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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de maquina+analitica | Blogs El Espectador</title>
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        <item>
        <title>Neoliberalismo, nihilismo y ultraderechas.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/neoliberalismo-nihilismo-y-ultraderechas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Filosofía y coyuntura, espacio de El Espectador, presenta esta reseña-comentario del libro &#8220;Ultraderechas&#8221; (NED ediciones, 2025) del psicoanalista y pensador argentino Jorge Alemán, un texto que aclara el papel que el neofascismo juega al interior del nihilismo y la crisis del actual régimen neoliberal. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>En torno a un libro de Jorge Alemán.</strong></p>



<p>En su libro <em>Ultraderechas </em>(2025), el pensador y escritor argentino Jorge Alemán, exiliado en España desde 1976, nos dice: “Trump es el jefe mundial de un grupo de ricos de ultraderechistas y superneoliberales que desplegarán sobre el mundo un sistema de acumulación por desposesión”; ellos representan el “fascismo neoliberal sobre el planeta” para el cual el “escenario apocalíptico de las guerras es al menos una posibilidad cierta” (Alemán, 2025, p. 103). Pero ¿cómo justificar este diagnóstico o, a lo mejor, esta prognosis, en principio pesimista pero posible, en los tiempos actuales? Alemán lo hace en el libro citado de manera un tanto asistemática (en las páginas preliminares del libro dice: “Aunque los textos de este libro parezcan alejados del tema, es el amor quien escribe”) cuya comprensión cabal implicaría acudir a su vasta obra, en la estela de una “izquierda lacaniana” en diálogo con la filosofía, pero, especialmente, atenta a los problemas y las tensiones del presente.</p>



<p>Alemán es uno de esos académicos combativos, militantes, que no rehúye la discusión y que piensa en medio del barullo y la madeja del mundo. &nbsp;Entre sus libros más recientes encontramos: <em>Capitalismo: Crimen perfecto o emancipación</em>. Barcelona, Ned Ediciones (2019), <em>Pandemónium. Notas sobre el desastre</em>. Barcelona, Ned Ediciones (2020), <em>Lacan and Capitalist Discourse</em>,&nbsp;<em>Neoliberalism and Ideology</em>. Abingdon / New York, Routledge, (2023), <em>Breviario político de psicoanálisis</em>. Barcelona, Ned Ediciones, (2023) y <em>Punto de emancipación. Conversaciones frente a un horizonte posdemocrático</em>. Jorge Alemán y Papo Kling (eds), NED Ediciones (2025).</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="666" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/25112549/Imagen-de-WhatsApp-2025-11-25-a-las-10.37.47_1f6eab1c-666x1024.jpg" alt="" class="wp-image-122835" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/25112549/Imagen-de-WhatsApp-2025-11-25-a-las-10.37.47_1f6eab1c-666x1024.jpg 666w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/25112549/Imagen-de-WhatsApp-2025-11-25-a-las-10.37.47_1f6eab1c-195x300.jpg 195w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/25112549/Imagen-de-WhatsApp-2025-11-25-a-las-10.37.47_1f6eab1c-768x1180.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/25112549/Imagen-de-WhatsApp-2025-11-25-a-las-10.37.47_1f6eab1c.jpg 893w" sizes="(max-width: 666px) 100vw, 666px" /></figure>



<p>Ahora ¿Cómo se relacionan, se entrecruzan, el neoliberalismo, el nihilismo y la proliferación actual de las ultraderechas? ¿Cómo es posible ese escenario desalentador y peligroso mencionado al principio? En las primeras páginas del libro <em>Ultraderechas </em>encontramos de manera comprimida la respuesta:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p> “el <em>nihilismo </em>es el soporte filosófico e histórico que permitió que se constituyera el mundo de las ultraderechas” (Alemán, 2025, p. 15). </p>
</blockquote>



<p>Este nihilismo caracteriza el capitalismo tardío, su forma última, esto es, el neoliberalismo. Este régimen económico, surgido en los años setenta, tiene una pretensión de permanencia, se ha naturalizado y normalizado, como si no hubiera un horizonte alternativo posible. Por eso aparece como un “movimiento circular” no susceptible de ser interrumpido por una voluntad histórico-política, por la acción humana misma; es un régimen económico que destruye la experiencia de la verdad y que, como es bien sabido, desvertebra e impide formar “lazos sociales”, vínculos humanos y experiencias colectivas. Es una modalidad del capitalismo donde impera el <em>individualismo de masas</em> “gobernado por un goce mortífero”, esto es, donde el sujeto disfruta de un sistema que lo lleva a su propia explotación, opresión y, finalmente, destrucción, pues el neoliberalismo opera con la “<em>lógica de la devastación</em>”. </p>



<p>Para Jorge Alemán es claro que hay una “lógica estructural entre el discurso capitalista y el nihilismo de la técnica” (p. 10). Podemos preguntarnos, entonces, ¿Cómo es que ocurre esto? Partamos de la idea de que el nihilismo es, como ya anotaba Nietzsche en el siglo XIX, la pérdida del sentido, la falta del <em>por qué</em>, de la <em>finalidad</em>. Nihilismo es que “todo se va reduciendo a nada, que los valores y sus referencias van desapareciendo, que <em>no hay figura y forma del mundo que no esté alcanzada por su poder anonadante </em>[…] e<em>s el desamparo del ser</em> que ningún sentido trascendental vendrá a colmar”. Se define, y aquí Alemán vuelve a Nietzsche, por el peso del “eterno retorno de lo mismo” en todo lo que sucede, es decir, en esa circularidad de la cual parece imposible escapar, es esa tediosa falta de horizontes, de salidas. Por eso, en consecuencia, Alemán afirma que <em>el nihilismo se puede nombrar neoliberalismo</em>.</p>



<p>Lo que se quiere decir con esto es que el neoliberalismo mismo es nihilista, no ofrece sentido alguno para la existencia del sujeto y la sociedad actual. ¿Por qué ocurre ello? Por la lógica misma del neoliberalismo, sus mecanismos, sus efectos, por la captura que realiza de la subjetividad, con lo cual provoca una “mutación antropológica” (p. 24), en lo que consiste su verdadera potencia, su gran poder. Digamos, de paso, que el objetivo de esa gran <em>mutación </em>es “borrar para siempre la experiencia existencial y comprometida de la política, que es como anular la matriz de todas las experiencias” (p. 30) y, de paso, de sancionar y acomodarse al mundo tal y como está.&nbsp;</p>



<p>El neoliberalismo es un <em>proyecto totalizador</em>, donde se acuñan subjetividades destinadas a ser el motor funcional de la reproducción ilimitada del capitalismo y de sus exigencias muchas veces imposibles de cumplir. El neoliberalismo posee imperativos, exigencias para el individuo, y en él </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p>“el significante libertad juega un rol determinante en este proyecto de unificación totalizante”. La libertad, dice Alemán, es un “nombre que aparenta abrir un espacio de posibilidades, que, a la vez, está <em>mediatizado, intervenido, formateado, por la lógica del mercado […] </em>En el neoliberalismo la libertad solo es compatible con un aparato psíquico absolutamente estresado, en tensión consigo mismo y nunca a la altura de las obligaciones que el poder hace contraer a las vidas singulares. De tal modo que, <em>en competencia con los otros y consigo mismo, e interpretando su existencia como puro valor de cambio, los sujetos ya no encuentran su lugar en ningún legado histórico” </em>(p. 25). Esto se complementa con el hecho de que el individualismo de masas ha generado “un empuje hacia los automatismos mentales cada vez más alejados del trabajo de la memoria <em>y de la posibilidad de reinscribir la historia en el campo de los simbólico</em>”<strong> (</strong>p. 49).</p>
</blockquote>



<p>En las líneas anteriores del libro de Jorge Alemán resuena la idea de Theodor Adorno (2003) de que la “libertad organizada” no es libertad, pues está mediatizada por el capitalismo mismo y las industrias culturales; también las ideas de Byung-Chul Han (2014) y de Mark Fischer (2018) en torno a los graves problemas de depresión y de salud mental en las sociedades contemporáneas, problemas que son un </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p>“efecto estructural de una forma de organización del lazo social que ha convertido al sujeto en un operador de sí mismo, obligado a maximizar su propia existencia como un capital en constante valorización” (Alemán, 2025, p. 50). </p>
</blockquote>



<p>Aquí el “<em>imperativo de la felicidad”</em> (2019) del que habló Sara Ahmed, con su violencia psíquica, con la posibilidad del fracaso y la impotencia, generan daños en el sujeto, un sujeto que, como ha advertido Han, se autoexplota y autoculpa por sus fracasos.&nbsp; Como he dicho en otro lado: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p>“El resultado son cuerpos con una atención dividida, fragmentada, desconcentrados, ansiosos, cansados, saturados, estimulados, agotados, pero dispuestos a seguir adelante tal como lo hace el hámster en su rueda” (Pachón, 2024, p. 24).</p>
</blockquote>



<p>Alemán advierte, además, cómo opera esto en momentos de inteligencia artificial y algoritmos: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p>“El consumidor paga, pero simultáneamente es un productor de información que se archiva, se interviene con algoritmos, se procesa y se intercambia. Esta información se convierte en plusvalía que alimenta todo el sistema mediático-financiero. La novedad es justamente esta: el sujeto paga por su propia explotación” (p. 19). </p>
</blockquote>



<p>Y en estas lógicas, mediadas por las redes, el individuo está más expuesto a la comparación con otros, se impulsa la competencia, se acrecienta la sensación de cansancio y saturación, y aumenta la <em>frustración</em> social y el resentimiento.&nbsp;</p>



<p>Todo esto ofrece un horizonte desolador. Cuando Alemán sostiene, por ejemplo, que en el neoliberalismo: “<em>los sujetos ya no encuentran su lugar en ningún legado histórico” </em>y de la imposibilidad de “reinscribir la historia en el campo de los simbólico”, está aludiendo al mencionado nihilismo del capitalismo tardío, esto es, a la falta de sentido que opera como un “eterno retorno de lo mismo” donde el individuo queda desamparado, desvalido, a la intemperie, sin apoyo y sin los lazos sociales. El individuo queda totalmente desarraigado y despojado de narrativas de sentido que puedan orientar su vida. Ese neoliberalismo “necesita, además, vaciar de sentido cualquier alternativa, convencernos de que no hay otra posibilidad más que la que impone la técnica”, apuntando a la reproducción infinita de lo que ya existe, en fin, es amigo de la pulsión de muerte. De tal manera que el neoliberalismo es un régimen nihilista que, no solo mina la democracia, la comunidad, la participación, las instituciones, desmonta los marcos de protección del Estado y los servicios sociales, destruye los vínculos sociales, sino que <em>nos desposee de futuro</em>. En él, el individuo queda solo, aislado, saturado, cansado, flotando como una abeja sin panal al interior del caos sistémico de la actual sociedad y al final de una Historia que parece no tener porvenir.</p>



<p>Así llegamos a una época en la que “el mercado ocupa el lugar de lo sagrado”, y en la cual se le atribuye propiedades mágicas al capitalismo; una época en la que la economía es la nueva teología de la sociedad. Este mercado, y sus violencias, es <em>naturalizado</em> como el mejor de los mundos posibles a pesar de los múltiples daños constatables que produce.&nbsp; Hoy, donde ningún alma candorosa puede hacerse la de la vista gorda frente a la devastación ambiental y social producida por el capitalismo, no podemos dudar de su lógica de muerte, pues subsiste gracias a la explotación de la vida en cada vez más amplias manifestaciones. Al respecto dice Alemán:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p> “El capitalismo, en su esencia, es una máquina acelerada que ningún desastre- ya sea ecológico, sanitario o militar- pueda frenar. En todos los escenarios, incluso los más horrendos, el mercado puede continuar, y la reducción de la vida a la ecuación costo-beneficio también […] Así como la pandemia no frenó la deriva capitalista, <em>ahora la guerra es el nuevo escenario. Una escena que logra mimetizarse con el propio capitalismo</em>” (Alemán, 2025, p. 74). &nbsp;</p>
</blockquote>



<p>Es al interior de este torbellino nihilista donde brotan las <em>ultraderechas.</em> Es al interior del nihilismo neoliberal donde están sus posibilidades. Digamos que la captura de la subjetividad de los individuos por el neoliberalismo produce efectos propicios para el surgimiento de esas ultraderechas: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p>“Viviendo en un presente deshilachado, [los sujetos] oscilan entre una culpabilidad autodestructiva -por no haber encontrado el lugar donde sostener sus vidas- y un odio sin sublimación posible” (p. 71) </p>
</blockquote>



<p>hacia aquello que les impide el goce. Así se <em>extiende</em> el <em>odio </em>contra un gran Otro, el otro culpable, </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p>“un odio a los débiles, a los vulnerables, a las mujeres, al propio lugar natal, al Estado si este está aún interesado en la cosa pública. <em>Ese odio no sólo reemplaza la lógica de las argumentaciones políticas tradicionales, sino que es un factor de cohesión libidinal en la vida de la masa”</em> (Alemán, 2025, p. 25). </p>
</blockquote>



