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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de licores | Blogs El Espectador</title>
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        <title>De chicha y enchichados: La historia de los odios políticos en Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/de-chicha-y-enchichados-la-historia-de-lo-odios-politicos-en-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un nuevo libro cuenta que la chicha y las chicherías, herencia indígena del periodo colonial, ayudaron a escribir la historia de la violencia política durante el siglo pasado. La radio y la oratoria hicieron su parte. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-5a0067b30be14ee73a5f7a86064f2d7c"><strong><em>“Colombia ha sido un país desangrado por una violencia alentada por líderes políticos, religiosos y sociales”:</em> Carlos Roberto Pombo, historiador.</strong></p>



<p>Este libro debería leerse en colegios y universidades.&nbsp;Aparece en un momento clave en que los odios políticos andan desatados no solo en Colombia, sino en el mundo.</p>



<p>Ubíquese en los años 30 del siglo XX. Imagine que Colombia es una persona. Piense en una criatura que, chicha&nbsp;o aguardiente en mano, se tambalea de la borrachera, mientras en la otra mano sostiene un arma; un machete, por decir algo. Esa persona departe con otras en una chichería de cualquier pueblo o ciudad, pongamos Bogotá. Todas escuchan a través de la radio los feroces discursos de unos políticos también feroces. En la mente de los radioescuchas hay sed de venganza. Los azules quieren comerse vivos a los rojos: conservadores y liberales son el agua y el aceite. Hay que hacerse matar. &nbsp;</p>



<p>El libro&nbsp;<em>“Discordia y progreso: La primera mitad del siglo XX en Colombia”&nbsp;</em>recorre los acontecimientos, buenos y malos, que van desde la Guerra de los Mil Días hasta el Frente Nacional. Su autor, el historiador Carlos Roberto Pombo, actual presidente de la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá, propone una tesis novedosa, según la cual tres elementos contribuyeron a la sinrazón: el consumo de licor, la oratoria política cargada de sectarismo y la radio que llegó para amplificar esos discursos y alborotar a las masas.</p>



<p>Fue&nbsp;“la guerra civil no declarada entre el Partido Liberal y el Partido Conservador”, anota en el prólogo el escritor Juan Esteban Constain.&nbsp;<em>“No todos las muertes tuvieron una motivación política”</em>, aclara el historiador.</p>



<p>El Frente Nacional viene siendo el&nbsp;<em>mea culpa</em>&nbsp;de los dos partidos políticos tradicionales por los desmanes que ocasionaron, aunque al final lo que hicieron fue alternarse el poder. &nbsp;</p>



<p>Incluso se ejercía violencia contra los propios copartidarios. <em>“En algunos casos la filiación política de las víctimas no interesaba a los victimarios. Eso explica por qué hubo numerosas masacres llevadas a cabo por liberales donde los muertos eran liberales, y lo mismo ocurrió con aquellas perpetradas por conservadores donde los muertos eran conservadores”, </em>escribe el autor:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fac21378e46600c14c614b13d5ca35f3"><strong><em>“La venganza alimentó, en gran medida, las masacres registradas durante la Violencia. La mayoría de ellas (…) para vengan la muerte de parientes ocurridas en hechos anteriores”: Carlos Roberto Pombo, autor del libro “Discordia y progreso”.</em></strong></p>



<p>Dicha confrontación tiene su génesis en la Guerra de los Mil Días, por cuenta del malestar que produjo en los liberales el gobierno conservador de Rafael Núñez, y en el que fue clave la intromisión de la iglesia y la fuerza pública. <em>“El ejército y la policía (…) intervinieron en política, tomaron partido más de una vez, intentaron usurpar el poder, e incluso dieron el golpe de Estado del 13 de junio de 1953”,</em> explica el historiador.</p>



<p>Se necesitaron tres tratados para poner fin, en 1902, a la Guerra de los Mil Días que dejó a Colombia “sumida en la ruina económica”. Se habla de entre 80 mil y 300 mil muertos en una Colombia con apenas tres y medio millones de habitantes.</p>



<p>Hay quienes piensan que la Violencia comenzó en las elecciones de 1930&nbsp;<em>“cuando el clero descalificó al candidato Olaya Herrera”,</em>&nbsp;que las ganó, lo&nbsp;que <em>“desató la persecución de los liberales triunfantes contra los conservadores vencidos”.</em>&nbsp;Un dirigente liberal ofreció&nbsp;<em>“generosas dosis de aguardiente y de cocaína”</em>&nbsp;a los campesinos, que gritaban:&nbsp;<em>¡”Godos miserables, somos nosotros los que ahora estamos en el poder!”.</em></p>



<p>La iglesia era la niña díscola metiendo la cucharada cuando todavía se le permitía.&nbsp;Los curas católicos hacían política con la sotana puesta.&nbsp;<em>“Monseñor Miguel Ángel Builes (…) llegó a afirmar desde el púlpito (…) que ser liberal era pecado”. “…el liberalismo es esencialmente malo”, </em>dijo en la pastoral de 1931.</p>



<p>Cuenta el autor que el mismo sacerdote publicó una proclama en el diario El Siglo, de filiación conservadora:&nbsp;<em>“Si sois cristianos y católicos, A VOTAR POR LOS CANDIDATOS QUE DEN GARANTIAS A VUESTRA RELIGIÓN, a vuestras creencias, y aún más, que no entreguen después la patria misma a los poderes extraños, a la Rusia soviética, al comunismo internacional”.</em></p>



<p>En 1936, la reforma a la&nbsp;Constitución&nbsp;del 86 separó&nbsp;Iglesia y Estado,&nbsp;y trajo la libertad de cultos.&nbsp;<em>“Los conservadores, defensores a ultranza de la iglesia católica, llegaron a afirmar que la Reforma había remplazado una Constitución cristiana por una atea”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-63c06e29817193ceb11083c655f8bb63"><strong><em>&nbsp;“No volvió a oírse un disparo. Solamente el ruido seco de las hojas de acero contra los huesos. Y el rodar de cabezas por el suelo y de troncos decapitados”:&nbsp;</em></strong><strong>Del libro “Discordia y progreso”.</strong></p>



<p>La obra abunda en detalles sobre uno de los capítulos más sangrientos de nuestra historia: la huelga de las bananeras (1928), que terminó en matanza: cien muertos y 238 heridos. El general Cortés Vargas, borracho lo mismo que su tropa, ordenó abrir fuego contra los trabajadores de la United Fruit Intenational.</p>



<p>Jorge Eliécer Gaitán pronunció un discurso en defensa de las víctimas.&nbsp;<em>“El señor Cortés Vargas con los de la United, sus amigos, se encerró en el cuartel a emborracharse. (…) cientos de vidas caen bajo la metralla asesina. La orden la había dado un hombre ebrio”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="640" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO-640x1024.jpg" alt="" class="wp-image-121253" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO-640x1024.jpg 640w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO-187x300.jpg 187w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO-768x1229.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO.jpg 921w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Una tragedia alimentada por el licor</strong></p>



<p>Según el autor, otro factor determinante de la violencia fue la dieta de los trabajadores colombianos, que<em>&nbsp;“a principios del siglo XX era completamente inadecuada. Deficiente en nutrientes esenciales, calorías y proteínas, estaba sobrecargada de carbohidratos, en especial el alcohol contenido en la chicha” (…) con lo cual no solo estaban desnutridos, sino frecuentemente alcoholizados”.</em></p>



<p>A casusa de las borracheras, en el combate fluvial de Los Obispos (1899) perdieron la vida 500 soldados, entre ellos cinco generales.</p>



<p>Con tal grado de irresponsabilidad, el general Benjamín Herrera ordenó que los soldados&nbsp;<em>“derramaran el aguardiente y demás licores en los estancos y las tiendas”,</em>&nbsp;al entrar a una plaza, antes o después de una victoria. Luego, para atajar el consumo, el presidente Pedro Nel Ospina subió el precio del alcohol, pero esto trajo más disturbios, como ocurrió la Bogotá de 1923:&nbsp;<em>“más de doscientas personas envalentonadas se dirigieron a varias chicherías, especialmente a la conocida como El Nuevo Ventorrillo, le arrojaron piedras, rompieron sus vidrios y cometieron otros desmanes”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-762aeeac4d4715e39848f5596857e763"><strong><em>&nbsp;(…) a machetazos murieron varios miles de colombianos”: </em>Carlos Roberto Pombo, historiador.</strong></p>



<p>El licor también se usó para motivar a la gente a votar en elecciones.Yasí, en 1904 en Riohacha, tuvo lugar un fraude histórico: “El chocorazo de Padilla”.&nbsp;<em>“Políticos de todas las tendencias repartían gratuitamente chicha y otras bebidas embriagantes durante los comicios, para motivar a los electores”.</em></p>



<p>Laureano Gómez, conservador él, decía que&nbsp;<em>“el fraude electoral desencadenaba la violencia política</em>”, y López Pumarejo, liberal él, aducía que la violencia electoral&nbsp;<em>“era inherente a la naturaleza misma de los partidos”.</em></p>



<p>En el crimen del General Rafael Uribe Uribe el licor hizo su festín, el 13 de octubre de 1914, a manos de dos artesanos después de emborracharse en&nbsp;<em>“dos oscuras chicherías del centro”</em>&nbsp;de Bogotá.&nbsp;<em>“A la una y media de la tarde, sobre la acera oriental del Capitolio, los carpinteros tasajearon con cólera y sevicia al líder liberal”.&nbsp;</em>Por aquella época se consumían unos 35.000 litros de chicha al día y&nbsp;<em>“las chicherías eran los sitios de esparcimiento más populares en Bogotá”.</em></p>



<p><em>“Chicha va y chicha viene, hasta que al amanecer, ya muy enchichados, los carpinteros Galarza y Carvajal fueron a comprar unas hachuelas y a la entrada del Capitolio mataron a hachazos al general. El asesinato del líder liberal generó un impacto muy grande en Bogotá, que no llegaba a los 120 mil habitantes”,</em>&nbsp;rememora el investigador durante una charla. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Radio y alcohol: mezcla explosiva</strong></p>



<p>El libro contiene un detallado inventario de hechos de sangre atribuibles alcohol, incluidos los llamados “duelos de honor”.</p>



<p>Sobre&nbsp;<em>El Bogotazo</em>&nbsp;dice el autor:&nbsp;<em>“La mezcla explosiva de la violencia con el alcohol y las alocuciones políticas desafortunadas, transmitidas por radio durante toda la jornada”,</em>&nbsp;fueron elementos fatales.&nbsp;La gente, armada de fusiles, pistolas, machetes y garrotes,&nbsp;<em>“se dedicó al saqueo y al pillaje en el centro de la ciudad”.</em></p>



<p>A su manera, Manuel Marulanda, el guerrillero conocido con el alias de Tirofijo, para entonces vendedor de quesos, contó que supieron la noticia por la radio. “… todo el mundo se echó a la plaza a oír el único radio que había y que era del otro jefe liberal…&nbsp;<em>“…sacó la radio para que todo el mundo oyera la algarabía que las emisoras formaron. (…) los vivas al partido y los mueras a Laureano salían de más adentro, traían las tripas prendidas. Los vivas y los mueras fueron creciendo y andando solos: nombrando alcalde y destituyendo policías, pidiendo armas y asaltando almacenes para tomar aguardiente. Tres días, los reglamentarios de todo duelo, se estuvo bebiendo y gobernando”.</em></p>



