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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>You searched for polis | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Patrimonio, arquitectura y progreso en la Bienal de artes plásticas Fuga</title>
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        <description><![CDATA[<p>Una mirada al centro de Bogotá como territorio vivo, sus memorias, así como las ruinas y la apropiación del espacio público son la fuente de inspiración la VIII Bienal de Artes Plásticas y Visuales de Fuga, que hasta el 5 de septiembre exhibe el segundo ciclo. Cuatro de los cinco proyectos artísticos están inspirados en [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Una mirada al <strong>centro de Bogotá</strong> como territorio vivo, sus memorias, así como las ruinas y la apropiación del espacio público son la fuente de inspiración la <strong><strong>VIII Bienal de Artes Plásticas y Visuales de Fuga</strong></strong>, que hasta el 5 de septiembre exhibe el segundo ciclo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuatro de los cinco proyectos artísticos están inspirados en conceptos como patrimonio, arquitectura y progreso; y tres revisan el legado del arquitecto <strong>Gastón Lelarge</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lucas Gallego y Carolina Borrero</strong> exhiben en “Lo que soporta la montaña” las consecuencias de la explotación que sufrieron los cerros orientales desde el siglo XVI hasta el XX, época en las que piedras y madera fueron llevadas al centro de la ciudad para la construcción del Capitolio Nacional. La majestuosidad de la edificación contrasta con la erosión de las montañas y el deterioro de la calidad de vida de sus habitantes. Mientras recorremos la sala nos rodeamos de columnas elaboradas con materiales restantes.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-9-16 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="VIII Bienal de Artes Plásticas y Visuales Fuga 2026" width="422" height="750" src="https://www.youtube.com/embed/37fGim2njJw?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph">Muy parecida es la propuesta de <strong>Sebastián Sandoval</strong>, quien en “Studio GL” presenta su visión de cómo la arquitectura deja de preservar para dar paso a la transformación urbana. Toma como ejemplo la casa Nemesio Camacho y por medio de esculturas y un video refleja cómo rápidamente la tecnología genera planos que fácilmente nos permiten olvidar el patrimonio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y <strong>María Luisa Sanin</strong> presenta “Metrópolis 2027” en referencia del trabajo del arquitecto Gastón Lelarge al insertar imágenes de sus edificios icónicos en escenarios de ciencia ficción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siguiendo con el tema de la urbanización, el progreso y el futuro, en “Armas de negación aérea” <strong>Lina Henao</strong> plantea la complejidad de la violencia que generan la renovación de un barrio o un territorio. La pala de una retroexcavadora, tierra y cemento, un letrero que recuerda la propiedad privada y audios de los años 50 recuerdan que desde siempre se advierte la necesidad de la transformación ciudadana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte, en “Fábrica” <strong>César Faustino</strong> de recurre a los lenguajes teatrales que han sido adoptados por las artes plásticas y la sala oscura recuerda a los teatros del mundo del Renacimiento Italiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El segundo ciclo de la <strong>VIII Bienal de Artes Plásticas y Visuales de Fuga</strong> está abierto hasta el 5 de septiembre.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a> / <a href="https://www.instagram.com/liarteconarte/">@LiarteconArte</a></p>
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        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132632</guid>
        <pubDate>Tue, 01 Sep 2026 19:06:21 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Patrimonio, arquitectura y progreso en la Bienal de artes plásticas Fuga]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
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        <item>
        <title>ANATOMÍA de un CAPRICHO… by F.R.P</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/anatomia-de-un-capricho-by-f-r-p/</link>
        <description><![CDATA[<p>En esta CAPRICHOSA VIDA… donde pareciera que la CAPRICHOSA cerró su CAPÍTULO COPA del MUNDO 2026 para pasar por AMOR al ARTE a un CAPRICHO de también TRES MOSQUETEROS que encontraron; casi por nuestra SUGERENCIA al D’ARTAGNAN de nuestras selectas PLUMAS Monsieur FRANCISCO RODRIGUEZ PRADA; quien de manera generosa entre sus clases dictadas a CABALIDAD [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En esta CAPRICHOSA VIDA… donde pareciera que la CAPRICHOSA cerró su CAPÍTULO COPA del MUNDO 2026 para pasar por AMOR al ARTE a un CAPRICHO de también TRES MOSQUETEROS que encontraron; casi por nuestra SUGERENCIA al D’ARTAGNAN de nuestras selectas PLUMAS Monsieur FRANCISCO RODRIGUEZ PRADA; quien de manera generosa entre sus clases dictadas a CABALIDAD en UNIVERSIDAD JORGE TADEO LOZANO de la cafetera y resiliente COLOMBIA emergiendo del CAPRICHO telúrico de la PACHAMAMA; mas su don de reconocer VALORES y ERRORES donde pocos lo ven…</p>



