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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 21 Sep 2026 21:16:28 +0000</lastBuildDate>
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        <title>Día Mundial de las Tortugas Marinas: tres historias dan esperanza en América Latina </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-mundial-de-las-tortugas-marinas-tres-historias-dan-esperanza-en-america-latina/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cada año, el 16 de junio, se conmemora el&nbsp;Día Mundial de las Tortugas Marinas.&nbsp;La fecha llega este año con un panorama que mezcla esperanza y urgencia.&nbsp;Un estudio global&nbsp;publicado por el Grupo de Especialistas en Tortugas Marinas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) reveló que décadas de esfuerzos de conservación están [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Dos playas en Ecuador producen hasta el 99.9% de crías macho de tortuga golfina, convirtiéndose en el primer refugio identificado que trabaja frente a la feminización que el cambio climático está provocando en poblaciones de tortugas de todo el mundo.</em></li>



<li><em>Las comunidades afrodescendientes del Chocó colombiano, que históricamente cazaban tortugas, llevan más de una década protegiéndolas.</em></li>



<li><em>Investigadores argentinos colocaron por primera vez transmisores satelitales a machos de tortuga laúd, las más grandes de las marinas, revelando sus lugares de alimentación.</em></li>



<li><em>Un estudio global halló que poblaciones de tortugas se están recuperando, pero la pesca incidental, el cambio climático y la contaminación por plásticos siguen amenazando su supervivencia.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Cada año, el 16 de junio, se conmemora el&nbsp;<strong>Día Mundial de las Tortugas Marinas.</strong>&nbsp;La fecha llega este año con un panorama que mezcla esperanza y urgencia.&nbsp;<a href="https://iucn.org/news/202504/new-global-assessment-reveals-hope-marine-turtles-highlights-urgent-need-continued-1" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Un estudio global</a>&nbsp;publicado por el Grupo de Especialistas en Tortugas Marinas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) reveló que décadas de esfuerzos de conservación están dando resultado.&nbsp;<strong>Más del 40 % de las poblaciones de tortugas marinas son consideradas actualmente de bajo riesgo y baja amenaza,</strong>&nbsp;frente al 23 % registrado en 2011. Sin embargo, el mismo estudio advierte que la pesca incidental sigue siendo la amenaza más urgente para las tortugas marinas en todo el mundo, junto a otros riesgos como el desarrollo costero, la contaminación por plásticos, el cambio climático y la captura directa de tortugas y sus huevos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En América Latina, tres historias iluminan tanto los avances como los desafíos que enfrentan estas especies en el Pacífico y el Atlántico Sur. En Ecuador, investigadores descubrieron que dos playas de la provincia de Esmeraldas son&nbsp;<strong>refugios únicos en el Pacífico Oriental</strong>&nbsp;para la resiliencia de las tortugas golfinas (<em>Lepidochelys olivacea</em>) frente al cambio climático.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Lee más | L<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/06/puma-fest-2026/">lega el PUMA FEST: I Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</a></h4>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia, las comunidades afrodescendientes del Chocó protagonizan una transformación profunda: de consumir tortugas a protegerlas, mientras la ciencia advierte la necesidad de acompañar esas iniciativas para que sean realmente beneficiosas. Y en Argentina, un equipo de investigadores logró por primera vez rastrear por satélite a machos de tortuga laúd (<em>Dermochelys coriacea</em>) en el Atlántico Sur, develando los movimientos de los individuos más desconocidos de la especie más grande de todas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273699"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15232127/Eclosion-Portete-2022-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273699" /><figcaption class="wp-element-caption">Eclosión de tortugas en playa Portete, Ecuador. Foto: cortesía Rubén Vinueza Chérrez y Estefanía Sánchez-Flores</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Ecuador: el refugio de tortugas macho</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En la costa noroccidental de Ecuador, donde el bosque del Chocó llega hasta el mar y una capa permanente de nubes filtra la luz del sol, dos playas guardan un secreto que la comunidad científica tardó décadas en descubrir: casi todas las crías de tortuga golfina que nacen allí son machos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hallazgo,&nbsp;<a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s10584-025-04050-y#Tab2" target="_blank" rel="noreferrer noopener">publicado en octubre de 2025 en la revista Climatic Change,</a>&nbsp;podría ser una de las noticias más importantes para la conservación de tortugas marinas en el Pacífico Oriental. Y su historia comenzó, casi por casualidad, con una pregunta sobre el cambio climático.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Necesitábamos un bioindicador para evaluar los efectos del cambio climático en comunidades pesqueras», recuerda Rubén Vinueza Chérrez, biólogo marino y uno de los autores del estudio. En 2017, trabajando con la cooperación técnica alemana en el proyecto Procambio, propuso a los reptiles —y en particular a las tortugas marinas— como esa ventana para leer el clima. La razón es biológica: el sexo de las tortugas depende de la temperatura de incubación de los huevos.&nbsp;<strong>A más calor, más hembras. A más frío, más machos.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que encontraron al instalar los primeros sensores en los nidos de Portete y Galera —en la provincia de Esmeraldas, al norte de Ecuador— fue sorprendente. Las temperaturas promedio de incubación fueron de apenas 27 °C en Portete y 27.3 °C en Galera, muy por debajo de los más de 30 °C que se registran en la mayoría de playas de anidación del mundo. El resultado: entre el 99.9 % y el 99.3 % de las crías nacidas entre 2018 y 2022 fueron machos.https://www.youtube.com/embed/eJ2w6CRTfM8?si=XAWtnbiuwwYOaRxU</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Tortuga golfina anidando en playa Portete, Ecuador. Video: Rubén Vinueza Chérrez y Estefanía Sánchez-Flores.&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos resultados son clave. De hecho, en la gran barrera de coral, en Australia,&nbsp;<strong>hasta el 99 % de las tortugas verdes que nacen son hembras</strong>, al igual que en el norte de Chipre. En Turquía, la cantidad de tortugas nacidas hembras alcanza el 74 %. Esta tendencia, asegura la investigación, “conlleva una&nbsp;<strong>marcada desproporción entre sexos</strong>&nbsp;que puede afectar el éxito reproductivo y, por consiguiente, la viabilidad a largo plazo de las poblaciones, así como la reducción del éxito de eclosión”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Para la comunidad científica es urgente encontrar estas zonas que podrían ser refugios del cambio climático. Necesitamos definir qué playas están todavía generando machos”, explica Vinueza Chérrez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La clave está en la geografía. Portete y Galera se encuentran dentro del corredor del Chocó, uno de los ecosistemas más húmedos del planeta. La presencia de bosque, la nubosidad constante y la humedad&nbsp;<strong>reducen la entrada de radiación solar,</strong>&nbsp;manteniendo las temperaturas locales significativamente más bajas que en otras zonas tropicales de anidación. Además, la temporada de anidación de la golfina —de agosto a noviembre— coincide con los meses más frescos del año en la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio proyectó las temperaturas futuras de los nidos bajo tres escenarios del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. Las conclusiones son alentadoras: incluso en el peor escenario posible —el de desarrollo intensivo en combustibles fósiles—, la probabilidad de que las temperaturas superen los 30.5 °C (el umbral a partir del cual se producen hembras) llegaría al 71 % en Portete y al 68 % en Galera hacia finales de siglo. En otras palabras, aun en ese escenario extremo, una porción relevante de los nidos seguiría produciendo machos.https://www.youtube.com/embed/97Sta8sVHIc?si=LOOWgIB6ncCwzNIk</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Eclosión de tortugas marinas en playa Portete, Ecuador. Video: Rubén Vinueza Chérrez y Estefanía Sánchez-Flores.&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, el futuro de estas playas no depende solo del clima. Portete, aunque protegida, enfrenta la presión del turismo de un hotel cercano en Mompiche. Galera, más inaccesible, está por ahora más resguardada. Ambas integran el Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Ecuador, pero «ser área protegida no garantiza el cien por ciento», advierte Estefanía Sánchez-Flores, coautora del estudio e investigadora en ingeniería ambiental. La urbanización, los perros sueltos en las playas, las luces artificiales y la pesca incidental siguen siendo amenazas reales. Conservar estos refugios, concluyen los investigadores, requiere no solo proteger el clima, sino también el bosque y la oscuridad de la noche.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Colombia: una tortuga viva vale más que una tortuga muerta</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En Nuquí, un municipio del departamento del Chocó colombiano, hay personas que cada noche, entre julio y diciembre, recorren la playa esperando el rastro inconfundible de una tortuga que sube a desovar. Cuando la encuentran, esperan en silencio hasta que termina. Luego recogen los huevos y los trasladan a corrales protegidos donde permanecerán hasta la eclosión. El propósito del traslado es&nbsp;<strong>proteger los nidos</strong>&nbsp;de las mareas que pueden arrastrar los huevos mar adentro o de los perros que excavan la arena para devorarlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Cuando los huevos eclosionan, las dejamos [a las tortugas] caminar solas hacia donde suena la ola», cuenta Jorge Enrique Murillo Palacio, integrante del Consejo Comunitario General Los Riscales. «Es muy difícil que una tortuga se devuelva para arriba. Siempre busca la parte de abajo». Esa caminata importa:&nbsp;<strong>la playa queda grabada en el vientre del animal,</strong>&nbsp;como un mapa, y cuando la tortuga es adulta regresa al mismo lugar a anidar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273702"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15232333/WhatsApp-Image-2026-06-10-at-12.55.43-PM.jpeg" alt="" class="wp-image-273702" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades de Nuquí miden la caparazón de las tortugas que anidan para llevar un registro y compartir la información con las autoridades ambientales. Foto: cortesía Lander Murillo, comunidad de Coqui</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Murillo forma parte del Consejo Comunitario General Los Riscales, autoridad territorial que administra más de 31 469 hectáreas en el municipio de Nuquí y que lleva más de&nbsp;<strong>10 años coordinando la conservación de tortugas marinas</strong>&nbsp;en la zona. “Para nosotros es algo muy lindo porque estamos contribuyendo a que esa especie pueda seguir existiendo en el planeta”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No siempre fue así.&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/398392690_Uso_y_percepcion_de_las_tortugas_marinas_en_el_municipio_de_Nuqui_Choco_Colombia_Implicaciones_para_su_conservacion" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Un estudio publicado en 2025 en la revista Ethnoscientia,</a>&nbsp;con trabajo de campo realizado en 2015 por Laura Soto-Cortés y Dennis Castillo-Figueroa en las comunidades de Jurubirá, Panguí y la cabecera de Nuquí, documenta una relación histórica mucho más compleja entre estas comunidades afrodescendientes y las tortugas marinas que llegan al Pacífico colombiano para reproducirse, todas en la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN): la tortuga carey (<em>Eretmochelys imbricata</em>), en Peligro Crítico; la caná o laúd (<em>Dermochelys coriacea</em>), Vulnerable; la verde (<em>Chelonia mydas</em>), en Peligro; y la tortuga golfina (<em>Lepidochelys olivacea</em>), Vulnerable.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/agua-comunidades-indigenas-campesinos-afrodescendientes-darien-vidas-acuaticas-museo-nacional-colombia/">La tenacidad del agua: comunidades indígenas, campesinos y afrodescendientes del Darién llevan sus vidas acuáticas al Museo Nacional de Colombia</a></h4>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de entrevistas con pescadores locales, la investigación registró&nbsp;<strong>un vínculo multidimensional con las tortugas:</strong>&nbsp;alimenticio, medicinal, ornamental, espiritual y ritual. Se consumían huevos y carne y la grasa del animal se usaba para tratar enfermedades respiratorias. El pene del macho, conocido localmente como «el viril» o «la picha», tenía alta demanda comercial como afrodisíaco, con compradores llegados desde ciudades como Medellín, y&nbsp;<strong>podía venderse entre 18 y 36 dólares.</strong>&nbsp;Incluso existía una práctica ritual llamada ombligada, en la que partes de la tortuga se ahumaban y raspaban para incorporarlas al cordón umbilical de los recién nacidos. De esa manera se les transfería, supuestamente, cualidades como la resistencia en el agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio también documentó que los propios entrevistados percibían una disminución en las poblaciones y la vinculaban directamente a décadas de captura y consumo. «Cuando yo era muchacho, había mucha tortuga. Uno se iba por aquí, por la playa de Boca Chori,&nbsp;<strong>encontraba 10 nidadas de huevos y la gente se las traía</strong>«, relató uno de los participantes de Jurubirá. Los investigadores concluyen que incorporar estas percepciones y valores culturales locales es indispensable para diseñar estrategias de conservación verdaderamente efectivas y sostenibles en el tiempo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273700"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15232235/image.png" alt="" class="wp-image-273700" /><figcaption class="wp-element-caption">La investigadora Laura Soto-Cortés entrevista a habitantes de las comunidades de Jurubirá, Panguí y Nuquí para conocer su relación con las tortugas marinas. Foto: cortesía Laura Soto-Cortés</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, según Murillo, la transformación en Nuquí es real: quien sea encontrado con carne o concha de tortuga puede ser judicializado. Además, “nos dimos de cuenta de que&nbsp;<strong>una tortuga viva nos puede generar mucha más plata que terminar con su existencia.</strong>&nbsp;Nosotros anteriormente matábamos la tortuga. Pero gracias a Dios desde hace varios años a la tortuga la miramos como una fuente de ingreso, porque hay mucha gente turista que viene acá y de una u otra forma dejan recursos en el territorio”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la práctica de reubicar huevos, advierten los investigadores ecuatorianos Rubén Vinueza Chérrez y Estefanía Sánchez-Flores, “es complejo” y debe hacerse considerando diversos factores para evitar daños en las tortugas. De acuerdo con los especialistas,&nbsp;<strong>las tortugas seleccionan zonas de playa con perfiles térmicos específicos,</strong>&nbsp;y un nido mal reubicado —demasiado superficial o en una zona más expuesta— puede alterar la temperatura de incubación hasta afectar, incluso, el desarrollo neurológico de las crías. La reubicación puede ser necesaria, coinciden los investigadores, pero debe tomarse como última opción y con conocimiento técnico del perfil térmico de cada playa. No basta con que las tortuguitas lleguen al mar. Importa también cómo llegan.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273703"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15232350/WhatsApp-Image-2026-06-10-at-12.55.44-PM-768x512.jpeg" alt="" class="wp-image-273703" /><figcaption class="wp-element-caption">Huevos de tortugas reubicados por las comunidades de Nuqui. Foto: cortesía Lander Murillo, comunidad de Coqui</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Argentina: los machos invisibles del Atlántico Sur</h2>



<p class="wp-block-paragraph">De las siete especies de tortugas marinas que existen, la laúd (<em>Dermochelys coriacea</em>) es la más grande y una de las más misteriosas. Los adultos pesan entre 200 y 250 kilos —<strong>el ejemplar más grande registrado superó los 900 kilos</strong>—, pero a pesar de su porte, se sabe muy poco de ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Victoria González, investigadora del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras de la Universidad Nacional de Mar del Plata y el Conicet, explica que la especie pasa la mayor parte de su ciclo de vida en zonas alejadas de la costa, lo que la hace muy difícil de estudiar. Aunque esta dificultad aplica tanto para hembras como para machos, todo lo que la ciencia conocía provenía de las playas de anidación, donde las hembras salen a desovar y los investigadores pueden acercarse.&nbsp;<strong>Los machos, que nunca abandonan el océano,</strong>&nbsp;permanecían como una incógnita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso empezó a cambiar en aguas cercanas a la costa de la provincia de Buenos Aires, donde un equipo de investigadores logró colocar transmisores satelitales a machos de tortuga laúd. Capturarlos no fue sencillo. La metodología consiste en aproximarse lentamente a los animales con una embarcación y colocar en su camino un aro —similar a uno de básquet, pero mucho mayor— para que entren solos en la red. Una vez retenidos, se los sube a una balsa inflable. «A la cuenta de tres, entre tres o cuatro personas», cuenta González, quien también es investigadora del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). La colaboración de pescadores artesanales, acostumbrados a trabajar en el mar y a manejar cargas pesadas, fue indispensable.https://www.youtube.com/embed/trMDUNQhxU8</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Científicos marcan tortugas macho en el mar argentino. Video: Proyecto Tortuga Laud-Argentina</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los transmisores, fijados en el caparazón, envían datos de geolocalización cada vez que los animales salen a respirar. Los primeros resultados revelaron comportamientos inesperados: los cuatro machos marcados permanecieron durante semanas en aguas de la plataforma continental argentina, alimentándose en el norte de la provincia de Buenos Aires, muy cerca de la costa y no mar adentro como se pensaba.&nbsp;<strong>«Quizás lo vienen haciendo hace cientos de años, pero no lo sabíamos»</strong>, reflexiona la investigadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de ellos hizo luego algo diferente a los demás: se desplazó bordeando la costa bonaerense hacia el Rincón, otro sistema de alta productividad donde hay abundancia de medusas, su alimento principal. Los pescadores artesanales empezaron a reportar presencia de medusas en las redes y al poco tiempo los transmisores confirmaron que los animales los seguían. Hacia finales de mayo, los cuatro iniciaron el desplazamiento hacia el norte. Hoy están en el sur de Brasil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de este hallazgo se disparan muchas preguntas, dice González. “¿Cuántas hay? ¿Están separadas en grupos? ¿Están todas juntas?”, se preguntan los investigadores.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273701"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15232327/machos_11jun26.png" alt="" class="wp-image-273701" /><figcaption class="wp-element-caption">Recorrido satelital de las tortugas laúd macho en Argentina. Mapa: cortesía Proyecto Tortuga Laud-Argentina</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Se sabe, por estudios genéticos, que las tortugas laúd que llegan a Argentina provienen principalmente de una pequeña población del norte de Brasil, en el estado de Espíritu Santo, y de colonias en la costa occidental de África, en Ghana, Gabón y Congo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace unos 20 años, hembras muertas en playas argentinas con marcas metálicas colocadas para su identificación en las aletas permitieron comprobar por primera vez la migración transatlántica de la especie. El año pasado, el equipo capturó una hembra que llevaba en las aletas una chapa colocada 11 años antes en el Congo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El seguimiento satelital busca no solo identificar los corredores migratorios una vez que las tortugas llegan a Argentina, sino también&nbsp;<strong>identificar zonas de superposición</strong>&nbsp;con las actividades pesqueras, uno de los principales factores de mortalidad a nivel global, y con los residuos en el mar. La contaminación por plástico es otra amenaza documentada: en tortugas verdes recuperadas muertas es frecuente encontrar bolsas, fragmentos de plástico duro y tapas de botella en el estómago, cuenta González.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El equipo espera colocar cuatro transmisores más en la próxima temporada, si consiguen financiamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> científicos marcan tortugas macho en el mar argentino. <strong>Foto:</strong> cortesía Proyecto Tortuga Laud-Argentina</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/michelle-carrere/">Michelle Carrere</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/dia-mundial-tortugas-marinas-historias-esperanza-america-latina/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130484</guid>
        <pubDate>Tue, 16 Jun 2026 20:14:58 +0000</pubDate>
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        <title>Sobre una pintura de Gauguin</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/sobre-una-pintura-de-gauguin/</link>
        <description><![CDATA[<p>El análisis de una obra de arte se puede enfocar desde posiciones muy distintas, sea: entendiendo el proceso cognitivo, o la obra como producto socio-económico, o la obra en relación con su época, buscando su significado simbólico, iconológico o, encontrando meramente los aspectos formales de su construcción. El análisis se puede enfocar comparativamente con otras [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El análisis de una obra de arte se puede enfocar desde posiciones muy distintas, sea: entendiendo el proceso cognitivo, o la obra como producto socio-económico, o la obra en relación con su época, buscando su significado simbólico, iconológico o, encontrando meramente los aspectos formales de su construcción. El análisis se puede enfocar comparativamente con otras obras del mismo autor a fin de encontrar los aspectos comunes que conforman la categoría que llamamos <em>estilo</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los juicios sobre una obra de arte dependen en gran medida de la experiencia y expectativa del observador. Analizaré aquí de la obra titulada: <em>Dos tahitianas al borde del agua.</em> Una pintura pequeña de 67 x 90 centímetros, que en la actualidad se encuentra en el museo del Louvre, y fue pintada en 1899, durante la segunda estancia de Gauguin en Tahití.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los críticos y conocedores de arte miran el cuadro, no solo buscando patrones temáticos en los elementos de la composición —además de hacer análisis de la simetría, el equilibrio, el color, la luz, la textura, el contraste, la composición—, sino también haciendo relaciones de la obra escogida con otras de épocas distintas o de la misma época. Usan la información que tienen sobre la obra y el artista, y hacen conexiones con el resto de la información general y particular que tienen previamente. Entendamos que esta información crece y cambia constantemente, por lo que los juicios personales también podrían cambiar con el tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para empezar, el conocedor de arte necesita identificar al artista, conocer el título y la fecha en que fue pintada la obra, pues dan datos importantes.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Se sabe por las cartas y escritos que dejó Gauguin que desde 1887 había dejado de seguir la moda pictórica del <em>Impresionismo</em>.</li>



<li>A Francia llegaban grabados japoneses, desde 1860, importados y también papel de envolver con llamativos y hermosos estampados. El grabado japonés era supremamente interesante y novedoso pues gráficamente mostraba una clara división entre la línea y la mancha. Por otro lado, los grabados japoneses tenían un manejo de la perspectiva poco usual y unos puntos de vista del observador originales y novedosos (aprovechados y explorados al máximo por Gauguin).</li>



<li>El cloisonismo estaba de moda. Viene de la palabra francesa <em>cloison, </em>que significa partición: un tipo de decoración para los utensilios de hierro, en que la superficie esmaltada iba fraccionada entre líneas finas de metal.</li>



<li>La influencia inglesa estaba presente en el ambiente con su movimiento <em>Arts and Crafts</em>, que ponía su fuerza e interés en las artes menores, artesanales y decorativas.</li>



<li>La fotografía ya se había inventado, hacía cuarenta años, por lo que el deseo de hacer pinturas “realistas” se había perdido y predominaba una nueva preocupación: la exaltación de los medios artísticos en sí mismos.</li>



<li>En la cultura literaria estaba de moda la tendencia simbolista encarnada en la imaginación, lo sobrenatural y las grandes alegorías del destino humano.</li>



<li>Los artistas se consideraban a sí mismos profetas del arte para cuyo propósito usaban un discurso visual.</li>



<li>Los artistas de fines del siglo 19 estaban interesados también en todo lo arcaico y sacramental, y obsesionados por averiguar los profundos instintos del ser.</li>



<li>Muchos artistas buscaron inspiración y originalidad en otros reinos étnicos. En palabras del crítico de arte Robert Huges: “El deseo de ser primitivo estaba muy en función del imperialismo <em>fin-de-siecle</em>; resultaba atractivo para las personalidades fuertes y las mentes dominantes.”<a id="_ednref1" href="#_edn1">[i]</a></li>



