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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>You searched for mussolini | Blogs El Espectador</title>
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        <title>¿Es Abelardo De La Espriella una copia defectuosa de Laureano Gómez?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/es-abelardo-de-la-espriella-una-copia-defectuosa-de-laureano-gomez/</link>
        <description><![CDATA[<p>PERFILES DE LOS PRESIDENCIABLES (1) El nieto del expresidente que prometió hacer “invivible la República” respaldó la candidatura presidencial del hombre que prometió destripar a la izquierda. ¿Reencarnó Laureano Gómez en Abelardo De La Espriella? ¿Debemos preocuparnos?  </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Abelardo De La Espriella y Laureano Gómez, expresidente colombiano. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph"><strong><em>“Quien actúa en público, por más sencillo que sea, suele valerse de artificios que deforman su íntima personalidad”. (Frase del libro “Laureano Gómez: Psicoanálisis de un resentido”, de José Francisco Socarrás).</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El Tigre </em>no es como él se pinta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Yo soy de la derecha pura y dura”, dice Abelardo De La Espriella en una entrevista. Traducidas, esas palabras lo sitúan en la llamada extrema derecha. Empezando el año <a href="https://elpais.com/america-colombia/2026-01-15/el-candidato-abelardo-de-la-espriella-se-aproxima-a-la-ultraderecha-global-para-arrebatarle-espacio-al-uribismo.html">se reunió con la ultraderecha de España</a>, el partido Vox. Lo delata además el lenguaje virulento que usa para descalificar a quienes no se parecen a él, no piensan como él y no tienen tanto dinero como él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esencia, es un costeño burgués, el petimetre de traje impecable, accesorios de marca y bebedor de ron fino y buen vino; eso que en otros tiempos llamaban <em>metrosexual</em>. &nbsp;Quiere ser presidente de la República sin experiencia en lo público, salvo sus apariciones públicas en el pasado como defensor de clientes en los estrados judiciales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><a href="https://www.elespectador.com/politica/elecciones-colombia-2026/asi-fue-el-choque-entre-abelardo-de-la-espriella-y-vicky-davila-por-las-elecciones-presidenciales-2026">“Tú, Abelardo, defiendes criminales; yo los he denunciado”,</a></em> le gritó no hace mucho tiempo Vicky Dávila a través de las redes sociales, esa alcantarilla moderna por donde insulto va, insulto viene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero Vicky ya no es la misma: anda suavecita con él. Derrotada en su aspiración presidencial, regresó a <em>Semana</em> como entrevistadora y, de manera simultánea, a las redes sociales con sus arengas contra Iván Cepeda, quien gana en todas las encuestas. Se la ve estresada tratando de convencer a Paloma Valencia para que le cargue la maleta a <em>El</em> <em>Tigre</em>, en caso de que sea él y no ella quien pase a segunda vuelta para enfrentar al candidato del Pacto Histórico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Semana </em>parece celebrar a través de sus titulares: &#8220;Paloma Valencia se desploma en Polymarket y llega al 16%, mientras Abelardo de la Espriella se dispara y registra 40%&#8221;. Más osado, o quizás más ingenuo, el exsenador Rodrigo Lara le dijo a María Isabel Rueda: &#8220;De la Espriella puede ganarle a Cepeda en primera vuelta&#8221;. Si <em>El Tigre </em>pasa a las finales, es seguro que una derecha vergonzante respaldará su candidatura, empezando por la propia Paloma Valencia, la candidata del uribismo, que por ahora ocupa el lugar de las princesas en todas las encuestas: es tercera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Abelardo es el mismo personaje que a la hora del desayuno habla de sus enemigos (<em>“entre esa gente y yo no es una cuestión de dinero, es una cuestión de gustos, porque plata la puede tener cualquiera, pero ellos no tienen el gusto para entender las cosas buenas de la vida”),</em> y en el almuerzo se autoproclama el candidato de los pobres. Pobres que consumen changua, plato que él detesta lo mismo que el ajiaco (“potaje carcelario para presos” lo llama).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Candidato con fama de “pelar gatos”, porque cuando era <em>una &nbsp;inocente criatura</em> les ponía voladores para hacerlos volar: los gatos no volaban pero sí explotaban. <em>“Ya la Sociedad Protectora de Animales no puede denunciarme porque eso fue hace veinte años”, </em>dijo en el programa <em>The Susos Show (2019).</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Abelardo de la Espriella asesino de gatos | Confiesa como mataba los gatos con voladores de pólvora" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/L_jh-gnvT6g?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Adorador de Nayib Bukele, aquel que volteó la Constitución de El Salvador para reelegirse en 2024 con ayuda de la Corte Suprema de Justicia, Abelardo se autodenomina <em>El Tigre</em> aunque todavía no se le ven los colmillos con los que prometió destripar a la izquierda. <em>“Yo la tengo clara: en la casa soy un gatito domado y en la calle soy una fiera insaciable”, </em>dijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su posible llegada a la Casa de Nariño podría significar la <em>costeñización </em>del poder y lo que sea que eso signifique en el país político, aunque aclaremos que Bogotá, siendo sede del poder central, sabe a Caribe hace rato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La derecha no lo ve como un digno candidato suyo para derrotar a la izquierda (<a href="https://www.infobae.com/colombia/2025/10/01/mauricio-cardenas-llamo-fantoche-a-abelardo-de-la-espriella-y-critico-su-precandidatura-no-veo-ese-conocimiento">“fantoche” lo llamó Mauricio Cárdenas</a>), pero ya es muy tarde, porque <em>el enano se les creció, </em>y es innegable que de plan B pasó a ser Plan A tras el fiasco de Vicky Dávila.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay preguntas que nadie le está haciendo al candidato de <em>Defensores de la Patria:</em> ¿Quiénes integrarían su gabinete? ¿Cuánto vallenato y cuánto ron se consumiría en Palacio durante los próximos cuatros años? ¿Habría un alto cargo en la administración para el joven Polo Polo y la señora Marbelle, dos de sus más entusiastas admiradores?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Costa es una región que ha querido poner presidente otra vez y proclamar su independencia. No ha logrado (todavía) ni lo uno, ni lo otro. No hubo durante el siglo XX un solo presidente costeño en Colombia. La historia nos remite, en el siglo XIX, a dos figuras: Juan José Nieto Gil, atlanticense, y Rafael Núñez, cartagenero. Gustavo Petro es más bien un costeño atípico, criado y educado desde muy joven en el interior del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte, el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, con pinta de presidenciable, ha tenido más ganas que perrenque. Lleva años insistiendo en <a href="https://www.larepublica.co/economia/se-radicara-proyecto-de-ley-para-fortalecer-la-descentralizacion-de-la-region-caribe-4225570">la autonomía territorial de la Región Caribe</a>, por la vía de un referendo. Y aunque parece un señor serio y con juicio, esas se volvieron virtudes sobrevaloradas. Porque la mesura desapareció cuando aparecieron las redes sociales.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" height="1024" width="723" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/05/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-ABELARDO-TURCIOS-BAJA-723x1024.jpg" alt="" class="wp-image-128807" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Ilustración de Omar Figueroa, Turcios, especial para este blog.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Abelardo De La Espriella podría ser una caricatura -o la copia al carbón- de un personaje que la historia recuerda con desdén: Laureano Gómez, aquél al que llamaban <em>El Monstruo, </em>el político conservador que en 1940 arengaba con fiereza: <em>“… llegaremos hasta la acción más intrépida y el atentado personal…, y haremos invivible la República”. </em>La frase está recogida en el libro “Discordia y progreso”, del historiador Carlos Roberto Pombo. El autor cuenta además que en aquel tiempo, jóvenes conservadores hicieron apología de Hitler y Mussolini, y el propio Laureano Gómez se declaró partidario de Francisco Franco, el dictador español que descuartizó a España durante Guerra Civil española, apoyado por la Alemania Nazi y la Italia fascista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se preguntarán qué tienen que ver Laureano y Abelardo. Nada distinto a que un nieto del primero, Enrique Gómez Martínez, —un frustrado excandidato presidencial, recién elegido senador—, le puso alas a la candidatura del segundo desde el Movimiento de Salvación Nacional. Un evento en el Movistar Arena de Bogotá selló este matrimonio político. La candidatura fue avalada por 5.049.855 firmas, pero la Registraduría anuló el 62% de éstas, por lo que al final solo una de cada tres resultó válida (en total, 1.978.000 firmas), <a href="https://www.youtube.com/watch?v=EGxlX2SMn0k">de acuerdo con lo reportado por Caracol Radio</a>.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Enrique Gómez (1968), nieto de Laureano Gómez y sobrino de Álvaro Gómez, y Abelardo De La Espriella (1978) Foto tomada de las redes sociales de la campaña.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" height="576" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/05/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-ABELARDO-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-128909" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Entre los dos, Enrique y Abelardo, están empeñados en buscar el ábrete sésamo de la presidencia de la República, y lo hacen con camándula en mano y prometiendo mano dura: <em>“A Dios rogando y con el mazo dando”</em>, decían los abuelos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Nada de lo que debemos extrañarnos, porque desde tiempos bíblicos, donde hay tropel ahí está Dios, quizás contra su voluntad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, Abelardo ya propuso sacar a Fecode de la enseñanza y <a href="https://www.infobae.com/colombia/2025/10/02/de-la-espriella-propuso-meter-a-dios-en-las-clases-y-sacar-a-fecode-de-la-ensenanza-no-quiero-gente-con-cartones-que-no-produzca">“meter a Dios en las clases”</a>; así que toca recordarle al <em>inflamable </em>candidato que en Colombia existe la libertad de culto –y eso incluye el derecho al ateísmo y el agnosticismo-, a partir de la separación de Iglesia y Estado en la primera mitad del siglo XX, y luego mediante la Constitución del 91, la cual reafirmó a la nuestra como una sociedad secular. Lo que significa que el gobierno no se rige por creencias religiosas y por tanto la religión no tiene un rol oficial en la política ni en la vida pública. Pero se entiende la presencia divina en campaña cada cuatro años: Dios es moneda de cambio para juntar votos en elecciones. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las palabras envalentonadas de De La Espriella nos recuerdan que así de bravucón era Laureano Gómez, el mismo que mandó a cinco mil colombianos a pelear en la Guerra de Corea (1950-1953), un conflicto ajeno, pero que al papá del doctor Álvaro Gómez Hurtado le sirvió para congraciarse con los gringos y su cruzada anticomunista. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fíjense que la historia es un continuo reciclarse a sí misma: Abelardo promete derrotar el comunismo y defender al ejército. Con tanto conflicto bélico en el mundo, ojalá no esté pensando en poner a soldados colombianos de estratos bajos como carne de cañón en tierra ajena. Muchos se preguntan si prestó el servicio militar para que ahora esté usurpando el saludo de los verdaderos defensores de la Patria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Habla como si fuera un soldado más y poco le ha faltado para compararse con el gran Julio César. Ya lo dijo: <em>“Hay que imponer la paz romana. No hay que negociar con nadie”.</em> Y como Santos logró esa paz negociada, tras décadas de plomo que solo han dejado muertos y dolor, recordemos la advertencia que le hizo al expresidente: <em>“Santos no se puede ir de este mundo sin pagar lo que le ha hecho a Colombia”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el lenguaje del jurista, que de “pelagatos” se convirtió en <em>tigre</em>, es difícil encontrar una palabra amable que apele al comportamiento del buen cristiano. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Volviendo a Laureano Gómez, en <a href="/BLOG/mabricenoc,+687.pdf">“Psicoanálisis de un resentido”</a><strong>,</strong> considerado el primer libro sobre psicoanálisis en Colombia, (editorial Siglo XX, 1942 y editorial Planeta, 1994), el doctor José Francisco Socarrás revela rasgos tremendos de la personalidad del político conservador. Por tratarse de una pieza exquisita y valiente, casi literaria, publicada hace más de 80 años, aquí condenso una parte de su prólogo, el cual desempolvé tras una visita a la biblioteca Luis Ángel Arango.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph"><em>“Socarrás desarrolla la tesis de que Laureano Gómez representa una forma específica de perversión de La Violencia colombiana, aunque confía en que esta sea un fenómeno pasajero: ´el nervioso ejerce atracción sobre los nerviosos´. Gómez ejercía la oposición al liberalismo como parlamentario y director del periódico conservador El Siglo. (…) Laureano Gómez es un ´inquieto´ (hoy diríamos un hiperactivo) que no concluyó nada y sueña con descansar en el campo; un ingeniero que nunca ejerció porque lo que buscaba era destruir; un político que desprecia el poder en la medida en que le exige construir; un periodista, cuyos principales talentos son la meledicencia y la doble moral indiscriminada, es decir, la permisiva para él y la restrictiva para los demás.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph"><em>´Furor sagrado´ y ´pugnacidad demoníaca´ caracterizan los discursos de Gómez, su principal expresión de afectividad. Allí es emotivo en el sentido de que ´toma a pecho asuntos sin importancia´, sobre todo los que se refieren a su propio ego; se exalta con facilidad, desconfía de todo el mundo y tiene el don profético de anunciar desgracias de las que, por supuesto, son responsables sus enemigos. La afectividad de Gómez es destructiva sin mayor discriminación: ´Pero hay algo más; y es la propensión de Gómez a los chismes sobre homosexualismo. No hay hombre público en Colombia a quien no le haya colgado el sambenito de tal aberración…´.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph"><em>(…) para Socarrás, Gómez es un resentido, es decir alguien cuya pasión dominante es ´el odio indiscriminado, una forma de compensación del sentimiento de inferioridad´. La pasión destructiva de Gómez estaría mostrada antes. ´¿Por qué se engendró el sentimiento de inferioridad en Gómez? Bastante hincapié hice sobre su debilidad constitucional, manifiesta en los rasgos feminoides de su niñez y su adolescencia´. Rasgos feminoides de tipo físico de Gómez, apodado “San Luis” al final de su adolescencia son, por ejemplo, la tersura de su piel y lo lampiño de su rostro; “rasgos feminoides” psicológicos serían la timidez y su manifestación más visible: ´El Monstruo se ruboriza como una colegiala´.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&nbsp;(…)</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph"><em>“Más de medio siglo de perspectiva histórica nos permiten enumerar las circunstancias en que el país terminó siguiendo a Gómez, sobre todo en La Violencia. Gómez “sabe” de las reacciones que suscitan sus discursos, de la misma manera que “sabe” de su conflicto latente entre “una perversión sexual inconsciente y una moral postiza”. Cuando se ve enfrentado a ese “saber” desplaza su responsabilidad a otros (mala fe) y/o proyecta su propio conflicto en otros”…</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Corresponde a los psicoanalistas modernos diseccionar la personalidad del candidato Abelardo De La Espriella a partir de sus frases, gestos y atuendo. Sin embargo, no creo que el estilo y la buena vida, de lo que tanto presume en las redes sociales, sean “virtudes” suficientes para conducir a una nación. O tal vez sí… si hablamos de la posibilidad de conducirla al abismo, como <em>la República invivible</em> de Lauareano. </p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Sun, 10 May 2026 12:56:04 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Es Abelardo De La Espriella una copia defectuosa de Laureano Gómez?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <title>12 libros y 12 autores para regalar el 24</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/12-libros-y-12-autores-para-regalar-el-24/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un libro siempre será un regalo maravilloso para obsequiar en Nochevieja. Doce personalidades cuentan cuál fue esa obra que leyeron con fascinación este 2025.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Fotografía tomada en la librería Merlín de Bogotá. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-6 wp-block-paragraph"><em>&#8220;Un libro es un regalo que puedes abrir una y otra vez&#8221;, </em>Garrison Keillor, humorista estadounidense. </p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>MIGUEL TORRES</strong><strong>, director de teatro, dramaturgo y novelista</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="682" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/12/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MIGUEL-TORRES-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-123720" /></figure>



