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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de playa+del+amor | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Lo que le pasó a Hawai</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/lo-que-le-paso-a-hawai/</link>
        <description><![CDATA[<p>Antes de que el español fuera algoritmo, industria o estadística, fue aventura. Fue un hombre flaco persiguiendo gigantes que eran molinos. Fue Cervantes escribiendo Don Quijote como un homenaje radical al ser humano y a su obstinación por creer en las historias que se cuenta a sí mismo. El Quijote no es solo la primera [&hellip;]</p>
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<p class="wp-block-paragraph">Antes de que el español fuera algoritmo, industria o estadística, fue aventura. Fue un hombre flaco persiguiendo gigantes que eran molinos. Fue Cervantes escribiendo <em>Don Quijote</em> como un homenaje radical al ser humano y a su obstinación por creer en las historias que se cuenta a sí mismo. El Quijote no es solo la primera gran novela moderna: es la celebración de un idioma capaz de reírse de sí mismo, de contener locura y lucidez en la misma frase, de convertir la derrota en dignidad narrativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestro idioma nació mestizo incluso antes de cruzar el Atlántico. La península ibérica ya era un mosaico: árabes, judíos, castellanos, catalanes, gallegos, vascos. El castellano mismo está hecho de préstamos, de mezclas, de conquistas y convivencias. No fue nunca una lengua pura; fue siempre una lengua porosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando cruzó el océano, esa porosidad se multiplicó. Los cronistas de Indias, como Juan de Castellanos, comenzaron a escribir sobre un mundo que no cabía en las palabras que traían. Y entonces hicieron lo inevitable: incorporar voces indígenas, nombres de plantas, de montañas, de animales, de dioses. Hubo quienes les reprocharon que ya no escribían en “castellano correcto”. Pero ¿cómo narrar lo nuevo sin ampliar el idioma? ¿Cómo contar América sin que América entrara en la lengua?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí empezó nuestra verdadera literatura continental: en esa tensión entre norma y realidad, entre pureza y experiencia. Nuestra historia es hermosa precisamente porque es diversa. Porque en la península ya latían muchas Españas, y en América se sumaron millares de culturas más. Cada palabra indígena incorporada no empobreció el idioma: lo ensanchó. Lo volvió más exacto, más verdadero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa es la tradición en la que, siglos después, un artista puertorriqueño puede plantarse en un escenario global y cantar sin traducirse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hawái no es aquí una geografía: es una advertencia. Es el nombre de lo que ocurre cuando un territorio pierde el derecho a narrarse a sí mismo. Cuando la belleza se vuelve mercancía y la identidad se convierte en souvenir. Hawái es el espejo que Puerto Rico mira para no repetirse como tragedia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero lo más poderoso no fue solo el mensaje político. Fue el idioma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más de 500 millones de personas hablan español como lengua materna. Más de 600 millones lo comprenden, lo sienten, lo usan para amar, discutir, escribir, cantar. Es el segundo idioma del mundo por número de hablantes nativos. Se habla en las costas del Mediterráneo, en las costas del Caribe, en las costas del Pacífico. Se oye en los mercados de Oaxaca y en las plazas de Sevilla. En las calles de Buenos Aires y en los barrios de Nueva York.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y sin embargo, aún hay quien intenta hacernos sentir que pensar en español es pensar en segunda división.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Qué lección de dignidad nos dio Puerto Rico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bad Bunny, con una bandera en alto y con la palabra “lelolai” resonando como un eco campesino, nos recordó que el español no es una herencia colonial pasiva: es una herramienta viva. Es un idioma que ha sido apropiado, transformado, vuelto música. Es lengua que resistió dictaduras, que cruzó océanos, que sobrevivió censuras. Es lengua que canta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Las nubes están más cerca, con Dios se puede hablar.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese verso podría haberlo firmado Julia de Burgos, la poeta puertorriqueña que escribió con una intensidad que todavía nos arde en la piel. Julia entendió que la patria no es un mapa sino una voz. Que el idioma es el lugar donde se libra la batalla íntima de la identidad. Ella escribió: “Yo misma fui mi ruta”. Y en esa frase cabe todo Puerto Rico hoy: una isla que decide ser su propio camino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También Pablo Neruda, desde otro extremo del continente, nos enseñó que el español puede ser océano y raíz al mismo tiempo. En su Canto General le dio voz a América Latina como si fuera un cuerpo entero que respiraba por sus montañas y sus selvas. Neruda entendió que el idioma puede ser un territorio compartido donde las fronteras se vuelven porosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso fue lo que ocurrió en esa performance: el español dejó de ser idioma regional para convertirse en idioma universal sin pedir permiso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una industria musical dominada durante décadas por el inglés como pasaporte obligatorio, Bad Bunny no traduce. No suaviza. No adapta. Canta como habla su gente. Dice “jíbaro”, dice “lelolai”, dice “Orlando” con la nostalgia migrante que millones comprenden sin subtítulos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Se oye al jíbaro llorando, otro má’ que se marchó.<br>No quería irse pa Orlando, pero el corrupto lo echó.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí está la diáspora. Ahí está la herida latinoamericana que se repite desde México hasta el Cono Sur: nadie se va porque quiere. Se va porque lo empujan. Porque la economía expulsa. Porque la corrupción asfixia. Porque el futuro parece estar en otro idioma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y sin embargo, la canción no es lamento sino resistencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No, no suelte’ la bandera ni olvide’ el lelolai.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sueltes la bandera. No sueltes la lengua. No sueltes la memoria. Porque lo primero que se pierde cuando un territorio es colonizado —económica o culturalmente— es el relato propio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablar español hoy es un acto de audacia. Es negarse a aceptar que el prestigio tiene acento único. Es escribir en español aunque el mercado editorial te sugiera otra lengua. Es pensar en español aunque el algoritmo premie otros sonidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una batalla cultural silenciosa que se libra en cada plataforma digital, en cada lista de reproducción, en cada premio internacional. Y cuando un artista puertorriqueño convierte un escenario global en tribuna de su identidad, lo que está haciendo es algo más que música: está expandiendo la dignidad del idioma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Puerto Rico, con su complejidad política y su historia atravesada por imperios, nos recuerda que la soberanía no es solo jurídica. Es también simbólica. Es poder contar tu historia sin que te la traduzcan. Es elegir quedarte. O si te vas, hacerlo sin renunciar a tu voz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hawái fue un reino independiente antes de ser anexado. Puerto Rico fue colonia española antes de pasar a manos estadounidenses en 1898. Las fechas dialogan. Las heridas también. Por eso la advertencia no es nostalgia romántica sino memoria histórica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esa línea hay una conciencia continental. Hay un llamado a no repetir la desposesión. A no vender la playa, el río, el barrio, la abuela. A no convertir la cultura en decoración.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Qué alegría, entonces, hablar un idioma que se extiende como un puente entre tres mares. Qué privilegio pensar en español, soñar en español, discutir en español. Qué orgullo escribir en esta lengua que ha sido barro y oro, espada y poema, colonia y liberación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El español no nos pertenece por pureza: nos pertenece porque lo hemos transformado. Porque lo llenamos de Caribe, de Andes, de selva, de barrio. Porque lo volvimos reguetón y elegía. Porque lo hicimos llorar y bailar al mismo tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Puerto Rico nos dio una lección de amor propio, de dignidad y de audacia. Nos recordó que la cultura no se mendiga: se afirma. Que la identidad no se traduce: se canta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y que mientras alguien, en cualquier costa del Mediterráneo, del Caribe o del Pacífico, siga diciendo “lelolai” con la garganta abierta, no habrá imperio capaz de arrebatarnos la voz.</p>
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        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125721</guid>
        <pubDate>Wed, 11 Feb 2026 21:42:17 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Lo que le pasó a Hawai]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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        <title>Desde el Bazar de Teherán</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/destellos-de-un-mundo-en-mutacion/desde-el-bazar-de-teheran/</link>
        <description><![CDATA[<p>En el invierno, a principios de 1979, los jóvenes iraníes clamaban por la caída del Sha y se echaban a orar para que pasaran a gobernar los Ayatolás; ahora claman por la caída de los Ayatolás y se echan a orar, unos para que vuelva el hijo del Sha y otros para que en Irán [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En el invierno, a principios de 1979, los jóvenes iraníes clamaban por la caída del Sha y se echaban a orar para que pasaran a gobernar los Ayatolás; ahora claman por la caída de los Ayatolás y se echan a orar, unos para que vuelva el hijo del Sha y otros para que en Irán florezca algún tipo de gobierno que arregle los problemas del día a día, en lugar de tratar de alimentar a la gente con sermones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se mueve alocado otra vez el péndulo de la historia, que marca el destino de una nación milenaria que ha presenciado el desfile de tiranías y revoluciones, aventuras, guerras, triunfos y fracasos que la han curtido para soportar gobiernos opresores y de pronto echarlos cuando llega el momento de no aguantar más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada día más gente sale a la calle a protestar contra el estado de la economía, que afecta la fluidez de la vida cotidiana de sectores populares, y más arriba, de empresarios y comerciantes que se suman a estudiantes y “gente del común”, en un clamor nacional por reformas que alivien sus penurias, agravadas por una sequía inusual de consecuencias devastadoras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como no existen canales de conducción ordenada del descontento, Irán parece una caldera sin válvulas institucionales previstas para controlar la presión que sube al impulso de sentimientos y reclamos populares insatisfechos. Entonces las autoridades, después de reconocer las dificultades por las que atraviesa el país, han decidido echar abiertamente mano de la represión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La revolución islámica llegó al poder en el mismo año 79 con tal impulso que no solamente dio al traste con siete décadas de monarquía constitucional, sino que consiguió establecer una república teocrática en donde un líder supremo, repite ahora en nombre del islam el modelo antiquísimo que en otras épocas encabezó Ciro el Grande, para mencionar solamente uno de los más reconocidos sátrapas de la historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El modelo de la república islámica concibe la organización del Estado como emanada directamente de la voluntad divina, interpretada y administrada por un poderoso líder supremo, en cuya cabeza están las grandes decisiones estratégica y la jefatura de las fuerzas armadas. Responsabilidades que ejerce, además de su inspiración, con el apoyo de personas ilustradas bajo una organización sui géneris, con un Consejo de Guardianes que suele refrendar su mandato cada cuatro años, y una Asamblea de Expertos elegida popularmente, lo mismo que el presidente, que sólo puede serlo si el Consejo de Guardianes ha aprobado su candidatura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La mención simplificada de esas complejidades es relevante para entender la razón por la cual el concepto de ejercicio de la acción política no tiene cabida en Irán, a la manera de las democracias occidentales. Mucho menos hay espacio, por supuesto, para el concepto de oposición política. Esto resulta muy importante porque cierra las posibilidades de que existan alternativas de cambio del rígido esquema que depende de la voluntad divina, y de su interpretación oficial, por fuera de la cual no hay cómo canalizar el descontento popular. Algo parecido a lo que sucedía al final de los años setenta del siglo pasado, época del Sha, cuando resultaba explicable que la principal alternativa de cambio fuera la revolución.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo mismo que otros países con ánimo profético de “revolución exportable” y pretensión de jugar en los tableros más amplios del escenario internacional, Irán ha dedicado desde el momento fundacional enormes recursos al ejercicio de influencia por fuera de las fronteras nacionales. Tal es el caso de la organización y apoyo permanente a Hezbollah, para el control político del Líbano y el propósito de la destrucción del Estado de Israel, cuya existencia cuestiona de manera intransigente. Para no hablar de incursiones intercontinentales como la de su presencia en Venezuela, a la manera de cabeza de playa en el rico y promisorio mundo de América del Sur.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otra parte, también a costa del bienestar de su gente, ha realizado un esfuerzo armamentista y un proyecto de desarrollo nuclear capaces de agotar recursos financieros muy valiosos, mientras su actitud desafiante frente a poderes regionales y mundiales produce como retribución “sanciones” que dificultan su inserción normal en la vida política, y sobre todo en el sistema económico internacional. Aislamiento auto provocado que terminan por pagar, como en todas partes, los sectores populares hasta lo más profundo del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A ese ritmo, con el sustento engañoso de mucha ideología y mucho discurso, sumados a represión, aislamiento y autoritarismo, los gobiernos iraníes, por designio de sus jefes supremos, ha insistido en enfrentarse a enemigos implacables que les han obligado a ocuparse de cosas que los alejan del compromiso interno con el bienestar de la población. Si a esto se suma el hecho irrefutable de que esos enemigos provocados, como Israel, han golpeado durísimamente no solo la capacidad militar del país sino los símbolos más emblemáticos del sistema, al eliminar personalidades casi míticas en sus recintos más recónditos, el balance no puede ser sino el de un sentimiento de frustración que va más allá de los despachos oficiales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Leyendo las cosas en “tiempo histórico” un ciclo de cuatro décadas parece ser un turno suficientemente largo no solo para producir una escuela de pensamiento sobre la propia nación, sino un resultado de bienestar y aceptación general basado en realidades ostensibles y generalizadas. Algo que, a juzgar por la explosión del momento, no se presenta en Irán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La sola mención del hijo del Sha, y las apelaciones de éste a que continúe el levantamiento, representan la supervivencia de una forma de ver el país, que en época de su padre, Mohamed Reza Pahlavi, llegó a funcionar conforme a estándares occidentales, no solamente en cuanto al manejo económico, sino que, a la manera de Mustafá Kemal Ataturk en Turquía, recibió desde arriba un vigoroso impulso en favor de causas occidentales en el trasfondo cultural, que motivaron la molestia de los clérigos hasta llevarlos a proclamar que no podían aguantar más y era preciso echar del poder a un gobernante que llevaba el rebaño de la nación al abismo de la negación de los valores más puritanos de la religión. Rebaño que ahora se siente descarriado por la actitud de sus pastores, que esperan sobreviva sin chistar en medio de un desierto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La dictadura en la que se ha convertido el modelo teocrático está profundamente herida por el costo de vida, el fracaso de la economía en todos los niveles, el desánimo de millones de creyentes que siguen fieles al islam pero no a los que gobiernan en nombre de él, la presión extranjera y unas derrotas militares y políticas que han hecho pedazos algunas de las columnas principales que al principio sostuvieron al régimen sometido desde el primer día a la prueba tremenda de gobernar directamente a nombre de Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El péndulo que marca el destino de Irán puede comenzar a dar vueltas hacia uno u otro lado, formando círculos que se pueden interpretar como convenga al intérprete. Así son las cosas en materia política, pues lo que para unos es digno de respeto para otros lo es de burla o de molestia. El éxito o el fracaso definitivo de la república, tal como está organizada hoy, se medirá por la satisfacción de la gente, dispuesta a quedarse en casa si advierte que ya no es del caso salir a exponer su vida en lugar de sobrevivir en medio de una penuria inhumana que no es perdonable y que ninguna religión puede aceptar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Reza Pahlavi, hijo del último Sha, por voluntad propia y ante el llamado de algunos en las protestas callejeras, intenta posicionarse en el panorama para animar las protestas al tiempo que anuncia que no tiene pretensión de retomar el poder. Cuando más, su alcance podría ser el de encabezar una monarquía democrática. Demostración de la inexistencia de otras salidas posibles en un país que no conoce más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente de los Estados Unidos, en acto típico de su idea del mundo como espacio de su jurisdicción sin límites, ha amenazado con bombardear Irán si continúa la matanza en las calles y sin renunciar a su aspiración al Nobel de Paz. Factor externo que no todos están dispuestos a aceptar desde los rezagos de su sentimiento de pertenencia nacional</p>



