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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de marido | Blogs El Espectador</title>
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        <title>“En mi época, uno como periodista no figuraba”: Lucy Nieto de Samper. (Entrevista inédita)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/en-mi-epoca-uno-como-periodista-no-figuraba-lucy-nieto-de-samper-entrevista-inedita/</link>
        <description><![CDATA[<p>Doña Lucy Nieto de Samper tenía 97 años cuando me concedió esta entrevista en plena pandemia y 99 años cuando escribió su última columna para El Tiempo.  La tituló “Punto final” y ese fue su obituario. “Si las cosas están peor es por culpa de Uribe”, me dijo en 2020. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Lucy Nieto de Samper, periodista colombiana (1923-2026). <strong>Fotografías:</strong> Alexánder Velásquez. </p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-300ddea9a0d59f3bb4976048f0cb2f66"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-c80a3fa4178d4c26e2bf68135fce58af"><strong><em>“La vida se va acabando y no hay tiempo para hacer más. Hago un recuento de casi un siglo de vida, y veo que es hora de hacer como los boxeadores: colgar los guantes”: </em></strong><em>Lucy Nieto de Samper, en su última columna (2022).</em></p>



<p>Creció en una época en que las mujeres estaban destinadas a criar hijos y atender a sus maridos, pero enviudó joven y su destino cambió.</p>



<p>Lucy Nieto de Samper, la periodista más longeva de Colombia, nació en Bogotá, el 21 de agosto de 1923 y murió en esta ciudad el 23 de marzo de 2026, con 102 años a cuestas. Durante ese siglo, Colombia ha tenido 31 presidentes y una dictadura.</p>



<p>Esta bogotana vio al mundo y a Colombia transformarse.&nbsp; Tenía nueve años cuando ocurrió la Guerra de Colombia con Perú (1932); 16 cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial (1939) y 22 cuando terminó (1945); 25 cuando asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán (El Bogotazo, 1948), 30 &nbsp;cuando comenzó&nbsp; &nbsp;la dictadura del General Gustavo Rojas Pinilla (1953); que al año siguiente trajo &nbsp;la televisión a Colombia (1954); 34 cuando las mujeres&nbsp;ejercieron por primera vez&nbsp;el derecho al voto (1957); 46 cuando el hombre llegó a la Luna (1969); 59 cuando le dieron &nbsp;Premio Nobel de Literatura a Gabriel García Márquez (1982); 63 cuando ocurrió &nbsp;la toma al Palacio de Justicia (1985); 64 cuando apareció el Sida (1986); 78 cuando derribaron las Torres Gemelas (2001); 93 cuando Colombia firmó la paz con las FARC (2016); 96 cuando el mundo entró en pandemia por Covid (2020) y <a href="https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/lucy-nieto-de-samper/punto-final-columna-de-lucy-nieto-de-samper-718835">tenía 99 años cuando escribió su última columna para El Tiempo.</a></p>



<p>Comenzó su carrera en la revista Cromos en 1952 y tras enviudar crió a sus cinco hijos sin más ayuda que su máquina de escribir Olivetti. Su único arrepentimiento:  no haber ido a la universidad. &nbsp;</p>



<p>En el año de la pandemia, cuando tuve el privilegio de entrevistarla, doña Lucy me confesó que estaba cansada de vivir. (Escuche <a href="https://go.ivoox.com/rf/57470643">aquí</a> el audio de la entrevista)</p>



<p>Desde principios de 2020, vivía en un hogar para personas de la tercera edad, al norte de Bogotá. <em>“Prefería estar en mi casa,&nbsp;independiente, pero en este lugar tengo la tranquilidad de estar atendida por enfermeras todo el tiempo. Menos mal la pandemia me cogió aquí”.</em></p>



<p>En este sitio pasaba el confinamiento leyendo y viendo televisión, especialmente Netflix, en compañía de su hermana Clara, quien hoy tiene 100 años. Por esos días leía <em>El Sari Rojo</em>, la novela de Javier Moro, y la biografía sobre la escritora Simone de Beauvoir. “Uno a esta edad ya no es que tenga mucha actividad que hacer y estar encerrado es terrible”.</p>



<p>Tampoco había perdido la costumbre de leer periódicos en papel, El Tiempo y <strong>El Espectador</strong>, porque detestaba leer noticias en computador.</p>



<p>Hija del periodista Luis Eduardo Nieto Caballero, comenzó en este oficio en 1952. “Yo estaba recién casada, feliz con mi marido, tenía dos hijos en ese momento. Me llamó Jaime Restrepo, su familia acababa de comprar <em>Cromos </em>y me invitó a escribir en la revista sobre la vida social de la época, que era sobre lo que escribíamos entonces las mujeres. Se perdía mucho tiempo haciendo la lista de invitados que asistían a los matrimonios y también las listas de regalos, era muy aburrido pero se hacía”.</p>



<p>Sin más ayuda que su máquina de escribir Olivetti, sola sacó adelante a sus cinco hijos, tras la muerte en 1961 de su esposo, Alejandro Samper Gómez. Tenía entonces 38 años y el menor de los niños apenas un año.</p>



<p>No se casó otra vez porque, como me dijo, “¿Qué tipo se aguanta cinco hijos y que hijos se aguantan otro tipo? Yo tenía la cosa absolutamente clara. Pero tuve mis romances, por supuesto”.</p>



<p>Todos fueron a la universidad, incluida María Elvira, la única que siguió sus pasos y los del abuelo&nbsp;en el periodismo. &nbsp;“Ella está mucho más preparada que yo, porque no fui a la Universidad y ella sí, estudió Filosofía y Letras”.</p>



<p>María Elvira recuerda la vida austera de su familia —“Mi papá no era un hombre de fortuna, mi mamá tampoco heredó nada”—,&nbsp;y las dos ocasiones en que la acompañó a empeñar el juego de té para llegar a fin de mes.</p>



<p>Durante 70 años de carrera, Lucy Nieto de Samper hizo de todo: en prensa escrita (El Tiempo y las revistas Cromos, Credencial y Vanidades, de la que fue corresponsal en Miami); en radio (”Contrapunto Femenino”, un programa en Caracol); y en televisión (“Algo para recordar”, un programa de variedades que hacía con su mamá y con Inés Gutiérrez, experta en alta costura, y “En blanco y negro”, programa semanal de entrevistas).</p>



<p>Ingresó a El Tiempo en 1963, siendo una de las pioneras del llamado periodismo femenino. Se convirtió en columnista literalmente por accidente: una vez le tocó ir a las oficinas del Tránsito porque un bus estrelló&nbsp;su Volkswagen y se encontró con tal desorden administrativo que le pidió permiso al director, Enrique Santos Castillo, para opinar sobre el tema. La columna se publicó en las páginas sociales, con tan buenos comentarios que se volvió permanente y pasó después a las páginas editoriales. &nbsp;La columna “Cosas que pasan” sólo dejó de aparecer durante los años en que fue secretaria de Prensa de los presidentes Alfonso López Michelsen y Virgilio Barco, quienes la nombraron además cónsul en Milán.</p>



<p>Desde el periodismo, defendió los derechos de las mujeres <a>y abogó por distintas&nbsp;causas como el derecho a morir dignamente.</a> En los años 60, cuando se fundó Profamilia, respaldó &nbsp;el uso de los métodos anticonceptivos, <em>“lo que hizo que &nbsp;monseñor Solano la insultara desde el púlpito, señalándole con el dedo de hereje, por lo que no volvimos a misa &nbsp;en la iglesia de El Chicó”</em>, recuerda María Elvira.</p>



<p>En otra ocasión quisieron&nbsp;demandarla por​ denunciar a unos tipos que usaban los garajes de sus casas para ofrecer &nbsp;muchachas del servicio &nbsp;a las señoras de la época. “A ella les cobraban por sentarlas ahí y a las señoras por contratarlas. Lucas Caballero, Klim, que era mi primo, se burlaba&nbsp;diciendo que yo iba a dejar sin servicio doméstico a los bogotanos”. (Risas).</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6e3e8966684e5653d340f23d4fcd9fe8"><strong>“Algo se hizo, pero tal vez no lo suficiente. Se habría podido hacer mucho más”: </strong><em>Lucy Nieto de Samper en su última columna.</em><strong></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="271" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/11102109/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-COLUMNA-271x1024.jpg" alt="" class="wp-image-127795" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/11102109/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-COLUMNA-271x1024.jpg 271w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/11102109/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-COLUMNA-79x300.jpg 79w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/11102109/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-COLUMNA-406x1536.jpg 406w" sizes="(max-width: 271px) 100vw, 271px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>“A veces los periodistas juzgan más que lo que informan”</strong></p>



<p>La reportera, amante de la música clásica, la samba y los boleros, criticaba a esos periodistas que se las dan de jueces –“a veces juzgan más que lo que informan y hace falta más periodismo investigativo”. En su lista de mejores periodistas hay cuatro nombres: Enrique Santos Calderón, Germán Castro Caycedo, Elvira Mendoza y María Jimena Duzán.</p>



<p>“En mi época no había divas. No había estrellas, éramos mucho más modestas. Uno como persona no figuraba. &nbsp;Me parece que a veces hay demasiada ostentación, demasiado protagonismo, parece más importante la periodista que el entrevistado”. &nbsp;</p>



<p>Evocó con nitidez la vez que conoció Casa Verde, el campamento de las FARC, durante el gobierno de Belisario Betancur. &nbsp;“Recuerdo que Tirofijo era odiosísimo, ni siquiera se acercaba; en cambio Jacobo Arenas era querídisimo”.</p>



<p>De aquellos días, surgió una fugaz amistad con Jacobo Arenas, quien semanas después&nbsp;le mandó una carta que ella conservó; hablándole de tú, le decía &nbsp;&nbsp;que estaba equivocada, que Manuel Marulanda Vélez no era odioso como ella decía. “Fui varias veces a ese campamento y una vez nos quedamos a dormir en cama franca, sobre tablones. Recuerdo que Emilito Urrea se levantaba temprano a preparar el café y las arepas con los guerrilleros”. (Risas)</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e5fd71a58867c97e74a8bcd6ff387675"><strong>&#8220;En mi época no había divas en el periodismo&#8221;: Lucy Nieto de Samper.</strong> </h2>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="614" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/31101229/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-NIETO-3-614x1024.jpg" alt="" class="wp-image-127593" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/31101229/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-NIETO-3-614x1024.jpg 614w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/31101229/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-NIETO-3-180x300.jpg 180w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/31101229/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-NIETO-3.jpg 768w" sizes="(max-width: 614px) 100vw, 614px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Lucy Nieto Samper fue miembro de la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá <strong>Foto:</strong> Alexánder Velásquez.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>La Bogotá de ayer y de hoy</strong></p>



<p>De su papá, el periodista y político liberal&nbsp;Luis Eduardo Nieto Caballero, co-director de <strong>El Espectador </strong>entre 1919 y 1921, recuerda que fue masón y creyente y se quebró tras los eventos de la Gran Depresión. Se emociona al recordar lo feliz que fue jugando con su hermana Clara en los jardines de la casa quinta que tenían en la Avenida Chile, lo que entonces eran las afueras de la ciudad.</p>



<p>“Teníamos dos casas, pero perdimos una por la crisis del 29. &nbsp;Yo aprendí a leer y escribir en aquella quinta, con una profesora llamada Rosaliana Gutiérrez. Empecé a ir al colegio a los nueve años”.</p>



<p>Cuando Lucy nació ya existían los tranvías y los vio desaparecer en 1951; el tiquete costaba cinco centavos. “Vivíamos en la calle 13, cogíamos el tranvía en la Carrera Séptima y nos dejaba en la Avenida Chile con carrera 12 y de ahí seguíamos a pie tres cuadras hasta el Gimnasio Femenino. Los expresos salían de la Plaza de Bolívar a las 7:00 de la mañana”.</p>



<p>Las costumbres eran distintas. &nbsp;“A las fiestas uno iba con la mamá, todo era más zanahorio​. El contacto con los muchachos era menos fácil que hoy. Éramos tímidos, o al menos yo, como apendejaditos, comparados con las niñas de ahora que son más avionas que los señores”. Añoraba la Bogotá de sus 15 años cuando era una aldea de 325 mil habitantes y no la de ahora “en la que uno se siente como perdido”.</p>



<p>Sobre el Metro de Bogotá tuvo un presagio. “Eso no me va a tocar a mí, cuando eso suceda yo ya estaré muerta, remuerta (silencio) pero hace miles de años debimos tener uno subterráneo”.</p>



<p>“Es un horror lo que está pasando en la ciudad, nosotros tuvimos el 9 de abril pero me parece que la gente antes estaba menos enervada que ahora”, comentó sobre los problemas de inseguridad de la capital.</p>



<p>Afirmaba que los mejores presidentes de Colombia han sido liberales: Carlos Lleras, Alberto Lleras y Alfonso López. Que el mejor alcalde ha sido Peñalosa, que le gustaría ver a Carlos Fernando Galán en el Palacio Liévano (sueño cumplido)&nbsp;y a Germán Vargas Lleras en la Casa de Nariño. Le gustaba la alcaldesa Claudia López, aunque no votó por ella, pero le molestaba “cuando se pone demasiado peleadora”. Pensaba que difícilmente una mujer llegará a Gobernar en este&nbsp;país, “a pesar de que ha habido magníficas candidatas como Cecilia López, inteligentísima y preparadísima”.</p>



<p>Del presidente Duque opinaba que “es muy buena persona pero no estaba preparado para manejar este país. No tiene personalidad, está demasiado dominado por Uribe”.</p>



<p>“Me parece terrible lo que ha hecho este gobierno, no pudieron hacer trizas los acuerdos, pero le han metido trancones. Si la gente hubiera funcionado en el&nbsp;plebiscito, este país no estaría como está. Uribe se volvió el enemigo número uno de Juan Manuel Santos. Si las cosas están peor es por culpa de Uribe”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1395547d1bfd90f8f313706882844254"><strong><em>“</em></strong><strong><em>Recordando unos de los pasos que he dado en este planeta durante mi prolongada trayectoria vital, tengo que reconocer el paso del tiempo, y como la lechera, llorar sobre la leche derramada”: </em></strong><em>Lucy Nieto de Samper en su última columna.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Quería morir dormida</strong></p>



<p>A pesar de su envidiable lucidez y salud de la que gozaba a sus 97 años, &nbsp;se sentía cansada de vivir, -“ya no siento placer por la comida”-, y aún la abrumaba el recuerdo de los dos hijos fallecidos: Lina murió &nbsp;cáncer en 1990 y Alejandro de un ataque al corazón en plena pandemia. Le sobreviven: Maria Elvira, Nora y Ernesto. Entre todos, le dieron seis nietos y tres bisnietos.</p>



<p>“Yo tengo antecedentes de longevidad, tanto mi abuela como mamá murieron a los 96 años, me gustaría estar ya descansando, en paz. ¿Qué hace uno más aquí? No hay nada más que hacer”.</p>



