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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de mix | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Para cumplir con sus promesas de campaña, el nuevo Gobierno tendrá que tratar al cambio climático como una prioridad fiscal</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/para-cumplir-con-sus-promesas-de-campana-el-nuevo-gobierno-tendra-que-tratar-al-cambio-climatico-como-una-prioridad-fiscal/</link>
        <description><![CDATA[<p>Abelardo de la Espriella ganó la Presidencia prometiendo ordenar las finanzas públicas, reducir el déficit fiscal y bajar los impuestos a las empresas. Sin embargo, para cumplir el mandato económico de la “Patria Milagro”, deberá incluir en su agenda de Gobierno un tema que no aparece por ninguna parte: el cambio climático. En febrero de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Abelardo de la Espriella ganó la Presidencia prometiendo ordenar las finanzas públicas, reducir el déficit fiscal y bajar los impuestos a las empresas. Sin embargo, para cumplir el mandato económico de la “Patria Milagro”, deberá incluir en su agenda de Gobierno un tema que no aparece por ninguna parte: el cambio climático.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En febrero de 2026, en plena campaña electoral, las inundaciones que golpearon a ocho departamentos le costaron al Estado $8,68 billones de pesos. Para todo el año, el país tenía destinados apenas $668.000 millones para atender emergencias, es decir, menos de una décima parte de lo que costó un solo evento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Gobierno saliente financió el gasto por vía extraordinaria. Un decreto de excepción creó un nuevo impuesto de emergencia sobre el patrimonio de las grandes empresas, con tasas más altas para el sector financiero y el extractivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La nueva realidad climática de Colombia significa que habrá inundaciones, incendios y otros eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes e intensos. Esto se traduce en mayor carga fiscal para el Estado, que debe financiarse con emisión de deuda o nuevos impuestos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para proteger las finanzas del país y a las empresas, el Gobierno entrante debe cambiar la forma en la que se financian las emergencias en el país. El modelo actual está desfinanciado, es reactivo y fragmentario, y no integra al sector privado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A través de la reconstrucción de lo ocurrido en Córdoba, evidenciamos la manera en la que opera el sistema de financiamiento de desastres del país y las principales falencias que el nuevo Gobierno deberá solucionar, si quiere cumplir sus promesas de campaña.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La tragedia de febrero</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En febrero de 2026, Córdoba vivió una tragedia sin precedentes. En plena temporada seca, un frente frío descargó sobre el departamento más de <a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/cordoba-alerta-lluvia-dispara-rios-amenaza-desbordamientos-IB33239247">145 milímetros de lluvia en menos de un día</a>, el volumen típico de un mes entero. Esto multiplicó el caudal del río Sinú entre 15 y 20 veces respecto a su promedio histórico. La magnitud del daño fue enorme: <a href="https://portal.gestiondelriesgo.gov.co/Paginas/Noticias/2026/Con-tecnologia-satelital-UNGRD-identifica-mancha-de-inundacion-en-Cordoba.aspx">113.641 hectáreas inundadas</a> en Córdoba y más de 236.000 en la región Caribe, equivalente a más del doble del área de Bogotá; más de <a href="https://elpais.com/america-colombia/2026-02-13/la-emergencia-en-cordoba-cobra-una-factura-del-126-a-la-economia-regional.html">170.000 damnificados</a>, casi el 9% de la población del departamento; <a href="https://elpais.com/america-colombia/2026-02-13/la-emergencia-en-cordoba-cobra-una-factura-del-126-a-la-economia-regional.html">450.564 bovinos afectados</a>, <a href="https://www.contextoganadero.com/informes/conozca-como-esta-distribuido-el-inventario-pecuario-de-colombia">uno de cada cinco animales</a>; y <a href="https://elpais.com/america-colombia/2026-02-13/la-emergencia-en-cordoba-cobra-una-factura-del-126-a-la-economia-regional.html">30.225 hectáreas de cultivos perdidos</a>, más de la mitad del <a href="https://upra.gov.co/es-co/eva">área sembrada</a> del departamento.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Imagen 1. Huella de inundaciones en Córdoba en febrero del 2026</em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="566" height="399" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/24150845/image-2.gif" alt="" class="wp-image-131501" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los impactos económicos reportados para la región fueron severos. Según datos de la Cámara de Comercio de Montería, las inundaciones comprometieron cerca del 12,6% del PIB departamental, con pérdidas en activos por 3,85 billones de pesos. Solo la restauración de pasturas para el sector ganadero costará al menos <a href="https://elpais.com/america-colombia/2026-02-13/la-emergencia-en-cordoba-cobra-una-factura-del-126-a-la-economia-regional.html">900.000 millones de pesos</a>, cerca del 3% del <a href="https://www.dane.gov.co/files/operaciones/PIB/bol-PIBDep-2024pr.pdf">PIB departamental</a>. Aun cuando los datos se centran en los negocios del sector real, es razonable pensar que el sistema financiero también se vio afectado: productores y empresas que perdieron cultivos, ganado o infraestructura difícilmente pudieron cumplir con sus obligaciones crediticias, lo que presiona los balances de bancos con portafolios agropecuarios en la región. Las aseguradoras, por su parte, enfrentaron reclamaciones que podrían llevarlas a recalibrar primas o a retirarse de territorios cada vez más expuestos a inundaciones y otros eventos extremos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La respuesta fiscal</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Al momento del evento, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) tenía <a href="https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=200367">$668.421 millones de pesos disponibles </a>en el Fondo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (FNGRD), la principal bolsa de recursos del país para atender emergencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El costo estimado de atender la emergencia por lluvias extremas de febrero de este año, que además de Córdoba afectó a siete departamentos más, ascendió a un total de <a href="https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=200444">$8,68 billones de pesos</a>, trece veces el tamaño del fondo. En otras palabras, la provisión anual del país entero para todas las contingencias y desastres equivalía a apenas el 7,7% de lo que costaría atender una sola emergencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin presupuesto listo para responder, los recursos tuvieron que movilizarse por una vía extraordinaria. El 11 de febrero, una semana después de las inundaciones, el Presidente Gustavo Petro declaró el Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica mediante el Decreto 0150, que habilitó al Estado para legislar transitoriamente en materia tributaria y presupuestal, una facultad que la Constitución reserva para circunstancias en que los mecanismos ordinarios resultan insuficientes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;Trece días después, el Decreto 0173 creó un impuesto de emergencia sobre el patrimonio de grandes empresas, mediante el cual las sociedades con activos netos superiores a $10.474 millones de pesos pagarían entre el 0,5% y el 1,6% de ese patrimonio, con tasas más altas para el sector financiero y el extractivo. El 12 de marzo, el Decreto 0240 amplió el paquete en tres frentes: fijó un impuesto al consumo del 16% sobre apuestas en línea, incluyó en el impuesto al patrimonio a sucursales extranjeras que operan en el país, y ofreció a las empresas con activos no declarados la posibilidad de declararlos voluntariamente con una tarifa del 19%. Ese mismo día, el Decreto 0241 formalizó la adición de $8,68 billones al Presupuesto General de la Nación para 2026, con lo que cerró la brecha de recursos identificada para atender la emergencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Imagen 2. Cronología de la respuesta fiscal a la emergencia de febrero de 2026</em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="624" height="271" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/24150844/image.gif" alt="" class="wp-image-131499" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los recursos captados por el Estado se destinaron en su totalidad al manejo del desastre, bajo un enfoque sectorial: cerca de tres cuartas partes se canalizaron a través de la UNGRD hacia los frentes más afectados (agricultura, vivienda, educación y transporte), mientras que el monto restante se dirigió a agua y saneamiento, salud y prosperidad social, entre otros sectores. Así, por ejemplo, los recursos de agricultura financiaron el alivio de las deudas de los productores que perdieron cultivos y ganado; los de vivienda, la reparación de las viviendas y el reasentamiento de las familias afectadas; y los de agua y saneamiento, el restablecimiento del acceso a agua potable en los municipios cuyos acueductos resultaron dañados por las inundaciones. La Imagen 3 muestra el flujo completo, desde el origen tributario hasta los destinos sectoriales priorizados.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Imagen 3. Flujo de recursos de la emergencia climática 2026, desde las fuentes tributarias hasta los destinos sectoriales.</em></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="702" height="575" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/24150845/image-1.gif" alt="" class="wp-image-131500" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Fuente: Elaboración propia con base en Decretos 0173, 0240 y 0241 de 2026</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las fallas del modelo de financiamiento de gestión de riesgos&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La magnitud del evento dejó al descubierto las fallas estructurales del modelo con que Colombia financia su gestión del riesgo de desastres. La primera, y la más evidente, es la falta de recursos: los costos para atender un solo evento excedieron el presupuesto anual del país para emergencias. Sin embargo, hay tres fallas adicionales que el nuevo Gobierno deberá solucionar: una arquitectura financiera reactiva, un sistema de fondos sumamente centralizado y con poca coordinación, y un sector privado que permanece al margen de la gestión del riesgo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aun cuando la gestión integral del riesgo de desastres tiene tres etapas (conocer el riesgo, reducirlo y manejar el desastre), Colombia destina la mayor parte de sus recursos a la tercera. Según cifras del Departamento Nacional de Planeación (DNP), el país destina en promedio 3,3 billones de pesos al año a la gestión del riesgo, y cerca del 70% se destina al manejo de desastres. Apenas un tercio se destina a conocer y reducir el riesgo, es decir, a las dos etapas anticipatorias, las únicas que pueden evitar o atenuar el próximo evento. Esto se explica, en parte, porque el Fondo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, la mayor bolsa de recursos del país, puede financiar las tres etapas, pero en la práctica se usa casi exclusivamente para responder al desastre. Que la respuesta sea prioritaria es indiscutible, pero priorizar lo urgente sin atender lo importante tiene un costo medible. Estudios del Banco Mundial y de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) han demostrado que cada peso invertido en prevención evita entre cuatro y siete de pérdidas posteriores. Colombia sigue operando con un modelo de financiamiento reactivo: trapea la casa en lugar de cerrar el grifo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda falla proviene de un sistema de fondos desarticulado y con una dependencia alta del Gobierno Nacional. Además del Fondo Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (FNGRD), Colombia cuenta con una multiplicidad de fondos que pueden ser utilizados para gestionar el riesgo de desastres en el país: el Fondo para la Vida y la Biodiversidad, el Fondo Nacional Ambiental (FONAM), el Fondo Mixto Intersectorial para la Innovación y el Desarrollo Territorial (FOMINTEDER) y varias asignaciones del Sistema General de Regalías: Paz, Ciencia, Tecnología e Innovación, Ambiental, y 20% del Mayor Recaudo. A pesar de esa disponibilidad de recursos, estos fondos operan en paralelo al Sistema Nacional de Gestión del Riesgo, sin criterios compartidos de asignación presupuestal y sin priorizar los proyectos del Plan Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (PNGRD), el principal instrumento de política del país en la materia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esto se suma que los Fondos Territoriales de Gestión del Riesgo de Desastres, creados para que los municipios y departamentos financien sus propias acciones de conocimiento, reducción y manejo del riesgo, todavía no operan. Entre un sistema de fondos complejo de navegar y fondos territoriales que no operan, los municipios y departamentos quedan sin capacidad de invertir y dependen del Gobierno Nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tercera falla que reveló el desastre es la escasa participación del sector privado en la gestión del riesgo. La mayoría de las empresas no sabe cómo el cambio climático puede golpear sus finanzas ni lo incluye en su matriz de riesgos corporativos. Tampoco invierte en reducir su vulnerabilidad, en hacer más resilientes sus cadenas de suministro, ni en protegerse con instrumentos financieros como los seguros paramétricos. Las juntas directivas siguen viendo la sostenibilidad como un tema de responsabilidad social corporativa y no como algo estratégico para asegurar su estabilidad financiera. Aun cuando las empresas asumieron buena parte de las pérdidas en Córdoba, persiste la percepción de que gestionar el riesgo de desastres es obligación exclusiva del Estado. Esta creencia limita el rol que pueden llegar a tener las empresas en la resiliencia de los territorios en los que operan.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las oportunidades para el nuevo Gobierno</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El Presidente electo Abelardo de la Espriella ha prometido proteger las finanzas públicas y reducir los impuestos al sector privado. La nueva realidad climática hará que cumplir ambas promesas sea difícil. Las inundaciones en Córdoba ilustran las falencias del modelo actual de financiamiento de la gestión del riesgo de desastres del país y cómo estas se traducen en pérdidas para las empresas, nuevos impuestos y gasto adicional del Estado. Para cumplir con sus promesas de campaña, el nuevo Gobierno deberá reformar el modelo de financiamiento: dotarlo de recursos, hacer que anticipe en lugar de reaccionar, descentralizarlo, coordinar sus fondos y darle al sector privado un rol más activo. Todo eso empieza por reconocer el cambio climático por lo que es: una prioridad fiscal.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Autores:</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Artículo producido por el equipo de Strata Advisors, consultora colombiana especializada en la gestión fiscal y corporativa de riesgos financieros derivados del cambio climático (www.strata-advisors.com).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>María Camila Jaramillo. Consultora Sr; Mateo Prada Quintero, Director; Juan José Guzmán Ayala, Director; y Juan Sebastián Moreno, Consultor Sr.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131498</guid>
        <pubDate>Fri, 24 Jul 2026 20:14:23 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Para cumplir con sus promesas de campaña, el nuevo Gobierno tendrá que tratar al cambio climático como una prioridad fiscal]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Un nuevo rumbo para Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/un-nuevo-rumbo-para-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>El presidente tendrá que ser fiel a su palabra, y la ciudadanía tendrá derecho a exigir correspondencia entre lo anunciado durante la campaña y lo ejecutado desde el Gobierno</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La reciente jornada electoral para escoger al próximo presidente de Colombia ha hablado con claridad y ha entregado la conducción del Estado a Abelardo de la Espriella. Se abre así un nuevo capítulo en nuestra historia republicana, que exige transitar sin demora de la efervescencia electoral a la rigurosidad, la prudencia y la madurez institucional que demanda el ejercicio del poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este momento conviene recordar que la grandeza de una democracia se mide tanto por la conducta de quienes asumen el triunfo como por la manera en que los demás asimilan la derrota. El escrutinio y los recursos electorales forman parte, por supuesto, de las garantías del sistema y deben ejercerse plenamente. Sin embargo, existe una diferencia sustancial entre acudir a las instituciones con evidencias concretas y sembrar, como estrategia política, una sospecha generalizada sobre la legitimidad de todo el proceso. Las autoridades electorales, los testigos de las campañas y las misiones nacionales e internacionales de observación acompañaron la elección y ofrecieron un parte general de tranquilidad. Sería, por tanto, gravísimo sentar el precedente de que un resultado solo se reconoce cuando favorece a un determinado sector.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Reconocer un resultado adverso no significa abandonar las convicciones ni renunciar al control político, sino aceptar que las diferencias se tramitan mediante el derecho, la oposición y el debate público. Quienes no obtuvieron el respaldo mayoritario tienen ahora el deber de ocupar un espacio esencial: el del contrapeso democrático. Este será un paso necesario para avanzar hacia la estabilidad democrática del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la responsabilidad principal ante el país recaerá en quien gobernará durante los próximos cuatro años. El estrecho resultado electoral demuestra que, junto al país que respaldó el nuevo rumbo, existe otro, prácticamente equivalente en número de votos, que expresó una visión distinta sobre el futuro de Colombia. Reconocer su existencia, sus preocupaciones y sus expectativas será fundamental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El nuevo presidente electo tendrá que gobernar para quienes celebran su victoria, para quienes la observan con expectativa y también para quienes votaron en su contra. Así como los derrotados deben reconocer la voluntad expresada en las urnas, el vencedor tendrá la obligación de no interpretar el resultado como un cheque en blanco, menos aún en las profundas tensiones políticas que atraviesa actualmente el país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa responsabilidad se hará especialmente visible en el Congreso. La composición del Senado y la Cámara de Representantes no le otorgará automáticamente una mayoría al nuevo Gobierno. Cada reforma relevante exigirá diálogo y la construcción de acuerdos. La gobernabilidad será uno de los mayores desafíos del próximo cuatrienio y no podrá sostenerse exclusivamente en negociaciones burocráticas ni en coaliciones improvisadas en torno a cada votación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El país necesitará, entonces, consensos programáticos y amplios sobre asuntos esenciales como la seguridad, el crecimiento económico, la estabilidad fiscal, la reducción de la pobreza, el fortalecimiento institucional, la educación, la ciencia y el desarrollo territorial. Construir esos acuerdos no significará renunciar al programa elegido por la ciudadanía, sino comprender que las transformaciones duraderas, en una sociedad pluralista y profundamente dividida, rara vez pueden imponerse desde una sola orilla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa voluntad de concertación deberá estar acompañada por una administración capaz de convertir las decisiones políticas en resultados concretos. El nuevo Gobierno llega con un mensaje contundente y una oportunidad invaluable para recuperar la confianza ciudadana, restablecer el orden y devolverle a la administración pública su capacidad de ejecución. Para que esa visión trascienda el discurso y se convierta en realidad, la arquitectura gubernamental deberá sustentarse en un equipo excepcional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La conformación del gabinete será una de sus primeras y más reveladoras decisiones. Colombia necesitará ministros y altos funcionarios con las más altas calidades académicas, técnicas, profesionales y éticas. No bastará con premiar la lealtad. El momento histórico exigirá conocimiento sectorial, experiencia administrativa, independencia de criterio, integridad comprobada y capacidad para generar resultados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esa arquitectura, el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, podrá desempeñar un papel fundamental. Su trayectoria académica, su conocimiento de la economía y su experiencia en la administración pública pueden contribuir a traducir las prioridades políticas en decisiones técnicamente responsables. Una Presidencia impulsada por el liderazgo y la autoridad, acompañada por el rigor técnico y la capacidad gerencial, puede constituir una fórmula prometedora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, el éxito del Gobierno no dependerá de una sola figura. Ese estándar de idoneidad deberá extenderse a todo el gabinete, a las entidades descentralizadas, a las superintendencias y a la representación diplomática. Colombia no necesita sustituir una improvisación por otra, sino construir un Estado que combine orientación política con evidencia, capacidad de ejecución con responsabilidad fiscal y autoridad con respeto por los procedimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esa exigencia de idoneidad deberá sumarse la coherencia. El presidente tendrá que ser fiel a su palabra, y la ciudadanía tendrá derecho a exigir correspondencia entre lo anunciado durante la campaña y lo ejecutado desde el Gobierno. Cuando alguna propuesta deba modificarse por razones fiscales, jurídicas o institucionales, será indispensable explicarlo con transparencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre esa base, uno de los frentes prioritarios será la recuperación de la seguridad. El país espera resultados frente al fortalecimiento de los grupos armados, la expansión de las economías ilegales, la extorsión y la pérdida de control territorial. Recuperar la autoridad estatal requerirá inteligencia, coordinación institucional, presencia efectiva en los territorios y una estrategia que articule seguridad, justicia y oportunidades económicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De manera paralela, será urgente recuperar la confianza en la economía. El nuevo Gobierno deberá generar condiciones para la inversión, proteger la estabilidad fiscal, impulsar la productividad y reconstruir una relación de confianza entre el Estado, el sector privado y los territorios. El crecimiento no podrá concebirse como una simple abstracción estadística: deberá traducirse en empleo formal, movilidad social y oportunidades reales para las regiones históricamente más rezagadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tanto en materia de seguridad como en la conducción económica, el ejercicio del poder requerirá una profunda sabiduría republicana. Recuperar la autoridad no implica desconocer la crítica, debilitar el pluralismo ni ignorar que, en la orilla contraria, existen preocupaciones legítimas sobre el futuro de la nación. Gobernar con sentido de Estado supone ejercer el poder con firmeza, pero también con límites claros, respeto institucional y conciencia de la diversidad del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa misma madurez deberá reflejarse tempranamente en la política exterior. La intención manifestada por el presidente electo de sanar y fortalecer la relación bilateral con Estados Unidos constituye un punto de partida pragmático y necesario, dada la importancia de ese país para el comercio, la seguridad, la inversión y buena parte de la cooperación internacional de Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al mismo tiempo, el país necesitará una política exterior profesional, diversificada y estable, capaz de defender el interés nacional, reconstruir alianzas y ampliar su presencia en otras regiones. Las relaciones internacionales no pueden seguir dependiendo de afinidades ideológicas, impulsos personales ni de controversias dirimidas en redes sociales. Para avanzar en esa dirección será indispensable reconstruir las capacidades del Ministerio de Relaciones Exteriores. Colombia no puede seguir desmantelando su servicio exterior en nombre de las ideologías de turno y crear condiciones para que los mejores talentos de las regiones puedan formarse, ingresar a la carrera diplomática y representar al país con excelencia, nivelando por lo alto y no por lo bajo el servicio exterior.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la proyección internacional de Colombia no dependerá únicamente del cuidado de sus relaciones exteriores. También estará determinada por su capacidad para educar, producir conocimiento, innovar y formar el talento que las transformaciones productivas y científicas contemporáneas demandan. Por ello, la recuperación del país deberá sustentarse en una gran apuesta nacional por la educación, la ciencia y el conocimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia no podrá resolver sus problemas de productividad, desigualdad, violencia y debilidad institucional mientras la educación continúe tratándose como un sector aislado y no como el fundamento de su desarrollo. El nuevo Gobierno tendrá que reducir las profundas brechas entre territorios, mejorar la calidad en todos los niveles y garantizar que el origen social o el lugar de nacimiento no sigan determinando las posibilidades de cada ciudadano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta apuesta exigirá dignificar la profesión docente, fortalecer las instituciones educativas y construir una formación que responda a los grandes desafíos sociales, culturales, científicos y productivos del país. Colombia necesita una educación que no solo prepare para el trabajo, sino que forme ciudadanos capaces de comprender su realidad, participar en la vida democrática, convivir con la diferencia y contribuir a la transformación de sus comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese horizonte, la ciencia, la tecnología y la innovación deberán dejar de ocupar un lugar periférico en las decisiones del Estado. Un país que no produce conocimiento queda condenado a depender de las soluciones, tecnologías y prioridades definidas por otros. Fortalecer la investigación, respaldar el talento nacional y articular las capacidades de las universidades, las empresas, el Estado y los territorios será indispensable para diversificar la economía, enfrentar los cambios tecnológicos y construir una verdadera sociedad del conocimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todas las universidades, en el marco de un sistema mixto de educación superior revitalizado, deberán desempeñar un papel central en este propósito. Estas no son únicamente espacios de formación profesional, sino instituciones capaces de generar conocimiento, impulsar la innovación, fortalecer la cultura democrática y conectar los territorios con oportunidades nacionales e internacionales. Convertirlas en aliadas estratégicas permitirá que la transformación del país no se concentre en unas pocas ciudades, sino que nazca también de las capacidades, los saberes y las aspiraciones de sus regiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Gobierno electo tiene, en suma, una oportunidad excepcional para corregir el rumbo, recuperar la confianza y fortalecer el Estado. Pero recibe también un país dividido, con enormes desafíos en materia de seguridad, productividad, desigualdad, conocimiento y presencia territorial. Su éxito no dependerá únicamente de la firmeza de sus decisiones, sino de su capacidad para construir consensos, conformar un equipo de las más altas capacidades y gobernar más allá de quienes depositaron su voto en él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este orden de ideas, el nuevo rumbo de Colombia deberá sostenerse en la autoridad, pero también en la sensatez; en la técnica, pero también en la sensibilidad social; en la convicción, pero también en el respeto por la diferencia. Solo así será posible consolidar instituciones sólidas y resguardar ese delicado y complejo sistema que sostiene nuestra democracia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>Eduardo Perafán</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130672</guid>
        <pubDate>Mon, 22 Jun 2026 19:48:03 +0000</pubDate>
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        <title>“Seguimos siendo un país de dos Colombias que muchas veces ni siquiera se escuchan.” Raquel Bernal</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/seguimos-siendo-un-pais-de-dos-colombias-que-muchas-veces-ni-siquierase-escuchan-raquel-bernal/</link>
        <description><![CDATA[<p>Vi El Juego de la Vida y salí con una sensación difícil de sacudirme: la de haber visto una película que en realidad habla de un país incapaz de decidir si quiere corregir sus desigualdades o simplemente administrarlas. Porque el documental no retrata únicamente la pobreza ni la movilidad social; retrata algo más incómodo: la [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Vi <em>El Juego de la Vida</em> y salí con una sensación difícil de sacudirme: la de haber visto una película que en realidad habla de un país incapaz de decidir si quiere corregir sus desigualdades o simplemente administrarlas. Porque el documental no retrata únicamente la pobreza ni la movilidad social; retrata algo más incómodo: la manera en que en Colombia el destino sigue dependiendo demasiado del lugar donde se nace.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La película, dirigida por Andrés Ruiz Zuluaga y por estos días en salas de cine del país, sigue durante 14 años la vida de varias familias colombianas en distintas regiones. Basada en una investigación de la Facultad de Economía de Universidad de los Andes sobre pobreza y movilidad social, el documental tiene algo perturbador: el tiempo. Ver pasar más de una década frente a la pantalla obliga a entender que la desigualdad no es un accidente momentáneo ni una cifra abstracta. Es una estructura que se hereda, se reproduce y, muchas veces, se naturaliza.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hay algo especialmente interesante —y también revelador— en el origen mismo de la película. Que una investigación sobre desigualdad nazca desde una universidad históricamente asociada al privilegio en Colombia abre preguntas necesarias sobre el papel de la academia en un país tan fragmentado socialmente. ¿Cómo se estudian las brechas sociales desde instituciones que también hacen parte de esa realidad? ¿Hasta dónde el conocimiento académico logra traducirse en transformaciones concretas y no solamente en diagnósticos distantes sobre el país?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mientras veía el documental pensaba constantemente en eso. En la distancia entre los papers, las estadísticas y las vidas reales que aparecen en pantalla. En cómo durante décadas Colombia ha producido diagnósticos brillantes sobre pobreza, violencia y exclusión, mientras las brechas siguen ahí, casi intactas, cambiando apenas de forma.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por eso terminé visitando la rectoría de Raquel Bernal. Quería entender qué ocurre cuando una economista acostumbrada a trabajar con datos termina enfrentándose a las historias concretas detrás de esos números. Y también quería hablar con la primera mujer rectora en la historia de Los Andes sobre algo más amplio: la relación entre conocimiento, poder y desigualdad en Colombia.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La conversación rápidamente dejó de ser una entrevista sobre cine. Terminó convirtiéndose en una discusión sobre las dos Colombias que siguen coexistiendo sin tocarse del todo: la urbana y la rural, la privilegiada y la excluida, la que habla de innovación e inteligencia artificial y la que todavía no tiene acceso digno a educación o salud básica.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Y quizás ahí está la mayor fuerza de <em>El Juego de la Vida</em>: en recordarnos que la desigualdad no es solamente un problema económico. También es una forma de acostumbrarnos a que millones de personas vivan vidas mucho más difíciles dependiendo únicamente de la cuna que les tocó.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Muchas gracias, rectora Raquel, por esta entrevista. Quiero comenzar por ese ejercicio de llevar la universidad y la academia a un espacio más público, más cercano al cine y al documental, como una forma de salir un poco de ese lugar donde a los académicos siempre se les imagina encerrados en un cubículo. ¿Este documental hace parte de algo más grande que usted está intentando impulsar desde la Universidad de los Andes?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Sí, totalmente. El documental es apenas una parte de un propósito mucho más amplio. En las universidades pasan cosas maravillosas: producimos conocimiento, hacemos investigación, emprendimiento, proponemos soluciones de política pública. Pero creo que cada vez tenemos más la responsabilidad de demostrarle a la sociedad el valor que agregamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las universidades, especialmente en el norte global, están viviendo una crisis de legitimidad. En Estados Unidos, por ejemplo, el endeudamiento estudiantil es enorme y, además, muchos jóvenes ya están enfrentando dificultades para encontrar trabajo por los cambios tecnológicos y el impacto de la inteligencia artificial. Entonces, aunque las universidades generan muchísimo valor, no siempre sabemos comunicarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa es una de mis grandes preocupaciones. Aquí tenemos una densidad de capital humano impresionante: el 76% de nuestros profesores tienen doctorado, muchos formados en universidades de altísimo nivel. Todo eso debería traducirse en mejoras concretas para el país, para las comunidades, para la democracia, para las empresas y para las organizaciones sociales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos tratando de encontrar maneras de sacar ese conocimiento fuera del campus. El documental es una de esas formas, pero no la única. Lo importante es que lo que ocurre dentro de la universidad también beneficie a Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Uno de los temas que más ha marcado su trayectoria como investigadora ha sido la desigualdad. Y es interesante porque la Universidad de los Andes ha producido muchísimos estudios sobre desigualdad, especialmente desde la Facultad de Economía, y al mismo tiempo es vista como una de las universidades más privilegiadas del país. ¿Cómo entiende usted esa relación?</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="500" height="690" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/11163023/juego-de-la-vida.jpg" alt="" class="wp-image-128971" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/11163023/juego-de-la-vida.jpg 500w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/11163023/juego-de-la-vida-217x300.jpg 217w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Primero habría que preguntarse qué significa exactamente “privilegiada”. Si hablamos de que históricamente ha atendido a estudiantes de altos ingresos, sí, eso ha sido cierto. Pero también es importante contar cómo ha cambiado la universidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el programa Ser Pilo Paga, por ejemplo, la composición estudiantil cambió dramáticamente. Llegamos a tener cerca de un 40% de estudiantes de estratos 1, 2 y 3. Eso transformó profundamente la experiencia universitaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cambió la manera de aprender y de convivir. Los estudiantes no becados comenzaron incluso a modificar sus patrones de consumo para incluir a sus compañeros becados: escoger restaurantes donde todos pudieran ir, pensar de otra manera la vida cotidiana. La universidad se convirtió en una especie de laboratorio de igualdad y de convivencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso fue muy poderoso. Claro, para los estudiantes becados el cambio era enorme, pero también transformaba a quienes venían de contextos más privilegiados. Les permitía cuestionar sesgos de clase y entender mejor el país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la desaparición de ese programa, esa diversidad social ha ido disminuyendo y esa es una de mis mayores preocupaciones como rectora. Porque comprobamos que el aprendizaje es mucho más significativo cuando dentro del campus está representada la sociedad real.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy la universidad invierte recursos importantes en becas, cerca de 140.000 millones de pesos al año entre operación y filantropía, pero sigue siendo insuficiente. Tenemos 18.000 estudiantes de pregrado y los becados siguen siendo una proporción pequeña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, justamente porque tenemos ciertos privilegios institucionales, creo que tenemos la responsabilidad de estudiar la desigualdad y de proponer soluciones. El conflicto armado, los millones de víctimas y buena parte de los dolores de este país están profundamente ligados a la desigualdad socioeconómica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces sentimos la obligación de usar nuestras capacidades para entender esos problemas y producir políticas públicas que ayuden a transformarlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Y ahí hay algo interesante: la universidad que representa ciertos privilegios también se convierte en un lugar donde se estudia cómo romper esas barreras.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Sí, y creo que hay algo muy importante en el modelo educativo de Los Andes. Nosotros nacimos inspirados en la educación liberal estadounidense, y eso no tiene nada que ver con partidos políticos. Se trata de formar para la vida, para la ciudadanía y para la democracia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí nos importa muchísimo que los estudiantes no solo sean buenos ingenieros, abogados o economistas, sino buenos ciudadanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso existe un componente compartido del currículo donde estudiantes de todas las carreras toman cursos sobre temas muy distintos: cine, ciencia, historia, género, democracia. Queremos que entiendan el país en el que viven y se pregunten cuál es su lugar dentro de él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa formación más amplia es fundamental en un país tan desigual como Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Hablemos del documental. Más allá de lo que ya se ha dicho públicamente, me interesa saber qué le pasó a usted cuando lo vio terminado. Porque una cosa es hacer investigación, escribir papers, analizar estadísticas, y otra muy distinta es ver esas historias en pantalla.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Fue muy fuerte. Yo llevo más de 20 años investigando desde la econometría, trabajando con datos, estadísticas y modelos. Siempre detrás de un computador analizando información de personas reales, pero sin ver necesariamente sus rostros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando veo el documental y aparecen las historias, los sueños, las frustraciones, los dolores, me doy cuenta de que a mi investigación le faltaba algo muy importante: corazón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno no puede interpretar los datos plenamente si no entiende las vidas que hay detrás. Y eso me transformó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde que empezó este proyecto —la Encuesta Longitudinal Colombiana, la ELCA— comenzamos a documentar también visualmente a las familias. Andrés, el periodista de la Facultad de Economía, nos seguía con fotos y videos. Al principio parecía simplemente un registro de archivo, pero poco a poco entendí que esas imágenes mostraban dimensiones humanas que los números no alcanzaban a capturar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso cambió mi manera de investigar. Empecé a hacer más trabajo cualitativo, a conversar más con las familias, a visitar territorios, a acompañar programas en terreno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi área de investigación es primera infancia, y durante muchos años diseñábamos intervenciones desde Bogotá creyendo que entendíamos perfectamente las realidades del país. Después entendí que había que escuchar mucho más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También cambió mi relación con el Estado. Antes llegaba como la académica que venía a decir qué había que hacer. Ahora trabajo más desde la pregunta: “¿Qué necesitan ustedes de mí? ¿Cómo puedo ayudar?”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso implica construir conjuntamente, reconocer que el conocimiento no está solo en la universidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Es decir, pasar de una universidad que habla desde arriba a una universidad que escucha.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Exactamente. Creo que la academia a veces ha sido muy pedante. Aquí se producen cosas extraordinarias, tenemos científicos e investigadores increíbles, pero eso no significa que tengamos siempre la respuesta correcta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy para mí es muy importante trabajar desde la coconstrucción: con comunidades, con el Estado, con organizaciones sociales. No llegar diciendo “yo sé”, sino preguntar “cómo podemos construir juntos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso es mucho más difícil, porque implica negociar, ceder, escuchar, cambiar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero creo que esa es la universidad que Colombia necesita.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Hay algo muy potente en el documental y es la presencia de las mujeres. Las madres, las abuelas, las cuidadoras. Mujeres que sostienen la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso me lleva inevitablemente a preguntarle por usted como primera rectora mujer de la Universidad de los Andes. ¿Cómo ha sido ocupar ese lugar?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>El documental muestra algo que me impresionó muchísimo cuando lo vi completo: las mujeres aparecen casi como superheroínas. Son las cuidadoras, las que sostienen a las familias, las que hacen sacrificios enormes para que los hijos puedan salir adelante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso conecta también con mi propia experiencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo crecí en un hogar muy progresista. Mi papá siempre me dio alas. Crecí sintiéndome igual a mis hermanos, jugando lo mismo, creyendo que podía hacer cualquier cosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después entré a la economía, que históricamente ha sido una disciplina muy masculina, y ahí sí tocó empezar a abrir espacios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero curiosamente el momento en el que más he sentido el machismo ha sido ahora, llegando a la rectoría.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>¿Más ahora que antes?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Sí. Porque es llegar al cargo más alto que he tenido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los órganos de gobierno universitario siguen siendo mayoritariamente masculinos y de generaciones mayores. Y aunque trato de entender que vienen de otras épocas y otras formas de ver el mundo, sí siento que la vara con la que me miden es distinta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y además existen también los micromachismos, incluso desde otras mujeres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso ha sido duro. Yo nunca había sentido algo tan evidente hasta llegar aquí.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>¿Como una resistencia a una mujer en el poder?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Más que resistencia, yo diría que hay miedo o desconocimiento. La universidad tuvo 23 rectores hombres antes que yo. Había una idea muy clara de cómo se comporta un rector. Y de pronto aparece una mujer que lidera distinto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y yo he tomado una decisión muy consciente: no quiero transformarme para encajar. No quiero volverme una versión masculina del liderazgo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quiero liderar desde quien soy. Desde mi sensibilidad, desde mi manera de reaccionar, incluso desde la vulnerabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A veces lloro. A veces respondo distinto. Y creo que eso desconcierta porque rompe ciertas expectativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero para mí es importante hacerlo, porque también siento que esta rectoría puede ser un mensaje para muchas mujeres en Colombia. Como decirles: sí es posible.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Y además le toca liderar en un momento de transformación enorme para las universidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Sí, estamos viviendo cambios profundísimos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia artificial, las transformaciones tecnológicas, la crisis de la democracia, el cambio climático, las tensiones geopolíticas… todo eso está cambiando la educación superior.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además tenemos retos locales muy complejos: menos financiación para las universidades privadas, transición demográfica, cambios en el mercado laboral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada vez es más claro que las personas tendrán que aprender durante toda la vida. Ya no existe la idea de estudiar una carrera y ejercerla igual durante cuarenta años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las personas tendrán que reinventarse constantemente, adquirir nuevas habilidades, adaptarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces la universidad también tiene que transformarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso implica cambiar la forma de enseñar. Ya no podemos tener clases de dos horas leyendo diapositivas. Hay que trabajar más con comunidades, con empresas, con proyectos reales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reto es que no existe un punto final. No sabemos exactamente hacia dónde vamos. Lo único seguro es que debemos seguir cambiando.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>¿Y usted usa inteligencia artificial en su trabajo?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Todo el tiempo. Ya es una herramienta indispensable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mis hijos la usan con total naturalidad. Para ellos será tan normal como la electricidad o internet.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claro, dentro de las universidades todavía hay debates. Hay profesores que piensan que es una moda y otros que creen que debemos incorporarla de inmediato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no tengo duda de que transformará completamente la educación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Quiero preguntarle por la educación en Colombia hoy. ¿Cómo ha visto este gobierno en esa materia?