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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 16 Apr 2026 12:34:46 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de personaje+del+ano | Blogs El Espectador</title>
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        <title>La Primavera de Budapest</title>
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        <description><![CDATA[<p>Con manifiesta impudicia, desde un recinto de campaña en Budapest, ante cinco mil seguidores fanáticos del gobernante más autoritario y detestado de la Unión Europea, el vicepresidente de los Estados Unidos llamó a su jefe, quien abandonó sus ocupaciones de estratega improvisado de una guerra a distancia para hacer una arenga típica de campaña política [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Con manifiesta impudicia, desde un recinto de campaña en Budapest, ante cinco mil seguidores fanáticos del gobernante más autoritario y detestado de la Unión Europea, el vicepresidente de los Estados Unidos llamó a su jefe, quien abandonó sus ocupaciones de estratega improvisado de una guerra a distancia para hacer una arenga típica de campaña política gringa, sin mayor respeto por la inteligencia y la independencia de sus destinatarios.</p>



<p>Enviado desde el otro lado del Atlántico con la misión expresa de entrometerse en el proceso electoral en Hungría, el joven vicepresidente, que detesta a la Unión Europea, dijo en su discurso sin reato alguno e incurriendo en flagrante contradicción, que &#8220;Lo que ha pasado en este país, lo que ha ocurrido en medio de esta campaña electoral, es uno de los peores ejemplos de interferencia extranjera en elecciones que he visto o siquiera leído.&#8221;</p>



<p>Eso es exactamente lo que debía decirse más bien de la descarada interferencia extranjera representada en su propia presencia en Budapest y su llamada por teléfono a Trump, quien a su vez pidió abiertamente que los húngaros votaran por su amigo y muy admirado alfil Viktor Orbán, presunto animador de un “trumpismo” que “le cambiaría la cara a Europa” para transformarla en extensión y complemento de movimiento MAGA, ahora en el poder en los Estados Unidos.</p>



<p>La postura de un antieuropeísmo peregrino, y una interpretación muy rusa de la Guerra de Ucrania, no era compartida por la mayoría de los húngaros, mayoritariamente partidarios de la Unión Europea, que recuerdan la tragedia de las guerras del Siglo XX y la cruenta dominación soviética, que duró hasta los años 90 y tuvo como máximo incidente la revolución anticomunista de 1956, cuando intentaron, con Imre Nagy a la cabeza, establecer un sistema multipartidista y el retiro del país del Pacto de Varsovia.</p>



<p>La respuesta entonces fue la llegada de los tanques soviéticos a las calles de Budapest y otras ciudades, la muerte de miles de húngaros, la detención y asesinato posterior de Nagy y la entronización de János Kádár como líder pro soviético, con todo lo que ello vino a implicar hasta el momento del desmonte de la URSS a finales del Siglo XX. Experiencia de autoritarismo y populismo reflejados para muchos en actos de gobierno de Orbán, quien llegó al poder desde un ángulo político más bien liberal, para convertirse pronto, con proclamación reconocida, en caudillo “iliberal” y anti-Unión Europea, contra la corriente que había llevado a su país, salido de la órbita soviética, a afiliarse cuanto antes a la Europa Comunitaria y a la OTAN.</p>



<p>Dentro de esa oleada prooccidental, animada por el desmonte de la URSS y el fin de su dominación sobre Hungría, Viktor Orbán se hizo famoso con un discurso enardecido en el que el mensaje era muy claro y satisfactorio para los húngaros: Russians go Home! Llegado a la jefatura del gobierno por primera vez entre 1998 y 2002, propició nada menos que la adhesión de su país a la OTAN, gesto político y estratégico que rompía una tradición de muchos años de afiliación a la causa de Rusia en la Europa Oriental. Hasta ahí solo aplausos, motivados por su interpretación de causas comunes y un innegable carisma.</p>



<p>A su regreso al poder en 2010, para quedarse hasta la primavera de 2026, su tarea de gobernante poco a poco fue tomando una deriva de autoritarismo nacionalista, euroescéptico, pro ruso, “trumpista”, enfrentado al sistema judicial, contrario a las migraciones hacia la Unión Europea, las políticas de asilo de la Unión, los derechos de la comunidad LGTBQ y el matrimonio entre personas del mismo sexo, hasta llegar a la proclamación de su interés en consolidar en Hungría una “democracia iliberal”. Aspectos que se apartaban de la forma de pensar de grupos significativos de ciudadanos interesados en avanzar a la carrera a engrosar la cauda del mundo occidental, lo más lejos posible de la represión de la era soviética.</p>



<p>Fueron numerosos los incidentes que Orbán protagonizó en el seno de la Unión Europea en contra de políticas comunitarias que contaban con el apoyo de todos los demás países miembros, y en no pocas ocasiones obró abiertamente al servicio de los intereses del Kremlin de Moscú, de donde surgieron acusaciones en el sentido de que Vladimir Vladimirovich había conseguido una silla en las mesas del poder occidental.</p>



<p>Bien incómodo resultó siempre, para los demás gobernantes de la Unión Europea, debatir asuntos relacionados con Rusia y Ucrania, migraciones y relaciones con los Estados Unidos, en presencia de alguien que mostraba tener más interés en el beneplácito de la Casa Blanca de Trump y el Kremlin de Putin.</p>



<p>Al mismo tiempo, cada día se hizo más difícil para la mayoría de los húngaros vivir bajo el dominio de un gobierno añejo, plagado de lugares comunes, contrario a la marcha del resto de Europa, irrespetuoso con la institucionalidad democrática interna y favorecedor de la corrupción, lo mismo que de una intervención extranjera como la de los rusos e inclusive los israelíes de Netanyahu y los americanos de Trump, que al final de la campaña se entrometieron en los asuntos internos para pedir abiertamente a los húngaros que votaran por su continuidad en el gobierno.</p>



<p>No obstante, “Russians Go Home” vino a ser ahora el grito en la voz de los opositores de Orbán con motivo del reciente resultado electoral y el triunfo de Péter Magyar que lo sacó de manera contundente del gobierno. Eso era lo que se escuchaba en las calles de la capital y en los puentes que sobre el Danubio unen a Buda con Pest. Grito que seguramente se repite en otras capitales europeas, cansadas de soportar el paseíto de siempre de un personaje que jamás vaciló en entorpecer propuestas comunes y de vociferar su rebeldía de ultra euroescepticismo frente a las instituciones comunitarias. Conducta que, en razón del derecho al veto que tiene todo país de la Unión, fácilmente entorpecía propósitos comunes.</p>



<p>Tanto Trump como Putin, que tuvieron hasta ahora en Orbán una especie de agente de sus intereses en el seno de la Unión Europea, se van a quedar por un tiempo sin el “estadista de talla mundial”, como lo llamaba Trump en su jerga de Mar a Lago, que pretende atribuirse la calificación de los gobernantes del mundo entero, y sin el comodín que tenía el Kremlin para obstaculizar las acciones, inclusive ya acordadas, de los europeos en cuanto a la guerra de Ucrania. </p>



<p>Zelensky y la señora Van Der Layen, a quienes la propaganda del jefe derrotado pintaba en las paredes de Budapest como titiriteros de Péter Magyar, seguramente van a encontrar en este último un jefe de gobierno más sensato y amigable respecto de los propósitos de la Unión y del manejo de las relaciones con Rusia, que debido a necesidades energéticas en todo caso obligan a los húngaros a la prudencia.</p>



<p>El resultado de las elecciones en Hungría, con el contundente triunfo de los opositores al gobierno, a pesar de la manipulación extrema de parte de un primer ministro que no ahorró esfuerzo por seguir en el poder, demuestra que los gobiernos de esa índole son derrotables cuando la ciudadanía tiene claro el propósito de cambiarlos y no se deja manipular ni cae en la trampa de nuevas promesas sobre lo que se prometió en falso o lo que se debió haber hecho y no se hizo. Nada de que “ahora sí se puede que avanzar en la misma dirección”.</p>



<p>Así se va engrosando la lista de los que, alucinados por el poder del que resultan investidos, se llegan a creer intérpretes únicos de la historia de sus naciones e indicadores de su destino, depredan las instituciones, y aspiran a perpetuarse en el poder, a nombre propio o ajeno, hasta que una ciudadanía, sensata y sensible políticamente, resuelve hacer uso de su soberanía y retirarlos en forma contundente de la cumbre en la que se habían atrincherado. Siendo todo esto apenas un episodio de la historia, porque nada está escrito para siempre.</p>
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        <author>Eduardo Barajas Sandoval</author>
                    <category>Destellos de un mundo en mutación</category>
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        <pubDate>Tue, 14 Apr 2026 23:46:04 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La Primavera de Budapest]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Barajas Sandoval</media:credit>
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        <item>
        <title>EL CAOS DE TRUMP</title>
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        <description><![CDATA[<p>El despliegue mediático que han tenido los combates desarrollados en el Medio Oriente, en unaguerra que no tiene ni pies ni cabeza, es una novedad fundamental en la actividad más antigua delas sociedades humanas, la guerra, con nuevos escenarios y características, fruto de los tiemposque se viven en un mundo internacionalizado, donde lo nacional pelea [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><br>El despliegue mediático que han tenido los combates desarrollados en el Medio Oriente, en una<br>guerra que no tiene ni pies ni cabeza, es una novedad fundamental en la actividad más antigua de<br>las sociedades humanas, la guerra, con nuevos escenarios y características, fruto de los tiempos<br>que se viven en un mundo internacionalizado, donde lo nacional pelea por el puesto que nunca<br>debió perder para ponerse en sintonía con los tiempos de hoy. La historia no da marcha atrás, lo<br>vivido, vivido está, pero el presente no es una realidad congelada, pues la vida, en su discurrir, se<br>va ajustando y reinterpretándose, al incorporar elementos del mundo actual, que no solo no la<br>niega, sino que la enriquece, evitándole volverse obsoleta, aislada de la dinámica de la realidad.<br>La escena internacional la ocupan dos megalómanos, Putin y Donald Trump quien, bajo el lema de<br>“America first”, pretende monopolizar los negocios de los recursos naturales, en especial de los<br>energéticos, con el petróleo en primer lugar; no porque Estados Unidos necesite el petróleo, pues<br>es un país exportador, sino para que sus amigos exploten mundialmente ese muy lucrativo<br>negocio. El alma y las motivaciones de Trump son las de un negociante; gobierna con esa<br>mentalidad, no con la de un estadista; no ve sino la plata. Atropella como cualquier nuevo rico con<br>la fuerza que le da la capacidad económica norteamericana. Su política internacional, si es que se<br>puede llamar así, no tiene otra estrategia que conseguir plata, pero no para el país, y usar el poder<br>de la potencia imperial, para vengarse de sus enemigos, de los que lo desprecian, de los que no se<br>le arrodillan a su poder e intereses y que se le han atravesado a sus atarvanadas. Pone el poder del<br>Estado al servicio de sus intereses, caprichos y venganzas. Me dirán que la gente del poder, busca<br>que este en mayor o menor grado, le traiga algún beneficio a él o a personas cercanas, pero, aun<br>aceptándolo, nunca es de la manera descarada en que Trump lo hace: arbitrariamente,<br>brincándose normas y procedimientos.<br>El Partido Demócrata muestra, en un momento tan crítico de la historia del país, una debilidad,<br>una impotencia incalificable. Empiezan a escucharse voces republicanas críticas de la<br>irresponsabilidad de Trump. La opinión está cada vez más desengañada con su gestión y esto, por<br>lógica, en noviembre deberá reflejarse en las elecciones de mitaca, cuando la oposición<br>demócrata, a pesar de la actual debilidad del partido, podría lograr el control del Congreso.<br>Mientras tanto, los chinos siguen con tranquilidad y máxima atención la situación, esperando que<br>caiga el fruto maduro. Aunque Europa la ve clara, aún no encuentra su puesto en el actual<br>escenario, cambiante y confuso, mientras aumenta el sentimiento, la percepción de que el mundo<br>está sumido en un cambio histórico, hacia otro escenario mundial, no hegemónico, más abierto y<br>plural. De América Latina ni hablemos; para Trump está claro que debemos seguir siendo el patio<br>trasero de Estados Unidos, en una América que va del río Grande al ecuador, aunque quisiera que<br>fuera desde el Ártico, para incluir a Canadá y Groenlandia. A corto plazo, Rusia conserva su área de<br>influencia, pero sin aumentarla; no es una potencia en ascenso como China y parcialmente India,<br>pero tampoco declinante como Estados Unidos. Tiene rivalidades con Europa y falta ver cuál<br>puede ganar en este mano a mano por el poder.<br>Estamos en un mundo confuso y fracturado, con cambios en curso, donde se están redefiniendo<br>los centros de poder. En momentos tan definitivos, Trump con todo el poder de la presidencia, va<br>de tumbo en tumbo y el mundo, detrás de él; la actual situación internacional, genera zozobra e</p>



