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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>You searched for repensar | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Una Super Superintendenta de Economía Solidaria de verdad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/una-super-superintendenta-de-economia-solidaria-de-verdad/</link>
        <description><![CDATA[<p>La superintendente de Economía Solidaria, María José Navarro, puso todo para que las economías pequeñas y medianas se sostuvieran en el mercado.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La <strong><a href="https://www.supersolidaria.gov.co/es">Superintendencia de la Economía Solidaria</a> </strong>fue creada en agosto de 1998, para esas fechas no hacía mucho que la <strong><a href="https://confidencialnoticias.com/deportes/federacion-colombiana-de-futbol-rechaza-las-amenazas-de-muerte-contra-campaz/">Selección Colombi</a></strong>a había sido eliminada del Mundial, Shakira lanzaba el que para muchos es su mejor álbum en español, el recién elegido presidente Pastrana buscaba entablar diálogos de paz con las extintas FARC y María José, que no superaba los diez años de edad, vivía con su familia en una casa del barrio Corea, en Santa Marta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia, las altas esferas del Estado siempre habían estado reservadas para los hijos de las élites y sus cercanos, aquellos de sus mismas universidades, de sus mismos círculos, de su misma clase social. En los discursos se hacía alarde de la defensa de la democracia, pero en la práctica la forma de gobierno era más bien el nepotismo rampante de una oligarquía que se consideraba dueña de la patria. Por eso, y más, tiene lugar la constituyente del 91. La nueva carta magna ensanchaba el concepto de la nación, haciéndolo más coherente con la realidad. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Hacer de nuestro país uno más amplio, plural, en el que todos y todas tuviéramos cabida y oportunidades. Años más tarde, con avances y retrocesos, propios de las dinámicas sociales y políticas de cualquier sociedad, quizá ese es también otra de las grandes victorias del gobierno de Gustavo Petro, el haber creído en esa sociedad abierta y plural y a razón de ellos repensar el poder ejecutivo, el cual se había dejado largo tiempo a merced de la tecnocracia de pasillo, informe y escritorio. Democratizar el Estado. El Gobierno Petro miró a las regiones, y allí encontró colombianos y colombianas pertenecientes a estirpes que durante siglos por el que sus liderazgos conllevaran a acciones significativas desde el Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que María José, samaria, nacida en el seno la clase trabajadora y formada en la universidad pública, por sus cualidades y por el camino que hasta ese momento había recorrido con esfuerzo y valor, estuvo entre las convocadas. Una superintendente mujer, hija del Caribe y de la clase trabajadora. Mejor dicho, una Superintendenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es casualidad que una de las grandes apuestas transformada en logro haya sido la actualización del modelo de supervisión. Cuando María José llegó a la superintendencia el modelo con el que se supervisaba a las cooperativas, mutuales y fondos de empleados era integralmente aquel con el que la superintendencia había nacido en el año 1998. Pero Colombia no era la de casi tres décadas en el pasado, por eso el marco de supervisión ya no respondía a las necesidades y dinámicas del nuevo país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El nuevo modelo de supervisión tiene dos componentes significativos y de alto impacto. El primero es la contemplación y puesta en marcha de <em>enfoques diferenciales</em>, esto partiendo de la base de que una sociedad es más justa (y por tanto mejor) en la medida en que las instituciones del Estado dejan de funcionar como un mecanismo organizado de poder en favor de una encumbrada clase social minoritaria, y se convierten en pilares de inclusión para quienes históricamente fueron espoliados o desatendidos. Basar la ética de las instituciones en la justicia social. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Una cooperativa de campesinos o pescadores en las regiones no es igual que una cooperativa de profesionales en Bogotá, juzgarlos con el mismo racero absoluto resulta en una justicia regresiva. Y el otro va encaminado a la <em>manera en cómo se ordenaba la supervisión</em>, en cómo se hace más transparente, de manera que los distintos mecanismos y, en general, las reglas del juego, estén lo suficientemente claras para las vigiladas. Que sepan qué es lo que la superintendencia vigila y qué deberían hacer para que sus organizaciones sean cada vez más fuertes y sostenibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cambiar el modelo de supervisión deviene en cambiar el paradigma estatal de la economía solidaria. En suma, ese fue el mandato popular, y apuestas logradas como esta respondieron a esa responsabilidad, cumpliéndole al país. Pero para lograr eso las instituciones requieren líderes audaces, o a veces, mejores lideresas, y eso ha sido María José en la Supersolidaria. Condición, por una parte, beneficiosa para el sector solidario, traducida en, por ejemplo, una inyección cercana&nbsp;$11,2 billones de pesos&nbsp;en créditos productivos orientados a la economía popular y microempresas, en el marco del pacto por la democratización del crédito, o en la consolidación del aporte del 4% al PIB nacional por parte del sector, vía incremento de excedentes. Y, por otra, de orgullo y reafirmación para el Caribe colombiano y para sus clases populares.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131187</guid>
        <pubDate>Fri, 17 Jul 2026 00:02:36 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Una Super Superintendenta de Economía Solidaria de verdad]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
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        <item>
        <title>Abelardo ganó de chiripa, pero ¿qué tal Cepeda como alcalde de Bogotá?  </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/abelardo-gano-de-chiripa-pero-que-tal-cepeda-como-alcalde-de-bogota/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los colombianos no estamos divididos, hay dos Colombias que es distinto. El “pecado” de Gustavo Petro fue gobernar para esa Colombia donde hay más pobreza que votos. La nación necesita dos presidentes o uno capaz de ponerse en los zapatos de todos. Iván Cepeda llega crecido al Congreso de la República.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>La IA produjo esta versión boteriana del presidente electo y el senador.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy hay dos verdades en Colombia: Abelardo De la Espriella ganó por un&nbsp;<em>chiripazo</em>, y media Colombia votó contra un político que le cae gordo; la otra mitad también.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algo bueno hay que reconocerle a la tal polarización: más gente salió a votar esta vez; no en vano, la votación fue histórica: más de 26 millones de personas: 12.960.166 votaron por Abelardo y 12.708.312 por Cepeda. Demasiada gente para destripar, si nos atenemos a la amenaza que sonó en campaña contra los “zurdos”. Según mis cuentas: a razón de 8 por día durante los cuatros años. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Hubo una época en que Colombia era la suma de muchos estados (después de una guerra civil), y por eso se llamaba&nbsp;Estados Unidos de Colombia, así establecido por la Constitución de 1863.&nbsp;Varios países dentro de un mismo país. Hoy no tenemos tantos, pero sí dos Colombias que en nada se parecen entre sí. En realidad vendrían a ser tres, si contamos la Colombia abstencionista, cuya apatía no ha sido estudiada con juicio. &nbsp;</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Un informe de Dejusticia de 2025 dice lo siguiente:&nbsp;<em>“En una democracia la abstención electoral puede interpretarse de varias maneras: desencanto de la política, protesta silenciosa o castigo a dinámicas de corrupción. En Colombia, ha sido relativamente&nbsp;<a href="https://bdigital.uexternado.edu.co/entities/publication/7857e4b8-5916-4cbe-abd0-3627bef60016" target="_blank" rel="noreferrer noopener">alta</a>, fluctuando entre el 40 y el 60%. Aunque este comportamiento es palpable en todo el país, es más notable en territorios históricamente apartados del centro político y económico, donde las precarias condiciones socioeconómicas, la desconfianza institucional o el limitado acceso a puestos de votación acentúan la inasistencia a las urnas”.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Tras los resultados electorales del 21 de junio, podría pensarse que se necesitan dos presidentes en Colombia: uno que gobierne para el centro andino (donde ganó mayoritariamente Abelardo de la Espriella) y otro presidente que gobierne para la periferia (donde ganó mayoritariamente Iván Cepeda). La diferencia fue&nbsp;de 250 mil sufragios, más o menos la cantidad de habitantes que tiene la localidad de Puente Aranda en Bogotá. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo si quiero ver al presidente electo llegando a Chocó, Cauca y Nariño. Lo quiero ver abrazando&nbsp;<em>a sus hermanos</em>&nbsp;chocoanos, caucanos y nariñenses, que así los llamó en campaña. &nbsp;¿Será capaz de reconciliar esas Colombias tan desiguales? Triste sería que por complacer a una, la otra siga pagando los platos rotos, debatiéndose entre la miseria y el azote de disidencias y bandas criminales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cambiemos la narrativa. Si bien la polarización existe en términos políticos, nada tiene que ver con el trato injusto que recibe la &nbsp;&nbsp;periferia.&nbsp;Bien&nbsp;lo dijo en X el exministro Luis Gilberto Murillo, en respuesta a una Vicky Dávila insensata que llamó “vacas arriaras” a sus habitantes<em>:&nbsp;“Ni el Chocó, ni el Pacífico, ni ningún otro territorio históricamente olvidado del país merecen el desprecio de quienes nos consideran ciudadanos de segunda o tercera categoría, y que además solo respetan la democracia cuando les favorece. Llamar “vacas” a un pueblo porque votó distinto, de manera legítima y auténtica, es negar&nbsp;su dignidad, su conciencia y su derecho a decidir en libertad. Los votos de los territorios olvidados no valen menos que los del resto del país”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" height="1024" width="614" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/06/MAPA-ELECTORAL-614x1024.jpg" alt="" class="wp-image-130768" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hay dos Colombias y la vemos con claridad en el mapa. Cepeda ganó en 19 departamentos y Abelardo en 14, pero el mandatario electo recibió una paliza en su propia casa, la región Caribe: así que Colombia tiene un nuevo presidente costeño sin el afecto de los costeños. Cepeda arrasó en los siete departamentos (Atlántico, Bolívar, Córdoba, Magdalena, La Guajira, Sucre y Cesar) y sus capitales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La sabiduría caribeña&nbsp;explicó en X&nbsp;este fenómeno con desparpajo: “Creyeron que los costeños nos tragaríamos el verso de&nbsp;<em>costeño vota costeño</em>, como si no supiéramos reconocer a un hablador de mondá”.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-x wp-block-embed-x"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Creyeron que los costeños nos tragaríamos el verso de &quot;costeño vota costeño&quot;, como si no supiéramos reconocer a un hablador de mondá.</p>&mdash; AR (@anferome) <a href="https://x.com/anferome/status/2068853843467583853?ref_src=twsrc%5Etfw">June 22, 2026</a></blockquote><script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para desconsuelo del Pacto Histórico, ganó donde hay menos habitantes. Con el triunfo de Abelardo, los colombianos castigaron a la izquierda por ocuparse de los más pobres. No culpen de la derrota a Petro, porque si bien hay algo de verdad en el voto castigo a su gestión en asuntos como la seguridad o la Paz Total, también es cierto que termina su gobierno con un 50% de aprobación; las cifras en las urnas así lo demostraron. Dejará el cargo con su partido fortalecido. El Pacto Histórico obtuvo 11.281.000 votos en 2002 y 12.700.000 votos en 2026.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Iván Cepeda regresará al Senado tras perder la banda presidencial por las razones que cada quien esgrima. Agréguese a ello que fue el David enfrentado a dos Goliat: Donald Trump, presidente de Estados Unidos, y Javier Milei, presidente de Argentina, que sin ningún rubor metieron sus narices en las elecciones colombianas a favor de Abelardo, violando la soberanía nacional, sin contar el respaldo de algunos medios masivos de comunicación, que hicieron oposición a Cepeda. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso, jugaron en contra suyo aquellos columnistas que se burlaron de sus&nbsp;dientes y su incipiente joroba; Mauricio Vargas y Luis Guillermo Vélez lo llamaron comunista sin serlo. En cambio, jamás le reconocieron tres décadas de trabajo ininterrumpido como el defensor de derechos humanos que carga con el dolor de las víctimas de la violencia colombiana, a partir del asesinato de su propio padre en 1994.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">De mala leche lo que hizo el podcast <em>Deja Vu,</em> de La Silla Vacía, al presentar una mirada sesgada sobre la familia Cepeda Castro y minimizar el genocidio contra la Unión Patriótica, hasta casi ponerlo en duda, en tanto que, en otro episodio, pintaron a un Abelardo De la Espriella tranquilo, pasando de agache ante los cuestionamientos que pesan sobre su fortuna y relaciones&nbsp;<em><u>non sanctas</u></em>.&nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Lecciones de una derrota</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras el país no reconozca que existen dos Colombia, a la derecha le quedará más fácil ganar elecciones que a la izquierda y demás fuerzas progresistas. El centro del país bulle en lo económico. La periferia sobrevive a punta de chichiguas presupuestales. </p>