<li>Respecto al arte Moderno, Paul Valèry dijo que “Tiende a explotar casi exclusivamente la sensibilidad <em>sensorial</em> a expensas de la sensibilidad general o afectiva y de nuestras facultades de construcción, de adición de duraciones y de transformación de nuestro espíritu. Sabe de maravilla cómo excitar la atención y usa cualquier medio para lograrlo: intensidad, contraste, enigma, sorpresa.”<a id="_ednref2" href="#_edn2">[ii]</a></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Lo anterior era una referencia rápida a la época y sus ideales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lo que sabemos del artista</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Paul Gauguin nació en París en 1848.</li>



<li>Consideró al pintor Pissarro su auténtico maestro.</li>



<li>En el proceso de su pintura prefirió usar la memoria y desdeñar la observación directa que era en ese entonces el método de los impresionistas.</li>



<li>El pintor Degas fue repetidas veces su punto de referencia en las composiciones y en las perspectivas inusitadas.</li>



<li>De la herencia japonesa tomó el antinaturalismo en la acentuación del dibujo y el uso del color.</li>



<li>Gauguin fue un admirador del sincretismo —fusión y coexistencia de técnicas, estilos, iconografías o creencias de diferentes culturas o períodos históricos en una única obra.</li>



<li>No temió ni evitó ser decorativo.</li>



<li>Su ambición como artista fue reconciliar al arte con los sueños y las ambiciones humanas. Para simbolizar esto utilizó el color y la forma.</li>



<li>Creyó en las palabras de Baudelaire cuando dijo que “El arte debía ser lujo, calma y voluptuosidad.”</li>



<li>Quiso, cómo pintor, liberarse de todas las convenciones del color y la línea. Quiso poseer la materia, y tratar de reconocer en la naturaleza el paisaje que había visto con el pensamiento.</li>



<li>Dijo: “He tratado de hablar del color y de explicarlo como materia viva; como el cuerpo de un ser animado. Me queda su espíritu, su fluido inaferrable (&#8230;) hablar del color que estimula la imaginación enriqueciendo nuestro sueño y abriendo nuevos horizontes hacia el infinito y lo ignoto.”<a id="_ednref3" href="#_edn3">[iii]</a></li>



<li>Dejó Francia en 1891 y se fue a vivir a Tahití; tenía cuarenta y tres años.</li>



<li>Émile Bernard (1868–1941), que era veinte años menor que él, influenció su trabajo enormemente. Lo empujó a decidirse de una vez y para siempre por el uso simbólico y violento del color, por una paleta de colores puros y cálidos y por la demarcación decidida de los contornos por medio de la línea.</li>



<li>Gauguin fue intransigente, individualista, anarquista y un defensor acérrimo de su libertad personal.</li>



<li>En 1891 pintó en Tahití <em>Dos tahitianas al borde del agua</em>.</li>



<li>En 1897, a causa de su pobreza, decidió suicidarse en Tahití; ingirió arsénico, pero no murió.</li>



<li>El 8 de mayo de 1903 murió agotado en Hiva Hoa, pequeña isla de las Marquesas.</li>



<li>Nunca tuvo éxito comercial.</li>
</ul>



<h1 class="wp-block-heading">Mi percepción de la obra <em>Dos tahitianas al borde del agua</em></h1>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" src="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/7/73/Paul_Gauguin_056.jpg/960px-Paul_Gauguin_056.jpg" alt="" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Una pintura de 67 x 90 centímetros se puede considerar pequeña. <em>Grosso modo</em> se ven dos mujeres jóvenes sentadas en una playa. En el fondo y ocupando una cuarta parte del cuadro se ve el mar. El mar es de color verde y en medio de éste se encuentra una franja de verde más claro, nítidamente diferenciada en sus contornos por una línea amarilla. Podemos deducir cuatro insinuaciones de crestas de olas por las delgadas franjas ondulantes de color más claro, casi blanco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tanto la playa como el mar están tratados sin cualidades atmosféricas. Los colores no sólo no se desvanecen con la distancia, sino que además en el fondo, donde debería el color ser claro y azulado, el verde del mar es más intenso y oscuro que el amarillo de la playa, lo que hace que la escena se aplane. El observador está situado a la izquierda del cuadro. Ve la espalda y el pelo de la mujer de la izquierda y la cara de frente y el cuerpo entero de la mujer de la derecha. La línea de horizonte está más arriba del límite del cuadro. El observador mira a las mujeres desde arriba. El pintor se ha acercado tanto a la imagen que algunos pedazos se salen del marco. El centro del cuadro tiene poca información, pues está ocupado por las flores blancas del vestido de una de las muchachas y un pie enorme en el que no se han aplicado las leyes de la reducción del tamaño por la distancia. Esto muestra su anarquismo. La forma del pie está simplificada hasta lucir primitiva. De las pocas sombras se puede concluir que la luz viene del lado derecho. La cara de la mujer de vestido rosa proyecta sobre este una sombra de color rosa-azul más intenso. Las sombras que proyectan los cuerpos sobre la playa son verdes y también contienen un poco de azul. Han dejado de ser solo sombras y adquieren valor como color.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tratamiento de las superficies de color no es del todo consistente. El mar, la playa, la cola de caballo, la cara, el pie y la falda de la mujer de rojo son de colores planos sin gradaciones ni texturas. Los bordes están marcados por líneas nítidas. Esto produce un efecto muy distinto al de los cuadros impresionistas, pues inmoviliza la imagen y deja de ser una impresión visual para convertirse, si se puede decir, en una imagen mental. El vestido rosa, las manos, la cara y los pies de la mujer que mira de reojo están tratados con manchas que iluminan y dan sombra a los volúmenes. En un primer plano, el brazo grueso posee un burdo sombreado de carácter gráfico. Las sombras de la cara de la mujer que está de frente son verdes y no están matizadas. Aunque es un cuadro muy plano, se puede tener una sensación de espacio por efecto de la superposición de unos planos sobre otros, como el brazo de la mujer de cabello largo que se superpone a ella o el vestido rosa que tapa una pequeña parte del vestido rojo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las figuras, vestido rosa, pie, mano y cabeza invaden el cuadro y se salen del marco. Este sangrado de las figuras era muy común en los grabados japoneses que llegaban a Francia. Amarillo cálido, rojo intenso, negro azulado, blanco azulado, rosa y verde son los colores de esta paleta irreal y cálida escogida por Gauguin. Son bellos los pocos toques de luz blanco-azulado sobre el cabello, acompañado de unas pequeñas manchas rojas, en el caso de la mujer que está a la izquierda. Sobre la frente de la otra muchacha hay una pincelada de tono marrón naranja que da algo de volumen a la cara muy plana de por sí. La luz no es intensa pues no hay contrastes de color; no obstante, el color es intenso y bello. El color azul remplaza al blanco cuando está en la sombra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estado sicológico que expresan los dos rostros es de desesperanza. Los cuerpos están relajados, sin dinamismo. La mujer de la izquierda tiene los ojos casi cerrados o parece estar ensimismada. La mujer de la derecha mira de reojo, tiene entre sus manos unas fibras de color naranja pero no se dispone a trabajar con ellas. Parece desolada, es la expresión del que ha recibido una mala noticia y no reacciona pues no tiene esperanza de cambiar la realidad. El tiempo parece detenido, y no brisa el mar. Sobre la arena hay desdibujados, aparentemente, una caja de cerillas, una flor sin color, un gancho y una fibra enroscada que se la traga la arena.</p>



<h1 class="wp-block-heading">Lo que nos dice el título</h1>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las claves semánticas más importantes para analizar una obra nos la da el título. Su importancia es enorme, no sólo para ayudar a fijar la obra en la memoria, sino que incide en el tiempo que la vamos a recordar. La percepción va ligada obligatoriamente a la memoria y a la expectativa. Estamos condicionados a interpretar lo que vemos, aunque se trate de una mancha informe de tinta. La percepción es una transacción entre nosotros y el mundo. El título y la imagen interactúan, ponen en acción una sucesión de asociaciones. Sabemos que los simbolistas usaban el título no para particularizar, sino por lo contrario, para generalizar. Todo esto con el fin de darle solemnidad a la imagen. Por eso del título, <em>Dos tahitianas al borde del agua,</em> podemos inferir que no se trata de “Noa” y “Ptan”, sino de todas y al mismo tiempo de ninguna mujer de Tahití. Son dos mujeres escogidas al azar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En mi opinión, Gauguin es uno de los artistas más interesantes que ha dado este mundo. Las paletas de colores que usó, que inventó, desafiaban en su momento todas las convenciones, así también los encuadres y el punto de vista del observador llegaron a ser prodigiosos. El pintor nos pone a descifrar desde dónde se están mirando las escenas. Las escenas mismas son entre misteriosas, simbólicas y realistas. Uno sabe que está viendo una realidad, pero en esa realidad entra la magia. Y no son realidades oníricas ni surrealistas, pero a veces son situaciones casi inverosímiles. Los combinados de colores, las sustituciones que hizo para crear algo de volumen y sombras fueron innovadoras y únicas. Esto no quiere decir que las veamos solo en él. Se debe a que ha sido copiado por una variedad enorme de artistas y de diseñadores gráficos. En Colombia, en muchas de las obras de Beatriz González es evidente la influencia y copia de las paletas colorísticas de Gauguin. Las composiciones pictóricas de Gauguin son, una por una, de lo más extraordinario que ha existido jamás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Continuará la próxima semana.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> Huges Robert. <em>A toda crítica: ensayos sobre arte y artistas</em>. Barcelona. Anagrama. 1992. Pág. 20.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> Valery, Paul. <em>Piezas sobre arte</em>. Madrid. Visor Dis. 1999. Pág. 68</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a>Bertone, Virginia. <em>Gauguin</em> En: Pockets Electa. Sociedad Editorial Electa España. 1995. Pág. 59 (Gauguin, Paul, <em>Escritos de un salvaje</em> -1884-1903-, Milán 1893)</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ana Cristina Vélez Caicedo</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129798</guid>
        <pubDate>Sun, 31 May 2026 12:13:26 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg?quality=60&amp;#038;w=725" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Sobre una pintura de Gauguin]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ana Cristina Vélez Caicedo</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">129798</post-id>    </item>
        <item>
        <title>La memoria petrificada de un pensamiento titánico: Roberto Pizano Restrepo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/la-memoria-petrificada-de-un-pensamiento-titanico-roberto-pizano-restrepo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Entre yesos petrificados, archivos olvidados y travesías transatlánticas, emerge la figura casi mítica de Roberto Pizano Restrepo: el artista que soñó con traer la memoria estética de Europa al corazón de Colombia. Este artículo recorre su vida, su legado y la sorprendente red genealógica que une arte, política, espiritualidad y nación, en una historia donde el pasado se resiste a morir y el arte conspira contra el olvido.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Ramón García Piment y Claudia Patricia Romero</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cuántas historias pueden contarse?, ¿cuántas merecen la pena ser recordadas?… Creemos que todas poseen valor. La humanidad es como una gigantesca biblioteca en la que cada ser es un libro único, con recorridos, perspectivas y trasegares distintos. Hay quienes pretenden encasillarnos en estigmas regionales, nacionales o culturales; sin embargo, algunos sentimos más cercanía con seres del otro lado del planeta que con aquellos con quienes convivimos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos han logrado trascender su historia, publicar el libro de su vida y conspirar contra el olvido; mientras otros la han perdido en el gabinete del tiempo, hasta que los arqueólogos de la memoria se atreven a contemplar aquello interesante que, por alguna razón, fue desechado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un recorrido por algunos edificios centenarios colombianos podemos encontrar obras de arte de una talla extraordinaria, capaces de llamar la atención de quienes perciben el aura o la “densidad luminosa” que atrae, de manera hipnotizante y sensorial, hacia esos yesos petrificados ante el paso de los años. Con ellos permanece encostrada la historia de su creador: un personaje místico, oculto y extraño, dotado de visión y arrojo; altamente reconocido en el medio artístico, pero casi desconocido para los nacionales: Roberto de las Mercedes Pizano Restrepo.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="800" height="381" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/05/20260515_035718000_iOS.jpg" alt="" class="wp-image-129275" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/20260515_035718000_iOS.jpg 800w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/20260515_035718000_iOS.jpg?resize=300,143 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/20260515_035718000_iOS.jpg?resize=768,366 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este retratista, pintor y amante de los paisajes logró trascender en su época con paso firme y voluntad avasalladora, superando los estándares del arte incipiente colombiano que se esforzaba por alcanzar frutos de talla mundial. Sin embargo, sus luchas por amar el arte por encima de su propia vida, así como su inclinación por los lujos de la sociedad bogotana de la posguerra del siglo XIX, fueron deteriorándolo hasta extinguirlo prematuramente, antes de alcanzar el culmen de sus sueños. Murió a los 32 años, en 1929, en su casa de campo “Servitá”, al norte de Bogotá. Su tránsito por la vida estuvo guiado por una mirada inovadora con la que escribió un legado indeleble para la historia del arte de un país que, con demasiada frecuencia, parece empeñado en olvidar su pasado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inserción de Pizano en la memoria colectiva se consolidó a partir de un proyecto concebido desde la exploración de la visión artística mundial, su introducción en círculos sociales y políticos determinantes para la toma de decisiones nacionales, y la audacia de proponer ideas al gobierno en un momento crucial. Con tal propósito, viajó a los 21 años a España para estudiar artes en la Academia de San Fernando, y recorrió Francia e Italia en busca del perfeccionamiento de su identidad artística. El hilo que lo mantenía unido al país lo trajo de regreso en 1921: se casó con María de Brigard Ortiz, fue profesor de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional y recopiló como ninguno, su información sobre el artista colonial Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img decoding="async" width="600" height="362" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/05/20260515_034951000_iOS-1.jpg" alt="" class="wp-image-129274" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/20260515_034951000_iOS-1.jpg 600w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/20260515_034951000_iOS-1.jpg?resize=300,181 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En 1923 regresó a Europa, donde se concentró en concluir y publicar el libro sobre Vásquez de Arce, mientras trabajaba en el taller del director del Museo del Prado en España, Fernando Álvarez de Sotomayor, y fortalecía su enfoque artístico en París, en L’École Nationale Supérieure des Beaux-Arts. Fue precisamente en aquellos recorridos por edificaciones parisinas dedicadas al arte, como el palacio de estudios construido por Félix Duban, conocido como “La Cour vitrée”, &nbsp;donde se produjo un punto de inflexión: una luz que permitió vislumbrar el destino de su trabajo terrenal. Lo expresó él mismo:</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>“Para adquirir un carácter nacional definido y fuerte, es preciso mirar al pasado, enseñar a los jóvenes a estudiar y conocer la obra de sus predecesores, para transmitirles así la energía y el pensamiento de estos, condición indispensable para que pueda proseguirse”.</p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Así surgió la idea pedagógica de llevar las obras clásicas de Europa a los estudiantes de la incipiente escuela de artes bogotana. Pizano se preguntaba cómo concretar sus aspiraciones en un país que apenas salía de convulsiones y tormentos políticos. Al mismo tiempo, fortalecía una mirada conservadora del arte académico en un mundo que respiraba nuevos aires de vanguardia, revolución social e industrial, negando los cánones clásicos de belleza. Su perspectiva, joven y aguda, lo llevó a inclinarse por lo definido y a no zambullirse en un universo aún inexplorado.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" height="1024" width="676" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/05/La-Cour-Vitree-676x1024.png" alt="" class="wp-image-129250" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos imaginar las tertulias parisinas de Pizano con amigos como José Medina y el antioqueño Roberto Pinto Valderrama, director de <em>Le Journal des Nations Américaines</em> y jefe de la oficina de información colombiana en Francia, donde se confabularon las estrategias para traer el arte clásico a Colombia. Fue entonces cuando Roberto Pizano lanzó un dardo intelectual a la sociedad capitalina, al publicar un artículo en un diario bogotano denunciando la necesidad de espacios dignos para la enseñanza de las artes, semejantes a los que había conocido en España y Francia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El dardo dio en el blanco. En el Congreso de la República se debatía la precaria y humillante manera en que estudiaban los futuros artistas colombianos, al aire libre, en el Parque de la Independencia. La presión de la élite colombiana ante la publicación de Pizano, miembro de la Academia Colombiana de Historia y artista reconocido, fue tan contundente que el ministro de Instrucción Pública le envió un telegrama ofreciéndole la rectoría de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su intrépida respuesta no se hizo esperar. Puso dos condiciones al gobierno: apoyo irrestricto para adecuar un espacio digno y suficiente para albergar la Escuela de Bellas Artes del país, y la dotación de los “materiales esenciales” para su correcto funcionamiento. Posiblemente los dirigentes vieron con desfachatez la firmeza de sus exigencias y no alcanzaron a dimensionar que aquello significaría la conformación de bienes artísticos de valor centenario para la nación, destinados a convertirse en patrimonio cultural nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El gobierno, encabezado por Miguel Abadía Méndez, plasmó su decisión mediante el Decreto 898 de mayo de 1927, por medio del cual se le asignaban 23.827 pesos para la compra de materiales que Pizano considerara convenientes y 600 pesos de viáticos para su retorno al país. Era dinero proveniente de la indemnización por el canal de Panamá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los documentos históricos se transforman en experiencias sensoriales que transmiten la pasión desbordada de esta lúcida fábrica del conocimiento orquestada en la mente de Pizano, al solicitarle al Estado colombiano que le permitiera “<em>permanecer en Europa hasta terminar de elegir la totalidad de las obras, haberlas comprado y despachado él mismo para Bogotá con el fin de impedir cualquier demora o error perjudicial</em>”.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="770" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/05/20260515_035826000_iOS-770x1024.jpg" alt="" class="wp-image-129270" style="aspect-ratio:0.7519612450742923;width:454px;height:auto" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Resulta fácil imaginar la satisfacción y el enorme trabajo que debió representar para este artista la posibilidad real de adquirir réplicas de las obras de arte más representativas y seleccionar la colección que habrían de contemplar sus conciudadanos. Escogió piezas provenientes del Louvre, el Museo Británico, gliptotecas y otras instituciones de Grecia e Italia. Sabemos, gracias a los registros de archivo, que entre mayo y septiembre de 1927 Roberto Pizano seleccionó y compró cuidadosamente 242 yesos de alta calidad y precisión respecto a los originales, relacionados con el arte egipcio, asirio, persa, caldeo, griego y romano; así como con el arte gótico, renacentista, barroco, manierista, neoclásico, romántico y moderno.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="474" height="800" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/05/20260518_170252267_iOS.jpg" alt="" class="wp-image-129272" style="aspect-ratio:0.5925107088572613;width:345px;height:auto" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/20260518_170252267_iOS.jpg 474w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/20260518_170252267_iOS.jpg?resize=178,300 178w" sizes="auto, (max-width: 474px) 100vw, 474px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Asimismo, reunió una colección de grabados y calcografías provenientes de museos de Berlín, París, Londres y Madrid, conformada por 1.653 piezas de artistas como Jacques Callot, Rembrandt, Giovanni Battista Piranesi, Hyacinthe Rigaud y Alberto Durero.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="936" height="892" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/05/salida-puerto-1.png" alt="" class="wp-image-129268" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/salida-puerto-1.png 936w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/salida-puerto-1.png?resize=300,286 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/salida-puerto-1.png?resize=768,732 768w" sizes="auto, (max-width: 936px) 100vw, 936px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La travesía de esta experiencia artística única comenzó en los muelles del Port Autonome du Havre, en la desembocadura del río Sena, en Normandía; también en los puertos de Hamburgo, desde donde partía el vapor <em>Venezuela</em> por el río Elba con cargamentos de la casa E. A. Seemann, desde Leipzig; y en otros muelles de Italia y Liverpool, con el vapor <em>P. de Latouche</em>. Los vapores coincidían en un viaje de tres meses hasta el muelle de Puerto Colombia, en Barranquilla, considerado en 1888 como el segundo más largo del mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este punto, el maestro Pizano, quien para ese entonces fungía sin posesionarse, como director de la Escuela de Bellas Artes, enfrentó dificultades administrativas derivadas de los engorrosos trámites impuestos por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público a través de la sección de encomiendas postales del exterior, especialmente en lo relativo a la exención de paquetes postales. Otro suplicio surgió con el transporte fluvial por el río Magdalena, donde champanes y vapores como el <em>Atlántico</em>, el <em>Bomboná</em> o el <em>Amazonas</em> trasladaban las enormes cajas de madera hasta Honda, Beltrán y Girardot. Allí eran revisadas nuevamente por inspectores fluviales antes de ser cargadas en los vagones del tren que finalmente las conducirían hasta la Estación de la Sabana, en Bogotá. Los cargamentos arribaron de manera escalonada durante todo 1928, e incluso algunos llegaron tardíamente en 1929.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="600" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/05/Rio-magdalena.png" alt="" class="wp-image-129276" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/Rio-magdalena.png 800w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/Rio-magdalena.png?resize=300,225 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/Rio-magdalena.png?resize=768,576 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En uno de aquellos vapores viajó Pizano junto con su esposa y sus dos hijos, uno de ellos sería años después cofundador de la Universidad de los Andes y gestor del plan urbano de Bogotá ideado por Le Corbusier. Tocaron suelo colombiano el 26 de diciembre de 1927 y siguieron la misma travesía hasta el interior del país, donde logró posesionarse como director el 5 de enero de 1928.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="403" height="800" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/05/20260518_165959782_iOS.jpg" alt="" class="wp-image-129271" style="aspect-ratio:0.5037678131761546;width:354px;height:auto" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/20260518_165959782_iOS.jpg 403w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/20260518_165959782_iOS.jpg?resize=151,300 151w" sizes="auto, (max-width: 403px) 100vw, 403px" /></figure>



