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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Wed, 29 Apr 2026 15:40:31 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de por+mi+culpa | Blogs El Espectador</title>
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        <item>
        <title>Bibi Blackburn, la mujer que pide regular la terapia con psicodélicos en Colombia  </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/bibi-blackburn-la-mujer-que-pide-regular-la-terapia-con-psicodelicos-en-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tras las muertes de su padre y de su hermano, en años y circunstancias distintas, Bibi Blackburn encontró en la terapia asistida con psicodélicos un nuevo propósito. Sobre este tema hablará hoy en la Feria del Libro de Bogotá.  </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>La psicoterapeuta Bibi Blackburn presentará su libro &#8220;Caminos de transformación&#8221; en la FILBO 2026. </em></p>



<p></p>



<p>Mientras en Estados Unidos, el presidente Donald Trump acaba de firmar una orden ejecutiva para que la FDA agilice la revisión de los psicodélicos como fármacos de terapia, en Colombia la psicóloga <a href="https://www.instagram.com/bibi_blackburn/">Bibi Blackburn</a> lidera una iniciativa, junto con varios congresistas, para legislar sobre esta materia. “El país necesita un marco regulatorio para que los colombianos podamos acceder al tratamiento terapéutico con psicodélicos, como se hace en otros países”, afirma esta especialista en psicología con enfoque transpersonal.</p>



<p>Es una disciplina en tendencia que integra los tres planos del bienestar humano —psicológico, emocional y espiritual— permitiendo a cada individuo alcanzar un autoconocimiento profundo de su ser.  “Se trata de descubrir emociones desconocidas y creencias limitantes que condicionan nuestra historia personal. Cuerpo, mente y alma deben tratarse de manera integral para alcanzar bienestar”, afirma.</p>



<p>La historia de esta mujer se partió en dos como consecuencia de la enfermedad terminal de su padre en 2008 y el suicidio de su hermano en 2015. “No concebía mi vida sin mi papá. A él le dieron seis meses y vivió 12 años pero en muy malas condiciones”, relata. Esta experiencia, aunque dolorosa, le permitió descubrir unas habilidades que hasta entonces desconocía sobre lo que significa ayudar al otro, acompañarlo y sostenerlo en circunstancias difíciles. “No sabía que eso estaba en mí”, reconoce Bibi Blackburn. </p>



<p>En medio de este proceso, otro drama golpeo a la familia: el suicidio de su hermano de 43 años. “A pesar de lo unidos que éramos, nunca percibí que estuviera sintiéndose tan mal como para querer acabar con su vida”, confiesa con la voz quebrada. </p>



<p>Ese cortocircuito la llevó a poner su vida en pausa. “Pensé –dice- en las personas que están pasando por situaciones difíciles y no tienen con quien hablarlo y mucho menos a quién pedirle ayuda”.</p>



<p>Renunció a su trabajo como ejecutiva exitosa pero no propiamente feliz. “Me sentía vacía en el ámbito profesional”.</p>



<p>Buscando su propia salvación, por así decirlo, descubrió por recomendación de terceros el poder terapéutico de los psicodélicos y se sometió a terapia, con ilusión pero también con susto. “Tenía curiosidad y miedo a la vez porque era y sigue siendo un tema tabú. Existía muy poca información y pocos lugares para acceder a un tratamiento terapéutico seguro”.</p>



<p>Comprendió que para sanar y seguir adelante, “es necesario aprender a desprenderse de las personas que uno más ama; entendí que las respuestas a todo lo que nos pasa está dentro de nosotros, no en los demás”. &nbsp;</p>



<p>En su propia búsqueda encontró más de lo que buscaba: un nuevo propósito para seguir adelante. Porque después de formarse como psicología con enfoque transpersonal, se enfocó en terapia asistida con psicodélicos.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>¿Qué son los estados expandidos de conciencia? </strong></p>



<p>En sus pacientes ha visto los beneficios de dos de los psicodélicos más ampliamente estudiados: la psilocibina y la MDMA. “Estas sustancias conducen a la personas a un estado expandido de conciencia. Cuando la psilocibina entra en el organismo, en el cerebro se empiezan a crear redes neuronales. Es una especie de reseteo que permite comprender que hay otras formas de actuar, pensar o sentir sobre lo que nos pasa”.</p>



<p>La sesión dura seis horas, en las cuales el paciente, acostado y con los ojos cerrados, permanece consciente todo el tiempo. “La experiencia se vive como si se tratara de un sueño o una película”, comenta la experta, quien guía el proceso para ayudar a la personas a entender lo que están experimentado y luego, por medio de la psicoterapia, enseñarles cómo integrar la información recibida en sus vidas.</p>



<p>“En un estado expandido de conciencia -explica- se viven varias realidades al tiempo, en las que aparecen situaciones del pasado, del presente o del futuro”. </p>



<p>La terapia asistida con psicodélicos se usa en pacientes con estrés postraumático y en trastornos como la depresión y la ansiedad, lo mismo que en traumas, adicciones (tabaco, alcohol, opioides, cocaína…) y duelos.</p>



<p>Relata el caso de una paciente que fue víctima durante años de un esposo maltratador, casi feminicida. Aunque salió con vida de esa relación tóxica, las marcas físicas y mentales eran evidentes: insomnio, desconfianza en los demás e incapacidad para disfrutar hasta las cosas buenas de la vida. “Ignoraba que estaba bajo estrés postraumático, sintiéndose culpable por permitir los abusos. Logró conectar con ella y darle un cierre a su historia. Entendió que ésta forma parte de su biografía pero no de su hoy”.</p>



<p>Bibi Blackburn creó además el libro interactivo “Caminos de transformación”, que les permite a los lectores integrar la psicología transpersonal en su vida cotidiana, pues es una herramientas compuesta por 60 cartas con respuestas o mensajes cifrados para hallar calma en las tempestades diarias. &nbsp;</p>



<p>“Necesitamos tomar una pausa diaria para volver a conectar con nuestras intuiciones y el ser interior. Las respuestas siempre están dentro de nosotros”, concluye.</p>



<p class="has-text-align-right"><strong><em>Este miércoles 29 de abril, la psicóloga Bibi Blackburn conversará sobre estos temas en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Sala Jorge Isaacs, 1:00 p.m.). &nbsp;</em></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="710" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28224920/ZETA-ZETA-ZETA-BIBI-710x1024.jpg" alt="" class="wp-image-128494" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28224920/ZETA-ZETA-ZETA-BIBI-710x1024.jpg 710w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28224920/ZETA-ZETA-ZETA-BIBI-208x300.jpg 208w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28224920/ZETA-ZETA-ZETA-BIBI-768x1107.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28224920/ZETA-ZETA-ZETA-BIBI-1065x1536.jpg 1065w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28224920/ZETA-ZETA-ZETA-BIBI-1421x2048.jpg 1421w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28224920/ZETA-ZETA-ZETA-BIBI.jpg 1440w" sizes="(max-width: 710px) 100vw, 710px" /></figure>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128484</guid>
        <pubDate>Wed, 29 Apr 2026 11:59:37 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Bibi Blackburn, la mujer que pide regular la terapia con psicodélicos en Colombia  ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Delitos de cuello blanco en Colombia y la falsa ilusión del control</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/blogs/delitos-cuello-blanco-colombia-compliance/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por Daniel Sarmiento Pavas Los delitos de cuello blanco en Colombia, no ocurren por falta de leyes. De hecho, suelen aparecer en sectores altamente regulados, donde existen manuales, auditorías y protocolos de cumplimiento. El verdadero problema está en otro lugar: la falsa sensación de control. Muchas organizaciones cumplen formalmente con los requisitos del regulador, pero [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<h5 class="wp-block-heading"><strong>Por Daniel Sarmiento Pavas</strong></h5>



<p>Los delitos de cuello blanco en Colombia, no ocurren por falta de leyes. De hecho, suelen aparecer en sectores altamente regulados, donde existen manuales, auditorías y protocolos de cumplimiento.</p>



<p>El verdadero problema está en otro lugar: la falsa sensación de control.</p>



<p>Muchas organizaciones cumplen formalmente con los requisitos del regulador, pero no transforman su cultura interna de prevención de riesgos. El compliance existe en el papel, pero no en la toma real de decisiones.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="684" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28114950/pexels-mikhail-nilov-8730980-1-1024x684.jpg" alt="" class="wp-image-128472" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28114950/pexels-mikhail-nilov-8730980-1-1024x684.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28114950/pexels-mikhail-nilov-8730980-1-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28114950/pexels-mikhail-nilov-8730980-1-768x513.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28114950/pexels-mikhail-nilov-8730980-1.jpg 1279w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Corporate compliance y prevención de delitos de cuello blanco en Colombia en junta directiva empresarial &#8211; Pexels</em></figcaption></figure>



<p>Por eso, entender el derecho penal económico exige ir más allá del Código Penal. También implica analizar cómo se construyen las decisiones empresariales que terminan generando responsabilidad penal.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Caso InterBolsa</strong></h3>



<p>El caso de InterBolsa no fue solamente una manipulación del mercado financiero.</p>



<p>En esencia, fue una falla grave en la gestión del riesgo de liquidez disfrazada de sofisticación financiera.</p>



<p>Las operaciones repo sobre acciones de Fabricato no eran ilegales por sí mismas. El problema fue su uso repetitivo para sostener artificialmente el precio del activo y alterar el mercado.</p>



<p>Aquí entraron en juego delitos como:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Manipulación fraudulenta de especies inscritas (artículo 317 del Código Penal)</li>



<li>Abuso de confianza calificado (artículo 250 del Código Penal)</li>
</ul>



<p>Sin embargo, el verdadero fallo estuvo en la gobernanza interna. Los órganos de control no detectaron a tiempo cuándo una práctica aparentemente legal estaba cruzando el límite penal.</p>



<p>Muchos comités de riesgo existen, pero no tienen independencia real ni capacidad efectiva de frenar decisiones peligrosas.</p>



<p>Le puede interesar <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/sanciones-penales-a-empresas-en-colombia-justicia-corporativa/">Sanciones Penales a Empresas en Colombia | Justicia Corporativa | Blogs El Espectador</a></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Saludcoop: cuando lo legal se usa para ocultar lo irregular</strong></h3>



<p>Uno de los delitos de cuello blanco más sonado, fue el de Saludcoop, presentó una situación aún más compleja.</p>



<p>Se trató de la apropiación de recursos públicos destinados a la salud mediante estructuras empresariales que aparentaban total legalidad.</p>



<p>Contratos entre empresas del mismo grupo, reasignaciones presupuestales y decisiones financieras dificultaron distinguir entre una gestión administrativa legítima y un posible peculado por apropiación (artículo 397 del Código Penal).</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28120353/pexels-rdne-7841411-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-128474" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28120353/pexels-rdne-7841411-1024x683.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28120353/pexels-rdne-7841411-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28120353/pexels-rdne-7841411-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28120353/pexels-rdne-7841411.jpg 1279w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Revisión de contratos y delitos de cuello blanco en Colombia en procesos empresariales &#8211; Pexels</em></figcaption></figure>



<p>El problema no fue solamente quién tomó la decisión, sino que el sistema permitió que esa apropiación pareciera una simple decisión gerencial.</p>



<p>Cuando no existe trazabilidad real sobre el destino de los recursos públicos, el control siempre llega tarde.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Caso Odebrecht</strong></h3>



<p>Reducir Odebrecht a un simple caso de cohecho sería simplificar demasiado el problema.</p>



