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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de poesia espanola | Blogs El Espectador</title>
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        <title>La filosofía académica y sus vicios I: la pretensión de crear un sistema propio</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/la-filosofia-academica-y-sus-vicios-i-la-pretension-de-crear-un-sistema-propio/</link>
        <description><![CDATA[<p>En esta primera entrega hacemos una especie de psicología del filósófo que pretende crear un sistema filosófico propio. Es la primera entrega de nuestra crítica de las prácticas de la filosofía académica. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>“La filosofía enseña a obrar, no a hablar; quiere que cada uno viva a la manera que prescribe, que estén en armonía nuestras palabras con nuestras acciones, y que en esto no haya diferencias”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">SÉNECA (1994)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Presentación<em>.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La comprobación de Zigmunt Bauman según la cual: “Nuestra época es la de la resurrección de Nietzsche”(2009, p. 146.), debería complementarse con el llamado a la necesidad de la lectura del libro&nbsp;<em>Después de Nietzsche&nbsp;</em>(1974) de Gorgio Colli- quien junto con Mazzino Motinari llevó a cabo la edición crítica de las obras del filósofo alemán-, para hacerle justicia a Nietzsche, esto es, para tener una lectura más equilibrada de sus temas, problemas, logros e insuficiencias, y así aquilatar esa religión nietzscheana que fundaron los filósofos posmodernos responsables de una apología sin límites.&nbsp;En este libro, en un apartado titulado “La miseria del filósofo”, sostiene Colli:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">“De esta manera nace el filósofo: a falta de una verdadera tradición, su esfuerzo consiste en aparecer como el punto culminante de una tradición inventada, encarnada por él, o mejor aún en parecer completamente original, y esto orienta sus capacidades discursivas hasta los artificios sofistas; fuera de su círculo canónico no se ocupa en absoluto de comprender a los demás, próximos o lejanos; por otra parte, no es agradecido a sus llamados predecesores […] Se arroja con gran placer en las polémicas mezquinas, combatiendo las palabras de los demás, que en cambio no las habían entendido como él. Más tarde alguien combatirá las suyas dándole significados&nbsp;que él no quiso dar”. (2000, p. 66-67).</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Esta cita da pie para lo que se puede llamar una “sociología de la práctica filosófica” o, aún mejor, una “psicología del filósofo”. Como quiera que sea, en el texto hay varios motivos que requieren atención y que son fundamentales para mostrar “cómo opera la práctica filosófica en el mundo actual”, en la llamada “comunidad filosófica”, en las universidades y en el espacio social. Aquí, en la cita, encontramos de entrada varios puntos interesantes que se pueden enunciar así:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li>El problema de la tradición filosófica y el enfrentamiento con ella,</li>



<li>Las pretensiones de originalidad de los filósofos y, de paso, su narcisismo intelectual o lo que en otro lugar he llamado “las vicisitudes del yo” (Pachón, 2008, p. 21-36).</li>



<li>La pretensión de “superar” a los demás filósofos y a las demás filosofías, lo cual va acompañado de la “subvaloración” del pensamiento anterior o contemporáneo.</li>



<li>Los “artificios sofistas” o las argumentaciones insinceras, su retórica, etc., con tal de blindar su pensamiento de la crítica, lo cual se presenta especialmente cuando el filósofo pretende construir un:  </li>



<li>“sistema filosófico”, lo cual ya es un problema en sí mismo.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">No voy a hacer alusión detalladamente a cada uno de estos problemas enumerados. Solo me referiré a algunos aspectos relacionadso. Me limitaré a hacer algunas anotaciones al respecto, con el fin de realizar una reflexión sobre la práctica filosófica académica. El punto de partida será mostrar que muchos de ellos tienen su origen en el último problema señalado. En efecto, [a] “la pretensión sistemática” encarna en sí misma varios riesgos que origina una cadena de consecuencias bien gravosas para la práctica filosófica. Seguidamente haré alusión a lo que llamaré [b] “vampirismo”, “regurgitaciones” y “adulaciones mutuas”&nbsp;como prácticas filosóficas propias de la comunidad filosófica y la vida universitaria; se mostrará, también, como práctica filosófica en sentido negativo [c] <em>la adulación de las modas académicas</em> (neolatrismo filosófico) en desmedro de un tratamiento serio de la tradición. Igualmente, se propondrá que [d] <em>la superación del eurocentrismo es fundamental para los “éxodos filosóficos</em>”, esto es, para la apertura de la filosofía a otros problemas, otras tradiciones y otras culturas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>[a] <em>El constructor y su castillo de certezas</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En&nbsp;<em>Del sentimiento trágico de la vida&nbsp;</em>(1913) Miguel de Unamuno al referirse a Hegel sostiene: “Hegel, gran definidor, pretendió reconstruir el universo con definiciones, como aquél sargento de artillería decía que se construyeran cañones: tomando un agujero y cubriéndolo de hierro” (1983, p. 29). Esta mirada caricaturesca sirve para entender la “naturaleza” del sistema filosófico. En él, partiendo de una idea central, de un tema o problema, se deduce todo lo demás o se lo construye “artificiosamente”. Desde un determinado punto central (espíritu, materia, idea, vida, ser) se alumbra lo divino y lo humano y todo problema o toda realidad es “insertada” violentamente en el molde principal, sea éste&nbsp;<em>la idea, la materia, el ser, la vida, la realidad, etc.&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Se suele hablar de que en filosofía los conceptos deben mostrarse necesarios, de que el sistema debe mostrar su movimiento interno hasta llegar cada vez a una mayor claridad, de tal manera que podríamos utilizar la metáfora de “desenredar la madeja” para salir avantes del atolladero, esto es, de los problemas que el sistema filosófico plantea en su propio desenvolvimiento, en su propia “autoaclaración”. Pero ¿es esto siempre posible? ¿Se pueden eliminar siempre las contradicciones que el sistema presenta? ¿Podemos salir siempre del zarzal, sin un rasguño, para cantar nuestra gloria?</p>



