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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 14 Apr 2026 23:46:05 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de plan bacata | Blogs El Espectador</title>
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        <item>
        <title>¿Usted qué le regalaría de cumpleaños a Bogotá?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/usted-que-le-regalaria-de-cumpleanos-a-bogota/</link>
        <description><![CDATA[<p>Con menos arrugas que nosotros, la Bogotá de mis amores y mis terrores, que primero se llamó Bacatá y luego Santafé, cumplirá 486 agostos este martes 6. Ayuden a ampliar esta lista de 25 regalos.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Fotografías: Alexánder Velásquez. </p>



<p>Me sacas la chispa: a veces me quiero ir y cuando ya me fui, me quiero venir. En ningunos <em>nuevayores</em> o <em>mayamis</em> un citadino incorregible se sentirá como en casa, con ruana y agua de panela por estos días; tirito de frio en esta planicie entre montañas que en sus ríos Vicachá, San Francisco y San Agustín albergó abundantes peces antes de que llegáramos nosotros y antes de nosotros, los otros; tú, mi Bogotá, haces que ninguno se sienta forastero a pesar de que algunos, que son muchos, te tratan a las patadas. </p>



<p>Mujer que lloras y sudas, te maltratan tanto que hasta tus lágrimas se han racionado por culpa de nuestra irracionalidad. ¿Y con quién nos vamos a quejar como no sea con el <em>Mono de la Pila</em>, a la entrada del Museo Colonial? ¡Ay, mujer amada, qué has hecho para merecer tanto desprecio! Pero yo quiero quererte hasta el fin de mis días.  </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03182220/BOGOTA-MONO-DE-LA-PILA-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-104003" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03182220/BOGOTA-MONO-DE-LA-PILA-1024x1024.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03182220/BOGOTA-MONO-DE-LA-PILA-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03182220/BOGOTA-MONO-DE-LA-PILA-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03182220/BOGOTA-MONO-DE-LA-PILA-768x768.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03182220/BOGOTA-MONO-DE-LA-PILA.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">La fuente de agua o &#8220;mono de la pila&#8221; se conserva en el Museo Colonial.</p>



<p>Si Bogotá fuera una persona, no sería una mujer sino muchas mujeres, y con las cualidades, virtudes y defectos que aportamos sus habitantes, casi llenamos el alfabeto: Atrevida y atrasada pero no retrasada, a veces achicopalada, acomedida cuando quiere; Bohemia, bienvestida, berraca, bien hablada y burguesa; Cachaca con cerros verdes hermosos y cerros de basura, colonial, culta aunque sin identidad propia por sus múltiples identidades, cosmopolita, cultural, contaminada, coqueta y cívica cuando no es casposa; Chicanera, chismosa, chichipata; Desordenada y diversa; Ecléctica y emperifollada, Festiva, friolenta y futbolera; Generosa como todos los nacidos bajo el signo Leo y Bogotá es una leona; <em>gamina</em>, gélida, graciosa, <em>gomela</em>, gris en los cielos y gris concreto; Harapienta, hambrienta, hipócrita, hogar de migrantes y desplazados; Insensible, indígena, insegura (a veces caótica como <em>Ciudad Gótica</em>); indigente, Jocosa, Kilómetros de ciclovías corriendo por sus arterías.</p>



<p><em>Líchiga </em>y lluviosa sin nieve pero con granizo;  Moderna y a la vez mundana pero también <em>maltrajeada</em>, maltratada, malhechora, <em>michicata</em>, malgeniada y maloliente por los lados del río Tunjuelo y las curtiembres de San Benito; Negativa, noble, necia: Ñera, Oligárquica hasta en sus orquídeas, obrera de overol o delantal y obscena en la penumbra; Pordiosera cuando no picada, Quejumbrosa y quisquillosa; Rezandera, recatada, ruidosa, <em>raponera</em> y rola; Soleada, sedienta en el sur y saciada en el norte, solidaria a ratos, a ratos solapada; Tenaz, trabajadora, temerosa, tramposa y tumultuosa (que es como decir, apiñada y apretujada); Única, urbanizadora y usurera; Valiente pero violenta, vibrante y verde, verde, verde hasta donde el ladrillo deja ver; <em>Zzzzzz</em>… mi ciudad que sueña llegar espléndida a sus 500 agostos en 2038. ¿Nos alcanzará la vida para celebrar el quinto centenario? </p>



<p>Así, con sus bondades y desperfectos, así quiero yo a esta Patria Chica que tan chiquita no es porque tiene más habitantes que Uruguay, Paraguay, El Salvador, Caracas, Managua y Nicaragua, donde yo nunca me enamoré. </p>



<p>¿Y usted qué le va a regalar a esta mujerona? </p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Tapones para los oídos.&nbsp;</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Una mano de pintura para el Cementerio Central y, de paso, el arreglo de las tumbas de dos de nuestros escritores ilustres: José María Vargas Villa y José Asunción Silvia, que vivieron muy cerca el uno del otro, en La Candelaria, y sus casas aún se conservan. En la primera una placa dice lo siguiente: <em>“En esta casa nació el 23 de junio de 1860 José María Vargas Vila, autor de </em>Aura o las violetas<em>”. </em>La casa donde el poeta Silva se quitó la vida de un disparo en el corazón es ahora la Casa de Poesía Silva; cuenta con biblioteca, fonoteca y librería; fue declarada Monumento Nacional en 1995. </li>