<p class="has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Foto: cortesía Carlos Duque.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Diarios 1984-1989</em></strong> es uno de los libros que más me ha impactado en los últimos años. En él, Sandor Márai, anciano, cojo y casi ciego, va narrando, con estremecedora lucidez, el desgarrador testimonio de su enfrentamiento con la muerte. Llevando a cuestas su viudez, su soledad y su desmoronamiento físico, esgrime verdades de a puño como esta: “La crueldad es el punto de encuentro en que la humanidad actúa en armonía”. O sombríos propósitos cargados de punzante ironía: “Si me quedan fuerzas escribiré algo impublicable, que ni la imprenta sea capaz de soportar”. Hasta su última anotación, días antes de pegarse un tiro en la cabeza: “Estoy esperando el llamamiento a filas. Ha llegado la hora”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;Un libro sagrado en mi memoria.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>PATRICIA TAVERA</strong><strong>, artista plástica</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="473" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/12/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-PATRICIA-TAVERA-473x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123722" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La primera vez que fui a Estambul tenía 30 años, adoré la ciudad, tomé un barco para recorrer el Bósforo y ver la arquitectura de la ciudad antigua, sus mezquitas. Años después descubrí al escritor ORHAN PAMUK y compré un primer libro sobre Estambul, que admiré, pues hablaba de las historias vividas por él y su familia en esa preciosa ciudad. Quiero recomendar su libro <strong><em>La maleta de mi padre.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada frase del libro es la afirmación de lo que el arte es para cada uno de nosotros, ya sea escritor o pintor: “Para mí, ser escritor es descubrir, luchando pacientemente durante años, la segunda persona que se esconde en el interior de uno”. Tuve una experiencia muy bella con Gabo, gran amigo de mi esposo, quiso venir al taller a ver mi pintura y de pronto me dijo: pero así de cerca pintando en la pared, ¿cómo puedes ver? Le dije: Cuando me retiro descubro lo que estoy pintando. Me dijo entonces: ¿Quién pinta? Le respondí: El otro que hay en mí y lo descubro al alejarme.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>HENRY GALLARDO, </strong><strong>director Fundación Santa Fe de Bogotá</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="682" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/12/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HENRY-GALLARDO-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-123724" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Cartagena 1600: Cuando el tirano mandó</em></strong> es una novela muy divertida, una historia de amor; juguetona desde su título, el cual tiene todo que ver con las letras de Joe Arroyo. Está llena de momentos y lugares verídicos que han marcado la realidad actual de la ciudad.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada parte del libro trae detalles históricos que alimentan la curiosidad y el cariño por nuestras raíces. Y digo “nuestras”, siendo <em>rolito</em>, porque el Hospital Serena del Mar está allí para servir en salud y es parte de mi responsabilidad. Considero que la responsabilidad sin conocer la historia cojea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los personajes centrales es Tomás, un arriesgado joven que, escapando de la Inquisición portuguesa, llega a Cartagena y logra sobrevivir como médico autodidacta. Claro, en lo personal es de total interés conocer qué pasaba con la medicina de aquel momento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tomás se enamora de una muchacha mulata, una relación marcada por la pobreza, las diferencias de raza y las que impone a veces la sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre los elementos históricos que recuerda están la invasión del pirata Francis Drake, el “negocio” de la esclavitud, la rebelión de Benkos Blohó, el arribo de la inquisición, la amabilidad de Pedro Claver y el progreso de la infraestructura inicial de la ciudad amurallada, el fuerte, las iglesias y las casas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">He de resaltar que su mayor enseñanza y mensaje no está en el libro. Está en la razón por la que se concibió. Mi gran amigo Manuel Camacho Montoya escribe con su padre, Manuel Camacho Diago, esta linda obra, porque como padre e hijo querían tener un proyecto conjunto. Y fue así como crearon una “disculpa” para ¡hablar más, estar más y vivir más!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuidarnos y unirnos es al final el inmenso mensaje que nos dejan los dos Manueles. Un proyecto de vida para alimentar el amor familiar. ¡Qué gran mensaje!</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>&nbsp;MARIA CLARA OSPINA, escritora bogotana</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="768" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/12/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MARIA-CLARA-OSPINA-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123726" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>La península de las casas vacías</em></strong>, de David Uclés, introduce al lector a la Guerra Civil española desde un prisma íntimo, simbólico y profundamente desgarrador que agarran el alma y la estremecen. Aquí lloramos por la campesina que pinta de negro todos los árboles de su huerto, por el fotógrafo que luego de pisar una mina no levanta el pie en cuarenta años, por el maestro que enseña a sus alumnos a hacerse los muertos…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uclés, construye una narrativa donde la violencia política y el odio se entrelazan para revelar un país que se desangra desde dentro. En el centro late el clan de los olivareros de Jándula, una familia unida por la tierra y un legado casi mítico, cuyo destino fatal se va tejiendo a medida que el fanatismo, la superstición y la fractura social avanzan sobre sus vidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La novela dialoga con <em>Cien años de soledad,</em> de Gabriel García Márquez, en su uso de un surrealismo impregnado de símbolos rurales y creencias populares. Pero Uclés sitúa ese imaginario, en su propio idioma, en una España concreta y desgarrada, donde lo fantástico brota de la desesperación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También recuerda a <em>Patria</em> de Fernando Aramburu por su manera de mostrar cómo la violencia destruye hogares y vínculos. Pero Uclés añade un tono mítico que convierte la caída de Jándula en una elegía del país, marcada por el silencio, la ausencia y la memoria rota.</p>



<p class="wp-block-paragraph">María Clara Ospina, diciembre 12/2025</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>JAVIER CORREA CORREA</strong><strong>, escritor y periodista</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="544" height="640" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/12/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JAVIER-CORREA.jpg" alt="" class="wp-image-123728" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/12/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JAVIER-CORREA.jpg 544w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/12/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JAVIER-CORREA.jpg?resize=255,300 255w" sizes="auto, (max-width: 544px) 100vw, 544px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph"><em>“… sujetando a la mujer por debajo de los brazos, mirándola todo el cuerpo, con toda la luz de la luna desnudándola, dijo en su vieja lengua, en la lengua de los bosques, de los panales de miel, de las columnas blancas, del mar sonoro, de la risa sobre las montañas:</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph">–<em>No me quieras mal”. (</em>Del cuento<em> Centauro)</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Conocí a José Saramago con el libro <em>Objecto Quase</em>, traducido erróneamente como <strong><em>Casi un objeto</em>, </strong>porque no se trataba de un error gramatical en portugués –la lengua nativa del Premio Nobel de Literatura en 1998– sino de una propuesta idiomática libertaria, como libertaria fue su literatura y libertaria su vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Seis cuentos conforman el libro que no es el más conocido de él. Otros, casi todos, son mencionados por expertos y por quienes se acercan a su obra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La silla empezó a caer, a venirse abajo, a inclinarse, pero no, en el rigor del término, a desatarse”. Así comienza el cuento <em>Silla</em>, en el que microscópicos <em>Anobium</em> han ruñido la madera del asiento que cede y cae. No es cualquier poltrona, incluso trono, sino el que ocupa con el apoyo de Hitler y Mussolini el dictador portugués António de Oliveira Salazar, que cayó, él sí, tras la Revolución de los claveles, en 1974, un año antes de la muerte de su vecino y cómplice español Francisco Franco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este texto podría ser tachado de política. Y cuál es el problema, si el mismo José Saramago reclama –en presente– el derecho de ser político. Y la literatura es mucho más que una sumatoria de letras bonitas, adornadas con narraciones y descripciones. Y vaya que Saramago sabía de narraciones, de descripciones, de política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Leí después varias de sus novelas y de sus textos periodísticos, y cada vez más lo admiré y sentí afecto por él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Conocí personalmente a José Saramago pocos meses antes de su muerte, en junio de 2010. Fue la última vez que visitó Colombia y habló de paz. Soñador que era, el Nobel, quien hoy se lamentaría de que el Premio Nobel de Paz se lo hubieran dado a una guerrerista con rodilleras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Perdonen la digresión, pero era inevitable. Él era –y seguirá siendo– un hombre grande, hermoso, de los que enaltecen a la literatura y a la humanidad misma.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>XIOMARA SUESCÚN</strong><strong>, directora del Centro Nacional de las Artes</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="849" height="566" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/12/ZETA-FOTO-LIBROS-NAVIDAD-ARTES-esta-si.jpg" alt="" class="wp-image-123743" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/12/ZETA-FOTO-LIBROS-NAVIDAD-ARTES-esta-si.jpg 849w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/12/ZETA-FOTO-LIBROS-NAVIDAD-ARTES-esta-si.jpg?resize=300,200 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/12/ZETA-FOTO-LIBROS-NAVIDAD-ARTES-esta-si.jpg?resize=768,512 768w" sizes="auto, (max-width: 849px) 100vw, 849px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pocas obras interpelan con tanta claridad nuestra condición humana como <strong><em>La estirpe de Lilith</em>.</strong> En esta trilogía, Octavia E. Butler —una de las autoras más determinantes de la ciencia ficción del siglo XX y la primera mujer afrodescendiente en consolidarse en el género— plantea preguntas urgentes sobre supervivencia, alteridad y los dilemas éticos de habitar un mundo en transformación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia se sitúa en un futuro distópico en el que la humanidad ha quedado al borde de la extinción tras una guerra nuclear. Los pocos sobrevivientes son rescatados por una especie extraterrestre, los Oankali, que los mantiene en animación suspendida durante siglos. Cuando Lilith Iyapo despierta, descubre que ha sido elegida para preparar la convivencia entre humanos y Oankali y acompañar el retorno a una Tierra radicalmente distinta, incluso para quienes volverán a habitarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que más me fascina es la manera en que Butler aborda el encuentro con “el otro”: aquello que tememos y admiramos de lo diferente, y las contradicciones que emergen cuando ese encuentro nos obliga a transformarnos. Para ambas especies, coexistir implica renunciar a certezas, abrir posibilidades y aceptar que la continuidad de la vida requiere cambio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La trilogía atraviesa temas que siguen siendo esenciales hoy: la violencia, los prejuicios, la raza, el género, el colonialismo, la ética, la relación con los ecosistemas y con todas las formas de vida. Butler construye un universo vasto en imaginación y profundamente humano en sus preguntas. Nos confronta, nos conmueve y nos lleva a pensar más allá de los límites que creemos firmes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es un libro que expande nuestras fronteras internas. Y esa, quizá, es la mejor razón para regalarlo.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>CARLOS RESTREPO, </strong><strong>periodista cultural</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="538" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/12/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-CARLOS-RESTREPO-1024x538.jpg" alt="" class="wp-image-123730" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este año decidí desatrasarme con el autor sueco Jonas Jonasson (1962), del que tenía represados tres libros, y cuya primera novela que leí de él, en 2009 (<strong><em>El abuelo que saltó por la ventana y se largó</em></strong>), me regaló uno de los ratos de lectura más placenteros. Fue así como -muy disciplinado- leí de Jonasson sus novelas <strong><em>Dulce venganza</em>,</strong> <strong><em>El matón que soñaba con un lugar en el paraíso</em> y <em>La analfabeta que era un genio de los números</em>.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con un exquisito sentido del humor (cargado de sarcasmo), Jonasson -quien antes de lanzarse a la ficción literaria fue periodista- crea unos personajes entrañables para el lector, muchas veces de las periferias urbanas, los cuales viven las aventuras más descabelladas. Siempre, enmarcados en un telón de fondo en el que los protagonistas interactúan -en clave de comedia- con la historia real y sus protagonistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si quiere huir un rato de la agobiada realidad nacional e internacional, Jonasson le ofrecerá historias divertidas, bien contadas y con personajes que se quedarán en el corazón. Un autor refrescante, en cuya obra vale la pena sumergirse para terminar siempre con una sonrisa dibujada en la cara. (* Ex redactor cultural del diario El Tiempo).</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>IRENE VASCO</strong><strong>, escritora bogotana</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="682" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/12/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-IRENE-VASCO-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-123732" /></figure>



