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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de nosotras+las+mujeres | Blogs El Espectador</title>
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        <title>“Sobreviviente”: Claudia Yurley Quintero Rolón</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/una-habitacion-digital-propia/sobreviviente-claudia-yurley-quintero-rolon/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tengo en mis manos un libro no apto para proxenetas, victimarios, puteros, compradores de sexo o personas con agenda “política”, social o económica de explotación sexual disfrazada de libertad, libre desarrollo de la personalidad o libre mercado. Este libro, cero moralista, no va contra las víctimas o sobrevivientes de la explotación sexual; no señor, no [&hellip;]</p>
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<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">“Artículo 6. Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas, incluso de carácter legislativo, para suprimir todas las formas de trata de mujeres y explotación de la prostitución de la mujer”.<br>Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Tengo en mis manos un libro no apto para proxenetas, victimarios, puteros, compradores de sexo o personas con agenda “política”, social o económica de explotación sexual disfrazada de libertad, libre desarrollo de la personalidad o libre mercado. Este libro, cero moralista, no va contra las víctimas o sobrevivientes de la explotación sexual; no señor, no se confundan. Para ellas, enfoque de derechos y protección, muy a tono con la CEDAW y nuestro bloque de constitucionalidad. Va contra un sistema que normalizó la venta y compra de cuerpos y la explotación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un libro, pero también esta columna, que irritará a algunos constitucionalistas o juristas en línea regulatoria. ¿Regulación de qué? ¿De la explotación y llamar a eso “trabajo sexual” o “actividades sexuales pagas”. Tremenda doctrina se echan sin haber estado en una esquina del barrio Santa Fe de Bogotá o de esos lugares, incluso virtuales, donde la criminalidad, la mafia, el microtráfico, la adicción, el sadismo, la pobreza y el sistema patriarcal muestran su peor cara.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/13105542/WhatsApp-Image-2026-05-11-at-3.26.13-PM-1-1024x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-129001" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/13105542/WhatsApp-Image-2026-05-11-at-3.26.13-PM-1-1024x1024.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/13105542/WhatsApp-Image-2026-05-11-at-3.26.13-PM-1-300x300.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/13105542/WhatsApp-Image-2026-05-11-at-3.26.13-PM-1-150x150.jpeg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/13105542/WhatsApp-Image-2026-05-11-at-3.26.13-PM-1-768x768.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/13105542/WhatsApp-Image-2026-05-11-at-3.26.13-PM-1.jpeg 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sin duda, “Sobreviviente” irritará o será sometido a la quema “intelectual” y física por aquellos que nos venden el mundo webcam como la panacea de la autonomía. Tampoco es un libro para quienes se lucran del estado de prostitución o esclavitud al que someten a niños, niñas, adolescentes, mujeres, mujeres trans, disidencias sexuales y más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un libro que me llevó a revisar nuevamente el Código Penal y toda la línea feminista y de protección de niños, niñas, mujeres, mujeres trans y más, que se ha consolidado, especialmente, en esta primera parte del siglo XXI. La prostitución no es un delito en Colombia y, aun si lo fuera, tampoco erradicaríamos esta crueldad de marras. Poco puede hacer un Código frente a la tremenda mafia y al capital que se mueve alrededor de estas actividades, algunas de ellas identificadas como explotación sexual en dicha normativa, que no logra aplicar de forma plena la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer –CEDAW–, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1979 y que entró en vigor en 1981. Instrumento plenamente integrado en nuestro bloque de constitucionalidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tipos penales sobre inducir o constreñir a la prostitución. ¿Cuántos y cuántas han hecho de esto su negocio de vida: proxenetas profesionales? Trata de personas con fines de explotación sexual, demanda de explotación sexual comercial de personas menores de 18 años, turismo sexual y muchos tipos más relacionados con este infinito mundo de crueldad del cual no escapa el Estado patriarcal que nos cobija.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Sobreviviente” denota la clara agenda abolicionista de su autora, Claudia Yurley Quintero Rolón. Una agenda que ha tenido mujeres valientes desde la teoría, pero también desde el activismo contra ese mundo “prostituyente”. Abolir, pero sin criminalizar a las víctimas y sobrevivientes de explotación sexual, para quienes la ternura y las políticas de inclusión deben ser posibles: dignidad, trabajo, salud y acceso pleno al Estado social de derecho o de bienestar. Abolir, no regular la explotación bajo la supuesta idea de un trabajo sexual. Eso sí, criminalizar al comprador de sexo, al proxeneta y al delincuente de la trata.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">“Quieren legalizar la prostitución bajo el falso argumento de proteger nuestros derechos. Pero lo que nosotras necesitamos no son derechos laborales para ser prostituidas; son derechos humanos para vivir con dignidad. (…) No queremos zonas de tolerancia, ni burdeles legales, ni empresarización del proxenetismo. No queremos que nos conviertan en cifras tributarias para enriquecer a quienes siempre nos explotaron. No queremos que el Estado nos abandone disfrazando su omisión de regulación. Queremos alternativas. Queremos oportunidades reales. Queremos que se cuestione la demanda. ¿Quiénes compran sexo? Prácticamente todos los hombres. Esa es la base del problema. Una sociedad que permite que el deseo masculino tenga más valor que la libertad femenina. Que justifica la compra de cuerpos como si fuera un derecho. Y que luego quiere maquillar esa violencia con contratos”.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Esas fueron las palabras de Claudia Yurley Quintero Rolón en una audiencia pública convocada por la Corte Constitucional y que luego dio lugar a la Sentencia SU-062 de 2019, en la cual, según palabras de Claudia: “No solo negó la tutela a la propietaria de un burdel, sino que dejó claro que no existe un derecho a exigir que el Estado habilite zonas para explotar la prostitución”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La misma voz que habló ante la Corte Constitucional decidió, desde la pluma, relatar la cruel experiencia del desplazamiento padecido, la huida con sus hijos y sin rumbo, la llegada a las frías ciudades y sus cinturones de miseria (“Bogotá, la ciudad que me tragó”), el ingreso al mundo de la explotación sexual para sobrevivir y superar el frío y el hambre, el carcelero, el proxeneta, el violento y violador que puede dormir, incluso, en la misma cama y al lado de sus hijos, el cuerpo explotado por años y décadas en plena sobrevivencia, la destrucción física a punta de comida precaria, adicciones y sustancias para sobrellevar el dolor, la morbilidad y las enfermedades, la mutación del cuerpo y la ayuda de las mujeres que poco a poco tocaron su puerta. Incluso el aliciente de algunas instituciones y servidores públicos que hacen la tarea por las víctimas, sin las cuales hubiese sido imposible huir de tamaño vejamen de vida al que están sometidas miles de mujeres que siguen en las calles, en las esquinas, en los antros de los proxenetas, secuestradas en casas o vigiladas por las pantallas. Luego vino el regreso al nombre, a la palabra y a la dignidad; la reconstrucción, la superación del dolor con los hijos, la terapia, mil veces la terapia, la construcción de caminos, el activismo y sus innumerables complejidades, envidias y acosos ascendentes, como ella los llama, y que la judicializaron por años, el premio Mujer Cafam, la creación de fundaciones y la consolidación de una marca activista que hoy le ha merecido un lugar en Colombia y en el mundo en la lucha contra la explotación sexual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La autora describe a la red de mujeres: las “ali Hadas”. Sin ellas no hubiese salido de ese torbellino. No todas cuentan con la misma suerte. Con la mano amiga de Luz Marina Bernal, una de las valientes Madres de Soacha, y tantas otras que aparecen en ese escrito, volvió a tener su nombre de pila, su cuerpo, sus hijos, su proyecto de vida y su historia. De Cúcuta fue vomitada hacia un territorio de esperanza y sobrevivencia como Cazucá, y allí esas “ali Hadas” llegaron a darle un vaso de agua, la mano y amor. Todo un reconocimiento para ellas en ese escrito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En fin, una vida que tuvo sentido el día en que entendió que su cuerpo y su mente estaban en plena creación de una agenda social y política de salvación para cientos y miles, pero también de una senda no exenta de enemigos. Y no es para menos: la lucha abolicionista, la construcción de alternativas, no para criminalizar a las mujeres vandalizadas, como ella las identifica, sino a quienes siguen sosteniendo la agenda “prostituyente” o proprostitución en Colombia, es profundamente peligrosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta psicóloga, terapeuta social y activista identifica tres caminos: el prohibicionista, donde, como ella lo relata, “el Estado se lava las manos castigando a quien está más abajo de la cadena y deja intacto al que compra y al que lucra”; el de la legalización o regulación, donde “el Estado se pone traje y corbata para administrar el mismo negocio. Se reparten licencias, se permiten burdeles, se abren zonas; a veces lo llaman trabajo sexual y prometen derechos laborales”; y un tercero, el abolicionista, más moderno en su criterio, donde “el esfuerzo grande no se invierte en recoger tasas ni en redactar reglamentos para locales, sino en construir salidas reales: ingresos de transición, vivienda, cupos de estudio, empleo, salud integral, cuidado para los hijos y regularización migratoria cuando aplique”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La diferencia, según ella, en lo profundo, es la pregunta ética que cada camino responde. El prohibicionismo pregunta: “¿Cómo saco de mi vista lo que me incomoda?” y responde con policías. La legalización pregunta: “¿Cómo ordeno un mercado que ya existe?” y responde con licencias. El abolicionismo pregunta: “¿Cómo reduzco la violencia y la desigualdad que alimentan ese mercado?” y responde con derechos, con límites a quienes compran y con alternativas para quienes han sido empujadas allí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es fácil. Pero esta última alternativa comienza a abrirse paso en Colombia, lentamente, en amplios sectores del feminismo contemporáneo y en las voces de quienes sobrevivieron al horror y decidieron contar lo que muchos prefieren no mirar. “Sobreviviente” no es un libro cómodo. Tal como lo señala la prologuista, Ana Cristina Restrepo Jiménez: “No es una batalla contra la sexualidad; es una conversación seria sobre el poder. La abolición mira a los hombres y les habla claro: el deseo no es derecho. Comprar acceso al cuerpo de otra persona no es libertad sexual; es dominación con recibo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un libro que confrontará a hombres, pero también a mujeres que hoy soportan el trabajo sexual desde el derecho y sus diversas aristas, las políticas públicas, la legislación, la doctrina y hasta la jurisprudencia. Un debate abierto sobre la ausencia de dignidad en el mundo de la violencia y la explotación sexual y las mentiras de la supuesta libertad o elección por la crueldad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cuántos y cuántas cambiarán, a partir de su lectura, la mirada sobre la supuesta libertad, autonomía y hasta el libre mercado de la crueldad y los cuerpos? El debate está abierto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nota: Bella edición de este texto y gran felicitación a las ilustradoras Sara Daniela Herrera Pereira y Mariana Hernández Useche (técnica en grafito sobre papel) y a Claudia Fernández Franco por el acompañamiento editorial realizado a la autora.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



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<a class="twitter-timeline" data-width="500" data-height="750" data-dnt="true" href="https://twitter.com/LiliEstupinanAc?ref_src=twsrc%5Etfw">Tweets by LiliEstupinanAc</a><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
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<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.youtube.com/@LoslentesdeLiliana">https://www.youtube.com/@LoslentesdeLiliana</a></p>
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        <author>Liliana Estupiñán Achury</author>
                    <category>Una habitación digital propia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128999</guid>
        <pubDate>Wed, 13 May 2026 16:10:49 +0000</pubDate>
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                            </item>
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        <title>El Diagnóstico de Gaviria: Urge un Cambio Antropológico para la Sostenibilidad en Bio-entorno</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/el-diagnostico-de-gaviria-urge-un-cambio-antropologico-para-la-sostenibilidad-en-bio-entorno/</link>
        <description><![CDATA[<p>Gaviria ofreció a la Fundación Bioentorno, en la celebración de sus 17 años, fue una apertura profunda de sus conocimientos y su tiempo, un gesto cargado de propósito y sentido. Fue profundamente conmovedor atestiguar la resonancia de sus palabras en la audiencia. Silvana Mojica, presidenta de la organización, retomó su voz para destacar cómo las personas asistentes —provenientes de sectores tan diversos como el farmacéutico y el veterinario— expresaron su deseo de aportar al planeta desde sus realidades y necesidades sociales.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Mar Candela</strong></p>



<h1 class="wp-block-heading"><strong>La Encrucijada de la Gran Aceleración</strong></h1>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Los derechos de la tierra Alejandro Gaviria en Bioentorno  - Mar Candela respaldo organización " width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/yAyXoO4QgnU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph">En medio de la encrucijada definitoria de nuestro tiempo, donde el &#8220;gran escape&#8221; de la humanidad de la pobreza choca frontalmente con la &#8220;gran aceleración&#8221; de la crisis ambiental, las voces que logran articular esta tensión con claridad son invaluables. Alejandro Gaviria, en su reciente intervención, no solo diagnosticó la enfermedad de nuestra era, sino que ofreció un marco conceptual robusto que debe ser adoptado por instituciones como la Fundación Bioentorno.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-background" style="background-color:#669f1c">Más Allá de la Solución Tecnológica</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Esta fundación lleva 17 años educando y comunicando desde el trabajo directo con mujeres y jóvenes en asuntos ambientales. Para mí, haber compartido un semestre de cerca con esta labor ha sido un honor. Agradezco profundamente a Alejandro por aportar su sabiduría, su mirada crítica y su sensibilidad a un tema urgente y fundamental: el de cuidar nuestra casa común. Al final, si no hay planeta, no tenemos nada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gaviria nos confronta con la incertidumbre inherente a este momento. No podemos ignorar la narrativa liberal que confía ciegamente en la innovación económica para salvarnos, ni desoír la advertencia más dura: que el capitalismo, tal como lo conocemos, es fundamentalmente insostenible. Su aporte reside precisamente en obligarnos a transitar entre estas dos visiones extremas, manteniendo la lucidez y la esperanza.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-contrast-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-c833b25a2aa71714112e5a86e4e1e726">El obsequio intelectual que Alejandro Gaviria ofreció a la Fundación Bioentorno, en la celebración de sus 17 años, fue una apertura profunda de sus conocimientos y su tiempo, un gesto cargado de propósito y sentido. Fue profundamente conmovedor atestiguar la resonancia de sus palabras en la audiencia. Silvana Mojica, presidenta de la organización, retomó su voz para destacar cómo las personas asistentes —provenientes de sectores tan diversos como el farmacéutico y el veterinario— expresaron su deseo de aportar al planeta desde sus realidades y necesidades sociales.</h3>



<p class="has-background wp-block-paragraph" style="background-color:#4d7a13"><strong>La Ética del Cuidado en lo Cotidiano</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los aportes más potentes de su intervención fue el llamado a un cambio profundo en la conciencia y el comportamiento humano. No bastan las soluciones tecnológicas: necesitamos una transformación ética que nos devuelva la capacidad de sentirnos parte de la naturaleza. Esta urgencia no nace del romanticismo, sino de la supervivencia. En este sentido, la educación ambiental no puede limitarse a la transmisión de datos, sino que debe cultivar una conexión emocional con la biodiversidad. Solo así será posible sostener una ética del cuidado que no se agote en el discurso.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Su análisis sobre la tragedia de los comunes y la necesidad de ingeniería de normas sociales para proteger lo colectivo es especialmente relevante para organizaciones como Bioentorno. Si algo ha demostrado esta fundación es que las transformaciones estructurales comienzan en lo cotidiano: en la forma como nos relacionamos con el agua, con el suelo, con los otros seres vivos y entre <strong>nosotras mismas</strong>.</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Para Bioentorno, y para quienes trabajamos en la intersección entre innovación, educación y ecología, el llamado de Gaviria es inequívoco: <strong>urge un cambio antropológico y político</strong>. La tecnología no es suficiente; necesitamos una reorientación ética sobre nuestro lugar en el mundo. Su visión, anclada en un humanismo positivo, nos recuerda que la aventura humana no debe darse a costa del planeta.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-contrast-color has-secondary-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-596d41a1c720cbbfcdf12348b5c0da32">El Horizonte Ético</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Su conclusión, inspirada en Gary Snyder —&#8221;mantenerse juntos, aprender flores y caminar ligero&#8221;—, es más que una metáfora: es un horizonte ético. Un mantra que debe guiar nuestra labor cotidiana, desde la ciencia hasta la poesía, desde la política hasta la educación ambiental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El aporte de Alejandro Gaviria no es solo un discurso; es una brújula intelectual que ilumina el camino hacia una sostenibilidad genuina. Es hora de que las fundaciones, los liderazgos comunitarios y los movimientos ambientales integren esta lucidez en cada estrategia, asegurando que el progreso económico no sea la lápida del futuro ecológico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Te invito a ver la ponencia completa de Alejandro Gaviria en el marco del aniversario de Bioentorno. <a href="https://youtu.be/yAyXoO4QgnU?si=wXvXCnbnzwlcMSTD">Vale cada minuto.</a></p>



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        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122899</guid>
        <pubDate>Fri, 28 Nov 2025 22:38:23 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El Diagnóstico de Gaviria: Urge un Cambio Antropológico para la Sostenibilidad en Bio-entorno]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Lilia Méndez: El Feminismo Artesanal que Teje una Nueva Realidad y Recicla el Destino</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/lilia-mendez-el-feminismo-artesanal-que-teje-una-nueva-realidad-y-recicla-el-destino/</link>
        <description><![CDATA[<p>Lilia creció en la pobreza, enfrentó la discriminación y conoció el dolor más profundo que puede experimentar una madre: la humillación a su hijo. El día que su niño fue expulsado del colegio por no tener el uniforme, ese evento terrible, no la hundió. ¡Ese golpe la impulsó a una meta monumental! Ella tomó esa vergüenza y con la Fundación Tato, la convirtió en uniformes dignos para cientos de niñas y niños.</p>
<p>Esto es el Feminismo Artesanal: la capacidad única de las mujeres de tejer y destejer la realidad desde sus propias manos, desde su entorno inmediato</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Nosotras, las que estamos dispuestas a transformar el mundo, sabemos que la inspiración no viene de un cuento de hadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo lo digo con todas mis letras: Lilia Méndez no es una simple recicladora. Es una &#8220;<strong>Ingeniera Social del Capital Humano</strong>&#8221; autodidacta  y una muestra viva del <strong>Feminismo Artesanal</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Ella ha tomado el trauma, la escasez y la discriminación, y los ha convertido en la materia prima de un imperio ético.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Lilia Méndez del reciclaje de carreta al reciclaje al  transformador de vida - Con Mar Candela " width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/POiBnDHT4PU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">¡Escúchenme bien, todas las personas!  Nace del barro, del dolor y de una convicción innegociable. La historia de <strong>Lilia Méndez</strong> es esa clase de inspiración; es la prueba irrefutable de que la pobreza, antes que una condena económica, se desactiva con herramientas, procesos y oportunidades más que con poder mental.</h2>



<h3 class="wp-block-heading">I. El Feminismo Artesanal: Tejer y Destejer la Realidad</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Lilia creció en la pobreza, enfrentó la discriminación y conoció el dolor más profundo que puede experimentar una madre: la humillación a su hijo. El día que su niño fue expulsado del colegio por no tener el uniforme, ese evento terrible, no la hundió. <strong>¡Ese golpe la impulsó a una meta monumental!</strong> Ella tomó esa vergüenza y con la Fundación Tato, la convirtió en uniformes dignos para cientos de niñas y niños.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto es el <strong>Feminismo Artesanal</strong>: la capacidad única de las mujeres de <strong>tejer y destejer la realidad</strong> desde sus propias manos, desde su entorno inmediato. Es la acción de remendar el tejido social roto que el patriarcado, el clasismo y la pobreza nos impusieron. Lilia no esperó a un decreto; ella usó su resiliencia y su propia iniciativa para coser un futuro diferente. Al fundar Ora Marianis, ella no solo sumó fuerzas; creó un activo económico colectivo donde antes solo había despojo.</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>La investigación sobre emprendimiento femenino confirma que la resiliencia y la autoeficacia son factores clave para que las mujeres, aún en contextos difíciles, logren impulsar negocios y obtener mayor participación laboral, demostrando su capacidad de negociar y construir su propia posición de responsabilidad. <br><a href="https://cladea.org/wp-content/uploads/2022/01/paper-126.pdf"><strong>PERSPECTIVA TEÓRICA SOBRE LOS FACTORES QUE IMPULSAN EL EMPRENDIMIENTO FEMENINO</strong></a></p></blockquote></figure>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">II. La Urgencia de la Metacognición: El Saber Como Liberación</h3>



<p class="wp-block-paragraph">En nuestra conversación vía whasapp  , Lilia manifestó  su deseo de terminar la primaria y el bachillerato. Ella lo sabe: a pesar de todo su éxito y de su inmenso intelecto práctico, hay una sed de conocimiento formal que la llama.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay gente que dice que el estudio no sirve para nada, porque confunde la educación con la riqueza monetaria. <strong>¡Qué ingenuidad!</strong> </p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio tiene un costo mayor que el dinero. Es nuestra herramienta más poderosa para liberarnos de la ingenuidad. La educación, en su sentido más amplio —la psicoeducación, la lectura, el discernimiento— nos permite tener <strong>agenda y agencia propia</strong> sobre nuestra vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos libera de viejos conceptos, de normas patriarcales y de narrativas clasistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una mujer con educación sabe cómo defenderse de la manipulación. No solo hablo de ir a una universidad; hablo de la <strong>capacidad de la metacognición</strong>, de pensar sobre cómo pensamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Es lo que permite a Lilia transformarse nuevamente, evolucionar de líder gremial a <em>speaker</em> y escritora. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La Mentalidad de Crecimiento que la sacó de la carreta ahora la impulsará hacia la biblioteca.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ver el Respaldo Académico:</strong> La Mentalidad de Crecimiento es la creencia de que las habilidades pueden desarrollarse con esfuerzo. Los estudios indican que las personas con esta mentalidad atribuyen sus errores a la falta de esfuerzo, no a la falta de habilidad, y buscan activamente aprender para enfrentarse a futuros reveses. <a href="https://desarrollo-infantil.iadb.org/es/innovaciones/region_lac/mentalidad-de-crecimiento-para-un-mejor-futuro"><strong>MENTALIDAD DE CRECIMIENTO PARA UN MEJOR FUTURO (BID/IPA)</strong></a></p>
</blockquote>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">III. El Hilo de Esperanza que nos Une</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Lilia Méndez, la mujer que nos enseñó a reciclar la adversidad en propósito, nos deja la lección más importante del <strong>Feminismo Artesanal</strong>: el trabajo más revolucionario no es el que se hace en la tribuna, sino el que se hace en el día a día, con las manos, tejiendo dignidad en la comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo tengo profunda curiosidad por el futuro de esta historia de vida. Estoy segura de que pronto les contaré sobre su desarrollo académico e intelectual, ese nuevo capítulo que le permitirá afinar las herramientas para su liberación total.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A todas las personas que me leen hoy: ¡Despierta tu mentalidad recicladora y teje una nueva realidad! Ha sido un honor compartir con ustedes este espacio hoy para darles a conocer a Lilia Méndez. De corazón a corazón.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Lilia Méndez del reciclaje de carreta al reciclaje al  transformador de vida - Con Mar Candela " width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/POiBnDHT4PU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este encuentro personal fue posible gracias a la generosa colaboración del fotógrafo y artista visual <strong>Andrés Reina</strong>, la asesora de imagen colombiana <strong>Vanessa Valveri</strong>, y la <strong>Fundación Bio Entorno</strong>, quienes proporcionaron la locación para este diálogo.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122307</guid>
        <pubDate>Tue, 11 Nov 2025 01:38:18 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/10211804/ll-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Lilia Méndez: El Feminismo Artesanal que Teje una Nueva Realidad y Recicla el Destino]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Mariposas monarcas y murciélagos magueyeros: buscan dos amenazados polinizadores en la isla más grande de México</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/mariposas-monarcas-y-murcielagos-magueyeros-buscan-dos-amenazados-polinizadores-en-la-isla-mas-grande-de-mexico/</link>
        <description><![CDATA[<p>Apenas bajan de la lancha y pisan la arena de la&nbsp;Isla Tiburón, aparece en el cielo. Los investigadores y conservacionistas de la Nación Comcáac dejan caer sus mochilas y el equipo de campamento para correr tras ella, redes en mano. La&nbsp;mariposa, de un intenso color naranja, revolotea en lo alto mientras dos biólogos saltan intentando [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un primer monitoreo de polinizadores en la Isla Tiburón —la más grande de México— confirmó la presencia de Asclepias albicans, planta hospedera de la mariposa monarca (Danaus plexippus), evidenciando el potencial de la isla como corredor o sitio de alimentación dentro de su ruta migratoria occidental.</em></li>



