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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Wed, 24 Jun 2026 00:56:34 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de libro+de+danza | Blogs El Espectador</title>
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        <title>El ojo de Arnold Newman sobre Stravinsky y Gödel</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/el-ojo-de-arnold-newman-sobre-stravinsky-y-godel/</link>
        <description><![CDATA[<p>Dos piezas en blanco y negro habitaban mi archivo de obsesiones visuales sin duda, conectadas por analogías formales que exigían ir al fondo, entender el porqué. La sorpresa surgió al investigar su origen: ambas eran producto del fotógrafo estadounidense Arnold Newman. Ambas imágenes son tan elocuentes que me obligaron a estudiarlas; a mostrar sus similitudes [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Dos piezas en blanco y negro habitaban mi archivo de obsesiones visuales sin duda, conectadas por analogías formales que exigían ir al fondo, entender el porqué. La sorpresa surgió al investigar su origen: ambas eran producto del fotógrafo estadounidense Arnold Newman.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ambas imágenes son tan elocuentes que me obligaron a estudiarlas; a mostrar sus similitudes y desentrañar por qué no solo nos muestran la apariencia (más parecida al personaje) sino también la sicología, el genio, lo más profundo de ser. Todos sabemos que en una foto podemos lucir distintos hasta ser irreconocibles, podemos vernos bellísimos o monstruosos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Newman fue el artífice del <em>Retrato ambiental </em>y ambas fotos encajan perfectamente en su invención. En el <em>retrato ambiental</em> el entorno tiene la misma jerarquía que el sujeto. En su universo bidimensional, las figuras no solo descansan sobre un fondo, sino que establecen una relación ambivalente con él. Se establece un juego de la percepción similar a los ejercicios de psicología de la forma, donde el ojo debe elegir qué prefiere ver, para descubrir que ambos planos son interdependientes.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="186" height="143" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/02154513/2.19-dragon.jpg" alt="" class="wp-image-128650" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Esta imagen de figura y fondo</strong> ambivalente nos muestra que ambos pueden valer como figura y como fondo, pero el cerebro solo puede ver uno a la vez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las figuras siempre están contra un fondo, en este caso, las figuras son los dos hombres que aparecen en las dos fotografías. El fondo es el espacio donde están ubicados, aquí tan importante como las figuras. El solo tamaño que ocupa el fondo es algo muy llamativo, pues es grande en los dos casos. Además, los espacios nos revelan quiénes eran los retratados, a qué se dedicaban, qué los apasionaba y en qué reino se movían; incluso, Newman encontró cómo revelarnos aspectos de la personalidad. Por supuesto, es necesario conocer algo de las biografías de los ilustres para entender las fotos y ver los aciertos sutiles que logró Newman.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="502" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/02154635/Screenshot-2026-04-24-153342-1024x502.png" alt="" class="wp-image-128651" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/02154635/Screenshot-2026-04-24-153342-1024x502.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/02154635/Screenshot-2026-04-24-153342-300x147.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/02154635/Screenshot-2026-04-24-153342-768x376.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/02154635/Screenshot-2026-04-24-153342.png 1327w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Igor Stravinsky, la geometría y el silencio</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchos críticos de arte están de acuerdo en calificar el retrato de Igor Stravinsky (1882- 1971), de 1946, como la obra maestra de Newman. El compositor ruso fue una de las mentes más revolucionarias del siglo 20, creador de tres ballets icónicos como <em>La consagración de la primavera</em>,<em> Petrushka </em>y<em> El pájaro de fuego. </em>Es bueno empezar por notar que Stravinsky aparece confinado en la esquina inferior izquierda, casi a punto de ser expulsado por los márgenes del encuadre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El plano posterior se divide en una zona blanca que ocupa un tercio de la imagen y una superficie gris clara que sirve de respaldo al músico y al piano. Sin embargo, la verdadera protagonista es la silueta del piano de cola. Ese piano es una abstracción pura, pues el tono negro sin matices de grises hace que sea una silueta sin volumen, sin detalles, una figura geométrica. Entre el pie que sostiene levantada la tapa del piano y el brazo izquierdo de Stravinski hay similitud: ambos sostienen algo importante —la cabeza y la tapa respectivamente—, pero van en direcciones opuestas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La mirada del espectador va al triángulo, casi en el centro de la imagen, y se desplaza a la derecha para confirmar la presencia del instrumento y luego regresa a la izquierda para detallar al personaje. Stravinsky parece estar a punto de esconderse en el marco inferior — tal como cuentan que escapó por una ventana del camerino en el Teatro de los Campos Elíseos, en 1913, huyendo del tumulto que provocó el estreno de su obra <em>La consagración de la primavera</em>. Aquella noche, los ritmos disonantes y los movimientos &#8220;primitivos&#8221; de la danza desataron una batalla campal entre el público conservador ofendido y aterrado y el público moderno, extasiado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la foto, vemos su rostro serio y sereno, de rasgos marcados: barbilla corta, labios amplios; filtrum, delgadas orejas y nariz largos, ojos pequeños de mirada inteligente tras las gafas, cabeza angosta en el frente, pequeña y ovalada, tirada hacia atrás. Está muy bien vestido —tenía fama de ser un lord en el vestuario y en los modales—, llevaba corbata. En su brazo izquierdo tiene un reloj y una argolla en el dedo anular. Está muy bien peinado —seguramente con gomina para que ningún pelo se moviera de su lugar — como se usaba en la época; y mira al fotógrafo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más increíble es que la foto expresa un silencio que lo invade todo. El instrumento musical no está en acción; no hay elementos que expresen ritmo o dinamismo; no, la quietud llena el espacio, la geometría de figuras estáticas domina. El personaje está vivo, nos mira. Es el espacio congelado el que evoca la propia visión musical del compositor: “La música es incapaz de expresar nada por sí misma”. Para él, la música era una construcción pura de tiempo y orden, una idea que plasmó con rigor en su <em>Poética musical</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este hombre delgado y de baja estatura fue una de las personalidades más magnéticas y complejas de su tiempo. Más allá de su genio musical, su carácter fue una mezcla fascinante de rigor matemático y vitalidad eléctrica.Quienes escriben sobre él dicen que era un hombre de una curiosidad intelectual inagotable y de un humor afilado; que era obsesivo y metódico; que su proceso creativo no era “espontáneo”, sino el producto de un trabajo disciplinado de todos los días y hecho con la precisión de un relojero. Escribía sus partituras con una caligrafía perfecta, y utilizaba para ello tintas de diferentes colores. Él mismo aseguró que era &#8220;como un artesano medieval&#8221;.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Igor Stravinsky era hipocondríaco, cuidaba su salud de manera extrema, lo cual contrastaba con su enorme capacidad para trabajar duramente, viajar y hacer presentaciones frecuentes. Vivió 88 años. En la historia de su vida hay sucesos terribles como para volver a cualquiera hipocondríaco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">***</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="525" height="680" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/02154759/Godel_1956.jpg" alt="Foto icónicas" class="wp-image-128652" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/02154759/Godel_1956.jpg 525w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/02154759/Godel_1956-232x300.jpg 232w" sizes="(max-width: 525px) 100vw, 525px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Kurt Gödel: el retrato de la Incompletitud</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La fotografía que Arnold Newman realizó en 1956 de Kurt Gödel en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton no es solo un retrato; es poesía, es una metáfora del trabajo y la producción teórica del lógico matemático.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gödel (1906-1978), austríaco y uno de los lógicos más brillantes de la historia, dedicó su vida a desentrañar los fundamentos de la matemática mediante la teoría de conjuntos. Gödel intentó emplear la lógica y la teoría de conjuntos para comprender los fundamentos de la&nbsp;matemática. Se lo conoce sobre todo por sus dos teoremas de <em>la Incompletitud (1931)</em>. &nbsp;El primero establece, de forma muy simplificada (como para entender la idea por encima), que en cualquier sistema lógico complejo siempre habrá afirmaciones que son verdaderas, pero que no pueden ser demostradas usando las reglas de ese sistema. Gödel también demostró que para entender la verdad de un sistema a veces hay que posicionarse fuera de él. Esta idea resuena con la idea de la contemplación: la capacidad humana de observar un conjunto de reglas (ya sean matemáticas, biológicas o artísticas) y captar un significado que las reglas por sí solas no explican.