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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sat, 27 Jun 2026 14:32:46 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de mantilla | Blogs El Espectador</title>
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        <title>La ilusión de los polinomios generadores de primos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/la-ilusion-de-los-polinomios-generadores-de-primos/</link>
        <description><![CDATA[<p>En matemáticas, como en otros campos, las fake news existen y pueden propagarse sin filtro alguno, por lo que conviene mantener una actitud crítica y verificar cualquier contenido antes de contribuir a su propagación.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Frecuentemente he mencionado ejemplos que muestran cómo los números primos despiertan entusiasmo y representan un reto permanente que ha impulsado el desarrollo de diversas áreas de las matemáticas. Esa misma fascinación explica que, cada cierto tiempo, circulen noticias sobre supuestos descubrimientos o aplicaciones sorprendentes que captan la atención del público. Sin embargo, junto con los avances reales, también se difunden con rapidez —especialmente en redes sociales— afirmaciones infundadas, exageradas o directamente falsas. En matemáticas, como en otros campos, las <em>fake news</em> existen y pueden propagarse sin filtro alguno, por lo que conviene mantener una actitud crítica y verificar cualquier contenido antes de contribuir a su propagación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un ejemplo de este fenómeno es el que quiero compartirles, subrayando que, en matemáticas, incluso cuando un anuncio no sea estrictamente falso, presentar como profundo lo que en realidad es trivial constituye también una forma de engaño. Esa estrategia puede inducir a los incautos a elevar a la categoría de teorema lo que no pasa de ser un simple ejemplo, generando una ilusión de descubrimiento donde no la hay.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un interés especial dentro de la comunidad matemática ha sido, desde hace siglos, el deseo de contar con un generador de números primos, como si fuera posible construir o descubrir una máquina capaz de producirlos todos —o al menos una cantidad significativa— de manera sistemática. La idea resulta seductora: un mecanismo que, introduciendo ciertos parámetros, entregue una sucesión inagotable de primos sin necesidad de recurrir a pruebas de divisibilidad ni a algoritmos complejos. Sin embargo, esa aspiración ha chocado una y otra vez con la realidad matemática: aunque existen fórmulas y procedimientos que generan algunos primos, ninguno de ellos produce todos los primos ni evita la aparición de números compuestos; es decir, números que no son primos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace un tiempo me encontré con un mensaje en una red social que literalmente decía:</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;<math data-latex="x^{2} - 2999x + 2248541 \text{ produces 80 primes from } x = 1460 \text{ to } 1539"><semantics><mrow><msup><mi>x</mi><mn>2</mn></msup><mo>−</mo><mn>2999</mn><mi>x</mi><mo>+</mo><mn>2248541</mn><mtext>&nbsp;produces&nbsp;80&nbsp;primes&nbsp;from&nbsp;</mtext><mi>x</mi><mo>=</mo><mn>1460</mn><mtext>&nbsp;to&nbsp;</mtext><mn>1539</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">x^{2} &#8211; 2999x + 2248541 \text{ produces 80 primes from } x = 1460 \text{ to } 1539</annotation></semantics></math>&#8220;.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por supuesto, mi interés en ese anuncio me llevó a examinar el polinomio y a verificar tan sorprendente afirmación. Ese ejercicio, y lo que descubrí al hacerlo, fue precisamente lo que me motivó a escribir este artículo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Empiezo por recordar que fue Leonhard Euler (1707–1783) quien dio a conocer el siguiente sencillo polinomio de segundo grado, con coeficientes enteros,</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="P(n) = n^{2} + n + 41"><semantics><mrow><mi>P</mi><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><mi>n</mi><mo form="postfix" stretchy="false">)</mo><mo>=</mo><msup><mi>n</mi><mn>2</mn></msup><mo>+</mo><mi>n</mi><mo>+</mo><mn>41</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">P(n) = n^{2} + n + 41</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">el cual genera 40 números primos distintos cuando <math data-latex="n"><semantics><mi>n</mi><annotation encoding="application/x-tex">n</annotation></semantics></math> toma valores desde 0 hasta 39. Durante mucho tiempo no se conoció ningún polinomio cuadrático que superara ese registro, hasta que G. Fung y R. Ruby descubrieron en 1990 el polinomio</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="F(n) = 36n^{2} - 810n + 2753"><semantics><mrow><mi>F</mi><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><mi>n</mi><mo form="postfix" stretchy="false">)</mo><mo>=</mo><mn>36</mn><msup><mi>n</mi><mn>2</mn></msup><mo>−</mo><mn>810</mn><mi>n</mi><mo>+</mo><mn>2753</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">F(n) = 36n^{2} &#8211; 810n + 2753</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">que produce 45 primos para <math data-latex="0 \le n \le 44."><semantics><mrow><mn>0</mn><mo>≤</mo><mi>n</mi><mo>≤</mo><mn>44.</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">0 \le n \le 44.</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, hasta donde yo sabía, no existía ningún polinomio de segundo grado con coeficientes enteros que generara más primos que este último. Por eso, encontrarme con el anuncio de un polinomio que supuestamente produce 80 números primos resultaba, al menos en apariencia, un avance extraordinario, más aún considerando que incluso se han organizado concursos en internet dedicados a buscar polinomios generadores de números primos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no es así. En realidad, aunque el anuncio no contiene ninguna falsedad explícita, sí resulta engañoso: efectivamente, el polinomio produce 80 números primos, pero no 80 primos distintos. Lo que hace es generar dos veces los mismos 40 primos que ya produce el polinomio de Euler. La secuencia completa no es más que una lista simétrica:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="1601,\, 1523,\, 1447,\, \ldots,\, 47,\, 43,\, 41,\, 41,\, 43,\, 47,\, \ldots,\, 1447,\, 1523,\, 1601."><semantics><mrow><mn>1601</mn><mo separator="true">,</mo><mspace width="0.1667em"></mspace><mn>1523</mn><mo separator="true">,</mo><mspace width="0.1667em"></mspace><mn>1447</mn><mo separator="true">,</mo><mspace width="0.1667em"></mspace><mo>…</mo><mo separator="true">,</mo><mspace width="0.1667em"></mspace><mn>47</mn><mo separator="true">,</mo><mspace width="0.1667em"></mspace><mn>43</mn><mo separator="true">,</mo><mspace width="0.1667em"></mspace><mn>41</mn><mo separator="true">,</mo><mspace width="0.1667em"></mspace><mn>41</mn><mo separator="true">,</mo><mspace width="0.1667em"></mspace><mn>43</mn><mo separator="true">,</mo><mspace width="0.1667em"></mspace><mn>47</mn><mo separator="true">,</mo><mspace width="0.1667em"></mspace><mo>…</mo><mo separator="true">,</mo><mspace width="0.1667em"></mspace><mn>1447</mn><mo separator="true">,</mo><mspace width="0.1667em"></mspace><mn>1523</mn><mo separator="true">,</mo><mspace width="0.1667em"></mspace><mn>1601.</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">1601,\, 1523,\, 1447,\, \ldots,\, 47,\, 43,\, 41,\, 41,\, 43,\, 47,\, \ldots,\, 1447,\, 1523,\, 1601.</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, además, esto no tiene nada de especial. De hecho, se observa fácilmente que un polinomio aún más simple que el anunciado —el propio polinomio de Euler con dos signos cambiados— también genera esos mismos 80 valores primos. Se trata de</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="Q(n) = n^{2} - n - 41,"><semantics><mrow><mi>Q</mi><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><mi>n</mi><mo form="postfix" stretchy="false">)</mo><mo>=</mo><msup><mi>n</mi><mn>2</mn></msup><mo>−</mo><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>41</mn><mo separator="true">,</mo></mrow><annotation encoding="application/x-tex">Q(n) = n^{2} &#8211; n &#8211; 41,</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">y basta con tomar <math data-latex="n"><semantics><mi>n</mi><annotation encoding="application/x-tex">n</annotation></semantics></math> entre <math data-latex="-39"><semantics><mrow><mo>−</mo><mn>39</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">-39</annotation></semantics></math> y <math data-latex="40"><semantics><mn>40</mn><annotation encoding="application/x-tex">40</annotation></semantics></math> para obtener exactamente la misma lista duplicada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero aprovecho para mencionar que la simetría aparece por una razón matemática muy simple y muy bonita: el polinomio es cuadrático y su eje de simetría pasa exactamente por el punto medio del intervalo donde se evalúa. Eso hace que los valores que produce al evaluar <math data-latex="n"><semantics><mi>n</mi><annotation encoding="application/x-tex">n</annotation></semantics></math> y al evaluar su «reflejo» respecto a ese eje sean idénticos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso del polinomio</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="Q(n) = n^{2} - n - 41,"><semantics><mrow><mi>Q</mi><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><mi>n</mi><mo form="postfix" stretchy="false">)</mo><mo>=</mo><msup><mi>n</mi><mn>2</mn></msup><mo>−</mo><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>41</mn><mo separator="true">,</mo></mrow><annotation encoding="application/x-tex">Q(n) = n^{2} &#8211; n &#8211; 41,</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">su eje de simetría está en</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="n = \frac{1}{2},"><semantics><mrow><mi>n</mi><mo>=</mo><mfrac><mn>1</mn><mn>2</mn></mfrac><mo separator="true">,</mo></mrow><annotation encoding="application/x-tex">n = \frac{1}{2},</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">y el intervalo que consideramos,</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="-39 \le n \le 40,"><semantics><mrow><mo>−</mo><mn>39</mn><mo>≤</mo><mi>n</mi><mo>≤</mo><mn>40</mn><mo separator="true">,</mo></mrow><annotation encoding="application/x-tex">-39 \le n \le 40,</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">está perfectamente centrado en 0.5. Por ello, <math data-latex="Q(n)"><semantics><mrow><mi>Q</mi><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><mi>n</mi><mo form="postfix" stretchy="false">)</mo></mrow><annotation encoding="application/x-tex">Q(n)</annotation></semantics></math> y <math data-latex="Q(1-n)"><semantics><mrow><mi>Q</mi><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><mn>1</mn><mo>−</mo><mi>n</mi><mo form="postfix" stretchy="false">)</mo></mrow><annotation encoding="application/x-tex">Q(1-n)</annotation></semantics></math> producen el mismo valor, duplicando así los 40 primos del polinomio de Euler.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La “magia” no está en el polinomio, sino en la simetría del intervalo. Cualquier polinomio cuadrático que replique los valores de Euler y se evalúe en un intervalo simétrico producirá exactamente el mismo efecto: duplicar los mismos 40 primos conocidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es fácil construir tantos polinomios como se quiera con esta misma propiedad. Basta reemplazar <math data-latex="n"><semantics><mi>n</mi><annotation encoding="application/x-tex">n</annotation></semantics></math> por <math data-latex="(n-a)"><semantics><mrow><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><mi>n</mi><mo>−</mo><mi>a</mi><mo form="postfix" stretchy="false">)</mo></mrow><annotation encoding="application/x-tex">(n-a)</annotation></semantics></math> en el polinomio de Euler, para cualquier número <math data-latex="a \ge 1 "><semantics><mrow><mi>a</mi><mo>≥</mo><mn>1</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">a \ge 1 </annotation></semantics></math>. Por ejemplo, si tomamos <math data-latex="a=40"><semantics><mrow><mi>a</mi><mo>=</mo><mn>40</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">a=40</annotation></semantics></math>, obtenemos el polinomio</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="R(n) = n^{2} - 79n + 1601,"><semantics><mrow><mi>R</mi><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><mi>n</mi><mo form="postfix" stretchy="false">)</mo><mo>=</mo><msup><mi>n</mi><mn>2</mn></msup><mo>−</mo><mn>79</mn><mi>n</mi><mo>+</mo><mn>1601</mn><mo separator="true">,</mo></mrow><annotation encoding="application/x-tex">R(n) = n^{2} &#8211; 79n + 1601,</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">el cual arroja los mismos 80 números primos cuando <math data-latex="n"><semantics><mi>n</mi><annotation encoding="application/x-tex">n</annotation></semantics></math> toma valores desde 0 hasta 79.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo tanto, el polinomio citado al inicio —presentado como una gran noticia— no es más que uno entre los infinitos que pueden construirse con esa misma propiedad. En efecto, basta elegir <math data-latex=" a = 1500"><semantics><mrow><mi>a</mi><mo>=</mo><mn>1500</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex"> a = 1500</annotation></semantics></math> en el procedimiento antes descrito para obtener exactamente el polinomio del anuncio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para complementar la información sobre el tema, conviene añadir que en la búsqueda de este tipo de polinomios aparecen los llamados «números afortunados de Euler»: números enteros positivos <math data-latex="m"><semantics><mi>m</mi><annotation encoding="application/x-tex">m</annotation></semantics></math> que cumplen la condición de que, para todos los enteros positivos <math data-latex="k&lt;m"><semantics><mrow><mi>k</mi><mo>&lt;</mo><mi>m</mi></mrow><annotation encoding="application/x-tex">k&lt;m</annotation></semantics></math>, el polinomio</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="k^{2} - k + m"><semantics><mrow><msup><mi>k</mi><mn>2</mn></msup><mo>−</mo><mi>k</mi><mo>+</mo><mi>m</mi></mrow><annotation encoding="application/x-tex">k^{2} &#8211; k + m</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">produce un número primo. Se puede demostrar que los «números afortunados de Euler» son únicamente seis:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="2,\; 3,\; 5,\; 11,\; 17,\; 41."><semantics><mrow><mn>2</mn><mo separator="true">,</mo><mspace width="0.2778em"></mspace><mn>3</mn><mo separator="true">,</mo><mspace width="0.2778em"></mspace><mn>5</mn><mo separator="true">,</mo><mspace width="0.2778em"></mspace><mn>11</mn><mo separator="true">,</mo><mspace width="0.2778em"></mspace><mn>17</mn><mo separator="true">,</mo><mspace width="0.2778em"></mspace><mn>41.</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">2,\; 3,\; 5,\; 11,\; 17,\; 41.</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">La verificación para <math data-latex="m=3"><semantics><mrow><mi>m</mi><mo>=</mo><mn>3</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">m=3</annotation></semantics></math> por ejemplo, se hace con los valores de <math data-latex="k = 1,\; 2."><semantics><mrow><mi>k</mi><mo>=</mo><mn>1</mn><mo separator="true">,</mo><mspace width="0.2778em"></mspace><mn>2.</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">k = 1,\; 2.</annotation></semantics></math></p>