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Con mucha preocupación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siento que la educación desapareció del gran debate nacional. Y no hablo solamente del gobierno; en general, cuando uno escucha discusiones públicas o foros empresariales, la educación ya no ocupa el lugar central que debería.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso es gravísimo porque la educación de calidad sigue siendo el principal motor de movilidad social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo lo veo todos los días con estudiantes becados. Jóvenes que nacieron en contextos de enorme vulnerabilidad y cuya vida cambia radicalmente gracias a la educación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este gobierno, además, se abandonó en gran medida la política de primera infancia, y eso me duele profundamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque si uno invierte de verdad en los niños pequeños, las brechas sociales podrían reducirse desde el origen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los niños no votan, y eso hace muy difícil políticamente priorizarlos. Es más visible inaugurar un colegio que fortalecer la calidad educativa o el desarrollo infantil temprano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También ha habido una relación muy ideologizada con lo privado. Y en educación superior Colombia históricamente ha funcionado gracias a un sistema mixto: universidades públicas y privadas ampliando cobertura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy no veo que estén aumentando suficientemente los cupos ni en el sistema público ni en el privado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso es especialmente grave cuando tenemos millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque esos jóvenes serán los líderes del país dentro de diez o quince años.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Si tuviera que ponerle una calificación al gobierno en educación, ¿qué nota le pondría?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Cuatro sobre diez.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Eso es perder.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Sí, es perder.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Quiero volver al tema de la desigualdad. Usted ha dedicado gran parte de su vida a estudiarla. ¿Qué cree que estamos pasando por alto cuando hablamos hoy de desigualdad en Colombia?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Creo que a veces olvidamos que, aunque el país ha mejorado en muchos indicadores, las brechas profundas siguen intactas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hemos mejorado en escolaridad, en salud infantil, en acceso a educación superior, en mortalidad infantil. Incluso el coeficiente de Gini venía mejorando antes de la pandemia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero las diferencias entre quienes nacen en contextos privilegiados y quienes nacen en pobreza siguen siendo enormes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hay una fractura que para mí es central: la distancia entre lo urbano y lo rural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí se cruzan casi todos los problemas del país: desigualdad, conflicto armado, ausencia del Estado, falta de oportunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que muestra el documental es precisamente esa “lotería de la cuna”. El lugar donde uno nace sigue definiendo buena parte de su destino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si una persona nace en un territorio sin acceso a salud, educación de calidad, seguridad o empleo, tiene muchísimo más difícil construir un proyecto de vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso no solo afecta a esas regiones. También afecta a las ciudades, a la democracia, a la convivencia nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Seguimos siendo un país de dos Colombias que muchas veces ni siquiera se escuchan entre sí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso creo que necesitamos un gran acuerdo nacional sobre el país que queremos construir en veinte años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Vamos a apostar por empleos verdes? ¿Por industrias basadas en biodiversidad? ¿Por tecnología? ¿Por minería? ¿Cuál es el horizonte común?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque sin un proyecto colectivo es muy difícil que la educación, la política pública y las instituciones trabajen hacia el mismo lado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y además necesitamos volver a escucharnos. Ese es quizá uno de los mayores problemas del país hoy: no estamos hablando realmente entre nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Hay una idea que atraviesa el documental y también muchas de sus respuestas: la sensación de que en Colombia la vida depende demasiado del lugar donde uno nace. ¿Usted cree que todavía tenemos margen para cambiar eso o ya hay una especie de resignación colectiva?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Yo creo que sí hay margen, pero necesitamos una conversación mucho más honesta como país. A veces hablamos de meritocracia como si todos arrancáramos desde el mismo lugar y eso no es cierto. Hay niños que nacen rodeados de libros, con buena alimentación, con padres que tuvieron educación superior, con redes de apoyo, con estabilidad emocional. Y hay otros que nacen en territorios donde ni siquiera hay presencia básica del Estado. Entonces claro, el punto de partida importa muchísimo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso no significa negar el esfuerzo individual. El esfuerzo importa, por supuesto. Lo veo todos los días en estudiantes que hacen cosas extraordinarias. Pero también tenemos que reconocer que hay desigualdades estructurales enormes que condicionan las oportunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso me preocupa cuando en Colombia simplificamos tanto las discusiones. Decimos “el que quiere puede” y no siempre es así. Hay gente que quiere muchísimo y aun así tiene obstáculos gigantescos. Entonces, si queremos una sociedad más justa, tenemos que empezar por reconocer esas diferencias de origen.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Y ahí el documental funciona casi como una prueba emocional de eso.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Sí, porque el documental logra algo muy difícil: ponerle rostro humano a fenómenos que normalmente vemos en tablas o estadísticas. Cuando uno habla de movilidad social o desigualdad, muchas veces la conversación se vuelve técnica, distante. Pero aquí aparecen las emociones, los miedos, los sacrificios familiares, las pequeñas decisiones que terminan cambiando una vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A mí me impactó mucho ver cómo las familias toman decisiones durísimas para que los hijos tengan oportunidades. Madres que renuncian a todo, abuelos que sostienen hogares completos, jóvenes que migran solos a ciudades donde no conocen a nadie. Ahí uno entiende que detrás de cada cifra hay historias profundamente humanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y también entendí algo importante: la desigualdad no solamente limita ingresos. Limita imaginación. Hay personas que ni siquiera pueden imaginar ciertos futuros porque nunca han visto esos caminos posibles cerca suyo. Entonces, cuando alguien logra entrar a una universidad, viajar, aprender otro idioma o acceder a ciertos espacios, no cambia solamente su ingreso futuro; cambia también su manera de pensar el mundo y de pensarse a sí mismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso sigo creyendo tanto en la educación. Porque la educación amplía horizontes. Y cuando una persona amplía sus horizontes, también transforma la vida de quienes vienen detrás.</p>
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        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128969</guid>
        <pubDate>Mon, 11 May 2026 21:30:32 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>Hablemos de privilegios, hablemos de salud mental</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/politica/hablemos-de-privilegios-hablemos-de-salud-mental/</link>
        <description><![CDATA[<p>6 de diciembre 2022 Confieso que este tema no me atraía hasta que hace un mes debí hospitalizarme en un centro de salud mental. Desde que ingresé entendí que era un privilegio: mi seguro cubría todo, y en la primera clínica que consulté.&nbsp; El 25 de octubre no fue un buen día para mí ni [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-small-font-size wp-block-paragraph"><strong>6 de diciembre 2022<br></strong></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>Confieso que este tema no me atraía hasta que hace un mes debí hospitalizarme en un centro de salud mental. Desde que ingresé entendí que era un privilegio: mi seguro cubría todo, y en la primera clínica que consulté.&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El 25 de octubre no fue un buen día para mí ni para las 20 personas que ingresamos a la clínica Montserrat. Sin embargo, fuimos más las que tuvimos una mejor estadía: entramos al pabellón B y logramos, esa misma noche, tener un cuarto en el lugar más adecuado para cada una, según el diagnóstico inicial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Unas cinco personas de las que estaban conmigo en el pabellón B entraron en la penumbra de la remisión: buscar una clínica que cubriera su seguro. A una de ellas la llamaré Ana*. Ana lloró muchísimo porque le indicaron que iba a la Clínica la Paz; según ella, <em>“la peor clínica psiquiátrica en Bogotá”</em>. Sin saber mucho del tema pero tan inquieta como siempre, salí 20 días después a investigar sobre clínicas y aún sigo sin saber nada de la &#8220;aterradora&#8221; Clínica la Paz que le robó la calma a Ana. Su página web no funciona, y en estos tiempos digitales todos sabemos que eso no es una buena señal.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Regresemos en el tiempo, ya que las palabras siempre lo permiten. El día de mi hospitalización entré a las 12 del mediodía. A las 10 pm ya tenía un cuarto, una psiquiatra asignada y enfermeros que estaban a mi disposición. Sinceramente, aún estando en un psiquiátrico pensaba que soy una privilegiada y lo sigo confirmando al ver las cifras. Es 2022 y en Colombia solo hay un psiquiatra por cada 38.000 habitantes. Me detengo de nuevo ante esa cifra absurda, y agradezco que uno de ellos me atendió cuando lo necesité.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi diagnóstico es trastorno mixto de ansiedad y depresión. Aunque cuesta hablar de salud mental, hoy sé que no soy la única a la que esas dos palabras acompañan: a nivel mundial, el 5% de adultos padecemos depresión. Estuve a punto de hacerme daño y no poder escribir esta columna. No sabía qué estaba pasando. Por eso estuve durante 20 días, sin interrupción, en un&nbsp;tratamiento en la Clínica Montserrat.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluir ese detalle -sin interrupción- no es un adorno ni un capricho; es un dato relevante en un país como el mío. De mis compañeras de hospitalización, al menos tres fueron remitidas cada día hacia otro centro. Su seguro no les cubría más la clínica.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué significa esto? Retraso en el tratamiento, tener que adaptarse a otro sitio, a un psiquiatra nuevo y, en ocasiones, hasta a una marca diferente de medicamentos. Esos cambios entorpecen el tratamiento y alejan cada vez más la tan anhelada recuperación. Además, son situaciones que contradicen lo que estipula la ley 1616 de 2013, que contiene disposiciones para garantizar el derecho a la salud mental, la prevención y atención integral en consonancia con el artículo 49 de la Constitución Política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchos dirán <em>“esto es Colombia”</em> y seguirán con sus vidas, pero quienes recibimos un diagnóstico que compromete nuestra salud mental respondemos <em>“eso no es vida”</em>. En Colombia no contamos con una política pública seria que se encargue de la prevención y atención en salud mental.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según la OMS, una persona se suicida en el mundo cada 40 segundos. Mientras escribo este párrafo, pienso en las personas que no reciben atención, que no tienen el privilegio de que alguien les dé la mano que necesitan y que tantas veces no encuentran. Pienso en los que mueren por esta causa en el mundo porque en Colombia tampoco tenemos cifras claras y actualizadas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 10 de octubre, único día del año en que se habla del asunto, el Ministerio de Salud dijo que el 44,7% de los niños tienen indicios de algún problema de salud mental. Lo aterrador no es solo la cifra, sino que no existe un plan de&nbsp; prevención en nuestro país. O si existe, fallan las comunicaciones y fallan las instituciones porque no encuentro información. Seguramente, tampoco la encuentran las familias y cuidadores de esos niños. Si alguien sabe, por favor, cuénteme.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya estoy fuera del psiquiátrico y en tratamiento, y sigo insistiendo en que soy una privilegiada y que esto no debería ser así. TODOS TENEMOS DERECHO A ATENCIÓN Y PREVENCIÓN EN SALUD MENTAL. Cuidar la salud es costoso, todos lo sabemos. Para poder tener un buen seguimiento a mi salud mental estoy pagando los medicamentos y las citas de psiquiatría y psicología particular, porque por el seguro se demora una eternidad y necesito mi atención de forma permanente y continúa. Cada mes invierto la mitad de mi salario en estos gastos. Para lo demás, me ayudan mis papás. Pero, ¿y los demás?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Qué es de mis compañeros del psiquiátrico que ya completaban un recorrido por tres clínicas seguidas. Qué ha sido de ellos y los paseos obligados porque el seguro es un asunto de trámites sin fin. Cómo siguen, cómo pueden seguir, cuando tienen que esperar hasta dos meses para una cita con su psiquiatra y otro más para ver a su psicóloga.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">O, para pensar ahora en los más cercanos, qué será de mis amigos del pueblo que aún no saben que tienen un problema de salud mental y simplemente emborrachan la situación. Porque en este país sigue siendo bien visto ser alcohólico, pero es cuestionable buscar ayuda mental. No solo falta política pública en atención sino también en prevención: el desconocimiento puede llevarnos a la muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las cifras son altas y preocupantes. ¿Cuántos 10 de octubre deben pasar, cuántos suicidios hay que sumar para que esta realidad llame la atención de quienes deberían estar involucrados activamente? Quiero ser optimista, pero no creo que tengamos calendarios suficientes para seguir siendo indiferentes.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-aps-punto-de-apoyo wp-block-embed-aps-punto-de-apoyo"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="EXylsutyHt"><a href="http://www.javeriana.edu.co/mentalpuntodeapoyo/?page_id=330">Recursos</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="«Recursos» — APS - Punto de Apoyo" src="http://www.javeriana.edu.co/mentalpuntodeapoyo/?page_id=330&#038;embed=true#?secret=domaWZlopX#?secret=EXylsutyHt" data-secret="EXylsutyHt" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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https://www.semana.com/vida-moderna/articulo/colombia-no-tiene-todos-los-psiquiatras-que-necesita-y-los-suicidios-van-en-aumento/202200
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https://www.minsalud.gov.co/Paginas/Minsalud-asigno-mas-de-8-mil-millones-para-salud-mental.aspx#:~:text=Bogot%C3%A1%2C%2026%20de%20noviembre%20de,y%20consumo%20de%20sustancias%20psicoactivas.
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        <author>Maria MesaR</author>
                    <category>Política</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127911</guid>
        <pubDate>Thu, 16 Apr 2026 02:18:24 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/15211805/SALUD-MENTAL-1-scaled.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Hablemos de privilegios, hablemos de salud mental]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Maria MesaR</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Leonor Muñoz, eterna guardiana de  la custodia de la memoria de Camilo Torres</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/leonor-munoz-eterna-guardiana-de-la-custodia-de-la-memoria-de-camilo-torres/</link>
        <description><![CDATA[<p>Entrar en esta lectura es encontrarse con una memoria que no descansa y una vida que se niega al olvido. Desde la mirada fiel de Leonor Muñoz, “Cebollita”, se despliega la figura de Camilo Torres Restrepo no como mito ni consigna, sino como presencia viva: sacerdote que nunca dejó de serlo, humanista atravesado por la fe y la rebeldía, y hombre entregado al amor eficaz por los pobres. En esta travesía de recuerdos, dolores y lealtades, se revela el vía crucis de quien custodió su legado frente a la estigmatización, el silencio y la manipulación de la historia, hasta devolverlo al lugar que le pertenece: la conciencia colectiva. Estas páginas invitan a mirar a Camilo en su complejidad humana y espiritual, como una voz que aún interpela, incomoda y convoca a repensar el sentido de nuestra propia humanidad.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Por: Ramón García Piment y Claudia Patricia Romero Velásquez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se dice que Dios habita en un eterno presente, y ese recuerdo nos llega a través de la inspiración de Leonor Muñoz, o “Cebollita”. Fue ella quien nos presentó a Camilo Torres Restrepo, sacerdote fallecido hace ya sesenta años, pero también fue quien lo trajo de nuevo a nuestro tiempo. Su figura permaneció en nuestras vivencias como si se tratara de un amigo eterno. Su memoria trascendió el tiempo y nos permitió sentir la espontaneidad y la franqueza de aquel hombre que se hizo libre y, por qué no decirlo, que también nos hizo libres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El día en que conocimos a Leonor Muñoz de Correal recorrimos juntos su finca en Cota (Cundinamarca), donde mostraba con orgullo sus plantaciones. Su apariencia frágil, su mirada dulce y, al mismo tiempo, su temple espiritual dejaban ver que su sosiego actual había sido pulido con sensibilidad y bajo enormes presiones, como se pule una gema para que pueda brillar. El trayecto de su vida no fue sencillo. Cebollita conservaba en su memoria aquella mañana en que asistió a la misa de las siete, hace ya sesenta y dos años. Era una alborada fría, cargada de soledad, pese a la presencia de algunas almas en el templo. La voz retumbante del sacerdote —ronca, queda, atravesada por la tristeza, el miedo y la angustia— sobresalía por encima de las lecturas bíblicas. Solo ella sabía que aquella misa cifraba la despedida y la manera en que Camilo había creído posible transformar las realidades.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="683" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003506/20260202_053114668_iOS-683x1024.png" alt="" class="wp-image-125366" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003506/20260202_053114668_iOS-683x1024.png 683w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003506/20260202_053114668_iOS-200x300.png 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003506/20260202_053114668_iOS-768x1152.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003506/20260202_053114668_iOS.png 1024w" sizes="auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Leonor conservaba la esperanza de que existiera una salida a esa maraña de oposiciones y ataques que surgen cuando alguien se atreve a hacer lo que nadie más se atreve. No comprendía por qué la bandera del amor eficaz y de la teología de la liberación generaba tanto escozor en la sociedad, en la Iglesia y en la vida misma. Creían en ideales y soñaban utopías; estaban llenos de inocencia. Sin embargo, sabían que, cuando no hay soluciones, es necesario buscar estrategias. Así fue como Leonor Muñoz presenció cómo su confesor, líder espiritual, amigo de infancia y ejemplo a seguir tomaba una decisión tan dolorosa como desafortunada: despojarse del hábito tras aquella inolvidable y penosa misa. Con lágrimas en los ojos, el sacerdote entregó sus dos tesoros a su entrañable amiga: su hábito y el cuidado de su madre, Isabel Restrepo, mientras emprendía un viaje sin retorno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los hechos que condujeron a esa determinación se remontan al momento mismo en que Camilo decidió no seguir el camino de su padre, Calixto Torres, el pediatra más reconocido de Bogotá. De haberlo hecho, habría tenido una vida colmada de comodidades. No obstante, Camilo vivió allí su primera rebeldía. Lleno de vitalidad y determinación, logró sobreponerse a sus propios gustos: la música llanera, la gastronomía exquisita y su pasión por los riñones al jerez. Fue más fuerte el llamado al prójimo, a las necesidades de los pobres, a esa voz interior que desde la infancia lo había llevado a conmoverse con la cruz del otro. Así, Camilo Torres Restrepo se inclinó hacia la vocación sacerdotal, guiado por el ejemplo de Jesús.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese camino también fue seguido de cerca por Cebollita, testigo de la transformación de un joven galante, bohemio y amante de la vida, hacia la senda espiritual. Aun así, percibió que Camilo nunca perdió su esencia. Por ello lo acompañó en sus visitas a la junta de acción comunal de Tunjuelito, en la entrega de mercados y en el apoyo a trabajos comunitarios. Compartió su afán por lo social y su dolor frente a las injusticias. Observó el surgimiento de la opción preferencial por los pobres, aprendida en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), así como los seguimientos, las amenazas, los ataques de grupos represores y la firme postura de Camilo frente a esos embates. Notaba cómo lo seguían en sus recorridos en su moto Vespa y se angustiaba ante las amenazas o aquel episodio en el que dispararon contra la ventana del apartamento de su madre durante una de sus visitas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La cadena de presiones comenzó cuando, junto con Orlando Fals Borda, impulsó la creación de la carrera de Sociología en la Universidad Nacional de Colombia, convencido de que la academia podía ser un medio para transformar la sociedad. “Aborrecía Camilo la sociología congelada, matemática, ajena al compromiso con la realidad que se trata de analizar. Quería una ciencia social comprometida con los hombres, encarnada en la realidad, aterrizada en un sitio concreto”, como lo expresó Teófilo Escribano en un artículo publicado en <em>El Tiempo</em> en 1971, titulado <em>Camilo Torres, cinco años después</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Poco a poco, sus acciones fueron diezmadas: se cerraron sus círculos y se limitó su contacto con amigos y allegados. Intentaron acallar sus reuniones y encuentros, donde congregaba multitudes de simpatizantes y curiosos deseosos de escuchar a un sacerdote que hablaba de manera distinta a la de sus coterráneos. Surgieron enemigos visibles e invisibles. “Camilo era un viento nuevo, un aire fresco sobre la herida infectada de la injusticia social que continuaba devorando todo el cuerpo, bello pero ajeno, de Colombia”, como lo señaló Fernando Soto Aparicio en su libro <em>La siembra de Camilo</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquella mañana marcó en Leonor un cambio radical en su manera de comprender la realidad, la crueldad y la desesperación humanas en la búsqueda de transformaciones sociales que desbordan al individuo hacia aspiraciones idealistas de una sociedad política. Sus lágrimas de dolor y angustia le valieron el apelativo de Cebollita. Desde entonces inició un vía crucis al asumir la imagen y la vocería de Camilo, pues la muerte posterior y precipitada de su amigo la obligó a hacerse cargo de lo que quedó de él y de una familia forzada al exilio, dejándole a Leonor la responsabilidad de representarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lucha por conocer el lugar de sepultura de su cuerpo la llevó a entrevistarse con militares y con agencias del Estado colombiano, que de manera sistemática ocultaron la información y se llevaron el secreto de sus restos hasta la tumba, como ocurrió con su primo Álvaro Valencia Tovar, quien irónicamente fue también su verdugo. Fue señalada como colaboradora de comunistas. Leonor fue reconstruyendo fragmentos de una identidad perdida y de archivos personales donde se entrelazaban lo espiritual y lo social, lo sagrado y lo profano. Los depositó en un crisol de la historia oculta y, en silencio y soledad, aguardó el momento oportuno para limpiar la imagen estigmatizada de su amigo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En su camino, conoció las múltiples facetas de quienes permanecieron en el mundo. Algunos traicionaron sus ideales y los llevaron a la radicalización; otros se vanagloriaron de haberlo conocido y se creyeron con derecho a ondear sus banderas. Hubo quienes escribieron biografías de personajes irreales —mártires, héroes o demonios— todos con un solo nombre: Camilo. Otros intentaron mantenerlo vivo en el espíritu de quienes no lo conocieron, construyendo un mito de un ser lejano, salvador o villano, completamente ajeno al Camilo que ella conoció.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos embates menoscabaron su corazón y su alma, creando en Leonor capas de protección frente a la desconfianza en la sociedad, el sistema y la amistad. Conoció la hipocresía, la deslealtad, la arrogancia y el desprecio hacia el caído. Se desató una tormenta que duraría más de cincuenta años, marcada por la violencia que ha atormentado a nuestro país. La radicalización de los ideales polarizó a la sociedad hasta un punto en el que el pensamiento ajeno dejó de ser tolerado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El año 2009 marcó el inicio de un despertar lento sobre lo que quedaba de aquel personaje que se desvanecía en el olvido de las nuevas generaciones. Tras un proceso de reconocimiento y de restablecimiento de la confianza en la institucionalidad, Leonor decidió donar la imagen terrenal de ese recuerdo sacro. Así, la Universidad Nacional de Colombia, a través de su Archivo Histórico, reconoció institucionalmente la trayectoria multifacética de Camilo, recibiendo sus sotanas como símbolo de comunión entre la academia, la historia, la diversidad, el respeto y la memoria.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003803/20260202_053607772_iOS-1024x683.png" alt="" class="wp-image-125367" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003803/20260202_053607772_iOS-1024x683.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003803/20260202_053607772_iOS-300x200.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003803/20260202_053607772_iOS-768x512.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003803/20260202_053607772_iOS.png 1536w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El crisol se abrió y permitió mostrar su contenido. La promesa de realizar una exposición documental que revelara la integralidad de un ser que transitó entre el bien y el mal, la revolución y la evolución, nos permitió dimensionar su obra y forjó en nosotros un compromiso personal, utópico e ineludible. Este se materializó en 2016, en el marco de la conmemoración de los cincuenta años del fallecimiento de Camilo Torres, gracias al impulso del profesor Ramón Fayad y de su Centro de Pensamiento sobre este enigmático personaje, con la realización de una exposición en el nuevo edificio del Archivo Histórico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para la muestra <em>Camilo, pensamiento y acción</em> se convocó a docentes de diversas áreas del conocimiento para contextualizar esa compleja manera de entender la vida, dando como resultado un análisis de su pensamiento en tres ejes: el universitario, el investigador y el organizador social. La magnífica curaduría de William López reveló todas las caras de la moneda. Con franqueza, Leonor pudo soltar su carga de medio siglo. El peso de las ideas pasó a ser patrimonio de un país convulsionado, amado y rechazado a la vez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Leonor sintió la levedad del deber cumplido. Con generosidad nos regaló una sonrisa dulce, colmada de gratitud y de un auténtico amor eficaz. Nos enseñó que la verdadera brillantez del alma habita en lo sencillo, en dejarnos conmover por la reconciliación y el perdón. Cómo olvidar la mirada de nuestra querida Leonor: una mirada bañada de nostalgia, pero también de una fe inmutable en darnos a conocer al verdadero Camilo Torres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cebollita cumplió su propósito. Así la recordamos quienes la evocamos, reviviendo ese eterno presente que anhelamos habitar en la presencia de la divinidad. Leonor alcanzó la paz al volver a la casa del Padre el 6 de octubre de 2018, en la serenidad de su hogar, tomada de la mano de sus hijos, Camilo y Juan, mirando al infinito con aquella expresión inolvidable que la acompañó hasta el final.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, tras tantos embates, el destino continúa jugando con la memoria del padre Camilo Torres. Padre, porque un sacerdote nunca deja de serlo, aun cuando se despoje del hábito; Camilo, porque su personalidad y su pensamiento permanecen vivos. No como el guerrillero que nunca pudo ser, sino como el humanista entregado al amor eficaz por los pobres. Sin afán de vanagloria, a diferencia de quienes pretenden apropiarse de su figura y erosionan la memoria de aquello que Leonor quiso resguardar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si Cebollita aún viviera, con seguridad recitaría de memoria el primer capítulo del libro de quien fuera amigo de Camilo —y también sacerdote— Gabriel Guzmán Campos. En su obra <em>Camilo, presencia y destino</em>, obsequiada a Leonor con dedicatoria el 5 de febrero de 1967, se conserva una huella íntima de esa amistad, de la cual nos permitimos transcribir, a continuación, un fragmento textual:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>DINAMICA DE UN SIMBOLO</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Para dialogar sobre Camilo Torres Restrepo se nos exige una actitud mental nueva.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Su gesto es demasiado apremiante, casi hostil. Su mensaje es tremendamente agresivo e inaudito.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Camilo es nada, para quien no lo viva. Aún más: conviértese en algo monstruoso si no se llega hasta el fondo de su individualidad humana.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Solo así se le encuentra sentido a su vida y a su acción.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Después de adentrarnos en él, nos impide retornar satisfechos a nuestro propio mundo. Produce ecos, resonancias, compasión, desconcierto, admiración, desprecio, afecto. Tal vez&#8230; remordimiento.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>No nos envía mensajeros. Nos grita las cosas cara a cara.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>No se le puede interpretar como un accidental episodio momentáneo de la problemática colombiana o del acontecer latinoamericano, porque tiene dimensión y trascendencia históricas. Se evade del presente para proyectarse en el futuro. Es ahí donde cumple su destino.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>¿Juicio de valor?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>¡No!, si se cree que la historia —pero esa que por fortuna todavía no es un lugar común— estará de parte de Camilo.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Nadie logra entenderlo si no lo ubica dentro de un contexto global.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si de esto no se tiene cuenta, es muy fácil adoptar ante él posiciones extremistas: de abominación para sepultarlo bajo una plúmbea losa de silencio; de dilusión, alegando que no debe mencionársele por mediar aún demasiadas conveniencias de tipo político, religioso, estatal, militar o estructural; de sublimación, que lo superexalta como héroe y mártir sin venia del acontecer histórico; de explotación, para hipotecarlo a intereses personales o de grupo; de asco, por su absurda determinación final; de subvaloración, pregonándolo demagogo, loco, bandolero y criminal.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Corresponde a las generaciones que luchan por la libertad y la democracia auténticas, desentrañar el contenido del propósito y el sacrificio de Camilo.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>¿Vana esperanza o generosa cuasi ingenua conjetura?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Quizás&#8230;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Camilo es y será siempre un ser contradictorio, controvertido y contradicho.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Como toda personalidad multifacética, corre peligro de ser enfocado de manera unilateral y recortada, adulterando por razones de simpatía o aversión, lo que realmente fue, para entregar los disminuido, mixtificado, manoseado, mútilo, a quienes anhelan conocerlo.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Para unos, podría ser el mártir proteico, heroico, inimitable, único, intangible, ubicado más allá de cualquier intento de análisis; para otros, resultaría el lastimosamente equivocado, el loco tremebundo, el rebelde sin causa, el frustrado cuyo nombre se debe pronunciar a media voz, el antisocial que degeneró en arquetipo malicioso del delincuente común.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Se puede también caer en el desatino de hacerle decir a Camilo cosas que no dijo ni pensó; o de hacerle expresar cosas que pensó, pero no en la forma como se dicen.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Es difícil interpretar a hombre de tan contrapuesta conducta, de tan sorpresivas soluciones, de ímpetus tan vehementes, de tan millonaria honestidad, crédulo hasta lo increíble, bondadoso sin límite de cálculo, al con sólo nombrar “ ya se sabe que se mientan la generosidad, el amor, el noble pecho, la valentía, la lealtad, la sinceridad, la franqueza, la honradez acrisolada, el heroísmo, la amistad, la hidalguía, la hospitalidad, la cortesía, el buen trato, la gratitud, la liberalidad, la decencia y cultura y todas aquellas cualidades con que es uno cabal y perfecto caballero&#8221;.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>No hay derecho a tomar por asalto la personalidad de Camilo Torres, para distorsionarla.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Ridículo es contemplarlo en parábola simplista y tratarlo con lástima, con piedad gimoteante, con efugios, como a un ingenuo terco cuyo sacrificio débese diluir hasta evaporarlo en una atmósfera donde apenas si flote vagamente su recuerdo.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>¿Cómo lograr su exacta ubicación? ¿Entre el héroe y el mito, la deificación y la insignificancia, la genialidad y la insensatez, la grandeza rampante y el infantilismo envanecido, la cálida presencia permanente y la momentaneidad efectista, la máscula figuración y la audacia promisoria, el auténtico testimonio y la apostasía irreverente, el grito y el eco, la eclosionante racha tormentosa y el breve estremecimiento ocasional, la verdad en meridiana plenitud y la equivocación fatal, la rebeldía altanera de su sinceridad iluminada y el erguido gesto vanidoso?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>¿Cómo interpretarlo? ¿Soñador o creador, visionario de momento, mesiánico destino, incendio contagiante, frustración deplorable, bandera auroral, empeñosa afirmación de desolados litorales, magnífico o ridículo, atormentado o iluso, germen en plomo aprisionado o raíz honda, respuesta cabal a la esperanza de un pueblo que podía coronarlo de ignominia o de laureles?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En Camilo el análisis intríncase porque surgen y se entrecruzan múltiples valores o fallas que subyacen bajo su personalidad, entendida esta -siguiendo el concepto de Ribot &#8211; como el individuo mismo en su totalidad, en su continuidad y en su unidad psicoorgánica.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Tendencias hereditarias y constitucionales, aportes de ambiente y educación, oscilaciones endogenas, variables psíquicas, predisposiciones afectivo-activas, podrían arbitrarse como marco de referencia para encuadrar la personalidad de Camilo. Sin embargo, quiero desligarme de patrones preestablecidos para encontrar al hombre y, a través de este, inquirir lo que fue Camilo, lo que anhelo y soñó y quiso realizar. Porque es inútil pretensión comprenderlo, captarlo, omitiendo su dimensión humana. Hay que partir del hecho real hombre para avizorar toda su recóndita urdimbre de triunfo y dolor.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Viví y conviví con él cerca de cinco años.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Asistí al desbordamiento de su germinal inquietud; supe de tantas cosas suyas; vi cómo se proyectaba hacia metas por él concebidas. Con base en esto y en muchos otros motivos valederos quiero entregar a Camilo depurado de mixturas arbitrarias: a Camilo-verdad, a Camilo-realidad, a Camilo-autenticidad, a Camilo-hombre.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Me rebelo por igual contra la cáfila de sepultureros a sueldo y de exhumadores histéricos. Aquellos, intentan ocultarlo, deshacerlo, borrarlo de la conciencia de Colombia y de América empeñándose en exhibirlo como &#8220;muerto a tiempo&#8221;; mientras estos, lo reclaman para rendirle homenaje de zalemas y baldías memoraciones. Y ahí está el error: en que todos, exhumadores y sepultureros, se aferran al &#8220;cadáver&#8221; de Camilo: a Camilo-cadáver, a Camilo-negación, a Camilo-frustración, al Camilo-emocional que se quedó en el monte en espera de que &#8220;su boca se le llenara de flores y de trigo&#8221; .</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Por respeto a Camilo, que no lean este libro los pacatos, los de espíritu fariseo, los de conciencia maniquea, ni tampoco los mañosos y mucho menos los sempiternos genuflectos ante el dios miedo, el dios cálculo, el dios conveniencia.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>¡No!, no toquen este libro los magos de la entrega y la mercadería; los recelosos; los de mentalidad de bodegueros; los prudentes escandalizables; los cristianos sin testimonio; los cambalacheros del honor; los censores puritanos; los adulteradores de intención; los oportunistas que no se comprometen.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Que ni tan siquiera lo miren cuantos anhelan vivir incontaminados, impolutos, imperturbados, inconmovibles y satisfechos.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Que no abran estas páginas tantas plañideras ocasionales que expresaron su pena en ridículas farsas ululantes, tan en extremo impertinentes, que más parecían decepcionadas beldades disputándose el honor de haber sido las únicas confidentes de Camilo a última hora. ¡No. Que no lo lean cuantas lo soñaron como al hombre apetecible e imposible, víctimas de su propia fantasía otoñal y de sus emociones en receso.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>No toquéis este libro vosotros los profanadores de cadáveres. Ni vosotros los gacetilleros de pacotilla con vuestras plumas fletadas. Ni tampoco vosotros los buhoneros de cebido toda vosotros os aventadores de reputación. Ni vosotros los tránsfugas de toda responsabilidad que os horrorizáis de las crucifixiones.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Que no lo toquen muchos que se infiltraron en su movimiento y lo delataron y lo traicionaron a cambio de monedas.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Que lo den por no escrito cuantos quieren hollar a Camilo ya muerto, con la sordidez de sus pezuñas salvajes.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Camilo tiene un heredero único en la dimensión de lo temporal y de la historia: el pueblo. ¿Este lo mantendrá auténtico?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Le pertenece al pueblo pobre, campesino y obrero, porque es la respuesta al clamor que viene desde la manigua, el hambre, el desamparo la endemia secular. Voz de clase explotada, de gleba, de agro colombiano, de hombre anónimo destinado a ser arteria rota, sangre que acusa, inmolación silenciosa, cadáver profanado, cuerpo insepulto, carroña de caminos, rebeldía, fusil, tea libertaria, grito. Grito de esperanza, en llamas y banderas; de certeza en un destino inconmensurable.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Camilo planteó cosas que la gente sentía. Con base en esta evidencia, puede afirmarse que aproximó la revolución a todos.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Despertó la inconformidad y vapuleó el conformismo.Por eso, unos lo siguen y otros lo maldicen</em>.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125364</guid>
        <pubDate>Mon, 02 Feb 2026 05:38:39 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Leonor Muñoz, eterna guardiana de  la custodia de la memoria de Camilo Torres]]></media:description>
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            </media:content>
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        <item>
        <title>LA SOCIEDAD DE AMIGOS DE LA LUZ</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/la-sociedad-de-amigos-de-la-luz/</link>
        <description><![CDATA[<p>Este texto nace de una convicción profunda: enseñar al que no sabe es una de las obras más altas del espíritu humano y uno de los deberes más fecundos de la vida social. A través de una defensa apasionada de la educación como luz que redime y dignifica, se exalta a quienes entregan su saber para arrancar al pueblo de las tinieblas de la ignorancia. Frente a quienes siembran desesperanza, se alza el ejemplo luminoso de Bogotá y de su Instituto de Artes y Oficios, junto a los maestros que allí forjaron ciudadanos y futuro. Es una invitación a reconocer que mientras exista enseñanza comprometida, no todo está perdido para nuesrra sociedad.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Por: Ramón Garcia Piment y Claudia Patricia Romero</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tarde del 27 de junio de 1872, por las calles bogotanas, llamaba la atención un titular del extinto periódico LA ILUSTRACIÓN, dirigido por el ideólogo conservador Manuel María Madiedo: “<em>la luz no se ha hecho para ponerse debajo del celemín”.</em> El titular no hacía precisamente referencia a la parábola bíblica en la que Jesús expresaba, en el Evangelio de San Lucas, que nadie enciende una lámpara para luego ponerla en un lugar escondido o cubrirla con un cajón o celemín (en alusión a los recipientes utilizados para medir capacidad, según las traducciones bíblicas españolas), sino para colocarla en una repisa, a fin de que los que entren tengan luz. La referencia bíblica continúa señalando que los ojos son la lámpara del cuerpo y que, si la visión es clara, todo el ser disfrutará de la luz; pero si está nublada, todo permanecerá en la oscuridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El artículo hacía referencia directa a la fundación del Instituto de Artes y Oficios, el cual brindaba enseñanza a estudiantes de bajos recursos en horarios nocturnos, con materias que resultaban benéficas tanto para ellos como para la sociedad bogotana del momento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llamaba la atención, la planta de profesores que brindaban gratuitamente sus enseñanzas allí: entre los que se destacaban los radicales que fueron presidentes y rectores de universidades, entre los que se destacan Indalecio Liévano, José María Samper, Antonio Vargas Vega, Rafael Zerda Bayón, Liborio Zerda, Rafael Nieto París y José María González Benito. Dicho instituto abrió el camino para la conformación de diversas vertientes académicas, que impulsaron, meses después, la creación de la Academia de Ciencias Naturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la chispa de luz que originó esta explosión de formación científica y académica fue la de la fundación de una “sociedad secreta”, un año antes por el químico Rafael Zerda Bayón, La Sociedad buscaba disipar las oscuras sombras de la ignorancia por medio de la brillante luz de la instrucción, compuesta con amplios conocimiento en ciencias y un elevado altruismo, patriotismo, dulzura de carácter y, sobre todo, el gran cúmulo de generosidad que abriga el corazón de sus integrantes, quienes se iniciaban instruyendo a los demás docentes y a los estudiantes ávidos de conocimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sus encuentros tenían lugar en uno de los edificios más antiguos de la ciudad, en uno de los salones del convento de la Concepción en la carrera novena, en un ambiente conventual y de recogimiento. Bajo el manto de la noche, iluminados por lámparas de aceite, los asistentes se llenaban de conocimientos en la gramática, la aritmética, la geometría aplicada, la higiene pública y privada, la geografía, la química, la física industrial, la mecánica aplicada, la botánica, la cosmografía, la geología, la mineralogía y la economía política, que se fundían en criterios de librepensadores entre la ciencia y la situación del actual estado de formación del país, entre unión de federaciones y poder centralista. Los iniciados tenían como ceremonias, las clases magistrales que ayudaban a comprender el contexto de lo que rodeaba la naciente y convulsiva nación. Ninguno de ellos atisbaba que este destello nocturno era solo el ojo tranquilo del huracán de las guerras civiles que dominaron el siglo XIX.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La sociedad de la luz, paradójicamente, no era secreta ni oscura, tenía la antítesis de los ocultismos, de lo guardado, afanosa de causas nobles, que no necesitaba de clandestinidad, y tenía un firme propósito. &nbsp;Se gestaba así un apostolado con mixtura entre cristianismo, ciencia y patriotismo. Los constructores del pensamiento buscaban llenar los vacíos que evidenciaban en sus análisis e interpretaciones como resultado del reconocimiento de una nación llena de necesidades, pero con ímpetu de crecimiento, autonomía, pluralismo y pluriclasismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de ello, sus escritos, testimonios y pensamientos dejaban entrever que nada llenaba sus expectativas. José María González, uno de los hacedores de esta historia, nos deja ver en sus escritos que lo deslumbraba la suprema indiferencia de la naturaleza ante los dolores del hombre. ¡Pobre ser pasivo llevado fatalmente hacia ignorados destinos!</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>“Risa y llanto;<br>El cielo en tanto<br>Sigue su curso imparcial,<br>Puesto que al fin es igual<br>Nuestra risa o nuestro llanto”</p><cite>José María González</cite></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez, el encuentro de estas altas personalidades en un país que buscaba sobresalir del anarquismo y de esa eterna guerra impetuosa bipartidista, en donde habían tormentas que hacían que se mezclaran en el torbellino de la sociedad personajes de la política, de las letras, militares y de las artes y ciencias, creando amalgamas entre la academia y la vida política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A continuación, nos permitimos transcribir el documento publicado en el periódico <em>La Ilustración</em> del 27 de junio de 1872, hallado dentro de una autobiografía inédita de José María González Benito. Dicho manuscrito se encuentra inserto en un libro de cuentas corrientes de los clientes de la Ferrería de Pacho (1880–1885), identificado en el tomo 480 del subfondo Despacho de la Secretaría de Hacienda, fondo Despacho del Poder Ejecutivo, sección República del Archivo General de la Nación.</p>