<li><em>Monitores comunitarios de la Nación Comcáac y académicos mexicanos combinan ciencia y conocimiento tradicional para fortalecer la conservación del patrimonio natural y cultural de la isla, propiedad de este pueblo indígena.</em></li>



<li><em>El proyecto también busca documentar la presencia del murciélago magueyero menor (Leptonycteris yerbabuenae), un polinizador clave que hasta ahora no había sido suficientemente estudiado.</em></li>



<li><em>Las acciones en Isla Tiburón establecen una línea base para el seguimiento de especies esenciales para la polinización en México, cuya relevancia aumenta al ser migratorias y compartidas con países vecinos, así como amenazadas.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Apenas bajan de la lancha y pisan la arena de la&nbsp;<strong>Isla Tiburón</strong>, aparece en el cielo. Los investigadores y conservacionistas de la Nación Comcáac dejan caer sus mochilas y el equipo de campamento para correr tras ella, redes en mano. La&nbsp;<strong>mariposa</strong>, de un intenso color naranja, revolotea en lo alto mientras dos biólogos saltan intentando atraparla. No es tarea fácil: capturar un insecto tan ágil, requiere mucha destreza, pero también sigilo. Después de varios intentos y risas contenidas entre la vegetación, logran finalmente encerrarla en un frasco para observarla de cerca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Erika Barnett la mira a través del plástico, tratando de descifrar los dibujos que las finas venas negras trazan en sus alas.&nbsp;<strong>“¿Será una mariposa monarca?”</strong>, se pregunta la representante de los monitores comunitarios comcáac que lidera la visita de campo. Luego corrige: “No, no tiene las venas gruesas; es una mariposa reina&nbsp;<em>(Danaus gilippus)</em>”, dice sobre una de las especies más parecidas a la&nbsp;<strong><em>Danaus plexippus</em></strong>, la mariposa que buscan encontrar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266546"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/31191755/IMG_1992-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-266546" /><figcaption class="wp-element-caption">Erika Adriana Barnett Díaz, líder del grupo de monitores de la comunidad comcáac, mostrando una mariposa reina (<em>Danaus gilippus ssp</em>). Foto: cortesía Arantxa Peralta García / IBUNAM – CCC</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Sal,&nbsp;<em>sennel</em>”, invita Barnett suavemente a la mariposa en&nbsp;<em>cmiique iitom</em>, la lengua de su pueblo. Da un par de golpecitos con el índice en el frasco para animarla a salir y posarse sobre su mano. Unos segundos después, el insecto emprende el vuelo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La posible presencia de la mariposa monarca en la Isla Tiburón —la más grande de México y territorio de la Nación Comcáac, ubicada frente a las costas de Sonora— abre la oportunidad de explorar nuevas perspectivas científicas sobre las funciones ecológicas de este&nbsp;<strong>polinizador</strong>&nbsp;en ambientes insulares. Además, podría ayudar a identificar áreas prioritarias para la conservación de esta amenazada especie en territorio mexicano.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266597"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/03183143/IMG_2505.jpg" alt="" class="wp-image-266597" /><figcaption class="wp-element-caption">Grupo de monitores de la comunidad comcáac y personal de IBUNAM y CCC en la Isla Tiburón, Sonora. Foto: cortesía Arantxa Peralta García / IBUNAM – CCC</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta ahora no existen registros de la mariposa monarca en la isla.&nbsp;<strong>Sin embargo, hay indicios de que podría encontrarse allí durante su ruta migratoria.</strong>&nbsp;Eso es, precisamente, lo que el equipo intenta descubrir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A mediados de octubre de 2025,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;acompañó esta visita de campo en el Golfo de California, donde un equipo de investigadores del&nbsp;<strong>Instituto de Biología de la UNAM</strong>&nbsp;y de la organización&nbsp;<strong>Ciencia y Comunidad por la Conservación A.C.</strong>, en colaboración con la&nbsp;<strong>Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas</strong>&nbsp;(Conanp), conservacionistas y monitores comunitarios comcáac, trabaja en establecer las líneas base para el monitoreo de dos importantes polinizadores: la mariposa monarca y&nbsp;<strong>el murciélago magueyero menor</strong>&nbsp;<em>(Leptonycteris yerbabuenae)</em>, especie clave para los ecosistemas áridos de México, cuya falta de estudios sistemáticos ha limitado el conocimiento de su papel dentro del ecosistema insular.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266547"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/31191939/IMG_2065-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-266547" /><figcaption class="wp-element-caption">Ejemplar de mariposa reina (<em>Danaus gilippus ssp</em>). Foto: cortesía Arantxa Peralta García / IBUNAM – CCC</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El vuelo de las monarcas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Días antes de partir hacia la Isla Tiburón, el grupo de monitores comcáac se reunió en un centro comunitario de Socaaix —nombre originario de Punta Chueca, su localidad— para prepararse. En los talleres guiados por los especialistas de la UNAM y del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), el conocimiento científico se entrelazó con el tradicional en un diálogo sobre los polinizadores. El grupo, integrado mayormente por mujeres jóvenes, aprendió, por ejemplo, a identificar a la mariposa monarca y a distinguirla de otras especies con rasgos similares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También se adentraron en los detalles de su migración, considerada la más extensa y emblemática del mundo de los insectos. Una generación excepcionalmente longeva —con individuos que pueden vivir hasta ocho meses y que por ello se conoce como la generación&nbsp;<strong>Matusalén</strong>, en alusión al personaje bíblico que, según la Biblia, vivió 969 años— recorre hasta 4000 kilómetros&nbsp;<strong>desde Canadá y Estados Unidos hasta los bosques de oyamel en México</strong>, donde pasa el invierno. Este asombroso recorrido, que asegura la supervivencia de la especie, es considerado uno de los fenómenos naturales más impresionantes del planeta.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266544"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/31190432/Captura-de-pantalla-2025-10-31-a-las-11.13.06-a.m.png" alt="" class="wp-image-266544" /><figcaption class="wp-element-caption">Las rutas migratorias de la mariposa monarca. Mapa: cortesía Conanp</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 2022, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica a la mariposa monarca como En Peligro, reflejando la amenaza que enfrentan sus poblaciones. En México, la actualización más reciente de la norma oficial&nbsp;<a href="https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5754858&amp;fecha=14/04/2025">NOM-059-SEMARNAT-2025</a>&nbsp;la considera Sujeta a Protección Especial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque la ciencia ha identificado tres grandes rutas migratorias —oriental, central y occidental—, su recorrido puede variar según las condiciones ambientales y la disponibilidad de recursos. Pero hay algo que no cambia: para completar esa extraordinaria travesía, las monarcas dependen del&nbsp;<strong>algodoncillo</strong>&nbsp;—algunas especies de&nbsp;<strong><em>Asclepias</em></strong>—, plantas fundamentales en su ciclo de vida. De ellas obtienen el néctar que las alimenta, mientras que sus hojas sirven como refugio para sus huevos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266549"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/31193221/IMG_1547-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-266549" /><figcaption class="wp-element-caption">Algodoncillo blanco (<em>Asclepias albicans</em>) registrada en Isla Tiburón, Sonora, en el noroeste de México. Este hallazgo confirma la presencia de una planta hospedera de mariposa monarca (<em>Danaus plexippus</em>) en el ambiente insular más grande del país. Foto: cortesía Arantxa Peralta García / IBUNAM – CCC</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“La ruta occidental se extiende desde el oeste de Estados Unidos —en California, Nevada y Arizona— hacia el noroeste de México, cruzando por Baja California y Sonora, y continúa hacia el centro del país”, explica José Juan Flores, académico del Instituto de Biología de la UNAM. “<strong>Esta última ruta incluye áreas cercanas a Isla Tiburón</strong>, lo que refuerza la posibilidad de que la especie utilice la isla como sitio de alimentación o descanso”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y ahí es donde surge otra de las pistas clave para encontrarla:&nbsp;<strong>la Isla Tiburón tiene&nbsp;<em>Asclepias</em>.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266602"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/03185238/Captura-de-pantalla-2025-11-03-a-las-11.51.49-a.m.png" alt="" class="wp-image-266602" /><figcaption class="wp-element-caption">El biólogo José Juan Flores y la monitora comunitaria Erika Barnett observando un ejemplar de&nbsp;<em>Asclepias albicans</em>. Foto: Astrid Arellano</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En los talleres, también se aprendió sobre el&nbsp;<strong>murciélago magueyero menor</strong>, un mamífero polinizador y migratorio fundamental no solo para los ecosistemas, sino para la cultura mexicana. Al polinizar agaves, cactáceas y otras plantas nectaríferas, contribuye directamente a la producción de los derivados del maguey, entre los que destacan el tequila, el mezcal, el pulque y otras bebidas tradicionales como el&nbsp;<strong>bacanora</strong>, un destilado sonorense hecho a partir del&nbsp;<em>Agave angustifolia</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sus migraciones pueden alcanzar hasta 1200 kilómetros. Durante el verano, se les encuentra en el norte de México y en el sur de Estados Unidos, mientras que en invierno se trasladan hacia el centro y sur de México. Este desplazamiento estacional no es casual:&nbsp;<strong>coincide de manera precisa con la floración de las plantas que polinizan</strong>, asegurando su alimentación y contribuyendo al equilibrio de los ecosistemas que habitan. Sin embargo, su supervivencia está en riesgo. La UICN enlistó a la especie en 2020 como Casi Amenazada, mientras que la actualización a la norma mexicana la clasificó como Amenazada en 2025.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266550"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/31193355/IMG_1088-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-266550" /><figcaption class="wp-element-caption">Los biólogos Dulce Troncoso y Vladimir Rojas, durante los talleres sobre polinizadores con los monitores comunitarios comcáac. Foto: cortesía Arantxa Peralta García / IBUNAM – CCC</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El equipo comcáac de monitores comunitarios ha dado un paso importante gracias al acceso a nueva tecnología para seguir a esta y otras especies de murciélagos. A través de la Conanp,&nbsp;<strong>se obtuvieron varias cámaras trampa y detectores Echo Meter Touch</strong>, un aparato portátil que traduce las ecolocalizaciones de los murciélagos en frecuencias audibles para los humanos y que permite escuchar, grabar e identificar murciélagos con un teléfono o tableta Android.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266615"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/03215227/Mar-y-Sierra-Silvestre-iNaturalist-Conabio.jpeg" alt="" class="wp-image-266615" /><figcaption class="wp-element-caption">Murciélago magueyero menor (<em>Leptonycteris yerbabuenae</em>), especie clave para la polinización en los ecosistemas áridos de México. Foto: cortesía Mar y Sierra Silvestre / iNaturalist / Conabio</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Estas herramientas son muy importantes y ponen al equipo comcáac en la punta del sistema de monitoreo comunitario, al ser herramientas muy actualizadas”, describe Flores. “Ya no tendrán que poner una red [para capturar individuos] y después usar una guía dicotómica, que es más complicada, para determinar las especies”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266551"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/31193444/IMG_2097-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-266551" /><figcaption class="wp-element-caption">Rosa Barnett y Alissa López Barnett, monitoras comunitarias comcáac, durante la práctica de fototrampeo. Foto: cortesía Arantxa Peralta García / IBUNAM – CCC</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Explorando la Isla Tiburón</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La Isla Tiburón es parte del territorio ancestral de la Nación Comcáac. Con sus 120 800 hectáreas, es considerada un lugar sagrado y fue reconocida como propiedad del pueblo indígena por decreto presidencial en 1975. Actualmente, forma parte del Área de Protección de Flora y Fauna Islas del Golfo de California y es considerada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) como&nbsp;<a href="https://datos.abiertos.inecc.gob.mx/Datos_abiertos_INECC/CGACC/DocumentosRIslasMarias/Eje3_ImpactosDelCambioClimaticoEnTerritorioInsularMexicano/EstudiosAguirreEtAl/IslasMarMetodologia.pdf?utm_source=chatgpt.com">una de las zonas mejor conservadas del Desierto Sonorense</a>. La isla resguarda una sorprendente biodiversidad, con cerca de 300 especies de plantas que van desde el matorral desértico hasta los manglares considerados los más septentrionales y frágiles del continente y que, por cierto,&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2022/01/mexico-sembrar-manglares-en-el-desierto-nacion-comcaac-cambio-climatico/">Erika Barnett, su familia y su equipo, protegen</a>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266545"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/31191116/Captura-de-pantalla-2025-10-31-a-las-12.08.58-p.m-768x512.png" alt="" class="wp-image-266545" /><figcaption class="wp-element-caption">Ejemplar de mariposa reina (<em>Danaus gilippus ssp)</em>. Foto: cortesía Arantxa Peralta García / IBUNAM – CCC</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En las laderas áridas y costas rocosas que forman sus paisajes habitan 39 especies de reptiles y anfibios —diez de ellas endémicas—, junto con 52 mamíferos terrestres, entre los que destacan el venado bura&nbsp;<em>(Odocoileus hemionus sheldoni)</em>&nbsp;y el borrego cimarrón&nbsp;<em>(Ovis canadensis)</em>, y cuatro especies endémicas, como la liebre antílope de la Isla Tiburón&nbsp;<em>(Lepus alleni tiburonensis)</em>. Al mirar el cielo, en los árboles o la costa, es posible identificar hasta 178 especies de aves, muchas de ellas migratorias. En sus aguas adyacentes —como el&nbsp;<strong>Canal del Infiernillo</strong>, que separa la isla de la comunidad nativa de&nbsp;<em>Socaaix</em>—, nadan más de 200 especies de peces y una decena de mamíferos marinos. Los insectos, agrupados en unas 80 familias, completan este intrincado mosaico ecológico del noroeste mexicano.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266552"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/31194229/IMG_1238-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-266552" /><figcaption class="wp-element-caption">Las monitoras comunitarias comcáac preparando el trabajo de campo en la Isla Tiburón, en el horizonte de la fotografía. Foto: cortesía Arantxa Peralta García / IBUNAM – CCC</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El equipo de investigación conformado por 12 personas se adentró a explorar este paisaje durante cuatro días. Allí, las jornadas iniciaban muy de mañana con un desayuno ligero en el campamento para luego tomar las mochilas y redes para emprender camino hacia el interior de la isla, en busca de pistas que confirmaran la presencia de la mariposa monarca.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266553"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/31194445/IMG_1929.jpg" alt="" class="wp-image-266553" /><figcaption class="wp-element-caption">Personal de CCC y del IBUNAM, con miembros de la comunidad comcáac en búsqueda de mariposa monarca y&nbsp;<em>Asclepias</em>. Foto: cortesía Arantxa Peralta García / IBUNAM – CCC</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El indicio principal era claro desde hacía tiempo: a inicios de la década de 2000, Humberto Romero, botánico de la comunidad comcáac y el ecólogo Ben Wilder, habían ubicado con marcas satelitales algunos sitios con presencia de&nbsp;<em>Asclepias albicans</em>, la planta clave para la vida del insecto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, Maximiliano López Romero, sobrino de Humberto Romero y quién siguió sus pasos en la botánica, fue quien guió al grupo comcáac e investigadores hasta el encuentro con estas plantas. Hubo que caminar entre rocas y pequeños senderos repletos de vegetación para llegar hasta un valle con pasto, rodeado de cerros.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266599"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/03184156/Captura-de-pantalla-2025-10-31-a-las-1.49.49-p.m.png" alt="" class="wp-image-266599" /><figcaption class="wp-element-caption">El equipo recorriendo un valle marcado como un punto con presencia de&nbsp;<em>Asclepias albicans</em>. Foto: Astrid Arellano</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Ellos estaban trabajando en un libro, más o menos en 2003, y mi tío nos dio el registro con los puntos que identificaron”, explica López Romero. “Los individuos que hemos visto no han aumentado:&nbsp;<strong>es un parche reducido</strong>, sin embargo, siguen ahí y eso es importante”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266596"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/03182500/Captura-de-pantalla-2025-11-03-a-las-11.22.39-a.m.png" alt="" class="wp-image-266596" /><figcaption class="wp-element-caption">Maximiliano López Romero, botánico y conservacionista comcáac, en busca de mariposas monarca. Foto: Astrid Arellano</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las&nbsp;<em>Asclepias</em>&nbsp;monitoreadas por el equipo, aunque con ausencia de flores y frutos —que según López Romero, se pueden ver entre marzo y junio— siguen verdes. Algunas de estas plantas, incluso, tenían orugas y crisálidas de otras especies de mariposas. Pero de la monarca, no había un rastro evidente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En varias ocasiones, el equipo logró capturar mariposas reina, pero más de una vez estuvieron casi seguros de haber avistado monarcas cerca de las pitayas agrias o los tomatillos —deliciosos frutos del desierto— que, además de volar más rápido y alto, eran notablemente más grandes que las mariposas que habían logrado atrapar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266561"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/31205223/Captura-de-pantalla-2025-10-31-a-las-1.49.37-p.m.png" alt="" class="wp-image-266561" /><figcaption class="wp-element-caption">La pitaya agria (<em>Stenocereus gummosus</em>) es un cactus columnar con frutos y se encuentra en la Isla Tiburón. Foto: Astrid Arellano</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Un hecho particularmente relevante fue la observación de una mariposa volando sobre el Canal del Infiernillo, entre la isla y el continente”, explica José Juan Flores. “Aunque se asemejaba a una especie del género&nbsp;<em>Danaus</em>&nbsp;—probablemente una reina—, su vuelo sostenido sobre el agua con apoyo de las corrientes de aire indica que&nbsp;<strong>el canal no representa una barrera para los polinizadores voladores</strong>, sino una zona de tránsito posible entre la isla y el continente”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266554"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/31194704/IMG_1990.jpg" alt="" class="wp-image-266554" /><figcaption class="wp-element-caption">Alissa López Barnett, participante de la comunidad comcáac en el proyecto científico, muestra una mariposa reina (<em>Danaus gilippus ssp</em>). Foto: cortesía Arantxa Peralta García / IBUNAM – CCC</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La búsqueda del murciélago magueyero menor también implicó un reto. Al caer el atardecer, durante varios días, el equipo salía a recorrer el monte para instalar redes de niebla y cámaras trampa en algunos puntos donde se intuía la presencia de murciélagos, como una biznaga endémica&nbsp;<em>Ferocactus tiburonensis</em>&nbsp;—que aún tenía sus características flores amarillas—, y colocaron el Echo Meter Touch cerca de cactáceas, formaciones rocosas o pequeñas cuevas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde que Alissa López Barnett aprendió a usar el Echo Meter Touch, no pudo detenerse. El entusiasmo de la joven de 19 años —quien se involucró en temas de conservación desde los 16— la llevó a explorar una y otra vez distintos sitios, poniendo a prueba las capacidades del equipo para identificar murciélagos. Gracias a su perseverancia y la de sus compañeras —como Rosa Barnett, de 25 años, quien lleva unos seis años monitoreando tortugas marinas y se sumó en esta ocasión a los trabajos en la isla—,&nbsp;<strong>se logró la detección de al menos 14 especies de murciélagos</strong>, cuyos registros serán confirmados posteriormente en el Laboratorio de Bioinformática de la Biodiversidad del Instituto de Biología de la UNAM. Estos registros&nbsp;<strong>posiblemente duplicarían el número de especies confirmadas para la isla</strong>&nbsp;que, hasta la fecha, consta de entre 7 u 8 especies reportadas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266555"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/31194816/IMG_1765.jpg" alt="" class="wp-image-266555" /><figcaption class="wp-element-caption">Personal de la Conanp y del IBUNAM explican ante miembros de la comunidad comcáac cómo colocar redes niebla para la captura de murciélagos. Foto: cortesía Arantxa Peralta García / IBUNAM – CCC</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque López Barnett nunca ha tenido un murciélago cerca, los ha visto volar. “Se me hace muy emocionante poder verlos, escucharlos”, dice la monitora. Para ella, estos registros no solo son un logro científico o personal, sino una herramienta para generar conciencia en su propia comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Esto es importante para que las demás personas sepan qué hay en la isla, para compartir los registros y para la conservación” sostiene López Barnett. “Me gustaría que los jóvenes se den la oportunidad de conocer la naturaleza, de caminar por la playa o el cerro y ver a las especies que merecen ser cuidadas”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266556"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/31195009/IMG_2146.jpg" alt="" class="wp-image-266556" /><figcaption class="wp-element-caption">Equipo de CCC y la comunidad comcáac, en la práctica del uso del Echo Meter Touch para registrar murciélagos. Foto: cortesía Arantxa Peralta García / IBUNAM – CCC</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Que el magueyero menor no aparezca en la lista de especies registradas,&nbsp;<strong>no significa que no esté en la isla</strong>, insiste José Juan Flores. Este primer acercamiento al monitoreo de polinizadores, enfocado en dos especies emblemáticas, constituye una línea base fundamental para consolidar el trabajo colaborativo entre los monitores comunitarios, el equipo científico y las instituciones involucradas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Estuvimos trabajando en una zona donde no hay muchos cardones y, los que están, no están fructificando ahora”, explica el biólogo. “El año que viene, vamos a proponer dos visitas más: una en estos meses —que es cuando la mariposa monarca migra— y la otra cuando los cardones estén fructificando”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266559"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/31195959/IMG_0885.jpg" alt="" class="wp-image-266559" /><figcaption class="wp-element-caption">La Isla Tiburón alberga cerca de 300 especies de plantas. Foto: cortesía Arantxa Peralta García / IBUNAM – CCC</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Por su biodiversidad,&nbsp;<strong>la Isla Tiburón debe recibir un valor especial como refugio natural para polinizadores</strong>, afirma Flores. Este sitio debe mantenerse y reconocerse como un punto estratégico para la investigación y conservación de especies migratorias, donde la colaboración entre comunidad y ciencia será clave para documentar y proteger su riqueza natural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Considero que el monitoreo de la flora y fauna en Isla Tiburón debe realizarse siempre de la mano de la comunidad comcáac, quienes son actores esenciales para lograr un monitoreo respetuoso y efectivo”, concluye el especialista. Su participación garantiza no solo la protección del ecosistema, sino también el respeto y la preservación del valioso patrimonio cultural que representa la isla.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266560"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/31200116/IMG_1883.jpg" alt="" class="wp-image-266560" /><figcaption class="wp-element-caption">Paisaje de la Isla Tiburón. Foto: cortesía Arantxa Peralta García / IBUNAM – CCC</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Juntas por la conservación</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Erika Barnett escala un cerro muy empinado y rocoso en busca de un punto marcado satelitalmente por la presencia de&nbsp;<em>Asclepias</em>. La subida es difícil por las rocas sueltas, pero no se detiene. A su lado avanzan otras jóvenes que, aunque han visitado la Isla Tiburón desde niñas con sus familias o por las ceremonias de su pueblo en este territorio sagrado, ahora lo hacen con un propósito distinto: trabajar por su conservación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Las jóvenes están muy entusiasmadas con este proyecto y son muy participativas”, dice Barnett. “Para nosotras esto es muy importante porque ahora estamos en campo y están aprendiendo mucho sobre polinizadores: lo que a ellas se les hace difícil aprender en el salón, ahora lo ven aquí”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266557"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/31195306/IMG_2085.jpg" alt="" class="wp-image-266557" /><figcaption class="wp-element-caption">Meydelin Montaño Herrera, Rosa Barnett, Alissa López Barnett y Erika Barnett, monitoras comunitarias de la comunidad comcáac. Foto: cortesía Arantxa Peralta García / IBUNAM – CCC</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Barnett asegura que, ahora que están mejor capacitados y cuentan con equipo, seguirán visitando la isla siempre que puedan para practicar y perfeccionar la metodología de monitoreo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Vamos a buscar polinizadores por nuestra propia cuenta, por eso para nosotros es muy importante aprender bien de este curso”, confirma. “Esto nos sirve para continuar preservando nuestra isla tal como está, con su flora y su fauna”. La próxima vez que regresen, concluye la conservacionista, quizás puedan encontrar monarcas y magueyeros. Cada descubrimiento les recordará lo valioso de proteger su territorio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266558"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/31195846/IMG_2080.jpg" alt="" class="wp-image-266558" /><figcaption class="wp-element-caption">Grupo de monitores de la comunidad comcáac y personal de la Conanp, IBUNAM y CCC, en Isla Tiburón. Foto: cortesía Arantxa Peralta García / IBUNAM – CCC</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;foto de referencia. Mariposas monarca (Danaus plexippus), fotografiadas en El Santuario de El Rosario, en Zitácuaro, Michoacán, México.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía José Juan Flores / IBUNAM</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/">Astrid Arellano</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/11/mariposas-monarcas-y-murcielagos-magueyeros-buscan-dos-amenazados-polinizadores-en-la-isla-mas-grande-de-mexico/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122167</guid>
        <pubDate>Sun, 09 Nov 2025 14:48:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/07175358/Captura-de-pantalla-2025-11-03-a-las-2.57.53-p.m.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Mariposas monarcas y murciélagos magueyeros: buscan dos amenazados polinizadores en la isla más grande de México]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Resistir con palabra dulce: el diálogo indígena que combate la deforestación en Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/resistir-con-palabra-dulce-el-dialogo-indigena-que-combate-la-deforestacion-en-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Para los&nbsp;indígenas korebaju,&nbsp;la naturaleza no es un recurso: es vida, espíritu y materia. Cada río, planta, semilla y animal está entrelazado con el cosmos y sostiene el equilibrio que garantiza la salud de la comunidad y del territorio. En un momento en que la Amazonía enfrenta presiones por la ganadería, la deforestación y la minería, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La comunidad korebaju de El Diamante, en Solano, departamento de Caquetá, utiliza el diálogo con colonos y un plan de manejo ambiental y cultural como herramientas para proteger su territorio, combinando saberes ancestrales e inventarios participativos de fauna y flora.</em></li>



