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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 14 Apr 2026 20:23:22 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de mundial+de+brasil+2014 | Blogs El Espectador</title>
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        <item>
        <title>Los compromisos para reducir deforestación al 2030 aún están lejos de cumplirse &amp;#124; INFORME</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/los-compromisos-para-reducir-deforestacion-al-2030-aun-estan-lejos-de-cumplirse-informe/</link>
        <description><![CDATA[<p>“En 2024, los bosques siguieron sufriendo una destrucción a gran escala con una pérdida permanente de casi&nbsp;8.1 millones de hectáreas&nbsp;en todo el mundo”, indica el informe anual de&nbsp;Evaluación de la Declaración sobre los Bosques 2025, un estudio que mide el progreso de los compromisos globales de países, empresas e inversores para detener la deforestación y [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Según el estudio anual de Evaluación de la Declaración sobre los Bosques 2025, los bosques mundiales siguen en crisis.</em></li>



<li><em>Se calcula que en 2024 los bosques sufrieron una pérdida de 8.1 millones de hectáreas en todo el mundo.</em></li>



<li><em>El principal factor de la deforestación es la expansión de la agricultura, pero también están la minería y los incendios forestales.</em></li>



<li><em>Pese a las cifras desalentadoras, los expertos confían en que durante la COP30, que se inicia el lunes 10 de noviembre, se pueda establecer un marco viable para detener y revertir la deforestación.</em></li>
</ul>



<p>“En 2024, los bosques siguieron sufriendo una destrucción a gran escala con una pérdida permanente de casi&nbsp;<strong>8.1 millones de hectáreas</strong>&nbsp;en todo el mundo”, indica el informe anual de&nbsp;<a href="https://forestdeclaration.org/resources/forest-declaration-assessment-2025" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Evaluación de la Declaración sobre los Bosques 2025</a>, un estudio que mide el progreso de los compromisos globales de países, empresas e inversores para detener la deforestación y restaurar los bosques para 2030.</p>



<p>El estudio también presenta otras cifras preocupantes, como que la pérdida de bosques está&nbsp;<strong>3.1 millones de hectáreas</strong>&nbsp;por encima de la pérdida máxima prevista para cumplir el objetivo planteado para 2030. Y en cuanto a la degradación, los datos indican que en 2024&nbsp;<strong>se degradaron 8.8 millones de hectáreas de bosques tropicales húmedos</strong>, más del doble del nivel anual considerado para detener la degradación para 2030. Estos datos reflejan que los compromisos para el final de esta década están lejos de cumplirse.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_262649"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/07/17102453/deforestacion-colombia-guaviare-causas-2.jpg" alt="Foto aérea de deforestación en Guaviare, Colombia" class="wp-image-262649" /><figcaption class="wp-element-caption">La deforestación de bosques tropicales remotos y prístinos alcanzó los 6.7 millones de hectáreas en 2024. Foto: cortesía Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible</figcaption></figure>



<p>“Cada año, la brecha entre los compromisos y la realidad se amplía, con impactos devastadores en las personas, el clima y nuestras economías.&nbsp;<strong>La deforestación no ha disminuido significativamente desde el comienzo de la década</strong>, y ya hemos recorrido la mitad del camino», dice Erin Matson, autor principal del estudio publicado por una coalición de organizaciones de la sociedad civil.</p>



<p>El informe también detalla que el principal factor de la deforestación es la&nbsp;<strong>expansión de la agricultura</strong>, que representa alrededor del&nbsp;<strong>86 % de la pérdida de bosques</strong>&nbsp;en la última década. Otro factor importante y creciente es la&nbsp;<strong>minería</strong>&nbsp;y las actividades extractivas de&nbsp;<strong>oro, carbón y de los metales y minerales necesarios para la transición energética</strong>. “Modelos de producción explotadores, el consumo excesivo, la gobernanza débil y los persistentes desequilibrios de poder alimentan la deforestación y degradación continua”, señala el informe.</p>



<p>A ello se suman los&nbsp;<strong>grandes incendios</strong>, “que solían ser excepcionales, pero ahora son la norma”, comenta Matson. “Estos incendios son en gran medida provocados por el ser humano. Están vinculados a la deforestación, a la sequía inducida por el cambio climático y a la escasa aplicación de la ley”, agrega Matson.</p>



<p>En medio de la devastación de los bosques surgen esfuerzos de restauración. El estudio señala que entre 2025 y 2021 se regeneraron más de&nbsp;<strong>11 millones de hectáreas</strong>&nbsp;de bosques tropicales húmedos.</p>



<p><strong>Leer más</strong>&nbsp;|&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/latinoamerica-cop-30-metas-poco-ambiciosas-crisis-climatica/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Gobiernos de Latinoamérica llegan a la COP30 sin compromisos ambiciosos para enfrentar la crisis climática</a></p>



<h2 class="wp-block-heading">Entre la preocupación y la esperanza</h2>



<p>Los hallazgos del estudio también dan cuenta de que los bosques tropicales remotos y prístinos sufrieron un deterioro grave en 2024, pues se perdieron alrededor de&nbsp;<strong>6.73 millones de hectáreas</strong>, principalmente debido a los devastadores incendios en América Latina, Asia, África y Oceanía.</p>



<p>“En total, los líderes mundiales se desviaron un 190 % de sus objetivos de protección de estos bosques ricos en carbono, cuya pérdida liberó&nbsp;<strong>3100 millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero</strong>&nbsp;a la atmósfera, casi el 150 % de las emisiones anuales del sector energético estadounidense”, señala el informe.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263991"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/20230408/amazonia-grupos-armados-crimen-estudio-3.jpg" alt="Foto aérea de selva amazónica en Colombia" class="wp-image-263991" /><figcaption class="wp-element-caption">Los bosques en la Amazonía permanecen bajo presión constante por la deforestación y la degradación. Foto: cortesía Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia</figcaption></figure>



<p>“La tendencia de deforestación en el país [en el caso de Perú] y la región es cada vez más grave e indica que, efectivamente, no se están tomando las acciones para el cumplimiento de las metas anunciadas a 2030”, dice Mariano Castro, ex viceministro de Gestión Ambiental del Ministerio del Ambiente de Perú.</p>



<p>Castro agrega que esta “tendencia nos estaría conduciendo a una situación, en determinadas zonas, a un punto de no retorno”, como lo han anunciado científicos como Carlos Nobre y Thomas Lovejoy. “La situación no solo es crítica, sino que es necesario la adopción de&nbsp;<strong>medidas impostergables</strong>”, agrega.</p>



<p>En el informe&nbsp;<a href="https://amazonia80x2025-2030.earth/es/amazonia-peligro-de-extincion-es/">Amazonía en peligro de extinción</a>, que se acaba de publicar, los datos indican que tras los incendios y&nbsp;<strong>sequías</strong>&nbsp;de 2023 y 2024 se evidencia la pérdida de&nbsp;<strong>una extensión equivalente a Italia en toda la Amazonía</strong>, así como altos niveles de degradación. “Entre 2020 y 2024, la espiral de incendios, degradación y deforestación suman ya&nbsp;<strong>30 %</strong>. Carlos Nobre, quien lidera el Panel Científico de la Amazonía (SPA, por sus siglas en inglés) y sus múltiples análisis reafirman que el&nbsp;<strong>punto de no retorno</strong>&nbsp;ocurre cuando la deforestación llega al 20-25% o el calentamiento global aumenta a 2-2.5° C [por encima de los niveles preindustriales]”.</p>



<p>En la misma publicación, José Gregorio Díaz Mirabal, líder indígena venezolano y coordinador de Cambio Climático de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), advierte su preocupación sobre “cómo el bosque tropical —el más grande del planeta— se acerca peligrosamente a un punto de no retorno ecológico”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_261300"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/07042023/incendios-bosques-mexico-deforestacion-2024-2.jpg" alt="Guardia forestal en medio del fuego" class="wp-image-261300" /><figcaption class="wp-element-caption">Los incendios forestales son otra de las causas principales de pérdida de bosques. Foto: Gobierno de México</figcaption></figure>



<p>Erin Matson, agrega que la región de América Latina y el Caribe tropical no está en camino de cumplir las metas de 2030. “La deforestación en 2024 fue un 51 % superior a la trayectoria necesaria. Sin embargo, nuestro informe destaca que la región cuenta con importantes factores como marcos legales avanzados, una sociedad civil activa y crecientes mecanismos de transparencia, que podrían acelerar el progreso si se refuerzan la voluntad política y la coherencia entre políticas sectoriales”, comenta.</p>



<p>«Ya sabemos qué funciona para detener la pérdida de bosques, pero los países, las empresas y los inversores apenas están comenzando. Incluso esos esfuerzos iniciales se enfrentan a una fuerte resistencia por parte de los defensores de un sistema económico basado en la destrucción de los bosques”, agrega Erin Matson, de Climate Focus, una de las organizaciones que forma parte de la Evaluación de la Declaración sobre los Bosques 2025.</p>



<p>Matson señala que si bien “la demanda de materias primas como la soja, la carne de res, la madera, el carbón y los metales sigue aumentando”, en realidad&nbsp;<strong>“no necesitamos destruir bosques para satisfacer esa demanda”</strong>.</p>



<p>El compromiso de eliminar a nivel mundial la deforestación y la degradación forestal, y restaurar el 30 % de los bosques degradados para 2030, fue establecido en la Declaración de Nueva York sobre los Bosques, en 2014. Fue adoptado por&nbsp;<strong>127 países</strong>&nbsp;durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), que se realizó en Glasgow, en 2021, y reafirmado durante el Primer Balance Mundial de 2023, en el marco del Acuerdo de París, y en el período de sesiones del Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques de 2024.</p>



<p><strong>Las metas parecen estar cada vez más lejos</strong>. De acuerdo con el estudio, para cumplir estos acuerdos, la deforestación global debería haber disminuido a&nbsp;<strong>5 millones de hectáreas anuales para 2024</strong>. Sin embargo, se mantiene por encima de los 8 millones.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_251817"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/05/23162200/Las-sombras-se-extinguen-en-buena-parte-del-Chaco-cruceno-scaled-e1716481550269.jpeg" alt="" class="wp-image-251817" /><figcaption class="wp-element-caption">El compromiso mundial es eliminar la deforestación y la degradación forestal, y restaurar el 30 por ciento de los bosques degradados para 2030. Foto: Revista Nómadas</figcaption></figure>



<p>No obstante, la esperanza de que aún se pueda poner freno a la devastación de los bosques está presente. Según el informe, “existen iniciativas de restauración activas en marcha en al menos&nbsp;<strong>10.6 millones de hectáreas</strong>&nbsp;de tierras deforestadas y degradadas”. “Esto representa alrededor del<strong>&nbsp;5.4 % del potencial global</strong>&nbsp;de reforestación y solo el&nbsp;<strong>0.3 % del potencial global de restauración biofísica</strong>&nbsp;de los bosques. Aproximadamente dos tercios de esta área (unos siete millones de hectáreas) se encuentran en regiones tropicales, 3.3 millones de hectáreas en zonas templadas y 250 000 hectáreas en bosques boreales”, menciona el reporte.</p>



<p>“Existen antecedentes de reducciones drásticas en la deforestación en pocos años: Brasil e Indonesia, por ejemplo, lograron avances significativos en solo dos o tres años. Sin embargo, a escala global nunca hemos visto el tipo de esfuerzo masivo, coordinado y de toda la sociedad que sería necesario para alcanzar las metas de 2030”, agrega Matson.</p>



<p><strong>Leer más</strong>&nbsp;|&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/flotilla-indigena-pueblos-belem-cop30/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">De Ecuador a Brasil, flotilla de pueblos indígenas navega para hacerse escuchar ante los líderes mundiales en la COP30</a></p>



<h2 class="wp-block-heading">Camino a la COP30</h2>



<p>La COP30, que se realizará a partir del lunes 10 de noviembre en Belém do Pará, Brasil, “representa un momento crucial para establecer un marco viable para detener y revertir la deforestación, integrando la producción de alimentos, las cadenas de suministros de productos básicos y los&nbsp;<strong>derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales</strong>”, precisa el informe.</p>



<p>Para Sassan Saatchi, científico del California Institute of Technology, y profesor adjunto del Center for Tropical Research de la University of California, Estados Unidos, “lo positivo de que la COP30 se celebre en Belém es que se reconoce que el Sur Global se ha comprometido a ayudar a resolver los problemas climáticos, aunque históricamente no hayamos sido la causa del cambio climático”.</p>



<p>“Si el Norte Global se compromete a aportar los<strong>&nbsp;25 000 millones de dólares iniciales</strong>&nbsp;necesarios para impulsar este proyecto, creo que veremos un cambio importante, con suerte, durante la COP30”, agrega.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266144"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/20003206/cop26-glasgow-garry-knight-public-domain-820x469-1.jpg" alt="Extinction Rebellion en Victoria Street, Londres, jueves 26 de agosto de 2021. Cop 26 en Glasgow. Foto: Garry Knight" class="wp-image-266144" /><figcaption class="wp-element-caption">Acción de la organización Extinction Rebellion contra el cambio climático, en Victoria Street, Londres, en agosto de 2021, durante la COP26, en Glasgow. Foto: cortesía Garry Knight</figcaption></figure>



<p>Desde Perú, Mariano Castro recuerda que en la última reunión de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), los mandatarios y representantes de países amazónicos acordaron apoyar la iniciativa para que en la COP30 se incluya en agenda un<strong>&nbsp;mecanismo financiero para apoyar la conservación</strong>&nbsp;de bosques tropicales.</p>



<p>En ese sentido, Erin Matson mencionó que “el lanzamiento del Fondo para la Conservación de los Bosques Tropicales (TFFF) podría comenzar a canalizar financiamiento confiable a largo plazo para la preservación de los bosques”. Sin embargo, advierte que “los países desarrollados deben ir más allá del TFFF y asumir compromisos firmes, confiables y ambiciosos para movilizar 300 mil millones de dólares anuales en financiamiento climático hacia los países en desarrollo, como parte de la Hoja de Ruta de Bakú a Belém”.</p>



<p>En cuanto a los resultados formales de la COP30, continúa Matzon, esperamos que el texto final de la decisión reafirme el compromiso de detener y revertir la deforestación para 2030, en línea con las ambiciones expresadas en el Balance Global. Sería positivo, además, agrega Matson, que se reconozca explícitamente el papel de los sistemas alimentarios y la necesidad de transformarlos para lograr estos objetivos y mitigar el cambio climático.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;campo de soja adyacente al bosque de transición amazónico.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;Rhett A. Butler</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/11/compromisos-para-reducir-deforestacion-al-2030-estan-lejos-de-cumplirse-informe/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122164</guid>
        <pubDate>Sat, 08 Nov 2025 14:25:00 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <item>
        <title>Viaje a las profundidades: la misión científica que descubrió el fondo marino en Uruguay</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/viaje-a-las-profundidades-la-mision-cientifica-que-descubrio-el-fondo-marino-en-uruguay/</link>
        <description><![CDATA[<p>Desde la sala de control del buque de investigación&nbsp;Falkor (too), Alvar Carranza observa las imágenes transmitidas por el&nbsp;ROV SuBastian, sumergido a más de 230 metros en aguas del mar uruguayo, cuando finalmente ve los&nbsp;arrecifes. En 2010, el biólogo marino y su equipo los habían detectado usando tecnología de mapeo, pero pasaron quince años hasta que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La expedición número 100 del Schmidt Ocean Institute se llevó a cabo en aguas uruguayas y fue la primera exploración profunda del margen continental del país, marcando un hito para la ciencia nacional.</em></li>



<li><em>La misión conocida como Uruguay Sub200, liderada por científicos uruguayos, utilizó tecnología de punta como el buque Falkor (too) y el ROV SuBastian, capaz de alcanzar profundidades de hasta 4500 metros.</em></li>



<li><em>Se descubrió un extenso sistema de arrecifes de coral vulnerables de aguas frías, se registraron al menos 30 posibles nuevas especies para la ciencia y, por primera vez, se exploraron los restos del naufragio ROU Uruguay.</em></li>



<li><em>Las transmisiones en vivo permitieron que miles de personas siguieran los descubrimientos en tiempo real.</em></li>
</ul>



<p>Desde la sala de control del buque de investigación&nbsp;<em>Falkor (too)</em>, Alvar Carranza observa las imágenes transmitidas por el&nbsp;<em>ROV SuBastian</em>, sumergido a más de 230 metros en aguas del mar uruguayo, cuando finalmente ve los&nbsp;<strong>arrecifes</strong>. En 2010, el biólogo marino y su equipo los habían detectado usando tecnología de mapeo, pero pasaron quince años hasta que pudo observarlos con sus propios ojos. “Hola, ¿qué tal? Tanto tiempo”, alcanzó a decir antes de romper en llanto, mientras desde&nbsp;<strong>Uruguay</strong>&nbsp;miles de personas seguían el emotivo momento a través de una transmisión en vivo.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/descubrimiento-cocodrilos-caribe-mexicano-nuevas-especies/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Descubrimiento en el Caribe mexicano: los cocodrilos se adaptaron a las islas y se transformaron en nuevas especies</a></strong></p>



<p>A su lado, la oceanógrafa Leticia Burone, también conmovida hasta las lágrimas, agregó: “Era una duda que teníamos: si estas estructuras, si estos corales iban a estar vivos o no. Pues bien, ahora los tenemos en la pantalla”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266065"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14192103/FKt250812-S0839-20250904T154446Z-0-scicam-CoralLandscape.jpg" alt="" class="wp-image-266065" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Desmophyllum pertusum</em>, una especie de coral pétreo de crecimiento lento de aguas frías, y un pez trompetero (<em>Notopogon sp.</em>). La imagen se capturó a 203 metros de profundidad durante una inmersión con ROV en el borde exterior de la Plataforma Continental, cerca de la cabecera del cañón submarino de José Ignacio. El sitio se encuentra bajo la influencia de la corriente de Brasil, que transporta aguas tropicales y agua antártica intermedia reciclada. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>El hallazgo marcó un momento histórico para la ciencia marina en Uruguay. Durante 29 días de misión —culminada el 19 de septiembre de 2025— el equipo <em><strong>Uruguay Sub200</strong></em>, conformado por científicos uruguayos e internacionales y respaldado por el <strong><a href="https://schmidtocean.org/">Schmidt Ocean Institute</a></strong>, logró confirmar algo inédito: los <strong>arrecifes de coral de aguas profundas</strong> frente a la costa uruguaya no solo existen, sino que están prosperando y floreciendo. Lo que encontraron superó todas las expectativas. Formados por <strong><em>Desmophyllum pertusum</em></strong> —un coral pétreo de aguas frías, de crecimiento lento y recientemente catalogado como <strong>vulnerable a la extinción</strong>— estos arrecifes se revelaron más grandes, más saludables y más llenos de vida de lo que nadie imaginaba.</p>



<p>Aquel arrecife que Alvar Carranza y Leticia Burone describieron en vivo para el público era uno de los complejos más grandes:&nbsp;<strong>cubre un área de 1.3 kilómetros cuadrados</strong>&nbsp;—el equivalente a más de 180 canchas de fútbol— y su montículo más alto alcanza los 40 metros de altura.</p>



<p>“Cuando comunicamos el hallazgo en 2010, no sabíamos si eran realmente arrecifes de coral o gigantescas rocas con coral encima”, explica Carranza, académico de la Universidad de la República y el Centro Universitario Regional del Este, a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. “Sabíamos que había coral ahí, pero resultó que toda la estructura era arrecife: coral sobre coral, sobre coral. Desde que los encontramos, yo decía: ‘Tengo que volver para ver esto con un submarino, con cámara, con algo…’. Era una cosa pendiente. La reacción ya la vio todo el mundo: yo me emocioné hasta las lágrimas, literalmente, al ver que estaban vivos”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266067"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14194552/FKt250812-S0848-20250912T102634Z-280-scicam-New_Bamboo_Coral.jpg" alt="" class="wp-image-266067" /><figcaption class="wp-element-caption">Una posible nueva especie de coral bambú fue documentada a una profundidad de 2415 metros en la base del cañón submarino de Cabo Polonio, frente a la costa de Uruguay. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Pero eso no fue todo. El equipo descubrió al menos&nbsp;<strong>30 especies potencialmente nuevas para la ciencia</strong>&nbsp;—entre esponjas, caracoles y crustáceos— y documentó cientos de organismos jamás registrados en aguas uruguayas, como calamares de cristal, el enigmático pulpo&nbsp;<em>dumbo</em>&nbsp;y peces trípode.</p>



<p>“Yo trabajo con el fondo, con el sedimento, con su morfología y con lo que está dentro de él”, explica Burone, académica de la Universidad de la República. “Allí también vamos a estudiar la fauna —la microfauna, la meiofauna—&nbsp;<strong>que no se ve, pero está</strong>. Me parece que la cantidad de especies nuevas que puedan aparecer también abre otro mundo. Son trabajos muy minuciosos, que llevan tiempo y se hacen bajo lupa, con microscopio, pero aportan muchísimos datos para la biodiversidad”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266078"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14201811/FKt250812-S0844-20250909T193810Z-scicam-Calliosthoma_GreenShrimp_1.jpg" alt="" class="wp-image-266078" /><figcaption class="wp-element-caption">Una esponja (<em>Haliclona sp</em>), sobre un gran montículo de coral pétreo&nbsp;<em>Desmophyllum pertusum</em>, documentada a 269 metros de profundidad. Esta inmersión se realizó cerca de la cabecera del cañón submarino de Cabo Polonio. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Lo mismo podría decirse de las muestras tomadas a lo largo de la expedición, agrega Carranza: “Las muestras de la columna de agua, del plancton y las muestras macro que obtenía el ROV con sus manitos y bracitos… en todo hay cosas nuevas para describir”.</p>



<p>Cada hallazgo ha sido como encajar piezas en un gran rompecabezas, explica el científico. “Tenés fragmentos de información, pero mínimos. Yo solía contar que los paleontólogos encuentran un diente fósil y, a partir de ese diente, reconstruyen cómo se vería el animal. Esto es como ver el dinosaurio completo: antes solo veíamos los dientes, pero ahora es como si un paleontólogo viajara al pasado, a&nbsp;<em>Jurassic Park</em>, y pudiera ver todo. Es, esencialmente, lo mismo.”</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266074"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14200535/FKt250812-S0849-20250913T145454Z-scicam-Coral_Reef.jpg" alt="" class="wp-image-266074" /><figcaption class="wp-element-caption">Se documentó la presencia de peces gallineta (<em>Helicolenus dactylopterus</em>), entre corales blandos (<em>Heteropolypus sp.</em>), a 246 metros de profundidad frente a la costa de Uruguay. La inmersión con el ROV se realizó en la cabecera del Cañón de Montevideo, en la ladera superior. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Explorar lo desconocido</h2>



<p>El objetivo de la expedición era ambicioso:&nbsp;<strong>recorrer muchos puntos en poco tiempo</strong>&nbsp;para abarcar la enorme variabilidad ecológica de la zona económica exclusiva de Uruguay. El equipo trabajó desde los 200 hasta los 4000 metros de profundidad, a lo largo de un eje norte-sur que incluyó&nbsp;<strong>seis cañones submarinos</strong>&nbsp;con biogeografías tan distintas como el ambiente subtropical y el subantártico. “Queríamos cubrir todos los gradientes ambientales del área”, explica Carranza.</p>



<p>La posibilidad de hacerlo fue única: “Encontrarnos con esta tecnología de punta fue increíble, porque en nuestro país no tenemos un equipo así a disposición. Creo que en muy pocas partes del mundo debe existir un equipo como este, un barco como este y un ROV como este”, sostiene el científico que lideró durante dos años la solicitud al Schmidt Ocean Institute para llevar a cabo la expedición.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266069"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14195213/FKt250812-20250823-Dive827PreparationAndDeployment-Ingle-7319.jpg" alt="" class="wp-image-266069" /><figcaption class="wp-element-caption">El ROV SuBastian es lanzado desde el buque de investigación Falkor (too), frente a las costas de Uruguay, para explorar las profundidades del océano. Foto: cortesía Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Los hallazgos no dejaban de sorprender al equipo. Uno de los más fascinantes fue&nbsp;<strong>la convivencia de especies subtropicales y templadas</strong>, favorecida por la confluencia de corrientes cálidas y frías frente a la costa uruguaya. Entre los habitantes registrados en estos arrecifes se encontraban peces colibrí, caracoles de hendidura, meros y tiburones.</p>



<p>Pero una escena aún más inesperada apareció en otro punto de la expedición:&nbsp;<strong>gusanos</strong>&nbsp;<em>Lamellibrachia victori</em>, que habitan en manantiales fríos ricos en metano, creciendo junto a corales de aguas profundas. Dos comunidades que sobreviven gracias a fuentes de energía totalmente distintas —una alimentada por microalimentos de la columna de agua, la otra por compuestos químicos del lecho marino— compartiendo, sin embargo, un mismo y sorprendente paisaje submarino.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266070"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14195345/FKt250812-S0847-20250910T202903Z-0-scicam-chemosynthetic_tubeworms.jpg" alt="" class="wp-image-266070" /><figcaption class="wp-element-caption">Gusanos quimiosintéticos (<em>Lamellibrachia victori</em>) crecen junto a los montículos arrecifales. Si bien no es frecuente, estudios previos han demostrado que es una parte normal de la evolución de la comunidad. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Uno de los momentos más conmovedores para Leticia Burone ocurrió en el cañón submarino<strong>&nbsp;Cabo Polonio</strong>, el más grande del país. Allí, pudo ver cómo las formas del fondo marino se convertían en el hogar de muchos organismos. Pero hubo una imagen que la marcó para siempre: “El&nbsp;<strong>pulpo</strong>&nbsp;bajó delante de la cámara, se dejó caer con las patitas abiertas —sus tentáculos—, y el tipo se paró ahí, como un modelo”, ríe la científica. “Parecía que nos miraba: nunca más se me va a borrar de la mente”. Para ella, fue un instante transformador: ver ese mundo vivo y en movimiento, ahí mismo, cambió por completo su forma de relacionarse con el océano.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266064"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14190950/FKt250812-S0831-20250828T024530Z-0-scicam-OctopusCliff_3.jpg" alt="" class="wp-image-266064" /><figcaption class="wp-element-caption">Un pulpo se mueve entre corales de aguas profundas a 1612 metros, durante una inmersión del vehículo operado remotamente ROV SuBastian, cerca de la histórica estación oceanográfica 320 del HMS Challenger, donde se recolectaron las primeras muestras de coral del país, hace casi 150 años. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Las imágenes que revelaron los secretos del fondo marino fueron posibles gracias al&nbsp;<em><strong>ROV SuBastian</strong></em>, un vehículo submarino no tripulado operado de forma remota por el equipo del Schmidt Ocean Institute. Capaz de descender hasta los 4500 metros, está equipado con cámaras de alta definición, luces potentes y brazos articulados para recolectar muestras del lecho marino. Pero maniobrar un robot así en las profundidades no está exento de riesgos.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/retorno-ciguenas-area-protegida-bolivia-amenazada-invasores-incendios/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El gran retorno de las cigüeñas a un área protegida de Bolivia amenazada por invasores e incendios</a></strong></p>