<p>incertidumbre. Al momento de escribir esta nota, se está a 8 horas de que este personaje,<br>enfrentado a Irán, pueda desatar una hecatombe.</p>
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        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127899</guid>
        <pubDate>Tue, 14 Apr 2026 20:23:19 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Manuel Ospina</media:credit>
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        <item>
        <title>El Silencio de Luis Antonio Calvo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/pletora/el-silencio-de-luis-antonio-calvo/</link>
        <description><![CDATA[<p>El silencio. Curioso nombre para una serie sobre un compositor. Sobre uno de los más grandes compositores de la música clásica en Colombia: Luis Antonio Calvo. El silencio. ¿Por qué el silencio? No lo sé todavía. O sí. O medio. Creo que uno empieza a entenderlo… apenas la serie comienza a moverse. Esta columna, de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>El silencio.</p>
<p>Curioso nombre para una serie sobre un compositor. Sobre uno de los más grandes compositores de la música clásica en Colombia: Luis Antonio Calvo.</p>
<p>El silencio.</p>
<p>¿Por qué el silencio?</p>
<p>No lo sé todavía. O sí. O medio.<br />
Creo que uno empieza a entenderlo… apenas la serie comienza a moverse.</p>
<p>Esta columna, de hecho, la escribí antes de ayer. Y no la publiqué.<br />
Algo me frenó.<br />
Quise verla primero. El primer capítulo.<br />
Quería entender —o intuir— por qué ese nombre.</p>
<p>Y empieza raro. O bonito. O impactante.</p>
<p>No empieza donde uno cree.</p>
<p>Empieza con Calvo.<br />
Frente al piano.<br />
Con esa manera de tocar que no pide permiso. En un auditorio que se siente contenido, casi suspendido.</p>
<p>Esa primera escena —la del auditorio— donde Juan Carlos Vargas, interpretando a Calvo en su edad madura, se sienta frente al piano…</p>
<p>y empieza.</p>
<p>Magistralmente, sí.</p>
<p>Silencio.</p>
<p>Y luego… un nacimiento.<br />
Un niño que no llora.</p>
<p>Silencio.</p>
<p>Desde ahí, el título empieza a insinuarse.</p>
<p>Pero no quiero quedarme ahí.<br />
No quiero hablar solo de la serie.</p>
<p>Quiero hablar de lo que suena.</p>
<p>De lo que sostiene todo eso sin que uno siempre lo vea.</p>
<p>La banda sonora.</p>
<p>La escena inicial, esa ejecución impecable al piano, no es solo un recurso dramático. Es parte de la banda sonora de la serie.</p>
<p>Y esa banda sonora viene de un proceso mucho más largo.</p>
<p>Eso que suena… tiene historia.</p>
<p>Tiene manos.</p>
<p>Tiene obsesión.</p>
<p>De años.</p>
<p>De archivo.</p>
<p>Esa música fue interpretada por uno de los pianistas más rigurosos y, sí, más virtuosos que tiene este país. Lezlye Berrío.<br />
Pero decir virtuoso se queda corto.</p>
<p>Pianista. Investigador.<br />
Creador de un trabajo que, con un nombre casi sencillo —<em>Historias del Piano Colombiano</em>—, ha venido haciendo algo que este país no hace con facilidad: escuchar su propia memoria.</p>
<p>La labor de Lezlye Berrío trasciende el escenario. Su trabajo no se limita a la interpretación: ha dedicado años a investigar, recuperar y grabar obras de compositores colombianos cuyos nombres y partituras habían quedado relegados al olvido.</p>
<p>Siglos XIX y XX.<br />
Decenas de compositores y compositoras.<br />
Un archivo disperso, silencioso, prácticamente inexistente para el público.</p>
<p>Ese trabajo —paciente, meticuloso— ha permitido que esa música vuelva a sonar. No como pieza de museo, sino como repertorio vivo, disponible, escuchable.</p>
<p>En el trabajo de Berrío hay años metido entre partituras olvidadas, papeles viejos, nombres que ya nadie pronunciaba. Hace 10 años comenzó Calvo a sonar para las nuevas generaciones. A sonar en las manos del maestro Berrío.</p>
<p>Alguien que decidió no dejar que esa música se muriera en silencio.</p>
<p>Que la buscó.<br />
Que la reconstruyó.<br />
Que la tocó.<br />
Que la grabó.<br />
Que la subió al mundo.</p>
<p>Para que existiera otra vez.</p>
<p>Décadas de música colombiana —siglos XIX y XX— que estaban ahí, quietas, esperando a alguien.</p>
<p>Compositoras.<br />
Compositores.<br />
Hombres.<br />
Mujeres.</p>
<p>Nombres que dejaron de circular.<br />
Todos empujados hacia un borde raro del olvido.</p>
<p>Berrío decidió hacer lo contrario: traerlos de vuelta.</p>
<p>Y todo… empezó con Calvo.</p>
<p>(Qué ironía, ¿no?)</p>
<p>Desde allí comenzó un proyecto más amplio de rescate del piano colombiano, que hoy constituye uno de los archivos más importantes del país en este campo.</p>
<p>Que una serie que se llama <em>El silencio</em> empiece justamente por alguien que se ha dedicado a que la música deje de estar en silencio.</p>
<p>Entonces tal vez la pregunta no es por qué el silencio.</p>
<p>Tal vez la pregunta es otra.</p>
<p>Qué cosas —en este país— solo existen cuando alguien decide escucharlas.</p>
<p>Y qué pasa cuando nadie lo hace.</p>
<p>Por eso hay una tensión interesante en el título de la serie.</p>
<p>Porque mientras <em>El silencio</em> intenta narrar una vida atravesada por ausencias, enfermedad, aislamiento y contexto histórico, la música que la acompaña proviene de un proceso que ha hecho exactamente lo contrario: romper el silencio.</p>
<p>Tal vez ahí está la clave.</p>
<p>En entender que el silencio no siempre es ausencia de sonido.<br />
A veces es ausencia de escucha.</p>
<p>Y en Colombia, muchas veces, lo que no se escucha… desaparece.</p>
<p>Hace tiempo dejé de ver producciones colombianas.<br />
No por desinterés. Por cansancio.</p>
<p>Me cansé de las historias que giran siempre alrededor de lo mismo.<br />
Droga. Violencia.<br />
Ese país reducido a sus peores versiones.</p>
<p>Como si la ficción necesitara insistir, una y otra vez, en la misma herida.</p>
<p>Y uno termina sabiendo qué va a pasar antes de que pase.<br />
No por intuición… por costumbre.</p>
<p>Me cansé también de esos personajes que parecen diseñados, no vividos.<br />
Cuerpos perfectos. Vidas irreales.<br />
Como si la ficción necesitara olvidar que aquí la gente respira distinto.</p>
<p>También por eso dejé de verlas.<br />
Porque dejé de reconocerme ahí.</p>
<p>Hace poco vi —o intenté ver— una de esas series nuevas.<br />
Empieza con una mujer masturbándose en un yate.<br />
Y luego lo de siempre: desapariciones, policías, tensión prefabricada… Ya sabe uno el tono, el ritmo, hasta el tipo de personaje.</p>
<p>Y uno siente que ya vio esa trama.<br />
Aunque nunca la haya terminado.</p>
<p>Y de pronto aparece una historia que se queda en otra parte: <em>El Silencio.</em></p>
<p>Por eso <em>El silencio</em> se siente distinto.</p>
<p>(No sé si “distinto” alcanza… pero bueno.)</p>
<p>Hay algo ahí que no está intentando impresionar todo el tiempo.<br />
Que no necesita gritar para existir.</p>
<p>Una historia difícil.<br />
En una vida.</p>
<p>Que no está construido desde el escándalo ni desde la caricatura.<br />
Que está lleno de matices, de dolor, de belleza, de silencios, de decisiones que no se explican en una línea de esta columna.</p>
<p>Luis Antonio Calvo.</p>
<p>Y ahí pasa algo extraordinario.</p>
<p>Porque uno no está viendo simplemente a “un personaje importante”. Está viendo una vida que respiró distinto.</p>
<p>Una vida con todos sus bordes.</p>
<p>Con lo que duele.<br />
Con lo que persiste.</p>
<p>Con un corazón que sana con música, aunque el cuerpo siga enfermo.</p>
<p>Y entonces la pregunta cambia.</p>
<p>¿Qué historia están contando?</p>
<p>Por qué estas vidas aparecen tan poco en las pantallas colombianas.<br />
Por qué no circulan.<br />
Por qué no las tenemos más cerca.</p>
<p>Por qué no se nombran en la pantalla.</p>
<p>Qué lugar ocupan —si es que ocupan alguno— en lo que decidimos recordar como país.</p>
<p>Qué decide este país poner en primer plano<br />
y qué deja quieto, como si no importara.</p>
<p>Tal vez por eso esta serie se siente distinta.</p>
<p>No hace ruido para sostenerse.<br />
Se queda.</p>
<p>Y en ese quedarse… algo empieza a moverse.</p>
<p>(Paradójico ¿No? Quedarse para hacer que todo alrededor se mueva)</p>
<p>La televisión en Colombia ha contado muchas veces la música.<br />
Ha construido historias alrededor de cantantes, de géneros, de figuras que ya hacen parte de la memoria colectiva.</p>
<p>Vallenato.<br />
Salsa.<br />
Música popular.</p>
<p>Hemos visto esas vidas narradas una y otra vez.<br />
Hemos aprendido a reconocerlas.</p>
<p>Pero esta historia se detiene en otro lugar.</p>
<p>En una tradición que también existe.<br />
Que fue escrita aquí. Que forma parte de lo que somos.</p>
<p>La música clásica hecha en Colombia.</p>
<p>Compositores que trabajaron desde el rigor, desde la escritura y una relación profunda con el sonido.<br />
Y, sin embargo, esa parte ha tenido nula presencia en lo que vemos.</p>
<p>Hay algo importante en que esa historia aparezca. En que alguien pueda verse ahí.</p>
<p>Un niño que estudia piano.<br />
Una niña que se sienta horas frente a un instrumento.<br />
Alguien que escucha, que insiste, que duda.</p>
<p>Y que, de pronto, encuentra una vida que dialoga con la suya.<br />
No lejana.<br />
No importada.</p>
<p>De aquí.</p>
<p>El Silencio cambia la idea de lo que entendemos por música colombiana.</p>
<p>Porque durante mucho tiempo esa idea ha venido con formas muy precisas.<br />
Con ritmos que reconocemos de inmediato.<br />
Con territorios claros.</p>
<p>Durante años, cuando se habla de música clásica, la referencia viaja lejos.<br />
Europa.<br />
Nombres que todos reconocen.<br />
Beethoven, por ejemplo.<br />
Ese tipo de grandeza que parece tener un lugar fijo en la memoria. Pero muy lejos de este territorio tricolor.</p>
<p>Aquí también se escribió música con esa misma vocación de permanencia.<br />
También hubo quienes pensaron el sonido con disciplina, profundidad y una relación íntima con el tiempo.</p>
<p>Compositores que no necesitan comparación para sostenerse.<br />
Que construyeron obra. Dejaron lenguaje.</p>
<p>Colombia suena de muchas formas.</p>
<p>Suena a tambor, a viento, a fiesta abierta.<br />
Suena a calle, a Caribe, a montaña.</p>
<p>Y también suena a piano.</p>
<p>A vals.<br />
A pasillo.<br />
A formas que fueron escritas, trabajadas, pensadas desde el instrumento.</p>
<p>Todo eso también es Colombia.</p>
<p>Esperando, quizá, a que alguien vuelva a escucharlo. Y a escribirlo para televisión.</p>
<p>Ver una serie que se detiene en esa historia —y que la deja sonar— mueve algo.</p>
<p>Amplía el mapa.</p>
<p>Hace visible una zona que siempre estuvo ahí, pero que no siempre tuvo lugar.</p>
<p>También está el territorio. Santander y Cundinamarca.</p>
<p>Una sensibilidad que nace en un lugar específico, que recoge una manera de estar en el mundo.<br />
Que lleva consigo una historia, una cultura, una forma de habitar el tiempo.</p>
<p>Y en medio de todo eso, hay una continuidad que no empezó ahora.</p>
<p>Durante años, Lezlye Berrío ha estado haciendo ese trabajo silencioso:<br />
volver a tocar, grabar y poner a circular la obra de Luis Antonio Calvo.</p>
<p>Llevarla a las plataformas.<br />
Dejarla disponible.<br />
Abrirla.</p>
<p>Un archivo que existía… pero en silencio.</p>
<p>Y alguien decidió que no.</p>
<p>Que eso tenía que volver a sonar.</p>
<p>Que esa música no podía quedarse ahí, como si nunca hubiera importado. Ese alguien fue el maestro Berrío.</p>
<p>Y ahora, esa misma música entra en otro espacio.</p>
<p>La imagen.<br />
La narración.<br />
La serie.</p>
<p>Y algo se conecta.</p>
<p>Como si lo que llevaba tiempo sonando por un lado…<br />
encontrara otra forma de existir, ahora en televisión.</p>
<p>Posdata:</p>
<p>Todos a verla: sábados y domingos a las 8:30 de la noche por CanalTRO.</p>
<p>Ahhh… Por ahí en redes sociales ya circulan los comentarios de los musicólogos y los investigadores musicales eruditos… que no sonaba Beethoven en esa época, que Calvo no usaba bastón… Vayan al Museo Calvo, salgan de los libros, que su erudición no se vuelva en una toxica criticadera para destruir. Por cierto, ahí les dejo la fótico… Calvo si usó bastón.</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-127859" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/12183533/WhatsApp-Image-2026-04-12-at-11.12.40-241x300.jpeg" alt="" width="241" height="300" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/12183533/WhatsApp-Image-2026-04-12-at-11.12.40-241x300.jpeg 241w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/12183533/WhatsApp-Image-2026-04-12-at-11.12.40-824x1024.jpeg 824w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/12183533/WhatsApp-Image-2026-04-12-at-11.12.40-768x955.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/12183533/WhatsApp-Image-2026-04-12-at-11.12.40-1236x1536.jpeg 1236w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/12183533/WhatsApp-Image-2026-04-12-at-11.12.40.jpeg 1287w" sizes="(max-width: 241px) 100vw, 241px" /></p>
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        <author>Diana Patricia Pinto</author>
                    <category>Plétora</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127857</guid>
        <pubDate>Sun, 12 Apr 2026 23:42:10 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El Silencio de Luis Antonio Calvo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diana Patricia Pinto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Acoso sexual o el costo de ser bonit@ en televisión</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/acoso-sexual-o-el-costo-de-ser-bonit-en-television/</link>
        <description><![CDATA[<p>La televisión es una industria que expone a mujeres jóvenes y por lo general bellas a ser presa fácil de hombres que usan el poder para saciar sus apetitos sexuales dentro o fuera del espacio laboral. ¿Acaso es hora de crear un código de buena conducta atado a los contratos de trabajo?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imagen creada con Inteligencia Artificial (IA). </em></p>



