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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 16 Apr 2026 12:34:46 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de paramo+de+sumapaz | Blogs El Espectador</title>
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        <item>
        <title>Colombia: la consulta por Ley de Páramos devela los retos de protegerlos sin afectar a sus comunidades</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/colombia-la-consulta-por-ley-de-paramos-devela-los-retos-de-protegerlos-sin-afectar-a-sus-comunidades/</link>
        <description><![CDATA[<p>La&nbsp;protección de los páramos de Colombia&nbsp;—ecosistemas de alta montaña tropical estratégicos para regular y proveer agua— entró en una nueva etapa, luego de que el Gobierno nacional terminó una&nbsp;consulta pública para definir qué actividades agropecuarias de bajo impacto pueden realizarse en estos complejos. Con este proceso, el Ministerio de Ambiente busca establecer las reglas para [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Una consulta pública puso a consideración la propuesta de autoridades de Colombia para delimitar las actividades agropecuarias en los páramos, ecosistemas clave para el abastecimiento de agua y refugio de la biodiversidad.</em></li>



<li><em>Especialistas y campesinos consultados destacan los riesgos de implementar una reglamentación en páramos donde históricamente ha habido actividad humana.</em></li>



<li><em>Las principales actividades que ponen en riesgo a estos valiosos ecosistemas son la ganadería, la agricultura a gran escala y la minería.</em></li>



<li><em>Tras el cierre de la consulta pública, autoridades ambientales sostendrán mesas de diálogo para renovar o sustituir actividades agripecuarias</em></li>
</ul>



<p>La&nbsp;<strong>protección de los páramos de Colombia</strong>&nbsp;—ecosistemas de alta montaña tropical estratégicos para regular y proveer agua— entró en una nueva etapa, luego de que el Gobierno nacional terminó una&nbsp;<strong>consulta pública para definir qué actividades agropecuarias de bajo impacto pueden realizarse en estos complejos</strong>. Con este proceso, el Ministerio de Ambiente busca establecer las reglas para delimitar prácticas en territorios altamente frágiles.</p>



<p>Sin embargo, la protección o regulación de qué se puede hacer y qué no en los páramos históricamente ha generado tensión, pues mientras algunas actividades agrícolas y ganaderas representan un impacto para estos ecosistemas, comunidades campesinas han abogado por sus derechos y por el sustento de sus hogares.</p>



<p>Colombia tiene el 50 % de los páramos del mundo, con&nbsp;<strong>37 complejos en el territorio, los cuales proveen el 70 % del agua potable nacional</strong>, actúan como santuarios naturales de la biodiversidad y juegan un papel clave contra la crisis climática como grandes sumideros de carbono.</p>



<p>Hay un consenso en que estos ecosistemas deben ser protegidos, sin embargo, las reglas, la implementación y la gobernanza para su cuidado son temas que aún están por definirse. Especialistas, campesinos, organizaciones y autoridades consultadas por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;explican los retos y oportunidades para garantizar la protección de los páramos y de quienes habitan en ellos.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/09/paramos-manglares-humedales-turberas-pastos-marinos-heroes-invisibles-contra-crisis-climatica/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Páramos, manglares, humedales, turberas y pastos marinos: los héroes invisibles contra la crisis climática</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270244"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/05135232/paramos-colombia-retos-reglas-comunidades-3.jpeg" alt="Adulto y niño en zona de agricultura dentro de páramo" class="wp-image-270244" /><figcaption class="wp-element-caption">La reglamentación permitirá actividades agropecuarias de bajo impacto dentro de los páramos: Foto: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>De la prohibición a permitir algunas actividades en los páramos</strong></h2>



<p>Entre las principales&nbsp;<strong>amenazas contra los páramos están la ganadería, la agricultura a gran escala y la minería.</strong>&nbsp;La&nbsp;<a href="https://www.minambiente.gov.co/consulta/por-la-cual-se-define-y-adopta-la-metodologia-para-la-determinacion-de-actividades-agropecuarias-de-bajo-impacto-en-paramos-y-se-toman-otras-determinaciones/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">propuesta que autoridades ambientales desarrollaron, junto con el Ministerio de Agricultura</a>, y que sometió a consulta pública incluye criterios como la conservación de cobertura vegetal, manejo sostenible del agua y suelo, la prevención de erosión, prácticas agroecológicas y protección de la biodiversidad.</p>



<p>Este proceso responde a un artículo de la Ley 1930 de 2018, que permite —bajo estándares estrictos— actividades agropecuarias de bajo impacto en páramos, luego de años de prohibición que provocó conflicto entre los intereses de conservación con las actividades de comunidades.</p>



<p>Juan Carlos Benavides, profesor de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana, destaca que&nbsp;<strong>la metodología propuesta no se concentra en las actividades que se realizan, sino en sus impactos en la calidad del agua o en la diversidad y en cómo medirlos.</strong></p>



<p>“Si los impactos son altos, bajos o medios, acorde a la legislación, se determina si el tipo de actividad puede o no ser realizada. También se priorizan diferentes aspectos del páramo, hay unos que están completamente protegidos, mientras otros sectores se consideran más resilientes a las actividades humanas y permiten un poco más de actividad”, explica.</p>



<p>Sin embargo, Benavides también destaca desafíos para esta reglamentación en los páramos, pues más allá de que hay un reconocimiento en la elaboración de la norma, dice que&nbsp;<strong>no cuenta con indicadores sólidos para determinar objetivamente las actividades de un bajo impacto ambiental.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_235839"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2022/08/04012213/IMG_1226-768x512.jpg" alt="Frailejones. Especie insignia de los páramos colombianos. Foto: cortesía Adriana Sánchez." class="wp-image-235839" /><figcaption class="wp-element-caption">Frailejones, especie insignia de los páramos colombianos. Foto: cortesía Adriana Sánchez</figcaption></figure>



<p>“La manera en que está escrita no tiene indicadores cuantitativos claros, son muy de opinión y puede haber escenarios donde si el personal técnico que hace la evaluación tiene un conflicto de intereses o no tiene capacidad técnica suficiente o el día no es el adecuado, porque no se especifica la temporalidad de estos monitoreos, se pueden tomar decisiones no tan acertadas”, dice el especialista a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p>Tras el cierre de la consulta pública, la directora de Bosques, Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos del Ministerio de Ambiente de Colombia, Natalia María Ramírez Martínez, señala que durante el ejercicio&nbsp;<strong>se recibieron cerca de 160 comentarios de diferentes actores, como corporaciones ambientales, comunidades indígenas y organizaciones civiles.</strong></p>



<p>“Ahora estamos con mesas de trabajo conjuntas con Agricultura para identificar cómo o en qué se debe ajustar esta propuesta normativa. Aún no hemos culminado el análisis y el balance de estos comentarios. Tenemos dos semanas para realizarlo y llegar a una resolución que recoja toda la participación incidente”, dice la funcionaria a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_199441"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2018/08/26033347/P%C3%A1ramos-de-Boyac%C3%A1-44-768x512.jpg" alt="El páramo de Pisba alcanza una altura de 3800 metros sobre el nivel del mar. Foto: Jarlin Bejarano." class="wp-image-199441" /><figcaption class="wp-element-caption">El páramo de Pisba alcanza una altura de 3800 metros sobre el nivel del mar. Foto: Jarlin Bejarano</figcaption></figure>



<p>Para Paola Echeverri, coordinadora regional de Andes en WWF Colombia, la reglamentación propuesta por autoridades permitirá tener un diagnóstico inicial en las diferentes regiones de páramos para entender mejor los diferentes impactos de ciertas actividades agropecuarias en los ecosistemas.</p>



<p>“<strong>El foco es diferenciar la agricultura intensiva de la agroecología de bajo impacto y garantizar la permanencia de los habitantes tradicionales</strong>&nbsp;que toda la vida han estado allí, permitir que estén en esas zonas y promover esos medios de vida que tienen, pero regulando esas actividades”, señala la especialista.</p>



<p>Como organización que colaboró en el proceso de consulta, la integrante de WWF también advirtió en el ejercicio la necesidad de mecanismos financieros y de monitoreo para dar seguimiento a la reglamentación propuesta.</p>



<p>“No solamente no basta sacar normas, sino que cada uno de esos procesos normativos debe ir acompañado de un&nbsp;<strong>mecanismo financiero que permita su implementación, pero además de un mecanismo de monitoreo que permita ver en el tiempo cuál ha sido el impacto o las contribuciones</strong>&nbsp;de la aplicación de esas normas”, sostiene.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_199438"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2018/08/26033222/P%C3%A1ramos-de-Boyac%C3%A1-3-768x512.jpg" alt="El frailejón es una especie típica de los ecosistemas de páramo. Foto: Gobernación de Boyacá." class="wp-image-199438" /><figcaption class="wp-element-caption">Imagen de referencia del frailejón. En los páramos se han promovido viveros comunitarios con especies nativas de páramos como esta planta. Foto: Gobernación de Boyacá</figcaption></figure>



<p>De acuerdo con la especialista, estos mecanismos permitirán armar una línea base y también ofrecer mejores condiciones para que quienes dependan de actividades críticas en los páramos puedan reconvertir o sustituir sus oficios, especialmente en ganadería y cultivo de papa, que es el más común en los páramos.</p>



<p>Benavides también coincide en la necesidad de incluir mecanismos de transparencia en el proceso para mejorar la implementación de la norma.</p>



<p>“La autoridad ambiental tiene que fortalecer su mecanismo de transparencia y de capacidad técnica para hacer evaluaciones que sean creíbles, porque si estas evaluaciones van en contra de las percepciones de las personas o de otras visiones técnicas se genera un problema de gobernanza al no tener una autoridad, un respaldo técnico con otras metodologías”, agrega.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/09/colombia-comunidades-cientificos-restauran-paramos-enfrentar-crisis-climatica/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colombia: comunidades y científicos restauran páramos fundamentales para enfrentar la crisis climática</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270242"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/05135225/paramos-colombia-retos-reglas-comunidades-.jpg" alt="Panorámica de páramo en Colombia" class="wp-image-270242" /><figcaption class="wp-element-caption">Los páramos de Colombia son ecosistemas estratégicos para el abastecimiento de agua y refugio para la biodiversidad. Foto: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>“Aspiro a vivir dignamente en el páramo”</strong></h2>



<p>Alejandro Alméciga Castro es campesino y guía ecoturístico en el&nbsp;<strong>Páramo de Chingaza,</strong>&nbsp;situado en la cordillera oriental, en los departamentos de Cundinamarca y Meta, y clave para el abastecimiento de agua para Bogotá, la capital colombiana.</p>



<p>Para Alméciga, es importante que haya una regulación clara en las actividades que puede haber dentro de los páramos, pues reconoce que son muy frágiles e importantes, pero que en su cuidado se ha desplazado a las comunidades campesinas.</p>



<p>“<strong>El campesino realmente no tiene una garantía de que sus derechos se sostengan,</strong>&nbsp;se ve muy vulnerado porque literalmente está perdiendo su tierra de una manera, diría, legal. Están sacando comunidades para engrosar las filas de ciudades como Bogotá, Medellín, Bucaramanga. Están engrosando los cinturones de pobreza”, dice el Alméciga a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p>El campesino, quien paulatinamente ha transitado más hacia el ecoturismo dentro de la región, insiste en que debe haber una administración con las comunidades que históricamente han habitado estos territorios.</p>



<p>“No hay una gobernanza, no hay una socialización clara, una participación activa de la comunidad paramuna en la forma en que se está planteando la Ley de Páramos”, advierte.</p>



<p>Cuenta, por ejemplo, que cuando se declaró el Parque Nacional Natural Chingaza, en 1977, no hubo un proceso de socialización con las comunidades que estaban dentro del páramo.</p>



<p>“<strong>Una noche nos acostamos siendo legales y a la noche siguiente, cuando se declaró como Parque Nacional Natural Chingaza, amanecimos como colonos y como invasores,</strong>&nbsp;siendo propietarios éramos intrusos en un territorio donde las comunidades llevan más de 150 años establecidas”, sostiene el habitante del municipio de La Calera, en Cundinamarca.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270245"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/05135235/paramos-colombia-retos-reglas-comunidades-4.jpg" alt="Los páramos son ecosistemas de alta montaña tropical" class="wp-image-270245" /><figcaption class="wp-element-caption">El Parque Nacional Natural Chingaza es uno de los 37 complejos de páramos de Colombia. Foto: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible</figcaption></figure>



<p>Alméciga dice que no estaba enterado del proceso de consulta anunciado por el Ministerio de Ambiente para la limitación de actividades. Sin embargo, considera que sí debe haber un cambio para la conservación de estos ecosistemas.</p>



<p><strong>«Estamos haciendo un cambio de vocación de ganadería extensiva por turismo de naturaleza y conservación</strong>. No debería haber actividad económica aparte del turismo de naturaleza, investigativo, el trabajo con universidades, que la comunidad tenga acceso a esos recursos y a un sistema de pagos por servicios ambientales”, sostiene el campesino y guía.</p>



<p>Incluso, comenta que tarde o temprano, las actividades agropecuarias deben salir de ciertos páramos con una compra justa y alternativas para subsistir.</p>



<p><strong>“Yo sí aspiro a vivir dignamente este territorio que tengo,</strong>&nbsp;no ser desplazado, no ser sacado por el Estado, pero que viva dignamente, eso es lo que quiere la mayoría de habitantes de Páramo”, afirma.</p>



<p>Benavides señala que los páramos también han convivido históricamente con algunas actividades humanas, por lo que suspender todo uso en estos territorios puede ser perjudicial.</p>



<p>“Son comunidades que llevan 100, 200 años usando la tierra de la misma manera y que la norma les caiga encima sin una transición es muy difícil”, advierte.</p>



<p>El profesor advierte que hay regiones críticas en el país, donde la implementación de esta reglamentación será un reto “gigante”, como en el Complejo de Páramos Las Hermosas, el segundo más extenso de Colombia, o el Páramo de Sumapaz, considerado el más grande del mundo.</p>



<p>Benavides advierte que a la hora de ejercer la norma,&nbsp;<strong>el desafío será un conflicto por lo que también pide echar mano de herramientas que ya existen y fortalecer la transición de comunidades.</strong></p>



<p>“Hay que pagar costos de oportunidad, costos de transición, programas de reeducación, de reasentamiento, porque no se puede sencillamente sacar a la gente bajo una norma. Hay unos instrumentos, lo que falta es fortalecerlos a través de inversiones específicas”, sostiene.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2016/03/nueva-ley-contra-la-mineria-en-los-paramos-colombianos-podria-generar-una-primera-demanda/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Nueva ley contra la minería en los páramos colombianos podría generar una primera demanda</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Participación comunitaria es clave</strong></h2>



<p>Echeverri destaca casos de éxito en la conservación de páramos como los del&nbsp;<strong>Parque Nacional Natural Los Nevados</strong>, ubicado entre los departamentos de Risaralda, Quindío, Tolima y Caldas, y donde se logró la&nbsp;<strong>restauración de 258 hectáreas que forman parte de cerca de 7000 que estaban críticamente degradadas.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_199437"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2018/08/26033154/P%C3%A1ramos-de-Boyac%C3%A1-1-768x512.jpg" alt="Los campesinos han convivido durante siglos con este ecosistema. Foto: Gobernación de Boyacá." class="wp-image-199437" /><figcaption class="wp-element-caption">Los campesinos han convivido durante siglos en los páramos, ahora se abren nuevos retos para esa convivencia. Foto: Gobernación de Boyacá</figcaption></figure>



<p>“Se han hecho trabajos para vincular un sistema como el desarrollo del ecoturismo o turismo de naturaleza, promover la sustitución de unas actividades productivas y que permite también generar ingresos a esas comunidades”, explica la especialista.</p>



<p>Además, agrega que se han promovido viveros comunitarios con especies nativas de páramos como el frailejón, planta emblemática de estos ecosistemas.</p>