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Toda la prueba de Gödel se basa en la autorreferencia (un sistema que se explica a sí mismo). Esta idea se parece a la idea de la consciencia: el &#8220;yo&#8221; es un sistema que se observa a sí mismo. Gödel formalizó matemáticamente esa extraña cualidad que nos permite ser, al mismo tiempo, el observador y lo observado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este retrato es un ejemplo magistral del &#8220;retrato ambiental&#8221;. La composición es de un minimalismo geométrico absoluto: presenta un tablero oscuro sobre una pared blanca, un rectángulo sobre otro. El pizarrón carece de fórmulas; solo conserva los rastros fantasmales de la tiza borrada. En su repisa inferior reposan dos borradores de felpa y algunas tizas, mientras que la sombra diagonal proyectada por un clavo señala directamente hacia los ojos de Gödel. Este vacío del pizarrón funciona como una metáfora visual de la <em>Indecidibilidad</em> y la <em>Incompletitud</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La iluminación es clásica y coherente. Intuimos que la luz lateral que toca los objetos proviene de una ventana a la izquierda. La luz baña la escena con una tranquilidad misteriosa. El punto de máxima luminosidad se encuentra en el centro de la imagen, sobre la repisa de los borradores, guiando la mirada de forma natural hacia el personaje. Las sombras, oscuras y definidas, dotan a la escena de una atmósfera casi onírica, como si la imagen fuera producto de nuestra propia imaginación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todas las sombras están al lado derecho y se desplazan hacia la derecha, hacia donde está Gödel. Las sombras se encargan de dar el volumen que en este caso nunca es contundente. El ángulo de la sombra es más o menos de 20 grados en la parte inferior y obviamente va disminuyendo a medida que subimos en la imagen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La composición y el equilibro de la foto son perfectos, uno siente que nada se puede mover de su sitio sin alterar el equilibrio. El hombre está desplazado a la derecha del margen y el tablero a la izquierda. El tablero ocupa más espacio que el hombre en la imagen, pero el hombre pesa más. En la esquina izquierda hay un alféizar con una moldura, y aunque es mínima su presencia, es suficiente para dar tridimensionalidad al espacio, pues crea la tercera coordenada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego está la figura de Gödel cuyo volumen es casi imperceptible. Las manos están agarradas a la silla, no con fuerza, pero tampoco cuelgan relajadamente. Él está sentado muy derecho y parece que su pierna izquierda hace carrizo sobre la derecha. El matemático luce rígido, como a punto de levantarse, como esperando que pase rápidamente el disparo de la cámara. La luz golpea con fuerza sobre el borde que dobla el cuello de su camisa, y más suavemente sobre el lado derecho de su rostro. Su rostro es armonioso y bello. Las gafas son especiales, de marco oscuro y redondas. Está peinado hacia atrás con gomina, pues el pelo no se mueve. La frente es amplia y su cabeza es redondeada y es m{as amplia en la parte superior. Todavía su pelo es oscuro. Con el tiempo la mitad de un lado encaneció, mientras que la mitad del otro lado permaneció oscura. La mandíbula es cuadrada y la barbilla es suave. Los labios, carnosos; las orejas, medianas y redondeadas; la mirada, atenta e inofensiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es una imagen hermosísima por el simbolismo tremendo del tablero borrado y la impenetrabilidad del hombre. Todo está en su cabeza, pero estuvo antes escrito en el tablero. Todo está ahí pero no lo podemos demostrar. Es bella pues uno sabe que ese ser pulcro sentado allí es un genio, un tipo con la razón más afinada para pensar la lógica matemática y la sinrazón para vivir su propia vida. Su muerte ocurrió debido a una desnutrición severa derivada de un trastorno de ansiedad que le impedía ingerir alimentos que no hubieran sido probados previamente por su esposa. Su esposa estuvo hospitalizada, pero se recuperó y lo sobrevivió tres años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Arnold Newman (1918–2006) fue mucho más que un fotógrafo de celebridades, fue un artista genial que transformó el retrato moderno al entender que el espacio que rodea a una persona puede decir tanto sobre ella como sus propias facciones. “No nos interesa simplemente hacer una copia de lo que vemos; nos interesa la interpretación de lo que vemos.&#8221; Dicen de Newman que, a pesar de su fama, siempre fue un profesional humilde y un educador apasionado, que dejó un legado que hoy es pilar fundamental para cualquier estudiante de artes visuales o de fotografía.</p>
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        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128648</guid>
        <pubDate>Sat, 02 May 2026 20:48:48 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El ojo de Arnold Newman sobre Stravinsky y Gödel]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ana Cristina Vélez</media:credit>
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        <item>
        <title>Lágrimas y llanto</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/lagrimas-y-llanto/</link>
        <description><![CDATA[<p>El llanto no es una exclusividad humana. Los animales sociales producen sonidos para comunicar dolor, miedo, angustia y tristeza. Para aquellas especies que no viven en grupos, no tendría sentido llorar, gemir o gritar, pues estas son formas de comunicación; si estos mecanismos existen, es porque hay receptores que reaccionan ante quien emite la señal. [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El llanto no es una exclusividad humana. Los animales sociales producen sonidos para comunicar dolor, miedo, angustia y tristeza. Para aquellas especies que no viven en grupos, no tendría sentido llorar, gemir o gritar, pues estas son formas de comunicación; si estos mecanismos existen, es porque hay receptores que reaccionan ante quien emite la señal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los toros, por ejemplo, no tienen vida social; son solitarios y, por ello, no gritan ni lloran. Al igual que la mayoría de los herbívoros que son presas en la naturaleza, han evolucionado para enmascarar el dolor. Mostrar debilidad ante un depredador sería una sentencia de muerte. Por esta razón han perdurado las corridas (esperemos que no por mucho tiempo): el espectador cree ver una &#8220;danza de muerte&#8221; que califica de elegante, simplemente porque el toro no emite señales de sufrimiento claras para nosotros; de hacerlo, ¡sería grotesco! Si lo que ocurre allí le sucediera a un perro, la gente se sentiría indignada, pues el perro llora, gime y demuestra su dolor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las lágrimas como producto del llanto son escasas en el reino animal; las más comunes son las basales, que limpian y protegen el ojo. No obstante, Charles Darwin, en su libro <em>La expresión de las emociones en el hombre y los animales</em> (1872), señala que los elefantes (<em>Elephas indicus</em>) y ciertas especies de monos —especialmente macacos y capuchinos— también lloran. Para Darwin, el llanto no era un &#8220;don divino&#8221; exclusivo del hombre, sino una respuesta biológica de raíces evolutivas que en nuestra especie se perfeccionó como una señal social compleja.<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a> &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En nuestra cultura, las mujeres lloramos más que los hombres, mucho más, y aunque a ellos se les permite llorar, no está bien visto que lloren en ciertas circunstancias. Está bien que lloren por la muerte de un familiar, o por la derrota de su equipo de futbol, pero no por “que les han estropeado su manto favorito al espolvorearlo con harina.”<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a> También se espera que aguanten mucho dolor físico antes de derramar lágrimas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero esto es muy cultural. Darwin consideraba, acertadamente, que la capacidad biológica de llorar es la misma en todos los seres humanos, pero que la frecuencia y el motivo están moldeados por las convenciones sociales y la educación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estudios recientes reportan que las lágrimas reducen la testosterona en los hombres que las huelen o ven a alguien llorar. Aunque son inodoras, generan este efecto químico, funcionando como un escudo protector ante las respuestas violentas, que son sin duda, más comunes en los machos que en las hembras humanas. En este caso, el llanto busca disuadir al contendor de causar más daño. Pero tiene otras funciones: despierta compasión, pesar, e invita a la ayuda. Para quien llora, es un mecanismo que libera estrés y mitiga la tristeza. Una gran llorada deja al llorón livianito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, no es fácil enfrentarse a las lágrimas ajenas; a veces resulta embarazoso y no siempre sabemos cómo reaccionar. Curiosamente, un estudio reciente concluyó que un pequeño detalle o regalo puede ser más reconfortante que una larga conversación para alguien que se siente triste, preocupado o estresado.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" src="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/8/85/Workshop_of_Dirk_Bouts_-_Mater_Dolorosa_NG_711.jpg/500px-Workshop_of_Dirk_Bouts_-_Mater_Dolorosa_NG_711.jpg" alt="" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Dieric Bouts (Holanda, 1415–1475).</p>



<p class="wp-block-paragraph">En mi experiencia personal, he notado algo sorprendente: son los objetos más pequeños e insulsos los que desencadenan la tristeza y la nostalgia por mi padre. Encontrar su navaja verde o la cajita de pastillas para el mareo, lo traen a la realidad. Veo sus manos fuertes y rápidas, sus brazos largos y poderosos, y oigo su voz que me habla. Tengo que contenerme para no decir en voz alta: ¡papá!</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> Darwin observó personalmente y recopiló informes sobre cómo algunos primates, como el <em>Macacus maurus</em> (ahora Macaco de las Celebes), lloraban de forma visible. Describió cómo sus ojos se llenaban de lágrimas y estas rodaban por sus mejillas cuando estaban frustrados o sentían dolor.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> Dice Darwin en el libro citado que Los salvajes lloran por causas mínimas, y cita el ejemplo que le dio sir J. Lubbock contándole de un jefe de Nueva Zelanda.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127848</guid>
        <pubDate>Sun, 12 Apr 2026 13:01:21 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Lágrimas y llanto]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ana Cristina Vélez</media:credit>
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        <title>Educación artística: el camino hacia una sociedad inclusiva</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/educacion-artistica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Santiago Cruz Sánchez. Jefe de Área departamento de Artes CBJML. Hace un par de años, más exactamente en el 2019, mientras cursaba mi Maestría en Investigación Musical, estaba al mismo tiempo leyendo el libro “¿Por qué fracasan los países?” de Daron Acemoglu y James A. Robinson (2012). Aunque es un libro que no tiene en [&hellip;]</p>
]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Santiago Cruz Sánchez.</strong> <em>Jefe de Área departamento de Artes CBJML.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace un par de años, más exactamente en el 2019, mientras cursaba mi Maestría en Investigación Musical, estaba al mismo tiempo leyendo el libro <strong><em>“¿Por qué fracasan los países?” de Daron Acemoglu y James A. Robinson (2012)</em></strong>. Aunque es un libro que no tiene en lo absoluto nada que ver con educación, o con música y Arte, el impacto que generó este libro en mí fue profundo, no solo por su análisis sobre las causas del éxito o fracaso de las naciones, sino porque, al mismo tiempo que me formaba como investigador, me llevó a cuestionar de manera constante el rol de la educación dentro de la sociedad y, de manera más específica, el lugar que ocupa la educación artística en los procesos de transformación social.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El desarrollo de los países</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La tesis central de <em>Acemoglu y Robinson </em>plantea que las diferencias entre países no radican en factores geográficos o culturales, sino en la manera en que se han configurado sus instituciones políticas y económicas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A través de ejemplos como el de ”<em>Nogales</em>”, una ciudad dividida entre Estados Unidos y México, los autores evidencian cómo dos territorios con características similares pueden ofrecer condiciones de vida radicalmente distintas dependiendo de la solidez y naturaleza de sus instituciones. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Este planteamiento permite comprender que el desarrollo no es una casualidad, sino el resultado de decisiones históricas que han favorecido modelos inclusivos o, por el contrario, estructuras extractivas que perpetúan la desigualdad.</p>