<p class="wp-block-paragraph">En su libro&nbsp;<em>Pensamiento y poesía en la vida española</em>&nbsp;(1939) Sostuvo María Zambrano: “la filosofía es hija, a su vez, de dos contrarios: admiración y violencia” (1971, p.271). Con esto no sólo se supera la visión tradicional que le da al asombro, a la admiración el papel de dar origen a la reflexión filosófica (tal como en Platón o Heidegger), sino que se pone de presente algo intrínseco al sistema filosófico (que no a toda filosofía): la violencia. Esta se manifiesta en la “camisa de fuerza”, en la tendencia de cubrir el agujero con hierro para volver a la metáfora de Unamuno; es decir, de forzar los temas, las ideas, los subproblemas y de encajarlos dentro del sistema filosófico. Esa es la razón por la que ya Kierkegaard, en su combate con Hegel, había rechazado el sistema y en sus escritos se mostraba como un escritor que “no escribe sistemas, ni promesas de sistemas” (2008, p.9).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Asimismo, Nietzsche fustigó esas pretensiones en&nbsp;<em>Crepúsculo de los ídolos:&nbsp;</em>“Yo desconfió de todos los sistemas y me aparto de su camino. La voluntad de sistema es una falta de honestidad” (2000, p.137). ¿Por qué falta de honestidad? Tal vez porque no es del todo sincero quien quiere alumbrar todos los problemas, los divinos y los humanos, desde una idea central; tal vez porque se es insincero con el pensamiento mismo cuando se lo fuerza a llenar todo abismo, toda fisura; cuando se lo obliga a ocuparse de todo. Esta es una crítica que tienen bien clara quienes se expresaron aforísticamente, entre ellos E.M., Cioran o en nuestro caso el colombiano Nicolás Gómez Dávila:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">La ambición de sistematizar mis ideas me seduce intermitentemente, pero la&nbsp;<em>evidente arbitrariedad de toda voluntad sistemática&nbsp;</em>me impide sucumbir a una tentación en que no hallo sino la violación de la frágil verdad que he percibido. (2003, p.107).</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En términos generales, el sistema busca&nbsp;<em>seguridad</em>. Se basa en una plena confianza en el pensamiento dialectico-discursivo y es, a la vez, la prueba&nbsp;fehaciente de la fortaleza de la cabeza de quien piensa. Y esto en el caso de Hegel es innegable, pues como dijo Engels: “una de las cabezas más eruditas de todos los tiempos” (1976, p. 527). De tal manera que quien logra construir un sistema filosófico ha ganado para sí, con su esfuerzo, su tenacidad, su gimnasia conceptual, un verdadero trofeo, ese “castillo de certezas, muralla cerrada de pensamientos invulnerables” (Zambrano, 2001, p. 87).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es de aquí, cuando se ha construido ese “castillo de certezas”, de donde empiezan a desencadenarse parte de los problemas señalados arriba. La mayoría de las veces la construcción del sistema implica la necesidad visceral de parecer original. Ser “original” se convierte en una necesidad para quien emprende la tortuosa tarea de construir su propio castillo. O si no ¿para qué tanto esfuerzo?, ¿para qué tanto tiempo y neuronas dedicados a la construcción de esa jaula hermética, de esa “jaula de hierro” para usar en este contexto una expresión de Max Weber? La pretensión de originalidad está encaminada a mostrar que lo que se presenta es novedoso o, lo que es lo mismo, que el castillo es nuevo, que está bien diseñado, si bien muchas veces solo es nueva la fachada. Esa es la oportunidad feliz para mostrarse como un buen constructor, paciente, dedicado y obstinado. El edificio conceptual creado debe significar un nuevo comienzo en la filosofía, una nueva fundación. “Parir” un sistema, con la violencia que implica, es crear algo nuevo, es traer algo inédito al mundo; implica cierto adanismo: como si todo empezara con mi obra, con mi pensamiento, con mi sistema filosófico. En realidad, esto es así, más otros delirios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El constructor del “castillo de certezas”, para usar la metáfora de María Zambrano, antes de poner su primera piedra, ya ha elegido a su víctima, es decir, ha elegido aquellos filósofos que piensa “superar”, replantear, re-evaluar, “corregir”; ha elegido el “guerrero del pensamiento” contra el cual batallar; en otros casos, se los crea o se los encuentra en el camino mismo, mientras construye su fortaleza: en el siglo XIX todos contra Hegel, Bergson contra Kant y Darwin; en el siglo XX: Ortega contra toda la tradición occidental; Habermas contra la primera escuela de Frankfurt, Enrique Dussel contra toda la tradición occidental más la latinoamericana, etc., etc., etc. El constructor se prepara para el combate y durante el camino los vence a todos. Al final aparecerá triunfante y si acaso reconocerá algunas heridas y algunas deudas. No está de más recordar aquí a David Hume:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nada es más común y natural para aquellos que pretenden descubrir al mundo algo nuevo en filosofía y en las ciencias, que insinuar las alabanzas de sus propios sistemas, desacreditando todos los que han sido expuestos con anterioridad. (1974, p.21).</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En efecto, si comparamos esto con lo que&nbsp;Colli llamó “la miseria del filósofo” unimos los hilos perfectamente: quienes crean un sistema se ponen así mismos en la punta, ensalzan su propio pensamiento, son adánicos; desprecian, critican (en el mal sentido) la tradición filosófica y “se arroja con gran placer en las polémicas mezquinas”. En estas polémicas los demás siempre suelen estar equivocados; han leído o mal interpretado o han desconocido X o Y aspecto fundamental, que sólo el gran constructor de conceptos ha analizado o interpretado bien. En esas discusiones, siempre se gana, pues lo que interesa no parece ser la verdad en sí misma, sino lo que Schopenhauer llamó: “el arte de tener siempre la razón”, lo cual es más cuestión de orgullo: “La dialéctica erística es el arte de disputar de modo que uno siempre tenga razón por medios lícitos e ilícitos” (2002, p.183).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es todo esto lo que se tiene que hacer para defender- incluso deshonestamente- el castillo construido de certezas. En este tipo de prácticas, la filosofía se baja realmente de nivel, y el constructor de la obra debe ponerse en guardia para proteger su creación de los demás filósofos,&nbsp;blindarlo y reforzarlo contra toda crítica. En eso el filósofo gastará toda su vida y sus energías, librará sus batallas. Su vida misma, si es verdaderamente filosófica, consistirá en entrenarse para esos combates y perfeccionar su pensamiento, su obra: quizás construya una ontología propia, una epistemología, un pensamiento emancipador, una política, una estética, etc. Tal vez sólo así alcance la tranquilidad completa.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencias.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Bauman, Zygmunt. (2009). &nbsp;<em>El arte de la vida,&nbsp;</em>Barcelona, Paidós.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colli, Gorgio. (2000). &nbsp;<em>Después de Nietzsche,&nbsp;</em>Barcelona, Anagrama, 3ª edición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Engels, F. (1976). &nbsp;“Carlos Marx: Contribución a la crítica de la economía política”, en:&nbsp;<em>Obras escogidas,&nbsp;</em>Moscú, Editorial Progreso, Tomo I.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gómez Dávila, Nicolás. (2003). <em>Notas,&nbsp;</em>Bogotá, Villegas Editores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hume, David. (1974). <em>Tratado de la naturaleza humana. Acerca del entendimiento,&nbsp;</em>Buenos Aires, Paidós.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Kierkegaard, Sören. (2008). &nbsp;<em>Temor y temblor,&nbsp;</em>Buenos Aires Losada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nietzsche, Friedrich. (2000).&nbsp;<em>Crepúsculo de los ídolos,</em>&nbsp;Madrid, Alianza Editorial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pachón, Damián. (2008). Esbozos filosóficos II. Ensayos heterodoxos.  Bogotá: ediotrial Códice, Alcaldía del Libano Tolima, Ministerio de Cultura. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Schopenhauer, Arthur. (2002). &nbsp;<em>Aforismos sobre el arte de saber vivir, La moral, El arte de tener siempre la razón,&nbsp;</em>México, Taurus, Alfaguara.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Séneca. (1994). <em>Cartas a Lucilio</em>, Epístola XX, (1994) en:&nbsp;<em>Zambrano/Séneca</em>, Madrid, Ediciones Siruela.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Unamuno, Miguel. (1983). <em>Del sentimiento trágico de la vida,&nbsp;</em>Madrid, Sarpe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Zambrano, María. (1971). “Pensamiento y poesía en la vida española”, en:&nbsp;<em>Obras reunidas,&nbsp;</em>Madrid, Aguilar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Zambrano, María. (2001). &nbsp;<em>Filosofía y poesía,&nbsp;</em>México, Fondo de Cultura Económica,&nbsp;2ª edición.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129564</guid>
        <pubDate>Tue, 26 May 2026 02:57:36 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>Marta Quiñónez, entre paredes y ríos.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/marta-quinonez-entre-paredes-y-rios/</link>
        <description><![CDATA[<p>Existe el debate de si es necesario separar la obra del autor, irremediable si nos atenemos a los cánones occidentales; en un mundo contemporáneo donde lo sintiente constituye también parte del legado humano, que junto al intelectual permite comprender el mundo en un contexto más amplio, es posible no separar jamás la obra del autor. [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Existe el debate de si es necesario separar la obra del autor, irremediable si nos atenemos a los cánones occidentales; en un mundo contemporáneo donde lo sintiente constituye también parte del legado humano, que junto al intelectual permite comprender el mundo en un contexto más amplio, es posible no separar jamás la obra del autor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto, para hablar de Marta Quiñónez, la mujer y la autora. Quizá en ella se resume esa bella expresión de la filósofa y escritora española María Zambrano cuando afirma: “La razón poética es el pensamiento que no renuncia a la vida”, porque es lo que siento y presiento cuando evoco a Marta, la mujer extrovertida, la mujer que se vuelve huracán con su presencia, la mujer irreverente que es capaz de romper todos los convencionalismos sociales para expresar sus pensamientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero es también la Marta que se pone contemplativa, cuando escucha al universo, absorta en sus pensamientos, de tal manera que, frente a ese huracán que emerge súbitamente, puede aparecer Marta meditativa que pareciera pensar detenidamente lo que va a decir, no para decir una sarta de palabras sin sentido, sino para desprender la palabra como si fuese filigrana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La conocí cuando tuve la fortuna de dirigir una de las versiones del Festival de Poesía Aurelio Arturo, en La Unión, Nariño. Era, además, un territorio atravesado por la presencia del poeta, romantizado casi hasta la exacerbación —como puede atestiguarlo la propia Marta—, un lugar donde sus habitantes han permanecido repitiendo, como una consigna íntima, que allí “el verde es de todos los colores”. Jamás habían llevado voces afrocolombianas, y menos aún voces de mujeres. Por eso, aquella fue la oportunidad de que, en medio de esa geografía poética ya consagrada, irrumpieran otras voces: que en la voz de mujeres afro se recuperara toda la interioridad que puede sustraerse de lo que significa la <em>Morada al Sur</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, la morada que es sinónimo de casa. Fue ahí donde recibí de sus propias manos ese poemario construido, literalmente, con sus manos y con su pensamiento poético: la necesidad de tener un refugio, un lugar donde ser, amar, dejar de ser y desamar… Casa es una evocación también literal a la forma como Marta busca honestamente conseguir sus propias cosas, construida poco a poco en la palabra y en la existencia real:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Ese espejismo en gris ocre</em><br><em>esa necesidad de morada</em><br><em>ese anclarse a la tierra</em><br><em>como árbol</em><br><em>La casa.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="1003" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/05083103/MARTA-QUINONEZ-CASA-1024x1003.jpg" alt="" class="wp-image-128738" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/05083103/MARTA-QUINONEZ-CASA-1024x1003.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/05083103/MARTA-QUINONEZ-CASA-300x294.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/05083103/MARTA-QUINONEZ-CASA-768x752.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/05083103/MARTA-QUINONEZ-CASA.jpg 1357w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Casa es una invocación al espacio para habitar, ¿acaso la patria y sus despojadores, que privan a muchos de esos sueños, lugar donde habitan nuestros muertos, lugar de deseo de los despojados y empache de los despojadores? De todas formas, lugar, porque “El alma necesita un lugar donde recogerse”, vuelve a anunciar María Zambrano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <em>Agua Prieta</em>, Marta hace una perpetua metáfora de este país de ríos, de serpientes que reptan por la memoria de quienes lo habitamos. Para ella es el Atrato, para mí es el pedregoso Guáitara, pero también el Telembí —esmeralda desleída—, que desemboca en el Mira, para unirse en los mares de Colombia sin olvidar el camino, memoria líquida que es vena y arteria en un país que olvida fácilmente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Agua Prieta</em> no es la descripción romántica del agua en vertiente. Al contrario, es la voz de Marta que se vuelve denuncia ante la impotencia de una guerra fratricida que arrastra muertos como peces, evocación de cuerpos no reclamados y siempre llorados por los suyos ante la indiferencia de muchos. Es un recorrido por la memoria negra de un país blanqueado y rezandero:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>con el cuerpo gestuado</em><br><em>quiso saber del vocablo guerra</em><br><em>venía de tan lejos</em><br><em>aprendió geografía en sus sonidos</em><br><em>supo de la existencia de largos ríos</em><br><em>que atraviesan el mundo</em><br><em>y van al mar.</em></p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="685" data-id="128739" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/05083209/MARTA-QUINONEZ-CUENTOS-ENTRE-EL-BOSQUE-Y-LA-LUNA.-PARA-SUBIR-AL-CIELO-1024x685.jpg" alt="" class="wp-image-128739" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/05083209/MARTA-QUINONEZ-CUENTOS-ENTRE-EL-BOSQUE-Y-LA-LUNA.-PARA-SUBIR-AL-CIELO-1024x685.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/05083209/MARTA-QUINONEZ-CUENTOS-ENTRE-EL-BOSQUE-Y-LA-LUNA.-PARA-SUBIR-AL-CIELO-300x201.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/05083209/MARTA-QUINONEZ-CUENTOS-ENTRE-EL-BOSQUE-Y-LA-LUNA.-PARA-SUBIR-AL-CIELO-768x514.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/05083209/MARTA-QUINONEZ-CUENTOS-ENTRE-EL-BOSQUE-Y-LA-LUNA.-PARA-SUBIR-AL-CIELO-1536x1027.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/05083209/MARTA-QUINONEZ-CUENTOS-ENTRE-EL-BOSQUE-Y-LA-LUNA.-PARA-SUBIR-AL-CIELO-2048x1370.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos volvimos a encontrar con Marta en Tumaco, físicamente distante de su Apartadó, pero espiritualmente unidos por los mismos orishas que siguen habitando el espacio: Ochún en los ríos y anunciándose con los truenos como Shangó. Su voz hizo gala de irreverencia como en un estuario donde se combinan el agua dulce con la salada. Ahí puso a pensar a las niñas que la escuchaban en los colegios, a los adultos que la acogieron como una suya más, en ese Pacífico que es sinónimo y antónimo a la vez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quiñónez, M. (2019). <em>Casa. </em>Medellín: Edición Independiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quiñónez, M. (2025). <em>Agua Prieta. </em>Medellín: Edición Independiente.</p>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128736</guid>
        <pubDate>Tue, 05 May 2026 13:36:00 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>EL LINAJE DE LOS VALENCIA, Dos casas, un apellido: estudio histórico de los Valencia en Colombia. (Por Carlos Valdivieso)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/el-linaje-de-los-valencia-dos-casas-un-apellido-estudio-historico-de-los-valencia-en-colombia-por-carlos-valdivieso/</link>
        <description><![CDATA[<p>En Colombia, los apellidos no son solo herencia: son historia viva y, a veces, destino. En un momento decisivo para el país, entender el origen y la trayectoria de nuestras élites deja de ser un ejercicio erudito para convertirse en una necesidad política.</p>
<p>En esta edición de La Conspiración del Olvido, el doctor Carlos Valdivieso nos guía, con rigor histórico y pulso narrativo, por las raíces de uno de los apellidos más influyentes del país: Valencia. Un recorrido donde convergen linaje, poder y memoria, y que cobra especial relevancia en un contexto donde figuras como Paloma Valencia emergen con fuerza en la contienda presidencial.</p>
<p>Más que una reconstrucción del pasado, este texto es una invitación a cuestionar el presente: ¿cuánto del poder que elegimos es realmente nuevo y cuánto es herencia? Porque entender nuestras raíces es, también, una forma de decidir con mayor conciencia el futuro del país.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>En Colombia, los apellidos no son solo herencia: son historia viva. Y a veces, también, destino.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En un momento decisivo para el país —cuando el escenario electoral abre la posibilidad real de que una mujer llegue por primera vez a la Presidencia de la República— mirar hacia atrás deja de ser un ejercicio erudito y se convierte en una necesidad política. Porque entender de dónde vienen nuestras élites, cómo se han formado y qué trayectorias han marcado su poder, es también una forma de comprender hacia dónde podría dirigirse la nación.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En esta edición de La Conspiración del Olvido, recibimos con mucho honor al autor de esta letras que siguen, al doctor Carlos Valdivieso, cirujano plástico, investigador independiente y apasionado genealogista, quien nos propone un viaje que trasciende el relato familiar para adentrarse en las raíces profundas de uno de los apellidos más influyentes en la historia colombiana: Valencia.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Ya en una publicación anterior, destacábamos su capacidad para reconstruir, con rigor y sensibilidad, el tránsito de ocho generaciones desde la llegada a América del almirante Bernardino García de Valdivieso. Hoy, ese mismo espíritu investigativo alcanza una nueva dimensión. Con un trabajo respaldado por fuentes históricas, archivos y estudios especializados, el doctor Valdivieso nos conduce por un recorrido fascinante donde convergen linaje, poder, conflicto y transformación social.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Su relato no es solo una reconstrucción del pasado. Es, ante todo, una exploración del carácter: del liderazgo, de las decisiones y de las tensiones que han moldeado a quienes han ocupado —y aspiran a ocupar— los más altos cargos del Estado. En un país donde la memoria suele fragmentarse o diluirse en el ruido del presente, este tipo de ejercicios se vuelve indispensable.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>No es menor que, en el contexto actual, una figura como Paloma Valencia surja como una de las candidatas con mayores posibilidades de alcanzar la Presidencia. Su nombre no solo encarna una opción política, sino también la continuidad —y en ella, la reinterpretación— de una historia larga, compleja y, en muchos aspectos, decisiva para Colombia.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En La Conspiración del Olvido, creemos que recordar es un acto de resistencia. Por eso, esta colaboración no es solo un aporte académico y narrativo: es una invitación a mirar de frente aquello que muchas veces preferimos no ver. Porque solo entendiendo las raíces, podremos, como sociedad, decidir con mayor conciencia el rumbo que queremos tomar.</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>Ramón García Piment y Claudia Patricia Romero Velásquez.</em></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">El apellido Valencia en Colombia está presente en varias poblaciones de Caldas, Antioquia y Norte de Santander, pero tambien se encuentra en Cauca, particularmente en Popayán. Por mucho tiempo, la creencia fue que su origen tenía un tronco común. Sin embargo, gracias a la revisión de documentos históricos, facilitada por la digitalización de archivos eclesiásticos y civiles realizada a finales del siglo pasado por una iglesia de los Estados Unidos, hemos podido finalmente resolver este enigma. Este esfuerzo se apoya, a su vez, en la labor acumulada durante siglos por la Iglesia Católica, cuyos sacerdotes registraron con rigor en los libros sacramentales los principales hechos de la vida humana. Son precisamente estos registros: bautismos, matrimonios y defunciones, los que hoy permiten reconstruir con mayor claridad el linaje y la memoria de nuestros antepasados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En realidad, se trata de dos linajes totalmente distintos. Judíos conversos los unos y cristianos viejos los otros, militares los unos y los otros no. Los unos favorecidos por la corona española, los otros perseguidos y vigilados por la inquisición. Cada uno de ellos ha dado hasta ahora un Presidente de Colombia.&nbsp; Pero como hay una brillante candidata que hace parte de los Valencia de Popayán: la Doctora Paloma Valencia Laserna, puede ser que haya un presidente más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Debo comenzar advirtiendo a todos, que el relato histórico no es una pintura en blanco y negro de héroes y villanos, sino un paisaje colorido. Es una historia de hombres y mujeres reales con aspiraciones y sueños, con creencias e intereses de diversos ordenes, como siempre ha sido. La conquista, la colonia y la vida republicana es más parecida a las obras del pintor mexicano Diego Rivera, quien en su mural sobre la conquista, muestra sinópticamente todos los elementos humanos del periodo. Entremos pues en materia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La familia Valencia de Caldas, Antioquia y Pamplona.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El primer Valencia con registro que llegó a la Tierra Firme, como se conocía la Colombia actual, fue un Capitán de Infantería llamado Juan de Valencia, quien aparece comandando un regimiento español asentado en la ciudad de Santa Ana de los caballeros de Anserma (Caldas), en la segunda mitad del siglo XVI. La población fundada por el Mariscal Jorge Robledo en 1539 era el sitio de conexión, entre las regiones del sur y el noroccidente del país, durante las épocas de la conquista y el inicio de la colonia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dicho militar tuvo un hijo en estas tierras, quien también ingresó a la vida militar y fue Capitan de Infantería igual que su padre, siendo su nombre Juan de Valencia y Ramírez de la Serna. Se sabe, que llegó hasta la región de Rionegro (Antioquia) a mediados del siglo XVII.&nbsp; De sus numerosos hijos proceden probablemente, todos los Valencia de Caldas y de Antioquia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, el más famoso de ellos fue el también Capitan de Infantería Pedro de Valencia Antolínez Beltran, quien a fines del siglo XVII se dirigió hasta la región de lo que hoy es Marinilla (Antioquia). Por alguna razón que no sabemos, dos de sus hijos varones llamados Bernardino y Joaquín, se trasladaron desde allí a principios del siglo XVIII al norte del país, a la ciudad de Pamplona de Indias, fundada en 1549 por Pedro de Ursúa y Ortún Velázquez de Velasco. Allí se casaron con dos hermanas, Antonia y Beatriz Villamizar Pinedo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es así como se crea una línea separada de sus ancestros antioqueños, en una lejana, verde y próspera ciudad del norte del país, y se olvida el verdadero origen de los Valencia pamploneses. Los dos hermanos reciben grandes extensiones de tierra entregadas en encomienda, y se convierten en una de las estirpes más cultas y distinguidas de la región. Sus mujeres eran amantes de la música, y sus hombres gente culta e incentivadora de tertulias literarias en Pamplona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La encomienda tuvo su origen en el antiguo sistema feudal castellano, y al ser implementado en la américa española mediante la Cedula Real de 1503 por Isabel la Católica, suponía el gobierno del designado encomendero sobre un territorio específico, en el cual ejercía tareas de justicia y administración. Debía enviar recaudo de impuestos a la corona y podía emplear la mano de obra indígena, a cambio de garantizar sus condiciones de vida y evangelizarlos. Esto último suponía la cercana relación del encomendero con las comunidades religiosas que hicieron presencia para ello, como los franciscanos, los dominicos y finalmente los jesuitas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay que recordar que el sistema de encomienda en lo que hoy es Colombia duró hasta cerca de 1620, siendo que para esa época ya estaba en declive en el resto de los nuevos territorios. El encomendero estaba siendo reemplazado por los llamados corregidores, funcionarios directos de la corona que ya existían en España, y que pasaron a presidir los ayuntamientos, ejercer justicia (primera o segunda instancia), y administrar la gestión económica y la política local.