<p>Estas líneas me parecen fundamentales, pues aquí encontramos la lógica del neofascismo y con la cual opera las ultraderechas o neoderechas: suponen que al comienzo hay un orden, una Edad Dorada, adánica, edénica, donde todo estaba bien, donde reinaba la armonía y la paz en el orden social…era una especie de “unidad primordial” que es amenazada por una exterioridad, por un gran “Otro engañador”, bien sea el “progre”, el socialismo, el comunismo, el inmigrante, el extranjero, el populismo, el movimiento LGBTI+, las vacunas, el cambio climático, etc. Así la sociedad cae en una especie de paranoia donde ese Otro es un enemigo que hay que destruir pues amenaza la “unidad primordial”: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p>“Este es el verdadero éxito de la operación paranoica, legitimar su odio desmedido y obsceno a través de las imputaciones y denuncias permanentes a un supuesto Otro sin ley” (Alemán, 2025, p. 18).</p>
</blockquote>



<p>En este <em>modus operandi </em>la ultraderecha defensora del cuerpo social usan el odio, el resentimiento, la rabia, como inmunología afectiva que los protegerá de los virus externos. Es una e<em>conomía afectiva</em>, para decirlo con la filósofa colombiana Laura Quintana (2022), donde los afectos son inmunitarios y protegen del Otro. Así surge lo “Uno” bueno frente a lo “Otro” malo, la lectura binaria, opuesta y reductiva de lo social, que construye el fascismo. Sin duda, </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p>“la ultraderecha ha utilizado la rabia y el resentimiento como esa fuerza orientada contra todo lo que el neoliberalismo ha precarizado […] el posfascismo contemporáneo funciona dentro de la anarquía del mercado, aprovechando sus ruinas para establecer formas de gobierno <em>basadas en la administración del odio y la exclusión” </em>(p. 10). </p>
</blockquote>



<p>De aquí se colige algo clave: no es que la ultraderecha quiera corregir los desajustes del neoliberalismo, es que los usa, los atiza, los emplea, para movilizar afectivamente a los ciudadanos contra las alternativas al <em>Statu quo</em>, contra el progresismo y el pensamiento crítico y emancipador.</p>



<p>Las ultraderechas en su versión neofascista administran el caos, de tal manera que así ofrecen una “salida propia del régimen nihilista, del capitalismo tardío” (p. 9). Ofrecen odio como aglutinador libidinal contra el Otro, el inmigrante. Por eso apelan a lo Uno y acuden a la familia, a la nación, a una edad Dorada perdida; los caracteriza una “lógica identitaria inmunitaria” (Cadahia &amp; Biglieri, 2021, p. 91) adobada con una jerga de la autenticidad frente a los peligros externos. En esta operación la ultraderecha acude al <em>fundamentalismo identitario, cerrado</em>, celebrado <em>como ritual de pertenencia,</em> frente a los inmigrantes, los latinos, los pobres, etc.&nbsp; Pero debe quedar claro que </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p>“la ultraderecha, lejos de tratar de resolver el malestar, lo gestiona, lo amplifica y lo convierte en una maquinaria de movilización política. Aquí se hace evidente que el neoliberalismo no ofrece una promesa de felicidad, sino una <em>administración de la miseria en la que cada uno debe encontrar su propio culpable” </em>(Alemán, 2025, p. 12). </p>
</blockquote>



<p>Lo que se concluye de todo esto es que: “la ultraderecha es un síntoma del fracaso de las democracias neoliberales y de la incapacidad de construir un horizonte alternativo” (p. 12).&nbsp; Por eso mismo son tan peligrosas, porque el neofascismo que encarnan pretende mantener vivo por medio de la violencia, el autoritarismo y la guerra a un moribundo. Y esto es evidente en la actualidad, en la crisis sistémica del mundo, en la lucha por la nueva hegemonía global, en la actual transición geopolítica en medio de la crisis civilizatoria. El nuevo amo del mundo parece que se va a definir a costa del sufrimiento y de la miseria de grandes mayorías.&nbsp;</p>



<p>Del libro de Jorge Alemán es necesario recalcar un tema que aborda que tienen plena relación con la manera como funciona la política actual o, mejor, lo que el politólogo colombiano Edwin Cruz llama “pornopolítica” (2025), pues en ella se presenta una “explotación algorítmica de la enemistad” (p. 101), donde el odio y el insulto operan como estrategias para el aumento del <em>tráfico digital</em> y la generación de <em>tendencias</em> y <em>manipulación de la opinión pública</em>. Alemán se detiene en el fenómeno del odio, muestra cómo puede crear identificaciones frente a un otro que hay que <em>destruir, </em>a la vez que señala una de sus características principales: anular la discusión argumentada: “Tal como demostró Freud, el odio insultante es un eficaz cohesionador&nbsp; de grandes grupos sin pasar por el dificultoso trámite de los argumentos”, de ahí que los </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p>“discursos difamatorios y mentirosos no buscan atacar el discurso que se les opone […]: se proponen más bien atacar la propia existencia del otro, otro que ya no es un adversario, ni siquiera un enemigo, sino un ‘algo’ que no debería existir” (Alemán, 2025, p. 34). </p>
</blockquote>



<p>De esta manera se obtura la posibilidad del diálogo, “pues los argumentos conllevan cierta posibilidad dialéctica; el odio solo quiere destruir”. El odio y el insulto reemplaza los argumentos y suelen acompañarse por <em>automatismos mentales</em>, por frases prefabricadas o eslóganes simplistas. El odio opera, entonces, como afecto inmunitario aniquilador de todo aquello considerado amenazante.</p>



<p>En síntesis, </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p>“las nuevas derechas, con argumentos neonazis que acceden al poder en distintos lugares del mundo, constituyen la nueva máquina de guerra construida en una férrea lógica identitaria [El “Uno” y el “Otro”, D.P], la que siempre habla a los verdaderos nacionales <em>invocando la anulación, el desprecio, el rechazo con odio hacia el otro extranjero</em>” (p. 79), </p>
</blockquote>



<p>el zurdo, las feministas, el comunista, el indigente, el pobre. Aquí Vox, Trump, Milei, etc., con sus matices, terminan pareciéndose, identificándose. Esa es la lógica de la ultraderecha o el neofascismo que intenta <em>salvar el “orden”</em>, o construir uno más perverso y desigual, en las entrañas del actual colapso civilizatorio en curso</p>



<p class="has-text-align-center">***</p>



<p>El libro de Jorge Alemán ofrece un diagnóstico del mundo actual. Sobre todo, ofrece luces para comprender las ultraderechas y su relación con la crisis del capitalismo tardío en su versión neoliberal. Es un libro que no tiene una argumentación sistemática, analítica, sobre el tema, por eso se presenta como “Notas sobre la nueva deriva neoliberal”, y, sin embargo, el lector puede leer cada una de esas notas (alrededor de 46), más tres intervenciones finales, y detectar la manera como se teje el argumento; con cierto esfuerzo se puede hacer una visión total del cuadro.</p>



<p>Creo que Alemán es un intelectual de primer orden en América Latina y en España, un académico comprometido, que acoge las ideas republicanas, defiende el populismo, lo nacional popular; un intelectual que no claudica ante el horror de la realidad y le apuesta a un mundo diferente; convencido de que el psicoanálisis tiene mucho que decir en el mundo de hoy. </p>



<p>Lastimosamente, no es un autor muy conocido en Colombia, un país donde la tradición lacaniana, psicoanalítica en general, no ha tenido un gran arraigo, a diferencia de lo que ha ocurrido en Argentina desde el siglo pasado; en Colombia el psicoanálisis no ha sido una fuente teórica de la academia comprometida más conocida, con excepción de la figura de Estanislao Zuleta en la década de los años ochenta. En últimas, se trata de un autor que debemos leer, profundizar, para, de paso, ampliar las <em>herramientas teóricas</em> con las que leemos y nos enfrentamos al ominoso presente. </p>



<p><strong>Referencias</strong></p>



<p>Adorno, Theodor. (2003). <em>Consignas. </em>Buenos Aires: Amorrortu.</p>



<p>Ahmed, Sara. (2019). <em>La promesa de la felicidad. Una crítica cultural al imperativo de la alegría. </em>Buenos Aires: Caja negra.</p>



<p><strong>Alemán, Jorge. (2025). <em>Ultraderechas. Notas sobre la nueva deriva neoliberal. </em>NED ediciones.</strong> <em>&nbsp;</em></p>



<p>Cadahia, Luciana &amp; Biglieri, Paula. (2021). <em>Siete ensayos sobre el populismo.</em> Barcelona: Herder.</p>



<p>Cruz, Edwin. (2025). <em>Pornopolítica. </em>Bogotá: Desde abajo.</p>



<p>Fisher, Mark. (2018). <em>Los fantasmas de mi vida. Escritos sobre depresión, hauntología y futuros perdidos. </em>Buenos Aires: Caja Negra.</p>



<p>Han, Byung-Chul. (2014). <em>Psicopolítica, </em>Barcelona: Herder.</p>



<p>Pachón, Damián. (2024). <em>Neoliberalismo, salud mental y estoicismo. </em>Bucaramanga: Universidad Industrial de Santander.</p>



<p>Quintana, Laura. (2022) <em>Rabia</em>. <em>Afectos, violencia, inmunidad. </em>Barcelona: Herder.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
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        <pubDate>Tue, 25 Nov 2025 16:28:22 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Aunque Vicky Dávila se vista de seda, periodista se queda</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/aunque-vicky-davila-se-vista-de-seda-periodista-se-queda/</link>
        <description><![CDATA[<p>Con la llegada de Alicia Arango a su campaña, Vicky Dávila ya no podrá negar que es uribista, aunque no pura sangre, lo que de entrada podría complicarle su candidatura.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Alicia Arango y Vicky Dávila. Imágenes de archivo particular. </em></p>



<p>¿Está <em>durmiendo</em> Vicky Dávila con el enemigo? Tengo una teoría. </p>



<p>La campaña presidencial no ha empezado, por muy afanadas que estén las encuestas y los medios para medir las posibilidades de personajes que, incluso, ni siquiera han sometido oficialmente su nombre para obtener un cupo en el tarjetón. Es el caso de Gustavo Bolívar, al que ya ponen de “ganador” compitiendo con Sergio Fajardo, Vicky Dávila y Juan Manuel Galán.</p>



<p>Insisto en mi tesis: Lo de Bolívar es una trampa que se le está tendiendo a la Izquierda. El presidente, que en política es un zorro, sabrá entender. Al haber alcanzado la primera magistratura, con el viento y las élites en contra, Petro demostró que a la Casa de Nariño solo acceden genuinos animales políticos, y todavía no se ve en el horizonte a aquel o aquella capaz de correrle la silla al Progresismo a partir del 7 de agosto de 2026.</p>



<p>Si sumamos los resultados de la última encuesta Invamer Poll, obtenemos que de los tres primeros en el partidor ninguno pasa del 12% y la sumatoria de todos queda muy debajo de la imagen favorable del presidente,  35%, que se traduce en el posible caudal electoral para transferir a su candidato o candidata. Sumen ustedes: Gustavo Bolívar (11,8%); Sergio Fajardo (9,5%) y Vicky Dávila (8,3%).</p>



<p>El más aventajado de los precandidatos del Centro Democrático (CD), Miguel Uribe, ni siquiera supera el 5%.  Eso sólo significa una cosa: que la mala hora de su <em>sensei</em>, Álvaro Uribe –en medio de un juicio penal, acusado de tres delitos-, si les está pasando factura, aunque les cueste reconocerlo; eso sin contar que la Corte Suprema le abrió<strong> </strong><a href="https://cambiocolombia.com/poder/corte-suprema-abre-investigacion-preliminar-alvaro-uribe-donacion-campana-2018">investigación preliminar</a><strong> </strong>por una donación a su campaña al Congreso en 2018, noticia que pasó de agache en la mayoría de medios. <strong> </strong></p>



<p>Los que decidieron adelantar la campaña, creyendo que <em>al que madruga Dios le ayuda</em>, lo único que están logrando es saturar las redes sociales de mensajes insulsos, cuando el colombiano de a píe espera soluciones a problemas reales y reformas sociales que mejoren sus condiciones de vida, no un rosario de promesas, que es lo único que pueden ofrecer los precandidatos, junto con las diatribas contra Petro.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Hay pobreza y pereza intelectual en aquellos que quieren gobernar a Colombia. </strong></h2>



<p>Piensan que hablar mal de presidente o aprovecharse, con cierta mezquindad, de la crisis del sector salud o la Paz Total, es materia suficiente para ganar una elección, sin esforzarse un poquito por ponerle sesos a la “campaña”, en la que deben demostrar de qué están hechos y qué tienen para ofrecer, más allá de la criticadera y la quejadera, que ese papel nos corresponde a los ciudadanos, no a los políticos que son parte del problema. </p>