<ol class="wp-block-list">
<li>Para <math data-latex="k=1"><semantics><mrow><mi>k</mi><mo>=</mo><mn>1</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">k=1</annotation></semantics></math><br><br><math data-latex="1^{2} - 1 + 3 = 1 - 1 + 3 = 3."><semantics><mrow><msup><mn>1</mn><mn>2</mn></msup><mo>−</mo><mn>1</mn><mo>+</mo><mn>3</mn><mo>=</mo><mn>1</mn><mo>−</mo><mn>1</mn><mo>+</mo><mn>3</mn><mo>=</mo><mn>3.</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">1^{2} &#8211; 1 + 3 = 1 &#8211; 1 + 3 = 3.</annotation></semantics></math><br><br>3 es primo.<br></li>



<li>Para <math data-latex="k=2"><semantics><mrow><mi>k</mi><mo>=</mo><mn>2</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">k=2</annotation></semantics></math><br><br><math data-latex="2^{2} - 2 + 3 = 4 - 2 + 3 = 5."><semantics><mrow><msup><mn>2</mn><mn>2</mn></msup><mo>−</mo><mn>2</mn><mo>+</mo><mn>3</mn><mo>=</mo><mn>4</mn><mo>−</mo><mn>2</mn><mo>+</mo><mn>3</mn><mo>=</mo><mn>5.</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">2^{2} &#8211; 2 + 3 = 4 &#8211; 2 + 3 = 5.</annotation></semantics></math><br><br> <math data-latex="5"><semantics><mn>5</mn><annotation encoding="application/x-tex">5</annotation></semantics></math> es primo.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">Como ambos valores obtenidos son primos, queda verificado que <math data-latex="m=3"><semantics><mrow><mi>m</mi><mo>=</mo><mn>3</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">m=3</annotation></semantics></math> es efectivamente un número afortunado de Euler.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una pregunta natural es si puede existir un polinomio no constante, con coeficientes enteros, que tome exclusivamente valores primos. La respuesta es no: cualquier polinomio de ese tipo, si se evalúa en todos los enteros, necesariamente produce infinitos valores compuestos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo tanto, la aparición de <em>fake news</em> matemáticas que prometen maravillas —como polinomios «milagrosos» que generan grandes cantidades de números primos— no debe engañarnos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La matemática es sutil, pero también implacable: lo que parece un milagro casi nunca pasa de ser una ilusión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">@MantillaIgnacio</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130294</guid>
        <pubDate>Wed, 24 Jun 2026 16:19:25 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La ilusión de los polinomios generadores de primos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>¿Qué gana Colombia con el filósofo Iván Cepeda en la Casa de Nariño?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/que-gana-colombia-con-el-filosofo-ivan-cepeda-en-la-casa-de-narino/</link>
        <description><![CDATA[<p>Conversé con un amigo de la infancia y juventud del candidato presidencial Iván Cepeda. Ambos se formaron como filósofos en Europa. &#8220;No era el más noviero&#8221;. ¿Puede un filósofo combatir la política corrupta y antiética que ha permeado a Colombia por décadas? </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>&nbsp;&#8220;Decir la verdad es siempre revolucionario&#8221;:</em></strong><strong> </strong><strong>Antonio Gramcsi, filósofo italiano.</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay quienes piensan, yo entre ellos, que el mundo sería mejor si lo condujeran los filósofos en vez de los políticos. Detrás de los grandes desastres del mundo, oh sorpresa, hay siempre un político. Pocos encarnan la dimensión humanística del filósofo. Tan pocos que en Colombia apenas hemos tenido cuatro presidentes con formación filosófica: Miguel Antonio Caro, Marco Fidel Suárez, Eduardo Santos, y Carlos Lleras Restrepo. De resultar elegido, Iván Cepeda Castro sería el quinto. Y ya saben lo que se dice en estos casos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El otro día, en una cafetería bogotana, conversé con Fabián Rodolfo Acosta Sánchez, un bogotano de 64 años, profesor de Filosofía de la Universidad Nacional y amigo de adolescencia y juventud de Iván Cepeda. Ambos se criaron en el ambiente proletario de la localidad de Kennedy de los años 70.&nbsp; Se conocieron en el Colegio El Politek, que pertenecía a la Universidad Incca de Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquel muchachito, que ya manifestaba inquietudes políticas, era el típico estudiante juicioso, apasionado por las ciencias sociales, vestido de pantalón gris, saco azul, camisa blanca y zapatos negros.<em>“Desde mi casa, lo veía pasar con la hermana; ya en el colegio, las horas se nos iban en hablar de política. Recuerdo que la decana Maruja García de Córdoba, promovía el debate político al interior del colegio y el respeto por las diferencias de posiciones”. </em>La universidad tenía una decanatura especial para El Politek.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el tiempo, Iván Cepeda se convirtió en profesor de Filosofía de las universidades Incca y Javeriana. El profesor Acosta recuerda que la Incca fue fundada por Jaime Quijano Caballero, socialista como su padre, el escritor bogotano Joaquín Quijano Mantilla, quien fue embajador de Colombia en la Alemania Nazi; de hecho, estudió con el célebre filósofo alemán Nicolai Hartmann. “Esa tendencia socialista se reflejaba, parcial o plenamente, en otras universidades bogotanas como la Javeriana, los Andes, la Central y la Autónoma”, recuerda Fabián Acosta.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la Universidad INCCA floreció un grupo inquieto por los filósofos clásicos y la filosofía colombiana. Venían pensadores importantes como el argentino Enrique Dussel, y grande fue la influencia de Antonio Gramsci, el filósofo italiano, y de Georg Lukács, el filósofo húngaro, uno de los pensadores más influyentes del siglo XX. <em>“Discutíamos sobre el arte socialista disruptivo, el cine de Andréi Tarkovski, la literatura de Borís Pasternak, la poesía de Ósip Mandelshtam y toda la poesía rusa de la época”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="662" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172303/CEPEDA-LIBROS-662x1024.jpg" alt="" class="wp-image-130553" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172303/CEPEDA-LIBROS-662x1024.jpg 662w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172303/CEPEDA-LIBROS-194x300.jpg 194w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172303/CEPEDA-LIBROS-768x1189.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172303/CEPEDA-LIBROS.jpg 827w" sizes="(max-width: 662px) 100vw, 662px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En calidad de catedráticos, y con otros autores, Iván Cepeda y Fabián Acosta escribieron el libro <em>“Antonio Gramsci y la realidad colombiana”.</em></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>&#8220;La idea de la cultura de la alteridad como ampliación de la democracia, puede sustituir efectivamente la nostalgia romántica o las utopías del pasado, por los programas totalizantes y dar lugar a que se exprese libremente la diversidad de la sociedad moderna&#8221;:</em> Iván Cepeda, en el libro <em>“Antonio Gramsci y la realidad colombiana”, </em>página 142.</li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Los dos amigos</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La amistad entre ellos se estrechó cuando, más grandecitos, formaron parte de la Juventud Comunista y se relacionaron con otras vertientes de la izquierda colombiana.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No compartieron muchas fiestas, que entonces se hacían en las casas, pero sí muchos festivales culturales del periódico <em>Voz</em>, en los que brillaban las orquestas cubanas. Eran famosos los “chocolates charla” para echar carreta sobre política alrededor de la música, así como las <em>peñas culturales</em>, donde reinaban el teatro, la música y el cine. <em>“En esa década asesinaron al presidente Salvador Allende en Chile y estábamos influenciados por la música de Víctor Jara y la nueva trova cubana”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia, una noticia acaparó todos los titulares: el famoso Paro Cívico Nacional de 1977, con más de un millón de personas volcadas en las calles, y un saldo lamentable: <em>“decenas de personas perdieron la vida, cientos resultaron heridas y miles fueron detenidas”</em><strong><em>.</em></strong> Cepeda y Acosta formaron parte del grupo de valientes muchachos que hicieron posible esta marcha histórica de la clase trabajadora contra el gobierno de Alfonso López Michelsen.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-centro-nacional-de-memoria-hist-rica wp-block-embed-centro-nacional-de-memoria-hist-rica"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="DTkwfB01DO"><a href="https://centrodememoriahistorica.gov.co/el-paro-civico-de-1977-cuando-colombia-se-detuvo/">El paro cívico de 1977, cuando Colombia se detuvo</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="«El paro cívico de 1977, cuando Colombia se detuvo» — Centro Nacional de Memoria Histórica" src="https://centrodememoriahistorica.gov.co/el-paro-civico-de-1977-cuando-colombia-se-detuvo/embed/#?secret=DTkwfB01DO" data-secret="DTkwfB01DO" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>“A pesar de la represión, el paro cívico de 1977 no fue en vano. Se consolidó como un punto de inflexión en la historia de la movilización social en Colombia. Mostró la capacidad de la sociedad para unirse y organizarse, incluso frente a la violencia estatal. A largo plazo, sentó un precedente para futuras protestas y luchas por los derechos sociales y laborales”,</em> dice el Centro Nacional de Memoria Histórica.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Los dos amigos obtuvieron el título de Filosofía en la Universidad de Sofia en Bulgaria, una nación del sureste europeo, cuyo territorio formó parte de la Grecia antigua, especialmente Tracia, la tierra de Aristóteles.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Iván Cepeda con su compañero de estudios en Bulgaria, Fabián Acosta. Foto: Iana Pankova.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="725" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172139/CEPEDA-AMIGOS-725x1024.jpg" alt="" class="wp-image-130551" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172139/CEPEDA-AMIGOS-725x1024.jpg 725w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172139/CEPEDA-AMIGOS-212x300.jpg 212w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172139/CEPEDA-AMIGOS-768x1085.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172139/CEPEDA-AMIGOS.jpg 906w" sizes="(max-width: 725px) 100vw, 725px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda soñaba convertirse en economista pero, seducido por la filosofía, cambió de opinión. Fueron cinco años de estudio profundo sobre la filosofía occidental y la filosofía antigua, y uno aprendiendo búlgaro. El candidato presidencial habla también griego moderno y además se especializó en Estudios Culturales en Europa.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Vivíamos en la ciudad universitaria y nos pagaban, incluso por estudiar”,</em> recuerda Acosta, quien desde la filosofía política ha dedicado los últimos veinte años a estudiar y entender el mundo cambiante de los jóvenes y sus frustraciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mundo estaba en plena <em>Guerra Fría</em> y Bulgaria influenciada por la Unión Soviética. <em>“Vimos el último pasaje de la existencia de los países de la llamada Cortina de Hierro antes de la caída del Muro de Berlín”,</em> comenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fabián regresó a Colombia a finales del año 86, Iván en 1987. Eran los tiempos de la Perestroika, Mijail Gorbachov y la URSS a punto de desintegrarse. En Colombia, esa década se recuerda con horror porque fue el comienzo de la persecución y exterminio de la Unión Patriótica. Cepeda enterró a dos de sus amigos entrañables, José Antequera (1989) y Bernardo Jaramillo Ossa (1990), antes de enterrar a su propio padre, el periodista y senador Manuel Cepeda Vargas (1994).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>”Lo acompañé en el momento en que le tocó reconocer el cuerpo en Medicina Legal. Mataban mucha gente de la UP y no había cómo parar eso”, </em>cuenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese punto, los dos amigos tomaron caminos diferentes. Fabián continuó en la vida universitaria e Iván dejó la cátedra para dedicarse en cuerpo y alma a buscar justicia para su padre y las demás víctimas del genocidio. Así nació el político, que este 21 de junio podría ser el nuevo mandatario de los colombianos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Fuimos grandes amigos. Iván es el padrino de mi matrimonio búlgaro”, </em>dice el profesor, quien se casó con la licenciada en lenguas Iana Pankova. <em>“Tenemos dos hijos que se criaron en Colombia; el mayor terminó Biología en la Nacional y el menor estudió Cine en Argentina”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esos años en Bulgaria, dice, se vivieron en un ambiente de mucha tertulia e intercambio de libros. <em>“Le conocí una novia a Iván, pero no era el más noviero, muy aplomado sí. Lo recuerdo como una persona inteligente y aplicada en el estudio. Tenía un gusto exquisito por el cine. Se la podía pasar todo un día metido en un teatro viendo distintas películas”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1020" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18174318/FABIAN-ACOSTA-1024x1020.jpg" alt="" class="wp-image-130562" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18174318/FABIAN-ACOSTA-1024x1020.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18174318/FABIAN-ACOSTA-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18174318/FABIAN-ACOSTA-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18174318/FABIAN-ACOSTA-768x765.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18174318/FABIAN-ACOSTA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El filósofo Fabián Acosta, amigo de infancia y juventud de Iván Cepeda.</em></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Iván, el filósofo</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“La filosofía es sobre todo paciencia”,</em> dice Fabián. <em>“Iván ha mostrado, con su capacidad reflexiva y su escucha atenta,  la vena paciente del filósofo. Esa creatividad suya para ofrecer otra visión del mundo, se verá reflejada en el modo de asumir el poder en caso de resultar elegido”</em>, agrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin dudarlo, votará por él. <em>“La filosofía del siglo XX habla de la otredad como ese otro totalmente distinto a uno. Iván tiene la virtud de reconocer al oponente y al contradictor. En un escenario de guerra y paz como el colombiano, el filósofo puede sugerir otras maneras de abordar esos problemas, que no sean el belicismo fácil que exacerba la violencia en vez de contenerla, abriendo caminos que lleven a más paz en vez de a más violencia”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Le pregunto si cree que con un presidente como Iván Cepeda, Colombia iría por mejor camino.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Que un filósofo gane el poder es ganar el poder para la filosofía. Es poner a pensar a los políticos sobre sus propios males, su capacidad destructiva </em><em>al </em><em>volver antagónico el mundo humano. Porque la política corrupta, malversadora y antiética genera un estado de cosas tal que nada se puede resolver. Un filósofo parado en el poder hará una pedagogía necesaria que impacte positivamente la vida institucional y remueva conciencias para transformar al país”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"> Considera que el discurso filosófico de Iván Cepeda es consecuente con su actuar. <em>“Lo que él hace es seducir a la gente con la idea de que podemos vivir la vida política de una manera decente”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Dice que si pudiera darle un consejo, le daría este: <em>“Iván, no deje de mirar nunca el mundo humano que está por fuera del Estado”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130549</guid>
        <pubDate>Thu, 18 Jun 2026 23:06:54 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/18172415/CEPEDA-PENSADOR.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Qué gana Colombia con el filósofo Iván Cepeda en la Casa de Nariño?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Cuando π estuvo a punto de ser recortado</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/cuando-%cf%80-estuvo-a-punto-de-ser-recortado/</link>
        <description><![CDATA[<p>También los números famosos, al igual que las personas célebres, han estado en peligro y guardan historias y anécdotas dignas de ser compartidas.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La UNESCO proclamó el 14 de marzo como Día Internacional de las Matemáticas, en reconocimiento a su papel decisivo para afrontar los grandes desafíos de nuestro tiempo. La primera conmemoración, celebrada en 2020, llevó por título “Las matemáticas están en todas partes”, subrayando su presencia constante en la vida cotidiana y en el progreso científico. Desde entonces, cada año se reafirma que las matemáticas constituyen una herramienta esencial para construir un mundo mejor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La elección de esta fecha como Día Internacional de las Matemáticas obedece a que, en muchos países, el 14 de marzo ya se celebraba como el Día π, escrito en el formato MM/DD con los números 3/14. En 2009, el Congreso de los Estados Unidos aprobó una resolución que declaró oficialmente el 14 de marzo como Día del Número π. El origen de esta conmemoración está, por tanto, ligado a la constante π = 3,1415926…; y, de manera significativa, coincide también con la fecha de nacimiento de Albert Einstein en 1879 y con la del fallecimiento de Stephen Hawking en 2018.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La expedición de resoluciones oficiales que declaran el Día Internacional de las Matemáticas y el Día π en la misma fecha trae a mi memoria una anécdota que deseo compartir: la sorprendente historia de un proyecto de ley que se hizo célebre por lo absurdo de su contenido, pues pretendía imponer una caprichosa aproximación de π. Este insólito proyecto estuvo a punto de ser aprobado en el Estado de Indiana (EE. UU.) a finales del siglo XIX.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En efecto, la historia comienza cuando el médico y matemático aficionado Edwin J. Goodwin propuso a Taylor I. Record, representante del condado de Posey en la Asamblea General de Indiana, presentar un proyecto de ley basado en lo que él denominaba “una nueva verdad matemática”. Esta supuesta contribución a la educación se ofrecía al Estado de Indiana para su uso gratuito, sin necesidad de pagar derechos de autor, siempre que fuese aceptada y adoptada oficialmente por la legislatura de 1897.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dicho proyecto contenía una solución —naturalmente incorrecta— al problema de la cuadratura del círculo, cuya imposibilidad había sido demostrada en 1882 por el matemático alemán Ferdinand von Lindemann. Sin embargo, Edwin J. Goodwin logró convencer al representante de que había encontrado un método válido para cuadrar el círculo y que lo había demostrado. En su propuesta, el cociente entre el perímetro de la circunferencia y su diámetro se expresaba como&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="4 \div \frac{5}{4}"><semantics><mrow><mn>4</mn><mo>÷</mo><mfrac><mn>5</mn><mn>4</mn></mfrac></mrow><annotation encoding="application/x-tex">4 \div \frac{5}{4}</annotation></semantics></math>, </p>



