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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 13 Apr 2026 16:29:31 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de roy+de+abajo+hacia+arriba | Blogs El Espectador</title>
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        <title>El cosmos, la hormiga y los espacios sociotécnicos.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/el-cosmos-la-hormiga-y-los-espacios-sociotecnicos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Todo el proceso vital de las especies, así como el del humano, requiere transformar materia. La vida viene de la vida y come vida para perpetuarse. Sobrevivir implica la metamorfosis material del mundo, un incesante intercambio de líquidos, flujos y sustancias. Esa materialidad está presente en el aire que respiramos, el mismo que remite al árbol, a la fotosíntesis y a la estabilidad climática del planeta. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Sobre la mesa del comedor de la casa de un campesino, en una vereda de Colombia, se desplaza una hormiga. Lleva entre sus tenazas un pedazo de azúcar para sus larvas que crecen dentro de un hormiguero. Se arrastra inconsciente de la grandeza del <em>cosmos</em> que la posibilita y la rebasa. El nido queda detrás de la casa, en la parte baja de un barranco, rodeado de unos geranios blancos, rojos y zapotes. Para llevar el azúcar a las crías, debe hacer un gran esfuerzo: descender por las patas de madera de la mesa arrastrando su pesada carga, bajar hasta el piso y cruzar por el comedor abierto, hasta llegar a los pies del barranco. <em>La hormiga está en espacios sociotécnicos, humanos, artificialmente creados, pero debe llegar a la tierra, al hormiguero, a su morada.   </em></p>



<p>En el cosmos, la galaxia; en la galaxia, el planeta tierra; en la tierra, este continente; en el continente, Colombia; en Colombia, la vereda; en la vereda, la casa; en la casa la mesa y el piso; tras la casa, el barranco; y bajo la tierra, el hormiguero que <em>aloja</em> a la hormiga. <em>Todo ello es poesía cósmica, del mundo.</em> <strong>Normalmente, cuando estamos sumergidos en la rutina, cuando sometemos nuestros ritmos vitales a la dictadura del reloj; cuando estamos en el trabajo y los días, como se titula el libro de Hesíodo, no nos percatamos de toda esta arquitectura, de estas redes; de estas grandes tramas escritas por el universo</strong>, de la traslación del planeta al interior de la galaxia, de su rotación sobre sí mismo, y del equilibrio cósmico que todo esto implica. No pensamos en el clima global, en la homeostasis planetaria, ni en la <em>habitabilidad</em> del mundo</p>



<p>Flotamos en el cosmos con una absoluta inconsciencia, como dormidos en un planeta vivo que también se mueve, extrañados de la atmósfera, de la biosfera, del núcleo caliente de Gaia que nos abriga y nos arropa…que nos mantiene vivos. Del <em>cosmos</em> provino la vida; esta se ramificó en millones de especies, bellas, diversas, raras, feas. <strong>Se formó así la naturaleza, esa obra de arte que se produce y se reproduce sí misma. La naturaleza es un circuito vital, una dialéctica de vida y muerte; en ella la vida está entrelazada, unida; es la madeja que permite la <em>sinapsis vital del mundo</em>, el <em>tejido viviente</em> del que formamos parte. </strong>No somos seres en la naturaleza, tal como está la matera sobre la mesa; ella es <em>en</em> nosotros, es una especie de universalidad que nos habita.    </p>



<p>En esta tierra habitamos continentes, países, regiones, provincias y veredas, pero todo ello es solo el resultado de un cosmos devenido, configurado, compuesto. <strong>El lugar en el que estamos es un gran arreglo material del mundo que ha tardado eones, milenos, siglos, décadas. </strong>Del <em>Bing-Bang </em>a la tierra donde están las crías de la hormiga, la materia ha pasado por muchas transformaciones, acciones, afectaciones. Se ha desdoblado en orgánica e inorgánica, pero siguen trabajando juntas, todo el tiempo, en lo vivo y en lo abiótico. En ese <em>tiempo </em>cósmico las bacterias descompusieron el CO<sub>2 </sub>y permitieron la formación de la atmósfera; desaparecieron los dinosaurios hace más de 60 millones de años. Desde el <em>Bing-Bang</em> hasta el mamífero humano que construyo la casa, en la cual reposa la mesa sobre la que se desplaza la hormiga, el cosmos se ha desplegado, y el humano, un recién venido en esta gran novela cósmica, ha empezado a escribir su historia. Así, arribamos a un <em>ahora, </em>un presente lleno de pasado y rebosante de futuros posibles, pues como dice la pensadora colombiana Laura Quintana (2025): “Todas las cosas del mundo están en medio de múltiples devenires y trayectorias”. Esa historia a la que arribamos no es más que el producto del diálogo de los seres humanos con el universo, un diálogo complejo, mediado por el lenguaje, la cultura y la técnica.</p>



<p>La casa es solo un <em>útero vivible</em>, una esfera para decirlo con Sloterdijk (2003), un espacio cálido en la agreste tierra, que posibilita la vida humana. Es la versión <em>moderna </em>de la cueva primitiva, donde alrededor del fuego se tejieron las primeras historias, y se echaron los primeros cuentos; en esas cuevas donde el ser humano, esa criatura desvalida si se la compara con la fuerza del tigre, buscó protección y tranquilidad. Allá, entonces, se crearon los mitos, esas grandes, bellas y múltiples maneras con las que los humanos trataban de explicar el origen de todo, su puesto en el cosmos como diría Max Scheler (2003) en el siglo XX, su relación con ese gran universo que lo apabullaba y lo hacía sentir ínfimo, miserable, miedoso. <strong>Los mitos y las religiones aparecieron como <em>formas de tratar con la realidad, </em>de hacerla asible, manejable, dominable, <em>vivible. </em>Por eso los mitos no son charlatanería, no son cuentos. Las religiones, por su parte, son creaciones poéticas para tratar con el mundo, para arroparnos bajo su manto, bajo el manto, también, de los dioses. </strong>Con los mitos y las religiones se buscaba explicar los misterios que apabullaron al humano, entre ellos, los dos más importantes: la vida y la muerte; su origen y su destino final.</p>



<p> Para <em>cavar</em> la cueva el ser humano primitivo, omnívoro, más inteligente, tuvo que trascender la naturaleza. Esta <em>trascendencia</em> es lo típico humano, le permite ir más allá de lo dado, de ciertas determinaciones biológicas. Ella apareció cuando ese animal ancestral que es el humano <em>contempló</em> el mundo, se dejó atraer, tentar, interpelar por lo que estaba afuera, pero también por lo que estaba <em>dentro</em>, en el interior, como dice la filósofa Diana Aurenque (2023). También Ortega y Gasset (2001) el siglo pasado había hablado del <em>ensimismamiento </em>como un carácter distintivo del humano, pues gracias a él pudo crear un e<em>spacio interior </em>que permitía el pensamiento, la filosofía. <strong>Si el animal está sometido a su dotación biológica, sino puede escapar de los límites que la naturaleza le ha impuesto, el ser humano es un ser <em>metafísico</em>, trascendente, que pudo <em>sobrepasar</em> lo físico, “ir más allá” de la naturaleza misma, pero <em>sin</em> <em>salir de ella</em>, pues somos seres anclados al devenir natural. Y es necesario pensarlo así, para evitar la egolatría del antropocentrismo. Somos <em>natura</em> y eso es indiscutible, pero también abrimos rutas hacia otros confines y mundos.</strong> </p>



<p></p>



<p>El ser humano es un ser <em>creador</em>, un animal pensante que creó un proyecto vital propio, <em>su mundo, &nbsp;</em>o, mejor, sus mundos, sus órbitas y universos propios<em>.</em> El animal nace, crece, se reproduce y muere, como sabemos desde la biología elemental; algunos son muy inteligentes, pero no escapan a los designios que <em>natura </em>les ha impuesto. El animal está acorralado por su naturaleza, pero el animal ancestral que es el humano, gracias a su pensamiento que también lo conecta con lo divino, no solo usó <em>herramientas</em> técnicas para cavar la cueva, no sólo creó los mitos y las religiones y se abrió un espacio cálido y protector en el mundo, sino que creó la agricultura, la ciencia, la técnica, la industria, el mercado, el Estado, la política, los departamentos, los pueblos y las veredas, el arte; y, también, engendró la motosierra para cortar la madera que <em>compone</em> la mesa sobre la que camina la hormiga.</p>



<p>Y así como con los hongos y la caza, y el azúcar artificial hecho por el ser humano, la hormiga reproduce su vida biológica, el humano con la técnica se sobrepone al mundo. <strong>No hay humano sin técnica, esta es constitutiva de su humanidad misma. Ha hecho posible el mundo que tenemos y lo ha configurado desde que talló la primera piedra para cazar grandes animales, o para cavar una gruta. La técnica está a punto de convertirse en el “segundo cuerpo de la Tierra”, dice el pensador africano Achille Mbembe (2024); ya es, en efecto, un espacio vital más, en él también moramos, vivimos y trabajamos. Por eso ya somos medio cyborgs.</strong></p>



<p>Todo el proceso vital de las especies, así como el del humano, requiere transformar materia. La vida viene de la vida y come vida para perpetuarse. Sobrevivir implica la metamorfosis material del mundo, un incesante intercambio de líquidos, flujos y sustancias. Esa <em>materialidad</em> está presente en el aire que respiramos, el mismo que remite al árbol, a la fotosíntesis y a la estabilidad climática del planeta. Cuando respiramos el aire nos conectamos, en verdad, con el universo todo, pues sin este, nuestro planeta mismo no existiría. Inhalo parte del cosmos y exhalo parte del cosmos ligeramente alterado. De todo ese entramado depende la vida. La vida es un soplo del cosmos, somos polvo estelar, y somos un suspiro del universo. En fin, <em><strong>somos hijos de engranaje del mundo y, para los creyentes, somos también la materialización de una idea divina, del pensamiento de Dios…somos un sueño de Dios, el producto de su sueño creador.</strong> </em>  </p>



<p>Pero hemos dicho <em>somos, </em>lo cual es relevante porque el humano no es un átomo, <em>recortado</em> de la realidad del mundo, del ambiente de la hormiga. <strong>“<em>Soy porque somos”</em> dice la sabiduría africana. Nacemos atados por medio de un cordón umbilical a Otros.  La comunidad y el mundo nos precede, nos forman. El humano no es una abeja sin panal perdida en el jardín. No. Es un ser atravesado por la sociedad y, a la vez, un ser que individualmente <em>forma</em> esa sociedad. </strong>En esa sociedad somos seres intersubjetivos, que nos comunicamos, nos entendemos, divergimos; en ella estamos cruzados por los afectos y por los principios. En ella cooperamos, aunamos esfuerzos comunes para sobrevivir, para perpetuar el mundo; de la sociedad recibimos lo que somos para poder tejer y crear lo que seremos. <strong>La sociedad es una fábrica de humanos, pero también es el “elemento” que nos permite transcenderla, rebasarla, superarla. La sociedad también está en nosotros y nosotros, individualmente, somos los ladrillos de La sociedad.</strong></p>



<p>Así que cuando veamos en nuestro hogar a un insecto, en su incesante trabajo, llevando un mundo artificial encima, sobre sus cuestas, pensemos en que todo lo que nos rodea es una <em>materialidad</em> devenida, biológica, química, orgánica, inorgánica y…desde luego, <em>técnica</em>. Es así como nos podemos reconciliar con el cosmos, con la vida y, para los creyentes, con la “obra de Dios”. Así potenciamos nuestra conciencia cósmica, nuestra pertenencia en esta procesión de seres, así nos concebimos humildemente como parte de la aventura de la materia y del espíritu; así ratificamos que <strong>“solo la fe en el mundo sensible puede salvarnos. Hay que volver por los derechos de lo corpóreo, de lo que tiene volumen, forma, color”</strong>, como decía la pensadora española María Zambrano (2014). Esto equivale a armonizarnos con los flujos de la vida que nos sostienen para evitar el daño del mundo que nos consumiría a todos.</p>



<p><strong>Referencias</strong></p>



<p>Aurenque, Diana. (2023). <em>Animal ancestral. Hacia una política del amparo. </em>Barcelona: Herder.</p>



<p>Max Scheller. (2003). <em>El puesto del hombre en el cosmos. </em>Buenos Aires: Losada.</p>



<p>Mbembe, Achille. (2024). <em>La comunidad terrestre. Reflexiones sobre la última utopía</em>. NED ediciones.</p>



<p>Ortega y Gasset, José. (2001). <em>En torno a Galileo. El hombre y la gente. </em>México: Porrúa.</p>



<p>Quintana, Laura. (2025). <em>El tiempo que queda. Sobre envejecer en el fin del mundo</em>. Bogotá: <em>Ariel.</em></p>



<p>Sloterdijk, Peter. (2003). <em>Esferas I: burbujas, Microesferología</em>. Madrid: Siruela.</p>



<p>Zambrano, María. (2014). <em>Obras completas, </em>VI. Fundación María Zambrano, Galaxia Gutenberg, S.L.</p>
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        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
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        <pubDate>Wed, 01 Apr 2026 15:05:20 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>Perú: monitores comunitarios y un dron con cámara térmica le siguen el rastro al mono choro cola amarilla</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/peru-monitores-comunitarios-y-un-dron-con-camara-termica-le-siguen-el-rastro-al-mono-choro-cola-amarilla/</link>
        <description><![CDATA[<p>Unas figuras resplandecientes se mueven en el follaje de los árboles. Algunas saltan entre las ramas y desaparecen debajo de ellas para reaparecer metros más allá. Otras se desplazan lentamente entre las hojas mientras que ciertas figuras permanecen en un mismo lugar, emitiendo un brillo que las hace visibles en medio del follaje del bosque. [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La experiencia de combinar el monitoreo terrestre, que se basa en escuchar al bosque, con el uso de un dron que capta el calor se utilizó en el área de Conservación Privada Hierba Buena Allpayacu, uno de los hábitats del mono choro cola amarilla.</em></li>



<li><em>Esta experiencia duró ocho meses y estuvo a cargo de la organización Yunkawasi en coordinación con el comité de monitoreo de la Asociación de Conservación Oso Dorado, de Corosha, en la región de Amazonas, y la presencia de exploradores de National Geographic.</em></li>



<li><em>Las imágenes permiten observar a los monos en pleno movimiento mientras se desplazan entre las copas de los árboles.</em></li>



<li><em>La experiencia se replicará en la Concesión de Conservación Cerro El Adobe, colindante con la Reserva Comunal Chayu Nain, y en el Área de Conservación privada Copallin, vecina del Santuario Nacional Cordillera de Colán.</em></li>
</ul>



<p>Unas figuras resplandecientes se mueven en el follaje de los árboles. Algunas saltan entre las ramas y desaparecen debajo de ellas para reaparecer metros más allá. Otras se desplazan lentamente entre las hojas mientras que ciertas figuras permanecen en un mismo lugar, emitiendo un brillo que las hace visibles en medio del follaje del bosque.</p>



<p>Son&nbsp;<strong>imágenes captadas por un dron con cámara térmica</strong>&nbsp;—DJI Mavic 3T— fabricado para detectar fuentes de calor. Y en este caso, se utilizaron como parte de un proyecto de&nbsp;<strong>monitoreo en los bosques peruanos para identificar a una especie considerada en Peligro Crítico de extinción: el mono choro cola amarilla</strong>&nbsp;(<em>Lagothrix flavicauda</em>).</p>



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<iframe title="Cámara de drone termal registra a mono choro de cola amarilla" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/amUBqeH7Z1c?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p>Durante ocho meses, los monitores de la Asociación de Conservación Oso Dorado, liderada por mujeres, junto con especialistas de&nbsp;<a href="https://yunkawasiperu.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Yunkawasi</a>&nbsp;—organización dedicada a la protección del mono choro cola amarilla—, pusieron en marcha<strong>&nbsp;un programa de monitoreo que combina el seguimiento de la especie desde tierra con la vigilancia desde el aire</strong>.</p>



<p>“Queríamos encontrar un método adicional que nos permita ser más precisos en el monitoreo de los monos. Vamos por el tercer año que están funcionando los comités de monitoreo que son hermosos porque lo realiza gente de la comunidad”, dice Fanny Cornejo, directora de Yunkawasi. “En este camino, con esta metodología validada, quisimos agregar un componente, el dron con cámara térmica, para complementar la información que se estaba obteniendo con los monitores”, agrega.</p>



<p>La experiencia se realizó en el Área de Conservación Privada (ACP) Hierba Buena Allpayacu, en el territorio de la Comunidad Campesina Corosha, ubicada&nbsp;<strong>en la región Amazonas, uno de los hábitats del mono choro cola amarilla</strong>. En esta área protegida, los monitores de la Asociación de Conservación Oso Dorado han implementado, desde hace tres años, un sistema de monitoreo efectivo de esta especie, de la mano de Yunkawasi. El proyecto también ha contado con el apoyo de National Geographic; la Universidad de Bostón, en Estados Unidos; New England Biolabs Foundation; y Critical Ecosystem Partnership Fund (CEPF).</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/03/jaguares-ganaderos-proyecto-mexico-demuestra-que-pueden-compartir-territorio/">Jaguares y ganaderos: un proyecto en México demuestra que pueden compartir el territorio | ESTUDIO</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270603"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17121839/2025_03-Amazonas-Drone-MonoChoroDeColaAmarilla-%C2%A9GersonFerrer-Yunkawasi31.jpg" alt="" class="wp-image-270603" /><figcaption class="wp-element-caption">Imagen con acercamiento del dron con cámara térmica en la que se ve un mono choro con cola amarilla. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La experiencia de seguir a los monos</h2>



<p>“En realidad, al monito choro de cola amarilla nunca lo había visto en vivo en mi niñez, pero sí sabía que había en mi población”, cuenta Lizeth Arista, una de las dos primeras mujeres que se animaron a formar parte del equipo de monitoreo en la ACP y que ahora es coordinadora del comité de monitoreo de la Asociación de Conservación Oso Dorado. “Había guías que salían al campo y yo me entusiasmé, me decía: yo quiero verlo y conocerlo”.</p>



<p>Arista llevaba varios años haciendo peluches del mono junto con un grupo de mujeres que desde 2009 organizaron la asociación antes de salir al bosque como parte del equipo de guías y monitores que protegen la ACP. “Cuando llegué a verlo me gustó la forma de los monitos, cómo corrían y gritaban. Me emocionó bastante y me animé a seguir en este trabajo”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270616"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17122012/Amazonas_TallerTecnologia_NatGeo_Corosha_%C2%A9MariaAlbornoz_76.jpg" alt="" class="wp-image-270616" /><figcaption class="wp-element-caption">Lizeth Arista utilizando un dron, en pleno trabajo de monitoreo del mono choro cola amarilla. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p>Las expediciones para el monitoreo de los monos, cuenta Arista, se realizan durante cuatro a 10 días en el bosque, generalmente, una vez al mes. “Los recorridos los hacemos de día, desde las 6 de la mañana hasta casi el mediodía, porque los monitos de 11 a 12 pm se duermen. Cuando se despiertan retomamos el recorrido porque&nbsp;<strong>los monitos continúan desplazándose en medio del bosque montano hasta las 6 de la tarde</strong>. Los monos de cola amarilla se duermen a las 6 de la tarde. Tienen sus horarios establecidos”, cuenta.</p>



<p>Para Arista y su equipo identificar a los monos en medio del bosque “ahora resulta fácil”.&nbsp;<strong>Los reconocen por “los sonidos” que emiten y por “cómo se van moviendo los árboles” cuando se desplazan</strong>. “Cuando se mueven los árboles ya vemos que los monos están ahí. Vamos a ese sitio y ahí les encontramos. A veces también pelean, así sabemos cómo encontrarlos”.</p>



<p>No siempre fue fácil hacerlo, dice Arista, pero en estos dos años han aprendido a reconocer sus voces, sus movimientos y los lugares “donde los monos se quedan a dormir”. “Si no los encontramos en un sitio, vamos a otro y ahí los encontramos”.</p>



<p>El mono choro cola amarilla es una especie endémica que <strong>solo habita en los bosques primarios premontanos, montanos y nublados del norte de Perú</strong>, entre los 1000 a 2800 metros sobre el nivel del mar, principalmente en los departamentos de Amazonas y San Martín, aunque también se los encuentra en pequeñas áreas de La Libertad, Huánuco y Loreto. Recientemente se ha ubicado una población en Junín que aún está en estudio. <strong>Son monos que pasan su vida sobre los árboles, casi nunca se mueven por el suelo.</strong> Por ello, quienes realizan el monitoreo de esta especie tienen que saber identificarlos en medio de la espesura del bosque.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Mono choro de cola amarilla" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/qqvjKI8-6J4?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>“Los bosques donde vive el mono choro cola amarilla son escarpados, retadores físicamente. Por tanto,&nbsp;<strong>la idea de utilizar este dron fue tener información más detallada sobre los grupos que los monitores ubican desde el suelo</strong>. Es increíble porque al estar a la altura de los monos con el dron, puedes contar exactamente cuantos son, tener datos específicos de edad, de sexo, que a veces desde el suelo es difícil”, explica Cornejo.</p>