<h2 class="wp-block-heading">En el contexto colombiano</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de América Latina, y particularmente en Colombia, estas reflexiones encuentran un eco evidente. Tal como lo expone mi análisis previo, las decisiones políticas y estructurales han limitado históricamente las oportunidades de desarrollo, afectando ámbitos fundamentales como la educación, la ciencia y la innovación. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, dentro de este panorama surge una reflexión aún más profunda: si las instituciones son determinantes en el desarrollo de las sociedades, ¿qué tipo de formación necesitan los ciudadanos para construir instituciones más justas, inclusivas y equitativas? Es en este punto donde la educación artística y la cultura adquieren un papel fundamental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La educación artística no puede seguir siendo entendida como un componente accesorio dentro del sistema educativo. Por el contrario, constituye un espacio esencial para el desarrollo de capacidades humanas que son indispensables en la construcción de sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A través del arte, los individuos aprenden a pensar de manera crítica, a interpretar su contexto, a cuestionar las realidades establecidas y a proponer nuevas formas de comprender el mundo. Estas habilidades son coherentes con la necesidad de formar ciudadanos capaces de participar activamente en la transformación de sus entornos.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La cultura artística como reconstrucción del tejido social</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Tal como lo evidencia la historia latinoamericana, los procesos de colonización no solo implicaron la explotación de recursos, sino también la fragmentación de identidades culturales y la imposición de estructuras de poder que aún hoy tienen repercusiones. En este sentido, el arte y la cultura se convierten en herramientas de resistencia, memoria y reconstrucción. Permiten a las comunidades recuperar sus narrativas, fortalecer su identidad y generar espacios de encuentro que contrarresten las dinámicas de exclusión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde esta perspectiva, la educación artística se articula directamente con la construcción de instituciones inclusivas, tal como lo plantean Acemoglu y Robinson (2012). Una sociedad que promueve el pensamiento creativo, la sensibilidad social y la capacidad de diálogo está mejor preparada para cuestionar estructuras injustas y proponer alternativas de cambio.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">En otras palabras, el arte no solo forma artistas, sino ciudadanos con la capacidad de imaginar y construir nuevas realidades.</p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading">Espacios de transformación</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Además, en contextos donde la desigualdad y la falta de oportunidades han generado escenarios de violencia o fragmentación social, las prácticas artísticas se consolidan como espacios de <a href="https://blogs.elespectador.com/author/luz-marina-garcia/">transformación</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La música, el teatro, la danza y las artes plásticas y visuales, permiten canalizar emociones, generar sentido de pertenencia y construir comunidad. Estos procesos son fundamentales para reconstruir el tejido social, especialmente en países que, como Colombia, han enfrentado profundas heridas históricas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En consecuencia, pensar en el desarrollo de una nación implica necesariamente replantear el lugar de la <a href="https://josemaxleon.edu.co/bienestar-estudiantil/artes" target="_blank" rel="noreferrer noopener">educación artística</a> dentro de los sistemas educativos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata únicamente de formar en habilidades técnicas, sino de reconocer el arte como un medio para fortalecer la conciencia social, la empatía y el pensamiento crítico. Invertir en educación artística y cultural es, en este sentido, una apuesta por el desarrollo humano y la transformación social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, si bien las decisiones políticas pueden limitar o ampliar las oportunidades de una sociedad, es en la educación donde se siembran las bases para el cambio. La formación de ciudadanos críticos, sensibles y creativos es un paso indispensable para construir instituciones más justas y equitativas. </p>



<div class="wp-block-media-text is-stacked-on-mobile"><figure class="wp-block-media-text__media"><img loading="lazy" decoding="async" width="700" height="470" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg" alt="Rompamos-el-silencio" class="wp-image-118751 size-full" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg 700w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio-300x201.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="wp-block-paragraph">En este camino, la educación artística y la cultura no son elementos secundarios, sino pilares fundamentales para reconstruir una sociedad que, a pesar de sus dificultades históricas, aún tiene la posibilidad de reinventarse desde el conocimiento, la creatividad y la participación colectiva.</p>
</div></div>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Bibliografía</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Asemoglu &amp; Robinson (2012), ¿Por qué fracasan los países? – Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza. Bogotá, Editorial Planeta Colombiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Rompamos el silencio</author>
                    <category>Educación</category>
                    <category>Rompamos el Silencio: un llamado desde las aulas contra el bullying</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127357</guid>
        <pubDate>Tue, 24 Mar 2026 16:22:39 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Educación artística: el camino hacia una sociedad inclusiva]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Rompamos el silencio</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La sinceridad en el arte</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/la-sinceridad-en-el-arte/</link>
        <description><![CDATA[<p>“Todos los seres humanos sienten las mismas emociones; pero pocos saben exactamente lo que sienten, o pueden adivinar los sentimientos de los demás. La percepción psicológica es una facultad especial, como la facultad de comprender las matemáticas o la música. Y de los pocos que poseen esa facultad, sólo dos o tres de cada cien [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">“Todos los seres humanos sienten las mismas emociones; pero pocos saben exactamente lo que sienten, o pueden adivinar los sentimientos de los demás. La percepción psicológica es una facultad especial, como la facultad de comprender las matemáticas o la música. Y de los pocos que poseen esa facultad, sólo dos o tres de cada cien nacen con el talento de expresar sus conocimientos en forma artística.”<a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa reflexión sobre la inteligencia emocional y el arte pertenece al escritor británico W. Somerset Maugham, en su novela &#8220;Pasteles y cerveza&#8221; (<em>Cakes and Ale</em>), publicada originalmente en 1930. En este pasaje, el autor medita sobre la brecha que existe entre sentir una emoción y tener la capacidad técnica o artística para comunicarla de manera efectiva. Ser sincero se convierte en tener la capacidad sicológica tanto para leer las emociones como para reproducirlas o ser capaz de generarlas en otros a través del arte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay allí algo de verdad. En la literatura —sea en la poesía, el drama, el ensayo o la novela—, al leer o ver la obra, cada individuo tiene la sensación de que lo leído es convincente o es falso. Cuando los libros nos parecen buenos es, en parte, porque nos sumergimos tanto en esa ficción que experimentamos la sensación de que lo que les ocurre a los protagonistas nos está pasando a nosotros; por eso lloramos y reímos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero las obras que llamamos &#8220;obras de arte&#8221; no tienen que ser ni sinceras ni falsas. Ni en la literatura, el cine, la pintura, la danza o la música tiene sentido decir que un producto de estos es verdadero o falso, sincero o mentiroso. La idea misma carece de sentido: el arte es, muchas veces, producto de un artificio o de una fórmula que no es obvia ni fácil de copiar, y que ejerce un efecto emocional en el receptor (recordemos que un objeto empieza a ser arte cuando supera a los otros objetos de su misma categoría). Cuando nos convence nos sentimos encantados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando la fórmula, el truco o el artificio son visibles, sentimos desagrado. Incluso del <em>kitsch</em> se dice que es aquello que en un primer momento nos seduce, pero que nos defrauda cuando lo analizamos bien. Las pinturas de Alma Tadema<a href="#_ftn2" id="_ftnref2">[2]</a> describen escenas del mundo antiguo, muy bellas, con mujeres divinas y espacios perfectos luminosos y exquisitos. Uno se encanta con ellas; sin embargo, son consideradas <em>kitsch</em> por muchos. Se les critica que sus escenas del mundo antiguo (Roma, Grecia, Egipto) carecen de verdadera tragedia o peso histórico. En lugar de capturar la esencia de la antigüedad, son en realidad escenas domésticas victorianas disfrazadas. Muchos dicen que sus cuadros parecen &#8220;fotografías de estudio&#8221; de modelos ingleses de clase alta tomando el té, solo que con túnicas. Es un pasado higienizado, dulce y sin conflictos, las cuales son características que se le atribuyen al <em>kitsch</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También reconocemos en las obras esos aspectos que están deliberadamente pensados para impresionarnos de una manera que llamamos “barata” (aunque muchas veces sean, precisamente, objetos caros). Una forma “barata” de darle valor a un objeto es adicionarle piezas costosas (como es frecuente en relojes y carteras). En el arte un buen ejemplo es la calavera de Damian Hirst llamada &#8220;For the Love of God&#8221; (<em>Por el amor de Dios</em>). Es una calavera como cualquier otra, pero Hirst, para convertirla en “arte”, le incrustó 8,601 diamantes. La estructura es un molde de platino, los dientes son reales y su fabricación costó unos 14 millones de libras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra forma “barata” es hacer la obra inmensa. Los cuadros grandes de un mismo artista valen más que los cuadros pequeños, independientemente de su calidad. Las obras famosísimas de Christo y su mujer Jean Claude se derivan de una sola fórmula: empaquetar. Empacar un regalo es un asunto sencillo, pero no lo es empacar un edificio, como lo hicieron inicialmente con la Kunsthalle en Berna (Suiza, 1968). Allí emplearon 2,430 metros cuadrados de polietileno reforzado y 3 kilómetros de cuerda de nailon. ¿No es esto producir demasiada basura en un mundo ya contaminado por los plásticos? Ante la obra de este matrimonio siempre me he preguntado por sus repercusiones éticas, ya que todas sus intervenciones contaminan el planeta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la literatura hay muchos escritores cuya obra no es