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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sat, 18 Apr 2026 16:38:37 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de pajaros | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Perú: la pesca con palangre amenaza a los albatros, pero científicos buscan soluciones</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/peru-la-pesca-con-palangre-amenaza-a-los-albatros-pero-cientificos-buscan-soluciones/</link>
        <description><![CDATA[<p>Miles de&nbsp;albatros atraviesan todo el océano Pacífico&nbsp;desde Nueva Zelanda para alimentarse frente a las costas de Perú y Chile. Les atrae la alta productividad del ecosistema de la corriente de Humboldt, pero no son los únicos que llegan. También lo hacen&nbsp;embarcaciones que pescan con palangre. Los albatros van tras las carnadas, se quedan enganchados en [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Miles de albatros viajan cada año desde diferentes partes del mundo para alimentarse en aguas peruanas, pero se encuentran con los anzuelos de las pesquerías de palangre.</em></li>



<li><em>Aunque cada embarcación pesquera captura pocas aves, el gran tamaño de las flotas artesanales provoca mortalidad significativa de individuos de especies amenazadas.</em></li>



<li><em>El albatros de Chatham y el albatros de Galápagos están entre las especies de mayor preocupación.</em></li>



<li><em>Científicos peruanos y neozelandeses usan seguimiento satelital para conocer las rutas de las aves y prueban medidas de mitigación con miras a orientar políticas públicas.</em></li>
</ul>



<p>Miles de&nbsp;<strong>albatros atraviesan todo el océano Pacífico</strong>&nbsp;desde Nueva Zelanda para alimentarse frente a las costas de Perú y Chile. Les atrae la alta productividad del ecosistema de la corriente de Humboldt, pero no son los únicos que llegan. También lo hacen&nbsp;<strong>embarcaciones que pescan con palangre</strong>. Los albatros van tras las carnadas, se quedan enganchados en los anzuelos y mueren bajo el agua. Para&nbsp;<strong>disminuir su mortalidad</strong>, científicos peruanos y neozelandeses&nbsp;<strong>están estudiando estas aves y probando medidas de mitigación</strong>.</p>



<p>“Las posibilidades de que se produzca una captura incidental en la pesquería de tiburón [<em>Isurus oxyrinchus y Prionace glauca</em>] son menores que en la pesquería de perico [<em>Coryphaena hippurus</em>]”, dice en conversación con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;Javier Quiñones, biólogo marino del Instituto del Mar del Perú (IMARPE), sede Callao.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/03/chile-kast-frena-areas-protegidas-salares-normas-ambientales-boric/">Chile: Kast frena las áreas protegidas en salares y otras 37 normas ambientales aprobadas por Boric</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270687"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/18224730/Albatros_peru-2026-03-16-at-12.58.48.jpeg" alt="" class="wp-image-270687" /><figcaption class="wp-element-caption">Carlos Zavalaga (izquierda) y Dave Bell, colocando un GPS satelital a un albatros de Buller del norte en la Isla Forty-four, Chatham, Nueva Zelanda. Foto: cortesía Carlos Zavalaga</figcaption></figure>



<p>Esta es una de las conclusiones sobre las pesquerías que se traslapan con las temporadas de alimentación de al menos 21 especies de&nbsp;<strong>albatros, petreles y pardelas</strong>&nbsp;que, además de Nueva Zelanda, provienen de Galápagos, Ecuador, el sur de Chile y zonas subantárticas.</p>



<p>Quiñones atiende la llamada desde una embarcación que tiene como pesca objetivo al perico y que zarpó desde el&nbsp;<strong>puerto de Ilo</strong>, en el sur de Perú. Se embarcó para probar el uso de plomos con el objetivo de que los anzuelos se hundan rápidamente fuera del alcance de las aves buceadoras. Esto es parte de un proyecto que lleva a cabo con su colega Ana Alegre, también del IMARPE, y el Departamento de Conservación de Nueva Zelanda.</p>



<p>En una iniciativa anterior,&nbsp;<strong>Quiñones acompañó a</strong>&nbsp;<strong>pescadores de tiburón azul y diamante</strong>&nbsp;y probó líneas de espantapájaros en popa, mitigación lateral, retención de carnadas que no capturaron presas y buenas prácticas de disposición de vísceras de tiburón. “Estamos probando qué va a funcionar y qué no”, puntualiza el especialista.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270683"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/18224718/Albatros_peru-2026-03-12-at-22.46.56.jpeg" alt="" class="wp-image-270683" /><figcaption class="wp-element-caption">Línea espantapájaros artesanal de bajo costo para evitar las capturas incidentales de aves marinas durante el lance del espinel. Foto: cortesía Javier Quiñones</figcaption></figure>



<p>Determinar qué funciona en los países donde se distribuyen estas aves, tomando en cuenta las diferencias en los artes de pesca utilizados y la magnitud de las pesquerías, será fundamental para proteger a un grupo que está entre&nbsp;<strong>las aves más amenazadas del mundo</strong>, según el Acuerdo para la Conservación de los Albatros y Petreles (<a href="https://www.acap.aq/es/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">ACAP</a>, por sus siglas en inglés).</p>



<p>Los albatros cumplen un papel importante en los ecosistemas marinos. Se desempeñan como depredadores y carroñeros de alto nivel trófico en el océano abierto, contribuyendo a<strong>&nbsp;regular poblaciones de peces, calamares y crustáceos</strong>. También llevan nutrientes del océano hacia ecosistemas insulares a través de sus excrementos.</p>



<p>Además,&nbsp;<a href="https://iaato.org/blog/world-albatross-day-conserving-albatrosses-and-the-oceans-they-roam" target="_blank" rel="noreferrer noopener">son indicadores de la salud del océano</a>. Los cambios en sus poblaciones o comportamiento pueden reflejar alteraciones en la disponibilidad de presas, cambios climáticos o presión pesquera.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una migración sorprendente para alimentarse</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270679"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/18224656/IMG_3753-salv-bait-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-270679" /><figcaption class="wp-element-caption">Albatros de Salvin toma una carnada del arte de pesca. Foto: cortesía Javier Quiñones</figcaption></figure>



<p>Los albatros de Chatham (<em>Thalassarche eremita</em>) realizan esta sorprendente&nbsp;<strong>migración de más de 7000 kilómetros</strong>&nbsp;en un tiempo récord de entre siete y 15 días. Las aves utilizan los vientos de deriva del Pacífico sur como una carretera y vuelan sin aparente descanso. Aunque sí lo hacen, ya que durante el viaje, un hemisferio de su cerebro duerme mientras el otro permanece despierto.</p>



<p>Esa primera carretera los conduce a la isla de Chiloé, en el sur de Chile. “Después, agarran la segunda carretera, que son los vientos alisios, que van del suroeste al noroeste, y llegan hasta aguas del sur del Perú”, describe el biólogo marino.</p>



<p><strong>A 200 metros de profundidad, donde la plataforma continental se quiebra, se forma un</strong>&nbsp;<strong>frente oceánico</strong>. Allí las aguas frías costeras se encuentran con las aguas oceánicas cálidas, generando turbulencia. Esto provoca un boom de fitoplancton, que a su vez desencadena la producción de pequeñas especies de crustáceos y cefalópodos o “calamares pequeñitos y medianos”, explica Quiñones. “Ahí están comiendo los albatros en cantidad”, relata.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270678"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/18224648/Albatros_peru-2026-03-11-at-19.38.05.jpeg" alt="" class="wp-image-270678" /><figcaption class="wp-element-caption">Javier Quiñones sostiene un albatros de Chatham antes de colocarle un transmisor satelital. Foto: cortesía Carlos Zavalaga</figcaption></figure>



<p>Ya en la zona,&nbsp;<strong>a las aves también les atraen las carnadas</strong>&nbsp;<strong>usadas en las pesquerías de tiburón y perico</strong>. Además, los pescadores arrojan al mar las vísceras de los tiburones pescados y eso funciona como un imán. “Es como un manjar para los albatros y petreles”, de acuerdo con el especialista. Esta práctica incidiría en una mayor interacción entre las aves y las embarcaciones, por lo que se están planteando medidas destinadas a mitigar este impacto.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Seis especies enfrentan mayor peligro</h2>



<p><strong>El albatros de Chatham está clasificado como&nbsp;<a href="https://www.iucnredlist.org/search?query=Thalassarche%20eremita&amp;searchType=species" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Vulnerable</a></strong>&nbsp;por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Es una de las que más preocupa a Quiñones y a su colega Carlos Zavalaga, director de la Unidad de Investigación de Ecosistemas Marinos de la Universidad Científica del Sur en Perú.</p>



<p>Esta especie, explica Zavalaga,&nbsp;<strong>se reproduce en un lugar muy delimitado</strong>: en una cueva de una pequeña isla neozelandesa, de la que toma su nombre. “Eso significa que estos albatros están sumamente restringidos a una localidad en particular, si pasa algo, toda la población desaparecería”, dice el investigador.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270682"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/18224714/Albatros_peru-2026-03-12-at-22.46.56-1.jpeg" alt="" class="wp-image-270682" /><figcaption class="wp-element-caption">Mitigación lateral artesanal de bajo costo construida con palos de bambú y palos de escoba de color anaranjado para disuadir la presencia de aves marinas durante el recojo del espinel. Foto: cortesía Javier Quiñones</figcaption></figure>



<p>Otra especie de gran interés es el&nbsp;<strong>albatros de las Galápagos</strong>&nbsp;(<em>Phoebastria irrorata</em>), un ave que vuela unos 1400 kilómetros desde Ecuador para alimentarse en aguas peruanas. El ave está&nbsp;<strong>clasificada en Peligro Crítico</strong>, una categoría previa a la extinción en estado natural.</p>



<p>Esta especie también se reproduce en una sola isla, en Española, lo que la hace bastante vulnerable, de acuerdo con Zavalaga. “El gran esfuerzo que se hace [por protegerlos en las zonas de reproducción] se diluye cuando los albatros son tan vulnerables en aguas peruanas”, explica.</p>



<p>Asimismo, a los especialistas les preocupa el albatros de Salvin (<em>Thalassarche salvini</em>) y el petrel negro (P<em>rocellaria parkinsoni</em>), provenientes de Nueva Zelanda y ambos clasificados como Vulnerables por la UICN.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/03/ecuador-biodiversidad-valle-intag-riesgo-licitacion-minera/">Ecuador: vuelve la preocupación por la biodiversidad del valle de Íntag ante el anuncio de una nueva licitación minera</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270681"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/18224711/Albatros_peru-2026-03-12-at-22.46.56-2.jpeg" alt="" class="wp-image-270681" /><figcaption class="wp-element-caption">Captura incidental de un petrel de barbilla blanca. El ave fue liberada. Foto: cortesía Javier Quiñones</figcaption></figure>



<p>Quiñones ha identificado que el petrel de barbilla blanca (<em>Procellaria aequinoctialis</em>) y la pardela de patas rosadas (<em>Ardenna creatopus</em>) son bastante&nbsp;<strong>agresivas a la hora de competir por las carnadas</strong>, lo que las vuelve más&nbsp;<strong>susceptibles a caer en anzuelos</strong>. La primera anida en varias islas subantárticas y la segunda cría a sus polluelos únicamente en la isla Mocha y en el archipiélago Juan Fernández, en Chile. Las dos están clasificadas como Vulnerables.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La pesca es incidental y la mortalidad es alta</h2>



<p><strong>La pesca artesanal de perico se realiza de octubre a febrero</strong>. El albatros de Galápagos es una de las especies que más coincide con esta pesquería, especialmente en el norte de Perú. Pero también concurren el petrel de barbilla blanca, la pardela de patas rosadas y el albatros de Salvin, de acuerdo con Quiñones.</p>



<p>La pesca artesanal de tiburón, legal en Perú para ciertas especies, se da<strong>&nbsp;entre mayo y agosto</strong>. En esos meses&nbsp;<strong>hay mucha densidad de albatros y petreles</strong>&nbsp;en aguas del sur de Perú, señala el biólogo de IMARPE. El albatros de ceja negra (<em>Thalassarche melanophris</em>), que proviene de la isla chilena Diego Ramírez, el punto más austral de Chile, y el petrel de barbilla blanca son las especies que más coinciden. También llegan el albatros de Buller (<em>Thalassarche bulleri</em>), una especie que anida en varias islas neozelandesas, y el de Chatham.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270676"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/18224642/Albatros_peru-2026-03-11-at-20.11.22.jpeg" alt="" class="wp-image-270676" /><figcaption class="wp-element-caption">A estas aves marinas les atraen las carnadas usadas en las pesquerías de tiburón y perico, lo que se convierte en un alto riesgo para ellas. Foto: cortesía Javier Quiñones</figcaption></figure>



<p>En este contexto, varias especies de&nbsp;<strong>aves marinas son víctimas de la pesca incidental</strong>. “El número de aves capturadas por una embarcación en un viaje puede ser cero o solo una o dos, sin embargo, dado el gran tamaño de estas flotas, la cantidad de pesca incidental y la mortalidad pueden ser motivo de preocupación para estas especies”, dice vía email Jeffrey Mangel, director científico de Pro Delphinus Perú, una organización dedicada a la conservación de la fauna marina.</p>



<p>Las aves pueden&nbsp;<strong>tragarse o engancharse a los anzuelos del palangre</strong>, también conocido como espinel, o pueden enredarse en las líneas del arte de pesca. Las pesquerías de redes de enmalle también representan un peligro para estos animales.<br>En muchas ocasiones,&nbsp;<strong>se ahogan ante la imposibilidad de liberarse</strong>&nbsp;y en otras pueden resultar severamente heridos. “Incluso si es que logran escapar o son liberados por los pescadores, pueden quedar con heridas que les podrían causar la muerte”, añade Mangel.</p>



<p>Aunque no hay números definitivos de cuántas aves mueren cada año en aguas peruanas, las estimaciones basadas en muestreos y entrevistas “arrojan números alarmantes”, advierte Zavalaga. “Hablamos de cientos, hasta&nbsp;<strong>miles de individuos muertos solo en Perú</strong>”, puntualiza.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Seguimiento satelital para desarrollar soluciones</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270686"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/18224727/Albatros_peru-2026-03-16-at-12.58.48-1.jpeg" alt="" class="wp-image-270686" /><figcaption class="wp-element-caption">Carlos Zavalaga con un albatros real del norte en la isla Forty-four, Chatham, Nueva Zelanda. Foto: cortesía Carlos Zavalaga</figcaption></figure>



<p>Nueva Zelanda tiene un programa intensivo de&nbsp;<strong>seguimiento satelital de aves marinas</strong>, de acuerdo con Igor Debski, asesor científico principal del área marina del Departamento de Conservación del país.</p>



<p>El programa ya ha mostrado las rutas migratorias a través del Pacífico de varias especies de albatros y petreles y ha contribuido a orientar proyectos colaborativos entre las instituciones peruanas y neozelandesas destinados a&nbsp;<strong>mitigar la captura incidental</strong>, añade el especialista. Este año se colocaron 20 transmisores satelitales en albatros de Chatham.</p>



<p>El seguimiento satelital busca determinar cuánto tiempo interactúan las aves con las embarcaciones, explica Zavalaga, quien ha participado en los estudios. “Una vez que identifiquemos esto, podemos dar recomendaciones con base científica”, anticipa.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270677"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/18224646/Albatros_peru-2026-03-12-at-20.56.35-e1773880729261.jpeg" alt="" class="wp-image-270677" /><figcaption class="wp-element-caption">Dispositivos para medir la velocidad de hundimiento de los anzuelos para las pruebas de mitigación, brindados por el departamento de conservación de Nueva Zelanda. Foto: cortesía Jairo Calderón</figcaption></figure>



<p>Por ahora los científicos están trabajando en entender mejor las rutas en las que se encuentran las aves y las embarcaciones y en determinar cuáles son&nbsp;<strong>los mejores métodos de mitigación</strong>. Quiñones ya encontró que el uso de líneas de espantapájaros durante la pesquería de tiburón redujo la frecuencia de buceo de las aves hacia las artes de pesca en un 96 %, según lo documentó en un&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/397037579_Enabling_mitigation_measures_in_the_southern_Peruvian_artisanal_longline_fleet_targeting_sharks_to_reduce_the_bycatch_of_albatrosses_and_petrels_ABSTRACT_I_Introduction_II_Operational_Characteristics_" target="_blank" rel="noreferrer noopener">reporte</a>&nbsp;publicado a finales de 2025.</p>



<p>La línea de espantapájaros adaptada a la pesquería de tiburón consiste en colocar en la popa un palo de eucalipto de unos siete metros. A la punta se ata un sedal o línea de polietileno que cae de manera perpendicular hacia el mar. Y en la línea se sujetan cabos rojos y cintas iridiscentes que con el movimiento asustan a las aves, evitando que se acerquen. Esta es una&nbsp;<strong>medida de disuasión económica</strong>&nbsp;y que se fabrica con materiales locales. No tiene que usarse durante toda la temporada, sino solo durante el otoño y el invierno, cuando hay mayor densidad de aves.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270685"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/18224724/Albatros_peru-2026-03-11-at-20.11.23.jpeg" alt="" class="wp-image-270685" /><figcaption class="wp-element-caption">Albatros de Galápagos y petreles de barbilla blanca se pelean por descartes de vísceras de tiburón. Foto: cortesía Javier Quiñones</figcaption></figure>



<p>Ahora queda por conocer qué funcionará mejor en la pesquería de perico. Una vez que los científicos tengan respuesta a esas preguntas, tendrán que ser elevadas a políticas nacionales para promover su adopción, empezando por capacitar a los pescadores.</p>



<p>Quiñones cree que el tema se debe abordar de manera integral, motivándolos a capacitarse a través de incentivos económicos y reconocimientos a quienes demuestren el uso de buenas prácticas mediante videos.</p>



<p>Entre tanto, Zavalaga señala que la colaboración internacional seguirá siendo clave en la&nbsp;<strong>investigación para la conservación</strong>&nbsp;de estas aves marinas altamente migratorias que contribuyen al equilibrio de los océanos.</p>



<p><em><strong>*Imagen principal:</strong> un albatros de Salvin saca la carnada del anzuelo sin resultar herido. <strong>Foto:</strong> cortesía Javier Quiñones</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/03/peru-pesca-palangre-amenaza-albatros-cientificos-soluciones/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127056</guid>
        <pubDate>Fri, 20 Mar 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>Colombia: viaje a un refugio de biodiversidad en medio de la deforestación de Mapiripán</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/colombia-viaje-a-un-refugio-de-biodiversidad-en-medio-de-la-deforestacion-de-mapiripan/</link>
        <description><![CDATA[<p>Juan Camilo Caicedo Cruz conoce el clima de su territorio. Siente venir la lluvia. El sol, picante e intenso rebota en la laguna que queda junto a su casa y llega hasta él, ocasionando más calor y sofoco. -Va a llover-, dice. A los 15 minutos empezaron a caer las gotas en el techo de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>En uno de los municipios con mayor deforestación de Colombia, la Reserva Natural Matabambú Lagunas busca proteger el agua, el territorio y a cientos de especies en la transición entre la Orinoquía y la Amazonía.</em></li>



<li><em>Es un sistema de lagunas y bosques inundables en el sur del departamento del Meta, que alberga mamíferos acuáticos, peces, y anfibios.</em></li>



<li><em>La Expedición BIOGuaviare, del Instituto SINCHI, llegó hasta este lugar para registrar la biodiversidad y los resultados son sorprendentes.</em></li>



<li><em>El turismo de naturaleza puede consolidarse como una alternativa económica para las comunidades organizadas que cuidan y defienden su territorio en el sur del Meta y el Guaviare.</em></li>
</ul>



<p>Juan Camilo Caicedo Cruz conoce el clima de su territorio. Siente venir la lluvia. El sol, picante e intenso rebota en la laguna que queda junto a su casa y llega hasta él, ocasionando más calor y sofoco.</p>



<p>-Va a llover-, dice.</p>



<p>A los 15 minutos empezaron a caer las gotas en el techo de la casa.</p>



<p>-Eso se siente venir-, afirma.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269055"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31012540/Foto-18-Juan-Camilo-Caicedo-en-las-lagunas-Foto-Simon-Zapata-Alzate.jpg" alt="Juan Camilo Caicedo en las lagunas. Foto: Simón Zapata Alzate." class="wp-image-269055" /><figcaption class="wp-element-caption">Juan Camilo Caicedo en las lagunas. Foto: Simón Zapata Alzate</figcaption></figure>



<p>De barba, camiseta manga larga, botas pantaneras de caucho y un carisma arrollador, recuerda sus años de minero y cazador. Un día le estaba apuntando a una danta o tapir (<em>Tapirus terrestris</em>) y la vio asustada, con ganas de huir, lo que hizo que bajara la escopeta. Desde ese momento cambió su vida.</p>



<p>Su casa es de madera y está rodeada de mangos, plátanos, limones, mandarinas, cacao y café. Vive con su compañera Diana Escobar Hernández, en la Reserva Natural Matabambú Lagunas, ubicada en la vereda Caño Evaristo, en Mapiripán, al sur del departamento del Meta. La transición entre la Orinoquía y la selva amazónica colombiana.</p>



<p><strong>LEER MÁS |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/tortugas-marinas-costas-orientales-de-venezuela-conservacion-animales/">Así se construyó un oasis para las tortugas marinas en las costas orientales de Venezuela</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Mapiripán y la deforestación</h2>



