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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Fri, 01 May 2026 04:20:50 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de los alpes | Blogs El Espectador</title>
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        <item>
        <title>Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia: científicas se aventuran a conocer el mar, la selva y especies asombrosas en Latinoamérica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-internacional-de-la-mujer-y-la-nina-en-la-ciencia-cientificas-se-aventuran-a-conocer-el-mar-la-selva-y-especies-asombrosas-en-latinoamerica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Las mujeres representan menos de un tercio de los investigadores a escala mundial, de acuerdo con&nbsp;información&nbsp;de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Ciencia (UNESCO). Por eso, este año, el&nbsp;Día Internacional de la Mujer y la Niña&nbsp;en la Ciencia, que se conmemora cada 11 de febrero, se enfoca en las recomendaciones [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Mongabay Latam habló con tres científicas latinoamericanas destacadas por el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.</em></li>



<li><em>Desde Argentina, Graziella Bozzano contó sobre dos expediciones al cañón del Mar del Plata que tuvieron gran revuelo en la región.</em></li>



<li><em>La colombiana Vicky Flechas habló de los retos de investigar durante el conflicto armado y de ser mamá y científica, pero también de sus conquistas.</em></li>



<li><em>La bióloga molecular peruana Rosa Vásquez detalló sobre cómo la feminidad y la sabiduría ancestral pueden contribuir a la ciencia de la conservación.</em></li>
</ul>



<p>Las mujeres representan menos de un tercio de los investigadores a escala mundial, de acuerdo con&nbsp;<a href="https://www.unesco.org/en/articles/2026-international-day-women-and-girls-science" target="_blank" rel="noreferrer noopener">información</a>&nbsp;de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Ciencia (UNESCO). Por eso, este año, el&nbsp;<strong>Día Internacional de la Mujer y la Niña</strong>&nbsp;<strong>en la Ciencia</strong>, que se conmemora cada 11 de febrero, se enfoca en las recomendaciones de buenas prácticas para construir ecosistemas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas más inclusivos.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/video/2026/02/esta-es-la-primera-jaguar-en-regresar-a-su-habitat-natural-en-bolivia/">Esta es la primera jaguar en regresar a su hábitat natural en Bolivia</a></strong></p>



<p><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;habló con tres científicas latinoamericanas sobre los obstáculos que enfrentaron durante su formación y a lo largo de su ejercicio profesional, sus motivaciones y mayores logros.</p>



<p>Graziella Bozzano, geóloga marina italiana radicada en Argentina, contó algunas de las emocionantes experiencias que ha vivido en las&nbsp;<strong>más de 20 expediciones marinas</strong>&nbsp;que ha realizado en Europa y Latinoamérica. Aunque siente que en general no vivió momentos duros que frenaran su carrera científica, el sexismo no faltó.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269429"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/06234955/IMG_0015-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269429" /><figcaption class="wp-element-caption">La geóloga italiana en la Antártida, abordo del buque español Hespérides, en 2013. Foto: cortesía Graziella Bozzano</figcaption></figure>



<p>Para&nbsp;<strong>hacer la ciencia más inclusiva</strong>, Bozzano recomienda que las niñas tengan modelos a seguir más allá de lo relacionado a la belleza o el rol materno. “Que las niñas entiendan que hay otras formas de vivir la vida como mujer de forma muy plena”, invita. Además, desmitificar que las mujeres no sean buenas en las ciencias “es una cuestión de estímulos tempranos”, puntualiza. Por eso, aconseja algo que le acompañó en su niñez: regalarles libros y herramientas tecnológicas y científicas.</p>



<p>Vicky Flechas, herpetóloga colombiana, sí ha tenido experiencias negativas con repercusiones en su vida laboral. En entrevistas laborales, ha visto que las oportunidades se han cerrado cuando los entrevistadores supieron de su maternidad. Propone la adopción de políticas que eviten la<strong>&nbsp;discriminación por género</strong>.</p>



<p>Específicamente, espera que pronto se deje de indagar sobre aspectos familiares que no están relacionados con la posición laboral, algo que usualmente no les sucede a los hombres.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269433"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/07000439/DSC03605-scaled.jpeg" alt="Vicky Flechas tomando muestras de la piel de una rana del género Atelopus. Foto: Cortesía Vicky Flechas" class="wp-image-269433" /><figcaption class="wp-element-caption">Vicky Flechas tomando muestras de la piel de una rana del género&nbsp;<em>Atelopus</em>. Foto: cortesía Vicky Flechas</figcaption></figure>



<p>Rosa Vásquez, bióloga molecular peruana, anima a las mujeres y a las niñas a&nbsp;<strong>cumplir sus sueños&nbsp;</strong>sin dejar su feminidad de lado, algo que se exigió mucho a las profesionales en décadas pasadas. “Las perspectivas artísticas y femeninas pueden sumar. Corremos el riesgo de perder si no integramos esas voces”, opina.</p>



<p>Cree que haber sido bailarina profesional durante su niñez le ayudó a ganar confianza para hablar ante audiencias grandes, pero también a tener creatividad a la hora de aplicar sus conocimientos científicos. “<strong>No se avergüencen de su feminidad</strong>”, aconseja.</p>



<p>Estas son las historias de&nbsp;<strong>tres científicas latinoamericanas destacadas</strong>:</p>



<h2 class="wp-block-heading">Graziella Bozzano, la geóloga marina que rompió barreras en Argentina</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269431"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/06235002/WhatsApp-Image-2026-02-03-at-13.39.30.jpeg" alt="" class="wp-image-269431" /><figcaption class="wp-element-caption">Graziella Bozzano y Emiliano Ocampo procesando un push core, pequeño testigo de sedimento recuperado del fondo marino. Foto: cortesía Misha Vallejo / SOI</figcaption></figure>



<p>Graziella Bozzano nunca imaginó que terminaría&nbsp;<strong>explorando el fondo marino</strong>. De niña, soñaba con ser vulcanóloga mientras recorría las montañas de su natal Génova, en Italia, y los nevados de los Alpes. “Siempre hacía muchas preguntas sobre los eventos extremos, los terremotos, las erupciones volcánicas”, recuerda. Tanto que a sus diez años sus padres le regalaron una enciclopedia de ciencia. “Estaban hartos de mis preguntas”, dice entre risas.</p>



<p>Mientras cursaba la carrera de geología, cerraron la clase de vulcanología. Una beca para hacer una estancia en Barcelona, España, cambió su destino. Allí se unió al Grupo de Geología Marina del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona y&nbsp;<strong>participó en su primera campaña oceanográfica en el Mediterráneo</strong>&nbsp;y a bordo del buque Hespérides. “Me quedé totalmente enamorada de la geología marina”, afirma.</p>



<p>Aunque asegura que no fue algo común, recuerda que al inicio de su carrera recibió un&nbsp;<strong>comentario sexista</strong>&nbsp;por parte del docente de geología regional. «Vos que sos mujer, vamos a hablar de los residuos”, aunque hablaba de algo técnico, lo dijo en referencia al estereotipo de que las mujeres se encargan de las tareas de limpieza en el hogar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269432"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/06235058/DSC_0085-1-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269432" /><figcaption class="wp-element-caption">Graziella Bozzano en el buque argentino ARA Austral, en 2022. Foto: cortesía Graziella Bozzano</figcaption></figure>



<p>Años después de especializarse, se radicó en Argentina, donde ocupa un cargo como geóloga en el Servicio de Hidrología Naval. En 2025, Bozzano participó en dos expediciones a bordo del Falkor (too), el buque de investigaciones científicas marinas del Schmidt Ocean Institute. En la primera, realizada en agosto,&nbsp;<strong>fue</strong>&nbsp;<strong>la única geóloga entre un equipo de biólogos</strong>&nbsp;que&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/08/en-vivo-expedicion-submarina-argentina-oceanos/">exploraron el cañón Mar del Plata</a>, en Argentina. “Me sentí con mucha responsabilidad, quería ver si podía estar a la altura”, dice.</p>



<p><strong>La campaña científica se volvió viral en la región.</strong>&nbsp;A pesar de que creía que los internautas que se conectaban a las transmisiones en vivo estaban más interesados en la fauna submarina, los comentarios le dejaron ver que no era así. Los seguidores de la expedición&nbsp;<strong>preguntaban sobre los cañones</strong>,<strong>&nbsp;esas misteriosas y enormes pendientes</strong>&nbsp;que aparecían en los videos.</p>



<p>“Finalmente hablé y los chicos [sus colegas] hacían fotos de los comentarios donde la gente me agradecía”, relata todavía con emoción. Poco a poco fue ganando confianza para explicar las&nbsp;<strong>formaciones geológicas de la zona</strong>. Recuerda especialmente un comentario que dejaron en el chat de la transmisión: “No sabía que me gustaba tanto la geología marina”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269430"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/06234959/WhatsApp-Image-2026-02-03-at-13.39.29.jpeg" alt="" class="wp-image-269430" /><figcaption class="wp-element-caption">Bozzano a bordo del Falkor (too) procesando los push cores. Foto: cortesía Renata Pertossi</figcaption></figure>



<p>En octubre colideró junto a otras tres científicas la expedición&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/ecos-de-dos-canones-la-expedicion-cientifica-liderada-por-mujeres-que-exploro-el-fondo-marino-en-argentina/">Ecos de dos Cañones</a>. En esta ocasión&nbsp;<strong>colaboró en la planificación de las inmersiones del ROV Subastian</strong>, el vehículo de operación remota que toma imágenes y muestras del fondo marino. También estuvo a cargo de analizar aspectos técnicos para elegir los lugares de inmersión y obtener resultados. “Fue desafiante desde un punto de vista científico y personal, estaba 24 horas sin dormir”, cuenta.</p>



<p><strong>Tras las expediciones, no acabó el trabajo</strong>.&nbsp;<strong>Ahora está en la fase de analizar las rocas y el sedimento</strong>&nbsp;recuperados en la primera campaña. El objetivo es conocer qué tipo de sustrato prefieren los organismos bentónicos. Además, en la campaña de octubre obtuvieron información batimétrica (profundidad oceánica) de la plataforma continental y del talud que ahora se está analizando para conocer mejor la morfología del fondo marino.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Vicky Flechas, la herpetóloga colombiana que enseña ciencia a niños y niñas</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269442"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/07002329/DSC01723.jpeg" alt="" class="wp-image-269442" /><figcaption class="wp-element-caption">Durante una salida de campo, Vicky Flechas captura ranas para analizarlas. Foto: cortesía Andrew J. Crawford</figcaption></figure>



<p>Vicky Flechas quería ser veterinaria y trabajar con animales grandes. Sin embargo, durante su época universitaria llegó a la biología y terminó fascinada con los anfibios. “<strong>Las ranas son organismos increíbles</strong>”, dice. El género&nbsp;<em>Atelopus</em>, por ejemplo, es conocido como el de las<strong>&nbsp;ranas arlequín</strong>&nbsp;por sus llamativos colores. Actualmente trabaja en el&nbsp;<a href="https://www.iucn-amphibians.org/wp-content/uploads/sites/4/2021/08/HarleCAP-2021-Espanol.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Plan de Acción</a>&nbsp;que&nbsp;<strong>busca evitar la extinción de las 99 especies de arlequín descritas</strong>.</p>



<p><strong>El mayor reto de estudiar biología tuvo que ver con la época de conflicto interno en Colombia</strong>. A veces sola y en otras ocasiones con alguna compañera, tenía que viajar a zonas conflictivas para realizar trabajo de campo. “Íbamos a sitios donde no había nadie, éramos dos mujeres solas en una casa con sus hamacas, eso me aterraba”, confiesa. “Salir a campo a buscar ranas también implicaba estar de noche a solas”, relata.</p>



<p>Durante su formación, la mayoría de docentes eran hombres y&nbsp;<strong>había pocas mujeres referentes</strong>&nbsp;<strong>en herpetología</strong>. Eso está cambiando, asegura. Además, a medida que se especializó, se fue vinculando con más investigadoras.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269436"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/07000526/IMG_7822-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269436" /><figcaption class="wp-element-caption">Una actividad llamada Ciencia bajo cero, donde niñas y niños exploran un fenómeno conocido como sublimación, en el que un sólido pasa a estado gaseoso. Foto: cortesía Vicky Flechas</figcaption></figure>



<p>Tras graduarse, al aplicar a trabajos los entrevistadores hacían preguntas que está segura que sus compañeros nunca recibieron. “¿Tienes hijos? Si vas al campo, ¿con quién se van a quedar?”, recuerda que indagaban. En una ocasión, se presentó a una entrevista mientras estaba embarazada. “Estoy segura de que no conseguí el trabajo por eso”, dice.</p>



<p>Durante su especialización se consolidó como referente en la investigación del hongo&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2019/04/hongo-anfibios-latinoamerica/"><em>Batrachochytrium dendrobatidis</em></a>&nbsp;que ha causado un&nbsp;<strong>descenso significativo de las poblaciones de anfibios en Latinoamérica</strong>. Tuvo que buscar becas y apoyo financiero en el extranjero para continuar con sus estudios, que buscan encontrar soluciones para evitar la desaparición de anfibios por la enfermedad provocada por el hongo.</p>