<p>“En una ocasión, a 3000 metros,&nbsp;<strong>el submarino se enganchó con un cable de pesca</strong>”, recuerda Carranza. “Además tiene seis kilómetros de fibra óptica entre él y el barco, y los pilotos maniobraron durante 40 minutos para liberarlo. Hubiera sido catastrófico. No volaba una mosca en la sala de control:<strong>&nbsp;era un quirófano</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266071"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14195811/FKt250812-20250823-Dive827PreparationAndDeployment-Ingle-7396.jpg" alt="" class="wp-image-266071" /><figcaption class="wp-element-caption">La científica Leticia Burone, de la Universidad de la República de Uruguay, e investigadores observan imágenes del fondo marino transmitidas en vivo en la Sala de Control del buque Falkor (too). Foto: cortesía Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Burone cuenta que también enfrentaron inmersiones abortadas por corrientes tan fuertes que arrastraban al vehículo. “La velocidad era tan alta y el sedimento tan inconsolidado que no podíamos ver nada. Eso se transforma en un peligro para la herramienta y para los pilotos. Pero al contrario, cualquier cosita era solucionada de forma tan ágil, que te quedabas impresionadísimo”, explica la científica.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266079"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14203557/FKt250812-20250829-Dive833_Shipwreck-Ingle-1110.jpg" alt="" class="wp-image-266079" /><figcaption class="wp-element-caption">El científico Sebastián Serra y otros investigadores trabajando para identificar corales y otros organismos durante las operaciones del ROV SuBastian. Foto: cortesía Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Esta tecnología también les permitió lograr otro hito: la expedición fue la primera en explorar los restos del&nbsp;<strong>ROU Uruguay</strong>, un destructor clase cañonera que originalmente sirvió como el USS Baron durante la&nbsp;<strong>Segunda Guerra Mundial</strong>. Estados Unidos lo transfirió a Uruguay en 1952, y fue utilizado durante décadas como patrullero y buque escuela, hasta que en 1995 fue hundido en un ejercicio naval. Hoy, tres décadas más tarde, ese mismo naufragio&nbsp;<strong>se ha transformado en un sorprendente hábitat arrecifal</strong>. El equipo dedicó un día entero a estudiarlo, recopilando datos para entender cómo ha cambiado la estructura con el paso del tiempo y evaluar la posible presencia de contaminantes.</p>



<p>“Para la arqueología submarina uruguaya es un hito porque es la primera vez que se visita un naufragio a 1000 metros de profundidad y aprendimos muchísimas cosas”, agrega Carranza. “Por ejemplo, que en 30 años el destructor pasó de ser un casco desnudo al momento del hundimiento,<strong>&nbsp;a un arrecife con fecha de nacimiento</strong>. Eso sugiere que si uno deja quietito algo en el fondo marino, con suficiente tiempo, la naturaleza lo recobra, mostrando que hay potencial de restauración o de regeneración de los sistemas marinos”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266072"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14200219/FKt250812-S0833-20250829Txx-SS-Shipwreck_01.jpg" alt="" class="wp-image-266072" /><figcaption class="wp-element-caption">El equipo de investigación exploró el naufragio del ROU Uruguay bajo el agua. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>La visita al naufragio del ROU Uruguay tuvo una carga emocional inesperada. En la tripulación científica participaron dos arqueólogos marítimos que entraron en contacto con&nbsp;<strong>extripulantes del buque</strong>&nbsp;para entrevistarlos. Sin embargo, al ver las imágenes del barco en el fondo del mar, comenzaron a compartir historias, datos y anécdotas que enriquecieron aún más la exploración. “Creo que todos lloramos ahí; no se salvó nadie porque fue muy emocionante”, recuerda Burone. “Estar en un ambiente tan alejado de la costa y poder llevar esa información, es una forma también de que la gente se adueñe de ese patrimonio cultural”, agrega la científica.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266073"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14200347/FKt250812-S0833-20250829Txx-SS-Shipwreck_02.jpg" alt="" class="wp-image-266073" /><figcaption class="wp-element-caption">El barco utilizado originalmente durante la Segunda Guerra Mundial fue donado por Estados Unidos a Uruguay en 1952 y hundido en 1995 como ejercicio naval. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>El componente humano estuvo presente en cada momento de la expedición y marcó profundamente a quienes participaron, agrega Burone. Durante la campaña, un hecho conmovió profundamente al equipo: falleció la madre de Alvar Carranza. “Nos desmoronamos de alguna forma”, recuerda la científica. La respuesta fue unánime: respeto, contención y una red de apoyo en medio del océano.</p>



<p>“Alvar es una persona muy querida y eso quedó claro. Todos intentamos sostenerlo y él tuvo la fuerza de continuar”, agrega Burone. Fue un mes intenso, no solo por los hallazgos científicos, sino por lo vivido a nivel emocional. “Uno sube de una forma y baja de otra”, dice. Ese tránsito compartido terminó por consolidar los lazos entre el equipo científico y la tripulación del&nbsp;<em>Falkor (too)</em>, que no solo demostró excelencia técnica, sino una calidad humana que atravesó toda la campaña, afirma la especialista.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266068"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14194749/FKt250812-20250904-ShipToShoreCall-Ingle-3929.jpg" alt="" class="wp-image-266068" /><figcaption class="wp-element-caption">El jefe científico Alvar Carranza, de la Universidad de la República, junto a miembros del equipo, narra en vivo imágenes de las profundidades marinas transmitidas para el público de Uruguay y del mundo. Las tomas fueron captadas por el ROV SuBastian, operado de forma remota por pilotos desde el buque. Foto: cortesía Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Compartir en tiempo real</strong></h2>



<p>Lo vivido a bordo del&nbsp;<em>Falkor (too)</em>&nbsp;traspasó las paredes del buque. A través de las transmisiones en vivo, miles de personas siguieron la expedición desde sus pantallas, presenciando en tiempo real lo que muy pocos humanos han podido ver.</p>



<p>Para el equipo fue un desafío enorme, pero también una satisfacción profunda. No solo cumplieron sus objetivos científicos, sino que lograron algo igual de valioso:&nbsp;<strong>acercar la oceanografía a la sociedad</strong>. “Uno de nuestros principales propósitos era democratizar la ciencia”, afirma Leticia Burone. Y lo lograron.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266075"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14201220/FKt250812-S0843-20250909T000444Z-scicam-Shark_Gills.jpg" alt="" class="wp-image-266075" /><figcaption class="wp-element-caption">Un tiburón gato de aguas profundas (<em>Scyliorhinus haeckelii</em>) fue documentado a 198 metros en el borde exterior de la plataforma continental, cerca de la cabecera del cañón submarino La Paloma. El sitio está influenciado por la Corriente de Brasil, que transporta aguas tropicales y centrales del Atlántico Sur. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Durante los&nbsp;<em>streamings</em>, el público enviaba preguntas, escuelas compartían dibujos, liceos mandaban tareas inspiradas en la campaña. “Cosas divinas como:&nbsp;<em><strong>‘Imagínense que ustedes son los científicos a bordo del Falkor’</strong></em>”, cuenta Burone con emoción. Al regresar al continente, los especialistas trajeron no solo datos y muestras, sino algo más grande: un hito colectivo, un antes y un después para el país. “Crecimos todos”, resume la investigadora.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266080"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14203734/FKt250812-20250831-Dive834_Samples-Ingle-1671.jpg" alt="" class="wp-image-266080" /><figcaption class="wp-element-caption">La científica Jessica Risaro, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Museo Argentino de Ciencias Naturales, toma submuestras de una estrella de mar para análisis de ADN en el laboratorio principal del buque de investigación Falkor (too), frente a la costa de Uruguay. Foto: cortesía Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Los datos recolectados durante la expedición orientarán la forma en que Uruguay&nbsp;<strong>gestionará y protegerá sus recursos marinos</strong>, explica Carranza. La gran ventaja es que las propias autoridades ambientales estuvieron embarcadas en la expedición y fueron parte del equipo, así que tienen la información de primera mano.</p>



<p>“También&nbsp;<strong>tenemos material para décadas</strong>&nbsp;o generaciones de investigadores. Tan solo para el análisis de video, tenemos más de 200 horas de grabaciones de alta definición: con cada video, sale más de una tesis. Es básicamente inconmensurable la cantidad de cosas que se pueden hacer con esto”, agrega Carranza.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266076"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14201447/FKt250812-S0846-20250910T103343Z-scicam-Stars_Fish.jpg" alt="" class="wp-image-266076" /><figcaption class="wp-element-caption">Estrellas y corales encontrados a una profundidad de 278 metros. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p>Por ahora, la información se continuará compartiendo por todas las vías posibles en el corto y mediano plazo: exposiciones en museos, creación de libros, documentales, material didáctico y espectáculos artísticos, entre otros, enlistan los científicos. Estos productos irán surgiendo a medida que se procese la información recopilada.</p>



<p>“Los más veteranos siempre lo repetimos: somos de la generación de Jacques Cousteau y fuimos influenciados por lo que nos mostraba”, concluye Burone. “Para mí era el poeta azul, por sus frases profundas que resumen que uno no puede proteger lo que no conoce. Ojalá, y creo que así será, este trabajo inspire a la juventud de hoy, tal como él nos inspiró a nosotros.”</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266077"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14201544/FKt250812-S0841-20250907T070826Z-0-scicam-Gonatus_2.jpg" alt="" class="wp-image-266077" /><figcaption class="wp-element-caption">Calamar del género Gonatus observado a 1462 metros de profundidad. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;un pulpo se mueve entre corales de aguas profundas a 1612 metros, durante una inmersión del vehículo operado remotamente ROV SuBastian, cerca de la histórica estación oceanográfica 320 del HMS Challenger, donde se recolectaron las primeras muestras de coral del país hace casi 150 años.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/">Astrid Arellano</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/10/mision-cientifica-descubrio-fondo-marino-uruguay/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121456</guid>
        <pubDate>Sun, 19 Oct 2025 14:22:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Viaje a las profundidades: la misión científica que descubrió el fondo marino en Uruguay]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <item>
        <title>Sin salida: la irreversible realidad de los felinos que son rescatados del tráfico de animales</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/sin-salida-la-irreversible-realidad-de-los-felinos-que-son-rescatados-del-trafico-de-animales/</link>
        <description><![CDATA[<p>En un centro de rescate de Iquitos, al norte de la Amazonía peruana, vive Otto, un viejo&nbsp;jaguar&nbsp;(Panthera onca) que durante 13 años estuvo encerrado en una pequeña jaula de cemento. Era parte de la “colección privada” de un político regional de Perú que lo mantenía cautivo en una de sus propiedades, junto a otros animales [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Una investigación de Mongabay Latam revela que el tráfico de félidos, una amenaza para la biodiversidad de América Latina, sigue siendo poco documentado y en la mayoría de los países no existen registros centralizados ni información detallada por especie.</em></li>



<li><em>Es casi imposible que los animales rescatados puedan volver a la vida silvestre, ya que no cuentan con habilidades esenciales como cazar, temer a los humanos y defenderse, y pueden ser fuente de nuevas enfermedades al ser reintroducidos.</em></li>



<li><em>Hay pocos lugares con las condiciones necesarias para rehabilitar a estos animales en la región y hay bajas probabilidades de éxito, se requieren grandes extensiones de tierra, inversiones enormes de dinero y mucho tiempo.</em></li>



<li><em>Hacer liberaciones sin un protocolo adecuado puede desencadenar nuevos conflictos con comunidades o afectar la salud y la genética de poblaciones silvestres, de las que aún se conoce muy poco.</em></li>
</ul>



<p>En un centro de rescate de Iquitos, al norte de la Amazonía peruana, vive Otto, un viejo&nbsp;<strong>jaguar</strong>&nbsp;(<em>Panthera onca</em>) que durante 13 años estuvo encerrado en una pequeña jaula de cemento. Era parte de la “colección privada” de un político regional de Perú que lo mantenía cautivo en una de sus propiedades, junto a otros animales silvestres. En marzo de 2024, cuando pudieron rescatarlo, los veterinarios notaron que estaba en muy mal estado:<strong>&nbsp;no podía levantarse, pesaba tan solo 50 kilogramos, estaba deshidratado</strong>, le habían arrancado las garras, le habían quitado los colmillos y cortado las orejas.</p>



<p>Ahora, más de un año después, su condición ha mejorado. Pesa 90 kilogramos y aunque ya camina con dificultad recostándose en las paredes, ha perdido todas sus habilidades de jaguar. No puede saltar, trepar, nadar, cazar ni recorrer largas distancias. Aunque está en mejores condiciones, tendrá que continuar su vida en cautiverio, acompañado por Orita, una jaguar hembra rescatada luego de que a su madre la mataran unos agricultores, y por Togos, un ocelote que durante tres años fue criado por una familia como “mascota” —con juguetes, cama y casa de madera— hasta que reaccionó instintivamente y lastimó a uno de ellos. Aunque parecen casos excepcionales, historias como estas se repiten a lo largo de toda Latinoamérica.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263396"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08020849/Peru-1-Prince-Jaguar-centro-de-rescate-Pilpintuwasi-Foto-Max-Cabello-768x512.jpg" alt="Perú 1 - Prince - Jaguar centro de rescate Pilpintuwasi - Foto Max Cabello" class="wp-image-263396" /><figcaption class="wp-element-caption">Prince, un jaguar geronte que fue rescatado en la Amazonía peruana, al que le cortaron la punta de las orejas y lo tuvieron más de 10 años en una pequeña jaula. Foto: Max Cabello</figcaption></figure>



<p>Desde las zonas altas de Los Andes, a más de 4000 metros sobre el nivel del mar, hasta las vastas selvas tropicales, bosques secos, manglares, humedales y desiertos,&nbsp;<strong>América Latina es habitada por una gran diversidad de gatos silvestres</strong>&nbsp;con características únicas. El jaguar —el félido más grande del continente americano— y&nbsp;<strong>el puma</strong>&nbsp;(<em>Puma concolor</em>) —un animal hábil que se adapta con facilidad a condiciones muy distintas desde el norte de Canadá hasta el sur de Chile— suelen ser los más conocidos. Pero, junto con ellos,&nbsp;<strong>otra decena de gatos silvestres medianos y pequeños recorren la región</strong>.</p>



<p>Se conoce que, de las&nbsp;<strong>38 especies de félidos</strong>&nbsp;registradas en el mundo actualmente, al menos una tercera parte se encuentra en Latinoamérica. Hay algunos manchados, como&nbsp;<strong>el ocelote</strong>&nbsp;(<em>Leopardus pardalis</em>), el tercero más grande de la región, que se mueve principalmente por bosques y selvas tropicales; o&nbsp;<strong>el margay</strong>&nbsp;(<em>Leopardus wiedii</em>), un gato pequeño que trepa árboles con agilidad y que tiene una cola más larga que su cuerpo.</p>



<p>Hay otros más extraños, como&nbsp;<strong>el</strong>&nbsp;<strong>yaguarundí</strong>&nbsp;(<em>Herpailurus yagouaroundi</em>), que por su cuerpo alargado, y su cabeza pequeña, se asemeja más a una nutria o a una comadreja que a un félido. Bien al norte está&nbsp;<strong>el lince rojo</strong>&nbsp;(<em>Lynx rufus</em>), también conocido como gato montés, un gato mediano de orejas puntiagudas que se mueve entre las zonas frías y áridas del sur de Canadá hasta Oaxaca, en el sur de México.</p>



<p>Su diversidad y su belleza los han llevado a ser víctimas de una amenaza difícil de enfrentar:&nbsp;<strong>el tráfico de fauna</strong>. Los sacan de sus hábitats —donde cumplen funciones clave para la salud de los ecosistemas— para adornar salas como “trofeos”, para hacer collares, carteras o correas con sus garras, cráneos, colmillos y pieles, e incluso se comercializan vivos ilegalmente para convertirlos en “mascotas”. Claro que, en palabras de Jim Sanderson, fundador y director de la&nbsp;<a href="https://smallcats.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Fundación para la Conservación de los Pequeños Felinos Salvajes</a>&nbsp;(SWCCF, por sus siglas en inglés), “por muy lindos que parezcan, realmente no son muy buenas mascotas… su caca huele terrible. Realmente espantoso. Si lo supieran, se les quitaría esa idea absurda de tenerlos en la casa”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263437"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08092525/Gatos-silvestres-Colombia-Mexico-Argentina-Guatemala-no-tienen-estadisticas-detalladas-del-trafico-Foto-cortesia-Christian-Gutierrez-768x512.jpg" alt="Gatos silvestres - Colombia México Argentina Guatemala no tienen estadísticas detalladas del tráfico - Foto cortesía Christian Gutiérrez" class="wp-image-263437" /><figcaption class="wp-element-caption">Países como Colombia, México, Argentina y Guatemala no cuentan con estadísticas detalladas sobre el tráfico de félidos. Foto: Christian Gutiérrez</figcaption></figure>



<p>Aunque el tráfico de fauna es considerado un delito en la mayoría de los países de América Latina, aún se sabe muy poco sobre su magnitud, sus impactos y su verdadero alcance. Como señala José Fernando González-Maya, director científico del Proyecto de Conservación de Aguas y Tierras (ProCAT) y copresidente del Grupo de Especialistas en Pequeños Carnívoros de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN),&nbsp;<strong>es una problemática desatendida y subdimensionada</strong>. “Aunque tenemos indicios, datos y algunas sospechas de cómo funciona, apenas estamos rasguñando la superficie. Las estimaciones sobre los datos de incautaciones son una mínima parte de lo que realmente se está traficando”, asegura.</p>



<p>Países como&nbsp;<strong>Colombia, México, Argentina y Guatemala</strong>, por ejemplo,<strong>&nbsp;no cuentan con estadísticas nacionales</strong>&nbsp;detalladas ni desglosadas por especie. Y la mayor parte del comercio ilegal de fauna sigue ocurriendo sin ser detectado ni sancionado. “Esta ha sido, es y seguirá siendo una de las amenazas más críticas sobre la biodiversidad”, insiste González-Maya, quien también es profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana.</p>



<p>En el “mejor” de los casos, algunos gatos silvestres logran ser rescatados. Pero, ¿qué ocurre después?&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;siguió de cerca seis historias de félidos rescatados en seis países de la región. A pesar de los enormes esfuerzos y la buena voluntad de veterinarios, centros de rescate y conservacionistas, el panorama no es bueno: en la gran mayoría de los casos, salir de su hábitat natural es una condena a muerte o a una vida en cautiverio para estos carnívoros.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Mascotas que no son mascotas</strong></h3>



<p>En octubre de 2024, agentes de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol de la Policía Nacional de Colombia llegaron hasta una vivienda en un lujoso barrio residencial de la ciudad de Cali. Tenían que hacer efectiva una orden de captura relacionada con armas y tráfico de drogas, pero durante el allanamiento escucharon un sonido extraño. En una jaula oscura, con doble enmallado, hallaron un ocelote: el tercer felino más grande del país y —según el libro&nbsp;<a href="https://naturalia.me/wp-content/uploads/2013/12/los-felinos-colombia-2012.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Felinos de Colombia</a>— el que con mayor frecuencia se tiene de forma ilegal en cautiverio como mascota. El animal, que parecía llevar por lo menos un año encerrado, tenía el pelaje desgastado y pálido y lucía enfermo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263438"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08092929/Gatos-silvestres-Barto-ocelote-Cali-Colombia-cautiverio-Foto-cortesia-Santiago-Wills-768x512.jpg" alt="Gatos silvestres - Barto ocelote Cali Colombia cautiverio - Foto cortesía Santiago Wills" class="wp-image-263438" /><figcaption class="wp-element-caption">Barto, un ocelote rescatado en Cali, Colombia, que tendrá que permanecer el resto de su vida en cautiverio. Foto: Santiago Wills</figcaption></figure>



<p>En México, Mitsuo —un lince rojo rescatado— pasó su primer año en libertad, pero luego fue capturado por personas que quisieron tenerlo como si se tratara de un “gato doméstico”. Para disminuir el peligro que significaba mantenerlo en casa, intentaron quitarle sus colmillos y, durante el proceso, el lince casi muere de una hemorragia. Sora, otra lince, fue sacada de su madriguera cuando estaba recién nacida para ser ofrecida como mascota en redes sociales.&nbsp;<strong>Aunque intentaron rehabilitarla, no pudo ser liberada.</strong>&nbsp;Según datos compartidos por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), desde 2015 hasta principios de 2025, la Procuraduría General&nbsp;<strong>ha incautado 59 ejemplares de lince rojo en ese país</strong>.</p>



<p>“Los gatos silvestres no son animales que se alimenten de plantas, que no se esconden ni huyen. Todo lo contrario. Necesitan aprender a cazar, a matar y a comer. Y lo hacen mientras su madre los protege de los extraños”, asegura Jim Sanderson, director de&nbsp;<a href="https://smallcats.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">SWCCF</a>. Por eso, cuando se rescatan crías que fueron separadas de su madre —de la que aprenden todo hasta casi los dos años— es muy difícil que desarrollen esas habilidades. “Sin madre, sin práctica de caza, sin experiencia, es difícil que sobrevivan por su cuenta”, dice.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263418"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08070222/Mexico-5-Mitsuo-se-deja-inyectar-y-revisar-por-veterinaria-Alondra-Foto-Lizeth-Ovando-768x512.jpg" alt="México 5 - Mitsuo se deja inyectar y revisar por veterinaria Alondra - Foto Lizeth Ovando" class="wp-image-263418" /><figcaption class="wp-element-caption">Mitsuo es un lince rojo al que le intentaron quitar los colmillos para tenerlo como mascota. Foto: Lizeth Ovando</figcaption></figure>



<p>Además, como explica González-Maya, de ProCAT, “un individuo que es víctima de tráfico es un individuo que ya está<strong>&nbsp;‘improntado’</strong>”, un término que se usa para describir la vinculación y dependencia del animal con el ser humano. En palabras sencillas, empiezan a asociar al humano como “el que les trae comida” y no aprenden a cazar. Por más tiempo, recursos y esfuerzos técnicos que se inviertan,<strong>&nbsp;es una tendencia casi imposible de reparar</strong>, lo que reduce al mínimo sus posibilidades de volver a la vida silvestre, comenta el especialista.</p>



<p>Cazar —dice Esteban Payán, doctor en biología, experto en félidos y fundador de la consultora Boutique Carbon— es muy difícil. “Imagina que cada vez que te da hambre tienes que entrar en una pelea para poder comer. No solo es desgastante, sino que también es peligroso, porque las presas tienen sus mecanismos de defensa evolutivos, como cuernos, cascos, dientes, velocidad, patadas, etc.”, afirma. “Para los felinos, alimentarse implica esforzarse y, si no saben hacerlo, quedan heridos o están condenados a morir de hambre”, insiste. Por eso, la gran mayoría de félidos rescatados deben permanecer el resto de su vida en cautiverio.</p>



<p>Sanderson recuerda un caso que ilustra mejor la situación. En un centro de rescate de Ecuador —comenta— intentaron rehabilitar durante más de un año a una cría de ocelote, pero, desafortunadamente, el animal se acostumbró a que la gente lo alimentara y al sabor del pollo.<strong>&nbsp;Cuando lo liberaron desconocía por completo su entorno</strong>, no sabía cazar y, probablemente, no pudo encontrar ninguna presa. Entonces empezó a morir de hambre y se acercó a la gente. “Vio un pollo suelto y lo atrapó. Los pobladores lo vieron y lo mataron al instante. Es un caso lamentable. Un año en un centro de rescate, dos semanas libre y luego muerto”, dice Sanderson, quien agrega que “pese a las buenas intenciones de rehabilitación y liberación, esto es algo que sucede todo el tiempo”.</p>



<p>Con un reto extra: gran parte de las liberaciones o reintroducciones que se hacen en América Latina&nbsp;<strong>no incluyen un seguimiento</strong>&nbsp;a través de collar con GPS o cámaras trampa de los individuos, por lo que —a diferencia del caso de Ecuador—, nunca se sabe realmente qué pasó con ellos.</p>







<h3 class="wp-block-heading"><strong>Tráfico, una amenaza común</strong></h3>



<p>El tráfico de félidos adopta distintas formas y varias de ellas pueden observarse en torno a la caza (legal e ilegal) en Argentina.&nbsp;<strong>Los pumas atraviesan una situación ambigua en este país sudamericano</strong>: aunque están recuperando territorios donde llevaban décadas desaparecidos, la falta de cifras impide tener certezas sobre la cantidad y la densidad de la población existente.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263298"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/06232428/Puma-silvestre-Foto-Susana-Torres-Mongabay-Latam.jpg" alt="Argentina 1 Puma silvestre - Foto Susana Torres. Especial de Gatos Silvestres 2025" class="wp-image-263298" /><figcaption class="wp-element-caption">Un puma rescatado de los criaderos para cotos de caza en Argentina. Foto: cortesía Susana Torres</figcaption></figure>



<p>En el país existen&nbsp;<strong>criaderos ocultos</strong>&nbsp;donde cachorros de diferentes especies —pero especialmente de puma— crecen en condiciones deplorables para luego ser&nbsp;<strong>vendidos a cotos (terrenos) de caza ilegal</strong>. Algunos ejemplares son criados en cautiverio y otros son extraídos ilegalmente de la naturaleza. Los cazadores, por lo general extranjeros, pagan altos precios por participar en lo que se conoce popularmente como “cazas enlatadas”, en las que se les garantiza que tendrán a su disposición el animal que buscan para dispararle y llevarse “el trofeo” —también ilegalmente— a casa.</p>



<p>Como explica Kai Pacha, fundadora de Pumakawa —un centro de rescate en la provincia de Córdoba al que han llegado varios de los pumas incautados—,&nbsp;<strong>para que puedan cazarlos fácilmente</strong>, los animales son encerrados en pequeñas jaulas, les lastiman las patas y los mantienen deshidratados durante mucho tiempo para que, al dejarlos salir, se muevan en la dirección que sus captores esperan: hacia el agua.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263306"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/06235642/Argentina-8-Foto-Facebook-de-Jason-Bruce-%E2%80%93-Headhunter-Chronicles-768x432.jpg" alt="Argentina 8 Foto Facebook de Jason Bruce – Headhunter Chronicles" class="wp-image-263306" /><figcaption class="wp-element-caption">El cazador Jason Bruce (derecha) participó de la caza de un puma en Argentina, con el apoyo de la empresa Caza &amp; Safari. Foto: Facebook de Jason Bruce – Headhunter Chronicles</figcaption></figure>



<p>“Las pésimas condiciones en la que se desarrollan en esos criaderos les hace perder las cualidades que les permiten ser depredadores tope cuando se mueven en libertad”, agrega Carina Righi, investigadora de Wildlife Conservation Society (WCS) Argentina. Por lo que es prácticamente imposible que vuelvan a la vida silvestre. Además,&nbsp;<strong>tampoco se sabe, a ciencia cierta, el número anual de ejemplares cazados.</strong></p>



<p>La escasez de datos es un rasgo común de la región.&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;solicitó a 40 autoridades ambientales, judiciales y policiales de Argentina, Colombia, México, Guatemala y Perú las cifras oficiales sobre incautaciones y rescates de félidos (vivos, muertos o sus partes) a nivel nacional. Solo Perú cuenta con una base de datos de incautaciones a nivel nacional, donde además detalla el nombre de la especie y, en algunos casos, el destino donde llegó el ejemplar. El resto solo cuenta con información parcial, por lo que&nbsp;<strong>una mirada general (pero subestimada) sobre el tráfico de félidos</strong>&nbsp;en estos países podría verse de la siguiente manera.</p>



<p>En Argentina, la&nbsp;<a href="https://drive.google.com/file/u/6/d/1YLaKUtM7W4bpYX3rrXw28_w4SVEG121Y/view?usp=sharing" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Subsecretaría de Ambiente de la Nación</a>&nbsp;(antes Ministerio de Ambiente) informó que, entre 2017 y 2024,&nbsp;<strong>el animal más traficado en el país fue el puma</strong>, con 167 incautaciones. La mayoría eran “trofeos de caza” conformados por cráneos, pieles y garras, pero también se rescataron 20 ejemplares vivos que iban destinados a “surtir” cotos de caza.</p>



<p>El informe aclara que los datos “incluyen sólo las incautaciones efectuadas por el área de fiscalización de fauna del Estado Nacional” y que no existe en el país una base de datos sistematizada que recopile todo lo relacionado al tráfico de fauna, así que las operaciones que las provincias hayan realizado por su cuenta no figuran en el resumen general.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263400"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08022023/Peru-4a-artesanias-hechas-con-partes-de-jaguar-en-Iquitos-Foto-Max-Cabello-768x512.jpg" alt="Perú 4a - artesanías hechas con partes de jaguar en Iquitos - Foto Max Cabello" class="wp-image-263400" /><figcaption class="wp-element-caption">En 2024, las autoridades de fauna forestal en Loreto, Perú, realizaron un megaoperativo en las tiendas de artesanías hechas con partes de jaguar en Iquitos. Foto: Max Cabello</figcaption></figure>