<p>Mapiripán es un pueblo detenido en el tiempo. Para llegar hasta allí, dependiendo de la temporada salen uno o dos buses cada día a las 6 o 7 de la mañana desde Villavicencio, capital del Meta, y se demora aproximadamente 10 horas en llegar a su destino, si la carretera está en buen estado. Más de 12 horas si ha llovido y la trocha es difícil de transitar.</p>



<p>El recorrido cambia antes de llegar a Puerto Concordia, al sur del Meta, muy cerca de San José del Guaviare, donde en 2024 se perdieron más de 16 906 hectáreas de bosque. Allí se desvía de la carretera principal, que es pavimentada, e inicia un camino destapado donde aparecen las palmas de aceite sembradas a lado y lado. Para 2020 eran más de 5600 hectáreas, en Mapiripán, según Global Forest Watch.</p>



<p>También hay reses, pastizales grandes, linderos, niños y niñas indígenas de las etnias sikuani o jiw que van a sus casas luego de estudiar. El bus se mueve de un lado a otro, tratando de evitar los huecos encharcados donde se puede quedar atascado: si sucede, si el barro logra detener la flota, es posible que se necesiten hasta tres buses, por lo general de la palmicultora Poligrow, para sacarlo de la tierra.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269043"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31012445/Foto-6-En-este-lugar-el-Instituto-Sinchi-identifico-199-aves-185-plantas-Foto-Simon-Zapata-Alzate.jpg" alt="En este lugar el Instituto Sinchi identificó 199 especies de aves, 185 especies de plantas, 59 especies de hongos y 34 de briofitos y líquenes. Foto: Simón Zapata Alzate." class="wp-image-269043" /><figcaption class="wp-element-caption">En este lugar el Instituto Sinchi identificó 199 especies de aves, 185 especies de plantas, 59 especies de hongos y 34 de briofitos y líquenes. Foto: Simón Zapata Alzate</figcaption></figure>



<p>Global Forest Watch registra que en Mapiripán, entre 2001 y 2024, el 95 % de la pérdida de cobertura arbórea se produjo en zonas donde la principal causa es la deforestación. En 2023, fue considerado el segundo municipio de Colombia más deforestado según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (<a href="https://ideam.gov.co/sites/default/files/prensa/boletines/boletin_35_ii_trimestre_2023.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">IDEAM</a>) con 5660 hectáreas. En 2024 esa cifra aumentó a 7400 hectáreas y en el segundo trimestre de&nbsp;<a href="https://www.ideam.gov.co/sala-de-prensa/boletines/ultimo/Bosques" target="_blank" rel="noreferrer noopener">2025</a>&nbsp;Mapiripán se mantiene como uno de los municipios más afectados.</p>



<p>La plataforma Global Forest Watch también&nbsp;<a href="https://archive.ph/V5gsu" target="_blank" rel="noreferrer noopener">registra</a>&nbsp;“<strong>50,933 alertas de deforestación en Mapiripán entre el 15 de diciembre de 2025 y el 22 de diciembre de 2025,</strong>&nbsp;cubriendo un total de 630 ha de las cuales 29% fueron alertas de alta confianza detectadas por un solo sistema y 11% fueron alertas detectadas por múltiples sistemas”.</p>



<p>Las vías ilegales crecieron exponencialmente, tal como lo documenta una&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/06/mapiripan-vias-ilegales-ganaderia-deforestacion-amazonia-colombia/"><strong>investigación periodística de Mongabay Latam,</strong></a>&nbsp;donde se hizo un análisis geográfico con imágenes satelitales, comprobando que en el municipio existen 11 ramales de vías ilegales que en total suman 549 kilómetros. Algunas de ellas están perfectamente trazadas en línea recta con hasta 60 kilómetros de longitud.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269057"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31012547/Foto-20-Phyllomedusa-tarsius-Foto-Mariela-Osorno-Instituto-Sinchi.jpg" alt="Phyllomedusa tarsius. Foto: Mariela Osorno, Instituto Sinchi." class="wp-image-269057" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Phyllomedusa tarsius</em>. Foto: cortesía Mariela Osorno / Instituto Sinchi</figcaption></figure>



<p><strong>La mayoría de estas hectáreas deforestadas se utilizan para ganadería y el embalaje de la producción de los cultivos de palma.</strong>&nbsp;En este contexto, es donde se encuentra Matabambú Lagunas, un lugar especial y estratégico en términos de conservación ambiental y del territorio. Desde el 4 de marzo, el matrimonio hizo la solicitud formal para ser Reserva Natural de la Sociedad Civil, la cual se encuentra en la última etapa y espera recibir el aval pronto.</p>



<p>Las reservas naturales de la sociedad civil son “parte o todo del área de un inmueble que conserve una muestra de un ecosistema natural y sea manejado bajo los principios de sustentabilidad en el uso de los recursos naturales y que por la voluntad de su propietario se destina para su uso sostenible, preservación o restauración con vocación de largo plazo”, según&nbsp;<a href="https://old.parquesnacionales.gov.co/portal/es/sistema-nacional-de-areas-protegidas-sinap/reservas-naturales-de-la-sociedad-civil/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Parques Nacionales Naturales de Colombia</a>.</p>



<p><strong>Leer más&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/venezuela-ticoporo-reserva-forestal-deforestacion/">|Venezuela: Ticoporo, la reserva forestal donde solo existe 6 % de su bosque original</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Aventuras en las lagunas</strong></h2>



<p>En Matabambú Lagunas amanece a las 5:30 de la mañana. Juan Camilo Caicedo dice que cuando el sol sale más intenso y los colores son más fuertes, los pájaros vuelan más y la hora adecuada del avistamiento es a las 6:00 de la mañana. Pero cuando el día empezó nublado, “a los pájaros les da pereza”. Se trata de un bosque inundable de 700 hectáreas y dos lagunas que suman 960 hectáreas, donde hay diversidad de especies, entre ellas pirañas (<em>Serrasalmus rhombeus</em>) y toninas o bufeos (<em>Inia geoffrensis</em>), estas últimas catalogadas como “en Peligro” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, UICN.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269054"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31012536/Foto-17-Juan-Camilo-Caicedo-pajareando-Foto-Simon-Zapata-Alzate.jpg" alt="Juan Camilo Caicedo “pajareando”. Foto: Simón Zapata Alzate." class="wp-image-269054" /><figcaption class="wp-element-caption">Juan Camilo Caicedo “pajareando”. Foto: Simón Zapata Alzate</figcaption></figure>



<p>Después del tinto (café) del día, Caicedo inicia el primer recorrido para verificar que las aves hayan comido el cebo colocado estratégicamente alrededor de la casa el día anterior. Explica que hay que darles comida de manera responsable y adecuada, para no perjudicar su dieta natural.</p>



<p>El segundo recorrido es hacia el corral de cerdos, con la particularidad de que el alimento para ellos son las semillas que caen de las palmas africanas, gracias a un acuerdo al que llegaron con un productor local. Por detrás de la casa hay cajas donde las abejas tenían su hogar pero que se perdió por una inundación.</p>



<p>Unos pasos adelante está el bosque donde se hace observación de aves. Este es uno de los principales atractivos para hacer turismo de naturaleza, investigación científica u observación por hobbie. Como persona jurídica,<strong>&nbsp;la organización tiene el nombre de Fundación Lagunas Adventure</strong>&nbsp;y se ha posicionado no sólo en el país sino también a nivel latinoamericano en el avistamiento de aves. Tanto en el Global Big Day, cuando estos animales migran de norte a sur, como en el October Big Day, de este año, cuando migran de sur a norte, esta esquina de Mapiripán es el Hotspot o sitio de interés que registró los niveles más altos de Colombia con 216 aves en el primero y 146 en el segundo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269041"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31012437/Foto-4-Bano-ecologico-Foto-Simon-Zapata-Alzate.jpg" alt="Baño ecológico. Foto: Simón Zapata Alzate." class="wp-image-269041" /><figcaption class="wp-element-caption">Baño ecológico. Foto: Simón Zapata Alzate</figcaption></figure>



<p>Existe un&nbsp;<a href="https://www.wwf.org.co/?327530/Guia-basica-para-el-avistamiento-de-aves" target="_blank" rel="noreferrer noopener">protocolo</a>&nbsp;para el avistamiento y el registro de las aves en el celular con las aplicaciones de Ebird y Merlín Bird ID. Se hacen listas de las especies que pasan por allí, se fotografían, al tiempo que se camina despacio, con respeto, sin perturbar. Los observadores se comunican con la mirada, con los gestos del cuerpo, con la sonrisa.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Un lugar con un potencial de biodiversidad sorprendente</h3>



<p>Diana y Juan Camilo evidencian el éxito de sus esfuerzos de conservación por ejemplo, en el incremento de peces en las lagunas y de águilas pescadoras (<em>Pandion haliaetus</em>). “Antes veíamos un águila máximo dos veces a la semana. Ahora ya vemos tres águilas todos los días cazando en la mañana, al mediodía, y al finalizar la tarde. Antes venían dos nutrias o perros de agua de manera esporádica y muy rápida, eran muy esquivos; ahora vemos seis, siete u ocho muy serenamente”, cuenta Escobar.</p>



<p>Mariela Osorno, bióloga, e investigadora del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (SINCHI), concuerda con el&nbsp;<strong>potencial gigantesco que tiene la Reserva Natural Matabambú Lagunas</strong>. Durante el segundo semestre de 2025, la experta hizo parte de la&nbsp;<strong>Expedición BIO al sistema lagunar y fluvial del bajo río Guayabero y alto río Guaviare – Naturaleza, Paz y Territorio -BIOGUAVIARE-.</strong></p>



<p>Viajaron desde el Raudal de Angosturas, en San José del Guaviare, hasta la vereda Caño Evaristo, donde está Matabambú Lagunas. En total son ocho veredas (núcleos) donde se realizaron ejercicios de ciencia ciudadana y en los cuales las comunidades compartieron conocimientos, apoyaron actividades logísticas y participaron en procesos de monitoreo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269049"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31012510/Foto-12-Diana-Escobar-y-Juan-Camilo-Caicedo-en-la-Reserva-Natural-Matabambu-Lagunas-Foto-Simon-Zapata-Alzate.jpg" alt="Diana Escobar y Juan Camilo Caicedo en sus labores diarias de conservación en la Reserva Natural Matabambú Lagunas. Foto: Simón Zapata Alzate." class="wp-image-269049" /><figcaption class="wp-element-caption">Diana Escobar y Juan Camilo Caicedo en sus labores diarias de conservación en la Reserva Natural Matabambú Lagunas. Foto: Simón Zapata Alzate</figcaption></figure>



<p>A lo largo del sistema lagunar y fluvial en los ocho lugares de la expedición, se documentaron especies pertenecientes a 492 familias, 1 351 géneros y una diversidad que abarca plantas, hongos, termitas, hormigas, aves, reptiles, anfibios, mamíferos grandes y pequeños, peces, macroinvertebrados, microalgas, microorganismos y bacterias.</p>



<p><strong>Entre los resultados se destacan 43 especies migratorias, que usan los humedales de la zona explorada como rutas biológicas clave; 13 especies amenazadas, fundamentales para estrategias de conservación; 12 especies endémicas,</strong>&nbsp;exclusivas de esta región del país y 19 especies introducidas, lo que no es precisamente una buena noticia pero es información necesaria para el manejo y el control. Aunque la deforestación en estos territorios es alta, la investigadora hace énfasis en que estos ocho núcleos están muy bien cuidados “y alojan una biodiversidad muy significativa para la ciencia”.</p>



<p>Matabambú Lagunas es un lugar que le sorprendió a Osorno, sobre todo por su diversidad de anfibios. “<strong>Allí encontramos unas cosas realmente muy sorprendentes en términos de biodiversidad. La mayor cantidad de este territorio son bosques inundables, entonces el potencial que tienen allí es enorme</strong>”, relata.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269046"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31012457/Foto-9-Dioclea-reflexa-Fabaceae-Foto-Simon-Zapata-Alzate.jpg" alt="Dioclea reflexa (Fabaceae) Foto: Simón Zapata Alzate." class="wp-image-269046" /><figcaption class="wp-element-caption">Dioclea reflexa (<em>Fabaceae</em>) Foto: Simón Zapata Alzate</figcaption></figure>



<p>Según la científica, este lugar “es muy bueno para avistamiento de cachirres (<em>Caiman crocodilus</em>) y de anfibios en paseos nocturnos”. La metodología consiste en salir de noche, desde las seis de la tarde hasta las 11 o 12 de la noche. “En un recorrido sólo de tres horas, o sea, la mitad del tiempo, puedes encontrar más de 15 especies en Matabambú, al lado de la casa. Es algo sorprendente”, cuenta la experta de Sinchi.</p>



<p>La especie que más le sorprendió a Osorno encontrar al lado de casa, como si fuera la mascota de la pareja Caicedo Escobar, fue la Phyllomedusa vaillantii, “una rana que es absolutamente atractiva en términos de su belleza y tú la escuchas cantar y la ves caminar y trepar de un árbol a otro”.</p>



<p><strong>Leer más&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/12/ganaderia-palma-africana-amenazan-mono-zocay-colombia/">| La ganadería y la palma africana amenazan al zocay, el mono de manos blancas símbolo del Meta</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Acuerdos comunitarios para proteger las lagunas</h2>



<p>La tierra donde está la reserva Matabambú Lagunas era de la familia de Juan Camilo Caicedo desde los años 80, pero por el conflicto armado se desplazaron forzadamente una década después. Mapiripán cuenta con 5866 personas inscritas en el Registro Único de Víctimas y allí, en julio de 1997, el municipio fue epicentro de una&nbsp;<a href="https://www.unidadvictimas.gov.co/especiales/site-mapiripan/index.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">masacre</a>&nbsp;cometida por paramilitares que dejó cerca de 50 personas muertas y 511 familias desplazadas forzadamente.</p>



<p>La familia Caicedo regresó en 2019, después de un proceso de restitución de tierras y empezó un pequeño proyecto de apicultura. Desde entonces ha construido una forma y un estilo de vida donde trabajan la tierra y conservan la naturaleza. Entre 2022 y 2023 empieza la pareja empieza propiamente la consolidación de la reserva natural y el trabajo de recuperación y defensa del territorio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269045"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31012453/Foto-8-Diana-Escobar-Foto-Simon-Zapata-Alzate.jpg" alt="Diana Escobar. Foto: Simón Zapata Alzate." class="wp-image-269045" /><figcaption class="wp-element-caption">Diana Escobar. Foto: Simón Zapata Alzate</figcaption></figure>



<p>Diana Escobar cuenta que Matabambú Lagunas tiene dos pilares: «El de turismo rural, sostenible, de naturaleza, y comunitario; y el de preservación, conservación de la biodiversidad, justicia, reconciliación ambiental y restauración natural”. Para poder consolidar este proyecto de protección de la naturaleza, tuvieron que entablar diálogos, conversaciones y llegar a acuerdos con sus vecinos y vecinas de la vereda Caño Evaristo, de la mano de la Junta de Acción Comunal.</p>



<p><strong>Los acuerdos consisten en “no permitir la caza y la pesca predatoria, la extracción de carbón, orquídeas, y madera”</strong>. Antiguamente, antes de 2023, los recursos de esta región los utilizaban personas externas para su beneficio económico: “Se internaban tres o cuatro días a sacar bultos de pescado, bultos de carbón, bultos de orquídeas y a sacar madera de manera incontrolable. Ya uno sabía porque venían con sus mallas, sus anzuelos, sus recipientes de icopor [<em>poliestireno expandido]</em>&nbsp;grandísimos”, recuerda Escobar. Eso no volvió a suceder y por ello la restauración natural es evidente.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Turismo comunitario para proteger la naturaleza</h2>



<p>Franklin Novoa es un joven integrante del Club de Observadores de Aves de Mapiripán (Coam). Iba a lo que hoy es la reserva a hacer avistamiento, desde antes de que la familia Caicedo regresara. Esto hizo que articulara con ellos y empezaran a proyectar este lugar para hacer turismo comunitario.</p>



<p>Uno de los aspectos importantes sobre la transformación del territorio, para Novoa, es quitar el estigma que tiene Mapiripán debido a sus dinámicas de violencia y conflicto armado. “El ambiente también es víctima y ahora, a través de las aves, a través de la conservación y a través de un turismo sostenible y comunitario, podemos hacer posible que las personas encuentren nuevas formas de ingresos [económicos] que no afecten el ecosistema”, dice Novoa. Desde 2019, la Jurisdicción Especial para la Paz&nbsp;<a href="https://www.jep.gov.co/JEP/documents1/El%20ambiente%20como%20v%C3%ADctima%20silenciosa.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">declaró</a>&nbsp;al ambiente como víctima del conflicto armado de Colombia.</p>



<p>La investigadora del SINCHI está de acuerdo con el joven oriundo de Mapiripán.&nbsp;<strong>“Para que la gente haga un turismo de naturaleza bien hecho tiene que partir de un fortalecimiento organizativo de las comunidades para que todas las personas participen con diferentes actividades”.</strong>&nbsp;Dentro del turismo de naturaleza, según la científica, se pueden prestar diferentes y diversos servicios, no sólo el avistamiento de aves, sino también el avistamiento de anfibios y el senderismo “pero eso requiere que las comunidades realmente se fortalezcan en torno a la actividad y se generen soluciones y no perjuicios”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269056"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31012544/Foto-19-Bryconops-giacopinii-Foto-Jonathan-Venegas-Instituto-Sinchi.jpg" alt="Bryconops giacopinii. Foto: Jonathan Venegas, Instituto Sinchi" class="wp-image-269056" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Bryconops giacopinii</em>. Foto: cortesía Jonathan Venegas / Instituto Sinchi</figcaption></figure>



<p>La bióloga ornitóloga y profesora de la Universidad de los Llanos, Andrea Morales, también concuerda con el gran potencial para el aviturismo y el turismo de naturaleza que tiene Matabambú Lagunas. Aunque sólo ha estado una vez en la reserva, sus estudiantes sí han ido con frecuencia, sobre todo en 2025, y por eso sabe que el lugar se ha ido transformando para realizar ejercicios de ciencia ciudadana que posteriormente le sirven a ella como investigadora.</p>



<p>En una estantería de la casa de Matabambú Lagunas, hay dos libros:&nbsp;<em>Avicultura Colombiana</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Aves del Guaviare, una explosión de colores</em>. Diana Escobar y Juan Camilo Caicedo quieren tener uno de estos libros con las especies de aves del norte amazónico, de Mapiripán. Estuvieron en la COP16 en Cali en 2024 y en la COP30 de Belém do Pará en Brasil. Todavía siguen esperando la última fase para que Matabambú Lagunas sea constituída formalmente como Reserva Natural de la Sociedad Civil.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269052"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31012522/Foto-15-Pyrrhura-melanura-Foto-Simon-Zapata-Alzate.jpg" alt="Pyrrhura melanura Foto: Simón Zapata Alzate." class="wp-image-269052" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Pyrrhura melanura.</em>&nbsp;Foto: Simón Zapata Alzate</figcaption></figure>



<p>Mientras conversábamos en la mesa de su casa, Juan Camilo Caicedo saltó sorprendido porque un bagre rayado (<em>Pseudoplatystoma fasciatum</em>) se estaba asomando en el agua. No lo podía creer, aunque una persona extraña a estas tierras no comprenda el por qué de tanta emoción. Llamó a su pareja y tomaron los binoculares para comprobar lo que estaban viendo. “Eso es otra señal de la recuperación de la laguna”, concluyó.</p>



<p><strong><em>Imagen principal:</em></strong><em> Diana Escobar “pajareando”, en términos más técnicos, realizando avistamiento de aves y ornitología recreativa. </em><strong><em>Foto: </em></strong><em>Simón Zapata Alzate</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/simon-zapata-alzate/">Simón Zapata Alzate</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/01/viaje-a-un-refugio-de-biodiversidad-mapiripan/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Mon, 02 Feb 2026 16:11:36 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Colombia: viaje a un refugio de biodiversidad en medio de la deforestación de Mapiripán]]></media:description>
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        <title>El coloquio de los pájaros.</title>
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        <description><![CDATA[<p>No hubo invitaciones formales ni comunicados. Simplemente, un amanecer en&nbsp;Belém do Pará, cuando el calor todavía no golpea y los pescadores desenredan las líneas, los pájaros comenzaron a llegar. Belém —capital del estado de Pará, a orillas del río Guamá y próxima a la desembocadura del Amazonas— es una ciudad que late con más de&nbsp;1,5 [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>No hubo invitaciones formales ni comunicados.</p>



<p>Simplemente, un amanecer en&nbsp;<strong>Belém do Pará</strong>, cuando el calor todavía no golpea y los pescadores desenredan las líneas, los pájaros comenzaron a llegar.</p>



<p>Belém —capital del estado de Pará, a orillas del río Guamá y próxima a la desembocadura del Amazonas— es una ciudad que late con más de&nbsp;<strong>1,5 millones de habitantes</strong>&nbsp;y un clima que parece haber firmado pacto con la humedad. No tiene estaciones: tiene variaciones del calor. La selva la acecha desde todos los costados y, al mismo tiempo, la ciudad la empuja hacia afuera con cemento, mercados, avenidas y un metabolismo humano que no sabe detenerse.</p>