<p class="wp-block-paragraph">HOY su VIAJE por la ciudad mas cercana a las ESTRELLAS… les TRAE este…</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><strong>“ANATOMÍA DE UN CAPRICHO… by F.R.P</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La disección, cicatriz de la arbitrariedad. Se examina el antojo de la voluntad, voluntad de aferrarse a un acto en donde el criterio de lo esencial, lo necesario, lo adecuado es reemplazado por lo posible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Berretín de transgresión Prometéica, revierte el orden natural de las cosas, el fuego es el botín del ego y las cenizas las huellas del trayecto. Así se esboza la nueva exposición &#8220;Un día todo dejará de Ser&#8221;.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los espacios culturales auto-gestionados, vanguardia de la nueva curaduría artística, audaz, vehemente; promocionan el arte sin el vértigo autoritario de un marco epistémico que delimita el deber-ser del objeto artístico. Que delimita el campo semántico en el trasegar interpretativo de la obra. Buscan, por el contrario, sin caer en la ruina lacrimosa posmoderna del todo-vale; la auténtica fruición del arte. También buscan la divulgación cultural con sentido crítico y el diálogo comunitario como estrategias de mercado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así opera la sala expositiva &#8220;Capricho&#8221;. En donde la antinomia es la norma curatorial y museográfica. Se replantea la asimetría entre el galerista, el artista y el visitante. Se prioritiza la construcción de comunidad y el fortalecimiento del tejido social. &#8220;Capricho&#8221; opta por reemplazar el texto curatorial de corte académico y de semántica poética, por un acto de lectura pública a manera de Marco Conceptual. Aquello que solía ser un panfleto conceptualista que validaba la disonancia cognitiva entre las palabras y el objeto artístico, se torna ahora en una lectura pública de solaz, pompa inaugural. Consecuentemente, se articula un relato literario cuya &#8220;composición de lugar&#8221;, involucra iconografía y motivos temáticos que apuntan directamente a las obras disponibles en las áreas expositivas. No obstante, el comentario metatextual al arte, no solo se da por el relato literario sino también por aquello que se concierta durante tertulia crítica pública.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" height="1024" width="819" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/IMG_1437-1-819x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-132353" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Flyer invitación de lectura pública &#8220;Un día todo dejará de Ser&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La obra artística luce en la aula-magna, en sala V.I.P. y en espacio exterior para obras de carácter instalativo. Se omite la taxonomía descriptiva de las fichas técnicas. Se busca el diálogo ameno entre el Mediador Cultural y el visitante para compartir herramientas críticas en la apreciación del arte. Se acciona el juego persuasivo y estratégico que invita a la adquisición de la obra. Se ofrece una agenda expositiva ágil, variada, con registro audiovisual-documental, promoción de la trayectoria de artistas, trazabilidad y avalúo de obra, y archivo de memoria cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, la transgresión caprichosa del canon de gestión expositiva tiene su precio. Toda antinomia presenta contradicciones. La disección crítica, en tanto cartografía anatómica, delinea horribles cicatrices: Casa &#8220;Capricho&#8221;, en tanto espacio físico expositivo, no fue sujeto a procesos adecuados de refuncionalización arquitectónica. Esto es, la adaptación de un espacio existente para asignarle un uso diferente al original. Se desarticula la función real del diseño con el espacio vacío interior que se habita y se recorre. Un garaje con pinturas colgadas presenta una lectura aberrante de decodificación semiótica. Lectura en donde el visitante puede no identificar el umbral del espacio expositivo. Esto reforzado por la ausencia de la rotulación del texto curatorial y de las fichas técnicas. Adicionalmente, la forma escultórica de algunas obras artísticas posmodernas, confunden la cualidad ontológica de &#8220;lo artístico&#8221; con el arrume de escombros, cosas viejas u obsoletas.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" height="429" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/06c2536d-21c0-455e-ba9b-4e244a64c4ce-1024x429.jpeg" alt="" class="wp-image-132357" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Flyer invitación exposición &#8220;Un día todo dejará de Ser&#8221;. Objetos artísticos y objetos prosaicos que se confunden&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aun así, la presencia &#8220;aurática&#8221; de la cosa artística (en el sentido de W.Benjamin), aquello con lo que el visitante se topa; suscita el apetito sensible o el apetito intelectivo del observador. ¿Le gusta o no le gusta? ¿Querrá saber de qué se trata la charada artística con la que se confronta? Así pues, la artista Erika Bolaños, Con su obra “Pesa ser Barbie”, presenta muñecas de metal que se van fragmentando y se colocan cada una suspendidas sobre un textil de medias veladas templadas. Las cuatro esquinas de las medias se sostienen por patas erigidas sobre escombros. ¿Escombros de la mirada heteropatriarcal, que solo deja cuerpos erosionados, &#8220;modelados&#8221; estéticamente para solaz entretenimiento? &#8220;Moldeada&#8221; para ser replicada en una sociedad de consumo. Tal como la técnica artística de vaciado en bronce en donde se replica un modelado con un molde de cera. Sin embargo, la muñeca, no de plástico sino de pesado metal, se va fragmentando en pedazos. Va perdiendo peso y tensión sobre el textil de nylon. El objeto se vuelve lívido, el fragmento femenino deja de ser objeto-libido y se torna en escombro de la dignidad de una persona que se consumió. Dialogando con Bolaños menciona, en relación con los juegos de rol, &#8220;Jugar con la muñeca pesa, hace daño&#8221;.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Políticas de Identidad en el arte y la apropiación de iconos culturales como dispositivo retórico ad-nauseam! Pensaría lo mismo de la Barbie Richard Avedon, Irving Penn y Cecil Beaton quienes tipificaron con sus fotografías el canon de la supermodelo como icono fashion? ¿Sospecharía Ruth Handler y la editorial Whitman que sus paper-dolls serían los peleles, la falacia “straw-man” de lo marxista? ¿Expresaría lo mismo la bella obra de Erika Bolaños si se reemplazara la muñeca Barbie por una Monster High doll, una Bratz toy, una K-pop Demon Hunter o por una muñeca Karol-G? ¿Qué sucede si esa misma obra se hace con “+57” muñecas de plomo, menores de edad, suspendidas boca abajo en medias veladas?</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="508" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/b490254f-6af2-432d-b795-e9eebc96ffc5-1024x508.jpeg" alt="" class="wp-image-132359" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mosaico con Detalles de Obra Barbie “Pesa ser Barbie” de Erika Bolaños.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La selección de las obras por parte de la Curaduría funciona con gran coherencia. Adyacente a la pieza trinitaria de las Barbies se aprecian pinturas de tono similar. Un ícono del Espíritu Santo y un dibujo de un Ángel de la Anunciación por el artista Antonio Imedio. La primera pintura muestra una paloma, no emanando luz radial al estilo del vitral de alabastro de Gian Lorenzo Bernini, sino emanando viseras diseccionadas de su cuerpo. Sugiere un escrutinio escéptico, de inmanentismo cientificista, un escrutinio a un dogma del católicismo. Dogma figurado y ridiculizado como una carcasa, escombro mito-poético de una era pre-moderna. Paradójicamente, el acierto iconográfico dado por la analogía visual entre la mandorla y las vísceras, denota una incongruencia iconológica y teológica. Ya el jesuita Louis Richeome y el mercedario fray Juan Interián de Ayala escribieron tratados iconográficos, tridentinos, en la contrarreforma, apuntalando los temas. Lo visceral no se relaciona con el Espíritu Santo sino con la naturaleza humana de Jesús; la unión hipostática, los dogmas de la encarnación y la Theothokos. Ello sin mencionar devociones al Sagrado Corazón de Jesús (Alacoque). Ahora bien, el Espíritu Santo, representado como paloma, podría ser una analogía del evangelista para describir una Teofanía. Descripción de destellos de luz fractal, lúmenes (lm), candelas (cd), luxes (lx), emanados como golpes de flash, por las alas en descenso de una paloma. Especulación fenomenológica de lo vivido. Podría develarse el misterio con otras vertientes epistemológicas, exotéricas, reveladas; podría invocarse a la Tercera Persona en oración, mediante una Lectio Divina (Juan 1:32) o una Secuencia de Pentecostés.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En relación con el dibujo del ángel, recuerda el motivo iconográfico de la Anunciación, pero con la trompeta del apocalipsis. Lo interesante en el dibujo es la presencia simbólica de un alguien, ausente, que deja sus botas estrambóticas. Botas tipo 60´s Chic, al estilo go-go de André Courrèges. Podría especularse de manera divertida la identidad de su dueño con vericuetos argumentales al estilo de Heidegger, Shapiro y Derrida. Argumentos divertidos como en su famosa disputa en relación con las botas de Van Gogh. En el presente contexto, para no reiterar la idea de la desacralización dolosa, podría proponerse con sencillez que las botas le pertenecen a Lesley Lawson cuando era “virgen”. Cabe mencionar que en el dibujo se representa una cortina roja carmesí que hace juego con un gran terciopelo rojo en la sala expositiva.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="610" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/b27a22a8-df0a-4f59-a6f8-f8d392672cba-1024x610.jpeg" alt="" class="wp-image-132360" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Una carta de amor” y “Tacones y un Ángel&#8221; por Antonio Imedio</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡La gran sala V.I.P.! El museógrafo de &#8220;Capricho&#8221;, opta por el uso del terciopelo rojo para indicar con sentido del humor y estética kitsch, la jerarquía e importancia de las obras que se presentan en su interior. El espacio expositivo es cubierto por un telón de Red-Velvet denotando espectacularidad dramática. Un asfixiante campo cromático carmesí y spot-lights envuelven una pintura y unas fotos. Se altera la percepción y la connotación de las obras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se observa la obra de María Prieto “Saying goodbye to boats”: Fotos organizadas en una retícula. ¡Que emoción arte secuencial! No. No se tratan de imágenes en paneles narrativos relacionando eventos por causalidad. No es un storyboard ni un cómic. ¿Podría la yuxtaposición de bloques cromáticos e imágenes crear una nueva imagen gigante al estilo de los foto-collages de David Hockney? No. ¿Entonces? Al analizar cada una de las fotos se destaca una composición similar. Encuadre para Plano Medio Corto. Mujer de espaldas, vestida de oscuro, brazo levantado y pintura naïf. Escena pictórica azul, de velero navegando al horizonte. Océano y mar. En la foto, el cuadro es superpuesto a 6 locaciones diferentes cuya textura contrasta con el azúl del bastidor. Predomina una paleta cromática de triada. Las 6 fotos se repiten y van cubriendo la pared como cartelismo urbano. Pone a viajar no el barco sino al bastidor por locaciones populares. En una de las fotos, se superpone el velero y el mar azul, sobre otra bahía de otra pintura marina. Ello, y la negra silueta hierática femenina, recuerda pinturas surrealistas de René Magritte. Pinturas en donde posa con su barquito azul y la representación obstinada de su presencia, de su autorretrato de gorrito, pero ocultando el rostro. ¿Será que la postura de la mujer y el gesto postizo del brazo son hieráticos? No. ¿Es unívoco el gesto de despedida del brazo? Podría ser el saludo al Fürer. Podría ser la bienvenida plebeya al Acorazado Potemkin (obvio que no). La pose forzada del brazo parece de publicidad de depilación de axila. ¡Tampoco! !Ya sé! ¿El Red Velvet hará parte de la obra? ¿Se expresaría que la artista hace &#8220;viajar&#8221; su obra por burdos espacios expositivos y hace de su acción un espectáculo teatral? No lo sé. Se agotó el análisis y queda sorna más no respuesta. Quizá se trate solo de &#8220;Arte Contemporáneo&#8221; cuya virtud es la ironía del &#8220;No Ser&#8221; y la polisemia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de salir de la sala V.I.P se encuentra una pintura abstracta, azul grisácea, con rayones gestuales horizontales que abarcan todo el lienzo. La obra se titula “Sohbet. Encuentros en la orilla del rio” de Juan Marín. Se destaca hermosa textura lograda con &#8220;técnicas pictóricas de materia y de carga&#8221; (¿parafina, yeso, creta y pigmento?). Se identifican como punto focal, dos girasoles secos, sepultados en embadurne viscoso de barniz oscuro. La muerte. El Red Velvet invade y cubre un segmento del área compositiva del lienzo. Altera y contrasta la percepción del cuadro por el principio de “contraste simultáneo”. Afecta el campo cromático. La falta de fichas técnicas confunde; ¿Será que la pintura del girasol, el Terciopelo Rojo y las fotos del barquito Naïf hacen parte de la misma obra instalativa? No. Son de diferentes autores. Paradójicamente, sigue funcionando de manera coherente la idea curatorial que expresa la idea de aquello efímero que ya no será jamás.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="386" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/19f31777-956e-49ac-a7ea-11257bd9cb42-1024x386.jpeg" alt="" class="wp-image-132361" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"> Obra fotos despedida</p>



<p class="wp-block-paragraph">Toda transgresión tiene un precio. &#8220;Capricho&#8221;, como su nombre lo dice, desborda los cánones convencionales necesarios para que el montaje expositivo transmita con legibilidad la información y la percepción de la obra de los artistas. No obstante, la construcción del sentido que se le da al conjunto de las obras es muy bueno. Ello sin desdibujar los contrapuntos polisémicos dados por la lectura individual de cada obra de arte expuesta y su problematización en tertulia pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Equipo Vibrante de Galería Capricho son: La Directora Ejecutiva Sofía Stocker Tobler, el Curador David Muñoz Velásquez, y el Director Artístico Ángel Farías Huertas. Con gran solemnidad le invitan a la exposición: “Un día todo dejará de Ser&#8221;, en donde la libación, el tributo y el sacrifico se articulan mediante la apreciación de la obra de arte y la celebración religiosa de su presencia. Agosto 15 al 23 en “Capricho”. Cra. 51a # 5 – 63. Chapinero, Bogotá.”</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="819" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/015d8bf6-6c14-400d-84c3-ebc7f76d4742-1-819x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-132367" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y como todo lo bueno llega al FINAL de este relato SALVAJE aquí va un aperitivo del PERFORMANCE en el CAPRICHO… by SOFIA STOCKER TOBLER &amp; FRIENDS…porque hay cosas que NO TIENEN PRECIO… Para TODO lo demás existe MASTERCARD, VISA, AMEX, DINNERS o NEQUI o DAVIPLATA , para poder comprar alguna de estás OBRAS…</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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</div></figure>