<p>Tras el asesinato de Gaitán, por decreto el gobierno prohibió&nbsp;<em>“la fabricación y el expendio de la chicha y productos similares”.</em></p>



<p>Por fortuna, en medio de estos tragos amargos, el país pudo avanzar de manera admirable.&nbsp;<em>“La sociedad colombiana fue capaz (…) de crear la civilidad necesaria para contrarrestar esa violencia”.&nbsp;</em>La obra habla ampliamente de esa otra cara amable.</p>



<p>Al aterrizar en la página 270 de este magnífico libro, me quedo preguntando si hoy, pleno siglo veintiuno, las redes sociales y ciertos políticos en campaña están repitiendo la historia con su violencia verbal: ayer se hablaba se sectarismo, hoy se habla de polarización. Aunque es una obra sobre el pasado, se convierte en un espejo para el presente.</p>



<p>Nos queda&nbsp;la ilusión de que el encono de los odios pueda extinguirse para seguir avanzando como nación. &nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121249</guid>
        <pubDate>Sun, 12 Oct 2025 12:45:40 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Giovanny Ramírez, gerente de @infivalle, &amp;#8220;Líder que toma desafíos&amp;#8221;, en Afrocolombianos del Año 2024, de @elespectador y Fundación @ColordeColombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/giovanny-ramirez-gerente-de-infivalle-lider-que-toma-desafios-en-afrocolombianos-del-ano-2024-de-elespectador-y-fundacion-colordecolombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>El gerente de INFIVALLE es uno de los cuatro &#8220;Líderes que toman desafíos&#8221; en la ceremonia del reconocimiento anual de la sociedad colombiana al progreso, el tesón y el aporte de la población negra, que otorgan El Espectador y la Fundación Color de Colombia desde el 2010. Con el respaldo de la gobernadora Dilian Francisco [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>El gerente de INFIVALLE es uno de los cuatro <strong>&#8220;Líderes que toman desafíos&#8221;</strong> en la ceremonia del reconocimiento anual de la sociedad colombiana al <strong>progreso</strong>, el <strong>tesón</strong> y el <strong>aporte </strong>de la población negra, que otorgan <strong>El Espectador</strong> y la <strong>Fundación Color de Colombia</strong> desde el 2010.</p>



<p>Con el respaldo de la gobernadora <strong>Dilian Francisco Toro</strong>, el gerente de INFIVALLE, <strong>Giovanny Ramírez Cabrera</strong>, como líder sectorial, se comprometerá ante la audiencia nacional a cumplir la meta de colocar $45.000 millones para el desarrollo del agro en el Valle de Cauca, para volver a la ceremonia de <strong>Afrocolombianos del Año 2025</strong> con un parte de victoria.</p>



<p>Los otros <em>&#8220;Líderes que toman desafíos&#8221;</em> 2024-2025, dispuestos a cumplir contra viento y marea:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Rafael Bolaños</strong>, alcalde de <strong>Quibdó</strong>, en torno al Plan maestro de acueducto y alcantarillado.</li>



<li><strong>Edinson Carrillo</strong>, secretario de Planeación de <strong>Turbo</strong>, Antioquia, en torno al Plan  de Ordenamiento Territorial</li>



<li><strong>Milton Angulo</strong>, secretario de Planeación de <strong>Buenaventura</strong>, en torno al Plan de Ordenamiento Territorial.</li>
</ul>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Llegó el momento del año para reconocer el <strong>tesón</strong> y el <strong>progreso</strong> de la población afrocolombiana y su <strong>aporte</strong> al desarrollo del país, cuyos representantes simbólicos producen orgullo nacional. </p>



<p>Este lunes 16 de diciembre, ceremonia en el Hotel Intercontinental de Cali, por primera vez fuera de Bogotá para celebrar los 15 años del premio. Con transmisión en vivo por redes sociales de El Espectador y Origen Channel de Telepacífico entre 3 pm y 6 pm.</p>



<p><em><strong>Afrocolombianos del Año</strong></em> es una acción afirmativa de inclusión simbólica que ayuda a contrarrestar estereotipos negativos asociados al color de la piel, rezago cultural del racismo en una parte de la sociedad, y a visibilizar más la integración de los afrocolombianos en la nación. </p>



<p>Este reconocimiento se entrega en las siguientes&nbsp;<strong>13 categorías</strong>: Medios y Periodismo, Educación, Música y Artes, Justicia y Derecho, Sector Privado, Fuerza Pública, Sector Público, Academia, Ciencia y Tecnología, Sector Salud, Deportes, Joven y Sector Social.</p>



<p><strong>Lea también</strong>:&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/los-39-nominados-en-afrocolombianos-del-ano-2024/">Los 39 nominados en Afrocolombianos del Año 2024</a></p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading">Giovanny Ramírez, líder de banca de desarrollo</h2>



<p>Destacado líder y ejecutivo, actualmente es el gerente del Instituto Financiero para el Desarrollo del Valle del Cauca, INFIVALLE, y presidente de la Asociación Nacional de Institutos Financieros de Fomento y Desarrollo Territorial, ASOINFIS.</p>



<p>Nacido en Cali y criado en el barrio Belalcázar, bachiller del Colegio Santa Librada; se formó bajo el ejemplo de su madre, Gloria Cabrera, quien inculcó en él el amor por el estudio y el servicio social.</p>



<p>Ingeniero Industrial con énfasis financiero, cuenta con una amplia formación académica que incluye especializaciones en alta gerencia y dirección y sistemas de control, maestría en derecho administrativo y doctorado en Gerencia Pública y Política Social, distinguido &#8220;Summa Cum Laude&#8221;.</p>



<p>Su trayectoria combina logros en los sectores público y privado. Entre sus hitos se destaca la recuperación de entidades como el Hospital Universitario, Indervalle y la Industria de Licores del Valle.</p>



<p>También el reconocimiento de los Infis y el posicionamiento internacional de INFIVALLE, además de liderar proyectos de impacto social que han sido distinguidos internacionalmente.</p>



<p>Reconocido con premios como ALIDE y Alta Gerencia de Colombia. Panelista invitado en foros internacionales llevados a cabo en Cartagena, Sao Paulo y Lima, entre otros.</p>



<p>Galardonado con premios nacionales e internacionales, su liderazgo es ejemplo de cómo la vocación social y la visión estratégica pueden transformar regiones, fortaleciendo su desarrollo y dejando un legado significativo en la política pública y financiera.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El desafío de los $45.000 millones para el desarrollo agropecuario del Valle del Cauca en 2025</h2>



<p>INFIVALLE, con el respaldo de la Gobernación del Valle del Cauca, se compromete a financiar proyectos del agro, a los municipios y distritos, durante los próximos 12 meses, con un fondeo mínimo de $45.000 millones. </p>



<p>Este desafío busca impulsar el desarrollo económico, social y ambiental del sector agropecuario en el Valle del Cauca mediante la financiación de proyectos estratégicos en los territorios rurales, priorizando a pequeños y medianos productores con alianzas estratégicas para el cumplimiento de los objetivos.</p>



<p>INFIVALLE cuenta con la experiencia y el respaldo financiero necesario para gestionar recursos de alto impacto en la región. </p>



<p>Este proyecto se materializa con diferentes fuentes de fondeo como: convenios con FINAGRO, FINDETER, demás bancas multilaterales y/o recursos propios, reforzando su misión como banca de desarrollo que fomenta el progreso económico y social del departamento.</p>



<p>Con este desafío, INFIVALLE  busca reafirmar su liderazgo como motor de desarrollo en el Valle del Cauca, transformando el agro con soluciones financieras innovadoras que generan progreso sostenible y bienestar en las comunidades rurales.</p>



<p>*<strong>Trazador misional </strong>de esta publicación de <strong>Fundación Color de Colombia</strong>: <strong>Línea estratégica 3:</strong> <em>Empoderamiento económico, mercados inclusivos y desarrollo sostenible.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Fundación Color de Colombia</author>
                    <category>República de colores</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=109355</guid>
        <pubDate>Sun, 15 Dec 2024 16:42:49 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/15112126/GIovanny-Ramirez-imagen-destacada.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Giovanny Ramírez, gerente de @infivalle, &#8220;Líder que toma desafíos&#8221;, en Afrocolombianos del Año 2024, de @elespectador y Fundación @ColordeColombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fundación Color de Colombia</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>“Patrimonio Panga III”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/patrimonio-panga-iii/</link>
        <description><![CDATA[<p>Presentación de este importante libro regional nariñense. El ágora ha trascendido la concepción griega para expandirse como un lugar en donde el pueblo delibera alrededor de lo suyo, es, en suma, un lugar de disertación democrática, espacio para que la palabra fluya libremente y se respeten las diferentes posiciones, para lo cual el uso de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">Presentación de este importante libro regional nariñense. </h2>



<p> </p>



<p>El ágora ha trascendido la concepción griega para expandirse como un lugar en donde el pueblo delibera alrededor de lo suyo, es, en suma, un lugar de disertación democrática, espacio para que la palabra fluya libremente y se respeten las diferentes posiciones, para lo cual el uso de la razón es fundamental, ya que media entre las divergencias que ahí se puedan presentar; pero es un lugar donde la no-razón, en el mejor sentido expuesto por el profesor Darío Botero Uribe en su vitalismo cósmico, también converge, ya que la pulsión emerge como mediadora, como hechizo si se quiere, un espacio donde el duende hace de las suyas y donde en el convite nos encontramos todos. Así, con seguridad fue el encuentro de nuestros pueblos primigenios, espacios amplios donde convergían unos con otros para hablar de lo suyo, asimismo para divertirse, para libar a los dioses con los licores espirituosos que salían de madurar los frutos de la tierra, como la chicha, conectora de este mundo con un más allá tan no desconocido. Espacio este escondido en las noches de los tiempos cuando llegaron los españoles, entonces la palabra sinuosa fue tratada de culposa, hasta el punto de que desaparecieron muchas lenguas vernáculas; cuando los rituales fueron tratados de satánicos, porque con la mirada inquisidora de curas y monjes, todo lo que era sensualidad y placer se volvió pecado; ya el espacio público, rodeado de verdores en suelos y cielos, fue prohibido para la deliberación propia, y en su lugar se impusieron templos coronados con cruces y casonas para dirigir los espacios por representantes de una corona ajena y desconocida.</p>



