<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/search/soledad+refugio+amor/feed/rss2/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sun, 24 May 2026 20:20:35 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=7.0</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Todos los resultados de blogs de soledad refugio amor | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>¿Quién responde por el despelote en la FILBo?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/quien-responde-por-el-despelote-en-la-filbo/</link>
        <description><![CDATA[<p>La Feria Internacional del Libro de Bogotá envejeció en todos los sentidos de la palabra. Dos semanas que deberían servir para celebrar la alegría de leer se tornan monótonas y carentes de un propósito claro. ¡Hagamos algo, por favor!</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-313d960a61fe819af926e51e3cbe24cc wp-block-paragraph"><em>“El principio ha dado a luz el final<br>Todo continuará igual<br>Las sonrisas gastadas<br>El interés interesado<br>Las preguntas de piedra en piedra<br>Las gesticulaciones que remedan amor<br>Todo continuará igual”: </em>Del poema El despertar, de Alejandra Pizarnik.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando la Cámara Colombiana del Libro despertó, la FILBo todavía estaba allí. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La feria se volvió aburrida y el aguacero empeora&nbsp;todo. La gente, cansada, se sienta por ahí a comer cualquier cosa mientras varias salas de conferencias permanecen casi vacías, salvo que usted sea (otra vez) la <em>vedette </em>y se llame Mario Mendoza. O venga de afuera, y se le trate como a un ave exótica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay quienes llegan preguntando “y aquí que están dando”, típico de nosotros los colombianos. Entran, se acomodan y a chatear se dijo, desentendidos de las conversaciones con o entre autores. Los más jóvenes nacieron cansados. Muchachos de colegio (yo también tuve 20 años y recuerdo lo sabroso que era perder el tiempo), yendo en parche y sin saber la razón de estar en Corferias. ¿Contribuir con el ruido y el caos peatonal? Por si acaso, nos recuerdo el slogan de este año: <em>&#8220;Escucharnos es leernos&#8221;. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph">La feria es la misma, por no decir la misma vaina de todos los años.&nbsp; No hay novedad, hasta la lluvia regresa testaruda de abril en abril, como un poema sombrío que se estrella sobre el asfalto, aunque yo preferiría una lluvia de estrellas arriadas por un meteorito&#8230; a ver si los señores de la FILBo despiertan como el dinosaurio de Augusto Monterroso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Menos mal están los pabellones (por fortuna nunca se mueven de su sitio) para soportar la tormenta que me atormenta. Dejé de comprar paraguas, porque todos los pierdo. Me pasa lo mismo con las sombrillas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La feria envejeció en todos los sentidos. Debe ser que a la Cámara Colombiana del Libro también le salieron canas y necesita revolucionarios de la palabra antes de que la palabra muera ahogada en su tinta. Sí, una revolución libresca, el estallido de los párrafos. Lo que sea, pero que algo pase para conjurar tanta monotonía. Poco a poco, el amor por FILBo me lo están&nbsp;matando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay autores nuevos y valiosos, pero ciertos medios parecen empecinados con los mismos tres… cuatro… a lo sumo cinco, de siempre. De la literatura infantil poco se habla. Los niños son el futuro pero aquí el presente son los viejos, y cuando los niños sean de verdad el futuro, ya viejos serán. Somos la nación de las frases publicitarias: puro cuento, y no en sentido literario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya no tengo claro cuál es el propósito de la FILBo. ¿Vender libros a la lata? ¿Formar lectores? ¿Promover el turismo y las caminatas saludables en un país sedentario? &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, me han cercenado las ganas volver a la Feria. Antes necesitaba varios días para recorrerla de pe a pa. Ahora, a falta de novedad, me habita la <em><u>jartera</u></em>.&nbsp;Una vez es suficiente, dos sería masoquismo; si usted va más veces es porque es periodista cultural y le toca, es expositor o vendedor, o un amigo le pidió encarecidamente que lo acompañe a la presentación de su nuevo hijo. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque para que un escritor llene la sala debe convidar amigos y familiares, y a veces ni con eso… salvo que usted se&nbsp;llame Mario Mendoza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Informa la FILBo que hubo 2.300 eventos durante los 14 días (mal contados, son 164 por día) Con tanto evento, el tiempo se va en ojear la programación y buscar las salas en aquel laberinto. Hay tanta cosa en la agenda como si de un mercado persa se tratara. ¿Llenar por llenar (lo que sea que haya que llenar)? ¿Cuál es el criterio?&nbsp;¿Se puede apelar a la calidad por encima de la cantidad o es necesario tener contento a cada expositor con stand en el certamen?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quienes alquilan un espacio (que barato no es para las pequeñas editoriales, por ejemplo), esperan vender para recuperar la inversión, y no siempre eso pasa. <em>“Ya no cabemos ahí, que cobren duro y los mejores escenarios se los den a Planeta y Random House”,</em> se quejó un editor-escritor.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="808" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/09063257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-FERIA-DEL-LIBRO-1024x808.jpg" alt="" class="wp-image-128877" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/09063257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-FERIA-DEL-LIBRO-1024x808.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/09063257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-FERIA-DEL-LIBRO-300x237.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/09063257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-FERIA-DEL-LIBRO-768x606.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/09063257/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-FERIA-DEL-LIBRO.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En la oferta infinita y variada, la literatura queda relegada. Porque no hay una intención&nbsp;genuina por hacer que el visitante conozca y consuma cualquiera de los géneros literarios, como aquel que entra en la iglesia buscando redención al tragar la hostia. Se venden, eso sí, muchas palomitas de maíz, como si uno estuviera en cine. Y hasta parece, porque al ver que nada cambia, se tiene la impresión de que esta película tan cansona ya la ha visto antes. Una fotografía en sepia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Hace la prensa cultural control sobre quienes tienen en sus manos la promoción de la lectura en Colombia? &nbsp;¿Por qué no exigirle a la Cámara Colombiana del Libro un cambio extremo a ver si en 2027, el año de los 100 años de Gabo, la FILBo espabila y provoca?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una Feria del libro debe ser más que la mercadería de espacios para exhibir libros. Debe haber un propósito altruista para que la gente sienta el llamado de la letra impresa.&nbsp;La FILBo debe aprovechar mejor los ríos de gente (más de 560 mil personas en esta edición).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quinientas sesenta mil personas distribuidas en 2.300 eventos, arroja un promedio de 243 personas por sala. Llegué a una donde, conmigo, éramos diez gatos. Y, sin embargo, valió la pena estar ahí. ¿Demasiada oferta cultural en un país de incultos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los políticos sí entienden para qué sirve una clientela cautiva. (Al margen, un pajarito me contó que algunos de los presidenciables invitados al foro con candidatos de <strong>El Espectador</strong>, ni siquiera sabían que existe una Ley de Cultura.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>¿Quién responde por el despelote en que se ha convertido la Feria Internacional del Libro de Bogotá, especialmente los fines de semana y festivos?</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El sábado 2 de mayo, un novelista, preso de la angustia, me envió por WhatsApp un audio: &#8220;Cuando hay tanta gente, no se puede andar; este año fue peor que el anterior. Me puse a pensar: ¿y qué tal si ocurre una estampida? Si a un loco le da por hacer una broma gritando peligro, incendio o bomba, es probable que haya muertos. Me di cuenta de algo: no hay personas controlando la horda humana. Todos caminaban, yo también, en todas las direcciones, como yendo a ningún lado. Tenía un evento y llegué media hora tarde&#8221;, se lamentó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese día mi amigo escritor se sintió ahogado entre tanto gentío dentro de un pabellón. &#8220;Cabezas por todo lado, y ni un claro de luz&#8221;, me dijo. Aunque suene increíble, en días de alto tráfico peatonal, se necesitan en Corferias personas con señales de tránsito en la mano antes de que ocurra lo impensable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero avancemos en medio del tumulto. Nos privan del placer de tener entre&nbsp; nosotros a los últimos premios Nobel de Literatura, que con algo de suerte seguirán vivos a la vuelta de los próximos 10 años, a ver si un día los traen y expandimos la mente, sin necesidad de un viaje psicodélico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bien por la India como país invitado de honor, pero pobrísima la difusión de su literatura por parte de la FILBo. Como hecho para destacar, la visita de la escritora Kiran Desai, que pasó prácticamente desapercibida para la prensa. Es autora de tres novelas aclamadas por la crítica: <em>Alboroto en el guayabal</em> (1999), El legado de la pérdida (2006) y <em>La soledad de Sonia y Sunny</em>, de la cual <strong>El Espectador</strong> reprodujo <a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/filbo-2026-india-pais-invitado-lea-un-capitulo-de-la-n">un capítulo que recomiendo</a>, lo mismo que el diálogo de la autora con la colombiana Pilar Quintana.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Pilar Quintana y Kiran Desai EN VIVO desde la FILBo 2026" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/dl8t9e-pHbo?start=1878&#038;feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En conclusión, no creo sinceramente que, después de 38 ediciones,&nbsp;la FILBo esté a la altura de las ferias de Madrid, Frankfurt, ni siquiera la de Guadalajara. El capitalismo salvaje no puede ser la medida de todas las cosas: libros costosos, parqueaderos costosos, boletería costosa, comida costosa y taxi adicional, porque la estación de TM está lejos, relejos. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se reporta que el Salón Internacional de Negocios alcanzó 1.246 citas con expectativa de ventas por USD 4,1 millones. Debe haber algo más allá del afán mercantilista, porque el libro es el último refugio seguro en un mundo que se descuaderna en nuestras narices. Si alguien lee esto en la Cámara Colombiana del Libro, ojalá que en lugar de callar o refunfuñar, diga: <em>“sí, mucha razón tienen los quejetas, vamos a hacer algo”.</em> Y se atrevan a hacerlo, aunque sea para cerrarnos la boca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada año alguien llama la atención sobre las mismas cuestiones. Tristemente, las paredes no escuchan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Laura Galindo, periodista y pianista, <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/lauragalindo/lo-bueno-y-lo-malo-de-la-filbo-2025/#google_vignette">escribió en <strong>El Espectador</strong></a>, sobre la FILBo 2025: “Una edición a la que le faltó música, inmersión y diálogo editorial; con más autores que lectores y en la que pareciera más sencillo publicar un libro que comprar uno. Una edición en la que el tema principal no logró pasar de un slogan y en la que, salvo algunas conversaciones, pasó de agache entre los invitados”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un artículo de Razón Pública, titulado “Una feria de segunda”, el escritor Darío Rodríguez dijo en 2018: “La Feria Internacional del Libro de Bogotá (FilBo) no es comparable con otras ferias del libro en América Latina”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La FILBo sedujo al principio. Ya no. Por monótona, acartonada, repetitiva, tristísima, como aquel miércoles lluvioso en que salí aburrido envidiando a los que sí llevaban paraguas (o sombrilla), preguntándome por qué diablos los libros de Mario Mendoza no me seducen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Eres tú, Mario, o soy yo?&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128769</guid>
        <pubDate>Sat, 09 May 2026 11:45:30 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/09063126/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-FERIA-LIBRO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Quién responde por el despelote en la FILBo?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>12 libros y 12 autores para regalar el 24</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/12-libros-y-12-autores-para-regalar-el-24/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un libro siempre será un regalo maravilloso para obsequiar en Nochevieja. Doce personalidades cuentan cuál fue esa obra que leyeron con fascinación este 2025.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Fotografía tomada en la librería Merlín de Bogotá. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-0374ba416735b4b945bfe8078d4e9da5 wp-block-paragraph"><em>&#8220;Un libro es un regalo que puedes abrir una y otra vez&#8221;, </em>Garrison Keillor, humorista estadounidense. </p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>MIGUEL TORRES</strong><strong>, director de teatro, dramaturgo y novelista</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19112832/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MIGUEL-TORRES-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-123720" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19112832/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MIGUEL-TORRES-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19112832/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MIGUEL-TORRES-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19112832/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MIGUEL-TORRES-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19112832/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MIGUEL-TORRES-1536x1023.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19112832/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MIGUEL-TORRES.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Foto: cortesía Carlos Duque.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Diarios 1984-1989</em></strong> es uno de los libros que más me ha impactado en los últimos años. En él, Sandor Márai, anciano, cojo y casi ciego, va narrando, con estremecedora lucidez, el desgarrador testimonio de su enfrentamiento con la muerte. Llevando a cuestas su viudez, su soledad y su desmoronamiento físico, esgrime verdades de a puño como esta: “La crueldad es el punto de encuentro en que la humanidad actúa en armonía”. O sombríos propósitos cargados de punzante ironía: “Si me quedan fuerzas escribiré algo impublicable, que ni la imprenta sea capaz de soportar”. Hasta su última anotación, días antes de pegarse un tiro en la cabeza: “Estoy esperando el llamamiento a filas. Ha llegado la hora”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;Un libro sagrado en mi memoria.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>PATRICIA TAVERA</strong><strong>, artista plástica</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="473" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113055/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-PATRICIA-TAVERA-473x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123722" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113055/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-PATRICIA-TAVERA-473x1024.jpg 473w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113055/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-PATRICIA-TAVERA-139x300.jpg 139w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113055/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-PATRICIA-TAVERA.jpg 591w" sizes="auto, (max-width: 473px) 100vw, 473px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La primera vez que fui a Estambul tenía 30 años, adoré la ciudad, tomé un barco para recorrer el Bósforo y ver la arquitectura de la ciudad antigua, sus mezquitas. Años después descubrí al escritor ORHAN PAMUK y compré un primer libro sobre Estambul, que admiré, pues hablaba de las historias vividas por él y su familia en esa preciosa ciudad. Quiero recomendar su libro <strong><em>La maleta de mi padre.