<p>También menciona la dificultad para sustituir una actividad productiva de un día para otro. “Sustituir la ganadería por una actividad de bajo impacto requiere tiempo, esfuerzo y recursos económicos para establecer esos procesos”, expone.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270243"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/05135228/paramos-colombia-retos-reglas-comunidades-2-768x512.jpeg" alt="Frailejones en páramo de Colombia" class="wp-image-270243" /><figcaption class="wp-element-caption">Colombia tiene el 50 % de los páramos del mundo. Foto: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible</figcaption></figure>



<p>Ramírez dice que se trata de una oportunidad para que las autoridades trabajen en el territorio con las comunidades.</p>



<p>“Debemos tener apertura conjuntamente en las visiones hacia una conservación del ecosistema, hacia un uso sostenible, mirar lo que le vamos a dejar a las siguientes generaciones. El diálogo es fundamental, no partir de posiciones rígidas que van a afectar el mismo desarrollo y la inversión de recursos en el manejo de gestión, no solo de las comunidades, sino del resto de la población que nos beneficiamos de los servicios ecosistémicos del páramo”, reconoce.</p>



<p>En tanto, Benavides señala que más allá de la reglamentación que se decida,&nbsp;<strong>hay un avance en la protección de los páramos a nivel cultural entre la población.</strong></p>



<p>“Muchos de estos páramos ahora están en parques nacionales, parques regionales, áreas protegidas y la gente se cuida de su intervención. Hay un camino ganado muy grande en su protección, que es una parte de la cultura ciudadana. Ahora hay un camino diferente, más legal, un desafío diferente”, sostiene.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong> los campesinos han convivido durante siglos con los páramos, que representan menos de 3 millones de hectáreas en un país de 115 millones de hectáreas, pero pueden albergar el 20 % del carbono del país. <strong>Foto:</strong> Gobernación de Boyacá</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/03/paramos-colombia-retos-reglas-comunidades/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Mon, 09 Mar 2026 16:24:49 +0000</pubDate>
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        <title>Acciones sociopolíticas frente a la crisis climática</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ciencia-para-el-buen-vivir/acciones-sociopoliticas-frente-a-la-crisis-climatica/</link>
        <description><![CDATA[<p>En la columna anterior publicada en este blog sobre las raíces de la crisis climática, se sostuvo que este fenómeno hace parte de una crisis ambiental más amplia, anclada en la misma sociedad occidental que desde su constitución moderna estableció una ruptura con la naturaleza, promoviendo su explotación, control y dominación. El Panel Intergubernamental sobre [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>En la columna anterior publicada en este blog sobre<a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/ciencia-para-el-buen-vivir/las-raices-de-la-crisis-climatica/"> <strong>las raíces de la crisis climática</strong></a>, se sostuvo que este fenómeno hace parte de una crisis ambiental más amplia, anclada en la misma sociedad occidental que desde su constitución moderna estableció una ruptura con la naturaleza, promoviendo su explotación, control y dominación.</p>



<p>El Panel Intergubernamental sobre el cambio climático (IPCC), en su último informe de 2023, caracterizó los impactos del cambio climático y actualizó los escenarios de riesgo que enfrentará la humanidad si no se toman medidas urgentes. Las emisiones continuas de gases de efecto invernadero (GEI) implicarán, incluso en el mejor escenario, un aumento promedio de 1,5 °C en la temperatura global. Si no se implementan acciones decisivas y las emisiones siguen aumentando, la temperatura podría elevarse 2 °C, 3 °C o hasta 4 °C, en comparación con los registros de 1850-1900.</p>



<p>En cualquier escenario, el calentamiento global intensificará los cambios regionales del clima, experimentando temporadas de calor con mayor frecuencia e intensidad, generando peligros y riesgos en los seres humanos y en los ecosistemas de todo el planeta. <strong>La figura 1</strong> muestra que los incrementos de temperatura ya son notorios claramente en la mayoría de las regiones del mundo, salvo en algunas zonas de Norteamérica, Sudamérica y África, donde la evidencia aún es insuficiente o se carece de información al respecto.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="921" height="569" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13220507/Figura-cambios-extremos-temperatura-1.jpg" alt="" class="wp-image-122391" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13220507/Figura-cambios-extremos-temperatura-1.jpg 921w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13220507/Figura-cambios-extremos-temperatura-1-300x185.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13220507/Figura-cambios-extremos-temperatura-1-768x474.jpg 768w" sizes="(max-width: 921px) 100vw, 921px" /><figcaption class="wp-element-caption"><strong>Figura 1.</strong> Representación de cambios extremos de temperatura a nivel planetario distribuidas  por regiones. Fuente: The Intergovernmental Panel on Climate Change<em> </em>[IPCC], (2023, p. 48). <em>Climate Change 2023. Synthesis Report</em>. <a href="http://www.ipcc.ch">www.ipcc.ch</a> El IPCC permite la reproducción de contenidos de esta publicación sin autorización, siempre que se indique claramente la fuente completa.</figcaption></figure>



<p>Los cambios extremos en la temperatura del planeta afectan los patrones de precipitación y elevan el nivel del mar por la pérdida progresiva de glaciares. En gran parte del mundo, las lluvias serán menos frecuentes; y en regiones extremadamente secas de África y Asia, aun cuando aumenten, no representan un aumento favorable.</p>



<p>Estas alteraciones en el curso natural de las precipitaciones producirán sequías que afectarán la agricultura y los ecosistemas. Las regiones más vulnerables serán aquellas con alta densidad poblacional y de países de bajos ingresos, concentrados en América Latina y África</p>



<p>El impacto de la fuerza con la que la crisis climática golpea los sistemas humanos y naturales es ya multidimensional. Afecta la producción de alimentos, la disponibilidad de agua potable y por consecuencia, la salud pública. El aumento de enfermedades transmitidas por vectores —como malaria, dengue o Chikunguña— será más marcado.</p>



<p>Los problemas de malnutrición y hambre se intensificarán, así como los problemas de salud mental y migraciones por falta de recursos. Los daños en la infraestructura de ciudades serán evidentes, debido a inundaciones, ciclones y huracanes. La afectación en los ecosistemas marinos, terrestres y de agua dulce crecerá y la pérdida de la biodiversidad será evidente junto con los cambios estacionales.</p>



<p>¿Cómo enfrentar esta crisis civilizatoria expresada en la crisis climática? Desde la educación en ciencias de la naturaleza y la educación ambiental se propone el desarrollo de procesos formativos en todos los niveles y modalidades del sistema educativo, de tal forma que se contribuya con el desarrollo de acciones <strong>sociopolíticas responsables y transformadoras</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="579" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13221232/mural-fura-579x1024.jpg" alt="" class="wp-image-122392" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13221232/mural-fura-579x1024.jpg 579w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13221232/mural-fura-170x300.jpg 170w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13221232/mural-fura.jpg 751w" sizes="(max-width: 579px) 100vw, 579px" /><figcaption class="wp-element-caption">Mural FURA (mujer guardiana ermitaña) Tiene como intención rememorar las luchas, cuidados y el legado de 5 mujeres y un travesti. Fue elaborado colectivamente con la dirección de la artista Miabebess. Fotografía propia tomada en la Universidad Pedagógica Nacional Sede Calle 72. Canchas C.  </figcaption></figure>



<p>La crisis climática exige replantear la noción de desarrollo que aún defienden muchos gobiernos latinoamericanos, aferrados a la idea de “ser emergentes” para luego ingresar al club de los países desarrollados. Ante un panorama tan crítico, es indispensable emprender acciones individuales y colectivas que cuestionen ese pensamiento. Problematizar la crisis climática nos conduce a exigir cambios estructurales en el modelo de desarrollo, tanto en el ámbito local como global.</p>



<p>La teoría decolonial contribuye a fundamentar las acciones sociopolíticas que buscan transformar el modelo hegemónico extractivista porque sitúa el origen de la modernidad en la raíz estructural de la explotación tanto humana como de la naturaleza, que es la conquista española que representó prácticamente el exterminio de la cultura ancestral que hacía parte de un gran civilización amerindia, que habitaba Abya Yala, tal como se llamaba al continente americano por los pueblos indígenas, sociedades altamente avanzadas en muchos ámbitos sociales y económicos basados en el funcionamiento de la naturaleza que respetaban el funcionamiento de sus ciclos vitales.</p>



<p>La acción individual y colectiva se traduce en la transformación de patrones de consumo para disminuir los impactos ecológicos de nuestras actividades, esto significa transportarnos sin emitir GEI como la movilidad en bicicleta o eléctrica, o preferir el transporte público en lugar del privado. Además de apoyar demandas ambientales locales y globales orientadas a exigir el cambio de la movilidad dependiente de hidrocarburos fósiles.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="758" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13222008/WhatsApp-Image-2024-09-04-at-7.16.29-PM-1-1024x758.jpeg" alt="" class="wp-image-122394" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13222008/WhatsApp-Image-2024-09-04-at-7.16.29-PM-1-1024x758.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13222008/WhatsApp-Image-2024-09-04-at-7.16.29-PM-1-300x222.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13222008/WhatsApp-Image-2024-09-04-at-7.16.29-PM-1-768x568.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13222008/WhatsApp-Image-2024-09-04-at-7.16.29-PM-1-1536x1137.jpeg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13222008/WhatsApp-Image-2024-09-04-at-7.16.29-PM-1.jpeg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Imágenes de promotores ambientales formados en Diplomado Ambiental en Bici <a href="https://www.facebook.com/Diplomadoenbici">DAB </a>2024.</figcaption></figure>



<p>El consumo de alimentos, prendas de vestir y demás insumos debe hacerse en el ámbito local impulsando y apoyando la agroecología para la producción solidaria y responsable. Es clave reciclar agua, construir sistemas de recolección de lluvia y limitar el uso de energía eléctrica. La transición de energía eólica y solar debe producirse en lugares como parques, para lo cual es clave acompañarse de movilizaciones ambientalistas que exijan el abandono del modelo extractivista dependiente de hidrocarburos fósiles, incluyendo el fracking.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="537" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13222536/edson-velandia-1024x537.jpg" alt="" class="wp-image-122395" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13222536/edson-velandia-1024x537.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13222536/edson-velandia-300x157.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13222536/edson-velandia-768x403.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13222536/edson-velandia.jpg 1050w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Edson Velandia. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=KOBz8xktaGI">Fracking y Shopping</a></figcaption></figure>



<p>Estas acciones individuales son un primer paso, que por su puesto tienen grandes limitaciones, sino se articulan con procesos amplios de movilización social orientados a transformar el paradigma extractivista dominante.</p>



<p>Es fundamental sumarnos a luchas sociopolíticas ya históricas. El pueblo U’Wa, por ejemplo, enfrentó pacíficamente la explotación petrolera que la Petroleum Company pretendía realizar en Cubará (Boyacá). El proceder de este pueblo no siguió la racionalidad técnica instrumental de occidente que buscaría realizar los estudios de impacto para tramitar la respectiva licencia que asegure la supuesta explotación sostenible de este hidrocarburo, tampoco siguió el derecho ambiental liberal basado en el principio moderno de equivalencia para pedir compensaciones económicas para revertir los daños, la acción social organizada fue más radical: oponerse pacíficamente y evitar la explotación petrolera en defensa de la sangre que corre por las venas de la madre tierra.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="262" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13223743/Rita-U-wa-blanco-1024x262.jpg" alt="" class="wp-image-122396" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13223743/Rita-U-wa-blanco-1024x262.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13223743/Rita-U-wa-blanco-300x77.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13223743/Rita-U-wa-blanco-768x196.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13223743/Rita-U-wa-blanco-1536x393.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13223743/Rita-U-wa-blanco.jpg 1913w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Rita U‘Wa Blanco. Sierra Nevada de Güicán, Cocuy y Chita. Territorio Sagrado del pueblo U‘Wa. Fuente propia. </figcaption></figure>



<p>Las acciones sociopolíticas comprometidas con la defensa de la naturaleza constituyen una importante alternativa para enfrentar la crisis climática buscando transformar el problema estructural adyacente a la concepción del desarrollo y progreso ancorada en la sociedad occidental.</p>



<p>Otros ejemplos, son la lucha de las mujeres en Doima-Piedras Tolima contra el proyecto minero la Colosa; las gestas contra la explotación petrolera en Acacias-Meta, Tauramena-Casanare, Sumapaz-Cundinamarca por parte de las comunidades campesinas que dicen: “Agua si, petróleo no”. Constituyen otros ejemplos de experiencias que tejen una nueva narrativa que recibe apoyo de amplios sectores sociales y que representa una nueva manera de concientizar a todos y todas frente a los graves y complejos problemas ambientales que vivimos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="576" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13224130/Diosa-Agua-576x1024.jpg" alt="" class="wp-image-122397" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13224130/Diosa-Agua-576x1024.jpg 576w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13224130/Diosa-Agua-169x300.jpg 169w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13224130/Diosa-Agua-768x1365.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13224130/Diosa-Agua-864x1536.jpg 864w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/13224130/Diosa-Agua.jpg 900w" sizes="auto, (max-width: 576px) 100vw, 576px" /><figcaption class="wp-element-caption">Mapolina Diosa de la Niebla. Páramo de Sumapaz. Fuente propia. </figcaption></figure>



<p>La acción sociopolítica contra la explotación de hidrocarburos en Colombia, la trasformación de la matriz energética, el desarrollo de prácticas comunitarias y solidarias para la producción de alimentos y la reconstrucción del modelo productivo, entre otros aspectos, da cuenta de la esperanza y la búsqueda por enfrentar las causas estructurales de la crisis climática, más allá de las políticas de adaptación y mitigación promovidas por los países poderosos del norte global.</p>



<p>@LeoMartinezUPN</p>
]]></content:encoded>
        <author>Leonardo Fabio Martínez Pérez</author>
                    <category>Ciencia para el buen vivir</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122389</guid>
        <pubDate>Fri, 14 Nov 2025 03:43:46 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Acciones sociopolíticas frente a la crisis climática]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Leonardo Fabio Martínez Pérez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Rodando en y por el páramo Sumapaz</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ciencia-para-el-buen-vivir/rodando-en-y-por-el-paramo-sumapaz/</link>
        <description><![CDATA[<p>En el marco del IX Diplomado ambiental en bici 2024, liderado por el profesor Camilo Andrés Julio Vergara, egresado de la Maestría en Educación de nuestra Universidad Pedagógica Nacional, se construyeron varias iniciativas educativas para conocer y defender la biodiversidad existente en Bogotá. Participar en este inspirador diplomado me permitió reflexionar sobre la importancia de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>En el marco del IX Diplomado ambiental en bici 2024, liderado por el <a>profesor Camilo Andrés Julio Vergara</a>, egresado de la Maestría en Educación de nuestra Universidad Pedagógica Nacional, se construyeron varias iniciativas educativas para conocer y defender la biodiversidad existente en Bogotá. Participar en este inspirador diplomado me permitió reflexionar sobre la importancia de visitar el Páramo de Sumapaz en bicicleta como una estrategia para fomentar su conservación.</p>



<p>La bicicleta es uno de los inventos más representativos, que ofrece una alternativa sustentable &nbsp;frente a la crisis ambiental actual. Una de las aristas esenciales de esta crisis, la compone el sector de transporte que aporta &nbsp;aproximadamente el 14% de emisiones de CO<sub>2</sub> en el ámbito global y el 11% en el contexto colombiano.&nbsp;</p>



<p>El dióxido de carbono (CO<sub>2</sub>), el metano (CH<sub>4</sub>), el Ozono (O<sub>3</sub>) y otros gases como &nbsp;Clorofluorocarbonados y Óxidos de Nitrógeno, producidos desde el siglo XX componen el factor principal del&nbsp; aumento del efecto invernadero y consecuentemente del cambio climático.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>El uso de la bicicleta como medio de transporte alternativo representa una práctica ciudadana responsable y comprometida con la disminución de gases efecto invernadero generados por vehículos particulares, motocicletas y transporte público que funciona en su gran mayoría con gasolina o diésel. Usar la bici aporta a la disminución de nuestra huella de carbono y de esta forma contribuye a la conservación de la vida en el planeta.</p>