<p></p>



<p>¿Cuánto tiempo debe permanecer un hombre en un cargo antes de que el poder se le suba a la cabeza o, peor, se le baje a la bragueta?</p>



<p>¿Será cierto aquello de que la suerte de la fea, la bonita la desea?</p>



<p>¿Es el acosador una persona enferma? Si un amigo es acusado de acoso sexual, ¿le debo retirar mi amistad? </p>



<p>—Ese medio se presta para esas vainas —me dice un amigo en el gimnasio, refiriéndose al escándalo del momento: periodistas de televisión acusados -no condenados- de acosar sexualmente a sus compañeras de trabajo.</p>



<p>Cualquier análisis que se haga sobre el acoso sexual debe partir de una realidad inocultable: el machismo que atraviesa a la sociedad colombiana desde siempre. La cosa es peor si el dominio lo ejerce un hombre con poder, con mucho o poco poder. La mujer lleva las de perder cuando la testosterona ejerce su dictadura y los machos en celo se pavonean por la oficina. Es el reino de los manilargos y los ojilargos que desvisten gente con la mirada.</p>



<p>Tal vez mi amigo tenga razón. La televisión no es un espacio laboral más. Hay algo particular que lo hace especialmente vulnerable a las conductas inapropiadas. En los estudios de televisión, la imagen -prefabricada, edulcorada, artificial- es la medida de todo o de casi todo, y por tanto la belleza se ha convertido en estándar del éxito.</p>



<p>Sin embargo, hubo un tiempo en que mujeres comunes y corrientes, y no necesariamente jóvenes —talentosas, eso sí—, presentaban noticias por televisión en Colombia. Belleza más talento no era entonces regla obligada. Era suficiente con tener lo segundo. </p>



<p>De un día para otro las cosas cambiaron: los rostros bellos empezaron a inundar sets y pantallas, alentado por una cultura patriarcal que puso a los hombres como los mandamases del negocio de la televisión. Fíjese usted que hoy es bastante infrecuente encontrar mujeres dirigiendo telenoticieros y más raro aún verlas presidiendo un canal de televisión.</p>



<p>A las mujeres se les exige gracia física y talento para ponerse frente a una cámara. A los hombres no necesariamente se les hace esa doble exigencia. De hecho, a ellas se les suele reemplazar más fácilmente que a ellos. Dicho de otra forma, en televisión el ciclo vital de las mujeres es más corto que el de los hombres, y eso puede tener una única explicación: el poder real —la posición de superioridad— se concentra en hombres que, al final del día, son quienes deciden el ciclo activo de unos y otros en la pantalla. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Con la aparición de los canales privados, Caracol y RCN, a partir de 1998 se creó una competencia feroz por el rating: la rentabilidad del negocio se impuso sobre el servicio, lo que explica, entre otros fenómenos, el exceso de <em>realitys shows </em>que buscan seducir audiencias mezclando cuerpos, belleza y talento para disparar los índices de sintonía. Los televidente quedamos sometidos a una televisión aburridamente uniforme. </p>



<p>Y aquí estamos, viendo a los que dan las noticias convertidos en la noticia misma. Las denuncias por acoso sexual contra tres varones del periodismo —hasta ahora son tres con nombre propio— amenazan con causar daño reputacional a marcas emblemáticas.</p>



<p>No es fácil escribir sobre los posibles pecados de otros colegas, pero callarnos es la peor opción posible. Los hombres deberíamos ser los primeros en repudiar toda conducta masculina depredadora.</p>



<p>Estar investido de fama o autoridad no otorga licencia para degradar o someter a nadie. El pudor ajeno es un bien que se respeta. Desestimar la voz de una mujer que denuncia abusos contra su integridad, es ponerse del lado del victimario.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Por cada mujer que denuncia a su acosador, un lobo feroz desaparece de la oficina.&nbsp;</strong></h2>



<p>No somos jueces para dictar sentencia —prevalece la presunción de inocencia hasta que un juez diga lo contrario—, pero podemos abogar para que la justicia opere, caiga quien caiga. El periodismo no puede quedar en entredicho; ya suficientes males se ciernen sobre este oficio.</p>



<p>La televisión es un medio que por su propia naturaleza y la notoriedad que otorga la fama y la exposición mediática, está lleno de secretos, vergüenzas y a veces personajes oscuros. Escribo esto mientras recuerdo el caso del tristemente célebre Bill Cosby. La prensa informa que el comediante, hoy de 88 años, debe pagar 19 millones de dólares a una de sus víctimas. La mujer tenía 34 años cuando la sedó y emborrachó antes de violarla. El caso ocurrió en 1976.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>¿Seres humanos u objetos del deseo?</strong></p>



<p>Que los escándalos sexuales toquen a la televisión no es algo nuevo en una industria que desde sus orígenes ha convertido a mujeres y hombres en el objeto del deseo de las audiencias y que ahora —lo venimos a saber públicamente—, son también el objeto del deseo de puertas para adentro. Un enemigo interno —un mal elemento, diría yo— que muchas veces no está dispuesto a aceptar un no por respuesta. Pero un no es un no, y hay que repetirlo hasta el cansancio.</p>



<p>“…las acusaciones de acoso sexual (&#8230;) son un recordatorio de la grave interrupción que el acoso puede suponer para una carrera profesional”, comentaba Margaret Talbot, en una <a href="https://www.newyorker.com/news/daily-comment/fox-news-and-the-repercussions-of-sexual-harassment">columna de The New Yorker </a>(2016). Recordó el caso de la periodista Rudi Bakhtiar, que en 2007 perdió el ascenso como corresponsal en la oficina del canal Fox News en Washington <em>“tras rechazar las insinuaciones sexuales de un colega que estaba a punto de convertirse en jefe de la oficina”.</em></p>



<p>En el caso colombiano, nuevas denuncias —que se están conociendo, sin filtro alguno, a través de las redes sociales—, muestran que estamos ante lo que podría ser una conducta habitual en ese medio. Una colega colombiana informó a través de TikTok que debió alejarse del periodismo para dedicarse a las ventas.</p>



<p>Cuando se habla de acoso sexual se habla de tocamientos indebidos o no deseados, propuestas indecentes, insinuaciones, regalos injustificados, besos no consentidos, cualquier forma de manoseo, frases galantes que encubren dobles intenciones, retener a alguien en su oficina contra su voluntad, llamadas o mensajes a deshoras, incluso miradas lascivas, hasta comportamientos abiertamente descarados, cargados de una tensión sexual (en modo unidireccional, claramente).</p>



<p>No está de más incluir aquí la figura reprochable de lo que coloquialmente la gente llama “el viejo verde”: hombres mayores y lujuriosos afanados por seducir mujeres jóvenes, queriendo revertir, a punta de labia y/o chequera, los estragos de la edad.</p>



<p>Los televidentes hemos visto envejecer a muchas figuras de la televisión, por no decir que hemos envejecido al mismo tiempo con ellas. Creo que existe una relación directa entre el tiempo laborado y el poder acumulado, y sobre todo la manera como algunas personas se sirven de ese poder y de los años de experiencia dentro de una empresa. ¿Qué hay del relevo generacional? ¿Acaso es la experiencia la única medida de todas las cosas para mantener a las personas en un cargo?</p>



<p>Recordemos el escándalo sexual que terminó con la caída del presidente de Fox News, Roger Ailes, a la edad de 76 años. El drama está contado en la película “El escándalo” (Prime Video), protagonizada por&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Charlize_Theron">Charlize Theron</a>,&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Nicole_Kidman">Nicole Kidman</a>&nbsp;y&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Margot_Robbie">Margot Robbie</a>.</p>



<p>La presentadora Gretchen Carlson (Miss América 1989), tenía 50 años cuando denunció las invitaciones sexuales de su anciano agresor. <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-36862358">Según la BBC de Londres</a>, Carlson precisó en la demanda que Ailes <em>&#8220;se la comía con los ojos,&nbsp;hacía comentarios sobre sus piernas, le pedía que vistiera prendas que resaltaran su figura&nbsp;y le dijo que era sexy aunque requería mucho trabajo&#8221;.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="El Escándalo - Trailer Oficial (Español Latino)" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/MMG8lp0IkBs?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>El caso fue documentado en el cuarto episodio de la miniserie <em>“Dinastía: Los Murdoch”</em> (Netflix), sobre el multimillonario Rupert Murdoch, dueño entre otros medios de la cadena Fox News.<em>“Estábamos en un auto, y me tomó de la cabeza y del cuello, y bajó mi cara a su entrepierna”, </em>dijo Carlson.</p>



<p>En el mismo documental, la expresentadora Alisyn Camerota afirmó: “Roger siempre hablaba de los cuerpos de las mujeres. (…) Siempre hizo comentarios inapropiados y sucios sobre el tema. Fui a pedirle una oportunidad. Quería ser presentadora. Y me dijo: <em>´bueno, no estás lista aún. Voy a trabajar contigo</em>´. Y dijo: <em>´tendrá que ser los fines de semana, tal vez en un hotel´</em>”.</p>



<p>El caso concluyó con el despido de Ailes en julio de 2016. El tipo recibió una indemnización de 40 millones de dólares y murió al año siguiente. El dinero también suele usarse para comprar el silencio de las víctimas.</p>



<p>Otra historia lamentable es la de Harvey Weinstein, el todopoderoso de la industria cinematográfica, quien cumple una doble condena de 23 y 16 años por cargos de violación y agresión sexual.</p>



<p>En un artículo de 2017, la revista <a href="https://www.newyorker.com/news/news-desk/from-aggressive-overtures-to-sexual-assault-harvey-weinsteins-accusers-tell-their-stories">The New Yorker escribió lo siguiente:</a> “Su comportamiento era un secreto a voces en Hollywood y más allá, pero los intentos previos de numerosas publicaciones, incluyendo&nbsp;<em>The New Yorker</em>, por investigar y publicar la historia a lo largo de los años no cumplieron con las exigencias de la evidencia periodística. Muy pocas personas estaban dispuestas a hablar, y mucho menos a permitir que un periodista usara sus nombres, y Weinstein y sus asociados recurrieron a acuerdos de confidencialidad, sobornos y amenazas legales para silenciar sus testimonios”.&nbsp;</p>



<p>Un hombre, el joven reportero Ronan Farrow, fue clave para destapar el caso en la revista The New Yorker. Con su investigación —que incluyó grabaciones secretas y el testimonio de actrices—. ganó un premio Pulitzer en 2018 y dio impulso al movimiento <em>MeToo</em>, (<em>Yo también</em>), que ahora tiene capítulo propio en Colombia, bajo el nombre <a href="https://volcanicas.com/metoo-yo-te-creo-colega-nueva-ola-de-denuncias-en-el-periodismo-colombiano-que-sigue/">“<em>#MeToo yo te creo, colega”</em>.</a> &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="How Harvey Weinstein’s Sexual Abuse Cover Up Fell Apart | The Backstory | The New Yorker" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/Y12mA5oLSgM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Daño a la credibilidad</strong></p>