<li><em>Proyectos como la aplicación Mi Pez y la creación de un calendario ecológico muestran cómo los korebaju integran tecnología y ciencia comunitaria con conocimientos ancestrales.</em></li>



<li><em>A través de un inventario participativo, la comunidad identificó en su territorio 26 especies de árboles, 14 especies de palmas, 26 animales de monte y 39 especies de aves.</em></li>



<li><em>Las mujeres del resguardo se han consolidado como guardianas de la selva y la cultura, liderando procesos de educación, conservación de semillas y plantas medicinales, así como espacios de diálogo y sanación.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Para los<strong>&nbsp;indígenas korebaju,</strong>&nbsp;la naturaleza no es un recurso: es vida, espíritu y materia. Cada río, planta, semilla y animal está entrelazado con el cosmos y sostiene el equilibrio que garantiza la salud de la comunidad y del territorio. En un momento en que la Amazonía enfrenta presiones por la ganadería, la deforestación y la minería, esta visión ancestral se levanta como un recordatorio urgente:&nbsp;<strong>sin bosque, no hay cultura; sin equilibrio, no hay futuro.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/millonaria-obra-energia-amenaza-passiflora-refugio-jaguar-bolivia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Una millonaria obra de energía amenaza al santuario Passiflora, refugio del jaguar en la Amazonía boliviana</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el resguardo El Diamante, ubicado a hora y media de la cabecera municipal del municipio de Solano, departamento de Caquetá, sus habitantes han emprendido, desde hace 10 años,&nbsp;<strong>una lucha comunicativa y cultural para proteger su selva</strong>. Se trata de un “diálogo para frenar la deforestación” en el corazón de la Amazonía, un proyecto que ha sido apoyado por The Nature Conservancy (TNC) que destaca el poder de la palabra: no solo para visibilizar la crisis ambiental, sino como instrumento de diplomacia ancestral para conservar territorios enteros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Actualmente, en El Diamante viven&nbsp;<strong>30 familias —165 personas</strong>&nbsp;en total— que buscan enfrentar los efectos de la colonización, que transformó sus dinámicas como pueblo nómada y que&nbsp;<strong>ha traído la pérdida de saberes, lenguas y prácticas tradicionales.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Oliver Gasca, autoridad indígena del lugar, ha liderado durante más de dos décadas la defensa del territorio por medio del fortalecimiento de los procesos de gobernanza, el diálogo con los colonos y la recuperación cultural. “Antes, mis abuelos eran nómadas. Navegaban por todos esos ríos, hasta Florencia [capital de Caquetá] llegaban a remo. Teníamos un gran territorio, una riqueza inmensa en fauna, en flora, en cultura. Hoy estamos en un resguardo pequeño, como de 1700 hectáreas, y eso cambia mucho la vida.&nbsp;<strong>Nos toca adaptarnos, pero también recordar lo que fuimos para no perderlo del todo</strong>”, asegura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Gasca, proteger el territorio es una prioridad y así lo revelan datos de Global Forest Watch (GFW). Según la plataforma, en 2020 Solano contaba con 3.83 millones de hectáreas de bosque natural, lo que representaba el 91 % de su superficie terrestre. El municipio conserva una enorme proporción de bosque debido a su gran extensión territorial —es el más grande de Caquetá y uno de los más grandes de Colombia—, poco a poco ha venido perdiendo cobertura boscosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La información de GFW revela que&nbsp;<strong>en 2024 Solano perdió 6530 hectáreas de bosque</strong>, lo que equivale a la emisión de 4.51 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera. Desde 2001, el municipio registra&nbsp;<strong>una pérdida acumulada de 76 900 hectáreas de bosque húmedo primario</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Gobernanza indígena y planes de manejo: ciencia desde las comunidades</h2>



<p class="wp-block-paragraph">A inicios de 2015, la comunidad de El Diamante decidió&nbsp;<strong>formalizar su plan de manejo territorial e interno</strong>. El resultado fue un documento de 128 páginas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mabel Martínez es antropóloga y coordinadora técnica en&nbsp;<a href="https://tropenboscol.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Tropenbos Colombia,&nbsp;</a>una plataforma para el fortalecimiento, promoción y divulgación de los saberes tradicionales y locales a través de formación, investigación local y sistematización documental. Martínez acompaña desde hace una década los procesos de gobernanza del resguardo El Diamante y ha mantenido una relación cercana con la comunidad korebaju.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para la experta,&nbsp;<strong>el plan de manejo es mucho más que un requisito técnico para participar en proyectos de conservación</strong>: “Es una herramienta viva que recoge lo que la comunidad sabe y practica, y lo convierte en una hoja de ruta. Allí organizan su conocimiento, registran sus saberes sobre la selva y establecen acuerdos que, aunque no estén en la legislación nacional, funcionan como normas propias para el cuidado del territorio”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El documento, por ejemplo, muestra la búsqueda de acciones para fortalecer las tradiciones culturales como pueblo indígena y conservar los recursos naturales que se encuentran en el territorio.&nbsp;<strong>El plan también incluye metas y actividades a corto, mediano y largo plazo</strong>, como la utilización de madera solo para uso del resguardo y no para la comercialización, la no fumigación y el diálogo con colonos vecinos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Con este proceso empezamos a revivir nuestros valores culturales y espirituales, a retornar a las raíces de nuestros ancestros. El plan de manejo nos enseñó que no basta con resistir,&nbsp;<strong>hay que organizarnos, escribir, dejar claro qué significa nuestro territorio y cómo lo vamos a cuidar</strong>&nbsp;de aquí en adelante”, afirma Gasca.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265858"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/09152600/nina-blur-1.jpg" alt="Para resguardar su territorio, sus saberes y su cultura, niños y adultos korebaju realizan actividades como restauración, reconocimiento del territorio y diálogo con colonos. Foto: cortesía Oliver Gasca" class="wp-image-265858" /><figcaption class="wp-element-caption">Para resguardar su territorio, sus saberes y su cultura, niños y adultos korebaju realizan actividades como restauración, reconocimiento del territorio y diálogo con colonos. Foto: cortesía Oliver Gasca</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Durante los dos primeros años del proceso, las comunidades del resguardo participaron en una serie de talleres en los que elaboraron la caracterización ambiental y cultural del territorio, así como su diagnóstico integral. Este trabajo permitió&nbsp;<strong>definir una zonificación ambiental y cultural basada en la visión indígena</strong>&nbsp;de ordenamiento territorial. A partir de allí se identificaron las zonas destinadas a la conservación y preservación —incluidos lugares sagrados como montañas, bosques, salados y lagunas, considerados fuentes de sabiduría espiritual—, así como las áreas para cultivos tradicionales de chagra, pesca y cacería, la ganadería sostenible, la reforestación y la posible ampliación del resguardo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo esto permitió la construcción de acuerdos internos de manejo, un conjunto de compromisos para garantizar la pervivencia de las nuevas generaciones.&nbsp;<strong>Dichos acuerdos se organizaron en seis ejes</strong>: cuidado de la montaña, protección de las fuentes hídricas, prácticas de cacería y pesca, manejo de sistemas productivos, fortalecimiento cultural y relaciones con comunidades vecinas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También se construyó un sistema de clasificación en el que se identificaron once categorías que revelan la diversidad de significados y funciones que los integrantes indígenas le atribuyen a cada especie que habita en su territorio: consumo, medicinal, artesanal, ornamental, maderable, leña, comercial, mascota, tradicional, cultural y creencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No se trataba únicamente de listar especies, la comunidad definió para cada planta y animal su uso, quién lo emplea y qué restricciones culturales existen. Eso convierte al inventario en un sistema de clasificación propio, basado en la mirada indígena sobre la naturaleza.&nbsp;<strong>Lo que ellos hicieron fue darle un valor cultural, espiritual y práctico a cada ser vivo</strong>, mostrando cómo la biodiversidad y la cultura están entrelazadas”, explica Martínez.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265824"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/08193655/Screenshot_20251007_183543_com_google_android_apps_docs_InternalProjectorActivity_edit_44476516791157-768x512.jpg" alt="Como parte de sus acciones para cuidar la naturaleza, los korebaju siembran árboles nativos y propagan semillas. Foto: cortesía Javin Nicolas Figueroa" class="wp-image-265824" /><figcaption class="wp-element-caption">Como parte de sus acciones para cuidar la naturaleza, los korebaju siembran árboles nativos y propagan semillas. Foto: cortesía Javin Nicolas Figueroa</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el plan de manejo se reseña, por ejemplo, que la comunidad identificó&nbsp;<strong>26 especies de árboles que son los más representativos en el territorio</strong>. La mayoría, 23 especies, son de uso maderable. Se reconocieron dos árboles para empleo medicinal: juansoco (<em>Couma macrocarpa</em>) y achapo (<em>Cedrelinga cateniformis)</em>. También dos que se usan para la fabricación de artesanías: ceiba (<em>Ceiba pentandra</em>) y costillo (<em>Aspidosperma excelsum</em>), así como ocho que sirven para consumo: juansoco, balato (<em>Manilkara bidentata</em>), burañu (<em>Erythrina fusca</em>), cabo de hacha (<em>Lonchocarpus lanceolatus</em>), barbasco (<em>Lonchocarpus urucu</em>), polvillo (<em>Handroanthus serratifolius</em>), chajiñu (<em>Tephrosia vogelii</em>) y caimo balato (<em>Pouteria caimito</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La comunidad también identificó 26 animales de monte</strong>, todos con valor de consumo humano. Entre ellos, cuatro cumplen un papel medicinal —como la boruga (<em>Tayassu pecari</em>), el cusumbo (Cuniculus paca), el yulo (<em>Hydrochoerus hydrochaeris</em>) y la tortuga morrocoy (<em>Chelonoidis carbonaria</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro de los resultados que llama la atención es que&nbsp;<strong>18 especies animales han sido criadas como mascotas</strong>, entre ellas la guara (<em>Ara macao</em>) y distintos tipos de monos. Doce animales, como la danta (<em>Tapirus terrestris</em>), el gurre trueno (<em>Priodontes maximus)</em>, la babilla (<em>Caiman crocodilus</em>), están ligados a creencias y saberes culturales que reafirman la relación espiritual de la comunidad con la fauna del territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>También se registraron 39 especies de aves</strong>, cuyas plumas son utilizadas para la elaboración de productos artesanales. Entre ellas se encuentran el tucán (familia Ramphastidae), la guacamaya roja (<em>Ara chloropterus</em>), la guacamaya azul (<em>Ara ararauna</em>) y diversas especies de loros (orden Psittaciformes).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/grupos-armados-bandas-criminales-elites-militares-saqueo-ilegal-oro-venezuela-informe/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;Grupos armados, bandas criminales y élites militares participan en el saqueo ilegal de oro en Venezuela | INFORME</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Ciencia, tecnología y tradición para conservar peces</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En 2025, los pobladores indígenas de El Diamante, en conjunto con The Nature Conservancy, se unieron a la iniciativa&nbsp;<strong>Mi Pez, una aplicación móvil que comenzó a ser utilizada por comunidades pescadoras</strong>&nbsp;como herramienta para registrar sus faenas, las especies capturadas y los lugares donde realizan sus prácticas, como el caño Consaya y el río Caquetá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como explica Pilar Galindo, ingeniera de sistemas de TNC: “Los monitores designados registran la información y luego la comparten con la comunidad en encuentros que llamamos ollas comunitarias, donde se discuten los resultados y se toman decisiones sobre pesca sostenible”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Galindo añade que con este proceso no solo se ha fortalecido la capacidad tecnológica de las comunidades, sino que también les permitió apropiarse de la información. “<strong>Pudieron comprobar que la ciencia comunitaria es posible</strong>. Que pueden ser investigadores de su propia región y usar los datos para tomar decisiones internas sobre su territorio”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante el tiempo que llevan monitoreando la pesca también se promovió la participación de jóvenes y mayores. En las faenas de pesca se empareja a un anciano con un joven: mientras el mayor comparte la experiencia y la sabiduría heredada, el joven aprende a usar herramientas tecnológicas para monitorear el territorio. De esta manera, dice Galindo,&nbsp;<strong>la ciencia occidental y los conocimientos ancestrales se integran</strong>, asegurando que ambos se fortalezcan y se complementen.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265825"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/08193658/IMG-20251007-WA0060-768x512.jpg" alt="Oliver Gasca al igual que los demás integrantes de El Diamante participa en espacios de conversación para la solución de conflictos socioambientales. Foto: cortesía Oliver Gasca" class="wp-image-265825" /><figcaption class="wp-element-caption">Oliver Gasca, al igual que los demás integrantes de El Diamante, participa en espacios de conversación para la solución de conflictos socioambientales. Foto: cortesía Oliver Gasca</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Con el apoyo de esta herramienta Mi Pez,&nbsp;<strong>se hizo un inventario en el que se identificaron 37 especies de peces</strong>. La mayoría se destina al consumo humano, como el pintadillo (<em>Pseudoplatystoma magdaleniatum</em>), el dentón (<em>Dentex dentex</em>), la cucha (<em>Hypostomus hondae</em>), el micuro (<em>Pimelodus yuma</em>), el chontaduro (<em>Zungaro zungaro</em>) y el barbudo (<em>Leiarius marmoratus</em>). Especies como el sábalo (<em>Brycon amazonicus</em>), la mojarra negra (<em>Cichla monoculus</em>) y la raya (<em>Potamotrygon motoro</em>) son utilizadas con fines medicinales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La información recolectada, junto al conocimiento que los korebaju tienen de las estrellas, la luna, las épocas de lluvia y de sequía, dio como resultado&nbsp;<strong>la creación de un calendario ecológico</strong>. “Son un marco de referencia para las actividades productivas [siembra, caza, pesca, recolección, extracción de barro, extracción de fibras] y para nuestras fiestas y rituales. Nos presentan una guía de cómo aprovechar y cuidar los recursos”, se explica en el plan de manejo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265823"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/08193652/Captura-de-pantalla-2025-10-07-090507.png" alt="Con el calendario ecológico, los korebaju no solo identifican las estaciones, sino que también comprenden la dinámica de la biodiversidad y cómo interactuar con ella de manera sostenible. Foto: Plan de Manejo Korebaju, facilitado por la comunidad" class="wp-image-265823" /><figcaption class="wp-element-caption">Con el calendario ecológico, los korebaju no solo identifican las estaciones, sino que también comprenden la dinámica de la biodiversidad y cómo interactuar con ella de manera sostenible. Foto: Plan de Manejo Korebaju, facilitado por la comunidad</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El calendario indígena determinó, por ejemplo, que el tiempo de cacería y pesca es en diciembre, mientras que en enero se hacen las quemas de chagras. “Para pescar el tiempo bueno es el verano, junio y julio, cuando tenemos la subienda de peces. Respecto a la cacería, en esta época los animales que están en cría, no se cazan”, explica Gasca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Todas estas actividades adquieren sentido cuando se conectan con la espiritualidad, los saberes tradicionales y las prácticas de cuidado.&nbsp;<strong>No se trata solo de recolectar datos, sino de reforzar la relación de la comunidad con el territorio y su cosmovisión</strong>«, explica Tatiana Losada, ecóloga con maestría en conservación de áreas silvestres y especialista en ciencia liderada por comunidades y análisis con sistemas de información geográfica en TNC.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265822"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/08193648/Captura-de-pantalla-2025-08-29-173945.png" alt="Integrando la tecnología de Mi Pez con la tradición, este calendario es una herramienta vital para los korebaju, que les permite monitorear y gestionar la pesca de 37 especies, respetando los ciclos naturales y fortaleciendo la relación con el río. Foto: Plan de Manejo Korebaju, facilitado por la comunidad" class="wp-image-265822" /><figcaption class="wp-element-caption">Integrando la tecnología de Mi Pez con la tradición. Este calendario es una herramienta vital para los korebaju: les permite monitorear y gestionar la pesca de 37 especies, respetando los ciclos naturales y fortaleciendo la relación con el río. Foto: Plan de Manejo Korebaju, facilitado por la comunidad</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/proyecto-corvina-pescadores-artesanales-ilo-frenar-sobrepesca-peru-entrevista/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Proyecto Corvina: la apuesta de los pescadores artesanales de Ilo frente a la sobrepesca en Perú | ENTREVISTA</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Conversaciones que resguardan biodiversidad y cultura</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La comunidad korebaju de El Diamante identificó que uno de los mayores riesgos para su territorio era la llegada de colonos a los predios vecinos. A diferencia de sus prácticas ancestrales, estos nuevos pobladores introducían ganado, cazaban con perros, pescaban con redes y talaban árboles sin consultar a las autoridades indígenas. Estas acciones, dicen los korebaju, no solo impactaban la fauna y alteraban los ríos, sino que ponían en riesgo el equilibrio de la selva y la autonomía del resguardo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El enredo que existe con los linderos de El Diamante agrava la situación</strong>. Según el plan de manejo, el polígono oficial definido por el Incoder (entidad liquidada y que ahora recibe el nombre de Agencia Nacional de Tierras) en 1982 —con una extensión aproximada de 2000 hectáreas— no coincide con la ubicación real del resguardo. Mientras que el título legal quedó más al norte, entre la margen oriental del río Orteguaza y la margen sur del río Peneya, la comunidad habita otro espacio histórico que no está plenamente reconocido.&nbsp;<strong>Esta inconsistencia ha facilitado el traspaso de colonos</strong>&nbsp;y su control en áreas que los korebaju consideran propias, pero que jurídicamente aparecen por fuera de sus límites.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El diagnóstico comunitario también incluyó otras problemáticas: el daño de cultivos, la pérdida de semillas por fumigaciones, la explotación minera, las quemas para el establecimiento de potreros y la reducción de plantas medicinales y suelos fértiles. A ello se suma&nbsp;<strong>la pérdida cultural reflejada en el debilitamiento de la lengua</strong>, pues cada vez es más común que el español desplace al korebaju en la vida cotidiana.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265821"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/08193645/Captura-de-pantalla-2025-08-29-191413.png" alt="Este mapa ilustra la zonificación ambiental y cultural del resguardo El Diamante. En él se identifican áreas destinadas a la conservación, lugares sagrados, cultivos tradicionales, pesca, cacería, ganadería sostenible y reforestación. Foto: Plan de Manejo Korebaju, facilitado por la comunidad" class="wp-image-265821" /><figcaption class="wp-element-caption">Este mapa ilustra la zonificación ambiental y cultural del resguardo El Diamante. En él se identifican áreas destinadas a la conservación, lugares sagrados, cultivos tradicionales, pesca, cacería, ganadería sostenible y reforestación. Foto: Plan de Manejo Korebaju, facilitado por la comunidad</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, lejos de rendirse ante las dinámicas de la colonización y la presión externa, la comunidad decidió resistir con la palabra. Con base en su plan de manejo del territorio,&nbsp;<strong>se iniciaron diálogos con los colonos vecinos para establecer reglas de convivencia</strong>&nbsp;y acuerdos mínimos de cuidado. Por ejemplo, quienes desean talar un árbol deben consultar previamente a las autoridades indígenas y si se requieren semillas para restaurar predios degradados, la comunidad misma se compromete a facilitarlas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Decidimos dialogar y hoy, antes de cortar un palo, hay que hablar con los comuneros de El Diamante. Acordamos que no se puede cazar con perros, y si alguien necesita semillas para restaurar su predio, nosotros mismos las facilitamos. Así, en vez de pelear, encontramos un camino para convivir y proteger la selva”, asegura Gasca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque se trata de un proceso en construcción y aún persisten las tensiones, la experiencia del resguardo muestra que el diálogo puede abrir caminos para cuidar la selva y sostener la cultura. Según TNC,&nbsp;<strong>al menos seis resguardos más en Caquetá están realizando sus propios planes de manejo territorial</strong>&nbsp;para el cuidado del ambiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/mercurio-insectos-amazonia-peruana-bioacumulacion-toxica/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mercurio en insectos de la Amazonía peruana: científicos estudian bioacumulación tóxica</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Mujer, semilla de biodiversidad</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La voz de las mujeres empezó a resonar con más fuerza en El Diamante a partir de la formulación del plan de manejo territorial. Ese espacio de participación colectiva no solo les permitió organizar acciones para proteger la selva, sino que también&nbsp;<strong>despertó en ellas un interés claro por su propio empoderamiento</strong>: proteger el territorio y, al mismo tiempo, protegerse a sí mismas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Ellas mismas comenzaron a reconocerse como actoras centrales dentro de la comunidad: no solo en la chagra o en la escuela, sino también en la toma de decisiones”, cuenta Martínez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Johana Cruz Valencia tiene 32 años y es docente del pueblo korebaju, además de presidenta del Comité de Mujeres del Resguardo El Diamante. Desde su labor educativa combina la enseñanza en la escuela con la defensa del territorio y la promoción del liderazgo femenino.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265843"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/09121515/mujeres-blurred.jpg" alt="Las reuniones de mujeres del resguardo se convirtieron en un mecanismo fundamental para la protección y propagación de semillas, además de la educación sobre el cuidado del medio ambiente. Foto: cortesía Oliver Gasca" class="wp-image-265843" /><figcaption class="wp-element-caption">Las reuniones de mujeres del resguardo se convirtieron en un mecanismo fundamental para la protección y propagación de semillas, además de la educación sobre el cuidado del medio ambiente. Foto: cortesía Oliver Gasca</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para ella,&nbsp;<strong>las mujeres son guardianas de la tierra y transmisoras de conocimiento</strong>. Destaca que la protección ambiental también pasa por la educación y la transmisión de la lengua y los valores culturales en el hogar y la escuela, con el objetivo de que las nuevas generaciones reconozcan su identidad y aprendan a cuidar su entorno desde pequeños.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, dice que las mujeres se han abierto paso y se han consolidado como guardianas de la cultura y de la selva: conservan y transmiten el conocimiento sobre semillas nativas, plantas medicinales y técnicas de chagra;<strong>&nbsp;impulsan viveros comunitarios para la restauración del bosque;</strong>&nbsp;y promueven el intercambio de semillas para mantener viva la diversidad alimentaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con cifras de Tropenbos Colombia,&nbsp;<strong>entre 2020 y septiembre de 2025 se han consolidado un total de 103 propuestas de viveros</strong>&nbsp;para restauración productiva participativa. La mayoría fueron formulados en 2021 y, según un mapeo hecho en 2024,&nbsp;<strong>ya se han restaurado 418 hectáreas en la ribera del río Peneya</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Cuando sembramos con los niños, no es solo para que vean crecer una planta, sino para que entiendan que cada semilla es memoria y alimento. Por eso insistimos en que la educación debe ser propia: porque desde ahí se defiende el bosque y se transmite nuestra identidad”, asegura Cruz.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265859"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/09152909/ninas-blllurrred.jpg" alt="Diálogo entre hombres y mujeres del resguardo para promover la participación en el cuidado de la biodiversidad. Foto: cortesía Oliver Gasca" class="wp-image-265859" /><figcaption class="wp-element-caption">Diálogo entre hombres y mujeres del resguardo para promover la participación en el cuidado de la biodiversidad. Foto: cortesía Oliver Gasca</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las mujeres de El Diamante también impulsaron reuniones con los hombres de la comunidad para hablar de la violencia a la que habían sido sometidas y sobre el rol secundario al que habían sido relegadas.&nbsp;<strong>Han creado espacios de confianza para hablar sobre las violencias basadas en género</strong>, compartir experiencias y apoyarse mutuamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Antes las mujeres no hablábamos en público, nos daba miedo, sentíamos que nuestra voz no contaba. Ahora nos reunimos, hablamos entre nosotras y también hacemos reuniones de sanación con los hombres para que ellos entiendan y cambien. En esos espacios lloramos, recordamos, pero también nos fortalecemos.&nbsp;<strong>Los hombres escucharon, comprendieron nuestro dolor y asumieron compromisos</strong>”, cuenta Cruz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Oliver Gasca recuerda desde su experiencia como hombre y autoridad indígena que las mujeres del resguardo eran “muy tímidas para hablar en público, no podían opinar”. Hoy, asegura, pueden liderar procesos propios, tienen voz en las reuniones y están en un proceso de reivindicar sus derechos. “Ellas son las que más insisten en que, sin cultura, sin lengua y sin semillas, no hay futuro para el pueblo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los procesos comunitarios para mantener las costumbres y cuidar la selva ya dan sus primeros frutos.&nbsp;<strong>El reto ahora es mantener y consolidar estos procesos</strong>&nbsp;en los que el resguardo El Diamante ha sido un ejemplo, para que se extiendan a otros seis resguardos indígenas korebaju que también se enfrentan a la deforestación, la colonización, la minería y la violencia armada.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;como parte de las iniciativas de restauración se realizaron actividades de reconocimiento del territorio y cosechas fundamentadas en plan de manejo de El Diamante.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía Yunner Iles</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/alejandra-cetina/">Alejandra Cetina</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/10/dialogo-indigena-combate-deforestacion-colombia/">Puedes revisarlo </a><a href="https://es.mongabay.com/2025/10/crisis-climatica-libera-contaminantes-atrapados-antartida/">aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121345</guid>
        <pubDate>Mon, 13 Oct 2025 16:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/13100300/1000172183-1-1200x903-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Resistir con palabra dulce: el diálogo indígena que combate la deforestación en Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El Foro de Ministros de Ambiente finalizó con compromisos por el agua y la reducción de emisiones de metano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/el-foro-de-ministros-de-ambiente-finalizo-con-compromisos-por-el-agua-y-la-reduccion-de-emisiones-de-metano/</link>
        <description><![CDATA[<p>La XXIV reunión del Foro de Ministros y Ministras de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe (ALC) llegó a su fin este jueves con la aprobación de la&nbsp;Declaración de Lima. El documento, que marca la posición del continente sobre los temas ambientales que interesan a la región, no estuvo ajeno a cuestionamientos durante [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Representantes de los países de América de Latina y el Caribe firmaron la Declaración de Lima durante el XXIV Foro de Ministros y Ministras de Medio Ambiente.</em></li>