<p>Sí existieron delitos como:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Cohecho (artículos 405 y siguientes)</li>



<li>Celebración indebida de contratos (artículo 410)</li>
</ul>



<p>Pero la falla estructural estuvo antes: en la debida diligencia insuficiente tanto del sector público como del privado.</p>



<p>Durante años, la discusión se concentró en funcionarios públicos, pero poco se analizó el papel de intermediarios financieros, estructuradores y asesores que hicieron posible la operación.</p>



<p>El delito no siempre nace en la firma del contrato. Muchas veces comienza en el diseño mismo del negocio.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>El verdadero riesgo penal está en las pequeñas decisiones</strong></h4>



<p>Nadie se levanta un día diciendo: “voy a delinquir”.</p>



<p>En la mayoría de los casos, el delito aparece como resultado de múltiples pequeñas decisiones toleradas, justificadas o simplemente ignoradas.</p>



<p>Ese es uno de los grandes retos del derecho penal económico moderno: la responsabilidad no siempre está en una sola persona, sino en estructuras completas de decisión empresarial.</p>



<p>Por eso, el análisis penal no puede limitarse a buscar culpables individuales. También debe revisar cómo funciona la organización.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>El compliance no sirve si solo está en el manual</strong></h4>



<p>La principal lección es clara: el cumplimiento formal no previene delitos de cuello blanco. En muchos casos, incluso los encubre.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="684" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28164733/pexels-pavel-danilyuk-8112204-1-1024x684.jpg" alt="" class="wp-image-128476" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28164733/pexels-pavel-danilyuk-8112204-1-1024x684.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28164733/pexels-pavel-danilyuk-8112204-1-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28164733/pexels-pavel-danilyuk-8112204-1-768x513.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28164733/pexels-pavel-danilyuk-8112204-1.jpg 1279w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Auditoría financiera y compliance para prevenir delitos de cuello blanco en Colombia &#8211; Pexels</em></figcaption></figure>



<p>Tener manuales, políticas internas o protocolos no basta si no existe una verdadera cultura de prevención.</p>



<p>El compliance no debe ser un requisito para mostrar al regulador, sino una herramienta real para tomar mejores decisiones.</p>



<p>Ahí está el verdadero valor del abogado penalista económico: no solo defender cuando el problema ya explotó, sino anticipar los riesgos antes de que se conviertan en un proceso penal.</p>



<p>Porque cuando llega el derecho penal, normalmente ya es demasiado tarde.</p>



<p>¿Su empresa tiene un verdadero sistema de prevención penal o solo un manual de cumplimiento? La diferencia puede definir el futuro patrimonial y reputacional de toda la organización.</p>



<p>Consulte más información en <a href="https://acsaudit.com.co/?fbclid=IwY2xjawMcVUFleHRuA2FlbQIxMABicmlkETFWa2RweEJBYktWeDVMemdsAR5QDP_dSjGWhOnqiJJJ7Z_pJOuujFb0g5hqCnNl6acL70hfKN8LygmNJLDB2w_aem_C0hzmAksyT2dcELU0vpXLQ">Audit and Consulting Services S.A.S | SMS &#8211; Servicio de revisoría fiscal, outsourcing, contabilidad, NIIF, auditoria,división jurídica. </a></p>



<p></p>
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        <author>Daniel Sarmiento</author>
                    <category>Blogs</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128471</guid>
        <pubDate>Wed, 29 Apr 2026 11:15:00 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>“Guernica no fue un accidente: fue un experimento” Fermín Goñi</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/guernica-no-fue-un-accidente-fue-un-experimento-fermin-goni/</link>
        <description><![CDATA[<p>En El hombre de la Leica, el autor Fermín Goñi se aleja de los relatos habituales sobre la Guerra Civil española para mirar donde menos se ha querido mirar: no tanto el dolor de las víctimas —ampliamente narrado—, sino los mecanismos que hicieron posible la violencia. El poder, el lenguaje, las decisiones frágiles y los [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>En <em>El hombre de la Leica</em>, el autor Fermín Goñi se aleja de los relatos habituales sobre la Guerra Civil española para mirar donde menos se ha querido mirar: no tanto el dolor de las víctimas —ampliamente narrado—, sino los mecanismos que hicieron posible la violencia. El poder, el lenguaje, las decisiones frágiles y los azares que, acumulados, terminaron por romper un país.</p>



<p>Hay algo en esta conversación que dialoga con la historia de Colombia. Hay algo que conecta ambas experiencias: la violencia que deja huellas abiertas, los desaparecidos, las memorias en disputa y los relatos que intentan ordenar —o encubrir— lo ocurrido. Tal vez por eso esta conversación no ocurre desde la distancia, sino desde una cercanía inevitable. Nos sentamos en Bogotá como quien cruza dos historias que, sin ser iguales, se reconocen en sus preguntas.</p>



<p>Lejos de la idea de un plan perfecto o de una historia inevitable, Goñi propone una lectura incómoda: la guerra como una suma de improvisaciones y ambiciones, cuyo sentido fue ordenado después por el relato oficial. En esta conversación —realizada en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá—, el autor reflexiona sobre memoria, verdad y el papel de la literatura frente a un pasado que sigue en disputa.</p>



<p><strong>Diego: Este libro incomoda porque sugiere que la Guerra Civil no fue el resultado de un plan perfecto ni de un solo hombre, sino de una suma de decisiones frágiles, relatos interesados y azares que pudieron haber sido distintos. Al leerlo, uno siente que el foco no está tanto en las víctimas —cuyo dolor ya ha sido ampliamente retratado—, sino en los mecanismos que las producen. Como si te interesara menos el dolor conocido y más entender qué poder lo hizo posible, cómo se construyó y qué estructura permitió ese horror. ¿Qué permitió que todo esto sucediera a la vista de la República y de quienes querían una España distinta?</strong></p>



<p>Es una pregunta difícil de responder, pero hay una explicación clara: quienes dieron el golpe de Estado controlaban una parte decisiva del ejército, especialmente el que estaba en acción en el norte de África. Hay que recordar que en 1936 España tenía presencia allí, y esos militares —los africanistas— fueron los que se sumaron a la rebelión.</p>



<p>A ellos se unieron tropas marroquíes que actuaban con una violencia brutal. Llegaban a las poblaciones y no disparaban: estrangulaban o degollaban. Eso explica la enorme cantidad de muertos en pueblos pequeños. En las grandes ciudades, como Madrid, hubo resistencia hasta el final, pero a costa de una destrucción casi total.</p>



<p>Fue una guerra de exterminio. Franco tenía el control mucho antes de que terminara la guerra, pero no quería solo ganar: quería arrasar para construir, desde las ruinas, su idea de España, esa “una, grande y libre”. Y eso es importante entenderlo: no fue solo una guerra por el poder, fue una guerra para rehacer el país desde cero, eliminando al adversario.</p>



<p><strong>Y en esa línea, hay algo muy interesante en cómo retratas a los personajes, incluso a Franco. No los idealizas, pero tampoco los reduces a caricaturas. Los humanizas sin absolverlos. Por ejemplo, Mola dice en la novela: “Soy un muerto viviente”. ¿De dónde viene esa idea?</strong></p>



<p>Responde a una anécdota real. Mola era un gran aficionado a la fotografía, pero evitaba ser fotografiado porque creía que le traía mala suerte. Solo aceptó una vez, en el norte de África, y ese mismo día bombardearon el campamento español. Hubo muchos muertos y él sobrevivió. A partir de ahí decía que era un “muerto viviente”, alguien que ya debería haber muerto.</p>



<p>Ese tipo de detalles me interesa mucho porque rompe la imagen monolítica del personaje. No para justificarlo, sino para mostrarlo en su complejidad, en sus supersticiones, en sus miedos. Ahí también hay humanidad, aunque esa humanidad conviva con decisiones terribles.</p>



<p><strong>Quiero preguntarte algo más complejo, incluso incómodo: ¿cómo es, desde lo ético y lo emocional, humanizar a personajes que ejercieron tanta violencia, sobre todo cuando esta historia toca a tu propia familia?</strong></p>



<p>Yo no supe lo que había pasado en mi familia hasta que fui bastante mayor. Nadie nos dijo nada. Ni a mis hermanos ni a mí. Nos llamaba la atención, por ejemplo, tener familia en Venezuela y no entender por qué, o no haber conocido a nuestro abuelo.</p>



<p>Cuando empecé a pensar esta novela, desconocía la magnitud de lo ocurrido. Luego supimos que habíamos sido una de las familias más represaliadas: nos quitaron la casa, las tierras, todo.</p>



<p>Si lo hubiera sabido antes, no habría escrito esta novela. Y eso es importante decirlo con honestidad. Porque una cosa es mirar la historia con distancia y otra muy distinta escribir desde la herida directa. Podría contar esa historia —es profundamente desgarradora, con condenas a muerte y campos de concentración—, pero no quiero hacerlo. Prefiero pasar página, aunque eso no significa olvidar. Significa no quedar atrapado ahí.</p>



<p><strong>En la novela aparece una idea muy potente: el golpe no como un plan perfecto, sino como una suma de decisiones improvisadas, egos, dudas. Como si quisieras desmontar la idea de que la guerra era inevitable o que quienes la hicieron sabían exactamente lo que hacían.</strong></p>



<p>Exactamente. No sabían ni siquiera cuántos iban a estar con ellos. Pensaban que en siete días conquistarían España. Eso lo dijo Mola en repetidas ocasiones. Pero la guerra duró tres años, seguida de cuarenta de dictadura, y dejó a España como uno de los países más atrasados de Europa en 1975.</p>



<p>Ese contraste es clave: la idea de una operación rápida que se convierte en una tragedia prolongada. Ahí es donde el azar, la improvisación y también la ambición juegan un papel enorme. Nada estaba tan claro como después se quiso contar.</p>



<p><strong>Además, planteas que la Guerra Civil fue, en cierto modo, un laboratorio para la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué implica pensarla así?</strong></p>



<p>Implica asumir que lo que ocurrió en España no fue solo un conflicto interno. Los alemanes y los italianos, sobre todo los alemanes, utilizaron el territorio español para ensayar su maquinaria de guerra contra población real. Guernica es el ejemplo más claro.</p>



<p>Era una ciudad sin valor estratégico, fuera del mapa militar, y la destruyeron completamente. Allí probaron bombas incendiarias, bombas en cadena, todo tipo de armamento para medir su capacidad destructiva. Eso lo reconoció Göring en el juicio de Núremberg: España fue un laboratorio.</p>



<p>Y eso cambia la perspectiva: ya no es solo una guerra civil, es también un anticipo de lo que vendría después en Europa.</p>



<p><strong>Uno siente también que hay un gesto político en la novela: desmontar ese relato posterior que ordena el caos y construye la figura de Franco como inevitable, casi como si la historia hubiera sido escrita a su medida.</strong></p>



<p>Sin duda, pero ese relato lo construyó él mismo. Franco se autoproclamó jefe del Estado modificando una ley que lo nombraba solo jefe de gobierno. Su entorno eliminó la figura de gobierno y dejó “Estado”, convirtiéndolo en algo parecido a un monarca.</p>



<p>Ahí se ve muy bien cómo el lenguaje no es neutro. Cambiar una palabra cambia toda la estructura del poder. Y ese tipo de operaciones son fundamentales en los regímenes autoritarios.</p>