<p>Todavía es muy temprano para saber si habrá daño reputacional para los canales involucrados tras las denuncias contra los implicados por acoso sexual en Colombia. Hay quienes proponen apagar la televisión como una forma de sanción social contra medios de comunicación que irrumpen a diario en millones de hogares.</p>



<p>Yo creo que el asunto debe conducirnos como sociedad a una reflexión más profunda en tres dimensiones: el rol que cumplen la casa y la escuela en la formación de valores sobre las conductas sexuales, el compromiso de las empresas para que esos valores se conviertan en hábito y el respeto en costumbre, y, por último, la necesidad, por qué no, de establecer códigos de conducta sexual, como apéndice de los contratos de trabajo, para proteger la integridad de cada empleado. Está demostrado que las sociedades sin policías no funcionan.</p>



<p>Si<em> “el acoso sexual es espacios laborales es siempre un crimen difícil de rastrear”</em>, <a href="https://www.elespectador.com/opinion/editorial/acoso-en-medios-y-acoso-en-colombia">como sugiere este editorial de <strong>El Espectador</strong></a>, parecería entonces que las mujeres no tienen más alternativa que ser sus propias detectives y recoger las pruebas que incriminen a sus acosadores.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Por otro lado, poco se habla de los daños colaterales que trae consigo el escándalo. Muy mal que ciertos medios periodísticos hayan expuesto a las parejas o familias de los acusados al escarnio público, sin fin distinto que usar el morbo para atraer clics. Cosa distinta es la valoración que haga la opinión pública. Los famosos se exponen para lo bueno y, pues también, para lo malo. No hay escapatoria. La fama tiene un precio, y cada quien juzgue cuál es el límite de la amistad. </p>



<p>Con todo, ojalá la industria de las noticias siente cabeza y haga un autoexamen en medio de su mala hora. Es eso o poner en adelante suficientes duchas con agua fría en las salas de redacción.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127479</guid>
        <pubDate>Sun, 29 Mar 2026 13:06:52 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Acoso sexual o el costo de ser bonit@ en televisión]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Crónica de una memoria rescatada: la odisea de Antommarchi</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/cronica-de-una-memoria-rescatada-la-odisea-de-antommarchi/</link>
        <description><![CDATA[<p>Durante más de un siglo, unas láminas anatómicas de extraordinaria belleza y precisión viajaron en silencio a través del tiempo, cruzando imperios, guerras y continentes, hasta quedar sepultadas en el olvido. Lo que comenzó como un encuentro improbable entre ciencia, arte y poder en la Europa napoleónica, terminó convertido en un enigma dormido en los archivos de Colombia. Esta es la historia de ese largo extravío… y del gesto apasionado que, contra toda lógica, logró devolverle la voz a la memoria</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><em>Por Ramón García Piment y Claudia Patricia Romero</em></p>



<p>El mejor legado que se puede tener de una persona es el de poder transmitir, a futuras generaciones y a las propias, no solo la información ni el conocimiento, sino la pasión por el desarrollo y la inventiva humana, que se traduce en cultura. Los mecanismos para transmitir la pasión a generaciones no conocidas han sido siempre una tarea muy difícil, pues requieren múltiples artilugios que permitan apreciar las consideraciones, separar las confidencias, remover los recuerdos y tener un criterio claro, completo y libre de ruidos, el cual une el futuro con el pasado en pensamiento, palabras, idiomas, invenciones e interpretaciones.</p>



<p>Estella Restrepo Zea logró, en muchas ocasiones, llevó estas interpretaciones del pasado a nuestro presente y del presente al futuro lejano. Sus estudios, carácter, propósitos y formación le permitieron crear un mecanismo capaz de comunicar la ciencia, la tecnología, la política y el arte de los siglos XVIII y XIX en sus investigaciones, que perpetuaron sus hallazgos, sacándolos de un letargo temporal hacia una perseverancia, así como las flores en primavera, que son muchas, pero pocas las que dan fruto.</p>



<figure class="wp-block-image alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="803" height="816" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28221822/Aloys-Senefelder.png" alt="" class="wp-image-127514" style="aspect-ratio:0.9840796726042628;width:290px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28221822/Aloys-Senefelder.png 803w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28221822/Aloys-Senefelder-295x300.png 295w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28221822/Aloys-Senefelder-768x780.png 768w" sizes="auto, (max-width: 803px) 100vw, 803px" /></figure>



<p>Es así como se desarrolla este ingenioso proceso de transmisión intergeneracional de memoria: Estella nos llevó a un viaje histórico que inició en 1796, en Múnich, donde nos encontramos con Aloys Senefelder, un dramaturgo y músico checo que no tenía mucha fama en sus actuaciones, por lo que el destino lo llevó a incursionar en la escritura del arte dramático con su obra <em>Mathilde von Altenstein</em>, a la que no logró conseguirle un editor. Por ello, decidió realizar una serie de ensayos a fin de poder replicar las publicaciones a través del estampado de una matriz que resultara como un método económico de impresión para difundir sus obras de teatro. En medio de su experimentación, escribió la lista de la ropa que llevaría a la lavandería en una piedra lisa con una crayola; así encontró la técnica que se denominaría en adelante como litografía, considerada uno de los inventos tecnológicos más revolucionarios de la época, cuya fama Senefelder no dimensionó.</p>



<figure class="wp-block-image alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="819" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28222313/Paolo-Mascani.png" alt="" class="wp-image-127515" style="aspect-ratio:0.9768244206105152;width:288px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28222313/Paolo-Mascani.png 800w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28222313/Paolo-Mascani-293x300.png 293w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28222313/Paolo-Mascani-768x786.png 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>



<p>Por la misma época, en 1780, en la Universidad de Siena (Italia), el profesor de medicina Paolo Mascagni estaba encontrando los primeros resultados de sus investigaciones sobre el sistema linfático humano, lo que lo llevó a documentar y describir más de la mitad de los elementos anatómicos linfáticos que conocemos hoy en día. Sus hallazgos los realizaba a través de la disección de numerosos cadáveres en condiciones consideradas peligrosas e imprudentes, acompañado por un nutrido grupo de dibujantes que plasmaban, con excelencia artística, el fruto de la herencia del exquisito Renacimiento. Sus descubrimientos quedaron consignados inicialmente en la publicación <em>Vassorum lymphaticorum corporis humani Historia et iconographia</em> y, posteriormente, en la <em>Anatomía Universia</em> (publicada <em>post mortem</em>), que lo consagraron como uno de los más notables anatomistas de todos los tiempos.</p>



<p>Las dificultades de reproducción de sus dibujos, dada su meticulosa definición y detalle, llevaron a los sucesores del legado de Mascagni —Bernardo y Aurelio— a conformar una sociedad anónima para la publicación póstuma de sus obras, contratando como curador y editor al médico Francesco Antommarchi, quien en ese momento estaba siendo recomendado por el cardenal Joseph Fesch para ser el médico de Napoleón Bonaparte. Fue así como, en la isla de Santa Elena, desde 1818, donde permaneció el emperador preso luego de su derrota en la batalla de Waterloo, se encontraron estos personajes.</p>



<figure class="wp-block-image alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="589" height="641" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28224611/Francesco-Antommarchi.png" alt="" class="wp-image-127516" style="aspect-ratio:0.9189219987465101;width:264px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28224611/Francesco-Antommarchi.png 589w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28224611/Francesco-Antommarchi-276x300.png 276w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /></figure>



<p>En ese pequeño y árido islote africano estaban confinados Bonaparte y Antommarchi, quienes conjugaron los dibujos inéditos de la anatomía de Mascagni con la novedosa tecnología de la litografía, cuya idea había sido traída por uno de los visitantes al depuesto emperador: el general Louis François Lejeune, quien estaba fascinado por esta técnica luego de conocer los talleres de Senefelder durante la campaña alemana de las guerras napoleónicas de 1808. Así se confabularon el arte con la innovación técnica, y estas, a su vez, con las invenciones médicas y el poderío político en una obra majestuosa titulada <em>Planches anatomiques du corps humain executées d’après les dimensions naturelles accompagnées d’un texte explicatif, par F. Antommarchi</em>, publicada en París en 1826, cuya edición fue dedicada a Napoleón.</p>



<p>Las 83 láminas anatómicas del cuerpo humano, de tamaño real, que componen la obra, gozan de una precisión y detalle únicos para la época y aun para nuestros días. Litografiadas con especial cuidado, nos conducen a un estudio detallado de cada una de las capas, desde los músculos del cuerpo hasta el esqueleto, dejando una increíble expresividad de los modelos, que semejan estar vivos en medio de una naturaleza vegetal reducida, con el fin de mostrar la grandeza de las proporciones antropomórficas como un canon divino. Tal magnificencia plasmada en el proyecto de las litografías representó para Napoleón su descanso y refugio cuando los guardias presionaban fuertemente su ánimo. Más de una vez fue este pasatiempo el alivio que redujo el peso de sus horas, pues “amaba estudiar el hombre físico y compenetrarse con el hombre moral”, según lo describió el mismo Antommarchi en su diario.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="474" height="622" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28225144/planches-anatomiques.jpg" alt="" class="wp-image-127517" style="width:650px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28225144/planches-anatomiques.jpg 474w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28225144/planches-anatomiques-229x300.jpg 229w" sizes="auto, (max-width: 474px) 100vw, 474px" /></figure>



<p>Al morir Napoleón en 1821, Francesco Antommarchi partió a tierras americanas, atracando su barco en Brasil, en Colombia, en México y finalmente en Cuba hacia 1838. El médico encontró en Santiago de Cuba un lugar de remanso a su duro vivir, en compañía de su primo Antonio Benjamín Antommarchi, hacendado cafetero, y de su hermano menor José María Antommarchi, quien estaba casado con la cucuteña Victoria García-Herreros y Santander, con quien tuvo once hijos.</p>



<p>Francesco se dedicó en Cuba al estudio de la fiebre amarilla y trabajó intensamente por combatirla. También llevó a cabo, en la hija del marqués de Moya, gobernador de Cuba, la primera operación de cataratas realizada en la isla, logrando el más completo éxito, lo que desembocó en la fundación de un hospital para que pudieran beneficiarse de sus servicios los numerosos pacientes que sufrían afecciones oculares, encomendándose su dirección a Francesco Antommarchi. La isla había declarado una epidemia de fiebre amarilla que él contrajo, falleciendo a causa de esta enfermedad el 3 de abril de 1838. Luego de su deceso, su hermano José María viajó a Venezuela, donde se estableció hasta su muerte. Su viuda, Victoria García-Herreros, decidió regresar a San José de Cúcuta (Colombia), acompañada de las pertenencias y legado de su esposo y de su cuñado. Tras establecerse en la ciudad fronteriza, su hija Hortensia se casó con José Vásquez Durán.</p>



<p>Ya en Bogotá, José y Hortensia concibieron a Ana Francisca Vásquez Antommarchi, quien años después se casó con Juan Manuel Carrasquilla Hernández, hijo del afamado médico y filósofo Juan de Dios Carrasquilla Lema, egresado del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario y del San Bartolomé, conocido por haber sido el primer jefe del Departamento Nacional de Agricultura —que luego se convertiría en el Instituto Nacional de Agricultura—, miembro de la Sociedad de Medicina y Ciencias Naturales, autor de numerosos estudios sobre paludismo y lepra, profesor de medicina de la Universidad Nacional de Colombia y creador del Instituto Carrasquilla para el estudio de la lepra y otras enfermedades infecciosas, donde instituyó un suero llamado leprina, que contenía el cultivo del bacilo de Hansen.</p>



<p>Ana Francisca conocía la pasión de su suegro por la medicina y la anatomía, por lo que decidió entregarle las láminas que con esmero cuidó su tío abuelo y conservó su madre durante tantos años. Sin embargo, el doctor Carrasquilla decidió donar las láminas, junto con libros y estudios, a la Biblioteca de la Universidad Nacional de Colombia antes de su muerte en 1908.</p>



<p>Pasaron muchos años, y las láminas, perdidas y cubiertas de polvo, reposaban entre miles de libros universitarios. En algún momento del siglo XX fueron dobladas por la mitad, cosidas y empastadas, desconociendo su origen y sus aventuras errantes, extraviadas en el olvido del sótano de la Biblioteca de la Universidad, hasta que, en la década de los sesenta, en medio de los ímpetus de los movimientos estudiantiles y bajo la rectoría del médico José Félix Patiño, el doctor Andrés Soriano Lleras, dedicado médico y entusiasta de la historia de la medicina, avistó un deteriorado y húmedo empaste cuyo contenido parecía ser de buena factura. Pensó en llevarlo a su recién creado museo de historia de la medicina del ente universitario; sin embargo, no encontró suficiente información. El museo funcionó hasta su muerte, en 1974.</p>