<li><em>El documento recoge una iniciativa regional para acelerar la restauración de los ecosistemas que son críticos para la provisión y regulación del agua, así como propuestas para la reducción de la emisiones de metano, entre otros temas.</em></li>



<li><em>La Declaración de Lima marca la posición política del continente sobre los temas ambientales que interesan a la región.</em></li>



<li><em>Aunque en el documento se menciona en varias oportunidades a los pueblos indígenas, durante la cita no estuvo presente ningún representante de los pueblos originarios.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">La XXIV reunión del Foro de Ministros y Ministras de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe (ALC) llegó a su fin este jueves con la aprobación de la&nbsp;<a href="https://drive.google.com/file/d/1iRiOx1cE9d9UWLCWkfljv6AfBNbNVNdD/view" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Declaración de Lima</a>. El documento, que marca la posición del continente sobre los temas ambientales que interesan a la región, no estuvo ajeno a cuestionamientos durante la sesión final, cuando varios de los países presentes, principalmente los estados insulares, manifestaron su desacuerdo con la redacción de uno de los artículos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/sobrevuelo-revela-dragas-mineros-ilegales-rio-nanay-peru/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Emergencia en el Nanay: un sobrevuelo revela más de 45 dragas de mineros ilegales en el río amazónico y sectores de bosque peruano</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A la propuesta de modificación en la plenaria siguió un debate a puertas cerradas que se extendió por más de dos horas, para luego dar paso a una discusión y una serie de negociaciones. Estas terminaron cuando, tras un consenso, quedó sellada la redacción final del párrafo en disputa y se clausuró el foro.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265634"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/03153253/Foro-de-Ministras-y-Ministros-de-Ambiente-Yvette-Sierra-Praeli-3-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-265634" /><figcaption class="wp-element-caption">La reunión del Foro de Ministros y Ministras de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe concluyó con la Declaración de Lima. Foto: Yvette Sierra Praeli</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">A la cita de dos días que se realizó en Lima, Perú —durante el 1° y 2 de octubre— asistieron representantes oficiales de 25 de los 33 países de América Latina y el Caribe. Solo diez de ellos eran ministros y ministras: los de Barbados, Belice, Chile, República Dominica, Grenada, Jamaica, Panamá, Perú, San Cristóbal y Nieves y Surinam. Otros cinco eran viceministros, mientras que el resto eran funcionarios designados por sus gobiernos. Entre los países ausentes al foro figuran Argentina, Antigua y Barbuda, Guyana, Honduras, San Vicente y Las Granadinas, Santa Lucía, Trinidad y Tobago y Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Creo que faltó más participación de los ministros de ambiente en el foro. Se trata del espacio por excelencia perfecto para la gobernanza ambiental de la región y preocupa que no contamos con la participación de todos los ministros de Ambiente”, comenta Dalia Márquez, copresidenta del Grupo Principal de Mujeres del Programa de Naciones Unidas de Medio Ambiente (PNUMA).</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los días previos a la cumbre de ministros se realizó la reunión de Oficiales de Alto Nivel de los países participantes. Lima también fue la sede del Foro de Medio Ambiente de la Juventud de ALC, que se realizó el 27 de septiembre. El 28 de septiembre se llevó a cabo la Reunión Regional del Grupo Principal de Mujeres, mientras que el 29 se concretó la Reunión Consultiva Regional de la Sociedad Civil de ALC.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el cierre de esta cumbre, Perú concluyó su periodo en la presidencia del Foro de Ministras y Ministros, mientras que Panamá inició el nuevo periodo bianual en la presidencia de este foro regional.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265640"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/03153347/Foro-de-Ministras-y-Ministros-de-Ambiente-Yvette-Sierra-Praeli-10-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-265640" /><figcaption class="wp-element-caption">Momento de discusión durante el foro, antes de la aprobación de la Declaración de Lima. Foto: Yvette Sierra Praeli</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">¿Qué dice la Declaración de Lima?</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“Los ministros han avanzado en una agenda transformadora alrededor de algunos temas puntuales”, dijo Juan Bello, director y representante regional de la Oficina para Latinoamérica y el Caribe del PNUMA.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En conversación con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>, Bello puso énfasis en tres temas que han sido prioritarios en esta declaración de 87 artículos para enfrentar la triple crisis planetaria de cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263576"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190606/Colombia-6-bosques-manglar-pacifico-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara.jpg" alt="Colombia 6 - bosques manglar pacífico - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263576" /><figcaption class="wp-element-caption">Los recursos hídricos y la restauración de los ecosistemas fueron temas centrales en la cumbre de ministros. Foto: cortesía Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El primero es una iniciativa regional para acelerar la restauración de los ecosistemas que son críticos para la provisión y regulación del agua. “<strong>Esta iniciativa pone al agua en el centro del desarrollo de la región</strong>, de la prosperidad y el bienestar de todas las personas en América Latina y el Caribe y conecta con la necesidad de recuperar los ecosistemas que han sido degradados”, comenta Bello.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda iniciativa, dice Bello, es&nbsp;<strong>un plan de acción regional para jaguares</strong>, como especie emblemática. “Si el jaguar está saludable significa que nuestros ecosistemas de toda la región de América Latina, de los 18 países que conforman el área de distribución de esta especie, están bien conservados y son saludables”. En el documento aprobado también se menciona que “trabajar a nivel regional con especies emblemáticas clave, como el jaguar, es una oportunidad para la convergencia de múltiples agendas y compromisos ambientales relacionados a la conservación de la biodiversidad, la restauración de ecosistemas y paisajes, y la acción climática”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tercera iniciativa, continúa Bello, se enfoca en&nbsp;<strong>la reducción de emisiones de metano</strong>, un gas de efecto invernadero muy potente. La medida adoptada “nos brinda una oportunidad de corto plazo para poder actuar a través del cierre de los basurales a cielo abierto, que son un gran problema en toda la región”. Bello explica que lo que se busca es lograr todos los mecanismos de cooperación para que los países y los gobiernos locales — municipalidades, provincias— puedan tener un mejor manejo de sus residuos, en particular los residuos orgánicos, de tal forma que se generen beneficios para la salud humana y el clima.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Declaración de Lima también menciona que la región sufre graves impactos debido a la “pérdida de biodiversidad, los efectos del cambio climático, la contaminación, la degradación de las tierras y la desertificación, la escasez de agua y la sequía, ligados con la pobreza y la desigualdad”, además plantean “la necesidad de promover el derecho humano a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259141"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/03111733/Jaguar-SERFOR.jpg" alt="" class="wp-image-259141" /><figcaption class="wp-element-caption">Un plan de acción regional para jaguares también ha sido incluido entre los temas prioritarios. Foto: cortesía Serfor Perú</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En sus más de 80 decisiones, la Declaración de Lima aborda los problemas de la contaminación del aire, el suelo y los cuerpos de agua, así como el&nbsp;<strong>aumento progresivo de la generación de residuos sólidos</strong>. Además, destaca la importancia de los acuerdos sobre los mares y la necesidad de “seguir mejorando el conocimiento y la comprensión del océano y los fondos marinos mediante el aumento de las actividades de investigación científica”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El documento aprobado en la cumbre de ministros y ministras menciona también la importancia de la&nbsp;<strong>participación de la infancia y la juventud</strong>&nbsp;en la promoción de prácticas de consumo y producción sostenibles. Además, se menciona, más de una vez, los aportes de los&nbsp;<strong>pueblos Indígenas</strong>, comunidades locales, jóvenes, mujeres, pueblos afrodescendientes y actores de la sociedad civil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ministra de Medio Ambiente de Chile, Maisa Rojas —una de las pocas representaciones ministeriales de América del Sur presente en la reunión— señaló que los temas incluidos en la Declaración de Lima son aquellos en los que los diferentes países de la región decidieron focalizar durante las reuniones previas que se realizaron durante un año de trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Una cosa bien importante para la región es que nosotros vemos que el cambio climático y la pérdida de biodiversidad son dos caras de la misma moneda”, comenta la ministra Rojas a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. “Para muchos países, especialmente los países desarrollados, son dos temas que no están en los mismos ministerios, en cambio en nuestras regiones en general los ministerios de Ambiente ven ambos temas”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265635"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/03153303/Foro-de-Ministras-y-Ministros-de-Ambiente-Yvette-Sierra-Praeli-4-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-265635" /><figcaption class="wp-element-caption">Veinticinco de los 33 países de la región enviaron delegaciones a la cita, pero solo asistieron diez ministros y ministras de la región. Foto: Yvette Sierra Praeli</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Rojas mostró su satisfacción porque se haya considerado avanzar en la restauración “pensando en la provisión de agua” así como en la “reducción de emisiones de metano, especialmente en el sector de los residuos, porque todos en la región tenemos problemas con los rellenos sanitarios y con los vertederos”.&nbsp;<strong>“Estoy muy contenta de ver que ya tenemos un plan de trabajo con metas de corto y mediano plazo”</strong>, agregó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro tema central en la cumbre de ministros y ministras fue el&nbsp;<strong>financiamiento</strong>. “Si queremos seguir con esas actividades y perpetuar proyectos, necesitamos el financiamiento”, comenta Bello. Para el viceministro de Asuntos Estratégicos del Ministerio del Ambiente y Energía de Costa Rica, Carlos Isaac Pérez, “América Latina tiene que trabajar más en el financiamiento para la adaptación al cambio climático y en el financiamiento para daños y pérdidas, áreas en las cuales son mucho más sensible los países de América Latina y el Caribe. Eso lo vamos a trabajar conjuntamente y con mucha fuerza en Brasil”, comentó, en referencia a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2025 (COP30), que comienza el 21 de noviembre en Belém do Pará, Brasil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Declaración de Lima será presentada en la Asamblea de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente (UNEA7), en Nairobi, Kenia, como una posición conjunta de los países de América Latina y el Caribe. También se llevará a la COP 30 y a otros foros mundiales que se realizarán en los próximos meses.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La reunión en Lima también marcó un hito en la&nbsp;<strong>organización de las mujeres</strong>. “Es la primera asamblea de mujeres y ambiente que se tiene a nivel mundial en el marco de la Asamblea de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y tuvimos la suerte de que fue aquí, en América Latina”, comenta Márquez.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_215620"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2020/05/27224342/gran-chaco-deforestacion-argentina-7.jpg" alt="gran chaco argentina" class="wp-image-215620" /><figcaption class="wp-element-caption">La desertificación, la escasez de agua y la sequía son temas también incluidos en la Declaración de Lima. Foto: cortesía Greenpeace</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Para nosotras es fundamental ver incluida la perspectiva de género en cada una de las resoluciones propuestas en la región y también es fundamental el reconocimiento del rol de las mujeres como cuidadoras del ambiente, como defensoras del ambiente, pero también como uno de los grupos que se ve más afectado por la crisis planetaria”, señala Márquez como representante del Grupo de Mujeres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es importante que se reconozca nuestro rol en los procesos de atención de la crisis, pero también que se nos consulte en todo lo que tiene que ver con la propuesta y el diseño de políticas públicas para abordar la crisis planetaria”, añadió.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Ausencias y temas pendientes</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque en varios párrafos de la Declaración de Lima se menciona a los pueblos indígenas, durante la cumbre no hubo participación de representantes de los pueblos originarios.&nbsp; Lorena Terrazas, representante de la sociedad civil e integrantes de la Red Paz Integración y Desarrollo, de Bolivia, menciona que la participación de la sociedad civil se realiza a través de postulaciones y que ese mecanismo “no permite que todos estén presentes”. Además, mencionó que para esta cita se han presentado “restricciones económicas”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/kara-solar-proyecto-transicion-energetica-amazonia-ecuatoriana/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">La navegación silenciosa de Kara Solar: un proyecto que apuesta a la transición energética en la Amazonía ecuatoriana</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Terrazas también mencionó que “el Estado anfitrión, en este caso Perú, determina una cantidad de espacios” para la participación de la sociedad civil y, por otro lado, señala que cada uno de “los Estados ponen limitantes y barreras para la participación”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265644"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/03160109/Foro-de-Ministras-y-Ministros-de-Ambiente-Yvette-Sierra-Praeli-15.jpg" alt="el ministro de Ambiente de Panamá, Juan Carlos Navarro, se reunió por la mañana con la sociedad civil. Foto: Yvette Sierra Praeli. " class="wp-image-265644" /><figcaption class="wp-element-caption">El ministro de Ambiente de Panamá, Juan Carlos Navarro, se reunió con la sociedad civil. Foto: Yvette Sierra Praeli</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Sentimos que hay un retroceso en el espacio cívico y en la participación de comunidades, porque aquí en Perú hay muchas comunidades indígenas y hubiera sido muy lindo tener más contacto y más participación de los compañeros, pero no vemos que eso haya ocurrido”, comenta Terrazas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La representante de Colombia, Xiomara Acevedo, facilitadora regional acreditada del mecanismo de Grupos Principales y Actores Interesados (LAC MGS), también se refiere al “retroceso en el número de espacios para la sociedad civil” en comparación con el foro anterior. “Esta vez tenemos 10 personas de la sociedad civil. En el Foro anterior, en Panamá, hace 2 años, hubo 20 representantes”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese sentido, Acevedo dijo que son 64 organizaciones acreditadas ante el PNUMA de América Latina y el Caribe. “De esas 64 organizaciones contar con 10 cupos, es muy poco”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El viceministro de Recursos Naturales y Cambio Climático del Ministerio del Ambiente de&nbsp; Guatemala también se refirió a la ausencia de los representantes de los pueblos indígenas. “Definitivamente, para Guatemala, donde la mitad de nuestra población se reconoce como indígena, es un tema importantísimo. Nosotros hemos estado muy atentos a que en la declaración se tome en cuenta sus intereses [de los pueblos indígenas] al momento de tocar los temas ambientales”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante la cita también se presentaron las propuestas de resolución que algunos países de ALC llevarán a la Asamblea de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente (ANUMA), que se realizará del 8 al 12 de diciembre. En esta reunión se toman decisiones a nivel mundial sobre temas ambientales.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_264297"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/28140427/La-mineria-ha-causado-deforestacion-y-ha-destruido-las-riberas-del-rio-Napo.-Foto-Fundacion-Ecociencia-Monitores-Pueblo-Shuar-Arutam.jpg" alt="" class="wp-image-264297" /><figcaption class="wp-element-caption">Los delitos ambientales han sido uno de los temas que no se incluyeron en la Declaración de Lima. Foto: cortesía Fundación Ecociencia Monitores Pueblo Shuar Arutam</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En esta relación de cuatro propuestas regionales Colombia plantea establecer instrumentos internacionales para el manejo de minerales y metales. Mientras, Perú, en coordinación con Kenia, insta a mejorar la respuesta internacional para abordar los delitos que afectan al medio ambiente. Estos temas, sin embargo, no se mencionan en la Declaración de Lima.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Juan Bello, del PNUMA, señala que “en un contexto de transición energética, Perú y Kenia están presentando a consideración una resolución sobre delitos ambientales que es muy importante”, pero agrega que esas propuestas tienen un proceso de deliberación y discusión y si todo sale bien terminan siendo aprobadas y adoptadas por la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. “La declaración de hoy -por el jueves- sale con estos tres puntos iniciales que he mencionado y otros más”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ministro de Ambiente de Perú, Juan Carlos Castro, quien presidió el Foro, señaló a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que “los problemas con minería ilegal, la tala ilegal y el narcotráfico se van juntando y la idea de los países es colaborar y establecer estrategias que nos ayuden a erradicarlos. Para eso, necesitamos no solo estrategias sino también financiamiento”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tanto, la viceministra de Cambio Climático y Sostenibilidad de República Dominicana, Ana Cecilia Pimentel, comentó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que “el tema de minería siempre será transversal hacia todas las declaraciones que vamos a estar firmando hacia adelante”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_265638"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/03153330/Foro-de-Ministras-y-Ministros-de-Ambiente-Yvette-Sierra-Praeli-7-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-265638" /><figcaption class="wp-element-caption">Representantes de la sociedad civil estuvieron presentes en el Foro de Ministros y Ministras de América Latina y el Caribe. Foto: Yvette Sierra Praeli</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pimentel también se refirió al “ecocidio”, un término que se utilizó con frecuencia en la cumbre de ministros, pero que tampoco está mencionado en la Declaración de Lima. “Es una palabra que ha salido aquí y que hay que trabajarla y robustecerla. Pienso que es parte de las discusiones que se van a llevar y se van a seguir extendiendo tanto en la COP30 como en la Asamblea de Naciones Unidas para el Medio Ambiente”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Imagen principal:</strong> el XXIV Foro de Ministras y Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe se realizó en Lima, Perú. <strong>Foto</strong>: Yvette Sierra Praeli</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por<a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/10/balance-foro-ministros-ambiente-declaracion-de-lima/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121006</guid>
        <pubDate>Fri, 03 Oct 2025 21:24:38 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/03162240/Foro-de-Ministras-y-Ministros-de-Ambiente-Yvette-Sierra-Praeli-12-1200x900-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El Foro de Ministros de Ambiente finalizó con compromisos por el agua y la reducción de emisiones de metano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>Pianguar: la raíz de la independencia de las mujeres del Pacífico colombiano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/pianguar-la-raiz-de-la-independencia-de-las-mujeres-del-pacifico-colombiano/</link>
        <description><![CDATA[<p>7:15 a.m. Uno de los oficios más difíciles del mundo La lluvia de sudor es cada vez más gruesa. Se desliza rápido y se acerca a los ojos. Un enjambre de mosquitos atraviesa la tela de la ropa.&nbsp;Matilde Mosquera Murillo&nbsp;quiere limpiarse la cara y quiere rascarse el cuerpo con fuerza. Pero no tiene cómo. Su [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La recolección de piangua, un molusco que se encuentra en las raíces de los manglares, es una actividad ancestral que representa el sustento de miles de familias.</em></li>