<p class="has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Foto: cortesía Natalia Espinosa.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>La puerta</em></strong>, de la escritora húngara Magda Szabó, (Hungría, 1907 – 2007), es una novela de 314 páginas. Cuenta las historias de dos mujeres unidas por lazos de amistad, mezquindad, lealtad, odio, desconfianza, generosidad. Estas historias van y vienen entre guerras e invasiones, entre chismes y vida cotidiana. Los veinte años de relación, no podría llamarse amistad, permiten que personas, animales, sucesos, se ensamblan a través de distintos episodios en las vidas de distintas personas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo logra Magda Zsabó que los lectores quedemos atrapados entre esta variedad de sucesos?&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el primer capítulo sabemos algo que la enigmática Emerenc Szeredas, criada de la autora, esconde algo. El gran deseo de su ama es que se abra “por primera vez ante mis ojos una puerta determinada, la del cuarto de una persona que defendía celosamente su gran soledad y ocultaba su indignante miseria con pudor y que, por eso, nunca habría permitido entrar ahí a nadie, aunque el techo hubiera ardido sobre su cabeza”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los lectores necesitamos desesperadamente abrir la puerta de la habitación de Emerenc.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Una puerta! Una simple puerta que permanece cerrada nos mantiene en vilo página tras página. De vez en cuando la autora ofrece una pista, hace guiños, para que creamos que por fin conoceremos la habitación de Emerenc. Guiños dosificados, claro, para que nuestra inquietud se mantenga firme. Por supuesto, lo logra.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>MAURICIO ARROYAVE</strong><strong>, periodista y director del pódcast Ojo Nuclear</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="768" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/12/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MAURICIO-ARROYAVE-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-123733" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Yo recomiendo uno de los tesoros ocultos de la literatura latinoamericana: Álvaro Enrigue (así, con g). Tengo en mis manos su trabajo más reciente: <strong><em>Tu sueño imperios han sido.</em></strong> Es una novela que se asoma a la conquista de México y la narra como un sueño violento, sin mapas, sin garantías y sin un narrador que prometa orden. Álvaro Enrigue no reconstruye el pasado: lo desarma. Y en ese gesto —literario, político y profundamente estético— está la potencia de este libro breve y feroz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí no hay epopeya ni pedagogía histórica. No hay voluntad de explicar “lo que ocurrió”, sino de mostrar cómo el lenguaje mismo fue un campo de batalla. La Conquista aparece como un ruido constante que, incluso hoy, no termina de apaciguarse. Todo se dice a medias, todo se traduce mal, todo se impone con violencia. El resultado es una verdad incómoda: la historia, cuando se mira de cerca, nunca es limpia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las cosas que más me impresiona de Enrigue, y en esta novela sí que se luce, es su español afilado. Usa&nbsp;arcaísmos y giros coloniales sin dejar de ser absolutamente contemporánea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <strong><em>Tu sueño imperios han sido</em></strong>, Moctezuma y Cortés no son héroes ni villanos de manual; son, más bien, figuras quebradas, atrapadas en un juego que los supera. Enrigue evita el juicio moral fácil y opta por algo más inquietante: mostrar el desconcierto. Es que la historia no avanza porque alguien la controle, sino porque nadie logra detenerla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de su brevedad, el libro exige atención. Es una novela que pide al lector algo más que empatía: le pide inteligencia, memoria, sospecha. Pero la recompensa es alta. Las imágenes permanecen, las frases regresan, la herida colonial vuelve a abrirse, no como lamento, sino como pregunta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es una demostración de que la literatura todavía puede discutir el pasado sin solemnidad o complacencia. Y en tiempos de discursos simplificados, como este, eso no es poco.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>JORGE ESPINOSA, periodista</strong> <strong>y conductor del pódcast <em>El Librero</em></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="768" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/12/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JORGE-ESPINOSA-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123740" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La novela policíaca es un género delicioso. Desde los clásicos como Patricia Highsmith y Raymond Chandler hasta los contemporáneos como Antonio Manzini y Seicho Matsumoto. Cuando están bien escritas, no son solo novelas de misterio y detectives, sino también estudios minuciosos y entretenidos de la condición humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese es el caso de la fabulosa <strong><em>Caso Clínico,</em></strong> del escocés Graeme Macrae Burnet, publicada en español por la editorial Impedimenta. No es, para ser precisos, una novela policíaca tradicional: sí, es cierto que hay una muerte en las primeras páginas del libro, pero se trata más bien de un misterio psicológico que hubiera podido llevar al cine Alfred Hitchcock.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia parte de un hallazgo literario del autor, que recibe unos cuadernos que lo llevan a reconstruir la historia de una joven en el Londres de los años sesenta que está convencida de que un psicoterapeuta célebre, polémico e insoportable tuvo responsabilidad directa en el suicidio de su hermana. Para probarlo, ella misma decide infiltrarse como paciente, con identidad falsa, y someterse a unas agotadoras pero muy ilustrativas sesiones de terapia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de ahí, la novela avanza entre los cuadernos escritos por la hermana de la muerta, que describen sus curiosos encuentros con el terapeuta, pero también escenas de su propia vida, y las notas biográficas que Graeme Macrae Burnet escribe sobre ese mismo terapeuta, cuyo nombre es A. Collins Braithwaite. La maravilla de esta novela consiste en su propio engaño: lo que acá describe Macrae Burnet, los personajes de los que habla, los episodios que describe, ¿existieron? ¿O acaso se trata solamente de su prodigiosa imaginación?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, es un thriller psicológico como no he leído dos, pero también una profunda reflexión sobre la pérdida, el duelo, las relaciones familiares y las ficciones que nos contamos nosotros mismos a partir de nuestras máscaras e identidades. Macrae Burnet es también uno de los últimos autores que me recomendó mi amigo y librero Mauricio Lleras. Sospecho, a pesar de la fragilidad de mi memoria emocional, que fue una de las últimas conversaciones que tuve con él antes de su muerte. Como siempre, Mauricio acertó.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>JOSÉ CUESTA</strong><strong>, concejal de Bogotá</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="688" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/12/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JOSE-CUESTA-baja-1024x688.jpg" alt="" class="wp-image-123735" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Estoy leyendo un libro del filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel, titulado <strong><em>Lecciones sobre la filosofía de la historia universal</em></strong> (II). El movimiento de la historia universal se da justamente con el Imperio persa. El autor examina esa misma dinámica, pero en relación con el mundo griego.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Señala que la historia vinculada al mundo griego se define a partir de tres épocas capitales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera es el comienzo del pueblo, que en el caso del mundo griego se origina y se fortalece hasta llegar al ámbito de la individualidad real.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda etapa corresponde al contacto de ese pueblo ya educado con las figuras precedentes, con los pueblos anteriores de la historia universal, y a su triunfo sobre ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tercer período es el contacto con los pueblos siguientes y la derrota del pueblo griego frente a estos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con esta aproximación a la dinámica histórica del pueblo griego, Hegel intenta mostrar que dicho desarrollo tiene una base antecedente. Esa base está, precisamente, en su relación con el mundo persa, con el mundo oriental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llama la atención cómo esa noción dialéctica en Hegel, aplicada al pueblo griego, permite la formación de la identidad del todo. Esta dialéctica, que posibilita la configuración de la identidad del pueblo griego, se da a partir de una relación de base con una cultura extraña. Para ser más exactos, el proceso de construcción de la identidad griega se da a partir de las guerras con los persas, que marcan sin duda alguna el talante del pueblo griego.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lectura de este texto permite adentrarnos en el estudio de la conformación del talante, el carácter y la fuerza del pueblo griego.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia de Grecia, dice Hegel, presenta el origen del pueblo griego como un proceso de hibridación, tanto étnico como cultural, una mezcla de distintas tribus. La mayoría de las poblaciones eran homogéneas y pertenecientes a la raza griega, pero también hay que decir que aquello que conocemos como pueblo griego incorporaba familias extrañas, que no eran griegas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Afirma, además que el pueblo ateniense representa la cumbre del espíritu griego. Sin embargo, es precisamente en la Atenas clásica donde se configura un escenario de acogida y refugio, en el que se recibían familias e individuos provenientes de las más diversas tribus y regiones.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>HUMBERTO MENDIETA, director del Noticiero del Senado</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="682" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/12/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HUMBERTO-MENDIETA-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-123774" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><br>Como un inmenso anzuelo de papel esta obra de la española Irene Vallejo me atrapó hasta dejarme sin respiración. Y me pregunto: de qué madera está hecha aquella mujer que tiene tono novelesco, pero es una académica singular. Se nota en sus citas históricas y en la facilidad con la que se refiere a sus personajes, casi como si los tratara en el diario vivir. Y bien que los trata.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este ensayo nos interna en la historia de la escritura y de los libros y nos queda una clase amplia y profunda de los primeros textos y el origen de la palabra escrita. ¡Qué belleza!, es así como conocí la génesis del mundo doméstico por medio del cual nos comunicamos, y ahora en el ciberespacio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es increíble cómo pasamos del junco al teclado. Del papiro a las redes. E Irene nos lo cuenta con encanto, con pedagogía, con su experticia en letras e historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gracias Irene. Nos llevaste con tu libro por un portal del tiempo, de esos portales calificados de ficción, pero nos demostraste que existen. Fue un fascinante viaje de tantos siglos que al final perdemos la cuenta. Cleopatra, Tito Livio, Séneca, Aristófanes.… Tantos nombres y personajes, conocidos y ajenos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>El infinito en un junco</em></strong> es una ventana al pasado mostrándonos cómo se ha transmitido el conocimiento en la historia de la humanidad. Y ni que hablar de las luchas que ha dado la escritura. Contra guerras, prejuicios y quemas inquisitivas. Sobreviven aun en contra de la modernidad que los amenaza.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Chapeau</em>, Irene Vallejo.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123718</guid>
        <pubDate>Sat, 20 Dec 2025 12:47:23 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2025/12/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-PORTADA.jpg?quality=60&amp;#038;w=1080" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[12 libros y 12 autores para regalar el 24]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Hannah Arendt y las resonancias actuales del totalitarismo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/hannah-arendt-y-las-resonancias-actuales-del-totalitarismo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Conmemorando los 50 años del fallecimiento de la pensadora alemana Hannah Arendt, resalto en este ensayo la vigencia de su análisis del totalitarismo, el cual, según la filósofa, era siempre una posibilidad latente. Hoy el fascismo parece estar de vuelta en Occidente. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La pensadora alemana Hannah Arendt, fallecida hace 50 años, decía que el objeto del pensamiento debía ser la <em>experiencia vivida misma</em>. Este reflexionar sobre la experiencia, lo que la acercó a la fenomenología (cuya máxima expresión es su libro <em>La condición humana </em>de 1958) la llevo tras la Segunda Guerra Mundial a tomarse en serio el problema del totalitarismo para determinar por qué fue posible, cómo fue posible, cómo fue permitido (Pachón, 2025). Ella misma había sido su víctima cuando tuvo que abandonar Alemania en 1933 y cuando fue encerrada en un campo de internamiento en Francia en 1940. Fue su víctima porque fue una judía apátrida, refugiada, desnacionalizada y sin “derecho a tener derechos”; en síntesis, porque padeció el horror del totalitarismo en su vida y tuvo que desarraigarse de los suyos y de su patria. De ahí que escribiera su voluminoso libro <em>Los orígenes del totalitarismo, </em>publicado en 1951, con el fin de <em>comprenderlo</em>.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay que decir que Arendt no fue quien inventó el concepto de totalitarismo, aunque sí ayudó a popularizarlo. Este había aparecido ya en la Italia de Mussolini como antítesis del liberalismo, y pensadores como Horkheimer o Marcuse ya hablaban en los años cuarenta de “Estado autoritario” o “Estado total autoritario” (Marcuse, 2025, p. 55).&nbsp; Ahora, si bien el fascismo histórico es típicamente italiano, lo cierto es que Arendt contribuyó a que el fascismo fuera concebido como totalitarismo. En este último término incluyó, como se sabe, tanto al régimen de Hitler como al régimen soviético de Stalin. Después, en el vocabulario político, los conceptos que más calaron en el sentido común, en los opinadores políticos y hasta en la academia, han sido los de dictadura y fascismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo cierto es que para Arendt el totalitarismo era totalmente novedoso, único, en la historia. Poseía una “novedad radical”. No era una dictadura porque estas en la tradición política eran autorizadas por el mismo orden jurídico y eran temporales (como en Roma), tampoco era una tiranía basada en la ilegalidad porque pretendía una legitimación. En realidad, escapaba a los marcos de comprensión y a las categorías habituales del pensamiento político. Lo característico del totalitarismo era que a) convertía a los humanos en seres superfluos, b)&nbsp; anulaba su capacidad de pensar, c) destruía la esfera pública y d) trataba de cambiar el concepto mismo de “hombre”, la naturaleza humana misma (después ella hablará de <em>condición humana </em>para no caer en esencialismos ahistóricos).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Arendt pensaba que el totalitarismo era una <em>cristalización</em> de varios problemas no resueltos políticamente desde el siglo XIX, específicamente, el antisemitismo, la decadencia del Estado-nación y el imperialismo. Estos hechos, contingentes, confluyeron en el siglo XX en algo nuevo, en un <em>acontecimiento: </em>el totalitarismo. El antisemitismo venía desde el siglo XIX, y tenía que ver con un problema político, el de la asimilación de los judíos a las sociedades europeas. De hecho, no surgió en Alemania y, como lo muestra el caso Dreyfuss, <em>fue en Francia donde se expresó fuertemente cuando toda una nación tomó como un gran Otro </em>al capital judío Alfred Dreyfus acusado de pasar información a los alemanes. En antisemitismo fue creciendo tras el final de la Primera Guerra Mundial cuando se fortaleció en el centro de Europa y en el Este.  La respuesta judía al antisemitismo desde finales del siglo XIX fue <em>el sionismo</em>: este abogaba por la creación de una patria judía, un Estado. <strong>La cuestión judía y el antisemitismo, pues, fueron el “agente catalítico del movimiento nazi en primer lugar, de una guerra mundial poco más tarde, y, finalmente, de las fábricas de la muerte” (Arendt, 2004, p. 10).</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que hizo Hitler fue lograr que <em>el antisemitismo se convirtiera en una ideología contra Otro</em>, ya fuera el judío, el comunista, el gitano, o las razas inferiores. El Yo auténtico alemán, fuerte, puro, virginal, apareció como lo opuesto del Otro, portador de todos los males. Era la diada amigo-enemigo de la que habló Carl Schmitt, diada que en estricto sentido no es política, pues implica la muerte del adversario, con lo cual la política y lo político se hace imposible, se niega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, el triunfo de la burguesía después de la Revolución francesa llevó a que esta se independizara políticamente y debilitara al Estado-nación. La burguesía dio origen al <em>imperialismo </em>donde imperaba la   de la <em>expansión por la expansión. </em>Era llevar la lógica burguesa de la apropiación, el poder, el dominio más allá de las fronteras del Estado-nación, aspecto en el cual se hacían realidad las ideas de Hobbes, pues para Arendt, él fue el verdadero filósofo de la burguesía. El imperialismo creó colonias fuera de Europa. Arendt analiza el caso de África: <em>allí inventaron los campos de concentración </em>y se entrenaron en el arte de degradar, destruir y asesinar a seres humanos considerados sub-humanos, no hombres.  