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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 16 Apr 2026 23:15:47 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de repensar | Blogs El Espectador</title>
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        <title>El ocaso de las Naciones Unidas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/el-ocaso-de-las-naciones-unidas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Sin transformaciones reales, el debilitamiento del multilateralismo solo abrirá nuevamente espacio a formas aun más pronunciadas de unilateralidad, cuyos costos históricos para la vida, la paz y la estabilidad de la humanidad, tristemente, conocemos bastante bien.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>El proyecto civilizatorio de las Naciones Unidas parece haber fracasado. La coyuntura internacional, marcada por uno de los periodos de mayor inestabilidad desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, lo confirma. Basta con pensar en los 61 conflictos armados estatales activos en 36 países registrados en 2024, la cifra más alta desde 1946. Y aunque la ONU conserva cierta utilidad en labores de observación, acompañamiento y asistencia, el balance general evidencia una incongruencia cada vez mayor entre la arquitectura institucional heredada de la posguerra y las características del mundo contemporáneo.</p>



<p>En particular, el sistema de seguridad colectiva que dio origen a la ONU en 1945 representó una apuesta ambiciosa y, en su momento, indispensable. Su promesa consistía en reemplazar la fuerza por el derecho, la guerra por la diplomacia y la unilateralidad por la cooperación internacional. Durante décadas, ese diseño otorgó legitimidad al multilateralismo y permitió consolidar un marco normativo sin precedentes, sostenido en la premisa de que el sistema internacional podía regirse por reglas relativamente claras. Esa promesa, sin embargo, dependía de un tipo de orden histórico que ya no existe.</p>



<p>Hoy el mundo está atravesado por conflictos híbridos, actores no estatales, ciberamenazas, riesgos nucleares y crisis localizadas que producen efectos energéticos, financieros y humanitarios de alcance global. Basta con mirar la prolongación de la guerra en Ucrania, la devastación humanitaria en Gaza, la persistencia de situaciones críticas en Sudán y en el Sahel, así como la escalada en torno a Irán y al estrecho de Ormuz, para advertir no solo la magnitud de los desafíos actuales, sino también la dificultad de la comunidad internacional para articular respuestas efectivas.</p>



<p>Ahora, si hay un lugar donde la ineficacia de esa arquitectura institucional se hace especialmente visible, es en el Consejo de Seguridad. Por ejemplo, en 2024 se registraron siete proyectos de resolución vetados, la cifra más alta desde 1986 para este tipo de bloqueos. Lejos de tratarse de un episodio excepcional, la tendencia se mantuvo en 2025, cuando el Consejo volvió a registrar nuevos vetos en asuntos críticos como Gaza y Ucrania, lo que confirma la persistencia de una &nbsp;estructura dentro del sistema. Más recientemente, Rusia y China vetaron una resolución orientada a coordinar esfuerzos para proteger la navegación comercial en el estrecho de Ormuz, pese al respaldo mayoritario del resto de los miembros del Consejo. Así, cuando el principal órgano encargado de preservar la paz y la seguridad internacionales queda una y otra vez condicionado por los intereses de las grandes potencias, la seguridad colectiva deja de operar como un principio efectivo y empieza a desgastarse también como promesa política.</p>



<p>No se trata, entonces, de una falla coyuntural ni de un problema meramente procedimental o de gestión. La ineficacia del modelo de seguridad colectiva de las Naciones Unidas se debe a factores estructurales. Los intentos de reforma del Consejo de Seguridad y del sistema multilateral tropiezan desde hace décadas con obstáculos reiterados. Las potencias con derecho de veto, justamente porque ese privilegio garantiza su influencia en el diseño institucional, suelen bloquear cualquier propuesta que pueda limitarlo.</p>



<p>A ello se suman las tensiones geopolíticas, la competencia estratégica y la defensa cerrada de intereses nacionales, que han impedido avances sustantivos en asuntos como la ampliación del Consejo o la regulación del uso del veto. En otras palabras, los mecanismos de poder preestablecidos siguen priorizando un <em>statu quo</em>, a todas luces indefendible, por encima de la adaptación a las nuevas condiciones del sistema internacional.</p>



<p>Reconocer esta crisis no implica negar el papel que Naciones Unidas ha desempeñado en ámbitos como la asistencia humanitaria, la cooperación internacional para el desarrollo o la atención a poblaciones especialmente vulnerables. Pero también sería ingenuo suponer que ese saldo parcial compensa el deterioro de sus funciones centrales. Incluso esos programas, valiosos en muchos contextos, requieren hoy una revisión profunda, no para desmantelarlos, sino para hacerlos más eficientes, más pertinentes y más visibles en sus resultados. La ONU ha acumulado durante décadas una burocratización excesiva y una distancia cada vez mayor respecto de su espíritu fundacional. Y esa distancia resulta especialmente preocupante para la prevención de conflictos y la respuesta institucional cuando la seguridad internacional entra en crisis.</p>



<p>Por otra parte, también existe un desgaste moral y simbólico que merece tomarse en serio. La organización surgió de la convicción de que, tras la devastación de las guerras mundiales, era necesario construir un marco normativo capaz de limitar la soberanía estatal absoluta y de situar la paz, los derechos y la cooperación por encima de los intereses unilaterales de los Estados. Esa era, en el fondo, su ambición civilizatoria. </p>



<p>El panorama actual, sin embargo, deja ver hasta qué punto ese horizonte se ha erosionado. El Estado nación mantiene plena vigencia y la unilateralidad estatal —precisamente aquello que el multilateralismo buscaba contener— ha recuperado una centralidad evidente en el sistema internacional. Los marcos multilaterales subsisten, por supuesto, pero con mucha frecuencia operan más como escenarios de disputa entre intereses nacionales que como límites reales a su ejercicio. Por eso, parte de la crisis actual de Naciones Unidas es también la crisis del ideal político y moral que le dio origen.</p>



<p>Ahora bien, más allá del caso del Consejo de Seguridad, resulta claro que la actual crisis del multilateralismo no puede entenderse únicamente como un problema de gestión institucional. Las discusiones recientes sobre la reforma de la gobernanza global apuntan, cada vez con mayor claridad, a algo mucho más profundo. No basta con hacer más eficientes los mecanismos existentes; es necesario repensar la manera misma en que se distribuyen responsabilidades, capacidades de respuesta y la fuente misma de legitimidad dentro del sistema internacional. Ello exige avanzar hacia una gobernanza mejor articulada entre los niveles nacional, regional y global, con una mayor capacidad de respuesta en los ámbitos más cercanos a cada crisis y con redes de rendición de cuentas más sólidas allí donde todavía sea posible construirlas o preservarlas.</p>



<p>En este orden de ideas, uno de los errores más persistentes del enfoque tradicional ha sido asumir que la respuesta a las crisis internacionales debe centrarse casi exclusivamente en los grandes organismos de alcance global. Sin embargo, la experiencia reciente sugiere que la contención de una deriva autoritaria, de una ruptura institucional o de una escalada bélica depende también de otros planos de acción: de la capacidad de mediación de los entornos regionales, de los instrumentos de rendición de cuentas que puedan agenciarse desde la sociedad civil y, cuando todavía existen, de las instituciones internas que conservan algún grado de autonomía. </p>



<p>Desde luego, estos contrapesos no están disponibles en todos los contextos; en muchos países han sido capturados, debilitados o simplemente no existen. Esto obliga a abandonar la idea de que las crisis internacionales pueden seguir gestionándose exclusivamente desde estructuras globales y, en cambio, a avanzar hacia mecanismos más realistas de articulación entre niveles nacionales, regionales y multilaterales.</p>



<p>Lo que hoy está en entredicho no es la necesidad del multilateralismo, sino la pretensión de que sus viejas estructuras sigan ofreciendo respuestas pertinentes. Insistir en fórmulas institucionales heredadas equivale, en el fondo, a una lectura del mundo que ya no corresponde a la realidad. Sin una reforma profunda, la ONU, particularmente, seguirá debilitándose hasta perder paulatinamente su relevancia internacional. Y es precisamente en ese punto donde se juega algo mucho más profundo que el destino de una organización. Lo que está en juego es la capacidad del orden multilateral para seguir ofreciendo respuestas legítimas y eficaces a desafíos que ninguna sociedad puede enfrentar por sí sola. Sin transformaciones reales, el debilitamiento del multilateralismo solo abrirá nuevamente espacio a formas aun más pronunciadas de unilateralidad, cuyos costos históricos para la vida, la paz y la estabilidad de la humanidad, tristemente, conocemos bastante bien.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Eduardo Perafán</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127801</guid>
        <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 21:11:42 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El ocaso de las Naciones Unidas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Perafán</media:credit>
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        <item>
        <title>La revolución educativa en China</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tejiendo-naufragios/la-revolucion-educativa-en-china/</link>
        <description><![CDATA[<p>La inteligencia artificial está redefiniendo el mercado laboral y Pekín ha decidido que su sistema universitario debe estar a la altura.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Pocas reformas educativas han sido tan ambiciosas, rápidas y reveladoras como la que China está ejecutando desde 2023. En apenas tres años se ha transformado el panorama de la educación superior china. El gobierno no ha ocultado sus razones: la inteligencia artificial está redefiniendo el mercado laboral y Pekín ha decidido que su sistema universitario debe estar a la altura. El objetivo es ajustar <strong>el 20% de las carreras, priorizando el liderazgo tecnológico, autonomía en semiconductores, inteligencia artificial y nuevas energías.</strong></p>



<p>Se han creado mecanismos para aprobar nuevos pregrados en poco tiempo. Simultáneamente, se han eliminado programas con bajas tasas de empleabilidad. Como declaró Liao Xiangzhong, rector de la CUC: “El futuro será la era de la división del trabajo entre humanos y máquinas. <strong>La educación debe cambiar por completo: el profesorado debe entender qué papel desempeña en el sistema de conocimiento y dejar el resto a la IA</strong>”.</p>



<p style="padding-top:0;padding-bottom:0"><strong><mark class="has-inline-color has-contrast-color">LUCES</mark></strong></p>



<p>La gran virtud del sistema chino es su velocidad de adaptación. Mientras muchas universidades aún discuten cómo incorporar la IA a sus planes de estudio, <strong>China comprendió que no se trata solo de añadir una asignatura, sino de repensar carreras completas, métodos de enseñanza y perfiles profesionales</strong>. Cambios comprensibles en un contexto de cambio tecnológico, altas tasas de desempleo y competencia por el liderazgo global.</p>



<p>También hay un acierto de fondo en la apuesta por la colaboración humano-máquina. <strong>La IA puede asumir tareas repetitivas, procesamiento de datos, traducción básica o generación de borradores. Esto desplazará el trabajo humano hacia funciones de creatividad, juicio, estrategia, interpretación y supervisión crítica</strong>. Bien orientada, esta transición no tendría por qué degradar la educación, sino encaminarla a reflexionar y enseñar lo que la máquina no puede hacer.</p>



<p><strong>SOMBRAS</strong></p>



<p>Pero emerge el perfil inquietante del modelo: su instrumentalismo. La reforma trata a la universidad como una plataforma de ajuste productivo. Tienen más valor las carreras que responden a la demanda inmediata y menor valor las que cultivan la reflexión, la memoria o la imaginación. <strong>El problema no es adaptar la educación al cambio tecnológico, sino someter el conocimiento al criterio de la utilidad económica.</strong></p>



<p>Ese utilitarismo tiene consecuencias humanas e intelectuales. Para los estudiantes de las carreras eliminadas, la reforma no es una promesa, sino la certeza de que estudiaron una disciplina inútil. El riesgo es aún mayor para la universidad. <strong>Cuando las decisiones académicas empiezan a depender de métricas de empleabilidad y señales de mercado, la institución puede volverse muy eficiente para responder al presente, pero incapaz de preservar saberes, formar criterio y resistir la volatilidad tecnológica.</strong></p>



<p><strong>LA TRAMPA DE LA HIPERESPECIALZIACIÓN</strong></p>



<p>Otra sombra preocupante es la pérdida de la interdisciplinariedad. Al sustituir carreras por programas vinculados a tecnologías de punta, <strong>China corre el riesgo de formar profesionales muy eficientes para el mercado de hoy, pero frágiles para el del 2040</strong>. La historia tecnológica muestra que los ciclos de innovación pueden ser vertiginosos. </p>



<p>Por ejemplo, en España la telefonía móvil dio un salto decisivo en 1995 con la llegada del sistema GSM, que desplazó tecnologías anteriores y reorganizó el sector por completo. Ese antecedente ayuda a entender el problema de fondo. <strong>Cuando la universidad forma especialistas atados a una tecnología específica, corre el riesgo de que ese conocimiento envejezca antes de consolidarse profesionalmente</strong>. Por esa razón, una formación con bases robustas en humanidades, ciencias básicas y pensamiento abstracto, suele ser más resiliente que los programas diseñados alrededor de una innovación puntual.</p>



<p><strong>LO QUE ESTÁ EN JUEGO</strong></p>



<p>La revolución educativa china es un experimento fascinante y valiente. Sin embargo, <strong>el instrumentalismo convierte a la universidad en una fábrica de perfiles técnicos</strong>. A lo anterior se le suma la angustia de los estudiantes de las disciplinas extintas y una posible fragilidad a causa de la hiperespecialización.</p>