<p>La COP se organizaba en medio de esa contradicción: hablar del clima en una ciudad que vive en el borde de la Amazonía, donde el bosque se siente como un vecino incómodo. Allí, los estudiosos repiten cifras: millones de hectáreas deforestadas, caudal de ríos que cambia, estaciones de lluvias impredecibles. Los funcionarios, en cambio, repiten verbos:&nbsp;<em>mitigar</em>,&nbsp;<em>adaptar</em>,&nbsp;<em>compensar</em>. Esa distancia entre números y palabras se siente en la piel. En Belém el clima no es teoría: es piel mojada a cada paso.</p>



<p>Yo estaba allí por casualidad: un viaje largo desde&nbsp;<strong>Bogotá</strong>, una nota sobre la región, esas excusas que usamos los periodistas cuando en realidad buscamos algo indefinible. Había ido a cubrir la COP —ese teatro global donde los países repiten la coreografía del desacuerdo—, pero lo que me ocurrió no figuraba en la agenda oficial.</p>



<p>Belém no estaba lista para nada más que su propia vida. La ciudad respira a treinta grados incluso al amanecer, con la humedad empapando los bordes de los muros y los techos de zinc. Vive en la boca del Amazonas, en esa delta dulce que no sabe si es océano o río. En los mapas figura al norte de Brasil, casi rozando la línea ecuatorial, pero la cartografía no explica lo esencial: la atmósfera espesa, como si el aire fuese un líquido lento.</p>



<p>Los primeros fueron los&nbsp;<strong>guacamayos rojos</strong>.<br>Cruzaron el cielo desde el oeste con un cansancio elegante. Nada de postales tropicales: sus plumas parecían un recuerdo. Se posaron en cables eléctricos de la plaza, como si hubieran olvidado que alguna vez tuvieron árboles suficientes para no tener que recurrir al metal.<br>Después llegaron los&nbsp;<strong>arañeros amazónicos</strong>.<br>Pájaros que no hacen ruido, como un pensamiento que no quiere molestar. Uno se quedó inmóvil en la rama baja de un mango. Observaba la ciudad como quien intenta reconocer un rostro envejecido.<br>A media tarde aparecieron los&nbsp;<strong>pingüinos de Magallanes</strong>.<br>Lo escribo y no lo creo.<br>Pero estaban ahí: caminaban con esa dignidad torpe que solo los pingüinos tienen. No había hielo, ni viento polar, ni orcas. Solo calor húmedo, mosquitos y el olor de los puestos de fritura. Nunca pensé ver un paisaje tan fuera de lugar sin que nadie se sorprendiera.<br>Los&nbsp;<strong>colibríes de Helena</strong>&nbsp;llegaron difusos.<br>Uno nunca sabe si son tres o veinte.<br>Se deshilachan en el aire, como si fueran la sombra de algo más veloz que ellos mismos. No aterrizan: parpadean.<br>La última en llegar fue la&nbsp;<strong>águila arpía</strong>.<br>No cayó: descendió.<br>Sus alas cortaron el aire con una lentitud solemne. Vino desde el norte, trazando una línea invisible sobre los techos. Cuando se posó, nadie cerca de la plaza sintió necesidad de fotografiar. Era como si la presencia de ese animal cancelara todos los gestos humanos pequeños.<br>Y de pronto estábamos todos allí: los pájaros y este periodista perdido en la orilla del Amazonas.</p>



<p>Entonces ocurrió algo que no tenía explicación protocolar. Los pájaros parecían buscar a alguien. No un líder humano ni una ONG. Un nombre que hasta a mí me sorprendió reconocer:&nbsp;<strong>el Simurgh</strong>.</p>



<p>Lo digo con cuidado porque temo sonar supersticioso. Años atrás, en Bogotá, encontré por azar un ejemplar viejo de&nbsp;<em>El lenguaje de los pájaros</em>, atribuido a Farīd ud-Dīn Attar, el poeta sufí persa. No era la edición clásica: era una traducción doméstica, con notas de un profesor anónimo. Compré el libro porque la portada tenía una mancha de humedad con forma de ala.</p>



<p>Attar contaba la peregrinación de los pájaros en busca de su rey, el Simurgh —ese dios-ave que contiene a todos los pájaros, al mismo tiempo espejo y destino—.<br>No sé por qué lo leí entero aquella noche.<br>Quizás porque Borges había mencionado alguna vez esa imagen: treinta aves que viajan para descubrir que el rey es el reflejo de su propia unidad.<br>Lo guardé como se guardan los libros que no se prestan, sin la esperanza de entenderlo del todo.</p>



<p>Por eso, cuando el nombre apareció en la plaza —no dicho por humanos, sino insinuado por las miradas de los animales—, sentí un estremecimiento antiguo.<br><strong>El Simurgh</strong>, pensé.<br>No puede ser.</p>



<p>No descendió del cielo ni caminó desde la selva. Apareció en el agua del río Guamá, como si el reflejo hubiese recordado algo antes que nosotros. Era un perfil sin contornos precisos, la silueta de un ave que no necesitaba estar allí para estar allí.</p>



<p>No hablé. Nadie habló. Los pingüinos, en cambio, se adelantaron.</p>



<p>—Nos hemos perdido —dijeron—.<br>El mar dejó de conocernos.</p>



<p>El Simurgh no contestó con sentencia. Esperó. Y cuando habló no nombró culpas, sino una historia.</p>



<p>—Hubo una vez unos monos que sabían conversar con la naturaleza —dijo.</p>



<p>No era metáfora, sino memoria. Vivían en montañas bajas, donde las nubes se detenían a beber. Los árboles no eran sombra ni recurso: eran interlocutores. La lluvia anunciaba su llegada con olores, y los monos respondían con calma; el río no era un depósito de peces, sino una lengua que trazaba caminos.</p>



<p>—Durante generaciones —continuó— el pacto fue sencillo: tomar sin arrancar, escuchar sin interrumpir.</p>



<p>Hasta que llegó un ruido nuevo. No importa si fue herramienta o idea. Los monos empezaron a cortar ramas para fijar la sombra, luego talaron árboles para construir casas, luego bosques enteros para alimentar un futuro abstracto. La naturaleza se retiró un paso. No como castigo, sino como quien se aparta ante un interlocutor que ha decidido hablar solo.</p>



<p>Los monos celebraron el silencio. Creyeron haber vencido. Dejaron de prever las lluvias, no escucharon los desbordes, confundieron las estaciones. Cuando murieron por sequía o deslizamientos culparon al azar.</p>



<p>—Llamaron azar —dijo el Simurgh— a aquello que antes llamaban lenguaje.</p>



<p>No hubo moraleja. La historia quedó flotando sobre el río, como una hoja que no decide hundirse.</p>



<p>El coloquio no tuvo acuerdos, como ocurre siempre en las COP. Los delegados siguieron hablando de “metas”, “transiciones”, “bonos de carbono”, mientras las aves se marchaban.</p>



<p>Los guacamayos dibujaron un arco rojo hacia el oeste.<br>Los pingüinos retrocedieron hacia el agua, sin saber si buscaban océano o refugio.<br>Los arañeros regresaron a ramas invisibles.<br>Los colibríes se deshicieron en el aire como una palabra mal pronunciada.<br>La arpía se fue sin sombra.</p>



<p>Yo cerré mi cuaderno. No envié la crónica a nadie. En Belém todo volvió a su pulso: calor, humedad, vendedores de açaí, motos, turistas que no vieron nada.</p>



<p>Nadie entendería el reporte.<br>Y sin embargo, lo único verdadero de aquel congreso fue lo que no figuró en la agenda.</p>



<p>Lo demás —como siempre— era ruido.</p>



<p>*Relato de ficción .&nbsp;<br></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123005</guid>
        <pubDate>Sun, 30 Nov 2025 18:19:58 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/30131950/IMG_0728.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El coloquio de los pájaros.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La valiente confesión de Fidel Cano Correa, director de El Espectador</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-valiente-confesion-de-fidel-cano-correa-director-de-el-espectador/</link>
        <description><![CDATA[<p>Fidel Cano Correa habría podido guardar silencio. ¡Qué necesidad de actuar con honestidad en un país donde se miente impunemente y otros meten la mugre por debajo del tapete! Su actitud frentera es algo para celebrar y reflexionar.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Fidel Cano Correa, director de El Espectador.</em> <em>Imagen tomada de las redes sociales de <strong>El Espectador</strong>. </em></p>



<p></p>



<p>El director de <strong>El Espectador</strong> habría podido llevarse un secreto a la tumba y ahorrarse el matoneo en las redes sociales. Pero no lo hizo así. Él tuvo la gallardía de poner la cara, ofreció disculpas por la mala fe de un tercero, más el descuido propio y el de su equipo, e hizo una confesión impensable frente a una cámara: <em>“Fallaron todos los controles y fallamos en nuestra promesa de rigor y apego a la verdad”, </em>dijo.</p>



<p>Todo ocurrió en la misma semana en que <strong>El Espectador</strong> recibió tres merecidos premios de periodismo Simón Bolívar, por la calidad de su periodismo serio, valiente e independiente.</p>



<p>Con este mea culpa, le reveló al país que hubo en la redacción <em>“un irresponsable aprendiz de periodista que utilizó mecanismos fraudulentos para engañar a sus propios editores y producir contenidos no solo con un uso indiscriminado e irresponsable de inteligencia artificial, sino además, para perfeccionar su engaño, sustentando en informaciones de fuentes inexistentes”.</em></p>



<p>Más adelante, el director señaló: <em>“Tomó tiempo descubrir el engaño porque este muchacho, que llegó a hacer sus prácticas profesionales, convertía en entrecomilladas la información que le producía la inteligencia artificial sobre diversos temas, y se los atribuía a personas inventadas; tenía el descaro de presentarlos como profesores de universidades muy reconocidas o expertos profesionales en diferentes temas, pero esos expertos eran pura ficción, una creación de su mente perversa”.</em></p>



<p>Por supuesto, la información y artículos de su autoría ya fueron borrados de internet (despublicados) y el diario resolvió <a href="https://www.elespectador.com/actualidad/los-articulos-que-despublicamos-asi-se-detecto-el-uso-indebido-de-ia-y-las-fuentes-falsas/?utm_social_handle_id=14302129065&amp;utm_social_post_id=597946797&amp;fbclid=IwdGRzaAOR8ZdleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZAwzNTA2ODU1MzE3MjgAAR6SQfy1-aYqHXjXA6G2b31inpTs318ggJI3MxiuUKZX7fnWykXuf1CTbfngoQ_aem_e06MW0wAOZAS0sJNEnJKtg&amp;sfnsn=scwspwa">en este artículo</a> las inquietudes de los lectores sobre el caso.</p>



<p><em>“No eran temas muy complejos, todos asuntos de bienestar personal (…) El hecho es que publicamos información falsa y es imperdonable que haya pasado todos los filtros y que esos contenidos hayan llegado a ser publicados”,</em> concluyó.</p>



<p>Fidel Cano tuvo el coraje para ofrecer disculpas de manera pública. Se lo ve devastado, con el rostro desencajado, consternado al igual que la audiencia que lo sigue (lo seguimos), cada semana a través de la sección <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/fidel-cano/publicamos-una-cantidad-de-informaciones-inventadas-y-ofrecemos-disculpas/">“<em>Redacción al desnudo”</em></a>, una especie de muro de lamentaciones donde reconoce los fallos, así sea en una tilde, o las equivocaciones del periódico, cuando las comete.</p>



<p>Como lector habitual, puedo decir que don Guillermo Cano, el mártir del periodismo colombiano, puede estar tranquilo, porque <strong>El Espectador</strong>, bajo la dirección de Fidel Cano Correa, asume el ejercicio del periodismo con valor e independencia y, como en este caso, con la humildad necesaria para reconocer ante un país las fallas humanas. ¿Cuántos medios y directores de medios en Colombia tienen o han tenido tal nivel de gallardía?</p>



<p>El director ha sido víctima de un matoneo innecesario en las redes sociales, donde es fácil crucificar o satanizar. Algunos comentaristas no entendieron la importancia de que un medio con tradición periodística —<strong>El Espectador</strong> es el diario más antiguo de Colombia, fundado en 1887-—, reconozca que la prensa es falible porque detrás de ella están seres humanos.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e87ba9e47f6e77785168863d935f2cbc"><em>“El radicalismo anarquista al que nada le sirve, todo lo hiede, no es capaz de entender la autodenuncia de Fidel Cano como lo que es, una acción propia del ejercicio más ético del periódico al reconocer una falta. No creo que haya sido un error de Fidel Cano reconocer honestamente una falta, cosa que no hace ningún otro medio de comunicación del país. Las defensorías del lector se acabaron y nadie dijo nada, sólo <strong>El Espectador</strong> la conserva”:</em> <strong>Germán Yances</strong>, analista de medios.</p>



<p>Los periodistas reales que producen información falsa no son un tema nuevo ni en Colombia ni en el mundo, lamentablemente.</p>



<p>En la primera mitad del siglo veinte hubo en Bogotá un periodista llamado José Joaquín Jiménez, que se las daba de poeta. O tal vez era un poeta que se las daba de periodista. Cuenta la leyenda que el hombre escribía poemas y se los achacaba en sus crónicas rojas a un tal Rodrigo de Arce, luego de meterlos en los bolsillos a los suicidas del salto del Tequendama. Se supo que ambos, el poeta y el periodista, eran la misma persona.</p>



<p>El cronista&nbsp;escribió sobre el hampa para el diario&nbsp;<em>El Tiempo</em> bajo el seudónimo de Ximénez. En su biografía, el escritor&nbsp;Andrés Ospina&nbsp;cuenta la anécdota que ocurrió la mañana del 7 de marzo de 1935,&nbsp;Germán Arciniegas,&nbsp;el director, leyó con sospecha un titular insólito: “<em>Picardías increíbles: El esqueleto del Libertador fue vendido a un anticuario</em>”.</p>



<p>El reportero aseguraba que un tipo venezolano había negociado, por cuatro mil pesos, los restos mortuorios de Simón Bolívar a una tienda de antigüedades. La misma nota afirmaba que el mismo tipo se presentó en el mismo anticuario ofreciendo la osamenta de cuando Bolívar tenía 17 años al mismo comprador, que obviamente se percató del fraude.</p>



<p>Jiménez se defendió alegando que la gente hablaba del asunto en el Café Granada. El autor de “Ximénez”, la biografía sobre el reportero judicial, recrea la conversación de aquel con el jefe:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-ae2b9526141f97035c1b1afb56e87ab7"><em>— “¿De manera que en los cafetines cuentan un chisme y usted lo convierte en noticia?</em><em></em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4da0bac01b029810817bc2b6c99b0bfc"><em>—No son chismes. Son ´la voz del pueblo´.</em><em></em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f1f25d67bcb9fb727db2b33ea20bbc57"><em>—¿Y no se le ocurrió buscar evidencias antes de darle vitrina a ´la voz del pueblo´?</em><em></em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-109ad6cd92abe35357eb96a9ee76d755"><em>—Eso habría demandado mucho tiempo y seguramente en&nbsp;<strong>El Espectador</strong>&nbsp;se nos habrían adelantado contándolo”.</em></p>



<p>Varios tabloides estadounidenses reprodujeron la insólita “noticia” y la reprimenda de Arciniegas a Ximénez fue contundente: “<em>Es mejor que la gente lo reconozca como un buen periodista. No como un buen chismoso. ¿Entendido?</em>”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La verdad es el alma inquebrantable del periodismo, su “<em>centro de gravedad, alrededor de esto lo demás se edifica solo</em>”, dijo don José “<em>el Mono</em>” Salgar, maestro de periodistas en&nbsp;<strong><em>El Espectador.</em></strong></h2>



<p>El icónico <em>The Washington Post</em> recibió el Premio Pulitzer por la increíble historia de un niño de ocho años adicto a la heroína desde los cinco, la cual se publicó en 1981 bajo el título “El mundo de Jimmy”. Fue escrita por Janet Cooke y luego reproducida por otros trescientos periódicos del mundo. Todo iba bien hasta que se descubrió que la historia de la reportera era falsa, con todo y comas. El diario devolvió el premio y su director, un avergonzado Ben Bradlee, dio la cara en medio de la tormenta. La anécdota está contada en el documental <strong>“El Periodista: La vida de Ben Bradlee”</strong> (HBO, 2017), sobre el icónico director de The Washington Post, el periódico que en 1974 tumbó al presidente Richard Nixon tras el caso de espionaje que se conoció con el nombre de Watergate.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="The Newspaperman: The Life and Times of Ben Bradlee 2017   Official Trailer   HBO" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/IsmOXIe92VE?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>“No solo fue un fracaso periodístico sino moral”, reconoció aquel. Y luego aconsejó: “Cuidado con las historias que quieres que sean ciertas sin importar la razón. Ten cuidado con una cultura que permita que las fuentes desconocidas se acepten con facilidad. No te desanimes por lo difícil que es encontrar la verdad y piensa en qué más podrías estar haciendo de serte posible”.</p>



<p>En 2003, The New York Times, diario emblemático, les contó a sus lectores que uno de sus redactores plagió las noticias durante seis meses. “Cogió un poco de aquí y de allá para redactar las noticias donde nunca había estado, Jayson Blair escribía del francotirador de Washington cuando estaba en Nueva York. Es<strong> </strong>la historia de un engaño, de un golpe bajo a la credibilidad de &#8216;The New York Times&#8217;, uno de los periódicos más influyentes del mundo”, reseñó <a href="https://www.elmundo.es/elmundo/2003/05/11/sociedad/1052658874.html">en esta nota</a> El Mundo de España. Detectaron irregularidades en al menos la mitad de los 73 artículos que el reportero escribió para la sección nacional.</p>



<p>En 2010 otro periodista salió por la puerta de atrás del mismo diario, también acusado de plagio. Según el diario global El País, el redactor <a href="https://elpais.com/sociedad/2010/02/17/actualidad/1266361213_850215.html">Zachery Kouwe</a>, “utilizó frases del&nbsp;<em>Wall Street Journal,</em>&nbsp;la agencia de noticias Reuters y otras fuentes <em>´sin atribución o reconocimiento´.</em> <em>´Copiar directamente de otros medios sin citarlos -incluso si los hechos son verificados de manera independiente- es una seria violación de la política del&nbsp;Times&nbsp;y de las normas básicas del periodismo. No debería haber ocurrido´,</em> se disculpó el diario”.</p>



<p>En 2018, el semanario alemán Der Spiegel despidió a Claas Relotius, su periodista estrella, “por inventar al menos 14 artículos”, <a href="https://es.euronews.com/2018/12/20/der-spiegel-despide-a-su-periodista-estrella-por-inventar-al-menos-14-articulos">de acuerdo con Euronews</a><strong>.</strong> El reportero inventaba fuentes y hechos. “Relotius incluso inventó personajes, engañando tanto a los lectores como a sus colegas. (…) Algunos de los artículos en cuestión fueron&nbsp;nominados o incluso premiados, como&nbsp;´Los niños leones´, un reportaje sobre dos niños iraquíes que habían sido secuestrados por el autodenominado Estado islámico, y&nbsp;´Número 440´, una historia sobre unos reclusos de la prisión militar estadounidense de Guantánamo”.</p>



<p>Lo que estos casos enseñan es que las salas de redacción deben mejorar sus controles de calidad, que se debe ser vigilante con el trabajo de los practicantes y así con la labor del más curtido de los periodistas. Que no se trata de pelear con la inteligencia artificial: la IA es una herramienta poderosa que llegó para quedarse: puede y debe usarse para bien, pero también hay que estar alertas porque algunos la usan para hacer males, ya vimos. &nbsp;</p>



<p>Con los peligros que suponen las nuevas tecnologías, por el mal uso, quizás sea la hora de preguntarse si está haciendo falta en la prensa colombiana la figura del verificador de hechos, datos y fuentes.</p>



<p>En <a href="https://www.newyorker.com/magazine/2025/09/01/the-history-of-the-new-yorkers-vaunted-fact-checking-department">esta nota</a> titulada “La historia del&nbsp;aclamado departamento de verificación de datos&nbsp;de The New Yorker”, Zach Helfand declara que <em>“los periodistas se dedican al encanto y la traición; los inspectores se dedican a la reducción de daños”.</em> Con la siguiente anécdota queda claro que la prestigiosa revista verifica la información hasta en los detalles más increíbles: &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0c92be0bbbb0ba4a99b099785068d758"><em>“Nunca he encontrado una descripción completa de lo que la revista quiere que revisen sus revisores. Un editor jefe se arriesgó en 1936: &#8220;Puntos que, a juicio del revisor jefe, necesitan verificación&#8221;. Los nuevos revisores, al recibir su primera asignación, reciben instrucciones de imprimir las galeradas del artículo y subrayar todos los hechos. Hay líneas debajo de casi cada palabra. Los nombres y las cifras son hechos; las comas también pueden serlo. Las caricaturas, los poemas, las fotografías, las portadas&#8230; están llenos de hechos. Las opiniones no son hechos, pero se basan en muchos. Los colores son hechos. Recientemente,&nbsp;<a href="https://www.newyorker.com/magazine/2023/11/13/our-time-is-up-fiction-clare-sestanovich">un cuento</a>&nbsp;de Clare Sestanovich hizo una referencia pasajera a la caca amarilla de los pájaros. El revisor consultó fuentes ornitológicas. ¿Cagaría un pájaro amarillo? Tal vez, si tuviera un problema hepático”.</em></p>