novedosa, profunda ni interesante, pero sí efectista. Son obras que buscan hacernos llorar o que nos atrapan mediante una trama construida al estilo de una telenovela, donde cada capítulo deja un asunto sin resolver para obligarnos a seguir leyendo. Cuando uno termina, siente el desagrado de haber sido un tonto que se prestó para perder el tiempo miserablemente. Es muy fácil impresionar con escenas de sexo explícito o violencia (sexo, drogas y rock and roll); estas son maneras fáciles de producir emociones y curiosidad. El buen espectador no cae en las trampas; su actitud es crítica y mantiene siempre una distancia para juzgar hasta qué punto el contenido es un asunto manido o meramente efectista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Volvamos a la idea de ser sinceros o falsos en el arte. Aunque sea verdad que a veces nos parece que el escritor y el pintor han sido honestos en el uso de sus estrategias, es precisamente en esa contención equilibrada donde separamos al artista genial del mero escritor de <em>best Sellers </em>o del mero pintor que hace cuadros para decorar espacios. Es en la escritura sin efectismos donde sentimos que el autor ha sido honesto. En la obra de arte hecha con gran esfuerzo y maestría, sin trucos ni trampas, percibimos la sinceridad por parte del artista, aunque no de la obra en sí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ernst Gombrich, en su libro <em>Arte e ilusión</em>, explicó que no tiene sentido clasificar las obras como &#8220;verdaderas&#8221; o &#8220;falsas&#8221; en un sentido moral o científico, sino entenderlas como soluciones a problemas específicos. Las artes, dijo, dependen de convenciones culturales y de códigos compartidos donde la categoría de &#8220;verdad&#8221; es irrelevante. Lo que importa es si la obra “funciona” dentro de su propio contexto histórico, si convence y si puede ser correctamente interpretada por los espectadores; si la información que transmite se integra de forma importante en nuestra experiencia o si, por el contrario, se queda corta y resulta ser una experiencia irrelevante y superflua.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" src="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/9/91/Favourite_Poet.jpg/960px-Favourite_Poet.jpg" alt="" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El poema favorito</em>, de Alma Tadema</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> &#8220;All human beings feel the same emotions; but few know exactly what they feel or can guess the feelings of others. Psychological insight is a special faculty, like a faculty for mathematics or music. And of the few who possess it, only two or three in a hundred are born with the talent to express their knowledge in artistic form.&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Capítulo 1 de la novela &#8220;Cakes and Ale&#8221; (1930) de W. Somerset Maugham.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a> Sir Lawrence Alma-Tadema fue, en su momento, uno de los pintores más exitosos y ricos de la era victoriana. Sin embargo, tras su muerte, su reputación cayó en picado, y gran parte de la crítica moderna utiliza el término kitsch para describir su obra. El argumento no es que fuera un &#8220;mal pintor&#8221; (técnicamente era un virtuoso), sino que su arte priorizaba el sentimentalismo y la decoración sobre la profundidad intelectual.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127269</guid>
        <pubDate>Sun, 22 Mar 2026 13:18:22 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La sinceridad en el arte]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ana Cristina Vélez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Sabía Norha Puyana todo sobre la amistad de su esposo Andrés Pastrana con Epstein y su novia?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/sabia-norha-puyana-todo-sobre-la-amistad-de-su-esposo-andres-pastrana-con-epstein-y-su-novia/</link>
        <description><![CDATA[<p>El expresidente Andrés Pastrana —nuestro “príncipe” Andrés, quien se ha creído de sangre azul y guardián de la moral pública— es mencionado 57 veces en los archivos que desclasificó la justicia gringa. El nombre de su esposa, la ex primera dama,  salió a relucir en una de las conversaciones. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Esta fotografía del expresidente Andrés Pastrana y Ghislaine&nbsp;Maxwell corresponde a los archivos desclasificados dentro del caso Jeffrey Epstein.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6530a5a43f1878f92d1f2370ee0e7051 wp-block-paragraph"><strong><em>&#8220;Es indudable que hubo individuos de la hiperélite -Epstein y Maxwell-&nbsp;que orquestaron la trata y el abuso sexual de mujeres y niños a una escala que supera las exigencias plausibles de un solo hombre. Sus esfuerzos requirieron la ayuda de muchas personas en muchos países, casi ninguna de las cuales ha sido acusada de ningún delito&#8221;:</em> </strong>Joshua Rothman <a href="https://www.newyorker.com/culture/open-questions/are-we-living-in-the-age-of-epstein">en este artículo</a> de la revista The New Yorker.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿En manos de quién está el mundo hoy? </p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue Gabriel García Márquez quien dijo: <em>“Todos tenemos tres vidas: pública, privada y secreta”. </em>Tuvo razón y la sigue teniendo, porque hoy, el mundo consternado, está conociendo con horror la vida secreta ya no tan secreta de Jeffrey Epstein, el pederasta que se codeó con la crema y la nata de la sociedad global.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí, entre el lodo del escándalo del siglo, aparece el nombre de un expresidente colombiano: Andrés Pastrana, y fotos que probarían nada más que su amistad con el abusador sexual y su novia, Ghislaine&nbsp;Maxwell.&nbsp;Pero las cosas empiezan a complicarse por cuenta de un viaje que la señora Maxwell hizo a Colombia. ¿Uno o más de uno? &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un grupo de mujeres firmaron una carta para exigir respuestas por parte del político conservador y derribar lo que han denominado “Pacto del silencio”. <a href="https://www.elespectador.com/genero-y-diversidad/las-igualadas/andres-pastrana-aparece-57-veces-en-los-archivos-de-epstein-y-periodistas-exigen-respuestas-del-estado">Recoge El Espectador:</a> <em>“67 periodistas y académicas exigieron investigaciones sobre las menciones de Andrés Pastrana en el caso Jeffrey Epstein, luego de que los archivos del Departamento de Justicia de Estados Unidos revelaran que el nombre del expresidente colombiano aparece en al menos 57 registros”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">No está claro si todas las menciones a Pastrana corresponden a su época como presidente o expresidente de la República. En cualquier caso, la cosa es grave por la investidura del cargo. Desde esa óptica, resulta lógico y lícito preguntar si su esposa, doña Norha Puyana de Pastrana, en su condición de Primera Dama de la Nación entonces o ex primera dama de la Nación luego, conoció la agenda de su marido en relación con su amistad tanto con Jeffrey Epstein como con la novia de este, Ghislaine&nbsp;Maxwell.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una de las fotos más polémicas, aparecen Maxwell y Pastrana en una base aérea colombiana, ambos vistiendo uniforme oficial de la Fuerza Aérea Colombiana, lo que sugiere que dicha visita ocurrió siendo él el presidente de los colombianos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En su cuenta de X, Andrés Pastrana responde: <strong>“La vuelta en helicóptero por unos siete minutos en Tolemaida no es secreto de estado”.</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="570" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA-570x1024.jpg" alt="" class="wp-image-126268" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA-570x1024.jpg 570w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA-167x300.jpg 167w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA-768x1379.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA-856x1536.jpg 856w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 570px) 100vw, 570px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Lo <a href="https://caracol.com.co/2026/02/26/correo-de-ghislaine-maxwell-socia-de-epstein-detalla-invitacion-del-presidente-pastrana-a-colombia">revelado por Caracol Radio </a>desmiente en principio esa versión de los siete minutos y demostraría que Pastrana&nbsp;no está siendo todo lo transparente que se le pide ser.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6356662d83baf6241e0224aaab34f180 wp-block-paragraph">Dice Caracol Radio: <em>“La socia de Epstein respondió con un largo párrafo en el que cuenta que tiene muchas más fotos del día en que piloteó el Black Hawk colombiano y confirmó lo que Andrew Lownie afirma en su libro sobre la relación de Jeffrey Epstein y la caída en desgracia del príncipe Andrés de Inglaterra: que&nbsp;<strong>Maxwell hablaba de haber disparado contra terroristas desde el helicóptero”.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y enseguida, el sitio web de la emisora, transcribe el texto en el que Maxwell detalla la invitación que le hizo el presidente Pastrana a Colombia.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-39c74e918f136fb01abe5094f14d1d54 wp-block-paragraph"><em>“Tengo otras fotos: recibiendo la información previa al vuelo; besando a mi copiloto al volver a tocar tierra;&nbsp;<a href="https://caracol.com.co/2025/12/20/caso-epstein-revelan-imagen-de-andres-pastrana-junto-a-ghislaine-maxwel-mano-derecha-de-epstein/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>yo con el presidente de Colombia, quien me invitó y organizó todo el jaleo&nbsp;</strong></a><strong>—incluyendo a los terroristas que corrían para que les disparara—;</strong> yo haciendo una voltereta hacia atrás en el helicóptero; yo sobrevolando la Amazonia a 3 pies de altura sobre la copa de los árboles a 200 millas por hora. ¿Entiendes lo que te digo? Además, tengo el casco especial (que usé en el helicóptero) y dos balas reales de 7 pulgadas que me regalaron como recuerdo. Los tengo en mi oficina listas para mostrártelos y contarte todo cuando vengas a verme”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Acaso estamos hablando aquí de lo que podría ser una cacería humana recreativa, como las que describe <a href="https://www.casadellibro.com.co/ebook-la-caceria-ebook/9788728588079/15807124#dispositivos">Steffen Jacobsen </a>en una de sus novelas? Es decir, ¿la señora pudo haber matado gente por diversión? ¿Eso pasó? </p>