<p class="wp-block-paragraph">No pregunten neciamente porqué los territorios ninguneados expulsan a su gente. El político que quiera defender esa otra Colombia, de entrada tiene una doble desventaja geográfica y numérica. Es como nacer condenado, y con el agua lejos. En territorios&nbsp;inhóspitos, cientos de ciudadanos realizan desplazamientos extenuantes hasta los puestos de votación, mientras los demás&nbsp;<em>vamos en coche</em>, como se dice.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1">Afirma Dejusticia:&nbsp;<em>“Algunas&nbsp;<a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7458723" target="_blank" rel="noreferrer noopener">investigaciones</a>&nbsp;sostienen que en departamentos donde predomina la pobreza, la baja educación y la falta de información política, las tasas de abstención son más altas. Entonces, la abstención no solo refleja decisiones individuales, sino también la débil legitimidad democrática del Estado en territorios en los que no logra garantizar condiciones básicas para el ejercicio de derechos”.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de los errores que cometió Gustavo Petro, la historia debe reconocerle un mérito: el enrostrarle al país esa Colombia que&nbsp;<em>está</em>&nbsp;<em>llevada del hi</em>, recordando el hablar de mi abuelo materno, distinta a la Colombia del centro con una vida relativamente cómoda, pero ajena a esa otra nación a la que llaman <em>la Colombia profunda</em>, como si nombrarla así produjera algún milagro instantáneo. Los libros de historia dirán que Gustavo Petro fue, en el siglo que corre, el primer mandatario en poner en el mapa a los desahuciados por el Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego del pírrico triunfo de Abelardo, la izquierda y el centro deben unirse para crear una gran fuerza de centroizquierda que adelante pueda contener a la derecha y a la ultraderecha, que vienen siendo harina del mismo costal ahora que el uribismo se declaró partido de gobierno, y ya María Fernanda Cabal se autoproclamó próxima presidenta.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>¿Les suena Iván Cepeda como próximo alcalde de Bogotá?</strong></h2>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" height="1024" width="747" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/06/Cuadro-1-747x1024.jpg" alt="" class="wp-image-130770" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" height="1024" width="738" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/06/cuadro-2-738x1024.jpg" alt="" class="wp-image-130771" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><strong>Infografías tomadas de EL ESPECTADOR</strong>. El color morado corresponde a los votos del Pacto Histórico. El rojo, a los votos de <em>Firmes por la Patria.</em> </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="981" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/06/bogota-1024x981.jpg" alt="" class="wp-image-130807" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque el progresismo ganó en Bogotá por margen estrecho, hoy cuenta con los votos para hacerse con la Alcaldía de Bogotá&nbsp;en 2028&nbsp;y, en consecuencia, desyerbar el camino para gobernar a Colombia en 2030, siempre y cuando haga bien la tarea gerenciando ese país pequeño que es la capital de la República.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No me parece descabellada la idea de que Iván Cepeda asuma su curul de senador y renuncie después para ser el siguiente alcalde de Bogotá, no como premio de consolación, ni revancha. Los casi trece millones de colombianos que votaron por un modelo de país más igualitario sentirán que tienen en&nbsp;<em>la pequeña Colombia bogotana</em>&nbsp;a un hombre decente que podría hacer en la capital lo que no pudo hacer en el resto del país. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, si el centro insiste en ir solo, lo más seguro es que seguirá coleccionando derrotas. En todo caso, que nadie cuente con Sergio Fajardo. Demostró pequeñez de espíritu cuando se le pidió sacar la casta para impedir la llegada de la extrema derecha a la Casa de Nariño. La suerte ya está echada en todo caso. La exalcaldesa Claudia López, por el contrario, al respaldar a Cepeda mostró gallardía y coherencia con su discurso antiAbelardista, pero también, hay que decirlo, ese apoyo llegó demasiado tarde; pudo haber hecho más que meras declaraciones. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Me atrevo a decir que el voto en blanco (426.848) le dio el triunfo a De La Espriella; en total fueron 675.000 sufragios perdidos contando los votos nulos y los no marcados. Nadie ha dicho en qué estratos ocurrió esto, otro tema digno de análisis. Preguntas inocentes: ¿Cómo saber que a un tarjetón no le marcaron un segundo voto para anularlo o cómo determinar que a un tarjetón sin marcar no se le marca el voto a favor de x o y?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La izquierda y sus aliados perdieron la elección sí, pero ganaron en experiencia; a partir de ahora esa izquierda debe aprender a tragarse su soberbia. Pensaron que con la popularidad de Petro la tarea estaba resuelta y no pararon bolas cuando desde este blog se les dijo que estaban confiados y alejados de la clase media (12 de abril).</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="olgWRRnrmQ"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/si-cepeda-no-seduce-a-la-clase-media-la-izquierda-pierde-la-presidencia-de-la-republica/">Si Cepeda no seduce a la clase media, la izquierda pierde la presidencia de la República</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="“Si Cepeda no seduce a la clase media, la izquierda pierde la presidencia de la República” — Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/si-cepeda-no-seduce-a-la-clase-media-la-izquierda-pierde-la-presidencia-de-la-republica/embed/#?secret=qxy1nYzSNX#?secret=olgWRRnrmQ" data-secret="olgWRRnrmQ" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Tienen cuatro años para preparar a los tecnócratas progresistas. Tienen cuatro años para hacerse sentir en el Congreso de la República presentando reformas sociales vía legislativa y con trabajo decoroso en Senado y Cámara. Tienen cuatro años para conquistar a los estratos 3 y 4, porque no hacerlo es abonar una siguiente derrota.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ganó Abelardo de la Espriella sí, pero no por eso vamos a olvidar los señalamientos que pesan sobre el pasado del nuevo presidente, ampliamente documentado por la prensa. Así que,&nbsp;henchido de orgullo, puedo decir que somos casi 13 millones los colombianos que reconocimos en las urnas el valor de la decencia. No hay un señalamientos de mala conducta sobre Iván Cepeda. En adelante, el país debe repensarse en función de las cualidades humanas y morales de sus gobernantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También la prensa perdió esta elección: al tomar partido de manera descarada, ahuyentó la posibilidad del debate público entre candidatos. El periodismo quedó en deuda con el país. Los intelectuales aparecieron en el último segundo. Si el país se reacomoda con un gobierno con tintes de derecha extrema, la prensa debe preguntarse si está a la altura para lo que se avecina, o jugará un rol complaciente con el nuevo mandamás de Palacio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, el nuevo presidente ganó por un chiripazo y sin siquiera alcanzar la mitad más uno de los votos; para bien de Colombia, ojalá sea mejor gobernante de lo que fue como candidato.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130759</guid>
        <pubDate>Sat, 27 Jun 2026 13:22:54 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <title>Salvarse entre páginas</title>
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        <description><![CDATA[<p>Sobre Desde el cuarto, de Diego Aristizábal Cuando se termina de leer Desde el cuarto —un libro que reúne una selección de artículos de Diego Aristizábal—, la sensación es la de haber concluido una sucesión de cartas de amor. Lo inusitado es el destinatario: los libros. Aristizábal ama (como nadie que hayamos conocido) el libro [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Sobre <em>Desde el cuarto</em>, de Diego Aristizábal</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando se termina de leer <em>Desde el cuarto</em> —un libro que reúne una selección de artículos de Diego Aristizábal—, la sensación es la de haber concluido una sucesión de cartas de amor. Lo inusitado es el destinatario: los libros.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="720" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/06/cuarto-720x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-130134" style="aspect-ratio:0.7027895237158684;width:260px;height:auto" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/cuarto-720x1024.jpeg 720w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/cuarto-211x300.jpeg 211w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/cuarto-768x1093.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/cuarto-1079x1536.jpeg 1079w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/cuarto-1439x2048.jpeg 1439w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/cuarto-scaled.jpeg 1799w" sizes="auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Aristizábal ama (como nadie que hayamos conocido) el libro como objeto físico, las palabras y la lectura. A través de sus páginas se hacen presentes los detalles de este amor agradecido e incondicional. Él mismo lo dice:</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Una de las cosas que nos pasan a quienes amamos los libros, es que día a día queremos más libros que hablen sobre libros, como si leer historias sobre el mar o de los verdes prados del oriente no fuera suficiente. Quienes leemos, nos vemos antojados todo el tiempo de esos libritos que hablan de un promotor de lectura, de un libro misterioso encontrado en una antigua biblioteca, de una edición prohibida, de un bibliófilo, de todo lo que rodea el libro para enamorarnos más del noble oficio del lector».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Libertad es la otra palabra que se instala en la mente al leer <em>Desde el cuarto</em>. Entre otras cosas, porque el cuarto es el universo, el cuarto es el mundo; si algo produce la lectura es la apertura de horizontes: nos saca de la habitación y nos pone a volar —sin el cuerpo, ni sujetos a hilos de plata, pero sí con la imaginación—. Ese vuelo no es solo hacia nuevos paisajes, continentes y cielos; es, muchas veces, un vuelo puramente intelectual que expande nuestra capacidad de considerar, de ver y de entender conceptos e ideas en las que tal vez no habíamos reparado antes, o que habíamos pensado sin profundidad. La lectura es también buceo: un hundirse en las profundidades abisales de un tema hasta el punto de no querer salir de allí, por puro asombro. Y hablando de libertad, para Aristizábal lo que cuenta es el goce personal; sea lo que sea que le guste al lector, este debe sentirse siempre libre de disfrutar sus elecciones literarias, sin autocríticas, vetos morales, ni consideraciones sobre lo que se etiqueta como buena o mala literatura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Diego Aristizábal tiene la rara virtud de no acaparar, de no encerrar; su sentido de la libertad es tan fuerte como perceptible. En su amor por la lectura jamás nos dicta qué debemos amar o detestar; no desprecia ni abomina, simplemente va mostrando qué cosas lo seducen, qué cosas lo excitan, qué cosas lo conmueven, dejándonos a nosotros la libertad de indagar o no en sus preferencias. Claro que la manera como nos habla de ellas es tan deliciosa y convincente, que provoca esconderse en el cuarto a leerlas, porque si algo necesita la lectura es soledad y templanza. La lectura es consuelo, es conocimiento, es placer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como el amor, la lectura nos transforma, nos vuelve personas distintas, más pensantes, con más puntos de referencia para entender y repensar la vida, las emociones, las culturas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«La literatura está repleta de fragmentos memorables de amor, intensos, raros, de esos que uno quisiera guardarse por siempre para enfrentar el desasosiego; la literatura está hecha de vida, por eso leer sigue siendo, para mí, un amor perfecto, una oportunidad para salvarse».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los libros quitan la tristeza, embolatan la angustia, y las librerías son como salones de baile a los que vamos a ver con quién sincronizar, con quién bailar y a quién entregarnos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«<em>Cartas a Sandra</em> es la prueba de que el amor tiene una infinidad de estados y la escritura puede ser un antídoto para agotar o perpetuar la fascinación».</p>