<div class="wp-block-group is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-f56f613f wp-block-group-is-layout-flex">
<p class="wp-block-paragraph">Con el entusiasmo intacto, Roberto Pizano instaló las oficinas y salones de la Escuela de Bellas Artes en la antigua casona de Miguel Antonio Caro, fundador de la Academia Colombiana de la Lengua, ubicada en la estratégica esquina de la carrera séptima con calle 19. La construcción, diseñada por Pietro Cantini y Carlos Camargo Quiñónez, contaba temporalmente con las condiciones espaciales necesarias para el estudio de las bellas artes. Entre tanto, la colección mundial llegaba al Colegio de San Bartolomé, donde era ubicada en el salón de grados para su revisión y restauración, a cargo del español nacionalizado en Colombia Ramón Barba.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
</div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Dentro de los propósitos de Roberto Pizano no estaba previsto que el destino, en ocasiones, juega con la fragilidad de la vida. De manera repentina apareció una extraña enfermedad que apagó rápidamente su vigor y, con él, la esperanza de sus discípulos, de los intelectuales y de toda una sociedad que creyó en un palacio inundado de arte y terminó enfrentándose al dolor de un sarcófago aquel 9 de abril.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="567" height="480" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/05/Roberto-Pizano-low.jpg" alt="" class="wp-image-129267" style="aspect-ratio:1.185287277112585;width:610px;height:auto" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/Roberto-Pizano-low.jpg 567w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/Roberto-Pizano-low.jpg?resize=300,254 300w" sizes="auto, (max-width: 567px) 100vw, 567px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Fue necesario un año entero para que la nación asimilara la derrota ante su muerte. El 9 de abril de 1930 se abrió finalmente la anhelada sala de exposiciones artísticas en Bogotá. Entretanto, seguían llegando comunicaciones de agentes de aduana reclamando innumerables encomiendas que, al parecer, continuaban arribando desde el Olimpo, resonando como campanas en los deudos oficiales de la titánica labor del maestro. Los años transcurrieron sin que esfuerzo posterior alguno lograra completar el sueño que Roberto Pizano alcanzó apenas a rozar con las manos: su edificación digna aún está por verse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, casi un siglo después de su partida, los bajorrelieves y esculturas de la “Colección Pizano”, dispersos en espacios prestados, llenan de una pasión casi sacra a quienes hemos tenido el privilegio de contemplarlos en la biblioteca, el Museo de Arte Moderno y la hemeroteca de la Universidad Nacional de Colombia. Cada pieza pétrea, inmóvil pero vibrante, narra no solo la labor de su creador desde una mirada pedagógica e histórica, sino también el pasado estético de la humanidad. Sin embargo, la memoria colectiva parece desvanecerse cuando no conspira contra el olvido. Roberto Pizano lo sabía; por ello escribió lapidariamente en el prólogo de su libro sobre Vásquez de Arce y Ceballos:</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>&#8220;Con razón debería gloriarse nuestra patria de los artistas que han florecido en su suelo, y, sin embargo, no son en general apreciados como lo merecen. Si se trata de los que en antaño vivieron, su historia está aún por escribir, y sus nombres se van desvaneciendo&#8221;</p><cite>Roberto Pizano Restrepo</cite></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el destino, y también la gracia divina, suele transitar por caminos insospechados, tejiendo artilugios invisibles para mantener viva la llama del pasado, esa que jamás debería extinguirse. Así, en medio de una búsqueda genealógica que parecía apenas un ejercicio de fechas, nombres y parentescos, las familias Pizano y De Brigard comenzaron a escudriñar los pliegues de un árbol familiar vasto y frondoso, poblado de personajes cuya sola evocación parece recorrer la historia republicana de Colombia: religiosos de hondura espiritual, artistas, políticos, intelectuales y empresarios que dejaron huella en la construcción del país.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="493" height="800" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/05/20260518_170441161_iOS.jpg" alt="" class="wp-image-129273" style="aspect-ratio:0.6162570888468809;width:306px;height:auto" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/20260518_170441161_iOS.jpg 493w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/20260518_170441161_iOS.jpg?resize=185,300 185w" sizes="auto, (max-width: 493px) 100vw, 493px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">De esa búsqueda del pasado podemos encontrar que, en los albores de la República, cuando la Sabana de Bogotá aún conservaba el aliento de la colonia y el eco de las guerras de independencia, la estirpe Sordo, de origen peninsular y arraigada entre comerciantes y hacendados, se entrelazó con la sangre de los Girardot, de ascendencia francesa. De aquellas uniones surgirían alianzas destinadas a prolongarse a través de generaciones como un río de memoria que nunca deja de correr. <em>(De la familia Sordo Girardot, hemos escrito el articulo: <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/el-nacimiento-del-sistema-financiero-y-economico-colombiano/">El nacimiento del sistema financiero y económico colombiano</a> )</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue entonces cuando apareció la figura casi novelesca de Juan de Brigard y Dombrowsky, militar nacido en Varsovia, sobreviviente de las guerras napoleónicas, quien llegó a Colombia cargando consigo el polvo de Europa y el espíritu errante de los viejos imperios. Su unión, en 1824, con Benita María Josefa Sordo García, descendiente de una poderosa familia de comerciantes bogotanos, dio origen a la estirpe De Brigard Sordo, una rama familiar en la que se amalgamaron el rigor europeo, la sensibilidad intelectual y el arraigo criollo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De aquella casa solariega nació, entre otros, Luis de Brigard Sordo, quien al unirse con María Josefa Ortiz daría paso a una generación profundamente ligada al destino cultural y espiritual del país. Entre sus hijos estuvieron María de Brigard Ortiz, destinada a cruzar su vida con la del artista Roberto Pizano Restrepo, y Monseñor Emilio de Brigard Ortiz, una de las figuras eclesiásticas más queridas e influyentes de Bogotá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La unión entre Roberto Pizano Restrepo y María de Brigard Ortiz representó mucho más que un matrimonio: fue el encuentro simbólico entre la sensibilidad artística y una genealogía moldeada por la política, la fe y la educación republicana. De ese cruce nacieron herederos que prolongaron la vocación intelectual de la familia, de quien mencionamos anteriormente, Francisco Pizano de Brigard, arquitecto, político y cofundador de la Universidad de los Andes, institución de la que también fue rector y decano; o Helena Pizano de Brigard, cuya descendencia enlazaría con figuras determinantes de la vida nacional como Daniel Samper Pizano y el expresidente de Colombia Ernesto Samper Pizano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las ramas de este árbol familiar continúan extendiéndose hasta el presente, como raíces antiguas que se niegan a morir bajo la tierra del olvido. Allí aparece Carmen Pizano, heredera contemporánea de este linaje, depositaria no solo de un apellido, sino también de una memoria cultural, arquitectónica y espiritual que atraviesa generaciones enteras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y fue precisamente a través de un encuentro furtivo en este año con Carmen Pizano, casi como si la historia hubiese decidido abrir discretamente una puerta olvidada, que volvió a encender el llamado de la memoria. Aquel diálogo nos permitió comprender que el pasado no desaparece: permanece latente, aguardando a quienes estén dispuestos a escucharlo. Gracias a ese inesperado cruce de caminos, la figura titánica del maestro Roberto Pizano Restrepo volvió a levantarse sobre el pedestal de la memoria pétrea, reclamando el lugar que merece en la historia nacional: una historia que debe ser contada, recordada y profundamente apropiada por quienes aún creemos que el arte también puede salvar del olvido a nuestra nación.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129242</guid>
        <pubDate>Mon, 18 May 2026 18:43:28 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La memoria petrificada de un pensamiento titánico: Roberto Pizano Restrepo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>“Seguimos siendo un país de dos Colombias que muchas veces ni siquiera se escuchan.” Raquel Bernal</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/seguimos-siendo-un-pais-de-dos-colombias-que-muchas-veces-ni-siquierase-escuchan-raquel-bernal/</link>
        <description><![CDATA[<p>Vi El Juego de la Vida y salí con una sensación difícil de sacudirme: la de haber visto una película que en realidad habla de un país incapaz de decidir si quiere corregir sus desigualdades o simplemente administrarlas. Porque el documental no retrata únicamente la pobreza ni la movilidad social; retrata algo más incómodo: la [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Vi <em>El Juego de la Vida</em> y salí con una sensación difícil de sacudirme: la de haber visto una película que en realidad habla de un país incapaz de decidir si quiere corregir sus desigualdades o simplemente administrarlas. Porque el documental no retrata únicamente la pobreza ni la movilidad social; retrata algo más incómodo: la manera en que en Colombia el destino sigue dependiendo demasiado del lugar donde se nace.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La película, dirigida por Andrés Ruiz Zuluaga y por estos días en salas de cine del país, sigue durante 14 años la vida de varias familias colombianas en distintas regiones. Basada en una investigación de la Facultad de Economía de Universidad de los Andes sobre pobreza y movilidad social, el documental tiene algo perturbador: el tiempo. Ver pasar más de una década frente a la pantalla obliga a entender que la desigualdad no es un accidente momentáneo ni una cifra abstracta. Es una estructura que se hereda, se reproduce y, muchas veces, se naturaliza.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hay algo especialmente interesante —y también revelador— en el origen mismo de la película. Que una investigación sobre desigualdad nazca desde una universidad históricamente asociada al privilegio en Colombia abre preguntas necesarias sobre el papel de la academia en un país tan fragmentado socialmente. ¿Cómo se estudian las brechas sociales desde instituciones que también hacen parte de esa realidad? ¿Hasta dónde el conocimiento académico logra traducirse en transformaciones concretas y no solamente en diagnósticos distantes sobre el país?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mientras veía el documental pensaba constantemente en eso. En la distancia entre los papers, las estadísticas y las vidas reales que aparecen en pantalla. En cómo durante décadas Colombia ha producido diagnósticos brillantes sobre pobreza, violencia y exclusión, mientras las brechas siguen ahí, casi intactas, cambiando apenas de forma.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por eso terminé visitando la rectoría de Raquel Bernal. Quería entender qué ocurre cuando una economista acostumbrada a trabajar con datos termina enfrentándose a las historias concretas detrás de esos números. Y también quería hablar con la primera mujer rectora en la historia de Los Andes sobre algo más amplio: la relación entre conocimiento, poder y desigualdad en Colombia.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La conversación rápidamente dejó de ser una entrevista sobre cine. Terminó convirtiéndose en una discusión sobre las dos Colombias que siguen coexistiendo sin tocarse del todo: la urbana y la rural, la privilegiada y la excluida, la que habla de innovación e inteligencia artificial y la que todavía no tiene acceso digno a educación o salud básica.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Y quizás ahí está la mayor fuerza de <em>El Juego de la Vida</em>: en recordarnos que la desigualdad no es solamente un problema económico. También es una forma de acostumbrarnos a que millones de personas vivan vidas mucho más difíciles dependiendo únicamente de la cuna que les tocó.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Muchas gracias, rectora Raquel, por esta entrevista. Quiero comenzar por ese ejercicio de llevar la universidad y la academia a un espacio más público, más cercano al cine y al documental, como una forma de salir un poco de ese lugar donde a los académicos siempre se les imagina encerrados en un cubículo. ¿Este documental hace parte de algo más grande que usted está intentando impulsar desde la Universidad de los Andes?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Sí, totalmente. El documental es apenas una parte de un propósito mucho más amplio. En las universidades pasan cosas maravillosas: producimos conocimiento, hacemos investigación, emprendimiento, proponemos soluciones de política pública. Pero creo que cada vez tenemos más la responsabilidad de demostrarle a la sociedad el valor que agregamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las universidades, especialmente en el norte global, están viviendo una crisis de legitimidad. En Estados Unidos, por ejemplo, el endeudamiento estudiantil es enorme y, además, muchos jóvenes ya están enfrentando dificultades para encontrar trabajo por los cambios tecnológicos y el impacto de la inteligencia artificial. Entonces, aunque las universidades generan muchísimo valor, no siempre sabemos comunicarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa es una de mis grandes preocupaciones. Aquí tenemos una densidad de capital humano impresionante: el 76% de nuestros profesores tienen doctorado, muchos formados en universidades de altísimo nivel. Todo eso debería traducirse en mejoras concretas para el país, para las comunidades, para la democracia, para las empresas y para las organizaciones sociales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos tratando de encontrar maneras de sacar ese conocimiento fuera del campus. El documental es una de esas formas, pero no la única. Lo importante es que lo que ocurre dentro de la universidad también beneficie a Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Uno de los temas que más ha marcado su trayectoria como investigadora ha sido la desigualdad. Y es interesante porque la Universidad de los Andes ha producido muchísimos estudios sobre desigualdad, especialmente desde la Facultad de Economía, y al mismo tiempo es vista como una de las universidades más privilegiadas del país. ¿Cómo entiende usted esa relación?</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="500" height="690" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/05/juego-de-la-vida.jpg" alt="" class="wp-image-128971" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/juego-de-la-vida.jpg 500w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/juego-de-la-vida.jpg?resize=217,300 217w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Primero habría que preguntarse qué significa exactamente “privilegiada”. Si hablamos de que históricamente ha atendido a estudiantes de altos ingresos, sí, eso ha sido cierto. Pero también es importante contar cómo ha cambiado la universidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el programa Ser Pilo Paga, por ejemplo, la composición estudiantil cambió dramáticamente. Llegamos a tener cerca de un 40% de estudiantes de estratos 1, 2 y 3. Eso transformó profundamente la experiencia universitaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cambió la manera de aprender y de convivir. Los estudiantes no becados comenzaron incluso a modificar sus patrones de consumo para incluir a sus compañeros becados: escoger restaurantes donde todos pudieran ir, pensar de otra manera la vida cotidiana. La universidad se convirtió en una especie de laboratorio de igualdad y de convivencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso fue muy poderoso. Claro, para los estudiantes becados el cambio era enorme, pero también transformaba a quienes venían de contextos más privilegiados. Les permitía cuestionar sesgos de clase y entender mejor el país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la desaparición de ese programa, esa diversidad social ha ido disminuyendo y esa es una de mis mayores preocupaciones como rectora. Porque comprobamos que el aprendizaje es mucho más significativo cuando dentro del campus está representada la sociedad real.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy la universidad invierte recursos importantes en becas, cerca de 140.000 millones de pesos al año entre operación y filantropía, pero sigue siendo insuficiente. Tenemos 18.000 estudiantes de pregrado y los becados siguen siendo una proporción pequeña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, justamente porque tenemos ciertos privilegios institucionales, creo que tenemos la responsabilidad de estudiar la desigualdad y de proponer soluciones. El conflicto armado, los millones de víctimas y buena parte de los dolores de este país están profundamente ligados a la desigualdad socioeconómica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces sentimos la obligación de usar nuestras capacidades para entender esos problemas y producir políticas públicas que ayuden a transformarlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Y ahí hay algo interesante: la universidad que representa ciertos privilegios también se convierte en un lugar donde se estudia cómo romper esas barreras.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Sí, y creo que hay algo muy importante en el modelo educativo de Los Andes. Nosotros nacimos inspirados en la educación liberal estadounidense, y eso no tiene nada que ver con partidos políticos. Se trata de formar para la vida, para la ciudadanía y para la democracia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí nos importa muchísimo que los estudiantes no solo sean buenos ingenieros, abogados o economistas, sino buenos ciudadanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso existe un componente compartido del currículo donde estudiantes de todas las carreras toman cursos sobre temas muy distintos: cine, ciencia, historia, género, democracia. Queremos que entiendan el país en el que viven y se pregunten cuál es su lugar dentro de él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa formación más amplia es fundamental en un país tan desigual como Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Hablemos del documental. Más allá de lo que ya se ha dicho públicamente, me interesa saber qué le pasó a usted cuando lo vio terminado. Porque una cosa es hacer investigación, escribir papers, analizar estadísticas, y otra muy distinta es ver esas historias en pantalla.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Fue muy fuerte. Yo llevo más de 20 años investigando desde la econometría, trabajando con datos, estadísticas y modelos. Siempre detrás de un computador analizando información de personas reales, pero sin ver necesariamente sus rostros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando veo el documental y aparecen las historias, los sueños, las frustraciones, los dolores, me doy cuenta de que a mi investigación le faltaba algo muy importante: corazón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno no puede interpretar los datos plenamente si no entiende las vidas que hay detrás. Y eso me transformó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde que empezó este proyecto —la Encuesta Longitudinal Colombiana, la ELCA— comenzamos a documentar también visualmente a las familias. Andrés, el periodista de la Facultad de Economía, nos seguía con fotos y videos. Al principio parecía simplemente un registro de archivo, pero poco a poco entendí que esas imágenes mostraban dimensiones humanas que los números no alcanzaban a capturar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso cambió mi manera de investigar. Empecé a hacer más trabajo cualitativo, a conversar más con las familias, a visitar territorios, a acompañar programas en terreno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi área de investigación es primera infancia, y durante muchos años diseñábamos intervenciones desde Bogotá creyendo que entendíamos perfectamente las realidades del país. Después entendí que había que escuchar mucho más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También cambió mi relación con el Estado. Antes llegaba como la académica que venía a decir qué había que hacer. Ahora trabajo más desde la pregunta: “¿Qué necesitan ustedes de mí? ¿Cómo puedo ayudar?”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso implica construir conjuntamente, reconocer que el conocimiento no está solo en la universidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Es decir, pasar de una universidad que habla desde arriba a una universidad que escucha.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Exactamente. Creo que la academia a veces ha sido muy pedante. Aquí se producen cosas extraordinarias, tenemos científicos e investigadores increíbles, pero eso no significa que tengamos siempre la respuesta correcta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy para mí es muy importante trabajar desde la coconstrucción: con comunidades, con el Estado, con organizaciones sociales. No llegar diciendo “yo sé”, sino preguntar “cómo podemos construir juntos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso es mucho más difícil, porque implica negociar, ceder, escuchar, cambiar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero creo que esa es la universidad que Colombia necesita.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Hay algo muy potente en el documental y es la presencia de las mujeres. Las madres, las abuelas, las cuidadoras. Mujeres que sostienen la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso me lleva inevitablemente a preguntarle por usted como primera rectora mujer de la Universidad de los Andes. ¿Cómo ha sido ocupar ese lugar?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>El documental muestra algo que me impresionó muchísimo cuando lo vi completo: las mujeres aparecen casi como superheroínas. Son las cuidadoras, las que sostienen a las familias, las que hacen sacrificios enormes para que los hijos puedan salir adelante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso conecta también con mi propia experiencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo crecí en un hogar muy progresista. Mi papá siempre me dio alas. Crecí sintiéndome igual a mis hermanos, jugando lo mismo, creyendo que podía hacer cualquier cosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después entré a la economía, que históricamente ha sido una disciplina muy masculina, y ahí sí tocó empezar a abrir espacios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero curiosamente el momento en el que más he sentido el machismo ha sido ahora, llegando a la rectoría.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>¿Más ahora que antes?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Sí. Porque es llegar al cargo más alto que he tenido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los órganos de gobierno universitario siguen siendo mayoritariamente masculinos y de generaciones mayores. Y aunque trato de entender que vienen de otras épocas y otras formas de ver el mundo, sí siento que la vara con la que me miden es distinta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y además existen también los micromachismos, incluso desde otras mujeres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso ha sido duro. Yo nunca había sentido algo tan evidente hasta llegar aquí.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>¿Como una resistencia a una mujer en el poder?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Más que resistencia, yo diría que hay miedo o desconocimiento. La universidad tuvo 23 rectores hombres antes que yo. Había una idea muy clara de cómo se comporta un rector. Y de pronto aparece una mujer que lidera distinto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y yo he tomado una decisión muy consciente: no quiero transformarme para encajar. No quiero volverme una versión masculina del liderazgo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quiero liderar desde quien soy. Desde mi sensibilidad, desde mi manera de reaccionar, incluso desde la vulnerabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A veces lloro. A veces respondo distinto. Y creo que eso desconcierta porque rompe ciertas expectativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero para mí es importante hacerlo, porque también siento que esta rectoría puede ser un mensaje para muchas mujeres en Colombia. Como decirles: sí es posible.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Y además le toca liderar en un momento de transformación enorme para las universidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Sí, estamos viviendo cambios profundísimos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia artificial, las transformaciones tecnológicas, la crisis de la democracia, el cambio climático, las tensiones geopolíticas… todo eso está cambiando la educación superior.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además tenemos retos locales muy complejos: menos financiación para las universidades privadas, transición demográfica, cambios en el mercado laboral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada vez es más claro que las personas tendrán que aprender durante toda la vida. Ya no existe la idea de estudiar una carrera y ejercerla igual durante cuarenta años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las personas tendrán que reinventarse constantemente, adquirir nuevas habilidades, adaptarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces la universidad también tiene que transformarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso implica cambiar la forma de enseñar. Ya no podemos tener clases de dos horas leyendo diapositivas. Hay que trabajar más con comunidades, con empresas, con proyectos reales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reto es que no existe un punto final. No sabemos exactamente hacia dónde vamos. Lo único seguro es que debemos seguir cambiando.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>¿Y usted usa inteligencia artificial en su trabajo?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Todo el tiempo. Ya es una herramienta indispensable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mis hijos la usan con total naturalidad. Para ellos será tan normal como la electricidad o internet.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claro, dentro de las universidades todavía hay debates. Hay profesores que piensan que es una moda y otros que creen que debemos incorporarla de inmediato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no tengo duda de que transformará completamente la educación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Quiero preguntarle por la educación en Colombia hoy. ¿Cómo ha visto este gobierno en esa materia?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Con mucha preocupación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siento que la educación desapareció del gran debate nacional. Y no hablo solamente del gobierno; en general, cuando uno escucha discusiones públicas o foros empresariales, la educación ya no ocupa el lugar central que debería.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso es gravísimo porque la educación de calidad sigue siendo el principal motor de movilidad social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo lo veo todos los días con estudiantes becados. Jóvenes que nacieron en contextos de enorme vulnerabilidad y cuya vida cambia radicalmente gracias a la educación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este gobierno, además, se abandonó en gran medida la política de primera infancia, y eso me duele profundamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque si uno invierte de verdad en los niños pequeños, las brechas sociales podrían reducirse desde el origen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los niños no votan, y eso hace muy difícil políticamente priorizarlos. Es más visible inaugurar un colegio que fortalecer la calidad educativa o el desarrollo infantil temprano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También ha habido una relación muy ideologizada con lo privado. Y en educación superior Colombia históricamente ha funcionado gracias a un sistema mixto: universidades públicas y privadas ampliando cobertura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy no veo que estén aumentando suficientemente los cupos ni en el sistema público ni en el privado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso es especialmente grave cuando tenemos millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque esos jóvenes serán los líderes del país dentro de diez o quince años.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Si tuviera que ponerle una calificación al gobierno en educación, ¿qué nota le pondría?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Cuatro sobre diez.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Eso es perder.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Sí, es perder.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Quiero volver al tema de la desigualdad. Usted ha dedicado gran parte de su vida a estudiarla. ¿Qué cree que estamos pasando por alto cuando hablamos hoy de desigualdad en Colombia?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Creo que a veces olvidamos que, aunque el país ha mejorado en muchos indicadores, las brechas profundas siguen intactas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hemos mejorado en escolaridad, en salud infantil, en acceso a educación superior, en mortalidad infantil. Incluso el coeficiente de Gini venía mejorando antes de la pandemia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero las diferencias entre quienes nacen en contextos privilegiados y quienes nacen en pobreza siguen siendo enormes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hay una fractura que para mí es central: la distancia entre lo urbano y lo rural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí se cruzan casi todos los problemas del país: desigualdad, conflicto armado, ausencia del Estado, falta de oportunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que muestra el documental es precisamente esa “lotería de la cuna”. El lugar donde uno nace sigue definiendo buena parte de su destino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si una persona nace en un territorio sin acceso a salud, educación de calidad, seguridad o empleo, tiene muchísimo más difícil construir un proyecto de vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso no solo afecta a esas regiones. También afecta a las ciudades, a la democracia, a la convivencia nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Seguimos siendo un país de dos Colombias que muchas veces ni siquiera se escuchan entre sí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso creo que necesitamos un gran acuerdo nacional sobre el país que queremos construir en veinte años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Vamos a apostar por empleos verdes? ¿Por industrias basadas en biodiversidad? ¿Por tecnología? ¿Por minería? ¿Cuál es el horizonte común?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque sin un proyecto colectivo es muy difícil que la educación, la política pública y las instituciones trabajen hacia el mismo lado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y además necesitamos volver a escucharnos. Ese es quizá uno de los mayores problemas del país hoy: no estamos hablando realmente entre nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Hay una idea que atraviesa el documental y también muchas de sus respuestas: la sensación de que en Colombia la vida depende demasiado del lugar donde uno nace. ¿Usted cree que todavía tenemos margen para cambiar eso o ya hay una especie de resignación colectiva?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Yo creo que sí hay margen, pero necesitamos una conversación mucho más honesta como país. A veces hablamos de meritocracia como si todos arrancáramos desde el mismo lugar y eso no es cierto. Hay niños que nacen rodeados de libros, con buena alimentación, con padres que tuvieron educación superior, con redes de apoyo, con estabilidad emocional. Y hay otros que nacen en territorios donde ni siquiera hay presencia básica del Estado. Entonces claro, el punto de partida importa muchísimo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso no significa negar el esfuerzo individual. El esfuerzo importa, por supuesto. Lo veo todos los días en estudiantes que hacen cosas extraordinarias. Pero también tenemos que reconocer que hay desigualdades estructurales enormes que condicionan las oportunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso me preocupa cuando en Colombia simplificamos tanto las discusiones. Decimos “el que quiere puede” y no siempre es así. Hay gente que quiere muchísimo y aun así tiene obstáculos gigantescos. Entonces, si queremos una sociedad más justa, tenemos que empezar por reconocer esas diferencias de origen.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Y ahí el documental funciona casi como una prueba emocional de eso.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Sí, porque el documental logra algo muy difícil: ponerle rostro humano a fenómenos que normalmente vemos en tablas o estadísticas. Cuando uno habla de movilidad social o desigualdad, muchas veces la conversación se vuelve técnica, distante. Pero aquí aparecen las emociones, los miedos, los sacrificios familiares, las pequeñas decisiones que terminan cambiando una vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A mí me impactó mucho ver cómo las familias toman decisiones durísimas para que los hijos tengan oportunidades. Madres que renuncian a todo, abuelos que sostienen hogares completos, jóvenes que migran solos a ciudades donde no conocen a nadie. Ahí uno entiende que detrás de cada cifra hay historias profundamente humanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y también entendí algo importante: la desigualdad no solamente limita ingresos. Limita imaginación. Hay personas que ni siquiera pueden imaginar ciertos futuros porque nunca han visto esos caminos posibles cerca suyo. Entonces, cuando alguien logra entrar a una universidad, viajar, aprender otro idioma o acceder a ciertos espacios, no cambia solamente su ingreso futuro; cambia también su manera de pensar el mundo y de pensarse a sí mismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso sigo creyendo tanto en la educación. Porque la educación amplía horizontes. Y cuando una persona amplía sus horizontes, también transforma la vida de quienes vienen detrás.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128969</guid>
        <pubDate>Mon, 11 May 2026 21:30:32 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/raquel-bernal.jpg?quality=60&amp;#038;w=958" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[“Seguimos siendo un país de dos Colombias que muchas veces ni siquiera se escuchan.” Raquel Bernal]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">128969</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Día del Tapir: los esfuerzos para proteger a los guardianes elusivos de los bosques en tres países latinoamericanos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-del-tapir-los-esfuerzos-para-proteger-a-los-guardianes-elusivos-de-los-bosques-en-tres-paises-latinoamericanos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los tapires son animales de origen antiguo. Pertenecen a un linaje de mamíferos perisodáctilos del que solo quedan cuatro especies, tres de ellas en Latinoamérica: el tapir de tierras bajas, el tapir de montaña y el tapir centroamericano. Estos grandes herbívoros están amenazados y se mantienen refugiados en franjas cada vez más reducidas de ecosistemas [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Las tres especies de tapir que habitan en la región están amenazadas por la destrucción de su hábitat, el cambio climático y perros asilvestrados.</em></li>