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Precisamente uno de estos corregidores del Rey, fue quien provocó la famosa revuelta del 4 de julio de 1810 en Pamplona, días antes del grito de independencia en Santa Fe, la capital del Virreinato de la Nueva Granada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para aportar contexto, debemos decir en primer término que una de las capitulaciones de la revuelta comunera, había contemplado que se creara el nuevo Corregimiento del Socorro separado del de Tunja, y que sus corregidores fueran de origen criollo (es decir nacidos en América). Fue así como en 1795 se crearon los corregimientos de Socorro y Pamplona, y el Virrey Ezpeleta tuvo el buen tino de proponer como primeros titulares a dos criollos, quienes ejercieron brillantemente sus cargos. Ya vencidos sus periodos, el Rey Carlos IV bajo propuesta del ministro Godoy a quien los criollos americanos tenían cierta inquina, nombró a dos españoles en los cargos, lo cual contrarió grandemente la sociedad de las dos ciudades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de Pamplona, el designado era Don Juan Bastús y Falla, un abogado catalán. El referido jurista que debía tomar posesión ante el cabildo de Pamplona, por ser la cabecera del corregimiento, lo hizo ante el cabildo de Girón, más leal a la corona y que también correspondía a su jurisdicción. Con tal conducta ya comenzó ofendiendo a la clase dirigente pamplonesa, que la tomó como una afrenta. Instalado en la ciudad, Bastús protagonizó además un altercado con el alcalde José Javier Gallardo y Guerrero, al no permitir que el referido se sentara a su lado en la sesión del cabildo, alegando que el corregidor era de mayor rango al ser un representante del Rey. Los afectados interpusieron varias demandas ante la Real Audiencia de Santa Fe. Sin embargo, el punto culminante de la enemistad entre el corregidor y la sociedad pamplonesa se produjo cuando, después del levantamiento de Caracas, se prohibieron preventivamente las reuniones y diversiones en la ciudad de Pamplona.  A pesar de ello Doña Agueda Gallardo de Villamizar, una hermana del alcalde agraviado y viuda de un rebelde comunero, decidió celebrar la fiesta religiosa de San Pedro con música en las calles, el 29 de junio de 1810. El corregidor respondió abriendo proceso contra la dama, y la encarceló por desacato.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="502" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19190150/Casa-Agueda-Gallardo-1024x502.png" alt="" class="wp-image-128101" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19190150/Casa-Agueda-Gallardo-1024x502.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19190150/Casa-Agueda-Gallardo-300x147.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19190150/Casa-Agueda-Gallardo-768x376.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19190150/Casa-Agueda-Gallardo.png 1339w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Casa de la prócer Doña Agueda Gallardo y Guerrero. <br>Pamplona, Norte de Santander (Colombia).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cinco días después el día 4 de julio, ocurrió una multitudinaria asonada callejera previamente organizada, en la que participaron José Rafael y Pedro Juan Valencia, dos nietos de Bernardino de Valencia. Los rebeldes tomaron preso al corregidor Bastús, y el 31 de julio conformaron una junta de gobierno provisional para la ciudad, de la cual formó parte José Rafael Valencia. Su hermano Pedro Juan fue designado como uno de los jefes de las milicias de defensa de la ciudad. Desde ese momento los miembros de la familia Valencia tomaron partido, a favor de la independencia del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya en la era republicana<strong>,</strong> a fines del siglo XIX, se presentaron en Colombia varias confrontaciones civiles armadas, donde se atacaron militarmente los dos partidos políticos mayoritarios: el liberal y el conservador. La más importante de ellas fue conocida como la Guerra de los Mil Días (1899-1902). Los Valencia de Pamplona siempre habían sido jefes políticos del partido conservador en su región, y por eso participaron en esa guerra. Varios descendientes de Joaquin de Valencia, uno de los dos hermanos que habían llegado a Pamplona a comienzos del siglo XVIII, fueron generales del ejercito conservador: Ramón González Valencia, Manuel María Valdivieso Valencia y Rafael Valencia Camargo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="817" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19191746/General-Ramon-Gonzalez-Valencia-1-817x1024.png" alt="" class="wp-image-128103" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19191746/General-Ramon-Gonzalez-Valencia-1-817x1024.png 817w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19191746/General-Ramon-Gonzalez-Valencia-1-239x300.png 239w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19191746/General-Ramon-Gonzalez-Valencia-1-768x963.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19191746/General-Ramon-Gonzalez-Valencia-1.png 880w" sizes="auto, (max-width: 817px) 100vw, 817px" /><figcaption class="wp-element-caption">El General Ramón González Valencia Presidente de la República de Colombia (1909-1910) al centro con bastón, rodeado de sus familiares los generales Valencia de Pamplona. Ajuste digital.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">De ellos tuvo especial brillo el General Ramón González Valencia, quien había participado en acciones militares desde 1876, por lo cual tenía un gran bagaje militar. En la guerra se destacó su papel en la Batalla de Palonegro, y en la toma de Cúcuta. El 21 de noviembre de 1902 fue, además uno de los firmantes del Tratado de Chinácota (Norte de Santander), en el que se acordaron las bases para terminar el conflicto armado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez terminada la guerra, el General González Valencia participó en las elecciones de 1904, como formula vicepresidencial del General Rafael Reyes Prieto, quien fue elegido Presidente de la Republica. Pero el ambiente político y jurídico de la época se afectó gravemente, con la supresión del Consejo de Estado ejecutada por el presidente Reyes, mediante acto legislativo del 22 de abril de 1905.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta medida fue seguida de un intento de golpe de estado contra Reyes, liderado por el General Manuel María Valdivieso Valencia primo del vicepresidente, el 20 de diciembre de 1905. &nbsp;El General González Valencia decidió entonces renunciar a la Vicepresidencia de la República. En respuesta Reyes clausuró el Congreso de la República, convocó una Asamblea Nacional Constituyente, y gobernó como un “dictador político”, hasta los violentos actos de protesta popular suscitados en Bogotá del 9 al 13 de marzo de 1909, después de los cuales abandonó el poder. El General Ramón González Valencia fue entonces designado Presidente de la República, el 3 de agosto de 1909, por la misma Asamblea Nacional Constituyente convocada por Reyes en 1905, con el encargo de terminar el período presidencial hasta 1910.&nbsp; Se posesionó el 7 de agosto, y convocó una nueva Asamblea Nacional Constituyente, la cual procedió más tarde a redactar la Reforma constitucional de 1910, y a elegir al antioqueño Carlos Eugenio Restrepo, como Presidente de la República para el periodo 1910-1914.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La resiliente y perenne estirpe Valencia de Popayán.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hacia fines del siglo XVI el ancestro más antiguo conocido de esta línea familiar era Don Diego de Castillejo un caballero al parecer de origen judío y casado con la señora Catalina de Valencia que, según las pocas informaciones disponibles, residía en la ciudad de Oran en Argelia al norte de Africa. Muchos miembros de la comunidad judía de España se habían refugiado en el norte de Africa, después de la emisión del Edicto de Granada por parte de la Reina Doña Isabel I de Castilla, que ordenaba la expulsión de los judíos.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="945" height="654" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19201509/Edicto-de-Granada.png" alt="" class="wp-image-128106" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19201509/Edicto-de-Granada.png 945w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19201509/Edicto-de-Granada-300x208.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19201509/Edicto-de-Granada-768x532.png 768w" sizes="auto, (max-width: 945px) 100vw, 945px" /><figcaption class="wp-element-caption">Edicto de Granada (Decreto de la Alhambra) del 31 de marzo de 1492, emitido por los Reyes Católicos. Ajuste digital.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Tal decreto estuvo vigente en España hasta 1968, cuando el dictador Franco lo derogó. Orán había sido tomado por los españoles en 1509, y tenían allí un emplazamiento militar, el Fuerte de Santa Cruz. Vale decir de otra parte, que Castillejo, aunque era un antiguo apellido español, también fue llevado por algunos miembros de la comunidad judeoconversa de España, entre ellos Don Gonzalo de Castillejo, quien a mediados del siglo XV llegó a ser maestresala del Rey Don Juan II de Castilla, el padre de la misma reina Isabel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una costumbre usada en España en esa época, de la que también echaron mano quienes tenían origen judío, era llevar primero el apellido de la madre y no el del padre. Por eso no debe extrañar, que el hijo de Don Diego de Castillejo se llamara Miguel de Valencia y Castillejo. A partir de ahí, esta línea genealógica usará el apellido Valencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A principios del siglo XVII, Miguel de Valencia atraviesa el mar y se instala en Málaga, donde de su unión con Ana de Aranda Sendía nace Manuel de Valencia y Aranda. Éste último es quien, en la segunda mitad del siglo se embarca para el continente americano, y se instala en Popayán. Allí nace en 1678 su hijo Pedro de Valencia y Aranda, del matrimonio con Ana de Aranda Forcallo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pedro de Valencia y Aranda es un personaje fascinante, por su brillante estrategia para dar un rumbo al ascenso social de su familia en el nuevo mundo. Acontecía que el Rey Felipe V de Borbón había creado en 1717 el Virreinato de Nueva Granada, separando este territorio del Virreinato del Perú. Sin embargo, en 1723 se suspendió la existencia de esta jurisdicción, aparentemente por problemas de viabilidad financiera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque ya desde 1621 existía una Real Casa de la Moneda en Santa Fe de Bogotá, lugar donde se acuñaban las monedas de diversas denominaciones y composiciones de metal, que cumplían los estándares de la corona, Don Pedro escribe a España en 1725. Allí argumenta la conveniencia de crear una nueva Casa de la Moneda en Popayán, dada la dificultad de traslado de los metales a la capital, y la pérdida eventual de parte de este en el trayecto.&nbsp;&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="915" height="664" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19202248/Casa-de-la-moneda-Popayan.png" alt="" class="wp-image-128107" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19202248/Casa-de-la-moneda-Popayan.png 915w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19202248/Casa-de-la-moneda-Popayan-300x218.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19202248/Casa-de-la-moneda-Popayan-768x557.png 768w" sizes="auto, (max-width: 915px) 100vw, 915px" /><figcaption class="wp-element-caption">Casa del Tesoro Real de Popayán, construida en 1729 por Don Pedro de Valencia, según planos del arquitecto Antonio García. Popayán (Colombia). Ajuste Digital.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En respuesta, el Rey Don Felipe V de Borbón ordena a la real Audiencia de Santa Fe en 1726 revisar la viabilidad del asunto, encontrando razones válidas para la creación de la nueva casa de la moneda en Popayán (ceca), la cual se formaliza mediante Cédula Real en 1729. El edificio fue construido a partir de ese mismo año. Allí se inicia la gran fortuna de los Valencia, porque en 1747 el Rey Fernando VI nombró al hijo de Don Pedro llamado Pedro Agustín de Valencia y Fernández del Castillo, tesorero perpetuo de la casa de la moneda, cargo que éste ocupó hasta su muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los libros de cuentas de su mayorazgo, reportaron hasta 1785 haber invertido más de 300.000 pesos de plata (equivalentes a más de 50 millones de dólares de hoy), para la creación y manutención de la referida casa de la moneda. De otra parte, y no descuidando además el contacto directo con la corona, el hijo mayor de Don Pedro Agustín de Valencia y Fernández del Castillo, llamado Francisco de Valencia y Sáenz del Pontón, fue enviado a la madre patria, con el fin de concluir allá sus estudios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A distancia desde España, asumió el cargo de Tesorero de la ceca a la muerte de su padre en 1788. Aunque en verdad, quien tomaba cuenta de la ceca en Popayán era su hermano Joaquin de Valencia. Pero al año siguiente, el Rey decidió suprimir el cargo de tesorero remplazándolo por el de administrador, y dejó la ceca bajo control directo de la corona. A pesar de ello, mantuvo el cargo de tesorero en cabeza nominal del mismo Francisco hasta su muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En compensación por la supresión de su cargo, y gracias a la cercanía del rey Carlos IV con Francisco de Valencia y Saénz del Pontón, el Rey decidió ennoblecerlo con el título de I Conde de Casa Valencia, mediante Despacho Real en 1789. En España Don Francisco fue también Consejero de Indias, y Caballero de la Orden de Carlos III.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se configuró así el imponente ascenso social de una línea familiar, que pasó de judeoconversa a tener noble titulado, lo cual no fue único, pero no deja de ser notable. Hay que recordar que la legislación vigente en España después del Decreto de la Alhambra, contemplaba la necesidad de tener registro de limpieza de sangre, para ser funcionario de la corona. Se requería gran habilidad, para evadir tal requerimiento.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="796" height="393" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19204756/expulsion-sefardie-1492.png" alt="" class="wp-image-128108" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19204756/expulsion-sefardie-1492.png 796w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19204756/expulsion-sefardie-1492-300x148.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19204756/expulsion-sefardie-1492-768x379.png 768w" sizes="auto, (max-width: 796px) 100vw, 796px" /><figcaption class="wp-element-caption">Expulsión de los judíos de España (año de 1492). Óleo sobre lienzo, 313 x 281 cm. Pintado en 1889 por Emilio Sala. Actualmente en el Museo del Prado, Madrid.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El Condado de Casa Valencia que existe hasta hoy, contempla ser Grande de España, y sus titulares son descendientes directos del primer conde. No obstante, hay que aclarar desde ya, que no es que los Valencia de Popayán desciendan de un noble y grande de España, sino todo lo contrario: es un noble y grande de España quien desciende de la antigua casa Valencia de Popayán. Los Valencia de Popayán descienden todos, de los hermanos del Conde que se quedaron en América.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La línea más conocida continúa en Popayán, con el mismo Don Joaquín de Valencia y Saénz del Pontón, el cual se casó con su pariente Doña Joaquina Ramona Valencia y Hurtado, y tuvo varios hijos, dos de los cuales fueron Antonio y Mariano. &nbsp;Durante los finales del siglo XVIII se dedicaron a sus haciendas, donde trabajaba un numeroso contingente de esclavos negros y servidumbre indígena.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La calma llegó a su fin, cuando se dio el levantamiento de Quito contra las autoridades de la corona en 1809. Recordemos que, desde mayo de 1808 el Rey Fernando VII había sido encarcelado por orden de Napoleón Bonaparte. Esta noticia ya era pública en las clases altas de América. La sublevación liderada por el Marqués de Selva Alegre Don Juan Pedro Montufar, había terminado con la creación de una Junta de Gobierno en Quito, bajo la dirección del mismo Marqués, quien incluso era llamado su alteza serenísima. Las noticias llegaron a Popayán en agosto de 1809, y más tarde el mismo marqués envió comunicaciones a Popayán y a otras ciudades, invitándolas a unirse a la sublevación. El gobernador de Popayán Don Miguel Tacón de Tacón y Rosique, quien era un militar de formación naval, convocó un cabildo abierto, llamó a la creación de milicias para prevenir un ataque de los de Quito, estableció control sobre las comunicaciones que entraban y salían de la ciudad, y prohibió hablar de temas de gobierno en los lugares públicos. En tales medidas fue apoyado por el Alférez Real Don Antonio Tenorio, jefe militar de la ciudad.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="839" height="438" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19210012/Casa-de-la-familia-Valencia.png" alt="" class="wp-image-128109" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19210012/Casa-de-la-familia-Valencia.png 839w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19210012/Casa-de-la-familia-Valencia-300x157.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19210012/Casa-de-la-familia-Valencia-768x401.png 768w" sizes="auto, (max-width: 839px) 100vw, 839px" /><figcaption class="wp-element-caption">Casa de la Familia Valencia, hoy Museo Nacional Guillermo Valencia. Construida en el siglo XVIII, según planos del sacerdote y arquitecto empírico Marcelino Pérez de Arroyo y Valencia. Popayán (Colombia).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para empeorar la situación, un año después también en agosto llegaron las noticias del levantamiento del 20 de julio de 1810, en Santa Fe de Bogotá. El gobernador Tacón decidió crear entonces una Junta de Seguridad bajo su control, para intentar mantener el poder. Sin embargo, la misma Junta comenzó a tener sus propios adeptos en contra del gobernador. Miembro de esa Junta fue un sacerdote de la familia Valencia: Marcelino Pérez de Arroyo y Valencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es que los miembros más influyentes de la familia Valencia de Popayán, eran en ese momento dos hijos de una hermana del I Conde de Casa Valencia: Doña Francisca Antonia Valencia Sáenz del Pontón, de su matrimonio con el dominicano Andrés Pérez de Arroyo.&nbsp; El mayor era el referido sacerdote que había nacido en 1764, venía de haber sido Vicerrector del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario en Bogotá, y ya era reconocido por sus numerosas obras como arquitecto empírico, que aún hoy engalanan la ciudad de Popayán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El otro era el amigo personal del Sabio Caldas, Santiago Pérez de Arroyo y Valencia nacido en 1775, quien para la época ya era un gran jurista y académico. Había sido alcalde de Popayán, e igual que su hermano había descollado como Vicerrector del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Una vez lograda la independencia fue Senador de la República, y ejerció liderazgo político en Popayán hasta su muerte, en 1845. Además, fue uno de los firmantes del Acta de Constitución de la Universidad del Cauca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos dos grandes hombres que fueron ideólogos y próceres de la patria, mantuvieron a la familia Valencia en la línea favorable a las ideas de la independencia, sin participar nunca en la lucha armada, porque se trataba de personas contrarias a la guerra. Con su liderazgo, la familia transitó sabiamente a la era republicana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, nada nos puede conmover más que la historia trágica del mártir que la familia Valencia sacrificó, en el altar de la patria. En 1806 a la muerte del I Conde de Casa Valencia, lo sucedió su hijo Pedro Felipe Valencia y Codallos, nacido en 1767. Era un militar de escuela, que había obtenido el grado de Coronel de Infantería, y era Caballero de la Real Orden de Santiago.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="795" height="901" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19220225/pedro-de-Valenc.jpg" alt="" class="wp-image-128111" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19220225/pedro-de-Valenc.jpg 795w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19220225/pedro-de-Valenc-265x300.jpg 265w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19220225/pedro-de-Valenc-768x870.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 795px) 100vw, 795px" /><figcaption class="wp-element-caption">Retrato del II Conde de Casa Valencia Don Pedro Felipe Valencia y Codallos. (Colección familiar- Ajuste Digital).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Había desempeñado además cargos de importancia diplomática y civil, primero durante el reinado de Carlos IV, y después en la era napoleónica, en la que llegó a ser Consejero de Estado y Secretario General del Gobierno. Gracias a lo cual era visto con recelo en ciertos círculos. Durante ese último periodo, el Conde visitó Paris y el contacto con la corriente ilustrada cambió su opinión frente a la emancipación de las naciones americanas. Así, cuando viajó desde España a Santa Fe de Bogotá, poco después del grito de independencia de 1810, inmediatamente estableció relaciones de amistad con los rebeldes Francisco José de Caldas, Camilo Torres y Jorge Tadeo Lozano, en la época de la “patria boba”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estando en su casa de Popayán en 1816, fue tomado preso por el General Sámano después de la Batalla de la Cuchilla del Tambo. Fue llevado a la capital, donde se le acusó de infidencia a la corona, por haber redactado escritos de apoyo ideológico a la independencia, y por contribuir financieramente con la causa. Fue condenado a muerte por el General Pablo Murillo y sus oficiales, y ejecutado por fusilamiento el 5 de octubre de 1816.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Decadas después, en el seno de la familia de Joaquín Valencia Quijano y Adelaida Castillo Silva, nació en Popayán en 1873, un niño llamado Guillermo Valencia Castillo. Quedó huérfano de madre a los 7 años, y de padre en su adolescencia. Su hermano Joaquín lo matriculó en el Seminario Menor de Popayán, que regentaban los padres vicentinos franceses, entre ellos el Padre Juan Bautista Malézieux, con quien comenzó su formación como poeta. Inició después estudios universitarios, en la carrera de Filosofía y Letras de la Universidad del Cauca.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="736" height="796" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19221247/Guillermo-Valencia.png" alt="" class="wp-image-128113" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19221247/Guillermo-Valencia.png 736w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19221247/Guillermo-Valencia-277x300.png 277w" sizes="auto, (max-width: 736px) 100vw, 736px" /><figcaption class="wp-element-caption">El Gran Maestro Guillermo Valencia Castillo (1873-1943) poeta y político colombiano (Colección familiar- Ajuste Digital).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Terminó sus estudios en Paris adonde fue enviado como parte del cuerpo diplomático colombiano, y por ello pudo asistir al Instituto de Francia, y a La Sorbona. Poemas como “Anarkos”, “Croquis”, o “San Antonio y el centauro”, hacen parte de las mejores letras del idioma español. En su vida política fue también Representante a la Cámara, Senador de la República, y candidato presidencial del Partido Conservador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se casó el Maestro Valencia con Doña Josefina Muñoz, y uno de sus hijos fue Guillermo León Valencia, quien cursó estudios de Derecho en la Universidad del Cauca y después de una brillante carrera política, ganó la Presidencia de la República en 1962. Era el segundo período presidencial del llamado Frente Nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estado debió enfrentar un grupo de autodefensas campesinas liderado por Pedro Antonio Marín, quien usaba el alias de Manuel Marulanda Vélez o “Tirofijo”. Este personaje que había sido inicialmente liberal fue mudando al comunismo, en concordancia con el llamado hecho en 1949 por la Dirección del Partido Comunista Colombiano. Se refugiaron en la región de Planadas (Tolima), que habían bautizado como: “República de Marquetalia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente Valencia ordenó una operación militar conocida como “Operación Marquetalia”, en la cual fue bombardeado el enclave guerrillero de este grupo campesino rebelde. La situación fue hábilmente transformada en “mito fundacional”, por la llamada Guerrilla de las FARC, que lo usó para justificar su accionar criminal de práctica de extorsiones a ganaderos y comerciantes, secuestros extorsivos, reclutamiento y abuso sexual de menores, etc. La estructura armada afirmó ser una resistencia campesina, contra la acción represiva del estado colombiano.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="459" height="612" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19222537/Guillermo-Leon-Valencia.png" alt="" class="wp-image-128114" style="width:574px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19222537/Guillermo-Leon-Valencia.png 459w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19222537/Guillermo-Leon-Valencia-225x300.png 225w" sizes="auto, (max-width: 459px) 100vw, 459px" /><figcaption class="wp-element-caption">El Doctor Guillermo León Valencia Muñoz, Presidente de la República de Colombia (1962-1966). (Colección familiar- ajuste digital).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Su gobierno logró sin embargo pacificar el país, atacando con éxito en muchos lugares el fenómeno del bandolerismo rural, que afectaba gravemente la productividad en el campo. Criminales sanguinarios y muy famosos como Efraín González conocido como “El siete colores”, o José William Aranguren alias “Desquite”, fueron perseguidos y dados de baja por el ejército.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Doctora Paloma Valencia Laserna, miembro de la novena generación de su estirpe en este país, es una de las candidatas presidenciales de Colombia, en las elecciones que se llevaran a cabo en los próximos días. Es así como, la nación podría tener un presidente Valencia más.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="384" height="477" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/20115005/Paloma-Valencia-1.png" alt="" class="wp-image-128123" style="width:644px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/20115005/Paloma-Valencia-1.png 384w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/20115005/Paloma-Valencia-1-242x300.png 242w" sizes="auto, (max-width: 384px) 100vw, 384px" /><figcaption class="wp-element-caption">Paloma Valencia Laserna, Candidata presidencial para las Elecciones 2026-2030. (Fotografía: Tomás Francisco Flórez Romero).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>REFERENCIAS</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Quintero, M. (1976). El Capitan Cristobal Quintero. Boletín de Historia y Antigüedades Órgano de la Academia Colombiana De Historia. (63) No. 713, 211.</li>