<p class="wp-block-paragraph">A Aristizábal no lo angustia el saber que nunca podrá leer todos los libros que ya posee; la angustia mayor sería que no cupieran más en su casa, no que queden pendientes de lectura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Dichosa es la vida de quien lee porque este acto sencillo, al menos en mí, lo único que genera es un placer inmenso, unas ganas eternas de vivir. Cuando tienes libros no quieres morirte, lo que quieres es tener mucho tiempo para poder leer y leer».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y como es un enamorado de las palabras, termina su libro con un artículo que es un homenaje imponderable a esa mujer que hizo un trabajo monumental: María Moliner. Y lo vuelvo a citar:</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Parafraseando a Emily Dickinson, no sé si ustedes han escrito una palabra y la han mirado hasta que empieza a brillar, si han sentido la necesidad de redefinir alguna, si se han embelesado con…».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aristizábal es tan sensible y claro en su entrega que, al final, uno se siente enamorado en abstracto. Sí, exactamente como cuando nos ponemos a oír boleros y sentimos eso que internamente reconocemos, sin duda alguna, como amor.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Desde el cuarto</em>, Diego Aristizabal M. P&amp;P Editores, Colección Ensayo, 2025.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ana Cristina Vélez Caicedo</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130133</guid>
        <pubDate>Sun, 07 Jun 2026 14:27:46 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Salvarse entre páginas]]></media:description>
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        <item>
        <title>“Mama Coca”: un fotolibro que reescribe la memoria del territorio llega a la FILBo 2026</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/mama-coca-un-fotolibro-que-reescribe-la-memoria-del-territorio-llega-a-la-filbo-2026/</link>
        <description><![CDATA[<p>En el marco de la&nbsp;Feria Internacional del Libro de Bogotá 2026, uno de los encuentros culturales más importantes de América Latina, se abre un espacio necesario para repensar las narrativas sobre América Latina, sus territorios y sus memorias. Se trata de la conversación alrededor de&nbsp;Mama Coca, el fotolibro publicado por Raya Editorial que propone una [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En el marco de la&nbsp;Feria Internacional del Libro de Bogotá 2026, uno de los encuentros culturales más importantes de América Latina, se abre un espacio necesario para repensar las narrativas sobre América Latina, sus territorios y sus memorias. Se trata de la conversación alrededor de&nbsp;<em>Mama Coca</em>, el fotolibro publicado por Raya Editorial que propone una mirada profunda, crítica y sensible sobre la hoja de coca, más allá de los estigmas que históricamente la han rodeado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La cita será el domingo 3 de mayo, de 5:30 p. m. a 6:30 p. m., en Corferias, dentro de la programación de literatura para adultos. Un encuentro que no solo invita a ver imágenes, sino a cuestionarlas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La autora,&nbsp;Nadege Mazars, construye en&nbsp;<em>Mama Coca</em>&nbsp;un tejido visual donde confluyen archivo, memoria e imagen contemporánea. Su trabajo se aleja de los discursos simplificados y se adentra en los significados ancestrales de la coca: planta sagrada, símbolo de resistencia indígena y elemento central en múltiples culturas andinas. El resultado es un fotolibro que interpela, incomoda y, sobre todo, amplía la conversación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más que un objeto editorial,&nbsp;<em>Mama Coca</em>&nbsp;es una invitación a mirar el territorio desde otras perspectivas. A entender que detrás de cada hoja hay historia, identidad y disputa simbólica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Un papel clave en esta conversación lo tendrá&nbsp;Diego Aretz, quien no solo moderará el encuentro, sino que aportará una lectura crítica desde el contexto local. Su experiencia como periodista e investigador le permite tender puentes entre la obra de Mazars y las complejas realidades del país, abriendo preguntas sobre representación, política de la imagen y los discursos que han marcado la percepción de la hoja de coca.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un momento en el que las discusiones sobre territorio, extractivismo y saberes ancestrales son más urgentes que nunca, este espacio en la FILBo se perfila como una oportunidad para detenerse, observar y escuchar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La invitación está abierta. Bogotá será, una vez más, el escenario donde las historias encuentran nuevas formas de ser contadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128654</guid>
        <pubDate>Sat, 02 May 2026 21:16:19 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[“Mama Coca”: un fotolibro que reescribe la memoria del territorio llega a la FILBo 2026]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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        <item>
        <title>El ocaso de las Naciones Unidas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/el-ocaso-de-las-naciones-unidas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Sin transformaciones reales, el debilitamiento del multilateralismo solo abrirá nuevamente espacio a formas aun más pronunciadas de unilateralidad, cuyos costos históricos para la vida, la paz y la estabilidad de la humanidad, tristemente, conocemos bastante bien.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El proyecto civilizatorio de las Naciones Unidas parece haber fracasado. La coyuntura internacional, marcada por uno de los periodos de mayor inestabilidad desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, lo confirma. Basta con pensar en los 61 conflictos armados estatales activos en 36 países registrados en 2024, la cifra más alta desde 1946. Y aunque la ONU conserva cierta utilidad en labores de observación, acompañamiento y asistencia, el balance general evidencia una incongruencia cada vez mayor entre la arquitectura institucional heredada de la posguerra y las características del mundo contemporáneo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En particular, el sistema de seguridad colectiva que dio origen a la ONU en 1945 representó una apuesta ambiciosa y, en su momento, indispensable. Su promesa consistía en reemplazar la fuerza por el derecho, la guerra por la diplomacia y la unilateralidad por la cooperación internacional. Durante décadas, ese diseño otorgó legitimidad al multilateralismo y permitió consolidar un marco normativo sin precedentes, sostenido en la premisa de que el sistema internacional podía regirse por reglas relativamente claras. Esa promesa, sin embargo, dependía de un tipo de orden histórico que ya no existe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy el mundo está atravesado por conflictos híbridos, actores no estatales, ciberamenazas, riesgos nucleares y crisis localizadas que producen efectos energéticos, financieros y humanitarios de alcance global. Basta con mirar la prolongación de la guerra en Ucrania, la devastación humanitaria en Gaza, la persistencia de situaciones críticas en Sudán y en el Sahel, así como la escalada en torno a Irán y al estrecho de Ormuz, para advertir no solo la magnitud de los desafíos actuales, sino también la dificultad de la comunidad internacional para articular respuestas efectivas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, si hay un lugar donde la ineficacia de esa arquitectura institucional se hace especialmente visible, es en el Consejo de Seguridad. Por ejemplo, en 2024 se registraron siete proyectos de resolución vetados, la cifra más alta desde 1986 para este tipo de bloqueos. Lejos de tratarse de un episodio excepcional, la tendencia se mantuvo en 2025, cuando el Consejo volvió a registrar nuevos vetos en asuntos críticos como Gaza y Ucrania, lo que confirma la persistencia de una &nbsp;estructura dentro del sistema. Más recientemente, Rusia y China vetaron una resolución orientada a coordinar esfuerzos para proteger la navegación comercial en el estrecho de Ormuz, pese al respaldo mayoritario del resto de los miembros del Consejo. Así, cuando el principal órgano encargado de preservar la paz y la seguridad internacionales queda una y otra vez condicionado por los intereses de las grandes potencias, la seguridad colectiva deja de operar como un principio efectivo y empieza a desgastarse también como promesa política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata, entonces, de una falla coyuntural ni de un problema meramente procedimental o de gestión. La ineficacia del modelo de seguridad colectiva de las Naciones Unidas se debe a factores estructurales. Los intentos de reforma del Consejo de Seguridad y del sistema multilateral tropiezan desde hace décadas con obstáculos reiterados. Las potencias con derecho de veto, justamente porque ese privilegio garantiza su influencia en el diseño institucional, suelen bloquear cualquier propuesta que pueda limitarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A ello se suman las tensiones geopolíticas, la competencia estratégica y la defensa cerrada de intereses nacionales, que han impedido avances sustantivos en asuntos como la ampliación del Consejo o la regulación del uso del veto. En otras palabras, los mecanismos de poder preestablecidos siguen priorizando un <em>statu quo</em>, a todas luces indefendible, por encima de la adaptación a las nuevas condiciones del sistema internacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Reconocer esta crisis no implica negar el papel que Naciones Unidas ha desempeñado en ámbitos como la asistencia humanitaria, la cooperación internacional para el desarrollo o la atención a poblaciones especialmente vulnerables. Pero también sería ingenuo suponer que ese saldo parcial compensa el deterioro de sus funciones centrales. Incluso esos programas, valiosos en muchos contextos, requieren hoy una revisión profunda, no para desmantelarlos, sino para hacerlos más eficientes, más pertinentes y más visibles en sus resultados. La ONU ha acumulado durante décadas una burocratización excesiva y una distancia cada vez mayor respecto de su espíritu fundacional. Y esa distancia resulta especialmente preocupante para la prevención de conflictos y la respuesta institucional cuando la seguridad internacional entra en crisis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otra parte, también existe un desgaste moral y simbólico que merece tomarse en serio. La organización surgió de la convicción de que, tras la devastación de las guerras mundiales, era necesario construir un marco normativo capaz de limitar la soberanía estatal absoluta y de situar la paz, los derechos y la cooperación por encima de los intereses unilaterales de los Estados. Esa era, en el fondo, su ambición civilizatoria. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El panorama actual, sin embargo, deja ver hasta qué punto ese horizonte se ha erosionado. El Estado nación mantiene plena vigencia y la unilateralidad estatal —precisamente aquello que el multilateralismo buscaba contener— ha recuperado una centralidad evidente en el sistema internacional. Los marcos multilaterales subsisten, por supuesto, pero con mucha frecuencia operan más como escenarios de disputa entre intereses nacionales que como límites reales a su ejercicio. Por eso, parte de la crisis actual de Naciones Unidas es también la crisis del ideal político y moral que le dio origen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, más allá del caso del Consejo de Seguridad, resulta claro que la actual crisis del multilateralismo no puede entenderse únicamente como un problema de gestión institucional. Las discusiones recientes sobre la reforma de la gobernanza global apuntan, cada vez con mayor claridad, a algo mucho más profundo. No basta con hacer más eficientes los mecanismos existentes; es necesario repensar la manera misma en que se distribuyen responsabilidades, capacidades de respuesta y la fuente misma de legitimidad dentro del sistema internacional. Ello exige avanzar hacia una gobernanza mejor articulada entre los niveles nacional, regional y global, con una mayor capacidad de respuesta en los ámbitos más cercanos a cada crisis y con redes de rendición de cuentas más sólidas allí donde todavía sea posible construirlas o preservarlas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este orden de ideas, uno de los errores más persistentes del enfoque tradicional ha sido asumir que la respuesta a las crisis internacionales debe centrarse casi exclusivamente en los grandes organismos de alcance global. Sin embargo, la experiencia reciente sugiere que la contención de una deriva autoritaria, de una ruptura institucional o de una escalada bélica depende también de otros planos de acción: de la capacidad de mediación de los entornos regionales, de los instrumentos de rendición de cuentas que puedan agenciarse desde la sociedad civil y, cuando todavía existen, de las instituciones internas que conservan algún grado de autonomía. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde luego, estos contrapesos no están disponibles en todos los contextos; en muchos países han sido capturados, debilitados o simplemente no existen. Esto obliga a abandonar la idea de que las crisis internacionales pueden seguir gestionándose exclusivamente desde estructuras globales y, en cambio, a avanzar hacia mecanismos más realistas de articulación entre niveles nacionales, regionales y multilaterales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que hoy está en entredicho no es la necesidad del multilateralismo, sino la pretensión de que sus viejas estructuras sigan ofreciendo respuestas pertinentes. Insistir en fórmulas institucionales heredadas equivale, en el fondo, a una lectura del mundo que ya no corresponde a la realidad. Sin una reforma profunda, la ONU, particularmente, seguirá debilitándose hasta perder paulatinamente su relevancia internacional. Y es precisamente en ese punto donde se juega algo mucho más profundo que el destino de una organización. Lo que está en juego es la capacidad del orden multilateral para seguir ofreciendo respuestas legítimas y eficaces a desafíos que ninguna sociedad puede enfrentar por sí sola. Sin transformaciones reales, el debilitamiento del multilateralismo solo abrirá nuevamente espacio a formas aun más pronunciadas de unilateralidad, cuyos costos históricos para la vida, la paz y la estabilidad de la humanidad, tristemente, conocemos bastante bien.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Eduardo Perafán</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127801</guid>
        <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 21:11:42 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El ocaso de las Naciones Unidas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Perafán</media:credit>
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        <item>
        <title>La revolución educativa en China</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tejiendo-naufragios/la-revolucion-educativa-en-china/</link>
        <description><![CDATA[<p>La inteligencia artificial está redefiniendo el mercado laboral y Pekín ha decidido que su sistema universitario debe estar a la altura.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Pocas reformas educativas han sido tan ambiciosas, rápidas y reveladoras como la que China está ejecutando desde 2023. En apenas tres años se ha transformado el panorama de la educación superior china. El gobierno no ha ocultado sus razones: la inteligencia artificial está redefiniendo el mercado laboral y Pekín ha decidido que su sistema universitario debe estar a la altura. El objetivo es ajustar <strong>el 20% de las carreras, priorizando el liderazgo tecnológico, autonomía en semiconductores, inteligencia artificial y nuevas energías.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Se han creado mecanismos para aprobar nuevos pregrados en poco tiempo. Simultáneamente, se han eliminado programas con bajas tasas de empleabilidad. Como declaró Liao Xiangzhong, rector de la CUC: “El futuro será la era de la división del trabajo entre humanos y máquinas. <strong>La educación debe cambiar por completo: el profesorado debe entender qué papel desempeña en el sistema de conocimiento y dejar el resto a la IA</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="padding-top:0;padding-bottom:0"><strong><mark class="has-inline-color has-contrast-color">LUCES</mark></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La gran virtud del sistema chino es su velocidad de adaptación. Mientras muchas universidades aún discuten cómo incorporar la IA a sus planes de estudio, <strong>China comprendió que no se trata solo de añadir una asignatura, sino de repensar carreras completas, métodos de enseñanza y perfiles profesionales</strong>. Cambios comprensibles en un contexto de cambio tecnológico, altas tasas de desempleo y competencia por el liderazgo global.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También hay un acierto de fondo en la apuesta por la colaboración humano-máquina. <strong>La IA puede asumir tareas repetitivas, procesamiento de datos, traducción básica o generación de borradores. Esto desplazará el trabajo humano hacia funciones de creatividad, juicio, estrategia, interpretación y supervisión crítica</strong>. Bien orientada, esta transición no tendría por qué degradar la educación, sino encaminarla a reflexionar y enseñar lo que la máquina no puede hacer.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>SOMBRAS</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero emerge el perfil inquietante del modelo: su instrumentalismo. La reforma trata a la universidad como una plataforma de ajuste productivo. Tienen más valor las carreras que responden a la demanda inmediata y menor valor las que cultivan la reflexión, la memoria o la imaginación. <strong>El problema no es adaptar la educación al cambio tecnológico, sino someter el conocimiento al criterio de la utilidad económica.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese utilitarismo tiene consecuencias humanas e intelectuales. Para los estudiantes de las carreras eliminadas, la reforma no es una promesa, sino la certeza de que estudiaron una disciplina inútil. El riesgo es aún mayor para la universidad. <strong>Cuando las decisiones académicas empiezan a depender de métricas de empleabilidad y señales de mercado, la institución puede volverse muy eficiente para responder al presente, pero incapaz de preservar saberes, formar criterio y resistir la volatilidad tecnológica.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>LA TRAMPA DE LA HIPERESPECIALZIACIÓN</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra sombra preocupante es la pérdida de la interdisciplinariedad. Al sustituir carreras por programas vinculados a tecnologías de punta, <strong>China corre el riesgo de formar profesionales muy eficientes para el mercado de hoy, pero frágiles para el del 2040</strong>. La historia tecnológica muestra que los ciclos de innovación pueden ser vertiginosos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ejemplo, en España la telefonía móvil dio un salto decisivo en 1995 con la llegada del sistema GSM, que desplazó tecnologías anteriores y reorganizó el sector por completo. Ese antecedente ayuda a entender el problema de fondo. <strong>Cuando la universidad forma especialistas atados a una tecnología específica, corre el riesgo de que ese conocimiento envejezca antes de consolidarse profesionalmente</strong>. Por esa razón, una formación con bases robustas en humanidades, ciencias básicas y pensamiento abstracto, suele ser más resiliente que los programas diseñados alrededor de una innovación puntual.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>LO QUE ESTÁ EN JUEGO</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La revolución educativa china es un experimento fascinante y valiente. Sin embargo, <strong>el instrumentalismo convierte a la universidad en una fábrica de perfiles técnicos</strong>. A lo anterior se le suma la angustia de los estudiantes de las disciplinas extintas y una posible fragilidad a causa de la hiperespecialización.</p>