<p>China podría combinar su velocidad con una “cláusula de salvaguarda humanística”: cada carrera tecnológica incluya al menos un 25% de créditos en pensamiento crítico, historia o ética. Singapur ya lo hace. También podría garantizar que los estudiantes de las carreras eliminadas tengan la opción de terminar sus estudios con un “complemento de empleabilidad” financiado por el Estado. <strong>Sin estos ajustes, la revolución educativa será técnicamente brillante pero humanamente frágil.</strong></p>



<p>En pocos años veremos a otras naciones copiar el modelo si China tiene éxito. Si fracasa, servirá como advertencia de lo que ocurre cuando se olvida que <strong>la universidad no solo debe preparar trabajadores, sino humanos para la vida, la duda y la creación desinteresada.</strong> </p>



<p>Por ahora, los estudiantes asisten a clase sin saber si sus títulos son un pasaporte o un epitafio.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Niño</author>
                    <category>Tejiendo Naufragios</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127704</guid>
        <pubDate>Tue, 07 Apr 2026 17:46:33 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La revolución educativa en China]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Niño</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>La estructura comunal: entre la manipulación electoral y su poder transformador</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/politica/en-jaque/la-estructura-comunal-entre-la-manipulacion-electoral-y-su-poder-transformador/</link>
        <description><![CDATA[<p>En Colombia, cada elección activa una fuerza que nadie financia pero que todos desean. Los líderes comunales y sus procesos representan a personas extraordinarias, capaces de movilizar territorios enteros sin sueldo ni reconocimiento oficial. Su único propósito es transformar su espacio vital: el parque donde juegan sus hijos, el salón comunal donde se piensan los [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>En Colombia, cada elección activa una fuerza que nadie financia pero que todos desean. Los líderes comunales y sus procesos representan a personas extraordinarias, capaces de movilizar territorios enteros sin sueldo ni reconocimiento oficial. Su único propósito es transformar su espacio vital: el parque donde juegan sus hijos, el salón comunal donde se piensan los proyectos, el frente de seguridad o la calle que necesita ser pavimentada.</p>



<p>Ese movimiento territorial constante sufre una convulsión en época electoral. Llegan las promesas y, con ellas, un sistema de desorganización planificada: las bases territoriales se vuelven un tesoro transaccional para los políticos. Por lo general se piensa que allí se perdió el voto de opinión, pero la realidad es más cruda. La relación se ha convertido en una negociación entre quien busca el poder y quien ofrece lo único que tiene a cambio de lo que necesita su comunidad. No es una falla moral de las comunidades; pedir solución a sus necesidades, es la respuesta racional a un sistema que nunca construyó canales de participación real. </p>



<p>Pedir un cargo o un mercado, la terminación de una obra o un proyecto a cambio de votos no es oportunismo, es lo único que el sistema les ha enseñado a negociar en el momento en que ven cercano al poder que una vez electo, se va a alejar. Cualquier gobierno, sin importar su color político, tiene el incentivo de mantener comunidades dependientes para complacerlas hoy y manipularlas después. Ahí reside el verdadero problema.</p>



<p>El trabajo comunal es infravalorado porque su capacidad transformadora no se ha dimensionado, ellos pueden cambiarlo todo con sus pequeñas acciones, pero los aplausos protocolarios no bastan. Son las comunidades organizadas las que sostienen la democracia cuando las instituciones fallan. La reflexión entonces, debe hacerse hoy que acaban de pasar las elecciones, dado que todo este sistema descrito, ya ha hecho su trabajo pero con toda claridad, es momento de abrir el debate ciudadano responsable y repensarse. </p>



<p>No puede seguir sucediendo que la gente que se ha movilizado a diario siga dependiendo de elecciones de momento para obtener algo. Por ejemplo, el Congreso recién elegido tiene una deuda pendiente con la democracia territorial. No se trata solo de asignar más presupuesto a las juntas, sino de garantizar mérito real, participación vinculante y transparencia. El reto para el liderazgo comunal es elevar la vara: exigir convocatorias limpias y rendición de cuentas constante, no solo cuando el candidato necesita el aplauso. ¿Acaso los comunales no están cansados de participar en convocatorias públicas, hacer el papeleo y nunca ganarse nada? El poder está en las bases, pero al entregarlo sin control, sencillamente se diluye.</p>



<p>A los comunales nadie les ha regalado nada, es su trabajo y disposición lo que los legitima, cada cámara instalada y cada frente de seguridad organizado es evidencia de que, cuando la comunidad decide, el gobierno sobra como intermediario, solo cumple su función. El desafío es fortalecer los territorios para que el trabajo sea tan sólido que la efervescencia electoral se vuelva prescindible. </p>



<p>Una sociedad que decide por sí misma no depende de un político que aparece cada cuatro años. La base no necesita que la salven; necesita que dejen de usarla. La estructura comunal es la clave de todo, siempre lo fue, el problema es que algunos solo la recuerdan cuando necesitan que alguien les abra la puerta del barrio. La decisión de cambio va en una reflexión profunda y una autocrítica de los líderes de base y un empoderamiento real que les permita alzar la voz y exigir, desde una territorio, seguro se puede cambiarlo todo.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Luis Gabriel Rodríguez de la Rosa</author>
                    <category>En jaque</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126964</guid>
        <pubDate>Mon, 16 Mar 2026 02:48:16 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>El marxismo de Mariátegui y los 100 años de Amauta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/el-marxismo-de-mariategui-y-los-100-anos-de-amauta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Presentamos en este artículo una lectura del marxismo en Mariátegui, y del papel que la Revista Amauta (1926-1930) jugó en el proyecto de la construcción de un socialismo indoamericano, peruano, auténtico, que asumiera los aportes materiales y espirituales de la modernidad. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right">“<em><strong>Capitalismo o socialismo. Ese es el problema de nuestra época”</strong></em>.  </p>



<p class="has-text-align-right"><em><strong>Mariátegui, 1928.</strong></em></p>



<p>En septiembre de 1926 apareció el primer número de la Revista Amauta, creada por el pensador peruano José Carlos Mariátegui, uno de los intelectuales marxistas más creativos del siglo XX. El nombre de la Revista era un homenaje a los antiguos maestros educadores de la nobleza en el imperio incaico; solo “refleja el homenaje al incaismo”, sostuvo el peruano, pero con un sentido y fines diferentes, un sentido, una acepción, que había que crear en un Perú y en un mundo nuevos, más allá del capitalismo.</p>



<p>La revista <em>Amauta</em> forma parte de la inmensa, heroica y original tarea que asumió Mariátegui tras su regreso de Europa en 1923, de crear un socialismo peruano, indoamericano. Esta tarea sonaba extraña para los marxistas de manual que pensaban que el socialismo solo era factible y posible en países con un capitalismo desarrollado, que hubiera completado las etapas del desarrollo histórico que había tenido en Europa, esto es, en sociedades que, de acuerdo con el <em>Komintern</em>, hubieran atravesado el comunismo primitivo, la esclavitud, el feudalismo y se hallaran en un capitalismo con una burguesía y un gran desarrollo de la clase proletaria.  </p>



<p>Pues bien, sin conocer al último Marx, el mismo que le había contestado en 1881 en una carta a Vera Zasúlich que era posible partir de la comuna rural (la obschina) para construir el socialismo en Rusia, sin necesidad de atravesar todas las etapas del desarrollo que el capitalismo había tenido en Inglaterra y en los países occidentales, Mariátegui llega a la misma conclusión y se empeña en construir el socialismo en la periferia de Europa. Si Marx, y los primeros populistas rusos (<em>naródniki</em>) del siglo XIX como Herzen o Chernyshevski , pensaba que era posible partir de la <em>comuna rural</em>  y construir el socialismo, eso sí, aprovechando los aportes materiales, técnicos y espirituales creados por la modernidad y el capitalismo en Occidente, Mariátegui buscó recuperar el <em>ayllu </em>incaico, como unidad básica económica y social, y las formas y relaciones comunitarias indígenas y agrarias supérstites, para edificar un nuevo socialismo.  </p>



<p>Mariátegui no buscaba revivir el incaismo, ni extender el comunismo indígena y sus formas supérstites al resto del Perú. Él no pensaba en revivir una identidad sustancial, virginal y pura del indígena. Eso ya no era posible en un Perú cuyas instituciones eran básicamente occidentales, y donde el país estaba inscrito ya, atravesado, por esa cultura. Lo que él pretendía era <em>aprovechar</em> esos elementos cooperativos sobrevivientes, esos insumos, para construir el socialismo en el Perú. Esto lo deja claro en 1928 cuando dice que:  </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p>“no significa en lo absoluto una romántica y antihistórica tendencia de construcción o resurrección del socialismo incaico, que correspondió a condiciones históricas completamente superadas <em>y de la cual solo quedan como factor aprovechable</em>, dentro de una técnica de producción perfectamente científica, <em>los hábitos de cooperación y socialismo de los campesinos indígenas</em>. El socialismo presupone la técnica, la ciencia, la etapa capitalista, y no puede imponer el menor retroceso en la adquisición de las conquistas de la civilización moderna y la máxima y metódica aceleración de la incorporación de estas conquistas en la vida nacional”.</p>
</blockquote>



<p>Lo que hizo Mariátegui fue un análisis detallado, materialista de la realidad peruana, de su economía semifeudal, con la existencia de grandes gamonales latifundistas, que, adornados con el liberalismo, habían expropiado las tierras de los indígenas, pero que no habían dado el paso a la economía moderna, del libre trabajo y salario. Mas bien, esas relaciones y estructuras económicas habían perpetuado formas de servidumbre indígena, formas de explotación de su trabajo, que no eran condescendientes con las exigencias de un capitalismo moderno. Eso creó una “economía colonial” articulada al capitalismo extranjero de la época.</p>



<p>Digamos que antes de la teoría de la dependencia, Mariátegui había mostrado como las burguesías latinoamericanas, señoriales como en el Perú, no estaban interesadas en defender la nación, sino que eran cómplices de las burguesías metropolitanas y del capital extranjero. Como el último Marx, el posterior a 1867, Mariátegui se percataba de la existencia de un desarrollo desigual y periférico; un capitalismo dependiente, como se diría después. Esto es lo que aparece en su obra cumbre <em>7 ensayos de interpretación de la realidad peruana, </em>de 1928, uno de los mejores ejemplos, en Nuestra América, de la aplicación de la concepción materialista de la historia en la investigación de las realidades y las formaciones sociales concretas.    </p>



<p>Entonces, si el problema del indígena en el Perú era, principalmente, económico, y si estaba atado al problema de la tierra, había que superar y liquidar las estructuras políticas, de poder (<em>el gamonalismo</em>) y la base económica (<em>el latifundio</em>), para eliminar la servidumbre indígena. Por eso era necesario <em>construir una voluntad nacional-popular</em>, una voluntad común, una hegemonía en los términos de Gramsci, para transformar la realidad peruana. Ello no implicaba asumir que ahora el indígena era el “sujeto revolucionario de la historia” o algo similar. No. Exigía la articulación de las masas indígenas campesinas, con los obreros, los intelectuales, los estudiantes, que animados por el mito del socialismo, se encaminaran de forma heroica a construirlo. Era la aplicación de la idea de Lenin de la “alianza”. Y en este proyecto político, el<em> mito</em>, que Mariátegui había tomado de Georges Sorel, operaba como <em>pegante emocional, </em>como <em>élan revolucionario </em>que inspiraba, motivaba y se expresaba en la praxis política misma.</p>



<p>En verdad, en Mariátegui el partido y el proletariado seguían siendo la vanguardia en la creación del socialismo peruano, pero él comprendía que en un país donde las cuatro quintas partes de la población era indígenas campesinas, no se podía lograr la cancelación de la servidumbre si esas clases no estaban igualmente emancipadas. En Perú, la superación de la servidumbre, la solución del problema del indio, la liberación nacional y la lucha contra el imperialismo, en fin, la construcción de un socialismo autóctono, que aprovechaba la tradición, pero que también asumía los logros modernos, <em>era tan solo una etapa, una fase, de la construcción de un socialismo cosmopolita</em> más allá de la crisis del capitalismo y de la civilización occidental. Crisis que en Europa era patente tras el final de la Gran guerra (1914-1918), tal como aparecía en el libro <em>La decadencia de Occidente </em>de Oswald Spengler.</p>



<p>Mariátegui no fue un indigenista fundamentalista, pero tampoco fue un marxista eurocéntrico. Odiaba la borrachera del nacionalismo mal entendido, ese nacionalismo de vacas al que se refería Nietzsche, que rechazaba las ideas extranjeras, como si pudiéramos, por ejemplo, prescindir de la teoría de la relatividad; pero también llamaba a que el socialismo en América no fuera “copia y calco” del europeo. El socialismo peruano debía partir de la realidad concreta, de un análisis de sus clases sociales, las relaciones de producción, sus formas económicas semifeudales, su economía colonial subordinada al capital extranjero; debía reconocer el grado de desarrollo pero, igualmente, debía prestar atención a la cuestión cultural y educativa del indio, del peruano en general, como bien lo percibió Augusto Salazar Bondy.</p>



<p>En este último aspecto Mariátegui acogía el gran énfasis que el marxismo historicista italiano en el que se formó, el de Benedetto Croce, Gobetti, Gramsci y, por su puesto de Lenin en Rusia, daba al papel de la cultura. El Amauta entendía que se necesitaba una reforma cultural y moral, pero esta se lograba en el trabajo con las masas, con la educación por medio de las escuelas rurales y agrarias, con el periódico, con las revistas y también en las cátedras de las universidades populares. </p>