<h2 class="wp-block-heading"></h2>



<p>Hay pobreza y pereza intelectual en aquellos que quieren gobernar a Colombia. El tiempo y <a href="https://www.bluradio.com/politica/vicky-davila-miguel-uribe-y-german-vargas-lleras-los-que-mas-gastan-en-redes-sociales-rg10#google_vignette">recursos </a>que pierden en redes sociales deberían usarlo para estudiar al país, no para arengar con promesas vacías. El pueblo ya no les come cuento a los políticos. Y el pueblo seguirá siendo la voz de Dios, mientras tenga el poder del voto y sepa usarlo.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>De las encuestas… líbranos señor&nbsp;</strong></p>



<p>La gresca Ejecutivo-Legislativo (con consulta popular de por medio) opacó el protagonismo de los precandidatos. Personajes como Vicky Dávila (que hasta febrero supuestamente lideraba el podio con 15,1%, según las firmas <a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/vicky-davila-lidera-intencion-de-voto-para-las-proximas-elecciones-OC26607009">Guarumo y Ecoanalítica</a>), se sometieron a un desgaste anticipado, por falta de cálculo político.</p>



<p>¿La vieron en redes sociales llegando a una EPS con su capa salvadora de <em>Mujer Maravilla</em> para luego salir abucheada? Yo creo que en la huida tal vez alcanzó a pensar “¡en qué diablos me metí!”.</p>



<p>Es entendible, porque ella es periodista y nada más que periodista, (&#8220;<em>gallina en corral ajeno</em>&#8220;, habría dicho mi abuelita si viviera), pero como del afán no queda si no el cansancio, dejó abierto el camino para que surja el candidato revelación (¿el o la <em>outisider?), </em>ya sea de Izquierda, Derecha o Centro (Centro que en este país es casi siempre de Derecha, rara vez de Izquierda). </p>



<p>No obstante, por arte de magia, resucitó Alicia Arango con la tarea de convertir a la veterana reportera en aprendiz de política. Con mentora uribista hasta la médula… blanco es, gallina lo pone.. y ahora toca esperar a ver si <em>fritan</em> o no a la candidata que se autoproclama “independiente” de las clase política, título que hoy no le va, porque, al final del día, en Colombia se necesitan las maquinarias para acariciar el poder. Entonces,  me parece intrascendente discutir si es Uribista o Duquista cuando la sola presencia de Arango nos recuerda la magnífica frase de Juan Gabriel: <em>&#8220;Lo que se ve no se pregunta&#8221;. </em></p>



<p> Según <a href="https://www.pares.com.co/post/alicia-arango-la-mujer-que-se-invent%C3%B3-a-alvaro-uribe-ahora-quiere-poner-a-vicky-d%C3%A1vila-de-presiden?s=03">Pares</a>, &#8220;fue Alicia Arango quien se inventó el mito de Álvaro Uribe Vélez&#8221;.</p>



<p>Hay dos maneras de interpretar su arribo como estratega política. Una, para implosionar (desde y hacia adentro) la campaña de Vicky Dávila, precisamente asociándola con Uribe, que en este momento podría restar en vez de sumar. No se sabe si detrás de esta maniobra, para bien o para mal, está Iván Duque como muchos malpiensan.</p>



<p>Sin embargo, Uribe rapidito salió a aclarar que él no tiene velas en ese entierro (<a href="https://www.elespectador.com/politica/uribe-habla-sobre-reunion-con-alicia-arango-e-ivan-duque-y-dice-que-no-se-hablo-de-vicky-davila-a-la-presidencia">“Nunca se habló de Vicky”</a>, recoge <strong>El Espectador</strong>) y de manera hábil, envalentonado como es, el expresidente cambió el tema: aprovechó que Claudia López se metió en la discusión para dedicarle unas <a href="https://www.elespectador.com/politica/uribe-volvio-a-chocar-con-claudia-lopez-mala-alcaldesa-que-ahora-quiere-ser-presidente-vicky-davila-y-alicia-arango">palabritas envenenadas</a>: “Una mediocre y mala alcaldesa de Bogotá que ahora quiere ser presidente”, gruñó en X. </p>



<p>¿Cuál es la razón para que Uribe quiere desmarcarse? ¿Acaso le apuesta veladamente a Dios y al diablo para no causar caos en su partido? ¿O,  como muchos presumen,  finalmente con Vicky y los demás se cocinará una única candidatura?</p>



<p>La otra interpretación tiene que ver precisamente con los cinco precandidatos del CD, ellos sí uribistas <em>pura sangre</em>, que en la misma encuesta aparecen rezagados: Miguel Uribe (4,8%); María Fernanda Cabal (4,2%); Paloma Valencia (0,8%); Andrés Guerra (0,7%) y Paola Holguín (0,6%). Pero ojo, porque la sumatoria de los cinco da 11.1%; es decir, superan el 8,3% de Dávila, con lo cual mi teoría sobre la implosión de su candidatura en manos de Alicia Arango no sería descabellada.</p>



<p>Los políticos finalmente son políticos y no creo que vayan a permitir que ella, una <em>recién aparecida </em>en la política, les arrebate lo que tanto sudor y plaza pública les costó construir. Por eso, este trino de la senadora Cabal suena a advertencia a sus contendores de Derecha. Me pongo a pensar: ¿Generalas? A lo mejor están ya pensando en Seguridad Democrática II, como si el país y la JEP no tuvieran suficiente con los líos que ocasionó la I.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Aquí estamos tres generalas al servicio de cada colombiano. <a href="https://twitter.com/PaolaHolguin?ref_src=twsrc%5Etfw">@PaolaHolguin</a> <a href="https://twitter.com/PalomaValenciaL?ref_src=twsrc%5Etfw">@PalomaValenciaL</a> <a href="https://t.co/SAZVvb1eJo">pic.twitter.com/SAZVvb1eJo</a></p>&mdash; María Fernanda Cabal (@MariaFdaCabal) <a href="https://twitter.com/MariaFdaCabal/status/1907468874490196126?ref_src=twsrc%5Etfw">April 2, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p>Mientras ellos y ellas matan sus pulgas, a mí nada me hará cambiar de opinión como elector: aunque Vicky Dávila se vista de seda… periodista se queda. No me toquen ese mal vals&#8230; ¡ya lo bailamos con el hijo de don Misael! </p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=113914</guid>
        <pubDate>Thu, 03 Apr 2025 13:04:23 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/02165644/A-ALICIA-ARANGO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Aunque Vicky Dávila se vista de seda, periodista se queda]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Cuál fue el mejor libro que leyó en 2024?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/cual-fue-el-mejor-libro-que-leyo-en-2024/</link>
        <description><![CDATA[<p>Once personajes muestran lo que leyeron con fascinación este 2024.  Algunos hablan también de las lecturas que los decepcionó.  De pronto, en esta selección encuentra el regalo ideal para sorprender con un libro en Navidad.  O para regalarse usted.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Ana Cristina Restrepo Jiménez</strong></p>



<p><a href="https://x.com/anacrisrestrepo">Periodista</a></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-d34ff8a5c533fe4f867f64c396b42561"><strong><em>“Los nombres de Feliza”, </em></strong><strong>del colombiano Juan Gabriel Vázquez.</strong></p>



<p>Es el mejor libro que he leído en el año 2024: no solo demuestra la madurez y lucidez del autor bogotano (quien, no sé cómo, cada vez se supera a sí mismo), sino que cuenta una época del país, del mundo, de la historia de las mujeres y del arte, y de un pasado cercano que de muchas formas nos toca a todos. Con su vida y obra, sin concesiones, mujeres como Feliza Bursztyn han labrado el camino para que hoy Colombia, «el país más godo del universo godo» (como la misma artista lo definía), sea un poco más libre. Para las mujeres y los hombres.</p>



<p>Más allá del mundo masculino de sus amistades intelectuales como Alejandro Obregón, Álvaro Cepeda Zamudio, Gabriel García Márquez o Rogelio Salmona, y de su relación con mujeres que a contracorriente conquistaron dicha esfera del debate público, como Marta Traba o Beatriz Daza; con la<em> arcilla</em> que amasó durante 28 años de investigación (documentos, libros, poemas, recortes de prensa, fotografías, testimonios, entrevistas), Vásquez esculpe con palabras a una mujer libre… a tal punto que, a veces, el lector siente que el personaje se zafa de la pluma del autor. Los nombres de Feliza es una mirada detenida sobre la vida de la madre del «Romanticismo motorizado»: de hierro, fundida, exhibida y escondida. Y sobre su muerte «de tristeza», en París, entre amigos, con su amor.</p>



<p><strong>La decepción</strong>: Estoy harta de “biografías” publicadas por políticos que solo hablan de sí mismos y política electoral, sin exponer su diálogo con otras formas de pensar, con otras ideologías. Son monólogos mirándose el ombligo. Nunca logro culminarlas, ¡qué aburrimiento!</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21062447/A-ANA-RESTREPO-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-109569" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21062447/A-ANA-RESTREPO-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21062447/A-ANA-RESTREPO-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21062447/A-ANA-RESTREPO.jpg 960w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Gonzalo Mallarino Flórez</strong></p>



<p>Poeta y narrador, <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/gonzalo-mallarino/cien-anos-de-soledad-en-netflix">columnista </a>de El Espectador.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-baa4ba710c8f3de8e16a7bd06456fe83"><strong><em>“Tunc</em>”, del británico Lawrence Durrell.</strong></p>



<p>Esta novela fue publicada por primera vez en 1968, más de diez años después de su famoso <em>&#8220;Cuarteto de Alejandría&#8221;.</em> Era el enésimo intento que le hacía al libro, pues lo quería leer en inglés y las veces anteriores, me había derrotado. Esta vez lo empecé tres veces y de repente <em>click</em>, empecé a sentir respirar a Durrell y a resonar su lenguaje en mi mente, como si fuera castellano.&nbsp;</p>



<p>Es acerca de una temible firma internacional, Merlin, que entre otras cosas, compra inventos que pueden proporcionar enormes réditos financieros y políticos en el mundo entero. Charlock, inventor de una máquina prodigiosa, es seducido por la firma y por la bella y misteriosa Benedicta, en lo que, en apariencia, iba a ser una aventura feliz.&nbsp;</p>



<p><strong>La decepción:</strong> El ensayo <em>“Desaparecer de sí”</em>, del francés David Le Breton. Tenía ese bello título y era acerca de las formas de derrota y de huida de todo en absoluto, a las que nos fuerza en ocasiones la sociedad del presente. Las primeras páginas fueron luminosas, pero a partir de un momento, empieza la repetición de la repetidera. No sé si era la traducción o la tediosa erudición que exhiben a veces los franceses, pero terminé el libro con inmensos sacrificios.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21115154/A-MALLARINO-EDITADA-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-109599" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21115154/A-MALLARINO-EDITADA-768x1024.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21115154/A-MALLARINO-EDITADA-225x300.jpeg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21115154/A-MALLARINO-EDITADA.jpeg 960w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Carolina Wiesner</strong></p>



<p class="has-small-font-size">Directora del Instituto Nacional de Cancerología, (<a href="https://www.cancer.gov.co/">INC</a>), primera mujer en dirigir esta entidad en sus 90 años de historia.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-cb8397ae48c97a7a2f78fdf9b16c22c7"><strong><em>“La vegetariana”</em>, de la surcoreana Han Kang y “<em>La vergüenza</em>”, de la francesa Annie Ernaux.</strong></p>



<p>Las escritoras Han Kang, de 54 años, y  Annie Ernaux, de 84 años, ganaron el Premio Nobel de Literatura; la primera  en el año 2024 y la segunda en el 2022. El hecho de ser mujeres tiene además un atractivo particular para aquellas que sentimos una identidad de género y una mirada crítica frente al legado histórico de violencia familiar, social y ambiental.</p>



<p><em>&#8220;La vegetariana&#8221;</em> posee un lenguaje literario sencillo, realista y sin grandes elaboraciones lingüísticas; en él, presenta la historia de una mujer, Yeonghye, desde tres miradas: la de su marido, que la observa de manera despectiva, desagradable y muy poco amorosa; la del cuñado, que la erotiza artísticamente hasta lograr un encuentro sexual con-sentido, y la su hermana mayor, que por sus decisiones en contra de las normas sociales, la estigmatiza como a una enferma mental.</p>



<p>Estos enfoques, que parecen narrar la historia de tres diferentes mujeres, están conectados por los sueños de la protagonista que la hacen ser consciente de su rechazo por los valores imperantes, la presión y la violencia social.  Su solitaria rebeldía, que se expresa en el rechazo al consumo de carne -símbolo de la prosperidad y del crecimiento económico-, genera un total desconcierto familiar. Esta obra expresa la fuerza femenina del ser humano en un país oriental, que rápidamente incorporó el consumo y la estética de Occidente y que tácitamente invita a un reencuentro con una fuerza más vegetativa y femenina, frente a la animal.</p>