<p>En su página web, el podcast Radio Ambulante respondió la siguiente pregunta:¿Por qué tenemos una verificadora de datos en el equipo?</p>



<p>“En Radio Ambulante, verificamos nuestros guiones línea por línea. Cada oración tiene que ser verídica y comprobable. En Latinoamérica, la costumbre de tener un verificador de datos tiempo completo en el equipo no es común, incluso hemos visto caras sorprendidas cuando les mencionamos este rol. Pero en Radio Ambulante hacemos periodismo responsable y del más alto nivel y por eso tenemos a Andrea López-Cruzado, quien se asegura de que todo lo que publicamos sea verídico”.&nbsp;</p>



<p>La propia verificadora comenta: “Tengo la responsabilidad de asegurarme de que todo lo que incluimos en un episodio se ajuste a la verdad. Al verificar los datos, los hechos y la información que incluimos, estamos garantizando que nuestras historias sean balanceadas, creo que esa es mi función. De algún modo, soy la guardiana de que lo que publicamos se ajuste a la verdad”.</p>



<p>Más adelante añade algo que parece simple pero no lo es: “soy bien pesada y siempre le estoy preguntando a los autores, “¿esto de dónde salió? ¿Esto lo estás diciendo tú?”. Lean toda la entrevista con ella <a href="https://radioambulante.org/escuela-radio-ambulante/por-que-tenemos-una-verificadora-de-datos-en-el-equipo">aquí,</a><strong> </strong>donde ofrece consejos a los medios para mejorar su proceso de verificación.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-radio-ambulante wp-block-embed-radio-ambulante"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="sSLGDwqEFS"><a href="https://radioambulante.org/escuela-radio-ambulante/por-que-tenemos-una-verificadora-de-datos-en-el-equipo">¿Por qué tenemos una verificadora de datos en el equipo?</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#171;¿Por qué tenemos una verificadora de datos en el equipo?&#187; &#8212; Radio Ambulante" src="https://radioambulante.org/escuela-radio-ambulante/por-que-tenemos-una-verificadora-de-datos-en-el-equipo/embed#?secret=sSLGDwqEFS" data-secret="sSLGDwqEFS" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p>En el caso de <strong>El Espectador</strong>, quizás lo único que faltó fue una simple llamada: levantar el teléfono como se hacía antes, para confirmar que una fuente existe en la vida real, porque el periodismo trata esencialmente sobre personas y hechos verosímiles. Quizás quepa preguntar también qué clase de ética se está impartiendo en las facultades de periodismo.</p>



<p>El debate debe continuar. La primera pregunta que debemos plantearnos los periodistas es si la dictadura del algoritmo y el clickbait están afectando la calidad del periodismo en todo el mundo. Por ejemplo, en aras de la transparencia, los medios podrían informar a sus audiencias, hasta donde sea posible, los usos que sus plantillas le dan a la inteligencia artificial. Porque el periodismo no necesita enemigos adentro cuando ya tiene suficientes por fuera de las salas de redacción.</p>



<p>Desde este blog, larga vida para <strong>El Espectador</strong>, decano de la prensa colombiana, con 138 años de historia.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122811</guid>
        <pubDate>Tue, 25 Nov 2025 12:56:17 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/25073558/ZETA-FIDEL-CANO-BLANCO-Y-NEGRO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La valiente confesión de Fidel Cano Correa, director de El Espectador]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El arte para Atocito[i]</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/el-arte-para-atocitoi/</link>
        <description><![CDATA[<p>Mi padre, Antonio Vélez, divulgador científico, dedicó mucho tiempo a pensar por qué somos como somos, y entre tantos asuntos humanos incluyó el del arte, mirado desde una perspectiva biológico-evolutiva, claro está. Después de publicar mi libro, El arte al desnudo, me di cuenta de que muchas ideas habían estado flotando en el ambiente familiar [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p>Mi padre, Antonio Vélez, divulgador científico, dedicó mucho tiempo a pensar por qué somos como somos, y entre tantos asuntos humanos incluyó el del arte, mirado desde una perspectiva biológico-evolutiva, claro está. Después de publicar mi libro, <em>El arte al desnudo,</em> me di cuenta de que muchas ideas habían estado flotando en el ambiente familiar durante años. Me di cuenta de que lo que hice fue ir un poco más lejos y encontrar un soporte mejor para las ideas que mi papá ya tenía. Busqué un marco más sólido y las reorganicé, e incluí el contexto histórico que él no tenía. Al encontrarme este ensayo suyo me quedé sorprendida de ver que él sabía lo que yo había olvidado que él sabía. Con una mezcla de ternura y reverencia, presento aquí en mi blog sus ideas, con la esperanza de que se queden flotando en la Nube por los siglos de los siglos. Voy a comentar algunos párrafos y voy a partir en dos su ensayo para entregarlo este domingo y el próximo. Antonio empieza hablando de la capacidad humana de apreciar la belleza. Supongo que piensa que allí está el origen del arte. En mi libro yo considero la belleza importante en la producción de objetos artísticos, pero no absolutamente necesaria; o sea, que sin belleza también se consigue el arte.</p>



<p><strong>Antonio dice:</strong> “Los criterios estéticos naturales aparecen evolutivamente para que hagamos buenas elecciones; esto es, son adaptativos o aumentan la eficacia biológica. Los criterios, tanto estéticos como aquellos otros que utilizamos para clasificar las cosas del mundo, son el resultado de un aprendizaje que parte de un sustrato innato que se va modificando y adecuando con las experiencias vividas, a fin de categorizar el mundo en bello y feo, apetecible o no apetecible, fragante o apestoso, agradable o desagradable al oído, categorías que poseen fronteras borrosas. Son feas la vejez, las deformidades, las enfermedades de la piel; son bellos los jóvenes sanos, los árboles frondosos y fértiles, las flores, los ríos cristalinos, lo simétrico, lo armónico, lo colorido, lo brillante&#8230; Los juicios estéticos parecen ser generados por un mecanismo general, diseñado para elegir lo conveniente. Por eso se aplica a categorías muy separadas: es posible escuchar que un teorema matemático posee gran belleza, y de una partida de ajedrez podremos oír comentarios parecidos, y lo mismo ocurre con la ejecución de un pianista o de un bailarín. Las emociones generadas como premio y estímulo para que se repitan son similares y llevan al goce estético. Para cada uno de los otros sentidos formamos las categorías correspondientes. La piel sedosa y sana de un animal nos atrae, y rechazamos una piel áspera al tacto, o enferma. Encontramos olores agradables y atractivos, como el de la mayoría de las frutas, o el de los productos frescos, y asimismo nos agradan las fragancias de las flores; por otro lado, clasificamos otros olores como apestosos y desagradables, entre ellos los de los excrementos y el de los productos descompuestos, el de la carne en particular. Con el paladar encontramos otra vez el mismo espectro de valores, desde lo apetecible en grado sumo hasta lo que nos produce náuseas. El canto melodioso de ciertos pájaros nos resulta grato al oído, y lo mismo nos ocurre con el rumor del viento, mientras que los chirridos o el canto monótono de las cigarras nos desagradan”.</p>



<p>Antonio es consciente de que no todos los criterios estéticos son universales, que algunos de los criterios funcionan para juzgar ciertos aspectos del mundo. Los patrones con los que juzgamos lo estético ejecutan su tarea en un mundo, digamos, más primitivo, en un mundo pobre de artefactos; por eso juzgamos la belleza del cuerpo humano con criterios muy semejantes en todas las culturas (la piel sana, los músculos fuertes, la simetría etc.), pero no la belleza de los textiles. A la hora de juzgar la arquitectura, por ejemplo, nos enfrentamos a algo para lo cual no tenemos parámetros naturales. Todo el mundo puede juzgar un edificio, pero no hay unanimidad en lo básico como si lo hay para juzgar la estética del cuerpo. Tampoco tenemos ojos para ver la belleza o fealdad en los teoremas matemáticos, si no contamos con los conocimientos que nos quiten la ceguera.</p>



<p><strong>Sobre los criterios naturales de juicio, Antonio dice: </strong>“Pero reconozcámoslo, estas categorías pueden variar notablemente de un individuo a otro y de una cultura a otra, gracias a las diferentes historias culturales que hayamos recorrido. Más aún, ciertas lesiones cerebrales pueden perturbar completamente estos criterios. Por ejemplo, algunos pacientes de prosopagnosia, a la vez que pierden la capacidad de reconocer rostros, han llegado a perder por completo la capacidad de establecer juicios estéticos sobre lo visual, de tal modo que a partir del día de la lesión, ya no existen para ellos rostros feos ni bonitos. Esto ocurre sin que la visión se vea afectada en los otros aspectos. Simplemente esa clasificación les resulta sin sentido. Y no hay manera de educar al sujeto para que vuelva a recuperar su pasado, lo que prueba que estos criterios yacen en zonas muy bien definidas del cerebro, y que la formación de categorías no forma parte del aprendizaje general. Requieren un aprendizaje especial, que debe parecerse al del lenguaje, en el que una vez superada cierta época crítica, en todo intento de aprender un nuevo idioma, el progreso se hace lento, difícil y limitado en sus alcances”.</p>



<p>Después de hablar de la capacidad de apreciar la belleza, Antonio menciona la necesidad de contar con la habilidad manual y la de tener una conciencia amplia para hacer arte. La belleza se convierte en algo que no solo apreciamos en el mundo, sino que tratamos de llevar al mundo de los objetos artificiales, para aumentarles el valor y para aumentar el nuestro, y con ello, aumentar nuestra eficacia biológica.</p>



<p><strong>Y continúa diciendo: </strong>“Aparecen las manos y la autoconciencia. El hombre es capaz de mirarse en los demás (antes de existir los espejos) y percibe en ellos lo que gusta y agrada, lo apetecible, y lo que desagrada, y se lo aplica a si mismo, por la reflexividad de la consciencia (los autistas carece de esta virtud), y con las manos se arregla el pelo, se decora, se hace diferente, se hace más apetecible como pareja, o más imponente (esto lo lleva a una mayor tasa de apareamientos), o más valiente (es héroe o lo simula: decoraciones corporales que son dolorosas o extravagancias que exigen una personalidad muy recia para exhibirlas). En general, se destaca, se hace distinguido, notable. La decoración nos hace importantes, imponentes. Los biólogos llaman a eso <em>fenotipo extendido</em>, pues, al igual que las herramientas, son extensiones del organismo -fenotipo- que potencian su accionar. El uso de hombreras sobredimensionadas, pelucas, tacones altos, sombreros de gran tamaño, abrigos que aumentan el tamaño y exceso de condecoraciones tiene el mismo papel adaptativo que el que tienen las plumas vistosas, los cuernos elaborados, las melenas, el colorido exagerado, los adornos, las más de las veces incómodos, de las aves, el pelo erizado del gato, en fin, la hipertrofia del ornato: hacernos más poderosos a los ojos de los competidores, una especie de bluff. Después el hombre traslada la decoración o embellecimiento a los objetos de uso diario, a las herramientas y a las armas”.</p>



<p><strong>Y añade que el arte sirve para aumentar el valor de las cosas:</strong> “La vida en grupos sociales exige que uno se distinga, aunque sea un poco, de los demás, sacarles la máxima ventaja a los otros es una tendencia muy humana. Mucho más tarde en la historia del hombre, se usan ropas (los millonarios siempre les llevarán ´un sastre de ventaj´ a los nuevos ricos, según expresión de Luder)<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>, joyas únicas, ostentación, actos de extrema generosidad, derroche desmedido… Todo lo que lo haga a uno más grande´e importante, lo que por contraste reduce las dimensiones de los otros, y los otros lo perciben y se achican: residencias costosas, palacios, automóviles de lujo, objetos exclusivos, obras de arte, entre ellas. La verdad es que el arte da poder, tanto el que lo posee como al artífice. Los objetos personales, y todo lo que uno haga en ellos es como hacérselo a sí mismo (´engalla´ el carro, la motocicleta). Luego lo traslada o transfiere a la vivienda o al sitio de trabajo (´engall´ la oficina, la casa, el dormitorio). Los objetos de arte son, de cierta forma, ´gallos´”.</p>



<p>Como animales sociales, las categorías jerárquicas están intrínsecamente involucradas en todos los asuntos humanos, tanto en el juicio del arte como en su producción.</p>



<p><strong>Así lo explica Antonio: </strong>“Detrás de todo esto está la antigua tendencia a distinguirse por encima de los demás (sin percibirlo conscientemente, busca con ello aumentar la eficacia reproductiva). Las ceremonias en conjunto se derivan del comportamiento gregario, en manada, que le trae a cada individuo que se asocie ventajas reproductivas, porque quedar por fuera del grupo es perecer. Aparecen las religiones, los ritos y las ceremonias cuando el hombre tiene consciencia de que es un ser vivo y que ha de morir, y que puede enfermarse o sufrir hambrunas o accidentes. Los dioses entran a regir los destinos del mundo, porque castigan y premian, y el hombre quiere congraciarse con ellos, para lograr sus favores. Así como se conquistan parejas se conquista a los dioses. Entonces aparece el arte religioso, y la religión se convierte en un motor conocido del arte. No hay nada que dé mayor eficacia biológica que tener a los dioses a su favor. Numerosos objetos de arte se dedican a las divinidades. Las creencias religiosas, a la vez que sirven de ligazón, le otorgan ventajas a los que se unen, por aquello de que la unión hace la fuerza, y es fácil unir a los hombres, pues conservamos el comportamiento gregario”.</p>



<p>Como seres sociales somos muy sensibles a lo que digan aquellos que se encuentran por encima de nosotros en la jerarquía social; somos crédulos y obedientes y es tanto lo que nos dejamos influenciar que cosas absurdas son aceptadas por la mayoría solamente porque algunos importantes así las calificaron.</p>



<p><strong>Antonio utiliza la moda como ejemplo de lo fácilmente corruptible que es la sensación de que algo es bello: </strong>“La moda es una de las manifestaciones del arte, de tal manera que lo que inicialmente es feo, termina viéndose bonito. El cerebro del hombre es lábil ante el trabajo cultural, de tal modo que por medio del ejemplo, la enseñanza y la habituación se logran modificar notoriamente los criterios innatos. Somos animales altamente educables, de ahí que con cierta insistencia, las opiniones de los ´que saben de arte´, cierta propaganda de los medios y un poco de habituación terminamos aceptando como estéticas las deformaciones del arte moderno y de la moda, las extravagancias de la música moderna…”</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a id="_edn1" href="#_ednref1">[i]</a> Antonio Vélez es matemático y escritor. Dedicado a la divulgación científica. Fue escogido por la fundación Bill Gates para participar en el proyecto Big History con su libro <em>Del Big Bang al Homo sapiens</em> y su <em>libro Homo Sapiens.</em></p>



<p>Encuentro a un político argentino llamado Italo Luder, pero la única frase que encuetro parecida es: &#8220;<strong>La diferencia entre un nuevo rico y un millonario es que al millonario un sastre le lleva un año de ventaja</strong>.&#8221; De Salvador Dalí.<a id="_edn1" href="#_ednref1">[i]</a> </p>
]]></content:encoded>
        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121993</guid>
        <pubDate>Sun, 02 Nov 2025 14:03:04 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El arte para Atocito[i]]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ana Cristina Vélez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Uribe todavía no puede cantar victoria</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/uribe-todavia-no-puede-cantar-victoria/</link>
        <description><![CDATA[<p>Polarizada está la política, polarizado está el periodismo y, lo que nos faltaba, polarizada está ahora la justicia con dos fallos que se contradicen. A este novelón le falta el juicio final en la Corte Suprema de Justicia.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-cdc7ed2fa84a5c4db76be0b712ecfe90"><strong><em>&#8220;El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación a Jehová&#8221;:</em></strong><strong> Proverbios 17:15.</strong></p>



<p>La Biblia dice que Dios aborrece dos cosas: que el culpable sea declarado inocente y que el inocente sea declarado culpable. Entre tanto, el doctor Álvaro Uribe, que primero fue culpable y después resultó inocente, trinó: <em>“Los tiempos de Dios son perfectos”.</em> Y cómo no, perfectos para él que, tras ser absuelto de todos los cargos, hoy tiene los vientos electorales a su favor.</p>



<p>En mi casa la que impartía justicia, ante cualquier falta, era mi abuelita. Sus fallos eran inapelables y el castigo imperdonable. &#8220;Demorita habrá, pero rebajita no&#8221;, sentenciaba la viejita. El doctor Uribe, en cambio, ha sido de buenas, porque en su caso ha habido demorita y rebajita… hasta podría decirse que tiene las siete vidas (jurídicas) del gato.&nbsp;Lo que no sabemos todavía es cuántas de esas vidas le quedan.</p>



<p>Dice <a href="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/las-cinco-claves-del-fallo-que-absolvio-a-uribe-de-manipular-testigos/">La Silla Vacía</a>: “El Tribunal consideró que las interceptaciones fueron ilegales y violaron el derecho a la intimidad del expresidente Uribe, tras determinar que no había motivos para interceptarlo cuando ocurrieron las escuchas. (&#8230;) Sin esas escuchas en el expediente, varias de las consideraciones de la primera instancia perdieron un sustento clave y le abrieron el camino a la absolución”.</p>



<p>Como quien dice, unas grabaciones telefónicas&nbsp;condenan al expresidente, pero como son escuchas ilegales esas mismas grabaciones&nbsp;lo absuelven. Entonces, la justicia no es coja, sino que escoge lo que sirve como elemento probatorio.</p>



<p>Haga de cuenta que usted, parado detrás de la puerta, escucha la conversación de su pareja siéndole infiel con alguien por teléfono, pero como escuchar conversaciones ajenas&nbsp;es de mala educación, le toca comer callado y dejar así. Perder es cuestión de método. Tal vez, a la próxima cuente con la suerte de encontrar a su pareja con las manos en la masa.&nbsp;</p>



<p>Después de todo, quizás Uribe no sea bueno, sino de buenas, como bien lo retrata La Pulla.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">¡Pobrecito Álvaro Uribe! Siempre anda cerca de gente que ha cometido delitos que lo favorecen, pero él NUNCA se entera de nada&#8230; Lo acaban de absolver de los cargos por los que lo habían condenado hace tres meses, pero su abogado Diego Cadena terminó preso por sobornar testigos. <a href="https://t.co/XrBNKIOdU5">pic.twitter.com/XrBNKIOdU5</a></p>&mdash; La Pulla (@LaPullaOficial) <a href="https://twitter.com/LaPullaOficial/status/1981152567305609693?ref_src=twsrc%5Etfw">October 23, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p>La justicia puede absolver a una persona de todos los cargos pero jamás podrá liberarla del cargo de conciencia. Uribe tiene tras de sí varios señalamientos graves y una hoja de vida llena de lunares. La historia no olvida, por ejemplo, que sus amigos descuadernaron la Constitución para permitirle reelegirse o que durante su doble gobierno quedó la mancha de los mal llamados falsos positivos (el asesinato 6402 personas inocentes) y que este mes una jueza pidió investigar al expresidente y a su hermano Santiago Uribe como <a href="https://www.wradio.com.co/2025/10/06/jueza-pide-investigar-al-expresidente-uribe-y-su-hermano-por-homicidios-en-antioquia-en-1998">presuntos determinadores de los homicidios de Jorge Eduardo Umaña y Jesús&nbsp;María&nbsp;Valle</a>, ocurridos en Antioquia en 1988, siendo Uribe gobernador.</p>



<p>Con un fallo que lo condena (en primera instancia) y otro fallo que lo absuelve (en segunda instancia) no puede decirse que Alvaro Uribe sea inocente. ¡Empate! Lo menos que puede decirse en este caso es que la justicia en Colombia está dividida, ¿acaso polarizada como lo están la política, el periodismo y la sociedad en general?</p>



<p>Lo cierto, en medio del desconcierto, es que el fallo a favor de Uribe se acata, así no se comparta. Acatemos, pues, que la absolución del expresidente es el triunfo de la derecha, incluso de la ultraderecha colombiana. La izquierda y aún el centro político tienen por delante la tarea de reinventarse en lo que resta para las elecciones del 2026.</p>



<p><em>“El derecho penal está construido para exigir rigurosidad en las pruebas, más allá de las especulaciones y sospechas”,</em> dice de manera certera el <a href="https://www.elespectador.com/opinion/editorial/editorial-uribe-ha-sido-absuelto-la-justicia-se-respeta">editorial de <strong>El Espectador</strong></a>. Y añade: <em>“El Tribunal Superior de Bogotá concluyó que no se había probado una pieza fundamental en el caso: la responsabilidad directa de Uribe. Por eso lo absolvió”.</em></p>



<p>Lo que sigue, en consecuencia, son otros de tres a cinco años de la misma telenovela judicial, porque ahora esa papa caliente va a la Corte Suprema de Justicia que en casación tendrá que decidir si Uribe es culpable o inocente. Como quien dice, en este punto de la historia todavía no es ni lo uno ni lo otro, y para nuestra desdicha llegaremos a otras elecciones, las de 2030, repitiendo el mismo cuento, como si estuviéramos condenados a no salir nunca de nuestros atolladeros políticos. En teoría, el proceso contra Álvaro Uribe sigue vivo mientras no prescriba.</p>