<li><em>Sobre todo, pianguar ha sido una forma de libertad e independencia económica para las mujeres negras del Pacífico.</em></li>



<li><em>Se calcula que en Colombia hay 11 328 piangüeras, ubicadas en cuatro departamentos: Chocó, Cauca, Valle del Cauca y Nariño.</em></li>



<li><em>Un proyecto de ley que se encuentra en debate en el Congreso busca mejorar sus condiciones de vida.</em></li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading">7:15 a.m. Uno de los oficios más difíciles del mundo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La lluvia de sudor es cada vez más gruesa. Se desliza rápido y se acerca a los ojos. Un enjambre de mosquitos atraviesa la tela de la ropa.&nbsp;<strong>Matilde Mosquera Murillo</strong>&nbsp;quiere limpiarse la cara y quiere rascarse el cuerpo con fuerza. Pero no tiene cómo. Su mano derecha está cubierta por un guante lleno de barro. Y en la palma y las uñas de la izquierda hay pedazos de ramas, también lodo y piedras diminutas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/06/pescadoras-asumen-liderazgo-para-defender-pesca-de-bivalvos-sinaloa/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Lobas del Manglar: las pescadoras asumen el liderazgo para defender la pesca artesanal de bivalvos en Sinaloa</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es un jueves de mayo en el archipiélago de La Plata, ubicado dentro del Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga, paraíso escondido del suroccidente colombiano, a una hora en lancha desde el puerto de Buenaventura. Los rayos de sol que hace poco se asomaban tímidos, por entre nubes espesas, ahora queman. Ni siquiera son las 8 de la mañana y el termómetro ya señala 27 grados centígrados, con una humedad del 92 %. Es como estar en un baño turco.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Matilde está recogiendo piangua, un pequeño molusco envuelto en una concha entre marrón y negra,</strong>&nbsp;que cabe en la palma de la mano y se encuentra en las raíces de los manglares del Océano Pacífico. De repente, ve un hoyo prometedor, se agacha, abre las piernas con las rodillas hacia afuera y así, en cuclillas, hunde la mano protegida por el guante y empieza a escarbar entre el fango. Aunque decir protegida es mucho. Con todo y guante existe el riesgo de que la pique un pejesapo (<em>Sicyases sanguineus</em>), un pez de cara rechoncha y cola delgadita que al morder hincha los dedos y deja ardiendo la piel, y se ha convertido en su peor pesadilla. Esta vez se salva, pero como la posición en V le entumece las piernas, tiene que estirarlas y doblar la mitad superior del tronco hacia delante.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263572"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190546/Colombia-2-piangueras-de-Bahia-Malaga-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 2 - piangüeras de Bahía Málaga - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263572" /><figcaption class="wp-element-caption">En una sola jornada de cuatro o cinco horas, las piangüeras de Bahía Málaga deben luchar contra un calor extremo y húmedo y un sinfín de zancudos, treparse por las raíces interminables del manglar y cargar de regreso a la lancha un canasto que puede pesar hasta 60 o 70 kilos. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pianguar es tal vez uno de los oficios más exigentes y agotadores que existen. No es una labor para impacientes ni para los que odian la incomodidad o estar sucios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es también, y sin embargo, una actividad ancestral para las comunidades negras del Pacífico, un trabajo diario que les da un alimento que está en la base de su dieta y representa el sustento de miles de familias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, sobre todo, es una forma de libertad. Uno de los caminos que las mujeres han encontrado para conquistar su independencia económica.</p>



<h2 class="wp-block-heading">7:50 a.m. Un cero menos, de 200 a 20 docenas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Matilde Mosquera Murillo es la representante legal de&nbsp;<a href="https://raicespiangueras.com/qui%C3%A9nes-somos">Raíces Piangüeras</a>, una asociación que une a 28 mujeres del Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de La Plata – Bahía Málaga. Los Consejos Comunitarios son, desde 1993, una forma de organización colectiva de los pueblos afrodescendientes en Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Matilde lidera la organización desde que se creó, en 2019, y ella solo tenía 22 años.&nbsp;<strong>El objetivo principal de Raíces Piangüeras es promover la conservación del molusco, a través de una recolección sostenible y responsable,</strong>&nbsp;y del cuidado de su hábitat: los manglares. Pero no es el único. También quiere mejorar las condiciones de vida de las mujeres por medio de la transformación y comercialización de la piangua y apoyarlas en la formulación de proyectos productivos que les permitan vivir de actividades distintas a la extracción, que siempre hacen con amor pero también siempre las consume, las deja exhaustas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Menos mal no está lloviendo y menos mal este manglar está fácil, tiene el barro blandito— nos dice Matilde este jueves de mayo a tres jóvenes citadinas que queremos conocer de cerca cómo es eso del piangüeo. Estamos desesperadas porque el jején no nos ha dejado caminar ni respirar tranquilas, todo nos rasca, tenemos los ojos llorosos, ardidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si en este manglar que “está fácil” las botas de caucho de todas ya se han enterrado varias veces, ¿qué pasará en el manglar “difícil”?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Matilde estudiaba sociología en Buenaventura cuando asumió el liderazgo de la asociación de piangüeras, que no es la única de Bahía Málaga, y tampoco del Pacífico, pero sí es una de las más nuevas. Las movían varias preocupaciones, entre ellas, la disminución del molusco, al menos en los manglares que las rodean.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—La piangua se recoge todo el año, pero aquí el agotamiento es claro porque antes mi abuela podía sacar sus 200 docenas en un solo día, una cantidad grandota, y ahora en promedio las mujeres sacan 20 docenas —explica la joven.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263573"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190554/Colombia-3-Matilde-Mosquera-representante-legal-Raices-Piangueras-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 3 - Matilde Mosquera representante legal Raíces Piangüeras - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263573" /><figcaption class="wp-element-caption">Matilde Mosquera se convirtió en la representante legal de la asociación Raíces Piangüeras en 2019, cuando ella solo tenía 22 años. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En la década de 1980 la piangua colombiana comenzó a venderse masivamente en Ecuador,&nbsp;<a href="https://www.conservation.org/blog/in-ecuador-a-milestone-effort-to-protect-mangroves-and-people">nación que ha perdido casi una cuarta parte de sus manglares</a>, en buena medida porque fueron talados para convertirlos en piscinas para la cría de camarones. Hace unos años, cálculos de expertos llegaron a estimar que&nbsp;<a href="https://pacificobiocultural.fao.org.co/wp-content/uploads/2025/04/Ficha-por-producto-PIANGUA_2025.pdf">entre el 80 y el 85 % de las pianguas recolectadas en el Pacífico colombiano se iban para el país vecino</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La presión sobre el molusco también aumentó porque la pesca tampoco es igual que antes (en parte por el aumento de la temperatura de los océanos) y porque muchas personas lo capturan en una talla por debajo del mínimo permitido legalmente en Colombia, cinco centímetros. Eso impide que se reproduzca, dado que no está lo suficientemente maduro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según investigaciones realizadas a principios del milenio, que no han sido actualizadas y que utilizan los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la&nbsp;<em>Anadara tuberculosa</em>&nbsp;y la&nbsp;<em>Anadara similis</em>&nbsp;(nombres científicos de las dos especies principales de piangua que hay en Colombia) están en&nbsp;<a href="https://repositorio.uniandes.edu.co/server/api/core/bitstreams/58c1c448-dab0-45a0-9b4b-5e1e3e9567e0/content">estado vulnerable</a>, lo que significa que podrían enfrentar un deterioro poblacional a mediano plazo, si no se toman medidas para explotarlas adecuadamente. Sin embargo, no aparecen en la lista roja de la UICN.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Doña Sinforiana Murillo, a quien todos conocen como Flor, madre de Matilde e hija de Paulina, una piangüera y partera de 77 años que sufre mucho porque el cuerpo ya no le permite salir al manglar, tiene un diagnóstico contundente sobre este punto:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Yo no lo supero, ahora solo cojo 10 o 12 docenas, por las que es verdad que hoy me dan 30 000 o 40 000 pesos [casi 10 dólares] cuando antes valían muy pocos centavos, pero el problema no es la plata sino la cantidad del producto»</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/19150829/007-768x512.png" alt="" class="wp-image-263952" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">8:20 a.m. La triple discriminación: mujer, negra y piangüera</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Benita Rentería no sale a pianguar sin un tiestero. Así le dicen las mujeres al pequeño cuenco de lata en el que queman pedazos de leña para que el humo espante los insectos que las aturden. Este jueves de mayo es la única que se trepa en el manglar con ese objeto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">”Al final, esto no es algo agradable ni delicioso, pero toca, es la vida. Aunque cuando uno las encuentra, ¡ay!, eso sí es muy rico. Cuando toco una piangua grande entre el barro, me emociono”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263574"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190558/Colombia-4-indumentaria-para-pianguar-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Para salir a piangüar se necesitan guantes, botas de caucho, una pañoleta para cubrirse la cabeza y ojalá otra para el cuello, camisa de manga larga y un canasto de bejuco para recolectar los moluscos, entre otras cosas. Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263574" /><figcaption class="wp-element-caption">Para salir a pianguar se necesitan guantes, botas de caucho, una pañoleta para cubrirse la cabeza y ojalá otra para el cuello, camisa de manga larga y un canasto de bejuco para recolectar los moluscos, entre otras cosas. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el manglar, la risa desparpajada de Benita —51 años, cinco hijos, “varios nietos”— se multiplica. Se mete como en una cámara de ecos y, aunque esté lejos, sus compañeras la escuchan. El canasto de bejuco donde va metiendo las pianguas no se llena todavía, pero parece contenta, se divierte. Es como una niña chiquita con juguete nuevo cada vez que se trepa y se arrastra por debajo de las raíces larguísimas y entrelazadas de este manglar que parece existir desde el principio de los tiempos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“La piangua para mí significa muchas cosas. De la piangua muchos nos sostenemos.</strong>&nbsp;A veces en varios días yo junto mis 150 docenas. Cada una la vendo en este momento a 3000 pesos [0.75 dólares aproximadamente]. De ahí saco para pagar el arriendo, el gas o el teléfono y algo de comida, y les colaboro a mis nietos”, cuenta Benita, después de toser un par de veces por culpa del tiestero. Prefiere usarlo y que la respiración se entrecorte, a ser destruida por los mosquitos. “Yo no puedo pianguar sin candela”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/03/mujeres-protegen-territorio-defensoras-colombia-viven-al-filo-de-muerte/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mujeres que protegen el territorio: las defensoras en Colombia viven al filo de muerte</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Su historia se repite en los hogares de la mayoría de mujeres de Bahía Málaga. Y del Pacífico. Ellas son el sostén de la casa, en todos los sentidos. Las columnas sobre las que se construyen los palafitos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263588"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11191927/Colombia-5b-tiestero-con-humo-para-espantar-insectos-al-pianguar-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 5b - tiestero con humo para espantar insectos al piangüar - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263588" /><figcaption class="wp-element-caption">Muchas mujeres salen a pianguar con un tiestero, un pequeño pequeño cuenco de lata, como el de la izquierda en la foto, en el que queman pedazos de leña para que el humo espante los insectos. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Marlyn Valencia es socia de Raíces Piangüeras, tiene 44 años y nueve hijos:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Una vez no teníamos nada que comer. Nada, nada. Eran como las 3 de la tarde y no habíamos desayunado ni almorzado”, narrará antes de que se acabe el día. “En ese momento yo ya tenía a los tres primeros hijos, todos eran pequeñitos, la mayor tendría 4 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La solución fue internarse en el manglar más cercano. Sacó cinco docenas de piangua, suficientes para cocinar algunas al vapor e intercambiar el resto por una libra de arroz y un tarro de aceite.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La extracción de moluscos casi siempre ha sido realizada por mujeres y yo creo que es porque antes, hace mucho, se hacía solamente para alimentar a los hijos. En los territorios es la mujer la que se da cuenta si no hay qué comer en la casa, y con salir a coger unas pianguas resuelve la comida. ¡Un hombre qué va a pensar en eso!”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora quien habla es Matilde. Ella y Lucy, su hermana menor, pudieron terminar el bachillerato y luego estudiar en la universidad gracias a la piangüa que vendía su madre. Y en buena medida fue gracias a este oficio que Lucy levantó el emprendimiento que inauguró hace poco en la comunidad de La Plata, dedicado a la venta de bebidas y cocteles con viche, un destilado artesanal y tradicional del Pacífico. Se llama Paz Paraíso.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/19150845/008-768x512.png" alt="" class="wp-image-263953" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">A veces, su papá también les mandaba algo de pescado. Pero como esa actividad cada vez da peores resultados esa era la excepción, no la regla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este jueves de mayo, en la noche, sentado sobre una silla Rimax en el salón que construyeron para hacer las reuniones del Consejo Comunitario de La Plata – Bahía Málaga, Santiago Valencia, uno de sus líderes más importantes, complementará la idea que tiene Matilde de porqué solo unos pocos hombres se dedican a la piangua: como el sector pesquero y maderero siempre fueron fuertes en la región, y generaban ingresos muchos mayores que los que podía dejar la extracción de piangua, esta ocupaba el último renglón, era considerada algo menor, una actividad débil, de la que solo podían encargarse las mujeres.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Y quiénes se dedican, mayoritariamente, a los oficios “importantes” de la pesca y la madera? Los hombres.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263576"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190606/Colombia-6-bosques-manglar-pacifico-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 6 - bosques manglar pacífico - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263576" /><figcaption class="wp-element-caption">Según la Universidad Nacional de Colombia, “a pesar de ser uno de los ecosistemas más amenazados del mundo, los bosques de manglar del Pacífico colombiano son de los mejor conservados en el planeta”. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Según el artículo científico&nbsp;<a href="https://www.aunap.gov.co/events/EscalaColombia-2024.pdf"><em>La pesca en pequeña escala de Colombia: un enfoque de género al desarrollo sostenible</em></a>, publicado por los investigadores colombianos Vladimir Puentes Granada y Charles Sánchez-Roncancio en 2024, la participación de la mujer en la pesca a pequeña escala marino-costera que se realiza en el país es solamente del 19,7 % (y del 17 % en la pesca a pequeña escala continental). Sin embargo, señalan los autores, estas cifras están subestimadas “al no estar [las mujeres] registradas en todas las fases en las que seguramente participan (antes, durante y después de la captura), así como su rol integral en las comunidades pesqueras”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema, asegura Matilde, es que no es lo mismo ser pescadora que ser piangüera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Si se crea un proyecto para mujeres pescadoras seguramente les van a dar un trasmallo y un anzuelo, y obviamente nosotras no necesitamos eso”, cita como ejemplo. “La recolección de piangua no debería ser un subsector de la pesca [así lo considera la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP)], debe ser visibilizada como un sector productivo en sí mismo. No queremos estar en la misma bolsa”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según ella, el número oficial de piangüeras va mucho más allá de las&nbsp;<a href="https://www.minambiente.gov.co/mas-de-11-mil-mujeres-piangueras-conservan-el-70-de-los-manglares-del-pais/">11 328 de las que habló el Ministerio de Ambiente en el Primer Encuentro de Mujeres Piangüeras del Pacífico</a>, que se realizó en Chocó en 2023, y en el que Gobierno Nacional prometió que haría todas las gestiones necesarias para que la labor del piangüeo sea declarada&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/ambiente/piangueo-la-practica-de-las-mujeres-del-pacifico-que-seria-patrimonio-de-la-unesco/">Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Solamente en La Plata, en su comunidad, donde viven cerca de 70 familias, hay censadas 114 piangüeras.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263577"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190609/Colombia-7-proyecto-congreso-mujeres-piangueras-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 7 - proyecto congreso mujeres piangüeras - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263577" /><figcaption class="wp-element-caption">En marzo de este año se presentó un proyecto en el Congreso de Colombia que busca, entre otras cosas, “mejorar las condiciones sociales y económicas de las mujeres piangüeras”. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“La piangua era un tema más del día a día, para resolver algo del momento. Cuando yo era niño, era una creencia en la comunidad que ser piangüero era lo peorcito de la sociedad. Que estaba bien abajo”, comenta Santiago Valencia, que antes de ser líder del Consejo Comunitario y guía turístico profesional fue piangüero. Resulta inevitable sonreír e ilusionarse cuando se oye su discurso sobre equidad e igualdad de género y sobre la necesidad de luchar contra los prejuicios y la discriminación alrededor de lo femenino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aura Nelly Díaz Moreno tiene 50 años y seis hijos, también criados a punta de este oficio, sobre todo desde que su esposo perdió una pierna serrando madera hace tres décadas. Cuando la busco después de hablar con Valencia, lo primero que me dice es que antes la gente no la valoraba como piangüera:</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/19150911/009-768x512.png" alt="" class="wp-image-263955" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Díaz cuenta, incluso, que hubo una época en que cuando veían a alguien muy sucio, una manera de reprenderlo, y ofenderlo, era decirle que parecía una piangüera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo bueno, coinciden muchas y muchos, es que la autoestima de la mujer Piangüera ya no es la de hace 40 o 50 años. Y eso se debe, en gran medida, al trabajo de asociaciones como la que preside Matilde Mosquera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la primera reunión que hicieron en la comunidad, en 2019, varios hombres levantaron la mano para hacer parte. Y varias mujeres lo hicieron para que el representante legal fuera un hombre. Valencia fue el primero en oponerse a ambas cosas. Raíces Piangüeras debía ser una organización de y para las mujeres, en la que los hombres, que además nunca habían pianguado o lo habían hecho solo como un juego, cuando eran niños, no debían tener voz ni voto.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/07/mujeres-indigenas-protegen-mar-de-chile-saberes-ancestrales/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Más de 200 mujeres originarias protegen el mar de Chile: así conservan 20 espacios costeros con saberes ancestrales</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">8:45 a.m. El silencio del manglar</h2>



