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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 21 Sep 2026 21:16:28 +0000</lastBuildDate>
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	<title>You searched for nino dios | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Abelardo y la prensa cortesana</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/abelardo-y-la-prensa-cortesana/</link>
        <description><![CDATA[<p>El presidente graduó a unos medios de “amigos”, dando a entender que otros son enemigos, como si pretendiera diezmar el poder del “cuarto poder”. Cualquier amenaza a la libertad de prensa, se combate con un periodismo capaz de irritar a los poderosos, no de confabularse con ellos. ¿Estamos en la era del periodismo low-cost?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph"><em>“En el entorno político actual hay una falta de respeto por la independencia de la prensa. Y hay una disposición a atacar a los periodistas por informar. Todo ello contribuye a formar un ambiente aterrador para los periodistas y las fuentes”:</em> <strong>Ronald Farrow, Premio Pulitzer al Servicio Público (2018).</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Amanecimos con la noticia de que no hay noticias, porque están prohibidas las ruedas de prensa en este gobierno. Si eso no es obstrucción al periodismo, ¿Qué es?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una agresión evidente contra la prensa y un saboteo al derecho a la información. &nbsp;¿Por qué el país no está conversando sobre esto? ¿Por qué algunos opinadores, siendo periodistas, parecen estar del lado del poder y no de la prensa?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ciertos columnistas de El Tiempo, por ejemplo, parecen más bien asesores de imagen del presidente Abelardo De la Espriella, cual cortesanos. Tres botones para la muestra, porque el espacio es corto para juntarlos a todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una de sus columnas, la abogada María Isabel Rueda, experiodista ella, en lugar de defender a la prensa de los atropellos del presidente, le manda a decir -palabras más, palabras menos- que su éxito consistirá en comunicar bien los mensajes. Y le recuerda que para eso está el periodismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claro, como si la prensa fuera la bella Cenicienta del poder, esa cohorte que aplaudía al rey, incluso cuando el rey era indigno de aplausos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si Bob Woodward y Carl Bernstein se hubiesen comportado como lisonjeros, el caso Watergate sobre espionaje político no habría existido, y el presidente Richard Nixon jamás habría sido obligado a dimitir. <em>“Los buenos ganaron”,</em> resumió un periodista de la época. The Washington Post alentó a sus reporteros a bucear en las alcantarillas. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si <strong>El Espectador</strong> no hubiese investigado y denunciado los malos manejos del Grupo Grancolombiano en los años 80, ese crimen financiero habría quedado impune y los culpables libres, haciendo fiesta con el dinero de los ahorradores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa debe recordarse como lo que es: una de las grandes gestas del periodismo colombiano. Don Guillermo Cano enseñó que se puede ejercer un periodismo aséptico e incorruptible. Sabemos el precio que pagó por estar del lado correcto. La única forma de honrar su memoria y valentía es a través de un periodismo confiable, responsable y ético. Son las tres armas del buen periodista. Saltarse cualquiera, significa amputar el alma del oficio: la confianza del público. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos acercamos peligrosamente a una especie de <em>periodismo de bajo costo (low-cost</em>); es decir, sin principios, sin ética, alejado de las buenas prácticas y despojado de todo aquello que es la razón de ser de la prensa: la conciencia crítica y moral de una sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestro oficio no existe para ser vil, sino para servir de escudo a la sociedad ante los excesos del gobernante de turno. De eso hablamos cuando hablamos de periodismo independiente. Lo demás ¿es periodismo o habrá que redefinir qué entendemos por periodismo hoy?</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph"><strong><em>“Al gobierno le conviene mantener una permanente conversación, diálogo e interlocución con los distintos sectores del país, incluyendo, claro, a los productivos, y una buena forma es que sea a través del periodismo”,</em> </strong>afirma la periodista María Isabel Rueda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El periodismo es un contrapoder, a diferencia del columnismo que suele utilizarse como trinchera ideológica para defender a unos y atacar a otros; es decir, para ejercer el activismo y la oposición de manera simultánea, a veces con más rabia y sesgo que rigor y seriedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rueda hace gala de una supuesta independencia: <em>“&#8230;los que informamos y opinamos quedaríamos heridos en la credibilidad, nuestro más valioso patrimonio”.</em> Queda muy mal parada cuando, varias líneas después, sugiere que unos ministros <em>“deben hablar mucho y otros muy poco”</em>. Como quien dice: este de aquí que se calle y el de allá que hable por los demás. Leer para creer.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Baste decir que hace rato la señora María Isabel dejó de informar para dedicarse a pontificar sobre lo divino y lo mundano, poniendo en evidencia sus malquerencias políticas. No es la única que cumple bien su papel de cortesana. Desde las páginas de El Tiempo la acompañan Juan Lozano y Mauricio Vargas, cada cual desde su esquina. El doctor Lozano usa su editorial en La FM para hablar como el expolítico que es, aunque nunca se sabe cuánto tiempo le falta para regresar a esas lides o, aún mejor, ingresar a la cómoda vida diplomática, como su abuelo, Juan Lozano y Lozano, quien fue político, periodista, militar y poeta.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Rueda, Vargas y Lozano fueron opositores despiadados durante el gobierno de Petro y ahora actúan como benefactores en el de Abelardo. Ojalá en alguna facultad de comunicación se tomen el trabajo de poner a los estudiantes a analizar el mal llamado “periodismo de opinión” en Colombia. Empecemos por enseñarles que el activismo que muchos ejercen desde las páginas editoriales de los periódicos, incluso desde la radio y la televisión, no es periodismo, por más que utilicen los mismos vehículos para difundirse.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3"><strong>La prensa es la conciencia crítica y moral de una sociedad.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">​En su columna dominical “Optimismo sí, pero bien informado”, no hay un solo reproche de María Isabel Rueda al gobierno del “Tigre” por la forma solapada como se impone la censura de prensa en Colombia. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Recoge<a href="https://www.elespectador.com/politica/esta-es-la-directiva-del-gobierno-de-la-espriella-para-tratar-con-medios-de-comunicacion/#google_vignette" data-type="link" data-id="https://www.elespectador.com/politica/esta-es-la-directiva-del-gobierno-de-la-espriella-para-tratar-con-medios-de-comunicacion/#google_vignette"> <strong>El Espectador</strong></a><strong>: </strong><em>“Según lo investigado por este medio, el Gobierno&nbsp;“determinó que no se den ruedas de prensa ni entrevistas a medios que no sean ‘amigos’, salvo que sea para un tema estratégico y previamente autorizado por la presidencia. Asimismo, se le comunicó a los asistentes a la reunión que durante los eventos, recorridos, inspecciones, en donde haya presencia de los medios de comunicación,&nbsp;los ministros solamente podrán dar una declaración (buscando que sea lo más completa posible) pero sin lugar a preguntas”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">La misma semana en que <a href="https://es.euronews.com/2026/09/20/trump-niega-el-acceso-a-la-casa-blanca-a-periodistas-de-cnn-ms-now-y-politico" data-type="link" data-id="https://es.euronews.com/2026/09/20/trump-niega-el-acceso-a-la-casa-blanca-a-periodistas-de-cnn-ms-now-y-politico">Donald Trump les negó el acceso a la Casa Blanca a periodistas de CNN, MS NOW&#8217;y Político</a>, en Colombia el director del DANE fue echado del puesto <a href="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/despido-en-el-dane-abelardo-pone-la-obediencia-y-el-relato-por-encima-del-dato/" data-type="link" data-id="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/despido-en-el-dane-abelardo-pone-la-obediencia-y-el-relato-por-encima-del-dato/">por  incumplir la directiva presidencial que les prohíbe a los altos funcionarios suministrar información a la prensa.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">En un texto titulado <a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/70-anos-despues-surge-una-nueva-hipotesis-las-llamas-del-fascismo-en-bogota" data-type="link" data-id="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/70-anos-despues-surge-una-nueva-hipotesis-las-llamas-del-fascismo-en-bogota">“Las llamas del fascismo en Bogotá”</a>, Guillermo Pérez Flórez nos recuerda que las dictaduras empiezan por aniquilar a la oposición y silenciar a la prensa.&nbsp;Esto escribió en 2022 sobre el fatídico día de 1952 en que ardieron los edificios de <strong>El Espectador </strong>y El Tiempo en la capital. <em>“Para algunos sacerdotes, los liberales eran masones, comunistas y ateos, y su eliminación física era legítima”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En pleno siglo XX no hay que llegar a tales extremos. Basta con poner en la calle a cualquier periodista entrometido. Callarlo o arrinconarlo, sin necesidad de eliminarlo. Está pasando. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y lo más grave es que el gobierno de Abelardo De la Espriella ya logró consolidar una mayoría aplastante en el Congreso, con el respaldo de 186 de las 286 curules que conforman el Senado y la Cámara. Así, cualquier caprichito del señor presidente sería “pan comido”. Ojalá y no.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4"><strong>El buen periodismo no se tapa la nariz, ni sirve de alfombra para que el presidente pisotee a la prensa.   </strong></h2>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>​Las víctimas del régimen</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Podríamos hacer un retrato <em>havladdo</em> de las primeras víctimas de la censura oficial en el primer año del Tigre; de seguir así, la lista crecerá antes de Navidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los episodios sobre la salida de Camila Zuluaga y Ana Cristina Restrepo de Blu Radio, más la echada del caricaturista <em>Vladdo</em> de Noticias RCN, caerán en el olvido. Quedó flotando en el ambiente la sospecha de que salieron por “ser enemigos”; ni el presidente de la República, ni la emisora, tampoco el canal, se tomaron la molestia de desmentir los rumores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para completar la dicha, gremios como el Círculo de Periodistas de Bogotá, CPB, caminan de puntillas frente al tema. Como quien dice, con esos colegas, para qué enemigos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vladdo se pasó a la revista Cambio y sobrevive su personaje de Aleida en el diario El Tiempo, una caricatura que en realidad a nadie mortifica. Los trazos de Matador sí atormentaron a Iván Duque y por eso despidieron al caricaturista Julio César González de ese diario en 2023, otra anécdota más para el anecdotario nacional.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph"><strong><em>“Creo que informar a la gente es la única esperanza que tenemos”:</em> </strong>Ronald Farrow, periodista estadounidense.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El periodismo no está para ser monedita de oro; debe estar del lado de la sociedad, dispuesto a denunciar los abusos del poder, pase lo que pase, pésele a quien le pese. El gobierno tiene la obligación de hacer bien su tarea. Punto. Y el periodismo debe sentirse obligado a hacer bien la suya. Punto. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que hagan mal el presidente y los suyos, la ciudadanía tiene el derecho de saberlo y el periodismo la obligación sagrada de comunicarlo. Ese es el deber ser de la prensa. Si renuncia a eso, cae en la propaganda</p>



<p class="wp-block-paragraph">​El periodismo no debe prestarse para lavar caras. Su trabajo consiste en descubrir quién usó el tapete para tapar el vómito. El buen periodismo no se tapa la nariz, ni sirve de alfombra para que el presidente pisotee a la prensa. &nbsp;&nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6"><strong>Un periódico debe servirle a los ciudadanos para algo más que madurar aguacates.</strong></h2>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>La prensa cortesana</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">​María Isabel Rueda, Juan Lozano y Mauricio Vargas escriben tan parecido que se asemejan hasta en sus odios políticos, los cuales inoculan al lector/elector desde sus tribunas de opinión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Ninguno de los tres, a pesar de haber vivido del periodismo casi toda su vida, ha planteado una crítica seria y tajante ante el trato descortés del presidente con la prensa, primero como político en campaña y ahora como jefe de Estado en ejercicio.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph"><strong><em>“La derrota que el periodismo estaba viviendo frente al poder solo era posible con la connivencia y en ocasiones la participación directa de importantes aliados dentro de los medios”:</em> </strong>David Jiménez, periodista español, ex director del diario El Mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​El más osado de todos es Mauricio Vargas, a quien le dieron página entera de El Tiempo para descargar su veneno contra el expresidente Ernesto Samper por el Proceso 8000. En una carambola mágica ata ese episodio a Gustavo Petro y al excandidato presidencial Iván Cepeda, a quien llama &#8220;senador comunista&#8221;. Si en las redacciones existiera la figura del verificador de datos, esas etiquetas sí tendrían que corregirse por faltara la verdad. Por lo demás, a De la Espriella lo llama abogado a secas, sin reparar en su pasado, ni en su presente que lo ata al señor Alex Saab, quien se declaró culpable de lavar dinero ante la justicia gringa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Antes de ser director de <em>Semana</em>, Vargas fue consejero de prensa del presidente Cesar Gaviria, lo cual permite concluir que en Colombia periodismo y política se dividen la cama sin reproches, o al menos comparten la misma cobija, sin reparar en lo dañino que son los matrimonios por conveniencia. Si algún periodista se siente libre de pecado, que tire la primera piedra, a ver quién resulta descalabrado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El voto de silencio nunca será una opción para los periodistas. Que lo cortés, no nos quite lo valiente para desenmascarar los excesos de cualquier gobierno, cueste lo que cueste. Si en palacio alguien se cree príncipe, los reporteros no tienen porqué comportarse como&nbsp;bufones.&nbsp;Un periódico debe servirle a los ciudadanos para algo más que madurar aguacates. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133228</guid>
        <pubDate>Sun, 20 Sep 2026 14:25:33 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>La Memoria toma Medellín</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/la-memoria-toma-medellin/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hay ciudades que terminan convirtiéndose en escenarios inevitables para ciertas conversaciones. Medellín es una de ellas cuando se habla de memoria. Pocas ciudades colombianas condensan de manera tan visible las contradicciones del país: violencia y resistencia, dolor y transformación, miedo y esperanza. Quizás por eso resulta especialmente significativa la presencia que tendrá el Centro Nacional [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Hay ciudades que terminan convirtiéndose en escenarios inevitables para ciertas conversaciones. Medellín es una de ellas cuando se habla de memoria. Pocas ciudades colombianas condensan de manera tan visible las contradicciones del país: violencia y resistencia, dolor y transformación, miedo y esperanza. Quizás por eso resulta especialmente significativa la presencia que tendrá el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) en la vigésima edición de la Fiesta del Libro y la Cultura, que se realizará entre el 11 y el 20 de septiembre en el Jardín Botánico y el Parque Explora. Bajo el lema “Voz para los que no tenían voz”, la entidad llegará con una programación que incluye conversatorios, talleres, investigaciones, lanzamientos editoriales, actividades artísticas y espacios de encuentro con comunidades, víctimas, investigadores, estudiantes y ciudadanos interesados en comprender mejor la historia reciente del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La agenda es amplia, pero más allá de la cantidad de actividades, lo que llama la atención es la visión que parece atravesarla. Durante años, la memoria en Colombia estuvo asociada principalmente a la reconstrucción de hechos violentos, a la elaboración de informes y a la preservación de archivos. Todas esas tareas siguen siendo indispensables. Sin verdad documentada no existe posibilidad de comprensión ni de justicia. Sin embargo, la programación que el Centro llevará a Medellín sugiere una apuesta más amplia: convertir la memoria en una conversación pública capaz de involucrar a sectores de la sociedad que tradicionalmente no participan de estos debates.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa intención aparece desde el primer día. El viernes 11 de septiembre se abrirán espacios como “Cartografía por la memoria”, un taller dirigido a jóvenes que propone explorar cómo los lugares guardan historias, emociones y recuerdos a través del dibujo y la construcción colectiva de mapas. Ese mismo día se presentará el pódcast <em>Lenguajes de la memoria: afectaciones a metaleros en el marco del conflicto armado en Medellín (1990-2000)</em>, una propuesta que recupera testimonios de quienes encontraron en la música una forma de resistencia frente a las distintas expresiones de violencia que marcaron la ciudad durante las últimas décadas.<br><br></p>