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<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/07/IMG_1333-2-762x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-131219" style="aspect-ratio:0.744140625;width:762px;height:auto" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Y no se o</strong><strong>lvide de seguirnos en el…</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="410" height="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/IMG_1385-410x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-131929" style="aspect-ratio:0.400390625;width:410px;height:auto" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/IMG_1385-410x1024.jpeg 410w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/IMG_1385-120x300.jpeg 120w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/IMG_1385-768x1918.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/IMG_1385-615x1536.jpeg 615w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/IMG_1385-820x2048.jpeg 820w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/IMG_1385.jpeg 982w" sizes="auto, (max-width: 410px) 100vw, 410px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CONTINUARÁ…</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/imgres-6-300x168.jpg" alt="" style="width:650px;height:auto" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CON JABÓN…! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
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        <pubDate>Sat, 22 Aug 2026 17:07:12 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
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        <item>
        <title>El Mundial nómada y la victoria de la pluralidad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/el-telescopio/el-mundial-nomada-y-la-victoria-de-la-pluralidad/</link>
        <description><![CDATA[<p>El Mundial 2026 trajo un VAR omnipotente y pausas de hidratación al mejor estilo del marketing gringo con aire a espectáculo televisivo. Pasados esos debates de formato, la verdadera revolución del torneo late en la demografía de sus plantillas. Al cruzar la histórica expansión a 48 selecciones con las listas oficiales de 26 integrantes, el [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El Mundial 2026 trajo un VAR omnipotente y pausas de hidratación al mejor estilo del marketing gringo con aire a espectáculo televisivo. Pasados esos debates de formato, la verdadera revolución del torneo late en la demografía de sus plantillas. Al cruzar la histórica expansión a 48 selecciones con las listas oficiales de 26 integrantes, el certamen reúne a un total de 1.248 futbolistas. De ese inmenso universo, un dato resulta demoledor: 289 jugadores visten una camiseta distinta a la del territorio físico en el cual expidieron su primer certificado de nacimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablamos del 23,1% de la Copa del Mundo. Casi uno de cada cuatro atletas que pisará la hierba es producto directo de la migración. Y detrás de cada uno de esos 289 nombres no hay solo un pasaporte intercambiado, sino una historia de vida profunda: familias que cruzaron océanos, renuncias, desarraigos y abuelos que huyeron buscando un futuro. Estos nómadas convierten un rectángulo de 105 por 68 metros en el mapa sociológico más nítido de nuestro tiempo. La nacionalidad en el deporte de élite mutó; dejó atrás el determinismo geográfico para erigirse como una construcción emocional y un cruce de caminos entre la historia global y la memoria íntima.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si analizamos la lista de convocados con lentes de antropólogo, encontramos un atlas de las diásporas modernas. El continente africano, por ejemplo, se revela como un inmenso semillero y el mayor protagonista de este fenómeno a través del viaje de retorno postcolonial. Los números son contundentes: Marruecos lidera con 15 jugadores nacidos en el exterior, pero el bloque se hace gigante al sumar a Argelia y la República Democrática del Congo (14 cada uno), Túnez y Cabo Verde (13 por nación), Senegal (10), Costa de Marfil (7) y Ghana (6). Hablamos de legiones de atletas que germinaron en las antiguas metrópolis europeas, en los suburbios franceses o belgas, y que hoy deciden honrar la sangre de sus abuelos. Es la periferia recuperando su propio talento mediante una pelota.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa misma estadística expone las cicatrices de los conflictos bélicos y la reconfiguración de los mapas. Los 14 convocados de Bosnia y los 8 de Irak son los herederos de familias forzadas a buscar refugio lejos del fuego y la destrucción. A la par, asoma la globalización pura del talento. Curazao refleja el éxodo caribeño hacia los Países Bajos con 22 foráneos en sus filas. En las Américas, naciones históricamente receptoras de migrantes como Canadá (6) y Estados Unidos (5) demuestran que el capital humano fluye y echa raíces en tierras nuevas, un patrón que se repite en nuestra región con México (4), Ecuador (3) y Argentina (2).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El historiador Johan Huizinga, en su obra clásica <em>Homo Ludens</em>, explicaba magistralmente que el juego crea un &#8220;círculo mágico&#8221;. Adentro de esos límites de tiza, las divisiones del mundo exterior quedan suspendidas. Al pisar el césped, el pasaporte pierde validez y el sentido de pertenencia nace única y exclusivamente del esfuerzo compartido. En la competencia leal, el grupo se transforma en una familia tejida por la simpatía y el calor humano, un espacio orgánico en el cual la amistad nace directamente de la lucha deportiva. El jugador que besa un escudo heredado o adoptado nos demuestra que la patria es, ante todo, una comunidad de destino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, a menudo perdemos la consciencia de esa hermandad. Las tribunas y las canchas, que deberían ser el último bastión de la igualdad, muchas veces se manchan con el racismo, la homofobia y el rechazo visceral al rival. Cegados por el fanatismo, insultamos al adversario por ser extranjero o distinto, cayendo en la ironía más absoluta de nuestra época: gracias a este inmenso fenómeno migratorio que presenciamos hoy, ese rival al cual despreciamos en la grada tranquilamente puede haber nacido en nuestro mismo país, o compartir la sangre de nuestros propios abuelos. El fútbol nos iguala, porque la cancha es un espacio de equidad estricta en el cual nadie es juzgado por su origen, sino por su entrega; pero el odio nos ciega ante esa realidad innegable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fuera del estadio, atravesamos una coyuntura dominada por narrativas de rechazo. Los discursos de miedo nos empujan a mirar al distinto como un invasor, alimentando una marea antimigrante que levanta muros físicos y mentales. Resulta una paradoja brutal confirmar que Estados Unidos, uno de los propios anfitriones del Mundial, abandere políticas agresivas y discriminatorias que criminalizan, persiguen y endurecen sus fronteras en la calle.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El deporte, por el contrario, actúa como un lenguaje pacífico que favorece los encuentros en un clima de sinceridad y permite a los hombres conocerse mejor y estimarse. Ojalá entendamos, al apagar el televisor, que el prójimo —haya nacido en el territorio que haya nacido, piense como piense o crea en lo que quiera— jamás representa una amenaza. La inmensa riqueza de esa pluralidad es justamente el motor que necesitamos para jugar el partido de nuestra propia convivencia. La historia nos ha enseñado una lección ineludible: no nos salvamos solos, la única forma de avanzar es en equipo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">📷 Agencia EFE</p>
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        <author>Pablo de Narváez</author>
                    <category>El telescopio</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130514</guid>
        <pubDate>Wed, 17 Jun 2026 21:31:34 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/download-1.jpeg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El Mundial nómada y la victoria de la pluralidad]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Pablo de Narváez</media:credit>
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        <item>
        <title>Palantir: no digan que nadie les advirtió</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/con-versaciones/palantir-no-digan-nadie-advirtio/</link>
        <description><![CDATA[<p>Palantir es el &#8220;sistema nervioso&#8221; de la vigilancia en Occidente y busca instaurar un nuevo modelo de sociedad y poder.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>“Kafka era un profeta: somos cucarachas.</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>Insectos al acecho de los monitores”.</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">-Homero Carvalho Oliva-</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bat</strong>: Imagínese un grupo de amigos que son hiper mega millonarios. No súper millonarios, sino súper millonarios entre los súper millonarios. Son amigos o amantes entre sí y viven en Estados Unidos. Tienen una excelente formación académica y son dueños de los negocios tecnológicos más prósperos de Occidente. Sus ideas son bastante conservadoras. Juntos, se ponen a pensar en cómo debe ser el mundo del futuro. ¿Qué sale de ahí?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Man</strong>: No sé… Dígamelo usted…</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bat</strong>: Bueno, en principio, ellos creen que ha llegado el momento de que el ser humano dé un salto: ¿Por qué no pensar en la inmortalidad como una opción real? ¿Por qué no aprovechar los impresionantes avances en biotecnología y nanotecnología para superar las limitaciones biológicas de estos seres frágiles y mortales que somos hoy en día?&#8230; Súper inteligencia, o súper fuerza o súper cualquier cosa. Algo así como crear un súper humano (de verdad, no de reality) con ayuda de la tecnología. Esa idea les parece plausible y, por eso, tratan de darle un sustento filosófico y convertirlo en una doctrina. Ese es el “<a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-42751366" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Transhumanismo</a>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Man</strong>: La idea no es mala. Quizás sea la única forma de ponernos a la altura de la IA, que ya hace muchas cosas mejor que nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bat</strong>: Pues el punto es que estos brillantes señores se dan cuenta de que no basta con tener el poder tecnológico en Occidente, gracias a sus impresionantes empresas. Se necesita algo más: el poder político, el que emerge desde el Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los hechos del 11 de septiembre (las Torres Gemelas y todo eso) les brindan una oportunidad de oro. Dos de ellos ya habían desarrollado el sistema más poderoso de pagos digitales en el mundo: <a href="https://quartr-com.translate.goog/insights/company-research/the-paypal-story-online-payment-pioneers" target="_blank" rel="noreferrer noopener">PayPal</a>. Esto les había exigido diseñar métodos de seguridad muy eficaces, así que le ofrecen sus servicios al gobierno de los Estados Unidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Man</strong>: Vea pues. Una jugada inteligente. Me imagino que el gobierno aceptó.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bat</strong>: El Gobierno no solo aceptó: quedó fascinado. Se dan cuenta de que esa tecnología también sirve para algo mucho más ambicioso: cruzar y unificar todos los datos de inteligencia que tienen desperdigados en diferentes agencias de vigilancia que no se hablan entre sí. En ese punto, cada agencia tenía una pieza, pero ninguna veía el cuadro completo. Lo que estos señores le ofrecen al Pentágono y a la CIA es justamente eso: un solo tablero donde todas las piezas encajan.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Así nace <a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/cly6qn2gq07o" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Palantir</a>, una empresa que en menos de una década se convirtió en el cerebro tecnológico de la seguridad nacional de Estados Unidos</strong>. Muchos lo llaman “El sistema nervioso del poder gringo”. Su software empieza a usarse para encontrar terroristas y planificar operaciones militares. Más adelante también se utiliza para vigilar inmigrantes, predecir comportamientos e incluso para seleccionar objetivos en guerras como las de Gaza, Irán o Ucrania. Todo desde una sola pantalla.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1016" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/05/metropolis-1-1024x1016.jpg" alt="pintura-metropolis" class="wp-image-128985" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Man</strong>: Hummm… La jugada perfecta. No solo hacen crecer sus empresas, sino que se meten en el corazón del poder. Muy tesos esos empresarios de <em>Silicon Valley</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bat</strong>: Sin embargo, las condiciones de vida en Estados Unidos, pese a tantos avances, no eran nada buenas y a los poderosos señores de <em>Silicon Valley</em> les llegó <a href="https://www.youtube.com/watch?v=5JKG9Pnripk&amp;t=2439s" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un dato alarmante</a> (minuto 33:44): los más jóvenes ya no se estaban endeudando con tarjetas de crédito o hipotecas, especialmente después de la crisis financiera de 2008. De hecho, todo indicaba que había una alta probabilidad de que el 70 % de los <em>millennials</em> terminaran renegando del sistema capitalista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a esta situación, concluyeron que la única forma de salvar todo lo que habían construido era sacrificando la democracia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Man</strong>: No jodás… Bueno, al fin y al cabo, ¿cuál democracia? Por algo Borges dijo que “la democracia es un abuso de la estadística”…</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bat</strong>: Abuso lo que se está cocinando… Los señores ya no quieren ser solamente los contratistas más poderosos del imperio, sino también diseñar el futuro del mundo. En abril de 2026 decidieron publicar su propuesta sin tapujos en un documento de 22 puntos que llaman “<a href="https://legrandcontinent.eu/es/2026/04/21/el-manifiesto-de-palantir-para-la-dominacion/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">La República Tecnológica</a>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Man</strong>: Y ¿qué dice ese manifiesto?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bat</strong>: Resumámoslo en cinco ideas:</p>



<ol start="1" class="wp-block-list">
<li>Silicon Valley tiene una “deuda moral” con Estados Unidos y, por tanto, debe ponerse al servicio de su poder militar.</li>



<li>Hay que dejar de fabricar aplicaciones para el consumo (el iPhone, las redes sociales) y empezar a producir para la guerra.</li>



<li>La democracia y el poder blando ya no sirven. Lo que necesitan las “sociedades libres” es poder duro y este se construye con software militar.</li>



<li>No todas las culturas valen lo mismo. Algunas han producido maravillas (Occidente), pero otras son “regresivas y dañinas” (¿Irán? ¿Rusia? ¿Quién?) y deben ser reemplazadas.</li>



