan naturalmente alineado con las prioridades estratégicas de Washington. Esa cercanía puede traducirse en respaldo diplomático, inversión, cooperación y oportunidades económicas. Pero también implica asumir presiones y obligaciones que ningún aliado puede ignorar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las peticiones de Washington, especialmente bajo una administración republicana fuerte, no siempre se percibirán como simples sugerencias. Habrá asuntos comerciales, migratorios, energéticos, de seguridad y de política regional en los cuales la autonomía colombiana será puesta a prueba. La cercanía con la potencia más influyente del mundo tiene ventajas evidentes. También tiene costos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás una de las mayores fortalezas de Abelardo sea algo menos visible que sus discursos: su ausencia de ingenuidad. Se trata de un dirigente extraordinariamente audaz, con una inteligencia política poco común y una comprensión bastante precisa de cómo operan el poder y los incentivos. Rara vez subestima a sus adversarios y difícilmente confunde los deseos con la realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa virtud podría ser decisiva en una época donde la política suele castigar a los ingenuos con especial severidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero incluso la inteligencia tiene límites frente a la magnitud del desafío colombiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque el país que recibe no es únicamente una economía, una burocracia o un territorio. Es una sociedad fragmentada, diversa y muchas veces desconfiada. Millones de colombianos no votaron por él. Otros lo hicieron con entusiasmo. Muchos simplemente esperan resultados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todos son ahora sus gobernados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si uno escucha atentamente la visión que propone el nuevo presidente, aparece una idea relativamente clara de país: una nación de emprendedores, capitalista, respetuosa de la ley, defensora de la propiedad privada y convencida de que la generación de riqueza es una condición indispensable para derrotar la pobreza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es casualidad que la idea de la &#8220;Patria Milagro&#8221; venga de alguien que ha construido toda su narrativa pública alrededor del concepto de transformación personal. De la Espriella suele presentarse como un hombre que se hizo a sí mismo, un abogado que levantó una firma propia, diversificó negocios y convirtió su nombre en una marca. Su visión de país parece reflejar esa misma experiencia vital: una Colombia de propietarios, emprendedores y creadores de riqueza antes que una Colombia organizada alrededor del Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La llamada &#8220;Patria Milagro&#8221; es una idea poderosa. Como concepto político y de comunicación, resume una aspiración nacional de prosperidad, orden y confianza. Pero precisamente por eso representa un reto enorme. Las grandes promesas siempre generan grandes expectativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y las expectativas son el terreno más peligroso para cualquier gobierno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque los milagros, en política, no existen. Lo que existen son administraciones capaces o incapaces de producir resultados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los cuatro años del tigre ya comenzaron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todavía es demasiado pronto para saber si esta presidencia marcará un punto de inflexión en la historia nacional o si terminará convertida en una estación más dentro del largo ciclo de promesas y decepciones que caracteriza a la política colombiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ahora, el tigre ha llegado al poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora Colombia empezará a descubrir el color de sus rayas.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130727</guid>
        <pubDate>Tue, 23 Jun 2026 21:33:22 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/8fee8917-cb10-4ab0-9e51-4fb53c06640d.jpeg?w=960" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Los cuatro años del tigre]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Día Mundial de las Tortugas Marinas: tres historias dan esperanza en América Latina </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-mundial-de-las-tortugas-marinas-tres-historias-dan-esperanza-en-america-latina/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cada año, el 16 de junio, se conmemora el&nbsp;Día Mundial de las Tortugas Marinas.&nbsp;La fecha llega este año con un panorama que mezcla esperanza y urgencia.&nbsp;Un estudio global&nbsp;publicado por el Grupo de Especialistas en Tortugas Marinas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) reveló que décadas de esfuerzos de conservación están [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Dos playas en Ecuador producen hasta el 99.9% de crías macho de tortuga golfina, convirtiéndose en el primer refugio identificado que trabaja frente a la feminización que el cambio climático está provocando en poblaciones de tortugas de todo el mundo.</em></li>