<p>Las preguntas que hacían sus hijos sobre cuestiones científicas la motivaron a cofundar&nbsp;<a href="https://www.bichosteam.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Bichos.team</a>&nbsp;y&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/show/6gEc2OKh1shfw63RXBOQb4" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El Microscopio Podcast</a>,<strong>&nbsp;espacios dedicados a incentivar el amor por la ciencia en la infancia</strong>. En los talleres de Bichos.team, los pequeños se transforman en investigadores al explorar jardines y aprender sobre la clasificación de los seres vivos. También se vuelven científicos cuando experimentan y observan cómo el calcio puede endurecer una sustancia gelatinosa.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269434"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/07000444/DSC06183.jpeg" alt="" class="wp-image-269434" /><figcaption class="wp-element-caption">Frotis de piel para determinar la presencia del hongo patógeno&nbsp;<em>Batrachochytrium dendrobatidis</em>. Foto: cortesía Vicky Flechas</figcaption></figure>



<p>Considera que uno de sus mayores triunfos ha sido&nbsp;<strong>construir una red de mujeres herpetólogas</strong>. “Siempre que tengo un proyecto, trato de involucrar a otra mujer”, dice. Recientemente, junto a sus colegas mujeres, escribieron un capítulo sobre&nbsp;<a href="https://www.linkedin.com/posts/vickyflechas-comunicacioncientifica-investigacion-gestionambiental_batrachochytrium-ranavirus-batrachochytrium-activity-7398770424165134336-gOqp/?utm_source=share&amp;utm_medium=member_desktop&amp;rcm=ACoAABxVzt0BjvbWOSxRl4u5F0D7ys1ymGtX5LA" target="_blank" rel="noreferrer noopener">enfermedades infecciosas de los anfibios en la región andina</a>, incluido en el libro&nbsp;<a href="https://link.springer.com/book/10.1007/978-3-032-00074-3" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Herpetofauna Andina</a>, publicado por la editorial científica Springer Nature. En este contexto, donde la disparidad todavía se siente, aconseja que las mujeres sigan apoyándose y formando comunidades.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/ecuador-guardia-indigena-infantil-amazonia-aprender-defenderla/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">“Pequeños Cuidadores de la Selva”: una guardia indígena infantil recorre la Amazonía para aprender a defenderla en Ecuador</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Rosa Vásquez, la científica peruana que une ancestralidad y ciencia por la Amazonía</h2>



<p>Rosa Vásquez creció en Lima, pero todos los años viajaba a las montañas andinas y a la selva peruana para visitar a sus familiares. Los recuerdos más alegres de su infancia están ahí, en medio de la naturaleza y escuchando a su abuela, quien le enseñó sobre plantas medicinales. La científica peruana publicó a mediados de 2025 el libro&nbsp;<a href="https://www.rosavespinoza.com/book" target="_blank" rel="noreferrer noopener">The Spirit of the Rainforest</a>, en el que muestra cómo la sabiduría indígena y la curiosidad científica conectan con el mundo natural.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269471"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/09175950/DSC02590_1-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-269471" /><figcaption class="wp-element-caption">Rosa Vásquez junto a un panal de abejas sin aguijón. Foto: cortesía Miryan Delgado Luján</figcaption></figure>



<p>Cuando decidió que quería dedicarse a las ciencias, se dio cuenta que el idioma sería una barrera. “Desde muy chica noté que mucha de la información solo estaba disponible en inglés, en esa época no había traducción automática”, recuerda.&nbsp;<strong>Así que se propuso aprender inglés y a los 18 años se mudó a Estados Unidos para estudiar biología molecular</strong>.</p>



<p>“El hecho de&nbsp;<strong>ser minoría es un reto</strong>”, dice, pero no solo por ser mujer latina, sino también por su ascendencia indígena. “La ciencia actual está basada en el conocimiento occidental y no hay necesariamente una puerta abierta para otros tipos de conocimientos”, añade. Sin embargo,<strong>&nbsp;las científicas que encontró en el camino la inspiraron</strong>. “Ver que traían su feminidad a la ciencia me inspiraba, era saber que no tengo que cubrir mi feminidad para ser tomada con respeto”, señala.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269439"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/07001136/Spirit-of-the-forest.png" alt="" class="wp-image-269439" /><figcaption class="wp-element-caption">El libro de Vázquez es una expedición por la Amazonía, los conocimientos ancestrales y la ciencia. Foto: cortesía Rosa Vásquez</figcaption></figure>



<p>Después de especializarse en el extranjero, en 2021&nbsp;<strong>fundó Amazon Research International</strong>. Su objetivo era hacer ciencia con la sabiduría ancestral en el centro y con oportunidades para jóvenes, mujeres y hombres de las comunidades. “Quería retribuir, sé del talento que nace acá”, afirma.</p>



<p><strong>El</strong>&nbsp;<strong>conocimiento indígena</strong>, por ejemplo,&nbsp;<strong>ha sido clave para levantar información sobre biodiversidad</strong>. Los habitantes amazónicos conocen la selva y las señales que dejan las esquivas especies de animales que la habitan. Esto permitió que, aunque tenían pocas cámaras trampa, en una investigación con indígenas asháninka identificaran en poco tiempo especies como el tapir, el puma, el oso andino y el huidizo armadillo gigante.</p>



<p>Uno de los focos de la organización es la&nbsp;<strong>investigación de las abejas sin aguijón.</strong>&nbsp;Esta especie es clave para la polinización y conservación del bosque amazónico.&nbsp;<strong>La organización liderada por Vásquez logró recientemente que sea&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/abejas-peru-sujetos-derecho-latinoamerica/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">reconocida como sujeto de derechos</a>.</strong></p>



<p>La presencia de Vásquez en los territorios indígenas asháninkas, kukamas o shipibos tiene un impacto inesperado. Las niñas y las mujeres la observan con curiosidad, se acercan, le hacen preguntas. “Eso de seguro les hace pensar: ‘Si ella puede, yo también puedo’”, reflexiona.</p>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong> mujeres indígenas trabajan en investigaciones científicas junto a Rosa Vásquez. <strong>Foto:</strong> cortesía Rosa Vásquez</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/02/dia-mujer-nina-ciencia-investigadoras-mar-selva-especies-latinoamerica/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125725</guid>
        <pubDate>Wed, 11 Feb 2026 21:58:49 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>La América de los cronistas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/la-america-de-los-cronistas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Uno de los aspectos que más causan indignación en América, es sin duda alguna la destrucción total o parcial de casi la mayoría del legado histórico que tenían nuestros pueblos de su pasado; sorprende cómo de pueblos milenarios no quedo sombra ni atisbo de existencia, ahora bien, el europeo instituyó su legado humanista pero desde [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-medium-font-size"></p>



<p>Uno de los aspectos que más causan indignación en América, es sin duda alguna la destrucción total o parcial de casi la mayoría del legado histórico que tenían nuestros pueblos de su pasado; sorprende cómo de pueblos milenarios no quedo sombra ni atisbo de existencia, ahora bien, el europeo instituyó su legado humanista pero desde su propia experiencia, se funda el Eurocentrismo, aun sin conocer la totalidad del mundo, y se lo quiere expandir y difundir, tal y como lo demuestra el hecho de las cruzadas, en donde se imponen las costumbres y modos de vida europeos, arrasando de tajo la preexistencia de toda cultura diferente a la suya, tal y como paso con los territorios conquistados en la Jerusalén de entonces.</p>



<p>Con América pasa igual, con la diferencia de que nuestros pueblos o no eran guerreros, o afrontaban enfrentamientos internos que no posibilitaban una resistencia real; además, al hierro se le opuso la piedra y el cuero. Lo poco que conocemos de la América precolombina obedece a los estudios arqueológicos y antropológicos que se han adelantado en los últimos siglos. Los códices mayas fueron quemados por orden de clérigos, cuya capacidad de tolerancia no les permitía reconocer la diferencia, y los tambos destruidos en una búsqueda desorbitante de oro y riquezas. Aun así, han sobrevivido testimonios de dos índoles: primero, lo que vieron los europeos a la llegada a América, obviamente cegados por una visión puramente triunfalista, expansionista, pero sobre todo implícito el deseo de fácil acceso a riquezas, los cronistas, si bien inauguran un modelo estilístico que aún subsiste , que “<em>impulsados por las fuerzas espirituales del Renacimiento, con pensamiento medieval, no tenían raciocinio contemplativo y creación artística, sino que eran simplemente hombres de acción. De ahí que sus crónicas carezcan de la composición, la unidad, la congruencia, el orgullo artístico e intelectual del Renacimiento</em>”.</p>



<p>Cabe en este punto destacar, frente a lo que ven y narran los cronistas, lo que quería Europa, específicamente España, de los territorios Americanos, el escritor sobrepasa aquí el papel de simple espectador-relator &#8211; sin desconocer que algunos de los cronistas reales ni siquiera pisaron estas tierras, como Antonio de Herrera, cronista mayor, y especulaban de oídas, al decir peninsular -, y toman un papel también de propagadores de la Fe y de impulsadores del Eurocentrismo; y en este papel, lo primero que deben hacer los cronistas es superar, incluso desde sus sagradas escrituras, la posibilidad que el mundo fuera mucho más amplio de lo que la tradición y el conocimiento de entonces permitía, para después justificar la posesión guerrera y luego la posesión jurídico-religiosa con perspectivas puramente economicistas, “<em>en esta tesitura, los colonizadores adoptaron una postura de superioridad, etnocéntrica, acercándose a América con un talante utilitario o curioso, “”civilizador”” en el mejor de los casos, pero resistiéndose a asumir – por más que definiciones legales o morales dijeran lo contrario – que los indígenas americanos eran sus congéneres, con un miedo irracional – muy similar al que se exhibió cuando el Islam se acercó a los límites de la cristiandad occidental – a que el mundo hubiera rebasado el ya conocido en la época clásica</em>” . Algunos de los cronistas cumplen, además,&nbsp; un papel de propagadores de una fe ciega, obviando casi&nbsp; que metódicamente el conocimiento&nbsp; científico heredado de la Europa renacentista del siglo XV.</p>



<figure class="wp-block-image size-medium"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="300" height="170" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28125956/5-cronistas-300x170.jpg" alt="" class="wp-image-119823" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28125956/5-cronistas-300x170.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28125956/5-cronistas.jpg 735w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure>



<p>No podemos, sin embargo, desconocer el papel de algunos detractores del bárbaro sistema que se empleaba para someter a los nativos, quienes son considerados revisionistas de la leyenda rosa de la mal llamada conquista y de la colonia, tal como Bartolomé de las Casas, en cuya <em>Brevísima Relación de la destrucción de las Indias</em> (1552) desmitifica el papel supuestamente evangelizador, humanista y fraternal&nbsp; de España para con los nativos de América. Pero estos son algunas contadas excepciones, en general los cronistas españoles fueron honda y profundamente religiosos, tuvieron el culto apasionado por España y una admiración sin límite por lo exótico y lo nuevo que pudieron ver , y en últimos casos inventar, esto último sumada a la fe, produce en el cronista, y obviamente en el lector, una necesaria convicción de la ayuda divina para realizar la gesta hispánica.</p>



<p>Esta fe, tal y como lo encuentra Raúl Porras Barrenechea en su texto Los Cronistas del Perú, “<em>Compensa la desigualdad del número&nbsp; y crea la confianza cierta en la ayuda celeste o el milagro</em>”, el mismo cronista mestizo, Garcilaso de La Vega, como anota el citado autor, “<em>cuenta los más ingenuos milagros: la aparición por los aires del apóstol Santiago en la batalla de Puná y de la Virgen María en el sitio de Cuzco para proteger a los españoles</em>”. Pero al lado de esta concreción de fervor religioso por el descubrimiento e invasión de América, se gesta también, y como modo antitético para convencerse de que verdaderamente España era el pueblo elegido por Dios para cristianizar a los nativos, surge la figura del demonio, como posibilitante inconsciente, pero que se concientiza en actos patentes narrados extraordinariamente por los cronistas, de la justificación de matanzas y barbaries; es un tema tratado magníficamente por el profesor Jaime Humberto Borja Gómez, en su texto <em>Rostros y Rastros del Demonio en la Nueva Granada</em>, cuya tesis principal estriba en la demonización de todo lo mítico y religioso en los indígenas americanos, desconociendo la historicidad propia de los pueblos dominados, para así imponer el cristianismo, lejano a la cosmogonía propia, y que quiérase o no fundamenta en gran medida al latinoamericano de hoy, “<em>Recorrer el amplio mundo de los discursos sobre el demonio colonial es entrar a comprender las demonizaciones de quienes dominaron: sus miedos a las transformaciones sociales, a las crisis económicas, a la aparición de la diferencia frente a grupos étnicos, religiosos y culturales</em>”&nbsp; Aún más, para justificar su bárbaro expansionismo, el cronista español trata de buscar la manera de satanizar al indígena endilgándole un origen judaico, motivo por el cual no es raro encontrar toda serie de posibles rutas – las que los lectores creían fielmente – que demostraran que algunas de las doce tribus de Israel son el génesis de muchos de estos pueblos. A la postre, endilgar los peores males al enemigo, es la mejor forma de vencerlo.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="414" height="232" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28130051/4-cronistas.jpg" alt="" class="wp-image-119824" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28130051/4-cronistas.jpg 414w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28130051/4-cronistas-300x168.jpg 300w" sizes="(max-width: 414px) 100vw, 414px" /></figure>