<p>También se buscaba saber si resultaba más rápido que los monitores ubiquen a los monos desde el suelo o ubicarlos desde el aire.&nbsp;<strong>El resultado fue que los monitores logran ubicarlos antes que los drones</strong>. Con un dron, explica Cornejo, se utiliza una metodología en base a grillas —líneas guía horizontales y/o verticales— que se van recorriendo para obtener información de los animales. “Pero el bosque es amplio y en los bosques montanos la gente local es tan conocedora de esos ámbitos que encuentra a los monos en base al oído, es decir, cuando vocalizan o cuando las ramas se quiebran mientras saltan”, afirma la investigadora.</p>



<p>También los encuentran en base a los restos de alimentos, como frutos a medio comer, con las huellitas de los dientes de los monos o al ver una bromelia deshojada que tiene la hoja masticada. “El dron no ve todo eso”, puntualiza Cornejo.</p>



<p>La especialista señala que el dron, en este caso, no ha podido reemplazar a una persona o un equipo a la hora de hacer un censo poblacional. “Esta tecnología todavía no está a la altura de los retos de trabajar en los Andes”, comenta y explica algunos obstáculos que la tecnología encuentra en lugares geográficos complejos como los bosques nublados de la vertiente oriental de los Andes peruanos, en lo que se denomina selva alta.</p>



<p>“Pensábamos que tal vez un dron termal puede encontrar más rápidamente a los monos y que de esta forma la gente de la comunidad no necesitaba subir a la montaña para ubicarlos. Pero los resultados nos demuestran que el dron sí puede encontrar a los monos y tenemos imágenes muy buenas, pero es mejor que los ubique una persona que está muy bien entrenada para hacerlo”, comenta Christopher Allen Schmitt, explorador de National Geographic y profesor asociado de Antropología y Biología en la Universidad de Boston, quien también formó parte de esta experiencia.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270612"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17121942/Amazonas_TallerTecnologia_NatGeo_Corosha_%C2%A9MariaAlbornoz_41.jpg" alt="" class="wp-image-270612" /><figcaption class="wp-element-caption">El trabajo con los monitores comunitarios se viene desarrollando hace unos tres años y comienza a replicarse en otras zonas. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p><strong>Uno de los inconvenientes es la señal</strong>, pues debe permanecer conectado al mando. Si bien el dron tiene un desplazamiento de 20 kilómetros, el problema surge cuando existen pequeñas montañas o microvalles en el terreno, “lo que es común en los Andes”, de tal forma que “los 20 kilómetros se transforman en unos cuantos cientos de metros”, ya que se pierde la señal por las variaciones geográficas, agrega.</p>



<p><strong>Otra limitación es que el dron requiere condiciones atmosféricas y de clima sin lluvia o humedad alta.</strong>&nbsp;“Esto en bosque nuboso es también retador porque siempre está lloviendo. Si empieza a llover un poquito el dron regresa. Si hay neblina fuerte con gotitas en el aire, el dron tampoco puede fusionar”, explica Cornejo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270630"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17123249/P6012852.jpg" alt="" class="wp-image-270630" /><figcaption class="wp-element-caption">Los monitores revisando el sistema de monitoreo del mono choro cola amarilla. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La información desde el aire</h2>



<p>Lo que&nbsp;<strong>sí ha permitido el dron es tener detalles específicos de la composición de la población de monos</strong>&nbsp;que se ubican durante el monitoreo. Esto es posible porque el dron tiene dos cámaras. Una de ellas capta el calor de los cuerpos en los árboles y una segunda funciona como una cámara fotográfica con la que se puede realizar acercamiento a los objetos, lo que permite obtener detalles. “Hemos podido ver diferentes atributos de los monos.&nbsp;<strong>Son datos específicos de edad, de sexo que a veces en el suelo es difícil distinguir y en particular por la topografía</strong>”.</p>



<p>También desde el aire ha sido posible observar qué están haciendo, explica la investigadora. “Lo que se hacía era mantener el dron en sobrevuelo.&nbsp;<strong>Desde el suelo se veían sombras de varios monos, pero desde el aire se podía identificar cuántos eran y si eran hembras o machos, adultas o juveniles</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270601"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17121820/2025_03-Amazonas-Drone-MonoChoroDeColaAmarilla-%C2%A9GersonFerrer-Yunkawasi1.jpg" alt="" class="wp-image-270601" /><figcaption class="wp-element-caption">Las figuras blancas corresponden a monos que han sido captados por en dron con cámara térmica. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p>En el caso de las imágenes captadas por el lente térmico, las diferencias se manejan en base a la temperatura y a las diferencias que estas temperaturas ofrecen en una gama de colores. “Se puede elegir utilizar la gama de colores en tonos morados con amarillos, como lo hicimos para algunos videos y otros en tonos grises. De acuerdo a la cantidad de luminosidad que emiten los monos se puede detectar su presencia”.<strong>&nbsp;La gama de colores y la luminosidad se va graduando en el dron para obtener mejores resultados.</strong></p>



<p>En horas de la mañana funciona muy bien, dice Cornejo, porque hay una diferencia de temperatura grande entre el bosque y la temperatura corporal de los monos. “<strong>Los videos donde se distingue hasta la colita son usualmente cuando hay esta diferencia de temperatura.</strong>&nbsp;En cambio, hay otros videos en los que se ve todo muy amarillo, eso se debe a que el sol ha calentado la copa de los árboles. En ese caso, se puede distinguir si se mueve el mono, de lo contrario puede confundir”.</p>



<p>La investigadora explica que hay bromelias ubicadas en la parte alta de los árboles y como las bromelias acumulan agua, con el sol se calientan y puede dar la impresión de que se trata de monos durmiendo, lo que genera confusión. En ese caso, dice, se puede utilizar la cámara con zoom para ver los detalles.</p>



<p>Otro detalle que explica Cornejo es que si bien el dron puede distinguir y capturar la imagen de “cualquier cosa que emite calor”, la diferencia es que en los bosques que son el hábitat de estos monos,&nbsp;<strong>“la única especie de día que se está moviendo es el mono choro cola amarilla”</strong>. “Entonces hay poca posibilidad de cometer errores. Quizás en algún momento podamos encontrar un mono machín, pero es poco probable y hasta ahora no nos ha pasado”, agrega.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270613"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17121952/Amazonas_TallerTecnologia_NatGeo_Corosha_%C2%A9MariaAlbornoz_45_2.jpg" alt="" class="wp-image-270613" /><figcaption class="wp-element-caption">Los monitores utilizan drones para estar pendientes de las amenazas al bosque. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p>Schmitt afirma que el dron es muy bueno para capturar imágenes de los monos y que desde el aire se les puede ver perfectamente con el zoom. “Tenemos videos buenísimos de monos que podemos compartir con la gente para inspirarlos a apoyar la conservación que hace la Asociación de Conservación Oso Dorado y Yunkawasi”.</p>



<p>“<strong>Con el dron podemos ver realmente la vida de los monos</strong>, se les observa cuando están arriba de los árboles, cómo interactúan entre ellos”, comenta Schmitt.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una experiencia de ciencia ciudadana</h2>



<p>El ACP Hierba Buena Allpayacu no es el único lugar en el que se monitorea el mono choro cola amarilla en coordinación con la comunidad. La experiencia bajo el liderazgo de Yunkawasi también se repite en la Concesión de Conservación Cerro El Adobe, colindante con la Reserva Comunal Chayu Nain, y en el Área de Conservación privada Copallin, vecina del Santuario Nacional Cordillera de Colán. Estos tres lugares forman parte del territorio que es el hábitat de esta especie,&nbsp;<strong>bosques que a lo largo del tiempo se han reducido en un 80 %</strong>&nbsp;aproximadamente.</p>



<p>Junto con la Asociación de Conservación Oso Dorado, en los otros dos espacios donde aún habita el mono choro cola amarilla la población también se ha comprometido con la conservación del monito, cuenta Cornejo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270604"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17121849/Amazonas_copallin_TallerTecnologia_NatGeo_%C2%A9MariaAlbornoz_14.jpg" alt="" class="wp-image-270604" /><figcaption class="wp-element-caption">Monitores revisando la metodología del monitoreo del mono choro cola amarilla. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p>“En el caso del ACP Copallin, se ha formado un comité de monitoreo en coordinación con los guardaparques de la zona. Y el tercer caso es una concesión de conservación, Cerro El Adobe, liderada por la Asociación de Conservación Chorrera Blanca (Acochoba) liderada por agricultores”, explica Cornejo.</p>



<p>Hasta ahora la experiencia con el dron con cámara térmica solo se ha realizado en el ACP Hierba Buena Allpayacu, pero el proyecto continuará en las otras dos zonas. “Estamos entrando al tercer año de trabajo con estas organizaciones y&nbsp;<strong>lo genial ha sido conectar a la gente local con el uso de tecnología</strong>. Si bien el dron con cámara térmica no lo hemos manipulado mucho, los comités sí cuentan con drones sin lente termal que utilizan para observar desde el aire las amenazas a esta especie”, dice la investigadora de Yunkawasi.</p>



<p>Cornejo también destaca la participación de las mujeres en los comités de monitoreo, así como el uso de los drones por parte de la población, quienes ahora cumplen funciones que antes estaban solo reservadas a investigadores con la ventaja de que conocen a la perfección estos bosques. “Para mí es uno de los proyectos más lindos que tenemos porque justamente se trata de&nbsp;<strong>lograr esta confluencia de practicar ciencia con la gente local</strong>”, comenta. En ese sentido agrega que ya se está planificando el monitoreo acústico y las investigaciones con ADN ambiental con estas comunidades.</p>



<p>El explorador de National Geographic, Schmitt, agrega que las comunidades conocen mucho a esta especie. “Los ven todos los días, se preocupan por ellos. Viven con ellos. Nosotros, como científicos o biólogos, aportamos nuestro propio conocimiento, que es muy diferente, y que puede complementar el conocimiento que la comunidad ya tiene. Así que la comunidad ya sabe adónde van los monos y pueden pensar por qué van a un determinado lugar. Los conocen mejor”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270615"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17122007/Amazonas_TallerTecnologia_NatGeo_Corosha_%C2%A9MariaAlbornoz_74.jpg" alt="" class="wp-image-270615" /><figcaption class="wp-element-caption">Un monitor trabajando en campo con un dron. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p>Schmitt también considera que al unir los conocimientos&nbsp;<strong>se pueda comprender mejor a la especie y se responda mejor a sus necesidades</strong>. “Por ejemplo, tenemos experiencia en estudiar su comportamiento sistemáticamente para poder determinar cómo cambia según la disponibilidad de alimentos, la altitud, las precipitaciones o la temperatura. De esta manera, podemos obtener respuestas con mayor certeza que la que se podría obtener solo con la observación”.</p>



<p>“Creo que si el objetivo final de la comunidad es la conservación de los monos, porque conviven con ellos, los ven y los aprecian -dice Schmitt-, podemos complementar ese deseo con métodos que les proporcionen las herramientas necesarias para protegerlos de una mejor manera”.</p>



<p>En esta confluencia de conocimientos, Lizeth Arista habla desde su experiencia con el uso de la tecnología. Explica, por ejemplo, que&nbsp;<strong>han llevado talleres para manejar los drones</strong>, que por ahora manejan sin problema los drones pequeños, pero que le gustaría seguir aprendiendo más. “El dron que ahora estamos trabajando en campo es más grande [dron con cámara termal]&nbsp; tiene más cosas que debemos aprender”. ¿Es fácil manejar un dron?, le preguntamos. “El pequeño sí, pero el grande se me complicaba aún”, responde.</p>



<p>Sin embargo, como dicen los investigadores, las personas de estas comunidades conocen perfectamente a estos animales. “Ahora tenemos un grupo de 12 monitos identificados, hasta les hemos puesto nombre”, cuenta. ¿Es fácil identificar a los monitos?, le preguntamos. “Sí, es fácil”, responde. “A las hembritas las identificamos por su clítoris, que tiene poco vello, y a los machos los podemos identificar porque tienen su mechón más grande que las hembras. Y los juveniles no tienen nada, es más fácil saber cuáles son hembras y cuáles machos”, agrega.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270627"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17123130/Yellow-tailed-woolly-monkey_%C2%A9Wilhelm-Osterman-Yunkawasi-5.jpg" alt="" class="wp-image-270627" /><figcaption class="wp-element-caption">El mono choro cola amarilla está en Peligro Crítico de extinción, según la Lista Roja de la UICN. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p>Hasta hace un par de décadas, dice Lizeth Arista,&nbsp;<strong>“algunas personas en nuestra comunidad los cazaban”, pero ahora ya no ocurre eso.</strong>&nbsp;Ahora hay interés por la conservación desde que son niños. “A mi hijita menor le gusta el trabajo que hago en el campo. Tiene 10 años y me dice que cuando sea grande le gustaría ser bióloga. Ella ve cómo trabajamos, los materiales que tenemos en el comité. Ella agarra los materiales, sale a observar el bosque con los binoculares y me dice: ‘Cuando sea grande quiero ser bióloga para poder utilizar todos estos materiales’».</p>



<p><em><strong>*Imagen principal:</strong> el mono choro cola amarilla es una especie endémica de los bosques nublados de los Andes orientales de Perú. <strong>Foto:</strong> cortesía Yunkawasi</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/03/peru-monitores-comunitarios-dron-siguen-rastro-mono-choro-cola-amarilla/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127053</guid>
        <pubDate>Thu, 19 Mar 2026 16:45:56 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Perú: monitores comunitarios y un dron con cámara térmica le siguen el rastro al mono choro cola amarilla]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Una disputa por la estética colonial del poder</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/una-habitacion-digital-propia/una-disputa-por-la-estetica-colonial-del-poder/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cuando leo y escucho a esa parte de Colombia indignada por la estética andina —de origen ancestral, forjada en la lucha, intercultural y no occidental— de la candidata a la vicepresidencia por la izquierda en Colombia (2026-2030), Aida Quilcué, no puedo evitar pensar que el país sigue atrapado en una vieja y colonial estética del [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Cuando leo y escucho a esa parte de Colombia indignada por la estética andina —de origen ancestral, forjada en la lucha, intercultural y no occidental— de la candidata a la vicepresidencia por la izquierda en Colombia (2026-2030), Aida Quilcué, no puedo evitar pensar que el país sigue atrapado en una vieja y colonial estética del poder.</p>



<p>Más aún cuando a esa estética se le contrapone, con desparpajo, la imagen del señor blanco, economista, técnico, neoliberal, exministro y demás, presentado con mangas arremangadas —como el gran ejecutivo de lo político— como si fuera el salvador del Estado. Su único error, nos dicen, habría sido aceptar la candidatura vicepresidencial de una versión local de las caricaturas políticas de Bukele o de Milei. Nada más que eso.</p>



<p>Algo parecido ocurre cuando escucho la manera en que hablan de la ternura, la candidez y la lucidez de la ahora candidata de la derecha colombiana: muy blanca, de “buena familia”, con formación en una universidad de élite y ungida por el presidente de &#8220;marras&#8221; para los grandes asuntos del Estado. Y entonces aparece la frase que pretende cerrar cualquier debate: qué tal una presidenta mujer para Colombia, para resolver de una vez por todas el problema de la igualdad.</p>



<p>La escena parece sacada de los siglos XVIII o XIX.</p>



<p>Lo que estamos viendo, en realidad, es la confrontación entre dos estéticas y dos modelos de Estado. Uno, el que históricamente ha detentado el poder en Colombia; el otro, el que apenas logra abrirse paso después de siglos de exclusión, a pesar de errores —algunos graves e injustificables— pero también de avances sociales que sería imposible desconocer.</p>



<p>Se trata de dos proyectos que no solo difieren en programas políticos. Son estéticas, éticas y concepciones de justicia profundamente distintas.</p>



<p>El primero se suma a la ola conservadora que recorre América y que se impulsa desde el Norte. Un modelo que puede adornarse con la presencia de un candidato gay —tan incómodo para la heteronormatividad tradicional como útil para las estrategias electorales—, pero que al mismo tiempo expulsa sin remordimientos a los migrantes pobres, esos que no encajan en la estética de la migración rica y blanca que tanto seduce a ciertas élites.</p>



<p>El segundo proviene de otras geografías, de otros marcos epistemológicos, de otras historias. Es el que apenas logra sacar la cabeza después de siglos de dominación, explotación y silenciamiento.</p>



<p>Por eso esta columna quiere detenerse en la estética del poder en Colombia: una estética colonial, racista, clasista, sexista, homofóbica, patriarcal, capitalista y machista. Una estética que puede posar hoy junto a mujeres o disidencias sexuales, pero muchas veces más por estrategia que por convicción.</p>



<p>Para entenderla basta recordar el extraordinario libro del historiador Alfonso Múnera, <em>Fronteras imaginadas: la construcción de las razas y de la geografía del siglo XIX en Colombia</em>. Allí se denuncia esa lectura casi feudal de nuestra historia: una historiografía de héroes, de caudillos, de grandes señores, de hijos ilustres y de esclavistas convertidos en próceres, que todavía pueblan los currículos visibles e invisibles de la educación colombiana.</p>



<p>El problema es tan profundo que incluso la enseñanza misma de la historia terminó siendo marginada de los salones de clase justo cuando comenzaban a emerger nuevas formas de escribirla. Cuando la historia empezó a narrarse desde otras metodologías y no solo desde la mirada de las élites.</p>



<p>En ese contexto, la Comisión de la Verdad realizó un ejercicio fundamental: pensar la historia del país de abajo hacia arriba. Una transgresión intelectual que permitió escuchar voces y relatos que durante décadas habían sido silenciados.</p>



<p>Sin embargo, paradójicamente, en ese mismo momento la historia fue perdiendo espacio en escuelas y colegios. De ahí la importancia de la Ley 1874 de 2017, que ordenó fortalecer su enseñanza en los distintos niveles de la educación básica y media.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La pregunta sigue siendo incómoda:<br>¿qué historia nos han enseñado para que la diferencia despierte tanto desprecio en Colombia?</h2>



<p>Algo similar ha ocurrido en muchas facultades de derecho, donde las cátedras de historia constitucional o del derecho han sido eliminadas por considerarse prescindibles. Y ello justo cuando la llamada Nueva Historia comenzaba a construir una contrahistoria frente al relato oficial de las élites.</p>



<p>Como recuerda Alfonso Múnera:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>“Las élites, y aun el imaginario colectivo, se nutrieron de la creencia en la inferioridad natural de buena parte de la geografía colombiana y de los seres humanos que la habitan…”.</p>
</blockquote>



<p>Ese es, quizá, uno de los dramas centrales de nuestra historia republicana: élites que hablaban en nombre de un orden democrático mientras practicaban, en la vida real, un orden profundamente aristocrático, reservado a un pequeño grupo de notables y negado a la gran mayoría de la población.</p>



<p>En esa misma línea han reflexionado pensadores como Dussel, Quijano o Catherine Walsh, quienes han mostrado cómo la colonialidad del poder sigue atravesando nuestras instituciones, nuestra cultura política, nuestra estética y nuestras formas de comprender el mundo.</p>



<p>Porque el viejo orden colonial no desapareció del todo. Sigue presente en imaginarios cotidianos: primero los blancos —porque “mejorar la raza” sigue siendo una expresión tristemente familiar—, luego los mestizos, y al final los indígenas y los afrodescendientes.</p>



<p>Un orden que las leyes dicen superar, pero que las estadísticas desmienten. Un orden que la geografía social del país revela con crudeza. Un orden que incluso convive con una Constitución que muchos dicen defender con fervor, pero que rara vez se cumple en la práctica.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>El artículo 7 de la Constitución de 1991 es claro:</p>



<p>“El Estado reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la Nación colombiana”.</p>
</blockquote>



<p>Sin embargo, los privilegios siguen sostenidos por viejos relatos coloniales que sobreviven en nuestro imaginario nacional. Relatos que ubican a unos pocos en el poder durante siglos, mientras Colombia continúa figurando entre los países más desiguales del mundo.</p>