<p class="wp-block-paragraph">La elección de Medellín para este tipo de reflexiones no es casual. La ciudad ha sido protagonista de algunos de los capítulos más complejos de la historia contemporánea colombiana. Ha conocido el impacto del narcotráfico, la confrontación armada, las violencias urbanas y las fracturas sociales que dejaron profundas huellas en miles de familias. Pero también ha sido un laboratorio de iniciativas comunitarias, procesos culturales y apuestas educativas que han demostrado que la memoria puede convertirse en una herramienta para reconstruir tejido social. Hablar de memoria en Medellín implica necesariamente hablar de las heridas que dejó la violencia, pero también de las múltiples formas de resistencia que surgieron para enfrentarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los ejes centrales de la programación será el ciclo de conversaciones denominado “El valor de las voces”, en el que participará el director general del Centro Nacional de Memoria Histórica, D&#8217;Mar Córdoba Salamanca. Los encuentros reunirán a víctimas de distintas experiencias, desde mujeres afectadas por el reclutamiento y la violencia sexual hasta Sofía Gaviria Correa y representantes de la fuerza pública.<br><br></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" height="768" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/unnamed-1-1.jpg?w=650" alt="" class="wp-image-133037" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/unnamed-1-1.jpg 1280w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/unnamed-1-1.jpg?resize=300,225 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/unnamed-1-1.jpg?resize=768,576 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/unnamed-1-1.jpg?resize=1024,768 1024w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá de los nombres propios, estos espacios reflejan una idea fundamental: la memoria colombiana no puede construirse desde una sola experiencia ni desde una única mirada. La historia reciente del país está compuesta por relatos diversos, a veces dolorosamente distintos entre sí, que exigen ser escuchados con la misma disposición para comprender. En una época donde la polarización suele empujar a los ciudadanos a escuchar únicamente aquello que confirma sus propias convicciones, la apuesta por reunir voces diferentes adquiere un valor especial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese contexto también puede leerse el trabajo que viene impulsando D&#8217;Mar Córdoba al frente del CNMH. Más allá de las responsabilidades administrativas propias de cualquier dirección institucional, la programación de Medellín deja ver una intención clara de acercar el Centro a públicos más amplios y de fortalecer su presencia en espacios donde la memoria dialoga con la cultura, la educación y la ciudadanía. No se trata únicamente de presentar investigaciones o publicar informes. Se trata de lograr que esos contenidos encuentren nuevos interlocutores y que la conversación sobre el pasado llegue a escenarios donde normalmente no se produce.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás uno de los ejemplos más interesantes de esa visión sea el lanzamiento de <em>La naturaleza y el territorio como víctimas: relatos de memoria histórica ambiental</em>, programado para el sábado 12 de septiembre. La investigación inaugura una nueva línea de trabajo que invita a reflexionar sobre los impactos del conflicto armado en los ecosistemas y en las comunidades que dependen de ellos. Durante años, las discusiones sobre memoria se concentraron principalmente en las afectaciones humanas, algo completamente comprensible dada la magnitud del sufrimiento causado por la violencia. Sin embargo, cada vez resulta más evidente que la guerra también transformó ríos, bosques, montañas y formas de vida enteras. Reconocer esas afectaciones permite ampliar nuestra comprensión de lo ocurrido y conectar la memoria con desafíos contemporáneos como la protección ambiental y los derechos de las comunidades rurales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La programación también dedica una atención especial a los niños, niñas y jóvenes. Habrá talleres como <em>Fotovoces</em>, <em>El jardín de la memoria</em>, <em>Exploradores de la memoria</em>, <em>Los viajes del colibrí</em> y <em>Mi memoria, mi museo</em>, actividades que buscan acercar la reflexión sobre el pasado a nuevas generaciones mediante herramientas creativas y participativas.<br>Y quizás allí se encuentre una de las preguntas más importantes para cualquier política pública de memoria en la actualidad. ¿Cómo transmitir la historia de la violencia a quienes no la vivieron directamente? Millones de colombianos nacieron después de algunos de los episodios más intensos del conflicto armado y observan esos acontecimientos desde una distancia temporal cada vez mayor. Para ellos, la memoria no puede limitarse a una colección de fechas o acontecimientos. Necesita encontrar nuevos lenguajes, nuevas formas de narración y nuevas experiencias que permitan comprender por qué recordar sigue siendo relevante.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" height="683" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/unnamed_17f2e3.jpg?w=650" alt="" class="wp-image-133038" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/unnamed_17f2e3.jpg 1280w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/unnamed_17f2e3.jpg?resize=300,200 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/unnamed_17f2e3.jpg?resize=768,512 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/unnamed_17f2e3.jpg?resize=1024,683 1024w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La agenda de Medellín parece consciente de ese desafío. Por eso incorpora actividades que exploran la memoria desde la fotografía, la música, la literatura, la educación, los archivos comunitarios e incluso la gastronomía. Uno de los conversatorios más llamativos lleva por título <em>¿A qué sabe la memoria?</em>, una invitación a reflexionar sobre cómo los alimentos, las recetas y los espacios compartidos alrededor de la mesa también forman parte de las historias que una comunidad decide preservar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De igual manera, la programación incluye espacios sobre museos escolares, archivos de derechos humanos, bibliotecas, centros de documentación y experiencias barriales de construcción de memoria. Todos ellos comparten una misma convicción: la memoria no pertenece exclusivamente a las instituciones. También pertenece a las comunidades, a los barrios, a las escuelas y a las organizaciones que durante años han trabajado para preservar sus propias historias.<br>Uno de los momentos más esperados llegará el 19 de septiembre con el lanzamiento de <em>Verdades pendientes. Paz urbana en Medellín y el Valle de Aburrá</em>, una investigación que analiza cinco décadas de violencia en la región y pone en el centro las voces, los daños y las demandas de las víctimas. La elección de este escenario para presentar el informe tiene una fuerza simbólica evidente. Medellín sigue siendo un territorio donde la discusión sobre la paz urbana continúa abierta y donde las preguntas sobre las causas, consecuencias y transformaciones de la violencia mantienen plena vigencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El título del informe resume bien uno de los grandes desafíos de la memoria colombiana: todavía existen verdades pendientes. Persisten preguntas sobre responsabilidades, impactos, silencios y consecuencias que siguen reclamando atención. La memoria no existe para ofrecer respuestas definitivas a todos esos interrogantes, pero sí para evitar que desaparezcan de la conversación pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La elección de Medellín para presentar este informe también invita a una reflexión más amplia sobre la relación entre memoria y ciudad. Durante mucho tiempo, buena parte de los debates sobre el conflicto armado colombiano se concentraron en los territorios rurales, donde ocurrieron algunas de las mayores tragedias de la guerra. Sin embargo, las ciudades también cargan memorias profundas de la violencia. Medellín es quizás el mejor ejemplo de ello. Aquí confluyeron fenómenos asociados al narcotráfico, al conflicto armado, al desplazamiento forzado y a las distintas expresiones de criminalidad urbana que transformaron barrios enteros y marcaron la vida de varias generaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablar de paz urbana en Medellín no significa únicamente analizar cifras de violencia o estudiar la presencia de actores armados. Significa escuchar las historias de quienes han vivido esas transformaciones desde sus comunidades, comprender cómo las dinámicas de la violencia afectaron la vida cotidiana y reconocer los esfuerzos colectivos que permitieron resistir en medio de circunstancias extremadamente difíciles. En ese sentido, la memoria se convierte en una herramienta para leer la ciudad desde abajo, desde las experiencias de sus habitantes y no solamente desde las decisiones institucionales o los grandes acontecimientos que suelen ocupar los titulares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La programación del Centro Nacional de Memoria Histórica parece entender esa necesidad de conectar los grandes relatos nacionales con las historias locales. Por eso resulta significativo que varios de los eventos programados incluyan experiencias comunitarias, archivos barriales, iniciativas educativas y procesos culturales surgidos en los propios territorios. Más que presentar una memoria cerrada o definitiva, la agenda propone un diálogo permanente entre las investigaciones del Centro y las memorias construidas por las comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algo similar ocurre con los lanzamientos editoriales previstos para los últimos días de la feria. Obras como <em>¿Quiénes son las verdaderas heroínas y los verdaderos héroes en el Oriente antioqueño?</em> o la colección <em>Relatos pal desolvido</em> reflejan un esfuerzo por acercar los hallazgos de la investigación histórica a públicos más amplios mediante formatos narrativos accesibles. No es una apuesta menor. Uno de los grandes desafíos de cualquier institución dedicada a la memoria consiste precisamente en encontrar formas de comunicar conocimientos complejos sin perder rigor, pero también sin quedar encerrados en círculos académicos o especializados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al revisar el conjunto de actividades, aparece una idea que atraviesa toda la programación: la memoria no es solamente una tarea de preservación del pasado. También es una forma de construir ciudadanía. Recordar implica reconocer experiencias diversas, escuchar voces que históricamente han permanecido al margen de las grandes narrativas y fortalecer la capacidad de una sociedad para comprenderse a sí misma. Esa parece ser, en última instancia, la conversación que el CNMH quiere llevar a Medellín durante estos diez días.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás por eso la presencia del Centro Nacional de Memoria Histórica en la Fiesta del Libro trasciende el ámbito cultural. Lo que está en juego no es únicamente la difusión de investigaciones o publicaciones. Lo que está en juego es la posibilidad de seguir construyendo espacios donde el país pueda escucharse a sí mismo, reconocer la diversidad de sus experiencias y reflexionar sobre las lecciones que deja su historia reciente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tiempos marcados por la inmediatez, las redes sociales y la fragmentación de los debates públicos, resulta valioso que una institución pública insista en la importancia de escuchar, dialogar y comprender. Esa parece ser la apuesta que recorre la programación del CNMH en Medellín y, al mismo tiempo, una de las características más visibles del momento que vive la entidad bajo la dirección de D&#8217;Mar Córdoba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La memoria, al fin y al cabo, no es un ejercicio destinado a inmovilizar a una sociedad en el pasado. Es una herramienta para comprender el presente y pensar el futuro. Y si algo deja claro esta programación es que el Centro Nacional de Memoria Histórica quiere que esa conversación ocurra cada vez más allá de los archivos, más allá de los expertos y más cerca de los ciudadanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133033</guid>
        <pubDate>Mon, 14 Sep 2026 16:32:20 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PHOTO-2026-09-13-16-23-15.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La Memoria toma Medellín]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">133033</post-id>    </item>
        <item>
        <title>El Ángel de la Muerte</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-angel-de-la-muerte/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hay algo de hipocresía y mucho de vanidad en un presidente que invoca a Cristo y al mismo tiempo instrumentaliza la muerte de otros. La decencia de los actos y la humanidad en el comportamiento deben ser rasgos de un estadista. Abelardo de la Espriella dista de serlo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-luminous-vivid-amber-background-color has-background has-large-font-size wp-block-paragraph"><em><strong>“¡Pelotón! ¡Preparen! ¡Apunten! ¡Viva Cristo Rey, y fuego!”</strong></em>: Corrido mexicano de Vicente Fernández</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Me pregunto qué significa ser un hombre gentil en estos tiempos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Se le puede llamar terroristas a unos niños que fueron sometidos por otros y desprotegidos por el Estado? ¿No son más bien víctimas de un mundo terrorífico que les niega la posibilidad de morir de viejos y de muerte natural?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Ave, Caesar, morituri te salutant”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">(<em>Salve, César, los que van a morir te saludan</em>)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Abe… lardo.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los que ya murieron, también te saludan, mientras su señoría pasa por su lado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">(<em>Qui iam obierunt, te quoque salutant, dum praeteris</em>, en mi flojo latín)</p>



<p class="wp-block-paragraph">La muerte es el fin. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El fin que justifica el espectáculo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El muerto al hoyo y el resto al baile.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El señor presidente se pavonea entre cadáveres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Hubiera querido levitar?</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Solo le faltó escupir”, dijo un presentador español, alelado y aterrado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Solo le faltó patear los cuerpos”, dijo Jaime Bayly.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los conté. Conté los cadáveres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eran 23. Dicen que tres eran niños.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como el Salmo 23: Recemos por sus almas, las de los niños.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph"><em>Jehová es mi pastor; nada me faltará.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph"><em><strong><sup>2&nbsp;</sup></strong></em><em>En lugares de delicados pastos me hará descansar;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph"><em>Junto a aguas de reposo me pastoreará.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph"><em><strong><sup>3&nbsp;</sup></strong></em><em>Confortará mi alma;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph"><em>Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-13 wp-block-paragraph"><em><strong><sup>4&nbsp;</sup></strong></em><em>Aunque ande en valle de sombra de muerte,</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-14 wp-block-paragraph"><em>No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph"><em>Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-16 wp-block-paragraph"><em><strong><sup>5&nbsp;</sup></strong></em><em>Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-17 wp-block-paragraph"><em>Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-18 wp-block-paragraph"><em><strong><sup>6&nbsp;</sup></strong></em><em>Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-19 wp-block-paragraph"><em>Y en la casa de Jehová moraré por largos días.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Eran 23 en dos grupitos: una de doce y otro de once.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por el callejón, complacido caminaba el presidente. ¿Hubiera querido levitar?, insisto en preguntar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No faltará quien piense que el hombre más poderoso de Colombia también estuvo en el campo de batalla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—<em>“Ni siquiera prestó el servicio militar”,</em>&nbsp;me dice la doña que vende aguacates en la esquina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—¡¡¡¿Si vio, si vio?!!!, me preguntó maravillada la señora de las ensaladas, evangélica ella.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Si, doña, si vi la puesta en escena. Parecía el teatro de la muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un <em>teatrón</em> (sin h), mejor dicho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esos muerticos estaban como para alquilar balcón, ¿sí o qué?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Qué bolsas tan límpidas para ir al más allá!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más blanco no se puede.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Pensé que eran mulas con estupefacientes, escuché a un señor decirle a otro en el Transmilenio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estupefactos, todos tienen (tenemos) una opinión sobre el tema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque en esta locura digital, todos queremos tener velas en el entierro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estaban ahí, tendidos sobre el suelo, pero no cubiertos con mantas blancas como en las películas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre esas bolsas mortuorias nadie lleva la cuenta. ¿O sí?</p>



<p class="wp-block-paragraph">De pronto, el fabricante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El trofeo de la victoria. En plural, porque eran varios los&nbsp;<em>trofeos</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente, a lo mejor, saboreó el triunfo con unos güisquicitos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">O un&nbsp;<em>ron Defensor</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Viva Cristo Rey, carajo!</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mundo debe saberlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las imágenes de los abatidos volaron presurosas desde Miraflores, Guaviare: la vuelta al mundo en segundos, no en 80 días.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hombre, si hasta los muertos merecen un poco de respeto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una cosa es la maldad de los hombres, y otro la dignidad humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque un <a href="https://www.dw.com/es/de-la-espriella-tendr%C3%A1-que-retirar-sus-publicaciones-mostrando-cad%C3%A1veres-en-redes/a-79210565" data-type="link" data-id="https://www.dw.com/es/de-la-espriella-tendr%C3%A1-que-retirar-sus-publicaciones-mostrando-cad%C3%A1veres-en-redes/a-79210565">juez le ordenó al presidente retirar el perturbador video de las redes sociales</a>, las imágenes siguen rodando de manera impune. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Si hicieron fotos de sus rostros, mejor que las rompan, no sea el diablo que circulen por el inframundo virtual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El periodista Santiago Ángel se pregunta en X si era necesario caminar entre cadáveres para anunciar las matemáticas de una operación militar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El video de la escena fue silenciado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ojalá pudiéramos silenciar también los fusiles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ojalá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde una de las cuentas oficiales del señor presidente, le responden al periodista con un escueto Sí, sin más explicaciones…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como para que no siga preguntando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">O como para que deje de preguntar. Son cosas bien distintas. En todo caso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No siempre sirve tener apellido angelical.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me acordé de Azrael.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ángel de la muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquella figura mitológica encargada de recibir las almas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los muertos le hacen la calle de honor al señor presidente. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ellos muy tiesos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y él, muy majo, con cachucha en vez de sombrero, señala aquí y allá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sabe contar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sabemos lo que dice, pero podemos estar seguros de que los muertos ya no tienen oído. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ni oído ni odio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pertenecían a las disidencias de las FARC. Disidencias porque las FARC ya no existen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Menos mal. O un mal menos, dirá el señor presidente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un trino para la posteridad, el mandatario advierte con valentía:&nbsp;<em>“A los bandidos les queda la rendición total o la baja en combate”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y para cerrar su inventario, suelta un viva, como los que se escuchaban durante la dictadura española, francamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>“¡Que viva Cristo Rey!”,</strong></em>&nbsp;escribe el señor presidente, con buena ortografía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">O escribe por él algún asistente. No sabemos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Son las bajas de las primeras operaciones militares de un gobierno que va camino a sus primeros cien días. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">O sus primeras 100 bajas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y que quiere llegar a fin de año con un balance robusto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay que celebrar cada batalla ganada y nada mejor que una transmisión en vivo y en directo con los muertos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Acaso otro capítulo más de la sinrazón de la guerra?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Qué genios somos alentando la barbarie mediática, pero qué incapaces hemos sido de buscar caminos civilizatorios para detener esa barbarie!</p>



<h2 class="wp-block-heading"><em>Bendito sea el fruto de tu vientre</em>, Colombia.</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Crearon la guerra y les quedó grande disolverla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada gobernante pasa a la historia perdiendo el año con la paz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Falta poco para que perdamos el juicio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De seguir así, llegaremos desquiciados al Juicio Final.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso sí, son genio y figura hasta la sepultura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La única paz posible es la que reparte el cura los domingos y gratis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esos golpes a los terroristas, varios niños han perdido la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y la seguirán perdiendo gobierno tras gobierno, combate tras combate, operación tras operación, celebración tras celebración.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Y por qué los pequeños van a la guerra?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ah… pues porque los niños son el futuro, ¿no?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin presente, les queda el futuro. Algo es algo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y lo seguirán siendo, incluso si se les arrebata el derecho de llegar a viejos en vez de llegar al monte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De eso se habla muy rara vez en Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos tapamos ambos ojos, por Dios bendito, pero luego todo sigue como si nada. Así somos. Y el que es, no dejará de ser.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia nos volvimos expertos en cambiar el tema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque el de ayer es cuento viejo y el de hoy está más bueno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cambiamos el tema tanto entre un minuto y el siguiente, que qué importa lo que nos horrorizó ayer, si algo nuevo nos horrorizará mañana, para variar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esas nos la pasamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A los niños quién los mandó a nacer donde hay conflicto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hubieran podido escoger nacer en la ciudad, ¿no?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y no allá, en semejante lejura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Allá y más allá donde no llega ni el Dios misericordioso, aunque últimamente le ha dado por privar al mundo de su misericordia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero dejemos claro que Dios está en todas partes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Está sí, aunque esté maniatado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por favor, quítenles las armas a los niños y devuélvanles los juguetes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Primero resolvamos si al usar la expresión niños están incluidas las niñas, porque sentados podemos esperar a que lo importante se resuelva solo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La idea de invisibilizar a las niñas fue una ocurrencia de la señora directora del ICBF. Ojalá sea la primera y la última niñada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para qué ilusionarse. Un día de estos sienta cátedra sobre la niñez terrorista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hablando del rey de Roma, o la reina, porque la directora es mujer y no hombre, dizque a un hogar de ese Instituto enviaron el menor capturado en la operación Azarías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que eso dijo el señor presidente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En adelante cada operación tendrá bautizo celestial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Quién sería el genio que puso el nombre?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bendito mi Dios, un niño menos para la guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Y salió vivo!</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Un milagro en la Patria Milagro!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y volviendo al tema del ICBF, ¿alguien ya verificó la historia del niño capturado?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Volvamos al principio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué representa un show mediático en la Colombia del siglo XXI?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“¡Viva Cristo Rey, y fuego!”</em>&nbsp;es la frase con la que un hombre desafía al pelotón antes de morir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se hizo popular en boca del Chente Fernández en la canción&nbsp;<em>El martes me fusilan</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A este hombre lo condenan a muerte por sus creencias religiosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A los 23 muertos colombianos los exhibieron un miércoles; es posible que alguno de ellos, si no varios, si no todos, se hayan encomendados al mismo Cristo antes del último suspiro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque donde hay tropel, ahí ha estado Dios por&nbsp;<em>secula seculorum</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De eso habla otro himno católico:</p>