<li><em>En Colombia, diez años de trabajo de campo produjeron la primera información sistemática sobre el tapir de tierras bajas en la Orinoquía y es el primer paso para su protección.</em></li>



<li><em>En Ecuador, el avistamiento de tapires de montaña en las faldas del volcán Tungurahua derivó en la creación de un corredor ecológico que conecta a dos poblaciones importantes.</em></li>



<li><em>En México, investigadores estudian las emociones y percepciones de las comunidades rurales para convertirlas en acciones positivas enfocadas en la conservación del tapir centroamericano.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los tapires son animales de origen antiguo</strong>. Pertenecen a un linaje de mamíferos perisodáctilos del que solo quedan cuatro especies, tres de ellas en Latinoamérica: el tapir de tierras bajas, el tapir de montaña y el tapir centroamericano. Estos grandes herbívoros están amenazados y se mantienen refugiados en franjas cada vez más reducidas de ecosistemas tropicales y andinos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las tres especies comparten una&nbsp;<strong>función ecológica fundamental</strong>. Eduardo Naranjo, investigador del Departamento de Conservación de la Biodiversidad de El Colegio de la Frontera Sur, México, explica que al alimentarse de plantas, controlan las poblaciones de múltiples especies. Además, son uno de los pocos animales capaces de ingerir semillas grandes, como las del zapote (<em>Manilkara zapota</em>), contribuyendo a su dispersión. Por eso&nbsp;<strong>son conocidos como los jardineros del bosque</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/guardiana-del-chiribiquete-campesinos-colombia-protegen-bosques-zona-afectada-deforestacion/">La Guardiana del Chiribiquete: campesinos en Colombia protegen 198 mil hectáreas de bosque en una región afectada por deforestación</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271749"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/23235921/1-proyecto-conservacion-tapir-andino-huellas-grande-1024x686-1.jpg" alt="" class="wp-image-271749" /><figcaption class="wp-element-caption">Huella de un ejemplar adulto de tapir de montaña. Foto: Cortesía Fundación Óscar Efrén Reyes</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo,&nbsp;<strong>la deforestación, la expansión agrícola, la apertura de vías y la minería</strong>&nbsp;<strong>fragmentan y reducen su hábitat</strong>. Ángela Alviz, especialista en la conservación de grandes mamíferos, señala que el cambio climático agrava el problema. La&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2024/11/los-dias-calientes-secos-e-inflamables-en-sudamerica-se-triplicaron-entre-1971-y-2022-estudio/">mayor cantidad de días calientes y secos en la región</a>&nbsp;ocasionan disminución de cuerpos de agua, necesarios para la termorregulación del mamífero. Entonces, se ven obligados a recorrer mayores distancias, aumentando su exposición a la cacería y a los depredadores.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los perros ferales y asilvestrados representan una amenaza adicional</strong>, pues se ha documentado que persiguen y cazan tapires, señala Juan Pablo Reyes, parte del Grupo de Especialistas de Tapir de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El tapir de tierras bajas (<em>Tapirus terrestris</em>) está clasificado como&nbsp;<a href="https://www.iucnredlist.org/es/species/21474/45174127" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Vulnerable</a></strong>&nbsp;en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN. A pesar de eso, se encuentra en mejor estado de conservación que las otras dos especies. Habita en toda Sudamérica, a excepción de Chile y Uruguay.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271739"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/23234112/tapir-centroamericano_Eduardo-Naranjo-2026-04-23-a-las-18.34.57.png" alt="" class="wp-image-271739" /><figcaption class="wp-element-caption">Eduardo Naranjo (camiseta gris), durante los talleres comunitarios. Foto: Cortesía Eduardo Naranjo</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El tapir de montaña (<em>Tapirus pinchaque</em>) está&nbsp;<a href="https://www.iucnredlist.org/es/species/21473/45173922" target="_blank" rel="noreferrer noopener">En Peligro</a></strong>&nbsp;y su distribución es la más restringida del género, limitándose a una franja de ecosistemas andinos entre Colombia, Ecuador y el extremo norte de Perú. Por último,&nbsp;<strong>el tapir centroamericano (<em>Tapirus bairdii</em>) también está&nbsp;<a href="https://www.iucnredlist.org/es/species/21471/45173340" target="_blank" rel="noreferrer noopener">En Peligro</a></strong>. Es el mamífero terrestre nativo más grande del sur de México y América Central, con individuos que pueden alcanzar los 250 kilogramos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el&nbsp;<strong>Día Internacional del Tapir</strong>,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;habló con los tres especialistas sobre el estado de conservación de estas especies y los esfuerzos para protegerlas en Colombia, Ecuador y México.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Colombia: Investigadores identificaron áreas para conservar el tapir de tierras bajas en la Orinoquía</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271745"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/23234803/1Tapir-Orinoquia_-Angela-Alviz-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-271745" /><figcaption class="wp-element-caption">La investigadora Ángela Alviz instalando cámaras trampa. Foto: Cortesía Ángela Álviz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El tapir de tierras bajas es el único mamífero conocido&nbsp;<strong>capaz de ingerir y dispersar intactas las semillas del moriche</strong>&nbsp;(<em>Mauritia flexuosa</em>) y la palma real (<em>Attalea butyracea</em>), de acuerdo con Ángela Alviz, candidata a doctorante en Texas Tech University y especialista en conservación de grandes mamíferos en Sudamérica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El resto de animales no puede hacerlo porque las semillas de estas palmas son demasiado grandes para pasar por su sistema digestivo. Al depositarlas a kilómetros de distancia de la planta madre, el tapir ofrece la posibilidad de que el moriche y la palma real colonicen nuevas áreas o se&nbsp;<strong>recuperen en zonas degradadas</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“[El moriche] es una especie importante en la Orinoquía y en la Amazonía”, dice la experta. Explica que los morichales o&nbsp;<strong>palmares de moriche son reservorios de agua</strong>&nbsp;y son el&nbsp;<a href="https://wwfint.awsassets.panda.org/downloads/informe_final_humedales_2.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">hábitat de especies como anacondas y caimanes</a>. Además, la fruta es una fuente de alimento y de recursos para las comunidades que viven en estas regiones. Por eso,&nbsp;<strong>el rol del tapir es clave en los ecosistemas</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271743"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/23234440/3-Tapir-Orinoquia_-Angela-Alviz.jpg" alt="" class="wp-image-271743" /><figcaption class="wp-element-caption">Una cría de tapir de tierras bajas capturado por las cámaras trampa. Foto: Cortesía Ángela Alviz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la distribución en la Orinoquía colombiana de este animal pardo y con crin era prácticamente desconocida hasta hace unos 10 años, dificultando acciones de protección y conservación. “Con los años fuimos recopilando información por la necesidad de buscar a la especie y protegerla debido a todas esas funcionalidades que cumple”, relata Alviz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El animal enfrenta presiones crecientes. La deforestación fragmenta sus poblaciones, ocasionando&nbsp;<strong>problemas genéticos como el leucismo</strong>&nbsp;—condición genética que provoca la pérdida parcial o total de pigmentación en la piel, pelo o plumas, dándoles un aspecto blanco o pálido—,&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/390685560_First_record_of_leucism_in_a_wild_lowland_tapir_Tapirus_terrestris_Linnaeus_1758_from_the_Orinoquia_region_of_Colombia" target="_blank" rel="noreferrer noopener">documentado</a>&nbsp;por primera vez en la Orinoquía en 2025 por Alviz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque&nbsp;<strong>es el mamífero más grande de Sudamérica</strong>, es difícil de avistar. Esto se debe a que tiene hábitos nocturnos y densidades poblacionales bajas en relación con otros mamíferos grandes, como el venado o el puma. “Por eso nos pusimos en la tarea de buscarlos a través de cámaras trampa”, señala.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un equipo liderado por Alviz obtuvo 110 registros de tapires en los departamentos de Arauca, Casanare, Vichada y Meta, entre 2016 y 2022. Con esa información&nbsp;<strong>se identificaron áreas adecuadas para estos animales</strong>&nbsp;y áreas degradadas con potencial de restauración.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271742"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/23234436/2-Tapir-Orinoquia_-Angela-Alviz-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-271742" /><figcaption class="wp-element-caption">En estudio en la Orinoquía demandó aventurarse en lugares de difícil acceso. Foto: Cortesía Ángela Alviz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">También se determinaron dos zonas de alta importancia. La primera se ubica en el norte de la Orinoquía, en Arauca. La segunda está en Vichada, en una de las zonas donde ocurre la transición entre la Orinoquía y la Amazonía. Después l<strong>os investigadores propusieron unidades de conservación del tapir</strong>, una herramienta que hasta entonces solo se había aplicado en la región para jaguares, según comenta la científica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los resultados se divulgaron en el artículo&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/400849361_HABITAT_SUITABILITY_AND_CONSERVATION_PRIORITIES_FOR_THE_LOWLAND_TAPIR_Tapirus_terrestris_IN_THE_COLOMBIAN_ORINOQUIA">Idoneidad del Hábitat y Prioridades de Conservación para el Tapir de Tierras Bajas en la Orinoquía Colombiana</a>, publicado en febrero de 2026 en la revista Mastozoología Neotropical.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque la publicación acaba de salir, la investigación “ha tenido un impacto considerable”, señala la experta. Organizaciones dedicadas a la conservación y autoridades regionales se han basado en los datos desde el inicio de la investigación para promover la creación de&nbsp;<a href="https://fundacionorinoquiabiodiversa.com/wp-content/uploads/2022/01/Plan-para-la-conservacio%CC%81n-de-la-danta-de-tierras-bajas.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">planes de conservación</a>,&nbsp;<a href="https://colombia.wcs.org/es-es/WCS-Colombia/Noticias/articleType/ArticleView/articleId/17466/TODO-POR-LA-DANTA.aspx" target="_blank" rel="noreferrer noopener">corredores biológicos</a>&nbsp;y&nbsp;<a href="https://fondoaccion.org/wp-content/uploads/2022/02/TFCA-Brochure-Plan-de-inversiones-2021-2024-r211027.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">estrategias de conservación con actores locales</a>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Ecuador: El Corredor Llanganates-Sangay como apuesta para la conservación del tapir de montaña</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271748"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/23235919/2-proyecto-conservacion-tapir-andino-adulto-2048x1536-1.jpg" alt="" class="wp-image-271748" /><figcaption class="wp-element-caption">Un tapir andino o de montaña captado en las estribaciones orientales de los Andes. Foto: Cortesía Fundación Óscar Efrén Reyes</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En 2006, entre columnas de humo del volcán Tungurahua, piedras incandescentes y flujos de lava, un grupo de biólogos estudiaba el&nbsp;<strong>impacto de las erupciones volcánicas en las poblaciones de anfibios</strong>. A menos de tres kilómetros del cráter, había un bosque nublado cubierto en parte por gruesas capas de ceniza volcánica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rodeado por hojas bastante grandes, estaba un tapir de montaña, una especie de apariencia “prehistórica”, de acuerdo con Juan Pablo Reyes, investigador y miembro del Grupo de Especialistas del Tapir de la UICN. La escena le pareció “fabulosa”. Poco después observó que la erupción obligaba a estos animales de pelaje oscuro y labios blancos a desplazarse hacia áreas con más disponibilidad de alimento y agua, revelando que&nbsp;<strong>necesitaban territorios conectados para sobrevivir</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la década de los noventa se&nbsp;<a href="https://www.cambridge.org/core/services/aop-cambridge-core/content/view/7A5C92A90DD4030651D6F551D5A04092/S0030605300021384a.pdf/the-mountain-tapir-endangered-flagship-species-of-the-high-andes.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">documentó</a>&nbsp;la existencia de&nbsp;<strong>las mayores poblaciones de tapir de montaña a escala global</strong>&nbsp;en el Parque Nacional Llanganates y en el Parque Nacional Sangay, donde se encuentra el volcán Tungurahua. Ambas están en el centro de las estribaciones orientales de los Andes y están separadas por ciudades, carreteras y tierras destinadas a la agricultura y la ganadería.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271746"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/23235912/4-proyecto-conservacion-Chamanapamba-erupcion-amanecer.jpg" alt="" class="wp-image-271746" /><figcaption class="wp-element-caption">El volcán Tungurahua erupcionando al amanecer. Foto: Cortesía Reserva Natural Chamanapamba</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para conectar las dos poblaciones, un equipo de expertos, entre esos Reyes, empezó a trabajar en&nbsp;<a href="https://oscarefrenreyes.org/proyectos-de-conservacion/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">distintas iniciativas de investigación y talleres</a>&nbsp;para&nbsp;<strong>diseñar estrategias de conservación</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Reyes relata que junto a sus colegas registraron huellas, heces fecales e imágenes capturadas con cámaras trampa en zonas que no estaban bien mapeadas hasta ese momento. Para el 2011, Reyes junto con el investigador Andrés Tapia lideraron un&nbsp;<a href="https://www.tapirconservation.org/index.php/tc/article/view/131" target="_blank" rel="noreferrer noopener">artículo científico</a>&nbsp;en el que se reportaron nuevos&nbsp;<strong>avistamientos del tapir de montaña en las faldas orientales del Tungurahua</strong>, afuera de ambos parques nacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos estudios fueron clave, asegura Reyes, para que en 2023&nbsp;<a href="https://www.ambienteyenergia.gob.ec/ambiente/llanganates-sangay-fue-declarado-el-segundo-corredor-de-conectividad-en-el-pais/#:~:text=Seg%C3%BAn%20el%20acuerdo%20ministerial%202022%2D138%2C%20el%20Corredor,el%20Ministerio%20del%20Ambiente%2C%20Agua%20y%20Transici%C3%B3n" target="_blank" rel="noreferrer noopener">se creara oficialmente el Corredor Ecológico Llanganates-Sangay</a>, un área de 92 148 hectáreas. Con esta declaratoria, los municipios de Mera, Baños y Palora tienen la responsabilidad de adecuar sus planes de ordenamiento territorial y aplicar acciones de manejo para la conservación y el desarrollo sostenible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para fortalecer la iniciativa, la Fundación Ecominga, la Fundación Óscar Efrén Reyes, el Bosque Protector Hacienda Guamag, entre otras, han creado una&nbsp;<strong>red de reservas y refugios de vida silvestre</strong>&nbsp;que suman alrededor de 40 000 hectáreas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271747"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/23235915/3-proyecto-conservacion-tapir-andino-camara-trampa-1024x686-1.jpg" alt="" class="wp-image-271747" /><figcaption class="wp-element-caption">Instalación de cámaras trampa como parte del Proyecto de Conservación del Tapir Andino. Foto: Cortesía Fundación Óscar Efrén Reyes</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">«Hay zonas en las que antes no se veía presencia de la especie porque estaban alteradas,&nbsp;<strong>hoy se ve una tendencia de recuperación</strong>. Se ven huellas de tapir y también de oso andino», asegura el especialista. En áreas restauradas también se han documentado crías en generaciones consecutivas, con ciclos de tres o cuatro años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/ecuador-imagenes-satelitales-expansion-ganadera-parque-sangay-corredor/">expansión ganadera</a>, el anuncio de&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/01/ecuador-carretera-amenaza-parque-nacional-llanganates-biodiversidad/">apertura de una carretera a través del Parque Nacional Llanganates</a>&nbsp;y el&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/ecuador-crimen-transnacional-mineria-deforestacion-areas-protegidas-territorios-indigenas/">crecimiento de la minería ilegal</a>&nbsp;todavía son&nbsp;<strong>amenazas latentes</strong>&nbsp;no solo para los tapires, sino también para la gran biodiversidad que atesoran los flancos orientales de los Andes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A Reyes le da esperanza atestiguar un cambio en las actitudes de los habitantes de la zona, especialmente de aquellos que fueron cazadores y ahora destinan sus fincas o parte de ellas a la&nbsp;<strong>conservación y protección de la biodiversidad</strong>. Y concluye: “es importante seguir aportando para proteger estos sitios, en algunos casos prácticamente intactos. Eso da un poco de esperanza a pesar del panorama cuesta arriba, pero no estamos solos”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">México: Estudiar las emociones humanas para conservar el tapir</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_209589"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2019/10/19005324/MG_0336.jpg" alt="Conservación de la selva maya. Los tapires centroamericanos son algunas de las especies que más peligro corren por los efectos del cambio climático. Foto: Jorge Rodríguez." class="wp-image-209589" /><figcaption class="wp-element-caption">Los tapires centroamericanos son algunas de las especies que más peligro corren por los efectos del cambio climático. Foto: Jorge Rodríguez.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/mexico-denuncias-presunta-pesca-ilegal-parque-revillagigedo-archivadas/">México: denuncias por presunta pesca ilegal en el Parque Nacional Revillagigedo están en el aire o archivadas</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El Triunfo, en la Sierra Madre de Chiapas, es&nbsp;<strong>una de las regiones más biodiversas de México</strong>&nbsp;y con mayor número de especies de mamíferos, de acuerdo con el&nbsp;<a href="https://awsassets.panda.org/downloads/fs14_chiapas_eltriunfo.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Fondo Mundial para la Naturaleza</a>&nbsp;(WWF, por sus siglas en inglés). Ahí está la&nbsp;<strong>Reserva de la Biósfera El Triunfo</strong>, de 119 000 hectáreas, donde habita el tapir centroamericano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la zona viven alrededor de 229 000 personas, de las cuales 14 200 viven dentro de la reserva. En los alrededores&nbsp;<strong>predomina el cultivo de café</strong>, aunque también existen otros cultivos y ganadería.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los habitantes cumplen un rol clave en la conservación de su entorno</strong>, principalmente de especies emblemáticas que figuran en la Lista Roja de Especies Amenazadas, entre ellas el tapir. Por eso, Eduardo Naranjo, investigador del Departamento de Conservación de la Biodiversidad de El Colegio de la Frontera Sur, ha liderado y acompañado una serie de investigaciones y proyectos que&nbsp;<strong>buscan entender la relación de los seres humanos con la fauna del lugar</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271741"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/23234142/tapir-centroamericano_Eduardo-Naranjo-2026-04-23-a-las-18.36.54.png" alt="" class="wp-image-271741" /><figcaption class="wp-element-caption">Actividades de educomunicación con los niños. Foto: Cortesía Eduardo Naranjo</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En uno de esos estudios, realizado en 2021, la investigadora Nathalia Castillo-Huitron lideró un&nbsp;<strong>análisis de actitudes de conservación</strong>. 238 habitantes de la reserva dieron al tapir una puntuación de interés por su protección de 2.09 en una escala de -3 a 3. La calificación estuvo por encima de el jaguar (<em>Panthera onca</em>) y el puma (<em>Puma concolor</em>) y los resultados se publicaron en 2024 en la revista&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/380573139_Influence_of_human_emotions_on_conservation_attitudes_toward_relevant_wildlife_species_in_El_Triunfo_Biosphere_Reserve_Mexico" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Biodiversity and Conservation</a>. El mismo estudio identificó que la disposición de una persona a proteger el tapir es uno de los indicadores más sólidos de su actitud general hacia la conservación de la fauna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este y otros trabajos, Naranjo y los equipos con los que colabora, conocieron que&nbsp;<strong>quienes tuvieron interacción directa con los tapires tendían a tener percepciones más positivas y reacciones menos agresivas</strong>. “Las personas que no conocen a estos animales tendían a llevarse mucho más por aspectos culturales o historias que les contaban que muchas veces tienen una connotación negativa”, dice el investigador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como solución, entre 2023 y 2024, El Colegio de la Frontera Sur, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y la Universidad Autónoma de Barcelona desarrollaron un&nbsp;<a href="https://www.ecosur.mx/ecoconsulta/proyectos/1932" target="_blank" rel="noreferrer noopener">proyecto de educomunicación</a>&nbsp;para&nbsp;<strong>mejorar las actitudes de las comunidades hacia el tapir</strong>&nbsp;y otras especies emblemáticas. Fueron 446 personas, entre niños y adultos, que participaron en talleres, caminatas etnológicas e intercambios de conocimientos científicos y locales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“A través de relatos y anécdotas de quienes tuvieron interacción, tratamos de cambiar las percepciones negativas para transformarlas en acciones positivas”, cuenta Naranjo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271740"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/23234128/tapir-centroamericano_Eduardo-Naranjo-2026-04-23-a-las-18.36.09.png" alt="" class="wp-image-271740" /><figcaption class="wp-element-caption">Miembros de las comunidades reciben camisetas de Grupo de Especialistas del Tapir. Foto: Cortesía Eduardo Naranjo</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para el especialista, sí hay un cambio favorable a la conservación, principalmente entre niños y jóvenes. “Parecen tener una conciencia cada vez mayor hacia la protección de la fauna silvestre.&nbsp;<strong>Muchos ya no están interesados en cazar tapir</strong>, como lo hicieron sus padres o abuelos por necesidad”, señala.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de los talleres, las comunidades Plan de Ayala, Ampliación Lagunas, Monte Virgen, Toluca y 3 de Mayo reafirmaron su determinación de&nbsp;<strong>establecer controles internos para la cacería de subsistencia</strong>, sobre todo de animales amenazados y en peligro de extinción. “La evaluación de resultados de estas medidas aún está en proceso”, añade Naranjo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En otras comunidades de Chiapas ya hay resultados concretos. Naranjo cuenta que poblaciones cercanas a áreas protegidas establecieron prohibición y controles de cacería en sus territorios comunales. También instauraron reservas comunitarias y mejoramiento del hábitat. Cada vez más personas conocen que el tapir es una especie que cumple un rol clave en la&nbsp;<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23586556/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">dispersión de semillas grandes</a>&nbsp;y&nbsp;<strong>es indispensable en el funcionamiento de los ecosistemas en los que habita</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Foto principal:</strong> Un ejemplar adulto de tapir de tierras bajas en la Orinoquía colombiana. <strong>Foto:</strong> Cortesía Ángela Alviz</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/04/dia-del-tapir-esfuerzos-proteger-guardianes-silenciosos-bosques-latinoamerica/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128463</guid>
        <pubDate>Mon, 27 Apr 2026 20:23:03 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/2-proyecto-conservacion-tapir-andino-adulto-2048x1536-1.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Día del Tapir: los esfuerzos para proteger a los guardianes elusivos de los bosques en tres países latinoamericanos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>El cosmos, la hormiga y los espacios sociotécnicos.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/el-cosmos-la-hormiga-y-los-espacios-sociotecnicos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Todo el proceso vital de las especies, así como el del humano, requiere transformar materia. La vida viene de la vida y come vida para perpetuarse. Sobrevivir implica la metamorfosis material del mundo, un incesante intercambio de líquidos, flujos y sustancias. Esa materialidad está presente en el aire que respiramos, el mismo que remite al árbol, a la fotosíntesis y a la estabilidad climática del planeta. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Sobre la mesa del comedor de la casa de un campesino, en una vereda de Colombia, se desplaza una hormiga. Lleva entre sus tenazas un pedazo de azúcar para sus larvas que crecen dentro de un hormiguero. Se arrastra inconsciente de la grandeza del <em>cosmos</em> que la posibilita y la rebasa. El nido queda detrás de la casa, en la parte baja de un barranco, rodeado de unos geranios blancos, rojos y zapotes. Para llevar el azúcar a las crías, debe hacer un gran esfuerzo: descender por las patas de madera de la mesa arrastrando su pesada carga, bajar hasta el piso y cruzar por el comedor abierto, hasta llegar a los pies del barranco. <em>La hormiga está en espacios sociotécnicos, humanos, artificialmente creados, pero debe llegar a la tierra, al hormiguero, a su morada.   </em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el cosmos, la galaxia; en la galaxia, el planeta tierra; en la tierra, este continente; en el continente, Colombia; en Colombia, la vereda; en la vereda, la casa; en la casa la mesa y el piso; tras la casa, el barranco; y bajo la tierra, el hormiguero que <em>aloja</em> a la hormiga. <em>Todo ello es poesía cósmica, del mundo.</em> <strong>Normalmente, cuando estamos sumergidos en la rutina, cuando sometemos nuestros ritmos vitales a la dictadura del reloj; cuando estamos en el trabajo y los días, como se titula el libro de Hesíodo, no nos percatamos de toda esta arquitectura, de estas redes; de estas grandes tramas escritas por el universo</strong>, de la traslación del planeta al interior de la galaxia, de su rotación sobre sí mismo, y del equilibrio cósmico que todo esto implica. No pensamos en el clima global, en la homeostasis planetaria, ni en la <em>habitabilidad</em> del mundo</p>