<p>Tal vez por eso el debate actual no sea solamente electoral.<br>Es también —y sobre todo— una disputa por la estética del poder y por la forma misma de imaginar el país.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Liliana Estupiñán Achury</author>
                    <category>Una habitación digital propia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126821</guid>
        <pubDate>Thu, 12 Mar 2026 21:07:35 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Una disputa por la estética colonial del poder]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Liliana Estupiñán Achury</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Tumaco ya existía en 1605</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/tumaco-ya-existia-en-1605/</link>
        <description><![CDATA[<p>Apuntes sobre su fundación La posición oficial de las autoridades tumaqueñas reconoce el 30 de noviembre de 1640 como la fecha oficial de la fundación de la ciudad por parte del sacerdote jesuita Francisco Rugi, los datos son tomados del libro Tumaco historia y cultura (1993), de Telmo Leusson Flórez, quien a la vez sustenta [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><strong>Apuntes sobre su fundación</strong></h2>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="529" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03112836/1708-GORGONILLA-1024x529.jpg" alt="" class="wp-image-125399" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03112836/1708-GORGONILLA-1024x529.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03112836/1708-GORGONILLA-300x155.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03112836/1708-GORGONILLA-768x396.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03112836/1708-GORGONILLA-1536x793.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03112836/1708-GORGONILLA-2048x1057.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em><sub>Mapa 1. Carte e la Terre Ferme Du Perou Du Bresil et du pais del Amazones, por Guillaume de Delisle, 1708 (fragmento: aparece La Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo. Es el mapa más antiguo encontrado en esta investigación donde aparece dicho nombre).</sub></em></figcaption></figure>



<p>La posición oficial de las autoridades tumaqueñas reconoce el 30 de noviembre de 1640 como la fecha oficial de la fundación de la ciudad por parte del sacerdote jesuita Francisco Rugi, los datos son tomados del libro <em>Tumaco historia y cultura</em> (1993), de Telmo Leusson Flórez, quien a la vez sustenta su tesis en lo expuesto por el padre José María Garrido en el libro <em>La misión de Tumaco. Creencias religiosas</em> (1981), quien apunta su hipótesis basado en la carta que el propio Rugi redacta, y que Garrido toma de una fuente secundaria.</p>



<p>La fuente de la afirmación de que el padre Rugi fue el fundador de Tumaco es tomada del extenso trabajo que escribiera Juan Manuel Pacheco: <em>Los Jesuitas en Colombia, tomo 1 (1567-1654)</em>, en donde se anota que la ciudad de Santa Bárbara, unos kilómetros al norte de Santa María del Puerto del Telembí , fue trasladada finalmente por este sacerdote jesuita a Tumaco, el texto literal es el siguiente:</p>



<p><em>“Hacia 1640, volvió el P. Rugi a Santa Bárbara, y llevó a cabo la traslación de la ciudad al puerto de Tumaco. El mismo escribe que trasladó la ciudad a una playa abierta y brava en que estaba, a otro sitio, más sano, con dos puertos abrigados y capaces de grandes navíos, situados “en la Isla de San Miguel del Gallo y en la Isla de la Gorgonilla, que llaman Tumaco, donde desemboca el río de Mira”. “Esta ciudad de Santa Bárbara, dice en otra carta a su superior el P. Rodrigo Barnuevo, yo lo fundé en el sitio que hoy está, ayudándome también de soldados. Traje a ella 1.900 almas, que hoy sirven, parte en la ciudad de Telembí, parte en la ciudad de Santa Bárbara y parte en el real de Timbiquí.” Los saqué de los montes, los reduje, catequicé y bauticé con mucho riesgo de vida, trabajo y pobreza. Describiendo el puerto de Tumaco, escribe: “el puerto de la mar de las islas de Tumaco es de los mejores que hay, muy abrigado, seguro, limpio, seis brazas y más de baja mar, nueve de pleamar, capaz de muchos navíos, cercado de esteros, de lindos peces, ostras y ostiones a montón. La isla fértil de maíz, plátanos y fruta. Fáltale al agua; esa se puede traer con facilidad del río de Mira para beber; pozos para el servicio de casa”&nbsp; (pp. 373-374).</em></p>



<p>El jesuita José Jouanen anota que el padre Rugi formó parte de las expediciones que adelantaron los jesuitas tanto al oriente como al occidente de Quito, inclusive en solicitud al Superior General, se pide que vayan acompañados de soldados <em>“Sería bueno ir en su compañía, porque los indios necesitan que primero se les infunda temor con las armas y que sepan que hay quien defiende a los misioneros”</em> (Jouanen, 1941, p. 157), para 1630 el gobernador de Barbacoas solicita que los padres de la Compañía se encarguen de la conversión de los indígenas de aquellos territorios.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="898" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182424/1734-mattos-2-1-1024x898.jpg" alt="" class="wp-image-125406" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182424/1734-mattos-2-1-1024x898.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182424/1734-mattos-2-1-300x263.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182424/1734-mattos-2-1-768x674.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182424/1734-mattos-2-1.jpg 1493w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em><sub>Mapa 2. Descripción o carta reducida, de las costas de tierra firma de la America Meridional, en la Mar del Sur õ Pacifico claculada la longitud al meridiano Tenerife y corregido algunos yerros pr. lo que toca al estrecho de Magallanes y el de maire, y toda la Tierra del Fuego, y las islas sur de la Tierra, por Antonio Mattos, 1734 (fragmento: aparece Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo).</sub></em></figcaption></figure>



<p></p>



<p>En 1633 se encuentran en las misiones de “<em>Barbacoas, Telembí y Santa Bárbara</em>” los padres Francisco Rugi y Lucas de la Cueva (p. 144), al respecto hay que hacer las siguientes precisiones: el territorio se conocía desde la conquista como Barbacoas, después sería el nombre de una de las tres provincias en que se dividía el territorio, junto a Isla del Gallo y Sindaguas; los nombres obedecen a los cambios administrativos a medida que se iba conquistando el territorio, Telembí es el nombre del río que atraviesa el territorio y que desemboca en el Patía, de tal manera que en muchos documentos de la época así se llama al territorio; y Santa Bárbara obedece al nombre con que se denominó un punto enclave para la conquista, Santa Bárbara de la Isla del Gallo, actualmente en el municipio de Francisco Pizarro, muy cerca a la cabecera municipal denominada Salahonda (Paredes, 2020; Paredes, 2019). De igual manera es necesario entender que muchas de estas fundaciones tuvieron vida efímera, debido al coraje con que los Sindaguas defendían su territorio, es así como en los mapas se encuentra Santa María del Puerto de las Barbacoas y más al norte, Telembí arriba, está Santa Bárbara de Barbacoas (Herrera, 2016). La isla de Tumaco, por algún tiempo, fue conocida como La Gorgonilla, diferente a la isla que queda cerca a la Gorgona. Esto permite comprender los nombres que aparecen en los documentos de la época y que se presta para confusiones.</p>



<p>Realmente el trabajo de Telmo Leussón Flórez replica lo dicho por Garrido, sin ahondar o investigar en las fuentes principales, así se concluye luego de estudiar las obras en donde describe la fundación de Tumaco. En el libro “<em>Conozca a Tumaco</em>” (1996), anota que, según lo anotado por Juan Manuel Pacheco, en su obra “<em>Historia Extensa de Colombia</em>”, la fundación se debe al padre Francisco Rugi, el jesuita español que estuvo primero en Bogotá y luego en Quito, en 1640 según un manuscrito encontrado en el Archivo Provincial de los Jesuitas en Quito; así mismo, retomando a Garrido, anota que la fecha de fundación pudo ser el 30 de noviembre de 1640, ya que ese día los católicos celebran la fiesta de San Andrés. Todo esto, sin mayores conjeturas, llevó a que el alcalde Nilo del Castillo Torres expidiera la resolución 414 del 17 de noviembre de 1995, donde se reconoce la fecha de fundación y se ordena que al municipio se le denomine San Andrés de Tumaco. Sin embargo, el propio Leussón (1992) anota: “<em>debo concluir que a Tumaco se le han proyectado narraciones novedosas de gran interés, con el afán de encontrarle un fundador, como Balboa, Pizarro, Manco Cápac, Oviedo, <u>el padre Rugi, etc., pero no pasan de ser meras conjeturas</u></em>” (p. 13).</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="484" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182246/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-1024x484.jpg" alt="" class="wp-image-125405" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182246/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-1024x484.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182246/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-300x142.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182246/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-768x363.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182246/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-1536x726.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03182246/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-2048x968.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em><sub>Mapa 3. Amérique méridionale, Jean Baptiste Bourguignon d&#8217; Anville, 1748 (fragmento: Tumaco o Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo, es el primer mapa encontrado en donde aparece Tumaco como tal).</sub></em></figcaption></figure>



<p><strong>En 1605 se menciona a la ciudad de Tumaco.</strong></p>



<p>La fecha de la fundación del poblado se pierde en el origen de los tiempos, ya que cuando llegaron los españoles a este territorio estaba habitado por indígenas Tumas, y que para entonces, hace mil años, había sido poblada por la comunidad llamada Tumaco-La Tolita.&nbsp; Lo que hacen los españoles, por el afán de demostrar poderío de unos frente a otros, así como de ganar indulgencias con la corona, es fundar pueblos, muchas veces cumpliendo el protocolo que para ello se inventaron, es decir levantando un acta firmada por el fundador, testigos, un cura y alguien que hacía las veces de notario. Sin embargo, dadas las condiciones de muchas fundaciones, este protocolo no se realizó o se protocolizó muchos años después, es así como ni siquiera la ciudad de Pasto tiene el acta de fundación, pese a todos los esfuerzos que han hecho sus historiadores para encontrarla.</p>



<p>En el caso de Tumaco, llama poderosamente la atención un documento fechado en 1605 y que desvirtúa por sí mismo la fecha de 1640 escogida por José María Garrido, sacerdote católico, y que se tiene por cierta. El documento se titula: “<em>Relación anónima de la costa sur del Istmo de Panamá y noticia de la que la continua al N.O. Por Alonso Duarte, año de 1605</em>”, este documento aparece publicado en: “<em>Colección de documentos inéditos sobre la geografía y la historia de Colombia. Tomo II. Costa Pacífica, provincias litorales y campañas de los conquistadores.</em> Bogotá: Casa Editorial de J. J. Pérez, pp. 3-6”, de Antonio Cuervo (1892), donde se lee textualmente:</p>



<p><em>De Guascama á Timbiqui 4 leguas: de dicho rio Timbiqui á la isla del Gallo 3 leguas costa menos peligrosa y en la parte del N. de ella se pue de fondear que allí es el puerto de Salahonda. Aquí se vé un crucifijo con dos lamparas, estando a distancia de 50 pasos, que mas distante solo se percibe un genero de betun oleaginoso: aquí hay agua, leña, &amp;c.: es costa mas alta que la de La Gorgona y llueve todo el año sin conocerse verano. De la isla del Gallo á Punta de Manglares 10 leguas, costa baja á la mar y en su intermedio está Tumaco; es buen puerto y de toda providencia: en él hay españoles é indios: para surgir en este puerto se necesita avalizar la canal por ser variable: en este puerto hay toda providencia (menos pan, lo que sucede en todos desde Guayaquil hasta Acapulco) y tambien muchos bajos y piedras de los que abunda Punta de Manglares: por estos lugares se han perdido varias embarcaciones y así cuidado con la sonda desde 2 leguas á la mar. De Punta de Manglares sigue la gran enseuada de Ancon de Sardinas la que tiene 10 leguas de largo: es costa anegadiza y de manglares con algunos bajos y al remate está el rio Santiago. De este rio á Punta de la Galera 14 leguas. De este á Rio Verde 21 leguas. De aquí levanta la tierra para Babia de San Mateo. El rio Santiago tiene 4 brazas en su canal y en sus orillas muchos cedros </em>(p. 6).</p>



<p>Es decir, que describiendo el viaje que realiza el autor, de norte a sur, pasando de la isla del Gallo, que queda en el actual municipio de Francisco Pizarro, a Punta Manglares, está en su intermedio Tumaco, además anota que es un buen puerto y que habitan ahí españoles e indios. Anota que el cruce es complicado, por eso sugiere que es necesario abalizar, es decir señalar con balizas algún paraje en aguas navegables, según definición de la RAE, algo que quienes hemos navegado aún en pleno siglo XXI sabemos lo complicado que es el cruce de Salahonda a Tumaco; y como si esto no bastara, anota que hay mucha providencia, es decir que se pueden proveer de alimentos, con excepción del pan que escaseaba por entonces en casi todo el Pacífico sur y centro americano, esto en razón a que para entonces no existía el cultivo de cereales, principalmente trigo en los lugares aledaños donde se podía producir, o que para entonces el comercio del mismo era muy complicado.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1014" height="799" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03183731/1750-QUITO-ADIACENTES-TUMACO-ISLA-PUERTO-DE-TUMACO-O-DE-LA-GORGONILLA-3.jpg" alt="" class="wp-image-125416" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03183731/1750-QUITO-ADIACENTES-TUMACO-ISLA-PUERTO-DE-TUMACO-O-DE-LA-GORGONILLA-3.jpg 1014w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03183731/1750-QUITO-ADIACENTES-TUMACO-ISLA-PUERTO-DE-TUMACO-O-DE-LA-GORGONILLA-3-300x236.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/03183731/1750-QUITO-ADIACENTES-TUMACO-ISLA-PUERTO-DE-TUMACO-O-DE-LA-GORGONILLA-3-768x605.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1014px) 100vw, 1014px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em><sub>Mapa 4. Carta de la Provincia de Quito y de sus adjacentes, por Pedro Vicente Maldonado Flórez, 1750 (fragmento: Isla o Puerto de Tumaco o de La Gorgonilla. Aparecen las islas: Viciosa, Viuda, Placer de Perlas, El Morro, Viudo y aparece la célebre ciudad de Usmal).</sub></em></figcaption></figure>



<p>La descripción de 1605 coincide con lo que autores posteriores han escrito, entre ellos el célebre texto “<em>Viaje científico alrededor del Mundo, dirigido por el Capitán Alejandro Malaspina. Navegación frente a las costas del Cauca y Panamá. Año de 1790</em>”, de tal manera que es imposible describir un poblado de esa manera en 1605 y creer que fue fundado 35 años después. Lo descrito permite aseverar que Tumaco existía en 1605 y que la población española pudo ser fundada con anterioridad, ya que se describe claramente que ahí habitaban españoles e indígenas.</p>



<p>Lo antes descrito, forma parte de un ensayo mucho más completo, que esperamos sea publicada en una revista académica para poder compartir con nuestro público lector, en donde se dan pormenores del poblamiento hispánico del Pacífico nariñense, particularmente de Tumaco, revelando nombres y fechas que permiten claramente comprender que para inicios del siglo XVII, Tumaco ya existía como una población próspera y creciente, y que es posible que su fundador sea el jesuita Onofre Esteban, quien estuvo las dos últimas décadas del siglo XVI y primeras del XVII en el Pacífico norte ecuatoriano y sur colombiano, fundando San Mateo de las Esmeraldas, aproximadamente en 1588. Haremos otra entrega con estos pormenores.</p>



<p>Adenda.</p>



<p>Se incluyeron en el artículo algunos mapas del siglo XVII, donde aparece Tumaco, conocido originariamente como isla La Gorgonilla, no confundir con la isla Gorgonilla ubicada al sur de la isla Gorgona, esto se deduce porque La Gorgonilla aparece al sur de la isla del Gallo. Esta aclaración es muy importante para esclarecer la historia del Pacífico nariñense, ya que en posteriores mapas va a aparecer como isla La Gorgonilla o Tumaco y posteriormente solo Tumaco. Se señalan las generalidades de cada uno de los mapas, en otra entrega se hablará más detalladamente de ellos y se compartirán otros de interés para esta investigación.</p>



<p>Mapa 1. <em>Carte e la Terre Ferme Du Perou Du Bresil et du pais del Amazones</em>, por Guillaume de Delisle, 1708 (fragmento: aparece La Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo. Es el mapa más antiguo encontrado en esta investigación donde aparece dicho nombre).</p>



<p>Mapa 2. <em>Descripción o carta reducida, de las costas de tierra firma de la America Meridional, en la Mar del Sur õ Pacifico claculada la longitud al meridiano Tenerife y corregido algunos yerros pr. lo que toca al estrecho de Magallanes y el de maire, y toda la Tierra del Fuego, y las islas sur de la Tierra, </em>por Antonio Mattos, 1734 (fragmento: aparece Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo).</p>



<p>Mapa 3. <em>Amérique méridionale</em>, Jean Baptiste Bourguignon d&#8217; Anville, 1748 (fragmento: Tumaco o Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo, es el primer mapa encontrado en donde aparece Tumaco como tal).</p>



<p>Mapa 4. <em>Carta de la Provincia de Quito y de sus adjacentes, </em>por Pedro Vicente Maldonado Flórez, 1750 (fragmento: Isla o Puerto de Tumaco o de La Gorgonilla. Aparecen las islas: Viciosa, Viuda, Placer de Perlas, El Morro, Viudo y aparece la célebre ciudad de Usmal).</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125398</guid>
        <pubDate>Tue, 03 Feb 2026 23:29:03 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-TUMACO-ACTUAL.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Tumaco ya existía en 1605]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>En la democracia las palabras sí importan. El discurso político en tiempos de polarización</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/en-la-democracia-las-palabras-si-importan-el-discurso-politico-en-tiempos-de-polarizacion/</link>
        <description><![CDATA[<p>Presentamos en Filosofía y coyuntura, espacio de El Espectador, esta entrevista con el filósofo Freddy Santamaría, profesor de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB). Hablamos sobre discurso político, polarización y populismo, entre otros temas.  </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><em>Presentamos esta nueva entrega de entrevistas en este espacio de El Espectador. El profesor Santamaría es investigador desde la filosofía del pragmatismo social, la psicología política y experto en discurso político. Es Doctor en Filosofía y Letras de la Universidad Pontificia de Salamanca y también Doctor en Filosofía de Universidad Pontificia Bolivariana, con estudios en filosofía y psicología social. Ha sido profesor de la Universidad Javeriana y de la Universidad Santo Tomás de Bogotá. Actualmente es el director de la Facultad de Ciencias Políticas de la UPB. Ha ampliado estudios en Freiburg (Alemania), Sydney y Melbourne (Australia). Entre sus libros se destacan Hacer mundos: el nombrar y la significatividad. Siglo del Hombre, Bogotá, 2016, Nombres, significados y mundos, UPSA, Salamanca, España. 2007. Es Miembro de la Sociedad Colombiana de Filosofía (SCF) y de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso (ALED). Secretario de la Asociación Colombiana de Ciencias Políticas (ACCPOL) y Secretario General del próximo Congreso Internacional de Americanistas ICA que se celebrará en la Universidad Pontificia Bolivariana/Medellín 2027.</em></p>



<p><strong>Iniciemos profesor Santamaría. ¿Por qué es importante el discurso o los discursos sociales?</strong></p>



<p>Lo primero que debemos decir es que lo social es eminentemente un espacio discursivo de hablantes, de sujetos de habla que participan eso que llamamos el “mundo social”. Los seres humanos, somos comunidades de hablantes, en donde realizamos muchas actividades que son eminentemente lingüísticas, como, por ejemplo, prometer, exhortar, asentir, cumplir o adherirnos a diversas prácticas lingüísticas en las que nos desenvolvemos, dando y exigiendo razones de lo que hacemos dentro los diferentes <em>juegos del lenguaje</em>, como advertía Wittgenstein. Es así que hablar un lenguaje es participar de un universo lingüístico, es decir, es tomar parte de una práctica humana discursiva. Por eso el discurso importa, pues moviliza grandes causas, como la equidad social, la inclusión o la participación política, pero también puede movilizar la mezquindad, el odio, los miedos políticos y perpetuar intereses egoístas y estructurados.</p>



<p><strong>¿Qué es, por otro lado, el discurso político? </strong>&nbsp;</p>



<p>Lo primero que debemos decir es que los discursos son prácticas sociales que evidencian -muestran- lo que se dice o se hace. <em>Como se habla se vive</em>, dirán algunos analistas del discurso. Un discurso, de toda índole, se da en seno de una comunidad o grupo social y expresas un modo particular de ver la vida, de cosmovisión y proyecto. Eso implica “analizar” o descomponer las partes mismas de dicho discurso, esto es, el uso del lenguaje que hacen los hablantes en unas situaciones determinadas como puede ser en la política, religión, la familia, la escuela, la sociedad, entre otras. Podemos decir, que la totalidad de los enunciados de una sociedad, bien sean orales o escritos, se convierte en objeto de estudio por ser discurso. El fenómeno social no es más que un mercado o <em>intercambio lingüístico</em> y en ese intercambio social discursivo las palabras se constituyen en ideas fuertes, que ganan terreno ideológico y termina por legitimarse a través de las acciones sociopolíticas. El discurso político es en la actualidad el que da más que hablar, pues involucra discurso emocional, discurso de odio, discurso populista o lo que vengo hablando en algunos de mis textos, el discurso exacerbado por parte de grupos políticos o líderes carismáticos.</p>