<p><strong>Y ahí el lenguaje aparece como un arma: patria, orden, cruzada, “salvar a España”… pero nunca se aclara de qué.</strong></p>



<p>De “los otros”. Y “los otros” es cualquiera que no piense como tú. Es una categoría abierta, difusa, que permite incluir a quien convenga en cada momento. Eso es muy peligroso porque deshumaniza y legitima la violencia.</p>



<p>Antes de que haya violencia física, hay una violencia en el lenguaje. Se prepara el terreno. Se construye un enemigo. Y cuando ese enemigo ya no es una persona concreta, sino una idea, un grupo abstracto, entonces todo es posible.</p>



<p><strong>Eso resuena con discursos actuales, incluso fuera de España.</strong></p>



<p>Claro, porque esos mecanismos no han desaparecido. Afortunadamente, hoy no se dan las condiciones estructurales de entonces en España, pero el lenguaje sigue funcionando de formas muy parecidas. Y eso exige estar alerta.</p>



<p><strong>Hay momentos en los que incluso parece que te burlas de Franco, por ejemplo cuando reparte títulos nobiliarios a sus generales, como si intentara construir una aristocracia artificial.</strong></p>



<p>Es que es ridículo. Un dictador que no es rey otorgando títulos como si lo fuera. Era una nostalgia imperial, una fantasía de grandeza que no tenía sustento real. Pero al mismo tiempo es revelador: muestra hasta qué punto necesitaban construir una legitimidad simbólica.</p>



<p><strong>Eso conecta con algo más amplio: esa fascinación por lo monárquico, lo heráldico, que también existe en América Latina. ¿Crees que hay una dificultad cultural para habitar plenamente la democracia?</strong></p>



<p>No lo sé con certeza, pero sí veo una tendencia a crear mitos, a elevar figuras a una categoría casi intocable. Eso no es democracia, eso es otra cosa. Y muchas veces se hace desde la emoción, desde la necesidad de creer en alguien que resuelva todo.</p>



<p>El problema es que eso abre la puerta a la demagogia. A promesas simples para problemas complejos.</p>



<p><strong>Al final de la novela dejas al lector en un silencio incómodo. No juzgas explícitamente, no cierras el sentido. ¿Por qué esa decisión?</strong></p>



<p>Porque el rigor histórico es fundamental. Yo no puedo inventar nada ni imponer una interpretación. Vengo del periodismo: los hechos son los hechos. El narrador debe mantenerse al margen.</p>



<p>Además, creo que es más potente cuando el lector llega a sus propias conclusiones. Ese silencio final no es vacío, es un espacio para que el lector piense.</p>



<p><strong>Hay también una crítica muy fuerte a la manipulación: bombardear y luego culpar al enemigo.</strong></p>



<p>Sí, y eso no es una exageración literaria, es algo que ocurrió. El caso de Guernica es paradigmático. Fue un experimento militar y luego se intentó construir otro relato.</p>



<p>La manipulación de la información es una parte esencial de la guerra. No solo se combate con armas, también con relatos.</p>



<p><strong>También aparece una especie de fascinación de Franco por el modelo nazi, incluso cierta inferioridad frente a ellos.</strong></p>



<p>La había. Franco admiraba el aparato militar alemán. Era un militarista y pretendía gobernar un país como si fuera un cuartel. Pero un país no funciona así. Eso es una dictadura, y las consecuencias están a la vista.</p>



<p><strong>¿Qué dirías que aprendió España de todo esto?</strong></p>



<p>Dos cosas fundamentales: que nunca más una guerra y que el poder lo tiene quien gana las elecciones. Parece simple, pero es la base de todo. Sin eso, no hay democracia posible.</p>



<p><strong>Aquí en Colombia el tema de los desaparecidos sigue siendo central. ¿Cómo se ha abordado eso en España?</strong></p>



<p>Depende de las regiones, porque España es un Estado descentralizado. Hay comunidades que han trabajado mucho en la búsqueda y otras menos. Pero es una deuda moral: encontrar a quienes aún no han aparecido.</p>



<p><strong>Para cerrar: como escritor, ¿cómo imaginas al lector de este libro?</strong></p>



<p>Me gustaría que encuentre una novela que lo atrape, más allá del tema, y que se acerque a un momento clave de la historia con curiosidad y espíritu crítico. Que no lea solo para confirmar lo que ya piensa, sino para cuestionarse.</p>



<p><strong>Quisiera detenerme un momento en algo que atraviesa toda la novela y también esta conversación: la tensión entre memoria y relato. Porque una cosa es lo que ocurrió y otra cómo se cuenta. ¿Hasta qué punto escribir sobre la Guerra Civil es también disputar esa forma de contarla?</strong></p>



<p>Totalmente. La memoria no es algo fijo, es algo que se construye constantemente. Y en ese proceso intervienen los historiadores, los políticos, los medios de comunicación y, por supuesto, la literatura. Cada uno aporta una mirada distinta.</p>



<p>Lo que hace la novela, o al menos lo que intento hacer yo, es entrar en ese espacio sin imponer una verdad cerrada, pero sí con una exigencia de rigor. Porque claro, uno podría inventar mucho, pero entonces ya no está hablando de la historia, está hablando de otra cosa.</p>



<p>A mí me interesa esa frontera: contar con herramientas narrativas algo que está documentado. Y ahí hay una responsabilidad muy grande, porque el lector confía en que lo que está leyendo tiene un anclaje en lo real.</p>



<p><strong>En ese sentido, hay algo muy particular en tu escritura: no es una novela histórica tradicional, pero tampoco es periodismo. ¿Cómo trabajas esa zona intermedia?</strong></p>



<p>Con mucho cuidado. Yo vengo del periodismo, y eso marca una forma de trabajar: contrastar fuentes, verificar datos, no añadir nada que no esté respaldado. Pero la novela te permite otra cosa, que es construir una estructura narrativa, dar ritmo, trabajar las voces.</p>



<p>No se trata de inventar, sino de organizar. De decidir desde dónde se cuenta, qué se muestra y qué se deja fuera. Eso también es una forma de interpretación, aunque no sea explícita.</p>



<p>Y luego está el lenguaje. Cómo se dice algo cambia completamente cómo se percibe. Por eso vuelvo siempre a lo mismo: el lenguaje no es inocente.</p>



<p><strong>Y en esa construcción, ¿qué decides no contar? Porque tan importante como lo que está en la novela es lo que queda fuera.</strong></p>



<p>Claro. Hay muchas cosas que se quedan fuera. No por falta de interés, sino porque una novela necesita un foco. Si intentas contarlo todo, no cuentas nada.</p>



<p>En este caso, me interesaba centrarme en los mecanismos del poder, en cómo se articula, cómo se justifica, cómo se ejerce. Eso implica dejar en segundo plano otras historias que también son fundamentales, pero que ya han sido más narradas.</p>



<p>Es una decisión consciente, pero también es una forma de invitar a que el lector complete ese vacío con lo que ya sabe o con lo que quiera investigar después.</p>



<p><strong>Hay algo que mencionabas antes y que me parece clave: el lector como alguien activo, no pasivo. ¿Confías en ese lector incluso cuando el tema es tan duro?</strong></p>



<p>Sí, absolutamente. Creo que subestimar al lector es un error. El lector sabe leer entre líneas, sabe interpretar silencios, sabe incomodarse.</p>



<p>Y en una historia como esta, esa incomodidad es necesaria. Si el lector termina la novela completamente tranquilo, algo no ha funcionado. No se trata de provocar por provocar, pero sí de generar una reflexión.</p>



<p><strong>En ese sentido, ¿crees que esta novela dialoga con el presente más de lo que parece?</strong></p>



<p>Sí, inevitablemente. Aunque esté situada en un momento histórico concreto, habla de cosas que siguen ocurriendo: la construcción del enemigo, la manipulación del lenguaje, la concentración del poder, la creación de relatos oficiales.</p>



<p>No hace falta establecer paralelismos explícitos. El lector los encuentra solo. Y eso es lo interesante: que la novela no te diga “esto es igual a esto”, sino que te dé las herramientas para pensar.</p>



<p><strong>Y quizá ahí aparece algo que atraviesa toda la conversación: la idea de que entender el pasado no es un ejercicio académico, sino una forma de intervenir en el presente.</strong></p>



<p>Exactamente. La memoria no es un archivo muerto. Tiene consecuencias en cómo se vive hoy, en cómo se toman decisiones, en cómo se entiende la democracia.</p>



<p>Por eso es importante abordarla con rigor, pero también con responsabilidad. No se trata solo de recordar, sino de entender para no repetir.</p>



<p><strong>Y finalmente, sobre la memoria: ¿cómo deberían los países construirla?</strong></p>



<p>Con rigor, sin inventar nada, investigando a fondo y narrando de manera que llegue al mayor número de personas. La memoria no es solo pasado: es una advertencia. Nos recuerda hasta dónde puede llegar una sociedad cuando deja de cuestionarse.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128458</guid>
        <pubDate>Mon, 27 Apr 2026 18:02:12 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/27130739/goni-por-DIego-Aretz-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[“Guernica no fue un accidente: fue un experimento” Fermín Goñi]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Galán no es Batman, pero Bogotá se parece a Ciudad Gótica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/galan-no-es-batman-pero-bogota-se-parece-a-ciudad-gotica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Aunque la ciudad está sitiada por el hampa, hay una “buena noticia”: Carlos Fernando Galán figura en el Top 10 de mejores burgomaestres en Latinoamérica. Y no es chiste. Mientras tanto:, ¡a quejarnos al Mono de la Pila por los problemas de seguridad y movilidad en Bogotá!</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-53259301acc5446a143db48fe370bc36"><strong><em>&#8220;Por eso cuídate de las esquinas / no te distraigas cuando caminas / que pa&#8217; cuidarte yo solo tengo esta vida mía&#8221;: </em></strong>Estribillo de la canción <em>Por estas calles</em>, de Yordano</p>



<p>A alguien toca echarle el agua sucia aprovechando que llueve a cántaros por esta época. Galán quería ser el Batman criollo y le vieron la cara.</p>



<p>Soy un bogotano que se quiere ir de Bogotá. Tengo mis razones, más no tengo a dónde ir. Se siente la orfandad en la capital de todos y de nadie, sin un adulto responsable que responda por ella.</p>



<p>Bogotá no es Gotham City, pero empieza a parecérsele bajo la administración de Carlos Fernando Galán. Sus calles no son un lugar seguro para nadie por estos días con sus noches. La oscuridad produce miedo pero la luz del día también. Si no te mata otro humano, <a href="https://bogota.alerta.com.co/quejodromo/bogota-mujer-murio-tras-ser-golpeada-por-una-llanta-240014#google_vignette">te mata una llanta </a>suelta que rueda desquiciada.</p>



<p>De adolescente, me acostaba con el radio transistor entre las cobijas escuchando un programa llamado <em>La ley contra el hampa</em>. Lo transmitía Todelar en los años 80. &nbsp;Me dormía con la sensación de que los malos siempre recibían su castigo y la ciudad —esta Bogotá de mis amores y mis terrores— estaba a salvo de los malhechores.</p>



<p>Hoy los crímenes ocurren con o sin testigos, con las cámaras en ON, y sin un Batman capaz de poner orden ante tanto malandro. La gente está mal de la cabeza buscando pleito por todo. O alguien te ataca en la calle con gas pimienta por hacerte el loco con el pago del arriendo.</p>