<p>Si <em>los tiempos de Dios son perfecto</em>s, los de la justicia colombiana no siempre. Trece años le tomó concluir que Uribe era culpable y menos de tres meses para resolver que es inocente. Tienen razón los que dicen que la justicia en Colombia cojea, lo que no significa que sea paralítica, pero se agradecerían un par de muletas para lo que falta. &nbsp;</p>



<p>Es una lástima no tener un oráculo que arroje veredictos en par patadas, para evitar el desgaste de un largo pleito judicial que empezó en 2012 y que todavía nadie nos ha dicho cuánto le ha costado a la Nación; es decir, a nosotros los contribuyentes que sostenemos, vía impuestos, al aparato judicial de este país.</p>



<p>En el antiguo Egipto los veredictos venían revestidos de divinidad. Una estatua del faraón Amenhotep I decidía quién era culpable y quién inocente. <em>“Los querellantes formulaban entonces sus preguntas y las respuestas debían ser inequívocas, a menudo un «sí» o un «no» que se manifestaban con el movimiento de la estatua: si ésta se desplazaba hacia delante, la respuesta era positiva, y si se desplazaba hacia atrás era negativa. Otras veces, la estatua respondía temblando o acuclillándose”</em>, dice <a href="https://historia.nationalgeographic.com.es/a/justicia-faraon-antiguo-egipto_12725">este artículo </a>de la National Geographic. Quien ponía al faraón o al dios Amón por testigo de una falsedad cometía grave una injuria, la cual  se castigaba con la pena de muerte, lo mismo que  sobornar al visir del faraón, pues era&nbsp;el equivalente a un tribunal supremo.</p>



<p>Cambian los métodos de aplicar justicia, no los delitos.</p>



<p>Tras la absolución de Uribe por los delitos de soborno y fraude procesal, a los colombianos nos queda un recurso infalible y el único posible en una sociedad democrática: la &#8220;justicia por mano propia&#8221;. O sea, nuestro veredicto ciudadano en las urnas: castigar a Uribe y al uribismo en las elecciones al Congreso y en las presidenciales. Es la manera sana de expresar nuestro inconformismo como ciudadanos que respetan los fallos judiciales, sin tener la obligación de compartirlos. &nbsp;</p>



<p>En ese sentido, me pareció coherente la posición de la candidata Claudia López, quien luego de esta declaración valiente podría posicionarse como la más férrea opositora del uribismo y arrebatarles a otros esa bandera.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Álvaro Uribe ha sido absuelto y su abogado condenado por los mismos hechos. Ambos procesos se resolverán finalmente en la Corte Suprema.<br>Somos los colombianos los únicos que tenemos en nuestro nuestro voto la última instancia. En esa decisión está nuestro futuro.<br>Respeto y acato… <a href="https://t.co/bbSTQLeCdK">pic.twitter.com/bbSTQLeCdK</a></p>&mdash; Claudia López Hernández (@ClaudiaLopez) <a href="https://twitter.com/ClaudiaLopez/status/1980742288507826264?ref_src=twsrc%5Etfw">October 21, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>¿Quién ganó y quién perdió este juicio?</strong></p>



<p>La justicia perdió el juicio. Con un fallo que condena y otro fallo que absuelve, la gran perdedora de la jornada no es necesariamente la izquierda, sino la justicia misma, pues queda en entredicho; pierden también las víctimas que se sienten burladas tras años de un tortuoso proceso judicial.</p>



<p>¿Es un fallo político? Nunca se sabrá. &nbsp;Tal vez, tratándose de un fallo favorable a Uribe, surge la duda de porque se dio apenas cinco días antes de la consulta del Pacto Histórico, archirival del uribismo, que este domingo debe elegir el candidato presidencial de la izquierda. Por lo demás, creo que es una consulta innecesaria, riesgosa y costosa. Con Uribe fortalecido, es posible que imponga su candidato a dedo (no sería la primera&nbsp;vez),&nbsp;y sólo quedar esperar que el presidente Gustavo Petro haga lo mismo; al final, serán ellos dos quienes decidan el rumbo político que tomaría Colombia a partir del próximo año. El centro no la tiene fácil en este escenario pero podría abrir esa tercera vía de la que tanto habla Juan Manuel Santos. Cómo lo harán es lo que ansiamos saber.</p>



<p>El salvamento de voto de la magistrada Leonor Oviedo siembra la duda sobre el fallo absolutorio dos contra uno.&nbsp;Según el lente con que se vea, los magistrados Manuel Antonio Merchán y Alexandra Ossa son hoy el héroe y la heroína, y la jueza Sandra Heredia la villana. O Heredia y Oviedo las heroínas y aquéllos otros los villanos. ¡Qué interesante sería conocer una tercera voz, la de un tribunal de ética, para analizar dos fallos tan diametralmente opuestos! &nbsp;</p>



<p>Ahora bien: ¿Cómo se explica que Diego Cadena, el abogado (ex abogado) sea culpable por los mismos delitos (soborno y manipulación de testigos) y su cliente excliente inocente? Dicho de otra forma: ¿Cómo es que un abogado terminó enredado en sus propias artimañas? No se han visto, hasta ahora, pájaros disparándoles a las escopetas, pero hoy por hoy, la verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad, la sabría el doctor Diego Cadena.</p>



<p>Lo demás era previsible: Uribe será otra vez candidato al Senado o fórmula vicepresidencial, según las declaraciones alegres que hizo una sonriente senadora María Fernanda Cabal, sin contarle a la opinión pública que su jefe se burló de los electores cuando renunció al Senado para impedir que la Corte Suprema de Justicia lo investigara. </p>



<p>Y vea usted cómo son las cosas: ese alto tribunal será el que decida su suerte. Tanto va el cántaro al agua, que solo falta que se rompa. Recuerden que se trata de una de las altas cortes que -vaya curiosidad- fue <em>chuzada</em> en los tiempos de Uribe presidente. Periodistas, opositores y defensores de derechos humanos también fueron víctimas del espionaje ilegal por parte del desaparecido DAS. </p>



<p>Dijo un amigo dándose consuelo: <em>“La justicia divina siempre revela lo que cada quien lleva en su conciencia”.</em> Confiemos en que si Uribe es culpable pague por sus delitos en el más aquí, porque hasta Caín pagó en esta vida por matar a su hermano Abel.&nbsp;Dios no necesitó pruebas para condenarlo a vagar sin descanso. </p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121578</guid>
        <pubDate>Thu, 23 Oct 2025 13:17:41 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/23081240/ZETA-TRIBUNAL-BOGOTA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Uribe todavía no puede cantar victoria]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Media, mediana y moda</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/media-mediana-y-moda/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p> &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; </p>



<p>Sobre la estadística se hacen muchas comparaciones, y sobre los estadísticos se suelen hacer bromas. Así por ejemplo, es muy conocida la frase del profesor estadounidense Aaron Levenstein, quien dijo que «<em>la estadística es como los bikinis: lo que revela es muy sugestivo, pero lo que oculta es fundamental</em>». Y comparto uno de esos conocidos chistes sobre nuestros colegas: <em>tres estadísticos salen de cacería juntos. Después de un rato, divisan un venado solitario. El primer estadístico apunta y el proyectil pasa un metro a la derecha. El segundo apunta y le pasa un metro a la izquierda. Y el tercero grita “¡le dimos!”</em>.</p>



<p>Lo cierto es que hay conceptos estadísticos que son fundamentales y que en la actualidad, cuando estamos recibiendo ráfagas de información todos los días con un alto contenido de cifras y gráficas que presentan estadísticas, resulta indispensable conocer y saber aplicar algunos conceptos básicos. Decía el escritor británico H. G. Wells (1866-1946): &#8220;<em>El pensamiento estadístico será algún día tan necesario para una ciudadanía eficiente como la capacidad de leer o de escribir&#8221;</em> ¡Y este día ha llegado!</p>



<p>Empecemos por recordar un concepto básico, que cuando es mal usado puede distorsionar la información y facilitar la manipulación, se trata de&nbsp;</p>



<p><em>la</em> <strong><em>media aritmética</em></strong><em> de un conjunto de números&nbsp;</em></p>



<p>que se calcula sumando todos los números y dividiendo la suma entre el número total de términos.</p>



<p>Así por ejemplo, supongamos que en la cuadra de un barrio hay 9 casas y en 6 de ellas tienen mascotas distribuidas de la siguiente manera: </p>



<ul class="wp-block-list">
<li>En las dos primeras casas hay 1 perro y un 1 gato en cada casa.</li>



<li>En las tres casas siguientes hay 1 perro en cada una.</li>



<li>En la última casa tienen 2 gatos.</li>
</ul>



<p>Y ahora se pregunta cuál es la media de mascotas por casa. Dado que hay 9 casas, si ordenamos los datos de acuerdo con la información completa y la ubicación de las casas, los números de las mascotas por casa se distribuyen así:</p>



<p>2, 2, 1, 1, 1, 0, 0, 0, 2&nbsp;</p>



<p>y la media es entonces:</p>



<p>&nbsp;(2 + 2 + 1 + 1 + 1 + 0 + 0 + 0 + 2) / 9 = 9 / 9 = 1.</p>



<p>Es entonces correcto afirmar que en esa cuadra hay en promedio 1 mascota por casa.</p>



<p>Pero si ahora se va uno de los vecinos que no tenía mascotas y llega a esa casa una familia que tiene 18 mascotas porque alberga pájaros en una jaula grande, entonces la nueva media es:&nbsp;</p>



<p>&nbsp;(2 + 2 + 1 + 1 + 1 + 18 + 0 + 0 + 2) / 9 = 27 / 9 = 3</p>



<p>es decir que hay, en promedio, 3 mascotas por casa, o sea el triple de la media anterior. Si se interpreta la media como una medida representativa del número de mascotas de estas 9 casas obtenemos por un lado que las casas tienen 3 mascotas en promedio, pero por otro lado es paradójico que 8 de esas 9 casas tienen un número de mascotas por debajo de la media. ¿Es entonces la media una medida representativa de la situación real? Pues no y la razón es que la media es sensible a valores extremos; es decir, si tenemos algún valor mucho mayor que la mayoría de los datos, la media es muy grande respecto a los mismos, y también ocurre, pero al revés, si el valor extremo es mucho más pequeño que los demás. Por ello, en casos así la media no es representativa de la situación, por lo que no es conveniente dar el valor medio como dato realista y por lo tanto se presta para manipular información.</p>



<p>Otro ejemplo, si en una universidad pública la matrícula más alta es de $10.000.000 por semestre para estudiantes del estrato 6 (que son el 8%), de $7.000.000 para los de estrato 5 (que son el 10%), de $4.000.000 para los de estrato 4 (que constituyen el 18%) y hay gratuidad para los estratos 1, 2, y 3 que son la mayoría de los estudiantes, entonces puede afirmarse que la matrícula cuesta </p>



<p>[(8 x 10.000.000) + (10 x 7.000.000) + (18 x 4.000.000)] / 100 = 2.220.000 </p>



<p>en promedio. Estamos acostumbrados a que los medios de comunicación nos den este tipo de información, como si la media fuese un dato suficiente para sacar conclusiones y afirmar entonces, por ejemplo, que esa universidad pública resulta costosa, cuando en realidad la mayoría de sus estudiantes no pagan matrícula.</p>



<p>También se usa la media ponderada que es una mejor medida para promediar ciertos datos, como por ejemplo las calificaciones de asignaturas, cuando éstas tienen pesos diferentes. Imaginemos un escenario en el que se cursan dos asignaturas, una de 2 horas a la semana y otra de 6 horas a la semana y se desea calcular la media de las calificaciones obtenidas en ellas, sabiendo que en la primera la calificación fue de 2.0 y en la segunda fue de 4.0. En este caso el promedio sería 3.0, mientras que el promedio ponderado, dando peso a la intensidad horaria, sería:</p>



<p>Promedio ponderado = (2 x 2.0 + 6 x 4.0) / (2 + 6) = 28 / 8 = 3.5&nbsp;</p>



<p>En muchas ocasiones conviene acudir a la mediana que representa la situación real mucho mejor que la media. Pasemos entonces a recordar que&nbsp;</p>



<p><em>la</em><strong><em> mediana</em></strong> de un conjunto de números&nbsp;</p>



<p>se obtiene ordenando los datos de menor a mayor. Si tenemos un número impar de datos, la mediana es el dato central. Y si tenemos un número par de datos, la mediana se calcula sumando los dos centrales y dividiendo entre 2 el resultado.</p>



<p>Veamos qué ocurre en el caso de las mascotas. Ordenamos de menor a mayor los datos que indican el número de mascotas de cada una de las 9 casas de la cuadra y obtenemos:</p>



<p>0, 0, 1, 1, 1, 2, 2, 2, 18.&nbsp;</p>



<p>Como se trata de un número impar de datos, la mediana es el número central que en este caso ocupa la posición 5; es decir que la mediana es 1, que es más realista como medida representativa de la cantidad de mascotas por casa.&nbsp;</p>



<p>Y en el caso de las matrículas la mediana sería cero, que es el valor de la matrícula para los estratos 1, 2, y 3 que representan el 64% de los estudiantes.</p>



<p>Lo cierto es que estamos tan acostumbrados a la media que el hecho de cambiar a mediana podría interpretarse como intento de manipulación, cuando en realidad es todo lo contrario.</p>



<p>Finalmente hablemos de&nbsp;</p>



<p><em>la </em><strong><em>moda</em></strong><em> de un conjunto de números</em></p>



<p>que se define como el valor que aparece con mayor frecuencia en el conjunto y que no se utiliza tan comúnmente en la práctica. Su cálculo es extremadamente sencillo, pues solo necesita un recuento. Así por ejemplo en el caso de las mascotas distribuidas en las 9 casas tenemos&nbsp;</p>



<p>2, 2, 1, 1, 1, 18, 0, 0, 2.</p>



<p>Los números que más se repiten son 1 y 2, lo que indica que esa es la moda, que como bien puede concluirse no es un único valor y bien podría afirmarse entonces que la moda en esa cuadra es tener 1 o 2 mascotas.</p>



<p>Espero que estos sencillos ejemplos contribuyan a incentivar en los lectores la lectura cuidadosa y crítica de la informacion estadística cotidiana.</p>



<p>@MantillaIgnacio</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121442</guid>
        <pubDate>Fri, 17 Oct 2025 16:51:30 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Media, mediana y moda]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Iván Argote, un artista por descubrir.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/ivan-argote-un-artista-por-descubrir/</link>
        <description><![CDATA[<p>En cualquier caso, amable lector (a), seguramente la próxima vez que lea o escuche el nombre de Iván Argote, ya no será un desconocido, como me ocurrió, porque estoy seguro de que este artista, durante los años venideros seguirá dando mucho de qué hablar.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p><strong>Nota preliminar</strong>: Este artículo fue publicado originalmente en el periódico&nbsp;<em>El Correo del Golfo</em>, en donde el autor firma una columna semanal con su nombre de pila (Dixon Moya).</p>



<p>Me encontraba viendo el programa concurso italiano de conocimientos&nbsp;<em>L’Ereditá</em>, que suele ser mi mejor escuela del bello idioma, cuando surgió una pregunta relacionada con una escultura monumental que ha sido muy comentada en el mundo, obra del artista colombiano Iván Argote, a quien desconocía hasta ese momento y sea propicia la ignorancia, para descubrirlo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28052544/Renders-por-Studio-Ivan-Argote-Cortesia-del-Artista-y-The-High-Line-1-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-119786" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28052544/Renders-por-Studio-Ivan-Argote-Cortesia-del-Artista-y-The-High-Line-1-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28052544/Renders-por-Studio-Ivan-Argote-Cortesia-del-Artista-y-The-High-Line-1-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28052544/Renders-por-Studio-Ivan-Argote-Cortesia-del-Artista-y-The-High-Line-1-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28052544/Renders-por-Studio-Ivan-Argote-Cortesia-del-Artista-y-The-High-Line-1.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>La escultura en mención, se llama&nbsp;<em>Dinosaurio</em>&nbsp;y representa a una gigantesca paloma, hecha en aluminio y estará instalada en Nueva York, hasta el año 2026, más exactamente en el&nbsp;<em>High Line</em>, parque público ubicado en la intersección de la décima avenida con la calle treinta (10th Avenue &amp; 30th Street), en medio de edificios y del mundanal tráfico neoyorquino. Diríamos en bogotano, que está en la décima con treinta, para quien tenga la oportunidad de verla. Si tienen esa fortuna, luego me envían una foto.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="766" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28052614/ivan_argote_ver-766x1024.jpg" alt="" class="wp-image-119787" style="width:469px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28052614/ivan_argote_ver-766x1024.jpg 766w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28052614/ivan_argote_ver-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28052614/ivan_argote_ver-768x1026.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28052614/ivan_argote_ver-1150x1536.jpg 1150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28052614/ivan_argote_ver.jpg 1277w" sizes="auto, (max-width: 766px) 100vw, 766px" /></figure>



<p>Iván Assad Argote Calderón, nació en Bogotá un 8 de noviembre de 1983, es diseñador gráfico egresado de la Universidad Nacional de Colombia. Interesado no sólo en su profesión, sino en la dirección de cine y en el arte en general, en 2005 ganó el primer premio en el IX Salón Nacional de Arte Universitario, que le posibilitó viajar a Francia y estudiar Bellas Artes en París. Previamente trabajó como asistente de dirección de Camilo Matiz, reconocido realizador bogotano, fundador de&nbsp;<em>Colombo Films</em>, en donde pudo aplicar lo aprendido en cursos libres de fotografía y nuevos medios que tomó en la Universidad Nacional.</p>



<p>Desde esos tempranos años en el arte, por su evidente creatividad y originalidad, Iván Argote ha realizado diversas exposiciones en Europa como en el continente americano, suscitando un vivo interés en sus obras. Vecino de París, en donde se radicó en 2006 cuando su dominio de la lengua francesa era incipiente. Argote se mueve por el mundo con sus proyectos, no soy experto, pero si tuviera que destacar un elemento, es la ironía, o mejor, el&nbsp;<em>sentido artístico del humor</em>. Aunque los que realmente saben de arte, pueden leer en sus obras todo un discurso apoyado en la historia y la política, que permanentemente cuestiona el sistema o los sistemas que hay en el mundo.&nbsp;</p>



<p>En el caso de&nbsp;<em>Dinosaurio</em>, no se puede olvidar que las aves son las verdaderas descendientes de aquellos gigantes que dominaron nuestro planeta, antes de los seres humanos, pero a lo largo de la historia, la paloma ha terminado por ser un símbolo de muchas cosas.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="457" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28052641/Paloma-de-la-paz-Botero-1024x457.jpeg" alt="" class="wp-image-119788" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28052641/Paloma-de-la-paz-Botero-1024x457.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28052641/Paloma-de-la-paz-Botero-300x134.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28052641/Paloma-de-la-paz-Botero-768x342.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28052641/Paloma-de-la-paz-Botero.jpeg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Los colombianos estamos emparentados al menos nominalmente con las palomas, pues en latín&nbsp;<em>Columba&nbsp;</em>es paloma y es la denominación científica de estas aves y&nbsp;<em>Columbus</em>&nbsp;es el masculino de&nbsp;<em>Columba</em>, que era el apellido de Colón, de donde proviene Colombia, así que el origen etimológico de los colombianos es la paloma. En el corazón de la patria, la plaza de Bolívar de Bogotá, la paloma es un animal emblemático, tanto como en Venecia o en Nueva York, en donde aterrizó la de Argote. En el arte colombiano, no podemos olvidar la&nbsp;<em>Paloma de la Paz</em>&nbsp;esculpida por el Maestro Fernando Botero, inquilina de honor en el Palacio de Nariño, sede presidencial colombiana.&nbsp;</p>



<p>La paloma es un animal tan querido como odiado, porque estoy seguro, que aquellos que hemos sido víctimas de la puntería fecal de estos pájaros, en ese momento no nos pareció que fuera un apropiado símbolo de la paz, la libertad o el amor, sino todo lo contrario, aunque en compensación dicen que es signo de buena suerte. En cualquier caso, que esa paloma gigantesca llamada&nbsp;<em>Dinosaurio</em>, sea una buena excusa para descubrir la obra de un artista total, quien como director de cine, puede mostrar títulos como&nbsp;<em>As far as we could get</em>&nbsp;(<em>Tan lejos como pudimos llegar,</em>&nbsp;2017).</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="600" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28052659/Senores-Ivan-Argote.jpg" alt="" class="wp-image-119789" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28052659/Senores-Ivan-Argote.jpg 600w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28052659/Senores-Ivan-Argote-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28052659/Senores-Ivan-Argote-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p>Ganador del premio&nbsp;<em>Alejandría al Arte 2023</em>, con una obra viva denominada&nbsp;<em>Señores</em>, que simula las esculturas rotas de lo que suponemos eran dos prohombres de la patria, en cuyos restos han nacido plantas, que recuerdo la vimos con mi esposa Patricia, en el acogedor espacio de la&nbsp;<em>Casa de la Moneda</em>&nbsp;del Banco de la República en Bogotá, pero ignorábamos el nombre de su autor.&nbsp;</p>



<p>En cualquier caso, amable lector (a), seguramente la próxima vez que lea o escuche el nombre de Iván Argote, ya no será un desconocido, como me ocurrió, porque estoy seguro de que este artista, durante los años venideros seguirá dando mucho de qué hablar.</p>