</ul>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03183214/BOGOTA-SILVA-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-104010" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03183214/BOGOTA-SILVA-1024x1024.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03183214/BOGOTA-SILVA-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03183214/BOGOTA-SILVA-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03183214/BOGOTA-SILVA-768x768.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03183214/BOGOTA-SILVA.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03181930/BOGOTA-VARGAS-VILA-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-104000" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03181930/BOGOTA-VARGAS-VILA-1024x1024.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03181930/BOGOTA-VARGAS-VILA-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03181930/BOGOTA-VARGAS-VILA-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03181930/BOGOTA-VARGAS-VILA-768x768.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03181930/BOGOTA-VARGAS-VILA.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Casa de poesía Silva (arriba) La casa de José María Vargas Vila (abajo)</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Una cita con el psiquiatra (o al menos con Max Henríquez) para sobrellevar esta bipolaridad climática.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Un manual de convivencia y buen comportamiento, que sea de obligatorio cumplimiento para cada habitante, sea humano o animal.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Una clase gratuita de civilidad para todos los ciudadanos. <a href="https://www.construyendocivilidad.com">DataCivilidad </a>es el regalo anticipado que le hizo la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá a la ciudad.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Un manual de urbanidad para que los perros eduquen a sus amos.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Un cambio de actitud de ciertos taxistas para que por aquí si vengan. &nbsp;</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Una torta (porque Media Torta ya tenemos) que alcance para los 7.929.539 habitantes.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Subir a Monserrate de rodillas para conjurar la profecía del padre Francisco Margallo, quien en 1827 lanzó una maldición sobre la ciudad, luego de que profanaron la Capilla del Sagrario: <em>“El 31 de agosto de un año que no diré sucesivos terremotos destruirán Santafé”.</em></li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Muchos días de <em>changua </em>y ajiaco para los habitantes de la calle.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Un Metro de Bogotá -¿por fin?- porque desde chiquitos estamos contando las horas para estrenarlo. </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Más librerías, pero más lectores también.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Un recorrido por la ciudad vieja de noche y por el <a href="https://idpc.gov.co/museo-de-bogota/">Museo de Bogotá</a> de día. Pero que el burgomaestre nos cuente primero por qué está cerrado. &nbsp;</li>
</ul>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="478" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03182132/BOGOTA-LOGO-1024x478.jpg" alt="" class="wp-image-104002" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03182132/BOGOTA-LOGO-1024x478.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03182132/BOGOTA-LOGO-300x140.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03182132/BOGOTA-LOGO-768x358.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03182132/BOGOTA-LOGO.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<ul class="wp-block-list">
<li>Menos motos, más bicis.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Un <em>desembotellador </em>para <em>desembotellar</em> la salida por la Autopista Sur. Quien <em>desembotelle </em>a Bogotá<em>,</em> buen <em>desembotellador</em> será.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Quitarles las llaves de la ciudad a los delincuentes. Se necesita control de ratas y de rateros. ¿Cómo así que estamos en el top 10 de las ciudades más peligrosas para los turistas, según Forbes Advisor?</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Más mercados campesinos cerca a la casa.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Un tributo a los escritores muertos que contaron Bogotá: Juan Rodríguez Freyle (<em>El Carnero</em>); Josefa Acevedo de Gómez (<em>Cuadros de la vida privada de algunos granadinos</em>); Soledad Acosta de Samper (<em>Recuerdos de Santafé</em>); José María Vergara y Vergara (<em>Las tres tazas</em>); Pedro María Ibáñez (<em>Crónicas de Bogotá</em>); Álvaro Salom Becerra (<em>Un tal Bernabé Bernal</em>); Emma Reyes (<em>Cartas por correspondencia</em>); José Antonio Osorio Lizarazo (<em>Garabato</em>); Rafael Chaparro (<em>Opio en las nub</em>es)), Antonio Caballero (<em>Sin remedio</em>)… y los que faltan.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Un robot callejero desintegrador de popó de perros y otro robot que recoja las colillas de cigarrillos. ¡Se necesitan muchos robots!</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Un censo de mascotas. &nbsp;</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Un tributo a los escritores y poetas bogotanos que ya murieron: Rafael Pombo, Germán Arciniegas, Eduardo Caballero Calderón, María Mercedes Carranza, Nicolás Suescún… y los que faltan. &nbsp;</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Un chorrito para el frío, chicha o <em>guaro</em>, en el Chorro de Quevedo con los amigos.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Más sensibilidad social para tapar las goteras de Bogotá por donde se filtra nuestra indiferencia con la pobreza y la desigualdad.&nbsp;</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>La actualización del Himno oficial de Bogotá.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Un deshollinador para buses y camiones.&nbsp;</li>