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada frase del libro es la afirmación de lo que el arte es para cada uno de nosotros, ya sea escritor o pintor: “Para mí, ser escritor es descubrir, luchando pacientemente durante años, la segunda persona que se esconde en el interior de uno”. Tuve una experiencia muy bella con Gabo, gran amigo de mi esposo, quiso venir al taller a ver mi pintura y de pronto me dijo: pero así de cerca pintando en la pared, ¿cómo puedes ver? Le dije: Cuando me retiro descubro lo que estoy pintando. Me dijo entonces: ¿Quién pinta? Le respondí: El otro que hay en mí y lo descubro al alejarme.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>HENRY GALLARDO, </strong><strong>director Fundación Santa Fe de Bogotá</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113131/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HENRY-GALLARDO-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-123724" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113131/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HENRY-GALLARDO-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113131/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HENRY-GALLARDO-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113131/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HENRY-GALLARDO-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113131/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HENRY-GALLARDO-1536x1023.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113131/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HENRY-GALLARDO.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Cartagena 1600: Cuando el tirano mandó</em></strong> es una novela muy divertida, una historia de amor; juguetona desde su título, el cual tiene todo que ver con las letras de Joe Arroyo. Está llena de momentos y lugares verídicos que han marcado la realidad actual de la ciudad.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada parte del libro trae detalles históricos que alimentan la curiosidad y el cariño por nuestras raíces. Y digo “nuestras”, siendo <em>rolito</em>, porque el Hospital Serena del Mar está allí para servir en salud y es parte de mi responsabilidad. Considero que la responsabilidad sin conocer la historia cojea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los personajes centrales es Tomás, un arriesgado joven que, escapando de la Inquisición portuguesa, llega a Cartagena y logra sobrevivir como médico autodidacta. Claro, en lo personal es de total interés conocer qué pasaba con la medicina de aquel momento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tomás se enamora de una muchacha mulata, una relación marcada por la pobreza, las diferencias de raza y las que impone a veces la sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre los elementos históricos que recuerda están la invasión del pirata Francis Drake, el “negocio” de la esclavitud, la rebelión de Benkos Blohó, el arribo de la inquisición, la amabilidad de Pedro Claver y el progreso de la infraestructura inicial de la ciudad amurallada, el fuerte, las iglesias y las casas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">He de resaltar que su mayor enseñanza y mensaje no está en el libro. Está en la razón por la que se concibió. Mi gran amigo Manuel Camacho Montoya escribe con su padre, Manuel Camacho Diago, esta linda obra, porque como padre e hijo querían tener un proyecto conjunto. Y fue así como crearon una “disculpa” para ¡hablar más, estar más y vivir más!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuidarnos y unirnos es al final el inmenso mensaje que nos dejan los dos Manueles. Un proyecto de vida para alimentar el amor familiar. ¡Qué gran mensaje!</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>&nbsp;MARIA CLARA OSPINA, escritora bogotana</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113210/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MARIA-CLARA-OSPINA-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123726" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113210/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MARIA-CLARA-OSPINA-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113210/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MARIA-CLARA-OSPINA-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113210/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MARIA-CLARA-OSPINA.jpg 960w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>La península de las casas vacías</em></strong>, de David Uclés, introduce al lector a la Guerra Civil española desde un prisma íntimo, simbólico y profundamente desgarrador que agarran el alma y la estremecen. Aquí lloramos por la campesina que pinta de negro todos los árboles de su huerto, por el fotógrafo que luego de pisar una mina no levanta el pie en cuarenta años, por el maestro que enseña a sus alumnos a hacerse los muertos…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uclés, construye una narrativa donde la violencia política y el odio se entrelazan para revelar un país que se desangra desde dentro. En el centro late el clan de los olivareros de Jándula, una familia unida por la tierra y un legado casi mítico, cuyo destino fatal se va tejiendo a medida que el fanatismo, la superstición y la fractura social avanzan sobre sus vidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La novela dialoga con <em>Cien años de soledad,</em> de Gabriel García Márquez, en su uso de un surrealismo impregnado de símbolos rurales y creencias populares. Pero Uclés sitúa ese imaginario, en su propio idioma, en una España concreta y desgarrada, donde lo fantástico brota de la desesperación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También recuerda a <em>Patria</em> de Fernando Aramburu por su manera de mostrar cómo la violencia destruye hogares y vínculos. Pero Uclés añade un tono mítico que convierte la caída de Jándula en una elegía del país, marcada por el silencio, la ausencia y la memoria rota.</p>



<p class="wp-block-paragraph">María Clara Ospina, diciembre 12/2025</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>JAVIER CORREA CORREA</strong><strong>, escritor y periodista</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="544" height="640" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113309/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JAVIER-CORREA.jpg" alt="" class="wp-image-123728" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113309/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JAVIER-CORREA.jpg 544w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113309/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JAVIER-CORREA-255x300.jpg 255w" sizes="auto, (max-width: 544px) 100vw, 544px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bc332348f141098a26b526565a2cc84c wp-block-paragraph"><em>“… sujetando a la mujer por debajo de los brazos, mirándola todo el cuerpo, con toda la luz de la luna desnudándola, dijo en su vieja lengua, en la lengua de los bosques, de los panales de miel, de las columnas blancas, del mar sonoro, de la risa sobre las montañas:</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-928c6a7cbfd6479b7f279c5b305858e6 wp-block-paragraph">–<em>No me quieras mal”. (</em>Del cuento<em> Centauro)</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Conocí a José Saramago con el libro <em>Objecto Quase</em>, traducido erróneamente como <strong><em>Casi un objeto</em>, </strong>porque no se trataba de un error gramatical en portugués –la lengua nativa del Premio Nobel de Literatura en 1998– sino de una propuesta idiomática libertaria, como libertaria fue su literatura y libertaria su vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Seis cuentos conforman el libro que no es el más conocido de él. Otros, casi todos, son mencionados por expertos y por quienes se acercan a su obra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La silla empezó a caer, a venirse abajo, a inclinarse, pero no, en el rigor del término, a desatarse”. Así comienza el cuento <em>Silla</em>, en el que microscópicos <em>Anobium</em> han ruñido la madera del asiento que cede y cae. No es cualquier poltrona, incluso trono, sino el que ocupa con el apoyo de Hitler y Mussolini el dictador portugués António de Oliveira Salazar, que cayó, él sí, tras la Revolución de los claveles, en 1974, un año antes de la muerte de su vecino y cómplice español Francisco Franco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este texto podría ser tachado de política. Y cuál es el problema, si el mismo José Saramago reclama –en presente– el derecho de ser político. Y la literatura es mucho más que una sumatoria de letras bonitas, adornadas con narraciones y descripciones. Y vaya que Saramago sabía de narraciones, de descripciones, de política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Leí después varias de sus novelas y de sus textos periodísticos, y cada vez más lo admiré y sentí afecto por él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Conocí personalmente a José Saramago pocos meses antes de su muerte, en junio de 2010. Fue la última vez que visitó Colombia y habló de paz. Soñador que era, el Nobel, quien hoy se lamentaría de que el Premio Nobel de Paz se lo hubieran dado a una guerrerista con rodilleras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Perdonen la digresión, pero era inevitable. Él era –y seguirá siendo– un hombre grande, hermoso, de los que enaltecen a la literatura y a la humanidad misma.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>XIOMARA SUESCÚN</strong><strong>, directora del Centro Nacional de las Artes</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="849" height="566" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19121344/ZETA-FOTO-LIBROS-NAVIDAD-ARTES-esta-si.jpg" alt="" class="wp-image-123743" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19121344/ZETA-FOTO-LIBROS-NAVIDAD-ARTES-esta-si.jpg 849w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19121344/ZETA-FOTO-LIBROS-NAVIDAD-ARTES-esta-si-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19121344/ZETA-FOTO-LIBROS-NAVIDAD-ARTES-esta-si-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 849px) 100vw, 849px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pocas obras interpelan con tanta claridad nuestra condición humana como <strong><em>La estirpe de Lilith</em>.</strong> En esta trilogía, Octavia E. Butler —una de las autoras más determinantes de la ciencia ficción del siglo XX y la primera mujer afrodescendiente en consolidarse en el género— plantea preguntas urgentes sobre supervivencia, alteridad y los dilemas éticos de habitar un mundo en transformación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia se sitúa en un futuro distópico en el que la humanidad ha quedado al borde de la extinción tras una guerra nuclear. Los pocos sobrevivientes son rescatados por una especie extraterrestre, los Oankali, que los mantiene en animación suspendida durante siglos. Cuando Lilith Iyapo despierta, descubre que ha sido elegida para preparar la convivencia entre humanos y Oankali y acompañar el retorno a una Tierra radicalmente distinta, incluso para quienes volverán a habitarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que más me fascina es la manera en que Butler aborda el encuentro con “el otro”: aquello que tememos y admiramos de lo diferente, y las contradicciones que emergen cuando ese encuentro nos obliga a transformarnos. Para ambas especies, coexistir implica renunciar a certezas, abrir posibilidades y aceptar que la continuidad de la vida requiere cambio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La trilogía atraviesa temas que siguen siendo esenciales hoy: la violencia, los prejuicios, la raza, el género, el colonialismo, la ética, la relación con los ecosistemas y con todas las formas de vida. Butler construye un universo vasto en imaginación y profundamente humano en sus preguntas. Nos confronta, nos conmueve y nos lleva a pensar más allá de los límites que creemos firmes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es un libro que expande nuestras fronteras internas. Y esa, quizá, es la mejor razón para regalarlo.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>CARLOS RESTREPO, </strong><strong>periodista cultural</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="538" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113547/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-CARLOS-RESTREPO-1024x538.jpg" alt="" class="wp-image-123730" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113547/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-CARLOS-RESTREPO-1024x538.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113547/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-CARLOS-RESTREPO-300x158.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113547/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-CARLOS-RESTREPO-768x403.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113547/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-CARLOS-RESTREPO-1536x806.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113547/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-CARLOS-RESTREPO.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este año decidí desatrasarme con el autor sueco Jonas Jonasson (1962), del que tenía represados tres libros, y cuya primera novela que leí de él, en 2009 (<strong><em>El abuelo que saltó por la ventana y se largó</em></strong>), me regaló uno de los ratos de lectura más placenteros. Fue así como -muy disciplinado- leí de Jonasson sus novelas <strong><em>Dulce venganza</em>,</strong> <strong><em>El matón que soñaba con un lugar en el paraíso</em> y <em>La analfabeta que era un genio de los números</em>.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con un exquisito sentido del humor (cargado de sarcasmo), Jonasson -quien antes de lanzarse a la ficción literaria fue periodista- crea unos personajes entrañables para el lector, muchas veces de las periferias urbanas, los cuales viven las aventuras más descabelladas. Siempre, enmarcados en un telón de fondo en el que los protagonistas interactúan -en clave de comedia- con la historia real y sus protagonistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si quiere huir un rato de la agobiada realidad nacional e internacional, Jonasson le ofrecerá historias divertidas, bien contadas y con personajes que se quedarán en el corazón. Un autor refrescante, en cuya obra vale la pena sumergirse para terminar siempre con una sonrisa dibujada en la cara. (* Ex redactor cultural del diario El Tiempo).</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>IRENE VASCO</strong><strong>, escritora bogotana</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113631/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-IRENE-VASCO-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-123732" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113631/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-IRENE-VASCO-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113631/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-IRENE-VASCO-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113631/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-IRENE-VASCO-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113631/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-IRENE-VASCO-1536x1023.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113631/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-IRENE-VASCO.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Foto: cortesía Natalia Espinosa.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>La puerta</em></strong>, de la escritora húngara Magda Szabó, (Hungría, 1907 – 2007), es una novela de 314 páginas. Cuenta las historias de dos mujeres unidas por lazos de amistad, mezquindad, lealtad, odio, desconfianza, generosidad. Estas historias van y vienen entre guerras e invasiones, entre chismes y vida cotidiana. Los veinte años de relación, no podría llamarse amistad, permiten que personas, animales, sucesos, se ensamblan a través de distintos episodios en las vidas de distintas personas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo logra Magda Zsabó que los lectores quedemos atrapados entre esta variedad de sucesos?&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el primer capítulo sabemos algo que la enigmática Emerenc Szeredas, criada de la autora, esconde algo. El gran deseo de su ama es que se abra “por primera vez ante mis ojos una puerta determinada, la del cuarto de una persona que defendía celosamente su gran soledad y ocultaba su indignante miseria con pudor y que, por eso, nunca habría permitido entrar ahí a nadie, aunque el techo hubiera ardido sobre su cabeza”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los lectores necesitamos desesperadamente abrir la puerta de la habitación de Emerenc.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Una puerta! Una simple puerta que permanece cerrada nos mantiene en vilo página tras página. De vez en cuando la autora ofrece una pista, hace guiños, para que creamos que por fin conoceremos la habitación de Emerenc. Guiños dosificados, claro, para que nuestra inquietud se mantenga firme. Por supuesto, lo logra.