<p class="wp-block-paragraph">Es imposible que en apenas siete minutos Maxwell haya hecho un sobrevuelo por la selva colombiana. ¿Está diciendo el expresidente toda la verdad o va a esperar a que los archivos desclasificados sigan hablando por él?&nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-be96d5537b1827e8beb7a2c379f75947"><strong>Al caso Pastrana-Epstein, le ha salido otra pata tan grave como la inicial: el caso Pastrana-Maxwell.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que las nuevas revelaciones indican es que al caso Pastrana-Epstein, le ha salido otra pata tan grave como la inicial: el caso Pastrana-Maxwell. Se necesitan explicaciones más detalladas, y menos a la ligera que las ofrecidas por él en X, para no mancillar el honor militar por la gravedad de las afirmaciones de Maxwell y las acusaciones previas que pesan sobre ella ¿Existe la bitácora que explique al detalle cuál fue el objetivo del vuelo en&nbsp; helicóptero y qué más pasó mientras la mujer permaneció en Colombia?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dentro de los archivos desclasificados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, el nombre de doña Norha Puyana aparece mencionado una vez en uno de los correos de Maxwell con otra persona, <a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/nuevo-documento-vincula-al-expresidente-pastrana-en-los-archivos-epstein">como lo reseñó el portal La Silla Vacía</a>:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bddd3562c424aa436df90915e759d0e3 wp-block-paragraph">Recoge La Silla Vacía: <em>“En el correo la mujer de apellido Larsen le pregunta a Maxwell sobre su viaje a Colombia y su encuentro con Pastrana. <strong>Maxwell es expareja de Epstein y fue su socia, condenada a 20 años de cárcel por reclutar a cientos de niñas víctimas”</strong>.&nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-left has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-e8e2f8097bddd7fbba4a2a15243d3115 wp-block-paragraph">Y a renglón seguido, el portal colombiano añade el texto de la conversación:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b14cb9525fb935bc144e1324b4f06983 wp-block-paragraph"><em>“Sería estupendo volver a verte y me encantaría intercambiar historias sobre Colombia contigo. Me intriga saber si habrás coincidido con las personas que me introdujeron en Colombia. Comencé mis aventuras allí con Helena de Yugoslavia y Thierry Gaubert, amigos de París. Son muy amigos de Pastrana —</em><strong>creo que su esposa, Nora, es francesa, ¿verdad?</strong><em>—. De todos modos, volveré allí para quedarme con ellos de nuevo en Semana Santa”.</em>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego aparece una segunda mención a la ex primera dama colombiana dentro de la investigación periodística de un medio francés, con una foto que la respalda.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6c2c851bae9e46dc241db1a5508efabd wp-block-paragraph">Recoge La Silla Vacía: <em>“Larsen le dice a Maxwell que visitó Colombia junto a Thierry Gaubert y su entonces esposa, la princesa Helena de Yugoslavia.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fa649b91bd832618a4756a355ac35cf9 wp-block-paragraph"><em>Thierry Gaubert fue amigo y exconsejero del presidente francés Nicolás Sarkozy. Su carrera política quedó sepultada por la corrupción: estuvo involucrado en el ‘Caso Karachi’ y el ‘Caso Takieddine’. Por los primeros hechos, la justicia francesa lo&nbsp;<a href="https://www.bbc.com/news/world-europe-53054474" target="_blank" rel="noreferrer noopener">condenó</a>&nbsp;finalmente en 2020 a dos años de prisión.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-ae5904c6917a96383ffd30571843717f wp-block-paragraph"><em>En 2011,&nbsp;<a href="https://www.mediapart.fr/es/journal/france/121211/en-colombia-el-palacio-escondido-de-un-hombre-del-presidente-frances" target="_blank" rel="noreferrer noopener">como contó el medio francés Mediapart</a>, se conoció que la policía francesa encontró que&nbsp;Gaubert tenía una mansión en Colombia llamada Cactus en el municipio de Nilo, a tres horas de Bogotá.&nbsp;</em>&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-cc91f92eba6a3a8101368a01495a1d43 wp-block-paragraph"><em>Mediapart, en su momento, conversó con la primera ama de llaves de <strong>Gaubert quien contó que la propiedad era visitada por Pastrana y su esposa, Nohra Puyana</strong>. “En una ocasión, de hecho, los Gaubert habían podido llegar a Nilo gracias al helicóptero de Pastrana”, relata la investigación”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Dice La Sila Vacía que la empleada le proporcionó a Mediapart esta fotografía con el expresidente.&nbsp;</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="907" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072012/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-MEDIAPART-907x1024.jpg" alt="" class="wp-image-126378" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072012/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-MEDIAPART-907x1024.jpg 907w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072012/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-MEDIAPART-266x300.jpg 266w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072012/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-MEDIAPART-768x867.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072012/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-MEDIAPART.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 907px) 100vw, 907px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph">¿<strong>Amistades peligrosas? </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si Ghislaine&nbsp;Maxwell&nbsp;vino a Colombia invitada por Andrés Pastrana, ¿Cuántas veces vino y a qué vino? ¿Se hicieron otros viajes mientras él ejercía como presidente de la República? ¿Fue un viaje de placer como decimos? Si fue así: ¿Quién cubrió los gastos de venida, estadía y regreso?&nbsp;¿Si fueron unas vacaciones, cuál fue la razón para que una civil, y extranjera para más señas, vistiera prendas de uso exclusivo de la Fuerza Aérea Colombiana? ¿Fue la señora Maxwell tan amiga de Norha Puyana, como al parecer lo fue de su esposo Andrés?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y la pregunta que nadie se ha hecho y que parecería obvia en el contexto que nos ocupa: ¿Acaso vino la señora Maxwell, sin que nadie lo supiera, con la intención de reclutar mujeres también en Colombia?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Unas fotografías no pueden incriminar a nadie, ni asociarle con posibles crímenes sexuales, a menos que las imágenes por sí mismas sean evidencia de la comisión de un delito. Lo que quiero decir es que se necesitaría ser muy estúpido para dejarse tomar fotografías con un criminal sabiendo que lo es. Ese no es el punto aquí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otorgándole el beneficio la duda al expresidente Pastrana, cabría pensar que Jeffrey Epstein planeó de manera hábil ampliar su círculo social para demostrar su poder de influencia, usando para ello a todo tipo de personajes influyentes. &nbsp;Lo que nadie ha logrado establecer es si todas las personas mencionadas en los archivos, uno: sabían de las andanzas no santas del señor Epstein y dos, si fueron atraídas a hacia su red criminal (hacia su secreta vida perversa) con fines criminales. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los casos, por ejemplo, del intelectual Noam Chomsky o del científico Stephen Hawking –con Esclerosis Lateral Amiotrófica, ELA, una enfermedad que lo mantuvo paralizado desde los 21 años-, uno creería que no, que esas personas no se prestarían para algo sucio y ruin. Que muchas personalidades, quizás sin saberlo, contribuyen a forjar la fama de Epstein como hombre importante, porque él así lo planeó y los usó con ese propósito. Con Esptein muerto, la única que sabe la verdad es la señora Maxwell.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0596a11cf405b79e967f597eb38d252c"><strong>El deber superior de la prensa es derribar cualquier silencio que cubra de impunidad al poder y a los poderosos.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los ciudadanos tenemos derecho a conocer la verdad, pase lo que pase. Recordemos que Andrés Pastrana fue periodista antes que político (su familia fue dueña del noticiero Tv Hoy y del periódico La Prensa), así que conoce de sobra el legítimo derecho la sociedad a que se conozca la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad sobre su relación con este escándalo. Mientras escribo esto, <a href="https://www.elespectador.com/mundo/america/justicia-de-ee-uu-borro-archivos-de-epstein-y-trump-segun-investigacion-de-la-npr"><strong>El Espectador</strong> trae el siguiente titular<em>: </em></a><em>“Escándalo del nivel del Watergate: Justicia de EE.UU. borró archivos de Epstein y Trump”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Al señor Pastrana no se le está acusando de nada, porque no hay hasta ahora pruebas que lo inculpen directamente de ningún hecho atroz, pero en su condición de expresidente de la República está obligado, por el buen nombre suyo, el de su familia y, sobre todo, el del país, no solo a dar explicaciones —que las empezó a dar acorralado por las presiones—, sino a demostrar que no mantuvo vínculo alguno con la red criminal que orquestaron Epstein y su novia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ser amigo de un asesino, no lo hace a uno asesino, del mismo modo que ser amigo de un pedófilo no lo convierte en uno. Pero en ambos casos, todas las suspicacias que hoy recaen sobre Andrés Pastrana tienen su origen en dos dichos propios de nuestra sabiduría popular: <em>“El que anda entra la miel, algo se le pega” y “Dime con quién andas y te diré quién eres”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que el país necesita saber es cómo comenzó y hasta dónde llegó esa amistad con el tristemente célebre Jeffrey Epstein y su novia. Los medios&nbsp;colombianos nos siguen debiendo la gran entrevista con Andrés Pastrana, donde no quede pregunta sin hacerse. El deber superior de la prensa es derribar cualquier silencio que cubra de impunidad al poder y a los poderosos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De las 20 preguntas que hacen los periodistas en el documento <em>“No al Pacto de Silencio”,</em> la más importante es la última: <strong>¿Estaría dispuesto a tener una conversación pública para contestar estas preguntas?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Resulta poco elegante y al menos descortés de su parte, <a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/gabinete-de-pastrana-lo-defiende-ante-exigencia-de-que-hable-de-epstein/">dejar que otros hablen por usted</a>, señor expresidente, que es el principal aludido en este asunto. No se defiende la honra compartiendo la misma cobija. </p>



<p class="wp-block-paragraph">No basta con que diga que <em>“nunca viajé en el infame avión ni visité la infame isla”.</em> Del expresidente Andrés Pastrana seguimos esperando un Sí o un No a esa pregunta final.&nbsp;Si el silencio permanece, se entenderá, como dice la sabiduría popular, que <em>el que calla, otorga</em>.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126389</guid>
        <pubDate>Sat, 28 Feb 2026 15:22:32 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Sabía Norha Puyana todo sobre la amistad de su esposo Andrés Pastrana con Epstein y su novia?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Sabía Norha Puyana todo sobre la amistad de su esposo Andrés con Epstein y su novia?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/sabia-norha-puyana-todo-sobre-la-amistad-de-su-esposo-andres-con-epstein-y-su-novia/</link>