<p>La <em>Revista Amauta</em> fue, entonces, uno de esos artefactos culturales para elevar el nivel intelectual, de conciencia, de las masas populares. Un medio para dar la batalla cultural, diríamos hoy. Por eso en el primer número decía: “El objeto de la revista es el de plantear, esclarecer y conocer los problemas peruanos desde puntos de vista doctrinarios y científicos. Pero consideramos al Perú siempre dentro del panorama del mundo”. La revista se presentaba como parte del proyecto de construcción del socialismo en el Perú, junto a <em>Labor</em>, el periódico creado para los obreros y las distintas organizaciones que hubieran acogido el mito socialista. Duró 4 años y alcanzó a publicar 32 números. Articuló parte de la intelectualidad del continente, y publicó crítica literaria, análisis político, corrientes filosóficas, etc. </p>



<p>Era una revista con espíritu, parte de un proyecto. No era como las revistas académicas actuales que reproducen el <em>paperfordismo </em>y, con él, la mercantilización burda del conocimiento. Era una revista con claridad política, sin la asepsia ideológica y burocratil de las revistas actuales.       </p>



<p><strong>El marxismo sui generis de Mariátegui.</strong></p>



<p>Hay que decir que el de Mariátegui fue un marxismo original, algo ecléctico, y sin el calado teórico al estilo de un Adorno, un Lukács, un Korsch, pero que rescataba el <em>ethos revolucionario y el pathos</em> como motor de la praxis revolucionaria, y cuya mejor virtud era la capacidad para aplicar el método al análisis de la realidad concreta. Con acierto ha dicho el filósofo Pablo Guadarrama, que: “[ Mariátegui] no andaba en busca de tarjetas de entrada al exclusivo reino de los filósofos. No era su preocupación y no hizo esfuerzo especial por parecerse a ellos”. Esto se debe a que Mariátegui fue, ante todo, un autodidacta, un militante, un revolucionario, pero fue un auténtico genio, uno de esos frutos escasos de la historia, con una gran capacidad para &#8220;tomar fotos&#8221; de la realidad, para analizar lo que ocurría en el mundo. Su método “periodístico y cinematográfico”, como dice en 1925, en la <em>Advertencia</em> de su libro <em>La escena contemporánea,</em> está basado en la siguiente idea de Bergson:  </p>



<p><em>“Tomamos vistas casi instantáneas</em> de la realidad que pasa, y como son características de esa realidad nos basta con ensartarlas a lo largo de un devenir abstracto, uniforme e invisible, situado en el fondo del aparato del conocimiento, para imitar lo característico del devenir mismo. En general, <em>percepción, intelección y lenguaje proceden así. </em>Tanto si se trata de pensar el devenir, como de expresarlo o, incluso, de percibirlo no hacemos más que accionar una especie de cinematógrafo interior. Todo lo que precede podría resumirse diciendo que <em>el mecanismo de nuestro conocimiento usual es de naturaleza cinematográfica”.</em></p>



<p>Creo que en esa capacidad de ver lo esencial, de articular las escenas, de hacer síntesis de los fenómenos, está su genialidad. Por otro lado, el marxismo de Mariátegui abigarra elementos heteróclitos. Eso se debe al mencionado eclecticismo (visto de manera positiva) y de las fuentes de las que bebió. Él admiró a Sorel quien estuvo influido por Proudhon, Nietzsche, Bergson; tomo elementos de Croce, de James, de Simmel y otros. En fin, asumió contenidos de los mal llamados “irracionalismos” (que prefiero llamar <em>filosofías de la vida</em> o <em>Lebenphilosophie</em>), los cuales también rescataron la interioridad humana sus pasiones, sus afectos, las emociones, y buscaron un humano más íntegro, sensible, espiritual. Las filosofías de la vida de la Europa finisecular contenían, también, una crítica de la cultura. Mariátegui asumió ideas vitalistas, como la crítica de la razón y el énfasis en la afectividad humana. Ahí veo uno de sus más interesantes aportes: el peruano entendió la <em>dimensión afectiva de la política</em>, comprendió que el mito (y su vitalismo intrínseco) puede ser usado tanto por el fascismo como por los revolucionarios socialistas. El suyo por eso es, <em>strictu sensu</em>, un <em>marxismo vitalista.</em>     </p>



<p>Ma parece importante, también, hablando de las fuentes marxistas de Mariátegui, no sobredimensionar las posibles influencias de Gramsci. En ellos se presenta, ciertamente, un <em>pensamiento convergente, </em>pero llegaron a ideas parecidas por vías diferentes. Si bien es cierto que ellos coincidieron en Livorno en 1921, según dice Héctor Alimonda, la obra más relevante de Gramsci, sus famosos <em>Cuadernos de la cárcel, </em>fue  escrita después de 1926 cuando fue encarcelado. Para ese año Mariátegui ya residía en Perú tras su regreso en el año 1923. Es más, la obra importante de Gramsci fue conocida años después, tras 1945, por lo tanto, “Mariátegui sigue un camino independiente del recorrido por el historicismo marxista, <em>son discursos homólogos, </em>pero que se desconocen mutuamente”.</p>



<p>Todo esto es lo que hace de Mariátegui, justamente, un pensador creador, que entendió la dimensión abierta y crítica del marxismo y que no repitió, por ejemplo, la cantinela de que había en Marx una filosofía de la historia o un determinismo histórico, pues esas posiciones las había superado el “último Marx” ya en la década de 1870.  Mariátegui no llegó a pensar, tampoco, que su papel en la historia fuera el de volverse custodio del pensamiento de Marx, sino que su tarea era medirlo, estrujarlo, repensarlo, en relación con la especificidad de las realidades históricas y geopolíticas. En eso consiste, también, su grandeza.</p>



<p><strong>Referencias bibliográficas.</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Alimonda, Héctor. (2010). “Presentación: La tarea americana de José Carlos Mariátegui”. En Mariátegui, José. <em>La tarea americana, </em>(p. 11-29). Buenos Aires: Clacso, Prometeo.</li>



<li>Bergson, Henry. (1973). <em>La evolución creadora. </em>Madrid: Espasa-Calpe.</li>



<li>Gramsci, Antonio. (1971). <em>El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce. </em>Buenos Aires: ediciones Nueva Visión.</li>



<li>Guadarrama, Pablo. (2013) “La dimensión concreta de lo humano en José Carlos Mariátegui”. En <em>Pensamiento filosófico latinoamericano. Humanismo, método e historia, </em>(p. 233-248)<em>. </em>Tomo III. Bogotá: Universidad Católica de Colombia, Editorial Planeta. </li>



<li>Mariátegui, José Carlos. (1967). <em>En defensa del marxismo. </em>3ª ed. Lima: Biblioteca Amauta. </li>



<li>Mariátegui, José Carlos. (1995). <em>7 ensayos de interpretación de la realidad peruana. </em>Lima: Biblioteca Amauta.</li>



<li>Mariátegui, José Carlos. (2010). En <em>La tarea americana. </em>(Alimonda, Héctor, ed). Buenos Aires: Prometeo, CLACSO. </li>



<li>Mariátegui, José Carlos. (2021). <em>Antología. </em>Selección, introducción y notas de Martín Bergel. Buenos Aires: Siglo XXI Editores Argentina.</li>



<li>Marx, K. (1980). “Karl Marx a Vera Zasúlich”. En:  En Marx, K., y Engels, F. <em>Escritos sobre Rusia II. El porvenir de la comuna rural rusa, </em>(p. 60-61). México: Cuadernos del pasado y el presente.</li>



<li>Pachón, Damián. (2024). <em>La disputa del sentido común y la transformación del orden social. Los aportes de Antonio Gramsci. </em>Bogotá: Desde abajo.</li>



<li>Salazar Bondy, Augusto. (2015). “Un salvador de Mariátegui”. En Rojas, Joel <em>et al</em>. <em>Repensar a Augusto Salazar Bondy. Homenaje a los 90 años de su nacimiento, </em>(p. 58-63). Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos.</li>
</ul>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126592</guid>
        <pubDate>Fri, 06 Mar 2026 19:03:36 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El marxismo de Mariátegui y los 100 años de Amauta]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Después de Davos 2026: la consolidación de narrativas capaces de cambiar la conversación global</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/davos-foro-economico-mundial-2026-consolidacion-narrativas-capaces-cambiar-conversacion-global/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tras Davos, el panorama global muestra cambios profundos que están redefiniendo las prioridades económicas, tecnológicas y estratégicas del mundo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__byline">Adela Vélez Rolón PhD &#8211; Profesora investigadora</p><p class="wp-block-post-author__name">CESA</p></div></div>


<p>Davos terminó hace varias semanas. Pero lo que queda es lo verdaderamente importante. La conversación global empieza a darse sobre interrogantes que hoy ocupan el centro del debate mundial.</p>



<p>La reunión anual del Foro Económico Mundial, realizada en enero y que ya cumple su 56ª edición, se ha consolidado como un espacio donde líderes de distintos sectores debaten los grandes desafíos globales, funcionando como un radar de señales —algunas tempranas, otras más evidentes— sobre los cambios en curso. Este año estuvo precedida por la <a href="https://www.cesa.edu.co/news/claves-global-risks-report-2026-vision-estrategica-contextos-complejos/">publicación del Informe de Riesgos Globales 2026</a>, que anticipó con mayor claridad las principales preocupaciones mundiales.</p>



<p>El informe es contundente: la incertidumbre es estructural. En el corto plazo dominan las confrontaciones geopolíticas, la desinformación y la polarización social. Los riesgos ambientales, aunque persistentes, se proyectan como las principales amenazas a largo plazo —lo cual también debería alertarnos—.</p>



<p>Primera señal: <strong> La inteligencia artificial</strong> no es un tema nuevo, pero sí se consolidó como el eje central de la conversación. El debate ya no gira únicamente en torno a su adopción, sino a su capacidad real de generar valor económico, de construirse sobre principios sólidos de confianza y gobernanza, y de redefinir el futuro del trabajo —y, de manera aún más profunda, el de las profesiones—. En este punto conviene observar con atención el caso de China, que ha asumido con claridad que la formación es parte de su arquitectura estratégica.</p>



<p>A ello se suma un desafío menos visible pero determinante: la enorme demanda energética que exige la expansión de la IA, lo que obliga a repensar la infraestructura que la hará posible. Así, la discusión dejó de ser tecnológica para convertirse en estratégica. No se trata solo de usar inteligencia artificial, sino de posicionarse frente a ella. En ese contexto, también merece seguimiento lo que ocurre en India, cuyos movimientos recientes buscan influir en la gobernanza e infraestructura global de esta tecnología.</p>



<p>Segunda señal: Más allá de los temas tecnológicos, en Davos emergió una conversación más incómoda y profundamente humana: <strong>¿estamos preparando líderes capaces de navegar la incertidumbre?</strong> La respuesta no tranquiliza. Los cambios avanzan más rápido que nuestra capacidad de formar líderes capaces de tomar decisiones frente a la reconfiguración geopolítica, la disrupción tecnológica, la transición energética y la presión del cambio climático, entre muchas otras tensiones. Una de las conclusiones más relevantes en este sentido, fue que el liderazgo no consiste en tener todas las respuestas, sino en saber formular las preguntas correctas y aprender a interpretar las señales antes de que se conviertan en crisis.</p>



<p>El problema no es solo percepción. El Global Leadership Forecast 2025 señala que menos del 30 % de las organizaciones considera tener líderes preparados para los desafíos venideros. A ello se suma una erosión sostenida de la confianza pública en quienes toman decisiones. La brecha no es tecnológica; es directiva.</p>



<p>La tercera señal confirma lo que el propio Foro había anticipado como riesgo central: <strong>las tensiones geopolíticas no son coyunturales, son estructurales</strong>. La petición a que las llamadas “potencias medias” asuman un papel más activo no responde a un gesto diplomático, sino a un reacomodo profundo del poder económico y estratégico. El debate sobre Groenlandia, lejos de ser anecdótico, fue revelador: minerales críticos, rutas comerciales y seguridad energética han vuelto al centro de la agenda global. La discusión ya no es ideológica; es material.</p>



<p>En ese contexto, las estrategias se están reescribiendo. Europa avanza en su autonomía estratégica; Canadá refuerza controles sobre sectores críticos; India invierte en infraestructura y gobernanza en inteligencia artificial. El común denominador es claro: ya no se planifica bajo el supuesto de estabilidad.</p>



<p>La cuarta señal redefine un concepto que usamos con ligereza: <strong>resiliencia</strong>. Durante años se entendió como la capacidad de resistir crisis. En Davos se habló de algo distinto: crecer en medio de la incertidumbre. No se trata solo de absorber choques, sino de desarrollar capacidades que permitan aprovecharlos. En América Latina solemos celebrar la resistencia; menos frecuente es invertir en adaptabilidad.</p>



<p>La quinta señal puede ser la más subestimada, pero es quizá aquella en la que deberían redoblarse esfuerzos y recursos: la economía del cerebro o capital cerebral. No se trata únicamente de salud mental, sino de un sistema complejo que integra longevidad, capacidades cognitivas, habilidades socioemocionales y calidad educativa como fundamentos del desarrollo económico.</p>



<p>Es así, que frente al impacto de la automatización, las ventajas competitivas tienden a volverse más humanas. El Foro Económico Mundial advierte que el 44 % de las habilidades laborales cambiará en los próximos cinco años, y que las competencias más demandadas serán precisamente analíticas, adaptativas y sociales.</p>