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>MAURICIO ARROYAVE</strong><strong>, periodista y director del pódcast Ojo Nuclear</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113714/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MAURICIO-ARROYAVE-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-123733" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113714/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MAURICIO-ARROYAVE-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113714/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MAURICIO-ARROYAVE-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113714/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MAURICIO-ARROYAVE-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113714/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MAURICIO-ARROYAVE-1536x1152.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113714/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MAURICIO-ARROYAVE.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Yo recomiendo uno de los tesoros ocultos de la literatura latinoamericana: Álvaro Enrigue (así, con g). Tengo en mis manos su trabajo más reciente: <strong><em>Tu sueño imperios han sido.</em></strong> Es una novela que se asoma a la conquista de México y la narra como un sueño violento, sin mapas, sin garantías y sin un narrador que prometa orden. Álvaro Enrigue no reconstruye el pasado: lo desarma. Y en ese gesto —literario, político y profundamente estético— está la potencia de este libro breve y feroz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí no hay epopeya ni pedagogía histórica. No hay voluntad de explicar “lo que ocurrió”, sino de mostrar cómo el lenguaje mismo fue un campo de batalla. La Conquista aparece como un ruido constante que, incluso hoy, no termina de apaciguarse. Todo se dice a medias, todo se traduce mal, todo se impone con violencia. El resultado es una verdad incómoda: la historia, cuando se mira de cerca, nunca es limpia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las cosas que más me impresiona de Enrigue, y en esta novela sí que se luce, es su español afilado. Usa&nbsp;arcaísmos y giros coloniales sin dejar de ser absolutamente contemporánea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <strong><em>Tu sueño imperios han sido</em></strong>, Moctezuma y Cortés no son héroes ni villanos de manual; son, más bien, figuras quebradas, atrapadas en un juego que los supera. Enrigue evita el juicio moral fácil y opta por algo más inquietante: mostrar el desconcierto. Es que la historia no avanza porque alguien la controle, sino porque nadie logra detenerla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de su brevedad, el libro exige atención. Es una novela que pide al lector algo más que empatía: le pide inteligencia, memoria, sospecha. Pero la recompensa es alta. Las imágenes permanecen, las frases regresan, la herida colonial vuelve a abrirse, no como lamento, sino como pregunta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es una demostración de que la literatura todavía puede discutir el pasado sin solemnidad o complacencia. Y en tiempos de discursos simplificados, como este, eso no es poco.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>JORGE ESPINOSA, periodista</strong> <strong>y conductor del pódcast <em>El Librero</em></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19115950/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JORGE-ESPINOSA-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123740" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19115950/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JORGE-ESPINOSA-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19115950/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JORGE-ESPINOSA-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19115950/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JORGE-ESPINOSA-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19115950/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JORGE-ESPINOSA.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La novela policíaca es un género delicioso. Desde los clásicos como Patricia Highsmith y Raymond Chandler hasta los contemporáneos como Antonio Manzini y Seicho Matsumoto. Cuando están bien escritas, no son solo novelas de misterio y detectives, sino también estudios minuciosos y entretenidos de la condición humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese es el caso de la fabulosa <strong><em>Caso Clínico,</em></strong> del escocés Graeme Macrae Burnet, publicada en español por la editorial Impedimenta. No es, para ser precisos, una novela policíaca tradicional: sí, es cierto que hay una muerte en las primeras páginas del libro, pero se trata más bien de un misterio psicológico que hubiera podido llevar al cine Alfred Hitchcock.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia parte de un hallazgo literario del autor, que recibe unos cuadernos que lo llevan a reconstruir la historia de una joven en el Londres de los años sesenta que está convencida de que un psicoterapeuta célebre, polémico e insoportable tuvo responsabilidad directa en el suicidio de su hermana. Para probarlo, ella misma decide infiltrarse como paciente, con identidad falsa, y someterse a unas agotadoras pero muy ilustrativas sesiones de terapia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de ahí, la novela avanza entre los cuadernos escritos por la hermana de la muerta, que describen sus curiosos encuentros con el terapeuta, pero también escenas de su propia vida, y las notas biográficas que Graeme Macrae Burnet escribe sobre ese mismo terapeuta, cuyo nombre es A. Collins Braithwaite. La maravilla de esta novela consiste en su propio engaño: lo que acá describe Macrae Burnet, los personajes de los que habla, los episodios que describe, ¿existieron? ¿O acaso se trata solamente de su prodigiosa imaginación?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, es un thriller psicológico como no he leído dos, pero también una profunda reflexión sobre la pérdida, el duelo, las relaciones familiares y las ficciones que nos contamos nosotros mismos a partir de nuestras máscaras e identidades. Macrae Burnet es también uno de los últimos autores que me recomendó mi amigo y librero Mauricio Lleras. Sospecho, a pesar de la fragilidad de mi memoria emocional, que fue una de las últimas conversaciones que tuve con él antes de su muerte. Como siempre, Mauricio acertó.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>JOSÉ CUESTA</strong><strong>, concejal de Bogotá</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="688" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19114052/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JOSE-CUESTA-baja-1024x688.jpg" alt="" class="wp-image-123735" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19114052/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JOSE-CUESTA-baja-1024x688.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19114052/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JOSE-CUESTA-baja-300x202.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19114052/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JOSE-CUESTA-baja-768x516.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19114052/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JOSE-CUESTA-baja.jpg 1065w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Estoy leyendo un libro del filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel, titulado <strong><em>Lecciones sobre la filosofía de la historia universal</em></strong> (II). El movimiento de la historia universal se da justamente con el Imperio persa. El autor examina esa misma dinámica, pero en relación con el mundo griego.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Señala que la historia vinculada al mundo griego se define a partir de tres épocas capitales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera es el comienzo del pueblo, que en el caso del mundo griego se origina y se fortalece hasta llegar al ámbito de la individualidad real.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda etapa corresponde al contacto de ese pueblo ya educado con las figuras precedentes, con los pueblos anteriores de la historia universal, y a su triunfo sobre ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tercer período es el contacto con los pueblos siguientes y la derrota del pueblo griego frente a estos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con esta aproximación a la dinámica histórica del pueblo griego, Hegel intenta mostrar que dicho desarrollo tiene una base antecedente. Esa base está, precisamente, en su relación con el mundo persa, con el mundo oriental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llama la atención cómo esa noción dialéctica en Hegel, aplicada al pueblo griego, permite la formación de la identidad del todo. Esta dialéctica, que posibilita la configuración de la identidad del pueblo griego, se da a partir de una relación de base con una cultura extraña. Para ser más exactos, el proceso de construcción de la identidad griega se da a partir de las guerras con los persas, que marcan sin duda alguna el talante del pueblo griego.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lectura de este texto permite adentrarnos en el estudio de la conformación del talante, el carácter y la fuerza del pueblo griego.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia de Grecia, dice Hegel, presenta el origen del pueblo griego como un proceso de hibridación, tanto étnico como cultural, una mezcla de distintas tribus. La mayoría de las poblaciones eran homogéneas y pertenecientes a la raza griega, pero también hay que decir que aquello que conocemos como pueblo griego incorporaba familias extrañas, que no eran griegas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Afirma, además que el pueblo ateniense representa la cumbre del espíritu griego. Sin embargo, es precisamente en la Atenas clásica donde se configura un escenario de acogida y refugio, en el que se recibían familias e individuos provenientes de las más diversas tribus y regiones.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>HUMBERTO MENDIETA, director del Noticiero del Senado</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/20072340/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HUMBERTO-MENDIETA-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-123774" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/20072340/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HUMBERTO-MENDIETA-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/20072340/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HUMBERTO-MENDIETA-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/20072340/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HUMBERTO-MENDIETA-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/20072340/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HUMBERTO-MENDIETA-1536x1023.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/20072340/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HUMBERTO-MENDIETA.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><br>Como un inmenso anzuelo de papel esta obra de la española Irene Vallejo me atrapó hasta dejarme sin respiración. Y me pregunto: de qué madera está hecha aquella mujer que tiene tono novelesco, pero es una académica singular. Se nota en sus citas históricas y en la facilidad con la que se refiere a sus personajes, casi como si los tratara en el diario vivir. Y bien que los trata.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este ensayo nos interna en la historia de la escritura y de los libros y nos queda una clase amplia y profunda de los primeros textos y el origen de la palabra escrita. ¡Qué belleza!, es así como conocí la génesis del mundo doméstico por medio del cual nos comunicamos, y ahora en el ciberespacio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es increíble cómo pasamos del junco al teclado. Del papiro a las redes. E Irene nos lo cuenta con encanto, con pedagogía, con su experticia en letras e historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gracias Irene. Nos llevaste con tu libro por un portal del tiempo, de esos portales calificados de ficción, pero nos demostraste que existen. Fue un fascinante viaje de tantos siglos que al final perdemos la cuenta. Cleopatra, Tito Livio, Séneca, Aristófanes.… Tantos nombres y personajes, conocidos y ajenos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>El infinito en un junco</em></strong> es una ventana al pasado mostrándonos cómo se ha transmitido el conocimiento en la historia de la humanidad. Y ni que hablar de las luchas que ha dado la escritura. Contra guerras, prejuicios y quemas inquisitivas. Sobreviven aun en contra de la modernidad que los amenaza.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Chapeau</em>, Irene Vallejo.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123718</guid>
        <pubDate>Sat, 20 Dec 2025 12:47:23 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/20072233/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-PORTADA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[12 libros y 12 autores para regalar el 24]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>García Márquez no quería morir un jueves… y murió en Jueves Santo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/garcia-marquez-no-queria-morirse-un-jueves-y-murio-en-jueves-santo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Al igual que uno de los personajes de “Cien años de soledad”, Gabriel García Márquez murió un Jueves Santo, en Ciudad de México. Era un día como hoy, 17 de abril, de 2014.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Gabriel García Márquez. Foto: cortesía The Douglas Brothers.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-7e4dfcbe49944dc6626d96f22cbd4f6a wp-block-paragraph"><strong>&#8220;Yo no entierro a mis amigos&#8221;: </strong>Gabriel García Márquez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gabriel García Márquez amaba tanto la vida que siempre refunfuñó sobre la muerte. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quería vivir cien años y tal vez más, a juzgar por un párrafo que escribió en sus memorias, <em>Vivir para contarla,</em> página 508: <em>“Germán Vargas, que era el guardián del santoral, informó que el 6 de marzo próximo yo iba a cumplir veintisiete años. En medio de los buenos augurios de mis amigos grandes, me sentí dispuesto a comerme crudos los setenta y tres que me faltaban todavía para cumplir los primeros cien”.</em> Pero murió de 87, faltando 13, ese enigmático número de la mala suerte.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Al cumplir 68, le hizo esta confesión a la periodista Ana Cristina Navarro de la <a href="https://www.rtve.es/noticias/20140418/gabriel-garcia-marquez-maestro-del-realismo-magico-si-tenia-quien-leyera/911160.shtml#:~:text=%22La%20muerte%20es%20una%20trampa,de%20uno%2C%20sino%20cuando%20llega.">RTVE de España</a><strong>:</strong> <em>&#8220;La muerte es una trampa, es una traición,&nbsp;que le sueltan a uno sin ponerle condición. Para mí es muy serio el hecho de que esto se acabe prácticamente sin ninguna participación de uno, sino cuando llega. Creo que es injusto&#8221;.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Entrevista a Gabriel García Márquez TVE 1995" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/2FW4K2Npjlg?start=24&#038;feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La muerte se lo quiso llevar antes pero Gabo le hizo el quite. Las amenazas contra su vida iban en serio. En marzo de 1981&nbsp;<a href="https://elpais.com/diario/1981/03/27/internacional/354495609_850215.html">pidió asilo</a> en la embajada de México en Bogotá, durante el gobierno represivo de Julio Cesar Turbay Ayala. <em>“El escritor colombiano se refugió en la noche del miércoles en la residencia de la embajadora mexicana en Bogotá, María Antonia Santos, a quien solicitó protección por considerar que estaba siendo perseguido por las autoridades militares colombianas”</em>, informó el diario El País de España.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <em>Una vida</em>, la biografía oficial, escrita por Gerald Martin, se lee lo siguiente: <em>“… empezaba a llegar a oídos de García Márquez que el gobierno trataba de vincularlo al movimiento guerrillero M-19, que a su vez se relacionaba con Cuba, e incluso había rumores de que podían intentar asesinarlo”</em>. Según Martín, en una columna de prensa Gabo reveló que &#8220;estaba en la lista negra del MAS, un escuadrón de la muerte de ideología reaccionaria&#8221;.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="654" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16120944/GABO-UNA-VIDA-654x1024.jpg" alt="" class="wp-image-114553" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16120944/GABO-UNA-VIDA-654x1024.jpg 654w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16120944/GABO-UNA-VIDA-192x300.jpg 192w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16120944/GABO-UNA-VIDA-768x1203.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16120944/GABO-UNA-VIDA.jpg 890w" sizes="auto, (max-width: 654px) 100vw, 654px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>Flores amarillas por si las moscas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En la misma biografía hay dos anécdotas relacionadas con aquel día de octubre de 1982 cuando se anunció que García Márquez era el nuevo Premio Nobel de Literatura.