</ul>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03182410/BOGOTA-ESPEJO-DE-AGUA-RIO-SAN-FRANCISCO-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-104004" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03182410/BOGOTA-ESPEJO-DE-AGUA-RIO-SAN-FRANCISCO-1024x1024.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03182410/BOGOTA-ESPEJO-DE-AGUA-RIO-SAN-FRANCISCO-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03182410/BOGOTA-ESPEJO-DE-AGUA-RIO-SAN-FRANCISCO-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03182410/BOGOTA-ESPEJO-DE-AGUA-RIO-SAN-FRANCISCO-768x768.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/03182410/BOGOTA-ESPEJO-DE-AGUA-RIO-SAN-FRANCISCO.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Espejo de agua. Por aquí corrió alguna vez el río San Francisco.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Pico y placa al <em>cosquilleo</em> en Transmilenio. </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Un consejo para los del Concejo de Bogotá: que sean más veedores y menos complaciente con el alcalde Carlos Fernando Galán. Escribió <a href="https://x.com/Juan_Florez/status/1819375838841737576">Juan Carlos Flórez</a> en X<strong>:</strong><em> “Claudia López y Galán han negado y ocultado los graves retrasos en la construcción del adefesio de minimetro, la herencia envenenada que Peñalosa le dejó a la ciudad. ¿Por qué prefieren cuidarle la espalda a Peñalosa en vez de decirle la verdad a Bogotá?”.</em></li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Un minuto de silencio por los bogotanos que murieron de Covid.</li>
</ul>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=103982</guid>
        <pubDate>Sun, 04 Aug 2024 12:30:05 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>El alcalde para mi feíta Bogotá empieza por G</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/alcalde-feita-bogota-empieza-g/</link>
        <description><![CDATA[<p>“En ninguna ciudad del mundo me he sentido tan forastero como en Bogotá”: Gabo. De Bogotá se dice que alguna vez fue el pueblo de las tres efes: frío, feo y fétido. Tengo la impresión de que fea ha sido siempre, menos cuando la llamaban Muequetá, Bacatá o La gran laguna de Humboldt. Fea desde [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: right"><strong><em>“En ninguna ciudad del mundo me he sentido tan forastero como en Bogotá”:</em></strong> Gabo.</p>
</blockquote>
<p>De Bogotá se dice que alguna vez fue el pueblo de las tres efes: frío, feo y fétido. Tengo la impresión de que fea ha sido siempre, menos cuando la llamaban Muequetá, Bacatá o La gran laguna de Humboldt. Fea desde antes que yo naciera y desde antes que nacieran mis padres y los de ellos, que, por cierto, ninguno nació acá; la violencia entre rojos y azules los trajo como plumas desorientadas que el viento lleva a cualquier parte. Pero aclaro algo para no herir susceptibilidades: nada más subjetivo que los conceptos de belleza y fealdad. Como dijo <em>El Principito</em>: <em>“Lo esencial es invisible a los ojos”.</em> Y lo esencial es que soy un orgulloso rolo, mitad boyacense, mitad llanero.</p>
<p>Crecida sin una adecuada planificación, Bogotá es desorden y dejadez en lo urbanístico y en lo arquitectónico. Hay quienes dicen que el desbarajuste comenzó después de <em>El Bogotazo. </em>No soy urbanista ni arquitecto pero lo que mis ojos ven no me agrada. Podría ser mejor, que así lo quería don <a href="https://archivobogota.secretariageneral.gov.co/noticias/hombre-le-cambio-la-cara-bogota">Karl Brunner</a>. Si Bogotá fuera un cuadro sería el <em>Guernica</em> de Picasso nada más que por sus tristes blancos, negros y grises. El norte en general es más agraciado que el sur, pero sin el <em>glamour</em> de las grandes metrópolis del tercer mundo, digamos una Buenos Aires, un Santiago o el DF mexicano.</p>
<p>Quien diga que Bogotá es candidez y dulzura,  sólo conoce de la 72 para allá -a lo sumo desde la 26- pero desconoce El Amparo, Patio Bonito o el Palo del Ahorcado, allá, en los márgenes, donde los tugurios crecen como la maleza, allá donde la policía no arrima y los taxistas menos…  No sé qué término es peor: si marginales o barrios subnormales.</p>
<p>En unos sectores hay más feúra que en otros, como si la hubieran hecho de afán y siguiera a medio hacer. Cada alcalde hace lo que se le da la gana y, de remiendo en remiendo, la volvieron una colcha de retazos. <em>“Fea sí… pero el amor es ciego”</em>, dice mi amiga Gina Martínez, que la defiende a capa y espada. “Sólo nos faltan las cuatro estaciones pero no las del Transmilenio”.</p>
<p>Tal vez no hay Bogotá fea sino mal arreglada. O difícil de ver. Como esas señoras desaliñadas que salen a la esquina en rulos, chanclas y piyama; o  esos señores barrigones y descamisados con un palillo en la boca un domingo cualquiera. Ni siquiera el mapa de nuestra ciudad es bonito, ¿a qué se les parece? No sé, ¿quizás tiene la forma de un hígado?</p>
<p>Antonio Caballero fue más tenaz en sus apreciaciones. <em>“¿No podía hacer Dios un mundo donde no existiera Bogotá? (…) Había olvidado como es la gente de fea y numerosa. El mundo es como es”,</em> escribió en <em>Sin remedio,</em> su única novela, tan vigente después de cuarenta y tantos años.</p>
<p>La gente es fea por su mal comportamiento, su falta de empatía y civilidad (ese sentimiento fraterno que nace de mi hacia el otro y nos permite cambiar el entorno), porque nadie sabe dónde queda este lugar o el otro. Se necesita una cátedra urgente de <em>bogotanismo</em> en barrios y colegios. En la ciudad de todos, al forastero lo tratan con cierto desdén los otros forasteros (menos al extranjero). En un descuido lo envían a uno para donde no es; de direcciones nada sabemos, de su historia menos.  Bogotá carece de amor propio y eso explica tantos males. Antanas Mockus, bogotano con sangre lituana, entendía nuestro desequilibrio colectivo pero rechazamos su cura. Es un hecho incontrovertible que el turista valora más la ciudad que los propios lugareños.</p>