<p>Urge una cátedra de civilidad para aprender a comportarnos civilizadamente, ojalá obligatoria. Creo que hay un problema de salud mental no diagnosticado producto del estrés natural que genera una ciudad inhumana, desordenada y sobrepoblada. Súmele el subregistro de trastornos psiquiátricos. De hecho, trascendió que el asesino que irrumpió en el set de “Sin senos sí hay paraíso”, en el barrio <em>Los Laches</em>, padecía esquizofrenia. El ”Guasón” de nuestro drama urbano. lo que puede ser  reflejo de otro problema: la exclusión. Según el Distrito hay más de 33 mil personas en pobreza extrema -aquellos que terminan en la calle por la razón que sea-, y ni siquiera figuraban en las estadísticas. Y no hablemos ya de la extorsión silenciosa a comerciantes, algo de lo que poco se habla. &nbsp;</p>



<p>Nací en la tierra del <em>&#8220;ala, mi chato querido&#8221;</em>, la changua y el ajiaco santafereño hace 55 años, y no recomiendo a nadie venir a Bogotá hasta que el alcalde deje de entretenerse con el metro. Galán se hizo elegir con el lema “Bogotá camina segura”, pensando que sería <em>pan comido</em>; mejor díganle que no se salga a <em>patonear </em>por ahí porque lo atracan.</p>



<p>Por supuesto, no se le puede responsabilizar de todas las desgracias que aquí ocurren. Los ciudadanos somos parte del problema, pero nada hacemos para ser parte de la solución.</p>



<p>La ciudad se inunda, los carros se afectan, la movilidad se vuelve un zaperoco, pero a nadie le importa lo obsoleto del sistema de alcantarillado. ¿Esperaremos a tener el agua al cuello para modernizarlo? —<em>¡Qué llueva, qué llueva,&nbsp;la Virgen está en la cueva!</em></p>



<p>Mientras el cambio climático no sea una prioridad, en el mediano plazo podríamos enfrentar tragedias peores que las vías convertidas en quebradas. Bogotá se encuentra entre las ciudades con mayor riesgo por el cambio climático, según el IDEAM.&nbsp;</p>



<p>El presidente <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/04/09/gustavo-petro-aseguro-que-la-calidad-del-aire-en-bogota-es-peligrosa-para-la-salud-los-que-no-sean-de-aqui-no-se-queden-mucho-tiempo">Petro habló del aire letal que respiramos los bogotanos</a> por culpa de los combustibles fósiles (hidrocarburos) que mueven el transporte urbano; pidió que “<em>los que no sean de aquí, no se queden mucho tiempo” </em>y ahí fue Troya. Nos molestan más las palabras de Petro que su denuncia. En 2023 el Instituto Nacional de Cancerología advirtió que <a href="https://www.elespectador.com/bogota/cada-dia-habra-mas-cancer-para-2030-aumentara-en-un-30-carolina-wiesner-del-instituto-nacional-de-cancerologia">para 2030 el cáncer habrá aumentado un 30% en Bogotá</a> por la contaminación.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1f9d4d2d5f28da50e82195446e42a3b9"><strong>Los ciudadanos somos parte del problema de Bogotá, pero no queremos ser parte de la solución.</strong></h2>



<p>Sí: La inseguridad está en la tierra, así como en el cielo. Sale uno de sus cuatro paredes entre desconfiado y asustado, mirando para todas partes tratando de adivinar de dónde saldrá el susto. O la muerte.</p>



<p>Amo a Bogotá pero no quiero ser un número más, el siguiente titular de la crónica roja. Te matan porque tienes o porque no tienes. Te puedes encontrar con una bala en la esquina en medio de una balacera, con un ratero con puñal al cruzar el puente, o hasta con una moto que se lo lleve sin escalas hacia el otro mundo. Ser peatón o ser motociclista en Bogotá es un acto suicida. Hay que cuidarse de todo lo que tenga ruedas. Titula <strong>El Espectador</strong>: <a href="https://www.elespectador.com/bogota/muertes-en-accidentes-con-patinetas-electricas-aumentaron-500-en-el-ultimo-ano-en-bogota">“Muertes en accidentes con patinetas eléctricas aumentaron 500% en el último año en Bogotá”.</a></p>



<p>El cuadro es costumbrista para mal. Están disparados el sicariato, los tiroteos a cualquier hora, el fleteo, la violencia en Transmilenio o el SITP.  Mientras los medios publican el <a href="https://www.noticiascaracol.com/colombia/bogota/alarmante-aumento-de-hurtos-en-transmilenio-en-2026-estas-son-las-estaciones-con-mas-y-menos-casos-rg10">listado de estaciones de TM con más hurtos</a>, se conocen videos de funcionarios de la propia alcaldía colándose. Imagínese ambas escenas pero en el Metro de Bogotá.</p>



<p>La gente cae en las alcantarillas. ¿Qué estamos haciendo mal los ciudadanos para que haya tanto accidente? ¿Andamos <em>englobad</em>os, embobados o agüe…? ¡Deje así! Estamos pendientes del celular, conectados a los audífonos, afanados a toda hora, con poca pericia para lidiar con una movilidad compleja.  ¿Quién garantiza que quien compra una motocicleta está en condiciones de montarla? ¿Sirven de algo las multas que se aplican por hablar por el móvil mientras se conduce?</p>



<p>Cualquiera de los <em>amarillos </em>está bajo sospecha. Piénselo dos veces antes de abordar un taxi en la calle. Según la propia Secretaría de Seguridad, <a href="https://www.elespectador.com/bogota/6-de-cada-10-conductores-de-taxi-tienen-antecedentes-penales-secretaria-de-seguridad">60% de taxistas tiene antecedentes penales.</a> Ahora es uno el que (con ellos) por allá no va.</p>



<p>Bogotá es la huerfanita. Se eligió un alcalde pero no se siente su autoridad, con razón lo quieren revocar. Se le ve cada cierto tiempo sacando pecho por un sistema de Metro qué ni siquiera le corresponderá inaugurar. Cada vez que la ciudad entra en crisis —ayer el racionamiento de agua, antier las basuras, hoy la criminalidad desbordada—, Galán caza pelea con el presidente Petro, como si con eso resolviera los problemas estructurales de la Atenas (y tenaz) suramericana.</p>



<p>Nadie le pide cuentas al alcalde. Al Concejo y los concejales hay que aconsejarles que actúen o renuncien. Los medios en su mayoría parecen complacientes con lo que pasa, como si temieran perder la pauta oficial. &nbsp;Ya vimos a Julio Sánchez Cristo celebrando, con casco puesto, porque, según él, las obras del Metro están terminadas en un 70%. ¿Periodismo o publirreportaje?</p>



<p>Si, Galán parece en la luna, él sí 2600 metros más cerca de las estrellas. Creyó que el apellido de papá era suficiente para gobernar a ocho millones de parroquianos y hoy los habitantes financiamos su improvisación con tributos. No entiendo de dónde se concluye que <a href="https://www.portafolio.co/economia/gobierno/el-mandatario-de-bogota-carlos-galan-se-ubica-entre-los-alcaldes-con-mayor-aprobacion-en-america-latina-491990">figura en el Top 10 de mejores alcaldes de Latinoamérica.</a> &nbsp;Sí es chiste no me estoy riendo. </p>



<p>Las cámaras que inundan la ciudad nutren el morbo colectivo y aumentan la zozobra, pero ¿están sirviendo para reducir las tasas de criminalidad? ¿A quién le formulamos la pregunta?</p>



<p>¿No existe un plan maestro por parte de la Policía Metropolitana para contrarrestar la ola delincuencial? ¿Qué pasó con el programa de <a href="https://elpais.com/america-colombia/2025-03-24/los-guardianes-del-orden-la-propuesta-de-la-alcaldia-de-bogota-que-pone-en-primera-fila-a-exmilitares-y-expolicias-para-combatir-la-inseguridad.html">“Guardianes del Orden” </a>que anunció hace un año la alcaldía para combatir la inseguridad con ayuda de expolicías y exmilitares? Si los delincuentes quedan libres en cuestión de horas o días, ¿a qué estamos jugando? ¿A que te cojo, ratón o a que te suelto, ladrón?</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e087b93a5d5c713cc5f728abde5eb6a3"><strong>¿Para cuándo la reforma estructural a la Policía? ¿Por qué Bogotá no está conversando sobre el tema?</strong></h2>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="913" height="773" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26141318/ZETA-ZETA-ZETA-GALAN-PORTADA-1.jpg" alt="" class="wp-image-128410" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26141318/ZETA-ZETA-ZETA-GALAN-PORTADA-1.jpg 913w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26141318/ZETA-ZETA-ZETA-GALAN-PORTADA-1-300x254.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26141318/ZETA-ZETA-ZETA-GALAN-PORTADA-1-768x650.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 913px) 100vw, 913px" /></figure>



<p>Si el jefe de la policía es el Ministro de Defensa y el alcalde es apenas una especie de jefecito de los uniformados, se necesita que alcalde y ministro se sintonicen con lo que está pasando. ¿Para cuándo la reforma estructural a la Policía? ¿Por qué la ciudad no está conversando sobre el tema?</p>



<p>¿Qué resultados hay de iniciativas como el “Círculo de Gobierno Abierto de Bogotá” que, para fortalecer la participación ciudadana, busca mayor diálogo entre alcalde y los habitantes? En Bogotá existen 1.755 instancias de participación ciudadana pero la gente no participa. ¿Por qué? ¿Es culpa de la alcaldía que no informa debidamente o es culpa de los ciudadanos que todos les resbala?</p>



<p>¿En qué andan los alcaldes de las 20 localidades? ¿A esos funcionarios quién los ronda? Se anuncian medidas, ¿y quién les hace seguimiento? Sí: Falta más control político a los funcionarios <em>disfuncionarios</em> por parte del Concejo de Bogotá. Si las entidades distritales rinden cuentas, ¿quién &nbsp;fiscaliza el resultado final de la gestión? La ciudad toda debería declararse en emergencia social permanente para buscar soluciones.&nbsp;</p>



<p>Se le debe exigir de la ciudadanía mayor corresponsabilidad con la ciudad -pues tenemos derechos pero también deberes-, y de la alcaldía mayor junto con las alcaldías locales mayor promoción de esos mecanismos de participación. La ineficiencia del gobierno y la ceguera del ciudadano le hacen daño a Bogotá.</p>



<p>Con todo, ahí vamos, a medias y sin zapatos, avanzando de a poquito, a pesar del jefe de turno en el Palacio Liévano. La verdadera tragedia de Bogotá es no tener una visión compartida de ciudad, para el presente y para el futuro, y así es muy difícil saber elegir a la persona idónea que nos represente. Ponernos de acuerdo sobre la Bogotá que queremos para los próximos 50 años nos permitiría saber qué exigir a este alcalde, al próximo y al siguiente. </p>



<p>No vayamos tan lejos. Faltan 12 años y tres burgomaestres para “celebrar” los 500 años de fundación. Que sea un motivo para empezar a soñar con una metrópoli de verdad, más humana, incluso gótica pero no caótica, a ver si la vida nos alcanza para verla transformada de aquí a 2038. ¿O seguiremos manicruzados en espera de que el <em>Caballero Oscuro</em> —o sea míster Batman— venga a socorrernos a todos, incluso al doctor Galán? </p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128226</guid>
        <pubDate>Sun, 26 Apr 2026 19:15:09 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Galán no es Batman, pero Bogotá se parece a Ciudad Gótica]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Hablemos con la verdad: debates si se han hecho</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/hablemos-con-la-verdad-debates-si-se-han-hecho/</link>
        <description><![CDATA[<p>No es cierto que no se hayan hecho debates con candidatos presidenciales. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>En las últimas semanas se ha insistido, casi con terquedad, en la idea de realizar un “gran debate” presidencial transmitido por uno o varios medios de comunicación, en el que únicamente participarían los tres candidatos con mayor intención de voto según las encuestas: Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo De La Espriella.</p>