<p>Además de representar una opción responsable de movilidad, la bicicleta puede ser una importante alternativa para conocer y defender la biodiversidad amenazada por el cambio climático, la ampliación de las prácticas agrícolas e industriales, la deforestación, la destrucción de ecosistemas y el tráfico ilegal de especies. En este contexto, podemos analizar las problemáticas ambientales que enfrenta el páramo de Sumapaz promoviendo su reconocimiento en bicicleta como una alternativa de visita sustentable para su protección y defensa.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>El Páramo de Sumapaz: un Patrimonio Natural Invaluable</strong><strong></strong></p>



<p>El páramo de Sumapaz es un grandioso ecosistema de alta montaña ubicado en la cordillera Oriental a una altura comprendida entre 3500 y 4.000 metros sobre el nivel del mar. Se extiende desde Bogotá en la localidad que recibe su mismo nombre, la localidad de Usme, y continua por doce municipios que hacen parte de los departamentos de Cundinamarca (Pasca, Gutiérrez, Arbeláez, San Bernardo y Cabrera), Meta (El Castillo, Uribe, Lejanías, Cubarral, Guamal y Acacias), y Huila (municipio Colombia).</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/12224332/WhatsApp-Image-2024-09-19-at-8.30.23-PM-1024x576.jpeg" alt="" class="wp-image-109254" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/12224332/WhatsApp-Image-2024-09-19-at-8.30.23-PM-1024x576.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/12224332/WhatsApp-Image-2024-09-19-at-8.30.23-PM-300x169.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/12224332/WhatsApp-Image-2024-09-19-at-8.30.23-PM-768x432.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/12224332/WhatsApp-Image-2024-09-19-at-8.30.23-PM.jpeg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Páramo Sumapaz. Fuente: Diplomado Ambiental en Bici 2024.</figcaption></figure>



<p>En 1977 a través del Acuerdo No 14, Sumapaz fue declarado Parque Nacional Natural y según la información oficial reportada por Parques Nacionales Naturales de Colombia alberga 210.739 hectáreas de páramo y bosque andino que constituye el hábitat de amplia flora y fauna. Se destaca los&nbsp; matorrales de <em>Asteraceae</em> y bosques achaparrados con <em>Polylepis</em>, formaciones abiertas con <em>Espeletia</em> y pajonales con <em>Calamagrostis</em>. Cuenta con 4 frailejones endémicos:&nbsp;<em>E. cabrerensis</em>,&nbsp;<em>E. summapacis</em>,&nbsp;<em>E. tapirophila</em>&nbsp;y&nbsp;<em>E. miradorensis</em>. En cuanto a fauna se resalta la presencia del Venado Soche (<em>Mazama Rufina</em>), el Conejo de páramo (<em>Sylvilagus brasiliensis</em>), el Borugo de páramo (<em>Cuniculus paca</em>), el Curí (<em>Cavia anolaimae</em>), el Ratón montanero (<em>Thomasomys niveipes</em>), el Cusumbo (<em>Nasua nasua</em>), y el Tapir de montaña (<em>Tapirus pinchaque</em>).</p>



<p>Además de su rica biodiversidad, Sumapaz tiene una alta importancia ecológica por constituir un complejo sistema hídrico que da origen a ríos, quebradas y pequeñas fuentes de agua que alimentan la cuenca del Orinoco y la parte media de la cuenca del Magdalena. Este páramo sostiene el frágil equilibrio hidrológico de la cabecera de los ríos, irradiando del líquido preciado a todas las formas de vida que habitan allí, incluyendo a la vida humana que se provee de su agua para la alimentación y para diversas actividades agrícolas e industriales que paradójicamente generan su degradación.</p>



<p>Toda la riqueza descrita anteriormente llama la atención para que todos y todas comprendamos a Sumapaz como un patrimonio natural que debemos respetar y defender.&nbsp; Entendiendo este concepto de patrimonio conforme lo sustenta Eduardo Gudynas como una valoración plural, intrínseca y propia de la naturaleza que tiene valores propios de las especies y los ecosistemas que la constituyen independientemente de su utilidad, esto significa que la decisiones frente a las prácticas humanas que se realicen en este lugar van más allá de concepciones tecnocráticas o utilitaristas y requieren necesariamente una mirada política que implica sobre todo la defensa de la vida.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>Sumapaz en peligro</strong></p>



<p>Al igual que los otros páramos existentes en Colombia, Sumapaz enfrenta graves amenazas como la extensión de la frontera agrícola para la producción de alimentos, el desarrollo de la ganadería y la deforestación destruyen la vegetación y los suelos de este importante ecosistema, desplazando de esta forma la fauna y poniendo en peligro a las diferentes especies.</p>



<p>Así mismo, el calentamiento global eleva la temperatura de estos ecosistemas de alta montaña, afectando gravemente su función como reservorio hídrico esencial para ríos y quebradas.</p>



<p>Mariano Ospina Rodríguez, ingeniero geógrafo, cita a Van der Hammen al señalar que originalmente existían bosques altoandinos hasta altitudes de 3.600 metros, no obstante, el conjunto de actividades antrópicas asociadas a pastoreo, agricultura y quemas condujeron a la desaparición de este tipo de vegetación, aunque existen algunos relictos de estos bosques en pendientes y estrechos valles.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="811" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/12225428/Estudiantes-IX-DAB-Laguna-el-Tunjo-Sumapaz-1024x811.jpeg" alt="" class="wp-image-109255" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/12225428/Estudiantes-IX-DAB-Laguna-el-Tunjo-Sumapaz-1024x811.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/12225428/Estudiantes-IX-DAB-Laguna-el-Tunjo-Sumapaz-300x238.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/12225428/Estudiantes-IX-DAB-Laguna-el-Tunjo-Sumapaz-768x608.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/12225428/Estudiantes-IX-DAB-Laguna-el-Tunjo-Sumapaz.jpeg 1423w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Laguna Chisacá, Páramo Sumapaz. Fuente: Estudiantes Diplomado Ambiental en bici 2024.</figcaption></figure>



<p>Además de las anteriores problemáticas, según un trabajo de grado de la especialización en Educación y Gestión Ambiental realizado en la Universidad Distrital por Mariela Baquero y Juan Sebastián Moreno en el sector de la laguna de Chisacá ubicada aún en la zona rural de Bogotá, se presentan conflictos socioambientales asociados al incremento del turismo después de la firma del acuerdo de Paz realizado con las FARC en el año 2016. Los autores concluyen en su estudio que la autorización de visitas a la laguna y otros espacios naturales localizados en la vía Troncal Bolivariana pueden impactar negativamente el ecosistema, ya que los controles ejercidos por funcionarios de Parques Naturales están localizados en puntos específicos y no logran abarcar los recorridos que pueden hacer turistas en zonas aledañas a la vía. De otra parte, señalan que habitantes de la región pueden verse desplazados de sus actividades agropecuarias que históricamente han sostenido su supervivencia por el aumento de actividades turísticas que de acuerdo con ellos son administradas por entidades ambientales.&nbsp;&nbsp; &nbsp;</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>Conocer en bicicleta a Sumapaz para defenderlo</strong></p>



<p>Una alternativa sustentable para conocer la entrada del Páramo Sumapaz consiste en visitar la laguna de Chisacá y los alrededores de la Troncal Bolivariana en bicicleta, permitiendo llegar al lugar, sin generar un impacto negativo con la emisión de gases efecto invernadero y además de ello se aprecia con mayor detalle la belleza natural existente, así como las problemáticas ambientales. Para esto se pueden organizar rodadas con colectivos ambientales.</p>



<p>Conocer lugares naturales en bicicleta para fomentar su protección constituye una propuesta educativa creativa e innovadora que combina el interés de los ciudadanos y las ciudadanas por el uso de la bici y a su vez puede estimular acciones individuales y colectivas en favor del reconocimiento y protección de la biodiversidad, así como el fomento entre personas y territorios para valorar potencialidades ecológicas y recreativas de entornos naturales urbanos, tal como fue sustentado en el estudio desarrollado por el profesor profesor <a>Camilo Andrés Julio Vergara</a> en su tesis de Maestría en Educación realizada en la Universidad Pedagógica Nacional.</p>



<p>En el siguiente mosaico fotográfico se retrata la visita a la laguna Chisacá de un grupo de ciudadanos participantes en el IX Diplomado Ambiental en Bici – 2024, que a través de rodadas reconocieron la biodiversidad de este ecosistema, identificaron problemáticas ambientales y resaltaron la importancia de rescatar los saberes ancestrales del pueblo Muisca para valorar a Sumapaz como un patrimonio sagrado que debe conservarse y defenderse frente a las amenazas actuales.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="834" height="580" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/12230643/mosaico-chisaca-.jpg" alt="" class="wp-image-109256" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/12230643/mosaico-chisaca-.jpg 834w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/12230643/mosaico-chisaca--300x209.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/12230643/mosaico-chisaca--768x534.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 834px) 100vw, 834px" /><figcaption class="wp-element-caption">Sumapaz en bici. Fuente: Diplomado en bici 2024.</figcaption></figure>



<p>La bicicleta como una alternativa de movilidad sustentable es esencial, no solo para transportarse en la ciudad diariamente y de esta forma aportar a la disminución de gases de efecto invernadero, sino sobre todo, como un mecanismo de conocer y reconocer la riqueza natural y biodiversidad de ecosistemas naturales aledaños a la ciudad de Bogotá como el Parque Nacional Natural Sumapaz.</p>



<p>Rodar en bici para reconocer las problemáticas ambientales existentes en Sumapaz y en otros ecosistemas constituye una propuesta educativa creativa que busca defender el Páramo como patrimonio natural que debe respetarse y defenderse de las amenazas que colocan en peligro su importancia ecológica y con ello la vida.</p>



<p>En la conferencia de las Partes (COP16), llevada a cabo en Cali, entre el 21 de octubre y el primero de noviembre de este año, el profesor Camilo Andrés Julio Vergara, junto con más de cien amantes de la naturaleza y la bicicleta presentaron el manifiesto de la bici, en el cual se propone la bici como un mecanismo educativo para conocer y sobre todo defender la biodiversidad y los ecosistemas que la alberga, lo cual constituye una iniciativa relevante para que los ciudadanos y ciudadanas transformen prácticas insostenibles de movilidad y se articulen a esfuerzos colectivos y comunitarios que movilicen iniciativas de turismo responsable, desarrollo de veedurías y control sobre los impactos negativos que están generando los seres humanos en los diferentes ecosistemas del país.</p>



<p class="has-large-font-size">¡Viva la bici! ¡Viva la vida!</p>



<p>@LeoMartinezUPN</p>



<p>Leonardo Fabio Martínez Pérez</p>



<p>Profesor Titular, Universidad Pedagógica Nacional</p>
]]></content:encoded>
        <author>Leonardo Fabio Martínez Pérez</author>
                    <category>Ciencia para el buen vivir</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=109253</guid>
        <pubDate>Fri, 13 Dec 2024 04:16:29 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Rodando en y por el páramo Sumapaz]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Leonardo Fabio Martínez Pérez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Las guerras del agua en Bogotá: Relato apocalíptico</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/las-guerras-del-agua-en-bogota-relato-apocaliptico/</link>
        <description><![CDATA[<p>Bogotá adquirió el calificativo de tierra caliente y el hedor cundía por todas partes. Lo peor estaba por suceder. Cuento distópico de una ciudad apocalíptica.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-7dccfacff8bf8fdd350bbd39bc3e2ae8"><strong>&#8220;Cuando los ángeles lloran, lloverá&#8221;</strong> (Grupo <a href="https://www.youtube.com/watch?v=IRMrqO03pik"><em>Maná</em></a>)</p>



<p class="has-text-align-right"><strong>Advertencia: </strong>Este cuento contiene escenas que pueden herir la sensibilidad del lector. </p>



<p>Los ángeles habían dejado de llorar sobre la ciudad. </p>



<p>Se levantó a las 6:00 a.m. como de costumbre, y, tras observar que el bebé dormía plácido, fue directo al baño. Abrió el grifo para lavar sus dientes y pegó un grito de los mil demonios cuando vio que no salía ni gota de agua. De la rabia, se arrancó un poco de pelo. La boca seca le sabía a sangre, se sentía como la superficie de una lija. Sudó frío y secó el sudor con un pañuelo sucio.</p>



<p>A través del espejo inteligente, un artefacto de última generación comprado por <em>Amazon</em>, constató la noche de perros que pasó. Apenas durmió tres horas mal dormidas; era evidente que estaba flaco, ojeroso, cansado pero todavía con ilusiones. Saldría, como siempre, a las siete menos cuarto para enfrentar la monotonía de los horribles días grises bogotanos. Era un lunes 31 de agosto del año 2099.</p>



<p>Sobre el mismo espejo, tras un chasquido de dedos, proyectó la primera plana de <strong>El Espectador</strong>, para ver qué decían las noticias. Y las noticias decían que el Alcalde Mayor huyó la noche anterior con su amante ante la amenaza de linchamiento por la mala gestión del racionamiento del agua. Con Bogotá al garete, las autoridades ofrecieron una jugosa recompensa por la captura del burgomaestre.</p>



<p>De la noche a la mañana, la capital de Colombia retrocedió 200 años y las costumbres de antes estaban de vuelta. En hogares y baños públicos se instalaron  letrinas secas, que en vez de agua funcionaban con tierra. </p>



<p>En otras noticias, la periodista Victoria Devil, tataranieta de la “reina amarillista”, Viqui Devil, anunciaba que el calor y la sequía seguían matando bogotanos y que de China venía un barco cargado de bacinillas a bajo costo, porque también las <em>micas</em> estaban en tétrico furor. El contenedor traía además un ejército de robots de compañía, a tamaño real, para personas solitarias.</p>



<p>El mayor problema de la metrópoli eran la escasez de agua, los calores intensos que sancochaban gente en vivo y en directo, y los colados en el recién inaugurado servicio público de carros voladores autónomos. Desde 2080, la temperatura era de 30 grados centígrados. Bogotá era tierra caliente y la gente cubría sus vergüenzas con cualquier trapo. Se lamentaban de la ineptitud de sus antepasados, pues nadie hizo nada para impedir este infierno ambiental. La muerte acechaba a los dos millones de habitantes. </p>



<p>Si bien en 2050 se encontró una cura para el cáncer, ahora la gente moría, principalmente, por olas mortales de calor y afecciones cardiopulmonares, debido a la alta concentración atmosférica de ozono tóxico. Un dispositivo acoplado al torrente sanguíneo monitoreaba la salud en tiempo real, pero los médicos no podían salvar a nadie a distancia, ya que la corrupción mantenía a Bogotá en el atraso. </p>



<p>Ancianos morían en la calle de agotamiento por calor; los paros cardiacos y los accidentes laborales se volvieron frecuentes entre quienes debían trabajar al aire libre. Los trabajos en vía pública solo se hacían de noche y la vida se volvió&nbsp;nocturna. Daba pavor salir de día a la calle. </p>



<p>En otros países, se crearon centros de enfriamiento: los pacientes eran sumergidos en tinas heladas o acostados sobre bloques de hielo para bajarles la temperatura antes de que el golpe de calor los matara. O se les aplicaban inyecciones de fluidos fríos. En Bogotá, un lujo así estaba a años luz, gracias a la burocracia y el desgreño.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-left">Con todo, nadie sospechaba que lo peor estaba por suceder.&nbsp;</h2>



<p>Los páramos Chingaza, Guerrero y Sumapaz, se transformaron en semi-desiertos, y los embalses tenían menos del 10% de reservas para salvar a los últimos sedientos. Ni el <em>Indio Amazónico,</em> que atendía desde el más allá con sus menjurjes y charlatanería, revivido por la Inteligencia Artificial, pudo ver la doble tragedia que se venía. En cuestión de días se desataría el acabose.</p>



<p>—No quedará piedra sobre piedra, ni <em>cachaco</em>, ni <em>rolo</em>, ni forastero como testigo, presagiaban los catastrofistas.</p>



<p>A través del espejo, Alejandro Olmos observó con desdén las bacinillas chinas y recordó que debía comprar la suya. La quería blanca y esmaltada, en contra de su voluntad.</p>