<p>El desafío es mayor, según la Organización Mundial de la Salud, la depresión y la ansiedad le cuestan a la economía global cerca de 1 billón de dólares anuales en productividad perdida. Y, para 2030, el mundo entrará en una fase en la que las personas mayores de 60 años representarán una proporción histórica de la población global.</p>



<p>Es decir, la economía del cerebro deja de ser un asunto sectorial para convertirse en una variable macroeconómica que debería incorporarse en la fórmula del crecimiento.</p>



<p>En Davos no se entregan soluciones; se abren conversaciones. La pregunta entonces es: ¿estamos leyendo sus señales con la seriedad suficiente? Ya que el riesgo no es que el mundo cambie, sino reaccionar tarde.</p>



<p>Y la pregunta de fondo es más amplia: ¿están preparadas las empresas, gobiernos, instituciones y ciudadanos?</p>



<p><strong><a href="https://www.cesa.edu.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colegio de Estudios Superiores de Administración &#8211; CESA</a></strong></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>CESA</author>
                    <category>Colegio de Estudios Superiores de Administración</category>
                    <category>Educación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126329</guid>
        <pubDate>Fri, 27 Feb 2026 23:01:18 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Después de Davos 2026: la consolidación de narrativas capaces de cambiar la conversación global]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">CESA</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Inversiones públicas y privadas por 7.3 billones de dólares financian la destrucción de la biodiversidad &amp;#124; INFORME</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/inversiones-publicas-y-privadas-por-7-3-billones-de-dolares-financian-la-destruccion-de-la-biodiversidad-informe/</link>
        <description><![CDATA[<p>En 2023, los flujos financieros a nivel mundial, tanto públicos como privados, que generaron impactos directos y negativos sobre la naturaleza se estimaron en 7.3 billones de dólares.&nbsp;La financiación privada representó 4.9 billones de dólares&nbsp;y el gasto público en&nbsp;subsidios perjudiciales para el ambiente fue de alrededor de 2.4 billones de dólares. Ese es uno de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>El nuevo informe de la Plataforma Intergubernamental Científico Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) sobre biodiversidad y empresas revela que 220 000 millones de dólares se destinaron a actividades que contribuyen a la conservación y restauración de la biodiversidad en 2023.</em></li>



<li><em>Esto sólo representa el 3 % de la inversión pública y privada que terminó afectando la biodiversidad.</em></li>



<li><em>Todas las empresas dependen directa o indirectamente de la naturaleza y ejercen una influencia sobre ella.</em></li>



<li><em>Los expertos aseguran que si no se protege la biodiversidad hoy, se arriesga la rentabilidad de las empresas en el futuro, por lo que un mayor compromiso con la naturaleza no es una opción sino una necesidad.</em></li>
</ul>



<p>En 2023, los flujos financieros a nivel mundial, tanto públicos como privados, que generaron impactos directos y negativos sobre la naturaleza se estimaron en 7.3 billones de dólares.&nbsp;<strong>La financiación privada representó 4.9 billones de dólares</strong>&nbsp;y el gasto público en&nbsp;<strong>subsidios perjudiciales para el ambiente fue de alrededor de 2.4 billones de dólares</strong>.</p>



<p>Ese es uno de los principales hallazgos del informe&nbsp;<a href="https://zenodo.org/records/18538597" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>El impacto y la dependencia de las empresas respecto a la diversidad biológica y las contribuciones de la naturaleza a las personas</em></a>, publicado el 9 de febrero por la Plataforma Intergubernamental Científico Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés).</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/buques-argentinos-empresas-chinas-pesca-sin-observadores/">«Argenchinos»: Argentina permite que barcos controlados por empresas chinas pesquen sin observadores y violen la ley</a></strong></p>



<p>En dicho documento se reconoce que&nbsp;<strong>todas las empresas dependen de la biodiversidad</strong>, todas ejercen una influencia sobre ella y&nbsp;<strong>el crecimiento de la economía mundial se ha producido a costa de una inmensa pérdida de biodiversidad</strong>, lo que ahora plantea un riesgo sistémico crítico y generalizado para la economía, la estabilidad financiera y el bienestar de los seres humanos.</p>



<p>El reporte también llama la atención sobre que las condiciones actuales en las que operan las empresas no están siempre alineadas a un futuro justo y sostenible. “En primer lugar este informe demuestra que&nbsp;<strong>la naturaleza es asunto de todos</strong>&nbsp;y que la conservación, la restauración y el uso sostenible de la biodiversidad son fundamentales para la sostenibilidad y el éxito empresarial», asegura Luthando Dziba, secretario ejecutivo de&nbsp;<a href="https://www.ipbes.net/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">IPBES</a>.</p>



<p>En segundo lugar, explica Dziba, el informe muestra que, si bien&nbsp;<strong>las empresas han contribuido a la innovación</strong>&nbsp;que ha impulsado la mejora de la calidad de vida,&nbsp;<strong>este mismo éxito ha tenido un alto costo para la biodiversidad</strong>,</p>



<p>La evaluación fue elaborada durante tres años por 79 expertos, entre científicos y representantes del sector privado, procedentes de 35 países y de todas las regiones del mundo. También contó con consulta a pueblos indígenas y a comunidades locales.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269730"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17195721/energia-eolica-informe-ipbes-empresas-y-biodiversidad-768x512.jpg" alt="Vista aérea de molinos de viento en un verde bosque estival en Finlandia. Foto: cortesía Ipbes-iStock" class="wp-image-269730" /><figcaption class="wp-element-caption">Vista aérea de molinos de viento en un verde bosque estival en Finlandia. Foto: cortesía IPBES/iStock</figcaption></figure>



<p><strong>Leer más |<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/lobo-mexicano-riesgos-geneticos-conflictos-ganaderia-amenaza-legal/">Lobo mexicano: crecen los riesgos genéticos, conflictos con la ganadería y amenaza legal a 28 años de su reinserción</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">El impacto de las empresas en la biodiversidad no ha sido bien cuantificado</h2>



<p>Uno de los primeros mensajes del informe es que&nbsp;<strong>incluso las empresas que pueden parecer alejadas de la naturaleza dependen directa o indirectamente de ella</strong>. El problema, comentan los expertos en su análisis, es que las empresas suelen asumir poco o ningún costo financiero por sus efectos negativos y muchas tampoco pueden generar ingresos al tiempo que impactan positivamente en la biodiversidad.</p>



<p>Stephen Polasky, profesor de Economía Ecológica y Ambiental en la Universidad de Minnesota y copresidente del informe, asegura que las empresas se enfrentan a diversos obstáculos o barreras al intentar reducir sus impactos negativos y aumentar los positivos. Algunos de ellos se relacionan con&nbsp;<strong>falta de información o comprensión sobre la biodiversidad</strong>, mientras que otros son más sistémicos, como la&nbsp;<strong>fijación incorrecta de precios a los servicios que prestan la biodiversidad y la naturaleza</strong>. “De hecho, muchos de los valores de la naturaleza no llegan al mercado con los precios adecuados o incluso llegan sin precio”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269737"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17195821/Steve-Polasky-informe-ipbes-empresas-y-biodiversidad-768x512.jpg" alt="Steve Polasky, copresidente del informe sobre biodiversidad y empresas de la IPBES. Foto: cortesía Ipbes - Anastasia Rodopoulou" class="wp-image-269737" /><figcaption class="wp-element-caption">Stephen Polasky, copresidente del informe sobre biodiversidad y empresas de la IPBES. Foto: cortesía IPBES/Anastasia Rodopoulou</figcaption></figure>



<p>Reconocer el valor de la biodiversidad a nivel económico es importante porque “la pérdida de biodiversidad es una de las amenazas más graves para las empresas”, dice Polasky, y agrega que “la realidad distorsionada es que&nbsp;<strong>suele parecer que a las empresas les resulta más rentable degradar la biodiversidad que protegerla</strong>. Puede parecer rentable a corto plazo, pero los efectos negativos en las empresas pueden ser acumulativos”.</p>



<p>El informe señala que, a pesar de que algunas empresas están adoptando medidas favorables para la biodiversidad, existen incentivos que atentan contra ella y bloquean acciones que podrían detener y revertir su pérdida, y ayudar a enfrentar otros problemas relacionados, como por ejemplo el cambio climático y la contaminación. Es más,&nbsp;<strong>muchas políticas, subsidios y regulaciones favorecen actividades dañinas para la naturaleza</strong>&nbsp;o dificultan aquellas que podrían beneficiarla.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269729"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17195716/Contaminacion-oceanos-informe-ipbes-empresas-y-biodiversidad-768x512.jpg" alt="Tubería de aguas residuales de alcantarillado llegan a los arrecifes de coral. Foto: cortesía Ipbes-iStock" class="wp-image-269729" /><figcaption class="wp-element-caption">Tubería de aguas residuales de alcantarillado llegan a los arrecifes de coral. Foto: cortesía IPBES/iStock</figcaption></figure>



<p>La relación biodiversidad-empresas era un tema urgente y así se lo expresaron a IPBES los más de 140 países miembros de la Plataforma cuando pidieron realizar este informe hace más de dos años. “<strong>La pérdida de biodiversidad es alarmante, entonces no hay duda de que el tema es urgente</strong>. Además es una pérdida que se entrelaza con otros problemas que enfrenta a la sociedad, como el cambio climático y la contaminación”, afirma a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;Ximena Rueda, profesora y decana de la Facultad de Administración de la Universidad de Los Andes en Colombia y copresidenta del actual informe Ipbes.</p>



<p>Para Rueda, el desconocimiento que las empresas tienen de la biodiversidad es uno de los principales obstáculos que se deben superar. Por un lado, asegura que<strong>&nbsp;las compañías son conscientes de sus impactos</strong>&nbsp;porque ya hay una larga tradición en la que los gobiernos les han pedido que hagan estudios de impacto ambiental, que minimicen sus impactos, los eviten o, si no pueden evitarlos ni minimizarlos, por lo menos los compensen.</p>



<p>Sin embargo,&nbsp;<strong>el problema está en que no suelen ser conscientes de qué tanto dependen de la naturaleza y de sus servicios</strong>. “Esa dependencia se ve fácil en sectores como la agricultura o la pesca, donde se extrae directamente un servicio de la naturaleza. Pero hay otros sectores donde esa relación es menos evidente, pero lo cierto es que se da a través de su cadena de valor o incluso a través de sus inversiones”, destaca Rueda.</p>



<p>Polanski lo resume de forma categórica: “<strong>Todas las empresas dependen de la biodiversidad y la impactan”.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269732"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17195736/Ciencia-informe-ipbes-empresas-y-biodiversidad-768x512.jpg" alt="Dos científicos ambientales toman datos con GPS. Foto: cortesía Ipbes - iStock" class="wp-image-269732" /><figcaption class="wp-element-caption">Dos científicos ambientales toman datos con GPS. Foto: cortesía IPBES/iStock</figcaption></figure>



<p>Otro asunto urgente para atender es el crecimiento económico siempre asociado a un aumento en el consumo de materiales. Aunque los ecosistemas se pueden regenerar, los recursos del planeta son finitos, por lo que el llamado es a seguir proveyendo bienestar y prosperidad sin que eso esté atado a un consumo cada vez acelerado de recursos. “El reporte hace un llamado muy profundo a repensar los estilos de vida, a&nbsp;<strong>transitar hacia una economía de la durabilidad y no continuar en una economía del desecho</strong>”, dice Rueda.</p>



<p>Otra conclusión clave es que las empresas podrían mejorar la medición y la gestión de sus impactos y su dependencia de la biodiversidad mediante&nbsp;<strong>un compromiso adecuado con la ciencia y el conocimiento indígena y local</strong>. “La bibliografía científica no está redactada para las empresas y la falta de traducción y atención a las necesidades de estas ha frenado la asimilación de los descubrimientos científicos. Entre las empresas también suele haber una comprensión y un reconocimiento muy limitados de los pueblos indígenas y las comunidades locales como guardianes de la biodiversidad y, por tanto, poseedores de conocimientos sobre su conservación, restauración y uso sostenible”, comenta la profesora Ximena Rueda.</p>



<p>El reporte de IPBES destaca que&nbsp;<strong>el desarrollo industrial amenaza al 60 % de las tierras indígenas de todo el mundo</strong>&nbsp;y una cuarta parte de todos sus territorios están sometidos a una gran presión por la explotación de recursos. A pesar de esto,&nbsp;<strong>los pueblos indígenas y las comunidades locales suelen estar subrepresentados en la investigación y la toma de decisiones de las empresas</strong>. “La colaboración respetuosa que permite poner en común y utilizar mejor los datos, la información, las ideas científicas y el conocimiento indígena y local puede traducirse en una mejor gestión de los riesgos y la concretización de las oportunidades empresariales”, agrega Rueda.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269733"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17195743/Pueblos-indigenas-informe-ipbes-empresas-y-biodiversidad-768x512.jpg" alt="Mujer indígena quechua peruana tejiendo con técnicas tradicionales en Cusco. Foto: cortesía Ipbes - iStock" class="wp-image-269733" /><figcaption class="wp-element-caption">Mujer indígena quechua peruana tejiendo con técnicas tradicionales en Cusco. Foto: cortesía IPBES/iStock</figcaption></figure>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/bolivia-senado-exige-informe-presidencia-situacion-critica-pueblo-indigena-ese-ejja-eyiyoquibo/">Bolivia: el Senado exige informe a la Presidencia por la situación crítica del Pueblo Indígena Ese Ejja de Eyiyoquibo</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Es posible un cambio que armonice la relación entre empresas y biodiversidad</h2>