<p>Señales de reencuentro con esta fuerza se podrían encontrar en <em>&#8220;La vergüenza</em>&#8220;, de Annie Ernaux. En su sencillo lenguaje literario intenta <em>“sacar a la luz los códigos y las normas de los círculos en los que se hallaba encerrada</em>”. La autora describe otras formas de violencia familiar y social, sus sentimientos y acontecimientos, a partir del impronta que, a los doce años, le generó, la intención que tuvo su padre de matar a su madre. A su narrativa, esencialmente descriptiva y realista de la Francia de la postguerra, le hizo falta una buena dosis analítica, reflexiva o metafórica; comparada con la obra anterior, esta queda como inconclusa. En contraste, Yeonghye asume una radical y difícilmente comprensible postura, genera reflexión frente a la violencia, incluso la médica,  y frente al deseo infinito de libertad a la hora de tomar sus propias decisiones.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21115223/A-WIESNER-EDITADA-1024x576.jpeg" alt="" class="wp-image-109601" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21115223/A-WIESNER-EDITADA-1024x576.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21115223/A-WIESNER-EDITADA-300x169.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21115223/A-WIESNER-EDITADA-768x432.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21115223/A-WIESNER-EDITADA-1536x864.jpeg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21115223/A-WIESNER-EDITADA-2048x1152.jpeg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Diego Firmiano</strong></p>



<p class="has-small-font-size">Editor, escritor, crítico literario y director del portal cultural <a href="https://ojoaleje.wordpress.com">Ojo al Eje</a>.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-8bbeefa481ee784685e5b41bcefa3b25">&#8220;<strong><em>D.F. Confidencial. Crónicas de delincuentes vagos y demás gente sin futuro</em>&#8220;, del mexicano J.M. Servín.</strong></p>



<p>Si metiéramos en una licuadora a Hunter Thompson, Gabriel García Márquez y Joseph Mitchell, con unas gotas de Jack Kerouac, saldría J.M. Servín y su libro <em>D.F. Confidencial. Crónicas de delincuentes vagos y demás gente sin futuro </em>(Almadía, 2010). Un título que no decepciona desde sus primeras páginas, porque estamos frente a un narrador, periodista y editor mexicano que ha entendido el oficio de escribir sobre los alienados, sobre esos seres errabundos con olor a anonimato, noche y desidia. Así entonces, donde otros ven perdedores, J.M. Servín ve literatura en estado puro, componiendo con altura y estilo, crónicas que no dejan indiferente al lector, pues como dice Nelson Algren, «el escritor en realidad no <em>vive, </em>observa». Esto es Servín, y bajo ese rol de <em>voyeur</em> citadino compila el material para sus piezas narrativas.</p>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-a543c8d2a58a022528a5158167589fe9"><strong>La decepción: </strong>Aunque la temática es trillada, no podemos esperar mucho de Mauricio Aranguren Molina a partir de &#8220;<em>Mi confesión: Carlos Castaño revela sus secretos&#8221; </em>(2001), ya que sus libros, que no son superventas (a pesar de tocar temas coyunturales), no logran traer nada nuevo al amarillismo literario ni enganchar al lector serio. Me refiero al título &#8220;<em>El gran fracaso de la fiscalía: 192 niños asesinados. Captura y confesión de Garavito «La bestia»&#8221; </em>(2002). Un libro que nos desinfla ante la falta de creatividad, y que al leerlo no podemos ver sino a un escritor limitado a replicar fríos archivos judiciales (y eso que Mauricio Aranguren Molina se entrevistó con Luis Alfredo Garavito como lo hizo Truman Capote con Richard Hickock y Perry Smith). No hay que culpar al autor, ni siquiera a la editorial Oveja Negra, dirigida por José Vicente Kataraín, pero nos queda la sensación de que con ese papel se hubiera escrito&nbsp;una obra maestra.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1000" height="750" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20183359/Z-MEJOR-LIBRO-DIEGO-FERMIANO.jpg" alt="" class="wp-image-109544" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20183359/Z-MEJOR-LIBRO-DIEGO-FERMIANO.jpg 1000w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20183359/Z-MEJOR-LIBRO-DIEGO-FERMIANO-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20183359/Z-MEJOR-LIBRO-DIEGO-FERMIANO-768x576.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Claudia Flórez Sepúlveda</strong></p>



<p class="has-small-font-size">Secretaria General del Partido Comunista Colombiano (<a href="https://x.com/ClaudiaFlorezPC">PCC</a>) primera mujer en asumir esa posición, desde que se fundó en 1930.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-e2980f71dbfb71a54966e4d88b5cbc80">&#8220;<strong><em>Mano Dura: el Estado policial global, los nuevos fascismos y el capitalismo del Siglo XXI</em>&#8220;, del estadounidense William I. Robinson.  </strong></p>



<p>El sociólogo analiza la reconfiguración de las estructuras políticas y económicas contemporáneas y las nuevas expresiones del fascismo en el mundo, abordando con gran claridad temas como el negacionismo del cambio climático y la misoginia.</p>



<p>Este fenómeno emerge en la actual crisis del capitalismo como una respuesta autoritaria, cuya finalidad es consolidar Estados que utilizan los discursos nacionalistas y guerreristas, donde sus gobiernos intensifican el uso de fuerzas represivas y los mecanismos de control social, justificándose en la &#8220;guerra contra el terror&#8221;, la &#8220;crisis migratoria&#8221; o la &#8220;lucha contra el narcotráfico&#8221;, lo que genera la &nbsp;reproducción de mayor polarización social, mayores desigualdades y el aumento de la crisis ecológica. También ubica el papel de las nuevas tecnologías usadas en la vigilancia digital, el control de la información y la manipulación de la opinión pública mediante algoritmos y <em>fake news</em> que están ligadas a fortalecer las narrativas fascistas creando sociedades polarizadas y fragmentadas.</p>



<p>Quiero aprovechar la oportunidad para recomendar dos títulos ideales para reflexionar en estas épocas. El primero es &#8220;<em>Esta es la historia de lucha de Cerro Norte, un barrio en la Loma de Bogotá</em>&#8220;, publicado por la editorial Teoría y Praxis. Escrito y editado por la misma comunidad, relata las valientes experiencias de las luchas sociales en el Cerro, ofreciendo una visión profunda e inspiradora de la resistencia colectiva. El otro es &#8220;<em>Propagandas Confrontadas</em>&#8220;, de la misma editorial. El profesor Ciro Eduardo Becerra analiza al detalle el impacto de la Guerra Civil Española en Colombia, explorando cómo este conflicto marcó nuestra historia política y cultural en la primera mitad del Siglo XXI.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Foto: David Leonardo Castilblanco.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21115244/A-FLOREZ-EDITADA-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-109603" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21115244/A-FLOREZ-EDITADA-768x1024.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21115244/A-FLOREZ-EDITADA-225x300.jpeg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21115244/A-FLOREZ-EDITADA-1152x1536.jpeg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21115244/A-FLOREZ-EDITADA.jpeg 1200w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size">&nbsp;<strong>Julio César González, Matador</strong></p>



<p><a href="https://x.com/Matador000">Caricaturista</a></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-e38899570b15718eb92f9ff0bdbb5ae2"><strong><em>“La risa caníbal, humor, pensamiento cínico y poder”,</em> del español Andrés Barba.</strong></p>



<p>Existen pocos ensayos sobre el humor. Uno ve que cada vez hay menos libros de humor gráfico y humor político. A mi este libro me llegó al alma, porque reflexiona sobre el papel del humor en la cultura. Es un análisis profundo, que traspasa la epidermis y nos cuestiona como artistas y como ciudadanos. Andrés Barba, que además de ensayista es novelista y fotógrafo, cuenta cómo el humor puede ser subversivo y cómo puede actuar obviamente como contrapoder.  </p>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-ccd16377b4e09b9c52f9466eddc9322d"><strong>La decepción:</strong> <em>“Colombia, cuatro años después: Resumen de un país sin presidente”</em>, de Matador. Me decepcionó porque el colombiano tiene mente de corto plazo y ya mucha gente olvidó el nefasto gobierno de Iván Duque, que realmente fue otro gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Fue tan nefasto que hasta salió la noticia de que Donald Trump había postulado a Duque para director general de la OEA pero lastimosamente para él resultó ser una <em>fake news</em> y, además, ese cargo no existe. Ese libro me decepciona porque no está en todos los hogares colombianos y debería estar para que no volvamos a cometer los errores del pasado.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="720" height="932" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21062615/A-MATADOR.jpg" alt="" class="wp-image-109571" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21062615/A-MATADOR.jpg 720w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21062615/A-MATADOR-232x300.jpg 232w" sizes="auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Mima Peña</strong></p>



<p class="has-small-font-size">Directora de <a href="https://open.spotify.com/show/5wcX9v5CW6TrMIDeS7NcwO">Come Cuento Podcast </a>y columnista de La República.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-fd256c343780d014c85d0f038eafd254"><strong><em>“Mesa para dos”,</em> del estadounidense Amor Towles.</strong></p>



<p>Una colección de seis cuentos y una <em>novella,</em> protagonizados por unos personajes encantadores y profundamente humanos, como el abogado serio y conservador de 65 años que, a escondidas de su familia, asiste a un lugar en Central Park en donde patina y baila con unos desconocidos, y  descubre que es allí en donde es verdaderamente feliz, o la mujer amorosa que no desampara a su marido alcohólico, así el hombre esté a kilómetros de distancia  atrapado, por una tormenta, en un aeropuerto, a punto de entrar al bar.</p>



<p>La narración impecable de Towles, su perspicacia e ingenio, el tono a veces muy poético, pero nunca meloso, ¡los finales!, y ese ingrediente de las pequeñas serendipias de la vida, hacen que estas historias se me hayan quedado en el corazón.</p>



<p>Debatí entre <em>“Mesa para dos”</em> y <em>“La vegetariana” </em>de Han Kang, dos historias y dos estilos, que no pueden siquiera compararse; sin embargo, me quedo con <em>“Mesa para dos”</em>, porque creo que la habilidad para encontrar belleza en los momentos más sencillos de la vida, también nos recuerda por qué la literatura importa.</p>



<p><strong>La decepción:</strong> No quise leer la versión digital que circulaba en redes sociales. Lo compré en la librería, hice capuchino, me acomodé en el sofá que más me gusta, y apagué el celular. Dispuesta a disfrutar una especie de bombón literario, empecé a leer <em>“En agosto nos vemos”, </em>de Gabriel García Márquez.</p>



<p>Incapaz de criticar algo escrito por uno de los mejores autores de todos los tiempos, solo digo que no encontré la magia característica de su obra. En cambio, a medida que leía, pensaba en las razones por las que él no habría querido publicar esta historia, y más preocupada por el incumplimiento de la familia al mandato del padre que por las andanzas de Ana Magdalena Bach, decidí respetar la voluntad de Gabo, y no continuar leyendo el libro que, por cualquier razón, él no quería que leyéramos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184424/Z-MEJOR-LIBRO-MIMA-PENA-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-109548" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184424/Z-MEJOR-LIBRO-MIMA-PENA-1024x683.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184424/Z-MEJOR-LIBRO-MIMA-PENA-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184424/Z-MEJOR-LIBRO-MIMA-PENA-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184424/Z-MEJOR-LIBRO-MIMA-PENA-1536x1024.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184424/Z-MEJOR-LIBRO-MIMA-PENA.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Hernán Jara Muñoz</strong></p>



<p>Librero. (Librería Lerner de Bogotá)</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-0b8aab3cd741f8a0f0000d63fe5b863e"><strong><em>“Volver la vista atrás”,</em> del colombiano Juan Gabriel Vásquez.</strong></p>



<p>Es la historia novelada de la familia Cabrera, de su migración, de cómo llegaron a Colombia, de su papel en el cine… Este autor me gusta mucho, porque casi todos sus temas son históricos y la Historia es un género que me apasiona. Su prosa es muy agradable. En su escritura aparecen el periodista que investiga y el literato que nos deja ver la exquisitez de su pluma. Es una combinación maravillosa que, además de entretenida, contiene referencias de hechos comprobados, donde se nota un trabajo de campo extraordinario y minucioso. Es un autor al que leo con placer. También recomiendo su libro anterior,&nbsp;<em>La forma de las ruinas,</em>&nbsp;que habla sobre dos personajes centrales de la historia de Colombia: Jorge Eliécer Gaitán y Rafael Uribe Uribe.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="863" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184458/Z-MEJOR-LIBRO-HERNAN-JARA-863x1024.jpg" alt="" class="wp-image-109550" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184458/Z-MEJOR-LIBRO-HERNAN-JARA-863x1024.jpg 863w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184458/Z-MEJOR-LIBRO-HERNAN-JARA-253x300.jpg 253w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184458/Z-MEJOR-LIBRO-HERNAN-JARA-768x911.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184458/Z-MEJOR-LIBRO-HERNAN-JARA-1295x1536.jpg 1295w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184458/Z-MEJOR-LIBRO-HERNAN-JARA.jpg 1335w" sizes="auto, (max-width: 863px) 100vw, 863px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Juana Carolina Villa Cortes</strong></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-c74d4d78283147661439ebc4a39cc078">Escritora, poeta, gestora cultural, activista y autora de la novela<br><a href="https://www.instagram.com/juanacarolinavillacortes/"><em>&#8220;Historias de mi pierna izquierda&#8221;</em></a>, ganadora de la beca artística Estímulos 2024 del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.<br><br><strong><em>“Todos los cuentos”,</em> de la brasileña (nacida en Ucrania) Clarice Lispector.</strong></p>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-ce1e7e7285190d15fde9d7788307c241">Clarice Lispector es una autora fascinante, misteriosa, con una gran capacidad de explorar las naturalezas humanas profundas y de proponer una reflexión sobre lo femenino desde el ser y no desde los roles y estereotipos, a través de sus maravillosos cuentos y sus novelas. Su narrativa es experimental, innovadora, valerosa, rebelde e imponente. Sus historias rayan a veces en el absurdo, el surrealismo y la locura pero para mí son metáforas de nuestro inconsciente colectivo y nuestra lastimada civilización. Libro que contiene su obra completa de cuentos. Super recomendada.<br><br><strong>La decepción:</strong> <em>&#8220;Casandra&#8221;</em> de Christa Wolf, una novela corta sobre la cual tenía otras expectativas. Me pareció una historia pesada, aburrida. Aunque tiene buenos momentos y algunos personajes con mucha fuerza, ni me atrapó, ni me interpeló.&nbsp;Me gusta que un libro me sacuda hasta los huesos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21115349/A-JUANA-EDITADA-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-109605" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21115349/A-JUANA-EDITADA-768x1024.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21115349/A-JUANA-EDITADA-225x300.jpeg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21115349/A-JUANA-EDITADA-1152x1536.jpeg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21115349/A-JUANA-EDITADA.jpeg 1200w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Germán Puerta</strong></p>