<p>Así, sin bañarse los dientes, sin beber su café diario y sin preparar el primer tetero del día, se vistió rápidamente, se sentó en la sala, se puso las gafas de última generación que reemplazaron los teléfonos móviles, y se conectó con el supermercado más cercano. El bebé seguía durmiendo como un bebé. Eran él y el niño, pues su pareja se había largado un mes atrás, sin dar explicaciones. La señora de por días no llegaba.</p>



<p>Sin necesidad de abrir la boca, pidió un litro de agua, pero el dependiente, sin necesidad de abrir la boca, le hizo saber que solo podía venderle una botella de las pequeñas y nada más.</p>



<p>—Una por día, una por persona. Nada más. El decreto es claro —le gritó. Y pase por ella, porque el domiciliario murió ayer de insolación.</p>



<p>—Tocará, respondió de mala gana Alejandro Olmos. Los 350 mililitros de agua debían alcanzar para cepillarse los dientes, bañarse las partes nobles, preparar el tetero y hervir el tinto para mojar el pan duro que guardaba desde hacía quince días.</p>



<p>Alejandro Olmos se dirigió a su biblioteca y vio que allí estaban su viejo revólver, su máscara antigás y la biografía del poeta José Asunción Silva. Agarró primero la máscara. Los dos círculos de vidrio a la altura de los ojos funcionaban como cámara a control remoto para controlar las cosas de la casa. Un filtro al interior de la máscara permitía respirar aire limpio, y un diafragma de voz circular de metal permitía comunicarse con otras personas, además de que un pequeño tubo, conectado a un botellín, dispensaba agua, eso cuando podía llenarlo.&nbsp;</p>



<p>Ajustó la máscara a la cabeza como casco y salió de su apartamento en Chapinero Alto. Observó la misma escena: gente de todas las edades yendo de un lado hacia otro, conectada al mismo artefacto incómodo, como si la ciudad estuviera en medio de una guerra química.</p>



<p>La mañana de aquel lunes lucía letalmente tranquila. Bogotá estaba irreconocible, toda gris: el cielo, el suelo y los rostros de las personas. Grises también los cerros orientales, convertidos en un peladero, por los sucesivos incendios forestales del último medio siglo. El cielo azul se transformó en naranja a causa del fuego y el humo formó nubes negras, como en la canción de <em>Los de adentro</em>, que ya nadie cantaba. El verde desapareció, y ahora el aspecto lúgubre y desértico de Bogotá daba miedo. Parecía, en parte, el escenario de <em>Mad Max Fury Road</em>, sin los mutantes. Algunas familias pudientes se largaron a tiempo.</p>



<p>Donde alguna vez estuvo la iglesia de Monserrate, se instaló un Gran Ojo para monitorear el cambio climático; pero eran mentiras, porque más que nada se usaba para vigilar secretamente a los ciudadanos; solo a las autoridades les estaba permitido el acceso al lugar. Desde el cerro, el Gran Ojo lo sabía todo, incluso si alguien había cambiado de sexo, porque tenía el poder, mediante escáner, de ver su presente y el pasado de las personas, algo realmente perturbador.&nbsp;</p>



<p>Después de una fila de hora y media en el supermercado, la cajera leyó el chip en el brazo izquierdo de Alejandro Olmos y, muy enojada por hacerle perder el tiempo, le informó que con ese número de registro alguien más reclamó la dosis diaria del preciado líquido. Con el pañuelo sucio limpió el sudor frío. Su chip fue <em>hackeado</em>. Los hackers encontraron en las guerras del agua un negocio lucrativo, pues mediante el robo de información obtenían agua suficiente para sobrevivir y la de sobra para revenderla a las <em>Mafias del Agua</em>, una red peligrosa que se extendió por todo el continente, fundada por los disidentes del <em>Tren de Aragua</em>. El agua se vendía hasta cinco veces más de su valor real, que de por sí era impagable para los más vaciados.</p>



<p>Angustiado, el hombre empezó a andar sin saber hacia dónde. Le echaba un ojito al bebé a través del visor de la máscara. Observó que la criatura seguía durmiendo y la señora de por días no daba señales de vida.</p>



<p>Siguió caminando. Se hizo leer el chip en otros lugares y la respuesta fue la misma: —<em>“No nos haga perder el tiempo, señor”. </em>En muchos negocios, a puerta cerrada, colgaron el mismo letrero: <em>“No hay agua, no insista”. </em>Pero las neveras estaban repletas de gaseosas y jugos artificiales. Las únicas autorizadas para disponer de agua y desperdiciarla a su antojo eran las empresas embotelladoras, que pagaban impuestos altos para permitirse tal desfachatez en medio de aquel caos.</p>



<p>En cuestión de días los bares quebraron y no hubo una gota de licor más. La sobriedad empeoró el drama, y ya no hubo agua ni para preparar guarapo. Chicha tampoco<strong>. </strong>Se dieron cuenta que a palo seco, y sin literatura, la vida era  desdichada. </p>



<p>Ofreció su reloj ultra inteligente a cambio de una botella de agua a quienes llevaban la suya con recelo. No consiguió más que insultos. Ya nadie robaba celulares o billeteras. Los ladrones en moto despojaban&nbsp;del agua a quien daba <em>papaya.</em></p>



<p>—<em>Tengo un bebé por Dios,</em> suplicaba Olmos, sin recordar en su desespero que invocar a Dios servía de poco, pues en el año 2040 los científicos probaron su inexistencia, y en adelante curas y pastores debieron buscar otros oficios para no morirse de hambre.</p>



<p>Sin un lugar para Dios sobre la Tierra, los capitalinos volvieron a adorar <em>Chibchacum</em>, el <em>dios muisca de la lluvia y el trueno</em>, al cual le levantaron un monumento y un altar en el centro de la plaza de Bolívar, en lugar de la estatua del Libertador, de quien ya nadie recordaba por qué era famoso. <em>Chibchacum, </em>enfermo de los oídos, no escuchó sus ruegos.</p>



<p>Siguió caminando, cual zombi, hasta llegar al Nuevo Parque Nacional, donde los árboles fueron reemplazados por columnas de cemento que funcionaban como fuentes de agua.</p>



<p>En esa Bogotá, que otra vez se asemejaba a una aldea, la vida ya no tenía sentido. Sonrió sin muchas ganas cuando un ex sacerdote, en mitad del parque, aseguró ser la reencarnación del padre Francisco Margallo. El hombre batió su sotana negra percudida y maloliente en medio de aquel calor infernal antes de escupir una profecía: <em>“El 31 de agosto de un año que no diré sucesivos terremotos destruirán Santafé”. </em>Con las insolaciones aumentaron los trastornos mentales y ocurrió lo impensable: las iglesias se transformaron en manicomios, donde los ex curas, convertidos en loqueros, cuidaban de los enfermos pero de lejitos.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-left">Sin agua para preparar los alimentos, cundió la inanición.</h2>



<p>Como alma que lleva el diablo, Alejandro Olmos continuó hacia el sur por la desierta Avenida Circunvalar.&nbsp; De vez en cuando se detenía para observar al bebé que nada que se despertaba. Y la señora de por días nada que llegaba.</p>



<p>Se respiraba un aire nauseabundo, de halitosis y sobaquina, que empeoraba con el hedor de la caca humana, pues mucha gente defecaba en la calle ante las largas filas en las letrinas públicas. De niño, los abuelos le contaron a Alejo que en otro tiempo llovía tanto en Bogotá que la gente era feliz empapándose en las calles, los adultos cantaban bajo la lluvia, las niñas hacían figuritas con el granizo y los niños construían barquitos de papel, que navegaban desde Chapinero hasta Ciudad Bolívar, y viceversa.</p>



<p>Otros, sin embargo, renegaban por las inundaciones.&nbsp; Los que más odiaban aquellos diluvios eran los pobres, porque sus casas de pobres se inundaban y perdían sus corotos de pobres.</p>



<p>Todo era distinto ahora. Imagínese: No llovía desde la muerte del último Papa, que murió de pena moral cuando le dijeron que Dios fue inventado por el hombre, y no al revés. Las lluvias tropicales se habían desplazado hacia los países del norte. Los arco iris se borraron para siempre y una granizada era prehistoria faltando poco para la llegada del año 3000. En Navidad ya nadie podía mirar los peces bebiendo en el río, porque los peces y el río se murieron con la última lluvia ácida.</p>



<p>El río Bogotá corrió la misma suerte de los demás: fue canalizado cuando se secó. La muerte, al igual que la porquería y los olores irrespirables, aparecían por doquier, en el norte y en el sur, al oriente y al occidente. Donde ricos y donde pobres.&nbsp;</p>



<p>La ciudad estaba irreconocible, pero los políticos mañosos no. Esa gentuza traficaba votos por agua. Se hicieron gestiones ante la NASA con el fin de adquirir la tecnología necesaria para bombardear las nubes y hacer llover, con tan mala suerte que se robaron los equipos al llegar al aeropuerto.&nbsp; En 1948, se provocó artificialmente la lluvia por vez primera, por medio de anhídrido carbónico, el cual disparado a la nube producía su enfriamiento y condensaba el vapor de agua, haciendo llover. &nbsp;</p>



<p>Alguien propuso crear unos “pozos romanos”, como lo hicieron veintiún siglos atrás en la Antigua Roma. Tocaba excavar sobre las rocas de los cerros orientales para obtener y almacenar el agua lluvia… pero entre tanto anémico no hubo quien hiciera esa tarea. &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="585" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20193955/APOCALIPSIS-PORTADA-3-1024x585.jpg" alt="" class="wp-image-105603" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20193955/APOCALIPSIS-PORTADA-3-1024x585.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20193955/APOCALIPSIS-PORTADA-3-300x171.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20193955/APOCALIPSIS-PORTADA-3-768x439.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20193955/APOCALIPSIS-PORTADA-3-1536x877.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20193955/APOCALIPSIS-PORTADA-3.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>—¡Maldita sea! ¡A ningún alcalde se le ocurrió desarrollar sistemas para almacenar la lluvia cuando la hubo! —refunfuñaba Alejandro Olmos, que se rasgó la camiseta de la Selección Colombia, rojo de la ira. El año anterior ganamos la <em>Copa Universal de Fútbol </em>por primera vez en la historia, durante el campeonato que se realizó en la Luna en el año 2098. Los hinchas colombianos se pusieron eso de ruana por allá.</p>



<p>Los pocos ricachones que quedaban en Bogotá, recibían el agua a domicilio, gracias a un decreto del alcalde marrullero ahora en fuga. Los que no tenían en qué caerse muertos debían&nbsp;recogerlas en las pilas, y no siempre alcanzaba para todos.</p>



<p>También por decreto se transformó la razón social de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado, pues el agua dejó de llegar a las casas y a los conjuntos residenciales, así que baños e inodoros pasaron a mejor vida, así también en escuelas públicas y hospitales. Se prohibió la irrigación de sembrados y cultivos dentro del Distrito, el riego de árboles y plantas en jardines, antejardines y zonas verdes y el lavado de vehículos automotores en residencias, estaciones de servicio, fábricas y centros comerciales. Se decretaron multas y arrestos para los infractores.</p>



<p>Quienes no perdieron el empleo, ahora debían vigilar las fuentes de agua, con apoyo del SMAD para evitar alteraciones del orden hídrico. De esa manera revivió el oficio&nbsp;de los aguadores y prosperó el negocio de la cría de burros para cargarla. Reinó la envidia. Los envidiosos les disparaban adentro a los burros, metiéndoles el revólver por el culo, como si hubieran tomado la idea de <em>La mala hora</em>, una novela que en otro siglo escribió un tal Gabriel García Márquez, del que nadie sabía nada, porque la gente se olvidó de los libros, ¡qué desgracia tan grande! &nbsp;</p>



<p>Los <em>avivatos</em> hicieron su agosto de enero a diciembre. Se disparó la venta de abanicos y ventiladores para sofocar los fuertes calores a la sombra, la venta de pañuelos especiales para reutilizar el sudor y la venta de sombrillas con pequeños chorros de aire para protegerse de las altas temperaturas.</p>



<p>A esas alturas el agua era ya un bien suntuoso, más caro que la gasolina, más caro que cualquier cosa. Las señoras lavaban la ropa en lavaderos comunales y a la intemperie bañaban a los niños menores de cinco años, una vez por semana, como mucho. Tocaba madrugar para coger turno; quien no madrugaba por pereza pagaba para que le guardaran el puesto, en los lavaderos y en las pilas.</p>



<p>La Secretaria de Obras autorizó la construcción de duchas públicas y canales en las calles para que circularan los desechos humanos, a la vista de todos, como antaño, pues no todas las casas contaban con letrina. La gente debía hacer filas enormes desde las 4:00 de la mañana para acceder a las duchas, usando el sistema de pico y placa por reconocimiento facial. La lucha de clases se libraba ahora en estos lugares. La gestión clasista del agua privilegió a los ricos sobre los pobres: los primeros se “duchaban” cada quince días con totuma y los segundos cada mes sin totuma. De resto, cada quien debía ingeniárselas para bañarse lo esencial.</p>



<p>Los carrotanques daban prioridad a los barrios ricos, y si quedaba, que no quedaba, se pensaba en los demás. Se pagaban cifras astronómicas por botellas de agua y hasta el sexo se usó como moneda de cambio, un lujo reservado para la gente adinerada, aunque con los malos olores el sexo dejó de ser una prioridad.</p>



<p>Al principio, los ricos tenían duchas aparte de los pobres y por lo general cercanas a sus residencias, pero los pobres se juntaron al grito de <em>“El pueblo unido jamás será vencido”</em> (una consigna que no se escuchaba desde tiempos inmemoriales) y a la gente de bien le tocó de mala gana juntarse con la plebe.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-left">El precio de los limones, usado ahora como desodorante, se puso por las nubes, y se acudió a los sahumerios y las hierbas aromáticas para mantener aireadas las casas, que por lo general olían a diablo.</h2>



<p>La Secretaría de Salud ordenó esterilizar a todas las mascotas para controlar la población y dar prioridad a los humanos con un mínimo vital de agua por familia. Un concejal del Partido Anti-Animalista, presentó un proyecto de acuerdo para poner a dormir a perros y gatos, pues le parecía inaudito que en los albores del siglo veintidós fueran más importantes los animales que las personas, pero los del Partido Animalista se rebelaron, encadenándose, para impedir la matazón. Ganó la ultraderecha. Y no se salvó ni la perra del alcalde, a la que abandonó en su huida.</p>



<p>La verdad es que había mil problemas en qué pensar: por ejemplo, definir el manejo que se le daría al espacio aéreo con la llegada de los primeros autos voladores para evitar atascos y accidentes. Entonces, Monserrate fue habilitado como aeropuerto privado destinado a las primeras aeronaves autónomas.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="585" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20193848/APOCALIPSIS-PORTADA-2-1024x585.jpg" alt="" class="wp-image-105602" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20193848/APOCALIPSIS-PORTADA-2-1024x585.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20193848/APOCALIPSIS-PORTADA-2-300x171.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20193848/APOCALIPSIS-PORTADA-2-768x439.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20193848/APOCALIPSIS-PORTADA-2-1536x877.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20193848/APOCALIPSIS-PORTADA-2.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Como consecuencia del excesivo calor, la sequía y las aguas contaminadas, la peste mental cayó sobre la ciudad. La población parecía loca, yendo de un lado a otro, con angustia reactiva y depresión. La agresión y psicopatías complejas se apoderaron de los habitantes, y los que no morían por la peste, morían a manos de los otros desquiciados. Las ratas sedientas empezaron a salir de sus nidos para morir en calles y avenidas, y el olor a cadaverina empeoró la epidemia. De los dos millones de personas, se pasó a 120.000, hasta que la población se redujo a tres mil, que ese era el número de habitantes hacia 1623. Ningún anciano y ningún niño quedó vivo. &nbsp;El Estadio <em>El Campin</em>, <em>Corferias </em>y el <em>Movistar Arena</em> se transformaron en hospital, morgue y cementerio, respectivamente.</p>



