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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>You searched for sagrado | Blogs El Espectador</title>
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        <title>AQUÍ DESCANSA MI CABECITA ROTA… by T.D.M</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/aqui-descansa-mi-cabecita-rota-by-t-d-m/</link>
        <description><![CDATA[<p>“EXPOSICIÓN: &#8220;AQUÍ DESCANSA MI CABECITA ROTA… by TITO&nbsp;&nbsp;Del Moral *&#8221;Aquí descansa mi cabecita rota&#8221;* no es una exposición sobre la enfermedad. Es una exposición sobre el cuerpo que aprende a ser archivo de sí mismo. El recorrido propuesto es el de un cuerpo que lleva más de 10 años conviviendo con dolor crónico dorsal y [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">“EXPOSICIÓN: &#8220;AQUÍ DESCANSA MI CABECITA ROTA… by TITO&nbsp;&nbsp;Del Moral</p>



<p class="wp-block-paragraph">*&#8221;Aquí descansa mi cabecita rota&#8221;* no es una exposición sobre la enfermedad. Es una exposición sobre el cuerpo que aprende a ser archivo de sí mismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El recorrido propuesto es el de un cuerpo que lleva más de 10 años conviviendo con dolor crónico dorsal y con un diagnóstico psiquiátrico de bipolaridad. Un cuerpo que toma bupropión todas las mañanas desde hace 3 años, que bordó porque no se podía levantar, y que convirtió su almohada amarillenta de sudor y lágrimas en escultura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Toda la obra de TITO está atravesada por una misma materia: el hilo. *La exposicion presenta 15 obras que revelan la intimidad de un ser que fluye arte.*Pues el ARTE es ÉL…</p>



<p class="wp-block-paragraph">*La mirada sobre&nbsp;&nbsp;cada una de ellas nos lleva a dialogar con el autor y comprender su ser en cinco facetas: el cuerpo como mancha, el cuerpo dividido, el cuerpo quimico, el cuerpo carta y el cuerpo almohada.*</p>



<p class="wp-block-paragraph">*De ellas, la propuesta es descubrirlas a través de las siguientes cinco obras; advirtiendo que son solo una llave para adentrarnos en un mundo de sueños y realidades.*</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" height="715" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/57784032-c255-4647-8787-6c9b469970aa.jpeg?w=650" alt="" class="wp-image-132974" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/57784032-c255-4647-8787-6c9b469970aa.jpeg 1280w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/57784032-c255-4647-8787-6c9b469970aa.jpeg?resize=300,210 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/57784032-c255-4647-8787-6c9b469970aa.jpeg?resize=768,536 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/57784032-c255-4647-8787-6c9b469970aa.jpeg?resize=1024,715 1024w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">*1. EL CUERPO COMO MANCHA &#8211; &#8220;No me puedo levantar&#8221;*</p>



<p class="wp-block-paragraph">La exposición abre con el grito. Una mancha roja de acuarela que no es metáfora, es sangre coagulada en papel. Aquí aparece el Tachismo, la mancha sin plan previo, emoción pura. Es el día exacto en que el cuerpo dijo no. La culpa infinita por descansar, la necesidad de trabajar como máquina para justificar la existencia. Es el derrame incontrolable frente a la ansiedad contenida.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" height="760" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/65a7eaa7-4630-429b-a838-121f4c593788.jpeg?w=650" alt="" class="wp-image-132975" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/65a7eaa7-4630-429b-a838-121f4c593788.jpeg 1280w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/65a7eaa7-4630-429b-a838-121f4c593788.jpeg?resize=300,223 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/65a7eaa7-4630-429b-a838-121f4c593788.jpeg?resize=768,570 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/65a7eaa7-4630-429b-a838-121f4c593788.jpeg?resize=1024,760 1024w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">*2. EL CUERPO DIVIDIDO &#8211; &#8220;Bipolar&#8221;*</p>



<p class="wp-block-paragraph">De la mancha pasamos a la figura. Dos siluetas de rodillas, enfrentadas. Una es solo contorno, la otra es bloque rojo sólido. ¿Alter ego? ¿Espejo? ¿Amante y amado? Son dos TITOS postrados, con la cabeza echada hacia atrás en un alarido mudo, con la columna doblada por la cifoesclerosis. El vapor rojo que las envuelve es la misma gasa de las otras obras, pero aquí contiene una herida psicológica. Se toman de la mano en el centro para no caer.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" height="728" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/de729fb4-b606-41aa-a8cc-9da99f7e870f.jpeg?w=650" alt="" class="wp-image-132976" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/de729fb4-b606-41aa-a8cc-9da99f7e870f.jpeg 1280w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/de729fb4-b606-41aa-a8cc-9da99f7e870f.jpeg?resize=300,213 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/de729fb4-b606-41aa-a8cc-9da99f7e870f.jpeg?resize=768,546 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/de729fb4-b606-41aa-a8cc-9da99f7e870f.jpeg?resize=1024,728 1024w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">*3. EL CUERPO QUÍMICO &#8211; &#8220;Bupropión retrato&#8221;*</p>



<p class="wp-block-paragraph">El quiebre pop de la muestra. Si el dolor era mancha y la bipolaridad era figura, aquí el cuerpo se vuelve objeto de consumo. Un frasco de Wellbutrin dibujado con la síntesis gráfica más radical. Es un autorretrato. Warhol tomó la sopa Campbell&#8217;s y la hizo icono. TITO toma su antidepresivo atípico y lo hace cuerpo. El envase deja de ser producto y se vuelve la piel que pasa de un cuerpo a otro cada mañana. Lo banal se vuelve sagrado. Lo que lo sostiene de pie.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="761" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/b084d4ec-a1ae-4fab-af4a-eeb0c5d2a516.jpeg?w=650" alt="" class="wp-image-132977" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/b084d4ec-a1ae-4fab-af4a-eeb0c5d2a516.jpeg 1280w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/b084d4ec-a1ae-4fab-af4a-eeb0c5d2a516.jpeg?resize=300,223 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/b084d4ec-a1ae-4fab-af4a-eeb0c5d2a516.jpeg?resize=768,571 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/b084d4ec-a1ae-4fab-af4a-eeb0c5d2a516.jpeg?resize=1024,761 1024w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">*4. EL CUERPO CARTA &#8211; &#8220;Te necesito&#8221;*</p>



<p class="wp-block-paragraph">El centro emocional de la escritura. Una tela blanca, durísima de bordar, donde cada puntada dolió. Como las planas de castigo del colegio, repite obsesivamente _te necesito te necesito_. Al principio era para otros que se fueron, para escapar de la soledad. Al final, bordando, entendió que se hablaba a sí mismo. El hilo negro se vuelve crudo y luego blanco, casi invisible. El mensaje legible se vuelve conversación interna. Los hilos sueltos que rayan la superficie son el papel arrugado, la carta que se estruja y no se envía.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="953" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/ade0e078-adf1-4fab-8d38-a69b2d0e6afe.jpeg?w=650" alt="" class="wp-image-132979" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/ade0e078-adf1-4fab-8d38-a69b2d0e6afe.jpeg 1280w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/ade0e078-adf1-4fab-8d38-a69b2d0e6afe.jpeg?resize=300,279 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/ade0e078-adf1-4fab-8d38-a69b2d0e6afe.jpeg?resize=768,715 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/ade0e078-adf1-4fab-8d38-a69b2d0e6afe.jpeg?resize=1024,953 1024w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">*5. EL CUERPO ALMOHADA &#8211; &#8220;Acá descansa mi cabecita rota&#8221; [OBRA CENTRAL]*</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y llegamos al objeto que da título a todo. Esta almohada no es utilería. Fue usada 5 años desde que regresó de Inglaterra. Está amarilla como piel, rellena de carne, dolor, cansancio, ataques de pánico, delirios, pero también de risas y de amor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es un cuerpo blando y agotado que no pide permiso para existir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre ella, en letra negra y legible, está bordado: _Acá descansa mi cabecita_&#8230; y una palabra tachada con furia, en mayúscula, casi ilegible &#8211; ROTA/RATA &#8211; y reescrita debajo, en minúscula, humilde: _rota_. La sutura blanca que la cruza en vertical es la cicatriz final.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si en &#8220;Te necesito&#8221; el bordado era para inmortalizar el mensaje, aquí el bordado es para hacer las paces. Para desprenderte de ser perfecto. Para inmortalizar lo que se nos enseña a esconder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">*En conjunto,* &#8220;Aquí descansa mi cabecita rota&#8221; es una cartografía de cicatrices. Una exposición cosida a mano, con tinta roja que es sangre, con hilo negro que es sutura, y con telas que son piel. No busca compasión. Busca decir: este es mi cuerpo vulnerable, este es el lugar donde descanso, y desde aquí vuelvo a ponerme de pie para seguir siendo artista.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una EXPO a transitar en un MOMENTO del MUNDO que cada dia mas requiere del ARTE para pasar malos TRAGOS que no son ninguna PINTURITA…!</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="576" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/a58285ef-fd30-4a6a-9ebb-e102a57b0d49.jpeg?w=650" alt="" class="wp-image-132980" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/a58285ef-fd30-4a6a-9ebb-e102a57b0d49.jpeg 4160w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/a58285ef-fd30-4a6a-9ebb-e102a57b0d49.jpeg?resize=300,169 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/a58285ef-fd30-4a6a-9ebb-e102a57b0d49.jpeg?resize=768,432 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/a58285ef-fd30-4a6a-9ebb-e102a57b0d49.jpeg?resize=1024,576 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/a58285ef-fd30-4a6a-9ebb-e102a57b0d49.jpeg?resize=1536,864 1536w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/a58285ef-fd30-4a6a-9ebb-e102a57b0d49.jpeg?resize=2048,1152 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y como creemos que esta MUESTRA es de ANTOLOGIA a PUES DESCALZOS aquí este FINAL a toda ORQUESTA, con su PREFERIDA…</p>