<p class="has-small-font-size"><a href="https://www.astropuerta.com.co">Divulgador científico</a>, ex coordinador del Planetario Distrital de Bogotá.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-ce1510a497cdb519ddb491fb27d47ddb"><strong><em>“Elon Musk”,</em> del sudafricano Ashlee Vance.</strong></p>



<p>Nos guste o no el personaje, sin duda es uno de los protagonistas del mundo científico, tecnológico y comercial del siglo XXI. Una historia fascinante del hombre que sin darnos cuenta tiene una gran influencia en nuestra vida cotidiana.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184651/Z-MEJOR-LIBRO-GERMAN-PUERTA-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-109551" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184651/Z-MEJOR-LIBRO-GERMAN-PUERTA-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184651/Z-MEJOR-LIBRO-GERMAN-PUERTA-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184651/Z-MEJOR-LIBRO-GERMAN-PUERTA-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184651/Z-MEJOR-LIBRO-GERMAN-PUERTA.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Gloria Helena Rey </strong></p>



<p class="has-small-font-size">Reportera y primera mujer en ganar el <em>Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar</em>. Fue corresponsal en América Latina de la AP, jefe de oficina de AFP, y corresponsal de la BBC de Londres, y de los diarios españoles La Vanguardia y El Periódico.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-448548209002a68bf156ee240e1760c0"><strong><em>&#8220;El valor de la verdad&#8221;,</em> del hindú Mahatma Gandhi.</strong></p>



<p>He leído mucho a Gandhi porque me alimenta el alma. ¿Qué es la verdad? En el libro dice que es la voz interior que nos habla. Para descubrir la verdad hay que ser humilde y para penetrar en el corazón de ese océano que es la verdad, hay que decidirse a no ser nada, dice. Sobre Miguel Hernández, mi poeta popular favorito, hay mucho más que la <em>&#8220;Nana de las cebollas&#8221;.</em> Amé este poema que me sé de memoria: <em>&#8220;Mis ojos, sin tus ojos no son ojos/son dos hormigueros solitarios/ y mis manos sin las tuyas varios, intratables espinos a manojos/</em></p>



<p>Aunque no escriba tan bien como García Márquez, amo a Borges, porque es profundo y muy culto. También a Máximo Gorki, el escritor ruso.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184721/Z-MEJOR-LIBRO-GLORIA-HELENA-REY-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-109552" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184721/Z-MEJOR-LIBRO-GLORIA-HELENA-REY-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184721/Z-MEJOR-LIBRO-GLORIA-HELENA-REY-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/20184721/Z-MEJOR-LIBRO-GLORIA-HELENA-REY.jpg 960w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Adriana Martínez-Villalba</strong></p>



<p>Directora de la Biblioteca Nacional de Colombia</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-12f2ec3e31fb8bf212fe7365e8603d6a"><em><strong>“Biblioteca Vorágine”</strong></em>, <strong>homenaje al colombiano José Eustasio Rivera.</strong></p>



<p>En Calamar, Guaviare, a dos horas de San José, está la Biblioteca Pública Municipal José Eustasio Rivera, una de las 1.558 bibliotecas públicas que hay en todo el país. En el centro, sobre una mesa, están exhibidos los diez tomos que conforman la <em>&#8220;Biblioteca Vorágine&#8221;</em>, decorados con unas hojas y unos dibujos de hormigas hechos por las lectoras y lectores de este lugar. </p>



<p>A comienzos del siglo XX, de ahí, de Calamar, gran parte de la población indígena fue secuestrada y esclavizada para trabajar en las caucherías, tema que denuncia Rivera en La vorágine. Aún se recuerda su paso por este pueblo mientras escribía el libro. </p>



<p>A cien años de la publicación de la novela, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes y la Biblioteca Nacional de Colombia lideraron la conmemoración de este centenario. Una de las tantas acciones fue esta Biblioteca Vorágine, que se pueden <a href="https://www.bibliotecanacional.gov.co/es-co/actividades/actividad-cultural/exposiciones/exposicion?Expo=3">leer en línea </a>y en todas las bibliotecas públicas —muchas de ellas, como la biblioteca de Calamar, la recibieron con inmenso entusiasmo—, al tiempo que se despertó un diálogo sobre la emergencia climática, el racismo y el extractivismo, pero también sobre la esperanza y la resistencia de los pueblos originarios. </p>



<p>La <em>&#8220;Biblioteca Vorágine&#8221;</em> incluye la obra de Rivera y nueve títulos más que dan cuenta de los múltiples horizontes de sentido que se encuentran en sus páginas: su riqueza literaria, los testimonios del holocausto cauchero, el sentido de la identidad nacional, los difusos límites territoriales, la representación de distintas poblaciones.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21062718/A-BIBLIOTECA-NACIONAL-819x1024.jpg" alt="" class="wp-image-109573" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21062718/A-BIBLIOTECA-NACIONAL-819x1024.jpg 819w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21062718/A-BIBLIOTECA-NACIONAL-240x300.jpg 240w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21062718/A-BIBLIOTECA-NACIONAL-768x960.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21062718/A-BIBLIOTECA-NACIONAL.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21131518/Z-MEJOR-LIBRO-LA-VORAGINE-1-1024x682.jpeg" alt="" class="wp-image-109609" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21131518/Z-MEJOR-LIBRO-LA-VORAGINE-1-1024x682.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21131518/Z-MEJOR-LIBRO-LA-VORAGINE-1-300x200.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21131518/Z-MEJOR-LIBRO-LA-VORAGINE-1-768x512.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21131518/Z-MEJOR-LIBRO-LA-VORAGINE-1-1536x1024.jpeg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/21131518/Z-MEJOR-LIBRO-LA-VORAGINE-1.jpeg 2000w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>Y ustedes, los lectores, ¿Cuál fue el mejor libro que leyeron en 2024?</strong></p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=109526</guid>
        <pubDate>Sun, 22 Dec 2024 12:31:49 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Cuál fue el mejor libro que leyó en 2024?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <item>
        <title>“El sector político de Colombia no entiende al sector productivo” Nayib Neme</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/el-sector-politico-de-colombia-no-entiende-al-sector-productivo-nayib-neme-2/</link>
        <description><![CDATA[<p>Subir a la torre Atrio, el edificio más ambicioso y de mayor tecnología en Colombia, es una experiencia que raya lo surreal, las vistas en 360 grados de una Bogotá poco explorada, la tecnología del edificio y la apuesta de la revitalización del centro de Bogotá lo hacen una propuesta de urbanismo que dista de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Subir a la torre Atrio, el edificio más ambicioso y de mayor tecnología en Colombia, es una experiencia que raya lo surreal, las vistas en 360 grados de una Bogotá poco explorada, la tecnología del edificio y la apuesta de la revitalización del centro de Bogotá lo hacen una propuesta de urbanismo que dista de ser un proyecto de desarrollo inmobiliario.</strong></p>



<p>Desde hace unos años Nayib Neme se ha perfilado como uno de los constructores y urbanistas más arriesgados e innovadores de Colombia, su visión le ha permitido traer a uno de los arquitectos más importantes del mundo como Richard Rogers (arquitecto del centro Pompidou de Paris y diseñador de Atrio), las apuestas de Nayib van a la par del desarrollo de las ciudades Colombianas en las próximas décadas. Una entrevista en la torre Atrio.</p>



<p><strong>d- Usted dice que no es un humanista, pero que tampoco un empresario, que son dos descripciones que estaba yo barajando.</strong></p>



<p>No creo ser ninguno de los dos. Son calificativos muy altos para mí.</p>



<p>Le pregunto…y es que son cosas opuestas?</p>



<p>d-<strong>No sé, no, no creo que nada sea opuesto.</strong></p>



<p>Mire, hace algunos años, leí una entrevista que le hicieron en&nbsp;<em>El Espectador</em>, no debo decir&nbsp;<em>El Espectador</em>, mejor, en un periódico nacional, por allá en los años 50, a mi papá, quien decía que una empresa es una responsabilidad social por sí misma.</p>



<p>Esa frase se me quedó grabada. Hoy hablan de la responsabilidad social del empresario, pero es que la empresa es una responsabilidad social por sí misma. Déjeme ir un poco atrás; nací en una familia muy particular, todos creemos que somos los únicos y demás, yo también me creo que soy el único, pero soy particular, porque es que vivir, nacer de un emigrante, nacer del emigrante, eso tiene una serie de connotaciones muy particulares, porque el emigrante…</p>



<p>¿Qué mueve a la humanidad? La necesidad, ese es el motor de la humanidad.</p>



<p>Si yo no tengo necesidad, no hago nada. En Colombia, no hablo de otros países, está pasando algo que considero muy malo para el progreso de la nación. Los gobiernos han creado subsidios para todo, esto hace que la gente, se siente a esperar que lo ayuden y exigen que el país les de lo que necesitan, con reclamos constantes y vehementes, hasta violentos. El emigrante debe esforzarse para conseguir el objetivo, está en un país que lo acogió, y eso es lo más bello, solo que debe hacer todo lo necesario para salir adelante. Ese es su objetivo, su misión. Quiere y sueña con volver a su patria.</p>



<p><strong>d- A veces ni patria, le toca salir adelante.</strong></p>



<p>Su patria existe, pero la añora, y a veces lo que hace es trabajar para ver si puede volver a ella, como lo hacía mi papá también.</p>



<p>Eso tiene connotaciones particulares, y, además, fue gente que no tuvo estudio. Mi papá llegó a primero elemental; mi tío, a segundo elemental, los dos hermanos que crearon esto, y fueron personas cercanas a la gente, eran parte de su gente, nunca fueron jefes, nunca dijeron, yo soy yo, no!, eran parte del negocio, parte de lo que pretendían hacer. Aprendí algo, espero haberlo aprendido, es tener esa relación&nbsp; cercana con la gente, con mis compañeros de trabajo, así que,&nbsp; yo no sé si eso se llama humanismo. Usted dígamelo. Mi tío Chaid, aprendió a leer muy bien el español, y era un hombre culto, gran lector y sabía todas las historias, desde Gengiskan hasta donde fuera;&nbsp; le gustaba la teología, leía sobre temas teológicos y era crítico violento de la labor de los curas en la iglesia; mi padre era más calmado, mi padre era un hombre más tranquilo, era un buen papá, era un hombre maravilloso.</p>



<p>No sé si al final del día uno los ve y los siente como definición de humanista. Creo que va de la mano con el empresario que quiere hacer las cosas por el bien de todos. Hay una frase que se la apropió el presidente Kennedy el día de su posesión, y fue escrita 50 años antes por el filósofo, poeta y escritor Gibran Khalil Gibran…” no preguntes que ha hecho el país por ti, pregúntate, que has hecho tú por tú país “</p>



<p><strong>d- Pero también de cosas que usted está diciendo sin decirlas, por ejemplo, esta idea de la igualdad, que es una idea que hablas de tu padre y tu tío también, con esa idea de que los demás que están trabajando contigo, independientemente de que cumplan un rol, y yo lo puedo decir además, por como vi su relación con la gente en Atrio, el rol que cumplan, pero todos lo ven a usted como un amigo, como un igual, no lo ven como el señor, dueño , Dios por allá, sino lo ven como un ser humano igual, pero eso hace parte del humanismo, de creer que el otro es un otro igual, con sus diferencias, pero que tiene la misma dignidad.</strong></p>



<p>Para mí, todos merecen y tienen el mismo respeto, y les agradezco todo lo que hacen, día a día.</p>



<p><strong>d-Usted no es tan crítico de la Iglesia entonces.</strong></p>



<p>No lo soy. La quiero y la respeto. Estuve en el seminario de mi colegio, por no ser correspondido de una traga enorme que tenía, éramos niños, 13 y 11 años.</p>



<p><strong>d- frustración.</strong></p>



<p>Si, en parte. Por fortuna tuve unos curas de quienes aprendí mucho y fueron guías espirituales maravillosos. Soy respetuoso de la Iglesia, soy creyente. Creo tener fe.</p>