<p>Y añadía: “He sido una mujer muy sana, no he estado en la clínica sino para tener hijos, solamente he sido operada de la cadera, pero ya de vieja”.</p>



<p>Me sorprendió la tranquilidad de su respuesta cuando le pregunté qué pensaba sobre la muerte y cómo quería ser recordada. “Sé que vine a morir en este lugar. Sé que estoy un paso más cerca de las estrellas como dicen de Bogotá (risas). No sé qué hay del&nbsp;otro lado, pero aguardo la esperanza de encontrarme con mis papás, mi esposo y mis hijos. Quisiera morir como murió mi hijo: dormida”.</p>



<p>Ese momento llegó la noche del 23 de marzo de 2026. “No murió como quería, pero nos dejó un legado de honestidad intelectual, fortaleza y tenacidad, y el ejemplo de un periodismo hecho en función del bien común, sin agendas ocultas”, me cuenta María Elvira Samper, vía WhatsApp.</p>



<p>Doña Lucy Nieto de Samper quería ser recordada como una mujer que <em>“escribió la verdad, que no inventó, que fue honesta y franca”.</em>&nbsp;</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 12:45:16 +0000</pubDate>
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        <title>La Arzobispa</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/destellos-de-un-mundo-en-mutacion/la-arzobispa/</link>
        <description><![CDATA[<p>Berta, de la dinastía de los Merovingios, hija del rey Charibert I de París y esposa cristiana del pagano Æthelberht, Rey de Kent, obtuvo a finales del Siglo VI licencia de su marido para reparar una primitiva iglesia romana abandonada en Canterbury, capital del Reino. Con la ayuda de su capellán Liudhard, fundó entonces el [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Berta, de la dinastía de los Merovingios, hija del rey Charibert I de París y esposa cristiana del pagano Æthelberht, Rey de Kent, obtuvo a finales del Siglo VI licencia de su marido para reparar una primitiva iglesia romana abandonada en Canterbury, capital del Reino. Con la ayuda de su capellán Liudhard, fundó entonces el templo de San Martin, la edificación cristiana más antigua todavía en uso en Inglaterra, que se alza con sus añejos ladrillos dentro del conjunto dominado por la Catedral de Canterbury, que por artes del destino y la conveniencia monárquica vino a ser la sede principal de la Iglesia Anglicana.&nbsp;</p>



<p>Las huestes del Imperio Romano habían abandonado hacía poco Britannia, y el espacio estaba abierto para que los nuevos reinos anglosajones que se repartían el poder tomaran el camino de retorno al paganismo. Circunstancia que entendió Berta y lo mismo el Papa Gregorio I, llamado “el grande”, como oportunidad para acometer una tarea evangelizadora que el pontífice encomendó a Agustín, abad de un monasterio benedictino en Roma. Ese es el origen de “la silla de San Agustín” que después de 1400 años ha venido a ocupar una mujer, la arzobispa Sarah Mullally. </p>



<p>Agustín, que según la estrategia del papa debía ir a Londres, prefirió quedarse en Kent, donde Berta y su esposo le ofrecieron tierra. Llegó con cuarenta monjes, construyó una abadía y desarrolló una admirable campaña de conversiones, hasta que fue designado por el Papa como Arzobispo de Canterbury en 597, con lo cual se abrió el camino a la tradición del cristianismo británico que llegó a ser tan importante como para convertirse desde entonces en aliado fundamental del poder político, particularmente a partir de la fundación de la Iglesia de Inglaterra, separada de Roma, a instancias de Enrique VIII.&nbsp;</p>



<p>Si bien hubo cristianos en las islas británicas desde el Siglo I, y sus creencias figuraban como una de las muchas que pululaban en comunidades todavía primitivas, la conversión de Æthelberht, a instancias de su mujer, fue un punto culminante en el rumbo que tomarían las cosas, pues ese primer rey convertido a la fe cristiana poco a poco se convirtió en ejemplo y referente para otros. El “secreto”, aunque parezca pagano y pragmático decirlo, es que la adopción del cristianismo llevaba la ventaja de imitar al emperador oriental Constantino, descubridor del poder de la integración de iglesia y Estado.&nbsp;</p>



<p>A partir de entonces, la importancia de Canterbury fue definitiva en la evolución de la vida británica, y ello se manifestó en el desarrollo mismo de la lengua inglesa, lo mismo que en eventos y avances democráticos que vinieron a tener eco que todavía resuena en los más variados escenarios del mundo. Todo esto además de mantener una vigencia fundamental en el desarrollo de una organización religiosa que incluyó nada menos que la fundación de una iglesia propia, la anglicana.</p>



<p>El 29 de diciembre de 1170 Thomas Becket, arzobispo de Canterbury, fue brutalmente asesinado por cuatro caballeros al servicio del Rey Enrique II en el interior de la catedral, después de haber reñido con el monarca, anteriormente su amigo, en cuanto a la supremacía de la autoridad real sobre la de la iglesia. Como suele suceder, quedó la duda de si los asesinos recibieron la orden de matar a Becket, o si le quitaron la vida como gesto exagerado de busca de privilegios del monarca. Lo cierto es que, desde entonces, Becket se convirtió en santo y el sitio de su asesinato en lugar de peregrinación con profundo sentimiento popular.&nbsp;</p>



<p>Stephen Langton, arzobispo de Canterbury en 1215, jugó un papel importante en las negociaciones entre el Rey Juan y los barones, al punto que se dice ayudó a redactar nada menos que la Carta Magna, que vino a establecer el principio de que nadie está por encima de la ley, incluido el monarca. Fundamento de la futura democracia inglesa, anterior a las demás de occidente y sobreviviente a todas las vicisitudes de la historia interna e internacional, que no han sido pocas.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Geoffrey&nbsp;<ins>Chaucer se instaló allí</ins>&nbsp;<ins>entre 1387 y 1400</ins>&nbsp;para escribir sus 24&nbsp;<ins>célebres Cuentos de Canterbury, que representaron la “liberación” de la lengua inglesa</ins>&nbsp;al adquirir su propia identidad literaria, separada del francés&nbsp;<ins>anglo-normando&nbsp;</ins>y del latín, de los cuáles conservó elementos embellecedores. Con ello contribuyó a que la lengua inglesa, con base en el londinense vernáculo, se popularizara&nbsp;<s><del>,</del></s><ins>y pudiera ser vehículo de comunicación de sutilezas, complejidades y expresiones poéticas.&nbsp;</ins>&nbsp;<ins>&nbsp;&nbsp;</ins></p>



<p>La ruptura con la Curia Romana, y con la autoridad de los papas en el Siglo XVI ha sido tal vez el hito más importante de la relevancia del arzobispado de Canterbury. Declarada la independencia de la Iglesia de Inglaterra, luego de los conocidos enfrentamientos del rey Enrique VIII con el papado de Roma, Thomas Cranmer se convirtió en el primer arzobispo de la nueva iglesia protestante, y en consecuencia tuvo a su cargo el diseño de The Book of Commmon Prayer, que marca la identidad del cristianismo anglicano.</p>



<p>Cuando la reina Mary I, católica, llamada por los británicos “Bloody Mary”, llegó al trono en 1553, se puso por oficio vengar a los autores y cómplices del divorcio de su padre Enrique VII con Catalina de Aragón, su madre, y de la apertura forzada a la reforma protestante en Inglaterra, según la conveniencia del monarca. Cranmer fue acusado de traición y herejía, pero fundamentalmente de la anulación del matrimonio de Enrique y Catalina, así como de la degradación de ésta última. Por lo cual terminó quemado vivo, a pesar de haber renegado varias veces por escrito de su fe protestante. Gesto del cual se arrepintió a la hora de morir, por lo cual puso su mano derecha a quemar primero que todo por haber firmado semejantes documentos.&nbsp;</p>



<p>A partir de Cranmer se ha mantenido, con sede en Canterbury, una “sucesión apostólica” que otorga a quien ocupe la silla de San Agustín la calidad de “primus inter pares” en el mundo entero de la denominación anglicana, que se extiende a más de 160 países. Y desde el año 973 existe la tradición según la cual al arzobispo corresponde la coronación de los monarcas británicos.&nbsp;</p>



<p>Esta es, con la mención de unos pocos hechos, la tradición que hereda y representa Dame Sarah Elisabeth Mullally, originalmente enfermera, casada con Eamonn, de quien tomó su apellido, madre de dos hijos, miembro de la Cámara de los Lores, anterior obispa de Londres, ahora arzobispa de Canterbury y por lo tanto suprema referente de la Iglesia Anglicana para el mundo entero. Desde ahora, eso sí, bajo el patronazgo del Rey Carlos III, estandarte y protector de la Iglesia Anglicana.&nbsp;</p>



<p>La selección de Sarah se desarrolló a lo largo de un proceso complejo, que tomó más de un año a partir de la renuncia del arzobispo Justin Welby, quien dejó el cargo en noviembre de 2024 por no haber actuado con suficiente diligencia frente al abuso de niños por parte de un amigo suyo. Así quiso evitar que se mancharan el prestigio y la autoridad que deben caracterizar a quien ostente el arzobispado. Renuncia sin precedentes en 1427 años, que demuestra encomiable celo por la preservación de la rectitud en el ejercicio de funciones de alta responsabilidad pública. Nada de “aquí me quedo”.</p>



<p>Antes de convertirse en la persona que ostenta, por centésima sexta vez el arzobispado, y hasta su ascenso en Canterbury, Sarah Mullally continuó ejerciendo como obispa de Londres. La escogencia estuvo a cargo de un comité de 17 personas, presidido por Lord Evans de Weardale, antiguo jefe del espionaje, cinco miembros no ingleses, entre ellos un arzobispo palestino, un ingeniero argentino y un profesor ghanés, seis representantes del Sínodo General de la Iglesia, tres de la Diócesis de Canterbury y dos del obispado de Norwich. Asistieron además dos miembros sin voto.</p>



<p>La comisión abandonó la tradición de que los candidatos fuesen blancos, graduados de Oxford o Cambridge, del género masculino, y procedentes del sureste de Inglaterra. La escogida, que por primera vez no estudió ni en Oxford ni en Cambridge sino en una universidad discreta del sur de Londres, fue puesta a consideración del primer ministro, quien recomendó al rey su nombramiento. Luego de lo cual vino la ceremonia de confirmación de la elección en reunión secreta en Canterbury, la confirmación pública de la elección en la Catedral de San Pablo de Londres y finalmente la entronización en la catedral de su ejercicio como arzobispa de ahora en adelante.</p>



<p>La ascensión de la arzobispa no estuvo libre de controversias y dificultades, y existen todavía elementos que ponen a prueba la aceptación profunda de su presencia y su condición de primus inter pares en el variado mundo de una iglesia que no limita su presencia a las islas británicas. Su condición de mujer, aceptada con entusiasmo por algunos sectores, no es vista con los mismos ojos en otros, y su talante liberal y abierto a una interpretación no restringida de la fe cristiana y más bien inclusiva y permisiva respecto de asuntos como las uniones homosexuales, estarán en adelante a prueba frente a las vicisitudes de su ejercicio. </p>



<p>Por ahora, no deja de ser un acontecimiento loable el relevo en el cumplimiento  de funciones tan importantes reservadas hasta aquí a los hombres, que han producido suficientes altibajos como para que sea sano dejar instituciones de alta trascendencia en manos de mujeres virtuosas. En eso va la tradición instalada hace 1429 años por Berta, pionera del cristianismo británico. </p>
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        <author>Eduardo Barajas Sandoval</author>
                    <category>Destellos de un mundo en mutación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127713</guid>
        <pubDate>Wed, 08 Apr 2026 13:33:35 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La Arzobispa]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Barajas Sandoval</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Sabía Norha Puyana todo sobre la amistad de su esposo Andrés Pastrana con Epstein y su novia?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/sabia-norha-puyana-todo-sobre-la-amistad-de-su-esposo-andres-pastrana-con-epstein-y-su-novia/</link>
        <description><![CDATA[<p>El expresidente Andrés Pastrana —nuestro “príncipe” Andrés, quien se ha creído de sangre azul y guardián de la moral pública— es mencionado 57 veces en los archivos que desclasificó la justicia gringa. El nombre de su esposa, la ex primera dama,  salió a relucir en una de las conversaciones. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Esta fotografía del expresidente Andrés Pastrana y Ghislaine&nbsp;Maxwell corresponde a los archivos desclasificados dentro del caso Jeffrey Epstein.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6530a5a43f1878f92d1f2370ee0e7051"><strong><em>&#8220;Es indudable que hubo individuos de la hiperélite -Epstein y Maxwell-&nbsp;que orquestaron la trata y el abuso sexual de mujeres y niños a una escala que supera las exigencias plausibles de un solo hombre. Sus esfuerzos requirieron la ayuda de muchas personas en muchos países, casi ninguna de las cuales ha sido acusada de ningún delito&#8221;:</em> </strong>Joshua Rothman <a href="https://www.newyorker.com/culture/open-questions/are-we-living-in-the-age-of-epstein">en este artículo</a> de la revista The New Yorker.</p>



<p>¿En manos de quién está el mundo hoy? </p>



<p>Fue Gabriel García Márquez quien dijo: <em>“Todos tenemos tres vidas: pública, privada y secreta”. </em>Tuvo razón y la sigue teniendo, porque hoy, el mundo consternado, está conociendo con horror la vida secreta ya no tan secreta de Jeffrey Epstein, el pederasta que se codeó con la crema y la nata de la sociedad global.</p>



<p>Ahí, entre el lodo del escándalo del siglo, aparece el nombre de un expresidente colombiano: Andrés Pastrana, y fotos que probarían nada más que su amistad con el abusador sexual y su novia, Ghislaine&nbsp;Maxwell.&nbsp;Pero las cosas empiezan a complicarse por cuenta de un viaje que la señora Maxwell hizo a Colombia. ¿Uno o más de uno? &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Un grupo de mujeres firmaron una carta para exigir respuestas por parte del político conservador y derribar lo que han denominado “Pacto del silencio”. <a href="https://www.elespectador.com/genero-y-diversidad/las-igualadas/andres-pastrana-aparece-57-veces-en-los-archivos-de-epstein-y-periodistas-exigen-respuestas-del-estado">Recoge El Espectador:</a> <em>“67 periodistas y académicas exigieron investigaciones sobre las menciones de Andrés Pastrana en el caso Jeffrey Epstein, luego de que los archivos del Departamento de Justicia de Estados Unidos revelaran que el nombre del expresidente colombiano aparece en al menos 57 registros”.</em></p>



<p>No está claro si todas las menciones a Pastrana corresponden a su época como presidente o expresidente de la República. En cualquier caso, la cosa es grave por la investidura del cargo. Desde esa óptica, resulta lógico y lícito preguntar si su esposa, doña Norha Puyana de Pastrana, en su condición de Primera Dama de la Nación entonces o ex primera dama de la Nación luego, conoció la agenda de su marido en relación con su amistad tanto con Jeffrey Epstein como con la novia de este, Ghislaine&nbsp;Maxwell.&nbsp;</p>