<p class="wp-block-paragraph">Falta por ver la decisión que tomen los misteriosos jefes del Bazar de Teherán, donde hace siglos se gestan los movimientos que producen resultados definitivos en cuanto al régimen político del país. Su adhesión a la causa del Ayatolá Jomeini resultó perentoria para la caída del Sha. Su disposición de ahora puede ir en cualquier dirección. Siglos de experiencia y sabiduría política suelen resultar concluyentes.</p>
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        <author>Eduardo Barajas Sandoval</author>
                    <category>Destellos de un mundo en mutación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124576</guid>
        <pubDate>Sun, 11 Jan 2026 14:26:54 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Barajas Sandoval</media:credit>
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        <title>Obituarios de mi hija, mis sobrinas y primo sobre mi padre Antonio Vélez</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/obituarios-de-mi-hija-mis-sobrinas-y-primo-sobre-mi-padre-antonio-velez/</link>
        <description><![CDATA[<p>De Antonia Atocito lindo del jardín: fuiste la luz de nuestra familia, el cemento que nos ha mantenido unidos y fuertes, el hombre más bondadoso, amoroso e inteligente que conozco y conoceré. Tu partida se siente como si se hubiera desmoronado un pilar que nos mantenía erguidos y firmes. Fuiste más que un abuelo; fuiste [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>De Antonia</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/04094056/PHOTO-2025-12-30-14-08-44-1-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-124316" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/04094056/PHOTO-2025-12-30-14-08-44-1-1024x683.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/04094056/PHOTO-2025-12-30-14-08-44-1-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/04094056/PHOTO-2025-12-30-14-08-44-1-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/04094056/PHOTO-2025-12-30-14-08-44-1-1536x1025.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/04094056/PHOTO-2025-12-30-14-08-44-1.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Atocito lindo del jardín: fuiste la luz de nuestra familia, el cemento que nos ha mantenido unidos y fuertes, el hombre más bondadoso, amoroso e inteligente que conozco y conoceré. Tu partida se siente como si se hubiera desmoronado un pilar que nos mantenía erguidos y firmes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fuiste más que un abuelo; fuiste un papá: quien se sentó conmigo largas horas a explicarme la tarea de cálculo, quien me contaba cuentos inventados de gatitos y quien me dejaba jugar con tu computador, aunque lo llenara de virus. Nunca voy a olvidar que me dejabas dormir entre Titi y tú cuando era chiquita, en esa casa húmeda, en mi infancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tuve la maravillosa oportunidad de ser la nieta de uno de los primeros divulgadores científicos de Colombia, de la persona que me enseñó a confiar solo en el método científico, a no creer en supersticiones, solo en la evidencia. Has influido en mi vida y en mi carrera; si no fuera por ti, no amaría la ciencia como la amo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me regalaste el mejor regalo del mundo: una familia increíble, un hogar caluroso, unos sábados llenos de felicidad. Nunca voy a olvidar nuestras salidas a tomar café, tu felicidad de poder compartir un pastel de guayaba, los diciembres cantando Adelita, los picados de fruta que nos hacías a las once de la mañana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estoy agradecida con la vida porque mi hija Alicia te pudo conocer, pudimos pasar la última Navidad contigo y decirte adiós. Yo sé que no estás en un mejor lugar, pues nos enseñaste a no creer en eso, pero sí estarás siempre en mi corazón, en mi memoria y, lo mejor de todo, en mi material genético.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me siento orgullosa de ser tu nieta, de ser tu “bobita”. Tu legado vive en mí y en mi hija. Solo aspiro a tener un poco de tu brillantez, de tu bondad, de tu corazón tan cinco estrellas, y a que hoy, que ya no estás, solo queden buenos recuerdos de un hombre inigualable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las palabras se me quedarán cortas y nunca serán suficientes para describir lo que significas para mí. Te voy a extrañar horriblemente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>De Cristina</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ato. El fundador de la escuela de los escépticos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos enseñaste a vivir la vida de una manera única, sin un dios, sin esoterismos ni romanticismo</p>



<p class="wp-block-paragraph">De cerebro brillante, pragmático y noble. Sin esfuerzo ni vanidad, te ganaste la admiración de todo el que tuvo el placer de conocerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fueron muchas preguntas las que te hice, pero ahora me surgen otras: ¿cómo debo llamarle ahora a la casa de Ato y Titi? ¿Cómo serán ahora los sábados por la tarde?</p>



<p class="wp-block-paragraph">En mi cabeza tengo grabado ese gesto que hiciste hasta el último día: el de tirarme un besito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mis dedos conocen perfectamente la sensación de cuando te peinaba tu pelo blanco o te halaba los pelos de los brazos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Te tendré siempre a mi lado; uno de tus libros está en mi mesa de noche. Cada que me hagas falta, voy a leer un fragmento de algo que escribiste.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El cuerpo no es eterno, pero las ideas sí, y esa será nuestra manera de inmortalizarte.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>De Juliana</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Le escribí esta carta a mi abuelo en abril 17 del 2022.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi atocito lindo del jardín:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Te escribo esta carta para agradecerte. Toda la vida me he sentido agradecida pero no</p>



<p class="wp-block-paragraph">estoy muy segura si alguna vez te lo he dicho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quiero agradecerte por la lupa que me has regalado para ver el mundo. Tú se la diste a mi</p>



<p class="wp-block-paragraph">papá, y él me la ha dio a mí antes de que tuviera memoria para recordarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta lupa, hecha de ciencia, escepticismo y razonamiento lógico, me ha dejado ver el</p>



<p class="wp-block-paragraph">mundo de una manera clara, limpia, descontaminada de toda superstición; y el mundo así</p>



<p class="wp-block-paragraph">me ha parecido hermoso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">He crecido con muchos compañeros carentes de esta lupa, personas sin el menor deseo</p>



<p class="wp-block-paragraph">de examinar el mundo de cerca, con la visión borrosa por la religión y la pseudociencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tengo que confesarte que algunas veces he querido yo también creer en una que otra</p>



<p class="wp-block-paragraph">fantasía, por mi tranquilidad y por comodidad, aunque casi siempre sin éxito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde muy chiquitos nos has enseñado a todos en la familia a cuestionarnos la realidad, a</p>



<p class="wp-block-paragraph">reflexionar sobre el mundo, la evolución y el comportamiento humano. Nos has llevado a</p>



<p class="wp-block-paragraph">preguntarnos sobre el funcionamiento de las máquinas, desde la mecánica del timbre</p>



<p class="wp-block-paragraph">hasta el misterio del cerebro y la consciencia. Es, en gran parte gracias a ti, que hoy</p>



<p class="wp-block-paragraph">estudio con entusiasmo neurología, un tema por el que sé que tú y yo compartimos gran</p>



<p class="wp-block-paragraph">interés.</p>



<p class="wp-block-paragraph">He sido afortunada; sé que nuestra lupa no nos permite ver todavía la verdad del mundo y</p>



<p class="wp-block-paragraph">que la gran mayoría del universo permanece un misterio, con lupa o a simple vista. Pero la</p>



<p class="wp-block-paragraph">búsqueda de la verdad, así sea una minúscula verdad entre lo infinitamente desconocido,</p>



<p class="wp-block-paragraph">me genera una cantidad enorme de felicidad. Es a ti a quien debo una gran parte de esa</p>



<p class="wp-block-paragraph">felicidad, a ti y a esa lupa maravillosa que tuviste la valentía de construir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un besito y un abrazo grande,</p>



<p class="wp-block-paragraph">Att: juli, tu bobita.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>De &nbsp;Juanes</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Recuerdo del tío Toño</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de ser Atocito lindo del jardín, para mí era el tío Toño.<br>Lo recuerdo en su gran biblioteca, sentado trabajando. Ese lugar, en el último piso de su casa, era un espacio amplio e iluminado, lleno de libros, enciclopedias y archivos. También tenía un equipo de sonido con grandes parlantes y muchísimos discos y casetes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el amplio balcón de la biblioteca, que daba hacia el jardín interno de la casa, siempre estaba la prima Anita trabajando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde que yo llegaba, Antonio empezaba a decir:<br>“Huele a azufre… huele a azufre…”<br>Eso quería decir que su sobrino —o sea yo—, el diablo, el más esculcón y necio de todos, había llegado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me acuerdo perfectamente de que siempre le pedía que me pusiera el disco de Navidad de Raphael, un gran LP de portada roja y verde, con la palabra Paz, donde estaba la emblemática canción El tamborilero. &nbsp;Él me lo ponía una, dos y hasta cincuenta veces, hasta que yo me cansara. Todo con tal de hacerme feliz y de tenerme quieto, por lo menos, cinco minutos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez, en uno de nuestros viajes decembrinos a Tolú, decidí que quería vender panelitas en la playa y se lo conté. Posiblemente, lo único que yo quería era ponerme la ponchera en la cabeza y pretender ser una palanquera.<br><br></p>



<p class="wp-block-paragraph">El tío Toño me vio coger todos los dulces de la despensa y meterlos en una olla. Ante mi determinado emprendimiento, Ató me dijo:<br>—¿A cómo las panelitas?</p>