<li>Panesso, F. (2020). Familias de Antioquia (De la obra en preparación &#8220;Apellidos de Antioquia y Caldas&#8221;). Revista Institucional UPB, 23 (83), 193-206. https://revistas.upb.edu.co/index.php/revista-institucional/article/view/3348</li>



<li>Gamboa, J. (2004). La encomienda y las sociedades indígenas del Nuevo Reino de Granada: el caso de la Provincia de Pamplona (1549-1650). Revista de Indias. (64) No. 232, 749-770. ISSN: 0034-8341</li>



<li>Romano, R. (1988). Entre encomienda castellana y encomienda indiana: Una vez más el problema del feudalismo americano (Siglos XVI-XVII). Anuario IEHS: Instituto de Estudios histórico sociales, No. 3, 11-39.ISSN 0326-9671</li>



<li>Prados, C. (2016). La acumulación de oficios (intendente corregidor) tras la Real Cédula de 13 de noviembre de 1766. Un estudio de caso: el Ayuntamiento de Granada (1808-1814). Cuadernos de Historia del Derecho (23), 191-210. ISSN: 1133-7613. http:// dx.doi.org/10.5209/rev_CUHD.2016.v23.53062</li>



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<li>Pabón, O. (2011) La formación de la junta suprema provincial de Pamplona y el golpe contra el corregidor Juan Bastús y Faya. Memoria y sociedad 15 (31), 30-48. ISSN 0122-5197.</li>



<li>Quevedo, F. (2016). Nobles judeoconversos: los oscuros orígenes del linaje Córdoba-Ronquillo. Sefarad, (76):2, 363-396. ISSN: 0037-0894, doi: 10.3989/sefarad.016.013</li>



<li>Frago, J. (2019). Judios, conversos y judeo español. Apuntes históricos. Boletin de filología Tomo 54 Número 1, 153-202.</li>



<li>Soria, E. Díaz, A. &nbsp;(2019). Los judeoconversos en el mundo ibérico. Universidad de Córdoba Servicio de Publicaciones.</li>



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<li>Prado, D. (2009). Del cabildo a la plaza. Popayan 1809-1810. Historia y Espacio Univalle. &nbsp;https://historiayespacio.univalle.edu.co/index.php/historia_y_espacio/article/view/1729</li>



<li> De Torre, L. (1914). Mosén Diego de Valera: su vida y obras. Boletín de la Real Academia de la Historia Tomo 64.</li>



<li>Posada, E. (2013). 1910. La celebración del primer centenario en Colombia. Revista de Indias, (73) No. 258, 579-590.  ISSN: 00348341 doi:10.3989/revindias.2013.019</li>



<li>Congregación de la Misión. (2026). Juan Bautista Malézieux https://historia.vicentinos.co/misioneros/misioneros/</li>



<li> Enciclopedia Banco de la República (2026). Guillermo Valencia.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://enciclopedia.banrepcultural.org/index.php/Guillermo_Valencia">https://enciclopedia.banrepcultural.org/index.php/Guillermo_Valencia</a></p>



<ul class="wp-block-list">
<li> Harold Alvarado Tenorio. Ajuste de Cuentas. (2026). Guillermo Valencia.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.antologiacriticadelapoesiacolombiana.com/guillermo_valencia.html">https://www.antologiacriticadelapoesiacolombiana.com/guillermo_valencia.html</a></p>



<ul class="wp-block-list">
<li> Olave, G (2013). El eterno retorno de Marquetalia: sobre el mito fundacional de las FARC-EP. Folios Segunda época (37) Primer semestre, 149-166.</li>



<li>Henao, D. (2015). Bandolerismo rural en el Bajo Cauca, Magdalena Medio y el Nordeste antioqueño (Colombia), Revista de Historia Regional y Local (7) No. 14, 1953-1958 ISSN: 2145-132X</li>



<li>Señal Memoria RTVC (2026). Guillermo León Valencia Muñoz.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.senalmemoria.co/la-voz-del-poder/guillermo-leon-valencia-munoz">https://www.senalmemoria.co/la-voz-del-poder/guillermo-leon-valencia-munoz</a></p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><strong>ANEXO 1: ARBOL GENEALOGICO DEL GENERAL RAMON GONZALEZ VALENCIA</strong></p></blockquote></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="589" height="762" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19223457/Imagen11.jpg" alt="" class="wp-image-128115" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19223457/Imagen11.jpg 589w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19223457/Imagen11-232x300.jpg 232w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /></figure>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><strong>ANEXO 2: ARBOL GENEALOGICO DE LA DOCTORA PALOMA VALENCIA LASERNA</strong></p></blockquote></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="589" height="762" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19223611/Imagen12.jpg" alt="" class="wp-image-128116" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19223611/Imagen12.jpg 589w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19223611/Imagen12-232x300.jpg 232w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128098</guid>
        <pubDate>Mon, 20 Apr 2026 03:41:05 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19141044/la-conquista-D-Riviera.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[EL LINAJE DE LOS VALENCIA, Dos casas, un apellido: estudio histórico de los Valencia en Colombia. (Por Carlos Valdivieso)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El cosmos, la hormiga y los espacios sociotécnicos.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/el-cosmos-la-hormiga-y-los-espacios-sociotecnicos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Todo el proceso vital de las especies, así como el del humano, requiere transformar materia. La vida viene de la vida y come vida para perpetuarse. Sobrevivir implica la metamorfosis material del mundo, un incesante intercambio de líquidos, flujos y sustancias. Esa materialidad está presente en el aire que respiramos, el mismo que remite al árbol, a la fotosíntesis y a la estabilidad climática del planeta. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Sobre la mesa del comedor de la casa de un campesino, en una vereda de Colombia, se desplaza una hormiga. Lleva entre sus tenazas un pedazo de azúcar para sus larvas que crecen dentro de un hormiguero. Se arrastra inconsciente de la grandeza del <em>cosmos</em> que la posibilita y la rebasa. El nido queda detrás de la casa, en la parte baja de un barranco, rodeado de unos geranios blancos, rojos y zapotes. Para llevar el azúcar a las crías, debe hacer un gran esfuerzo: descender por las patas de madera de la mesa arrastrando su pesada carga, bajar hasta el piso y cruzar por el comedor abierto, hasta llegar a los pies del barranco. <em>La hormiga está en espacios sociotécnicos, humanos, artificialmente creados, pero debe llegar a la tierra, al hormiguero, a su morada.   </em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el cosmos, la galaxia; en la galaxia, el planeta tierra; en la tierra, este continente; en el continente, Colombia; en Colombia, la vereda; en la vereda, la casa; en la casa la mesa y el piso; tras la casa, el barranco; y bajo la tierra, el hormiguero que <em>aloja</em> a la hormiga. <em>Todo ello es poesía cósmica, del mundo.</em> <strong>Normalmente, cuando estamos sumergidos en la rutina, cuando sometemos nuestros ritmos vitales a la dictadura del reloj; cuando estamos en el trabajo y los días, como se titula el libro de Hesíodo, no nos percatamos de toda esta arquitectura, de estas redes; de estas grandes tramas escritas por el universo</strong>, de la traslación del planeta al interior de la galaxia, de su rotación sobre sí mismo, y del equilibrio cósmico que todo esto implica. No pensamos en el clima global, en la homeostasis planetaria, ni en la <em>habitabilidad</em> del mundo</p>



<p class="wp-block-paragraph">Flotamos en el cosmos con una absoluta inconsciencia, como dormidos en un planeta vivo que también se mueve, extrañados de la atmósfera, de la biosfera, del núcleo caliente de Gaia que nos abriga y nos arropa…que nos mantiene vivos. Del <em>cosmos</em> provino la vida; esta se ramificó en millones de especies, bellas, diversas, raras, feas. <strong>Se formó así la naturaleza, esa obra de arte que se produce y se reproduce sí misma. La naturaleza es un circuito vital, una dialéctica de vida y muerte; en ella la vida está entrelazada, unida; es la madeja que permite la <em>sinapsis vital del mundo</em>, el <em>tejido viviente</em> del que formamos parte. </strong>No somos seres en la naturaleza, tal como está la matera sobre la mesa; ella es <em>en</em> nosotros, es una especie de universalidad que nos habita.    </p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta tierra habitamos continentes, países, regiones, provincias y veredas, pero todo ello es solo el resultado de un cosmos devenido, configurado, compuesto. <strong>El lugar en el que estamos es un gran arreglo material del mundo que ha tardado eones, milenos, siglos, décadas. </strong>Del <em>Bing-Bang </em>a la tierra donde están las crías de la hormiga, la materia ha pasado por muchas transformaciones, acciones, afectaciones. Se ha desdoblado en orgánica e inorgánica, pero siguen trabajando juntas, todo el tiempo, en lo vivo y en lo abiótico. En ese <em>tiempo </em>cósmico las bacterias descompusieron el CO<sub>2 </sub>y permitieron la formación de la atmósfera; desaparecieron los dinosaurios hace más de 60 millones de años. Desde el <em>Bing-Bang</em> hasta el mamífero humano que construyo la casa, en la cual reposa la mesa sobre la que se desplaza la hormiga, el cosmos se ha desplegado, y el humano, un recién venido en esta gran novela cósmica, ha empezado a escribir su historia. Así, arribamos a un <em>ahora, </em>un presente lleno de pasado y rebosante de futuros posibles, pues como dice la pensadora colombiana Laura Quintana (2025): “Todas las cosas del mundo están en medio de múltiples devenires y trayectorias”. Esa historia a la que arribamos no es más que el producto del diálogo de los seres humanos con el universo, un diálogo complejo, mediado por el lenguaje, la cultura y la técnica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La casa es solo un <em>útero vivible</em>, una esfera para decirlo con Sloterdijk (2003), un espacio cálido en la agreste tierra, que posibilita la vida humana. Es la versión <em>moderna </em>de la cueva primitiva, donde alrededor del fuego se tejieron las primeras historias, y se echaron los primeros cuentos; en esas cuevas donde el ser humano, esa criatura desvalida si se la compara con la fuerza del tigre, buscó protección y tranquilidad. Allá, entonces, se crearon los mitos, esas grandes, bellas y múltiples maneras con las que los humanos trataban de explicar el origen de todo, su puesto en el cosmos como diría Max Scheler (2003) en el siglo XX, su relación con ese gran universo que lo apabullaba y lo hacía sentir ínfimo, miserable, miedoso. <strong>Los mitos y las religiones aparecieron como <em>formas de tratar con la realidad, </em>de hacerla asible, manejable, dominable, <em>vivible. </em>Por eso los mitos no son charlatanería, no son cuentos. Las religiones, por su parte, son creaciones poéticas para tratar con el mundo, para arroparnos bajo su manto, bajo el manto, también, de los dioses. </strong>Con los mitos y las religiones se buscaba explicar los misterios que apabullaron al humano, entre ellos, los dos más importantes: la vida y la muerte; su origen y su destino final.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Para <em>cavar</em> la cueva el ser humano primitivo, omnívoro, más inteligente, tuvo que trascender la naturaleza. Esta <em>trascendencia</em> es lo típico humano, le permite ir más allá de lo dado, de ciertas determinaciones biológicas. Ella apareció cuando ese animal ancestral que es el humano <em>contempló</em> el mundo, se dejó atraer, tentar, interpelar por lo que estaba afuera, pero también por lo que estaba <em>dentro</em>, en el interior, como dice la filósofa Diana Aurenque (2023). También Ortega y Gasset (2001) el siglo pasado había hablado del <em>ensimismamiento </em>como un carácter distintivo del humano, pues gracias a él pudo crear un e<em>spacio interior </em>que permitía el pensamiento, la filosofía. <strong>Si el animal está sometido a su dotación biológica, sino puede escapar de los límites que la naturaleza le ha impuesto, el ser humano es un ser <em>metafísico</em>, trascendente, que pudo <em>sobrepasar</em> lo físico, “ir más allá” de la naturaleza misma, pero <em>sin</em> <em>salir de ella</em>, pues somos seres anclados al devenir natural. Y es necesario pensarlo así, para evitar la egolatría del antropocentrismo. Somos <em>natura</em> y eso es indiscutible, pero también abrimos rutas hacia otros confines y mundos.</strong> </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">El ser humano es un ser <em>creador</em>, un animal pensante que creó un proyecto vital propio, <em>su mundo, &nbsp;</em>o, mejor, sus mundos, sus órbitas y universos propios<em>.</em> El animal nace, crece, se reproduce y muere, como sabemos desde la biología elemental; algunos son muy inteligentes, pero no escapan a los designios que <em>natura </em>les ha impuesto. El animal está acorralado por su naturaleza, pero el animal ancestral que es el humano, gracias a su pensamiento que también lo conecta con lo divino, no solo usó <em>herramientas</em> técnicas para cavar la cueva, no sólo creó los mitos y las religiones y se abrió un espacio cálido y protector en el mundo, sino que creó la agricultura, la ciencia, la técnica, la industria, el mercado, el Estado, la política, los departamentos, los pueblos y las veredas, el arte; y, también, engendró la motosierra para cortar la madera que <em>compone</em> la mesa sobre la que camina la hormiga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y así como con los hongos y la caza, y el azúcar artificial hecho por el ser humano, la hormiga reproduce su vida biológica, el humano con la técnica se sobrepone al mundo. <strong>No hay humano sin técnica, esta es constitutiva de su humanidad misma. Ha hecho posible el mundo que tenemos y lo ha configurado desde que talló la primera piedra para cazar grandes animales, o para cavar una gruta. La técnica está a punto de convertirse en el “segundo cuerpo de la Tierra”, dice el pensador africano Achille Mbembe (2024); ya es, en efecto, un espacio vital más, en él también moramos, vivimos y trabajamos. Por eso ya somos medio cyborgs.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo el proceso vital de las especies, así como el del humano, requiere transformar materia. La vida viene de la vida y come vida para perpetuarse. Sobrevivir implica la metamorfosis material del mundo, un incesante intercambio de líquidos, flujos y sustancias. Esa <em>materialidad</em> está presente en el aire que respiramos, el mismo que remite al árbol, a la fotosíntesis y a la estabilidad climática del planeta. Cuando respiramos el aire nos conectamos, en verdad, con el universo todo, pues sin este, nuestro planeta mismo no existiría. Inhalo parte del cosmos y exhalo parte del cosmos ligeramente alterado. De todo ese entramado depende la vida. La vida es un soplo del cosmos, somos polvo estelar, y somos un suspiro del universo. En fin, <em><strong>somos hijos de engranaje del mundo y, para los creyentes, somos también la materialización de una idea divina, del pensamiento de Dios…somos un sueño de Dios, el producto de su sueño creador.</strong> </em>  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hemos dicho <em>somos, </em>lo cual es relevante porque el humano no es un átomo, <em>recortado</em> de la realidad del mundo, del ambiente de la hormiga. <strong>“<em>Soy porque somos”</em> dice la sabiduría africana. Nacemos atados por medio de un cordón umbilical a Otros.  La comunidad y el mundo nos precede, nos forman. El humano no es una abeja sin panal perdida en el jardín. No. Es un ser atravesado por la sociedad y, a la vez, un ser que individualmente <em>forma</em> esa sociedad. </strong>En esa sociedad somos seres intersubjetivos, que nos comunicamos, nos entendemos, divergimos; en ella estamos cruzados por los afectos y por los principios. En ella cooperamos, aunamos esfuerzos comunes para sobrevivir, para perpetuar el mundo; de la sociedad recibimos lo que somos para poder tejer y crear lo que seremos. <strong>La sociedad es una fábrica de humanos, pero también es el “elemento” que nos permite transcenderla, rebasarla, superarla. La sociedad también está en nosotros y nosotros, individualmente, somos los ladrillos de La sociedad.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que cuando veamos en nuestro hogar a un insecto, en su incesante trabajo, llevando un mundo artificial encima, sobre sus cuestas, pensemos en que todo lo que nos rodea es una <em>materialidad</em> devenida, biológica, química, orgánica, inorgánica y…desde luego, <em>técnica</em>. Es así como nos podemos reconciliar con el cosmos, con la vida y, para los creyentes, con la “obra de Dios”. Así potenciamos nuestra conciencia cósmica, nuestra pertenencia en esta procesión de seres, así nos concebimos humildemente como parte de la aventura de la materia y del espíritu; así ratificamos que <strong>“solo la fe en el mundo sensible puede salvarnos. Hay que volver por los derechos de lo corpóreo, de lo que tiene volumen, forma, color”</strong>, como decía la pensadora española María Zambrano (2014). Esto equivale a armonizarnos con los flujos de la vida que nos sostienen para evitar el daño del mundo que nos consumiría a todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencias</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Aurenque, Diana. (2023). <em>Animal ancestral. Hacia una política del amparo. </em>Barcelona: Herder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Max Scheller. (2003). <em>El puesto del hombre en el cosmos. </em>Buenos Aires: Losada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mbembe, Achille. (2024). <em>La comunidad terrestre. Reflexiones sobre la última utopía</em>. NED ediciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ortega y Gasset, José. (2001). <em>En torno a Galileo. El hombre y la gente. </em>México: Porrúa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quintana, Laura. (2025). <em>El tiempo que queda. Sobre envejecer en el fin del mundo</em>. Bogotá: <em>Ariel.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sloterdijk, Peter. (2003). <em>Esferas I: burbujas, Microesferología</em>. Madrid: Siruela.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Zambrano, María. (2014). <em>Obras completas, </em>VI. Fundación María Zambrano, Galaxia Gutenberg, S.L.</p>
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        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127597</guid>
        <pubDate>Wed, 01 Apr 2026 15:05:20 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El cosmos, la hormiga y los espacios sociotécnicos.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Las escritoras Mary Grueso Romero y Bárbara Muelas Hurtado, miembros de la Academia Colombiana de la Lengua</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/las-escritoras-mary-grueso-romero-y-barbara-muelas-hurtado-miembros-de-la-academia-colombiana-de-la-lengua/</link>
        <description><![CDATA[<p>La Academia Colombiana de la Lengua abre sus puertas a las otras Colombias. La Academia Colombiana de la Lengua, es una institución fundada en Bogotá el 10 de mayo de 1871 por el bogotano José María Vergara y Vergara, entre otros; durante mucho tiempo fueron 12 sus miembros, en alusión a las supuestas 12 chozas [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h2 class="wp-block-heading">La Academia Colombiana de la Lengua abre sus puertas a las otras Colombias. </h2>