<p>Por pura intuición masculina, Alejandro Olmos pensó que era buena idea subir a Monserrate, a pesar de que el acceso estaba restringido a particulares. A 3152 metros de altura, la muerte no lo alcanzaría, pensó. Quitándose la máscara antigás, emprendió el ascenso a pie. Exhausto, sudando a cántaros, con muchos kilos de menos y las piernas temblando, llegó hasta la cima del cerro, más cerca de las estrellas y del cataclismo,&nbsp;y vio que allí estaba el Alcalde Mayor de Bogotá bebiendo <em>Coca Cola</em> en bermudas, guayabera y gafas de sol de las costosas, tomado de la mano de su esposo, el de Alejandro, del que no tenía noticias desde hacía un mes.</p>



<h2 class="wp-block-heading">—No me crean tan marica —exclamó con evidente rabia, y ambos se percataron de su presencia antes de que pudieran abordar el avión de pasajeros impulsado por motores de hidrógeno, que los llevaría al desierto amazónico brasileño. &nbsp;</h2>



<p>Alejandro Olmos recordó la jugosa recompensa por entregar al funcionario, pensó que era dinero suficiente para garantizarse agua para el resto de su vida y la del bebé que adoptaron en un viaje a Palestina. Y hablando de la criaturita, se colocó de afán la máscara antigás y observó a la señora de por días, una mujer menuda y de baja estatura con el niño en brazos, gritando enloquecida, como si el pequeño estuviera muerto. Y en efecto el pequeño ya estaba en el más allá. Murió deshidratado de tanto llorar. Cuando Olmos creía que él dormía, en realidad veía una imagen congelada, pues también hackearon su máscara.</p>



<p>Se despojó de ella otra vez. Con ira e intenso dolor, sacó su revólver <em>Smith &amp; Wesson</em>, y verificó el número de balas. ¡Dos! Disparó primero la del alcalde. Sudó frío y limpió el sudor con el pañuelo, antes de disparar la segunda bala en su propio corazón,&nbsp;emulando a Silva, su poeta favorito. Eran las seis de la tarde de ese jueves 31 de agosto, la hora en que se cumplió la maldición del padre Margallo. <em>&#8220;Entonces hubo relámpagos, voces y truenos, y un gran temblor de tierra. ¡Nunca antes, desde que la humanidad existe, había habido un&nbsp;terremoto&nbsp;tan grande!&#8221;</em>. (Apocalipsis 16:18). </p>



<p>De los tres mil habitantes de Bogotá, ninguno sobrevivió, salvo quien esto escribe. Siri me despertó a tiempo de aquella pesadilla. </p>



<p>Entonces, encendí la radio: el alcalde Carlos Fernando Galán anunció el regreso de los cortes diarios de agua, debido al bajo nivel del embalse de Chingaza por los calores intensos. Me metí a la ducha; tan de malas, que se fue el agua. Mojado y enjabonado, me asomé a la ventana y el único burro al que vi fue al vecino que lavaba su carro con manguera, mientras que la pareja del 405 se alejaba, tomados de la mano, con el bebé palestino en su cochecito. En ese momento quitaron la luz. Y aquí estoy, en el peor de los mundos, preguntándome por qué los ángeles no quieren llorar sobre Bogotá.</p>



<p class="has-medium-font-size">(TODAVÍA NO ES EL <strong>FIN&nbsp;</strong>PERO ESTÁ CERCA SI NO HACEMOS LO CORRECTO)</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7f472a40ea1b005c182cbb55b919546d"><strong>Nota: Este autor no utiliza inteligencia artificial (IA) en la escritura de sus textos. Sin falsas modestias, con mi IN (Inteligencia Natural) me basta. Todavía soy un humano que escribe para humanos. Ejerzo mi derecho a pensar y por lo tanto me niego a que una máquina remplace mi cerebro. Las imágenes de este relato sí fueron creadas con ayuda de IA.</strong></p>



<p></p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=105598</guid>
        <pubDate>Sun, 22 Sep 2024 13:01:52 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20193634/APOCALIPSIS-PORTADA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Las guerras del agua en Bogotá: Relato apocalíptico]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Defender la naturaleza en bicicleta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ciencia-para-el-buen-vivir/defender-la-naturaleza-en-bicicleta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Se solicita a todos los entes gubernamentales y privados del país y del planeta, el emprendimiento de acciones concretas para transformar la infraestructura de las ciudades de tal manera que se privilegie la movilidad limpia en bicicleta, a través de vías seguras y adecuadas; instalación de bici-parqueaderos en puntos estratégicos y especialmente en entradas de humedales, bosques y demás ecosistemas que promuevan el conocimiento de la biodiversidad.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Por primera vez, en octubre de este año, Colombia será el país anfitrión de la Conferencia de las Partes (COP16), órgano rector o autoridad de todos los países que han suscrito el Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB). Firmado inicialmente por 156 naciones y la Comunidad Europea en la Cumbre de la Tierra realizada en 1992, entró en vigor el 29 de diciembre de 1993.</p>



<p>A la fecha, 196 países han suscrito este convenio, que tiene como objetivos conservar la diversidad biológica, utilizar sus componentes de forma sostenible y favorecer la participación justa y equitativa de todas las personas mediante el acceso &nbsp;y la transferencia apropiada de tecnologías pertinentes, así como una financiación apropiada.</p>



<p>Se han realizado 14 reuniones ordinarias de las partes y una extraordinaria. De 1994 a 1996 las reuniones se realizaron cada año y desde entonces se realizan cada dos años, la última tuvo lugar en Montreal, Canadá, en diciembre del 2022.</p>



<p>La COP adoptó la misión para 2030 de emprender medidas urgentes para detener e invertir la pérdida de la diversidad biológica, garantizando la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven del uso de recursos genéticos, asegurando los medios necesarios para lograrlo. Así mismo, acogió la visión para 2050 de conservar, valorar y restaurar la biodiversidad a nivel nacional, manteniendo servicios de los ecosistemas y sosteniendo el planeta sano en beneficio de todas las personas.</p>



<p>En el marco de los esfuerzos emprendidos por la COP16, el profesor Camilo Andrés Julio Vergara, egresado de la Maestría en Educación de nuestra Universidad Pedagógica Nacional, lideró el desarrollo del IX Diplomado ambiental en bici 2024, centrando la atención en aportar a la conservación de la biodiversidad. Esta propuesta formativa va más allá de un curso de corta duración, pues constituye una estrategia educativa relevante para emprender acciones concretas para disminuir la huella de carbono, mitigando la emisión de gases efecto invernadero y luchando por la conservación de miles de especies en humedales, bosques y páramos de Bogotá y sus alrededores.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="896" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20231846/Profesor-Camilo-Andres-Juli-Vargara-creador-del-DAB-2-1024x896.jpeg" alt="" class="wp-image-105633" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20231846/Profesor-Camilo-Andres-Juli-Vargara-creador-del-DAB-2-1024x896.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20231846/Profesor-Camilo-Andres-Juli-Vargara-creador-del-DAB-2-300x263.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20231846/Profesor-Camilo-Andres-Juli-Vargara-creador-del-DAB-2-768x672.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20231846/Profesor-Camilo-Andres-Juli-Vargara-creador-del-DAB-2.jpeg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Profesor Camilo Andrés Julio Vergara, fundador del Diplomado Ambiental en Bici (DAB).</figcaption></figure>



<p>El Diplomado ambiental en bici (DAB) es un espacio formativo de promotores ambientales que nació hace nueve años cuando el profesor Camilo, lo formuló como parte de su tesis de Maestría en Educación realizada en la línea de investigación Pedagogía Urbana de la Universidad Pedagógica Nacional. Abarca 10 sesiones de trabajo en bici con un total de 80 horas, a través de las cuales se conocen humedales, huertas, bosques y una parte del páramo de Sumapaz perteneciente a la jurisdicción de Bogotá, destacando las experiencias de líderes ambientales que luchan por la conservación de estos ecosistemas.</p>



<p>El IX DAB inició el pasado 28 de julio con la exploración del humedal Santa María del Lago, ubicado en la localidad de Engativá, que cuenta con una extensión de 10.86 hectáreas. Clasificado como área protegida, alberga 86 especies de aves y una rica variedad de flora y fauna autóctonas. Durante las demás sesiones, los participantes rodaron por la ciudad reconociendo la biodiversidad del bosque urbano de Ciudad Montes, la huerta los Copetones, el humedal Capellanía, la reserva Thomas van der Hammen, el humedal de la Libélula y parte del Páramo de Sumapaz ubicado en la localidad de Usme.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232012/Estudiantes-del-IX-DAB-Bosque-urbano-Ciudad-Jardin-1-1024x768.jpeg" alt="" class="wp-image-105634" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232012/Estudiantes-del-IX-DAB-Bosque-urbano-Ciudad-Jardin-1-1024x768.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232012/Estudiantes-del-IX-DAB-Bosque-urbano-Ciudad-Jardin-1-300x225.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232012/Estudiantes-del-IX-DAB-Bosque-urbano-Ciudad-Jardin-1-768x576.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232012/Estudiantes-del-IX-DAB-Bosque-urbano-Ciudad-Jardin-1-1536x1152.jpeg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232012/Estudiantes-del-IX-DAB-Bosque-urbano-Ciudad-Jardin-1.jpeg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Estudiantes IX DAB 2024 Bosque Urbano Ciudad Jardín.</figcaption></figure>



<p>Dentro de las experiencias comunitarias que defienden la naturaleza desde los territorios se conoció la huerta de los Copetones, el museo itinerante de la bici promovido por Motato, los emprendimientos rurales de Sumapaz y los colectivos ambientales de suba que luchan por proteger la reserva Thomas van der Hammen, entre otros.</p>



<p>Dentro de las principales luchas ambientales estudiadas, se destaca la adopción del Acuerdo de Escazú en Colombia y las movilizaciones en contra de la implementación actual del trazado de la avenida ALO, que destruirá parte de algunos humedales de la ciudad, entre ellos, una zona del humedal Capellanía.</p>



<p>El Diplomado cerró el pasado 15 de septiembre con la graduación de 102 promotores ambientales, dentro de los cuales me incluyo, con mucho orgullo, porque viví esta maravillosa experiencia formativa, pasando del rol de profesor de la UPN , exrector, a estudiante de uno de nuestros apreciados egresados, el profe Camilo, quien &nbsp;es parte de los más de 40.000 egresados de la UPN que lideran diversas experiencias educativas transformadoras en diferentes territorios de Colombia.</p>



<p>En la sesión de cierre se dio lectura al manifiesto de la bici – rumbo a la COP16, que se llevará en bicicleta desde Bogotá hasta Cali, para ser leído ante la Conferencia de las partes COP16. Este manifiesto constituye una clara expresión ciudadana de defensa de la naturaleza y la necesaria transformación de nuestro actual modelo de desarrollo basado en el extractivismo y en la destrucción de los ecosistemas y el planeta.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="739" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232054/Graduacion-de-promotores-ambientales-IX-DAB-1-1024x739.jpeg" alt="" class="wp-image-105635" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232054/Graduacion-de-promotores-ambientales-IX-DAB-1-1024x739.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232054/Graduacion-de-promotores-ambientales-IX-DAB-1-300x216.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232054/Graduacion-de-promotores-ambientales-IX-DAB-1-768x554.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232054/Graduacion-de-promotores-ambientales-IX-DAB-1-1536x1108.jpeg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232054/Graduacion-de-promotores-ambientales-IX-DAB-1.jpeg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Graduación de promotores ambientales IX DAB 2024.</figcaption></figure>



<p>Se solicita a todos los entes gubernamentales y privados del país y del planeta, el emprendimiento de acciones concretas para transformar la infraestructura de las ciudades de tal manera que se privilegie la movilidad limpia en bicicleta, a través de vías seguras y adecuadas; instalación de bici-parqueaderos en puntos estratégicos y especialmente en entradas de humedales, bosques y demás ecosistemas que promuevan el conocimiento de la biodiversidad.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232133/Paramo-Sumapaz-registro-DAB-2024-1-1024x576.jpeg" alt="" class="wp-image-105636" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232133/Paramo-Sumapaz-registro-DAB-2024-1-1024x576.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232133/Paramo-Sumapaz-registro-DAB-2024-1-300x169.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232133/Paramo-Sumapaz-registro-DAB-2024-1-768x432.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/20232133/Paramo-Sumapaz-registro-DAB-2024-1.jpeg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Páramo de Sumapaz, registro IX DAB 2024.</figcaption></figure>



<p>Es fundamental emprender acciones educativas en bicicleta para fomentar la cultura ciudadana de cuidado y respeto de la naturaleza, construyendo y apoyando huertas comunitarias, protección de fuentes hídricas, ahorro y uso responsable del agua, así como manejo adecuado de residuos sólidos.</p>



<p>Se deben apoyar las organizaciones y colectivos de ciclistas urbanos con el aporte recursos tanto financieros como logísticos, con el fin de desarrollar procesos de investigación y educación ambiental en bicicleta, orientados a la defensa de la naturaleza y los territorios de las comunidades urbanas que desarrollan prácticas sustentables.</p>



<p>Las organizaciones y colectivos de biciusuarios deben articularse en la toma efectiva de decisiones para el desarrollo de políticas públicas, planes de acción y normativas orientadas a convertir la bicicleta en un eje fundamental para la lucha y protección de la naturaleza.</p>



<p>Como dice el profe Camilo: ¡Viva la bici! ¡Viva la vida!</p>



<p>@LeoMartinezUPN</p>
]]></content:encoded>
        <author>Leonardo Fabio Martínez Pérez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Apuntes de Ciencia</category>
                    <category>Ciencia para el buen vivir</category>
                    <category>Ciudad Sostenible</category>
                    <category>Conversar, Sentir y Pensar.... Desde el SUR</category>
                    <category>Derecho para todos</category>
                    <category>Humedales Bogotá</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=105631</guid>
        <pubDate>Sat, 21 Sep 2024 04:26:57 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Defender la naturaleza en bicicleta]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Leonardo Fabio Martínez Pérez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Comienza El Cine Suma Paz 2024</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/comienza-el-cine-suma-paz-2024/</link>
        <description><![CDATA[<p>En la plataforma virtual www.elcinesumapaz.com se pueden ver gratis las 25 películas de la selección oficial, además de conferencias y charlas.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>Este miércoles 11 de septiembre comienza la cuarta edición de <strong>El Cine Suma Paz</strong>, festival internacional de cine que tiene como objetivo promover la producción audiovisual nacional e internacional relacionada con la protección del medio ambiente.</p>



<p>Este 2024 la curaduría está enfocada en el cuidado del agua y la promoción de la conciencia hacia el cuidado del páramo, que en los últimos meses ha sido víctima de los incendios forestales.</p>



<p>Es importante destacar que el festival se desarrolla en un contexto ambiental complejo, caracterizado por la pérdida significativa de páramos debido a incendios forestales y racionamientos de agua en algunas ciudades por la sequía.</p>



<p><strong>El Cine Suma Paz</strong>, organizado por la Fundación Cine Social, tiene como objetivo principal este <strong>2024</strong> generar conciencia sobre el cuidado del agua y promover acciones a favor de los páramos para proteger este vital recurso hídrico.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-vimeo wp-block-embed-vimeo wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="1 SPOT_OFICIAL_ALTA" src="https://player.vimeo.com/video/1006774905?dnt=1&amp;app_id=122963" width="500" height="281" frameborder="0" allow="autoplay; fullscreen; picture-in-picture; clipboard-write"></iframe>
</div></figure>



<p>El cortometraje documental “<strong>Guardianas de semillas</strong>” de Juan Sebastián Malaver (Colombia) sobre la tradición semillera de la comunidad Zenú colombiana, el cortometraje de ficción de Turquía “<strong>Agrietada</strong>”, sobre una niña que vive en un pueblo donde es escaza el agua; el corto documental de Ecuador “<strong>El río de nuestros hijos</strong>” o el largometraje de Perú y España “Este fue nuestro castigo” son algunas de las 25 producciones que se pueden ver <strong>gratis</strong> en la plataforma virtual <strong>www.elcinesumapaz.com</strong>, que además transmite conferencias y charlas.</p>



<p>Para quienes disfrutan los eventos presenciales, <strong>El Cine Suma Paz </strong>tiene organizados unos en<strong> Bogotá</strong>, <strong>Cota</strong>, <strong>Sibaté</strong>, <strong>Villavicencio</strong>, <strong>Soacha</strong> y <strong>Fusagasugá</strong>.</p>