<p class="wp-block-paragraph">China podría combinar su velocidad con una “cláusula de salvaguarda humanística”: cada carrera tecnológica incluya al menos un 25% de créditos en pensamiento crítico, historia o ética. Singapur ya lo hace. También podría garantizar que los estudiantes de las carreras eliminadas tengan la opción de terminar sus estudios con un “complemento de empleabilidad” financiado por el Estado. <strong>Sin estos ajustes, la revolución educativa será técnicamente brillante pero humanamente frágil.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En pocos años veremos a otras naciones copiar el modelo si China tiene éxito. Si fracasa, servirá como advertencia de lo que ocurre cuando se olvida que <strong>la universidad no solo debe preparar trabajadores, sino humanos para la vida, la duda y la creación desinteresada.</strong> </p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ahora, los estudiantes asisten a clase sin saber si sus títulos son un pasaporte o un epitafio.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Niño</author>
                    <category>Tejiendo Naufragios</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127704</guid>
        <pubDate>Tue, 07 Apr 2026 17:46:33 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Universidad1.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La revolución educativa en China]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Niño</media:credit>
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        <item>
        <title>La estructura comunal: entre la manipulación electoral y su poder transformador</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/politica/en-jaque/la-estructura-comunal-entre-la-manipulacion-electoral-y-su-poder-transformador/</link>
        <description><![CDATA[<p>En Colombia, cada elección activa una fuerza que nadie financia pero que todos desean. Los líderes comunales y sus procesos representan a personas extraordinarias, capaces de movilizar territorios enteros sin sueldo ni reconocimiento oficial. Su único propósito es transformar su espacio vital: el parque donde juegan sus hijos, el salón comunal donde se piensan los [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En Colombia, cada elección activa una fuerza que nadie financia pero que todos desean. Los líderes comunales y sus procesos representan a personas extraordinarias, capaces de movilizar territorios enteros sin sueldo ni reconocimiento oficial. Su único propósito es transformar su espacio vital: el parque donde juegan sus hijos, el salón comunal donde se piensan los proyectos, el frente de seguridad o la calle que necesita ser pavimentada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese movimiento territorial constante sufre una convulsión en época electoral. Llegan las promesas y, con ellas, un sistema de desorganización planificada: las bases territoriales se vuelven un tesoro transaccional para los políticos. Por lo general se piensa que allí se perdió el voto de opinión, pero la realidad es más cruda. La relación se ha convertido en una negociación entre quien busca el poder y quien ofrece lo único que tiene a cambio de lo que necesita su comunidad. No es una falla moral de las comunidades; pedir solución a sus necesidades, es la respuesta racional a un sistema que nunca construyó canales de participación real. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pedir un cargo o un mercado, la terminación de una obra o un proyecto a cambio de votos no es oportunismo, es lo único que el sistema les ha enseñado a negociar en el momento en que ven cercano al poder que una vez electo, se va a alejar. Cualquier gobierno, sin importar su color político, tiene el incentivo de mantener comunidades dependientes para complacerlas hoy y manipularlas después. Ahí reside el verdadero problema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El trabajo comunal es infravalorado porque su capacidad transformadora no se ha dimensionado, ellos pueden cambiarlo todo con sus pequeñas acciones, pero los aplausos protocolarios no bastan. Son las comunidades organizadas las que sostienen la democracia cuando las instituciones fallan. La reflexión entonces, debe hacerse hoy que acaban de pasar las elecciones, dado que todo este sistema descrito, ya ha hecho su trabajo pero con toda claridad, es momento de abrir el debate ciudadano responsable y repensarse. </p>