<p class="wp-block-paragraph">CHAPEAU SHAK…&amp; TITO</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="646" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/f918f2d1-93af-4718-8757-f6f18488eac1.jpeg?w=646" alt="" class="wp-image-132981" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/f918f2d1-93af-4718-8757-f6f18488eac1.jpeg 751w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/f918f2d1-93af-4718-8757-f6f18488eac1.jpeg?resize=189,300 189w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/f918f2d1-93af-4718-8757-f6f18488eac1.jpeg?resize=646,1024 646w" sizes="auto, (max-width: 646px) 100vw, 646px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Y no se o</strong><strong>lvide de seguirnos en el…</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="819" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/IMG_1493.jpeg?w=650" alt="" class="wp-image-132982" style="aspect-ratio:0.400390625" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/IMG_1493.jpeg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/IMG_1493.jpeg?resize=240,300 240w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/IMG_1493.jpeg?resize=768,960 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/IMG_1493.jpeg?resize=819,1024 819w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CONTINUARÁ…</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="168" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/IMG_1593.jpeg?w=300" alt="" class="wp-image-132983" style="width:650px;height:auto" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CON JABÓN…! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
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        <pubDate>Sat, 12 Sep 2026 19:55:51 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
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        <title>Colombia, más allá de la &amp;#8220;Paz Total&amp;#8221; y la &amp;#8220;Patria Milagro&amp;#8221;</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/colombia-mas-alla-de-la-paz-total-y-la-patria-milagro/</link>
        <description><![CDATA[<p>Ambas metas están más cercanas de la demagogia que de la responsabilidad de un estadista. Por ejemplo, la “Paz Total”, se corresponde más con una cosmovisión religiosa que con la política terrenal.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Si sometemos a un análisis somero la viabilidad política de metas gubernamentales como la “Paz Total” y la “Patria Milagro”, llegaremos a la conclusión de que son inalcanzables e irrealizables. Es así, porque son causas y metas que no pertenecen al mundo de la viabilidad política, sino al de la propaganda electoral, la ensoñación ideológica y los delirios personales de sus inspiradores y asesores. Resultan eficaces para llegar a la presidencia de la República, pero nefastas para gobernar. Ambas metas están más cercanas de la demagogia que de la responsabilidad de un estadista. Por ejemplo, la “Paz Total”, se corresponde más con una cosmovisión religiosa que con la política terrenal. Es una meta política más cercana al reino de los cielos que a este “valle de lágrimas”. Resultó ser, pues, una propuesta Metapolítica, próxima a ese reino celestial de paz bucólica, armoniosa y total, donde brilla la luz perpetua en lugar de las penumbras y tinieblas de la política terrenal. Esa “Paz Total” solo reinará cuando nuestras almas ya estén desprovistas de las tentaciones y los apetitos insaciables de nuestros pecaminosos cuerpos, fuente inagotable de conflictos y disputas, que hacen imprescindible la política, el Estado y las leyes. Sabiamente lo escribió Madison en el número 51 de El Federalista: “<em>Si los hombres fueran ángeles, el Estado no sería necesario</em>”. Y, con mayor razón, en nuestro caso el Estado es más que necesario, es imprescindible, pues miles de hombres están armados hasta los dientes para controlar economías ilícitas, desafiar a las autoridades o cogobernar, si se les permite, haciendo transacciones de paz y seguridad para los negocios a cambio de aceptables niveles de impunidad para sus hombres. Es en dichas circunstancias cuando surgen fórmulas como la <em>“Patria Milagro”</em>, en sustituto de la “<em>Paz Total”,</em> que no pudo lograr su cometido porque careció de un principio de realidad enunciado por Hobbes hace cerca de 4 siglos en el Leviatán: no hay Tratados de Paz sin el peso, el respaldo y amenaza de la Espada. En nuestro caso, dada la precariedad de la espada del Estado colombiano, el Tigre espera contar con la poderosa espada de Trump y sus ejércitos salvadores, acompañados con el “<em>Escudo de las Américas</em>” y la inteligencia de agencias israelíes, para imponer una Paz Americana, seguro a un alto precio, como lo está haciendo en Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Paz Total” y “Patria Milagro”, tan lejanas y cercanas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese principio de realidad hobbesiano no lo tuvo en cuenta desde el comienzo de su gobierno el expresidente Gustavo Petro y cuando lo hizo, ya era demasiado tarde y la “<em>Paz Total</em>” terminó siendo un horror fatal que dejó al menos 65 menores de edad muertos en bombardeos contra campamentos guerrilleros, según reporte de Medicina Legal<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>. Paradójicamente, esa “Paz Total” tan bien intencionada, que partía de un supuesto falso, la buena voluntad de numerosos grupos armados interesados en hacer tránsito a la vida civil y dejar la guerra, terminó engendrando su antítesis, la “Patria Milagro” y una especie de presidente teratológico-converso, que se cree un Tigre enviado por Cristo Rey para salvar a Colombia del narcoterrorismo. Por eso la “Paz total” está tan cercana de la “Patria Milagro”, pero también tan lejana. Así lo ha anunciado el Tigre desde el día de su posesión, en medio de una ceremonia que fusionó la fe con la fuerza, recordándonos esa alianza sangrienta entre la Cruz y la Espada, que se rompió transitoriamente con el nacimiento de la República, pero que luego se prolongó durante todo el siglo XIX y hasta nuestros días. Solo que ahora lo hace bajo formas más discretas y complejas, pero no menos sangrientas, mezclando los intereses legales e ilegales con los valores más excelsos, como la codicia con la fe y la violencia con la seguridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una santidad felina y belicosa</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De la Espriella lo reafirmó con fe y fuerza ante las tropas en el campo de maniobras del Cantón Pichincha en Cali: <strong><em>“Quien está de rodillas ante Dios, nunca será vencido”.</em></strong> Pero la verdad, es que el Tigre bien sabe que con la fe no solo se gana la guerra, aunque la utilice para ello, si antes no se postra de rodillas ante Trump, como Señor supremo de la Guerra, con toda la parafernalia de su complejo industrial militar y modernas tecnologías para derrotar el narcoterrorismo. Por eso, como un César triunfante y pleno de buena conciencia, ahora recorre como un Tigre depredador los cuerpos exhibidos de bandidos dados de baja, entre los cuales ya figuran por lo menos 4 menores de edad. A ese ritmo, en pocos meses superará el número de bajas de la “paz Total”. Ese exhibicionismo tanático lo complementa con la figura paternal de un presidente que auxilia a niños enfermos y prodiga ayudas generosas a familias damnificadas del terremoto, proyectando así una síntesis perfecta de vengador y salvador. Para asegurarse esa aureola de converso y hombre piadoso, realiza actos de consagración de su gobierno a la virgen de Fátima en la plaza de Bolívar y entrega <em>“la Nación a Cristo”</em> <a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>. Todas estas puestas en escena, cotidiana e intensamente difundidas por los noticieros y la gran prensa, difuminan por completo su pasado de pagano y de sibarita hedonista, exhibido en forma orgullosa y ostentosa en su entrevista con María Elvira Arango en su programa “<strong>Los Informantes</strong>”, realizado hace siete años, que puede verse en el enlace<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a> que aparece al final.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una conversión milagrosa</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Para completar esa conversión milagrosa, el penalista que ayer defendía delincuentes de cuello blanco y criminales de guerra en tránsito a la vida civil a través de la Fundación Iniciativas para la Paz (FIP)<a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a>, cuyo bufete en Miami además está siendo investigado por presunto lavado de fortunas ilegales<a href="#_edn5" id="_ednref5">[v]</a>, ahora se convierte en un perseguidor implacable del crimen con la ayuda de los dos Estados más belicosos y sus respectivos gobernantes, incursos en procesos por corrupción, crímenes de guerra y genocidio, como lo son Trump y Netanyahu. Estamos, pues, a punto de un milagro extraordinario, más que fantástico, ahora los gobergánsteres que presiden Estados genocidas se embarcan en guerras hibridas contra narcoterroristas en nombre de la seguridad, la libertad, la defensa de la democracia y hasta los más sagrados valores y creencias cristianas. Desdicen de las Naciones Unidas, la Corte Penal Internacional, la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que consideran la matriz de una decadente cultura Woke que debe ser erradicada, mediante una batalla cultural implacable contra quienes reivindican fantasmagorías como el Derecho Internacional, la soberanía de los Estados y la autodeterminación de los pueblos, junto a la igual dignidad de todos los seres humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El Armagedón de la “Patria Milagro”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en el vórtice de este Armagedón en que miden sus fuerzas Estados y gobernantes cacocráticos contra maléficos izquierdistas y terroristas, se encuentra la “<em>Patria Milagro”,</em> convertida en un laboratorio de guerra híbrida y de batalla cultural mediática campal, atrapada en una estrategia que combina el fanatismo religioso con el extremismo antidemocrático de una manada de fanáticos, convencidos de encarnar la batalla final donde el bien derrotará para siempre el mal. Poco importa que entonces sobrevivan solo los asesinos victoriosos y sus numerosos cómplices. Esa manada es continuamente animada por piadosos pastores y rabinos, que celebran una conversión monstruosa, la fusión de un Tigre con un profeta armado, que invoca a Cristo-Rey para ganar la “guerra contra las drogas” y el crimen. Esa guerra tras la cual está la adicción incontenible de Trump <a></a>con su doctrina Donroe y su cohorte de asociados y cómplices para expoliar todas las riquezas y recursos que necesita para su amada MAGA y America First, como ya empezó a hacerlo con el petróleo de Venezuela. Por todo ello, Colombia debería situarse mucho más allá de la “Paz Total”, que ya sabemos es inalcanzable mientras persistan las economías ilegales en simbiosis con las legales, en un complejo entramado de Cambalache nacional e internacional donde <em>“resulta que es lo mismo ser derecho que traidor¡¡ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador! ¡Todo es igual!</em>”. Basta verlo en la ejemplar sociedad de Trump con Alejandro Betancourt<a href="#_edn6" id="_ednref6">[vi]</a> en Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Más allá de la “Patria Milagro”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, con mayor razón, Colombia debería estar mucho más allá de la “Patria Milagro”, que puede terminar siendo una especie de “<em>Patria Maga”</em>, totalmente malograda y abusada por quien solo aspira a <em>“perforar, perforar y perforar”</em> sus intimidades, además de fumigar, fumigar y fumigar sus bosques tropicales y sumarla a sus conquistas como depredador insaciable de sus riquezas, bellezas, población y soberanía. Así lo está haciendo con éxito en Venezuela, contando con la valiosa e incondicional colaboración de Delcy Rodríguez, su hermano y demás cómplices. Y espera continuar su saga extractivista en la “<em>PATRIA MILAGRO”</em>, pues cuenta con la ambición y fiereza del Tigre, otra más de sus mascotas del Sur, respaldado por un establecimiento impaciente para volver a realizar “Business as usual” con el concurso entusiasta de un contingente de “Defensores de la Patria”, cuya idea de soberanía se agota en la seguridad para sus negocios y el aumento sostenido de sus ganancias, que evoca los tres huevitos empollados por Uribe. Huevitos que podrían terminar siendo los empollados por la víbora de la guerra, como lo advierte Isaías 59.5: “<em>Incuban huevos de víbora y tejen telas de araña. El que come de sus huevos muere, y si uno los aplasta sale una víbora”.</em></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://caracol.com.co/2026/07/01/medlegal-revelo-que-65-menores-murieron-durante-gobierno-petro-en-bombardeos-contra-grupos-armados/">https://caracol.com.co/2026/07/01/medlegal-revelo-que-65-menores-murieron-durante-gobierno-petro-en-bombardeos-contra-grupos-armados/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://elpais.com/america-colombia/2026-08-29/de-la-espriella-preside-un-evento-religioso-por-las-victimas-del-terremoto-el-presidente-entrego-la-nacion-a-cristo.html">https://elpais.com/america-colombia/2026-08-29/de-la-espriella-preside-un-evento-religioso-por-las-victimas-del-terremoto-el-presidente-entrego-la-nacion-a-cristo.html</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://co.video.search.yahoo.com/search/video;_ylt=AwrFYCaUeJ1qNgIAakarcgx.;_ylu=Y29sbwNiZjEEcG9zAzEEdnRpZAMEc2VjA3Nj?p=los+informantes+caracol&amp;fr=mcafee#id=24&amp;vid=ea7000da913b1c70eb4835805f59c9e2&amp;action=view">https://co.video.search.yahoo.com/search/video;_ylt=AwrFYCaUeJ1qNgIAakarcgx.;_ylu=Y29sbwNiZjEEcG9zAzEEdnRpZAMEc2VjA3Nj?p=los+informantes+caracol&amp;fr=mcafee#id=24&amp;vid=ea7000da913b1c70eb4835805f59c9e2&amp;action=view</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://cambiocolombia.com/poder/articulo/2026/7/abelardo-gestor-de-paz-archivos-ineditos-su-papel-ralito">https://cambiocolombia.com/poder/articulo/2026/7/abelardo-gestor-de-paz-archivos-ineditos-su-papel-ralito</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://eldiariony.com/2026/07/27/el-pasado-de-abelardo-de-la-espriella-de-defender-a-acusados-de-narcotrafico-en-miami-a-ser-el-presidente-electo-de-colombia/">https://eldiariony.com/2026/07/27/el-pasado-de-abelardo-de-la-espriella-de-defender-a-acusados-de-narcotrafico-en-miami-a-ser-el-presidente-electo-de-colombia/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://www.elespectador.com/mundo/quien-es-alejandro-betancourt-el-poderoso-empresario-que-conecto-a-trump-con-delcy/">https://www.elespectador.com/mundo/quien-es-alejandro-betancourt-el-poderoso-empresario-que-conecto-a-trump-con-delcy/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132730</guid>
        <pubDate>Wed, 09 Sep 2026 21:31:03 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/Terremoto-1.png?quality=60&amp;#038;w=1024" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Colombia, más allá de la &#8220;Paz Total&#8221; y la &#8220;Patria Milagro&#8221;]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Ladrón de libros</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/ladron-de-libros/</link>
        <description><![CDATA[<p>A la IA podrán acusarla de muchas cosas, menos de que haya acabado con el oficio de ladrón de libros; ese empezó a morir cuando nació la internet. Hubo un escritor que confesó sus fechorías. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Robar o no robar libros. Esa es la cuestión.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Soy miope y, por lo tanto, demasiado torpe como para meterme a ladrón; me moriría de hambre, es seguro. Así que los honrados lo son más por falta de pericia que de ganas, intuyo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Roberto Bolaño solía provocar con la soltura de quien conoce los pliegues de la necesidad:<em> “Robar libros no es un delito”,</em> sentenció el escritor chileno. Con todo, su biografía es fascinante. En sus años mozos, hurtar tomos de las estanterías era una forma radical de resistencia cultural practicada por jóvenes hambrientos de literatura. Pero lo que ayer era un hábito de alto riesgo y romántica osadía, hoy es un oficio en vía de extinción. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Cristian Vásquez (1978), periodista y escritor argentino, piensa todo lo contrario. “Robar libros sí es robar”, dice <a href="https://letraslibres.com/revista-espana/robar-libros-si-es-robar/" id="https://letraslibres.com/revista-espana/robar-libros-si-es-robar/">en este breve ensayo </a>de Letras Libres. Igual de grave, sugiere el autor, que robar un collar, una consola de videojuegos o una bicicleta. En defensa de los ladrones diré que nadie sabe con la sed (de literatura) que otros viven, y sin embargo a mí que me esculquen porque cada libro que tengo en mi modesta biblioteca lo pagué de contado. Bueno, todos menos <em>Entrevista con la historia</em>, de Oriana Fallaci, (¡tremenda preguntadora ella!); ese me lo prestó mi amiga Juanita cuando decidí independizarme, y prestado se quedó: la periodista italiana fue compañía por la época en que, por berrinche, me ausenté del <em>Hotel mama.</em> Nótese que préstamo y robo son verbos distintos. Si ella lee esto, espero que se haga la loca, como Juana. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En la época del joven Bolaño, los libros reinaban sin contrapeso. No existía la dictadura del algoritmo ni la tiranía de las pantallas. Hoy, la ecuación se invirtió y el mundo cambió para mal: ya no somos nosotros quienes robamos libros; ahora son las redes sociales las que nos roban a nosotros. Se adueñan con impunidad de nuestra atención, descuartizan nuestra capacidad de concentración y se quedan con lo más valioso que poseemos: el tiempo. Es decir, las redes sociales nos están robando los libros que podríamos haber leído.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás recuperemos el tiempo perdido si un día vamos a prisión, como Gary Gilmore, el protagonista de <em>La canción del verdugo</em>, la novela de Norman Mailer, cuyas 572 páginas devoré con qué hambre, como si fuera preso en mi propia casa. &nbsp;El asesino pasa el encierro escribiendo cartas de amor y leyendo filosofía (Nietzsche); literatura (Dostoievski); orientalismo y ocultismo, además de textos sobre reencarnación y karma, producto de una personalidad ambivalente en la que se mezclan rasgos intelectuales, sensibilidad artística e impulsos violentos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un prisionero colombiano célebre fue Álvaro Mutis. Preso en Ciudad de México entre 1959 y 1960, sus amigos se encargaron de enviarle libros. Y qué lujo de amigos: Octavio Paz, Elena Poniatowska, Carlos Fuentes y Luis Buñuel, entre ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre el autor de <em>Maqroll el gaviero</em> e <em>Ilona llega con la lluvia</em>, <a href="https://revista-liber.org/articulo/el-poeta-que-se-convirtio-en-novelista-tras-pasar-15-meses-en-la-carcel-de-lecumberri" id="https://revista-liber.org/articulo/el-poeta-que-se-convirtio-en-novelista-tras-pasar-15-meses-en-la-carcel-de-lecumberri">la revista Liber dijo lo siguiente</a>: <em>“No obstante, tres años después de su llegada a México, fue detenido por la Interpol, que lo recluyó durante 15 meses en la cárcel de Lecumberri, el centro penitenciario más siniestro de la Ciudad de México. Esta experiencia lo marcó para el resto de su vida. No solamente cambió su visión del dolor y del sufrimiento humano, sino que su vocación de poeta se transformó en la de narrador. El propio Mutis lo cuenta en su libro Diario de Lecumberri”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El valor sagrado del objeto impreso atraviesa la historia. Basta recordar <em>La ladrona de libros</em>, la novela de Markus Zusak llevada con acierto al cine. En medio del horror de la Alemania nazi, la joven Liesel Meminger descubre en los libros un refugio y una razón para subsistir. Su primer rescate —un manual de sepultureros recogido en la nieve— inicia una cadena de pequeños hurtos literarios que no responden a la codicia, sino a la urgente necesidad humana de aferrarse a la belleza y a la verdad cuando el mundo a su alrededor se derrumba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Porque la verdad es que los libros siguen siendo un bien suntuoso, y la tentación de tomarlos sin pedir permiso permanece intacta cuando uno ama la literatura por encima de Dios y todas las cosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace pocos días fui a recorrer las librerías de segunda mano aquí en el centro de Bogotá. Iba con la ilusión de encontrar la colección de biografías escritas por Stefan Zweig. Una joya absoluta. No leer a Zweig debería ser pecado. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En edición de lujo y recién salida de imprenta, rozaba los $600 mil pesos, mientras que en los escaparates de la Avenida Jiménez rondaba los $185 mil. No los tenía en ese momento en el bolsillo y sigo sin tenerlos, aunque parezca una cifra modesta por semejante tesoro. Varias veces me he parado ahí, al lado de alguna estantería, contemplando aquel monumento libresco: sueño despierto, cual huerfanito, que llega el buen samaritano a decirme: —¿<em>Lo quieres? Te lo regalo. Tómalo.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso no pasa ni en los sueños. Porque tampoco uno tiene derecho a soñar lo que quiere o que le gustaría soñar. Salí aburrido y cabizbajo, masticando la frustración. Pensaba por qué no habré nacido con la destreza narrativa de Bolaño para crear buena literatura y, sobre todo, con esa habilidad suya y la de sus amigos para saquear librería sin dejar rastro. Lo que daría por saber cuántos volúmenes logró sustraer y qué títulos descansan en su historial de contrabandista de letras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Por ahora, falto de agilidad, pero terco en el empeño, me conformaré con la ficción: voy a escribir el cuento de un hombre que decide convertirse en ladrón de libros para recuperar lo que el mundo moderno le arrebató.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Veamos qué puede salir mal en esta incursión fascinadora, nunca facinerosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi personaje irrumpe en una casa y queda atolondrado al ver tantas maravillas, entre el piso y el techo, divinamente ordenadas. Cuando se alista para empacar el botín, un hombre de voz recia -no muy alto él, de bigote y cejas pobladas, piel morena clara-, pone su mano sobre su hombro. Orinado, el inexperto ladrón voltea a ver y no lo creerán ustedes, queridos lectores. El dueño de casa resulta ser el mismísimo Gabriel García Márquez. Dirán que ese nombre lo han escuchado en alguna parte; yo también. En el sueño recordé, -porque era yo el protagonista-, aquel día de 2015 en que <a href="https://www.dw.com/es/colombia-roban-primera-edici%C3%B3n-de-cien-a%C3%B1os-de-soledad/a-18426218" id="https://www.dw.com/es/colombia-roban-primera-edici%C3%B3n-de-cien-a%C3%B1os-de-soledad/a-18426218">robaron en Bogotá la primera edición de &#8220;Cien años de soledad&#8221;. </a> No fui yo, en todo caso. Me habrían atrapado en el acto, como ya dije. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Tendrán que esperar a que concluya el sueño para saber en qué parará la vaina. Quizás, termine yo preso y hasta me convierta en un celebrado escritor como Mutis&#8230; porque como Gabo no creo. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132380</guid>
        <pubDate>Sun, 23 Aug 2026 14:07:45 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Ladrón de libros]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <item>
        <title>ANATOMÍA de un CAPRICHO… by F.R.P</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/anatomia-de-un-capricho-by-f-r-p/</link>
        <description><![CDATA[<p>En esta CAPRICHOSA VIDA… donde pareciera que la CAPRICHOSA cerró su CAPÍTULO COPA del MUNDO 2026 para pasar por AMOR al ARTE a un CAPRICHO de también TRES MOSQUETEROS que encontraron; casi por nuestra SUGERENCIA al D’ARTAGNAN de nuestras selectas PLUMAS Monsieur FRANCISCO RODRIGUEZ PRADA; quien de manera generosa entre sus clases dictadas a CABALIDAD [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En esta CAPRICHOSA VIDA… donde pareciera que la CAPRICHOSA cerró su CAPÍTULO COPA del MUNDO 2026 para pasar por AMOR al ARTE a un CAPRICHO de también TRES MOSQUETEROS que encontraron; casi por nuestra SUGERENCIA al D’ARTAGNAN de nuestras selectas PLUMAS Monsieur FRANCISCO RODRIGUEZ PRADA; quien de manera generosa entre sus clases dictadas a CABALIDAD en UNIVERSIDAD JORGE TADEO LOZANO de la cafetera y resiliente COLOMBIA emergiendo del CAPRICHO telúrico de la PACHAMAMA; mas su don de reconocer VALORES y ERRORES donde pocos lo ven…</p>