<ul>
<li style="text-align: right"><span style="color: #0000ff"><em>“Bogotá, ciudad flamen entregada al culto de un dios desconocido. Bogotá, ciudad nictálope envenenada de sombras y tinieblas que convierten cada casa en un burdel, cada parque en un cementerio, cada ciudadano en un cadáver aferrado a la vida con desesperación. Bogotá, clítoris monstruoso que te desangras en las bienaventuranzas de tu extraño y promiscuo delirio. Bogotá, ciudad de vesánicos y mendigos destruidos por las caricias de un suplicio terebrante, horda de despojos humanos que son la promesa de una hecatombe. Bogotá, rostro de la infamia. Bogotá, sin escritores que te busquen y te inventen. Bogotá: yo tampoco puedo hacer nada por ti</em>”.</span> (La ciudad de los umbrales, Mario Mendoza).</li>
</ul>
<p><span id="more-96900"></span></p>
<p>Yo no he visto jamás el cielo completamente azul ni las noches enteramente estrelladas. Siempre veo nubes y desde niño me pongo a buscarles formas. ¿Es la contaminación o la hipermetropía mía? Estrellados nosotros: poco solidarios, cero compasivos, indiferentes con el habitante de las intemperies. Eso sí, con el costo de vida 2600 metros más cerca de las estrellas, ¡ala, carachas!</p>
<p>Tal debió ser el impacto de Gabriel García Márquez para escribir lo que escribió en sus memorias:</p>
<p><em>“Bogotá era entonces una ciudad remota y lúgubre donde estaba cayendo una llovizna insomne desde principios del siglo XVI. Me llamó la atención que había en la calle demasiados hombres de prisa… de paños negros y sombreros duros. En cambio no se veía ni una mujer de consolación, cuya entrada estaba prohibida en los cafés sombríos (…) En los tranvías y orinales públicos había un letrero triste: ´Si no le temes a Dios, témele a la sifilis´”. </em> A propósito, a comienzos del siglo XX había más asilos (10) que hospitales (4), e innumerables chicherías.</p>
<p>Bogotá ha cambiado. Es una criatura bipolar: <em>palos</em> de sol seguidos por <em>palos</em> de lluvia, a veces con el cielo cayéndose en granizadas; ni que hablar de las inundaciones. Un día de estos va a nevar. Las solteronas aguardan la promesa del día que lloverá maridos. Hay empate técnico y aun así muchos se quejan de soledad: 4,12 millones de mujeres contra 3,79 millones de hombres, según el DANE.</p>
<p>El <a href="https://wilchesespecieurbana.blogspot.com/2007/01/el-himno-de-bogot.html?m=1">himno</a> oficial necesita una actualizadita. No sabía, por ejemplo, que en 2024 cumplirá 50 años y que su letra la escribió un poeta boyacense y su música un compositor antioqueño. Muy raro eso, ¿no? La primera estrofa dice: <em>“Tres guerreros abrieron tus ojos / a una espada, a una cruz, y a un pendón / desde entonces no hay miedo en tus lindes /ni codicia en tu gran corazón”. (bis)”.</em> Dizque los tres guerreros fueron Jiménez de Quesada, Sebastián de Belalcázar y Nicolás de Federman.</p>
<p>Al contrario de esa letra, estamos llenos de miedo y de codicia. El uno producto de la inseguridad y la otra promotora de las inequidades. Le tememos al <em>Tren de Aragua</em>, la megabanda criminal venezolana que lleva ocho años entre nosotros. Se adueñaron del microtráfico y eliminaron a otros malandros. Se habla de casas de pique donde pican personas, como pican gallinas en los piqueteaderos. Causan pavor las historias de los embolsados que antes fueron desmembrados. Dicen que van casi 80 desde 2019; algunos de esos cadáveres flotaron en el río Bogotá.</p>
<p>En <em>Sin remedio</em>, Caballero les echó su pulla a los codiciosos:</p>
<p style="text-align: center"><em>“No cantaré del norte las bellezas</em></p>
<p style="text-align: center"><em>pues la belleza injusta es vil patraña:</em></p>
<p style="text-align: center"><em>el lujo, la opulencia, la riqueza</em></p>
<p style="text-align: center"><em>pueden cegar pero jamás engañan.</em></p>
<p style="text-align: center"><em>Voy a cantar al sur y su pobreza</em></p>
<p style="text-align: center"><em>sus trucos, y sus artes, y sus mañas</em></p>
<p style="text-align: center"><em>el sur de los sufridos bogotanos</em></p>
<p style="text-align: center"><em>que tienen muchos pies, y muchas manos”.</em></p>
<p>Hay desigualdad hasta en la manera cómo se reparten geográficamente las inmundicias, porque los rellenos sanitarios siempre quedan al lado de las casas de los pobres, a quienes les toca convivir sin chistar con la basura de todos. Sepan: los olores pútridos de cuando colapsó Doña Juana en 1997, extendiendo su pestilencia por 900 barrios, no fueron percibidos adonde están las santas: Santa Ana y Santa Bárbara. Aquellas señoras ni deben saber que el río Tunjuelo o las curtiembres de San Benito huelen a pescado, sobras y desechos industriales.</p>
<p>En esta ciudad el que nace rico muere rico y el que nace pobre muere pobre, a menos de que se gane la lotería o se apropie de lo ajeno, como hizo don Gonzalo Jiménez de Quesada, el flamante fundador, que de todas maneras murió arruinado, enfermo de lepra, en Mariquita, de 80 años. <em>&#8220;Aunque ordenó en su testamento que se rezaran misas por su alma pecadora, no dejó con qué pagarlas&#8221;,</em> relata Caballero en otro de sus libros: <em>“Historia de Colombia y sus oligarquías”.</em></p>
<p>A Caballero le dolía la miseria del sur, y se las quiso mostrar a los del norte, adónde él pertenecía, porque era un burgués con espíritu proletario, ¿o al revés?</p>
<p><em>“Y esas barriadas escalonadas de casuchas, al sur, también prohibidas, y perseguidas duramente por el acueducto y por la policía, son barriadas fantasmas… (…) Las llagas amarillas que devoran los cerros, donde antes hubo encenillos y arrayanes, y robles y cerezos, cedros y borracheros y altas palmas de cera, se llaman areneras, receberas, chircales”.</em></p>