<p>Ya nadie vivo podía dar fe de esta epopeya, que se perdía sin recuerdo y sin dolientes. Sin embargo, el destino confabulaba contra el olvido de tan importante obra y, para ello, se valió de la pasión escondida de una talentosa historiadora que siempre quiso ser médica: la antioqueña Estella Restrepo Zea, quien había ingresado como docente a la Universidad Nacional de Colombia en 1975. Durante más de una década buscó piezas y artefactos antiguos utilizados en la enseñanza de la medicina. En 1988 encontró una posible veta que sirviera a su investigación y, junto con el decano de Medicina, Augusto Corredor, trabajó para la reapertura del museo, que se llevó a cabo en 1991. Durante su proceso investigativo encontró los apuntes del doctor Soriano y, con ello, el hallazgo de las extrañas láminas.</p>



<p>Conformó entonces el Grupo de Investigación sobre Historia de la Medicina; trabajó con litógrafos y artistas; entrevistó a profesores de la Facultad de Medicina y a académicos como Zoilo Cuéllar; realizó visitas a museos y bibliotecas de París, Florencia y Siena; leyó el diario de Antommarchi; consultó los programas de anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad durante el siglo XIX y la primera mitad del XX; indagó con bibliotecólogas de la Universidad Nacional de años anteriores, y logró aclarar lo fundamental de las preguntas que daban tantas vueltas en su cabeza. Con ello, consiguió desenmarañar la majestuosa trama histórica, volviéndola más valiosa que las mismas láminas, maravillosas por su tradición artística y tecnológica al servicio de la ciencia.</p>



<p>Su impulso no se detuvo allí, pues Estella tenía la misión de evitar que estas piezas volvieran a perderse en el abandono. Emprendió entonces el propósito de restaurarlas en el mejor laboratorio del país y, una vez reintegradas a su forma original, almacenarlas en un espacio especialmente diseñado con las mejores tecnologías de conservación en el Archivo Histórico del alma mater. Logró reproducirlas digitalmente con la mayor resolución y definición existentes a nivel global y, finalmente, consiguió la reproducción numerada de cincuenta réplicas, que fueron entregadas a igual número de instituciones académicas y de memoria en el mundo, a través de la Comisión de la Universidad Nacional para el Bicentenario de la Independencia, conformada por el Gobierno Nacional como reconocimiento al desarrollo de la cultura del mundo en Colombia.</p>



<p>Pero esa pasión que nos permitió desentrañar esta enorme odisea tuvo un nombre propio: Estella Restrepo Zea. Una mujer de semblante sereno, acento paisa y una sensibilidad profunda por los estudios sociales. En ella se adivinaba, casi de forma natural, una vocación temprana por la medicina, como si desde niña hubiese cultivado una sed silenciosa por comprender el cuerpo y sus misterios.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28220854/Estella-Restrepo-Zea.png" alt="" class="wp-image-127513" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28220854/Estella-Restrepo-Zea.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28220854/Estella-Restrepo-Zea-300x225.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28220854/Estella-Restrepo-Zea-768x576.png 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Fotografia de Estella Restrepo Tomada por su Hijo Juan Manuel Martinez, con ajuste digital.</em></figcaption></figure>



<p>Esa inclinación se transformó, con los años, en una disciplina rigurosa y en una constancia admirable, que la llevaron a recorrer los caminos de la historia con la precisión de quien observa, pero también con el cuidado de quien comprende. Su trato, firme y a la vez maternal, marcó a quienes la acompañaron en sus investigaciones —como Ona Vileikis—, guiándolos con la paciencia de quien no solo enseña, sino que forma.</p>



<p>Historiadora de oficio y por vocación, Estella dedicó su vida a explorar los vínculos entre la medicina, la ciencia y la sociedad. Durante décadas, desde su labor como docente en la Universidad Nacional de Colombia, no solo investigó, sino que sembró preguntas, despertó curiosidades y abrió caminos. Fue, en esencia, una tejedora de memoria: alguien capaz de ver en los fragmentos dispersos del pasado una historia viva, esperando ser contada.</p>



<p>Estella Restrepo falleció el 1 de enero de 2019, dejando su investigación como fuente para la memoria y su pasión cultural para el mundo, Estella aun nos acompaña en esta odisea eterna por la memoria.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127511</guid>
        <pubDate>Sun, 29 Mar 2026 03:59:26 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Crónica de una memoria rescatada: la odisea de Antommarchi]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>TODO PINTA BIEN… by R.S.J.M</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/todo-pinta-bien-by-r-s-j-m/</link>
        <description><![CDATA[<p>En el MUNDO de WILLY… un lugar en las ALTURAS de una BOGOTÁ DC que te sorprende por las características de ÉL, es ALLÍ en medio de sus PIZZAS, PASTAS &amp; FOCACCIAS donde aparecen todo tipo de personajes FREAKS… Esos que quizás los veas empezar comiendo la PORCIÓN de PIZZA desde parte gruesa al vértice… [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>En el MUNDO de WILLY… un lugar en las ALTURAS de una BOGOTÁ DC que te sorprende por las características de ÉL, es ALLÍ en medio de sus PIZZAS, PASTAS &amp; FOCACCIAS donde aparecen todo tipo de personajes FREAKS… Esos que quizás los veas empezar comiendo la PORCIÓN de PIZZA desde parte gruesa al vértice… con la EDUCACIÓN típica que destaca a la BCBG… el Buen Estilo… Buen Gusto…y resultar que hay algo más como nos lo cuenta…con su BAD BUNNY Style Robert Sebastián Jimenez Marín…</p>



<p></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/04143608/IMG_0621-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-127664" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/04143608/IMG_0621-768x1024.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/04143608/IMG_0621-225x300.jpeg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/04143608/IMG_0621-1152x1536.jpeg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/04143608/IMG_0621.jpeg 1199w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="has-text-align-center">“TODO PINTA BIEN… by R.S.J.M</p>



<p>“Mi entrada al mundo del dibujo va desde muy temprana edad… siempre me gustó ver videos y<br>repetirlosven la hoja de PAPEL, mientras hacia blocks de hojas con cuadernos reciclados, pero no sabia en ese entonces aquello que despertaban en mi…<br>Como refiero esto era un juego o algo que me daba un cierto brillo…por que el esfero que conocíamos fue con el que retomé pero ya en grado once en el colegio Altamira; pues eran evaluaciones y que cosa para generarte estres y aburrirte, pues se decoraban con tinta… De este mero giro a la evaluación nos dimos cuenta los cuatro que teniamos que hacer algo con esto “que amamos, pues conocimos el mundo del vinilo adhesivo y por este medio traer al fisico mas vivo aquello que estabamos realizando y hablo de las 4 cacatuas o CKTK o mas bien Caketukez, somos 4 en el grupo cada uno entrega un poco de lo suyo a CKTK de Cache, Kevs ,Tusz y Keroz 4 realizando diseños haciendo calcas y vendiendo lo producido en el colegio…</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28073850/IMG_0578-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-127489" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28073850/IMG_0578-768x1024.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28073850/IMG_0578-225x300.jpeg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28073850/IMG_0578.jpeg 960w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>Luego venia mi proceso con la tinta en piel pues en mi camino me encontré con Yefree Martinez o Freettoo como le digo a mi profesor…mi master como le diga no importa esta persona me dio un valor que no otras lo habian logrado…</p>



<p>Pues me enseño no solo todos los principios del tatuaje, tambien me enseño lo empatico y personal que puede ser un humano, pues el me acogio como un hermano sin interes material mas que ver como yo seguia avanzando en mi proceso y lo que me gustaba como por medio de esto podria generar mis ingresos para vivir mucho mejor de lo que me daba la vida… me permite conocer a donde puedo llegar. Basicamente me abrió el mundo del tattoo…</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28081640/6326d1c3-e4c5-439e-9da1-56acddcd4e55-1024x768.jpeg" alt="" class="wp-image-127491" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28081640/6326d1c3-e4c5-439e-9da1-56acddcd4e55-1024x768.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28081640/6326d1c3-e4c5-439e-9da1-56acddcd4e55-300x225.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28081640/6326d1c3-e4c5-439e-9da1-56acddcd4e55-768x576.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28081640/6326d1c3-e4c5-439e-9da1-56acddcd4e55.jpeg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Mis metas son seguir tatuando y realizar una historia y entregarla por medio de comic manga en esfero pues el bolígrafo o tinta esfero bic es el que me avivó a realizar demasiados dibujos a lápiz grafito y que se &#8220;compren &#8221; o se encuentren pues mi arte va muy de la mano con la conexión de la persona,  a la que le  realice algo, llamará eso por mi lado personal…<br>Algo más para el mundo es socializar el arte con mucha gente pars ayudar a entender y entenderse por medio del arte.</p>



<p></p>



<p>Mi nombre: Robert Sebastián Jimenez Marín…<br>A lo largo de este proceso he tenido varios alteregos pues me parece que a veces que el &#8220;anonimato&#8221; te deja abrir un poco más; de verdad; eso que  llevas por dentro y no te quedas en tanta superficialidad… el primero fue Tusz; que se traduce del polaco, a tinta o polluelo las dos me describen un poco pues para ese momento era más un polluelo jaja..; la tinta que me acompaña, ya pasó a ser Tusz el que tatua. Lo El otro ROBERTO o TROBT se apegan un poco más a mi sentir…aquello que de una u otra forma observo, vivo y al final pues se pueden unir (Robt + Tusz) siguen siendo el mismo YO…”</p>



<div class="wp-block-group has-global-padding is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
<p>Un PERSONAJE , con una Iinda HISTORIA y su ILUSIÓN  aquellas que de seguro lo llevaran al TOP OF THE HILL como diría…</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-9-16 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Mientras un hermano tiene millones, él otro esta en la bancarrota. #badbunny  #celebrity  #music" width="422" height="750" src="https://www.youtube.com/embed/9RihwhgSu4o?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>
</div>



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<p><strong>Y no se olvide de seguirnos en el…</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="866" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/30210420/IMG_9215-866x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-125282" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/30210420/IMG_9215-866x1024.jpeg 866w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/30210420/IMG_9215-254x300.jpeg 254w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/30210420/IMG_9215-768x908.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/30210420/IMG_9215.jpeg 1083w" sizes="auto, (max-width: 866px) 100vw, 866px" /></figure>



<p></p>



<p><strong>CONTINUARÁ</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/imgres-6-300x168.jpg" alt="" class="wp-image-73936" style="width:650px;height:auto" /></figure>



<p><strong>CON JABÓN…! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127462</guid>
        <pubDate>Sat, 28 Mar 2026 14:34:58 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[TODO PINTA BIEN… by R.S.J.M]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>José Zuleta presentó Mulatos, novela situada en el Pacífico nariñense</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/jose-zuleta-presento-mulatos-novela-situada-en-el-pacifico-narinense/</link>
        <description><![CDATA[<p>En Cali, con el sello del Fondo de Cultura Económica, en conversación con las libreras Isabel Caicedo y Abelin Vargas. &#8220;Una vez más, José Zuleta Ortiz nos asombra con su mirada&#8221;. &#8220;De su mano asistimos en platea al más violento maremoto que se haya registrado en el mar Pacífico colombiano —hecho que desencadena la historia—, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>En Cali, con el sello del <strong>Fondo de Cultura Económica</strong>, en conversación con las libreras <strong>Isabel Caicedo</strong> y <strong>Abelin Vargas</strong>. &#8220;Una vez más, José Zuleta Ortiz nos asombra con su mirada&#8221;.</p>



<p>&#8220;De su mano asistimos en platea al más violento maremoto que se haya registrado en el mar Pacífico colombiano —hecho que desencadena la historia—, y en su prosa deslumbrante cabalgamos hacia el exilio y el redescubrimiento<br>de un mundo nuevo, donde la poesía triunfa sobre la adversidad y el aislamiento.</p>



<p><em>Mulatos</em> cuenta la historia de Isaura y Gabriela, de sus voces, de los secretos del agua que todo lo circunda. Explora los mitos de una de las regiones más desconocidas e inexploradas del mundo y desvela los enigmas de una familia de sobrevivientes gobernada por mujeres&#8221;.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>&#8220;Este libro es el producto de una memoria y es un homenaje a una comunidad del Pacífico surcolombiano, de una comunidad que llaman los mulateños o culimochos, donde yo viví, y este libro es un poco como una acción de gracias a ellos y a ese mundo que conocí de primera mano&#8221;:</p>



<p><strong>José Zuleta Ortiz</strong>, en Librería María, Casa Obeso Mejía del oeste de Cali.</p>
</blockquote>



<p>Para la crítica literaria <a href="https://www.instagram.com/reel/DWSVBgNpKkt/?igsh=ZHJybHpna3NpdHl0">Lina Escribe</a>, &#8220;en <strong>Mulatos</strong> tenemos una historia de la lucha de dos mujeres por encontrar su identidad, defender lo que son y ocupar un lugar en el mundo. </p>



<p>A través de sus vivencias conocemos un Pacífico azotado por la violencia y el abandono estatal, a la vez que sus personajes van encontrando su destino gracias al amor por su tierra y las palabras.</p>



