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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>You searched for sacerdote | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Abelardo y la prensa cortesana</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/abelardo-y-la-prensa-cortesana/</link>
        <description><![CDATA[<p>El presidente graduó a unos medios de “amigos”, dando a entender que otros son enemigos, como si pretendiera diezmar el poder del “cuarto poder”. Cualquier amenaza a la libertad de prensa, se combate con un periodismo capaz de irritar a los poderosos, no de confabularse con ellos. ¿Estamos en la era del periodismo low-cost?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph"><em>“En el entorno político actual hay una falta de respeto por la independencia de la prensa. Y hay una disposición a atacar a los periodistas por informar. Todo ello contribuye a formar un ambiente aterrador para los periodistas y las fuentes”:</em> <strong>Ronald Farrow, Premio Pulitzer al Servicio Público (2018).</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Amanecimos con la noticia de que no hay noticias, porque están prohibidas las ruedas de prensa en este gobierno. Si eso no es obstrucción al periodismo, ¿Qué es?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una agresión evidente contra la prensa y un saboteo al derecho a la información. &nbsp;¿Por qué el país no está conversando sobre esto? ¿Por qué algunos opinadores, siendo periodistas, parecen estar del lado del poder y no de la prensa?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ciertos columnistas de El Tiempo, por ejemplo, parecen más bien asesores de imagen del presidente Abelardo De la Espriella, cual cortesanos. Tres botones para la muestra, porque el espacio es corto para juntarlos a todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una de sus columnas, la abogada María Isabel Rueda, experiodista ella, en lugar de defender a la prensa de los atropellos del presidente, le manda a decir -palabras más, palabras menos- que su éxito consistirá en comunicar bien los mensajes. Y le recuerda que para eso está el periodismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claro, como si la prensa fuera la bella Cenicienta del poder, esa cohorte que aplaudía al rey, incluso cuando el rey era indigno de aplausos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si Bob Woodward y Carl Bernstein se hubiesen comportado como lisonjeros, el caso Watergate sobre espionaje político no habría existido, y el presidente Richard Nixon jamás habría sido obligado a dimitir. <em>“Los buenos ganaron”,</em> resumió un periodista de la época. The Washington Post alentó a sus reporteros a bucear en las alcantarillas. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si <strong>El Espectador</strong> no hubiese investigado y denunciado los malos manejos del Grupo Grancolombiano en los años 80, ese crimen financiero habría quedado impune y los culpables libres, haciendo fiesta con el dinero de los ahorradores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa debe recordarse como lo que es: una de las grandes gestas del periodismo colombiano. Don Guillermo Cano enseñó que se puede ejercer un periodismo aséptico e incorruptible. Sabemos el precio que pagó por estar del lado correcto. La única forma de honrar su memoria y valentía es a través de un periodismo confiable, responsable y ético. Son las tres armas del buen periodista. Saltarse cualquiera, significa amputar el alma del oficio: la confianza del público. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos acercamos peligrosamente a una especie de <em>periodismo de bajo costo (low-cost</em>); es decir, sin principios, sin ética, alejado de las buenas prácticas y despojado de todo aquello que es la razón de ser de la prensa: la conciencia crítica y moral de una sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestro oficio no existe para ser vil, sino para servir de escudo a la sociedad ante los excesos del gobernante de turno. De eso hablamos cuando hablamos de periodismo independiente. Lo demás ¿es periodismo o habrá que redefinir qué entendemos por periodismo hoy?</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph"><strong><em>“Al gobierno le conviene mantener una permanente conversación, diálogo e interlocución con los distintos sectores del país, incluyendo, claro, a los productivos, y una buena forma es que sea a través del periodismo”,</em> </strong>afirma la periodista María Isabel Rueda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El periodismo es un contrapoder, a diferencia del columnismo que suele utilizarse como trinchera ideológica para defender a unos y atacar a otros; es decir, para ejercer el activismo y la oposición de manera simultánea, a veces con más rabia y sesgo que rigor y seriedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rueda hace gala de una supuesta independencia: <em>“&#8230;los que informamos y opinamos quedaríamos heridos en la credibilidad, nuestro más valioso patrimonio”.</em> Queda muy mal parada cuando, varias líneas después, sugiere que unos ministros <em>“deben hablar mucho y otros muy poco”</em>. Como quien dice: este de aquí que se calle y el de allá que hable por los demás. Leer para creer.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Baste decir que hace rato la señora María Isabel dejó de informar para dedicarse a pontificar sobre lo divino y lo mundano, poniendo en evidencia sus malquerencias políticas. No es la única que cumple bien su papel de cortesana. Desde las páginas de El Tiempo la acompañan Juan Lozano y Mauricio Vargas, cada cual desde su esquina. El doctor Lozano usa su editorial en La FM para hablar como el expolítico que es, aunque nunca se sabe cuánto tiempo le falta para regresar a esas lides o, aún mejor, ingresar a la cómoda vida diplomática, como su abuelo, Juan Lozano y Lozano, quien fue político, periodista, militar y poeta.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Rueda, Vargas y Lozano fueron opositores despiadados durante el gobierno de Petro y ahora actúan como benefactores en el de Abelardo. Ojalá en alguna facultad de comunicación se tomen el trabajo de poner a los estudiantes a analizar el mal llamado “periodismo de opinión” en Colombia. Empecemos por enseñarles que el activismo que muchos ejercen desde las páginas editoriales de los periódicos, incluso desde la radio y la televisión, no es periodismo, por más que utilicen los mismos vehículos para difundirse.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3"><strong>La prensa es la conciencia crítica y moral de una sociedad.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">​En su columna dominical “Optimismo sí, pero bien informado”, no hay un solo reproche de María Isabel Rueda al gobierno del “Tigre” por la forma solapada como se impone la censura de prensa en Colombia. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Recoge<a href="https://www.elespectador.com/politica/esta-es-la-directiva-del-gobierno-de-la-espriella-para-tratar-con-medios-de-comunicacion/#google_vignette" data-type="link" data-id="https://www.elespectador.com/politica/esta-es-la-directiva-del-gobierno-de-la-espriella-para-tratar-con-medios-de-comunicacion/#google_vignette"> <strong>El Espectador</strong></a><strong>: </strong><em>“Según lo investigado por este medio, el Gobierno&nbsp;“determinó que no se den ruedas de prensa ni entrevistas a medios que no sean ‘amigos’, salvo que sea para un tema estratégico y previamente autorizado por la presidencia. Asimismo, se le comunicó a los asistentes a la reunión que durante los eventos, recorridos, inspecciones, en donde haya presencia de los medios de comunicación,&nbsp;los ministros solamente podrán dar una declaración (buscando que sea lo más completa posible) pero sin lugar a preguntas”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">La misma semana en que <a href="https://es.euronews.com/2026/09/20/trump-niega-el-acceso-a-la-casa-blanca-a-periodistas-de-cnn-ms-now-y-politico" data-type="link" data-id="https://es.euronews.com/2026/09/20/trump-niega-el-acceso-a-la-casa-blanca-a-periodistas-de-cnn-ms-now-y-politico">Donald Trump les negó el acceso a la Casa Blanca a periodistas de CNN, MS NOW&#8217;y Político</a>, en Colombia el director del DANE fue echado del puesto <a href="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/despido-en-el-dane-abelardo-pone-la-obediencia-y-el-relato-por-encima-del-dato/" data-type="link" data-id="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/despido-en-el-dane-abelardo-pone-la-obediencia-y-el-relato-por-encima-del-dato/">por  incumplir la directiva presidencial que les prohíbe a los altos funcionarios suministrar información a la prensa.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">En un texto titulado <a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/70-anos-despues-surge-una-nueva-hipotesis-las-llamas-del-fascismo-en-bogota" data-type="link" data-id="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/70-anos-despues-surge-una-nueva-hipotesis-las-llamas-del-fascismo-en-bogota">“Las llamas del fascismo en Bogotá”</a>, Guillermo Pérez Flórez nos recuerda que las dictaduras empiezan por aniquilar a la oposición y silenciar a la prensa.&nbsp;Esto escribió en 2022 sobre el fatídico día de 1952 en que ardieron los edificios de <strong>El Espectador </strong>y El Tiempo en la capital. <em>“Para algunos sacerdotes, los liberales eran masones, comunistas y ateos, y su eliminación física era legítima”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En pleno siglo XX no hay que llegar a tales extremos. Basta con poner en la calle a cualquier periodista entrometido. Callarlo o arrinconarlo, sin necesidad de eliminarlo. Está pasando. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y lo más grave es que el gobierno de Abelardo De la Espriella ya logró consolidar una mayoría aplastante en el Congreso, con el respaldo de 186 de las 286 curules que conforman el Senado y la Cámara. Así, cualquier caprichito del señor presidente sería “pan comido”. Ojalá y no.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4"><strong>El buen periodismo no se tapa la nariz, ni sirve de alfombra para que el presidente pisotee a la prensa.   </strong></h2>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>​Las víctimas del régimen</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Podríamos hacer un retrato <em>havladdo</em> de las primeras víctimas de la censura oficial en el primer año del Tigre; de seguir así, la lista crecerá antes de Navidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los episodios sobre la salida de Camila Zuluaga y Ana Cristina Restrepo de Blu Radio, más la echada del caricaturista <em>Vladdo</em> de Noticias RCN, caerán en el olvido. Quedó flotando en el ambiente la sospecha de que salieron por “ser enemigos”; ni el presidente de la República, ni la emisora, tampoco el canal, se tomaron la molestia de desmentir los rumores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para completar la dicha, gremios como el Círculo de Periodistas de Bogotá, CPB, caminan de puntillas frente al tema. Como quien dice, con esos colegas, para qué enemigos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vladdo se pasó a la revista Cambio y sobrevive su personaje de Aleida en el diario El Tiempo, una caricatura que en realidad a nadie mortifica. Los trazos de Matador sí atormentaron a Iván Duque y por eso despidieron al caricaturista Julio César González de ese diario en 2023, otra anécdota más para el anecdotario nacional.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph"><strong><em>“Creo que informar a la gente es la única esperanza que tenemos”:</em> </strong>Ronald Farrow, periodista estadounidense.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El periodismo no está para ser monedita de oro; debe estar del lado de la sociedad, dispuesto a denunciar los abusos del poder, pase lo que pase, pésele a quien le pese. El gobierno tiene la obligación de hacer bien su tarea. Punto. Y el periodismo debe sentirse obligado a hacer bien la suya. Punto. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que hagan mal el presidente y los suyos, la ciudadanía tiene el derecho de saberlo y el periodismo la obligación sagrada de comunicarlo. Ese es el deber ser de la prensa. Si renuncia a eso, cae en la propaganda</p>



<p class="wp-block-paragraph">​El periodismo no debe prestarse para lavar caras. Su trabajo consiste en descubrir quién usó el tapete para tapar el vómito. El buen periodismo no se tapa la nariz, ni sirve de alfombra para que el presidente pisotee a la prensa. &nbsp;&nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6"><strong>Un periódico debe servirle a los ciudadanos para algo más que madurar aguacates.</strong></h2>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>La prensa cortesana</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">​María Isabel Rueda, Juan Lozano y Mauricio Vargas escriben tan parecido que se asemejan hasta en sus odios políticos, los cuales inoculan al lector/elector desde sus tribunas de opinión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Ninguno de los tres, a pesar de haber vivido del periodismo casi toda su vida, ha planteado una crítica seria y tajante ante el trato descortés del presidente con la prensa, primero como político en campaña y ahora como jefe de Estado en ejercicio.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph"><strong><em>“La derrota que el periodismo estaba viviendo frente al poder solo era posible con la connivencia y en ocasiones la participación directa de importantes aliados dentro de los medios”:</em> </strong>David Jiménez, periodista español, ex director del diario El Mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​El más osado de todos es Mauricio Vargas, a quien le dieron página entera de El Tiempo para descargar su veneno contra el expresidente Ernesto Samper por el Proceso 8000. En una carambola mágica ata ese episodio a Gustavo Petro y al excandidato presidencial Iván Cepeda, a quien llama &#8220;senador comunista&#8221;. Si en las redacciones existiera la figura del verificador de datos, esas etiquetas sí tendrían que corregirse por faltara la verdad. Por lo demás, a De la Espriella lo llama abogado a secas, sin reparar en su pasado, ni en su presente que lo ata al señor Alex Saab, quien se declaró culpable de lavar dinero ante la justicia gringa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Antes de ser director de <em>Semana</em>, Vargas fue consejero de prensa del presidente Cesar Gaviria, lo cual permite concluir que en Colombia periodismo y política se dividen la cama sin reproches, o al menos comparten la misma cobija, sin reparar en lo dañino que son los matrimonios por conveniencia. Si algún periodista se siente libre de pecado, que tire la primera piedra, a ver quién resulta descalabrado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El voto de silencio nunca será una opción para los periodistas. Que lo cortés, no nos quite lo valiente para desenmascarar los excesos de cualquier gobierno, cueste lo que cueste. Si en palacio alguien se cree príncipe, los reporteros no tienen porqué comportarse como&nbsp;bufones.&nbsp;Un periódico debe servirle a los ciudadanos para algo más que madurar aguacates. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133228</guid>