<p>En Guatemala, las estadísticas solo reportan las incautaciones de grandes grupos de vertebrados, es decir que desde 2010 a 2025 las autoridades tienen registro de&nbsp;<strong>790 incautaciones de mamíferos silvestres</strong>, pero no se sabe cuántos de estos son félidos.</p>



<p>En México, el tercer país más grande de la región y fronterizo con&nbsp;<strong>Estados Unidos</strong>&nbsp;—<strong>país con el mayor número de decomisos de partes de jaguar entre 2000 y 2018</strong>,&nbsp;<a href="https://cites.org/sites/default/files/articles/CITES_Study_on_Illegal_Trade_in_Jaguars_ESP.pdf#page=14" target="_blank" rel="noreferrer noopener">según las Naciones Unidas</a>— las cifras de incautaciones de félidos a nivel nacional son desproporcionadamente bajas. Según la respuesta de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) a una solicitud de información, entre 2015 y 2024 se incautaron 12 subproductos de jaguar (piel, cráneos y especímenes completos), dos piezas de lince, una piel de ocelote y seis piezas de subproductos de puma. Además, aseguraron que no tenían estadísticas o registro de félidos traficados en redes sociales.</p>



<p>Sin embargo,&nbsp;<a href="https://zslpublications.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/acv.70001" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un estudio</a>&nbsp;publicado en enero de 2025 en la revista&nbsp;<em>Animal Conservation</em>&nbsp;evidenció que en ese país, solo a través de redes sociales y plataformas de internet, se vendieron entre 2011 y 2022&nbsp;<strong>las partes de 68 jaguares y 34 pumas</strong>; y se ofrecieron los colmillos de al menos siete ocelotes, así como las pieles de siete linces y tres margays. Las publicaciones analizadas también sugieren que al menos 15 jaguares, cinco ocelotes y tres linces vivos fueron ofrecidos como mascotas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263399"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08022017/Peru-3-Subgerencia-de-gestion-de-fauna-silvestre-en-Loreto-productos-hechos-con-partes-de-jaguar-Foto-Max-Cabello-768x512.jpg" alt="Perú 3 - Subgerencia de gestión de fauna silvestre en Loreto - productos hechos con partes de jaguar - Foto Max Cabello" class="wp-image-263399" /><figcaption class="wp-element-caption">En las oficinas de la subgerencia de gestión de fauna silvestre en Loreto, Amazonía peruana, se conservan varios de los productos hechos con partes de jaguar que las autoridades decomisan, como tapices hechos con pieles curtidas de jaguar. Foto: Max Cabello</figcaption></figure>



<p>“Estas diferencias hacen que sea especialmente difícil determinar, a partir de la información fragmentada y limitada disponible actualmente, si el comercio ilegal está aumentando o no”, señala&nbsp;<a href="https://cites.org/sites/default/files/articles/CITES_Study_on_Illegal_Trade_in_Jaguars_ESP.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un informe</a>&nbsp;publicado por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) sobre el tráfico del jaguar, en 2021. Esto muestra la gravedad del delito y la dificultad para obtener información confiable, ya que&nbsp;<strong>el resto de gatos silvestres son mucho menos investigados y estudiados</strong>&nbsp;que el jaguar.</p>



<p>En Colombia tampoco hay información que reúna las incautaciones o rescates realizados por las autoridades nacionales, la Policía, las 33 Corporaciones Autónomas —autoridades ambientales territoriales— y las secretarías de ambiente distritales de las principales ciudades. El Ministerio de Ambiente respondió que actualmente se encuentra en una “fase de recopilación, organización y análisis de insumos proporcionados por las autoridades ambientales regionales”, por lo que, por ahora, no hay un estimado de las cifras a nivel nacional.</p>



<p>Una base de datos realizada para esta investigación muestra, sin embargo, la escala del problema. Si solo hablamos de ocelotes, como el que fue incautado a finales del año pasado en Cali,&nbsp;<strong>desde 2010 se han decomisado más de 340 de estos animales</strong>, entre ejemplares vivos y muertos, según la información de cada una de las corporaciones autónomas y secretarías distritales, obtenida vía transparencia. La mayoría vivían en hogares como mascotas.</p>



<p>De todos los países analizados para este especial, Perú es el único que lleva un registro a nivel nacional sobre incautaciones y decomisos de félidos. El Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) informó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que, entre 2014 y 2024, el país registró la incautación de&nbsp;<strong>591 especímenes de félidos</strong>&nbsp;(entre los que se incluyen partes, productos y animales vivos o muertos). De estos, 183 eran ejemplares vivos de nueve especies:&nbsp;<strong>el ocelote era el más incautado (42 ejemplares)</strong>, seguido por el margay (33), y el puma y el yaguarundí (con 27 cada uno). Además, se incautaron 128 pieles, 124 colmillos, 51 garras y 22 cráneos.</p>



<p>“Todavía nos hace falta entender la magnitud del tráfico de fauna y, en especial, de los félidos. Y los gobiernos de la región deberían prestar mucha más atención a esto. No es posible que todavía estén saliendo tigrillos —o cualquier especie de gato silvestre— por un aeropuerto o una terminal de buses”, insiste el experto González-Maya.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Falta de información y de protocolos</strong></h3>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263439"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08093712/Gatos-silvestres-yaguarundi-Herpailurus-yagouaroundi-cuerpo-cafe-alargado-cabeza-pequena-Foto-cortesia-Christian-Gutierrez-768x512.jpg" alt="Gatos silvestres - yaguarundí Herpailurus yagouaroundi cuerpo café alargado cabeza pequeña - Foto cortesía Christian Gutiérrez" class="wp-image-263439" /><figcaption class="wp-element-caption">El yaguarundí (‘<em>Herpailurus yagouaroundi</em>’) es un félido muy distinto al resto. Tiene un cuerpo alargado y una cabeza pequeña. Foto: Christian Gutiérrez</figcaption></figure>



<p>A un centro de rescate que se encuentra en el departamento de Petén, en Guatemala, llegó en 2024 un yaguarundí. Es uno de los nueve que ha recibido el lugar desde 2012 y que han sido entregados por la División de Protección a la Naturaleza (Diprona) y el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap).</p>



<p>Las autoridades lo encontraron a más de 400 kilómetros de distancia, en la ciudad capital. Sin embargo, al centro no le entregaron muchos detalles sobre cómo llegó, dónde fue incautado, en qué condiciones estaba, o si lo recuperaron de una casa o del monte. Esa historia desconocida&nbsp;<strong>es un reto más en los difíciles procesos de evaluación y posible rehabilitación</strong>. Además, no saber de dónde vienen los animales y cuáles son sus “costumbres” puede generar nuevos problemas.</p>



<p>Los gatos silvestres rescatados, dice el copresidente del Grupo de Especialistas en Pequeños Carnívoros, son “una papa caliente”. “Lo que suele ocurrir —explica— es que las autoridades necesitan darle al animal una disposición rápida. ¿Por qué? Porque una liberación adecuada, que cumpla con los estándares y protocolos necesarios, es extremadamente costosa, de largo plazo y tiene muy pocas probabilidades de éxito”. Esto, sin mencionar que los pocos centros de rescate en la región&nbsp;<strong>ya no dan abasto</strong>, que los recursos y el espacio son limitados y que reciben nuevos animales constantemente.</p>



<p>Payán coincide: “Son animales que pueden vivir 15 años y hay que alimentarlos con enormes cantidades de carne costosa; que no se pueden tener en jaulas de 2×2 metros porque se estresan y se lastiman intentando salir de ahí, y hay muy pocos refugios habilitados —o con cupos disponibles para recibir más animales— que cumplan con todos esos requisitos”.</p>



<p>La falta de información y de protocolos, señalan los expertos, conducen a liberaciones inadecuadas que pueden acarrear otros problemas sanitarios y genéticos. Los jaguares del Chocó biogeográfico, por ejemplo, no son iguales a los de Centroamérica o a los de la Amazonía. Pese a que son de la misma especie, sus poblaciones tienen diferencias genéticas. “Si liberamos un ejemplar en una zona que no es la de su población, estamos alterando esa composición genética que lleva siglos evolucionando. Y si, además, no se hizo un trabajo juicioso para saber si el individuo estaba enfermo, ponemos en riesgo a los que se encuentran en estado silvestre”, dice Payán.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263420"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08070240/Mexico-7-linces-bebes-son-alimentados-con-biberon-Foto-Lizeth-Ovando-768x512.jpg" alt="México 7 - linces bebés son alimentados con biberón - Foto Lizeth Ovando" class="wp-image-263420" /><figcaption class="wp-element-caption">En México, algunos linces bebés son vendidos como mascota a través de redes sociales. Foto: Lizeth Ovando</figcaption></figure>



<p>Si hablamos de conservación, agregan los investigadores, el objetivo es proteger a las poblaciones de la especie en estado silvestre, con su composición genética y salud, y no ponerlas en riesgo por el bienestar de un individuo. Además,<strong>&nbsp;puede haber otros agravantes</strong>: si se reubica a un animal que estaba comiendo ganado o aves de corral, se está trasladando el problema a una comunidad humana que no necesariamente lo tenía. “Y así seguimos dañando la imagen de la especie, a pesar de que sabemos que podemos convivir con ellos”, insiste Payán.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263405"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08022101/Peru-8-Prince-chequeo-veterinario-Pilpintuwasi-Foto-Marlon-del-Aguila-768x512.jpg" alt="Perú 8 - Prince chequeo veterinario - Pilpintuwasi - Foto Marlon del Águila" class="wp-image-263405" /><figcaption class="wp-element-caption">El jaguar Prince en chequeos médicos realizados después de un año de su rescate. Foto: cortesía Marlon del Águila</figcaption></figure>



<p>¿Cómo cambiarlo? Para González-Maya está pendiente un tema urgente: la regulación. “Tiene que haber una reglamentación clara sobre los mínimos que deben tener las autoridades ambientales o los centros de rehabilitación para atender y procesar estos casos. Que desde un punto de vista netamente veterinario y técnico se cree un protocolo que permita evaluar el estado en el que llegan para definir el destino final de estos animales, ya sea su liberación o permanecer en cautiverio o, cuando sea inevitable, la eutanasia”, dice.</p>



<p>Si es un animal recién capturado del monte, que está lastimado, pero que no ha tenido contacto con humanos y se puede rehabilitar en el corto plazo, aumentan las posibilidades de una liberación, comenta González-Maya. “Pero —agrega— los que tenían al gatito de meses, es claro que va a terminar en cautiverio”.</p>



<p>Como hasta ahora no existe en la región un protocolo con ese nivel de detalle, la rehabilitación y la posibilidad de liberación se vuelve un tema “subjetivo”. Por eso, para los expertos, las liberaciones no son necesariamente “casos exitosos”. “<strong>Son muy pocos los animales que han sido liberados con collares</strong>&nbsp;para monitorearlos, por lo que no se sabe qué ocurrió con ellos”, dice Payán. ¿Pudieron volver a cazar? ¿Murieron al enfrentarse con otro ejemplar por un territorio? ¿Fueron cazados? ¿Los mataron por comerse una gallina? ¿Se enfermaron?</p>



<p>“Sí hay formas de hacer reintroducciones exitosas, pero eso requiere muchos procesos que en la actualidad no se están haciendo, empezando por monitorear y por medir”, insiste el experto.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Xamã, uno de los pocos casos de éxito</h3>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263385"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08005631/Brasil-2-Xama-2022-cuando-fue-capturado-en-Mato-Grosso-Foto-Noelly-Castro-World-Animal-Protection-768x512.jpg" alt="Brasil 2 - Xamã 2022 cuando fue capturado en Mato Grosso- Foto Noelly Castro - World Animal Protection" class="wp-image-263385" /><figcaption class="wp-element-caption">El caso del jaguar Xamã, en Brasil, es uno de los pocos eventos de reintroducción exitosos en la región. Su proceso de rehabilitación costó entre 140 mil y 180 mil dólares. Foto: cortesía Noelly Castro – World Animal Protection</figcaption></figure>



<p>En Brasil, gracias al trabajo de la organización&nbsp;<a href="https://oncafari.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Onçafari</a>&nbsp;y al apoyo de la organización World Animal Protection, se encuentra<strong>&nbsp;uno de los pocos casos que son ejemplo</strong>&nbsp;en la región: Xamã, que fue rescatado cuando tenía tan solo dos meses, se convirtió en el primer jaguar macho en ser reintroducido con éxito en el bioma amazónico.</p>



<p>Aunque Brasil&nbsp;<a href="https://ora.otca.org/wp-content/uploads/2022/10/ORA_Informe-Tecnico-Trafico-Especies-CITES_jul2022_ESP.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">también se enfrenta</a>&nbsp;a la caza ilegal de jaguares, el comercio ilegal de partes de félidos y venta de gatos silvestres para colecciones privadas, Xamã no fue víctima de tráfico. En 2022, cuando era un cachorro, tuvo que enfrentarse a los devastadores incendios que se extendieron en el estado de Mato Grosso, en el arco de deforestación amazónico,<strong>&nbsp;donde avanza con fuerza la agroindustria</strong>. Se sospecha que su madre fue víctima del incendio o que perdió al cachorro mientras intentaba huir de las llamas, por lo que Xamã fue encontrado solo, desnutrido, deshidratado y débil.</p>



<p>Desde entonces empezó una tarea titánica para ayudarlo a recuperarse. Pero, para dar el primer paso, dos aspectos fueron claves: que a pesar de su cansancio temporal gozaba de buena salud y que era extremadamente reacio a los humanos. Con eso, los expertos confiaron en que podría ser un buen candidato para una posible reintroducción en la naturaleza. Sin embargo, nada estaba garantizado.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263386"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08005927/Brasil-3-Recinto-en-Para-donde-vivio-Xama-antes-de-ser-reintroducido-en-la-naturaleza-Foto-cortesia-Oncafari-768x512.jpg" alt="Brasil 3 - Recinto en Pará donde vivió Xamã antes de ser reintroducido en la naturaleza - Foto cortesía Onçafari" class="wp-image-263386" /><figcaption class="wp-element-caption">Recinto de Onçafari, de 15 mil metros cuadrados, donde tuvo lugar gran parte de la rehabilitación de Xamã. Foto: cortesía Onçafari</figcaption></figure>



<p>El proceso duró casi dos años. Después de pasar cinco meses en el hospital veterinario de Sinop, en Mato Grosso, el félido estuvo en condiciones de viajar más de 700 kilómetros por tierra para llegar al enorme recinto de rehabilitación de Onçafari, con 15 mil metros cuadrados, en la mitad del bosque amazónico.</p>



<p>Poco a poco&nbsp;<strong>aprendió a alimentarse por sí mismo y dejó de ser sumiso</strong>&nbsp;con los jaguares libres que paseaban al otro lado de la reja. Hacía respetar su territorio con actitudes desafiantes. Fue entonces cuando, en octubre de 2024, la puerta del refugio se abrió finalmente para que, cuando quisiera, saliera a la selva, una técnica conocida como&nbsp;<em>soft release</em>.&nbsp;<strong>Xamã tardó 12 horas en dejar el resguardo y nunca más volvió</strong>.</p>



<p>A partir de entonces es monitoreado por un collar GPS que emite su ubicación 12 veces al día. En estos meses no solo se ha mantenido vivo, sino que se ha desplazado por más de 43 mil hectáreas. Por eso los biólogos, veterinarios y conservacionistas consideran que, hasta ahora, ha sido un caso exitoso. Lograrlo, sin embargo, implicó la participación de decenas de&nbsp; profesionales, tiempo, espacio y mucho dinero. Según Júlia Trevisan, bióloga y coordinadora de vida silvestre de World Animal Protection, el proceso de rehabilitación hasta la liberación fue posible&nbsp;<strong>gracias a una inversión de entre 140 mil y 180 mil dólares</strong>, unas cifras difíciles de lograr para cada individuo rescatado.</p>



<p>Ahora, en libertad, Xamã se enfrenta a otras amenazas. Los jaguares han sufrido&nbsp;<strong>una pérdida de casi el 38 % de su hábitat en Brasil</strong>&nbsp;e importantes disminuciones de sus poblaciones en todo su rango de distribución. Según el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales, esta especie está clasificada como Vulnerable en el país, pero en algunas zonas las poblaciones han sido evaluadas como En Peligro o En Peligro Crítico de extinción, debido a su aislamiento, protección deficiente o la poca cantidad de ejemplares.</p>



<p>Jim Sanderson, sin embargo, cree en un futuro prometedor: “Lo que nos da realmente esperanza es saber que la naturaleza puede responder muy rápido, que las poblaciones de estos félidos pueden recuperarse. Pero esto solo es posible si les damos la oportunidad”.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:&nbsp;</strong>Ilustración de Alma Ríos</em></p>



<p><strong>REFERENCIAS</strong></p>



<p><em>CITES. (2021). Estudio de CITES sobre el comercio ilegal de jaguares. Secretaría de la CITES. https://cites.org/sites/default/files/articles/CITES_Study_on_Illegal_Trade_in_Jaguars_ESP.pdf</em></p>



<p><em>CITES (2022). Informe mundial sobre el comercio de fauna y flora silvestres. Ginebra (Suiza) https://cites.org/sites/default/files/common/docs/S-World_Wildlife_Trade_Report_CITES.pdf</em></p>



<p><em>De la Torre, J.A.; Duchez, K.; Radachowsky, J. Characterization and Extent of Illegal Trade in Jaguars and Other Felid Species via Social Media in Mexico. Anim. Conserv. 2025, https://doi.org/10.1111/acv.70001.</em></p>



<p><em>Payán Garrido, E. y Soto Vargas, C. 2012. Los Felinos de Colombia. Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Instituto de Investigaciones de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt y Panthera Colombia. 48 pp. https://naturalia.me/wp-content/uploads/2013/12/los-felinos-colombia-2012.pdf</em></p>



<p><em>Ruiz-Tagle, M.N., Sosnowski, M., Barthuly, B., Petrossian, G.A. 2022. Tráfico Ilegal de Cinco Especies del Apéndice I de CITES Emblemáticas para la Región Amazónica. Informe técnico preparado para el Proyecto Bioamazonía. Organización del Tratado de Cooperación Amazónica, Brasil. Disponible en: https://ora.otca.org/wp-content/uploads/2022/10/ORA_Informe-Tecnico-Trafico-Especies-CITES_jul2022_ESP.pdf</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/"></a><a href="https://es.mongabay.com/by/daniela-quintero-diaz/">Daniela Quintero Díaz</a>&nbsp;en Mongabay Latam.&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/2025/08/felinos-rescatados-trafico-animales-latinoamerica/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Puedes revisarlo aquí.</em></a></p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Tue, 12 Aug 2025 15:35:31 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Sin salida: la irreversible realidad de los felinos que son rescatados del tráfico de animales]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>La Copa América 2001 se siente sola, es hora de ganar</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/zona-mixta/la-copa-america-2001-se-siente-sola-es-hora-de-ganar/</link>
        <description><![CDATA[<p>Foto: FCF. Hace 24 años, Colombia ganó su único título en selecciones de mayores. Fue local, fue sólido, fue campeón. Pero desde entonces no hay con quién compartir la repisa en la sede de la Federación Colombiana de Fútbol. Y eso, con todo lo que hemos avanzado en el fútbol masculino y femenino, es una [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-602e96936d85854106c63eb145fef4e0"><strong><em>Foto: FCF.</em></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Hace 24 años, Colombia ganó su único título en selecciones de mayores. Fue local, fue sólido, fue campeón. Pero desde entonces no hay con quién compartir la repisa en la sede de la Federación Colombiana de Fútbol. Y eso, con todo lo que hemos avanzado en el fútbol masculino y femenino, es una deuda gigante. Pasan los años, se ha visto cerca, pero el título no llega.<br><br>Dicen los expertos (algunos entrenadores, dirigentes, periodistas y hasta jugadores), en una narrativa básica y lógica que más parece una construcción lingüística para no comprometerse, que para ganar una final hay que jugarla primero, y Colombia ha hecho la tarea. Pero infortunadamente la historia no se construye con finales perdidas. Se escribe con trofeos. Y este país, que tanto ama el fútbol, merece que sus generaciones doradas no terminen con gritos de “casi”, “se nos fue”, “nos faltó el centavito pal…” y llenas de medallas sin oro, sin copas. Necesitamos que interioricen que las medallas de plata no pueden ser el techo y que la última sonrisa no siempre debe ser de los otros.<br><br>Alguna vez le escuché una historia a Fabián Vargas que me impactó profundamente, pues tiene tanto de cruel como de verdad. No la cito textualmente porque no recuerdo sus palabras exactas, pero en resumen, él contaba que al llegar a Argentina para jugar con Boca Juniors, presenció un partido de niños muy pequeños y al terminar el juego final, sólo los campeones recibieron una medalla. El resto miraba, lloraba, se quejaba, no obtuvo nada.<br><br>Esa experiencia impactó a Vargas y lo llevó a reflexionar sobre lo que él denominó el “gen ganador” de los argentinos. Según su percepción, esa mentalidad se forja desde la infancia, en un ambiente que contrasta enormemente con lo que a menudo vemos en Colombia. Aquí, en un torneo infantil, se premia hasta el décimo puesto solo por participar, en un intento de evitar frustraciones.<br><br>No estoy seguro de si esta forma de enseñar a los niños en el deporte sea la ideal o genere algún malestar, pero creo estar cerca de la posición de Fabián. Desde la niñez, los argentinos son preparados para ganar y, tras vivir esa “humillación” de no ser premiados, no quieren volver a experimentarlo. Ese estilo refuerza, quizá, la mentalidad competitiva, mientras que en Colombia se busca evitar a toda costa el sentimiento de fracaso y de allí, incluso, parecen salir esos malos momentos de la inteligencia emocional que no sabemos gestionar. Y no sólo es en el fútbol.<br><br><strong>¿Por qué no sabemos ganar?</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05015759/sel-may-masc-2024-colprensa-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-118905" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05015759/sel-may-masc-2024-colprensa-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05015759/sel-may-masc-2024-colprensa-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05015759/sel-may-masc-2024-colprensa-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05015759/sel-may-masc-2024-colprensa.avif 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-f4c5a592e6dd30f691db4ca2209f331e"><strong><em>Foto: Colprensa.</em></strong></p>



<p class="has-medium-font-size">Este subtítulo puede parecer cruel. Lo es. Pero no es gratuito. Otra vez, otra final. Esta vez, la Selección Colombia Femenina tocó el cielo con los dedos en la Copa América 2025, pero no logró sujetarlo. El 4-3 a favor en el alargue se esfumó en un descuido que no puede permitirse en este tipo de instancias. Llegó el empate. Llegaron los penaltis. Y se repitió la historia.<br><br>La pregunta que se instala en el ambiente no es solamente por qué perdimos, sino por qué nos cuesta tanto cerrar una final con el trofeo en la mano, incluso cuando jugamos bien, incluso cuando tenemos con qué. Porque esta no es una racha aislada: Colombia ha repetido este guion una y otra vez. Si antes el problema era llegar, hoy el problema es ganar. Y esa es otra etapa del proceso. Una más exigente. Una que no se resuelve sólo con técnica o táctica.<br><br>En el papel, llegar a la final ya es un logro. Y lo es. Porque dos finales continentales en dos años (Copa América masculina en 2024 y femenina en 2025) no se logran por accidente. Colombia está haciendo bien la tarea. El proceso existe, la evolución es notoria, los nombres pesan más en el mundo. Pero ya no basta con hacerlo bien. Hay que hacerlo mejor. Hay que rozar la perfección.<br><br><strong>Talento de sobra, pero falta cerrar la obra</strong></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">No es hora de felicitaciones, aplausos, reconocimientos, vítores o alabanzas por lo hecho ante Brasil. Es hora de sentir dolor y enojo por la derrota. Hora de autocrítica y revisiones. Solo eso alimenta el espíritu ganador, lo primero alimenta el conformismo.</p>&mdash; Germán Arango (@germanarango1) <a href="https://twitter.com/germanarango1/status/1951804921835028891?ref_src=twsrc%5Etfw">August 3, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p class="has-medium-font-size">Si algo sobra en Colombia es talento. Esta misma ventana de fichajes lo prueba: Luis Díaz pasó al Bayern Múnich por más de €75 millones, Jhon Arias firmó con Wolverhampton, ya debutó y anotó. Nelson Deossa llegó el lunes al Betis, Richard Ríos ahora es titular del Benfica. Nuestros jugadores ya son exportables al más alto nivel. Física, táctica y competitivamente están listos.<br><br>Y en el fútbol femenino, las referencias se multiplican: Linda Caicedo brilla en el Real Madrid, Mayra Ramírez es goleadora en el Chelsea, Jorelyn Carabalí es una muralla en el Brighton, Manuela Pavi es la más hábil del West Ham, y muchas más brillan en equipos de alto vuelo como Cruzeiro, Corinthians o Palmeiras. El biotipo también evolucionó. Ya no somos el equipo pequeño que juega bonito. Somos un país que produce futbolistas para el mundo.<br><br>Pero entonces, ¿por qué no alcanzamos la cima? Porque falta algo que no se ve en los entrenamientos tácticos ni en las tablas nutricionales: fortaleza mental. El manejo de la presión, la resiliencia bajo fuego, la capacidad de sostener un resultado en instancias decisivas. No es nuevo. Lo han vivido otros. Argentina fue subcampeona varias veces antes de encontrar su nueva identidad ganadora. Francia también. Les tomó tiempo, inversión, análisis. Pero lo hicieron.<br><br>Por eso, hay que buscar y escudriñar, y la cúpula de la Federación Colombiana de Fútbol no puede conformarse con estar cerca. Ya se saldó la deuda de llegar a finales. Ahora hay que cumplir el mejor paso: ganarlas. Y para eso se necesita algo más que talento. Los jugadores colombianos -mujeres y hombres- necesitan estructuras de apoyo psicológico, procesos de resistencia mental, profesionales que los preparen para ese decisivo momento en que el trofeo está a minutos o segundos, pero el corazón se acelera más de lo debido.<br><br>Esa es la diferencia entre el oro y la plata. Entre la alegría y la tristeza, Entre el himno nacional en la premiación y el nudo en la garganta. Entre una vitrina llena y otra que sólo exhibe el recuerdo de 2001. Ya basta de mirar con nostalgia esa Copa América ganada hace más de dos décadas. Es hora de que tenga compañía, pero una compañera dorada. No queremos más segundos lugares. Hay que demostrar que se aprendió, pues son muchas oportunidades perdidas. Tal vez ya es hora de que el aprendizaje se convierta en celebración y Colombia tiene todo, estamos a un pasito. Sólo es cuestión de ajustar eso que no se entrena con el balón.<br><br><strong>Las finales sin final feliz</strong><br><br>Estas son algunas de las finales que Colombia disputó —y perdió— desde 1975:<strong><br>Selección Masculina de Mayores</strong><br><br><strong>•	Copa América 1975:</strong> Perdió la final contra Perú. El formato fue a tres partidos, con un desempate en Caracas que terminó 1-0 a favor de Perú.<br><strong>•	Copa de Oro CONCACAF 2000:</strong> Fue subcampeón al perder 2-0 ante Canadá en la final.<br><strong>•	Copa América 2024:</strong> Perdió la final contra Argentina por 1-0 en tiempo extra.<br><br><strong>Selección Femenina de Mayores</strong><br><br><strong>•	Juegos Panamericanos 2015:</strong> El partido por la medalla de oro lo disputó ante Brasil con resultado 4-0 en contra.<br><strong>•	Copa América Femenina 2010, 2014, 2022 y 2025: </strong>Subcampeona en estas cuatro ediciones ante Brasil.<br><br><strong>Selecciones Juveniles</strong><br><br><strong>•	Mundial Femenino Sub-17 2022:</strong> Llegó a la final y la perdió 1-0 ante España.<br><strong>•	Sudamericano Sub-15 2013:</strong> Fue subcampeona, perdiendo la final contra Perú.<br><strong>•	Sudamericano Sub-17 2025:</strong> Fue subcampeona, perdiendo la final en penales contra Brasil1.<br><strong>•	Sudamericano Femenino Sub-20 2010 y 2022:</strong> En 2010, perdió la final 2-0 contra Brasil. En 2022, fue subcampeona, tras quedar segunda en la fase final detrás de Brasil.<br><strong>•	Sudamericano Sub-15 2004:</strong> Perdió ante Paraguay.</p>