<p>La construcción de los personajes me parece completa y compleja, pero en definitiva lo que más me atrapo fue el juego intertextual de la historia, mostrando que la novela no es un formato rígido y que puede tocarse con otros géneros&#8221;. </p>



<ul class="wp-block-list">
<li> <strong>José Zuleta Ortiz</strong> nació en Bogotá en 1960 y vive en Cali desde 1969. Ha publicado cuatro libros de poesía, seis colecciones de cuentos, un libro de retratos y dos novelas. </li>
</ul>



<p>La novela <em>Lo que no fue dicho</em>, 2021, ganó el Premio Nacional a Novela Publicada del Ministerio de Cultura. En 2024 publicó la novela <em>Una versión de los hechos</em> y en 2025 la antología de cuentos <em>Sol bajo la lluvia</em>. </p>



<p>En 2009 el Premio Nacional de Literatura del Ministerio de Cultura, con el libro de cuentos <em>Ladrón de olvidos</em>. En 2003 ganó el Premio Nacional de Poesía <em>Descanse en Paz la Guerra </em>de la Casa de Poesía Silva de Bogotá con la obra <em>Música para desplazados</em> y en 2002, con <em>Las alas del súbdito</em>, ganó el Premio Nacional de Poesía Carlos Héctor Trejos. <em>Mulatos</em> es su tercera novela.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Fundación Color de Colombia</author>
                    <category>República de colores</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127438</guid>
        <pubDate>Sat, 28 Mar 2026 00:37:25 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/27185619/imagen-destacada-en-blog.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[José Zuleta presentó Mulatos, novela situada en el Pacífico nariñense]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fundación Color de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>LAS ESTUPIDECES DE TRUMP</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-estupideces-de-trump/</link>
        <description><![CDATA[<p>Que solo fueran las estupideces del vecino, vaya y venga, pero son ni más ni menos que las deDonald Trump, Presidente de los Estados Unidos, la persona que desempeña el cargo con máspoder en el mundo. En ocasiones, todos cometemos estupideces, incluido el Papa en Roma, perocon Trump, la cosa cambia, pues sus estupideces no [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Que solo fueran las estupideces del vecino, vaya y venga, pero son ni más ni menos que las de<br>Donald Trump, Presidente de los Estados Unidos, la persona que desempeña el cargo con más<br>poder en el mundo. En ocasiones, todos cometemos estupideces, incluido el Papa en Roma, pero<br>con Trump, la cosa cambia, pues sus estupideces no son ocasionales; son permanentes, en lo<br>grande y en lo pequeño y que, para colmo, no se pueden discutir, como si la suya fuera la palabra<br>de Dios, respetuosamente escuchada. Parece un Superman de tira cómica, que no se cansa de<br>autoalabarse y de autodesignarse el gestor o ejecutor de todo lo imaginable. A los demás, no nos<br>quedaría sino meter la cola entre las patas, cual perro castigado y alabarlo a él, que es el más<br>grande, el responsable de todo lo bueno que hay en la tierra; lo malo, obviamente es obra de sus<br>enemigos, de los cuales pronto dará cuenta.<br>Esto sucede en el actual escenario político norteamericano, un edificio deleznable, que heredó el<br>actual presidente y que aprovecha para reinar sin control. Hasta ahora, la oposición demócrata, no<br>ha capitalizado el creciente desgaste de Trump y su gobierno, que acabará arrastrando al Partido<br>Republicano, donde las voces antitrumpistas son escasas pero crecientes. Los demócratas a los<br>cuales Trump les tira con todo, están debilitados, sin proyecto ni dirección; no logran reponerse de<br>la paliza que les infligieron los ciudadanos en las pasadas elecciones. En estas circunstancias, los<br>Republicanos pueden tener la gran oportunidad para recuperar y rehacer su Partido, capturado<br>por Trump, aprovechando que el reinado de este se debilita, con solo un año en el poder. Los<br>republicanos, ante todo, necesitan liberarse del yugo trumpista, que hoy los tiene amarrados. Este<br>es el momento para marcar distancias, cuando el reinado del actual Presidente empieza a<br>debilitarse y aún le quedan tres años mal contados de su período; serán años de desgaste de la<br>figura y la credibilidad presidencial. El gran reto para los demócratas es, conservar al menos el<br>actual respaldo ciudadano y marcar con Trump y sus incondicionales, diferencias claras en sus<br>propuestas, para recuperar y fortalecer su sintonía con las preocupaciones y demandas de la<br>mayoría.<br>Trump es un personaje caracterizado por su alma provocadora y disruptiva que, cual ráfaga,<br>entró y se apoderó del escenario del Partido, a hombros de sus fieles seguidores, los republicanos<br>trompistas. Lo hizo pisando y hablando duro y ofreciendo posibilidades de negocios al que tuviera<br>con qué – plata, amigos, ganas -. Es crudo y mentiroso, fantasioso e irresponsable con sus<br>planteamientos racistas, nacionalistas y maniqueos, Divide a las personas entre buenos, los que<br>piensan y son como él, y los malos, que serían todos los demás, a los que, despreciativamente,<br>califica de indocumentados, ladrones, asesinos… Trump es la expresión de una mentalidad<br>enfermiza de negociante; para él, todo tiene un precio y su único propósito, es conseguir lo que se<br>quiere, lo que sea, eso sí, al menor precio posible. En esa perspectiva, el mundo se vuelve una<br>rebatiña entre compradores, donde ganan los más hábiles y los que tengan la billetera más<br>poderosa.<br>El mundo de Trump, es uno donde hay muchos ricos, mucha plata y negocios, mucha desigualdad,<br>con sectores inmensamente ricos y otros inmensamente pobres y excluidos. El grito de batalla es<br>“enriqueceos” a cualquier costo, pasando por encima de los derechos tanto de la naturaleza, como<br>de las comunidades y de los sectores marginados. Claramente, ese no es el camino al desarrollo de<br>la capacidad productiva de las economías nacionales sobre las cuales se estructura la mundial. Ni</p>