        <pubDate>Sun, 20 Sep 2026 14:25:33 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>“No debemos permitir que el Bosque de Mutis en Mariquita se convierta en un potrero”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/no-debemos-permitir-que-el-bosque-de-mutis-en-mariquita-se-convierta-en-un-potrero/</link>
        <description><![CDATA[<p>En su vista a Colombia, José Luis Fernández Alonso, científico titular del Real Jardín Botánico-CSIC de Madrid, España, hizo un llamado para preservar el legado de la Real Expedición Botánica y continuar la obra que emprendió el sabio Mutis en 1783 por el Nuevo Reino de Granada.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>España y Colombia han estrechado lazos para honrar la memoria del padre de la Real Expedición Botánica, José Celestino Mutis, proteger su legado y continuar su obra. En la imagen, José Luis Fernández Alonso, científico titular del Real Jardín Botánico-CSIC de Madrid</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Terminando la licenciatura de Biología en España, José Luis Fernández Alonso, científico titular del Real Jardín Botánico-CSIC de Madrid, llegó becado a Colombia en 1986 con el propósito de estudiar la flora de Mutis y la flora tropical, por un acuerdo entre el Instituto Colombiano de Cultura Hispánica y el Instituto de Cooperación Iberoamericana. “Luego me desempeñé por 23 años como profesor de la Universidad Nacional y me casé con una colombiana”, nos dice este hombre que habla con pasión sobre Mutis y su obra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2009, el profesor regresó a España como investigador, y los motivos de su entusiasmo siguen intactos: la flora de Colombia y en la flora neotropical, desde México hasta Argentina, <em>“pues están emparentadas al estar distribuidas en la misma franja intertropical de América”.</em> &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hizo parte de la delegación del Real Jardín Botánico de Madrid que, en cabeza de la directora María-Paz Martin, deshizo los pasos de Mutis en San Sebastián de Mariquita a principios de 2026, por invitación de la Fundación Segunda Expedición Botánica, Funbotánica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre las más de seiscientas láminas elaboradas en la Escuela de Pintores en Mariquita, el profesor Fernández Alonso seleccionó las trece especies del Bosque de Mutis que adornan la portada y cada uno de los doce meses del calendario 2027 del Real Jardín Botánico, en homenaje a Mariquita.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" height="1024" width="819" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/CALENDARIO-2027-REAL-JARDIN-BOTANICO-2.jpg?w=650" alt="" class="wp-image-132780" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/CALENDARIO-2027-REAL-JARDIN-BOTANICO-2.jpg 1080w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/CALENDARIO-2027-REAL-JARDIN-BOTANICO-2.jpg?resize=240,300 240w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/CALENDARIO-2027-REAL-JARDIN-BOTANICO-2.jpg?resize=768,960 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/CALENDARIO-2027-REAL-JARDIN-BOTANICO-2.jpg?resize=819,1024 819w" sizes="(max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em><strong>Foto: </strong>cortesía Real Jardín Botánico de Madrid.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Cuáles fueron los hallazgos durante la visita al Jardín del sabio Mutis en Mariquita?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue emocionante ver que todavía hay construcciones que tienen mucho que ver con los espacios donde trabajó la Expedición Botánica, como son la Casa de Mutis, el jardín experimental de Mutis y el bosque aledaño, o la <em>Casa de los pintores</em> que no alcanzamos a visitar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me llamó la atención que el bosque se conserva muy bien en términos de diversidad después de 250 años, a pesar de que ha habido conflicto de invasiones en determinados sectores, pero es algo comprensible al colindar con las casas del municipio. &nbsp;Porque lo habitual en cualquier zona del país es que los ambientes naturales se transformen en potreros, construcciones e incluso cultivos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una parte grande, de 50 o 60 hectáreas, muy bien conservada, lo que es una noticia maravillosa. &nbsp;Aunque parezca mentira, todavía no se cuenta con un estudio completo, un inventario detallado de ese enclave relíctico de bosque húmedo, transición a bosque seco, del Magdalena. Siendo cuna de la Expedición, con un alto interés natural por su biodiversidad, es perentorio empezar a protegerlo, realinderar y cercar toda la parte conservada, para que los investigadores y los gestores de ese jardín, puedan garantizar su permanencia en el futuro y sirva para nuestro propósito de investigar y hacer divulgación. Es una suerte poder reencontrar esas plantas antiguas que están en las láminas, o secas en el Herbario Mutis, para estudiarlas y documentarlas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Es posible entonces pensar en una nueva Expedición Botánica?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El tema de la Real Expedición Botánica en Colombia es algo que no se ha olvidado. &nbsp;Ha habido intentos recurrentes por retomar los anhelos y el trabajo de Mutis, no sólo en la parte botánica, sino en muchos otros campos que él emprendió, relacionados con las especies útiles, incluso la docencia, la minería y las ciencias, pero centrándonos en lo que nos compete que es el estudio de la flora de la Real Expedición Botánica y el contexto histórico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es inmejorable la ocasión que tenemos para sacar a flote esa segunda Expedición Botánica que propusiera el expresidente Belisario Betancur en los años 80.  Desde una perspectiva científica y técnica, en términos de divulgación y conservación, estamos uniendo esfuerzos diferentes entidades de Colombia y España.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Como científico ¿participará usted en la labor de inventariar y catalogar toda de esa riqueza natural que encontraron allí?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En lo relacionado con la publicación de la flora de Mutis y con el estudio de los herbarios, me apetece muchísimo retomar un proyecto de inventario y de estudio de este relicto de bosque húmedo tropical de Mariquita en colaboración con los colegas botánicos colombianos, del Tolima, del Jardín Botánico de Bogotá o de la Universidad de Ibagué.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trata de hacer un trabajo conjunto para poner sobre el papel el catálogo definitivo completo de la flora de dicho bosque, que sea una herramienta fundamental de apoyo a la obra de la Expedición Botánica: la flora con sus volúmenes, sus materiales históricos, y que contemos con estas series recientes de referencia, las cuales van a redundar en la conservación del propio predio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se debe demarcar la zona de conservación y recoger información sobre las especies amenazadas o en peligro, para proponer las diferentes acciones para su protección; es un espacio único y el esfuerzo por conservarlo no debe ser solo competencia del municipio de Mariquita, debe tener una protección gubernamental por parte del Ministerio de Medio Ambiente y de quienes tengan competencia en la conservación de parques y espacios naturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Podemos decir que el espíritu del sabio Mutis sigue presente en Mariquita?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Totalmente. Fue emocionante recorrer esos senderos y ver plantas que están comentadas en los diarios de Mutis y que fueron descritas con todo detalle; por ejemplo, cuando hablaban del <em>cacao de cintillas</em> o el <em>cacao de mico,</em> que es un pariente del theobroma. Verlo allí es recordar las páginas donde describió por primera vez la rareza de estas plantas: los bejucos, las hormigas o las mariposas que recolectaban sus ayudantes, y las reflexiones que hacía Mutis al llegar a su casa, al diseccionar una planta, pues nadie las había descrito en el papel hasta entonces. Es una maravilla que comprobar más de dos siglos después todo esto se conserva allí y en buenas condiciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tenemos un gran bosque, no lo debemos dejar perder, ni permitir que se convierta en un potrero; sería la peor inversión. Es un banco de germoplasma, conectado con la historia de Colombia y su ciencia, que es la Real Expedición Botánica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy estamos en esa misma línea del tiempo, luchando por los mismos objetivos, con unos personajes inspiradores excepcionales, empezando por el sabio Mutis.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>La directora del Real Jardín Botánico de Madrid, María-Paz Martin, durante su visita a la Casa de la Real Expedición Botánica en Mariquita, Tolima, en febrero de 2026.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" height="338" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Foto-Casa-de-la-Expedicion-Botanica-en-Mariquita.jpeg?w=650" alt="" class="wp-image-132791" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Foto-Casa-de-la-Expedicion-Botanica-en-Mariquita.jpeg 1600w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Foto-Casa-de-la-Expedicion-Botanica-en-Mariquita.jpeg?resize=300,99 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Foto-Casa-de-la-Expedicion-Botanica-en-Mariquita.jpeg?resize=768,253 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Foto-Casa-de-la-Expedicion-Botanica-en-Mariquita.jpeg?resize=1024,338 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Foto-Casa-de-la-Expedicion-Botanica-en-Mariquita.jpeg?resize=1536,507 1536w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>Traer al sabio Mutis a nuestro tiempo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El profesor José Luis Fernández se refiere a los tiempos modernos de la botánica en Colombia: los nexos entre José Celestino Mutis, José Jerónimo Triana y Enrique Pérez Arbeláez. A Triana, un botánico colombiano de mediados del siglo XVIII, le parecía imposible que una colección excelsa de láminas y documentos estuviera sin publicarse; por eso, consiguió una autorización para visitar el Real Jardín Botánico de Madrid hacia 1.860. Hizo una primera identificación a nivel de género, familia y especie con el conocimiento de la época.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El siguiente en continuar la tarea fue el padre Enrique Pérez Arbeláez, otro gran botánico; durante los años 30-40 del siglo pasado; creó el Herbario Nacional Colombiano y el Instituto Botánica de la Universidad Nacional. Visitó la colección de Mutis en 1927 y desde ese momento luchó para que se publicara la obra inédita de la Expedición Botánica, siendo uno de los artífices del programa binacional de la flora de Mutis.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Las plantas útiles de Colombia”,</em> el libro insignia del sacerdote, documenta la botánica económica, que es la flora útil de Colombia y América, siguiendo la misma trayectoria de sabio. Monumental fue su esfuerzo para documentar las hierbas que se usaban en la farmacopea de la época, la Real botica: en especial detalle las quinas, los tés, los bálsamos y las plantas medicinales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de España, sobresalen los nombres de José Cuatrecasas y Arturo Caballero. Como director del Real Jardín Botánico de Madrid, a finales de los años 30 del siglo XX, Cuatrecasas dio pasos importantes en favor de la publicación de la flora de Mutis, aunque la Guerra Civil Española dio al traste con ese y otros grandes proyectos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La figura de Mutis, sus escritos y su influencia, han sido inspiradoras en el desarrollo de la ciencia y las instituciones en Colombia”, concluye el científico español.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132774</guid>
        <pubDate>Thu, 10 Sep 2026 16:01:10 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[“No debemos permitir que el Bosque de Mutis en Mariquita se convierta en un potrero”]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <item>
        <title> Javier Giraldo Moreno, S. J: Una vida ejemplar y una obra inmortal</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/javier-giraldo-moreno-s-j-una-vida-ejemplar-y-una-obra-inmortal/</link>