<p>Disiento totalmente de aquellos europeos que dan una explicación puramente espiritual al hecho de la ampliación de su mundo geográfico , pretendiendo declarar casi como un hecho milagroso el encuentro de América para el europeo, pues a la reforma luterana le siguió una contrarreforma, que: “<em>en realidad, tanto los reyes como los papas deseaban que la Iglesia siguiera siendo lo que era: una fuente de ingresos para parientes y favoritos</em>”, por tanto, América, no es la búsqueda del reemplazo de almas perdidas para el catolicismo en el norte de Europa; se busca es la ampliación del comercio, la posibilidad de un sostenimiento económico; el catolicismo, aquí, no es sino un pretexto, hecho texto desde las beaterías de la cruz y el sayal, para los propósitos puramente mercantilistas de nobles y reyezuelos teológicos. “<em>El gran secreto del régimen monárquico, su interés profundo, consiste en engañar a los hombres disfrazando con el nombre de religión el temor con el que se les quiere meter en cintura; de modo que luchen por su servidumbre como si se tratase de su salvación</em>”</p>



<p>Es un error también el vislumbrar una España moderna en el siglo XV y XVI, lo cual imposibilita también el decir que nos conquistaron bajo los preceptos de un estado moderno; si bien lo moderno llega a España, llega rezagada, perdida en los rencores de un pueblo que quiere olvidar su pasado de provincia árabe. Y cuando lo quiso ser, se perdió en embelecos monárquicos con la expansión de los Habsburgo por sus tierras, que únicamente querían perpetuar su hegemonía por el norte europeo, “<em>durante la mayor parte de este periodo ¬– siglos XVI y XVII &#8211;&nbsp; España gastó sus recursos y su potencial humano en las guerras del norte de Europa. Década tras década las tropas españolas y los mercenarios a suelo de España marcharon a través de los Alpes, los Países Bajos y Alemania, combatiendo contra unas gentes que para ellos resultaban tan extrañas como los indios de América”</em></p>



<p>Pero junto a la crónica hispánica se gesta una crónica mestiza, Blas Valera, Guamán Poma de Ayala, Garcilaso de La Vega, Juan de Santa Cruz Pachacuti, son algunos de los más claros ejemplos de ello. Estos son mestizos por sangre o por nacimiento que quieren recoger una visión de lo que fueron los pueblos antes de la llegada de los invasores; aunque estos se sintieran propiamente indígenas, anhelaban de una u otra manera ingresar a la corte española, y para ello profesaban un respeto impresionante hacia esta nobleza, pero queriendo que se reconozca su señorío desde sus orígenes y entrar de tajo a formar parte de la hispánica. Por ello sus obras están dedicadas al rey, al dios cristiano, a la virgen María, a los gobernadores y virreyes, etc.; además no se escribe en la lengua nativa, sino en castellano, pues formados como occidentales, su estructura mental responde ya a una cultura ajena, obviando la propia. Lo que quiere este cronista es resaltar los valores propios de sus culturas, pero los occidentaliza desde su nueva fe y desde su nuevo lenguaje; sin querer, contribuyen de una u&nbsp; otra manera a acabar con lo poco que quedó de las culturas originarias a fines del siglo XVII.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="400" height="149" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28130125/4-cronistas-1.png" alt="" class="wp-image-119825" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28130125/4-cronistas-1.png 400w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/28130125/4-cronistas-1-300x112.png 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119821</guid>
        <pubDate>Thu, 28 Aug 2025 18:03:03 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La América de los cronistas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El Legado de la Memoria</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/el-legado-de-la-memoria/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por Ramón García Piment La ciudad de San José de Cúcuta es la compositora de esta breve historia de patrimonio de uno de sus hombres. Escrita desde la distancia del tiempo, se pretende poner en valor a uno de los forjadores de historias anónimas. Hace poco hice un viaje maravilloso, extraño, placentero y sobre todo, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por Ramón García Piment</strong></p>



<p>La ciudad de San José de Cúcuta es la compositora de esta breve historia de patrimonio de uno de sus hombres. Escrita desde la distancia del tiempo, se pretende poner en valor a uno de los forjadores de historias anónimas.</p>



<p>Hace poco hice un viaje maravilloso, extraño, placentero y sobre todo, propio.  Evoqué recuerdos del pasado que se proyectan en el futuro y viví experiencias del presente lleno de memoria. Así, todo comenzó cerca al año 1900, un mes de noviembre en las lejanías de los Alpes franceses. Allí, hace más de 124 años comenzó mi aventura. Suena alejado, pero a diferencia de lo que parece, es un recuerdo tan cercano a mi alma, que no solo marcó mi día de hoy, sino mi propia existencia,  que se une a algo tan presente, tan real, tan etéreo, pero a la vez tan tangible como el amor. Ese año nació mi abuelo, Leopoldo Piment. Un ser amoroso, inteligente, sensible y sensato. Lo conozco más que cualquier persona que viva en este mundo. Conozco su pensamiento, sus ideales, sus sueños, fracasos y amores. Lo conozco a pesar de que el muriera en 1963, un triste cinco de mayo, 11 años antes de que yo hubiera nacido.</p>



<p>La cercanía de su ser se haya unida a su legado: el amor y la pasión por lo que hacemos. Leopoldo Piment vivió su vida llena de alegrías. Era la mejor manera para vivir la corta vida que tenemos los humanos. Nunca se afanó por querer preservar su cuerpo sino por preservar sus ideas. De la misma manera como un entrenado relojero diseña y ensambla sus minúsculas obras de ingeniería para tiempos futuros, mi abuelo fue armando diarios, documentos, archivos y recortes de extintos periódicos regionales. Poco a poco y en silencio, recortaba y pegaba en álbumes poesías y eventos históricos, siempre pensando e imaginando a ese&nbsp; nieto curioso que leería su acervo con curiosidad de adolescente, con orgullo de joven adulto, con seducción de conquistador, con templanza de defensor del patrimonio documental, con sabiduría de viejo custodio y con certeza de un extinto difusor de pasiones escondidas en papeles que se conservan por mil años e ideas que pasan de generación en generación de la misma manera como la fuerza del amor.</p>



<p>Mi abuelo fue dejando un señuelo oculto en cada papel con la certeza de que despertaría sensaciones increíbles en mi alma. Sabía que en mis genes había la misma fuerza y la pasión que tenía él en cada respiración, en cada mirada. Sabía de mis debilidades, conocía mis pálpitos, también que cada palabra escrita, cada poesía satírica estaba escrita en mi ADN. Solo era cuestión de tener paciencia y esperar 26 años para que se despertara en mí, ese quinceañero curioso, el amor por lo antiguo, por lo escrito, por lo oculto. Mi abuelo acuñó en mi mente la frase: “Nuestra identidad se magnifica por nuestra memoria<em>, y </em>nuestra memoria se conoce por lo que han hecho nuestros sabios, nuestros ancestros. Ese es nuestro patrimonio”. El nunca escribio esa frase, no de esa manera, no en un papel. Sin embargo, la escribió en el código genético que sabía que sería pasado de generación en generación hasta llegar a mí. Cada letra, cada palabra, pero, sobre todo, cada sensación, cada pasión.</p>



<p>Para ello utilizaría a su hija menor: “Chilita”, esa dulce y traviesa chiquilla, la menor de sus seis retoños. El “Nono” Piment miraba a su hermosa niña recién graduada de bachiller comercial y en su atisbo soñaba la forma en la que sabiamente ella dictaría preceptos a su nieto. El “Nono” sentía que sus días en estas tierras serían cortos, y con amor y suavidad de padre imprimió todo el amor que pudo para que Myriam Cecilia fuera la declamadora de sus poesías de la vida, la encargada de enseñarle el amor a su hijo a través de la tradición oral. Recuerdo que, desde los seis años, me acostaba en su regazo en las tardes y me contaba todas las historias que se vivieron años atrás por ese seminarista francés que conquistó a mi abuela.</p>



<p>Allí empecé a transportarme a esas largas tertulias que se hacían en un espacio de su casa, el cual denominaron “El Rincón De Los Poetas<em>”</em> en Cúcuta. Una vieja casa amplia llena de morrocotas de oro escondidas en los poyos de las ventanas. La casa de mi abuelo. Allí conocí a varios poetas y amigos de mi abuelo, uno de ellos, Teodoro Gutiérrez Calderón, un afamado poeta, escritor inigualable que llenaba su pluma de historias vulnerables al amor y a la fascinación de un niño sin manos que volvía a recobrarlas cuando la piedad humana regalaba dos panes en un mundo que se fundía entre la ficción y la cruel realidad.</p>



<p>Allí, en recuerdos transgeneracionales, escuché una de mis poesías favoritas, escrita por mi abuelo, en medio de las risas, la alegría, la cordialidad, y la gallardía, se entonaba esa ácida pero certera poesía:</p>



<pre class="wp-block-verse has-text-align-center"><em>Reírme de lo alegre y de lo triste<br><br>Reírme del dolor y del placer<br><br>Reír del mundo y en cuanto en el existe<br><br>Reír del hombre y también de la mujer,<br><br>Y no es que ría porque esté démente<br><br>Ni porque sea negra la conciencia mía,<br><br>Es que he visto que el mundo es un torrente<br><br>de vil y miserable hipocresía.</em></pre>



<p>En medio de risas, brindis por los ausentes, por los políticos, por los vivos y por los muertos, en medio de cantos y comidas exquisitas preparadas por un francés entusiasmado por hacer banquetes llenos de cabritos horneados, de dulces de almíbar, también conocí vagamente las ideas de otros amigos del abuelo: Luis Hernández Gómez y Eleazar Pérez Peñuela. Allí se hablaba de política, de amores, desamores, de masonería, de Dios, de tristezas y alegrías.</p>



<p>A manera de una cierta psicoquinesia o telepatía, mi mamá se transportaba a la Cúcuta de mediados de siglo XX y lograba llevarme a mí, con el fin de cantar y declamar canciones en medio de esos compadres y amigos, logrando sentir el calor en mi piel, el sabor de un exquisito whisky, el latido de los perros, las carcajadas de todos en medio de nosotros sentados en los divanes rojos diseñados por modernistas americanos reían sin saber si lo que decían, o lo que vivían era real o ficticio. Así viví mi propio realismo mágico, en medio de poesías que fundían autores, canciones y composiciones propias de ese grupo de amigos, como esta:</p>