<li><em>Las comunidades afrodescendientes del Chocó colombiano, que históricamente cazaban tortugas, llevan más de una década protegiéndolas.</em></li>



<li><em>Investigadores argentinos colocaron por primera vez transmisores satelitales a machos de tortuga laúd, las más grandes de las marinas, revelando sus lugares de alimentación.</em></li>



<li><em>Un estudio global halló que poblaciones de tortugas se están recuperando, pero la pesca incidental, el cambio climático y la contaminación por plásticos siguen amenazando su supervivencia.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Cada año, el 16 de junio, se conmemora el&nbsp;<strong>Día Mundial de las Tortugas Marinas.</strong>&nbsp;La fecha llega este año con un panorama que mezcla esperanza y urgencia.&nbsp;<a href="https://iucn.org/news/202504/new-global-assessment-reveals-hope-marine-turtles-highlights-urgent-need-continued-1" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Un estudio global</a>&nbsp;publicado por el Grupo de Especialistas en Tortugas Marinas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) reveló que décadas de esfuerzos de conservación están dando resultado.&nbsp;<strong>Más del 40 % de las poblaciones de tortugas marinas son consideradas actualmente de bajo riesgo y baja amenaza,</strong>&nbsp;frente al 23 % registrado en 2011. Sin embargo, el mismo estudio advierte que la pesca incidental sigue siendo la amenaza más urgente para las tortugas marinas en todo el mundo, junto a otros riesgos como el desarrollo costero, la contaminación por plásticos, el cambio climático y la captura directa de tortugas y sus huevos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En América Latina, tres historias iluminan tanto los avances como los desafíos que enfrentan estas especies en el Pacífico y el Atlántico Sur. En Ecuador, investigadores descubrieron que dos playas de la provincia de Esmeraldas son&nbsp;<strong>refugios únicos en el Pacífico Oriental</strong>&nbsp;para la resiliencia de las tortugas golfinas (<em>Lepidochelys olivacea</em>) frente al cambio climático.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Lee más | L<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/06/puma-fest-2026/">lega el PUMA FEST: I Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</a></h4>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia, las comunidades afrodescendientes del Chocó protagonizan una transformación profunda: de consumir tortugas a protegerlas, mientras la ciencia advierte la necesidad de acompañar esas iniciativas para que sean realmente beneficiosas. Y en Argentina, un equipo de investigadores logró por primera vez rastrear por satélite a machos de tortuga laúd (<em>Dermochelys coriacea</em>) en el Atlántico Sur, develando los movimientos de los individuos más desconocidos de la especie más grande de todas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273699"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15232127/Eclosion-Portete-2022-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273699" /><figcaption class="wp-element-caption">Eclosión de tortugas en playa Portete, Ecuador. Foto: cortesía Rubén Vinueza Chérrez y Estefanía Sánchez-Flores</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Ecuador: el refugio de tortugas macho</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En la costa noroccidental de Ecuador, donde el bosque del Chocó llega hasta el mar y una capa permanente de nubes filtra la luz del sol, dos playas guardan un secreto que la comunidad científica tardó décadas en descubrir: casi todas las crías de tortuga golfina que nacen allí son machos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hallazgo,&nbsp;<a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s10584-025-04050-y#Tab2" target="_blank" rel="noreferrer noopener">publicado en octubre de 2025 en la revista Climatic Change,</a>&nbsp;podría ser una de las noticias más importantes para la conservación de tortugas marinas en el Pacífico Oriental. Y su historia comenzó, casi por casualidad, con una pregunta sobre el cambio climático.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Necesitábamos un bioindicador para evaluar los efectos del cambio climático en comunidades pesqueras», recuerda Rubén Vinueza Chérrez, biólogo marino y uno de los autores del estudio. En 2017, trabajando con la cooperación técnica alemana en el proyecto Procambio, propuso a los reptiles —y en particular a las tortugas marinas— como esa ventana para leer el clima. La razón es biológica: el sexo de las tortugas depende de la temperatura de incubación de los huevos.&nbsp;<strong>A más calor, más hembras. A más frío, más machos.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que encontraron al instalar los primeros sensores en los nidos de Portete y Galera —en la provincia de Esmeraldas, al norte de Ecuador— fue sorprendente. Las temperaturas promedio de incubación fueron de apenas 27 °C en Portete y 27.3 °C en Galera, muy por debajo de los más de 30 °C que se registran en la mayoría de playas de anidación del mundo. El resultado: entre el 99.9 % y el 99.3 % de las crías nacidas entre 2018 y 2022 fueron machos.https://www.youtube.com/embed/eJ2w6CRTfM8?si=XAWtnbiuwwYOaRxU</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Tortuga golfina anidando en playa Portete, Ecuador. Video: Rubén Vinueza Chérrez y Estefanía Sánchez-Flores.