<pre class="wp-block-preformatted has-small-font-size"><em>“Enseñar al que no sabe, no solo es un precepto fraternal de la enseñanza, altamente civilizadora del Evangelio, sino el principio social más bello y fecundo que sea dable concebir. </em><br><em><br>Elevad a precepto religioso tan hermoso principio; es una de las glorias más brillantes de la doctrina cristiana. </em><br><em><br>Por eso, los gobiernos que establecen y fomentan tan admirable enseñanza, no solo practican un gran deber a los ojos de la patria, sino que cumplen con una obligación sacratísima de fe y de conciencia, cuya sanción remuneradora, no solo se halla aquí en el mundo, sino más allá de los dinteles del sepulcro.</em><br><em><br>Y los utilísimos ciudadanos que consagran su saber y su tiempo a obra tan santa y tan bella y tan fecunda, son dignos, muy dignos del mayor encomio y recompensa, a los ojos de los hombres y a las miradas de Dios.</em><br><em><br>Esto es practicar el dogma inmortal de que todos los hombres somos hijos de ese Dios y hermanos en Él por el origen y por el destino.</em><br><em><br>Dichosos los que tales bienes derramen sobre la tierra, redimiendo y redimiendo gratuitamente a sus pobres hermanos, de las tinieblas de la ignorancia, muerte del alma, del cuerpo y del porvenir.</em><br><em><br>Oh! ¡De cuantos bienes es deudora la patria a estos apóstoles generosos de la luz, que hace buenos a los hombres para que sean felices en la vida y bienaventurados en la eternidad!</em><br><em><br>¡Cuánto más vale esta hermosa labor que la de aquellos espíritus verdaderamente infernales que han vivido apagando en las almas la suave lumbre de toda consolada esperanza; y que después de su muerte, no han legado a las generaciones sino la horrible pestilencia de sus desoladas lucubraciones!... </em><br><em><br>Semejante a esas pavesas de los escombros de un inmenso incendio, que no arroja sino humareda sofocante entre el infecto hedor de los cadáveres carbonizados…</em><br><em><br>Triste misión, que, en vez de mejorar los hombres, trabaja por hacerlos desgraciados en la vida; ¡y quizá réprobos más allá de los resplandores del sol!</em><br><em><br>Honor y eterno loor a Bogotá, que cuenta en su seno maternal un bello “Instituto de Artes y oficios”.</em><br><em><br>En él se enseña a las pobres masas populares la gramática, la aritmética, la geometría aplicada, la higiene pública y privada, la geografía, la química, la física industrial, la mecánica aplicada, la botánica, la cosmografía, la geología, la mineralogía y la economía política, mientras llegan a esta capital los útiles para el establecimiento de una escuela primaria, en que se prepare al pueblo menos adelantado para las bellas y útiles enseñanzas de que se ha hecho mérito. </em><br><em><br>Y honor y eterno loor también a los filantrópicos profesores, ciudadanos: Felipe Zapata,  Antonio Vargas Vega,  Milán Díaz, Luis Lleras,  Ruperto Ferreira, Indalecio Liévano, Francisco Marulanda, Francisco Bayón,  José María González Benito,  Francisco Montoya,  Nicolás Sáenz, Liborio Zerda, Rafael Zerda Bayón,  Florentino Vezga, Alejo Quintero y Rafael Nieto París.</em><br><em><br>¡He aquí héroes del bien público! ¿Y cómo no levantar nuestro acento para entonar un aplauso en su honra, ofreciendo sus nombres al reconocimiento de la patria?</em><br><em><br>Este encomio es un deber para nosotros y un alto honor para nuestro propio nombre; que lo hay; y muy elevado, en aplaudir el bien que hacemos, en testimonio de nuestra buena voluntad en honra de esa bella obra.</em><br><em><br>He ahí verdaderos amigos del pueblo, verdaderos republicanos y verdaderos demócratas, que enseñan al hombre a ser ciudadano; con ello y  en ello a gozar del gran derecho de la soberanía pública.</em><br><em><br>Esto es hermoso, es agradable, es consolador.</em><br><em><br>No, no está todo perdido, allí en donde, ciudadanos ilustrados, consagran la luz de su alma y el calor de su corazón a dar vida a sus hermanos semimuertos para sí, para sus familias y para su patria. </em><br><br>M.M.M (Manuel María Madiedo)<br></pre>