<pre class="wp-block-verse has-text-align-center">El beso que en los labios me dejaste al partir en mi boca por siempre quedará;<br><br>podrán otros venir, más ningún beso la huella de ese beso borrará.<br><br>Como guarda el néctar en su cáliz la flor para el dorado colibrí,<br><br>así en conchas de coral y blancas perlas, yo guardo ese beso para ti.<br><br>El beso que en los labios me dejaste al partir,<br><br>en mi pecho por siempre guardaré,<br><br>y si acaso yo te encuentro por el mundo,<br><br>el beso que me diste, te daré.</pre>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=105388</guid>
        <pubDate>Sun, 15 Sep 2024 18:51:57 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El Legado de la Memoria]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>Rosalind Elsie Franklin (1920-1958) “Descubridora del ADN”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/rosalind-elsie-franklin-1920-1958-descubridora-del-adn/</link>
        <description><![CDATA[<p>Se dice que padece el Síndrome de Matilda aquella mujer que ha destacado en alguna disciplina científica, artística o cultural, pero que ha sido eclipsada por los hombres, y el producto de su estudio ha quedado relegado al olvido o sencillamente le ha sido hurtado, sin concedérsele ningún reconocimiento. Las ninguneadas, aquellas cuyos trabajos no [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Se dice que padece el <em>Síndrome de Matilda </em>aquella mujer que ha destacado en alguna disciplina científica, artística o cultural, pero que ha sido eclipsada por los hombres, y el producto de su estudio ha quedado relegado al olvido o sencillamente le ha sido hurtado, sin concedérsele ningún reconocimiento. Las ninguneadas, aquellas cuyos trabajos no fueron reconocidos y que sirvieron para inspirar la obra de otros, o que incluso fueron plagiadas y sus ideas robadas, hasta el punto de no enterarnos nunca de la verdadera autora detrás del hallazgo.</p>
<p>Esta fue la suerte que correría Rosalind Franklin, a quien nunca se le daría el crédito que mereciera por sus investigaciones y descubrimientos, como sí le sería reconocido su trabajo a sus colegas masculinos, siendo así que para el año de 1962 ella también hubiera merecido hacer parte del comité ganador del Premio Nobel de Fisiología o Medicina que le fue otorgado a sus compañeros de laboratorio.</p>
<p>El camino escabroso empezaría con su padre, quien se oponía a que su hija se enrutara en el campo de la ciencia, creyendo que esta ruta no le depararía un próspero porvenir, simplemente por tratarse de una mujer. Sería entonces una tía suya la que se encargaría de costear sus estudios, convencida del potencial intelectual que desde muy niña caracterizó a su avezada sobrina. Esto dijo de ella: “Rosalind es inteligente de manera alarmante. Pasa todo el tiempo estudiando aritmética por gusto e invariablemente obtiene los resultados correctos de las sumas.” Sobresalía en todas las materias y así también en los deportes, especialmente en el críquet y el hockey, y desde muy joven comenzó a integrar movimientos sindicales y a involucrarse en la lucha por el reconocimiento del sufragio femenino.</p>
<p>Respecto a su pensamiento y sus ideologías, ella misma se definía como una agnóstica que se reconoce como tal, no por una influencia de otros sino por sus conclusiones propias, meditadas, reflexivas. Siendo muy niña quiso desvirtuar la falacia de un dios increpando a su madre con el siguiente análisis: “Bueno, pues de cualquier manera, cómo sabes que ‘Él’, ¿no es ‘Ella’?” Pese a su escepticismo, Rosalind cultivó a solas las tradiciones judías, y aunque no asistía a la sinagoga aprendería hebreo por su propia cuenta, además de pertenecer a la Sociedad Judía. Pero su interpretación del mundo con una mirada científica le impedía convencerse de cualquier religión o creencia, y es así como se lo reclamaba a su padre: “La ciencia y la vida diaria no pueden y no deberían ser separadas. La ciencia, para mí, otorga una explicación parcial de la vida… No acepto tu definición de fe, es decir, en la vida después de la muerte… Tu fe se basa en tu futuro y el de otros individuos; la mía, en mi futuro y en el de mis sucesores. Me parece que la tuya es más egoísta… Refiriéndome a la pregunta de un Creador. ¿Creador de qué? No veo razón para creer que el creador del protoplasma o de la materia primigenia tenga alguna razón para sentir interés por nuestra insignificante raza en un pequeño rincón del universo.”</p>
<p>A los 9 años Rosalind comienza su formación académica en la Escuela Lindores para señoritas en Sussex, y dos años más tarde se traslada a la Escuela St. Paul’s, donde destacará como una alumna aventajada en todas las materias, y especialmente en la práctica de deportes, así como en sus estudios de alemán, francés y latín, siendo la primera en su clase y haciéndose acreedora de varios premios académicos. Y tan calificado fue su desempeño, que a la edad de los 18 años obtiene la beca universitaria School Leaving Exhibition, que le otorgaría 30 libras anuales durante tres años, dinero que por petición de su padre acabó donando para la asistencia de estudiantes refugiados de la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p>Viajera de toda la vida, en 1938 viaja a Francia y queda prendida de una cultura y un estilo de vida, y así como de su lengua, considerando el modo de vida francés “muy superior al estilo” inglés, refiriéndose a estos como a seres a quienes consideraba que “poseían caras ausentes y estúpidas y una complacencia infantil.”</p>
<p>En 1939, a comienzos de la guerra, la familia tendrá dificultades para abandonar Noruega y regresar a Inglaterra, y dos años después la precoz estudiante ya se habría graduado en Ciencias Naturales en el Newnham College de Cambridge, a lo que continuó un doctorado en Química Física en la Universidad de Cambridge, obteniendo un reconocimiento de honor por haber logrado la segunda mejor calificación en el examen final, y pese a lo cual su título académico sólo sería conferido hacia 1947, cuando entonces Cambridge comenzó a otorgar títulos retroactivos de licenciatura y maestría a las mujeres.</p>
<p>Sus títulos y distinciones honoríficos como estudiante la llevaron a ganar un puesto en el laboratorio de investigación de fisioquímica de la universidad, donde trabajó de la mano y supervisión de quien fuera su mentor, Ronald George Wreyford Norrish, quien para 1967 ganaría el Premio Nobel de Química, y con quien no sostuvo las mejores relaciones. Franklin se refirió a Norrish como a un tipo “bebedor” y “prepotente” y al que llegó inclusive a despreciar. Por fortuna para 1942 le ofrecen trabajar como asistente en la Asociación Británica para la Investigación del Uso del Carbón (BCURA), y cuyo trabajo le permitiría en 1945 obtener su doctorado en Cambridge con la tesis: <em>La fisioquímica de coloides orgánicos sólidos con referencia especial al carbón</em><em>. </em>Rosalind auscultó en la porosidad del carbón, descubriendo un fino espacio permeable, aportando respecto a la clasificación de los carbones y permitiendo ponderar con exactitud su idoneidad para el uso de combustibles.</p>
<p>Otra de sus aventuras como viajera la llevó a los Alpes franceses, donde caería por un precipicio y que por poco le cuesta la vida, y pese a lo cual insistía en el embelesamiento que le causaba el territorio francés, y así se lo manifestó a su madre por esos días a través de una misiva: “Estoy segura de que podría merodear felizmente en Francia por siempre. Amo la gente, el país y la comida.”</p>
<p>Sería por ese amor a Francia que para 1947 acepta trabajar en París como <em>chercheur </em>(investigadora), al lado de Jacques Mering en el Laboratoire Central des Services Chimiques de l’Etat, y con quien desarrollará todo tipo de nuevas teorías respecto a la cristalografía, que es la ciencia encargada de estudiar las estructuras cristalinas adoptadas por minerales y otros compuestos y materiales orgánicos cuando se presentan las condiciones óptimas. Por medio de rayos X, Mering había estudiado durante años miles de cristales, pero sería Franklin quien pusiera la lupa sobre el carbón, y en particular respecto a los cambios en la disposición de los átomos cuando se convierten en grafito. Sus descubrimientos serían publicados en distintos artículos, constituyendo la base del campo de la física y la química del carbón.</p>
<p>En 1950 es merecedora de la beca Turner and Newall, la cual ofrece un puesto como asociada de investigación en la Unidad de Biofísica del Consejo de Investigación Médica (CIM) en el King’s College de Londres, dirigido por John Randall, y en donde descubriría las propiedades primordiales del ADN (Ácido Desoxirribonucleico), dando pie a una lectura detallada de su estructura de doble hélice. Para identificar estas formas la científica se valió de una microcámara y un tubo de enfoque fino que ella misma refinó y ajustó, y por medio de la difracción de rayos X sería como conseguiría captar las más detalladas imágenes de dicha molécula.</p>
<p>En el King’s College trabajaban apenas un puñado reducido de mujeres, a las que incluso se les destinaba el espacio del vestíbulo para las horas de almuerzo, mientras que los caballeros disponían de un comedor amplio. En una carta enviada a un amigo Rosalind hace una triste alusión, resaltando el trabajo de una de sus colegas, e insistiendo en que era “muy buena, pero era mujer.” No estaba criticando sin duda su género sino más bien sus posibilidades para abrirse camino en el campo científico. Y es que esta sería la historia que Rosalind Franklin tendría que vivir, cuando sus descubrimientos interpelaban y contradecían el trabajo y las supuestas conclusiones que otros investigadores habían dado como por verídicas. Su manera sustanciosa de expresarse y la forma determinada como solía encarar a las personas consiguieron intimidar a más de un científico y hasta el punto de ganarse su enemistad. Es así como Franklin tendría que pelear insistentemente por dar validez a sus descubrimientos, y aunque esto significara desmontar los antiguos modelos propuestos por un hombre. “Es muy bonito, pero, ¿cómo van a comprobarlo?”, increpó en su momento a sus compañeros de laboratorio, arguyendo que sus supuestos descubrimientos no habían sido corroborados con la rigurosidad de sus propios trabajos, y que contrariaban las antiguas posturas.</p>
<p>El resultado y las conclusiones de sus trabajos serían publicados en varias revistas científicas, y en especial la revista <em>Nature, </em>donde algunos de sus colegas acabarían dándole la razón a Franklin, ya que estos descubrimientos de Franklin les servirían a ellos mismos para acabar de dar forma y finiquitar los estudios relacionados con la estructura del ADN, llegando a ganar incluso el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1962. James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins fueron condecorados con dicha distinción, y aunque para aquel momento ya Rosalind Franklin hubiera fallecido, al mundo le queda el sinsabor de que no hubiera sido incluida entre los ganadores y ni siquiera hubiera tenido su merecido reconocimiento póstumo. Años más tarde el Premio Nobel habilitaría la posibilidad de ser otorgado a personas difuntas.</p>
<p>Sin embargo, hoy Rosalind Franklin es reconocida por haber dado a conocer la “Fotografía 51”, una imagen de difracción de rayos X del ADN con su estructura de doble hélice, y que más adelante el propio Crick aceptaría como una clave para sus estudios posteriores, y que años después sería confirmado por Watson, dándole de esta manera un justo reconocimiento en las investigaciones que les valdría el haber ganado el Premio Nobel.</p>
<p>Luego de dos años trabajando en los laboratorios del King’s College, en 1953, y no consiguiendo adaptarse al equipo, y en especial a su director John Randall, Franklin logra ser reclutada como investigadora y científica sénior por John Desmond Bernal, director del Departamento de Física del laboratorio de Birkbeck College, quien destacó las imágenes tomadas por Franklin como “las más hermosas que se han tomado alguna vez de una sustancia.” John Desmond Bernal era conocido por brindar oportunidades a las mujeres dentro de sus instalaciones, y fue por esto que Franklin consiguió desplegar con libertad sus conocimientos en cristalografía y publicar varios artículos en los que daría a conocer sus descubrimientos. Pasar del King’s College para trabajar en estos laboratorios fue según ella como “mudarse de un palacio a los barrios bajos… pero más agradable al mismo tiempo.”</p>
<p>Financiada por el Consejo de Investigación de Agricultura, Franklin se dedicó a investigar sobre las estructuras moleculares de los virus, y en especial del mosaico de la polio y del tabaco (TMV). Por aquel entonces Aaron Klug era un recién doctorado que trabajó de la mano de Franklin, y que dando continuidad a estas investigaciones sería galardonado en 1982 con el Premio Nobel de Química, “por su desarrollo de la microscopía cristalográfica de electrones y su elucidación estructural de complejos ácido nucleico-proteína biológicamente importantes.” Franklin ya habría muerto décadas atrás, pero no cabe duda de que en esta ocasión también hubiera merecido compartir el codiciado premio.</p>
<p>Rosalind continúa desafiando conceptos científicos prestablecidos a través de la publicación de artículos en distintas revistas científicas, y en donde conseguía demostrar con veracidad cada uno de sus postulados, y es así como en 1956 publicará seis artículos y otros seis más al año siguiente. Para ese año de 1957 sus descubrimientos respecto al virus de la polio consiguen un financiamiento por parte del Servicio Público de Salud y del Instituto Nacional de Salud, en los Estados Unidos, logrando avanzar en las investigaciones respecto al virus.</p>
<p>Su beca de investigación expira pero se le concede una extensión por un año, solicitando una nueva beca que le fue concedida en 1958, y que incluía una asistencia económica de 10.000 libras anuales durante tres años.</p>
<p>Se dice que Rosalind era de temperamento fuerte, y es que de cualquier otra forma no hubiera sido posible abrirse paso entre el patriarcado. No le gustaba el apodo que le tenían en el laboratorio, y así como con todo lo demás que pensaba, no tuvo reparos para recalcar cómo quería ser llamada cuando se lo consultaron: “Me temo que Rosalind… No ‘Rosy’.” En asuntos políticos no calló la boca para denostar a Winston Churchill en su aspecto bélico y así también para elogiarlo respecto al valor de sus discursos.</p>
<p>No se le conoció una pareja, y apenas expresó haber sentido un cariño particular por alguno de sus asistentes, a quien consideraba como un buen partido, y de quien confiesa pudo haberse enamorado, y hasta llegar a establecer una familia. También parece haber estado interesada en su mentor francés, Jacques Mering, quien se encontraba casado, y el cual confesó no ser indiferente y haberse dejado seducir por la “inteligencia y belleza” de Franklin. Sin embargo la vida de Franklin no sería la de una mujer de hogar, y sus esfuerzos estarían dedicados a consagrarse en sus estudios e investigaciones y en dar con nuevos descubrimientos que pudieran significar un aporte para toda la humanidad.</p>
<p>Para mediados de la década de los años cincuenta se le descubrió un tumor en el abdomen y tuvo que convalecer hospitalizada en New York durante un largo período, luego de lo cual regresaría a su trabajo, y para 1958 fue nombrada como Asociada de Investigación Biofísica, la cual le encomendaría la tarea de presentar sus recientes descubrimientos respecto a la estructura del virus del mosaico del tabaco (TMV), en el marco del primer evento internacional científico que fuera celebrado luego de acabada la Segunda Guerra Mundial, el Expo 58, en Bruselas, y que tendría su lugar en el Pabellón Internacional de Ciencia.</p>
<p>Franklin pretendía representar un modelo a escala de la estructura del virus, que contaba con cinco pies de altura y que estaba compuesto por pelotas de ping-pong entrelazadas con agarraderas plásticas de manubrios de bicicleta. Pero justamente un día antes de inaugurarse la feria Rosalind Franklin moriría en Chelsea debido a un cáncer de ovario. También se le había diagnosticado carcinomatosis secundaria y una bronconeumonía que finalmente acabaría ocasionándole la muerte. Escrito en hebreo, en su epitafio se lee: “Científica. Su investigación y sus descubrimientos en materia de virus quedan como un beneficio para la humanidad.” Varios miembros de su familia y algunos de sus colegas murieron de cáncer, y se especula que esto pueda derivarse como una consecuencia de la continua exposición a los rayos X.</p>
<p>Luego de la muerte de quien hubiera encontrado “el secreto de la vida”, como lo expresó algún investigador, Rosalind Franklin recibiría un sinfín de reconocimientos y honores póstumos. En 1982 fue nombrada como Miembro Honorario Nacional por la Iota Sigma Pi. Son varios los laboratorios, edificios, escuelas, bibliotecas, y todo tipo de fundaciones que conceden becas y premios en su nombre, como es el caso de la Sociedad Rosalind Franklin, que desde el 2014 y en sociedad con la Organización de la Industria Biotecnológica otorga el Premio BIO Rosalind Franklin, destinado al apoyo de aquellas mujeres que sobresalen en el campo de la biotecnología industrial y bioprocesos.</p>
<p>La Escuela St. Paul’s, donde estudió de niña, fundó el Centro de Tecnología Rosalind Franklin, y la Real Academia de Química declaró al King’s College de Londres como “Sitio Histórico Nacional de Química”. En la Universidad de Nottingham Trent se llevó a cabo un proyecto millonario que acabó convertido en el prestigioso centro de investigación Rosalind Franklin, y así podemos encontrar su nombre en placas y reseñas que se han colocado en los muros de varios institutos y academias, y que recuerdan los logros de la destacada científica. Su vida y logros ha inspirado películas, obras teatrales, documentales, libros y biografías, e incluso la NASA ha querido recordarla entre los astros, bautizando un asteroide descubierto en 1997 con el nombre de <em>Rosfranklin, </em>y así también <em>Google </em>dedicó en el 2013 uno de sus <em>doodle</em>, en donde contemplamos a Rosalind Franklin reparando la estructura helicoidal del ADN frente a la famosa “Fotografía 51”.</p>