<p class="wp-block-paragraph">Flotamos en el cosmos con una absoluta inconsciencia, como dormidos en un planeta vivo que también se mueve, extrañados de la atmósfera, de la biosfera, del núcleo caliente de Gaia que nos abriga y nos arropa…que nos mantiene vivos. Del <em>cosmos</em> provino la vida; esta se ramificó en millones de especies, bellas, diversas, raras, feas. <strong>Se formó así la naturaleza, esa obra de arte que se produce y se reproduce sí misma. La naturaleza es un circuito vital, una dialéctica de vida y muerte; en ella la vida está entrelazada, unida; es la madeja que permite la <em>sinapsis vital del mundo</em>, el <em>tejido viviente</em> del que formamos parte. </strong>No somos seres en la naturaleza, tal como está la matera sobre la mesa; ella es <em>en</em> nosotros, es una especie de universalidad que nos habita.    </p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta tierra habitamos continentes, países, regiones, provincias y veredas, pero todo ello es solo el resultado de un cosmos devenido, configurado, compuesto. <strong>El lugar en el que estamos es un gran arreglo material del mundo que ha tardado eones, milenos, siglos, décadas. </strong>Del <em>Bing-Bang </em>a la tierra donde están las crías de la hormiga, la materia ha pasado por muchas transformaciones, acciones, afectaciones. Se ha desdoblado en orgánica e inorgánica, pero siguen trabajando juntas, todo el tiempo, en lo vivo y en lo abiótico. En ese <em>tiempo </em>cósmico las bacterias descompusieron el CO<sub>2 </sub>y permitieron la formación de la atmósfera; desaparecieron los dinosaurios hace más de 60 millones de años. Desde el <em>Bing-Bang</em> hasta el mamífero humano que construyo la casa, en la cual reposa la mesa sobre la que se desplaza la hormiga, el cosmos se ha desplegado, y el humano, un recién venido en esta gran novela cósmica, ha empezado a escribir su historia. Así, arribamos a un <em>ahora, </em>un presente lleno de pasado y rebosante de futuros posibles, pues como dice la pensadora colombiana Laura Quintana (2025): “Todas las cosas del mundo están en medio de múltiples devenires y trayectorias”. Esa historia a la que arribamos no es más que el producto del diálogo de los seres humanos con el universo, un diálogo complejo, mediado por el lenguaje, la cultura y la técnica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La casa es solo un <em>útero vivible</em>, una esfera para decirlo con Sloterdijk (2003), un espacio cálido en la agreste tierra, que posibilita la vida humana. Es la versión <em>moderna </em>de la cueva primitiva, donde alrededor del fuego se tejieron las primeras historias, y se echaron los primeros cuentos; en esas cuevas donde el ser humano, esa criatura desvalida si se la compara con la fuerza del tigre, buscó protección y tranquilidad. Allá, entonces, se crearon los mitos, esas grandes, bellas y múltiples maneras con las que los humanos trataban de explicar el origen de todo, su puesto en el cosmos como diría Max Scheler (2003) en el siglo XX, su relación con ese gran universo que lo apabullaba y lo hacía sentir ínfimo, miserable, miedoso. <strong>Los mitos y las religiones aparecieron como <em>formas de tratar con la realidad, </em>de hacerla asible, manejable, dominable, <em>vivible. </em>Por eso los mitos no son charlatanería, no son cuentos. Las religiones, por su parte, son creaciones poéticas para tratar con el mundo, para arroparnos bajo su manto, bajo el manto, también, de los dioses. </strong>Con los mitos y las religiones se buscaba explicar los misterios que apabullaron al humano, entre ellos, los dos más importantes: la vida y la muerte; su origen y su destino final.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Para <em>cavar</em> la cueva el ser humano primitivo, omnívoro, más inteligente, tuvo que trascender la naturaleza. Esta <em>trascendencia</em> es lo típico humano, le permite ir más allá de lo dado, de ciertas determinaciones biológicas. Ella apareció cuando ese animal ancestral que es el humano <em>contempló</em> el mundo, se dejó atraer, tentar, interpelar por lo que estaba afuera, pero también por lo que estaba <em>dentro</em>, en el interior, como dice la filósofa Diana Aurenque (2023). También Ortega y Gasset (2001) el siglo pasado había hablado del <em>ensimismamiento </em>como un carácter distintivo del humano, pues gracias a él pudo crear un e<em>spacio interior </em>que permitía el pensamiento, la filosofía. <strong>Si el animal está sometido a su dotación biológica, sino puede escapar de los límites que la naturaleza le ha impuesto, el ser humano es un ser <em>metafísico</em>, trascendente, que pudo <em>sobrepasar</em> lo físico, “ir más allá” de la naturaleza misma, pero <em>sin</em> <em>salir de ella</em>, pues somos seres anclados al devenir natural. Y es necesario pensarlo así, para evitar la egolatría del antropocentrismo. Somos <em>natura</em> y eso es indiscutible, pero también abrimos rutas hacia otros confines y mundos.</strong> </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">El ser humano es un ser <em>creador</em>, un animal pensante que creó un proyecto vital propio, <em>su mundo, &nbsp;</em>o, mejor, sus mundos, sus órbitas y universos propios<em>.</em> El animal nace, crece, se reproduce y muere, como sabemos desde la biología elemental; algunos son muy inteligentes, pero no escapan a los designios que <em>natura </em>les ha impuesto. El animal está acorralado por su naturaleza, pero el animal ancestral que es el humano, gracias a su pensamiento que también lo conecta con lo divino, no solo usó <em>herramientas</em> técnicas para cavar la cueva, no sólo creó los mitos y las religiones y se abrió un espacio cálido y protector en el mundo, sino que creó la agricultura, la ciencia, la técnica, la industria, el mercado, el Estado, la política, los departamentos, los pueblos y las veredas, el arte; y, también, engendró la motosierra para cortar la madera que <em>compone</em> la mesa sobre la que camina la hormiga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y así como con los hongos y la caza, y el azúcar artificial hecho por el ser humano, la hormiga reproduce su vida biológica, el humano con la técnica se sobrepone al mundo. <strong>No hay humano sin técnica, esta es constitutiva de su humanidad misma. Ha hecho posible el mundo que tenemos y lo ha configurado desde que talló la primera piedra para cazar grandes animales, o para cavar una gruta. La técnica está a punto de convertirse en el “segundo cuerpo de la Tierra”, dice el pensador africano Achille Mbembe (2024); ya es, en efecto, un espacio vital más, en él también moramos, vivimos y trabajamos. Por eso ya somos medio cyborgs.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo el proceso vital de las especies, así como el del humano, requiere transformar materia. La vida viene de la vida y come vida para perpetuarse. Sobrevivir implica la metamorfosis material del mundo, un incesante intercambio de líquidos, flujos y sustancias. Esa <em>materialidad</em> está presente en el aire que respiramos, el mismo que remite al árbol, a la fotosíntesis y a la estabilidad climática del planeta. Cuando respiramos el aire nos conectamos, en verdad, con el universo todo, pues sin este, nuestro planeta mismo no existiría. Inhalo parte del cosmos y exhalo parte del cosmos ligeramente alterado. De todo ese entramado depende la vida. La vida es un soplo del cosmos, somos polvo estelar, y somos un suspiro del universo. En fin, <em><strong>somos hijos de engranaje del mundo y, para los creyentes, somos también la materialización de una idea divina, del pensamiento de Dios…somos un sueño de Dios, el producto de su sueño creador.</strong> </em>  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hemos dicho <em>somos, </em>lo cual es relevante porque el humano no es un átomo, <em>recortado</em> de la realidad del mundo, del ambiente de la hormiga. <strong>“<em>Soy porque somos”</em> dice la sabiduría africana. Nacemos atados por medio de un cordón umbilical a Otros.  La comunidad y el mundo nos precede, nos forman. El humano no es una abeja sin panal perdida en el jardín. No. Es un ser atravesado por la sociedad y, a la vez, un ser que individualmente <em>forma</em> esa sociedad. </strong>En esa sociedad somos seres intersubjetivos, que nos comunicamos, nos entendemos, divergimos; en ella estamos cruzados por los afectos y por los principios. En ella cooperamos, aunamos esfuerzos comunes para sobrevivir, para perpetuar el mundo; de la sociedad recibimos lo que somos para poder tejer y crear lo que seremos. <strong>La sociedad es una fábrica de humanos, pero también es el “elemento” que nos permite transcenderla, rebasarla, superarla. La sociedad también está en nosotros y nosotros, individualmente, somos los ladrillos de La sociedad.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que cuando veamos en nuestro hogar a un insecto, en su incesante trabajo, llevando un mundo artificial encima, sobre sus cuestas, pensemos en que todo lo que nos rodea es una <em>materialidad</em> devenida, biológica, química, orgánica, inorgánica y…desde luego, <em>técnica</em>. Es así como nos podemos reconciliar con el cosmos, con la vida y, para los creyentes, con la “obra de Dios”. Así potenciamos nuestra conciencia cósmica, nuestra pertenencia en esta procesión de seres, así nos concebimos humildemente como parte de la aventura de la materia y del espíritu; así ratificamos que <strong>“solo la fe en el mundo sensible puede salvarnos. Hay que volver por los derechos de lo corpóreo, de lo que tiene volumen, forma, color”</strong>, como decía la pensadora española María Zambrano (2014). Esto equivale a armonizarnos con los flujos de la vida que nos sostienen para evitar el daño del mundo que nos consumiría a todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencias</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Aurenque, Diana. (2023). <em>Animal ancestral. Hacia una política del amparo. </em>Barcelona: Herder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Max Scheller. (2003). <em>El puesto del hombre en el cosmos. </em>Buenos Aires: Losada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mbembe, Achille. (2024). <em>La comunidad terrestre. Reflexiones sobre la última utopía</em>. NED ediciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ortega y Gasset, José. (2001). <em>En torno a Galileo. El hombre y la gente. </em>México: Porrúa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quintana, Laura. (2025). <em>El tiempo que queda. Sobre envejecer en el fin del mundo</em>. Bogotá: <em>Ariel.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sloterdijk, Peter. (2003). <em>Esferas I: burbujas, Microesferología</em>. Madrid: Siruela.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Zambrano, María. (2014). <em>Obras completas, </em>VI. Fundación María Zambrano, Galaxia Gutenberg, S.L.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127597</guid>
        <pubDate>Wed, 01 Apr 2026 15:05:20 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Hormigas-.jpeg?quality=60&amp;#038;w=1040" type="image/jpeg">
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
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        <item>
        <title>Perú: monitores comunitarios y un dron con cámara térmica le siguen el rastro al mono choro cola amarilla</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/peru-monitores-comunitarios-y-un-dron-con-camara-termica-le-siguen-el-rastro-al-mono-choro-cola-amarilla/</link>
        <description><![CDATA[<p>Unas figuras resplandecientes se mueven en el follaje de los árboles. Algunas saltan entre las ramas y desaparecen debajo de ellas para reaparecer metros más allá. Otras se desplazan lentamente entre las hojas mientras que ciertas figuras permanecen en un mismo lugar, emitiendo un brillo que las hace visibles en medio del follaje del bosque. [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La experiencia de combinar el monitoreo terrestre, que se basa en escuchar al bosque, con el uso de un dron que capta el calor se utilizó en el área de Conservación Privada Hierba Buena Allpayacu, uno de los hábitats del mono choro cola amarilla.</em></li>



<li><em>Esta experiencia duró ocho meses y estuvo a cargo de la organización Yunkawasi en coordinación con el comité de monitoreo de la Asociación de Conservación Oso Dorado, de Corosha, en la región de Amazonas, y la presencia de exploradores de National Geographic.</em></li>



<li><em>Las imágenes permiten observar a los monos en pleno movimiento mientras se desplazan entre las copas de los árboles.</em></li>