El racismo, dice Arendt, fue una ideología con la cual inferiorizaron al Otro, al periférico, al negro africano. Este apareció como una verdad innegable según la cual las tribus africanas o los seres humanos fuera de Europa eran seres “naturales” que carecían de humanidad; eran mera Naturaleza o una extensión de ella, sin civilización, por eso </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“cuando los hombres europeos mataban, en cierto modo, no eran conscientes de haber cometido un crimen” (Arendt, 2004, p. 249).</strong> </p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa aniquilación del otro era posible gracias a la <em>burocracia, </em>la cual permitía, como en la India, las “matanzas administrativas” (p. 290). Racismo y burocracia fueron “medios políticos” de la dominación imperialista, fueron dispositivos efectivos para el dominio de otros seres considerados no-humanos.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">A esto debe sumársele el hecho de la decadencia del Estado-nación, la cual consiste en que los nacionalismos tribales, étnicos, se impusieron por encima del Estado. De esta manera, muchas naciones expulsaron a otros pueblos en el centro Europa, dejándolos sin la protección. <em>Las tesis de Arendt es que desde la Revolución francesa había una contradicción, pues, por un lado, se habló de derechos ciudadanos universales para todos los hombres, pero, por el otro, el goce y el disfrute de los mismos fue atado a la ciudadanía, a una particularidad. Y esta ciudadanía, a su vez, fue atada a la pertenencia a una nación, con su tierra, su lengua, su cultura, sus tradiciones. De tal manera que cuando individuos y pueblos </em>son expulsados, desplazados, <em>se quedan sin nacionalidad, sin ciudadanía y son convertidos en “escorias de la tierra”, en parias, en seres sin derechos, vulnerables, matables; que quedan a merced de distintos poderes o de otros grupos. En estos casos, los derechos humanos mismos no les son aplicables. Eso fue lo que les ocurrió a los mismos judíos cuando distintos países les quitaron la nacionalidad y la ciudadanía. </em>Arendt fue una de esas víctimas, pues, como se dijo, en 1936 le retiraron la ciudadanía alemana lo cual constituye la “muerte jurídica” para el individuo.   </p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo lo anterior es lo que lleva, <em>cristaliza</em>, en el totalitarismo, la más macabra forma de gobierno de la historia, posible por grandes masas desarraigadas, insatisfechas flotantes, que apoyaron una ideología como la nazi, la cual les ofrecía un posible horizonte de salvación. El totalitarismo fue posible por esas masas y por una ideología que pretendía conocer <em>la ley de la historia. </em>En el caso de Rusia, esa ley era la lucha de clases; en el de Alemania, la ley de una raza superior que triunfaría sobre todas las otras razas. Esas ideologías totalitarias eran verdades absolutas, omnicomprensivas, indiscutibles y gobernaban el movimiento mismo de la historia, el devenir de la realidad. La “astucia de la ideología” permitió seducir a grandes masas: desde los ciudadanos mismos hasta las propias víctimas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El <em>terror</em> como esencia del totalitarismo y su posibilidad omnipresente en la sociedad, la organización, la burocratización excesiva, el culto a la personalidad de líder, la sumisión al partido, la vigilancia generalizada de la sociedad al punto de volverla paranoica, la militarización, la propaganda, etc., desembocaron en la “dominación total” (Arendt, 2004, p. 533). Solo así apareció el “campo de concentración” como el pináculo del sistema donde era posible la realización de la ideología totalitaria en Alemania. Allí, tras la eliminación jurídica de la persona (el quitarles la ciudadanía como ya se mencionó), la destrucción moral de la misma (su animalización, cosificación y pérdida de la dignidad humana), se pasaba a la eliminación física. Y en esa atmósfera el homicidio se volvió tan “impersonal como el aplastamiento de un mosquito”. Así el Estado totalitario se convirtió en una fábrica de cadáveres. Es lo que llamo el <em>necrofordismo</em> o <em>producción serializada de la muerte</em> como un producto tangible de una biopolítica criminal.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Digamos, finalmente, que el totalitarismo tiene otros efectos que serán claves en el pensamiento de Arendt. Uno de ellos, es que este tipo de gobierno elimina el espacio político, la esfera de aparición donde es posible mostrarse, estar, compartir, dialogar, actuar, comenzar algo nuevo. El terror envuelve como un “anillo de hierro” a los individuos y elimina el “entre” que hay entre ellos. De esta manera no es posible reunirse, pensar, opinar, contrastar lo pensado; así se mata la política y se <em>aísla</em> a los <em>sujetos</em>, se los comprime y se los desarraiga (como en el caso de los refugiados). Todos estos temas los retomará Arendt después, pues como dijo Claude Lefort (1988), en <em>Los orígenes del totalitarismo </em>está <em>in nuce </em>todo el pensamiento político de esta gran pensadora del siglo XX.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Resonancias actuales del totalitarismo<a href="#_ftn1" id="_ftnref1"><strong>[1]</strong></a>&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">No es posible hacer un discurso aséptico, meramente académico del totalitarismo en Arendt, sin aludir a las resonancias que sus planteamientos tienen hoy. Si para ella la filosofía debía estar atenta a los acontecimientos y hacerse cargo del tiempo y la experiencia que nos toca vivir, mal haríamos nosotros al no encargarnos de nuestras propias circunstancias. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">U primer punto que llama la atención es que en la época en la que Arendt filosofa se está hablando de la “decadencia de occidente”. Esta expresión se popularizó con el famoso libro de Spengler, pero resonó décadas después tras la evidencia de que lo que estaba en juego era la crisis misma de la modernidad. María Zambrano habló de la “agonía de Europa” (2000) , la primera Escuela de Frankfurt realizó un fuerte diagnóstico de la ilustración y la manera como la misma había devenido en dominio y terror. No olvidemos la famosa frase de Adorno y Horkheimer cuando decían en 1944: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">“la ilustración ha perseguido desde siempre el objetivo de liberar a los hombres del miedo y constituirlos en señores. Pero la tierra enteramente ilustrada resplandece bajo el signo de una triunfal calamidad” (2009). </p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Hobsbawn se referiría a estos tiempos como “la época de las catástrofes”; y Hannah Arendt hablaría de un “tiempo oscuro”. Pues bien, para gran parte de esa generación intelectual lo que moría allí en los altares de la guerra, la barbarie y los campos de concentración, era la civilización occidental, el proyecto mismo de la modernidad. Sobre este “espíritu de época” dijo Bauman:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Lo que fue asesinado y enterrado en las tumbas masivas junto a millones de soldados fue la confianza en Europa en sí misma, y la fe de la gente civilizada en la victoria de la razón […] en la benevolencia de la historia y [en el] convencimiento tranquilizador y amable de un presente seguro y un futuro garantizado” (2009, p. 77). &nbsp;</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Si la razón había devenido irracional, si la ciencia y la técnica se habían puesto al servicio de la posibilidad de la destrucción misma del planeta bajo las bombas atómicas, si la libertad, la igualdad y la fraternidad no se habían realizado; si el progreso era tan solo un optimismo de la razón o un espejismo; en fin, si la democracia y la convivencia misma se hacían imposibles, ¿no era la civilización misma y, específicamente occidente, la que se dirigía al abismo? ¿No era Europa misma la que estaba agonizando? Hoy ocurre lo mismo. Por eso el filósofo africano Achille Mbembe dice: “Europa dejó de ser el centro de gravedad del mundo” (2016, p. 25). Ya solo conserva la tradición intelectual, pero no es un faro ético, político o geopolítico que represente un horizonte para occidente: se ha sometido totalmente a los Estados Unidos, Europa es una lacaya del neoimperialismo de Donald Trump.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pues bien, hoy, como hace ya casi cien años, en la filosofía y en las ciencias sociales se viene hablando de la <em>crisis civilizatoria</em>, de un colapso de la civilización, pero ahora debido a la crisis climática, ambiental energética, alimentaria, económica, demográfica (a pesar de la reducción de la natalidad); se trata de una crisis de la civilización y de su modo hegemónico de vida. Estas crisis son multidimensionales y son interseccionales, es decir, relacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, como en la época de Arendt, las guerras provocan miles de muertos y violaciones de derechos humanos. Y, muy especialmente, genera millones de desplazados, refugiados, migrantes en el mundo. Naciones unidas informa, por ejemplo, que la guerra en Sudan, iniciada en 2023, ha dejado “11,3 millones de desplazados internos, una de las mayores crisis de desplazamiento del mundo, mientras que casi cuatro millones han huido a países vecinos, principalmente Egipto, Sudán del Sur y Chad”. La guerra en Ucrania ha dejado cerca 6, 5 millones de refugiados. Tampoco puede olvidarse que la guerra de Siria y la <em>pobreza</em> en África lanzó a miles de migrantes y desplazados a las puertas de Europa. Hace unos años el Mediterráneo, al que Hegel llamó “el centro de la historia universal”, se convirtió en uno de los cementerios marítimos más grandes de la historia. Cada año miles de personas que huyen de la pobreza, el hambre, el cierre de futuro, los conflictos interétnicos, las guerras convencionales, son sepultadas a las puertas de Europa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todos estos migrantes <em>son personas desarraigadas de su mundo, de sus comunidades</em>, sus amigos, sus parientes; pierden sus bienes, quedan a merced de otros Estados y otras fuerzas violentas, pero, principalmente, quedan a la intemperie, sin ciudadanía, “sin derecho a tener derechos”, en manos de la caridad mundial, las donaciones y la ayuda de la comunidad internacional y sus ONG´s. Como decía Arendt: son personas que al perder su comunidad son lanzadas al <em>margen</em> de la humanidad misma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, el análisis que Arendt hizo del imperialismo en África, donde este fungió como un laboratorio para el totalitarismo, permitió convertir a esa periferia en una “zona del no-ser”, para decirlo en palabras de Franz Fanon (2020, p. 42), el pensador de Martinica al que Arendt leyó con cuidado. Si la periferia es el mundo del no-ser, sus habitantes pueden ser tratados como no-humanos. Esta lógica colonial e imperial de Europa se mantiene. Crea seres humanos de primera categoría y humanos de segunda, o subhumanos. Es decir, la geopolítica crea su propia antropología o geoantropolítica donde los habitantes del sur o por fuera del Norte global son convertidos en superfluos, en <em>existencias dispensables</em>. Por eso, humanos de la periferia son desechables, matables, asesinables, prescindibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;Lo ocurrido en Medio Oriente durante el genocidio en Palestina sigue esta lógica: la zona del ser, Europa y Estados Unidos, dando prioridad a sus intereses económicos y geopolíticos, consienten activamente (también pasivamente) el exterminio del Otro, de los árabes, de esos enemigos históricos que forman parte del “eje del mal”, de los enemigos de la civilización occidental. Si Arendt se refería a las “matanzas administrativas” durante el imperialismo racista, Israel las decreta sobre los gazaties en pleno siglo XXI. Pero no solo matanzas administrativas, sino “detenciones administrativas” de mujeres, niños y hombres, sin el más mínimo debido proceso o garantía jurídica. Estas personas no son prisioneros de guerra, sino secuestrados o rehenes. De esta manera, a cielo abierto, ante la mirada del mundo, Israel despliega una necromáquina asesina que “produce cadáveres en serie”; es la fábrica de cadáveres del totalitarismo de las que hablaba Arendt o lo que llamé “necrofordismo”: producción serializada de muertos en manos del sionismo internacional y de sus aliados. Valga decir de paso que Arendt avizoró no solo el militarismo israelí como política, sino el polvorín violento que implicaba la coexistencia con los árabes en esa región, por eso ella propuso UN Estado federal <em>binacional</em> donde coexistieran árabes y judíos organizados desde abajo en consejos para la toma de decisiones (Bernstein, 2019, p. 41-51).&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El necrofordismo mencionado es la prueba fehaciente de la deshumanización del mundo, donde no hay persona jurídica, ni persona moral y donde una gran parte de la humanidad se torna “superflua”; es también, la prueba de que hay una crisis axiológica brutal, atizada por las ideas darwinistas de la salvación a través de la competencia feroz. La crisis axiológica actual es también parte de la crisis civilizatoria en curso en pleno Antropoceno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este marco, si hay una <em>expresión de la crisis actual del modelo civilizatorio es justamente la crisis de las instituciones con que hace 80 años se reconfiguró el orden mundial tras 1945</em>. La Organización de las Naciones unidas, la OEA, manipuladas por las grandes potencias; la Declaración universal de los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario (DIH), inaplicados y desconocidos para una gran parte de los habitantes del planeta; y el control de las instituciones financieras como el BID, el Banco Mundial, el Banco europeo, por los países poderosos, lo confirman. Asistimos al desmonte del derecho internacional público, lo que incluye los ataques a la Corte Internacional de Justicia, la Corte Penal Internacional, justamente para que los nuevos leviatanes del mundo impongan su ley del más fuerte y reconfiguren el nuevo orden global. La “vuelta al estado de naturaleza” de Hobbes, tal como van las cosas, parece ser el futuro de las relaciones entre los Estados del mundo. La actual crisis del multilateralismo en las relaciones internacionales, las tensiones entre bloques políticos y económicos (G7 y BRICS+), entre las grandes potencias (Estados Unidos y China), así lo testimonian. Esto pasa, como en el caso de Israel y de Estados Unidos, por desbaratar primero la institucionalidad al interior del Estado. Ya decía Arendt, citando a Henry Steel, que: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">“si destruimos el orden mundial y destruimos la paz mundial debemos inevitablemente subvertir y destruir primero nuestras propias instituciones políticas” (Arendt, 2015, p. 115).  </p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;Por eso, la tendencia a “destruir las propias instituciones políticas” parece en la actualidad una especie de preámbulo de las aspiraciones neofacistas de la actualidad. Y esto nos lleva al problema del <em>totalitarismo </em>que pensó Hannah Arendt, el cual incluía, desde luego, lo que tiempo después, en amplios círculos de la opinión pública, intelectuales y académicos, como fascismo alemán. Hoy se habla de neofacismos, neoderechas, derechas emergentes, de derechización mundial, de “ultraderechas” (Alemán, 2025), etc., para dar cuenta de un cúmulo de prácticas peligrosas que vienen haciendo ciertos gobiernos. Lo alarmante de estas prácticas es que muchas de ella repiten el libreto del fascismo de hace un siglo. Y aquí hay que tener en cuenta la preocupante advertencia que Hannah Arendt nos dejó casi al final de su voluminoso libro, a saber, que:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;“Las soluciones totalitarias pueden muy bien sobrevivir a la caída de los regímenes totalitarios bajo la forma de fuertes tentaciones, que surgirán allí donde parezca imposible aliviar la miseria política, social o económica”,</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">porque el fascismo puede</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">“estar seguro de que sus fábricas de aniquilamiento, que muestran la solución más rápida para el problema de la superpoblación, para el problema de las masas humanas económicamente superfluas y socialmente desarraigadas, constituyen tanto una atracción como una advertencia”. &nbsp;(Arendt, 2004, p. 557).