<p class="wp-block-paragraph">Este texto autobiográfico permaneció inédito durante más de un siglo, debido al fallecimiento repentino de su autor en Bogotá el 28 de julio de 1903, y fue dado a conocer en el número 19 de la revista <em>Memoria</em> del Archivo General de la Nación.  (2018). El artículo completo puede consultarse en el siguiente enlace:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://forjadoresdeidentidad.weebly.com/uploads/1/1/6/9/116932585/autobiografia_de_jos%C3%A9_mar%C3%ADa_gonzalez_benito_c.pdf">https://forjadoresdeidentidad.weebly.com/uploads/1/1/6/9/116932585/autobiografia_de_jos%C3%A9_mar%C3%ADa_gonzalez_benito_c.pdf</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Este hallazgo documental nos recuerda que los archivos no solo resguardan papeles, sino también vidas, silencios y memorias aplazadas. Textos como este, rescatados del margen de los libros de cuentas y del olvido institucional del tiempo, nos invitan a leer la historia desde sus pliegues más discretos. Conspirar contra el olvido es, en este sentido, un acto de responsabilidad cultural y de justicia histórica: volver a poner en circulación estas voces es permitir que dialoguen con el presente y sigan interrogando nuestro pasado. En esa tarea silenciosa, paciente y necesaria, los archivos continúan siendo un territorio donde la memoria se defiende, línea a línea, del paso del tiempo.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125183</guid>
        <pubDate>Mon, 26 Jan 2026 02:39:51 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/25213339/sociedad-de-amigos-de-la-luz.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[LA SOCIEDAD DE AMIGOS DE LA LUZ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Johnny López presenta &amp;#8220;Sidereal Eagle&amp;#8221; en la art show 2026 junto a Verse Art Gallery</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/un-blog-para-colorear/johnny-lopez-presenta-sidereal-eagle-en-la-art-show-2026-junto-a-verse-art-gallery/</link>
        <description><![CDATA[<p>Johnny López es un artista contemporáneo cuya práctica nace de una búsqueda personal y simbólica profundamente ligada al mundo onírico, la memoria y la identidad. Su formación en Europa y su experiencia como copista en el Museo del Louvre marcaron el rigor técnico de su obra, mientras que la investigación sobre culturas ancestrales latinoamericanas y [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Johnny López </em></strong>es un artista contemporáneo cuya práctica nace de una búsqueda personal y simbólica profundamente ligada al mundo onírico, la memoria y la identidad. Su formación en Europa y su experiencia como copista en el Museo del Louvre marcaron el rigor técnico de su obra, mientras que la investigación sobre culturas ancestrales latinoamericanas y sus sueños lúcidos definieron su lenguaje artístico distintivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del 7 al 11 de enero de 2026<strong><em> </em></strong><em>Johnny </em>participará en <strong><em>LA Art Show 2026</em></strong> con una propuesta escultórica representado por <em>Verse Art Gallery</em> de <em>Fort Lauderdale</em>, <em>Florida</em>. La presentación estará encabezada por<em> Sidereal Eagle</em>, una obra monumental de técnica mixta que se posiciona como pieza central del stand.</p>