<p class="wp-block-paragraph">La Academia Colombiana de la Lengua, es una institución fundada en Bogotá el 10 de mayo de 1871 por el bogotano José María Vergara y Vergara, entre otros; durante mucho tiempo fueron 12 sus miembros, en alusión a las supuestas 12 chozas que levantó Jiménez de Quesada cuando fundó Santafé de Bogotá, obviamente todos hombres y casi todos bogotanos de vieja prosapia, como Rufino José Cuervo y Miguel Antonio Caro. Debieron pasar 107 años para que una mujer fuese nombrada miembro correspondiente, la poeta bogotana Dora Castellanos, &nbsp;pasar 113 años para que una mujer fuese nombrada miembro de número, la escritora santandereana Elisa Mújica, y pasar 154 años para que una mujer afro, Mary Grueso Romero, y una mujer indígena,&nbsp; Bárbara Muelas Hurtado, integraran dicha academia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Surge la Academia Colombiana de la Lengua, la primera en su género después de la Real Academia Española, en un periodo donde existía una añoranza hacia lo que denominaban algunos “la madre patria”. Entre 1870 y 1872 gobernó el país el liberal bogotano Eustorgio Salgar, un periodo de relativa paz que le permitió auspiciar las artes y las ciencias, fundando instituciones como la ya mencionada, además de la Academia Nacional de Ciencias Naturales, se crearon las Escuelas Normales para formar a los maestros del país y se fundó el Banco de Bogotá, se inauguró el ferrocarril de Barranquilla a Puerto Salgar, línea del denominado Ferrocarril de Bolívar, el segundo después del de Panamá. Quizá la juventud del presidente, 39 años, lo impulsó para llevar a cabo obras que buscaban ingresar al país en la modernidad que se avenía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pese a todo ello, el país era dirigido por una élite blanca, masculina y andina desde Bogotá. Jamás imaginarían las familias “blancas”, linajudas y encopetadas, que afros e indígenas conformarían estas academias, supuestamente fundadas por ellos y para ellos, los años transcurridos para darse una apertura son prueba fidedigna de ello. Sería con la Constitución de 1991 que el país integraría formalmente a afros e indígenas a la vida cultural del país, ya que siglos atrás lo habían logrado mediante luchas constantes y reclamos justificados, ahí Benkos Biohó, Juan Chiles, Arnoldo Palacios, Quintín Lame, y miles de mujeres y hombres que forjaron el reconocimiento de sus comunidades para lograr entender que Colombia es un país pluricultural y pluriétnico. El artículo 10 de la Constitución Política estipula: “<em>El castellano es el idioma oficial de Colombia. Las lenguas y dialectos de los grupos étnicos son también oficiales en sus territorios. La enseñanza que se imparta en las comunidades con tradiciones lingüísticas propias será bilingüe</em>”, es decir que la inclusión real y concreta recién se está dando por parte de academias y centros de intelectuales, empiezan a apreciar lo que ya millones de colombianos hemos valorado durante siglos: los saberes propios.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083838/ACADEMIA-COLOMBIANA-DE-LA-LENGUA-1024x576.jpeg" alt="" class="wp-image-117899" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083838/ACADEMIA-COLOMBIANA-DE-LA-LENGUA-1024x576.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083838/ACADEMIA-COLOMBIANA-DE-LA-LENGUA-300x169.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083838/ACADEMIA-COLOMBIANA-DE-LA-LENGUA-768x432.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083838/ACADEMIA-COLOMBIANA-DE-LA-LENGUA.jpeg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">La profesora Bárbara Muelas Hurtado es indígena misak, nacida en Silvia – Cauca, fue una de las encargadas de traducir la Constitución Política de 1991 a su idioma, el nam trik, es lingüista y activista guambiana, ha publicado varios libros que dan fe de su trabajo tesonero para conservar la cultura de su comunidad, sus tradiciones y sus historias, logrando que niños y jóvenes comprendan la importancia de conservar esos saberes a través del tiempo. Este aparte de su discurso de posesión como académica resume su lucha y su pensamiento: “<em>Nací en ɵskɵwampik, en Silvia, Cauca, hace ya casi ochenta años. Crecí inmersa en una cosmovisión donde el mundo no es simplemente algo externo a nosotros, sino una red compleja de relaciones en la que cada palabra tiene vida propia. Para los Misak, nombrar es un acto íntimo con la naturaleza que implica gran responsabilidad y<br>conciencia, pues al nombrar no solo describimos el mundo, sino que lo creamos, lo sostenemos y lo comprometemos con nuestro propio destino.</em>”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mary Grueso Romero nació en Guapi – Cauca, ha vivido gran parte de su vida en Buenaventura, desde donde desarrolla su labor como profesora y como escritora. Accedió a la educación formal cuando ya estaba casada, gracias al apoyo de su esposo alcanzó varios títulos académicos. Su partida temprana la inspiró para escribir poesía, aunque cargada de mucha nostalgia, quizá por ello puso luego su atención en la literatura infantil, a tal punto que sus cuentos y sus poemas son lecturas obligatorias para las comunidades afrocolombianas, su propia vida es inspiración para comprender que el mundo no es como lo pintan las figuras de los libros de textos que les llegan de afuera, de ahí que Mary viera la necesidad de relatar el mundo desde sus propias experiencias, desde las formas y los colores que los rodean, reconociendo y valorando el gran aporte que las comunidades afros han hecho a la construcción de este país, por eso no tiene obstáculo para decir: “<em>Yo tengo mi raza pura / Y de ella orgullosa estoy / De mis ancestros africanos /Y del sonar del tambo</em>”, hermosa evocación ancestral en la escritura de ese gigante llamado Candelario Obeso, y que ahora la Academia Colombiana de la Lengua reconoce y valora.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083931/MARY-GRUESO-2-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-117900" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083931/MARY-GRUESO-2-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083931/MARY-GRUESO-2-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083931/MARY-GRUESO-2-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083931/MARY-GRUESO-2-1536x1152.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/10083931/MARY-GRUESO-2-rotated.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la poeta Mary Grueso Romero me une una amistad de hace varios años, en la fría Pasto nos conocimos, junto al poeta y traductor bogotano Nicolás Suescún, donde compartimos la misma ruana para arroparnos; en la encantadora Tumaco nos volvimos a encontrar, al son de marimba y guasá, en la Fiesta del Libro; y en la sabanera Bogotá nos hemos vuelto a encontrar, bajo el amparo de las voces y los libros en la FILBO. Gigante como una palmera del Pacífico es Mary, con su voz amorosa y tierna que conquista a todo aquel que se le arrima, ya que es un imán, donde va es buscada por sus ávidos lectores, por quienes valoramos inmensamente su maravilloso trabajo literario y, sobre todo, por su generosa amistad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ingreso de Mary Grueso Romero y Bárbara Muelas Hurtado a la Academia Colombiana de la Lengua implica reconocer la apertura a los países que habitan Colombia, a reconocer la importancia de las diferentes formas de hablar que hay dentro de una misma nación, a reconocer la manera como cada comunidad o territorio interactúa con el universo desde su propia aldea, en donde “Las lenguas son la Patria”.</p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117894</guid>
        <pubDate>Thu, 10 Jul 2025 13:44:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Las escritoras Mary Grueso Romero y Bárbara Muelas Hurtado, miembros de la Academia Colombiana de la Lengua]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La vida, un instante. A propósito del libro Ahora y en la hora de Héctor Abad Faciolince.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/la-vida-un-instante-a-proposito-del-libro-ahora-y-en-la-hora-de-hector-abad-faciolince/</link>
        <description><![CDATA[<p>Algunos hemos venido definiendo a la gran novela El Olvido que Seremos, como una larga carta de amor de un hijo hacia su padre. Por estos días, el autor de esa entrañable obra nos regala a sus lectores, un documento testimonial, que son varios libros en uno, Ahora y en la hora, el cual podría ser calificado como el testamento de amor de un padre a sus hijos, su esposa y amigos. Siendo un texto diferente al primero, Héctor Abad Faciolince vuelve a estremecer el alma del lector.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="643" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/09065026/ahora-y-en-la-hora-643x1024.jpg" alt="" class="wp-image-116760" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/09065026/ahora-y-en-la-hora-643x1024.jpg 643w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/09065026/ahora-y-en-la-hora-188x300.jpg 188w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/09065026/ahora-y-en-la-hora-768x1223.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/09065026/ahora-y-en-la-hora-964x1536.jpg 964w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/09065026/ahora-y-en-la-hora-1286x2048.jpg 1286w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/09065026/ahora-y-en-la-hora-scaled.jpg 1607w" sizes="auto, (max-width: 643px) 100vw, 643px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Nota preliminar</strong>: Esta reseña literaria, fue publicada originalmente en el periódico&nbsp;<em>El Correo del Golfo</em>, en donde el autor publica una columna semanal con su nombre de pila (Dixon Moya).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos hemos venido definiendo a la gran novela&nbsp;<em>El Olvido que Seremos</em>, como una larga carta de amor de un hijo hacia su padre. Por estos días, el autor de esa entrañable obra nos regala a sus lectores, un documento testimonial, que son varios libros en uno,&nbsp;<em>Ahora y en la hora</em>, el cual podría ser calificado como el testamento de amor de un padre a sus hijos, su esposa y amigos. Siendo un texto diferente al primero, Héctor Abad Faciolince vuelve a estremecer el alma del lector.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este libro no sólo es el testimonio de solidaridad y afecto con una causa justa, la de Ucrania, cuya población ha sufrido la invasión y constantes ataques del poderoso ejército ruso que sigue las ordenes de Vladímir Putin. En ese sentido, el autor se ubica en el lado correcto de la historia, como lo hicieron quienes expusieron el holocausto de los nazis en contra de los judíos, o los que ahora denuncian el genocidio del pueblo palestino por el gobierno de Benjamín Netanyahu, como también lo ha hecho Abad Faciolince.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los lectores fieles de Héctor Abad, siempre estamos a la espera de una nueva novela suya, pero en esta ocasión nos trae un libro diferente. Algo que no le es ajeno, si recordamos aquel&nbsp;<em>Tratado de culinaria para mujeres tristes</em>, que el mismo autor no sabía definir en su esencia. En el caso de&nbsp;<em>Ahora y en la hora</em>, es un libro misceláneo, en donde aparece como invitada especial, la poesía, que llega por momentos a salvar en aquello que la prosa se reconoce incapaz de resolver. Pero también podría verse como un trabajo penitente, que ayude a compensar el peso de la culpa que atormenta al escritor. Una culpabilidad por demás injusta, porque el autor no es el responsable del suceso que cuenta, ni de la crueldad humana en general.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="998" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/09065658/Charla-Ricardo-Silva-HAF-998x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-116762" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/09065658/Charla-Ricardo-Silva-HAF-998x1024.jpeg 998w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/09065658/Charla-Ricardo-Silva-HAF-292x300.jpeg 292w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/09065658/Charla-Ricardo-Silva-HAF-768x788.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/09065658/Charla-Ricardo-Silva-HAF.jpeg 1312w" sizes="auto, (max-width: 998px) 100vw, 998px" /><figcaption class="wp-element-caption">Ricardo Silva Romero y Héctor Abad Faciolince en la FILBO 2025 (fotografía de Dixon Moya)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El mejor momento de la&nbsp;<em>Feria del Libro de Bogotá</em>&nbsp;del presente año, a mi juicio, se dio en la conversación entre dos escritores colombianos, Ricardo Silva Romero y Héctor Abad Faciolince, uno de Bogotá y el otro de Medellín, que coinciden en el inmenso país de la literatura. En esa deliciosa charla, Héctor presentaba su libro como la&nbsp;<em>crónica de una muerte anunciada</em>, porque de antemano se sabe sobre la muerte de la protagonista, la escritora Victoria Amelina, quien fue asesinada con otras doce personas, incluyendo menores de edad, por un misil ruso, lanzado contra un restaurante, donde sólo había civiles inermes, pero es necesario saber las causas y los detalles del terrible hecho. Héctor había cambiado de sitio en la mesa con Victoria, momentos antes del ataque, hecho que salvó la vida del autor, pero se la cambió para siempre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El libro del cual hablamos, no sólo trata sobre ese momento terrible, que podría resumirse en la anécdota de un superviviente. No, es mucho más, habla sobre la historia e historias transcurridas en Ucrania,&nbsp;pero también nos acerca a los autores ucranianos o nacidos en lo que es, fue o será Ucrania, que figuran incluso con otras nacionalidades como el gran autor de ciencia-ficción Stanislaw Lem, sobreviviente del Holocausto nazi. Lista a la que se suma Victoria Amelina, a quien seguramente luego del libro de Abad Faciolince será más conocida en nuestro idioma, especialmente su novela&nbsp;<em>Un hogar para Dom</em>.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El texto, también es una reflexión sobre la escritura en general y los motivos para su ejercicio. En el caso de Héctor Abad, llega a la conclusión que escribe para los que él quiere (hijos, esposa, allegados), no como García Márquez que escribía para que los amigos lo quisieran más. Es decir, dos formas diferentes de concebir el acto de la creación literaria con el amor. El escribir y el querer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es un libro que invita al diálogo, no impone criterios y creo que el lector puede estar en desacuerdo con algunas ideas expresadas por el autor, que no posa de profeta o gurú, tampoco de héroe.&nbsp;El autor insiste en autodenominarse como un viejo que debería haber muerto en lugar de su joven colega, Victoria Amelina, y no deja de reiterar lo que él llama su cobardía.&nbsp;Disiento profundamente con el autor, en su insistencia en presentarse como cobarde, no lo es, aunque haga todo lo posible por convencernos. Alguien que se presenta con total transparencia, sin fingir lo que no es, sin colgarse medallas como otros lo habrían hecho, no sólo es un hombre honesto, sino valiente, en estos tiempos tramposos y&nbsp;<em>trumposos</em>.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">También disiento con Héctor cuando dice que no hay cielo azul como el de Madrid y lo compara con Jericó y el Carmen de Viboral, dos poblaciones entrañables de Antioquia, bello Departamento cuya capital es Medellín. Eso no es cierto, no hay un cielo azul más bello que el de Bogotá a finales de diciembre y comienzos de enero. Aquí la mayoría de lectores subirán la ceja, moverán la cabeza y me renegarán, los entiendo, porque los extranjeros, no suelen venir a Bogotá en esas fechas y la mayoría de bogotanos salen de la ciudad, dejando a quienes nos quedamos un regalo maravilloso. En general, todos tienen la imagen del cielo gris o marrón de mi ciudad, así que ni se lo imaginan. Bueno, la verdad es que cada uno tiene su cielo azul preferido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En las últimas páginas del libro, hay una profunda reflexión sobre la muerte, la propia y la de los demás, pero muy especialmente la de aquellos que amamos, el peor mal, como lo califica Héctor. “La inmortalidad debió de inventársela un padre que perdió a su hijo”, eso lo dice un hijo que perdió a su padre demasiado temprano en la vida. Cuál es la palabra que designa a quien ha perdido a sus hijos? En español no existe una palabra así, Héctor se pregunta si puede ser&nbsp;<em>deshijado</em>.&nbsp;<em>La Federación española de Padres de Niños con Cáncer</em>, ha propuesto&nbsp;<em>huérfilo</em>, para describir semejante dolor, utilizando la misma estructura del latín.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Héctor Abad, se pregunta si en algún idioma existe una palabra para designar el dolor de los padres que han perdido a sus hijos. En efecto, querido Héctor, en hebreo y en árabe, sí cuentan con las palabras&nbsp;<em>shjol</em>&nbsp;y&nbsp;<em>thaakil&nbsp;</em>respectivamente, pueblos que saben de sobra ese terrible significado, especialmente desde el 7 de octubre de 2023, con el ataque terrorista de Hamás a población civil israelí y el genocidio desatado por el criminal gobierno de Benjamín Netanyahu contra el pueblo palestino de Gaza.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como diplomático colombiano, creo que un acto de justicia y solidaridad, sería en el futuro abrir una embajada de Colombia en Kiev, además porque nuestro país no sólo a través de personalidades como Sergio Jaramillo (fundador del movimiento #AguantaUcrania) y el mismo autor, han expresado su afecto a Ucrania, sino que cientos de colombianos han participado en la llamada&nbsp;<em>Legión Internacional</em>, aunque sea un tema complejo, pero de todas formas, involucra intereses de compatriotas en el conflicto. Si se me permite la recomendación, creo que el mejor embajador sería Héctor Abad Faciolince, aunque él seguramente no lo aceptaría si se diera esa lejana posibilidad.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Espero que una de las primeras traducciones de este libro sea al idioma ucraniano y ojalá en&nbsp;<em>Compás</em>, aquella editorial que primero se llamó&nbsp;<em>Macondo</em>, nombre tan cercano a los colombianos. Seguramente será bien recibido por los lectores ucranianos, este libro que es varios en uno, crónica de un instante, pero también biografía de valientes que luchan por la paz, elegía de un pueblo heroico que enfrenta a los gigantes de la Tierra, todas y todos ellos, representados en una escritora mártir.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los seres humanos llegamos a este mundo en una hora determinada, de cierto día, mes y año, así como nos iremos en incierta hora del futuro. La vida, un instante, o como lo dijo otro paisa universal, Juan Esteban Aristizábal, más conocido como Juanes,&nbsp;<em>la vida es un ratico</em>, que así le decía su mamá. La recomendación para los lectores, que este libro no falte en su mesita de noche…o de día. En cualquier caso, que nunca falte, pues tampoco sobra, la oración que conmueve incluso a los agnósticos,&nbsp;<em>Ahora y en la hora de nuestra muerte…Amén</em>.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En lo que sigo llamando Twitter me encuentran como @dixonmedellin y exploro el cielo azul en Bluesky&nbsp;como @dixonacostamed.bsky.social</p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="780" height="565" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/09064957/Sergio-Jaramillo-Victoria-Amelina-Hector-Abad.webp" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/09064957/Sergio-Jaramillo-Victoria-Amelina-Hector-Abad.webp 780w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/09064957/Sergio-Jaramillo-Victoria-Amelina-Hector-Abad-300x217.webp 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/09064957/Sergio-Jaramillo-Victoria-Amelina-Hector-Abad-768x556.webp 768w" sizes="auto, (max-width: 780px) 100vw, 780px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
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        <pubDate>Mon, 09 Jun 2025 12:01:23 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La vida, un instante. A propósito del libro Ahora y en la hora de Héctor Abad Faciolince.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Réplica a la andanada de Mario Mendoza contra el presidente Gustavo Petro</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/replica-a-la-andanada-de-mario-mendoza-contra-el-presidente-gustavo-petro/</link>
        <description><![CDATA[<p>Para deconstruir a Gustavo Petro, hay que deconstruir a toda la élite política colombiana, pasando por las causas que dieron origen al M-19.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Mario Mendoza (fotografía del libro &#8220;La ciudad de los umbrales, Editorial Planeta&#8221;) y Gustavo Petro (fotografía de El Espectador)</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aba8451dacd2ab47b8d564d67e0f0242 wp-block-paragraph"><em><strong>&#8220;Frente a la tentación del yo y del ya, el arte es diálogo. Es conversar con esa fragilidad que nos hace fuertes&#8221;: Irene Vallejo, </strong>escritora<strong>.</strong></em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aac85d781e1e1bbce332da37f5399f1a wp-block-paragraph"><em><strong>“El sabio Tucídides decía que en las guerras las palabras pierden su significado. Hace ya más de veinticinco siglos, el ateniense observó que la manera de emplear ciertos términos permite diagnosticar el estado de salud colectivo”: Irene Vallej</strong></em><strong><em>o</em>, </strong>escritora<strong>.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Quién fue el que dijo <em>“No hables a menos que puedas mejorar el silencio”</em>?</p>