<p class="wp-block-paragraph">HOY su VIAJE por la ciudad mas cercana a las ESTRELLAS… les TRAE este…</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><strong>“ANATOMÍA DE UN CAPRICHO… by F.R.P</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La disección, cicatriz de la arbitrariedad. Se examina el antojo de la voluntad, voluntad de aferrarse a un acto en donde el criterio de lo esencial, lo necesario, lo adecuado es reemplazado por lo posible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Berretín de transgresión Prometéica, revierte el orden natural de las cosas, el fuego es el botín del ego y las cenizas las huellas del trayecto. Así se esboza la nueva exposición &#8220;Un día todo dejará de Ser&#8221;.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los espacios culturales auto-gestionados, vanguardia de la nueva curaduría artística, audaz, vehemente; promocionan el arte sin el vértigo autoritario de un marco epistémico que delimita el deber-ser del objeto artístico. Que delimita el campo semántico en el trasegar interpretativo de la obra. Buscan, por el contrario, sin caer en la ruina lacrimosa posmoderna del todo-vale; la auténtica fruición del arte. También buscan la divulgación cultural con sentido crítico y el diálogo comunitario como estrategias de mercado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así opera la sala expositiva &#8220;Capricho&#8221;. En donde la antinomia es la norma curatorial y museográfica. Se replantea la asimetría entre el galerista, el artista y el visitante. Se prioritiza la construcción de comunidad y el fortalecimiento del tejido social. &#8220;Capricho&#8221; opta por reemplazar el texto curatorial de corte académico y de semántica poética, por un acto de lectura pública a manera de Marco Conceptual. Aquello que solía ser un panfleto conceptualista que validaba la disonancia cognitiva entre las palabras y el objeto artístico, se torna ahora en una lectura pública de solaz, pompa inaugural. Consecuentemente, se articula un relato literario cuya &#8220;composición de lugar&#8221;, involucra iconografía y motivos temáticos que apuntan directamente a las obras disponibles en las áreas expositivas. No obstante, el comentario metatextual al arte, no solo se da por el relato literario sino también por aquello que se concierta durante tertulia crítica pública.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="819" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/IMG_1437-1-819x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-132353" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Flyer invitación de lectura pública &#8220;Un día todo dejará de Ser&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La obra artística luce en la aula-magna, en sala V.I.P. y en espacio exterior para obras de carácter instalativo. Se omite la taxonomía descriptiva de las fichas técnicas. Se busca el diálogo ameno entre el Mediador Cultural y el visitante para compartir herramientas críticas en la apreciación del arte. Se acciona el juego persuasivo y estratégico que invita a la adquisición de la obra. Se ofrece una agenda expositiva ágil, variada, con registro audiovisual-documental, promoción de la trayectoria de artistas, trazabilidad y avalúo de obra, y archivo de memoria cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, la transgresión caprichosa del canon de gestión expositiva tiene su precio. Toda antinomia presenta contradicciones. La disección crítica, en tanto cartografía anatómica, delinea horribles cicatrices: Casa &#8220;Capricho&#8221;, en tanto espacio físico expositivo, no fue sujeto a procesos adecuados de refuncionalización arquitectónica. Esto es, la adaptación de un espacio existente para asignarle un uso diferente al original. Se desarticula la función real del diseño con el espacio vacío interior que se habita y se recorre. Un garaje con pinturas colgadas presenta una lectura aberrante de decodificación semiótica. Lectura en donde el visitante puede no identificar el umbral del espacio expositivo. Esto reforzado por la ausencia de la rotulación del texto curatorial y de las fichas técnicas. Adicionalmente, la forma escultórica de algunas obras artísticas posmodernas, confunden la cualidad ontológica de &#8220;lo artístico&#8221; con el arrume de escombros, cosas viejas u obsoletas.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="429" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/06c2536d-21c0-455e-ba9b-4e244a64c4ce-1024x429.jpeg" alt="" class="wp-image-132357" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Flyer invitación exposición &#8220;Un día todo dejará de Ser&#8221;. Objetos artísticos y objetos prosaicos que se confunden&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aun así, la presencia &#8220;aurática&#8221; de la cosa artística (en el sentido de W.Benjamin), aquello con lo que el visitante se topa; suscita el apetito sensible o el apetito intelectivo del observador. ¿Le gusta o no le gusta? ¿Querrá saber de qué se trata la charada artística con la que se confronta? Así pues, la artista Erika Bolaños, Con su obra “Pesa ser Barbie”, presenta muñecas de metal que se van fragmentando y se colocan cada una suspendidas sobre un textil de medias veladas templadas. Las cuatro esquinas de las medias se sostienen por patas erigidas sobre escombros. ¿Escombros de la mirada heteropatriarcal, que solo deja cuerpos erosionados, &#8220;modelados&#8221; estéticamente para solaz entretenimiento? &#8220;Moldeada&#8221; para ser replicada en una sociedad de consumo. Tal como la técnica artística de vaciado en bronce en donde se replica un modelado con un molde de cera. Sin embargo, la muñeca, no de plástico sino de pesado metal, se va fragmentando en pedazos. Va perdiendo peso y tensión sobre el textil de nylon. El objeto se vuelve lívido, el fragmento femenino deja de ser objeto-libido y se torna en escombro de la dignidad de una persona que se consumió. Dialogando con Bolaños menciona, en relación con los juegos de rol, &#8220;Jugar con la muñeca pesa, hace daño&#8221;.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Políticas de Identidad en el arte y la apropiación de iconos culturales como dispositivo retórico ad-nauseam! Pensaría lo mismo de la Barbie Richard Avedon, Irving Penn y Cecil Beaton quienes tipificaron con sus fotografías el canon de la supermodelo como icono fashion? ¿Sospecharía Ruth Handler y la editorial Whitman que sus paper-dolls serían los peleles, la falacia “straw-man” de lo marxista? ¿Expresaría lo mismo la bella obra de Erika Bolaños si se reemplazara la muñeca Barbie por una Monster High doll, una Bratz toy, una K-pop Demon Hunter o por una muñeca Karol-G? ¿Qué sucede si esa misma obra se hace con “+57” muñecas de plomo, menores de edad, suspendidas boca abajo en medias veladas?</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="508" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/b490254f-6af2-432d-b795-e9eebc96ffc5-1024x508.jpeg" alt="" class="wp-image-132359" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mosaico con Detalles de Obra Barbie “Pesa ser Barbie” de Erika Bolaños.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La selección de las obras por parte de la Curaduría funciona con gran coherencia. Adyacente a la pieza trinitaria de las Barbies se aprecian pinturas de tono similar. Un ícono del Espíritu Santo y un dibujo de un Ángel de la Anunciación por el artista Antonio Imedio. La primera pintura muestra una paloma, no emanando luz radial al estilo del vitral de alabastro de Gian Lorenzo Bernini, sino emanando viseras diseccionadas de su cuerpo. Sugiere un escrutinio escéptico, de inmanentismo cientificista, un escrutinio a un dogma del católicismo. Dogma figurado y ridiculizado como una carcasa, escombro mito-poético de una era pre-moderna. Paradójicamente, el acierto iconográfico dado por la analogía visual entre la mandorla y las vísceras, denota una incongruencia iconológica y teológica. Ya el jesuita Louis Richeome y el mercedario fray Juan Interián de Ayala escribieron tratados iconográficos, tridentinos, en la contrarreforma, apuntalando los temas. Lo visceral no se relaciona con el Espíritu Santo sino con la naturaleza humana de Jesús; la unión hipostática, los dogmas de la encarnación y la Theothokos. Ello sin mencionar devociones al Sagrado Corazón de Jesús (Alacoque). Ahora bien, el Espíritu Santo, representado como paloma, podría ser una analogía del evangelista para describir una Teofanía. Descripción de destellos de luz fractal, lúmenes (lm), candelas (cd), luxes (lx), emanados como golpes de flash, por las alas en descenso de una paloma. Especulación fenomenológica de lo vivido. Podría develarse el misterio con otras vertientes epistemológicas, exotéricas, reveladas; podría invocarse a la Tercera Persona en oración, mediante una Lectio Divina (Juan 1:32) o una Secuencia de Pentecostés.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En relación con el dibujo del ángel, recuerda el motivo iconográfico de la Anunciación, pero con la trompeta del apocalipsis. Lo interesante en el dibujo es la presencia simbólica de un alguien, ausente, que deja sus botas estrambóticas. Botas tipo 60´s Chic, al estilo go-go de André Courrèges. Podría especularse de manera divertida la identidad de su dueño con vericuetos argumentales al estilo de Heidegger, Shapiro y Derrida. Argumentos divertidos como en su famosa disputa en relación con las botas de Van Gogh. En el presente contexto, para no reiterar la idea de la desacralización dolosa, podría proponerse con sencillez que las botas le pertenecen a Lesley Lawson cuando era “virgen”. Cabe mencionar que en el dibujo se representa una cortina roja carmesí que hace juego con un gran terciopelo rojo en la sala expositiva.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="610" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/b27a22a8-df0a-4f59-a6f8-f8d392672cba-1024x610.jpeg" alt="" class="wp-image-132360" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Una carta de amor” y “Tacones y un Ángel&#8221; por Antonio Imedio</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡La gran sala V.I.P.! El museógrafo de &#8220;Capricho&#8221;, opta por el uso del terciopelo rojo para indicar con sentido del humor y estética kitsch, la jerarquía e importancia de las obras que se presentan en su interior. El espacio expositivo es cubierto por un telón de Red-Velvet denotando espectacularidad dramática. Un asfixiante campo cromático carmesí y spot-lights envuelven una pintura y unas fotos. Se altera la percepción y la connotación de las obras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se observa la obra de María Prieto “Saying goodbye to boats”: Fotos organizadas en una retícula. ¡Que emoción arte secuencial! No. No se tratan de imágenes en paneles narrativos relacionando eventos por causalidad. No es un storyboard ni un cómic. ¿Podría la yuxtaposición de bloques cromáticos e imágenes crear una nueva imagen gigante al estilo de los foto-collages de David Hockney? No. ¿Entonces? Al analizar cada una de las fotos se destaca una composición similar. Encuadre para Plano Medio Corto. Mujer de espaldas, vestida de oscuro, brazo levantado y pintura naïf. Escena pictórica azul, de velero navegando al horizonte. Océano y mar. En la foto, el cuadro es superpuesto a 6 locaciones diferentes cuya textura contrasta con el azúl del bastidor. Predomina una paleta cromática de triada. Las 6 fotos se repiten y van cubriendo la pared como cartelismo urbano. Pone a viajar no el barco sino al bastidor por locaciones populares. En una de las fotos, se superpone el velero y el mar azul, sobre otra bahía de otra pintura marina. Ello, y la negra silueta hierática femenina, recuerda pinturas surrealistas de René Magritte. Pinturas en donde posa con su barquito azul y la representación obstinada de su presencia, de su autorretrato de gorrito, pero ocultando el rostro. ¿Será que la postura de la mujer y el gesto postizo del brazo son hieráticos? No. ¿Es unívoco el gesto de despedida del brazo? Podría ser el saludo al Fürer. Podría ser la bienvenida plebeya al Acorazado Potemkin (obvio que no). La pose forzada del brazo parece de publicidad de depilación de axila. ¡Tampoco! !Ya sé! ¿El Red Velvet hará parte de la obra? ¿Se expresaría que la artista hace &#8220;viajar&#8221; su obra por burdos espacios expositivos y hace de su acción un espectáculo teatral? No lo sé. Se agotó el análisis y queda sorna más no respuesta. Quizá se trate solo de &#8220;Arte Contemporáneo&#8221; cuya virtud es la ironía del &#8220;No Ser&#8221; y la polisemia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de salir de la sala V.I.P se encuentra una pintura abstracta, azul grisácea, con rayones gestuales horizontales que abarcan todo el lienzo. La obra se titula “Sohbet. Encuentros en la orilla del rio” de Juan Marín. Se destaca hermosa textura lograda con &#8220;técnicas pictóricas de materia y de carga&#8221; (¿parafina, yeso, creta y pigmento?). Se identifican como punto focal, dos girasoles secos, sepultados en embadurne viscoso de barniz oscuro. La muerte. El Red Velvet invade y cubre un segmento del área compositiva del lienzo. Altera y contrasta la percepción del cuadro por el principio de “contraste simultáneo”. Afecta el campo cromático. La falta de fichas técnicas confunde; ¿Será que la pintura del girasol, el Terciopelo Rojo y las fotos del barquito Naïf hacen parte de la misma obra instalativa? No. Son de diferentes autores. Paradójicamente, sigue funcionando de manera coherente la idea curatorial que expresa la idea de aquello efímero que ya no será jamás.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="386" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/19f31777-956e-49ac-a7ea-11257bd9cb42-1024x386.jpeg" alt="" class="wp-image-132361" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"> Obra fotos despedida</p>