<p>Dentro de esos pueblos que fueron casi exterminados tanto por los odios como por las enfermedades ajenas, están los Pangas, ubicados estratégicamente en un lugar mágico que conecta a las altas montañas con las ricas planicies del Pacífico nariñense; ahí, con seguridad se dio un contacto permanente con los Sindaguas, manifiesto en el ensayo <em>Coraje, rebeldía y libertad en los sindaguas</em>, quienes habían dominado la extracción del oro y la intercambiaban con productos de los pueblos vecinos, pueblo este que ofreció resistencia a las fuerzas colonialistas hasta bien entrado el siglo XVIII, cuando por la fuerza de las armas fueron repelidos y finalmente disueltos, para emerger silenciosamente victoriosos y dominar amplios territorios en los pueblos conocidos hoy como Awás. También compartieron con los pueblos Pasto y Quillacinga, así se devela con las cerámicas encontradas en su territorio, de tal manera que el pueblo Panga, ubicado en el municipio de Los Andes, formaba parte de una confederación indígena cuyos pueblos ocupaban el actual departamento de Nariño, sin desconocer que existieron diferencias y conquistas, propias de los pueblos en desarrollo y en permanente expansión, pero así mismo en un continuo diálogo que permitió no solamente los intercambios económicos, sino también los políticos y los religiosos, como lo que sucedió allende el Mediterráneo, cuna de la cultura occidental, y que en nuestro caso fue sellada y al punto del olvido gracias a la visión de exterminio y desconocimiento del otro que existió durante la colonia y que persiste en muchos modelos sociales actuales, los cuales hemos aceptado soterradamente durante siglos.</p>



<p>Es por ello que el inventario de las piezas arqueológicas encontradas en el territorio permiten comprender el quehacer no solamente ceramista de un pueblo, sino que detrás de cada pieza hay una utilidad específica, una trascendencia en los ornamentos religiosos, pero también un uso cotidiano en vasijas y vasos, permitiendo de esta manera desacralizar a los pueblos primigenios, ya que las visiones coloniales o románticas nos hacen creer que éstos vivían en total enajenación religiosa, desconociendo de facto los preceptos puramente humanos de una vida social y política compleja, como le asiste a todas las comunidades.</p>



<p>Mucho se ha especulado sobre el uso de petroglifos en los territorios del actual Nariño, ahí pareciera que los pueblos marcaron lugares estratégicos para la comunicación, para la guerra, para avituallarse, para conectarse con los dioses y espíritus, para marcar los mapas celestes en razón a que fueron importantes observadores del universo, por ello el abade es un territorio pétreo, ahí permanecen, aun frente a la indiferencia de autoridades y particulares, muchas rocas que nos siguen interrogando, tratando de develar símbolos que forman parte de la herencia abade recibida.</p>



<p>¿Con qué derecho el papa regalaba lo que no era suyo? La respuesta está en la historia de una Europa expansionista y tratando de reafirmar su fe mediante el dominio sobre los demás, en una clara oposición a los propios preceptos del Jesús pastor, para imponer la decisión del papa emperador, de tal manera que América fue una tierra de repartimientos de papas y reyes, como si acá no existieran pueblos fundadores milenarios, con normas y costumbres propias. En suma, la imposición de la espada y de la cruz sobre los pueblos primigenios.</p>



<p>Dentro de los entramados sociales que persisten de ese “viejo mundo americano”, están las mingas donde se celebra y festeja el trabajo colectivo, por eso aun persiste el convite cuando se levanta una casa, cuando se funde una plancha, cuando se arregla una carretera, todos estos ejercicios colectivos que van de lo privado a lo particular como una permanencia del buen vivir. Las jalimas son un ritual que al iniciar la construcción de la casa necesitan de un montaje teatral que se vuelve espiritual para arrancar los malos espíritus de esos espacios, aquí lo histriónico tiene una connotación social, como lo tiene el ágora ya explicada. Igual concepción merece el tema del enteje de la casa, sobre todo cuando la labor se va terminando y se hace necesario ubicar la última teja y la teja vestida, un ritual del habitar que permanece en muchas comunidades indígenas y campesinas del departamento de Nariño.</p>



<p>Es la casa, morada, tebaida, mansión, choza, hábitat al fin, donde convivimos en la intimidad de los nuestros, donde recibimos “al otro” que se vuelve nuestro en el compadrazgo, espacio donde moran los espíritus de “los de adelante”, por eso el convite no puede faltar, “¡<em>bah, pues sancocho</em>!”, como bien se expresa el pangueño cuando se le pregunta qué comió, un artículo que expresa la importancia de la comida en un espacio donde el plátano tiene una connotación especial, alimento no solamente físico sino también espiritual.</p>



<p>El mito es la antesala de la religión y de la razón, ahí emerge el hombre que levanta o baja la mirada para salir de sí mismo y comprenderse como parte del cosmos que es mucho más que físico, es en cierta manera la forma de trascender el ser humano a sí mismo, una meditación forjada por miles de generaciones que van encontrando sentido a lo que los rodea, no desde la razón-lógica exclusivamente, sino que se hace necesario darle paso a la pulsión para darle cabida e importancia a las leyendas, las tradiciones y las costumbres.</p>



<p>Lo anterior debe comprenderse con mirada amplia, no se puede seguir valorando lo ancestral como una pieza muerta en un museo donde no se comprende el qué y el porqué de lo que ahí habita. Es por ello que los relatos que este libro junta para manifestar precisamente la herencia viva de una ancestralidad que se asienta en la palabra vida, en recoger <em>El polvo de los caminos</em>, <em>gil (segunda canción)</em>, <em>La broma de don Rodrigo, Pancha</em>, ficciones que se alimentan con toda seguridad de una realidad que puede superarse a sí misma, tal y como en el relato <em>en memoria de José Ramón Mora Vaca</em>, o en <em>El zaguán de los recuerdos: la historia de mi abuelo</em>, para caminar en el límite entre lo real y lo irreal en la descripción de los personajes típicos que habitan y ensueñan a cada pueblo.</p>



<p>Finalmente, la reseña sobre el libro <em>El realismo pastuso y su aversión a Simón Bolívar, </em>echa por su propio autor, nos permite entender las diferentes visiones que sobre la independencia existieron en un mismo territorio; no todo el actual departamento de Nariño fue realista, no sobra recordar la posición de Ipiales o Iscuandé, afectas a la causa patriota desde 1809, sin embargo la mirada ajena totalizante primero, y luego la mirada “pastocéntrica” interna no permitió durante mucho tiempo comprender las otredades que habitan en ese mismo territorio. Aquí no se justifica la posición realista de Pasto, se explica y esto permite entender las alteridades.</p>



<p>Esto y mucho más contenido en “<em>Patrimonio Panga III”, </em>una colección que desde el inicio ha tenido como objetivo mostrar lo propio, ya no es abrirnos al mundo olvidando lo particular, sino al contrario, es el momento de que el mundo vuelva a las particularidades para afianzarse nuevamente en un humanismo que permita el reconocimiento de las alteridades, de volver un paso atrás y volvernos a reconocer como parte integrante de la naturaleza, ya que lo contrario ha conducido a barbarismos y al exterminio no solamente de las demás especies, sino que está en peligro nuestra propia existencia.</p>



<p>“Patrimonio Panga III” se presentó en la librería Shirakaba de la ciudad de Pasto el sábado 30 de noviembre, los autores tuvimos la oportunidad de conversar con el numeroso público asistente, con quienes estamos sumamente agradecidos. El libro está disponible en las principales librerías del departamento de Nariño, en particular en el lugar donde se hizo el lanzamiento, los invitamos a emprender su lectura.</p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/10124249/AGORA-PANGA-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-109158" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/10124249/AGORA-PANGA-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/10124249/AGORA-PANGA-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/10124249/AGORA-PANGA-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/10124249/AGORA-PANGA.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
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        <pubDate>Tue, 10 Dec 2024 17:45:07 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[“Patrimonio Panga III”]]></media:description>
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        <title>$4 807 millones: el club que engrosa su billetera pero falla en la cancha</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/zona-mixta/4-807-millones-el-club-que-engrosa-su-billetera-pero-falla-en-la-cancha/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hoy, con Deportes Quindío pendiendo de un hilo en la tabla del Torneo BetPlay -actualmente es octavo con 13 puntos-, analizamos los estados financieros de 2023. Luego de lo confirmado por la Superintendencia de Sociedades, desglosamos sus INGRESOS y EGRESOS, que confirman que el equipo de Hernando Ángel sigue siendo una mina de oro, pero [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Hoy, con Deportes Quindío pendiendo de un hilo en la tabla del Torneo BetPlay -actualmente es octavo con 13 puntos-, analizamos los estados financieros de 2023. Luego de lo confirmado por la Superintendencia de Sociedades, desglosamos sus INGRESOS y EGRESOS, que confirman que el equipo de Hernando Ángel sigue siendo una mina de oro, pero en la B.</p>



<p>Los ingresos operacionales de 2023 sumaron $13.323 millones, lo que representa un aumento del 8 % respecto a 2022. La mayor parte provino de aportes de la Dimayor y la venta de jugadores. A pesar de estar en la segunda división, Quindío sigue generando grandes sumas de dinero, aunque con CERO resultados deportivos. El negocio está claro.</p>



<p>En cuanto a los préstamos, la cifra de 2023 no fue tan alentadora. El club solo ingresó $1.109 millones, lo que representa una caída del 21 % respecto a 2022. Entre los jugadores cedidos figuran Yani Quintero al Red Bull Bragantino de Brasil ($905 millones) y el lateral izquierdo ecuatoriano Jean Quiñónez, quien tuvo un paso fugaz por Armenia antes de terminar en el Hapoel Petaj Tikva de Israel ($203.8 millones).</p>



<p>Aunque Deportes Quindío sigue en la B, de donde pareciera no tener intenciones de salir, sigue siendo uno de los equipos más tradicionales del país. Sin embargo, el área de mercadeo no tuvo su mejor año. Apenas lograron ingresos por $384 millones, un 28 % menos que en 2022. Durante ese año, el equipo tuvo contratos de patrocinio con Corredor Empresarial S.A. (BetPlay) por $275 millones y la Fábrica de Licores del Tolima por $109 millones. Al 31 de diciembre de 2023, estos patrocinios ya no estaban vigentes.</p>



<p>Los que han venido saltando del barco son muchos aficionados, pues por concepto de taquillas, los ingresos apenas alcanzaron $75 millones, una caída del 89 % en comparación con el año anterior. La ausencia de público en el estadio Centenario es un reflejo claro de la creciente decepción de la afición, aunque es claro que esto no afecta gravemente las finanzas del club.</p>



<p><strong>Los gastos, ¿a dónde se va el dinero?</strong></p>



<p>Pero no todo son ingresos. Deportes Quindío también gasta, y aquí es donde las cifras se ponen más interesantes. Según el informe, el club reportó gastos por $8.248 millones, de los cuales el 33 % corresponde a los salarios de la nómina, incluidos cuerpo técnico y jugadores. En la B, estos salarios son modestos, por no decir risibles.</p>



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<p>Un dato llamativo es cómo parte de estos gastos se destinaron al pago de $805 millones al Club Atlético Boca Juniors de Cali, en concepto de contribuciones por la venta de derechos deportivos de jugadores como Déinner Quiñones, Didier Pino, Damir Ceter y Brayan Ceballos a Atlético Nacional, América, Cagliari y Fortaleza, respectivamente. Además, se incluyó el pago de derechos de formación de José Cabarcas al club Alianza Sport.<br><br>Tras esto, ya se puede hacer el análisis real con una suma y resta sencilla. Las ganancias en 2023, pese a los gastos de nómina, lo que se le “pagó” al hermanito menor Boca Juniors de Cali, entre otras cosas; el club generó una utilidad neta, después de impuestos, de $4.807 millones, 27 % más que en 2022. En este aspecto, Quindío sí es un CAMPEÓN indiscutible.</p>