        <description><![CDATA[<p>Ese legado inmortal como defensor inclaudicable de los derechos humanos, lo forjó el padre Giraldo junto a la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, resistiendo con el poder de la organización, la palabra y la espiritualidad los embates de todos los actores armados, junto a la entonces alcaldesa de Apartadó, Gloria Cuartas. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Si de alguien puede decirse que su vida fue ejemplar y dejó para la posteridad una obra inmortal, es del sacerdote Javier Giraldo Moreno, S. J<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>, fallecido a sus 82 años, la semana pasada en Bogotá. Su vida fue un testimonio ejemplar por su coherencia, valor y compromiso con la promoción y defensa de los Derechos Humanos, asumidos desde una espiritualidad cristiana terrenal, fraternal y solidaria. Una espiritualidad inspirada por el sacerdote y sociólogo Camilo Torres Restrepo, para quien, más allá de sus disputas metafísicas en torno a la fe y la inmortalidad del alma, que entonces sostuvo con los jerarcas de la Iglesia Católica, afirmó que aquello que lo desvelaba y sublevaba era la mortalidad del hambre, más que la inmortalidad del alma. Pues la primera debería y podía evitarse en lugar de refugiarse en una fe sin vida, como lo hacían millones de católicos para asegurarse la inmortalidad de su alma. Por eso, siendo el padre Camilo capellán en la Universidad Nacional &#8211;contaba el padre Javier en su última entrevista con la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>-—lo que más le sorprendía a Camilo era que quienes asistían a sus misas casi nunca lo acompañaban en sus visitas de solidaridad y caridad cristiana a los barrios populares de Bogotá, mientras que los estudiantes que no asistían a la misa del mediodía sí lo acompañaban en apoyo a sus obras con las Juntas de Acción Comunal. Entonces, concluía Camilo: “<strong><em>Los que aman no tienen fe y los que tienen fe no aman”</em></strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los Derechos Humanos como Fe</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El padre Javier Giraldo asumió ese desafío y contradicción teológica desde su dimensión más secular, articulando la promoción y defensa de los Derechos Humanos con la vida y dignidad de todas las personas y comunidades, especialmente de aquellas que sufren la vulneración violenta de sus derechos fundamentales. Por eso, su obra es también un legado inmortal y pertenece a todas las comunidades y personas que afirman su dignidad y rechazan radical y civilmente a quienes vulneran sus derechos e identidades. Vulneración que suele perpetrarse en defensa de un orden político sin justicia y en aras de mayor seguridad para la prosperidad de minorías o, peor aún, que es violentamente ejecutada por aquellos que reivindican y luchan por la justicia social sin respetar la vida, libertad y dignidad de las personas y comunidades que dicen representar. Con radicalidad, entonces, se consagró el padre Giraldo a defender los cuerpos de todas las víctimas para así también conservar y quizá salvar sus almas. De allí su compromiso vital con la Comunidad campesina de San José de Apartadó, asediada, atacada y ultrajada violentamente por todos los actores armados del conflicto, precisamente por su empeño pacífico y civilista de no dejarse arrastrar por esa vorágine de violencias aniquiladoras y consolidar su autonomía. Autonomía que no debe confundirse con neutralidad, pues la Comunidad siempre afirmó y defendió sus derechos, como continúa haciéndolo hasta hoy. Derechos inclaudicables a una vida libre, digna y justa, es decir, disfrutada con plena vigencia de los Derechos Humanos en su dimensión integral: civil, política, social, económica, cultural y ecológica.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Derechos Humanos como Paz y Democracia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Así los asumió y promovió siempre el padre Giraldo, más allá de las incomprensiones y descalificaciones maniqueas de gobernantes y políticos de extrema derecha, que lo tildaban de solo defender los “izquierdos humanos”. Una sindicación completamente absurda, pues la misma Constitución en su artículo 95, numeral 4, nos señala como un deber de todos los colombianos: <strong><em>“Defender y difundir los derechos humanos como fundamento de la convivencia pacífica”</em></strong><em>,</em> en consonancia con el artículo 22, complemento imprescindible para la existencia de la democracia: <strong><em>“La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”</em></strong>. Porque mientras persista la violencia política, más allá de las motivaciones o intereses de sus perpetradores, sean estos la pura codicia, la rebelión o ambas juntas, y a ella se le sume la respuesta militar y represiva del Estado como la única solución milagrosa para contener o eliminar a los “terroristas”, incluso con la ayuda de Cristo Rey, los derechos humanos inevitablemente seguirán siendo violados y conculcados. Ya sucedió con los exitosos miles de “falsos positivos” de la “seguridad democrática”, cuando se nos anunciaba que faltaba poco para “matar la culebra”. Así llevamos más de medio siglo y continuará sucediendo, como ya lo empezamos a ver con los eficaces bombardeos de las Fuerzas Militares, que en estas tres semanas de la “Patria Milagro” dejan al menos 4 menores de edad sin vida. Y la cifra seguirá creciendo, pues se calcula que han sido reclutados más de mil menores de edad por organizaciones cuyos comandantes no solo son criminales de guerra, sino que carecen del más mínimo honor y valor militar, pues los utilizan como escudos y carne de cañón para salvaguardar sus vidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Estado y Derechos Humanos</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso el padre Giraldo siempre sostuvo que el primer responsable de la vigencia, promoción y defensa de los derechos humanos es el Estado<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a>, pues éste históricamente surgió precisamente para proclamarlos y garantizarlos, como aparece ya en la Declaración del 26 de agosto de 1789 de la Asamblea Nacional Francesa, en su artículo 2: <em>“La finalidad de toda <strong>asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre</strong>. Estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión”.</em> Esa Asociación Política hoy la conocemos, en nuestra Constitución, con el nombre de Estado Social de derecho<em>.</em> De otra parte, sustentado también en la declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada el 10 de diciembre de 1948, en donde se reafirma que es <em>“esencial que los <strong>derechos humanos</strong> sean <strong>protegidos por un régimen de Derecho</strong>, a fin de que el hombre no se vea <strong>compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”</strong></em>, el padre Giraldo consideró que históricamente se podía explicar, lo que no significa justificar y menos legitimar, el surgimiento de las guerrillas en Colombia hacia 1964. Lo hizo en su ensayo: <em>Aportes sobre el origen del conflicto armado en Colombia, su persistencia y sus impactos</em> (páginas 423 a 467) en el libro<em>: Contribución al entendimiento del conflicto armado en Colombia</em>, más conocido como <em>Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas</em>. Pero su rechazo radical a la legitimación o justificación de la violencia armada, independiente de la identidad del actor responsable de la misma y de sus razones, motivaciones o intereses, fue demostrada con su compromiso, acompañamiento y defensa permanente de la comunidad campesina de San José de Apartadó. Ese compromiso lo realizó sin escatimar los riesgos para su propia vida, denunciando los crímenes y llevando ante la justicia a sus presuntos responsables. Así sucedió con el general (r) Rito Alejo del Rio, condenado en 2012 a 25 años y 10 meses de prisión por el caso del asesinato del líder social chocoano Marino López en 1997. <em>“En el fallo se sostiene que la operación “Génesis” y las actuaciones paramilitares fueron una única unidad de propósitos entre la brigada 17 y los paramilitares de las AUC y que formaba parte de una estrategia de consolidación paramilitar, toma de territorios y sometimiento de un enemigo común”</em><a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a>. En contraste con esta decisión judicial, el entonces gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez, consideraba que <strong><em>“nadie mejor que el general Del Río comprendió que a Urabá había llegado la hora de la paz, el Estado, y a fe que avanzó notablemente</em></strong>”, siendo por ello condecorado y llamado <strong><em>“el pacificador de Urabá”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>San José de Apartado, enclave de espiritualidad terrenal</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese legado inmortal como defensor inclaudicable de los derechos humanos, lo forjó el padre Giraldo junto a la Comunidad de San José de Apartadó, resistiendo con el poder de la organización, la palabra y la espiritualidad los embates de todos los actores armado, junto a la entonces alcaldesa de Apartadó, Gloria Cuartas. Lo hicieron con eficacia mediante la denuncia pública y judicial veraz de todas las agresiones y violaciones perpetradas por los distintos actores armados contra la vida, bienes y autonomía civil de sus pobladores, campesinos y campesinas. Comunidad que hasta el día de hoy persiste con valor en ese empeño, convertida en un enclave de espiritualidad terrenal. Para comprender mejor ese alcance de civilidad y las profundidades de esa espiritualidad telúrica, arraigada en San José de Apartado y sustentada en la secularidad de los derechos humanos a través de la defensa de la paz y la democracia, nada mejor que consultar y leer los escritos del padre Javier Giraldo en su portal <strong><em>Desde los Márgenes</em></strong>: <a href="https://www.javiergiraldo.org/">https://www.javiergiraldo.org/</a> y la gesta de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó: <a href="https://www.cdpsanjose.org/">https://www.cdpsanjose.org/</a> .</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Javier_Giraldo">https://es.wikipedia.org/wiki/Javier_Giraldo</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://unidadbusqueda.gov.co/actualidad/javier-giraldo-padre-homenaje-buscador-humanitario-agosto-2026/">https://unidadbusqueda.gov.co/actualidad/javier-giraldo-padre-homenaje-buscador-humanitario-agosto-2026/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/javier-giraldo-cuando-el-aparato-de-estado-es-rechazado-por-su-corrupcion-o-injusticia/">https://www.elespectador.com/colombia-20/javier-giraldo-cuando-el-aparato-de-estado-es-rechazado-por-su-corrupcion-o-injusticia/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://www.justiciaypazcolombia.com/26-anos-de-condena-al-general-r-rito-alejo-del-rio/">https://www.justiciaypazcolombia.com/26-anos-de-condena-al-general-r-rito-alejo-del-rio/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132640</guid>
        <pubDate>Tue, 01 Sep 2026 21:40:26 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[ Javier Giraldo Moreno, S. J: Una vida ejemplar y una obra inmortal]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">132640</post-id>    </item>
        <item>
        <title>La batalla cultural</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/la-batalla-cultural/</link>
        <description><![CDATA[<p>Agustín Laje no inventó la expresión “batalla cultural”. La idea viene de mucho antes. Antonio Gramsci entendió que el poder no se conserva únicamente desde el Estado o mediante la fuerza, sino también conquistando el sentido común de una sociedad. Décadas después, la nueva derecha hizo suya esa intuición: si la izquierda había aprendido a [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Agustín Laje no inventó la expresión “batalla cultural”. La idea viene de mucho antes. Antonio Gramsci entendió que el poder no se conserva únicamente desde el Estado o mediante la fuerza, sino también conquistando el sentido común de una sociedad. Décadas después, la nueva derecha hizo suya esa intuición: si la izquierda había aprendido a disputar la cultura, la derecha debía hacer lo mismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De allí viene buena parte del lenguaje político contemporáneo: la disputa por la familia, la religión, el sexo, el género, la nación, la educación, el lenguaje. Todo parece convertirse en una batalla cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero quizá Colombia debería hacerse una pregunta distinta: ¿cuál ha sido, en realidad, nuestra gran batalla cultural?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para responderla habría que volver mucho más atrás que Gramsci.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Habría que volver a Nariño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y a Santander. Y a los hombres que, con todas sus contradicciones, comenzaron a imaginar una república en este territorio. No fueron liberales en el sentido partidista que adquiriría la palabra décadas después, y sería un error convertirlos retrospectivamente en militantes de un liberalismo contemporáneo. Pero buena parte de aquella generación estaba atravesada por las ideas de la Ilustración, el republicanismo, la libertad y la ruptura con la autoridad absoluta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Había una pregunta enorme detrás de la Independencia: ¿quién debía tener la última palabra sobre nuestras vidas?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante siglos, la respuesta había estado en el rey, en la Iglesia, en la tradición, en la jerarquía. La modernidad política introdujo otra posibilidad: que los ciudadanos pudieran deliberar, disentir y construir sus propias instituciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia no resolvió bien esa pregunta. La hemos respondido muchas veces con guerras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero tampoco la respondió siempre con guerras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa es una parte de nuestra historia que convendría recordar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestra democracia ha sido imperfecta, violenta, excluyente y, durante largos periodos, profundamente cerrada. Colombia fue durante buena parte de su historia una sociedad mayoritariamente católica, y el peso de la Iglesia en la vida pública fue enorme. El pluralismo religioso que hoy damos por descontado no existió siempre en las condiciones actuales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Precisamente por eso la Constitución de 1991 constituye una de nuestras grandes victorias culturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No solamente porque cambió instituciones. Cambió la idea de lo que podía ser Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Carta reconoció la libertad de conciencia, la libertad de cultos y la igualdad de las distintas confesiones ante la ley. El artículo 19 es extraordinariamente claro: toda persona puede profesar y difundir libremente su religión y todas las iglesias son igualmente libres ante la ley. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hay algo hermoso en la consecuencia de esa decisión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gracias a esa libertad, hoy las iglesias cristianas —incluidas aquellas que no pertenecen a la tradición católica— pueden predicar, organizarse, abrir templos, formar comunidades, participar en la conversación pública y tratar de convencer a millones de colombianos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pueden incluso hacer política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y pueden hacerlo precisamente porque vivimos en un Estado que no les impone una religión oficial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa es la paradoja que a veces olvidamos:&nbsp;<strong>la libertad religiosa no protege solamente a quienes piensan como nosotros. Protege también a quienes tienen ideas que nos incomodan.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La libertad es eso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y por eso cuesta entender que una parte del progresismo colombiano, que tanto ha defendido —con razón— la diversidad, la pluralidad y las libertades individuales, no siempre haya sabido reconocer que muchas de esas conquistas están inscritas en la arquitectura liberal de la Constitución de 1991.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La diversidad no nació ayer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No la inventó el progresismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tampoco la inventó la derecha.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es el resultado de una tradición constitucional que permitió que colombianos muy diferentes pudieran existir dentro de la misma República.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un colombiano puede ser católico. Otro puede ser evangélico. Otro judío. Otro musulmán. Otro ateo. Otro puede no saber muy bien qué cree. Todos tienen el mismo derecho a vivir de acuerdo con su conciencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso incluye el derecho a intentar convencer al otro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí está, quizás, la verdadera batalla cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No consiste en lograr que todos pensemos igual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Consiste en construir una sociedad donde podamos pensar radicalmente distinto sin matarnos por ello.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto puede parecernos una obviedad en 2026. No lo es.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia tiene una larga historia de guerras políticas. Liberales contra conservadores. Guerrillas contra el Estado. Paramilitares contra guerrillas. Narcotráfico contra instituciones. Y demasiadas veces la política terminó convirtiéndose en una justificación para la violencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso uno de los grandes logros colombianos no es haber eliminado el conflicto. No lo hemos hecho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es haber conseguido, en distintos momentos, que una parte sustancial de nuestros conflictos políticos pueda resolverse mediante elecciones, congresos, tribunales, periódicos, universidades, libros, debates y urnas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es decir:&nbsp;<strong>que las ideas puedan enfrentarse sin que necesariamente se enfrenten las armas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa batalla la hemos ganado muchas veces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y deberíamos sentir orgullo de ello.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, además, buena parte de la violencia que permanece en Colombia tiene cada vez menos que ver con grandes proyectos ideológicos y cada vez más con economías criminales, narcotráfico, minería ilegal, extorsión, control territorial y rentas ilícitas. Los datos más recientes muestran casi 30.000 integrantes de estructuras armadas y delincuenciales en el país, con organizaciones cuyo poder está estrechamente ligado al control de economías ilegales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso no significa que toda nuestra violencia haya perdido contenido político. El ELN y algunas disidencias conservan discursos ideológicos. Pero sería difícil negar que el crimen organizado y las economías ilegales tienen hoy un peso enorme en la explicación de la violencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso también es una batalla cultural: conseguir que el narcotraficante, el extorsionista, el comandante armado y el corrupto dejen de aparecer como alternativas de poder y vuelvan a ser entendidos por la sociedad como lo que son: enemigos de la libertad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso me interesa menos la batalla cultural de Laje que la pregunta que hay detrás de ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Batalla cultural para qué?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si se trata de conquistar universidades, medios de comunicación, iglesias, redes sociales y escuelas para imponer una nueva ortodoxia, no me interesa demasiado. Ya hemos tenido demasiadas ortodoxias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero si se trata de defender una cultura política en la que el ciudadano pueda creer, disentir, rezar, no rezar, votar por la izquierda, votar por la derecha, cambiar de opinión, criticar al presidente, defender al presidente, escribir un libro, fundar una iglesia, abrir un periódico, marchar, protestar y convencer a los demás sin tener que pedir permiso al poder, entonces sí: esa batalla vale la pena.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hay señales recientes que deberían ser recibidas con atención.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente Abelardo de la Espriella, por ejemplo, ha dicho que no buscará la reelección y, ya en la Presidencia, fue explícito en que durante su Gobierno no se abrirá camino a una Asamblea Constituyente. También se comprometió a entregar el poder en 2030 a quien resulte elegido en las urnas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay que señalarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No porque un presidente haya dicho algo correcto debamos dejar de criticarlo. Precisamente al contrario: una democracia madura debe ser capaz de reconocer un gesto institucional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hay otros gestos que merecen atención.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace pocos días, Viviane Morales contó públicamente que se reunió con Brigitte Baptiste y directivos de la Universidad EAN para buscar colaboración en materia educativa después del terremoto. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Puede parecer una pequeña noticia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No lo es.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante años hemos aprendido a mirar a determinadas personas como enemigos culturales. Morales y Baptiste pertenecen a mundos que, en la conversación política colombiana, han sido presentados muchas veces como incompatibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero allí estaban hablando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No estaban renunciando a sus convicciones. No tenían que hacerlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Simplemente estaban descubriendo algo elemental: una República no exige que sus ciudadanos tengan las mismas ideas. Exige que puedan convivir con ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa debería ser nuestra batalla cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No que Colombia deje de ser católica para convertirse en progresista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ni que deje de ser progresista para convertirse en conservadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ni que las iglesias desaparezcan de la esfera pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ni que el Estado adopte una religión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ni que las convicciones religiosas sean expulsadas de la conversación democrática.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ni que las nuevas identidades sean prohibidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ni que las viejas tradiciones sean ridiculizadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La batalla consiste en algo más difícil:&nbsp;<strong>hacer que todas ellas quepan dentro de una misma República.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia ha avanzado mucho en eso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Constitución de 1991 no fue solamente un cambio jurídico. Fue una declaración de confianza en que la sociedad colombiana podía ser plural sin dejar de ser una sola nación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso quizá deberíamos agradecer un poco más aquello que hemos construido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Agradecer que hoy un sacerdote pueda predicar, que un pastor pueda abrir una iglesia, que un ateo pueda burlarse de Dios, que una persona LGBT pueda vivir públicamente su identidad, que un conservador pueda defender la familia tradicional, que un progresista pueda cuestionarla, que un periodista pueda escribir sobre lo que desee y que un ciudadano pueda votar por quien quiera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo eso forma parte de la misma victoria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La libertad no consiste en que ganen nuestras ideas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Consiste en que nuestras ideas tengan derecho a intentar ganar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y quizá esa sea la verdadera batalla cultural que Colombia ha venido librando desde Nariño hasta 1991 y hasta nuestros días:&nbsp;<strong>conseguir que, finalmente, las ideas y las palabras valgan más que las armas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa guerra todavía no la hemos ganado definitivamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, a diferencia de tantas otras, vale la pena seguir peleándola.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132496</guid>
        <pubDate>Thu, 27 Aug 2026 00:16:29 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La batalla cultural]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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        <item>
        <title>¿DE CUÁL “PATRIA MILAGRO” NOS HABLAN? (I)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/de-cual-patria-milagro-nos-hablan/</link>
        <description><![CDATA[<p>En verdad, uno no sabe si compadecerse o alarmarse por esa concepción de la divinidad de Abelardo, situada incluso antes de la edad media, que alude a un “Dios” implacable con sus creyentes, como él, a quien somete a pruebas de gobernabilidad casi insuperables.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">¿Será una patria milagrosa o tenebrosa? Todo parece indicar que se trata de esta última, pues Abelardo de la Espriella en su primera alocución presidencial invocó una supuesta divinidad cuya inescrutable voluntad provocó un terremoto devastador para, según sus palabras, poner a prueba su competencia en su primer día hábil como presidente, el 10 de agosto pasado. A tal punto es indescifrable esa voluntad divina que incluso derrumbó y dejó en ruinas numerosas iglesias en varias ciudades, entre ellas nada menos que la torre derecha de la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Rosario, donde afortunadamente ningún piadoso manizalita resultó afectado. ¿Podrá interpretarse eso como una advertencia divina a la “Patria Milagro” para que Abelardo no invoque su nombre en vano y con fines políticos? En verdad, uno no sabe si compadecerse o alarmarse por esa concepción de la divinidad de Abelardo, situada incluso antes de la edad media, que alude a un “Dios” implacable con sus creyentes, como él, a quien somete a pruebas de gobernabilidad casi insuperables, más tratándose de un outsider. De continuar Abelardo con ese tipo de elocuciones teológicas, es decir, argumentos y creencias religiosas para explicar el terremoto y además encomendar, como presidente, a esa divinidad la sabiduría de sus decisiones, puede llegar al extremo de atribuir también al designio divino la catástrofe climatológica del “Super Niño”. Una catástrofe que es consecuencia de aquellos que consideran a la tierra, esa sí nuestra sagrada Pachamama, como una especie de despensa infinita e inagotable para colmar la codicia insaciable de sus industrias depredadoras, ya sea en busca de más petróleo, tierras raras o minerales estratégicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Piadosos depredadores</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y el sumo sacerdote de esa orgía depredadora es Donald Trump que, ya en su senectud y senilidad imperial, continúa obsesionado con <strong><em>“perforar, perforar y perforar”</em></strong> toda America, pero especialmente la “Patria Milagro”, sin importarle los desastres ecológicos que ello produzca. Probablemente sean secuelas de su amistad con Epstein y su exclusivo club de depredadores sexuales, entre los cuales parece haber estado el expresidente Andrés Pastrana, otrora defensor ejemplar de la familia y el medio ambiente, además de líder natural del partido conservador, esa reserva moral de la República y sus valores católicos. Esa obsesión por perforar pronto llegará a nuestro territorio con el inofensivo fracking que, según asegura el presidente milagroso, perdón Abelardo, no producirá daño alguno en el medio ambiente, pues se harán rigurosas pruebas pilotos para evitarlo. Es una excelente noticia que tiene a importantes y poderosos inversores muy optimistas y excitados, pues podrán perforar, perforar y perforar sin temor alguno. Algo parecido a la amable advertencia que un violador hace a su víctima de no causarle daño, siempre y cuando ella consienta y satisfaga su incontenible deseo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Adoradores del Becerro de Oro</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese es el proceder de estos piadosos depredadores, adoradores del Becerro de Oro, que bien se ocultan bajo sus impúdicas exhibiciones de fe, como auténticos fariseos. Fariseos que sus seguidores, como una manada de fundamentalistas, ciegos a las evidencias y los hechos, los aplauden, admiran y respaldan furiosamente. Al del Norte, en nombre de Maga y al del Sur en nombre de la “Patria Milagro”. Sin duda, durante estos cuatro años presenciaremos <strong><em>mucho$ milagro$</em></strong>. Como los ya realizados por Trump, cuyos beneficios han aumentado su fortuna en <em>“cerca de 2.200 millones de dólares en negocios relacionados con las criptomonedas durante el año pasado”<a href="#_edn1" id="_ednref1"><strong>[i]</strong></a>. ¿</em>Será por eso que Abelardo llama al Fondo para la reconstrucción “Fondo Milagro”? ¿Qué entenderá Abelardo, el milagroso, por corrupción? ¿Acaso solo los robos que imputa al gobierno anterior en su libro de la Verdad? A propósito, no habrá algo de ligereza en nombrar en el ministerio de Vivienda al pastor Jaime Andrés Beltrán y ponerlo al frente de la reconstrucción, puesto que <em>“asumirá el cargo bajo la sombra de un proceso fiscal por la presunta pérdida de elementos del alumbrado público de Bucaramanga, ciudad de la que fue alcalde”</em><a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>. También que la primera dama, Ana Lucia Pineda, como lo revela la siguiente investigación del portal Cuestión Pública<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a>, reciba en su fundación <strong>Colombia, Luz y Sonrisas</strong>, donaciones en dinero y especie para los damnificados del terremoto. Bien conoce Abelardo, erudito en expresiones latinas, aquella de que “<em>la mujer del César no solo debe ser, sino también parecer</em>” y estar más allá de cualquier duda y sospecha. Claro que las anteriores suspicacias no tienen lugar, son prematuras y malintencionadas, pues ambas personas son fieles creyentes y nunca defraudarían al prójimo necesitado. Hay que darles tiempo para que obren milagros, no ser tan ansioso y desconfiado, pues no hay lugar para ello, menos para meterle política a un asunto tan dramático, donde solo cabe orar y donar, sin cálculo partidista o personal alguno.