<p>Conocida como “heroína agraviada”, “heroína olvidada”, “dama oscura del ADN”, o la “Sylvia Plath de la biología molecular”, lo cierto es que hoy Rosalind Franklin está cobrando protagonismo y ganándose su justo y merecido lugar en el mundo de los avances científicos, y hoy mejor le corresponde otro de los apelativos con el que es nombrada, el de “icono feminista”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-89132" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/04/257.-ROSALIND-FRANKLIN-234x300.jpg" alt="ROSALIND FRANKLIN" width="234" height="300" /></p>
<p>&nbsp;</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=89131</guid>
        <pubDate>Fri, 05 Jan 2024 08:46:40 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Rosalind Elsie Franklin (1920-1958) “Descubridora del ADN”]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Milanas Baena</media:credit>
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        <title>El privilegio de ser columnista</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-privilegio-de-ser-columnista/</link>
        <description><![CDATA[<p>El fin de un año y el comienzo de otro nos impulsa a realizar balances, cometer excesos (sobre todo gastronómicos), hacer promesas y arrepentirnos por lo que hicimos o dejamos de hacer. Llevaba tiempo queriendo escribir una columna de opinión sobre lo que significa ser columnista. Había guardado en un cajoncito algunas ideas para desarrollarla [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>El fin de un año y el comienzo de otro nos impulsa a realizar balances, cometer excesos (sobre todo gastronómicos), hacer promesas y arrepentirnos por lo que hicimos o dejamos de hacer.</p>
<p>Llevaba tiempo queriendo escribir una columna de opinión sobre lo que significa ser columnista. Había guardado en un cajoncito algunas ideas para desarrollarla a la primera oportunidad. Y ese día es hoy cuando me entero que Mario Vargas Llosa, el escritor Nobel, puso fin a 33 años como opinador y autor de la columna <em>Piedra de toque</em>, que publica dos domingos por mes en El País de España, el diario más leído en lengua castellana.</p>
<p>En su artículo de despedida, 16 de diciembre de 2023, Vargas Llosa dice varias cuestiones interesantes, pero me quiero referir a dos:</p>
<p><em>“El único consejo que transmito a los jóvenes que se inician como escritores en la prensa diaria: decir y defender su verdad, coincida o discrepe con lo que el diario defiende editorialmente”,</em> dice él. Sí y no, digo yo.</p>
<p>Lo segundo: &#8220;Aquí, en mi <strong><a href="https://elpais.com/opinion/2023-12-17/piedra-de-toque.html"><em>Piedra de toque</em></a>,</strong> he opinado sobre todas las cosas que me favorecía​n o perjudicaba​n, siempre de buena fe, coincidiera o discrepara con la línea del periódico&#8221;. Sí y no, otra vez, digo yo.</p>
<p>Considero que no es función del columnista sacar provecho personal de su condición, nada que pudiera parecer una ventaja a su favor, porque la verdadera vocación de este oficio (o al menos así la asumo yo), debe ser la de orientar a la opinión pública, aportar elementos de juicio que permitan al lector entender por qué razón o razones el autor asume tal o cual posición. En un país tan complejo como Colombia, con unas divisiones políticas tan marcadas, que rayan en el sectarismo y el fanatismo, con unos niveles de corrupción bravos, cualquier asunto, por frívolo que parezca, amerita un análisis reposado, alejado del famoso “confunde y reinarás”, al que acuden sin sonrojarse muchos escribidores.  Si un columnista está directa o indirectamente implicado en un tema sobre el cual opina (conflicto de interés, caso frecuentísimo en los políticos), está en la obligación moral de decírselo al lector, por respeto con él y con el mismo medio que le cedió dicha tribuna. Hay políticos que usan sus columnas como <em>escampadero</em> para hacer oposición, y las más de las veces tienen la solución teórica para todo tipo de males, los que no fueron capaces de aliviar en la práctica mientras tuvieron el poder por el mango, estilo Germán Vargas Lleras.</p>
<p>El lector debe saber que la verdad del columnista es eso: “su verdad” y no necesariamente esa verdad que enuncia es la verdad verdadera, como la que busca el periodismo, hablándolo en términos noticiosos. Sí debe defenderla, pero también enmendarla cuando se equivoque. El derecho a cambiar de opinión también es lícito. Porque una opinión es, como todas las opiniones, un juicio sesgado. Siempre. <em>“Juicio o valoración que se forma una persona respecto de algo o de alguien”,</em> dice la Real Academia Española. La opinión parte de nuestras pasiones,​ (y a veces incluso de nuestros demonios): sean políticas, religiosas, filosóficas, literarias, etcétera.</p>
<p>Los lectores de <em>Cura de reposo</em> saben que me asumo políticamente de izquierda, que voté por Gustavo Petro y que sigo creyendo sin titubeos que este país merece y necesita un cambio, entendiendo que ese cambio se traduce en reformas sociales que favorezcan a los más débiles. Más no participo de manera alguna en el actual gobierno, ni estoy abonando el terreno para un puesto en él y, al contrario, me siento con la plena libertad de aplaudir lo que haga bien el mandatario o recriminarle cuando la embarre, pero siempre en tono amable, porque tampoco nos han endilgado el título de justicieros. Soy de los que piensa que no se tiene una columna para defender privilegios de clase, menos a los amigos del círculo íntimo; tampoco para ventilar rencillas personales ni atizar el fuego de las venganzas o pavimentar una aspiración política, algo normal en ciertos columnistas de prensa en Colombia. ​Me parece deshonesto.</p>
<p>En un arrebato de sinceridad, puedo decir que en el pasado, a lo largo de 14 años, (luego de 12 como reportero), me desempeñé como agente de prensa de congresistas, todos curiosamente de derecha, dos liberales y uno conservador. Conocer los intríngulis del poder (en este caso del poder que les otorgamos a quienes hacen las leyes), no sólo me ha permitido conocer mejor el país político que somos, sino también tener la certeza de que Colombia sí requiere con urgencia una reforma política que dignifique el ejercicio de la política, algo que les ha quedado grande a los políticos, incapaces de portarse bien y hacer bien su trabajo, pues leo en la prensa que noventa proyectos de ley podrían hundirse por falta de trámite. Y en este caso falta de trámite significa incumplimiento de los deberes, que es lo habitual en el Legislativo y con más razón en un año electoral en que los “honorables” se dedican a la cacería de votos en vez de a legislar. Encima, se les premia con unas vacaciones largas y remuneradas (de dos y hasta tres meses), privilegio que ningún empleado goza en este país. Si trabajarán como Dios manda, no habría necesidad de que el presidente de turno cite a horas extras para desempantanar la agenda y compensar el tiempo que estuvieron en campaña, con sueldos millonarios que van de nuestros bolsillos a los de cada congresista y su séquito de asesores y asistentes, que no son pocos.</p>
<p>Pero los peores son esos congresistas que quebrantan el juramento que le hacen a la sociedad los 20 de julio cada cuatro años. La captura este mes del ya no tan honorable senador <a href="https://www.elespectador.com/judicial/ciro-ramirez-estos-son-los-contratos-corruptos-con-los-que-se-habria-lucrado-el-senador-del-centro-democratico/">Ciro Ramírez</a>, del Centro Democrático, el partido de Álvaro Uribe, es el capítulo más reciente de esa sinvergüencería… y detrás de él hay otros haciéndole coquitos a la cárcel. Solo mediante una reforma política se le podrán límites a tanta vagabundería.</p>
<p>En la misma medida, la responsabilidad de un columnista es enorme porque no se trata de comentar por comentar, sino de actuar con transparencia. Uno como articulista debe tener idea de lo que está hablando y de lo que no sepa, pues mejor se queda callado. El consejo aplica para cualquier persona y más en estos tiempos en que todos queremos opinar sobre cualquier cosa en las redes sociales; y muchas veces, lo hacemos más desde nuestros prejuicios que desde nuestro conocimiento de las cosas. Es lo que está pasando con los autodenominados influenciadores, que los hay en abundancia para todo tipo de temáticas, como si aquellos fueran auténticos gurús con la verdad debajo del brazo, cuando la realidad demuestra que muchos de esos personajes son movidos por intereses económicos o empresariales.</p>
<p>El problema, para sincerarnos a modo de <em>mea culpa</em>, no son esos personajillos <em>influencers.</em> El problema es la gente que los sigue, les da un like o comparte sus videos, porque de esa manera los validan. Y cuando suman miles y hasta millones de seguidores, creemos que eso los convierte en una autoridad, con un “título” ganado a punta de métricas, no necesariamente por la veracidad de sus contenidos. De este lado de las pantallas, hay personas fácilmente influenciables, del tipo de hombre o mujer que se van creyendo cuanta mentira maquillada les digan, y luego se dedican a replicar eso que se tragaron entero, contribuyendo al caos de desinformación y noticias falsas en que andamos inmiscuidos. En vez de seguir la dieta que sugirió el Mengano este o la Zutana aquella (ambos con cuerpos que quitan el aliento), deberíamos pensar los riesgos que implica para la salud convertirnos en sus conejillos de indias.</p>
<p>Acaba de pasar.  Quedé de una sola pieza con el titular mentiroso de la revista <a href="https://www.semana.com/semana-tv/articulo/el-chicharron-es-mas-saludable-que-algunas-verduras-segun-revelador-estudio/202305/">Semana </a>esta semana: <em>“El chicharrón es más saludable que algunas verduras”, según revelador estudio”. </em>Lo dijeron sin tomarse siquiera la molestia de buscar a un experto para sopesar una tesis a todas luces descabellada: que la piel de cerdo es mejor para la salud que las espinacas, las zanahorias o la coliflor. Sin embargo, no fue el único medio en meter las de caminar. Lo hicieron otros como El Tiempo, Portafolio, Infobae, Cambio y El Colombiano. Hasta ahora, que yo sepa ninguno ha rectificado. Lo aclararon <a href="https://www.eluniversal.com.co/salud/es-una-noticia-falsa-el-chicharron-no-es-mas-saludable-que-las-verduras-XF9632231">El Universal </a>de Cartagena <em>(</em><em>“¡Es una noticia falsa! El chicharrón no es más saludable que las verduras”</em>) y <a href="https://elpais.com/america-colombia/2023-12-14/no-el-chicharron-no-es-mas-saludable-que-las-verduras-y-no-existe-ningun-estudio-que-lo-demuestre.html">El País</a> de España <em>(“</em><em>No, el chicharrón no es más saludable que las verduras y no existe ningún estudio que lo demuestre”</em>). <em>“El problema es que nadie hace curaduría de los contenidos, nadie se cerciora de que sea verdad. Es muy irresponsable y peligroso”</em>, le dijo la nutricionista y dietista Catalina Echeverry a El País, refiriéndose a los medios que reproducen información engañosa y usan como fuente a  videocolumnistas de la era digita<i>l, </i> como el famoso doctor Byter, habiendo en nuestro país unas sociedades científicas respetables. <em>&#8220;Es una personaje grotesco y grosero y, lo más preocupante, un profesional ignorante e intrusista&#8221;,  </em>me dice por WhatsApp la nutricionista y dietista Claudia Godoy, de la Universidad Nacional.</p>
<p>Hoy en día, para curarnos en salud no es suficiente con vigilar lo que comemos, también debemos cuidarnos de los medios que consumimos, pues la información falsa es tan nociva como las grasas del chicharrón. Y en eso de las <em>fake news</em> Colombia da, tristemente, sopa y seco, por cuenta de negocios a la caza de incautos: emprendimientos raros, supuestas medicinas milagrosas, mercaderes de la fe y hasta una clase política que es capaz de venderle el alma al diablo con tal de salirse con la suya, valiéndose de ciertos medios que se prestan al juego. Menos mal en este país todavía hay espacio para la decencia. Y ahí está el reto para el lector, incluso para el lector de columnas de prensa, porque pueden mentir las noticias pero también los comentaristas: no pecar de incautos, aprender a leer entre líneas, entrenar el pensamiento crítico en contra de quienes quieren pensar por nosotros, tan amables ellos. La polarización nos obliga a contrastar opiniones para saber <em>dónde está la bolita, dónde esta ella</em>.</p>
<p>En 2007, el periodista Jairo Osorio escribió una reseña del libro <em>“La nación soñada”</em>, que a su vez es una compilación de las columnas de prensa del historiador Eduardo Posada Carbó. En el texto de Osorio hay a mi juicio una gran lección de lo que podría ser un buen columnista.</p>
<blockquote><p><span style="color: #ff0000"><em>“Prudente, respetuoso, Posada Carbó razona con esa ´opinión ilustrada´, intocada, que gobierna y diseña cada amanecer de los colombianos, desde sus columnas de prensa y sus altoparlantes gangosos de la radio. (…) Ninguno de ellos, de los intocados, podrá acusar jamás a este historiador caribe de intolerante, violento o descalificador, porque su justeza es el punto medio de sus discusiones. Contrapone ideas a ideas, no ideas a personas, de las que discierne sus puntos de vistas más útiles para el debate. (…) No bufa, no vocifera, no grita ni descalifica. Sus textos no tienen ninguna estridencia, distinta a la verdad razonada que expone”.</em> (Tomado del libro “Tan buena Elenita Poniatowska: noticias de autores y libros”.</span></p></blockquote>
<p>Los blogueros de <strong>El Espectador</strong> opinamos con independencia y, precisamente, en nombre de esa libertad estamos obligados con nosotros mismos a ser respetuosos y a no caer en difamaciones. Lo sabemos nosotros y lo deben saber nuestros lectores.   <em>“</em><em>Los editores de los blogs son los únicos responsables por las opiniones, contenidos, y en general por todas las entradas de información que deposite en el mismo. Elespectador.com no se hará responsable de ninguna acción legal producto de un mal uso de los espacios ofrecidos. Si considera que el editor de un blog está poniendo un contenido que represente un abuso, contáctenos”.</em></p>
<p>Hasta ahora no me he arrepentido de nada de lo escrito, pero si quisiera tener más tiempo para investigar temas que demandan paciencia, como el de la salud mental.  Escribo en modo avión para evitar las interrupciones y cuando sufro el &#8220;bloqueo de escritor&#8221;  hago caminatas de una hora que se vuelven inspiradoras. No aspiro a escribir la columna perfecta para que no me pase lo que a Juan José Millás: que le dijo a un periodista que soñaba con escribir una columna tan perfecta que acabara con el <em>columnismo</em> y el otro publicó que el escritor español quería acabar con el comunismo.</p>
<p>No es fácil escribir una columna semanal, a pesar de que en este país tema es lo que sobra y tiempo lo que falta, pero hacerlo es una forma de entrenar la disciplina. Ser columnista es un reto, a la vez que un privilegio. Es una alegría saber que hoy tengo unos lectores fieles que siguen esta <em>Cura de reposo</em> semanal, en contra de lo dicho por el crítico Omar Rincón, quien sugirió que nadie lee blogs de los periódicos. Le hice llegar una nota aclarándole que los blogueros sí tenemos quien nos lea. Y en seguida la anexé el récord de las entradas más leídas de <em>Cura de reposo</em>, donde en primer lugar aparece la columna <em>“<a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/matar-al-hereje-lecciones-del-caso-matador">Matar al hereje</a>: lecciones del caso Matador”</em>, que a esta fecha acumula 8.861 vistas.</p>
<p>Amigos y lectores me han preguntado por qué escogí este nombre para mi blog. Llegó la hora de responderles.  En la semana en que hice una lista de posibles nombres, estaba leyendo la novela <em>“La montaña mágica”</em>, del escritor alemán Thomas Mann. Nunca antes, lo confieso, había escuchado el término <em>Cura de reposo, </em>en alusión a un tratamiento médico, muy famoso a mediados del siglo veinte. Las personas se recluían en un sanatorio de Davos, en los Alpes suizos, buscando sanarse de enfermedades respiratorias como la tuberculosis, y lo hacían mediante una cura climática, basada en guardar descanso del cuerpo y del alma a través de la vida contemplativa. La novela es fascinante y larga: 636 páginas.</p>
<p>Se cuenta que la idea de escribirla se le ocurrió a Mann tras visitar a su esposa Katia, quien fue hospitalizada allí. Sus personajes de ficción son seres que, mientras esperan curarse de sus males, dejan expuestas sus almas atormentadas y se enfrascan en disertaciones variopintas, unas banales y otras muy profundas, desde lo filosófico o literario, por ejemplo, donde son recurrentes temas como el amor, la política o el sentido y fin de la vida.</p>
<p>He querido que esta <em>Cura de reposo</em> -a base de párrafos- sea una conversación amena con los lectores y que su lectura resulte agradable, con argumentos y, en lo posible, datos que sean fácilmente verificables. Eso sí, me cuesta escribir corto. Se me ocurrió entonces que la escritura y lectura funcionan como “curas de reposo” para sobrellevar estos agobios modernos. ¡Gracias por recluirse conmigo en esta <em>cura</em> semanal!</p>
<p>Este columnista les desea una Feliz Navidad. Si van a cometer excesos en Nochebuena, que sean de amor, abrazos genuinos y gestos nobles con el prójimo. Para mí no pido mucho: salud y buen juicio para seguir opinando con humildad sobre lo divino y lo humano.</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=97610</guid>
        <pubDate>Mon, 18 Dec 2023 17:34:38 +0000</pubDate>
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        <title>Más allá de las palabras</title>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_96155" aria-describedby="caption-attachment-96155" style="width: 563px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-96155 size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/violeta-de-los-alpes-andrea-villate-septiebre-2023.jpeg" alt="" width="563" height="375" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/violeta-de-los-alpes-andrea-villate-septiebre-2023.jpeg 563w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/violeta-de-los-alpes-andrea-villate-septiebre-2023-150x100.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/violeta-de-los-alpes-andrea-villate-septiebre-2023-300x200.jpeg 300w" sizes="auto, (max-width: 563px) 100vw, 563px" /><figcaption id="caption-attachment-96155" class="wp-caption-text">Violeta de los alpes</figcaption></figure></p>