<p>Parece un disco rayado, pero hay que decirlo. A pesar de estar en la B, Deportes Quindío sigue siendo un negociazo. Vende y presta jugadores, recibe aportes de la Dimayor, FCF, patrocinios y una gotica de taquillas. Las ganancias están aseguradas, pero el futuro deportivo sigue siendo sombrío.<br><br>Es irónico. La gestión económica del equipo es eficiente, asegura un flujo constante de ingresos y una estabilidad envidiable. Sin embargo, ese éxito financiero contrasta con la incapacidad del club para alcanzar su objetivo más importante: el ascenso a la primera división. Pero para ello es necesario invertir, y está demostrado que este equipo no invierte para ganar. <br><br>Pese a esto, no me atrevería a afirmar de manera irresponsable que el proyecto Deportes Quindío no busca el ascenso. Es más, fuentes internas del club me han dicho que el directivo ha ofrecido algunos premios -modestos- cuando el equipo ha estado cerca de lograrlo. No obstante, las cifras no mienten. Y con una nómina que, en este semestre, parece la más limitada de los últimos años, el mensaje es claro. Queda en manos de la afición y la prensa interpretarlo, captarlo y considerar si aceptarlo o no.</p>



<p><em>Nos vemos en las redes de</em><strong><em>&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/EnCalienteQ" target="_blank" rel="noreferrer noopener">@encalienteq</a></em></strong></p>



<p>Por:&nbsp;<a href="https://twitter.com/nossadeportes" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>@nossadeportes</strong></a></p>