<p>En una de las fotos más polémicas, aparecen Maxwell y Pastrana en una base aérea colombiana, ambos vistiendo uniforme oficial de la Fuerza Aérea Colombiana, lo que sugiere que dicha visita ocurrió siendo él el presidente de los colombianos.</p>



<p>En su cuenta de X, Andrés Pastrana responde: <strong>“La vuelta en helicóptero por unos siete minutos en Tolemaida no es secreto de estado”.</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="570" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA-570x1024.jpg" alt="" class="wp-image-126268" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA-570x1024.jpg 570w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA-167x300.jpg 167w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA-768x1379.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA-856x1536.jpg 856w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA.jpg 1080w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></figure>



<p>Lo <a href="https://caracol.com.co/2026/02/26/correo-de-ghislaine-maxwell-socia-de-epstein-detalla-invitacion-del-presidente-pastrana-a-colombia">revelado por Caracol Radio </a>desmiente en principio esa versión de los siete minutos y demostraría que Pastrana&nbsp;no está siendo todo lo transparente que se le pide ser.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6356662d83baf6241e0224aaab34f180">Dice Caracol Radio: <em>“La socia de Epstein respondió con un largo párrafo en el que cuenta que tiene muchas más fotos del día en que piloteó el Black Hawk colombiano y confirmó lo que Andrew Lownie afirma en su libro sobre la relación de Jeffrey Epstein y la caída en desgracia del príncipe Andrés de Inglaterra: que&nbsp;<strong>Maxwell hablaba de haber disparado contra terroristas desde el helicóptero”.</strong></em></p>



<p>Y enseguida, el sitio web de la emisora, transcribe el texto en el que Maxwell detalla la invitación que le hizo el presidente Pastrana a Colombia.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-39c74e918f136fb01abe5094f14d1d54"><em>“Tengo otras fotos: recibiendo la información previa al vuelo; besando a mi copiloto al volver a tocar tierra;&nbsp;<a href="https://caracol.com.co/2025/12/20/caso-epstein-revelan-imagen-de-andres-pastrana-junto-a-ghislaine-maxwel-mano-derecha-de-epstein/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>yo con el presidente de Colombia, quien me invitó y organizó todo el jaleo&nbsp;</strong></a><strong>—incluyendo a los terroristas que corrían para que les disparara—;</strong> yo haciendo una voltereta hacia atrás en el helicóptero; yo sobrevolando la Amazonia a 3 pies de altura sobre la copa de los árboles a 200 millas por hora. ¿Entiendes lo que te digo? Además, tengo el casco especial (que usé en el helicóptero) y dos balas reales de 7 pulgadas que me regalaron como recuerdo. Los tengo en mi oficina listas para mostrártelos y contarte todo cuando vengas a verme”.</em></p>



<p>¿Acaso estamos hablando aquí de lo que podría ser una cacería humana recreativa, como las que describe <a href="https://www.casadellibro.com.co/ebook-la-caceria-ebook/9788728588079/15807124#dispositivos">Steffen Jacobsen </a>en una de sus novelas? Es decir, ¿la señora pudo haber matado gente por diversión? ¿Eso pasó? </p>



<p>Es imposible que en apenas siete minutos Maxwell haya hecho un sobrevuelo por la selva colombiana. ¿Está diciendo el expresidente toda la verdad o va a esperar a que los archivos desclasificados sigan hablando por él?&nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-be96d5537b1827e8beb7a2c379f75947"><strong>Al caso Pastrana-Epstein, le ha salido otra pata tan grave como la inicial: el caso Pastrana-Maxwell.</strong></h2>



<p>Lo que las nuevas revelaciones indican es que al caso Pastrana-Epstein, le ha salido otra pata tan grave como la inicial: el caso Pastrana-Maxwell. Se necesitan explicaciones más detalladas, y menos a la ligera que las ofrecidas por él en X, para no mancillar el honor militar por la gravedad de las afirmaciones de Maxwell y las acusaciones previas que pesan sobre ella ¿Existe la bitácora que explique al detalle cuál fue el objetivo del vuelo en&nbsp; helicóptero y qué más pasó mientras la mujer permaneció en Colombia?</p>



<p>Dentro de los archivos desclasificados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, el nombre de doña Norha Puyana aparece mencionado una vez en uno de los correos de Maxwell con otra persona, <a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/nuevo-documento-vincula-al-expresidente-pastrana-en-los-archivos-epstein">como lo reseñó el portal La Silla Vacía</a>:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bddd3562c424aa436df90915e759d0e3">Recoge La Silla Vacía: <em>“En el correo la mujer de apellido Larsen le pregunta a Maxwell sobre su viaje a Colombia y su encuentro con Pastrana. <strong>Maxwell es expareja de Epstein y fue su socia, condenada a 20 años de cárcel por reclutar a cientos de niñas víctimas”</strong>.&nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-left has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-e8e2f8097bddd7fbba4a2a15243d3115">Y a renglón seguido, el portal colombiano añade el texto de la conversación:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b14cb9525fb935bc144e1324b4f06983"><em>“Sería estupendo volver a verte y me encantaría intercambiar historias sobre Colombia contigo. Me intriga saber si habrás coincidido con las personas que me introdujeron en Colombia. Comencé mis aventuras allí con Helena de Yugoslavia y Thierry Gaubert, amigos de París. Son muy amigos de Pastrana —</em><strong>creo que su esposa, Nora, es francesa, ¿verdad?</strong><em>—. De todos modos, volveré allí para quedarme con ellos de nuevo en Semana Santa”.</em>&nbsp;</p>



<p>Luego aparece una segunda mención a la ex primera dama colombiana dentro de la investigación periodística de un medio francés, con una foto que la respalda.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6c2c851bae9e46dc241db1a5508efabd">Recoge La Silla Vacía: <em>“Larsen le dice a Maxwell que visitó Colombia junto a Thierry Gaubert y su entonces esposa, la princesa Helena de Yugoslavia.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fa649b91bd832618a4756a355ac35cf9"><em>Thierry Gaubert fue amigo y exconsejero del presidente francés Nicolás Sarkozy. Su carrera política quedó sepultada por la corrupción: estuvo involucrado en el ‘Caso Karachi’ y el ‘Caso Takieddine’. Por los primeros hechos, la justicia francesa lo&nbsp;<a href="https://www.bbc.com/news/world-europe-53054474" target="_blank" rel="noreferrer noopener">condenó</a>&nbsp;finalmente en 2020 a dos años de prisión.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-ae5904c6917a96383ffd30571843717f"><em>En 2011,&nbsp;<a href="https://www.mediapart.fr/es/journal/france/121211/en-colombia-el-palacio-escondido-de-un-hombre-del-presidente-frances" target="_blank" rel="noreferrer noopener">como contó el medio francés Mediapart</a>, se conoció que la policía francesa encontró que&nbsp;Gaubert tenía una mansión en Colombia llamada Cactus en el municipio de Nilo, a tres horas de Bogotá.&nbsp;</em>&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-cc91f92eba6a3a8101368a01495a1d43"><em>Mediapart, en su momento, conversó con la primera ama de llaves de <strong>Gaubert quien contó que la propiedad era visitada por Pastrana y su esposa, Nohra Puyana</strong>. “En una ocasión, de hecho, los Gaubert habían podido llegar a Nilo gracias al helicóptero de Pastrana”, relata la investigación”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Dice La Sila Vacía que la empleada le proporcionó a Mediapart esta fotografía con el expresidente.&nbsp;</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="907" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072012/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-MEDIAPART-907x1024.jpg" alt="" class="wp-image-126378" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072012/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-MEDIAPART-907x1024.jpg 907w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072012/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-MEDIAPART-266x300.jpg 266w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072012/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-MEDIAPART-768x867.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072012/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-MEDIAPART.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 907px) 100vw, 907px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size">¿<strong>Amistades peligrosas? </strong></p>



<p>Si Ghislaine&nbsp;Maxwell&nbsp;vino a Colombia invitada por Andrés Pastrana, ¿Cuántas veces vino y a qué vino? ¿Se hicieron otros viajes mientras él ejercía como presidente de la República? ¿Fue un viaje de placer como decimos? Si fue así: ¿Quién cubrió los gastos de venida, estadía y regreso?&nbsp;¿Si fueron unas vacaciones, cuál fue la razón para que una civil, y extranjera para más señas, vistiera prendas de uso exclusivo de la Fuerza Aérea Colombiana? ¿Fue la señora Maxwell tan amiga de Norha Puyana, como al parecer lo fue de su esposo Andrés?</p>



<p>Y la pregunta que nadie se ha hecho y que parecería obvia en el contexto que nos ocupa: ¿Acaso vino la señora Maxwell, sin que nadie lo supiera, con la intención de reclutar mujeres también en Colombia?</p>



<p>Unas fotografías no pueden incriminar a nadie, ni asociarle con posibles crímenes sexuales, a menos que las imágenes por sí mismas sean evidencia de la comisión de un delito. Lo que quiero decir es que se necesitaría ser muy estúpido para dejarse tomar fotografías con un criminal sabiendo que lo es. Ese no es el punto aquí.</p>



<p>Otorgándole el beneficio la duda al expresidente Pastrana, cabría pensar que Jeffrey Epstein planeó de manera hábil ampliar su círculo social para demostrar su poder de influencia, usando para ello a todo tipo de personajes influyentes. &nbsp;Lo que nadie ha logrado establecer es si todas las personas mencionadas en los archivos, uno: sabían de las andanzas no santas del señor Epstein y dos, si fueron atraídas a hacia su red criminal (hacia su secreta vida perversa) con fines criminales. &nbsp;</p>



<p>En los casos, por ejemplo, del intelectual Noam Chomsky o del científico Stephen Hawking –con Esclerosis Lateral Amiotrófica, ELA, una enfermedad que lo mantuvo paralizado desde los 21 años-, uno creería que no, que esas personas no se prestarían para algo sucio y ruin. Que muchas personalidades, quizás sin saberlo, contribuyen a forjar la fama de Epstein como hombre importante, porque él así lo planeó y los usó con ese propósito. Con Esptein muerto, la única que sabe la verdad es la señora Maxwell.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0596a11cf405b79e967f597eb38d252c"><strong>El deber superior de la prensa es derribar cualquier silencio que cubra de impunidad al poder y a los poderosos.</strong></h2>



<p>Los ciudadanos tenemos derecho a conocer la verdad, pase lo que pase. Recordemos que Andrés Pastrana fue periodista antes que político (su familia fue dueña del noticiero Tv Hoy y del periódico La Prensa), así que conoce de sobra el legítimo derecho la sociedad a que se conozca la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad sobre su relación con este escándalo. Mientras escribo esto, <a href="https://www.elespectador.com/mundo/america/justicia-de-ee-uu-borro-archivos-de-epstein-y-trump-segun-investigacion-de-la-npr"><strong>El Espectador</strong> trae el siguiente titular<em>: </em></a><em>“Escándalo del nivel del Watergate: Justicia de EE.UU. borró archivos de Epstein y Trump”.</em></p>



<p>Al señor Pastrana no se le está acusando de nada, porque no hay hasta ahora pruebas que lo inculpen directamente de ningún hecho atroz, pero en su condición de expresidente de la República está obligado, por el buen nombre suyo, el de su familia y, sobre todo, el del país, no solo a dar explicaciones —que las empezó a dar acorralado por las presiones—, sino a demostrar que no mantuvo vínculo alguno con la red criminal que orquestaron Epstein y su novia.</p>



<p>Ser amigo de un asesino, no lo hace a uno asesino, del mismo modo que ser amigo de un pedófilo no lo convierte en uno. Pero en ambos casos, todas las suspicacias que hoy recaen sobre Andrés Pastrana tienen su origen en dos dichos propios de nuestra sabiduría popular: <em>“El que anda entra la miel, algo se le pega” y “Dime con quién andas y te diré quién eres”.</em></p>



<p>Lo que el país necesita saber es cómo comenzó y hasta dónde llegó esa amistad con el tristemente célebre Jeffrey Epstein y su novia. Los medios&nbsp;colombianos nos siguen debiendo la gran entrevista con Andrés Pastrana, donde no quede pregunta sin hacerse. El deber superior de la prensa es derribar cualquier silencio que cubra de impunidad al poder y a los poderosos.</p>



<p>De las 20 preguntas que hacen los periodistas en el documento <em>“No al Pacto de Silencio”,</em> la más importante es la última: <strong>¿Estaría dispuesto a tener una conversación pública para contestar estas preguntas?</strong></p>



<p>Resulta poco elegante y al menos descortés de su parte, <a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/gabinete-de-pastrana-lo-defiende-ante-exigencia-de-que-hable-de-epstein/">dejar que otros hablen por usted</a>, señor expresidente, que es el principal aludido en este asunto. No se defiende la honra compartiendo la misma cobija. </p>



<p>No basta con que diga que <em>“nunca viajé en el infame avión ni visité la infame isla”.</em> Del expresidente Andrés Pastrana seguimos esperando un Sí o un No a esa pregunta final.&nbsp;Si el silencio permanece, se entenderá, como dice la sabiduría popular, que <em>el que calla, otorga</em>.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126389</guid>
        <pubDate>Sat, 28 Feb 2026 15:22:32 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28101911/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-RECORTADA-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Sabía Norha Puyana todo sobre la amistad de su esposo Andrés Pastrana con Epstein y su novia?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Sabía Norha Puyana todo sobre la amistad de su esposo Andrés con Epstein y su novia?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/sabia-norha-puyana-todo-sobre-la-amistad-de-su-esposo-andres-con-epstein-y-su-novia/</link>
        <description><![CDATA[<p>El expresidente Andrés Pastrana —nuestro “príncipe” Andrés, quien se ha creído de sangre azul y guardián de la moral pública— es mencionado 57 veces en los archivos que desclasificó la justicia gringa. El nombre de su esposa, la ex primera dama,  salió a relucir en una de las conversaciones. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Esta fotografía del expresidente Andrés Pastrana y Ghislaine&nbsp;Maxwell corresponde a los archivos desclasificados dentro del caso Jeffrey Epstein.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6530a5a43f1878f92d1f2370ee0e7051"><strong><em>&#8220;Es indudable que hubo individuos de la hiperélite -Epstein y Maxwell-&nbsp;que orquestaron la trata y el abuso sexual de mujeres y niños a una escala que supera las exigencias plausibles de un solo hombre. Sus esfuerzos requirieron la ayuda de muchas personas en muchos países, casi ninguna de las cuales ha sido acusada de ningún delito&#8221;:</em> </strong>Joshua Rothman <a href="https://www.newyorker.com/culture/open-questions/are-we-living-in-the-age-of-epstein">en este artículo</a> de la revista The New Yorker.</p>



<p>¿En manos de quién está el mundo hoy? </p>



<p>Fue Gabriel García Márquez quien dijo: <em>“Todos tenemos tres vidas: pública, privada y secreta”. </em>Tuvo razón y la sigue teniendo, porque hoy, el mundo consternado, está conociendo con horror la vida secreta ya no tan secreta de Jeffrey Epstein, el pederasta que se codeó con la crema y la nata de la sociedad global.</p>