<p class="wp-block-paragraph">No recuerdo el precio, pero me las compró todas. Luego las volvió a guardar en la cocina, y yo terminé la jornada con ganancias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tío siempre estuvo presente en mi vida de forma constante. Me dio respuestas claras y concisas a todas mis dudas, miedos e incertidumbres durante la adolescencia. Me enseñó a hacerme preguntas, a dudar, a confiar en las certezas y no en las fantasías, a aferrarme a los hechos y no al esoterismo que tanto me atormentaba. Eso fue determinante en mi formación y rompió, de forma positiva, muchos paradigmas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya de adulto, me invitaba por las tardes a su casa a tomar café y me decía:<br>—Juancho, tengo unos croissants buenísimos, vení un ratico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pasábamos la tarde conversando junto a la tía Titi. Él me hablaba de su juventud, de Genaro Salinas —uno de sus cantantes favoritos—, y yo le preguntaba por el Medellín antiguo, ese que yo no conocí: de su colegio, de su noviazgo con la tía… y nos moríamos de la risa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez alguien dijo que los hijos del tío Antonio eran como planetas que orbitaban a su alrededor sin luz propia. Yo creo que se equivocaba: sí tenían luz propia. No solo ellos gravitaban alrededor de ese sol; todos lo hacíamos, y con legítima satisfacción, porque ante una estrella tan fulgurante y tan cálida habría sido una necedad no dejarse iluminar.<br>Hoy recuerdo al tío y lo recordaré siempre como el centro, como la luz y como el origen de todo lo que somos.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124310</guid>
        <pubDate>Sun, 04 Jan 2026 14:41:15 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Obituarios de mi hija, mis sobrinas y primo sobre mi padre Antonio Vélez]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ana Cristina Vélez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Cartas a Satanás, no a Santa Claus (Cuento)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/cartas-a-satanas-no-a-santa-claus-cuento/</link>
        <description><![CDATA[<p>Mucho se ha escrito sobre las cartas que reciben Papá Noel o los Reyes Magos por estas fechas, pero nadie sabe nada (¡hasta hoy!) sobre la correspondencia de Satanás en Navidad.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Escena de la película La Pasión de Cristo (2004), adaptada para este cuento. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Existe una leyenda, inventada por mí, según la cual los niños que se portan mal&nbsp;durante todo el año, o que no le obedecieron a los padres y los que sacaron malas notas en el colegio, pierden el derecho a escribirle cartas a <em>Santa Claus</em>. Así que el avispado Satanás aprovecha el desorden para instar a los niños <em>malportados </em>a escribirle. </p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> ¿Por qué los banqueros siempre ganan más y más y más y entre más tienen más quieren? ¿Por qué? Att. Victoria Eugenia. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Respuesta/</strong> No te preocupes, aquí los estoy esperando para que me ayuden a fundir metales.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> ¿Tú también recibes regalos en esta época del año como todo el mundo?&nbsp; Att. Luis.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> Sí señorito.&nbsp;Se llaman almas, llegan por montones y aquí son <em>bienvenidas</em> en cualquier época del año.&nbsp;Pero te aclaro que yo no soy todo el mundo. Yo soy Satán. No te pases de listo conmigo, <em>vergajito.</em> &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> Hasta que por fin conseguí tu WhatsApp. Mis papás dicen que soy muy pequeño para tener teléfono celular.&nbsp;</p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-88f662fbe3617357786bd33ff1cd40ae wp-block-paragraph"><strong>(Satanás te bloqueó, mocoso).</strong></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> Odio la sopa pero mamá me obliga a tomarla.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">R/ Me tienes aburrido con ese cuento, Mafalda. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> Quiero que se acaben las guerras y las hambrunas.  Att. Ivancito.   </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> Lo siento, no se me da la gana.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> He sido un niño afortunado y con unos padres amorosos. ¿Tuviste una infancia feliz? Att. Danielín.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/ </strong>Desde muy niño supe que tenía madera para la crueldad si eso es lo que querías saber, entrometido. </p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> Me encantan los videojuegos. ¿Tenías algún juguete favorito cuando niño?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/ </strong>Sí, todavía lo conservo: se llama tridente.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> Vivo cerca de la playa. ¿Me puedes describir brevemente el averno? Att. Roy. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> Eso me tomaría toda la muerte. Más bien apúrate para que lo veas con tus propios ojos.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> Vivo en tierra caliente pero se me hace terrible este calor infernal. El cambio climático lo ha empeorado todo. Me gustaría vivir en el Polo Norte como Papá Noel. Att. Claudia Nayibe. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> Primero que todo Papá Noel es un simple domiciliario. Y segundo que todo, siéntete afortunado, pues ser <em>calentano</em> es un pre-entreno para lo que te espera. &nbsp; &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph">&nbsp;<strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> Odio el nombre que me pusieron mis padres. ¿Cuál nombre te gusta más: Satanás, Lucifer o Belcebú? Att. Alvarito.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/ </strong>¡Al diablo con esa pregunta!</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> ¿Cuál es tu parte favorita del infierno? Att. Davicito. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/ </strong>Los sonidos que hace la gente. Me divierten mucho. Nunca me aburro.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> ¿Me puedes enviar una <em>selfie? </em>Muero de ganas por conocerte<strong>.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> No te enviaré nada. Prefiero que nos veamos <em>face to face.</em> ¡Yo muero de ganas por ver la cara que pondrás! &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> La gente habla muy mal de ti. Dicen cosas impublicables, sobre todo los adultos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> Me tiene sin&nbsp;cuidado el qué dirán. Sigue mi ejemplo.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás: </strong>Nada sabemos acerca de tu familia. ¿Tienes esposa e hijos?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> Oye, qué pregunta tan interesante. Jamás se me hubiera ocurrido a mí. Ve por la sombrita.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> Tengo muchos planes para el año que viene. Ay, si supieras… Me encantaría contártelos todos.   Att. María Fernanda. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> Cancela, porque tengo otros planes para ti. </p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> Lo que más anhelo en esta vida es ser una buena persona que ayuda a los más necesitados.&nbsp;¿Estás de acuerdo conmigo en que el mundo sería un lugar mejor si más personas hicieran el bien?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> ¿Para qué complicarse la existencia? Pórtate mal y ya.&nbsp;¡Me fastidia la gente de sangre caliente!</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> ¿Ese cuchillo grande y con tres puntas para qué es?&nbsp;</p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0f183ad35859a59719ed27cd07c78849 wp-block-paragraph"><strong>(Satanás te ha bloqueado)</strong></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-51b536f5cd1340ea4c68749622830af5 wp-block-paragraph"><strong>(Satanás, arrepentido, te ha desbloqueado)</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> Te juro que no querrás saberlo.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> ¿Te viste la película <em>El diablo viste a la moda</em>? A pesar de mi corta edad, yo sí y me reí muchísimo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> Pues ríe mientras puedas. La vida en la Tierra es breve pero en el infierno es eterna y dolorosa. Aquí no hay <em>Kleenex.</em> </p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> Me he portado <em>requetemal </em>y me siento orgulloso por eso. Le escondí el bastón a mi abuelito y las gafas a mi abuelita. Dime una cosa: ¿No echas de menos el cielo?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> Odio tener que recordar el pasado. Más bien, mira lo que hiciste: Tu abuelito se acaba de romper la cadera. Anótate un punto. </p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> Te mandan al diablo con frecuencia. A mí me mandan con frecuencia pero a hacer mandados. Att. Paloma.</p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-261f9fd4fb6e7bd1c6fff88f47c0cdb2 wp-block-paragraph"><strong>(Lo sentimos. La señal en el infierno es deficiente)</strong></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> Quisiera ser grande para votar en las próximas elecciones. Pero no sé por quién. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> Recomiendo votar a la derecha. Siempre a la derecha. O en su defecto, a la ultraderecha. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Quien te quiere, Satanás.&nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> Estoy muy triste. Papá y mamá se van a separar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> No te preocupes que aquí los vuelvo a juntar.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> ¿Qué me vas a regalar por portarme mal?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> No seas porfiado. ¡Lo mismo le pregunté a Dios y mira a dónde me envió!</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> Por ahí leí que eres omnipotente y omnipresente como Dios. ¿Es mito o es realidad?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> Afirmativo, pero Dios y yo nunca estamos en los mismos lugares ni al mismo tiempo.&nbsp; No podríamos. A ver te explico. Un día puedo estar en Gaza y el mismo día y a la misma hora en la Casa Blanca. Es clarísimo que cuando yo estoy, Dios no está, y viceversa.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> Mi familia y yo vamos para Cartagena en enero. ¡Conoceremos el mar! Tengo una curiosidad: ¿También tomas vacaciones?</p>



<p class="wp-block-paragraph">R/ <em>“No hay descanso para los malvados, dijo el Señor”.</em> Está en Isaías 48:22.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> Sácame de una duda: ¿Es verdad que a los niños que dicen mentiras les crece la nariz? </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/ </strong>¡Embustes! Los niños mentirosos se convierten en políticos cuando grandes. </p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> Una vez en <em>caquetesis </em>escuché que habías perdido la gracia de Dios y que desde entonces eres un ángel caído.&nbsp; No entendí entonces y no entiendo tampoco ahora lo que eso significa, pero me conmueve pensar que un día ustedes fueron buenos amigos. ¿Por que no intentan hacer las paces?</p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-94e7812076fed11190ce94c6d4c816e1 wp-block-paragraph"><strong>(Lo sentimos: no hay buena señal en los sótanos del infierno)&nbsp;</strong></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> ¿Sabes? A veces me produces lástima. Se dice que eres un ser incapaz de hacer el bien.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> Qué le vamos a hacer: soy el villano. Esa es mi naturaleza. No tengo escapatoria. Alguien tiene que hacer el trabajo sucio, ¿no?&nbsp; Imagínate un mundo donde no hay nadie a quien echarle la culpa de las cosas horribles que pasan.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> ¿Por qué hay tanta maldad en el mundo?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> Porque los malos somos más. A la gente la recuerdan más por las cosas malas que por las cosas buenas. Si fuera lo contrario, estarían hablando más de la Madre Teresa de Calcuta que de Hitler, de Trump o de Netanyahu. Amo los corazones fríos. </p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> ¿Tienes algún consejo qué darme?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> Solo uno: sé tan malo como puedas. Y te habrás ganado el infierno, o como mínimo el <em>Purgatorio</em>. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> Disculpa mi imprudencia: ¿Crees en el espíritu de la Navidad?&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> Para esa tonta pregunta tengo otra pregunta: ¿Has visto los bolsillos de un empresario en Navidad? ¿Nooo? Mete tus narices ahí porque ahí verás el verdadero y único&nbsp;espíritu de la Navidad. Deja de creer en esas boberías. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás</strong>: Soy la chica popular de mi cole. ¿Te crees más popular que Dios? Att. Sofía. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> Veámoslo estadísticamente.&nbsp;A la gente le dicen con más frecuencia <em>&#8220;vete al infierno&#8221;</em> pero rara vez le dicen <em>&#8220;vete al cielo&#8221;.</em> Creo que soy más popular. Por algo hay espacio suficiente para todos en el infierno.&nbsp;Espero que eso resuelva tu duda. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> ¿Por qué eres tan desgraciado con la humanidad?</p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3a597767c36c2a0cab666f903f5953b8 wp-block-paragraph"><strong>(Satanás te ha bloqueado)&nbsp;</strong></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> Me llamo Pedrito y tengo siete años. ¿Tú qué edad tienes?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> Soy alguien que vive por los siglos de los siglos, así que la edad qué importa. Confórmate con saber que <em>más sabe el diablo por viejo que por diablo.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> ¿Por qué tus apariciones en la Biblia son tan esporádicas? Hasta pareces un actor de reparto je je.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>R/</strong> Soy el protagonista del Apocalipsis. ¿Te parece poco? Al final, gano yo, y disculpa por hacer <em>espoiler</em>.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>*</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Querido Satanás:</strong> Te escribo a escondidas de mis papás para desearte una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo.&nbsp;</p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-2214011af584678e4ade70c6716c0392 wp-block-paragraph"><strong>(Satanás se quedó sin batería)&nbsp;</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>FIN</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123898</guid>
        <pubDate>Sat, 27 Dec 2025 12:47:08 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/27072211/ZETA-SATANAS-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Cartas a Satanás, no a Santa Claus (Cuento)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Descubrimiento en el Caribe mexicano: los cocodrilos se adaptaron a las islas y se transformaron en nuevas especies </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/descubrimiento-en-el-caribe-mexicano-los-cocodrilos-se-adaptaron-a-las-islas-y-se-transformaron-en-nuevas-especies/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los&nbsp;cocodrilos son fósiles en movimiento,&nbsp;maestros del juego evolutivo y guardianes de una historia planetaria que trasciende cinco o quizás seis extinciones masivas. No solo han&nbsp;sobrevivido&nbsp;55 millones de años, estos reptiles semiacuáticos han colonizado agua dulce y salada, tierra firme y pantanosa, continentes e islas. Temidos por muchos en el imaginario colectivo, estos depredadores sostienen la [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un estudio reveló que los cocodrilos de Cozumel y Banco Chinchorro, en la península de Yucatán, esconden linajes distintos que podrían constituir dos nuevas especies.</em></li>



<li><em>Estas poblaciones insulares muestran adaptaciones únicas: en Cozumel, nidadas pequeñas y hocicos largos para atrapar peces; en Chinchorro, tolerancia a salinidades extremas y cráneos anchos para romper caparazones.</em></li>



<li><em>Los análisis genéticos indican que ambas poblaciones se separaron del continente hace unos 11 000 años, tras glaciaciones y cambios en el nivel del mar.</em></li>