<p class="wp-block-paragraph">L<strong>a obra principal <em>Sidereal Eagle </em>es una escultura de gran formato de aproximadamente 1.8 metros de altura, concebida como un tótem contemporáneo que dialoga con conceptos de identidad, </strong>memoria ancestral y lenguaje visual actual. Realizada en técnica mixta, la obra integra materiales escultóricos contemporáneos, pintura y elementos simbólicos intervenidos con los <em>&#8220;Johnnyglifics&#8221;</em>, el lenguaje propio desarrollado por el artista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El águila, símbolo ancestral de visión, poder y conexión entre planos, presenta en esta obra una dualidad formal y conceptual que invita a múltiples lecturas: una mirada hacia el pasado ancestral y otra hacia el presente y el futuro. Esta dualidad representa la coexistencia de cielo y tierra, materia y espíritu, posicionando a Sidereal Eagle como un puente entre el mundo ancestral y el contemporáneo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">&#8220;La obra reflexiona sobre la identidad contemporánea como un territorio híbrido, en constante transformación, invitando al espectador a reflexionar sobre su propia mirada y origen&#8221;, explica el artista.</p>
</blockquote>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="694" data-id="124176" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/29232203/PHOTO-2025-12-29-11-46-12-1024x694.jpg" alt="" class="wp-image-124176" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/29232203/PHOTO-2025-12-29-11-46-12-1024x694.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/29232203/PHOTO-2025-12-29-11-46-12-300x203.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/29232203/PHOTO-2025-12-29-11-46-12-768x520.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/29232203/PHOTO-2025-12-29-11-46-12-1536x1041.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/29232203/PHOTO-2025-12-29-11-46-12.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Además de Sidereal Eagle, el stand presenta:</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">• Queer Eagle: Una reinterpretación del símbolo del águila desde una perspectiva contemporánea, vinculada a conceptos de identidad, diversidad y libertad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">• Laocoön and His Nemojis: Una pieza que dialoga con la escultura clásica, reinterpretada a través del lenguaje simbólico de los Nemoji, donde la historia del arte se cruza con la cultura visual contemporánea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">LA Art Show es una de las ferias de arte contemporáneo y moderno más importantes y longevas de Estados Unidos. El evento congrega propuestas curatoriales de alcance internacional con especial énfasis en arte contemporáneo y moderno, integrando tanto espacios nacionales como internacionales que representan artistas de todo el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El lugar de exposición<em>,</em><strong><em> Verse Art Gallery</em></strong><em>,</em> es una galería de arte contemporáneo internacional fundada por coleccionistas y estrategas culturales con más de 30 años de experiencia en el ecosistema del arte. Con sede en Fort Lauderdale, Florida, su programa curatorial integra artistas emergentes, establecidos, blue-chip y maestros, promoviendo un diálogo intergeneracional entre tradición, contemporaneidad y mercado global.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La participación en <em>LA Art Show 2026 </em>busca consolidar la presencia del artista en el mercado estadounidense, fortalecer vínculos con coleccionistas,</strong> curadores e instituciones, y continuar posicionando una narrativa artística latinoamericana dentro del contexto internacional de primer nivel.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alvaro J Tirado</author>
                    <category>Un Blog para colorear</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124173</guid>
        <pubDate>Thu, 01 Jan 2026 02:00:00 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alvaro J Tirado</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El recorte de tasas: un alivio con mensaje alcista</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/economia/la-agenda-del-cfo/el-recorte-de-tasas-un-alivio-con-mensaje-alcista/</link>
        <description><![CDATA[<p>La reciente decisión de la Reserva Federal (FED) de reducir las tasas de interés ha sido interpretada por muchos como el inicio de un ciclo de alivio monetario. Sin embargo, el mensaje de fondo es más complejo que un simple giro expansivo. Detrás del recorte hay señales de cautela, compromisos explícitos con la estabilidad, y [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La reciente decisión de la Reserva Federal (FED) de reducir las tasas de interés ha sido interpretada por muchos como el inicio de un ciclo de alivio monetario. Sin embargo, el mensaje de fondo es más complejo que un simple giro expansivo. Detrás del recorte hay señales de cautela, compromisos explícitos con la estabilidad, y variables críticas que pocos analizan en detalle —como la NAIRU, la inflación por arrendamientos y el valor del dólar.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Un gesto expansivo con mensaje restrictivo</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque la FED bajó las tasas, su comunicado fue claro en marcar límites. Palabras como <em>“momento”</em> y <em>“extensión”</em> de futuros recortes muestran que no hay un compromiso definitivo con una senda larga de disminuciones. La autoridad monetaria mantiene una postura <em>hawkish</em> (es decir un mensaje agresivo), pues abre la puerta a más recortes si los datos lo justifican, pero no asegura nada. Se trata de una maniobra de seguro, no de un cheque en blanco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En otras palabras, la FED lanzó una señal expansiva para calmar a los mercados y dar un respiro a la economía, pero al mismo tiempo marcó un límite: no existe un compromiso irrevocable con nuevas reducciones, ni mucho menos con una estrategia de largo plazo orientada solo a la expansión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este doble mensaje —suavizar con un recorte, pero reforzar la cautela con el lenguaje— se conoce en los mercados como una postura hawkish dovish: se concede alivio monetario, pero bajo una narrativa dura, “agresiva” en el sentido de advertir que la prioridad sigue siendo el control de la inflación y no una expansión desenfrenada del crédito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La FED, de hecho, está ejecutando lo que podríamos llamar una <strong>“maniobra de seguro”:</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Si la economía continúa desacelerándose, este recorte será recordado como la primera pieza de un ajuste más amplio.</li>