<p>Ahí, entre el lodo del escándalo del siglo, aparece el nombre de un expresidente colombiano: Andrés Pastrana, y fotos que probarían nada más que su amistad con el abusador sexual y su novia, Ghislaine&nbsp;Maxwell.&nbsp;Pero las cosas empiezan a complicarse por cuenta de un viaje que la señora Maxwell hizo a Colombia. ¿Uno o más de uno? &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Un grupo de mujeres firmaron una carta para exigir respuestas por parte del político conservador y derribar lo que han denominado “Pacto del silencio”. <a href="https://www.elespectador.com/genero-y-diversidad/las-igualadas/andres-pastrana-aparece-57-veces-en-los-archivos-de-epstein-y-periodistas-exigen-respuestas-del-estado">Recoge El Espectador:</a> <em>“67 periodistas y académicas exigieron investigaciones sobre las menciones de Andrés Pastrana en el caso Jeffrey Epstein, luego de que los archivos del Departamento de Justicia de Estados Unidos revelaran que el nombre del expresidente colombiano aparece en al menos 57 registros”.</em></p>



<p>No está claro si todas las menciones a Pastrana corresponden a su época como presidente o expresidente de la República. En cualquier caso, la cosa es grave por la investidura del cargo. Desde esa óptica, resulta lógico y lícito preguntar si su esposa, doña Norha Puyana de Pastrana, en su condición de Primera Dama de la Nación entonces o ex primera dama de la Nación luego, conoció la agenda de su marido en relación con su amistad tanto con Jeffrey Epstein como con la novia de este, Ghislaine&nbsp;Maxwell.&nbsp;</p>



<p>En una de las fotos más polémicas, aparecen Maxwell y Pastrana en una base aérea colombiana, ambos vistiendo uniforme oficial de la Fuerza Aérea Colombiana, lo que sugiere que dicha visita ocurrió siendo él el presidente de los colombianos.</p>



<p>En su cuenta de X, Andrés Pastrana responde: <strong>“La vuelta en helicóptero por unos siete minutos en Tolemaida no es secreto de estado”.</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="570" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA-570x1024.jpg" alt="" class="wp-image-126268" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA-570x1024.jpg 570w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA-167x300.jpg 167w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA-768x1379.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA-856x1536.jpg 856w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 570px) 100vw, 570px" /></figure>



<p>Lo <a href="https://caracol.com.co/2026/02/26/correo-de-ghislaine-maxwell-socia-de-epstein-detalla-invitacion-del-presidente-pastrana-a-colombia">revelado por Caracol Radio </a>desmiente en principio esa versión de los siete minutos y demostraría que Pastrana&nbsp;no está siendo todo lo transparente que se le pide ser.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6356662d83baf6241e0224aaab34f180">Dice Caracol Radio: <em>“La socia de Epstein respondió con un largo párrafo en el que cuenta que tiene muchas más fotos del día en que piloteó el Black Hawk colombiano y confirmó lo que Andrew Lownie afirma en su libro sobre la relación de Jeffrey Epstein y la caída en desgracia del príncipe Andrés de Inglaterra: que&nbsp;<strong>Maxwell hablaba de haber disparado contra terroristas desde el helicóptero”.</strong></em></p>



<p>Y enseguida, el sitio web de la emisora, transcribe el texto en el que Maxwell detalla la invitación que le hizo el presidente Pastrana a Colombia.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-39c74e918f136fb01abe5094f14d1d54"><em>“Tengo otras fotos: recibiendo la información previa al vuelo; besando a mi copiloto al volver a tocar tierra;&nbsp;<a href="https://caracol.com.co/2025/12/20/caso-epstein-revelan-imagen-de-andres-pastrana-junto-a-ghislaine-maxwel-mano-derecha-de-epstein/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>yo con el presidente de Colombia, quien me invitó y organizó todo el jaleo&nbsp;</strong></a><strong>—incluyendo a los terroristas que corrían para que les disparara—;</strong> yo haciendo una voltereta hacia atrás en el helicóptero; yo sobrevolando la Amazonia a 3 pies de altura sobre la copa de los árboles a 200 millas por hora. ¿Entiendes lo que te digo? Además, tengo el casco especial (que usé en el helicóptero) y dos balas reales de 7 pulgadas que me regalaron como recuerdo. Los tengo en mi oficina listas para mostrártelos y contarte todo cuando vengas a verme”.</em></p>



<p>¿Acaso estamos hablando aquí de lo que podría ser una cacería humana recreativa, como las que describe <a href="https://www.casadellibro.com.co/ebook-la-caceria-ebook/9788728588079/15807124#dispositivos">Steffen Jacobsen </a>en una de sus novelas? Es decir, ¿la señora pudo haber matado gente por diversión? ¿Eso pasó? </p>



<p>Es imposible que en apenas siete minutos Maxwell haya hecho un sobrevuelo por la selva colombiana. ¿Está diciendo el expresidente toda la verdad o va a esperar a que los archivos desclasificados sigan hablando por él? </p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-be96d5537b1827e8beb7a2c379f75947"><strong>Al caso Pastrana-Epstein, le ha salido otra pata tan grave como la inicial: el caso Pastrana-Maxwell.</strong></h2>



<p>Lo que las nuevas revelaciones indican es que al caso Pastrana-Epstein, le ha salido otra pata tan grave como la inicial: el caso Pastrana-Maxwell. Se necesitan explicaciones más detalladas, y menos a la ligera que las ofrecidas por él en X, para no mancillar el honor militar por la gravedad de las afirmaciones de Maxwell y las acusaciones previas que pesan sobre ella ¿Existe la bitácora que explique al detalle cuál fue el objetivo del vuelo en&nbsp; helicóptero y qué más pasó mientras la mujer permaneció en Colombia?</p>



<p>Dentro de los archivos desclasificados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, el nombre de doña Norha Puyana aparece mencionado una vez en uno de los correos de Maxwell con otra persona, <a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/nuevo-documento-vincula-al-expresidente-pastrana-en-los-archivos-epstein">como lo reseñó el portal La Silla Vacía</a>:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bddd3562c424aa436df90915e759d0e3">Recoge La Silla Vacía: <em>“En el correo la mujer de apellido Larsen le pregunta a Maxwell sobre su viaje a Colombia y su encuentro con Pastrana. <strong>Maxwell es expareja de Epstein y fue su socia, condenada a 20 años de cárcel por reclutar a cientos de niñas víctimas”</strong>.&nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-left has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-e8e2f8097bddd7fbba4a2a15243d3115">Y a renglón seguido, el portal colombiano añade el texto de la conversación:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b14cb9525fb935bc144e1324b4f06983"><em>“Sería estupendo volver a verte y me encantaría intercambiar historias sobre Colombia contigo. Me intriga saber si habrás coincidido con las personas que me introdujeron en Colombia. Comencé mis aventuras allí con Helena de Yugoslavia y Thierry Gaubert, amigos de París. Son muy amigos de Pastrana —</em><strong>creo que su esposa, Nora, es francesa, ¿verdad?</strong><em>—. De todos modos, volveré allí para quedarme con ellos de nuevo en Semana Santa”.</em>&nbsp;</p>



<p>Luego aparece una segunda mención a la ex primera dama colombiana dentro de la investigación periodística de un medio francés, con una foto que la respalda.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6c2c851bae9e46dc241db1a5508efabd">Recoge La Silla Vacía: <em>“Larsen le dice a Maxwell que visitó Colombia junto a Thierry Gaubert y su entonces esposa, la princesa Helena de Yugoslavia.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fa649b91bd832618a4756a355ac35cf9"><em>Thierry Gaubert fue amigo y exconsejero del presidente francés Nicolás Sarkozy. Su carrera política quedó sepultada por la corrupción: estuvo involucrado en el ‘Caso Karachi’ y el ‘Caso Takieddine’. Por los primeros hechos, la justicia francesa lo&nbsp;<a href="https://www.bbc.com/news/world-europe-53054474" target="_blank" rel="noreferrer noopener">condenó</a>&nbsp;finalmente en 2020 a dos años de prisión.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-ae5904c6917a96383ffd30571843717f"><em>En 2011,&nbsp;<a href="https://www.mediapart.fr/es/journal/france/121211/en-colombia-el-palacio-escondido-de-un-hombre-del-presidente-frances" target="_blank" rel="noreferrer noopener">como contó el medio francés Mediapart</a>, se conoció que la policía francesa encontró que&nbsp;Gaubert tenía una mansión en Colombia llamada Cactus en el municipio de Nilo, a tres horas de Bogotá.&nbsp;</em>&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-cc91f92eba6a3a8101368a01495a1d43"><em>Mediapart, en su momento, conversó con la primera ama de llaves de <strong>Gaubert quien contó que la propiedad era visitada por Pastrana y su esposa, Nohra Puyana</strong>. “En una ocasión, de hecho, los Gaubert habían podido llegar a Nilo gracias al helicóptero de Pastrana”, relata la investigación”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Dice La Sila Vacía que la empleada le proporcionó a Mediapart esta fotografía con el expresidente.&nbsp;</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="907" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072012/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-MEDIAPART-907x1024.jpg" alt="" class="wp-image-126378" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072012/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-MEDIAPART-907x1024.jpg 907w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072012/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-MEDIAPART-266x300.jpg 266w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072012/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-MEDIAPART-768x867.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072012/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-MEDIAPART.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 907px) 100vw, 907px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size">¿<strong>Amistades peligrosas? </strong></p>



<p>Si Ghislaine&nbsp;Maxwell&nbsp;vino a Colombia invitada por Andrés Pastrana, ¿Cuántas veces vino y a qué vino? ¿Se hicieron otros viajes mientras él ejercía como presidente de la República? ¿Fue un viaje de placer como decimos? Si fue así: ¿Quién cubrió los gastos de venida, estadía y regreso?&nbsp;¿Si fueron unas vacaciones, cuál fue la razón para que una civil, y extranjera para más señas, vistiera prendas de uso exclusivo de la Fuerza Aérea Colombiana? ¿Fue la señora Maxwell tan amiga de Norha Puyana, como al parecer lo fue de su esposo Andrés?</p>



<p>Y la pregunta que nadie se ha hecho y que parecería obvia en el contexto que nos ocupa: ¿Acaso vino la señora Maxwell, sin que nadie lo supiera, con la intención de reclutar mujeres también en Colombia?</p>



<p>Unas fotografías no pueden incriminar a nadie, ni asociarle con posibles crímenes sexuales, a menos que las imágenes por sí mismas sean evidencia de la comisión de un delito. Lo que quiero decir es que se necesitaría ser muy estúpido para dejarse tomar fotografías con un criminal sabiendo que lo es. Ese no es el punto aquí.</p>



<p>Otorgándole el beneficio la duda al expresidente Pastrana, cabría pensar que Jeffrey Epstein planeó de manera hábil ampliar su círculo social para demostrar su poder de influencia, usando para ello a todo tipo de personajes influyentes. &nbsp;Lo que nadie ha logrado establecer es si todas las personas mencionadas en los archivos, uno: sabían de las andanzas no santas del señor Epstein y dos, si fueron atraídas a hacia su red criminal (hacia su secreta vida perversa) con fines criminales. &nbsp;</p>



<p>En los casos, por ejemplo, del intelectual Noam Chomsky o del científico Stephen Hawking –con Esclerosis Lateral Amiotrófica, ELA, una enfermedad que lo mantuvo paralizado desde los 21 años-, uno creería que no, que esas personas no se prestarían para algo sucio y ruin. Que muchas personalidades, quizás sin saberlo, contribuyen a forjar la fama de Epstein como hombre importante, porque él así lo planeó y los usó con ese propósito. Con Esptein muerto, la única que sabe la verdad es la señora Maxwell.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0596a11cf405b79e967f597eb38d252c"><strong>El deber superior de la prensa es derribar cualquier silencio que cubra de impunidad al poder y a los poderosos.</strong></h2>



<p>Los ciudadanos tenemos derecho a conocer la verdad, pase lo que pase. Recordemos que Andrés Pastrana fue periodista antes que político (su familia fue dueña del noticiero Tv Hoy y del periódico La Prensa), así que conoce de sobra el legítimo derecho la sociedad a que se conozca la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad sobre su relación con este escándalo. Mientras escribo esto, <a href="https://www.elespectador.com/mundo/america/justicia-de-ee-uu-borro-archivos-de-epstein-y-trump-segun-investigacion-de-la-npr"><strong>El Espectador</strong> trae el siguiente titular<em>: </em></a><em>“Escándalo del nivel del Watergate: Justicia de EE.UU. borró archivos de Epstein y Trump”.</em></p>



<p>Al señor Pastrana no se le está acusando de nada, porque no hay hasta ahora pruebas que lo inculpen directamente de ningún hecho atroz, pero en su condición de expresidente de la República está obligado, por el buen nombre suyo, el de su familia y, sobre todo, el del país, no solo a dar explicaciones —que las empezó a dar acorralado por las presiones—, sino a demostrar que no mantuvo vínculo alguno con la red criminal que orquestaron Epstein y su novia.</p>



<p>Ser amigo de un asesino, no lo hace a uno asesino, del mismo modo que ser amigo de un pedófilo no lo convierte en uno. Pero en ambos casos, todas las suspicacias que hoy recaen sobre Andrés Pastrana tienen su origen en dos dichos propios de nuestra sabiduría popular: <em>“El que anda entra la miel, algo se le pega” y “Dime con quién andas y te diré quién eres”.</em></p>



<p>Lo que el país necesita saber es cómo comenzó y hasta dónde llegó esa amistad con el tristemente célebre Jeffrey Epstein y su novia. Los medios&nbsp;colombianos nos siguen debiendo la gran entrevista con Andrés Pastrana, donde no quede pregunta sin hacerse. El deber superior de la prensa es derribar cualquier silencio que cubra de impunidad al poder y a los poderosos.</p>



<p>De las 20 preguntas que hacen los periodistas en el documento <em>“No al Pacto de Silencio”,</em> la más importante es la última: <strong>¿Estaría dispuesto a tener una conversación pública para contestar estas preguntas?</strong></p>



<p>Resulta poco elegante y al menos descortés de su parte, <a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/gabinete-de-pastrana-lo-defiende-ante-exigencia-de-que-hable-de-epstein/">dejar que otros hablen por usted</a>, señor expresidente, que es el principal aludido en este asunto. No se defiende la honra compartiendo la misma cobija. </p>