<p>“El Cine Suma Paz busca reafirmar nuestro compromiso con la educación ambiental y la defensa del medio ambiente, así como con las personas que luchan por transformar social y ambientalmente sus comunidades en todo el mundo. <em>Esta es una valiosa oportunidad para visibilizar las problemáticas ambientales de nuestro país, sensibilizar sobre la importancia del cuidado del agua y movilizar a la comunidad hacia acciones que ayuden a su preservación</em>”, manifiesta Cristhian Ossa, director del festival y de la Fundación Cine Social.</p>



<p>Por otra parte, la Fundación Cine Social ha creado un contenido audiovisual titulado “<strong>Siembra Agua</strong>”, que explora una serie de <strong>crónicas</strong> sobre el concepto de <strong>sembrar agua</strong> y los frutos que provienen del páramo.</p>



<p>Cabe recordar que “<strong>Siembra Agua</strong>” es un capítulo de la <strong>serie transmedia</strong> que el festival ha desarrollado desde su inicio y que actualmente cuenta con más de 12 capítulos relacionados con el páramo y las temáticas del festival.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-vimeo wp-block-embed-vimeo wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="2 SELECCIÓN OFICIAL" src="https://player.vimeo.com/video/1006775870?dnt=1&amp;app_id=122963" width="500" height="281" frameborder="0" allow="autoplay; fullscreen; picture-in-picture; clipboard-write"></iframe>
</div></figure>



<p></p>



<p><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a>&nbsp;–&nbsp;<a href="https://www.instagram.com/liarteconarte/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@LiarteconArte&nbsp;</a></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=105243</guid>
        <pubDate>Wed, 11 Sep 2024 19:49:58 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11144223/Cine_Sumapaz_Liarte.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Comienza El Cine Suma Paz 2024]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Los ‘ríos voladores’ amazónicos: fuente de vida</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/el-bosque-es-vida-iri-colombia/rios-voladores-amazonicos/</link>
        <description><![CDATA[<p>La urgencia de preservar el bioma amazónico va más allá de su papel como sumidero de carbono. De su existencia depende el agua que se suministra a buena parte del continente. El científico Germán Poveda nos explica cuál es la importancia hídrica de la Amazonia y cómo trabaja para asegurar que más de cincuenta millones [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading"><em>La urgencia de preservar el bioma amazónico va más allá de su papel como sumidero de carbono. De su existencia depende el agua que se suministra a buena parte del continente. El científico Germán Poveda nos explica cuál es la importancia hídrica de la Amazonia y cómo trabaja para asegurar que más de cincuenta millones de personas en Suramérica cuenten con agua potable para su consumo. </em></h4>



<p>La cuenca hidrográfica amazónica es la más grande del planeta. Abarca 7.4 millones de kilómetros cuadrados, de los cuales 476.000 están ubicados en nuestro país. Produce la mayor cantidad de agua dulce del mundo y gracias a que está ubicada en pleno trópico americano, con un bosque tropical lluvioso, sus ríos alcanzan los caudales más altos del mundo. El Amazonas, por ejemplo, en su desembocadura llega a los 250.000 metros cúbicos por segundo. Germán Poveda, docente e investigador de la Universidad Nacional de Colombia, en Medellín, y experto en hidrología, climatología y cambio climático nos explica porqué la Amazonia es vital para el suministro de agua en todo el continente.&nbsp;</p>



<p><strong>¿Cuál es el papel de los bosques amazónicos en el ciclo hidrológico?</strong></p>



<p>Los bosques favorecen la infiltración de agua en el suelo a través de las raíces, permeando las capas más bajas del mismo y alimentando el agua subterránea almacenada en los acuíferos. Aunque en Colombia no es común, porque tenemos muchas aguas superficiales –de las quebradas y ríos–, en la gran mayoría de los países del mundo el agua que se consume proviene de éstos.</p>



<p>Al contribuir con la infiltración del agua, los bosques también impiden que ésta escurra por las laderas e incremente el volumen de los ríos, regulando la magnitud de las inundaciones extensivas.</p>



<p>Además, poseen un sistema de raíces que puede bajar hasta 10 metros de profundidad y funcionan como mecanismo de adaptación biológica, extrayendo agua del suelo en épocas de sequía. Hay un transporte de agua entre las subterráneas y las superficiales, de manera que cuando no llueve, los acuíferos proporcionan agua a los ríos.</p>



<p>Por otra parte, los bosques amazónicos funcionan como una bomba de succión que absorbe humedad (vapor de agua) del océano Atlántico hacia el continente, contribuyendo a la formación de los ríos voladores o aéreos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="486" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/18115946/Render-vista-aerea-Amazonia-1024x486.jpg" alt="" class="wp-image-103294" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/18115946/Render-vista-aerea-Amazonia-1024x486.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/18115946/Render-vista-aerea-Amazonia-300x142.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/18115946/Render-vista-aerea-Amazonia-768x365.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/18115946/Render-vista-aerea-Amazonia.jpg 1500w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Vista aérea de la Amazonia. Foto: Freepik.</em></figcaption></figure>



<div style="height:43px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p><strong>¿Qué son los ríos voladores?</strong></p>



<p>Son grandes corrientes de vientos que transportan vapor de agua desde el Océano Atlántico hasta la Cordillera de los Andes. Al llegar allí, viran hacia el sureste para terminar en el río de la Plata, es decir, el sureste de Brasil e incluso Buenos Aires y Montevideo. Gracias a los bosques de la Amazonia se produce este círculo virtuoso, del cual tomamos agua todos los que vivimos en Suramérica. Si los cortamos colapsaría este circuito de producción y de transporte de vapor de agua.</p>



<p><strong>¿Cómo es la dinámica de este gran flujo de agua?</strong></p>



<p>La humedad viene desde el océano Atlántico, donde el agua se evapora, y gracias a los vientos Alisios que la transportan al interior del continente, entra por la Orinoquia, la Amazonia de las Guyanas y del Brasil.</p>



<p>En la Amazonia cae como agua lluvia y el bosque vuelve a evaporar esa humedad. Esa evapotranspiración asciende a la atmósfera, donde se enfría, se condensa en las nubes y vuelve a llover. Este proceso se repite tres o cuatro veces y se le llama lluvia reciclada, porque tiene origen en la evaporación del mismo lugar donde cae. De esta manera, los vientos Alisios transportan esa humedad desde la baja Amazonia hasta el piedemonte andino donde, por efecto de la topografía, se ve forzada a ascender. Al hacerlo se enfría, se condensa y llueve de nuevo.</p>



<p>Entre la Amazonia y los Andes hay una relación de doble vía: la baja Amazonia exporta a los Andes vapor de agua a través de los ríos aéreos que se convierte en lluvia y alimenta los caudales de los ríos. A la vez, los Andes exportan agua a la baja Amazonia por los caudales de los ríos andinos, que además transportan sedimentos y nutrientes. Una de las razones por las cuales el bosque amazónico es tan biodiverso es precisamente por estos nutrientes. La deforestación de la baja Amazonia o de los Andes, que también estamos devastando de manera esquizofrénica, puede hacer colapsar este círculo virtuoso de retroalimentación.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="858" height="473" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/18115948/Ruta-rios-voladores-01.jpg" alt="" class="wp-image-103296" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/18115948/Ruta-rios-voladores-01.jpg 858w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/18115948/Ruta-rios-voladores-01-300x165.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/18115948/Ruta-rios-voladores-01-768x423.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 858px) 100vw, 858px" /><figcaption class="wp-element-caption"><br><em>Simulación del flujo diurno de humedad en la Amazonia –desde la evaporación y la transpiración, hasta que cae como precipitación–, desarrollada por la científica Francina Domínguez, hidroclimatóloga y profesora del Departamento de Clima, Meteorología y Ciencias Atmosféricas (Climas) de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign.</em></figcaption></figure>



<div style="height:57px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p><strong>¿Qué pasaría con toda esa humedad si desaparece la Amazonia?</strong></p>



<p>El agua se redistribuiría de manera distinta en otras partes del planeta. Llovería menos en la Amazonia, porque habría menos evaporación y por tanto menos influjo de humedad para formar la lluvia que, al disminuir, haría que los caudales de los ríos, la humedad del suelo y las aguas subterráneas, todo lo relacionado&nbsp; con el ciclo hidrológico, también reduzcan. Esto tendría consecuencias muy negativas en Suramérica porque se perdería la capacidad de formar los ríos aéreos y el bosque tropical lluvioso de la Amazonia se convertiría en un ecosistema más seco y más caliente, como el de una sabana.</p>



<p><strong>¿Cuáles son las consecuencias de la desaparición de los ‘ríos voladores’?</strong></p>



<p>Todas las lluvias que caen en los Andes provienen de la Amazonia, gracias a los ríos aéreos. Si estos desaparecen colapsaría el suministro de agua para grandes regiones de Sur América, incluyendo los Andes. Bogotá, por ejemplo, toma su agua de los páramos de Sumapaz y de Chingaza, cuyas aguas son puramente amazónicas, traídas por los vientos alisios desde la Amazonia hasta la cordillera oriental colombiana.</p>



<p>Si yo fuera gerente del Acueducto de Bogotá estaría invirtiendo en la reforestación del bosque amazónico, porque el agua de la capital depende de la Amazonia. Si colapsa o se deforesta, se pone en riesgo el suministro de agua para muchos propósitos, incluyendo agricultura, generación de electricidad y suministro de agua para ciudades tan importantes como Bogotá, Lima, La Paz, Quito, Montevideo, Buenos Aires e incluso para São Paulo. Estamos hablando del suministro de agua para un continente.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="884" height="472" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/18115947/Rios-voladores-Windy.jpg" alt="" class="wp-image-103295" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/18115947/Rios-voladores-Windy.jpg 884w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/18115947/Rios-voladores-Windy-300x160.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/18115947/Rios-voladores-Windy-768x410.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 884px) 100vw, 884px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>En la imagen se observa cómo la humedad ingresa a través de las Guyanas y de Brasil, llega hasta los Andes y desciende hasta el Río de la Plata.</em></figcaption></figure>



<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p><strong>¿De qué manera incide la evapotranspiración del bosque amazónico en el cambio climático?</strong></p>



<p>El 20% de los gases de efecto invernadero son causados por la deforestación, que no solo contribuye al cambio climático porque se deja de almacenar el carbono en la materia orgánica de los árboles, sino porque al no existir, los árboles dejan de evapotranspirar, un proceso termodinámico de enfriamiento. Un bosque enfría el ambiente no solo por el efecto de sombra que da, sino también porque la evapotranspiración funciona como si hubiera un aire acondicionado prendido todo el día. Es decir que los bosques prestan un servicio ecosistémico de refrigeración. Al desaparecer el bosque, desaparece ese ‘aire acondicionado’, contribuyendo también al calentamiento global.</p>



<p>Por otra parte, al contribuir con el calentamiento global se exacerban los eventos hidrometeorológicos extremos, es decir, sequías más frecuentes y más largas, y tormentas más frecuentes y más intensas. Al mismo tiempo esto incide en las inundaciones, las crecidas de los ríos, los deslaves y los deslizamientos.</p>



<p><strong>¿Qué pasaría si desaparece una parte de la Amazonia, de tal manera que se vea afectada su conectividad?</strong></p>



<p>Algunos modelos físicos y matemáticos muy sofisticados indican que si la Amazonia excede el umbral del 25% de deforestación,&nbsp; podría colapsar totalmente y dejaría de ser un bosque húmedo tropical para convertirse en una sabana, es decir, un ecosistema con un clima más caliente y más árido.</p>



<p>Estos procesos, conocidos como “transiciones de fase”, son muy comunes en la naturaleza. Ocurre, por ejemplo, cuando la temperatura del agua excede un cierto valor crítico límite y se evapora o se congela. Lo mismo va a pasar con el bosque amazónico, que puede desaparecer abruptamente si se deforesta más del 25%.&nbsp; Ya vamos en el 20%, estamos muy cerca de ese punto crítico. Estamos jugando a la ruleta rusa.&nbsp;</p>



<div style="height:18px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>Germán Poveda</strong> <br>Ingeniero civil, magíster en Ingeniería de Recursos Hidráulicos y Ph.D. en Ingeniería. Desde hace 32 años es docente de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional, en Medellín, donde desarrolla labores de docencia e investigación en hidrología, recursos hídricos, climatología, cambio climático y salud humana, entre otros temas.</p>



<p>Durante 17 años formó parte del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés; ha sido investigador de la National Aeronautics and Space Administration (NASA) y del International Research Initiative on Adaptation to Climate Change (IRIACC), en Canadá; y miembro del comité de dirección científica del Experimento de Gran Escala en la Biósfera y la Atmósfera de la Amazonia, un programa de investigación liderado por Brasil, que investigaba el funcionamiento hidrológico, climático y biogeoquímico de la cuenca amazónica.</p>
</blockquote>



<p><em><strong>Texto publicado en: El bosque es vida, Edición 10.</strong></em></p>