<p><span style="font-weight: 400">Hace unas semanas me mudé de apartamento y una amiga me regaló una Violeta de los Alpes para adornar mi nuevo hogar. Es una planta muy delicada, requiere ciertos cuidados, riegos diarios, no mucha luz, ni mucha sombra. </span></p>
<p>Todos los días en la mañana regaba la planta y la ponía cerca de la ventana. Comenzó a crecer mucho y sus flores, que son preciosas de color rosado intenso, cada día salían más y más.</p>
<p><span style="font-weight: 400">Esta semana tuve mucho trabajo y el proceso de cada mañana con la matica lo hacía automáticamente y no caí en cuenta de las tardes soleadas y calurosas que estaban haciendo en Bogotá. La luz del sol le caía directo a la ventana. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">El viernes en la noche, al terminar de trabajar me serví una copa de vino y me senté en la sala, cuando me di cuenta que la matica estaba totalmente caída. Todas sus hojas estaban abajo, y sus flores estaban sin ese color particular. De inmediato fui a ponerle agua, delicadamente por cada orilla y les charlaba y le pedía que volviera a florecer.  </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Ayer en la mañana cuando me levanté la vi y todas sus hojas estaban de nuevo retomando la fuerza y comenzando a levantarse. </span></p>
<p>Cuando me la regalaron busqué en internet ¿Cuánto dura la Violeta de los Alpes? en algunas páginas decía que meses, en otras que era una planta de temporadas, en otras que duraba un año, pero en una página decía: Esta planta dura tanto como la cuides.  Y creo que eso aplica para todo en la vida, con sus términos y condiciones. No hay una fórmula matemática que confirme que haciéndolo de cierta manera el resultado será el que uno quiere. En la vida nada es garantía de nada, pero hay más posibilidades de que algo funcione haciendo bien las cosas.</p>
<p><span style="font-weight: 400">Con mi Violeta de los Alpes aprendí algo esta semana que se aplica a las relaciones humanas, a veces no basta con hacer las cosas que son, como escuchar y estar pendiente , a veces es preciso ver más allá, observar con el corazón porque las circunstancias cambian… A veces necesitamos algo más de lo habitual.   </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Esta semana entrevisté al psicólogo clínico Jorge Quintero, especialista en Prevención de la drogadicción y rehabilitación en farmaco-dependencia, acerca de las nuevas drogas como el Fentanilo y Tusi, que cada día ponen en peligro la vida de los jóvenes. Al finalizar el psicólogo dió un consejo a los padres de familia sobre escuchar más a los hijos, el estar más pendiente, el establecer una relación más allá de los deberes.  La importancia de cenar juntos, de estar en familia, de escucharlos, de reírse juntos, de compartir una película, de tener una relación más profunda, más cercana, que haga que con una sola mirada uno sepa que algo está pasando. No solamente la relación de pagar el colegio, la universidad, el dinero para fotocopias, llevarlos o traerlos y que lleguen cada día a casa.  </span></p>
<p>El especialista decía que habían muchos jóvenes que estaban profundamente solos. Y es que estar solo no se trata de no tener a nadie, se trata de no tener relaciones profundas con bases sólidas más allá de los deberes. ¿Qué fue lo mejor de tu día? ¿Qué comiste hoy? ¿Qué cosas no te gustaron esta semana?  Cuidar las relaciones humanas, hablando y escuchando al otro de una manera profunda.  Ser escuchado con atención es un placer subestimado.</p>
<p><span style="font-weight: 400">Hay un lenguaje no verbal cuando se escucha con el corazón, cuando uno siente que esa persona, (amigo, hermana, familiar, novio, esposo, hijo, vecino) así no lo exprese con palabras, uno siente que algo está pasando…  Creo que todos, por más días malos que tengamos, por exceso de sol en la ventana como mi Violeta de los Alpes, florecemos al ser escuchados, al recibir esa ayuda de más en el momento justo. Sentir que contamos con alguien que siente lo que nos pasa, más allá de las palabras. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Gracias a Maria Isabel Cuervo por ese regalo tan lindo: Violeta de las alpes.</p>
<p>Andrea Villate  &#8211; mavillateg@gmail.com</p>
]]></content:encoded>
        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
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        <pubDate>Sun, 03 Sep 2023 01:47:07 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Más allá de las palabras]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">ANDREA VILLATE</media:credit>
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                            </item>
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        <title>Italia, ¡belpaese! Crónica de viaje #6</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/italia-belpaese-cronica-viaje-6/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; Tanto Dante como Petrarca se referían a lo que hoy es Italia como el “belpaese” o “Bello País”, clara alusión a uno de los lugares del mundo realmente hermoso; de niños aprendimos fácilmente a reconocerlo en el mapamundi gracias a su forma de bota, Calabria haciendo cabriolas con Sicilia y Cerdeña. Atravesamos los Alpes, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_96114" aria-describedby="caption-attachment-96114" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96114" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-3-FONTANA-300x225.jpg" alt="Fontana di Trevi. " width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-3-FONTANA-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-3-FONTANA-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-3-FONTANA-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-3-FONTANA-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-3-FONTANA-1200x900.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-96114" class="wp-caption-text">Fontana di Trevi.</figcaption></figure></p>
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<p>Tanto Dante como Petrarca se referían a lo que hoy es Italia como el “belpaese” o “Bello País”, clara alusión a uno de los lugares del mundo realmente hermoso; de niños aprendimos fácilmente a reconocerlo en el mapamundi gracias a su forma de bota, Calabria haciendo cabriolas con Sicilia y Cerdeña. Atravesamos los Alpes, esas montañas majestuosas que se extienden por 9 países, ocupando todo el norte de Italia, apreciamos verdes campos que nos recuerdan de una u otra forma el altiplano en el que crecimos, ahí laboriosos campesinos priorizan los riegos y aprovechan las fértiles laderas para sus cultivos, un hermoso espacio donde las vacas y las ovejas son las protagonistas del paisaje. Llegamos a Turín, la ciudad célebre por resguardar el supuesto sudario de Jesucristo, pero más que eso, es una ciudad que conserva cuidadosamente su arquitectura romana y medieval sin dejar de ser moderna; ahí nos recibe Fanny, una excompañera de mi esposa, su hija y su esposo, ambos italianos.</p>
<p>Nos hacen un recorrido por la vieja ciudad, el palacio de Madama, el castillo de Valentino, el Museo Nacional del Risorgimento, desde luego la visita obligada a la Mole Antonelliana, durante siglos considerada la construcción de albañilería más alta de Europa. Siguiendo las márgenes del río Po, llegamos al Parco del Palentino, donde los verdores dan fe del cuidado a la naturaleza que está en la ciudad, las prácticas acuáticas en el rio llaman nuestra atención, además de los bellos edificios que están en sus márgenes, como el de la facultad de arquitectura de la célebre Universidad de Turín, fundada en 1404, una de las más antiguas de Occidente.</p>
<p>Otra vez tomamos camino, pasamos por la ciudad de Colón, Génova, ahí los viejos y nuevos barcos sobre el mar Tirreno nos hablan de la vocación marinera de la ciudad; Pisa y su famosa torre inclinada; Florencia, la ciudad imaginada por los Medici, cuna del renacimiento; y finalmente las siete colinas: la inmortal Roma, definitivamente aquí pareciera que en verdad todos los caminos conducen a ella. Estamos en la estación Roma Tiburtina, la cual mueve 51 millones de pasajeros anualmente, de tal manera que lo que nos recibe es una pequeña babel a la cual nos une el lenguaje universal del cansancio, pero también en el rostro de muchos se nota el deseo de conocer la ciudad medular.</p>
<p><figure id="attachment_96115" aria-describedby="caption-attachment-96115" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96115" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-3-PANTEON-300x225.jpg" alt="Panteón de Agripa. " width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-3-PANTEON-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-3-PANTEON-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-3-PANTEON-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-3-PANTEON-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-3-PANTEON-1200x900.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-96115" class="wp-caption-text">Panteón de Agripa.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“¿Conque éste es el pueblo de Rómulo y Numa, de los Gracos y los Horacios, de Augusto y de Nerón, de César y de Bruto, de Tiberio y de Trajano? Aquí todas las grandezas han tenido su tipo y todas las miserias su cuna”, así empezó su juramento Bolívar hace 218 años, tenía 22 años y ganas de libertar su patria, quisiéramos unirnos en ese grito, pero nuestra intención es más mundana y nuestros deseos aún más utópicos, de tal manera que avanzamos por la ciudad eterna. Llegamos, casi que sin querer, a la Fontana de Trevi, construcción del siglo XVIII que muestra la fastuosidad de la corte papal, de los arquitectos que buscaban inmortalizarse con sus obras, ahí cientos de personas se congregan para jurarse amor eterno, para refrescarse en medio de un verano voraz o para lanzar las monedas y pedir volver algún día a la ciudad, tres cosas a las que nos sumamos con mi esposa. El agua cristalina , las esculturas de mármol blanco, todo, todo en su conjunto muestra ese deseo de perpetuar la majestuosidad de la ciudad.</p>
<p>Llegamos al Panteón de Agripa, consagrado en el año 126, hay que hacer una larga fila para entrar, se nos acercan muchos vendedores extranjeros, africanos y árabes, ofreciendo a mi esposa una manta para entrar, a lo cual hicimos caso omiso; y precisamente al momento de entrar exigen que las mujeres no expongan sus hombros desnudos, tampoco uso de minifaldas o prendas que muestren más de lo necesario -¿qué será lo necesario?-, ante lo cual recrimino al gendarme que está en la entrada, me dice que es un templo católico dedicado a la Virgen María y que eso exige el protocolo, de tal manera que busco afanosamente al vendedor y luego de regatear -hay que hacerlo en todo Roma- logro un buen precio. La cúpula es lo que nos lleva realmente al lugar, célebre por la manera como fue construida y resistido el paso del tiempo, fue modelo a seguir durante buena parte de la historia humana. Ahí reposan los cuerpos de Víctor Manuel y su esposa Margarita, la misma que le dio nombre a la célebre pizza italiana, así mismo yace ahí el cuerpo de Rafael Sanzio. El óculo deja entrar una corriente de luz al interior que pareciera que todas las deidades romanas se congregaran para seguir perpetuándose en ese venerado lugar.</p>
<p>Trastévere es uno de los barrios más tradicionales, ahí se mantienen las construcciones medievales, entre calles estrechas se esconden buenos restaurantes y lugares para tomar un descanso, además iglesias católicas y templos dominan el lugar, imposible no deleitarnos con la deliciosa pasta, la hay de todas las variedades y para todos los gustos, además los italianos son magníficos anfitriones, alegres, hablando con las manos, saludando a todo el mundo para atraer su atención, imposible estar en Roma y no probar el gelato, delicioso helado que apacigua nuestra sed.</p>
<p>Entre Piazza Venezia y la Colina Capitolina está el Altar de la Patria o Monumento a Víctor Manuel II, el rey que unificó a Italia, y aunque esta es ya una república, llama poderosamente la atención la cantidad de monumentos en honor a sus antiguos monarcas; predomina el mármol blanco, a tal punto que nos enceguece, la bandera tricolor italiana ondea dominando todo el firmamento; una excursión de niños japoneses rompe el silencio y el recato que se exige en el lugar, pese a que sus profesores tratan de mantenerlos unidos y ordenados, la infancia no conoce barreras ni fronteras, ahí las pilatunas resaltan y hacen que todos sonriamos con ellos.</p>
<p><figure id="attachment_96118" aria-describedby="caption-attachment-96118" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96118" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-5-ROMA-ANTIGUA-300x225.jpg" alt="Roma Imperial. " width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-5-ROMA-ANTIGUA-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-5-ROMA-ANTIGUA-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-5-ROMA-ANTIGUA-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-5-ROMA-ANTIGUA-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-5-ROMA-ANTIGUA-1200x900.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-96118" class="wp-caption-text">Roma Imperial.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Caminando, como es nuestra costumbre, divisamos la Roma antigua, el corazón realmente se acelera y desde la distancia percibimos la grandeza de las antiguas construcciones. El Foro sobre la vía sacra que remata con el hermoso Coliseo Romano o Anfiteatro Flavio, los templos de Cástor y Polux, de Saturno, el arco de Tito, La Regia y muchas otras construcciones que realmente muestran la magnificencia de la ciudad imperial, no hay columna que no llame nuestra atención, no es difícil imaginar que por esa vía cruzaron triunfantes César y Marco Antonio, que como un trofeo fue exhibida Cleopatra, inclusive pareciera que los ecos de gladiadores y fieras aún resuenan por entre el Coliseo. Todo es grande, todo muestra la perspicacia de los ingenieros y arquitectos romanos, la suntuosidad de las viejas mansiones donde se escanciaban vinos y se degustaban manjares de todo el mundo conocido entonces. Las termas de Carcalla muestran viejos mosaicos donde se puede apreciar la cotidianidad de la Roma de entonces, así como el gusto por el baño que era un verdadero acontecer social.</p>
<p>Por la Via della Conciliazione llegamos al Estado Vaticano, teocracia con monarquía absoluta, quiérase o no todo gira alrededor del catolicismo, iglesia tras iglesia, templo tras templo, se divisa imponente la cúpula de la basílica de San Pedro, obra de Miguel Ángel, para entrar ahí hay una inmensa fila, la hacemos mientras contemplamos todos los alrededores donde se levantan imponentes el Obelisco traído por Calígula y la columnata de Bernini, uno de los arquitectos y escultores más famosos en Roma. Al interior de esta basílica se siente no tanto la espiritualidad católica, cuanto sí el poderío que se quiso demostrar frente al resto del mundo, ingresamos por la puerta de Filarete y divisamos la nave central, al fondo, en el presbiterio está la Gloria de Bernini antecedida por el imponente baldaquino de San Pedro y en las hornacinas las estatuas de 39 santos. En la nave de la epístola se encuentra la Piedad de Miguel Ángel, escultura que recoge realmente el dolor de una madre, inmensamente expresiva.</p>
<p>En la girola, que es el corazón de la basílica, llama poderosamente nuestra atención el monumento funerario a Alejandro VII, una de las últimas obras de Bernini, aparecen representadas como mujeres las virtudes: la caridad, la prudencia, la verdad y la justicia, el Papa ubicado sobre ellas, y lo que asombra es que éstas se encuentran sobre un manto de color rosáceo, de cuyos pliegues emerge un esqueleto sosteniendo un reloj de arena en la mano, símbolo de nuestra temporalidad terrenal, una escultura realmente asombrosa.</p>
<p><figure id="attachment_96116" aria-describedby="caption-attachment-96116" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96116" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-7-ALEJANDRO-VII-300x225.jpg" alt="Monumento a Alejandro VII." width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-7-ALEJANDRO-VII-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-7-ALEJANDRO-VII-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-7-ALEJANDRO-VII-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-7-ALEJANDRO-VII-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-7-ALEJANDRO-VII-1200x900.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-96116" class="wp-caption-text">Monumento a Alejandro VII.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Después de descender a las grutas vaticanas, donde están enterrados muchos papas, entre otros el propio San Pedro, ascendemos nada más ni nada menos que a la propia cúpula, se puede subir a pie o en ascensor, la diferencia son dos euros, escogemos la segunda ya que el cansancio después de un largo viaje empieza a cobrar la deuda. Es quizá una de las más bellas experiencias de todo el viaje, ya que se tiene la oportunidad de palpar si se quiere los mosaicos y de ver de cerca las esculturas que la componen, pero lo más maravilloso es llegar hasta la linterna, un lugar en donde se puede apreciar Roma a 360º, ver la Plaza, los jardines vaticanos, todo el verdor que rodea la ciudad, color que contrasta bellamente con el color ocre de las ruinas y de los viejos palacetes.</p>
<p>La Sixtina, los museos vaticanos, el Castillo de Sant&#8217;Angelo, la Piazza Novana, la Basílica de Santa María la Mayor, la Plaza España, la Piazza del Popolo, todo, todo es absolutamente hermoso y digno de ver, la ciudad es un museo vivo, cada rincón guarda un secreto o una leyenda. Roma al revés es Amor, así con mayúscula, porque aquí termina nuestro viaje antes de regresar a Madrid y de ahí a Bogotá. Roma, la ciudad eterna que se ha quedado grabada en nuestras retinas, Italia el bello país al cual esperamos volver algún día. De allá, de la ciudad mágica quisiera escribir una carta como Meira del Mar:</p>
<p>&nbsp;</p>
<pre style="text-align: center">Te escribo, amor, desde la primavera.