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Cuando Alejandro Obregón apareció aquella mañana para quedarse en casa de su viejo amigo y vio el caos que se había desatado, lo primero que pensó fue: ´¡Mierda, Gabo se murió!´”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">La otra anécdota se refiere a una declaración de doña Luisa Santiaga, su madre, quien “<em>siempre había albergado la esperanza de que Gabito no ganara nunca el premio porque estaba segura de que su hijo moriría poco después. Su hijo, acostumbrado a esta clase de excentricidades, le dijo que llevaría rosas amarillas a Estocolmo para protegerse de todo mal”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y así lo hizo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“…dejó la rosa amarilla que llevaba en el asiento y se dirigió a recoger el galardón, expuesto por unos instantes a una desgracia inimaginable sin la protección de aquella flor totémica mientras atravesaba el inmenso escenario con los puños apretados”. (<em>Una vida</em>, página 485).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El propio Gabo, viendo lo majestuoso de aquel evento, mientras avanzaba por la alfombra roja, habría dicho, según Plinio Apuleyo Mendoza: “Mierda, ¡esto es como asistir uno a su propio entierro!”. (Una vida, página 484).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa obsesión con el tema de la muerte, lo mismo que el amor y la soledad, atraviesa toda su obra. “La larguísima vejez de Úrsula Iguarán, ciega y medio loca, exagera la de doña Tranquilina”, escribió Mario Vargas Llosa en <em>Historia de un deicidio</em>.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="674" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121052/GABO-VIVIR-PARA-CONTARLA-674x1024.jpg" alt="" class="wp-image-114555" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121052/GABO-VIVIR-PARA-CONTARLA-674x1024.jpg 674w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121052/GABO-VIVIR-PARA-CONTARLA-197x300.jpg 197w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121052/GABO-VIVIR-PARA-CONTARLA-768x1168.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121052/GABO-VIVIR-PARA-CONTARLA-1010x1536.jpg 1010w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121052/GABO-VIVIR-PARA-CONTARLA.jpg 1347w" sizes="auto, (max-width: 674px) 100vw, 674px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-d03207eb097ef7b00cb3b4f05c2e5cc2 wp-block-paragraph"><strong>“La abuela Tranquilina Iguarán había muerto dos meses antes ciega y demente, y en la lucidez de la agonía siguió predicando con su voz radiante y su dicción perfecta los secretos de familia. (…) Mi padre cubrió el cadáver con azabaras preservativas para un pudrimiento apacible”.</strong> (Página 413 de <em>Vivir para contarla</em>, la autobiografía de García Márquez).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alrededor de la muerte, la realidad y la ficción se juntaron de maneras extrañas. Por ejemplo, el escritor murió un Jueves Santo (17 de abril del 2014), lo mismo que Úrsula Iguarán, matrona de la estirpe Buendía en <em>Cien años de Soledad.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="542" height="833" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121226/GABO-CIEN-ANOS-DE-SOLEDAD.jpg" alt="" class="wp-image-114557" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121226/GABO-CIEN-ANOS-DE-SOLEDAD.jpg 542w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121226/GABO-CIEN-ANOS-DE-SOLEDAD-195x300.jpg 195w" sizes="auto, (max-width: 542px) 100vw, 542px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Gabriel García Márquez alcanzó la inmortalidad, que solo le es concedida a los genios que son capaces de suplantar a Dios a través de la escritura.</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Casi veinte años antes de publicada la novela, García Márquez había escrito: <em>“El jueves no sirve ni siquiera para morir”, </em>que así lo recordó el escritor Gustavo Tatis <a href="https://www.eluniversal.com.co/cultural/2018/04/17/gabo-el-jueves-no-sirve-para-morirse">en este escrito</a><strong>.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Yo creo que el jueves no sirve ni siquiera para morir. Entregarnos al gozo de la muerte después de haber molido los minutos de tres días fecundos, productivos, es -más que una simplicidad- una tontería”, escribió García Márquez. Y en su desmesura imaginativa sugirió que es más conveniente morir un viernes, un día que él percibía en 1948, como un día que por “su&nbsp;carácter luctuoso, la vulgaridad de morir puede resultar una definitiva manifestación de elegancia”. (Gustavo Tatis, <em>El Universal</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su hijo Rodrigo García Barcha en el libro &#8220;Gabo y Mercedes: Una despedida&#8221;, relata que aquel 17 de abril un pájaro muerto apareció sobre el sofá el día en que murió, como si hubieran regresado las aves desorientadas que se estrellaron contra las paredes de la casa de los Buendía, en <em>Cien años de Soledad</em>, cuando Úrsula amaneció muerta, precisamente el mismo día en que Jesús oficiaba la última cena, el lavatorio de los pies y la oración en el huerto de Getsemaní.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="552" height="846" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121303/GABO-Y-MERCEDES.jpg" alt="" class="wp-image-114559" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121303/GABO-Y-MERCEDES.jpg 552w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16121303/GABO-Y-MERCEDES-196x300.jpg 196w" sizes="auto, (max-width: 552px) 100vw, 552px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Gabito murió un Jueves Santo pero resucita cada vez que un lector abre cualquiera de sus libros; luego nadie puede negar que la literatura, a su modo, obra milagros, y que Gabriel García Márquez alcanzó la inmortalidad, que solo le es concedida a los genios que son capaces de suplantar a Dios a través de la escritura y al morir se juntan con los demás dioses en el Olimpo.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em><strong>Próximo domingo:</strong> El lado oscuro de Mario Vargas Llosa</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=114550</guid>
        <pubDate>Thu, 17 Apr 2025 13:01:44 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/16144245/GABO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[García Márquez no quería morir un jueves… y murió en Jueves Santo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Truman Capote: Lengua venenosa, pluma prodigiosa</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/truman-capote-lengua-venenosa-pluma-prodigiosa/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hace 100 años nació Truman Capote (30 de septiembre de 1924) y murió hace 40 años (25 de agosto de 1984). Homenaje a un grande de la literatura y el periodismo. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph">El actor Philip Seymour Hoffman dio vida a Truman Capote en el cine.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0d9adf010bb60f37c31128a7aacb9f68 wp-block-paragraph"><strong>¿Por qué la vida tiene que ser tan jodidamente podrida?”: Truman Capote.</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f93deec4b50422fd2c124229c0d2a361 wp-block-paragraph"><strong>“La fama es el gran afrodisiaco”: Truman Capote.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quisiera escribir como aquel tipo que encantó y desencantó a la sociedad de su tiempo, ese <em>niño terrible</em> del periodismo y la literatura que hizo y dijo lo que se le dio la gana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No salí a la calle en toda una Semana Santa por leer <em>A sangre fría</em>. Quería para mí un talento semejante. Luego escarbé en su vida: un tipo buena vida norteamericano con una infancia difícil, de poca estatura y voz aflautada (¿o debiéramos decir afeminada para no cansar con los eufemismos?), cuyo nombre real era Truman Streckfus Persons, aunque él prefirió llevar el segundo apellido de su padrastro cubano, un tal Joseph García Capote. <em>“Te agradecería que en el futuro te dirigieras a mi como Truman Capote, porque todo el mundo me conoce por este nombre”,</em> le escribió a su padre en un papel.</p>



<h2 class="wp-block-heading">“Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio”: Truman Capote.</h2>



<p class="wp-block-paragraph">No hay manera de contradecirlo. Fue eso y más: llevó el periodismo a otro nivel. Afirmó que había inventado un nuevo género literario, <em>“la novela de no ficción”,</em> hecho que lo convirtió en una figura destacada del llamado <em>Nuevo Periodismo</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la biografía oficial habla de esa pasión. <em>“El secreto del arte de entrevistar (porque es un arte) es dejar que el otro crea que te está entrevistando a ti. Empiezas hablando de ti y lentamente vas tendiendo la tela de araña y acaba contándolo todo. Así cacé a Marlon (Brando)”</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta entonces no había leído nada suyo y en adelante quise leerlo todo, que es el efecto embriagador que causan los grandes escritores, esos genios que nacen de a uno cada siglo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así llegué a obras como <em>“Plegarias atendidas”, “Otras voces, otros ámbitos”, “Desayuno en Tiffany´s” </em>o<em> “Música para camaleones”</em> y a sus cuentos completos. Maravillado, busqué su biografía oficial, la de Gerald Clarke. Al cerrar el libro en la página 716 entendí que la vida del propio Capote (y así la de sus padres, pero en especial la de su madre), fue en sí misma una novela, con todo y los episodios sórdidos que la rodearon: una niñez con más soledad que amor, sus primeros escritos siendo niño, sus relaciones tormentosas y, víctima de la celebridad, su descenso a los infiernos: una mezcla letal de drogas, alcohol, soledad y depresión. Varias veces se presentó borracho a lecturas y entrevistas. &nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading">“Me prometió el mundo y no me dio más que un plato de lentejas”, dijo de Truman Capote uno de sus amantes&#8221;.</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Truman se dedicó a consolar a sus cisnes, que así llamaba a las mujeres con belleza, riqueza y clase de la alta sociedad neoyorquina, a quienes les sirvió de almohada y pañuelo para que lloraran sus desdichas. No sabían que su amigo –su canalla amigo- escribiría todo cuanto vio y escuchó, tirando al traste amistades de años. Yo diría: De los escritores no te confíes, porque donde unos ven chismes, ellos ven literatura. Y ninguno viste de sotana que los obligue a guardar confesiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque usó nombres ficticios, los aludidos sabían que aquella ficción los delataba. Tales&nbsp;infidencias forman parte del relato <em>La Cote Basque</em>, del libro “Plegarias atendidas”.&nbsp;Este 2024, el canal HBO Max estrenó la serie de ocho capítulos basada en dicho relato: <em>Feud: Capote vs. The Swans</em>.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="FEUD: Capote Vs. The Swans Trailer (2024) Naomi Watts, Demi Moore" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/WeE1pRfIt8k?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Capote se defendió con el único argumento posible: <em>“Yo no he dicho eso. Lo dice un personaje. No se puede acusar a un escritor de lo que dicen los personajes”.</em> Sus declaraciones levantaban polvo, no exentas de veneno. <em>“Toda la literatura, desde las biografías a los ensayos, pasando por las novelas y los cuentos, no es más que chismorreo”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue una persona de amores y odios. Acribillaba con sus palabras. De hecho, el periodista Lawrence Grobel le dedicó su libro <em>“Conversaciones íntimas con Truman Capote”</em> con esta frase: <em>“A Truman, que afiló la pluma sin miedo”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Tan venenosas fueron su prosa y su lengua que para una nueva biografía el escritor George Plimpton juntó el testimonio de quienes lo amaron y lo odiaron. Cada cierto tiempo la prensa nos recuerda que fue el anfitrión de <em>&#8220;La fiesta del siglo&#8221;</em>. Con su “baile en blanco y negro&#8221; (1966, Hotel Plaza de Nueva York) <em>“hizo 540 amigos y 15.000 enemigos”</em>, así reseñado por <a href="https://elpais.com/icon-design/arte/2020-11-27/cuando-truman-capote-diseno-una-fiesta-en-blanco-y-negro-la-convirtio-en-el-baile-del-siglo-y-se-enemisto-con-medio-mundo.html"><em>El País</em>.</a> Lo planeó para dejar por fuera personas a las que detestaba.</p>



<h2 class="wp-block-heading">“Lo que no entiendo es porque todo el mundo decía que los Kennedy eran tan sexys. Sé mucho de pollas, he visto un montón y si hubiesen empalmado todas las de los Kennedy habría salido una buena”: Truman Capote.</h2>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph">(Cita tomada del libro<em> &#8220;Truman Capote: La biografía definitiva</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así era él: sin pelos en la lengua, un imprudente que hacía las delicias en cualquier reunión. Despreciaba a Ernest Hemingway como persona y como escritor; en cambio, consideraba muy buenos los relatos de John Cheever. (¡Y sí que lo son!). Admiraba a escritores como Faulkner y Nabokov. De los suramericanos confesó simpatía por Gabriel García Márquez; a Borges lo consideraba de segunda categoría” y de Albert Camus dijo que no se mereció el Premio Nobel de Literatura.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="643" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30081741/Z-CAPOTE-A-SANGRE-FRIA-1-643x1024.jpg" alt="" class="wp-image-106050" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30081741/Z-CAPOTE-A-SANGRE-FRIA-1-643x1024.jpg 643w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30081741/Z-CAPOTE-A-SANGRE-FRIA-1-188x300.jpg 188w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30081741/Z-CAPOTE-A-SANGRE-FRIA-1-768x1224.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30081741/Z-CAPOTE-A-SANGRE-FRIA-1.jpg 866w" sizes="auto, (max-width: 643px) 100vw, 643px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“A sangre fría” (1965), su obra maestra, es lectura obligada para escritores y periodistas; le tomó seis años escribirla, principio y fin de su genialidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Corrió el rumor de que se enamoró de uno de los asesinos pero luego quedó claro que fingió su amistad, con cartas, libros y regalos mientras los visitaba en la cárcel para sacar información. Ellos pensaban que él escribiría un libro para salvarlos y él sólo quería publicarlo y olvidarse de todo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Me han dicho que el libro está a punto de imprimirse y que van a venderlo después de nuestras ejecuciones”,</em> le dijo ofuscado Perry, uno de los criminales.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><em>“Escribir el libro no me resultó tan difícil como tener que vivir con él. Todo ese maldito asunto, día a día y día a día. Fue mortificante, una verdadera fuente de ansiedad, tan desolador, tan anonadante, y… tan triste”.</em></h2>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph">(Cita tomada del libro <em>Truman Capote: La biografía definitiva</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La película <em>Capote</em> (Prime Video), en la piel del actor Philip Seymour Hoffman, ya fallecido, muestra cómo se gestaron la investigación y escritura, y sus artimañas en ese proceso. Todo empezó cuando leyó en la primera plana de&nbsp;<em>The New York Times</em> sobre una familia que había sido masacrada en su casa de Kansas. Tenía el olfato del reportero audaz que se huele las buenas historias a distancia.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Trailer Capote Oscar 2006" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/BoRX7e5_nO0?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Si el lector quiere leer una novela fascinante, lea <em>A sangre fría</em>. Cada página es como estar ahí, testigo del horror, sintiendo el terror que experimentó la joven Nancy al descubrir los cadáveres de la familia Clutter.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Cada vez que cojo A sangre fría lo leo de cabo a rabo, como si no lo hubiera escrito yo. No le cambiaría ni una coma”,</em> le dijo a Lawrence.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quería reencarnar en un buitre, odiaba ir a funerales y anhelaba ganarse el Nobel. Envidiables su memoria y su nivel de precisión para describir escenas, personajes y situaciones. Podía recordar el 90% de las charlas para luego transcribirlas.</p>