<p>No basta con que diga que <em>“nunca viajé en el infame avión ni visité la infame isla”.</em> Del expresidente Andrés Pastrana seguimos esperando un Sí o un No a esa pregunta final.&nbsp;Si el silencio permanece, se entenderá, como dice la sabiduría popular, que <em>el que calla, otorga</em>.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126259</guid>
        <pubDate>Sat, 28 Feb 2026 12:22:19 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072813/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-RECORTADA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Sabía Norha Puyana todo sobre la amistad de su esposo Andrés con Epstein y su novia?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Sobre Hamnet</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/sobre-hamnet/</link>
        <description><![CDATA[<p>No voy a mencionar los premios y las nominaciones al Oscar que la película Hamnet ha tenido este año (son muchos). Diré, en cambio, que la actuación de los dos protagonistas principales, Jessie Buckley y Paul Mescal, es fabulosa; y que, por el contrario, la actuación del niño que interpreta a Hamnet, el hijo de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="225" height="225" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/22074956/image.png" alt="" class="wp-image-126063" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/22074956/image.png 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/22074956/image-150x150.png 150w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></figure>



<p>No voy a mencionar los premios y las nominaciones al Oscar que la película <em>Hamnet</em> ha tenido este año (son muchos). Diré, en cambio, que la actuación de los dos protagonistas principales, Jessie Buckley y Paul Mescal, es fabulosa; y que, por el contrario, la actuación del niño que interpreta a Hamnet, el hijo de Shakespeare, no da la talla.</p>



<p>Es un drama histórico cuya veracidad queda en la nebulosa, pues poco se sabe del gran dramaturgo: no se conoce de qué murió su hijo y tampoco hay certezas sobre con quién se casó realmente el gran William. Antes que nada, hay que decir que la película se desarrolla de drama en drama. En la cinta, William Shakespeare es casi una figura secundaria. Ninguno de los personajes está definido por una personalidad compleja o interesante; Shakespeare es más un <em>partenaire</em> que está para servir de soporte a la bailarina principal, Agnes, su esposa, para que ella pueda expresar su propio drama.</p>



<p>Agnes es la protagonista de esta historia. Ella es adivina y yerbatera; se supone que lee la personalidad y el futuro de una persona al tocar su mano. El problema es que la premisa de que posee ese don queda falseada en la trama, ya que no ve lo que se avecina cuando realmente importa: se confundió con la enfermedad de su hija y no se dio cuenta de la de su hijo hasta que fue demasiado tarde.</p>



<p>Pero sigamos con ella: es el alma del bosque que corretea siempre vestida de rojo entre los verdes campos, siempre despeinada y sudando; machaca plantas curativas y es tan “silvestre” que pare en el bosque, contra la tierra húmeda. En el primer parto se retuerce sola en el pantano, enredada en su largo vestido, hasta que nace una niña. En el segundo parto los gritos no cesan: son mellizos. Su segunda hija nace “muerta”, pero finalmente revive entre sus brazos. Hasta ahí llega el personaje de la mujer; no hay más capas ni mayor densidad o complejidad. Es una mujer que ama y es purísima emoción.</p>



<p>En el drama del comienzo, la familia de su consorte la rechaza, pero él la deja embarazada y se casan contra viento y marea. Luego vienen el primer y el segundo parto, con demasiados enfoques de cámara sobre el rostro, la boca abierta en un grito y la expresión agonizante. Cuando han pasado dos tercios de la película, llega por fin el drama final. La hija cae enferma por la peste y, como el guion atrae o repele con su esoterismo, el muchacho de once años se acuesta al lado de su melliza para “llevarse la enfermedad”, para engañar a la Parca, distraerla y lograr que lo tome a él, en un acto de altruismo infantil.</p>



<p>Finalmente, ella viaja a Londres a ver el drama —no la comedia— que su marido ha escrito, y presencia la representación de <em>Hamlet</em>. La cámara, otra vez, se enfoca en sus expresiones, que transitan del rechazo y la ira a la comprensión y al perdón. Es un momento de revelación humana a través del arte sobre lo que significa decir adiós y lo que significa la posibilidad de la resignación. Esta es la gran escena de la película, una buena coreografía, y hay que resaltar que la banda sonora es hermosa; está hecha para hacer llorar hasta a los guaduales. Cuando uno no logra entrar en la historia debido a los clichés, es difícil resonar con ella, pero hay que admitir que la música es un acierto y resulta conmovedora. La película es simple, la trama es predecible y no hay un solo aspecto que sea inusitado; sí, tal vez uno: no hay atisbos de ideas religiosas ni de prácticas religiosas y, en la Inglaterra de esa época, las poblaciones estaban subyugadas al Anglicanismo. Era obligatorio asistir a los servicios y quienes incumplían debían pagar multas severas. En el otro extremo estaban los puritanos, protestantes radicales que pensaban que la Iglesia Anglicana todavía se parecía demasiado a la Iglesia Católica. </p>
]]></content:encoded>
        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126062</guid>
        <pubDate>Sun, 22 Feb 2026 12:50:26 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Sobre Hamnet]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ana Cristina Vélez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿La pizza tuvo la culpa?  (“No se le va a olvidar mi carita nunca, nunca”)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-pizza-tuvo-la-culpa-no-se-le-va-a-olvidar-mi-carita-nunca-nunca/</link>
        <description><![CDATA[<p>En materia de insultos y malos tratos hacia los demás, los colombianos damos sopa y seco, incluso pizza. Después del episodio protagonizado por la señora Liliana, cabe preguntarse: ¿Es hora de que este país vaya con el psiquiatra?  </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Ella es la doctora Liliana. Imagen tomada de redes sociales. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f6418e5eb256e250ff0401e070383c49"><em>&#8220;Me mentó la madre como treinta veces / Y también me dijo otro palabrón / Que no se lo digo por respeto a Dios / (&#8230;) Cuando yo vi estas cosas, yo me quise ir / (&#8230;) Li aguanté de todo con resinación / Me cogió del cuello y me dijo: ¡Güevón! Y me dijo, y me dijo, y me dijo, señor ispector&#8221;.</em> Del poema <a href="https://www.youtube.com/watch?v=faL5hHeGLrM"><em>El gran insulto</em>,</a> recitado por <em>El Indio Rómulo</em>.</p>



<p>Señora sí, dama tal vez no. ¿Con esa boquita comes pizza?</p>



<p>Por los cuentos deambulan criaturas horribles y por la vida real más. </p>



<p>Ni su cara, ni su nombre olvidaremos. De eso puede estar absolutamente segura la doctorísima e impresentable señora Liliana. Ni por un segundo queremos estar en el pellejo de los hijos de esta mujer, ni en los zapatos de su marido. ¡Pobrecillos! Tienen mucho de qué hablar, aparte de decidir quién recoge la próxima pizza. </p>



<p>Todos tenemos derecho a tener un mal día, a levantarnos con el pie izquierdo, a sacar de paseo nuestro verdadero yo; a tener uno de esos días en que deseamos no habernos levantado de la cama, <em>maldinga </em>sea. Pero no tenemos derecho a trapear con la dignidad de otros, a cogerlos de ropa de trabajo, a tratarlos como sirvientes. </p>



<p>¿Recuerdan cuál fue la última vez que ustedes, amables lectores, desearon que la tierra se los tragara, después de pasar vergüenzas?</p>



<p>Mientras escarban en el armario de los episodios bochornosos, les cuento que el consumo de alimentos ultraprocesados (como la pizza industrializada. hecha a partir de ingredientes ultraprocesados), se asocia con un mayor riesgo de problemas de salud mental como&nbsp;depresión y ansiedad; la ciencia ha demostrado que existe una relación directa entre la microbiota intestinal alterada y el cerebro. La combinación de ingredientes poco saludables altera el sistema nervioso central, con un impacto negativo en el estado de ánimo y la cognición de las personas.</p>



<p>“No ocurre lo mismo con la pizza que se prepara a partir de ingredientes naturales, de calidad”, me aclara el profesor Jhon Jairo Bejarano, nutricionista y dietista de la Universidad Nacional.</p>



<p>Bueno, pero no estamos aquí para hacerle un juicio a la pizza, ¡ni más faltaba que paguen justos por pecadores!</p>



<p>Liliana, —perdón, la señora Liliana, o mejor, la doctora Liliana, no sea que se ofenda también conmigo—, representa todo lo que está mal en la sociedad colombiana. El desprecio contra quien está varios estratos por debajo. El clasismo de quien cree que la plata da derecho a <em>pordebajear </em>y humillar al resto.&nbsp;La aporofobia del que cree que los demás son pobres o arrastrados, no seres humanos.</p>



<p>Del señor que aparece en el video —debemos suponer que es el marido de la señora/doctora Liliana—, francamente no sé qué decir. Si admirarlo por quedarse callado y conservar la compostura, si felicitarlo por pretender sin éxito calmar a la señora Liliana o si aplaudirlo por no secundar a la doctora en los improperios contra el domiciliario de las pizzas.</p>



<p>Me pregunto cuánto tiempo pasará para que esta pareja, esta familia, se reponga de la vergüenza nacional, por cuenta de una mujer que se ha comportado como una auténtica energúmena, un ser desquiciado, como si un demonio la hubiera poseído de pronto.</p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-81da2a721d5d516a7a1bbf2f17884da7">Dejamos atrás el clásico <em>“¿Usted no sabe quién soy yo?”</em> y le damos la bienvenida a&nbsp;<strong><em>“Este malparido se va a acordar de mí toda la vida”.</em> (…) <em>“No se le va a olvidar mi carita nunca, nunca”. (…) “Menos mal que no se le va a olvidar nunca mi nombre, nunca se te va a olvidar, malpxxxxx. (…) Porque yo les enseño”.</em></strong></p>



<p>Su actuación, digna de ningún Óscar, configura el desprecio hacia la otra persona, una a la que se le despoja de su dignidad por medio del insulto en plural: <em>“Lárguese que para eso usted es una porquería”. “Lárguese de aquí tal por cual o si no llamo a la policía”.</em></p>



<p>Su odio hacia los pobres: </p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7b08483b1748c3cf8c0cb7020a972519"><strong><em>“Me encanta verlos en la calle trabajando, que se gane la vida como es, tal por cual”.</em> <em>“No hay derecho a que haya gente tan hachepé como este malp…”.</em></strong></h2>



<p>Su clasismo rampante:</p>



<p><em>“Por lo menos nosotros tenemos plata pa´la pizza, pero a él le toca repartirla”. Por eso es que están dos están y por eso es que se ganan estas insultadas”.</em> (&#8230;)</p>



<p><em>Esta gente, gentuza ordinaria ¿qué se cree?, por eso estamos como estamos, unos hampones”. (…)</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-8628dc743339f70c12a2c523a93c267d"><em><strong>“Doctora para usted, hachepé, pa´que lo sepa”.</strong></em></p>



<p>Si se tratara de un extranjero, sería llanamente xenofobia: </p>



<p><em>“Lárguese de aquí que usted ni pertenece a este barrio. Usted es un moticiclista, un empleado, mal empleado”.</em> (…) <em>“Tener que aguantarse uno a un indicieto de estos” (…) “Vaya a donde lo parieron”.</em></p>



<p>Doña Liliana, la doctora, de victimaria pasa a víctima: <em>“Yo no es que me rebaje. Me va a rebajar un motociclsta, putamadre que debe tener”.</em></p>



<p><em>“Porque estoy enferma y soy loca”. (…)</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e9cc132e57d96f3308d6588dabad1913"><em><strong>“Por eso es que no quero ya en la vida nada, porque qué le espera a uno con estos hachepés que hacen con uno lo que les da la gana”.</strong></em></p>



<p>Sin disculparla por boquisucia y atrevida, con más pesar que rabia debemos preguntarnos qué pasaría en la infancia de esta mujer, con qué traumas y dolores está lidiando en el presente para que crea que puede escupir su rabia contra el mundo. Sí, la señora necesita hacerse revisar… y no es la única en este país. </p>



<p>Me gustaría saber cómo define la psiquiatría estas &#8220;ollas humanas a presión&#8221;. Personas como ella se dan como el arroz en el mundo. Seres vemos, humanos no sabemos. ¿Me equivoco si digo que todos conocemos a una persona así, o casi así, en el barrio, en la oficina, quizás en la familia?</p>



<p>Estamos perdiendo los buenos modales, la amabilidad, el don de gentes y los estribos. Porque es fácil pasar de las palabrotas a los hechos fatídicos o lamentables. ¿No les parece que va siendo hora de desempolvar la Urbanidad de Carreño y el Código de Policía? Un castigo social ideal, si lo hubiera, podría ser que la señora se ponga a repartir pizzas durante un mes y nos cuente su experiencia con los clientes. O un curso para el control de la ira y los gritos, algo que nos serviría a todos. </p>



<p>Creo que &#8220;la doctora&#8221; Liliana le debe una disculpa pública al joven domiciliario y otra disculpa a quienes nos vimos obligados a presenciar su desagradable, patético e indigno comportamiento.</p>



<p>El repartidor hizo <a href="https://www.facebook.com/share/v/17sW6EkGMA/">este storytime </a>en redes contando su versión&nbsp;de los hechos. El muchacho, educado y mucho más joven que “la doctora”, nos&nbsp;enseñó, como un auténtico estoico, que podemos mantener la calma y ser capaces de esquivar los insultos, no reaccionando ante aquellos que nos provocan con su grosería y su violencia verbal.</p>



<p>Siento pena por esa mujer. Me consuela saber que no me gusta la pizza.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="El indio Romulo - El gran insulto" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/faL5hHeGLrM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124918</guid>
        <pubDate>Mon, 19 Jan 2026 13:31:16 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/19081502/ZETA-ZETA-DOCTORA-LILIANA-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿La pizza tuvo la culpa?  (“No se le va a olvidar mi carita nunca, nunca”)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>María rompió fuente (Cuento de Navidad con tres finales)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/maria-rompio-fuente-cuento-de-navidad-con-tres-finales/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Se imaginan reescribir la historia de la Navidad para adaptarla a nuestro tiempo? De antemano pido perdón por esta herejía. El tercer final lo pone el lector.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imágenes creadas con inteligencia artificial. </em></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-331ed5ba5b2e9aba82a6906d83ab9f9a"><em><strong>Aclaración necesaria: </strong>Me causó curiosidad que ningún Evangelio haya sido escrito por una mujer. Lo que sabemos sobre la vida y obra de Jesús lo sabemos principalmente por cuatro hombres: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Así que el siguiente es el evangelio según María&#8230; una chica del barrio.</em></p>



<p>En la ecografía se pudo ver hasta las necesidades que la criaturita iba a pasar, pero en la imagen todavía no se asomaba el sexo.</p>



<p>Ese 24 de diciembre cayó en miércoles y José llevaba tres días bebiendo en el billar; le habían ido con el cuento de que María tenía amoríos con un tal Gabriel. </p>



<p>La mujer se sentía íngrima en su casa. Le marcó al celular pero José lo tenía en modo avión. Pensó que su prima&nbsp;Isabel podría ayudarle, pero nadie contestó. Le envió un mensaje por <em>guasap</em> pero aquella la dejó en visto. Luego recordó que también Isabel estaba a punto de parir. &nbsp;</p>



<p>Los reyes magos llegaron adelantados, pues sabían que María estaba pasando <em>las duras y las maduras</em> con un esposo borrachín, <em>malmarido</em> e irresponsable.</p>