<p class="wp-block-paragraph">—¡Oliviaaaaaaaa!</p>



<p class="wp-block-paragraph">El grito es de Matilde. Además de ella, y de Benita, este jueves de mayo nos acompaña otra mujer piangüera. Se llama Libia Collazos Sinisterra, pero hace muchos años la comunidad, nadie se explica la razón, le cambió el nombre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No la vemos cerca, por ninguna parte.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263578"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190613/Colombia-8-Libia-Colazos-Sinisterra-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 8 - Libia Colazos Sinisterra - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263578" /><figcaption class="wp-element-caption">Una de las cosas que Libia Collazos Sinisterra -más conocida como Olivia en la comunidad de La Plata- más disfruta de internarse en el manglar para pianguar es sentir el silencio. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Recorrer el manglar para buscar moluscos es una actividad que se realiza casi siempre en colectivo. Las mujeres la aprovechan para contarse cosas que no se cuentan en el pueblo, desde lo más bonito que les pasó la noche anterior hasta si el marido les pegó de nuevo. La aprovechan para cantar. Para echar chisme. Para desahogarse. Para reírse hasta tener “los dientes fríos”, como ellas mismas dicen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunas pocas, sin embargo, disfrutan mucho cuando lo hacen solas por la conexión que les regala con la naturaleza. Por los sonidos de las&nbsp;<a href="https://old.parquesnacionales.gov.co/portal/wp-content/uploads/2014/01/Descripcion-PNN-Uramba-Bahia-Malaga.pdf">107 aves distintas que habitan este manglar</a>. Por el silencio.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Una de las cosas que a mí me gusta de pianguar es la tranquilidad que se siente.</strong>&nbsp;El silencio”, contará Olivia más tarde, en la lancha de regreso a La Plata. “A mí me encanta ir sola porque a veces usted lo único que escucha allá es el cantar de los pájaros y el silencio”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las mujeres de Raíces Piangüeras se han formado para cuidar el escenario donde esa magia&nbsp; se produce: los manglares. Y lo han hecho desde mucho antes que instituciones y organizaciones internacionales comenzaran a ayudarlas en ese proceso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2001, por ejemplo, lideraron el primer “descanso voluntario” de este ecosistema en Bahía Málaga. La idea surgió al ver el tamaño de las pianguas que recogían: cada vez más pequeñas. Primero pensaron en crear una especie de vivero para dejarlas ahí mientras crecían y se reproducían. Pero luego se hizo necesaria una acción más contundente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aura Nelly Díaz fue una de sus principales promotoras:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Pusimos tableros que decían “Prohibido pianguar” y “Descanso en manglar”. Nuestra mentalidad era crear conciencia. No era que había un proyecto o un recorrido oficial. Cuando íbamos a verlos un mes después, ya los habían quitado. Pero insistimos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego, ya con Raíces Piangüeras y gracias al apoyo de organizaciones como Fondo Acción y Conservación Internacional, las mujeres fueron entrenadas y luego contratadas para hacer monitoreos de desembarque, en los que verifican que las pianguas tengan los cinco centímetros mínimos de talla en el momento de captura. Esa información se la comparten a toda la comunidad y les sirve para tomar decisiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Así hemos identificado manglares con mayor impacto y hemos puesto algunos en descanso, de forma rotatoria, durante un mes seguido. El problema sigue siendo encontrar otras actividades alternativas. ¿Cómo le vamos a decir a la mujer que coge pianguas de 4,5 o 4 centímetros que no lo haga, si es lo único que tiene para darles de comer ese día a sus hijos?”, se pregunta Matilde, muy seria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los manglares son “<a href="https://www.wwf.org.co/?364411/10-preguntas-que-deberiamos-hacernos-de-los-manglares">bosques que solo se encuentran en zonas tropicales o subtropicales del mundo, cuyas plantas viven generalmente entre el agua salada y el agua dulce, pues conforman la línea divisoria entre la desembocadura de los ríos, el mar y la tierra</a>”.&nbsp; Con sus raíces gigantescas conforman una barrera natural contra la erosión costera y fenómenos como huracanes, tormentas y&nbsp;<em>tsunamis</em>; de ellos depende la vida de cientos de hongos, especies de plantas acuáticas, invertebrados y peces; son la base de la dieta y la seguridad alimentaria de las comunidades donde están ubicados; y son reservorios de carbono importantísimos (según WWF Colombia, “almacenan cinco veces más carbono que los bosques tropicales terrestres”). De las casi 70 especies de mangle que se calcula se encuentran en 123 naciones del mundo,&nbsp;<a href="https://wwflac.awsassets.panda.org/downloads/manglares.pdf">en Colombia existen nueve</a>, repartidas entre la costa atlántica y la pacífica. Una diversidad que no muchos países tienen. Brasil, por ejemplo, que ocupa el&nbsp;<a href="https://www.fao.org/forestry/mangrove/distribution/es">segundo lugar en mayor extensión en manglares después de Indonesia</a>, tiene&nbsp;<a href="https://core.ac.uk/download/pdf/37519778.pdf">cuatro especies</a>&nbsp;de mangle conocidas, las mismas que&nbsp;<a href="https://www.gob.mx/conafor/es/articulos/manglar-riqueza-de-especies?idiom=es#:~:text=Las%20cuatro%20especies%20de%20mangle,mangle%20botoncillo%20(Conocarpus%20erectus).">México</a>.&nbsp;<a href="https://www.conservation.org/docs/default-source/peru/santuario-nacional-los-manglares-de-tumbes.pdf?Status=Master&amp;sfvrsn=90a35e8a_3">Perú tiene cinco</a>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263579"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190617/Colombia-9-manglares-en-precariedad-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 9 - manglares en precariedad - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263579" /><figcaption class="wp-element-caption">Tatiana Acevedo, experta en gobernanza del agua y ecología política, asegura que la precariedad actual de los manglares puede deberse a que son difíciles de comprender y de clasificar, pues son varias cosas al tiempo. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con&nbsp;<a href="https://aldiaunal.palmira.unal.edu.co/detalle/servicios-ecosistemicos-derivados-de-bosques-de-manglar-en-el-pacifico-colombiano">una investigación de la Universidad Nacional de Colombia</a>, “a pesar de ser uno de los ecosistemas más amenazados del mundo, los bosques de manglar del Pacífico colombiano son de los mejor conservados en el planeta”. De hecho, según WWF,&nbsp;<a href="https://www.wwf.org.co/?364411/10-preguntas-que-deberiamos-hacernos-de-los-manglares">los bosques de manglar más altos de toda América están en la costa pacífica</a>&nbsp;colombiana, que alberga&nbsp;<a href="https://www.minambiente.gov.co/narino-choco-y-magdalena-con-el-85-de-los-manglares-del-pais/#:~:text=Colombia%20cuenta%20con%20un%20%C3%A1rea,0.07%25%20en%20el%20litoral%20insular">el 74 % de las casi 290 000 hectáreas de manglares del país</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por razones como esas es que el Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga es uno de los “<a href="https://old.parquesnacionales.gov.co/portal/wp-content/uploads/2014/01/Descripcion-PNN-Uramba-Bahia-Malaga.pdf"><em>hot spots</em>&nbsp;de la conservación de naturaleza a escala planetaria</a>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, entre 1996 y 2020, según Global Mangrove Watch,&nbsp;<a href="https://www.swissinfo.ch/spa/los-manglares%2C-un-ecosistema-que-alimenta-y-protege-a-las-comunidades-costeras-colombianas/85066049#:~:text=Sin%20embargo%2C%20entre%201996%20y%202020%2C%20seg%C3%BAn,2050%20si%20las%20tasas%20de%20aumento%20del">Colombia perdió 7269 hectáreas de manglar, “algo así como el tamaño de 10 000 canchas de fútbol</a>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Tal vez la precariedad de estos ecosistemas se deba a que son difíciles de comprender o de clasificar. Son a la vez agua, pues las mareas suben y bajan de sus raíces al menos dos veces al día, y raíz vegetal, que al estar trenzada ralentiza el movimiento de las mareas. Y son barro, pues de estas mareas quedan sedimentos que se asientan fuera del agua y forman un fondo cenagoso”,&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/tatiana-acevedo-guerrero/los-manglares/">escribió hace unos años la investigadora y profesora Tatiana Acevedo Guerrero</a>, experta en gobernanza del agua y ecología política.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263580"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190620/Colombia-10-raices-de-los-manglares-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 10 - raíces de los manglares - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263580" /><figcaption class="wp-element-caption">Cuando las raíces de los manglares se conectan entre sí construyen una especie de red neuronal, interminable, que las piangüeras atraviesan por abajo y por arriba para recoger los pequeños moluscos. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Un golpeteo seco y metálico interrumpe de repente nuestros pensamientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es Olivia, que está moviendo su cobador entre el barro. Se trata de una pequeña vara —ahora de metal, hace décadas de madera— que termina en una especie de garfio. Si al enterrarlo y sacudirlo de un lado al otro se oye un golpe seco, significa que está tocando una concha.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace décadas, mujeres como doña Paulina, la abuela de Matilde y Lucy, y doña Flor, su madre, pianguaban sin guantes, sin botas, sin cobador. Incluso, la madre de Paulina cargaba las pianguas en su camisa, recogida hacia dentro para hacer las veces de canasto. Así iba y venía. Cientos de veces.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-gestor-del-servicio wp-block-embed-gestor-del-servicio wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Olivia cobando entre el barro" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/AHHlKJfEen8?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, la lista de implementos obligatorios para la faena incluye guantes, botas de caucho, una pañoleta para cubrirse la cabeza y ojalá otra para el cuello, camisa de manga larga, canasto de bejuco para recolectar las pianguas, lancha a remo, o a motor (lo que implica contar con dinero para pagar el combustible) y una botella de agua. Son opcionales el cobador, el tiestero o un repelente y, para recuperar la energía perdida al salir del manglar, un portacomidas, un termo de café y tal vez algo de viche.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263589"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11192629/Colombia-11b-cobador-Libia-Colazos-Sinisterra-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 11b - cobador Libia Colazos Sinisterra - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263589" /><figcaption class="wp-element-caption">El cobador -la pequeña vara de metal que Libia sostiene en su mano derecha en la imagen- es una herramienta que ayuda a las mujeres a encontrar más fácilmente las pianguas dentro del barro. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">9:05 a.m. ¿Dónde quedó la lancha?</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La marea ha ido subiendo rápido, sin darnos cuenta. Miramos a nuestro alrededor y todo parece igual.<strong>&nbsp;¿Por dónde entramos al manglar? ¿Cómo volvemos a la lancha?</strong>&nbsp;Matilde sonríe y nos calma. Esto no es algo que les pase solamente a las citadinas, ocurre también con las mujeres piangüeras más expertas. Perderse es otra de las dificultades inherentes del oficio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—A veces yo piangüo y piangüo y cuando levanto la cabeza, ni idea dónde quedó la lancha. También nos ha pasado que subió tanto la marea que se hundió y uno ve nada más los portacomidas, que están por ahí flotando —narrará Lucy esa tarde en Paz Paraíso, mientras prepara un coctel de viche—. Achicar la lancha [sacarle el agua] es muy difícil, sobre todo porque uno viene con el cansancio de muchas horas pianguando, las piernas ya están adoloridas y peor en los brazos si uno se vino a canalete.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es decir, a remo limpio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una sola jornada de cuatro o cinco horas, piangüeras como Matilde, Benita, Olivia y Lucy deben agacharse y pararse decenas de veces; luchar contra un calor extremo y húmedo y un sinfín de zancudos; hurgar entre el barro; exponerse a infecciones y al ataque indiscriminado del pejesapo, el camarón bravo y algunos cangrejos; treparse por las raíces interminables del manglar; cargar de regreso a la lancha un canasto que puede pesar 60 o 70 kilos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/08/mujeres-pesca-conservacion-oceanos-entrevista/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">“Las mujeres sí podemos pescar, la pesca no es solo cosa de hombres” | ENTREVISTA</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con unos cuantos agravantes: que se desate una tempestad o que la marea suba mucho más rápido de lo previsto, que el barro no solo entierre sus botas, sino que les llegue hasta la cintura. Y que se desubiquen.</p>