</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Esto equivale a decir, que el neofascismo saldrá el rescate del neoliberalismo moribundo. La pensadora germano-americana nos dice, de paso, que el ecofascismo, la eliminación de los superfluos, puede estar a la vuelta de la esquina, es decir, que el fascismo es un fantasma que nos acecha.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>La vuelta a los nacionalismos, las políticas xenofóbicas, la caza de migrantes en Estados Unidos y otros Estados, la destrucción de la división de poderes y las instituciones intra e interestatales, la censura de la prensa, la censura de libros, el ataque a la autonomía universitaria como ocurre en Estados Unidos, los ataques a la libertad de expresión y de reunión, el anti-intelectualismo, el rechazo de la ciencia en los movimientos antivacunas, la defensa a ultranza de los valores familiares tradicionales, el negacionismo climático, la movilización del miedo y del odio como afectos inmunitarios contra el diferente, el otro, el extranjero, el pobre; la misoginia, la proscripción de los discursos de género y la negación de los derechos para las minorías, el supremacismo blanco racista; el aumento del securitismo y el militarismo, el culto a la personalidad en algunos sistemas políticos, el adoctrinamiento mediático que busca colonizar el sentido común con tesis discutibles convertidas en dogmas. El neofascismo actual fortalece “lógicas identitarias” en su “jerga de la autenticidad” y las articula con los principios del neoliberalismo </em>(Cadahia y Biglieri, 2022, p. 91). </p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que las derechas actuales asumen un neoliberalismo autoritario, inmunitario, elitista y excluyente. Son todas manifestaciones preocupantes de un posible retorno del fascismo y de la materialización de la advertencia arendtiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La problemática actual de los migrantes y los refugiados del mundo ponen de presente la vigencia de la brillante crítica de Hannah Arendt a la ciudadanía ligada a la nación, a la desprotección jurídica de los sin patria; y su crítica del imperialismo y tematización del totalitarismo, etc., muestran las tentaciones del fascismo actual. Desde luego, no es posible dejar por fuera las múltiples resistencias a nivel global, de la solidaridad mostrada con Palestina, de las luchas por la dignidad y alternativas civilizatorias en miles de comunidades, colectivos y movimientos sociales. Ellos son pruebas de que la esperanza no ha muerto y de que no nos han logrado desposeer de la idea de futuro.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> Aparte de la conferencia dictada en la Universidad de Pamplona, en el Programa de Filosofía, el día 27 de noviembre en la conmemoración del Día Mundial de la Filosofía. Evento organizado por Unipamplona y la Sociedad Colombiana de Filosofía.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencias</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Alemán, Jorge. (2025). Ultraderechas. Notas sobre la nueva deriva neoliberal. España: Ned ediciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Arendt, Hannah. (1958). <em>The human condition</em>. Chicago University Press.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Arendt, Hannah. (2004). Los orígenes del totalitarismo. México: Taurus.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Arendt, Hannah. (2015). “Sobre la violencia”. En Crisis de la república (pp. 81-152), Madrid: Trotta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bernstein, Richard. (2019). ¿Por qué leer a Hannah Arendt hoy? Barcelona: Gedisa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cadahia, Luciana y Biglieri, Paula. (2022). Siete ensayos sobre el populismo, Barcelona, Herder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bauman, Zygmunt. (2009). El arte de la vida. Barcelona: Paidós.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fanon, Franz. (2020). Piel negra, máscaras blancas. Madrid: Akal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Horkheimer, Max, y Adorno, Theodor. (2009). Dialéctica de la ilustración. Madrid: Trotta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lefort, Claude. (1988). “Hannah Arendt and the question on the political”. In Democracy and Political Theory, University Of Minesotta Press.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Marcuse, Herbert. (2025). La teoría crítica en la era del nacionalsocialismo. Ensayos (1934-1941). Madrid: Trotta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mbembe, Achille. (2016). Crítica de la razón negra. Ensayo sobre el racismo contemporáneo. Barcelona: Futuro anterior, NED edicions.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pachón, Damián (2025). “Hannah Arendt y la época de las catástrofes. Totalitarismo, democracia y libertad”. Madrid, revista Filosofía &amp; co, 15, 30-47.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Zambrano, María. (2000). La agonía de Europa. Madrid: Trotta</p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123237</guid>
        <pubDate>Fri, 05 Dec 2025 18:52:24 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Hannah Arendt y las resonancias actuales del totalitarismo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>¿Podemos derrotar al populismo?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/podemos-derrotar-al-populismo/</link>
        <description><![CDATA[<p>El asesinato reciente de Charlie Kirk en Utah y el asesinato previo de Miguel Uribe Turbay en Bogotá no son meros episodios aislados de violencia política: son señales de alerta de una matriz compleja en la que el populismo, la polarización, el odio y la deslegitimación del otro se entrelazan, y donde lo democrático parece [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El asesinato reciente de Charlie Kirk en Utah y el asesinato previo de Miguel Uribe Turbay en Bogotá no son meros episodios aislados de violencia política: son señales de alerta de una matriz compleja en la que el populismo, la polarización, el odio y la deslegitimación del otro se entrelazan, y donde lo democrático parece deshilacharse. Pero, al mismo tiempo, la historia nos demuestra que sí es posible derrotar al populismo, inclusive sus expresiones más extremas. La democracia puede florecer, si hay compromiso ciudadano y liderazgos audaces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta, que parece tan de estos días, es en realidad antigua. Cada generación cree asistir a una crisis inédita y, sin embargo, la historia es pródiga en demostraciones de que los extremos, por ruidosos que sean, pueden ser contenidos. Europa conoció en el siglo XX a Hitler y Mussolini; el mundo conoció a Stalin, a Franco, a Pinochet, a la Junta Militar en Argentina. Todos, a su manera, encarnaron promesas de salvación que terminaron en devastación. Y, aun así, las democracias sobrevivieron. No sin dolor, ni sin costos incalculables, pero sobrevivieron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hannah Arendt mostró en Los orígenes del totalitarismo que los regímenes totalitarios se nutren de crisis profundas, del resentimiento y de la desconfianza en las instituciones; sin embargo, también describió cómo, tras el horror, sociedades enteras lograron reconstruir espacios de pluralidad y de libertad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa experiencia demuestra que el populismo, entendido como la manipulación del malestar social para concentrar poder y erosionar las instituciones, no es un destino inevitable. La salida democrática, cuando parece imposible, requiere paciencia y valentía, dos virtudes que a menudo escasean en la política de la inmediatez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, la pluralidad de los centros políticos —esa franja amplia donde conviven visiones diversas pero unidas por la defensa de las reglas de juego— es más necesaria que nunca. Es allí donde se decide si la democracia se renueva o se marchita. El centro no es tibieza: es la apuesta por el disenso civilizado, por los contrapesos, por la legitimidad del opositor. Es la certeza de que nadie posee la verdad absoluta y de que las sociedades solo progresan cuando aceptan la crítica y el debate.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso este es un momento de definiciones. Es hora de apoyar, con determinación, a los candidatos que encarnen la defensa de la democracia y de los contrapesos, de la legitimidad del adversario y de la salida pacífica a los conflictos. No se trata de uniformidad, sino de un pacto mínimo: que nadie, por más votos que obtenga, pueda pisotear las reglas comunes. Todo lo opuesto —la indiferencia, la tentación de aplaudir al caudillo de turno— lo pagaremos con creces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el fondo, la historia no deja de ser un juego de espejos. Las democracias caen y se levantan, y en cada ciclo parecen repetir su propia fábula: el hechizo de los caudillos, la sed de certezas, el sacrificio de las libertades en nombre de un futuro que siempre promete redención. Pero si algo nos han enseñado los naufragios del siglo XX es que la democracia no es un accidente feliz ni un destino irreversible, sino una forma de voluntad compartida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, cuando los populismos se disfrazan con la elocuencia de los tiempos y los extremos vuelven a cortejar a las multitudes, nos corresponde elegir —con la calma y la audacia de quienes saben que todo puede perderse— a quién entregamos el micrófono y la esperanza. Porque, en el mundo que tenemos, defender la democracia sigue siendo nuestra mejor opción.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120358</guid>
        <pubDate>Sun, 14 Sep 2025 13:40:49 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Podemos derrotar al populismo?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">120358</post-id>    </item>
        <item>
        <title></title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/de-la-politica-criminal-a-la-criminalidad-politica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Esos mandatarios están seguros de ser intocables y gozar de inmunidad e impunidad absoluta al estar amparados por fueros especiales, pero sobre todo por contar con el apoyo de millones de sus ciudadanos, convertidos así en cómplices de sus arbitrariedades y crímenes.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">(Artículo para EL PAÍS, el periódico globlal, sección América-Colombia, domingo 27 de julio de 2025)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo parece indicar que para ciertos Estados su política criminal para disuadir y proteger a sus ciudadanos contra peligrosos delincuentes, se ha convertido en criminalidad política. Ello está sucediendo porque han dejado de ser Estados de derecho y se han convertido en Estados criminales. Sus políticas en materia de seguridad nacional no son otra cosa distinta que la materialización de una tendencia irrefrenable hacia la criminalidad política en nombre de la soberanía estatal, la paz y la convivencia ciudadana. Sin duda, los Estados Unidos e Israel con Trump y Netanyahu son en la actualidad los ejemplos más nefastos, con ventaja sobre Putin, aunque tienen en común que los tres se comportan como gánsteres estatales, pues se sitúan por encima de la ley y desconocen de plano el derecho internacional. Esos mandatarios están seguros de ser intocables y gozar de inmunidad e impunidad absoluta al estar amparados por fueros especiales, pero sobre todo por contar con el apoyo de millones de sus ciudadanos, convertidos así en cómplices de sus arbitrariedades y crímenes. Además, no por casualidad sus Estados repudiaron el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional<a id="_ednref1" href="#_edn1">[i]</a>. El trasfondo de sus políticas criminales no es otro que el miedo y la consolidación de sus Estados a partir de la búsqueda de enemigos internos y externos que estigmatizan y prometen eliminar para garantizar la vida y seguridad de sus conciudadanos. Es así como Trump convierte a los migrantes en un temible enemigo que está invadiendo su nación con fundamento en la “<strong><em>Ley de enemigos extranjeros” de 1798</em></strong><a id="_ednref2" href="#_edn2">[ii]</a> y Netanyahu a los palestinos con el pretexto de eliminar a Hamás y reordenar así el Oriente Próximo con Israel como poder hegemónico incuestionable. Así lo anunció en conferencia de prensa en Jerusalén el pasado 21 de mayo: <em>“Estoy dispuesto a poner fin a la guerra bajo condiciones claras que garanticen la <strong>seguridad de Israel: todos los secuestrados vuelvan a casa, Hamás deponga las armas, sus líderes se exilien, Gaza queda completamente desmilitarizada y se implementa el Plan Trump”, </strong></em>refiriéndose a la conversión de Gaza en la “Riviera del Oriente Próximo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Criminales de Guerra y genocidas</strong> </p>



<p class="wp-block-paragraph">En esa cruzada, sus respectivas políticas de seguridad se han transformado en un despliegue de criminalidad política incontenible y ellos mismos en auténticos criminales de guerra, responsables de genocidios. “Honorables criminales” que sobrepasan en cinismo a Hitler, Mussolini y Stalin, pues ambos se autoproclaman los adalides de los valores políticos más preciados de Occidente: la democracia, la libertad y los derechos humanos en su lucha contra los migrantes y Hamás. Pero en la realidad lo que vemos todos los días en los telediarios y la prensa internacional es el ocaso de esos valores que supuestamente constituyen la civilización universal, cuya matriz es Occidente. Hoy la mayoría de jefes de Estado de la culta y sofisticada Europa contemporizan con el crimen y el terror en aras de mantener incólume un statu quo favorable a sus intereses geopolíticos y sus ambiciones comerciales. Su angustia mayor es cómo negociar con ventaja los aranceles frente a las amenazas y el chantaje de Trump, guiados por Úrsula Von der Leyen. &nbsp;Nada importa la vida de millones de palestinos, solo los desvela la pérdida de sus valores y acciones en las bolsas internacionales, como la circulación de sus mercancías sin aranceles excesivos. Cuando más, se atreven a contemporizar y aplazar hasta septiembre el reconocimiento del Estado de Palestina, como anuncia Macron que hará en una de las sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York<a id="_ednref3" href="#_edn3">[iii]</a>, en una vergonzosa expresión de narcisismo personal y singularidad francesa. Para entonces quizá ya no exista Palestina, pues Trump desde Escocia, donde este fin de semana combina los negocios familiares con el Golf<a id="_ednref4" href="#_edn4">[iv]</a> y su encuentro diplomático con Úrsula Von der Leyen, le ha dicho a Netanyahu que la situación en Gaza <strong><em>“llegó a un punto en el que tienes que terminar el trabajo”, “creo que quieren morir, y es muy, muy malo”, “van a tener que luchar y van a tener que limpiar. Tienes que deshacerte de ellos”,</em></strong> refiriéndose a Hamás y responsabilizándolo de la hecatombe humanitaria que tiene lugar en la franja de Gaza. Una hecatombe que, según palabras de un alto funcionario de Naciones Unidas, ha convertido a los gazatíes en <strong><em>“cadáveres ambulantes”</em></strong>. Pero no se agota en este punto el cinismo criminal de Trump, quien además de soñar con transformar a Gaza en la “<strong><em>Riviera de Oriente Próximo”<a id="_ednref5" href="#_edn5"><strong>[v]</strong></a></em></strong>, también señaló que Estados Unidos no ha recibido <em>“<strong>ningún reconocimiento ni agradecimiento, pero contribuimos con US$ 60 millones para alimentos, suministros y todo lo demás”</strong>. “Esperamos que el dinero llegue, porque sabes, ese dinero se roba. La comida se roba. Vamos a hacer más, pero dimos mucho dinero”<a id="_ednref6" href="#_edn6"><strong>[vi]</strong></a>. </em>Así las cosas, lo único que falta es que la postulación de Netanyahu para que se le otorgue el premio Nobel de Paz a Trump sea atendida por el Comité Noruego, “integrado por cinco personas de destacada trayectoria elegidas por el Parlamento noruego”. Un premio que se otorga a <em>“la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos alzados y la celebración y promoción de acuerdos de paz</em>”. Si en 1973 se le otorgó a Henry Kissinger por los Acuerdos de Paz de Paris<a id="_ednref7" href="#_edn7">[vii]</a> y pese al golpe de Estado de Pinochet contra el gobierno legítimo de Salvador Allende, del cual fue un promotor directo junto al entonces presidente Nixon, es probable que Trump tenga también posibilidades de obtenerlo en este 2025. Así todavía Gaza no sea la “Riviera del Oriente Próximo”, donde miles de europeos podrán en un futuro próximo disfrutar en paz y con seguridad sus vacaciones en hoteles regentados por la próspera y bella familia Trump, como sucede este fin de semana en Turnberry<a id="_ednref8" href="#_edn8">[viii]</a>, Escocia, en uno de los dos campos de golf que pertenecen a la empresa familiar dirigida por sus hijos.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.un.org/spanish/law/icc/statute/spanish/rome_statute(s).pdf">https://www.un.org/spanish/law/icc/statute/spanish/rome_statute(s).pdf</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://www.nytimes.com/es/2025/04/08/espanol/estados-unidos/trump-ley-enemigos-extranjeros-deportacion-migrantes.html">https://www.nytimes.com/es/2025/04/08/espanol/estados-unidos/trump-ley-enemigos-extranjeros-deportacion-migrantes.html</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/c0epe2989w9o">https://www.bbc.com/mundo/articles/c0epe2989w9o</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a></a><a href="https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/trump-llego-a-escocia-golf-diplomacia-protestas-y-polemica-por-el-costo-del-viaje-nid25072025/">https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/trump-llego-a-escocia-golf-diplomacia-protestas-y-polemica-por-el-costo-del-viaje-nid25072025/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://es.euronews.com/2025/02/05/como-se-le-ocurrio-a-donald-trump-convertir-gaza-en-la-riviera-de-oriente-proximo">https://es.euronews.com/2025/02/05/como-se-le-ocurrio-a-donald-trump-convertir-gaza-en-la-riviera-de-oriente-proximo</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://cnnespanol.cnn.com/2025/07/25/eeuu/trump-israel-termine-trabajo-hamas-trax">https://cnnespanol.cnn.com/2025/07/25/eeuu/trump-israel-termine-trabajo-hamas-trax</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref7" id="_edn7">[vii]</a> <a href="https://cnnespanol.cnn.com/2023/11/30/por-que-gano-henry-kissinger-premio-nobel-paz-orix/">https://cnnespanol.cnn.com/2023/11/30/por-que-gano-henry-kissinger-premio-nobel-paz-orix/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref8" id="_edn8">[viii]</a> <a href="https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/trump-llego-a-escocia-golf-diplomacia-protestas-y-polemica-por-el-costo-del-viaje-nid25072025/">https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/trump-llego-a-escocia-golf-diplomacia-protestas-y-polemica-por-el-costo-del-viaje-nid25072025/</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=118511</guid>