<p>—<em>Métale una demanda por alimentos para que escarmiente</em> —le había aconsejado la prima. Desde esa vez, José e Isabel no se pueden ver ni en pintura, y aprovechan cada Navidad para sacarse los trapitos al sol. </p>



<p>Las ganancias que dejaba la carpintería, José se las bebía con sus compinches. Cada fin de semana es la misma vaina: <em>beben y beben y vuelven a beber. </em></p>



<p>Así que el bueno de Melchor llegó con leche de tarro, Gaspar con pañales desechables y Baltasar con ropita anti alergénica y cremitas para evitar quemaduras en la colita del bebé. El oro se lo robaron unos fleteros enviados por el Clan del Golfo. La mirra y el incienso no, porque eran de escaso valor.  </p>



<p>En el <em>baby shower </em>acordaron que si era niña el nombre lo pondría José y si era niño el nombre lo pondría María. Sin embargo, ella quería una niña <em>“porque las niñas son más juiciosas”</em>, decía; en cambio <em>&#8220;a los niños les gusta más la calle que la comida&#8221;</em>, y se imaginaba al <em>mocosito </em>parchando con los de la cuadra y metiéndose en problemas.&nbsp;</p>



<p>Después de dos días de dolores intermitentes, María rompió fuente. La atendió una partera. La criatura nació prematura. Llegó de siete meses faltando cinco pa´las doce.</p>



<p>Para sorpresa de todos, menos para el autor de este cuento, era una niña rozagante y vivaracha, a quien le pusieron el nombre de las cantantes de moda: Karol Shakira.&nbsp;María se tomó una <em>selfie</em>, se la envió a su prima Isa y después la posteó en Instagram.</p>



<p>—María, los pastores vienen&nbsp;a adorar al niño —le dijo <em>la señora de por días</em> que estaba encargada de cuidarle la dieta.</p>



<p>—Dígales que es niña y que se devuelvan por donde vinieron, porque no hay ni agua de panela para ofrecerles.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>En esas, por fin apareció José con la <em>rasca </em>viva. Traía bajo el brazo medio pollo asado y los bolsillos pelados.&nbsp;</p>



<p>María lo observó con rabia y cuando se hubo calmado le suplicó por enésima vez que fuera a Alcohólicos Anónimos.  </p>



<p>La mamá se lo había advertido a María: <em>&#8220;No te cases con ese muerto de hambre&#8221;. </em>Pero ella de boba no hizo caso.<em> &#8220;Se encaprichó con el tonto hermoso ese&#8221;. </em></p>



<p> —Chepe, las lenguas viperinas del barrio andan murmurando: que la niña no se parece a usted, que lo obligaron a casarse conmigo, que yo no era virgen, que esto y que lo otro. ¡Pa´mi que usted tiene otra!</p>



<p>José, que no estaba para sermones a las 3:00 de la mañana, vomitó en medio de la sala, tumbó <em>el Moisés </em>y después de un eructo se quedó dormido en cualquier parte.</p>



<p><strong>FINAL 1:</strong> Con el temblor de tierra, María despertó de una terrible pesadilla; aliviada acarició su vientre plano, pues recordó que era estéril, soltera y casta. A las 6:00 a.m. en punto salió para el gym. Ese día trabajaría glúteos.</p>



<p><strong>FINAL 2</strong>: Cuando María despertó de su pesadilla, el arcángel San Gabriel todavía estaba allí. &nbsp;</p>



<p><strong>FINAL 3: </strong>(El que proponga el amable lector)</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="585" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22210736/ZETA-CUENTO-DE-NAVIDAD-2025-DOS-1024x585.jpg" alt="" class="wp-image-123858" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22210736/ZETA-CUENTO-DE-NAVIDAD-2025-DOS-1024x585.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22210736/ZETA-CUENTO-DE-NAVIDAD-2025-DOS-300x171.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22210736/ZETA-CUENTO-DE-NAVIDAD-2025-DOS-768x439.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22210736/ZETA-CUENTO-DE-NAVIDAD-2025-DOS.jpg 1344w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imágenes creadas con inteligencia artificial. </em></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123853</guid>
        <pubDate>Wed, 24 Dec 2025 12:30:58 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[María rompió fuente (Cuento de Navidad con tres finales)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Filosofía y vejez: “cuando uno está viejo ya no lo emplean ni para botar mierda”.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/filosofia-y-vejez-cuando-uno-esta-viejo-ya-no-lo-emplean-ni-para-botar-mierda/</link>
        <description><![CDATA[<p>Inspirándonos en el libro &#8220;El tiempo que queda. Sobre envejecer en el fin del mundo&#8221; (Ariel, 2025) de Laura Quintana, presento este corto texto sobre vejez y filosofía, recordando a María Cenobia Varela, una campesina tolimense cuidadora, llena de sabiduría práctica para la vida. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><em>A María Cenobia Varela (1929-2019).</em> </p>



<p>Ella era María Cenobia Varela, mi abuela, una mujer campesina, con sus décadas a cuestas, con sus múltiples experiencias, que crió y <em>cuidó</em> a hijos e hijas, a nietos, propios y extraños, que en la finca campesina se levantaba a las 5 a.m., o más temprano, que molía el maíz y hacía y asaba las arepas en el fogón de leña, que cocinaba el caldo con papas y el chocolate, que limpiaba la casa, cocía el almuerzo, la comida, que calentaba el café de la noche, y que se iba, al final del día, cansada, a dormir a las 9 p.m, sin antes darnos dulces o persignarnos. Mi abuela que no tenía muchos horizontes, que no se proyectaba tanto en el futuro, sino que vivía el día a día, en el tedioso presente, en sus tareas y faenas repetitivas…como el minutero del reloj. Mi abuela que se levantaba y se acostaba todos los días haciendo lo mismo, pero en función de la reproducción de la vida y la rutina de muchos otros…mi abuela que no tuvo ambiciones propias, sino que hacía todo en función de los demás, de sus hijos, hijas, esposo, nietos, trabajadores, jornaleros, animales domésticos.</p>



<p>&nbsp;Recordé todo eso tras la lectura del bello libro “El tiempo que queda. Sobre envejecer en el fin del mundo” de la filósofa colombiana Laura Quintana. En este libro Laura trata con profundidad y aristas las vicisitudes de la vejez, sus achaques, sus soledades y desgracias, pero también sus potencias y aperturas. Porque la vejez no es solo una carga, es un tiempo compuesto, acumulado, con muchas posibilidades, relacionamientos y afectos nuevos; la vejez también puede ser la suma de una juventud acumulada, de las pérdidas y las ganancias que nos han dejado muchas lecciones y aprendizajes a través del tiempo. La vejez es la valiosa experiencia escrita en el cuerpo, en nuestros rostros, en nuestro propio tiempo… en el periplo del vivir y el existir: la vejez es el peso del tiempo en nuestra propia historia, corporal y concreta.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="566" height="690" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16080019/laura.webp" alt="" class="wp-image-122469" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16080019/laura.webp 566w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16080019/laura-246x300.webp 246w" sizes="auto, (max-width: 566px) 100vw, 566px" /></figure>



<p>Las reflexiones sobre la vejez que hace Laura Quintana, pero también la filósofa francesa Simone de Beauvoir, donde hablan sobre el trato social a la vejez, el desgaste y el declive del cuerpo del anciano, del viejo, entre otros temas, me hicieron recordar una frase de mi abuela María Cenobia: “Cuando uno está viejo ya no lo emplean ni para botar mierda”. Sé, por lo que he indagado, que esta frase se usa (eso que llaman <em>pragmática del lenguaje</em>) en muchas regiones del país. Decidí, entonces, averiguar cómo la misma había llegado al <em>habla</em> de mi abuela, cómo empezó a ser parte de su experiencia, de sus dichos, de su lenguaje coloquial diario, habitual. El camino fue mi madre, Nelly, la misma que guarda en su memoria todos esos recuerdos, esos hechos y muchas anécdotas. Le pregunté: “madre, ¿sabe de donde proviene esa frase?” Su respuesta fue inmediata. Sabía exactamente cuándo y cómo la frase había sido pronunciada, cómo había llegado a los labios de mi abuela. &nbsp;</p>



<p>La historia se remonta al 13 de noviembre de 1985. Ese año, como es bien sabido, el nevado del Ruiz explotó, creó una avalancha que arrasó con un pueblo llamado Armero, en el Tolima. Allí vivía una tía segunda mía, la tía María, otra de esas “ancestras” de las que habla Quintana en su libro. Mi tía, como muchos de los damnificados de la época, terminó en el barrio <em>Santa librada</em> en el sur de Bogotá. Allá fueron arrojados después que la avalancha de lodo, cenizas, piedras y escombros destruyeran al pueblo. Los ríos Lagunilla y Recio desarraigaron a muchos de los sobrevivientes, los cuales se esparcieron por muchas partes distintas del país. Mi tía, como muchos otros, terminaron en lugares extraños, alejados de su pueblo, Armero, borrado por la catástrofe natural. En el sur de esa monstruosa ciudad mi tía y muchas familias del Tolima tuvieron que iniciar sus vidas de nuevo, como si nunca hubieran pertenecido a algún lugar. Ese desarraigo aún lo cargan en sus memorias, como hemos visto en los noticieros estos días, pues fueron desanclados de su espacio vital. </p>



<p>En esas peripecias, mi tía María, acosada por la ciudad, por las exigencias de supervivencia, con la necesidad inscrita en su cuerpo, instó a su marido, a Don Domingo, a conseguir trabajo. Se dirigió a una tienda, presentó a su esposo, y pidió trabajo a su nombre. Se lo pidió a un tendero que al ver a Don Domingo, un señor de sesenta años, aporreado por el tiempo, le dijo con franqueza a mi tía: “cuando uno está viejo ya no lo emplean ni para botar mierda”… “Póngalo a barrer la casa”.&nbsp; No sé qué pensó mi tía María frente a la respuesta del tendero, pero es claro que entendió el mensaje: su esposo estaba muy viejo, ya no servía para nada. Pero la respuesta del tendero contiene algo más, pues pone de presente cómo en nuestras sociedades las labores domésticas, “barrer la casa”, son despreciadas y subvaloradas. Esta postura frente a las labores de la casa, del cuidado, el cual es, como dice Laura, “relacional y generativo”, no advierte que sin ellos sería imposible la reproducción de la vida y del sistema social mismo. Feministas como Silvia Federici, consciente de que las mujeres han sido fábrica de cuerpos para la explotación capitalista, han puesto de presente que <em>el capitalismo mismo no sería posible sin el trabajo doméstico no pago de las mujeres</em>. Los cuidados de las mujeres en las casas, material, afectivo, son el subsuelo sobre el cual existe y se reproduce el sistema social mismo.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Mi tía María le contó la experiencia a mi abuela María Cenobia, supongo que con un poco de vergüenza; luego, la escuchó mi madre y no sé cuántos más. Así llegó hasta mí, a estas páginas. Estoy seguro que varios, entre mis ocho hermanos, también la han escuchado. La frase está ahí, como un clavo en la memoria. Hoy esa frase me hace pensar en muchas cosas que trata Laura en su libro, y que me han inquietado a mí también: ¿por qué existe esa representación meramente negativa de la vejez? ¿Por qué valoramos tan poco a nuestros mayores? ¿Por qué empiezan a ser, tras cierta edad, considerados como cargas para la familia, pero también para el Estado y sus sistemas de seguridad social, salud, pensiones, etc.? En realidad, la frase dice mucho. Pone de presente que a cierta edad dejamos de ser productivos para el sistema, que ya no aportamos y que no podemos trabajar o, de hacerlo, rendimos menos. Al interior del capitalismo todo aquello que no produce se queda al margen de la historia, es barrido por los imperativos de la rapidez, el rendimiento, la eficiencia y la ganancia. El anciano no solo queda al margen del mundo laboral, sino que, en muchos casos, queda condenado a la precariedad y hasta a la indigencia. Los ancianos habitantes de las calles, por ejemplo, parecen lanzados a sus últimas soledades en condiciones indignas…como si su vida no hubiera valido nada. Es <em>la soledad de los moribundos</em> de la que habló Norbert Elías. Más, aun, las transformaciones en la familia como institución y el desmonte cada vez mayor de los servicios sociales del Estado auguran un futuro no muy prometedor para la vejez al interior del capitalismo.</p>



<p>Ahora, la apreciación negativa de la vejez tiene su explicación en el sistema de valores actuales. Es lo que Quintana llama el “imperativo de la juventud”, propio de un mundo donde, como decía ya Eric Hobsbawn, la vida empieza en declive a partir de los treinta años. Bajo este imperativo: “hay que demostrarse joven y luchar por serlo (o parecerlo) para integrarse a la sociedad: para tener más y mejores opciones en el mercado laboral […] para estar a la vanguardia- o al menos al tanto- de las transformaciones técnicas, <em>para ser aceptado y deseado, para disfrutar la multitud de ‘experiencias’ que se pueden consumir y postear”. </em>Por eso se impone un “culto a lo joven de la mano con un rechazo del cuerpo viejo, asumido como feo, improductivo e incluso odiable”.</p>



<p>Si hoy, gracias a la sociedad velocífera del rendimiento, donde el sujeto es una especie de hámster en su jaula dando vueltas, reiniciando una y otra vez sus rutinas llenas de ansiedad, donde el individuo parece un esquizofrénico, frenético, que no puede permanecer en calma, la percepción social sobre el declive productivo se ha reducido a los cuarenta años de vida útil, en los próximos años los parias sociales, sin protección, serán multitud. El <em>imperativo de la juventud</em> no solo desvaloriza al viejo, sino que distorsiona la autopercepción del individuo creando auto-odio y autodesprecio. La lucha por la viralidad en las redes, la persecución de los <em>likes</em>, el mostrarse exitoso a toda hora y no parecer un fracasado, aumentan ese desprecio por la vejez, por el tiempo vivido y acumulado en el cuerpo. Pero despreciar nuestra edad, nuestro tiempo, es renegar de la vida, de las experiencias, de los entramados que nos constituyen, de nuestras relaciones con otros; es renegar de los fracasos y de las glorias de los que tanto hemos aprendido; es simplificar la vida, intentar matar inútilmente el pasado que nos ha traído hasta este presente. Y, ante todo, es una negación de la realidad, es un anti-realismo negacionista. “Nada de lo real debe ser humillado” decía María Zambrano, y el que niega la vejez, niega una realidad. Niega, también, la verdad de Perogrullo de que “el tiempo no deja en paz a nadie” y de que es inútil luchar contra lo inevitable, pues, como digo en otro lado, “la vejez es siempre una realidad en marcha”, por eso mismo tenemos que acoger “la vejez que seremos”. Sobre este negacionismo dice Quintana: “este rechazo muestra un odio a quien se ha sido y a quien se puede ser. Bajo su influjo, es como si desprendiéramos a la vida de la forma que ha ido adquiriendo, en medio de las alteraciones que la van configurando”. Diríamos que negar nuestra vejez es renegar de sí mismo.</p>