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una pregunta piadosa</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Volviendo a la religiosidad de Abelardo, el converso, le formulo una pregunta piadosa. ¿No será una expresión de máxima corrupción espiritual, cercana incluso a un sacrilegio, invocar a Cristo Rey para ser un presidente invencible y lanzar al campo de batalla a cientos de héroes de la Patria a morir en nombre de la interminable “guerra contra las drogas”? Una guerra que se libra en el lugar equivocado, pues ella se ganará o continuará perdiéndose en la mente y los cuerpos de millones de consumidores de cocaína y otras sustancias psicotrópicas. Nunca bombardeando plantaciones de coca, menos arrasando con glifosato u otro &#8220;herbicida inocuo&#8221; la biodiversidad de nuestras selvas y la precaria vida de campesinos reclutados por el hambre y las armas, mientras aumentan las fortunas de los capos con todos sus mediadores y alquimistas de la ilegalidad, que convierten en oro el producto del crimen. Entre estos se destacan los banqueros y algunos directores de famosos bufetes, donde sobresale uno que milagrosamente se convirtió, de la noche a la mañana, en un fiero felino y aparece ahora como un cazador implacable de criminales. Pero apenas estamos en el comienzo de todas estas inimaginables y milagrosas metamorfosis, nos esperan muchas más, como la que promoverá la ministra de educación, Viviane Morales, para salvar de la degradación moral a las familias colombianas. Por eso, dejaré para el próximo Calicanto las siguientes preguntas ¿De cuál adoctrinamiento ideológico hablaría el presidente Abelardo en su discurso de posesión ante los militares en el campo de maniobras del Cantón Pichincha? ¿Cómo será la familia de la Patria Milagro? ¿Cómo entiende la niñez la nueva directora del Instituto Colombiano de Bienestar familiar si excluye de él la nominación a las niñas? Será que ella toma al pie de la letra el artículo 44 de la Constitución, que solo habla de “<em>los derechos fundamentales de <strong>los niños</strong></em><strong>”</strong> y reafirma al final que “<strong><em>los derechos de los niños</em></strong> <em>prevalecen sobre los derechos de los demás”. ¿Será esa la ideología de género a la que se refiere la ministra de educación?</em> Todo parece indicar que tendremos que aprender ese nuevo metalenguaje de la “Patria Milagro”, con su semántica religiosa y sacra, tan lejana de nuestra vulgar lengua profana, para poder comprender y describir los milagros que nos esperan durante los próximos cuatro años.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://elpais.com/internacional/2026-08-18/un-gobierno-de-millonarios-trump-nombro-para-su-administracion-a-57-personas-con-un-patrimonio-de-mas-de-100-millones.html">https://elpais.com/internacional/2026-08-18/un-gobierno-de-millonarios-trump-nombro-para-su-administracion-a-57-personas-con-un-patrimonio-de-mas-de-100-millones.html</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://www.publimetro.co/noticias/2026/07/09/el-pasado-polemico-y-el-millonario-caso-de-presunta-corrupcion-que-salpica-al-ministro-de-vivienda-de-de-la-espriella/">https://www.publimetro.co/noticias/2026/07/09/el-pasado-polemico-y-el-millonario-caso-de-presunta-corrupcion-que-salpica-al-ministro-de-vivienda-de-de-la-espriella/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://cuestionpublica.com/ayudas-que-recoge-la-primera-dama-van-a-parar-a-su-propia-fundacion/">https://cuestionpublica.com/ayudas-que-recoge-la-primera-dama-van-a-parar-a-su-propia-fundacion/</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132409</guid>
        <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 02:30:38 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/manizales-catedral.webp?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/webp">
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>¿Qué tan sismoresistente será el gobierno del tigre?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/que-tan-sismoresistente-sera-el-gobierno-del-tigre/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Cuál de los tres tristes tigres es el presidente Abelardo de la Espriella? El expresidente Petro lo llamó &#8220;Abelardo, el Breve&#8221;. El terremoto de 7.4 fue como un mal presagio para un gobierno camandulero que, todavía con la resaca de la celebración, recién tomaba posesión. El devastador sismo expuso las veleidades del primer mandatario.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph"><em>“Érase una vez un campesino llamado Pahom, que había trabajado dura y honestamente para su familia, pero que no tenía tierras propias, así que siempre permanecía en la pobreza. “Ocupados como estamos desde la niñez trabajando la madre tierra -pensaba a menudo- los campesinos siempre debemos morir como vivimos, sin nada propio. Las cosas serían diferentes si tuviéramos nuestra propia tierra”&nbsp;(…)&nbsp;El criado de Pahom se acercó corriendo y trató de levantarlo, pero vio que le salía sangre de la boca. ¡Pahom estaba muerto! (…) Su criado empuñó la azada y cavó una tumba para Pahom, y allí lo sepultó. Dos metros de la cabeza a los pies era todo lo que necesitaba”: <strong>¿Cuánta tierra necesita un hombre?, cuento de León Tolstói, escritor ruso.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Alguien sabe cuánto costaron los balones de la marca “Patria Milagro” que el presidente llevó al Chocó tras el terremoto? ¿Sirvieron de algo para solucionar la crisis humanitaria? Son preguntas, el juicio vendrá después. Porque no puede ser que, gobierno tras gobierno, sigan repitiendo el disco rayado de que el país tiene una deuda histórica con el Chocó y nadie les diga que han llegado a pagarla en serio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El formidable cuento&nbsp;<em><a href="https://ciudadseva.com/texto/cuanta-tierra-necesita-un-hombre/" id="https://ciudadseva.com/texto/cuanta-tierra-necesita-un-hombre/">¿Cuánta tierra necesita un hombre?</a></em><strong><em>,</em></strong> escrito por León Tolstói, nos recuerda que nada nos pertenece: Nada. Ni siquiera el pedazo de tierra donde antes enterraban a la gente, porque ahora vamos sin escalas del crematorio a la eternidad, hechos polvo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si Dios existe –de seguro sí para el crédulo presidente de la República-, a lo mejor andaba en otra parte, sin tiempo para escuchar las alabanzas del 7 de agosto, día de su posesión. De poco sirvió invocarlo en boca de un sacerdote católico, un rabino y un pastor evangélico, pues al tercer día sobrevivo lo indecible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no culpen a Dios por lo que pasó. El periódico&nbsp;<em>El Colombiano</em>&nbsp;abrió con un titular, más literario que periodístico, que en otro tiempo habría sido herejía, <em>eh</em> <em>Ave María purísima:</em>&nbsp;<em><strong>“El día que Dios se olvidó de Pereira!”.</strong></em>&nbsp;Esa costumbre tan criolla de culpar a&nbsp;<em>Chuchito&nbsp;</em>por la incompetencia y la desidia de los gobiernos de turno, en lo municipal, departamental y nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todavía tengo fresca en la memoria aquella portada desafortunada de la revista Semana con la foto del presidente Iván Duque y un gran titular: “Año de aprendizaje”. Eran los tiempos en que un todopoderoso Álvaro Uribe imponía a dedo al candidato de sus afectos. Desde la elección de Gustavo Petro eso cambió.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es culpa de un presidente de la República que ocurran terremotos o pandemias. Es culpa sí su improvisación, las malas decisiones o la incompetencia de algún funcionario. El comienzo de este gobierno no ha sido el mejor. Y no lo dice un detractor más, sino un medio serio como&nbsp;<em><a href="https://www.elespectador.com/mundo/america/un-terremoto-dos-colombias-las-criticas-de-the-economist-a-de-la-espriella" id="https://www.elespectador.com/mundo/america/un-terremoto-dos-colombias-las-criticas-de-the-economist-a-de-la-espriella">The Economist.</a></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Seamos justos: tampoco los ciudadanos estamos preparados para lo impensable, porque creemos que las cosas malas le pasan al vecino. Pero un gobierno no puede darse el lujo de pensar así. Más que los mandamientos de Dios, debe guiarse por el sentido común, la cordura, la ecuanimidad y, principalmente el rigor científico, que las más de las veces riñe con los designios divinos. En pocas palabras, a la jefatura de Estado no se llega aprender, se llega aprendido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las imágenes que saturan las redes sociales sobrecogen, nos recuerdan a cada momento que estamos de paso y que la vida se nos puede ir en un suspiro. Que no basta con nuestro espíritu solidario. El país debe tomarse en serio la tarea de pensarse desde la prevención y la previsión. Llorar sobre los muertos es igual que llorar sobre la leche derramada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Por qué será que casi siempre la maldad, incluso la maldad inocente de la naturaleza, descarga su furia casi siempre sobre los más pobres, sobre los más jodidos de la Tierra? Tras el terremoto ocurrido en Colombia el 10 de agosto, había que ver el dolor del pueblo chocoano, reflejado en los gritos de aquella madre que encontró en la calle, muerto, a uno de sus hijos. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero al gobierno hay que darle tiempo, los 100 días de gracia para que muestre de qué está hecho. Necesitamos un Ejecutivo sismoresistente. Colombia es un país vulnerable a los desastres naturales. Pero rara vez estamos preparados para prevenir las tragedias y solo nos queda actuar sobre la marcha. <strong>El Espectador</strong> hizo un justo reconocimiento, en medio de las quejas:&nbsp;<em>“Tanto el gobierno nacional como los distintos gobiernos locales han respondido con rapidez, eficiencia y determinación incansables”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El día de la posesión, en su discurso ante los militares, el presidente se mostró solidario con los ricos; en tono de celebración habló de eliminar el impuesto al patrimonio. Ni se le ocurra <em>Mr. president</em>. La realidad le ha mostrado que ahora es cuando los ricos y los superricos de este país (que son la inmensa minoría), deben ser conscientes de que viven en una nación tercermundista, ahogada en sus desigualdades. Hay pocos con tanto y demasiados con nada, que es necesario insistir en eso de la redistribución de la riqueza, en vez de ofrecer gabelas y seguir blindando privilegios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia no puede comportarse como aquel limosnero que pide “una ayudita, por favor”. De los ricos no se esperan obras de caridad. Se espera compensación con el país, que ha favorecido su fortuna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, válgame Dios, lo están haciendo, para callarnos la boca a los incrédulos. Los empresarios exhiben hoy su generosidad. Entre todos, juntaron $201 mil millones, mal contados superan los 64 millones de dólares, mucho más que los 25 millones de dólares que de buena gana mandó Donald Trump. Aparte, el grupo Gilinski donó $150 mil millones, el grupo Santo Domingo $100 mil millones y 100 mil millones más el banquero David Vélez. La tragedia está mostrando quién es quién en Colombia. Solo falta saber de cuánto será el aporte del empresario Abelardo de la Espriella.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>¿No es este un momento ideal para hablar sobre redistribución de la riqueza?</strong> </h2>