<p class="has-text-align-right has-luminous-vivid-amber-background-color has-background wp-block-paragraph">“<strong><em>Viva Cristo Rey, viva Cristo Rey</em></strong><strong><em><br><strong>El grito de guerra que enciende la tierra</strong><br><strong>Viva Cristo Rey, nuestro soberano Señor</strong><br><strong>Nuestro capitán y campeón</strong><br><strong>Pelear por Él es todo un hono</strong>r</em>“</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque si Mambrú va a la guerra, pues Dios no se iba a quedar atrás. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El señor presidente está henchido de orgullo por la operación Azarías. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un nombre hebreo que se repite en las Santas Escrituras:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Significa&nbsp;<em>“Yahveh&nbsp;ha ayudado”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cierto:&nbsp;<em>“Ayúdate que yo te ayudaré”</em>, dijo el Señor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El&nbsp;mismo Arcángel Rafael dice ser “Azarías, hijo del gran Ananías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Las imágenes de la muerte están en los conflictos, en la guerra antiterrorista, en la guerra de Chechenia y en la guerra contra Sadam e Irak. La muerte filmada está en el centro de la batalla. Para suscitar el espanto o generar el odio”, escribía en 2010 Javier Callejo en su crítica al libro “La muerte como espectáculo”, de Michela Marzano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La muerte nos convoca siempre, ahora en vivo y en directo desde nuestros móviles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y todavía falta el trofeo mayor: un tal Iván Mordisco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ahora, lo protege Jehová, Adonaí, Yahvé… Yo qué se.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿A dónde van los niños cuando mueren en la guerra? Al cielo, porque el infierno para ellos era este.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132810</guid>
        <pubDate>Sat, 12 Sep 2026 12:51:14 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/EL-ANGEL-DE-LA-MUERTE.jpg?quality=60&amp;#038;w=1024" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El Ángel de la Muerte]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">132810</post-id>    </item>
        <item>
        <title>La muerte madrugó por ellos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-muerte-madrugo-por-ellos/</link>
        <description><![CDATA[<p>La geografía del dolor: Engullidos por una masa imponente de agua, barro y escombros, la muerte corrió desatada montaña abajo, tragando ruidosamente lo que encontró a su paso en Nepal.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">​</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-base-background-color has-background has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>“La vida, transformada casi toda en agua&#8230; me llevé un cadáver a la deriva”:</em></strong> Momila Joshi, poeta nepalí (1967).</p>



<p class="wp-block-paragraph">​¿Por qué me duele Nepal si soy colombiano?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siempre es necesario encontrar motivos para conmoverse, aunque sea por las desgracias ajenas, pues eso confirma que aún conservamos la capacidad de reconocernos humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se me salía el alma al ver a esas personas huir como hormigas ante una naturaleza hiriente que lo borraba todo, todo y todo. Hoy, el lugar es un camposanto. Muchos desaparecidos así se quedarán: tragados por la tierra, con sus cuerpos destrozados por la riada. Sin una despedida, sin un ataúd.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La muerte madrugó por ellos. A eso de las 8:32 a.m. </p>



<p class="wp-block-paragraph">​No encuentro en la prensa occidental una gran crónica sobre esta fatalidad; apenas un inventario actualizado de cuerpos inertes. Ni siquiera The New Yorker ofrece un relato a la altura de nuestro espanto. Importa más la frialdad de las estadísticas que la biografía de las víctimas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Aun así, de entre el horror emergen símbolos de esperanza, como la casita verde que se mantuvo de pie, inamovible, en medio de la avalancha o aquel profesor sin capa, convertido en superhéroe, que le ganó la partida la muerte. Citando a la cadena DW: <em>“Un director de escuela de Nepal, Rajendra Dawadi, probablemente salvó la vida de unos 900 alumnos gracias a su rápida reacción al ordenar una evacuación inmediata. Además, consiguió desviar a tiempo varios autobuses escolares que transportaban a cientos de niños”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">​Al ver los pueblos arrasados, las calles sepultadas por el lodo y <a href="https://www.dw.com/es/un-docente-salv%C3%B3-la-vida-de-900-alumnos-durante-la-inundaci%C3%B3n-en-nepal/a-78579723" data-type="link" data-id="https://www.dw.com/es/un-docente-salv%C3%B3-la-vida-de-900-alumnos-durante-la-inundaci%C3%B3n-en-nepal/a-78579723">la fotografía de un salón de clases con sus paredes, piso y pupitres embadurnados de barro</a>, resulta imposible no evocar a Armero en 1985, cuando el Nevado del Ruiz regurgitó su furia volcánica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Solemos escribir sobre lo que nos es próximo y actuar con indiferencia ante lo que sucede en otras latitudes. Nepal parece lejano e inalcanzable. Sin embargo, me siento unido a esa tierra por un cordón umbilical ligado a la filosofía budista, un rasgo cultural que Nepal comparte con el Tíbet, aunque la mayoría de los nepalíes sean hinduistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo cierto es que ni los dioses de unos ni los de otros pudieron impedir el cataclismo. El dios Shiva salvó alguna vez a la Tierra de una inundación, pero esta vez andaba ocupado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Me duele Nepal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo, que me creía curado contra el morbo, siento la extraña pulsión de mirar una y otra vez las imágenes espeluznantes que llegan al móvil, recordándonos esta fragilidad hecha de carne y hueso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Duele Nepal porque el terror se encarniza siempre con los más vulnerables de la Tierra. Como señala <a href="https://www.newyorker.com/news/the-lede/the-floods-nepal-didnt-cause" data-type="link" data-id="https://www.newyorker.com/news/the-lede/the-floods-nepal-didnt-cause">The New Yorker en una breve reseña</a>: <em>“Este desastre hace retroceder a Nepal al menos una década”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y lo más despiadado es que pagan los platos quienes no los rompieron:</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong><em>“Las inundaciones repentinas, provocadas por el derrumbe de un glaciar en el Himalaya, han causado la muerte de cientos de personas en un país que casi no ha contribuido al cambio climático, pero que lo sufre de manera desproporcionada”. The New Yorker.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">​Los muertos ya superan los mil trescientos y cinco mil las personas dadas por desaparecidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es que nadie prometió un mundo justo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia, por ejemplo, el terremoto del 10 de agosto de 2026 golpeó a un departamento estancado en el mapa del olvido. La gobernadora Nubia Carolina Córdoba dijo que se necesitarán cuatro billones de pesos y cuatro años para limpiar el desorden que dejó movimiento telúrico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Cada breve Apocalipsis es la sentencia de cosas peores que veremos, no porque lo diga ninguna Biblia. El cambio climático es un capítulo más de la insensatez humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Por qué me duele Nepal si soy colombiano? </p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque soy humano antes que colombiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132832</guid>
        <pubDate>Fri, 11 Sep 2026 10:00:33 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Foto-Nepal.jpg?quality=60&amp;#038;w=821" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La muerte madrugó por ellos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>En el Cauca, una comunidad indígena alerta por el reclutamiento de sus jóvenes</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/en-el-cauca-una-comunidad-indigena-alerta-por-el-reclutamiento-de-sus-jovenes/</link>
        <description><![CDATA[<p>Autoridades del Cabildo Indígena Páez de Jerusalén, en Santander de Quilichao, llegaron al Centro Nacional de Memoria Histórica para denunciar el reclutamiento de menores, amenazas contra líderes y dificultades que, según aseguran, están poniendo en riesgo a su comunidad. Hay historias que llegan a Bogotá después de recorrer un camino mucho más largo. El pasado [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Autoridades del Cabildo Indígena Páez de Jerusalén, en Santander de Quilichao, llegaron al Centro Nacional de Memoria Histórica para denunciar el reclutamiento de menores, amenazas contra líderes y dificultades que, según aseguran, están poniendo en riesgo a su comunidad.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay historias que llegan a Bogotá después de recorrer un camino mucho más largo. El pasado 3 de septiembre, una delegación del Cabildo Indígena Páez de Jerusalén, en Santander de Quilichao, Cauca, llegó al Centro Nacional de Memoria Histórica con una preocupación que tiene la dimensión de una pregunta y la urgencia de una alarma: ¿qué ocurre cuando los jóvenes de una comunidad indígena vuelven a ser el objetivo de los grupos armados?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La delegación estuvo encabezada por la lideresa indígena y defensora de derechos humanos Diana Socorro Perafán, acompañada por el gobernador del cabildo, Julián Mensa; el fiscal, Mauricio Mensa; el abogado y asesor legal José Jairo Collazos; la alcaldesa, Dioselina Secué, y la integrante de la comunidad Ana Correa. Fueron recibidos por el director general del CNMH, D’Mar Córdoba Salamanca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El motivo de la reunión fue exponer la situación que, según los representantes del cabildo, atraviesa actualmente la comunidad, particularmente por el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes por parte de estructuras armadas que operan en el Cauca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La preocupación no era solamente una cifra. Perafán contó que pocos días antes la comunidad había tenido que recibir el cuerpo de un joven que murió en combate en el Guaviare y que, según su testimonio, había sido reclutado en el Cauca por una estructura disidente de las antiguas FARC.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No son combatientes voluntarios”, afirmó la lideresa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según Perafán, el fenómeno afecta de manera particular a comunidades indígenas y existe un riesgo que podría alcanzar a más de 15.000 menores de los territorios que representa. Su denuncia es que algunos jóvenes son sacados de los resguardos y posteriormente terminan en diferentes estructuras armadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El relato de la comunidad plantea así una paradoja dolorosa: territorios en los que durante décadas se ha hablado de autonomía, identidad y protección de los pueblos indígenas siguen enfrentando la posibilidad de que sus niños y adolescentes sean incorporados a una guerra que no escogieron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante la reunión apareció además otro elemento que, según los representantes del cabildo, está agravando la situación: la persecución contra indígenas cristianos y evangélicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Perafán aseguró que algunos miembros de estas comunidades son señalados por los grupos armados como opositores políticos y que existen amenazas de muerte y órdenes de captura en contra de líderes. Según su denuncia, más de 30.000 indígenas cristianos y evangélicos del suroccidente colombiano estarían en riesgo de terminar involucrados en un conflicto ajeno a sus comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Son afirmaciones que deberán ser contrastadas y documentadas por las autoridades correspondientes, pero que para quienes llegaron a Bogotá constituyen una realidad cotidiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La propia Perafán manifestó además sus diferencias con el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), organización a la que cuestionó por considerar que se habría alejado de principios que, en su opinión, deberían estar concentrados en la resistencia, la cultura y la unidad de los pueblos indígenas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La acusación es especialmente sensible en un departamento donde la relación entre las comunidades indígenas, el Estado y los grupos armados ha estado marcada durante décadas por la disputa territorial y política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante la conversación también aparecieron historias más antiguas, que muestran que la violencia contra los dirigentes comunitarios no comenzó con las actuales estructuras armadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El abogado José Jairo Collazos recordó amenazas contra su vida que, según relató, se remontan a 1986. También habló de la existencia de presuntas fosas comunes en el resguardo de Vilachí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La alcaldesa Dioselina Secué contó la historia de su hijo, cuya muerte ocurrió años después de que ella hubiera acudido a la Fiscalía para denunciar situaciones relacionadas con la violencia. Su intervención estuvo acompañada de otras preocupaciones menos visibles, pero igualmente determinantes para la vida cotidiana: las dificultades educativas y la falta de infraestructura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para el gobernador Julián Mensa, la discusión también pasa por la posibilidad de construir un proyecto de vida distinto para los jóvenes. Defendió un plan de vida para el cabildo basado en sus principios religiosos y alejado de los cultivos ilícitos, al tiempo que denunció la persecución contra maestros y dirigentes comunitarios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su compañero de delegación, el fiscal Mauricio Mensa, planteó una idea sencilla frente a un problema complejo: educación, deporte y cultura como herramientas para impedir que los grupos armados terminen convirtiendo a los jóvenes en parte de la guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ana Correa puso sobre la mesa otro problema estructural: la tierra. Según explicó, la comunidad no cuenta con suficientes tierras productivas y por eso pidió la intervención del Ministerio de Educación y de la Agencia Nacional de Tierras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque detrás del reclutamiento hay también una disputa por las posibilidades de futuro. Un adolescente que no encuentra escuela, tierra, empleo, deporte o espacios culturales tiene menos alternativas frente a quienes llegan a su territorio ofreciendo dinero, pertenencia, poder o simplemente una salida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La reunión terminó con un compromiso institucional: documentar lo que está ocurriendo en el territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">D’Mar Córdoba Salamanca señaló que uno de los retos del Centro Nacional de Memoria Histórica durante esta vigencia es precisamente fortalecer el trabajo territorial y recoger las memorias de comunidades que han vivido distintas formas de violencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reclutamiento forzado, las denuncias de persecución religiosa y las dificultades relacionadas con el acceso a la tierra aparecen, en ese sentido, como algunos de los asuntos que la entidad busca documentar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero para una comunidad como la de Jerusalén la memoria no es solamente un asunto del pasado. El joven cuyo cuerpo regresó recientemente desde el Guaviare pertenece a una historia que todavía está ocurriendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso la pregunta que llevaron hasta el Centro Nacional de Memoria Histórica no se refiere únicamente a cómo recordar lo que sucedió durante el conflicto armado. También plantea cómo impedir que una nueva generación de niños y jóvenes termine convertida en parte de él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Cauca, la memoria parece tener todavía una tarea pendiente: llegar a tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132784</guid>
        <pubDate>Thu, 10 Sep 2026 15:26:28 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Director-lider-indigena-cauca.png?quality=60&amp;#038;w=1121" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[En el Cauca, una comunidad indígena alerta por el reclutamiento de sus jóvenes]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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        <item>
        <title>Colombia, más allá de la &amp;#8220;Paz Total&amp;#8221; y la &amp;#8220;Patria Milagro&amp;#8221;</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/colombia-mas-alla-de-la-paz-total-y-la-patria-milagro/</link>
        <description><![CDATA[<p>Ambas metas están más cercanas de la demagogia que de la responsabilidad de un estadista. Por ejemplo, la “Paz Total”, se corresponde más con una cosmovisión religiosa que con la política terrenal.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Si sometemos a un análisis somero la viabilidad política de metas gubernamentales como la “Paz Total” y la “Patria Milagro”, llegaremos a la conclusión de que son inalcanzables e irrealizables. Es así, porque son causas y metas que no pertenecen al mundo de la viabilidad política, sino al de la propaganda electoral, la ensoñación ideológica y los delirios personales de sus inspiradores y asesores. Resultan eficaces para llegar a la presidencia de la República, pero nefastas para gobernar. Ambas metas están más cercanas de la demagogia que de la responsabilidad de un estadista. Por ejemplo, la “Paz Total”, se corresponde más con una cosmovisión religiosa que con la política terrenal. Es una meta política más cercana al reino de los cielos que a este “valle de lágrimas”. Resultó ser, pues, una propuesta Metapolítica, próxima a ese reino celestial de paz bucólica, armoniosa y total, donde brilla la luz perpetua en lugar de las penumbras y tinieblas de la política terrenal. Esa “Paz Total” solo reinará cuando nuestras almas ya estén desprovistas de las tentaciones y los apetitos insaciables de nuestros pecaminosos cuerpos, fuente inagotable de conflictos y disputas, que hacen imprescindible la política, el Estado y las leyes. Sabiamente lo escribió Madison en el número 51 de El Federalista: “<em>Si los hombres fueran ángeles, el Estado no sería necesario</em>”. Y, con mayor razón, en nuestro caso el Estado es más que necesario, es imprescindible, pues miles de hombres están armados hasta los dientes para controlar economías ilícitas, desafiar a las autoridades o cogobernar, si se les permite, haciendo transacciones de paz y seguridad para los negocios a cambio de aceptables niveles de impunidad para sus hombres. Es en dichas circunstancias cuando surgen fórmulas como la <em>“Patria Milagro”</em>, en sustituto de la “<em>Paz Total”,</em> que no pudo lograr su cometido porque careció de un principio de realidad enunciado por Hobbes hace cerca de 4 siglos en el Leviatán: no hay Tratados de Paz sin el peso, el respaldo y amenaza de la Espada. En nuestro caso, dada la precariedad de la espada del Estado colombiano, el Tigre espera contar con la poderosa espada de Trump y sus ejércitos salvadores, acompañados con el “<em>Escudo de las Américas</em>” y la inteligencia de agencias israelíes, para imponer una Paz Americana, seguro a un alto precio, como lo está haciendo en Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Paz Total” y “Patria Milagro”, tan lejanas y cercanas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese principio de realidad hobbesiano no lo tuvo en cuenta desde el comienzo de su gobierno el expresidente Gustavo Petro y cuando lo hizo, ya era demasiado tarde y la “<em>Paz Total</em>” terminó siendo un horror fatal que dejó al menos 65 menores de edad muertos en bombardeos contra campamentos guerrilleros, según reporte de Medicina Legal<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>. Paradójicamente, esa “Paz Total” tan bien intencionada, que partía de un supuesto falso, la buena voluntad de numerosos grupos armados interesados en hacer tránsito a la vida civil y dejar la guerra, terminó engendrando su antítesis, la “Patria Milagro” y una especie de presidente teratológico-converso, que se cree un Tigre enviado por Cristo Rey para salvar a Colombia del narcoterrorismo. Por eso la “Paz total” está tan cercana de la “Patria Milagro”, pero también tan lejana. Así lo ha anunciado el Tigre desde el día de su posesión, en medio de una ceremonia que fusionó la fe con la fuerza, recordándonos esa alianza sangrienta entre la Cruz y la Espada, que se rompió transitoriamente con el nacimiento de la República, pero que luego se prolongó durante todo el siglo XIX y hasta nuestros días. Solo que ahora lo hace bajo formas más discretas y complejas, pero no menos sangrientas, mezclando los intereses legales e ilegales con los valores más excelsos, como la codicia con la fe y la violencia con la seguridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una santidad felina y belicosa</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De la Espriella lo reafirmó con fe y fuerza ante las tropas en el campo de maniobras del Cantón Pichincha en Cali: <strong><em>“Quien está de rodillas ante Dios, nunca será vencido”.</em></strong> Pero la verdad, es que el Tigre bien sabe que con la fe no solo se gana la guerra, aunque la utilice para ello, si antes no se postra de rodillas ante Trump, como Señor supremo de la Guerra, con toda la parafernalia de su complejo industrial militar y modernas tecnologías para derrotar el narcoterrorismo. Por eso, como un César triunfante y pleno de buena conciencia, ahora recorre como un Tigre depredador los cuerpos exhibidos de bandidos dados de baja, entre los cuales ya figuran por lo menos 4 menores de edad. A ese ritmo, en pocos meses superará el número de bajas de la “paz Total”. Ese exhibicionismo tanático lo complementa con la figura paternal de un presidente que auxilia a niños enfermos y prodiga ayudas generosas a familias damnificadas del terremoto, proyectando así una síntesis perfecta de vengador y salvador. Para asegurarse esa aureola de converso y hombre piadoso, realiza actos de consagración de su gobierno a la virgen de Fátima en la plaza de Bolívar y entrega <em>“la Nación a Cristo”</em> <a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>. Todas estas puestas en escena, cotidiana e intensamente difundidas por los noticieros y la gran prensa, difuminan por completo su pasado de pagano y de sibarita hedonista, exhibido en forma orgullosa y ostentosa en su entrevista con María Elvira Arango en su programa “<strong>Los Informantes</strong>”, realizado hace siete años, que puede verse en el enlace<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a> que aparece al final.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una conversión milagrosa</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Para completar esa conversión milagrosa, el penalista que ayer defendía delincuentes de cuello blanco y criminales de guerra en tránsito a la vida civil a través de la Fundación Iniciativas para la Paz (FIP)<a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a>, cuyo bufete en Miami además está siendo investigado por presunto lavado de fortunas ilegales<a href="#_edn5" id="_ednref5">[v]</a>, ahora se convierte en un perseguidor implacable del crimen con la ayuda de los dos Estados más belicosos y sus respectivos gobernantes, incursos en procesos por corrupción, crímenes de guerra y genocidio, como lo son Trump y Netanyahu. Estamos, pues, a punto de un milagro extraordinario, más que fantástico, ahora los gobergánsteres que presiden Estados genocidas se embarcan en guerras hibridas contra narcoterroristas en nombre de la seguridad, la libertad, la defensa de la democracia y hasta los más sagrados valores y creencias cristianas. Desdicen de las Naciones Unidas, la Corte Penal Internacional, la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que consideran la matriz de una decadente cultura Woke que debe ser erradicada, mediante una batalla cultural implacable contra quienes reivindican fantasmagorías como el Derecho Internacional, la soberanía de los Estados y la autodeterminación de los pueblos, junto a la igual dignidad de todos los seres humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El Armagedón de la “Patria Milagro”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en el vórtice de este Armagedón en que miden sus fuerzas Estados y gobernantes cacocráticos contra maléficos izquierdistas y terroristas, se encuentra la “<em>Patria Milagro”,</em> convertida en un laboratorio de guerra híbrida y de batalla cultural mediática campal, atrapada en una estrategia que combina el fanatismo religioso con el extremismo antidemocrático de una manada de fanáticos, convencidos de encarnar la batalla final donde el bien derrotará para siempre el mal. Poco importa que entonces sobrevivan solo los asesinos victoriosos y sus numerosos cómplices. Esa manada es continuamente animada por piadosos pastores y rabinos, que celebran una conversión monstruosa, la fusión de un Tigre con un profeta armado, que invoca a Cristo-Rey para ganar la “guerra contra las drogas” y el crimen. Esa guerra tras la cual está la adicción incontenible de Trump <a></a>con su doctrina Donroe y su cohorte de asociados y cómplices para expoliar todas las riquezas y recursos que necesita para su amada MAGA y America First, como ya empezó a hacerlo con el petróleo de Venezuela. Por todo ello, Colombia debería situarse mucho más allá de la “Paz Total”, que ya sabemos es inalcanzable mientras persistan las economías ilegales en simbiosis con las legales, en un complejo entramado de Cambalache nacional e internacional donde <em>“resulta que es lo mismo ser derecho que traidor¡¡ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador! ¡Todo es igual!</em>”. Basta verlo en la ejemplar sociedad de Trump con Alejandro Betancourt<a href="#_edn6" id="_ednref6">[vi]</a> en Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Más allá de la “Patria Milagro”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, con mayor razón, Colombia debería estar mucho más allá de la “Patria Milagro”, que puede terminar siendo una especie de “<em>Patria Maga”</em>, totalmente malograda y abusada por quien solo aspira a <em>“perforar, perforar y perforar”</em> sus intimidades, además de fumigar, fumigar y fumigar sus bosques tropicales y sumarla a sus conquistas como depredador insaciable de sus riquezas, bellezas, población y soberanía. Así lo está haciendo con éxito en Venezuela, contando con la valiosa e incondicional colaboración de Delcy Rodríguez, su hermano y demás cómplices. Y espera continuar su saga extractivista en la “<em>PATRIA MILAGRO”</em>, pues cuenta con la ambición y fiereza del Tigre, otra más de sus mascotas del Sur, respaldado por un establecimiento impaciente para volver a realizar “Business as usual” con el concurso entusiasta de un contingente de “Defensores de la Patria”, cuya idea de soberanía se agota en la seguridad para sus negocios y el aumento sostenido de sus ganancias, que evoca los tres huevitos empollados por Uribe. Huevitos que podrían terminar siendo los empollados por la víbora de la guerra, como lo advierte Isaías 59.5: “<em>Incuban huevos de víbora y tejen telas de araña. El que come de sus huevos muere, y si uno los aplasta sale una víbora”.</em></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://caracol.com.co/2026/07/01/medlegal-revelo-que-65-menores-murieron-durante-gobierno-petro-en-bombardeos-contra-grupos-armados/">https://caracol.com.co/2026/07/01/medlegal-revelo-que-65-menores-murieron-durante-gobierno-petro-en-bombardeos-contra-grupos-armados/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://elpais.com/america-colombia/2026-08-29/de-la-espriella-preside-un-evento-religioso-por-las-victimas-del-terremoto-el-presidente-entrego-la-nacion-a-cristo.html">https://elpais.com/america-colombia/2026-08-29/de-la-espriella-preside-un-evento-religioso-por-las-victimas-del-terremoto-el-presidente-entrego-la-nacion-a-cristo.html</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://co.video.search.yahoo.com/search/video;_ylt=AwrFYCaUeJ1qNgIAakarcgx.;_ylu=Y29sbwNiZjEEcG9zAzEEdnRpZAMEc2VjA3Nj?p=los+informantes+caracol&amp;fr=mcafee#id=24&amp;vid=ea7000da913b1c70eb4835805f59c9e2&amp;action=view">https://co.video.search.yahoo.com/search/video;_ylt=AwrFYCaUeJ1qNgIAakarcgx.;_ylu=Y29sbwNiZjEEcG9zAzEEdnRpZAMEc2VjA3Nj?p=los+informantes+caracol&amp;fr=mcafee#id=24&amp;vid=ea7000da913b1c70eb4835805f59c9e2&amp;action=view</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://cambiocolombia.com/poder/articulo/2026/7/abelardo-gestor-de-paz-archivos-ineditos-su-papel-ralito">https://cambiocolombia.com/poder/articulo/2026/7/abelardo-gestor-de-paz-archivos-ineditos-su-papel-ralito</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://eldiariony.com/2026/07/27/el-pasado-de-abelardo-de-la-espriella-de-defender-a-acusados-de-narcotrafico-en-miami-a-ser-el-presidente-electo-de-colombia/">https://eldiariony.com/2026/07/27/el-pasado-de-abelardo-de-la-espriella-de-defender-a-acusados-de-narcotrafico-en-miami-a-ser-el-presidente-electo-de-colombia/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://www.elespectador.com/mundo/quien-es-alejandro-betancourt-el-poderoso-empresario-que-conecto-a-trump-con-delcy/">https://www.elespectador.com/mundo/quien-es-alejandro-betancourt-el-poderoso-empresario-que-conecto-a-trump-con-delcy/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132730</guid>
        <pubDate>Wed, 09 Sep 2026 21:31:03 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/Terremoto-1.png?quality=60&amp;#038;w=1024" type="image/png">
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>El ciclismo: pasión que también duele</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/el-ciclismo-pasion-que-tambien-duele/</link>
        <description><![CDATA[<p>Las fracturas de clavícula, muñecas y los golpes en la cara son las lesiones más comunes, tanto en ciclistas profesionales, como en recreativos. Pero detrás de las cifras hay vidas que cambian para siempre.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author-name">César Augusto Penagos Collazos</div>