<p>No podemos asumir un optimismo idílico sobre la vejez como hace Cicerón, creyendo que nos acerca a la muerte con la cual “el alma parte a mejores destinos”, pero tampoco podemos asumir esa visión negativa y pesimista que expone Norberto Bobbio en su libro <em>De senectute. </em>En este texto, que tiene el mismo título que el de Cicerón, nos dice que al estar muy viejos: “Al visitar los lugares de la memoria se agolpan a tu alrededor los muertos, cuya tropa resulta más numerosa cada año”. No. Hay muchas maneras de vivir la vejez, que van desde la indiferencia, el que cuida del mundo y cuida de sí para estar lo mejor posible, el que la vive con resignación, el que vive ya como exiliado de este mundo, hasta el que la padece con desesperación debido a una enfermedad horrible, de esas que pueden llegar con la vejez.</p>



<p>De lo que se trata, al estar viejo, es de <em>acoger</em> la vejez, la experiencia, el tiempo y su realidad (aceptar la <em>facticidad</em> y la <em>materialidad del tiempo</em>, dice Quintana); se trata de vivir lo mejor posible, con los vínculos sostenedores activados, en compañías, con pequeñas alegrías y reencuentros, con ocupaciones simples al alcance de nuestro vigor y fortalezas; se trata de mantenerle o buscarle un sentido al tiempo que falta aprovechando las aperturas y nuevas posibilidades que cada relación que tejemos, que cada vinculo nuevo que creamos, que cada acción que emprendemos, genera, pues un acto despliega siempre rutas imprevistas. Se trata de que podamos seguir siendo humanos, dignos, como lo dice Simone de Beauvoir. Todo esto puede ocurrir ojalá en sociedades que cuenten con <em>marcos robustos de protección social</em> donde los viejos no quedan al margen de la poca historia que les queda.</p>



<p>Creo que mi abuela, María Cenobia, vivió feliz su larga vejez. En medio de los trabajos y los días parecía estarlo. No padeció necesidades materiales y se entretenía en sus rutinas, disfrutaba también de la visita de sus nietos y sus nietas, sus hijos, y vecinos. Pues recuerdo que años atrás, aún en vida de mi abuelo, su casa era como las de los Buendía de <em>Cien años de soledad. </em>No pasaban cosas fantásticas o mágicas, pero allí quien llegaba era bien recibido, era bien acogido. Había comida para todos y mi abuela nunca mostró una pizca de infelicidad. Era amable y dura con sus afectos, pero pródiga en lo importante, en todo aquello que fuera sostener y reproducir la vida de los cercanos. Murió surcando los noventa años, de un cáncer, pero se mantuvo con valentía, siendo fuerte, hasta donde pudo. Ella es, por eso, para todos nosotros, una matriarca, una “ancestra”, <em>una que caminó primero que uno por esta vida</em> y que nos brindó sus enseñanzas, afectos y cuidados. &nbsp;</p>



<p><strong>Referencias</strong></p>



<p>Beauvoir, Simone. <em>La vejez. </em>Bogotá, Penguin Random House Grupo editorial, 2021.</p>



<p>Bobbio, Norberto. <em>De senectute. </em>Madrid, Taurus, 1997.</p>



<p>Cicerón, Marco Tulio. <em>La ancianidad [De senectute]. </em>Santiago, LOM editores, 2017.</p>



<p>Elías, Norbert. <em>La soledad de los moribundos. </em>México, Fondo de Cultura Económica, 2009.</p>



<p>Federici, Silvia. <em>La inacabada revolución feminista. Mujeres, reproducción social y lucha por lo común. </em>Bogotá, Desde abajo, 2014.</p>



<p>Pachón, Damián. <em>La vida, la vejez y la muerte. </em>Bogotá, Desde abajo, 2024.</p>



<p>Quintana, Laura. <em>El tiempo que queda. Sobre envejecer en el fin del mundo. </em>Bogotá, Ariel, 2025.</p>



<p>Zambrano, María. <em>Claros del bosque. </em>Barcelona, Seix Barral, 1977.</p>



<p>Zambrano, María. <em>Las palabras del regreso. </em>Madrid, Cátedra, 2019.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122462</guid>
        <pubDate>Sun, 16 Nov 2025 13:10:16 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Filosofía y vejez: “cuando uno está viejo ya no lo emplean ni para botar mierda”.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Un VERSUS de PRESENTADORAS… by MAR</title>
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        <description><![CDATA[<p>Y en medio de los casi FINDE AÑO con vista a las NOVENAS de las NATILLAS con los BUÑUELOS de las NAVIDADES y el descorche tipo F-1 del año NUEVO aparece MAR quien con su pluma FRESCA, DESCOMPLICADA nos trae su aporte de FINAL FELIZ &nbsp;y sin RROLLETES &nbsp;en esta mirada a la que dió [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Y en medio de los casi FINDE AÑO con vista a las NOVENAS de las NATILLAS con los BUÑUELOS de las NAVIDADES y el descorche tipo F-1 del año NUEVO aparece MAR quien con su pluma FRESCA, DESCOMPLICADA nos trae su aporte de FINAL FELIZ &nbsp;y sin RROLLETES &nbsp;en esta mirada a la que dió en llamar..:</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="968" height="250" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/23010408/IMG_1158.jpeg" alt="" class="wp-image-119544" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/23010408/IMG_1158.jpeg 968w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/23010408/IMG_1158-300x77.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/23010408/IMG_1158-768x198.jpeg 768w" sizes="auto, (max-width: 968px) 100vw, 968px" /></figure>



<p class="has-text-align-center"><strong>“Un VERSUS de PRESENTADORAS</strong></p>



<p><strong>Mientras en COLOMBIA la mejor cocina de todo el mundo ya tiene a su TOP 10, los ARGENTINOS empiezan su concurso ya teniendo sus primeros 5 episodios y sus primer eliminado.</strong><br><strong>Y es que aunque sean la misma serie, el mismo concurso y el mismo reality todo es COMPLETAMENTE diferente…</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="440" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01055544/IMG_5383-1-1024x440.jpeg" alt="" class="wp-image-121940" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01055544/IMG_5383-1-1024x440.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01055544/IMG_5383-1-300x129.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01055544/IMG_5383-1-768x330.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01055544/IMG_5383-1.jpeg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>Mientras nosotros tenemos el encanto de CLAUDIA BAHAMÓN con su carisma y su ángel que te hace siempre sonreír y sentir en casa, en masterchef argentina tienen a WANDA NARA que en lo personal actualmente tiene más prontuario de cualquier cosa menos carismática y divertida y si lo comparas con Santiago del Moro ex conductor que para mí era un HIT es un menos para la versión argentina porque encima ella no sabe nada de cocina y tampoco está muy al tanto de los participantes haciendo preguntas o chistes bastante huecos que no aportan nada bueno al programa, aunque algo que si esta muy chistoso ( MAS POR PARTE DE LA PRODUCCIÓN QUE POR DECISIÓN DE ELLA ) fue haber puesto a su ex marido MAXI LOPEZ que por lo menos entre las INDIRECTAS que le tira ella a él y ver cómo el se queda impactado de las cosas que le dice, y contestando de manera muy graciosa.</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="757" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01060626/IMG_5384-1-1024x757.jpeg" alt="" class="wp-image-121954" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01060626/IMG_5384-1-1024x757.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01060626/IMG_5384-1-300x222.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01060626/IMG_5384-1-768x568.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01060626/IMG_5384-1.jpeg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="446" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01060637/IMG_5385-1-1024x446.jpeg" alt="" class="wp-image-121955" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01060637/IMG_5385-1-1024x446.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01060637/IMG_5385-1-300x131.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01060637/IMG_5385-1-768x334.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01060637/IMG_5385-1.jpeg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>Volviendo a COLOMBIA y a CLAUDIA ella siempre llega hace chistes y bromas con los participantes, con los jurados juega de un lado y juega del otro y va apoyando a cada uno de los cocineros con los consejos que ella sabe que a los chefs les pueden gustar o que ha logrado aprender en los 10 años que lleva trabajando en masterchef, en cuanto a emplatados o probar y decirle que tal le parece, si le falta algo o está rico o el simple hecho de dar esas palabras de aliento y no animar a los participantes a seguir jugándosela hasta la final.</strong></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Claudia Bahamón escribió carta para chefs Nicolás y Rausch | TEMP. 07 | MASTERCHEF CELEBRITY CO" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/o1-kvAA9VnI?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p><strong>Pero WANDA también tiene sus cosas buenas la verdad es que el hecho de cuando ella ve a alguien sensible o mal le da un abrazo tiene un feeling especial dentro del programa ( al menos ) para detectar esa sensibilidad de quien necesita una contención así sea pequeña y más en esos momentos de estrés de no conocer cómo es el programa de manera interna, de la presión que se siente estar ahí o de los recuerdos que invaden a los concursantes al momento de cocinar para alguien y de una u otra manera eso lo transmite ella por la televisión y hace que uno también pueda empatizar con ella y con los concursantes, también tiene algo y es que la manera en la que la llama Ian Lucas de la jefa tipo directora de colegio y que ella se lo tome con un humor muy bueno es genial hace que no se vea tan estructurada, como que aún no llega al mood de Santiago pero se ve que le hecha muchas GANAS.</strong></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="La reacción de Wanda Nara a un comentario de Andy Chango - Masterchef Celebrity" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/fOcl3_xyDXg?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p><strong>Y algo que tanto WANDA como CLAUDIA tienen en común es lo hermosas que las visten, son esas mujeres que salen con unos looks impresionantes, mientras CLAUDIA por algo un poco más COlORIDO que se ve que involucra mucho lo que es COLOMBIA y su flora y fauna y la personalidad tan diversa del país y también con la personalidad tan LLAMATIVA Y VIBRANTE DE ELLA, mientras que por el lado de WANDA siempre con un look más IMPOLUTO, CON BRILLOS Y MUCHO DORADO, BLANCO Y NEGRO que reprentan mucho lo que es ARGENTINA como país, como cultura llena de cosas brillantes, y ella como MODELO.</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="586" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01061159/IMG_5386-1-586x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-121956" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01061159/IMG_5386-1-586x1024.jpeg 586w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01061159/IMG_5386-1-172x300.jpeg 172w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01061159/IMG_5386-1.jpeg 732w" sizes="auto, (max-width: 586px) 100vw, 586px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="590" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01061227/IMG_5387-1-590x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-121957" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01061227/IMG_5387-1-590x1024.jpeg 590w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01061227/IMG_5387-1-173x300.jpeg 173w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01061227/IMG_5387-1.jpeg 737w" sizes="auto, (max-width: 590px) 100vw, 590px" /></figure>



<p><strong>En lo personal este versus lo gana CLAUDIA pero WANDA va por muy buen camino solo que tal vez para el programa del año que viene puede tratar de informarse más al menos de los concursantes para decir cosas un poco más acertadas y también dejar un poco su vida personal por fuera del programa ( el reality no es para eso )</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="598" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01061509/IMG_5388-1-598x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-121958" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01061509/IMG_5388-1-598x1024.jpeg 598w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01061509/IMG_5388-1-175x300.jpeg 175w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01061509/IMG_5388-1.jpeg 747w" sizes="auto, (max-width: 598px) 100vw, 598px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="522" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01061542/IMG_5389-1-522x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-121959" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01061542/IMG_5389-1-522x1024.jpeg 522w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01061542/IMG_5389-1-153x300.jpeg 153w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01061542/IMG_5389-1.jpeg 652w" sizes="auto, (max-width: 522px) 100vw, 522px" /></figure>



<p><strong>Después les contaré mi opinión sobre el programa en general, por ahora díganme quien creen que gane en colombia y quien en argentina ( YO YA TENGO MIS FAVORITOS)</strong></p>



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<p><strong>Y no se olvide de seguirnos en el…</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="575" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01062557/IMG_5392-575x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-121963" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01062557/IMG_5392-575x1024.jpeg 575w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01062557/IMG_5392-169x300.jpeg 169w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01062557/IMG_5392-768x1367.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01062557/IMG_5392-863x1536.jpeg 863w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/01062557/IMG_5392.jpeg 899w" sizes="auto, (max-width: 575px) 100vw, 575px" /></figure>



<p><strong>CONTINUARÁ</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/imgres-6-300x168.jpg" alt="" class="wp-image-73936" style="width:538px;height:auto" /></figure>



<p><strong>CON JABÓN…! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>
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        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121937</guid>
        <pubDate>Sat, 01 Nov 2025 11:27:52 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Bogotá huele a “bareta”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/bogota-huele-a-bareta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Lo admito: Estos días he probado cosas raras… en contra de mi voluntad. Fíjese usted por dónde camina si vive o viene a Bogotá. En la música y en la literatura también hay olor a marihuana. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-b3846cb098dacf316e0b136149608cfd"><strong><em>“Tú enrúmbate y después derrúmbate”:</em> </strong>Andrés Caicedo, escritor colombiano (1951-1977), en su novela <strong><em>¡Qué viva la música!</em></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-e97129cf1dad18b62056fd0c836cabbe"><strong><em>&nbsp;</em></strong><em>“Víctor le dice que nada de sexo, él lo que busca es maconha, la mina asiente, dice que la espere, 10 minutos, el olor a peligro y suciedad es potente, un largo tiempo para estar en esa subsidiaria del averno (…) llega con el encargo, 8000 pesos trocados por 200 gramos de marihuana armados en cigarros, vaya a saber su origen”:</em> <strong><em>Sanadius</em>,</strong> novela de Stiv Vélez, escritor bogotano.</p>



<p>Bogotá era una fiesta. Lo sigue siendo para muchos. Pero a las cosas que te tentaron de joven, ya no hay para qué hacerles caso de viejo.</p>



<p>Lo más cerca que estuve de la <em>bareta</em> fue la serie “Baretta” de los años 70s, que vimos por televisión en los 80s, con el magnífico Robert Blake, el detective que a veces se disfrazaba de mujer para atrapar a los malos y en la vida real fue absuelto por el asesinato de su esposa. </p>



<p>—¿Has probado la marihuana? —me preguntaron una vez, y otra vez y otra vez. Y las tres veces dije la verdad.</p>



<p>Estar vivo es la única verdad comprobable. Sobre todo lo demás, no estoy seguro de nada. La verdad es lo real; por ejemplo, ver gente fumándose sus porros en la calle, y en la Bogotá moderna es cada vez más frecuente. Tengo la impresión de que celebran algo. Puede que sí, puede que no, aunque estar vivo debería ser motivo de celebración siempre. Para mí lo es. Estar vivo es la primera cosa importante que me pasa cada día. Pero no necesito sustancias psicoactivas para celebrarlo.</p>