<p class="wp-block-paragraph">Toda transgresión tiene un precio. &#8220;Capricho&#8221;, como su nombre lo dice, desborda los cánones convencionales necesarios para que el montaje expositivo transmita con legibilidad la información y la percepción de la obra de los artistas. No obstante, la construcción del sentido que se le da al conjunto de las obras es muy bueno. Ello sin desdibujar los contrapuntos polisémicos dados por la lectura individual de cada obra de arte expuesta y su problematización en tertulia pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Equipo Vibrante de Galería Capricho son: La Directora Ejecutiva Sofía Stocker Tobler, el Curador David Muñoz Velásquez, y el Director Artístico Ángel Farías Huertas. Con gran solemnidad le invitan a la exposición: “Un día todo dejará de Ser&#8221;, en donde la libación, el tributo y el sacrifico se articulan mediante la apreciación de la obra de arte y la celebración religiosa de su presencia. Agosto 15 al 23 en “Capricho”. Cra. 51a # 5 – 63. Chapinero, Bogotá.”</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="819" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/015d8bf6-6c14-400d-84c3-ebc7f76d4742-1-819x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-132367" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y como todo lo bueno llega al FINAL de este relato SALVAJE aquí va un aperitivo del PERFORMANCE en el CAPRICHO… by SOFIA STOCKER TOBLER &amp; FRIENDS…porque hay cosas que NO TIENEN PRECIO… Para TODO lo demás existe MASTERCARD, VISA, AMEX, DINNERS o NEQUI o DAVIPLATA , para poder comprar alguna de estás OBRAS…</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Así fue su LECTURA…" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/Z5HimHR62VA?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Si te gustó esta &nbsp;EXPERIENCIA ARTÍCULO, y quieres AYUDARNOS haz que tu HISTORIA de DOLOR DESAPAREZCA..: AQUÍ</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/07/IMG_1333-2-762x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-131219" style="aspect-ratio:0.744140625;width:762px;height:auto" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Y no se o</strong><strong>lvide de seguirnos en el…</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="410" height="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/IMG_1385-410x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-131929" style="aspect-ratio:0.400390625;width:410px;height:auto" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/IMG_1385-410x1024.jpeg 410w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/IMG_1385-120x300.jpeg 120w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/IMG_1385-768x1918.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/IMG_1385-615x1536.jpeg 615w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/IMG_1385-820x2048.jpeg 820w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/IMG_1385.jpeg 982w" sizes="auto, (max-width: 410px) 100vw, 410px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CONTINUARÁ…</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/imgres-6-300x168.jpg" alt="" style="width:650px;height:auto" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CON JABÓN…! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132351</guid>
        <pubDate>Sat, 22 Aug 2026 17:07:12 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[ANATOMÍA de un CAPRICHO… by F.R.P]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">132351</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Educación Laica y Educación Religiosa</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/educacion-laica-y-educacion-religiosa/</link>
        <description><![CDATA[<p>El invitado es el profesor Jorge Enrique Ramírez Ramírez, de la Institución educativa Julio Pérez Ferrero &#8211; Cúcuta, quien nos presenta sus reflexiones sobre el nuevo gobierno y la educación religiosa.  </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por: </strong><em><strong>Jorge Enrique Ramírez Ramírez/ IE. Julio Pérez Ferrero &#8211; Cúcuta</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Llega el nuevo gobierno y quien tiene la probabilidad de administrar la educación pública en Colombia es una persona de confesión cristiana. Empiezan a surgir &nbsp;algunas preguntas: ¿Cuál va a ser el direccionamiento de la educación religiosa desde la nueva política educativa? ¿La educación religiosa va a tener el criterio de obligatoria en el currículo escolar? ¿Hablar de educación laica es sinónimo de ateísmo y agnosticismo? ¿La educación va a tener preferencias y favorecimientos por el enfoque de la confesión cristiana? ¿Cambiará el calendario de fiestas religiosas?¿Quiénes defienden la educación laica, deberían ir a trabajar en los declarados días festivos religiosos? ¿Es lo mismo educación espiritual y educación religiosa?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Constitución de 1991 declaró a Colombia como un Estado laico y pluralista. Esto generó choques jurídicos, por lo que la Corte Constitucional declaró exequibles (viables) muchos artículos del Concordato, siempre y cuando se interpreten bajo los principios de igualdad, libertad de cultos y separación de poderes (ver, por ejemplo, la Sentencia C-027/93)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un Estado laico es aquel que es independiente de cualquier organización o confesión religiosa (judaísmo, cristianismo no católico, catolicismo, islamismo, hinduismo, budismo). No reconoce ninguna religión oficial, mantiene una separación institucional con las iglesias y garantiza la plena libertad de culto, trato igualitario y derechos para todos los creyentes y no creyentes por igual</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Constitución Política de Colombia consagra el Artículo 19: Garantiza la libertad de cultos. Toda persona tiene derecho a profesar su religión y difundirla, y ninguna religión es considerada oficial por el Estado. También el Artículo 18: Protege la libertad de conciencia. Nadie será molestado por sus convicciones ni obligado a actuar en contra de su conciencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Ley 115 de 1994 (Ley General de Educación) en Colombia, reglamenta en el Artículo 24, el derecho consagrado en la Constitución. Garantiza la asignatura, pero protege la libertad de conciencia y estipula que en colegios del Estado nadie puede estar obligado a recibir la educación religiosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La educación religiosa se puede impartir entre el sector público como en el privado. En las escuelas públicas, se rige por la estricta separación entre la Iglesia y el Estado, por lo que se enseña sobre religión de forma académica, pero sin promover credos. En el sistema privado, las instituciones imparten doctrina y valores específicos libremente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, hablar de educación religiosa, implica prácticas educativas orientadas por una pedagogía pluralista y cultural, buscando como objetivo que los estudiantes puedan interpretar el fenómeno religioso en su contexto histórico, social y filosófico. Además de ayudarle a los estudiantes de provocar análisis curiosos y rigurosos de las creencias propias y diferentes. La pedagogía pluralista y cultural ha de buscar el diálogo interreligioso, la tolerancia, el respeto y la reflexión ética.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La educación religiosa es un área del conocimiento que busca el desarrollo integral y espiritual de la persona. A diferencia de la catequesis, que busca adoctrinar en una fe específica, esta materia tiene un enfoque pedagógico, cultural y pluralista para fomentar el diálogo interreligioso, el respeto y la reflexión ética</p>



<p class="wp-block-paragraph">De otra parte, lo preocupante es interesar la reflexión por diferenciar la secularización del secularismo (o laicismo absoluto), ya que este último es una postura ideológica que busca erradicar la religión de la sociedad. En cambio, la secularización describe la transformación natural de cómo las sociedades modernas organizan su pensamiento y estructuras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El teólogo Leonardo Boff, propone la religión como fuente de utopías regenadoras y libertarias. El lugar de la religión no está sólo en la razón, aunque posea una dimensión racional, sino en la inteligencia cordial, en el sentimiento oceánico, en esa esfera de lo humano donde surgen las utopías. Boff no duda que la religión puede hacer el bien mejor pero también puede hacer el peor mal. Hoy podríamos estar asistiendo a la enfermedad del fundamentalismo contaminando a sectores importantes de casi todas las religiones e iglesia. Hay una guerra religiosa. Frente a lo anterior invita al ecumenismo, una práctica que trasciende y se fundamenta en el reconocimiento de todas las creencias como caminos hacia un mismo Dios. Propone el diálogo interreligioso de todas las tradiciones espirituales unidas por el amor, la compasión, el cuidado integral de los más vulnerables y la defensa de la naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra versión sobre el sentido de la educación religiosa, es la propuesta por el teólogo protestante Dietrich Bonhoeffer, sugiere un cristianismo sin religión, alejando la religión de rituales o consuelo personal. Su enfoque exige vivir para los demás, asumir la responsabilidad histórica y estar dispuesto al sacrificio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El filósofo ateo Ernest Bloch afirma que lo importante es aprender a esperar. Sueña con un mundo digno donde vivir, lleno de calidez humana, que sea nuestro verdadero hogar y donde incluso nunca más haya hambre. Sugiere que se ayude al hombre a que muestre lo mejor de sí mismo. Además hay encontrar aquí mismo en la tierra una forma de afirmar la vida frente a la muerte: la sonrisa de un niño, la alegría de ayudar a un necesitado, las artes, la música, la entrada de un buque en un puerto, incluso toda la herencia de esperanza contenida en las religiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La educación religiosa ha de tener entre sus propósitos la educación espiritual, como la práctica educativa que busca en sus estudiantes, el desarrollo interior y trascendente más allá del conocimiento académico. Promueve el autoconocimiento, la reflexión profunda, y cultiva valores como la amistad, la empatía, la solidaridad, la compasión y la gratitud. Lo importante es conectar al individuo con su ser, con los demás y con el entorno</p>



<p class="wp-block-paragraph">Byung-Chul Han, reclama la necesidad de preocuparnos por la dimensión espiritual, esta implica una atención profunda y una capacidad de contemplación que hoy están atrofiadas por el exceso y la aceleración en el rendimiento del trabajo y del ruido, además de la hiperconexión (redes sociales y plataformas). Para Han, lo sagrado y el sentido solo pueden recuperarse mediante el despojamiento del ego y una pausa en nuestra obsesión por el rendimiento</p>