        <pubDate>Sun, 27 Jul 2025 04:49:02 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[]]></media:description>
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        <item>
        <title>DEL PLEBISCITO A LA CONSULTA POPULAR (III)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/del-plebiscito-a-la-consulta-popular-iii/</link>
        <description><![CDATA[<p>Más allá de todas las vicisitudes y obstáculos que deberá superar la aprobación de la Consulta Popular (CP) en el Senado, vale la pena reflexionar sobre algunas de las principales paradojas que dicho trámite encierra. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Más allá de todas las vicisitudes y obstáculos que deberá superar la aprobación de la Consulta Popular (CP) en el Senado, vale la pena reflexionar sobre algunas de las principales paradojas que dicho trámite encierra.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Primera Paradoja</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera, sin duda, es que siendo un mecanismo que nos permitiría a todos los ciudadanos y ciudadanas decidir directamente sobre asuntos vitales, como el trabajo y su justa remuneración, ahora esa misma CP dependerá de la autorización de sus preguntas en el Senado. Esto significa que nuestra voluntad ciudadana, supuestamente libre y soberana, en realidad se encuentra subordinada a la decisión de los senadores, en quienes solo cree el 10 por ciento de los ciudadanos, según la encuesta de Cultura Política del DANE del 2023<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Congresistas sin credibilidad ciudadana</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es comprensible que los congresistas tengan tan baja credibilidad, pues desde hace 34 años nos están debiendo el Estatuto de Trabajo que ordena el artículo 53 de la Constitución Política. Un Estatuto que deberían haber expedido, pero no lo han hecho porque son personeros del “País Político” y solo corren a reajustar cada año sus honorarios, sin la más mínima consideración y respeto por los trabajadores del “País Nacional”.&nbsp; Según dicho artículo, el Estatuto del Trabajo deberá garantizar: &nbsp;“<em>Igualdad de oportunidades para los trabajadores; <strong>remuneración mínima vital y móvil, proporcional a la cantidad y calidad de trabajo; estabilidad en el empleo</strong>; <strong>irrenunciabilidad a los beneficios mínimos establecidos en normas laborales</strong>; facultades para transigir y conciliar sobre derechos inciertos y discutibles; <strong>situación más favorable al trabajador en caso de duda en la aplicación e interpretación de las fuentes formales de derecho; primacía de la realidad sobre formalidades establecidas</strong> por los sujetos de las relaciones laborales; <strong>garantía a la seguridad social, la capacitación, el adiestramiento y el descanso necesario; protección especial a la mujer, a la maternidad</strong> <strong>y al trabajador menor de edad”</strong>. </em>Algunos de esos principios seguramente serán presentados como preguntas en la Consulta, siempre y cuando el Senado en pleno apruebe la CP.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Segunda Paradoja</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De no hacerlo, entonces estaríamos frente a la segunda y más grave paradoja, la inexistencia de la llamada democracia directa o participativa, pues los ciudadanos no podríamos participar en la CP y se nos arrebataría el derecho a decidir. Nada menos que el derecho al ejercicio de nuestra soberanía reconocida en el artículo 3 de la Constitución. A decir verdad, esa paradoja la origina ese mismo artículo al prescribir que <em>“el pueblo ejerce su soberanía en forma directa o <strong>por medio de sus representantes, en los términos que la Constitución establece</strong>”.</em> Y los congresistas, como representantes nuestros, decidieron mediante la ley estatutaria 1757 de 2015 que la CP solo podría realizarse si la convocatoria era aprobaba por el Senado, según su artículo 20, ordinal d. En conclusión, la tan celebrada y elogiada democracia directa termina siendo un apéndice de la democracia representativa, pues todos los mecanismos de participación ciudadana están subordinados a las decisiones y actuaciones de nuestros representantes. Por eso, esta CP la propone y presenta el presidente Petro, con la firma de todos sus ministros, al Senado en pleno. Ya lo habían hecho antes el presidente Uribe con su fracasado referendo constitucional y Santos con el malogrado Plebiscito del Acuerdo de Paz. Incluso, el referendo contra la corrupción, con firmas ciudadanas, también fracasó, salvo la norma sobre la contratación pública, pues las demás disposiciones no alcanzaron el umbral exigido por dicha ley, mínimo el 25 por ciento del censo electoral entonces vigente. Los anteriores son antecedentes que auguran un incierto resultado a la CP, si se llegare a realizar, pero también expresan la tercera y quizá más sorprendente paradoja: las limitaciones de la soberanía popular y la precariedad del llamado constituyente primario.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>&nbsp;Tercera Paradoja</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin duda, es inevitable la limitación de la soberanía popular, pues la democracia no tolera un soberano absoluto, fácilmente manipulable por líderes carismáticos que se arrogan esa voluntad popular, hablan y deciden en nombre de toda la Nación y casi siempre terminan arruinándola o destruyéndola. Lo hicieron en el pasado Hitler, Mussolini, Stalin y son una amenaza en el presente, tanto en el norte de nuestro continente (Trump), en Centroamérica (Ortega y Murillo), en nuestra frontera (Maduro), en Europa (Orbán), Rusia (Putin), y Oriente Próximo (Netanyahu). En todos esos casos, paradójicamente, en nombre del pueblo, su soberanía y seguridad se escribe, revisa o niega la historia, como trágica y brutalmente sucede hoy en Palestina. Lo insólito es que la materia prima y la víctima propiciatoria de tales “epopeyas” siempre sea el constituyente primario. Que, en la realidad, tiene muy poco de constituyente y demasiado de primario, pues es relativamente fácil manipularlo y atemorizarlo, exacerbando sus prejuicios, odios y miedos mediante el uso de las redes sociales, los algoritmos y ahora la IA. Entonces, sale a votar “verraco” y los resultados terminan siendo, por lo general, frustrantes o desastrosos para el propio constituyente primario, como el Brexit en Gran Bretaña y el plebiscito del Acuerdo de Paz entre nosotros. Quizá ello suceda porque como constituyentes primarios somos muy precarios y hasta impotentes, sin embargo, nos creemos más racionales, preparados y autónomos de lo que realmente somos. Pero, sobre todo, porque tenemos la certeza de que quienes nos representan son unos impostores incompetentes, salvo contadísimas excepciones, que viven a costa de nuestro trabajo, necesidades, frustraciones e ilusiones y casi nunca cumplen sus funciones <strong><em>“consultando la justicia y el bien común”</em></strong>, como les ordena el artículo 133 de la Constitución Política.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Reinvención de la democracia o catástrofe planetaria</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso la democracia representativa, que es la realmente existente, está agónica y cada vez más desprestigiada en todo el mundo. Según reciente sondeo del Latinobarómetro, en Colombia la insatisfacción es del 80 por ciento, solo superada por Perú (91%), Ecuador (87%), Venezuela (84%) y Panamá (83%)<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>. &nbsp;Entonces, creemos ilusamente que la podemos salvar, hasta sustituir y reemplazar con la fantasmagórica democracia directa, como sucedió durante la “primavera árabe”, los indignados en España, los ocupas en Estados Unidos y hasta el estallido social en nuestro país. Pero el asunto es mucho más complejo y de largo aliento. Es un desafío histórico que nos exige a todos reinventar la democracia y ello comienza por nuestra formación y responsabilidad ciudadana y la de por lo menos cuatro generaciones más, capaces de disputar el sentido de la vida pública y la dirección de los Estados a la nueva clase de cleptócratas tecnológicos (Musk, Bezos, Zuckerberg) que roban y manipulan la voluntad ciudadana junto a soberbios cacócratas autocráticos al mando del Estado (Trump). Abundan en la actualidad y gobiernan como mercaderes de los bienes públicos, desmantelan Estados, devastan el planeta, rearman sus huestes aumentando el despilfarro del gasto militar y ordenan impunemente crímenes de guerra. Lo hacen porque en su Hybris han perdido toda noción del derecho internacional, de la dignidad humana, la sacralidad de la vida y libertad de los pueblos, pero sobre todo porque olvidan la fragilidad perenne de lo existente, comenzando por la estulticia de ellos mismos y sus delirantes metas.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://microdatos.dane.gov.co/index.php/catalog/822">https://microdatos.dane.gov.co/index.php/catalog/822</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://www.larepublica.co/globoeconomia/la-democracia-esta-perdiendo-fuerza-entre-gobiernos-de-la-region-latinoamericana-3688611">https://www.larepublica.co/globoeconomia/la-democracia-esta-perdiendo-fuerza-entre-gobiernos-de-la-region-latinoamericana-3688611</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=113733</guid>
        <pubDate>Sat, 29 Mar 2025 16:25:48 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>El Nietzsche de Fernando González: una filosofía de la personalidad para Suramérica.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/filosofia-y-coyuntura/el-nietzsche-de-fernando-gonzalez-una-filosofia-de-la-personalidad-para-suramerica/</link>
        <description><![CDATA[<p>El escritor antioqueño hizo una recepción creativa y contextualizada de Nietzsche. Lo usó como instrumento de crítica a la hegemonía conservadora y católica en Colombia, y como punto de partida de su filosofía de la cultura o de la personalidad, lo que desemboca en una filosofía para Suramérica. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Uno de los hitos más significativos de la recepción de Nietzsche en Colombia fue la que hizo el escritor antioqueño Fernando González. Esta recepción se realiza en un contexto de hegemonía conservadora donde aún soplaban los vientos de La Regeneración. Recordemos que en 1887 el gobierno de Rafael Núñez firmó un concordato con la Santa Sede en el cual el catolicismo es declarado la religión oficial del país y donde a la iglesia se le otorgó el poder de controlar la educación, lo cual ocurrió cuando Monseñor Rafel María Carrasquilla asume la Secretaría de Instrucción Pública. El papel censor de la iglesia se prolongaría, como veremos, durante la hegemonía conservadora hasta 1930. Esto explica que en 1910 el Padre Pablo Ladrón de Guevara en un libro titulado <em>Novelistas buenos y malos, </em>que era una especie de index criollo, sostuviera:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Este alemán de la segunda mitad del siglo XIX se las echaba de filósofo, y no faltan quienes por tal le tienen. A nuestro juicio tanto se parece a un filósofo como el vinagre al vino. Sus doctrinas son inmorales, impías y blasfemas. Cualquiera podía ver desde el principio la locura de Nietzsche, pero muchos, ni aun después de verle en una casa de locos y morir loco, se acaban de persuadir de que lo estaba […] Su lenguaje es muchas veces zafio, grosero y siempre necio. (Ladrón, 1998, p. 300). </p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Pues bien, para la época Fernando González contaba con 15 años y estudiaba en el colegio jesuita San Ignacio de Medellín. En 1911 en la carta de expulsión, el colegio argumenta:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Comenzando apenas sus estudios de filosofía y no bien cimentados aún sus principios religiosos, ha leído con verdadera pasión obras de Voltaire, Víctor Hugo, Kant y sobre todo Nietche (sic), las cuales han apagado en su entendimiento la luz de la fe y han secado en su corazón todo temor saludable. No cree […] en la divinidad de Jesucristo ni menos en la Iglesia Católica. Imbuido en las ideas de Nietche (sic), sostiene que hasta ahora los hombres han estado cegados con falsas preocupaciones, como el infierno […] esto ha sostenido a su profesor de filosofía, el P. Quirós y en parte también al Rdo. Padre Rector, sin admitir razones de ninguna clase. (Torres, E. 1991). &nbsp;</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Ya en 1916, cuando González contaba con 21 años, publicará su libro <em>Pensamientos de un viejo</em> y redactará <em>El payaso interior. </em>En estos la presencia de Nietzsche es clara. Esa presencia continuará en las obras posteriores a 1929, como <em>Viaje a pie</em>, y en otras como <em>El hermafrodita dormido</em> de 1933, <em>El remordimiento </em>de 1935 y <em>Los negroides</em> de 1936. Ahora, ¿qué recepción hizo González de Nietzsche? ¿Cómo <em>usó</em> su pensamiento? A nuestro juicio, de dos formas: a) como un instrumento de crítica a la hegemonía conservadora, al papel de la iglesia y a la perversión del cristianismo militante, y b) como punto de partida de su filosofía de la cultura, la personalidad o la egoencia, que termina siendo una propuesta para América Latina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el primer caso, González hace una crítica al poder de la iglesia, a su papel pastoral sobre la vida. Al respecto dice: “en el llamado clericalismo conservador, desde 1886, el sacerdote era el amo de la mujer, del hogar, la escuela, la vida toda”. González criticaba el amplio gobierno sobre la vida y la población que ejercía la iglesia, a la vez que denunciaba su abominable y descarado amor por la riqueza y el lujo. Pero su crítica al régimen no solo se debía a su centralismo, su intolerancia, su manipulación de la educación y su moralismo recalcitrante, sino que tenía fundamentos filosóficos de tinte nietzscheano. En efecto, para González, el cristianismo católico e histórico despotenciaba la vida, negaba la carne, maltrataba al cuerpo, absolutizaba los valores, y enseñaba la vergüenza. Era, además, una negación del cristianismo primitivo. En <em>El payaso interior </em>sostuvo:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">El hombre no debe avergonzarse de sí mismo […] La religión cristiana, que considera pecado la mayor parte de los actos naturales, pues el cuerpo es para ella una mancha, una deshonra, es la verdadera corruptora de los hombres. No envíes a vuestros hijos a colegios de religiosos, pues allí sólo aprenderán a tener vergüenza. (González, 2005, p. 88).</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, como advertí, Fernando González hará una recepción crítica de Nietzsche, específicamente, hará una reapropiación creativa que le permitirá ponerlo como fundamento de lo que él llamó una filosofía de la cultura, de la personalidad o de la egoencia. Esto le posibilitará a González pensar situadamente el destino de América Latina. Su punto de partida es la idea de que desde el “descubrimiento” de 1492 y gracias al papel de instituciones como la Iglesia, el americano ha adquirido un complejo de hijo de puta, esto es, un sentimiento de inferioridad que le ha apachurrado la personalidad y que lo ha convertido en un ser inseguro, imitador, simulador. Dado que no podemos crear, simulamos, importamos e imitamos. A eso se debe la vanidad, la vacuidad, de nuestra personalidad. Por eso mismo, se necesita un trabajo sobre el individuo, un trabajo sobre sí mismo, un método de perfeccionamiento (González, 2014). Y es en este empeño donde la filosofía vitalista de Nietzsche va a ser clave.</p>