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<p>✍️ Por: <a href="https://twitter.com/nossadeportes">@nossadeportes</a></p>



<p></p>
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        <author>Andrés Nossa @nossadeportes</author>
                    <category>Zona Mixta</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=118902</guid>
        <pubDate>Tue, 05 Aug 2025 13:10:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05154444/DSC4609.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La Copa América 2001 se siente sola, es hora de ganar]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Andrés Nossa @nossadeportes</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Día Internacional de la Diversidad Biológica: tres proyectos para proteger tapires, ajolotes y árboles</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-internacional-de-la-diversidad-biologica-tres-proyectos-para-proteger-tapires-ajolotes-y-arboles/</link>
        <description><![CDATA[<p>Desde el insecto más pequeño hasta los vastos océanos, cada especie y ecosistema cumple una función importante para mantener el equilibrio del planeta.&nbsp;Proteger la biodiversidad&nbsp;no es solo conservar paisajes hermosos o especies amenazadas, sino asegurar la salud, alimentación y futuro de la humanidad. En un contexto de crisis ambiental y social, valorar toda forma de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Las iniciativas se llevan a cabo en Colombia, México y Perú.</em></li>



<li><em>Buscan sensibilizar sobre la urgencia de abordar las amenazas contra estas especies y garantizar su conservación en la región.</em></li>



<li><em>Los tapires, arquitectos de su territorio, y los ajolotes, anfibios bandera en la Ciudad de México, son dos de los protagonistas de estas historias de esperanza.</em></li>



<li><em>Además, en Perú, comunidades recuperan semillas de tres árboles arrasados por la tala: el tornillo, la caoba y el cedro.</em></li>
</ul>



<p>Desde el insecto más pequeño hasta los vastos océanos, cada especie y ecosistema cumple una función importante para mantener el equilibrio del planeta.&nbsp;<strong>Proteger la biodiversidad</strong>&nbsp;no es solo conservar paisajes hermosos o especies amenazadas, sino asegurar la salud, alimentación y futuro de la humanidad. En un contexto de crisis ambiental y social, valorar toda forma de vida es una muestra de esperanza y compromiso con un mañana más justo y sostenible para las generaciones futuras.</p>



<p><strong>Lee más:</strong><a href="https://es.mongabay.com/2025/05/buena-noticia-elefantes-marinos-chile-gripe-aviar/">Buena noticia para los elefantes marinos: una colonia en Chile duplicó sus individuos tras padecer la gripe aviar</a></p>



<p>Cada 22 de mayo se celebra el&nbsp;<strong>Día Internacional de la Diversidad Biológica</strong>, una fecha clave para reconocer el papel esencial que juega la biodiversidad en la sostenibilidad del planeta y el bienestar humano. La fecha conmemora la adopción del&nbsp;<a href="http://xn--da%20internacional%20de%20la%20diversidad%20biolgica-dze58a/"><strong>Convenio sobre la Diversidad Biológica</strong></a>&nbsp;(CDB) en 1992 y desde entonces ha servido como una plataforma para promover su implementación y la conciencia global para proteger la vida en el planeta.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_260614"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/20211729/5R2A3734.jpg" alt="" class="wp-image-260614" /><figcaption class="wp-element-caption">El lago de Xochimilco y sus canales, en el centro de México, albergan una gran variedad de aves como las garzas, patos y el martín pescador. Foto: cortesía CI / Víctor Martínez</figcaption></figure>



<p>Este 2025, bajo el lema “Armonía con la naturaleza y desarrollo sostenible”, la celebración se enfoca en destacar la interconexión entre la biodiversidad y los desafíos más amplios del desarrollo global, como la erradicación de la pobreza, la reducción de desigualdades y la seguridad alimentaria.</p>



<p>En&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;compartimos tres proyectos que invitan a la sensibilización sobre la importancia de mantener una armonía con la naturaleza y la relevancia de trabajar colectivamente por la conservación de la diversidad biológica en América Latina.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Semilleros Machiguenga: un banco para el futuro</strong></h3>



<p>En la región donde la majestuosidad de los Andes y la Amazonía se unen, existen&nbsp;<strong>inmensos árboles</strong>&nbsp;de hasta cuarenta metros de altura que crean un bosque espectacular. Este paisaje es parte de la&nbsp;<strong>Reserva Comunal Machiguenga</strong>, un área natural protegida por la alianza entre las comunidades indígenas y el gobierno peruano. La zona no sólo representa&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/05/expedicion-virtual-reserva-machiguengas-peru/">un reservorio de biodiversidad impresionante</a>, sino que significa una oportunidad económica sostenible para las comunidades.&nbsp;<strong>Las semillas de estos árboles son la clave.</strong></p>



<p>La comunidad&nbsp;<strong>asháninka</strong>&nbsp;de&nbsp;<strong>Puerto Rico</strong>, habitante de la reserva, se ha organizado para monitorear, proteger y comercializar las semillas que les proveen sus&nbsp;<strong>especies “madre”</strong>, como las reconocen. Se trata del&nbsp;<strong>tornillo</strong>&nbsp;<em>(Cedrelinga catenaeformis)</em>, la&nbsp;<strong>caoba</strong>&nbsp;<em>(Swietenia macrophylla)</em>&nbsp;y el&nbsp;<strong>cedro</strong>&nbsp;<em>(Cedrela odorata)</em>, árboles que en el pasado fueron gravemente explotados por su alto valor como especies maderables, pero que gracias al trabajo comunitario aún se conservan dentro del bosque de la reserva.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_260610"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/20211137/Monitoreo-de-arboles-semilleros.jpg" alt="" class="wp-image-260610" /><figcaption class="wp-element-caption">Monitoreo de árboles semilleros en la Reserva Comunal Machiguenga. Foto: cortesía archivo Sernanp – RCMAC</figcaption></figure>



<p>Desde 2020, las comunidades recolectan sus semillas por temporadas y las venden por precios de&nbsp;<strong>300 a 1000 soles</strong>&nbsp;(80 a 270 dólares) por kilo, a compradores y proyectos de restauración locales que utilizan estos árboles para proveer sombra a proyectos de agroforestería.</p>



<p>“En estas 112 hectáreas hay una cantidad impresionante de especies de árboles”, explica&nbsp;<strong>Ernesto Escalante</strong>, biólogo y jefe de la Reserva Comunal Machiguenga. “Entre ellas se han encontrado 14 especies semilleras, de las cuales se han destinado ocho para su aprovechamiento y las otras seis no se tocan, porque tienen que continuar con la dinámica del bosque para su regeneración”.</p>



<p><strong>Leer más:<a href="https://es.mongabay.com/2025/05/caza-safari-cazadores-brasil-bolivia-ilegal-matar-jaguares/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Caza &amp; Safari: los cazadores llegaban a Brasil e ingresaban a Bolivia de forma ilegal para matar jaguares</a></strong></p>



<p>El último reporte sobre tala ilegal de estas especies que tiene el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), es de 2012, por lo que el biólogo considera que la estrategia está funcionando.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_260611"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/20211332/REGENERACION-TORNILLO-1-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-260611" /><figcaption class="wp-element-caption">Regeneración natural del tornillo. Foto: cortesía archivo Sernanp – RCMAC</figcaption></figure>



<p>La comunidad se ha organizado en la&nbsp;<strong>Asociación Forestal Ecologista de la Comunidad Nativa de Puerto Rico</strong>, actualmente integrada por 25 familias y liderada por un presidente. Su temporada más activa arranca entre diciembre y febrero, cuando llega el momento de la cosecha de semillas. Previamente, en noviembre de cada año, se organizan en grupos de cinco personas para ingresar al área cuyo acceso es complejo, pues únicamente se puede a través del río, a bordo de pequeñas embarcaciones conocidas como peque peque, con las que tardan hasta un día en llegar desde la comunidad.</p>



<p>“Estamos hablando de gente que ha vivido toda su vida en el bosque, en el monte, por eso conocen y manejan muy bien las temporadas”, explica Escalante. “Ellos hacen una primera entrada en noviembre, donde ven si las semillas ya maduraron y están por caer. A partir de diciembre, entran grupos de cinco a cosechar todo lo que ha caído, y cada mes es así”.</p>



<p>Sin embargo, las salidas también han tenido que adaptarse debido a los efectos del cambio climático, dice el biólogo. “Debemos admitir que en el mundo de la conservación, el tema del cambio climático ha sido una locura: no es como antes, cuando tenías fechas marcadas. Ahora las lluvias se retrasan o se adelantan. Entonces a veces hay excepciones y los grupos pueden tener autorización para una entrada adicional al bosque para la fase de cosecha”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_260612"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/20211538/monitoreo-de-semillas_.jpeg" alt="" class="wp-image-260612" /><figcaption class="wp-element-caption">Monitoreo de semillas en la Reserva Comunal Machiguenga. Foto: cortesía archivo Sernanp – RCMAC</figcaption></figure>



<p>En la fase de postcosecha, la asociación realiza un monitoreo para confirmar que se está dando la regeneración natural a través de las semillas que no han recolectado. Esto también representa un buen indicador para el equipo, pues, al identificar pequeñas plántulas creciendo en la tierra bajo los árboles, significa que las semillas que comercializarán son viables.</p>



<p>Finalmente, bajo este compromiso,&nbsp;<strong>cada año reforestan con 100 plántulas nuevas de tornillo</strong>. Dentro de este grupo se incluye a&nbsp;<strong>jóvenes desde los 16 años</strong>&nbsp;para que empiecen a involucrarse con el proyecto y sepan que sí puede hacerse un manejo efectivo del bosque, explica Escalante.</p>



<p>“Los jóvenes van en compañía de su padre y él le va enseñando”, afirma el biólogo. “Ellos dicen que esta es su manera de enseñarles y de garantizar que esto continúe en el tiempo. Ellos han entendido que todos se deben encargar de cuidar y proteger a los árboles. Y es como ellos mismos lo describen: ‘Este es mi banco para el futuro’”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_260613"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/20211613/Monitoreo-de-plantula-de-tornillo-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-260613" /><figcaption class="wp-element-caption">Monitoreo de plántula de tornillo. Foto: cortesía archivo Sernanp – RCMAC</figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Restaurar chinampas para salvar ajolotes</strong></h3>



<p>La imagen más común que se tiene del lago de&nbsp;<strong>Xochimilco</strong>&nbsp;suele comenzar con las trajineras: coloridas embarcaciones que recorren sus canales, animadas por mariachis y turistas que disfrutan tacos y beben cervezas a bordo. Sin embargo, este emblemático sitio ubicado en el centro de&nbsp;<strong>México</strong>&nbsp;tiene una milenaria tradición agrícola que va mucho más allá del paisaje festivo que atrae a los visitantes. Sus aguas, además, son el frágil hogar de una criatura única y en grave peligro: el&nbsp;<strong>ajolote</strong>&nbsp;<em>(Ambystoma mexicanum)</em>, un pequeño anfibio endémico sumamente sensible a la contaminación y a las alteraciones provocadas por la actividad humana.</p>



<p>Este 2025, un&nbsp;<strong>censo</strong>&nbsp;a cargo de un grupo de científicos de la organización&nbsp;<strong>Conservación Internacional México</strong>&nbsp;y del&nbsp;<strong>Laboratorio de Restauración Ecológica</strong>&nbsp;del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) busca determinar el estado de conservación de la especie considerada en&nbsp;<a href="https://www.profepa.gob.mx/innovaportal/file/435/1/nom_059_semarnat_2010.pdf">Peligro de extinción</a>&nbsp;por la normatividad mexicana y&nbsp;<a href="https://www.iucnredlist.org/es/species/1095/53947343">Críticamente amenazada</a>&nbsp;por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Esto ocurre en los humedales del Lago de Xochimilco, en la Ciudad de México, un sitio Ramsar también declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad, y que se trata del último remanente natural del sistema lagunar del Valle de México.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_260603"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/20205531/28_Estudio_20241017_Ajolotes_9037.jpg" alt="" class="wp-image-260603" /><figcaption class="wp-element-caption">Ajolote en movimiento. Su cola funciona para dar dirección y velocidad al nado. Foto: cortesía Armando Vega / Conexiones Climáticas</figcaption></figure>



<p>“Se decidió realizar el censo de ajolotes porque es parte de un seguimiento de un estudio que se ha dado desde 1999, donde el primer censo arrojó que había 6000 ajolotes por kilómetro cuadrado y en el último que se realizó,&nbsp;<strong>que fue en 2014, ya solo había 36</strong>”, explica&nbsp;<strong>Vania Mendoza</strong>, bióloga especialista en limnología del Laboratorio de Restauración Ecológica de UNAM y coordinadora del Censo de Ajolotes.</p>



<p>“Esto nos habla de que la población del ajolote ha tenido un declive muy fuerte y esto es principalmente por tres problemáticas:&nbsp;<strong>la contaminación del agua, la urbanización y la introducción de especies exóticas”.</strong></p>



<p>Durante las dos primeras fases del censo —realizadas entre septiembre y octubre de 2024, y en la tercera semana de febrero de 2025—,&nbsp;<strong>no se logró capturar ningún ajolote en estado silvestre en los 136 puntos del lago que fueron muestreados.</strong>&nbsp;Para los trabajos, se colaboró con&nbsp;<strong>pescadores locales</strong>&nbsp;como&nbsp;<strong>Basilio Rodríguez</strong>, habitante con un profundo conocimiento de la zona, quien se encargó de ubicar los sitios y lanzar redes de atarraya y triangulares para intentar capturar a la especie.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_260606"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/20210321/0U7A5420.jpg" alt="" class="wp-image-260606" /><figcaption class="wp-element-caption">Basilio Rodríguez, pescador y chinampero que ha participado en las actividades del censo y es el encargado de realizar los lances de la redes de atarraya y triangular. Foto: cortesía CI / Susana Portillo</figcaption></figure>



<p>Otra metodología empleada es la del&nbsp;<strong>ADN ambiental</strong>, con la que se tomaron muestras de agua que se llevan al laboratorio para buscar indicadores que confirmen la presencia de ajolotes. Una tercera fase del censo está programada para septiembre y octubre de este año.</p>



<p>“Todavía nos falta más del 60 % de esfuerzo de muestreo”, dice Mendoza. “Entonces, hasta este punto, podríamos decir que es normal no haber encontrado ajolotes todavía. Es un proceso muy interesante porque nuestro pescador conoce muy bien el ecosistema y, conforme vamos navegando, él observa el movimiento del agua y el sonido”. En alguna ocasión, cuenta la bióloga, Rodríguez les llegó a decir que el sonido que escuchó era más parecido a un coleteo de ajolote que al de un pez. A pesar de que lanzó la atarraya, no lograron capturar al individuo. Sin embargo, todo puede cambiar a partir de los resultados de ADN ambiental que el equipo obtendrá en junio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_260605"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/20210227/0U7A5328.jpg" alt="" class="wp-image-260605" /><figcaption class="wp-element-caption">Vania Mendoza, coordinadora del censo, toma muestras de agua para realizar análisis de ADN ambiental y determinar la presencia o ausencia de ajolotes en vida silvestre en Xochimilco. Foto: cortesía CI / Susana Portillo</figcaption></figure>



<p>“Es un lugar difícil de trabajar porque las aguas son muy oscuras, no se puede ver a través de ellas, el fondo está cubierto de lodo y de vegetación”, explica&nbsp;<strong>Esther Quintero</strong>, bióloga especialista en conservación y directora técnica de Conservación Internacional México. “De entrada, sabemos que estamos en una situación de menos ajolotes que en 2014. Es como encontrar una aguja en un pajar, aún cuando sea una frase muy trillada”.</p>



<p>El ajolote es considerado una especie de bandera. Es decir, si los estudios se enfocan en este anfibio, los científicos podrán tener un panorama general sobre cómo se encuentra la salud del ecosistema, dice Mendoza. “Saber cómo está la población de ajolotes en vida silvestre es fundamental para reevaluar y repensar si las estrategias de conservación y los proyectos de restauración que se están llevando a cabo funcionan, además de buscar soluciones para poder mitigar de una u otra manera toda esta situación”, agrega la especialista.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_260607"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/20210439/DJI_0625.jpg" alt="" class="wp-image-260607" /><figcaption class="wp-element-caption">Vista aérea de los canales de Xochimilco y las trajineras, cerca del Embarcadero de Cuemanco. Foto: Foto: cortesía CI / Susana Portillo</figcaption></figure>



<p>Por ello, la gran apuesta es el proyecto&nbsp;<strong>Chinampa Refugio</strong>, un modelo de restauración implementado en colaboración con las y los chinamperos, los agricultores de Xochimilco. El propósito es proteger este ecosistema a través de la restauración de la técnica agrícola tradicional en las chinampas, un antiguo sistema de cultivo desarrollado en zonas lacustres y pantanosas, originario de la cultura mexica o azteca. Se trata de islas artificiales o parcelas de tierra ubicadas entre canales de agua, cuya alta productividad y sostenibilidad permiten el cultivo de plantas, verduras y hortalizas.</p>



<p>El proyecto busca incrementar la calidad de los productos sembrados, principalmente hortalizas y flores libres de pesticidas y otros contaminantes, a la par de mejorar la calidad del agua en los canales, mediante el uso de biofiltros construidos con piedras porosas, como la roca volcánica tezontle, plantas de diversos tipos y troncos que se colocan en la entrada de los canales, entre las chinampas. Su función es impedir el ingreso de especies invasoras —como las tilapias y carpas— y purificar el agua. Como consecuencia, se logra la protección del ajolote y otras especies nativas al restaurar su hábitat.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_260608"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/20210644/7_Ajolotes-retratos_20241015_Ajolotes_5597.jpg" alt="" class="wp-image-260608" /><figcaption class="wp-element-caption">El movimiento de los ajolotes es muy rápido. Al ser casi ciegos, tienen una mayor sensibilidad en su cuerpo, lo que los hace muy susceptibles a cualquier movimiento a su alrededor. Foto: cortesía Armando Vega / Conexiones Climáticas</figcaption></figure>



<p>“El área natural protegida cuenta con 2507 hectáreas. En este momento, tenemos 19 chinampas que ocupan un área de siete hectáreas”, explica Quintero. “La idea es que podamos crecer por lo menos a unas 45 hectáreas próximamente y que, eventualmente, se pueda escalar a unas 1000 chinampas para poder tener una población sana”.</p>



<p>Si se logra restaurar el sistema de chinampas, dicen las especialistas, Xochimilco podría producir hasta el 25 % de las hortalizas que consume la población de la Ciudad de México.</p>



<p>“Para que haya conservación, debe de haber restauración”, concluye Mendoza. “Es muy esperanzador, pero también sé que esto se trata de un proceso que requiere paciencia para ir, poco a poco, ganando espacios para convertirlos en Chinampas Refugio. Con eso creo que estamos logrando un poco de lo que deseamos, que es la restauración de Xochimilco”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_260609"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/20210759/0U7A5146.jpg" alt="" class="wp-image-260609" /><figcaption class="wp-element-caption">Canales de Xochimilco, cerca del Embarcadero de Cuemanco. Esta chinampa es la que fue ilustrada para el billete actual de 50 pesos mexicanos, en el que también se incluyó al ajolote. Foto: cortesía CI / Susana Portillo</figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Colombia, país de tapires</strong></h3>



<p>En lo profundo de las selvas colombianas, el&nbsp;<strong>tapir</strong>&nbsp;camina silencioso, abriendo senderos invisibles entre la vegetación densa. Con su cuerpo robusto y andar pausado, este gigante herbívoro se alimenta de frutos silvestres, digiere la pulpa y dispersa las semillas a lo largo de su ruta. Allí donde pisa, nace un nuevo bosque.&nbsp;<strong>Por eso lo llaman el arquitecto de la selva,</strong>&nbsp;porque diseña sin planos, construye sin herramientas y regenera con su existencia.</p>



<p>“En el río Bita, la gente ha empezado a darse cuenta de que, en lugar de cazar a los tapires, es mejor tenerlos vivos, como un atractivo para que turistas puedan fotografiarlos y observarlos”, describe&nbsp;<strong>Fernando Trujillo</strong>, biólogo y director científico de la&nbsp;<a href="https://omacha.org/"><strong>Fundación Omacha</strong></a>&nbsp;en&nbsp;<strong>Colombia</strong>. “Estamos cambiando ese paradigma de que un tapir son 250 kilos de carne y, más bien,&nbsp;<strong>entendiendo que es un arquitecto de la naturaleza</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_260599"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/20204150/Fotomontaje-especies-Libro-Colombia-PaisDeTapires-DiegoQuinteroCandela.jpg" alt="" class="wp-image-260599" /><figcaption class="wp-element-caption">Los tapires de Colombia. Foto: cortesía Diego Quintero Candela /&nbsp;<em>Colombia, país de tapires</em></figcaption></figure>



<p>También son importantes por otras razones, dice el biólogo. “Por ejemplo, cuando he estado en expediciones en sitios remotos como Chiribiquete, uno ve caminos y se pregunta: ‘Pero si aquí no hay gente, ¿quién hace estos caminos?’ Y son los tapires. Abren caminos dentro de la vegetación y esos senderos se convierten en corredores para otros animales, incluso para los depredadores que los siguen, como los jaguares. En estos caminos hemos encontrado huellas de diferentes especies, como lapas, venados y pumas”.</p>



<p>El nuevo libro&nbsp;<a href="https://www.omacha.org/descargas/2025/Libro_Colombia_Pais_de_Tapires.pdf"><strong><em>Colombia, país de tapires</em></strong></a>&nbsp;es una obra de la&nbsp;<strong>Fundación Omacha</strong>&nbsp;y del&nbsp;<strong>Grupo de Investigación en Ecología del Paisaje y Modelación de Ecosistemas</strong>&nbsp;(ECOLMOD) de la Universidad Nacional de Colombia, publicada en abril de 2025. Expone estas y otras características de tres de las cuatro especies reconocidas a nivel mundial de la familia de los Tapiridae que habitan en Colombia.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_260600"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/20204618/SitioRamsarRioBita-Vichada-FernandoTrujillo-FundacionOmacha-CEC_5759.jpg" alt="" class="wp-image-260600" /><figcaption class="wp-element-caption">El Sitio Ramsar Río Bita, en el departamento de Vichada, es uno de los hábitats del tapir en Colombia. Foto: cortesía Fernando Trujillo / Fundación Omacha</figcaption></figure>



<p>La publicación, acompañada de fotografías, ilustraciones y mapas, pretende ser una herramienta de educación ambiental y una invitación a descubrir el papel crucial de estos mamíferos en los ecosistemas colombianos y a valorar su conservación como símbolo de la riqueza natural del territorio.</p>



<p>El&nbsp;<strong>tapir centroamericano</strong>&nbsp;<em>(Tapirus bairdii)</em>&nbsp;es la única especie residente en Centroamérica, pero que también habita en la región del Pacífico colombiano. A lo largo de los valles interandinos y de la Orinoquia y Amazonía, habita el&nbsp;<strong>tapir de tierras bajas</strong>&nbsp;<em>(Tapirus terrestris)</em>. Finalmente, el&nbsp;<strong>tapir de montaña</strong>&nbsp;<em>(Tapirus pinchaque)</em>, la más pequeña de las tres especies, vive en las partes altas de los Andes, que ocupa las alturas de la cordillera central. La cuarta especie y, de mayor tamaño, es el&nbsp;<strong>tapir malayo</strong>&nbsp;<em>(Tapirus indicus)</em>, restringido a Sumatra y sur de Indochina.</p>



<p>“No tenemos consolidados números efectivos, hay algunas estimaciones, pero los números son muy bajos”, dice Trujillo, coautor del libro, respecto al estado de las poblaciones de tapires en el país.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_260601"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/20204926/CHF_5973.jpg" alt="" class="wp-image-260601" /><figcaption class="wp-element-caption">Tapir de montaña (<em>Tapirus pinchaque</em>). Foto: cortesía Federico Mosquera Guerra</figcaption></figure>



<p>Estos mamíferos enfrentan múltiples amenazas que ponen en riesgo no solo sus poblaciones, sino también los ecosistemas que ayudan a sostener.&nbsp;<strong>La caza indiscriminada y el tráfico ilegal de crías</strong>&nbsp;los persiguen incluso en los rincones más remotos, mientras que&nbsp;<strong>la transformación acelerada de sus hábitats naturales</strong>&nbsp;—que ya afecta a cerca del 50 % del territorio continental colombiano— reduce drásticamente su acceso a alimento y refugio.</p>



<p>Esta pérdida de cobertura vegetal también los expone a fenómenos climáticos extremos, como&nbsp;<strong>incendios forestales</strong>&nbsp;cada vez más frecuentes e intensos. Pero la amenaza no termina ahí:&nbsp;<strong>la expansión de la frontera agropecuaria y el crecimiento humano</strong>&nbsp;en zonas aisladas aumentan el riesgo de atropellamientos, ataques por perros ferales e incluso enfermedades transmitidas entre animales domésticos y tapires.</p>



<p>“El libro se empezó a hacer hace unos dos años, se había dejado un poco en el aire, pero luego volvimos a inyectarle la energía necesaria para sacarlo adelante. Ahora&nbsp;<a href="https://www.omacha.org/descargas/2025/Libro_Colombia_Pais_de_Tapires.pdf">está disponible en línea</a>&nbsp;y buscamos conseguir fondos para imprimirlo porque vale la pena, es muy bonito, y queremos distribuirlo ampliamente en las regiones donde están los tapires, porque lo que queremos es generar un impacto”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_260602"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/20205325/IND_0091.jpg" alt="" class="wp-image-260602" /><figcaption class="wp-element-caption">Cría de tapir de tierras bajas (<em>Tapirus terrestris</em>). Foto: cortesía Fernando Trujillo / Fundación Omacha</figcaption></figure>



<p><em><strong>*Imagen principal:&nbsp;</strong>se observan los tres pares de branquias de un ajolote. Es una de las cuatro formas en las que pueden respirar.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía Armando Vega / Conexiones Climáticas</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Astrid Arellano</em></a><em> en Mongabay Latam. </em><a href="https://es.mongabay.com/2025/05/dia-internacional-diversidad-biologica-proteger-tapires-ajolotes-arboles/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Puedes revisarlo aquí.</em></a></p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=116121</guid>
        <pubDate>Thu, 22 May 2025 17:22:20 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Día Internacional de la Diversidad Biológica: tres proyectos para proteger tapires, ajolotes y árboles]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Los indígenas que protegen su territorio a través de la pesca y la ciencia en la Estrella Fluvial del Inírida</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/los-indigenas-que-protegen-su-territorio-a-traves-de-la-pesca-y-la-ciencia-en-la-estrella-fluvial-del-inirida/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cuando Fredy Yavinape era pequeño, no sabía que conocía el concepto biológico de especie sombrilla. Las “especies sombrilla” son aquellas que requieren grandes extensiones de territorios poco intervenidos por el ser humano para sobrevivir, por eso se convierten en un indicador del estado de conservación de todo el ecosistema. Hoy, a sus 48 años, Yavinape [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un proyecto de monitoreo comunitario ayuda a proteger la enorme biodiversidad de especies de peces de agua dulce que hay en la Estrella Fluvial del Inírida y otros puntos de la Amazonía.</em></li>