<h3 class="wp-block-heading">12:50 p.m. Ya es hora del almuerzo</h3>



<p class="wp-block-paragraph">La piangua se puede comer de muchas formas. En un arroz que en el Pacífico llaman atollado (mezcla de carne de cerdo, pollo, longaniza y vegetales variados). En tamales, empanadas, sudados (platos al vapor), encocados (guisos preparados a base de leche y ralladura de coco) y ceviches.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263582"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190629/Colombia-12-embanada-alimentos-a-base-de-pianguar-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 12 - embanada alimentos a base de piangüar - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263582" /><figcaption class="wp-element-caption">Además de empanadas, la piangua sirve para preparar arroces, ceviches y encocados, entre otros platos. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Raíces Piangüeras, la asociación que lidera Matilde, lleva años luchando para encontrar maneras de transformar los moluscos que extraen de los manglares en productos que se puedan vender en muchas ciudades del mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace unos años, por ejemplo, ella y Olivia —que reparte su tiempo entre pianguar y los fogones— prepararon 100 tamales de piangua para enviarlos hasta Bogotá y repartirlos en distintos restaurantes que dicen vender platos del Pacífico. ¡Qué innovador! ¡Nos interesan! ¡Qué delicia! Pero los pocos pedidos que llegaron nunca pasaron de 15 o 20 unidades, y a un costo tan bajo para ellas que ni siquiera les alcanzaba para cubrir el transporte en avión o por vía terrestre. Iban a pérdida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Conservación Internacional, una organización presente en más de 20 países, entre ellos Colombia, les ayudó a hacer un análisis financiero para determinar si era viable transformar la piangua antes de venderla. Sin embargo, Matilde cree que todavía falta mucho trabajo para dar a conocer el molusco más allá de las zonas costeras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora quieren comercializarla en supermercados, en bandejas que incluyan un recetario y unas bolsas pequeñas con ingredientes que también vienen de su territorio y sirven para prepararla en casa, como coco y hierbas de azotea. El proyecto se llama “Del manglar a tu casa”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263583"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190633/Colombia-13-Libia-Collazos-Sinisterra-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 13 - Libia Collazos Sinisterra - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263583" /><figcaption class="wp-element-caption">Las hierbas de azotea de la casa de Libia Collazos Sinisterra muchas veces terminan en los platos que prepara, como tamales o empanadas de piangua que ofrece a los turistas que visitan la comunidad de La Plata, en Bahía Málaga. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el camino para sacar adelante esta y otras iniciativas ha estado lleno de obstáculos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Poco después de nacer, con un capital semilla que les dio la junta del Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de La Plata – Bahía Málaga, crearon un sistema para comprarles la piangua a las socias y luego venderla en Ecuador, sin intermediarios. Pero el&nbsp;<a href="https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20220429-aniversario-protestas-pano-nacional-colombia">estallido social de 2021</a>, que paralizó a Colombia durante casi tres meses, las dejó en la quiebra. Las piangüas se perdieron porque los camiones no podían salir del puerto de Buenaventura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese mismo año, la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca las eligió dentro de un proyecto que incluía darles 50 millones de pesos, unos 12 300 dólares de hoy, en equipos fundamentales para cumplir sus sueños. A Bahía Málaga – La Plata llegaron entonces una pesa, un congelador, una embutidora y una empacadora al vacío, pero esta última máquina nunca prendió porque no estaba adaptada para su contexto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de la entrega, Matilde había advertido que en su comunidad no tenían energía eléctrica y cualquier aparato que les dieran, debía funcionar con energía solar o planta eléctrica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Estábamos bien contentas, pero cuando fuimos a conectar la empacadora al vacío no arrancaba. Tiene un motor enorme, necesita un voltaje mucho mayor, que aquí no tenemos. Es una ‘animalota’”, explica Matilde. “Hace poco nos dijeron que van a mandar a alguien para que le regule el voltaje, a ver si por fin funciona”, cuenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por suerte, ya que la tienen bien cubierta, no está deteriorándose por el polvo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Raíces Piangüeras también está priorizada para recibir, por parte de la Sociedad de Activos Especiales (SAE), un inmueble incautado a un narcotraficante en la ciudad de Cali, pero la paquidermia del Estado todavía no les ha permitido pasar del anuncio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es una casa lo más de bonita, si las máquinas no nos funcionan acá, podríamos llevarlas allá y montar nuestra propia tienda y una especie de casa cultural. Podríamos hacer tantas cosas”, fantasea Matilde.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En todo caso, quietas no se van a quedar mientras eso ocurre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aprovecharon muy bien los recursos de una beca del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes para crear su página web, construir un recetario digital y mandar a hacer unas camisetas que venden entre todas, para un fondo común que ayuda con préstamos sin intereses a cualquier socia, cuando lo necesite.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>También consiguieron una lancha y montaron una cacharrería en Miramar</strong>&nbsp;(una de las cuatro comunidades del Consejo Comunitario, junto con La Plata, La Sierpe y Mangaña), donde venden guantes, botas y otros objetos. Y cuando llegan turistas activan la Ruta de la Piangua, un proyecto colectivo creado en 2010, que incluye un sendero y una experiencia para que los viajeros, que normalmente van al Pacífico colombiano en época de avistamiento de ballenas jorobadas —junio a agosto—, conozcan el molusco y lo saquen del manglar, si pueden.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema es la violencia. Con más de 20 asesinatos,&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/paz-y-memoria/violencia-en-buenaventura-por-parte-de-bandas-criminales-marzo-de-2025-el-mes-mas-violento-en-dos-anos/">marzo pasado fue el mes más violento en los últimos dos años en Buenaventura</a>, y eso influye directamente en el número de turistas que desde ahí viajan en lancha a cualquiera de las islas del archipiélago. En La Plata no recuerdan un año tan vacío de turistas desde la pandemia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las comunidades también han sido víctimas de robos por parte de grupos armados ilegales que a veces interceptan las lanchas en las que se movilizan desde y hacia el puerto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En enero de 2024, además, unos hombres armados con fusiles intentaron tomarse el Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de La Plata – Bahía Málaga, tras lo cual la&nbsp;<a href="https://www.oas.org/es/CIDH/jsForm/?File=/es/cidh/prensa/comunicados/2024/068.asp">Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares a 13 de sus líderes</a>. Y todo ello ocurre con la base naval de Bahía Málaga —la más importante de la Armada Nacional en el Pacífico— a solo 15 minutos de distancia en lancha.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263584"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190637/Colombia-14-Comunidades-Negras-de-La-Plata-Bahia-Malaga-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 14 - Comunidades Negras de La Plata - Bahía Málaga - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263584" /><figcaption class="wp-element-caption">El Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de La Plata – Bahía Málaga está integrado por cuatro comunidades: La Plata, Miramar, La Sierpe y Mangaña. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">5:40 p.m. El “cansancio honrado” de las mujeres piangüeras</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Lucy Mosquera Murillo prepara un coctel con hierbas frescas y viche y una jarra de limonada en su quiosco de Paz Paraíso. Esta tarde tiene cuatro clientes. Treinta metros más lejos suenan unos arrullos, cantos tradicionales de las comunidades negras del Pacífico colombiano. El sol comienza a esconderse y poco a poco va tiñendo de naranja fosforescente las construcciones de madera de La Plata.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de un título en Gestión de Hotelería y Turismo, Lucy, de 27 años, tiene estudios en etnoeducación y es guía turística.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;“Raíces Piangüeras nos ha ayudado a visibilizar lo que hacemos y nos ha empoderado en cuanto a liderazgo. A mí, por ejemplo, me ha dado confianza, me ha ayudado a convencerme de que mis ideas son importantes”, explica después de servir la primera ronda de bebidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay algo mucho más importante que eso. Lucy sueña con el día en que, gracias a la asociación, las mujeres ya no se vean obligadas a pianguar para vivir y encuentren una o más actividades distintas que les permitan descansar de ese oficio extenuante y, al tiempo, alcanzar la autonomía económica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Cuando yo digo que me gusta ir a pianguar es porque el primer día voy sin mucho ánimo pero si ya tengo una producción, el segundo y el tercer día voy a meterle todo y me animo. Pero la real [la verdad] es que es una actividad muy dura, uno lo hace por necesidad, por la costumbre, y hay momentos en que puede pasarla bien cuando va en compañía, pero es muy difícil”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263585"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190642/Colombia-15-Lucy-Mosquera-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 15 - Lucy Mosquera - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263585" /><figcaption class="wp-element-caption">Lucy Mosquera estudió Gestión de Hotelería y Turismo y etnoeducación y es guía turística. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En marzo de este año se presentó, en el Congreso de la República, un&nbsp;<a href="https://congresovisible.uniandes.edu.co/proyectos-de-ley/ppor-la-cual-se-promueve-protege-e-incentiva-la-cadena-productiva-de-la-piangua-se-reconoce-el-valor-de-las-practicas-ancestrales-y-se-fomenta-el-mejoramiento-de-las-condiciones-sociales-y-economicas-de-las-mujeres-piangueras-en-colombia-y-se-dictan-otras-disposiciones-fomenta-la-cadena-productiva-de-la-piangua/14420/">proyecto de ley</a>&nbsp;para “promover, proteger e incentivar la cadena productiva de la piangua, reconocer el valor de las prácticas ancestrales y fomentar el mejoramiento de las condiciones sociales y económicas de las mujeres piangüeras en Colombia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El proyecto —que logró ser aprobado en el primero de cuatro debates y cuya ponencia para el segundo ya fue radicada para ser discutida en la Cámara de Representantes— fue impulsado por la Corporación Autónoma Regional para el Desarrollo Sostenible del Chocó (Codechocó), uno de los cuatro departamentos del Pacífico colombiano junto con Valle del Cauca, Cauca y Nariño. Matilde afirma que se enteró cuando ya estaba listo y el asesor de uno de los más de 30 congresistas que lo presentaron la buscó para enviárselo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según el representante Carlos Ardila, uno de los principales autores del proyecto, para construirlo fue “imposible alcanzar a todas las piangüeras” del Pacífico. “Hicimos todo el esfuerzo de reunir el sentir de todas las regiones en encuentros regionales durante 2023 y 2024, con una misión de campo al Chocó y en un esfuerzo conjunto con las Corporaciones Autónomas Regionales (autoridades ambientales) y líderes piangüeras de los cuatro departamentos”, dijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Supuestamente es para ayudarnos a nosotras, pero la verdad es que se construyó desde un escritorio”, asegura la representante legal de la asociación Raíces Piangüeras. No puede ocultar la frustración cuando habla del tema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En julio pasado, Matilde organizó un encuentro de 50 piangüeras de los cuatro departamentos para conversar sobre el proyecto y hacer unas recomendaciones que les enviaron a los congresistas que lo radicaron en Bogotá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ella y Lucy siempre han sido mujeres muy independientes porque así las crió doña Flor. Y así es como la hermana menor de Matilde quiere criar a su pequeña hija de tres años, Britney. Para avanzar en ese sentido, aunque suene contradictorio, cuando esté más grande la va a llevar al manglar y le va a enseñar todos los secretos del arte de extraer pianguas de sus raíces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Que no llegue el día en que si no hay ninguna alternativa distinta no tenga cómo vivir y le toque depender de un hombre”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Doña Flor —58 años y seis hijas, las tres primeras con un padre que fue asesinado siendo ellas muy niñas— opina lo mismo:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Este es un trabajo honrado, que nos ha dado muchos beneficios, pero es muy duro. Yo siempre le pedí a Dios que mis hijas no tuvieran que mantener su familia a punta de piangua, como yo lo hice. A mí me dio mucho y no me arrepiento, me siento contenta por eso, pero es que trabajar en el manglar es muy duro. Yo creo que aquí todos deben aprender, niños y niñas, porque hace parte de lo que somos. Pero ojalá puedan tener otras opciones”.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/19150858/010-768x512.png" alt="" class="wp-image-263954" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Marlyn también está de acuerdo con eso:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“A mis nueve hijos yo los levanté con esta actividad. Lo hago porque me nace hacerlo, uno va al manglar y siente como esa paz de la naturaleza, y es una ayuda para sostenerse. Pero para hablarle con la realidad, yo ahora quisiera solo ir para enseñarles a las personas cómo se hace y que me pagaran por eso. Es que estoy muy cansada, ya bastante lo hice”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alguna vez el sociólogo, escritor y periodista Alfredo Molano Bravo habló del “cansancio honrado”. Tal vez eso es lo que sienten las mujeres piangüeras del Pacífico.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263586"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190646/Colombia-16-Comunidad-de-La-Plata-piangueras-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 16 - Comunidad de La Plata - piangüeras - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263586" /><figcaption class="wp-element-caption">Aunque el Ministerio de Ambiente calcula que en Colombia hay 11.328 piangüeras, las mujeres dicen que el subregistro es grande y son muchas más. Solamente en la comunidad de La Plata, donde viven cerca de 70 familias, hay censadas 114 piangüeras. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">8:20 p.m. Pianguar, cantar y ser libre</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Aura Nelly Díaz normalmente canta estas canciones en el manglar, para distraerse del cansancio, el sudor y los ataques de los zancudos, pero hace meses no puede hacerlo por una enfermedad que también la tiene triste. Sin embargo, esta noche de un jueves de mayo decide entonarlas porque se siente orgullosa de ser “una guerrera, una enamorada de los manglares”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La canción del chango la compuso un día en que “había como 50 de esos pájaros” en el manglar y “uno cantaba y el otro le contestaba y uno más silbaba”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aura Nelly no pudo pasar de cuarto de primaria y sabe leer pero no escribir. Sin embargo, eso no ha sido impedimento para lo que ha conseguido. Es guía turística. Vende destilados como el viche. Y compone con su mente y con la sabiduría que le da Dios, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Cuando usted va a hacer la actividad de pianguar se trae muchas cosas. Se concentra con la naturaleza y regresa diferente a como se va. Hacerlo a mí me da respiración, me hace sentir libre, dejo atrás todo lo difícil. Por eso también canto cuando estoy pianguando”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263587"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190650/Colombia-17-Matilde-Mosquera-y-Aura-Nelly-Diaz-piangueras-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 17 - Matilde Mosquera y Aura Nelly Díaz - piangüeras - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263587" /><figcaption class="wp-element-caption">Matilde Mosquera -a la izquierda- y Aura Nelly Díaz -a la derecha- representan a dos generaciones de piangüeras que son inspiración para la comunidad de La Plata. Foto Laila Abu Shihab Vergara.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Esta es la última canción que compuso y “es mucho más sentimental”, porque las pianguas ya no se dejan ver tan fácil como antes.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Imagen principal</strong>: Matilde Mosquera (adelante, de negro) y Benita Rentería, en un descanso de la actividad de pianguar.&nbsp;<strong>Foto: Laila Abu Shihab Vergara</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">*&nbsp;<em>Esta crónica es parte de una alianza periodística entre Mongabay Latam y VORÁGINE</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/laila-abu-shihab-vergara/">Laila Abu Shijab Vergara</a>&nbsp;en Mongabay Latam.&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/2025/08/cumbre-otca-profunda-crisis-amazonia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Puedes revisarlo aquí.</em></a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119507</guid>
        <pubDate>Wed, 20 Aug 2025 20:46:17 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/20154242/Pianguera-Mongabay.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Pianguar: la raíz de la independencia de las mujeres del Pacífico colombiano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>A propósito del cuidado como horizonte</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-ciencias-sociales-hoy/a-proposito-del-cuidado-como-horizonte/</link>
        <description><![CDATA[<p>Pixabay</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Por: Alejandro Martínez A, Universidad Externado de Colombia, Pedagogía de la Ternura y la Posibilidad. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Aprendimos a nombrar el cuidado como advertencia: “Cuidado, mijo”. Muchas veces lo interiorizamos así, como advertencia. Lo escuchamos como callarse, como inhibición, como miedo o como obligación: “Cuidado, mijo, no moleste, no pregunte, no sienta”. También lo aprendimos como control, como disciplina, como vigilancia, como norma, como imposición y como necesidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así lo nombramos, pero en realidad lo aprendimos en los brazos, en las piernas, en las mesas, en las camas, en las casas de quienes nos han querido. Fue a través de esos cuidados que las personas humanas podemos decir que estamos aquí: yo, escribiendo estas líneas, y usted, leyéndolas. Si estamos aquí es porque alguien cuidó de nosotros y nosotras. Y si usted y yo tenemos heridas y vacíos, es porque alguien (persona, grupo o sector social) nos descuidó: en el cuerpo, en el corazón, en las relaciones, en la esperanza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este cuidar y descuidar que nos fue configurando, se levantan voces que claman por volver a aquello que nos hizo humanos: el cuidado. Esas voces, que se expresan en las tribunas, en los libros y en las esquinas, han terminado también por plasmarse en textos, en propuestas, en acciones colectivas y en elementos de política pública, como el Plan Nacional de Desarrollo y el CONPES del Cuidado. Entre esas voces que resuenan más cerca están: Maturana, Boff, Toro, Cussianovich… y también mi abuelita, mi mamá, mi tía Elena, Alberto, Pepe y Francisco. En todos ellos y ellas habita ese llamado al cuidado, y al cuidado de lo otro, de lo que sostiene la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de esas voces, tengo recuerdos de personas, animales, otredades y sectores sociales siendo cuidados o clamando por serlo. Poco a poco, todas esas voces me conducen al útero: como escenario y como metáfora del cuidado. El rombo, símbolo de muchos pueblos originarios, expresa la sacralidad de lo uterino y de la Tierra como útero de la vida. Bendigo siempre el vientre que me acogió y el que me acoge hoy.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso es tan importante comprender, aprender y emprender lo que hoy estamos nombrando como cuidado para evitar que se desvanezca o se envilezca bajo perspectivas funcionalistas o mercantilizadas. El cuidado, para convertirse en política, debe mantener la incandescencia humana, política, estética y ética del soporte y el porte de la vida: un paradigma, una ética, una forma relacional con los otros, las otras y las otredades que conviven con nosotros en el planeta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cinco peldaños nos pueden ayudar a identificar el cuidado como horizonte civilizatorio en tiempos de desdemocracia, amenaza ecológica y tecnomediación fragmentadora. El primer peldaño es reconocer que hemos vinculado históricamente el cuidado con funciones básicas para la subsistencia; llamamos cuidado a lo funcional o a la asistencia en ello. El segundo consiste en comprender que estas actividades han sido recargadas de manera desigual sobre las mujeres y los sectores empobrecidos, racializados y subordinados de nuestras sociedades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tercer peldaño implica reconocer que una perspectiva redistributiva del cuidado es necesaria, pero insuficiente. Necesitamos transitar desde una noción funcionalista hacia una concepción que incorpore lo distributivo, pero que avance aún más: hacia el cuidado como paradigma, como ética y como forma relacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El cuarto peldaño nos invita a cuidar con esmero ese tránsito, para que emerja una forma profundamente humanizante del cuidado, capaz de reconectar lo personal y lo colectivo en lo político. Y el quinto peldaño exige una conciencia crítica sostenida, para evitar que el cuidado sea capturado por las lógicas del mercado, la eficiencia instrumental o el asistencialismo despolitizado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de este escenario de crisis civilizatoria, estos cinco peldaños ofrecen una guía para comprender el cuidado como horizonte de transformación. Si no cultivamos esta mirada amplia, profunda y procesual del cuidado, seguiremos atrapados en paradigmas que sostienen la desigualdad, la exclusión y el agotamiento del mundo. Solo si colocamos el cuidado en el centro de nuestras decisiones (como base efectiva, ética y política) podremos resistir, incluso conjurar el colapso y cultivar mundos posibles donde el cuidado sea el principio organizador de la sociedad otra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al final de estas dos páginas, vuelvo a una de las nociones más profundas que aprendí en casa, que en mi memoria se traduce en cariño y caricia. Y lo hago sin dejar de oír a Beatriz Alfaro diciendo: “Cuidado, mijo, que el cuidado es tan importante y bello que seguramente hay un descuidado inventando un <em>jingle</em> y una oferta… cuidado, mijo.”</p>
]]></content:encoded>
        <author>Las Ciencias Sociales Hoy</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Las Ciencias Sociales Hoy</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=116507</guid>
        <pubDate>Wed, 04 Jun 2025 19:16:13 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/04143142/hands-72570_1280.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[A propósito del cuidado como horizonte]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Las Ciencias Sociales Hoy</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Hacia una filosofía de la creatividad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/filosofia-y-coyuntura/filosofia-de-la-creatividad-humana/</link>
        <description><![CDATA[<p>Presentamos este ensayo sobre filosofía y creatividad de Sandra Lince Salazar, profesora del Departamento de Filosofía de la Universidad de Caldas, una reflexión necesaria en tiempos de cambio e  IA.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Presentamos en este espacio de El Espectador este ensayo de la filósofa Sandra Lince Salazar. Ella es Licenciada en Filosofía y Letras, Magíster en Filosofía y Doctora en Educación. Docente e investigadora del Departamento de Filosofía de la Universidad de Caldas. Dirige el grupo de investigaciones Filosofía y Cultura e integra el colectivo de estudios feministas <em>Las hijas de Lilith.</em> Sus áreas de trabajo son la filosofía y semiótica del arte, la filosofía de la educación, la filosofía de la creatividad y las mujeres filósofas. Autora de varios artículos sobre el problema de la creatividad:  </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Introducción</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">No es difícil aceptar que el cambio y la diversidad son el modo de ser del mundo contemporáneo. Esto nos permite entender que tenemos el contexto ideal para que hablar de creatividad sea algo cotidiano y trivial, y a la vez una necesidad constante, que paradójicamente aparece con pretensiones de universalidad o, al menos, de <em>sensus communis.</em> Parece claro que la creatividad es hoy vital para construir y comprender nuestra relación con el mundo. No es raro ver anuncios de ofertas de empleo donde las instituciones piden, casi a gritos, personas creativas. Asimismo en los ámbitos escolares, escuchamos constantemente que hay que formar en competencias creativas, como si fuera una receta para el éxito. (Y hablando de recetas… hoy también, es indispensable que la cocina sea creativa). &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me gusta pensar que hemos entendido que &nbsp;los cambios epistemológicos, políticos, sociales, culturales y tecnológicos, entre otros, &nbsp;conllevan nuestro propio cambio, como creación de mundo y de nosotras mismas. Pero, me cuesta imaginar que cada vez que se evoca la “creatividad” se reconoce la complejidad epistemológica, fenomenológica y ontológica que la atraviesa. Se ha convertido en un lugar común, en una palabra a la que se recurre con frecuencia, porque, al parecer, fácilmente comprendemos lo que refiere, lo que sugiere o lo que pide y promete. Pero&nbsp; ¿alguna vez nos detenemos a pensar qué es y cómo ocurre la creatividad? ¿Para qué la queremos? o ¿Cuáles son sus alcances? Estas y otras preguntas, que, por su puesto, constituyen un embeleco filosófico, son necesarias para comprender las implicaciones de la creatividad en nuestra relación con el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Vinculando la filosofía con la creatividad </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema que vincula la filosofía con la creatividad no está en preguntarnos hasta dónde la filosofía es o puede ser creativa. Decir que la filosofía es creativa,&nbsp; no trae novedad, creamos con conceptos, ya decía Deleuze. Además, es legítimo afirmar que la filosofía es tan creativa como la ciencia y el arte, ya que contribuye con la abstracción, el ordenamiento y la explicación que estas nos dan del mundo. Desde ella creamos nuestras concepciones de mundo(s).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema realmente urgente es preguntarnos filosóficamente por la creatividad. Estamos ante un fenómeno que se ha instalado en todas las esferas posibles de la experiencia humana, y por tanto no puede ser obviado por la filosofía. No basta &nbsp;con que esta levante la mano para sumarse al fenómeno y diga que también es creativa. La reacción filosófica que necesitamos es el desarrollo de una <em>filosofía de la creatividad</em> en la que esta se problematice como concepto y como experiencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde muchas posturas y corrientes filosóficas defendemos que el mundo no está dado, sino que está en constante creación. Llegar a esta idea implicó arrebatarle la capacidad creadora a los dioses para convertirla en una actividad humana. La pregunta filosófica por la creatividad tiene antecedentes en la pregunta por la creación, que se remonta hasta la <em>poíesis</em> griega. Sin embargo una filosofía de la creatividad, propiamente dicha, apenas comenzó a desarrollarse hacia la segunda mitad del siglo XX, cuando aparecen filósofas y filósofos preocupados por esclarecer las implicaciones epistemológicas, ético-políticas, ontológicas y fenomenológicas de la creatividad, sin ligarla a la producción artística y su historia. En cambio, la piensan desde otras dimensiones emergentes como la creatividad social o creatividad ciudadana, la creatividad en el ámbito escolar, o en el desarrollo tecnológico, entre otras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque es común encontrar el uso del concepto de creatividad en distintos tratados filosóficos, debemos reconocer que eso no basta para afirmar la existencia de una filosofía de la creatividad. Lo que define este campo emergente no es simplemente el uso del término, sino la problematización del concepto desde un preocuparse y ocuparse de preguntas como ¿dónde y cómo ocurre la creatividad?, ¿cuándo hay creatividad? o ¿cuáles son sus consecuencias?. La forma cómo se abordan estas preguntas y según las pretensiones que las sostienen, me ha permitido identificar que, a pesar de su reciente aparición, estamos ante dos corrientes: una que llamo psicologista , centrada en los procesos mentales; y otra que denomino ontológica, que reconoce en la creatividad una forma de experiencia vivencial, y por tanto, transformadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la corriente psicologista ubico planteamientos como los de la filósofa Margaret Boden o los de Enric Trillas, quienes se caracterizan por considerar la creatividad como una función de la mente basada en procesos lógico-cognitivos que combinan y transforman contenidos previamente almacenados, bien sea de la memoria o la percepción. Desde esta corriente, crear es una operación mental que puede describirse, modelarse e incluso programarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre las motivaciones y alcances de esta postura está la contribución al desarrollo de la inteligencia artificial, y si bien esto resulta de gran importancia, también debe advertirse &nbsp;sus efectos reduccionistas cuando se traslada al ámbito social y escolar. Al asumir que la creatividad es una actividad diferenciada, propia de ciertos funcionamientos o estructuras mentales, se corre el riesgo de clasificar a las personas entre creativas o no creativas, limitando así el beneficio para una parte de la población. Esta situación, bastante común, &nbsp;se ha buscado subsanar con actividades o ejercicios que contribuyan a desarrollar el funcionamiento mental con fines creativos. Pero esta salida, por un lado, pone en riesgo la propia postura psicologista, ya que para formar en creatividad es necesario promover la entrada en situaciones de creatividad, las cuales exigen contextos vivenciales (o al menos hipotéticamente vivenciales), siendo insuficiente una programación cognitiva. Por otro lado, si aceptamos que la creatividad puede enseñarse solo con entrenamiento mental, estaríamos fomentando una especie de programación humana basada en una separación entre la persona y su realidad, entregando sujetos pasivos frente a un mundo que, se supone, somos nosotras las que lo creamos y transformamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En contraste, la corriente ontológica propone una visión con mayores alcances en la experiencia vivencial y la construcción de mundo, aquí la creatividad no se reduce a un proceso mental ni a una mecanismo técnica. Es, ante todo, una experiencia de relación con el mundo. Filósofas como Sara Barrena, Angélica Sátiro, Rudolf Arnheim, José Antonio Marina &amp; Eva Marina o David Bohm, coinciden en que la creatividad surge de la interacción con nuestro entorno, de nuestra disposición a dejarnos afectar y responder de forma particular a nuestro encuentro con el &nbsp;mundo. No se trata exclusivamente de una propiedad interna del sujeto, ya que como lo proponen Marina &amp; Marina (2013, p. 46) &nbsp;“la inteligencia humana descubre posibilidades en la realidad”. Si bien hay razonamiento abductivo como lo propone Barrena; hay percepción, como lo propone Arnheim; o una búsqueda de un orden implicado según Bohm; la creatividad es presentada como la experiencia de nuestra propia creación y de nuestra participación activa en la creación de mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así tenemos, entonces, que desde la filosofía de la creatividad, esta, en tanto actividad humana, es explicada como un proceso mental (corriente psicologista) o como una experiencia vivencial (corriente ontológica). No obstante, es importante señalar que, desde ambas corrientes, se reconoce un consenso en torno a que los productos de la creatividad son una respuesta a alguna necesidad individual o colectiva. Además, se caracterizan por ser inteligibles, novedosos y enriquecedores de la persona o el entorno.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La creatividad y su relación con otras urgencias filosóficas como la IA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de reconocer que existe una filosofía de la creatividad y señalar en ella dos corrientes, es importante destacar cómo cada una de sus exponentes sugiere alcances de la creatividad muy significativos para la filosofía en general.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sara Barrena amplía los horizontes de reflexión al proponer vínculos entre creatividad, razón e imaginación, así como entre creatividad, educación y autocontrol. Por su parte, Angélica Sátiro nos presenta el <em>ethos creativo</em> como “una obra abierta, un constante constituirse a uno mismo y a sus relaciones con los demás” (2019, p. 173) propuesta desarrollada desde cuatro dimensiones: persona ético-creativa, proceso ético-creativo, producto ético-creativo y ambiente ético-creativo. Su trabajo se enfoca especialmente en la creatividad social. En Bohm encontramos relaciones profundas entre el caos y la creatividad, así como entre la ciencia y el arte como actividades creadoras de mundo. En Margaret Boden encontramos una visionaría, que desde los años setenta, viene ocupándose de explorar las relaciones entre los procesos mentales de la creatividad humana y los procesos de programación creativa en la inteligencia artificial, asuntos que también encontramos en Trillas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien cualquiera de estos asuntos resultan importantísimos, y todos deben ser atendidos por la filosofía de la creatividad, porque podemos rastrear implicaciones ontológicas que defienden la creación del mundo y nos interpelan sobre nuestro papel de cara a esta constante creación. En particular, las relaciones entre creatividad e inteligencia artificial constituyen hoy un asunto de altísima urgencia filosófica, porque es la única relación que parece advertir un posible jaque a la condición humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más común es pensar la IA desde la filosofía moral, desde la epistemología o desde la filosofía de la educación, como formas tradicionales de reconocernos en nuestra condición humana. Sin embargo, es fundamental desarrollar una filosofía de la inteligencia artificial de la mano de la filosofía de la creatividad, sobre todo desde la corriente ontológica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre los asuntos que nos permite entender la corriente ontológica es que la creatividad no son manualidades, no es solo arte y que más allá de ser un proceso mental, es la experiencia de nuestra propia creación y de nuestra participación en la creación de mundo. Ante el desarrollo de la IA parece que esto se pone en riesgo. Si no comprendemos que las inteligencias artificiales generativas son herramientas, y les entregamos nuestras tareas intelectuales, entonces ¿qué sucederá con nuestra agencia en la creación de mundo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es innegable la nostalgia que provoca pensar que la conciencia de nuestra capacidad creadora nos haya durado apenas uno o dos siglos, y que eso que le arrebatamos a los dioses, hoy parezca que se lo entregamos a las máquinas. Pero, ocuparnos filosóficamente de la creatividad en la IA puede ayudarnos a entender que nuestra creatividad no se agota en operaciones mentales y mucho menos en algoritmos ordenadores. Como lo afirma Benasayag (2024), el que piensa es el cuerpo, y no sólo el cerebro. Y contrario a lo que sostiene Boden, la creatividad tiene mucho que ver con el caos. Y el caos, ese terreno de lo imprevisible y lo abierto, solo puede ser humano. Vivir es elegir entre múltiples posibilidades para resolver el caos, porque el mundo no está dado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las inteligencias artificiales, como lo plantea Ruth Falquina (2023), pueden ser aliadas en procesos de cocreación. Sin embargo, como advierte Melanie Mitchel (2024) “Ser creativo implica ser capaz de comprender y juzgar lo que uno ha creado. Si tomamos la creatividad en este sentido, no se puede decir que ningún ordenador actual sea creativo” (p. 342). Es así como asumir la creatividad de cara a un fenómeno como la inteligencia artificial generativa nos lleva a entender que la pregunta no es solamente cómo ocurre la creatividad, sino desde que modelo de creatividad estamos dialogando con ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si reducimos la creatividad a un proceso mental de combinaciones lógicas, entonces diremos que la IA es creativa. Pero, si entendemos la creatividad como una experiencia que transforma a quien crea, que sus productos tienen alcances ontológicos, es decir que conllevan transformación del mundo, entonces la pregunta ya no es si la IA es creativa o no. La pregunta pasa a ser ¿podemos cocrear con una entidad que no tiene experiencia ni interpretación del mundo? Independientemente de si concebimos la creatividad como un proceso mental aislado o como una experiencia vivencial y correlacional, hoy estamos obligadas a pensar qué significa crear en un mundo donde las máquinas también prometen producir textos, imágenes, recetas, música, jugadas de ajedrez, entre otras. Lo que nos queda, para continuar con la creación de mundo y de nosotras mismas, es volver a los inicios de la creatividad y aferrarnos, humanamente, a la posibilidad filosófica del preguntar, ir a los límites y continuar la búsqueda, asomarnos al abismo y advertir que todavía hay más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En últimas, podemos encontrarnos con que la IA es creativa y resuelve problemas de manera novedosa, inteligible y enriquecedora. Pero el preguntar es genuinamente humano, y solo quien se aferra a su preguntar puede reconocer cuándo una respuesta es verdadero camino para continuar. Continuar en el trasiego de la creatividad humana como experiencia vivencial.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencias</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Barrena, S. (2007). <em>Razón creativa. Conocimiento y finalidad del ser humano según C. S. Peirce</em>. Ediciones Rialp.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Benasayag, M., &amp; Pennisi, A. (2024) <em>La inteligencia artificial no piensa. </em>Prometeo</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.zotero.org/google-docs/?9UzN6v">Boden, M. A. (2011). </a><a href="https://www.zotero.org/google-docs/?9UzN6v"><em>La mente creativa: Mitos y mecanismos</em></a><a href="https://www.zotero.org/google-docs/?9UzN6v">. Gedisa.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Bohm, D. (2002). <em>Sobre la Creatividad</em>. Ed. Kairós.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Deleuze, G. y Guattari, F. (2001). <em>¿Qué es la filosofía?</em> Anagrama.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Falquina, R. (2023, December 20). <em>Inteligencia artificial y creatividad</em> [Video]. YouTube. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Ym0S3bdFbTk">https://www.youtube.com/watch?v=Ym0S3bdFbTk</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Marina, J. A., y Marina, E. (2013)<em>. El aprendizaje de la creatividad</em>. Editorial Ariel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mitchell, M. (2024).<em> Inteligencia artificial: Guía para seres pensantes. </em>Capitán Swing.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sátiro, A. (2019). <em>Personas creativas, ciudadanos creativos</em>. Corporación Universitaria Minuto de Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.zotero.org/google-docs/?broken=27zccm">Trillas, E. (2018). </a><a href="https://www.zotero.org/google-docs/?broken=27zccm"><em>El desafío de la creatividad</em></a><a href="https://www.zotero.org/google-docs/?broken=27zccm">. Universidad de Santiago de Compostela.</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=116463</guid>
        <pubDate>Mon, 02 Jun 2025 17:05:10 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/02115708/Sandra-Lince.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Hacia una filosofía de la creatividad]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>María Emilia Gouffray y Diana Uribe: La pluma en disputa.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/maria-emilia-gouffray-y-diana-uribe-la-pluma-en-disputa/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los derechos morales son la esencia de la protección a la autoría. En Colombia, están protegidos por la Ley 23 de 1982, que dice que el autor tiene derecho a:</p>
<p>Ser reconocido como autor.</p>
<p>Oponerse a toda deformación o modificación de su obra.</p>
<p>Exigir el respeto a la integridad de su creación.</p>
<p>Estos derechos son irrenunciables, intransferibles y perpetuos. </p>
<p>Eso significa que ni siquiera un contrato puede anularlos. </p>
<p>Para que se entienda por qué son importantes, pensemos en este ejemplo: imaginen que un autor escribe una obra por encargo para niños y luego, sin su permiso, la editorial la convierte en pornografía infantil.</p>
<p> Eso sería una violación clarísima de derechos morales, porque atenta contra la integridad de la obra y la reputación del autor. </p>
<p>&#8220;No estoy diciendo que eso haya pasado aquí, el principio es el mismo: nadie puede modificar tu obra sin tu autorización y mucho menos hacerlo en tu nombre.&#8221; Busco que se diga la verdad. Que se reconozca la autoría real. Que se respete la integridad del trabajo de quienes escribimos. Porque esto no me pasó solo a mí: esto es algo que le pasa todos los días a muchas personas, especialmente a mujeres jóvenes, cuando entran a espacios dominados por figuras con poder simbólico. Yo no iba a ser una cómplice más. Va en contra de mi naturaleza, de mis principios más profundos. Si este caso sirve para abrir una conversación nacional sobre derechos de autor, me doy por satisfecha.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mujeres a través de la historia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Como escribidora valoro que lean  todo el cuento es un ensayo de opinión acompañado con una entrevista . Reflexiones desordenadas 3.535 palabras, 19 minutos de tiempo de lectura. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223358/Maria-Emilia-1-1024x576.jpg" alt="Defensora de los derechos morales intelectuales" class="wp-image-115844" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223358/Maria-Emilia-1-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223358/Maria-Emilia-1-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223358/Maria-Emilia-1-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223358/Maria-Emilia-1-1536x864.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223358/Maria-Emilia-1.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<ul class="wp-block-list">
<li class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-d80b097f8609949df3f800083eeeacb4"><strong>Vanessa Gómez Pereira : La huella digital más allá de la ley formal</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Permítanme, con una licencia un tanto peculiar, iniciar estas reflexiones refiriéndome a quien escribe en una tercera persona momentánea, una pequeña descortesía que pronto se disolverá en la inmediatez del &#8220;yo&#8221;.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Sepan, pues, que Mar Candela, la autora de estas líneas, se aventura a presentarles un panorama de perfiles profesionales antes de sumergirse en sus propias opiniones y reflexiones, que, advertimos de antemano, podrían danzar con cierta libertad en su orden. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Dicho esto, y una vez hecha esta singular presentación, prosigamos con la seriedad que el tema amerita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para comprender la profundidad de estas reflexiones y la importancia de dirigir nuestra atención a estas figuras desde nuestras propias perspectivas, es fundamental reconocer la trayectoria profesional y la envergadura del trabajo de estas mujeres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Producto de un barrido básico en internet y herramientas de inteligencia artificial de uso común, presento la siguiente información sobre sus perfiles. En caso de que alguna considere que me he equivocado con la información proporcionada sobre su recorrido profesional, ofrezco mis sinceras disculpas y me dispongo a rectificar cualquier error con la información más detallada y verificada a la que me permitan acceder, más allá de estas fuentes introductorias.</p>