        <description><![CDATA[<p>El expresidente Andrés Pastrana —nuestro “príncipe” Andrés, quien se ha creído de sangre azul y guardián de la moral pública— es mencionado 57 veces en los archivos que desclasificó la justicia gringa. El nombre de su esposa, la ex primera dama,  salió a relucir en una de las conversaciones. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Esta fotografía del expresidente Andrés Pastrana y Ghislaine&nbsp;Maxwell corresponde a los archivos desclasificados dentro del caso Jeffrey Epstein.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6530a5a43f1878f92d1f2370ee0e7051 wp-block-paragraph"><strong><em>&#8220;Es indudable que hubo individuos de la hiperélite -Epstein y Maxwell-&nbsp;que orquestaron la trata y el abuso sexual de mujeres y niños a una escala que supera las exigencias plausibles de un solo hombre. Sus esfuerzos requirieron la ayuda de muchas personas en muchos países, casi ninguna de las cuales ha sido acusada de ningún delito&#8221;:</em> </strong>Joshua Rothman <a href="https://www.newyorker.com/culture/open-questions/are-we-living-in-the-age-of-epstein">en este artículo</a> de la revista The New Yorker.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿En manos de quién está el mundo hoy? </p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue Gabriel García Márquez quien dijo: <em>“Todos tenemos tres vidas: pública, privada y secreta”. </em>Tuvo razón y la sigue teniendo, porque hoy, el mundo consternado, está conociendo con horror la vida secreta ya no tan secreta de Jeffrey Epstein, el pederasta que se codeó con la crema y la nata de la sociedad global.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí, entre el lodo del escándalo del siglo, aparece el nombre de un expresidente colombiano: Andrés Pastrana, y fotos que probarían nada más que su amistad con el abusador sexual y su novia, Ghislaine&nbsp;Maxwell.&nbsp;Pero las cosas empiezan a complicarse por cuenta de un viaje que la señora Maxwell hizo a Colombia. ¿Uno o más de uno? &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un grupo de mujeres firmaron una carta para exigir respuestas por parte del político conservador y derribar lo que han denominado “Pacto del silencio”. <a href="https://www.elespectador.com/genero-y-diversidad/las-igualadas/andres-pastrana-aparece-57-veces-en-los-archivos-de-epstein-y-periodistas-exigen-respuestas-del-estado">Recoge El Espectador:</a> <em>“67 periodistas y académicas exigieron investigaciones sobre las menciones de Andrés Pastrana en el caso Jeffrey Epstein, luego de que los archivos del Departamento de Justicia de Estados Unidos revelaran que el nombre del expresidente colombiano aparece en al menos 57 registros”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">No está claro si todas las menciones a Pastrana corresponden a su época como presidente o expresidente de la República. En cualquier caso, la cosa es grave por la investidura del cargo. Desde esa óptica, resulta lógico y lícito preguntar si su esposa, doña Norha Puyana de Pastrana, en su condición de Primera Dama de la Nación entonces o ex primera dama de la Nación luego, conoció la agenda de su marido en relación con su amistad tanto con Jeffrey Epstein como con la novia de este, Ghislaine&nbsp;Maxwell.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una de las fotos más polémicas, aparecen Maxwell y Pastrana en una base aérea colombiana, ambos vistiendo uniforme oficial de la Fuerza Aérea Colombiana, lo que sugiere que dicha visita ocurrió siendo él el presidente de los colombianos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En su cuenta de X, Andrés Pastrana responde: <strong>“La vuelta en helicóptero por unos siete minutos en Tolemaida no es secreto de estado”.</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="570" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA-570x1024.jpg" alt="" class="wp-image-126268" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA-570x1024.jpg 570w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA-167x300.jpg 167w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA-768x1379.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA-856x1536.jpg 856w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26171551/ZETA-ZETA-PASTRANA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 570px) 100vw, 570px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Lo <a href="https://caracol.com.co/2026/02/26/correo-de-ghislaine-maxwell-socia-de-epstein-detalla-invitacion-del-presidente-pastrana-a-colombia">revelado por Caracol Radio </a>desmiente en principio esa versión de los siete minutos y demostraría que Pastrana&nbsp;no está siendo todo lo transparente que se le pide ser.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6356662d83baf6241e0224aaab34f180 wp-block-paragraph">Dice Caracol Radio: <em>“La socia de Epstein respondió con un largo párrafo en el que cuenta que tiene muchas más fotos del día en que piloteó el Black Hawk colombiano y confirmó lo que Andrew Lownie afirma en su libro sobre la relación de Jeffrey Epstein y la caída en desgracia del príncipe Andrés de Inglaterra: que&nbsp;<strong>Maxwell hablaba de haber disparado contra terroristas desde el helicóptero”.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y enseguida, el sitio web de la emisora, transcribe el texto en el que Maxwell detalla la invitación que le hizo el presidente Pastrana a Colombia.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-39c74e918f136fb01abe5094f14d1d54 wp-block-paragraph"><em>“Tengo otras fotos: recibiendo la información previa al vuelo; besando a mi copiloto al volver a tocar tierra;&nbsp;<a href="https://caracol.com.co/2025/12/20/caso-epstein-revelan-imagen-de-andres-pastrana-junto-a-ghislaine-maxwel-mano-derecha-de-epstein/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>yo con el presidente de Colombia, quien me invitó y organizó todo el jaleo&nbsp;</strong></a><strong>—incluyendo a los terroristas que corrían para que les disparara—;</strong> yo haciendo una voltereta hacia atrás en el helicóptero; yo sobrevolando la Amazonia a 3 pies de altura sobre la copa de los árboles a 200 millas por hora. ¿Entiendes lo que te digo? Además, tengo el casco especial (que usé en el helicóptero) y dos balas reales de 7 pulgadas que me regalaron como recuerdo. Los tengo en mi oficina listas para mostrártelos y contarte todo cuando vengas a verme”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Acaso estamos hablando aquí de lo que podría ser una cacería humana recreativa, como las que describe <a href="https://www.casadellibro.com.co/ebook-la-caceria-ebook/9788728588079/15807124#dispositivos">Steffen Jacobsen </a>en una de sus novelas? Es decir, ¿la señora pudo haber matado gente por diversión? ¿Eso pasó? </p>



<p class="wp-block-paragraph">Es imposible que en apenas siete minutos Maxwell haya hecho un sobrevuelo por la selva colombiana. ¿Está diciendo el expresidente toda la verdad o va a esperar a que los archivos desclasificados sigan hablando por él? </p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-be96d5537b1827e8beb7a2c379f75947"><strong>Al caso Pastrana-Epstein, le ha salido otra pata tan grave como la inicial: el caso Pastrana-Maxwell.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que las nuevas revelaciones indican es que al caso Pastrana-Epstein, le ha salido otra pata tan grave como la inicial: el caso Pastrana-Maxwell. Se necesitan explicaciones más detalladas, y menos a la ligera que las ofrecidas por él en X, para no mancillar el honor militar por la gravedad de las afirmaciones de Maxwell y las acusaciones previas que pesan sobre ella ¿Existe la bitácora que explique al detalle cuál fue el objetivo del vuelo en&nbsp; helicóptero y qué más pasó mientras la mujer permaneció en Colombia?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dentro de los archivos desclasificados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, el nombre de doña Norha Puyana aparece mencionado una vez en uno de los correos de Maxwell con otra persona, <a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/nuevo-documento-vincula-al-expresidente-pastrana-en-los-archivos-epstein">como lo reseñó el portal La Silla Vacía</a>:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bddd3562c424aa436df90915e759d0e3 wp-block-paragraph">Recoge La Silla Vacía: <em>“En el correo la mujer de apellido Larsen le pregunta a Maxwell sobre su viaje a Colombia y su encuentro con Pastrana. <strong>Maxwell es expareja de Epstein y fue su socia, condenada a 20 años de cárcel por reclutar a cientos de niñas víctimas”</strong>.&nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-left has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-e8e2f8097bddd7fbba4a2a15243d3115 wp-block-paragraph">Y a renglón seguido, el portal colombiano añade el texto de la conversación:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b14cb9525fb935bc144e1324b4f06983 wp-block-paragraph"><em>“Sería estupendo volver a verte y me encantaría intercambiar historias sobre Colombia contigo. Me intriga saber si habrás coincidido con las personas que me introdujeron en Colombia. Comencé mis aventuras allí con Helena de Yugoslavia y Thierry Gaubert, amigos de París. Son muy amigos de Pastrana —</em><strong>creo que su esposa, Nora, es francesa, ¿verdad?</strong><em>—. De todos modos, volveré allí para quedarme con ellos de nuevo en Semana Santa”.</em>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego aparece una segunda mención a la ex primera dama colombiana dentro de la investigación periodística de un medio francés, con una foto que la respalda.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6c2c851bae9e46dc241db1a5508efabd wp-block-paragraph">Recoge La Silla Vacía: <em>“Larsen le dice a Maxwell que visitó Colombia junto a Thierry Gaubert y su entonces esposa, la princesa Helena de Yugoslavia.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fa649b91bd832618a4756a355ac35cf9 wp-block-paragraph"><em>Thierry Gaubert fue amigo y exconsejero del presidente francés Nicolás Sarkozy. Su carrera política quedó sepultada por la corrupción: estuvo involucrado en el ‘Caso Karachi’ y el ‘Caso Takieddine’. Por los primeros hechos, la justicia francesa lo&nbsp;<a href="https://www.bbc.com/news/world-europe-53054474" target="_blank" rel="noreferrer noopener">condenó</a>&nbsp;finalmente en 2020 a dos años de prisión.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-ae5904c6917a96383ffd30571843717f wp-block-paragraph"><em>En 2011,&nbsp;<a href="https://www.mediapart.fr/es/journal/france/121211/en-colombia-el-palacio-escondido-de-un-hombre-del-presidente-frances" target="_blank" rel="noreferrer noopener">como contó el medio francés Mediapart</a>, se conoció que la policía francesa encontró que&nbsp;Gaubert tenía una mansión en Colombia llamada Cactus en el municipio de Nilo, a tres horas de Bogotá.&nbsp;</em>&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-cc91f92eba6a3a8101368a01495a1d43 wp-block-paragraph"><em>Mediapart, en su momento, conversó con la primera ama de llaves de <strong>Gaubert quien contó que la propiedad era visitada por Pastrana y su esposa, Nohra Puyana</strong>. “En una ocasión, de hecho, los Gaubert habían podido llegar a Nilo gracias al helicóptero de Pastrana”, relata la investigación”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Dice La Sila Vacía que la empleada le proporcionó a Mediapart esta fotografía con el expresidente.&nbsp;</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="907" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072012/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-MEDIAPART-907x1024.jpg" alt="" class="wp-image-126378" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072012/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-MEDIAPART-907x1024.jpg 907w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072012/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-MEDIAPART-266x300.jpg 266w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072012/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-MEDIAPART-768x867.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072012/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-MEDIAPART.