<p>No todo es desesperanzador. El informe también plantea que sí es posible beneficiar a la naturaleza mientras que las empresas obtienen buenas rentabilidades.</p>



<p>“El cambio puede ocurrir.&nbsp;<strong>Las empresas pueden contribuir a un futuro justo y sostenible, y pueden actuar ahora</strong>”, asegura Matt Jones, director de impacto del centro especializado en biodiversidad del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y copresidente del informe IPBES.&nbsp;<strong>“No necesitamos información perfecta para actuar. Las empresas ya pueden empezar”</strong>, añade.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269735"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17195758/Matt-Jones-informe-ipbes-empresas-y-biodiversidad-768x512.jpg" alt="Matt Jones, copresidente del informe sobre biodiversidad y empresas de la IPBES. Foto: cortesía Ipbes - Anastasia Rodopoulou" class="wp-image-269735" /><figcaption class="wp-element-caption">Matt Jones, copresidente del informe sobre biodiversidad y empresas de la IPBES. Foto: cortesía IPBES/Anastasia Rodopoulou</figcaption></figure>



<p>Y es que actuar va más allá de una obligación o responsabilidad. El reporte establece que si las empresas no actúan, su propio futuro estará en la cuerda floja.&nbsp;<strong>“Un mayor compromiso con la naturaleza no es una opción: es una necesidad”</strong>, dice Rueda e indica que cambiar la relación con la biodiversidad es vital para los resultados financieros de las compañías y su prosperidad a largo plazo. Sin embargo, reconoce que para evitar el «falso ecologismo» es imprescindible que las empresas tengan estrategias transparentes y creíbles, que muestren claramente sus medidas, cómo contribuyen a los resultados en materia de biodiversidad&nbsp;<strong>y que divulguen públicamente sus impactos y dependencias, así como las actividades que están realizando y que generan presión</strong>.</p>



<p>“Si no protegemos la biodiversidad, estamos arriesgando la rentabilidad de las empresas en el futuro”, comenta el profesor Polasky, pero también asegura que se necesita transparencia. El informe menciona que&nbsp;<strong>menos del 1 % de las empresas que rinden cuentas públicas mencionan los impactos sobre la biodiversidad en sus informes</strong>.</p>



<p>En medio de ese llamado, otro mensaje central del documento es que&nbsp;<strong>las empresas no pueden, por sí solas, lograr el nivel de cambio necesario para detener y revertir la pérdida de biodiversidad</strong>, por lo que se describen cinco componentes específicos y fundamentales para crear un entorno adecuado para lograrlo: marcos políticos, jurídicos y normativos; sistemas económicos y financieros; valores sociales, normas y cultura; tecnología y datos; y capacidad y conocimientos.</p>



<p>El reporte ofrece más de 100 ejemplos específicos de medidas concretas que las empresas, los gobiernos, los actores financieros y la sociedad civil pueden adoptar en cada uno de estos cinco componentes.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269738"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17195834/Ximena-Rueda-informe-ipbes-empresas-y-biodiversidad-768x512.jpg" alt="Ximena Rueda, copresidenta del informe sobre biodiversidad y empresas de la IPBES. Foto: cortesía Ipbes - Anastasia Rodopoulou" class="wp-image-269738" /><figcaption class="wp-element-caption">Ximena Rueda, copresidenta del informe sobre biodiversidad y empresas de la IPBES. Foto: cortesía IPBES/Anastasia Rodopoulou</figcaption></figure>



<p>Aunque el contexto en el que operan las empresas (por ejemplo, país, lugar y actividad realizada) influye en cuáles medidas priorizar, la profesora Rueda cree que&nbsp;<strong>redireccionar los subsidios es un buen comienzo porque muchos van dirigidos a actividades productivas que están deteriorando la naturaleza</strong>. “Lo que proponemos es revisar esos subsidios. Y esto no quiere decir que haya que quitárselos a los sectores que los reciben, sino que se direccionen a actividades que realmente cuiden la naturaleza”.</p>



<p>Para Rueda, otra de las prioridades es&nbsp;<strong>involucrar activamente al sector financiero para que diseñe instrumentos que incentiven</strong>&nbsp;a las empresas a invertir en tecnología, mercados y productos que favorezcan la restauración de la naturaleza y la protección de la biodiversidad.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269734"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17195748/Banco-sector-financiero-informe-ipbes-empresas-y-biodiversidad-768x512.jpg" alt="El sector financiero juega un papel fundamental en la relación biodiversidad - empresas. Foto: cortesía Ipbes - iStock" class="wp-image-269734" /><figcaption class="wp-element-caption">El sector financiero juega un papel fundamental en la relación biodiversidad-empresas. Foto: cortesía IPBES/iStock</figcaption></figure>



<p>“Tenemos que ir más allá de la falacia de una elección entre gobiernos y responsables de las políticas a favor del medio ambiente o a favor de las empresas. Todas las empresas dependen de la naturaleza, por lo que&nbsp;<strong>las acciones que la conservan y utilizan de forma sostenible también pueden ser las que ayuden a las empresas a prosperar a largo plazo</strong>”, enfatiza Polasky.</p>



<p>¿Cómo se monitorean las acciones de las empresas, los gobiernos, los actores financieros y la sociedad civil? Esa es una de las preguntas que aún no tiene una respuesta muy clara y para la que IPBES prepara un nuevo informe que se publicará en 2027. “Uno de los objetivos de esa evaluación es fortalecer los marcos de monitoreo y&nbsp;<strong>ayudar a los gobiernos a comprender cómo monitorear las actividades comerciales de manera que se avance hacia un futuro justo y sostenible</strong>”, comenta Luthando Dziba, secretario ejecutivo de IPBES.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong> una construcción urbana a gran escala.<strong> Foto:</strong> cortesía IPBES/iStock</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/antonio-jose-paz-cardona/">Antonio José Paz Cardona</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/by/antonio-jose-paz-cardona/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125918</guid>
        <pubDate>Fri, 20 Feb 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Inversiones públicas y privadas por 7.3 billones de dólares financian la destrucción de la biodiversidad &#124; INFORME]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>Leonor Muñoz, eterna guardiana de  la custodia de la memoria de Camilo Torres</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/leonor-munoz-eterna-guardiana-de-la-custodia-de-la-memoria-de-camilo-torres/</link>
        <description><![CDATA[<p>Entrar en esta lectura es encontrarse con una memoria que no descansa y una vida que se niega al olvido. Desde la mirada fiel de Leonor Muñoz, “Cebollita”, se despliega la figura de Camilo Torres Restrepo no como mito ni consigna, sino como presencia viva: sacerdote que nunca dejó de serlo, humanista atravesado por la fe y la rebeldía, y hombre entregado al amor eficaz por los pobres. En esta travesía de recuerdos, dolores y lealtades, se revela el vía crucis de quien custodió su legado frente a la estigmatización, el silencio y la manipulación de la historia, hasta devolverlo al lugar que le pertenece: la conciencia colectiva. Estas páginas invitan a mirar a Camilo en su complejidad humana y espiritual, como una voz que aún interpela, incomoda y convoca a repensar el sentido de nuestra propia humanidad.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Por: Ramón García Piment y Claudia Patricia Romero Velásquez.</p>



<p>Se dice que Dios habita en un eterno presente, y ese recuerdo nos llega a través de la inspiración de Leonor Muñoz, o “Cebollita”. Fue ella quien nos presentó a Camilo Torres Restrepo, sacerdote fallecido hace ya sesenta años, pero también fue quien lo trajo de nuevo a nuestro tiempo. Su figura permaneció en nuestras vivencias como si se tratara de un amigo eterno. Su memoria trascendió el tiempo y nos permitió sentir la espontaneidad y la franqueza de aquel hombre que se hizo libre y, por qué no decirlo, que también nos hizo libres.</p>



<p>El día en que conocimos a Leonor Muñoz de Correal recorrimos juntos su finca en Cota (Cundinamarca), donde mostraba con orgullo sus plantaciones. Su apariencia frágil, su mirada dulce y, al mismo tiempo, su temple espiritual dejaban ver que su sosiego actual había sido pulido con sensibilidad y bajo enormes presiones, como se pule una gema para que pueda brillar. El trayecto de su vida no fue sencillo. Cebollita conservaba en su memoria aquella mañana en que asistió a la misa de las siete, hace ya sesenta y dos años. Era una alborada fría, cargada de soledad, pese a la presencia de algunas almas en el templo. La voz retumbante del sacerdote —ronca, queda, atravesada por la tristeza, el miedo y la angustia— sobresalía por encima de las lecturas bíblicas. Solo ella sabía que aquella misa cifraba la despedida y la manera en que Camilo había creído posible transformar las realidades.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="683" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003506/20260202_053114668_iOS-683x1024.png" alt="" class="wp-image-125366" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003506/20260202_053114668_iOS-683x1024.png 683w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003506/20260202_053114668_iOS-200x300.png 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003506/20260202_053114668_iOS-768x1152.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003506/20260202_053114668_iOS.png 1024w" sizes="(max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure>



<p>Leonor conservaba la esperanza de que existiera una salida a esa maraña de oposiciones y ataques que surgen cuando alguien se atreve a hacer lo que nadie más se atreve. No comprendía por qué la bandera del amor eficaz y de la teología de la liberación generaba tanto escozor en la sociedad, en la Iglesia y en la vida misma. Creían en ideales y soñaban utopías; estaban llenos de inocencia. Sin embargo, sabían que, cuando no hay soluciones, es necesario buscar estrategias. Así fue como Leonor Muñoz presenció cómo su confesor, líder espiritual, amigo de infancia y ejemplo a seguir tomaba una decisión tan dolorosa como desafortunada: despojarse del hábito tras aquella inolvidable y penosa misa. Con lágrimas en los ojos, el sacerdote entregó sus dos tesoros a su entrañable amiga: su hábito y el cuidado de su madre, Isabel Restrepo, mientras emprendía un viaje sin retorno.</p>



<p>Los hechos que condujeron a esa determinación se remontan al momento mismo en que Camilo decidió no seguir el camino de su padre, Calixto Torres, el pediatra más reconocido de Bogotá. De haberlo hecho, habría tenido una vida colmada de comodidades. No obstante, Camilo vivió allí su primera rebeldía. Lleno de vitalidad y determinación, logró sobreponerse a sus propios gustos: la música llanera, la gastronomía exquisita y su pasión por los riñones al jerez. Fue más fuerte el llamado al prójimo, a las necesidades de los pobres, a esa voz interior que desde la infancia lo había llevado a conmoverse con la cruz del otro. Así, Camilo Torres Restrepo se inclinó hacia la vocación sacerdotal, guiado por el ejemplo de Jesús.</p>



<p>Ese camino también fue seguido de cerca por Cebollita, testigo de la transformación de un joven galante, bohemio y amante de la vida, hacia la senda espiritual. Aun así, percibió que Camilo nunca perdió su esencia. Por ello lo acompañó en sus visitas a la junta de acción comunal de Tunjuelito, en la entrega de mercados y en el apoyo a trabajos comunitarios. Compartió su afán por lo social y su dolor frente a las injusticias. Observó el surgimiento de la opción preferencial por los pobres, aprendida en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), así como los seguimientos, las amenazas, los ataques de grupos represores y la firme postura de Camilo frente a esos embates. Notaba cómo lo seguían en sus recorridos en su moto Vespa y se angustiaba ante las amenazas o aquel episodio en el que dispararon contra la ventana del apartamento de su madre durante una de sus visitas.</p>



<p>La cadena de presiones comenzó cuando, junto con Orlando Fals Borda, impulsó la creación de la carrera de Sociología en la Universidad Nacional de Colombia, convencido de que la academia podía ser un medio para transformar la sociedad. “Aborrecía Camilo la sociología congelada, matemática, ajena al compromiso con la realidad que se trata de analizar. Quería una ciencia social comprometida con los hombres, encarnada en la realidad, aterrizada en un sitio concreto”, como lo expresó Teófilo Escribano en un artículo publicado en <em>El Tiempo</em> en 1971, titulado <em>Camilo Torres, cinco años después</em>.</p>



<p>Poco a poco, sus acciones fueron diezmadas: se cerraron sus círculos y se limitó su contacto con amigos y allegados. Intentaron acallar sus reuniones y encuentros, donde congregaba multitudes de simpatizantes y curiosos deseosos de escuchar a un sacerdote que hablaba de manera distinta a la de sus coterráneos. Surgieron enemigos visibles e invisibles. “Camilo era un viento nuevo, un aire fresco sobre la herida infectada de la injusticia social que continuaba devorando todo el cuerpo, bello pero ajeno, de Colombia”, como lo señaló Fernando Soto Aparicio en su libro <em>La siembra de Camilo</em>.</p>



<p>Aquella mañana marcó en Leonor un cambio radical en su manera de comprender la realidad, la crueldad y la desesperación humanas en la búsqueda de transformaciones sociales que desbordan al individuo hacia aspiraciones idealistas de una sociedad política. Sus lágrimas de dolor y angustia le valieron el apelativo de Cebollita. Desde entonces inició un vía crucis al asumir la imagen y la vocería de Camilo, pues la muerte posterior y precipitada de su amigo la obligó a hacerse cargo de lo que quedó de él y de una familia forzada al exilio, dejándole a Leonor la responsabilidad de representarla.</p>