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<p></p>
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        <author>Andrés Nossa @nossadeportes</author>
                    <category>Deportes</category>
                    <category>Zona Mixta</category>
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        <pubDate>Fri, 20 Sep 2024 05:28:06 +0000</pubDate>
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        <title>Arnoldo Palacios, Centenario.</title>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_97895" aria-describedby="caption-attachment-97895" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-97895" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/ARNOLDO-PALACIOS-300x200.png" alt="Arnoldo Palacios(Foto: Columna Abierta)" width="300" height="200" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/ARNOLDO-PALACIOS-300x200.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/ARNOLDO-PALACIOS-150x100.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/ARNOLDO-PALACIOS.png 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-97895" class="wp-caption-text">Arnoldo Palacios (Foto: Columna Abierta)</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En 2009 recibí una invitación del maestro Vicente Pérez Silva,  un domingo de un mes que ya no recuerdo, el día anterior me había dicho que asistiera, que era muy importante porque había sorpresas en su apartamento ubicado en los cerros bogotanos. Insistió en que llegara temprano, tipo 11 am, lo cual cumplí a cabalidad. Al entrar, como es costumbre en él, las viandas y los licores estaban servidos a granel, todo listo para recibir a unos invitados muy especiales, según me lo refería. Pasado el mediodía, suena el citófono y anuncian a Héctor Orjuela, profesor de la Universidad de California, uno de los más juiciosos estudiosos de la literatura colombiana, y de quien hace poco había leído su ensayo sobre “El desierto prodigioso y prodigio del desierto” de Pedro Solís y Valenzuela, considerada por él la primera novela hispanoamericana. A punto de ser la una de la tarde, otra vez el citófono, anuncian al maestro Arnoldo Palacios, autor de “Las estrellas son negras”, y no se porque extraña razón hubo una empatía inmediata con él, a tal punto que en una esquina de la sala tuve la fortuna de escuchar de su propia voz lo que ya había dicho de sí mismo y de su vida en escritos y entrevistas.</p>
<p>Hablaba del Chocó como si jamás hubiese salido de ahí, de sus ríos, de sus selvas, pero por sobre todo de la gente que seguía viviendo lo que Irra vivió en día y medio en su novela, la pobreza que se convierte en duda constante frente a un futuro que no se concibe promisorio, aunque debo anotar que no noté en sus palabras un fatalismo inquebrantable, sino todo lo contrario, la posibilidad de que Irra despertara en sus paisanos una conciencia para lograr hacer del Chocó, del Pacífico en general, un escenario posibiltante de dignidad. Cada palabra era acompañada por gestos armoniosos, aunque su cuerpo se notaba desgastado y, aunque las muletas por ese momento reposaban en un rincón, parecía sostenerse difícilmente en el lugar en que se encontraba, y siempre generosa esa riza tan característica en él, reflejo de una inocencia que jamás quiso perder, la del hombre sabio y prudente de sus propios logros.</p>
<p>Me contó como su padre debió llevarlo casi que cargado hasta la lancha que lo conduciría de su natal Cértegui, esto porque una poliomielitis lo había afectado desde los dos años, hasta Quibdó, donde continuó sus estudios, tenía entonces 15 años. Pero sabía que su destino no estaba ahí, de tal manera que su familia hizo todo lo posible para que viajara a Bogotá, en donde pudo continuar sus estudios en el Externado Nacional Camilo Torres, donde se graduó de bachiller. Inquieto por el mundo literario, había encontrado en el colegio un rector que prácticamente lo adoptó, el filólogo y humanista José María Restrepo Millán, quizá uno de los primeros lectores de sus obras. Luego de graduarse, intentó estudiar derecho en la Universidad Libre, pero abandonó los estudios por las letras, y en una estrecha pensión, donde campeaba la pobreza, hasta el punto de bautizarla jocosamente “Gandhi”, compartió charlas y lecturas con Manuel Zapata Olivella, Héctor Rojas Herazo, Enrique Buenaventura y Manuel Mejía Vallejo, todos reconocidos escritores y artistas colombianos.</p>
<p>El 8 de abril de 1948 puso punto final a su primera novela, tenía entonces 24 años de edad, ignoraba por completo que un día después sería incendiada media ciudad y que su obra se convertiría en cenizas; pero aparece aquí la fuerza de su espíritu, y animado por sus amigos, se impele a reescribirla, lo cual logra en tres semanas de absoluto encierro. En mayo de 1949 se publicaría la primera edición de “Las estrellas son negras”, hoy hay 6 ediciones de la misma, y aunque publicada modestamente por editorial Iqueima, según notas de prensa y referencias, ésta tuvo una importante recepción, sobre todo porque narraba de manera sencilla, en un lenguaje coloquial en algunos apartes y profundo y detenido en otros, la vida de un habitante de su propia tierra, con un estilo realista que rompía con el molde costumbrista de entonces.</p>
<p>Pero el mundo lo llamaba, y finalmente opta por una beca para estudiar en la Sorbona de París, abandonando Bogotá, siendo recibido en Cartagena por el propio García Márquez, a quien había conocido un año antes, para emprender el viaje que lo conduciría a su propio destino. Se emocionaba cuando contaba que casi un año después, un carro se detuvo y descendió de él una persona que le preguntó por su condición física, ya que las muletas le dificultaban la movilidad. Se trataba nada más ni nada menos que del director del Instituto de Poliomielitis, quien lo sometió a unas cirugías, auspiciadas por el Instituto y por algunos de sus amigos que hicieron una colecta en Bogotá para cubrir los gastos de hospitalización.</p>
<p>En Francia conoció los movimientos reivindicatorios de las colonias europeas en África que buscaban su independencia, así mismo los movimientos antillanos de afros que defendían su tradición y su cultura, sumándose a ellos, el espectro cultural y social se le amplió, hasta el punto de representar a Colombia en el Congreso de La Paz llevado a cabo en Polonia en 1950. Para entonces existía la llamada Cortina de Hierro, auspiciada por Rusia, teniendo la oportunidad de recorrer varios de estos países, lo que le granjeó problemas y perdió la beca en la Sorbona.</p>
<p>En esa tarde dominical, como diría Aurelio Arturo, “hablamos con cordiales palabras / y tomamos, tal vez en exceso, copas de alegres vinos”, en un momento me coge del brazo y me dice que en 1988 lo condecoraron con la Cruz de Boyacá, y casi que susurrando me dice: “Pero esa medalla no viene con cheque, es solo el latón”, una metáfora del trato que en el país se le da a sus artistas y escritores. Ese día y en otras oportunidades estaba acompañado siempre de su sobrina, la profesora Sayly Duque Palacios, quien amorosamente le prodigaba toda serie de cuidados y atenciones.</p>
<p><figure id="attachment_97896" aria-describedby="caption-attachment-97896" style="width: 200px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-97896" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/LAS-ESTRELLAS-SON-NEGRAS-200x300.jpg" alt="Primera edición (1949)" width="200" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/LAS-ESTRELLAS-SON-NEGRAS-200x300.jpg 200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/LAS-ESTRELLAS-SON-NEGRAS-100x150.jpg 100w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/LAS-ESTRELLAS-SON-NEGRAS-768x1152.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/LAS-ESTRELLAS-SON-NEGRAS-683x1024.jpg 683w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/LAS-ESTRELLAS-SON-NEGRAS.jpg 945w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /><figcaption id="caption-attachment-97896" class="wp-caption-text">Primera edición (1949)</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos volvimos a ver en otra ocasión en la Biblioteca Nacional de Colombia, ahí junto con el profesor Andrés Torres Guerrero, tuvimos otra interesante charla al son de los vinos que se ofrecen en los eventos culturales, con una memoria prodigiosa nos narraba las lecturas que hacía de escritores en varios idiomas, de sus escrituras que estaban inéditas, de sus  proyectos y de su amado Chocó, al cual jamás olvidó.</p>
<p>El 12 de noviembre de 2015 me enteré de su fallecimiento en Bogotá, realmente yo pensaba que estaba en París, y me dolió profundamente no haberlo contactado más para seguir hablando de su vida, de sus trabajos. Ahora, cuando viajo al Pacífico , encuentro a amigos afrocolombianos, noto el interés por leer a Arnoldo Palacios, por conocer más de su vida y de su obra, hay un interés creciente que debe permitir alimentar ese canon literario colombiano, tan lleno de vacíos, propios de momentos históricos donde la cultura y la literatura eran peculio de unos pocos, de tal manera que esperamos que este Centenario llene ese vacío frente a la obra de uno de los más grandes escritores afrocolombianos, que las obras publicadas en otros idiomas sean vertidas al español, que las obras inéditas por fin vean la luz, y que estén lejos los Bogotazos que vuelven cenizas las obras, y que se prodiguen los escritores como Palacios que vencieron al mundo en su lucha constante por crear.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Obras publicadas en español:</p>
<p><em>Las estrellas son negras</em>: 1949, Bogotá, Iqueima; 1971, Bogotá, Revista Colombiana; 1998, Bogotá, Ministerio de Cultura; 2007, Bogotá, Intermedio; 2010, Bogotá, Ministerio de Cultura; 2021, Bogotá, Editorial Planeta.</p>
<p><em>La Selva y la Lluvia</em>: 1958, Moscú, Editorial Progreso; 2010, Bogotá, Intermedio Editores.</p>
<p><em>Buscando mi madredediós</em>: 2009, Cali, Universidad del Valle; 2019, Bogotá, Editorial Planeta.</p>
<p><em>Cuando yo empezaba</em>: 2009, Bogotá, San Librario; 2014, Bogotá, IDARTES y Ministerio de Cultura; 2022, Bogotá, Isla de Libros.</p>
<p><em>El señor Ecce Homo</em> (cuento) 2016, Cali, Litocolor.</p>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=97894</guid>
        <pubDate>Sat, 20 Jan 2024 13:53:46 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Arnoldo Palacios, Centenario.]]></media:description>
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                            </item>
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        <title>De un cáncer a otro…  De la oscuridad a la luz &amp;#8211; primera parte</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/cancer-la-oscuridad-la-luz-primera-parte/</link>
        <description><![CDATA[<p>No se puede vivir con miedo a morir. Mi colega Myriam Muñoz  ha padecido, como pocas personas, los más severos retos frente a un extraño síndrome que se ha ensañado en poner a prueba, repetidamente al límite y sin tregua, su capacidad y fortaleza para soportar, desde hace más de cuatro décadas, la enfermedad que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>No se puede vivir con miedo a morir.</p>
<p><em>Mi colega Myriam Muñoz<span class="Apple-converted-space">  </span>ha padecido, como pocas personas, los más severos retos frente a un extraño síndrome que se ha ensañado en poner a prueba, repetidamente al límite y sin tregua, su capacidad y fortaleza para soportar, desde hace más de cuatro décadas, la enfermedad que cada vez padecen más personas en el mundo: el cáncer.</em></p>
<p><em>Su vocación docente le ha despertado un interés especial por compartir su experiencia para inspirar, contribuir y enseñar cómo sobrellevar la vida luchando enferma, no contra uno, sino contra varios cánceres. Y aunque su intención inicial era hacer llegar solamente a sus amigos y familiares su conmovedor relato, es imposible guardar esta historia de vida ejemplar, que despierta mi admiración, sin compartir más ampliamente su testimonio.<span class="Apple-converted-space"> </span></em></p>
<p><em>Sería egoísta guardar para solo un reducido grupo este maravilloso testimonio que será de gran utilidad para los lectores; por eso, con la autorización de Myriam, he decidido publicar en cuatro entregas, su historia.</em></p>
<p style="text-align: center"><b>DE LA OSCURIDAD A LA LUZ<span class="Apple-converted-space"> </span></b></p>
<p style="text-align: center"><b>Primera entrega</b></p>
<p style="text-align: center">Myriam Muñoz</p>
<p style="text-align: left">Era el 30 de agosto de 1981, diríamos que fue en el milenio pasado, ese día nació nuestra hija. Ese es nuestro punto de partida en mi historia personal con el cáncer. Fue un día memorable, desde muchos puntos de vista; estábamos iniciando una nueva vida en Colombia, en Bogotá; después de siete años<b> </b>había podido dar a luz por segunda vez, pues ya teníamos a nuestro hijo, pero debido a la dificultad del primer parto no había logrado embarazarme nuevamente y en dos semanas iniciaría mi trabajo como profesora asistente en el Departamento de Matemáticas y Estadística de la Universidad Nacional de Colombia.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Primero una pequeña reseña de mi vida anterior. <span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Nací en Zetaquira, un pueblito de Boyacá, cuando ya había comenzado la violencia después del 9 de abril de 1948, luego de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, caudillo que aspiraba a la presidencia de la república. Yo fui la quinta de seis hermanos.</p>
<p>Muchos meses más tarde, en el gobierno de Laureano Gómez, nos convertimos en desplazados por la violencia, claro que con la suerte de que un tío nos acogió en su casa en Tunja hasta que pudimos conseguir una vivienda.</p>
<p>Mi papá consiguió trabajo en la fábrica de Licores de Boyacá, él trabajaba en estadística. Aunque yo no tenía tres años, recuerdo que él trabajaba a una cuadra de la casa y yo lo esperaba todos los días en el camino, cuando él venía para almorzar y él me regalaba unas pequeñas cajitas de cartón.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Luego los recuerdos se convirtieron en ver a mi papá siempre enfermo, a veces pasaba largas temporadas en el hospital y se fugaba para visitarnos, pues a nosotros los pequeños no nos permitían entrar al hospital; finalmente fue operado y murió de cáncer de estómago. Papá tenía 45 años. A mi papá al operarlo le quitaron parte del estómago y luego tuvo metástasis. Allí empezó mi contacto con el cáncer. Aunque era muy pequeña cuando murió mi papá, en este momento sentí que fue una gran pérdida; fue muy difícil para mí, pues él nos quería mucho y yo pienso que siempre hace mucha falta la figura paterna. A pesar de mi corta edad, sentí que la muerte de mi papá me marcó. Yo todavía recuerdo algunas vivencias con mi papá desde que tenía dos años. Siempre he pensado en la influencia que tiene la parte psicológica en el desarrollo de las enfermedades, sobre todo del cáncer. Quiero resaltar acá que mis padres eran familiares en segundo grado de consanguinidad.</p>