<li><em>Con menos de mil individuos reproductores en cada isla, su reconocimiento oficial tendría implicaciones urgentes para la conservación de los ecosistemas insulares del Caribe mexicano.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Los<strong>&nbsp;cocodrilos son fósiles en movimiento,</strong>&nbsp;maestros del juego evolutivo y guardianes de una historia planetaria que trasciende cinco o quizás seis extinciones masivas. No solo han&nbsp;<strong>sobrevivido</strong>&nbsp;<strong>55 millones de años</strong>, estos reptiles semiacuáticos han colonizado agua dulce y salada, tierra firme y pantanosa, continentes e islas. Temidos por muchos en el imaginario colectivo, estos depredadores sostienen la mordida más fuerte, el corazón más complejo y el estómago más ácido del reino animal. El género&nbsp;<em>Crocodylus</em>&nbsp;es el más ampliamente distribuido de los cocodrilianos y reúne actualmente 14 especies presentes en regiones tropicales y subtropicales de casi todos los continentes. A pesar de ello, se creía que en América solo existían cuatro, pero eso está a punto de cambiar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/millonaria-obra-energia-amenaza-passiflora-refugio-jaguar-bolivia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Una millonaria obra de energía amenaza al santuario Passiflora, refugio del jaguar en la Amazonía boliviana</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Un equipo internacional de científicos ha descubierto dos nuevas especies de cocodrilos en las islas frente a Quintana Roo, en la península de Yucatán. Sus hallazgos desafían la antigua creencia de que&nbsp;<em>Crocodylus acutus</em>&nbsp;era una sola especie distribuida desde Baja California hasta Venezuela, en los neotrópicos. Mediante un análisis genético, investigadores de la Universidad de McGill, en Montreal, y científicos de ocho universidades y centros de investigación en México, además de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y el Smithsonian Tropical Research Institute de Panamá, revelaron que las poblaciones de cocodrilos en la isla de Cozumel y el atolón de Banco Chinchorro presentan una divergencia genética tan significativa que amerita clasificarlas como especies distintas, aunque aún no han sido nombradas. El equipo también detectó diferencias morfológicas en los cráneos y escamas, reforzando la evidencia genética.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La investigación&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1055790325000582" target="_blank" rel="noreferrer noopener">publicada en la revista científica</a>&nbsp;Molecular Phylogenetics and Evolution, en marzo de 2025, sugiere que estas poblaciones endémicas&nbsp;<strong>han evolucionado rápidamente</strong>, impulsadas por el aislamiento geográfico, las condiciones extremas de salinidad y una dieta especializada. Los cocodrilos de Banco Chinchorro, por ejemplo, toleran salinidades superiores a cualquier otra especie del género&nbsp;<em>Crocodylus</em>. Además, su crecimiento es más lento que el de sus contrapartes continentales, sus huevos más pequeños y sus nidadas más reducidas, todo lo cual apunta a una adaptación ecológica notable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hallazgo no sólo reescribe la historia evolutiva de los cocodrilos neotropicales, sino que también plantea una urgencia de conservación: ambas poblaciones tienen tamaños efectivamente pequeños (con m<strong>enos de 1000 individuos reproductores en cada isla</strong>), están aisladas reproductivamente y enfrentan amenazas como el turismo masivo, la urbanización y el cambio climático. Reconocerlas como nuevas especies tendría implicancias clave para su protección legal y la de sus hábitats, convirtiéndolas en candidatas emblemáticas para esfuerzos de conservación de los ecosistemas insulares en el Caribe mexicano.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265888"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/10114444/DSC09887-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-265888" /><figcaption class="wp-element-caption">Cocodrilo acecha en Banco Chinchorro. Foto: Miguel Ángel Guillermo Amador</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Cozumel y Chinchorro: ecosistemas insulares, linajes únicos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta un reptil se enamoraría de una isla caribeña. Sus aguas turquesa perduran, los arrecifes se extienden por kilómetros y las playas de arena blanca se han convertido en escenario de postales que recorren el mundo. Además, ambas islas resguardan lagunas interiores rodeadas de manglares, hábitats vitales para aves, peces y cocodrilos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Reserva de la Biósfera Banco Chinchorro, el atolón coralino más grande de México, resguarda una riqueza biológica deslumbrante y un cementerio de galeones hundidos. Cozumel, la isla habitada más grande del país, guarda en sus arrecifes un imán turístico de escala global y una historia cultural maya que la reconoce como el santuario de la diosa Ixchel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pierre Charruau, herpetólogo francés, se enamoró de Chinchorro en 2003 cuando llegó por primera vez como parte de sus estudios de maestría. A Cozumel viajó en 2007 para realizar análisis genéticos y desde entonces también la visita con frecuencia. Continuó con el doctorado y hoy es profesor e investigador en El Colegio de la Frontera Sur. “A estas dos poblaciones las conozco muy bien”, indica. “Historias tengo muchas, pero lo más sorprendente, viéndolo en retrospectiva, es que al inicio [a los cocodrilos] los vi diferentes. Pero, como eran las poblaciones con las que empecé a estudiar cocodrilos para mí se convirtieron en la referencia de lo que era un acutus, y los demás comenzaron a parecerme distintos”, recuerda.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265877"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/10114324/DJI_0961-2-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-265877" /><figcaption class="wp-element-caption">Cayo Centro, Reserva de la Biosfera Banco Chinchorro. Foto: Miguel Ángel Guillermo Amador</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Actualmente se reconocen cuatro especies de cocodrilos en los neotrópicos, que son las regiones tropicales de América:&nbsp;<em>Crocodylus acutus</em>,&nbsp;<em>C. moreletii,</em>&nbsp;<em>C. rhombifer y C. intermedius.</em>&nbsp;“El cocodrilo americano (<em>C. acutus</em>) es el que tiene mayor distribución en todo el continente, comenzando en el sur de Florida por el Atlántico y el norte de Sinaloa por el Pacífico, y bajan por ambas costas hasta Perú y Venezuela. También colonizaron muchas islas del Caribe, como Cuba e incluso Bahamas”, explica el experto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que revela la investigación reciente es que esa aparente homogeneidad oculta&nbsp;<strong>diferencias profundas</strong>. No solo desafía los cánones de la taxonomía de los cocodrilos neotropicales, sino que reescribe los parámetros de investigación, ampliando el horizonte de lo que se podría encontrar en los ecosistemas insulares. “Podemos hipotetizar que en otras islas del Caribe tenemos el mismo escenario, que si uno investiga como nosotros —la ecología, la morfología y la genética a la misma vez— podrían encontrarse nuevas especies”, dice Charruau.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Las islas como laboratorios de adaptabilidad</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Hicieron falta dos décadas de observaciones ecológicas para comprender que estas poblaciones insulares no solo sobreviven, sino que prosperan en condiciones extremas. Según Pierre Charruau, su estabilidad y resiliencia se explican por una capacidad de adaptación asombrosa: “A nivel de anidación tienen algo muy especial. Hemos visto crías sobrevivir a huracanes categoría cinco. Están adaptados a esas tormentas que, aunque les pueden afectar a corto plazo, a la larga les generan nuevas áreas de anidación y mejores condiciones reproductivas. De hecho, podríamos decir que necesitan huracanes para reproducirse”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Cozumel, esa adaptabilidad se traduce en&nbsp;<strong>un modo de anidar distinto al de otros cocodrilianos</strong>. Mientras en el continente las hembras construyen montículos de vegetación que, al descomponerse, generan el calor necesario para incubar los huevos, en la isla cavan sus nidos en bancos de arena que las tormentas dejan descubiertos. Allí, la energía solar mantiene la temperatura adecuada para el desarrollo embrionario. Este cambio de estrategia va acompañado de otras adaptaciones reproductivas: huevos de menor tamaño, nidadas reducidas —menos de 17 huevos frente a los 25 a 35 habituales— y crías que alcanzan la madurez siendo más pequeñas y con un crecimiento físico más lento. Todas estas son, en palabras del científico, claras “adaptaciones a las limitaciones de la isla”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265878"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/10114330/DSC00203-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-265878" /><figcaption class="wp-element-caption">Cría de aproximadamente un año de edad en Banco Chinchorro. Foto: Miguel Ángel Guillermo Amador</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En Banco Chinchorro, el desafío es distinto. Más allá de la postal luminosa del falso atolón, sus lagunas interiores rodeadas de mangle rojo, negro, blanco y botoncillo esconden un laboratorio natural de resistencia. Allí, la salinidad alcanza un promedio de&nbsp;<strong>52.9 partes por mil</strong>&nbsp;—con registros de hasta 65 partes por mil—, los niveles más altos documentados para cualquier especie de&nbsp;<em>Crocodylus</em>. En otras palabras: casi el doble de lo que exhibe el mar abierto. Para soportar ese entorno, los cocodrilos cuentan con un verdadero arsenal fisiológico: glándulas linguales que expulsan el exceso de sal, un epitelio bucal —el tejido protector que recubre el interior de la boca— endurecido por queratina, y una cloaca osmorreguladora —la cavidad que regula el equilibrio de agua y sales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/camaras-trampa-castaneros-peru-conservacion-monitoreo-especies-amazonia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Con cámaras trampa, los castañeros de Perú trabajan en la conservación y monitoreo de especies en la Amazonía</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Están adaptados a las islas, y en gran medida, es por su dieta”, explica Charruau. En Banco Chinchorro,&nbsp;<strong>los cráneos tienden a ser más cortos y anchos</strong>, una forma asociada a la durofagia: un comportamiento alimentario que implica romper y procesar presas de caparazón duro (como cangrejos y caracoles). En Cozumel, en cambio, predominan cráneos más largos y estrechos, un perfil típico para capturar peces y presas ágiles. En el continente, las poblaciones de cocodrilo americano (<em>C. acutus</em>) presentan cráneos de formas variadas, desde más anchos hasta más alargados, sin la especialización marcada de las islas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265880"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/10114342/DSC00231-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-265880" /><figcaption class="wp-element-caption">En Banco Chinchorro, los cocodrilos presentan más escamas en la nuca y el lomo que en Cozumel, una variación fenotípica que apoya la distinción entre ambas poblaciones. Foto: Miguel Ángel Guillermo Amador</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Confirmar científicamente estas diferencias parece sencillo, pero no lo es. Todo comienza en campo, con la labor de Héctor González, subdirector del Parque Ecoturístico Punta Sur (Fundación de Parques y Museos de Cozumel) y David Macías, guardaparque de la Reserva de la Biósfera Banco Chinchorro (Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas), hallando y recuperando cráneos íntegros entre fango y mangle. Luego viene el reto de distinguir rasgos individuales de patrones poblacionales o de especie. El patrón no implica fronteras tajantes;&nbsp;<strong>el cambio es gradual</strong>&nbsp;a lo largo de la geografía, sin límites claros. Es como un degradado de color: del azul al verde, por ejemplo, con muchos tonos intermedios donde no hay un punto exacto donde termina uno y empieza el otro. En los cocodrilos, esa “paleta de colores” se refleja en la forma del cráneo: los hocicos cambian gradualmente en proporciones de largo y ancho según la región, con múltiples formas intermedias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para poner a prueba la hipótesis, Hoi-Nam Bui, estudiante de posgrado en McGill, analizó la forma de&nbsp;<strong>43 cráneos</strong>&nbsp;de diferentes lugares utilizando datos bidimensionales. Esto permitió identificar diferencias morfológicas entre poblaciones, sirviendo como evidencia concreta en la categorización de las nuevas especies. En síntesis: la forma del cráneo sigue la dieta, y las islas empujan a los cocodrilos hacia las soluciones morfológicas que mejor funcionan en sus nichos: atrapar en Cozumel; romper en Chinchorro.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265886"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/10114427/DSC09690-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-265886" /><figcaption class="wp-element-caption">Uno de los grandes retos del estudio fue recuperar cráneos íntegros entre fango y mangle, tarea en la que apoyaron colaboradores locales. Foto: Miguel Ángel Guillermo Amador</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En este punto, la evidencia ecológica y morfológica apuntaba a que las poblaciones de cocodrilos de Cozumel y Chinchorro podrían ser consideradas especies crípticas: linajes distintos que se ocultan bajo la apariencia de una misma especie. A simple vista, se parecen tanto que la taxonomía tradicional pasó por alto durante décadas las diferencias, pero al analizar con más detalle su dieta, su forma de anidar y hasta la proporción de sus cráneos, emergió un patrón consistente de divergencia, aunque faltaba todavía la prueba definitiva: mirar dentro de su ADN.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una supercomputadora para desencriptar el ADN</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los cocodrilos son arcosaurios, es decir, básicamente, son dinosaurios vivientes. Su historia evolutiva data de más de&nbsp;<strong>55 millones de años</strong>&nbsp;atrás y es particularmente elusiva para la ciencia. La complejidad es notable: en términos genéticos, los cocodrilos están más estrechamente relacionados con las aves que con algunos otros reptiles. Además, estos animales poseen una particularidad que dificulta aún más su estudio: la capacidad de hibridación, que es la habilidad de reproducirse con miembros de otras especies del género&nbsp;<em>Crocodylus</em>&nbsp;y producir crías viables y con capacidades reproductivas intactas. Por esto y más, encontrar poblaciones “genéticamente puras” de cocodrilos es un hito de proporciones fantásticas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El problema con los cocodrilos es que todos se hibridizan. Entonces, en sentido estricto, no encajan en el concepto biológico de especie, porque se pueden mezclar todos con todos y tener individuos viables. Por eso es difícil definirlos, además de que la taxonomía de cocodrilos no se ha revisado cómo en cien años”, dice José Ávila Cervantes, investigador de la Universidad de McGill.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los miembros del género&nbsp;<em>Crocodylus</em>&nbsp;emigraron de África hacia América hace unos&nbsp;<strong>cinco millones de años</strong>, una hazaña posible gracias a su capacidad de nadar largas distancias (se han documentado trayectos de hasta mil kilómetros mar adentro). Mucho después, ya instalados en el Caribe, las poblaciones de Cozumel y Banco Chinchorro tomaron caminos distintos. El análisis demográfico sugiere que esa separación ocurrió hace unos&nbsp;<strong>11 000 años</strong>, impulsada por glaciaciones, cambios en el nivel del mar y en las corrientes marinas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265881"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/10114348/DSC00238-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-265881" /><figcaption class="wp-element-caption">Reconocidos por su importancia ecológica, los cocodrilos actúan como “ingenieros” del manglar, pues, al transitar por el mismo, crean caminos que aportan a la conectividad hídrica de los ecosistemas. Foto: Miguel Ángel Guillermo Amador</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Es una cosa bien complicada, tanto matemática como genéticamente”, advierte Ávila sobre el análisis demográfico que aplicaron a los cocodrilos de Cozumel y Banco Chinchorro. El equipo alimentó un programa de simulaciones con datos genéticos para probar cuatro posibles escenarios sobre la historia de estas poblaciones: sin migración, con migración en una sola dirección, en la dirección contraria o en ambas. El algoritmo ejecutó cientos de miles de repeticiones para encontrar el modelo que mejor encajaba con los datos y, a partir de ahí, lo volvió a correr millones de veces más para afinarlo. Así pudieron estimar, con la mayor precisión posible, cómo se han movido, mezclado y separado los cocodrilos entre ambas islas a lo largo del tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/cachuda-colombia-proteger-tiburon-martillo-mas-pequeno-del-mundo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Guardianes de la cachuda: un proyecto en Colombia para proteger al tiburón martillo más pequeño del mundo</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Para analizar la diversidad genética de estas poblaciones, se utilizan «marcadores», que son pequeños puntos del genoma donde puede variar una sola «letra» o base química del ADN, —adenina (A), timina (T), citosina (C) o guanina (G)—. Estos cambios, llamados polimorfismos de nucleótido único (SNPs, por sus siglas en inglés), permiten comparar poblaciones y ver si comparten o no estas variantes. Si dos poblaciones tienen marcadores en común, significa que ha habido flujo genético entre ellas (se han cruzado en algún momento). En cambio, si tienen marcadores exclusivos que no aparecen en ninguna otra, son linajes puros. “Usualmente se utilizan entre 10 y 30 marcadores, nosotros usamos 16 000”, explica Avila.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque solo se haya analizado el&nbsp;<strong>3 % del genoma</strong>&nbsp;(verlo todo sería muy costoso), procesar esa cantidad de datos no es cosa simple, se requieren enormes cantidades de memoria RAM y potencia computacional. «A través de la Universidad de McGill y la Digital Research Alliance of Canada, tuvimos acceso a una supercomputadora, ya que una computadora normal, incluso una muy cara, no funciona», dice el investigador. «A este dispositivo de altísima potencia computacional, le toma entre 15 días y un mes de procesamiento continuo para llegar al resultado», remata. Y el resultado fue claro: las poblaciones de Cozumel y Banco Chinchorro mostraron divergencias genéticas tan profundas que corresponden a linajes genéticamente puros y distintos entre sí.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265879"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/10114338/DSC00205-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-265879" /><figcaption class="wp-element-caption">Escamas caudales de una cría de cocodrilo en Banco Chinchorro: a diferencia de Cozumel, aquí la cola muestra un patrón más uniforme, con menos escamas irregulares fuera de las hileras principales. Foto: Miguel Ángel Guillermo Amador</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">De lo que no hablamos cuando hablamos de amenazas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“La biodiversidad está desapareciendo más rápido de lo que alcanzamos a descubrir lo que estamos perdiendo”, dijo Hans Larsson, coautor del estudio y profesor en la Universidad de McGill. Con poblaciones de&nbsp;<strong>menos de 1000 individuos reproductores</strong>&nbsp;y hábitats cada vez más presionados, nada es certero para estas especies. Siguiendo la investigación, el turismo masivo, la urbanización costera y el avance del cambio climático no sólo reducen sus hábitats, sino que multiplican las presiones sobre ecosistemas que ya de por sí son limitados. “La mayoría de las especies de cocodrilos ya enfrentan algún grado de amenaza de extinción y el desarrollo acelerado de las zonas costeras pone en peligro a casi todas las poblaciones”, advierte Larsson.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su carácter anfibio y fisiología excepcional —capaz incluso de producir antibióticos naturales— les han permitido sobrevivir meteoritos, glaciaciones y crisis planetarias que borraron gran parte de la biodiversidad mundial más de una vez. “Son animales muy, muy resistentes, con una historia evolutiva y de adaptación enormes. Pero recordemos que antes existían muchísimas más especies de cocodrilianos:&nbsp;<strong>lo que tenemos hoy es apenas una fracción de lo que hubo</strong>”, explica Pierre Charruau. Además, “aunque son resistentes, el problema es que ahora enfrentan todas las amenazas al mismo tiempo. Y, una amenaza más otra no suman dos, juntas tienen un efecto sinérgico mucho mayor”, agrega.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265884"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/10114415/DSC09465-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-265884" /><figcaption class="wp-element-caption">Son carnívoros generalistas, cazan con emboscada y comen casi cualquier cosa que se acerque a ellos. Foto: Miguel Ángel Guillermo Amador</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El descubrimiento de estas nuevas especies hace aún más evidente la urgencia de protegerlas, pues cualquier perturbación podría acabar con un linaje genético único y poner fin a la historia viva que representan estos animales. Elevar el estatus taxonómico de las poblaciones de cocodrilos de Cozumel y Banco Chinchorro a nuevas especies tendría consecuencias significativas para su conservación. Estas “nuevas» y endémicas especies de cocodrilos pueden actuar como especies paraguas, porque al protegerlas también se resguardan los manglares que habitan, junto con los peces, crustáceos y aves que dependen de estos ecosistemas. “Como son especies con un nicho ecológico grande, si las proteges y proteges donde viven, puedes resguardar todo lo que está ahí incluido”, explica José Avila. Y eso&nbsp; podría atraer más atención y financiamiento para la conservación de sus hábitats y las especies coexistentes, indican los expertos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, más allá de una curiosidad taxonómica, este hallazgo es un llamado a reconocer lo mucho que ignoramos del mundo que habitamos y la urgente necesidad de protegerlo.&nbsp; “Nuestro objetivo era descubrir la verdadera diversidad biológica de estos ecosistemas apartados, y lo que hallamos demuestra lo poco que aún sabemos”, dijo Hans Larsson. “Ahora que reconocemos a estos cocodrilos como especies distintas, es crucial proteger sus hábitats. Limitar el desarrollo costero e implementar estrategias de conservación cuidadosas en Cozumel y Banco Chinchorro será clave para favorecer su permanencia”, agregó. El descubrimiento será decisivo, no solo para fortalecer su conservación, sino también para reimaginar lo que aún ocultan los ecosistemas insulares de un Caribe cada vez más vulnerable.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Imagen Principal:&nbsp;</strong>cocodrilo emerge del sargazo en la Reserva de la Biosfera Banco Chinchorro, Quintana Roo, México.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;Miguel Ángel Guillermo Amador</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/patricio-medina-herrero/">Patricio Medina Herrero</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/10/descubrimiento-cocodrilos-caribe-mexicano-nuevas-especies/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121339</guid>
        <pubDate>Mon, 13 Oct 2025 14:29:06 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Descubrimiento en el Caribe mexicano: los cocodrilos se adaptaron a las islas y se transformaron en nuevas especies ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>Es Kalamarí no Cartagena de Indias</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/pletora/es-kalamari-no-cartagena-de-indias/</link>
        <description><![CDATA[<p>Kalamarí: tierra de cangrejos (I) Ya los cangrejos no son los reyes de estas tierras. Ya no abundan por las playas como fue hace más de 492 años. ¿Ustedes se imaginan cómo era de grande la población de cangrejos que los habitantes autóctonos de este lugar —sí, los verdaderos dueños del manglar— consideraron que esta [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<h5><strong>Kalamarí: tierra de cangrejos (I)</strong></h5>
<p>Ya los cangrejos no son los reyes de estas tierras. Ya no abundan por las playas como fue hace más de 492 años.</p>
<p>¿Ustedes se imaginan cómo era de grande la población de cangrejos que los habitantes autóctonos de este lugar —sí, los verdaderos dueños del manglar— consideraron que esta era tierra de cangrejos?</p>
<p>La diversidad de cangrejos debió ser enorme. Un territorio libre y salvaje donde las pinzas reinaban.</p>
<p>¿Quedará un cangrejo tataranieto de algunos de esos que gobernaron este territorio?</p>
<p>Kalamarí: ese es el verdadero nombre de Cartagena de Indias. Y debo decir que Kalamarí es mil veces más hermoso, sonoro y auténtico. No había, en esa época, más ciudades llamadas Kalamarí, y hoy no hay en todo el mundo una ciudad llamada Kalamarí&#8230; pero Cartagena, hay varias Cartagenas.</p>
<p>1533. Un año que partió en dos el futuro de una civilización, la historia de un pueblo, el destino (¿existe?) de los habitantes originales de una tierra que era suya desde hacía 6.000 años a. C., en la que nacieron generación tras generación hasta que vinieron unos en barco y decidieron que ahora esa tierra de cangrejos era de ellos.</p>
<p>Lo primero que encontraron los españoles cuando tocaron la arena de Kalamarí fue cangrejos.</p>
<p>Cientos, miles. Los otros habitantes autóctonos y legendarios propietarios de ese territorio.</p>
<p>Luego, humanos. Habitantes también. Dueños también.</p>
<p>Eran tantos cangrejos que, como población dominante, debían ser colonizados… o <em>genocidiados</em> (no existe esa palabra, lo sé), en caso de que fueran <em>incolonizables</em> (otro neologismo).</p>
<p>Eran muchos cangrejos. Una buena fuente de esclavos para labores pequeñas y, si morían los esclavos con tenazas, se convertían en comida… pensó un español colonizador.</p>
<p>Entonces, los españoles también decidieron que los cangrejos, salvajes y rebeldes ellos, eran una molestia. También había que “civilizarlos”, dijeron los españoles. Pero no pudieron imponerles creencias ni obligarlos a una religión.</p>
<p>No pudieron imponerles la cruz, ni el padrenuestro, ni la culpa.</p>
<p>La “religión” de los cangrejos es el mar y la arena, y la llevan en el ADN.</p>
<p>Los españoles se dieron cuenta de que no podían civilizar a los cangrejos. No tenían intérpretes de su idioma de pinzas y cantos marinos. Así que no les podían cambiar su idioma hasta que su lengua desapareciera.</p>
<p>Creo que ese es el paso uno dentro del manual de un colonizador: extinguir la lengua autóctona para que no cuenten su historia en su idioma. Sin su lengua viva se borra la memoria de su pueblo. Obligándolos a hablar la lengua del colonizador evitan revoluciones secretas.</p>
<p>No olvidar jamás: sin lengua no hay memoria. Sin memoria no hay resistencia.</p>
<p>Pero los españoles, con los cangrejos, no podían hacer eso.</p>
<p>Paso dos del manual del colonizador: dominar el cuerpo.</p>
<p>Los cangrejos caminan hacia atrás y de lado, aunque los españoles querían que caminaran rectos y de frente, como marchando. Era imposible. Los cangrejos caminan como caminan.</p>
<p>Si el cuerpo deja de ser tuyo, la mente también.</p>
<p>Si las decisiones sobre su cuerpo las toma alguien poderoso. Si el cuerpo lo pueden marcar y herir a su antojo, le quitan las alas a las mentes y las encadenan a la tierra, con la vista al suelo para que no miren el cielo y piensen en libertad.</p>
<p>Si esos cuerpos no se pueden vestir como desean, con eso rompen voluntades.</p>
<p>Y si ya sus cuerpos no pueden ser pintados y adornados como lo hacían por su cultura, entonces allí muere la rebeldía…</p>
<p>Eso es un punto básico en el manual colonizador: controlar los cuerpos de los colonizados.</p>
<p>Pero los españoles no pudieron hacer eso con los cangrejos.</p>
<p>¿Cómo vas a domesticar unas pinzas salvajes?</p>
<p>¿Unos ojos compuestos que lo ven todo desde ángulos imposibles?</p>
<p>Ojos de pedúnculo móvil, formados por omatidios hexagonales.</p>
<p>Cada uno con su córnea y su cristalino.</p>
<p>Una visión panorámica que el colonizador no podía comprender ni controlar.</p>
<p>Unos ojos así no pueden ser controlados por los colonizadores. Es que ni siquiera los entienden.</p>
<p>Todo colonizador que zarpara en un barco hacia las Indias debía comprar en el puerto el <em>Manual del Colonizador</em> y aprendérselo. Eso era un requisito obligatorio. Sin ese manual no te podías subir a un barco para invadir territorios ajenos. Y ese manual estaba en varios idiomas. Existía hacía siglos.</p>
<p>La versión en inglés era la más vendida. Fueron los ingleses quienes hicieron su mayor actualización. Esos eran expertos en colonizar y arrasar con pueblos.</p>
<p>El otro paso dentro del manual colonizador es asesinar creencias e imponer las suyas como únicas verdades.</p>
<p>¿Cambiarles la religión a los cangrejos?</p>
<p>¿Cómo se hace eso?</p>
<p>¿En qué cree un cangrejo?</p>
<p>Creo que esa es la primera pregunta.</p>
<p>Y yo no se las puedo responder. Habría que preguntárselo a un cangrejo.<br />Pero ellos ya no hablan con humanos.</p>
<p>Después del exterminio que hicieron con su pueblo los españoles en 1533, los cangrejos no hablan con humanos.</p>
<p>Fingen demencia marina y huyen de nosotros.</p>
<p>Si tenemos suerte, nos ignoran.</p>
<p>Supongo que los españoles entraron en esa encrucijada: ¿En qué creen los cangrejos? ¿Cuál es su dios?</p>
<p>O no, mentiras, no creo que les interesara saberlo y menos comprenderlo. Lo único que les interesaba era que murieran las creencias de los cangrejos, y que los habitantes con pinzas creyeran en la religión de España.</p>
<p>Pero fue imposible enseñarles la Biblia a los cangrejos.</p>
<p>No se puede evangelizar una pinza.</p>
<p>¿Cómo puedes obligar a un cangrejo a que no crea que el mar es su vida y su salvación?</p>
<p>Los cangrejos son <em>incolonizables</em>. A esa conclusión llegaron los españoles.</p>
<p>Y entonces siguieron el siguiente capítulo del manual: aniquilar lo que no se puede o no se quiere colonizar.</p>
<p>Genocidio se llama, cuando se trata de humanos.</p>
<p>Entonces un grupo de españoles se dedicó a cazar cangrejos para hacer sopas con ellos.</p>
<p>Miles de cangrejos murieron. Pinzas destrozadas por las playas.</p>
<p>Los sobrevivientes huyeron o se escondieron.</p>
<p>Entonces esta tierra dejó de ser Kalamarí para convertirse en Cartagena de Indias.</p>
<p>Pero los habitantes de Kalamarí no eran solo cangrejos. Había milenios de ocupación humana. Allí vivían civilizaciones desde alrededor del 6000 a. C.</p>
<p>Civilizaciones enteras.</p>
<p>Alfareros expertos.</p>
<p>Agricultores de maíz y yuca.</p>
<p>Los arqueólogos —que son los que cuentan la historia de ese pueblo porque ya no sobreviven para contarla— dicen que por estas tierras se hallaron los objetos de cerámica más antiguos de América.</p>
<h5><strong>La historia que no nos enseñan de esta tierra (II)</strong></h5>
<p>Kalamarí. Antes del estandarte. Antes del santo. Antes del nombre que no era suyo.</p>
<p>Antes de 1533, esta tierra ya tenía nombre, casa, historia, belleza. No era un “descubrimiento” esperando bautizo. Era un cuerpo vivo, respirando en lenguas que hoy no escuchamos.</p>
<p>Era civilización. Aunque eso no les guste. Aunque no lo acepten. Aunque lo nieguen.</p>
<p>Varias culturas convivían aquí, entre agua e islas. Los pueblos de la bahía de Cartagena —sí, de <em>nuestra</em> bahía— eran parte de la subfamilia Mocanae, de la familia Karib. Karib, como el mar que luego llevaría el nombre en su idioma. No estaban aislados, ni eran silvestres. Tenían arquitectura, sistemas defensivos, alianzas. ¿Sabías que sus casas eran circulares, con techos altos? Rodeadas de empalizadas. ¿Para protegerse de qué? ¿De quién? Tal vez sabían que algo venía.</p>
<p>Kalamarí estaba en el centro. Justo donde hoy está Cartagena de Indias. Fueron ellos quienes le dieron el nombre. No los conquistadores.</p>
<p>Tenían un cacique, como los reyes de allá. Y tenía pactos con los otros pueblos que rodeaban la bahía. Los Carex en Tierrabomba. Los Bahaire en Barú —cuando aún era una península—. Los Cospique por la costa oriental. Y los Yurbaco, allá arriba en Turbaco, valientes, inquietos, indomables… eso dicen las crónicas.</p>
<p>¿Indomables? Qué palabra más española para algo tan profundamente humano.</p>
<p>Y estaban también los Zenú. Más allá. Entre ríos y ciénagas. Gente de oro, de canales, de ciencia hidráulica. En San Jacinto, Calamar&#8230; No estaban lejos. Estaban dentro. Se tocaban entre sí, pueblos que hablaban entre lenguas distintas.</p>
<p>Los Kalamarí, tenían un sistema social, económico y político.</p>
<p>Un cacique. Pero no mandaba solo. Estaba el Tarpanaxy, el consejo de los escogidos. Pensaban juntos.</p>
<p>¿¿Primitiva la sociedad de Kalamarí??</p>
<p>Mmm, ¡ni de vaina!</p>
<p>Su estructura política era muy parecida a la española —por supuesto, más pequeña y menos compleja, por el tamaño de territorio y con una diferencia importantísima: no invadían continentes.</p>
<p>Así que los “primitivos” de Kalamarí compartían rasgos estructurales de las sociedades premodernas no democráticas con los españoles. Sin olvidar: eran sistemas distintos, adaptados a sus propias cultura, territorios, tiempos y realidades.</p>
<p>¿Primitivos?<br />Nunca.</p>
<p>Y las alianzas. No eran de papel. Diplomacia pura. Cada doce lunas se reunían. Caciques de pueblos como Carex, Matarapa, Cocon, Bahaire. Asambleas presididas por Kalamarí.</p>
<p>Doce lunas. Como relojes sin manecillas.</p>
<p>Los habitantes de Kalamarí pagaban impuestos, así como lo lees: un tributo al cacique, una vez cada doce lunas. Los más pudientes lo hacían en metales; los demás, con trabajo proporcional al valor correspondiente.</p>
<p>Este sistema revela una organización económica estructurada y una clara forma de estratificación social.</p>
<p>¿Te suena?</p>
<p>¿No es eso lo que también hacían los españoles? Sí.</p>
<p>Solo que allá le llamaban diezmo, feudo, vasallaje. Aquí era luna, oro y trabajo.</p>
<p>No eran un puñado de familias nómadas. No. Eran estructuras. Caciques, consejos, tributos. Diplomacias. Como en Castilla, pero sin castillos. Y sin necesidad de ellos.</p>
<p>La arqueología lo susurra. Lo grita en susurros si uno escucha con atención. Más de 6.000 años de presencia humana aquí. Puerto Hormiga. La alfarería más antigua de América. DE TODA AMÉRICA. Ese pedazo de cerámica que nunca aparece en los textos escolares, ese que debería hacernos saltar de orgullo.</p>
<p>Y luego eso. La frase:</p>
<p><em>“Un precario emplazamiento español sobre un asentamiento indígena perfecto”.</em></p>
<p>Lo dijeron los cronistas. Los propios conquistadores: ¡PERFECTO!</p>
<p>¿Te das cuenta de lo que significa?</p>
<p>No fundaron nada. Usurparon algo que ya estaba bien hecho. No construyeron sobre un pantano de manglar, sino sobre una ciudad viva.</p>
<p>La perfección indígena les sirvió de cimiento. Cartagena fue, desde el primer día, una copia encima de algo superior a lo que los españoles supieron entender.</p>
<p>¿Y la espiritualidad? ¿Qué pasó con eso?</p>
<p>Los españoles tenían santos. Ellos, soles. Tenían vírgenes. Ellos, lunas. Tenían infiernos. Ellos, jaguares, serpientes, ranas.</p>
<p>Los Kalamarí celebraban la luna nueva. No era oscuridad. Era comienzo.</p>
<p>Eran politeístas, sí. Pero no salvajes. Cada quien puede creer en lo que le de la gana.</p>
<p>Tenían Mohanes Capahíes, adivinos. Jadcadhíes, sacerdotes. Ayunaban, se maceraban, vivían en sacrificio.</p>
<p>Y los templos… los <em>caneis</em>, dicen que guardaban estatuas de Genios buenos y malos. Me recuerda a los ángeles y demonios de la biblia. ¿Pero quién copia a quién cuando nadie mira?</p>
<p>Los cronistas decían que eran pacíficos… hasta que los tocaban. Entonces se volvían guerreros. ¿Acaso no harías tú lo mismo si te quieren quitar tu tierra? ¿Si te quieren asesinar por ello?</p>
<p>Kalamarí no era una &#8220;aldea&#8221;. Era una red compleja. Política. Económica. Ritual.<br />No era Europa, pero sí era mundo.</p>
<p>Y tenían lengua. Mokaná. Un idioma de agua y tierra. Que los cangrejos, dicen, entendían. Que los humanos sabían hablar con las pinzas. Hoy quedan unas 500 palabras. Nada. Todo ¿Catastrófico? ¿no?</p>
<p>Una lengua no es solo cómo dices las cosas. Es cómo las ves. Cómo entiendes el tiempo, el dolor, el amor, el miedo. Es un universo. El universo de quien la habla. Es memoria colectiva. Es la identidad de un pueblo. ¿Recuerdan? Es un paso del manual del conquistador. Ese que no pudieron aplicar en los cangrejos.</p>
<p>El Mokaná se perdió. O más bien, la hicieron desaparecer. Porque eso también fue conquista: silenciar.</p>
<p>Rodrigo de Bastidas llegó en 1502. Nombró la bahía &#8220;Golfo de Barú&#8221;. Quiso conquistar, pero los Kalamarí lo recibieron con flechas envenenadas. Se fue.</p>
<p>Y un año después, en 1503, la Reina Isabel —la “católica”— autorizó su captura y esclavización. Porque resistían. Los Kalamarí debían ser esclavos: por rebeldes y primitivos.</p>
<p>Eso fue la primera justificación: se rebelan, por tanto esclavízalos. Así empieza la historia que nos negaron.</p>
<p>Y luego Pedro de Heredia. Ningún “don” como le dicen. 1533. Llegó el Cacique Corinche lo engaña. Le dice que hay agua donde no la hay. Luego lo ataca. Lo intenta. Pero falla. A pesar de la emboscada, Heredia sobrevivió.</p>
<p>Y comenzó el desastre: Heredia regresó a Kalamarí, destruyó la &#8220;choza&#8221; del cacique y sobre ella clavó un letrero que decía &#8220;San Sebastián de Calamarí&#8221;. Entonces, empezó a agonizar Kalamarí hasta que falleció y hoy nadie la recuerda.</p>
<p>Cartagena de Indias se funda encima.</p>
<p>En esta ciudad se olvidaron de los primeros.</p>
<p>Los que estaban aquí mucho antes de las piedras, antes de las murallas, antes del nombre.</p>
<p>Los que hablaban una lengua que hoy apenas sobrevive en unas 500 palabras, dispersas, incompletas, como si el viento las hubiese ido arrancando de la boca del tiempo.</p>
<p>Nadie habla de ellos.</p>
<p>A mí ni siquiera me los enseñaron en el colegio.</p>
<p>¿Y a los niños de la actual Cartagena?</p>
<p>¿Les cuentan quiénes vivieron aquí seis mil años antes de Cristo?</p>
<p>¿Saben, al menos, que esta tierra no siempre se llamó Cartagena?</p>
<p>¿Que por milenios se llamó Kalamarí?</p>
<p>Durante aproximadamente 7.533 años —sí, léelo bien— vivieron aquí civilizaciones enteras. Tenían dioses, calendarios, oficios, rituales, saberes.</p>
<p>Y un día, hace 492 años, llegaron en grandes barcos unos hombres extranjeros.</p>
<p>Vinieron con cruces, espadas y pólvora.</p>
<p>Y decidieron que esta tierra era suya.</p>
<p>Que podían arrebatarla.</p>
<p>Que podían esclavizar a quienes la habitaban.</p>
<p>Que podían borrarlos.</p>
<p>Borrarlos del mapa, de la historia, del habla. De la memoria.</p>
<p>¿Eso es lo que hay que conmemorar?</p>
<p>¿Eso es lo que se celebra cada año con desfiles, parrandas y discursos?</p>
<p>Yo ya tengo mi respuesta. Ya se las escribí. Solo te invito a pensar la tuya.</p>
<p>Cuestiónatela.<br />Porque a veces celebrar sin memoria también es una forma de violencia.<br />Silenciosa.<br />Cómplice.<br />Letal.</p>