<p class="wp-block-paragraph">El teólogo Carlo María Martini, describe la espiritualidad como práctica de escucha frente a los signos de los tiempos, (realidad convulsionada y agitada por cambios profundos y acelerados que pueden afectar la vida, como modas, tendencias y expresiones tecnológicas, sociales, fanatismos ideológicos y culturales, ) que ayuden a discernir en las personas de distintas edades, buscando inquietar su corazón con preguntas existenciales profundas para que puedan hallar luz interior</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las preocupaciones de la clase de religión es procurar que los estudiantes hagan sus propias comprensiones sobre la existencia o no de Dios, hay que escucharlos y ayudarles a intensificar la reflexión sobre el silencio y la escucha, así como &nbsp;a encontrar calma interior puesto qué es una necesidad espiritual sobre este mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El desafío de la educación religiosa, es cómo provocar reacciones que activen en los estudiantes desde la más temprana edad, capacidades como prácticas de silencio, de meditación y de reflexión para promover el bienestar, la paz interior, la salud mental y el pensamiento crítico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Propongo sobre la mesa de la conversación de la educación religiosa, la pregunta de Foucault: sabemos que existimos ¿Pero quiénes somos?&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131475</guid>
        <pubDate>Wed, 22 Jul 2026 23:17:26 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Educación Laica y Educación Religiosa]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
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        <item>
        <title>Afroipialeños: poblamiento afro en Cofanía–Jardines de Sucumbíos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/afroipialenos-poblamiento-afro-en-cofania-jardines-de-sucumbios/</link>
        <description><![CDATA[<p>&#8211; Primera entrega &#8211; Menos del 1% de la extensión territorial del municipio de Ipiales corresponde a la zona urbana, lo que evidencia que nuestro municipio es mayoritariamente rural; sin embargo, la dinámica poblacional muestra otra realidad: de los aproximadamente 122.000 habitantes estimados, cerca del 70% se concentra en la zona urbana y el 30% [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>&#8211; Primera entrega &#8211;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Menos del 1% de la extensión territorial del municipio de Ipiales corresponde a la zona urbana, lo que evidencia que nuestro municipio es mayoritariamente rural; sin embargo, la dinámica poblacional muestra otra realidad: de los aproximadamente 122.000 habitantes estimados, cerca del 70% se concentra en la zona urbana y el 30% permanece en la zona rural, generándose una fuerte concentración poblacional en la ciudad. En cuanto a la composición étnica, el 73% de la población se autorreconoce como mestiza, el 26% como indígena, el 0,7% como afrodescendiente y el 0,1% como población rrom o gitana. Estas cifras permiten visibilizar una realidad que muchos ipialeños desconocen: nuestro territorio, aunque mayoritariamente mestizo e indígena en términos poblacionales, también está habitado por comunidades afro y Rrom que hacen parte de la diversidad cultural de Ipiales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A muchos, por tanto, les llamará la atención el título de este artículo, pues existe la idea extendida de que la población afro nariñense se encuentra exclusivamente en el Pacífico o, quizá, en los valles interandinos del Patía, en el Cauca, y del Chota, en el Ecuador. La realidad territorial, sin embargo, nos muestra otra historia. En el año 2012 el Estado colombiano, a través del INCODER, reconoció la presencia de tres Consejos Comunitarios en la zona rural de Ipiales, específicamente en el corregimiento de Cofanía–Jardines de Sucumbíos: el Consejo Comunitario Nueva Esperanza, el Consejo Comunitario Nuevo Renacer y el Consejo Comunitario Liberación y Futuro. Estas organizaciones surgieron al amparo de la Ley 70 de 1993, conocida como Ley de Comunidades Negras, norma que reconoce los derechos étnicos, culturales y territoriales de las comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras, en desarrollo del artículo transitorio 55 de la Constitución Política de 1991.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablar del poblamiento afrodescendiente en Cofanía–Jardines de Sucumbíos exige mirar más allá de las fechas, de los registros administrativos y de los reconocimientos institucionales recientes. Toda historia territorial comienza mucho antes de que aparezcan los documentos oficiales que intentan ordenar la vida de los pueblos. Antes de los caminos abiertos por la colonización, antes de las actividades extractivas que transformaron el paisaje y antes de que la frontera adquiriera la importancia económica que hoy se le atribuye, este territorio ya poseía una memoria profunda, una relación antigua entre comunidad, selva y río. Allí estaba el pueblo Cofán (A’i), habitante ancestral de estas tierras, con una presencia construida desde el conocimiento de la montaña, la espiritualidad, la medicina tradicional y una forma particular de comprender el equilibrio entre los seres humanos y la naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El territorio de Cofanía–Jardines de Sucumbíos no puede comprenderse como un espacio vacío sobre el cual posteriormente llegaron otros pobladores. La selva amazónica y el piedemonte nariñense tenían memorias y formas de ocupación propias mucho antes de que fueran delimitados por mapas, municipios o intereses económicos. Para el pueblo Cofán, los ríos San Miguel y Guamuez, los senderos de la selva y los lugares sagrados constituían una geografía viva, donde cada elemento del paisaje tenía un significado dentro de su cosmovisión. La tierra no era simplemente una extensión disponible para el aprovechamiento, sino un territorio habitado por historias, conocimientos y vínculos que daban sentido a la existencia colectiva.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="766" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/07/ASOCCAFRAIN-2-1024x766.jpg" alt="" class="wp-image-131179" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La llegada de población afrodescendiente a esta región hace parte de los movimientos internos que transformaron diversos territorios colombianos durante el siglo XX. Familias negras provenientes de distintas zonas del país, con una presencia importante de personas procedentes del Pacífico colombiano, inicialmente de Santa Bárbara de Iscuandé, comenzaron a desplazarse hacia el piedemonte amazónico buscando nuevas posibilidades de vida. No se trataba únicamente de una búsqueda económica; detrás de cada familia existía una historia de necesidades, desplazamientos, expectativas y la decisión de encontrar un lugar donde sembrar, construir una vivienda y proyectar el futuro de sus hijos. La Amazonía nariñense apareció entonces como una frontera de posibilidades, pero también como un territorio difícil, distante y marcado por una débil presencia institucional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los primeros afrodescendientes que llegaron a Cofanía–Jardines de Sucumbíos encontraron un territorio donde ya existían comunidades indígenas con profundas raíces. El encuentro con el pueblo Cofán fue parte esencial de este proceso, pues quienes llegaban debían aprender a habitar un espacio con dinámicas propias, con conocimientos acumulados durante generaciones y con formas de relación que no respondían a las lógicas externas de ocupación. Las memorias recogidas sobre este proceso muestran que la convivencia estuvo marcada por intercambios cotidianos, relaciones de vecindad y aprendizajes mutuos. Los Cofanes conocían los secretos de la selva, los caminos del agua y las posibilidades del territorio; los nuevos pobladores aportaban sus propias experiencias, sus prácticas agrícolas, sus formas familiares de organización y una cultura construida en otros paisajes del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La presencia afro en Sucumbíos fue consolidándose alrededor de actividades rurales que permitieron la permanencia de las familias. La agricultura, el trabajo comunitario y el aprovechamiento de los recursos naturales fueron configurando una forma de vida ligada al territorio. Uno de los primeros motores económicos que impulsó la llegada de personas fue la explotación maderera. La abundancia forestal de la región atrajo comerciantes y trabajadores que encontraron en la selva una fuente de sustento. El bosque comenzó a tener una doble lectura: para quienes habitaban ancestralmente el territorio era un espacio de vida, de conocimiento y de equilibrio; para otros sectores externos empezó a representar una reserva económica susceptible de extracción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La madera abrió trochas, facilitó desplazamientos y aceleró la ocupación de algunos sectores del territorio. Con ella llegaron nuevas dinámicas sociales, intercambios comerciales y transformaciones que modificaron lentamente el paisaje. La selva, que durante siglos había mantenido sus propios ritmos, empezó a experimentar la presión de economías que veían en sus árboles un recurso antes que una memoria. Esa tensión entre territorio vivido y territorio explotado acompañaría la historia posterior de Sucumbíos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="768" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/07/ASOCCAFRAIN-4-1-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-131180" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El petróleo marcaría otro momento decisivo. La presencia de hidrocarburos convirtió esta zona fronteriza en un espacio de interés nacional y empresarial. La exploración y explotación petrolera modificaron las relaciones económicas, generaron nuevas vías de comunicación, atrajeron trabajadores y cambiaron la dinámica de las comunidades asentadas en la región. El discurso del desarrollo llegó acompañado de promesas de empleo y progreso, pero también de preguntas profundas sobre el impacto ambiental, la transformación cultural y la manera en que las comunidades locales participarían en las decisiones sobre un territorio que históricamente habían construido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La riqueza del subsuelo terminó imponiéndose sobre la complejidad de la vida en la superficie. Mientras las empresas y el Estado miraban el territorio desde la lógica del recurso estratégico, las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes continuaban enfrentando las necesidades concretas de la vida cotidiana: cultivar, educar a sus hijos, conservar sus prácticas y defender los espacios donde habían construido sus historias familiares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A estas transformaciones se sumó la expansión de los cultivos de coca y las dinámicas asociadas al conflicto armado. La ubicación geográfica de Sucumbíos, entre Nariño, Putumayo y la frontera ecuatoriana, convirtió este territorio en un corredor de especial interés para diferentes actores. La presencia de economías ilegales, los procesos de erradicación, la violencia y los desplazamientos dejaron marcas profundas en las comunidades que habitaban la zona. La frontera, que podía ser entendida como un lugar de intercambio y encuentro, también se convirtió en un escenario de tensiones y disputas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de estas circunstancias comenzó a fortalecerse una conciencia comunitaria entre las familias afro asentadas en Jardines de Sucumbíos. La experiencia compartida de habitar un territorio complejo, las dificultades derivadas de la ausencia institucional, la necesidad de defender sus formas de vida y la búsqueda de reconocimiento fueron construyendo un sentido colectivo más fuerte. La identidad afro en este territorio no nació únicamente de un origen común, sino de una historia compartida de permanencia, resistencia y adaptación en un espacio donde confluyeron distintas memorias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reconocimiento de esta identidad fue un proceso construido desde abajo, desde la vida cotidiana de las familias, desde las conversaciones comunitarias, desde las experiencias acumuladas en la agricultura, el trabajo y la defensa del territorio. Antes de existir una figura jurídica que los representara, ya existía una comunidad que se reconocía, que compartía preocupaciones y que empezaba a comprender que su presencia en Sucumbíos tenía una dimensión histórica que debía ser narrada y protegida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue en ese tránsito, entre la memoria del poblamiento y la necesidad de organización, donde las comunidades afro comenzaron a asumirse no solamente como habitantes de un espacio rural, sino como una colectividad con identidad propia, con vínculos territoriales y con una historia que reclamaba reconocimiento: una comunidad con historia, memoria y derechos propios.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="768" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/07/ASOCCAFRAIN-1-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-131181" /></figure>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131177</guid>
        <pubDate>Thu, 16 Jul 2026 16:32:31 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/07/ASOCCAFRAIN-3.jpg?quality=60&amp;#038;w=1156" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Afroipialeños: poblamiento afro en Cofanía–Jardines de Sucumbíos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">131177</post-id>    </item>
        <item>
        <title>GANÓ EL TIGRE ¿REINARÁ LA LEY DE LA SELVA­­­­­­­­? (II)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/gano-el-tigre-reinara-la-ley-de-la-selva-ii/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si uno lee con atención el discurso del Tigre, más allá de la música, sus himnos gloriosos, fuegos pirotécnicos y rugidos victoriosos, encuentra que su democracia se agota en la mercadocracia y, lo que es más grave, en una compañía ilimitada con MAGA para la explotación de las riquezas y la biodiversidad de nuestra Nación, entregadas a su generosa voracidad.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Continuaré comentando el fastuoso discurso de celebración del Tigre en <strong>“La Ventana al Mundo</strong>”, abordando su concepción de la democracia, la cual jura defender, para comprender su alcance y lo que podemos esperar durante los próximos 4 años. Lo primero que resalta es la extrema incoherencia entre sus discursos de campaña, en los que fustigaba como enemigos irreconciliables a quienes piensan diferente y proponen otra visión de Colombia –amenazando incluso con destriparlos&#8211; y su discurso de celebración, donde parece haber comprendido el sentido vital y pluralista de la democracia y declara que no tiene enemigos: <em>“en democracia no existen enemigos irreconciliables. Existen compatriotas que piensan diferente y que tienen exactamente los mismos derechos”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Un tigre domesticado?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Extrema incoherencia que, obviamente, no se resuelve en el discurso, sino en la realidad y en el trato que recibirán sus opositores y críticos, permitiéndoles no solo disentir sino actuar en defensa de los derechos sociales de las mayorías y también de las minorías. Y es en esta tensión en donde se disputan dos visiones y prácticas de la democracia que resultan difícilmente compatibles. De una parte, la democracia republicana y, de otra, la democracia liberal que, por la pugnacidad, populismo, discurso autoritario y militarista del Tigre, <strong>“Firmes por Colombia”</strong>, puede derivar en el eufemismo de la llamada <strong><em>“democracia iliberal</em></strong>”, que debería sublevar y sonrojar a todo auténtico liberal, pues sin garantías plenas para el ejercicio de las libertades públicas no existe democracia alguna. ¿Será que la banda presidencial lo domesticará y dejará de ser ese fiero tigre destripador de la campaña?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Democracia o mercadocracia?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De un lado, tenemos la visión de la democracia republicana, que postula la cuestión social y la justicia como igualdad de oportunidades, cuya esencia es el Estado Social de derecho y, de otra parte, la visión liberal que reduce la democracia a una defensa a ultranza de la propiedad privada y sus garantías para la competencia en el mercado, haciendo del Estado de derecho su baluarte principal. Es claro que la Constitución del 91 desde su artículo 1 consagró la democracia en clave republicana. Por ello nos dice que Colombia es una república que está fundada en “<em>el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la <strong>prevalencia del interés general”</strong>.</em> A renglón seguido, en el artículo 2, señala como fines esenciales del Estado: “<em>servir a la comunidad y promover la prosperidad general”</em>, entre otros, como “<em>defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo”</em>. Por otra parte, el artículo 13 explícitamente nos dice que “<em>el Estado promoverá las condiciones para que <strong>la igualdad sea real y efectiva</strong> y adoptará medidas en favor de los grupos discriminados o marginados”</em>. Y, como si fuera poco, el artículo 53 promueve la defensa de los trabajadores en términos prevalentes, pues señala que se debe reconocer “<em>la situación más <strong>favorable al trabajador en caso de duda</strong> en la aplicación e interpretación de las fuentes formales de derecho y la <strong>primacía de la realidad sobre las formalidades</strong> establecidas por los sujetos de las relaciones laborales”</em>. En una palabra, que la justicia social no puede ser burlada por las argucias leguleyas de tinterillos para la protección de los intereses patronales. Por último, en relación con el sagrado derecho de la propiedad privada, el artículo 58 no deja duda que: “<em>la propiedad <strong>es una función social</strong> que implica obligaciones. Como tal, le es inherente una <strong>función ecológica</strong>. El Estado protegerá y <strong>promoverá las formas asociativas y solidarias de propiedad”</strong></em> y que “<em>por motivos de utilidad pública o de interés social definidos por el legislador, podrá haber expropiación mediante sentencia judicial e indemnización previa. Esta se fijará consultando los intereses de la comunidad y del afectado”</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Democracia es equidad social</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con toda razón, en algún ensayo sobre la democracia, el maestro Estanislao Zuleta escribió que un “<em>auténtico demócrata es aquel que está con quienes <strong>tienen más necesidades</strong> y <strong>menos posibilidades”</strong></em>, pues un ciudadano sin derechos vitales a un trabajo digno, un ingreso justo, salud, educación, la propiedad de su terruño o una modesta vivienda, siempre estará a merced y subordinado, sometido casi como un siervo, a quienes disponen y acumulan esos derechos para su propio beneficio. Tal es la igualdad real o social que debería promover la igualdad formal o legal, que todos tenemos en la letra de la Constitución, pero que no existe en la realidad cotidiana de la vida, que es en donde se juega realmente la democracia. Obviamente, no se trata de la igualdad en los resultados medidos en términos de la misma prosperidad y riqueza para todos, pero sí de la igualdad de oportunidades en la vida para todos y todas, sin puntos de partida donde unos pocos acumulan privilegios y ventajas insuperables que se perpetúan por generaciones. Y solo mediante la intervención del Estado Social de derecho ello es posible, pues el mercado no conoce de equidad social sino de competencia entre desiguales, cuyas diferencias aumentan en proporción casi directa a la supuesta neutralidad, seguridad y estabilidad jurídica brindada por el Estado de derecho liberal.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La mercadocracia depredadora del Tigre</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y resulta que, si uno lee con atención el discurso del Tigre, más allá de la música, sus himnos gloriosos, fuegos pirotécnicos y rugidos victoriosos, encuentra que su democracia se agota en la mercadocracia y, lo que es más grave, en una compañía ilimitada con MAGA para la explotación de las riquezas y la biodiversidad de nuestra Nación, entregadas a su generosa voracidad. ¿En dónde quedará el principio constitucional social de la propiedad y su función ecológica? Citemos algunos bellos pasajes, con loas a la igualdad y prosperidad de todos, que no dejan de ser muy preocupantes, como el siguiente dirigido a los votantes de Cepeda: “<em>sus derechos, aun cuando <strong>no hayan votado por mí, serán respetados</strong></em><strong>”. </strong>¿Acaso podría ser de otra forma? Luego, en un derroche de lirismo, afirma: “<em>Nos dijeron que era imposible construir <strong>una nación de propietarios</strong>, de oportunidades y de <strong>progreso para todos.</strong> Pues esta noche el pueblo colombiano ha respondido con una sola voz: sí se puede tener una Patria Milagro en el gobierno del Tigre”. </em>Lo cual significa que el Tigre deberá cumplir y profundizar la titulación de tierras para millones de campesinos, despojados de sus parcelas tanto por los paramilitares de las AUC que asesoró, como por grupos guerrilleros que se disputaban esos territorios y economías ilícitas. Entonces daría así pleno cumplimiento al ACUERDO DE PAZ entre el ESTADO y las extintas Farc-EP. Acuerdo que, junto a la JEP, abomina y prometió erradicar, como la coca, de la “Patria Milagro”. Quizá lo que quiso decir fue “<em>una nación <strong>para propietarios</strong></em>”, pero no escuchó bien en su audífono en medio de tanta algarabía.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Un tigre estafador?