<p>Desde luego, los demás aspirantes —Claudia López, Sergio Fajardo, Roy Barreras, Mauricio Lizcano, Luis Gilberto Murillo, Sondra Macollins, Gustavo Matamoros y Carlos Caicedo— han protestado con razón. Resulta contradictorio que un ejercicio que se presenta como democrático termine excluyendo voces bajo criterios arbitrarios. No hay forma de justificar que, en nombre de la democracia, se promueva un espacio abiertamente discriminatorio.</p>



<p>Pero más allá de esa discusión, hay una idea que se ha instalado sin suficiente cuestionamiento: que este debate es urgente y necesario para el país. Y aquí vale la pena hacer una pregunta incómoda: ¿acaso no ha habido ya suficientes debates?</p>



<p>Durante meses, los candidatos han participado en múltiples encuentros organizados por gremios económicos como Asobancaria, Andesco, Fenalco, <strong><a href="https://camacol.co/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=13005971476&amp;gbraid=0AAAAABYsSh4hbTlwd8A5N22h0tyuIOyPh&amp;gclid=Cj0KCQjw77bPBhC_ARIsAGAjjV8Kt5gqEjZHDtxnmx6X9wCl0437FXC3phLDVigwB986fNMc43sC8CgaAqxCEALw_wcB">Camacol</a></strong>, la ANDI, Anato, y Asofondos. El problema no es la falta de escenarios, sino la repetición del público: en muchos de estos eventos, cerca del 70% de los asistentes son los mismos. Es decir, los aspirantes llevan más de medio año hablándole a la misma audiencia cerrada, predecible y poco representativa del país real. Sorprende que no se hayan dado cuenta.</p>



<p>A esto se suman los debates promovidos por universidades en distintas regiones, donde sí existe un interés genuino de ciudadanos que quieren conocer propuestas concretas para sus territorios. Entonces, la pregunta es inevitable: ¿por qué estos espacios parecen no contar? ¿Por qué se les resta valor frente a un debate mediático que, en esencia, no aportaría nada nuevo?</p>



<p>La respuesta parece estar más en el espectáculo que en el contenido. Lo que se vende como un evento “imprescindible” no es más que una apuesta por el rating. Y, aun así, es poco probable que ese debate llegue a realizarse. Las condiciones que imponen algunos candidatos —como excluir a quienes están por debajo del tercer lugar en las encuestas o elegir moderadores a conveniencia para evitar preguntas incómodas— son inaceptables para cualquier medio serio que respete su independencia.</p>



<p>Incluso si se optara por realizarlo a través del sistema de medios públicos, como RTVC o Inravisión como se le quiere llamar ahora, habría un principio básico que no podría ignorarse: todos los candidatos deben ser invitados. Lo contrario sería un uso indebido de un espacio estatal. Si alguno decide no asistir, esa será su responsabilidad, pero la puerta debe estar abierta para todos. Sorprende que un detalle tan elemental se pase por alto.</p>



<p>En realidad, esta discusión parece cada vez más inútil. A estas alturas, la mayoría de los <strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/la-culpa-es-de-los-taxistas/">colombianos</a></strong> ya tiene definido su voto, y difícilmente lo cambiará por ver, una vez más, a los candidatos repitiendo discursos vacíos. Porque, seamos honestos, estos debates rara vez profundizan en propuestas de gobierno. Lo que abunda son las frases hechas, las generalidades y, por supuesto, los ataques.</p>



<p>El resultado es un intercambio estéril de insultos: críticas al gobierno de turno, respuestas igualmente agresivas y una dinámica que podría resumirse en la conjugación de un solo verbo: insultar. Yo te insulto, tú me insultas, él nos insulta; nosotros nos insultamos, vosotros os insultáis y ellos se insultan entre todos.</p>



<p></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128401</guid>
        <pubDate>Sun, 26 Apr 2026 17:57:40 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Hablemos con la verdad: debates si se han hecho]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>DEBATES PRESIDENCIALES Y DEBACLE NACIONAL (I)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/debates-presidenciales-y-debacle-nacional-i/</link>
        <description><![CDATA[<p>El debate puede profundizar la debacle política nacional e imposibilitar la deliberación necesaria para salir de la actual carnicería, pues seguro radicalizará los fanatismos ideológicos y los prejuicios políticos, que llevará a muchos a buscar salvadores providenciales a imagen y semejanza de profetas armados que prometen salvarnos y en lugar de avanzar hacia paz terrenal nos acercarán rápidamente a la paz eterna.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>(Artículo para el PAÍS, el periódico global, sección América-Colombia, abril 26 de 2026)</p>



<p>La mayor dificultad para realizar los debates entre los candidatos presidenciales es el riego de convertirlos en una debacle nacional. Más aún en medio de esta oleada del terror, desatada al parecer por Iván “Mordisco” al mando del “Estado Mayor Central de las Farc” en retaliación a las acciones de la Fuerza Pública en su contra, que lo ha puesto contra las cuerdas. Y la forma más expedita de hacerlo es impidiendo la participación en los debates de aquellos candidatos que no aparecen como favoritos en el actual tinglado de la política nacional. De esta forma, la agenda política del futuro y la suerte de todos los colombianos quedará en manos de la confrontación entre dos proyectos que se disputan no solo las próximas elecciones, sino la vida y muerte de las próximas generaciones. Lo que está en juego es mucho más que la definición de un temario, el orden para abordarlo, la identidad y competencia del moderador. Lo que realmente está en juego es la capacidad para deliberar de todos los colombianos, no solo de tres, cuatro o trece candidatos, cuya participación en los debates está condicionada, casi que atrofiada, por su obsesión de ganar las elecciones, no tanto por la búsqueda de soluciones a los principales desafíos y conflictos que como sociedad enfrentamos. Conflictos que por su complejidad ninguna candidatura o partido podrá resolver solo, en gran parte porque todos son más o menos responsables de su existencia, persistencia y degradación, así traten de atribuirle toda la culpa al contrario y a su contradictor de turno. Tal será el principal objetivo en desarrollo de los debates, si llegan a realizarse teniendo como telón de fondo este terror que impide pensar con responsabilidad y libertad, más allá de buscar un solo responsable del mismo. Cada candidatura Intentará demostrarnos que tiene la fórmula mágica para hacer en los próximos cuatro años en la Casa de Nariño lo que ningún partido o líder político ha podido hacer durante toda su vida política: la paz con justicia social, un desarrollo económico incluyente, en función de las mayorías, una gestión pública sin depredar los recursos del erario y sin devastar nuestra portentosa biodiversidad para favorecer intereses de empresas nacionales e internacionales. Ojalá los debates sirvieran al menos para revelarnos las fortalezas y debilidades de cada candidatura frente a los anteriores desafíos. Pero es probable que suceda todo lo contrario, pues la obsesión de cada aspirante a la presidencia será intentar demostrarnos que sus contendores son los únicos responsables de la actual debacle y que sólo su candidatura y su partido ha estado a la altura de esos desafíos y cuenta con el programa para resolverlos en los próximos cuatro años. Cuando sabemos que esta terrible realidad los supera a todos. Escucharemos a más de un salvador que, emulando la vulgaridad y brutalidad de Trump, dirá que todo se resuelve con más plomo, dinamitando al país como hoy lo hace alias Mordisco y su banda narcocriminal para defender su emporio de cocaína parapetado supuestamente en objetivos políticos. Objetivos que a la postre coronará si vamos a las urnas muertos de miedo y entregamos nuestro juicio y voto sin reflexionar, olvidando que el miedo nunca es inocente y en estas circunstancias sería un pésimo consejero.</p>



<p><strong>Una feria de vanidades y disfraces</strong></p>



<p>Esa obsesión, puede llevar a todas las candidaturas a comportarse en el set televisivo como actores de un show para conquistar la sintonía y el voto de la mayoría de electores el próximo 31 de mayo. La meta será obtener ese día la mitad más uno de los votos, poco importa cómo se logre, así sea azuzando el miedo, para evitar un incierto segundo tiempo. Entonces cada candidatura desplegará todos sus recursos para vencer y demostrarnos no solo que es la mejor, más preparada, más honesta y competente para gobernar, sino que además es moralmente intachable y superior a todas sus demás competidoras. Así veremos que entran en un combate para lograr desacreditar rápidamente, en primer round, a sus adversarios. Nos dirán que sus vidas son un libro abierto, mostrándonos sus mejores páginas y ocultándonos las más turbias y comprometedoras. Y, en ese esfuerzo, no faltará quien dirá que no es político, aunque aspira a ser presidente. Muy difícil entender cómo gobernará si desprecia tanto con quienes tendrá que hacerlo, los congresistas y demás servidores públicos electos. ¿Lo hará sin contar con su apoyo y gobernará a punta de decretos? ¿Declarará inmediatamente la conmoción interior y cerrará el Congreso? Si tales son las propuestas salvadoras no hay duda que nos devorará el tigre de la arbitrariedad y la ambición.</p>



<p><strong>¿Transparencia o apariencia en el set?</strong></p>



<p>En fin, corremos el riesgo de presenciar una feria de vanidades y disfraces, en donde relucirá todo menos la transparencia que cada candidatura pregona. Predominará la apariencia o incluso hasta la “tramparencia”, adornada con bellos abalorios y fantasías programáticas como la paz, la seguridad, la equidad, la solidaridad y hasta la felicidad. Todas y todos se empeñarán en lucir el traje más adecuado para gustar al mayor número de espectadores-electores y ocultar sus defectos, secretas intimidades, amistades y verdaderas identidades. Sobre todo, se cuidarán de que no veamos tras bastidores quiénes son los diseñadores y financiadores de su eventual traje presidencial. En verdad, es muy difícil comprender el cambio de discursos, identidades y personalidades que la mayoría de candidatos experimentan durante las campañas electorales. Al desfilar por la pasarela de las plazas públicas y aparecer en los sets televisivos sufren una especie de metamorfosis acelerada para ganar las elecciones. ¿Cómo hacer para no caer bajo ese embrujo y evitar que las urnas sean esa insondable caja de pandora donde quedan refundidas todas nuestras esperanzas hasta las próximas elecciones? Esa caja de la cual empiezan a salir todos los males cuando comienzan a gobernar desde la Casa de Nariño y se los achacan a su anterior inquilino. Quizá una forma de hacerlo sea aprendiendo a deliberar en lugar de solo debatir.</p>