<p>La violencia para mí había quedado en Zetaquira, aunque yo apenas tenía un año cuando fuimos desplazados, pues en Tunja creo que no se escuchaba mucho al respecto. Más adelante oiría de mis compañeros de colegio y de universidad, todos los desmanes ocurridos, sobre todo en el Tolima, aunque también en Boyacá. No voy a entrar en detalles acerca de la violencia que se vivió en aquella época, pues se han escrito muchos libros al respecto, pero aunque no hablamos de ella, de alguna manera quedamos marcados.</p>
<p>Tuve una niñez más o menos normal, nunca me molestó el que fuéramos pobres, siempre había comida balanceada en nuestra mesa, pues mi mamá era una trabajadora incansable, quedó viuda a los 38 años, tenía 6 hijos que educar y que alimentar, ella trabajaba en la contraloría las 8 horas legales, 5 días a la semana, en las noches cosía y junto con la empleada del servicio y la señora de la lechería hacían deliciosas panelitas de leche que nosotros distribuíamos. Tampoco nos faltaron los regalos en Navidad, puesto que en los árboles de navidad de las casas de algunos tíos maternos siempre había regalos para nosotros.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Desde muy niña tuve problemas digestivos; recuerdo que muy pequeña jugaba con un camello de goma y decía que tenía colitis y le cortaba la cola, pienso que debido a mi débil salud, una de mis primeras palabras fue colitis. Mi mamá contaba que de bebé tuve disentería. También recuerdo que a los cuatro años fui al dentista pues tenía mal los molares y lo que hacían en aquella época era sacar las piezas con caries, los molares que me extrajeron dejaron los sitios hasta que me salieron los nuevos molares a los 15 años, creo que desde entonces tenía deficiencia de calcio y la mala dentadura influye en los problemas digestivos. Estas enfermedades me molestarían a lo largo de mi vida, era muy delicada de salud, tuve anemia, era muy delgada, muy calmada para una niña de mi edad, tal vez era demasiado seria y no tomaba nada a la ligera, además era muy intelectual, me gustaba estudiar, leer y hacer manualidades, era buena alumna; no me agradaba que se rieran de mí (creo que a nadie le gusta), en particular nunca me ha gustado que se burlen de nadie.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Como éramos seis hermanos jugábamos siempre juntos, los mayores nos enseñaban y jugaban con nosotros los pequeños, mi hermano mayor fue como un padre para nosotros. Desde 4. de primaria decidí que quería estudiar matemáticas puras, mi hermano mayor había estudiado licenciatura en Matemáticas y Física para poder trabajar y ayudar a mamá, después de un tiempo entró a estudiar Matemática Pura en la Universidad Nacional y lo aceptaron en segundo año en la carrera de Matemáticas Puras. Así que en la atmósfera machista se dijo: tu hermano tan inteligente y habiendo hecho una licenciatura lo recibieron en segundo año, es mucho atrevimiento que tú pretendas estudiar Matemática Pura en la Universidad Nacional. Pero mi hermano mayor dijo: yo sé que ella puede, yo me la llevo. Así fue como después de tres días de exámenes de admisión, entré a estudiar a la Nacional, allí me convertí en “la hermanita de Chepe”.</p>
<p>Cuando estaba en la universidad, a veces sufría de unos cólicos terribles que me mantenían en cama por tres días, pero nadie supo la causa. Es posible que tuviera un colon irritable y la presión del estudio y del trabajo me causaban tanta tensión que llegaba a estos estados de dolor. Yo estudiaba Matemáticas Puras en la Universidad Nacional de Colombia, tenía un grupo de estudio y entre semana todos los días estudiábamos hasta las dos de la madrugada, para luego estar lista a las seis, ya que a partir de sexto semestre yo era monitora y en octavo semestre enseñaba dos cursos en otras carreras y era monitora de análisis en la carrera de Matemáticas, además de las seis materias que cursaba; sin embargo los fines de semana casi siempre festejábamos, había mucha camaradería con mis compañeros y fuimos muy buenos amigos, con algunos de ellos aún conservamos esa amistad.</p>
<p>Siempre fui muy rebelde, no me gustaba que me mandaran, por eso tuve muchos roces con la familia, así que tomé la determinación de irme del país y empecé a buscar becas para posgrado, presenté papeles en ICETEX para una beca a Alemania, tuve tres oportunidades de beca, Alemania, Francia y Austria, pero la beca para Alemania era la mejor, por eso me preparé para ésta y la logré.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Mientras se llegaba el tiempo de mi partida, trabajé primero en la Universidad del Valle, en ese año empezaron los problemas estudiantiles y estuvimos 6 semanas en la Universidad Del Valle, pero la cerraron y entonces empecé a trabajar en la UPTC en Tunja pues así como me había prometido, no viviría en Bogotá.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Siempre he sido optimista y las cosas me salen bien sin pensarlo, el día anterior al viaje mis amigos me dieron serenata y luego nos fuimos al apartamento de una de mis amigas, dentro de las personas que los acompañaban estaba un muchacho que acababa de llegar de Alemania y había dejado novia en Frankfurt, él me dio el teléfono de ella y me trajo un regalo para que se lo diera. La idea era que ella me ayudara mientras me iba para Boppard a donde iniciaría el curso de alemán. Yo había estudiado dos años de alemán; en aquella época los estudiantes de matemáticas debíamos aprender inglés o francés y alemán o ruso y yo había escogido inglés y alemán. Al llegar a Frankfurt la llamé y ella tan amable me recogió del aeropuerto y me instaló en su cuarto por los 4 días que yo debía esperar para ir a Boppard. Ella era francesa y tenía amigas inglesas, suizas, etc. fue muy agradable haberla conocido, fue mi primera buena impresión de Alemania.</p>
<p>Puesto que lo que interesa en este escrito es mi contacto con el cáncer, resumiré mi vida en estos años. En Alemania estuve 7 años, conocí mucha gente, me casé con un ciudadano turco y tuvimos allá nuestro primer hijo. En Mainz hice mi Diplom Mathematiker más tarde hice el doctorado y luego emigramos a Turquía, en donde estuvimos dos años, trabajé como docente en la Universidad Tecnológica del Medio Oriente en Ankara, pero según mi criterio fueron los años más difíciles que ha vivido Turquía en los últimos tiempos: una anarquía reinante, una devaluación galopante, una inflación diaria.</p>
<p>La situación cada vez era más insegura, yo salía a trabajar a la universidad y mi esposo y mi hijo se quedaban con la incertidumbre de si yo regresaría a casa sana y salva, puesto que diariamente había atentados y luchas entre izquierda y derecha y la universidad donde trabajaba a pesar de haber sido construida por los americanos, era netamente izquierdista. Con tanta incertidumbre decidimos emigrar a Colombia. Mi esposo tenía que prestar servicio militar, por lo que yo me vine adelante con mi hijo.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Siempre es difícil el cambio. Yo llegué a Bogotá y a la semana hubiera querido devolverme; después de nueve años en el extranjero yo era casi una extraña hasta para mi familia y amigos. Claro no encontré el sitio que había dejado. Sin embargo con la suerte de siempre a los 15 días de mi llegada ya tenía trabajo en la Universidad Nacional y había logrado que a mi hijo le recibieran en el colegio Andino, en donde me ofrecieron también trabajo, pues necesitaban con urgencia un profesor de matemáticas, mi hijo pudo entrar entonces al colegio Andino al grupo de los alemanes, a pesar de que no había presentado el examen de madurez, el niño no hablaba español, entró con matrícula condicional pero como era tan buen estudiante, nadie se volvió a acordar de dicha matrícula. Puesto que necesitábamos dinero, ya que en Turquía no habíamos podido ahorrar y sólo trajimos los libros y las alfombras, yo trabajé arduamente.</p>
<p>El cambio fue no sólo de país, también las costumbres, el idioma, los hábitos de alimentación, pues me había acostumbrado al Abend Brot, o sea en la noche una comida muy liviana con pan y té. En Colombia y en mi familia se comía completo tanto al almuerzo como en la noche, también me había desacostumbrado a las salsas.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Por otro lado, la separación física de mi esposo nos afectó mucho a mi hijo y a mí. Para los niños pienso que es más sencillo, el profesor de su curso era hombre y él hizo transferencia de la falta de su padre al profesor, pero yo me sentía muy sola a pesar de tener tanto trabajo: dictaba 34 horas de clase a la semana. Aun estando con la familia, me sentía extraña y no tenía con quien compartir mis angustias y mis afanes. En ese entonces no existía el internet, el correo era muy demorado y hablar por teléfono con Turquía era casi imposible.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Sin darme cuenta, empezaron los malestares digestivos, pero con tanto trabajo y algo de ignorancia respecto de la salud, no le di importancia, pero tenía diarreas frecuentes y la comida en la noche me caía mal, pero como a veces no alcanzaba a almorzar bien, comía mejor en la noche para compensar.</p>
<p>Quiero dar importancia a no dejar pasar los malestares que no se habían sentido anteriormente.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96731</guid>
        <pubDate>Wed, 11 Oct 2023 22:20:38 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[De un cáncer a otro…  De la oscuridad a la luz &#8211; primera parte]]></media:description>
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            </media:content>
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        <item>
        <title>Laura Londoño (tautograma gastronómico)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/laura-londono-tautograma-gastronomico/</link>
        <description><![CDATA[<p>  Parágrafo Preliminar: El siguiente es un tautograma (juego de palabras que se inicia con la misma letra), en honor de Laura Londoño, actriz colombiana, quien ha tenido una destacada participación en el programa español de talento culinario de RTVE, “MasterChef Celebrity”. Quienes quieran ver todos los episodios, lo pueden sintonizar aquí: https://www.rtve.es/play/videos/masterchef-celebrity/ Laura Londoño, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_96702" aria-describedby="caption-attachment-96702" style="width: 290px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96702" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/Laura-290x300.jpeg" alt="" width="290" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/Laura-290x300.jpeg 290w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/Laura-145x150.jpeg 145w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/Laura.jpeg 720w" sizes="auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px" /><figcaption id="caption-attachment-96702" class="wp-caption-text">Laura Londoño en Masterchef Celebrity España.</figcaption></figure></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Parágrafo Preliminar</strong>: El siguiente es un tautograma (juego de palabras que se inicia con la misma letra), en honor de Laura Londoño, actriz colombiana, quien ha tenido una destacada participación en el programa español de talento culinario de RTVE, “<em>MasterChef Celebrity</em>”. Quienes quieran ver todos los episodios, lo pueden sintonizar aquí:</p>
<p><a href="https://www.rtve.es/play/videos/masterchef-celebrity/">https://www.rtve.es/play/videos/masterchef-celebrity/</a></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-96703" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/londonotlaura-300x164.jpg" alt="" width="300" height="164" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/londonotlaura-300x164.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/londonotlaura-150x82.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/londonotlaura.jpg 736w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p><strong>Laura Londoño</strong>, latinoamericana, lugareña localidad lomas LLanogrande, limitando litorales. Locutora, lectora libretos, llegó locación legendaria liderada Leticia, (Logroño, Lleida, Lérida), lucióse llameando lentejas &amp; lentejuelas. Linda línea, llena las luces, luce lycras, locuaz llamativa, lidia lenguaraces letales, limitando lágrimas.</p>
<p><span id="more-96701"></span></p>
<p>Lozana lúdica levanta letargos locales, lenguaje lapidario, llamando legiones, lentamente liga lecciones lugarteniente, logra llave lustrosa, ladeando laberinto, liquidando leyendas lentas, levantando lamentables lastres.</p>
<p>Labora labranzas laderas, logra limpiar legumbres, lechugas, lancetear lomos, lubricar lonchas, llamear langostas, lechona, laquear lavanco, licuar leche, limas, limones, lulo. Liba licores, listando líquidos.</p>
<p><figure id="attachment_96704" aria-describedby="caption-attachment-96704" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-96704 size-medium" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/ElOlvidoLaura-300x169.jpeg" alt="" width="300" height="169" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/ElOlvidoLaura-300x169.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/ElOlvidoLaura-150x84.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/ElOlvidoLaura-768x432.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/ElOlvidoLaura-1024x576.jpeg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/ElOlvidoLaura-1200x675.jpeg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/ElOlvidoLaura.jpeg 1280w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-96704" class="wp-caption-text">El Olvido que Seremos</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><figure id="attachment_96705" aria-describedby="caption-attachment-96705" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96705" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/locoporvos-still-12_2682559_20200206173559-300x257.jpg" alt="" width="300" height="257" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/locoporvos-still-12_2682559_20200206173559-300x257.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/locoporvos-still-12_2682559_20200206173559-150x129.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/locoporvos-still-12_2682559_20200206173559-768x659.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/locoporvos-still-12_2682559_20200206173559.jpg 800w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-96705" class="wp-caption-text">Loco por Vos</figcaption></figure></p>