<p><strong>¿Qué papel juegan estos lideres carismáticos? ¿Son populistas?</strong></p>



<p>No es un asunto retórico lo que voy a decir: <em>quien tenga dominio de la palabra podrá dominar a un grupo de seguidores y por qué no a un pueblo</em>. Por eso el carisma es difícil de definir como diría Max Weber. Es difícil poder clasificar sin más a un líder. Lo que si podemos decir es que, <em>sin </em>carisma, el político poco brillará y no tendrá el poder del grupo que necesita para sus causas propias y colectivas. Muchos de estos líderes carismáticos son los llamados populistas. Por eso el líder populista aprovecha, sabe que la crisis viene o se está dando y con vocación <em>mesiánica</em> es capaz de convencer al llamado pueblo. El líder entiende que comprende y recoge las demandas el llamado pueblo.</p>



<p>Podemos decir, como advierte, Todorov que el discurso populista recurre constantemente al miedo frente a sus seguidores e identifica a un responsable o una clase social de la crisis para después presentar la solución que propone que se fundamenta desde el orden y la protección del espacio y de los ideales nacionales. Este líder carismático tiene <em>el poder de la palabra</em> e identifica demandas y soluciones fáciles a la vez. Las preocupaciones que a muchos ciudadanos nos aquejan, como la seguridad, la desigualdad, la salud, la educación, tienen una respuesta fácil de entender, pero a su vez imposible de aplicar.</p>



<p><strong>Profesor Santamaría, pero ¿definir así al líder populista no es atribuirle una especie de mala fe, de pretensión de engañar a su electorado? ¿Qué piensa de la lectura de ciertos académicos como Ernesto Laclau, o en la actualidad, Luciana Cadahia o Jorge Alemán, que tienen una lectura positiva del populismo como un proyecto de reformas sociales donde el pueblo, no como sustancia o sujeto homogéneo, sino heterogéneo y conflictivo, puede articular demandas y movilizarse en pro de construir una república más igualitaria y emancipada, con justicia social? &nbsp;</strong></p>



<p>Profesor Damian Pachón, gracias por tener presente esta lectura del lider carismático, conozco los autores como Laclau y la misma Mouffe que le dan fuerza y primacía, no solo a las ideas de justicia social, igualdad y emancipación sino al proyecto del líder carismático. No dudo que, como advierten los anteriores autores mencionados, como usted mismo, la democracia exige la participación de abajo hacia arriba, lo que Mouffe hablaba de la democracia radical, es decir, las prácticas e iniciativas pragmáticas orientadas a persuadir a la gente a ampliar la gama de sus compromisos hacia la democracia misma y a su vez en donde se construya, desde la crítica hacia dicha fidelidad democrática, una comunidad más incluyente. Y como lo dije unas líneas arriba el político debe saber leer su tiempo y a su vez debe ser un profesional, como advierte M. Alcantara en <em>El Oficio del Político </em>(Tecnos). Es un profesional de una ideología que defiende y que le permite saber leer la “crisis” más que otros. Por eso es “oportuno” para leer el momento y no me atrevo a hablar de buena fe o mala fe, sino de que es un político sin más, que, sin lugar a dudas, tiene la fuerza del discurso para convocar, pues la contienda política se necesita de dicha fuerza finalmente para ganar. Confió en que estos líderes carismáticos actúen de buena fe, pero no puedo asegurarlo. Pocos ejemplos tenemos, pero finalmente lo dejo al espacio inexorable de los fines morales, pues como diría Kant, el corazón del hombre es inexorable.</p>



<p><strong>Háblenos, ahora, de la llamada polarización. ¿Considera que estamos polarizados? ¿Es mala la polarización?</strong></p>



<p>Recientemente en la Silla Vacía, se hizo una análisis de la polarización en Colombia <a href="https://www.lasillavacia.com/opinion/hay-salida-a-la-polarizacion-en-colombia/">https://www.lasillavacia.com/opinion/hay-salida-a-la-polarizacion-en-colombia/</a> y concuerdo en que la polarización no es propia de nuestra democracia, sino que es un elemento presente en muchas democracias tanto europeas como americanas. No importa el tinte político. La democracia, en sí misma, permite desde su pluralismo social que las ideas (muchas de ellas fanáticas y polarizadas) lleguen al poder y tengan mayor resonancia, es decir, ganan terreno de acuerdo a la coyuntura del gobierno. Gobernantes como Trump, Bukele, Milei y Petro, usan discursos que convocan a seguidores y que distancian a sus rivales. Premian y castigan. La estrategia es polarizar, dividir con grandes expresiones como “ellos y nosotros”, “buenos y malos”, “pobres y ricos”, “casta y pueblo”. Sin lugar dudas, convoca tanto seguidores como futuros electores, pero genera un malestar generalizado. En la democracia, las palabras sí importan, dan cuenta no solo de la altura del debate sino de la calidad misma de la sociedad. Cómo se habla, cómo se conversa, cómo se dialoga da cuenta de la altura social.</p>



<p><strong>Pero lo que se llama polarización ¿no puede pensarse, mejor, como una <em>radicalización del discurso</em> que tiene como fin poner de presente <em>la existencia de dos o más lecturas</em> diferentes, hasta opuestas, de la sociedad y sus problemas? &nbsp;Es decir, calificar a una sociedad como polarizada no es una <em>simplificación </em>que intenta ocultar las profundas diferencias y los conflictos que atraviesan el cuerpo social?&nbsp;</strong></p>



<p>Como lo dije, a partir de la columna de la Silla Vacia, la polarización no es propia de nuestra democracia. Y el debate y la diferencia no es malo de por sí. Muchas veces la polarización deja ver una democracia viva y en constante discusión de ideas. La pregunta es, ¿en la actualidad se debaten <em>ideas fuerte</em> o simplemente <em>personificaciones políticas</em>? Tenemos unos lideres con dicha altura en el debate. Una democracia debe contar con buenos debates<em> y eso lo soporta las fuertes y claras ideas</em>. Concuerdo contigo en que se radicaliza el discurso para resaltar la propia y combatir la que se quiere derrotar. El asunto es que el discurso radicalizado puede caer -y lo hace en mayor medida- en un discurso exacerbado, del exceso que conduce a no escuchar o invalidar al otro de inmediato.</p>



<p>El conflicto, como bien señala Mouffe, es propio de la vida política, pues solo puede darse, como advierte Arendt, con otros, al <em>estar juntos</em> a pesar de las diferencias, eso es la política. &nbsp;El estar juntos revela siempre antagonismos de toda clase. La política que se da como aquel estar juntos, estará siempre amenazada por la discordia y la disolución y la esfera política surge de este actuar juntos, de compartir acciones, palabras y mundos, de continuar en la lucha de las mejores ideas.</p>



<p><strong>Por favor, profundícenos esta idea de que “las palabras importan”, profesor Santamaría.</strong></p>



<p>Por supuesto, importan y mucho. Y a su vez, <em>los compromisos que hacemos</em>. Lo décimos constantemente en el análisis del discurso, a saber, “somos amos y señores de lo que callamos y esclavos de lo que decimos”, como en esta entrevista. Debemos ser cuidadosos de cómo nos expresamos, en términos políticos y sociales. Veamos algunos ejemplos típicos en las que polarizamos con nuestras expresiones, “todos los políticos roban”, “los que protestan son delincuentes” o expresiones excluyentes como “gente de bien” o el conocido “usted no sabe quién soy yo” dividen, sin matices, en la clásica definición de Carl Schmitt en “amigo-enemigo”. El otro, no solamente es el diferente sino el enemigo a combatir y muchas veces, tristemente, como vemos con los crímenes políticos, a eliminar. La polarización no solo se da en la elite política sino se da en las calles y muchos hogares. Por cuenta de ver al otro como “amigo-enemigo”, por pensar distinto, miembros de las familias y amigos dejan de hablarse. Esto es lo que podríamos llamar los discursos de odio.</p>



<p><strong>¿Qué son los discursos de odio en la política?</strong></p>



<p>Como se afirma en teorías del lenguaje, el uso<em> intencional</em> de expresiones de “odio” conlleva a la institucionalización de prácticas de rechazo, discriminación y odio que moviliza en la toma de decisiones y conlleva realización de acciones políticas de todo tipo, muchas de ellas conducen a atacar la dignidad humana y son detonantes que generan desconfianza y violencia directa a la democracia. No en vano se habla tanto de crisis de las democracias y el discurso exacerbado tiene mucho que ver en ello. Por ejemplo, en los estudios del discurso, se ha acuñado dos términos en inglés, a saber,<em> Slurs</em> y <em>Dogwhistles</em> que tienen como propósito dentro del discurso atacar a personas o grupos sociales particulares y manipular las acciones de estos y dichos “insultos” o palabras empiezan a hacer parte del uso común “aceptado”. Con las palabras <em>hacemos mundos</em> como lo dije en mi libro <em>Hacer mundos: el nombrar y la significatividad</em> (Siglo del Hombre 2016).</p>



<p><strong>Para cerrar, profesor Santamaría, ¿qué nos puede decir de esa relación lenguaje y política?</strong></p>



<p>Apreciado Profesor Damian, el lenguaje y la política están estrechamente unidas y a su vez el llamado <em>discurso político</em> no puede darse sin el espectro del lenguaje. La política, como muchas otras prácticas está compuesta de palabras, de discursos. Una ideología política es un conjunto de palabras que toman más fuerza que otras, así como se da con nuestras creencias. Tanto el discurso moral como, por ejemplo, el discurso político está referido a la actividad misma de participar en una comunidad lingüística en la que damos razones y justificamos nuestras acciones de vida. Por eso importa el lenguaje en la política y en la vida misma. Somos lenguaje.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122797</guid>
        <pubDate>Mon, 24 Nov 2025 02:26:58 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[En la democracia las palabras sí importan. El discurso político en tiempos de polarización]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Bolivia: la montaña que financió al Imperio español puede colapsar tras 500 años de explotación minera</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/bolivia-la-montana-que-financio-al-imperio-espanol-puede-colapsar-tras-500-anos-de-explotacion-minera/</link>
        <description><![CDATA[<p>A unos 4800 metros por encima del nivel del mar, el Cerro Rico sobrepasa la ciudad de Potosí, en el altiplano sur de Bolivia. Famoso por sus vastas reservas de plata, el Cerro Rico&nbsp;financió prácticamente por sí solo el Imperio español. En 1656, el autor Antonio de León Pinelo afirmó que los esclavos indígenas y [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Tras casi 500 años de explotación minera, el Cerro Rico, la montaña boliviana cuya plata financió el Imperio español, está sufriendo derrumbes cada vez más frecuentes y graves.</em></li>



<li><em>Con los precios de la plata en máximos históricos de la última década, la actividad minera en el Cerro Rico se ha disparado en los últimos años.</em></li>



<li><em>Los derrumbes ponen en peligro la seguridad y el sustento de las comunidades que viven y trabajan en la montaña, la mayoría de ellas indígenas quechuas.</em></li>



<li><em>Ante la falta de fondos y sitios alternativos para reubicar a los mineros, los esfuerzos para preservar la montaña se han retrasado y vuelto ineficaces.</em></li>
</ul>



<p>A unos 4800 metros por encima del nivel del mar, el Cerro Rico sobrepasa la ciudad de Potosí, en el altiplano sur de Bolivia. Famoso por sus vastas reservas de plata, el Cerro Rico&nbsp;<strong>financió prácticamente por sí solo el Imperio español</strong>. En 1656, el autor Antonio de León Pinelo afirmó que los esclavos indígenas y africanos habían extraído suficiente plata para construir un puente desde Bolivia hasta Madrid.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/bolivia-pueblos-indigenas-piden-presidente-paz-impedir-mineria/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Bolivia: pueblos indígenas y dos municipios piden al presidente Paz impedir la minería en sus territorios</a></strong></p>



<p>En su apogeo a principios del siglo XVII, Potosí fue una de las ciudades más pobladas del mundo, incluso más grande que Londres y Milán. Actualmente, la montaña,&nbsp;<a href="https://whc.unesco.org/en/list/420/">sitio patrimonio mundial de la UNESCO</a>, sigue siendo&nbsp;<strong>explotada por mineros asociados con 54 cooperativas</strong>&nbsp;de zinc, plomo, estaño y plata, y continúa impulsando la economía de la ciudad.</p>



<p>Ahora, plagada de túneles tras casi&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/cities/2016/mar/21/story-of-cities-6-potosi-bolivia-peru-inca-first-city-capitalism">500 años</a>&nbsp;de minería informal, la parte superior de la montaña está al borde del colapso, lo que supone una&nbsp;<strong>amenaza para las aproximadamente 180 familias</strong>&nbsp;que viven en la montaña y los cerca de 10&nbsp;000 mineros que trabajan allí, la mayoría de ellos indígenas quechuas.</p>



<p>“Todas las casas están rajadas porque todo se está hundiendo”, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;Silvia Mamani Armijo, de 34 años, quien vive en la montaña con sus tres hijos pequeños y trabaja como guardia de túnel minero. “Durante la temporada de lluvias, toda esta área puede derrumbarse”, agregó, señalando las rajaduras en las paredes de adobe de varias casas cercanas a la suya. “Muchísimas familias podrían morir”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266820"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025105/BOLIVIA-Benjamin-Swift_DJI_0735-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266820" /><figcaption class="wp-element-caption">Pequeños derrumbes salpican el Cerro Rico en la zona cercana a la casa donde creció Basilio Vargas. Foto: Benjamin Swift</figcaption></figure>



<p>Los pequeños derrumbes han formado parte durante mucho tiempo de la vida en el Cerro Rico, cuyos siglos de minería, que se remontan a la fundación de la ciudad como puesto remoto colonial español en 1545, se han&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/global-development/2014/jun/24/bolivia-cerro-rico-mine-mountain-collapse-miners">cobrado la vida de posiblemente 8 millones de mineros</a>, según las estimaciones históricas. Sin embargo, en los últimos años, impulsados por el&nbsp;<strong>aumento de los precios de los minerales</strong>, las nuevas técnicas de extracción y la inestabilidad de una montaña ahuecada, estos derrumbes se han vuelto más frecuentes y graves.</p>



<p>En 2010, un derrumbe importante cerca del pico de la montaña&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/world/2014/jan/10/bolivia-cerro-rico-mountain-sink-city-potosi">fue el primero de muchos</a>. En 2014, la UNESCO agregó el Cerro Rico y Potosí a su lista de sitios patrimonio mundial en peligro,&nbsp;<a href="https://whc.unesco.org/en/news/1148">citando el riesgo</a>&nbsp;que “las operaciones mineras continuas y no controladas” representan para la zona.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El derrumbe del Cerro Rico</h2>



<p>En lo que respecta a las montañas, es difícil calcular la altura del Cerro Rico. Actualmente se cree que tiene una altura aproximada de 4753 metros, casi 250 metros menos que la altura original estimada antes de que comenzara la explotación minera española en el siglo XVI. “Probablemente se desplome otros 10 o 20 metros”, dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;en una entrevista telefónica Freddy Llanos, un ingeniero en minería de la Universidad Autónoma Tomás Frías en Potosí y miembro de la comisión técnica de conservación del Cerro Rico. “Terminará siendo un cono truncado”, agregó.</p>



<p>Como resultado de su mineralogía singular y la&nbsp;<a href="https://www.bbc.com/news/world-latin-america-28508389">explotación brutal</a>&nbsp;del trabajo esclavo a manos de los colonizadores españoles, las riquezas del Cerro Rico fueron clave para impulsar el&nbsp;<a href="https://www.jstor.org/stable/j.ctvj7wm45">capitalismo mundial</a>. “La riqueza del Cerro Rico generó la globalización de la economía mundial”, afirmó Llanos. “Durante la época colonial, las ganancias fueron a Europa a través de España y, durante la Segunda Guerra Mundial,&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/world/2022/aug/11/bolivia-tin-baron-moritz-hochschild-saved-thousands-of-jewish-refugees">nuestro estaño respaldó el esfuerzo bélico</a>”.</p>



<p>A pesar de tener riqueza en minerales, el departamento de Potosí es&nbsp;<a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/07/150728_america_latina_bolivia_potosi_paradoja_vs">uno de los más pobres de Bolivia</a>. “La gente venía a Potosí, se enriquecía y se marchaba”, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;Hernán Ríos Montero, geólogo de la Universidad Autónoma Tomás Frías, y explicó que el capital que no se iba del país se iba a ciudades vecinas. Tras&nbsp;<strong>480 años de extracción informal</strong>&nbsp;<strong>y falta de inversión</strong>&nbsp;para preservar la montaña, la minería continúa, y la montaña está atravesada por innumerables túneles y se está volviendo&nbsp;<a href="https://elpotosi.net/local/20250711_uatf-advierte-que-es-inminente-el-colapso-de-la-cuspide-del-cerro.html">cada vez más inestable</a>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266821"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025107/BOLIVIA-Emmanuel-Escobar_P1255807-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266821" /><figcaption class="wp-element-caption">El minero Basilio Vargas, cerca de su antigua casa de la infancia, que se derrumbó cuando la tierra debajo de ella cedió. Foto: Emmanuel Escobar</figcaption></figure>



<p>La&nbsp;<strong>intensificación de la actividad minera</strong>&nbsp;también ha acelerado el derrumbe del Cerro Rico. En septiembre, la compañía minera estatal&nbsp;<a href="https://elpotosi.net/local/20250914_reportan-que-alrededor-de-30-mil-personas-trabajan-en-el-cerro-rico.html">COMIBOL informó</a>&nbsp;que aproximadamente<strong>&nbsp;30&nbsp;000 mineros</strong>&nbsp;trabajan actualmente en la montaña, un aumento pronunciado de los 20&nbsp;000 informados por las autoridades mineras en 2024 y los 12&nbsp;000 en 2023.</p>



<p>Mario Caro, un periodista de Potosí, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;que las cifras informadas por COMIBOL están infladas para aumentar el poder político del sector minero, y estimó que la cifra real ronda los 10&nbsp;000, aunque reconoció que&nbsp;<strong>la actividad minera está aumentando</strong>.</p>



<p>El aumento repentino en la actividad minera está impulsado por los altos precios de los minerales, con la&nbsp;<a href="https://www.wsj.com/articles/the-global-solar-power-boom-is-driving-a-surge-in-silver-demand-4ac20435?">plata</a>&nbsp;cotizando a&nbsp;<a href="https://moneyweek.com/investments/silver-and-other-precious-metals/is-now-a-good-time-to-invest-in-silver">niveles casi históricos en 2025</a><a href="https://www.wsj.com/articles/the-global-solar-power-boom-is-driving-a-surge-in-silver-demand-4ac20435?">.</a>&nbsp;El aumento de la demanda mundial de paneles solares, que dependen de la plata, y de aerogeneradores, cuya fabricación requiere zinc, ha contribuido al reciente aumento de los precios. “Mientras nosotros nos llevamos la peor parte del botín y la explotación, son otros países los que hablan de una transición”, le comentó a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;Alfredo Zaconeta, investigador en minería de la organización boliviana sin fines de lucro&nbsp;<a href="https://cedla.org/">CEDLA</a>.</p>



<p>La minería en el Cerro Rico está en manos de muchas&nbsp;<a href="https://www.nytimes.com/2014/09/17/world/americas/for-miners-increasing-risk-on-a-mountain-at-the-heart-of-bolivias-identity.html">cooperativas</a>&nbsp;que operan de forma independiente y los trabajadores se juntan en masa en las minas cuando los precios están elevados. Aunque<strong>&nbsp;el trabajo es peligroso</strong>, los mineros pueden ganar mucho más que en la mayoría de las demás profesiones.</p>



<p>Los&nbsp;<strong>cambios en la tecnología minera</strong>&nbsp;también han llevado a más derrumbes. “En aquel entonces, había que tomar la broca y el martillo, cavar un agujero a mano y luego cargarlo con dinamita”, explicó a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;Basilio Vargas, de 35 años, minero desde los 11. Hoy, los taladros neumáticos permiten a los mineros trabajar mucho más rápido y llenar un camión volquete de 20 toneladas en pocos días, un trabajo que anteriormente tomaba entre tres y cuatro semanas. Vargas y su familia aparecieron en un&nbsp;<a href="https://www.latimes.com/archives/la-xpm-2006-apr-28-et-miner28-story.html">documental de 2005</a>&nbsp;sobre mineros menores de edad en Potosí, y comentó que la casa que se muestra en la película desapareció luego de que la tierra debajo de ella cediera.&nbsp;<strong>“Cada año hay más y más derrumbes”</strong>, afirmó.</p>