<p><strong>Deliberar, más que debatir</strong></p>



<p>La principal diferencia entre deliberar y debatir, es que la deliberación busca persuadir y convencer, mientras el debate solo combatir y vencer. La deliberación promueve el examen y la investigación de los problemas y más graves conflictos, busca las causas o factores estructurales y coyunturales que los generan, sin eludir la propia responsabilidad en su desarrollo e identificar a sus principales responsables por acción u omisión. En el debate sucede todo lo contrario, la atención se centra en las consecuencias de los conflictos y problemas, eximiéndose cada candidatura de toda responsabilidad personal o partidista en el surgimiento de los mismos para atribuirla exclusivamente a los demás contendores. En la deliberación prima la argumentación con fundamento en evidencias y hechos comprobados, mientras que en el debate predomina la descalificación personal del adversario con suspicacias y acusaciones sin sustento en hechos, apelando al estímulo de prejuicios, estereotipos, miedos y pasiones viscerales como el odio y la venganza. La deliberación promueve soluciones y eventuales acuerdos en medio de las diferencias, su lógica es la concertación. En el debate sucede todo lo contrario, pues se busca imponer decisiones al adversario, su lógica es la confrontación y no la conciliación.</p>



<p><strong>Deliberar sin miedo</strong></p>



<p>En últimas, el debate impide y pervierte el diálogo y la deliberación esclarecedora, pues lo que predomina es la polémica para vencer al adversario y no la búsqueda conjunta de soluciones concertadas a los más graves problemas y sangrientos conflictos. Conflictos que ya no son tanto político-militares como criminales, no solo domésticos sino internacionales, (intermésticos) como lo es el narcoterrorismo de nuevo camuflado con objetivos políticos, tal como lo hizo con éxito Pablo Escobar en la coyuntura constituyente. El debate puede profundizar la debacle política nacional e imposibilitar la deliberación necesaria para salir de la actual carnicería, pues seguro radicalizará los fanatismos ideológicos y los prejuicios políticos, que llevará a muchos a buscar salvadores providenciales a imagen y semejanza de profetas armados que prometen salvarnos y en lugar de avanzar hacia paz terrenal nos acercarán rápidamente a la paz eterna. De esta forma el debate afianza las identidades y comportamientos propias de facciones y tribus políticas envueltas en pugnas interminables que culminan en persecuciones, cacería de brujas y ejecuciones extrajudiciales. Sucede todo lo contrario con la deliberación, pues ella nos permite pensar y conversar para liberarnos de certezas ideológicas inmodificables, de prejuicios atávicos inconscientes como el racismo, el clasismo y el sexismo, que siempre nos han impedido forjar una comunidad política entre iguales, vitalmente democrática. Quizá así algún día, ojalá más próximo que lejano, dejemos de ser <em>“esa federación de rencores y archipiélago de egoísmos para ser hermandad de iguales, a fin de que no llegue a decirse de nosotros la terrible expresión del historiador, de haber llevado a nuestra gente a que prefiera la violencia a la injusticia”</em>, como premonitoriamente lo advirtió Belisario Betancur en su discurso de posesión presidencial en 1982. ¿Será que 44 años después reincidiremos y continuaremos viviendo y muriendo bajo la violencia y la injusticia? ¿Seguiremos depositando en las urnas <strong><em>sufragios</em></strong> <strong><em>fúnebres</em></strong> en lugar de votos por la vida, la justicia, la paz y la convivencia democrática? Solo deliberando como ciudadanos lo podremos lograr, no como simple electores emocionalmente manipulados depositando nuestros miedos en las urnas, independientemente si se realizan o no los debates entre todos los candidatos presidenciales. No solo tres o cuatro candidaturas merecen ser escuchadas. Si ni siquiera entre todos ellos se reconocen como iguales, lo más probable es que escuchemos una limitada y estridente cacofonía en lugar de una amplia y clara polifonía, que es lo que más precisamos en medio del estruendo mortal de las bombas y los cilindros que hoy aturden nuestro juicio.  </p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128394</guid>
        <pubDate>Sun, 26 Apr 2026 15:43:42 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[DEBATES PRESIDENCIALES Y DEBACLE NACIONAL (I)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El cinismo de Roy: adular a Cepeda mientras agita la bandera del voto en blanco</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-cinismo-de-roy-adular-a-cepeda-mientras-agita-la-bandera-del-voto-en-blanco/</link>
        <description><![CDATA[<p>La política es de caretas, carreta y resentimientos. El candidato presidencial Roy Barreras tiene tanto de lo uno como de lo otro. El que antier comía a manteles con la derecha y ayer con la izquierda, hoy agita la bandera del voto en blanco como hombre de centro.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Roy Barreras e Iván Cepeda, candidatos presidenciales. </em></p>



<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-c951d5461aa1db4c35c10f646e0dbc53"><strong><em>&#8220;La bajeza más vergonzosa es la adulación&#8221;, </em>decía Sir Francis Bacon.</strong></p>



<p>Roy Barreras jura que el voto en blanco es el antídoto contra la polarización. No convenció a 300 mil personas en la consulta interpartidista, pero ahora se montó en el embeleco de convencer a cinco millones de indecisos para que, salvo él, voten por ninguno. &nbsp;</p>



<p>Le pregunté a un amigo qué opinaba de Roy. —Aunque no me cae ni bien ni mal, es la clase de político que genera más desconfianza que pasiones. Él se lo ha buscado, me dijo.</p>



<p>El candidato presidencial, que a estas alturas ya debe ser consciente que podría sacar menos votos que los 257 mil que logró en la consulta interpartidista -a juzgar por las encuestas, no tiene ni el 1% de favorabilidad- está en campaña agitando de manera tímida la bandera del voto en blanco, según él para derrotar a los extremos, el uribismo y el petrismo. De ese asunto habla en la última entrevista con María Jimena Duzán.</p>



<p>El hombre apela a los, dice él, cinco millones de indecisiones que hay en Colombia llamándolos a castigar a los extremos que representan el petrismo —del cual hace (¿hizo?) parte— y el uribismo, del que formó parte y al que hoy dice aborrecer.</p>



<p>Con disímulo, Roy Barreras está mostrando el cobre del resentimiento, ese primo hermano de la envidia y el rencor. Ya no llama compañeros a sus amigos (¿?) de la izquierda, ni muestra intenciones de querer respaldar la candidatura de Iván Cepeda, a quien bautizó como izquierda radical, junto con su fórmula vicepresidencial, la líder indígena Aída Quilcué.</p>



<p>¿Es Cepeda un extremista por soñar con la pacificación&nbsp;del país como sueña el propio Roy? Que el médico-poeta aclare en qué consiste la radicalización del candidato del Pacto Histórico, porque se usan los medios para rotular a la gente, tildándola de esto o de aquello —como hace la derecha cuando llama comunista a Cepeda sin ser comunista—, sin más argumento que la rabia dócilmente contenida. Porque así es Roy:  lanza la piedra, esconde la mano, y luego endulza el agravio con una ligera adulación. Es lo que hace con Cepeda.</p>



<p>A Semana le dijo: <em>“Yo lo conozco hace 17 años e Iván Cepeda es un hombre honesto, que actúa de buena fe y que está absolutamente comprometido en la defensa de los derechos humanos, las víctimas, la paz, la verdad y la defensa de la JEP”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-c01e3e17d5acb87214354040bded2a74"><strong>Ya lo dijo Jonathan Swift: <em>&#8220;Cuidado con el lisonjero. Te está alimentando con una cuchara vacía</em></strong>&#8220;. </p>



<p>A Roy se le abona que ha sido un trabajador incansable de la paz, pero se contradice cuando, solapadamente, siembra dudas sobre Cepeda. Tiene sus motivos. </p>



<p>Aporreado en las encuestas, el único camino que le queda es el de aterrizar, en segunda vuelta, en cualquier campaña que le garantice cuotas burocráticas para los suyos y un puesto importante para él como funcionario público en el próximo gobierno, aunque en Colombia los políticos siempre encuentran una mano caritativa. Cualquier embajada sirve de <em>escampadero.</em></p>



<p>Resentido como está con la izquierda, —culpa a Petro de su fracaso en la consulta del 8 de marzo— y experto en pasar de cama en cama, ideológicamente hablando, no es fácil adivinar cuál será su siguiente jugada. Se mueve al ritmo que marque la veleta (léase voltereta) electoral. A falta de un papá, a Roy le sobran los apellidos: galanista, uribista, santista, petrista. Cansado de tanto linaje, ahora se monta en un nuevo cuento: el del voto en blanco. Pero también esa puede ser una estrategia calculada, porque para calculador él. Falta ver si está pensando en convencer a Claudia López y Sergio Fajardo de acolitar la idea.</p>



<p>Los políticos saben que no deben fiarse entre ellos. Hoy Roy Barreras no es una figura atractiva para ninguna campaña como no sea la propia, que no va para ningún lado. Enredado en la estratagema de sus ambiciones personales, ha sido víctima de sus propios trucos. Ha perdido cierto respeto, por decirlo de alguna manera. El suyo es un caso bien interesante para ser analizado en las facultades de ciencia política: cómo sepultar una carrera en la vida pública sin morir del todo. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Aunque se vende como una persona bienintencionada, no siento genuino su discurso social, ni siquiera por el hecho de haberse levantado en la pobreza, un asunto que usó como tema de campaña. Una vez dijo: &#8220;La pobreza puede doler más que el hambre&#8221;. Me quedé pensando: ¿acaso el hambre no viene incluido con la pobreza?</p>



<p>Roy es un mago con las palabras, las usa con destreza, pero hay que saber leerlo entre líneas para adivinar sus intenciones ocultas. En cada entrevista siempre tiene una nueva revelación, como ese caramelo que se le da al niño para entretenerlo. Si la política no es entretenimiento, ¿entonces qué es?</p>



<p>Pero en algo debemos estar de acuerdo con él. Estoy de acuerdo con Roy en que a punta de periodicazos el país no resolverá sus problemas más sensibles, como lo hace la pintoresca estrategia de campaña del uribismo después de reclutar a regañadientes a Juan Daniel Oviedo.</p>



<p>Roy podría pasar a la historia como un gran arquitecto de la paz: ha demostrado capacidades y conocimiento en este campo-. Unido a Cepeda, podría ser el siguiente Alto Consejero para la Paz. Un gran legado para que la historia lo recuerde con gratitud. La paz, más que el voto en blanco, es la bandera que un país de violentos debe seguir abrazando hasta que dejemos de matarnos. Los buenos oficios de Roy podrían servir para que el país cumpla lo que acordó Santos en 2016.</p>



<p>Ahora bien: si los candidatos presidenciales fueran tres —Paloma, Roy y Abelardo—, Roy tendría más mérito que ellos dos juntos</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Discurso 7 de Agosto - Roy Barreras" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/UPS72yhjXiM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Su discurso como presidente del Congreso en la posesión de Gustavo Petro, cargado de fina coquetería, dejó ver el buen orador que es –a cada cual lo suyo-;  casi parecía él el presidente de la República, lo que demuestra que el país le cabe en la cabeza, aunque algo hizo mal y ahora está rumiando las consecuencias.</p>



<p>Después del 31 de mayo, Roy tendrá dos caminos: o reinventarse reconociendo con humildad sus propios errores o transitar la senda del oportunismo que tan familiar le es. A sus 62 noviembres quizás esté a tiempo de redimirse. </p>



<p>Ah, pero ya anda pregonando que se retira de la política. Veremos con qué sale mañana, porque con tal de figurar, siempre tiene, como el mago, una carta bajo la manga: otro lánguido golpe mediático. Si resulta cierto que no va más, de pronto el poeta mata al político, y a nadie culparán por ese crimen. Porque siempre habrá un político esperando la caída de otro.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><strong>Espere mañana:</strong> Vicky Dávila, la mujer de las tres P, y el debate presidencial contaminado.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127939</guid>
        <pubDate>Sat, 18 Apr 2026 12:38:47 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Obras son amores y en Bogotá enormes trancones</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/obras-son-amores-y-en-bogota-enormes-trancones/</link>
        <description><![CDATA[<p>La calidad de vida de los bogotanos se ha visto enormemente afectada por tanta obra de construcción. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Nadie duda de que las grandes obras de infraestructura traen enormes beneficios para una ciudad como Bogotá, especialmente en materia de movilidad. El problema aparece cuando se anuncian y no se hace lo necesario para mitigar los impactos negativos durante el tiempo de construcción.</p>