<div class="wp-block-post-date"><time datetime="2026-09-02T13:16:25-05:00">2 September, 2026</time></div>


<p class="wp-block-paragraph">El domingo 21 de junio de 2026, en la Autopista Norte con calle 220, un tractocamión arrolló a mi amigo. El impacto le costó las piernas. Hasta ese día era un ciclista recreativo apasionado; hoy enfrenta la vida desde otra perspectiva, con la esperanza de volver a caminar gracias a unas prótesis.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://vaki.co/vaki/ay-dame-a-lograr-obtener-mis-pr-tesis"><em><mark style="color:#0693e3" class="has-inline-color">Aporta a la Vaki</mark></em></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">El día anterior, el sábado 20 de junio, habíamos compartido una ruta larga y exigente. Apenas nos encontramos para un café, sin imaginar que sería la última vez que lo vería sobre la bicicleta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>“Qué buena salida, como en los viejos tiempo”</strong>,</em> dijo Julián en la despedida cálida de ese reencuentro.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong><mark style="color:#0693e3" class="has-inline-color">Todo puede cambiar en un instante</mark></strong></h4>



<figure class="wp-block-gallery aligncenter has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" height="1024" width="1024" data-id="132673" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PHOTO-2026-08-30-16-50-54.jpg?w=650" alt="" class="wp-image-132673" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PHOTO-2026-08-30-16-50-54.jpg 1080w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PHOTO-2026-08-30-16-50-54.jpg?resize=150,150 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PHOTO-2026-08-30-16-50-54.jpg?resize=300,300 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PHOTO-2026-08-30-16-50-54.jpg?resize=768,768 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PHOTO-2026-08-30-16-50-54.jpg?resize=1024,1024 1024w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Fotografía de Julián Camilo Bernal en la II etapa de la Vuelta al Tolima</em></figcaption></figure>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph">El domingo 21 de junio, Julián, profe de violín en un colegio privado de Bogotá, transitaba por la sabana de Bogotá en bicicleta, en un muy reconocido ejercicio de ‘recuperación’. Rutina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Julián recuerda que paró en Cajicá en su panadería favorita, donde compró pan de masa madre para llevar a la casa. Los recuerdos le alcanzan hasta el momento cuando pasó por el puente de Chía, que permite la conexión con la Autonorte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su memoria se vuelve a conectar dos días después, al despertar en una clínica, donde al abrir los ojos temió lo peor. <strong><em>¿Qué pasó? ¿Por qué estoy aquí?</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los médicos le contaron que una tractomula lo había embestido en la Autonorte con calle 220 y que milagrosamente habían podido salvarle la vida. Pero, ante la gravedad de sus heridas, le habían amputados sus piernas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://vaki.co/vaki/ay-dame-a-lograr-obtener-mis-pr-tesis"><em><mark style="color:#0693e3" class="has-inline-color">Aporta a la Vaki</mark></em></a></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Podemos acatar las normas y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para cuidarnos, pero nada nos protege de un auto que invade el carril.</strong></p>
</blockquote>



<h4 class="wp-block-heading"><strong><mark style="color:#0693e3" class="has-inline-color">Las cifras que no podemos ignorar</mark></strong></h4>



<p class="wp-block-paragraph">Recientemente, tras la caída de Pogacar en la octava etapa de La Vuelta a España 2026, que lo obligó a abandonar la competencia, el periodista <strong>Mauricio Silva G</strong>, escribió en X: <em>“La diferencia entre futbolistas y ciclistas es que los primeros fingen que les duele y los segundos fingen que no les duele”<a href="#_ftn1" id="_ftnref1"><strong>[1]</strong></a>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Parace chiste, pero el comentario apunta a la rudeza que caracteriza al ciclismo, sobre otros deportes. Si bien podemos cuidar ciertas variables que están a nuestro alcance, hay otras que no, como los atropellamientos en carretera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con un documento titulado <strong>Epidemiología de lesiones y enfermedades en todas las diciplinas del ciclismo</strong>, patrocinado por la Unión Ciclística Internacional UCI y publicado en agosto de 2025, encontramos que el ciclismo de montaña y de ruta aportan el mayor número de lesionados<a href="#_ftn2" id="_ftnref2">[2]</a>.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="683" width="1024" data-id="132674" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Copilot_20260902_113944.png?w=650" alt="" class="wp-image-132674" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Copilot_20260902_113944.png 1536w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Copilot_20260902_113944.png?resize=300,200 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Copilot_20260902_113944.png?resize=768,512 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Copilot_20260902_113944.png?resize=1024,683 1024w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><strong>Nota:</strong> Las fracturas de clavícula, muñeca, mano y abrasiones son las lesiones más comunes en ciclistas profesionales y aficionados. <strong>Tabla</strong> – Elaboración propia.</figcaption></figure>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph">A lo anterior, es necesario agregarle las lesiones y muertes por choques con motocicletas, autos, buses y camiones. Solamente en Bogotá, el año pasado el Observatorio de la Movilidad de la Alcaldía de Bogotá reportó 58 fallecimientos de ciclistas y más de 1700 lesionados.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-3 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="538" width="1024" data-id="132675" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Observatorio-Secretaria-Movilidad-Bogota.png?w=650" alt="" class="wp-image-132675" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Observatorio-Secretaria-Movilidad-Bogota.png 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Observatorio-Secretaria-Movilidad-Bogota.png?resize=300,158 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Observatorio-Secretaria-Movilidad-Bogota.png?resize=768,403 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Observatorio-Secretaria-Movilidad-Bogota.png?resize=1024,538 1024w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><strong>Datos del Observatorio de Movilidad de Bogotá</strong>, pie de página 3</figcaption></figure>
</figure>



<h4 class="wp-block-heading"><mark style="color:#0693e3" class="has-inline-color"><strong>Algunos casos conocidos</strong></mark></h4>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-4 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="696" height="392" data-id="132676" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/XFGT46OXUNCCRCSDKNFHL6XPH4-696x392-1.jpeg" alt="" class="wp-image-132676" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/XFGT46OXUNCCRCSDKNFHL6XPH4-696x392-1.jpeg 696w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/XFGT46OXUNCCRCSDKNFHL6XPH4-696x392-1.jpeg?resize=300,169 300w" sizes="auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Imagen tomada del sitio web Noticias Ahora<a href="#_ftn1" id="_ftnref1"><strong>[4]</strong></a></em></figcaption></figure>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Egan Bernal:</strong> chocó contra un bus en la Autopista Norte, en Gachancipá, el 24 de enero de 2022. Tuvo más de 20 fracturas. No sólo se salvó de quedar parapléjico, sino que a finales de ese mismo año volvió a competir.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-5 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="1024" data-id="132686" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/431495470_2210973272597274_1364438556845502596_n.jpg?w=650" alt="" class="wp-image-132686" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/431495470_2210973272597274_1364438556845502596_n.jpg 1366w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/431495470_2210973272597274_1364438556845502596_n.jpg?resize=150,150 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/431495470_2210973272597274_1364438556845502596_n.jpg?resize=300,300 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/431495470_2210973272597274_1364438556845502596_n.jpg?resize=768,768 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/431495470_2210973272597274_1364438556845502596_n.jpg?resize=1024,1024 1024w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Fotografía de Carolina Munevar tomada de ORFETV.COM.<a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/el-ciclismo-pasion-que-tambien-duele/#_ftn1"><strong>[5]</strong></a></em></figcaption></figure>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Daniela Carolina Munévar Flórez:</strong> Una promesa del ciclismo juvenil, perteneciente a la escuela de Rafael Antonio Niño, fue arrollada por un camión en una vía de Duitama, en abril de 2014. Las lesiones produjeron la amputación de su pierna izquierda.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><mark style="color:#0693e3" class="has-inline-color"><strong>La fortaleza espiritual de Julián</strong></mark></h4>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-6 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="686" width="1024" data-id="132719" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PHOTO-2026-08-30-16-50-324-edited-3.jpg" alt="" class="wp-image-132719" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PHOTO-2026-08-30-16-50-324-edited-3.jpg 1080w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PHOTO-2026-08-30-16-50-324-edited-3.jpg?resize=300,201 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PHOTO-2026-08-30-16-50-324-edited-3.jpg?resize=768,514 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PHOTO-2026-08-30-16-50-324-edited-3.jpg?resize=1024,686 1024w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Fotografía de Julián Camilo Bernal en una pirámide Maya del Parque Nacional Yazha Nakum- Naranjo &#8211; Guatemala, marzo de 2026.</em></figcaption></figure>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph">Han pasado un poco más de dos meses de la tragedia de Julián. Familiares, amigos y conocidos hemos transitado desde la conmoción, pasando por la comprensión y la ayuda, hasta llegar a la aceptación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tres semanas después del accidente lo visité en la UCI del Hospital Fundación San Carlos, donde había sido remitido luego de la amputación de sus piernas en la Clínica Colina, centro asistencial al que fue trasladado esa mañana trágica del domingo 21 de junio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esa primera visita coincidí con su traslado de la UCI a piso. Para ese momento, Julián ya había publicado un video inverosímil en Instagram contando la historia y mostrando la amputación sufrida, como si se tratara de un raspón más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su actitud increíblemente esperanzadora parte de una madurez insospechada en alguien de 32 años: esa actitud deliberada de valorar lo que tenemos sobre lo que nos falta. Por duro que parezca Julián, agradece a Dios tener una segunda oportunidad. Estuvo muy cerca de morir.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong><mark style="color:#0693e3" class="has-inline-color">La montaña más difícil de escalar</mark></strong></h4>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-7 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="990" data-id="132691" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PHOTO-2026-08-30-16-50-48-edited.jpg?w=650" alt="" class="wp-image-132691" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PHOTO-2026-08-30-16-50-48-edited.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PHOTO-2026-08-30-16-50-48-edited.jpg?resize=290,300 290w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PHOTO-2026-08-30-16-50-48-edited.jpg?resize=768,794 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PHOTO-2026-08-30-16-50-48-edited.jpg?resize=990,1024 990w" sizes="auto, (max-width: 990px) 100vw, 990px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Fotografía de Julián interpretando su violín en la Fundación San Ignacio, dos meses después de la amputación.</em></figcaption></figure>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph">Viktor Emil Frankl en su libro <strong><em>El hombre en busca de sentido</em></strong> remarca que lo que más importa es tener un propósito para existir. En el caso de Julián ese propósito es simple: volver a recuperar la movilidad para caminar y ascender montañas, a pie y en bicicleta, como lo hizo durante muchos años antes del accidente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ahora, está en una etapa de sanación, que se ha tomado más tiempo de lo esperado a causa de un par de bacterias alojadas en la herida de su pierna derecha y que combaten día y noche los especialistas de la Fundación San Ignacio, el hospital que lo recibió recientemente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Han sido dos meses de combate permanente con el dolor, pues luego de la amputación ha tenido cerca de 10 operaciones adicionales. En este lapso, el ambiente ha sido el de hospital: jeringas, medicamentos, camillas y quirófanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De repente, Julián ha podido superar en gran medida el dolor <strong>neuropático</strong>, tal vez, uno de los dolores más fuertes que puede experimentar un humano y que por consiguiente exige el uso de sedantes potentes. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La etapa de la adaptación protésica (uso de prótesis) tardará un poco, pero desde ya Julián está recaudando los fondos, pues estas ayudas tecnológicas pueden costar entre 400 y 600 millones de pesos.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong><mark style="color:#0693e3" class="has-inline-color">Vaki</mark></strong></h4>