<p>Si bien la mayor parte de la riqueza temprana del Cerro Rico provenía de vetas de plata pura, estos yacimientos ahora están prácticamente agotados. En su lugar, los mineros ahora extraen grandes volúmenes de minerales distribuidos en pequeñas concentraciones por toda la roca, lo que les exige extraer más mena -el material natural del que se pueden extraer minerales o metales- para generar ganancias. Los mineros luego venden la mena a la&nbsp;<a href="https://www.manquiri.com.bo/">Empresa Minera Manquiri</a>, que opera una planta de procesamiento que tritura y lixivia el mineral para recuperar los metales.</p>



<p>Según Ríos Montero y Zaconeta, la tecnología de lixiviado ha contribuido al derrumbe de la montaña al aumentar el volumen de los materiales extraídos de ella.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266822"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025108/BOLIVIA-Emmanuel-Escobar_P1255714-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266822" /><figcaption class="wp-element-caption">Una casa con las paredes agrietadas en una zona en riesgo de derrumbe. Foto: Emmanuel Escobar</figcaption></figure>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/bolivia-luis-arce-deja-el-poder-con-incumplimientos-ambientales/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Balance negativo: Luis Arce deja el poder en Bolivia con varias deudas ambientales</a></strong></p>



<p>Aunque resulten problemáticos para conservar la montaña, los derrumbes son beneficiosos para las<strong>&nbsp;cooperativas mineras</strong>&nbsp;y las refinerías como Manquiri, dijo Zaconeta, y señaló que estos tienen la misma función que la dinamita. “Si se produce un derrumbe natural, se puede ahorrar mucho tiempo, ya que las cooperativas pueden recolectar directamente el material del derrumbe”, afirmó.</p>



<p>Manquiri y su empresa matriz canadiense,&nbsp;<a href="https://andeanpm.com/">Andean Precious Metals</a>, que los mineros y expertos dicen que contribuyen a impulsar la demanda de minerales diseminados vinculados con los derrumbes de la montaña, no respondieron a las solicitudes reiteradas de comentarios de&nbsp;<strong>Mongabay</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Efectos en la comunidad</h2>



<p>Al 3 de octubre,&nbsp;<strong>96 personas habían muerto</strong>&nbsp;mientras se encontraban trabajando en la explotación minera en el departamento de Potosí en 2025, de las cuales al menos 90 murieron dentro del Cerro Rico, según datos no publicados de la policía. Mario Caro, el periodista de Potosí, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;que muchas muertes no se informan y observó que las tasas de mortalidad de 2025 han sido superiores a las de años anteriores.</p>



<p>La mayoría de quienes murieron eran hombres, pero las mujeres también están en riesgo, en tanto el aumento de la actividad minera les da más trabajo en las minas o en torno a ellas. Como guardabocaminas, Silvia Mamani Armijo y su madre, Lucía Armijo,&nbsp;<strong>defienden los túneles de minas de los ladrones</strong>, con poco más que perros y dinamita, que encienden y lanzan a posibles intrusos.</p>



<p>Estas mujeres viven en las entradas de las minas, a menudo sin electricidad ni agua potable, y ganan entre&nbsp;<strong>500 y 1000 bolivianos al mes</strong>&nbsp;(<strong>unos 72-145 dólares</strong>&nbsp;al tipo de cambio oficial), o aproximadamente entre el 18 % y el 36 % del salario mínimo en Bolivia. También venden algo de desechos minerales de las minas para complementar sus ingresos. Si se produce un robo, los jefes de las cooperativas suelen deducir las pérdidas de sus salarios.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266823"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025110/BOLIVIA-Benjamin-Swift_DJI_0730-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266823" /><figcaption class="wp-element-caption">La montaña Cerro Rico, en Potosí, Bolivia, conocida por sus minas de plata que financiaron el Imperio español. Foto: Benjamin Swift</figcaption></figure>



<p>“Vivir en la montaña no es agradable”, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;Lucía Armijo, de 51 años, que ha sido guardabocamina en el Cerro Rico durante más de 30&nbsp;años. “Durante la temporada de lluvias hay que preocuparse por si alguna parte de la montaña se derrumba, por si ocurre cualquier cosa”, agregó mientras pasaba por la zona donde una vez se encontraba la casa de su hija Claudia, antes de que se derrumbara. “¿Adónde irán nuestros hijos y nietos, dónde trabajarán? En Potosí no hay ni siquiera una fábrica”.</p>



<p>Armijo, que al igual que muchos potosinos habla quechua como lengua materna, dijo que los peligros de vivir en el Cerro Rico exceden su inestabilidad estructural. “Ese polvo… Mira adónde va”, dijo mientras una ráfaga de viento soplaba por la montaña. “Va directo a nuestras habitaciones, es horrible”. Sin agua potable en la montaña, la cooperativa minera que emplea a Armijo llena periódicamente unos grandes barriles de metal con agua que, cuando se contamina con polvo de la minería, les provoca diarrea frecuente a ella y a sus hijos, asegura.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266824"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025112/BOLIVIA-Emmanuel-Escobar_P1255159-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266824" /><figcaption class="wp-element-caption">Lucía Armijo inspecciona un barril de agua fuera de su casa en el Cerro Rico, que dice que causa diarrea cuando se contamina con el polvo de la montaña. Foto: Emmanuel Escobar</figcaption></figure>



<p>La&nbsp;<strong>violencia sexual y las prácticas laborales explotadoras</strong>, a menudo ilegales, también son comunes para las&nbsp;<a href="https://www.noticiasfides.com/economia/machismo-en-la-mineria-las-mujeres-siempre-realizan-un-trabajo-en-desventaja">mujeres que trabajan en el Cerro Rico</a>, le dijo a<strong>&nbsp;Mongabay</strong>&nbsp;Paulina Ibeth Garabito Ovando, fundadora de&nbsp;<a href="https://elpotosi.net/local/20200115_fundacion-trabaja-para-organizar-a-viudas-de-los-trabajadores-mineros.html">MUSOL</a>, una organización que apoya a las mujeres en el sector minero de Potosí.</p>



<p>Los efectos del derrumbe del Cerro Rico van más allá de lo material. Como reliquia de la historia colonial, el pico sigue siendo un poderoso símbolo de identidad y orgullo para los potosinos y los bolivianos en general. Su silueta domina el horizonte local y figura de forma destacada en la iconografía nacional, desde el escudo de armas del país hasta los billetes.</p>



<p>“Puntita era pues”, le dijo Petrona Santos Mamani, de 82 años, a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>, recordando la forma de la montaña en su infancia. “Es un símbolo de Bolivia y ahora está roto”, dijo la mujer que pasó su vida adulta trabajando como palliri,&nbsp;<a href="https://bolivianexpress.org/magazine-sub-item/968">palabra quechua</a>&nbsp;que se usa para describir a las mujeres mineras que trituran manualmente rocas fuera de los túneles en busca de minerales. “Me duele ver el Cerro así, me dan ganas de llorar”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266825"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025114/BOLIVIA-Benjamin-Swift_P1266174-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266825" /><figcaption class="wp-element-caption">Ibeth Garabito Ovando (extremo izquierdo), en una reunión con un grupo de guardabocaminas, en Potosí, Bolivia. Foto: Benjamin Swift</figcaption></figure>



<p>Santos Mamani participó en una acción en 1996 cuando más de 250 palliris ocuparon la cima del Cerro Rico para protestar por la explotación insostenible de la montaña impulsada por una empresa de refinería propiedad del entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Las palliris están considerando actualmente otra&nbsp;<strong>acción colectiva</strong>&nbsp;para exigir la preservación del símbolo nacional.</p>



<p>A Santos Mamani le preocupa aún más que parece probable que las mismas tendencias que enriquecieron a Europa con escasos beneficios para las comunidades bolivianas productoras de materias primas continúen en otras partes del departamento de Potosí, ya que el Gobierno boliviano&nbsp;<a href="https://news.mongabay.com/2025/04/bolivian-communities-push-back-against-foreign-backed-lithium-projects/">firmó</a>&nbsp;recientemente&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/global-development/2025/sep/03/lithium-mining-bolivia-salt-flats-indigenous-environment-ecosystem">contratos de minería</a>&nbsp;de litio con dos empresas extranjeras.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Qué le depara el futuro al Cerro Rico?</h2>



<p>Los esfuerzos por preservar la cumbre histórica han sido lentos y han contado con fondos insuficientes. En 2022, un tribunal de Potosí ordenó a&nbsp;<a href="https://www.comibol.gob.bo/">COMIBOL</a>&nbsp;cerrar todas las entradas de las minas<strong>&nbsp;por encima de los 4400 metros</strong>&nbsp;y trasladarlas a terrenos más bajos y estables en un esfuerzo por preservar la montaña y permitir que las operaciones mineras continúen de manera segura.</p>



<p>Sin embargo, tres años después, la reubicación&nbsp;<a href="https://larazon.bo/economia-y-empresa/2025/04/09/comibol-cierra-36-de-56-bocaminas-para-proteger-el-cerro-rico-de-potosi/">sigue sin terminar</a>, retrasada por la resistencia de las cooperativas mineras que ven la medida como una amenaza para sus resultados, dado que las mayores concentraciones de minerales se encuentran cerca de la cima de la montaña. “Ojalá a las autoridades les importara”, dijo Mamani Armijo, y agregó que teme que su casa y la mina que custodia puedan derrumbarse. “Muchas familias trabajan aquí”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266826"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025116/BOLIVIA-Emmanuel-Escobar_P1255738-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266826" /><figcaption class="wp-element-caption">Lucía Armijo pasa junto a carros mineros en el Cerro Rico. Foto: Emmanuel Escobar</figcaption></figure>



<p>Según Zaconeta y otros expertos, la&nbsp;<strong>estrecha alianza entre las cooperativas mineras y el Gobierno boliviano</strong>&nbsp;durante los últimos 20 años también ha contribuido a desacelerar los esfuerzos de conservación. “Lo que han logrado es un alto grado de permisividad”, dijo.</p>



<p>Aunque el departamento de Potosí es rico en minerales, Llanos dijo que las autoridades mineras del Gobierno no han emprendido la exploración necesaria para encontrar nuevos yacimientos, lo que haría más viable la orden judicial para que COMIBOL traslade las entradas de las minas. “Seguimos explotando minerales de los mismos yacimientos que se conocían en la época colonial”, afirmó.</p>



<p>En septiembre,&nbsp;<a href="https://larazon.bo/economia-y-empresa/2025/09/24/justicia-ordena-congelar-cuentas-de-mineria-y-comibol-por-caso-cerro-rico/">un tribunal ordenó</a>&nbsp;que se congelaran las cuentas bancarias del ministro de Minería, Alejandro Santos Laura; del presidente de COMIBOL, Reynaldo Pardo Fernández; y del gerente regional de COMIBOL en Potosí, Iván Guillermo Fuentes, hasta que cumplieran con órdenes previas para preservar la estructura del pico. Les dio 31 días para demostrar avances.</p>



<p>En una&nbsp;<a href="https://www.comibol.gob.bo/index.php/ultimas-noticias/751-gobierno-anuncia-medidas-drasticas-para-acelerar-cierre-de-bocaminas-sobre-la-cota-4-400-del-cerro-rico">conferencia de prensa</a>&nbsp;posterior a la decisión judicial, Pardo Fernández defendió la labor de la empresa minera estatal para preservar la montaña y afirmó que se tomarían “medidas drásticas” para acelerar el cierre de las entradas de las minas por encima de los 4400 metros.</p>



<p>A principios de octubre, COMIBOL y la Federación Departamental de Cooperativas Mineras (FEDECOMIN)&nbsp;<a href="https://elpotosi.net/local/20251006_actividades-de-extraccion-minera-en-el-cerro-rico-se-reducen-a-solo-15-horas.html">instauraron restricciones</a>&nbsp;que permiten la minería solo durante el día y solo en días laborables, y&nbsp;<strong>prohíben el uso de maquinaria pesada por encima de los 4400 metros</strong>.</p>



<p>Santos Laura también&nbsp;<a href="https://eldeber.com.bo/economia/mineria-asegura-que-mas-de-20-bocaminas-se-cerraron-en-la-cuspide-del-cerro-rico_531790/">dijo en una conferencia de prensa:</a>&nbsp;“Hemos completado más del 60 %” del trabajo para trasladar las entradas de las minas:&nbsp;<strong>se han cerrado 20 minas por encima de los 4400 metros</strong>&nbsp;y quedan otras 10. Durante una marcha minera, el presidente de FEDECOMIN, Óscar Chavarría,&nbsp;<a href="https://elpotosi.net/local/20250930_mineros-dan-30-dias-para-que-les-den-concesiones-y-salir-del-cerro-y-salir-del-cerro-rico-de-potosi.html">declaró a los periodistas</a>&nbsp;que los mineros&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/watch/?v=729995273408792">estarían dispuestos</a>&nbsp;a dejar de trabajar en el Cerro Rico si las autoridades les otorgaran concesiones para explotar yacimientos en otros lugares, y les dio a los funcionarios 30 días para que respondieran a sus demandas.</p>



<p>Caro dijo que duda de que el cierre de las cuentas bancarias de los funcionarios obligue a COMIBOL a priorizar el traslado de las entradas de las minas y señaló que solo se habían cerrado las cuentas bancarias personales de las autoridades mineras. “Les llega dinero de todas partes”, dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;en una entrevista telefónica.</p>



<p>Tras hablar con&nbsp;<a href="https://elpais.com/america-futura/2025-08-02/la-montana-boliviana-que-enriquecio-a-europa-se-hunde-y-no-hay-plata-para-salvarla.html">El País</a>&nbsp;en julio sobre el proceso de traslado de la mina, un portavoz de COMIBOL declaró a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;que la empresa minera estatal ya no concede entrevistas sobre el Cerro Rico.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266827"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025118/BOLIVIA-Emmanuel-Escobar_P1255509-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266827" /><figcaption class="wp-element-caption">Lucía Armijo sostiene un cartucho de dinamita —una herramienta esencial para ahuyentar a los ladrones— frente a su casa en el Cerro Rico. Foto: Emmanuel Escobar</figcaption></figure>



<p>Llanos y sus colegas han propuesto una iniciativa para reforzar la cima con hormigón y acero, lo que impediría a los mineros excavar túneles hacia arriba y fortalecería la estructura del pico. No obstante, ante la falta de&nbsp;<strong>3.5 millones de dólares</strong>&nbsp;de financiación en medio de una&nbsp;<a href="https://www.bloomberg.com/news/features/2025-06-13/bolivia-s-34-year-high-inflation-leads-to-shortages-protests-before-election">crisis económica</a>&nbsp;cada vez más profunda, hay quienes temen que el proyecto nunca se complete, una realidad que Llanos encuentra irónica.</p>



<p>“Nunca podremos saber con exactitud cuántos miles de millones de dólares ha generado, y sigue generando, el Cerro Rico de Potosí”, afirmó. “Debería ser una obligación moral y material devolverle al Cerro, no sé, el 0.00001&nbsp;% de las divisas que generó durante siglos”.</p>



<p>A principios de octubre, el gobernador de Potosí, Marco Antonio Copa Gutiérrez,&nbsp;<a href="https://elpotosi.net/local/20251007_sellan-acuerdo-para-implementar-proyecto-para-salvar-el-cerro-rico.html">mantuvo una reunión</a>&nbsp;con autoridades locales y nacionales, líderes cívicos y cooperativas mineras, en la que firmaron un acuerdo para apoyar la iniciativa de Llanos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266828"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025120/BOLIVIA-Emmanuel-Escobar_P1255684-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266828" /><figcaption class="wp-element-caption">Carros mineros afuera de la casa de Silvia Mamani Armijo, en el Cerro Rico. Foto: Emmanuel Escobar</figcaption></figure>



<p>Si bien estos avances son importantes, “todavía hay mucha incertidumbre”, dijo Zaconeta, ya que estabilizar la montaña requeriría una financiación significativa y voluntad política. Freddy Llanos dijo que ve estos avances como esperanzadores y espera reunirse con autoridades gubernamentales locales y departamentales en las próximas semanas para analizar detalles técnicos y el potencial de financiamiento.</p>



<p>“El problema que enfrenta el Cerro Rico es un problema del mundo entero, ya que de una u otra forma, el mundo se ha beneficiado de sus riquezas”, afirmó. “Debe resolverse con urgencia”.</p>



<p><em><strong>Imagen destacada:&nbsp;</strong>la montaña Cerro Rico, situada sobre la ciudad de Potosí, Bolivia.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;Benjamin Swift</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://news.mongabay.com/by/benjamin-swift/">Benjamin Swift</a> en la edición en inglés de Mongabay. <a href="https://news.mongabay.com/2025/10/in-the-heart-of-bolivia-the-mountain-that-financed-an-empire-risks-collapsing/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Mon, 17 Nov 2025 18:04:53 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Bolivia: la montaña que financió al Imperio español puede colapsar tras 500 años de explotación minera]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>La reubicación de un jaguar genera polémica entre investigadores y autoridades ambientales en Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/la-reubicacion-de-un-jaguar-genera-polemica-entre-investigadores-y-autoridades-ambientales-en-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tras su captura en el departamento andino de&nbsp;Cundinamarca, el jaguar, transportado por aire en una pesada caja de madera, finalmente toca tierra. Luego de continuar su recorrido remolcado por un tractor, el momento aparece en un video grabado por la autoridad ambiental: un cuidador retira el candado y, con ayuda de una cuerda, desliza la [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>A mediados de octubre de 2025, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) coordinó la translocación de un jaguar que había sido reportado por finqueros en la cuenca baja del río Bogotá.</em></li>



<li><em>La autoridad ambiental justificó la medida como una acción preventiva para proteger tanto a las comunidades rurales como al animal, ante amenazas de caza retaliativa por ataques a ganado.</em></li>



<li><em>Especialistas en fauna silvestre cuestionaron la decisión, calificándola como una intervención sin sustento científico suficiente.</em></li>



<li><em>“Al final, lo translocaron y cambiaron el discurso a un ‘rescate’, cuando acá lo que hubo fue una extracción de un individuo de su hábitat natural”, sostiene José Fernando González Maya, director de la organización ProCAT Colombia.</em></li>
</ul>



<p>Tras su captura en el departamento andino de&nbsp;<strong>Cundinamarca</strong>, el jaguar, transportado por aire en una pesada caja de madera, finalmente toca tierra. Luego de continuar su recorrido remolcado por un tractor, el momento aparece en un video grabado por la autoridad ambiental: un cuidador retira el candado y, con ayuda de una cuerda, desliza la puerta hacia arriba. Pasan unos segundos antes de que el gran felino asome la cabeza, observe a ambos lados para inspeccionar el nuevo entorno y, tras unos pasos cautelosos, se adentre veloz en la selva del norte del departamento de&nbsp;<strong>Vichada</strong>, en las llanuras orientales de Colombia.</p>



<p>En la madrugada del 18 de octubre de 2025, la&nbsp;<strong>Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca</strong>&nbsp;(<a href="https://www.car.gov.co/">CAR</a>)&nbsp;<a href="https://www.car.gov.co/saladeprensa/la-car-libera-al-jaguar-avistado-en-la-cuenca-baja-del-rio-bogota-equipado-con-collar-de-telemetria-satelital-para-su-monitoreo-cientifico#:~:text=El%20ejemplar">coordinó la translocación</a>&nbsp;de un&nbsp;<strong>jaguar macho</strong>&nbsp;<em>(Panthera onca)</em>&nbsp;de 95 kilos, tras múltiples reportes de finqueros sobre su presencia —desde mayo pasado— en las zonas rurales de los municipios de Apulo y Tocaima, en la cuenca baja del río Bogotá. La entidad envió un equipo técnico al área, donde encontraron rastros que indicaban el paso de un felino. En junio, las cámaras trampa instaladas captaron imágenes que&nbsp;<a href="https://www.car.gov.co/saladeprensa/la-car-cundinamarca-confirma-presencia-de-un-jaguar-en-cuenca-baja-del-rio-bogota-y-pide-a-la-comunidad-apoyo-para-su-proteccion">confirmaron la presencia</a>&nbsp;del jaguar. Para inicios de septiembre se ejecutó el operativo final: el jaguar fue capturado y sometido a protocolos de vigilancia médica, comportamiento y alimentación durante un mes, antes de su traslado y liberación.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/condores-andinos-zonas-clave-conservacion/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ilika y Dasan: los cóndores andinos que ayudaron a descubrir las zonas clave para proteger a su especie</a></strong></p>