<p>Siento que puedo, que soy capaz de convivir con la fe y de pelear con esa cosa que lo saca a uno de la fe. Me gusta la religión. Me gustan los valores que me enseña. Sí, yo soy creyente.</p>



<p><strong>d- Antes de esta entrevista estábamos hablando un poco, y lo quiero traer porque pues tu familia ha sido, digamos tuvo una apuesta industrial en Colombia, hoy todavía tienen sus intereses, sus agendas, usted ha logrado trabajar toda su vida aquí, han logrado acumular una fortuna muy apreciable y uno se queda pensando en esa frustración quizás que me contaba sobre la apertura económica y hoy en día. Me parece muy interesante porque tiene que ver todo con lo que estamos viviendo como crisis, pero también como los caminos que hemos decidido tener como país.</strong></p>



<p>Sí, Colombia no podía quedar aislada del mundo. Debía pertenecer a la orquesta global que se estaba creando. Eso era lo que consideraban a finales de los ochenta y a principios de los noventa.</p>



<p>Considero que allí se cometieron dos errores. Lo primero, Colombia no sabía qué era lo que quería hacer. Yo no puedo traer aquí a una persona a tocar en una orquesta, sin saber qué clase de instrumento toca; primero le pregunta, qué instrumento es el suyo y así,&nbsp; lo pongo en el lugar que le corresponde. Después, como director del concierto, hago que todo suene y se coordine.</p>



<p>Los creadores de la apertura económica, tenían como argumento, que la gente en Colombia, tuviese la posibilidad de tener todo lo que el mundo entero ofrecía. Que en vez de ir a Miami a comprar lo que querían, lo pudiera acá. En el campo nuestro, los vehículos pudieran venir de todas partes y que la oferta, no fuera solo de los nacionales. Nuestros dirigentes, no decidió qué era lo que el país hacia, ni hacia donde debía enfocar su fuerza industrial o su fuerza comercial.</p>



<p>Y lo segundo, que fue aún más complicado, es que Colombia no estaba preparada para estar en una orquesta. Colombia tenía que haber dado unos pasos antes. Nos dijeron que habría en paralelo lo que llamaron la agenda interna, para así volver al país más competitivo y así, la industria interna, tendría los caminos, para poder competir con el producto importado. Las industrias en Colombia, me atrevo a decirlo, con conocimiento de causa, no solamente las nuestras, sino todas las industrias de todo tipo, son eficientes, son productivas y son buenas. Aquí hacemos las cosas bien. No somos competitivos, porque Colombia no desarrolló aquella agenda que decían, iban a desarrollar y entregamos nuestra capacidad, nuestra mano de obra, para que otros países nos llenaran con sus productos.</p>



<p>El costo logístico, el costo de distribución, el costo de entrada, el costo de salida, el crear empresa con casi 36 ó más requerimientos necesarios para crear una empresa, la pesada carga fiscal, y tantos otras cargas y costos que Colombia exige y tiene,&nbsp; que no dejan que podamos competir con otros países, que con vigor y con fuerza, defienden sus industrias.</p>



<p><strong>d- Pero pareciera como que hay un defecto en nosotros, en las instituciones quizás, en las leyes que se han creado como un defecto del sector político en entender de verdad el sector productivo.</strong></p>



<p>Absolutamente. El sector político, con frecuencia, desconoce lo que pasa realmente. Yo he tratado con mis amigos políticos, con los amigos terceros, con todos, de llevarlos a las empresas y decirles, mire lo que significa producir una pieza, cualquiera que sea. Lo que usted ve en una planta es el final de la poesía.</p>



<p>Todo lo que hay detrás, la homologación y el desarrollo del material y de los productos, el diseño del mismo, la logística que hay detrás para poder hacer llegar la materia prima a su sitio, el poderla juntar y convertirla a una pieza. La gente no sabe, todo lo que hay detrás de eso. Entonces dicen…como los de otro país son más baratos, entonces traigamos los de allá.</p>



<p>Lo que hemos hecho nosotros es haber perdido la mano de obra colombiana y se la hemos entregado a los demás países. Hoy todo el mundo trae lo que quiera de todos lados, y Colombia dejó de ser productiva. Cuántas empresas en Colombia se han perdido. Y todos los días más.</p>



<p><strong>d-Y los hipotéticos recursos que hubieran llegado pero no estaban acá.</strong></p>



<p>Ahora, si usted ve aquellos países llamados aperturistas. Brasil, por ejemplo, que es un país que habla de la apertura y que es muy fuerte en ese sentido. En Brasil solo se vende lo que se produce en Brasil. Para entrar a Brasil eso es casi imposible. Además, si usted entra a un estado, para hacerlo en otro, hay otras reglas, pues cada uno tiene su propia regulación.</p>



<p>En el sector automotor se acordaron ciertas condiciones cuando se firmaron tratados bilaterales o multilaterales, que no se han cumplido, como se establecieron. Vuelvo al caso con Brasil; se acordó que Brasil le podía vender a Colombia 50 mil carros por año y a su turno Colombia le vendería a Brasil 30 mil unidades. Si ud revisa hoy lo ocurrido desde la firma de ese acuerdo, podrá constatar que año tras año, Colombia ha importado ese número de vehículos del hermano país, mientras que aquel, no nos ha comprado nada. Esa clase de acuerdos quedaron cojos en sus redacciones y en las exigencias de los cumplimientos. Es por ello que el ministro saliente de Comercio, Industria y Turismo, el Dr. Germán Umaña, conocedor de los acuerdos, dijo que para cumplir con el espíritu de lo tratado, debíamos de renegociarlo. Todo el mundo clamó al cielo: “¿cómo vamos a negociar? Eso no se puede”. Lo que se pretende hoy, es que además de establecido el cupo, el país exportador, no podrá tener de nuevo el cupo establecido, hasta que no haya importado el cupo acordado.</p>



<p><strong>d-Qué curioso que el colombiano se siente tan vivo y hace negocios tan malos como país.</strong></p>



<p>Mire, cuando el doctor Carlos Lleras Restrepo hizo lo que se llamó la industrialización del país, su ministro de entonces, el de fomento, era Hernando Gómez Otálora. Este hombre creó toda la Biblia, todo el documento para que el país se industrializara, y arrancó la gran industrialización. Había empresas viejas, nosotros empezamos a principios de los años 50. Había baterías, había ruedas, la misma colmotores arrancó en el año 59 y en el 61 empezó a hacer carros.</p>



<p>En esa época se impulsó la industria nacional y se crearon unas reglas de juego para poder producir en Colombia y para traer productos a Colombia. Colombia no tenía en ese momento suficientes dólares para poder importar, fue así como crearon la Junta de Importaciones, establecieron las licencias previas y una serie de filtros&nbsp; que molestaban y que hacían difícil la importación de productos.</p>



<p>Si bien es cierto, era una molestia, manteníamos de alguna manera unos equilibrios. La Junta de Importaciones, que la han criticado tanto por el inmenso poder que tenía, era la que decidía el gasto de los pocos dólares que tenía la nación. Si, era un trauma, y se podía haber regulado de otra manera, y acabado como se hizo, dejando reglas claras para importar y exigencias para seguir produciendo internamente.</p>



<p>Pero no como ahora que cada uno puede importar lo que quiera. Yo no quiero volver a eso. Lo que a mí se me hace raro es que el negociador de los tratados de libre comercio fue el hijo de Hernando Gómez.</p>



<p>Y yo se lo he dicho, así que no me da pena volverlo a reiterar, ah poco que sabe de industrialización y ah poco que sabe de industria. Y lo que hicieron fue regalar a los otros países nuestro producto, nuestra producción y toda nuestra industria.</p>



<p><strong>d-¿Y usted dice de alguna manera que es más ignorancia que mala fe?</strong></p>



<p>Yo en mala fe sí no creo. Yo creo que es ignorancia. Yo creo que era una situación coyuntural, que de pronto él estaba sintiendo presiones.</p>



<p>Posiblemente había que quedarles bien a los países. Posiblemente teníamos que sentarnos con un México que son unos grandes negociadores. Con un Estados Unidos al que teníamos que rendirle pleitesía. Con Estados Unidos no teníamos ni siquiera aranceles. Nosotros podíamos exportar a Estados Unidos sin aranceles. ¿Para qué teníamos que hacer tratados de libre comercio? Yo mismo se lo dije al presidente. Siendo yo Presidente de la Cámara de Comercio Colombo Americana.</p>



<p><strong>¿Se lo dijo al Presidente Uribe?</strong></p>



<p>Se lo dije a un Presidente.</p>



<p><strong>Pero el del Tratado de Libre Comercio era Uribe.</strong></p>



<p>Se lo dije al Presidente. No firmen el Tratado. No se necesita. Ya tenemos un acuerdo con los Estados Unidos. De cero arancel para los productos colombianos.</p>



<p>Les entregamos todo.</p>



<p><strong>d-Hablemos un poco de eso, pero ahora de cara al actual. Usted habló bien del Ministro Umaña y de la negociación con Brasil. Me gustó que pudiera… Digamos, usted no es petrista, en efecto.</strong></p>



<p>Por qué lo dice? ¿Se nota? ¿Por qué se me nota?</p>



<p><strong>No, porque no. No voy a decir que se le nota, pero sí…</strong></p>



<p><strong>Me llamó la atención que con tranquilidad pudo ver un acierto en esa negociación que lideró el Ministro Umaña. Pero también quiero preguntarle sobre eso. ¿Cómo lee usted a Petro? Eso de la economía. A Petro le encanta hablar de economía, es de lo que más habla quizás en sus discursos. Habla mucho de la desigualdad, habla mucho de la riqueza, habla mucho de los errores históricos, pero finalmente en la economía no le está yendo muy bien. No hay un consenso, o más bien hay un consenso general que no le está yendo bien. Y más bien hay una sensación de que el hombre no entiende muy bien finalmente lo que plantea. Ni él mismo entiende lo que plantea. Y ahí le pregunto, ¿cómo lo lee a él? ¿Cómo lee el gobierno lo que ha hecho estos dos años?</strong></p>



<p>Usted tocó un tema inicialmente y es el tema de Germán Umaña. Germán Umaña, a diferencia de todos, voy a decir, y me atrevo a decirlo así, conoce lo que es el sector privado. Y conoce lo que es la industria. Y conoce todo lo que se ha vivido. Germán Umaña ha sido de los gremios, ha sido estudioso del tema económico. Germán Umaña es, a mí eso de que es izquierda o derecha me tiene sin cuidado, él es de la gran izquierda, siempre ha sido de izquierda.</p>



<p>Su padre lo fue o se consideró como tal. Su hermano lo fue y se ha considerado como tal. Y yo creo que lo es. Eso no significa que no entienda lo que el país necesita. Y era la ventaja que tenía Germán Umaña dentro de este gobierno. Él sí sabía lo que el país necesita para poder volver a recuperar las industrias y la industrialización en el país.</p>



<p>Ahora, yo, el día de las elecciones yo tomé una decisión de votar por algo y por alguien. Si gané o perdí, ahí quedó en el papel. De ahí para adelante, ¿yo qué sigo siendo? Soy Colombiano.</p>



<p>Yo no entro a discutir política. Sigo tratando de trabajar con toda mi energía, con todo el ímpetu, dentro del escenario que está establecido.</p>



<p>Soy orgullosamente colombiano, y tengo un deber como tal,&nbsp; y tengo un legado que como hijo de mi padre y de mi tío, que como emigrantes ellos un día me dijeron, cuando yo tenía muy poca edad, y no puedo olvidar esa frase, que me pesa en la espalda como lo que más: “Hijo, a lo único que yo le debo algo en la vida es a Colombia. Colombia nos dio todo.</p>



<p>Me dio a tu mamá, me dio a mis hijos y me dio la posibilidad de hacer todo. Yo llegué a este país sin nada. Tu obligación, como colombiano, es devolverle de alguna manera a Colombia lo que Colombia nos ha dado a nosotros.”</p>



<p>Yo vivo haciendo lo que creo que debo hacer. Usted me dijo, soy loco. Sí, estoy loco, mire lo que estoy haciendo.</p>



<p>Cada día más loco. La gente me está regañando porque estoy haciendo inversiones. Usted vio el centro cultural que estoy haciendo.</p>



<p>En unas circunstancias como la de hoy, pero es que, ¿el país es hoy? ¿El país es ayer? ¿O el país seguirá vivo? Otra enseñanza de mi padre. Colombia es como un bebé. Se va a caer, se va a golpear en la cabeza, le va a dar sarampión, se va a romper un brazo, pero va a crecer y va a ser adulto algún día.</p>



<p>¿Y cómo es adulto un país? Que su gente le dé la adultez. Él no nace solo ni los árboles lo hacen, no. La gente tiene que volverlo adulto y los tiene que sembrar.</p>



<p>Así pues, debemos seguir haciendo lo que le corresponde. Si corresponde es quedarme quieto en la casa en pijama, pues quédese en la casa quieto en pijama. No sé qué va a esperar y no sé qué le va a llegar.</p>