<p class="wp-block-paragraph">Al respecto, los padres de familia del colegio donde trabaja Julián lanzaron una vaki mediante la cual recaudaron una suma importante y a través de la cual brilló una inmensa y hermosa solidaridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy Julián necesita nuestra ayuda. Ha iniciado una nueva vaki para reunir fondos y comprar las prótesis que le devolverán movilidad y esperanza. Únete a la causa: dona y sé parte de su nueva oportunidad de vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://vaki.co/vaki/ay-dame-a-lograr-obtener-mis-pr-tesis"><em><mark style="color:#0693e3" class="has-inline-color">Aporta a la Vaki</mark></em></a></p>



<h5 class="wp-block-heading">Nota</h5>



<p class="wp-block-paragraph">Este escrito hace un llamado a conciencia sobre los peligros del ciclismo. En medio de nuestra pasión deportiva se nos olvida que es un milagro regresar sanos y salvos a casa después de pedalear cientos de kilómetros. Ningún riesgo vale la pena. En medio de tanta dicha, también se nos olvida que es nuestra familia y casi nadie más, la que siempre estará para auxiliarnos. Por supuesto, esta publicación es un llamado a todos los conductores de autos, camiones y buses: ningún ciclista merece la muerte, a todos nos esperan en casa.</p>



<ul class="wp-block-social-links aligncenter is-layout-flex wp-block-social-links-is-layout-flex"><li class="wp-social-link wp-social-link-instagram wp-block-social-link"><a href="https://www.instagram.com/la_sinfonia_del_pedal/" class="wp-block-social-link-anchor"><svg width="24" height="24" viewBox="0 0 24 24" version="1.1" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" aria-hidden="true" focusable="false"><path d="M12,4.622c2.403,0,2.688,0.009,3.637,0.052c0.877,0.04,1.354,0.187,1.671,0.31c0.42,0.163,0.72,0.358,1.035,0.673 c0.315,0.315,0.51,0.615,0.673,1.035c0.123,0.317,0.27,0.794,0.31,1.671c0.043,0.949,0.052,1.234,0.052,3.637 s-0.009,2.688-0.052,3.637c-0.04,0.877-0.187,1.354-0.31,1.671c-0.163,0.42-0.358,0.72-0.673,1.035 c-0.315,0.315-0.615,0.51-1.035,0.673c-0.317,0.123-0.794,0.27-1.671,0.31c-0.949,0.043-1.233,0.052-3.637,0.052 s-2.688-0.009-3.637-0.052c-0.877-0.04-1.354-0.187-1.671-0.31c-0.42-0.163-0.72-0.358-1.035-0.673 c-0.315-0.315-0.51-0.615-0.673-1.035c-0.123-0.317-0.27-0.794-0.31-1.671C4.631,14.688,4.622,14.403,4.622,12 s0.009-2.688,0.052-3.637c0.04-0.877,0.187-1.354,0.31-1.671c0.163-0.42,0.358-0.72,0.673-1.035 c0.315-0.315,0.615-0.51,1.035-0.673c0.317-0.123,0.794-0.27,1.671-0.31C9.312,4.631,9.597,4.622,12,4.622 M12,3 C9.556,3,9.249,3.01,8.289,3.054C7.331,3.098,6.677,3.25,6.105,3.472C5.513,3.702,5.011,4.01,4.511,4.511 c-0.5,0.5-0.808,1.002-1.038,1.594C3.25,6.677,3.098,7.331,3.054,8.289C3.01,9.249,3,9.556,3,12c0,2.444,0.01,2.751,0.054,3.711 c0.044,0.958,0.196,1.612,0.418,2.185c0.23,0.592,0.538,1.094,1.038,1.594c0.5,0.5,1.002,0.808,1.594,1.038 c0.572,0.222,1.227,0.375,2.185,0.418C9.249,20.99,9.556,21,12,21s2.751-0.01,3.711-0.054c0.958-0.044,1.612-0.196,2.185-0.418 c0.592-0.23,1.094-0.538,1.594-1.038c0.5-0.5,0.808-1.002,1.038-1.594c0.222-0.572,0.375-1.227,0.418-2.185 C20.99,14.751,21,14.444,21,12s-0.01-2.751-0.054-3.711c-0.044-0.958-0.196-1.612-0.418-2.185c-0.23-0.592-0.538-1.094-1.038-1.594 c-0.5-0.5-1.002-0.808-1.594-1.038c-0.572-0.222-1.227-0.375-2.185-0.418C14.751,3.01,14.444,3,12,3L12,3z M12,7.378 c-2.552,0-4.622,2.069-4.622,4.622S9.448,16.622,12,16.622s4.622-2.069,4.622-4.622S14.552,7.378,12,7.378z M12,15 c-1.657,0-3-1.343-3-3s1.343-3,3-3s3,1.343,3,3S13.657,15,12,15z M16.804,6.116c-0.596,0-1.08,0.484-1.08,1.08 s0.484,1.08,1.08,1.08c0.596,0,1.08-0.484,1.08-1.08S17.401,6.116,16.804,6.116z"></path></svg><span class="wp-block-social-link-label screen-reader-text">Instagram</span></a></li>

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<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> Publicación de Mauricio Silva G en X <a href="https://x.com/msilvaazul/status/2093766997246935227?s=20">https://x.com/msilvaazul/status/2093766997246935227?s=20</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a> Epidemiology of injury and illness across all the competitive cycling disciplines: a systematic review and meta- analysis <a href="https://bmjopensem.bmj.com/content/bmjosem/11/3/e002364.full.pdf">https://bmjopensem.bmj.com/content/bmjosem/11/3/e002364.full.pdf</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[3]</a> Observatorio de Movilidad de Bogotá <a href="https://observatorio.movilidadbogota.gov.co/tableros/siniestralidad-vial">https://observatorio.movilidadbogota.gov.co/tableros/siniestralidad-vial</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[4]</a> «Es volver a nacer» Primeras palabras de Egan Bernal tras accidente. Noticias Ahora. 7 de febrero de 2022 <a href="https://noticias-ahora.com/egan-bernal-volvio-a-nacer-grave-accidente/">https://noticias-ahora.com/egan-bernal-volvio-a-nacer-grave-accidente/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[5]</a> La ciclista boyancese Carolina Munévar obtuvo medalla de bronce en el Mundial de Pista. Marzo de 2024 <a href="https://www.orfetv.com/2024/03/22/la-ciclista-boyancese-carolina-munevar-obtuvo-medalla-de-bronce-en-el-mundial-de-pista/">https://www.orfetv.com/2024/03/22/la-ciclista-boyancese-carolina-munevar-obtuvo-medalla-de-bronce-en-el-mundial-de-pista/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132669</guid>
        <pubDate>Wed, 02 Sep 2026 18:16:25 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Diseno-sin-titulo.png?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El ciclismo: pasión que también duele]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">132669</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Para una aproximación reflexiva al terremoto del 10 de agosto</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/para-una-aproximacion-reflexiva-al-terremoto-del-10-de-agosto/</link>
        <description><![CDATA[<p>El filósofo Alberto Beron Ospina nos recuerda en este artículo algunas de las maneras como distintos filósofos abordaron el problema de los terremotos.  Recuerda desde el debate Rousseau-Voltaire en torno al terremoto de Lisboa de 1755 hasta las apreciaciones de Walter Benjamin.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Por: Alberto Berón Ospina, Universidad Tecnológica de Pereira. Ph.D.</em></strong><em><strong> Miembro de la Sociedad Colombiana de Filosofía. </strong></em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>Cuando la tierra paró de temblar, según caminaba colina abajo, comprendí la magnitud de los daños. No había palabras para expresar aquel horror. El polvo y el humo de los incencios me rodeaban y apenas podía respirar. Me envolvía la oscuridad y me encontré inmerso en una ciudad que se derrumbaba, con multitudes de personas gritando y clamando piedad. ¡Está ciudad nunca podrá recuperarse¡</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">Un comerciante alemán residente en Lisboa</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta crónica de sustrato filosófico recupero lo planteado por algunos pensadores respecto al&nbsp; terremoto que asoló la ciudad de Lisboa en 1755. A partir de ese acontecimiento &nbsp;propongo &nbsp;una reflexión preliminar acerca de lo que vivimos en varias regiones de Colombia&nbsp; el pasado 10 de agosto de 2026. Se trata de una invitación a pensar en la fragilidad humana ante la naturaleza, para desde ahí invocar el papel de la filosofía ante temas como son el desastre y el riesgo, así como las consecuencias que esté evento tendrá en la vida social, cultural, política de los espacios afectados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El terremoto acontecido en Lisboa propició entre filósofos como Leibniz, Voltaire, Rousseau, &nbsp;Kant, Benjamin una serie de inquietudes. Una de ellas tuvo que ver con la siguiente cuestión: si Dios es bueno y omnipotente, ¿por qué existe el mal? Este fue un problema central de la teodicea, concepto asociado a Gottfried Wilhelm Leibniz. El filósofo había defendido que Dios, siendo perfecto y omnisciente, podía crear el mejor de todos los mundos posibles. (Leibniz, 2014, p. 125)&nbsp; Esto no significaba que el mundo careciera de sufrimiento, sino que incluso aquello que nos parece malo podía formar parte de un orden universal que, considerado en su totalidad, era el mejor posible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El terremoto de Lisboa cuestionó esa argumentación e introdujo otras preguntas más concretas: ¿puede decirse que este es el mejor de los mundos cuando miles de personas mueren bajo los escombros sin que exista una relación evidente entre su sufrimiento y sus acciones?</p>



<p class="wp-block-paragraph">A partir del terremoto comenzó a producirse un desplazamiento: de atribuir los desastres a la voluntad divina se formularon interrogantes acerca de lo que podía ocurrir en el interior de la tierra para que se produjeran los sismos. La tragedia de Lisboa ocurrió durante una festividad católica, precisamente en un momento en que muchos habitantes de la ciudad se encontraban en las iglesias. Varios templos fueron destruidos y numerosas personas que habían acudido a ellos perdieron la vida. Esto favoreció la interpretación de la catástrofe como un “castigo divino” motivado por los pecados humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante siglos, la filosofía occidental recurrió a la imagen del fundamento, del suelo firme, de aquello sobre lo cual podemos construir el conocimiento. Descartes perseguía un fundamento sólido para el conocimiento; los pensadores buscaban principios, bases y cimientos. Sin embargo, el terremoto fractura la experiencia de estabilidad y aquello que considerábamos más firme —la tierra bajo nuestros pies— puede convertirse súbitamente en aquello que más nos amenaza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bajo el impacto de las noticias del terremoto de Lisboa, Voltaire escribió:</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Mortales desdichados! ¡Tierra oscura y de luto!<br>¡Asombrada reunión de humanidad! ¡Eterna persistencia de dolor inútil!<br>Venid, filósofos, que clamáis: “todo está bien”,<br>y contempláis esta ruina de un mundo.<br>Contemplad estos jirones y cenizas de vuestra raza,<br>este niño y esta madre amontonados en la ruina común,<br>estos miembros dispersos bajo las columnas de mármol… (Voltaire, 1912,p.255)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte, Rousseau (2007) no acepta la conclusión de Voltaire de que el desastre refuta la providencia divina. El autor de <em>El contrato social</em> se pregunta cuánto del sufrimiento producido por el terremoto fue realmente “natural” y cuánto había sido agravado por la propia organización humana. Rousseau sugiere, en esencia, una pregunta decisiva: la tierra tiembla, pero ¿quién construyó la ciudad? La naturaleza produce el terremoto, pero los seres humanos construyen edificios, concentran poblaciones, levantan ciudades densamente habitadas y crean condiciones que pueden multiplicar las consecuencias de un fenómeno natural. Lo anterior lleva a Rousseau a otra pregunta: ¿por qué los seres humanos organizamos nuestra existencia de una manera que nos hace tan vulnerables ante la naturaleza?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte, el joven Kant&nbsp; (Hernández Marcos, 2005), a sus veinticuatro años, recopiló información sobre el terremoto e intentó construir una explicación geológica basada en procesos físicos subterráneos. Su teoría se orientaba a explicar el fenómeno desde la propia naturaleza, sin recurrir necesariamente a una intervención sobrenatural. El terremoto comenzaba así a convertirse en un objeto de investigación y no únicamente en un acontecimiento susceptible de una interpretación religiosa. Entre los textos escritos por Kant a propósito del acontecimiento se encuentra <em>Sobre las causas de los terremotos, con ocasión de la calamidad que padecieron los países occidentales de Europa a finales del último año</em>. En este desplazamiento desde la explicación providencial hacia la investigación de las causas naturales aparece uno de los cambios fundamentales que el terremoto de Lisboa produjo en la conciencia europea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A su vez, Walter Benjamin (2014) escribió acerca del terremoto de Lisboa un guion radiofónico destinado a una audiencia infantil (<em>Das Erdbeben von Lissabon</em>), correspondiente a una emisión del 31 de octubre de 1931. En él, Benjamin utiliza el terremoto de 1755 para narrar no solamente la catástrofe, sino también la manera en que un acontecimiento natural pudo incidir en la transformación de la conciencia histórica, científica y filosófica de una época.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Benjamin no se concentra exclusivamente en la destrucción de Lisboa. Le interesa, particularmente, la circulación de la noticia del desastre por Europa. Señala que el terremoto tuvo una repercusión extraordinaria porque coincidió con un momento de expansión de la prensa y de las posibilidades de comunicación. El acontecimiento pudo ser conocido, narrado y representado rápidamente en distintos lugares del continente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Asimismo, el autor berlinés recupera la figura de Immanuel Kant quien, siendo muy joven, escribió sobre el terremoto. Benjamin hace una afirmación particularmente significativa: considera que la reacción de Kant ante Lisboa se encuentra asociada al surgimiento de la geografía científica en Alemania y al comienzo de la sismología. Es decir,<em> Benjamin recupera el terremoto como un momento en que una catástrofe que tradicionalmente podía interpretarse como un castigo divino empieza a convertirse en objeto de investigación científica.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, a partir de lo vivido en ciertas regiones de Colombia el 10 de agosto del 2026 me atrevo a considerar la posibilidad de una dialéctica en la que, en un primer momento, el sujeto pleno de dominio fue la naturaleza, la <em>physis</em>: esa fuerza originaria que domina, envuelve e invade el ser del mundo. De su seno emergieron innumerables entes y, entre ellos, aquel que un día se irguió sobre sus extremidades inferiores y comenzó a caminar sobre la tierra. Con él se abrió un segundo momento de antítesis, que consistió en la aparición del <em>titán humano</em> y, con él, del reino de la historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La llegada de los titanes implicó una distancia respecto de la naturaleza, bajo la rúbrica del lenguaje. Ese titán se acerca al mundo que lo precede con una mezcla de asombro y espanto. Frente a las fuerzas que lo desbordan, intenta comprenderlas y conjurarlas. Por medio de imágenes, símbolos y sonidos, deja plasmado su temor ante la inmensidad de la <em>physis</em>, pero también su reverencia ante aquello que no puede dominar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así comienza la larga tensión entre naturaleza y ser humano, civilización y naturaleza. La naturaleza que se expresó en el terremoto parece indicar, a través de sus magmas más recónditos, la capacidad devastadora de remover los proyectos de progreso que albergamos los seres humanos. El suelo sobre el que construimos nuestras ciudades,&nbsp; certezas e ideales &nbsp;de futuro, puede en un instante, dejar de ser fundamento para convertirse en amenaza. Y es quizá allí, en esa fractura amenazante, donde el terremoto deja de ser un fenómeno geológico para convertirse también en un acontecimiento para pensar en términos filosóficos lo que obliga a considerar una síntesis, donde <em>physis</em> y titanes puedan convivir sobre la tierra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras del terremoto quedan las secuelas fenoménicas que en los más diversos grupos sociales develan la condición humana en toda su intensidad: miedo, egoísmo, sacrificio; emociones que ponen a prueba a&nbsp; quienes habitamos los entornos afectados por el desastre. Por lo tanto más allá de una filosofía del consuelo se necesita una filosofía de la esperanza, que estimule pensar en tiempos de peligro y de riesgo, por encima de los muros caídos y los poblados fracturados.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Referencias. </em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Benjamin. El terremoto de Lisboa en: Walter Benjamin Radio Benjmin. Edición Lecia Rosenthal. Akal. 2014</p>