<li>Pero si la inflación se resiste a bajar o repunta, la institución mantiene la autoridad moral y técnica para detener el ciclo inmediatamente, e incluso revertirlo si fuera necesario.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">De ahí la idea de que no se trata de un “cheque en blanco” para la economía o para los mercados financieros. Más bien, es una dosis de oxígeno cuidadosamente racionada, con la advertencia de que el tratamiento completo dependerá de cómo evolucione el paciente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al enfatizar esta cautela, la FED busca varios objetivos estratégicos:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li>Anclar expectativas: evitar que empresas, hogares e inversionistas interpreten el recorte como un retorno automático a la era del dinero barato.</li>



<li>Proteger su credibilidad: mostrar que no actúa bajo presiones políticas ni de Wall Street, sino en función de datos verificables.</li>



<li>Preservar flexibilidad: mantener abierta la posibilidad de acelerar, desacelerar o incluso revertir la política según lo exijan las circunstancias.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">En resumen, el gesto expansivo de la reducción de tasas está envuelto en un mensaje restrictivo que recuerda al mercado que el timón de la política monetaria sigue firme, y que la prioridad esencial —el equilibrio entre crecimiento y estabilidad de precios— no será sacrificada por apresurar la recuperación económica.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Cohesión y confianza en la economía</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Un aspecto que no puede pasar desapercibido es la cohesión interna de la Reserva Federal. En ciclos anteriores de política monetaria, los comunicados del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) solían venir acompañados de disensos notables: miembros que pedían recortes más profundos o que, por el contrario, advertían que cualquier reducción sería prematura. Esta vez, en cambio, el consenso fue evidente. Hubo matices, claro, pero la lectura general es que la mayoría de los gobernadores y presidentes de bancos regionales compartieron la misma visión: la economía estadounidense necesita un alivio, pero uno prudente y calibrado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa cohesión interna es fundamental por varias razones:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li><strong>Credibilidad hacia los mercados</strong>: cuando el mensaje de la FED se percibe como unívoco, la señal es más clara y las expectativas se alinean. La falta de divisiones refuerza la idea de que la institución está actuando con una brújula común, no bajo tensiones políticas ni luchas internas.</li>



<li><strong>Confianza en la estrategia</strong>: la unanimidad relativa proyecta seguridad de que la ruta escogida —un recorte moderado— es la más adecuada en este momento. Los inversionistas, las empresas y los hogares interpretan esa coherencia como un indicador de estabilidad institucional.</li>



<li><strong>Reducción de volatilidad</strong>: menos voces discordantes significan menos sorpresas para los mercados financieros. En tiempos de incertidumbre global, esta claridad resulta tan valiosa como la propia decisión de política monetaria.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la cohesión no se limita al plano interno de la FED. También transmite una lectura optimista sobre la fortaleza subyacente de la economía estadounidense. Pese a que los datos muestran una moderación en la inversión y un enfriamiento en el ritmo de contratación, los fundamentos siguen firmes:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Empleo</strong>: aunque la creación de puestos de trabajo se ha ralentizado, la tasa de desempleo aún se mantiene en niveles históricamente bajos en comparación con décadas pasadas.</li>



<li><strong>Consumo</strong>: el gasto de los hogares, que representa más de dos tercios del PIB, no se ha desplomado; se observa una resiliencia notable en sectores como servicios, entretenimiento y turismo.</li>



<li><strong>Producción</strong>: industrias clave como la tecnológica y la manufacturera muestran capacidad de adaptación, aun en medio de un entorno global desafiante por tensiones comerciales y disrupciones en las cadenas de suministro.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En otras palabras, la FED no actúa como quien trata de salvar a un paciente en estado crítico, sino como quien ajusta el tratamiento para evitar complicaciones futuras. Esa diferencia es esencial: proyecta al mundo una economía con bases sólidas, capaz de resistir choques externos, y que requiere ajustes finos más que intervenciones de emergencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mensaje implícito es que Estados Unidos no está entrando en recesión, sino transitando hacia una fase de menor crecimiento, donde el objetivo es gestionar el aterrizaje suave (<em>soft landing</em>). Y esa convicción de la FED, reforzada por la cohesión de sus miembros, funciona como un ancla de confianza tanto dentro del país como en el escenario internacional.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Inflación por encima del 2%, crecimiento a la baja</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">La paradoja que enfrenta hoy la Reserva Federal es clara: la inflación sigue por encima de la meta del 2%, pero los signos de enfriamiento económico se acumulan. Este desajuste obliga a la FED a caminar sobre una cuerda floja, en la que un paso en falso podría reavivar viejos fantasmas —ya sea el de una inflación descontrolada o el de una recesión adelantada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por un lado, la inflación ha cedido respecto a los picos de 2022 y 2023, cuando alcanzó niveles superiores al 7%, pero aún no se ha consolidado la convergencia hacia el 2%. Persisten presiones en rubros como servicios, salud y educación, y aunque los precios de energía y alimentos se han moderado, siguen siendo volátiles y sensibles a choques externos (conflictos geopolíticos, disrupciones logísticas o fenómenos climáticos).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, el crecimiento económico muestra síntomas de desgaste:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Inversión empresarial</strong>: las compañías han postergado proyectos de capital ante la incertidumbre de costos financieros elevados y un horizonte de demanda más débil.</li>



<li><strong>Consumo</strong>: el gasto de los hogares, motor histórico del PIB estadounidense, se desacelera en respuesta a mayores tasas de interés en créditos hipotecarios, tarjetas y préstamos estudiantiles.</li>



<li><strong>Mercado laboral</strong>: aunque sigue robusto, la creación neta de empleos se ha reducido y la participación laboral comienza a estabilizarse, lo cual resta dinamismo al ingreso disponible.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Ante este escenario mixto, la FED optó por un <strong>recorte moderado</strong> de tasas, suficiente para enviar una señal de alivio a los mercados y abaratar en parte el crédito, pero no tan agresivo como para desatar un nuevo ciclo inflacionario. La estrategia busca activar la inversión y dar oxígeno al consumo, sin perder de vista que los precios aún requieren vigilancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La clave está en el delicado equilibrio entre dos riesgos contrapuestos:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Recortar demasiado poco</strong>, lo que dejaría a la economía vulnerable a una recesión más profunda.</li>



<li><strong>Recortar demasiado rápido</strong>, lo que podría reavivar expectativas inflacionarias y obligar, más adelante, a aplicar un endurecimiento abrupto que sería más dañino.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Este dilema es precisamente lo que se entiende como un <strong>“</strong>soft landing<strong>”</strong> o aterrizaje suave: enfriar la inflación sin apagar por completo la actividad económica. Un objetivo ambicioso, difícil de alcanzar y que depende no solo de la política monetaria, sino también de factores exógenos —desde la evolución de los precios internacionales hasta la dinámica del mercado inmobiliario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En conclusión, el hecho de que la inflación siga por encima del 2% al mismo tiempo que el crecimiento se desacelera, convierte la política monetaria actual en un acto de funambulismo: la FED avanza, paso a paso, sobre una cuerda tensa, donde la confianza de los mercados y la estabilidad de la economía dependen de no perder el equilibrio.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>NAIRU: la variable oculta que gana protagonismo</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Dentro de las discusiones sobre política monetaria, gran parte de la atención se concentra en dos variables: inflación y tasas de interés. Sin embargo, existe un indicador menos visible, aunque decisivo, que actúa como puente entre ambas: la <strong>NAIRU</strong> (<em>Non-Accelerating Inflation Rate of Unemployment</em> o “tasa de desempleo no aceleradora de inflación”).</p>



<p class="wp-block-paragraph">En términos sencillos, la NAIRU representa el nivel de desempleo “natural” en el que la economía puede operar sin generar presiones inflacionarias. Si el desempleo cae por debajo de ese umbral, los trabajadores ganan mayor poder de negociación salarial, las empresas enfrentan mayores costos laborales, y la inflación tiende a acelerarse. Si el desempleo está por encima, la presión inflacionaria se reduce, pero a costa de menor dinamismo económico y pérdida de bienestar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las estimaciones actuales sitúan la NAIRU en Estados Unidos en torno al <strong>5%–6%</strong>, un rango que refleja las complejidades del mercado laboral moderno: desde la automatización y la digitalización, hasta la participación laboral de grupos tradicionalmente subrepresentados. Hoy, la tasa de desempleo real se mueve peligrosamente cerca de ese rango, lo que obliga a la FED a monitorear este indicador con más atención de la que muestra en público.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Por qué es tan clave?</p>



<ol class="wp-block-list">
<li><strong>Porque conecta inflación y empleo</strong>: la FED tiene un mandato dual —precio estable y pleno empleo—, y la NAIRU es el punto de equilibrio entre ambos.</li>