<p>Yo no, yo no puedo. Yo tengo que salir temprano. Yo hago mis cosas desde temprano.</p>



<p><strong>d-Pero hablemos de sus locuras, porque sus locuras lo mantienen vivo también. Atrio, que es un proyecto de ciudad porque no es un edificio, Atrio es un proyecto con uno de los arquitectos naturalmente más importantes de su generación Richard Rogers fue de los arquitectos más importantes del mundo, era una apuesta también por Bogotá en un sentido muy profundo, no sólo por Colombia sino muy concretamente por Bogotá ponerle la vanguardia apuntarle a la renovación urbana apuntarle a que una ciudad como esta de más de 8 millones de personas merecía tener un espacio urbano y además al centro históricamente abandonado creo que todo eso está ahí pero en esa locura pudo ejercitar usted también su profesión, usted es arquitecto pudo ejercitar también su creatividad y yo quiero hablar un poco de eso como ¿qué pasó? yo creo que se unieron muchas cosas pero hoy en retrospectiva, ¿usted cómo lo ve?</strong></p>



<p>Hombre… son “Diosidencias”, como dicen, son cosas extrañas. Hay un amigo muy querido con el que tengo una relación hace muchísimos años y me “dice mi yerno quiere hablar con usted”. Al visitarme me dice: me están vendiendo el lote que hay aquí en la 28 con Caracas, le dije, eso no es posible; me dice ¿y por qué?, porque yo sé quién es el dueño del lote, y ese señor no vende ese lote, me dice, no, es que me lo están ofreciendo… entonces cómprelo, pero es que me están pidiendo… cómprelo ¿usted está dispuesto a comprarlo? sí, lo estoy, al precio que le piden, cómprelo, y se compró, un lote muy lindo, a mí me gusta esta zona, me parece que es de las zonas que como ciudad ha sido diseñada urbanísticamente para grandes inversiones, para grandes edificaciones, aquí no hubo casas, que se volvían edificios; esta zona se diseñó de de tal manera, que se dejaron avenidas grandes, había la 26, había la 13 había la 7, lo que llamamos grandes por lo menos para nosotros, pero no eran las casas de la 90, que en una época era una casa que se volvió un edificio, de donde salían dos carros,&nbsp; ahora salen 80, y eso convirtió a la ciudad en un trancón, en un desorden urbano, en vez de haber respetado la unidad por lotes, pero claro como el precio&nbsp; de la tierra se volvió muy caro, entonces todo el mundo empezó a creerse constructor y desarmamos la ciudad, que no me oigan los curadores y que no me oigan mis socios, los arquitectos, o los colegas.</p>



<p>Volvamos al centro internacional; al adquirir el terreno, comenzamos a pensar qué hacer, será vivienda, a esta zona está llegando vivienda, no solo bonita, sino que tiene una enorme facilidad de acceso y de interconexión. No creímos que era el momento para hacer vivienda, hagamos más bien oficinas. Comenzamos a hacer muñecos, cuando de manera sorpresiva, el ministerio de comercio exterior, su nombre en ese momento, saca una licitación pública para vender el lote vecino al nuestro, así que&nbsp; dejemos de pensar qué vamos a hacer y tratemos de adquirirlo, con la fortuna de que no lo adjudicaron; entre los dos terrenos sumaban 20 mil m2. Recuerdo que un amigo muy querido me llamó y me dijo, me ganaste por 200 pesos más, dije no, ese lote es suyo lo quiere, venga, construyámoslo juntos; de ninguna manera me dijo, tienes un lote muy lindo, que Dios te acompañe y otros buenos propósitos.</p>



<p>Así que completamos un área de ese tamaño. ¿Ud. Sabe lo que es un lote vacío en el centro de Bogotá?</p>



<p><strong>d-Es un pulpito.</strong></p>



<p>Yo no sé cómo se llamará eso, pero eso es una gema. Eso es lo más bello que usted puede imaginarse.</p>



<p><strong>d-Desde el punto de vista arquitectónico también, no sólo desde el punto de vista de negocios, desde todo punto.</strong></p>



<p>Desde el punto de vista urbanístico. Usted me ha hablado tres veces de que yo soy un negociante. Yo no tengo idea de negocios, se lo digo.</p>



<p><strong>d-Ha aparecido así en el país usted</strong></p>



<p>Bueno, pues amablemente me están diciendo una cosa que no es. Tuve la fortuna de nacer de un viejo que fue capaz de hacer negocios, pero yo no sé hacer negocios. Pero yo sí, y perdónenme el yoísmo, es que esta es la zona urbana más linda que tiene Colombia, para mi gusto. Y aquí vivo. Aquí vivo hace 42 años.</p>



<p><strong>D-También. Pero digamos en que usted, le recuerdo porque siempre me gusta recordar en que iba, usted va hablando de que usted realmente lo que es urbanista. Pues es lo que quería decir.</strong></p>



<p>Sí, me gusta el urbanismo.</p>



<p><strong>d-Entonces, en paréntesis, usted hubiera podido perfectamente escoger un camino más en la arquitectura y el urbanismo que en, digamos, en los negocios y en el representar a su familia en los intereses familiares. ¿Hubiera preferido en ningún punto eso?</strong></p>



<p>No. No, mire.</p>



<p><strong>d-Bueno, lo combinó, lo que usted hizo fue hacer lo que le gustó sin dejar a su familia.</strong></p>



<p>Le cuento después lo de Atrio, y me vuelvo a esto.</p>



<p>He vivido desde que nací, le muestro ahora una foto mía, en esta organización.</p>



<p>Mi papá desde chiquito me traía a las oficinas y me traía a las fábricas a trabajar, y a mí lo que siempre me ha gustado ha sido la transformación. Yo me paro en una fábrica y veo cómo transforman el acero, lo van torciendo y al rato aparece una rueda. Eso me maravilla.</p>



<p>d-¿Le maravilla parar las empresas de concreto de Bogotá para que todas tengan que llenar 100 metros abajo en la construcción de Atrio?</p>



<p>No, pero en cambio, todo el mundo creía que yo iba a ser administrador de empresas, que mi papá decía que todo el mundo es administrador de empresas, que hasta él fue administrador de empresas, o que yo iba a ser ingeniero, ingeniero mecánico, sobre todo. Cuando tomé la decisión de ser arquitecto, nadie me lo cuestionó.</p>



<p>¿Qué es para mí la arquitectura? La transformación. Yo tengo una idea, la plasmo en un papel, y a los pocos meses vivo en ella. ¿Usted sabe lo que es eso?</p>



<p><strong>d-¿Eso es mágico?</strong></p>



<p>Eso!!! Esa es la palabra.</p>



<p>Mire esta oficina, esto es, esto es mágico. Sentarme acá, inventar un proyecto, soñar con él y ahora ver hecho un edificio, desafortunadamente vacío, y por eso tengo las canas, y el dolor en el alma.</p>



<p><strong>¿Usted quiere decir eso públicamente?</strong></p>



<p>Claro. No sé si es bueno o es malo, pero tener un edificio de esa belleza, de esa envergadura, en cualquier parte del mundo ya hubiera sido ocupado, y diseñado por el mejor arquitecto del mundo.</p>



<p>Mucha gente nos dice, “ yo voy a seguir trabajando en la casa”, o como me han contestado algunas empresas de gran envergadura aquí en Colombia, “que preferimos cerca del centro Andino, porque me queda a una cuadra de mi casa, sin pensar en los otros compañeros, a quienes les puede favorecer, estar en un sitio más céntrico. Así que le puedo decir, cuando juntamos los terrenos, dijimos, dejemos de pensar y empecemos a soñar qué vamos a hacer aquí. Debemos hacer un proyecto de gran capacidad, de gran envergadura, de gran impacto urbano para Bogotá, tenemos que hacer algo nuevo, vamos a buscar arquitectos.</p>



<p>Tuve la fortuna, en ese momento había una embajadora muy buena en Inglaterra, amiga nuestra, la llamé y le dije, hay un arquitecto allá que se llama Richard Rogers, que me parece un sobrado, trate de conseguirme una cita, y me la consiguió para la semana siguiente. Nos fuimos para allá. Le empecé a contar el cuento de lo que estábamos pensando, lo que era el lote que habíamos conseguido y lo que queríamos hacer. Él estaba con un grupo como de 12 personas, tengo hasta fotos de eso, oyéndome el cuento y yo creo que el escepticismo era lo que reinaba y todos decían: otro proyecto de alguien que viene a echarnos un cuento y eso nunca va a salir, este tipo qué va a hacer un desarrollo o un proyecto de esos en Colombia. Richard me oyó hasta el último momento, y yo creo que hubo algo que produjo el clic entre Richard Rogers y yo. Y fue cuando le dije, queremos que el proyecto sea… la palabra no me gusta, no me gusta, pero fue clave…&nbsp;<em>un proyecto incluyente</em>, eso no dice nada,&nbsp; que sea abierto al público, yo quiero hacer espacio público; a Colombia, a Bogotá, le hace falta que la gente pueda caminar por los espacios, aquí hacemos un proyecto y lo cerramos, si no es con la misma construcción, como ve usted varios de esos, la construcción va hasta el final del lote y lo utiliza todo, le ponen una barra para que nadie pase por él, en cambio queríamos un proyecto abierto, ¿y por qué?, porque creo que todo el mundo en la calle es igual, yo en la calle puedo darle un beso a la novia, leer un libro, fumarme un tabaco, usted y yo somos humanos, es que lo peor que se inventaron aquí, y no le voy a decir quién fue, fue la estratificación, ¿por qué hay estrato 1 y estrato 6 si somos lo mismo? ¿Cuál es la diferencia? Porque paga más impuestos que el otro, entonces es 6, usted es 5 y usted es 1,</p>



<p><strong>Eso le hizo un gran daño a la sociedad,</strong></p>



<p>Eso fue lo peor, mi papá me lo decía, lo peor que hubo en Colombia fue cuando empezaron a hablar de pobres y de ricos, en Colombia éramos todos iguales cuando yo llegué a Colombia, y eso fue lo que yo encontré en Colombia, que todos éramos iguales, y él seguramente era de los más pobres.</p>



<p>Entonces, don Richard Rogers oye mi exposición, y me dice: ¿Cuándo sale el próximo vuelo para Colombia? Dos semanas más tarde, si no fueron tres, estaba aquí en Colombia, viendo el lote, conociendo Bogotá, lo subimos en un helicóptero, no le digo de quién, y empezó a dar la vuelta a Bogotá, por hora y media o más y se dió cuenta de lo que significaba ese lote, y en donde estaba ubicado, y ahí empieza la aventura, que está mejor catalogada, como me lo dice mi cuñado, la locura… ahí empezó…hicimos varios proyectos, aquí tengo varias maquetas, 3 edificios, 5 edificios, un centro comercial, una cosa y otra. Estoy hablando de finales del 2007, principios del 2008, cuando vino ese cataclismo mundial del 2008, de principios del 2009, la crisis. Así que paramos&nbsp; la ida, la venida y la charla con ellos, que la retomamos después en el 2012, y le empezamos a meter todo el julepe y arrancamos el proceso de los talleres, de ver cómo era, cómo iría el diseño, y de pronto, como le digo yo a uno de los arquitectos que trabajaba con ellos, usted no hizo un nada, y de pronto hace un muñeco y todos decidimos que ese era el que había que hacer, ese es el dibujo que tenemos en todos lados. Así arrancamos, hicimos el diseño, hicimos todo y ahí comenzamos. Empezamos la construcción a finales del 2014, en noviembre hicimos una misa, el día 14, si no estoy mal, y en enero del 2015 empezamos a construir, terminando el edificio en octubre del 2019.</p>



<p><strong>D-Pero no hay un poco, no es Atrio un poco una metáfora demasiado sólida de lo que su familia ha hecho con Colombia de alguna manera,</strong></p>



<p>¿En qué sentido?</p>



<p><strong>d-Usted habla mucho de esto y por eso lo estoy diciendo, porque usted habla del emigrante que se queda, que usted lo ha dicho en esta entrevista, que Colombia les dio todo, usted lo dijo, ni siquiera lo estoy yo asumiendo, de alguna manera hacer algo que nadie había hecho, algún proyecto de esa magnitud aquí en Bogotá, trayendo a uno de los mejores arquitectos del mundo, invirtiendo en los recursos, porque eso es plata, plata y más plata,</strong></p>



<p>Que no la tenemos,</p>



<p><strong>De alguna manera, ¿no era celebrar un poco a su familia y a usted en Colombia, como una especie de homenaje?</strong></p>



<p>Sí. Mire, en uno de los talleres, uno de los arquitectos que estaba aquí con nosotros, allí nos reunimos 30, 35 personas, venían de España, venían de Londres, eran una maravilla esas reuniones, dice… me acuerdo que dice, bueno, voy a hacer una pregunta para que cada uno de ustedes me la conteste, ¿por qué van a hacer este edificio? Ah, porque es que el sitio se presta para eso, porque a Colombia le hacían falta unas oficinas buenas, había 35 respuestas, Nayib, ¿cuál es su respuesta? Yo no sé, ¿será un tema de vanidad?</p>