&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos resultados son clave. De hecho, en la gran barrera de coral, en Australia,&nbsp;<strong>hasta el 99 % de las tortugas verdes que nacen son hembras</strong>, al igual que en el norte de Chipre. En Turquía, la cantidad de tortugas nacidas hembras alcanza el 74 %. Esta tendencia, asegura la investigación, “conlleva una&nbsp;<strong>marcada desproporción entre sexos</strong>&nbsp;que puede afectar el éxito reproductivo y, por consiguiente, la viabilidad a largo plazo de las poblaciones, así como la reducción del éxito de eclosión”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Para la comunidad científica es urgente encontrar estas zonas que podrían ser refugios del cambio climático. Necesitamos definir qué playas están todavía generando machos”, explica Vinueza Chérrez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La clave está en la geografía. Portete y Galera se encuentran dentro del corredor del Chocó, uno de los ecosistemas más húmedos del planeta. La presencia de bosque, la nubosidad constante y la humedad&nbsp;<strong>reducen la entrada de radiación solar,</strong>&nbsp;manteniendo las temperaturas locales significativamente más bajas que en otras zonas tropicales de anidación. Además, la temporada de anidación de la golfina —de agosto a noviembre— coincide con los meses más frescos del año en la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio proyectó las temperaturas futuras de los nidos bajo tres escenarios del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. Las conclusiones son alentadoras: incluso en el peor escenario posible —el de desarrollo intensivo en combustibles fósiles—, la probabilidad de que las temperaturas superen los 30.5 °C (el umbral a partir del cual se producen hembras) llegaría al 71 % en Portete y al 68 % en Galera hacia finales de siglo. En otras palabras, aun en ese escenario extremo, una porción relevante de los nidos seguiría produciendo machos.https://www.youtube.com/embed/97Sta8sVHIc?si=LOOWgIB6ncCwzNIk</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Eclosión de tortugas marinas en playa Portete, Ecuador. Video: Rubén Vinueza Chérrez y Estefanía Sánchez-Flores.&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, el futuro de estas playas no depende solo del clima. Portete, aunque protegida, enfrenta la presión del turismo de un hotel cercano en Mompiche. Galera, más inaccesible, está por ahora más resguardada. Ambas integran el Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Ecuador, pero «ser área protegida no garantiza el cien por ciento», advierte Estefanía Sánchez-Flores, coautora del estudio e investigadora en ingeniería ambiental. La urbanización, los perros sueltos en las playas, las luces artificiales y la pesca incidental siguen siendo amenazas reales. Conservar estos refugios, concluyen los investigadores, requiere no solo proteger el clima, sino también el bosque y la oscuridad de la noche.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Colombia: una tortuga viva vale más que una tortuga muerta</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En Nuquí, un municipio del departamento del Chocó colombiano, hay personas que cada noche, entre julio y diciembre, recorren la playa esperando el rastro inconfundible de una tortuga que sube a desovar. Cuando la encuentran, esperan en silencio hasta que termina. Luego recogen los huevos y los trasladan a corrales protegidos donde permanecerán hasta la eclosión. El propósito del traslado es&nbsp;<strong>proteger los nidos</strong>&nbsp;de las mareas que pueden arrastrar los huevos mar adentro o de los perros que excavan la arena para devorarlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Cuando los huevos eclosionan, las dejamos [a las tortugas] caminar solas hacia donde suena la ola», cuenta Jorge Enrique Murillo Palacio, integrante del Consejo Comunitario General Los Riscales. «Es muy difícil que una tortuga se devuelva para arriba. Siempre busca la parte de abajo». Esa caminata importa:&nbsp;<strong>la playa queda grabada en el vientre del animal,</strong>&nbsp;como un mapa, y cuando la tortuga es adulta regresa al mismo lugar a anidar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273702"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15232333/WhatsApp-Image-2026-06-10-at-12.55.43-PM.jpeg" alt="" class="wp-image-273702" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades de Nuquí miden la caparazón de las tortugas que anidan para llevar un registro y compartir la información con las autoridades ambientales. Foto: cortesía Lander Murillo, comunidad de Coqui</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Murillo forma parte del Consejo Comunitario General Los Riscales, autoridad territorial que administra más de 31 469 hectáreas en el municipio de Nuquí y que lleva más de&nbsp;<strong>10 años coordinando la conservación de tortugas marinas</strong>&nbsp;en la zona. “Para nosotros es algo muy lindo porque estamos contribuyendo a que esa especie pueda seguir existiendo en el planeta”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No siempre fue así.