<p class="has-background wp-block-paragraph" style="background-color:#758ca1"><strong>Diana Uribe Forero: Filósofa e historiadora, con una reconocida trayectoria como divulgadora de la historia a través de diversos medios. </strong>Es especialmente conocida por sus podcasts y programas de radio donde narra la historia de una manera accesible y envolvente, construyendo una audiencia fiel a lo largo de más de 25 años. Su habilidad para conectar eventos históricos con el presente la ha convertido en una voz influyente en la opinión pública colombiana y latinoamericana.</p>



<p class="has-cyan-bluish-gray-background-color has-background wp-block-paragraph"><strong>Vanessa Gómez Pereira: Socióloga con una sólida formación académica que incluye una Maestría en Estudios de Género y un Doctorado en Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia.</strong> Además, realizó estudios de Doctorado en Estudios Latinoamericanos en la Freie Universität Berlin, Alemania, entre 2014 y 2019. Su labor se ha extendido a la docencia universitaria, la investigación y la publicación de obras significativas como “Un Feminismo Artesanal: vida y obra de Magdalena León Gómez”. Su trabajo se centra en temas de feminismo, género y la academia, aportando análisis críticos y perspectivas desde la sociología.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223952/1672250020749-1-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-115847" style="width:27px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223952/1672250020749-1-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223952/1672250020749-1-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223952/1672250020749-1-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223952/1672250020749-1-1536x1152.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223952/1672250020749-1.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223718/mARIA-eMILIA-2-1-768x1024.jpg" alt="La pluma en disputa Diana  Uribe y  el bonche " class="wp-image-115846" style="width:297px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223718/mARIA-eMILIA-2-1-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223718/mARIA-eMILIA-2-1-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223718/mARIA-eMILIA-2-1-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223718/mARIA-eMILIA-2-1.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="has-cyan-bluish-gray-background-color has-background wp-block-paragraph"><strong>María Emilia Gouffray, alias “La Nerda”: Escritora, Historiadora y Politóloga. Fundadora y Directora de la Fundación Nerds de la Historia. Coautora del Libro “Mujeres a través de la Historia” (2025) con Diana Uribe e Investigadora del libro “Revoluciones” (2020) de Diana Uribe.</strong></p>



<p class="has-cyan-bluish-gray-background-color has-background wp-block-paragraph"> Este mismo año María Emilia publicará su libro de Historia de América Latina con la Editorial Planeta. Cocreadora del podcast “Por qué somos así” con la periodista María Paulina Baena (La Puya), uno de los TOP 100 podcasts de Colombia. Maestra en Políticas Públicas de la Universidad de Oxford, donde estudió como Becaria Chevening (2023). Alcanzó los primeros puestos del ranking en su doble titulación en Ciencia Política e Historia en la Universidad de los Andes. Paralelamente, se ha destacado por su activismo y su carrera en política feminista. Ha trabajado en la implementación de políticas que promueven la garantía de los derechos de las mujeres y la reducción de las brechas de género en Colombia (MinComercio, SDMujer, Procuraduría Delegada para el Seguimiento del Acuerdo de Paz). Ha velado por los derechos de las mujeres víctimas del conflicto armado, excombatientes, lideresas y defensoras de derechos humanos.</p>



<p class="has-cyan-bluish-gray-background-color has-background wp-block-paragraph"><strong>Y en este entramado de voces, se alza la de Mar Candela, una comunicadora y periodista en formación, cuya vocación por narrar y analizar la realidad se forjó mucho antes de su inmersión formal en la academia a los 40 años.</strong> Su trayectoria, aunque profesionalmente más reciente en el ámbito académico tradicional en comparación con las otras destacadas profesionales, no disminuye  su mirada y compromiso con la justicia intelectual y la visibilización de las experiencias desde las bases. Con una experiencia de más de una década en periodismo ciudadano y de opinión, Mar Candela ha tejido historias y provocado reflexiones desde las entrañas de la sociedad. Su camino, ahora enriquecido por la rigurosidad de sus estudios como maestrante en Interculturalidad y Educación con énfasis en inclusión, además de su formación en comunicación y periodismo, le permite aportar una perspectiva única variopinta. Como escribidora, término que elige desde su lugar de disléxica ,  habitado la disgrafia entre otras realidades , en sus procesos de metacognición, Mar Candela se sitúa, con humildad sin embargo con firmeza, como la voz empírica en este diálogo. Mar Candela es activista por los derechos hace 25 años. </p>



<h2 class="wp-block-heading">Vanessa Gómez Pereira y Diana Uribe, mujeres cumbre en la academia y el feminismo</h2>



<p class="wp-block-paragraph"> ¿Qué las une? El libro &#8220;Mujeres a través de la historia&#8221; y &#8220;Un Feminismo Artesanal: vida y obra de Magdalena León Gómez&#8221;, ¿Qué coordenadas temáticas las alinean hoy en mis reflexiones y opiniones? María Emilia Gouffray y yo, Mar Candela, ¿Qué espejos reflejan entre sí? <strong>Es la búsqueda de puntos en común la ausencia de puntos en común más bien.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, al observar con detenimiento, emerge un nexo innegable: el tejido del reproche. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Vanessa Gómez Pereira, socióloga con Maestría en Estudios de Género y Doctorado en Ciencia Política (Universidad Nacional de Colombia), y Diana Uribe Forero, filósofa, historiadora con estudios de posgrado en Historia Antigua (Universidad de Antioquia) y reconocida divulgadora de la historia, comparten la cima intelectual y el prestigio de una marca forjada con esfuerzo, valiosas en sus profesiones para el entramado intelectual, cultural e intercultural. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Mar Candela, comunicadora y periodista en formación, activista por los derechos hace 25 años, lleva a cabo este análisis de reflexiones desordenadas sobre cuya huella digital y conceptualización del &#8220;Feminismo Artesanal&#8221; se sitúa más allá de la ley formal de derechos de autor. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Aunque en teoría el punto que las une es que las tres son académicas, en realidad son puntos de desencuentro.</strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">La pluma en disputa las conecta:</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Diana Uribe, señalada de utilitarismo intelectual con su colega María Emilia Gouffray, escritora, historiadora, politóloga y Maestra en Políticas Públicas de la Universidad de Oxford, con una destacada trayectoria académica y profesional; y yo, modesta maestrante, teórica Feminismo Artesanal endógena, empírica desde las vísceras de la realidad, comunicadora y periodista en formación, Educomunicadora y periodista certificada, cursando una maestría en Interculturalidad y Educación con énfasis en inclusión. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La más humilde  y seguramente la menos modesta de todas opina. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Fui pionera en teorizar Feminismo Artesanal, cuya huella digital comencé a tejer con absoluta dignidad desde el 2011 en diversas redes, intención que se certifica con un registro de derechos de autor en 2014 para impulsar mi biografía y obra inédita bajo ese nombre.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Este es el relato del género en disputa en el contexto del extractivismo intelectual, la levedad intelectual, los derechos morales, el choque entre la erudita y la empírica, la poderosa y la desconocida. </p>



<ul class="wp-block-list">
<li>¿Qué nos iguala?</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"> Aparentemente, la distancia entre nosotras es abismal. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Ellas tres, figuras consagradas de la élite académica; yo, en cambio, navego entre el empirismo visceral y los senderos, aún en construcción, de la academia como maestrante. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la impotencia, la rabia punzante y el dolor sordo ante la usurpación atraviesan esta aparente disparidad. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi activismo ferviente no bastó para proteger la gestación de <strong>Feminismo Artesanal</strong>; la ausencia de capital para un registro formal dejó mi creación vulnerable. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Solo la dignidad inalienable de la palabra persiste como mi escudo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En este despojo, resuena la historia de las feministas de los ochenta, como Magdalena León narra que fue testigo directo , de quienes alzaron su voz ante la apropiación intelectual sufrida por mujeres sin el respaldo de la academia. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, me veo dolorosamente reflejada en ese precedente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Mi <strong>huella digital</strong>, tejida durante  más de una década de construcción conceptual, fue tomada y plasmada en una obra que me es ajena, sin que mediara protección legal. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La impunidad de este acto se suma a la negación de responsabilidad por parte de Vanessa, quien lo atribuye a una mera casualidad, una explicación que debo aceptar ante la ausencia de un delito formal. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">No obstante, señalo vehementemente esta indelicadeza intelectual. </p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Resulta inconcebible que en su rigurosa maestría de Feminismos Interseccionales de la Universidad Nacional, nadie advirtiera la coincidencia del juego de palabras &#8220;<strong>Feminismo Artesanal</strong>&#8221; al explorarlo en un simple motor de búsqueda.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Para esa comunidad académica, mi existencia parece invisible, a pesar de haber compartido incluso entrevistas con estudiantes y la emisora de su institución. Ante esta derrota anunciada, renuncio a la vía legal.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Solo la exigencia de una ética intelectual perdura como mi firme motivación. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Al buscar a María Emilia, inicialmente percibida desde la distancia de los privilegios académicos, descubrí un trasfondo de dolorosa secundarización y abuso intelectual. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La justicia, en su curso, dictaminará. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Su testimonio elocuente ilumina mi propia indignación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Si esta vulneración ocurre a mujeres con herramientas y reconocimiento, ¿Qué destino enfrentan aquellas que se desenvuelven en los márgenes?</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"> Busco una ética del cuidado intelectual como un imperativo, un resarcimiento público que trascienda las acciones legales, camino que María Emilia ha emprendido en los tribunales, y cuya voz resuena hoy con sus propias conclusiones.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"> Mi trinchera, mi labor indeclinable, reside en la Educomunicación tejida desde la interculturalidad y la esencia misma de <strong>Feminismo Artesanal</strong>.</p>



<p class="has-primary-background-color has-background wp-block-paragraph"><strong>Parte 2 : La Pluma en Disputa y la periodista para el desarrollo humano </strong></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<h2 class="wp-block-heading"><strong> ¿Cuándo y cómo nació este proyecto?</strong></h2>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> Este proyecto nació en 2021, cuando Diana Uribe y su entonces editor de Penguin, Sebastián Sabogal, me citaron para proponerme que fuera la escritora del libro de mujeres, porque la autora de los libros anteriores, Alejandra Espinosa, no podía serlo en esta ocasión. Yo inmediatamente renuncié a mi cargo en la Secretaría de la Mujer, que era de tiempo completo, y empecé a profundizar en investigación. Esta era mi gran pasión y un tema personal de investigación desde años atrás. En 2022, junto con el equipo de trabajo de Diana, nos sentamos y acordamos la estructura de la obra. Durante dos años, escribí los capítulos, uno a uno, y cada entrega fue revisada y aprobada directamente por Uribe.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223718/mARIA-eMILIA-2-1-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-115846" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223718/mARIA-eMILIA-2-1-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223718/mARIA-eMILIA-2-1-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223718/mARIA-eMILIA-2-1-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223718/mARIA-eMILIA-2-1.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">¿Tú hiciste una investigación o una obra?</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> Yo escribí una obra. </p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trató de una investigación para que alguien más escribiera: fue un proceso creativo, autoral y narrativo que desarrollé desde cero. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Todos los textos que entregué hacen parte de una obra de mi autoría.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Cuánto tiempo llevabas trabajando tú el tema de las mujeres en la historia?</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> Este ha sido un tema que investigo al menos desde 2015, cuando estaba apenas empezando la carrera universitaria. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A lo largo de los años he recopilado fuentes, leído biografías, armado cronologías y trabajado con archivos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso mucho antes de empezar a escribir el libro, ya había lanzado varios cursos de historia de las mujeres y de historia con perspectiva de género en el marco de mi fundación Nerds de la Historia. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Toda esa investigación, ese archivo acumulado, también fue aportado a este libro. Lo que hice fue poner en palabras toda esa experiencia y darle una forma comprensible y pedagógica, con una voz narrativa clara, que buscaba ajustarse también al estilo de Uribe.</p>



<h2 class="wp-block-heading"> Diana Uribe ha argumentado que fue un trabajo en equipo. ¿Cuál es tu respuesta a esa afirmación?</h2>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223952/1672250020749-1-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-115847" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223952/1672250020749-1-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223952/1672250020749-1-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223952/1672250020749-1-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223952/1672250020749-1-1536x1152.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/14223952/1672250020749-1.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> Sí, claro que fue un trabajo en equipo, en la medida en que Diana y el equipo de trabajo aportaron puntos de vista clave, revisaron mis textos, hicieron observaciones, problematizaron varios aspectos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Además, como lo he dicho de manera reiterativa, los aportes de la investigadora Sybil Lorena fueron fundamentales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue gracias a ella que llegué a conocer historiadoras fantásticas como Leila Ahmed, cuya obra fue fundamental para comprender la historia de las mujeres en el islam.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Ella hizo los cuadros de investigación que te mostré, y también me compartía citas y fuentes clave por WhatsApp.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Creo que fue un proceso muy bello, porque ambas somos historiadoras y feministas, y compartíamos con emoción muchas cosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Aquí también hubo una afectación, porque yo, como escritora de la obra, tenía que tomar decisiones: qué incluir en cada capítulo, cómo acomodar la información, etc., y la falta de claridad y de liderazgo en este proceso también terminó afectando mi relación con Sybil. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, cuando me salió la beca en Oxford y salí a estudiar allá, empecé a solicitar mayor apoyo en investigación para el último capítulo, y esto generó malestar.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong> ¿Ellos también escribieron la obra contigo?</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> No. He ahí la diferencia:</p>



<p class="wp-block-paragraph"> si bien sus aportes fueron fundamentales, no fueron ellos quienes se sometieron a una agenda estricta para escribir la obra.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Ellos no se sentaron de lunes a viernes a escribir hasta la madrugada, ni sacrificaron fines de semana, cumpleaños y reuniones familiares para redactar la obra. Investigar no es lo mismo que escribir. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo he sido investigadora para otras obras, por ejemplo, para el libro &#8216;Revoluciones&#8217;, de Alejandra Espinosa, también publicado bajo el nombre de Diana Uribe. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo no me atrevería a decir que yo fui autora de ese libro porque entiendo perfectamente que el rol de autora fue de Alejandra: ella fue quien se sentó a escribir, quien tomó decisiones narrativas, quien dio forma al lenguaje, quien construyó una voz, quien usó toda su creatividad y su experiencia para construir un relato.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Una obra es una hija… Es una cosa muy diferente a una investigación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> Bueno pues como te comentaba, el pago fue apenas simbólico. Entonces yo tuve que seguirme desempeñando como funcionaria y trabajando en otros boleos para sostenerme. Por eso escribía de noche y en los días de descanso.</p>



<h2 class="wp-block-heading"> Este es el primer libro de Diana Uribe en el que los investigadores son reconocidos, sus perfiles incluidos en el libro y hasta sus fotos… ¿Cuál es la razón? ¿Tuvo algo que ver con tu proceso?</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> Sí, creemos que tuvo que ver directamente con todas las solicitudes que interpusimos con mi equipo legal ante la editorial. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Fuimos insistentes en el asunto del reconocimiento, y finalmente, ellos nos enviaron un mensaje en el que accedían, y mencionaban que incluirían tanto mi perfil como el de las otras personas del equipo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto nos alegro mucho, pues es la primera vez que sucede algo así en un libro bajo el nombre de Diana Uribe. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ponerte un ejemplo, en Revoluciones, los investigadores aparecemos en letra minúscula… Y así en todos los otros casos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso sí, nos entristece que no haya habido reconocimiento de otras personas que participaron en el proyecto, como la compositora musical y la editora de los audios.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> No sé por qué no los incluyeron.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>M.C.</strong> ¿Cuándo empezó la pluma en disputa?</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> En noviembre de 2023, cuando yo estaba terminando el último capítulo de acuerdo al esqueleto original de la obra. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Diana me informó que su hija, Alejandra Espinosa, se sumaría al proyecto.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> En una reunión con todo el equipo, Espinosa manifestó que la obra le parecía atroz, aún cuando la nueva editora, Carolina López, ya la había aprobado y había diseñado un plan de trabajo para terminar de editar y publicar. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Total, una vez Espinosa sentó su posición y propuso la reestructuración de la obra bajo un formato de cuatro capítulos que rompía con toda la contextualización y la narrativa que yo había hilado, todo el equipo manifestó estar de acuerdo.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Tengo entendido que Diana afirmó que apagaste la cámara. </strong></h2>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">No tengo muy en claro, dónde hizo esa afirmación si eso es así.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> ¿Por qué lo hiciste?</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> Yo sentí que se reían en mi cara de todo mi trabajo y de todo mi sacrificio, que ellos conocían de primera mano.</p>



<h2 class="wp-block-heading"> ¿Qué pasó después?</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> Pocos días después, la editorial me comunicó sin más que la obra sería restructurada, que esa era la orden de Diana Uribe. </p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Tú qué sentiste?</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> Yo me sentí aplastada, usada, abusada, desechada. </p>



<p class="wp-block-paragraph">De niña fui objeto de diferentes formas de abuso y sentí que esto era un abuso más… Tenía pesadillas con las voces de las mujeres que había incluido en la obra. Ya no podía dormir en las noches.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Bueno, tú que has vivido cosas similares, sabes que cuando se apropian o destruyen un trabajo que has hecho con amor y años de dedicación, las consecuencias emocionales y mentales son graves.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Intentaste hacer algo para frenar la reestructuración de la obra? ¿Intentaste contactar a Diana?</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> Intenté comunicarme con Diana varias veces. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La llamé, le escribí, contacté incluso a su secretaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> No obtuve respuesta. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Solo me respondió después de que envié una carta formal de protesta a la editorial, en la que proponía que al menos llegáramos a un punto medio entre la estructura original de la obra y la estructura planteada por Alejandra (propuesta que no fue acogida).</p>



<p class="wp-block-paragraph"> En esa llamada, Uribe me dijo que “las chicas” lanzaríamos juntas el libro. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Unos meses más tarde, cuando ya me disponía a viajar a Bogotá para la Feria del Libro, me avisaron que no me permitirían estar en el lanzamiento (que originalmente estaba pensado para la FILBO 2024).</p>



<h2 class="wp-block-heading">Diana ha argumentado que las cosas se podían haber solucionado conversando, con un café … ¿Tú buscaste contactarla?</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> Sí, cuando la editorial me comunicó que yo no podía participar en el lanzamiento del libro, llamé a Diana. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Nunca contestó. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Le envié mensajes de WhatsApp. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sus respuestas fueron cortantes y en últimas, cuando le manifesté mi dolor y que consideraba que esto era injusto, me ignoró. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, yo inicialmente copiaba a Diana en los correos con la editorial, para que todo fuera transparente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> La editorial me pidió que dejara de incluirla. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa exclusión lo dice todo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo era absolutamente insignificante. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Había sido usada y desechada.</p>



<h2 class="wp-block-heading"> Penguin Random House ha mencionado que tú firmaste un contrato de obra por encargo ¿es cierto?</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> Sí, firmé un contrato de obra por encargo con Penguin Random House, lo que implica, entre otras cosas, que no gano regalías.</p>



<h2 class="wp-block-heading"> ¿Y por qué entonces tu nombre aparece en portada y copyright?</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> Porque llegamos a ese acuerdo, el cual también quedó estipulado en el contrato.</p>



<h2 class="wp-block-heading"> ¿Eso es legal en Colombia?</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> Jum no sé… No sé si  ilegal, sino inadecuado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Funciona muy bien para las editoriales porque así evitan pagar regalías, lo que sí tendrían que hacer con un contrato de coautoría normal.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Cuánto te pagaron?</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> No puedo mencionar el monto porque el contrato tiene una cláusula de confidencialidad que me lo prohíbe. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Invito a los medios y al público a que le pregunten directamente a la editorial, que ha dicho públicamente que “cumplió con el pago”. </p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cuánto pagaron por años de investigación, escritura, sacrificio personal? Con ello quedará demostrado que mi único incentivo para participar en este proyecto, era mi autoría… Claro está, no esperaba que hasta eso fuera vulnerado.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Qué son exactamente los derechos morales de autor y por qué son relevantes en este caso?</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> Los derechos morales son la esencia de la protección a la autoría. En Colombia, están protegidos por la Ley 23 de 1982, que dice que el autor tiene derecho a:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Ser reconocido como autor.</li>



<li>Oponerse a toda deformación o modificación de su obra.</li>



<li>Exigir el respeto a la integridad de su creación.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Estos derechos son irrenunciables, intransferibles y perpetuos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso significa que ni siquiera un contrato puede anularlos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Para que se entienda por qué son importantes, pensemos en este ejemplo: imaginen que un autor escribe una obra por encargo para niños y luego, sin su permiso, la editorial la convierte en pornografía infantil.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Eso sería una violación clarísima de derechos morales, porque atenta contra la integridad de la obra y la reputación del autor. </p>



<p class="wp-block-paragraph">No estoy diciendo que eso haya pasado aquí, el principio es el mismo: nadie puede modificar tu obra sin tu autorización y mucho menos hacerlo en tu nombre.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Diana Uribe dice que tú lo estás buscando es fama… ¿Cuál es tu respuesta a esa afirmación?</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> Ja! Por favor… Si por fama se refiere a odio, hostigamiento y matoneo, entonces sí. Lo único que esto ha despertado es odio pues ¡me digné a denunciar a la mujer más amada y venerada del país! ¡Al ídolo de muchas generaciones! Total, sería una estrategia bastante contraproducente ¿no crees? Además, si yo estuviera buscando fama en vez de proteger mi integridad como historiadora y reclamar justicia y resarcimiento, ¿por qué me habría desgastado un año entero en conversaciones con la editorial y con mi equipo legal para tratar de solucionar esto antes de que el libro fuera publicado?</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Cuál es tu propósito al hacer esta denuncia?</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> Busco que se diga la verdad. Que se reconozca la autoría real. Que se respete la integridad del trabajo de quienes escribimos. Porque esto no me pasó solo a mí: esto es algo que le pasa todos los días a muchas personas, especialmente a mujeres jóvenes, cuando entran a espacios dominados por figuras con poder simbólico. Yo no iba a ser una cómplice más. Va en contra de mi naturaleza, de mis principios más profundos. Si este caso sirve para abrir una conversación nacional sobre derechos de autor, me doy por satisfecha.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Qué recomendación das a otros autores que pueden estar enfrentando algo similar?</h2>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>M.E.</strong> Que no se queden callados. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Que documenten todo, que busquen asesoría legal, que se rodeen de comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> El silencio solo perpetúa el abuso. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El trabajo intelectual vale, y debe ser protegido. </p>
</blockquote>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">La historia, además, no puede contarse a costa de borrar a quienes la escriben.</p>
</blockquote>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
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        <pubDate>Thu, 15 May 2025 03:56:00 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
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