<p class="wp-block-paragraph">El antipetrismo está feliz <em>viralizando </em>el “perfil” o retrato escrito que hizo Mario Mendoza sobre el presidente de la República para la revista <em><a href="https://cambiocolombia.com/pais/retrato-de-gustavo-petro-en-blanco-y-negro-por-mario-mendoza">Cambio</a></em><strong><em>.</em></strong> Se zambullen en la artillería del escritor, nada nuevo o distinto a la palabrería y adjetivos que circulan a diario por las redes sociales: <em>“gurú religioso”, “personalidad mesiánica”, “enviado del cielo”, &#8220;división esquizofrénica”, &#8220;discursos energúmenos&#8221;,</em> etcétera, etcétera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ah, pero lo dice Mendoza que es el super… ventas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No juzgaré si su literatura juvenil es buena, regular o mala, pero en <a href="https://cambiocolombia.com/pais/retrato-de-gustavo-petro-en-blanco-y-negro-por-mario-mendoza">este texto</a>, lleno de lugares comunes, repite lo que dijo hace un año. Como lector, habría agradecido mayor belleza literaria, más poesía y menos retórica, para que la lectura alimentara de algún modo. Tomo prestadas las palabras de la escritora española  Irene Vallejo en su discurso de ingreso a la Academia Colombiana de la Lengua.<strong> <em>“Cuando todo se vuelve público al instante, en una atmósfera preñada de los truenos de la polarización, es más necesario que nunca un espacio literario para confrontar pensamientos complejos”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El autor bogotano se regodea deshilvanando la personalidad del presidente, sólo le faltó decir —y ganas no debieron faltarle— que a Petro toca ponerle ya la camisa de fuerza y encerrarlo… quizás en alguno de los frenocomios o manicomios por donde transitan ciertos personajes de su obra. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los antipetristas se frotan las manos y bailan alrededor de la hoguera, como si Mendoza hubiera descubierto el fuego. Sin haber completado un año de gobierno, ya había confesado su arrepentimiento y cantado sus verdades: <strong><em>“Si yo pudiera echar para atrás, me uniría a la gente que votó en blanco”</em>,</strong> le contó a su amigo Juan Carlos. Botero en esta <em><a href="https://www.eltiempo.com/cultura/mario-mendoza-si-petro-no-corrige-va-a-llevar-a-la-nacion-al-desastre-780658">entrevista</a></em> de junio de 2023.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se le abona, eso sí, su mirada de observador independiente, que no es la del activista en ejercicio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que causa un poco de risa es la pose de psiquiatra, o al menos de psicólogo, que asume el escritor al escribir el “perfil”. Después de elogiar para justificar su voto, ataca sin contemplaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Comienza diciendo: <em>“El problema es que poco a poco empezó a mostrar su lado más <strong>oscuro y siniestro:</strong> el del <strong>narcisista paranoico</strong> que no soporta que le lleven la contraria, que lo cuestionen o lo vigilen”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sinceramente, pensé que&nbsp;con esas cuatro palabras describía&nbsp;a su tristemente célebre amigo Campo Elías Delgado, cuya historia demencial (y su final sangriento en el restaurante <em>Pozetto </em>de Bogotá), le dio para cosechar fama y fortuna a tres bandas: <em>“Satanás”, </em>la novela, la película y la novela gráfica. Los escritores de ficción tienden a la exageración en sus párrafos; lo sé porque soy uno en ciernes, sin fama claro está.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b7d0149d98ce551d1e324e363cec65ea wp-block-paragraph"><em>“Desearía reivindicar la labor saludable de la humilde filología, que, ejerciendo la meditación sobre las palabras, sana los textos y nos enseña, en tiempos de hipérboles y bulos, la importancia de regresar siempre a las fuentes primarias, de cotejar y contrastar, de leer entre líneas y <strong>buscar la expresión justa.</strong> La filología también se ocupa de investigar y conocer a fondo cada idioma, <strong>para protegernos de todo intento de manipulación lingüística, para salvaguardar una conversación saludable y serena, para proteger el legado de leyes y leyendas que nos permite vivir juntos”. </strong></em><strong><a href="https://elpais.com/america-colombia/2024-10-13/palabras-anatomia-de-un-misterio.html">Irene Vallejo</a>, </strong>escritora<strong>.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quede claro que no hago una defensa del presidente —no me fío ni de mi sombra— sino una exigencia como lector para que se cuide el rigor en los contenidos, las palabras que se escogen para describir o calificar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sinónimos de persona siniestra: maligno, perverso, malvado, pérfido. No soy fan de la obra de Mendoza, pero sé por lo que me cuenta mi hija que se nutre de esta clase de personajes oscuros y siniestros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia ha habido —los hay y seguirán existiendo— criaturas realmente oscuras y siniestras. Y en la política más, pero con esa gente da miedo meterse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente es un ser lleno de contradicciones, quizás de inseguridades e improvisaciones también, y, aceptémoslo, de <em>“temperamento retador y pendenciero”</em>, pero en los dos años largos en la Casa de Nariño, todavía no ha matado ni comido del muerto. Creo que Mario Mendoza escribió de afán y sin diccionario de sinónimos a la mano. Lástima que esos <em>libracos</em> quedaron en desuso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También usa los términos <em>narcisista </em>y <em>paranoico.</em> ¿Acaso para ser presidente de una nación, lo mismo que rey o dictador, no hay que tener aires de superioridad y un exagerado amor propio? No se nos olvide que aquí ya hubo un <em>Mesías</em> con dos periodos encima, el segundo conseguido a las malas, tras violentar ese libro sagrado que es la Constitución de 1991.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Se me ocurre que paranoicos estamos todos en Colombia, más después de la Pandemia. El propio Mario se lo confesó a <em>El Tiempo </em>a principios de año y con esta frase abrió ese periódico su reportaje: <em><strong>“Me di cuenta de que me estaba enloqueciendo”, </strong></em>dijo, refiriéndose al desajuste mental que trajo la cuarentena, a causa del Covid-19, y al dolor profundo que experimentó tras el fallecimiento de su señora madre.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-48dc72e63744514b2485be9de2e2a6e2 wp-block-paragraph"><em>“Para mí fue muy duro, fue un duelo muy mal hecho, lleno de culpas y de recriminaciones. En algún momento me di cuenta de que me estaba enloqueciendo, yo ya no confiaba en mí, entonces tuve que pedir ayuda, hacer terapia y empezó una precipitación en el abismo, una caída, pero <strong>poco a poco me fui dando cuenta de que no era solo mi caída, sino era toda una sociedad la que se estaba cayendo, una sociedad entera, una civilización que se iba a pique”</strong></em>: Mario Mendoza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el programa <em>Hablando con Francisca</em>, a propósito del mismo tema, Mendoza cuestionaba a los psiquiatras. <em>“¿Qué es normal?, que es el grave problema que yo tengo cuando los psiquiatras empiezan a diagnosticar. Parten de un concepto de normalidad. Pero ¿Qué es normal?, ¿Quién es normal?, ¿Dónde tenemos un ejemplo de una persona al ciento por ciento equilibrada? Lo que ellos llaman la normalidad psiquiátrica, ¿dónde está eso? Yo creo que eso no existe. <strong>Nadie está al ciento por ciento en su lugar, perfecto, equilibrado, </strong>que tenga el control de sus emociones y de sus sentimientos”. &nbsp;</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Mario Mendoza: Increíble historia de Superación 😱 - De la Depresión a la Escritura Sanadora" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/EY7xC4WmCCs?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pues bien: Mendoza, que no es psiquiatra, ya valoró al presidente, sin diván, a la distancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero comparto algo de lo que dice, porque de algún modo todos estamos mal de la cabeza en estos tiempos. Si se diagnostica a cada colombiano habría que construir más instituciones psiquiátricas. Por lo pronto, podrían empezar con los escritores, a los que con frecuencia nos falta un tornillo, porque para escribir sobre la realidad colombiana no basta la cordura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También creo que el presidente está siendo víctima de lo que llaman <em>la soledad del poder.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si el maestro Gabriel García Márquez viviera, además de votar por Gustavo Petro, (también a mí me gustan los relatos distópicos), lo habría definido con dos de sus frases certeras: <em>“</em><strong><em>No hay soledad comparable a la soledad del poder”,</em> <em>“La soledad del poder se parece mucho a la soledad del escritor”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con todo, es posible que Petro y Mendoza tengan parecidos razonables. Añade el escritor en el programa <em>Hablando con Francisca. “A mi socializar me cuesta mucho. Es algo que al día de hoy todavía lo tengo, y es que no me gusta, no me siento cómodo. Es como un pequeño ermitaño que huye hacia su cueva, y ahí se siente seguro y ahí se protege un poco”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">De pronto, al presidente también lo posee ese espíritu de anacoreta, ¿un ser acaso retraído e incomprendido? Cuando salió del cargo, la exministra <em><a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/la-carta-abierta-de-la-exministra-de-cultura-patricia-ariza-a-gustavo-petro">Patricia Ariza</a></em>, su amiga, en una carta pública de agradecimiento hizo esta observación: <em>“Allí aprendí mucho, son gente inteligente: escuché discusiones de alta economía y vi en sus intervenciones, presidente, a un hombre profundamente humano, pero, a la vez, triste. No logré comunicarme con usted y lo siento, de verdad. Le pregunté a mucha gente: ¿Qué le pasa al presidente conmigo? Y me decían: no te preocupes, él es así con todo el mundo. Eso me tranquilizaba, por momentos”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esas palabras dicen más del<strong> </strong>presidente de lo que cualquiera de sus detractores repite sin evidencia médica. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Analicemos otras frases del dictamen del escritor, casi <em>bestseller.</em></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-ca5f186d4f890d5fb8cda7cc0a2a9328 wp-block-paragraph">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>“…no llegaba puntual a ninguna cita e iba quedando cada vez más encerrado en sus <strong>alucinaciones </strong>de víctima perseguida, <strong>una herencia que quizás le queda de la tortura que sufrió en la cárcel”.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si es así, entonces el mismo Mendoza ya resolvió el caso, ahorrándole el tratamiento al presidente. &nbsp;</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-26f022f9af69a17e943adea88585c7b9 wp-block-paragraph">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>“Parecía Doctor Jekyll y Míster Hyde. <strong>Un caso clínico</strong>”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En un país con escasa compresión lectora, le faltó decir quiénes eran esos personajes. Jekyll&nbsp;y Hyde son la misma persona: un científico que por medio de una pócima despierta su humanidad maléfica, hasta convertirse en un criminal capaz de cometer atrocidades. La comparación es bastante desafortunada porque el presidente no es lo uno ni lo otro. De serlo, tocaría encerrarlo de por vida. Insisto: escribir símiles es tan complicado como hacer hipérboles, todo un arte.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-7c63fdd03272ed6036993b48c857ee41 wp-block-paragraph">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>“Y a este Mesías tan nuestro, al que su ego le dicta que puede ser el <strong>presidente del planeta entero</strong> y el <strong>embajador de las estrellas</strong>”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Reto al escritor de distopías a que nos diga dónde se autoproclamó como ta<strong>l</strong> el presidente. Más que un retrato -o perfil, como lo llamó él-, esta es otra columna de opinión. Una interpretación libre como lo hizo la oposición con los discursos del presidente ante la ONU. Un perfil es otra cosa. Es más bien un resumen juicioso de titulares y trinos. Perfiles los que hacían Gay Talese y Truman Capote.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-ab3c1f91caa4b811755ad8f91c87fef8 wp-block-paragraph">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>“Fue el primero de <strong>tantos brotes de paranoia</strong> que vendrían después. <strong>Narciso</strong> empezaba a <strong>delirar </strong>atrapado en la Casa de Nariño”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">La frase, para que no se caiga de su peso, requiere la firma de un psiquiatra con cartón. Lo demás son creencias, opiniones, no hechos comprobados ni sustentables. En dos palabras, es literatura, es ficción. <em>“La verdad de las mentiras”, </em>que así dijo otro Mario: Vargas Llosa.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-6cea62c91a37113e65718e5c76f520cf wp-block-paragraph">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; “<em>No se puede ser fraterno cuando se está lleno de <strong>odio y resentimiento</strong>”</em></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-5c5f54fcdc9df4a33660dd7c7577defb wp-block-paragraph">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>“Petro, que tiene una moral fluctuante y acomodaticia”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Dos frases elocuentes, sin duda, que aplican casi que sin excepción a toda la clase política de este país y alrededores, incluidos los prontuarios que pesan sobre muchos de ellos. Desde el Plebiscito de la paz, que ganó el “No” con mentiras, en Colombia toda la tragicomedia política (nuestro teatro del absurdo y el cinismo) se ha basado en inquinas y marrullas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un retrato “en blanco y negro”, donde no se le reconoce un acierto al gobernante, es un cuadro inacabado, porque deliberada y convenientemente&nbsp;el autor dejó el tono blanco sin destapar, olvidando, por ejemplo, que en los últimos 50 años es el primero en encarar el problema de la tierra, origen de nuestro conflicto interno. Además, en tiempos de polarización no se puede hacer el perfil de un líder sin analizar a la contraparte, sus contradictores. En una democracia,&nbsp;donde fungen tres poderes, ese contexto ameritaba, siquiera, un párrafo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si se trata de <em>deconstruir </em>a Petro, hay que <em>deconstruir </em>a toda la élite política, (partiendo de las elecciones que se robó Misael Pastrana el 19 de abril de 1970, génesis del M-19), sin favorecimientos y mucho menos sin mandar el mensaje equivocado de que la única opción posible es volver al pasado, como si nos persiguiera un sino trágico al que toca resignarnos.  &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para el caso colombiano (y sin ánimo de lavarle la cara al presidente por sus pecados), el Congreso de la República ha sido hasta cierto punto la <em>vaca muerta </em>en el camino de las reformas que el país necesita, satanizando&nbsp;proyectos o amenazando con no debatirlos, sin siquiera haberlos leído. A ver cuándo pintamos en blanco y negro el retrato de los &#8220;<em>honorables Padres de la Patria”</em> y su cuota de irresponsabilidad (orfandad) política. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A Mendoza se le olvida un concepto elemental: que el poder es un juego y ese juego se alimenta de intríngulis y estrategias. Para entenderlo, hay que ser un animal político (concepto aristotélico sobre la dimensión socio-política del ser humano) y la mayoría de nosotros, analfabetas sin formación política, no pasamos de ser humildes espectadores. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A eso llamamos democracia cada cuatro años. Son las reglas del juego, y por eso hasta el <em>&#8220;Fuera Petro&#8221;</em> de la oposición en los estadios parece otra pataleta fuera de lugar.&nbsp;Cabe pensar, entonces, que todos estamos paranoicos, buscándole la quinta pata al gato en todo lo que dice o hace el mandatario.&nbsp;Nunca sobra leer o releer a autores como Platón (<em>La República</em>) o Maquiavelo (<em>El príncipe</em>). </p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right">Decía Platón, el filósofo griego: <em><strong>“Debemos construir una sociedad en la que cada uno haga aquello en lo que es mejor”.</strong></em></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Yo también voté por Petro, pero a diferencia de Mendoza no me arrepiento. Asumo la responsabilidad sobre mis decisiones, aunque entiendo que algunos denigren para liberarse de posibles culpas. Este es un gobierno imperfecto, como todos, pero es el gobierno que millones elegimos. Estaremos en manos de Petro hasta el 7 de agosto de 2026, a menos que la Comisión de Acusaciones de la Cámara -no el Consejo Nacional Electoral- encuentre razones justificadas para destituirlo. De haber ganado Rodolfo Hernández hoy nadie sabría en manos de quién estaría la nación.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La gracia es resistir y Mendoza claramente no resistió. El que dijo una vez que <em>“escribir es resistir”</em> y luego escribió un libro completo para convencernos también de que <em>”leer es resistir”, </em>al final cayó vencido, derrotado, apuñalado por sus propias frases, que quedan vacías y carentes de significado en momentos en que la Derecha, locuaz, se anticipa a “celebrar” su posible regreso al poder.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay que ver la dicha con la que están colgando en las redes el “retrato” hecho por Mendoza, porque al final nadie sabe para quién trabaja, aún quienes se las dan de independientes o apolíticos. Hace un año un Mendoza <em>Nostradamus</em> había echado el mismo cuento de hoy durante la misma conversación con su amigo Juan Carlos Botero: <em>“Petro nos va a conducir de regreso a una derecha más radical y violenta de la que hemos conocido”.</em> Y repitió su profecía, por si alguien no entendió: <em>“Si Petro no corrige, va a llevar a Colombia al desastre”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Querido Mario: en el eterno desastre, siempre cerca del abismo, hemos esta​d​o sumidos desde el principio de los tiempos, mal contados hace 214 años, porque hacia atrás la Historia dice más de los españoles y de Colón que de nosotros, tanto así que ni siquiera tenemos conciencia de lo que pasaba en Colombia durante el Medioevo. La falta que nos hace un Stefan Zweig criollo, uno con la mirada intelectual verdaderamente amplia, de pensamiento humanista y no reduccionista de las cosas, un pensador desapasionado que nos permita entender el presente desde <em>“El mundo de ayer” </em>colombiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los mismos libros de Mendoza sé qué están contados algunos de nuestros cataclismos políticos, los recientes y los pasados. Y si no están todos, nos quedan los textos de Historia; sería bueno quitarles el moho. Antonio Caballero hizo un resumen ameno, ilustrado por él, en <em>“Historia de Colombia y sus oligarquías”</em> para quien quiera leerlo <a href="https://www.bibliotecanacional.gov.co/es-co/proyectos-digitales/historia-de-colombia/libro/index.html">aquí<strong> </strong></a>gratis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque la literatura tampoco está ayudando a conjurar tantas desgracias, al menos la letra impresa ha servido para mantener una clientela cautiva, que eso ya es mucho decir en un país que no lee, que lee a medias, o, como en el caso de las columnas de opinión, lee únicamente lo que conviene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya me acordé: el que dijo <em>“No hables a menos que puedas mejorar el silencio”</em>, fue Jorge Luis Borges. Creo que todos en este país, del presidente hacia abajo, hemos hablado demasiado. Deberíamos intentar por un ratico el silencio esclarecedor.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=106560</guid>
        <pubDate>Tue, 15 Oct 2024 12:07:13 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/14185739/Z-MARIO-MENDOZA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Réplica a la andanada de Mario Mendoza contra el presidente Gustavo Petro]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La falta que hace Antonio Caballero (Parte 1)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-falta-que-hace-antonio-caballero-parte-1/</link>
        <description><![CDATA[<p>Antonio Caballero, escritor, periodista,  caricaturista y hasta poeta, tendría 79 años pero murió de 76.  Huérfanos quedamos sus lectores el 10 de septiembre de 2021. En cada escrito le  sobreviven su alma y su pluma exquisitamente cáustica, corrosiva. Una vez se confesó ladrón de libros.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-contrast-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-1026d375afe70006e4cd2af8e438137e wp-block-paragraph">Foto: <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-32e55877de62652a7fd2eb8623b05e5b wp-block-paragraph">“La inautenticidad es lo único verdaderamente auténtico en Colombia, Somos eso (…) Hablar mierda es lo más auténticamente colombiano que hay”. <strong>(Antonio Caballero, <em>Sin remedio</em>, página 92).</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay escritores que no deberían morirse, porque su pluma es esa luz que encandila un mundo a oscuras, incluso si hace buen sol, incluso si uno no está de acuerdo con todo lo que escriben. Pero quizás no necesitemos a un Antonio Caballero resucitado, porque sus columnas se pueden leer hoy como si las hubiera escrito esta mañana y no hace 20 o más años, porque resultan vigentes en este impetuoso presente, que también fue un presente alocado en el pasado. En eso consiste la inmortalidad. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Dichosos lo que se tomaron un whisky con él y dichosos lo que charlaron con él a palo seco. Los demás nos conformamos con el placer de conversar con sus libros y sus columnas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue un intelectual genuino en un país donde hay menos intelectuales de lo que uno quisiera y donde algunos se creen intelectuales sin llegar ni a <em>intelectualoides.</em> En esta época, donde los periodistas parecen más importantes que las noticias que dan, Antonio Caballero es ese espejo donde deberían verse quienes viven del oficio de informar. Su tan comentada timidez es virtud en esta hoguera de vanidades, figurines y presumidos. Más que tímido o temido, fue incómodo para los poderosos, nunca disimuló la alergia que le causaban. Cantó la tabla cuando quiso y a quien quiso con elegancia gramatical; acaso un caballero con todas sus letras. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Me pregunté ¿Qué habría dicho Antonio Caballero sobre la reciente discusión entre <a href="https://cambiocolombia.com/los-danieles/un-turbio-horizonte">Daniel Samper</a> (papá) y el escritor barranquillero Giuseppe Caputo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">El primero, miembro de la Academia Colombiana de la Lengua desde 2016, cuestionó al segundo, profesor de la Maestría de Escritura Creativa en el Instituto Caro y Cuervo, por usar la expresión ‘Queridxs postulantes’ en un comunicado interno, reprochándole por utilizar <em>“un ridículo, minoritario y forzado plural con x”. </em>Caputo no se quedó callado. Escribió una<strong> </strong><a href="https://cambiocolombia.com/los-danieles/abrir-la-lengua-abrir-la-vida">columna </a>en la revista <em>Cambio</em> –donde Samper papá publicó la suya- defendiendo su punto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dice Caputo: <em>“…el debate sobre este lenguaje evidencia que la lengua es racista, clasista y excluyente porque la experiencia humana es racista, clasista y excluyente; que el masculino genérico se explica porque el hombre acaparó todos los espacios de visibilidad; que la lengua es un correlato gramatical de un ordenamiento social patriarcal; que, con las luchas por los derechos y por la igualdad, se tiene que dar un cambio lingüístico; que la realidad se cambia haciendo política y la política se hace con la lengua; y que el lenguaje incluyente no pretende ser gramática, sino que pretende ser un cambio social y cultural”.</em>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y añade Caputo: <em>“Así como la vida de las maricas, de las personas no binarias y de las personas trans no se debate, el uso de las letras e y equis tampoco —ya no: ya ha sido amplia y larga y paciente la discusión—. Esas letras por fin están aquí para corporizar en la lengua a las personas que siempre —siempre— hemos estado aquí: no es, como suele decirse ridícula y fóbicamente, ´una moda´”.</em> </p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que opinaba Antonio Caballero lo dejó dicho en una columna que publicó en el diario español <a href="https://elpais.com/diario/2007/04/02/cultura/1175464804_850215.html">El País</a> hace diecisiete años: (<em>La lengua de los políticos</em>, 1 de abril de 2007)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“… el futuro pinta todavía más negro, a juzgar por el llamado Congresito de la Lengua que se realizó en Medellín entre la reunión de las Academias y el Congreso de Cartagena, bajo el lema&nbsp;</em><em>Los niños y las niñas tienen la palabra.&nbsp;Un lema que, en sí mismo, es una puñalada por la espalda al genio propio de la lengua española. Porque en otras esa reverencia ante la corrección política de género puede tener algún sentido: boys and girls, o filles et garçons. Pero en español no sólo resulta pleonástica sino, sobre todo, ñoña: el pecado que no tiene perdón”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es decir, Caballero pesaba lo mismo que Samper Pizano, y yo estoy del lado de ambos, entre otras cosas porque no creo que una equis por sí misma arregle un mundo plagado de tanta inequidad e iniquidad. Si queremos un mundo incluyente, hagamos que caiga la justicia sobre quienes discriminan, escribamos buenas historias donde quepamos todos, contemos los dramas de aquellas personas a quienes la Historia ha querido dejar por fuera, denunciemos a través del periodismo y la literatura todo lo malo de los sistemas políticos que nos gobiernan, pero no forcemos la lengua ni el lenguaje porque qué culpa tienen del mal comportamiento de los hombres (que, por supuesto, incluye a las mujeres y a todos los género habidos y por haber).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Transformemos la mente y el corazón, no el lenguaje. Por si solos, tanto el lenguaje como la lengua, con sus vocales y sus consonantes, se hacen entender, y por eso el dicho dice con mucha razón lo que dice: <em>a buen entendedor, pocas palabras. </em>Si yo, por ejemplo, me refiero a todos mis lectores, no creo que toque cambiar una O por una E (<em>Todes</em>) para que los demás se sientan incluidos. Todas las personas saben que me refiero a ellas cuando escribo, y no escribo pensando si mi lector se acuesta con equis o con ye.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una novela y una columna de prensa terminan pareciéndose en algo: tratan sobre la condición humana, una y otra pueden servirle a uno como lector para escarbar en sus adentros;  las buenas columnas de Antonio Caballero sirven para ver de qué estamos hechos, nutren por su vasto conocimiento y el dominio del lenguaje, más allá de las malquerencias o las bienquerencias del columnista que fue.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Caballero fue un gran lector, también poeta -aunque de eso poco se ha hablado- y además se confesó ladrón de libros. <em>“Yo mismo, de joven, aprendí a leer robando libros de bolsillo en las librerías bajo la advocación moral de André Gide”</em>, confesó en 2005. Y por lo tanto, no tuvo problemas en prestar los suyos o conque uno desapareciera de su biblioteca. Por mi parte, creo que a nadie deberían meter a la cárcel por robar libros si los roba por la necesidad de leer, como el que roba para no dejarse morir de hambre, porque la pobreza debería ser un crimen contra la dignidad de las personas pero las ansías de leer jamás. Por lo pronto, no me he robado nada, aclaro. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Quisiera creer que la palabra escrita y la palabra hablada salvarán al mundo. Pero no ha ocurrido hasta ahora. Desde el momento mismo en que los seres humanos soltaron la lengua, debieron empezar nuestros problemas. Es decir, lo que debería servir para nuestro entendimiento y acercamiento, ha servido para la ofensa y el distanciamiento… en cualquier época, no exclusivamente en ésta. Llevamos centurias cabalgando a lomo de libros y no creo que, en lo colectivo,  seamos mejores seres humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los libros nos salvan de manera individual, eso sí; incluso hacen mejores personas a las personas, pero no podemos aspirar a más. Un mundo justo seguirá siendo la eterna utopía, el sueño de los ilusos; yo entre ellos. Por eso, tengo un píe en la realidad y el otro pie en la literatura, menos mal; es prácticamente imposible vivir cuerdo de otro modo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras unos usan la mata que mata para evadirse, hay quienes alcanzamos el mismo efecto embriagándonos de literatura, todos los días; a mí, donde me cojan las ganas. <em>“Los libros existen para ser leídos, y no para ser adorados”</em>, decía Antonio Caballero, quien escribió uno en clave de novela, <em>Sin remedio</em>, donde están su prosa, sus versos, su introspección, la autopsia con cortes finos que le practicó a nuestra sociedad. Era poeta, aunque de eso nadie habla, como ya se dijo. Uno de veinte poemas suyos empieza así: <em>&#8220;Las cosas son iguales a las cosas / Aquello que no puede ser dicho, hay que callarlo&#8221;. </em>Aunque él no se calló nada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como un antojo previo a la siguiente entrada del blog, compartamos estos bocados.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>Frases memorables de un pesimista irredento, sacadas de <em>Sin remedio, </em></strong>su única novela.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>“Una poesía es como cuando uno no sabe qué decir, y lo dice”.</em></li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“Debe haber otra vida. No puede ser posible que todo sea esta misma mierda”.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“Uno sale de la casa con el día predestinado. Lo que le va a pasar le pasa”.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“No hay que tenerle miedo al ridículo”.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“La poesía no sirve para nada, mijo. No sirve para poseer lo que se desea. A lo sumo, para remplazarlo”.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“Como San Agustín, dame la virtud, Señor, pero todavía no”.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“¿No podía hacer Dios un mundo en el que no existiera Bogotá?”</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“Había olvidado como es la gente de fea y de numerosa. El mundo es como es”.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“¡Salvo mi corazón, todo está bien!” (Página 338, referencia a “Poema con una salvedad”, de Eduardo Carranza, poeta colombiano, </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“La poesía amasa a las fieras”.</li>