<h2 class="wp-block-heading">“Los libros que leí por mi cuenta tuvieron una importancia mucho mayor que mi educación oficial, que fue una pérdida de tiempo y concluyó cuando cumplí diecisiete años”: Truman Capote. </h2>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph">(Cita tomada del Libro <em>Conversaciones íntimas con Truman Capote</em>, Anagrama)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Parte de <em>A sangre fría</em> la escribió en una casa española, entre pinos sobre un risco, que ahora es refugio para escritores de todo el mundo: poetas, novelistas, ensayistas, cuentistas e historietistas. Una vez aprobada la solicitud, durante un mes, cuatro personas pueden convivir en la <a href="https://rlfinestres.com/"><em>Residència Literària Finestres</em>.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trata de <em>“un territorio de calma y recogimiento, alejado de los afanes urbanos, donde se cultiva la imaginación y el pensamiento a través de la escritura”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Truman no encontró cómo regresar del averno. El forense dijo que su muerte fue resultado de hepatitis, flebitis e intoxicación por múltiples fármacos. Aunque el genio de hueso y carne está en el cielo de los escritores desde&nbsp;1984, su genialidad quedó atrapada en su obra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Genio y figura hasta la sepultura, el mundo celebra hoy a un iconoclasta, a un irrepetible. ¡Gracias Truman Capote!</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=106045</guid>
        <pubDate>Mon, 30 Sep 2024 13:23:08 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30081647/Z-CAPOTE-LA-PELICULA-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Truman Capote: Lengua venenosa, pluma prodigiosa]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Truman Capote: Lengua venenosa, pluma genial</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/truman-capote-lengua-venenosa-pluma-genial/</link>
        <description><![CDATA[<p>Este 2024 se conmemoran cien años del natalicio de Truman Capote y cuarenta de su muerte: 30 de septiembre de 1924 &#8211; 25 de agosto de 1984. Homenaje a un grande de la literatura y el periodismo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph">El actor Philip Seymour Hoffman dio vida a Truman Capote en el cine. </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0d9adf010bb60f37c31128a7aacb9f68 wp-block-paragraph"><strong>¿Por qué la vida tiene que ser tan jodidamente podrida?”: Truman Capote.</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f93deec4b50422fd2c124229c0d2a361 wp-block-paragraph"><strong>“La fama es el gran afrodisiaco”: Truman Capote.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quisiera escribir como aquel tipo que encantó y desencantó a la sociedad de su tiempo, ese <em>niño terrible</em> del periodismo y la literatura que hizo y dijo lo que se le dio la gana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No salí a la calle en toda la Semana Santa por leer <em>A sangre fría</em>. Quería para mí un talento semejante. Luego escarbé en su vida: un tipo buena vida norteamericano con una infancia difícil, de poca estatura y voz aflautada (¿o debiéramos decir afeminada para no cansar con los eufemismos?), cuyo nombre real era Truman Streckfus Persons, aunque él prefirió llevar el segundo apellido de su padrastro cubano, un tal Joseph García Capote. <em>“Te agradecería que en el futuro te dirigieras a mi como Truman Capote, porque todo el mundo me conoce por este nombre”,</em> le escribió a su padre en un papel.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right">“Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio”: Truman Capote. </h2>



<p class="wp-block-paragraph">No hay manera de contradecirlo. Fue eso y más: llevó el periodismo a otro nivel. Afirmó que había inventado un nuevo género literario, <em>“la novela de no ficción”,</em> hecho que lo convirtió en una figura destacada del llamado <em>Nuevo Periodismo</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la biografía oficial habla de esa pasión. <em>“El secreto del arte de entrevistar (porque es un arte) es dejar que el otro crea que te está entrevistando a ti. Empiezas hablando de ti y lentamente vas tendiendo la tela de araña y acaba contándolo todo. Así cacé a Marlon (Brando)”</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta entonces no había leído nada suyo y en adelante quise leerlo todo, que es el efecto embriagador que causan los grandes escritores, esos genios que nacen de a uno cada siglo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así llegué a obras como <em>“Plegarias atendidas”, “Otras voces, otros ámbitos”, “Desayuno en Tiffany´s” </em>o<em> “Música para camaleones”</em> y a sus cuentos completos. Maravillado, busqué su biografía oficial, la de Gerald Clarke. Al cerrar el libro en la página 716 entendí que la vida del propio Capote (y así la de sus padres, pero en especial la de su madre), fue en sí misma una novela, con todo y los episodios sórdidos que la rodearon: una niñez con más soledad que amor, sus primeros escritos siendo niño, sus relaciones tormentosas y, víctima de la celebridad, su descenso a los infiernos: una mezcla letal de drogas, alcohol, soledad y depresión. Varias veces se presentó borracho a lecturas y entrevistas. &nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right">“Me prometió el mundo y no me dio más que un plato de lentejas”, dijo de Truman Capote uno de sus amantes&#8221;.</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Truman se dedicó a consolar a sus cisnes, que así llamaba a las mujeres con belleza, riqueza y clase de la alta sociedad neoyorquina, a quienes les sirvió de almohada y pañuelo para que lloraran sus desdichas. No sabían que su amigo –su canalla amigo- escribiría todo cuanto vio y escuchó, tirando al traste amistades de años. Yo diría: De los escritores no te confíes, porque donde unos ven chismes, ellos ven literatura. Y ninguno viste de sotana que los obligue a guardar confesiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque usó nombres &nbsp;ficticios, los aludidos sabían que aquella ficción los delataba. Tales&nbsp;infidencias forman parte del relato <em>La Cote Basque</em>, del libro “Plegarias atendidas”.&nbsp;Este 2024, el canal HBO Max estrenó la serie de ocho capítulos basada en dicho relato: <em>Feud: Capote vs. The Swans</em>,</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="FEUD: Capote Vs. The Swans Trailer (2024) Naomi Watts, Demi Moore" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/WeE1pRfIt8k?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Capote se defendió con el único argumento posible: <em>“Yo no he dicho eso. Lo dice un personaje. No se puede acusar a un escritor de lo que dicen los personajes”.</em> Sus declaraciones levantaban polvo, no exentas de veneno. <em>“Toda la literatura, desde las biografías a los ensayos, pasando por las novelas y los cuentos, no es más que chismorreo”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue una persona de amores y odios. Acribillaba con sus palabras. De hecho, el periodista Lawrence Grobel le dedicó su libro <em>“Conversaciones íntimas con Truman Capote”</em> con esta frase: <em>“A Truman, que afiló la pluma sin miedo”.</em> </p>



<p class="wp-block-paragraph">Tan venenosas fueron su prosa y su lengua que para una nueva biografía el escritor George Plimpton juntó el testimonio de quienes lo amaron y lo odiaron. Cada cierto tiempo la prensa nos recuerda que fue el anfitrión de <em>&#8220;La fiesta del siglo&#8221;</em>. Con su “baile en blanco y negro&#8221; (1966, Hotel Plaza de Nueva York) <em>“hizo 540 amigos y 15.000 enemigos”</em>, así reseñado por <a href="https://elpais.com/icon-design/arte/2020-11-27/cuando-truman-capote-diseno-una-fiesta-en-blanco-y-negro-la-convirtio-en-el-baile-del-siglo-y-se-enemisto-con-medio-mundo.html"><em>El País</em>.</a> Lo planeó para dejar por fuera personas a las que detestaba. </p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right">“Lo que no entiendo es porque todo el mundo decía que los Kennedy eran tan sexys. Sé mucho de pollas, he visto un montón y si hubiesen empalmado todas las de los Kennedy habría salido una buena”: Truman Capote. </h2>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph">(Cita tomada del libro<em> &#8220;Truman Capote: La biografía definitiva</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así era él: sin pelos en la lengua, un imprudente que hacía las delicias en cualquier reunión. Despreciaba a Ernest Hemingway como persona y como escritor; en cambio, consideraba muy buenos los relatos de John Cheever. (¡Y sí que lo son!). Admiraba a escritores como Faulkner y Nabokov. De los suramericanos confesó simpatía por Gabriel García Márquez; a Borges lo consideraba de segunda categoría” y de Albert Camus dijo que no se mereció el Premio Nobel de Literatura.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="643" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/28111028/Z-CAPOTE-A-SANGRE-FRIA-643x1024.jpg" alt="" class="wp-image-105951" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/28111028/Z-CAPOTE-A-SANGRE-FRIA-643x1024.jpg 643w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/28111028/Z-CAPOTE-A-SANGRE-FRIA-188x300.jpg 188w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/28111028/Z-CAPOTE-A-SANGRE-FRIA-768x1224.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/28111028/Z-CAPOTE-A-SANGRE-FRIA.jpg 866w" sizes="auto, (max-width: 643px) 100vw, 643px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“A sangre fría” (1965), su obra maestra, es lectura obligada para escritores y periodistas; le tomó seis años escribirla, principio y fin de su genialidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Corrió el rumor de que se enamoró de uno de los asesinos pero luego quedó claro que fingió su amistad, con cartas, libros y regalos mientras los visitaba en la cárcel para sacar información. Ellos pensaban que él escribiría un libro para salvarlos y él sólo quería publicarlo y olvidarse de todo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Me han dicho que el libro está a punto de imprimirse y que van a venderlo después de nuestras ejecuciones”,</em> le dijo ofuscado Perry, uno de los criminales. </p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right"><em>“Escribir el libro no me resultó tan difícil como tener que vivir con él. Todo ese maldito asunto, día a día y día a día. Fue mortificante, una verdadera fuente de ansiedad, tan desolador, tan anonadante, y… tan triste”.</em> </h2>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph">(Cita tomada del libro <em>Truman Capote: La biografía definitiva</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La película <em>Capote</em> (Prime Video), en la piel del actor Philip Seymour Hoffman, ya fallecido, muestra cómo se gestaron la investigación y escritura, y sus artimañas en ese proceso. Todo empezó cuando leyó en la primera plana de&nbsp;<em>The New York Times</em> sobre una familia que había sido masacrada en su casa de Kansas. Tenía el olfato del reportero audaz que se huele las buenas historias a distancia. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Si el lector quiere leer una novela fascinante, lea <em>A sangre fría</em>. Cada página es como estar ahí, testigo del horror, sintiendo el terror que experimentó la joven Nancy al descubrir los cadáveres de la familia Clutter.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Trailer Capote Oscar 2006" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/BoRX7e5_nO0?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Cada vez que cojo A sangre fría lo leo de cabo a rabo, como si no lo hubiera escrito yo. No le cambiaría ni una coma”,</em> le dijo a Lawrence.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quería reencarnar en un buitre, odiaba ir a funerales y anhelaba ganarse el Nobel. Envidiables su memoria y su nivel de precisión para describir escenas, personajes y situaciones. Podía recordar el 90% de las charlas para luego transcribirlas.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right">“Los libros que leí por mi cuenta tuvieron una importancia mucho mayor que mi educación oficial, que fue una pérdida de tiempo y concluyó cuando cumplí diecisiete años”. </h2>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph">(Cita tomada del Libro <em>Conversaciones íntimas con Truman Capote</em>, Anagrama)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Parte de <em>A sangre fría</em> la escribió en una casa española, entre pinos sobre un risco, que ahora es refugio para escritores de todo el mundo: poetas, novelistas, ensayistas, cuentistas e historietistas. Una vez aprobada la solicitud, durante un mes, cuatro personas pueden convivir en la <a href="https://rlfinestres.com/"><em>Residència Literària Finestres</em>.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trata de <em>“un territorio de calma y recogimiento, alejado de los afanes urbanos, donde se cultiva la imaginación y el pensamiento a través de la escritura”.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-residencia-literaria-finestres wp-block-embed-residencia-literaria-finestres"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="ocm5kxEpRR"><a href="https://rlfinestres.com/">Portada</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="«Portada» — Residencia Literaria Finestres" src="https://rlfinestres.com/embed/#?secret=QfnDU9Sse8#?secret=ocm5kxEpRR" data-secret="ocm5kxEpRR" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Truman no encontró cómo regresar del averno. El forense dijo que su muerte fue resultado de hepatitis, flebitis e intoxicación por múltiples fármacos. Aunque el genio de hueso y carne está en el cielo de los escritores desde&nbsp;1984, su genialidad quedó atrapada en su obra. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Genio y figura hasta la sepultura, el mundo celebra hoy a un iconoclasta, a un irrepetible. ¡Gracias Truman Capote!</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=105944</guid>
        <pubDate>Sun, 29 Sep 2024 17:17:33 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/28110918/Z-CAPOTE-LA-PELICULA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Truman Capote: Lengua venenosa, pluma genial]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Los nadaístas mueren como si nada</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-franja-de-gaso/los-nadaistas-mueren-como-si-nada/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Seré yo el hundido de mi generación, el que no mentiría por obtener el oro? Los nadaístas siguen muriendo como si nada, como si fueran mortales, o, más bien: los nadaístas siguen muriendo como si nada, con lo que demostraron que eran mortales, que sus vidas se arrastraban por el suelo impuro de este mundo, que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/19171239/blog-ee-nadaismoo-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-99573" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/19171239/blog-ee-nadaismoo-1024x683.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/19171239/blog-ee-nadaismoo-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/19171239/blog-ee-nadaismoo-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/19171239/blog-ee-nadaismoo-1536x1024.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/04/19171239/blog-ee-nadaismoo-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><strong><em>¿Seré yo el hundido de mi generación, <br>el que no mentiría por obtener el oro?</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los nadaístas siguen muriendo como si nada, como si fueran mortales, o, más bien: los nadaístas siguen muriendo como si nada, con lo que demostraron que eran mortales, que sus vidas se arrastraban por el suelo impuro de este mundo, que su peso no era leve (ni angélico, ni diabólico), que su carne era espesa, como sus huesos y como esos versos punzocortantes con los que destazaban venerables vacas sagradas en los predios yermos del arte y la política del medio siglo pasado, pero esos mismos predios fueron luego el refugio a donde llegaron ellos mismos a pastar poesías empolvadas y a explayar sus delirios egocéntricos. </p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Si se hubieran mantenido fieles a sus juramentos sacrílegos, los nadaístas no estarían muriendo como si nada, sino que se estarían muriendo como si todo, o, mejor dicho, se hubieran muerto de humana muerte poeticoheróica, como dariolemos, quien en los cerros que acechan a Medellín se pudrió de poesía y marihuana, echado a su suerte como un dado lanzado por el Gran Tahúr del Universo y por sus compañeros que se quedaron mustios, viéndolo ascender a los cielos satánicos del nadaísmo auténtico, a donde llegó solo y donde ahora, feliz, yace dichosamente exhausto a la siniestra de una pitonisa voluptuosa y a la diestra de una bruja metafísica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ah, dariolemos, su vida fue un panfleto al que le huyeron, despavoridos, los antioqueños, sobre todo los más resentidos, los más rezanderos; después de Fernando González, gonzaloarango, y después de gonzalo, dariolemos:&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi alma no soporta los lugares. <br>El paisaje es bello, <br>pero una cortina interna me ciega <br>y hace mi piel mil veces más pesada. <br>¿Seré yo el hundido de mi generación, <br>el que no mentiría por obtener el oro? <br>¡Ah! Yo mentiría por el oro<br>para poder regresar<br>y ver el paisaje<br>y quedarme dormido<br>sobre esos dos cuerpos.<br>¡Soledad, refréscame!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero los nadaístas de hoy se mueren como si nada: simplemente dejan de respirar porque se asfixian en los vapores pegachentos de sus versos postreros, que llenaron de alcanfor para alcanzar, al menos, a ver su eterna finitud de poetas mal avenidos, acosados por los años y la godarria que se les filtró por las costuras del sombrero aguadeño y del alma. Los nadaístas de hoy se mueren en silencio. Despojados de rebeldía, han estado diluyéndose sin decir una palabra. gonzaloarango, en cambio, se murió de golpe y armó un escándalo. Mientras dariolemos lo hizo desgarrándose a versos, gonzaloarango se machacó contra el mundo, para liberarse sin preavisos, sin degradaciones, sin sutilezas y sin grandilocuencias desabridas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">gonzaloarango se murió de verdad, no pereció, no partió, no nos dejó, no se fue al cielo de los poetas, no se deshizo en un retruécano pueril, no: gonzaloarango se mató por las malas, a lo perro, sin ni siquiera él mismo saberlo y tal vez por no saber que desencarnaba, debe estar en otra dimensión espantando a otros con sus versos nadaístas, evangelizando con la sagrada escritura del no ser para ser, para respirar, para existir, para alcanzar la eternidad mientras se muere de golpe, de totazo, sin esperar la muerte lenta de los años que pasan y pasan y dan tiempo para dejar de ser nadaísta, escondido en un closet pequeñoburgués, avergonzados del verso carnal, del desenfreno de amor y de la mula de Ramón.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Gaso</author>