<p>“Nos lo decían cuando denunciaban: ‘Si ustedes no lo cogen,&nbsp;<strong>lo vamos a matar</strong>, porque ya nos mató dos o tres vacas, y no vamos a permitir que nos maten más’”, afirma Alfred Ballesteros Alarcón, director de la CAR Cundinamarca, en entrevista con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. Por ello, la autoridad ambiental presentó este caso, oficial y mediáticamente, como un “rescate”.</p>



<p>Sin embargo, la decisión de translocar al jaguar no fue bien recibida por especialistas en fauna silvestre. Desde su perspectiva, la medida fue injustificada científicamente y debió considerarse solo como último recurso,&nbsp;<strong>priorizando antes protocolos orientados a la coexistencia</strong>&nbsp;entre comunidades humanas y esta especie.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266801"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/12185334/WhatsApp-Image-2025-10-24-at-05.59.27.jpeg" alt="" class="wp-image-266801" /><figcaption class="wp-element-caption">La CAR Cundinamarca informó que ⁠el jaguar permaneció bajo estrictos protocolos de vigilancia médica, comportamiento y alimentación para asegurar su traslado exitoso. Foto: cortesía CAR Cundinamarca</figcaption></figure>



<p>“La respuesta de una autoridad ambiental no puede ser mover, cada vez que aparezca, un felino o cualquier otro tipo de depredador”, sostiene José Fernando González Maya, director de la organización&nbsp;<a href="https://procat-conservation.org/">ProCAT Colombia</a>. “Le dijimos a la CAR, cuando nos contactó, que nuestra recomendación era hacer una intervención integral. Es decir, ir a&nbsp;<strong>hablar con las comunidades, dar información y llevar métodos disuasorios</strong>&nbsp;para evitar que el jaguar siga comiendo vacas y que las comunidades lo maten. Al final, lo translocaron y cambiaron el discurso a un ‘rescate’,&nbsp;<strong>cuando acá lo que hubo fue una extracción de un individuo de su hábitat natural</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266800"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/12184454/WhatsApp-Image-2025-10-24-at-05.59.30-1.jpeg" alt="" class="wp-image-266800" /><figcaption class="wp-element-caption">Durante el proceso de translocación intervinieron médicos veterinarios, zootecnistas, biólogos y expertos en felinos de la CAR Cundinamarca, de Corporinoquia y de la Universidad Nacional de Colombia. Foto: cortesía CAR Cundinamarca</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Jaguares sin territorio</h2>



<p>En Colombia se han identificado&nbsp;<strong>cinco grandes subpoblaciones</strong>&nbsp;de jaguares. Una se encuentra en el Chocó biogeográfico, al occidente del país, que conecta con Centroamérica; otra en la región Paramillo – San Lucas, en una zona de transición entre el Caribe y la cordillera central de los Andes; una más en la Sierra Nevada de Santa Marta, en el Caribe; otra en la Serranía del Perijá-Catatumbo, hacia el oriente y limitando con Venezuela; y, finalmente, una gran población que se extiende por la Amazonía y la Orinoquía, explica Iván Mauricio Vela, investigador titular del&nbsp;<a href="https://www.humboldt.org.co/">Instituto Humboldt</a>&nbsp;e integrante de la&nbsp;<a href="https://mamiferoscolombia.org/">Sociedad Colombiana de Mastozoología</a>.</p>



<p>El traslado del jaguar desde la región andina hacia la Orinoquía no es solo un viaje de cientos de kilómetros:&nbsp;<strong>para el felino significa enfrentarse a un ecosistema distinto</strong>, con nuevas estructuras de bosque y patrones de clima, explica Vela.</p>



<p>“La Orinoquía tiene muchas más sabanas y serranías, que son altitudes bajas, mientras que en los valles interandinos, a pesar de que también están en zonas bajas, tienen influencia de la Cordillera de los Andes”, detalla el especialista. “Entonces la composición de las plantas, la estructura de los bosques, la precipitación, la presencia o no de cuerpos de agua, y un montón de cosas cambian, porque son biomas diferentes, son regiones geográficas diferentes del país.&nbsp;<strong>Por eso hay que tener en cuenta esto en el momento de mover un animal desde los Andes a la Orinoquía</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266802"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/12185907/WhatsApp-Image-2025-10-24-at-05.59.31-1.jpeg" alt="" class="wp-image-266802" /><figcaption class="wp-element-caption">Jaguar capturado en Cundinamarca, durante sus revisiones previas al traslado a Vichada, durante la madrugada del 18 de octubre de 2025. Foto: cortesía CAR Cundinamarca</figcaption></figure>



<p>Vela también plantea que existen diferencias físicas entre las poblaciones de jaguares del país. Los individuos más cercanos a la Amazonía suelen ser más grandes y corpulentos, mientras que en los Andes, en teoría, tienden a ser más pequeños. Este contraste genera dudas sobre los efectos individuales que pueda tener la translocación de este ejemplar.</p>



<p>“<strong>No sabemos cómo le va a ir</strong>, por eso, para una translocación hay que tener muchas variables en cuenta para saber si es efectivo o no el movimiento del individuo de un lugar a otro”, explica Vela. “La UICN&nbsp;<a href="https://portals.iucn.org/library/sites/library/files/documents/2013-009-Es.pdf">tiene un manual</a>&nbsp;diseñado exclusivamente para la translocación de fauna silvestre, porque es un procedimiento muy complejo:&nbsp;<strong>es prácticamente una lotería</strong>, uno no sabe si le va a ir bien o no. Por eso es importante que la autoridad ambiental dé a conocer los criterios técnicos que justifican mover a un individuo”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266803"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/12190021/WhatsApp-Image-2025-10-24-at-05.59.29.jpeg" alt="" class="wp-image-266803" /><figcaption class="wp-element-caption">Jaguar macho (<em>Panthera onca</em>) de 95 kilos, previo a su translocación. Foto: cortesía CAR Cundinamarca</figcaption></figure>



<p>La presencia de jaguares en Cundinamarca no es algo nuevo. Años atrás,&nbsp;<a href="https://www.wradio.com.co/noticias/actualidad/hallan-primer-jaguar-en-bosques-de-cundinamarca/20170828/nota/3562738.aspx">hubo registros</a>&nbsp;que apuntaban a la presencia de estos felinos en la región, coinciden los especialistas.</p>



<p>“Hace unos siete u ocho años,&nbsp;<a href="https://www.wradio.com.co/noticias/actualidad/hallan-primer-jaguar-en-bosques-de-cundinamarca/20170828/nota/3562738.aspx">registramos un jaguar</a>&nbsp;en otro municipio de Cundinamarca, relativamente no tan lejos de esa zona”, describe José Fernando González Maya. “La CAR hizo cobertura de medios sobre la presencia de jaguar en la jurisdicción. Nosotros en ese momento teníamos un proyecto con ellos y la información se manejó bien, en términos de&nbsp;<strong>celebrar que estaba el jaguar allí</strong>. Poco después, enfrente de Cundinamarca —que se divide con otros dos departamentos por el río Magdalena, el más importante en Colombia—, cruzando el río, en la zona baja, publicamos registros de jaguar también.&nbsp;<strong>Es decir, hay poblaciones alrededor</strong>”, sostiene el especialista.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266805"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/12190250/WhatsApp-Image-2025-10-24-at-05.59.32.jpeg" alt="" class="wp-image-266805" /><figcaption class="wp-element-caption">Personal técnico de la CAR Cundinamarca, de Corporinoquia y de la Universidad Nacional de Colombia, durante la revisión médica del jaguar. Foto: cortesía CAR Cundinamarca</figcaption></figure>



<p>El rango de distribución del jaguar se ha reducido alrededor de un 49 % en Latinoamérica, mientras que&nbsp;<strong>en Colombia la pérdida alcanza aproximadamente el 39 %</strong>, recuerda Laín Pardo, especialista en biodiversidad de la organización&nbsp;<a href="https://www.wwf.org.co/">WWF Colombia</a>.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/millonaria-obra-energia-amenaza-passiflora-refugio-jaguar-bolivia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Una millonaria obra de energía amenaza al santuario Passiflora, refugio del jaguar en la Amazonía boliviana</a></strong></p>



<p>“Por eso, cuando ocurren nuevos registros, a los biólogos y a los ecólogos nos gusta mucho esa información: quiere decir que algo está pasando&nbsp;<strong>y la especie se está moviendo por territorios donde antes no se veían mucho</strong>. Lo primero que llama la atención es eso”, describe el biólogo.</p>



<p>Precisamente, agrega, habría que indagar las razones por las cuales este jaguar se desplazó hacia una zona con alta densidad poblacional, cercana a varios pueblos. “No es anormal tampoco: realmente la gente cree que los animales tienen que estar por allá, en sitios muy recónditos, pero no. Y la zona de Apulo, en Cundinamarca, es bastante interesante, porque allí se están dando procesos de restauración pasiva, con pasturas que se han abandonado y se restauran de manera natural”, agrega Pardo.</p>



<p>Y, de pronto, eso es precisamente lo que el jaguar pudo estar mostrando. “Algo está pasando y probablemente hay más cobertura forestal en donde él podía desplazarse con más tranquilidad. Iba rumbo a algún lado,&nbsp;<strong>pero nos perdimos esa oportunidad de saberlo</strong>; hay procesos que nos perdimos de indagar un poco más a profundidad”, concluye Pardo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266806"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/12190505/WhatsApp-Image-2025-10-24-at-05.59.33.jpeg" alt="" class="wp-image-266806" /><figcaption class="wp-element-caption">El jaguar es colocado en una caja o guacal de madera para su traslado aéreo al departamento de Vichada. Foto: cortesía CAR Cundinamarca</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Siguiendo al jaguar</h2>



<p>La autoridad ambiental confirmó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que el jaguar&nbsp;<strong>fue equipado con un collar de telemetría y GPS satelital</strong>, herramienta que permitirá conocer en tiempo real sus desplazamientos, comportamiento y adaptación. Además, informó que implementará un monitoreo permanente mediante cámaras trampa para garantizar el bienestar del felino y la estabilidad ecológica de la zona. Sobre el uso de la información recopilada, aclaró que&nbsp;<strong>no está prevista una publicación abierta de los datos</strong>, los cuales se emplearán internamente para el seguimiento del ejemplar y como insumo en futuros estudios o investigaciones.</p>



<p>“La zona donde él estaba no es un corredor felino.&nbsp;<strong>Todavía no tenemos la certeza de cómo apareció en estos municipios</strong>, que son densamente poblados, donde el distrito capital tiene cerca de 10 millones de habitantes”, explica Ballesteros Alarcón, director de la CAR Cundinamarca. “Desafortunadamente, cuando se da el avistamiento de esta clase de especie, también aparecen los cazadores a querer llevarse el ‘trofeo’. Por eso hablamos de ‘rescate’, porque, de no haberlo localizado pronto y haberlo llevado, y luego liberado, seguramente los cazadores lo habrían matado o los finqueros, en defensa de sus animales”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266807"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/12190645/WhatsApp-Image-2025-10-24-at-05.59.21.jpeg" alt="" class="wp-image-266807" /><figcaption class="wp-element-caption">El jaguar en su llegada al sitio de liberación, en el norte del departamento de Vichada, donde la autoridad ambiental y sus especialistas referenciaron la presencia de otros jaguares. Foto: cortesía CAR Cundinamarca</figcaption></figure>



<p>Para definir el lugar de la translocación, la CAR Cundinamarca solicitó la colaboración de la Corporación Autónoma Regional de la Orinoquia (<a href="https://corporinoquia.gov.co/es/">Corporinoquia</a>). “Es la autoridad que tiene jurisdicción en el&nbsp;<strong>corredor felino de la Orinoquía</strong>&nbsp;y con sus expertos se identificó el sitio exacto en donde se debía liberar. La Fuerza Aérea colaboró en el traslado del jaguar en avión hasta un punto y, desde allí, fueron varias horas en vehículo para poder llegar al sitio que la autoridad ambiental nos indicaba como adecuado para su liberación”, detalló el funcionario.</p>



<p>Ballesteros Alarcón aclaró que, aunque la CAR Cundinamarca trabaja actualmente en iniciativas como el “<a href="https://www.car.gov.co/saladeprensa/car-declara-corredor-de-los-felinos-del-ri-o-negro-nace-el-refugio-para-felinos-ma-s-grande-del-centro-de-colombia">Corredor de los Felinos del Río Negro</a>” —una nueva área protegida, ubicada en los municipios de Yacopí y Caparrapí, donde se han logrado acuerdos de conservación de varias especies con las comunidades—, trabajar en la coexistencia en la zona donde este jaguar fue capturado, no fue una opción debido al posible&nbsp;<strong>riesgo de cacería retaliativa</strong>, e insistió en que “el jaguar no es oriundo de esa zona, porque no es un corredor ecosistémico de jaguares. Él allí no tenía especies silvestres con las cuales alimentarse porque es una zona densamente poblada”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266798"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/12182739/WhatsApp-Image-2025-10-24-at-05.59.31.jpeg" alt="" class="wp-image-266798" /><figcaption class="wp-element-caption">El primer vistazo del jaguar al sitio de translocación. Foto: cortesía CAR Cundinamarca</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Crear paisajes de coexistencia</h2>



<p>Los expertos consultados coincidieron en que uno de los mayores retos en la conservación de grandes carnívoros es promover paisajes de coexistencia, donde las comunidades humanas desarrollen percepciones positivas frente a la presencia de estas especies. Este trabajo, señala Iván Mauricio Vela, solo es posible mediante un reiterado proceso de diálogo y educación comunitaria.</p>



<p>En esa línea, el Grupo de Especialistas en Interacciones entre Humanos y Vida Silvestre de la UICN&nbsp;<a href="https://portals.iucn.org/library/sites/library/files/documents/2023-009-Es.pdf">elaboró un manual de coexistencia</a>, que propone los pasos para manejar de manera responsable y sostenible la relación entre las comunidades y la fauna silvestre.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266808"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/12191018/WhatsApp-Image-2025-10-24-at-05.59.30.jpeg" alt="" class="wp-image-266808" /><figcaption class="wp-element-caption">El jaguar se interna en la selva del norte de Vichada, en las llanuras orientales de Colombia. Foto: cortesía CAR Cundinamarca</figcaption></figure>



<p>“Ahora que ocurrió la translocación, es muy importante que se documente e invitamos a la autoridad —dentro de su independencia— a que estos datos sean públicos:&nbsp;<strong>será el primer ejercicio de telemetría de un jaguar sobre cálculos de rango de hogar</strong>”, señala Vela. Es decir, un estudio que permitirá conocer cuánto se mueve un animal dentro de su área habitual de actividad, pudiendo obtener datos del área que utiliza, un ejercicio sin precedentes en Colombia.</p>



<p>“Es invitar a un proceso de ciencia abierta —concluye Vela—, que desde muchas orillas académicas estamos invitando continuamente a todas las organizaciones, gobiernos e instituciones para que haya ese cooperativismo académico y científico, y que esto se dé a conocer”.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong> un jaguar que había sido reportado por finqueros en la cuenca baja del río Bogotá, en Colombia, fue capturado y translocado en el departamento de Vichada, al oriente del país. <strong>Foto:</strong> cortesía CAR Cundinamarca</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/">Astrid Arellano</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/11/reubicacion-jaguar-genera-polemica-colombia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122535</guid>
        <pubDate>Sun, 16 Nov 2025 17:45:15 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>&amp;#8220;A Hannah Arendt&amp;#8221;, por Laura Quintana.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/a-hannah-arendt-por-laura-quintana/</link>
        <description><![CDATA[<p>La filósofa y pensadora colombiana Laura Quintana nos presenta este artículo donde muestra algunas de las ideas de Hannah Arendt que han marcado su pensamiento, a la vez que evidencia algunas limitaciones de la filósofa alemana. Especial para Filosofía y coyuntura a los 50 años del fallecimiento de Hannah Arendt. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong><em>Por: Laura Quintana</em></strong></p>



<p><em><strong>Filósofa, Profesora Titular Universidad de los Andes</strong></em></p>



<p></p>



<p>Descubrí a Arendt por el azar de un regalo, hace más de veinte años. Empezaba mi proyecto doctoral sobre la <em>Tercera crítica</em> de Kant que se proponía pensar el carácter político del juicio sobre lo bello, cuando mi pareja de la época se encontró en una librería con un texto de la autora sobre el mismo tema. Unos apuntes que la muerte le impidió elaborar en el libro sobre la vida de la mente que estaba preparando. En un par de días leí una y otra vez esa publicación póstuma, como conversando con una nueva compañía que me hacía preguntas, me mostraba otros ángulos, arriesgaba ideas que yo estaba intentando articular tímidamente al ocuparme de un autor tan canónico y comentado. Pronto descubrí que no se trataba de una intérprete más, sino de una pensadora singular, de gran altura. Me deslumbraba. Busqué todos sus libros, un universo se me abría y, con este, un nuevo horizonte de investigación. La estudié con esmero, analizando cada obra con cuidado, perseguí su trayectoria intelectual, dicté clases, organicé eventos, participé en otros, publiqué artículos indexados intentando releer sus ideas desde nuevos ángulos.</p>



<p>En unos años me volví una especialista, y me situé en el nicho académico arendtiano. Duró algunos años más: no solo le huyo a los séquitos, sino que la comodidad de los territorios dominados, que ha ganado el experto, es contraria a mi curiosidad intelectual; además, esa actitud riñe con el movimiento del pensamiento en el que había insistido la misma Arendt: ese ir y venir sin fin; ese impulso de deshacer lo que se ha alcanzado para evitar que se vuelva justamente una conquista. De hecho, siguiendo ese mismo movimiento, discutía con algunos de sus planteamientos, los objetaba, mientras estos dejaban de iluminar problemas del mundo que me estaban interpelando. A fin de cuentas esa necesidad de comprender, esa escucha a lo que acontece era algo que ella también invitaba a cultivar.</p>



<p>Con el tiempo me he dado cuenta de que esta autora, pese a las distancias y divergencias, me marcó profundamente, como a tantas otras personas, y en mi caso lo hizo con algunas huellas persistentes. Recogeré ahora brevemente algunas de esas trazas que me han resultado fundamentales, para señalar al final los desacuerdos que me hicieron dejar de buscar su compañía más constante. Lo hago no con la pretensión de hacer valer mi voz, y tomar demasiado en serio la función autoral, sino con el interés de compartir –a vuelo de pájaro–aspectos cruciales de una obra que ha venido influyendo a diversas generaciones de filósofos y filósofas. A fin de cuentas, el yo que habla aquí es también uno compuesto de tantas voces que transitan en medio de otras singularidades.</p>



<p>Como es sabido, algo que transformó profundamente a Arendt fue la experiencia del exterminio judío durante la Segunda Guerra Mundial. Desde aquí, decía, no podía seguir haciendo filosofía como lo había hecho antes, sumergiéndose en los conceptos y en su historia, alejada de los eventos políticos y de su impacto sobre la realidad. Ahora tenía que pensar cómo desde el trabajo conceptual podía acoger la contingencia sin reducirla, sin neutralizar el asombro que esta no deja nunca de suscitar, en un esfuerzo de comprensión que no se agota. Y ello supuso tomar distancia de una larga tradición de la filosofía política, para la cual los actores nunca saben lo que hacen, de modo que tienen que ser conducidos y regulados por modelos teóricos, que se imponen desde arriba para ordenar la realidad. Frente a esto, Arendt insistió en un pensamiento político situado, que elaborara sus conceptos apoyándose en la experiencia, y volviera a esta para iluminarla desde adentro, en un diálogo de ida y vuelta siempre revisable. Este es un movimiento muy diferente a la aplicación de un marco sobre una realidad, un procedimiento mecánico que se impone en muchos abordajes de las ciencias sociales, que no elaboran propiamente sus conceptos sino que los aplican aquí y allá, como una caja de herramientas utilizable en diversas circunstancias. Se trata a la vez de un impulso, de un reto y de un compromiso que no deja de interrogarme, y de estimular la búsqueda de caminos de experimentación para llevarlo a cabo, siempre en el modo del ensayo, de la tentativa inacabada.</p>