<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diana Patricia Pinto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Plétora</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=116412</guid>
        <pubDate>Sun, 01 Jun 2025 21:12:06 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Es Kalamarí no Cartagena de Indias]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diana Patricia Pinto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Un viaje al corazón de la Matuya</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/un-viaje-al-corazon-de-la-matuya/</link>
        <description><![CDATA[<p>En el alba, cuando el sol apenas roza la piel de la Ciénaga, el agua despierta con un murmullo que recuerda secretos de distintos pasados. Este lugar, en el que la tierra y el agua se abrazan, es testimonio vivo del encuentro entre la naturaleza y quienes la habitan. Barcas de madera desgastadas se deslizan [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En el alba, cuando el sol apenas roza la piel de la Ciénaga, el agua despierta con un murmullo que recuerda secretos de distintos pasados. Este lugar, en el que la tierra y el agua se abrazan, es testimonio vivo del encuentro entre la naturaleza y quienes la habitan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Barcas de madera desgastadas se deslizan como espectros sobre un espejo de agua, llevan consigo pescadores que conocen cada rincón del laberinto acuático. Aquí, el tiempo tiene su propia lógica, pausado y generoso, como si los días estuvieran atados a la respiración lenta de los manglares que la rodean.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Matuya o “Ciénaga Matuya” como la llaman aquí, no es solo una ciénaga; es una memoria colectiva. Sus aguas cuentan historias de lucha, de supervivencia y de un amor profundo por lo que ofrece y reclama. Sus pobladores; sus pescadores y las comunidades que la han habitado desde siempre, son las que mejor nos pueden contar, cuál ha sido su historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los pescados no van al colegio porque se les mojan los cuadernos” me dice Dionisio Morelos Miranda, conocido como Oni, quien me guía en la vastedad de las aguas provenientes del Magdalena, el sol del Caribe cubre su piel negra, la de los primeros migrantes que poblaron estas tierras, Dionisio hace referencia a la sabiduría de la naturaleza pero también a la relación estrecha de los habitantes de esta región con las aguas que vienen de atravesar&nbsp; casi completo nuestro país, Dionisio es un pescador oriundo de Gamero, un comunidad que ha dado origen a músicos icónicos como el gran Magin Díaz Garcia. La historia de estas comunidades es compleja, en la ciénaga, y los pueblos de los Montes de María, Mahates, Gamero e incluso el mítico Palenque, el mestizaje entre indígenas y afro produjo un brote creativo histórico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><img decoding="async" width="1000" height="666" class="wp-image-110819" style="width: 700px" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/30121447/IMG_7771.jpg" alt="" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/30121447/IMG_7771.jpg 1000w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/30121447/IMG_7771-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/30121447/IMG_7771-768x511.jpg 768w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" />Desde hace unos años vengo trabajando y acompañando a la Red Antorchas, una Organización Social que promueve el diálogo y el tejido social, a través del a cultura, en especial la cultura que se teje con las tradiciones de esta región, música y danzas en su mayoría. La Red Antorchas ha tenido un trabajo de reconocimiento en estas comunidades, uno de sus logros más importante es la posibilidad de hacer cultura en medio del conflicto, de enfrentar con música, solidaridad y esperanza, las realidades históricamente complejas de Los Montes de María. Ahora la Red tiene otra prioridad, defender el paisaje cienagero y la biodiversidad amenazada por distintos fenómenos contemporáneos. Este año una de las jóvenes de Gamero, de la red Antorchas representará en Suiza el Informe Alterno sobre las Infancias en Colombia, un documento de numerosas organizaciones defensoras de DDH, el cambio climático es una amenaza latente de las comunidades costeras y comunidades que habitan cuerpos de agua como la Matuya.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es sumamente interesante pensar en estas comunidades en momentos en que los ojos del mundo se vuelcan al turismo en Colombia, este año los viajes en río Magdalena fueron seleccionados como uno de los 50 lugares que se deben visitar, según el diario The New York Times, probablemente el medio más influyente en el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este viaje quisimos recorrer la Ciénaga de la Matuya; el viaje desde Cartagena toma 2 horas para llegar al corregimiento de Gamero, a las puertas de Los Montes de María, para llegar a Gamero desde Cartagena debemos ir hacia el sur y tomar la Carretera troncal de occidente. Esta es la vía que conecta a Cartagena con la ciudad de Medellín. Se pasa por&nbsp; Turbaco, Arjona, Gambote, Sincerín, la Cruz del Vizo y Malagana. 1 km después de Malagana se encuentra la carretera que conduce a Mahates. Gamero se encuentra luego de transitar 7 km en esta vía; a unos 3 km después de Gamero se encuentra Mahates, al llegar, bajo un sol de 32 grados, tomamos una lancha delgada, lo hacemos con los pescadores que son los guías.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><img decoding="async" width="1000" height="750" class="wp-image-110820" style="width: 700px" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/30121621/IMG_7772.jpg" alt="" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/30121621/IMG_7772.jpg 1000w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/30121621/IMG_7772-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/30121621/IMG_7772-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></p>