<li><em>Combinando saberes ancestrales con mediciones científicas, los indígenas ayudan a conocer y cuidar mejor su territorio.</em></li>



<li><em>Monitoreos continuos y la capacitación de las mismas comunidades han permitido modificar la normatividad pesquera para proteger mejor los ecosistemas y garantizar la sostenibilidad de las poblaciones locales.</em></li>



<li><em>Este modelo de gobernanza demuestra que en áreas protegidas por su diversidad biológica y valor ecosistémico sí pueden existir asentamientos humanos.</em></li>
</ul>



<p>Cuando Fredy Yavinape era pequeño, no sabía que conocía el concepto biológico de especie sombrilla. Las “especies sombrilla” son aquellas que requieren grandes extensiones de territorios poco intervenidos por el ser humano para sobrevivir, por eso se convierten en un indicador del estado de conservación de todo el ecosistema. Hoy, a sus 48 años, Yavinape sabe que lo sabe.&nbsp; Lleva más de una década recopilando muestras y registrando lo que ocurre a diario en el inmenso territorio de caños, lagunas y ríos en que vive:&nbsp;<strong>la Estrella Fluvial del Inírida, un importante complejo de humedales al oriente de Colombia, entre los departamentos de Guainía y Vichada</strong>, donde la selva Amazónica se confunde con las sabanas inundables de la Orinoquía.</p>



<p>“Cada vez que uno salía mi papá nos decía: ‘ojo con el abuelo, que debe estar por ahí, no lo molesten, debe estar pescando o cazando, hay que respetarlo’”. El abuelo al que se refería su padre es el jaguar, ancestro de los indígenas curripacos según su tradición. Fredy lleva una parte de él en los apellidos, pues en su lengua materna Yavinape significa “brazo del jaguar”.</p>



<p>“Él siempre está cuidando, donde está el jaguar quiere decir que hay comida”, asegura Yavinape. La última vez que se topó con uno fue en diciembre de 2024, durante un monitoreo de la Mesa RAMSAR, de la que él es presidente.</p>



<p>La Mesa es un espacio de gobernanza creado por las comunidades locales y los pueblos indígenas de la zona, tras la declaratoria por parte del Gobierno Nacional de la Estrella Fluvial del Inírida como sitio RAMSAR en julio de 2014. Con ello&nbsp;<strong>el país se comprometió a la especial protección de 253 000 hectáreas de caños, humedales, lagunas y cuerpos de agua en la confluencia de los ríos Inírida, Guaviare y Atabapo</strong>, que suman sus torrentes con el Ventuari, del lado venezolano de la frontera, y juntos conforman el nacimiento del gran río Orinoco.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259869"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/29221744/%C2%A9Camilo-Diaz-WWF-Colombia-Retratos-en-la-Estrella-Fluvial-de-Inirida-Guania-3.jpg" alt="" class="wp-image-259869" /><figcaption class="wp-element-caption">Los indígenas combinan artes de pesca tradicional, como los arpones, flechas y las trampas, con mallas y anzuelos modernos. Foto: Camilo Díaz – WWF Colombia</figcaption></figure>



<p>La Convención RAMSAR, es un tratado internacional suscrito por 172 países, entre ellos Colombia. Busca proteger los humedales considerados “un recurso de gran valor económico, cultural, científico y recreativo, cuya pérdida sería irreparable”. Ello, debido a su importante función como “reguladores de los regímenes hidrológicos y como hábitat de una fauna y flora características, especialmente de aves acuáticas”.</p>



<p>Desde el mismo año de la declaratoria RAMSAR para la Estrella Fluvial del Inírida se formuló un plan de manejo.&nbsp;<strong>De la mano con las comunidades indígenas locales, comenzó un proceso para realizar un monitoreo pesquero que permitiera entender mejor el estado de conservación de las especies de las que se alimentan los indígenas.</strong></p>



<p>Las comunidades campesinas de la región, así como los siete resguardos indígenas que albergan a los pueblos puinaves, curripacos, tukanos, piapocos, cubeos, sikuanis y wananos, abarcan parte de las cuencas de los ríos Guaviare, Inírida y Atabapo. Esto convierte a la Mesa RAMSAR en una herramienta para proteger sus territorios, amenazados por fenómenos ilegales como el narcotráfico y la minería, pero también por la pesca descontrolada y el uso irracional de los recursos naturales.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Un modelo exitoso de gobernanza comunitaria</h3>



<p>“Esa es la seguridad alimentaria de nosotros; ese monitoreo nos ayuda a tener claridad para un diagnóstico”, observa Fredy Yavinape.&nbsp;<strong>Las malas prácticas pesqueras, sumadas a una bonanza de minería informal que empezó en la década de 1980 en los ríos de la región, llevaron a la disminución de muchas de las especies</strong>, asegura. Delio Suárez, un líder indígena del pueblo tukano, puede corroborar por su propia experiencia en los sesenta años vividos, el agotamiento del recurso.</p>



<p>“Yo crecí acá. Era muy diferente. Había muchos peces, peces grandes. Uno nunca iba lejos a pescar. Había mucho. Con una jornada se sacaba para la semana”, recuerda. “Hoy en día todo eso ha cambiado. Es como un sueño esa riqueza de peces de esa época. Ahora la población ha crecido, las necesidades han crecido y hay muchos pescadores que usan malla, eso ha sido el problema”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259870"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/29221751/%C2%A9Camilo-Diaz-WWF-Colombia-Plan-pesquero-en-Estrella-Fluvial-de-Inirida-72.jpg" alt="" class="wp-image-259870" /><figcaption class="wp-element-caption">Pescador en la Estrella Fluvial del Inírida. Foto: Camilo Díaz – WWF Colombia</figcaption></figure>



<p>Suárez coincide con que las mallas de nylon eran desconocidas por los pueblos indígenas de la región hasta que llegó la bonanza de la minería de oro a mediados de la década de 1980, impulsada por mineros brasileños informales que dragaron el río Inírida durante “veinte años consecutivos”. “Los brasileños trajeron las mallitas y todavía siguen existiendo”, dice. Las mallas significaron un cambio radical en las formas ancestrales de pesca, pues de acuerdo con Suárez, permiten atrapar muchos más ejemplares de todos los tamaños, lo que ha contribuido al agotamiento del recurso pesquero.</p>



<p>Suárez aprendió de sus mayores lo que estos habían aprendido a su vez de los suyos: las artes de tejer&nbsp; “cacures”, unas trampas que se sumergen en la corriente y permiten atrapar los peces, atraídos por carnadas. Delio Suárez recita de memoria que para coger pirañas —en la región llamadas “caribes” (<em>Pygocentrus cariba</em>)— deben usarse carnadas de lagartija. Pero si se utiliza la baba de la espina del cubarro (<em>Bactris maraja</em>) entonces sólo caerán bocachicos en la trampa. Las ciruelas silvestres, en cambio, atraen a las palometas (<em>Pygocentrus palometa</em>).</p>



<p>Las artes de pesca tradicionales incluyen desde complejas trampas elaboradas con palmas y bejucos para atrapar ejemplares vivos con cebos y carnadas, hasta arpones, flechas e incluso el cuestionado uso del barbasco. Ese es el nombre común con el que se conoce a varias plantas amazónicas de los géneros&nbsp;<em>Caryocar, Lonchocarpus, Thephrosia, Clibadium y Phyllantus</em>&nbsp;que liberan toxinas capaces de paralizar o incluso de matar a los peces. A pesar de ser un método milenario de pesca, ahora está proscrito por la mayoría de comunidades dado el impacto perjudicial que tiene sobre las poblaciones de peces.</p>



<p>La Estrella Fluvial del Inírida es habitada por comunidades de los pueblos curripaco, puinave, piapoco, desano y tucano. En tiempos más recientes, también han llegado desde el Vichada miembros de la etnia sikuani y colonos atraídos por la bonanza minera. Todos dependen de la pesca para su supervivencia.&nbsp;<strong>En la región hay 476 especies distintas de peces, el 50% de todas las que habitan en la gran cuenca del río Orinoco</strong>, según datos del&nbsp;<a href="https://wwflac.awsassets.panda.org/downloads/planmanejo_efi_wb_1.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Plan de Manejo</a>. La zona es un importante reservorio de biodiversidad, pues la caracterización biológica para declararla como sitio RAMSAR también encontró que&nbsp;<strong>es el hábitat de 100 especies de anfibios y reptiles, 324 especies de aves y más de doscientas especies de mamíferos</strong>, que recientemente comenzaron también a ser monitoreados por las comunidades locales en sus recorridos y faenas en la selva.</p>



<p>Jaime Cabrera es biólogo y coordinador de monitoreo del Fondo Mundial de la Naturaleza, más conocido por sus siglas en inglés (WWF), la ONG que apoya este proceso. Explica que&nbsp;<strong>el conocimiento ancestral de las comunidades y los datos que recopilan en sus faenas diarias juegan un papel crucial para que la ciencia entienda cómo se comportan las especies de agua dulce en la zona</strong>, sus ciclos de desove y reproducción, así como los impactos que el cambio climático con las sequías y temporadas lluviosas más prolongadas están causando sobre el ecosistema.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/05210025/Mapa-Inirida.png" alt="" class="wp-image-260086" /></figure>



<p>El monitoreo pesquero ha detectado&nbsp;<strong>108 especies de peces diferentes que sirven a la dieta</strong>&nbsp;de las comunidades&nbsp;<strong>y aportó datos clave para modificar las restricciones que imponía en la región la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP).</strong></p>



<p>“Desde el principio los indígenas dijeron ‘esas vedas están mal’”, cuenta Jaime Cabrera, explicando cuál fue su respuesta: “ustedes ya lo saben, pero tenemos que demostrarle eso a la autoridad ambiental”. El proceso que siguió —y que aún realizan las comunidades— consiste en llevar un registro detallado después de cada faena pesquera, anotando hora de salida, tiempo en el sitio, cuántos individuos fueron capturados, de qué especies, entre otros datos.</p>



<p>En respuesta para este reportaje la AUNAP ha reconocido el valor de este proceso, indicando que la normatividad y los acuerdos están “adaptados a las particularidades y características de cada comunidad” una regulación que no solo “protege al ecosistema y su biodiversidad, sino que también garantiza una distribución equitativa de los beneficios generados por la actividad pesquera para las comunidades locales”.</p>



<p>“Es una faena normal de pesca, ya en la casa uno los pesa y los mide, para saber si son adultos, les abre las vísceras y revisa el contenido estomacal. Así se fue plasmando la información de todos los peces que tenemos en nuestros ríos”, detalla Delio Suárez, refiriéndose a mediciones que se han hecho en las cuencas del Atabapo, el Guaviare y el Inírida, así como en lagunas y humedales conectados.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259872"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/29221805/%C2%A9Camilo-Diaz-WWF-Colombia-Plan-pesquero-en-Estrella-Fluvial-de-Inirida-39.jpg" alt="" class="wp-image-259872" /><figcaption class="wp-element-caption">La Estrella Fluvial del Inírida abarca más de doscientas mil hectáreas de humedales, caños, lagunas y ríos en la cuenca del Orinoco. Foto: Camilo Díaz – WWF Colombia</figcaption></figure>



<p>Todos estos datos son anotados y sistematizados con apoyo de la WWF. Con la evidencia tomada en cinco años, entre 2014 y 2019, los indígenas le demostraron a la AUNAP que las vedas y restricciones estaban mal estipuladas, pues algunas de las especies eran más pequeñas en su talla de reproducción sexual de lo que la AUNAP presumía.</p>



<p><strong>Entre los hallazgos más relevantes se demostró que para el caso de cuatro especies muy apetecidas la madurez sexual ocurre en tamaños menores a los que la AUNAP permitía pescar.</strong>&nbsp;Estos fueron los casos del bocón (<em>Brycon sp</em>), que empieza a reproducirse desde que tiene 31 centímetros, aunque la veda prohibía capturar ejemplares menores de 40. El chancleto (<em>Angeneiosus sp</em>), que también alcanza su madurez sexual a los 31 centímetros, sólo se permitía capturar ejemplares de más de 35. En los casos de la palometa (<em>Mylossoma sp</em>) y el bocachico (<em>Prochilodus sp</em>), que comienzan su reproducción a los 21 y 25 centímetros respectivamente, la autoridad pesquera únicamente permitía su captura cuando los ejemplares tenían 23 y 27 centímetros de talla.</p>



<p>En una primera resolución,&nbsp;<a href="https://panorama.solutions/sites/default/files/7._resolucion_pesquera_ramsar_efi_02575.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">la 2575 de 2020</a>, la AUNAP reconoció lo que los indígenas probaron con evidencia científica: que “la talla media de madurez sexual se da en un rango más pequeño” y que “entre las especies con mayor abundancia registradas en los monitoreos se encuentran: caribe (<em>Serrasalmus sp.</em>), bocachico (<em>Prochilodus sp</em>), pampano (<em>Myleus sp.</em>), palometa (<em>Mylossoma sp.</em>), chancleto (<em>Ageneiosus sp.</em>), pavón (<em>Cichla spp.</em>), cabeza palo, guabina y payarita”.</p>



<p>La misma resolución reconoció artes tradicionales de pesca conocidas como caucures y nasas, un tipo de trampas confeccionadas con bejucos y astillas de palma que sirven para capturar peces vivos dentro del río. También, las sagallas, arpones, arcos y flechas con que los indígenas pescan desde hace cientos o quizá miles de años.</p>



<p>Se incluyeron igualmente técnicas modernas aprendidas de los colonos como las caretas y mallas, prohibidas expresamente para la pesca comercial en muchos de los puntos del sitio RAMSAR, aunque aprobadas para la pesca de subsistencia en algunas comunidades de los ríos Guaviare, Inírida y Atabapo, siempre que el “ojo” de la malla, es decir, el espacio entre los hilos de nylon, sea superior a tres pulgadas o 6.7 centímetros.</p>



<p><strong>Una segunda resolución de la AUNAP,&nbsp;<a href="https://www.aunap.gov.co/documentos/resoluciones/resoluciones-2022/Resolucion-2663.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">la 2663 de 2022</a>, retomó nuevos datos sobre la reproducción de especies ornamentales y de consumo</strong>&nbsp;como la sapuara (<em>Semaprochilodus laticeps</em>), cambiando los tiempos de veda y prohibición de la pesca, pues se detectó con un estudio gonadal —un análisis de los órganos reproductivos de cada ejemplar— que su periodo de desove y reproducción ocurre entre marzo y junio, y no a partir de mayo como se creía antes.</p>



<p>No obstante, los cambios acelerados que el calentamiento global está produciendo en los ciclos hídricos preocupan a los científicos y a las comunidades indígenas, pues ahora las temporadas de lluvia y sequía, que antes ocurrían en periodos determinados del año, se han desdibujado, alterando el comportamiento de las especies.</p>



<p>Delio Suárez cuenta que los peces tienen sitios específicos para el desove: “con el cambio climático ha habido mucho problema, porque a veces el río está seco y ellos no saben dónde poner los huevos.&nbsp;<strong>Tenemos un problema grave, los peces se están extinguiendo</strong>”, dice refiriéndose al río Guaviare, que sufrió los rigores de la temporada seca en 2024 llegando a niveles de apenas tres metros con setenta centímetros, según la&nbsp;<a href="https://guaviareestereo.com/nivel-del-rio-guaviare-alcanza-minimo-historico-por-sequia-en-la-region/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">prensa local</a>, cuando podía superar los nueve metros en algunos tramos.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/02175056/003-e1746208289360.png" alt="" class="wp-image-260008" /></figure>



<p>Fredy Yavinape cuenta que “sus paisanos” ahora han descubierto en las faenas diarias que, como ellos mismos dicen,&nbsp;<strong>“los peces andan locos, andan desorientados” debido a la inestabilidad climática.</strong>&nbsp;“Los ciclos de tiempos antes estaban muy definidos, el verano iba desde noviembre hasta marzo, de ahí seguían las lluvias, pero ahora con el cambio climático a veces llueve y se crece el río, el pescado anda desorientado porque cree que ya llegó el invierno, eso se ha podido detectar con el monitoreo”.</p>



<p>Asegura que esta información servirá para tomar medidas urgentes y posiblemente incidir en nuevas regulaciones pesqueras, pero&nbsp;<strong>además han detectado la afectación a otros animales de agua dulce, como sucede con varias especies de tortugas en estado de amenaza</strong>, por ejemplo, las terecay (<em>Podocnemis unifilis</em>) y las charapas (<em>Podocnemis expansa</em>). “Se ha encontrado que ellas desovan en las playas, pero en tiempo de desove está inundado y no tienen condiciones. O a veces está seco pero el río crece y los huevos se dañan”, comenta Yavinape.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259871"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/29221757/%C2%A9Camilo-Diaz-WWF-Colombia-Plan-pesquero-en-Estrella-Fluvial-de-Inirida-42.jpg" alt="" class="wp-image-259871" /><figcaption class="wp-element-caption">Los monitoreos de pesca permiten obtener información valiosa para trazar normatividad como las resoluciones de la Autoridad Pesquera. Foto: Camilo Díaz – WWF Colombia</figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading">Lagos de Tarapoto: otro bastión de la conservación indígena</h3>



<p>Los efectos del cambio climático ya son un grave problema para la cuenca amazónica, donde la sequía extrema ha llegado al punto de afectar la navegación en los ríos. Así lo explica Lilia Java desde&nbsp;<strong>los Lagos de Tarapoto, un complejo de 22 humedales y cuerpos de agua que abarcan 45 mil hectáreas, conectados con el gran río Amazonas</strong>, que fueron declarados en 2018 como el primer sitio RAMSAR de la Amazonía colombiana.</p>



<p>Cuando se le pregunta a Java si los Lagos fueron golpeados por las últimas sequías que redujeron a&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2023/10/sequia-amazonia-corta-transito-fluvial-comunidades-sin-provisiones/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">niveles inéditos los caudales del Amazonas</a>&nbsp;y varios de sus afluentes en los últimos meses del año, tanto en 2024 como en 2023, ella ofrece una respuesta contundente: “golpeados no, quedaron secos. Golpeados fuimos nosotros, porque no teníamos peces para comer”.</p>



<p>Java pertenece al pueblo Kokama, que habita en un resguardo compartido con las etnias Tikuna y Yagua, donde también se ha implementado un monitoreo pesquero de la mano con las comunidades indígenas, llamado Vigías de los Lagos de Tarapoto.</p>



<p>“Ha sido difícil pero seguimos en el trabajo, seguimos en la lucha”, asegura ella, quien pide más apoyo oficial para esta iniciativa. De acuerdo con Java, a los monitores que ejercen vigilancia y control dentro de los Lagos se les da un incentivo económico para apoyarlos en su alimentación y necesidades básicas, pero aspiran a formalizar su labor con un salario.</p>



<p>Los monitoreos comenzaron en 2012 y ahora contribuyen al cuidado territorial con una balsa de control y vigilancia ubicada a la entrada de los Lagos, desde donde se vigila que se cumpla con las disposiciones pesqueras y los acuerdos comunitarios de pesca que han sido autorizados por la AUNAP.&nbsp;<strong>También han ayudado a reintroducir ejemplares de mamíferos acuáticos al ecosistema, como manatíes amazónicos.</strong></p>



<p>Desde 2009, en Tarapoto se han pactado acuerdos de pesca responsable que fueron reconocidos por la AUNAP en una&nbsp;<a href="https://www.aunap.gov.co/documentos/resoluciones/Resoluciones_2017/1225.PDF" target="_blank" rel="noreferrer noopener">resolución de 2017</a>. Los acuerdos hacen parte del Plan de Vida del resguardo Ticoya y por lo mismo se erigen como normas internas de la comunidad, limitando la cantidad de pescado autorizada para ser capturada por cada grupo familiar, las artes de pesca permitidas y prohibiendo la captura de algunas especies como el pirarucú (Arapaima gigas).&nbsp;<strong>Además, prohibieron el ingreso de barcos pesqueros comerciales a los Lagos, así como el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259873"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/29221812/%C2%A9-%40camilodiazphotography-WWF-Colombia.jpg" alt="" class="wp-image-259873" /><figcaption class="wp-element-caption">Los indígenas anotan datos como el peso y la talla de los ejemplares que capturan. Foto: Camilo Díaz – WWF Colombia</figcaption></figure>



<p>Esto ha permitido que regresen tres especies que “ya estaban desapareciendo del ecosistema”, según explica Lilia Java: el emblemático pirarucú (Arapaima gigas), la gamitana (Colossoma macropomum), que es un tipo de cachama muy apetecida en la dieta local, e igualmente el acarahuazu (Astronotus ocellatus). “<strong>Se han recuperado esas especies, no en grandes cantidades, pero volvieron a aparecer registros a través del monitoreo</strong>, también identificamos nidos del pirarucú, eso nos ha servido para seguir incentivando el monitoreo”.</p>



<p>El biólogo Jaime Cabrera insiste en que&nbsp;<strong>procesos como estos son cruciales para tener información actualizada y de primera mano desde la zona, algo que sólo es posible con el apoyo de las comunidades locales.</strong>&nbsp;Mientras un equipo de expertos puede viajar por temporadas cortas y tomar muestras y datos parcializados, los indígenas habitan e interactúan con el ecosistema las veinticuatro horas al día durante todo el año, lo que constituye una fuente de información de un valor incomparable.</p>



<p>Para él, la conservación se hace con la gente, no sin ella, por eso acude a tres conceptos que resumen la gobernanza cultural que los indígenas hacen de su territorio: cuidarlo, gobernarlo y utilizarlo, algo que según el experto es, en esencia, una misma práctica. “<strong>No puedes cuidar lo que no conoces. La base para cuidarlo es conocer y saber qué está pasando en los territorios</strong>”.</p>



<p>Cabrera insiste en que los saberes tradicionales son tan importantes como los aportes que se hacen desde la ciencia occidental. Incluso defiende la idea de que “<strong>todo es ciencia, lo nuestro es ciencia y lo que ellos hacen también</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/02175208/004-e1746208354660.png" alt="" class="wp-image-260009" /></figure>



<p>Antes, en el Caño Cunubén, aguas arriba sobre la margen derecha del río Guaviare, al norte del departamento de Guainía, la abundancia de babillas era tanta que por la noche sus ojos alumbraban a ras de agua como si fueran “arbolitos de navidad”. La imagen la trae a la memoria Fredy Yavinape, quien creció en las orillas de esa quebrada y añora todavía la profusión de peces y animales de caza que ahora escasean.</p>



<p>“Uno interactuaba con las pirañas, con el jaguar, con la anaconda, todos parecían de la familia de uno, eran uno más de la casa, uno más del patio”, dice con una mezcla de entusiasmo y nostalgia, resumiendo en sus palabras la encrucijada que significa enfrentarse al cambio climático y al colapso de las especies en uno de los lugares más biodiversos del planeta. “Uno vive pendiente del vecino, ¿qué pasó con tal güio [anaconda] o con tal babilla que teníamos en el puerto del caserío? El día en que no los vimos, como que nos hacían falta”.</p>



<p><strong>*Este reportaje es una alianza periodística entre&nbsp;<a href="https://baudoap.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Baudó Agencia Pública</a>&nbsp;y Mongabay Latam.</strong></p>



<p><em><strong>**Imagen principal:</strong>&nbsp;Ilustración de Sara Arredondo – Baudó Agencia Pública.</em></p>



<p>—<br><strong>Nota del editor:&nbsp;</strong>Esta cobertura periodística forma parte del proyecto&nbsp;«Derechos de la Amazonía en la mira: protección de los pueblos y los bosques», una serie de artículos de investigación sobre la situación de la deforestación y de los delitos ambientales en Colombia financiada por la Iniciativa Internacional de Clima y Bosque de Noruega. Las decisiones editoriales se toman de manera independiente y no sobre la base del apoyo de los donantes.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/camilo-alzate/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Camilo Alzate</em></a><em> en Mongabay Latam. </em><a href="https://es.mongabay.com/2025/05/indigenas-protegen-territorio-pesca-ciencia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Puedes revisarlo aquí.</em></a></p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=115696</guid>
        <pubDate>Fri, 09 May 2025 15:55:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Los indígenas que protegen su territorio a través de la pesca y la ciencia en la Estrella Fluvial del Inírida]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Guardias indígenas: el escudo de la Amazonía de Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/guardias-indigenas-el-escudo-de-la-amazonia-de-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>A principios de febrero, en el centro de Bogotá, Luis Alfredo Acosta —coordinador nacional de la guardia indígena en la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC)— recitaba de memoria la frase de un libro mientras se tomaba un café cultivado por sus paisanos: “Soy de la selva porque huelo a selva, huelo a monte. Y [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>A través de la organización y el trabajo colectivo, estas guardias no armadas han sido una barrera de protección del territorio, el ambiente y las comunidades. </em></li>



<li><em>En la actualidad combinan sus conocimientos tradicionales con herramientas tecnológicas de monitoreo, como GPS e imágenes satelitales, para que sus datos puedan usarse en entidades del Estado.</em></li>



<li><em>Ejercer sus funciones de protección les ha traído múltiples amenazas: entre 2014 y 2024, al menos 70 guardias indígenas fueron asesinados en Colombia. </em></li>



<li><em>Un equipo periodístico rastreó cinco casos en los departamentos de Amazonas, Putumayo y Guainía para conocer de cerca estos procesos de defensa y los riesgos que enfrentan. </em></li>
</ul>



<p>A principios de febrero, en el centro de Bogotá, Luis Alfredo Acosta —coordinador nacional de la guardia indígena en la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC)— recitaba de memoria la frase de un libro mientras se tomaba un café cultivado por sus paisanos: “Soy de la selva porque huelo a selva, huelo a monte. Y cuando yo huelo a monte y huelo a árbol, soy capaz de tocarle la frente al venado arisco en la tarde”.</p>



<p>Es indígena nasa del departamento del Cauca y desde hace 35 años forma parte de la guardia indígena de su pueblo. Como coordinador nacional, ha acompañado múltiples procesos en la Amazonía, donde —al igual que en otros lugares distantes de la capital colombiana—&nbsp;<strong>las guardias indígenas cumplen, día tras día, una tarea silenciosa pero vital: cuidar el territorio pese a la violencia y la presencia de actores armados.</strong></p>



<p>Lo hacen aun cuando Bogotá no es amable con ellos: 15 mil indígenas llegaron para participar de las marchas del pasado 1° de mayo, y exigir el cumplimiento de las promesas hechas por el Gobierno, pero se encontraron con varios discursos de odio. “¿Qué hace esta indiamenta acá?”, dijo una mujer desde El Nogal, un exclusivo club de la ciudad, en un video que se viralizó en redes sociales. También los llamaron “secuestradores” y “milicia”. Pero en sus territorios, guiados por los abuelos y siguiendo el mandato de sus comunidades, cientos de hombres y mujeres indígenas de la Amazonía se organizan para proteger la selva.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259961"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/01154612/IMG_0011.jpg" alt="" class="wp-image-259961" /><figcaption class="wp-element-caption">Más de 120 guardias de 41 comunidades del trapecio amazónico se dieron cita a finales de marzo en la comunidad de Villa Andrea (Puerto Nariño, Amazonas). Crédito: César Giraldo Z.</figcaption></figure>



<p>Para ellos la selva es un territorio vivo. Allí no solo está su alimento, su farmacia y los materiales para sus artesanías. También se encuentran sus tradiciones, conocimientos y lugares sagrados. Conservarla es proteger su existencia, su cultura y los derechos de todos los que la habitan. No solo se benefician ellos, es un aporte que hacen a&nbsp;<a href="https://www.sp-amazon.org/es/sobre-la-amazonia" target="_blank" rel="noreferrer noopener">todo el planeta</a>.</p>