<p class="wp-block-paragraph">Benjamin, W. (2014). El terremoto de Lisboa. En L. Rosenthal (Ed.), <em>Radio Benjamin</em> (pp. xx-xx). Akal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Voltaire. (1912). <em>Toleration and other essays</em> (J. McCabe, Trans.). &nbsp;G. P. Putnam&#8217;s Sons.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Leibniz, G. W. (2014). <em>Teodicea: Ensayos sobre la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal</em> (J. Muñoz, Ed. e introd.). Biblioteca Nueva</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rousseau, J.-J. (2007). Carta a Voltaire sobre la Providencia. En <em>Profesión de fe del vicario saboyano y otros escritos complementarios</em> (A. Pintor-Ramos, Trad.). Trotta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hernández Marcos, M. (2005). Un texto de Immanuel Kant sobre las causas de los terremotos (1756). <em>Cuadernos Dieciochistas, 6</em>, 215–224.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132559</guid>
        <pubDate>Sun, 30 Aug 2026 14:24:18 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/WhatsApp-Image-2026-08-30-at-9.16.28-AM-1.jpeg?quality=60&amp;#038;w=920" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Para una aproximación reflexiva al terremoto del 10 de agosto]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">132559</post-id>    </item>
        <item>
        <title>¡Viva Macondo! Guardemos luto por Macondo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/viva-macondo-guardemos-luto-por-macondo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Es imposible ver la serie sin obligarse a volver al libro. ​¿Cuánto costó la superproducción de Netflix? No creo que importe, aunque debió ser una cifra respetable, solo comparable con el derroche de Macondo en sus años de esplendor durante la bonanza bananera.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-20 wp-block-paragraph">​<em>“No estoy muy seguro de que la historia de Cien años de soledad dure en realidad cien años”: </em>Gabriel García Márquez<em>, en</em> <em>El olor de la guayaba</em>.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-21 wp-block-paragraph"><strong><em>​“El primero de la estirpe está</em> <em>amarrado en un</em> <em>árbol y al</em> <em>último se lo están comiendo las hormigas”.</em></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-22 wp-block-paragraph"><em>​</em><em>(</em><em>…</em><em>)</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-23 wp-block-paragraph"><em><strong>​“Era un pellejo hinchado y reseco, que todas las hormigas del mundo iban arrastrando trabajosamente hacia sus madrigueras por el sendero de piedras del jardín”.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">​Con cada relectura de <em>Cien años de soledad</em> uno descubre detalles que pasaron inadvertidos la vez anterior.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras ver las dos temporadas, debo decir que el esfuerzo de la producción valió la pena y reitero mi devoción por la obra maestra de Gabriel García Márquez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​La serie de Netflix ha servido para refrescar la grandeza del hombre a quien sus amigos llamaban Gabo. El monumental empeño habrá valido la pena si nuevos lectores se acercan con curiosidad a la novela de papel: un regalo anticipado a las vísperas del centenario de su natalicio. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Me atrevo a sugerir que, de estar vivo, estaría satisfecho con el resultado. Se nota en esta segunda parte que los directores atendieron las observaciones hechas a la entrega inicial (incluso desde este blog), pues lograron explotar con mayor soltura la poética de una prosa maravillosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Con todo, el capítulo sobre la masacre de las bananeras resulta el más logrado por el realismo trágico con el que fue traducido al lenguaje audiovisual. Es imposible no conmoverse hasta las lágrimas con lo sucedido en aquel diciembre de 1928, cuando Gabito apenas tenía un año de vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Un cataclismo borró a Macondo del mapa. Esta parte final pudo ser más espectacular; queda la sensación de una pequeña deuda. Daban ganas de habitar ese Macondo de ficción antes del Apocalipsis porque Macondo es principio y fin, la reescritura de la Biblia en cuyas páginas debió germinar el realismo mágico… Perdonen esta sacrílega conclusión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​De hecho, <a href="https://literalmagazine.com/gabriel-garcia-marquez-diez-mil-anos-de-literatura/" id="https://literalmagazine.com/gabriel-garcia-marquez-diez-mil-anos-de-literatura/">en una entrevista </a>Gabo reconoció que recibió mayor influencia de la Biblia que de Cervantes: <em>“La Biblia</em> —dijo— <em>es capaz de todo. En el Antiguo Testamento todo es posible. No temen absolutamente nada. Suponte que la Biblia fuera escrita por un autor:</em> <em>¡tú</em> <em>te imaginas la</em> <em>“modestia”</em> <em>de ese tipo! Ese tipo estaba era dispuesto a construir un mundo mejor que el que</em> <em>él suponía que Dios había construido. Entonces ahí</em> <em>el pleito fue grande”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">​Recordemos además que, según Mario Vargas Llosa, Gabo asumió un papel demiúrgico: cometió deicidio y creó el mundo de cero, con pestes tan originales como la del insomnio, donde cada habitante veía lo que el otro soñaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para perpetuar el luto por Macondo, sería lindo reconstruirlo todo para deleite de los turistas y en gratitud con el municipio de Alvarado, en el Tolima, que sirvió de locación. ¿Hay voluntad para emprender una empresa de tales alcances?  </p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>Un siglo de nostalgias </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">​La casa de los Buendía es otra alegoría: representa las ruinas de la infancia propia —la mía y la de todos los lectores— que ya no existe, como tampoco existen sus fantasmas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El desangre de Amaranta Úrsula es la tragedia incesante de Colombia; el nacimiento del hijo con cola de cerdo prefigura nuestra propia condena como nación. Macondo es Colombia y Colombia es Macondo, la ciudad de los espejos (o de los espejismos). Por eso no se equivocan quienes la consideran una lectura indispensable para entender nuestra historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​La “Danza negra” al inicio del capítulo final refuerza esa identidad y sirve para avivar el orgullo patrio. Aunque las notas del maestro Lucho Bermúdez ambientan en realidad la vida libertina del burdel <em>El Niño de Oro</em>, recordando que este es un país de excesos y que muchas historias nacieron de las parrandas de Gabo.</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">​<em>Todo el mundo está</em> <em>bailando</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>Esta cumbia colombiana.</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>Cerca del mar se escucha el grito</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>De un negro triste que canta a sus amores</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>Y de su raza cumple el rito</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>Con esta cumbia de gaitas y tambores.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">​La presencia de Gabo sobrecoge. Se quedó a vivir en <em>Cien años de soledad</em>; no sabremos jamás si por un acto de vanidad o para asegurar su inmortalidad, aunque los escritores son eternos mientras alguien los lea.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-24 wp-block-paragraph">​<em>“Gabriel se había hecho reembolsar el pasaje de regreso para quedarse en París, vendiendo los periódicos atrasados y las botellas vacías que las camareras sacaban de un hotel lúgubre de la calle Dauphine. Aureliano podía imaginarlo entonces con un suéter de cuello alto que solo se quitaba cuando las terrazas de Montparnasse se llenaban de enamorados primaverales, y durmiendo de día y escribiendo de noche para confundir el hambre…”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">​Entrar a la librería del sabio catalán y ver allí a los amigos de Gabo —y al propio escritor— le imprime un aire aún más surrealista a la adaptación. Un homenaje justo para el grupo que inmortalizó el bar La Cueva, donde se discutía de periodismo y literatura: Álvaro Cepeda Samudio, Germán Vargas Cantillo, Alfonso Fuenmayor y el propio Ramón Vinyes.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-25 wp-block-paragraph"><em>​“Aureliano siguió reuniéndose todas las tardes con los cuatro discutidores, que se llamaban Álvaro, Germán, Alfonso y Gabriel, los primeros y últimos amigos que tuvo en la vida”. (…)</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-26 wp-block-paragraph"><em>“Álvaro fue el primero que atendió el consejo de abandonar a Macondo”. (…)</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-27 wp-block-paragraph"><em>“Aureliano no comprendió hasta entonces cuánto quería a sus amigos, cuánta falta le hacían y cuánto hubiera dado por estar con ellos en aquel momento”</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Cabe preguntarse si el desprecio de Fernanda del Carpio por Macondo recrea esa histórica tensión entre el interior y la costa. <em>“</em><em>Le hubiera cerrado a esa monja la puerta en la cara. El peor error que he cometido en mi vida, peor que haberme casado con un corroncho”</em>, expresa el personaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​En <em>El olor de la guayaba</em>, Plinio Apuleyo Mendoza apuntó sobre Gabo: <strong><em>“La</em> <em>élite de Bogotá, que tiende a juzgar a la gente por los apellidos y las ropas que lleva, no pasaba todavía por alto su origen provinciano, costeño; sus pelos abruptos, sus calcetines rojos y quizás su incapacidad para distinguir los cubiertos del pescado de los cubiertos del postre”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">​El tramo final de la serie es también la redención de los hijos bastardos en la figura de Aureliano Babilonia, antes de que el muchacho cometa la imprudencia de cruzar su sangre con la de otra Buendía. Estaba escrito desde el principio de los tiempos en los pergaminos de Melquiades.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-28 wp-block-paragraph"><em>​</em><em>“</em><em>Solo entonces descubri</em><em>ó</em> <em>que Amaranta</em> <em>Ú</em><em>rsula no era su hermana, sino su t</em><em>í</em><em>a, y que Francis Drake hab</em><em>í</em><em>a asaltado a Riohacha solamente para que ellos pudieran buscarse por los laberintos m</em><em>á</em><em>s intrincados de la sangre, hasta engendrar el animal mitol</em><em>ó</em><em>gico que hab</em><em>í</em><em>a de poner t</em><em>é</em><em>rmino a la estirpe</em><em>”</em><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">​La escena de Pilar Ternera enterrada sin ataúd o la de los diecisiete Aurelianos marcados con la cruz de ceniza por el padre Antonio Isabel se cuentan entre las imágenes más potentes de la adaptación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Pero nada, ni el viento mortuorio a ritmo del <em>Lacrimosa</em> del Réquiem de Mozart, podrá arrebatarnos la poesía de los paisajes más sensuales, acaso sublimes, imaginados por el autor; esas líneas seguirán vivas en la mente de cada lector.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-29 wp-block-paragraph"><em>​</em><em>“</em><em>Mientras</em> <em>é</em><em>l amasaba con claras de huevo los senos er</em><em>é</em><em>ctiles de Amaranta</em> <em>Ú</em><em>rsula, o suavizaba con manteca de coco sus muslos el</em><em>á</em><em>sticos y su vientre aduraznado, ella jugaba a las mu</em><em>ñ</em><em>ecas con la portentosa criatura de Aureliano, y le pintaba ojos de payaso con carm</em><em>í</em><em>n de labios y bigotes de turco con carboncillos de las cejas, y le pon</em><em>í</em><em>a corbatines de organza y sombreritos de papel plateado</em><em>”</em><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>​</em>Destaca también la revelación de José Arcadio, el hijo de Fernanda del Carpio y Aureliano Segundo, quien durante años <em>“entretuvo a su madre con la patraña sin término de su vocación pontificia”</em> y, tras sepultarla, ejecuta su mayor herejía al quemar a los santos. Cuando García Márquez afirma que la literatura es <em>“el mejor juguete que se había inventado para burlarse de la gente”,</em> parecía reconocer su propia ironía frente a la Iglesia católica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Podría inferirse que el último Aureliano —hijo de Renata Remedios y Mauricio Babilonia, a quien Fernanda llamaba bastardo— funciona como alter ego del autor: el personaje a través del cual abrazó sus nostalgias y sus amores con Nigromanta, acaso confesando infidelidades a Mercedes (quien aparece al final del libro, aunque no en la serie). La sospecha surge al releer el pasaje:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-30 wp-block-paragraph">​<em>“Se hicieron amantes. Aureliano ocupaba la mañana en descifrar pergaminos, y a la hora de la siesta iba al dormitorio soporífero donde Nigromanta lo esperaba para enseñarlo a hacer primero como las lombrices, luego como los caracoles, hasta que tenía que abandonarlo para acechar amores extraviados”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">​La intuición crece por otro detalle. Si los hijos de Aureliano Babilonia habrían de llamarse Rodrigo y Gonzalo —nombres de los hijos del Nobel—, cabe considerar que el escritor añoró tener <em>“una hija que se llamara Virginia, y en ningún caso Remedios”.</em> El anhelo se cumplió en 1990 con el nacimiento de Indira Cato, cineasta como su madre, <a href="https://www.eluniversal.com.co/suplementos/facetas/2022/01/15/una-hija-el-secreto-mejor-guardado-de-gabriel-garcia-marquez/#goog_rewarded" id="https://www.eluniversal.com.co/suplementos/facetas/2022/01/15/una-hija-el-secreto-mejor-guardado-de-gabriel-garcia-marquez/#goog_rewarded">fruto de su relación con la escritora mexicana Susana Cato </a>(hecho revelado por el periodista Gustavo Tatis). A diferencia de los hijos del coronel Aureliano Buendía, ella no llevó el apellido del escritor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Si se mira bajo esa luz, <em>Cien a</em><em>ñ</em><em>os de soledad</em> fue un obituario anticipado de Gabriel García Márquez. Conviene leer la obra considerando esa clave y las convicciones que el autor dejó sembradas en sus páginas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">​Llegado a este punto, la extensión del texto delata el efecto prodigioso que la literatura ejerce sobre los lectores. La recomendación es clara: ver la serie y acudir sin demora al libro. <em>Cien años de soledad</em> —que puede abordarse en veinte días a razón de un capítulo diario, o de un capítulo del libro al tiempo con un capítulo de la serie— pertenece a esa categoría de obras maestras que exige ser leída al menos una vez en la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132551</guid>
        <pubDate>Sun, 30 Aug 2026 14:08:37 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/CIEN-ANOS-DE-SOLEDAD.jpg?quality=60&amp;#038;w=1024" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¡Viva Macondo! Guardemos luto por Macondo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">132551</post-id>    </item>
        <item>
        <title>El verdadero impacto del mercurio en la Amazonía: 951 comunidades indígenas de Brasil, Bolivia y Perú en riesgo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/el-verdadero-impacto-del-mercurio-en-la-amazonia-951-comunidades-indigenas-de-brasil-bolivia-y-peru-en-riesgo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un equipo de Mongabay Latam siguió el rastro del mercurio a lo largo de 2763 kilómetros de tres ríos amazónicos en Madre de Dios (Perú), Beni (Bolivia) y Madeira ( Brasil).</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Por primera vez, Mongabay Latam analizó 39 estudios científicos, publicados entre 1997 y 2024, que confirman que 249 comunidades indígenas y ribereñas de Perú, Bolivia y Brasil han estado expuestas a la contaminación por mercurio.</em></li>



<li><em>Casi la totalidad de ellas supera los límites considerados seguros por la Organización Mundial de la Salud. Los casos narrados por tres equipos periodísticos en campo revelan el impacto en escuelas, en la población de madres lactantes y en numerosas comunidades indígenas.</em></li>



<li><em>Seguimos el rastro del mercurio a lo largo de 2763 kilómetros de tres ríos amazónicos: Madre de Dios (Perú), Beni (Bolivia) y Madeira ( Brasil).</em></li>



<li><em>Nuestro análisis revela que otras 702 comunidades, ubicadas a menos de dos kilómetros de los ríos analizados, son una población en riesgo que podría estar viviendo la misma pesadilla, pero que vive en la incertidumbre ante la ausencia de evaluaciones.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">“A mi hijita Bayolet le hicieron unos exámenes cuando tenía cinco años. Ya se había desmayado dos veces en el colegio y no sabíamos por qué”, dice Gladys Ordoñez, pobladora de la comunidad indígena Shintuya, en la Amazonía peruana.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Unos kilómetros más allá de Shintuya, navegando por el río Madeira, se llega al territorio Karipuna, en Brasil. Ahí, Adriano Karipuna, líder de la comunidad, cuenta una historia similar. «Nacen con problemas, con padecimientos cardíacos (…). Hay jóvenes y adolescentes que ya tienen falta de aire».</p>