<li><strong>Porque anticipa tensiones futuras</strong>: si la tasa de desempleo baja por debajo de la NAIRU, se pueden esperar aumentos salariales más agresivos y, en consecuencia, mayor presión sobre los precios.</li>



<li><strong>Porque guía la velocidad de los recortes</strong>: un desempleo cercano o inferior a la NAIRU limita el margen de la FED para recortar tasas sin arriesgar un repunte inflacionario.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">Lo interesante es que, a diferencia de otros indicadores como el IPC o la tasa de fondos federales, la NAIRU rara vez aparece en titulares o debates políticos. Sin embargo, en los pasillos de la FED y en los modelos macroeconómicos más sofisticados, es una de las variables que define el rango de acción de la política monetaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este contexto, la NAIRU funciona como un <strong>“</strong>termómetro oculto”: mide la temperatura real del mercado laboral y permite anticipar si el cuerpo económico está cerca de la fiebre inflacionaria o del enfriamiento recesivo. Su vigilancia constante es, por tanto, tan necesaria como la de la inflación misma, aunque casi nadie la esté discutiendo en la esfera pública.</p>



<h3 class="wp-block-heading">nflación por arrendamientos: el retraso en la estadística</h3>



<p class="wp-block-paragraph">El componente de vivienda (rentas y <em>owners’ equivalent rent</em>) representa alrededor del 42% del IPC. Sin embargo, hay un desfase: los cambios en nuevos contratos de arrendamiento se reflejan en la estadística oficial con varios meses de retraso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, los arrendamientos en EE. UU. están mostrando una tendencia a la baja. Eso significa que, más allá de la foto actual de la inflación, en el próximo semestre debería observarse una reducción natural de la presión inflacionaria proveniente de la vivienda, independientemente de los efectos que puedan tener los aranceles o tarifas.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Dólar más débil: alivio en deuda y en política comercial</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">La reciente depreciación del dólar frente a monedas como el euro, el yen y varias divisas emergentes introduce un respiro estratégico para la economía estadounidense y para la política económica del gobierno. Este fenómeno tiene al menos <strong>dos efectos inmediatos y positivos</strong>:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li><strong>Alivio en el servicio de la deuda externa</strong><br>Cuando el dólar pierde valor relativo frente a otras monedas, los compromisos financieros denominados en divisas extranjeras se abaratan en términos de dólares. Para un país con un nivel de endeudamiento global tan alto como EE. UU., esto representa un ahorro significativo en el servicio de deuda, especialmente en un contexto de tasas aún elevadas.<br>Además, el dólar más débil también <strong>favorece a las empresas multinacionales estadounidenses</strong>, pues las utilidades generadas en el exterior, al ser convertidas a dólares, aumentan en valor contable, lo que da soporte a sus balances y, por ende, a los mercados bursátiles.</li>



<li><strong>Impulso a la política comercial y competitividad internacional</strong><br>Un dólar más barato hace que los productos estadounidenses resulten más atractivos en el exterior. Sectores como la manufactura, la agricultura y la tecnología exportadora ganan terreno, compensando parcialmente el efecto de los aranceles o medidas proteccionistas que encarecen las importaciones.<br>En este sentido, la depreciación del dólar actúa como una <strong>válvula de escape</strong>: suaviza los costos de las decisiones arancelarias internas y protege la economía doméstica de una contracción mayor en el comercio.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">En conclusión, la dinámica cambiaria actual no solo complementa la estrategia monetaria de la FED, sino que también brinda al gobierno un margen de maniobra adicional para enfrentar desafíos en comercio, competitividad y sostenibilidad de la deuda. Se trata de un respaldo indirecto que, en términos políticos, amplía el espacio de acción de Washington en el frente económico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Impacto en América Latina</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">La combinación de tasas más bajas en EE. UU. y un dólar debilitado no se limita a efectos domésticos; también genera repercusiones significativas en los países latinoamericanos. En términos generales, hablamos de un efecto derrame positivo que puede expresarse en tres vías:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li><strong>Flujos de capital hacia la región</strong><br>Los inversionistas internacionales, al ver reducido el retorno en activos estadounidenses, suelen redirigir capital hacia mercados emergentes donde la prima de riesgo es mayor y las tasas de interés locales resultan más atractivas. Esto impulsa la compra de bonos soberanos y corporativos, así como la inversión en bolsas latinoamericanas.</li>



<li><strong>Mejores condiciones de financiamiento externo</strong><br>Una moneda local más fuerte frente al dólar reduce la carga de deuda denominada en divisas, lo cual da oxígeno a las finanzas públicas y privadas. Países con alto nivel de endeudamiento en dólares, como Brasil, México, Argentina o Colombia, pueden experimentar un alivio en el pago de intereses y capital.</li>



<li><strong>Estabilidad cambiaria y mayor resiliencia macroeconómica</strong><br>Con monedas regionales más apreciadas, se moderan las presiones inflacionarias importadas. Esto puede dar margen a los bancos centrales latinoamericanos para también evaluar recortes de tasas, en sincronía con la FED, sin temor a fuertes salidas de capital.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, el impacto no será uniforme. <strong>La estabilidad política e institucional</strong> jugará un papel crucial:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Países con reglas claras, disciplina fiscal y marcos regulatorios sólidos (Chile, México, Perú) estarán mejor posicionados para captar los beneficios.</li>



<li>En contraste, naciones con crisis políticas o falta de credibilidad institucional podrían ver limitado el flujo de capital, o incluso experimentar volatilidad adicional en sus mercados.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En definitiva, la actual coyuntura ofrece a América Latina una ventana de oportunidad: atraer capitales, abaratar deuda y ganar estabilidad cambiaria. Sin embargo, esa oportunidad solo se materializará plenamente si cada país logra transmitir confianza, previsibilidad y seriedad en la gestión económica.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Felipe Jánica</author>
                    <category>La agenda del CFO</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120619</guid>
        <pubDate>Fri, 19 Sep 2025 20:44:58 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El recorte de tasas: un alivio con mensaje alcista]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Felipe Jánica</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Un refugio en las alturas: cámaras trampa en copas de árboles revelan la presencia de mamíferos en una reserva amenazada de México</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/un-refugio-en-las-alturas-camaras-trampa-en-copas-de-arboles-revelan-la-presencia-de-mamiferos-en-una-reserva-amenazada-de-mexico/</link>
        <description><![CDATA[<p>A 35 metros de altura, la selva se percibe totalmente distinta. A diferencia del piso, donde se tienen los pies bien plantados sobre la tierra, en el&nbsp;dosel de los árboles&nbsp;es posible observar cómo la vegetación se conecta entre sí. Para notar esa arquitectura natural, hay que prestar mucha atención: las ramas revelan los senderos que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Aunque por años se consideró defaunada, la región de Los Tuxtlas, en el sureste de México, conserva una notable riqueza de especies, incluso en lo alto del dosel, pese al avance histórico de la agricultura y la ganadería.</em></li>



<li><em>Un nuevo estudio instaló 21 cámaras trampa a más de 30 metros de altura en la Estación de Biología Tropical de Los Tuxtlas, uno de los tres últimos grandes fragmentos de selva tropical al norte del continente.</em></li>



<li><em>Las cámaras registraron 14 de las 18 especies de mamíferos arborícolas esperadas en la zona, confirmando que las copas de los árboles son clave para comprender la salud del ecosistema y la vida de estas especies.</em></li>