<p>Recordé el diálogo de una vieja caricatura española donde hablaban dos urbanistas:</p>
<p>—Mira, derribaremos todos estos hermosos pinos y construiremos imponentes edificios.</p>
<p>—Magnífico, —respondió el otro: Lo llamaremos El Pinar.</p>
<p>Pasó lo mismo y sigue pasando en ésta, la ciudad de los ilustres José Asunción Silva, Rafael Pombo y José María Vargas Vila. Amputaron humedales para levantar moles con ascensores donde viajan algunos salvajes que no se saludan entre sí; cunden los apartamentos-alcancías donde perros gigantes conviven con humanos y estos últimos van con sus amos dentro del ascensor, y los demás residentes por las escaleras ladrando de rabia porque el mundo se volvió al revés. A eso le llamamos la modernidad, y de modernidad se sigue llenando la urbe con sus dinosaurios de cemento, algunos auténticos adefesios.</p>
<p>Al crecer la ciudad, no solo dejó de ser pueblerina sino que perdió su inocencia para vivir de las apariencias.</p>
<p><em>“En Bogotá existía la costumbre de la ´penitencia´, la invitación que se le hacía al visitante para compartir el almuerzo o la cena con la esperanza de que no aceptara, muchas veces como forma de ocultar la avaricia o la pobreza”,</em> se lee en el libro <em>“Historia de la vida privada en Colombia”. </em> Ya no es cierto eso de que “más vale llegar a tiempo que ser invitado”. Llegue usted a tiempo, temprano o tarde, igual corre el riesgo de que ni un vaso de agua le ofrezcan.</p>
<p>De los chircales que alude Caballero en su novela, la <a href="https://spotify.link/cH62oDRtTDb">HJCK </a>rindió un homenaje a Martha Rodríguez, considerada una pionera de la realización de documentales antropológicos en América Latina. <em>“… la familia de Alfredo, María y sus doce hijos viven esa realidad que se encubre, que se niega: como ellos, una población aproximada de cincuenta mil personas sobrevive de la elaboración primitiva de ladrillo en los latifundios urbanos que rodean la ciudad de Bogotá. El obrero, desalojado por la miseria y la violencia política, traslada su estatus de siervo bajo un amo del latifundio agrario al latifundio urbano. En manos de un señor terrateniente, respaldado por un régimen, los chircales escapan de todo control laboral o estadístico”. </em>Escuchar a la cineasta es descubrir una Bogotá no contada.</p>
<p>¡Ay, mi feíta Bogotá! Amo tus fríos de los mil demonios, tus soles que sancochan humanos, tus lluvias torrenciales que me agrian el genio, tus vientos que pasean la mugre como pequeños huracanes; amo tus cráteres porque ya no tengo que ir a la Luna, amo el aroma a café y chocolate de la zona industrial y amo tu belleza interior fascinadora, que bulle en museos, galerías, librerías, teatros y bibliotecas.</p>
<p>¡Ya no hay cachacos, caray! Cuidemos las montañas y la Sabana de Bogotá, no sea que desaparezcan también.</p>
<p>Feíta y todo, hoy siete machos la cortejan de día y de noche. Le prometen lo divino y lo humano para conquistarla. Y ella,  desbaratada y cansada de tanta charlatanería, sigue vestida y alborotada con lo del Metro. Ni que fuéramos grandes y bobos, mejor que nos pongan a volar en globo, como antaño, porque Transmilenio, que causó sensación empezando el 2000, ahora nos causa pavor.</p>
<p><em>“El Dorado”</em> que no encontró Jiménez de Quesada con su desmedida ambición, lo encuentran cada cuatro años, con otro tipo de tesoros, los que quieren ser alcaldes. Las ges lideran las encuestas para trastear sus corotos al Palacio Liévano: la G de Galán Carlos Fernando y la G de Gustavo Bolívar. Hay quienes dan por ganador al primero y lo quieren ver saliendo en hombros el 29 de octubre <em>“para que se acabe la vaina”.</em> Lo bueno de ganar en primera vuelta: nos ahorramos un dinero y otro domingo perdido.</p>
<p>Fíjense que cuando el gobierno colombiano es de derecha, el alcalde es de izquierda o de centro. Con presidente zurdo, la tendencia podría revertirse a partir del 1º de enero.</p>
<p>¿Por quién pienso votar?  ¡Pin una, pin dos, pin tres! Espero que gane el que tenga la ge de Generoso con los más pobres, la ge de Guerrero para hacer cumplir la ley contra el hampa, la ge de buen Gusto para desafear la ciudad y la ge de Gentil para que sea amable y educado con los ciudadanos y nunca se les salga la g de Gamín (que todos llevamos dentro) cuando lo llamen a rendir cuentas.</p>
<p>Bogotá, la de mis amores, y Bogotá, la de mis terrores: te quise, te quiero y te querré, así hablen a tus espaldas.</p>
<ul>
<li>
<h2><strong>LAPI – DIARIO </strong></h2>
</li>
</ul>
<p><strong>Lunes:</strong> “Leyva respaldó a Petro y le sugirió al embajador de Israel <em>pedir excusas a irse</em>”. (¡Por favor, cierra la puerta al salir!)</p>
<p><strong>Martes:</strong> “En 2026 se tiene que ir. Sale o lo sacamos”, dijo Alejandro Gaviria sobre el presidente Petro. (¡En las redes sociales todos somos intelectuales y machos!)</p>
<p><strong>Miércoles:</strong> “Los polémicos insultos de Javier Milei contra el papá Francisco podrían afectar su candidatura”, dice El País. (¡La ira santa caiga sobre ese bocón, extremista y mechudo!)</p>
<p><strong>Jueves:</strong> “Los Gilinski quedaron viendo un chispero. Almacenes Éxito quedó en manos de compañía salvadoreña”, titula Publimetro. (¡Pierdan una, señores!)</p>
<p><strong>Viernes:</strong> Los de Avianca cambiaron la A del logo por la a minúscula. (¿Será por aquello de su minúsculo “buen” servicio?)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96900</guid>