<p>“Nuestros mayores nos cuentan que hemos cuidado el territorio milenariamente”, afirma Mario Erazo Yaiguaje, exgobernador del Resguardo Siona de Buenavista, en Putumayo, y cuiracua (guardia indígena) de su comunidad. Su defensa ha sido sin armas, pacíficamente, amparada en&nbsp;<a href="https://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2011/t-601-11.htm" target="_blank" rel="noreferrer noopener">el gobierno propio</a>.</p>



<p>A pesar de que la Constitución y varios&nbsp;<a href="https://www.ilo.org/es/media/443541/download">convenios internacionales</a>&nbsp;reconocen la labor de las guardias indígenas, durante décadas han tenido que ejercerla en medio de la ausencia estatal y la violencia. “<strong>Históricamente hemos vivido muchos atropellos.</strong>&nbsp;Desde la época de las caucherías hasta la extracción de quinoa y, luego, de otros productos”, recuerda Yaiguaje. “Cuando yo nací, empezaron a aparecer las guerrillas, llegó el apogeo de la coca, el narcotráfico y, después, de las empresas extractivistas que se instalaron en los territorios violentando la consulta previa.&nbsp;<strong>De alguna u otra forma, nos han sometido a perder nuestros derechos</strong>”, agrega.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259817"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/29163202/FOTO-5-Foto-con-fondo-blanco-del-Ejercito-Nacional.jpg" alt="" class="wp-image-259817" /><figcaption class="wp-element-caption">En abril de 2024, el Ejército incautó más de mil minas antipersonal en zona rural de Puerto Garzón, una de las operaciones más significativas contra artefactos explosivos en Putumayo. Crédito: Cortesía Comunidad Indígena Siona</figcaption></figure>



<p>Según el Programa Somos Defensores,&nbsp;<strong>en los últimos 10 años han sido asesinados al menos 70 guardias indígenas en el país</strong>&nbsp;a manos de guerrillas como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), paramilitares, disidencias de las FARC (que no se acogieron al Acuerdo de Paz), la fuerza pública y otras alianzas criminales. Eso ha provocado, en palabras de los indígenas, una “desarmonización” del territorio. Es decir, la ruptura del equilibrio espiritual, ecológico y social del que dependen.</p>



<p>Las amenazas son, además, cada vez más difíciles de contener. Como explica la abogada y defensora de derechos humanos Lina María Espinosa,&nbsp;<strong>los territorios indígenas están atravesados por diversos actores e intereses</strong>: grupos armados, cultivos ilícitos, minería ilegal, proyectos de extracción de hidrocarburos o minerales y monocultivos. “Si uno sobrepone todas esas capas, entiende que se trata de territorios habitados por personas expuestas a múltiples presiones y riesgos, con un denominador común: el abandono y la ausencia estructural de un Estado que no da garantías ni protege los derechos esenciales”, afirma.</p>



<p>Para conocer de cerca estos procesos y las amenazas que enfrentan, una alianza periodística coordinada por Mongabay Latam —en la que participaron Baudó Agencia Pública, Vorágine, La Silla Vacía, Rutas del Conflicto y El Espectador— rastreó cinco casos en los departamentos de Amazonas, Putumayo y Guainía. Allí, las guardias indígenas resisten combinando saberes ancestrales con nuevas herramientas tecnológicas y conocimientos científicos.&nbsp;<strong>No todos se identifican como guardias ni portan chalecos o bastones de mando, pero todos, de una u otra forma, protegen y “guardanean” su territorio</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259976"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/01161343/DJI_0071-1536x1152-1.jpg" alt="" class="wp-image-259976" /><figcaption class="wp-element-caption">Isla de Puerto Caimán en la zona de conservación del resguardo Curare Los Ingleses. Foto: Victor Galeano.</figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading">El cuerpo de la resistencia</h3>



<p>Luis Alfredo Acosta, coordinador nacional de la guardia indígena, suele ilustrar las diferentes formas de proteger el territorio con lo que llamó “el cuerpo de la resistencia”. “Aunque todos somos guardianes porque protegemos la vida, cada pueblo ha desarrollado su forma de resistir, de cuidar, de ‘guardar’”, explica. Entre ellas, hay cuatro elementos que aparecen con mayor o menor fuerza.</p>



<p>El primero, afirma, es<strong>&nbsp;la “resistencia de pies y manos</strong>”. “Para nosotros, como indígenas, es muy importante recorrer el territorio. Y estamos entrenados para eso, sabemos cómo hacerlo. Pero tenemos una particularidad: no caminamos solitarios. Nuestra fuerza está en lo colectivo”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259965"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/01155003/Siembra-de-plantulas-FUCAI.jpeg" alt="" class="wp-image-259965" /><figcaption class="wp-element-caption">Siembra de plántulas por parte de la guardia indígena de la comunidad de Atacuari, al occidente del trapecio amazónico, cerca de la frontera entre Colombia y Perú. Cortesía Fundación FUCAI</figcaption></figure>



<p>Recorriendo el extremo sur de Colombia,&nbsp;<strong>a lo largo de la frontera con Perú y Brasil, se han formado más de 400 guardias socioambientales que pertenecen a 40 comunidades indígenas del trapecio amazónico</strong>, en el departamento de Amazonas. Mientras hacen control de su territorio,&nbsp;<strong>han apoyado la siembra de más de 430 mil plántulas de especies maderables y 650 mil de especies frutales en los últimos 14 años.</strong>&nbsp;No tienen viveros, pero han adaptado bancos de semillas bajo los “árboles madre” con los que han reforestado 500 hectáreas. Al monitorear las plantas, una a una, han observado que&nbsp;<strong>su trabajo de reforestación tiene una efectividad de casi el 75 %</strong>.</p>



<p>Hacia el noroccidente de la Amazonía, en el departamento de Putumayo (fronterizo con Ecuador),&nbsp;<strong>la guardia indígena siona ha apoyado la protección de 57 000 hectáreas de selva</strong>, ha defendido su territorio de proyectos extractivistas y ha impulsado labores de desminado que les permiten volver a caminar sus tierras. Con sus bastones de palma de chonta (símbolos de autoridad y resistencia), han sido el escudo de protección de sus comunidades ante los actores armados, por lo que hoy muchos de sus miembros y líderes están amenazados y han sido desplazados.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259918"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/30171654/IMG_6338.jpg" alt="" class="wp-image-259918" /><figcaption class="wp-element-caption">Cidras, aguacates, yuca sacadas de la chagra de mamá Conchita. Cortesía Laura Niño/La Silla Vacía</figcaption></figure>



<p>Además de la fuerza física, necesitan comida para resistir. El segundo elemento —continúa Acosta— es&nbsp;<strong>la resistencia del estómago</strong>. “Cuando hablamos de nuestra fuerte relación con la naturaleza, el estómago es fundamental, porque en el estómago está la semilla. Nosotros somos protectores de la semilla, de la cosecha de los alimentos propios”, dice.</p>



<p>En el corazón del Valle de Sibundoy, donde la Amazonía se conecta con los Andes,&nbsp;<strong>las mujeres de los pueblos inga y kamëntšá resguardan su cultura, su lengua, sus conocimientos tradicionales y su territorio a través de la protección de las chagras</strong>, su sistema de cultivo tradicional.</p>



<p>La chagra de María Concepción Juajibioy, más conocida como “mamá Conchita”, es un ejemplo vivo de la resistencia del estómago. Mientras que las montañas que la rodean están llenas de monocultivos de papa, aguacate y fríjol, en su patio ella cuenta con 217 especies de plantas medicinales, ornamentales, maderables y de alimento. Junto a otras mujeres retoman prácticas de cultivo más amigables con el medio ambiente.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259912"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/30171035/IMG_6376.jpg" alt="" class="wp-image-259912" /><figcaption class="wp-element-caption">Mamá Conchita en su chagra con sus perros. Cortesía Laura Niño/La Silla Vacía</figcaption></figure>



<p>“Eso también es defensa”, asegura Sofía Díaz, investigadora de la Asociación Ambiente y Sociedad. “Las mujeres del Sibundoy son una muestra muy importante de que, desde lo cotidiano, también se puede hacer un ejercicio de guardia: proteger quiénes son, cuidar y seguir el consejo histórico, cultural y ancestral del vínculo con el territorio”.</p>



<p>Para quienes dependen de los ríos,&nbsp;<strong>conservar la diversidad de peces también hace parte de su resistencia</strong>. En la Estrella Fluvial del Inírida, un humedal Ramsar de importancia internacional ubicado en el departamento de Guainía, fronterizo con Venezuela, Fredy Yavinipabe y sus paisanos llevan más de una década convirtiendo las faenas de pesca y los peces en su “objeto de estudio”.&nbsp;<strong>Navegan tomando datos y las cocinas se convierten en un laboratorio donde miden, pesan y organizan la información de los peces.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259870"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/29221751/%C2%A9Camilo-Diaz-WWF-Colombia-Plan-pesquero-en-Estrella-Fluvial-de-Inirida-72.jpg" alt="" class="wp-image-259870" /><figcaption class="wp-element-caption">Pescador en la Estrella Fluvial del Inírida. Foto: Camilo Díaz – WWF Colombia</figcaption></figure>



<p>Revisan, por ejemplo, su contenido estomacal para ver con qué se alimentan y definir qué plantas pueden usar para reforestar las orillas de los cuerpos de agua. También miran si son adultos o juveniles, en qué tallas alcanzan la madurez sexual y dónde se reproducen.</p>



<p>Como explica Jaime Cabrera, coordinador de monitoreo del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), el conocimiento ancestral de las comunidades y los datos que recogen en sus jornadas de pesca han sido cruciales para que la ciencia entienda cómo se comportan las especies de agua dulce en la zona. Gracias a su trabajo, la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap) ha emitido dos resoluciones corrigiendo los tiempos de veda y tallas de pesca de especies ornamentales y de consumo en la zona.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259873"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/29221812/%C2%A9-%40camilodiazphotography-WWF-Colombia.jpg" alt="" class="wp-image-259873" /><figcaption class="wp-element-caption">Los indígenas anotan datos como el peso y la talla de los ejemplares que capturan. Foto: Camilo Díaz – WWF Colombia</figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading">Resistir con la cabeza y el corazón</h3>



<p>Todas estas experiencias, aunque distantes, comparten un punto de partida: la decisión de organizarse para conservar. Eso, retoma el coordinador nacional de la guardia, hace parte de&nbsp;<strong>la tercera resistencia: la de “la cabeza”, las ideas.</strong>&nbsp;“En la cabeza están muchas cosas importantísimas: la educación propia, el saber ancestral, el plan de vida. Aunque partimos de ahí, no protegemos solo para nosotros, o para un resguardo o una comunidad, sino para toda la sociedad, indígena o no indígena”, afirma.</p>



<p>En la parte sur del río Caquetá, antes de llegar a Brasil, hay unos pueblos indígenas que desde hace más de una década decidieron declarar una porción de su territorio como “zona intangible”, es decir, dedicarla únicamente a la conservación. Unas huellas en el suelo y una fogata a orillas del río les dieron los primeros indicios para confirmar que, en el territorio que les había otorgado el Estado, habría también otros pueblos indígenas no contactados que decidieron permanecer aislados,&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/01/proteccion-pueblos-indigenas-aislamiento-no-avanza-amazonia-colombiana/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">los yuri y los passé</a>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259975"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/01161255/WhatsApp-Image-2025-04-30-at-4.25.54-PM.jpeg" alt="" class="wp-image-259975" /><figcaption class="wp-element-caption">La Comunidad de Manacaro recorre 12 kilómetros para registrar amenazas al territorio. Cortesía Comunidad de Manacaro.</figcaption></figure>



<p>Respetando su decisión y su autonomía,<strong>&nbsp;los habitantes del Resguardo Curare Los Ingleses y de la comunidad Manacaro decidieron unirse y convertirse en una barrera</strong>&nbsp;ante las amenazas del mundo occidental: los misioneros que buscaban contactarlos, los actores armados y el avance de la minería ilegal. Guiados por la espiritualidad han implementado también otras herramientas de cartografía, geologalización e imágenes satelitales para proteger el territorio y a sus vecinos.</p>



<p>Para la mayoría de pueblos indígenas amazónicos, la espiritualidad es la que permite la conexión con todo. A través del remedio (yagé o ayahuasca) se mantiene la conexión espiritual y el diálogo con el territorio. Esta, según Acosta, es la cuarta resistencia.&nbsp;<strong>La “resistencia del corazón”,</strong>&nbsp;porque ahí está el ser, la identidad, la cultura. “Aquí está la Ley de Origen, la ancestralidad. El yagé es un abuelo que te da la sabiduría, que te permite volverte selva para entender qué pasa y qué puedes hacer para armonizarla”, afirma. Los chamanes, taitas y sabedoras son un eje central de la resistencia indígena.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259968"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/01155254/IMG_9919.jpg" alt="" class="wp-image-259968" /><figcaption class="wp-element-caption">Miembros de la guardia indígena en la maloca de Villa Andrea. Crédito: César Giraldo Z.</figcaption></figure>



<p>En palabras de Judy Jacanmejoy, indígena kamëntšá de 38 años, si las personas no están en equilibrio y no despiertan primero su sensibilidad con la tierra, “no pueden proteger luego el territorio”.</p>



<p>Acosta lanza una reflexión final: “Aunque parecen cosas aisladas, y algunos pueblos pueden ser más fuertes en la resistencia de pies y manos, y otros en el estómago, la cabeza o el corazón, realmente es una resistencia integral. ¿Por qué? Porque, en el centro, todo esto funciona solo si hay tierra”.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Cuando proteger se convierte en una amenaza</h3>



<p>De las 107 000 hectáreas que se deforestaron en Colombia en 2024, según el Ministerio de Ambiente, 68 000 fueron taladas en la Amazonía. Allí se encuentran 22 de los 28 núcleos de deforestación del país y se ha concentrado históricamente más del 50 % de la deforestación nacional. Sin embargo, los territorios indígenas y las áreas protegidas han tenido un papel indiscutible en la conservación del bosque en pie. Han sido una contención.</p>



<p>De las más de 50 millones de hectáreas que ocupa esta región en el país,&nbsp;<strong>los 64 pueblos indígenas que habitan la Amazonía poseen cerca de 25 millones de hectáreas.</strong>&nbsp;Según un estudio del Ideam en 2019, la cobertura forestal en sus territorios es de casi el 98 %, lo que se traduce en que están muy bien conservados.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259971"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/01160459/foto-resguardo-curare-1-1536x1024-1.jpg" alt="" class="wp-image-259971" /><figcaption class="wp-element-caption">El río Caquetá es el medio de transporte obligado para las comunidades ubicadas en el oriente del Amazonas colombiano. Cortesía de Víctor Galeano.</figcaption></figure>



<p>Pero no se quedan solo ahí. Los pueblos indígenas son, incluso, quienes resguardan las áreas protegidas a las que la institucionalidad ya no puede ingresar. Según informó Parques Nacionales Naturales a Mongabay Latam,&nbsp;<strong>hay once áreas protegidas de la Amazonía colombiana en donde los actores armados han restringido el acceso y la movilidad de funcionarios y guardaparques</strong>&nbsp;de la entidad. “Las restricciones —dicen— dificultan las acciones de investigación y monitoreo de la biodiversidad. Y limitan la posibilidad de realizar recorridos de prevención, vigilancia y control, poniendo en riesgo una mejor identificación y caracterización de las presiones”.</p>



<p><strong>Las labores de conservación de las guardias indígenas&nbsp;<a href="https://www.hchr.org.co/wp/wp-content/uploads/2020/11/Intervencion-Encuentro-guardia-indigena.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">han sido reconocidas</a>&nbsp;por organismos como la Oficina en Colombia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos</strong>, que destacó su “ejercicio cultural de defensa territorial y de derechos humanos (…) como guardianes protectores de los territorios ancestrales y, en esa vía, de la propia existencia de los pueblos que los habitan”. Además, al estar en territorios atravesados por la violencia, también se&nbsp;<a href="https://web.comisiondelaverdad.co/en/actualidad/noticias/guardia-indigena-cuidadora-del-territorio-y-la-vida" target="_blank" rel="noreferrer noopener">han destacado</a>&nbsp;sus acciones humanitarias, como la liberación de secuestrados, prevenir el reclutamiento de menores, ayudar en la búsqueda de desaparecidos y la protección y prevención frente a las minas antipersonal.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259964"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/01154850/IMG_0140.jpg" alt="" class="wp-image-259964" /><figcaption class="wp-element-caption">Miembros de la guardia indígena aprenden cómo debe realizarse la evacuación de compañeros heridos o enfermos. Crédito: César Giraldo Z.</figcaption></figure>



<p>En palabras de la abogada Lina María Espinosa, quien actualmente coordina el Equipo de Defensores de la organización Amazon Frontlines, eso tiene sus riesgos.&nbsp;<strong>“La guardia es el actor que disputa, es el escudo humano que se pone en frente de los actores armados y no armados y que afecta sus intereses.</strong>&nbsp;Es el que confronta a los petroleros y a los ilegales”. Entonces, insiste, es el primer actor que termina “siendo estigmatizado, señalado, perseguido e impedido en el ejercicio de su labor”.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/02155305/011-e1746201232581.png" alt="" class="wp-image-259999" /></figure>



<p>Según datos del Sistema de Información sobre Agresiones contra Personas Defensoras de Derechos Humanos (SIADDHH) del Programa Somos Defensores, entregados a Mongabay Latam,&nbsp;<strong>de los 1411 asesinatos registrados entre 2014 y 2024, 241 fueron dirigidos a líderes indígenas y 70, específicamente, a líderes que además se desempeñaban como guardias indígenas.</strong>&nbsp;La cifra, sin embargo, es conservadora, asegura Juan Manuel Quinche, responsable del SIADDHH, pues no en todos los años se pudo identificar cuáles de los liderazgos eran guardias indígenas y cuáles no. Además, en estas cuentas no se incluyen otras agresiones como amenazas o atentados.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://public.flourish.studio/story/3076055/thumbnail" alt="visualization" /></figure>



<p>“Nosotros quedamos en una situación bastante compleja. Con reclutamientos, amenazas, señalamientos y desplazamientos. Teníamos que defendernos, pero también empezamos a sufrir las consecuencias”, señala Mario Yaiguaje, del pueblo siona en el Putumayo. La necesidad de huir a las ciudades y pueblos debido al conflicto redujo drásticamente a los siona en su territorio ancestral.</p>



<p>Censos realizados entre 2009 y 2012 estimaban una población aproximada de 2578 personas en su territorio, distribuidas en seis resguardos y seis cabildos. Para 2017, Yaiguaje contabilizaba sólo 171 familias representadas en 633 habitantes. Además, sus comunidades han perdido la posibilidad de movilizarse por la presencia de minas antipersonal sembradas por los actores armados. Se quedaron sin acceso a las zonas de cacería, pesca, recolección de plantas medicinales y a sus sitios sagrados.</p>



<p>“Hoy ese proceso y proyecto colectivo, que habían construido con autonomía y valentía, está profundamente amenazado y tiene a varios de sus líderes en condiciones de desplazamiento y exilio”, insiste Espinosa. La escena se repite a lo largo y ancho de la Amazonía, afectando diferentes pueblos que, como&nbsp;<a href="https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/BDL/2009/6981.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">declaró la Corte Constitucional en 2009</a>, están en peligro de ser exterminados cultural o físicamente.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259871"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/29221757/%C2%A9Camilo-Diaz-WWF-Colombia-Plan-pesquero-en-Estrella-Fluvial-de-Inirida-42.jpg" alt="" class="wp-image-259871" /><figcaption class="wp-element-caption">Los monitoreos de pesca permiten obtener información valiosa para trazar normatividad como las resoluciones de la Autoridad Pesquera. Foto: Camilo Díaz – WWF Colombia</figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading">Las promesas incumplidas</h3>



<p>Cuando el presidente Gustavo Petro presentó su&nbsp;<a href="https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/Prensa/Publicaciones/plan-nacional-de-desarrollo-2022-2026-colombia-potencia-mundial-de-la-vida.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Plan Nacional de Desarrollo</a>&nbsp;(PND), la hoja de ruta que direccionaría sus cuatro años de gobierno, los pueblos indígenas y el ambiente tuvieron un papel central. En uno de sus puntos se&nbsp;<a href="https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/Prensa/Publicaciones/plan-nacional-de-desarrollo-2022-2026-colombia-potencia-mundial-de-la-vida.pdf#page=299" target="_blank" rel="noreferrer noopener">aseguró</a>&nbsp;que se avanzaría en el “empoderamiento” de las guardias indígenas para fortalecer la estrategia de protección territorial y la autonomía de estos pueblos. Incluso,&nbsp;<a href="https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/Prensa/Publicaciones/plan-nacional-de-desarrollo-2022-2026-colombia-potencia-mundial-de-la-vida.pdf#page=322" target="_blank" rel="noreferrer noopener">estableció</a>&nbsp;que se “promocionarían” dichas figuras como mecanismos de protección colectiva y que se destinarían recursos financieros y humanos para asegurar su fortalecimiento.</p>



<p>La noticia emocionó a los cuidadores indígenas que, en mayo de 2023, mientras el Congreso discutía el PND, también&nbsp;<a href="https://www.mininterior.gov.co/noticias/mininterior-brindo-garantias-a-guardia-indigena-que-se-desplazo-a-bogota-para-apoyar-plan-de-desarrollo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">se movilizaron</a>&nbsp;hasta Bogotá pidiendo su aprobación. Sin embargo, dos años después&nbsp;<strong>se desconoce cuántos recursos se han destinado específicamente para el fortalecimiento y consolidación de las guardias indígenas en el país y qué proyectos para la protección de los territorios se han visto beneficiados —si los hay—.</strong>&nbsp;Aunque Mongabay Latam envió al Ministerio del Interior una solicitud de información sobre este tema el pasado 17 de marzo, aún no ha recibido respuesta.</p>



<p>Según Acosta, coordinador nacional de la guardia indígena en la ONIC, “al menos se ha visto que hay voluntad del Gobierno”. La última vez que vieron algo parecido fue con el&nbsp;<a href="https://www.onic.org.co/comunicados-onic/1414-capitulo-etnico-incluido-en-el-acuerdo-final-de-paz-entre-el-gobierno-nacional-y-las-farc" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Capítulo Étnico</a>&nbsp;incluido en el Acuerdo de Paz con las FARC. Sin embargo, hasta ahora, las promesas se han quedado en el papel. Por eso,&nbsp;<strong>en los últimos meses los esfuerzos indígenas se han centrado en construir una&nbsp;<a href="https://minciencias.gov.co/glosario/politica-publica-o-estado" target="_blank" rel="noreferrer noopener">política pública</a>&nbsp;sobre mecanismos de protección que contemple un presupuesto para las guardias indígenas.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259818"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/04/29163207/FOTO-3-Foto-frente-al-cartel-Encuentro-de-Pensamiento.jpeg" alt="" class="wp-image-259818" /><figcaption class="wp-element-caption">Pese a las amenazas, las guardias indígenas de la Amazonía continúan con la formación de nuevas generaciones que protejan el territorio. Cortesía Comunidad Indígena Siona</figcaption></figure>



<p>“Históricamente ha habido un abandono y un desconocimiento de lo que son los gobiernos propios. Nosotros, como guardias, hemos trabajado para que haya menos deforestación, hemos apoyado en situaciones de la guerra, hemos evitado que se recluten menores. Hemos cumplido nuestro papel y lo hemos hecho de corazón, pero el Estado no lo ha tenido en cuenta”, dice Acosta.</p>



<p>Quienes resguardan los bosques, ríos y humedales de la Amazonía sufren las consecuencias. Olegario Sánchez, uno de los guardias más veteranos de San Martín de Amacayacu, una comunidad del pueblo tikuna al sur del departamento de Amazonas, ha visto cómo decenas de sus compañeros abandonan la guardia indígena por falta de ingresos. Sin canoas, dotación o radios para comunicarse, es muy difícil cumplir con su función.</p>



<p>“<strong>Nosotros no creemos que las comunidades indígenas, que ahora llamamos las guardianas de la selva, tengan que trabajar gratis</strong>, sino que hay que pagarles por cuidar este bioma”, asegura Sergio Martínez, coordinador de proyectos de la Fundación Caminos de Identidad (Fucai), una organización que trabaja por el respeto y protección de los pueblos indígenas. El servicio que están prestando, insiste, “no es cualquier cosa”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_259996"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/05/02154310/IMG_6323-2.jpg" alt="" class="wp-image-259996" /><figcaption class="wp-element-caption">Proteger las chagras es también una forma de resistir al modelo agrícola de los monocultivos en el Putumayo. Foto: Laura Niño – La Silla Vacía.</figcaption></figure>



<p>Lograr este reconocimiento económico sería un respaldo para que los guardias socioambientales del trapecio amazónico continúen midiendo árbol por árbol el impacto de su reforestación. Para que las mujeres de Sibundoy puedan multiplicar las chagras y proteger las fuentes de agua de su pueblo. Para que desde la Estrella Fluvial del Inírida se mantengan las relaciones entre la selva y los humedales, protegiendo la enorme diversidad de peces de agua dulce.</p>



<p>También para que los siona puedan volver a recorrer los caminos que habían logrado desminar y que ahora, con el recrudecimiento del conflicto, denuncian nuevamente contaminados. O para que los indígenas vecinos de los Pueblos en Aislamiento puedan ayudarlos a permanecer sin contacto con el mundo occidental. Pero, sobre todo, como afirma Mario Yaiguaje, para permanecer.&nbsp;<strong>“Si salimos del territorio, tendemos a morir. Si la raíz muere, la esencia muere. Y muere el principio de un pueblo”, dice.</strong></p>



<p><em>*Este especial periodístico fue coordinado por Mongabay Latam y realizado en alianza con Vorágine, Baudó Agencia Pública, La Silla Vacía, El Espectador y Rutas del Conflicto. Coordinación: Antonio Paz Cardona, Daniela Quintero Díaz. Edición: Daniela Quintero Díaz, Antonio Paz Cardona. Ilustraciones: Sara Arredondo – Baudó Agencia Pública. Investigación: Daniela Quintero Díaz. Periodistas: José Guarnizo, Camilo Alzate, Natalia Arbeláez, Pilar Puentes, Daniela Quintero Díaz y César Giraldo. Diseño gráfico y video: Richard Romero. Audiencias y redes sociales: María Isabel Torres, Dalia Medina Albarracín.</em></p>



<p><em><strong>**Ilustración de portada:</strong>&nbsp;Sara Arredondo – Baudó Agencia Pública.</em></p>



<p>—<br><strong>Nota del editor:&nbsp;</strong>Esta cobertura periodística forma parte del proyecto&nbsp;«Derechos de la Amazonía en la mira: protección de los pueblos y los bosques», una serie de artículos de investigación sobre la situación de la deforestación y de los delitos ambientales en Colombia financiada por la Iniciativa Internacional de Clima y Bosque de Noruega. Las decisiones editoriales se toman de manera independiente y no sobre la base del apoyo de los donantes.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=115559</guid>
        <pubDate>Wed, 07 May 2025 00:48:52 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Guardias indígenas: el escudo de la Amazonía de Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>“El sector político de Colombia no entiende al sector productivo” Nayib Neme</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/el-sector-politico-de-colombia-no-entiende-al-sector-productivo-nayib-neme-2/</link>
        <description><![CDATA[<p>Subir a la torre Atrio, el edificio más ambicioso y de mayor tecnología en Colombia, es una experiencia que raya lo surreal, las vistas en 360 grados de una Bogotá poco explorada, la tecnología del edificio y la apuesta de la revitalización del centro de Bogotá lo hacen una propuesta de urbanismo que dista de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Subir a la torre Atrio, el edificio más ambicioso y de mayor tecnología en Colombia, es una experiencia que raya lo surreal, las vistas en 360 grados de una Bogotá poco explorada, la tecnología del edificio y la apuesta de la revitalización del centro de Bogotá lo hacen una propuesta de urbanismo que dista de ser un proyecto de desarrollo inmobiliario.</strong></p>