<p class="wp-block-paragraph">de modo que el valor de <math data-latex="\pi"><semantics><mi>π</mi><annotation encoding="application/x-tex">\pi</annotation></semantics></math> resultaba igual a </p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="\frac{16}{5} = 3,2"><semantics><mrow><mfrac><mn>16</mn><mn>5</mn></mfrac><mo>=</mo><mn>3,2</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">\frac{16}{5} = 3,2</annotation></semantics></math>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Taylor I. Record presentó el proyecto, registrado con el número 246, y este fue aprobado de manera unánime por la Cámara de Representantes de la Asamblea General de Indiana: 67 votos a favor y ninguno en contra. El siguiente paso consistía en remitirlo al Senado estatal para su probable aprobación, dado el respaldo obtenido en la cámara baja, con lo cual se convertiría en ley. Una ley que, insólitamente, habría obligado a fijar el valor de <math data-latex="\pi"><semantics><mi>π</mi><annotation encoding="application/x-tex">\pi</annotation></semantics></math> con una sola cifra decimal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Si vivo diez años más, ojo con Goodwin. Mi descubrimiento revolucionará las matemáticas. Todos los astrónomos estaban equivocados”, declaró el propio médico Edwin J. Goodwin en una entrevista concedida al diario local <em>Sun</em> el mismo día en que el proyecto sería discutido en el Senado de Indiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por fortuna, apareció casi de manera providencial el matemático Clarence Abiathar Waldo, quien había acudido a la sesión del Senado para gestionar el presupuesto anual de la Universidad de Purdue y de la Academia de Ciencias de Indiana. Al enterarse de que también se debatía un proyecto de ley relacionado con las matemáticas, decidió permanecer en la sala y escuchar atentamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Waldo, escandalizado, se negó a dialogar con el autor, afirmando que ya había conocido suficientes locos en su vida. Esa misma tarde explicó a los senadores el contenido del proyecto 246 y les hizo ver la barbaridad que supondría aprobar por ley la aproximación de <math data-latex="\pi"><semantics><mi>π</mi><annotation encoding="application/x-tex">\pi</annotation></semantics></math> como 3,2. Su intervención resultó decisiva: logró convencer a un número suficiente de legisladores para que desistieran, y el proyecto quedó pospuesto indefinidamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Goodwin no vivió diez años más: el 22 de junio de 1902 falleció a los 77 años. El diario local <em>New Harmony News</em> publicó entonces un obituario titulado <em>“Fin de un hombre que quería beneficiar al mundo”</em>. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta insólita anécdota revela cómo la irracionalidad de algunos parlamentarios puede llegar a convertir en “racional” al más constante de los irracionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">@MantillaIgnacio</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130082</guid>
        <pubDate>Fri, 12 Jun 2026 17:41:24 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/06093414/Imagen-png.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Cuando π estuvo a punto de ser recortado]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Matemáticas y fútbol: el arte de contar partidos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/matematicas-y-futbol-el-arte-de-contar-partidos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Saber contar es fundamental. Y, contrariamente a la creencia generalizada, contar no siempre resulta sencillo. Aprovechando el Mundial de Fútbol, vamos a contar partidos.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Los usos matemáticos más frecuentes se relacionan con problemas de conteo. Lo hemos experimentado recientemente en las elecciones presidenciales de primera vuelta en Colombia, donde se evidencia la importancia de contar con precisión, disponer del software adecuado para realizar el proceso y garantizar la confianza en los resultados obtenidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Contar bien es esencial. Y, aunque muchos lo consideran una tarea simple, en realidad el acto de contar encierra más sutilezas de las que parece. En realidad, existen numerosos problemas que requieren reflexión antes de responder apresuradamente. Un ejemplo clásico es el siguiente: <em>si en una reunión diez personas se saludan estrechándose la mano, ¿cuántos apretones se realizan en total?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En este caso, para llegar a la respuesta correcta conviene razonar paso a paso. La primera persona estrecha la mano con las otras nueve; la segunda lo hace con ocho, pues el saludo con la primera ya fue contado; la tercera con siete, dado que los dos anteriores ya se registraron; y así sucesivamente: seis para la cuarta, cinco para la quinta, cuatro para la sexta, tres para la séptima, dos para la octava y uno para la novena. Los saludos de la décima persona ya quedaron incluidos en los anteriores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En total:</p>



<p class="wp-block-paragraph">9 + 8 + 7 + 6 + 5 + 4 + 3 + 2 + 1 = 45</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por tanto, se realizan 45 apretones de mano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de esta breve introducción, pasemos al tema del Mundial de Fútbol 2026, que está a punto de comenzar. El propósito ahora es determinar cuántos partidos se disputarán en el torneo. Antes de hacerlo, conviene recordar que en el último Mundial, celebrado en Catar en 2022, participaron 32 equipos; en cambio, esta vez serán 48 selecciones las que competirán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Mundial pasado se conformaron 8 grupos de 4 equipos cada uno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada grupo disputó un torneo de todos contra todos, y avanzaron a la siguiente ronda 16 equipos, es decir, los dos mejores de cada grupo. Estos equipos se organizaron en 8 parejas y, a partir de allí, el campeonato continuó bajo el formato de eliminación directa: el equipo que perdía quedaba eliminado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la ronda inicial, cada grupo de cuatro equipos disputó un torneo de todos contra todos. Siguiendo el razonamiento del ejemplo de los saludos, esto equivale a</p>



<p class="wp-block-paragraph">3 + 2 + 1 = 6</p>



<p class="wp-block-paragraph">partidos por grupo. En consecuencia, en la fase de grupos se jugaron:</p>



<p class="wp-block-paragraph">6 x 8 = 48</p>



<p class="wp-block-paragraph">partidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Posteriormente, para que quedara un único campeón, fue necesario eliminar a 15 de los 16 equipos clasificados, lo que implicó 15 partidos de eliminación directa. El desglose es el siguiente:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Octavos de final (16 equipos): 8 partidos</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuartos de final (8 equipos): 4 partidos</p>



<p class="wp-block-paragraph">Semifinales (4 equipos): 2 partidos<br></p>



<p class="wp-block-paragraph">Final (2 equipos): 1 partido</p>



<p class="wp-block-paragraph">En total, la fase de eliminación directa sumó:</p>



<p class="wp-block-paragraph">8 + 4 + 2 + 1 = 15</p>



<p class="wp-block-paragraph">partidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, suele disputarse el partido por el tercer puesto: 1 partido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De este modo, el Mundial de Catar 2022 registró:</p>