        <pubDate>Sun, 22 Oct 2023 00:38:55 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El alcalde para mi feíta Bogotá empieza por G]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Bogotá es una mujer: el libro que promueve una mirada distinta sobre la capital del país</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-ciencias-sociales-hoy/bogota-una-mujer-libro-busc/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por: Mónica Nieves* Este libro es un sueño que nació por un pequeño trabajo de investigación en la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia, sobre las elecciones para la Alcaldía de Bogotá en el año 2015. Sus páginas son una invitación a recorrer la ciudad para entender algunos significados culturales, sociales [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por: Mónica Nieves*</strong></p>
<p>Este libro es un sueño que nació por un pequeño trabajo de investigación en la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia, sobre las elecciones para la Alcaldía de Bogotá en el año 2015. Sus páginas son una invitación a recorrer la ciudad para entender algunos significados culturales, sociales y emocionales construidos a lo largo de 485 años de historia. Navegar por su cuerpo para conocerla y amarla. Agradecerle por las oportunidades y por ser el hogar de más de ocho millones de habitantes provenientes de distintas partes del país.</p>
<p>En suma, este libro es un viaje por el cuerpo de una mujer ciudad llamada Bogotá, la cual es vista como un enorme tejido viviente que palpita, respira y sonríe; semejante a nosotros. Ella como cualquier mujer, tiene órganos vitales que, a su vez, funcionan dentro de complejos sistemas que en conjunto generan una gran cantidad de movimiento y energía. A través del recorrido, el lector se encontrará con imágenes variadas y únicas que representan dichos órganos, su labor y ubicación.</p>
<p>En el primer capítulo se presenta el rostro de la ciudad, que no es uno sino muchos. Los cuales dibujan una gran sonrisa urbana. Sus ojos son Monserrate y Guadalupe, puntos desde los cuales se puede contemplar su vista panorámica. La nariz es el edificio BD Bacatá, ya que por su forma y altura destaca de las demás construcciones. Los oídos son mapas auditivos dinámicos que se reproducen diariamente. Su boca<strong><span style="text-decoration: line-through">,</span></strong> está representada por sus palabras, que son las nuestras. La lengua es el español<strong>,</strong> específicamente el acento cachaco el cual se encuentra en extinción. Y el cabello es todo el follaje verde que con su plantas y árboles cubre toda la ciudad.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-96259" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Imagen-1-Móni-2023.jpg" alt="" width="767" height="602" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Imagen-1-Móni-2023.jpg 767w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Imagen-1-Móni-2023-150x118.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Imagen-1-Móni-2023-300x235.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 767px) 100vw, 767px" /></p>
<p style="text-align: center"><em>Los ojos de Bogotá /Mónica Nieves. </em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-96260 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Imagen-2-Moni-2023.jpg" alt="" width="498" height="634" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Imagen-2-Moni-2023.jpg 602w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Imagen-2-Moni-2023-118x150.jpg 118w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Imagen-2-Moni-2023-235x300.jpg 235w" sizes="auto, (max-width: 498px) 100vw, 498px" /></p>
<p style="text-align: center"><em>La nariz de Bogotá / Mónica Nieves</em></p>
<p>El segundo capítulo abarca los órganos vitales de Bogotá. Por su historia y tradición, el corazón es el centro de la ciudad. El cerebro está compuesto por todas las instituciones educativas privadas y públicas, en las cuales cada neurona: los estudiantes, contribuyen a la construcción del pensamiento e ideas. Los pulmones son tres a saber: el Jardín Botánico José Celestino Mutis, el parque Simón Bolívar y los majestuosos cerros orientales que purifican el oxígeno. Finalmente, los riñones<strong><span style="text-decoration: line-through">,</span></strong> son la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales PTAR Salitre y los 15 humedales existentes, cuya función es filtrar el agua de sus desechos y residuos.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-96261 alignnone" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Imagen-3-móni.png" alt="" width="602" height="767" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Imagen-3-móni.png 602w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Imagen-3-móni-118x150.png 118w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Imagen-3-móni-235x300.png 235w" sizes="auto, (max-width: 602px) 100vw, 602px" /></p>
<p>En el tercer capítulo se encuentran sus extremidades. En primer lugar, sus manos, que son cada uno de los sectores productivos y actividades que se realizan día a día. En segundo lugar, los pies son todos los medios de transporte que llevan a los habitantes desde su hogar hasta sus sitios de trabajo y educación. Los brazos y piernas son<strong>,</strong> en suma, sus calles, carreras, avenidas y construcciones grandes y pequeñas presentes a lo largo y ancho de la ciudad.</p>
<p>En el cuarto capitulo se encuentra el ombligo, la Biblioteca Virgilio Barco que, por su ubicación, actualmente<strong>, </strong>sería geográficamente el centro de la ciudad.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96267 alignright" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ultimo-recorte-d-248x300.png" alt="" width="248" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ultimo-recorte-d-248x300.png 248w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ultimo-recorte-d-124x150.png 124w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ultimo-recorte-d.png 597w" sizes="auto, (max-width: 248px) 100vw, 248px" /></p>