<p>de estructuras sociales de convivencia y de respeto de los derechos. Trump en su fantasía, quedó<br>prisionero de la época del gran despegue norteamericano en los veinte años posteriores a la<br>Segunda Guerra; d los “veinte gloriosos” del capitalismo norteamericano, que reinó en Occidente<br>como el poder indiscutido, en un mundo bipolar, donde el otro medio, eran los países socialistas<br>con su centro o motor en la Unión Soviética. Ese es el mundo al cual Trump quisiera regresar, pero<br>hoy, otras son las posibilidades, otra la organización del poder. Es un mundo que fue, pero ya no<br>es ni volverá a ser. Es el fantasioso sueño trumpista, que lo llevará al fracaso, por ahistórico.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127391</guid>
        <pubDate>Wed, 25 Mar 2026 18:11:33 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[LAS ESTUPIDECES DE TRUMP]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Manuel Ospina</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>BTS, la histeria por esos coreanos maquillados cantando… y Franz Liszt</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/pletora/bts-la-histeria-por-esos-coreanos-maquillados-cantando-y-franz-liszt/</link>
        <description><![CDATA[<p>BTS. Un montón de coreanos cantando. (Me gusta su música. A veces me suena igual. No siempre. Pero a veces sí. Hay bailes que disfruto. Otros… siento que ya los vi. Otra vez. Igualito. No me matan. Tampoco me disgustan.) Hasta ahí, todo normal. Pero hay algo… algo que me tiene pensando más de la [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>BTS.<br />
Un montón de coreanos cantando.</p>
<p>(Me gusta su música. A veces me suena igual. No siempre. Pero a veces sí.<br />
Hay bailes que disfruto. Otros… siento que ya los vi. Otra vez. Igualito.<br />
No me matan. Tampoco me disgustan.)</p>
<p>Hasta ahí, todo normal.</p>
<p>Pero hay algo…<br />
algo que me tiene pensando más de la cuenta. Y no son ellos.</p>
<p>Son ellas.</p>
<p>Las Armys. A-R-M-Y. Como ejército. Y sí… lo son.</p>
<p>Porque ahí hay un abismo. Literal.</p>
<p>Están las niñas. Preadolescentes. Adolescentes. Diecisiete, dieciocho…<br />
Y después aparecen mujeres de treinta y cinco para arriba, de cuarenta, de cincuenta, hasta de sesenta y hasta setenta años. Amigas mías. Madres de mis amigas. Mujeres ya grandotas, grandotas, tragadas, pero tragadas, de esos coreanos, con una intensidad que ni mis años más devotos de Ricky Martin.</p>
<p>Y no hablo de un caso aislado. Ojalá fuera una.<br />
Son muchas. Demasiadas para ser casualidad.</p>
<p>Las conozco… por WhatsApp.</p>
<p>(Ya sé. Qué lugar tan raro para descubrir un fenómeno cultural mundial.<br />
Pero así funciona ahora la vida: uno se entera de todo por los estados de la gente.)</p>
<p>Entro a chismosear —porque sí, es perder el tiempo, pero uno entra—<br />
y ahí están:</p>
<p>uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete estados…<br />
BTS. BTS. BTS.</p>
<p>Y gracias a esos estados los he ido conociendo.<br />
No a ellos. A BTS como fenómeno.</p>
<p>Hay un dicho horrible, cargado de estereotipo cultural: “todos los chinos son iguales”. Ya sé, ya sé: BTS es coreano. COREANO. Que después no vengan las Armys y me cuelguen. O me hagan brujería por WhatsApp, que en estos tiempos uno nunca sabe. Pero tengo que admitir algo: a mí varios de ellos se me confunden. Me enredo. Entre el mismo tono de pelo de algunos, la producción tan calculada y esa perfección tan cuidadosamente fabricada, me cuesta distinguirlos.</p>
<p>Y eso es lo más fuerte.</p>
<p>Ellos están… demasiado producidos.</p>
<p>Y cuando digo producidos, es producidos de verdad.<br />
Maquillados. Pero maquillados con precisión quirúrgica.<br />
Gloss. Delineado. Pestañas. Base. Corrector. Piel perfecta.</p>
<p>Cabello en su sitio exacto. Ni un pelo rebelde.<br />
Nada se mueve donde no debe.</p>
<p>Todo… impecable.</p>
<p>Demasiado impecable.</p>
<p>Y esa perfección… me asusta un poco.</p>
<p>Porque no existe.</p>
<p>Me puse a pensar —y sí, esto ya es obsesión mía—:<br />
¿Cómo se ven cuando se levantan un lunes cualquiera?<br />
En bóxer. Descalzos. Sin luces. Sin filtros. Sin ese ejército de manos que los construye.</p>
<p>Los busqué.</p>
<p>Quería verlos humanos. De carne y hueso.</p>
<p>No los encontré.</p>
<p>Todo lo que pretende ser “natural” sigue estando editado.<br />
Retocado. Iluminado. Cuidado.</p>
<p>Entonces…</p>
<p>vivimos en un mundo que critica a las mujeres por usar filtros,<br />
por maquillarse demasiado,<br />
por construir una imagen…</p>
<p>y al mismo tiempo idolatra —con la misma intensidad— a hombres que encarnan un nivel de perfección aún más intervenido.</p>
<p>Y ahí algo… no cuadra.</p>
<p>Porque aquí no solo hay música.</p>
<p>Aquí hay deseo.<br />
Hay construcción.<br />
Hay personajes.</p>
<p>Cada uno tiene su rol:<br />
el romántico, el serio, el divertido, el “loquito”, el sensible.</p>
<p>Todo está diseñado para que alguien —en algún lugar del mundo— diga:<br />
“ese es el mío”.</p>
<p>Y funciona.</p>
<p>Claro que funciona.</p>
<p>(Lo sé. Yo fui —soy— fan de Ricky Martin desde niña.<br />
Entiendo perfectamente esa emoción loca.)</p>
<p>No hay juicio ahí.</p>
<p>Pero sí hay una pregunta.</p>
<p>¿Quiénes son ellos cuando no están actuando?</p>
<p>¿Ese romanticismo es de verdad?<br />
¿Ese gesto, esa mirada, esa forma de moverse?</p>
<p>¿O estamos viendo una coreografía emocional tan ensayada como sus pasos de baile?</p>
<p>Y entonces la inquietud crece.</p>
<p>No por las adolescentes —aunque sí, son más manipulables—<br />
ni por las mujeres adultas, que ya han vivido suficiente como para saber dónde están paradas.</p>
<p>La inquietud va por otro lado.</p>
<p>Más silenciosa.</p>
<p>Más incómoda.</p>
<p>Un mundo que cada vez consume más figuras construidas.<br />
Más perfectas. Más pulidas. Más diseñadas.</p>
<p>Y poco a poco…<br />
esa construcción empieza a sentirse real.</p>
<p>Y cuando lo irreal se siente real,<br />
algo se desajusta.</p>
<p>No en ellos.</p>
<p>En nosotros.</p>
<p>Porque BTS no inventó nada.<br />
Ellos son el resultado.</p>
<p>El resultado de un sistema que entendió algo antes que todos:<br />
que la perfección vende.<br />
aunque no exista.</p>
<p>Y ahí estamos.<br />
mirando, compartiendo, guardando, defendiendo…</p>
<p>creyendo, un poquito, que sí.</p>
<p>Y aquí, mientras pienso si esas últimas frases de arriba me sirven de final para esta columna, toc, toc, toc: un grupo de preguntas empezó a golpearme la cabeza. ¿De dónde diablos salieron las fans? Es decir, ¿eso quién se lo inventó? ¿Cuándo sucedió por primera vez?</p>
<p>Una cree que las Armys y todo eso nació con internet. Con el pop. Con la radio. Con los discos. Con la televisión. Fabricadas por TikTok. Que se riegan por WhatsApp. Hijas de la histeria digital. Mentira. Bueno, no mentira completa, pero esa vaina viene desde antes de Cristo.</p>
<p>Y aquí me fui a mi obsesión de siempre: Mesopotamia. Que me encanta. Ahí siento que comenzaron demasiadas cosas que todavía seguimos repitiendo, aunque ahora las repitamos con boletería digital y videos en estados de WhatsApp, pero sigue siendo muy similar.</p>
<p>En la Mesopotamia del quinto milenio antes de Cristo ya había instrumentos musicales. Obviamente. Instrumentos de viento hechos de hueso. Y en Uruk, siglos antes de que existieran los pósteres ochenteros, ya había músicos dibujados en pictogramas. Esos pictogramas son los ancestros de los afiches.</p>
<p>La música en Mesopotamia dominaba la política, la espiritualidad y la ceremonia.</p>
<p>Y eso me fascina.</p>
<p>En cambio hoy, la música es muchas veces eso que está sonando detrás, mientras ocurren las cosas importantes. La música actual queda reducida a entretenimiento, acompañamiento y distracción.</p>
<p>En Mesopotamia la música no era ambiente. No era una cosita linda de fondo. Era una fuerza colectiva. Ordenaba ceremonias y levantaba fervores. En el Akitu, la celebración de Año Nuevo más antigua del mundo (en una columna pasada les hablé sobre ella) los músicos tenían un lugar central dentro del rito.</p>
<p>A tal nivel loco de que algunos instrumentos eran considerados casi sagrados. No era solo la atracción por el músico. En el cuarto milenio antes de Cristo ya existía una fetichización del objeto musical. Instrumentos con nombre propio. Instrumentos considerados entidades divinas menores, como Ningizibara, un instrumento de cuerda mesopotámico. Y a mí eso me parece brutal, porque de ahí viene algo que seguimos haciendo hoy: la reverencia al objeto. La guitarra del rockero. El piano del virtuoso. El micrófono, el vestuario, el mechón de pelo, la reliquia pop.</p>
<p>Después aparecen las tablillas. Y ahí la cosa se pone superinteresante. Las canciones hurritas de Ugarit —no sé cómo suenan; ¿estarán en YouTube?—, conservadas en arcilla desde el siglo XIV antes de Cristo, muestran que la música ya podía fijarse, guardarse, volver a tocarse. Esas tablillas son las tatarabuelas salvajes de las partituras. Ya había repertorio. Ya había repetición. Ya había memoria musical. Ya existía el gusto por una obra específica y esa obsesión tan humana por volver a oír lo mismo, una y otra vez.</p>
<p>Y aquí es donde la cabeza se me fue lejísimos. Porque yo estaba pensando en unas señoras de WhatsApp, tragadas de BTS, y terminé en Mesopotamia. Así funciona a veces esta cabeza. O al menos la mía.</p>
<p>Y sigo… ¿Siguen conmigo?</p>
<p>Cuando una empieza a escarbar en la historia siempre aparece Grecia. Y ahí me encontré con los Juegos Píticos, celebrados en Delfos en honor a Apolo.</p>
<p>Eso me fascinó.</p>
<p>Porque mientras los Olímpicos premiaban músculos, velocidad y cuerpos entrenados, los Píticos ponían a competir otra cosa: la música y la poesía.</p>
<p>Y esta vaina es lo máximo.</p>
<p>Porque ahí ya no estamos solo frente al rito, como en Mesopotamia. Ahí estamos frente a algo muchísimo más cercano a nuestro hoy: la competencia artística como evento masivo. Como multitud pendiente de quién gana, de quién emociona más, de a quién le dan más aplausos.</p>
<p>Y los Píticos son el ancestro respetable de todos los realities musicales de hoy.</p>
<p>Sí.<br />
Factor X en sandalias.<br />
La Voz con túnicas ¿Usaban túnicas?<br />
El teatro repleto. El público esperando al solista o poeta favorito. Conteniendo la respiración. Gritando hasta quedarse sin voz. Estallando en aplausos. Viajando desde distintas ciudades para verlo, para escucharlo, para decir: ese, ese es el mío.</p>
<p>Y a mí esto me parece tremendo porque ahí ya aparece claramente el público musical como fanaticada. La admiración convertida en pasión. La identificación con un artista. El deseo de escoger a alguien. De seguir a alguien.</p>
<p>Y aquí una descubre otra cosa: las fanáticas musicales tampoco son invento de Occidente. Ni de TikTok. Ni de los fandoms con nombre oficial y logo.</p>
<p>En Asia también estaban. Y con una fuerza política y cultural inmensa.</p>
<p>Hay algo de China que a mí me parece todavía más hermoso, que Mesopotamia y Grecia.</p>
<p>Allá, durante siglos, la figura que más se acercó a una estrella de rock no fue el músico.</p>
<p>Fue el poeta.</p>
<p>Y eso me encanta. Me conmueve, incluso. Porque recuerda la importancia civilizatoria de la poesía, su capacidad para desordenar una época, para hechizar a una sociedad, para producir culto, imitación, fervor.</p>
<p>Una capacidad que hoy la poesía perdió. Las desplazaron las frases motivacionales. Pero eso es tema para otra columna.</p>
<p>Li Bai el poeta. Li Bai tenía sus Armys. Desparramadas por China, sin TikTok, pero las tenía (el ancestro de Li Bai inventó TikTok – nooo, mentiras estoy especulando, aunque quién sabe…). A Li Bai lo seguían realeza, funcionarios, eruditos, gente del común. Le perdonaban sus excesos. Le festejaban sus borracheras. Le aplaudían sus desplantes. Al artista se le aguantan cosas que a los demás no.</p>
<p>Y eso también es fandom.<br />
Solo que con poemas.</p>
<p>Siglos más tarde, en Europa aparece Franz Liszt. Y ahí ya la historia se vuelve deliciosamente loca. El equivalente a los BTS pero sin coreografía, con música clásica y piano de cola.</p>
<p>Lo de Liszt en la década de 1840 fue una locura. Literalmente así la describieron. Heinrich Heine bautizó el fenómeno como Lisztomanía. Cuando Franz Liszt daba un concierto y tocaba (obviamente) sucedía la locura: mujeres desmayándose, llorando, arrebatándose objetos que él tocaba o rozaba, peleándose por un mechón de pelo, guardando cuerdas rotas de piano como reliquias, mandándolas a convertir en pulseras, recogiendo los restos de sus cigarros y los posos de su café como si hubieran pertenecido a un santo pagano del teclado.</p>
<p>Liszt es el BTS de la música clásica. Él coinvertía la interpretación musical en espectáculo físico: su presencia seductora y arrebatadora, su erotismo escénico, él en personaje. Ya no era suficiente tocar bien. Había que aparecer. Mover el cabello seductoramente. Balancearse sobre el piano. Coquetear con la multitud. Volver la música una escena de deseo.</p>
<p>Ahí ya estamos peligrosamente cerquita del presente.</p>
<p>Muy cerca de BTS, además.</p>
<p>Porque con Liszt aparece algo tremendo que seguimos viendo hoy: el talento importa, sí, pero el cuerpo también; la ejecución importa, sí, pero la puesta en escena también; la obra importa, sí, pero la fabricación del ídolo pesa muchísimo. Y alrededor de esa mezcla estalla la locura de las fans. Antes era las Lisztomaníacas hoy son las Armys.</p>
<p>Cambian los siglos. Cambian los peinados. La locura fanática no.  O sea: las Armys no aparecieron de la nada. Tienen antepasados. Poéticos en China. Frenéticos con Liszt. Devotos en templos y teatros mucho antes de que existieran los estados de WhatsApp.</p>
<p>El problema no son las fans. Ni siquiera BTS. El problema es otro. Un mundo cada vez más hábil para fabricar figuras irresistibles y venderlas como si fueran espontáneas.</p>
<p>Antes bastaban el genio, el rito, el poema, el virtuosismo. Hoy hace falta además una piel sin poros, un mechón perfectamente en su lugar, una personalidad diseñada al detalle, una ternura calculada, una seducción milimétrica.  Por eso esas mujeres —las adolescentes, las de cuarenta, las de sesenta, las grandotas, las tragadas— no están siguiendo solamente a siete hombres coreanos que cantan y bailan. Están siguiendo una fantasía fabricada con una precisión feroz. Y ahí, justamente ahí, está el espejo raro donde nos estamos mirando.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diana Patricia Pinto</author>
                    <category>Plétora</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127332</guid>
        <pubDate>Mon, 23 Mar 2026 19:00:01 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/23135544/portadas-el-espectador-4.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[BTS, la histeria por esos coreanos maquillados cantando… y Franz Liszt]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diana Patricia Pinto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Una floja columna de Luis Guillermo Vélez  anticipa la derrota de Iván Cepeda </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/una-floja-columna-de-luis-guillermo-velez-anticipa-la-derrota-de-ivan-cepeda/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hay columnistas que hablan más con el deseo que con la razón. Pareciera que leen al país a través de una bola de cristal y no a la luz de la realidad política y social. Algunos analistas, esos personajes que deberían orientar a la opinión pública, andan a tientas en su propia ceguera ideológica.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Luis Guillermo Vélez, columnista de La Silla Vacía, y portada de la revista Semana, año 2021.</em></p>



<p>Uno cree que los únicos demagogos son los políticos; a veces, los columnistas de prensa también caen en eso, sobre todo aquellos que han tenido la fortuna de pasar por uno que otro gobierno y luego se convierten en analistas de la cosa política, tal es el caso, por ejemplo, de Luis Guillermo Vélez, Felipe Zuleta Lleras, Néstor Humberto Martínez o Mauricio Vargas.</p>



<p>La demagogia es una estrategia usada para conseguir respaldo popular apelando a las emociones, los miedos o los prejuicios. Al leer la columna del ex funcionario Luis Guillermo Vélez, en La Silla Vacía, encuentro un poco de esos tres ingredientes. Dicho sea de paso, ese mismo sesgo ideológico, una especie de ceguera conveniente, le resta brillo a ciertos capítulos del podcast <em>Déja Vu</em> que hace a dos voces con Alejandro Lloreda para el mismo portal.</p>



<p>Empiezo por decir quién es Luis Guillermo Vélez, antes de desmontar algunas falacias que trae su columna <em>“Por qué Cepeda perderá las elecciones”.</em></p>



<p>Según Wikipedia, el doctor Vélez es abogado de la Universidad de los Andes; entre otros cargos, ha sido Viceministro de Defensa Nacional y Cónsul General de Colombia en México D.F (durante el gobierno de Ernesto Samper); cabildero de la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo y Superintendente de Sociedades entre 2010-2014 (durante el gobierno de Juan Manuel Santos), y en su segundo gobierno secretario general de la Presidencia de la República.</p>



<p>Se entiende entonces que el doctor Vélez tenga razones para desear de todo corazón que gane la derecha de sus afectos y, de todo corazón también, desear que pierda la izquierda de sus desafectos. Su apuesta es la candidata uribista Paloma Valencia.</p>



<p>De entrada quiero referirme al título de la columna, porque, usando el mismo símil del fútbol que utiliza él, un partido tiene un tiempo reglamentario (primera vuelta, el 31 de mayo) y un tiempo suplementario en caso de empate o de que ninguno meta los goles suficientes en las urnas (segunda vuelta, en junio).</p>



<p>Si Cepeda ya perdió, pues cancelemos las elecciones, ahorrémonos ese dinerito y vayamos de juerga la noche anterior. El titular que anticipa la derrota de Cepeda me recordó la famosa frase del ex fiscal Néstor Humberto Martínez, puesta en portada de Semana (entonces bajo la dirección de Vicky Dávila), y que con el tiempo tuvo que tragarse enterita: <a href="https://www.semana.com/nacion/articulo/gustavo-petro-no-sera-presidente-la-arremetida-de-nestor-humberto-martinez/202144">“Petro nunca será presidente”</a>.<strong> </strong>El guión va tomando la misma forma, pero con otro nombre: el del candidato Iván Cepeda, del Pacto Histórico.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="743" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-743x1024.jpg" alt="" class="wp-image-127079" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-743x1024.jpg 743w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-218x300.jpg 218w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-768x1059.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-1114x1536.jpg 1114w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-1485x2048.jpg 1485w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO.jpg 1588w" sizes="auto, (max-width: 743px) 100vw, 743px" /></figure>