<p><strong>Lea más de la Iniciativa Interreligiosa para los bosques tropicales en&nbsp;<a href="https://colombia.interfaithrainforest.org/">https://colombia.interfaithrainforest.org/</a></strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>IRI Colombia</author>
                    <category>El bosque es vida- IRI Colombia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=103292</guid>
        <pubDate>Sun, 21 Jul 2024 13:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/18115951/Vista-aerea-Amazonia-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Los ‘ríos voladores’ amazónicos: fuente de vida]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">IRI Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El pianista que da vida a las almas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/pletora/el-pianista-que-da-vida-a-las-almas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Brahma, el dios creador, creó el universo tocando su veena. Cada ser, cada planta, cada cosa que existe en el universo surgió de una melodía que Brahma creó, y de esa unión de notas nació todo lo conocido. La música, pues, reside en la esencia de todo lo creado. Esto significa que todo lo que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Brahma, el dios creador, creó el universo tocando su veena. Cada ser, cada planta, cada cosa que existe en el universo surgió de una melodía que Brahma creó, y de esa unión de notas nació todo lo conocido. La música, pues, reside en la esencia de todo lo creado. Esto significa que todo lo que ha existido, existe y existirá tiene su propia melodía, sinfonía o canción, única e irrepetible. Todos somos música. Los seres o las creaciones más complejas, importantes y especiales no son simples melodías; para crearlas, Brahma no utilizó solo su veena, porque para crear esos seres se necesitaba una composición musical extensa y compleja.</p>
<p>Al principio, Brahma no sabía esto. Fue tocando su veena y creando cosas simples, como una roca, por ejemplo. En la escala hindú, una roca es una construcción musical con las notas Sa Re Ni Sa&#8217; Ga Pa Dha en vibrato. Pero cuando Brahma quiso crear un sistema solar, se dio cuenta de que su veena no era suficiente, porque un sistema solar es una sinfonía sumamente compleja.</p>
<p>Fue entonces cuando Brahma creó todos los instrumentos musicales del universo. Nosotros conocemos una mínima parte de ellos, porque solo conocemos los instrumentos que Brahma utilizó para crear nuestro planeta. Y aún no conocemos todos, porque en la elíptica de nuestro tiempo mortal hay instrumentos que aún ningún humano ha extraído del conocimiento universal.</p>
<p>Existe una biblioteca en el universo, se llama Akáshica, y allí está todo el conocimiento universal y el libro de la vida de cada ser. Hay personas especiales que viajan a Akáshica y traen los conocimientos de allí: los músicos, los inventores, los científicos, los artistas, los escritores, todos viajan con su alma allá y traen ese conocimiento, convirtiéndolo en creaciones e inventos dentro de este planeta.</p>
<p>Para crear todo lo que existe en el universo, Brahma tuvo que crear los instrumentos musicales. En el caso de nuestro planeta, Gaia o Tierra, Brahma creó cinco grupos de instrumentos que representan los cinco elementos que conforman nuestro planeta: el agua fue creada con instrumentos de cuerda, el mar suena a violines y violas; el viento con instrumentos de viento de madera, un huracán es una sinfonía de oboes y clarinetes; el fuego con instrumentos de viento de metal, algunos fuegos suenan a trompetas declamando poesía; la tierra con instrumentos de percusión, las montañas suenan a tambores y platillos; y el alma, el alma de todos los seres y cosas fue y es creada con un solo instrumento, el piano.</p>
<p>Todas las almas son una sinfonía para piano. La tuya, que me lees, la mía, el alma de los árboles o de los búhos, todas y cada una fueron creadas y solo pueden ser interpretadas en piano.</p>
<p>La humanidad y sus historiadores dicen que el piano fue inventado alrededor del año 1700 por Bartolomeo Cristofori. Pero él no inventó el piano; el piano fue creado por Brahma para dar alma a cada ser. Cristofori, en sueños, viajó a Akáshica y los ayudantes de la biblioteca le dieron el conocimiento de la existencia del piano para que él lo materializara en la Tierra. A los ayudantes de la biblioteca los llaman en la Tierra &#8220;musas de la inspiración&#8221;.</p>
<p>Es bien sabido que los pianistas son seres especiales, no todos por supuesto, sino aquellos que han sido tocados por Brahma. Increíblemente, tuve y tengo la oportunidad mágica de conocer a uno. Su nombre es Lezlye Berrio. Lezlye, un pianista poseedor del don de Brahma, tiene la capacidad de interpretar las sinfonías del alma a través de su piano. Cada nota que toca revive la sinfonía con la que un alma fue creada, y es como si la volviera a crear, como un renacimiento con cada interpretación.</p>
<p>Brahma le otorgó a Lezlye el don de interpretar almas. Lezlye habla con las notas musicales a medida que las toca, y en cada una de sus interpretaciones, quienes lo escuchamos podemos conversar con su música, una conversación interna entre nuestra alma y el alma del mundo.</p>
<p>Lezlye tiene un proyecto que se llama Historias del Piano Colombiano. Él no lo sabe, pero un día el bibliotecario encargado de la sección de almas de la biblioteca Akáshica se dio cuenta de que las almas creadas en estas latitudes que llamamos Colombia se estaban desvaneciendo, las partituras se hacían translúcidas. Los escritos y la música dentro del universo tienen una particularidad: si no son leídos y escuchados, se desvanecen, se convierten en sombras y se los traga un ser glotón llamado olvido.</p>
<p>Que se desvanezcan las partituras de las almas de Colombia sería un acontecimiento nefasto dentro del universo. Millones de almas desaparecerían y esta tierra sería devorada por el caos y la entropía.</p>
<p>El bibliotecario encargado de la sección de almas tomó su lupa mágica y buscó en Colombia qué pianista tenía el don de Brahma, quién era capaz de interpretar las almas ya escritas y materializadas por compositores colombianos. Esas sinfonías de almas debían ser nuevamente tocadas, recordadas, materializadas, para que esas almas nacieran de nuevo en cada interpretación. Al mirar con su lupa, Lezlye brilló con tanta luz que parecía un sol dentro de la tierra. El bibliotecario sonrió: encontró un pianista de almas, se llama Lezlye Berrio.</p>
<p>El bibliotecario sembró en Lezlye la semilla de interpretar composiciones colombianas, dando vida a las almas en partituras. Y para hacerlo, Lezlye empezó a sentir la necesidad de recopilar, montar y grabar los repertorios de los compositores colombianos que tengan por lo menos 50 almas en partituras. Así grabó a Luis Antonio Calvo y Pedro Morales Pino. Cada vez que interpreta la música de ellos, le da vida a la partitura de un alma.</p>
<p>Leí un día en la biblioteca Akáshica que la partitura del alma de los páramos de Sumapaz y de Cruz Verde fueron compuestas en este plano físico por Luis Antonio Calvo. Entonces, cada vez que Lezlye con su piano interpreta una de esas composiciones, ilumina con vida y magia ambos páramos, las almas de ambos páramos renacen y brillan con intensidad.</p>
<p>Entonces, cuando cada uno de nosotros escucha a Lezlye interpretar la música de Calvo o Morales Pino, está escuchando cómo renace el alma de una parte de Colombia.</p>
<p>Lezlye es efectivamente un pianista de país. Con su piano revive las almas de este territorio. Gracias a él, a su piano y a su interpretación, no se desvanecieron las partituras del alma de Colombia.</p>
<p>Escuchar a Lezlye interpretar estas composiciones es un trance espiritual, un viaje a través del universo y la creación misma. Su piano, tocado por sus manos mágicas, nos conecta con nuestro interior y con el universo que nos rodea. Lezlye es, sin duda, un pianista que interpreta almas. Sería un sueño que algún día interpretara la mía.</p>
<p>Les dejo por aquí la playlist de la música de Lezlye Berrio, para que escuchen las almas de Colombia.</p>
<p><iframe title="Spotify Embed: Lezlye Berrío" style="border-radius: 12px" width="100%" height="352" frameborder="0" allowfullscreen allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy" src="https://open.spotify.com/embed/artist/2FnCYbVWJ29zPISmGZbH8O?si=vsQ6dqkCQ62c3PJVAD7lkg&#038;utm_source=oembed"></iframe></p>
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        <author>Diana Patricia Pinto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Plétora</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=102091</guid>
        <pubDate>Mon, 17 Jun 2024 22:45:28 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El pianista que da vida a las almas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diana Patricia Pinto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Bioma Amazónico, vital para el equilibrio climático del planeta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/el-bosque-es-vida-iri-colombia/bioma-amazonico-vital-equilibrio-climatico-del-planeta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Texto publicado en: El bosque es vida, Edición julio-septiembre de 2023. Lea más de la Iniciativa Interreligiosa para los bosques tropicales en&nbsp;https://colombia.interfaithrainforest.org/recursos/el-bosque-es-vida/ “No solo el suministro de agua de la capital colombiana depende de la supervivencia del bosque amazónico. Si éste desaparece se pondría en riesgo el suministro de agua para casi todo el continente [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image alignleft wp-image-98430 size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="697" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-3-1024x697.jpg" alt="Amazonia y sistema climatico global" class="wp-image-98430" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-3-1024x697.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-3-150x102.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-3-300x204.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-3-768x523.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-3-1200x817.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-3.jpg 1417w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Freepik.</figcaption></figure>



<p><em><strong>Texto publicado en: El bosque es vida, Edición julio-septiembre de 2023.</strong></em></p>



<p><strong>Lea más de la Iniciativa Interreligiosa para los bosques tropicales en&nbsp;<a href="https://colombia.interfaithrainforest.org/recursos/el-bosque-es-vida/">https://colombia.interfaithrainforest.org/recursos/el-bosque-es-vida/</a></strong></p>



<h1 class="wp-block-heading"><em><strong>“No solo el suministro de agua de la capital colombiana depende de la supervivencia del bosque amazónico. Si éste desaparece se pondría en riesgo el suministro de agua para casi todo el continente suramericano”, Germán Poveda.</strong></em></h1>



<p><span style="font-weight: 400;">El bioma amazónico ha perdido el 18% de su cobertura forestal y en la actualidad enfrenta la amenaza de llegar al umbral crítico del 25% de deforestación, poniendo en riesgo su permanencia como selva tropical y el equilibrio del clima a nivel mundial. Te explicamos cuál es el papel que cumple la Amazonia en el sistema climático global.</span></p>



<p><span style="font-weight: 400;">De acuerdo con el artículo Elementos de inflexión en el sistema climático de la Tierra, producto de una investigación realizada por un grupo de expertos en cambio climático y publicado en la revista científica PNAS, existen 15 elementos de inflexión, es decir, componentes a gran escala del sistema terrestre que podrían traspasar un umbral crítico –punto de inflexión– en el que una pequeña perturbación puede alterar el estado o el desarrollo del sistema.</span></p>



<p><span style="font-weight: 400;">Algunos de ellos son el hielo marino ártico, la capa de hielo de la Antártida Occidental, el fenómeno de El Niño, el monzón indio de verano, el monzón de África Occidental, el bosque boreal y la Amazonia, donde la deforestación y el cambio de uso del suelo, por sí solos, podrían llevar la cubierta forestal a un punto de no retorno.</span></p>



<div class="mceTemp">&nbsp;</div>



<p><span style="font-weight: 400;">Los científicos<strong> Daniel Hernández Deckers</strong>, Ph.D. en Geociencias con especialidad en Modelamiento Climático, y <strong>Germán Poveda,</strong> Ph.D. en Ingeniería y experto en cambio climático y la cuenca amazónica nos explican qué es el sistema climático global y porqué la Amazonia juega un papel vital en la conservación del equilibrio climático del planeta.</span></p>



<p><strong>Doctor Hernández, ¿qué es el sistema climático global?</strong></p>



<p><span style="font-weight: 400;"><strong>D.H.D.:</strong> Hoy en día se habla del sistema terrestre porque intervienen muchos factores que abarcan todo el planeta. El clima global&nbsp; es el resultado de las interacciones entre estos componentes. El primero es la atmósfera. Lo que experimentamos día a día en términos de clima está asociado principalmente con lo que ocurre allí; pero ésta no se puede entender sin el océano, que cubre casi 70% de la Tierra, pues interactúan de manera constante intercambiando calor mediante la evaporación y la precipitación: el agua del océano se evapora y al condensarse en las nubes libera el calor latente y calienta la atmósfera. Otra forma de interacción es por los vientos, que constantemente empujan al océano y generan corrientes en el agua que determinan la dinámica del mismo.&nbsp;</span></p>



<p><span style="font-weight: 400;">Otro elemento es la litósfera. Todo lo que ocurre en el suelo, en la parte continental, impacta la atmósfera. Por ejemplo, qué tanta radiación solar y radiación infrarroja proveniente de la atmósfera absorbe la superficie, depende de cómo esté cubierta, si es un espacio urbano, un cultivo, un bosque o un desierto.&nbsp;</span></p>



<p><span style="font-weight: 400;">También está la biósfera, es decir, todas las actividades biológicas que hay en el océano o en la misma vegetación, que incide en la atmósfera mediante la evapotranspiración y el calor sensible. A su vez, las condiciones atmosféricas determinan el tipo de vegetación que puede vivir en un lugar, qué especies crecerán más rápido o mejor que otras. Por último, está la criósfera, es decir, los glaciares, las superficies cubiertas por hielo tanto en los polos y en el mar, como en la parte continental. Este componente tiene su propia dinámica, pero también interactúa con la atmósfera, el océano y la litósfera.</span></p>



<div class="mceTemp">&nbsp;</div>



<h1 class="wp-block-heading"><em><strong>“A una escala de miles de años el clima no es estable. El Sahara antes era un bosque y el Amazonas seguramente no siempre ha sido una selva tropical sino que ha pasado por otros estados”, Daniel Hernández Deckers.</strong></em></h1>



<p><strong>¿Se podría decir que el sistema climático global es la interacción entre todos estos elementos?</strong></p>



<p><span style="font-weight: 400;"><strong>D.H.D.:</strong> Sí, el primer proceso que define todo es la interacción entre el Sol y la Tierra, determinada por la distancia entre ellos y la cantidad de radiación que nos llega del Sol. Luego están todos esos componentes del sistema que regulan lo que ocurre internamente. Por ejemplo, aún con la misma relación entre la Tierra y el Sol, si se acumula más CO2 en la atmósfera, aumenta la temperatura de la superficie. Esto es lo que ocurre en la actualidad.</span></p>



<p><strong>¿Qué se considera un sistema climático global estable?</strong></p>



<p><span style="font-weight: 400;"><strong>D.H.D.:</strong> Si pensamos en una escala de tiempo geológica, de millones de años, el clima no tiene por qué ser estable. Puede haber cambios por razones naturales, como las variaciones pequeñas en la órbita terrestre que ocurren de forma natural y desencadenan alteraciones en las concentraciones de CO2.&nbsp;</span></p>



<p><span style="font-weight: 400;">El clima ha estado relativamente estable durante los últimos 7.000 años y la civilización humana ha podido florecer y desarrollarse justamente gracias a esto. Cuando hablamos de la estabilidad del clima nos referimos a una escala de tiempo relevante para el ser humano –de unos siglos–, en la que no ocurran variaciones demasiado abruptas que nos generen problemas como civilización. Por ejemplo, si debido al cambio climático el nivel del mar sube dos metros, será un riesgo muy grande para todas las poblaciones costeras en el mundo.&nbsp;</span></p>



<p><strong>¿El cambio climático puede modificar el sistema climático global?</strong></p>



<p><span style="font-weight: 400;">D.H.D.: El sistema climático global está siempre cambiando, en diferentes escalas de tiempo. El calentamiento global actual, ocasionado por la quema de combustibles fósiles, es un ejemplo de esto. A diferencia de los cambios climáticos ocurridos en el pasado, éste es ocasionado por el ser humano y ocurre muy rápidamente a escala geológica. Las glaciaciones, por otro lado, son un ejemplo de cambio natural, que&nbsp; ocurre en periodos de cientos de miles de años.&nbsp;</span></p>



<figure class="wp-block-image alignnone size-large wp-image-98429"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="684" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-2-1024x684.jpg" alt="Amazonia y sistema climatico global" class="wp-image-98429" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-2-1024x684.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-2-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-2-300x200.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-2-768x513.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-2-1200x801.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: FreePik.</figcaption></figure>



<h1 class="wp-block-heading"><em><strong>“Después del último máximo glacial, el nivel del mar estaba a unos 120 metros por debajo de lo que está hoy en día”, Daniel Hernández Deckers.</strong></em></h1>



<p><strong>La Amazonia vital para la estabilidad del clima global</strong></p>



<p><span style="font-weight: 400;">De acuerdo con el experto en modelamiento climático, si una región tan extensa como la Amazonia deja de ser selvática y se convierte en una sabana, cambiarían los patrones del clima a nivel regional, debido a que es una fuente de reciclaje de humedad muy importante y regula la temperatura de la superficie. “Cambiaría la temperatura y, con esto, los vientos, la precipitación, toda la circulación. En este momento es imposible saber cómo sería. Para saberlo están las simulaciones numéricas que se hacen del clima y que pueden hacer ese tipo de experimentos”, señala Hernández Deckers.&nbsp;</span></p>



<p><strong>Doctor Poveda, la Amazonia es clasificada como uno de los elementos de inflexión del sistema climático global, ¿por qué su conservación es indispensable para mantener el equilibrio del clima en todo el planeta?</strong></p>



<p><span style="font-weight: 400;"><strong>G.P.:</strong> En general, si la Amazonia se perturba, se desestabiliza o se causa un colapso en el funcionamiento de alguno de esos elementos, el clima de todo el planeta puede alterarse de manera muy drástica. La Amazonia es uno de ellos debido a dos factores: su localización en pleno trópico americano, lo cual quiere decir que son regiones muy lluviosas, y su tamaño, pues mide más de siete millones de kilómetros cuadrados.&nbsp;</span></p>



<p><strong>¿Cuáles serían las consecuencias climáticas de acabar con la cuenca amazónica?</strong></p>



<p><span style="font-weight: 400;">G.P.: Si se deforesta más allá del 25% de la Amazonia -y ya vamos más o menos en el 17 o en el 18%-, el bosque amazónico podría colapsar totalmente y convertirse en un ecosistema mucho más seco y mucho más caliente, algo así como las sabanas de los Llanos Orientales. Investigaciones científicas han evidenciado que acabar con la cuenca amazónica puede conducir a que ésta no solo deje de cumplir este papel tan importante en el control del clima de todo planeta, sino que el clima y el suministro de agua de Suramérica se puede alterar por completo.</span></p>



<figure class="wp-block-image alignnone size-large wp-image-98432"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-5-1024x683.jpg" alt="Amazonia y sistema climatico global" class="wp-image-98432" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-5-1024x683.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-5-150x100.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-5-300x200.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-5-768x512.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-5.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Freepik.</figcaption></figure>



<h1 class="wp-block-heading"><em><strong>“No es necesario deforestar el 100% del bosque amazónico para que la cuenca se convierta en un ecosistema más árido, si sobrepasamos este umbral del 25% podría colapsar”, Germán Poveda.</strong></em></h1>