<p>En  el quinto capítulo  se describen   los sistemas del cuerpo humano de Bogotá. El primero es  el  sistema muscular, el cual se compone del sector productivo a pequeña y gran escala. El segundo, es el respiratorio, que está conformado por cada uno de los espacios verdes conectados en todas las localidades. El tercero, el esquelético<strong>,</strong> está constituido por el total de las edificaciones construidas en los barrios. La columna vertebral es el comercio y su posición como centro administrativo del país. El cuarto es el sistema linfático, su extensa red de drenaje, acueducto y alcantarillado superficial y subterráneo. El quinto es el circulatorio, cuya función principal es transportar la sangre por el cuerpo de Bogotá; así, su vida y su sangre, las personas que la habitan y que transitan por las vías, carreras, transversales y avenidas. El sexto es el sistema inmunitario, que son la policía y la rama judicial, pues se encargan de proteger la ciudad de enfermedades y virus, en este caso, problemas. El séptimo es el sistema digestivo, el río Bogotá. El cual está muy enfermo. El octavo es el <strong>s</strong>istema nervioso, las redes eléctricas y luminosas, instaladas en los postes de la ciudad. El noveno es el sistema endocrino, encargado de mantener el equilibrio de Bogotá: el Concejo de Bogotá y las entidades de control a la función pública.</p>
<p>El libro termina con el capítulo seis: el alma de Bogotá. La cual, la anima y le da vida<strong>:</strong> sus habitantes. Las últimas páginas son una ñapa visual. Estas letras tratan de darle una voz a la ciudad, ya que mucho se escribe de Bogotá desde una perspectiva histórica y noticiosa, pero poco desde la ciudad como un ser vivo, femenino, que siente. Una ciudad mujer que acoge a millones de habitantes como una madre cariñosa. Que es una puerta hacia grandes oportunidades para personas provenientes de distintos lugares del país.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-96268 alignright" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Mónica-portada-ok-237x300.jpg" alt="" width="191" height="242" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Mónica-portada-ok-237x300.jpg 237w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Mónica-portada-ok-119x150.jpg 119w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/Mónica-portada-ok.jpg 501w" sizes="auto, (max-width: 191px) 100vw, 191px" /></p>
<p>Lo escribí porque amo esta ciudad y quiero que el lector vea en ella una joya que a cada uno da un espacio para vivir y crecer en diferentes áreas. Así, cada persona puede amarla también a su manera. El lector puede encontrar en ella una persona similar, que cómo cualquier ser humano merece ser cuidada, respetada y querida.</p>
<p>* Joven investigadora y trabajadora social egresada de la Universidad Nacional de Colombia.</p>
<p>**Todas las imágenes fueron diseñada por la autora.</p>
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        <author>Las Ciencias Sociales Hoy</author>
                    <category>Las Ciencias Sociales Hoy</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96257</guid>
        <pubDate>Mon, 11 Sep 2023 21:58:27 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Bogotá es una mujer: el libro que promueve una mirada distinta sobre la capital del país]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>El barrio Santa Fe: del olvido urbano a la renovación social</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/economia/el-mal-economista/barrio-santa-fe-del-olvido-urbano-la-renovacion-social/</link>
        <description><![CDATA[<p>A pesar del progreso urbano en la renovación de varias zonas del centro de Bogotá, el barrio Santa Fe, pese a tener una posición estratégica en la ciudad, sigue sin recibir beneficios mayores que el olvido por parte de instituciones, ciudadanos y al parecer de la misma historia. Por: Fernando Dueñas Twitter: @efeduenas @maleconomista Facebook: El Mal [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>A pesar del progreso urbano en la renovación de varias zonas del centro de Bogotá, el barrio Santa Fe, pese a tener una posición estratégica en la ciudad, sigue sin recibir beneficios mayores que el olvido por parte de instituciones, ciudadanos y al parecer de la misma historia.</p>
<p><figure id="attachment_55454" aria-describedby="caption-attachment-55454" style="width: 984px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-55454 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/03/santaC.jpg" alt="santac" width="984" height="655" /><figcaption id="caption-attachment-55454" class="wp-caption-text">Límites Barrio Santa Fe: Al norte la calle 26, al sur la calle 19, al oriente la Avenida Caracas, al occidente, la carrera 24 Fuente:Tomado de (Piñeros, 2010)</figcaption></figure></p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">Por: Fernando Dueñas</li>
<li style="text-align: justify;">Twitter: @efeduenas @maleconomista</li>
<li style="text-align: justify;">Facebook: El Mal Economista</li>
<li style="text-align: justify;">Instagram: @maleconomista</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Los últimos gobiernos de turno en el palacio Liévano han ofrecido modelos de una ciudad renovada y más segura, en la que la calidad de vida de todos mejore. Sin embargo, el resultado se hace evidente, hoy la ciudad viene viviendo procesos de gentrificación gracias a una renovación urbana que no ha sido integral y que no tiene en cuenta que la conducta de los habitantes como parte de la ciudad.</p>