<p class="wp-block-paragraph">González acoge el vitalismo de Nietzsche. La idea de que la vida es superación, movimiento, va más allá de sí misma, lucha contra las adversidades y sobre pasa obstáculos. Por eso dice: “siempre es la fuerza vital la que domina” (González, 2013, p. 47-48). Así mismo, el individuo es un experimento, un devenir, un campo abierto, movido por una lucha de instintos, pulsiones, fuerzas y energías.&nbsp;&nbsp; Por eso, la cultura misma no es otra cosa que un método de perfeccionamiento, de control y encausamiento de esas energías que nos constituyen y atraviesan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si en la <em>antropogénesis</em> el ser humano inicia imitando a otros, y luego después puede expresarse a sí mismo, adquirir personalidad, en Suramérica también es posible dar ese paso desde la simulación, la imitación, a la cultura, a un individuo fuerte, libre, creativo que se autoexprese, que esculpa sobre sí mismo con control de sí y sus energías. De ahí que la tarea del hombre sea pasar del estado imitativo al estado de la cultura, entendida ésta como “abandonar lo simulado”. En su pensamiento la cultura es entendida como un conjunto de “métodos y disciplinas para encontrarse” a sí mismo, para superarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este tránsito del individuo vano, masa, gregario, imitador, a un individuo superior, es lo que él llama el paso de la vanidad a la egoencia. El egoente es, en pocas palabras, el superhombre. Pero ese superhombre es un proyecto, no una realidad, y debe construirse en América. El primer superhombre de América fue Bolívar, quien tenía claro lo que quería y lo que deseaba y tuvo las energías vitales para dar los primeros pasos hacia ese fin.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta apuesta por el individuo, Fernando González rechazó la relación de Nietzsche con el fascismo, tal como lo hacía en esta misma época el filósofo barranquillero Julio Enrique Blanco, otro lector del autor del Zarathustra. Recordemos que González fue diplomático en los años treinta en Italia y en Marsella, y pudo seguir de cerca los fenómenos políticos europeos, por eso hay también en su pensamiento una crítica a la civilización técnica y sus engranajes, algo también presente en el mismo Nietzsche. González criticó fuertemente el sometimiento al que el fascismo sometía al individuo. De ahí su crítica a Mussolini a quien despreciaba profundamente. En el fascismo el individuo era aplastado por el Estado. González decía que Nietzsche “no aprobaría el fascismo, doctrina en que el Estado es la única realidad” (González, 2016, p. 164). Para el colombiano, como para Nietzsche, el Estado y la sociedad solo son medios para la realización del individuo. De hecho, para Nietzsche, el Estado debe estar al servicio del individuo y la cultura, por eso el pensador alemán fue un gran crítico del Estado socialista y promovió, más bien, un Estado que interviniera lo menos posible, lo que no implica adscribir a Nietzsche al liberalismo o como simpatizante de la burguesía. González pensaba lo mismo para la realidad colombiana, lo cual quería decir, también, que se debía romper la relación iglesia-Estado, pues </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">“La religión quiere anular al individuo, QUE ES UNA BESTIA INDÓMITA, y por eso predica la ESTATOLATRÍA” (González, 2019, p. 47).</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En síntesis, Fernando González hizo una apropiación creativa de Nietzsche, contextualizada, y fue influido por su manera de escribir, fragmentaria; como Nietzsche, criticó el cristianismo, denunció su dogmatismo, su odio por el cuerpo, la carne, la vida, su absolutización de los valores; criticó el gregarismo y acogió su idea de la ascesis como un trabajo sobre sí mismo; promovió la superación del individuo, la lucha por la cultura, su crítica de la estadolatría, entre otros aspectos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con todo, González pensaba que el futuro estaba en América, con un nuevo tipo de ser humano que él llamaba el gran mulato, egoente, creador, libre, con un compromiso con los países de este continente. González no asumió la totalidad de la filosofía de Nietzsche, pues defendió el papel del cristianismo primitivo, el valor disciplinador de ciertas religiones y, contra Nietzsche, le dio un papel positivo a la compasión y al remordimiento. El remordimiento no era ese puñal en la carne debilitador de la vida, sino un medio para auto-superarse e ir más allá de las faltas pasadas. Incluso, al final de su vida, llegó a acercar a Nietzsche a Cristo, como dos grandes hombres, aduciendo que Nietzsche envidiaba a Cristo y por eso mismo quería ser como él. González llegó a afirmar:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;En la iglesia pensé que la doctrina del superhombre, la terrena, se conforma con la de Cristo, a saber: hay que vivir cada segundo en belleza, eternamente. Hacerlo todo muy bien. Ser eternos ya, aquí. […] Dios está todo aquí&#8221; (citado en Quintero &amp; Salamanca, 2025). </p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencias</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">González, F. (2005). El payaso interior. Medellín: Fondo Editorial Universidad EAFIT.</p>



<p class="wp-block-paragraph">González, F. (2013). Viaje a pie. Medellín: Fondo Editorial Universidad EAFIT, Corporación Otraparte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">González, F. (2014). Los negroides. Ensayo sobre la Gran Colombia. Medellín: Fondo Editorial EAFIT, Corporación Otraparte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">González, F. (2016). <em>El hermafrodita dormido. </em>Fondo editorial Universidad EAFIT, Corporación Otraparte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">González, F. (2019). <em>Una tesis. El derecho a desobedecer. </em>Medellín: Fondo editorial Universidad EAFIT, Corporación Otraparte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ladrón, P. (1998). <em>Novelistas buenos y malos. </em>Planeta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quintero, C. &amp; Salamanca, L. (2025). El filósofo caminante y su sombra nietzscheana:  Fernando González como lector de Nietzsche. <em>Revista Presencias, Saberes Y Expresiones</em>,3(3).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Torres, E. (1911). Carta de expulsión del colegio San Ignacio. Archivo Corporación Fernando González- Otraparte. En: <a href="https://www.otraparte.org/fernando-gonzalez/imagen/facsimiles/carta-de-expulsion-colegio-san-ignacio/">https://www.otraparte.org/fernando-gonzalez/imagen/facsimiles/carta-de-expulsion-colegio-san-ignacio/</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=112634</guid>
        <pubDate>Sun, 09 Mar 2025 14:28:34 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El Nietzsche de Fernando González: una filosofía de la personalidad para Suramérica.]]></media:description>
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        <title>Regalos infames</title>
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        <description><![CDATA[<p>Los regalos se dan por amor, gratitud, reconocimiento o para generar en el otro esto mismo; sin embargo, hay regalos que a pesar de tantas bondades simbolizan algo infame. En estos días dos han hecho noticia: el que le dio el presidente de Argentina Javier Milei a Elon Musk y el que le dio el [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Los regalos se dan por amor, gratitud, reconocimiento o para generar en el otro esto mismo; sin embargo, hay regalos que a pesar de tantas bondades simbolizan algo infame. En estos días dos han hecho noticia: el que le dio el presidente de Argentina Javier Milei a Elon Musk y el que le dio el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu a Trump.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Milei, en una ceremonia que da vergüenza verla, le entrega a Elon Musk una motosierra, con los gestos de quien entrega una guitarra eléctrica. Es vergonzoso verlos a ambos saltando de alegría, imitando los movimientos de las estrellas del Rock con el “juguete” cuyos colores también recuerdan a los de las motos Harley- Davidson: roja y plateada, ¡y la motosierra estaba que echaba chispas! Dos adolescentes tontos, pero poderosos, pero peligrosos. La motosierra venía con la inscripción “Viva la libertad, carajo”, Musk la levantó en el escenario y exclamó “¡La motosierra de la burocracia!”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo el mundo sabe que en Latinoamérica la motosierra es símbolo de la deforestación del Amazonas, y en Colombia es símbolo de las torturas y amedrantamientos, comunes en las luchas armadas. Con las motosierras se ha descuartizado a hombres y mujeres frente a sus familias para aterrorizar a pueblos enteros. No puede haber un símbolo más infame que ese. El propósito del regalo era aplaudir los recortes presupuestales que está haciendo Musk en USA.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay un regalo que no intenta simbolizar algo que puede ser tomado por muchos como positivo, como eso del recorte de presupuesto: el bíper que le dio Netanyahu a Trump. No puede uno creer que alguien se atreva a hacer tal cosa. Hacer alarde de ¡un acto criminal! Netanyahu se vanagloria de sus crímenes. Este fue un acto terrorista por excelencia, asqueroso y condenable. En septiembre de 2024 la inteligencia militar israelí hizo que a las personas que cargaran un bíper con ciertas características les sonara a una cierta hora, y al contestarlo, les explotaba. Con esta demoníaca idea asesinaron treinta y nueve personas e hirieron cerca de tres mil inocentes. Muchos médicos y personal de los hospitales, señoras, niños familiares de los dueños de los bíperes perdieron un ojo, el oído, media cara, una pierna, la vida. El bíper de oro tiene un mensaje que dice: “Presiónalo con las dos manos”. Si hay un acto terrorista por excelencia es este. Será condenado si Israel pierde esta guerra pues la justicia solo cae sobre los perdedores. Es tan infame su regalo que sería semejante a que Adolf Hitler le hubiera regalado a Benito Mussolini los dientes con oro que les arrancaron a sangre fría a los judíos, antes de meterlos a los hornos crematorios.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="1010" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/03/Screenshot-2025-02-10-163649-1010x1024.png" alt="" class="wp-image-112317" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El regalo de Netanyahu a Trump recuerda el acto grotesco practicado en algunas culturas antiguas: el de regalar a los líderes victoriosos, como trofeos de guerra, las cabezas humanas de los vencidos. Los jíbaros, grupo indígena de la Amazonía, conocía y practicaba la técnica para reducir y preservar cabezas. En el futuro no faltará quien les hará un encargo…</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ana Cristina Vélez Caicedo</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=112316</guid>
        <pubDate>Sun, 02 Mar 2025 10:50:44 +0000</pubDate>
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        <title>Nacionalismo imperial</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/destellos-de-un-mundo-en-mutacion/nacionalismo-imperial/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si se tratara de escoger, con la votación libre de los ciudadanos de todos los países, un “presidente del mundo“, muy posiblemente no saldrían elegidos ni el de Rusia, ni el de China, ni el de los Estados Unidos, quienes a juzgar por su talante y las muestras de sus ambiciones bien quisieran tener la [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
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<p class="wp-block-paragraph">Si se tratara de escoger, con la votación libre de los ciudadanos de todos los países, un “presidente del mundo“, muy posiblemente no saldrían elegidos ni el de Rusia, ni el de China, ni el de los Estados Unidos, quienes a juzgar por su talante y las muestras de sus ambiciones bien quisieran tener la oportunidad de gobernar el globo completo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por fortuna el mundo no necesita un presidente, pues nadie podría con esa carga y sería lamentable que tanta gente, de tantos países, llegara a tal grado de alienación como para encargarle a una sola persona, y mucho menos a uno de los tres mencionados, la orientación del destino universal.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien nuestra época está colmada de fenómenos que pueden resultar agobiantes y confundir a la gente y a los conductores de naciones, la manera de afrontarlos no puede ser la que señale uno u otro jefe con ínfulas de inspirado, de esos que creen saber de todo y merecer poderes ilimitados. Algo debe quedar de la experiencia de tantos esfuerzos democráticos, y de las heridas de dictaduras criminales del siglo pasado, para que sea posible evitar que personajes parecidos a los de entonces lleguen a hacer el daño propio de una autocracia con propósitos universales en el Siglo XXI.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vivimos un momento de la historia en el que están en crisis conclusiones a las que se llegó de manera entusiasta y superficial, al finalizar la Guerra Fría. Una de ellas es la supuesta apoteosis absoluta e indiscutible del capitalismo, con la globalización de un sistema considerado como gran vencedor de la competencia con el “socialismo real” y único practicable y sostenible hacia el futuro. Apoteosis que nunca se produjo como lo esperaban sus predicadores, bajo el impacto de los defectos sociales propios del modelo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">También está bajo fuego, en algunos casos amigo, el paradigma de la democracia occidental. Paradigma no ha podido encontrar nido en sociedades de trayectoria milenaria bajo otras modalidades de ejercicio del poder. Aún en democracias que se creían consolidadas, crece la insatisfacción por el modelo tradicional de representación popular, que se considera inadecuado o incapaz de responder con pertinencia, eficiencia y prontitud a las aspiraciones de la gente.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin límites de sistema, crece el descontento con los gobiernos y con la clase política, desconectados de las profundidades de cada nación. La gente del común siente que la atención prioritaria del Estado se orienta al manejo de la economía, camino por el cual resultan siempre beneficiados los poderosos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio del desconocimiento y el escepticismo tradicionales, crece también la animadversión hacia las instituciones internacionales, alimentada con la interferencia de organismos supranacionales en la vida cotidiana de regiones y aldeas. Fenómeno que presenta un cuadro preocupante para la supervivencia de entes como la Unión Europea, cuyo mérito pacificador en el continente más violento del Siglo XX desconocen las nuevas generaciones.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se abre paso una crítica creciente al manejo de la post Guerra Fría en la Europa Oriental, en medio de los temores por la recuperación de espacios por parte de Rusia, para cuyos gobernantes resultó inadmisible la desbandada de los países del Pacto de Varsovia que corrieron a llamar a la puerta de la Unión Europea y de la OTAN. Se dice que Occidente fue arrogante hasta el punto de menospreciar a Rusia, y que el resentimiento de esta última por ese trato, y el deseo de recuperar espacios de influencia, llevó a la Guerra de Ucrania.