<p>Esa experimentación es algo que hizo valer la autora al usar diversos formatos de escritura para sus reflexiones: desde tratados más teóricos, pasando por textos de crítica del presente, hasta ensayos basados en materiales históricos en donde los conceptos intentan explorar la manera en que ciertos eventos pudieron haber cristalizado, sin que tuvieran que darse tal y como se dieron. Es así un pensamiento indisciplinado que nunca deja de volver a la tradición filosófica para interrogarla o para nutrirse de ella, pero que no se puede encasillar en las fragmentaciones que el quehacer filosófico profesionalizado ha generado. Esta tensión con la filosofía disciplinaria es algo que ha confrontado a nuevas generaciones, sobre todo de mujeres filósofas, y es algo que atraviesa también el trabajo que he venido realizando.</p>



<p>Por supuesto, si hay una marca distintiva de Arendt es la manera en que nos invita a reconsiderar el espacio de la política para desplazar la mirada del solo énfasis en las formas de gobierno –que se impone en las visiones institucionalistas, dominantes en el liberalismo imperante y en la ciencia política hegemónica– a las posibilidades de la acción: lo que supone actuar <em>con</em> otros para hacer valer una pluralidad: no una identidad multiplicada, sino la aparición de un sujeto colectivo que exige relaciones de igualdad para hacer valer una diferencia que enriquece el mundo y lo hace más común. Aquí está en juego una ontología relacional de acuerdo con la cual la existencia humana se ha ido conformando de acuerdo con condiciones emergidas que pueden dar lugar a otras, en medio de las cuales lo que somos puede ir deviniendo de la mano con cómo vamos habitando. La pluralidad, que es una marca distintiva de la humanidad, ha ido emergiendo entonces a través de experiencias, en particular, a partir de prácticas que han permitido organizar espacios compartidos, encontrar criterios para que los desacuerdos puedan aparecer y tratarse, y estabilizar instituciones que más que meramente ordenar y regular lo que es posible habrían de posibilitar distancias y relaciones para que quienes coexisten puedan reconocerse como iguales en su distinción.</p>



<p>Por este camino, Arendt nos dice que no hay pluralidad sin instituciones, en particular, sin derechos, pues estos generan condiciones de igualdad que no están naturalmente dadas. Pero a la vez insiste en que no hay pluralidad si las instituciones pretenden cerrar el espacio de aparición para la acción y para que puedan emerger nuevas formas de entender la igualdad. De ahí la insistencia en que la acción no puede institucionalizarse por completo, que ella ha de poder exceder siempre los canales establecidos, a través de formas de desobediencia civil que pongan de manifiesto las injusticias que puede producir un régimen establecido. Se trata de una idea fundamental en los modelos de democracia radical que vienen enfatizando la incapacidad del liberalismo, y de la democracia representativa para contrarrestar los oligopolios y los autoritarismos que se han venido instalando por doquier. Al fin y al cabo estos últimos, como nos enseñó también Arendt, han pretendido deshacerse de la contingencia para hacer valer el interés del <em>homo oeconomicus</em> y su pretensión de reducir la complejidad de las interacciones humanas a la racionalidad reductiva de la administración o gestión que busca hacer predecible el mundo y controlable, en pos de la integración social y de la lógica del provecho. Una aproximación que habitúa a considerar como superfluas a todas aquellas vidas de las que puede sacarse un rendimiento y que puede terminar en las peores formas de exterminio, como lo demostró el neocolonialismo europeo en África, junto a la Shoah, que Arendt puso en relación, y más recientemente el genocidio palestino, que la autora también anticipó en sus reflexiones críticas contra el Estado de Israel y los peligros de su suprematismo étnico.</p>



<p>Estas son algunas de las ideas de Arendt que considero más relevantes, y que han dejado una marca indeleble sobre mi trabajo, aunque este discurra por caminos que se distancian de otros de sus planteamientos centrales. Pensemos, por ejemplo, en el afán de trazar distinciones entre experiencias, que la autora desplegó para evitar que unas se sobrepusieran a otras, y cómo esto la llevó a traicionar un pensamiento más relacional, al introducir separaciones analíticas entre cuestiones que están necesariamente conectadas, como la política y la economía, el hacer y el actuar, la libertad y la necesidad, el conflicto y la violencia, la capacidad discursiva y la afectiva, el lenguaje y el cuerpo.</p>



<p>De hecho, Arendt pierde de vista por completo la importancia de la dimensión corporal en su comprensión de la política, y desvaloriza lo emocional, como un elemento meramente subjetivo que haría perder de vista el mundo, y la preocupación por cómo organizarlo en común. Oblitera de ese modo cómo los actores necesariamente son afectados sensorialmente por la manera en que habitan y cómo toda toma de posición y comprensión está condicionada por esta afectación que pasa por la codependencia y vulnerabilidad de sus cuerpos.</p>



<p>Junto a lo anterior, la autora llega a posiciones muy problemáticas acerca de la presunta incapacidad de quienes están sometidos a la necesidad (de la pobreza, del tener que dedicarse a sobrevivir) para reconocer las condiciones de dominación en las que se encuentran. Desconfía así de la potencia corporal que puede surgir en medio de y justo por la adversidad que trae consigo el padecimiento, y niega así la agencia de quienes se encuentran arrojados a la precariedad. Esto, de hecho, la conduce por momentos a formas de aristocratismo que van en contra de su afirmación de la pluralidad como una condición que requiere hacer valer la igualdad de cualquiera con cualquiera. Una afirmación que puede traducirse en lo que para Arendt era el derecho humano fundamental: el derecho a tener derechos. Un meta-derecho que le da sentido a todos los demás, y que cualquiera, según ella, debería poder exigir, cuando se le niega un trato igualitario. Así, Arendt puede volverse contra ella misma.</p>



<p>A fin de cuentas, como con toda gran obra, uno siempre puede dividirla, exponerla al viento del deshielo del pensar; ese que, como diría la misma autora, nos permite asumir la condición de extrañeza que caracteriza nuestro paso por el mundo. Esa condición de alteridad que nos atraviesa y que ojalá pudiéramos acoger mejor, para volver esta Tierra nuestra un lugar más habitable y hospitalario para cualquiera.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121982</guid>
        <pubDate>Sat, 01 Nov 2025 15:32:50 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01102910/Imagen-de-WhatsApp-2025-10-31-a-las-15.01.25_6e8a08fb.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[&#8220;A Hannah Arendt&#8221;, por Laura Quintana.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>“Colombia necesita políticos con inteligencia socioemocional”: Juanita Uribe</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/colombia-necesita-politicos-con-inteligencia-socioemocional-juanita-uribe/</link>
        <description><![CDATA[<p>Esta colombiana lidera a un equipo que le toma el pulso a Colombia combinando ciencia, datos y narrativas ciudadanas para entender cómo pensamos, qué valoramos y qué esperamos como sociedad. “La autenticidad se ha convertido en un valor político”, me cuenta ella en esta entrevista.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Juanita Uribe, directora de la firma </em>Reframeit, <em>desde el Capitolio Nacional.</em> </p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em> </em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-e3cc4a87d3f3eaaa6d4ef78c8a4063a4"><em><strong>“El mundo está avanzando hacia una forma de conciencia colectiva</strong>,<strong> más colaborativa. Quien no lo entienda —en la política o en cualquier otro campo—, simplemente quedará fuera de juego”: </strong></em><strong>Juanita Uribe, estratega y consultora.</strong></p>



<p>Juanita Uribe son muchas mujeres en una: mamá, esposa, hija, amiga, coequipera, periodista. “También soy deportista y lectora entusiasta”. Desde la firma de consultoría <a href="https://reframeit.co/reframeit-es/">Reframeit</a>, ella y su equipo le toman el pulso a Colombia, a través de unas herramientas novedosas para entender al electorado.</p>



<p>“Acompañamos a las organizaciones y a los políticos a ver las cosas desde nuevos ángulos y detectar tanto los obstáculos que las frenan como las oportunidades que no habían reconocido. Lo hacemos con herramientas de última generación basadas en ciencia de la complejidad, neurociencias y análisis narrativo”, afirma.</p>



<p><strong>¿Cuál fue el hallazgo más importante de sus pulsos más recientes?</strong></p>



<p>Dos hallazgos son especialmente reveladores y están profundamente conectados:</p>



<p>En Colombia hay mucha más capacidad de actuar y transformar de la que solemos reconocer. Cuando pedimos a más de 2.000 personas que contaran una historia de liderazgo —propia o ajena—, el 45% habló de su propia experiencia. Eso muestra un país que no está esperando que alguien venga a “rescatarlo”, sino que se sabe protagonista de su destino.</p>



<p>Otro hallazgo tiene que ver con la riqueza oculta: Mientras una parte de la sociedad se deja llevar por la narrativa de crisis permanente o por los algoritmos de las redes, hay otra Colombia que crea, emprende, enseña, cuida y transforma todos los días.</p>



<p>En uno de nuestros estudios, enfocado en entender qué es lo que los colombianos consideramos liderazgo, la mayoría de las historias recogidas hablan de liderazgo en el emprendimiento, en las comunidades, en lo social, en la educación y en las familias. Menos del 5% eran historias sobre política.</p>



<p>Si aprendemos a reconocer ese liderazgo, podremos construir sobre él un país que ofrezca mejores condiciones para todos.</p>



<p><strong>Me gusta algo que te oí decir <a href="https://www.youtube.com/results?search_query=jUANITA+URIBE">en esta entrevista</a>:<em> “Los políticos no han entendido que el producto es el país, no ellos”.</em></strong> <strong>Entonces, ¿Qué hacer para que lo entiendan? </strong></p>



<p>Ciertos políticos siguen operando con una lógica de poder que pertenece a otro tiempo. Una lógica en la que unos pocos “elegidos” decidían los destinos de la mayoría, a la que consideraban ignorante o incapaz. Esa estructura funcionaba cuando el acceso al conocimiento y la información era limitado y el poder se concentraba en instituciones cerradas.</p>



<p>Pero el mundo cambió. Con la educación, el internet y la conectividad, ya no necesitamos intermediarios para entender, deliberar o proponer. Y, sin embargo, muchos políticos no han sabido reinventar su rol en este nuevo ecosistema.</p>



<p>En lugar de convertirse en facilitadores de propósito compartido, siguen actuando como si el poder se mantuviera controlando o dividiendo.<br>Así, para conservar relevancia, algunos crean narrativas de miedo o de enfrentamiento, en vez de construir una visión de país. El resultado es que pierden el foco: el proyecto deja de ser Colombia y pasa a ser su propia campaña.</p>



<p><strong>De hecho, el estudio sobre liderazgo mostró que solo el 5% de las historias hablaba de liderazgo político, mientras más del 40% provenía del ámbito empresarial, social o comunitario</strong>.</p>



<p>Las personas están cansadas del ego y la vanidad disfrazados de liderazgo.<br>Lo que quieren es alguien capaz de ver más allá de sí mismo y trabajar por un propósito que trascienda los intereses personales o partidistas.</p>



<p>La transformación, para la mayoría de los colombianos, ya no viene “de arriba”, sino de quienes logran resultados reales y colaborativos “desde adentro y entre muchos”.</p>



<p>Hoy, el liderazgo que inspira y moviliza surge de la acción colectiva, de la inteligencia distribuida y de la capacidad de construir confianza. Y el dato es elocuente: el 57 % de las personas dijo que el liderazgo emerge entre muchos, mientras solo un 15% lo asocia con una figura jerárquica.</p>



<p>Los ciudadanos ya no buscan héroes :buscan facilitadores de confianza y de propósito compartido<strong>. </strong>Y esa es una posibilidad enorme para repensar el liderazgo político y regenerar el vínculo entre instituciones y ciudadanía.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-71bc61e6a3bbd15fb686ffefa7de3044"><strong>“…más del 70% de las personas prefiere líderes que integren la diversidad y fomenten el diálogo”: Juanita Uribe.</strong></p>



<p><strong>A veces u</strong><strong>no siente que los políticos están desconectados de la realidad del país. ¿Esto se puede mejorar?</strong></p>



<p>Para empezar, muchos políticos están desconectados de sí mismos.<br>Y cuando uno no está conectado consigo mismo, es imposible conectarse genuinamente con otros. Cuando una persona logra reconectarse con su propio ser, reconoce sus talentos únicos y los pone al servicio de algo más grande. Desde ahí, la vida se vuelve más liviana: uno no anda peleando, comparándose ni tratando de demostrar nada. Simplemente fluye.</p>



<p><strong>También sueles hablar de la autenticidad…</strong></p>



<p>La autenticidad se ha convertido en un valor político.</p>



<p>Hay una línea muy delgada entre la autenticidad y la vanidad, pero no son lo mismo. La primera genera confianza; la segunda, distancia.</p>



<p>La ciencia ha demostrado que no hay dos cerebros iguales. Cada ser humano es una combinación irrepetible de experiencias, percepciones y dones. Sin embargo, la humanidad ha pasado siglos compitiendo y comparándose, como si solo hubiera una forma válida de ser o de tener éxito.</p>



<p>El liderazgo auténtico parte de reconocer esa diversidad: ver los talentos propios y ajenos como piezas complementarias de un mismo tejido. En lugar de competir, colaborar<strong>.</strong></p>



<p>Es muy posible que algunos políticos todavía tengan que sanar su relación consigo mismos. La vanidad o la soberbia son, en el fondo, disfraces del miedo o de la inseguridad; máscaras que se ponen quienes aún no han descubierto quién es de verdad ni cuál es su lugar en el sistema.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><strong>Si los congresistas no cambian: ¿Podemos los ciudadanos hacer que cambien? </strong><strong></strong></p>



<p>Creo que el Congreso ya está cambiando, aunque no al ritmo que quisiéramos. He tenido conversaciones con varios congresistas sobre estos temas, y empiezo a ver un nivel de conciencia que se está despertando. Y no podría ser de otra manera.</p>



<p>En varios de nuestros estudios —incluido el <em>Lideroscopio</em>— hemos visto un crecimiento sostenido del interés por el desarrollo personal y el fortalecimiento del ser. Están entendiendo que para transformar lo externo —la política, la economía, las instituciones— primero hay que transformar lo interno.</p>



<p>Si la gente sigue despertando a su poder, a su propósito y a su conciencia, los políticos no tendrán otra opción que ponerse a tono. Si cambiamos la mirada —de la queja a la corresponsabilidad—, podremos construir una política más cercana, empática y colaborativa. Los colombianos no están esperando salvadores, sino espacios para participar.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-5fb9b18904eee3fb70cf44726ac4d76f"><strong><em>“…un político que no haga su trabajo interno —que no reconozca su sombra y sus heridas emocionales— no podrá conectar con la ciudadanía”:</em> Juanita Uribe. </strong></p>



<p><strong>Finalmente, ¿Cuál es el tipo de liderazgo político que se requiere en la Colombia actual?</strong></p>



<p>El liderazgo del siglo veintiuno requiere inteligencia socioemocional: conocer y gestionar las propias emociones y ser capaz de sentir, apreciar y manejar las emociones de los demás. Creer en la abundancia y trabajar para crear condiciones que nos permitan a todos verla y aprovecharla.</p>



<p>Esto implica que cualquier político —si está dispuesto a aprender, escuchar y transformarse— puede evolucionar hacia una versión más consciente de sí mismo y de su función pública.</p>



<p>Cuando preguntamos qué es lo que hace que un líder inspire confianza, las palabras más frecuentes fueron coherencia, empatía, cercanía y servicio. Eso quiere decir que la gente distingue claramente entre carisma vacío y autenticidad profunda.</p>



<p>Por eso, un político que no haga su trabajo interno —que no reconozca su sombra y la integre de una manera sana— no podrá conectar con la ciudadanía.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121552</guid>
        <pubDate>Sun, 26 Oct 2025 13:45:03 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/21091026/ZETA-JUANITA-URIBE.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[“Colombia necesita políticos con inteligencia socioemocional”: Juanita Uribe]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Científicos y buzos luchan por salvar al caballito de mar patagónico en Argentina descubierto hace apenas 20 años</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/cientificos-y-buzos-luchan-por-salvar-al-caballito-de-mar-patagonico-en-argentina-descubierto-hace-apenas-20-anos/</link>
        <description><![CDATA[<p>La primera vez que el biólogo Diego Luzzatto vio&nbsp;caballitos de mar&nbsp;no fue en el mar, fue en un tren. A inicios de los años 90, siendo adolescente, unos niños subieron a vender algunos ejemplares disecados junto con caracoles y estrellas en la estación del balneario patagónico de San Antonio Oeste, en la provincia de Río [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>En 2004, en las costas de Río Negro, una dupla de biólogos argentinos describió una nueva especie de caballito de mar y el Hippocampus patagonicus pasó a ser el más austral encontrado en el océano Atlántico.</em></li>



<li><em>En estas dos décadas, los científicos estudiaron la morfología de la especie, hicieron mediciones poblacionales, reformularon técnicas de monitoreo y promovieron acciones de conservación.</em></li>



<li><em>Pese a que la sociedad incorporó su valor patrimonial en Mar del Plata y San Antonio Oeste (sus dos puntos de asentamiento en Argentina), el caballito de mar sigue amenazado por actividades humanas.</em></li>



<li><em>Entre 2005 y 2019, se detectó una reducción del 80 % de la población en las costas patagónicas y, si bien la disminución del turismo y la actividad pesquera durante la pandemia trajo un alivio momentáneo, las amenazas reaparecieron.</em></li>
</ul>



<p>La primera vez que el biólogo Diego Luzzatto vio<strong>&nbsp;caballitos de mar</strong>&nbsp;no fue en el mar, fue en un tren. A inicios de los años 90, siendo adolescente, unos niños subieron a vender algunos ejemplares disecados junto con caracoles y estrellas en la estación del balneario patagónico de San Antonio Oeste, en la provincia de Río Negro. Sin comprar ningún souvenir, aquella vez Luzzatto continuó su viaje hacia las montañas.</p>



<p><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/09/los-otros-crocodilianos-caiman-orinoco-peligro-venezuela/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Los otros crocodilianos: el caimán del Orinoco no es el único que corre peligro en Venezuela</a></strong></p>



<p>En 2002 ocurrió el nuevo encuentro. Trabajaba en su tesis doctoral y mientras analizaba caracoles en Mar del Plata, Gabriela Piacentino, una colega investigadora del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, le pidió que recogiera&nbsp;<strong>algún caballito</strong>&nbsp;que cruzase en las salidas al mar.&nbsp;<strong>“No se sabe nada de ellos en Argentina”</strong>, le dijo.</p>



<p>Luego de unos pocos intentos aparecieron los primeros. Piacentino y Luzzatto revisaron colecciones de diversos museos para comparar las especies con los ejemplares hallados y no obtuvieron coincidencias.&nbsp;<strong>Se trataba de una especie de caballito aún no descrita por la ciencia.</strong></p>



<p>Luzzatto, quien actualmente trabaja en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), recordó entonces aquella escena de la adolescencia y emprendió viaje hacia las costas patagónicas de San Antonio Oeste en busca de más registros. En 2004, después de dos años de monitoreo y estudios de ADN,<a href="https://www.researchgate.net/publication/263998159_Hippocampus_patagonicus_sp_nov_nuevo_caballito_de_mar_para_la_Argentina_Pisces_Syngnathiformes" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;la dupla de investigadores formalizó la descripción del&nbsp;<em>Hippocampus patagonicus</em></a>.</p>



<p>Ese fue el punto de partida para el trabajo de investigación y conservación de esta especie, asentada principalmente en las aguas de las ciudades de Mar del Plata y San Antonio Oeste.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265101"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/17172406/Tata-Aguayo1-768x512.jpeg" alt="Como todos los miembros del género Hippocampus y la familia Syngnathidae, esta especie no posee escamas. Su cuerpo está cubierto por placas o anillos rígidos que lo protegen pero restringen sus movimientos. Foto: cortesía de Gerardo Aguayo" class="wp-image-265101" /><figcaption class="wp-element-caption">Como todos los miembros del género Hippocampus y la familia&nbsp;<em>Syngnathidae</em>, esta especie no posee escamas. Su cuerpo está cubierto por placas o anillos rígidos que lo protegen pero restringen sus movimientos. Foto: cortesía Gerardo Aguayo.</figcaption></figure>



<p><strong>Lee más |<a href="https://es.mongabay.com/2025/09/defensores-ambientales-guatemala-asesinatos-2024/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">La violencia se extiende en Guatemala: por qué los asesinatos a defensores ambientales aumentaron un 500 % en 2024 | INFORME</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Hallazgos y riesgos</h2>



<p>Gracias a la descripción del nuevo pez, en Brasil los científicos advirtieron que las poblaciones que habitaban sus mares no correspondían al&nbsp;<em>Hippocampus erectus</em>&nbsp;—una especie que habita en el hemisferio norte—, como creían, sino que también se trataba del caballito hallado en las costas argentinas. “De este modo comprobamos que, hacia el norte,&nbsp;<strong>su rango de distribución va hasta Río de Janeiro</strong>”, precisa Luzzatto.</p>