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 907px) 100vw, 907px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph">¿<strong>Amistades peligrosas? </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si Ghislaine&nbsp;Maxwell&nbsp;vino a Colombia invitada por Andrés Pastrana, ¿Cuántas veces vino y a qué vino? ¿Se hicieron otros viajes mientras él ejercía como presidente de la República? ¿Fue un viaje de placer como decimos? Si fue así: ¿Quién cubrió los gastos de venida, estadía y regreso?&nbsp;¿Si fueron unas vacaciones, cuál fue la razón para que una civil, y extranjera para más señas, vistiera prendas de uso exclusivo de la Fuerza Aérea Colombiana? ¿Fue la señora Maxwell tan amiga de Norha Puyana, como al parecer lo fue de su esposo Andrés?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y la pregunta que nadie se ha hecho y que parecería obvia en el contexto que nos ocupa: ¿Acaso vino la señora Maxwell, sin que nadie lo supiera, con la intención de reclutar mujeres también en Colombia?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Unas fotografías no pueden incriminar a nadie, ni asociarle con posibles crímenes sexuales, a menos que las imágenes por sí mismas sean evidencia de la comisión de un delito. Lo que quiero decir es que se necesitaría ser muy estúpido para dejarse tomar fotografías con un criminal sabiendo que lo es. Ese no es el punto aquí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otorgándole el beneficio la duda al expresidente Pastrana, cabría pensar que Jeffrey Epstein planeó de manera hábil ampliar su círculo social para demostrar su poder de influencia, usando para ello a todo tipo de personajes influyentes. &nbsp;Lo que nadie ha logrado establecer es si todas las personas mencionadas en los archivos, uno: sabían de las andanzas no santas del señor Epstein y dos, si fueron atraídas a hacia su red criminal (hacia su secreta vida perversa) con fines criminales. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los casos, por ejemplo, del intelectual Noam Chomsky o del científico Stephen Hawking –con Esclerosis Lateral Amiotrófica, ELA, una enfermedad que lo mantuvo paralizado desde los 21 años-, uno creería que no, que esas personas no se prestarían para algo sucio y ruin. Que muchas personalidades, quizás sin saberlo, contribuyen a forjar la fama de Epstein como hombre importante, porque él así lo planeó y los usó con ese propósito. Con Esptein muerto, la única que sabe la verdad es la señora Maxwell.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0596a11cf405b79e967f597eb38d252c"><strong>El deber superior de la prensa es derribar cualquier silencio que cubra de impunidad al poder y a los poderosos.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los ciudadanos tenemos derecho a conocer la verdad, pase lo que pase. Recordemos que Andrés Pastrana fue periodista antes que político (su familia fue dueña del noticiero Tv Hoy y del periódico La Prensa), así que conoce de sobra el legítimo derecho la sociedad a que se conozca la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad sobre su relación con este escándalo. Mientras escribo esto, <a href="https://www.elespectador.com/mundo/america/justicia-de-ee-uu-borro-archivos-de-epstein-y-trump-segun-investigacion-de-la-npr"><strong>El Espectador</strong> trae el siguiente titular<em>: </em></a><em>“Escándalo del nivel del Watergate: Justicia de EE.UU. borró archivos de Epstein y Trump”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Al señor Pastrana no se le está acusando de nada, porque no hay hasta ahora pruebas que lo inculpen directamente de ningún hecho atroz, pero en su condición de expresidente de la República está obligado, por el buen nombre suyo, el de su familia y, sobre todo, el del país, no solo a dar explicaciones —que las empezó a dar acorralado por las presiones—, sino a demostrar que no mantuvo vínculo alguno con la red criminal que orquestaron Epstein y su novia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ser amigo de un asesino, no lo hace a uno asesino, del mismo modo que ser amigo de un pedófilo no lo convierte en uno. Pero en ambos casos, todas las suspicacias que hoy recaen sobre Andrés Pastrana tienen su origen en dos dichos propios de nuestra sabiduría popular: <em>“El que anda entra la miel, algo se le pega” y “Dime con quién andas y te diré quién eres”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que el país necesita saber es cómo comenzó y hasta dónde llegó esa amistad con el tristemente célebre Jeffrey Epstein y su novia. Los medios&nbsp;colombianos nos siguen debiendo la gran entrevista con Andrés Pastrana, donde no quede pregunta sin hacerse. El deber superior de la prensa es derribar cualquier silencio que cubra de impunidad al poder y a los poderosos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De las 20 preguntas que hacen los periodistas en el documento <em>“No al Pacto de Silencio”,</em> la más importante es la última: <strong>¿Estaría dispuesto a tener una conversación pública para contestar estas preguntas?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Resulta poco elegante y al menos descortés de su parte, <a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/gabinete-de-pastrana-lo-defiende-ante-exigencia-de-que-hable-de-epstein/">dejar que otros hablen por usted</a>, señor expresidente, que es el principal aludido en este asunto. No se defiende la honra compartiendo la misma cobija. </p>



<p class="wp-block-paragraph">No basta con que diga que <em>“nunca viajé en el infame avión ni visité la infame isla”.</em> Del expresidente Andrés Pastrana seguimos esperando un Sí o un No a esa pregunta final.&nbsp;Si el silencio permanece, se entenderá, como dice la sabiduría popular, que <em>el que calla, otorga</em>.&nbsp;</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126259</guid>
        <pubDate>Sat, 28 Feb 2026 12:22:19 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/28072813/ZETA-ZETA-ZETA-PASTRANA-RECORTADA.jpg" type="image/jpeg">
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                            </item>
        <item>
        <title>Música y navidad: Jeremías Quintero, 141 años de su nacimiento</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/musica-y-navidad-jeremias-quintero-141-anos-de-su-nacimiento/</link>
        <description><![CDATA[<p>No es la primera vez que en estas líneas nos detenemos en el trabajo del célebre músico y escritor barbacoano Jeremías Quintero, quien nació un 16 de diciembre de 1884, hace exactamente 141 años, precisamente el día en que para el mundo católico inician las novenas de navidad. Quizá esto marcó su derrotero para toda [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">No es la primera vez que en estas líneas nos detenemos en el trabajo del célebre músico y escritor barbacoano Jeremías Quintero, quien nació un 16 de diciembre de 1884, hace exactamente 141 años, precisamente el día en que para el mundo católico inician las novenas de navidad. Quizá esto marcó su derrotero para toda su vida, allá, en su natal Barbacoas, cuando el río Telembí le traía las tonadas de voces negras que festejaban esta fiesta asimilada durante siglos, cuando en su casa, al amparo de sus padres y nanas, se hacía el Belén y se entonaban los tradicionales villancicos, esos de los cuales él mismo sería uno de sus más grandes componentes a nivel mundial, a tal punto que se dice que llegó a componer más de 3 mil, muchos de los cuales entonamos sin saber que son de su autoría, como Vamos pastores vamos, El duraznero, Venid pastorcillos, A Belén todos, entre muchos, pero muchos otros más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hemos dicho también que fue autor de los libros “Cantares de navidad” (1950) e “Himnos patrióticos y cantos para escuelas y colegios” (1951). Incursionó en la TV como arreglista y compositor, estuvo ahí en la primera edición el 13 de junio de 1954. Fue Presidente de la Asamblea Departamental de Nariño, Representante por Nariño en el Congreso de la República. Que compuso también pasillos, tangos, valses, danzas, himnos, entre muchos otros ritmos más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siendo secretario de gobierno en la Gobernación de Nariño en 1938 se creó el Conservatorio o Escuela de Música adscrito a la Universidad de Nariño, en donde fue fundamental su papel para que el gobierno nacional, auspiciado por la Dirección Nacional de Bellas Artes, adscrita al ministerio de Educación, era entonces gobernador el médico Max Llorente Ortiz, oriundo también de la histórica ciudad de Barbacoas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Acompaña este artículo una fotografía de Jeremías Quintero, publicada por la revista Renovación de la ciudad de Pasto el 14 de julio de 1927, la cual aparece con la siguiente leyenda:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Señor don Jeremías Quintero Distinguido e inteligente artista quien actualmente se encuentra en Bogotá ocupando una curul en la Cámara de Representantes. El señor Quintero es un fervoroso cultivador en el arte Beethoven y Mozart. Como compositor lleva escritas por lo menos un centenar de piezas en las que ha reflejado todo el arte y el espíritu nacional. Luis A. Calvo el genial autor de los “Intermezzos”, tuvo frases de elogio muy merecidas y muy justas por composiciones musicales del artista señor Quintero, conceptos que fueron publicados por la prensa de Bogotá. Las bandas del Conservatorio y de la Policía Nacional de Bogotá, como la Militar de Nariño, ejecutado con especial predilección sus composiciones. Entre las últimas producciones se distingue el precioso valse “Alicia”, que hace pocos días estreno la Banda de esta ciudad. RENOVACIÓN envía al inteligente artista sus más cumplidos parabienes y ofrece para una de sus próximas entregas, la publicación de una de sus piezas últimas.”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quiero darle la palabra a Jeremías Quintero, de una conferencia dictada “Desde el altoparlante de la Agencia Internacional” y recogido por la revista Ilustración Nariñense en febrero de 1931, y que constituye una pieza que permite recoger lo que él pensaba acerca de la música nacional por ese entonces, y que quizá sirva como pieza clave en la arqueología del saber en la reconstrucción de la historia de la música del Sur de Colombia:</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="798" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas-798x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123644" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas-798x1024.jpg 798w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas-234x300.jpg 234w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas-768x986.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas.jpg 935w" sizes="auto, (max-width: 798px) 100vw, 798px" /></figure>