                    <category>La Franja De Gaso</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=99572</guid>
        <pubDate>Fri, 19 Apr 2024 22:34:52 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Los nadaístas mueren como si nada]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gaso</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Sylvia Plath (1932-1963)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/sylvia-plath-1932-1963/</link>
        <description><![CDATA[<p>“Morir es un arte, como cualquier otra cosa. Yo lo hago excepcionalmente bien. Lo hago para sentirme hasta las heces. Lo ejecuto para sentirlo real. Podemos decir que poseo el don. Las voces de la soledad, las voces de la tristeza golpean mi espalda inevitablemente. Soy un jardín de agonías rojas y negras. Las bebo, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>“Morir es un arte, como cualquier otra cosa. Yo lo hago excepcionalmente bien. Lo hago para sentirme hasta las heces. Lo ejecuto para sentirlo real. Podemos decir que poseo el don. Las voces de la soledad, las voces de la tristeza golpean mi espalda inevitablemente. Soy un jardín de agonías rojas y negras. Las bebo, odiándome a mí misma, odiándome y temiéndome.”</p>
<p>A los 8 años publicó su primer poema. Una niña aventajada, con vocación artística, facilidades para la pintura, el piano y la escritura, estudiante ejemplar con calificaciones sobresalientes. Aquella niña quedaría marcada por la muerte de su padre, un hombre que era experto y autoridad en el asunto de los bichos e insectos, y quien murió luego de padecer una penosa agonía. Lo más destacado de esta muerte no sería propiamente la ausencia paterna, sino la frialdad con la que la esposa asumió la pérdida, dejando una fuerte impresión en la pequeña el hecho de que su madre no hubiera llorado ni siquiera durante el velorio.</p>
<p>Nunca cesó en su actividad de escribir, iniciándose con el hábito de un diario que no pararía de contarnos sus desventuras y logros hasta el día de su muerte. Ya en la adolescencia sabía lo que era un corazón roto debido a una infidelidad, cuestionándose por el rol que como mujer parecía corresponderle, que era el de su misma madre, quien había renunciado a sus sueños para dedicarse a la crianza de los hijos, pero que ciertamente no parecía se tratara del destino poético que esperaba por Sylvia: “Mi gran tragedia es haber nacido mujer.”</p>
<p>De aquella época se destacan el poema <em>Papi, </em>además de un relato corto que publicó en el instituto en la revista <em>Seventeen, </em>y que tituló <em>And summer will not come again, </em>y años después, en la universidad, publicado en la revista <em>Mademoiselle, </em>la historia que bautizó <em>Sunday at the mintons </em>le valdría su primer reconocimiento.</p>
<p>Estudió en la Smith College de Massachusetts, y sus buenos resultados académicos le valieron ganar una Beca Fullbright, beca que permite estudiar en universidades extranjeras, matriculándose finalmente en la Newnham College de Cambridge. Sus trabajos estudiantiles los combinaba con la escritura, interesándose particularmente en la poesía, y publicando algunos de sus escritos en la revista universitaria <em>Varsity.</em></p>
<p>Apenas comenzar la universidad, con tan solo 20 años (diez años antes de su suicidio), Sylvia intentó quitarse la vida por primera vez, episodio que más tarde describiría en su única novela publicada. Ingerir un frasco entero de barbitúricos no fue suficiente para que Plath pudiera quitarse la vida. Como tratamiento, la joven fue internada en el Hospital McLean, institución psiquiátrica que ofrecía como antídoto al estado de permanente congoja aquella revolucionaria terapia electroconvulsiva (TEC) a base de electrochoques.</p>
<p>La depresión maníaca que padecía Sylvia, además de su indudable cuadro clínico de paciente con trastorno bipolar, no era para aquel momento una condición psiquiátrica para la cual se contara aún con medicamentos bien desarrollados, y ni siquiera existía el diagnóstico clínico. Sin embargo la descripción honesta y profunda de lo que sentía ya podía advertirnos de su condición: “Es como si mi vida estuviese mágicamente manejada por dos corrientes eléctricas: alegre, positiva, y desesperadamente negativa; lo que esté corriendo en este momento domina mi vida, la inunda.”</p>
<p>Plath empezó su carrera de profesora dictando clases en su alma mater, y sería allí mismo en Cambridge donde conocería a un poeta que en cuestión de pocos meses lograría convertirla en su esposa. Ted Hughes trabajaba también en Cambridge, y durante casi tres años la pareja sostuvo en el campus universitario su relación y sus empleos, hasta que en 1959 se mudaron a Boston.</p>
<p>La ilusa en el amor, deslumbrada por Ted, escribió en su intimidad los temores que representaban enamorarse: “Aunque el amor llegue un día, me da miedo que tan solo sea esto; y, aunque el amor llegue un día, también me da miedo que sea mucho más.” Para su desgracia, la relación comenzó a deteriorarse muy pronto, toda vez que Sylvia sorprendía a su marido coqueteándole a las alumnas, y desde ese momento los lazos nunca volverían a estrecharse.</p>
<p>En Boston Sylvia tuvo la oportunidad de entablar una breve amistad con la poetisa Anne Sexton, quien no solo compartió su interés literario, sino también sus mismos padecimientos mentales, e incluso la misma manera suicida de acabar con su vida.</p>
<p>La estancia en Boston fue breve, y la pareja decidiría mudarse e iniciar un proyecto familiar en North Twaton, un pequeño pueblo en Devon, cercano a la capital inglesa, y sería allí donde Sylvia daría a luz a su hija llamada Frieda.</p>
<p>Un año más tarde sufrió un aborto que le dejaría secuelas psicológicas pero que finalmente superaría con terapias, y en donde además lograría reconciliarse con su madre. La experiencia del aborto será un tema que aparecerá una y otra vez como recurrente dentro de su poesía.</p>
<p>En 1960 da a conocer su primera recopilación de poesía titulado <em>The colossus (El coloso), </em>un escrito que tuvo el visto bueno de la crítica, pero que entre el público no cobró mayor trascendencia, y un año después le vimos recitar en la BBC el poema en el que tres voces distintas de la feminidad cantan a la maternidad, y que tituló <em>Tres mujeres. </em>A partir de ese momento Plath concibe al poema como a una plegaria, un rezo, una oración que debe declamarse y recitarse siempre en voz alta.</p>
<p>Un año más tarde Sylvia dará a luz a Nicholas, pero esto no consiguió unir a la familia y, todo lo contrario, la pareja terminó por distanciarse a los pocos meses. Ted había comenzado una aventura con la poetisa Assia Wevill, aventura de la que Plath se enteraría, y que acabaría por exacerbar su depresión y su delicada condición psiquiátrica.</p>
<p>Para 1963, cuatro meses antes de su suicidio, Sylvia publicaría su primera y única novela, <em>The bell jar (La campana de cristal)</em>, un relato mitad ficción, mitad autobiografía, y en donde la autora describe su primera confrontación fallida ante la muerte, cuando intentó en vano quitarse la vida a la edad de los 20 años. Por medio del monólogo y de un estilo inevitablemente poético, la novela nos va introduciendo en el vértigo de la locura que padecerá el personaje principal, y sus intentos por sobrevivir a un mundo en el que no encuentra su hábitat y alimento. La primera publicación figuró bajo el seudónimo de “Victoria Lucas”, pero las ediciones póstumas aparecerían ya con el nombre real de la autora.</p>
<p>Sylvia se mudaría con sus dos hijos a Londres, justamente a un departamento que años antes había sido habitado por el poeta y dramaturgo irlandés W.B. Yeats, y por lo que en un comienzo lo consideró como un buen augurio, un símbolo premonitorio de un brillante porvenir como escritora y una mujer decidida a encarar su separación. Sin embargo no sería así, y pese a la determinación de la mujer fuerte que era Sylvia Plath, su estado mental y sus padecimientos psicológicos serían mucho más fuertes, y acabarían por doblegarla. Años antes ya había manifestado su inconformismo ante un destino prefabricado: “Así que empecé a pensar que tal vez fuera cierto que casarse y tener niños equivalía a someterse a un lavado de cerebro, y después una iba por ahí idiotizada como una esclava en un estado totalitario privado.”</p>
<p>Una semana antes de morir, ya Sylvia se notaba confundida, trastornada, deprimida como pocas veces, y así lo testimonia una de sus amigas más cercanas y que estuvo cuidando de ella y de sus hijos durante su última semana de vida.</p>
<p>Sylvia la había llamado para pedirle si podía visitarla y quedarse un par de días en su casa. Al parecer no solo ella sino también sus hijos necesitaban cuidados, por lo que su amiga le brindó posada y se encargó de atender las necesidades de los tres. Dice que por esos días se le veía dormilona, cansada, totalmente descuidada de sus hijos, que para ese momento tenían uno y tres años. “Prefiero no volver a casa”, sería lo que le dijo Sylvia a su amiga luego de haber pasado esa primera noche en el calor de un hogar, y bajo los cuidados de una amiga protectora y de toda su familia. “He intentado no pensar demasiado. He intentado ser natural”, escribió en sus diarios aquella mujer trastornada y que ahora necesitaba reposo.</p>
<p>La amiga leal instaló a Sylvia y a sus hijos destinando la habitación de una de sus hijas para que todos pudieran acomodarse, y por petición de Sylvia fue hasta su casa para traer algunas cosas de uso cotidiano como cepillos de dientes y prendas, además de un libro que la poetisa había comenzado a leer recientemente.</p>
<p>Unos días estuvo Sylvia con sus hijos en la casa de esta mujer, durante los cuales según testimonia, Sylvia se encontraba como perdida, errabunda, hablantinosa, enérgica… En alguna ocasión le enseñó a su amiga las píldoras que empleaba para dormir, y las otras que le servían para reactivarse, siendo así que su comportamiento fuera errático, como un delirante ir y venir entre el gozo y la desdicha. “Si ser neurótica es decir dos cosas mutuamente excluyentes en el mismo momento, entonces soy endemoniadamente neurótica. Estaré volando de una a otra cosa mutuamente excluyente durante el resto de mi vida”, escribió en su momento.</p>
<p>Una tarde la vieron aparecer vestida con un traje azul plateado, maquillada, peinada, sonriente, expectante, y solamente diría muy emocionada que tenía una cita, pero no dio detalles, y antes de salir le dijo a la pequeña Frieda: “¡Te amo!” Parecía una chiquilla ilusionada con el amor, esa que escribió en sus diarios: “He intentado ser ciega en el amor, como las otras mujeres, ciega en la cama, con mi amante ciego, sin buscar, en la densa oscuridad, un rostro ajeno.”</p>
<p>Al día siguiente decidió regresar a casa con sus hijos, y el marido de su amiga se prestó para acompañarla. Será él quien testimonia sobre la terrible congoja que embargaba a la poetisa, quien no paraba de llorar, y así también lo hacían sus dos hijos. Él le pidió que mejor regresara y se estuviera unos días más con ellos en casa, pero Sylvia se rehusó, y aunque no parecía lo más recomendable. “El suelo parecía maravillosamente sólido. Era consolador saber que me había caído y que no podía caer más bajo”, escribiría años atrás.</p>
<p>Al regresar a casa el marido de su amiga le diría a su esposa que no había quedado tranquilo por el estado en el que se encontraba Sylvia, y que le había prometido regresar mañana temprano para saber cómo se encontraba. No hubo necesidad de eso. Antes de las ocho de la mañana el doctor de Sylvia se comunicó con su amiga para enterarla de que ese 11 de febrero de 1963, después de haber preparado el desayuno para sus dos hijos, la poetisa había metido la cabeza dentro del horno y había girado la perilla del gas hasta morir.</p>
<p>Luego su amiga y el mundo se enterarían de que aquella cita era precisamente con Ted, a quien Sylvia le había escrito un comunicado que durante un tiempo se creyó se trataba de una carta de suicidio, pero que el mismo Ted aclaró en el 2010 en un poema titulado precisamente <em>Última carta, </em>y en donde se permite describir los últimos tres días antes de la muerte de su esposa, aclarando que se trataba más bien de una petición de divorcio oficial, donde ella le expresaba su voluntad de mudarse a París, y que Plath calculaba sería recibida por él el día sábado, pero en realidad el correo llegó el viernes, y por lo que algunos creían se trataba entonces de esa nota de suicidio que no esperaba ser todavía leída o que pedía con urgencia un llamado desesperado de auxilio. Apenas leyó la carta, Ted visitó a Plath, y parece ser que la pareja se enfrascó en una discusión, donde finalmente ella acabaría arrojando al fuego la misteriosa nota.</p>
<p>También parece que la noche previa a su suicidio, Plath llamó a casa de Ted y quien contestó sería su amante, y en los diarios de esta amante quedaron evidenciadas las palabras de Ted cuando le habló a Sylvia: <em>“Take it easy, Sylvia”</em>.</p>
<p>Sylvia Plath admiró siempre a Ted Hughes, y aunque distanciada de su estilo, no puede negarse la influencia que su marido tuvo en su escritura, y así también como en los motivos, razones y sentimientos que la volcaban a escribir. A él dedicaría por ejemplo su poema titulado <em>Pursuit.</em></p>
<p>Luego de su muerte, sería el propio Ted quien confesaría algunos otros detalles con su pareja en el libro <em>Birthday letters (Cartas de cumpleaños)</em>, y sería quien estaría a cargo de los escritos de su difunta esposa, y en la edición de estos textos quedará la duda de si intervendría, censuraría o suprimiría algunos pasajes, tal como lo quiso la madre de Plath con varios de sus escritos que le parecían bastante íntimos, personales y reveladores.</p>
<p>Tal parece que Ted sí destruyo algunas piezas valiosas de los diarios personales de la poetisa. Pese a esto, luego de su muerte fueron publicados algunos libros de poemas como <em>Cruzando el agua,</em> <em>Árboles invernales, </em>y uno de sus libros de poemas más conocidos, <em>Ariel, </em>un poemario visceral donde la poetisa se permite confesarse con desgarro pleno, sin pudor, exhibiéndonos la desnudez de su alma atormentada. Y así también se publicaría un libro de cuentos titulado <em>La caja de los deseos.</em></p>
<p>En 1982, casi 20 años después de su muerte, Sylvia Plath se convierte en la primera poetisa en ser homenajeada con el Premio Pulitzer póstumo por el compendio de su obra recogida en el libro titulado: <em>The collected poems (Poemas completos). </em>Un año más tarde serían publicados sus diarios y un tiempo después aparecería otro libro: <em>Johnny Panic y la biblia de sueños.</em></p>
<p>Hoy los avances en la ciencia podrían diagnosticar a Plath dentro del cuadro de trastorno bipolar, pero en vida Plath no pasó de ser una depresiva incomprendida que se creía había sido principalmente afectada por la muerte de su padre, cuando lo cierto es que esta condición mental es también una enfermedad patológica, y de alguna forma así lo revelan los genes de su descendencia: Frieda es una periodista que padece depresión, anorexia y esclerosis múltiple, y por su parte Nicholas se convertiría en un ermitaño que se refugió en la soledad de Alaska, para acabar colgándose de una soga. Curiosa y trágicamente la amante de Ted también se suicidaría para el año de 1969.</p>
<p>Al final, no la escuchó nadie: “Le hablo a dios, pero el cielo está vacío.” Ella solo quería, como todo poeta, contemplar lo bello: “Para mí es más natural estar tendida. Es entonces cuando el cielo y yo conversamos con libertad, y así seré útil cuando al fin me tienda: entonces los árboles podrán tocarme por una vez, y las flores tendrán tiempo para mí.” Treinta años tenía Sylvia Plath cuando decidió meter la cabeza en el horno. Sus restos reposan en West Yorkshire, en el cementerio de Heptonstall.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-90370" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/06/259.-SYLVIA-PLATH-300x144.jpg" alt="SYLVIA PLATH" width="300" height="144" /></p>
]]></content:encoded>
        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=90369</guid>