<li>Hay que reinstaurar el servicio militar obligatorio porque las guerras del futuro, aunque se peleen con robots, necesitarán carne de cañón humana.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Man</strong>: Tiene pinta de ser un plan muy estructurado, pero también se siente un poco abstracto todavía y muy ideológico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bat</strong>: En pocas palabras, estos señores quieren reemplazar la política por la tecnología. Piensan que la mayoría de la gente no aporta nada importante y que su existencia es intrascendente. Por tanto, la sociedad debe ser gestionada por una corporación privada (con “genios” como ellos al frente) que ponga todo “en orden”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo interesante es que uno de esos señores ya tiene un proyecto en marcha con su sociedad ideal: <a href="https://ecosistemastartup.com/spacex-starbase-la-ciudad-tecnologica-con-corte-propia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Starbase</a>, una ciudad tecnológica con su propio sistema judicial. De hecho, varios han pensado que Groenlandia tiene las condiciones perfectas para hacer un experimento similar, pero a una escala mayor.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Man</strong>: Pues, me parece que tiene sentido. Tal vez eso resuelve muchos problemas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bat</strong>: ¿Le parece?&#8230; Bajo esta lógica, la población no sería ciudadana sino consumidora y las decisiones importantes (qué se produce, a quién se vigila, contra quién se va a la guerra) las tomaría un algoritmo programado por ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Man</strong>: Insisto en que no es una mala idea. El problema es que hay mucha inestabilidad en el mundo actual. No sería fácil instaurar un modelo así en un mundo con tantos conflictos y guerras.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bat</strong>: Quizás utilizan las guerras como vía para su proyecto. Quizás piensan en una guerra nuclear. Ya tienen búnkeres muy sofisticados en lugares como Hawái o Nueva Zelanda (en caso de guerra nuclear total, los efectos serían menores en esos lugares). Incluso ya están adelantando proyectos para establecer colonias en la Luna para luego hacerlo en Marte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por tanto, este es el plan: una élite que se prepara para ser inmortal y vivir entre las estrellas, mientras el resto de la humanidad (lo que quede de ella si hay una confrontación nuclear) se queda en la Tierra trabajando, consumiendo y siendo vigilada. <strong>Los críticos más duros llaman a esto el modelo del “tecnoesclavismo”</strong>. Adiós naciones, adiós ciudadanías y adiós libertad.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="625" height="800" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/05/agente_doble.jpg" alt="pintura-agente-doble" class="wp-image-128982" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/agente_doble.jpg 625w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/agente_doble.jpg?resize=234,300 234w" sizes="auto, (max-width: 625px) 100vw, 625px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Man</strong>: Creo que usted se está dejando llevar por su imaginación. Me parece muy exagerado todo eso.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bat</strong>: ¿De veras?&nbsp; La próxima vez que oiga hablar de inteligencia artificial, de guerras con drones o de que un millonario quiere construir una ciudad inteligente, acuérdese de Palantir. No es una empresa cualquiera: es la hoja de ruta de unos señores que ya decidieron cómo quieren que sea el mundo. Y lo están construyendo mientras nosotros soñamos con comprar el celular de última generación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Man</strong>: Bueno, pero eso será un problema de los gringos. ¿A nosotros qué?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bat</strong>: ¿Usted usa Facebook? ¿Instagram? ¿WhatsApp, que es de Meta? ¿Tiene cuenta en X? ¿Busca en Google? ¿Utiliza YouTube?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Man</strong>: Claro, como todo el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bat</strong>: Entonces ya está adentro. En el caso colombiano, con una población que usa masivamente esas plataformas, el trabajo de vigilancia ya está hecho. Solo hace falta que a un gobierno de turno le parezca buena idea contratar los servicios de análisis avanzado. Y créame que no es una posibilidad remota.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>ADENDA</strong>:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para profundizar recomiendo los videos de “<a href="https://www.youtube.com/@demoliendomitosdelapolitica" target="_blank" rel="noreferrer noopener nofollow">Demoliendo mitos de la política</a>” sobre el tema.</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">***</p>