<p>La lucha por conocer el lugar de sepultura de su cuerpo la llevó a entrevistarse con militares y con agencias del Estado colombiano, que de manera sistemática ocultaron la información y se llevaron el secreto de sus restos hasta la tumba, como ocurrió con su primo Álvaro Valencia Tovar, quien irónicamente fue también su verdugo. Fue señalada como colaboradora de comunistas. Leonor fue reconstruyendo fragmentos de una identidad perdida y de archivos personales donde se entrelazaban lo espiritual y lo social, lo sagrado y lo profano. Los depositó en un crisol de la historia oculta y, en silencio y soledad, aguardó el momento oportuno para limpiar la imagen estigmatizada de su amigo.</p>



<p>En su camino, conoció las múltiples facetas de quienes permanecieron en el mundo. Algunos traicionaron sus ideales y los llevaron a la radicalización; otros se vanagloriaron de haberlo conocido y se creyeron con derecho a ondear sus banderas. Hubo quienes escribieron biografías de personajes irreales —mártires, héroes o demonios— todos con un solo nombre: Camilo. Otros intentaron mantenerlo vivo en el espíritu de quienes no lo conocieron, construyendo un mito de un ser lejano, salvador o villano, completamente ajeno al Camilo que ella conoció.</p>



<p>Estos embates menoscabaron su corazón y su alma, creando en Leonor capas de protección frente a la desconfianza en la sociedad, el sistema y la amistad. Conoció la hipocresía, la deslealtad, la arrogancia y el desprecio hacia el caído. Se desató una tormenta que duraría más de cincuenta años, marcada por la violencia que ha atormentado a nuestro país. La radicalización de los ideales polarizó a la sociedad hasta un punto en el que el pensamiento ajeno dejó de ser tolerado.</p>



<p>El año 2009 marcó el inicio de un despertar lento sobre lo que quedaba de aquel personaje que se desvanecía en el olvido de las nuevas generaciones. Tras un proceso de reconocimiento y de restablecimiento de la confianza en la institucionalidad, Leonor decidió donar la imagen terrenal de ese recuerdo sacro. Así, la Universidad Nacional de Colombia, a través de su Archivo Histórico, reconoció institucionalmente la trayectoria multifacética de Camilo, recibiendo sus sotanas como símbolo de comunión entre la academia, la historia, la diversidad, el respeto y la memoria.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003803/20260202_053607772_iOS-1024x683.png" alt="" class="wp-image-125367" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003803/20260202_053607772_iOS-1024x683.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003803/20260202_053607772_iOS-300x200.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003803/20260202_053607772_iOS-768x512.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003803/20260202_053607772_iOS.png 1536w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>El crisol se abrió y permitió mostrar su contenido. La promesa de realizar una exposición documental que revelara la integralidad de un ser que transitó entre el bien y el mal, la revolución y la evolución, nos permitió dimensionar su obra y forjó en nosotros un compromiso personal, utópico e ineludible. Este se materializó en 2016, en el marco de la conmemoración de los cincuenta años del fallecimiento de Camilo Torres, gracias al impulso del profesor Ramón Fayad y de su Centro de Pensamiento sobre este enigmático personaje, con la realización de una exposición en el nuevo edificio del Archivo Histórico.</p>



<p>Para la muestra <em>Camilo, pensamiento y acción</em> se convocó a docentes de diversas áreas del conocimiento para contextualizar esa compleja manera de entender la vida, dando como resultado un análisis de su pensamiento en tres ejes: el universitario, el investigador y el organizador social. La magnífica curaduría de William López reveló todas las caras de la moneda. Con franqueza, Leonor pudo soltar su carga de medio siglo. El peso de las ideas pasó a ser patrimonio de un país convulsionado, amado y rechazado a la vez.</p>



<p>Leonor sintió la levedad del deber cumplido. Con generosidad nos regaló una sonrisa dulce, colmada de gratitud y de un auténtico amor eficaz. Nos enseñó que la verdadera brillantez del alma habita en lo sencillo, en dejarnos conmover por la reconciliación y el perdón. Cómo olvidar la mirada de nuestra querida Leonor: una mirada bañada de nostalgia, pero también de una fe inmutable en darnos a conocer al verdadero Camilo Torres.</p>



<p>Cebollita cumplió su propósito. Así la recordamos quienes la evocamos, reviviendo ese eterno presente que anhelamos habitar en la presencia de la divinidad. Leonor alcanzó la paz al volver a la casa del Padre el 6 de octubre de 2018, en la serenidad de su hogar, tomada de la mano de sus hijos, Camilo y Juan, mirando al infinito con aquella expresión inolvidable que la acompañó hasta el final.</p>



<p>Hoy, tras tantos embates, el destino continúa jugando con la memoria del padre Camilo Torres. Padre, porque un sacerdote nunca deja de serlo, aun cuando se despoje del hábito; Camilo, porque su personalidad y su pensamiento permanecen vivos. No como el guerrillero que nunca pudo ser, sino como el humanista entregado al amor eficaz por los pobres. Sin afán de vanagloria, a diferencia de quienes pretenden apropiarse de su figura y erosionan la memoria de aquello que Leonor quiso resguardar.</p>



<p>Si Cebollita aún viviera, con seguridad recitaría de memoria el primer capítulo del libro de quien fuera amigo de Camilo —y también sacerdote— Gabriel Guzmán Campos. En su obra <em>Camilo, presencia y destino</em>, obsequiada a Leonor con dedicatoria el 5 de febrero de 1967, se conserva una huella íntima de esa amistad, de la cual nos permitimos transcribir, a continuación, un fragmento textual:</p>



<p><em>DINAMICA DE UN SIMBOLO</em></p>



<p><em>Para dialogar sobre Camilo Torres Restrepo se nos exige una actitud mental nueva.</em></p>



<p><em>Su gesto es demasiado apremiante, casi hostil. Su mensaje es tremendamente agresivo e inaudito.</em></p>



<p><em>Camilo es nada, para quien no lo viva. Aún más: conviértese en algo monstruoso si no se llega hasta el fondo de su individualidad humana.</em></p>



<p><em>Solo así se le encuentra sentido a su vida y a su acción.</em></p>



<p><em>Después de adentrarnos en él, nos impide retornar satisfechos a nuestro propio mundo. Produce ecos, resonancias, compasión, desconcierto, admiración, desprecio, afecto. Tal vez&#8230; remordimiento.</em></p>



<p><em>No nos envía mensajeros. Nos grita las cosas cara a cara.</em></p>



<p><em>No se le puede interpretar como un accidental episodio momentáneo de la problemática colombiana o del acontecer latinoamericano, porque tiene dimensión y trascendencia históricas. Se evade del presente para proyectarse en el futuro. Es ahí donde cumple su destino.</em></p>



<p><em>¿Juicio de valor?</em></p>



<p><em>¡No!, si se cree que la historia —pero esa que por fortuna todavía no es un lugar común— estará de parte de Camilo.</em></p>



<p><em>Nadie logra entenderlo si no lo ubica dentro de un contexto global.</em></p>



<p><em>Si de esto no se tiene cuenta, es muy fácil adoptar ante él posiciones extremistas: de abominación para sepultarlo bajo una plúmbea losa de silencio; de dilusión, alegando que no debe mencionársele por mediar aún demasiadas conveniencias de tipo político, religioso, estatal, militar o estructural; de sublimación, que lo superexalta como héroe y mártir sin venia del acontecer histórico; de explotación, para hipotecarlo a intereses personales o de grupo; de asco, por su absurda determinación final; de subvaloración, pregonándolo demagogo, loco, bandolero y criminal.</em></p>



<p><em>Corresponde a las generaciones que luchan por la libertad y la democracia auténticas, desentrañar el contenido del propósito y el sacrificio de Camilo.</em></p>



<p><em>¿Vana esperanza o generosa cuasi ingenua conjetura?</em></p>



<p><em>Quizás&#8230;</em></p>



<p><em>Camilo es y será siempre un ser contradictorio, controvertido y contradicho.</em></p>



<p><em>Como toda personalidad multifacética, corre peligro de ser enfocado de manera unilateral y recortada, adulterando por razones de simpatía o aversión, lo que realmente fue, para entregar los disminuido, mixtificado, manoseado, mútilo, a quienes anhelan conocerlo.</em></p>



<p><em>Para unos, podría ser el mártir proteico, heroico, inimitable, único, intangible, ubicado más allá de cualquier intento de análisis; para otros, resultaría el lastimosamente equivocado, el loco tremebundo, el rebelde sin causa, el frustrado cuyo nombre se debe pronunciar a media voz, el antisocial que degeneró en arquetipo malicioso del delincuente común.</em></p>



<p><em>Se puede también caer en el desatino de hacerle decir a Camilo cosas que no dijo ni pensó; o de hacerle expresar cosas que pensó, pero no en la forma como se dicen.</em></p>



<p><em>Es difícil interpretar a hombre de tan contrapuesta conducta, de tan sorpresivas soluciones, de ímpetus tan vehementes, de tan millonaria honestidad, crédulo hasta lo increíble, bondadoso sin límite de cálculo, al con sólo nombrar “ ya se sabe que se mientan la generosidad, el amor, el noble pecho, la valentía, la lealtad, la sinceridad, la franqueza, la honradez acrisolada, el heroísmo, la amistad, la hidalguía, la hospitalidad, la cortesía, el buen trato, la gratitud, la liberalidad, la decencia y cultura y todas aquellas cualidades con que es uno cabal y perfecto caballero&#8221;.</em></p>



<p><em>No hay derecho a tomar por asalto la personalidad de Camilo Torres, para distorsionarla.</em></p>



<p><em>Ridículo es contemplarlo en parábola simplista y tratarlo con lástima, con piedad gimoteante, con efugios, como a un ingenuo terco cuyo sacrificio débese diluir hasta evaporarlo en una atmósfera donde apenas si flote vagamente su recuerdo.</em></p>



<p><em>¿Cómo lograr su exacta ubicación? ¿Entre el héroe y el mito, la deificación y la insignificancia, la genialidad y la insensatez, la grandeza rampante y el infantilismo envanecido, la cálida presencia permanente y la momentaneidad efectista, la máscula figuración y la audacia promisoria, el auténtico testimonio y la apostasía irreverente, el grito y el eco, la eclosionante racha tormentosa y el breve estremecimiento ocasional, la verdad en meridiana plenitud y la equivocación fatal, la rebeldía altanera de su sinceridad iluminada y el erguido gesto vanidoso?</em></p>



<p><em>¿Cómo interpretarlo? ¿Soñador o creador, visionario de momento, mesiánico destino, incendio contagiante, frustración deplorable, bandera auroral, empeñosa afirmación de desolados litorales, magnífico o ridículo, atormentado o iluso, germen en plomo aprisionado o raíz honda, respuesta cabal a la esperanza de un pueblo que podía coronarlo de ignominia o de laureles?</em></p>



<p><em>En Camilo el análisis intríncase porque surgen y se entrecruzan múltiples valores o fallas que subyacen bajo su personalidad, entendida esta -siguiendo el concepto de Ribot &#8211; como el individuo mismo en su totalidad, en su continuidad y en su unidad psicoorgánica.</em></p>



<p><em>Tendencias hereditarias y constitucionales, aportes de ambiente y educación, oscilaciones endogenas, variables psíquicas, predisposiciones afectivo-activas, podrían arbitrarse como marco de referencia para encuadrar la personalidad de Camilo. Sin embargo, quiero desligarme de patrones preestablecidos para encontrar al hombre y, a través de este, inquirir lo que fue Camilo, lo que anhelo y soñó y quiso realizar. Porque es inútil pretensión comprenderlo, captarlo, omitiendo su dimensión humana. Hay que partir del hecho real hombre para avizorar toda su recóndita urdimbre de triunfo y dolor.</em></p>



<p><em>Viví y conviví con él cerca de cinco años.</em></p>



<p><em>Asistí al desbordamiento de su germinal inquietud; supe de tantas cosas suyas; vi cómo se proyectaba hacia metas por él concebidas. Con base en esto y en muchos otros motivos valederos quiero entregar a Camilo depurado de mixturas arbitrarias: a Camilo-verdad, a Camilo-realidad, a Camilo-autenticidad, a Camilo-hombre.</em></p>



<p><em>Me rebelo por igual contra la cáfila de sepultureros a sueldo y de exhumadores histéricos. Aquellos, intentan ocultarlo, deshacerlo, borrarlo de la conciencia de Colombia y de América empeñándose en exhibirlo como &#8220;muerto a tiempo&#8221;; mientras estos, lo reclaman para rendirle homenaje de zalemas y baldías memoraciones. Y ahí está el error: en que todos, exhumadores y sepultureros, se aferran al &#8220;cadáver&#8221; de Camilo: a Camilo-cadáver, a Camilo-negación, a Camilo-frustración, al Camilo-emocional que se quedó en el monte en espera de que &#8220;su boca se le llenara de flores y de trigo&#8221; .</em></p>



<p><em>Por respeto a Camilo, que no lean este libro los pacatos, los de espíritu fariseo, los de conciencia maniquea, ni tampoco los mañosos y mucho menos los sempiternos genuflectos ante el dios miedo, el dios cálculo, el dios conveniencia.</em></p>



<p><em>¡No!, no toquen este libro los magos de la entrega y la mercadería; los recelosos; los de mentalidad de bodegueros; los prudentes escandalizables; los cristianos sin testimonio; los cambalacheros del honor; los censores puritanos; los adulteradores de intención; los oportunistas que no se comprometen.</em></p>