<p><strong>d-Vanitas,</strong></p>



<p>Yo sentía que había que hacer un buen proyecto, y sabía que, sentía, no sabía, sentía que Bogotá merecía un buen proyecto.</p>



<p>&nbsp;Veía, lo sentía, que necesitábamos un buen proyecto y una buena arquitectura para&nbsp; el desarrollo urbano. Ahora, sí creía que se necesitaba traer una nueva arquitectura, yo veo que se están haciendo cosas con tecnologías diferentes que nosotros no teníamos, dentro de mi absoluta ignorancia, porque yo soy un ignorante de la arquitectura; el último día que me senté a hacer eso, a dibujar un plano, fue el día de mi tesis, o sea, de pronto he hecho un par de dibujos, pero yo no he hecho gran cosa en ese tema, sí soy capaz de corregir, eso sí soy capaz.</p>



<p>Dentro de ese desconocimiento, yo veía que aquí se podía hacer, y en ese maravilloso lote, es que el lote es, ¿sabes lo que es eso? La Caracas con la 26, son los 12 ejes de Colón, de Bogotá. Al frente va a haber la estación central, que ya se está empezando a construir con parte del metro, donde iban a venir todos los trenes de cercanías que hablaban, y los regionales que hablaban en esa época. Todas esas cosas se hablaban en el año 12 y en el año 13, y salieron a la palestra varios anteproyectos que publicó el IDU.</p>



<p><strong>d-¿A Usted qué le gustaría que Bogotá entendiera, que los bogotanos entendieran de Atrio?</strong></p>



<p>Yo fui a varias universidades a decirles que fueran a ver a Atrio. Yo lo que más quería es que la gente entendiera lo que es hacer un edificio con alta tecnología. Con tecnología donde una plomada es una coordenada en la nube. La plomada no es un ladrillo agarrado de un hilo para saber si la columna me está quedando derecha. El saber que las tolerancias en una columna entre el piso 0 y el piso 43 pueden ser de entre 3 y 5 milímetros de desviación. De saber que se hicieron 76 mil planos, o 72 mil planos, y no se usó papel. Que todos los obreros que teníamos allá, que en un momento llegaron a ser casi 2 mil, tenían iPad. Y a través del iPad ellos sabían cómo se tenía que hacer cada detalle que se hacía en el edificio. Nadie de los que estaba ahí podía tomar la decisión de ver cómo era el detalle de esa esquina, o cómo tenía que poner ese tubo, o cómo tenía que dar la vuelta a esta máquina. Eso estaba todo absolutamente diseñado. Y él lo miraba en su iPad y procedía a hacerlo. Ese manejo, ese control, eso no lo tenía nadie. Nosotros mismos, la oficina nuestra de construcción, lo que llegó a aprender en eso, lo que estamos haciendo hoy, no es posible, si no hubiéramos pasado por Atrio. ¿Qué quería yo? Eso, traer nueva tecnología. ¿Qué es lo que yo aprendí en la industria automotriz? Nosotros no sabemos hacer ruedas. Pero mi tío, mi padre, y la persona que los acompañó toda la vida, que se llamaba Félix Moreno, iban a Europa, iban a Japón, iban a Estados Unidos, y traían la gente y les decía cómo era que se hacía una rueda, cómo es que tengo que hacer un amortiguador, cómo es que tengo que hacer un freno. Y les pagábamos regalías porque ellos nos estaban entregando la tecnología. Yo creo que eso es parte de lo que aquí pasó. Traer esa tecnología y ponerla al servicio de lo que podamos hacer, como un buen edificio de otra categoría.</p>



<p>¿No sé si usted lo sintió?</p>



<p><strong>d-Es que es visible.</strong></p>



<p>Porque un edificio al fin y al cabo es un edificio. Puede que la gente diga que es feo, puede que la gente diga que es bonito.</p>



<p>Lo importante es lo que hay detrás de ese edificio, esa técnica, esa tecnología.</p>



<p><strong>d-Yo personalmente lo entiendo más en la distancia. Cuando vengo de la 26 lo entiendo más. Punto para mí espectacular para entenderlo es la 30 con 26. Ahí se ve el skyline y qué significa para el skyline de la ciudad y para la ciudad.</strong></p>



<p>Aunque a veces se ve como un platillo volador, como una cosa extraña dentro de todo.</p>



<p><strong>D-Pero eso es lo encantador.</strong></p>



<p>Está bien, puede ser bueno, pero por ejemplo París no acepta nada. Y por eso fue que Georges Pompidou fue un disruptivo. Hizo que la gente lo odiara o lo amara.</p>



<p><strong>D-Pero mucha gente va a París por el Pompidou.</strong></p>



<p>Después de la Torre Eiffel es lo más visitado del mundo.</p>



<p>Eso es una cosa de locos. El punto de Atrio es la técnica como que se hizo. La tecnología que se trajo para hacer eso.</p>



<p><strong>d-Y la esperanza que eso implica para un país también que trata salir adelante y para una ciudad.</strong></p>



<p>Hombre, yo no sé si lleguemos tan lejos y si uno tiene en la cabeza el influir tanto. Lo que sí, es que yo sí creí que íbamos a hacer un proyecto que la gente lo iba a absorber, la gente lo iba a querer, la gente iba a estar en él.</p>



<p><strong>d-Yo sí le voy a contar por qué</strong>:</p>



<p><strong>Dos anécdotas. ¿Se acuerda? Hace muchos años, un aviso en la época dura del narcotráfico, que decía bajo un puente “el último que se vaya, apague la luz”. Y ver todo lo que ha pasado en Colombia estas décadas, que también usted sabe, pero también yo veo cosas muy buenas que han pasado, un proceso de paz, una apertura en el turismo al mundo, un desarrollo, apostar por Bogotá también era un mensaje esperanzador.</strong></p>



<p>Sí, y se lo agradezco, se lo agradezco. Yo recientemente estoy más abrumado y más asustado que honrado, porque la gente me ha dicho unas frases hermosas. Recientemente pusimos la última viga en el Centro Cultural, pues allí no hay cierre de tejado. Hicimos una bendición y fueron un poco de amigos de la oficina.</p>



<p>Las frases que dijeron, carajo, yo le decía a mi mujer, ¿usted sabe lo que me están diciendo? Qué susto defraudarlos, qué susto no terminar esta obra, en una circunstancia tan difícil como esta. Nunca pensé que uno pudiera producir tanto ejemplo, tanta energía. Me lo decía, no le comento, un colega suyo me decía, Nayib, es que hoy en día ver que una persona esté metiendo esto, no saben lo que esto significa para nosotros, para la sociedad.</p>



<p><strong>Alguien cree, alguien cree en esto, ese es el mensaje, alguien cree en esto. Hay una leyenda chistosa también. Para romper el dramatismo hay una anécdota chistosa. El día que me iba a ver con usted, tomé un taxi justo ahí en la 30 con 26, y el taxista me preguntó para dónde iba, y le dije, no, para esa torre, es que voy a hablar con el dueño y el hombre es tal. Y me dijo, ese es como turco. Le dije, sí, yo le mame gallo, le dije, cómo así, cómo así que turco, y usted qué sabe.</strong></p>



<p><strong>Me dijo, sí, sí, él es turco, y es que usted lo ve en el edificio. Así son esos edificios en esos países, así es allá. Él seguramente estaba imaginando Arabia Saudita…Oiga, hablando de sus locuras y el arte, Claudia Hakim, que es artista, que es su esposa y su compañera, porque, hombre, hay parejas que uno ve y uno dice, esta gente de verdad se quiere y de verdad se entiende ¿no? Y creo que su pareja es un poco eso.</strong></p>



<p>No, Claudia no es mi pareja, Claudia es todo para mí.</p>



<p>d-<strong>Usted lo dice. Y NC es una galería, también fue una apuesta, de cierta magnitud, no comparable a Atrio, pero en el mundo de las galerías también de cierta magnitud, y especialmente por lo temático, ha sido una apuesta entre artistas muy inusuales, de una mirada muy propia también, ¿no? NC ha tenido una mirada muy propia, yo la identifico como una galería que no se casó completamente con lo político ni con lo comercial, pero sí le permitió una libertad gigante a muchos artistas de acá y de fuera, presentar a artistas que no habían tenido un espacio así en Bogotá, privado, para presentarlo, como además una galería que le apuesta al arte contemporáneo, que es difícil también apostarle en una sociedad que todavía su mirada no está tan educada, ¿no? Yo creo que ahí también ha habido un tema de vanguardia, pero ese también es un tema de sus locuras, del arte. Pero ¿Cómo ha sido para usted, porque esta entrevista finalmente es sobre usted, más que sobre cualquier otra persona, ¿Cómo ha sido el arte para usted en la vida? ¿Cómo le ha llenado a usted, qué le ha llenado a usted el arte en la vida?</strong></p>



<p>Claudia y yo estudiamos algo donde en alguna parte nos juntamos, porque la arquitectura es un tema de arte, es algo de belleza, es algo de sensibilidades, ¿no? Como decía mi papá: no era lo suficientemente hombre para ser ingeniero ni lo suficientemente mujer para ser decorador. Entonces es arquitecto. Tiene sensibilidad, ¿no? Y Claudia, pues es una mujer, artista innata, ella produce arte. Ella es eso. Entonces en alguna parte nos juntábamos. Y el arte para nosotros ha sido un acompañante del haber gozado nuestra vida. Nosotros vamos a las ferias, vamos a galerías.</p>



<p>Claudia es una analítica de todo. Ella conoce, interpreta, saborea el arte. Yo soy mucho más ligero.</p>



<p>Yo me voy mucho más por los lados y voy mirando todo lo demás. Lo que me ha dado risa muchas veces es que le digo, oye, ¿tú viste ese cuadro así como cuadrado, como rojo con azul que había? Sí, no me acuerdo. Pero me pareció que estaba en una esquina.</p>



<p>Sí, ese es. Sí, más o menos. ¿Por qué? Porque lo compré.</p>



<p>¿Por qué lo compraste y no me avisaste? Porque me ibas a decir que no. Entonces ya lo compré, porque me gustó. Y entonces se vuelve una conversación. Como ella también decide comprar ciertas cosas, eso hace que empezamos a comentar a argumentar, pero es que este artista no nos parecía. Y se vuelve todo un tema de parte de nuestra vida. Nosotros hablamos mucho de eso.</p>



<p>Ahora, la galería de arte, cuando, eso fue un, era un lote que yo había visto hace mucho tiempo que me encantaba. Solamente tenía la fachada, la parte de atrás la habían tumbado. Y había que mantener la fachada, porque era disque patrimonio, como todas esas cosas raras que hay aquí.</p>



<p>Finalmente me la vendieron después de más de 10 años yendo constantemente a preguntar si lo hacían. Esa es otra historia más larga. Y me puse a hacer ese proyecto con un profesor que tenía en la universidad.</p>



<p>Cuando estaba casi por terminar, le dije un día a mi mujer: me acompañas mañana a ver unas cosas que te quiero mostrar. Era un sábado. Y dice, claro, ¿qué quieres? Mañana te llevo.</p>



<p>La traje allí. Entramos por la parte de arriba y le empecé a mostrar más o menos y me dijo, está muy lindo, ¿pero qué estás pensando? Le dije, pues alquilar estos apartamentos. Empezamos a bajar y cuando llegamos al primer piso que era ese espacio, me pregunta, ¿y esto qué es? Le respondí, pues, yo estoy creyendo que esto va a ser la galería de arte tuya para que tú vendas tus piezas, porque tú tienes un poco de piezas hermosísimas en tu casa.</p>



<p>Ella entra en emoción, y me dice en casa, después de reiterarme las gracias, ¿pero sabes qué? Eso no va a ser una galería para yo vender mis obras. Eso va a ser una galería site specific. Frase que no entendí en lo más mínimo lo que quería decir.</p>



<p>Claudia quería hacer un proyecto con educación. Ah, bueno, eso es Claudia. Ella es una mujer de constantes inventos, de constantes arrebatos, de diseñar, de crear, de generar energía compartiendo con todos nosotros y eso es lo que ha sido el arte entre nosotros.</p>



<p>Han sido temas de ir, de venir, una obra que yo no conocía, ¿por qué sí? Y esta, ¿por qué no? Como fue la gran esfera roja que hay en Atrio, que nadie sabía que yo la tenía y apareció, y sorprendió a todo el mundo. Cosas de ese tipo. El arte ha sido una razón más, una arista más, un eslabón más, de la unión que tenemos ella y yo.</p>



<p><em><strong>Sabe una cosa, cerrando esta entrevista, casi en una hora perfecta, que mientras usted hablaba de ella, me recuerda esa idea de Lacan que dice que casi siempre el otro es el espejo nuestro. Usted hablando de ella, de una persona que siempre está buscando algo nuevo, siempre encontrando algo creativo, siempre inquieto, parecía finalmente que estaba hablando de usted.</strong></em></p>



<p>No, no, no, yo lo que hago es seguirla a ella. No, no seguirla, trato de seguirla porque esa energía no la tengo.</p>
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        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
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        <pubDate>Sat, 07 Sep 2024 22:53:34 +0000</pubDate>
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