<p class="wp-block-paragraph">No puede seguir sucediendo que la gente que se ha movilizado a diario siga dependiendo de elecciones de momento para obtener algo. Por ejemplo, el Congreso recién elegido tiene una deuda pendiente con la democracia territorial. No se trata solo de asignar más presupuesto a las juntas, sino de garantizar mérito real, participación vinculante y transparencia. El reto para el liderazgo comunal es elevar la vara: exigir convocatorias limpias y rendición de cuentas constante, no solo cuando el candidato necesita el aplauso. ¿Acaso los comunales no están cansados de participar en convocatorias públicas, hacer el papeleo y nunca ganarse nada? El poder está en las bases, pero al entregarlo sin control, sencillamente se diluye.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A los comunales nadie les ha regalado nada, es su trabajo y disposición lo que los legitima, cada cámara instalada y cada frente de seguridad organizado es evidencia de que, cuando la comunidad decide, el gobierno sobra como intermediario, solo cumple su función. El desafío es fortalecer los territorios para que el trabajo sea tan sólido que la efervescencia electoral se vuelva prescindible. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Una sociedad que decide por sí misma no depende de un político que aparece cada cuatro años. La base no necesita que la salven; necesita que dejen de usarla. La estructura comunal es la clave de todo, siempre lo fue, el problema es que algunos solo la recuerdan cuando necesitan que alguien les abra la puerta del barrio. La decisión de cambio va en una reflexión profunda y una autocrítica de los líderes de base y un empoderamiento real que les permita alzar la voz y exigir, desde una territorio, seguro se puede cambiarlo todo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Luis Gabriel Rodríguez de la Rosa</author>
                    <category>En jaque</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126964</guid>
        <pubDate>Mon, 16 Mar 2026 02:48:16 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg?quality=60&amp;#038;w=725" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La estructura comunal: entre la manipulación electoral y su poder transformador]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Luis Gabriel Rodríguez de la Rosa</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>El marxismo de Mariátegui y los 100 años de Amauta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/el-marxismo-de-mariategui-y-los-100-anos-de-amauta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Presentamos en este artículo una lectura del marxismo en Mariátegui, y del papel que la Revista Amauta (1926-1930) jugó en el proyecto de la construcción de un socialismo indoamericano, peruano, auténtico, que asumiera los aportes materiales y espirituales de la modernidad. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">“<em><strong>Capitalismo o socialismo. Ese es el problema de nuestra época”</strong></em>.  </p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em><strong>Mariátegui, 1928.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En septiembre de 1926 apareció el primer número de la Revista Amauta, creada por el pensador peruano José Carlos Mariátegui, uno de los intelectuales marxistas más creativos del siglo XX. El nombre de la Revista era un homenaje a los antiguos maestros educadores de la nobleza en el imperio incaico; solo “refleja el homenaje al incaismo”, sostuvo el peruano, pero con un sentido y fines diferentes, un sentido, una acepción, que había que crear en un Perú y en un mundo nuevos, más allá del capitalismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La revista <em>Amauta</em> forma parte de la inmensa, heroica y original tarea que asumió Mariátegui tras su regreso de Europa en 1923, de crear un socialismo peruano, indoamericano. Esta tarea sonaba extraña para los marxistas de manual que pensaban que el socialismo solo era factible y posible en países con un capitalismo desarrollado, que hubiera completado las etapas del desarrollo histórico que había tenido en Europa, esto es, en sociedades que, de acuerdo con el <em>Komintern</em>, hubieran atravesado el comunismo primitivo, la esclavitud, el feudalismo y se hallaran en un capitalismo con una burguesía y un gran desarrollo de la clase proletaria.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pues bien, sin conocer al último Marx, el mismo que le había contestado en 1881 en una carta a Vera Zasúlich que era posible partir de la comuna rural (la obschina) para construir el socialismo en Rusia, sin necesidad de atravesar todas las etapas del desarrollo que el capitalismo había tenido en Inglaterra y en los países occidentales, Mariátegui llega a la misma conclusión y se empeña en construir el socialismo en la periferia de Europa. Si Marx, y los primeros populistas rusos (<em>naródniki</em>) del siglo XIX como Herzen o Chernyshevski , pensaba que era posible partir de la <em>comuna rural</em>  y construir el socialismo, eso sí, aprovechando los aportes materiales, técnicos y espirituales creados por la modernidad y el capitalismo en Occidente, Mariátegui buscó recuperar el <em>ayllu </em>incaico, como unidad básica económica y social, y las formas y relaciones comunitarias indígenas y agrarias supérstites, para edificar un nuevo socialismo.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Mariátegui no buscaba revivir el incaismo, ni extender el comunismo indígena y sus formas supérstites al resto del Perú. Él no pensaba en revivir una identidad sustancial, virginal y pura del indígena. Eso ya no era posible en un Perú cuyas instituciones eran básicamente occidentales, y donde el país estaba inscrito ya, atravesado, por esa cultura. Lo que él pretendía era <em>aprovechar</em> esos elementos cooperativos sobrevivientes, esos insumos, para construir el socialismo en el Perú. Esto lo deja claro en 1928 cuando dice que:  </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">“no significa en lo absoluto una romántica y antihistórica tendencia de construcción o resurrección del socialismo incaico, que correspondió a condiciones históricas completamente superadas <em>y de la cual solo quedan como factor aprovechable</em>, dentro de una técnica de producción perfectamente científica, <em>los hábitos de cooperación y socialismo de los campesinos indígenas</em>. El socialismo presupone la técnica, la ciencia, la etapa capitalista, y no puede imponer el menor retroceso en la adquisición de las conquistas de la civilización moderna y la máxima y metódica aceleración de la incorporación de estas conquistas en la vida nacional”.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que hizo Mariátegui fue un análisis detallado, materialista de la realidad peruana, de su economía semifeudal, con la existencia de grandes gamonales latifundistas, que, adornados con el liberalismo, habían expropiado las tierras de los indígenas, pero que no habían dado el paso a la economía moderna, del libre trabajo y salario. Mas bien, esas relaciones y estructuras económicas habían perpetuado formas de servidumbre indígena, formas de explotación de su trabajo, que no eran condescendientes con las exigencias de un capitalismo moderno. Eso creó una “economía colonial” articulada al capitalismo extranjero de la época.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Digamos que antes de la teoría de la dependencia, Mariátegui había mostrado como las burguesías latinoamericanas, señoriales como en el Perú, no estaban interesadas en defender la nación, sino que eran cómplices de las burguesías metropolitanas y del capital extranjero. Como el último Marx, el posterior a 1867, Mariátegui se percataba de la existencia de un desarrollo desigual y periférico; un capitalismo dependiente, como se diría después. Esto es lo que aparece en su obra cumbre <em>7 ensayos de interpretación de la realidad peruana, </em>de 1928, uno de los mejores ejemplos, en Nuestra América, de la aplicación de la concepción materialista de la historia en la investigación de las realidades y las formaciones sociales concretas.    </p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces, si el problema del indígena en el Perú era, principalmente, económico, y si estaba atado al problema de la tierra, había que superar y liquidar las estructuras políticas, de poder (<em>el gamonalismo</em>) y la base económica (<em>el latifundio</em>), para eliminar la servidumbre indígena. Por eso era necesario <em>construir una voluntad nacional-popular</em>, una voluntad común, una hegemonía en los términos de Gramsci, para transformar la realidad peruana. Ello no implicaba asumir que ahora el indígena era el “sujeto revolucionario de la historia” o algo similar. No. Exigía la articulación de las masas indígenas campesinas, con los obreros, los intelectuales, los estudiantes, que animados por el mito del socialismo, se encaminaran de forma heroica a construirlo. Era la aplicación de la idea de Lenin de la “alianza”. Y en este proyecto político, el<em> mito</em>, que Mariátegui había tomado de Georges Sorel, operaba como <em>pegante emocional, </em>como <em>élan revolucionario </em>que inspiraba, motivaba y se expresaba en la praxis política misma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En verdad, en Mariátegui el partido y el proletariado seguían siendo la vanguardia en la creación del socialismo peruano, pero él comprendía que en un país donde las cuatro quintas partes de la población era indígenas campesinas, no se podía lograr la cancelación de la servidumbre si esas clases no estaban igualmente emancipadas. En Perú, la superación de la servidumbre, la solución del problema del indio, la liberación nacional y la lucha contra el imperialismo, en fin, la construcción de un socialismo autóctono, que aprovechaba la tradición, pero que también asumía los logros modernos, <em>era tan solo una etapa, una fase, de la construcción de un socialismo cosmopolita</em> más allá de la crisis del capitalismo y de la civilización occidental. Crisis que en Europa era patente tras el final de la Gran guerra (1914-1918), tal como aparecía en el libro <em>La decadencia de Occidente </em>de Oswald Spengler.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mariátegui no fue un indigenista fundamentalista, pero tampoco fue un marxista eurocéntrico. Odiaba la borrachera del nacionalismo mal entendido, ese nacionalismo de vacas al que se refería Nietzsche, que rechazaba las ideas extranjeras, como si pudiéramos, por ejemplo, prescindir de la teoría de la relatividad; pero también llamaba a que el socialismo en América no fuera “copia y calco” del europeo. El socialismo peruano debía partir de la realidad concreta, de un análisis de sus clases sociales, las relaciones de producción, sus formas económicas semifeudales, su economía colonial subordinada al capital extranjero; debía reconocer el grado de desarrollo pero, igualmente, debía prestar atención a la cuestión cultural y educativa del indio, del peruano en general, como bien lo percibió Augusto Salazar Bondy.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este último aspecto Mariátegui acogía el gran énfasis que el marxismo historicista italiano en el que se formó, el de Benedetto Croce, Gobetti, Gramsci y, por su puesto de Lenin en Rusia, daba al papel de la cultura. El Amauta entendía que se necesitaba una reforma cultural y moral, pero esta se lograba en el trabajo con las masas, con la educación por medio de las escuelas rurales y agrarias, con el periódico, con las revistas y también en las cátedras de las universidades populares. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La <em>Revista Amauta</em> fue, entonces, uno de esos artefactos culturales para elevar el nivel intelectual, de conciencia, de las masas populares. Un medio para dar la batalla cultural, diríamos hoy. Por eso en el primer número decía: “El objeto de la revista es el de plantear, esclarecer y conocer los problemas peruanos desde puntos de vista doctrinarios y científicos. Pero consideramos al Perú siempre dentro del panorama del mundo”. La revista se presentaba como parte del proyecto de construcción del socialismo en el Perú, junto a <em>Labor</em>, el periódico creado para los obreros y las distintas organizaciones que hubieran acogido el mito socialista. Duró 4 años y alcanzó a publicar 32 números. Articuló parte de la intelectualidad del continente, y publicó crítica literaria, análisis político, corrientes filosóficas, etc. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Era una revista con espíritu, parte de un proyecto. No era como las revistas académicas actuales que reproducen el <em>paperfordismo </em>y, con él, la mercantilización burda del conocimiento. Era una revista con claridad política, sin la asepsia ideológica y burocratil de las revistas actuales.       </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El marxismo sui generis de Mariátegui.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay que decir que el de Mariátegui fue un marxismo original, algo ecléctico, y sin el calado teórico al estilo de un Adorno, un Lukács, un Korsch, pero que rescataba el <em>ethos revolucionario y el pathos</em> como motor de la praxis revolucionaria, y cuya mejor virtud era la capacidad para aplicar el método al análisis de la realidad concreta. Con acierto ha dicho el filósofo Pablo Guadarrama, que: “[ Mariátegui] no andaba en busca de tarjetas de entrada al exclusivo reino de los filósofos. No era su preocupación y no hizo esfuerzo especial por parecerse a ellos”. Esto se debe a que Mariátegui fue, ante todo, un autodidacta, un militante, un revolucionario, pero fue un auténtico genio, uno de esos frutos escasos de la historia, con una gran capacidad para &#8220;tomar fotos&#8221; de la realidad, para analizar lo que ocurría en el mundo. Su método “periodístico y cinematográfico”, como dice en 1925, en la <em>Advertencia</em> de su libro <em>La escena contemporánea,</em> está basado en la siguiente idea de Bergson:  </p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Tomamos vistas casi instantáneas</em> de la realidad que pasa, y como son características de esa realidad nos basta con ensartarlas a lo largo de un devenir abstracto, uniforme e invisible, situado en el fondo del aparato del conocimiento, para imitar lo característico del devenir mismo. En general, <em>percepción, intelección y lenguaje proceden así. </em>Tanto si se trata de pensar el devenir, como de expresarlo o, incluso, de percibirlo no hacemos más que accionar una especie de cinematógrafo interior. Todo lo que precede podría resumirse diciendo que <em>el mecanismo de nuestro conocimiento usual es de naturaleza cinematográfica”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que en esa capacidad de ver lo esencial, de articular las escenas, de hacer síntesis de los fenómenos, está su genialidad. Por otro lado, el marxismo de Mariátegui abigarra elementos heteróclitos. Eso se debe al mencionado eclecticismo (visto de manera positiva) y de las fuentes de las que bebió. Él admiró a Sorel quien estuvo influido por Proudhon, Nietzsche, Bergson; tomo elementos de Croce, de James, de Simmel y otros. En fin, asumió contenidos de los mal llamados “irracionalismos” (que prefiero llamar <em>filosofías de la vida</em> o <em>Lebenphilosophie</em>), los cuales también rescataron la interioridad humana sus pasiones, sus afectos, las emociones, y buscaron un humano más íntegro, sensible, espiritual. Las filosofías de la vida de la Europa finisecular contenían, también, una crítica de la cultura. Mariátegui asumió ideas vitalistas, como la crítica de la razón y el énfasis en la afectividad humana. Ahí veo uno de sus más interesantes aportes: el peruano entendió la <em>dimensión afectiva de la política</em>, comprendió que el mito (y su vitalismo intrínseco) puede ser usado tanto por el fascismo como por los revolucionarios socialistas. El suyo por eso es, <em>strictu sensu</em>, un <em>marxismo vitalista.</em>     </p>