<p class="wp-block-paragraph">Abelardo informó que reconstruir valdrá $30 billones. ¿No es este el momento propicio para recordarle al gobierno que cada año la evasión en Colombia ronda los 130 billones de pesos, el equivalente a cinco reformas tributarias? En víspera de elecciones <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/se-necesitan-3-700-colombianos-para-que-ivan-cepeda-gane-la-presidencia/" id="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/se-necesitan-3-700-colombianos-para-que-ivan-cepeda-gane-la-presidencia/">reproduje en este blog</a> la siguiente cita, a propósito de un informe sobre los 18 mil ultrarricos de Colombia:  </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph"><em>“…&nbsp;<a href="https://elpais.com/america-colombia/2024-10-16/quien-tiene-mas-debe-pagar-mas-datecuenta-de-que-las-cosas-pueden-cambiar.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">los más ricos utilizan estrategias sofisticadas para no pagar o pagar menos impuestos</a>: eluden, es decir, encuentran vacíos legales para minimizar su carga tributaria; evaden, ocultando activos de forma deliberada, y se benefician de leyes que les otorgan amplias exenciones y deducciones”</em>: <strong>inforne de Oxfam <em>sobre desigualdad, publicado en enero de 2025,</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esperemos, no obstante, que con la noche que ya pasó y la reforma tributaria que viene, las exenciones sean para los empresarios (fue la promesa de campaña, confirmada en el discurso de posesión) y la<em> clavada i</em>mpositiva para los demás. A eso súmele que, según La Silla Vacía, el&nbsp;<a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/banco-mundial-desembolsa-us200-millones-para-atender-el-terremoto/?fbclid=IwdGRzaATsdHFjbGNrBOx0BXBkb2YFZXh0bgNhZW0CMTEAc3J0YwZhcHBfaWQMMzUwNjg1NTMxNzI4AAEexAY_RzIk7nfQyLRmSw1MtvmpVX-M7trgz_8zZ9xt5AWIS4fBWucLsITrnSU_aem_tqEsrFDOQLvCm9W8uyD0pw&amp;sfnsn=scwspwa" id="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/banco-mundial-desembolsa-us200-millones-para-atender-el-terremoto/?fbclid=IwdGRzaATsdHFjbGNrBOx0BXBkb2YFZXh0bgNhZW0CMTEAc3J0YwZhcHBfaWQMMzUwNjg1NTMxNzI4AAEexAY_RzIk7nfQyLRmSw1MtvmpVX-M7trgz_8zZ9xt5AWIS4fBWucLsITrnSU_aem_tqEsrFDOQLvCm9W8uyD0pw&amp;sfnsn=scwspwa">Banco Mundial desembolsó 200 millones de dólares</a>&nbsp;para atender el&nbsp;terremoto, deuda que pagaremos los contribuyentes.&nbsp; Lo haremos con gusto por una causa noble, pero así mismo merecemos saber qué organismos harán la veeduría de los recursos para garantizar transparencia.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-la-silla-vac-a wp-block-embed-la-silla-vac-a"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="s50I29XCKt"><a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/banco-mundial-desembolsa-us200-millones-para-atender-el-terremoto/">Banco Mundial desembolsa US$200 millones para atender el terremoto</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="“Banco Mundial desembolsa US$200 millones para atender el terremoto” — La Silla Vacía" src="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/banco-mundial-desembolsa-us200-millones-para-atender-el-terremoto/embed/#?secret=xCCYhaQgDn#?secret=s50I29XCKt" data-secret="s50I29XCKt" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>El día que nos movieron el piso a todos</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Las imágenes de Buenaventura, Cali y zonas del eje cafetero ponen a prueba la cacareada idea del mandatario de gobernar desde las regiones. Debería tener su sede alterna allá, el territorio chocoano, abandonado él sí hasta por Dios, desde el principio de los tiempos. De ese departamento solo nos acordamos en tiempos de tragedia o cuando condenan por corrupción a algún político. Su solo nombre ya parece una cruz: Chocó. Olvidado y vilipendiado. Recuerden al impresentable diputado antioqueño Rodrigo Mesa Cadavid que salió con esta perla:&nbsp;<strong>“Invertir en el Chocó es como perfumar un bollo”.&nbsp;</strong>Cómo fue que no mandaron a ese señor a vivir un año allá, no como castigo, sino para resocializarlo, porque a las claras ese fue un gesto racista e insensible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Chocó debería ser en las actuales circunstancias la verdadera capital alterna de Colombia, si es que&nbsp;<em>Mr. president</em>&nbsp;insiste en tal embeleco.&nbsp; Porque hoy el Chocó le está dando una bofetada de dignidad al país, a&nbsp;juzgar por esta magnífica, pero al tiempo dolorosa, crónica de Alejandro Rodríguez en&nbsp;<strong>El Espectador</strong>. El reportero cuenta lo que vio en su recorrido por San José del Palmar, epicentro del movimiento telúrico<strong>.&nbsp;</strong><em>“Después del terremoto, mientras las grietas siguen abiertas y la ayuda no llega a todos los barrios, los chocoanos vuelven a hacer lo que han hecho siempre: sostenerse entre ellos”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph"><strong><em>“Esta semana fue una comisión oficial, revisó las casas por encima y siguió de largo. Nadie en el barrio cree que algo vaya a cambiar después de esa visita. Lo saben, con amargura, que serán ellos mismos quienes reconstruyan”,</em></strong><strong>&nbsp;crónica de El Espectador.</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="739" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/Terremoto-EL-ESPECTADOR-739x1024.jpg" alt="" class="wp-image-132213" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La embestida de un planeta vivo, siempre reacomodándose, le está enseñando al presidente ADLE&nbsp; que gobernar es más que lanzar besos al aire cual reina de belleza, que le sirve más al país remangado que en sesión de limpieza fácil al lado de su esposa, la primera dama. Es que, señor presidente, hay un momento para todo, y este no es precisamente un momento para banalidades ni veleidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En las redes sociales han sido&nbsp;<em>funados</em>&nbsp;(en mis tiempos se decía&nbsp;<em>boleteados</em>), él, su esposa y el ministro Rodrigo Lara. Lara dijo que aquellos que hagan política con las ayudas (“repartija política”, la llamó) se van para el infierno, en tanto que han criticado a la pareja presidencial por creer que caridad y gestión de gobierno son la misma cosa. No hablemos ya del ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, que andaba en plan familiar tomando el sol en Santa Marta, mientras sus compañeros tenían las botas puestas por los damnificados. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Un <a href="https://elpais.com/america-colombia/2026-08-14/abelardo-de-la-espriella-resucita-el-gobierno-paralelo-de-las-primeras-damas.html" id="https://elpais.com/america-colombia/2026-08-14/abelardo-de-la-espriella-resucita-el-gobierno-paralelo-de-las-primeras-damas.html">artículo del diario español El País sobre el papel de Ana Lucía Pineda</a> resume el asunto, de manera incluso risible.&nbsp;<em>“Contó que había conseguido un sinnúmero de donaciones, desde servicios funerarios para las víctimas hasta comida de McDonald’s para los rescatistas. El presidente se mostró complacido. “Queridos amigos, como ustedes pueden ver, se ha hecho todo lo que hay que hacer en materia técnica”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El país requiere un presidente más estadista que&nbsp;<em>showcero</em>&nbsp;y un gabinete más diligente que fervoroso, porque no se pueden delegar en el cielo las cuestiones netamente terrenales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy por hoy el Ministerio de Ambiente&nbsp;y Desarrollo Sostenible debería ser el más importante de todos, por encima incluso del Ministerio de Defensa. Se le debería, por lo tanto, garantizar un presupuesto generoso y exigirle resultados concretos. Ah, pero oh sorpresa, con menos de&nbsp;$2 billones (y una tercera parte de estos dedicado a gastos de funcioamiento),&nbsp;figura en la cola de las asignaciones presupuestales al lado de los ministerios de Cultura, Ciencia, Deporte y Comercio).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mundo enfrenta un apocalipsis climático, dicho y predicho por los expertos (las pruebas están en nuestras narices); así que los políticos, y en particular los legisladores, no deben minimizar el impacto del cambio climático y los desastres naturales. De hecho, un editorial de&nbsp;<strong>El Espectador</strong>&nbsp;lo advierte de manera tajante:<em>&nbsp;“Nos parece evidente que la agenda del nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella estará marcada por el terremoto y el Fenómeno del Niño”. &nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>¡La sacamos barata… esta vez!</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Dicen los científicos que el&nbsp;choque entre placas tectónicas&nbsp;liberó tanta energía como 126 bombas de Hiroshima (1.9 megatones de TNT), y por fortuna fue muy profundo, a 110 kilómetros de la superficie&nbsp;(la distancia más o menos entre Bogotá y Girardot).&nbsp;Porque de haber ocurrido a 10 kilómetros, como pasó en Venezuela, otro cuento estaríamos contando. Una historia inenarrable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según La Silla Vacía, “el terremoto del 10 de agosto encontró a un país donde tres de cada cuatro edificios se levantaron antes de la última norma sismorresistente, donde más de un tercio no tiene ningún refuerzo sismorresistente en su estructura y donde esa cifra cambia de manera brutal según el departamento en que uno esté parado”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para colmo de males,&nbsp;<a href="https://share.google/FvwfoO1LuogoPRRjb" id="https://share.google/FvwfoO1LuogoPRRjb">apenas el 25% de las edificaciones en Bogotá estarían en condiciones de soportar un terremoto</a>, según denuncia hecha por un concejal. Es decir, el país no puede esperar al próximo desastre sobre lo que parece ya un desastre. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero algo bueno nos ha quedado en medio del sufrimiento ajeno. Al mandatario ya debió quedarle claro que se hizo elegir para gobernar en medio de circunstancias adversas, no parar dar órdenes desde la comodidad de Barranquilla, güsiquicito en mano. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El señor presidente prometió un <em>Plan Marshall</em> para reconstruir al Chocó; que el pueblo se lo demande si sus palabras terminan en cuento chino.   </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Mon, 17 Aug 2026 14:10:04 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Qué tan sismoresistente será el gobierno del tigre?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <item>
        <title>¿De &amp;#8220;Sultana del Valle&amp;#8221; a sultanato de un &amp;#8220;Tigre&amp;#8221;?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/de-sultana-del-valle-a-sultanato-de-un-tigre/</link>
        <description><![CDATA[<p>El mayor sueño de Abelardo es erigirse como un profeta armado de su “Patria Milagro” con el respaldo y la obediencia ciega de los militares, pero también con la fe sumisa de la mayoría de colombianos. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Hernando Llano Ángel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como es sabido, un sultanato es una forma de gobierno en donde prevalece la voluntad de un Sultán que logra fusionar su poder político con la fe musulmana y la lealtad absoluta de sus ejércitos. El poder militar le permite ejercer control sobre su territorio y además obtiene la obediencia de sus súbditos, sin mucho esfuerzo, por ser reconocido también como una autoridad religiosa. Tal parece ser el mayor sueño de Abelardo, erigirse como un profeta armado de su “Patria Milagro” con el respaldo y la obediencia ciega de los militares, pero también con la fe sumisa de la mayoría de colombianos. Así se comprende plenamente esa ceremonia sincrética y pintoresca de su posesión presidencial en la Arena USC y en el Cantón Militar Pichincha, con la presencia de tres autoridades religiosas que se supone representan las creencias de la mayoría de colombianos: un rabino, un pastor evangélico y un sacerdote católico, en el orden de intervención de sus oraciones en la ceremonia de investidura. Para lograr ese magno efecto entre los caleños, donde perdió por 239.119 votos frente a Iván Cepeda<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>, contó no solo con la entusiasta colaboración de los mandatarios locales, sino también con el corifeo de los medios de comunicación y la adulación generalizada de los principales líderes de los gremios empresariales y agrícolas de la región. Todos a una proclamaban que deberíamos sentirnos orgullosos por un acto de posesión presidencial histórico, desconociendo que para 682.166 ciudadanos y ciudadanas caleñas, equivalentes al 59.64 %, de los votos válidos que votaron por Cepeda, no pasaba de ser una ceremonia provocadora y desafiante.  Así, Cali dejó de ser la altiva sultana del Valle para convertirse en una sumisa sierva de un Sultán que se identifica con un Tigre y llama “manada” a sus seguidores, eligiendo la Arena USC para tomar posesión presidencial, cuando debió hacerlo en el zoológico de Cali, un lugar más acorde con su bestial simbología y adecuado para sus invitados internacionales, entre ellos un espécimen aún más peligroso, un tal león Milei, depredador del Estado argentino y el sentido de lo público en nombre de la “libertad”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cali sitiada y confinada</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Seguramente por ello, durante toda la semana estuvimos sometidos al sobrevuelo de aeronaves militares, como una señal de inminentes bombardeos contra violentos narcoterroristas que podrían tomarse la ciudad y sabotear su posesión. Y, como si fuera poco, el viernes 7 de agosto quedamos confinados en nuestras casas, por sabia y autónoma decisión del alcalde de la ciudad, Alejandro Eder, ya que así el Tigre y todos sus invitados internacionales y nacionales podría asistir a la posesión presidencial sin correr peligro alguno. Cali, entonces, quedó bajo un toque de queda preventivo, negándonos a los ciudadanos el derecho constitucional a circular libremente por nuestra ciudad. ¿Podrá haber una prueba más contundente de la negación de la democracia y la violación de la Constitución en nombre de una posesión presidencial? Esa posesión y la forma como se realizó sienta un precedente, ese sí verdaderamente histórico, pues marcó el inicio de una gobernanza cuya esencia es la fusión de tres poderes profundamente antidemocráticos: el militar, el pastoral y el tutelaje imperial de Maga. Todo ello, bajo la mascarada de rituales democráticos en el esperpéntico escenario de la Arena USC, semejando un Hollywood tropical, pero con alfombra azul por la que desfilaron las vanidades de personajes dispares y patéticos, representativos de un entramado de poderes internacionales y regionales decadentes y excluyentes. Por ella ingresaron a la Arena USC desde el encumbrado rey de España, Felipe VI, antecedido por el depredador de lo público, el león Javier Milei, hasta el ambicioso presidente de la FIFA, Gianni Infantino, casi siempre fuera de lugar. Pero, en verdad, en esa ceremonia nadie estaba fuera de lugar, pues todos se encontraban allí para validar y legitimar el primer acto de prestidigitación del Tigre mediante la invocación de los tres poderes con los que pretende construir la “Patria Milagro”: el pastoral, el militar y el corporativo internacional. Este último con el respaldo de su padrino, Donald Trump, el mayor depredador de riquezas naturales y demoledor del derecho internacional público.