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez la más preocupante de las señales de nuestra época sea la llegada al poder de una generación de personajes “mussolinianos”, como el de Estados Unidos, que se creían desaparecidos del mundo políticamente civilizado. Así se deduce de la falta de respeto por el Estado de Derecho, el desdeño hacia la verdad, y la tendencia a manejar problemas con medidas unilaterales y no mediante el diálogo democrático y la negociación respetuosa entre contradictores internos y exteriores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo esto se presenta en momentos en que la globalización, puesta ahora por algunos en entredicho, y considerada por otros la mejor forma de hacer que el mundo funcione, se ha convertido en epicentro de una discusión llamada a definir la carrera por el predominio de un nuevo otro país en el siglo XXI.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De los dos finalistas en esa carrera, China desea cabalgar sobre la globalización para influir de manera cada vez más contundente en todos los escenarios. Mientras tanto, los Estados Unidos parece que quisieran, bajo la actual administración, reemplazar la globalización por su ejercicio imperial. Con el ingrediente de que lo que suceda dentro y fuera del ámbito territorial de ese país, puede todavía traer consecuencias de carácter global.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese contexto resultan preocupantes, hacia adentro, las decisiones del nuevo presidente sobre la nacionalidad por nacimiento, el desmonte brutal e improvisado del aparato administrativo de la administración pública central, la entronización de un magnate de empresa privada como cirujano de la estructura del Estado Federal, la arbitrariedad en el manejo presupuestal, la muerte por asfixia de entes estatales y la venganza contra oponentes políticos o investigadores judiciales, todo pasando por encima de la Constitución, con la complicidad implícita y el silencio del Partido Republicano, mayoritario en el Congreso.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hacia afuera, resulta infortunada, en la perspectiva del futuro, la pretensión de dar órdenes y anunciar medidas en todos los tableros posibles, en distintos continentes. Como si se tratara de ejercer una presidencia imperial de la cual dependiera el destino del mundo, se sanciona o se premia, se usa un lenguaje de descalificación, se desconocen afinidades y se destruyen alianzas y amistades. Con lo cual todo lo que se consigue es el fortalecimiento de las opciones de los enemigos y el surgimiento de alternativas diferentes de la “americana” en materia de alianzas internacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La siembra de tempestades y conflictos internos y exteriores, en ejercicio de un revisionismo que busca construir el futuro sobre la base de un pasado indefinido que cada quien puede interpretar como quiera, lleva inocultable contenido populista que, con la presencia de falsedades, fortalece un resentimiento inocultable hacia el presente, y aprovecha las grietas del anquilosamiento burocrático, el gigantismo estatal, la opacidad del gasto público en ciertos sectores y la tradición tendenciosa de medios de comunicación hasta ahora intocables.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No deja de ser fascinante el espectáculo de un presidente que trabaja febrilmente en busca del cumplimiento de sus promesas y de sus inventos posteriores a la elección, cuando tiene conciencia de que a la mitad de su mandato sería ya octogenario. Condición angustiosa de lucha contra el tiempo que muy pocos gobernantes han tenido que afrontar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También será fascinante observar cómo, en lo interno, el Estado de Derecho reacciona ante el asedio y el irrespeto, en el país que se ufana de haber inventado la consagración formal del equilibrio de poderes. Será interesante ver en qué terminará el intento de desmonte del esquema tradicional del gobierno federal por parte de inexpertos, hasta dónde será capaz el sistema judicial de defender la Constitución, hasta dónde llegará la somnolencia del Congreso, qué tanto queda del Partido Demócrata, cómo defienden sus fueros los Estados y qué tanto éxito llegue a tener el remplazo de burócratas por programas de inteligencia artificial.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y frente al mundo, hasta dónde puede llegar el cumplimiento de los propósitos de ejercicio de poder internacional con tono imperial. Es decir, si por la razón o la fuerza Canadá termina siendo de verdad un Estado de los Estados Unidos, si el Canal de Panamá vuelve a ser manejado como a principios del Siglo XX, si Gaza se convierte en lugar de recreo, con torres y campos de golf marca Trump, y si los palestinos emprenden una vida feliz en Egipto y Jordania, después del cumplimiento de las amenazas proferidas contra esos dos países por no acatar el designio imperial. Más las cosas que en adelante se le ocurra proponer a quien se cree presidente del mundo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez, ante la desmesura verbal, la provisionalidad de medidas que se toman hoy y mañana se cambian, la imposibilidad de cumplir a la vez tantos propósitos, y el rechazo abierto a las pretensiones de un nacionalismo imperial, habrá que juzgar la era que se inició el 20 de enero más por las actuaciones que por las palabras incontables del nuevo presidente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre tanto, con el aislacionismo selectivo, el desprecio por amigos y aliados naturales y el comportamiento de espadachín que tiene en la mano el arma aparentemente infalible de los aranceles, no deja de ser preocupante que el tono de la nueva administración de los Estados Unidos propicie no solamente un contagio de autoritarismo, expansionismo y arreglos de cuentas fronterizos que termine por acabar viejas amistades y alianzas, sino el surgimiento de una amplia e inédita reacción anti americana difícil de revertir. Mientras los Estados Unidos les hacen a otras potencias el favor de avanzar en todos esos espacios de poder que por una u otra razón van quedando vacíos. Con lo cual el deseo de “hacer a América grande otra vez” podría terminar en lo contrario.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Eduardo Barajas Sandoval</author>
                    <category>Destellos de un mundo en mutación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=111496</guid>
        <pubDate>Tue, 11 Feb 2025 03:46:57 +0000</pubDate>
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        <title>Estamos bien advertidos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/destellos-de-un-mundo-en-mutacion/estamos-bien-advertidos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Pocas veces en la historia el inicio de un nuevo gobierno ha despertado tanta expectativa, tantas esperanzas y tantos temores, no sólo en el país donde tendrá lugar sino más allá de sus fronteras.&nbsp; Gracias a los medios de comunicación y a un exitoso sentido de manejo de la política como espectáculo, especialidad de quien [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pocas veces en la historia el inicio de un nuevo gobierno ha despertado tanta expectativa, tantas esperanzas y tantos temores, no sólo en el país donde tendrá lugar sino más allá de sus fronteras.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gracias a los medios de comunicación y a un exitoso sentido de manejo de la política como espectáculo, especialidad de quien fue elegido, el retorno a la Casa Blanca de un antiguo presidente se presenta como un momento crucial de la vida contemporánea. Aunque no es descartable que, después de todo, el hecho no revista ante la historia mayor trascendencia.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo cierto es que para el mundo no puede ser indiferente que una u otra persona ocupe la presidencia de los Estados Unidos, sea por afinidad o desacuerdo respecto de quien gobierne el país que encabeza el tropel de la economía mundial, ejerce influencia política en variados escenarios y cuenta con los mejores arsenales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tanto al interior de ese país, como en diferentes parajes de todos los continentes, las emociones y las expectativas están divididas. A ello conducen los anuncios vehementes de quien regresa al poder con propósitos de reivindicación de un pasado grandioso, aunque indefinido, que piensa revivir con carácter autoritario y vengativo hacia quienes considera súbditos o enemigos internos en su país, y con aspiraciones imperiales hacia el resto del mundo. Basta mirar con atención la nueva fotografía oficial del presidente entrante para advertir el ánimo con el que, a sus 78 años, comienza su nueva presidencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay quienes votaron por Trump seducidos por la fuerza comunicativa que logró conseguir al publicitar su nombre en programas de televisión, campos de golf, hoteles, casinos, edificios y aviones. Otros lo apoyaron pues desean ver el país de “inmigrantes buenos” limpio de “inmigrantes indeseables”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También lo apoyaron quienes están hastiados del discurso arrollador, y hasta ahora poco controvertido, de la cultura “woke”, que quieren ver proscrita para volver a las raíces del fundamentalismo cristiano y protestante, con sus tradicionales valores de familia, comunidades y clasificación de géneros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la lista figuran también supremacistas blancos, racistas de todo tipo, armamentistas, anti Estado, anti medios de comunicación tradicionales, anti regulaciones que frenen el torrente del capitalismo desaforado, anti medidas ecológicas, anti nuevas energías, aislacionistas, “suficientistas”, segregacionistas, y desencantados y molestos con la clase política. Todos seguro de buena fe, con el común denominador cultural de la aspiración a una vida placentera y barata, al ritmo del consumismo, bajo la ley del más fuerte y la divisa de “sálvese quien pueda”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Joe Biden, a quienes muchos culpan de la derrota de su partido por no haber cumplido su promesa de irse a tiempo, para que se hubiese podido escoger democráticamente un candidato capaz de enfrentar al republicano, cargado de cuentas con la justicia, sabe muy bien que medio país ve las cosas de otra manera y no ha desaparecido del escenario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En su mensaje de despedida, el presidente saliente hizo advertencias que vale la pena reseñar y tener a la mano mientras se desarrolla la anunciada sucesión de hechos de cuatro años bajo un gobierno exótico que aspira a impactar al mundo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Advirtió sobre lo que llamó “peligrosa concentración de poder en manos de unas pocas personas ultra ricas y las peligrosas consecuencias que puede tener si no se controla su abuso de poder”. Sostuvo que en los Estados Unidos está surgiendo “una oligarquía de extrema riqueza, poder e influencia que literalmente amenaza toda nuestra democracia, nuestros derechos y libertades básicos y la oportunidad justa para que todos salgan adelante”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Protestó contra las “poderosas fuerzas” que pretenden desmontar las medidas tomadas para afrontar la crisis climática, para servir a sus propios intereses. Y dio la señal de alarma ante el peligro que para una democracia representa “la concentración de poder y riqueza, que erosiona el sentido de unidad y de propósito común y causa desconfianza y división”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A la manera de Dwight Eisenhower, cuando al salir de la presidencia en 1961 advirtió sobre el advenimiento de una alianza militar – industrial que marcaría el ritmo de su país y el tono de ejercicio de su liderazgo internacional, Biden mostró preocupación por “el posible surgimiento de un complejo tecnológico-industrial que podría suponer peligros reales para nuestro país”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dijo que “los estadounidenses están siendo sepultados bajo una avalancha de información errónea y desinformación que facilita el abuso de poder”, que “la prensa libre se está desmoronando, los editores están desapareciendo, las redes sociales están renunciando a la verificación de los hechos, y la verdad está siendo ahogada por mentiras que se dicen para obtener poder y ganancias”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante todo eso, pidió que se llame a cuentas a las plataformas de redes sociales y que la Inteligencia Artificial, en lugar de representar amenaza a los derechos, la forma de vida y la privacidad, sea segura, confiable y buena para toda la humanidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También resaltó la importancia de la división de poderes y reclamó reformas fiscales para que los multimillonarios sean obligados a “pagar lo que les corresponde”, se regulen mejor las contribuciones a las campañas políticas, se limite el periodo de los jueces de la Corte Suprema y se prohíba a los congresistas negociar acciones de empresas mientras ocupen sus curules.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como corolario de sus propuestas de reformas, que en todo caso no pudo hacer durante su mandato, pidió, como con nombre propio, una reforma constitucional que elimine la inmunidad del presidente de la Unión mientras esté en el cargo, sobre la base de que “el poder del presidente no es ilimitado ni absoluto, y no debería serlo”. Algo razonable desde el punto de vista de la igualdad de los ciudadanos ante la ley, e importante para la supervivencia de la democracia, aunque parezca por ahora un detalle del fragor de la batalla política en la que puede terminar inmiscuida una Corte Suprema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El eventual cumplimiento de estas admoniciones, hechas desde la misma cumbre del poder que cambiará de manos el 20 de enero, significaría una mutación importante hacia una acelerada división social, generadora de duras confrontaciones sociales hasta ahora inéditas de los Estados Unidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hacia el resto del mundo, además del reiterado menosprecio por los aliados europeos, la amenaza del uso del arma de los aranceles y el énfasis en el freno a las ambiciones globales de China, los anuncios del nuevo presidente respecto de Groenlandia, Panamá, Canadá y el Golfo de México, evocan los de la jefatura del gobierno alemán en la primera parte del siglo XX, y de manera más precisa aquella época, entre 1870 y 1936, en la que Gran Bretaña, Francia, Italia, y los mismos Estados Unidos, adoptaron propósitos imperiales para a asegurar ventajas económicas y estratégicas, que justificaron como si le estuvieran prestando un servicio a la humanidad. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Los anuncios referidos recuerdan el de Jules Ferry, primer ministro de Francia en 1885, para justificar la toma de Madagascar. También el de Joseph Chamberlain, Secretario para las Colonias, cuando dijo que los británicos eran la raza gobernante mejor preparada para civilizar naciones atrasadas. Y el argumento de Mussolini cuando quiso hacer a Italia grande, en memoria del Imperio Romano, y se lanzó a la conquista de las que hoy son Libia, Eritrea, Somalia y Etiopía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A la manera de las viejas potencias imperiales, las propuestas de ahora son expresión de creencias concebidas con ínfulas de todopoderoso, que buscan crear un estado de opinión interno favorable a esas aventuras, como elemento fundamental, reiterado en todos los imperios, de alimentar ambiciones populares de superioridad y “grandeza”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En pocas horas comenzará para unos el festín y para otros el desasosiego del desarrollo del nuevo gobierno de los Estados Unidos. Por ahora, se viven los días de euforia que son consecuencia del triunfo electoral, mientras llega la hora de resolver problemas que no figuraban en ningún programa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ojalá podamos ver terminada en 24 horas la guerra de Ucrania. Por lo demás, los contadores están en ceros mientras se esperan los resultados de la baja generalizada y sostenida del costo de vida, el triunfo en la “guerra de aranceles”, la deportación más grande de la historia, el intento de hacerse a Groenlandia, la retoma del canal de Panamá y la anexión del Canadá como un Estado más de la unión, en contra de la soberanía de la Gran Bretaña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo mundo está plenamente advertido de la posible ocurrencia de cosas que hace poco eran inimaginables. Aunque jamás hay que descartar la reiteración del “parto de los montes”.</p>
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        <author>Eduardo Barajas Sandoval</author>
                    <category>Destellos de un mundo en mutación</category>
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        <pubDate>Sat, 18 Jan 2025 23:19:54 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Estamos bien advertidos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Barajas Sandoval</media:credit>
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