<p>Al obtener una beca postdoctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Luzzatto dejó definitivamente su natal Buenos Aires y se radicó en San Antonio Oeste para trabajar con la población más austral de la especie.</p>



<p>El&nbsp;<em>Hippocampus patagonicus</em>&nbsp;puede alcanzar los 18 centímetros de largo y su dieta es carnívora. Se alimenta de pequeños crustáceos, larvas de cangrejo, peces y también gusanos. A inicios de siglo, en la bahía de San Antonio Oeste era posible encontrarlos cerca de la playa. Luzzatto refiere que en zonas como el Canal de La Marea&nbsp;<strong>ya es prácticamente imposible verlos</strong>.</p>



<p>En censos y&nbsp;<a href="https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/35296" target="_blank" rel="noreferrer noopener">monitoreos</a>&nbsp;poblacionales realizados&nbsp;<strong>entre 2005 y 2019, los científicos detectaron una reducción poblacional del 80 % en esta región.</strong>&nbsp;“A diferencia de mamíferos en tierra, con muchas de estas especies marinas se trabaja con estimaciones de abundancia. Entonces, hacemos comparaciones en distintos momentos”, comenta Luzzatto a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;para explicar por qué es difícil hablar de números exactos. A partir de los estudios, en 2017, la UICN&nbsp;<a href="https://www.iucnredlist.org/species/195100/54909767" target="_blank" rel="noreferrer noopener">incluyó a este caballito de mar en su Lista Roja como una especie Vulnerable</a>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265105"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/17172649/Diego-Luzzatto-3-768x512.jpg" alt="Diego Luzzatto y Victor Cussac desarrollaron una nueva metodología para identificar y estudiar caballitos de mar. Foto: cortesía de Diego Luzzatto" class="wp-image-265105" /><figcaption class="wp-element-caption">Diego Luzzatto y Víctor Cussac desarrollaron una nueva metodología para identificar y estudiar caballitos de mar. Foto: cortesía Diego Luzzatto</figcaption></figure>



<p>El crecimiento inmobiliario y el intenso flujo turístico aparecen como las primeras amenazas, según el investigador argentino. “Estaba tan cerca de la costa, en contacto con la población humana, que hubo una degradación del hábitat progresiva.&nbsp;<strong>La actividad humana desplazó a la naturaleza</strong>”, asegura.</p>



<p>En las últimas dos décadas, el turismo creció exponencialmente en la zona a partir de efectivas campañas que promocionaron a San Antonio Oeste como el “Caribe argentino”, por la temperatura y los tonos de sus aguas.&nbsp;<a href="https://sentiargentina.com/miles-de-turistas-eligieron-las-grutas-posicionando-al-destino-como-uno-de-los-mas-elegidos-en-este-verano-2025/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">La Agencia de Turismo, Cultura y Deporte de la municipalidad indicó</a>&nbsp;que, sólo en enero de 2025, más de 220 000 turistas llegaron a sus balnearios. La cifra representa ocho veces la población habitual de la ciudad, establecida en 27 000 habitantes, según el Censo de 2022.</p>



<p>“La pérdida y los desplazamientos de las poblaciones de caballitos se da por diversos disturbios, como pisoteos, contaminación y ruidos”, comenta Luzzatto.</p>



<p>El impacto del flujo turístico quedó comprobado durante los meses de confinamiento estricto de la pandemia de Covid-19. Entre marzo de 2020 y enero de 2021, el biólogo detectó que la población de caballitos&nbsp;<strong>se recuperó en más de un 300 %.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265096"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/17172350/Diego-Luzzatto-11-768x512.jpg" alt="El buzo Tata Aguayo (izq) y el biólogo Diego Luzzatto (der) hicieron más de 40 incursiones al mar de San Antonio Oeste para estudiar y fotografiar los caballitos de mar entre 2023 y 2024. Foto: cortesía Diego Luzzatto" class="wp-image-265096" /><figcaption class="wp-element-caption">El buzo Tata Aguayo (izq.) y el biólogo Diego Luzzatto (der.) hicieron más de 40 incursiones al mar de San Antonio Oeste para estudiar y fotografiar los caballitos de mar entre 2023 y 2024. Foto: cortesía Diego Luzzatto.</figcaption></figure>



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<h2 class="wp-block-heading">La vida en el puerto</h2>



<p>Los primeros hallazgos de Piacentino y Luzzatto fueron disparadores para el estudio de la especie en Mar del Plata. Quien ha puesto el tema sobre la mesa es Gabriela Pujol, responsable del área de Ecología de Ambientes Acuáticos del Museo de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia.</p>



<p>A diferencia de la costa rionegrina, en esta ciudad de la provincia de Buenos Aires, el mayor número de caballitos vive dentro de las aguas del puerto. “Es curioso porque en el imaginario se relaciona al caballito de mar con lugares paradisíacos como los arrecifes de coral, no con el interior de un puerto donde podría haber más contaminantes”, cuenta.</p>



<p>Pero en la zona ocurre algo particular. Algunos de los pequeños residuos de la actividad portuaria&nbsp;<strong>terminan sirviendo a los caballitos como anclas</strong>. Al enrollarse en ellos con su cola prensil, estos peces evitan ser arrastrados por las corrientes.</p>



<p>Al no haber en Mar del Plata tantas superficies donde tengan la posibilidad de agarrarse, como corales o pastos marinos, los caballitos eligen asentarse en esta área portuaria. “Es una de las explicaciones por las cuales están aquí. Los contaminantes de este puerto no son lo suficientemente letales como para evitar que la población prospere”, explica Pujol.</p>



<p>Durante cuatro años se realizaron monitoreos subacuáticos, principalmente en la Escollera Norte de la ciudad, para confirmar la presencia estable de los individuos y conocer sus principales hábitos. Los investigadores detectaron que estos animales&nbsp;<strong>no se mueven en cardúmenes, sino en parches</strong>, es decir pequeños grupos. En esas incursiones los sexaron y revisaron las condiciones sanitarias. Los parámetros del agua estuvieron dentro de lo normal en cuanto a salinidad, temperatura y turbiedad. Además, pudieron conocer con más detalle el proceso reproductivo del animal.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265100"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/17172404/tata-aguayo-5.jpeg" alt="Los caballitos de mar se sujetan con su cola prensil a corales, pastos marinos u otras estructuras para evitar ser arrastrados por las corrientes. Foto: cortesía de Gerardo Aguayo" class="wp-image-265100" /><figcaption class="wp-element-caption">Los caballitos de mar se sujetan con su cola prensil a corales, pastos marinos u otras estructuras para evitar ser arrastrados por las corrientes. Foto: cortesía Gerardo Aguayo</figcaption></figure>



<p>En estos peces,&nbsp;<strong>los machos son los que se embarazan.</strong>&nbsp;Cada bolsa incubadora puede liberar&nbsp;<strong>hasta 800 crías después de 28 días de gestación</strong>. “Muy pocas sobreviven, ya que, al salir a la columna de agua, la mayoría queda expuesta a ser devorada por otras especies”, dice Pujol.</p>



<p>La etapa reproductiva va de octubre a marzo. Para evitar disturbios, como ruidos o contactos humanos invasivos que pongan en riesgo la gestación, desde hace más de diez años el equipo de científicos coordina acciones con asociaciones de&nbsp;<strong>buzos deportivos</strong>&nbsp;que frecuentan la zona. El objetivo es reducir los grupos, trazar rutas seguras y así aminorar las perturbaciones.</p>



<p>Además de la información obtenida en los buceos, los científicos complementan sus estudios con el seguimiento a tres ejemplares, que rotan periódicamente, en los laboratorios de experimentación del museo. Ahí estudian la genética y morfología del animal. En lugar de las escamas típicas de los peces,&nbsp;<strong>los caballitos de mar están cubiertos por placas protectoras</strong>&nbsp;y viven, en promedio, hasta tres años en el océano.</p>



<p>El mar es su protector, pero en el mar también están sus principales amenazas. Hace 20 años, cuando Pujol inició el proyecto Caballito, en coordinación con Luzzatto, era habitual ver a estos animales enganchados en las redes de pescadores. Varios de ellos terminaban expuestos en&nbsp;<em>stands</em>&nbsp;de ferias artesanales, pero hoy estas postales han quedado en el olvido.</p>



<p>Pujol comenta que se han hecho campañas de sensibilización para tener mejores prácticas y hábitos en la zona. Los científicos establecieron contacto con actores frecuentes de la vida marina como&nbsp;<strong>escuelas de pescadores</strong>, clubes de buceo deportivo y colegios, los cuales han ayudado a educar a la gente.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265098"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/17172359/Gabriela-Pujol-1-768x512.jpeg" alt="Todos los meses los buzos y científicos del Museo de Ciencias Naturales se sumergen en las profundidades de la escollera norte del puerto de Mar del Plata. Ahí se encuentran algunas de las poblaciones de caballitos de mar patagónicos. Foto: cortesía de Gabriela Pujol" class="wp-image-265098" /><figcaption class="wp-element-caption">Todos los meses, los buzos y científicos del Museo de Ciencias Naturales se sumergen en las profundidades de la Escollera Norte del puerto de Mar del Plata. Ahí se encuentran algunas de las poblaciones de caballitos de mar patagónicos. Foto: cortesía Gabriela Pujol.</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Nuevas y mejores formas de estudiar al caballito</h2>



<p>Los caballitos de mar patagónicos aparecen en una amplia gama de tonos, desde casi blancos hasta casi negros. Se mueven lentamente y&nbsp;<strong>se camuflan fácilmente con otros elementos del ambiente.</strong>&nbsp;“Para una persona que no está acostumbrada, pueden pasar diez caballitos y no se da cuenta”, dice Gerardo “Tata” Aguayo, un experimentado pescador artesanal que además es buzo científico y fotógrafo submarino.</p>



<p>Entre 2022 y 2024 hizo más de cien buceos en San Antonio Oeste para registrar caballitos. Acompañó primero a Pax Templeton, un investigador canadiense, y luego a Diego Luzzatto. Su experiencia de 30 años trabajando bajo el mar —primero recolectando mariscos y después haciendo registros fotográficos para reportes científicos—&nbsp;<strong>lo convirtieron en una pieza importante de los estudios</strong>.</p>



<p>Al lanzarse al mar, los entrenados ojos de Aguayo ubican los primeros ejemplares. Mientras Luzzatto toma las muestras, “Tata” captura con su cámara la escena y continúa en búsqueda de más caballitos. En cada jornada, esa rutina se extiende por una hora.</p>



<p>“La mirada delata al caballito porque es tremenda.&nbsp;<strong>Sus ojos van de un lado a otro.</strong>&nbsp;Entonces, eso hace que a una persona que ya tiene el ojo entrenado se le haga fácil ubicarlo”, describe Aguayo.</p>



<p>En sus recorridos submarinos con guías como Aguayo, Luzzatto fue probando y perfeccionando métodos menos invasivos de seguimiento y marcación.&nbsp;<strong>Medir a los caballitos en su hábitat natural siempre fue un desafío.</strong>&nbsp;Al tener la cabeza a 90 grados del eje del cuerpo (en forma de L), el uso de reglas resulta poco práctico y frustrante cuando el animal se enrosca.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265104"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/17172641/Diego-Luzzatto-2-768x512.jpg" alt="Los caballitos de mar patagónicos tienen buena parte de sus poblaciones cerca de Mar del Plata y San Antonio Oeste. Foto: cortesía de Diego Luzzatto" class="wp-image-265104" /><figcaption class="wp-element-caption">Los caballitos de mar patagónicos tienen buena parte de sus poblaciones cerca de Mar del Plata y San Antonio Oeste. Foto: cortesía Diego Luzzatto</figcaption></figure>



<p>Encontró que usando una pequeña tabla lisa y al colocar al caballito bajo un elástico de costura el animal se extiende e inmoviliza. “No sólo te permite medir con reglas, sino que puedes sacarle fotos a escala y luego, mediante un&nbsp;<em>software</em>, estableces la medida exacta”, comenta Luzzatto.</p>



<p>Hasta hace un par de años, para identificar individualmente a los caballitos se debía inyectar un colorante, de este modo quedaban marcados y reconocibles en el tiempo. Luzzatto consideraba que este método era muy invasivo. A partir de los registros fotográficos hechos a los rostros de los peces, comprobó, junto con el biólogo Víctor Cussac, que el patrón de manchas de la cabeza era distinto en cada individuo y podía usarse para identificarlos. Determinaron que usando macrofotografías podían abandonar los tintes y también reducir los tiempos de manipulación de los peces.</p>



<p>Estos cambios modificaron las antiguas técnicas que ponían en riesgo a los individuos. “Antes para medirlo había que estirar al animal, algo imposible, básicamente había que matarlo. Y el colorante para reconocerlos era como un tatuaje que se endurecía”, indica.</p>



<p>Para este trabajo aplicado en 2023 y 2024, en los buceos se tomaron registros de 976 caballitos de mar en las cercanías de San Antonio Oeste. El 12 % de los individuos fueron encontrados más de una vez. Esta información se registró en una base de datos de imágenes y hasta agosto de 2025 ya habían superado los 1500 registros.</p>



<p>En 2023, Luzzatto y Cussac, como investigadores del grupo de Ictiología y Acuicultura Experimental del Instituto Andino Patagónico de Tecnologías Biológicas y Geoambientales (IPATEC),&nbsp;<strong>presentaron esta nueva metodología en la revista&nbsp;<a href="https://www.nature.com/articles/s41598-023-45420-9" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Scientific Reports</em></a>.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265097"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/17172356/Diego-Luzzatto-12-768x512.jpg" alt="Con elementos sencillos, Diego Luzzatto encontró una técnica efectiva y poco invasiva para obtener mediciones precisas de estos peces. Foto: cortesía de Diego Luzzatto" class="wp-image-265097" /><figcaption class="wp-element-caption">Con elementos sencillos, Diego Luzzatto encontró una técnica efectiva y poco invasiva para obtener mediciones precisas de estos peces. Foto: cortesía Diego Luzzatto</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265106"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/17172700/Diego-Luzzatto-15-768x512.jpg" alt="Diego Luzzatto midiendo un caballito de mar patagónico. Foto: cortesía de Diego Luzzatto" class="wp-image-265106" /><figcaption class="wp-element-caption">Diego Luzzatto midiendo un caballito de mar patagónico. Foto: cortesía Diego Luzzatto</figcaption></figure>



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<h2 class="wp-block-heading">Problemas y oportunidades</h2>



<p>En Mar del Plata, los investigadores del Museo de Ciencias Naturales cuentan con aliados que les proveen datos continuos del mar. En distintos momentos del año, los miembros del club de buceo Thalassa se sumergen en las aguas internas del puerto para hacer marcaciones, mediciones o registros fotográficos del&nbsp;<em>Hippocampus patagonicus</em>.</p>



<p>Carlos Brelles forma parte de Thalassa y comenta que también han colocado hidrófonos hechos por profesionales de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), que permiten a los biólogos conocer los sonidos de los caballitos y del resto de la vida marina.</p>



<p>Estos buzos asisten a charlas coordinadas por Gabriela Pujol y su equipo científico. Ahí aprenden y&nbsp;<strong>refrescan conocimientos sobre técnicas menos invasivas para estudiar a las especies.</strong>&nbsp;Una de ellas fue la aplicación de la novedosa metodología de medición e identificación de Luzzatto y Cussac. “Hay que ser bastante metódico y trabajar con delicadeza, son animales muy frágiles”, menciona Brelles.</p>



<p>Según el buzo marplatense,&nbsp;<strong>en una jornada promedio pueden divisar entre 8 y 10 caballitos en las aguas de la Escollera Norte del puerto</strong>. Dice que son números similares a los de dos décadas atrás. Considera que las campañas de información y protección hechas por científicos y organizaciones civiles han permitido que el caballito no disminuya sus poblaciones en Mar del Plata.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265102"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/17172623/Carlos-Brelles-1-scaled.jpg" alt="Los caballitos de mar evitan que las corrientes los arrastren al aferrarse con sus colas prénsiles a objetos o plantas. Foto: cortesía de Carlos Brelles" class="wp-image-265102" /><figcaption class="wp-element-caption">Los caballitos de mar evitan que las corrientes los arrastren al aferrarse con sus colas prensiles a objetos o plantas. Foto: cortesía Carlos Brelles</figcaption></figure>



<p>“La socialización de la información es importante porque funciona como una pirámide que vos vuelcas arriba y termina yendo para toda la población”, menciona.</p>



<p>Como parte de la divulgación, el Museo de Ciencias Naturales y la UNMDP publicaron&nbsp;<a href="https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/233336/CONICET_Digital_Nro.600f2ba1-88f3-44ce-adfb-68ba1459f9eb_B1.pdf?sequence=5&amp;isAllowed=y" target="_blank" rel="noreferrer noopener">libros de educación ambiental</a>&nbsp;centrados en el caballito de mar. “Al tratarse de una especie emblemática, se puede trabajar de manera empática. Son instrumentos muy valiosos para también concientizar sobre la preservación de su ambiente”, dice Pujol.</p>



<p>La educación ambiental se extiende también a la Escuela Nacional de Pesca, donde Pujol participa como docente invitada. A partir del caballito, la bióloga pone sobre la mesa la importancia de la conservación del mar argentino. “A la larga, el cuidado del recurso pesquero incide directamente en los próximos puestos de trabajo de las personas que están ahí formándose”.</p>



<p>Gracias al trabajo científico realizado en ambos municipios,&nbsp;<strong>el&nbsp;<em>Hippocampus patagonicus</em>&nbsp;fue declarado Monumento Natural</strong>&nbsp;en&nbsp;<a href="https://basenormas.concejomdp.gov.ar/normas/show/normas/19482" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mar del Plata en 2010</a>&nbsp;y en&nbsp;<a href="https://informativohoy.com.ar/declaran-monumento-natural-al-caballito-de-mar-de-la-bahia-san-antonio/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">San Antonio Oeste en 2020</a>. Esta disposición supone fuertes multas a quienes capturen o maten individuos de esta especie.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265099"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/17172402/Gabriela-Pujol-2-768x512.jpeg" alt="En las salas del Museo de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia se socializan las tareas de investigación realizadas sobre el Hippocampus patagonicus. Foto: cortesía de Gabriela Pujol" class="wp-image-265099" /><figcaption class="wp-element-caption">En las salas del Museo de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia se socializan las tareas de investigación realizadas sobre el&nbsp;<em>Hippocampus patagonicus</em>. Foto: cortesía Gabriela Pujol</figcaption></figure>



<p><strong>El siguiente paso en Mar del Plata es la creación de una microrreserva artificial</strong>&nbsp;en la Escollera Norte, donde está la principal población de caballitos. Pujol comenta que las gestiones con el consorcio administrador del puerto están avanzadas y espera concretar en los próximos meses ese nuevo estatus de protección.</p>



<p>El horizonte es menos optimista en las costas patagónicas de Río Negro. En los años venideros, en las costas del Golfo de San Matías —donde se encuentra San Antonio Oeste—&nbsp;<a href="https://www.lanacion.com.ar/economia/el-gas-de-vaca-muerta-se-confirma-una-inversion-de-mas-de-us15000-millones-para-exportar-gnl-nid06082025/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">se instalarán dos barcos que procesarán el gas extraído del yacimiento Vaca Muerta</a>&nbsp;(al oeste del país) por ductos. Estas fábricas flotantes transformarán el hidrocarburo en gas natural licuado (GNL) para la exportación.</p>



<p>Junto a este proyecto,&nbsp;<strong>el Gobierno Nacional también impulsa la construcción de un oleoducto y la instalación de una planta petrolera en la zona</strong>. Luzzatto asegura que la dinámica de la costa donde están los caballitos cambiará radicalmente. “Los afectará directamente porque antes entraban tres barcos al mes y a partir de estos proyectos habrá un tráfico intenso para la industria”.</p>



<p>El científico lee con detenimiento las noticias vinculadas a esos proyectos. Ahora que trabaja como especialista de la UICN, le cuesta pensar que existe la posibilidad de tener que agravar la categoría de amenaza de la especie que descubrió.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;Hippocampus patagonicus.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía Diego Luzzatto</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/by/oscar-bermeo-ocana/">Óscar Bermeo Ocaña</a>&nbsp;en Mongabay Latam.&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/2025/09/cientificos-buzos-salvar-caballito-de-mar-patagonico-argentina/"><em>Puedes&nbsp;revisarlo aquí</em>.</a></p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Fri, 19 Sep 2025 14:43:32 +0000</pubDate>
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