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, si llegaré a realizar ese milagro de “<strong><em>construir una patria de propietarios</em></strong>”, además de brindar <strong><em>“oportunidades y progreso para todos</em>”,</strong> habrá estafado y robado la confianza a millones de sus electores, pues ese era el centro del programa progresista de Iván Cepeda y del Pacto Histórico. Sin duda, no sucederá, como una muestra más de su extrema incoherencia, cuyo nombre en política es demagogia. Y la principal consecuencia de la demagogia es la ingobernabilidad que genera por no cumplir tantas promesas irrealizables, como le sucedió a el “gobierno del cambio”. Pero continuemos con esa “Patria Milagro”: <em>“Sí podemos recuperar el orden, sí podemos <strong>reconstruir la República,</strong> sí podemos gobernar con <strong>CERO CORRUPCIÓN, sin lugar para la politiquería</strong>”.</em> Lo cual quiere decir que no dará cuotas en su gabinete a los que siempre han gobernado con corrupción y politiquería, bajo diferentes siglas como “Cambio Radical”, “Centro Democrático”, “La U”, partidos liberal y conservador con representación en el Congreso y a los cuales durante su campaña repudió y hasta llamó delincuentes. Pero ya anunció a Rodrigo Lara Restrepo como futuro ministro del interior, quien fuera director de Cambio Radical, curiosamente el partido político con el mayor número de congresistas condenados por parapolítica, 14 en total<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>, por el delito de concierto agravado para delinquir en asocio con las AUC, mediante el constreñimiento de miles de electores. A eso llama el Tigre “<strong><em>cero corrupción y sin politiquería</em></strong>”. Un discípulo aventajado del expresidente Álvaro Uribe Vélez, que prometió lo mismo. Sin duda, con esa criminal alianza esos congresistas condenados de Cambio Radical participaron entonces en la <em>refundación de la Patria</em>, como la llamaban las AUC, y ahora el Tigre llama “<strong><em>reconstruir la República”.</em></strong> En este caso, parece haber extrema coherencia. Pero la pregunta obvia es ¿Será así como se defiende la democracia?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>&nbsp;¿De cuál democracia nos habla el Tigre?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La respuesta la encontramos en sus aliados internacionales, quienes son en la actualidad los más eficaces depredadores y demoledores del Estado de derecho, la democracia liberal, el derecho internacional, la soberanía de los Estados y la autodeterminación de sus pueblos: Trump en Estados Unidos de Norteamérica y Netanyahu en Israel. Tal alianza la anunció el Tigre con máxima incoherencia: <strong><em>“Vamos a fortalecer nuestras relaciones con todos los países que respetan la democracia, no tendremos relaciones con los países que no respetan la libertad y el estado de derecho. Seremos un socio serio, un aliado leal y una voz firme en defensa de la libertad en el continente”.</em> </strong>Por eso ya anunció su ingreso al <strong>“Escudo de las Américas</strong>”<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>y un supuesto <strong>“Plan Patriota</strong>”, para en 90 días acabar con el narcoterrorismo y las economías ilícitas. Asistiremos, entonces, a una especie de Apocalypse Now con bombardeos teledirigidos desde MAGA, abrazos y felicitaciones de Trump con el Tigre en el despacho oval y saludo patriótico de <strong>“Firmes por Colombia”</strong> e intercambio de gorras. Hasta de pronto Trump le ofrece a su compatriota y copartidario republicano, el Tigre Abelardo, extender su nacionalidad a toda Colombia y así coronar su doctrina Donroe<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a> con el estado número 52, el primero en Suramérica: “¡Firmes por la Patria!”.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://verdadabierta.com/de-la-curul-a-la-carcel/">https://verdadabierta.com/de-la-curul-a-la-carcel/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Escudo_de_las_Am%C3%A9ricas">https://es.wikipedia.org/wiki/Escudo_de_las_Am%C3%A9ricas</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Doctrina_Donroe">https://es.wikipedia.org/wiki/Doctrina_Donroe</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130891</guid>
        <pubDate>Mon, 29 Jun 2026 00:39:41 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/images-1.jpg?quality=60&amp;#038;w=678" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[GANÓ EL TIGRE ¿REINARÁ LA LEY DE LA SELVA­­­­­­­­? (II)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Un escritor colombiano tras los pasos de “La Diabla”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/un-escritor-colombiano-tras-los-pasos-de-la-diabla/</link>
        <description><![CDATA[<p>“La diabla del clan es una radiografía descarnada de esa Colombia a la que a nadie le importa”, me dice desde Italia el escritor Jacobo Solano. Un relato trepidante basado en hechos reales. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="wp-block-list">
<li class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-1"><em><strong>“Paula Gómez Meza no nació mala. La violencia la parió en un rincón olvidado del sur del Cesar, al norte de Colombia, donde ser pobre ya es una sentencia, y ser mujer un castigo adicional”: De la novela </strong></em><strong>La diabla del clan.  </strong></li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-2"><em><strong>“Su nombre comenzaba a sonar al lado de leyendas criminales como Griselda Blanco o personajes de ficción como Rosario Tijeras”.</strong></em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Mezcla de vallenato y guajiro, el escritor Jacobo Solano está emparentado con el Nobel Gabriel García Márquez por línea paterna, ya que su abuela Rosa Solano Cotes, nacida en Barrancas, La Guajira, era prima segunda de Luisa Santiaga Iguarán Cotes, la mamá de Gabo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Solano ha escrito su propia crónica de una muerte anunciada: la de alias&nbsp;<em>La diabla</em>, cuyo nombre real era Zaida Andrea Sánchez Polanco. En “La Diabla del Clan” se llama&nbsp;Paula Gómez Meza o Karla Fonseca, su identidad falsa tras el crimen de una familia de cristianos en Aguachica, Cesar, en 2024.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por este thriller de suspenso, se mueven impunes coroneles, fiscales, comandantes de policía y agentes de la DIJIN. Ocurren&nbsp;extorsiones, testaferrato, ajuste de cuentas,&nbsp;sicariato, abigeato, fleteos, sobornos…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al principio, <em>La Diabla</em> se gana la vida en un hotel de mala muerte. <em>“… la mayoría de los clientes eran hombres sucios, de mirada lasciva. Algunos la miraban como si fuera parte del menú”. </em>Con la llegada de su único hijo, le toca vivir en una funeraria, <em>“rodeada de espíritus y sonidos extraños”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pronto se convierte <em>“en una figura de peso en los alto círculos de Aguachica”</em>. De cobrar a los deudores del <em>gota a gota</em>, pasa a amedrentar camioneros que cruzan por la Ruta del Sol y termina asaltando bancos, carros de Valores, casas, bodegas arroceras… No se le olvida que quiere vengarse del médico que la violó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su madre se pierde entre la bebida y los hombres. Su abuela hechicera, en cuya casa tiene un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús colgado al revés, reza a Paula para protegerla de todo mal <em>“mientras le lavaba el cabello con chirrinchi bendito traído de la Sierra Nevada”,</em> porque así, le dice, ninguna bala la atravesará.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dueña de una camioneta blindada de 700 millones, viaja en jet privado por el Caribe, alardeando de su riqueza. La mujer que antes dormía en el piso ahora viste prendas de diseñador. Crecen su prontuario y su amor por el dinero fácil.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em><strong>“La política es la peor mafia que hay”:</strong> Jacobo Solano, escritor.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Fiestas, amigos nuevos y prostitución de lujo conforman su nuevo mundo. La que empezó siendo prestamista, anhela ser comandante del Clan del Golfo y al mezclarse con los clanes políticos cambia de ambición: quiere ser alcaldesa de Gamarra, su pueblo natal.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph"><em><strong> “El control político era esencial. Tenían que entregar el dinero acordado a alias El Aborigen y a Lizardo Cure, dos operadores políticos que andaban desesperados por financiar la maquinaria electoral: pagar líderes, comparar votos, asegurar la logística y, sobre todo, sobornar a la Registraduría”.</strong></em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph"><strong><em>“… se movía en camionetas de lujo, manejaba préstamos con intereses del 15%, lavaba dinero a través de comerciantes de restaurantes y textiles, empeñaba casas y autos, y representaba a </em>El Calvo<em> en proyectos inmobiliarios”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Alías <em>El Calvo, </em>personaje clave en la trama, la conecta con la industria del microtráfico y <em>La Oficina</em>, la estructura criminal heredera de la guerra contra Pablo Escobar. Ante los políticos, <em>El Calvo</em> es un exitoso empresario, no un mafioso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lista de alías es amplía: El Gordo Elías, El Alacrán, Soldado, La Baby, alias Miller La Loba, Los Gatos. El Socio, La Barbi John Mechas, de las disidencias de las FARC; El Duende, El Ranas, emisario del cartel de Sinaloa en pugna con el Cártel de Jalisco, El Aborigen, Fresita y Chirrete Malo, máximo comandante del clan del Golfo. La novela atraviesa escenarios de la región Caribe para mostrarnos cómo operan las bandas criminales y su lucrativo negocio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El autor me cuenta:&nbsp;<em>“Muchos hechos son reveladores. Por ejemplo, en estas páginas cuento cómo es la relación de los protagonistas con la brujería y la santería, el modus operandi de las bandas del narcotráfico en conexión con estamentos políticos, militares y judiciales. Cómo funciona el clan del Golfo por dentro y quiénes son sus aliados en el exterior. Las rutas del narcotráfico y su salida desde Colombia, y cómo opera la logística desde el laboratorio hasta el puerto de embarque, incluyendo los métodos violentos que usan para alcanzar sus objetivos”.</em>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para <em>La Diabla </em>“<em>los hombres parecían juguetes, de los cuales se aburría y los tiraba”</em>. Sus palabras son las de una mujer ruda. <em>“Yo no amo. Yo sobrevivo. Y en esta vida, el que ama se muere, por eso, mejor no amar, sino vivir”. </em>Con visos cinematográficos, la novela narra cómo se deshace de uno sus amantes para reemplazarlo en la cama por su guardaespaldas. <em>“Lo besó por todo el cuerpo, recorriéndolo con la lengua como si quisiera memorizarlo a ciegas”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">A lo largo de las 209 páginas, el lector conocerá el idioma cifrado del hampa: Un fleteo es una consignación, y así otros ejemplos: <em>Yo le doy piso, el celular ya está en su caja, una ropita para lavar, mover panelas, ya el pez está en el agua, entregar los dulces, cargar la piñata…</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Como artista, —dice Solano— quiero dejarle un mensaje a las nuevas generaciones: en el bajo mundo no hay nada bueno para ustedes”.</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">La novela La diabla del clan puede adquirirse a través de Amazon. <a href="https://amzn.eu/d/09RTsB5E" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://amzn.eu/d/09RTsB5E</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130780</guid>
        <pubDate>Fri, 26 Jun 2026 14:14:57 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/JACOBO-SOLANO.jpg?quality=60&amp;#038;w=1070" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Un escritor colombiano tras los pasos de “La Diabla”]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>GANÓ EL TIGRE ¿REINARÁ LA LEY DE LA SELVA­­­­­­­­? (I)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/gano-el-tigre-reinara-la-ley-de-la-selva-i/</link>
        <description><![CDATA[<p>No deja de ser sorprendente esa transfiguración de una fiera depredadora, que en campaña hablaba de “destripar a la izquierda” y a sus miles de seguidores, ahora convertida en un aplomado abogado que cita el artículo 188 de la Constitución Política y dice encarnar y simbolizar la “unidad nacional”.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El discurso de celebración de Abelardo de la Espriella de su victoria en la segunda vuelta, según el preconteo por poco más de 250.000 votos sobre Iván Cepeda, en el marco de <strong><em>“La ventana al mundo”</em></strong> en Barranquilla, pasará a nuestra historia como el comienzo de la era de la política esperpéntica, acompañada de luces, música y efectos especiales. &nbsp;Fue una presentación estelar más propia de Shakira o Maluma, que la de un próximo jefe de Estado. ¿Cómo será el acto de posesión presidencial? Seguro que invitará al menos a Shakira y un gran tenor italiano, dada su afición por el bel canto, afín a su nacionalidad italiana, más la presencia de otro gran artista estadounidense, para ser totalmente leal a su MAGA, que tanto admira, incluso más allá de su nacionalidad colombiana, como lo demostró en su celebración telefónica con su padrino, Donald Trump. De allí, que valga la pena analizar esa puesta en escena cargada de simbolismo y el contenido de su discurso, para poner de presente la máxima “<strong>in-<em>coherencia</em></strong>” de sus histriónicos rugidos y eufóricas expresiones, así como su probable alcance durante los próximos 4 años. Por lo pronto, hay que reconocerle que ya superó con creces las aburridas y extensas presentaciones y disertaciones de su paisano, el presidente Gustavo Petro, muy modestas y discretas frente a la parafernalia circense de su triunfal debut. Es probable que ni siquiera la portentosa imaginación de García Márquez hubiese concebido un show tan macondiano y exotérico, con esa mezcla de religiosidad exaltada y militarismo intimidatorio, agradeciendo su triunfo a pastores de iglesias cristinas y militares en la reserva. Ya de entrada, revela que intentará convertir a la otra mitad de colombianos por ese camino de salvación y heroísmo. Esa otra mitad que durante gran parte de la campaña no dejo de estigmatizar y llamar delincuentes, bandidos y comunistas. Por eso, es inevitable empezar por tratar de entender esa milagrosa conversión personal, una verdadera transfiguración de su identidad, que de entrada es el primer “milagro” que presenciamos sin haber empezado a gobernar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La transfiguración de una fiera destripadora</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">No deja de ser sorprendente esa transfiguración de una fiera depredadora, que en campaña hablaba de “destripar a la izquierda” y a sus miles de seguidores, ahora convertida en un aplomado abogado que cita el artículo 188 de la Constitución Política y dice encarnar y simbolizar la <em>“unidad nacional</em>” para proteger los “<em>derechos y libertades de todos los colombianos</em>”. Sin duda, asistimos al primer milagro de este taumaturgo que, con su vicepresidente tecnócrata, José Manuel Restrepo, convertido repentinamente en telonero del espectáculo, harán de toda Colombia una <strong>“Patria Milagro</strong>”. ¿Cómo entender esa transfiguración? Habrá que atribuirla a la alquimia constitucional que es capaz de transformar a un candidato “cargado de tigre” en un civilizado estadista, al menos en el discurso, faltará ver en la realidad, que es donde realmente importa. Por ahora, la Constitución no es más que un libreto protocolario para tranquilizar incautos. &nbsp;De no cumplirla y solo recitarla, entonces estaremos frente a una grave esquizofrenia política y constitucional, parecida a la vivida y sufrida por su admirado antecesor, Álvaro Uribe Vélez, que terminó abusando y cambiando un artículito de la sacrosanta Constitución del 91. Hasta llegó a decir que el Estado de opinión era superior al Estado de derecho. Es probable que también el Tigre llegué a afirmar que la salvación de la Patria está por encima de la Constitución. Pero, como tanto gusta al Tigre Abelardo hablar de extrema coherencia, vamos analizar someramente algunos apartes de su discurso que develan extremas contradicciones e incoherencias. Vamos hacerlo en dos entregas, empezando esta con el significado que le asigna a la Patria y el alcance de su consigna: <strong>“Firmes por la Patria”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿De cuál Patria nos habla?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos habla sobre todo de la Patria de los negocios y los grandes mercaderes, de sus inversiones y su codicia sin límite, que no depararán en la depredación de nuestra portentosa biodiversidad, utilizando el fracking para <strong><em>“perforar, perforar y perforar”</em></strong>, en asocio con petroleras internacionales y de MAGA, como lo pregona y hace Trump en America First, sin escatimar los daños irreversibles causados al planeta y la actual catástrofe climática. No demorará Trump en proponerle extender sus inversiones hoteleras y campos de golf para hacer de Barranquilla la Miami del Caribe, así como lo hizo con su cómplice genocida, Netanyahu, para convertir a Gaza en la Riviera del Oriente Próximo. Es muy probable que ambos, con ese espíritu de empresarios que tienen, terminen haciendo buenos negocios con la asesoría del vicepresidente, José Manuel Restrepo, que será el vendedor internacional de la marca Colombia, como ya lo anunció el Tigre, invitando a Elon Musk para que ensamble sus Teslas en Medellín y se interese por explorar las tierras raras que necesita su empresa espacial. Así irán haciendo de la <em>Colombia Milagro</em> un Dorado para un selecto grupo de emprendedores nacionales e internacionales, con el apoyo de todos los gremios y el corifeo de los grandes medios de comunicación. Hasta acabarán convenciéndonos a todos de ese milagro económico que eliminará en pocos meses la pobreza, la economía informal y hasta el desempleo, por lo cual no serán necesarias políticas sociales, si acaso subsidios puntuales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Primero la seguridad, matriz de la paz</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, para ello, antes se necesitan los héroes de la Patria, esa legión de abnegados militares que ofrendarán sus vidas por la seguridad, matriz de la paz, que todos disfrutaremos en 90 días en los campos y ciudades, gracias a miles de ciudadanos “<strong><em>firmes por la Patria”,</em></strong> como otrora lo hicieran Carlos Castaño en compañía de Mancuso, Jorge 40 y Don Berna con los buenos muchachos del DAS. A todos ellos asesoró el Tigre y condujo desinteresadamente por los caminos de la desmovilización en compañía de su colega, Mario Iguarán, entonces viceministro de justicia en el gobierno de Álvaro Uribe. Por eso, con la asistencia del audífono en su oído derecho, recitó el Tigre la <strong><em>Oración Patria</em></strong> que rezan los militares para insuflar su espíritu de valor y así sacrificar sus vidas en defensa del patrimonio y la Patria de unos pocos. Esa es la esencia del patriotismo y el alcance de ese grito estentóreo: <strong>“Firmes por la Patria”. </strong>Tampoco podía faltar en su discurso la defensa a ultranza de la democracia, del respeto a la separación de las ramas del poder público, de las libertades ciudadanas y de las garantías al senador Iván Cepeda para el ejercicio de la oposición, siempre y cuando no se le ocurra promover la subversión, es decir, liderar protestas y movilizaciones ciudadanas en defensa de derechos sociales conquistados durante el gobierno del cambio. Porque es muy curioso que, para el Tigre, como para casi todo el establecimiento y sus poderosos gremios, en Colombia no existe el Estado Social de derecho consagrado en el artículo 1 de la Constitución, pues solo nos hablan del Estado de derecho. Pero sobre esa peculiar concepción del Estado y la democracia trataré en la segunda parte, ya que requiere un análisis más detallado y extenso de ese espectacular y emotivo discurso pronunciado, mejor recitado, gracias al discreto audífono instalado en su oído derecho, en medio de cánticos gloriosos y ese deslumbrante juego de luces de navidad en <strong>“La Ventana al mundo”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130698</guid>
        <pubDate>Tue, 23 Jun 2026 04:32:14 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-INTELECTUALES-1.jpg?quality=60&amp;#038;w=1078" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[GANÓ EL TIGRE ¿REINARÁ LA LEY DE LA SELVA­­­­­­­­? (I)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">130698</post-id>    </item>
        <item>
        <title>La tenacidad del agua: comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes del Darién llevan sus vidas acuáticas al Museo Nacional de Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/la-tenacidad-del-agua-comunidades-indigenas-campesinos-y-afrodescendientes-del-darien-llevan-sus-vidas-acuaticas-al-museo-nacional-de-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Jhoana Garrido, una mujer indígena de Arquía, un&nbsp;resguardo del pueblo guna en el Darién chocoano, en Colombia, tenía 14 años el día en que descubrió el poder del agua. Desde niña había escuchado a las mujeres mayores y a los sabios hablar del agua como una madre, como lo primero y lo primordial en la [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>A mediados de mayo de 2026, distintos pueblos del municipio de Unguía, en el Darién colombiano, viajaron a Bogotá para inaugurar &#8220;Caminos de agua&#8221;, una exposición sobre su arte e historia en el Museo Nacional.  </em></li>