<p class="wp-block-paragraph">48 + 15 + 1 = 64</p>



<p class="wp-block-paragraph">partidos disputados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se observa que <math data-latex="64 = 2^6"><semantics><mrow><mn>64</mn><mo>=</mo><msup><mn>2</mn><mn>6</mn></msup></mrow><annotation encoding="application/x-tex">64 = 2^6</annotation></semantics></math>; es decir, en un torneo con <math data-latex="2^5 = 32"><semantics><mrow><msup><mn>2</mn><mn>5</mn></msup><mo>=</mo><mn>32</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">2^5 = 32</annotation></semantics></math> equipos se disputan <math data-latex="2^{5+1}"><semantics><msup><mn>2</mn><mrow><mn>5</mn><mo>+</mo><mn>1</mn></mrow></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^{5+1}</annotation></semantics></math> partidos. Surge entonces la pregunta de si puede generalizarse la fórmula&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="2^{n+1}"><semantics><msup><mn>2</mn><mrow><mi>n</mi><mo>+</mo><mn>1</mn></mrow></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^{n+1}</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">para un torneo con <math data-latex="2^n"><semantics><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^n</annotation></semantics></math> equipos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Veamos:&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si fuesen <math data-latex="2^n"><semantics><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^n</annotation></semantics></math> equipos, entonces se formarían <math data-latex="2^{\,n-2}"><semantics><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>2</mn></mrow></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^{\,n-2}</annotation></semantics></math> grupos de 4, cada uno con 6 partidos. El total de la fase inicial sería:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="2^{\,n-2} \cdot 6 = 3 \cdot 2^{\,n-1}."><semantics><mrow><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>2</mn></mrow></msup><mo>⋅</mo><mn>6</mn><mo>=</mo><mn>3</mn><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow></msup><mi>.</mi></mrow><annotation encoding="application/x-tex">2^{\,n-2} \cdot 6 = 3 \cdot 2^{\,n-1}.</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">En la fase de eliminación directa, de los <math data-latex="2^n"><semantics><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^n</annotation></semantics></math> equipos iniciales debe surgir un campeón. Como ya se ha eliminado a la mitad de ellos, esto implica disputar el siguiente número de partidos: </p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="\frac{2^n}{2} - 1 = 2^{\,n-1} - 1"><semantics><mrow><mfrac><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><mn>2</mn></mfrac><mo>−</mo><mn>1</mn><mo>=</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow></msup><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">\frac{2^n}{2} &#8211; 1 = 2^{\,n-1} &#8211; 1</annotation></semantics></math>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo tanto, el número total de partidos sería:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="3 \cdot 2^{\,n-1} + (2^{\,n-1} - 1) = 4 \cdot 2^{\,n-1} - 1 = 2^{\,n+1} - 1."><semantics><mrow><mn>3</mn><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow></msup><mo>+</mo><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow></msup><mo>−</mo><mn>1</mn><mo form="postfix" stretchy="false">)</mo><mo>=</mo><mn>4</mn><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow></msup><mo>−</mo><mn>1</mn><mo>=</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>+</mo><mn>1</mn></mrow></msup><mo>−</mo><mn>1.</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">3 \cdot 2^{\,n-1} + (2^{\,n-1} &#8211; 1) = 4 \cdot 2^{\,n-1} &#8211; 1 = 2^{\,n+1} &#8211; 1.</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si además se incluye el partido por el tercer lugar, el total asciende a:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="2^{\,n+1}"><semantics><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>+</mo><mn>1</mn></mrow></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^{\,n+1}</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">partidos. Por lo tanto, en los torneos con <math data-latex="2^n"><semantics><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^n</annotation></semantics></math> equipos se disputan en total <math data-latex="2^{\,n+1}"><semantics><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>+</mo><mn>1</mn></mrow></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^{\,n+1}</annotation></semantics></math> partidos.<br></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el Campeonato Mundial de 2026, que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá, contará con 48 equipos, un número que no responde a la forma <math data-latex="2^n"><semantics><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^n</annotation></semantics></math>, lo que modifica la fórmula anterior. En efecto, el Consejo de la FIFA aprobó un formato consistente en una fase inicial de 12 grupos de cuatro equipos, de los cuales clasificarán el primero y el segundo de cada grupo. A ellos se sumarán los ocho mejores terceros para completar la etapa de dieciseisavos de final (ronda de 32 equipos). De este modo, el equipo que se consagre campeón deberá disputar ocho partidos, en lugar de siete como ocurría en las últimas ediciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Veamos cuántos partidos se disputarán en total.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la fase inicial, cada grupo de cuatro equipos jugará un torneo de todos contra todos. Siguiendo el mismo razonamiento, se disputarán 6 partidos por grupo, lo que da un total de:</p>



<p class="wp-block-paragraph">6 x 12 = 72</p>



<p class="wp-block-paragraph">partidos en la primera fase.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la etapa posterior a la fase de grupos, clasificarán 32 equipos: los dos primeros de cada grupo más los ocho mejores terceros. Con ellos se inicia la fase de eliminación directa —la llamada <em>ronda de 32</em>—, que en conjunto comprende 32 partidos, incluyendo el encuentro por el tercer puesto. El desglose es el siguiente:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dieciseisavos de final (32 equipos): 16 partidos</p>



<p class="wp-block-paragraph">Octavos de final (16 equipos): 8 partidos</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuartos de final (8 equipos): 4 partidos</p>



<p class="wp-block-paragraph">Semifinales (4 equipos): 2 partidos</p>



<p class="wp-block-paragraph">Final (2 equipos): 1 partido</p>



<p class="wp-block-paragraph">En total, esta fase suma 31 partidos, que al añadir el partido por el tercer lugar ascienden a 32.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El resultado global es entonces:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fase de grupos: 72 partidos</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eliminación directa y tercer puesto: 32 partidos</p>



<p class="wp-block-paragraph">Total: 72 + 32 = 104 partidos</p>



<p class="wp-block-paragraph">De este modo, el Mundial 2026 será el primero en la historia con más de 100 partidos disputados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si observamos que <math data-latex="48 = 32 + 16 = 2^5 + 2^4"><semantics><mrow><mn>48</mn><mo>=</mo><mn>32</mn><mo>+</mo><mn>16</mn><mo>=</mo><msup><mn>2</mn><mn>5</mn></msup><mo>+</mo><msup><mn>2</mn><mn>4</mn></msup></mrow><annotation encoding="application/x-tex">48 = 32 + 16 = 2^5 + 2^4</annotation></semantics></math>, podemos deducir una fórmula general para un torneo con</p>



<p class="wp-block-paragraph"> <math data-latex="2^n + 2^{\,n-1}"><semantics><mrow><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><mo>+</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow></msup></mrow><annotation encoding="application/x-tex">2^n + 2^{\,n-1}</annotation></semantics></math> </p>



<p class="wp-block-paragraph">equipos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siguiendo el mismo razonamiento que antes, el número total de partidos se obtiene de la suma de dos componentes:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Fase de grupos:</strong> cada grupo está formado por 4 equipos, y en un torneo de todos contra todos se disputan 6 partidos, como ya hemos visto. El número de grupos es:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="\frac{2^n + 2^{n-1}}{4} = \frac{2^n + 2^{n-1}}{2^2} = 2^{-2}(2^n + 2^{n-1}) = 2^{n-2} + 2^{n-3} = (2 + 1) \cdot 2^{n-3} = 3 \cdot 2^{n-3}"><semantics><mrow><mfrac><mrow><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><mo>+</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow></msup></mrow><mn>4</mn></mfrac><mo>=</mo><mfrac><mrow><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><mo>+</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow></msup></mrow><msup><mn>2</mn><mn>2</mn></msup></mfrac><mo>=</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mo lspace="0em" rspace="0em">−</mo><mn>2</mn></mrow></msup><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><mo>+</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow></msup><mo form="postfix" stretchy="false">)</mo><mo>=</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>2</mn></mrow></msup><mo>+</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>3</mn></mrow></msup><mo>=</mo><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><mn>2</mn><mo>+</mo><mn>1</mn><mo form="postfix" stretchy="false">)</mo><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>3</mn></mrow></msup><mo>=</mo><mn>3</mn><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>3</mn></mrow></msup></mrow><annotation encoding="application/x-tex">\frac{2^n + 2^{n-1}}{4} = \frac{2^n + 2^{n-1}}{2^2} = 2^{-2}(2^n + 2^{n-1}) = 2^{n-2} + 2^{n-3} = (2 + 1) \cdot 2^{n-3} = 3 \cdot 2^{n-3}</annotation></semantics></math>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo tanto, el total de partidos en la fase de grupos es:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="6 \cdot \left(3 \cdot 2^{\,n-3}\right) = 18 \cdot 2^{\,n-3} = 9 \cdot 2^{\,n-2}"><semantics><mrow><mn>6</mn><mo>⋅</mo><mrow><mo fence="true" form="prefix">(</mo><mn>3</mn><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>3</mn></mrow></msup><mo fence="true" form="postfix">)</mo></mrow><mo>=</mo><mn>18</mn><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>3</mn></mrow></msup><mo>=</mo><mn>9</mn><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>2</mn></mrow></msup></mrow><annotation encoding="application/x-tex">6 \cdot \left(3 \cdot 2^{\,n-3}\right) = 18 \cdot 2^{\,n-3} = 9 \cdot 2^{\,n-2}</annotation></semantics></math>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Eliminación directa más partido por el tercer puesto:</strong> en esta fase participan <math data-latex="2^n"><semantics><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^n</annotation></semantics></math> equipos que corresponden a los dos mejores de cada grupo, o sea <math data-latex="3 \cdot 2^{\,n-2}"><semantics><mrow><mn>3</mn><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>2</mn></mrow></msup></mrow><annotation encoding="application/x-tex">3 \cdot 2^{\,n-2}</annotation></semantics></math> y los <math data-latex="2^{n-2}"><semantics><msup><mn>2</mn><mrow><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>2</mn></mrow></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^{n-2}</annotation></semantics></math> mejores terceros. Con este número de equipos, la fase de eliminación directa requiere <math data-latex="2^n - 1"><semantics><mrow><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">2^n &#8211; 1</annotation></semantics></math> partidos para determinar al campeón; al añadir el encuentro por el tercer puesto, el total asciende exactamente a <math data-latex="2^n"><semantics><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^n</annotation></semantics></math> partidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En consecuencia, el total de partidos es:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="9 \cdot 2^{\,n-2} + 2^n = 2^{\,n-2}(9 + 4) = 13 \cdot 2^{\,n-2}."><semantics><mrow><mn>9</mn><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>2</mn></mrow></msup><mo>+</mo><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><mo>=</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>2</mn></mrow></msup><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><mn>9</mn><mo>+</mo><mn>4</mn><mo form="postfix" stretchy="false">)</mo><mo>=</mo><mn>13</mn><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>2</mn></mrow></msup><mi>.</mi></mrow><annotation encoding="application/x-tex">9 \cdot 2^{\,n-2} + 2^n = 2^{\,n-2}(9 + 4) = 13 \cdot 2^{\,n-2}.</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">Para el Campeonato Mundial de 2026, con <math data-latex="n=5"><semantics><mrow><mi>n</mi><mo>=</mo><mn>5</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">n=5</annotation></semantics></math>, se comprueba que el total de partidos asciende a 104.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como puede advertirse, las matemáticas están presentes en todos los ámbitos; también se harán visibles en múltiples aspectos relacionados con el fútbol y con el torneo mundial que comenzará el próximo 11 de junio. Y si decides participar en una polla, antes de apostar recurre a la probabilidad y a la estadística como tus mejores consejeras.<br></p>