<p>Lo chistoso es que aquella frase se volvió estribillo en boca de personajes como María Fernanda Cabal, <a href="https://www.facebook.com/MiguelAbrahamPOLOPOLO/posts/hace-dos-a%C3%B1os-en-campa%C3%B1apetro-jam%C3%A1s-ser%C3%A1-presidente/3079599632058754">Miguel Polo Polo</a> o la hoy candidata presidencial <a href="https://www.instagram.com/reels/DR7j-vWkVst">Paloma Valencia</a><strong>.</strong></p>



<p><a href="https://www.elespectador.com/politica/usted-nunca-va-a-ser-presidente-de-colombia-agarron-entre-paloma-valencia-y-petro-article">“Usted nunca va a ser presidente de Colombia”</a><strong>,</strong> le dijo Valencia a Gustavo Petro.</p>



<p>Pero volvamos al doctor Vélez y su columna. Aquí esta rápida autopsia a sus afirmaciones. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7d34423aea9bddd5cc1cf350c2760305"><strong><em>“Actualmente las probabilidades en el mercado de apuestas en plataformas como Polymarket están iguales entre los dos. Es decir, la definición del presidente de Colombia está sujeta al lanzamiento de una moneda. Fifty, fifty”.</em></strong></p>



<p>¿En serio, doctor Vélez? ¿Usted, con un Master in Business Administration, cree que el destino de un país está en manos de una casa de apuestas? En ese caso, démosle también crédito al <a href="https://www.publimetro.co/entretenimiento/2026/03/14/vidente-afirmo-que-las-elecciones-en-colombia-tendrian-ganador-en-primera-vuelta-de-quien-se-trata">astrólogo Daniel Daza</a>, quien leyó en las estrellas que Iván Cepeda será el siguiente presidente de Colombia. Ambas cosas constituyen una mirada respetable pero poco seria de la política.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Si Cepeda no gana en primera vuelta, en segunda vuelta se unirán la derecha uribista (representada por Paloma Valencia) y la ultraderecha uribista (representada por Abelardo de la Espriella).</strong></h2>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-2cba92a1caee3c20f972084a99c95231"><strong><em>“Suponiendo inclusive que todos los votos verdes, indígenas y progres –que llegan a un poco más de 2 millones– su sumen, la cifra total llega a los 6 o 7 millones de votos, que son los que Cepeda y la izquierda tienen en el bolsillo. Los cuales, valga decir, son el mismo 34% que las encuestas más serias dicen que tiene. Pero no tiene más. Los que piensan que Cepeda puede ganar en primera vuelta se engañan”.</em></strong><strong><em></em></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"></h2>



<p>Hacer cuentas alegres es deporte nacional en época electoral. Sin embargo, considero que, sí o sí, Cepeda debe ganar en primera vuelta, porque en junio llegarán ferozmente unidas y con el ánimo de arrasar en las urnas la derecha uribista (representada por Paloma Valencia) y la ultraderecha uribista (representada por Abelardo de la Espriella).</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-8ba93f72eda17a82e3eca1b8c5b82305"><strong><em>“Faltan los partidos tradicionales y clientelistas, como el Liberal y el Conservador. (…) Los veremos subiéndose a la Palometa en los próximos días, cuando las encuestas reflejen el crecimiento de la candidatura. Si esto se materializa Paloma llegará muy fortalecida a la primera vuelta”.</em></strong></p>



<p>Esta oración deja claro que si gana Paloma Valencia volveremos al gobierno de la mermelada clientelista para pagar los favores de las maquinarías que mueven el ya no tan glorioso Partido Liberal y el aún menos glorioso Partido Conservador.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f230272acc34714d7c41e48d6d7ad753"><strong><em>“¿Por qué pierde Cepeda? Porque se quedará, por designio, aislado en la izquierda. Algo parecido a lo que le ocurrió a Petro en el 2018. Su estrategia de caminar agarrado de las enaguas del presidente es un error”.</em></strong></p>



<p>Es exactamente lo mismo que dicen de Paloma Valencia, aunque no me consta que Álvaro Uribe use enaguas. La diferencia está en que Petro es el presidente en funciones, y Uribe un hombre apocado y opacado en el ocaso de su vida política y con líos judiciales aún por resolver. Con todo, quizás quien deba independizarse de su líder supremo sea Paloma Valencia.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-29eae757bafc9b5f55a579f00f6c3570"><strong><em>“Ninguna encuesta muestra a Petro con una favorabilidad superior al 50%”.&nbsp;</em></strong></p>



<p>Otra pequeña mentira, mi doctor. Las dos <a href="https://zonacero.com/politica/gracias-pueblo-de-colombia-me-ire-feliz-del-gobierno-petro-sobre-su-imagen-positiva">últimas encuestas del Centro Nacional de Consultoría</a> lo sitúan con una imagen positiva del 54,5% y <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/03/22/gustavo-petro-celebro-resultados-de-encuesta-del-cnc-en-la-que-aprobacion-a-su-gobierno-supera-el-50-e-hizo-especial-peticion-a-seguidores/">50,9%</a>, respectivamente. Hablando de la mitad más uno para ganar elecciones, la pregunta del millón es: ¿Qué hacer para que los buenos números de Petro se traduzcan en votos? <strong><em>&nbsp;&nbsp;</em></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f55b8c1a344b671c1b31eb3aff408342"><strong><em>“Cepeda quiere reforzarla. Por eso escoge a una vicepresidente que no le suma un voto adicional”.&nbsp;</em></strong></p>



<p>Empecemos por decir que la fórmula de Cepeda es la senadora y ex gobernadora indígena Aida Quilcué, representante de los territorios. La fórmula Paloma-Oviedo la conforman un bogotano y una mujer payanesa criada en Bogotá. No se entiende esta unión en un país con 32 departamentos y con las profundas grietas ideológicas que separan a Paloma y Oviedo en materia de paz y libertades individuales.</p>



<p>Cepeda escogió a una persona que representa al país de los excluidos, tan excluidos que la propia senadora Valencia, <a href="https://proclamadelpacifico.com/proponer-la-division-del-cauca-delata-incapacidad-para-gobernar">propuso en 2015 separar ese departamento en dos: un territorio para indígenas y otro para mestizos. </a>Ese es resultado de criarse en Bogotá, en medio de privilegios, desconociendo que somos una nación multiétnica y pluricultural. </p>



<p>No se trata, pues, de escoger a quien dé más votos, sino a quien permita sumar sensibilidad social para avizorar un país donde quepamos todos.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bf41091824611e0694f572c63f147c78"><strong><em>“Aida Quilcué les parecerá un sortilegio semiótico a los camaradas del Parkway, pero el mensaje no se le transmite a la ama de casa en Mazurén <u>que está preocupada por la inflación.</u> A punta de resentimiento, lucha de clases y retórica ancestral no logran las mayorías”.</em></strong><strong></strong></p>



<p>Tremenda lección de clasismo. Creo doctor que en estas líneas se le salió el estrato: el de cierta clase de bogotanos que creen que Colombia empieza y termina de la calle 72 hacia el norte. No señor. Hay otro país real, aunque no tenga apellido ilustre, ni abolengo.&nbsp;Y seamos honestos: el tema de la inflación no es asunto de las señoras (ni las de que viven en Rosales, ni de las sobreviven con lo que pueden en Ciudad Bolívar); ni siquiera es un asunto de los señores, pero ya que toca el tema, es un dato comprobable que <a href="https://www.lasillavacia.com/detector-de-mentiras/enganoso/detector-petro-no-recibio-el-pais-con-una-inflacion-del-138/">Petro recibió la inflación en 10.21%,</a> y hoy la mantiene alrededor del 5%. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fb407b7cf5f9766235458c4b148996ad"><em>“Decíamos que Cepeda debía conseguir 4 o 5 millones de votos adicionales para ganar (en segunda vuelta necesita inclusive un poco más). No se ven por ningún lado. Y no se tiene ni la capacidad ni la voluntad para conseguirlos. En Chile pasó algo parecido. <strong>La candidata comunista –que era la del gobierno– se embolsilló el primer tiquete a la segunda vuelta y su contrincante, que para Chile es un derechista moderado, empujó más a la derecha a Kaiser, su rival ideológico, mientras se tiró a recoger los votos del centro espantados con la posibilidad de que un soviet se instalara en el Palacio de la Moneda”.</strong></em></p>



<p>Doctor Vélez, ¿por qué no mejor ponemos como ejemplo a México, país mucho más parecido a Colombia que tuvo un primer gobierno de izquierda exitoso con Andrés Manuel López Obrador, quien dio paso a la progresista Claudia Sheinbaum? ¿Por qué no dejar a un lado la retahíla comunista que usted usó en la entrevista que le concedió a María Jimena Duzán? <a href="https://open.spotify.com/episode/68kG8TZTOGGm3ZQlKRAnTn">Tres veces tildó de comunista a Iván Cepeda y las tres veces ella lo corrigió.</a> La misma respuesta aplica para Felipe Zuleta Lleras y su columna <em>“Solo unidos derrotaremos al comunismo”</em>, en <strong>El Espectador</strong>. </p>



<p>Consulté directamente con la fuente. Resulta que el senador Cepeda sí militó en la Juventud Comunista (Juco) y en el Partido Comunista Colombiano durante su adolescencia y juventud. De allí se retiró en búsqueda de otros credos ideológicos: Alianza Democrática M19, Polo Democrático y, finalmente, Pacto Histórico. Si algún apelativo le cabe a Iván Cepeda es el de hombre socialdemócrata.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0cb74c6ae26cd9793e196846cb61c875"><strong><em>“Así fue como José Antonio Kast ganó la presidencia en Chile y será la forma como Paloma la ganará en Colombia”.</em></strong></p>



<p>El optimismo es bueno para la salud. Con su frase final podríamos dar inicio a otra columna interesante sobre eso que en las redes sociales la gente llama ahora, en tono jocoso, Pa´lomismo.</p>



<p>Su candidata ha dicho que con ella se acaba la Paz Total y llega la Seguridad Total, lo que trae a mi mente, indefectiblemente, la Colombia triste de los falsos positivos en la era Uribe y me lleva a preguntar qué vara de premios habrá esta vez para alentar a los militares a dar resultados en materia de orden público. La señora <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/03/17/paloma-valencia-anuncio-que-de-llegar-a-la-presidencia-militarizara-la-via-popayan-cali-pasto-a-partir-del-7-de-agosto">Valencia dijo además que militarizará la vía Popayán-Cali-Pasto</a>, al tiempo que <a href="https://www.semana.com/confidenciales/articulo/paloma-valencia-sumo-respaldo-de-32-generales-r-y-cinco-exministros-de-defensa/202622">este confidencial de Semana</a> informa que la candidata recibió el respaldo de 32 generales (r) y cinco ministros de Defensa, entre ellos Martha Lucía Ramírez y Diego Molano.</p>



<p>Al unir una noticia con la otra, no es difícil pensar que la candidata, enemiga del Proceso de Paz del expresidente Juan Manuel Santos, <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/jep-y-desaparecidos/elecciones-paloma-valencia-y-abelardo-de-la-espriella-prometen-acabar-jep-y-aleja-vicepresidencia-de-juan-daniel-oviedo/">podría tumbar ese tribunal de paz que es la JEP</a>, encargado de revisar los crímenes de exguerrilleros y militares. Lo raro, doctor Vélez, es que usted, como ex funcionario de Santos, nada diga sobre estas cuestiones, habiendo cumplido su papel en el Acuerdo de Paz con las FARC-EP en 2016.&nbsp;</p>



<p>Aun así, hay quienes insisten en que ella es una política moderada de derecha, equiparándola con José Antonio Kast, el presidente de Chile, <a href="https://www.theguardian.com/world/2021/dec/08/chile-jose-antonio-kast-father-nazi-party">cuyo padre fue miembro del Partido Nazi</a>. Me sostengo en que mientras Uribe sea el poder detrás del trono, en un eventual gobierno de Paloma Valencia el país retrocederá las dos décadas que tanto nos ha costado superar. Perdonen que lo diga gráficamente: Colombia no puede <em>volver como el perro al vómito.</em></p>



<p>En un momento crucial, merecemos análisis desapasionados: que los analistas hablen menos con el corazón y más con la razón. Se habla mucho de votos y de futurología, y poco sobre los programas de gobierno de catorce candidatos presidenciales, lo que es otro despropósito, pues la inmensa mayoría no tiene opción distinta que aspirar a una embajada. </p>



<p>A la demagogia de nuestra clase política, no podemos añadir la demagogia de los opinadores. Quizás lo que se nos pide es esforzarnos más a la hora de argumentar, menos pereza intelectual. La gente está curada de mentiras y de espantos. Y el que no, que se mire en un espejo. &nbsp;</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127038</guid>
        <pubDate>Mon, 23 Mar 2026 14:22:51 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Una floja columna de Luis Guillermo Vélez  anticipa la derrota de Iván Cepeda ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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