<li><em>Esta muestra reúne obras que cuentan las vidas acuáticas y relaciones anfibias de los pueblos embera dóbida, embera eyábida y guna, comunidades cimarronas y colonos que habitan el Darién desde hace siglos.</em></li>



<li><em>Al mismo tiempo, la exposición muestra cómo la arqueología comunitaria navega los raudales del conflicto armado y los actos de resistencia para contar la historia de quienes viven en el golfo de Urabá y el delta del río Atrato.</em></li>



<li><em>Mongabay Latam acompañó a las comunidades en su viaje hasta la ciudad de Bogotá y dialogó sobre la historia que atraviesa sus conexiones con el agua.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Jhoana Garrido, una mujer indígena de Arquía, un&nbsp;<strong>resguardo del pueblo guna en el Darién chocoano</strong>, en Colombia, tenía 14 años el día en que descubrió el poder del agua. Desde niña había escuchado a las mujeres mayores y a los sabios hablar del agua como una madre, como lo primero y lo primordial en la vida de las personas y los demás seres. Había interiorizado ese credo y lo entendía en un nivel básico: el agua era su bebida favorita por encima de los jugos o las gaseosas; amaba la lluvia —el sonido de las gotas golpeando el dosel; la forma en que refrescaba su cuerpo y la respiración de la selva—, y desde que tenía recuerdo nadaba en el río como si fuera un bocachico, su comida preferida. Pero el agua era un mero milagro físico, por ponerlo de alguna manera. Algo para sentir, beber, surcar. Al menos hasta ese día en que se enfrentó por primera vez al mar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una mañana de 2010, la familia Garrido navegó la ciénaga de Unguía, el delta del&nbsp;<strong>río Atrato y las aguas del golfo de Urabá</strong>&nbsp;hasta llegar a Titumate, un poblado de playas ceniza enmarcadas por palmeras, selva y mangle. Mientras sus padres y hermanos disfrutaban del lugar, Jhoana Garrido dudaba si meterse al mar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/06/puma-fest-2026/">Llega el PUMA FEST: I Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nunca lo había hecho, a pesar de su habilidad para nadar en el río. La detenía el miedo. Desconfiaba de las olas y la magnitud del mar. El agua iba y venía con una fuerza capaz de tumbarla y raptarla. A veces lo imaginaba: cuando por fin se decidía a ingresar, una ola la agarraba desprevenida y se la llevaba mar adentro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese día, había algo adicional: Garrido llevaba un tiempo deprimida. Se sentía mal todo el tiempo, sin razón alguna. No era la persona que solía ser y no entendía qué le estaba ocurriendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la playa, dudó un tiempo y, finalmente,&nbsp;<strong>se lanzó al mar.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273667"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143346/DSC9637-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273667" /><figcaption class="wp-element-caption">Para las comunidades indígenas del Darién, el agua es la madre. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El cambio fue instantáneo. Apenas sintió el agua salada, el miedo dejó de importarle. Si una ola se la llevaba, no sería el fin. Sumergida, abrazada por la sal, la tristeza desapareció. Se sentía bien. El contacto con las aguas del golfo había borrado la depresión que cargaba hacía días. Era magia. El agua no solo sostenía la vida de todos los seres, también los transformaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Me sentí diferente”, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;una mañana lluviosa de mayo, en el muelle de Unguía. “A partir de ese momento comencé a ver el agua de una manera distinta”, añadió.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, con 30 años, aguarda la salida de una lancha junto a un grupo de&nbsp;<strong>indígenas guna, embera dóbida, embera eyábida, afrodescendientes y campesinos</strong>&nbsp;del Darién colombiano. La mayoría charla y se toma fotos mientras una llovizna teje puntadas en la superficie del río. El grupo se dispone a viajar a Bogotá para inaugurar Caminos de agua, una exposición construida de manera colectiva por más de veinte comunidades de la región con el apoyo del Museo Nacional, el&nbsp;Museo Afro y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jhoana Garrido participó cosiendo relatos sobre el agua en una serie de molas, un arte textil del pueblo guna en el que se superponen y cortan recuadros de tela de diferentes colores para crear complejos patrones geométricos y figurativos. Algunas molas incluyen símbolos de protección, explica señalando una estampa de fondo negro con figuras rosa, amarillo, verde, azul, magenta y rojo en su torso. Es una mola para tener un buen viaje, dice. Hay otras para el trabajo, para caminar por la selva, para protegerse del jaguar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las decenas de obras sobre el agua que integran la exposición fueron elegidas por&nbsp; el&nbsp;<strong>Comité Cultural del Darién</strong>, una organización de la sociedad civil que surgió a partir de la creación del Parque Arqueológico e Histórico de Santa María de la Antigua del Darién. Fue la excavación de esta ciudad perdida, una de las más importantes en la conquista de América, la que permitió crear y llevar la exposición a Bogotá y reunir a las comunidades afro, campesinas e indígenas embera y guna para navegar el territorio, mostrar sus culturas, narrar la historia desde su punto de vista y revivir cómo han resistido a la violencia que los golpea desde hace siglos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273680"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144351/DSC9418-1-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273680" /><figcaption class="wp-element-caption">Molas: arte textil del pueblo guna. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La ciudad perdida</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para entender el Comité Cultural del Darién hay que retroceder más de 1000 años, dice Carolina Quintero, líder del área de Museología y una de las personas que impulsó la llegada de<strong>&nbsp;Caminos de agua al Museo Nacional en Bogotá.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quintero lleva más de una década viajando de manera regular al Darién. Visitó la zona por primera en 2015, cuando estudiaba Historia en la Universidad Nacional de Colombia, y se enamoró de las personas, el calor, la humedad y la vida acuática de las ciénagas, que le recordaba su infancia en Leticia (su padre fue uno de los primeros gobernadores del departamento de Amazonas). En 2016, se unió oficialmente a un proyecto interdisciplinario, iniciado por el ICANH tres años antes, cuyo propósito era delimitar y excavar&nbsp;<strong>Santa María la Antigua del Darién,</strong>&nbsp;la primera ciudad española fundada en América continental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de la llegada de los europeos, el pueblo indígena cueva ocupaba la zona del Darién, cuenta Quintero una noche de mayo en las costas del golfo de Urabá. Se cree que vivieron en el istmo entre el siglo XI y el XVI y que desaparecieron poco tiempo después de la llegada de los españoles debido a epidemias, matanzas y los demás culpables de siempre. Según los cronistas de la época, hablaban cueva, una lengua perdida de familia desconocida, y ocupaban un pueblo llamado Darién, a las orillas del río del mismo nombre.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273682"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144401/DSC9507-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273682" /><figcaption class="wp-element-caption">Selva del Darién colombiano. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los primeros conquistadores llegaron a esa zona en busca de esclavos en 1504. Pocos años después, tras establecer y abandonar un fuerte ante la resistencia indígena, embarcaciones españolas atravesaron la bahía y se dirigieron al poblado de Darién. Cémaco, el cacique, los esperaba con quinientos indígenas listos para combatir. Al verse ampliamente superados en número, los españoles se lanzaron a rezar y prometieron dedicar una futura población a la Virgen de la Antigua, la imagen de&nbsp;<strong>María en la Catedral de Sevilla</strong>&nbsp;a la que solían encomendarse los marinos antes de zarpar hacia el Nuevo Mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Milagrosamente, dijo Quintero entornando los ojos, los españoles derrotaron a Cémaco y, en diciembre de 1510,&nbsp;<strong>fundaron Santa María de la Antigua del Darién,</strong>&nbsp;la primera ciudad en regla de la América continental. Por sus méritos en el combate, el conquistador Vasco Núñez de Balboa fue elegido alcalde y, más tarde, gobernador de la nueva provincia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la ciudad, Balboa expandió el dominio español del istmo, saqueando poblaciones indígenas, negociando alianzas con caciques afines y asesinando a manera de ejemplo a rebeldes e incautos para mantener el control de la población. Gracias a una alianza, en 1513 atravesó el istmo y se convirtió en el primer europeo en “tomar posesión” del océano Pacífico en nombre de la corona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al otro lado del mundo, el rey no tardó en enterarse de la designación y las hazañas de Balboa. Para retomar el control, envió en 1514 a&nbsp;<strong>Pedro Arias Dávila, mejor conocido como Pedrarias,</strong>&nbsp;un sangriento militar castellano que cada año dormía en un ataúd para conmemorar el día que había “regresado a la vida” tras un episodio de catalepsia. Pedrarias navegó el Atlántico con veinte barcos y 2000 personas, la mayor flota española hasta ese punto, para asumir como nuevo gobernador.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273679"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144348/DSC9370-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273679" /><figcaption class="wp-element-caption">Exposición «Caminos del Agua» en el Parque Arqueológico e Histórico de Santa María de la Antigua del Darién. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Al ver la flota, Balboa recibió a Pedrarias con un banquete. El castellano, quien al parecer envidiaba sus logros, retribuyó la atención encerrándolo, quitándole las propiedades y asumiendo su puesto. Como nuevo gobernador, Pedrarias rompió las alianzas con los pueblos indígenas y multiplicó las redadas en busca de oro, masacrando a la mayoría de los habitantes de cada poblado y tomando como esclavos a los sobrevivientes. Con el tiempo, su crueldad le granjeó el apodo de la “Ira de Dios” casi medio siglo antes de las acciones de Lope de Aguirre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Balboa fue decapitado, por orden de Pedrarias, el 15 enero de 1519. No mucho después, Pedrarias, satisfecho con la muerte de su rival, dejó la ciudad y se dirigió hacia el norte, donde fundó Panamá. El centro del poder se movió con él y la primera ciudad del Reino de Tierra Firme se fue desalojando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1524, apenas catorce años después de su fundación,&nbsp;<strong>grupos indígenas asaltaron y quemaron Santa María de la Antigua del Darién.</strong>&nbsp;Con el paso de los siglos, la selva la cubrió, continúa Quintero, y su historia, en gran medida, se olvidó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las olas arrastraban el sonido del viento en el golfo de Urabá. Quintero respiró profundo y observó el mar. Aquí es cuando surge el Comité Cultural del Darién, dijo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273681"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144354/DSC9422-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273681" /><figcaption class="wp-element-caption">Exposición «Caminos del Agua». Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Las violencias recientes</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Una tarde a mediados de mayo, Vilardo Escobar, un hombre de 48 años resguardado por un sombrero vueltiao, un poncho y un machete, recoge un trozo de metal oxidado del suelo arcilloso del Darién. Lo sostuvo a contraluz entre el índice y el pulgar antes de arrojarlo a la selva.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Es un clavo español”,</strong>&nbsp;dice encogiéndose de hombros y retomando el paso hacia la exposición de Caminos de agua, presentada originalmente en el Parque Arqueológico e Histórico de Santa María de la Antigua del Darién. Escobar es el administrador del parque arqueológico, el sexto y más reciente del país. También es miembro del Comité Cultural del Darién y ha sido uno de los principales testigos de los cambios que ha traído el proyecto a la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La gente de la zona sabía de la existencia de una ciudad antigua por los objetos de hierro, vidrio, cerámica, plata y oro que afloraban entre la maleza después de las lluvias, dijo Escobar. Algunos ancianos recordaban una expedición arqueológica liderada por el Rey Leopoldo de Bélgica en 1956. Luego, en 1986, hubo otros estudios realizados cerca del poblado de Tanela por el antropólogo paisa Graciliano Arcila Vélez. Pero los esfuerzos rara vez eran sostenidos y casi nunca involucraban a personas de la comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escobar nació en Gilgal, un corregimiento de Unguía ubicado a alrededor de una hora de Santuario, la vereda donde se encuentra el parque. Desde niño vio cómo diferentes actores armados se disputaron El Darién.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273684"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144415/DSC9679-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273684" /><figcaption class="wp-element-caption">Comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinos del Darién viajan a Bogotá para la exposición en el museo. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En los años 70, testaferros de Pablo Escobar llegaron a la zona y compraron enormes fincas. El propósito no era recreativo: una vez las drogas ocuparon los titulares del mundo, los narcotraficantes comenzaron a enviar cargamentos al norte por las aguas del golfo. La cobertura de la selva, las costas poco pobladas y la ausencia del Estado en la región les facilitaban el trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con las nuevas rutas, llegaron las guerrillas y los paramilitares. Como cuenta la Comisión de la Verdad, entre finales de los 80 y principios de los 90, Fidel y Carlos Castaño, los fundadores de las Autodefensas Unidas de Colombia, se dieron a la tarea de conquistar la región del Urabá. Los hermanos ordenaron decenas de masacres y asesinatos selectivos en contra de supuestos colaboradores de las guerrillas o señalados incautos. Sus grupos desplazaron a gran parte de las comunidades indígenas y afro del Darién.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/desplazados-chilapa-ataques-comunidades-ardillos-mexico/">Desplazamiento forzado en México: miedo a narcos y destrucción impiden el retorno total de comunidades campesinas e indígenas a Chilapa</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1991, como parte de un proceso de negociación con el gobierno, Fidel Castaño entregó las tierras que había tomado del resguardo Tanela, del pueblo embera eyábida, a la Diócesis de Apartadó, que a su vez las parceló y distribuyó entre campesinos y desmovilizados de la guerrilla del Ejército Popular de Liberación (EPL). En esas tierras era donde aparecían clavos, cuentas de vidrio y monedas de plata que guaqueros de pueblos vecinos recogían después de los aguaceros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa desmovilización, en la práctica no fue tal, como cuenta la Comisión de la Verdad. Durante toda la década de los 90, los Castaño, a menudo con ayuda de las fuerzas militares, se enfrentaron por el territorio y las rutas marítimas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En el Darién, controlaban a la población y establecían sus propias leyes. En un principio, por ejemplo, el alcohol estaba prohibido. Y cualquier persona acusada de pertenecer o colaborar con uno u otro bando corría un alto riesgo de desaparecer o ser torturado y asesinado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo mismo, había una desconfianza creciente entre la población. Se veía con recelo a los demás. Las comunidades se hablaban poco, dice Vilardo Escobar. Nadie imaginaba que los restos de esa ciudad española, olvidada en medio de la selva, ayudaría a unirlas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273664"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143339/DSC9562-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273664" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades embera viajaron con sus instrumentos para mostrar sus danzas en la capital de Colombia. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El nacimiento del Comité Cultural del Darién</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los arqueólogos e investigadores regresaron formalmente a Santa María de la Antigua del Darién a mediados de los 2000, después del proceso de paz del gobierno de Álvaro Uribe con los paramilitares. Paolo Vignolo, un profesor de historia de la Universidad Nacional en Bogotá, contactó a la comunidad y empezó a organizar eventos —partidos de fútbol, sancocho, cine— para involucrarlos y hablarles sobre la historia de Santa María de la Antigua del Darién. Luego, en 2013, el ICANH y el Ministerio de Cultura financiaron un proyecto para proteger y recuperar los restos de la ciudad. Alberto Sarcina, un arqueólogo italiano que había visitado por primera vez el Darién en 2006, fue el encargado del plan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de iniciar las excavaciones, Sarcina convocó a una decena de comunidades indígenas, afro y campesinas. El plan no era simplemente excavar, cercar lo que se hallara y crear un museo a partir de la investigación de los arqueólogos, sino incluir los conocimientos de todos al contar la historia de la ciudad y, con suerte, convertir la zona arqueológica en un espacio que todas pudiesen utilizar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273665"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143341/DSC9582-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273665" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades del Darién formaron parte de la recuperación de Santa María de la Antigua. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las reuniones iniciales no fueron prometedoras, dice Vilardo Escobar, mientras recorre el parque. ¿Por qué debería interesarles contar la historia de las personas que llegaron a asesinar y acabar con sus comunidades?, preguntaron algunos habitantes indígenas. ¿Qué podía ofrecerles un parque arqueológico cuyo fin era preservar una ciudad española y hablar de la Conquista? ¿Se volvería a hablar del “descubrimiento” de sus propias tierras? ¿De esa cultura “civilizadora” que aniquiló a pueblos como los cueva?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hubo decenas de discusiones, pero finalmente se alcanzaron varios acuerdos. Para empezar, los habitantes de la zona participarían en las excavaciones. Es decir, no solo harían parte de los equipos de sondeo: también recolectarían datos y formarían parte de la reconstrucción e interpretación de la historia. Los recuentos de los sabios de las comunidades indígenas, por ejemplo, se incluirían a la hora de contar la historia de Santa María de la Antigua del Darién. Se dejaría de simplificar la historia, que suele hablar solamente de la conquista y de la visión de los cronistas españoles, para incluir las luchas de los habitantes indígenas y cimarrones en la zona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También se definió que los objetos hallados durante las excavaciones no saldrían del territorio: permanecerían en un museo nuevo en Santa María de la Antigua, una casa patrimonial que se construiría para alojar las piezas y contaría la historia de la ciudad y los puntos de vista sobre la región de los diferentes pueblos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, se compartirían los descubrimientos y la información arqueológica a través de exposiciones y memorias con la gente de la región. De esa manera, las comunidades podrían ver el recuento de su pasado en un contexto oficial.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273687"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144429/DSC9774-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273687" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades se trasladaron por agua, tierra y aire hasta llegar a Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las labores iniciaron en 2013. Vilardo Escobar y otras cinco personas de las comunidades, coordinadas por Alberto Sarcina, excavaron más de 820 pozos de sondeo en un área de 6 kilómetros cuadrados. Se descubrió que la ciudad tenía dos veces el tamaño registrado por el antropólogo Graciliano Arcila, y que, en su apogeo, alcanzó a alojar a más de 5000 personas. También se hallaron centenares de piezas de cerámica, miles de clavos, una daga, balas y franjas de calles empedradas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2015, Santa María de la Antigua fue declarada Bien de Interés Cultural de la Nación. El ICANH aprobó nuevas excavaciones y se recaudaron fondos internacionales para acoger la colección de objetos recuperados. Al mismo tiempo, las comunidades siguieron conversando con los arqueólogos. Entre todas, se acordó incluir construcciones propias de cada grupo dentro del parque arqueológico y se diseñó un proyecto sobre maternidades para una sala de exposición temporal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Comité Cultural del Darién, como se bautizó al grupo que continuaba reuniéndose para discutir el futuro del parque, se formalizó en 2018. Durante la pandemia, mientras el mundo se encerraba, indígenas embera y guna, comunidades afro, colonos, campesinos y arqueólogos se reunieron a hablar sobre una siguiente exposición.<strong>&nbsp;A todos les interesaban dos temas: la espiral y el agua.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de las conversaciones, se decantaron por el segundo y delimitaron tres ejes: las vidas en el agua, las formas del agua y la justicia del agua. Una vez se decidieron los temas centrales, siguieron hablando y se contaron historias, barcos que trajeron la muerte, resistencias, poderes, ballenas y amor.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273670"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143356/DSC9726-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273670" /><figcaption class="wp-element-caption">Comunidades del Darién se trasladan al Museo Nacional en Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Las fuerzas del agua</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El bote avanza a toda velocidad a través de la ciénaga de Unguía. Murallas de palmas, taruyas, yarumos, bejucos y arracachos franquean el agua. En uno de los asientos, cerca de Jhoana Garrido, Carolina Quintero y Vilardo Escobar, Patricia Guazarupa, una mujer embera eyábida de 28 años, observa el agua en forma de cascada que sale disparada a los lados de la lancha.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Patricia Guazarupa llegó al Comité Cultural del Darién por María Guazarupa, su madre, una gobernadora del resguardo Cuti, en el municipio de Unguía. María llevó a su hija a las reuniones y Patricia poco a poco se ganó un puesto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras se discutían los ejes de Caminos del agua, Patricia escuchó historias sobre&nbsp;<strong>barcos camaroneros que hace 30 años causaron daños irreparables en el golfo con la pesca de arrastre; ríos que murieron por culpa de la minería ilegal; terratenientes que deforestan las riberas; y poblados que lanzan los desechos y los cuerpos de los mataderos al agua</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otros de los miembros del comité hablaron de las rutas de esclavos que atravesaron el océano hace siglos, las lanchas rápidas cargadas de drogas y las pangas repletas de migrantes que en ocasiones naufragaban y se perdían bajo las olas. Unos últimos también hablaron de&nbsp; los sitios sagrados y los seres que habitan en los ríos y el mar; las aguas medicinales; y el agua como cuerpo, lo primordial y lo primero.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273662"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143333/DSC9461-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273662" /><figcaption class="wp-element-caption">El arte de las comunidades indígenas expuesta en el Museo Nacional en Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Como los demás, Patricia Guazarupa también tiene una historia para contar. Cuando era niña, la violencia llegó al resguardo Cuti. Hombres de las AUC entraban a las casas preguntando a qué grupo guerrillero pertenecían. Les gritaban y, como muchos habitantes indígenas no hablaban español, los terminaban golpeando o asesinando. Robaban sus animales y sus cultivos y había enfrentamientos y balaceras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La mayoría de las personas del resguardo Cuti fueron desplazadas. Solo quedaron Patricia Guazarupa, su madre, dos de sus hermanos, y Aurora Domicó, una mujer indígena con discapacidad intelectual que hacía poco había dado a luz a una niña llamada Zunilda. En ese tiempo, huían cada vez que escuchaban a los paramilitares acercándose. Pasaban días o semanas en el monte sin comida. Buscaban frutas o vegetales y, en los peores momentos, lamían la sal de las reses en los potreros de las fincas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de su cautela, hubo ocasiones en que las tomaron desprevenidas. A María Guazarupa la torturaron. Sus hijos, incluida Patricia, lo vieron. Sin embargo, María Guazarupa se rehusó a partir.<strong>&nbsp;Los paramilitares llegaron varias veces a insistirle que vendiera las tierras</strong>&nbsp;del resguardo a unas personas de Gilgal. Con una sola firma, le darían dinero suficiente para que no volviera a tener que preocuparse en el futuro. Podría comprar nuevas tierras en otro lugar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ella se negó. No quería dejar su tierra. Era lo único que podía ofrecerles a sus hijos. Allí había buena tierra para cosechar y un río lleno de peces. Les dijo que había hablado con los demás miembros del resguardo y que todos planeaban regresar en tres meses. Era una mentira, pero los paramilitares le creyeron, aunque le advirtieron que, si en ese tiempo no volvían, la matarían con sus hijos y la mujer discapacitada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de las amenazas, María Guazarupa persistió. Primero convenció a su madre y a su hermana de que regresaran, y luego a otras madres solteras.&nbsp;<strong>Marchó hasta Unguía para solicitar que la posesionarán como gobernadora del resguardo y así poder exigir la ayuda del Estado</strong>. Después viajó a Pereira, Cali y Bogotá para denunciar lo que estaba ocurriendo en los alrededores de Gilgal.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273689"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15151532/DSC9888-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273689" /><figcaption class="wp-element-caption">Exposición «Caminos del Agua» en el Museo Nacional, en Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las cosas se calmaron un poco gracias a su labor y unos pocos hombres regresaron. Por fin, se sentían algo protegidas cuando, una noche, el río creció en medio de una tormenta y el agua se metió en las casas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">María Guazarupa había salido a visitar a un nieto enfermo y había dejado sola a Aurora Domicó y a su niña, a quienes había intentado cuidar a lo largo de todo ese tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pasada la medianoche, el viento arreciaba y Aurora Domicó dejó a la bebé en la cama para prender el fogón y calentarse. Se demoró encontrando el mechero y sintió que algo andaba mal. Regresó a buscar a Zunilda, pero no estaba por ninguna parte. Poco después del amanecer, los primos de Patricia Guazarupa hallaron el cuerpo de la niña arrastrado por el agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Patricia Guazarupa cuenta la historia una tarde de mayo en el aeropuerto de Apartadó, poco antes de salir hacia Bogotá a inaugurar Caminos de agua. Está emocionada por la exposición, dice. No tiene saco, pero Carolina Quintero le va a prestar uno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de lo ocurrido, su madre, María Guazarupa la envió a terminar el bachillerato en la ciudad de Quibdó, la capital del departamento del Chocó. Es la única de su familia con ese diploma. Al graduarse, entró a estudiar Psicología. Ya le falta poco para terminar. Se inclinó por esa carrera porque quiere aprender a cuidar a los demás. En el Darién la violencia no ha acabado: las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) son una de las principales autoridades en la región desde hace casi dos décadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Patricia Guazarupa quiere escuchar a las personas y escucharse, dice. Aprender cómo contar el pasado y persistir.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273688"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144436/DSC9804-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273688" /><figcaption class="wp-element-caption">Representantes de las comunidades pudieron compartir su cultura con los visitantes del Museo Nacional. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Los cuerpos del agua</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Minutos antes de la inauguración de la exposición, los miembros del Comité Cultural participan en una ceremonia con el equipo del Museo Nacional. En un gran óvalo, se prende una vela y todos se presentan y hablan mientras la sostienen. Varias personas mencionan las diferentes maneras de interpretar el agua: en la ciudad, por ejemplo, el agua es algo que sale cuando se abre una llave; el agua “se acaba” el día que deja de salir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Darién, el agua es como una madre, lo primordial y lo primero, dicen los sabios. La palabra di, río en guna, también significa, dependiendo del contexto, estar, vivir, pisar y sobrevivir. Aún más importante, el agua tiene poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una sala cercana, cuelgan las molas que Garrido y las demás mujeres de Arquía cosieron durante meses. A ella, su madre le enseñó a coser a los siete años. Comenzó con molas de dos capas y fue progresando. Las de la exposición tienen cinco. Son mapas, recuerdos de otros tiempos, historias del pasado de los guna y el agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de ellas muestra a una niña guna de doce años que se enamoró de una ballena. La niña aprendió su idioma y las claves para vivir bajo el agua. Un nele, un gran sabio, alertó a la comunidad, pues la niña no debía tener una pareja que no fuera guna. Le prohibieron seguir viendo a la ballena. Pero durante una ceremonia para celebrar la pubertad de la joven, mientras la comunidad se emborrachaba bebiendo chicha, un grupo de ballenas rodeó el poblado. La tierra se agrietó y empezó a salir agua a borbotones. El pueblo se hundió y allí, donde antes estaban las casas, se formó la ciénaga de Unguía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fui feliz mientras tejía las molas, le había dicho Garrido a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;en el muelle de Unguía, en tanto la llovizna punteaba el río.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tejía las imaginaba y era feliz.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal: </strong>exposición «Camino del Agua», en el Museo Nacional en Bogotá.<strong> Foto: </strong>Camila Morales</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/santiago-wills/">Santiago Wills</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/agua-comunidades-indigenas-campesinos-afrodescendientes-darien-vidas-acuaticas-museo-nacional-colombia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
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        <pubDate>Wed, 17 Jun 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
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