<p><figure id="attachment_96720" aria-describedby="caption-attachment-96720" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-96720" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/Captura-de-pantalla-2023-10-11-a-las-7.43.26-a.m.-300x144.png" alt="" width="300" height="144" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/Captura-de-pantalla-2023-10-11-a-las-7.43.26-a.m.-300x144.png 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/Captura-de-pantalla-2023-10-11-a-las-7.43.26-a.m.-150x72.png 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/Captura-de-pantalla-2023-10-11-a-las-7.43.26-a.m.-768x369.png 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/Captura-de-pantalla-2023-10-11-a-las-7.43.26-a.m.-1024x492.png 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/Captura-de-pantalla-2023-10-11-a-las-7.43.26-a.m.-1200x576.png 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/10/Captura-de-pantalla-2023-10-11-a-las-7.43.26-a.m..png 1928w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-96720" class="wp-caption-text">El Último Aliento</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Laureados largometrajes (lienzos luminosos): LaGaviota, L&#8217;ÚltimoAliento, LocoporVos, L’OlvidoqueSeremos.</p>
<p>Leona luchadora, lanza lencería &#8220;Lobo&#8221;. Llegará lejos logrando laureles. Linotipos llenarán lecturas loándola. Legado libertario, literatura lunch.</p>
<p>Lealmente,</p>
<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong> (LLanogrande)</p>
<p>En lo que se llamaba Twitter, se encuentra a la hora del recreo como @dixonmedellin</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96701</guid>
        <pubDate>Sun, 08 Oct 2023 10:58:51 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Laura Londoño (tautograma gastronómico)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>A Petro le gusta el &amp;#8220;capitalismo&amp;#8221; de Nicolás&amp;#8230;</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/politica/bernardo-congote/petro-le-gusta-capitalismo-nicolas/</link>
        <description><![CDATA[<p>La jugadita anticapitalista de Petro es de doble filo: por un lado ataca al sector financiero, pero nada dice del Grupo Gilinksi que, en voraz alianza con algunos “árabes”, pretende monopolizar las empresas antioqueñas y por el otro, defiende las jugadas &#8220;capitalistas&#8221; de Nicolás. Tenemos datos de su disgusto con el manejo dado por los [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>La jugadita anticapitalista de Petro es de doble filo: por un lado ataca al sector financiero, pero nada dice del Grupo Gilinksi que, en voraz alianza con algunos “árabes”, pretende monopolizar las empresas antioqueñas y por el otro, defiende las jugadas &#8220;capitalistas&#8221; de Nicolás.</p>
<p>Tenemos datos de su disgusto con el manejo dado por los cafeteros al Fondo Nacional del café (¿sólo porque su actual gerente nunca le rindió pleitesía?).</p>
<p>Si la cosa es auténtica, ¿por qué no quiere tocar los subsidios que los colombianos les regalamos desde hace décadas a los ineficientes (y multimillonarios) azucareros, arroceros, ganaderos y otras yerbas…</p>
<p>¿Por qué ataca al grupo Argos por presunta compra ilegítima de terrenos en Montes de María, pero nunca criticó que Fedegán le quisiera vender los peores pastizales ganaderos?</p>
<p>Tampoco conocemos alguna referencia suya a las proclividades delictivas de los Char. (¿Será porque en el Atlántico, Nicolás, muy olímpicamente, habría hecho negocios con esta familia?)</p>
<p>Al fin de cuentas, ¿Por qué no conocemos de Petro alguna crítica a las millonarias sumas acumuladas por Nicolás utilizando todas las formas de la trampa, del concierto delictivo, del  <em>yo de doy tú me devuelves</em>?</p>
<p>¿Por qué a este “capitalismo” no le ha abierto la boca nuestro presidente?</p>
<p>¿Por qué calza Fegarramo y usa corbata en la oficina de Biden, mientras aquí camina de poncho y alpargatas?</p>
<p>¿A cuáles calentanos quiere engañar nuestro presidente?</p>
<p>¿Será el “capitalismo” de Nicolás, este de los <strong><em>amiguitos y amiguetes que se reparten favores y contratos,</em></strong> el que se encuentra entre los afectos de nuestro sinuoso presidente?</p>
<p>¿Será que por eso ataca al Neoliberalismo?</p>
<p>¿Será que por eso se opone a que todas las clases sociales puedan ascender mediante el libre emprendimiento?</p>
<p>¿Será porque ese ascenso social les cerraría las puertas a los  Nicolás que por años se echan al bolsillo parte de los impuestos ciudadanos?</p>
<p>¿Será porque quiere evitar que nuevos empresarios distintos a sus protegidos (azucareros, palmicultores, ganaderos), surjan en medio economías de libre emprendimiento?</p>
<p style="text-align: center"><span style="color: #0000ff"><strong>¿Por qué este “demócrata” Petro, no ha presentado una sola propuesta para impulsar y sanear las finanzas del millón quinientas mil empresas pequeñas y medianas colombianas que se debaten entre sus incertidumbres demagógicas?</strong></span></p>
<p>¿Será porque con muchas más empresas prósperas, los nicolasitos no podrían seguir amasando fortunas robándose los impuestos de los ciudadanos?</p>
<p>¿Cuál es el “poder” que tienen en Colombia ciertos gremios agropecuarios (azuzadores de la violencia) para aparecer blindados de las andanadas de Petro?</p>
<p>Dicen que, según sean sus resacas, Petro un día tira para un lado y otro. ¿Pero por qué sólo les tira a unos y no a otros?</p>
<ul>
<li>¿Estará pre financiando su reelección?</li>
<li>¿Será que por estas y otras confusiones (¿) Petro se guardó todo un mes los datos que le dio su exnuera por allá en aquel febrero?</li>
<li>¿Qué hizo Petro con los datos de Nicolasito durante ese mes?</li>
<li>¿Qué pactos diseñó y con quienes para aliviar los presuntos efectos colaterales de este, su amado capitalismo extorsivo?</li>
</ul>
<p>Congótica. Petro ya nombró “Viceministra de la Mujer” en el Ministerio de la Igualdad.</p>
<p>Congótica 2. Vienen en fila: la vice del Hombre, del Niño, de la Niña, del Afro, del Indígena, del Mestizo, del Campesino, del Empresario, del Ganadero, del Cañero, del Cafetero, ….</p>
<p>Congótica 3. Igualmente vienen en la fila: la vice de las mascotas, de los aficionados al billar, de los jugadores de bridge, de los que juegan dominó en las calles de Santa Marta.</p>
<p>Congótica 4. TRANSPORTE GRATUITO. Propongo un impuesto al consumo de licores como fuente cofinanciadora dado que su demanda no se disminuye en directa proporción al aumento del precio. (Es inelástica al precio).</p>
]]></content:encoded>
        <author>Bernardo Congote</author>
                    <category>Bernardo Congote</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=96181</guid>
        <pubDate>Tue, 05 Sep 2023 00:15:08 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[A Petro le gusta el &#8220;capitalismo&#8221; de Nicolás&#8230;]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Bernardo Congote</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Qué tiene Madrid que encanta? Crónica de viajes 4.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/madrid-encanta-cronica-viajes-4/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; Iniciaba el otoño cuando visité por primera vez Madrid, la Calle de Atocha fue lo primero que vi, luego de tomar el metro en el inmenso aeropuerto de Barajas, la estación que para entonces cuatro años antes había sufrido un atentado. Repuesta con seguridad de ello, la ciudad se mostró imponente, con sus amplias [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_95887" aria-describedby="caption-attachment-95887" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95887" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-1-300x225.jpg" alt="Palacio Real. " width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-1-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-1-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-1-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-1-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-1-1200x900.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-95887" class="wp-caption-text">Palacio Real.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Iniciaba el otoño cuando visité por primera vez Madrid, la Calle de Atocha fue lo primero que vi, luego de tomar el metro en el inmenso aeropuerto de Barajas, la estación que para entonces cuatro años antes había sufrido un atentado. Repuesta con seguridad de ello, la ciudad se mostró imponente, con sus amplias vías, sus esplendorosos parques, sus múltiples plazas y, especialmente, la Gran Vía que nos conecta con la ciudad en una verdad donde Sanchos y Quijotes, Aldonzas y Dulcineas, Curas y Bachilleres, se vierten sobre ella para darle un aire distinto a cualquier ciudad conocida. Corría entonces el año 2008.</p>
<p>Generosa y caprichosa la vida, el año pasado nuevamente visité la ciudad, aunque de paso, el verano le daba otra tonalidad, las personas más libres en su vestimenta, y un maravilloso olor a azahares que se vierte por entre avenidas y callejuelas se convierte en una especie de azimut para encontrar los frescores tan buscados por propios y extraños. Nuevamente la Gran Vía y en Plaza Mayor con mi buen amigo Arturo Prado Lima libamos por la amistad y otras benévolas causas. Por entre callejuelas, las mismas que recorrieron con seguridad Cervantes y Lope de Vega, avanzamos y recreamos con nuestras propias palabras nuestra herencia mestiza.</p>
<p>Este año vuelvo a Madrid en compañía de mi esposa, le comparto a ella todas esas viejas gratas experiencias y la copo de expectativas; la lluvia que nos recibe es un aliciente para un verano que se presiente muy fuerte. El metro o el bus prestan un maravilloso servicio, de tal manera que lo primero que buscamos es el centro, al divisar la Catedral de la Almudena, frente al Palacio Real, descendemos y nos encontramos con los bellos jardines del palacio, lugar destinado para actos oficiales de la rancia y caduca corona española, parece que recibirán a algún presidente o ministro, ya que los caballos se encuentran hermosamente ensillados y los militares lucen sus mejores galas. Poco nos importa la verdad, de tal manera que nos dirigimos a la Plaza de Oriente, donde reposan silentes estatuas de reyes y reinas que parecieran meditar sus glorias y sus derrotas.</p>
<p>Imposible no volver a Plaza España, lugar donde se unen la Gran Vía con la Calle de la Princesa, ahí los olivos del parque permiten la sombra para contemplar a Cervantes, libro en mano, y al pie las estatuas de Don Quijote y Sancho sobre sus jumentos, a un lado Dulcinea y Aldonza, dos mujeres distintas y una sola locura de amor del personaje manchego. Y es que Madrid, como gran parte de Castilla no podrían ser sin el Quijote, ahí parecieran vivenciarse sus imaginativas aventuras, vertidas en recuerdos de todo tipo, desde costosas esculturas hasta dulces que recuerda a la inmortal obra cervantina.</p>
<p>Felipe II preside la Plaza Mayor, alma y nervio de la ciudad, el lugar que sirviera para actos de fe, para venta de todo tipo de mercancías y hasta de conciencias, ahí las viejas construcciones que la rodean sostienen cinco siglos de historia, las huellas de los incendios y de las pretendidas tomas se han borrado, y un enmarcado cielo azul muestra la soberbia en su construcción. Rodeada de todo tipo de comercio de suvenires y de restaurantes, es el lugar perfecto para sentarse y tomar un vino o una caña, degustar una cazuela e imaginar el avance de una ciudad moderna que rompe la estructura de la plaza en la que está enmarcada.</p>
<p><figure id="attachment_95888" aria-describedby="caption-attachment-95888" style="width: 225px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95888" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-3-225x300.jpg" alt="Monumento a Cervantes. " width="225" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-3-225x300.jpg 225w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-3-113x150.jpg 113w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-3-768x1024.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-3.jpg 960w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /><figcaption id="caption-attachment-95888" class="wp-caption-text">Monumento a Cervantes.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por la calle de Alcalá se encuentra el Oso y el Madroño, monumento que recuerda la heráldica de la ciudad, es el oriente de la famosa Puerta del Sol, lugar donde arranca el kilómetro cero de las vías españolas; siempre en movimiento, hermosos cafés enmarcan esta tradicional plaza donde se yergue la Casa de Correos, el edificio más antiguo de la zona. Siguiendo la misma calle, topamos con la Puerta de Alcalá, “viendo pasar el tiempo”, lástima grande no poder contemplarla en toda su majestad, ya que está en remodelación y lo que se mira es una grúa y una tela que protege más a la misma puerta que a los curiosos impertinentes que se lanzan para tomarse una foto.</p>
<p>Las fuentes de Cibeles y de Neptuno anuncian nuestra cercanía al Paseo del Retiro, en donde el monumento a Alfonso XII se convierte en lugar de llegada, no sin antes apreciar los múltiples elementos que lo componen, como la estatua del Ángel Caído, la Fuente de la Alcachofa o el Palacio de Cristal, todo esto alrededor del Estanque Grande del Buen Retiro, que se convierte en todo un oasis en medio del verano que cada día se siente más fuerte. Los visitantes y turistas, los enamorados de un día o de toda la vida, pareciera que se citan en este lugar, en donde las tonadas musicales de un joven guitarrista encierran el entorno para volverlo realmente mágico, máxime cuando entra la tarde y todo color pareciera cobrar toda su fuerza antes de perderse en la noche.</p>
<p>Reina Sofia es el museo que desde 1992 resguarda la colección de arte moderno más importante de España, ahí Picasso, Dalí, Miró, Gris, parecieran haber vencido todas las diferencias y se unen en las salas de lo que otrora fuera el Hospital General de Madrid, lugar donde se exhibe el Guernica, obra que resume gran parte del dolor sufrido por el país durante la Guerra Civil.</p>