<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p>En lo que sigo llamando Twitter me encuentran como @dixonmedellin y exploro el cielo azul en Bluesky&nbsp;como @dixonacostamed.bsky.social</p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="397" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28053715/Argote-y-Dinosaurio.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28053715/Argote-y-Dinosaurio.png 600w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28053715/Argote-y-Dinosaurio-300x199.png 300w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119784</guid>
        <pubDate>Thu, 28 Aug 2025 16:11:43 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28053715/Argote-y-Dinosaurio.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Iván Argote, un artista por descubrir.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Pianguar: la raíz de la independencia de las mujeres del Pacífico colombiano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/pianguar-la-raiz-de-la-independencia-de-las-mujeres-del-pacifico-colombiano/</link>
        <description><![CDATA[<p>7:15 a.m. Uno de los oficios más difíciles del mundo La lluvia de sudor es cada vez más gruesa. Se desliza rápido y se acerca a los ojos. Un enjambre de mosquitos atraviesa la tela de la ropa.&nbsp;Matilde Mosquera Murillo&nbsp;quiere limpiarse la cara y quiere rascarse el cuerpo con fuerza. Pero no tiene cómo. Su [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La recolección de piangua, un molusco que se encuentra en las raíces de los manglares, es una actividad ancestral que representa el sustento de miles de familias.</em></li>



<li><em>Sobre todo, pianguar ha sido una forma de libertad e independencia económica para las mujeres negras del Pacífico.</em></li>



<li><em>Se calcula que en Colombia hay 11 328 piangüeras, ubicadas en cuatro departamentos: Chocó, Cauca, Valle del Cauca y Nariño.</em></li>



<li><em>Un proyecto de ley que se encuentra en debate en el Congreso busca mejorar sus condiciones de vida.</em></li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading">7:15 a.m. Uno de los oficios más difíciles del mundo</h2>



<p>La lluvia de sudor es cada vez más gruesa. Se desliza rápido y se acerca a los ojos. Un enjambre de mosquitos atraviesa la tela de la ropa.&nbsp;<strong>Matilde Mosquera Murillo</strong>&nbsp;quiere limpiarse la cara y quiere rascarse el cuerpo con fuerza. Pero no tiene cómo. Su mano derecha está cubierta por un guante lleno de barro. Y en la palma y las uñas de la izquierda hay pedazos de ramas, también lodo y piedras diminutas.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/06/pescadoras-asumen-liderazgo-para-defender-pesca-de-bivalvos-sinaloa/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Lobas del Manglar: las pescadoras asumen el liderazgo para defender la pesca artesanal de bivalvos en Sinaloa</a></strong></p>



<p>Es un jueves de mayo en el archipiélago de La Plata, ubicado dentro del Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga, paraíso escondido del suroccidente colombiano, a una hora en lancha desde el puerto de Buenaventura. Los rayos de sol que hace poco se asomaban tímidos, por entre nubes espesas, ahora queman. Ni siquiera son las 8 de la mañana y el termómetro ya señala 27 grados centígrados, con una humedad del 92 %. Es como estar en un baño turco.</p>



<p><strong>Matilde está recogiendo piangua, un pequeño molusco envuelto en una concha entre marrón y negra,</strong>&nbsp;que cabe en la palma de la mano y se encuentra en las raíces de los manglares del Océano Pacífico. De repente, ve un hoyo prometedor, se agacha, abre las piernas con las rodillas hacia afuera y así, en cuclillas, hunde la mano protegida por el guante y empieza a escarbar entre el fango. Aunque decir protegida es mucho. Con todo y guante existe el riesgo de que la pique un pejesapo (<em>Sicyases sanguineus</em>), un pez de cara rechoncha y cola delgadita que al morder hincha los dedos y deja ardiendo la piel, y se ha convertido en su peor pesadilla. Esta vez se salva, pero como la posición en V le entumece las piernas, tiene que estirarlas y doblar la mitad superior del tronco hacia delante.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263572"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190546/Colombia-2-piangueras-de-Bahia-Malaga-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 2 - piangüeras de Bahía Málaga - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263572" /><figcaption class="wp-element-caption">En una sola jornada de cuatro o cinco horas, las piangüeras de Bahía Málaga deben luchar contra un calor extremo y húmedo y un sinfín de zancudos, treparse por las raíces interminables del manglar y cargar de regreso a la lancha un canasto que puede pesar hasta 60 o 70 kilos. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Pianguar es tal vez uno de los oficios más exigentes y agotadores que existen. No es una labor para impacientes ni para los que odian la incomodidad o estar sucios.</p>



<p>Es también, y sin embargo, una actividad ancestral para las comunidades negras del Pacífico, un trabajo diario que les da un alimento que está en la base de su dieta y representa el sustento de miles de familias.</p>



<p>Y, sobre todo, es una forma de libertad. Uno de los caminos que las mujeres han encontrado para conquistar su independencia económica.</p>



<h2 class="wp-block-heading">7:50 a.m. Un cero menos, de 200 a 20 docenas</h2>



<p>Matilde Mosquera Murillo es la representante legal de&nbsp;<a href="https://raicespiangueras.com/qui%C3%A9nes-somos">Raíces Piangüeras</a>, una asociación que une a 28 mujeres del Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de La Plata – Bahía Málaga. Los Consejos Comunitarios son, desde 1993, una forma de organización colectiva de los pueblos afrodescendientes en Colombia.</p>



<p>Matilde lidera la organización desde que se creó, en 2019, y ella solo tenía 22 años.&nbsp;<strong>El objetivo principal de Raíces Piangüeras es promover la conservación del molusco, a través de una recolección sostenible y responsable,</strong>&nbsp;y del cuidado de su hábitat: los manglares. Pero no es el único. También quiere mejorar las condiciones de vida de las mujeres por medio de la transformación y comercialización de la piangua y apoyarlas en la formulación de proyectos productivos que les permitan vivir de actividades distintas a la extracción, que siempre hacen con amor pero también siempre las consume, las deja exhaustas.</p>



<p>—Menos mal no está lloviendo y menos mal este manglar está fácil, tiene el barro blandito— nos dice Matilde este jueves de mayo a tres jóvenes citadinas que queremos conocer de cerca cómo es eso del piangüeo. Estamos desesperadas porque el jején no nos ha dejado caminar ni respirar tranquilas, todo nos rasca, tenemos los ojos llorosos, ardidos.</p>



<p>Si en este manglar que “está fácil” las botas de caucho de todas ya se han enterrado varias veces, ¿qué pasará en el manglar “difícil”?</p>



<p>Matilde estudiaba sociología en Buenaventura cuando asumió el liderazgo de la asociación de piangüeras, que no es la única de Bahía Málaga, y tampoco del Pacífico, pero sí es una de las más nuevas. Las movían varias preocupaciones, entre ellas, la disminución del molusco, al menos en los manglares que las rodean.</p>



<p>—La piangua se recoge todo el año, pero aquí el agotamiento es claro porque antes mi abuela podía sacar sus 200 docenas en un solo día, una cantidad grandota, y ahora en promedio las mujeres sacan 20 docenas —explica la joven.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263573"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190554/Colombia-3-Matilde-Mosquera-representante-legal-Raices-Piangueras-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 3 - Matilde Mosquera representante legal Raíces Piangüeras - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263573" /><figcaption class="wp-element-caption">Matilde Mosquera se convirtió en la representante legal de la asociación Raíces Piangüeras en 2019, cuando ella solo tenía 22 años. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>En la década de 1980 la piangua colombiana comenzó a venderse masivamente en Ecuador,&nbsp;<a href="https://www.conservation.org/blog/in-ecuador-a-milestone-effort-to-protect-mangroves-and-people">nación que ha perdido casi una cuarta parte de sus manglares</a>, en buena medida porque fueron talados para convertirlos en piscinas para la cría de camarones. Hace unos años, cálculos de expertos llegaron a estimar que&nbsp;<a href="https://pacificobiocultural.fao.org.co/wp-content/uploads/2025/04/Ficha-por-producto-PIANGUA_2025.pdf">entre el 80 y el 85 % de las pianguas recolectadas en el Pacífico colombiano se iban para el país vecino</a>.</p>



<p>La presión sobre el molusco también aumentó porque la pesca tampoco es igual que antes (en parte por el aumento de la temperatura de los océanos) y porque muchas personas lo capturan en una talla por debajo del mínimo permitido legalmente en Colombia, cinco centímetros. Eso impide que se reproduzca, dado que no está lo suficientemente maduro.</p>



<p>Según investigaciones realizadas a principios del milenio, que no han sido actualizadas y que utilizan los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la&nbsp;<em>Anadara tuberculosa</em>&nbsp;y la&nbsp;<em>Anadara similis</em>&nbsp;(nombres científicos de las dos especies principales de piangua que hay en Colombia) están en&nbsp;<a href="https://repositorio.uniandes.edu.co/server/api/core/bitstreams/58c1c448-dab0-45a0-9b4b-5e1e3e9567e0/content">estado vulnerable</a>, lo que significa que podrían enfrentar un deterioro poblacional a mediano plazo, si no se toman medidas para explotarlas adecuadamente. Sin embargo, no aparecen en la lista roja de la UICN.</p>



<p>Doña Sinforiana Murillo, a quien todos conocen como Flor, madre de Matilde e hija de Paulina, una piangüera y partera de 77 años que sufre mucho porque el cuerpo ya no le permite salir al manglar, tiene un diagnóstico contundente sobre este punto:</p>



<p>“Yo no lo supero, ahora solo cojo 10 o 12 docenas, por las que es verdad que hoy me dan 30 000 o 40 000 pesos [casi 10 dólares] cuando antes valían muy pocos centavos, pero el problema no es la plata sino la cantidad del producto»</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/19150829/007-768x512.png" alt="" class="wp-image-263952" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">8:20 a.m. La triple discriminación: mujer, negra y piangüera</h2>



<p>Benita Rentería no sale a pianguar sin un tiestero. Así le dicen las mujeres al pequeño cuenco de lata en el que queman pedazos de leña para que el humo espante los insectos que las aturden. Este jueves de mayo es la única que se trepa en el manglar con ese objeto.</p>



<p>”Al final, esto no es algo agradable ni delicioso, pero toca, es la vida. Aunque cuando uno las encuentra, ¡ay!, eso sí es muy rico. Cuando toco una piangua grande entre el barro, me emociono”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263574"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190558/Colombia-4-indumentaria-para-pianguar-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Para salir a piangüar se necesitan guantes, botas de caucho, una pañoleta para cubrirse la cabeza y ojalá otra para el cuello, camisa de manga larga y un canasto de bejuco para recolectar los moluscos, entre otras cosas. Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263574" /><figcaption class="wp-element-caption">Para salir a pianguar se necesitan guantes, botas de caucho, una pañoleta para cubrirse la cabeza y ojalá otra para el cuello, camisa de manga larga y un canasto de bejuco para recolectar los moluscos, entre otras cosas. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>En el manglar, la risa desparpajada de Benita —51 años, cinco hijos, “varios nietos”— se multiplica. Se mete como en una cámara de ecos y, aunque esté lejos, sus compañeras la escuchan. El canasto de bejuco donde va metiendo las pianguas no se llena todavía, pero parece contenta, se divierte. Es como una niña chiquita con juguete nuevo cada vez que se trepa y se arrastra por debajo de las raíces larguísimas y entrelazadas de este manglar que parece existir desde el principio de los tiempos.</p>



<p><strong>“La piangua para mí significa muchas cosas. De la piangua muchos nos sostenemos.</strong>&nbsp;A veces en varios días yo junto mis 150 docenas. Cada una la vendo en este momento a 3000 pesos [0.75 dólares aproximadamente]. De ahí saco para pagar el arriendo, el gas o el teléfono y algo de comida, y les colaboro a mis nietos”, cuenta Benita, después de toser un par de veces por culpa del tiestero. Prefiere usarlo y que la respiración se entrecorte, a ser destruida por los mosquitos. “Yo no puedo pianguar sin candela”.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/03/mujeres-protegen-territorio-defensoras-colombia-viven-al-filo-de-muerte/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mujeres que protegen el territorio: las defensoras en Colombia viven al filo de muerte</a></strong></p>



<p>Su historia se repite en los hogares de la mayoría de mujeres de Bahía Málaga. Y del Pacífico. Ellas son el sostén de la casa, en todos los sentidos. Las columnas sobre las que se construyen los palafitos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263588"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11191927/Colombia-5b-tiestero-con-humo-para-espantar-insectos-al-pianguar-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 5b - tiestero con humo para espantar insectos al piangüar - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263588" /><figcaption class="wp-element-caption">Muchas mujeres salen a pianguar con un tiestero, un pequeño pequeño cuenco de lata, como el de la izquierda en la foto, en el que queman pedazos de leña para que el humo espante los insectos. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Marlyn Valencia es socia de Raíces Piangüeras, tiene 44 años y nueve hijos:</p>



<p>“Una vez no teníamos nada que comer. Nada, nada. Eran como las 3 de la tarde y no habíamos desayunado ni almorzado”, narrará antes de que se acabe el día. “En ese momento yo ya tenía a los tres primeros hijos, todos eran pequeñitos, la mayor tendría 4 años.</p>



<p>La solución fue internarse en el manglar más cercano. Sacó cinco docenas de piangua, suficientes para cocinar algunas al vapor e intercambiar el resto por una libra de arroz y un tarro de aceite.</p>



<p>“La extracción de moluscos casi siempre ha sido realizada por mujeres y yo creo que es porque antes, hace mucho, se hacía solamente para alimentar a los hijos. En los territorios es la mujer la que se da cuenta si no hay qué comer en la casa, y con salir a coger unas pianguas resuelve la comida. ¡Un hombre qué va a pensar en eso!”</p>



<p>Ahora quien habla es Matilde. Ella y Lucy, su hermana menor, pudieron terminar el bachillerato y luego estudiar en la universidad gracias a la piangüa que vendía su madre. Y en buena medida fue gracias a este oficio que Lucy levantó el emprendimiento que inauguró hace poco en la comunidad de La Plata, dedicado a la venta de bebidas y cocteles con viche, un destilado artesanal y tradicional del Pacífico. Se llama Paz Paraíso.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/19150845/008-768x512.png" alt="" class="wp-image-263953" /></figure>



<p>A veces, su papá también les mandaba algo de pescado. Pero como esa actividad cada vez da peores resultados esa era la excepción, no la regla.</p>



<p>Este jueves de mayo, en la noche, sentado sobre una silla Rimax en el salón que construyeron para hacer las reuniones del Consejo Comunitario de La Plata – Bahía Málaga, Santiago Valencia, uno de sus líderes más importantes, complementará la idea que tiene Matilde de porqué solo unos pocos hombres se dedican a la piangua: como el sector pesquero y maderero siempre fueron fuertes en la región, y generaban ingresos muchos mayores que los que podía dejar la extracción de piangua, esta ocupaba el último renglón, era considerada algo menor, una actividad débil, de la que solo podían encargarse las mujeres.</p>



<p><strong>¿Y quiénes se dedican, mayoritariamente, a los oficios “importantes” de la pesca y la madera? Los hombres.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263576"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190606/Colombia-6-bosques-manglar-pacifico-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 6 - bosques manglar pacífico - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263576" /><figcaption class="wp-element-caption">Según la Universidad Nacional de Colombia, “a pesar de ser uno de los ecosistemas más amenazados del mundo, los bosques de manglar del Pacífico colombiano son de los mejor conservados en el planeta”. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Según el artículo científico&nbsp;<a href="https://www.aunap.gov.co/events/EscalaColombia-2024.pdf"><em>La pesca en pequeña escala de Colombia: un enfoque de género al desarrollo sostenible</em></a>, publicado por los investigadores colombianos Vladimir Puentes Granada y Charles Sánchez-Roncancio en 2024, la participación de la mujer en la pesca a pequeña escala marino-costera que se realiza en el país es solamente del 19,7 % (y del 17 % en la pesca a pequeña escala continental). Sin embargo, señalan los autores, estas cifras están subestimadas “al no estar [las mujeres] registradas en todas las fases en las que seguramente participan (antes, durante y después de la captura), así como su rol integral en las comunidades pesqueras”.</p>



<p>El problema, asegura Matilde, es que no es lo mismo ser pescadora que ser piangüera.</p>



<p>“Si se crea un proyecto para mujeres pescadoras seguramente les van a dar un trasmallo y un anzuelo, y obviamente nosotras no necesitamos eso”, cita como ejemplo. “La recolección de piangua no debería ser un subsector de la pesca [así lo considera la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP)], debe ser visibilizada como un sector productivo en sí mismo. No queremos estar en la misma bolsa”.</p>



<p>Según ella, el número oficial de piangüeras va mucho más allá de las&nbsp;<a href="https://www.minambiente.gov.co/mas-de-11-mil-mujeres-piangueras-conservan-el-70-de-los-manglares-del-pais/">11 328 de las que habló el Ministerio de Ambiente en el Primer Encuentro de Mujeres Piangüeras del Pacífico</a>, que se realizó en Chocó en 2023, y en el que Gobierno Nacional prometió que haría todas las gestiones necesarias para que la labor del piangüeo sea declarada&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/ambiente/piangueo-la-practica-de-las-mujeres-del-pacifico-que-seria-patrimonio-de-la-unesco/">Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO</a>.</p>



<p>Solamente en La Plata, en su comunidad, donde viven cerca de 70 familias, hay censadas 114 piangüeras.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263577"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190609/Colombia-7-proyecto-congreso-mujeres-piangueras-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 7 - proyecto congreso mujeres piangüeras - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263577" /><figcaption class="wp-element-caption">En marzo de este año se presentó un proyecto en el Congreso de Colombia que busca, entre otras cosas, “mejorar las condiciones sociales y económicas de las mujeres piangüeras”. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>“La piangua era un tema más del día a día, para resolver algo del momento. Cuando yo era niño, era una creencia en la comunidad que ser piangüero era lo peorcito de la sociedad. Que estaba bien abajo”, comenta Santiago Valencia, que antes de ser líder del Consejo Comunitario y guía turístico profesional fue piangüero. Resulta inevitable sonreír e ilusionarse cuando se oye su discurso sobre equidad e igualdad de género y sobre la necesidad de luchar contra los prejuicios y la discriminación alrededor de lo femenino.</p>



<p>Aura Nelly Díaz Moreno tiene 50 años y seis hijos, también criados a punta de este oficio, sobre todo desde que su esposo perdió una pierna serrando madera hace tres décadas. Cuando la busco después de hablar con Valencia, lo primero que me dice es que antes la gente no la valoraba como piangüera:</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/19150911/009-768x512.png" alt="" class="wp-image-263955" /></figure>



<p>Díaz cuenta, incluso, que hubo una época en que cuando veían a alguien muy sucio, una manera de reprenderlo, y ofenderlo, era decirle que parecía una piangüera.</p>



<p>Lo bueno, coinciden muchas y muchos, es que la autoestima de la mujer Piangüera ya no es la de hace 40 o 50 años. Y eso se debe, en gran medida, al trabajo de asociaciones como la que preside Matilde Mosquera.</p>



<p>En la primera reunión que hicieron en la comunidad, en 2019, varios hombres levantaron la mano para hacer parte. Y varias mujeres lo hicieron para que el representante legal fuera un hombre. Valencia fue el primero en oponerse a ambas cosas. Raíces Piangüeras debía ser una organización de y para las mujeres, en la que los hombres, que además nunca habían pianguado o lo habían hecho solo como un juego, cuando eran niños, no debían tener voz ni voto.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/07/mujeres-indigenas-protegen-mar-de-chile-saberes-ancestrales/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Más de 200 mujeres originarias protegen el mar de Chile: así conservan 20 espacios costeros con saberes ancestrales</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">8:45 a.m. El silencio del manglar</h2>



<p>—¡Oliviaaaaaaaa!</p>



<p>El grito es de Matilde. Además de ella, y de Benita, este jueves de mayo nos acompaña otra mujer piangüera. Se llama Libia Collazos Sinisterra, pero hace muchos años la comunidad, nadie se explica la razón, le cambió el nombre.</p>



<p>No la vemos cerca, por ninguna parte.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263578"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190613/Colombia-8-Libia-Colazos-Sinisterra-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 8 - Libia Colazos Sinisterra - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263578" /><figcaption class="wp-element-caption">Una de las cosas que Libia Collazos Sinisterra -más conocida como Olivia en la comunidad de La Plata- más disfruta de internarse en el manglar para pianguar es sentir el silencio. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Recorrer el manglar para buscar moluscos es una actividad que se realiza casi siempre en colectivo. Las mujeres la aprovechan para contarse cosas que no se cuentan en el pueblo, desde lo más bonito que les pasó la noche anterior hasta si el marido les pegó de nuevo. La aprovechan para cantar. Para echar chisme. Para desahogarse. Para reírse hasta tener “los dientes fríos”, como ellas mismas dicen.</p>



<p>Algunas pocas, sin embargo, disfrutan mucho cuando lo hacen solas por la conexión que les regala con la naturaleza. Por los sonidos de las&nbsp;<a href="https://old.parquesnacionales.gov.co/portal/wp-content/uploads/2014/01/Descripcion-PNN-Uramba-Bahia-Malaga.pdf">107 aves distintas que habitan este manglar</a>. Por el silencio.</p>