&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/398392690_Uso_y_percepcion_de_las_tortugas_marinas_en_el_municipio_de_Nuqui_Choco_Colombia_Implicaciones_para_su_conservacion" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Un estudio publicado en 2025 en la revista Ethnoscientia,</a>&nbsp;con trabajo de campo realizado en 2015 por Laura Soto-Cortés y Dennis Castillo-Figueroa en las comunidades de Jurubirá, Panguí y la cabecera de Nuquí, documenta una relación histórica mucho más compleja entre estas comunidades afrodescendientes y las tortugas marinas que llegan al Pacífico colombiano para reproducirse, todas en la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN): la tortuga carey (<em>Eretmochelys imbricata</em>), en Peligro Crítico; la caná o laúd (<em>Dermochelys coriacea</em>), Vulnerable; la verde (<em>Chelonia mydas</em>), en Peligro; y la tortuga golfina (<em>Lepidochelys olivacea</em>), Vulnerable.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/agua-comunidades-indigenas-campesinos-afrodescendientes-darien-vidas-acuaticas-museo-nacional-colombia/">La tenacidad del agua: comunidades indígenas, campesinos y afrodescendientes del Darién llevan sus vidas acuáticas al Museo Nacional de Colombia</a></h4>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de entrevistas con pescadores locales, la investigación registró&nbsp;<strong>un vínculo multidimensional con las tortugas:</strong>&nbsp;alimenticio, medicinal, ornamental, espiritual y ritual. Se consumían huevos y carne y la grasa del animal se usaba para tratar enfermedades respiratorias. El pene del macho, conocido localmente como «el viril» o «la picha», tenía alta demanda comercial como afrodisíaco, con compradores llegados desde ciudades como Medellín, y&nbsp;<strong>podía venderse entre 18 y 36 dólares.</strong>&nbsp;Incluso existía una práctica ritual llamada ombligada, en la que partes de la tortuga se ahumaban y raspaban para incorporarlas al cordón umbilical de los recién nacidos. De esa manera se les transfería, supuestamente, cualidades como la resistencia en el agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio también documentó que los propios entrevistados percibían una disminución en las poblaciones y la vinculaban directamente a décadas de captura y consumo. «Cuando yo era muchacho, había mucha tortuga. Uno se iba por aquí, por la playa de Boca Chori,&nbsp;<strong>encontraba 10 nidadas de huevos y la gente se las traía</strong>«, relató uno de los participantes de Jurubirá. Los investigadores concluyen que incorporar estas percepciones y valores culturales locales es indispensable para diseñar estrategias de conservación verdaderamente efectivas y sostenibles en el tiempo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273700"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15232235/image.png" alt="" class="wp-image-273700" /><figcaption class="wp-element-caption">La investigadora Laura Soto-Cortés entrevista a habitantes de las comunidades de Jurubirá, Panguí y Nuquí para conocer su relación con las tortugas marinas. Foto: cortesía Laura Soto-Cortés</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, según Murillo, la transformación en Nuquí es real: quien sea encontrado con carne o concha de tortuga puede ser judicializado. Además, “nos dimos de cuenta de que&nbsp;<strong>una tortuga viva nos puede generar mucha más plata que terminar con su existencia.</strong>&nbsp;Nosotros anteriormente matábamos la tortuga. Pero gracias a Dios desde hace varios años a la tortuga la miramos como una fuente de ingreso, porque hay mucha gente turista que viene acá y de una u otra forma dejan recursos en el territorio”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la práctica de reubicar huevos, advierten los investigadores ecuatorianos Rubén Vinueza Chérrez y Estefanía Sánchez-Flores, “es complejo” y debe hacerse considerando diversos factores para evitar daños en las tortugas. De acuerdo con los especialistas,&nbsp;<strong>las tortugas seleccionan zonas de playa con perfiles térmicos específicos,</strong>&nbsp;y un nido mal reubicado —demasiado superficial o en una zona más expuesta— puede alterar la temperatura de incubación hasta afectar, incluso, el desarrollo neurológico de las crías. La reubicación puede ser necesaria, coinciden los investigadores, pero debe tomarse como última opción y con conocimiento técnico del perfil térmico de cada playa. No basta con que las tortuguitas lleguen al mar. Importa también cómo llegan.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273703"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15232350/WhatsApp-Image-2026-06-10-at-12.55.44-PM-768x512.jpeg" alt="" class="wp-image-273703" /><figcaption class="wp-element-caption">Huevos de tortugas reubicados por las comunidades de Nuqui. Foto: cortesía Lander Murillo, comunidad de Coqui</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Argentina: los machos invisibles del Atlántico Sur</h2>