<p class="wp-block-paragraph">@MantillaIgnacio </p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129906</guid>
        <pubDate>Wed, 03 Jun 2026 21:05:10 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/03114045/Imagen-Futbol.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Matemáticas y fútbol: el arte de contar partidos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La imposibilidad de Arrow: cuando la democracia enfrenta sus propios límites</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/la-imposibilidad-de-arrow-cuando-la-democracia-enfrenta-sus-propios-limites/</link>
        <description><![CDATA[<p>En vísperas de las elecciones en Colombia, resulta oportuno recordar los hallazgos sorprendentes de los estudiosos de la teoría de la elección social, quienes han puesto de relieve las paradojas que surgen al intentar diseñar un método de votación perfecto.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El estadounidense Kenneth Arrow ha sido considerado uno de los economistas más importantes del siglo XX. Falleció en 2017, a los 95 años de edad, y había recibido el Premio Nobel de Economía en 1972.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El resultado por el que Arrow es más conocido se denomina <em>teorema de imposibilidad de Arrow</em>, enmarcado en un campo de investigación situado entre las matemáticas y la economía: la teoría de la elección social, desarrollada a partir de su libro de 1951 <em>Social Choice and Individual Values</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El teorema de imposibilidad de Arrow aborda el problema de elegir una opción dentro de un conjunto de alternativas mediante métodos basados en las preferencias individuales, que se transforman en una única preferencia colectiva. Un ejemplo típico es la elección de un representante de una comunidad cuando existen tres o más candidatos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El significado fundamental del resultado de Arrow es que, sean cuales sean los detalles precisos del mecanismo de selección, resulta imposible que el procedimiento satisfaga simultáneamente ciertas condiciones que, consideradas de manera aislada, parecen naturales e irrenunciables. Esto implica que no existe sistema de elección capaz de evitar, en algún caso, resultados abiertamente contrarios a los fines que el propio diseño del mecanismo pretendía alcanzar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas consecuencias pueden aparecer en determinadas situaciones, y aunque podamos evitarlas mediante una modificación del sistema de selección, al desaparecer las que se pretendía eliminar, inevitablemente surgen otras consecuencias indeseables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante la pregunta de si es posible encontrar un sistema óptimo para establecer la preferencia colectiva —donde cada individuo debe poder ordenar, según su criterio, las opciones de su preferencia—, el teorema de Arrow ofrece una respuesta categórica: no existe sistema alguno capaz de satisfacer simultáneamente las siguientes cuatro condiciones:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li><strong>Universalidad:</strong> el sistema produce siempre un resultado para la preferencia colectiva, sean cuales sean las preferencias individuales.<br></li>



<li><strong>Unanimidad (eficiencia de pareto):</strong> Si para todos los electores A es preferible a B, entonces la elección no puede recaer en B.<br></li>



<li><strong>Independencia de alternativas irrelevantes:</strong> el resultado no debe depender de las preferencias de los electores por alternativas que ya no están en juego. Si se elimina una opción, el orden de las demás, no excluidas, debe mantenerse.<br></li>



<li><strong>Ausencia de dictadores: </strong>el sistema garantiza que no exista ningún elector —denominado en este contexto “dictador”— cuyas preferencias coincidan siempre con el resultado, independientemente de las preferencias de los demás.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph"><br>Originalmente, el enunciado del teorema de Arrow afirma lo siguiente:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Todo sistema de establecimiento de preferencias colectivas que satisfaga las propiedades 1, 2 y 3 anteriores necesariamente tiene un dictador.”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto significa que las condiciones 1, 2 y 3 constituyen requerimientos mínimos de democracia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Naturalmente, el teorema de imposibilidad de Arrow conduce a paradojas. Consideremos el siguiente ejemplo: los votantes, integrantes de un congreso compuesto por 99 miembros, ordenan sus preferencias entre tres proyectos de desarrollo vial <em>A</em>, <em>B</em> y <em>C</em>, clasificándolos de mejor a peor para decidir cuál de los tres será aprobado. Supongamos que el resultado es el siguiente:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>33 votos</strong>: <em>A &gt; B &gt; C</em>. Es decir, un tercio del congreso prefiere el proyecto <em>A</em> sobre <em>B</em>, y <em>B</em> sobre <em>C</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>33 votos:</strong><em> B &gt; C &gt; A</em>. Otro tercio prefiere <em>B</em> sobre <em>C</em>, y <em>C</em> sobre <em>A</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>33 votos: </strong><em>C &gt; A &gt; B.</em> Finalmente, el último tercio prefiere <em>C</em> sobre <em>A</em>, y <em>A</em> sobre <em>B</em>.</p>



<figure class="wp-block-table"><table class="has-fixed-layout"><tbody><tr><td class="has-text-align-center" data-align="center"><strong>Grupo de votantes</strong></td><td class="has-text-align-center" data-align="center"><strong>Preferencia 1</strong></td><td class="has-text-align-center" data-align="center"><strong>Preferencia 2</strong></td><td class="has-text-align-center" data-align="center"><strong>Preferencia 3</strong></td></tr><tr><td class="has-text-align-center" data-align="center">33 miembros</td><td class="has-text-align-center" data-align="center"><em>A</em></td><td class="has-text-align-center" data-align="center"><em>B </em></td><td class="has-text-align-center" data-align="center"><em>C</em></td></tr><tr><td class="has-text-align-center" data-align="center">33 miembros</td><td class="has-text-align-center" data-align="center"><em>B</em></td><td class="has-text-align-center" data-align="center"><em>C</em></td><td class="has-text-align-center" data-align="center"><em>A</em></td></tr><tr><td class="has-text-align-center" data-align="center">33 miembros</td><td class="has-text-align-center" data-align="center"><em>C</em></td><td class="has-text-align-center" data-align="center"><em>A</em></td><td class="has-text-align-center" data-align="center"><em>B</em></td></tr></tbody></table></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En este escenario, al comparar por pares:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>A </em>es preferido sobre <em>B</em> (66 votos contra 33).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>B</em> es preferido sobre <em>C</em> (66 votos contra 33).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>C</em> es preferido sobre <em>A</em> (66 votos contra 33).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto presenta un resultado paradójico:&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>A &gt; B &gt; C &gt; A.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es decir, no existe un ganador claro, y el sistema de votación arroja un desenlace contradictorio con la idea de una preferencia colectiva coherente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, las paradojas solo aparecen cuando existen tres o más alternativas. A pesar de las implicaciones del teorema, los métodos de votación entre dos opciones no presentan dificultad; y esta es una de las razones por las que se recurre con frecuencia a la eliminación de múltiples alternativas hasta reducir la decisión únicamente a dos. Decidir entre múltiples candidatos cuál goza de mayor favorabilidad conduce a situaciones paradójicas que no se producen cuando únicamente se enfrentan dos candidatos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El teorema de imposibilidad de Arrow revela los desafíos inherentes a los sistemas de votación basados en el orden de las preferencias, al mostrar que ningún método puede satisfacer simultáneamente todas las condiciones clave de equidad, y pone de relieve las paradojas que entraña la búsqueda de un sistema de elección colectiva perfecto. Se trata de un concepto fundamental en la teoría de la elección social, que subraya la complejidad y los desafíos de la toma de decisiones colectivas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gracias a esta investigación, en 1972 Arrow se convirtió en la persona más joven en recibir el Premio Nobel de Economía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">@MantillaIgnacio</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129218</guid>
        <pubDate>Mon, 18 May 2026 14:57:54 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/17161239/Arrow-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La imposibilidad de Arrow: cuando la democracia enfrenta sus propios límites]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Lógica que salva vidas: el desafío del puente</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/logica-que-salva-vidas-el-desafio-del-puente/</link>
        <description><![CDATA[<p>El acertijo del puente y los espías ha circulado en distintas formas, diferentes de la que voy a compartir a continuación. La primera versión documentada se encuentra en un libro publicado por «Doubleday» en 1981, titulado Super Strategies for Puzzles and Games, de Saul X. Levmore y Elizabeth Early Cook.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En esencia, se trata de un clásico acertijo de lógica. En el planteamiento que voy a presentar se expone el reto que enfrenta una familia de cuatro personas, perseguida por un grupo de espías que intenta capturarlos mientras huyen de un país gobernado por sus enemigos, adversarios políticos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La familia está conformada por los padres, ya mayores, junto con su hijo y la esposa de este. Tras avanzar por un estrecho camino abandonado, que el padre conocía desde su infancia, han logrado alcanzar la frontera y, ya entrada la noche, deben cruzar un puente para ponerse a salvo en el país vecino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La oscuridad de la noche obliga a utilizar una linterna para cruzar. Por fortuna, la familia dispone de una, incluida por la madre en el equipaje a última hora, antes de abandonar la casa con premura. La luz resulta imprescindible para alcanzar el otro lado, pues todo está en penumbras y el puente se encuentra en mal estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Adicionalmente, la familia enfrenta varios inconvenientes: la persecución a la que está sometida les concede únicamente quince minutos para atravesar el puente. Por otra parte, debido a su estado y estrechez, este solo soporta el paso de dos personas al mismo tiempo. Considerando las limitaciones físicas y el cansancio, el padre requiere 5&nbsp; minutos para cruzar, la madre necesita 8, mientras que el hijo lo logra en apenas 1 minuto y su esposa en 2.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como se indicó previamente, el puente solo soporta el paso de dos personas a la vez, y cuando avanzan juntas lo hacen al ritmo del más lento. La linterna no puede lanzarse de un extremo al otro, de modo que cada vez que dos personas crucen, alguien debe regresar con ella para acompañar a quienes aún esperan. Este procedimiento debe repetirse hasta que todos hayan alcanzado el otro lado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Lograrán atravesar todos en 15 minutos o menos tiempo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una estrategia que parece lógica es que el más rápido de la familia, el hijo (H), sea quien acompañe a cada uno de los demás a través del puente. Procedamos primero con los más veloces, siguiendo estos pasos:&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Primer paso:</strong> El padre (P), la madre (M), el hijo (H) y la esposa (E) se ubican a la entrada del puente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Segundo paso:</strong> H y E cruzan el puente al ritmo del más lento —el de E—, de modo que demoran 2 minutos en alcanzar la otra orilla.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tercer paso:</strong> E permanece esperando a los demás, mientras H regresa al punto de partida con la linterna; lo hace en 1 minuto, de manera que en total han transcurrido 3 minutos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cuarto paso:</strong> H y P cruzan ahora el puente, pero necesitan 5 minutos, que es el tiempo requerido por P; al llegar a la otra orilla y reunirse con E, habrán transcurrido en total 8 minutos desde el inicio.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Quinto paso:</strong> Como antes, H regresa al punto de origen en 1 minuto y se reencuentra con M, la más lenta del grupo. Para ese momento ya han transcurrido 9 minutos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sexto paso:</strong> Cuando M y H intentan cruzar el puente, la linterna se agota antes de conseguir el objetivo, pues necesitarían 8 minutos y, desde el inicio, sumarían 17 minutos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo tanto, la estrategia anterior falla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo ayudar a la familia en apuros con una estrategia exitosa?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Veamos la siguiente alternativa para minimizar el tiempo de recorrido. Parece natural arriesgar enviando a las personas más lentas en un solo viaje. El primer esquema propuesto es el siguiente:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li>H y E cruzan → 2 minutos.</li>
</ol>



<ol start="2" class="wp-block-list">
<li>H regresa → 1 minuto (total: 3 minutos).</li>
</ol>



<ol start="3" class="wp-block-list">
<li>P y M cruzan → 8 minutos (total: 11 minutos).</li>
</ol>



<ol start="4" class="wp-block-list">
<li>E regresa → 2 minutos (total: 13 minutos).</li>
</ol>



<ol start="5" class="wp-block-list">
<li>H y E cruzan nuevamente → 2 minutos (total: 15 minutos).</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">Como se observa, esta estrategia resultó exitosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una solución adicional del acertijo es la siguiente:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li>H y E cruzan → 2 minutos.</li>
</ol>



<ol start="2" class="wp-block-list">
<li>E regresa → 2 minutos (total: 4 minutos).</li>
</ol>



<ol start="3" class="wp-block-list">
<li>P y M cruzan → 8 minutos (total: 12 minutos).</li>
</ol>



<ol start="4" class="wp-block-list">
<li>H regresa → 1 minuto (total: 13 minutos).</li>
</ol>