<p><strong>De llegar a ese punto crítico, ¿cómo afectaría el clima a nivel global?</strong></p>



<p><span style="font-weight: 400;"><strong>G.P.:</strong> Cuando tiras una piedra en un estanque, ésta desata un tren de ondas que empiezan a desplazarse. En la atmósfera sucede lo mismo. Para que llueva se necesita que haya suficiente vapor de agua en la atmósfera, que éste ascienda –por boyancia o por turbulencia atmosférica– desde las capas más bajas de la atmósfera hacia las más altas para que se enfríe y pase de estado gaseoso al estado líquido. Este proceso se llama condensación y, por razones termodinámicas, se calienta la atmósfera. Una nube es más caliente por dentro, que las partículas de aire que están por fuera de ella a la misma altura. Cuando llueve, todo ese calor liberado es la ‘pedrada en el estanque’. Es como si estallara una bomba en la atmósfera, que desata un patrón de ondas –llamadas Rosby–. Estas se trasladan de la Amazonia hacia otras partes del mundo, incluso África, Norteamérica o el océano Atlántico tropical. Si se deforesta la Amazonia, disminuirían las lluvias en la región, lo cual puede alterar esas ondas. Es por esta razón que la Amazonia tiene influencia climática de orden planetario y lo que pasa allí repercute en otras regiones del mundo.&nbsp;</span></p>



<p><strong>¿Qué tipo de efectos podríamos esperar?&nbsp;</strong></p>



<p><span style="font-weight: 400;"><strong>G.P.:</strong> Por ejemplo, pueden llegar a ocurrir sequías en el cinturón agrícola de Estados Unidos o alterarse la producción de alimentos o de maíz, en ciertas regiones de este país.</span></p>



<p><strong>¿Qué tan grave sería ese impacto a nivel regional?</strong></p>



<p><span style="font-weight: 400;"><strong>G.P.:</strong> Mucho, porque la evapotranspiración de los árboles de la cuenca amazónica produce vapor de agua, que es redistribuido por los vientos de todo el continente hacia otras regiones del mismo. La deforestación del bosque amazónico puede poner en peligro el suministro de agua para ciudades tan importantes como Bogotá, Quito, La Paz e incluso Lima. Las aguas que nutren los páramos de Chingaza y de Sumapaz, donde Bogotá toma el agua para su consumo, son de origen amazónico. Estos ‘ríos aéreos o ríos voladores’ son los encargados de transportar el vapor de agua a través de todo el continente americano, incluso a ciudades como Buenos Aires, Montevideo y la zona industrial grande de Brasil, en la región de San Pablo. Las lluvias de todas estas regiones dependen de la estabilidad del bosque amazónico.&nbsp;</span></p>



<figure class="wp-block-image alignnone wp-image-98431 size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="796" height="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-4-796x1024.jpg" alt="Amazonia y sistema climatico global" class="wp-image-98431" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-4-796x1024.jpg 796w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-4-117x150.jpg 117w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-4-233x300.jpg 233w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-4-768x988.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-4.jpg 1000w" sizes="auto, (max-width: 796px) 100vw, 796px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Freepik.</figcaption></figure>



<h1 class="wp-block-heading"><strong><em>“La superficie cubierta por hielo es muy reflectiva, por eso buena parte de la radiación solar que llega se refleja y no la calienta. Si los glaciares desaparecen la superficie absorberá más radiación y habrá un proceso de retroalimentación positivo que puede generar mayor calentamiento del planeta”, Daniel Hernández Deckers.</em></strong></h1>



<p><strong>¿De qué manera incide la deforestación de la Amazonia en el sistema climático global?&nbsp;</strong></p>



<p><span style="font-weight: 400;"><strong>G.P.:</strong> La deforestación tiene efectos hidrológicos, climáticos y biogeoquímicos innegables, que ya se viven en la misma cuenca amazónica, sobre todo, en las regiones más deforestadas. Esas son evidencias reales de los impactos de la deforestación sobre la estabilidad del clima natural. Ejemplo de ello es que las temporadas de lluvia o de sequías se vuelven más largas. En la Amazonia se demora en llegar la estación seca o se reducen las lluvias y se amplifican los caudales extremos, tanto los máximos como los mínimos.&nbsp;</span></p>



<p><strong>¿Por qué la deforestación contribuye al calentamiento del clima?</strong></p>



<p><span style="font-weight: 400;"><strong>G.P.:</strong> Como explicaba antes, la condensación es un proceso de calentamiento de la atmósfera. La evaporación, por el contrario, es un proceso de enfriamiento. De día, los árboles del bosque hacen fotosíntesis –transforman la energía radiante del sol en energía química, para convertirla en materia orgánica– y evapotranspiran agua. Este proceso funciona como si estuviera activo un aire acondicionado natural, debido a que la evaporación es un mecanismo de enfriamiento natural de la atmósfera que nos regala la madre naturaleza. Si desapareciera el bosque se apagaría ese aire acondicionado natural y, por tanto, el clima se calentaría más. Por esta razón, la deforestación también contribuye al calentamiento global, no sólo porque el bosque deja de secuestrar el dióxido de carbono en la materia orgánica, sino porque además colapsaría este aire acondicionado gratuito que nos refrigera de día, cuando los árboles hacen la fotosíntesis.</span></p>



<figure class="wp-block-image alignnone size-large wp-image-98428"><img loading="lazy" decoding="async" width="943" height="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-1-943x1024.jpg" alt="Amazonia y sistema climatico global" class="wp-image-98428" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-1-943x1024.jpg 943w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-1-138x150.jpg 138w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-1-276x300.jpg 276w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-1-768x834.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/Amazonia-y-sistema-climatico-global-1-1200x1303.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 943px) 100vw, 943px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Freepik.</figcaption></figure>



<p><strong>Daniel Hernández Deckers</strong></p>



<p><span style="font-weight: 400;">Físico y magíster en Meteorología, de la Universidad Nacional de Colombia; Ph.D. en Geociencias, con especialidad en Modelamiento climático, del Instituto Max Planck de Meteorología, de Hamburgo. Permaneció en Australia durante 3 años, tiempo durante el cual realizó un posdoctorado sobre Convección tropical en el Climate&nbsp; Change Research Center de la Universidad New South Wales, y en la actualidad es docente de la maestría en Meteorología y director del grupo de investigación en Ciencias Atmosféricas de la Universidad Nacional de Colombia.</span></p>



<p><strong>Germán Poveda</strong></p>



<p><span style="font-weight: 400;">Ingeniero civil y magíster en Ingeniería de Recursos Hidráulicos, es el primer doctor en Ingeniería graduado por una universidad colombiana. Desde hace 33 años es docente en el Departamento de Geociencias y Medio Ambiente de la Universidad Nacional, sede Medellín. Durante 17 años formó parte del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). Ha sido investigador visitante en el Centro Nacional de Investigaciones de la Atmósfera (NCAR), en Colorado (Estados Unidos), así como en el Centro de Hidrología y Ecología en Wallingford (Reino Unido) y en el Instituto Max Planck de Biogeoquímica, en Jena (Alemania). Hizo parte del comité de dirección científica del Experimento de Gran Escala en la Biósfera- Atmósfera de la Amazonia (LBA), y actualmente de diversos programas científicos como la Misión de Medición de la Lluvia de la NASA y el Panel Científico por la Amazonia.</span></p>



<h1 class="wp-block-heading">¿Qué es el clima?<span style="font-weight: 400;"> &#8220;</span><span style="font-weight: 400;">Son las condiciones atmosféricas&nbsp;</span><span style="font-weight: 400;">–en términos de variables de temperatura, presión atmosférica, vientos, humedad relativa– predominantes en un lugar. Estas cambian todo el tiempo por distintas razones, naturales o antropogénicas. Para determinarlas se estudia un período de 30 años&#8221;, Daniel Hernández Deckers.</span></h1>



<h1 class="wp-block-heading">¿Qué pasaría si no hubiera gases de efecto invernadero en la atmósfera? &#8220;<span style="font-weight: 400;">La atmósfera está compuesta por nitrógeno, dióxido de carbono, oxígeno, ozono, metano, vapor de agua, entre otros gases. Estos han formado parte de ella desde que se creó el Sistema Solar. Si no estuvieran allí, la Tierra sería una bola de nieve, pues su temperatura promedio sería de 18°C bajo cero. Difícilmente habría vida en las condiciones que la conocemos hoy en día y la biodiversidad que tenemos sería impensable.</span></h1>



<h1 class="wp-block-heading"><span style="font-weight: 400;">Este efecto invernadero natural calienta la Tierra y nos mantiene abrigados. Sin embargo, el ser humano con sus actividades aumenta la concentración de estos gases de efecto invernadero y por eso se calienta todo el sistema climático global&#8221;, Germán Poveda.</span></h1>



<div class="mceTemp">&nbsp;</div>
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        <author>IRI Colombia</author>
                    <category>El bosque es vida- IRI Colombia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=98427</guid>
        <pubDate>Wed, 28 Feb 2024 15:01:18 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Bioma Amazónico, vital para el equilibrio climático del planeta]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">IRI Colombia</media:credit>
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        <title>En La Colonia Penitenciaria</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/la-colonia-penitenciaria-2/</link>
        <description><![CDATA[<p>En 1919 Franz Kafka publicaba el relato “En la Colonia Penitenciaria (In der Strafkolonie)” un relato que tiene que ver todo con nosotros, con el sistema de justicia que impartimos desde nuestras leyes, pero especialmente con la noción de justicia que impartimos desde nuestra cultura. En el relato de Kafka se nos cuenta cómo funciona [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-92625 aligncenter" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/11/315595988_667054021638070_6546493438705345292_n.jpg" alt="" width="473" height="473" /></p>
<blockquote><p><strong>En 1919 Franz Kafka publicaba el relato “En la Colonia Penitenciaria (In der Strafkolonie)” un relato que tiene que ver todo con nosotros, con el sistema de justicia que impartimos desde nuestras leyes, pero especialmente con la noción de justicia que impartimos desde nuestra cultura.</strong></p></blockquote>
<p>En el relato de Kafka se nos cuenta cómo funciona una “colonia penitenciaria” un lugar donde las personas son castigadas antes de ser probadas culpables, un lugar donde el procedimiento judicial es una maquinaria medieval que poco ayuda a impartir justicia y a reflexionar sobre la misma (¿nos suena familiar?).</p>
<p>El sistema penitenciario Colombiano está lleno de “colonias penitenciarias” de lógicas terribles, de políticas oscuras e inhumanas. Desde lo que fue la cárcel de la Gorgona (nuestro Alcatraz tropical) donde las serpientes y las enfermedades acababan con la vida de los mal alimentados reclusos, hasta las mazmorras de San Felipe que nos remiten a esa herencia punitiva e irracional de la inquisición. O incluso en la modernidad podemos situar la cárcel que hizo en el páramo de Sumapaz el dictador Gustavo Rojas Pinilla para sus opositores; aislar a sus opositores sin comida, en un frío y deshabitado Páramo.</p>
<p>A la fecha el déficit de cupos carcelarios es superior a 40.000.</p>
<p>En las cárceles y penitenciarías a cargo del INPEC, la sobrepoblación penitenciaria conduce a que, antes de la pandemia, 30 establecimientos de reclusión presentaran niveles oficiales superiores al 100% de hacinamiento, siete sobrepasan el 200% y 3 establecimientos de reclusión alcanzan estadísticas oficiales superiores al 300%. A manera de ejemplo, en la Cárcel de Riohacha, donde sólo deberían estar recluidas unas 100 personas, la población penitenciaria ha alcanzado cifras históricas que superan las 500 personas. Actualmente, los niveles de hacinamiento en ese infierno no se reducen a menos de 250%. Aquí debemos recordar a los muchachos asesinados y quemados en el CAI de Soacha.</p>
<p>Pero esto no se limita a las cárceles; en las estaciones de policía y las celdas de las unidades de reacción inmediata, el hacinamiento puede llegar a ser superior al 500%. Un ejemplo de ello es la estación de policía de Engativá, donde formalmente sólo pueden ser recluidas unas 30 personas, y al 3 de septiembre de 2020, habían 170 personas hacinadas; es decir, 566,7% de hacinamiento.</p>
<p>Hace más de dos décadas, la Corte Constitucional en Sentencia T-153 de 1998, encontró que las condiciones de reclusión en Colombia vulneran todos los derechos fundamentales de las personas privadas de su libertad. Consecuentemente la Corte declaró la existencia del Estado de Cosas Inconstitucional; en otras palabras significa que en las cárceles de Colombia la Constitución Política no existe. La Corte, entonces, concluyó que “el hacinamiento desvirtúa de manera absoluta los fines del tratamiento penitenciario”.</p>
<p>La solución, sin embargo, no es la construcción de nuevas cárceles. Esta ha sido una estrategia de larga data fallida. Mientras los cupos aumentaron en un 100% fruto de un ambicioso plan del Gobierno Nacional de aumentar la capacidad instalada de las cárceles, la población carcelaria aumentó más del doble.</p>
<p>Razones:</p>
<p>1. No se están solucionando las causas sociales del delito</p>
<p>2. Los legisladores obedecen a lógicas punitivistas del mal llamado populismo punitivo. Es decir, construyen una política criminal irracional y lejos de cualquier consideración empírica. Así las cosas, cada año el Código Penal se reforma en promedio 3,3 veces; sin que ello pueda significar siquiera una estrategia real en la solución del problema criminal</p>
<p>El sistema punitivo que seguimos es un modelo que ha fracasado en otras sociedades<strong>. La labor más importante del sistema carcelario es la resocialización,</strong> nuestro sistema falla en esa labor completamente.</p>
<p>Creo que nos hemos enfocado más en el problema que en la solución y en esto también tenemos responsabilidad los medios y los periodistas; nos gusta el voyerismo sobre los personajes, sobre su pasado, su capacidad de daño, sobre su estatus, pero no nos importan las víctimas o la reparación, nuestras palabras tendrían que estar cuestionando ese sistema punitivo y buscando otras formas de justicia.</p>
<p>Un ejemplo de todo este fracaso en la región y en lo que <strong>no</strong> debemos convertirnos es el caso de Bukele en El Salvador, el sistema de Bukele ha &#8220;cambiado la violencia de las pandillas por la violencia de Estado&#8221; sus inhumanas cárceles que recuerdan con mucho dolor a los campos Nazis, son el descalabro de los valores esenciales de la humanidad y la democracia.</p>
<p>La creciente situación de orden público en las cárceles del país y el llamamiento a conmoción del ministro de Justicia Osuna nos debe permitir reflexionar sobre el Sistema Carcelario y  los errores históricos que hemos cometido y seguimos cometiendo.</p>
<p>Nuestro sistema penitenciario es un fracaso, el modelo del sistema es un fracaso, lo punitivo nos ha llevado muy lejos y muy mal. La sed de venganza, o la narrativa promovida por muchos en el país de un deseo de destrucción para los seres humanos encarcelados o que han cometido crímenes es tremendamente peligrosa, en una sociedad donde sistemáticamente y por diferentes actores se violaron los derechos humanos. Debemos comprender que los y las reclusos son seres humanos que tienen derechos y que debemos protegerlos también.</p>
<p>Todo esto me recuerda la anécdota literaria de un niño preguntándole a su padre; &#8220;¿Por qué no matamos a los ladrones, así no tendremos más?&#8221; y el padre le responde; &#8220;¿Listo, ya no tendremos ladrones, pero y entonces&#8230;qué hacemos con los asesinos?&#8221;.</p>
<p>La pedagogía y la búsqueda de reparar los lazos sociales son más importantes que buscar los logros superficiales y banales de un sistema punitivo. <strong>♦</strong></p>
<p>________________________________________</p>
<p><em><strong>Diego Aretz</strong> es un periodista e investigador Colombiano, candidato a master en reconciliación y estudios de paz de la Universidad de Winchester, ha sido columnista de medios como Revista Semana, Nodal, El Universal, colaborador de El Espectador. Así mismo es asesor de la Unidad de Búsqueda.</em></p>
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        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=98207</guid>
        <pubDate>Tue, 13 Feb 2024 17:31:18 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[En La Colonia Penitenciaria]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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