<p>Desde hace unos años Nayib Neme se ha perfilado como uno de los constructores y urbanistas más arriesgados e innovadores de Colombia, su visión le ha permitido traer a uno de los arquitectos más importantes del mundo como Richard Rogers (arquitecto del centro Pompidou de Paris y diseñador de Atrio), las apuestas de Nayib van a la par del desarrollo de las ciudades Colombianas en las próximas décadas. Una entrevista en la torre Atrio.</p>



<p><strong>d- Usted dice que no es un humanista, pero que tampoco un empresario, que son dos descripciones que estaba yo barajando.</strong></p>



<p>No creo ser ninguno de los dos. Son calificativos muy altos para mí.</p>



<p>Le pregunto…y es que son cosas opuestas?</p>



<p>d-<strong>No sé, no, no creo que nada sea opuesto.</strong></p>



<p>Mire, hace algunos años, leí una entrevista que le hicieron en&nbsp;<em>El Espectador</em>, no debo decir&nbsp;<em>El Espectador</em>, mejor, en un periódico nacional, por allá en los años 50, a mi papá, quien decía que una empresa es una responsabilidad social por sí misma.</p>



<p>Esa frase se me quedó grabada. Hoy hablan de la responsabilidad social del empresario, pero es que la empresa es una responsabilidad social por sí misma. Déjeme ir un poco atrás; nací en una familia muy particular, todos creemos que somos los únicos y demás, yo también me creo que soy el único, pero soy particular, porque es que vivir, nacer de un emigrante, nacer del emigrante, eso tiene una serie de connotaciones muy particulares, porque el emigrante…</p>



<p>¿Qué mueve a la humanidad? La necesidad, ese es el motor de la humanidad.</p>



<p>Si yo no tengo necesidad, no hago nada. En Colombia, no hablo de otros países, está pasando algo que considero muy malo para el progreso de la nación. Los gobiernos han creado subsidios para todo, esto hace que la gente, se siente a esperar que lo ayuden y exigen que el país les de lo que necesitan, con reclamos constantes y vehementes, hasta violentos. El emigrante debe esforzarse para conseguir el objetivo, está en un país que lo acogió, y eso es lo más bello, solo que debe hacer todo lo necesario para salir adelante. Ese es su objetivo, su misión. Quiere y sueña con volver a su patria.</p>



<p><strong>d- A veces ni patria, le toca salir adelante.</strong></p>



<p>Su patria existe, pero la añora, y a veces lo que hace es trabajar para ver si puede volver a ella, como lo hacía mi papá también.</p>



<p>Eso tiene connotaciones particulares, y, además, fue gente que no tuvo estudio. Mi papá llegó a primero elemental; mi tío, a segundo elemental, los dos hermanos que crearon esto, y fueron personas cercanas a la gente, eran parte de su gente, nunca fueron jefes, nunca dijeron, yo soy yo, no!, eran parte del negocio, parte de lo que pretendían hacer. Aprendí algo, espero haberlo aprendido, es tener esa relación&nbsp; cercana con la gente, con mis compañeros de trabajo, así que,&nbsp; yo no sé si eso se llama humanismo. Usted dígamelo. Mi tío Chaid, aprendió a leer muy bien el español, y era un hombre culto, gran lector y sabía todas las historias, desde Gengiskan hasta donde fuera;&nbsp; le gustaba la teología, leía sobre temas teológicos y era crítico violento de la labor de los curas en la iglesia; mi padre era más calmado, mi padre era un hombre más tranquilo, era un buen papá, era un hombre maravilloso.</p>



<p>No sé si al final del día uno los ve y los siente como definición de humanista. Creo que va de la mano con el empresario que quiere hacer las cosas por el bien de todos. Hay una frase que se la apropió el presidente Kennedy el día de su posesión, y fue escrita 50 años antes por el filósofo, poeta y escritor Gibran Khalil Gibran…” no preguntes que ha hecho el país por ti, pregúntate, que has hecho tú por tú país “</p>



<p><strong>d- Pero también de cosas que usted está diciendo sin decirlas, por ejemplo, esta idea de la igualdad, que es una idea que hablas de tu padre y tu tío también, con esa idea de que los demás que están trabajando contigo, independientemente de que cumplan un rol, y yo lo puedo decir además, por como vi su relación con la gente en Atrio, el rol que cumplan, pero todos lo ven a usted como un amigo, como un igual, no lo ven como el señor, dueño , Dios por allá, sino lo ven como un ser humano igual, pero eso hace parte del humanismo, de creer que el otro es un otro igual, con sus diferencias, pero que tiene la misma dignidad.</strong></p>



<p>Para mí, todos merecen y tienen el mismo respeto, y les agradezco todo lo que hacen, día a día.</p>



<p><strong>d-Usted no es tan crítico de la Iglesia entonces.</strong></p>



<p>No lo soy. La quiero y la respeto. Estuve en el seminario de mi colegio, por no ser correspondido de una traga enorme que tenía, éramos niños, 13 y 11 años.</p>



<p><strong>d- frustración.</strong></p>



<p>Si, en parte. Por fortuna tuve unos curas de quienes aprendí mucho y fueron guías espirituales maravillosos. Soy respetuoso de la Iglesia, soy creyente. Creo tener fe.</p>



<p>Siento que puedo, que soy capaz de convivir con la fe y de pelear con esa cosa que lo saca a uno de la fe. Me gusta la religión. Me gustan los valores que me enseña. Sí, yo soy creyente.</p>



<p><strong>d- Antes de esta entrevista estábamos hablando un poco, y lo quiero traer porque pues tu familia ha sido, digamos tuvo una apuesta industrial en Colombia, hoy todavía tienen sus intereses, sus agendas, usted ha logrado trabajar toda su vida aquí, han logrado acumular una fortuna muy apreciable y uno se queda pensando en esa frustración quizás que me contaba sobre la apertura económica y hoy en día. Me parece muy interesante porque tiene que ver todo con lo que estamos viviendo como crisis, pero también como los caminos que hemos decidido tener como país.</strong></p>



<p>Sí, Colombia no podía quedar aislada del mundo. Debía pertenecer a la orquesta global que se estaba creando. Eso era lo que consideraban a finales de los ochenta y a principios de los noventa.</p>



<p>Considero que allí se cometieron dos errores. Lo primero, Colombia no sabía qué era lo que quería hacer. Yo no puedo traer aquí a una persona a tocar en una orquesta, sin saber qué clase de instrumento toca; primero le pregunta, qué instrumento es el suyo y así,&nbsp; lo pongo en el lugar que le corresponde. Después, como director del concierto, hago que todo suene y se coordine.</p>



<p>Los creadores de la apertura económica, tenían como argumento, que la gente en Colombia, tuviese la posibilidad de tener todo lo que el mundo entero ofrecía. Que en vez de ir a Miami a comprar lo que querían, lo pudiera acá. En el campo nuestro, los vehículos pudieran venir de todas partes y que la oferta, no fuera solo de los nacionales. Nuestros dirigentes, no decidió qué era lo que el país hacia, ni hacia donde debía enfocar su fuerza industrial o su fuerza comercial.</p>



<p>Y lo segundo, que fue aún más complicado, es que Colombia no estaba preparada para estar en una orquesta. Colombia tenía que haber dado unos pasos antes. Nos dijeron que habría en paralelo lo que llamaron la agenda interna, para así volver al país más competitivo y así, la industria interna, tendría los caminos, para poder competir con el producto importado. Las industrias en Colombia, me atrevo a decirlo, con conocimiento de causa, no solamente las nuestras, sino todas las industrias de todo tipo, son eficientes, son productivas y son buenas. Aquí hacemos las cosas bien. No somos competitivos, porque Colombia no desarrolló aquella agenda que decían, iban a desarrollar y entregamos nuestra capacidad, nuestra mano de obra, para que otros países nos llenaran con sus productos.</p>



<p>El costo logístico, el costo de distribución, el costo de entrada, el costo de salida, el crear empresa con casi 36 ó más requerimientos necesarios para crear una empresa, la pesada carga fiscal, y tantos otras cargas y costos que Colombia exige y tiene,&nbsp; que no dejan que podamos competir con otros países, que con vigor y con fuerza, defienden sus industrias.</p>



<p><strong>d- Pero pareciera como que hay un defecto en nosotros, en las instituciones quizás, en las leyes que se han creado como un defecto del sector político en entender de verdad el sector productivo.</strong></p>



<p>Absolutamente. El sector político, con frecuencia, desconoce lo que pasa realmente. Yo he tratado con mis amigos políticos, con los amigos terceros, con todos, de llevarlos a las empresas y decirles, mire lo que significa producir una pieza, cualquiera que sea. Lo que usted ve en una planta es el final de la poesía.</p>



<p>Todo lo que hay detrás, la homologación y el desarrollo del material y de los productos, el diseño del mismo, la logística que hay detrás para poder hacer llegar la materia prima a su sitio, el poderla juntar y convertirla a una pieza. La gente no sabe, todo lo que hay detrás de eso. Entonces dicen…como los de otro país son más baratos, entonces traigamos los de allá.</p>



<p>Lo que hemos hecho nosotros es haber perdido la mano de obra colombiana y se la hemos entregado a los demás países. Hoy todo el mundo trae lo que quiera de todos lados, y Colombia dejó de ser productiva. Cuántas empresas en Colombia se han perdido. Y todos los días más.</p>



<p><strong>d-Y los hipotéticos recursos que hubieran llegado pero no estaban acá.</strong></p>



<p>Ahora, si usted ve aquellos países llamados aperturistas. Brasil, por ejemplo, que es un país que habla de la apertura y que es muy fuerte en ese sentido. En Brasil solo se vende lo que se produce en Brasil. Para entrar a Brasil eso es casi imposible. Además, si usted entra a un estado, para hacerlo en otro, hay otras reglas, pues cada uno tiene su propia regulación.</p>



<p>En el sector automotor se acordaron ciertas condiciones cuando se firmaron tratados bilaterales o multilaterales, que no se han cumplido, como se establecieron. Vuelvo al caso con Brasil; se acordó que Brasil le podía vender a Colombia 50 mil carros por año y a su turno Colombia le vendería a Brasil 30 mil unidades. Si ud revisa hoy lo ocurrido desde la firma de ese acuerdo, podrá constatar que año tras año, Colombia ha importado ese número de vehículos del hermano país, mientras que aquel, no nos ha comprado nada. Esa clase de acuerdos quedaron cojos en sus redacciones y en las exigencias de los cumplimientos. Es por ello que el ministro saliente de Comercio, Industria y Turismo, el Dr. Germán Umaña, conocedor de los acuerdos, dijo que para cumplir con el espíritu de lo tratado, debíamos de renegociarlo. Todo el mundo clamó al cielo: “¿cómo vamos a negociar? Eso no se puede”. Lo que se pretende hoy, es que además de establecido el cupo, el país exportador, no podrá tener de nuevo el cupo establecido, hasta que no haya importado el cupo acordado.</p>



<p><strong>d-Qué curioso que el colombiano se siente tan vivo y hace negocios tan malos como país.</strong></p>



<p>Mire, cuando el doctor Carlos Lleras Restrepo hizo lo que se llamó la industrialización del país, su ministro de entonces, el de fomento, era Hernando Gómez Otálora. Este hombre creó toda la Biblia, todo el documento para que el país se industrializara, y arrancó la gran industrialización. Había empresas viejas, nosotros empezamos a principios de los años 50. Había baterías, había ruedas, la misma colmotores arrancó en el año 59 y en el 61 empezó a hacer carros.</p>



<p>En esa época se impulsó la industria nacional y se crearon unas reglas de juego para poder producir en Colombia y para traer productos a Colombia. Colombia no tenía en ese momento suficientes dólares para poder importar, fue así como crearon la Junta de Importaciones, establecieron las licencias previas y una serie de filtros&nbsp; que molestaban y que hacían difícil la importación de productos.</p>



<p>Si bien es cierto, era una molestia, manteníamos de alguna manera unos equilibrios. La Junta de Importaciones, que la han criticado tanto por el inmenso poder que tenía, era la que decidía el gasto de los pocos dólares que tenía la nación. Si, era un trauma, y se podía haber regulado de otra manera, y acabado como se hizo, dejando reglas claras para importar y exigencias para seguir produciendo internamente.</p>



<p>Pero no como ahora que cada uno puede importar lo que quiera. Yo no quiero volver a eso. Lo que a mí se me hace raro es que el negociador de los tratados de libre comercio fue el hijo de Hernando Gómez.</p>



<p>Y yo se lo he dicho, así que no me da pena volverlo a reiterar, ah poco que sabe de industrialización y ah poco que sabe de industria. Y lo que hicieron fue regalar a los otros países nuestro producto, nuestra producción y toda nuestra industria.</p>



<p><strong>d-¿Y usted dice de alguna manera que es más ignorancia que mala fe?</strong></p>



<p>Yo en mala fe sí no creo. Yo creo que es ignorancia. Yo creo que era una situación coyuntural, que de pronto él estaba sintiendo presiones.</p>



<p>Posiblemente había que quedarles bien a los países. Posiblemente teníamos que sentarnos con un México que son unos grandes negociadores. Con un Estados Unidos al que teníamos que rendirle pleitesía. Con Estados Unidos no teníamos ni siquiera aranceles. Nosotros podíamos exportar a Estados Unidos sin aranceles. ¿Para qué teníamos que hacer tratados de libre comercio? Yo mismo se lo dije al presidente. Siendo yo Presidente de la Cámara de Comercio Colombo Americana.</p>



<p><strong>¿Se lo dijo al Presidente Uribe?</strong></p>



<p>Se lo dije a un Presidente.</p>



<p><strong>Pero el del Tratado de Libre Comercio era Uribe.</strong></p>



<p>Se lo dije al Presidente. No firmen el Tratado. No se necesita. Ya tenemos un acuerdo con los Estados Unidos. De cero arancel para los productos colombianos.</p>



<p>Les entregamos todo.</p>



<p><strong>d-Hablemos un poco de eso, pero ahora de cara al actual. Usted habló bien del Ministro Umaña y de la negociación con Brasil. Me gustó que pudiera… Digamos, usted no es petrista, en efecto.</strong></p>



<p>Por qué lo dice? ¿Se nota? ¿Por qué se me nota?</p>



<p><strong>No, porque no. No voy a decir que se le nota, pero sí…</strong></p>



<p><strong>Me llamó la atención que con tranquilidad pudo ver un acierto en esa negociación que lideró el Ministro Umaña. Pero también quiero preguntarle sobre eso. ¿Cómo lee usted a Petro? Eso de la economía. A Petro le encanta hablar de economía, es de lo que más habla quizás en sus discursos. Habla mucho de la desigualdad, habla mucho de la riqueza, habla mucho de los errores históricos, pero finalmente en la economía no le está yendo muy bien. No hay un consenso, o más bien hay un consenso general que no le está yendo bien. Y más bien hay una sensación de que el hombre no entiende muy bien finalmente lo que plantea. Ni él mismo entiende lo que plantea. Y ahí le pregunto, ¿cómo lo lee a él? ¿Cómo lee el gobierno lo que ha hecho estos dos años?</strong></p>



<p>Usted tocó un tema inicialmente y es el tema de Germán Umaña. Germán Umaña, a diferencia de todos, voy a decir, y me atrevo a decirlo así, conoce lo que es el sector privado. Y conoce lo que es la industria. Y conoce todo lo que se ha vivido. Germán Umaña ha sido de los gremios, ha sido estudioso del tema económico. Germán Umaña es, a mí eso de que es izquierda o derecha me tiene sin cuidado, él es de la gran izquierda, siempre ha sido de izquierda.</p>



<p>Su padre lo fue o se consideró como tal. Su hermano lo fue y se ha considerado como tal. Y yo creo que lo es. Eso no significa que no entienda lo que el país necesita. Y era la ventaja que tenía Germán Umaña dentro de este gobierno. Él sí sabía lo que el país necesita para poder volver a recuperar las industrias y la industrialización en el país.</p>



<p>Ahora, yo, el día de las elecciones yo tomé una decisión de votar por algo y por alguien. Si gané o perdí, ahí quedó en el papel. De ahí para adelante, ¿yo qué sigo siendo? Soy Colombiano.</p>



<p>Yo no entro a discutir política. Sigo tratando de trabajar con toda mi energía, con todo el ímpetu, dentro del escenario que está establecido.</p>



<p>Soy orgullosamente colombiano, y tengo un deber como tal,&nbsp; y tengo un legado que como hijo de mi padre y de mi tío, que como emigrantes ellos un día me dijeron, cuando yo tenía muy poca edad, y no puedo olvidar esa frase, que me pesa en la espalda como lo que más: “Hijo, a lo único que yo le debo algo en la vida es a Colombia. Colombia nos dio todo.</p>



<p>Me dio a tu mamá, me dio a mis hijos y me dio la posibilidad de hacer todo. Yo llegué a este país sin nada. Tu obligación, como colombiano, es devolverle de alguna manera a Colombia lo que Colombia nos ha dado a nosotros.”</p>



<p>Yo vivo haciendo lo que creo que debo hacer. Usted me dijo, soy loco. Sí, estoy loco, mire lo que estoy haciendo.</p>



<p>Cada día más loco. La gente me está regañando porque estoy haciendo inversiones. Usted vio el centro cultural que estoy haciendo.</p>



<p>En unas circunstancias como la de hoy, pero es que, ¿el país es hoy? ¿El país es ayer? ¿O el país seguirá vivo? Otra enseñanza de mi padre. Colombia es como un bebé. Se va a caer, se va a golpear en la cabeza, le va a dar sarampión, se va a romper un brazo, pero va a crecer y va a ser adulto algún día.</p>



<p>¿Y cómo es adulto un país? Que su gente le dé la adultez. Él no nace solo ni los árboles lo hacen, no. La gente tiene que volverlo adulto y los tiene que sembrar.</p>



<p>Así pues, debemos seguir haciendo lo que le corresponde. Si corresponde es quedarme quieto en la casa en pijama, pues quédese en la casa quieto en pijama. No sé qué va a esperar y no sé qué le va a llegar.</p>



<p>Yo no, yo no puedo. Yo tengo que salir temprano. Yo hago mis cosas desde temprano.</p>



<p><strong>d-Pero hablemos de sus locuras, porque sus locuras lo mantienen vivo también. Atrio, que es un proyecto de ciudad porque no es un edificio, Atrio es un proyecto con uno de los arquitectos naturalmente más importantes de su generación Richard Rogers fue de los arquitectos más importantes del mundo, era una apuesta también por Bogotá en un sentido muy profundo, no sólo por Colombia sino muy concretamente por Bogotá ponerle la vanguardia apuntarle a la renovación urbana apuntarle a que una ciudad como esta de más de 8 millones de personas merecía tener un espacio urbano y además al centro históricamente abandonado creo que todo eso está ahí pero en esa locura pudo ejercitar usted también su profesión, usted es arquitecto pudo ejercitar también su creatividad y yo quiero hablar un poco de eso como ¿qué pasó? yo creo que se unieron muchas cosas pero hoy en retrospectiva, ¿usted cómo lo ve?</strong></p>



<p>Hombre… son “Diosidencias”, como dicen, son cosas extrañas. Hay un amigo muy querido con el que tengo una relación hace muchísimos años y me “dice mi yerno quiere hablar con usted”. Al visitarme me dice: me están vendiendo el lote que hay aquí en la 28 con Caracas, le dije, eso no es posible; me dice ¿y por qué?, porque yo sé quién es el dueño del lote, y ese señor no vende ese lote, me dice, no, es que me lo están ofreciendo… entonces cómprelo, pero es que me están pidiendo… cómprelo ¿usted está dispuesto a comprarlo? sí, lo estoy, al precio que le piden, cómprelo, y se compró, un lote muy lindo, a mí me gusta esta zona, me parece que es de las zonas que como ciudad ha sido diseñada urbanísticamente para grandes inversiones, para grandes edificaciones, aquí no hubo casas, que se volvían edificios; esta zona se diseñó de de tal manera, que se dejaron avenidas grandes, había la 26, había la 13 había la 7, lo que llamamos grandes por lo menos para nosotros, pero no eran las casas de la 90, que en una época era una casa que se volvió un edificio, de donde salían dos carros,&nbsp; ahora salen 80, y eso convirtió a la ciudad en un trancón, en un desorden urbano, en vez de haber respetado la unidad por lotes, pero claro como el precio&nbsp; de la tierra se volvió muy caro, entonces todo el mundo empezó a creerse constructor y desarmamos la ciudad, que no me oigan los curadores y que no me oigan mis socios, los arquitectos, o los colegas.</p>



<p>Volvamos al centro internacional; al adquirir el terreno, comenzamos a pensar qué hacer, será vivienda, a esta zona está llegando vivienda, no solo bonita, sino que tiene una enorme facilidad de acceso y de interconexión. No creímos que era el momento para hacer vivienda, hagamos más bien oficinas. Comenzamos a hacer muñecos, cuando de manera sorpresiva, el ministerio de comercio exterior, su nombre en ese momento, saca una licitación pública para vender el lote vecino al nuestro, así que&nbsp; dejemos de pensar qué vamos a hacer y tratemos de adquirirlo, con la fortuna de que no lo adjudicaron; entre los dos terrenos sumaban 20 mil m2. Recuerdo que un amigo muy querido me llamó y me dijo, me ganaste por 200 pesos más, dije no, ese lote es suyo lo quiere, venga, construyámoslo juntos; de ninguna manera me dijo, tienes un lote muy lindo, que Dios te acompañe y otros buenos propósitos.</p>



<p>Así que completamos un área de ese tamaño. ¿Ud. Sabe lo que es un lote vacío en el centro de Bogotá?</p>



<p><strong>d-Es un pulpito.</strong></p>



<p>Yo no sé cómo se llamará eso, pero eso es una gema. Eso es lo más bello que usted puede imaginarse.</p>



<p><strong>d-Desde el punto de vista arquitectónico también, no sólo desde el punto de vista de negocios, desde todo punto.</strong></p>



<p>Desde el punto de vista urbanístico. Usted me ha hablado tres veces de que yo soy un negociante. Yo no tengo idea de negocios, se lo digo.</p>



<p><strong>d-Ha aparecido así en el país usted</strong></p>



<p>Bueno, pues amablemente me están diciendo una cosa que no es. Tuve la fortuna de nacer de un viejo que fue capaz de hacer negocios, pero yo no sé hacer negocios. Pero yo sí, y perdónenme el yoísmo, es que esta es la zona urbana más linda que tiene Colombia, para mi gusto. Y aquí vivo. Aquí vivo hace 42 años.</p>



<p><strong>D-También. Pero digamos en que usted, le recuerdo porque siempre me gusta recordar en que iba, usted va hablando de que usted realmente lo que es urbanista. Pues es lo que quería decir.</strong></p>



<p>Sí, me gusta el urbanismo.</p>



<p><strong>d-Entonces, en paréntesis, usted hubiera podido perfectamente escoger un camino más en la arquitectura y el urbanismo que en, digamos, en los negocios y en el representar a su familia en los intereses familiares. ¿Hubiera preferido en ningún punto eso?</strong></p>



<p>No. No, mire.</p>



<p><strong>d-Bueno, lo combinó, lo que usted hizo fue hacer lo que le gustó sin dejar a su familia.</strong></p>



<p>Le cuento después lo de Atrio, y me vuelvo a esto.</p>



<p>He vivido desde que nací, le muestro ahora una foto mía, en esta organización.</p>



<p>Mi papá desde chiquito me traía a las oficinas y me traía a las fábricas a trabajar, y a mí lo que siempre me ha gustado ha sido la transformación. Yo me paro en una fábrica y veo cómo transforman el acero, lo van torciendo y al rato aparece una rueda. Eso me maravilla.</p>



<p>d-¿Le maravilla parar las empresas de concreto de Bogotá para que todas tengan que llenar 100 metros abajo en la construcción de Atrio?</p>



<p>No, pero en cambio, todo el mundo creía que yo iba a ser administrador de empresas, que mi papá decía que todo el mundo es administrador de empresas, que hasta él fue administrador de empresas, o que yo iba a ser ingeniero, ingeniero mecánico, sobre todo. Cuando tomé la decisión de ser arquitecto, nadie me lo cuestionó.</p>



<p>¿Qué es para mí la arquitectura? La transformación. Yo tengo una idea, la plasmo en un papel, y a los pocos meses vivo en ella. ¿Usted sabe lo que es eso?</p>



<p><strong>d-¿Eso es mágico?</strong></p>



<p>Eso!!! Esa es la palabra.</p>



<p>Mire esta oficina, esto es, esto es mágico. Sentarme acá, inventar un proyecto, soñar con él y ahora ver hecho un edificio, desafortunadamente vacío, y por eso tengo las canas, y el dolor en el alma.</p>



<p><strong>¿Usted quiere decir eso públicamente?</strong></p>



<p>Claro. No sé si es bueno o es malo, pero tener un edificio de esa belleza, de esa envergadura, en cualquier parte del mundo ya hubiera sido ocupado, y diseñado por el mejor arquitecto del mundo.</p>



<p>Mucha gente nos dice, “ yo voy a seguir trabajando en la casa”, o como me han contestado algunas empresas de gran envergadura aquí en Colombia, “que preferimos cerca del centro Andino, porque me queda a una cuadra de mi casa, sin pensar en los otros compañeros, a quienes les puede favorecer, estar en un sitio más céntrico. Así que le puedo decir, cuando juntamos los terrenos, dijimos, dejemos de pensar y empecemos a soñar qué vamos a hacer aquí. Debemos hacer un proyecto de gran capacidad, de gran envergadura, de gran impacto urbano para Bogotá, tenemos que hacer algo nuevo, vamos a buscar arquitectos.</p>



<p>Tuve la fortuna, en ese momento había una embajadora muy buena en Inglaterra, amiga nuestra, la llamé y le dije, hay un arquitecto allá que se llama Richard Rogers, que me parece un sobrado, trate de conseguirme una cita, y me la consiguió para la semana siguiente. Nos fuimos para allá. Le empecé a contar el cuento de lo que estábamos pensando, lo que era el lote que habíamos conseguido y lo que queríamos hacer. Él estaba con un grupo como de 12 personas, tengo hasta fotos de eso, oyéndome el cuento y yo creo que el escepticismo era lo que reinaba y todos decían: otro proyecto de alguien que viene a echarnos un cuento y eso nunca va a salir, este tipo qué va a hacer un desarrollo o un proyecto de esos en Colombia. Richard me oyó hasta el último momento, y yo creo que hubo algo que produjo el clic entre Richard Rogers y yo. Y fue cuando le dije, queremos que el proyecto sea… la palabra no me gusta, no me gusta, pero fue clave…&nbsp;<em>un proyecto incluyente</em>, eso no dice nada,&nbsp; que sea abierto al público, yo quiero hacer espacio público; a Colombia, a Bogotá, le hace falta que la gente pueda caminar por los espacios, aquí hacemos un proyecto y lo cerramos, si no es con la misma construcción, como ve usted varios de esos, la construcción va hasta el final del lote y lo utiliza todo, le ponen una barra para que nadie pase por él, en cambio queríamos un proyecto abierto, ¿y por qué?, porque creo que todo el mundo en la calle es igual, yo en la calle puedo darle un beso a la novia, leer un libro, fumarme un tabaco, usted y yo somos humanos, es que lo peor que se inventaron aquí, y no le voy a decir quién fue, fue la estratificación, ¿por qué hay estrato 1 y estrato 6 si somos lo mismo? ¿Cuál es la diferencia? Porque paga más impuestos que el otro, entonces es 6, usted es 5 y usted es 1,</p>



<p><strong>Eso le hizo un gran daño a la sociedad,</strong></p>



<p>Eso fue lo peor, mi papá me lo decía, lo peor que hubo en Colombia fue cuando empezaron a hablar de pobres y de ricos, en Colombia éramos todos iguales cuando yo llegué a Colombia, y eso fue lo que yo encontré en Colombia, que todos éramos iguales, y él seguramente era de los más pobres.</p>