<ol start="5" class="wp-block-list">
<li>H y E cruzan nuevamente → 2 minutos (total: 15 minutos).<br><br></li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">Las dos últimas estrategias exitosas, conseguidas en cinco viajes, permiten a la familia ponerse a salvo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podemos ahora plantearnos el reto de generalizar el problema a un grupo arbitrario de personas, con ritmos de cruce distintos y un tiempo límite, manteniendo invariable la capacidad del puente. Se trata de un problema que, sin duda, encuentra sustento en la conocida teoría de grafos; así, un sencillo acertijo de lógica puede conducir a la formulación de teoremas más generales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">@MantillaIgnacio</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128961</guid>
        <pubDate>Mon, 11 May 2026 21:43:33 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/11123214/Familia-Puente-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Lógica que salva vidas: el desafío del puente]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Newton y las disputas del cálculo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/newton-y-las-disputas-del-calculo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Es bastante conocida la aguda controversia que existió entre el genio inglés Isaac Newton (1643-1727) y su contemporáneo «adversario», el alemán Gottfried Leibniz (1646-1716) en torno a la invención del cálculo infinitesimal. La historia se ha encargado de resolverla concluyendo que Leibniz llegó al cálculo independientemente de Newton. Sin embargo, esta evidencia sigue siendo cuestionada.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El conflicto intelectual ha permitido revelar, cómo Leibniz llegó primero a la <em>integración</em>, mientras que Newton comenzó a partir de las <em>derivadas</em> y su teoría de fluxiones<em>. </em>Sin embargo, parece ser que ambos tenían algún conocimiento de los métodos del otro.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Existe una carta dirigida a Henry Oldenburg, de fecha 24 de octubre de 1676, en la que Newton comenta que Leibniz había desarrollado un método nuevo para él, refiriéndose a las series de potencias, lo que revelaría que incluso llegaron a trabajar juntos, pues tanto Leibniz como Newton, gracias a ese intercambio de cartas, pudieron haber conocido los avances del otro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aun cuando en 1713 la Real Sociedad determinó que Newton se había anticipado a Leibniz algunos años, esta conclusión no fue aceptada por todos y la disputa tomó muchos años, hasta después de muertos los dos. Hoy en día se acepta que ambos llegaron al cálculo independientemente, por lo que no hubo plagio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay que reconocer que Leibniz tuvo que enfrentar a un gigante de la ciencia como lo fue Isaac Newton, tarea que para la época nadie hubiese querido realizar; sin embargo, Leibniz no fue un enano de la ciencia, sino uno de los grandes pensadores de los siglos XVII y XVIII, reconocido como «el último genio universal». Realizó profundas e importantes contribuciones en áreas de filosofía, matemáticas, física, geología, jurisprudencia e historia.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Leibniz presentó en Londres su desarrollo del cálculo, así como una máquina calculadora que había estado diseñando y construyendo desde 1670, la primera máquina de este tipo que podía ejecutar las cuatro operaciones aritméticas básicas<em>.</em> Por estos aportes, la Real Sociedad, muy complacida, le nombró miembro externo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Menos conocida es la controversia que existió entre Newton y Raphson por la invención del conocido «método de Newton» o «método de Newton-Raphson» para calcular ceros de funciones en forma aproximada. El matemático inglés Joseph Raphson (1668-1715) fue nombrado miembro de la Real Sociedad en 1689, cuando tenía apenas 21 años de edad, a solicitud del célebre astrónomo, físico y matemático Edmond Halley, y su elección se basó principalmente en la solidez de su trabajo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según consta en las actas: “<em>El Sr. Halley relató que el Sr. Raphson había inventado un método para resolver todo tipo de ecuaciones y dar sus raíces en series infinitas que convergen rápidamente, y que le había pedido que le propusiera una ecuación de quinta potencia, a la cual devolvió respuestas con siete cifras en mucho menos tiempo del que se podría haber logrado con los métodos conocidos de Vieta</em>”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este método, dado a conocer por Raphson y descrito en su libro <em>Analysis aequationum universalis, </em>publicado en 1690, es el que se denomina ahora método de Newton o método de Newton-Raphson, pues también Newton lo describió como un método para aproximar las raíces de una ecuación en su trabajo <em>Method of Fluxions. </em>La controversia surge aquí al intentar determinar quién es el autor del método, cuestión que vamos a tratar de aclarar a continuación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El método Newton, o método de Newton-Raphson, es un poderoso procedimiento iterativo para resolver&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="f(x)=0"><semantics><mrow><mi>f</mi><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><mi>x</mi><mo form="postfix" stretchy="false">)</mo><mo>=</mo><mn>0</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">f(x)=0</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">cuando <math data-latex="f"><semantics><mi>f</mi><annotation encoding="application/x-tex">f</annotation></semantics></math> es una función continuamente diferenciable en una vecindad de la raíz buscada. Se trata de un método iterativo particular de punto fijo, tal como lo conocemos hoy, en el cual la función <math data-latex="f(x)"><semantics><mrow><mi>f</mi><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><mi>x</mi><mo form="postfix" stretchy="false">)</mo></mrow><annotation encoding="application/x-tex">f(x)</annotation></semantics></math> se linealiza en <math data-latex="x_n"><semantics><msub><mi>x</mi><mi>n</mi></msub><annotation encoding="application/x-tex">x_n</annotation></semantics></math> para hallar <math data-latex="x_{n+1}"><semantics><msub><mi>x</mi><mrow><mi>n</mi><mo>+</mo><mn>1</mn></mrow></msub><annotation encoding="application/x-tex">x_{n+1}</annotation></semantics></math>. Presentado con la notación que se usa actualmente (la de Leibniz), dado un valor inicial <math data-latex="x_0"><semantics><msub><mi>x</mi><mn>0</mn></msub><annotation encoding="application/x-tex">x_0</annotation></semantics></math>, se define:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="x_{n+1} = x_n - \frac{f(x_n)}{f'(x_n)}, \quad n = 0,1,2,\dots"><semantics><mrow><msub><mi>x</mi><mrow><mi>n</mi><mo>+</mo><mn>1</mn></mrow></msub><mo>=</mo><msub><mi>x</mi><mi>n</mi></msub><mo>−</mo><mfrac><mrow><mi>f</mi><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><msub><mi>x</mi><mi>n</mi></msub><mo form="postfix" stretchy="false" lspace="0em" rspace="0em">)</mo></mrow><mrow><msup><mi>f</mi><mo lspace="0em" rspace="0em" class="tml-prime prime-pad">′</mo></msup><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><msub><mi>x</mi><mi>n</mi></msub><mo form="postfix" stretchy="false" lspace="0em" rspace="0em">)</mo></mrow></mfrac><mo separator="true">,</mo><mspace width="1em"></mspace><mi>n</mi><mo>=</mo><mn>0,1,2</mn><mo separator="true">,</mo><mo>…</mo></mrow><annotation encoding="application/x-tex">x_{n+1} = x_n &#8211; \frac{f(x_n)}{f'(x_n)}, \quad n = 0,1,2,\dots</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">La convergencia del método está garantizada siempre y cuando el valor inicial elegido esté suficientemente próximo a la raíz buscada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1671, Newton describió ese método para aproximar ceros de polinomios y, como ejemplo, halló la raíz de la ecuación</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="x^{3} - 2x - 5 = 0"><semantics><mrow><msup><mi>x</mi><mn>3</mn></msup><mo>−</mo><mn>2</mn><mi>x</mi><mo>−</mo><mn>5</mn><mo>=</mo><mn>0</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">x^{3} &#8211; 2x &#8211; 5 = 0</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">situada entre 2 y 3, obteniendo aproximadamente:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="x \approx 2.09455."><semantics><mrow><mi>x</mi><mo>≈</mo><mn>2.09455.</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">x \approx 2.09455.</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, aunque fue escrito en 1671, no se publicó hasta 1736, por lo que se afirma que Raphson dio a conocer el resultado casi cincuenta años antes que Newton. Las actas de la reunión de la <em>Royal Society</em> del miércoles 17 de diciembre de 1690 (calendario juliano) contienen una referencia al <em>Análisis</em> <em>aequationum universalis </em>de Raphson en los siguientes términos:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“El libro del Sr. Raphson fue publicado hoy por E. Halley, en el cual ofrece una notable mejora del método de resolución de todo tipo de ecuaciones, mostrando cómo extraer sus raíces mediante una regla general que duplica las cifras conocidas de la raíz obtenida en cada operación. De esta manera, al repetir el procedimiento tres o cuatro veces, se obtienen resultados con una precisión de ocho o diez cifras decimales. La Sociedad, muy complacida con su trabajo, le expresó su agradecimiento y le deseó que continuara con los estudios en los que ha tenido tanto éxito”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El sábado 17 de enero de 1691 (calendario juliano) se presentó a la <em>Royal Society</em> un ejemplar del libro de Raphson como &#8220;un regalo del autor”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La relación de Raphson con Newton es significativa, ya que entre ellos no hubo disputa alguna por el método. Raphson fue una de las pocas personas a quienes Newton permitía acceder a sus trabajos matemáticos, incluso llegó a traducir algunos de ellos del latín al inglés. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1691, Raphson y Edmond Halley participaron en los planes para publicar la obra de Newton de principios de la década de 1670 sobre la cuadratura de curvas, un proyecto que solo se concretó en 1704. Asimismo, se sabe que en 1711 Roger Cotes y William Jones propiciaron que Raphson pudiera consultar algunos de los trabajos de Newton para su proyecto de redactar la <em>Historia de las Fluxiones</em>, que no se publicó hasta 1715,&nbsp; después de la muerte de Raphson, bajo el título <em>Historia fluxionum.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En definitiva, la controversia se resuelve aceptando que Newton había descrito el método en 1671, antes de la publicación de Raphson, aunque aplicado exclusivamente a la aproximación de raíces de polinomios. Unos años más tarde, Raphson —quien había tenido acceso a este trabajo— publicó su propio método, más general, válido para el resto de funciones continuamente diferenciables. Por lo tanto, podemos concluir que Raphson partió del procedimiento de Newton para desarrollar su versión del método y que, en consecuencia, no existió un «robo» ni por parte de Newton ni de Raphson. Así, la denominación actual de «método de Newton-Raphson» constituye un justo reconocimiento a la historia de su aparición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como bien puede observarse, conocer la historia detrás de los aportes matemáticos que hoy disfrutamos nos permite valorar el esfuerzo y la dedicación de quienes nos transmitieron sus descubrimientos e invenciones.<br></p>



<p class="wp-block-paragraph">@MantillaIgnacio</p>



<p class="wp-block-paragraph"><br><br></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128170</guid>
        <pubDate>Thu, 23 Apr 2026 22:18:06 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/22174736/IMG_2883.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Newton y las disputas del cálculo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Matemáticas para sonreír y reflexionar</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/matematicas-para-sonreir-y-reflexionar/</link>
        <description><![CDATA[<p>Abundan los chistes matemáticos que encierran errores tan ingenuos, que por esa misma razón se convierten en divertidas notas humorísticas llenas, no solo de encanto, sino de finas contribuciones tanto para la comprensión de los conceptos matemáticos como para el alcance de sus aplicaciones. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Un ejemplo es el conocido apunte que describe cómo un estudiante de primer semestre de la carrera de matemáticas le explica a su hermana mayor, que está esperando su primer hijo, lo fascinante que resulta la probabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—<em>Si lanzas una moneda al aire, la probabilidad de que salga sello es de 1/2; o sea, que tienes el 50 % de las posibilidades de ganar, pues solo hay dos posibles eventos: cara o sello</em> —le explica el joven a su hermana. Y continúa hablando con entusiasmo—: <em>si ahora lanzas un dado, la probabilidad de que caiga el 5 es de 1/6, o sea que tienes menos del 17 % de las posibilidades de ganar, pues hay seis posibles eventos, y así con cada cosa en la que quieras conocer tus oportunidades para ganar o acertar</em>. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En este punto su hermana lo interrumpe y le dice:</p>



<p class="wp-block-paragraph">—<em>¿O sea que la probabilidad de que mi bebé sea un niño es del 50 %?</em> </p>



<p class="wp-block-paragraph">—<em>Claro, pero mejor aún —</em>responde el joven—: <em>si tenemos en cuenta que la población de China es aproximadamente la quinta parte de la población mundial, la probabilidad de que sea chino es del 20 %.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quiero compartirles una historia, que más que un chiste, parece una paradoja lógica. Se trata del anuncio que hace un profesor sobre la realización de un examen parcial.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El docente protagonista de esta historia, respetado entre sus estudiantes y famoso por ser muy estricto, al terminar la última clase de la semana informa a sus alumnos que la próxima semana realizará un examen parcial sorpresa, que solo será anunciado el mismo día al inicio de la hora de la clase destinada para el examen y que por lo tanto deberán estar preparados porque no podrán conocer de antemano el día en que se realizará el examen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando el docente sale del aula uno de los estudiantes pasa al frente y les pide a sus compañeros que lo oigan un momento.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">—<em>No es necesario prepararse, pues, según el anuncio del profe, no podrá haber sorpresa y, por lo tanto, no tendremos examen—</em> dice el entusiasta joven a sus compañeros, y pasa a explicar por qué razón no habrá examen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—<em>Tenemos clase todos los días, de lunes a viernes; entonces, el examen no podrá realizarse el viernes porque es el último día posible y, si no lo realiza antes, entonces sabríamos con toda certeza, de antemano, que el examen es ese día; así que no puede realizarse el viernes. Recuerden que el profesor nos dijo que debíamos estar preparados porque solo podríamos saber el mismo día, al iniciar la hora de clase</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y continuó con su razonamiento frente a sus compañeros:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>—Y como no puede ser el viernes, entonces, por la misma razón, no podrá tener lugar el jueves, pues se violaría el anuncio del profesor, ya que, si no se ha realizado antes el examen, desde el día anterior sabríamos que es el jueves como última opción porque el viernes está descartado.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">La expectativa y la atención de todos aumentó para oír al joven, quien prosiguió:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>—Exactamente del mismo modo podemos descartar el miércoles y el martes, así que solo quedaría la opción del lunes, pero ya lo sabemos hoy; entonces, no podrá realizar el examen el lunes tampoco. Así que vamos a descansar, que no hay que preparar ningún examen.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El razonamiento del estudiante convenció a sus compañeros, quienes, muy tranquilos, sabiendo que su profesor no incurriría en un error lógico, salieron del salón despreocupados del examen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A la semana siguiente, todos los estudiantes asistieron a clase el lunes y el martes. Pero para su gran sorpresa, el miércoles al iniciar la clase el profesor dijo: </p>