<li><em>Entre los hallazgos más sorprendentes está la reaparición del cacomixtle (Bassariscus sumichrasti), un mamífero que no había sido observado en la estación en casi 15 años.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">A 35 metros de altura, la selva se percibe totalmente distinta. A diferencia del piso, donde se tienen los pies bien plantados sobre la tierra, en el&nbsp;<strong>dosel de los árboles</strong>&nbsp;es posible observar cómo la vegetación se conecta entre sí. Para notar esa arquitectura natural, hay que prestar mucha atención: las ramas revelan los senderos que recorren los mamíferos que habitan las alturas. “Para moverte, tienes que empezar a pensar como mono saraguato, como martucha o como tlacuache”, dice el biólogo mexicano&nbsp;<strong>José Juan Flores-Martínez</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/09/humedales-costeros-agua-dulce-aliados-mexico-contra-cambio-climatico/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Humedales costeros de agua dulce: los aliados olvidados de México contra el cambio climático</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante más de una década estudiando mamíferos desde el suelo en la&nbsp;<strong>Estación de Biología Tropical de Los Tuxtlas</strong>, en Veracruz, al sureste de&nbsp;<strong>México</strong>, Flores-Martínez nunca dejó de mirar hacia arriba. La curiosidad por explorar ese otro mundo lo llevó a imaginar lo que podría documentarse si se instalaran&nbsp;<strong>cámaras trampa</strong>&nbsp;en las copas de los árboles. Montarlas en la&nbsp;<strong>Reserva de la Biósfera de Los Tuxtlas</strong>, donde se encuentra la estación, prometía mostrar otra dimensión de este paisaje de selva tropical&nbsp;<strong>profundamente fragmentado&nbsp;</strong>y rodeado por zonas dedicadas a la&nbsp;<strong>agricultura y la ganadería</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La sorpresa tras el nuevo monitoreo fue mayúscula: a pesar del historial de pérdida de hábitat que enfrenta la reserva desde hace más de 50 años, los resultados refuerzan la urgencia de protegerla. El equipo logró registrar&nbsp;<strong>14 de las 18 especies de mamíferos arborícolas esperadas para la zona.</strong>&nbsp;Entre ellas destacó el&nbsp;<strong>cacomixtle</strong>&nbsp;<em>(Bassariscus sumichrasti)</em>, un mamífero que no se había observado en la estación en casi 15 años, según revela el&nbsp;<a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/ece3.70812?af=R">estudio publicado</a>&nbsp;en la revista&nbsp;<em>Ecology and Evolution</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Por años se ha considerado a la región de Los Tuxtlas como un área&nbsp;<strong>defaunada</strong>”, dice Flores-Martínez, investigador y académico del&nbsp;<strong>Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México</strong>&nbsp;(<a href="https://www.ib.unam.mx/">IBUNAM</a>). “Algunos académicos la han considerado así, pero en un estudio que hicimos a nivel del piso, vimos que las especies que ellos mencionan como no registradas en sus artículos, sí aparecían en nuestros registros y en gran número”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa percepción, explica, cambia aún más al observar lo que ocurre en las copas. En el dosel hay especies totalmente arborícolas, pero también otras que se desplazan entre los árboles y el suelo, compartiendo los mismos sistemas. “Por eso, complementar la parte de arriba nos iba a ayudar a manejar con mucho cuidado esa ‘defaunación’, porque los resultados que tenemos en el dosel nos dicen claramente lo contrario:&nbsp;<strong>es una región que todavía se puede conservar</strong>, y en la que aún se pueden realizar bastantes estudios”, advierte el especialista.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_264897"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/11100521/Captura-de-pantalla-2025-09-11-a-las-3.03.50-a.m.png" alt="" class="wp-image-264897" /><figcaption class="wp-element-caption">Fotografías de los mamíferos registrados en el dosel del Estación de Biología Tropical de Los Tuxtlas. (A) Individuo hembra de A. palliata, (B) Individuo macho de A. palliata, (C) B. sumichrasti, (D) C. derbianus, (E) C. mexicanus, (F) D. marsupialis, (G) E. barbara, (H) L. wiedii, (I) N. narica, (J) P. opossum, (K) P. flavus, (L) S. aureogaster, (M) S. deppei, (N) T. mexicana y (O) T. nudicaudus. Foto: cortesía «Mamíferos del dosel de la Estación de Biología Tropical de Los Tuxtlas», parte del Instituto de Biología, UNAM, la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas, y Ciencia y Comunidad por la Conservación, A.C.</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Los Tuxtlas: el último fragmento de selva tropical</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En el sureste del estado de Veracruz, la región de Los Tuxtlas guarda los vestigios de una selva tropical que alguna vez fue continua. La presión sobre el territorio —principalmente por el cambio de uso de suelo— aceleró durante décadas la pérdida de hábitat, hasta que en 1998 se tomó la decisión de declarar la zona como Área Natural Protegida, bajo la categoría de Reserva de la Biósfera. Con ello, se buscó frenar —o al menos contener— el deterioro ambiental que amenazaba con desaparecer este ecosistema único.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Actualmente, el área sigue siendo una reserva, pero ya está representada por tres grandes manchones: los últimos remanentes de bosque tropical ubicados más al norte de todo el continente”, explica&nbsp;<strong>Vladimir Rojas-Sánchez</strong>, biólogo y estudiante de doctorado en el Posgrado en Ciencias Biológicas del Instituto de Biología de la UNAM, además de coautor del estudio. “Por eso este es un ecosistema único, es parte de lo poco que queda, de lo que alguna vez hubo”, afirma.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_264898"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/11100800/Captura-de-pantalla-2025-09-11-a-las-3.06.54-a.m.png" alt="" class="wp-image-264898" /><figcaption class="wp-element-caption">Ubicación geográfica de la Estación de Biología Tropical de Los Tuxtlas. Mapa: cortesía «Mamíferos del dosel de la Estación de Biología Tropical de Los Tuxtlas», parte del Instituto de Biología, UNAM, la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas, y Ciencia y Comunidad por la Conservación, A.C.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En una de esas zonas núcleo se encuentra la Estación de Biología Tropical de Los Tuxtlas, fundada mucho antes, en 1969, por un grupo de investigadores, con el objetivo de proteger&nbsp;<strong>644 hectáreas</strong>&nbsp;de alto valor biológico. Desde entonces, Los Tuxtlas se ha convertido en un verdadero laboratorio viviente, del que han surgido más de 1500 artículos científicos que exploran distintos aspectos de la historia natural de la zona, detalla Rojas-Sánchez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para el nuevo estudio,&nbsp;<strong>se instalaron 21 cámaras trampa en el dosel</strong>&nbsp;—entre agosto de 2022 y diciembre de 2023—, distribuidas en tres zonas estratégicas: las instalaciones de la Estación de Biología, un área próxima a la comunidad de Lázaro Cárdenas, y otra conectada directamente con el parche principal de vegetación original del volcán San Martín Tuxtla. La ubicación de cada cámara consideró variables ambientales como la altitud, la distancia a asentamientos humanos y cobertura forestal.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_264908"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/11130819/Coati-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-264908" /><figcaption class="wp-element-caption">Tamandua&nbsp;<em>(Tamandua mexicana)</em>&nbsp;desplazándose en el dosel de la Estación de Biología Tropical de Los Tuxtlas. Foto: cortesía «Mamíferos del dosel de la Estación de Biología Tropical de Los Tuxtlas», parte del Instituto de Biología, UNAM, la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas, y Ciencia y Comunidad por la Conservación, A.C.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La elección de los árboles no fue al azar. El equipo —guiado por Santiago Xolo, colaborador originario de Lázaro Cárdenas y gran conocedor local de la zona— priorizó aquellos que presentaban ramas que pudieran ser utilizadas por mamíferos arborícolas para desplazarse o alimentarse, y descartó los que representaban riesgos para los escaladores, como ramas muertas o débiles, o la presencia de colonias de insectos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/09/galapagos-cedro-amenaza-migracion-tortugas-gigantes/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Las ingenieras de Galápagos están en peligro: el cedro, un árbol introducido, amenaza la migración de las tortugas gigantes | ESTUDIO</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Instalar cámaras a más de 30 metros del suelo no era una tarea sencilla. Vladimir Rojas-Sánchez, quien ya tenía experiencia escalando estructuras fijas, tuvo que entrenarse en&nbsp;<strong>técnicas de rapel</strong>&nbsp;para llegar con estrictos protocolos de seguridad al dosel. Pero escalar era solo una parte del reto: también había que resolver cómo subir las cuerdas hasta lo más alto. “¿Con una resortera, una caña de pescar, balines, clavos, tuercas?”, dice entre risas José Juan Flores-Martínez. “Fue muy interesante porque empezamos de cero y aprendimos bastante”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez más, el desafío era pensar como un mamífero arborícola. No bastaba con instalar las cámaras en ramas accesibles o aparentemente lógicas desde la perspectiva humana. Había que entender cómo se movían los animales entre las copas. En ocasiones, describen los científicos, las ramas más delgadas e inclinadas resultaban ser ‘pan comido’ para especies tan pesadas como los monos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No se trataba de enfocar la cámara en la rama por la que yo creía que pasarían los animales o porque fuera accesible para mí”, explica Vladimir Rojas-Sánchez. El equipo se enfrentó a un proceso de ensayo y error: hubo cámaras que debieron reubicarse porque no captaban movimiento alguno. Con el tiempo, y gracias al análisis de los videos, las discusiones entre el equipo en tierra y las observaciones directas en altura, lograron perfeccionar la estrategia. Hoy cuentan con un esquema de monitoreo que ya puede replicarse en otras zonas de la reserva.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_264903"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/11102503/a710504e-d54d-4cd4-95bd-5b6dfacd9028.jpg" alt="" class="wp-image-264903" /><figcaption class="wp-element-caption">Instalación de cámaras trampa en el dosel de la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas. En la imagen, Vladimir Rojas Sánchez (arriba) y Miguel E. Jácome Flores (abajo). Foto: cortesía José Juan Flores Martínez</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La vida secreta de los animales</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Durante 16 meses de trabajo, los biólogos lograron capturar momentos únicos de la vida secreta de los mamíferos arborícolas. Con un esfuerzo de 4897 días-cámara, se obtuvieron&nbsp;<strong>casi 3000 registros fotográficos</strong>&nbsp;que confirmaron la presencia de 14 de las 18 especies de mamíferos arborícolas previamente reportadas para la estación biológica. Fue una mirada inédita a cinco órdenes distintos de mamíferos que rara vez se dejan ver desde el suelo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La&nbsp;<strong>martucha</strong>&nbsp;<em>(Potos flavus)</em>, una experta equilibrista que inclina su cola para mantener el balance entre las ramas, fue la especie más abundante del estudio. Le siguieron el&nbsp;<strong>mono aullador o saraguato</strong>&nbsp;<em>(Alouatta palliata)</em>&nbsp;y el&nbsp;<strong>coatí</strong>&nbsp;<em>(Nasua narica)</em>, dos especies que coinciden en los sitios de alimentación e incluso compiten por ellos. En contraste, el&nbsp;<strong>cacomixtle</strong>&nbsp;<em>(Bassariscus sumichrasti)</em>&nbsp;y el&nbsp;<strong>tlacuache cuatro ojos gris</strong>&nbsp;<em>(Philander opossum)</em>&nbsp;apenas se dejaron ver: cada uno apareció una sola vez frente a las cámaras. También fueron escasos los registros del&nbsp;<strong>tigrillo o margay</strong>&nbsp;<em>(Leopardus wiedii)</em>&nbsp;y de la&nbsp;<strong>tayra</strong>&nbsp;<em>(Eira barbara)</em>, dos depredadores esquivos y con índices de abundancia notablemente bajos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio logró registrar&nbsp;<strong>más de dos tercios de las especies de mamíferos arborícolas</strong>&nbsp;conocidas en Los Tuxtlas. Pero no todas fueron detectadas por las cámaras trampa. El&nbsp;<strong>mono araña</strong>&nbsp;<em>(Ateles geoffroyi)</em>, por ejemplo,&nbsp;<strong>no ha sido visto en la estación en más de 30 años</strong>. Su ausencia podría explicarse por sus grandes necesidades de espacio: se desplaza por extensiones amplias de selva y probablemente habita zonas más remotas, cerca del volcán San Martín.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Vladimir Rojas-Sánchez, más allá de que la proporción de especies detectadas sea alta en términos numéricos, lo verdaderamente revelador es lo que eso implica: “Estamos hablando de más de 50 años de pérdida de hábitat en la región, y a pesar de la presión humana, las especies todavía tienen la capacidad de permanecer ahí. ¿Cuáles son las características de las especies y del hábitat que permiten todo esto? Es lo que seguimos explorando y lo que buscamos descubrir ahora”, dice el especialista.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_264899"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/11101043/Captura-de-pantalla-2025-09-11-a-las-3.09.56-a.m.png" alt="" class="wp-image-264899" /><figcaption class="wp-element-caption">Coatí (<em>Nasua narica</em>) y mono aullador de manto (<em>Alouatta palliata</em>) alimentándose de hojas de una ceiba (<em>Ceiba pentandra</em>). Ilustración: cortesía Carlos Ortega Contreras</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Considerando que el estudio se llevó a cabo únicamente en las 644 hectáreas de la Estación de Biología, el potencial es enorme, advierte Rojas-Sánchez. Cuando la investigación pueda extenderse al remanente de&nbsp;<strong>casi 1000 hectáreas conectadas al volcán San Martín</strong>, los hallazgos podrían ser aún más reveladores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La fragmentación del hábitat es un proceso que ocurre a nivel global y, desgraciadamente, seguirá avanzando», dice Rojas-Sánchez. “Se estima que en los próximos 50 años aumentará un 33 %.&nbsp;<strong>Por eso es tan importante entender cómo estos ambientes fragmentados aún pueden albergar a tantas especies.</strong>&nbsp;Ese conocimiento se podrá aplicar en otros lugares, y qué mejor ejemplo que Los Tuxtlas, una región que ha demostrado conservar un alto porcentaje de sus mamíferos remanentes”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_264904"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/11102659/926fe09d-d290-4ba9-a496-6cd64993b849.jpg" alt="" class="wp-image-264904" /><figcaption class="wp-element-caption">Equipo de la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas. De izquierda a derecha: Canek Ledesma, Alejandro Ugalde, Marco Yañez Chacón, J. Vladimir Rojas Sánchez, Brenda Guzmán, José Juan Flores Martínez, Miguel E. Jácome Flores. Foto: cortesía Ciencia y Comunidad por la Conservación</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La esperanza para las especies</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Trabajar con un guía comunitario como&nbsp;<strong>Santiago Xolo</strong>&nbsp;ha abierto nuevas posibilidades para involucrar a más personas de la comunidad de Lázaro Cárdenas en los proyectos de investigación. Tanto él como su hermano Daniel, que no solo conocen Los Tuxtlas como la palma de su mano, sino que también poseen un profundo conocimiento sobre la flora y fauna local, se están capacitando en técnicas de escalada e incluso han logrado despertar el interés de niñas y niños por la conservación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Siempre me ha gustado la conservación, desde el principio, porque aprendo cosas nuevas en la reserva y en el ambiente. Nunca vamos a acabar de aprender”, dice Santiago Xolo. Para él, es clave que la frontera agrícola no siga avanzando sobre la selva. “Lo estamos viendo en la comunidad:&nbsp;<strong>hasta donde hay potreros, hasta ahí, y que no siga</strong>, porque nos vamos a perjudicar nosotros mismos por el cambio climático que viene”, advierte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los biólogos ahora trabajan en conseguir financiamiento para incluir a más comunidades y&nbsp;<strong>capacitar monitores especializados en cámaras trampa en dosel</strong>. Además, buscan que el estudio sirva como justificación para la&nbsp;<strong>adquisición de terrenos adyacentes a la Estación de Biología</strong>, como una acción urgente para fortalecer la función ecológica y protección de la zona a largo plazo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lejos de ser un territorio perdido, Los Tuxtlas representa una oportunidad tangible para replantear cómo entendemos y valoramos los paisajes alterados. En palabras de Vladimir Rojas-Sánchez, este estudio no solo es un aporte científico, sino también un llamado urgente a no ignorar la zona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Por supuesto que puede ser más carismático conservar un área enorme de selva, pero estos ambientes fragmentados van a seguir y se continuarán fragmentando”, concluye el especialista. “<strong>Dar por hecho que están defaunados o en declive es un error gravísimo</strong>. Que sea más pequeño o que esté fragmentado no significa que no se deba conservar. Tenemos que cambiar esa retórica, porque estos espacios son la mayoría… y son lo que nos va a quedar para conservar”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_264901"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/09/11101602/Captura-de-pantalla-2025-09-11-a-las-3.14.30-a.m.png" alt="" class="wp-image-264901" /><figcaption class="wp-element-caption">Parte del equipo de trabajo del proyecto “Monitoreo de mamíferos del dosel en la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas, Veracruz”. En la imagen, Marco Yánez Chacón (izquierda) y Santiago Xolo (derecha). Foto: cortesía Vladimir Rojas-Sánchez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>REFERENCIA</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Rojas-Sánchez, J. V., Coates, R. I., Sánchez-Cordero, V., Lavariega, M. C. y Flores-Martínez, J. J. 2025. Diversity and Abundance of the Species of Arboreal Mammals in a Tropical Rainforest in Southeast Mexico. Ecology and Evolution.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;mono aullador o saraguato, en el dosel de la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía «Mamíferos del dosel de la Estación de Biología Tropical de Los Tuxtlas», parte del Instituto de Biología, UNAM, la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas, y Ciencia y Comunidad por la Conservación, A.C.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/">Astrid Arellano</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/09/camaras-trampa-copas-arboles-revelan-presencia-mamiferos-mexico/">Puedes </a></em><a href="https://es.mongabay.com/2025/09/ecosistemas-invisibles-lucha-contra-crisis-climatica/"><em>revisarlo aquí</em>.</a></p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120276</guid>
        <pubDate>Fri, 12 Sep 2025 20:12:09 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Un refugio en las alturas: cámaras trampa en copas de árboles revelan la presencia de mamíferos en una reserva amenazada de México]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <item>
        <title>Balance del Petronio 2025: hablan &amp;#8216;Popín&amp;#8217; Ríos y Leydi Higidio</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/balance-del-petronio-2025-hablan-popin-rios-y-leydi-higidio/</link>
        <description><![CDATA[<p>El director del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, José Ríos, y la secretaria de Cultura de Cali. Leydi Higidio, estuvieron en el streaming &#8220;Ventana musical Pacífico y Caribe&#8221;, de El Espectador y Fundación Color de Colombia, analizando la versión 29 del Petronio desde distintos ángulos. Por: Valeria Estefanía Torres Pacheco, estudiante reportera de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El director del <strong>Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez</strong>, José Ríos, y la secretaria de Cultura de Cali. Leydi Higidio, estuvieron en el streaming <em>&#8220;Ventana musical Pacífico y Caribe&#8221;</em>, de El Espectador y Fundación Color de Colombia, analizando la versión 29 del Petronio desde distintos ángulos.  </p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Por: <strong>Valeria Estefanía Torres Pacheco</strong>, estudiante reportera de UniSabana, Chía.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En pleno corazón de Cali, donde los sonidos de la marimba se entrelazan con el bullicio urbano, cada agosto se abre una puerta al Pacífico colombiano. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El Festival Petronio Álvarez, que acaba de culminar su edición número 29, es un encuentro de identidades y un espacio colectivo donde las tradiciones del litoral se celebran, se transmiten y se preservan. </p>



<p class="wp-block-paragraph">“El Petronio Álvarez es la casa grande del Pacífico”, resume la secretaria de Cultura de Cali, <strong>Leydi Higidio</strong>, con la convicción de quien sabe que este festival es más que música: es memoria, futuro y territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En diálogo con <em>Ventana Musical Pacífico y Caribe</em>, programa de la Fundación Color de Colombia y El Espectador, Higidio y José Ríos, director del festival, hicieron un balance de lo que dejó esta edición y de los retos que se avecinan para la celebración de los 30 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El festival nació en el teatro Los Cristales, con apenas dos mil asistentes. Hoy convoca a unas 800 mil personas en distintos escenarios. Ese crecimiento ha reforzado su misión de salvaguardar las tradiciones: “Este año logramos que volvieran a sonar las chirimías de flauta, que estaban a punto de desaparecer. Eso es un triunfo enorme”, cuenta <strong>Leydi Higidio</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ríos, por su parte, destaca que este año participaron más de dos mil artistas en escena, 200 portadores de tradición y varios semilleros activos durante todo el año. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, insiste en que lo esencial no son los números, sino el proceso: “El Petronio no dura seis días, dura 365. Todo lo que hacemos, desde la formación y la circulación hasta las rutas de fortalecimiento, busca preservar las costumbres del Pacífico colombiano”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reto es crecer sin perder el carácter comunitario. Para el director del festival, el secreto ha estado en la fidelidad a las raíces: “No hemos sucumbido a ofrecimientos que pongan en riesgo lo más importante, que es la preservación de la cultura”. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/balance-del-xxix-petronioco-en-streaming-en-el-espectador/">Aquí</a> puede leer las preguntas que respondieron los entrevistados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, la muestra de expresiones tradicionales se replanteó. Los participantes debieron acreditar su trayectoria mediante certificados y testimonios de sus comunidades, garantizando que fueran sabedores legítimos quienes transmitieran los conocimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No estamos en contra de la parte comercial. Qué bueno que nuestros portadores de tradición puedan vivir de lo que les gusta hacer, pero lo que queremos es reconocer a los de mayor tradición y que transmitan esos saberes a las siguientes generaciones”, explica el director.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese rigor convive con un creciente reconocimiento internacional. Visitantes extranjeros han convertido al festival en una parada obligatoria. Un turista español, por ejemplo, confesó haber asistido siete veces y ya no se imagina un agosto sin venir a Cali. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2024, incluso, los duques de Sussex estuvieron presentes, confirmando la proyección global del Petronio. Además, se realizó el Petronito, un espacio familiar que permitió a las nuevas generaciones acercarse a los juegos, la música y la gastronomía del Pacífico desde la mañana hasta la medianoche.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La economía del Petronio</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El impacto del festival va mucho más allá de la música. Según Higidio, el presupuesto asciende a 17 mil millones de pesos, de los cuales la ciudad aporta cerca de 14 mil. El resto proviene de gestión privada, de organismos nacionales y departamentales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese esfuerzo se traduce en un ingreso económico que beneficia a comunidades enteras. “Lo más importante es el derrame económico en los cuatro departamentos con los portadores que llegan a Cali y que también permite generar diálogo y beneficio con las personas que vienen de esos territorios”, recalca la secretaria.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/23155155/Petronio-Alvarez-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-119584" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/23155155/Petronio-Alvarez-1024x683.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/23155155/Petronio-Alvarez-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/23155155/Petronio-Alvarez-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/23155155/Petronio-Alvarez.jpg 1440w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La apuesta es que los beneficios del festival no se concentren solo en seis días, sino que se extiendan durante todo el año. Un ejemplo fue la donación de marimbas a instituciones educativas y consejos comunitarios, en alianza con la Cámara de Comercio de Cali, para sembrar música en nuevas generaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A la par, avanza la construcción del Parque Pacífico, concebido como un espacio permanente para la circulación y el encuentro de la cultura del litoral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La edición 30, en 2026, se proyecta como un hito. Para llegar preparados, la organización trabaja en tres frentes. </p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Primero</strong>, fortalecer las zonales clasificatorias, articulando esfuerzos con gobiernos locales y el Ministerio de Cultura.</li>



<li><strong>Segundo</strong>, resolver los retos de infraestructura, ya que la Unidad Deportiva Alberto Galindo se ha quedado pequeña.</li>



<li><strong>Tercero</strong>, consolidar la apuesta tecnológica: “Avanzamos mucho en sonido este año, pero queremos ofrecer mejores condiciones técnicas para nuestros artistas”, asegura José Ríos.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En el siguiente vídeo puede seguir la conversación completa de los dos responsables director del Festival Petronio con la presentadora <strong>Leidy Mesa</strong>.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="En vivo | Ventana musical Pacífico y Caribe: Balance del Festival Petronio | El Espectador" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/YhNvFantyn8?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En paralelo, la Fundación Color de Colombia ha planteado crear una corporación mixta que gestione el festival y sus circuitos culturales de manera autónoma, para generar ingresos más allá de agosto. Aunque la propuesta genera debate, tanto Higidio como Ríos coinciden en la necesidad de modelos de gestión innovadores y nuevas alianzas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, cada edición del festival reafirma su carácter único como punto de encuentro cultural. Ese carácter de “casa grande del Pacífico” explica por qué el festival es una plataforma de identidad afro, un motor de desarrollo y un evento relevante a nivel nacional e internacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Petronio Álvarez se prepara para sus tres décadas con la fuerza de un río caudaloso: arrastrando memorias, renovando tradiciones y conectando generaciones. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En definitiva, en cada golpe de tambor y en cada sorbo de viche late la certeza de que el Pacífico colombiano tiene en Cali su escenario más luminoso.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>*</strong>Trazador misional de esta publicación de&nbsp;<strong>Fundación Color de Colombia</strong>:&nbsp;<strong>Línea estratégica 1:</strong>&nbsp;&nbsp;<em>Reconocimiento, cultura e integración.</em>&nbsp;<strong>Iniciativa 1:</strong>&nbsp;<em>Periodismo cultural</em>.&nbsp;<strong>Proyecto:&nbsp;&nbsp;</strong><em>Músicas e identidad afrocolombiana</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ventana musical Pacífico y Caribe</strong>&nbsp;es un programa de&nbsp;<strong>Fundación Color de Colombia</strong>&nbsp;en alianza con&nbsp;<strong>El Espectador</strong>, desde 2020.</p>
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        <author>Fundación Color de Colombia</author>
                    <category>República de colores</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119575</guid>
        <pubDate>Sat, 23 Aug 2025 20:54:56 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fundación Color de Colombia</media:credit>
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