<p class="wp-block-paragraph">De las siete especies de tortugas marinas que existen, la laúd (<em>Dermochelys coriacea</em>) es la más grande y una de las más misteriosas. Los adultos pesan entre 200 y 250 kilos —<strong>el ejemplar más grande registrado superó los 900 kilos</strong>—, pero a pesar de su porte, se sabe muy poco de ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Victoria González, investigadora del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras de la Universidad Nacional de Mar del Plata y el Conicet, explica que la especie pasa la mayor parte de su ciclo de vida en zonas alejadas de la costa, lo que la hace muy difícil de estudiar. Aunque esta dificultad aplica tanto para hembras como para machos, todo lo que la ciencia conocía provenía de las playas de anidación, donde las hembras salen a desovar y los investigadores pueden acercarse.&nbsp;<strong>Los machos, que nunca abandonan el océano,</strong>&nbsp;permanecían como una incógnita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso empezó a cambiar en aguas cercanas a la costa de la provincia de Buenos Aires, donde un equipo de investigadores logró colocar transmisores satelitales a machos de tortuga laúd. Capturarlos no fue sencillo. La metodología consiste en aproximarse lentamente a los animales con una embarcación y colocar en su camino un aro —similar a uno de básquet, pero mucho mayor— para que entren solos en la red. Una vez retenidos, se los sube a una balsa inflable. «A la cuenta de tres, entre tres o cuatro personas», cuenta González, quien también es investigadora del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). La colaboración de pescadores artesanales, acostumbrados a trabajar en el mar y a manejar cargas pesadas, fue indispensable.https://www.youtube.com/embed/trMDUNQhxU8</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Científicos marcan tortugas macho en el mar argentino. Video: Proyecto Tortuga Laud-Argentina</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los transmisores, fijados en el caparazón, envían datos de geolocalización cada vez que los animales salen a respirar. Los primeros resultados revelaron comportamientos inesperados: los cuatro machos marcados permanecieron durante semanas en aguas de la plataforma continental argentina, alimentándose en el norte de la provincia de Buenos Aires, muy cerca de la costa y no mar adentro como se pensaba.&nbsp;<strong>«Quizás lo vienen haciendo hace cientos de años, pero no lo sabíamos»</strong>, reflexiona la investigadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de ellos hizo luego algo diferente a los demás: se desplazó bordeando la costa bonaerense hacia el Rincón, otro sistema de alta productividad donde hay abundancia de medusas, su alimento principal. Los pescadores artesanales empezaron a reportar presencia de medusas en las redes y al poco tiempo los transmisores confirmaron que los animales los seguían. Hacia finales de mayo, los cuatro iniciaron el desplazamiento hacia el norte. Hoy están en el sur de Brasil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de este hallazgo se disparan muchas preguntas, dice González. “¿Cuántas hay? ¿Están separadas en grupos? ¿Están todas juntas?”, se preguntan los investigadores.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273701"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15232327/machos_11jun26.png" alt="" class="wp-image-273701" /><figcaption class="wp-element-caption">Recorrido satelital de las tortugas laúd macho en Argentina. Mapa: cortesía Proyecto Tortuga Laud-Argentina</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Se sabe, por estudios genéticos, que las tortugas laúd que llegan a Argentina provienen principalmente de una pequeña población del norte de Brasil, en el estado de Espíritu Santo, y de colonias en la costa occidental de África, en Ghana, Gabón y Congo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace unos 20 años, hembras muertas en playas argentinas con marcas metálicas colocadas para su identificación en las aletas permitieron comprobar por primera vez la migración transatlántica de la especie. El año pasado, el equipo capturó una hembra que llevaba en las aletas una chapa colocada 11 años antes en el Congo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El seguimiento satelital busca no solo identificar los corredores migratorios una vez que las tortugas llegan a Argentina, sino también&nbsp;<strong>identificar zonas de superposición</strong>&nbsp;con las actividades pesqueras, uno de los principales factores de mortalidad a nivel global, y con los residuos en el mar. La contaminación por plástico es otra amenaza documentada: en tortugas verdes recuperadas muertas es frecuente encontrar bolsas, fragmentos de plástico duro y tapas de botella en el estómago, cuenta González.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El equipo espera colocar cuatro transmisores más en la próxima temporada, si consiguen financiamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> científicos marcan tortugas macho en el mar argentino. <strong>Foto:</strong> cortesía Proyecto Tortuga Laud-Argentina</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/michelle-carrere/">Michelle Carrere</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/dia-mundial-tortugas-marinas-historias-esperanza-america-latina/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130484</guid>
        <pubDate>Tue, 16 Jun 2026 20:14:58 +0000</pubDate>
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