        <pubDate>Fri, 19 Jan 2024 06:12:31 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Sylvia Plath (1932-1963)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Milanas Baena</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title> Ontmoetingsgracht o Canal de un encuentro</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/deloga-brusto/ontmoetingsgracht-canal-encuentro/</link>
        <description><![CDATA[<p>La intimidad de las personas es un activo escaso en los mercados volátiles (y en los retorcidos) de estos días.  Hoy las redes sociales y sus marañas engañosas determinan nuestras rutinas, distorsionan los horarios y se apoderan (usualmente recibiendo pagos nuestros) de todos los secretos. Ya es costumbre exhibirse y adoptar las prácticas de la [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400">La intimidad de las personas es un activo escaso en los mercados volátiles (y en los retorcidos) de estos días.  Hoy las redes sociales y sus marañas engañosas determinan nuestras rutinas, distorsionan los horarios y se apoderan (usualmente recibiendo pagos nuestros) de todos los secretos. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Ya es costumbre exhibirse y adoptar las prácticas de la autopromoción en la pasarela abierta de las pantallas creyéndose inocentemente digno de la atención del mundo. Contrario a lo que se pregona desde el oportunismo y las ventas que apuntan a nuestra impulsividad, las &#8220;comunidades&#8221; que forman las culturas cibernéticas rara vez unen a diferentes seres humanos  con un propósito común. Son grupos ansiosos, motivados por emociones inmediatas, a duras penas clientes que se dejan desangrar por mercados cada vez más invasivos. Perder el contacto entre humanos, pensar que los chats, las redes sociales o los video juegos sustituyen el impacto y el poder educativo de los encuentros físicos es preferir el inmediatismo a la una existencia medianamente regida por planes, sueños y capacidad en el tiempo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Lo anterior lo he escrito escrito en un blog. Eso no deja de ser paradójico. Ningún pregón sirve si no traemos a colación ejemplos que aterricen su tono. Éste lo traigo desde Amsterdam, una de mis moradas que a veces se resiste a narrar a fondo la historia de sus migrantes (de los refugiados, claro, pero también de otro tipo de desposeídos) y que, por ende, se condena a vivir en su pasado.  Algo así diría el novelista Ilja Leonard Preijffer.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-94864" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-1024x355.jpg" alt="" width="840" height="291" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-1024x355.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-150x52.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-300x104.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-768x266.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal-1200x416.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-canal.jpg 1366w" sizes="auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px" />        </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">No me deja de alegrar que muchos habitantes de los primeros pisos de las casas de esta ciudad decoren sus ventanas para el deleite de los que pasan por la calle. Con objetos delicados, crean narrativas que sugieren algo de su privacidad, como lo hace cualquiera que seduce con prudencia y sabe dosificar su entrega. Como lo hace cualquier belleza que sabe que su paso fugaz es suficiente para retar al amor.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Las piezas de porcelana blancas y azul-Delft (gatos congelados miran hacia la calle, figuras de niños regordetes en vestidos tradicionales mandan un beso al cristal, un jarrón ofrece los colores de los tulipanes al transeúnte desconocido) son las que más se encuentran. Sin embargo, a los caminantes más pacientes y atentos se les revelan plantas exóticas cuidadas con esmero de coleccionista, alguna bandera que anuncia orgullosa todos los colores del arco iris, un barco de madera reconstruido a escala miniatura con nostalgia de relojero…</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Invadida a diario por turistas que hormiguean sus calles y canales con ansiedad voraz, las viejas casas del Jordaan y de otros barrios centrales de La Venecia del Norte ofrecen una generosidad al transeúnte que no he podido encontrar en otra parte. Lo participan de sus orgullos cotidianos, comunican los detalles minúsculos de unas vidas que el visitante logra intuir más no aprehender. Le dan a conocer particularidades de las vidas, pero pasan como pájaros por encima de los siempre afanosos personajes que, con celulares, mochilas y horarios de selfie, siempre serán extraños.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">En las casas de la ciudad también hay espacio para grandes nombres grabados en yeso eterno sobre las paredes. Unos son imponentes heráldicas que anuncian la casa de éste o aquel explorador del siglo de oro holandés. También están los símbolos de un esclavista o el anuncio que se congeló bajo una fragancia remota de faros que arrastró un comerciante desde un mar perdido. Vigentes o no, estos símbolos de poder en los pisos altos o los aros de las puertas, no riñen con las decoraciones que los habitantes del Amsterdam actual ofrecen. Sugieren, nunca cuentan con precisión. De ahí su poesía. </span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-94865" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-Viejo.jpg" alt="" width="450" height="600" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-Viejo.jpg 450w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-Viejo-113x150.jpg 113w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Adam-Viejo-225x300.jpg 225w" sizes="auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400">Cualquier día de estos di con una escena digna de cualquier pintor de la Edad de Oro. Amanecía. La ciudad se desprendía de su niebla con luz blanca y limpia (una que Leonardo Padura nombraría “modesta y serena”). Yo caminaba a orillas de uno de los canales. Desde la ventana de un primer piso iluminaba un color cálido, que parecía hablar de una jornada de trabajo o de actividad hogareña pura y silenciosa. Se anticipaba a los turistas y a sus timbres de bicicletas inexpertas, a los chirridos de sus pedales sobreactuados y al ronroneo mortificante de sus botes con megáfonos pregrabados que se tomarían la ciudad antigua dentro de poco, como todos los días. Alrededor de la luz opaca de ese marco, una negrura tentadora, la oscuridad que invita a cualquier sueño o pesadilla.   </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Me acerqué. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Me topé con un viejo en el interior de casa. Lo vi peinado impecable, con los lentes sobre su nariz enorme, leyendo algún periódico. Se veía saludable, salvo por un tubo delgado y amarillento que pasaba por debajo de su nariz. Ni eso le quitaba la pacífica dignidad con la que proyectaba al mundo que despertaba. Me hizo recordar a mi abuelo, para el que, en los últimos años de su invierno, los afanes y las expectativas habían dejado de ser el motor de los días. Alguno de los Pessoas de <i>El libro de desasosiego escribió</i> “Si nuestra vida fuese un eterno estar en una ventana”.</span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-94866" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Casa-viejas-Adam.jpg" alt="" width="800" height="600" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Casa-viejas-Adam.jpg 800w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Casa-viejas-Adam-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Casa-viejas-Adam-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Casa-viejas-Adam-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400">La del viejo estaba un poco abierta y, aún con la brisa lejos, reconocí el olor a café fresco que procedía de la casa del señor y su silencio matinal. Lo más seguro es que ya había pasado por su primera taza. En la ciudad se toma un promedio anual de 8.3 kg de café per cápita, unos 22 gramos al día por persona. Es no es errado decir que cada uno de los 724 mil adultos de Amsterdam consume en promedio al menos 3 tazas de café al día. Sin duda este viejo había incorporado el café a su pacto honesto con la soledad de sus despertares.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">La bebida más tomada en el planeta, después del agua, parece tener una historia de amor con Amsterdam. Hay 116 cafés por cada 100 mil personas; esto es un número significativo si consideramos que San Francisco , que es la ciudad de mayor número de cafés en el mundo (235 por cada 100 mil habitantes), tiene 4.6 millones de residentes, mientras que Amsterdam tiene 1.2 millones. Marcas legendarias y nuevas se mueven entre la niebla o el vapor del verano. habitantes, el aroma de granos recién tostados y prestos para moler impide que el humo empalagoso de la marihuana palidezca el aire (aunque, alguien debe decirlo, ambos hagan a veces tan buena combinación). El café, quiero pensar, es a hoy lo que en su momento fueron en la ciudad el olor a cargas frescas de arenque, a granos bálticos, a alquitrán, linaza y madera para construir nuevos barcos, con los que durante breves, pero intensos años del siglo XVII, las compañías navieras holandesas dominaron los océanos del mundo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Quiero imaginarme que desde el declive de las flotas holandesas, y tras perder tantas batallas contra los ingleses, franceses y españoles, un imperio de sentidos se dobló sobre sí mismo para curar sus heridas. Habrá eligió el silencio, las luces nostálgicas de las farolas y los placeres de tabernas discretas y burdeles intencionalmente mal disimulados. Quiero pensar que desde entonces las ventanas generosas tienen la certeza de ser dignas de una pieza de museo, resistentes a guerras mundiales y a los indicios de una próxima gran extinción motivada por las hordas de personas con afán de selfie y talento nulo para la autenticidad. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Hay presencias que sentimos, a pesar de la distancia. Permanecí inmóvil un rato ante la escena, como queriendo retener la comunión con un mamífero salvaje distraído, tratando de ser discreto desde mis cavilaciones sin desayuno. El viejo me notó en el andén opuesto a su ventana. Se acomodó las gafas sobre los ojos, pues se habían escurrido hasta la punta de la nariz para leer mejor, y me miró unos segundos, como tratando de reconocer a alguien o queriendo entender la razón de mi quietud.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Luego se incorporó con algún esfuerzo y quiso empujar la ventana hacia arriba. Empecé a alejarme por pensar que incomodaba al hombre y creyendo anticipar algún reclamo, pero su voz raspada me hizo volver la mirada. Con un inglés claro, a pesar de los quiebres de su acento, me preguntó: </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">&#8211; ¿Busca usted algo?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">&#8211; Viene un amigo, atiné a responder en un holandés que creí digno de esa madrugada. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">El viejo hizo un gesto con la mano, como disculpándose por distraerme de mi espera. Se dispuso acomodarse de nuevo para continuar su lectura, pero antes de cerrar la ventana dijo:</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">&#8211; Si su amigo no llega, me avisa. Yo también puedo dejarlo esperando. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">Se rio por encima de un ataque de tos y repitió la despedida con la mano antes de bajar el marco. Me reí también y lo saludé por última vez. Fingí una llamada a mi celular y avancé hacia el nororiente, rumbo a una de las calles que ya llevaba bicicletas y tranvías hacia el centro de la ciudad.</span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-94867" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Bicis-y-muro.jpg" alt="" width="493" height="657" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Bicis-y-muro.jpg 493w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Bicis-y-muro-113x150.jpg 113w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Bicis-y-muro-225x300.jpg 225w" sizes="auto, (max-width: 493px) 100vw, 493px" /></p>
<p><span style="font-weight: 400">No recuerdo con precisión el resto del día. Seguro hice diligencias y admiré otras cosas de la ciudad de mis ancestros. Pero saqué una conclusión para el oficio que desempeño en un Colegio. En tiempos donde nadie escucha a nadie, sino prefiere venderse con videos fingidos de levedad insoportable, a lo mejor la educación moderna también deba motivar estos encuentros discretos, desprovistos de protocolos y casi nunca celebrados. Los momentos bendecidos por una marca de intimidad compartida con extraños nos pueden dar un respiro de la lógica de competencia constante y consumo irrelevante, pero responsable de la próxima gran extinción. Un gesto entre dos personas, que posiblemente no se vuelvan a ver, da cuenta de un halo de los humanos que se resisten a resumir la existencia a castigos para la ineficiencia y premios para las ventas. No debemos perder la capacidad de asombro ante los pequeños brillos. No debemos permitir que la automatización de la rutina termine opacando la calidez o las pálidas sorpresas que nos guardan caminatas desprevenidas. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">Ahí quedará el viejo: un refugio discreto para cuando la escoria humana, una vez más, me apriete la garganta. Ese pensionado, lejos de la amargura, mientras se marchita en una relación generosa con el entorno, para mi siempre será consciente de que su intimidad compartida bien vale un espacio destacado en las reservas de las celebraciones.</span></p>
]]></content:encoded>
        <author>Robert Max Steenkist</author>
                    <category>DELOGA BRUSTO</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=94547</guid>
        <pubDate>Thu, 01 Jun 2023 17:20:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[ Ontmoetingsgracht o Canal de un encuentro]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Robert Max Steenkist</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Juana de Ibarbourou (1892-1979)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/juana-ibarbourou-1892-1979/</link>
        <description><![CDATA[<p>Se quitaba tres años, y decía haber nacido en 1895, pero eso sí, uruguaya. Juana Fernández Morales fue hija de un español nacido en Lorenzana, provincia de Lugo, y cuya biblioteca municipal hoy lleva el nombre de su hija. Por otro lado, su madre era una mujer perteneciente a una de las familias españolas con [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Se quitaba tres años, y decía haber nacido en 1895, pero eso sí, uruguaya. Juana Fernández Morales fue hija de un español nacido en Lorenzana, provincia de Lugo, y cuya biblioteca municipal hoy lleva el nombre de su hija. Por otro lado, su madre era una mujer perteneciente a una de las familias españolas con mayor historia en el país oriental. Juana vivió en Melo hasta la edad de los 18 años, y recuerda esos parajes y su infancia feliz a donde no quiso volver jamás: “Fue mi Paraíso al que no he querido volver nunca más para no perderlo, pues no hay cielo que se recupere de Edén que se respira. Va conmigo, confortándome en las horas negras, tan frecuentes… Allí volará mi alma cuando me toque dormir el sueño más largo y pacificado que Dios me conceda a mí, la eterna insomne.” Expulsada del Edén, Juana arriba a la capital, que en un comienzo sería como un infierno, pero luego de un tiempo lograría adaptarse hasta el punto de considerar a Montevideo como “su ciudad”. A los 20 años contrae matrimonio con un capitán llamado Lucas Ibarbourou, y cuyo apellido seguirá empleando en sus escritos, después de que sus primeras producciones fueran firmadas bajo el seudónimo de Jeannette d’Ibar. En 1919 publica su primer libro, <em>Las lenguas del diamante, </em>que tiene como inspiración a su propio esposo, y que ya develaba un canto cargado de sensualidad, erotismo y pasión que serían propios en sus demás escritos. Una prestigiosa escritora de la época tras recibir un ejemplar comentó: “Yo no leo indecencias”. Gabriela Mistral, con una visión más profunda del sentimiento humano, diría que el libro de Juana era un “modelo de feminidad”. Un año más tarde vendría <em>El cántaro fresco </em>y para 1922 la publicación de <em>Raíz salvaje, </em>un escrito peculiar donde los elementos cotidianos interactúan constantemente, como el caso de un plumero, un tranvía, el agua. Estas tres primeras composiciones podrían suscribirse al movimiento modernista, donde se recurre constantemente a las imágenes sensoriales, referencias bíblicas y míticas y una continua exaltación por la naturaleza y sus cuatro elementos. Los versos de Juana hablan de la belleza física, la maternidad, la devoción a la pareja, el sentimiento del amor, y que se transmite por medio de un lenguaje descomplicado, carente de florituras y menos de dificultades conceptuales, expresando optimismo y vitalismo, y una visión de la juventud que iría cambiando a medida que pasaran los años y con ellos la vejez, el insomnio, la noche y