<p><strong>“Una de las cosas que a mí me gusta de pianguar es la tranquilidad que se siente.</strong>&nbsp;El silencio”, contará Olivia más tarde, en la lancha de regreso a La Plata. “A mí me encanta ir sola porque a veces usted lo único que escucha allá es el cantar de los pájaros y el silencio”.</p>



<p>Las mujeres de Raíces Piangüeras se han formado para cuidar el escenario donde esa magia&nbsp; se produce: los manglares. Y lo han hecho desde mucho antes que instituciones y organizaciones internacionales comenzaran a ayudarlas en ese proceso.</p>



<p>En 2001, por ejemplo, lideraron el primer “descanso voluntario” de este ecosistema en Bahía Málaga. La idea surgió al ver el tamaño de las pianguas que recogían: cada vez más pequeñas. Primero pensaron en crear una especie de vivero para dejarlas ahí mientras crecían y se reproducían. Pero luego se hizo necesaria una acción más contundente.</p>



<p>Aura Nelly Díaz fue una de sus principales promotoras:</p>



<p>“Pusimos tableros que decían “Prohibido pianguar” y “Descanso en manglar”. Nuestra mentalidad era crear conciencia. No era que había un proyecto o un recorrido oficial. Cuando íbamos a verlos un mes después, ya los habían quitado. Pero insistimos”.</p>



<p>Luego, ya con Raíces Piangüeras y gracias al apoyo de organizaciones como Fondo Acción y Conservación Internacional, las mujeres fueron entrenadas y luego contratadas para hacer monitoreos de desembarque, en los que verifican que las pianguas tengan los cinco centímetros mínimos de talla en el momento de captura. Esa información se la comparten a toda la comunidad y les sirve para tomar decisiones.</p>



<p>“Así hemos identificado manglares con mayor impacto y hemos puesto algunos en descanso, de forma rotatoria, durante un mes seguido. El problema sigue siendo encontrar otras actividades alternativas. ¿Cómo le vamos a decir a la mujer que coge pianguas de 4,5 o 4 centímetros que no lo haga, si es lo único que tiene para darles de comer ese día a sus hijos?”, se pregunta Matilde, muy seria.</p>



<p>Los manglares son “<a href="https://www.wwf.org.co/?364411/10-preguntas-que-deberiamos-hacernos-de-los-manglares">bosques que solo se encuentran en zonas tropicales o subtropicales del mundo, cuyas plantas viven generalmente entre el agua salada y el agua dulce, pues conforman la línea divisoria entre la desembocadura de los ríos, el mar y la tierra</a>”.&nbsp; Con sus raíces gigantescas conforman una barrera natural contra la erosión costera y fenómenos como huracanes, tormentas y&nbsp;<em>tsunamis</em>; de ellos depende la vida de cientos de hongos, especies de plantas acuáticas, invertebrados y peces; son la base de la dieta y la seguridad alimentaria de las comunidades donde están ubicados; y son reservorios de carbono importantísimos (según WWF Colombia, “almacenan cinco veces más carbono que los bosques tropicales terrestres”). De las casi 70 especies de mangle que se calcula se encuentran en 123 naciones del mundo,&nbsp;<a href="https://wwflac.awsassets.panda.org/downloads/manglares.pdf">en Colombia existen nueve</a>, repartidas entre la costa atlántica y la pacífica. Una diversidad que no muchos países tienen. Brasil, por ejemplo, que ocupa el&nbsp;<a href="https://www.fao.org/forestry/mangrove/distribution/es">segundo lugar en mayor extensión en manglares después de Indonesia</a>, tiene&nbsp;<a href="https://core.ac.uk/download/pdf/37519778.pdf">cuatro especies</a>&nbsp;de mangle conocidas, las mismas que&nbsp;<a href="https://www.gob.mx/conafor/es/articulos/manglar-riqueza-de-especies?idiom=es#:~:text=Las%20cuatro%20especies%20de%20mangle,mangle%20botoncillo%20(Conocarpus%20erectus).">México</a>.&nbsp;<a href="https://www.conservation.org/docs/default-source/peru/santuario-nacional-los-manglares-de-tumbes.pdf?Status=Master&amp;sfvrsn=90a35e8a_3">Perú tiene cinco</a>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263579"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190617/Colombia-9-manglares-en-precariedad-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 9 - manglares en precariedad - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263579" /><figcaption class="wp-element-caption">Tatiana Acevedo, experta en gobernanza del agua y ecología política, asegura que la precariedad actual de los manglares puede deberse a que son difíciles de comprender y de clasificar, pues son varias cosas al tiempo. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>De acuerdo con&nbsp;<a href="https://aldiaunal.palmira.unal.edu.co/detalle/servicios-ecosistemicos-derivados-de-bosques-de-manglar-en-el-pacifico-colombiano">una investigación de la Universidad Nacional de Colombia</a>, “a pesar de ser uno de los ecosistemas más amenazados del mundo, los bosques de manglar del Pacífico colombiano son de los mejor conservados en el planeta”. De hecho, según WWF,&nbsp;<a href="https://www.wwf.org.co/?364411/10-preguntas-que-deberiamos-hacernos-de-los-manglares">los bosques de manglar más altos de toda América están en la costa pacífica</a>&nbsp;colombiana, que alberga&nbsp;<a href="https://www.minambiente.gov.co/narino-choco-y-magdalena-con-el-85-de-los-manglares-del-pais/#:~:text=Colombia%20cuenta%20con%20un%20%C3%A1rea,0.07%25%20en%20el%20litoral%20insular">el 74 % de las casi 290 000 hectáreas de manglares del país</a>.</p>



<p>Por razones como esas es que el Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga es uno de los “<a href="https://old.parquesnacionales.gov.co/portal/wp-content/uploads/2014/01/Descripcion-PNN-Uramba-Bahia-Malaga.pdf"><em>hot spots</em>&nbsp;de la conservación de naturaleza a escala planetaria</a>”.</p>



<p>Sin embargo, entre 1996 y 2020, según Global Mangrove Watch,&nbsp;<a href="https://www.swissinfo.ch/spa/los-manglares%2C-un-ecosistema-que-alimenta-y-protege-a-las-comunidades-costeras-colombianas/85066049#:~:text=Sin%20embargo%2C%20entre%201996%20y%202020%2C%20seg%C3%BAn,2050%20si%20las%20tasas%20de%20aumento%20del">Colombia perdió 7269 hectáreas de manglar, “algo así como el tamaño de 10 000 canchas de fútbol</a>”.</p>



<p>“Tal vez la precariedad de estos ecosistemas se deba a que son difíciles de comprender o de clasificar. Son a la vez agua, pues las mareas suben y bajan de sus raíces al menos dos veces al día, y raíz vegetal, que al estar trenzada ralentiza el movimiento de las mareas. Y son barro, pues de estas mareas quedan sedimentos que se asientan fuera del agua y forman un fondo cenagoso”,&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/tatiana-acevedo-guerrero/los-manglares/">escribió hace unos años la investigadora y profesora Tatiana Acevedo Guerrero</a>, experta en gobernanza del agua y ecología política.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263580"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190620/Colombia-10-raices-de-los-manglares-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 10 - raíces de los manglares - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263580" /><figcaption class="wp-element-caption">Cuando las raíces de los manglares se conectan entre sí construyen una especie de red neuronal, interminable, que las piangüeras atraviesan por abajo y por arriba para recoger los pequeños moluscos. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Un golpeteo seco y metálico interrumpe de repente nuestros pensamientos.</p>



<p>Es Olivia, que está moviendo su cobador entre el barro. Se trata de una pequeña vara —ahora de metal, hace décadas de madera— que termina en una especie de garfio. Si al enterrarlo y sacudirlo de un lado al otro se oye un golpe seco, significa que está tocando una concha.</p>



<p>Hace décadas, mujeres como doña Paulina, la abuela de Matilde y Lucy, y doña Flor, su madre, pianguaban sin guantes, sin botas, sin cobador. Incluso, la madre de Paulina cargaba las pianguas en su camisa, recogida hacia dentro para hacer las veces de canasto. Así iba y venía. Cientos de veces.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-gestor-del-servicio wp-block-embed-gestor-del-servicio wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Olivia cobando entre el barro" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/AHHlKJfEen8?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Hoy, la lista de implementos obligatorios para la faena incluye guantes, botas de caucho, una pañoleta para cubrirse la cabeza y ojalá otra para el cuello, camisa de manga larga, canasto de bejuco para recolectar las pianguas, lancha a remo, o a motor (lo que implica contar con dinero para pagar el combustible) y una botella de agua. Son opcionales el cobador, el tiestero o un repelente y, para recuperar la energía perdida al salir del manglar, un portacomidas, un termo de café y tal vez algo de viche.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263589"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11192629/Colombia-11b-cobador-Libia-Colazos-Sinisterra-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 11b - cobador Libia Colazos Sinisterra - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263589" /><figcaption class="wp-element-caption">El cobador -la pequeña vara de metal que Libia sostiene en su mano derecha en la imagen- es una herramienta que ayuda a las mujeres a encontrar más fácilmente las pianguas dentro del barro. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">9:05 a.m. ¿Dónde quedó la lancha?</h2>



<p>La marea ha ido subiendo rápido, sin darnos cuenta. Miramos a nuestro alrededor y todo parece igual.<strong>&nbsp;¿Por dónde entramos al manglar? ¿Cómo volvemos a la lancha?</strong>&nbsp;Matilde sonríe y nos calma. Esto no es algo que les pase solamente a las citadinas, ocurre también con las mujeres piangüeras más expertas. Perderse es otra de las dificultades inherentes del oficio.</p>



<p>—A veces yo piangüo y piangüo y cuando levanto la cabeza, ni idea dónde quedó la lancha. También nos ha pasado que subió tanto la marea que se hundió y uno ve nada más los portacomidas, que están por ahí flotando —narrará Lucy esa tarde en Paz Paraíso, mientras prepara un coctel de viche—. Achicar la lancha [sacarle el agua] es muy difícil, sobre todo porque uno viene con el cansancio de muchas horas pianguando, las piernas ya están adoloridas y peor en los brazos si uno se vino a canalete.</p>



<p>Es decir, a remo limpio.</p>



<p>En una sola jornada de cuatro o cinco horas, piangüeras como Matilde, Benita, Olivia y Lucy deben agacharse y pararse decenas de veces; luchar contra un calor extremo y húmedo y un sinfín de zancudos; hurgar entre el barro; exponerse a infecciones y al ataque indiscriminado del pejesapo, el camarón bravo y algunos cangrejos; treparse por las raíces interminables del manglar; cargar de regreso a la lancha un canasto que puede pesar 60 o 70 kilos.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/08/mujeres-pesca-conservacion-oceanos-entrevista/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">“Las mujeres sí podemos pescar, la pesca no es solo cosa de hombres” | ENTREVISTA</a></strong></p>



<p>Con unos cuantos agravantes: que se desate una tempestad o que la marea suba mucho más rápido de lo previsto, que el barro no solo entierre sus botas, sino que les llegue hasta la cintura. Y que se desubiquen.</p>



<h3 class="wp-block-heading">12:50 p.m. Ya es hora del almuerzo</h3>



<p>La piangua se puede comer de muchas formas. En un arroz que en el Pacífico llaman atollado (mezcla de carne de cerdo, pollo, longaniza y vegetales variados). En tamales, empanadas, sudados (platos al vapor), encocados (guisos preparados a base de leche y ralladura de coco) y ceviches.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263582"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190629/Colombia-12-embanada-alimentos-a-base-de-pianguar-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 12 - embanada alimentos a base de piangüar - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263582" /><figcaption class="wp-element-caption">Además de empanadas, la piangua sirve para preparar arroces, ceviches y encocados, entre otros platos. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Raíces Piangüeras, la asociación que lidera Matilde, lleva años luchando para encontrar maneras de transformar los moluscos que extraen de los manglares en productos que se puedan vender en muchas ciudades del mundo.</p>



<p>Hace unos años, por ejemplo, ella y Olivia —que reparte su tiempo entre pianguar y los fogones— prepararon 100 tamales de piangua para enviarlos hasta Bogotá y repartirlos en distintos restaurantes que dicen vender platos del Pacífico. ¡Qué innovador! ¡Nos interesan! ¡Qué delicia! Pero los pocos pedidos que llegaron nunca pasaron de 15 o 20 unidades, y a un costo tan bajo para ellas que ni siquiera les alcanzaba para cubrir el transporte en avión o por vía terrestre. Iban a pérdida.</p>



<p>Conservación Internacional, una organización presente en más de 20 países, entre ellos Colombia, les ayudó a hacer un análisis financiero para determinar si era viable transformar la piangua antes de venderla. Sin embargo, Matilde cree que todavía falta mucho trabajo para dar a conocer el molusco más allá de las zonas costeras.</p>



<p>Ahora quieren comercializarla en supermercados, en bandejas que incluyan un recetario y unas bolsas pequeñas con ingredientes que también vienen de su territorio y sirven para prepararla en casa, como coco y hierbas de azotea. El proyecto se llama “Del manglar a tu casa”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263583"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190633/Colombia-13-Libia-Collazos-Sinisterra-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 13 - Libia Collazos Sinisterra - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263583" /><figcaption class="wp-element-caption">Las hierbas de azotea de la casa de Libia Collazos Sinisterra muchas veces terminan en los platos que prepara, como tamales o empanadas de piangua que ofrece a los turistas que visitan la comunidad de La Plata, en Bahía Málaga. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Pero el camino para sacar adelante esta y otras iniciativas ha estado lleno de obstáculos.</p>



<p>Poco después de nacer, con un capital semilla que les dio la junta del Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de La Plata – Bahía Málaga, crearon un sistema para comprarles la piangua a las socias y luego venderla en Ecuador, sin intermediarios. Pero el&nbsp;<a href="https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20220429-aniversario-protestas-pano-nacional-colombia">estallido social de 2021</a>, que paralizó a Colombia durante casi tres meses, las dejó en la quiebra. Las piangüas se perdieron porque los camiones no podían salir del puerto de Buenaventura.</p>



<p>Ese mismo año, la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca las eligió dentro de un proyecto que incluía darles 50 millones de pesos, unos 12 300 dólares de hoy, en equipos fundamentales para cumplir sus sueños. A Bahía Málaga – La Plata llegaron entonces una pesa, un congelador, una embutidora y una empacadora al vacío, pero esta última máquina nunca prendió porque no estaba adaptada para su contexto.</p>



<p>Antes de la entrega, Matilde había advertido que en su comunidad no tenían energía eléctrica y cualquier aparato que les dieran, debía funcionar con energía solar o planta eléctrica.</p>



<p>“Estábamos bien contentas, pero cuando fuimos a conectar la empacadora al vacío no arrancaba. Tiene un motor enorme, necesita un voltaje mucho mayor, que aquí no tenemos. Es una ‘animalota’”, explica Matilde. “Hace poco nos dijeron que van a mandar a alguien para que le regule el voltaje, a ver si por fin funciona”, cuenta.</p>



<p>Por suerte, ya que la tienen bien cubierta, no está deteriorándose por el polvo.</p>



<p>Raíces Piangüeras también está priorizada para recibir, por parte de la Sociedad de Activos Especiales (SAE), un inmueble incautado a un narcotraficante en la ciudad de Cali, pero la paquidermia del Estado todavía no les ha permitido pasar del anuncio.</p>



<p>“Es una casa lo más de bonita, si las máquinas no nos funcionan acá, podríamos llevarlas allá y montar nuestra propia tienda y una especie de casa cultural. Podríamos hacer tantas cosas”, fantasea Matilde.</p>



<p>En todo caso, quietas no se van a quedar mientras eso ocurre.</p>



<p>Aprovecharon muy bien los recursos de una beca del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes para crear su página web, construir un recetario digital y mandar a hacer unas camisetas que venden entre todas, para un fondo común que ayuda con préstamos sin intereses a cualquier socia, cuando lo necesite.</p>



<p><strong>También consiguieron una lancha y montaron una cacharrería en Miramar</strong>&nbsp;(una de las cuatro comunidades del Consejo Comunitario, junto con La Plata, La Sierpe y Mangaña), donde venden guantes, botas y otros objetos. Y cuando llegan turistas activan la Ruta de la Piangua, un proyecto colectivo creado en 2010, que incluye un sendero y una experiencia para que los viajeros, que normalmente van al Pacífico colombiano en época de avistamiento de ballenas jorobadas —junio a agosto—, conozcan el molusco y lo saquen del manglar, si pueden.</p>



<p>El problema es la violencia. Con más de 20 asesinatos,&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/paz-y-memoria/violencia-en-buenaventura-por-parte-de-bandas-criminales-marzo-de-2025-el-mes-mas-violento-en-dos-anos/">marzo pasado fue el mes más violento en los últimos dos años en Buenaventura</a>, y eso influye directamente en el número de turistas que desde ahí viajan en lancha a cualquiera de las islas del archipiélago. En La Plata no recuerdan un año tan vacío de turistas desde la pandemia.</p>



<p>Las comunidades también han sido víctimas de robos por parte de grupos armados ilegales que a veces interceptan las lanchas en las que se movilizan desde y hacia el puerto.</p>



<p>En enero de 2024, además, unos hombres armados con fusiles intentaron tomarse el Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de La Plata – Bahía Málaga, tras lo cual la&nbsp;<a href="https://www.oas.org/es/CIDH/jsForm/?File=/es/cidh/prensa/comunicados/2024/068.asp">Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares a 13 de sus líderes</a>. Y todo ello ocurre con la base naval de Bahía Málaga —la más importante de la Armada Nacional en el Pacífico— a solo 15 minutos de distancia en lancha.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263584"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190637/Colombia-14-Comunidades-Negras-de-La-Plata-Bahia-Malaga-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 14 - Comunidades Negras de La Plata - Bahía Málaga - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263584" /><figcaption class="wp-element-caption">El Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de La Plata – Bahía Málaga está integrado por cuatro comunidades: La Plata, Miramar, La Sierpe y Mangaña. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">5:40 p.m. El “cansancio honrado” de las mujeres piangüeras</h2>



<p>Lucy Mosquera Murillo prepara un coctel con hierbas frescas y viche y una jarra de limonada en su quiosco de Paz Paraíso. Esta tarde tiene cuatro clientes. Treinta metros más lejos suenan unos arrullos, cantos tradicionales de las comunidades negras del Pacífico colombiano. El sol comienza a esconderse y poco a poco va tiñendo de naranja fosforescente las construcciones de madera de La Plata.</p>



<p>Además de un título en Gestión de Hotelería y Turismo, Lucy, de 27 años, tiene estudios en etnoeducación y es guía turística.</p>



<p>&nbsp;“Raíces Piangüeras nos ha ayudado a visibilizar lo que hacemos y nos ha empoderado en cuanto a liderazgo. A mí, por ejemplo, me ha dado confianza, me ha ayudado a convencerme de que mis ideas son importantes”, explica después de servir la primera ronda de bebidas.</p>



<p>Pero hay algo mucho más importante que eso. Lucy sueña con el día en que, gracias a la asociación, las mujeres ya no se vean obligadas a pianguar para vivir y encuentren una o más actividades distintas que les permitan descansar de ese oficio extenuante y, al tiempo, alcanzar la autonomía económica.</p>



<p>“Cuando yo digo que me gusta ir a pianguar es porque el primer día voy sin mucho ánimo pero si ya tengo una producción, el segundo y el tercer día voy a meterle todo y me animo. Pero la real [la verdad] es que es una actividad muy dura, uno lo hace por necesidad, por la costumbre, y hay momentos en que puede pasarla bien cuando va en compañía, pero es muy difícil”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263585"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190642/Colombia-15-Lucy-Mosquera-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 15 - Lucy Mosquera - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263585" /><figcaption class="wp-element-caption">Lucy Mosquera estudió Gestión de Hotelería y Turismo y etnoeducación y es guía turística. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>En marzo de este año se presentó, en el Congreso de la República, un&nbsp;<a href="https://congresovisible.uniandes.edu.co/proyectos-de-ley/ppor-la-cual-se-promueve-protege-e-incentiva-la-cadena-productiva-de-la-piangua-se-reconoce-el-valor-de-las-practicas-ancestrales-y-se-fomenta-el-mejoramiento-de-las-condiciones-sociales-y-economicas-de-las-mujeres-piangueras-en-colombia-y-se-dictan-otras-disposiciones-fomenta-la-cadena-productiva-de-la-piangua/14420/">proyecto de ley</a>&nbsp;para “promover, proteger e incentivar la cadena productiva de la piangua, reconocer el valor de las prácticas ancestrales y fomentar el mejoramiento de las condiciones sociales y económicas de las mujeres piangüeras en Colombia”.</p>



<p>El proyecto —que logró ser aprobado en el primero de cuatro debates y cuya ponencia para el segundo ya fue radicada para ser discutida en la Cámara de Representantes— fue impulsado por la Corporación Autónoma Regional para el Desarrollo Sostenible del Chocó (Codechocó), uno de los cuatro departamentos del Pacífico colombiano junto con Valle del Cauca, Cauca y Nariño. Matilde afirma que se enteró cuando ya estaba listo y el asesor de uno de los más de 30 congresistas que lo presentaron la buscó para enviárselo.</p>