<p>Uno de esos impactos negativos es la calidad de vida de los ciudadanos que, en Bogotá, se ha convertido en una verdadera tortura. Por eso, muchos bogotanos le han pedido al alcalde, Carlos Fernando Galán, no abrir más frentes de obra.</p>



<p>Actualmente, son numerosos los frentes de construcción abiertos en calles y avenidas de la ciudad. Algunos ya se han entregado, pero esto no se ha traducido en una reducción de los tiempos de desplazamiento. Por el contrario, grandes proyectos como la primera línea del metro, la avenida 68 o la intersección de la calle 13 con la avenida Las Américas han convertido la movilidad en una verdadera pesadilla en varios puntos de la capital.</p>



<p>Para colmo, tanto el director del <strong><a href="https://www.idu.gov.co/">Instituto de Desarrollo Urbano</a></strong> (IDU), Orlando Molano, como el alcalde Carlos Fernando Galán, cuando hablan de estas construcciones, en lugar de insistir en que se entregarán en el futuro —sin certeza de si será cercano o lejano—, lo hacen como si fueran a terminarse en 24 horas.</p>



<p>Al parecer, tampoco se pensó en la calidad de vida de los bogotanos, quienes hoy deben permanecer más de una hora en un trancón para un solo desplazamiento. Imagínese el nivel de estrés que puede sentir una persona si debe trasladarse varias veces al día.</p>



<p>Esto, por supuesto, puede afectar la salud física y mental, ya que implica un estrés permanente. Por eso sorprende la evidente inoperancia de la secretaria de <strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/la-culpa-es-de-los-taxistas/">Movilidad</a></strong>, Claudia Díaz, quien no implementa estrategias conjuntas con otras entidades para reducir la congestión vehicular en Bogotá.</p>



<p>No creo que sea difícil considerar medidas como establecer uno o dos días de clases virtuales en colegios y universidades, flexibilizar los horarios laborales en entidades públicas del Distrito y la Nación, o incluso ampliar el trabajo remoto.</p>



<p>Todas estas estrategias, por pequeñas que parezcan, ayudarían a mitigar el impacto negativo que tanta obra ha tenido en la vida de los bogotanos. Sorprende que no se hayan implementado desde la Secretaría de Movilidad.</p>



<p>Está bien que el alcalde Galán y el director del IDU hayan decidido retirar la polisombra instalada durante la administración de Claudia López, que convirtió a Bogotá en la “capital mundial de la polisombra”. Sin embargo, dado que no se han retirado grandes extensiones de esta malla verde, también deberían enfocarse en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos afectados por tantas obras.</p>



<p>Porque, señoras y señores, las obras son amores… pero en Bogotá también significan enormes trancones.</p>



<p><strong>Por cierto: </strong>recuerdo que cuando Carlos Fernando Galán tomó posesión del cargo, le ordenó a sus secretarios permanecer en el terreno y abandonar la comodidad de las oficinas ¿Sí será la secretaria de Movilidad está obedeciendo?</p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127935</guid>
        <pubDate>Fri, 17 Apr 2026 14:04:36 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>“Debemos sanar la relación emocional con el dinero”: Nathalia Barón, economista</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/debemos-sanar-la-relacion-emocional-con-el-dinero-nathalia-baron-economista/</link>
        <description><![CDATA[<p>“El bienestar financiero debería tratarse como un tema de salud pública y de política de desarrollo”, afirma la creadora de “Dinero Consciente”, un programa que reeduca a las personas para generar entornos de prosperidad económica. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<h1 class="wp-block-heading"></h1>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-a8444da447daccab6b208d6b17a36f1d"><em>&#8220;<strong>El ciudadano promedio no evade por codicia, sino por desilusión&#8221;: </strong></em><strong>Nathalia Barón, economista colombiana. </strong></p>



<p>“El dinero sin un propósito se convierte en avaricia”, dice Nathalia Barón, una economista colombiana especializada en Programación Neurolingüística (PNL). Desde el coaching, se dedica a transformar la mentalidad y el comportamiento financiero de las personas. Está convencida de que existen las herramientas para romper lo que ella llama “patrones de escasez, culpa o miedo económico”.</p>



<p>De acuerdo con la experta, existen cuatro tipos de personas según su comportamiento frente al dinero: Los gastadores (compran sin límite, en su mayoría cosas que no necesitan). Los ahorradores (guardan el dinero motivados por el miedo a perderlo y esto los aleja del disfrute del mismo). Los indiferentes (dejan el manejo del dinero en manos de terceros, lo cual los hace vulnerables a decisiones ajenas que no siempre son las correctas). Y los temerosos (asocian el dinero con algo malo).</p>



<p>Bajo su propia marca, <em>Dinero Consciente</em>, esta bogotana creó una metodología que integra economía conductual, neurofinanzas y PNL aplicada. “Utilizamos técnicas de PNL, modelos de coaching y principios de neuroeconomía para reentrenar la mente en la toma de decisiones financieras conscientes”, afirma.</p>



<p>Según ella, es posible construir una cultura económica saludable “donde el dinero no sea un factor de estrés, sino una herramienta de bienestar y libertad”.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><strong>¿Qué significa el término “dinero consciente”?</strong></h3>



<p>Significa comprender que el dinero es una consecuencia, no una causa. Refleja nuestra mentalidad, nuestras emociones y nuestros hábitos. El 70% de las decisiones económicas son emocionales; por eso, <strong>sin inteligencia emocional no existe inteligencia financiera. </strong>Y a un cambio emocional lo precede un cambio mental, entonces allí comienza todo.</p>



<p><strong>En la práctica, ¿Cómo podemos reprogramar nuestros pensamientos en torno al dinero?</strong></p>



<p>La ciencia ha demostrado cómo funciona el cerebro y cómo influye nuestro lenguaje en el proceso de programación mental. Alguien que <em>hackea</em> su mente con un nuevo sistema de creencias sobre el dinero y la prosperidad con certeza puede esperar un resultado diferente en su realidad económica personal. Por ejemplo: <em>“el dinero fluye a mí”</em>, <em>“soy muy bueno manejando mi dinero”</em>, <em>“el dinero siempre me alcanza”</em>, <em>“el dinero se multiplica en mis manos”</em>, etcétera. Son algunos ejemplos de una programación para la prosperidad.&nbsp;</p>



<p><a></a><strong>¿Usted cree en el concepto de igualdad social?</strong></p>



<p>Creo en la igualdad de oportunidades mentales y estructurales. La verdadera equidad no se logra solo con redistribución económica, sino con educación de calidad y transformación estructural del sistema de creencias. Sin un cambio mental, cualquier ayuda externa se diluye en el tiempo y se vuelve una interferencia para quien la recibe.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><a></a><strong>¿Qué opina de la frase <em>“Los pobres son pobres porque quieren”?</em></strong></h3>



<p>Es una afirmación falsa y simplista. La pobreza no es una elección consciente; es una consecuencia de carencias estructurales y emocionales, motivadas por el sistema y por la historia familiar.</p>



<p>En nuestras mediciones, el 78% de las personas que pasan por procesos de reeducación financiera y mental reportan mejoras sostenidas en ingresos y hábitos económicos en los primeros seis meses.<br>La pobreza no se combate con subsidios, sino con herramientas que le devuelvan a la persona su autonomía a la hora de crear dinero y le enseñen a manejarlo de manera consciente.</p>



<p><strong>¿Generar riqueza o redistribuir la que ya existe?</strong></p>



<p>Ambas son necesarias, pero ninguna funciona sin educación económica y bienestar emocional. Generar sin consciencia produce desigualdad; redistribuir sin criterio genera dependencia. El punto medio es una sociedad mentalmente preparada para prosperar.</p>



<p><strong>El otro día le escuché&nbsp;la expresión “trauma colectivo”. ¿A qué se refiere?</strong></p>



<p>Es el conjunto de creencias culturales que asocian el dinero con abuso, culpa o peligro. <strong>Durante generaciones se enseñó que el dinero corrompía</strong>. Ese trauma social condiciona las decisiones financieras y frena el desarrollo. Sanar la relación emocional con el dinero restituye la confianza. Sin confianza, ninguna economía puede crecer.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><a></a><strong>¿Colombia puede reducir la desigualdad generando riqueza?</strong></h3>



<p>Sí, si genera también nuevos marcos mentales. No se trata solo de productividad, sino de estructura de pensamiento. La evidencia muestra que cuando las personas aprenden a tomar decisiones desde la expansión y no desde el miedo, aumentan su estabilidad económica más rápido.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><a></a><strong>¿Cómo pedirle a una persona que nació pobre pensar en prosperidad?</strong></h3>



<p>No se le pide: se le enseña. El cambio empieza en el lenguaje, luego en los hábitos. En comunidades rurales que hemos acompañado, <strong>un 60% de las mujeres logró iniciar un negocio en menos de un año después de reprogramar su mentalidad de supervivencia hacia una de progreso. </strong>Yo misma soy resultado del proceso que ahora promuevo, pues mi realidad económica en la infancia fue de dificultad y lucha.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><a></a><strong>¿Prosperidad significa lo mismo para todos los estratos?</strong></h3>



<p>Sí. Prosperar no es tener más, sino vivir sin miedo, tener lo suficiente y aprender a crear dinero siendo contribución para el otro, es decir, desde el propósito. He visto el mismo miedo frente al dinero en diferentes estratos sociales y niveles educativos, por eso sé que el aprendizaje con el dinero es el mismo para todos, solo que en proporciones numéricas diferentes. La prosperidad real se construye desde un nuevo nivel de consciencia que empieza en lo individual antes que en lo colectivo.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><strong>¿Qué opina de la justicia redistributiva y la evasión fiscal?</strong></h3>



<p>La redistribución es necesaria, pero no desde el dar dinero a otros, sino desde crear el entorno para que lo aprenda a generar. Esto requiere confianza institucional. La evasión no es solo corrupción: es una respuesta cultural a la desconfianza. <strong>El ciudadano promedio no evade por codicia, sino por desilusión. </strong>Necesitamos un nuevo contrato social basado en transparencia, educación y ética pública.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><strong>¿Dinero y felicidad van de la mano?</strong></h3>



<p>El dinero da libertad, pero no propósito. Sin propósito, se convierte en avaricia. En contraste, el dinero con propósito se vuelve una herramienta de progreso consistente.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e8543bef7da88db6f056f47a298d5699">&#8220;La política económica debe incluir educación emocional, alfabetización financiera y desarrollo humano&#8221;: Nathalia Barón.</h2>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><a></a><strong>¿Deberían los políticos hablar más de generación de riqueza?</strong></h3>



<p>Sí, pero acompañada de consciencia y crecimiento personal para sostenerla. La política económica debe incluir educación emocional, alfabetización financiera y desarrollo humano. Lo que hoy se entiende sobre educación financiera está muy lejos de ser suficiente para el propósito para el que se está usando. No hay reforma fiscal que compense una cultura que desconfía del progreso y una sociedad que siga habitando en la mentalidad del asistencialismo.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><strong>¿Qué tipo de liderazgo necesita hoy Colombia para cambiar esa mentalidad?</strong></h3>