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La ubicuidad de un taumaturgo del poder</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo hizo de una manera fantástica, como un consumado taumaturgo del poder. Para ello, comenzó con la piadosa puesta en escena del poder religioso, en la propia Arena USC, invitando a tres religiosos que considera representativos de las creencias y la fe de la mayoría de colombianos para así contar con su apoyo en la difícil tarea de gobernar. Pues nada resulta más útil que la persuasión de pastores evangélicos, sacerdotes católicos y rabinos judíos sobre miles de feligreses, la mayoría de ellos muy <strong><em>deVotos</em></strong>, como lo demostraron en las urnas dándole el triunfo al Tigre. Luego abandonó rápidamente ese escenario piadoso de la Arena USC para trasladarse en cuestión de minutos al rudo campo de maniobras militares del Cantón Pichincha y pronunciar allí su discurso de posesión. En realidad, no se puede llamar discurso a una arenga dirigida a los militares más que a sus invitados internacionales y los congresistas presentes en la Arena que lo escucharon por más de una hora. Allí convocó de nuevo a los militares para que aportarán más “héroes de la Patria”, pero esta vez llevando el <strong>“Escudo de las Américas”,</strong> sacrificándose en una guerra que se ha prolongado de derrota en derrota, por más de medio siglo, la llamada “Guerra contra las drogas”. Una guerra decretada por Nixon en 1971, hace 55 años, como globo distractor de la guerra de Vietnam que ya sabía pérdida. Tampoco fue una pieza oratoria para todos los colombianos que lo vimos por televisión y esperábamos el discurso de un presidente, no esa arenga más propia de un agitador en pie de guerra. Pero, en el caso de Abelardo, resulta comprensible, pues se trata de alguien que personifica un tigre, una peligrosa y temible fiera para quienes no forman parte de su manada y no obedezcan inmediatamente sus temibles rugidos. Esa es una muestra de su “máxima coherencia” autocrática. De esta forma demostró la ubicuidad y el sincretismo de su poder, que pretende abarcar desde la fe hasta las armas, lo que históricamente ha terminado en monstruosas guerras, en lugar de milagrosas patrias. Por eso imploró “<em>Que Dios bendiga a cada uno de sus hijos, ilumine nuestro entendimiento, afine nuestro carácter y guíe nuestras decisiones”</em> y afirmó “<strong><em>el que está de rodillas delante de Dios, jamás será vencido”</em></strong><em>,</em> como si estuviera anunciando el comienzo de una guerra santa. Por eso terminó su arenga gritando: <strong><em>“¡Firmes por la Patria, que viva Cristo Rey!”.</em></strong> La mayor ironía es que en ese instante un leve incendio recorría las laderas del cerro en donde se encuentra el monumento tutelar de Cristo Rey, quizá por ello no pudo proteger piadosamente a Cali de los destrozos y sufrimientos causados por el terremoto de 7.4 grados Richter, tres días después de haberlo invocado Abelardo en su arenga con fines tan lejanos de su doctrina. Vale la pena recordar que Jesús de Nazareth no solo predicó que “mi reino no es de este mundo”, sino que además expulsó a los mercaderes del Templo y la esencia de su legado para la humanidad fue la paz, la reconciliación y el perdón, todo lo contrario de lo anunciado por Abelardo en su discurso de posesión presidencial. ¿De cuál “Patria Milagro” nos hablará y quiénes serán los beneficiarios de ella?</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a><a href="https://caliescribe.com/2026/06/26/votaciones-por-puesto-2a-vuelta-presidencial-cali/">https://caliescribe.com/2026/06/26/votaciones-por-puesto-2a-vuelta-presidencial-cali/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132065</guid>
        <pubDate>Tue, 11 Aug 2026 22:57:52 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿De &#8220;Sultana del Valle&#8221; a sultanato de un &#8220;Tigre&#8221;?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
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        <item>
        <title>El Evangelio según San Abelardo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-evangelio-segun-san-abelardo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Entre homilías y letanías, habemus presidente. ¿Cuántos ateos había en la ceremonia de posesión? Es preferible cualquier democracia defectuosa a una teocracia revuelta con plutocracia.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph"><strong><em>“La civilización no va a alcanzar la perfección hasta que la última piedra de la última iglesia caiga sobre el último sacerdote”:</em> Émile Zola, escritor y periodista francés.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Amén, hermanos, el Medioevo ha vuelto. ¡Palabra de Dios!&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde chiquito me enseñaron a no burlarme de los mayores, pero pierdan cuidado porque soy más viejo que el señor presidente. Cuando él nació, yo tenía siete años. Sabía leer y escribir pero nunca aprendí a persignarme, por la sencilla razón de que capaba iglesia para irme a la biblioteca, así que no estoy bautizado y, hasta dónde entiendo, tengo mi lugar reservado en el Purgatorio cuando muera. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el 7 de agosto, Colombia no estrenó un Presidente de la República; estrenó un Sumo Pontífice con aires de tenor italiano y ex-ateo, con casi 13 millones de fieles que lo veneran como al primer santo costeño de su devoción. Quienes tuvimos el tupé de ver la transmisión de la posesión presidencial no sabíamos si estábamos presenciando la investidura de un jefe de Estado o una misa campal, con sacerdote, rabino y pastor incluidos. Porque <em>al que no quiere caldo</em>… se le dan tres misas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Faltó únicamente que el recién nombrado Ministro de Hacienda recorriera los pasillos del teatro con datáfono inalámbrico en mano, cobrando el diezmo a los asistentes para ir cuadrando el déficit fiscal que dejó Petro. Ya me la imaginaba yo diciéndoles: <em>“una limosnita, por favor, que en breve se la descontaremos del impuesto al patrimonio”.</em> Ah, porque se viene la Reforma Tributaria con <em>gangazo </em>para los ricos y <em>tanganazo </em>para los no ricos; es decir, clase media y pobres. ¡Ya es muy tarde para arrepentirse!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Confíen, hijos míos, los milagros existen. Y si no hay milagro, basta con la fe. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El doctor Abelardo ha decidido situarse cómodamente a la (ultra) derecha de Dios Padre, poniendo la fe por encima de la mismísima Constitución de 1991. En un país caracterizado por la ingenuidad patológica, la jugada sería maestra: ¿para qué gobernar con aburridas cifras de inflación, desempleo o inversiones en obras públicas, si ahora los indicadores de gestión se van a medir en número de conversos por metro cuadrado? A partir de hoy, el DANE no nos preguntará el nivel de ingresos, sino cuántos avemarías o padrenuestros rezamos antes del almuerzo para engrosar las estadísticas hasta alcanzar el 100% de creyentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El despliegue de sotanas, biblias y pastores con pretensiones corporativas —con el pastor Eduardo Cañas a la cabeza— dejó claro el poder que han acumulado ciertas iglesias a través del voto cristiano. No tienen el poder de multiplicar cinco panes y dos pescados para alimentar a una multitud hambrienta, pero en un santiamén transformaron a un ateo en crédulo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos vendieron la idea de un Estado laico, pero lo que tenemos en frente es un &#8220;Ministerio de la Religión&#8221; en potencia, diseñado para complacer a cuanto dios ande suelto y evitar que la ira de alguno caiga sobre nosotros. San Abelardo ya existió en el siglo XVIII como erudito de las Santas Escrituras. Si las coincidencias no existen, la mala noticia es que la Edad Media acaba de aterrizar en <em>Cali es Cali, porque lo demás es loma.</em> Y se esparcirá como maná por todo el antiguo Reino de Granada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mezclar la Biblia con la banda presidencial es un cóctel explosivo, cuya resaca durará cuatro años. Toda una eternidad. Cuando la fe reemplaza a la razón y los versículos sustituyen a los artículos constitucionales, el debate político se transforma en dogma y la oposición en herejía. Entre tanta invocación, alabanza y palabrería celestial bonita, dio la impresión de que nos están armando una teocracia donde el castigo podrían ser —que sé yo, que soy un pobre diablo—, las llamas del infierno. Allá, donde reina Lucifer —no confundir con Luz y Fer—, &nbsp;hay siete círculos, según Dante, para que el cliente escoja aquel donde se sienta más a gusto y menos sofocado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El discurso del presidente del Congreso,&nbsp;<em>Honorario</em>&nbsp;Henríquez, que así lo llamó uno de los religiosos presentes, no le debió entrar por ningún oído al mandatario porque él estaba más pendiente de las tiernas travesuras de su hijita. Me acordé de los niños María Paz y Simoncito en los tiempos de Cesar Gaviria.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph"><strong><em>Letanía: ¡Oh, qué travieso es el poder! ¡Cuántas diabluras nos esperan! Prendan la luz, mis ojos no soportan tanto Oscurantismo. </em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo sí prefiero mil veces una fría y aburrida tecnocracia antes que un gobierno de rezanderos. Es infinitamente más provechoso para una nación que sus ciudadanos se aprendan de memoria sus deberes y derechos legales a que terminen voleando camándula y pelando rodillas por decreto gubernamental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tanto manoseo de lo divino en la política suele ser el síntoma inequívoco de que, mientras miramos al cielo esperando la&nbsp;<em>patria milagro</em>, en la tierra siempre habrá alguien haciéndole morcillas al diablo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La misa ha terminado -o empezado, no sé- No hubo saludo de la paz ni la paz esté con vosotros, porque el <em>presi </em>ya dijo que las vías del diálogo están agotadas. ¡Por los clavos de Cristo, que se juntó con impíos y pecadores, no hablemos ya de los ladrones que le pusieron a lado y lado para crucificarlo! </p>



<p class="wp-block-paragraph">Queridos lectores: Dígame que lo que sigue no es el Santo Oficio de la Inquisición para los periodistas que cometan herejía. ¡Cualquier megacárcel, menos la hoguera! </p>



<p class="wp-block-paragraph">Aleluya!!!</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131907</guid>
        <pubDate>Sat, 08 Aug 2026 14:46:37 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El Evangelio según San Abelardo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Odiseo o la posibilidad de vivir</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/odiseo-o-la-posibilidad-de-vivir/</link>
        <description><![CDATA[<p>Timeo Danaos et dona ferentes. &#8220;Temo a los griegos, incluso cuando traen regalos&#8221;. La frase, escrita por Virgilio en&nbsp;La Eneida, pone en boca del sacerdote Laocoonte una advertencia que nadie quiso escuchar. Frente a las murallas de Troya había aparecido un inmenso caballo de madera que parecía un obsequio, un gesto de rendición, el final [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>Timeo Danaos et dona ferentes.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;Temo a los griegos, incluso cuando traen regalos&#8221;. La frase, escrita por Virgilio en&nbsp;<em>La Eneida</em>, pone en boca del sacerdote Laocoonte una advertencia que nadie quiso escuchar. Frente a las murallas de Troya había aparecido un inmenso caballo de madera que parecía un obsequio, un gesto de rendición, el final de una guerra interminable. Era exactamente lo contrario. En su interior viajaban los soldados que terminarían por destruir la ciudad y cambiar para siempre el rumbo de la literatura occidental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Curiosamente, esa frase no pertenece ni a&nbsp;<em>La Ilíada</em>&nbsp;ni a&nbsp;<em>La Odisea</em>, pertenece a otro gran poema que dialoga con Homero y demuestra que las grandes historias nunca dejan de conversar entre sí, cada generación les responde con una nueva voz, con una nueva lengua, con una nueva sensibilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras veía&nbsp;<em>La Odisea</em>&nbsp;de Christopher Nolan, pensé menos en la película que en el milagro que estaba ocurriendo frente a mis ojos. Imaginé a Homero, o a quien llamamos Homero, contemplando una pantalla gigantesca donde su poema volvía a cobrar vida tres mil años después de haber sido cantado por primera vez. Me pregunté qué habría sentido al descubrir que aquello que nació para ser escuchado alrededor del fuego hoy reúne a cientos de personas en una sala oscura, en silencio, conmovidas por la misma historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá habría sonreído. Quizá habría entendido que el verdadero protagonista nunca fue Odiseo sino la imaginación humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese es, creo yo, el mayor acierto de Nolan. No filmó una película para resolver debates históricos ni para satisfacer a los arqueólogos, filmó una película para recordarnos que los clásicos siguen respirando porque hablan de aquello que nunca deja de pertenecernos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante semanas buena parte de la conversación pública se ha reducido a preguntar si Helena debía ser blanca, negra o mediterránea, como si la fuerza de un poema dependiera del color de la piel de sus personajes. Es una discusión profundamente contemporánea y al mismo tiempo profundamente superficial. Helena nunca fue solamente una mujer. Fue el deseo, la belleza, la obsesión, el motivo que desencadena una guerra. Del mismo modo, las sirenas nunca fueron únicamente criaturas marinas, Polifemo jamás fue solamente un gigante, los dioses tampoco fueron simples personajes. Son símbolos, metáforas, imágenes que sobreviven precisamente porque no pertenecen a una sola época.