<p><em>Que ni tan siquiera lo miren cuantos anhelan vivir incontaminados, impolutos, imperturbados, inconmovibles y satisfechos.</em></p>



<p><em>Que no abran estas páginas tantas plañideras ocasionales que expresaron su pena en ridículas farsas ululantes, tan en extremo impertinentes, que más parecían decepcionadas beldades disputándose el honor de haber sido las únicas confidentes de Camilo a última hora. ¡No. Que no lo lean cuantas lo soñaron como al hombre apetecible e imposible, víctimas de su propia fantasía otoñal y de sus emociones en receso.</em></p>



<p><em>No toquéis este libro vosotros los profanadores de cadáveres. Ni vosotros los gacetilleros de pacotilla con vuestras plumas fletadas. Ni tampoco vosotros los buhoneros de cebido toda vosotros os aventadores de reputación. Ni vosotros los tránsfugas de toda responsabilidad que os horrorizáis de las crucifixiones.</em></p>



<p><em>Que no lo toquen muchos que se infiltraron en su movimiento y lo delataron y lo traicionaron a cambio de monedas.</em></p>



<p><em>Que lo den por no escrito cuantos quieren hollar a Camilo ya muerto, con la sordidez de sus pezuñas salvajes.</em></p>



<p><em>Camilo tiene un heredero único en la dimensión de lo temporal y de la historia: el pueblo. ¿Este lo mantendrá auténtico?</em></p>



<p><em>Le pertenece al pueblo pobre, campesino y obrero, porque es la respuesta al clamor que viene desde la manigua, el hambre, el desamparo la endemia secular. Voz de clase explotada, de gleba, de agro colombiano, de hombre anónimo destinado a ser arteria rota, sangre que acusa, inmolación silenciosa, cadáver profanado, cuerpo insepulto, carroña de caminos, rebeldía, fusil, tea libertaria, grito. Grito de esperanza, en llamas y banderas; de certeza en un destino inconmensurable.</em></p>



<p><em>Camilo planteó cosas que la gente sentía. Con base en esta evidencia, puede afirmarse que aproximó la revolución a todos.</em></p>



<p><em>Despertó la inconformidad y vapuleó el conformismo.Por eso, unos lo siguen y otros lo maldicen</em>.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125364</guid>
        <pubDate>Mon, 02 Feb 2026 05:38:39 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02002847/20260202_051122212_iOS.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Leonor Muñoz, eterna guardiana de  la custodia de la memoria de Camilo Torres]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Disputas científicas y políticas de cara a la crisis climática</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ciencia-para-el-buen-vivir/disputas-cientificas-y-politicas-de-cara-a-la-crisis-climatica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Pese a que los seis informes integrales del IPCC (el más reciente publicado entre 2021 y 2023), evidencian una clara muestra del establecimiento de un importante consenso científico alrededor de la existencia del cambio climático por actividad antrópica, aún persiste la falta de un compromiso político efectivo de los mandatarios de todo el mundo para implementar los planes necesarios que logren la emisión cero de GEI.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>En la columna anterior sobre <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/ciencia-para-el-buen-vivir/acciones-sociopoliticas-frente-a-la-crisis-climatica/">acciones sociopolíticas frente a la crisis climática</a> publicada en este Blog, se analizó la búsqueda de alternativas para enfrentar esta crisis, a partir de procesos formativos que sustenten acciones individuales y colectivas de las personas para apoyar las luchas ambientales en defensa de la naturaleza.</p>



<p>Estas acciones pueden sustentarse y potencializarse, a partir de un análisis crítico de las disputas científicas y políticas que se han presentado históricamente frente a la crisis climática, de tal forma que se logre consolidar una mejor comprensión del problema para enfrentarlo decididamente.</p>



<p>¿Comencemos por preguntarnos, si existe o no la crisis climática? Aunque hoy la respuesta parezca evidente, no siempre ha sido así. La discusión sobre su existencia y sus causas ha generado una amplia controversia sociocientífica y ambiental. Los actores  centrales de la controversia se pueden caracterizar, por un lado, los científicos que han investigado el problema, los gobiernos que políticamente han respondido frente a dichas investigaciones, los medios de comunicación que crean una determinada opinión pública,  los ciudadanos y ciudadanas que se expresan individualmente, colectivamente o a través de organizaciones gremiales o sociales. Finalmente, la naturaleza puede constituir un actor cuando la reconocemos como un sujeto de derechos, tal como se ha reconocida en la constitución ecuatoriana, que inspira luchas por la justicia ambiental especialmente en Latinoamérica. </p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="236" height="177" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/13155108/Calle-13-Latinoamerica.jpg" alt="" class="wp-image-123613" style="width:236px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Calle 13 Latinonamérica <a href="https://www.youtube.com/watch?v=DkFJE8ZdeG8&amp;list=RDDkFJE8ZdeG8&amp;start_radio=1">https://www.youtube.com/watch?v=DkFJE8ZdeG8&amp;list=RDDkFJE8ZdeG8&amp;start_radio=1</a></figcaption></figure>



<p>En cuanto a los científicos y/o científicas se evidencia una disputa frente a la autoridad para definir si existe o no el cambio climático por causa de las actividades antrópicas. La discusión inicia paradójicamente en la década de 1970 cuando algunos investigadores estaban preocupados por el enfriamiento global y no por el calentamiento, se creía que el descenso de temperatura podría desencadenar una nueva edad de hielo. Sin embargo, a finales de esta misma década y en las siguientes, las temperaturas medias del planeta comenzaron a subir y esto reorientó los estudios científicos hacia el análisis del aumento del efecto invernadero.</p>



<p>Para poder prever la posible variabilidad climática debido a las actividades humanas, el primer informe del Panel Intergubernamental sobre el cambio climático (IPCC) publicado en 1992, estableció que los instrumentos más adecuados eran los “modelos matemáticos tridimensionales del sistema climático (atmósfera-océanos-hielos-tierras) conocidos como Modelos de Circulación General (GCM)”. Estos modelos sintetizan los conocimientos científicos existentes sobre los procesos físicos y dinámicos del sistema mundial. Sin embargo, para la época existían importantes limitaciones de estas medidas asociadas al poco desarrollo tecnológico, por lo tanto, el propio IPCC admitía el alto grado de incertidumbre que guardaban las predicciones del clima.</p>



<p>A pesar de que la voz del IPCC, como un actor social clave para entender el cambio climático, avanzaba en consolidar un fuerte posicionamiento social, algunos científicos comenzaron a presentar diferencias significativas frente a la evidencia existente que demostraba que las actividades humanas serían responsables del aumento de la temperatura global. La controversia tuvo su máxima expresividad a finales de la década 1990 e inicio del siglo XXI y fue conocida como la controversia del palo de hockey.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="480" height="326" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/13155859/hockeybookmann-1.jpg" alt="" class="wp-image-123614" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/13155859/hockeybookmann-1.jpg 480w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/13155859/hockeybookmann-1-300x204.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px" /><figcaption class="wp-element-caption">Portada del libro de Michael Mann que trata sobre la controversia de las investigaciones que sustentaron el calentamiento global por causa de la actividad industrial, y especialmente por la quema de hidrocarburos fósiles. </figcaption></figure>



<p>Willie Soon y Sallie Baliunas del <em>Center for Astrophysics Harvard &amp; Smithsonian</em> de los Estados Unidos, no estaban de acuerdo con los datos de Michael Mann, Raymond Bradley y Malcolm Hughes, que sustentaban el aumento de la temperatura promedio global del planeta por causas antrópicas, porque los cambios históricos de la temperatura estaban relacionados con la variación solar en lugar de las emisiones de gases efecto invernadero.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="602" height="780" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/13160503/Portada-Libro-de-Willie-Soon-y-Sallie-Baliunas.jpg" alt="" class="wp-image-123615" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/13160503/Portada-Libro-de-Willie-Soon-y-Sallie-Baliunas.jpg 602w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/13160503/Portada-Libro-de-Willie-Soon-y-Sallie-Baliunas-232x300.jpg 232w" sizes="auto, (max-width: 602px) 100vw, 602px" /><figcaption class="wp-element-caption">Portada del libro de Willie Soon y Sallie Baliunas que cuestionaron la teoría sobre la causas antropocéntricas del calentamiento global. </figcaption></figure>



<p>La controversia inicialmente parecía limitarse al terreno científico, pero las críticas de Willie Soon y su equipo adquirieron un capital social importante y entraron hacer parte de la disputa por quién tenía la autoridad para orientar la política ambiental internacional. El debate se centró en las decisiones sobre el rumbo a tomar frente a un modelo de crecimiento económico basado en el consumo de hidrocarburos fósiles, especialmente petróleo. La influencia de Soon se amplificó cuando a comienzos del siglo XXI, recibió apoyo del gobierno de George W Bush, quien retomó sus argumentos para sustentar el Informe sobre el Medio Ambiente de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, con el fin de justificar la continuidad de la explotación petrolera.</p>



<p>Críticas como éstas ayudaban a continuar con la política extractivista de Petróleo de los Estados Unidos claramente responsable del desarrollo industrial del siglo XX. Es importante recordar que EUA no firmó el protocolo de Kyoto de 1997 y aunque lo suscribiría un año después, el propio presidente Bush en 2001 se opondría a su implementación porque perjudicaría la economía de este país, y aseguró que era necesario impulsar una nueva era post-Kyoto.</p>



<p>La disputa por la autoridad científica era clara, aquellos que defendían el cambio climático por efectos antrópicos y aquellos que aún no lo aceptaban. Sin embargo, lo más interesante e impactante es cómo se capitaliza la disputa en el terreno social y en materia de política ambiental internacional para efectos de adoptar planes de gobiernos orientados a tomar medidas contundentes para disminuir la emisión de gases efecto invernadero.</p>



<p>El trabajo pionero del equipo de Michael Mann comenzó a ganar un respaldo significativo desde el propio Estados Unidos, cuando el escenario político empezó a equilibrarse. Durante las elecciones presidenciales del año 2000, Albert Arnold Gore, candidato opositor de George W Bush, incorporó dentro de su apuesta política la lucha contra el cambio climático, mientras que Bush privilegiaba la defensa de los intereses económicos de EUA como un eje relevante en la explotación petrolera.</p>



<p>Albert Gore no fue elegido presidente, pero obtuvo el mayor apoyo en el voto popular. A partir de ese momento, emprendió una lucha ambientalista importante que se plasmó, entre otras iniciativas, en el documental <em>Una verdad incómoda,</em> que se estrenó en 2006, en el cual expone los serios problemas ambientales del cambio climático, la destrucción de la capa de ozono y la extinción de especies. Todo este trabajo lo haría merecedor el Premio Nobel de la Paz en 2007.</p>



<p>En la actualidad, la disputa está inclinada a favor de los defensores del cambio climático debido a la actividad antrópica, sin embargo, la superación de la crisis es ampliamente controvertida, porque persisten concepciones negacionistas de gobernantes como Donald Trump o Javier Milei que se oponen a implementar planes efectivos para superar la emisión de gases efecto invernadero (GEI) provenientes principalmente del uso de combustibles fósiles.</p>



<p>Pese a que los seis informes integrales del IPCC (el más reciente publicado entre 2021 y 2023), evidencian una clara muestra del establecimiento de un importante consenso científico alrededor de la existencia del cambio climático por actividad antrópica, aún persiste la falta de un compromiso político efectivo de los mandatarios de todo el mundo para implementar los planes necesarios que logren la emisión cero de GEI. Además, muchas de las acciones actuales se orientan a la adaptación a la crisis y no a su superación estructural que implica repensar profundamente el modelo económico capitalista.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="624" height="810" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/13160811/Sinstesis-de-informe-IPCC-2023.jpg" alt="" class="wp-image-123616" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/13160811/Sinstesis-de-informe-IPCC-2023.jpg 624w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/13160811/Sinstesis-de-informe-IPCC-2023-231x300.jpg 231w" sizes="auto, (max-width: 624px) 100vw, 624px" /><figcaption class="wp-element-caption">Portada de la síntesis del último informe del IPCC publicado en el 2023. Fuente: The Intergovernmental Panel on Climate Change<em> </em>[IPCC], (2023, p. 48). <em>Climate Change 2023. Synthesis Report</em>. <a href="http://www.ipcc.ch/">www.ipcc.ch</a> El IPCC permite la reproducción de contenidos de esta publicación sin autorización, siempre que se indique claramente la fuente completa.</figcaption></figure>



<p>@LeoMartinezUPN</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Leonardo Fabio Martínez Pérez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ciencia para el buen vivir</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123612</guid>
        <pubDate>Sat, 13 Dec 2025 21:23:28 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Disputas científicas y políticas de cara a la crisis climática]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Leonardo Fabio Martínez Pérez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>“Colombia necesita políticos con inteligencia socioemocional”: Juanita Uribe</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/colombia-necesita-politicos-con-inteligencia-socioemocional-juanita-uribe/</link>
        <description><![CDATA[<p>Esta colombiana lidera a un equipo que le toma el pulso a Colombia combinando ciencia, datos y narrativas ciudadanas para entender cómo pensamos, qué valoramos y qué esperamos como sociedad. “La autenticidad se ha convertido en un valor político”, me cuenta ella en esta entrevista.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Juanita Uribe, directora de la firma </em>Reframeit, <em>desde el Capitolio Nacional.</em> </p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em> </em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-e3cc4a87d3f3eaaa6d4ef78c8a4063a4"><em><strong>“El mundo está avanzando hacia una forma de conciencia colectiva</strong>,<strong> más colaborativa. Quien no lo entienda —en la política o en cualquier otro campo—, simplemente quedará fuera de juego”: </strong></em><strong>Juanita Uribe, estratega y consultora.</strong></p>