<p class="wp-block-paragraph">Imágenes:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El ojo que todo lo ve” en “La mesa de los pecados capitales” de El Bosco</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Metrópolis” de George Grosz</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El agente doble” (L&#8217;Agent Double) de Remedios Varo</p>
]]></content:encoded>
        <author>Bat&amp;#38;Man</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Con-versaciones</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128979</guid>
        <pubDate>Tue, 12 May 2026 03:52:59 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Bat&amp;#38;Man</media:credit>
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        <item>
        <title>Madre tierra sin combustibles fósiles</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ciencia-para-el-buen-vivir/madre-tierra-sin-combustibles-fosiles/</link>
        <description><![CDATA[<p>El pasado 22 de abril, la sociedad occidental —de la cual forma parte la mayoría del pueblo colombiano— conmemoró el Día Internacional de la Tierra. Esta fecha se remonta a una iniciativa impulsada en 1970 por el Congreso de los Estados Unidos, orientada a generar conciencia sobre la contaminación y la conservación ambiental y fue [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El pasado 22 de abril, la sociedad occidental —de la cual forma parte la mayoría del pueblo colombiano— conmemoró el Día Internacional de la Tierra. Esta fecha se remonta a una iniciativa impulsada en 1970 por el Congreso de los Estados Unidos, orientada a generar conciencia sobre la contaminación y la conservación ambiental y fue adoptada oficialmente por la Organización de la Naciones Unidas (ONU) en el 2009.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien el Día de la Tierra, al igual que otras fechas como el Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio), forma parte de una agenda ambiental global, resulta fundamental recuperar la memoria de los pueblos ancestrales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es necesario hacer memoria de nuestras raíces y ancestros que dentro de su propia cosmovisión o como diríamos hoy metafóricamente, dentro de su propio ADN tenían como práctica social permanente la conexión profunda con la Madre Tierra o mejor con la Pachamama, es decir, que en el sentido profundo de la palabra el día de la Tierra ya existía desde tiempos milenarios y los más importante era permanente.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los antepasados del pueblo U’wa, que fueron los primeros pobladores de la Sierra Nevada de Güicán, Cocuy y Chita, que hoy como área de conservación natural abarca zonas de los Departamentos de Boyacá, Arauca y Casanare, adoraban a la Madre Naturaleza, que guardaba los misterios de su propio origen y por esa razón era un ser sagrado, un ser vivo como ellos, que merecía todo el respeto.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="953" width="1024" data-id="128705" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/05/DiosaIndigena-1024x953.jpg" alt="" class="wp-image-128705" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/DiosaIndigena-1024x953.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/DiosaIndigena-300x279.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/DiosaIndigena-768x715.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/DiosaIndigena-1536x1430.jpg 1536w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/DiosaIndigena-2048x1906.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">smart</figcaption></figure>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph">Según esta cultura milenaria el petróleo no es un recurso explotable, sino la “sangre de la Madre Tierra”. Su extracción representa una alteración profunda del equilibrio de la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este posicionamiento cuestiona el paradigma extractivista del capitalismo moderno que instrumentalizó la democracia para sus propios intereses estableciendo promesas fallidas de justicia, libertad y bienestar social en el desarrollo económico dependiente desde la revolución industrial de carbono y desde el siglo XX de petróleo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La crisis climática actual tiene sus raíces en una crisis civilizatoria más amplia: la crisis de la propia sociedad occidental que estableció la naturaleza como un objeto de control y explotación, huérfana de derechos y despojada de su propia grandeza que alberga y sustenta todas las formas de vida existentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La raíz de la crisis climática expresa el antropocentrismo exacerbado, que desconoce a los seres humanos como parte de la naturaleza y, por esta razón, atenta contra la propia Madre Tierra que ostenta la vida, el crecimiento desbordado de ciudades y metrópolis con sistemas de transportes dependientes de fuentes fósiles como carbón y petróleo genera progresivamente gases efecto invernadero que ya produjeron el calentamiento global del planeta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La temperatura media global ha aumentado aproximadamente 1,1 °C respecto a niveles preindustriales y en varias regiones del mundo ya sobrepaso el 1,5 <sup>o</sup>C que se estableció en el acuerdo de Paris en 2015 como la línea roja que no se debería superar para conservar los equilibrios dinámicos de la naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La crisis climática impacta los sistemas humanos y los ecosistemas de forma contundente, El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), en su informe de 2023, documenta impactos generalizados que evidencia los impactos observados en todas las regiones del mundo en cuanto disponibilidad de agua potable, producción de alimentos, salud y bienestar, infraestructura de ciudades, afectaciones a la estructura de los ecosistemas terrestres, marinos y de agua dulce, daños irreparables a la biodiversidad, cambios profundos en los ciclos biológicos como migración, floración, hibernación, entre otros.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex"></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Crisis climática en Colombia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El profesor Juan Carlos Alarcón Hincapié de la Universidad Distrital José Francisco Caldas de Bogotá en el 2019, publicó un libro sobre el cambio climático en el territorio colombiano, en el cual presenta un análisis de este fenómeno para el periodo 2011-2040 y prevé diferentes escenarios que resultan preocupantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alarcón toma como referencia los registros existentes sobre temperatura media, humedad relativa y precipitación anual del periodo 1971-2000 para establecer previsiones a mediano plazo. Sus análisis concluyen que la temperatura promedio del país puede amentar alrededor de los 2 <sup>o</sup>C por encima de lo observado en el periodo de referencia con aumento hasta de 4°C en diferentes regiones al finalizar el 2040. El calentamiento será más alto en el Valle de Magdalena, la Orinoquia, una considerable área de la Amazonia, el sector del Caribe y el sur de la costa pacífica. En un escenario más dramático se podría registrar un aumento de temperatura hasta de 6 °C.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si las previsiones de este estudio se hicieran realidad las formaciones vegetales de nieve y páramos en Colombia desaparecerán, ya que se trata de ecosistemas muy frágiles y no existen otras áreas de mayor latitud o de condiciones favorables para su adaptación. Los bosques altoandinos correrán con la misma suerte y los bosques bajos húmedos se reducirán significativamente. Las zonas de los bosques tropicales secos de la Guajira, Huila y Atlántico serán más propensas a los incendios forestales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ciclo hidrológico del país se vería gravemente alterado disminuyendo la disponibilidad de agua para el consumo humano y la agricultura, gran parte del líquido preciado que consumimos proviene de procesos de escorrentía que varía en promedio de 1644mm y específicamente se encuentra el rango mínimo de 100mm en la península de la Guajira hasta escorrentías mayores de 6000mm en el Pacífico, estos valores cambiarían drásticamente registrándose los valores más bajos en los altiplanos cundiboyacenses y nariñense, el departamento del Valle del Cauca, la cuenca del río Patía y el bosque seco de la Tatacoa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Paradójicamente la reducción en un 11% del agua para actividades domésticas e industriales y un 20% para actividades agrícolas, se alternará con el aumento de inundaciones, en por lo menos el 21% del territorio colombiano que presenta una alta vulnerabilidad de padecer este problema.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de afectar la vocación agrícola del país para la seguridad alimentaria, el aumento progresivo promedio de la temperatura impactará la salud pública con mayor severidad, las enfermedades infecciosas como la Malaria, Dengue, Chikunguña puede proliferar por lo menos en el 60% y el cuadro sanitario puede empeorar por las condiciones sanitarias habitacionales de una buena parte de la población ubicada en zonas de riesgo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Muere el Glacial de la Plaza</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia la Madre Tierra experimentó la triste pérdida de uno de sus hijos de la Sierra Nevada más grande que tiene nuestro país. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) confirmó en abril de este año la extinción del glaciar de los Cerros de la Plaza ubicado en la Sierra Nevada de Güicán, Cocuy y Chita. El cambio climático acelerará la pérdida de más glaciares hasta el punto de que desaparezcan en menos del tiempo previsto, a menos que actuemos de forma decidida tanto desde el ámbito político nacional como desde el contexto local de las comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Es posible superar la crisis climática? La respuesta es afirmativa, siempre y cuando actuemos rápidamente con firmeza. El camino por seguir está en las experiencias y luchas que las propias comunidades están construyendo en sus territorios.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Conferencia por territorios libres de combustibles fósiles</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras que el Norte Global liderado por el gobierno de Donald Trump de los Estados Unidos de América, se empeña en construir una geopolítica basada en la explotación petrolera, a través de prácticas neocoloniales de guerra y abandono del ordenamiento internacional basado en los derechos humanos, organizaciones sociales, indígenas, campesinos, afrodescendientes, niños(as), jóvenes, mujeres y ciudadanía en general se reunieron en Santa Marta Colombia entre el 24 y el 26 de abril para proponer una hoja de ruta que decididamente pugne por abandonar el uso de fuentes fósiles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta conferencia de las organizaciones sociales transcurrió al mismo tiempo que la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, presidida por la ministra encargada de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia: Irene Vélez Torres y la ministra de Clima y Crecimiento Verde de Países Bajos Stientje van Veldhoven.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las comunidades que luchan por un futuro justo, solidario y responsable con la naturaleza, afianzaron su compromiso por la defensa de sus territorios y exhortaron a los gobiernos del mundo a construir una transición energética justa basada en los derechos de la naturaleza y no en el derecho liberal que también permea la agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que se ha mostrado insuficiente para revertir el cuadro crítico de la crisis ambiental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Exigieron detener el financiamiento que sostiene el extractivismo impulsado por empresas, especialmente multinacionales, bancos e inversionistas, siendo necesario la puesta en marcha de políticas, programas y planes concretos de reparación y restauración integral de los ecosistemas que se han visto impactados por la explotación de fuentes fósiles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es necesario reconocer la Amazonía, mares, océanos, páramos, glaciares y todos los territorios naturales como sujetos de derecho, garantizando que sean libres de explotación. También exigieron la autodeterminación de los pueblos, su autonomía y su derecho a defender la soberanía alimentaria y energética.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Afirmaron que no hay transición energética sin justicia ambiental, no es posible negociar la vida y por lo tanto la naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La mejor manera de recobrar nuestra identidad, de reencontrarnos con nuestras raíces y de volver a la Madre Tierra es sumarnos con profundidad y claridad a las luchas de las comunidades en sus territorios que reclaman justicia y reparación frente a la explotación petrolera. Ya tenemos un claro ejemplo de esta lucha librada por el pueblo U’wa, que incluso en 1995 manifestó su disposición a un suicidio colectivo antes de entregar su territorio a la explotación petrolera que haría un gran consorcio de dos empresas multinacionales la OXY y la SHELL en una franja ortogonal de 209.000 hectáreas en las faldas y el piedemonte llanero de la cordillera oriental conocida como Las Selvas del Sarare. Esta área afectaba lo que hoy es área de conservación natural conocido como Parque Nacional Güicán, Cocuy – Chita.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Descolonizar nuestra mente dejando atrás el pensamiento blanco para dar paso al pensamiento ancestral, hace parte de las acciones individuales y colectivas que podemos emprender con firmeza y convicción, tal como lo hicieron los U´wa en la audiencia por la vida del 20 de julio de 1996 y que fue registrada y documentada por Margarita Serje en el <em>Bulletin de l&#8217;Institut français d&#8217;études andines </em>(2003, p. 107)<a href="#_ftn1" id="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a>:</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Nosotros, el pueblo U’wa, somos y vivimos en un mundo diferente al del blanco. Tal vez no lo sea desde el punto de vista físico, del sol, la luna, las montañas y los ríos. Pero nuestra forma de entenderlo, concebirlo y estudiarlo si es diferente (&#8230;) Nosotros los U’wa concebimos el territorio como la esencia de la vida; tenemos una forma muy especial de controlar el medio ambiente, nuestro comportamiento con respecto a éste se explica en los mitos, creencias, usos y costumbres, cuya antigüedad es la misma del origen de nuestro mundo, de nuestra población y de nuestra cultura; nuestra misión en esta tierra ha sido la de mantener el equilibrio de origen” (U&#8217;wichita, 1996).</p>
</blockquote>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> Margarita Serje, (2003) ONGs, indios y petróleo: El caso U’wa a través de los mapas del territorio en disputa, <em>Bulletin de l&#8217;Institut français d&#8217;études andines</em>, 32 (1), p. 101-131. http://journals.openedition.org/bifea/6398; DOI: <a href="https://doi.org/10.4000/bifea.6398">https://doi.org/10.4000/bifea.6398</a>.</p>
</blockquote>
]]></content:encoded>
        <author>Leonardo Fabio Martínez Pérez</author>
                    <category>Ciencia para el buen vivir</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128704</guid>
        <pubDate>Mon, 04 May 2026 09:20:07 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg?quality=60&amp;#038;w=725" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Madre tierra sin combustibles fósiles]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Leonardo Fabio Martínez Pérez</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">128704</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Obras son amores y en Bogotá enormes trancones</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/obras-son-amores-y-en-bogota-enormes-trancones/</link>
        <description><![CDATA[<p>La calidad de vida de los bogotanos se ha visto enormemente afectada por tanta obra de construcción. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Nadie duda de que las grandes obras de infraestructura traen enormes beneficios para una ciudad como Bogotá, especialmente en materia de movilidad. El problema aparece cuando se anuncian y no se hace lo necesario para mitigar los impactos negativos durante el tiempo de construcción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de esos impactos negativos es la calidad de vida de los ciudadanos que, en Bogotá, se ha convertido en una verdadera tortura. Por eso, muchos bogotanos le han pedido al alcalde, Carlos Fernando Galán, no abrir más frentes de obra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Actualmente, son numerosos los frentes de construcción abiertos en calles y avenidas de la ciudad. Algunos ya se han entregado, pero esto no se ha traducido en una reducción de los tiempos de desplazamiento. Por el contrario, grandes proyectos como la primera línea del metro, la avenida 68 o la intersección de la calle 13 con la avenida Las Américas han convertido la movilidad en una verdadera pesadilla en varios puntos de la capital.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para colmo, tanto el director del <strong><a href="https://www.idu.gov.co/">Instituto de Desarrollo Urbano</a></strong> (IDU), Orlando Molano, como el alcalde Carlos Fernando Galán, cuando hablan de estas construcciones, en lugar de insistir en que se entregarán en el futuro —sin certeza de si será cercano o lejano—, lo hacen como si fueran a terminarse en 24 horas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al parecer, tampoco se pensó en la calidad de vida de los bogotanos, quienes hoy deben permanecer más de una hora en un trancón para un solo desplazamiento. Imagínese el nivel de estrés que puede sentir una persona si debe trasladarse varias veces al día.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto, por supuesto, puede afectar la salud física y mental, ya que implica un estrés permanente. Por eso sorprende la evidente inoperancia de la secretaria de <strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/la-culpa-es-de-los-taxistas/">Movilidad</a></strong>, Claudia Díaz, quien no implementa estrategias conjuntas con otras entidades para reducir la congestión vehicular en Bogotá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No creo que sea difícil considerar medidas como establecer uno o dos días de clases virtuales en colegios y universidades, flexibilizar los horarios laborales en entidades públicas del Distrito y la Nación, o incluso ampliar el trabajo remoto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todas estas estrategias, por pequeñas que parezcan, ayudarían a mitigar el impacto negativo que tanta obra ha tenido en la vida de los bogotanos. Sorprende que no se hayan implementado desde la Secretaría de Movilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Está bien que el alcalde Galán y el director del IDU hayan decidido retirar la polisombra instalada durante la administración de Claudia López, que convirtió a Bogotá en la “capital mundial de la polisombra”. Sin embargo, dado que no se han retirado grandes extensiones de esta malla verde, también deberían enfocarse en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos afectados por tantas obras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque, señoras y señores, las obras son amores… pero en Bogotá también significan enormes trancones.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por cierto: </strong>recuerdo que cuando Carlos Fernando Galán tomó posesión del cargo, le ordenó a sus secretarios permanecer en el terreno y abandonar la comodidad de las oficinas ¿Sí será la secretaria de Movilidad está obedeciendo?</p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127935</guid>
        <pubDate>Fri, 17 Apr 2026 14:04:36 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Obras son amores y en Bogotá enormes trancones]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
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        <item>
        <title>LOS SUEÑOS PRÓFUGOS DE CIUDADES IMAGINADAS</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/los-suenos-profugos-de-ciudades-imaginadas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hubo un tiempo en que el destino de nuestra región pudo ser radicalmente distinto. Mapas olvidados y proyectos visionarios revelan ciudades que nunca existieron y metrópolis imaginadas para dominar el comercio mundial y transformar la identidad del istmo. De haberse realizado, sería otra Colombia, otra realidad. Este artículo recorre esos sueños audaces —hoy casi borrados por el tiempo— que imaginaron convertir nuestras selvas y costas en el verdadero centro del mundo</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El Darién imaginado: metrópolis universales que Colombia dejó escapar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El límite de nuestros logros se encuentra en la magnitud de nuestros sueños, en la determinación y disciplina que imprimamos a su propósito, y en la voluntad —nunca enteramente casual— del destino. En la memoria documentada, en los registros históricos olvidados descubrimos que la identidad nacional o regional pudo haber sido distinta. Hubo momentos en los que otros rumbos estuvieron al alcance de la mano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal es el caso de un vasto sueño de impacto internacional en el que intervinieron potencias globales, desde la colonia hasta los albores del nuevo orden mundial. Su escenario fue un territorio que entonces nos pertenecía y que hoy forma parte de nuestra vecina Panamá y de las inhóspitas selvas chocoanas y antioqueñas. Allí, hace más de doscientos sesenta años, comenzaron a gestarse proyectos destinados a crear un sistema intermodal de comunicación que uniera dos océanos y situara aquel enclave en el centro del mundo moderno. Tras más de un siglo de intentos fallidos, aquel anhelo culminaría con la apertura del Canal de Panamá, la separación de la República de Panamá y el vertiginoso crecimiento de esa nación a lo largo del siglo XX.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Menos conocidos —y casi borrados por la hostilidad del olvido— fueron otros proyectos concebidos con la firme determinación de transformar culturas y regiones mediante colonizaciones planificadas e implantaciones de ciudades enteras, integradas al mundo por sistemas de comunicación innovadores. Tres de ellos sobreviven en los registros cartográficos de la Mapoteca del Archivo General de la Nación. Al contemplarlos, resulta inevitable preguntarse cómo habrían alterado nuestra identidad regional. Se trata de <strong>Nueva Caledonia</strong>, la colonia escocesa en América; Atrato, la ciudad radial mundial; y el proyecto del ferrocarril de Panamá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la amalgama de posibilidades que ofrecían, estos planes buscaban erigir al menos dos enigmáticas metrópolis americanas conectadas de primera línea con el mundo. Nueva Caledonia habría surgido al occidente del golfo del Darién, en la costa caribeña, un poco más allá del proyectado canal interoceánico. Desde el mar se habrían divisado grandes edificaciones comerciales integradas a fortificaciones coloniales a lo largo del golfo, coronadas por un faro en la Punta de Escocia. Tras pasar la Isla de Oro e ingresar por el canal de Putrigandí, aparecería una ciudad majestuosa: calles impregnadas de prácticas traídas desde la abadía de Iona, el gaélico como lengua predominante y la incorporación del caldo escocés y el haggis a las cenas ceremoniales.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="772" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/02/M4-063A-1024x772.jpg" alt="" class="wp-image-126655" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/M4-063A-1024x772.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/M4-063A-300x226.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/M4-063A-768x579.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/M4-063A-1536x1158.jpg 1536w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/02/M4-063A-2048x1544.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La existencia de Nueva Caledonia está testimoniada en mapas conservados en la Mapoteca Cuarta del Archivo General de la Nación, donde se dibujan con precisión la geografía y las profundidades de sus canales de acceso. Cinco naves —San Andrés, Caledonia, Unicornio, Delfín y Esfuerzo— partieron del puerto de Leith, en Edimburgo, el 14 de julio de 1698, llevando a bordo mil doscientas almas decididas a fundar un enclave que asegurara la preservación de su cultura y su naciente capitalismo mercantil. El proyecto fue ideado por el banquero visionario William Paterson, quien logró que el Parlamento escocés aprobara cerca de seiscientas mil libras esterlinas para financiar la <em>Company of Scotland Trading to Africa and the Indies</em>. Él describía aquel lugar como “la puerta de los mares y la llave del universo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La fundación comenzó en noviembre de 1698, con la apertura de canales y la organización del territorio. Pronto, sin embargo, surgieron tensiones con los pueblos originarios, que no estaban dispuestos a ceder sus tierras mediante intercambios desproporcionados. A ello se sumaron las enfermedades tropicales, un huracán devastador y el aislamiento político. Inglaterra negó ayuda para no comprometer sus relaciones con España, que reclamaba la soberanía del territorio. La naturaleza, más que la guerra, selló el destino del asentamiento. En menos de un año, diezmada la población y reducida a menos del diez por ciento de su fuerza inicial, los sobrevivientes abandonaron el lugar. Solo una nave regresó a Escocia. El fracaso sumió al país en una profunda depresión económica y política que desembocaría, en 1707, en el Acta de Unión con Inglaterra.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="812" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/03/M4-064A-1024x812.jpg" alt="" class="wp-image-126656" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/03/M4-064A-1024x812.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/03/M4-064A-300x238.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/03/M4-064A-768x609.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/03/M4-064A-1536x1217.jpg 1536w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/03/M4-064A-2048x1623.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Siglo y medio después, otro sueño tomó forma: la ciudad de Darién, diseñada en 1853 como una metrópolis moderna en medio de la selva. Inspirada en los modelos urbanísticos franceses, concebía una estructura concéntrica y radial que garantizara autosuficiencia, fluidez de transporte y organización armónica del espacio. En el centro, la plaza principal; alrededor, distritos oficiales, comerciales e institucionales; y en la periferia, zonas residenciales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Athanase Aireau plasmó esta visión en una lámina conservada en la Mapoteca Sexta del Archivo General de la Nación, dedicada al presidente Mariano Ospina Rodríguez. La ciudad habría contado con ocho distritos —Cundinamarca, Panamá, Magdalena, Bolívar, Antioquia, Cauca, Boyacá y Santander— organizados en barrios de cincuenta manzanas cada uno, hasta alcanzar una población proyectada de dos millones de habitantes hacia 1900. Amplios bulevares arbolados conectarían glorietas y parques centrales coronados por iglesias. El gran Boulevard de los Soberanos uniría los distritos residenciales con el círculo mundial de negocios, compuesto por cuarenta y ocho manzanas destinadas al comercio internacional.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="692" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/03/Suenos-profugos-2-1024x692.png" alt="" class="wp-image-126658" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En su núcleo se erigiría el Centro Económico y Social Mundial, comparable —con visión anticipada— al distrito financiero de Manhattan. Allí tendría sede la Bolsa del Darién, destinada a convertirse en el mayor mercado de valores del mundo, beneficiada por la posición estratégica del canal interoceánico que atravesaría la ciudad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inspiración parisina era evidente: desde 1863, el plan del barón Haussmann había transformado París en una ciudad de amplios bulevares y ejes radiales. Pero Darién aspiraba a ir más allá: incrustada en la cordillera centroamericana, visible desde el Pacífico como una estrella luminosa, atravesada por canales navegables y rodeada de granjas autosuficientes alineadas a lo largo del istmo.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-3 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="559" width="1024" data-id="126660" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/03/Darien-2-b-1024x559.png" alt="" class="wp-image-126660" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="559" width="1024" data-id="126661" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/03/Darien-3-b-1024x559.png" alt="" class="wp-image-126661" /></figure>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph">Treinta y tres zonas agrícolas —vainilla, arroz, cacao, café, viñedos, caña, añil y frutales tropicales— abastecerían a la ciudad. Cada granja tendría planta octogonal con iglesia central dedicada a Nuestra Señora de Francia y población entre mil quinientos y diez mil habitantes. Era un modelo integral de producción, comercio y vida urbana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la inestabilidad política de la Confederación Granadina y las luchas entre liberales y conservadores relegaron el proyecto. Mariano Ospina concentró sus esfuerzos en la Constitución federal y en la defensa de los derechos sobre el ferrocarril de Panamá, considerado entonces el emprendimiento más ambicioso del país. El sueño urbano quedó archivado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al final, lo que permanece es la memoria de una creatividad extraordinaria y de planes estratégicos que se desvanecieron como prófugos. Ciudades que pudieron existir y no fueron; identidades que pudieron forjarse y quedaron en potencia. Nos queda la documentación, el testimonio cartográfico y una reflexión inevitable: los sueños no mueren por falta de grandeza, sino por ausencia de unidad, voluntad y continuidad histórica.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="500" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/03/Darien-b-fin-1024x500.png" alt="" class="wp-image-126666" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sabemos que las obras humanas son efímeras como la tierra misma; pero también que, cuando se cultivan con identidad y propósito común, pueden acercarnos a una forma más alta de realización colectiva.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126104</guid>
        <pubDate>Mon, 09 Mar 2026 03:00:13 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/03/Nueva-Caledonia-4.png?quality=60&amp;#038;w=671" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[LOS SUEÑOS PRÓFUGOS DE CIUDADES IMAGINADAS]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">126104</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Política fuera de lugar</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/destellos-de-un-mundo-en-mutacion/politica-fuera-de-lugar/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hasta cuando el Emperador Teodosio los proscribió en 393 por considerarlos paganos, motivación político-religiosa, los juegos olímpicos eran la oportunidad por excelencia no solo de observar una tregua en los conflictos entre las pólis sino de moderar diferencias entre gobernantes, para que los atletas emularan en sana competencia física animados por un espíritu de concordia.  [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta cuando el Emperador Teodosio los proscribió en 393 por considerarlos paganos, motivación político-religiosa, los juegos olímpicos eran la oportunidad por excelencia no solo de observar una tregua en los conflictos entre las pólis sino de moderar diferencias entre gobernantes, para que los atletas emularan en sana competencia física animados por un espíritu de concordia. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El cumplimiento mismo de la tregua, obligatoria para las ciudades participantes, les daba a los juegos, por definición, una función política paralela a la competencia deportiva, pues el hecho de ser símbolo y ejemplo de que la paz es posible tenía significado político en el más noble de los sentidos. De allí salió el ideal de que ese espíritu se mantuviera en torno y con ocasión de toda competencia deportiva, y no se limitara al paréntesis de los juegos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de esa quimera, la puerta quedó, de hecho, abierta a la interferencia de los tribalismos, traducidos a los nacionalismos. También quedó abierto un acceso, cada vez más grande, a la interferencia que frente a los ideales olímpicos pueden representar la comercialización del deporte como espectáculo y la propagación del fanatismo. Fenómenos ambos que han avanzado para convertir las justas deportivas, con sus pros y sus contras, en elemento sustancial de la civilización contemporánea. Una civilización que, bajo sus diferentes versiones, convierten a algunos deportes en elementos de verdadera congregación internacional de público de todos los países, sin barreras de credo religioso o político.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La omnipresencia del deporte ha venido a llenar en nuestra época el vacío de espectáculos de masas que siempre existieron en todas partes. Promotores de militancias y colectores de euforias o frustraciones colectivas que afectan a millones de personas relacionadas con equipos en los que no juegan, pero por los que se juegan el pellejo como devotos o críticos de los actores de uno y otro torneo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si fuese posible, que no lo es sino en gracia de discusión, sustraer los espectáculos deportivos de los rituales de la vida contemporánea, el mundo sería sin duda aburrido y también peligroso, pues se pondría en busca de entretenimientos como el circo romano, con ansia irrefrenable de causas comunes para esperar, vivir, criticar y recordar acontecimientos de concurrencia multitudinaria, ahora presencial o remota. Para celebrar o sufrir en compañía de alguien victorias y derrotas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Existe una legítima preocupación, aunque no siempre explícita, que acompaña en todas las ocasiones las competencias deportivas: la fidelidad al espíritu del olimpismo. Es decir que, así no se trate de los Juegos Olímpicos formalmente organizados, subsiste y debe subsistir el propósito del cumplimiento de esos ideales olímpicos que se sintetizan en el encuentro amigable de representantes de distintas agrupaciones de la especie humana para buscar, con la práctica de un deporte, los ideales de mente sana en cuerpo sano, la competencia amistosa, el juego limpio, y la paz no solamente entre los competidores, sino entre sus seguidores y gobernantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a ese panorama idílico existen realidades contundentes que muestran encuentros y también desencuentros entre la política y el deporte.&nbsp;&nbsp;Y es difícil que sea de otra manera porque, sobre todo en la dimensión internacional, las personas que participan en cada competencia tienen distintas características y creencias, que salen a flote un poco por fuera de lo deportivo bajo la presión de los animadores de su respectiva cultura, cuando no de sus respectivos estados. De manera que los deportistas se convierten en portadores involuntarios de estandartes de aquello que se ha venido en llamar “poder suave “, que juega un papel importante en todos los escenarios de las relaciones internacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La idea misma de la restauración de los Juegos Olímpicos por parte del Barón Pierre de Coubertin, en los últimos años del siglo XIX, despertó interesantes observaciones de naturaleza política, además de las deportivas. A partir de entonces, ha sido muy difícil ahuyentar todo tipo de interferencias, así como el aprovechamiento de los juegos por parte de gobernantes de distinta procedencia para dar impulso a sus intereses o al menos hacerse notar en el escenario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muy en desorden, se puede recordar cómo los juegos de Berlín, en época del Tercer Reich, quisieron ser aprovechados para demostrar la superioridad racial de los organizadores. Lo mismo, bien que mal, ha sucedido en otras partes, así no haya sido de manera tan radical y ostensible. Los Estados Unidos boicotearon los Juegos Olímpicos de Moscú como represalia por la invasión rusa de Afganistán. Rusia hizo lo propio con los de Los Ángeles.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En torno de Rusia, se han presentado las mayores y más intensas discusiones. Los atletas rusos han sido proscritos de las justas olímpicas, y de otros eventos, por la utilización de lo que se ha denominado por algunos “doping institucional” para sus atletas en los Juegos Olímpicos de Sochi. También ha sido excluida últimamente de los olímpicos y de otros campeonatos importantes, como los de la FIFA y la UEFA, a manera de sanción por su ataque a Ucrania. Atletas rusos pueden participar en forma individual en algunos campeonatos, previo proceso restrictivo, pero su nacionalidad no se menciona, la bandera no es izada ni portada y el himno nacional no se escucha.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En torno de los deportes existe todo tipo de discusión y reclamo en cuanto al papel del Estado como sustentador de los esfuerzos deportivos y su apoyo a competencias internacionales. Y claro, algunos Estados apelan al deporte como muestra propagandística de su poder blando. Tal el caso del cubano, que se propuso en una época conseguir los mayores logros posibles en materia deportiva como muestra de la fuerza de su revolución. Los derechos de televisión y la propaganda comercial inserta en la mayoría de los eventos deportivos juegan un papel muy importante en la universalidad o la exclusión de países o sectores sociales frente al deseable acceso universal al desarrollo de las competencias. Las apuestas han encontrado nido en las competencias deportivas para sacar provecho del espíritu aventurero de los entusiastas de poner a prueba su suerte, y el fenómeno se ha convertido en fuente de ingresos para empresarios del juego y de impuestos para muchos Estados.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El fanatismo se ha convertido en inspirador de figuras sociales, como el “hooliganismo”, con expresiones en distintos países, que ha producido tragedias dentro y fuera de los estadios. Inclusive el fanatismo ha llevado a guerras folclóricas entre países tercermundistas. Las “bolsas” de pases de deportistas mueven billones de dólares y se alejan de los ideales del olimpismo, pero resultan de una importancia arrolladora e inevitable: tienen el monopolio de negocios que la gente sigue con el mismo interés que los juegos. Y, en fin, en países polarizados internamente, que son muchos, resulta claro que la selección nacional del deporte predominante se convierte en el único factor identificable de unidad, así sea por el tiempo que dure un partido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En estos mismos días India y Bangladesh protagonizaron tremendo espectáculo en desarrollo del Campeonato Mundial de Cricket, deporte de primer orden en esos dos países, al punto que el tratamiento dado por la India al tema la puede alejar de su aspiración de albergar próximamente unos Juegos Olímpicos. En la medida que se acerca el Campeonato Mundial de Fútbol, aparecen conjeturas sobre las vicisitudes que puedan pasar visitantes extranjeros en las ciudades estadounidenses donde se desarrollará parte de la competencia.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para cerrar este relato de infortunios en contra del espíritu que debería poner fuera de juego a la política en materia deportiva, al presidente de la FIFA se le ocurrió inventarse un premio de la paz, representado en una figura extravagante, dorada y ostentosa, que entregó al presidente de los Estados Unidos, para compensar su decepción por no haber recibido el Nobel de Paz. Acto que de pronto le permitió congraciarse una vez más con el destinatario de su premio inventado de manera personal, pero deplorable desde el punto de vista de la neutralidad política del deporte.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por supuesto, hay quienes claman por la preservación absoluta del espíritu olímpico en todas las actividades deportivas, y es bueno que haya quien mantenga en alto esa bandera. También hay quienes abogan por terminar la trashumancia de los juegos olímpicos, para que se lleven a cabo siempre en el mismo lugar, al que peregrinarían todos los países del mundo, sin que exista esa competencia de prestigio, gasto público y negocio rentable por el que compiten ahora los candidatos. Existen discusiones sobre el género en los juegos olímpicos y deporte en general. Lo mismo que en torno del concepto de actividad deportiva olímpica, que rechaza el patinaje sobre ruedas, pero acepta malabares de andén.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez los Juegos Olímpicos de Invierno, que se realizan por estos días, sirvan para retratar el estado de cosas de un movimiento que sin duda sirve inmensamente a la humanidad y cuya continuidad debe ser propósito universal. Un atleta ucraniano fue excluido de los juegos por llevar en su casco, imágenes de atletas de su patria muertos en la guerra con Rusia; país que no pudo participar. Cinco atletas rusos fueron admitidos de manera individual y “neutral”, y la admisión, aún en esas condiciones, motivó la protesta de Ucrania.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El espectáculo denota la presencia insistente de consideraciones políticas en el seno del olimpismo, sin que exclusiones y castigos contribuyan a arreglar ningún problema, y no sirvan para algo más que profundizar animadversiones que van en contra de ese espíritu que debe prevalecer. Con ese propósito, ninguna autoridad deportiva se debería tomar la atribución de calificar políticamente a los eventuales participantes en un campeonato, o mejor aún, a los gobiernos del país de donde provengan, para decidir si pueden competir o no; para no contradecir, con el lenguaje brutal de los hechos, ese espíritu olímpico que deseamos conservar. Los Estados, por supuesto, deben realizar el esfuerzo de respetar la independencia del deporte y no utilizarlo en favor de sus intereses desde fuera de lugar.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Eduardo Barajas Sandoval</author>
                    <category>Destellos de un mundo en mutación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125852</guid>
        <pubDate>Mon, 16 Feb 2026 04:51:40 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg?quality=60&amp;#038;w=725" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Política fuera de lugar]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Barajas Sandoval</media:credit>
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        <item>
        <title>Nepotismo: confianza legítima o corrupción criminal</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/nepotismo-confianza-legitima-o-corrupcion-criminal/</link>
        <description><![CDATA[<p>Fotografía : Andrés Reina</p>
<p>¿Nos incomoda el nepotismo o solo nos molesta no ser quienes repartimos los cargos? Trabajar con afectos es instinto de supervivencia para bajar el cortisol, pero usar el Estado para crear cofradías de marionetas obedientes es una traición a la ética. Entre la confianza legítima y la pandilla criminal existe una filigrana que define la salud de nuestra democracia. ¡Indagar es un acto cívico!</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por: Mar Candela Castilla</strong> <em>Edu-comunicadora y escribidora</em> </p>