la soledad y el advenimiento de la muerte, la pérdida definitiva de esa juventud a la que antaño le cantaba. No tuvo reparos para hacerle llegar una copia de este libro a Miguel de Unamuno, pidiéndole además, como si fuera poco, que le hiciera llegar un par de ejemplares a los hermanos Antonio y Manuel Machado, así también como al señor Juan Ramón Jiménez. Unamuno se sorprendió por la ligereza de su lírica y esa falta de pudor o vergüenza al momento de expresar su sentir: “Una mujer, una novia, aquí, no escribiría versos como los de usted aunque se le vinieran a las mientes y si los escribiera no los publicaría y menos después de haberse casado con el que los inspiró… Por eso me ha sorprendido gratísimamente la castísima desnudez espiritual de las poesías de usted, tan frescas y tan ardorosas a la vez.” Luego de estos tres primeros libros la figura de Juana Ibarbourou comenzaba a cobrar prestancia, siendo así que el gobierno le propuso dictar cátedra de Lengua y Literatura en el Instituto Normal, empleando su libro <em>Páginas de literatura </em>como texto escolar. En 1929, en una ceremonia que ella describe con lujo de detalle y que sería como de ensueño, la poetisa es homenajeada en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, donde asisten poetas célebres y otras personalidades destacadas del mundo intelectual, sorprendiéndole a Juana la presencia grande del mexicano Alfonso Reyes, y sería el renombrado Juan Zorrilla quien la condecorara con un anillo de oro como gesto simbólico, además de bautizarle “Juana de América”. Para 1930 Juana sorprende de nuevo con la publicación de <em>La rosa de los vientos, </em>y en donde se permite explorar las corrientes de vanguardia e inmiscuirse en los pasajes oníricos del naciente movimiento surrealista. Para 1938 el Ministerio de Educación de Uruguay realiza el Curso Sudamericano de Vacaciones en la Universidad de Montevideo, donde compartiría un espacio junto a Gabriela Mistral y Alfonsina Storni para comentar sus experiencias en la aventura poética. En dicho conversatorio dictaría su conferencia titulada <em>Casi en pantuflas, </em>donde al estilo de Virginia Woolf con su famoso discurso <em>Una habitación propia, </em>la poetisa uruguaya sugiere que el acto de creación poética sucede en un espacio solitario, además de desmitificar la figura de santidad que se le confiere a ciertos poetas. En 1942 muere su esposo, y de aquellos días surgirán algunos escritos que apenas verán la luz casi una década después. En 1947 es elegida como miembro de la Academia Nacional de Letras, y se recuerdan sus palabras al momento de celebrar tan grata distinción: “Nunca conocí fiesta mayor que cuando mi padre recitaba, bajo el rico dosel del emparrado, versos de Rosalía. De ahí mi vocación.” En 1949 muere su madre, pero nada detendrá a Juana, y para 1950 la escritora tendría otras cinco publicaciones: <em>Loores de Nuestra Señora, Estampas de la Biblia, Chico Carlo </em>(libro que consideraba su preferido por tratarse de un escrito en el que evocaba su infancia), un libro de teatro infantil titulado <em>Los sueños de Natacha, </em>y un intento más con la poesía con su libro titulado <em>Perdida. </em>Ese mismo año es nombrada presidenta de la Sociedad Uruguaya de Escritores, consagrándola de esta manera como una de las figuras más importantes de las letras uruguayas de todos los tiempos. De allí en adelante fueron una lluvia de tributos y honores para la gran poetisa del Río de la Plata. En 1953 la Unión de Mujeres Americanas en New York la nombra “Mujer de las Américas”; en 1955 es galardonada por el conjunto de su obra por el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid; y para 1959 se le concede el Gran Premio Nacional de Literatura en su primera versión. Sobrándole reconocimientos, Juana sería postulada por aquel entonces para alzarse con el codiciado Nobel. Respecto a su vida personal, al parecer vivió una vida tormentosa al lado de quien fuera también su fuente de inspiración poética, padeciendo abusos y maltratos tanto físicos como psicológicos. Y según parece tampoco tendría muy buenos tratos con su hijo, y a todo esto su refugio fue la adicción permanente a la morfina y que acabaría menoscabando su salud. Era así como temía abandonar su casa, su zona de confort, y por lo cual fueron muchas las invitaciones que rechazó para que visitara varios países que esperaban por ella. Así le confesaba a un amigo y periodista excusándose el por qué prefería resguardarse en la comodidad de su hogar: “Tú sabes que hasta la esquina de mi casa resulta lejana e inaccesible para mí. Ya sabes mi lucha y la atención tensa y constante por mi casa. He vivido siempre dulcemente prisionera de ella y con un continuo ofrecimiento de alas para levantar vuelo inútilmente… Mi destino será el mundo a través de los vidrios de mi ventana.” Sin embargo Juana no tendría que moverse de su casa, ya que la misma se convertiría en un lugar donde solían confluir figuras destacadas de la época y que la frecuentaban, como es el caso de Federico García Lorca y Juan Ramón Jiménez. Murió en Montevideo, casi abandonada, cuidada por su hijo, ya vieja, en plena dictadura militar, y sin embargo sus exequias contaron con toda la gala y distinción que se le rinde a las grandes figuras, y fue velada en el mismo salón donde cincuenta años antes los grandes poetas le habían regalado aquel simbólico anillo de oro. El gobierno decretó un día de duelo nacional en memoria de “Juana de América” y el entierro en el panteón de su familia, en el Cementerio del Buceo, contó con todos los honores de Ministro de Estado, siendo la primera mujer a la que se le concedían tales honores. Un barrio de la capital uruguaya fue bautizado con su nombre, y pasado un tiempo comenzó a circular su rostro en el billete de 1.000 pesos uruguayos, siendo la única mujer en hacer presencia dentro de la numismática de este país. Juana Ibarbourou será recordada como una de las voces principales de la lírica hispanoamericana, abriendo un camino que hasta entonces parecía vedado para las mujeres y que ella supo transitar sin temor a fallar, y aunque pudiera pesarle su naturaleza femenina que en todo caso la privaba de las libertades de las cuales goza el hombre, y así lo expresa en estos versos de su poema <em>Mujer: </em>“Si yo fuera hombre, ¡qué hartazgo de luna, de sombra y silencio, me había de dar! ¡Cómo, noche a noche, solo ambularía por los campos quietos y por frente al mar! Si yo fuera hombre, ¡qué extraño, qué loco, tenaz vagabundo que había de ser! ¡Amigo de todos los largos caminos que invitan a ir lejos para no volver! Cuando así me acosan ansias andariegas, ¡qué pena tan honda me da ser mujer!” Mujer de gran belleza física y espiritual, de un alma definitivamente apasionada, como lo exige la poesía, y que quedará en la memoria y el recuerdo de unos versos candorosos, efusivos, fogosos, como estos que hacen parte de su poema <em>El afilador</em>: “Este dolor heroico de hacerse para cada noche un nuevo par de alas… ¿Dónde estarán las que ayer puso sobre mis hombros el insomnio de la primera hora del alba? Día, afilador de tijeras de oro y puñales de acero y espadas de hierro: anoche yo tenía dos alas y estuve cerca del cielo. Pero esta mañana llegaste tú con tu flauta, tu piedra, tus doce cuchillos de plata. ¡Y lentamente me fuiste cortando las alas!”</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-85469" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2021/08/222.-JUANA-IBARBOUROU-300x169.jpg" alt="JUANA DE IBARBOUROU" width="300" height="169" /></p>
]]></content:encoded>
        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=85468</guid>
        <pubDate>Fri, 28 Apr 2023 21:37:34 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Juana de Ibarbourou (1892-1979)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Milanas Baena</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>AL CAPITAN ALATRISTE</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/al-capitan-alatriste/</link>
        <description><![CDATA[<p>Autor: Bachiller Orlando de Medellín y Acosta. Imprenta Dixon. Santa Fe de Bogotá. Nota Justificativa: Ahora que Don Arturo Pérez-Reverte llega con su nueva novela &#8220;Misión en París&#8221; sea el momento de recordar unos versos en honor del gran Capitán Alatriste y sus amigos. CAPITAN ALATRISTE  Pocas palabras expresa tu boca “Justa economía de versos” diría [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-93503" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/El-capitan-Alatriste-206x300.jpeg" alt="" width="206" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/El-capitan-Alatriste-206x300.jpeg 206w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/El-capitan-Alatriste-103x150.jpeg 103w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/02/El-capitan-Alatriste.jpeg 344w" sizes="auto, (max-width: 206px) 100vw, 206px" /></p>
<p><em>Autor: Bachiller <strong>Orlando de Medellín y Acosta</strong>. </em></p>
<p><em>Imprenta <strong>Dixon</strong>. Santa Fe de Bogotá. </em></p>
<p><strong>Nota Justificativa: </strong><em>Ahora que Don Arturo Pérez-Reverte llega con su nueva novela &#8220;Misión en París&#8221; sea el momento de recordar unos versos en honor del gran Capitán Alatriste y sus amigos.</em></p>
<p><strong><em>CAPITAN ALATRISTE</em></strong><em> </em></p>
<p><em>Pocas palabras expresa tu boca</em></p>
<p><em>“Justa economía de versos”</em></p>
<p><em>diría Don Francisco de Quevedo</em></p>
<p><em>mientras observa tu cara de roca.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Que no es necesario decir nada</em></p>
<p><em>cuando el filo de la espada</em></p>
<p><em>se ha encargado de hablar tanto</em></p>
<p><em>ora resplandeciendo de risa</em></p>
<p><em>ora enjugando el eterno llanto.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Hay que cuidar la garganta</em></p>
<p><em>tanto de un alfanje morisco</em></p>
<p><em>como de un mal comentario.</em></p>
<p><em><br /></em><span id="more-93502"></span></p>
<p><strong><em>IÑIGO DE BALBOA</em></strong></p>
<p><em>Sueñas poner una pica en Flandes</em></p>
<p><em>bajo la pertinaz llovizna flamenca</em></p>
<p><em>que se transmuta en duro barro</em></p>
<p><em>mientras asciende por las piernas,</em></p>
<p><em>arcilla que amenaza dejarte pétreo</em></p>
<p><em>convertido en la estatua conocida </em></p>
<p><em>de un pobre soldado ignorado.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Alférez y escribano Iñigo de Balboa, </em></p>
<p><em>que luchas contra la fatiga sin denuedo</em></p>
<p><em>sin paga, medallas, vestido ni alimento</em></p>
<p><em>ni por el nombre soberano, ni la Patria</em></p>
<p><em>sólo por la sombra que cubre y amortaja.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>La sombra desgarbada que eres tú mismo,</em></p>
<p><em>la sombra de quien serás, quien fuiste</em></p>
<p><em>un sombrero alón que conoce del honor</em></p>
<p><em>Capitán, sin serlo, Diego de Alatriste.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>(Cruzó las tierras de Urabás y Chocoes</em></p>
<p><em>en lo que sería Nueva Granada</em></p>
<p><em>mucho antes que Santafé de Bogotá</em></p>
<p><em>fuera fundada por Jiménez de Quesada</em></p>
<p><em>ignoro si eres pariente de aquel</em></p>
<p><em>del bautizado Vasco Núñez</em></p>
<p><em>pero tu apellido es dativo</em></p>
<p><em>de conquistadores y descubridores</em></p>
<p><em>señalan tu destierro, tu vida, tu sino</em></p>
<p><em>conquistador de pérfido corazón femenino</em></p>
<p><em>descubridor de la amistad sincera,</em></p>
<p><em>soldado convertido en escribano</em></p>
<p><em>testigo de fracasos propios y hazañas ajenas).<br /></em></p>
<p> </p>
<p><strong><em>ANGELICA DE ALQUEZAR</em></strong></p>
<p><em>Ignoro que fuera más mortífera</em></p>
<p><em>si tu daga, tu palabra o tu mirada</em></p>
<p><em>con cualquiera hieres o matas</em></p>
<p><em>pequeña menina, cruel hechicera.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Eres un compendio de maldad</em></p>
<p><em>tierna perversión sin límite</em></p>
<p><em>de sirena tienes el canto</em></p>
<p><em>del ángel caído portas la belleza</em></p>
<p><em>pero igual te conviertes en diablo</em></p>
<p><em>mientras seduces y envenenas,</em></p>
<p><em>tu capacidad de odio te supera</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Sin embargo, nadie puede dudar</em></p>
<p><em>de tu enconado y sincero amor</em></p>
<p><em>por un alférez llamado Iñigo</em></p>
<p><em>a quien maltratas desde niña</em></p>
<p><em>tu mejor y más constante enemigo.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><strong><em>JAIME CORREAS</em></strong></p>
<p><em>En este mundo ingrato e hipócrita</em></p>
<p><em>te descubres oasis, mina o tesoro,</em></p>
<p><em>eres dentro del montón un amigo</em></p>
<p><em>y eso es justificación para la vida.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Tu mano resulta ser un tibio leño</em></p>
<p><em>con seguridad estará extendida</em></p>
<p><em>el día cuando lleves al compañero</em></p>
<p><em>al último e insospechado puerto, </em></p>
<p><em>él transitará vestido de madera</em></p>
<p><em>con seis brazos fríos de metal.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>En la batalla descubres</em></p>
<p><em>una benigna paradoja:</em></p>
<p><em>Sólo confía en tus enemigos,</em></p>
<p><em>claros y sinceros en su tarea</em></p>
<p><em>de matarnos sin preguntas.</em></p>
<p><em>Nunca esperes nada</em></p>
<p><em>de los que te envían a la guerra</em></p>
<p><em>sólo de tus francos enemigos</em></p>
<p><em>y de algún fiel compañero</em></p>
<p><em>de nombre Jaime Correas.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Querido colega y camarada</em></p>
<p><em>paje convertido en soldado</em></p>
<p><em>llévame en tu mochila</em></p>
<p><em>el mejor y cálido refugio</em></p>
<p><em>en la trinchera de cada día.</em></p>
<p> </p>
<p><em><strong><br />CARMEN, LA LEBRIJANA.</strong></em><em> </em></p>
<p><em>Acaso, alguien ha recordado</em></p>
<p><em>tu soledad paciente, Carmen,</em></p>
<p><em>cuando cada noche esperas</em></p>
<p><em>al triste Capitán silencioso</em></p>
<p><em>o a quien traiga noticias suyas.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>No has querido ser protagonista</em></p>
<p><em>ni tomar espacio más del debido</em></p>
<p><em>te conformas con haber sentido</em></p>
<p><em>un beso de amor confundido</em></p>
<p><em>una caricia de amistad solidaria.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Aguardas en tu pequeño cuarto</em></p>
<p><em>habitado de húmedos recuerdos</em></p>
<p><em>por antiguos y dulces pecados</em></p>
<p><em>alquilado a oraciones y santos</em></p>
<p><em>esperas al hombre silencioso.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>De repente él llega y se desviste</em></p>
<p><em>ventilando todo su desfile,</em></p>
<p><em>cansancio, suspiros, cicatrices,</em></p>
<p><em>viejo solitario, Capitán Alatriste.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><strong><em>TERCIO DE CARTAGENA</em></strong></p>
<p><em>Desde Cartagena de Indias ó Cartagena del Poniente</em></p>
<p style="text-align: right"><em> </em></p>
<p style="text-align: right"><em>(Ciudad Caribe heroica y sufrida</em></p>
<p style="text-align: right"><em>corral de piedra tras el cual</em></p>
<p style="text-align: right"><em>se defendió la Nueva Granada</em></p>
<p style="text-align: right"><em>por extensión todas la Españas</em></p>
<p style="text-align: right"><em>de bárbaros, corsarios y piratas)</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Saludos Viejo Tercio de Cartagena.</em></p>
<p><em>Viejo Tercio ingrávido e inmóvil</em></p>
<p><em>habitado por hidalgos y soldados</em></p>
<p><em>victoriosos aun en la muerte</em></p>
<p><em>sobre enemigos e infieles</em></p>
<p><em>derrotando no sólo a los herejes</em></p>
<p><em>también la ingratitud, envidia y olvido </em></p>
<p><em>de hermanos, amigos y gobernantes.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Al final cual inicio todos quedaron de pie</em></p>
<p><em>cartageneros muertos, pero no vencidos</em></p>
<p><em>pasando fatiga, enfermedad, hambre</em></p>
<p><em>luciendo sólo el honor como vestido.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Cartagena de Levante, cuna mediterránea</em></p>
<p><em>de guerreros, santos, marinos, poetas</em></p>
<p><em>y de algún escritor-reportero de guerra</em></p>
<p><em>cronista de aquellos capitanes arruinados</em></p>
<p><em>que poblaron el querido Viejo Tercio.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><strong><em>Dixon Acosta Medellín</em></strong></p>
<p><em>En Twitter sostengo duelos y quebrantos como @dixonmedellin </em></p>

<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="800" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/02/31062459/Alatriste-742960635-large.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/02/31062459/Alatriste-742960635-large.jpg 600w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/02/31062459/Alatriste-742960635-large-225x300.jpg 225w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=93502</guid>
        <pubDate>Wed, 08 Feb 2023 09:50:10 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2023/02/31062459/Alatriste-742960635-large.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[AL CAPITAN ALATRISTE]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>