Crucé la mar para poder decirte

que, bajo el cielo de la tarde, Roma

tiene otro cielo de golondrinas,

y entre los dos un ángel de oro pasa

danzando.

La cascada de piedra que desciende

por Trinitá dei Monti hasta la plaza,

se detuvo de pronto y ahora suben

azaleas rosadas por su cuerpo.

Los árboles repiten siete veces

la música del viento en las colinas,

y el húmedo llamado de las fuentes

guía mis pasos.

Más bella que en el aire

una rota columna hallé en el césped,

caída en el abrazo de una rosa.

Cuando fluye la luz,

cuando se para

el tiempo,

asomada a los puentes Roma busca

su imagen sobre el Tevere,

y en vez del nombre suyo ve que tiembla

tu nombre, amor, en el rodante espejo.</pre>
<p>&nbsp;</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-96117" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-9-ROMA-DESDE-LA-CUPULA-300x225.jpg" alt="Roma desde la cúpula de San Pedro. " width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-9-ROMA-DESDE-LA-CUPULA-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-9-ROMA-DESDE-LA-CUPULA-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-9-ROMA-DESDE-LA-CUPULA-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-9-ROMA-DESDE-LA-CUPULA-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/09/ITALIA-9-ROMA-DESDE-LA-CUPULA-1200x900.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Roma desde la cúpula de San Pedro.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96113</guid>
        <pubDate>Fri, 01 Sep 2023 13:46:47 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Italia, ¡belpaese! Crónica de viaje #6]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Boquerón, un gran puerto en las entrañas de Bogotá</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/boqueron-gran-puerto-las-entranas-bogota/</link>
        <description><![CDATA[<p>Boquerón es uno de los páramos que bordea a Bogotá y un puerto de montaña de alto nivel para los ciclistas aficionados. Ascender sus 16 kilómetros y enamorarse de sus curvas es una tentación, en circunstancias que nos obligan a explorar nuevas rutas. Bogotá, 18 de agosto de 2020. Boquerón es uno de los balcones [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08694.jpg" alt="" class="wp-image-78165" /></figure>



<p></p>



<p><em>Boquerón es uno de los páramos que bordea a Bogotá y un puerto de montaña de alto nivel para los ciclistas aficionados. Ascender sus 16 kilómetros y enamorarse de sus curvas es una tentación, en circunstancias que nos obligan a explorar nuevas rutas.</em></p>



<span id="more-78164"></span>



<p><strong>Bogotá, 18 de agosto de 2020</strong>. Boquerón es uno de los balcones más impresionantes que tiene Bogotá. Como todos los páramos, es muy alto, frío y casi siempre está cubierto de las nubes que duermen en su cima. Boquerón es hijo del Sumapaz y hermano del Verjón.</p>



<p>Con una altitud de 3206 msnm, Boquerón es un puerto de montaña atractivo para los ciclistas y atletas, que llegan por dos caminos: por la Avenida Boyacá o por San Cristóbal (antigua vía al Llano). En esta ocasión, detallaré el ascenso por la segunda vertiente.</p>



<p>La antigua vía al Llano dejó de ser usada masivamente, tras la inauguración del túnel de Bóqueron, en 1999. Antes, todo el tráfico de carga, pasajeros y particular serpenteaba por los barrios del suroriente de Bogotá. No obstante, cuando hay cierres en el corredor principal, el camino vuelve a cumplir su función original.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78166 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08681.jpg" alt="" class="wp-image-78166" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Sebastíán Tabares, Luis Olaya, Valentina Rozo, Camilo Guevara. César Penagos y Alejandro Amaya pasan por el mural del barrio Guacamayas</em></figcaption></figure>



<p><strong>Primera parte</strong></p>



<p>La subida inicia a 2604 msnm, en la carrera 10 con calle 34 sur, en el barrio San Isidro de la localidad de San Cristóbal. Inmediatamente aparece una pendiente de unos 400 metros a un promedio del 8% y con una máxima de 12%. La intensidad de este primer momento disminuye al desembocar a una recta que conecta con un inmenso mural.</p>



<p>“Es muy lindo saber que hay lugares tan bonitos dentro de Bogotá, tan cercanos, que no se conocen por miedo o por cosas que han dicho como ‘no vayan por allá’, ‘el sur es peligroso’, pero que sí se puede subir; hay demasiada gente y es super tranquilo, en Bogotá es más la gente buena y los lugares bonitos. Es una subida bien empinada, me encantó”, comenta Valentina Rozo (@lvalentinarozo) , invitada especial de la Sinfonía del Pedal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78168 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08718.jpg" alt="" class="wp-image-78168" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Valentina Rozo le pone paso al grupo que pasa por la &#8216;Y&#8217;</em></figcaption></figure>



<p>Los paraderos de los buses del SITP sirven como referencia de los lugares que van pasando, y así aparecen los nombres de los barrios Guacamayas, La Victoria y Bellavista, que conforman el primer tramo de 3.8 kilómetros al 6%. En ese segmento, donde la vía es amplia y el pavimento está en muy buen estado, aparece el primer descanso de unos 200 metros.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78169 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08734.jpg" alt="" class="wp-image-78169" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Camilo Guevara no pierde la rueda del grupo y va atento a los cambios de velocidad</em></figcaption></figure>



<p>“Es otra de las tantas subidas que tenemos en Bogotá, otro mirador más, espectacular para que vayan y conozcan. La cantidad de ciclistas subiendo es impresionante, cualquier subida o en cualquier rincón donde uno vaya en Bogotá siempre va a encontrar a centenares de ciclistas”, agregó Camilo Guevara (@camilovelo ), un gran aficionado al ciclismo de ruta e invitado especial de la jornada.</p>



<p><strong>Segunda parte</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/07/DSC08425.jpg" alt="" class="wp-image-77366" /></figure>