<p class="wp-block-paragraph">La misma pesadilla se repite en la Amazonía boliviana. “Estamos cansados de pedir ayuda médica”, dice Limberth Miquere, corregidor indígena de la comunidad de Buena Vista.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21214754/Copy-of-Shintuya_I4A5542-1200x800.jpg" alt="Bayolet,en la imagen junto a su familia, tenía cinco años cuando le encontraron altos niveles de mercurio en la sangre. Foto: Max Cabello" class="wp-image-276759" style="aspect-ratio:1.5;width:1200px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Bayolet, en la imagen junto a su familia, tenía cinco años cuando le encontraron altos niveles de mercurio en la sangre. Foto: Max Cabello</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Estas voces de desesperación y desconcierto son de hombres y mujeres de la Amazonía que viven a orillas de&nbsp;<strong>los ríos Madeira (Brasil), Beni (Bolivia) y Madre de Dios (Perú)</strong>, testimonios que están inevitablemente atravesados por una palabra: mercurio. “No sé si mi esposo está enfermo o si yo lo estoy ¿Quién nos puede explicar eso?”, se pregunta angustiada Iris Yante, madre de tres niños de la Amazonía de Perú.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mercurio es un metal pesado usado en la minería ilegal de oro, una actividad ilícita violenta, tristemente rentable y en pleno apogeo. Solo en la cuenca del río Madre de Dios, en Perú, en un periodo de 27 años (1997-2024) la minería arrasó con más de 95 mil hectáreas de bosque, una superficie casi tan grande como toda el área urbana de Lima, según la plataforma de análisis satelital MapBiomas. Una situación similar ocurre en las cuencas del Beni y del Madeira, donde el territorio devastado supera las 9 mil y 28 mil hectáreas, respectivamente.&nbsp;<strong>Lo peor: la actividad se expande diariamente alentada por el aumento del precio de la onza de oro, que en marzo de 2026 superó los 5000 dólares.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras el oro incrementa su valor en el mercado internacional, la violencia y sobre todo el impacto mortal del mercurio crece en la Amazonía, pues la pérdida de bosques es solo una de las graves consecuencias de esta actividad. El impacto en la salud de miles de personas es, sin duda, el efecto más nocivo. El mercurio que se usa para separar el oro del sedimento es arrojado a los ríos contaminándolos irremediablemente. Contamina los peces que comen las comunidades indígenas, contamina el agua que beben y contamina las zonas en las que se bañan. Los efectos son devastadores, van desde la pérdida de memoria y dolores de cabeza hasta daños al sistema nervioso central.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los testimonios de Gladys, Iris, Adriano y Limberth, recogidos en comunidades de los tres ríos amazónicos por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>, muestran la impotencia de quienes viven con dolencias que no pueden explicar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué tanto se ha extendido la contaminación del mercurio en la Amazonía? ¿Cuántas comunidades y pobladores se han convertido en víctimas de su impacto? A pesar de la gravedad de la situación, no existen estudios regionales que permitan comprender el alcance de este enorme problema ambiental y sanitario. Lo que sí existe son estudios dispersos realizados en algunas comunidades de la cuenca amazónica de estos tres países.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para ponerle una cifra a este problema y cerrar esta brecha de información,&nbsp;<strong>Mongabay Latam&nbsp;</strong>revisó&nbsp;<strong>39 estudios científicos, publicados entre 1997 y 2024,</strong>&nbsp;que incluyen mediciones sobre la presencia de mercurio en personas que viven a lo largo de&nbsp;<strong>2763 kilómetros de los ríos Madeira, Beni y Madre de Dios</strong>, así como en los peces que ahí se consumen. Este trabajo incluyó procesar cifras y metodologías distintas, así como estandarizar las mediciones para establecer con claridad los niveles de afectación y tener una fotografía completa de la situación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El resultado es una base de datos que reúne&nbsp;<strong>7725 muestras de mercurio en personas y 5939 muestras de tejido en peces</strong>&nbsp;extraídas de estas publicaciones en las que participaron al menos 130 científicos. Este análisis —construido con el acompañamiento y asesoría del Centro de Innovación Científica Amazónica (CINCIA), afiliado a la Universidad de Wake Forest— dibuja la ruta de la contaminación a lo largo de tres ríos amazónicos emblemáticos que se conectan y que bañan con mercurio la vida de cientos de familias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La información analizada es clara: al menos&nbsp;<strong>249 comunidades han estado expuestas al mercurio en las últimas dos décadas</strong>. De estas,&nbsp;<strong>220 —el 88 %— tienen el metal pesado muy por encima de los niveles considerados seguros&nbsp;</strong>por la Organización Mundial de la Salud (OMS).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero este no es el peor escenario. El mercurio se ha extendido como una plaga a través de las corrientes de cada río.&nbsp; Al hacerlo ha contaminado no solo a las 249 comunidades muestreadas, sino también a quienes se encuentran en el camino. El análisis de&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;ha establecido que&nbsp;<strong>alrededor de 702 comunidades también están en riesgo, ya que viven a orillas de estos tres ríos</strong>, a máximo dos kilómetros de distancia, y están situadas entre los puntos de minería ilegal activos y las comunidades contaminadas. En resumen,&nbsp;<strong>951 comunidades tienen niveles alarmantes de mercurio o viven en estado de vulnerabilidad.</strong>&nbsp;Una cifra desgarradora. Miles de personas conviviendo desde hace años con un enemigo silencioso sin que nadie las ayude.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“La contaminación por mercurio es un genocidio silencioso para los pueblos indígenas”</strong>, dice Eusebio Ríos Iviche, vicepresidente de la Federación Nativa del Río Madre de Dios (Fenamad), una organización regional que representa a los pueblos indígenas de esa cuenca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Visitamos&nbsp;<strong>15 de los territorios más afectados por los niveles altos de mercurio: siete en Perú, cinco en Bolivia y tres en Brasil.</strong>&nbsp;Las historias son sobrecogedoras: gestantes y bebés con altísimos niveles de mercurio; niños en etapa escolar con problemas de aprendizaje y habitantes que dependen de la pesca o de la minería artesanal para subsistir mientras, paradójicamente, se contaminan al comer y trabajar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Toditos estamos afectados por el mercurio. Y estamos así por consumir pescado. Pero si dejamos de pescar nos podemos morir de hambre, no tendremos dinero para nada”, asegura Dora Quispe, habitante de Puerto Motor, una pequeña comunidad indígena de 28 familias en el departamento de Beni, en la Amazonía boliviana. “Los pueblos indígenas nada tenemos que ver con la minería, pero estamos siendo contaminados y vamos a ser exterminados por este metal”, agrega Eusebio Ríos de Fenamad, en Perú.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Las víctimas del mercurio</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">En Bolivia, un pescador arrodillado en una playa del río Beni espera a que un pez muerda el anzuelo de su rústica caña de pescar. Este poblador ese ejja se llama Gilberto Vaca y sigue todos los días la misma rutina, a pesar de que sabe que los peces que atrapa están contaminados con mercurio. No tiene otra alternativa, dice, debe llevar la comida a su familia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vaca vive en la comunidad Puerto Yumani, uno de los territorios indígenas que destaca en la base de datos por sus altos niveles de mercurio.&nbsp;<strong>La OMS indica que el nivel seguro de mercurio en una persona para poder vivir sin problemas de salud es de 2 mg/kg en una muestra de cabello humano.</strong>&nbsp;En Yumani, el mercurio está casi cuatro veces por encima de los límites permitidos. Esta situación se repite y empeora en varias de las comunidades analizadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el río Madre de Dios, por ejemplo, hay muestras de pobladores que superan en más de 20 veces el límite considerado seguro (44 mg/kg), mientras que en el Beni hay casos que superan en 10 veces el valor (32 mg/kg). Y río abajo, en el Madeira, la situación es extrema.&nbsp;<strong>Habitantes reportan niveles de mercurio más de 75 veces superiores al umbral seguro (150 mg/kg).</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21233421/Ninos-rio-Beni-2-scaled.jpg" alt="Niños pescando en el río Beni, Amazonía boliviana. Foto: Javier Mamani" class="wp-image-276783" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Niños pescando en el río Beni, Amazonía boliviana. Foto: Javier Mamani</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Esos niveles de mercurio sirven para calcular el riesgo. Y ese riesgo se refiere también al potencial de presentar un efecto negativo en la salud como, por ejemplo,&nbsp;<strong>síntomas de pérdida de la memoria, dolores de cabeza, afectaciones al sistema nervioso central o a nivel cardiovascular</strong>”, explica Claudia Vega, coordinadora del Programa de Mercurio del CINCIA que tiene experiencia realizando estas evaluaciones en ríos de la Amazonía. Vega también fue asesora de este proyecto periodístico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El temor es que el daño sea irreparable, dice Mariano Castro, ex viceministro del Ambiente del Perú y director de la iniciativa Amazonía Resiliente y Justa – Grade. «Es un daño a la vida, al desarrollo y al bienestar que es evitable. Pero que, en forma severa, también es irreversible. Las causas están ahí: son antrópicas. Puede haber mercurio en estado natural, pero los niveles por encima de lo recomendado por la OMS son antrópicos», advierte Castro, quien representó al país en la firma del Convenio de Minamata, un tratado internacional al que Perú se adhirió en octubre de 2013, hace más de 12 años, para evitar que la contaminación por mercurio se expanda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lamentablemente,&nbsp;<strong>la respuesta de cada uno de los tres gobiernos asociados a esta investigación —Bolivia, Brasil y Perú— ha sido insuficiente en las tres cuencas</strong>, pues se ha centrado, sobre todo, en operativos policiales, mercurio decomisado y dragas destruidas que vuelven a funcionar a los pocos días. La salud no ha sido una prioridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay víctimas que llevan más de 27 años expuestas a altísimos niveles de este metal, sin tener la minería operando en sus comunidades. Como explica Óscar Campanini, director del Centro de Documentación e Información de Bolivia (Cedib), “muchos de los pueblos indígenas no tienen minería en sus territorios, pero la afectación que se ha evidenciado en diferentes estudios se debe a la minería que se hace a cientos de kilómetros”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antonio Vilca, corregidor de la comunidad indígena de Carmen Soledad en Bolivia, cuenta que las aguas del río Beni arrastran el metal pesado y otros desperdicios de los campamentos mineros. “Vemos los recipientes de mercurio, de marca El Español, que llegan hasta acá. También vemos el agua sucia, como con aceite de vehículo.&nbsp;<strong>Prácticamente somos el basurero de los mineros”</strong>, lamenta Vilca.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mercurio puede viajar kilómetros sin importar las fronteras nacionales, sobre todo si se trata de cuencas que están conectadas. La contaminación que se genera en un país, como Perú o Bolivia, se traslada con las corrientes hasta afectar otras geografías como Brasil, e incluso ir más allá. “No solo se transporta por el río, sino que también tiene transporte global y puede moverse a través de la atmósfera hasta los polos. Por eso hay que mirarlo de forma integral, en sus interconexiones”, explica Claudia Vega de CINCIA.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://cincia.org/wp-content/uploads/Reportes-Madre-de-Dios-Contaminacion-por-MAPE.pdf">Un informe técnico</a>&nbsp;de esta organización científica y de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS), publicado en junio de 2025, dimensiona algunos de estos riesgos. En la comunidad de Maizal, en la cuenca del Madre de Dios, el estudio reveló niveles de mercurio hasta 12 veces superiores a los límites recomendados en personas, con afectaciones a la memoria, la función ejecutiva y la salud renal y cardiovascular. También precisó que el río Madre de Dios y sus afluentes —especialmente el Inambari, en zonas como La Pampa— transportan hasta 12 toneladas de mercurio cada año.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Sabemos que en nuestras comunidades ya afecta a madres gestantes, a niños en su crecimiento y desarrollo. El mercurio ya impacta a las próximas generaciones de los pueblos indígenas. Es un perjuicio que nos está dejando la humanidad a los pueblos indígenas”, dice Eusebio Ríos de la Fenamad.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21233705/Historias-clinicas.jpg" alt="Los expedientes médicos en el distrito minero de Laberinto narran las secuelas que la contaminación por mercurio ha dejado a generaciones de pobladores indígenas y ribereños. Foto: Elizabeth Salazar" class="wp-image-276785" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:2252px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Los expedientes médicos en el distrito minero de Laberinto narran las secuelas que la contaminación por mercurio ha dejado a generaciones de pobladores indígenas y ribereños. Foto: Elizabeth Salazar</em></figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Veneno en el plato</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Durante más de cincuenta años, en la mesa de Raimundo Nonato dos Santos y su esposa Maria Rogelina Soares da Silva hubo tucunaré y pintado. Los pescaban en el Lago Puruzinho, una de las fuentes de agua más cercanas a la comunidad ribereña del mismo nombre en la Amazonía de Brasil. Esa era la rutina de la familia hasta que una serie de estudios científicos revelaron que ese pescado, su principal fuente de proteína, contenía altos niveles de mercurio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Cambió casi todo por completo», dice Soares da Silva.&nbsp;<strong>«Es como si hubiéramos estado viviendo en una especie de inocencia, sin saber nada de lo que estaba pasando»</strong>, agrega su esposo, quien lleva al menos 26 años participando en los estudios de la Universidad Federal de Rondônia. Esta institución ha reportado en más de una oportunidad que&nbsp;<strong>las concentraciones de mercurio en los habitantes de la comunidad Lago Puruzinho están entre las más altas de la cuenca del río Madeira</strong>, hasta más de doce veces el límite considerado seguro por la OMS.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21234746/Muestras-humaita-y-portovelho-2-scaled.jpg" alt="Muestras de tejido de peces y análisis de mercurio realizadas por expertos de la Universidad Federal de Rondônia. Foto: Karla Mendes" class="wp-image-276786" style="aspect-ratio:1.3278008298755186;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Muestras de tejido de peces y análisis de mercurio realizadas por expertos de la Universidad Federal de Rondônia. Foto: Karla Mendes</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La situación es la misma en el territorio Karipuna ubicado en Rondônia, Brasil. Adriano Karipuna, líder indígena de la comunidad, explica que al problema de la contaminación hay que sumar la escasez de peces. «Hace diez años, en media hora se podía pescar, sin exagerar, hasta 500 kg de pescado. Pero, hoy en día, si pescamos cuatro peces en seis horas es mucho. Y el pescado ya viene contaminado», confiesa. Río arriba, en Puerto Motor, en la Amazonía boliviana, la corregidora Edith Guzmán Marupa resume la situación en una frase: «Sabemos que tenemos mercurio en nuestros cuerpos, pero no podemos hacer nada».&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 5939 muestras de tejidos de peces tomadas entre 1997 y el 2024, incluidas en la base de datos de esta investigación, evidencian que los tres ríos albergan diversas especies con altas concentraciones de mercurio: al menos 19 en Brasil, 15 en Bolivia y dos en Perú. Los peces son centrales para esta historia, pues son la base de la dieta de las comunidades indígenas y ribereñas. Existe una relación directa entre los altos niveles de mercurio de los pobladores y el consumo del pescado que acumula el metal pesado en sus tejidos. Y esto se debe a dos fenómenos: la bioacumulación y la biomagnificación.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22000458/Copy-of-Shintuya_I4A5325-2-scaled.jpg" alt="El consumo de pescado es la principal vía de contaminación por mercurio para pobladores indígenas y habitantes ribereños de las cuencas analizadas. Foto: Max Cabello" class="wp-image-276787" style="aspect-ratio:1.4997070884592854;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>El consumo de pescado es la principal vía de contaminación por mercurio para pobladores indígenas y habitantes ribereños de las cuencas analizadas. Foto: Max Cabello</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El mercurio liberado por la minería se transforma en metilmercurio, su forma más tóxica, al entrar en los ríos.</strong>&nbsp;El plancton absorbe el metal pesado y, luego, de este se alimentan los peces pequeños que luego son devorados por los más grandes. Cada vez que un pez se alimenta de otro que está contaminado, el mercurio se va concentrando más y más en sus tejidos (bioacumulación) y aumenta su concentración de un nivel de la cadena al siguiente (biomagnificación). Por esa razón,&nbsp;<strong>los peces que comen otros peces presentan los niveles más altos de mercurio y representan un mayor riesgo para las comunidades que los consumen.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Eduardo Bessa, profesor de biología de la Universidad de Brasilia (UnB), explica que la parte que más se consume es la musculatura del pescado, que lamentablemente resulta ser uno de los tejidos más contaminados. “Y no comemos solo un pescado a lo largo de nuestra vida, los comemos varias veces». Mucho más si se trata de una comunidad de la Amazonía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Investigaciones realizadas desde los años noventa ya advertían sobre concentraciones elevadas de mercurio en peces amazónicos y poblaciones ribereñas. Y la situación no ha cambiado a pesar de que ya han pasado casi 30 años. Como explica Claudia Vega de CINCIA, la minería “no se ha detenido, por el contrario, se ha acelerado con un avance y contaminación en grandes dimensiones”. Y añade un dato importante: “No necesariamente las comunidades que están más cerca de la minería tienen mayores niveles de mercurio. Pero sí las que se encuentran más aisladas y dependen principalmente de la proteína del pescado”. Las que están más lejos, explica Vega, no tienen acceso a otra fuente de proteína.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En lugares como Puerto Salinas, en Bolivia, donde viven habitantes del pueblo indígena esse ejja, se encontró en los bagres uno de los niveles más elevados de mercurio. Otros valores extremos se encontraron en peces de Puerto Maldonado (Perú), Rurrenabaque (Bolivia) y Porto Velho (Brasil).</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22000628/Copy-of-Peces-con-mercurio.jpg" alt="" class="wp-image-276788" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:1280px;height:auto" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Los olvidados</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">“Estamos cansados de pedir ayuda médica, debemos trasladarnos muy lejos por tierra para que nos atiendan. Vamos a San Buenaventura y no saben si nuestros dolores se deben a la contaminación de los pescados, pero es obvio que sí», reclama Limberth Miquere, corregidor de Buena Vista, comunidad indígena tacana asentada a orillas del río Beni.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El responsable municipal de Salud de San Buenaventura, Mario Chacón, le dijo a Mongabay Latam que no saben cómo encarar el problema.&nbsp;<strong>“No conocemos un tratamiento para estos casos, solo podemos dar medicamentos genéricos”</strong>, afirma. El médico reconoce que mientras más pescado sigan consumiendo, más crecerán los niveles de contaminación en los cuerpos de los comuneros. “Nosotros comemos pescado pocas veces, ellos lo hacen a diario. Eso les afecta”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este problema se extiende a las tres cuencas. Eusebio Ríos de la Fenamad denuncia que “<strong>las entidades del Estado que ven el tema de salud no tienen presupuesto para atender temas de mercurio, y en las comunidades no hay infraestructura ni personal técnico o profesional especializado.&nbsp;</strong>Ni siquiera hay dotación de medicamentos. Estamos abandonados, prácticamente”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según el portal de Transparencia Económica del Ministerio de Economía del Perú, para 2026, el Estado le asignó al Ministerio de Salud 477 455 soles (unos 142 523 dólares) y al Instituto Nacional de Salud 1 121 445 soles (alrededor de 334 mil dólares) al tamizaje y tratamiento de pacientes afectados por metales pesados, pese a que el propio Estado estima que son más de&nbsp;<a href="https://peru.oxfam.org/lo-ultimo/noticias/tan-solo-2-soles-por-persona-es-el-presupuesto-para-atender-afectados-por-metales-toxicos">10 millones&nbsp;</a>las personas víctimas de este tipo de contaminación.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, los niveles de mercurio en los habitantes de esas riberas, según los datos analizados para esta investigación, alcanzan cifras alarmantes.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la Amazonía de Brasil, la localidad de São Sebastião do Tapurú, a orillas del río Madeira, presenta los valores más altos, con un promedio de 62,76 mg/kg y un máximo de 150 mg/kg. Mientras que en Bolivia destaca la localidad de Santa Rosita con 19,20 mg/kg y, en Perú, la comunidad indígena de Infierno con 5 mg/kg. En los tres casos, se trata de una exposición por encima del umbral seguro que pone en peligro la salud de los habitantes que dependen del río para alimentarse.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Rastreando la magnitud del problema</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La indiferencia estatal no sólo se concentra en la falta de atención de salud a quienes presentan problemas asociados a la contaminación por mercurio.&nbsp;<strong>Ninguno de los tres países está investigando la dimensión de esta amenaza.</strong>&nbsp;Las mediciones científicas han logrado cubrir hasta el momento un universo muy pequeño, pero esas muestras dejan atisbar una realidad que se revela aterradora.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;buscó abordar esa falta de información a través de dos estrategias. En primer lugar, se georreferenció cada una de las 249 comunidades muestreadas por los científicos y que están expuestas al mercurio.&nbsp;<strong>Se eligió trabajar con muestras de cabello sobre las de orina y sangre porque además de ser una medición reconocida por la OMS para evaluar la presencia del metilmercurio</strong>&nbsp;-frecuente en comunidades que consumen más pescado-, permite identificar la exposición durante un período prolongado. Todas las comunidades analizadas están situadas en las riberas de los ríos Madre de Dios, Beni y Madeira. Al equipo periodístico le tomó varios meses poder localizar las comunidades afectadas, pues en la mayoría de los estudios sólo aparecían los nombres pero no las coordenadas. Reunimos la información geográfica oficial y tuvimos así un primer mapa que mostraba la afectación comprobada del mercurio.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este es un primer esfuerzo por sistematizar el riesgo de exposición al mercurio a través de la información contenida en 39 estudios científicos que tienen unidades de medición distintas. Para armar la base de datos, fue necesario emplear fórmulas y modelos estadísticos que nos permitieran estandarizar todos los resultados de las publicaciones. Este proceso se hizo en coordinación y bajo la asesoría del equipo científico de CINCIA.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego, se sumó al análisis los focos de minería activos en las tres cuencas. Con información del Instituto del Bien Común en Perú, la Fundación Amigos de la Naturaleza en Bolivia e Ibama en Brasil, pudimos localizar las fuentes de contaminación inmediata de las poblaciones que dieron positivo a mercurio.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22003523/Copy-of-Dragas-Huepetehue-1200x800.jpg" alt="" class="wp-image-276794" style="aspect-ratio:1.5;width:1200px;height:auto" /></figure>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22003547/Copy-of-LaPampa_I4A8570-1200x800.jpg" alt=" Insumos utilizados para la minería ilegal y la devastación que genera esta actividad en la región de Madre de Dios, Amazonía peruana. Fotos: Max Cabello " class="wp-image-276795" style="aspect-ratio:1.5;width:1200px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Insumos utilizados para la minería ilegal y la devastación que genera esta actividad en la región de Madre de Dios, Amazonía peruana. Fotos: Max Cabello</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda parte del proceso era identificar las poblaciones en riesgo que aún no han sido evaluadas. Como han explicado los expertos, la contaminación por mercurio fluye a través de los ríos y se extiende más allá de los puntos activos de minería. Eso quedaba evidenciado con los estudios científicos. Pero, ¿qué pasaba con las comunidades que se encontraban en el camino de estos ríos, entre las comunidades que ya registraban contaminación?</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los ríos Madre de Dios, Beni y Madeira están conectados hidrológicamente, por lo que el mercurio liberado o movilizado en una parte del sistema puede contribuir a la contaminación aguas abajo (…) Esto genera un riesgo transfronterizo plausible que justifica un análisis a escala de cuenca”, explica Luis Fernández, profesor investigador de Biología de la Universidad de Wake Forest y asesor de este proyecto.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El siguiente paso, entonces, fue ubicar todas las comunidades que están situadas entre los focos de minería ilegal y las afectadas por el metal pesado a lo largo de los más de 2700 kilómetros. Para este análisis, se recopilaron todas las comunidades situadas a máximo 2 km de la orilla, que es la distancia que separa a las comunidades contaminadas con mercurio de los ríos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Un&nbsp;<em>buffer</em>&nbsp;o distancia de dos kilómetros es razonable como criterio exploratorio de selección espacial, ya que es transparente y, en términos generales, concuerda con las distancias entre los ríos y muchas de las comunidades incluidas en la muestra”, explica Fernández.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fernández, quien además es cofundador de CINCIA, añade que la exposición al metal pesado incluso “puede ocurrir más allá de los dos kilómetros a través de la actividad pesquera, la movilidad, la hidrología estacional y el movimiento de los peces a través de las redes de comercio y de intercambio de alimentos”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bajo esos parámetros reconstruimos un mapa dramático.&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;identificó en el análisis&nbsp;<strong>al menos 702 comunidades en situación de riesgo que están situadas entre los focos de minería ilegal y los habitantes que tienen altos niveles de mercurio</strong>.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El análisis geográfico identifica comunidades ubicadas en entornos donde la exposición es plausible (…) Yo las describiría como ‘potencialmente en riesgo’ o como ‘dentro de una zona de detección de riesgo por mercurio’”, explica Fernández. Además resalta la importancia de hacer un análisis a lo largo de las tres cuencas.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22004142/Copy-of-Copy-of-DJI_0095-1200x800.jpg" alt="" class="wp-image-276796" style="aspect-ratio:1.5;width:1200px;height:auto" /></figure>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22004204/Copy-of-Copy-of-DJI_0125-1200x800.jpg" alt="" class="wp-image-276797" style="aspect-ratio:1.5;width:1200px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Los mismos ríos contaminados con mercurio por la minería son los que comunican y alimentan a comunidades indígenas y ribereñas. Fotos: Javier Mamani</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los listados de todas las comunidades identificadas como “en riesgo” por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;fueron enviados a las autoridades de cada país para confirmar si han sido o no evaluadas. La respuesta de Perú confirma nuestro análisis. El Centro Nacional de Salud Ocupacional y Protección del Ambiente para la Salud (CENSOPAS) confirmó haber realizado tamizajes en seis de las comunidades en riesgo de Madre de Dios en 2024 y 2025 — Amaracayre, Tres Islas, Boca Unión, Sarayacu, Unión Progreso y Puerto Carlos. Las autoridades encontraron que un tercio de las personas evaluadas presentó niveles de mercurio superiores a los permitidos. También respondieron que no cuentan con registros de seguimiento médico a los afectados ni con un listado de establecimientos habilitados para atenderlos. En Brasil, el ministerio de salud informó que en los últimos 20 años se han registrado 30 casos de intoxicación por mercurio en los estados del Amazonas y 12 en Rondônia, sin especificar las comunidades. En tanto, las autoridades de Bolivia nunca respondieron a los pedidos de información.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Generaciones indígenas sin futuro</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">“La situación es gravísima”, lamenta el vicepresidente de Fenamad, Eusebio Ríos. “Las comunidades [de Madre de Dios] tienen un alto grado de contaminación por mercurio y esto ha afectado especialmente a las mujeres que están en gestación y a los niños. Su sistema nervioso, su cerebro, su crecimiento, su capacidad para aprender y estudiar”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Brasil, Adriano Karipuna, líder del territorio indígena karipuna, relata que en su pueblo han aumentado los problemas de salud en los últimos años, incluyendo el nacimiento de niños con problemas de motricidad. «Nacen con problemas, con padecimientos cardiacos, con una cabeza enorme», precisa. «Dentro de nuestra ascendencia, estas cosas no pasaban 50, 30 o 20 años atrás».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 1997,&nbsp;<strong>los estudios científicos analizados para esta investigación han documentado que el mercurio puede pasar de las madres a los hijos a través de la placenta, el cordón umbilical y la lactancia.</strong>&nbsp;Y los niveles no son menores. En cuatro investigaciones analizadas, que reúnen 850 muestras tomadas a madres y mujeres embarazadas de las tres cuencas amazónicas, el promedio de mercurio en cabello superó más de tres veces el umbral de la OMS (2 mg/kg) y con picos de hasta 32,4 mg/kg.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En Madre de Dios, por ejemplo, muestras tomadas a 198 parejas de madres e hijos, entre 2017 y 2018,<a href="https://annalsofglobalhealth.org/articles/10.5334/aogh.3152">&nbsp;evidenciaron&nbsp;</a>la presencia de mercurio en el cordón umbilical</strong>. Y el 29 % de las madres evaluadas superó los niveles de mercurio recomendados por la OMS. En Bolivia, un&nbsp;<a href="https://www.cedib.org/wp-content/uploads/2024/12/03-ADHMA-Informes-EPU-Mujeres-Mercurio.pdf">estudio</a>&nbsp;de 2023 tomó muestras a 119 mujeres en edad fértil de comunidades cercanas a las cuencas Beni, Mamoré y Madre de Dios:&nbsp;<strong>nueve de cada diez presentaron concentraciones superiores a los límites seguros.&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La situación en los menores es aún más severa. Una&nbsp;<a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7240868/#gh2150-bib-0067">investigación</a>&nbsp;realizada en niños de 5 a12 años que viven alrededor de la Reserva Comunal Amarakaeri, en Madre de Dios, reveló que la exposición aguda al metal pesado afectó el desarrollo cognitivo, motor y visual de varios de ellos. El análisis, liderado por investigadores de la Universidad de Duke, incluyó muestras de cabello de 164 niños en total, de los cuales el 32,9% superó el umbral seguro de exposición a mercurio de la OMS.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Creo que el hallazgo más importante es que algunas comunidades tienen una exposición tan alta al mercurio que niños y adultos experimentan déficits cognitivos significativos, lo que puede generar desventajas a largo plazo e intergeneracionales», señala William Pan, profesor de la Universidad de Duke que lideró la investigación. «Muchas de estas comunidades con alta exposición no deciden participar en la minería y no se benefician de sus actividades. Esta es la peor forma de injusticia ambiental», insiste.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los relatos confirman el problema en las tres cuencas. «Hubo mujeres embarazadas que tuvieron problemas con sus hijos», lamenta Ignacio Julio Monasterio, corregidor de Eyiyoquibo, una comunidad indígena ese ejja a orillas del río Beni.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A este escenario se suma un problema más. “La situación de anemia y desnutrición infantil que afecta cerca del 50 % de la población infantil. Y, si a eso le agregas la contaminación por mercurio, es una situación crítica que afecta el bienestar y el futuro», advierte Mariano Castro, exviceministro del Ambiente del Perú.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El Estado y sus planes fallidos</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">En la década de 1950, cientos de habitantes de la bahía de Minamata, una pequeña población pesquera de Japón, comenzaron a desarrollar temblores, movimientos involuntarios, pérdida de coordinación y dificultades para hablar o escuchar. Las mujeres, aunque se veían sanas, daban a luz a niños con graves afectaciones neurológicas. La causa: durante años, una industria petroquímica había vertido compuestos de mercurio en las aguas de la bahía, contaminando los peces y mariscos que consumían. La tragedia, que dejó casi 3000 víctimas&nbsp;<a href="https://www.env.go.jp/en/chemi/hs/minamata2002/summary.html">certificadas oficialmente por el gobierno japonés</a>, se convirtió en el símbolo mundial de los riesgos de este metal tóxico sobre la salud humana y los ecosistemas. También permitió conocer que sus efectos pueden extenderse por generaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Décadas después, las lecciones de esa catástrofe y&nbsp;<a href="https://minamataconvention.org/sites/default/files/2021-06/Minamata-Convention-booklet-Sep2019-SP.pdf">la conclusión</a>&nbsp;de que “el mercurio y sus compuestos tienen importantes efectos adversos a nivel mundial que justifican la adopción de medidas internacionales” dieron origen, en octubre de 2013, al Convenio de Minamata, un tratado global y vinculante que establece regulaciones estrictas para su uso, comercialización y producción, con miras a eliminar el mercurio progresivamente. El convenio entró en vigor en agosto de 2017.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Perú, Bolivia y Brasil forman parte del Convenio de Minamata desde hace más de 10 años</strong>, pero —pese a la enorme evidencia científica y a los impactos que denuncian desde hace décadas las comunidades en el territorio—, los expertos consultados señalan que las acciones para hacer frente a la contaminación por mercurio en los tres países son completamente&nbsp; insuficientes.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como explica el experto en toxicología y química, José Alfonso Apesteguia, “el Estado peruano está rezagado en sus métodos de diagnóstico. Se prioriza la medición de mercurio total en orina, que solo refleja exposición ocupacional o por inhalación de vapores, pero no el metilmercurio asociado al consumo de pescado. Solo así se podría dimensionar correctamente el riesgo real que enfrentan las comunidades amazónicas”. Castro confirma el diagnóstico desde su experiencia en el Estado:<strong>&nbsp;«Perú es uno de los pocos países que tiene como norma la orina y no el cabello, equivocadamente».</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22170050/Copy-of-SantaRosa_I4A5900-2-1200x800.jpg" alt="Una brigada del Ministerio de Salud de Perú visitó colegios en las inmediaciones de la Reserva Comunal Amarakaeri para identificar a niños aptos para un tamizaje. No todos podrán acceder a la toma de muestras debido a su alto costo. Foto: Max Cabello" class="wp-image-276819" style="aspect-ratio:1.5;width:1200px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Una brigada del Ministerio de Salud de Perú visitó colegios en las inmediaciones de la Reserva Comunal Amarakaeri para identificar a niños aptos para un tamizaje. No todos podrán acceder a la toma de muestras debido a su alto costo. Foto: Max Cabello</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Además —agrega Ríos, de Fenamad—, es el mismo Estado el que ha permitido que las comunidades estén llenas de concesiones mineras. Así los pueblos indígenas no quieran involucrarse con la minería, hay comunidades superpuestas y en las que, en sus territorios, se hace minería”. Lo más lamentable, insiste, es que los impactos de la minería son un tema que las autoridades “no quieren ver”. “Se enfocan en lo económico, en el tema de formalizar la minería… pero no en la salud. Y eso preocupa bastante”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Perú, la&nbsp;<a href="https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/1483665/Resoluci%C3%B3n%20Ministerial%20%20N%C2%B01026-2020-MINSA.PDF?v=1608046095">Resolución Ministerial 1026-2020-MINSA</a>&nbsp;establece protocolos para la atención de personas expuestas a metales pesados, pero no menciona la existencia de centros médicos exclusivos. Los afectados deben ser derivados a hospitales de mayor complejidad, los de nivel II y III, los cuales representan apenas el&nbsp;<a href="https://oi-files-cng-v2-prod.s3.eu-west-2.amazonaws.com/peru.oxfam.org/s3fs-public/Oxfam_V5_17x24cm_SP.pdf?VersionId=xgHUaHjvcHTHv0BV9h1Tvcv.iEzCWcvS">3 %</a>&nbsp;de todos los establecimientos de salud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para el exviceministro Castro, el problema central es que el aparato sanitario no está preparado para responder. «Una atención en asuntos de mercurio o plomo requiere un nivel de especialización de recursos y capacidades que no es de regiones. Ni siquiera para el plomo. Y como se requiere una intervención en los territorios, hay que fortalecer la capacidad no solamente a nivel nacional, sino en los territorios», dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bolivia, por su parte, sigue siendo&nbsp;<a href="https://siip.produccion.gob.bo/noticias/files/2021-7213d-Boletin-Import-Mercurio.pdf">el mayor comprador de mercurio del mundo</a>, según las estadísticas oficiales, y este metal sigue utilizándose en la minería aluvial. Sin embargo, hasta la fecha, aún no hay un plan de acción concreto para abandonarlo. A mediados de 2025, el entonces Ministerio de Medio Ambiente y Agua respondió a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que el Plan de Acción Nacional (PAN) para la reducción del uso de mercurio en la minería aurífera —elaborado desde 2023 por el gobierno boliviano y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI)— estaba en proceso de implementación.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, el actual viceministerio de Medio Ambiente, Biodiversidad, Cambios Climáticos y de Gestión y Desarrollo Forestal, Jorge Ávila, dijo que a más tardar en mayo se ajustaría el plan para reducir el uso de mercurio en la minería aurífera y se implementaría en su totalidad el Convenio de Minamata. Sin embargo, hasta el cierre de esta investigación no se concretó esa medida.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Sabemos que estamos contaminados por el mercurio pero, ¿qué podemos hacer? No hay dinero por esta crisis, no podemos cultivar porque nuestras parcelas están afectadas por las inundaciones, esa tierra está como podrida”, dice Grover Yumani, corregidor de la comunidad Puerto Yumani.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Brasil, donde las comunidades del río Madeira presentan los valores de mercurio en cabello más altos de toda la base de datos, se importaron 12 toneladas de mercurio de manera oficial en 2024. Aunque una nueva normativa del Ibama, publicada en diciembre de ese mismo año, busca reducir esa cifra a cero a partir del 31 de diciembre de 2025, el propio gobierno reconoce que&nbsp;<strong>«el mercurio aún llega al&nbsp;<em>garimpo</em>&nbsp;ilegal a través de un mercado clandestino que involucra empresas de fachada, documentos falsificados y contrabando”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, como constató&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;en los estados de Amazonas y Rondônia,&nbsp;<strong>el gobierno brasileño no ha logrado implementar la restricción del uso del mercurio ni existe una fecha establecida para aplicarla</strong>, según declaraciones de los ministerios involucrados en la Convención Minamata obtenidas por pedidos de acceso a la información enviados. «Brasil no cuenta con un plan sectorial&nbsp; [vigente] para la implementación del Convenio de Minamata sobre el Mercurio», dijo el Ministerio del Medio Ambiente y Cambio Climático. Además, agregó que no dispone de estudios, informes ni análisis sobre la contaminación por mercurio en el Madeira, y que en este momento no hay medidas ni presupuesto destinados a combatir dicha contaminación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;también pudo comprobar que al menos siete de los estudios analizados para esta investigación fueron entregados a las autoridades competentes de cada país (dos en Perú, tres en Bolivia y dos en Brasil). Solo uno, en Perú, generó una acción concreta.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Castro propone una ruta para empezar. «Tiene que hacerse una presencia multisectorial integrada en aquellas zonas donde hay informes de personas contaminadas por mercurio. Si hay que verificar algún análisis hecho por una entidad privada, ONG o universidad, que se haga. Y confirmadas esas referencias, que se programe una intervención multisectorial en los territorios», dice. Una hoja de ruta que, hasta hoy, ningún de los tres países ha querido implementar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A medida que la minería avanza entre los ríos Madre de Dios, Beni y Madeira, los habitantes esperan respuestas. “No tenemos conocimientos profundos sobre la contaminación”, admite Johnny Nayori, presidente de la comunidad nativa de Puerto Luz, en Madre de Dios. “Creo que el Estado debería informarnos y volver a hacer nuevos estudios. No solo a los niños, también a los padres, porque la minería en los alrededores ha avanzado mucho, y no sabemos qué hacer”, insiste Gladys Ordoñez, comunera de Shintuya.</p>