<p style="text-align: justify;">Independiente de la nueva cara que el centro de Bogotá viene recibiendo gracias a edificios opulentos, como el BD Bacatá o el proyecto Torres Atrio (lo que claramente no soluciona problemas de fondo como la recuperación del tejido social o la apropiación por el espacio público), el barrio Santa Fe, ubicado a no más de 900 metros de estos megaproyectos, sigue consumiéndose en el olvido, la delincuencia y la decadencia del comportamiento social. Frente a esto, voy a exponer mi percepción sobre la situación de este barrio, la responsabilidad de las instituciones y los ciudadanos, los impactos de mantenerlo en manos de clubes nocturnos, economías subterráneas, una fuerza pública inútil y una solución viable desde una perspectiva interdisciplinaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Por mencionar brevemente a modo de reflexión histórica, el Santa Fe llegó a ser uno de los barrios con mejor dinámica arquitectónica y social de la ciudad hasta la primera mitad del siglo veinte. Y es que en este barrio vivieron personajes de la talla de poetas como León de Greiff y músicos como Oriol Rangel. Como lo indica Piñeros (2010) las casas de arquitectura inglesa y alemana hicieron del barrio la morada para la liberación del pensamiento político y literario de la época, rompiendo el paradigma de las costumbres conservadoras de la sociedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, desde la segunda mitad del siglo 20, de la misma forma como se consuma la compleja vida de un poeta, el Santa Fe se transformó de forma sostenida en una zona en la que el crimen, la prostitución y la débil presencia institucional dieron paso a un lugar en el que vivir es todo un desafío. Esta transformación se ha profundizado a partir del decreto de la Alcaldía Mayor en 2002, que definió al barrio como Zona Especial de Servicios de Alto Impacto. Asimismo, la pérdida de patrimonios históricos como la casa de Greiff sigue consumiendo al barrio.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, teniendo claro que la problemática del barrio se encuentra en cierta medida estandarizada por decreto de la Alcaldía, lo que impide establecer acuerdos que sean capaces de recuperar el entorno del barrio y su habitabilidad, debe reconocerse que el Santa Fe tiene una ubicación envidiable dada la cercanía al centro administrativo y su fácil conexión con el norte de la ciudad. Estas características hacen del barrio un objeto de interés para los próximos años en términos de planeación urbana.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otra parte, debe señalarse la responsabilidad de instituciones como planeación distrital y la Alcaldía Mayor, dado que está en manos de la primera ampliar el alcance del plan de renovación del centro de la ciudad[1] para de esta forma mejorar las condiciones del barrio. Y está en manos de la segunda derogar o hacer cumplir el decreto, brindando mayor presencia de policía en el sector, y proponiendo medidas de acompañamiento a los ciudadanos que residen en el barrio con el fin que se apropien del mismo. De igual forma, los ciudadanos tienen responsabilidad en llevar procesos de accountability social convocando a la rendición de cuentas de las instituciones mencionadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, suponiendo que este decreto no sea derogado para mejorar la gobernabilidad del barrio y que el destino de este continúe influenciado por grupos de poder ilegales, los muros de desigualdad continuarán ocultando la realidad del barrio. Si bien Bogotá no es ajena a estos muros (como pasa en la carrera 7 al norte de la ciudad), el Santa Fe ha venido sufriendo un encerramiento durante los últimos 40 años, debido a que los desarrollos urbanos alrededor del barrio no han contemplado una recuperación con un alcance que se extienda al occidente de la avenida Caracas. Esta situación continúa afectando al barrio en términos de seguridad y calidad de vida, lo que se traduce en menores oportunidades para la resiliencia social.</p>
<p style="text-align: justify;">De cara a lo anterior una solución viable es la planeación urbana estratégica. En este sentido, la recuperación del barrio debe verse de forma interdisciplinaria, es decir, que más allá de requerir grandes proyectos de apartamentos o rascacielos empresariales, mejorar las condiciones del barrio, demanda el trabajo conjunto desde las ciencias sociales y humanas, con el fin de comprender mejor patrones de conducta, para el posterior diseño de políticas eficientes de cara a la apropiación del territorio por parte de los ciudadanos.</p>
<p style="text-align: justify;">Dicho así, el barrio Santa Fe es más valioso de lo que hoy las empresas, la alcaldía, planeación distrital y los mismos ciudadanos ven (tal vez porque olvidaron la importancia histórica del barrio, o porque simplemente ven más estratégico invertir en zonas que no requieren recuperación integral). Sin embargo, es hora de volver la mirada al Santa Fe desde perspectivas de desarrollo alternativas que busquen un equilibrio entre la renovación urbana, la conservación del barrio y las interacciones sociales de quienes lo habitan.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Bibliografía<br />
Piñeros, D. (2010). Transformaciones del barrio Santa Fe en la ciudad de Bogotá.</p>
<p>Cada autor es responsable por el contenido de su texto, el cual no refleja necesariamente la posición de El Mal Economista, ni compromete a los miembros de su comité editorial.<br />
[1] http://www.bogota.gov.co/content/temas-de-ciudad/cultura-y-recreacion/asi-es-el-plan-de-penalosa-para-renovar-el-centro-de-bogota</p>
]]></content:encoded>
        <author>El Mal Economista (EME)</author>
                    <category>El Mal Economista</category>
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        <pubDate>Fri, 24 Mar 2017 13:32:19 +0000</pubDate>
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