<p>No, no he fumado marihuana, ni una sola vez, más si la he visto, pero de reojo y de lejitos, que es como se deben ver ciertas cosas antes de que se te metan en el alma y se amañen. Es que la droga, poquita o mucha, se mete hasta con el nido de la perra. Un amigo fue muchas veces al <em>Bronx</em> a pagar las deudas de su hermano para que lo dejaran salir de aquel inframundo. Se lo llevaba para su casa y al día siguiente desaparecían su hermano y sus tenis de marca. La historia se repetía: desaparecían su hermano y los pantalones más nuevos. La historia se repitió durante cinco años, lo único que cambiaba era el objeto robado para alimentar su adicción al bazuco.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-a2988007869aa5c975a5bdb09ec46566"><em>“El murmullo de las calles se me escapaba definitivamente por entre el pliegue diminuto de los dedos y de la risa. Mierda. El ruido de la calle, el olor de la calle, el perfume del mundo se estaba diluyendo vertiginosamente en el reflejo de la lluvia y entonces le dije a la enfermera que siempre había querido una muerte así, con violencia, con whisky en mitad de los sesos, una muerte nocturna y en una ambulancia con una enfermera que me dijera que pasáramos la noche juntos”: </em>Fragmento de la novela<strong> <em>Opio en las nubes</em>, </strong>del colombiano Rafael Chaparro (1963-1995).</p>



<p>La <em>bareta</em> es otra cosa, según entiendo. Una adicción que tiene nombre de mujer. La llaman <em>Bareta</em>, <em>Maconha (macoña, en Brasil); Macumba, Maripepa Mariana, Doña Juana, Mary Poppins</em>. <em>“Voy a hablar con María”, “Me voy a ver con Juana”, “Quiero danzar&nbsp;con Mary Jane”, “Voy a tocar marimba”.</em></p>



<p>“Tiene nombre de mujer, porque la que produce el efecto sicotrópicos es la parte femenina de la planta, la maestra, la canalizadora…”, me dice el escritor Stiv Vélez, quien no olvida la experiencia más terrible en uno de esos “viajes”:</p>



<p>—<em>“Me puso demasiado analítico, quizás porque los sentidos se agudizan en cierta medida, y recordé momentos duros del pasado, fue terrible&#8230;”.</em></p>



<p>Su nombre también está en la música y en la literatura, me cuenta Stiv, cuyas novelas recrean la Bogotá de los bajos fondos que pocos conocen. Hay canciones que hablan del respeto o conexión o de situaciones que pasan con la hierba, como Sweet leaf, de Black Sabbath; Mary Jane, de Rick James; Pass de marijana, de Mystic Roots, Tiempo pa matar, de Willie Colón…”.</p>



<p>Yo confieso ante ustedes que no he probado la marihuana, ni nada que se le parezca, pero siento que la probé ayer durante el <em>Septimazo</em>.</p>



<p>Desde mi casa, abordo el bus F51 y desembarco en la Estación de Transmilenio de la Calle 19 de Bogotá. Me dirijo a la calle de las librerías de segunda mano yendo en busca de una novela de Mario Vargas Llosa. La quiero dar una oportunidad al escritor peruano, recién fallecido. Hojeo “Conversación en La Catedral”: en las primeras hojas leo esto: <em>“Ninguna otra novela me ha dado tanto trabajo; por eso, si tuviera que salvar del fuego una sola de las que he escrito, salvaría ésta”.</em> Me convenció, regateo hasta transar en veinte mil pesitos, la estoy leyendo. &nbsp;</p>



<p>Amo el centro de Bogotá y no le temo. Desde la carrera 8ª octava con calle 16, voy hacia la carrera Séptima, y dese allí camino varias cuadras hasta la Biblioteca Nacional de Colombia.</p>



<p>Sí, Bogotá huele a <em>bareta</em>, en sus parques y en sus esquinas. Huele a <em>bareta</em> y en ciertas calles, en ciertas paredes, también el olor a orina humana impregna el aire, a la brava. No sé qué es peor, pero estoy seguro de que hay olores peores que la <em>bareta</em> y esos orines sancochados al sol de la tarde.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-745c3a16f0761195ff84e3db7572651e"><em>“La marihuana es la nueva forma de hacerse rico (…) se calcula que veinte millones de norteamericanos están consumiendo esa hierba en este momento”:</em> <strong><em>La mala hierba</em></strong>, novela de Juan Gossain, refiriéndose al año 1971. Para 1980, agrega el pie de página, 70 millones era el número de consumidores.&nbsp;</p>



<p>Hay lugares emblemáticos de Bogotá donde huele más a <em>bareta</em>: Parque de los Hippies, alrededores del Museo Nacional, Parkway, Parque de la Independencia, Parque de los Periodistas, Parque Santander y Chorro de Quevedo. Dicen que en el sector de Teusaquillo hay una galería-bar, muy apetecida por los extranjeros, donde van a consumir <em>maconha</em> y venden productos derivados del cannabis, como la cerveza <em>cannábica</em>. Conozco amigos que usan gotitas de un derivado del cannabis para conciliar el sueño; existe amplía literatura sobre sus beneficios medicinales y científicos.</p>



<figure class="wp-block-table"><table class="has-fixed-layout"><tbody><tr><td></td></tr></tbody></table></figure>



<p>Mientras camino, me topo con una traba fugaz, inofensiva,&nbsp;en contra de mi voluntad, claro.&nbsp; No me debería preocupar lo que los demás hagan con sus vidas, pero me pregunto por qué lo hacen. ¿No ven que hay niños en la calle?</p>



<p>—¿A qué huele, mami?</p>



<p>Los padres, metidos en la grande, sin saber qué responder, responden lo de siempre: “No pregunte, mijo”, se escurre uno por la tangente.</p>



<p>Sobre el consumo de marihuana o de cualquier otra sustancia psicoactiva, Augusto Pérez, director de la Corporación Nuevos Rumbos, que lidera programas de prevención contra la drogadicción y el alcoholismo, recuerda que “los derechos de los niños están por encima de los derechos de los adultos, y eso aparece en la Constitución”.  </p>



<p>El experto agrega que “si bien no se puede castigar a nadie por consumir sustancias psicoactivas, desde 1994 existen normas que prohíben hacerlo en sitios públicos, pero no se cumplen”. Como solución propone que los alcaldes reglamenten el consumo, de modo que se prohíba durante el día pero se permita en horas de la noche, “entre las 8:00 p.m. y las 6:00 a.m. para no interferir con la vida de las familias y especialmente la de los niños”. Un proyecto de acuerdo que hace trámite en el Concejo de Bogotá aboga por la prohibición total. Según el <a href="https://www.minjusticia.gov.co/Sala-de-prensa/Paginas/En-promedio-colombianos-inician-consumo-sustancias-psicoactivas-a-13,7-a%C3%B1os-seg%C3%BAn-MinJusticia.aspx">Ministerio de Justicia</a>, el consumo empieza tempranamente: a los 13.7 años de edad.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-e0e20925b57c3d38dc0fa8897d4da232"><em>“Sady comparte el pedazo de marihuana que compró a los engendros; el chorro y la cannabis se acaban, hay que ir por más; se siente un déja-vu, como si se hubiese vivido lo que no se vivió, zona de San Bernardo”: <strong>Sanadius</strong>,</em> novela de Stiv Vélez, escritor bogotano.</p>



<p>Hablando del “Sanber”, en el diario El País hay <a href="https://elpais.com/america-colombia/2025-05-25/salir-de-la-miseria-sin-abrazar-la-gentrificacion-el-barrio-san-bernardo-busca-un-futuro-distinto-para-el-centro-de-bogota.html">una crónica interesante</a> sobre la historia de este barrio, donde todavía prevalece el estilo Art Decó en algunas de sus casas antiguas, hoy convertido en un territorio en disputa por bandas dedicadas al microtráfico; de hecho allí funciona una <em>olla</em>, que así llaman a los expendios.</p>



<p>“Ahora uno solo oye todo el día a la gente repetir códigos en las calles, como ‘rojo rojo’, ‘todo capas’, ‘gato gato’”, le dice una residente a la cronista, en referencia al léxico particular de este (otro) mundo.</p>



<p>—Ni cocaína, ni marihuana, ni éxtasis, ni heroína, ni perico, ni nada de nada, les respondo a los curiosos. Ya estoy muy viejo para ponerme con esas pendejadas. Por esa misma razón dudo mucho de que nuestro presidente, Gustavo Petro, sea un <em>mariguanero</em> como vociferan por ahí. ¡Creo que está muy viejo para ponerse con esas pendejadas!</p>



<p>Huele a <em>bareta</em> en el parque, por los lados de mi casa, pero también en los alrededores de la Casa de Nariño, la verdad no sé si dentro del palacete. Un día de estos quisiera entrevistar al presidente y pedirle que se sincere. —Tranquilo, <em>my president</em>, no soy sapo como el doctor Leyva, le diría sin reírme para darle confianza. </p>



<p>—No he metido ni meteré por una sencilla razón, respondí a principios de los 90s. Íbamos como ocho embutidos todos en el Renault 4 rojo de un amigo que trabajaba como diseñador en una revista. Fumaban y reían o reían y fumaban, ¡qué importa el orden! Para entonces, yo hablaba más bien poquito.</p>



<p>—Con la nicotina me basta y me sobra, les decía.</p>



<p>Me bastaba porque ya no fumo. Lo dejé en 2020, antecitos de que nos encerraran por causa de la pandemia. El cigarrillo es la muerte a plazos, no importa si usted fuma del original o&nbsp;del de contrabando. Es el mismo veneno. De la <em>bareta</em> no puedo hablar nada, ni bueno ni malo; allá cada quien con sus cosas. “Es su problema y que con su pan se lo coman”, le aprendí a la actriz Delfina Guido, aquella vez que la entrevisté para <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-4c78b401e12666884a3f745d101c158d"><em>“… mucha bareta, las voces de Gaby, Víctor y Ramiro se oyen distantes (…) siente que se despega de este plano y entra en algo atemporal, es ahí donde se sumerge en el Pandemónium Muisca Alternativa, en esa otra ciudad donde el sur también existe…”: <strong>Sanadius,</strong> novela de Stiv Vélez, escritor bogotano.</em></p>



<p>Quienes fuman porro describen aquella sensación como el placer de un viaje a un más allá que, al parecer, está en el más acá interior de cada uno, acaso en el <em>subsuelo </em>del que hablaba Dostoiesvski en una de sus novelas, escrita tras la muerte de su esposa, afectado por trastornos emocionales. La historia trata sobre un hombre infeliz que se siente víctima de ofensas imaginarias.</p>



<p>Con el correr del tiempo, y de las páginas leídas, me di cuenta de que, al menos en mí, el mismo efecto lo proporciona el placer de la lectura, la buena literatura. Algunos libros se escribieron, curiosamente, bajo el efecto de ayudas extras. Dicen, por ejemplo, que Jean Paul Sartre consumía mescalina y que bajo los efectos de este alucinógeno concibió <em>La náusea</em>, la historia de un historiador agobiado por el sinsentido de la existencia.</p>



<p>La lista es larga: Tennessee Williams, Robert Louis Stevenson, Aldous Huxley, Stephen King, Jack Kerouac, Edgar Allan Poe, Truman Capote, William Faulkner, Charles Baudelaire, Charles Dickens, Allen Ginsberg, Víctor Hugo, Honoré de Balzac… y los que falten.</p>



<p>La revista <a href="https://www.revistavanityfair.es/lujo/moda/articulos/el-club-de-los-adictos-literarios/17103">Vanity Fair </a>cuenta una anécdota: “En 1893 apareció publicada en Inglaterra&nbsp;&#8216;El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde&#8217;<strong>, </strong>de&nbsp;Robert Louis Stevenson. El autor de &#8216;La isla del tesoro&#8217; escribió este clásico en&nbsp;seis días. Su esposa Fanny dijo: &#8220;Que un inválido como mi marido (la salud de Stevenson siempre fue frágil) haya sido capaz de escribir 60.000 palabras en seis días es increíble&#8221;. No, increíble no. Este récord, explicó posteriormente su hijastro Samuel, fue posible&nbsp;gracias a los efectos de la cocaína”<strong>.</strong></p>



<p>Pero no hay que ir tan lejos. El escritor colombiano Andres Caicedo, antes de tomar la ruta del suicidio, dejó escrito lo siguiente en su novela “¡Que viva la música!”:<em>“Los hombres me han llamado loco. Lo cierto es que aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche. Diremos pues que estoy loco. Concedo por lo menos que hay dos estados distintos en mi existencia mental: el estado de razón lúcida que no puede discutirse y que pertenece a la memoria de los sucesos de la primera época de mi vida, y un estado de sombra y duda que pertenece al presente y a los recuerdos que forman la segunda era de mi existencia. Lo que pasa es que soy muy feliz en la duda y en la sombra”.</em></p>



<p>La película lo muestra en imágenes.</p>



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<p>3:30 de la tarde. Ya estoy a pocos metros de la Biblioteca Nacional. Sentados en unas sillas de madera con espaldar, observo a varios muchachos con sus porros, a lo mejor esperan la noche para seguir la fiesta o iniciar otro viaje o el regreso, no sé. Están con sus dosis mínimas, me digo, sin saber qué diablos es una dosis mínima. </p>



<p>En Colombia un ciudadano puede portar hasta 20 gramos de marihuana y uno de cocaína) siempre y cuando su fin no sea comercializarlo, según el <a href="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/del-castigo-al-cuidado-colombia-lidera-un-nuevo-modelo-frente-a-las-drogas/">Estatuto Nacional de Estupefacientes</a>, en tanto que la ley le permite cultivar hasta veinte plantas de cannabis medicinal para autoconsumo.</p>



<p>El olor prorrumpe en el ambiente. Cualquiera que no sepa a qué huele la maconha, extrañamente lo sabrá cuando sienta el olor. Los miro sin mirarlos, de reojito, haciéndome el pendejo. Porque en casos así es mejor atenerse a lo que dijo Andrés Caicedo: <strong>“Las peores cosas que le pasan a uno en la vida, le pasan por meterse en lo que no le importa”. </strong>En parte tiene razón. <em>“Es su problema y que con su pan se lo coman”.</em></p>



<p>Aquí estoy, por fin, jubiloso andando la exposición: <em>“El cuento de la creación de Gabo”</em>, que permaneció abierta hasta el 2 de agosto. Este viaje sí ha valido la pena. Rapidito reconozco que, en efecto, soy un adicto. Un adicto a la buena literatura.&nbsp;Contemplo un cuadro. Me pregunto bajo qué poder alucinante estaba Gabito en aquella cuartilla en que mandó a <em>Remedios, la bella </em>al cielo, en cuerpo y alma, envuelta entre sábanas. <strong>FIN.</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1007" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/27100556/ZETA-BARETA-1024x1007.jpg" alt="" class="wp-image-117439" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/27100556/ZETA-BARETA-1024x1007.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/27100556/ZETA-BARETA-300x295.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/27100556/ZETA-BARETA-768x755.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/27100556/ZETA-BARETA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Aunque García Márquez dejó de dibujar cuando se dedicó a escribir cuentos, de vez en cuando hacía dibujos, como este de 1971, que hizo parte de la exposición “El cuento de la creación de Gabo”, en la Biblioteca Nacional.</em></p>



<p></p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117436</guid>
        <pubDate>Sun, 21 Sep 2025 14:33:37 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Bogotá huele a “bareta”]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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