<p class="wp-block-paragraph">Ma parece importante, también, hablando de las fuentes marxistas de Mariátegui, no sobredimensionar las posibles influencias de Gramsci. En ellos se presenta, ciertamente, un <em>pensamiento convergente, </em>pero llegaron a ideas parecidas por vías diferentes. Si bien es cierto que ellos coincidieron en Livorno en 1921, según dice Héctor Alimonda, la obra más relevante de Gramsci, sus famosos <em>Cuadernos de la cárcel, </em>fue  escrita después de 1926 cuando fue encarcelado. Para ese año Mariátegui ya residía en Perú tras su regreso en el año 1923. Es más, la obra importante de Gramsci fue conocida años después, tras 1945, por lo tanto, “Mariátegui sigue un camino independiente del recorrido por el historicismo marxista, <em>son discursos homólogos, </em>pero que se desconocen mutuamente”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo esto es lo que hace de Mariátegui, justamente, un pensador creador, que entendió la dimensión abierta y crítica del marxismo y que no repitió, por ejemplo, la cantinela de que había en Marx una filosofía de la historia o un determinismo histórico, pues esas posiciones las había superado el “último Marx” ya en la década de 1870.  Mariátegui no llegó a pensar, tampoco, que su papel en la historia fuera el de volverse custodio del pensamiento de Marx, sino que su tarea era medirlo, estrujarlo, repensarlo, en relación con la especificidad de las realidades históricas y geopolíticas. En eso consiste, también, su grandeza.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencias bibliográficas.</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Alimonda, Héctor. (2010). “Presentación: La tarea americana de José Carlos Mariátegui”. En Mariátegui, José. <em>La tarea americana, </em>(p. 11-29). Buenos Aires: Clacso, Prometeo.</li>



<li>Bergson, Henry. (1973). <em>La evolución creadora. </em>Madrid: Espasa-Calpe.</li>



<li>Gramsci, Antonio. (1971). <em>El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce. </em>Buenos Aires: ediciones Nueva Visión.</li>



<li>Guadarrama, Pablo. (2013) “La dimensión concreta de lo humano en José Carlos Mariátegui”. En <em>Pensamiento filosófico latinoamericano. Humanismo, método e historia, </em>(p. 233-248)<em>. </em>Tomo III. Bogotá: Universidad Católica de Colombia, Editorial Planeta. </li>



<li>Mariátegui, José Carlos. (1967). <em>En defensa del marxismo. </em>3ª ed. Lima: Biblioteca Amauta. </li>



<li>Mariátegui, José Carlos. (1995). <em>7 ensayos de interpretación de la realidad peruana. </em>Lima: Biblioteca Amauta.</li>



<li>Mariátegui, José Carlos. (2010). En <em>La tarea americana. </em>(Alimonda, Héctor, ed). Buenos Aires: Prometeo, CLACSO. </li>



<li>Mariátegui, José Carlos. (2021). <em>Antología. </em>Selección, introducción y notas de Martín Bergel. Buenos Aires: Siglo XXI Editores Argentina.</li>



<li>Marx, K. (1980). “Karl Marx a Vera Zasúlich”. En:  En Marx, K., y Engels, F. <em>Escritos sobre Rusia II. El porvenir de la comuna rural rusa, </em>(p. 60-61). México: Cuadernos del pasado y el presente.</li>



<li>Pachón, Damián. (2024). <em>La disputa del sentido común y la transformación del orden social. Los aportes de Antonio Gramsci. </em>Bogotá: Desde abajo.</li>



<li>Salazar Bondy, Augusto. (2015). “Un salvador de Mariátegui”. En Rojas, Joel <em>et al</em>. <em>Repensar a Augusto Salazar Bondy. Homenaje a los 90 años de su nacimiento, </em>(p. 58-63). Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126592</guid>
        <pubDate>Fri, 06 Mar 2026 19:03:36 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
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        <item>
        <title>Después de Davos 2026: la consolidación de narrativas capaces de cambiar la conversación global</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/davos-foro-economico-mundial-2026-consolidacion-narrativas-capaces-cambiar-conversacion-global/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tras Davos, el panorama global muestra cambios profundos que están redefiniendo las prioridades económicas, tecnológicas y estratégicas del mundo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__byline">Adela Vélez Rolón PhD &#8211; Profesora investigadora</p><p class="wp-block-post-author__name">CESA</p></div></div>