<p class="wp-block-paragraph">Escribo desde la piel desde Feminismo Artesanal  y  la urgencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> No me interesa posar de intelectual ni aparentar que he devorado bibliotecas enteras; lo poco que he podido indagar en medio de la vida y del &#8220;dios Tiempo&#8221; —ese que nos niega su beneplácito— me ha servido para poner sobre la mesa un tema que hoy quema: el nepotismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Realmente nos incomoda el nepotismo o solo nos molesta cuando no somos nosotros quienes repartimos los cargos?</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Esta reflexión nace de la necesidad de rescatar la conversación del ruido mediático. Hablar de nepotismo se ha vuelto un griterío de redes sociales, cuando lo que necesitamos todas las personas es <strong>conciencia crítica y pensamiento situado</strong>. Es mi intención desglosar esta realidad con la filigrana que merece.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-contrast-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-1" style="background-color:#c0580d">El nido y el gregarismo: El instinto de supervivencia</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Aclaro desde el inicio : trabajar con la familia, los amigos y la gente de confianza es, en su raíz, un acto de supervivencia. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Si soy una funcionaria pública con responsabilidades de alta envergadura, lo mínimo es rodearme de personas en quienes confío.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La antropología y la sociología no mienten: el ser humano es gregario. Buscamos cuidarnos la espalda, necesitamos la mirada del que nos ama para sentirnos seguros en la batalla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entiendo profundamente a ese funcionario que busca gente cercana para confiarle su propia gestión; nadie desea trabajar con desconocidos cuando su propia cabeza está en juego. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Es una cuestión de simple supervivencia profesional y de  salud: buscamos equipos que nos permitan mantener el cortisol en niveles bajos para poder operar con tranquilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Trabajar con conocidos es una estrategia para reducir el estrés y garantizar la lealtad en entornos hostiles. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso es lógica humana; eso es coherencia vital.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pierre Bourdieu (1986) explicó el <strong>capital social</strong> como ese tejido de relaciones que permite acceder a ciertos espacios. Sumo aquí la voz de <strong>Hannah Arendt</strong>, quien advirtió que el peligro surge cuando confundimos la &#8220;oikos&#8221; (el hogar) con la &#8220;polis&#8221; (lo público).</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Lo que en casa es amor, en el Estado podría convertirse en un muro que excluye a todas las personas que no pertenecen al linaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> ¿En qué momento el círculo de seguridad se transforma en una barrera para el mérito ajeno?</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">La paradoja del &#8220;Cambio&#8221;: ¿Ética o hambre de poder?</h3>