<p class="wp-block-paragraph">La Ciénaga de la Matuya, enclavada en las llanuras del norte de Colombia, es una extensión de agua de gran riqueza ecológica, parte del vasto sistema hidrológico que conecta con el Canal del Dique. Este cuerpo de agua abarca aproximadamente <strong>1,500 hectáreas</strong>, fluctuando según las estaciones de lluvia y sequía que moldean su geografía. Alimentada por el caudal del canal, una obra de ingeniería hidráulica iniciada en la época colonial y finalizada en 1650, la ciénaga representa un vínculo directo entre el río Magdalena y los sistemas lagunares de la región. El Canal del Dique, con sus <strong>115 kilómetros de longitud</strong>, transforma la dinámica hídrica del área, regulando las aguas y fertilizando los suelos, pero también plantea problemas en la salinización y sedimentación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rodeada de manglares, totorales y pequeños poblados, la Ciénaga de la Matuya es un microcosmos de biodiversidad donde se preservan especies como el caimán aguja (<em>Crocodylus acutus</em>), amenazado por la caza y la pérdida de hábitat, y aves emblemáticas como la garza rosada (<em>Platalea ajaja</em>), el Gavilán Caracolero y el águila pescadora (<em>Pandion haliaetus</em>). En sus aguas habitan peces vitales para la subsistencia de las comunidades locales, junto con tortugas hicoteas (<em>Trachemys callirostris</em>) que encuentran refugio en sus orillas. Este ecosistema es un paisaje donde las aguas cuentan historias de resiliencia, pero también advierten sobre los impactos de la intervención humana. En nuestro recorrido un ave, una garza rosada se encontraba atrapada y deshidratada, Dionisio la tomó en sus manos con fuerza y agilidad, parece cuidarla, quererla, con el amor duro de las personas que les ha tocado vivir con esfuerzo. “No le puedo llevar de su casa” que es la ciénaga, porque allí ella tiene todo, tiene sol, agua y comida, “pa que más”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Arnoldo Arrieta es un líder social de la región, desde niño, hace más de dos décadas ha visto la transformación de Los Montes de María y el cambio que se ha venido dando en este territorio, describe cómo la comunidad enfrenta el reto de mantener la soberanía alimentaria en un ecosistema cada vez más degradado. La crisis ambiental ha diezmado los recursos que, por generaciones, han sustentado a las familias de la ciénaga. La escasez de peces ha llevado a prácticas de pesca nocivas, afectando la biodiversidad y poniendo en riesgo la alimentación de la población. Además, estas problemáticas han derivado en problemas de salud y desnutrición, afectando especialmente a los más vulnerables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El impacto de la modernización y la llegada de inversionistas reconfiguran la identidad del territorio. Aunque la gentrificación podría parecer una realidad distante, la transformación del canal del Dique en un corredor logístico amenaza las tierras que los campesinos han usado para la siembra. En este contexto, la comunidad enfrenta la posibilidad de perder sus espacios tradicionales en favor de proyectos industriales y turísticos. La ribera del canal, antes dedicada a la agricultura de subsistencia, podría verse convertida en un espacio de bodegas y albergues para la logística portuaria, comprometiendo el sustento de muchas familias campesinas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><img loading="lazy" decoding="async" width="1000" height="749" class="wp-image-110821" style="width: 700px" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/30121735/IMG_7773.jpg" alt="" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/30121735/IMG_7773.jpg 1000w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/30121735/IMG_7773-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/30121735/IMG_7773-768x575.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px" />Arnoldo enfatiza la importancia de incluir a las comunidades en la gestión ambiental. Las decisiones tomadas sin consultar a los pobladores han exacerbado el deterioro ecológico de la ciénaga. Recuperar las entradas y salidas naturales del agua, aprovechar los conocimientos ancestrales y reconocer a los habitantes como guardianes del ecosistema sería clave para revertir la situación. Considera que las instituciones responsables de la protección de estos ecosistemas no pueden seguir actuando bajo intereses burocráticos, sino que deben colaborar con quienes mejor conocen y han habitado el territorio durante generaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de este conflicto social y medioambiental, las mujeres y los jóvenes juegan un papel esencial en la defensa del territorio. Son ellos quienes mantienen viva la memoria de los mayores y transmiten a las nuevas generaciones los saberes que garantizan la sostenibilidad del ecosistema. Desde la Red Antorchas, se impulsa el diálogo intergeneracional y acciones afirmativas para que el conocimiento no se pierda. La organización ha promovido iniciativas de capacitación y espacios de discusión donde se fortalecen los lazos comunitarios y se fomenta la resistencia cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante la primera hora de recorrido en la Ciénaga, parecía difícil vislumbrar cual era el cielo y cual el agua, un eterno espejo solo molestado por aves de todos los colores, en el centro, como una escena Macondiana, un antiguo acueducto abandonado y sumergido, terminó siendo el refugio de una Lechuza que salía a recibirnos “es su casa desde hace años” me dice Dionisio entre risas mientras me muestra su nido, el amor que le tiene Dionisio a su ciénaga es el caldo de cultivo perfecto para una comunidad cuidadora de un lugar importante de la biodiversidad Colombiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En nuestro recorrido por los Manglares terminamos compartiendo con Pescadores de diferentes pueblos alrededor de la Ciénaga, la Ciénaga es también una autopista un canal de comunicación entre las diferentes comunidades. Diría que una de las experiencias más bellas del viaje y quizás de mi vida fue precisamente compartir el café preparado prácticamente en una hoguera sobre el agua, con los pescadores, todos en las lanchas contando historias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Matuya no es solo esta Ciénaga bien puede ser la metáfora de Colombia, el segundo país más biodiverso del planeta, un país que con urgencia hay que preservar, un país con una vocación de turismo verde, casi que para siempre. La Matuya es tambén el Cañon del río Güejar, es el Inirida con sus Mavi-Cure, es tambén La Lindosa en el Guaviare, las selvas extrañas de los Indios Macagüan en Arauquita, los cerros nevados y místicos del GÜican, las playas eternas y secretas del Baudo, todos sitios a los que mi trabajo me ha llevado y unos de los miles de lugares que podría seguir nombrando. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con las nuevas realidades de turismo navegable en el Magdalena y el Canal del Dique, el renacer de un río y una región, que naturalmente evoca el universo de Gabo, se plantean retos de gran complejidad para las comunidades, en la Ciénaga de la Matuya, las comunidades enfrentan un complejo equilibrio entre preservar sus tradiciones y adaptarse a un entorno en constante transformación. El turismo, que llega como una promesa de progreso, también trae consigo el riesgo de desdibujar la identidad de la cultura local,&nbsp; transformando sus prácticas ancestrales en meras atracciones escénicas. A esto se suma el impacto de los conflictos socioeconómicos, que desplazan prioridades y desgastan los vínculos comunitarios. Este fenómeno, que podría llamarse la &#8220;gentrificación de la periferia&#8221;, se manifiesta en la reconfiguración de los espacios rurales por intereses externos, donde lo autóctono es apropiado y reformulado para el consumo foráneo, dejando a los habitantes en una lucha silenciosa por mantener el alma de su territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la historia de la Ciénaga de la Matuya no solo es una crónica de desafíos, sino también de resistencia. Las comunidades han comenzado a organizarse, reconociendo que en sus tradiciones, en su conocimiento ancestral del agua y la tierra, radica el poder de reinventarse. Jóvenes líderes emergen con nuevas propuestas de desarrollo sostenible que buscan reconciliar la conservación con la innovación. La lucha por la Matuya es también la lucha por una justicia que considere a la naturaleza como aliada y no como recurso. El corazón de la Matuya no es solo la naturaleza, sino sobre todo las comunidades que allí han sabido habitarla de otra manera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras el sol se oculta sobre el espejo de la ciénaga, su reflejo evoca la posibilidad de un futuro diferente: uno donde el desarrollo no signifique desplazamiento ni destrucción, sino la oportunidad de redescubrir, proteger y honrar la vida que fluye en lo profundo y en el borde de sus aguas.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=110806</guid>
        <pubDate>Thu, 30 Jan 2025 17:18:03 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Un viaje al corazón de la Matuya]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La muerte de Ivan Ilich y la muerte</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/la-muerte-de-ivan-ilich-y-la-muerte/</link>
        <description><![CDATA[<p>Goya, Moribundo impenitente León Tolstoi escribió La muerte de Iván Ilich entre 1884 y 1886 impresionado por el relato que el hermano del difunto le relató sobre los terribles sufrimientos que precedieron a su muerte. El juez Iván Ilich Méchnikov había muerto de cáncer abdominal en 1881.  Lo primero que sorprende de esta vívida historia [&hellip;]</p>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="168" height="240" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/26083132/168px-San_Francisco_de_Borja_y_el_moribundo_impenitente.jpg" alt="" class="wp-image-110758" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Goya, <em>Moribundo impenitente</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">León Tolstoi escribió <em>La muerte de Iván Ilich</em> entre 1884 y 1886 impresionado por el relato que el hermano del difunto le relató sobre los terribles sufrimientos que precedieron a su muerte. El juez Iván Ilich Méchnikov había muerto de cáncer abdominal en 1881. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo primero que sorprende de esta vívida historia es la percepción que tiene Ivan Ilich del doctor y la comparación que Tolstoi hace entre la relación del reo con el juez y del médico con el paciente, una relación jerárquica donde el superior decide sobre la libertad y la vida y donde ni el reo ni el enfermo tienen ninguna posibilidad de discutir su situación, ni de entenderla en términos médicos o jurídicos. En el siglo 19, los doctores eran unos “sabios” que no sabían nada, prácticamente, pero con una gran investidura y poder. Hoy, los doctores saben muchísimo, tienen menos investidura, son más humanos, menos distantes, son más cercanos y sinceros con el paciente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ivan Ilich fantasea con lo que lo está matando, como sucede cuando tenemos un síntoma y tratamos inútilmente de encontrar la causa. Que si es el riñón, que si es el páncreas, se pregunta, mientras trata de visualizar los órganos dentro de sí. Nunca obtiene una respuesta. La enfermedad es un fantasma sin rostro, sin nombre, que lo tortura. Durante unos meses se cree enfermo, pero pronto se sabe moribundo. Tolstoi expresa con maestría lo que acontece en la mente de Ivan Ilich en esos momentos: el repaso que hace de su vida, de lo inútil y vana que le parece; su percepción de falsedad en todo lo que le rodea; su lejana relación con el amor; sus sentimientos de gratitud, que solo tiene por su paje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego, Tolsoi se explaya en la agonía de Ivan Ilich. Es terrible, es impactante. El dolor, el dolor que nos pone los pies en la tierra, como casi ninguna otra cosa puede hacerlo, el dolor del que no hay escape, el dolor que llega a enloquecer la mente. ¿Por qué será que podemos sufrir tanto? ¿cuáles ventajas evolutivas puede haber en que podamos tolerar tanto? El dolor es muy importante para la supervivencia, pero este dolor, el dolor de un cáncer terminal no tiene sentido biológicamente hablando. Ivan Ilich grita durante varios días, grita inerme en su tortura incesante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El dolor es algo que hoy en día no conocemos en sus profundidades y no tenemos que soportar porque tenemos acceso a los medicamentos que lo desaparecen. Hay drogas potentes como la morfina, y hay la posibilidad muy civilizada de que nos ayuden a morir, cuando ya no tenemos un futuro mejor. Cada día, se les agradece a los científicos sus aportes. No hay personas que den más felicidad indirecta en este mundo. Químicos, físicos, médicos e investigadores encuentran más y mejores formas de aliviar nuestros dolores físicos y mentales, nuestros defectos, deficiencias y daños genéticos y accidentales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La muerte de Ivan Ilich nos hace reflexionar sobre la muerte con sin igual maestría. Tolstoi también va a los remordimientos, al balance total de la vida, al juicio final que seguramente muchos harán. Algunas personas, sobre todo del gremio de las enfermeras han escrito sobre este tema, pues han acompañado durante años a cientos de moribundos que se quejan de lo que hicieron y de lo que dejaron de hacer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Acabo este blog enumerando los cinco remordimientos más comunes según Bronnie Ware, cuidadora y autora, tomados de su Best seller, <em>Los 5 remordimientos del moribundo. Lecciones de vida que todos aprendemos cuando es demasiado tarde </em>(The 5 Regrets Of The Dying: Life Lessons Everybody Learns Too Late):</p>