<p class="wp-block-paragraph">Davos terminó hace varias semanas. Pero lo que queda es lo verdaderamente importante. La conversación global empieza a darse sobre interrogantes que hoy ocupan el centro del debate mundial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La reunión anual del Foro Económico Mundial, realizada en enero y que ya cumple su 56ª edición, se ha consolidado como un espacio donde líderes de distintos sectores debaten los grandes desafíos globales, funcionando como un radar de señales —algunas tempranas, otras más evidentes— sobre los cambios en curso. Este año estuvo precedida por la <a href="https://www.cesa.edu.co/news/claves-global-risks-report-2026-vision-estrategica-contextos-complejos/">publicación del Informe de Riesgos Globales 2026</a>, que anticipó con mayor claridad las principales preocupaciones mundiales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El informe es contundente: la incertidumbre es estructural. En el corto plazo dominan las confrontaciones geopolíticas, la desinformación y la polarización social. Los riesgos ambientales, aunque persistentes, se proyectan como las principales amenazas a largo plazo —lo cual también debería alertarnos—.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Primera señal: <strong> La inteligencia artificial</strong> no es un tema nuevo, pero sí se consolidó como el eje central de la conversación. El debate ya no gira únicamente en torno a su adopción, sino a su capacidad real de generar valor económico, de construirse sobre principios sólidos de confianza y gobernanza, y de redefinir el futuro del trabajo —y, de manera aún más profunda, el de las profesiones—. En este punto conviene observar con atención el caso de China, que ha asumido con claridad que la formación es parte de su arquitectura estratégica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A ello se suma un desafío menos visible pero determinante: la enorme demanda energética que exige la expansión de la IA, lo que obliga a repensar la infraestructura que la hará posible. Así, la discusión dejó de ser tecnológica para convertirse en estratégica. No se trata solo de usar inteligencia artificial, sino de posicionarse frente a ella. En ese contexto, también merece seguimiento lo que ocurre en India, cuyos movimientos recientes buscan influir en la gobernanza e infraestructura global de esta tecnología.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Segunda señal: Más allá de los temas tecnológicos, en Davos emergió una conversación más incómoda y profundamente humana: <strong>¿estamos preparando líderes capaces de navegar la incertidumbre?</strong> La respuesta no tranquiliza. Los cambios avanzan más rápido que nuestra capacidad de formar líderes capaces de tomar decisiones frente a la reconfiguración geopolítica, la disrupción tecnológica, la transición energética y la presión del cambio climático, entre muchas otras tensiones. Una de las conclusiones más relevantes en este sentido, fue que el liderazgo no consiste en tener todas las respuestas, sino en saber formular las preguntas correctas y aprender a interpretar las señales antes de que se conviertan en crisis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema no es solo percepción. El Global Leadership Forecast 2025 señala que menos del 30 % de las organizaciones considera tener líderes preparados para los desafíos venideros. A ello se suma una erosión sostenida de la confianza pública en quienes toman decisiones. La brecha no es tecnológica; es directiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tercera señal confirma lo que el propio Foro había anticipado como riesgo central: <strong>las tensiones geopolíticas no son coyunturales, son estructurales</strong>. La petición a que las llamadas “potencias medias” asuman un papel más activo no responde a un gesto diplomático, sino a un reacomodo profundo del poder económico y estratégico. El debate sobre Groenlandia, lejos de ser anecdótico, fue revelador: minerales críticos, rutas comerciales y seguridad energética han vuelto al centro de la agenda global. La discusión ya no es ideológica; es material.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese contexto, las estrategias se están reescribiendo. Europa avanza en su autonomía estratégica; Canadá refuerza controles sobre sectores críticos; India invierte en infraestructura y gobernanza en inteligencia artificial. El común denominador es claro: ya no se planifica bajo el supuesto de estabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La cuarta señal redefine un concepto que usamos con ligereza: <strong>resiliencia</strong>. Durante años se entendió como la capacidad de resistir crisis. En Davos se habló de algo distinto: crecer en medio de la incertidumbre. No se trata solo de absorber choques, sino de desarrollar capacidades que permitan aprovecharlos. En América Latina solemos celebrar la resistencia; menos frecuente es invertir en adaptabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La quinta señal puede ser la más subestimada, pero es quizá aquella en la que deberían redoblarse esfuerzos y recursos: la economía del cerebro o capital cerebral. No se trata únicamente de salud mental, sino de un sistema complejo que integra longevidad, capacidades cognitivas, habilidades socioemocionales y calidad educativa como fundamentos del desarrollo económico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es así, que frente al impacto de la automatización, las ventajas competitivas tienden a volverse más humanas. El Foro Económico Mundial advierte que el 44 % de las habilidades laborales cambiará en los próximos cinco años, y que las competencias más demandadas serán precisamente analíticas, adaptativas y sociales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El desafío es mayor, según la Organización Mundial de la Salud, la depresión y la ansiedad le cuestan a la economía global cerca de 1 billón de dólares anuales en productividad perdida. Y, para 2030, el mundo entrará en una fase en la que las personas mayores de 60 años representarán una proporción histórica de la población global.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es decir, la economía del cerebro deja de ser un asunto sectorial para convertirse en una variable macroeconómica que debería incorporarse en la fórmula del crecimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Davos no se entregan soluciones; se abren conversaciones. La pregunta entonces es: ¿estamos leyendo sus señales con la seriedad suficiente? Ya que el riesgo no es que el mundo cambie, sino reaccionar tarde.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y la pregunta de fondo es más amplia: ¿están preparadas las empresas, gobiernos, instituciones y ciudadanos?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://www.cesa.edu.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colegio de Estudios Superiores de Administración &#8211; CESA</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>CESA</author>
                    <category>Colegio de Estudios Superiores de Administración</category>
                    <category>Educación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126329</guid>
        <pubDate>Fri, 27 Feb 2026 23:01:18 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Después de Davos 2026: la consolidación de narrativas capaces de cambiar la conversación global]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">CESA</media:credit>
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        <item>
        <title>Inversiones públicas y privadas por 7.3 billones de dólares financian la destrucción de la biodiversidad &amp;#124; INFORME</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/inversiones-publicas-y-privadas-por-7-3-billones-de-dolares-financian-la-destruccion-de-la-biodiversidad-informe/</link>
        <description><![CDATA[<p>En 2023, los flujos financieros a nivel mundial, tanto públicos como privados, que generaron impactos directos y negativos sobre la naturaleza se estimaron en 7.3 billones de dólares.&nbsp;La financiación privada representó 4.9 billones de dólares&nbsp;y el gasto público en&nbsp;subsidios perjudiciales para el ambiente fue de alrededor de 2.4 billones de dólares. Ese es uno de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>El nuevo informe de la Plataforma Intergubernamental Científico Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) sobre biodiversidad y empresas revela que 220 000 millones de dólares se destinaron a actividades que contribuyen a la conservación y restauración de la biodiversidad en 2023.</em></li>



<li><em>Esto sólo representa el 3 % de la inversión pública y privada que terminó afectando la biodiversidad.</em></li>



<li><em>Todas las empresas dependen directa o indirectamente de la naturaleza y ejercen una influencia sobre ella.</em></li>



<li><em>Los expertos aseguran que si no se protege la biodiversidad hoy, se arriesga la rentabilidad de las empresas en el futuro, por lo que un mayor compromiso con la naturaleza no es una opción sino una necesidad.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En 2023, los flujos financieros a nivel mundial, tanto públicos como privados, que generaron impactos directos y negativos sobre la naturaleza se estimaron en 7.3 billones de dólares.&nbsp;<strong>La financiación privada representó 4.9 billones de dólares</strong>&nbsp;y el gasto público en&nbsp;<strong>subsidios perjudiciales para el ambiente fue de alrededor de 2.4 billones de dólares</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese es uno de los principales hallazgos del informe&nbsp;<a href="https://zenodo.org/records/18538597" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>El impacto y la dependencia de las empresas respecto a la diversidad biológica y las contribuciones de la naturaleza a las personas</em></a>, publicado el 9 de febrero por la Plataforma Intergubernamental Científico Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/buques-argentinos-empresas-chinas-pesca-sin-observadores/">«Argenchinos»: Argentina permite que barcos controlados por empresas chinas pesquen sin observadores y violen la ley</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En dicho documento se reconoce que&nbsp;<strong>todas las empresas dependen de la biodiversidad</strong>, todas ejercen una influencia sobre ella y&nbsp;<strong>el crecimiento de la economía mundial se ha producido a costa de una inmensa pérdida de biodiversidad</strong>, lo que ahora plantea un riesgo sistémico crítico y generalizado para la economía, la estabilidad financiera y el bienestar de los seres humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reporte también llama la atención sobre que las condiciones actuales en las que operan las empresas no están siempre alineadas a un futuro justo y sostenible. “En primer lugar este informe demuestra que&nbsp;<strong>la naturaleza es asunto de todos</strong>&nbsp;y que la conservación, la restauración y el uso sostenible de la biodiversidad son fundamentales para la sostenibilidad y el éxito empresarial», asegura Luthando Dziba, secretario ejecutivo de&nbsp;<a href="https://www.ipbes.net/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">IPBES</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En segundo lugar, explica Dziba, el informe muestra que, si bien&nbsp;<strong>las empresas han contribuido a la innovación</strong>&nbsp;que ha impulsado la mejora de la calidad de vida,&nbsp;<strong>este mismo éxito ha tenido un alto costo para la biodiversidad</strong>,</p>