<p>Entonces, don Richard Rogers oye mi exposición, y me dice: ¿Cuándo sale el próximo vuelo para Colombia? Dos semanas más tarde, si no fueron tres, estaba aquí en Colombia, viendo el lote, conociendo Bogotá, lo subimos en un helicóptero, no le digo de quién, y empezó a dar la vuelta a Bogotá, por hora y media o más y se dió cuenta de lo que significaba ese lote, y en donde estaba ubicado, y ahí empieza la aventura, que está mejor catalogada, como me lo dice mi cuñado, la locura… ahí empezó…hicimos varios proyectos, aquí tengo varias maquetas, 3 edificios, 5 edificios, un centro comercial, una cosa y otra. Estoy hablando de finales del 2007, principios del 2008, cuando vino ese cataclismo mundial del 2008, de principios del 2009, la crisis. Así que paramos&nbsp; la ida, la venida y la charla con ellos, que la retomamos después en el 2012, y le empezamos a meter todo el julepe y arrancamos el proceso de los talleres, de ver cómo era, cómo iría el diseño, y de pronto, como le digo yo a uno de los arquitectos que trabajaba con ellos, usted no hizo un nada, y de pronto hace un muñeco y todos decidimos que ese era el que había que hacer, ese es el dibujo que tenemos en todos lados. Así arrancamos, hicimos el diseño, hicimos todo y ahí comenzamos. Empezamos la construcción a finales del 2014, en noviembre hicimos una misa, el día 14, si no estoy mal, y en enero del 2015 empezamos a construir, terminando el edificio en octubre del 2019.</p>



<p><strong>D-Pero no hay un poco, no es Atrio un poco una metáfora demasiado sólida de lo que su familia ha hecho con Colombia de alguna manera,</strong></p>



<p>¿En qué sentido?</p>



<p><strong>d-Usted habla mucho de esto y por eso lo estoy diciendo, porque usted habla del emigrante que se queda, que usted lo ha dicho en esta entrevista, que Colombia les dio todo, usted lo dijo, ni siquiera lo estoy yo asumiendo, de alguna manera hacer algo que nadie había hecho, algún proyecto de esa magnitud aquí en Bogotá, trayendo a uno de los mejores arquitectos del mundo, invirtiendo en los recursos, porque eso es plata, plata y más plata,</strong></p>



<p>Que no la tenemos,</p>



<p><strong>De alguna manera, ¿no era celebrar un poco a su familia y a usted en Colombia, como una especie de homenaje?</strong></p>



<p>Sí. Mire, en uno de los talleres, uno de los arquitectos que estaba aquí con nosotros, allí nos reunimos 30, 35 personas, venían de España, venían de Londres, eran una maravilla esas reuniones, dice… me acuerdo que dice, bueno, voy a hacer una pregunta para que cada uno de ustedes me la conteste, ¿por qué van a hacer este edificio? Ah, porque es que el sitio se presta para eso, porque a Colombia le hacían falta unas oficinas buenas, había 35 respuestas, Nayib, ¿cuál es su respuesta? Yo no sé, ¿será un tema de vanidad?</p>



<p><strong>d-Vanitas,</strong></p>



<p>Yo sentía que había que hacer un buen proyecto, y sabía que, sentía, no sabía, sentía que Bogotá merecía un buen proyecto.</p>



<p>&nbsp;Veía, lo sentía, que necesitábamos un buen proyecto y una buena arquitectura para&nbsp; el desarrollo urbano. Ahora, sí creía que se necesitaba traer una nueva arquitectura, yo veo que se están haciendo cosas con tecnologías diferentes que nosotros no teníamos, dentro de mi absoluta ignorancia, porque yo soy un ignorante de la arquitectura; el último día que me senté a hacer eso, a dibujar un plano, fue el día de mi tesis, o sea, de pronto he hecho un par de dibujos, pero yo no he hecho gran cosa en ese tema, sí soy capaz de corregir, eso sí soy capaz.</p>



<p>Dentro de ese desconocimiento, yo veía que aquí se podía hacer, y en ese maravilloso lote, es que el lote es, ¿sabes lo que es eso? La Caracas con la 26, son los 12 ejes de Colón, de Bogotá. Al frente va a haber la estación central, que ya se está empezando a construir con parte del metro, donde iban a venir todos los trenes de cercanías que hablaban, y los regionales que hablaban en esa época. Todas esas cosas se hablaban en el año 12 y en el año 13, y salieron a la palestra varios anteproyectos que publicó el IDU.</p>



<p><strong>d-¿A Usted qué le gustaría que Bogotá entendiera, que los bogotanos entendieran de Atrio?</strong></p>



<p>Yo fui a varias universidades a decirles que fueran a ver a Atrio. Yo lo que más quería es que la gente entendiera lo que es hacer un edificio con alta tecnología. Con tecnología donde una plomada es una coordenada en la nube. La plomada no es un ladrillo agarrado de un hilo para saber si la columna me está quedando derecha. El saber que las tolerancias en una columna entre el piso 0 y el piso 43 pueden ser de entre 3 y 5 milímetros de desviación. De saber que se hicieron 76 mil planos, o 72 mil planos, y no se usó papel. Que todos los obreros que teníamos allá, que en un momento llegaron a ser casi 2 mil, tenían iPad. Y a través del iPad ellos sabían cómo se tenía que hacer cada detalle que se hacía en el edificio. Nadie de los que estaba ahí podía tomar la decisión de ver cómo era el detalle de esa esquina, o cómo tenía que poner ese tubo, o cómo tenía que dar la vuelta a esta máquina. Eso estaba todo absolutamente diseñado. Y él lo miraba en su iPad y procedía a hacerlo. Ese manejo, ese control, eso no lo tenía nadie. Nosotros mismos, la oficina nuestra de construcción, lo que llegó a aprender en eso, lo que estamos haciendo hoy, no es posible, si no hubiéramos pasado por Atrio. ¿Qué quería yo? Eso, traer nueva tecnología. ¿Qué es lo que yo aprendí en la industria automotriz? Nosotros no sabemos hacer ruedas. Pero mi tío, mi padre, y la persona que los acompañó toda la vida, que se llamaba Félix Moreno, iban a Europa, iban a Japón, iban a Estados Unidos, y traían la gente y les decía cómo era que se hacía una rueda, cómo es que tengo que hacer un amortiguador, cómo es que tengo que hacer un freno. Y les pagábamos regalías porque ellos nos estaban entregando la tecnología. Yo creo que eso es parte de lo que aquí pasó. Traer esa tecnología y ponerla al servicio de lo que podamos hacer, como un buen edificio de otra categoría.</p>



<p>¿No sé si usted lo sintió?</p>



<p><strong>d-Es que es visible.</strong></p>



<p>Porque un edificio al fin y al cabo es un edificio. Puede que la gente diga que es feo, puede que la gente diga que es bonito.</p>



<p>Lo importante es lo que hay detrás de ese edificio, esa técnica, esa tecnología.</p>



<p><strong>d-Yo personalmente lo entiendo más en la distancia. Cuando vengo de la 26 lo entiendo más. Punto para mí espectacular para entenderlo es la 30 con 26. Ahí se ve el skyline y qué significa para el skyline de la ciudad y para la ciudad.</strong></p>



<p>Aunque a veces se ve como un platillo volador, como una cosa extraña dentro de todo.</p>



<p><strong>D-Pero eso es lo encantador.</strong></p>



<p>Está bien, puede ser bueno, pero por ejemplo París no acepta nada. Y por eso fue que Georges Pompidou fue un disruptivo. Hizo que la gente lo odiara o lo amara.</p>



<p><strong>D-Pero mucha gente va a París por el Pompidou.</strong></p>



<p>Después de la Torre Eiffel es lo más visitado del mundo.</p>



<p>Eso es una cosa de locos. El punto de Atrio es la técnica como que se hizo. La tecnología que se trajo para hacer eso.</p>



<p><strong>d-Y la esperanza que eso implica para un país también que trata salir adelante y para una ciudad.</strong></p>



<p>Hombre, yo no sé si lleguemos tan lejos y si uno tiene en la cabeza el influir tanto. Lo que sí, es que yo sí creí que íbamos a hacer un proyecto que la gente lo iba a absorber, la gente lo iba a querer, la gente iba a estar en él.</p>



<p><strong>d-Yo sí le voy a contar por qué</strong>:</p>



<p><strong>Dos anécdotas. ¿Se acuerda? Hace muchos años, un aviso en la época dura del narcotráfico, que decía bajo un puente “el último que se vaya, apague la luz”. Y ver todo lo que ha pasado en Colombia estas décadas, que también usted sabe, pero también yo veo cosas muy buenas que han pasado, un proceso de paz, una apertura en el turismo al mundo, un desarrollo, apostar por Bogotá también era un mensaje esperanzador.</strong></p>



<p>Sí, y se lo agradezco, se lo agradezco. Yo recientemente estoy más abrumado y más asustado que honrado, porque la gente me ha dicho unas frases hermosas. Recientemente pusimos la última viga en el Centro Cultural, pues allí no hay cierre de tejado. Hicimos una bendición y fueron un poco de amigos de la oficina.</p>



<p>Las frases que dijeron, carajo, yo le decía a mi mujer, ¿usted sabe lo que me están diciendo? Qué susto defraudarlos, qué susto no terminar esta obra, en una circunstancia tan difícil como esta. Nunca pensé que uno pudiera producir tanto ejemplo, tanta energía. Me lo decía, no le comento, un colega suyo me decía, Nayib, es que hoy en día ver que una persona esté metiendo esto, no saben lo que esto significa para nosotros, para la sociedad.</p>



<p><strong>Alguien cree, alguien cree en esto, ese es el mensaje, alguien cree en esto. Hay una leyenda chistosa también. Para romper el dramatismo hay una anécdota chistosa. El día que me iba a ver con usted, tomé un taxi justo ahí en la 30 con 26, y el taxista me preguntó para dónde iba, y le dije, no, para esa torre, es que voy a hablar con el dueño y el hombre es tal. Y me dijo, ese es como turco. Le dije, sí, yo le mame gallo, le dije, cómo así, cómo así que turco, y usted qué sabe.</strong></p>



<p><strong>Me dijo, sí, sí, él es turco, y es que usted lo ve en el edificio. Así son esos edificios en esos países, así es allá. Él seguramente estaba imaginando Arabia Saudita…Oiga, hablando de sus locuras y el arte, Claudia Hakim, que es artista, que es su esposa y su compañera, porque, hombre, hay parejas que uno ve y uno dice, esta gente de verdad se quiere y de verdad se entiende ¿no? Y creo que su pareja es un poco eso.</strong></p>



<p>No, Claudia no es mi pareja, Claudia es todo para mí.</p>



<p>d-<strong>Usted lo dice. Y NC es una galería, también fue una apuesta, de cierta magnitud, no comparable a Atrio, pero en el mundo de las galerías también de cierta magnitud, y especialmente por lo temático, ha sido una apuesta entre artistas muy inusuales, de una mirada muy propia también, ¿no? NC ha tenido una mirada muy propia, yo la identifico como una galería que no se casó completamente con lo político ni con lo comercial, pero sí le permitió una libertad gigante a muchos artistas de acá y de fuera, presentar a artistas que no habían tenido un espacio así en Bogotá, privado, para presentarlo, como además una galería que le apuesta al arte contemporáneo, que es difícil también apostarle en una sociedad que todavía su mirada no está tan educada, ¿no? Yo creo que ahí también ha habido un tema de vanguardia, pero ese también es un tema de sus locuras, del arte. Pero ¿Cómo ha sido para usted, porque esta entrevista finalmente es sobre usted, más que sobre cualquier otra persona, ¿Cómo ha sido el arte para usted en la vida? ¿Cómo le ha llenado a usted, qué le ha llenado a usted el arte en la vida?</strong></p>



<p>Claudia y yo estudiamos algo donde en alguna parte nos juntamos, porque la arquitectura es un tema de arte, es algo de belleza, es algo de sensibilidades, ¿no? Como decía mi papá: no era lo suficientemente hombre para ser ingeniero ni lo suficientemente mujer para ser decorador. Entonces es arquitecto. Tiene sensibilidad, ¿no? Y Claudia, pues es una mujer, artista innata, ella produce arte. Ella es eso. Entonces en alguna parte nos juntábamos. Y el arte para nosotros ha sido un acompañante del haber gozado nuestra vida. Nosotros vamos a las ferias, vamos a galerías.</p>



<p>Claudia es una analítica de todo. Ella conoce, interpreta, saborea el arte. Yo soy mucho más ligero.</p>



<p>Yo me voy mucho más por los lados y voy mirando todo lo demás. Lo que me ha dado risa muchas veces es que le digo, oye, ¿tú viste ese cuadro así como cuadrado, como rojo con azul que había? Sí, no me acuerdo. Pero me pareció que estaba en una esquina.</p>



<p>Sí, ese es. Sí, más o menos. ¿Por qué? Porque lo compré.</p>



<p>¿Por qué lo compraste y no me avisaste? Porque me ibas a decir que no. Entonces ya lo compré, porque me gustó. Y entonces se vuelve una conversación. Como ella también decide comprar ciertas cosas, eso hace que empezamos a comentar a argumentar, pero es que este artista no nos parecía. Y se vuelve todo un tema de parte de nuestra vida. Nosotros hablamos mucho de eso.</p>



<p>Ahora, la galería de arte, cuando, eso fue un, era un lote que yo había visto hace mucho tiempo que me encantaba. Solamente tenía la fachada, la parte de atrás la habían tumbado. Y había que mantener la fachada, porque era disque patrimonio, como todas esas cosas raras que hay aquí.</p>



<p>Finalmente me la vendieron después de más de 10 años yendo constantemente a preguntar si lo hacían. Esa es otra historia más larga. Y me puse a hacer ese proyecto con un profesor que tenía en la universidad.</p>



<p>Cuando estaba casi por terminar, le dije un día a mi mujer: me acompañas mañana a ver unas cosas que te quiero mostrar. Era un sábado. Y dice, claro, ¿qué quieres? Mañana te llevo.</p>



<p>La traje allí. Entramos por la parte de arriba y le empecé a mostrar más o menos y me dijo, está muy lindo, ¿pero qué estás pensando? Le dije, pues alquilar estos apartamentos. Empezamos a bajar y cuando llegamos al primer piso que era ese espacio, me pregunta, ¿y esto qué es? Le respondí, pues, yo estoy creyendo que esto va a ser la galería de arte tuya para que tú vendas tus piezas, porque tú tienes un poco de piezas hermosísimas en tu casa.</p>



<p>Ella entra en emoción, y me dice en casa, después de reiterarme las gracias, ¿pero sabes qué? Eso no va a ser una galería para yo vender mis obras. Eso va a ser una galería site specific. Frase que no entendí en lo más mínimo lo que quería decir.</p>



<p>Claudia quería hacer un proyecto con educación. Ah, bueno, eso es Claudia. Ella es una mujer de constantes inventos, de constantes arrebatos, de diseñar, de crear, de generar energía compartiendo con todos nosotros y eso es lo que ha sido el arte entre nosotros.</p>



<p>Han sido temas de ir, de venir, una obra que yo no conocía, ¿por qué sí? Y esta, ¿por qué no? Como fue la gran esfera roja que hay en Atrio, que nadie sabía que yo la tenía y apareció, y sorprendió a todo el mundo. Cosas de ese tipo. El arte ha sido una razón más, una arista más, un eslabón más, de la unión que tenemos ella y yo.</p>



<p><em><strong>Sabe una cosa, cerrando esta entrevista, casi en una hora perfecta, que mientras usted hablaba de ella, me recuerda esa idea de Lacan que dice que casi siempre el otro es el espejo nuestro. Usted hablando de ella, de una persona que siempre está buscando algo nuevo, siempre encontrando algo creativo, siempre inquieto, parecía finalmente que estaba hablando de usted.</strong></em></p>



<p>No, no, no, yo lo que hago es seguirla a ella. No, no seguirla, trato de seguirla porque esa energía no la tengo.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=105150</guid>
        <pubDate>Sat, 07 Sep 2024 22:53:34 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[“El sector político de Colombia no entiende al sector productivo” Nayib Neme]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Inteligencia artificial y el fútbol</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/el-poder-de-la-tecnologia-como-nos-cambia/inteligencia-artificial-y-el-futbol/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los clubes de fútbol compiten ahora con la tecnología. La inteligencia artificial (IA) ha emergido como una herramienta transformadora en el mundo del deporte y el fútbol es uno de los pioneros. Desde el análisis de rendimiento hasta la predicción de lesiones, la IA está dando un vuelco al fútbol. Desde la manera en que [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><br>Los clubes de fútbol compiten ahora con la tecnología. </p>



<p>La inteligencia artificial (IA) ha emergido como una herramienta transformadora en el mundo del deporte y el fútbol es uno de los pioneros. Desde el análisis de rendimiento hasta la predicción de lesiones, la IA está dando un vuelco al fútbol. Desde la manera en que los equipos preparan a sus jugadores, toman decisiones tácticas y mejoran la experiencia de los aficionados, la tecnología está presente. Veamos en este blog cómo la IA ha impactado el fútbol, destacando ejemplos de clubes y selecciones que han adoptado este tipo de tecnologías. Con ellas, pueden construir ventajas competitivas en un mercado altamente exigente.<br><br><strong>Optimizando el rendimiento de los jugadores</strong></p>



<p>Los clubes de fútbol invierten enormes cantidades de recursos económicos en adquirir y mantener sus jugadores. Inversión de la cual, como es obvio, requieren extraer altos dividendos. De ahí que uno de los aspectos más destacados del uso de la IA en el fútbol sea el optimizar el rendimiento de los jugadores. </p>



<p>Uno de los clubes mas famosos por el paso de estrellas del tamaño de Messi, Ronaldinho, Romario, Neymar o Suárez, el FC Barcelona, ha sido pionero. El Barça ha liderado la adopción de tecnologías de IA para analizar el rendimiento de sus futbolistas. Mediante el uso de datos recopilados de dispositivos GPS, video y sensores, el club está en la capacidad de evaluar en tiempo real la condición física de los jugadores. La base para ello radica en la posibilidad de medir su carga de trabajo y rendimiento durante los entrenamientos y partidos. Así, los entrenadores pueden personalizar los planes de entrenamiento para cada jugador, de modo que se optimice su preparación física y minimice el riesgo de lesiones.<br><br><strong>Identificando y reclutando futbolistas</strong></p>



<p>Otro ámbito en el que la IA presta un servicio invaluable a los clubes es de la detección y reclutamiento de nuevos talentos. El Arsenal FC ha puesto en marcha sistemas de IA que analizan grandes volúmenes de datos sobre jugadores de todo el mundo. Estos modelos de aprendizaje automático (“machine learning”) permiten identificar características clave en los jugadores. Las comparan con las de futbolistas actuales y pasados, facilitando con ello la identificación de jóvenes promesas con gran potencial. Con este enfoque se mejora la precisión en la detección de talentos. Y vital para los dueños de los clubes:  se reduce el riesgo de realizar inversiones fallidas en transferencias costosas de jugadores.<br><br><strong>IA: auxiliar para la táctica</strong></p>



<p>En el ámbito operativo, es decir, en la preparación del juego de fútbol como tal, la IA es un poderoso auxiliar en la toma de decisiones de orden táctico. Un ejemplo notable es el de la <a href="https://www.redusers.com/noticias/alemania-utilizo-big-data-para-ganar-el-mundial-de-brasil/">selección alemana de fútbol, que utilizó IA y el Big Data</a> durante su preparación para la Copa del Mundo de 2014, en el que se consagró campeona. Trabajando en colaboración con la empresa SAP, el equipo desarrolló una plataforma de análisis que permitió al cuerpo técnico estudiar en profundidad el comportamiento táctico de los oponentes, así como las fortalezas y debilidades de la propia selección alemana. La herramienta fue de gran ayuda para los entrenadores para la toma de decisiones tácticas informadas.<br><br><strong>Prediciendo lesiones</strong></p>



<p>Otro uso crucial de la IA en el fútbol se refiere a la predicción de lesiones. El Manchester City ha invertido en tecnologías de IA para predecir y prevenir lesiones en sus jugadores. Al analizar datos históricos de cada futbolista, junto con información en tiempo real de entrenamientos y partidos, el equipo médico puede, con apoyo de modelos de IA, identificar patrones de juego y entrenamiento asociados a mayores riesgos de lesiones. Ello permite ajustar los entrenamientos de manera preventiva, aumentando la probabilidad de que los jugadores mantengan un rendimiento óptimo a lo largo de la temporada.<br><br><strong>El disfrute de los aficionados</strong></p>



<p>Finalmente, la IA también ha mejorado la experiencia de los hinchas. La Liga Española, por ejemplo, ha utilizado IA para enriquecer la experiencia de los espectadores tanto en el estadio como durante las transmisiones en vivo. La IA se utiliza para ofrecer repeticiones instantáneas mejoradas, análisis en tiempo real de las jugadas y contenido personalizado, haciendo que la experiencia de ver un partido sea más inmersiva y atractiva para los aficionados. Ir a los estadios es, ciertamente, una gran experiencia. Estar en casa, disfrutar de las experiencias de transmisión respaldadas por IA es, también, maravilloso.<br><br>A medida que la tecnología continúa avanzando, es probable que veamos aún más innovaciones que cambiarán el ecosistema del juego tal como lo conocemos, llevando al fútbol a nuevas alturas de excelencia y competitividad.</p>



<p>La competencia por la calidad en el desempeño de los equipos se libra, también, tras bambalinas, en el terreno de la tecnología. </p>
]]></content:encoded>
        <author>Rafa Orduz</author>
                    <category>El poder de la tecnología: Cómo nos cambia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=105020</guid>
        <pubDate>Tue, 03 Sep 2024 04:55:44 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Inteligencia artificial y el fútbol]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Rafa Orduz</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Que se entienda: Colombia no juega &amp;#8220;amistosos&amp;#8221;</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/zona-mixta/se-entienda-colombia-no-juega-amistosos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Jhon Córdoba celebra su gol ante Rumania en Madrid. Foto: FCF. Después de la fecha FIFA en la que la Selección de Colombia ganó, jugando bien, dos partidos importantes ante rivales europeos (España y Rumania), se han escuchado y leído muchos mensajes con los que se le quiere bajar el pulgar al equipo dirigido por [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-center has-small-font-size"><mark style="color:#f46502" class="has-inline-color"><strong><em>Jhon Córdoba celebra su gol ante Rumania en Madrid. Foto: FCF.</em></strong></mark></p>


<p>Después de la fecha FIFA en la que la Selección de Colombia ganó, jugando bien, dos partidos importantes ante rivales europeos (España y Rumania), se han escuchado y leído muchos mensajes con los que se le quiere bajar el pulgar al equipo dirigido por Néstor Lorenzo; inclusive, catalogándolo con ironía y burla como el &#8220;campeón del mundial de amistosos&#8221;.</p>
<p>Nada más lejos de la realidad. Y solo miremos un dato sencillo: según el más reciente escalafón FIFA, del 15 de febrero, la selección nacional ocupa el decimocuarto puesto, con 1.655,29 puntos. Sin embargo, las victorias en su gira europea la impulsarán hasta la posición 12, con 1.664 puntos, según estimaciones de expertos como el periodista español MisterChip y la web especializada https://footranking.com.</p>
<figure id="attachment_98812" aria-describedby="caption-attachment-98812" style="width: 500px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="wp-image-98812" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_145022-670x1024.png" alt="Ranking FIFA" width="500" height="764" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_145022-670x1024.png 670w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_145022-98x150.png 98w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_145022-196x300.png 196w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_145022-768x1174.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_145022.png 946w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption id="caption-attachment-98812" class="wp-caption-text"><span style="color: #ff6600">Próximo ránking FIFA, según Míster Chip.</span></figcaption></figure>
<p>Por eso mismo, Colombia no juega &#8220;amistosos&#8221; hace muchos años. Creo que alguna vez lo mencionó el gran José Pekerman, y debe ser así. Los dirigidos por Lorenzo -dejando claro que Colombia no es una de las grandes selecciones del mundo-, eso lo sabemos todos, para que no vaya a venir algún desprevenido a decir que la estamos poniendo al nivel de las campeonas mundiales, hoy tiene un prestigio por consolidar.</p>
<p>En los amistosos, en primer lugar, se gana en confianza, se gana en juego, en coordinación, en generar relaciones futbolísticas y extrafutbolísticas. Se gana en pequeñas sociedades que en una final lo pueden ser todo. James mira de reojo y ya sabe dónde está el hombre que puede anotar. Eso lo dan los juegos, no del todo los entrenos, pero de reojo no podemos mirar el ránking, a ese hay que mirarlo de frente, tenerlo como un objetivo específico más, que sume en la obtención del objetivo general: en este caso inmediato, la Copa América.</p>
<p>Ahora bien, los amistosos no son el objetivo final, pero importan. No es lo mismo para un Top jugar ante el 30 o 40 que medirse contra uno de los 10 o 15 mejores. El ránking FIFA está ahí, es una realidad y nosotros no podemos darnos el lujo de mirarlo sin ganas. ¿Recuerdan esa victoria en 2013 en la última fecha de la Eliminatoria ante Paraguay en Asunción, con doblete de Mario Alberto Yepes? Eso nos metió entre los ocho primeros del ránking y nos puso cabeza de serie en Brasil 2014.</p>
<p>No podemos aventurarnos a suponer, ¿pero ese mundial hubiera sido tan bueno sin ello? Colombia fue al sorteo del mundial como cabeza de serie y así evitó que en primera ronda se tuviera que encontrar con una de las potencias; es más, estar ahí la puso por unos meses como una de las selecciones más importantes del mundo.</p>
<figure id="attachment_98813" aria-describedby="caption-attachment-98813" style="width: 500px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="wp-image-98813" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_144851-901x1024.jpg" alt="Ranking fifa abril 2024" width="500" height="569" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_144851-901x1024.jpg 901w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_144851-132x150.jpg 132w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_144851-264x300.jpg 264w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_144851-768x873.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/20240327_144851.jpg 1051w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption id="caption-attachment-98813" class="wp-caption-text"><span style="color: #ff6600">Ránking FIFA de abril. @_cambiodejuego.</span></figcaption></figure>
<p>El próximo escalafón FIFA saldrá el próximo miércoles 3 de abril, y allí Colombia aparecerá en el puesto 12. &#8220;Aquí os dejo el nuevo ránking FIFA tras contabilizar todos los partidos que se han disputado en las dos últimas semanas. Argentina sigue Nº1 y amplía su ventaja con Francia, que perdió ante Alemania. España sigue 8ª. Colombia se acerca al TOP-10&#8221;, explicó @2010MisterChip.</p>
<p>Asimismo lo confirmó el portal https://footranking.com y la cuenta @_cambiodejuego. ¿No es importante? Claro que lo es. Colombia y seguro Lorenzo y todos los jugadores tienen claro el objetivo principal. La selección está en deuda y ya es hora de ganar algo, pero que quede claro que estar ahí entre los primeros del ránking FIFA es importante, lo es todo en los sorteos y eso puede marcar un mejor o peor camino en los campeonatos de verdad, verdad. Por eso mismo, Colombia no juega amistosos.</p>
<p>Nos vemos en las redes en <a href="https://www.facebook.com/EnCalienteQ" target="_blank" rel="noopener noreferrer">@encalienteq</a>?</p>
<p>Por: <a href="https://twitter.com/nossadeportes" target="_blank" rel="noopener noreferrer">@nossadeportes</a></p>]]></content:encoded>
        <author>Andrés Nossa @nossadeportes</author>
                    <category>Zona Mixta</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=98809</guid>
        <pubDate>Wed, 27 Mar 2024 21:43:35 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Que se entienda: Colombia no juega &#8220;amistosos&#8221;]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Andrés Nossa @nossadeportes</media:credit>
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