<p class="wp-block-paragraph">El problema real radica en el riesgo de trabajar con personas cuya idoneidad sea inexistente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Resulta preocupante que el Estado pueda convertirse en una bolsa de empleo personal. Esta práctica ha sido señalada históricamente en Colombia, la diferencia hoy es que el gobierno de <strong>Gustavo Petro Urrego</strong> llegó bajo la promesa de una ética distinta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Y si el problema nunca fue el nepotismo de los otros sino no tener el poder propio para ejercerlo?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"> La historia reciente nos obliga a preguntarnos si la incomodidad de ayer era por la injusticia o por la exclusión del banquete. Se percibe una tendencia hacia la búsqueda de un poder absoluto que parece preferir la lealtad ciega sobre la competencia técnica. Contratar agentes sin experiencia podría interpretarse no como un acto de inclusión, sino como el deseo de rodearme de figuras obedientes; marionetas que no cuestionen el rumbo. Como sugería <strong>Virginia Woolf</strong>, para tener pensamiento propio se necesita independencia; la dependencia del favor estatal mata el juicio crítico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Una cosa es buscar confianza para bajar el cortisol y otra muy distinta es buscar obediencia para armar una cofradía de intereses.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los cuestionamientos públicos son contundentes y están documentados. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Se han conocido denuncias sobre familiares de altos mandos, como el caso de la <strong>Ministra del Trabajo, Gloria Inés Ramírez Ríos</strong>, cuyos hijos (Diego Alejandro Restrepo Ramírez y Álvaro Eduardo Restrepo Ramírez) han ocupado cargos en el Ministerio de Salud y la Unidad de Restitución de Tierras respectivamente. Así mismo, se ha reportado el vínculo de Vladimir Antonio Ginas Ulloa, hermano del <strong>Ministro de las Culturas, las Artes y los Saberes, Juan David Correa Ulloa</strong>, en entidades del sector público. El caso del maquillador y asesor de imagen de la primera dama <strong>Verónica Alcocer García</strong>, el señor <strong>Fadi Flórez</strong>, vinculado mediante contratos con ProColombia para acompañar comitivas oficiales, suma otra capa de duda sobre el uso de recursos públicos para fines del círculo íntimo. A esto se agregan las graves investigaciones por la gestión en la <strong>UNGRD</strong>, donde el manejo de recursos parece haber favorecido a redes de absoluta cercanía.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> <strong>Cuando la &#8220;confianza&#8221; se traduce en clanes familiares o amigos personales manejando la chequera del Estado, la esperanza de transformación se resquebraja.</strong></p>