<li></li>



<li>&#8220;No se escoge la muerte: a ella se llega acorralado por la propia vida&#8221;.</li>
</ul>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-062a785b0b8df4ef598c7a1d9a4683b9 wp-block-paragraph"><strong>Próxima entrega: La falta que hace Antonio Caballero (parte 2) 40 años de <em>Sin remedio</em>)</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=103539</guid>
        <pubDate>Thu, 25 Jul 2024 12:24:46 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/24195422/Antonio-Caballero.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La falta que hace Antonio Caballero (Parte 1)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Narrar es jugar sin pelota, un poco del universo Cees Nooteboom</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/direccion-unica/narrar-jugar-sin-pelota-poco-del-universo-cees-nooteboom/</link>
        <description><![CDATA[<p>Publicado en 2013 por la editorial española Candaya, Universo Nooteboom recoge ensayos y crítica alrededor de la obra del escritor holandés Cornelius Johannes Jacobus María Nooteboom (La Haya, 1933), como parte de una colección de homenajes a escritores contemporáneos. Juan Villoro, Roberto Bolaño, Ricardo Piglia o Enrique Vila-Matas, por ejemplo. El libro compila de esta [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Publicado en 2013 por la editorial española Candaya, <em>Universo Nooteboom</em> recoge ensayos y crítica alrededor de la obra del escritor holandés Cornelius Johannes Jacobus María Nooteboom (La Haya, 1933), como parte de una colección de homenajes a escritores contemporáneos. Juan Villoro, Roberto Bolaño, Ricardo Piglia o Enrique Vila-Matas, por ejemplo.</p>