<p>Juanita Uribe son muchas mujeres en una: mamá, esposa, hija, amiga, coequipera, periodista. “También soy deportista y lectora entusiasta”. Desde la firma de consultoría <a href="https://reframeit.co/reframeit-es/">Reframeit</a>, ella y su equipo le toman el pulso a Colombia, a través de unas herramientas novedosas para entender al electorado.</p>



<p>“Acompañamos a las organizaciones y a los políticos a ver las cosas desde nuevos ángulos y detectar tanto los obstáculos que las frenan como las oportunidades que no habían reconocido. Lo hacemos con herramientas de última generación basadas en ciencia de la complejidad, neurociencias y análisis narrativo”, afirma.</p>



<p><strong>¿Cuál fue el hallazgo más importante de sus pulsos más recientes?</strong></p>



<p>Dos hallazgos son especialmente reveladores y están profundamente conectados:</p>



<p>En Colombia hay mucha más capacidad de actuar y transformar de la que solemos reconocer. Cuando pedimos a más de 2.000 personas que contaran una historia de liderazgo —propia o ajena—, el 45% habló de su propia experiencia. Eso muestra un país que no está esperando que alguien venga a “rescatarlo”, sino que se sabe protagonista de su destino.</p>



<p>Otro hallazgo tiene que ver con la riqueza oculta: Mientras una parte de la sociedad se deja llevar por la narrativa de crisis permanente o por los algoritmos de las redes, hay otra Colombia que crea, emprende, enseña, cuida y transforma todos los días.</p>



<p>En uno de nuestros estudios, enfocado en entender qué es lo que los colombianos consideramos liderazgo, la mayoría de las historias recogidas hablan de liderazgo en el emprendimiento, en las comunidades, en lo social, en la educación y en las familias. Menos del 5% eran historias sobre política.</p>



<p>Si aprendemos a reconocer ese liderazgo, podremos construir sobre él un país que ofrezca mejores condiciones para todos.</p>



<p><strong>Me gusta algo que te oí decir <a href="https://www.youtube.com/results?search_query=jUANITA+URIBE">en esta entrevista</a>:<em> “Los políticos no han entendido que el producto es el país, no ellos”.</em></strong> <strong>Entonces, ¿Qué hacer para que lo entiendan? </strong></p>



<p>Ciertos políticos siguen operando con una lógica de poder que pertenece a otro tiempo. Una lógica en la que unos pocos “elegidos” decidían los destinos de la mayoría, a la que consideraban ignorante o incapaz. Esa estructura funcionaba cuando el acceso al conocimiento y la información era limitado y el poder se concentraba en instituciones cerradas.</p>



<p>Pero el mundo cambió. Con la educación, el internet y la conectividad, ya no necesitamos intermediarios para entender, deliberar o proponer. Y, sin embargo, muchos políticos no han sabido reinventar su rol en este nuevo ecosistema.</p>



<p>En lugar de convertirse en facilitadores de propósito compartido, siguen actuando como si el poder se mantuviera controlando o dividiendo.<br>Así, para conservar relevancia, algunos crean narrativas de miedo o de enfrentamiento, en vez de construir una visión de país. El resultado es que pierden el foco: el proyecto deja de ser Colombia y pasa a ser su propia campaña.</p>



<p><strong>De hecho, el estudio sobre liderazgo mostró que solo el 5% de las historias hablaba de liderazgo político, mientras más del 40% provenía del ámbito empresarial, social o comunitario</strong>.</p>



<p>Las personas están cansadas del ego y la vanidad disfrazados de liderazgo.<br>Lo que quieren es alguien capaz de ver más allá de sí mismo y trabajar por un propósito que trascienda los intereses personales o partidistas.</p>



<p>La transformación, para la mayoría de los colombianos, ya no viene “de arriba”, sino de quienes logran resultados reales y colaborativos “desde adentro y entre muchos”.</p>



<p>Hoy, el liderazgo que inspira y moviliza surge de la acción colectiva, de la inteligencia distribuida y de la capacidad de construir confianza. Y el dato es elocuente: el 57 % de las personas dijo que el liderazgo emerge entre muchos, mientras solo un 15% lo asocia con una figura jerárquica.</p>



<p>Los ciudadanos ya no buscan héroes :buscan facilitadores de confianza y de propósito compartido<strong>. </strong>Y esa es una posibilidad enorme para repensar el liderazgo político y regenerar el vínculo entre instituciones y ciudadanía.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-71bc61e6a3bbd15fb686ffefa7de3044"><strong>“…más del 70% de las personas prefiere líderes que integren la diversidad y fomenten el diálogo”: Juanita Uribe.</strong></p>



<p><strong>A veces u</strong><strong>no siente que los políticos están desconectados de la realidad del país. ¿Esto se puede mejorar?</strong></p>



<p>Para empezar, muchos políticos están desconectados de sí mismos.<br>Y cuando uno no está conectado consigo mismo, es imposible conectarse genuinamente con otros. Cuando una persona logra reconectarse con su propio ser, reconoce sus talentos únicos y los pone al servicio de algo más grande. Desde ahí, la vida se vuelve más liviana: uno no anda peleando, comparándose ni tratando de demostrar nada. Simplemente fluye.</p>



<p><strong>También sueles hablar de la autenticidad…</strong></p>



<p>La autenticidad se ha convertido en un valor político.</p>



<p>Hay una línea muy delgada entre la autenticidad y la vanidad, pero no son lo mismo. La primera genera confianza; la segunda, distancia.</p>



<p>La ciencia ha demostrado que no hay dos cerebros iguales. Cada ser humano es una combinación irrepetible de experiencias, percepciones y dones. Sin embargo, la humanidad ha pasado siglos compitiendo y comparándose, como si solo hubiera una forma válida de ser o de tener éxito.</p>



<p>El liderazgo auténtico parte de reconocer esa diversidad: ver los talentos propios y ajenos como piezas complementarias de un mismo tejido. En lugar de competir, colaborar<strong>.</strong></p>



<p>Es muy posible que algunos políticos todavía tengan que sanar su relación consigo mismos. La vanidad o la soberbia son, en el fondo, disfraces del miedo o de la inseguridad; máscaras que se ponen quienes aún no han descubierto quién es de verdad ni cuál es su lugar en el sistema.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><strong>Si los congresistas no cambian: ¿Podemos los ciudadanos hacer que cambien? </strong><strong></strong></p>



<p>Creo que el Congreso ya está cambiando, aunque no al ritmo que quisiéramos. He tenido conversaciones con varios congresistas sobre estos temas, y empiezo a ver un nivel de conciencia que se está despertando. Y no podría ser de otra manera.</p>



<p>En varios de nuestros estudios —incluido el <em>Lideroscopio</em>— hemos visto un crecimiento sostenido del interés por el desarrollo personal y el fortalecimiento del ser. Están entendiendo que para transformar lo externo —la política, la economía, las instituciones— primero hay que transformar lo interno.</p>



<p>Si la gente sigue despertando a su poder, a su propósito y a su conciencia, los políticos no tendrán otra opción que ponerse a tono. Si cambiamos la mirada —de la queja a la corresponsabilidad—, podremos construir una política más cercana, empática y colaborativa. Los colombianos no están esperando salvadores, sino espacios para participar.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-5fb9b18904eee3fb70cf44726ac4d76f"><strong><em>“…un político que no haga su trabajo interno —que no reconozca su sombra y sus heridas emocionales— no podrá conectar con la ciudadanía”:</em> Juanita Uribe. </strong></p>



<p><strong>Finalmente, ¿Cuál es el tipo de liderazgo político que se requiere en la Colombia actual?</strong></p>



<p>El liderazgo del siglo veintiuno requiere inteligencia socioemocional: conocer y gestionar las propias emociones y ser capaz de sentir, apreciar y manejar las emociones de los demás. Creer en la abundancia y trabajar para crear condiciones que nos permitan a todos verla y aprovecharla.</p>



<p>Esto implica que cualquier político —si está dispuesto a aprender, escuchar y transformarse— puede evolucionar hacia una versión más consciente de sí mismo y de su función pública.</p>



<p>Cuando preguntamos qué es lo que hace que un líder inspire confianza, las palabras más frecuentes fueron coherencia, empatía, cercanía y servicio. Eso quiere decir que la gente distingue claramente entre carisma vacío y autenticidad profunda.</p>



<p>Por eso, un político que no haga su trabajo interno —que no reconozca su sombra y la integre de una manera sana— no podrá conectar con la ciudadanía.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121552</guid>
        <pubDate>Sun, 26 Oct 2025 13:45:03 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[“Colombia necesita políticos con inteligencia socioemocional”: Juanita Uribe]]></media:description>
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        <title>TENEMOS CONSTITUCIÓN PERO NO LA APLICAMOS</title>
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        <description><![CDATA[<p>No nos abandona la manía colombiana de enfrentar los problemas y desafíos de la sociedad, expidiendo normas que nos eviten tomar las necesarias decisiones, que podríamos hacer, acudiendo a las existentes. Es el fetichismo de la norma para el cual, expedida ésta, la realidad se modifica milagrosamente. No en vano nos ahogamos en un mar [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>No nos abandona la manía colombiana de enfrentar los problemas y desafíos de la sociedad, expidiendo normas que nos eviten tomar las necesarias decisiones, que podríamos hacer, acudiendo a las existentes. Es el fetichismo de la norma para el cual, expedida ésta, la realidad se modifica milagrosamente. No en vano nos ahogamos en un mar de normas expedidas y de problemas y desafíos no resueltos. </p>



<p>Cuando en el país se oscurece el horizonte y los problemas se agravan sin tener, aparentemente, solución, se vuelven a escuchar voces que reclaman una constituyente, repitiendo el trajinado camino de “la fuga hacia adelante”, para buscar evadir la responsabilidad de ejecutar la decisión; en este caso, es como si el problema fuera el texto constitucional y no su inaplicación por parte del<br>gobierno. Lo atípico es que las voces que piden una nueva Carta, no son las de la oposición sino las del gobierno, con la voz presidencial en primer lugar; ellos que, como Poder Ejecutivo, son los responsables de su ejecución. Quiénes reclaman por la inejecución, son precisamente los responsables de realizarla.<br>La explicación está en que, ante la incompetencia gubernamental para aplicar los mandatos constitucionales, este pretende que no lo puede hacer, porque supuestamente la Constitución del 91 es inaplicable por no expresar la realidad y las posibilidades de Colombia. Que es neoliberal y centralista y le impide al Estado tener una necesaria presencia activa en el desarrollo; y así una lista de carencias.</p>



<p>Ese es el camino fácil (“de lavada de manos”) para sacarle el bulto a las responsabilidades de la tarea de gobernar, pretendiendo solo permanecer en el poder, usufructuando “las mieles del poder”. Esa falta de compromiso con la Constitución no se debe entonces a su texto sino a la falta de voluntad y aún de capacidad política para aplicarla. En la práctica, es un texto abandonado por<br>el poder que solo acude a ella, cuando le es útil a sus propósitos. Carece de un sincero y consecuente respaldo político.</p>



<p>Y llegamos al corazón del problema, que no es del texto constitucional. Es la crisis de la política, de los partidos y las organizaciones. Para resolverla no se necesita otra constituyente que algunos quieren convertir en su bandera para las próximas elecciones. La tarea es rehacer la política y los partidos u organizaciones políticas, que siguen actuando amarrados a los patrones de la política clásica del siglo XIX. Aunque en la Carta se predica la descentralización y el resurgimiento de los<br>territorios, de las regiones con su diversidad, se sigue mirando y gobernando a Colombia desde Bogotá; en medio de mucho discurso de descentralización y aún de autonomía, inclusive apuntándole a formas federales, se mantiene una continuidad centralista en la visión y acción de los gobiernos; hay mucho discurso, pero pocas realizaciones.</p>



<p>El gran desafío está en que la ciudadanía se tome la política, para repensarla poniéndola a tono con las nuevas realidades. Ello exige romper el monopolio de los políticos que, a través de los años, se fue consolidando sobre la acción y el trabajo de los partidos, hasta llegar a lo de hoy, donde los partidos están primordialmente al servicio de los políticos, y no estos al servicio de ellos,<br>para que sean, vuelvan a ser, partidos de los ciudadanos que son quienes les dieron nacimiento. Partidos enraizados en los territorios y en los ciudadanos; en la gente con sus necesidades y sus sueños y en los territorios, con su historia y sus posibilidades. Los políticos son fundamentales como voceros y defensores del interés general, de unos ciudadanos identificados con su partido y unos políticos en relación permanente y directa con sus electores, sus mandatarios. Eso es posible en una Cámara con circunscripciones territoriales más pequeñas, como las anglosajonas, que permite e impulsa la relación directa entre electores y elegidos; en ella se plantean compromisos y se evalúa su cumplimiento. Y un Senado pequeño de representación nacional para definir las políticas que son de competencia y alcance nacional, principalmente las relaciones internacionales y la política macroeconómica. Esos cambios deben hacer parte de la agenda de compromisos y de trabajo del próximo gobierno.</p>
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        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121291</guid>
        <pubDate>Sat, 11 Oct 2025 14:07:57 +0000</pubDate>
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