<li><em>La experiencia se replicará en la Concesión de Conservación Cerro El Adobe, colindante con la Reserva Comunal Chayu Nain, y en el Área de Conservación privada Copallin, vecina del Santuario Nacional Cordillera de Colán.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Unas figuras resplandecientes se mueven en el follaje de los árboles. Algunas saltan entre las ramas y desaparecen debajo de ellas para reaparecer metros más allá. Otras se desplazan lentamente entre las hojas mientras que ciertas figuras permanecen en un mismo lugar, emitiendo un brillo que las hace visibles en medio del follaje del bosque.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Son&nbsp;<strong>imágenes captadas por un dron con cámara térmica</strong>&nbsp;—DJI Mavic 3T— fabricado para detectar fuentes de calor. Y en este caso, se utilizaron como parte de un proyecto de&nbsp;<strong>monitoreo en los bosques peruanos para identificar a una especie considerada en Peligro Crítico de extinción: el mono choro cola amarilla</strong>&nbsp;(<em>Lagothrix flavicauda</em>).</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Cámara de drone termal registra a mono choro de cola amarilla" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/amUBqeH7Z1c?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Durante ocho meses, los monitores de la Asociación de Conservación Oso Dorado, liderada por mujeres, junto con especialistas de&nbsp;<a href="https://yunkawasiperu.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Yunkawasi</a>&nbsp;—organización dedicada a la protección del mono choro cola amarilla—, pusieron en marcha<strong>&nbsp;un programa de monitoreo que combina el seguimiento de la especie desde tierra con la vigilancia desde el aire</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Queríamos encontrar un método adicional que nos permita ser más precisos en el monitoreo de los monos. Vamos por el tercer año que están funcionando los comités de monitoreo que son hermosos porque lo realiza gente de la comunidad”, dice Fanny Cornejo, directora de Yunkawasi. “En este camino, con esta metodología validada, quisimos agregar un componente, el dron con cámara térmica, para complementar la información que se estaba obteniendo con los monitores”, agrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La experiencia se realizó en el Área de Conservación Privada (ACP) Hierba Buena Allpayacu, en el territorio de la Comunidad Campesina Corosha, ubicada&nbsp;<strong>en la región Amazonas, uno de los hábitats del mono choro cola amarilla</strong>. En esta área protegida, los monitores de la Asociación de Conservación Oso Dorado han implementado, desde hace tres años, un sistema de monitoreo efectivo de esta especie, de la mano de Yunkawasi. El proyecto también ha contado con el apoyo de National Geographic; la Universidad de Bostón, en Estados Unidos; New England Biolabs Foundation; y Critical Ecosystem Partnership Fund (CEPF).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/03/jaguares-ganaderos-proyecto-mexico-demuestra-que-pueden-compartir-territorio/">Jaguares y ganaderos: un proyecto en México demuestra que pueden compartir el territorio | ESTUDIO</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270603"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17121839/2025_03-Amazonas-Drone-MonoChoroDeColaAmarilla-%C2%A9GersonFerrer-Yunkawasi31.jpg" alt="" class="wp-image-270603" /><figcaption class="wp-element-caption">Imagen con acercamiento del dron con cámara térmica en la que se ve un mono choro con cola amarilla. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La experiencia de seguir a los monos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“En realidad, al monito choro de cola amarilla nunca lo había visto en vivo en mi niñez, pero sí sabía que había en mi población”, cuenta Lizeth Arista, una de las dos primeras mujeres que se animaron a formar parte del equipo de monitoreo en la ACP y que ahora es coordinadora del comité de monitoreo de la Asociación de Conservación Oso Dorado. “Había guías que salían al campo y yo me entusiasmé, me decía: yo quiero verlo y conocerlo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Arista llevaba varios años haciendo peluches del mono junto con un grupo de mujeres que desde 2009 organizaron la asociación antes de salir al bosque como parte del equipo de guías y monitores que protegen la ACP. “Cuando llegué a verlo me gustó la forma de los monitos, cómo corrían y gritaban. Me emocionó bastante y me animé a seguir en este trabajo”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270616"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17122012/Amazonas_TallerTecnologia_NatGeo_Corosha_%C2%A9MariaAlbornoz_76.jpg" alt="" class="wp-image-270616" /><figcaption class="wp-element-caption">Lizeth Arista utilizando un dron, en pleno trabajo de monitoreo del mono choro cola amarilla. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las expediciones para el monitoreo de los monos, cuenta Arista, se realizan durante cuatro a 10 días en el bosque, generalmente, una vez al mes. “Los recorridos los hacemos de día, desde las 6 de la mañana hasta casi el mediodía, porque los monitos de 11 a 12 pm se duermen. Cuando se despiertan retomamos el recorrido porque&nbsp;<strong>los monitos continúan desplazándose en medio del bosque montano hasta las 6 de la tarde</strong>. Los monos de cola amarilla se duermen a las 6 de la tarde. Tienen sus horarios establecidos”, cuenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Arista y su equipo identificar a los monos en medio del bosque “ahora resulta fácil”.&nbsp;<strong>Los reconocen por “los sonidos” que emiten y por “cómo se van moviendo los árboles” cuando se desplazan</strong>. “Cuando se mueven los árboles ya vemos que los monos están ahí. Vamos a ese sitio y ahí les encontramos. A veces también pelean, así sabemos cómo encontrarlos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No siempre fue fácil hacerlo, dice Arista, pero en estos dos años han aprendido a reconocer sus voces, sus movimientos y los lugares “donde los monos se quedan a dormir”. “Si no los encontramos en un sitio, vamos a otro y ahí los encontramos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mono choro cola amarilla es una especie endémica que <strong>solo habita en los bosques primarios premontanos, montanos y nublados del norte de Perú</strong>, entre los 1000 a 2800 metros sobre el nivel del mar, principalmente en los departamentos de Amazonas y San Martín, aunque también se los encuentra en pequeñas áreas de La Libertad, Huánuco y Loreto. Recientemente se ha ubicado una población en Junín que aún está en estudio. <strong>Son monos que pasan su vida sobre los árboles, casi nunca se mueven por el suelo.</strong> Por ello, quienes realizan el monitoreo de esta especie tienen que saber identificarlos en medio de la espesura del bosque.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Mono choro de cola amarilla" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/qqvjKI8-6J4?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Los bosques donde vive el mono choro cola amarilla son escarpados, retadores físicamente. Por tanto,&nbsp;<strong>la idea de utilizar este dron fue tener información más detallada sobre los grupos que los monitores ubican desde el suelo</strong>. Es increíble porque al estar a la altura de los monos con el dron, puedes contar exactamente cuantos son, tener datos específicos de edad, de sexo, que a veces desde el suelo es difícil”, explica Cornejo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También se buscaba saber si resultaba más rápido que los monitores ubiquen a los monos desde el suelo o ubicarlos desde el aire.&nbsp;<strong>El resultado fue que los monitores logran ubicarlos antes que los drones</strong>. Con un dron, explica Cornejo, se utiliza una metodología en base a grillas —líneas guía horizontales y/o verticales— que se van recorriendo para obtener información de los animales. “Pero el bosque es amplio y en los bosques montanos la gente local es tan conocedora de esos ámbitos que encuentra a los monos en base al oído, es decir, cuando vocalizan o cuando las ramas se quiebran mientras saltan”, afirma la investigadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También los encuentran en base a los restos de alimentos, como frutos a medio comer, con las huellitas de los dientes de los monos o al ver una bromelia deshojada que tiene la hoja masticada. “El dron no ve todo eso”, puntualiza Cornejo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La especialista señala que el dron, en este caso, no ha podido reemplazar a una persona o un equipo a la hora de hacer un censo poblacional. “Esta tecnología todavía no está a la altura de los retos de trabajar en los Andes”, comenta y explica algunos obstáculos que la tecnología encuentra en lugares geográficos complejos como los bosques nublados de la vertiente oriental de los Andes peruanos, en lo que se denomina selva alta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Pensábamos que tal vez un dron termal puede encontrar más rápidamente a los monos y que de esta forma la gente de la comunidad no necesitaba subir a la montaña para ubicarlos. Pero los resultados nos demuestran que el dron sí puede encontrar a los monos y tenemos imágenes muy buenas, pero es mejor que los ubique una persona que está muy bien entrenada para hacerlo”, comenta Christopher Allen Schmitt, explorador de National Geographic y profesor asociado de Antropología y Biología en la Universidad de Boston, quien también formó parte de esta experiencia.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270612"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17121942/Amazonas_TallerTecnologia_NatGeo_Corosha_%C2%A9MariaAlbornoz_41.jpg" alt="" class="wp-image-270612" /><figcaption class="wp-element-caption">El trabajo con los monitores comunitarios se viene desarrollando hace unos tres años y comienza a replicarse en otras zonas. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Uno de los inconvenientes es la señal</strong>, pues debe permanecer conectado al mando. Si bien el dron tiene un desplazamiento de 20 kilómetros, el problema surge cuando existen pequeñas montañas o microvalles en el terreno, “lo que es común en los Andes”, de tal forma que “los 20 kilómetros se transforman en unos cuantos cientos de metros”, ya que se pierde la señal por las variaciones geográficas, agrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Otra limitación es que el dron requiere condiciones atmosféricas y de clima sin lluvia o humedad alta.</strong>&nbsp;“Esto en bosque nuboso es también retador porque siempre está lloviendo. Si empieza a llover un poquito el dron regresa. Si hay neblina fuerte con gotitas en el aire, el dron tampoco puede fusionar”, explica Cornejo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270630"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17123249/P6012852.jpg" alt="" class="wp-image-270630" /><figcaption class="wp-element-caption">Los monitores revisando el sistema de monitoreo del mono choro cola amarilla. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La información desde el aire</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que&nbsp;<strong>sí ha permitido el dron es tener detalles específicos de la composición de la población de monos</strong>&nbsp;que se ubican durante el monitoreo. Esto es posible porque el dron tiene dos cámaras. Una de ellas capta el calor de los cuerpos en los árboles y una segunda funciona como una cámara fotográfica con la que se puede realizar acercamiento a los objetos, lo que permite obtener detalles. “Hemos podido ver diferentes atributos de los monos.&nbsp;<strong>Son datos específicos de edad, de sexo que a veces en el suelo es difícil distinguir y en particular por la topografía</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También desde el aire ha sido posible observar qué están haciendo, explica la investigadora. “Lo que se hacía era mantener el dron en sobrevuelo.&nbsp;<strong>Desde el suelo se veían sombras de varios monos, pero desde el aire se podía identificar cuántos eran y si eran hembras o machos, adultas o juveniles</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270601"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17121820/2025_03-Amazonas-Drone-MonoChoroDeColaAmarilla-%C2%A9GersonFerrer-Yunkawasi1.jpg" alt="" class="wp-image-270601" /><figcaption class="wp-element-caption">Las figuras blancas corresponden a monos que han sido captados por en dron con cámara térmica. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de las imágenes captadas por el lente térmico, las diferencias se manejan en base a la temperatura y a las diferencias que estas temperaturas ofrecen en una gama de colores. “Se puede elegir utilizar la gama de colores en tonos morados con amarillos, como lo hicimos para algunos videos y otros en tonos grises. De acuerdo a la cantidad de luminosidad que emiten los monos se puede detectar su presencia”.<strong>&nbsp;La gama de colores y la luminosidad se va graduando en el dron para obtener mejores resultados.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En horas de la mañana funciona muy bien, dice Cornejo, porque hay una diferencia de temperatura grande entre el bosque y la temperatura corporal de los monos. “<strong>Los videos donde se distingue hasta la colita son usualmente cuando hay esta diferencia de temperatura.</strong>&nbsp;En cambio, hay otros videos en los que se ve todo muy amarillo, eso se debe a que el sol ha calentado la copa de los árboles. En ese caso, se puede distinguir si se mueve el mono, de lo contrario puede confundir”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La investigadora explica que hay bromelias ubicadas en la parte alta de los árboles y como las bromelias acumulan agua, con el sol se calientan y puede dar la impresión de que se trata de monos durmiendo, lo que genera confusión. En ese caso, dice, se puede utilizar la cámara con zoom para ver los detalles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro detalle que explica Cornejo es que si bien el dron puede distinguir y capturar la imagen de “cualquier cosa que emite calor”, la diferencia es que en los bosques que son el hábitat de estos monos,&nbsp;<strong>“la única especie de día que se está moviendo es el mono choro cola amarilla”</strong>. “Entonces hay poca posibilidad de cometer errores. Quizás en algún momento podamos encontrar un mono machín, pero es poco probable y hasta ahora no nos ha pasado”, agrega.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270613"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17121952/Amazonas_TallerTecnologia_NatGeo_Corosha_%C2%A9MariaAlbornoz_45_2.jpg" alt="" class="wp-image-270613" /><figcaption class="wp-element-caption">Los monitores utilizan drones para estar pendientes de las amenazas al bosque. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Schmitt afirma que el dron es muy bueno para capturar imágenes de los monos y que desde el aire se les puede ver perfectamente con el zoom. “Tenemos videos buenísimos de monos que podemos compartir con la gente para inspirarlos a apoyar la conservación que hace la Asociación de Conservación Oso Dorado y Yunkawasi”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Con el dron podemos ver realmente la vida de los monos</strong>, se les observa cuando están arriba de los árboles, cómo interactúan entre ellos”, comenta Schmitt.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una experiencia de ciencia ciudadana</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El ACP Hierba Buena Allpayacu no es el único lugar en el que se monitorea el mono choro cola amarilla en coordinación con la comunidad. La experiencia bajo el liderazgo de Yunkawasi también se repite en la Concesión de Conservación Cerro El Adobe, colindante con la Reserva Comunal Chayu Nain, y en el Área de Conservación privada Copallin, vecina del Santuario Nacional Cordillera de Colán. Estos tres lugares forman parte del territorio que es el hábitat de esta especie,&nbsp;<strong>bosques que a lo largo del tiempo se han reducido en un 80 %</strong>&nbsp;aproximadamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Junto con la Asociación de Conservación Oso Dorado, en los otros dos espacios donde aún habita el mono choro cola amarilla la población también se ha comprometido con la conservación del monito, cuenta Cornejo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270604"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17121849/Amazonas_copallin_TallerTecnologia_NatGeo_%C2%A9MariaAlbornoz_14.jpg" alt="" class="wp-image-270604" /><figcaption class="wp-element-caption">Monitores revisando la metodología del monitoreo del mono choro cola amarilla. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“En el caso del ACP Copallin, se ha formado un comité de monitoreo en coordinación con los guardaparques de la zona. Y el tercer caso es una concesión de conservación, Cerro El Adobe, liderada por la Asociación de Conservación Chorrera Blanca (Acochoba) liderada por agricultores”, explica Cornejo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta ahora la experiencia con el dron con cámara térmica solo se ha realizado en el ACP Hierba Buena Allpayacu, pero el proyecto continuará en las otras dos zonas. “Estamos entrando al tercer año de trabajo con estas organizaciones y&nbsp;<strong>lo genial ha sido conectar a la gente local con el uso de tecnología</strong>. Si bien el dron con cámara térmica no lo hemos manipulado mucho, los comités sí cuentan con drones sin lente termal que utilizan para observar desde el aire las amenazas a esta especie”, dice la investigadora de Yunkawasi.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cornejo también destaca la participación de las mujeres en los comités de monitoreo, así como el uso de los drones por parte de la población, quienes ahora cumplen funciones que antes estaban solo reservadas a investigadores con la ventaja de que conocen a la perfección estos bosques. “Para mí es uno de los proyectos más lindos que tenemos porque justamente se trata de&nbsp;<strong>lograr esta confluencia de practicar ciencia con la gente local</strong>”, comenta. En ese sentido agrega que ya se está planificando el monitoreo acústico y las investigaciones con ADN ambiental con estas comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El explorador de National Geographic, Schmitt, agrega que las comunidades conocen mucho a esta especie. “Los ven todos los días, se preocupan por ellos. Viven con ellos. Nosotros, como científicos o biólogos, aportamos nuestro propio conocimiento, que es muy diferente, y que puede complementar el conocimiento que la comunidad ya tiene. Así que la comunidad ya sabe adónde van los monos y pueden pensar por qué van a un determinado lugar. Los conocen mejor”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270615"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17122007/Amazonas_TallerTecnologia_NatGeo_Corosha_%C2%A9MariaAlbornoz_74.jpg" alt="" class="wp-image-270615" /><figcaption class="wp-element-caption">Un monitor trabajando en campo con un dron. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Schmitt también considera que al unir los conocimientos&nbsp;<strong>se pueda comprender mejor a la especie y se responda mejor a sus necesidades</strong>. “Por ejemplo, tenemos experiencia en estudiar su comportamiento sistemáticamente para poder determinar cómo cambia según la disponibilidad de alimentos, la altitud, las precipitaciones o la temperatura. De esta manera, podemos obtener respuestas con mayor certeza que la que se podría obtener solo con la observación”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Creo que si el objetivo final de la comunidad es la conservación de los monos, porque conviven con ellos, los ven y los aprecian -dice Schmitt-, podemos complementar ese deseo con métodos que les proporcionen las herramientas necesarias para protegerlos de una mejor manera”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta confluencia de conocimientos, Lizeth Arista habla desde su experiencia con el uso de la tecnología. Explica, por ejemplo, que&nbsp;<strong>han llevado talleres para manejar los drones</strong>, que por ahora manejan sin problema los drones pequeños, pero que le gustaría seguir aprendiendo más. “El dron que ahora estamos trabajando en campo es más grande [dron con cámara termal]&nbsp; tiene más cosas que debemos aprender”. ¿Es fácil manejar un dron?, le preguntamos. “El pequeño sí, pero el grande se me complicaba aún”, responde.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, como dicen los investigadores, las personas de estas comunidades conocen perfectamente a estos animales. “Ahora tenemos un grupo de 12 monitos identificados, hasta les hemos puesto nombre”, cuenta. ¿Es fácil identificar a los monitos?, le preguntamos. “Sí, es fácil”, responde. “A las hembritas las identificamos por su clítoris, que tiene poco vello, y a los machos los podemos identificar porque tienen su mechón más grande que las hembras. Y los juveniles no tienen nada, es más fácil saber cuáles son hembras y cuáles machos”, agrega.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270627"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/17123130/Yellow-tailed-woolly-monkey_%C2%A9Wilhelm-Osterman-Yunkawasi-5.jpg" alt="" class="wp-image-270627" /><figcaption class="wp-element-caption">El mono choro cola amarilla está en Peligro Crítico de extinción, según la Lista Roja de la UICN. Foto: cortesía Yunkawasi</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta hace un par de décadas, dice Lizeth Arista,&nbsp;<strong>“algunas personas en nuestra comunidad los cazaban”, pero ahora ya no ocurre eso.</strong>&nbsp;Ahora hay interés por la conservación desde que son niños. “A mi hijita menor le gusta el trabajo que hago en el campo. Tiene 10 años y me dice que cuando sea grande le gustaría ser bióloga. Ella ve cómo trabajamos, los materiales que tenemos en el comité. Ella agarra los materiales, sale a observar el bosque con los binoculares y me dice: ‘Cuando sea grande quiero ser bióloga para poder utilizar todos estos materiales’».</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> el mono choro cola amarilla es una especie endémica de los bosques nublados de los Andes orientales de Perú. <strong>Foto:</strong> cortesía Yunkawasi</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/03/peru-monitores-comunitarios-dron-siguen-rastro-mono-choro-cola-amarilla/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127053</guid>
        <pubDate>Thu, 19 Mar 2026 16:45:56 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Perú: monitores comunitarios y un dron con cámara térmica le siguen el rastro al mono choro cola amarilla]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>Tumaco ya existía en 1605</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/tumaco-ya-existia-en-1605/</link>
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        <content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><strong>Apuntes sobre su fundación</strong></h2>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="529" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/02/1708-GORGONILLA-1024x529.jpg" alt="" class="wp-image-125399" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/1708-GORGONILLA-1024x529.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/1708-GORGONILLA-300x155.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/1708-GORGONILLA-768x396.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/1708-GORGONILLA-1536x793.jpg 1536w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/1708-GORGONILLA-2048x1057.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em><sub>Mapa 1. Carte e la Terre Ferme Du Perou Du Bresil et du pais del Amazones, por Guillaume de Delisle, 1708 (fragmento: aparece La Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo. Es el mapa más antiguo encontrado en esta investigación donde aparece dicho nombre).</sub></em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La posición oficial de las autoridades tumaqueñas reconoce el 30 de noviembre de 1640 como la fecha oficial de la fundación de la ciudad por parte del sacerdote jesuita Francisco Rugi, los datos son tomados del libro <em>Tumaco historia y cultura</em> (1993), de Telmo Leusson Flórez, quien a la vez sustenta su tesis en lo expuesto por el padre José María Garrido en el libro <em>La misión de Tumaco. Creencias religiosas</em> (1981), quien apunta su hipótesis basado en la carta que el propio Rugi redacta, y que Garrido toma de una fuente secundaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La fuente de la afirmación de que el padre Rugi fue el fundador de Tumaco es tomada del extenso trabajo que escribiera Juan Manuel Pacheco: <em>Los Jesuitas en Colombia, tomo 1 (1567-1654)</em>, en donde se anota que la ciudad de Santa Bárbara, unos kilómetros al norte de Santa María del Puerto del Telembí , fue trasladada finalmente por este sacerdote jesuita a Tumaco, el texto literal es el siguiente:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Hacia 1640, volvió el P. Rugi a Santa Bárbara, y llevó a cabo la traslación de la ciudad al puerto de Tumaco. El mismo escribe que trasladó la ciudad a una playa abierta y brava en que estaba, a otro sitio, más sano, con dos puertos abrigados y capaces de grandes navíos, situados “en la Isla de San Miguel del Gallo y en la Isla de la Gorgonilla, que llaman Tumaco, donde desemboca el río de Mira”. “Esta ciudad de Santa Bárbara, dice en otra carta a su superior el P. Rodrigo Barnuevo, yo lo fundé en el sitio que hoy está, ayudándome también de soldados. Traje a ella 1.900 almas, que hoy sirven, parte en la ciudad de Telembí, parte en la ciudad de Santa Bárbara y parte en el real de Timbiquí.” Los saqué de los montes, los reduje, catequicé y bauticé con mucho riesgo de vida, trabajo y pobreza. Describiendo el puerto de Tumaco, escribe: “el puerto de la mar de las islas de Tumaco es de los mejores que hay, muy abrigado, seguro, limpio, seis brazas y más de baja mar, nueve de pleamar, capaz de muchos navíos, cercado de esteros, de lindos peces, ostras y ostiones a montón. La isla fértil de maíz, plátanos y fruta. Fáltale al agua; esa se puede traer con facilidad del río de Mira para beber; pozos para el servicio de casa”&nbsp; (pp. 373-374).</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El jesuita José Jouanen anota que el padre Rugi formó parte de las expediciones que adelantaron los jesuitas tanto al oriente como al occidente de Quito, inclusive en solicitud al Superior General, se pide que vayan acompañados de soldados <em>“Sería bueno ir en su compañía, porque los indios necesitan que primero se les infunda temor con las armas y que sepan que hay quien defiende a los misioneros”</em> (Jouanen, 1941, p. 157), para 1630 el gobernador de Barbacoas solicita que los padres de la Compañía se encarguen de la conversión de los indígenas de aquellos territorios.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="898" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/02/1734-mattos-2-1-1024x898.jpg" alt="" class="wp-image-125406" /><figcaption class="wp-element-caption"><em><sub>Mapa 2. Descripción o carta reducida, de las costas de tierra firma de la America Meridional, en la Mar del Sur õ Pacifico claculada la longitud al meridiano Tenerife y corregido algunos yerros pr. lo que toca al estrecho de Magallanes y el de maire, y toda la Tierra del Fuego, y las islas sur de la Tierra, por Antonio Mattos, 1734 (fragmento: aparece Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo).</sub></em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1633 se encuentran en las misiones de “<em>Barbacoas, Telembí y Santa Bárbara</em>” los padres Francisco Rugi y Lucas de la Cueva (p. 144), al respecto hay que hacer las siguientes precisiones: el territorio se conocía desde la conquista como Barbacoas, después sería el nombre de una de las tres provincias en que se dividía el territorio, junto a Isla del Gallo y Sindaguas; los nombres obedecen a los cambios administrativos a medida que se iba conquistando el territorio, Telembí es el nombre del río que atraviesa el territorio y que desemboca en el Patía, de tal manera que en muchos documentos de la época así se llama al territorio; y Santa Bárbara obedece al nombre con que se denominó un punto enclave para la conquista, Santa Bárbara de la Isla del Gallo, actualmente en el municipio de Francisco Pizarro, muy cerca a la cabecera municipal denominada Salahonda (Paredes, 2020; Paredes, 2019). De igual manera es necesario entender que muchas de estas fundaciones tuvieron vida efímera, debido al coraje con que los Sindaguas defendían su territorio, es así como en los mapas se encuentra Santa María del Puerto de las Barbacoas y más al norte, Telembí arriba, está Santa Bárbara de Barbacoas (Herrera, 2016). La isla de Tumaco, por algún tiempo, fue conocida como La Gorgonilla, diferente a la isla que queda cerca a la Gorgona. Esto permite comprender los nombres que aparecen en los documentos de la época y que se presta para confusiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Realmente el trabajo de Telmo Leussón Flórez replica lo dicho por Garrido, sin ahondar o investigar en las fuentes principales, así se concluye luego de estudiar las obras en donde describe la fundación de Tumaco. En el libro “<em>Conozca a Tumaco</em>” (1996), anota que, según lo anotado por Juan Manuel Pacheco, en su obra “<em>Historia Extensa de Colombia</em>”, la fundación se debe al padre Francisco Rugi, el jesuita español que estuvo primero en Bogotá y luego en Quito, en 1640 según un manuscrito encontrado en el Archivo Provincial de los Jesuitas en Quito; así mismo, retomando a Garrido, anota que la fecha de fundación pudo ser el 30 de noviembre de 1640, ya que ese día los católicos celebran la fiesta de San Andrés. Todo esto, sin mayores conjeturas, llevó a que el alcalde Nilo del Castillo Torres expidiera la resolución 414 del 17 de noviembre de 1995, donde se reconoce la fecha de fundación y se ordena que al municipio se le denomine San Andrés de Tumaco. Sin embargo, el propio Leussón (1992) anota: “<em>debo concluir que a Tumaco se le han proyectado narraciones novedosas de gran interés, con el afán de encontrarle un fundador, como Balboa, Pizarro, Manco Cápac, Oviedo, <u>el padre Rugi, etc., pero no pasan de ser meras conjeturas</u></em>” (p. 13).</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="484" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/02/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-1024x484.jpg" alt="" class="wp-image-125405" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-1024x484.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-300x142.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-768x363.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-1536x726.jpg 1536w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/1748-TUMACO-O-GORGONILLA-2048x968.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em><sub>Mapa 3. Amérique méridionale, Jean Baptiste Bourguignon d&#8217; Anville, 1748 (fragmento: Tumaco o Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo, es el primer mapa encontrado en donde aparece Tumaco como tal).</sub></em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En 1605 se menciona a la ciudad de Tumaco.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La fecha de la fundación del poblado se pierde en el origen de los tiempos, ya que cuando llegaron los españoles a este territorio estaba habitado por indígenas Tumas, y que para entonces, hace mil años, había sido poblada por la comunidad llamada Tumaco-La Tolita.&nbsp; Lo que hacen los españoles, por el afán de demostrar poderío de unos frente a otros, así como de ganar indulgencias con la corona, es fundar pueblos, muchas veces cumpliendo el protocolo que para ello se inventaron, es decir levantando un acta firmada por el fundador, testigos, un cura y alguien que hacía las veces de notario. Sin embargo, dadas las condiciones de muchas fundaciones, este protocolo no se realizó o se protocolizó muchos años después, es así como ni siquiera la ciudad de Pasto tiene el acta de fundación, pese a todos los esfuerzos que han hecho sus historiadores para encontrarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de Tumaco, llama poderosamente la atención un documento fechado en 1605 y que desvirtúa por sí mismo la fecha de 1640 escogida por José María Garrido, sacerdote católico, y que se tiene por cierta. El documento se titula: “<em>Relación anónima de la costa sur del Istmo de Panamá y noticia de la que la continua al N.O. Por Alonso Duarte, año de 1605</em>”, este documento aparece publicado en: “<em>Colección de documentos inéditos sobre la geografía y la historia de Colombia. Tomo II. Costa Pacífica, provincias litorales y campañas de los conquistadores.</em> Bogotá: Casa Editorial de J. J. Pérez, pp. 3-6”, de Antonio Cuervo (1892), donde se lee textualmente:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>De Guascama á Timbiqui 4 leguas: de dicho rio Timbiqui á la isla del Gallo 3 leguas costa menos peligrosa y en la parte del N. de ella se pue de fondear que allí es el puerto de Salahonda. Aquí se vé un crucifijo con dos lamparas, estando a distancia de 50 pasos, que mas distante solo se percibe un genero de betun oleaginoso: aquí hay agua, leña, &amp;c.: es costa mas alta que la de La Gorgona y llueve todo el año sin conocerse verano. De la isla del Gallo á Punta de Manglares 10 leguas, costa baja á la mar y en su intermedio está Tumaco; es buen puerto y de toda providencia: en él hay españoles é indios: para surgir en este puerto se necesita avalizar la canal por ser variable: en este puerto hay toda providencia (menos pan, lo que sucede en todos desde Guayaquil hasta Acapulco) y tambien muchos bajos y piedras de los que abunda Punta de Manglares: por estos lugares se han perdido varias embarcaciones y así cuidado con la sonda desde 2 leguas á la mar. De Punta de Manglares sigue la gran enseuada de Ancon de Sardinas la que tiene 10 leguas de largo: es costa anegadiza y de manglares con algunos bajos y al remate está el rio Santiago. De este rio á Punta de la Galera 14 leguas. De este á Rio Verde 21 leguas. De aquí levanta la tierra para Babia de San Mateo. El rio Santiago tiene 4 brazas en su canal y en sus orillas muchos cedros </em>(p. 6).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es decir, que describiendo el viaje que realiza el autor, de norte a sur, pasando de la isla del Gallo, que queda en el actual municipio de Francisco Pizarro, a Punta Manglares, está en su intermedio Tumaco, además anota que es un buen puerto y que habitan ahí españoles e indios. Anota que el cruce es complicado, por eso sugiere que es necesario abalizar, es decir señalar con balizas algún paraje en aguas navegables, según definición de la RAE, algo que quienes hemos navegado aún en pleno siglo XXI sabemos lo complicado que es el cruce de Salahonda a Tumaco; y como si esto no bastara, anota que hay mucha providencia, es decir que se pueden proveer de alimentos, con excepción del pan que escaseaba por entonces en casi todo el Pacífico sur y centro americano, esto en razón a que para entonces no existía el cultivo de cereales, principalmente trigo en los lugares aledaños donde se podía producir, o que para entonces el comercio del mismo era muy complicado.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1014" height="799" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/02/1750-QUITO-ADIACENTES-TUMACO-ISLA-PUERTO-DE-TUMACO-O-DE-LA-GORGONILLA-3.jpg" alt="" class="wp-image-125416" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/1750-QUITO-ADIACENTES-TUMACO-ISLA-PUERTO-DE-TUMACO-O-DE-LA-GORGONILLA-3.jpg 1014w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/1750-QUITO-ADIACENTES-TUMACO-ISLA-PUERTO-DE-TUMACO-O-DE-LA-GORGONILLA-3.jpg?resize=300,236 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/1750-QUITO-ADIACENTES-TUMACO-ISLA-PUERTO-DE-TUMACO-O-DE-LA-GORGONILLA-3.jpg?resize=768,605 768w" sizes="auto, (max-width: 1014px) 100vw, 1014px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em><sub>Mapa 4. Carta de la Provincia de Quito y de sus adjacentes, por Pedro Vicente Maldonado Flórez, 1750 (fragmento: Isla o Puerto de Tumaco o de La Gorgonilla. Aparecen las islas: Viciosa, Viuda, Placer de Perlas, El Morro, Viudo y aparece la célebre ciudad de Usmal).</sub></em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La descripción de 1605 coincide con lo que autores posteriores han escrito, entre ellos el célebre texto “<em>Viaje científico alrededor del Mundo, dirigido por el Capitán Alejandro Malaspina. Navegación frente a las costas del Cauca y Panamá. Año de 1790</em>”, de tal manera que es imposible describir un poblado de esa manera en 1605 y creer que fue fundado 35 años después. Lo descrito permite aseverar que Tumaco existía en 1605 y que la población española pudo ser fundada con anterioridad, ya que se describe claramente que ahí habitaban españoles e indígenas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo antes descrito, forma parte de un ensayo mucho más completo, que esperamos sea publicada en una revista académica para poder compartir con nuestro público lector, en donde se dan pormenores del poblamiento hispánico del Pacífico nariñense, particularmente de Tumaco, revelando nombres y fechas que permiten claramente comprender que para inicios del siglo XVII, Tumaco ya existía como una población próspera y creciente, y que es posible que su fundador sea el jesuita Onofre Esteban, quien estuvo las dos últimas décadas del siglo XVI y primeras del XVII en el Pacífico norte ecuatoriano y sur colombiano, fundando San Mateo de las Esmeraldas, aproximadamente en 1588. Haremos otra entrega con estos pormenores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Adenda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se incluyeron en el artículo algunos mapas del siglo XVII, donde aparece Tumaco, conocido originariamente como isla La Gorgonilla, no confundir con la isla Gorgonilla ubicada al sur de la isla Gorgona, esto se deduce porque La Gorgonilla aparece al sur de la isla del Gallo. Esta aclaración es muy importante para esclarecer la historia del Pacífico nariñense, ya que en posteriores mapas va a aparecer como isla La Gorgonilla o Tumaco y posteriormente solo Tumaco. Se señalan las generalidades de cada uno de los mapas, en otra entrega se hablará más detalladamente de ellos y se compartirán otros de interés para esta investigación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mapa 1. <em>Carte e la Terre Ferme Du Perou Du Bresil et du pais del Amazones</em>, por Guillaume de Delisle, 1708 (fragmento: aparece La Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo. Es el mapa más antiguo encontrado en esta investigación donde aparece dicho nombre).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mapa 2. <em>Descripción o carta reducida, de las costas de tierra firma de la America Meridional, en la Mar del Sur õ Pacifico claculada la longitud al meridiano Tenerife y corregido algunos yerros pr. lo que toca al estrecho de Magallanes y el de maire, y toda la Tierra del Fuego, y las islas sur de la Tierra, </em>por Antonio Mattos, 1734 (fragmento: aparece Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mapa 3. <em>Amérique méridionale</em>, Jean Baptiste Bourguignon d&#8217; Anville, 1748 (fragmento: Tumaco o Gorgonilla al sur de la Isla del Gallo, es el primer mapa encontrado en donde aparece Tumaco como tal).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mapa 4. <em>Carta de la Provincia de Quito y de sus adjacentes, </em>por Pedro Vicente Maldonado Flórez, 1750 (fragmento: Isla o Puerto de Tumaco o de La Gorgonilla. Aparecen las islas: Viciosa, Viuda, Placer de Perlas, El Morro, Viudo y aparece la célebre ciudad de Usmal).</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125398</guid>
        <pubDate>Tue, 03 Feb 2026 23:29:03 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/02/MAREMOTO-1906-TUMACO-ACTUAL.jpg?quality=60&amp;#038;w=321" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Tumaco ya existía en 1605]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>En la democracia las palabras sí importan. El discurso político en tiempos de polarización</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/en-la-democracia-las-palabras-si-importan-el-discurso-politico-en-tiempos-de-polarizacion/</link>
        <description><![CDATA[<p>Presentamos en Filosofía y coyuntura, espacio de El Espectador, esta entrevista con el filósofo Freddy Santamaría, profesor de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB). Hablamos sobre discurso político, polarización y populismo, entre otros temas.  </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>Presentamos esta nueva entrega de entrevistas en este espacio de El Espectador. El profesor Santamaría es investigador desde la filosofía del pragmatismo social, la psicología política y experto en discurso político. Es Doctor en Filosofía y Letras de la Universidad Pontificia de Salamanca y también Doctor en Filosofía de Universidad Pontificia Bolivariana, con estudios en filosofía y psicología social. Ha sido profesor de la Universidad Javeriana y de la Universidad Santo Tomás de Bogotá. Actualmente es el director de la Facultad de Ciencias Políticas de la UPB. Ha ampliado estudios en Freiburg (Alemania), Sydney y Melbourne (Australia). Entre sus libros se destacan Hacer mundos: el nombrar y la significatividad. Siglo del Hombre, Bogotá, 2016, Nombres, significados y mundos, UPSA, Salamanca, España. 2007. Es Miembro de la Sociedad Colombiana de Filosofía (SCF) y de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso (ALED). Secretario de la Asociación Colombiana de Ciencias Políticas (ACCPOL) y Secretario General del próximo Congreso Internacional de Americanistas ICA que se celebrará en la Universidad Pontificia Bolivariana/Medellín 2027.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Iniciemos profesor Santamaría. ¿Por qué es importante el discurso o los discursos sociales?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo primero que debemos decir es que lo social es eminentemente un espacio discursivo de hablantes, de sujetos de habla que participan eso que llamamos el “mundo social”. Los seres humanos, somos comunidades de hablantes, en donde realizamos muchas actividades que son eminentemente lingüísticas, como, por ejemplo, prometer, exhortar, asentir, cumplir o adherirnos a diversas prácticas lingüísticas en las que nos desenvolvemos, dando y exigiendo razones de lo que hacemos dentro los diferentes <em>juegos del lenguaje</em>, como advertía Wittgenstein. Es así que hablar un lenguaje es participar de un universo lingüístico, es decir, es tomar parte de una práctica humana discursiva. Por eso el discurso importa, pues moviliza grandes causas, como la equidad social, la inclusión o la participación política, pero también puede movilizar la mezquindad, el odio, los miedos políticos y perpetuar intereses egoístas y estructurados.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Qué es, por otro lado, el discurso político? </strong>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo primero que debemos decir es que los discursos son prácticas sociales que evidencian -muestran- lo que se dice o se hace. <em>Como se habla se vive</em>, dirán algunos analistas del discurso. Un discurso, de toda índole, se da en seno de una comunidad o grupo social y expresas un modo particular de ver la vida, de cosmovisión y proyecto. Eso implica “analizar” o descomponer las partes mismas de dicho discurso, esto es, el uso del lenguaje que hacen los hablantes en unas situaciones determinadas como puede ser en la política, religión, la familia, la escuela, la sociedad, entre otras. Podemos decir, que la totalidad de los enunciados de una sociedad, bien sean orales o escritos, se convierte en objeto de estudio por ser discurso. El fenómeno social no es más que un mercado o <em>intercambio lingüístico</em> y en ese intercambio social discursivo las palabras se constituyen en ideas fuertes, que ganan terreno ideológico y termina por legitimarse a través de las acciones sociopolíticas. El discurso político es en la actualidad el que da más que hablar, pues involucra discurso emocional, discurso de odio, discurso populista o lo que vengo hablando en algunos de mis textos, el discurso exacerbado por parte de grupos políticos o líderes carismáticos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Qué papel juegan estos lideres carismáticos? ¿Son populistas?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">No es un asunto retórico lo que voy a decir: <em>quien tenga dominio de la palabra podrá dominar a un grupo de seguidores y por qué no a un pueblo</em>. Por eso el carisma es difícil de definir como diría Max Weber. Es difícil poder clasificar sin más a un líder. Lo que si podemos decir es que, <em>sin </em>carisma, el político poco brillará y no tendrá el poder del grupo que necesita para sus causas propias y colectivas. Muchos de estos líderes carismáticos son los llamados populistas. Por eso el líder populista aprovecha, sabe que la crisis viene o se está dando y con vocación <em>mesiánica</em> es capaz de convencer al llamado pueblo. El líder entiende que comprende y recoge las demandas el llamado pueblo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos decir, como advierte, Todorov que el discurso populista recurre constantemente al miedo frente a sus seguidores e identifica a un responsable o una clase social de la crisis para después presentar la solución que propone que se fundamenta desde el orden y la protección del espacio y de los ideales nacionales. Este líder carismático tiene <em>el poder de la palabra</em> e identifica demandas y soluciones fáciles a la vez. Las preocupaciones que a muchos ciudadanos nos aquejan, como la seguridad, la desigualdad, la salud, la educación, tienen una respuesta fácil de entender, pero a su vez imposible de aplicar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Profesor Santamaría, pero ¿definir así al líder populista no es atribuirle una especie de mala fe, de pretensión de engañar a su electorado? ¿Qué piensa de la lectura de ciertos académicos como Ernesto Laclau, o en la actualidad, Luciana Cadahia o Jorge Alemán, que tienen una lectura positiva del populismo como un proyecto de reformas sociales donde el pueblo, no como sustancia o sujeto homogéneo, sino heterogéneo y conflictivo, puede articular demandas y movilizarse en pro de construir una república más igualitaria y emancipada, con justicia social? &nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Profesor Damian Pachón, gracias por tener presente esta lectura del lider carismático, conozco los autores como Laclau y la misma Mouffe que le dan fuerza y primacía, no solo a las ideas de justicia social, igualdad y emancipación sino al proyecto del líder carismático. No dudo que, como advierten los anteriores autores mencionados, como usted mismo, la democracia exige la participación de abajo hacia arriba, lo que Mouffe hablaba de la democracia radical, es decir, las prácticas e iniciativas pragmáticas orientadas a persuadir a la gente a ampliar la gama de sus compromisos hacia la democracia misma y a su vez en donde se construya, desde la crítica hacia dicha fidelidad democrática, una comunidad más incluyente. Y como lo dije unas líneas arriba el político debe saber leer su tiempo y a su vez debe ser un profesional, como advierte M. Alcantara en <em>El Oficio del Político </em>(Tecnos). Es un profesional de una ideología que defiende y que le permite saber leer la “crisis” más que otros. Por eso es “oportuno” para leer el momento y no me atrevo a hablar de buena fe o mala fe, sino de que es un político sin más, que, sin lugar a dudas, tiene la fuerza del discurso para convocar, pues la contienda política se necesita de dicha fuerza finalmente para ganar. Confió en que estos líderes carismáticos actúen de buena fe, pero no puedo asegurarlo. Pocos ejemplos tenemos, pero finalmente lo dejo al espacio inexorable de los fines morales, pues como diría Kant, el corazón del hombre es inexorable.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Háblenos, ahora, de la llamada polarización. ¿Considera que estamos polarizados? ¿Es mala la polarización?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Recientemente en la Silla Vacía, se hizo una análisis de la polarización en Colombia <a href="https://www.lasillavacia.com/opinion/hay-salida-a-la-polarizacion-en-colombia/">https://www.lasillavacia.com/opinion/hay-salida-a-la-polarizacion-en-colombia/</a> y concuerdo en que la polarización no es propia de nuestra democracia, sino que es un elemento presente en muchas democracias tanto europeas como americanas. No importa el tinte político. La democracia, en sí misma, permite desde su pluralismo social que las ideas (muchas de ellas fanáticas y polarizadas) lleguen al poder y tengan mayor resonancia, es decir, ganan terreno de acuerdo a la coyuntura del gobierno. Gobernantes como Trump, Bukele, Milei y Petro, usan discursos que convocan a seguidores y que distancian a sus rivales. Premian y castigan. La estrategia es polarizar, dividir con grandes expresiones como “ellos y nosotros”, “buenos y malos”, “pobres y ricos”, “casta y pueblo”. Sin lugar dudas, convoca tanto seguidores como futuros electores, pero genera un malestar generalizado. En la democracia, las palabras sí importan, dan cuenta no solo de la altura del debate sino de la calidad misma de la sociedad. Cómo se habla, cómo se conversa, cómo se dialoga da cuenta de la altura social.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pero lo que se llama polarización ¿no puede pensarse, mejor, como una <em>radicalización del discurso</em> que tiene como fin poner de presente <em>la existencia de dos o más lecturas</em> diferentes, hasta opuestas, de la sociedad y sus problemas? &nbsp;Es decir, calificar a una sociedad como polarizada no es una <em>simplificación </em>que intenta ocultar las profundas diferencias y los conflictos que atraviesan el cuerpo social?&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Como lo dije, a partir de la columna de la Silla Vacia, la polarización no es propia de nuestra democracia. Y el debate y la diferencia no es malo de por sí. Muchas veces la polarización deja ver una democracia viva y en constante discusión de ideas. La pregunta es, ¿en la actualidad se debaten <em>ideas fuerte</em> o simplemente <em>personificaciones políticas</em>? Tenemos unos lideres con dicha altura en el debate. Una democracia debe contar con buenos debates<em> y eso lo soporta las fuertes y claras ideas</em>. Concuerdo contigo en que se radicaliza el discurso para resaltar la propia y combatir la que se quiere derrotar. El asunto es que el discurso radicalizado puede caer -y lo hace en mayor medida- en un discurso exacerbado, del exceso que conduce a no escuchar o invalidar al otro de inmediato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El conflicto, como bien señala Mouffe, es propio de la vida política, pues solo puede darse, como advierte Arendt, con otros, al <em>estar juntos</em> a pesar de las diferencias, eso es la política. &nbsp;El estar juntos revela siempre antagonismos de toda clase. La política que se da como aquel estar juntos, estará siempre amenazada por la discordia y la disolución y la esfera política surge de este actuar juntos, de compartir acciones, palabras y mundos, de continuar en la lucha de las mejores ideas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por favor, profundícenos esta idea de que “las palabras importan”, profesor Santamaría.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por supuesto, importan y mucho. Y a su vez, <em>los compromisos que hacemos</em>. Lo décimos constantemente en el análisis del discurso, a saber, “somos amos y señores de lo que callamos y esclavos de lo que decimos”, como en esta entrevista. Debemos ser cuidadosos de cómo nos expresamos, en términos políticos y sociales. Veamos algunos ejemplos típicos en las que polarizamos con nuestras expresiones, “todos los políticos roban”, “los que protestan son delincuentes” o expresiones excluyentes como “gente de bien” o el conocido “usted no sabe quién soy yo” dividen, sin matices, en la clásica definición de Carl Schmitt en “amigo-enemigo”. El otro, no solamente es el diferente sino el enemigo a combatir y muchas veces, tristemente, como vemos con los crímenes políticos, a eliminar. La polarización no solo se da en la elite política sino se da en las calles y muchos hogares. Por cuenta de ver al otro como “amigo-enemigo”, por pensar distinto, miembros de las familias y amigos dejan de hablarse. Esto es lo que podríamos llamar los discursos de odio.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Qué son los discursos de odio en la política?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Como se afirma en teorías del lenguaje, el uso<em> intencional</em> de expresiones de “odio” conlleva a la institucionalización de prácticas de rechazo, discriminación y odio que moviliza en la toma de decisiones y conlleva realización de acciones políticas de todo tipo, muchas de ellas conducen a atacar la dignidad humana y son detonantes que generan desconfianza y violencia directa a la democracia. No en vano se habla tanto de crisis de las democracias y el discurso exacerbado tiene mucho que ver en ello. Por ejemplo, en los estudios del discurso, se ha acuñado dos términos en inglés, a saber,<em> Slurs</em> y <em>Dogwhistles</em> que tienen como propósito dentro del discurso atacar a personas o grupos sociales particulares y manipular las acciones de estos y dichos “insultos” o palabras empiezan a hacer parte del uso común “aceptado”. Con las palabras <em>hacemos mundos</em> como lo dije en mi libro <em>Hacer mundos: el nombrar y la significatividad</em> (Siglo del Hombre 2016).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Para cerrar, profesor Santamaría, ¿qué nos puede decir de esa relación lenguaje y política?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Apreciado Profesor Damian, el lenguaje y la política están estrechamente unidas y a su vez el llamado <em>discurso político</em> no puede darse sin el espectro del lenguaje. La política, como muchas otras prácticas está compuesta de palabras, de discursos. Una ideología política es un conjunto de palabras que toman más fuerza que otras, así como se da con nuestras creencias. Tanto el discurso moral como, por ejemplo, el discurso político está referido a la actividad misma de participar en una comunidad lingüística en la que damos razones y justificamos nuestras acciones de vida. Por eso importa el lenguaje en la política y en la vida misma. Somos lenguaje.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122797</guid>
        <pubDate>Mon, 24 Nov 2025 02:26:58 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/11/f2.jpg?quality=60&amp;#038;w=701" type="image/jpeg">
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Bolivia: la montaña que financió al Imperio español puede colapsar tras 500 años de explotación minera</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/bolivia-la-montana-que-financio-al-imperio-espanol-puede-colapsar-tras-500-anos-de-explotacion-minera/</link>
        <description><![CDATA[<p>A unos 4800 metros por encima del nivel del mar, el Cerro Rico sobrepasa la ciudad de Potosí, en el altiplano sur de Bolivia. Famoso por sus vastas reservas de plata, el Cerro Rico&nbsp;financió prácticamente por sí solo el Imperio español. En 1656, el autor Antonio de León Pinelo afirmó que los esclavos indígenas y [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Tras casi 500 años de explotación minera, el Cerro Rico, la montaña boliviana cuya plata financió el Imperio español, está sufriendo derrumbes cada vez más frecuentes y graves.</em></li>