<p class="wp-block-paragraph">No haber tenido el coraje de vivir una vida de acuerdo a los propios principios e ideales y, en cambio, haber vivido la vida que nos impuso la sociedad. Complacer a los demás en detrimento de lo que uno es y desea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Haber trabajado demasiado. Yo complemento: hacerlo solo por la plata, pues haber trabajado en algo que uno adora es lo opuesto a la infelicidad y al aburrimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No haber tenido el coraje de expresar los sentimientos. Y añadiría: y el coraje de dar nuestra opinión y disentir de los demás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Haber perdido el contacto con los amigos. Y también me parece: y no haber gastado más plata y tiempo en regalos y ayudas para otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No haberse permitido ser más feliz. No entiendo bien este, pero se puede pensar como darse mucho fuete a uno mismo, o se puede entender como proyectar menos hacia el futuro y aprovechar más conscientemente las pequeñas felicidades del presente.</p>
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        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=110757</guid>
        <pubDate>Sun, 26 Jan 2025 13:31:35 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La muerte de Ivan Ilich y la muerte]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ana Cristina Vélez</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>SEREMOS como el CHE… by L.Z</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/seremos-como-el-che-by-l-z/</link>
        <description><![CDATA[<p>Termina el AÑO y con EL los VITEL TONÈ, las ENSALDILLAS RUSAS… el POLLO o el PAVO; según sea el PRESUPUESTO… ni hablar de los SANDWICHITOS de MIGA… sin Lider TURRONES, PANETTONES y demás complementos SIDRAS, ESPUMANTES.. todo aquello que deseamos sea de UNIDAD y cercanía FAMILIAR…HUMANA o FRATERNAL… AHÍ es donde vuelve ÈL, POLIFACÈTICO, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Termina el AÑO y con EL los VITEL TONÈ, las ENSALDILLAS RUSAS… el POLLO o el PAVO; según sea el PRESUPUESTO… ni hablar de los SANDWICHITOS de MIGA… sin Lider TURRONES, PANETTONES y demás complementos SIDRAS, ESPUMANTES.. todo aquello que deseamos sea de UNIDAD y cercanía FAMILIAR…HUMANA  o FRATERNAL… </p>