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los poemas son territorios donde la razón no alcanza a explicarlo todo y acaso ese sea su mayor privilegio. Intentar racionalizar cada verso de Homero es olvidar que antes de ser literatura,&nbsp;<em>La Odisea</em>&nbsp;fue música, memoria y voz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay algo profundamente emocionante en el viaje que hizo ese texto para llegar hasta nosotros. Nació en griego antiguo y durante siglos sobrevivió gracias a los rapsodas que lo recitaban de memoria mucho antes de quedar fijado por escrito. Más tarde el mundo latino dialogó con él, Virgilio escribió&nbsp;<em>La Eneida</em>conversando con Homero y convirtió la tradición clásica en un puente entre dos civilizaciones. Durante siglos Europa leyó a los griegos a través del latín, hasta que en el siglo XVI el humanista Gonzalo Pérez realizó la primera traducción completa de&nbsp;<em>La Odisea</em>&nbsp;al castellano directamente desde el griego. Cada lengua fue un nuevo puerto. Cada traducción fue otra travesía hacia Ítaca. Cada generación volvió a contar la misma historia con palabras distintas, demostrando que la verdadera inmortalidad no consiste en permanecer intactos sino en seguir transformándose.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vi la película doblada al español y debo confesar que la experiencia me sorprendió. Pensé, por un momento, que el castellano abrazaba aquella épica con una naturalidad especial, no porque sea una lengua más cercana al griego antiguo desde el punto de vista lingüístico, no lo es, sino porque nuestra tradición literaria lleva siglos dialogando con los clásicos a través del latín y de las grandes traducciones españolas. Escuchar a Odiseo en español fue recordar que Homero también forma parte de nuestra lengua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay una escena que me acompañó mucho después de salir del cine. El Odiseo de Nolan contempla el fuego consumiendo Troya y entiende que toda victoria tiene algo de derrota, que el humo no distingue entre vencedores y vencidos, que las ciudades arden con el mismo color sin importar quién levante finalmente la bandera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Qué contemporánea resulta esa imagen mientras contemplamos un mundo donde medio planeta parece dispuesto a matar a la otra mitad, convencido de que las guerras todavía pueden producir vencedores. Troya ocurrió hace casi tres mil años y, sin embargo, seguimos levantando argumentos para justificar incendios, invasiones y exterminios. Cambian las armas, cambian las banderas, cambian los nombres de los imperios, pero la tragedia continúa siendo la misma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá esa sea la enseñanza más profunda de aquella guerra entre hermanos. Las guerras no las gana nadie, las guerras las perdemos todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nolan parece comprenderlo. Su Odiseo no es un héroe invencible, es un hombre cansado, marcado por la culpa, por la pérdida y por la nostalgia. No busca conquistar el mundo, busca regresar a casa. Esa diferencia es enorme. En una época fascinada por los superhéroes, Nolan rescata al héroe profundamente humano, al hombre que duda, que se equivoca, que llora, que sobrevive y que comprende que ninguna gloria compensa los años perdidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez por eso Christopher Nolan era el director indicado para esta historia. Desde&nbsp;<em>Memento</em>, pasando por&nbsp;<em>El gran truco</em>,&nbsp;<em>Interestelar</em>,&nbsp;<em>Dunkerque</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Oppenheimer</em>, toda su filmografía ha girado alrededor del tiempo, de la memoria, de la culpa y de la condición humana. En el fondo siempre ha estado filmando la misma pregunta, qué significa seguir siendo humanos cuando todo parece empujarnos hacia el olvido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras avanzaba la película pensé que el mayor logro de nuestra especie no es haber llegado a la Luna, ni haber construido ciudades inmensas, ni haber partido el átomo, ni haber inventado la inteligencia artificial. Nuestro mayor logro consiste en algo mucho más sencillo y mucho más extraordinario, nunca dejamos de contar historias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hemos cambiado de herramientas, de idiomas, de imperios y de religiones, pero seguimos reuniéndonos para escuchar el viaje de un hombre que quiere volver a casa. Antes fue alrededor de una hoguera, luego en pergaminos, después en libros impresos y ahora en una pantalla gigantesca. Cambió el soporte, nunca cambió el asombro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá esa sea la verdadera victoria de la humanidad. No haber conquistado el mundo sino haber conservado la capacidad de emocionarse con un poema escrito hace casi tres mil años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque&nbsp;<em>La Odisea</em>&nbsp;nunca trató solamente de regresar a Ítaca. Trata de nosotros, de nuestra fragilidad, de nuestra obstinación, de nuestra belleza, de nuestra permanente posibilidad de perdernos y de volver a encontrarnos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Seguimos siendo Odiseo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Seguimos navegando entre monstruos que cambian de nombre, entre guerras que prometen victorias imposibles y entre dioses que ahora adoptan otras formas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y mientras exista alguien dispuesto a escuchar esta historia, mientras un poema pueda cruzar los siglos para conmover a un espectador del siglo XXI, la humanidad seguirá encontrando un camino de regreso hacia sí misma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque al final no existen razas de héroes ni razas de villanos. Existe una sola, contradictoria, luminosa y terrible, capaz de construir el caballo de Troya y también de escribir el poema que lo convertiría en una advertencia para siempre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La raza humana.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131611</guid>
        <pubDate>Tue, 28 Jul 2026 15:20:15 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Odiseo o la posibilidad de vivir]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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        <item>
        <title>De los tiempos del ruido</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/de-los-tiempos-del-ruido/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una noche sin nubes, un estruendo aterrador y un olor a azufre que cubrió la sabana. Así nació en Santafé de Bogotá, en 1687, la expresión «de los tiempos del ruido», un recuerdo que mezcla miedo, fe y ciencia bajo el mismo cielo.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Existen expresiones muy nuestras, usadas con frecuencia para aludir a la antigüedad de las cosas, a la edad avanzada de algunas personas, a la vigencia de normas viejas o a costumbres arraigadas desde que tenemos memoria. También sirven para señalar las formas tradicionales de hacer las cosas o para recordarle a quien cree haber hecho un gran descubrimiento que aquello ya se sabía desde hace tiempo. Me refiero a frases como: «eso es del año de upa», «más viejo que la panela», «más antiguo que el modo de andar a pie» o «descubrió el agua tibia».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay una expresión menos conocida, usada principalmente en Bogotá, cuyo origen resulta especialmente interesante, pues su difusión se popularizó a raíz de un acontecimiento provocado por un fenómeno natural. En efecto, la expresión «eso es de los tiempos del ruido», que los capitalinos emplean con el mismo propósito mencionado antes, se ha transmitido de generación en generación y se ha incorporado al lenguaje popular tras un suceso ocurrido el 9 de marzo de 1687, a las diez de la noche, en la apacible villa de Santafé de Bogotá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque la tradición oral bogotana seguramente ha añadido con el tiempo algunas leyendas alrededor de lo ocurrido, el hecho fue registrado por el sacerdote jesuita Pedro de Mercado en 1691 y difundido posteriormente por los también jesuitas y cronistas Juan Ribero (1728) y Joseph Cassani (1741). Trataré de resumir aquí esa interesante narración.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dicen los sacerdotes jesuitas que era un día domingo en el que, a esa hora de la noche, no había ni siquiera una nube y el cielo ofrecía un espectáculo maravilloso con todas sus estrellas. En medio del descanso y la tranquilidad reinantes, de repente se escuchó en la ciudad de Santafé —y en las poblaciones circunvecinas, por muchas leguas a la redonda— un estruendo tan horrible y aterrador que los habitantes de la villa colonial entraron en pánico y huyeron de sus casas, todavía con sus ropas de dormir, por las calles destapadas. La mayoría se refugió en los claustros religiosos, donde permanecieron varios días orando y ayunando, temiendo la llegada de una legión de demonios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ruido se escuchó durante quince minutos, aunque otros aseguran que duró media hora. Se sintieron tres explosiones. Los cronistas relatan: «No hubo persona que no se espantase, y que no lo oyese: al primer golpe dudaron, todos al segundo temieron: al tercero se aterraron, y con la perseverancia salieron de sí, y aún de sus casas, y aún de la ciudad. Lo más singular fue, que todo el tiempo que duró este rumor, se esparció por el aire un pestilencial hedor de azufre, que ofendía al sentido…».</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ensordecedor ruido terminó aquella misma noche y nunca volvió a presentarse, mientras que el olor a azufre permaneció durante algunos días más sobre la sabana de Bogotá. El acontecimiento fue comparado por los cronistas jesuitas con el día del juicio final descrito en la Biblia. Dicen que «no es fácil referirse a la confusión y el susto de esa noche de pánico, en la que todas las personas salieron de sus casas por temor a su colapso. Algunos medio vestidos, otros completamente desnudos porque ya estaban en la cama, y todos clamando misericordia, corrían sin dirección a través de las calles oscuras. Los habitantes clamaban al cielo, con el temor genuino de estar sufriendo un castigo de Dios».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa noche, añaden los cronistas, reinó la confusión y el miedo. «Los lugares santos estaban llenos de habitantes aturdidos que querían confesar sus pecados. Las confesiones duraron más de ocho días: se reconstruyeron los matrimonios, se saldaron las deudas y se resolvieron conflictos… En las creencias populares se asociaba el olor a azufre con la presencia de demonios y con el olor del infierno».</p>



<p class="wp-block-paragraph">También Gabo, en <em>El otoño del patriarca</em>, hace mención al suceso de este misterioso ruido. Este ejemplo —no el único— de creencias apocalípticas empleadas para explicar hechos desconocidos fue estudiado hace algunos años por mi colega Gregorio Portilla, profesor del Observatorio Astronómico Nacional, en un artículo publicado junto con Fredy Moreno en la <em>Revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales</em>, vol. 30, núm. 116 (2006), bajo el título «Hipótesis astronómica al misterioso “ruido” escuchado en Santafé de Bogotá el domingo 9 de marzo de 1687».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aclara el profesor Portilla que «este fenómeno generó tan profunda impresión en los testigos del evento que modificó notablemente las costumbres de los habitantes. Creó la efemérides, vigente por muchos años, de descubrir en las iglesias cada 9 de marzo el Santo Sacramento… Por ausencia de registro se deduce que no causó movimiento sísmico, incendio, inundación, deslizamiento de tierra, tormenta, ni produjo heridos ni muertos».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y pasa entonces a ofrecer su explicación desde la astronomía, indicando que el causante del ruido fue un meteoroide —un pequeño asteroide— que, al ingresar a la atmósfera, genera intensas ondas de choque. La desintegración final pudo haber producido sucesivos estruendos de gran intensidad, pues hoy se sabe que objetos de entre 1 y 10 metros de diámetro causan efectos muy semejantes a los descritos en el relato. La entrada de estos cuerpos extraterrestres suele venir acompañada de fuertes detonaciones, fenómenos luminosos, lluvia de pequeñas rocas y olores penetrantes de tipo azufrado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La hipótesis planteada por el profesor Portilla no elimina todas las dudas y, en efecto, admite una discusión interesante. Como él mismo señala, nadie reportó haber visto el fenómeno luminoso que suele acompañar la entrada de estos cuerpos, ni se encontraron meteoritos en el suelo. No obstante, el propio Portilla recuerda que, en el 85 % de los casos, se escuchan explosiones, mientras que solo en el 55 % de las caídas de meteoritos se observa el fenómeno luminoso. Además, abundan los casos en los que los meteoroides se consumen por completo en la atmósfera sin que fragmentos lleguen al suelo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando usemos la expresión «de los tiempos del ruido» para referirnos a algo muy antiguo, pasado de moda o irrepetible, conviene recordar que su origen está ligado a un fenómeno natural que, según la ciencia, tiene una alta probabilidad de repetirse. En otras palabras, aquello que los bogotanos evocan como un suceso remoto y casi mítico no pertenece únicamente al pasado: los meteoroides que generan estruendos semejantes siguen entrando en la atmósfera con relativa frecuencia. Así, cada vez que pronunciemos la expresión, sabremos que ese «ruido» podría, en cualquier momento, volver a escucharse en nuestros propios tiempos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">@MantillaIgnacio</p>
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        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131518</guid>
        <pubDate>Sun, 26 Jul 2026 14:19:00 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
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