<p>Según el representante Carlos Ardila, uno de los principales autores del proyecto, para construirlo fue “imposible alcanzar a todas las piangüeras” del Pacífico. “Hicimos todo el esfuerzo de reunir el sentir de todas las regiones en encuentros regionales durante 2023 y 2024, con una misión de campo al Chocó y en un esfuerzo conjunto con las Corporaciones Autónomas Regionales (autoridades ambientales) y líderes piangüeras de los cuatro departamentos”, dijo.</p>



<p>“Supuestamente es para ayudarnos a nosotras, pero la verdad es que se construyó desde un escritorio”, asegura la representante legal de la asociación Raíces Piangüeras. No puede ocultar la frustración cuando habla del tema.</p>



<p>En julio pasado, Matilde organizó un encuentro de 50 piangüeras de los cuatro departamentos para conversar sobre el proyecto y hacer unas recomendaciones que les enviaron a los congresistas que lo radicaron en Bogotá.</p>



<p>Ella y Lucy siempre han sido mujeres muy independientes porque así las crió doña Flor. Y así es como la hermana menor de Matilde quiere criar a su pequeña hija de tres años, Britney. Para avanzar en ese sentido, aunque suene contradictorio, cuando esté más grande la va a llevar al manglar y le va a enseñar todos los secretos del arte de extraer pianguas de sus raíces.</p>



<p>“Que no llegue el día en que si no hay ninguna alternativa distinta no tenga cómo vivir y le toque depender de un hombre”.</p>



<p>Doña Flor —58 años y seis hijas, las tres primeras con un padre que fue asesinado siendo ellas muy niñas— opina lo mismo:</p>



<p>“Este es un trabajo honrado, que nos ha dado muchos beneficios, pero es muy duro. Yo siempre le pedí a Dios que mis hijas no tuvieran que mantener su familia a punta de piangua, como yo lo hice. A mí me dio mucho y no me arrepiento, me siento contenta por eso, pero es que trabajar en el manglar es muy duro. Yo creo que aquí todos deben aprender, niños y niñas, porque hace parte de lo que somos. Pero ojalá puedan tener otras opciones”.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/19150858/010-768x512.png" alt="" class="wp-image-263954" /></figure>



<p>Marlyn también está de acuerdo con eso:</p>



<p>“A mis nueve hijos yo los levanté con esta actividad. Lo hago porque me nace hacerlo, uno va al manglar y siente como esa paz de la naturaleza, y es una ayuda para sostenerse. Pero para hablarle con la realidad, yo ahora quisiera solo ir para enseñarles a las personas cómo se hace y que me pagaran por eso. Es que estoy muy cansada, ya bastante lo hice”.</p>



<p>Alguna vez el sociólogo, escritor y periodista Alfredo Molano Bravo habló del “cansancio honrado”. Tal vez eso es lo que sienten las mujeres piangüeras del Pacífico.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263586"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190646/Colombia-16-Comunidad-de-La-Plata-piangueras-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 16 - Comunidad de La Plata - piangüeras - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263586" /><figcaption class="wp-element-caption">Aunque el Ministerio de Ambiente calcula que en Colombia hay 11.328 piangüeras, las mujeres dicen que el subregistro es grande y son muchas más. Solamente en la comunidad de La Plata, donde viven cerca de 70 familias, hay censadas 114 piangüeras. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">8:20 p.m. Pianguar, cantar y ser libre</h2>



<p>Aura Nelly Díaz normalmente canta estas canciones en el manglar, para distraerse del cansancio, el sudor y los ataques de los zancudos, pero hace meses no puede hacerlo por una enfermedad que también la tiene triste. Sin embargo, esta noche de un jueves de mayo decide entonarlas porque se siente orgullosa de ser “una guerrera, una enamorada de los manglares”.</p>



<p>La canción del chango la compuso un día en que “había como 50 de esos pájaros” en el manglar y “uno cantaba y el otro le contestaba y uno más silbaba”.</p>



<p>Aura Nelly no pudo pasar de cuarto de primaria y sabe leer pero no escribir. Sin embargo, eso no ha sido impedimento para lo que ha conseguido. Es guía turística. Vende destilados como el viche. Y compone con su mente y con la sabiduría que le da Dios, dice.</p>



<p>“Cuando usted va a hacer la actividad de pianguar se trae muchas cosas. Se concentra con la naturaleza y regresa diferente a como se va. Hacerlo a mí me da respiración, me hace sentir libre, dejo atrás todo lo difícil. Por eso también canto cuando estoy pianguando”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263587"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190650/Colombia-17-Matilde-Mosquera-y-Aura-Nelly-Diaz-piangueras-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 17 - Matilde Mosquera y Aura Nelly Díaz - piangüeras - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263587" /><figcaption class="wp-element-caption">Matilde Mosquera -a la izquierda- y Aura Nelly Díaz -a la derecha- representan a dos generaciones de piangüeras que son inspiración para la comunidad de La Plata. Foto Laila Abu Shihab Vergara.</figcaption></figure>



<p>Esta es la última canción que compuso y “es mucho más sentimental”, porque las pianguas ya no se dejan ver tan fácil como antes.</p>



<p><em><strong>Imagen principal</strong>: Matilde Mosquera (adelante, de negro) y Benita Rentería, en un descanso de la actividad de pianguar.&nbsp;<strong>Foto: Laila Abu Shihab Vergara</strong></em></p>



<p>*&nbsp;<em>Esta crónica es parte de una alianza periodística entre Mongabay Latam y VORÁGINE</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/laila-abu-shihab-vergara/">Laila Abu Shijab Vergara</a>&nbsp;en Mongabay Latam.&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/2025/08/cumbre-otca-profunda-crisis-amazonia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Puedes revisarlo aquí.</em></a></p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Wed, 20 Aug 2025 20:46:17 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Pianguar: la raíz de la independencia de las mujeres del Pacífico colombiano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>La izquierda no es plaga, ni es cáncer, señor Abelardo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-izquierda-no-es-plaga-ni-es-cancer-senor-abelardo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Que la política sea un mundo tóxico se lo debemos a los propios políticos que siempre encuentran un altoparlante para mostrar las oscuridades de su alma, envuelta en una verborrea sin fondo. El personaje, con delirios presidenciales, profirió amenazas contra quienes piensan distinto a él. Nos quiere sacar las tripas. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Abelardo De la Espriella, precandidato presidencial. Foto tomada de su cuenta en la red social X. Caricatura cortesía de Matador. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-1589918ffaf6de7b7c1821063832cb03"><strong><em>“Sólo la repetición constante puede lograr finalmente que una idea quede grabada en la memoria de las masas”, </em>escribió Hitler en su libro &#8220;Mi lucha&#8221;.</strong></p>



<p>¿Qué dice el diccionario sobre el verbo destripar?</p>



<p>Abelardo De la Espriella sufre de incontinencia verbal. Pero esa “enfermedad” no se combate con aspirinas, sino con un llamado de atención oportuno ante la justicia. El presidente Petro <a href="https://www.infobae.com/colombia/2025/07/29/petro-solicito-a-la-fiscalia-colombiana-y-autoridades-de-estados-unidos-investigar-a-abelardo-de-la-espriella-por-mensajes-contra-la-izquierda">le solicitó a la Fiscalía General de la Nación </a> <em>“iniciar investigación contra esta persona que amenaza de muerte a un grupo poblacional con identidad política, que es crimen contra la humanidad”.</em></p>



<p>Hoy un huracán fascista recorre el mundo, encarnado en personajes con poder para decir lo que se les da la gana, incluso lanzar amenazas a través de una emisora, sin que pase nada. Pero algo debería pasar, porque este país, de a poquito, está cambiando. Si algo enseñó la condena al dos veces presidente Álvaro Uribe Vélez, es que en Colombia no hay intocables, por mucho poder acumulado o fortuna amasada. Los únicos intocables son los de la película.</p>



<p>La larga frase que soltó De la Espriella, a través de los micrófonos de La Fm, emisora del empresario Carlos Ardila Lülle, resume el pensamiento de quienes creen, maquiavélicamente, que en este mundo hay gente que está sobrando, que así piensa, por ejemplo, Israel sobre el pueblo palestino, que desde siempre sufre lo indecible ante un mundo que calla manicruzado.</p>



<p><em>&#8220;Esto no se va a quedar así y sepan ustedes, señores de la izquierda, que en mí tendrán siempre un <strong><u>enemigo acérrimo</u></strong> que hará todo lo que esté a su alcance <strong><u>para destriparlos</u></strong> como corresponde, porque ustedes no merecen un trato diferente.&nbsp;<strong>Conmigo no va a haber sentadas, conmigo no va a haber saludos, conmigo no va a haber nada, absolutamente nada distinto a enfrentarles determinada y decididamente para acabar a <u>ese cáncer que significa la izquierda radical.</u> <u>A esa plaga hay que erradicarla.</u> Así de sencillo, y en mí encontrarán el peor enemigo posible”,</strong></em><strong> </strong>aseguró el abogado con ínfulas presidenciales. </p>



<p>Pensé que el hombre estaba pasado de tragos, aunque tampoco me consta su sobriedad. &nbsp;Por supuesto, jamás obtendrá mi voto si se lanza a cualquier vaina. &nbsp;</p>



<p>De esa mezcla entre periodismo y política, empaquetada en las redes sociales, la democracia y los ciudadanos están recibiendo un gas letalmente tóxico. Sin ética y sin cordura, ¿qué nos queda?</p>



<p><em>“Esto no se va a quedar así”,</em> dijo. No hay que echar sus palabras en saco roto, porque en este país, que ha visto correr sangre desde antes de uno nacer, las palabras tienen un poder trágico. Así hablaba el matón de la clase, recuerdo yo. Sería interesante averiguar si desde chiquito Abelardo tenía la costumbre de intimidar a sus compañeritos.&nbsp;Hace tiempo reconoció que fue un <a href="https://www.infobae.com/colombia/2023/03/24/le-recuerdan-a-abelardo-de-la-espriella-cuando-reconocio-ser-maltratador-de-gatos-les-ponia-voladores">maltratador de gatos</a><strong>. </strong>Los quemaba con pólvora, no los destripaba (del verbo sacar las tripas), aunque tampoco me consta eso. La confesión la hizo en el programa <em>The Susos Show</em> en 2013.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-cec3069a626a86fc43d52f0a3fc6d8f9">&#8220;El pasado se acerca por la espalda y nos apuñala&#8221;: Luis García Montero, escritor español en <em>&#8220;Mañana no será lo que Dios quiera&#8221;</em>. </h2>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Abelardo de la Espriella asesino de gatos | Confiesa como mataba los gatos con voladores de pólvora" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/L_jh-gnvT6g?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Lo peor no es que este personaje sea como es. Lo peor es que Colombia y el mundo están llenos de Abelardos que menosprecian al de al lado, como si de verdad se creyeran el cuento de que son los elegidos para gobernarlo. Estas personas, con sus discursos de odio, son un peligro para la sociedad por el mal ejemplo que infunden y los mensajes que envían. Tienen claro el relato y van por la vida buscando quien se los compre o copie. Titulares como el de Pulzo relacionado con la condena a Álvaro Uribe es diciente:<em> &#8220;´Sabemos donde vive la familia´: feroz amenaza de testigo en caso de Uribe a jueza Heredia&#8221;. </em></p>



<p>Las conductas descalificadoras, como las que usa continuamente el abogado costeño, ponen una lápida sobre las personas. ¿Los magnicidios de Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro le parecieron pocos? Y no, no eran tres gatos. Eran tres candidatos a la presidencia de la República. Las miles de víctimas de la violencia política contra la izquierda lo mínimo que merecen es una disculpa y una retractación públicas de su parte. Porque en un mundo supuestamente libre, los progresistas tienen derecho a coexistir con los demás espectros ideológicos del pensamiento.</p>



<p>Su lenguaje, señor Abelardo, más que ofensivo, es temerario. Es el discurso de quien desconoce los muertos y la historia que se escribió con sangre para quitar gente del camino.</p>



<p>¿Sabe? Hitler dijo que “los judíos son una raza, pero no son humanos”, y por eso dedicó su desgraciada vida a borrarlos del mapa. Y no digamos que como a cucarachas, porque ellas sí sobrevivirían ante un posible cataclismo. Los nazis causaron un Holocausto a lo largo de Europa y en Colombia las fuerzas oscuras del Estado cometieron un genocidio contra los militantes de la Unión Patriótica. Decir plaga y cáncer a seres humanos es negar la humanidad de hombres y mujeres pensantes y sensibles. &nbsp;</p>



<p>Amenazar con destriparlos (¿al estilo de Jack El destripador, aquel asesino en serie londinense que, a finales del siglo XIX, causó la muerte de mujeres, cortándoles la garganta, mutilando sus genitales, extirpando órganos y desfigurando sus rostros?), es una advertencia de lo que podría ocurrir en Colombia (¡volver a ocurrir!) si los colombianos eligen gobernantes con aura ultraderechista. Sea responsable con las palabras que salen como puñales de su garganta.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-92ef163e215e84d28fa5a4a1b48b2241"><strong><em>“Cuando la derecha regresa, regresa a vengarse&#8221;</em></strong>: Rafael Brarajas, del Partido Morena de México</h2>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>El mundo libra una batalla cultural</strong></p>



<p><strong><em>“Cuando la derecha regresa, regresa a vengarse&#8221;,</em></strong> señaló Rafael Brarajas, del Partido Morena de México, durante la reciente Convención del Pacto Histórico. “<em>Estamos en una batalla cultural fundamental por el humanismo”. (…) &nbsp;es la batalla del humanismo contra la violencia y la propaganda de los señores del dinero. (…)”, </em>dijo, exhortando a los movimientos de izquierda a superar sus diferencias para unirse y dar la pelea a través de las ideas. “Lo único que nos puede garantizar la cohesión es la formación política, sólo con formación puede haber transformación”, argumentó.</p>



<p>Lo reiteró el expresidente colombiano Ernesto Samper en un trino del 13 de julio d 2025: “En América Latina estamos frente a una peligrosa ola de derechización impulsada desde Florida, con redes digitales, <em>lawfare</em> y discursos de odio (…) Todo esto marca el regreso del odioso Tío Sam de los años 50 y de la peligrosa <em>Operación Cóndor</em> de los años 60, especialmente en los países del sur. (…) el progresismo es el único antídoto posible frente al avance del Fascismo”. El término <em>lawfare </em>alude a la persecución judicial con tintes políticos. Les recomiendo escuchar la lectura completa de la columna que escribió para el diario The Guardian. </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr"><a href="https://twitter.com/hashtag/Opini%C3%B3n?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#Opinión</a>| En América Latina estamos frente a una peligrosa ola de derechización impulsada desde Florida, con redes digitales, lawfare y discursos de odio. Aquí les leo la columna que escribí para The Guardian donde explico por qué el progresismo es el único antídoto posible… <a href="https://t.co/7SIpyvX70P">pic.twitter.com/7SIpyvX70P</a></p>&mdash; Ernesto Samper Pizano (@ernestosamperp) <a href="https://twitter.com/ernestosamperp/status/1944410975987282121?ref_src=twsrc%5Etfw">July 13, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p>Basta con googlear el término <em>Operación Cóndor</em> para entender que el terrorismo de Estado se extendió a partir de 1975 a través de las dictaduras latinoamericanas, que en Colombia tuvo su capítulo particular con el Estatuto de Seguridad, de Julio César Turbay Ayala (1978-1982). La sevicia contra la izquierda incluyó vigilancia, detención, interrogatorios, torturas, violación, desaparición y asesinato.</p>



<p>El sociólogo Orlando Fals Borda, de quien se conmemora un siglo de su natalicio este 2025, lo resumió en el prólogo del libro “La Violencia en Colombia”, referente y autoridad en la materia. El texto completo<a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/el-ensayo-de-orlando-fals-borda-sobre-la-violencia-en-colombia-que-sigue-mas-vigente-que-nunca"> lo publicó aquí</a> <strong>El Espectador.</strong> &nbsp;&nbsp;</p>



<p><em>“Los ciclos de violencia y terror se han venido repitiendo así con autores y actores redivivos que apenas cambian de nombre o apelación, pero que siguen haciendo los mismos crímenes, de caso los comienzos del siglo XX cuando dispusieron la represión a muerte de los revolucionarios socialistas. Sucesivas generaciones de matones, “pájaros”, “chulavitas”, “cóndores” y Convivires, más autodefensas paramilitares y narcotraficantes, hicieron de las suyas con la culpable protección encubierta del Estado”.</em></p>



<p>En la cumbre <a href="https://elpais.com/chile/2025-07-22/boric-en-la-cumbre-democracia-siempre-no-podemos-caer-en-negar-la-legitimidad-del-otro-no-me-creo-mejor-ni-peor-que-la-ultraderecha.html"><em>Democracia Siempre</em>,</a> que reunió en Chile a los presidentes progresistas de Brasil, Colombia, Uruguay y España, además del país anfitrión, los mandatarios acordaron actuar coordinados&nbsp;para combatir el crimen organizado, la desinformación y el calentamiento global. “Las internacionales de la derecha se reúnen permanentemente y están articuladas.&nbsp;<a href="https://elpais.com/espana/2025-07-21/sanchez-llama-en-chile-a-la-ofensiva-contra-la-internacional-del-odio-y-apunta-al-pp-la-derecha-ha-sucumbido-a-la-ultraderecha.html">Y nosotros tenemos que hacer eso</a>, pero en positivo”, planteó el presidente Gabriel Boric, como resumió El País de España. &nbsp;</p>



<p>La amenaza ya se extiende por latinoamericana. Desde Argentina, el presidente Javier Milei escupió su rabia en enero a través de X: <a href="https://www.pagina12.com.ar/798610-zurdos-tiemblen-los-vamos-a-ir-a-buscar-la-violenta-amenaza-">“Zurdos hijos de puta tiemblen”</a>. A la senadora María Fernanda Cabal se le agradece &#8220;su benevolencia&#8221; al llamarlos <em>izquierdópatas</em>, un término inventado por ella.</p>



<p>Mientras en el Salvador, Nayib Bukele violenta la Constitución para reelegirse indefinidamente, en Colombia usaron la sede del Capitolio Nacional (Salón Galán) para anunciar el nacimiento de un movimiento llamado Bukelistas Colombia, inspirado en el político salvadoreño. Para quienes no saben, sobre Bukele pesan denuncias por violación de los derechos humanos y ataques a la prensa. Durante la última edición del Premio Gabo, el periodista salvadoreño exiliado <strong>Bryan Avelar</strong>, “denunció la persecución e intentos por silenciar voces disidentes del presidente de su país, Nayib Bukele, a quien calificó de «dictador»”. </p>



<p><a href="https://www.swissinfo.ch/spa/el-periodismo-de-denuncia-de-el-salvador-destaca-en-la-xiii-edici%C3%B3n-de-los-premios-gabo/89741087">Avelar ganó uno de los galardones </a>por el pódcast ‘Humo: Murder and Silence in El Salvador’, sobre un asesino en serie que, precisamente, develó la crisis de violencia y derechos humanos en el país centroamericano.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right"><strong>De esa mezcla entre periodismo y política, empaquetada en las redes sociales, la democracia y los ciudadanos están recibiendo un gas letalmente tóxico.</strong></h2>



<p>Relatos como el del señor Abelardo, equiparables a los de Javier Milei, configuran un estigma y desprecio evidentes. El debate, que debería ser sobre las ideas y las propuestas, resulta que es sobre las mentiras, los señalamientos y las estigmatizaciones. En eso consiste la batalla cultural. En una narrativa que se repite como sonsonete para atacar al contrario. Lamentable que los periodistas no lo hayan cuestionado al aire, como si cohonestaran con el insulto y el oprobio. &nbsp;</p>



<p>Mientras la Fiscalía se pronuncia sobre este caso, al petrimetre hay que recordarle que no es el dueño de un país, mucho menos de las personas que lo habitan. No puede disponer de los demás como dispone de su séquito o servidumbre. A veces -pero solo a veces- he tenido la impresión de que ciertos ricos en Colombia han aprendido a despreciar a la izquierda a través de aquellos con que se relacionan, por fuerza de las circunstancias, y que están una clase social debajo de la suya. &nbsp;</p>



<p>Sepa, don Abelardo, que todo cuanto existe y tiene vida en este mundo, no es más que una casualidad, un accidente dentro de ese accidente mayor que fue el Big Bang. Aquí estamos todos de paso. No necesita amenazar a nadie. La vida misma, desde el nacimiento nos impone el mismo final a todos, la impermanencia, incluida la suya. Se nace con privilegios desde la cuna, pero no vaya usted a creer que los ricos son los únicos con derecho a reproducirse. El don de gentes sí es una cuestión genética, aunque algunos vinieron con el ADN defectuoso.</p>



<p>Una persona de izquierda suele tener poco dinero en los bolsillos, pero ese poco lo invierte en lecturas edificantes que ponen el humanismo por encima de cualquier medida monetaria. Usted es lo más parecido a Donald Trump (parecido en lo deslenguados, más no en el capital acumulado), y tanta palabrería habla más por usted que su etiqueta y su fino vestir.</p>



<p>No busque enemigos donde no los hay. Sus enemigos están en su propia cabeza. Utilice el poder que le ha conferido el dinero para construir y construirse como ser humano. El mundo, incendiado como está, no necesita más gasolina. Y el exceso de whisky tampoco ayuda. Deje su ventolera para los próximos carnavales de Barranquilla.&nbsp;&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Sun, 03 Aug 2025 12:27:47 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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