<h3 class="wp-block-heading has-contrast-color has-luminous-vivid-orange-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-2">De la rosca de confianza a la cofradía de intereses</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Investigadoras como <strong>Valentina Bustamante González</strong> han evidenciado cómo el favoritismo destruye la percepción de justicia. Cuando el afecto se usa presuntamente para blindar la mediocridad, el nepotismo deja de ser apoyo para transformarse en lo que la antropóloga <strong>Rita Segato</strong> define como una &#8220;cofradía&#8221;: un pacto de lealtad que opera al margen de la ética pública. Es ahí donde el ejercicio del poder degenera en una estructura que prioriza el interés privado sobre el bien común.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-amber-background-color has-background">La Acracia y el fin de la excusa</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy la cívica consiste en <strong>indagar</strong>. La ignorancia es una decisión consciente. Tenemos herramientas para dejar de ser espectadores pasivos. Estudiar significa poner el deseo y la atención al servicio de algo valioso. Si estudiar se reduce a un trámite, perdemos la capacidad de razonar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Invito a todas las personas a no quedarse con lo que escribo. Usen las herramientas, busquen a Bourdieu, a Segato, a Arendt, a Woolf. Hagamos un ejercicio de <strong>acracracia</strong> —ese orden que nace de la conciencia propia— para que el civismo sea una práctica diaria y situada. ¿Estamos dispuestos a cuestionar el poder incluso cuando es el poder por el que votamos?</p>



<h3 class="wp-block-heading">Colofón</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Como edu -comunicadora y escribidora, mi voz se planta firme: trabajar con allegados no constituye un delito por definición. Lo condenable es que esos afectos se utilicen presuntamente para afectar el erario o para anular la meritocracia. Una cosa es el instinto de supervivencia que busca paz mental; otra es la ambición que busca marionetas. <strong>Diferenciemos la confianza de la complicidad, porque de esa filigrana depende la salud de nuestra democracia.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Fuentes de consulta y soportes públicos:</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>SECOP II (Portal de Contratación Estatal):</strong> Registros de contratos de Fadi Flórez (vinculación ProColombia), Vladimir Antonio Ginas Ulloa y hermanos Restrepo Ramírez.</li>



<li><strong>Declaraciones de Bienes y Rentas (Función Pública):</strong> Verificación de cargos ocupados por familiares de altos funcionarios del Ejecutivo 2022-2026.</li>



<li><strong>Informes de Auditoría de la Contraloría General de la República:</strong> Sobre los gastos de representación y comitivas de la Primera Dama.</li>



<li><strong>Investigaciones periodísticas (La Silla Vacía, El Espectador, Revista Cambio):</strong> Reportajes detallados sobre el &#8220;círculo íntimo&#8221; de la Casa de Nariño.</li>



<li><strong>Boletines de la Procuraduría General de la Nación:</strong> Apertura de indagaciones sobre idoneidad y presunto tráfico de influencias en ministerios y UNGRD.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125812</guid>
        <pubDate>Sun, 15 Feb 2026 04:58:12 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Nepotismo: confianza legítima o corrupción criminal]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
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        <title>Islas liberales.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/islas-liberales/</link>
        <description><![CDATA[<p>Nunca habíamos tenido tantas herramientas para entendernos y, sin embargo, pocas veces habíamos estado tan cerca de dejar de intentarlo. Vivimos en un mundo saturado de información, pero empobrecido en escucha; hiperconectado y, al mismo tiempo, cada vez más fragmentado. La política contemporánea parece organizada alrededor del miedo: miedo al otro, a la complejidad, a [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Nunca habíamos tenido tantas herramientas para entendernos y, sin embargo, pocas veces habíamos estado tan cerca de dejar de intentarlo. Vivimos en un mundo saturado de información, pero empobrecido en escucha; hiperconectado y, al mismo tiempo, cada vez más fragmentado. La política contemporánea parece organizada alrededor del miedo: miedo al otro, a la complejidad, a perder certezas. Así, el siglo XXI se va pareciendo menos a una comunidad global y más a un archipiélago de islas que se miran con desconfianza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pensaba en esto en Cartagena, en el marco de una invitación al Hay Festival, un espacio que desde hace más de dos décadas insiste, casi a contracorriente del espíritu de época, en tender puentes entre mundos que no siempre se escuchan. No es un gesto menor. En un tiempo marcado por el repliegue identitario y la sospecha del otro, reunirse a conversar —no para convencerse, sino para intentar comprender— se ha vuelto un acto político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Participé allí en una conversación sobre África, migración y relatos construidos desde fuera. Muchas de las historias que circulan sobre el continente africano no nacen de la experiencia directa, sino de miradas ajenas que simplifican realidades profundamente complejas. Entre lo que se dice y lo que se omite se abre un espacio de silencio que rara vez cuestionamos. El diálogo entre Sani Ladan y Karima Ziali buscaba precisamente habitar esa grieta: escuchar voces desplazadas del centro del discurso global y aceptar que comprender no siempre implica ordenar, sino asumir la complejidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que esta conversación tuviera lugar en Cartagena añadía una capa de sentido difícil de ignorar. Ciudad portuaria, atravesada por siglos de circulación forzada y voluntaria de personas, ideas y mercancías, Cartagena conoce bien el peso de las narrativas impuestas desde fuera. Tal vez por eso este festival, en esta ciudad, sigue siendo un recordatorio de que la conversación es una forma de resistencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los griegos también sabían algo sobre islas. Vivían rodeados de mar, separados unos de otros, organizados en polis que eran al mismo tiempo espacios de comunidad y de exclusión. La democracia ateniense, celebrada como uno de los grandes inventos políticos de la humanidad, nacía y moría en los muros de la ciudad. Era una democracia intensa, pero limitada: no todos entraban, no todos contaban, no todos eran escuchados. La isla protegía, pero también encerraba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy vivimos una paradoja inquietante. Nunca habíamos tenido tantas posibilidades de conexión —tecnológicas, culturales, emocionales— y, sin embargo, nunca habíamos levantado tantas murallas simbólicas. Algoritmos, identidades rígidas, nacionalismos, relatos simplificados: todo conspira para que habitemos islas cada vez más cómodas y cada vez más cerradas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El sistema democrático atraviesa una crisis que no se reduce a elecciones o liderazgos puntuales. Lo que está en juego es algo más profundo: la erosión de la confianza, la pérdida de un lenguaje común, la tentación de creer que la complejidad puede resolverse con respuestas simples. Los extremos —de derecha y de izquierda— prometen certezas, orden, pertenencia. Ofrecen islas seguras a cambio de renunciar al conflicto democrático, que es siempre incómodo, siempre inacabado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las guerras ya no son una abstracción lejana. Gaza y Ucrania nos recuerdan que el uso de la fuerza ha vuelto a ocupar el centro del escenario internacional, debilitando normas que durante décadas sostuvieron un orden imperfecto pero previsible. Las amenazas abiertas o veladas sobre territorios como Groenlandia refuerzan la sensación de que la lógica de poder desnudo regresa, y con ella la idea de que la ley y el derecho pueden ser subordinados a la voluntad del más fuerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas dinámicas globales no ocurren lejos. Se filtran en nuestras democracias, alimentan la polarización y legitiman salidas autoritarias. América Latina lo vive con crudeza. Venezuela es hoy el ejemplo más doloroso: una sociedad atrapada entre una dictadura que se resiste a irse y salidas externas cuya agenda democrática resulta, como mínimo, incierta. Colombia, por su parte, enfrenta estas tensiones con urgencia: la ilusión de que alguien vendrá a resolverlo todo convive con una creciente desconfianza en la política como espacio común y los extremos dominando la falta de debate público. </p>



<p class="wp-block-paragraph">John Donne lo escribió en el siglo XVII, pero sigue siendo una advertencia radicalmente contemporánea: <em>“Ningún hombre es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra.”</em> Donne no hablaba solo de muerte o de duelo, sino de interdependencia. De la imposibilidad de salvarnos solos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El gran riesgo para la democracia hoy no es únicamente el autoritarismo explícito, sino el abandono silencioso del otro. La renuncia a escuchar. La comodidad de quedarse entre los propios, convencidos de que la razón habita únicamente de este lado del mar. Así, la política se convierte en administración de afectos cerrados y la democracia en una suma de tribus incapaces de reconocerse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Salir de las islas no es un gesto romántico; es una necesidad política. Implica romper los círculos de afinidad, aceptar conversaciones difíciles, reconocer que hay momentos históricos en los que defender la estabilidad democrática es más importante que ganar un gobierno o imponer un nombre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La defensa de las ideas liberales —tan mal entendidas y tan fácilmente caricaturizadas— no es la defensa de un dogma, sino de un suelo común. Se expresa en derechos concretos: el derecho a una vida digna, a una sexualidad libre, a vivir sin miedo, a la propiedad en todas sus formas, y, de manera fundamental, el derecho a disentir sin ser expulsado del espacio público.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No somos islas.<br>Nunca lo hemos sido.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125323</guid>
        <pubDate>Sat, 31 Jan 2026 19:53:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Islas liberales.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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