<div class="wp-block-group has-global-padding is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
<p class="wp-block-paragraph">AHÍ es donde vuelve ÈL, POLIFACÈTICO, BIOQUÍMICO, BATERISTA, COMPAÑERO de VIDA de ELISA; pensando en que viene el tiempo de LECTURA; aquí HOY nos deja este ESCRITO digno de sus CUENTOS de la BUENA PIPA con ESCOCÈS o sin EL …<br></p>
</div>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="867" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/14074149/IMG_8749.jpeg" alt="" class="wp-image-109283" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/14074149/IMG_8749.jpeg 867w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/14074149/IMG_8749-254x300.jpeg 254w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/14074149/IMG_8749-768x907.jpeg 768w" sizes="auto, (max-width: 867px) 100vw, 867px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">“<strong>Seremos como el Che</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Recuerdo borrosamente el día cuando mataron al Che. Con los 11 años me habían regalado un reloj suizo de marca Tegra, una maquinita de brillo plateado a la que había que darle cuerda y señalaba la hora con cierta imprecisión (los suizos también hacían cosas berretas), pero también indicaba que llevarlo en la muñeca era una especie de despedida de la infancia: medir el tiempo, imaginaba, era tarea de la gente grande y llevar conmigo un reloj me incluía en ese nuevo mundo en donde el tiempo es algo importante y que no se debe perder en tonterías. Sin embargo, aquel anochecer en la sala comedor cuando el noticiero del canal 7 anunció que habían matado a un tal Ernesto Guevara, el Che, perdía el tiempo jugando a los soldaditos porque, como suele ocurrir, la infancia que pensaba dejar atrás persistía como si ella hubiera decidido que todavía no era tiempo de abandonarla. No alcancé a entender por qué mi tío Luis, que en general consideraba que mis juegos eran cosa importante, miraba extático en la pantalla ondulante del televisor imágenes en blanco y negro de ese hombre. Algo me dijo que no debía preguntarle por qué la mirada se le había puesto brillante como porcelana, justamente él que siempre tenía lugar para una sonrisa. Tiempo después, cuando el reloj Tegra había dejado de funcionar y los soldaditos de la infancia habían emprendido su retirada definitiva, recordé una y otra vez aquella tarde de octubre y esa primera lágrima de Luis que adelantaba otras. El Che había anticipado con su suerte el destino de muchos otros muchachos, especialmente en la Argentina, quienes también encontraron su final en el revoltijo de huesos de una tumba anónima. </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Escuchábamos numerosas canciones en los años setenta que hablaban del Che. Recuerdo especialmente una que sentenciaba, en la voz del compositor y cantante uruguayo Daniel Viglietti, “<em>la senda está trazada nos la mostró el Che</em>”;</strong></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Y aquella otra “<em>San Ernesto de La Higuera, le llaman los campesinos, selvas, pampas y montañas, patria o muerte es su destino</em>”. <br></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Había, también, pintadas premonitorias que advertían desde las paredes “<em>seremos como el Che</em>”. Se entiende, ahora, que aquellas declaraciones tenían un valor de advertencia pero en ese tiempo no se alcanzaba a comprender que el heroísmo puede ser el camino más corto para la masacre. Se apreciaba el valor del Che, quien había sido consecuente hasta morir por lo que pensaba y eso, imaginábamos, adjudicaba cierta belleza y no menos sentido a la muerte, aunque luego supimos que ella es, sobre todo, fea e incomprensible. Porque aunque flotaba en el aire engañoso de la primavera su imagen de leyenda, reforzada por aquella carta de despedida a sus padres donde se homologaba al Quijote, seguía siendo sobre todo joven, y nosotros, que también lo éramos, entendíamos que en ese hombre había algo que era demasiado grande e inasible que también queríamos conseguir. No importaba que el Quijote, según contaba Cervantes, había terminado su sueño en la playa de San Lúcar, y frente al mar, según agregaba Serrat. Los sueños siempre valen la pena ser soñados y si se cuelan en la realidad todavía mejor. Aunque el destino trágico de la patrulla comandada por Guevara indicaba que un alzamiento guerrillero era una empresa de éxito dudoso, había que seguir intentando, anteponiendo una razón cuantitativa. Si éramos muchos sería más probable eludir al fracaso, una hipótesis que tenía más valor semántico que real, porque nunca se demostró que mucha gente equivocada pueda alcanzar una idea correcta solamente por sumarse unos a otros. En esas tareas en las que interviene el pensamiento vale lo que para muchas empresas emprendidas por las personas, la calidad no tiene que ver con la cantidad. Hubo sí, una gran masacre y la idea del foco guerrillero que irradiaría como un sol rojo la revolución a los lugares más extremos del continente también se apagó pero llevándose consigo a un montón de muchachos que, efectivamente, fueron como el Che. </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pensar la historia, tratar de comprenderla, implica sumergirse en un tiempo que no es el nuestro. Los tiempos pueden parecerse pero nunca un fenómeno se repite pues es precisamente en el parecido de las cosas donde se acentúan sus diferencias. Meterse en el tiempo del Che otra vez, cuando éramos jóvenes también, requiere de un esfuerzo que no siempre se traduce en éxito. Aun para muchos de nosotros que fuimos parte de la época, retrotraer con la razón el pulso de esos tiempos en donde la revolución era inminente y considerada tarea de todos no es sencillo. El tratamiento de la realidad sugería la necesidad pero también la inminencia del cambio. Para quienes adheríamos a la concepción de la historia que la sintetizaba como un proceso en evolución, el socialismo era la única salida a la compresión de injusticia y barbarie que eran, y son todavía, un explosivo inestable que puede acabar con todo de un momento a otro. Basta una revisión de las consignas de la época, tal cual las enunciaban las paredes o las gargantas (<em>Patria o muerte, venceremos</em>; <em>Libre o muertos, jamás esclavos</em>; <em>A vencer o morir por la Argentina</em>; <em>Al pie de nuestros muertos una flor es la que crece, nuestra mano la recoge nuestro fusil la protege</em>), para comprender hasta donde había calado la noción de que intentar producir un cambio revolucionario podía significar la muerte. Había olor a tragedia en el ambiente pero esas ráfagas de peste eran atenuadas por una esencia más sugerente que indicaba que la victoria en esa empresa era posible. A principios de los años 70 la Unión Soviética persistía y nada indicaba que su vitalidad estaba menguando, el Vietcong empujaba al ejército norteamericano hacia Saigón, y la isla de Cuba parecía un paraíso en donde siempre había sol. ¿Por qué no pensar que, entonces, en otras partes del mundo era posible derrotar al capitalismo? Esa tarea era vasta y requería, como cualquier emprendimiento humano, de numerosas vidas como combustible. Esa convicción hoy parece desmesurada pero, sin embargo, se había plantado en la cabeza y, sobre todo, en el corazón de miles de jóvenes. Sobran ejemplos del alcance de ese desprendimiento: Vicky Walsh, la hija del escritor Rodolfo Walsh, cuando vio que se le acababa el parque de municiones para seguir enfrentando a una patota del ejército enviada para secuestrarla, se subió a un balcón y desde allí proclamó, “<em>ustedes no nos matan, somos nosotros quienes elegimos morir</em>” antes de volarse la cabeza con un disparo en el mentón. Esa pulsión puede descalificarse vinculándola exclusivamente con la posibilidad de la muerte joven. Creo que esa aserción es cierta, pero sólo en parte. Considerar que la muerte propia era el objetivo encubierto que había persuadido a una generación sería, sobre todo, injusto. Pero no es menos cierto que la posibilidad de la muerte, su puntual certeza, estaba incluida en el futuro de cualquier militante. Como lo representaba cabalmente el destino del Che. Y eso es lo que no es posible entender en el día de hoy si no es retrotrayéndonos a aquella realidad que es tan diferente a la actual. </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Predominan en los aniversarios de la muerte del Che, en Argentina y en el mundo, los programas periodísticos que abundan en los últimos días del grupo guerrillero cercado en la Quebrada del Yuro, en Bolivia. Se apela, en todos ellos, inclusive en los que pretenden ser críticos, al valor y al mito, sintetizados en la fábula incierta de las últimas palabras de Guevara advirtiéndole a sus fusiladores que “<em>iban a matar a un hombre</em>”. Planea sobre esas consideraciones la irresistible fuerza magnética del mito que justifica, también, la implantación del rostro del Che en antebrazos, remeras y banderas de todo tipo y país. Aunque el Che fue mucho más que el hombre desarrapado y famélico que liquidó una pandilla del Ejército Boliviano: era un notable escritor y, sobre todo, un pensador que advirtió inteligentemente las zonas oscuras del socialismo que herían la vista en las ciudades soviéticas y de Europa del Este. Le tocó la tarea poco grata de aplicar penas de muerte a bandoleros del ejército cubano de Batista y, aunque se pretende ver en esas tareas una natural tendencia a la brutalidad y al crimen, lo cierto es que quien lee a Guevara comprende que acató esas tareas con amargura: en cierto pasaje del diario de sus acciones en Bolivia resalta el momento en que elige no dar la orden de atacar un camión del ejército porque los soldados estaban dormidos. No se entiende esa ternura en un jefe guerrillero si no es porque en él primaba, antes que nada, aquella idea que lleva su firma: un hombre nuevo mejor que el actual, desprendido de las taras y vicios a los que nos hemos acostumbrado o de los cuales nos disculpamos atribuyéndolos a cierta naturaleza humana que creemos incorregible.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Resulta claro que quienes cargan encima parte de la abundante iconografía del Che probablemente no hayan leído algo de aquel Ernesto que imaginaba un mundo mejor que aquél pródigo en miseria y sufrimiento que conoció. Sin embargo, eso no le quita mérito, ni a uno ni a otros. Como todos los mitos, no importa tanto cómo fue el Che sino lo creemos que fue. Porque, sean lo que sean, los mitos hablan de nosotros. Que todavía seguimos rumiando, en alguna parte, seremos como el Che.”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Vamos a por PARTES decía JACK el DESTRIPADOR..!<br>Leyendo a LITO… nuestra reflexion es..: “Hay algo más  CHE que LITO ZANARDI..? Mientras cuida de manera AMOROSA a ELISA para que sea su ROSA como LE PETIT PRINCE… “ </p>



<p class="wp-block-paragraph">Y  RODRIGUEZ; que no es DANI… si NO estaría recuperando TORINOS y DODGES; SILVIO le pone MÚSICA para un FINAL a toda ORQUESTA…</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Comandante Che Guevara - Silvio Rodriguez" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/ZK926hGidhc?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="http://blogs.eltiempo.com/cafeliterario/wp-content/uploads/sites/837/2023/12/IMG_6599.jpeg" alt="" class="wp-image-2416" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CONTINUARÁ</strong></p>



<figure class="wp-block-image alignleft is-resized"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/imgres-6-300x168.jpg" alt="" class="wp-image-73936" style="width:421px;height:auto" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CON JABÓN…! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=109277</guid>
        <pubDate>Sat, 14 Dec 2024 13:09:59 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>Frutos del campo, un concierto para saborear</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/frutos-del-campo-un-concierto-para-saborear/</link>
        <description><![CDATA[<p>En Tumaco cada vez se encuentran espacios muy importantes para el esparcimiento, poco a poco los cafés van apareciendo para ofertar diferentes productos del territorio tanto a propios como a visitantes, además, porque son espacios que se salen del punto turístico más importante de la ciudad, como es El Morro, donde están los principales hoteles [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En Tumaco cada vez se encuentran espacios muy importantes para el esparcimiento, poco a poco los cafés van apareciendo para ofertar diferentes productos del territorio tanto a propios como a visitantes, además, porque son espacios que se salen del punto turístico más importante de la ciudad, como es El Morro, donde están los principales hoteles y diferentes restaurantes que los reciben en la cercana y hermosa playa. Estos se encuentran en el casco urbano, tan desconocido por quienes piensan que Tumaco únicamente es la isla señalada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, cada vez se visibilizan más y más los productos propios del territorio, como es el cacao, el charuco-viche, como los frutos exóticos para muchos, como el naidi o el chontaduro. Pero estos van cobrando matices cada vez diferentes cuando son aprovechados deliciosamente en ricos platos y sorbetes que se vuelven realmente una golosina. Lo que pocos saben es que en Tumaco se gestó un concierto llevado a cabo por Leidy y Diana Ortega Guerrero y Fredy Rodríguez Rojas, un concierto para que en un mismo lugar se puedan adquirir esos diversos productos del territorio, en un lugar llamado Frutos del Campo, en una céntrica calle tumaqueña, en la carrera 13 entre calles 10 y 11, muy próximo al parque Nariño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los principales objetivos de sus emprendedores es reafirmar la economía solidaria y el comercio justo, son conscientes de que la única forma de anteponerse a la aberrante globalización es fortificar las economías locales propias, por eso Frutos del Campo es mucho más que una cafetería o un lugar para tomar un chocolate, ahí las asociaciones de mujeres, de jóvenes, de productores, cuentan con una contante vitrina donde se comercializan sus productos; como algo increíble de creer, el sostén profundo es cierta filantropía que se asienta en visibilizar y comercializar los productos que escasamente pueden encontrar un espacio así.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="708" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/11175935/FRUTOS-DEL-CAMPO-1-final.jpg" alt="" class="wp-image-106494" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/11175935/FRUTOS-DEL-CAMPO-1-final.jpg 600w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/11175935/FRUTOS-DEL-CAMPO-1-final-254x300.jpg 254w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Desde luego que como todo negocio debe tener un interés económico fundado en las ganancias, pero cuando hablamos de desarrollo a escala humana, entendemos que a la par de esos beneficios económicos están también los beneficios sociales que se generan, por ello se recalca el tema del comercio justo, como una necesidad que tiene doble vía: la del comprador que espera encontrar productos de calidad con precios a su alcance, así como de los vendedores, quienes precisamente deben apuntar a que la ganancia implica también que ese comprador replique con otros la calidad de lo adquirido, que debe ir en absoluta sincronía con lo pagado. Es por ello por lo que Frutos del Campo no es un intermediario entre el productor y el vendedor, no, son socios que apuntan a que el productor tenga un espacio para vender, en eso se funda su pensamiento solidario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este bello espacio ofrecen el mejor chocolate que se produce en Colombia, el del Pacífico nariñense; además se busca ir más allá de las fronteras litorales, ya que de igual manera se encuentra y se ofrece los mejores cafés de Nariño, que son considerados de los mejores del mundo; imposible también no degustar un buen viche-charuco, el alma de la resistencia afro contenida en esas espirituosas botellas; así mismo una gama de cervezas serranas y del pie de monte costero que sirven para apaciguar la sed; también una variedad de frutos deshidratados que se vuelven deliciosas aromáticas; y así una variedad de productos, todos con un profundo arraigo en el territorio y en el departamento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El espacio tiene una energía maravillosa, se siente el amor por lo propio, se sienten las ganas de que los habitantes del territorio consuman los productos que se dan en el mismo, de que los tumaqueños puedan darse el gusto de degustar productos naturales y sanos, por eso la carta ofrece una variedad de bocadillos que son el encanto de quienes los prueban. En las paredes se leen frases que son mucho más que un mero adorno; “Mujer agro rural, comercio justo y economía solidaria para la paz” reza uno de ellos acompañado por hermosos árboles y frutos del cacao que muestran la vocación campesina de tantas mujeres que son el alma y nervio del territorio.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="765" data-id="106495" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/11180028/FRUTOS-DEL-CAMPO-4-final-1024x765.jpg" alt="" class="wp-image-106495" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/11180028/FRUTOS-DEL-CAMPO-4-final-1024x765.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/11180028/FRUTOS-DEL-CAMPO-4-final-300x224.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/11180028/FRUTOS-DEL-CAMPO-4-final-768x574.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/11180028/FRUTOS-DEL-CAMPO-4-final-1536x1148.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/11180028/FRUTOS-DEL-CAMPO-4-final.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">“Reconciliación, diversidad, amor, igualdad, resistencia”, aparece en otra pared, en donde una ballena pareciera emerger para mostrar la diversidad de un territorio tan estigmatizado y desconocido por los centros que se replican, pero que con coraje y con espacios como este muestran su verdadera valía. Ahí están atendiendo amorosamente y sugiriendo los mejores bocadillos Yadis y Neisy Castillo, y Andrea Rivera, mujeres que con su juventud y con su experiencia permiten hacernos sentir como propios en Frutos del Campo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del campo a la mesa, puede ser una frase muy trillada por los publicistas, sin embargo, en este espacio esto cobra una vigencia constante, el campo lo es todo, ahí está la riqueza de nuestro país, ahí se asienta la cultura del Pacífico nariñense, del camino que conecta a la costa con la sierra de nuestro plurivariado departamento. Frutos del Campo permite vivir una experiencia maravillosa de toda esa diversidad gastronómica que hay en Nariño, es un lugar mágico donde se pueden degustar exquisitos bocados y en donde la economía solidaria resalta no solamente en cada frase expuesta, sino en la actitud de quienes ahí atienden, con cariño y una perpetua sonrisa, la que surge de saber que se están haciendo bien las cosas. Frutos del Campo, un verdadero concierto para saborear.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="765" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/11180109/FRUTOS-DEL-CAMPO-2-final-1024x765.jpg" alt="" class="wp-image-106496" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/11180109/FRUTOS-DEL-CAMPO-2-final-1024x765.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/11180109/FRUTOS-DEL-CAMPO-2-final-300x224.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/11180109/FRUTOS-DEL-CAMPO-2-final-768x574.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/11180109/FRUTOS-DEL-CAMPO-2-final-1536x1148.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/11180109/FRUTOS-DEL-CAMPO-2-final.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
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        <pubDate>Fri, 11 Oct 2024 23:06:54 +0000</pubDate>
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