<p class="wp-block-paragraph">—<em>Saquen una hoja, vamos a iniciar el examen.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Claramente no lo esperaban, y por lo tanto, se cumplió la sentencia del profesor cuando les anunció que solo lo sabrían el mismo día del examen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Les dejo a los lectores la tarea de pensar en la solución a esta aparente «paradoja».</p>



<p class="wp-block-paragraph">@MantillaIgnacio</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127883</guid>
        <pubDate>Mon, 13 Apr 2026 16:29:28 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/13104929/Jpeg-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Matemáticas para sonreír y reflexionar]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Números afortunados, de suerte y recostados</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/numeros-afortunados-de-suerte-y-recostados/</link>
        <description><![CDATA[<p>Como lo he compartido en entregas anteriores, la búsqueda de números con nombre propio, derivados de agrupaciones y clasificaciones en diferentes categorías, me ha llevado a reunir muchos conjuntos que desconocía y que he ido descubriendo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Ahora quiero compartirles una pequeña muestra de esos conjuntos poco conocidos que bien pueden contribuir al entretenimiento matemático de cualquier lector. Y queda pendiente la publicación de otros conjuntos, pues son tantos los que tienen nombres especiales, que superan el número esperado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Números afortunados: </strong>un <em>número afortunado</em> es un número entero <math data-latex="Q_n"><semantics><msub><mi>Q</mi><mi>n</mi></msub><annotation encoding="application/x-tex">Q_n</annotation></semantics></math>, que resulta de la expresión </p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="q-P_n = Q_n"><semantics><mrow><mi>q</mi><mo>−</mo><msub><mi>P</mi><mi>n</mi></msub><mo>=</mo><msub><mi>Q</mi><mi>n</mi></msub></mrow><annotation encoding="application/x-tex">q-P_n = Q_n</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">donde <math data-latex="P_n"><semantics><msub><mi>P</mi><mi>n</mi></msub><annotation encoding="application/x-tex">P_n</annotation></semantics></math><sub> </sub>es el producto de los primeros <math data-latex="n"><semantics><mi>n</mi><annotation encoding="application/x-tex">n</annotation></semantics></math> números primos y <math data-latex="q"><semantics><mi>q</mi><annotation encoding="application/x-tex">q</annotation></semantics></math> es el número primo más pequeño que es mayor que <math data-latex="P_n+1"><semantics><mrow><msub><mi>P</mi><mi>n</mi></msub><mo>+</mo><mn>1</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">P_n+1</annotation></semantics></math>. Así por ejemplo,</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="P_2 = 2\times3=6"><semantics><mrow><msub><mi>P</mi><mn>2</mn></msub><mo>=</mo><mn>2</mn><mo>×</mo><mn>3</mn><mo>=</mo><mn>6</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">P_2 = 2\times3=6</annotation></semantics></math> y el menor primo <math data-latex="q"><semantics><mi>q</mi><annotation encoding="application/x-tex">q</annotation></semantics></math> mayor que <math data-latex="7 = (6+1)"><semantics><mrow><mn>7</mn><mo>=</mo><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><mn>6</mn><mo>+</mo><mn>1</mn><mo form="postfix" stretchy="false">)</mo></mrow><annotation encoding="application/x-tex">7 = (6+1)</annotation></semantics></math> es <math data-latex="q=11"><semantics><mrow><mi>q</mi><mo>=</mo><mn>11</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">q=11</annotation></semantics></math>, entonces </p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="q-P_2 = Q_2 =11-6=5"><semantics><mrow><mi>q</mi><mo>−</mo><msub><mi>P</mi><mn>2</mn></msub><mo>=</mo><msub><mi>Q</mi><mn>2</mn></msub><mo>=</mo><mn>11</mn><mo>−</mo><mn>6</mn><mo>=</mo><mn>5</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">q-P_2 = Q_2 =11-6=5</annotation></semantics></math>,</p>



<p class="wp-block-paragraph">por lo tanto <math data-latex="5"><semantics><mn>5</mn><annotation encoding="application/x-tex">5</annotation></semantics></math> es un <em>número afortunado</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si <math data-latex="n = 8"><semantics><mrow><mi>n</mi><mo>=</mo><mn>8</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">n = 8</annotation></semantics></math> tenemos que los primeros <math data-latex="8"><semantics><mn>8</mn><annotation encoding="application/x-tex">8</annotation></semantics></math> números primos son <math data-latex="2, 3, 5, 7, 11, 13,17,19"><semantics><mrow><mn>2</mn><mo separator="true">,</mo><mn>3</mn><mo separator="true">,</mo><mn>5</mn><mo separator="true">,</mo><mn>7</mn><mo separator="true">,</mo><mn>11</mn><mo separator="true">,</mo><mn>13,17,19</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">2, 3, 5, 7, 11, 13,17,19</annotation></semantics></math> cuyo producto es <math data-latex="9.699.690 "><semantics><mn>9.699.690</mn><annotation encoding="application/x-tex">9.699.690 </annotation></semantics></math>. El menor primo inmediatamente mayor que <math data-latex="9.699.691 "><semantics><mn>9.699.691</mn><annotation encoding="application/x-tex">9.699.691 </annotation></semantics></math> es <math data-latex=" q= 9.699.713"><semantics><mrow><mi>q</mi><mo>=</mo><mn>9.699.713</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex"> q= 9.699.713</annotation></semantics></math>. Por lo tanto</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="Q_8=q-P_8=9.699.713-9.699.690=23"><semantics><mrow><msub><mi>Q</mi><mn>8</mn></msub><mo>=</mo><mi>q</mi><mo>−</mo><msub><mi>P</mi><mn>8</mn></msub><mo>=</mo><mn>9.699.713</mn><mo>−</mo><mn>9.699.690</mn><mo>=</mo><mn>23</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">Q_8=q-P_8=9.699.713-9.699.690=23</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">es un <em>número afortunado</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los <em>números afortunados</em> <math data-latex="Q_n"><semantics><msub><mi>Q</mi><mi>n</mi></msub><annotation encoding="application/x-tex">Q_n</annotation></semantics></math> pueden ser iguales para distintos valores de <math data-latex="n"><semantics><mi>n</mi><annotation encoding="application/x-tex">n</annotation></semantics></math>; así por ejemplo <math data-latex="Q_{10} ,Q_{12},Q_{17}"><semantics><mrow><msub><mi>Q</mi><mn>10</mn></msub><mo separator="true">,</mo><msub><mi>Q</mi><mn>12</mn></msub><mo separator="true">,</mo><msub><mi>Q</mi><mn>17</mn></msub></mrow><annotation encoding="application/x-tex">Q_{10} ,Q_{12},Q_{17}</annotation></semantics></math> son iguales al número <math data-latex="61"><semantics><mn>61</mn><annotation encoding="application/x-tex">61</annotation></semantics></math>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los primeros <em>números afortunados</em>, omitiendo los repetidos para diferentes valores de <math data-latex="n"><semantics><mi>n</mi><annotation encoding="application/x-tex">n</annotation></semantics></math> son:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="3, 5, 7, 13, 17, 19, 23, 37, 47, 59, 61, 67, 71, 79, 89, 101, 103, 107, 109, 127, 151, 157, ...."><semantics><mrow><mn>3</mn><mo separator="true">,</mo><mn>5</mn><mo separator="true">,</mo><mn>7</mn><mo separator="true">,</mo><mn>13</mn><mo separator="true">,</mo><mn>17</mn><mo separator="true">,</mo><mn>19</mn><mo separator="true">,</mo><mn>23</mn><mo separator="true">,</mo><mn>37</mn><mo separator="true">,</mo><mn>47</mn><mo separator="true">,</mo><mn>59</mn><mo separator="true">,</mo><mn>61</mn><mo separator="true">,</mo><mn>67</mn><mo separator="true">,</mo><mn>71</mn><mo separator="true">,</mo><mn>79</mn><mo separator="true">,</mo><mn>89</mn><mo separator="true">,</mo><mn>101</mn><mo separator="true">,</mo><mn>103</mn><mo separator="true">,</mo><mn>107</mn><mo separator="true">,</mo><mn>109</mn><mo separator="true">,</mo><mn>127</mn><mo separator="true">,</mo><mn>151</mn><mo separator="true">,</mo><mn>157</mn><mo separator="true">,</mo><mi>.</mi><mi>.</mi><mi>.</mi><mi>.</mi></mrow><annotation encoding="application/x-tex">3, 5, 7, 13, 17, 19, 23, 37, 47, 59, 61, 67, 71, 79, 89, 101, 103, 107, 109, 127, 151, 157, &#8230;.</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">La autoría del nombre <em>número afortunado</em> es atribuida al antropólogo neozelandés Reo Franklin Fortune (1903-1979), quien ademas conjeturó que todos los <em>números afortunados</em> son primos. Y no sabría si el nombre que dio a estos números tiene qué ver directamente con su apellido.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Números de la suerte: </strong>No hay que confundir los números afortunados con los <em>Números de la Suerte</em> que se consiguen mediante una criba, como la conocida <em>Criba de Eratóstenes</em>, ingenioso algoritmo que es eficiente para encontrar los primeros números primos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de los <em>números de la suerte</em> la criba consiste en ir tachando inicialmente todos los números que aparecen en las posiciones pares, así nos quedan los impares: <math data-latex="1, 3, 5, 7, 9, 11, 13,…"><semantics><mrow><mn>1</mn><mo separator="true">,</mo><mn>3</mn><mo separator="true">,</mo><mn>5</mn><mo separator="true">,</mo><mn>7</mn><mo separator="true">,</mo><mn>9</mn><mo separator="true">,</mo><mn>11</mn><mo separator="true">,</mo><mn>13</mn><mo separator="true">,</mo><mo>…</mo></mrow><annotation encoding="application/x-tex">1, 3, 5, 7, 9, 11, 13,…</annotation></semantics></math> Como el segundo número que ha quedado es el 3, tachamos ahora todos los que aparecen en las posiciones múltiplo de 3 y nos quedan ahora los números: <math data-latex="1, 3, 7, 9, 13,…"><semantics><mrow><mn>1</mn><mo separator="true">,</mo><mn>3</mn><mo separator="true">,</mo><mn>7</mn><mo separator="true">,</mo><mn>9</mn><mo separator="true">,</mo><mn>13</mn><mo separator="true">,</mo><mo>…</mo></mrow><annotation encoding="application/x-tex">1, 3, 7, 9, 13,…</annotation></semantics></math> Como el siguiente número que quedó es el 7, eliminamos ahora, como antes, todos los que aparecen en las posiciones que son múltiplo de 7 y continuamos en esta forma, así sucesivamente. Los números que sobreviven se denominan <em>números de la suerte</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los primeros <em>números de la suerte</em> son: </p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="1, 3, 7, 9, 13, 15, 21, 25, 31, 33, 37, 43, 49, 51, 63, 67, 69, 73, 75, 79, 87, 93, 99, 105, 111, 115, 127,..."><semantics><mrow><mn>1</mn><mo separator="true">,</mo><mn>3</mn><mo separator="true">,</mo><mn>7</mn><mo separator="true">,</mo><mn>9</mn><mo separator="true">,</mo><mn>13</mn><mo separator="true">,</mo><mn>15</mn><mo separator="true">,</mo><mn>21</mn><mo separator="true">,</mo><mn>25</mn><mo separator="true">,</mo><mn>31</mn><mo separator="true">,</mo><mn>33</mn><mo separator="true">,</mo><mn>37</mn><mo separator="true">,</mo><mn>43</mn><mo separator="true">,</mo><mn>49</mn><mo separator="true">,</mo><mn>51</mn><mo separator="true">,</mo><mn>63</mn><mo separator="true">,</mo><mn>67</mn><mo separator="true">,</mo><mn>69</mn><mo separator="true">,</mo><mn>73</mn><mo separator="true">,</mo><mn>75</mn><mo separator="true">,</mo><mn>79</mn><mo separator="true">,</mo><mn>87</mn><mo separator="true">,</mo><mn>93</mn><mo separator="true">,</mo><mn>99</mn><mo separator="true">,</mo><mn>105</mn><mo separator="true">,</mo><mn>111</mn><mo separator="true">,</mo><mn>115</mn><mo separator="true">,</mo><mn>127</mn><mo separator="true">,</mo><mi>.</mi><mi>.</mi><mi>.</mi></mrow><annotation encoding="application/x-tex">1, 3, 7, 9, 13, 15, 21, 25, 31, 33, 37, 43, 49, 51, 63, 67, 69, 73, 75, 79, 87, 93, 99, 105, 111, 115, 127,&#8230;</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Números recostados</strong>: ahora bien, a partir de los <em>números afortunados</em> podríamos definir otro conjunto similar, que al beneficiarse de la existencia de estos, yo llamaría <em>números recostados</em> y que pueden definirse en forma parecida a los afortunados: un <em>número recostado</em> es un número entero <math data-latex="B_n"><semantics><msub><mi>B</mi><mi>n</mi></msub><annotation encoding="application/x-tex">B_n</annotation></semantics></math>, que resulta de la expresión </p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="P_n-r = B_n"><semantics><mrow><msub><mi>P</mi><mi>n</mi></msub><mo>−</mo><mi>r</mi><mo>=</mo><msub><mi>B</mi><mi>n</mi></msub></mrow><annotation encoding="application/x-tex">P_n-r = B_n</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">donde <math data-latex="P_n"><semantics><msub><mi>P</mi><mi>n</mi></msub><annotation encoding="application/x-tex">P_n</annotation></semantics></math><sub>  </sub>es, como arriba, el producto de los primeros <math data-latex="n"><semantics><mi>n</mi><annotation encoding="application/x-tex">n</annotation></semantics></math> números primos y <math data-latex="r"><semantics><mi>r</mi><annotation encoding="application/x-tex">r</annotation></semantics></math> lo definimos como el número primo más grande que es menor que <math data-latex="P_n-1"><semantics><mrow><msub><mi>P</mi><mi>n</mi></msub><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">P_n-1</annotation></semantics></math>. Así por ejemplo,</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="P_2 = 2\times3=6"><semantics><mrow><msub><mi>P</mi><mn>2</mn></msub><mo>=</mo><mn>2</mn><mo>×</mo><mn>3</mn><mo>=</mo><mn>6</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">P_2 = 2\times3=6</annotation></semantics></math> y el mayor primo <math data-latex="r"><semantics><mi>r</mi><annotation encoding="application/x-tex">r</annotation></semantics></math> menor que <math data-latex="5 = (6-1)"><semantics><mrow><mn>5</mn><mo>=</mo><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><mn>6</mn><mo>−</mo><mn>1</mn><mo form="postfix" stretchy="false">)</mo></mrow><annotation encoding="application/x-tex">5 = (6-1)</annotation></semantics></math> es <math data-latex="r=3"><semantics><mrow><mi>r</mi><mo>=</mo><mn>3</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">r=3</annotation></semantics></math>, entonces</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="P_2 -r= B_2 =6-3=3"><semantics><mrow><msub><mi>P</mi><mn>2</mn></msub><mo>−</mo><mi>r</mi><mo>=</mo><msub><mi>B</mi><mn>2</mn></msub><mo>=</mo><mn>6</mn><mo>−</mo><mn>3</mn><mo>=</mo><mn>3</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">P_2 -r= B_2 =6-3=3</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">por lo tanto <math data-latex="3"><semantics><mn>3</mn><annotation encoding="application/x-tex">3</annotation></semantics></math> es un <em>número recostado</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si <math data-latex="n = 6"><semantics><mrow><mi>n</mi><mo>=</mo><mn>6</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">n = 6</annotation></semantics></math> tenemos que los primeros 6 números primos son <math data-latex="2, 3, 5, 7, 11, 13"><semantics><mrow><mn>2</mn><mo separator="true">,</mo><mn>3</mn><mo separator="true">,</mo><mn>5</mn><mo separator="true">,</mo><mn>7</mn><mo separator="true">,</mo><mn>11</mn><mo separator="true">,</mo><mn>13</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">2, 3, 5, 7, 11, 13</annotation></semantics></math> cuyo producto es <math data-latex="30.030"><semantics><mn>30.030</mn><annotation encoding="application/x-tex">30.030</annotation></semantics></math>. El mayor primo inmediatamente menor que <math data-latex="30.029"><semantics><mn>30.029</mn><annotation encoding="application/x-tex">30.029</annotation></semantics></math> es <math data-latex=" r= 30.019"><semantics><mrow><mi>r</mi><mo>=</mo><mn>30.019</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex"> r= 30.019</annotation></semantics></math>. Por lo tanto</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="B_6=P_6-r=30.030-30.019=11"><semantics><mrow><msub><mi>B</mi><mn>6</mn></msub><mo>=</mo><msub><mi>P</mi><mn>6</mn></msub><mo>−</mo><mi>r</mi><mo>=</mo><mn>30.030</mn><mo>−</mo><mn>30.019</mn><mo>=</mo><mn>11</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">B_6=P_6-r=30.030-30.019=11</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">es un <em>número recostado</em>. Obsérvese que <math data-latex="11"><semantics><mn>11</mn><annotation encoding="application/x-tex">11</annotation></semantics></math> no es un <em>número afortunado</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los <em>números recostados</em> <math data-latex="B_n"><semantics><msub><mi>B</mi><mi>n</mi></msub><annotation encoding="application/x-tex">B_n</annotation></semantics></math> también podrían ser iguales para distintos valores de <math data-latex="n"><semantics><mi>n</mi><annotation encoding="application/x-tex">n</annotation></semantics></math>; así por ejemplo <math data-latex="B_6= B_4 =11."><semantics><mrow><msub><mi>B</mi><mn>6</mn></msub><mo>=</mo><msub><mi>B</mi><mn>4</mn></msub><mo>=</mo><mn>11.</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">B_6= B_4 =11.</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los primeros <em>números recostados</em> serían </p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="3, 7, 11, 13, 17, 29, 23, 43, 41, 73, ..."><semantics><mrow><mn>3</mn><mo separator="true">,</mo><mn>7</mn><mo separator="true">,</mo><mn>11</mn><mo separator="true">,</mo><mn>13</mn><mo separator="true">,</mo><mn>17</mn><mo separator="true">,</mo><mn>29</mn><mo separator="true">,</mo><mn>23</mn><mo separator="true">,</mo><mn>43</mn><mo separator="true">,</mo><mn>41</mn><mo separator="true">,</mo><mn>73</mn><mo separator="true">,</mo><mi>.</mi><mi>.</mi><mi>.</mi></mrow><annotation encoding="application/x-tex">3, 7, 11, 13, 17, 29, 23, 43, 41, 73, &#8230;</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">y también creo que se puede conjeturar que son todos primos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como se observa, en torno a estos nuevos conjuntos podemos proponer una diversidad de conjeturas que ofrecen retos que no son sencillos de resolver.</p>