<p>La siguiente sección está comprendida entre la ‘Y’ y Juan Rey, de una longitud de 4.1 kms con una pendiente promedio de 5%. La señalización va indicando que los barrios Los Alpes, La Grovana, Nueva Delhi y Los Libertadores llenan las bellas montañas de la cordillera oriental, donde nacen las quebrada Toches, Aguamonte, Silverio, Chiguaza, Seca, Morales y Verejones , entre otros afluentes.</p>



<p>Juan Rey es uno de los barrios con mayor altitud en Bogotá con sus 3060 msnm, un punto en el que el ascenso suma 9 kilómetros y 400 metros de desnivel positivo. Posteriormente, siguen 2 kilómetros planos, entre Juan Rey y Tihuaque, el último barrio de la ciudad por este costado. El carácter rural es evidente por los cultivos de papa, los potreros y las vacas que embellecen el paisaje.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78170 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08752.jpg" alt="" class="wp-image-78170" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Remate de Alejandro Amaya al llegar a Juan Rey; defiende el uniforme de la Universidad Nacional</em></figcaption></figure>



<p>“Es un puerto que no conocía, me agradó bastante, uno ve muchísima gente, y lo importante del ciclismo es seguir conociendo, porque definitivamente, a veces, uno se cierra a ir siempre a los mismos lugares y se pierde de conocer muchas cosas por prejuicios o por miedos bobos”, compartió Alejandro Amaya (@alejomagno2), integrante del grupo explorador convocado por este blog.</p>



<p><strong>Tercera parte</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-77382 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/07/DSC08471.jpg" alt="" class="wp-image-77382" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Tramo plano entre Juan Rey y Tihuaque, los cultivos de papa hacen parte del paisaje</em></figcaption></figure>



<p>En el último fragmento, hay un kilómetro de la vía en mal estado, muy deteriorado, pero conecta con el pavimento de los últimos 4.000 metros, al 4% de dificultad promedio.</p>



<p>“En los últimos kilómetros se vale chupar rueda, porque el viento es demasiado fuerte. También, es muy llamativo que la parte final de Boquerón es similar a la llegada de Romeral, por el frío, la niebla y la sensación de que el terreno se aplana”, complementó Sebastián Tabares (@sebastabaresm)&nbsp; de la Sinfonía del Pedal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78171 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/IMG_20200628_083342.jpg" alt="" class="wp-image-78171" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Entrada al páramo de Boquerón, donde la vía pierde inclinación, pero donde el viento y la altitud hacen lo suyo</em></figcaption></figure>



<p>Como es característico en casi todos los páramos, el final del recorrido se divisa desde lejos, lo que anima a muchos a aumentar la velocidad para desprenderse de sus amigos o para alcanzar a los punteros.</p>



<p>“El puerto es atractivo por su exigencia y la belleza oculta del páramo; espero tener la oportunidad de seguirlo visitando muchas veces más”, concluyó Guillermo Pinillos (@guillermo_pinillos) de la Sinfonía del Pedal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78172 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/Guillermo-Horizontal-.jpg" alt="" class="wp-image-78172" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Guillermo Pinillos en el Boquerón, ese paso angosto que se abre hacia los Llanos orientales de Colombia</em></figcaption></figure>



<p><strong>Explorar, conocer y gozar</strong></p>



<p>Definitivamente, en Bogotá hay mucho terreno por pedalear. El ciclismo es un deporte que nos permite conocer lugares mágicos y es tal vez por esa razón que cada día nos multiplicamos sin descanso. Dejarnos sorprender siempre será un gran aliado de nuestra pasión por las bielas.</p>



<p><a href="https://www.facebook.com/LaSinfoniaDelPedal/posts/1674412716043624">Álbum de fotografías del ascenso a Boquerón</a></p>



<p>Agradecimientos a los pedalistas:</p>



<p>Valentina Rozo @lvalentinarozo</p>



<p>Camilo Guevara @camilovelo</p>



<p>Alejandro Magno @alejomagno2</p>



<p>Sebastián Tabares @sebastabaresm</p>



<p>Luis Olaya @luis_olaya3</p>



<p>Guillermo Pinillo @guillermo_pinillos</p>



<p>Fisioterapeuta-fotógrafa: Tatiana Nossa Caballero @Tatiananc12</p>



<p>Acompañante-escolta: Jaime Bautista @Jaime.Bautista</p>



<p>Escrito por: César Augusto Penagos Collazos</p>



<p>Facebook: @LaSinfoniaDelPedal</p>



<p>Instagram: @la_sinfonia_del_pedal</p>



<p>Mail: <a href="mailto:lasinfoniadelpedal@gmail.com">lasinfoniadelpedal@gmail.com</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=78164</guid>
        <pubDate>Tue, 18 Aug 2020 19:33:12 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2020/08/08104940/DSC08690-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Boquerón, un gran puerto en las entrañas de Bogotá]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La mayor reserva de agua dulce: los glaciares</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/300-gotas/la-mayor-reserva-de-agua-dulce-los-glaciares/</link>
        <description><![CDATA[<p>Casi el 70% del agua dulce se encuentra congelada en glaciares. Estos bloques enormes formados por masa de hielo hacen parte integral del ciclo hidrológico. Antes de convertirse en hielo, los copos de nieve deben acumularse y sobrevivir al menos un año para transformarse en neviza y posteriormente recristalizarse. Otras veces la nieve se evapora [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Casi el 70% del agua dulce se encuentra congelada en glaciares.</p>
<p>Estos bloques enormes formados por masa de hielo hacen parte integral del ciclo hidrológico. Antes de convertirse en hielo, los copos de nieve deben acumularse y sobrevivir al menos un año para transformarse en neviza y posteriormente recristalizarse. Otras veces la nieve se evapora antes de que consiga compactarse, y viaja por el aire en forma gaseosa o se derrite para abrir cause a las escorrentías, antes de unírsele a los lagos y ríos.</p>
<p>Desde mediados del siglo XIX los glaciares han venido retrocediendo por causas distintas al deshielo natural. Esto significa que los glaciares no alcanzan a recuperar su volumen inicial en los meses más fríos, y año tras año van perdiendo cada vez mayor terreno.</p>
<p>Los últimos treinta años hemos testimoniado el desmoronamiento de un 20% de las capas de hielo, hemos visto desmembramientos de témpanos gigantescos e imágenes satelitales que fotografiaron durante décadas la apurada desaparición de superficies glaciares.</p>
<p>Los Alpes han perdido las dos terceras partes de sus glaciares; a un ritmo imperioso desaparecen los más de 6.000 glaciares que conforman la cadena del Himalaya; en el Monte Kilimanjaro -el más alto del continente africano-, ya no queda casi nieve en la cumbre y ha quedado al descubierto una tierra estéril e inservible. Retrocede el hielo en los Andes y en las Montañas Rocosas.</p>
<p>La causa principal de estos retrocesos es el incremento de la temperatura global y la disminución de precipitaciones. El abuso de combustibles fósiles y la actividad industrial siguen siendo los principales emisores de los gases invernaderos que aceleran el calentamiento del clima.</p>
<p>Este deshielo provocará inundaciones en ciudades costeras de todo el mundo, pero lo más lamentable es el desaprovechamiento de la tanta agua dulce que está mezclándose con la sal.</p>
<p><b><i>The biggest reserve of fresh water: glaciers</i></b></p>
<p><i>Almost 70% of freshwater is frozen in glaciers.</i></p>
<p><i>These huge blocks are formed by ice and are an integral part of the hydrological cycle. Before becoming ice, snowflakes must accumulate water and survive at least one year to become ice crystal. Sometimes snow evaporates before getting compacted, and travels through the air in a gaseous form, or it melts to become runoffs that nurture lakes and rivers.</i></p>
<p><i>Since the mid-nineteenth century glaciers have been retreating by different natural causes. This means that glaciers are not able to recover their initial volume, and year after year are losing more and more ground.</i></p>
<p><i>During the last thirty years we have witnessed the collapse of 20% of the ice sheets, we saw the dismemberment of giant icebergs and satellite photographs that captured step by step the rapid disappearance of the glacier surfaces.</i></p>
<p><i>The Alps have lost two thirds of their glaciers; over than 6,000 glaciers that make up the Himalayas are disappearing hastily; on Mount Kilimanjaro -the highest of the African continent- there is almost no snow left at the summit and a barren and useless land has been exposed. Ice is also backing up in the Andes and the Rockies.</i></p>
<p><i>The main causes of these meltings are the increase of global temperatures and the decrease of precipitations. Fossil fuels and industrial activity are the major emitters of greenhouse gases that accelerate climate warming.</i></p>
<p><i>This thaw of ice floes cause flooding in coastal cities around the world, but more unfortunate is all the fresh water that is wasted by being mixed with salty water.</i></p>
<p>Fuente: lanacion.com / educ.ar</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-526" alt="Fotografía: taringa.net" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/07/glaciares.jpg" width="630" height="354" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
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]]></content:encoded>
        <author>Bastián Baena</author>
                    <category>300 GOTAS</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/300-gotas/?p=525</guid>
        <pubDate>Tue, 28 Jul 2015 00:02:39 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La mayor reserva de agua dulce: los glaciares]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Bastián Baena</media:credit>
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        <title>100 años del crucigrama (bodas de papel periódico)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/100-anos-del-crucigrama-bodas-de-papel-periodico/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un periódico como El Espectador está hecho con palabras, imágenes y papel, la materia prima son las noticias cotidianas, pero cuenta con secciones como las tiras cómicas, los clasificados comerciales, el horóscopo, los obituarios y un juego de palabras que acompaña a la humanidad desde hace cien años: el crucigrama. En Colombia pasó desapercibido el [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-333" alt="crucigrama" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2014/03/crucigrama.jpeg" width="225" height="224" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Un periódico como El Espectador está hecho con palabras, imágenes y papel, la materia prima son las noticias cotidianas, pero cuenta con secciones como las tiras cómicas, los clasificados comerciales, el horóscopo, los obituarios y un juego de palabras que acompaña a la humanidad desde hace cien años: el crucigrama.<span id="more-25842"></span></p>
<p style="text-align: justify">En Colombia pasó desapercibido el centenario del crucigrama, un divertimento serio. Cuando apareció este pasatiempo no fue bien visto, hubo protestas porque se consideraba una pérdida insufrible de tiempo, que distraía a los trabajadores y a sus esposas de las labores domésticas o de los compromisos religiosos. Inquisidores procuraron quemar algunos crucigramas.</p>
<p style="text-align: justify">Oficialmente el crucigrama apareció el 21 de diciembre de 1913 en un periódico de Estados Unidos, como invención del periodista inglés Arthur Wynne, aunque hubo antecedentes de pasatiempos similares, incluso en la antigua Grecia.</p>
<p style="text-align: justify">Hay diversos estilos en el diseño de la cuadrícula del crucigrama, incluso alguno con toda la cuadrícula en blanco, los que se llenan en un cierto orden o dirección. En algunos sitios, los crucigramas ganan en dificultad conforme avanza la semana, siendo los más fáciles los lunes (algo bueno debía tener ese día!) y los más complejos se destinan los domingos.</p>
<p style="text-align: justify">Gracias al crucigrama todos conocemos el Po (río italiano de dos letras). El diplomático y cafetero Roberto Vélez Vallejo me contaba en divertida anécdota que su sueño cuando visitó por vez primera Suiza, no fue conocer los Alpes ni las ciudades de postal navideña, él pidió que le llevaran a ver el Río Aar, pues quería estar seguro que no era una invención de los crucigramistas.</p>
<p style="text-align: justify">El autor indio A. N. Prahlada Rao es famoso en su país no sólo por ser poeta y periodista sino por crear miles de crucigramas. Es la prueba viviente que algo que fue pensado para pasar el tiempo, realmente requiere mucho del mismo para elaborarse.</p>
<p style="text-align: justify">El crucigrama no ha estado exento de polémica, durante guerras calientes y frías se creía que era utilizado para enviar mensajes cifrados, claves secretas. En Venezuela hace unos años, ordenaron investigar al constructor de un crucigrama, porque supuestamente desde la cuadrícula instaba al asesinato de un hermano del presidente de ese país.</p>
<p style="text-align: justify">Una mezcla entre rompecabezas y acertijo verbal, un ejercicio que se recomienda cuando las neuronas comienzan a escasear, compañero fiel de desempleados, pensionados y curiosos estudiantes, herramienta vital para quien desee aprender un idioma extranjero. En suma, un reto para el espíritu y la mente.</p>
<p style="text-align: justify">Sea el momento para saludar a Mario Méndez crucigramista de El Espectador y a todos sus colegas, por cultivar un arte que es reto y diversión al mismo tiempo, que nos ha enseñado que las filas y las columnas no son sólo términos militares o de contabilidad, sino caminos para el entretenimiento y la cultura.</p>
<p style="text-align: justify">Soy practicante de los juegos de palabras, ya que me declaro inepto y torpe para los otros deportes. No sólo porque me ahorro sudor, sangre y lágrimas, sino porque cuando se pierde al final se gana en conocimiento, pero si uno triunfa la victoria sabe a ☐ ☐ ☐ ☐ ☐ (Palabra de cinco letras que equivale a paraíso, edén. Firmamento).</p>
<p style="text-align: justify"><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>
<p style="text-align: justify"><strong>En Twitter: @dixonmedellin</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/?p=332</guid>
        <pubDate>Sat, 29 Mar 2014 10:16:20 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[100 años del crucigrama (bodas de papel periódico)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
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                            </item>
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