<span id="more-97945"></span>



<p class="wp-block-paragraph">El libro compila de esta manera un total de 30 textos críticos sobre su trabajo literario, divididos de manera capitular para contener géneros como la crítica, la crónica, el ensayo, la poesía, la novela y la literatura de viajes, tema este que lo ha llevado de la fotografía al relato personal desde un aprendizaje secular en ocasiones dotado de tintes metafísicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es aquí precisamente donde se nos revela el núcleo mismo de toda su obra, la búsqueda incesante de imágenes y rostros que permitan delinear una idea del hombre contemporáneo como construcción eidética de su pasado y su devenir, el Nooteboom que sirve de médium a las voces de una humanidad en tránsito permanente, un Nooteboom en estado de latencia y transformación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la práctica de lo transdisciplinar, esta treintena de poetas, novelistas, ensayistas, filósofos, académicos, traductores, críticos literarios y periodistas culturales, acercan al lector a las múltiples vidas de un viajero impenitente, un autor de naturaleza convulsa y testigo oidor de la identidad como hallazgo y conmoción. Aunque en un sentido estricto no estemos ante un autor dedicado puntualmente a hablar de nuestras debacles históricas o a condonar deudas morales o políticas desde el periodismo de guerra o la novela histórica, su interés se centra en mantener la vista puesta en las cuestiones primordiales, el hombre como víctima de su interminable búsqueda de sentido, un poco lo que en algún momento mencionara este alrededor de Borges, quien, en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, en lugar de leer los diarios, releía a Tácito. “En ese caso él no seguía una guerra, pero pensaba sobre lo que es la guerra en general. Creó distancia, pero sin olvidar la realidad”.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" width="824" height="1250" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/7znilxdatdqkvgjbgyfh.jpeg" alt="" class="wp-image-97948" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/7znilxdatdqkvgjbgyfh.jpeg 824w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/7znilxdatdqkvgjbgyfh-99x150.jpeg 99w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/7znilxdatdqkvgjbgyfh-198x300.jpeg 198w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/7znilxdatdqkvgjbgyfh-768x1165.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/7znilxdatdqkvgjbgyfh-675x1024.jpeg 675w" sizes="auto, (max-width: 824px) 100vw, 824px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Así, alejado de la literatura realista, en boga para entonces en la tradición literaria holandesa, Nooteboom sale de casa a sus dieciséis años con una mochila a sus espaldas. Apenas unos años después, aparecería su novela <em>Philip y los otros,</em> de alguna manera inicio de su inacabable itinerancia. “Un día me despedí de mi madre, tomé el tren hacia Breda y una hora después me encontraba en la carretera cerca de la frontera belga con la mano alzada, y en realidad esto es lo que he venido haciendo desde entonces”, nos dice en Hotel Nómada, su libro más citado y su crónica más personal.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Universo Nooteboom</em> se abre con un apartado dedicado al Nooteboom filósofo. Primero, desde su pregunta por la realidad y el sentido de la invención, forma de errancia en la que le es posible reconocerse en el <em>otro; </em>&nbsp;luego, a través de su oficio principal: la poesía.&nbsp; “Ante todo, Nooteboom se considera poeta”, afirman Erik Haasnot y Astrid Roig en las palabras liminares del libro. “La poesía es la sede de mi empresa; el resto de mi obra son sucursales. En el centro que soy yo, está el poeta”, responde Nooteboom.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="177" height="284" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/philip.jpeg" alt="" class="wp-image-97949" style="width:322px;height:auto" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/philip.jpeg 177w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/philip-93x150.jpeg 93w" sizes="auto, (max-width: 177px) 100vw, 177px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Narrar es jugar sin pelota”, nos dice Rüdiger Safranski en su texto alrededor del autor y la filosofía, precisamente ahondando en el ejercicio de la escritura como invención. Desde la aparición de su opera prima, <em>Philip y los otros,</em> Nooteboom funda una sobreescritura de la realidad desde el ejercicio mismo de la empatía, de la conversación sostenida con el entorno como una labor de encantamiento en la que este lleva a sus creyentes a acompañarle en su cartografía móvil, a jugar en su cancha. “Quien se implica en el juego sin pelota, quizá llega a descubrir que la pelota, que no está, se vuelve cada vez más real, precisamente por su implicación en el juego. Eso mismo sirve para la narración y su magia poética”, concluye el ensayista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hechizo del juego se funda así desde una fórmula bastante singular, el paisaje y la otredad como imaginarios categóricos. En este apartado, Rüdiger lo enfatiza, sobre todo desde la <em>novela Una canción del ser y la apariencia</em>:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>“La constante presencia de los otros tres en su habitación, demasiado pequeña para tanta gente, le había angustiado toda la tarde antes de irse a dormir, y a eso se añadía el terrible vacío succionador del siglo que había entre su vida y la de ellos”. </strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Expuestos a la velocidad de la urbe y al sinsentido de su tránsito inacabable, los personajes que hablan a través de Nooteboom apuntalan –por lo general– una arquitectura bifurcada en donde la creación superará a su creador para nombrarse a sí misma. Dulcinea más que Cervantes, Hamlet por encima del dramaturgo, Fausto por encima de Goethe. El afán por dar sentido a la existencia de la que hablara Fontane. La filosofía atraviesa libros de Nooteboom como <em>Rituales</em> o <em>Desvío a Santiago.</em> Adorno, Novalis, Schopenhauer, Nietzsche, autores que aparecen y desaparecen al solaz del poeta hortónimo que presta su voz a lo largo de toda su poesía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Artículo de largo aliento, el ensayo de Safranski trae a cuento un poema central en la estética del autor, “Escolástica”:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>&#8220;Éste es el diálogo más antiguo de la tierra.<br></strong><strong>La retórica del agua<br></strong><strong>estalla sobre el dogma de piedra.<br></strong><strong>Pero en el final invisible<br></strong><strong>solo el poeta sabe cómo acaba….&#8221;</strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Sigue a este primer acercamiento, el escrito por la filóloga y traductora inglesa Isabel-Clara Lorda Vidal, quien se detiene un poco en otro aspecto central en la obra del autor. Esto es, la idea de la divinidad, del ángel. El mismo ángel que podrá verse en su novela<em> Perdido el paraíso</em> y donde la estampa del <em>Ángelus novus</em> de Paul Klee revela, aparte del profundo afecto del autor por la pintura, su interés en hurgar en los entresijos de la espiritualidad como “encarnación simbólica del misterio”, aquí de la mano de <em>El paraíso perdido</em> de John Milton.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El siguiente apartado, la poesía, se abre con el prólogo que Pedro Alejo Gómez, escritor y director de la Casa de Poesía Silva en Bogotá, escribiera en 2012 para la antología de la obra del autor holandés, recogida bajo el nombre <em>Luz por todas partes.</em> Recuerda Pedro Alejo la relación que Nooteboom tiene con la imagen y con la idea de la vida y de la muerte. Aquí los hombres, como las ciudades son habitados infatigablemente por esta simbiosis. Reflexiona desde el paraíso de Dante para entrever esos elementos propios a la poesía de Nooteboom en los que conviven en peligrosa armonía el dios de Spinoza o el viaje como encuentro con esos otros que, a su vez, hablan del silencio, de la peregrinación a un lejano y escondido monasterio, aspectos del yo perdido en brega por constatar el sentido de la existencia. Aquí el viaje subyace a toda una poética variopinta. Pedro Alejo lo entiende de la mano de Goethe. “Nada habría más insoportable que una indefinida sucesión de días azules”. En este sentido, García de la Banda recuerda lo expresado por Safranski cuando afirma: el autor es un romántico con ironía y sin ella, un poeta filósofo, un poeta que no se deja cegar por las ideologías, que evita las abstracciones, atesora ideas, ideas que tienen un rostro, un lugar…”</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" width="1280" height="720" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/FH73BKJYGVHPDOPSOHJFZOGEBQ.jpeg" alt="" class="wp-image-97950" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/FH73BKJYGVHPDOPSOHJFZOGEBQ.jpeg 1280w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/FH73BKJYGVHPDOPSOHJFZOGEBQ-150x84.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/FH73BKJYGVHPDOPSOHJFZOGEBQ-300x169.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/FH73BKJYGVHPDOPSOHJFZOGEBQ-768x432.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/FH73BKJYGVHPDOPSOHJFZOGEBQ-1024x576.jpeg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/FH73BKJYGVHPDOPSOHJFZOGEBQ-1200x675.jpeg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">De la Banda nos pone al tanto de las cuestiones primordiales en la poética de Nooteboom, una poesía muy suya y que –sin embargo– pertenece a todos, dada la contención de su escritura en tanto realidad hecha desde una voz plural, poesía cuya libertad formal le permite austeridad y que el ensayista resume en un conjunto puntual de características: “sobriedad expresiva, creatividad, musicalidad, lirismo, referencias culturales y reflexión”. De la Banda se detiene luego en otro de los libros traducidos por él, y que también fuera publicado en Colombia para esa misma época en coedición de la Casa de Poesía Silva y la Universidad de Los Andes, <em>Autorretrato de otro,</em> este, un diálogo entre la pintura y la prosa poética como ejercicio visceral en donde el autor se propone deconstruir una escena en principio turbia hasta convertirla en poema móvil, casi prosa conmovida a manera de una serie de instantáneas: “El cuchillo que lo había acompañado al bucear está junto a él en la ardiente roca, un simple objeto. A través de las gafas de buceo había visto un banco de peces verdes moviéndose como si fueran un solo cuerpo”. Se trata de una conversación que el autor mantiene con el pintor Max Neumann, “una voz sombría, aunque contenida de un realismo meticuloso, que ilumina de forma exacerbada el lado oscuro de la realidad”, agrega De la Banda a la vez que concluye, de vuelta a <em>Luz por todas partes,</em> “en este poemario, encontramos una voz que oscila entre lo lúdico y lo dramático, sin olvidar su proverbial ironía”.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="669" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/noteboom_800x669.jpeg" alt="" class="wp-image-97951" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/noteboom_800x669.jpeg 800w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/noteboom_800x669-150x125.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/noteboom_800x669-300x251.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/noteboom_800x669-768x642.jpeg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Clara Janes, Tomás Albarejo y Santos Domínguez suman su voz a este apartado sobre la poesía de Nooteboom, ahondando de paso en aspectos como su conocimiento intrínseco en temas científicos, su amor por la pintura, la música, y sobre todo por la literatura. Clara Janes nos dice en este sentido: “Por estas páginas vemos pasar a Roberto Juarroz, Ungaretti, Rilke o Basho y Lo Ho. Pero en la trama de estos poemas hay también los hilos de una poética propia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cierro esta rápida lectura con algunas palabras de Alberto Manguel sobre su poesía:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>&#8220;Los textos que específicamente llamas poemas comparten con tu prosa la constante presencia de temas preferidos y una calidad talmúdica de comentario suscitado (&#8230;) Insistes en señalarnos nuestra mortalidad&#8221;.</strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Obra de carácter poliédrico, cualquier disertación alrededor de la obra de Nooteboom nos llevará de vuelta a su trasunto poético, al viaje como mística catalizadora. Atrás de ello, permea la otredad a manera de formulación de su ars poética, así como la creación, siempre en forma de pregunta sobre la distancia entre la realidad y lo que para él constituye la literatura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el apartado alrededor de su novelística, Laszlo Fondenyi pone como paradigma de esta correlación un breve pasaje de la teología alemana en la que se sabe que el alma posee dos ojos, uno centrado en la eternidad y la esencia divina, mientras el oro permanece atento al paso del tiempo y las criaturas a su alrededor, aferrado también al mundo del dolor, el sufrimiento y el miedo. La referencia se centra en este aspecto, mientras el ensayista atiende algunos aspectos generales de la novela de Nooteboom, <em>Rituales,</em> hasta encontrar en sus novelas elementos que alimentan una sinergia constante entre la iluminación –como estado de gracia– y la condición humana como equipaje. De los textos del místico Johannes Tauler sobre los ojos y el alma, llegamos a la poesía. Aquí un poema sobre el también místico Angelus Silesius. Dice el poema: “Los sueños son verdad por que suceden, mentira por que nadie los ve, excepto el soñador solitario, en sus ojos tan solo de él”. Es así que los ensayos recogidos en este libro, subrayan los temas y guiños que fundamentan una obra que le mantiene como tema el precario equilibrio que significa de alguna forma la existencia, armonía que transcurre como en una pieza orquestal y en diferentes tempos, Nooteboom representa aquí diversos papeles, observa, encarna, se acomide a ser el otro o el figurante menor, “me dilato con aquello que absorbo, veo, recopilo”, declara en su Desvío a Santiago, de nuevo junto a Baruch Spinoza en su bu´squeda de la serenidad contemplativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Acompaña esta revisión, una selección de artículos breves, entre los escritos por Juan Villoro, Jesús Ferrero, Connie Palmen y otros tantos, junto a notas de prensa y otro par de escritos de Alberto Manguel, Jesús Aguado y Glenn Most. En suma, aparecen como señales de ruta para quien espere profundizar un poco más en las novelas de Nooteboom, de camino al siguiente examen, el de sus ensayos y crónicas, un apartado dedicado a breves relatos de su autoría, y un capítulo final llamado La última palabra, apartado que incluye dos entrevistas con el autor y que se abre con una de sus máximas: “Escribir es posponer la muerte”. Se trata de una conversación con Piet Piryns sobre los temas que llenan el universo particular y plural de Nooteboom: el viaje, el pasado, la memoria, los cementerios -una afortunada obsesión del autor y sobre la que ha escrito, caso del libro<em> Tumbas: De Poetas y Pensadores,</em> junto al trabajo fotográfico de su esposa Simone Sassen, la religiosidad, la arquitectura, la ciudad como epidermis y sustancia misma del caos y la multiplicidad, la filosofía como tema ulterior a sus personajes y su poesía, y, por supuesto, la creación hecha pregunta sobre el ejercicio de la existencia como dilatación del tiempo y de la muerte. Seguido de este texto, el libro cierra con una especie de conversación íntima, fraternal, y que a su vez remite un poco, huelga decir, al material audiovisual en formato DVD que acompaña este libro, “Desvío Nooteboom”, documental de Erik Haasnoot.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el texto final, Alberto Manguel y Cees Nooteboom conversan sobre una y otra cosa. De las preguntas por la literatura y sus fuentes, por el cómo se escribe y qué musas o artilugios acompañan al artista, hablan de Borges, del viaje como talismán, de política, de historia, hablan del Nooteboom cardinal, nodriza de todos los personajes que se trasladan en un instante de Ámsterdam a Lisboa, historias que transcurren en São Paulo, Santiago de Compostela, Bangkok, o de personajes que se pasean conflictuados por los atascos vehiculares en una avenida de Tokio o visitan lejanas pagodas y templos, el Noteboom que visitara Colombia poco antes de esta charla con Manguel. “¿Sabes? –inquiere Manguel a Nooteboom–, es fácil encontrar símbolos en todo, pero tiene que ver con la relación que tienes con los viajes: qué es el viaje en el cual te desplazas. Tú dices en alguna parte, me parece que en <em>Hotel Nómada,</em> que te hace sentir a ti mismo en un lugar, que te encuentras en ti mismo. Están los dos sentidos, desplazarse y encontrarse a sí mismo, que es, claro, lo que hace una concha: se desplaza lentamente, pero es la casa que se mueve”. A la pregunta por su sentido de viaje, Nooteboom responde. “Otros escritores hubieran vuelto a casa, pero yo no. Visité Amazonas y Cartagena de Indias y después los volcanes de Ecuador. Bueno, es mi vida, ser en otra parte”.</p>
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        <author>Carlos Andrés Almeyda Gómez</author>
                    <category>Dirección única</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=97945</guid>
        <pubDate>Mon, 22 Jan 2024 12:00:36 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Narrar es jugar sin pelota, un poco del universo Cees Nooteboom]]></media:description>
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        <title>Las Sinsombrero</title>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Los sombreros de las mujeres estorbaban a cualquiera en el cine o en el teatro, y por simple sentido común también cualquiera le pediría a su dueña se abstuviera de utilizarlo durante la película o la representación teatral. Sin embargo no sería para que un público pudiera apreciar mejor el espectáculo que dos damas se retiraron sus sombreros, sino que fue un desafío y un atrevimiento tal vez improvisado de dos irreverentes, un acto sin calcular, y cuyos efectos históricos no podrían imaginar en su momento.</p>
<p>El gesto de que una mujer se despojara de su sombrero mientras paseaba por las calles madrileñas, y en plena dictadura de Primo Rivera, era un desacato a la moral pública, un acto de oprobio, y para muchos conservadores una provocación que iba más allá, siendo lo propio de transgresores, homosexuales y disidentes políticos.</p>
<p>Era la década de los años veinte del siglo veinte y andaban de paseo por la Puerta del Sol la ilustre Maruja Mallo, acompañada de Margarita Manso, Salvador Dalí y Federico García Lorca, cuando a Maruja y así no más y sin un motivo concreto, le dio por sacarse el sombrero: “Para descongestionar las ideas”, aclararía tiempo después con cierta sorna, y resultó que tratándose de tan controvertidos personajes muchos transeúntes comenzaron a abuchearlos, y hasta llegar a atacarlos lanzándoles piedras. “Nos apedrearon llamándonos de todo”, comentó Mallo luego de regresar de su exilio, la misma Mallo que consiguió ingresar al monasterio de Santo Domingo de Silos e incluso visitar el cenobio disfrazándose de hombre, ya que a las mujeres se les tenía prohibida la entrada.</p>
<p>Y así como Maruja Mallo fueron muchas otras las mujeres españolas que la historia ha querido reconocer por sus aportes al arte, y que habrían nacido entre los años de 1898 y 1914. El nombre de “Las Sinsombrero” es un calificativo que se les dio recientemente a través de un documental exhibido durante el Festival de Cine de Málaga en el 2015, y que da cuenta de las figuras que conformarían este insospechado movimiento. El material informativo recoge testimonios y entrevistas de amigos y familiares, además de algunos trabajos académicos y universitarios de quienes han pretendido rescatar la memoria de estas mujeres y divulgar sus obras y vidas.</p>
<p>La capital española sería el epicentro que congregaría a la mayor parte de estas destacadas intelectuales y artistas, allí estudiaron y allí compartieron con los círculos culturales las distintas corrientes del pensamiento vanguardista europeo, herederas del impulso de las mujeres de la Generación del 14, y que en su momento coincidieron con el movimiento de la Generación de 27. “Las Sinsombrero” atravesaron tres momentos cruciales en la historia española de comienzos de siglo, y hasta casi entrada la década de los cuarenta: la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República y la Guerra Civil.</p>
<p>España estaba sumida en una profunda crisis económica y política luego de haber perdido las últimas colonias de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, y es en este contexto donde surgirán los primeros intereses por darle un cambio al rol que la mujer había venido desempeñando desde siempre en una historia marcada principalmente por el dominio de los hombres.</p>
<p>La Segunda República quiso incorporar a estas escritoras, pintoras y filósofas ilustres en el campo intelectual, artístico, político y económico, permitiendo que comenzaran a congregarse y a conformar los primeros movimientos feministas que abogaban por la igualdad de derechos para ambos sexos.</p>
<p>Sin embargo llegaría la Guerra Civil y con esta la cierta revolución femenina, cuando las mujeres se empeñaron en no dejarse doblegar por las políticas, y antes bien se mostraron desafiantes a la hora de impulsar toda suerte de proyectos e iniciativas que defendieran sus derechos de ser partícipes de la vida pública, del acceso a la educación superior, y especialmente del sufragio femenino. El terreno que la mujer había ganado respecto a su independencia, su formación y conciencia y sus oportunidades, sería opacado entonces por aquellos años de guerra.</p>
<p>Gracias a la labor y el esfuerzo de “Las Sinsombrero”, la mujer cobró fuerza denominándose a la par que el hombre respecto a la identidad de su producto artístico, por lo cual empezamos a escuchar las palabras “autora”, “escritora”, “pintora” o “fotógrafa”. La mujer ya no sería más una representación icónica, una presencia corpórea, el objeto sexual. Otra definición de feminidad vendría cuando las mujeres dejaron de asumir una actitud pasiva y pasaron a formar parte de la propuesta, para ser relevantes en la transformación cultural.</p>
<p>“Las Sinsombrero” conseguirían que la figura femenina de la musa pudiera ser derrocada por la mujer, siendo ahora su propia musa porque ha desistido de vivir como inspiración para los hombres. Es así como muchas de ellas compartieron de tú a tú con los principales intelectuales de la época, haciéndolas sentir bienvenidas en sus charlas y tertulias, y sin embargo desacreditándolas a la hora de mencionarlas en sus obras.</p>
<p>Ninguneadas, las mujeres buscarán su sitio en los lugares que antes les tenían vedados, y las representaciones femeninas en el arte se permitirán aparecer en posturas desafiantes, fumando, posando con actitud de intelectual o mujer fatal, pero de cualquier forma identificada con la mujer moderna.</p>
<p>Es así como en el arte la representación de la mujer cambió, y en adelante se verán presencias femeninas heroicas y valientes, personajes literarios de mujeres libres, independientes y dueñas de su propio destino, y así mismo en las obras de arte se destacará la figura de la mujer ya no como un personaje secundario sino como la protagonista principal de la obra.</p>
<p>Unidas por una misma causa, un factor importante que impulsó estos movimientos serían los espacios de reunión. Varios fueron los lugares destinados para que las mujeres se convocaran a compartir experiencias, conocimientos, y así mismo dar a conocer sus poesías y pinturas y toda clase de composiciones artísticas. Clubes, liceos, y escuelas femeninas que se abrieron para que las mujeres se relacionaran y apoyaran unas a otras, y para que dejaran de sentirse relegadas sin un sitio donde pudieran explayar con comodidad sus talentos y posibilidades.</p>
<p>Interesadas en desafiar a su tiempo y el entorno machista en el que supieron combatir, estas mujeres serían quienes provocarían grandes cambios culturales y artísticos, y que serían necesarios para darle a la mujer su justo lugar dentro del contexto social.</p>
<p>La historia de la mayoría de ellas se resume en el exilio, la censura y el silenciamiento, la prisión o la muerte. <strong>Injuriadas, atropelladas, tildadas de sucias, insultadas con toda clase de agravios e improperios, “Las Sinsombrero” le hicieron frente a toda una época de tradiciones arraigadas en el patriarcado y el machismo, sirviendo como un despertar para las generaciones de mujeres venideras.</strong></p>
<p>Se cuentan entre las mujeres que tuvieron ese enorme peso en la vanguardia artística de principios del siglo XX nombres como Rosario de Velasco, Marga Gil Roësset, María Zambrano, María Teresa León, Josefina de la Torre, Rosa Chacel, Ernestina de Champourcín, Delhy Tejero, Concha Méndez, Ángeles Santos, Concha de Albornoz y Luisa Carnés.</p>
<p>Después de casi un siglo podemos seguirles la pista a través de sus pinturas, libros y artículos, esculturas y en todas las obras que nos legaron, y que hoy España ha querido rescatar para sacarlas del anonimato y saber preservarlas ante el inclemente olvido, porque, como diría la directora del documental que sacó a la luz la historia de estas tantas mujeres: “Sin ellas, la historia no estaría completa.” Borges recordaría la situación que provocaría este movimiento femenino en un artículo que tituló: <em>Contrarios a la costumbre de usar sombrero.</em></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-90477" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/06/250.-LAS-SINSOMBRERO-300x173.jpg" alt="LAS SINSOMBRERO" width="300" height="173" /></p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=90476</guid>
        <pubDate>Fri, 17 Nov 2023 09:53:32 +0000</pubDate>
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