<li><em>Con los precios de la plata en máximos históricos de la última década, la actividad minera en el Cerro Rico se ha disparado en los últimos años.</em></li>



<li><em>Los derrumbes ponen en peligro la seguridad y el sustento de las comunidades que viven y trabajan en la montaña, la mayoría de ellas indígenas quechuas.</em></li>



<li><em>Ante la falta de fondos y sitios alternativos para reubicar a los mineros, los esfuerzos para preservar la montaña se han retrasado y vuelto ineficaces.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">A unos 4800 metros por encima del nivel del mar, el Cerro Rico sobrepasa la ciudad de Potosí, en el altiplano sur de Bolivia. Famoso por sus vastas reservas de plata, el Cerro Rico&nbsp;<strong>financió prácticamente por sí solo el Imperio español</strong>. En 1656, el autor Antonio de León Pinelo afirmó que los esclavos indígenas y africanos habían extraído suficiente plata para construir un puente desde Bolivia hasta Madrid.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/bolivia-pueblos-indigenas-piden-presidente-paz-impedir-mineria/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Bolivia: pueblos indígenas y dos municipios piden al presidente Paz impedir la minería en sus territorios</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En su apogeo a principios del siglo XVII, Potosí fue una de las ciudades más pobladas del mundo, incluso más grande que Londres y Milán. Actualmente, la montaña,&nbsp;<a href="https://whc.unesco.org/en/list/420/">sitio patrimonio mundial de la UNESCO</a>, sigue siendo&nbsp;<strong>explotada por mineros asociados con 54 cooperativas</strong>&nbsp;de zinc, plomo, estaño y plata, y continúa impulsando la economía de la ciudad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, plagada de túneles tras casi&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/cities/2016/mar/21/story-of-cities-6-potosi-bolivia-peru-inca-first-city-capitalism">500 años</a>&nbsp;de minería informal, la parte superior de la montaña está al borde del colapso, lo que supone una&nbsp;<strong>amenaza para las aproximadamente 180 familias</strong>&nbsp;que viven en la montaña y los cerca de 10&nbsp;000 mineros que trabajan allí, la mayoría de ellos indígenas quechuas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Todas las casas están rajadas porque todo se está hundiendo”, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;Silvia Mamani Armijo, de 34 años, quien vive en la montaña con sus tres hijos pequeños y trabaja como guardia de túnel minero. “Durante la temporada de lluvias, toda esta área puede derrumbarse”, agregó, señalando las rajaduras en las paredes de adobe de varias casas cercanas a la suya. “Muchísimas familias podrían morir”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266820"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025105/BOLIVIA-Benjamin-Swift_DJI_0735-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266820" /><figcaption class="wp-element-caption">Pequeños derrumbes salpican el Cerro Rico en la zona cercana a la casa donde creció Basilio Vargas. Foto: Benjamin Swift</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los pequeños derrumbes han formado parte durante mucho tiempo de la vida en el Cerro Rico, cuyos siglos de minería, que se remontan a la fundación de la ciudad como puesto remoto colonial español en 1545, se han&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/global-development/2014/jun/24/bolivia-cerro-rico-mine-mountain-collapse-miners">cobrado la vida de posiblemente 8 millones de mineros</a>, según las estimaciones históricas. Sin embargo, en los últimos años, impulsados por el&nbsp;<strong>aumento de los precios de los minerales</strong>, las nuevas técnicas de extracción y la inestabilidad de una montaña ahuecada, estos derrumbes se han vuelto más frecuentes y graves.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2010, un derrumbe importante cerca del pico de la montaña&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/world/2014/jan/10/bolivia-cerro-rico-mountain-sink-city-potosi">fue el primero de muchos</a>. En 2014, la UNESCO agregó el Cerro Rico y Potosí a su lista de sitios patrimonio mundial en peligro,&nbsp;<a href="https://whc.unesco.org/en/news/1148">citando el riesgo</a>&nbsp;que “las operaciones mineras continuas y no controladas” representan para la zona.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El derrumbe del Cerro Rico</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En lo que respecta a las montañas, es difícil calcular la altura del Cerro Rico. Actualmente se cree que tiene una altura aproximada de 4753 metros, casi 250 metros menos que la altura original estimada antes de que comenzara la explotación minera española en el siglo XVI. “Probablemente se desplome otros 10 o 20 metros”, dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;en una entrevista telefónica Freddy Llanos, un ingeniero en minería de la Universidad Autónoma Tomás Frías en Potosí y miembro de la comisión técnica de conservación del Cerro Rico. “Terminará siendo un cono truncado”, agregó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como resultado de su mineralogía singular y la&nbsp;<a href="https://www.bbc.com/news/world-latin-america-28508389">explotación brutal</a>&nbsp;del trabajo esclavo a manos de los colonizadores españoles, las riquezas del Cerro Rico fueron clave para impulsar el&nbsp;<a href="https://www.jstor.org/stable/j.ctvj7wm45">capitalismo mundial</a>. “La riqueza del Cerro Rico generó la globalización de la economía mundial”, afirmó Llanos. “Durante la época colonial, las ganancias fueron a Europa a través de España y, durante la Segunda Guerra Mundial,&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/world/2022/aug/11/bolivia-tin-baron-moritz-hochschild-saved-thousands-of-jewish-refugees">nuestro estaño respaldó el esfuerzo bélico</a>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de tener riqueza en minerales, el departamento de Potosí es&nbsp;<a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/07/150728_america_latina_bolivia_potosi_paradoja_vs">uno de los más pobres de Bolivia</a>. “La gente venía a Potosí, se enriquecía y se marchaba”, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;Hernán Ríos Montero, geólogo de la Universidad Autónoma Tomás Frías, y explicó que el capital que no se iba del país se iba a ciudades vecinas. Tras&nbsp;<strong>480 años de extracción informal</strong>&nbsp;<strong>y falta de inversión</strong>&nbsp;para preservar la montaña, la minería continúa, y la montaña está atravesada por innumerables túneles y se está volviendo&nbsp;<a href="https://elpotosi.net/local/20250711_uatf-advierte-que-es-inminente-el-colapso-de-la-cuspide-del-cerro.html">cada vez más inestable</a>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266821"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025107/BOLIVIA-Emmanuel-Escobar_P1255807-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266821" /><figcaption class="wp-element-caption">El minero Basilio Vargas, cerca de su antigua casa de la infancia, que se derrumbó cuando la tierra debajo de ella cedió. Foto: Emmanuel Escobar</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La&nbsp;<strong>intensificación de la actividad minera</strong>&nbsp;también ha acelerado el derrumbe del Cerro Rico. En septiembre, la compañía minera estatal&nbsp;<a href="https://elpotosi.net/local/20250914_reportan-que-alrededor-de-30-mil-personas-trabajan-en-el-cerro-rico.html">COMIBOL informó</a>&nbsp;que aproximadamente<strong>&nbsp;30&nbsp;000 mineros</strong>&nbsp;trabajan actualmente en la montaña, un aumento pronunciado de los 20&nbsp;000 informados por las autoridades mineras en 2024 y los 12&nbsp;000 en 2023.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mario Caro, un periodista de Potosí, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;que las cifras informadas por COMIBOL están infladas para aumentar el poder político del sector minero, y estimó que la cifra real ronda los 10&nbsp;000, aunque reconoció que&nbsp;<strong>la actividad minera está aumentando</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El aumento repentino en la actividad minera está impulsado por los altos precios de los minerales, con la&nbsp;<a href="https://www.wsj.com/articles/the-global-solar-power-boom-is-driving-a-surge-in-silver-demand-4ac20435?">plata</a>&nbsp;cotizando a&nbsp;<a href="https://moneyweek.com/investments/silver-and-other-precious-metals/is-now-a-good-time-to-invest-in-silver">niveles casi históricos en 2025</a><a href="https://www.wsj.com/articles/the-global-solar-power-boom-is-driving-a-surge-in-silver-demand-4ac20435?">.</a>&nbsp;El aumento de la demanda mundial de paneles solares, que dependen de la plata, y de aerogeneradores, cuya fabricación requiere zinc, ha contribuido al reciente aumento de los precios. “Mientras nosotros nos llevamos la peor parte del botín y la explotación, son otros países los que hablan de una transición”, le comentó a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;Alfredo Zaconeta, investigador en minería de la organización boliviana sin fines de lucro&nbsp;<a href="https://cedla.org/">CEDLA</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La minería en el Cerro Rico está en manos de muchas&nbsp;<a href="https://www.nytimes.com/2014/09/17/world/americas/for-miners-increasing-risk-on-a-mountain-at-the-heart-of-bolivias-identity.html">cooperativas</a>&nbsp;que operan de forma independiente y los trabajadores se juntan en masa en las minas cuando los precios están elevados. Aunque<strong>&nbsp;el trabajo es peligroso</strong>, los mineros pueden ganar mucho más que en la mayoría de las demás profesiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los&nbsp;<strong>cambios en la tecnología minera</strong>&nbsp;también han llevado a más derrumbes. “En aquel entonces, había que tomar la broca y el martillo, cavar un agujero a mano y luego cargarlo con dinamita”, explicó a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;Basilio Vargas, de 35 años, minero desde los 11. Hoy, los taladros neumáticos permiten a los mineros trabajar mucho más rápido y llenar un camión volquete de 20 toneladas en pocos días, un trabajo que anteriormente tomaba entre tres y cuatro semanas. Vargas y su familia aparecieron en un&nbsp;<a href="https://www.latimes.com/archives/la-xpm-2006-apr-28-et-miner28-story.html">documental de 2005</a>&nbsp;sobre mineros menores de edad en Potosí, y comentó que la casa que se muestra en la película desapareció luego de que la tierra debajo de ella cediera.&nbsp;<strong>“Cada año hay más y más derrumbes”</strong>, afirmó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien la mayor parte de la riqueza temprana del Cerro Rico provenía de vetas de plata pura, estos yacimientos ahora están prácticamente agotados. En su lugar, los mineros ahora extraen grandes volúmenes de minerales distribuidos en pequeñas concentraciones por toda la roca, lo que les exige extraer más mena -el material natural del que se pueden extraer minerales o metales- para generar ganancias. Los mineros luego venden la mena a la&nbsp;<a href="https://www.manquiri.com.bo/">Empresa Minera Manquiri</a>, que opera una planta de procesamiento que tritura y lixivia el mineral para recuperar los metales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según Ríos Montero y Zaconeta, la tecnología de lixiviado ha contribuido al derrumbe de la montaña al aumentar el volumen de los materiales extraídos de ella.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266822"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025108/BOLIVIA-Emmanuel-Escobar_P1255714-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266822" /><figcaption class="wp-element-caption">Una casa con las paredes agrietadas en una zona en riesgo de derrumbe. Foto: Emmanuel Escobar</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/bolivia-luis-arce-deja-el-poder-con-incumplimientos-ambientales/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Balance negativo: Luis Arce deja el poder en Bolivia con varias deudas ambientales</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque resulten problemáticos para conservar la montaña, los derrumbes son beneficiosos para las<strong>&nbsp;cooperativas mineras</strong>&nbsp;y las refinerías como Manquiri, dijo Zaconeta, y señaló que estos tienen la misma función que la dinamita. “Si se produce un derrumbe natural, se puede ahorrar mucho tiempo, ya que las cooperativas pueden recolectar directamente el material del derrumbe”, afirmó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Manquiri y su empresa matriz canadiense,&nbsp;<a href="https://andeanpm.com/">Andean Precious Metals</a>, que los mineros y expertos dicen que contribuyen a impulsar la demanda de minerales diseminados vinculados con los derrumbes de la montaña, no respondieron a las solicitudes reiteradas de comentarios de&nbsp;<strong>Mongabay</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Efectos en la comunidad</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Al 3 de octubre,&nbsp;<strong>96 personas habían muerto</strong>&nbsp;mientras se encontraban trabajando en la explotación minera en el departamento de Potosí en 2025, de las cuales al menos 90 murieron dentro del Cerro Rico, según datos no publicados de la policía. Mario Caro, el periodista de Potosí, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;que muchas muertes no se informan y observó que las tasas de mortalidad de 2025 han sido superiores a las de años anteriores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La mayoría de quienes murieron eran hombres, pero las mujeres también están en riesgo, en tanto el aumento de la actividad minera les da más trabajo en las minas o en torno a ellas. Como guardabocaminas, Silvia Mamani Armijo y su madre, Lucía Armijo,&nbsp;<strong>defienden los túneles de minas de los ladrones</strong>, con poco más que perros y dinamita, que encienden y lanzan a posibles intrusos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas mujeres viven en las entradas de las minas, a menudo sin electricidad ni agua potable, y ganan entre&nbsp;<strong>500 y 1000 bolivianos al mes</strong>&nbsp;(<strong>unos 72-145 dólares</strong>&nbsp;al tipo de cambio oficial), o aproximadamente entre el 18 % y el 36 % del salario mínimo en Bolivia. También venden algo de desechos minerales de las minas para complementar sus ingresos. Si se produce un robo, los jefes de las cooperativas suelen deducir las pérdidas de sus salarios.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266823"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025110/BOLIVIA-Benjamin-Swift_DJI_0730-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266823" /><figcaption class="wp-element-caption">La montaña Cerro Rico, en Potosí, Bolivia, conocida por sus minas de plata que financiaron el Imperio español. Foto: Benjamin Swift</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Vivir en la montaña no es agradable”, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;Lucía Armijo, de 51 años, que ha sido guardabocamina en el Cerro Rico durante más de 30&nbsp;años. “Durante la temporada de lluvias hay que preocuparse por si alguna parte de la montaña se derrumba, por si ocurre cualquier cosa”, agregó mientras pasaba por la zona donde una vez se encontraba la casa de su hija Claudia, antes de que se derrumbara. “¿Adónde irán nuestros hijos y nietos, dónde trabajarán? En Potosí no hay ni siquiera una fábrica”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Armijo, que al igual que muchos potosinos habla quechua como lengua materna, dijo que los peligros de vivir en el Cerro Rico exceden su inestabilidad estructural. “Ese polvo… Mira adónde va”, dijo mientras una ráfaga de viento soplaba por la montaña. “Va directo a nuestras habitaciones, es horrible”. Sin agua potable en la montaña, la cooperativa minera que emplea a Armijo llena periódicamente unos grandes barriles de metal con agua que, cuando se contamina con polvo de la minería, les provoca diarrea frecuente a ella y a sus hijos, asegura.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266824"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025112/BOLIVIA-Emmanuel-Escobar_P1255159-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266824" /><figcaption class="wp-element-caption">Lucía Armijo inspecciona un barril de agua fuera de su casa en el Cerro Rico, que dice que causa diarrea cuando se contamina con el polvo de la montaña. Foto: Emmanuel Escobar</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La&nbsp;<strong>violencia sexual y las prácticas laborales explotadoras</strong>, a menudo ilegales, también son comunes para las&nbsp;<a href="https://www.noticiasfides.com/economia/machismo-en-la-mineria-las-mujeres-siempre-realizan-un-trabajo-en-desventaja">mujeres que trabajan en el Cerro Rico</a>, le dijo a<strong>&nbsp;Mongabay</strong>&nbsp;Paulina Ibeth Garabito Ovando, fundadora de&nbsp;<a href="https://elpotosi.net/local/20200115_fundacion-trabaja-para-organizar-a-viudas-de-los-trabajadores-mineros.html">MUSOL</a>, una organización que apoya a las mujeres en el sector minero de Potosí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los efectos del derrumbe del Cerro Rico van más allá de lo material. Como reliquia de la historia colonial, el pico sigue siendo un poderoso símbolo de identidad y orgullo para los potosinos y los bolivianos en general. Su silueta domina el horizonte local y figura de forma destacada en la iconografía nacional, desde el escudo de armas del país hasta los billetes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Puntita era pues”, le dijo Petrona Santos Mamani, de 82 años, a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>, recordando la forma de la montaña en su infancia. “Es un símbolo de Bolivia y ahora está roto”, dijo la mujer que pasó su vida adulta trabajando como palliri,&nbsp;<a href="https://bolivianexpress.org/magazine-sub-item/968">palabra quechua</a>&nbsp;que se usa para describir a las mujeres mineras que trituran manualmente rocas fuera de los túneles en busca de minerales. “Me duele ver el Cerro así, me dan ganas de llorar”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266825"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025114/BOLIVIA-Benjamin-Swift_P1266174-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266825" /><figcaption class="wp-element-caption">Ibeth Garabito Ovando (extremo izquierdo), en una reunión con un grupo de guardabocaminas, en Potosí, Bolivia. Foto: Benjamin Swift</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Santos Mamani participó en una acción en 1996 cuando más de 250 palliris ocuparon la cima del Cerro Rico para protestar por la explotación insostenible de la montaña impulsada por una empresa de refinería propiedad del entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Las palliris están considerando actualmente otra&nbsp;<strong>acción colectiva</strong>&nbsp;para exigir la preservación del símbolo nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A Santos Mamani le preocupa aún más que parece probable que las mismas tendencias que enriquecieron a Europa con escasos beneficios para las comunidades bolivianas productoras de materias primas continúen en otras partes del departamento de Potosí, ya que el Gobierno boliviano&nbsp;<a href="https://news.mongabay.com/2025/04/bolivian-communities-push-back-against-foreign-backed-lithium-projects/">firmó</a>&nbsp;recientemente&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/global-development/2025/sep/03/lithium-mining-bolivia-salt-flats-indigenous-environment-ecosystem">contratos de minería</a>&nbsp;de litio con dos empresas extranjeras.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Qué le depara el futuro al Cerro Rico?</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los esfuerzos por preservar la cumbre histórica han sido lentos y han contado con fondos insuficientes. En 2022, un tribunal de Potosí ordenó a&nbsp;<a href="https://www.comibol.gob.bo/">COMIBOL</a>&nbsp;cerrar todas las entradas de las minas<strong>&nbsp;por encima de los 4400 metros</strong>&nbsp;y trasladarlas a terrenos más bajos y estables en un esfuerzo por preservar la montaña y permitir que las operaciones mineras continúen de manera segura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, tres años después, la reubicación&nbsp;<a href="https://larazon.bo/economia-y-empresa/2025/04/09/comibol-cierra-36-de-56-bocaminas-para-proteger-el-cerro-rico-de-potosi/">sigue sin terminar</a>, retrasada por la resistencia de las cooperativas mineras que ven la medida como una amenaza para sus resultados, dado que las mayores concentraciones de minerales se encuentran cerca de la cima de la montaña. “Ojalá a las autoridades les importara”, dijo Mamani Armijo, y agregó que teme que su casa y la mina que custodia puedan derrumbarse. “Muchas familias trabajan aquí”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266826"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025116/BOLIVIA-Emmanuel-Escobar_P1255738-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266826" /><figcaption class="wp-element-caption">Lucía Armijo pasa junto a carros mineros en el Cerro Rico. Foto: Emmanuel Escobar</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Según Zaconeta y otros expertos, la&nbsp;<strong>estrecha alianza entre las cooperativas mineras y el Gobierno boliviano</strong>&nbsp;durante los últimos 20 años también ha contribuido a desacelerar los esfuerzos de conservación. “Lo que han logrado es un alto grado de permisividad”, dijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque el departamento de Potosí es rico en minerales, Llanos dijo que las autoridades mineras del Gobierno no han emprendido la exploración necesaria para encontrar nuevos yacimientos, lo que haría más viable la orden judicial para que COMIBOL traslade las entradas de las minas. “Seguimos explotando minerales de los mismos yacimientos que se conocían en la época colonial”, afirmó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En septiembre,&nbsp;<a href="https://larazon.bo/economia-y-empresa/2025/09/24/justicia-ordena-congelar-cuentas-de-mineria-y-comibol-por-caso-cerro-rico/">un tribunal ordenó</a>&nbsp;que se congelaran las cuentas bancarias del ministro de Minería, Alejandro Santos Laura; del presidente de COMIBOL, Reynaldo Pardo Fernández; y del gerente regional de COMIBOL en Potosí, Iván Guillermo Fuentes, hasta que cumplieran con órdenes previas para preservar la estructura del pico. Les dio 31 días para demostrar avances.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una&nbsp;<a href="https://www.comibol.gob.bo/index.php/ultimas-noticias/751-gobierno-anuncia-medidas-drasticas-para-acelerar-cierre-de-bocaminas-sobre-la-cota-4-400-del-cerro-rico">conferencia de prensa</a>&nbsp;posterior a la decisión judicial, Pardo Fernández defendió la labor de la empresa minera estatal para preservar la montaña y afirmó que se tomarían “medidas drásticas” para acelerar el cierre de las entradas de las minas por encima de los 4400 metros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A principios de octubre, COMIBOL y la Federación Departamental de Cooperativas Mineras (FEDECOMIN)&nbsp;<a href="https://elpotosi.net/local/20251006_actividades-de-extraccion-minera-en-el-cerro-rico-se-reducen-a-solo-15-horas.html">instauraron restricciones</a>&nbsp;que permiten la minería solo durante el día y solo en días laborables, y&nbsp;<strong>prohíben el uso de maquinaria pesada por encima de los 4400 metros</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Santos Laura también&nbsp;<a href="https://eldeber.com.bo/economia/mineria-asegura-que-mas-de-20-bocaminas-se-cerraron-en-la-cuspide-del-cerro-rico_531790/">dijo en una conferencia de prensa:</a>&nbsp;“Hemos completado más del 60 %” del trabajo para trasladar las entradas de las minas:&nbsp;<strong>se han cerrado 20 minas por encima de los 4400 metros</strong>&nbsp;y quedan otras 10. Durante una marcha minera, el presidente de FEDECOMIN, Óscar Chavarría,&nbsp;<a href="https://elpotosi.net/local/20250930_mineros-dan-30-dias-para-que-les-den-concesiones-y-salir-del-cerro-y-salir-del-cerro-rico-de-potosi.html">declaró a los periodistas</a>&nbsp;que los mineros&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/watch/?v=729995273408792">estarían dispuestos</a>&nbsp;a dejar de trabajar en el Cerro Rico si las autoridades les otorgaran concesiones para explotar yacimientos en otros lugares, y les dio a los funcionarios 30 días para que respondieran a sus demandas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Caro dijo que duda de que el cierre de las cuentas bancarias de los funcionarios obligue a COMIBOL a priorizar el traslado de las entradas de las minas y señaló que solo se habían cerrado las cuentas bancarias personales de las autoridades mineras. “Les llega dinero de todas partes”, dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;en una entrevista telefónica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras hablar con&nbsp;<a href="https://elpais.com/america-futura/2025-08-02/la-montana-boliviana-que-enriquecio-a-europa-se-hunde-y-no-hay-plata-para-salvarla.html">El País</a>&nbsp;en julio sobre el proceso de traslado de la mina, un portavoz de COMIBOL declaró a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;que la empresa minera estatal ya no concede entrevistas sobre el Cerro Rico.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266827"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025118/BOLIVIA-Emmanuel-Escobar_P1255509-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266827" /><figcaption class="wp-element-caption">Lucía Armijo sostiene un cartucho de dinamita —una herramienta esencial para ahuyentar a los ladrones— frente a su casa en el Cerro Rico. Foto: Emmanuel Escobar</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Llanos y sus colegas han propuesto una iniciativa para reforzar la cima con hormigón y acero, lo que impediría a los mineros excavar túneles hacia arriba y fortalecería la estructura del pico. No obstante, ante la falta de&nbsp;<strong>3.5 millones de dólares</strong>&nbsp;de financiación en medio de una&nbsp;<a href="https://www.bloomberg.com/news/features/2025-06-13/bolivia-s-34-year-high-inflation-leads-to-shortages-protests-before-election">crisis económica</a>&nbsp;cada vez más profunda, hay quienes temen que el proyecto nunca se complete, una realidad que Llanos encuentra irónica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Nunca podremos saber con exactitud cuántos miles de millones de dólares ha generado, y sigue generando, el Cerro Rico de Potosí”, afirmó. “Debería ser una obligación moral y material devolverle al Cerro, no sé, el 0.00001&nbsp;% de las divisas que generó durante siglos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A principios de octubre, el gobernador de Potosí, Marco Antonio Copa Gutiérrez,&nbsp;<a href="https://elpotosi.net/local/20251007_sellan-acuerdo-para-implementar-proyecto-para-salvar-el-cerro-rico.html">mantuvo una reunión</a>&nbsp;con autoridades locales y nacionales, líderes cívicos y cooperativas mineras, en la que firmaron un acuerdo para apoyar la iniciativa de Llanos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266828"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025120/BOLIVIA-Emmanuel-Escobar_P1255684-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266828" /><figcaption class="wp-element-caption">Carros mineros afuera de la casa de Silvia Mamani Armijo, en el Cerro Rico. Foto: Emmanuel Escobar</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien estos avances son importantes, “todavía hay mucha incertidumbre”, dijo Zaconeta, ya que estabilizar la montaña requeriría una financiación significativa y voluntad política. Freddy Llanos dijo que ve estos avances como esperanzadores y espera reunirse con autoridades gubernamentales locales y departamentales en las próximas semanas para analizar detalles técnicos y el potencial de financiamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El problema que enfrenta el Cerro Rico es un problema del mundo entero, ya que de una u otra forma, el mundo se ha beneficiado de sus riquezas”, afirmó. “Debe resolverse con urgencia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Imagen destacada:&nbsp;</strong>la montaña Cerro Rico, situada sobre la ciudad de Potosí, Bolivia.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;Benjamin Swift</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://news.mongabay.com/by/benjamin-swift/">Benjamin Swift</a> en la edición en inglés de Mongabay. <a href="https://news.mongabay.com/2025/10/in-the-heart-of-bolivia-the-mountain-that-financed-an-empire-risks-collapsing/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Mon, 17 Nov 2025 18:04:53 +0000</pubDate>
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