<p class="wp-block-paragraph">@MantillaIgnacio</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126630</guid>
        <pubDate>Sun, 22 Mar 2026 22:55:30 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19112328/Copilot_20260319_110319.tiff" type="image/tiff">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Números afortunados, de suerte y recostados]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Conjeturas y contraejemplos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/conjeturas-y-contraejemplos/</link>
        <description><![CDATA[<p>En matemáticas las conjeturas pueden ser falsas o verdaderas; algunas han permanecido siglos sin resolverse hasta que alguien demuestra su veracidad y se convierten entonces en teoremas o se da un contraejemplo con el que se prueba que la conjetura es falsa. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Un buen ejemplo lo constituye <em>el último teorema de Fermat </em>conjeturado por Pierre de Fermat en 1637 y demostrado 350 años después por Andrew Wiles. La conjetura de Fermat, según la cual «<em>no existen números enteros positivos x, y, z que cumplan la ecuación x</em><em><sup>n </sup></em><em>+ y</em><em><sup>n</sup></em><em> = z</em><em><sup>n</sup></em><em> para valores de n mayores que 2</em>», resultó ser verdadera y por eso ahora es un teorema.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay conjeturas, como la de Goldbach, formulada por el matemático alemán Christian Goldbach en 1742, que establece que «<em>todo número par mayor que 2 puede expresarse como la suma de dos números primos»</em>, que aún nadie ha podido demostrar ni refutar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los matemáticos más sobresalientes y célebres de nuestro tiempo ha sido el británico John Conway, quien falleció en 2020, a causa del Covid, en Princeton donde fue profesor durante sus últimos años de vida.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El legado de Conway en varias ramas de las matemáticas lo constituyen contribuciones complejas, difíciles de transmitir, pero Conway también incursionó en la matemática recreativa y nos dejó algunos acertijos y juegos fáciles de entender, así como problemas abiertos y conjeturas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un ejemplo de uno de esos retos es la conjetura conocida bajo el nombre de «la escalada hasta un primo», que consiste en escoger un número entero positivo cualquiera que sea mayor que 1 y seguir los siguientes pasos:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li>Descomponer el número elegido en sus factores primos. Esto es posible siempre, gracias al Teorema Fundamental de la Aritmética que establece que «<em>cada número entero mayor que 1 es primo o puede expresarse como un producto único de números primos, salvo por el orden de los factores</em>». Ejemplo, si el número elegido es 40, los primos de su descomposición son 2, 2, 2 y 5, ya que <br><br>40 = 2<sup>3 </sup>· 5.<br><br></li>



<li>El segundo paso consiste en tomar esos números primos y sus exponentes, ordenarlos de menor a mayor tal como aparecen en la descomposición y concatenarlos formando un nuevo número. En el ejemplo, el nuevo número es el proveniente de 40 = 2<sup>3 </sup>· 5. O sea: <br><br>235.<br><br></li>



<li>A partir de aquí, repetir los dos pasos anteriores con el nuevo número hasta conseguir un número primo. Para el ejemplo: <br><br>235 = 5 · 47 <br><br>y aquí termina la escalada del número 40 hasta un primo porque el nuevo número formado con los factores primos 5, 4 y 7 es el número 547 que es primo.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph"><br>Con esto podemos ahora formular y comprender mejor la conjetura de Conway conocida como «escalada hasta un primo»: Conway conjeturó que el paso 3 siempre es posible, es decir que cualquier número entero mayor que 1, sometido a este procedimiento, acabaría devolviendo un número primo. Es más, cuando propuso la conjetura llegó a ofrecer 1.000 dólares a quien demostrara su veracidad o falsedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Decidir sobre su veracidad o&nbsp;falsedad no es sencillo; hay números que parecen servir de contraejemplos, pero que no lo son; sin embargo su escalada hasta un primo sí constituye una tarea sumamente extensa y tediosa como para creer, al cabo de muchos pasos, que se trata de un contraejemplo; tal es el caso del número 20 por ejemplo, que requiere más de 100 pasos para escalar hasta un primo. Y frente a estos números, después de tantos pasos que hasta se había llegado a creer que se trataba de un contraejemplo y al final no lo era, viene la pregunta: ¿será verdadera la conjetura?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se le atribuye a un aficionado a las matemáticas, de nombre James Davis, haber demostrado a mediados del año 2017, que la conjetura de Conway «escalada hasta un primo» es falsa. Davis logró encontrar un contraejemplo: el número&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>d</em> = 13.532.385.396.179&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">que se devuelve a sí mismo al ser descompuesto en números primos, entrando en un bucle sin fin del que no podrá salir un primo. En efecto,</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>d</em> = 13.532.385.396.179 = 13 · 53<sup>2 </sup>· 3853 · 96179</p>



<p class="wp-block-paragraph">y obsérvese que el proceso de escalar buscando un primo lo convierte en él mismo, pues el número 2 ocupa el quinto lugar entre sus dígitos y también esa posición como exponente del primo 53 en la descomposición del número, así que <em>d</em> es como un punto fijo que no consigue «escalar» hasta un número primo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Naturalmente este no es el único contraejemplo, y teniendo ya uno, a partir de él podemos construir otros. Por ejemplo, si tomamos los 4 dígitos de <em>d</em>, que siguen a los dos primeros (13) tenemos el número 5323 que es primo y si el dígito siguiente (8) lo usamos como exponente, entonces podemos aprovechar que el número que forman los últimos dígitos que quedan (5396179) también es primo, para escribir el número:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>D</em> = 13 · 5323<sup>8 </sup>· 5396179 = 45.214.884.853.168.941.713.016.664.887.087.462.487&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">que al ser descompuesto en sus factores primos es el mismo número inicial anterior <em>d</em>, por lo tanto <em>D</em> es otro contraejemplo, un número que no puede escalar hasta un primo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Generalmente el reto de demostrar la veracidad o la falsedad de una conjetura es grande. No siempre es fácil dar con un contraejemplo o con una demostración; ni siquiera es sencillo decidirse por lo uno o por lo otro y en la mayoría de los casos solo la intuición del matemático le induce a buscar la prueba o en cambio el contraejemplo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">@MantillaIgnacio</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126557</guid>
        <pubDate>Thu, 05 Mar 2026 22:23:43 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/05123641/Primo-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Conjeturas y contraejemplos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
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