<pre class="wp-block-preformatted"><em>*Este especial periodístico fue coordinado por Mongabay Latam. <strong>Edición general:</strong> Alexa Vélez y María Isabel Torres. <strong>Edición:</strong> Alexa Vélez, Antonio Paz Cardona y Alexandre de Santi. <strong>Periodistas:</strong> Karla Mendes, Iván Paredes, Elizabeth Salazar, Daniela Quintero Díaz, Vanessa Romo y Alexa Vélez. <strong>Investigación:</strong> Vanessa Romo, Daniela Quintero y Alexa Vélez. <strong>Asistencia en investigación:</strong> Cristina Fernández Aguilar y Lourdes Fernández. <strong>Análisis de datos y geoespacial:</strong> Gabriela Quevedo, Cristian Salas y Vanessa Romo. <strong>Asesoría científica:</strong> Luis E. Fernández y Claudia M. Vega del Centro de Innovación Científica Amazónica (CINCIA), Sabin Center for Environment and Sustainability y Wake Forest University. <strong>Coordinación:</strong> Vanessa Romo Espinoza y Daniela Quintero Díaz. <strong>Traducciones:</strong> Lucas Berti, Karla Mendes y Roberto Cataldo. <strong>Visualizaciones:</strong> Eduardo Motta. <strong>Ilustración de portada:</strong> Alma Ríos. <strong>Diseño gráfico y video:</strong> Richard Romero, Carlos Hernández. <strong>Audiencias y redes sociales:</strong> María Isabel Torres, Carlos Hernández y Dalia Medina Albarracín.</em></pre>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/08/verdadero-impacto-mercurio-amazonia-comunidades-indigenas-brasil-bolivia-peru-riesgo/">Puedes revisar la versión completa y la visualización aquí</a></em>.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
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        <pubDate>Tue, 25 Aug 2026 21:54:42 +0000</pubDate>
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