<p>Un liderazgo ético, emocionalmente maduro y basado en evidencia. Dirigir no es solo administrar recursos: es gestionar mentalidades. Un país prospera cuando sus líderes entienden que la economía no se sostiene con leyes, sino con un nuevo nivel de consciencia colectiva. <strong>El trabajo conjunto entre educación económica, cambio mental y sanación emocional tiene un impacto real y medible sobre el bienestar y la productividad.</strong></p>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><strong>Soy de los que cree que el país debería conversar más sobre riqueza. ¿Por qué no lo estamos haciendo?</strong></h3>



<p>Porque aún cargamos la herencia cultural de ver la riqueza como algo moralmente sospechoso. Pero hablar de dinero es hablar de desarrollo, dignidad y libertad. <strong>La conversación pendiente no es económica: es educativa.</strong> Cuando las personas sanan emocionalmente su relación con el dinero, su entorno prospera con ellas siempre.</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127886</guid>
        <pubDate>Thu, 16 Apr 2026 12:34:44 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[“Debemos sanar la relación emocional con el dinero”: Nathalia Barón, economista]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <title>Iván Cepeda: ¿Propuestas de futuro o un espejo retrovisor eterno?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/ivan-cepeda-propuestas-de-futuro-o-un-espejo-retrovisor-eterno/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Propuestas de futuro o un espejo retrovisor eterno?<br />
¿Es la política una competencia para ver quién cometió los crímenes más atroces o un espacio para proponer un país posible? En esta carta abierta al candidato Iván Cepeda, Mar Candela Castilla confronta la superioridad moral y el silencio sistemático que hoy secuestra el debate público. Desde la interculturalidad crítica, la autora cuestiona la ética de quienes alcanzan el poder partidista sin la voluntad de forjarse profesionalmente, enviando un mensaje devastador a la ciudadanía: que la educación no importa para gobernar.</p>
<p>En un escenario donde el centro permanece huérfano de representación y el espectáculo reemplaza a la coherencia, este texto es un llamado urgente a abandonar el &#8220;espejo retrovisor&#8221; y exigir líderes capaces de transformar las bases con herramientas idóneas. Una interpelación necesaria sobre la responsabilidad, el deber ético de la formación y el derecho a elegir a conciencia sin sesgos de confirmación.</p>
<p>&#8220;No pusimos líderes para que nos gobiernen desde la ignorancia. Queremos transformación con procesos idóneos&#8221;</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por: Mar Candela Castilla</strong></p>



<h1 class="wp-block-heading has-text-align-center has-luminous-vivid-orange-background-color has-background"><strong>Contexto </strong></h1>



<p>Senador y candidato Iván Cepeda: le escribo desde mi lugar como ciudadana y educomunicadora que se niega a aceptar la decadencia del diálogo público y la ilusión de la autocrítica que hoy parece inexistente en su sector. Usted invita al centro a votar por su propuesta; sin embargo, resulta difícil confiar en una alternativa política que se niega a reconocer sus propias fallas. Recientemente, usted utilizó sus redes para tildar de &#8220;hipócritas&#8221; a quienes se escandalizan por las fiestas en las cárceles, recordándonos las tierras compradas y las masacres ordenadas por otros en el pasado. Ese mensaje es la confirmación de una metodología que el país ya no tolera: la evasión sistemática mediante el señalamiento de las atrocidades ajenas para justificar las indignidades del presente.</p>



<p>¿Acaso esto es una competencia para ver quién cometió los crímenes más atroces? Como sostiene la politóloga <strong>Chantal Mouffe</strong> en su obra <strong><em>La paradoja democrática</em></strong>: <em>&#8220;La política se desnaturaliza cuando el conflicto de ideas se desplaza hacia un registro moralista de &#8216;buenos contra malos'&#8221;</em>. Reducir la política a un show moral donde solo se exponen las culpas históricas del otro es destruir el tejido democrático y anular la figura del adversario legítimo.</p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="737" height="1024" data-id="127855" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/12182402/WhatsApp-Image-2026-04-12-at-12.48.50-PM-737x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-127855" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/12182402/WhatsApp-Image-2026-04-12-at-12.48.50-PM-737x1024.jpeg 737w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/12182402/WhatsApp-Image-2026-04-12-at-12.48.50-PM-216x300.jpeg 216w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/12182402/WhatsApp-Image-2026-04-12-at-12.48.50-PM-768x1067.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/12182402/WhatsApp-Image-2026-04-12-at-12.48.50-PM.jpeg 1080w" sizes="auto, (max-width: 737px) 100vw, 737px" /></figure>
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<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">La investidura no es un refugio: El secuestro de la izquierda colombiana</h2>



<p>Usted <strong>debería, por ética</strong>, responder como el candidato que es a las preguntas que se le hacen. Existe una obligación moral y política de dar su opinión sobre la fiestecita en la cárcel, idéntica en su simbología de burla institucional a la época de Pablo Escobar. Me genera profunda tristeza que usted le haya entregado su marca personal al petrismo, imitando la metodología de Gustavo Petro de mencionar los crímenes y delitos ajenos cada vez que se le cuestiona a él. Ya no vemos al candidato de rigor con pensamiento propio; ahora muestra una absoluta tibieza que hoy es evidente en su propia candidatura.</p>



<p>A mi juicio, Gustavo Petro logró secuestrar la izquierda colombiana de la mano de aliados que históricamente trabajaron a la derecha. Gustavo Bolívar afirmó en su momento que para ganar había que hacer pactos con <em>&#8220;Dios y con el diablo&#8221;</em>, confirmando que Petro tuvo que ceder mínimos no negociables para llegar al poder. La historia reciente reafirma que ni la derecha ni la izquierda están libres de esos pactos. Como argumenta la politóloga <strong>Nadia Urbinati</strong> en <strong><em>Democracia discursiva</em></strong>, la representación exige una rendición de cuentas constante. Resulta inadmisible que ante cada pregunta se siga la táctica de Gustavo Petro de hablar de los delitos de los otros para omitir las responsabilidades propias.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">Inclusión frente a No exclusión: El compromiso con la formación</h2>



<p>Dentro de este escenario, es imperativo hablar de su propuesta de fórmula vicepresidencial. Reconozco la grandeza de la senadora <strong>Aída Quilcué</strong>, su liderazgo histórico y su admirable recorrido. Inclusión es que una indígena tenga la posibilidad de entrar al poder. La <strong>No exclusión</strong> significa garantizar que esa persona reciba las herramientas para alcanzar <strong>el nivel profesional, intelectual y cognitivo que exige ese cargo</strong>.</p>



<p>Desde la <strong>interculturalidad crítica</strong>, le hablo a usted y le hablo a ella; lo hago justamente por respeto a su trasegar, a la mujer que es y a lo que representa. Nadie debería ejercer el poder partidista sin haberse esforzado por salir del empirismo y fortalecerse desde lo estructural. Durante todos estos años en el legislativo, ella ha recibido la paga de su honorable trabajo con dinero de los contribuyentes; ese recurso público le dio la posibilidad de estudiar y trabajar simultáneamente, tal como lo hacen cientos de mujeres y miles de obreros en Colombia para sacar adelante sus propios proyectos de vida y los de sus familias. Cosa que no ha hecho.</p>



<p>Me angustia una vicepresidenta que no esté a la altura de las necesidades de la nación en caso de tener que ejercer como presidenta. La función de esa figura es quedar a cargo cuando quien preside se ausenta; cosa que no ha sucedido en este gobierno, donde Francia Márquez nunca fue delegada para esa función. Deseo dejar claro que no estoy en contra de que alguien sin estudios previos acceda a su derecho de ser elegido; tampoco pretendo que no se validen sus activismos, sus trabajos endógenos o su trascendencia en la ciudadanía. Lo que sostengo es que, una vez se ha llegado al poder, <strong>el deber ético es capacitarse e instruirse</strong>.</p>



<p>No hay una ley que obligue a ningún político a estudiar una vez llega al cargo. Qué tristeza que tenga que ser por ley; ojalá existiera un artículo que obligue a quienes llegan al poder a formarse para responder a la confianza del pueblo. No pusimos líderes para que nos gobiernen desde la ignorancia. Queremos que nuestros líderes, hombres y mujeres que conocen las realidades de las bases, lleguen a transformar el poder con herramientas y procesos idóneos. Esto se lo diría a cualquier persona de cualquier etnia, color o raza; hablo desde la interculturalidad crítica como activista y como mujer que proviene de las desventajas sociales. La formación es fundamental. El mensaje que se da cuando los líderes no se educan es que la mejora en la educación no importa. ¿Para qué fortalecer la educación en un país si no se necesita para gobernar?</p>



<h2 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">El centro: huérfano de representación y cansado del espectáculo</h2>



<p>Resulta profundamente hipócrita de su parte dedicarse a señalar los crímenes de otros en plena campaña mientras continúa en el ejercicio del poder partidista dentro del senado. Allí usted no solo debe estar ejerciendo su trabajo, sino abriendo diálogos de fondo más allá de las atrocidades históricas; el poder también debe ser la capacidad de accionar coherentemente. Es contradictorio que critique a los políticos de oficio por no ofrecer mucho, mientras usted imita esa misma conducta: se niega a dar debates, se dedica a pontificar sobre lo humano y lo divino, y no nos permite entender qué quiere hacer como presidente de manera diferenciada.</p>



<p>Usted <strong>debería</strong> darnos la altura que lo caracterizaba antes de ser petrista y alejarse de esa superioridad moral desde la cual parece negarse a dialogar con quienes considera inferiores intelectuales. Al evadir el debate, nos niega la oportunidad de elegir a conciencia y de saber si usted defenderá todos los procesos ejecutivos de este gobierno. El centro siempre ha tomado decisiones responsables; algunos han votado hacia la izquierda, otros a la derecha, y siempre nos han mantenido <strong>huérfanos de representación partidista</strong>. Quieren nuestros votos, mas no quieren nuestra veeduría y control político. Colombia no necesita un show de superioridad ni un espejo retrovisor eterno; necesita propuestas nuevas para un futuro en democracia.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>A todas las personas: la derecha y la izquierda quieren que la gran mayoría no salga a votar o que lo hagamos movidos por el enojo. Sin información veraz y contrastada, no podemos darles ese gusto. Salgan a votar a conciencia; revisen trayectorias en esta era de sobreinformación donde no podemos dar nada por sentado.</p>



<p><strong>¿Estamos dispuestos a permitir que el silencio entregue el poder a quienes solo saben responder mirando hacia atrás?</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background"><strong>Colofón:</strong> <em>Cartas a las candidaturas: Un ejercicio de veeduría ciudadana.</em> Esta es mi primera entrega de un especial de cartas que haré a diferentes candidaturas presidenciales, aunque será imposible escribirle a cada una de ellas. Aclaro que esta serie de textos nace de mi lugar de enunciación como mujer demócrata, a título personal, desde la interculturalidad crítica y la educomunicación. Durante la semana estaré confrontando las posturas éticas de quienes aspiran al poder desde la razón y la responsabilidad civil.</p>
</blockquote>



<p><strong>Colombia y su futuro.</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127854</guid>
        <pubDate>Sun, 12 Apr 2026 23:31:37 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Iván Cepeda: ¿Propuestas de futuro o un espejo retrovisor eterno?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
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