<p class="wp-block-paragraph">La evaluación fue elaborada durante tres años por 79 expertos, entre científicos y representantes del sector privado, procedentes de 35 países y de todas las regiones del mundo. También contó con consulta a pueblos indígenas y a comunidades locales.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269730"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17195721/energia-eolica-informe-ipbes-empresas-y-biodiversidad-768x512.jpg" alt="Vista aérea de molinos de viento en un verde bosque estival en Finlandia. Foto: cortesía Ipbes-iStock" class="wp-image-269730" /><figcaption class="wp-element-caption">Vista aérea de molinos de viento en un verde bosque estival en Finlandia. Foto: cortesía IPBES/iStock</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/lobo-mexicano-riesgos-geneticos-conflictos-ganaderia-amenaza-legal/">Lobo mexicano: crecen los riesgos genéticos, conflictos con la ganadería y amenaza legal a 28 años de su reinserción</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">El impacto de las empresas en la biodiversidad no ha sido bien cuantificado</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los primeros mensajes del informe es que&nbsp;<strong>incluso las empresas que pueden parecer alejadas de la naturaleza dependen directa o indirectamente de ella</strong>. El problema, comentan los expertos en su análisis, es que las empresas suelen asumir poco o ningún costo financiero por sus efectos negativos y muchas tampoco pueden generar ingresos al tiempo que impactan positivamente en la biodiversidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Stephen Polasky, profesor de Economía Ecológica y Ambiental en la Universidad de Minnesota y copresidente del informe, asegura que las empresas se enfrentan a diversos obstáculos o barreras al intentar reducir sus impactos negativos y aumentar los positivos. Algunos de ellos se relacionan con&nbsp;<strong>falta de información o comprensión sobre la biodiversidad</strong>, mientras que otros son más sistémicos, como la&nbsp;<strong>fijación incorrecta de precios a los servicios que prestan la biodiversidad y la naturaleza</strong>. “De hecho, muchos de los valores de la naturaleza no llegan al mercado con los precios adecuados o incluso llegan sin precio”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269737"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17195821/Steve-Polasky-informe-ipbes-empresas-y-biodiversidad-768x512.jpg" alt="Steve Polasky, copresidente del informe sobre biodiversidad y empresas de la IPBES. Foto: cortesía Ipbes - Anastasia Rodopoulou" class="wp-image-269737" /><figcaption class="wp-element-caption">Stephen Polasky, copresidente del informe sobre biodiversidad y empresas de la IPBES. Foto: cortesía IPBES/Anastasia Rodopoulou</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Reconocer el valor de la biodiversidad a nivel económico es importante porque “la pérdida de biodiversidad es una de las amenazas más graves para las empresas”, dice Polasky, y agrega que “la realidad distorsionada es que&nbsp;<strong>suele parecer que a las empresas les resulta más rentable degradar la biodiversidad que protegerla</strong>. Puede parecer rentable a corto plazo, pero los efectos negativos en las empresas pueden ser acumulativos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El informe señala que, a pesar de que algunas empresas están adoptando medidas favorables para la biodiversidad, existen incentivos que atentan contra ella y bloquean acciones que podrían detener y revertir su pérdida, y ayudar a enfrentar otros problemas relacionados, como por ejemplo el cambio climático y la contaminación. Es más,&nbsp;<strong>muchas políticas, subsidios y regulaciones favorecen actividades dañinas para la naturaleza</strong>&nbsp;o dificultan aquellas que podrían beneficiarla.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269729"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17195716/Contaminacion-oceanos-informe-ipbes-empresas-y-biodiversidad-768x512.jpg" alt="Tubería de aguas residuales de alcantarillado llegan a los arrecifes de coral. Foto: cortesía Ipbes-iStock" class="wp-image-269729" /><figcaption class="wp-element-caption">Tubería de aguas residuales de alcantarillado llegan a los arrecifes de coral. Foto: cortesía IPBES/iStock</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La relación biodiversidad-empresas era un tema urgente y así se lo expresaron a IPBES los más de 140 países miembros de la Plataforma cuando pidieron realizar este informe hace más de dos años. “<strong>La pérdida de biodiversidad es alarmante, entonces no hay duda de que el tema es urgente</strong>. Además es una pérdida que se entrelaza con otros problemas que enfrenta a la sociedad, como el cambio climático y la contaminación”, afirma a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;Ximena Rueda, profesora y decana de la Facultad de Administración de la Universidad de Los Andes en Colombia y copresidenta del actual informe Ipbes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Rueda, el desconocimiento que las empresas tienen de la biodiversidad es uno de los principales obstáculos que se deben superar. Por un lado, asegura que<strong>&nbsp;las compañías son conscientes de sus impactos</strong>&nbsp;porque ya hay una larga tradición en la que los gobiernos les han pedido que hagan estudios de impacto ambiental, que minimicen sus impactos, los eviten o, si no pueden evitarlos ni minimizarlos, por lo menos los compensen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo,&nbsp;<strong>el problema está en que no suelen ser conscientes de qué tanto dependen de la naturaleza y de sus servicios</strong>. “Esa dependencia se ve fácil en sectores como la agricultura o la pesca, donde se extrae directamente un servicio de la naturaleza. Pero hay otros sectores donde esa relación es menos evidente, pero lo cierto es que se da a través de su cadena de valor o incluso a través de sus inversiones”, destaca Rueda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Polanski lo resume de forma categórica: “<strong>Todas las empresas dependen de la biodiversidad y la impactan”.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269732"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17195736/Ciencia-informe-ipbes-empresas-y-biodiversidad-768x512.jpg" alt="Dos científicos ambientales toman datos con GPS. Foto: cortesía Ipbes - iStock" class="wp-image-269732" /><figcaption class="wp-element-caption">Dos científicos ambientales toman datos con GPS. Foto: cortesía IPBES/iStock</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Otro asunto urgente para atender es el crecimiento económico siempre asociado a un aumento en el consumo de materiales. Aunque los ecosistemas se pueden regenerar, los recursos del planeta son finitos, por lo que el llamado es a seguir proveyendo bienestar y prosperidad sin que eso esté atado a un consumo cada vez acelerado de recursos. “El reporte hace un llamado muy profundo a repensar los estilos de vida, a&nbsp;<strong>transitar hacia una economía de la durabilidad y no continuar en una economía del desecho</strong>”, dice Rueda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra conclusión clave es que las empresas podrían mejorar la medición y la gestión de sus impactos y su dependencia de la biodiversidad mediante&nbsp;<strong>un compromiso adecuado con la ciencia y el conocimiento indígena y local</strong>. “La bibliografía científica no está redactada para las empresas y la falta de traducción y atención a las necesidades de estas ha frenado la asimilación de los descubrimientos científicos. Entre las empresas también suele haber una comprensión y un reconocimiento muy limitados de los pueblos indígenas y las comunidades locales como guardianes de la biodiversidad y, por tanto, poseedores de conocimientos sobre su conservación, restauración y uso sostenible”, comenta la profesora Ximena Rueda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reporte de IPBES destaca que&nbsp;<strong>el desarrollo industrial amenaza al 60 % de las tierras indígenas de todo el mundo</strong>&nbsp;y una cuarta parte de todos sus territorios están sometidos a una gran presión por la explotación de recursos. A pesar de esto,&nbsp;<strong>los pueblos indígenas y las comunidades locales suelen estar subrepresentados en la investigación y la toma de decisiones de las empresas</strong>. “La colaboración respetuosa que permite poner en común y utilizar mejor los datos, la información, las ideas científicas y el conocimiento indígena y local puede traducirse en una mejor gestión de los riesgos y la concretización de las oportunidades empresariales”, agrega Rueda.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269733"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17195743/Pueblos-indigenas-informe-ipbes-empresas-y-biodiversidad-768x512.jpg" alt="Mujer indígena quechua peruana tejiendo con técnicas tradicionales en Cusco. Foto: cortesía Ipbes - iStock" class="wp-image-269733" /><figcaption class="wp-element-caption">Mujer indígena quechua peruana tejiendo con técnicas tradicionales en Cusco. Foto: cortesía IPBES/iStock</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/bolivia-senado-exige-informe-presidencia-situacion-critica-pueblo-indigena-ese-ejja-eyiyoquibo/">Bolivia: el Senado exige informe a la Presidencia por la situación crítica del Pueblo Indígena Ese Ejja de Eyiyoquibo</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Es posible un cambio que armonice la relación entre empresas y biodiversidad</h2>



<p class="wp-block-paragraph">No todo es desesperanzador. El informe también plantea que sí es posible beneficiar a la naturaleza mientras que las empresas obtienen buenas rentabilidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El cambio puede ocurrir.&nbsp;<strong>Las empresas pueden contribuir a un futuro justo y sostenible, y pueden actuar ahora</strong>”, asegura Matt Jones, director de impacto del centro especializado en biodiversidad del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y copresidente del informe IPBES.&nbsp;<strong>“No necesitamos información perfecta para actuar. Las empresas ya pueden empezar”</strong>, añade.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269735"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17195758/Matt-Jones-informe-ipbes-empresas-y-biodiversidad-768x512.jpg" alt="Matt Jones, copresidente del informe sobre biodiversidad y empresas de la IPBES. Foto: cortesía Ipbes - Anastasia Rodopoulou" class="wp-image-269735" /><figcaption class="wp-element-caption">Matt Jones, copresidente del informe sobre biodiversidad y empresas de la IPBES. Foto: cortesía IPBES/Anastasia Rodopoulou</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y es que actuar va más allá de una obligación o responsabilidad. El reporte establece que si las empresas no actúan, su propio futuro estará en la cuerda floja.&nbsp;<strong>“Un mayor compromiso con la naturaleza no es una opción: es una necesidad”</strong>, dice Rueda e indica que cambiar la relación con la biodiversidad es vital para los resultados financieros de las compañías y su prosperidad a largo plazo. Sin embargo, reconoce que para evitar el «falso ecologismo» es imprescindible que las empresas tengan estrategias transparentes y creíbles, que muestren claramente sus medidas, cómo contribuyen a los resultados en materia de biodiversidad&nbsp;<strong>y que divulguen públicamente sus impactos y dependencias, así como las actividades que están realizando y que generan presión</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Si no protegemos la biodiversidad, estamos arriesgando la rentabilidad de las empresas en el futuro”, comenta el profesor Polasky, pero también asegura que se necesita transparencia. El informe menciona que&nbsp;<strong>menos del 1 % de las empresas que rinden cuentas públicas mencionan los impactos sobre la biodiversidad en sus informes</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de ese llamado, otro mensaje central del documento es que&nbsp;<strong>las empresas no pueden, por sí solas, lograr el nivel de cambio necesario para detener y revertir la pérdida de biodiversidad</strong>, por lo que se describen cinco componentes específicos y fundamentales para crear un entorno adecuado para lograrlo: marcos políticos, jurídicos y normativos; sistemas económicos y financieros; valores sociales, normas y cultura; tecnología y datos; y capacidad y conocimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reporte ofrece más de 100 ejemplos específicos de medidas concretas que las empresas, los gobiernos, los actores financieros y la sociedad civil pueden adoptar en cada uno de estos cinco componentes.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269738"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17195834/Ximena-Rueda-informe-ipbes-empresas-y-biodiversidad-768x512.jpg" alt="Ximena Rueda, copresidenta del informe sobre biodiversidad y empresas de la IPBES. Foto: cortesía Ipbes - Anastasia Rodopoulou" class="wp-image-269738" /><figcaption class="wp-element-caption">Ximena Rueda, copresidenta del informe sobre biodiversidad y empresas de la IPBES. Foto: cortesía IPBES/Anastasia Rodopoulou</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque el contexto en el que operan las empresas (por ejemplo, país, lugar y actividad realizada) influye en cuáles medidas priorizar, la profesora Rueda cree que&nbsp;<strong>redireccionar los subsidios es un buen comienzo porque muchos van dirigidos a actividades productivas que están deteriorando la naturaleza</strong>. “Lo que proponemos es revisar esos subsidios. Y esto no quiere decir que haya que quitárselos a los sectores que los reciben, sino que se direccionen a actividades que realmente cuiden la naturaleza”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Rueda, otra de las prioridades es&nbsp;<strong>involucrar activamente al sector financiero para que diseñe instrumentos que incentiven</strong>&nbsp;a las empresas a invertir en tecnología, mercados y productos que favorezcan la restauración de la naturaleza y la protección de la biodiversidad.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269734"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17195748/Banco-sector-financiero-informe-ipbes-empresas-y-biodiversidad-768x512.jpg" alt="El sector financiero juega un papel fundamental en la relación biodiversidad - empresas. Foto: cortesía Ipbes - iStock" class="wp-image-269734" /><figcaption class="wp-element-caption">El sector financiero juega un papel fundamental en la relación biodiversidad-empresas. Foto: cortesía IPBES/iStock</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Tenemos que ir más allá de la falacia de una elección entre gobiernos y responsables de las políticas a favor del medio ambiente o a favor de las empresas. Todas las empresas dependen de la naturaleza, por lo que&nbsp;<strong>las acciones que la conservan y utilizan de forma sostenible también pueden ser las que ayuden a las empresas a prosperar a largo plazo</strong>”, enfatiza Polasky.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo se monitorean las acciones de las empresas, los gobiernos, los actores financieros y la sociedad civil? Esa es una de las preguntas que aún no tiene una respuesta muy clara y para la que IPBES prepara un nuevo informe que se publicará en 2027. “Uno de los objetivos de esa evaluación es fortalecer los marcos de monitoreo y&nbsp;<strong>ayudar a los gobiernos a comprender cómo monitorear las actividades comerciales de manera que se avance hacia un futuro justo y sostenible</strong>”, comenta Luthando Dziba, secretario ejecutivo de IPBES.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Imagen principal:</strong> una construcción urbana a gran escala.<strong> Foto:</strong> cortesía IPBES/iStock</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/antonio-jose-paz-cardona/">Antonio José Paz Cardona</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/by/antonio-jose-paz-cardona/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125918</guid>
        <pubDate>Fri, 20 Feb 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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