<p>El museo Nacional del Prado resguarda una de las colecciones más importantes del arte Europeo, ahí Velásquez, El Greco, Goya junto a Rubens, El Bosco, Durero o Tintoretto, entre muchos otros más, permiten apreciar las maravillosas obras que resaltan por sus colores y sus inmensos tamaños. Las Meninas parecieran hacernos un guiño y nos permiten entrar en el juego del observador observado que plantea su autor; sin embargo, en esta ocasión, se busca afanosamente El Jardín de las Delicias de El Bosco, obra que rompe con los suyos y se adelanta en el tiempo, sorprende encontrar en la misma sala su obra La mesa de los pecados capitales, donde se retrata al mundo en su más humana condición. No se puede tomar fotos en este museo, de tal manera que ante un intento fallido recibo la reprimenda de una feroz gendarme que persigue a los visitantes como un verdadero can cerbero.</p>
<p><figure id="attachment_95889" aria-describedby="caption-attachment-95889" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95889" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-2-300x225.jpg" alt="Convento de las Trinitarias Descalzas. " width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-2-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-2-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-2-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-2-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-2-1200x900.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-95889" class="wp-caption-text">Convento de las Trinitarias Descalzas.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Imposible no visitar el Barrio de las Letras, cada rincón guarda su historia: ahí vivieron Cervantes, Quevedo, Góngora, Lope de Vega, con seguridad en esas calles entre chismes se perfilaban insultos y se deslizaban envidias de ida y vuelta; Cervantes dio a luz el Quijote en la Imprenta de Juan de la Cuesta y sus restos reposan en el Convento de las Trinitarias, siempre cerrado, creo que hasta Dios desconoce cómo es ese lugar por dentro. Llama la atención en Madrid, pero en este barrio en especial, los monumentos que recuerdan a literatos y artistas, placas que rememoran sus vidas y muertes, bellos azulejos muestran sus figuras o sus obras, es que hay una intención profunda por afianzarse en sus ancestros culturales y artísticos, intención tan perdida en nuestras plazas y calles, donde se sientan juntos la simonía y el desdén por lo propio.</p>
<p>Los churros con chocolate son una delicia que no se puede dejar de probar, sin ser una tradición propia, me siento como un niño ante ese olor que atrae a todos, y no importa chorrearse o embadurnarse, la pilatuna vale la pena. Cerca al lugar donde nos hospedamos con mi esposa, hemos encontrado una pequeña taberna donde venden licores y deliciosas comidas, es nuestro lugar de descanso al llegar y de avituallamiento al salir. En las noches, los habitantes del barrio se concentran en este lugar, donde la música se opaca con el hablar fuerte de los españoles, una de sus características, ahí las risotadas del tabernero y de sus ayudantes completan el festín, y como a viejos conocidos nos atienden y nos dan generosos acompañamientos para nuestras bebidas: las infaltables aceitunas, los deliciosos jamones y los aromáticos quesos, así como el maní y los tomates secos, que hablan de ese ida y vuelta que mal se llamó conquista.</p>
<p>¿Qué tiene Madrid que encanta?, lo dicho y mucho, pero mucho más. Ciudad de parques, plazas y verdores; de fuentes y de maravillosos monumentos; de avenidas y de callejuelas que conducen a su propia esencia; de gente hermosa y de hablar fuerte que entienden perfectamente como se debe tratar al turista.  En la hermosa plaza de Santa Ana, enmarcados por los edificios del hotel Reina Victoria y del Teatro Español, están los monumentos a Pedro Calderón de la Barca, quien en su “Canción a San Isidro”, anota:</p>
<p style="text-align: center">Deje de mi pluma el vuelo,<br />
mi torpe acento el canto,<br />
mi voz aliento tanto;<br />
que aunque alaba a Madrid, Madrid es cielo;<br />
y es bien que a tanto empleo se presuma<br />
suave voz, dulce acento y veloz pluma.</p>
<p><figure id="attachment_95890" aria-describedby="caption-attachment-95890" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95890" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-5-300x225.jpg" alt="Monumento a García Lorca, Plaza de Santa Ana. " width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-5-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-5-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-5-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-5-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-5-1200x900.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-95890" class="wp-caption-text">Monumento a García Lorca, Plaza de Santa Ana.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y a Federico García Lorca con una alondra en la mano, quien escribió en Madrid el poema “La veleta yacente” (1920), un fragmento:</p>
<p style="text-align: center">Húndete bajo el paño</p>
<p style="text-align: center">verdoso de tu lecho,</p>
<p style="text-align: center">que ni la blanca monja,</p>
<p style="text-align: center">ni el perro,</p>
<p style="text-align: center">ni la luna menguante,</p>
<p style="text-align: center">ni el lucero,</p>
<p style="text-align: center">ni el turbio sacristán</p>
<p style="text-align: center">del convento,</p>
<p style="text-align: center">recordarán tus gritos</p>
<p style="text-align: center">del invierno.</p>
<p style="text-align: center">Húndete lentamente,</p>
<p style="text-align: center">que si no, luego,</p>
<p style="text-align: center">te llevarán los hombres</p>
<p style="text-align: center">de los trapos viejos.</p>
<p style="text-align: center">Y ojalá pudiera darte</p>
<p style="text-align: center">por compañero&#8230;</p>
<p style="text-align: center">este corazón mío</p>
<p style="text-align: center">¡tan incierto!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
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        <pubDate>Fri, 11 Aug 2023 13:41:59 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Qué tiene Madrid que encanta? Crónica de viajes 4.]]></media:description>
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        <title>Piezas faltantes del museo albanés</title>
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        <description><![CDATA[<p>La invención de un nuevo país será tarea difícil porque nadie llega a gobernar, aunque quisiera, el primer día de la creación. El peso de la historia, con todos sus ingredientes, la memoria de épocas pasadas enraizada en el inconsciente colectivo, dinámicas profundas de funcionamiento de la sociedad, y la formación, molécula a molécula, de una cultura [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p style="font-weight: 400">La invención de un nuevo país será tarea difícil porque nadie llega a gobernar, aunque quisiera, el primer día de la creación. El peso de la historia, con todos sus ingredientes, la memoria de épocas pasadas enraizada en el inconsciente colectivo, dinámicas profundas de funcionamiento de la sociedad, y la formación, molécula a molécula, de una cultura del poder, visto desde diferentes ángulos, serán factores que interfieren en los propósitos de cada inventor.</p>
<p style="font-weight: 400">Los Balcanes son escenario excepcional del reto de encontrar obligatoriamente nuevas fórmulas de organización política, modus operandi de la economía y funcionamiento de la sociedad, ante el colapso del modelo de la segunda postguerra mundial. Modelo impuesto a sangre y fuego, sin excepción, con una cuota enorme de rupturas de toda índole, seguidas del imperio de la arbitrariedad, la desigualdad a nombre de una igualdad forzosa, y la proscripción de libertades elementales, paradójicamente a nombre de la dignidad humana.</p>
<p style="font-weight: 400">En todos y cada uno de los países salidos de la experiencia de lo que dieron en llamar “socialismo real”, se ha podido comprobar que no existen fórmulas mágicas de acceso rápido a la felicidad. Aunque el disfrute de esas libertades, por tanto tiempo desconocidas, ha permitido cambios, por lo general desordenados, en el comportamiento social, y la aparición de una voluntad de ignorancia sobre las durezas del pasado, que conduce a una arriesgada frivolidad.</p>
<p style="font-weight: 400">Albania sigue siendo una vitrina excepcional de las características extremas de las transformaciones balcánicas del último siglo. La dureza y el radicalismo propios de la implantación del modelo comunista, la índole autárquica de un régimen que, desde las pequeñas proporciones de su territorio, su población y su economía, se dio el lujo de renegar de los rusos de Stalin, los yugoslavos de Tito y los chinos de Mao, y la insistencia a ultranza en la adopción de un modelo propio, condujeron a un aislamiento que llevó a muchos a considerar a ese pequeño país como “una Corea del Norte” sobre el Adriático.</p>
<p style="font-weight: 400">Por los caminos de la Albania de los años ochenta del siglo pasado se encontraban cuadrillas de mujeres cultivando hortalizas junto a la pista de aterrizaje del aeropuerto de Tirana, manadas de cabras por las carreteras, viejos camiones chinos abandonados, nidos de ametralladoras para defenderse de los yugoslavos y poquísimos automóviles y buses en las calles desiertas. Los jóvenes tenían al final de la tarde un rato de socialización en ciertas avenidas, y el rumor de su conversación se apagaba cuando sonaba la sirena del toque de queda, que marcaba el fin de la jornada.</p>
<p style="font-weight: 400">En medio de esa vida austera, que muchos evadían al mirar a escondidas la televisión italiana, captada mediante el uso de tapas de ollas como antenas, y mientras los jerarcas del régimen fumaban cigarrillos extranjeros, ofrecían cenas de doce platos y bebían licores extranjeros, existía fascinación por los museos. De pronto se encontraba alguno de ellos en cualquier comarca, como elemento de recuerdo del pasado remoto y de las glorias del partido único. Bien que mal, los museos cumplían a cabalidad una misión de pedagogía histórica y expresión estética que contribuía a una idea de nación.</p>
<p style="font-weight: 400">Había un mueso primoroso, en las afueras de la capital, dedicado al héroe nacional, Gjergj Kastrioti, llamado después Skanderbeg, por Alejandro y el título otomano de “beg”, algo así como caballero, que en el Siglo XV luchó hasta la muerte contra los turcos, que de niño se lo habían llevado, como solían hacerlo con muchachos distinguidos para educarlos en guerra y gobierno en Edirne. Solo que, como tantos otros, a la hora de ir a reprimir a sus compatriotas, se volvió cristiano y guerrero campeón de la lucha por su nación de origen. Y había otra exposición, un poco lamentable, dentro de una pirámide de arquitectura liviana, en el centro de la ciudad, dedicada a exaltar la vida y obra del camarada Enver Hoxa. Allí estaban su escritorio y su ropa, sus escritos y proclamas, puestas ya en el vacío que sobrevino a su muerte.</p>
<p style="font-weight: 400">Ahora existe una nueva versión de ese museo, Bunk&#8217;Art 2, ubicado en uno de los escondites subterráneos del legendario camarada Hoxa, pero no dedicado precisamente a su gloria sino a poner en evidencia las características de su régimen y de su personalidad. Allí, en un laberinto poco iluminado, desde donde habría sido gobernado el país en caso de ataque nuclear, se muestran las huellas de la acción represiva de un régimen dominado por la paranoia y obsesionado con una especie de mesianismo centrado en la figura de una sola persona, que quería fungir sin pausa como guía supremo e indiscutido de la nación.</p>
<p style="font-weight: 400">Tal como puede suceder en San Petersburgo, y en otras ciudades liberadas del yugo del sistema del partido único, dueño exclusivo del presupuesto, de las armas, de las oficinas, casas, edificios, calles, plazas, escuelas, granjas y mercados, así como representante údsnico de la supuesta voluntad de la nación, los viejos no quieren recordar la época de su juventud, porque les trae dolor, y los jóvenes no quieren saber de ese pasado, que les dañaría el sabor de ciertas delicias de hoy. De manera que parecen ser más bien los extranjeros, interesados en ver las huellas de ese exotismo un poco ridículo, quienes visitan principalmente Bunk&#8217;Art 2.</p>
<p style="font-weight: 400">La idea de ayudar a curar mediante el conocimiento y el recuerdo las heridas del pasado es luminosa, pero el cumplimiento de ese objetivo es difícil de medir. A ese museo no se pueden llevar tantas cosas cuya presencia o ausencia se puede identificar y que se deberían reflejar en la vida cotidiana, escenario por excelencia de muestra de las virtudes de cada país. Los damnificados de la era anterior tienen interés en que la tragedia que vivieron se conozca allí, regada por toda la geografía del país. Pasar en blanco, por el atajo delds desconocimiento, equivale a una curación en falso, que después puede traer lasds consecuencias típicas del desconocimiento como causante de equivocaciones futuras.</p>
<p style="font-weight: 400">Toda esa tarea de memoria requiere de valentía y ecuanimidad sobresalientes para ser tramitada a tiempo. Ojalá tres décadas sirvan para que el ejercicio comparativo del pasado con el presente permita sacar lecciones, pasando por encima de las divisiones actuales del espectro político. Pero todo esto necesita también de un liderazgo que corresponde a una de las obligaciones de buen gobierno, como es la de hacer bien las cuentas de todo y gobernar auténticamente para todos, en lugar de tratar a sus opositores como enemigos.</p>
<p style="font-weight: 400">Buena parte de esa tarea corresponde a Edi Rama, un primer ministro que nació en la época comunista, que posa de socialdemócrata y no reniega del capitalismo. Aparte de sus obligaciones de promotor del desarrollo, Rama tiene que presidir el adelanto de un proceso discursivo de talante democrático que pueda vencer ideas anacrónicas que todavía circulan, tanto en la burocracia estatal como en los sectores populares, respecto de lo que es gobernar, por un lado, y participar en política, por el otro, dentro del marco de un estado de derecho. Esas serían, para comenzar, algunas de las piezas fundamentales que faltan todavía en el gran museo albanés. De eso depende la viabilidad de que se cumpla el sueño de formar de verdad parte de esa Europa que, desde el renacimiento hasta la caída de la Cortina de Hierro, se mantuvo tan lejos de Albania.</p>
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        <author>Eduardo Barajas Sandoval</author>
                    <category>Destellos de un mundo en mutación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95709</guid>
        <pubDate>Tue, 11 Jul 2023 20:13:12 +0000</pubDate>
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