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<p class="wp-block-paragraph"><em>“Señores: Es un significado honor hablar desde este altoparlante, amplificador prodigioso del sonido, a un público abigarrado y comprensivo, como el que colma los ámbitos de nuestra plaza legendaria. El doctor Gerardo Martínez Pérez puede estar orgulloso de haber implantado una tribuna a favor de la cual, hombres de talento han dicho y dirán, con palabra vidente, al admirable y admirado pueblo de Pasto, los tópicos de la hora y las inquietudes que apasionan el alma colectiva. Al escogerme a mí para que fatigue vuestra deferencia con esta opaca causerie, el doctor Martínez Pérez practica uno de los dones con que los dioses tan muníficos fueron con él: su atrayente indulgencia .</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Tema divino el de la música, como que ha sido llamada el arte divino. Talvez antes que en la caverna el sílex esculpiera sobre la roca las grotescas figuras con que el hombre ancestral quiso perennizar o simplemente mostrar por este medio su incipiente concepto de la belleza; talvez antes de que la arena in tocada recibiera el trazo con que en forma tosca quería ese ser plasmar sus ansias de elevación espiritual el primitivo poblador de este mundo sublunar deshizo en burda melodía su pesadumbre de contemplarse, inerme y solo arrojado en la vastedad de la tierra limite. Porque si la vida es un tránsito donde, a lo largo de todos tos días, domina el dolor, el alma que transforma el barro de nuestro ser en un soplo divino, siente nostalgias de transfundirse con el&nbsp; Todopoderoso de donde brotó, y modula, para exteriorizar ese turbativo anhelo, la armonía de su garganta, signo inefable y nebuloso de un sentimiento purificador y purificado en las fibras más hondas. En el bello apólogo de uno de nuestros magnos liridas, el padre Adán, al verse despedido del Edén fascinador, le dice a su Creador: -.¿Qué me das para acordarme de Ti ?, y El, compadecido, le responde: “Te doy la música”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>De todas las artes, la música es que nos separa de la materia y de la voluntad del vivir: ella expresa, como ninguna manifestación estética pudiera hacerlo, el sacrificio de todo deseo; ella nos ofrece, no la apariencia externa de las cosas, sino el .alma de las mismas, el alma de todo cuanto existe: animae rerum: es la vida misma .</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“El hombre que no tiene en sí música alguna, ni le conmueve el acorde de los sonidos armoniosos, es inclinado a la traición al robo y a las asechanzas culpables: Los movimientos de su alma son lúgubres como la noche y sus afectos, oscuros como el Erebo.” Tal dice, en el Mercader de Venecia, el más grande de los genios ingleses que han contemplado los tiempos. Y ese otro superhombre que infundió aliento a dos creaciones, perdurable trasunto de idealismo y realidad, asevera por boca de Sancho: “donde hay música no puede haber cosa mala.”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Para qué hablar de la música como factor educativo; para qué subrayar lo que todos sabemos: que ella anula la incompasividad de las fieras y reduce a la impotencia a las alimañas más crueles: para qué señalar que ella apacienta a la ira (recordar a David tañendo su lira para calmar los arrebatos de Saúl), y fugaviza, desarmándolos los instintos salvagizantes. Cuántas veces una ingenua cadencia o la dulce cantinela con que la madre querida meció nuestra cuna, escuchadas o hechas susurro en nuestro corazón, ahuyentan un mal pensamiento, o zahorizan y embrujan una balbuciente emoción, que cobra por ese embeleso la virtud de remontarse como en el mirifico símbolo de la escala migratoria, hasta el cielo inmarcesible! Y cuántas otras, unos eurítmicos compases de nuestra predilección nos transportan a días y momentos bienhadados, aterciopelando, con su intuitiva evocación, la punzada torturante de una pena, e infundiéndonos&nbsp; otra vez, por la gracia de su sedante lenitivo, la certidumbre de que “tras de cada nublado hay un lucero”, y que “por ruda tormenta sacudido florece hasta morir el limonero.”</em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="419" height="592" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072932/JEREMIAS-QUINTERO-SECRETARIO-DE-GOBERNADOR.jpg" alt="" class="wp-image-123645" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072932/JEREMIAS-QUINTERO-SECRETARIO-DE-GOBERNADOR.jpg 419w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072932/JEREMIAS-QUINTERO-SECRETARIO-DE-GOBERNADOR-212x300.jpg 212w" sizes="auto, (max-width: 419px) 100vw, 419px" /></figure>



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<p class="wp-block-paragraph"><em>Porque cuando convulsionados por el viacrucis de una pérfida congoja, interrogamos, pávidos y trémulos, al pomposo rosedal que perfumó nuestros días venturos, a la madeja de agua que en- salmó nuestro vivir con su leda cantiga, a las abscontas constelaciones que romantizaron la loca fiesta de nuestra fantasía, y el rosedal, las constelaciones y la madeja de agua ya no nos descifran el enigma del ensueño y nada nos dicen para reecender el ánimo desfalleciente, nuestro reino interior seguirá confortándonos con aquello que no muere en nosotros, con lo que pervive al través de éxitos y tribulaciones, con lo que nos hace aptos para, al cabo de una sañuda tragedia de vicisitudes o una etapa de bonanzas, seguir viviendo la vida en belleza y en virtualidad: con la llama que irradia en nuestro corazón, nunca hecha pavesas, en homenaje de los alados sentimientos que embellecen la existencia; con el himnario que, alma adentro, dilata los horizontes de nuestra ruta si ensombrecidos a veces, iluminados perpetuamente por las auroras que rigen la esperanza, eternal y redentora.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>La música refleja, como en un espejo de maravilla, el alma y la índole de un pueblo y una raza. Las razas vencidas transmutan su melancolía y las añoranzas de su perdida libertad en dejos de una tristeza enervante, en sones que culminan en gritos laceradores, humedecidos por recuerdos de crucifixión y lágrimas, y que son la impotente letanía de una impotente redención. Así los trenos de la en otrora esclava casta incaica de la América india. Y cuando a un pueblo lo acicatean próvidas vehemencias, surge, no se sabe cómo, el canto invicto, genitor de avatares y triunfos, que ha de fundir el valor y la abnegación de las multitudes en un hervor de inmortalidad y gloria. La Marsellesa, trofeo musical de una época que partió en dos la historia de la libertad, es la patética demostración de este paradigma.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Y es que si se quiere diluir el espíritu en un salmo de piedad, cuando él está macerado por el cilicio de una malandanza impiadosa, y allá muy hondo, se entreoyen voces que nos hacen entrever, al través del martirio y del Calvario, la colina de las logradas transfiguraciones; si se quiere aquilatar y dinamizar ansiosamente un estado de alma, edificar un culto fastuoso, encadenar la devoción de las falanges humanas con antenas generadoras de fiera resolución y coraje, enfervorizar las voluntades cuando el vigor tiende a hesitarse y se descoyunta la acometividad para la acción, la música nos ofrece un venero inexhausto de donde podemos ex- traer la aristocracia de los impulsos que ornamentan el ánima, y cristalizar, en el cromatismo de sus figuras, los resortes que señorean nuestras proteicas emotividades: el lazo indestructible, el nepente y el paliativo, el brío ennoblecedor, el amor que redime, el ala que eleva, la excelsitud que diviniza.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Eminente patrimonio de la condición humana, tanto más si ésta ha alcanzado la sensación de su propio valer, es la de desvelarse por la conquista de preeminencia y honor. Paralela a esta bizarra concepción de la vida, está la de modelar la propia personalidad con rasgos originales y modalidades inconfundibles. Y si el individuo como unidad y mientras sea más alta su alcurnia cerebral, aspira a esa finalidad, los conglomerados que forman nación tienen entre sus deberes-quizá el más urgente- el de definirse y acentuar su fisonomía colectiva . “Ser”: esa es la orientación de cada pueblo. Hay que confesar que nosotros hemos descuidado este indeclinable deber. En el afán de copiar usos exóticos, en el sempiterno empeño de reflejar lo privativo de ultramar, hemos postergado nuestros atributos intrínsecos, arrojando a la vera aquello que nos enaltece. En tanto que otros países relievan su yo íntimo, nosotros como que nos sintiéramos empequeñecidos ante lo que ingenuamente tratamos de imitar.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Refiriéndose a la tradición de las naciones hispanoamericanas, apunta Rodó: “Asistimos al naufragio de la tradición, y debe preocuparnos el interés social de que él no llegue a consumarse. La persuasión que es necesario difundir, hasta convertirla en sentido común de nuestros pueblos, es que ni la riqueza, ni la intelectualidad, ni la cultura, ni la fuerza de las ar-mas, pueden suplir en el ser de las naciones, como no suplen en el individuo, la ausencia de este valor irreductible y soberano: ser algo propio, tener un carácter personal”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Está bien que avancemos cada un día más en la parábola del progreso; que entronicemos los signos de la civilización en este gran país nuestro, asimilándonos las modernas disciplinas del vivir universal; pero equilibremos las cosas del Anima con las grávidas proyecciones del desenvolvimiento material. Y pues nuestra psicología se señala por un apego a la cultura tan amada por ese pueblo -primicia de selección- donde Safo y Praxiteles recibieron el beso de la luz, serán los opulentos ideales que han alumbrado nuestro camino los que, superpuestos a los del maquinismo febricitante, nos salven y rediman al correr del tiempo, porque ellos significan “la hegemonía del espíritu”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Las preocupaciones del espíritu, anota Daniel Samper Ortega, son las únicas que definen y defienden una nacionalidad”. Y es que mientras las primacías de la mente sean estimadas como una fuerza supra terrestre, “podrá decirse que la humanidad no ha perdido la luz de su estrella”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Afirmemos el sentido de nuestra nacionalidad. Colombianicemos lo nuestro, lo que nos encumbra y nos autoctoniza. Evangelio seductor éste, para cuyo apostolado todos debemos reclamar un puesto de honor. La nación que ha modelado su estructura anímica, sabe lo que quiere y sabe a dónde va.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En el camino de fertilizar nuestra idiosincrasia, nada mejor que fomentar nuestra música raizal, en cuyos aires, nutridos por los jugos fortalecedores de los vínculos fraternales, filtra nuestro corazón su amor por esta tierra y su reverencia para sus gestas gloriosas.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Los pueblos -exclama ese principesco señor del verso, Rafael Maya- adoran sin reserva aquello que interpreta su índole, que traduce sus esperanzas, que canta su tristeza, que aclara su porvenir, que robustece su fe, como que sólo estos sentimientos constituyen la riqueza espiritual de una raza, y al exaltarlos se ponen de relieve las fuerzas de que dispone, su defensa moral y su posible permanencia en el recuerdo histórico”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="730" height="735" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15073029/plaza_de_barbacoas_y_porteadores-1870.jpg" alt="" class="wp-image-123646" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15073029/plaza_de_barbacoas_y_porteadores-1870.jpg 730w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15073029/plaza_de_barbacoas_y_porteadores-1870-298x300.jpg 298w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15073029/plaza_de_barbacoas_y_porteadores-1870-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 730px) 100vw, 730px" /></figure>



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<p class="wp-block-paragraph"><em>La música es hija del paisaje, y como nos subyuga al vaivén de nuestras solicitudes pasionales, el alma arraiga y se confunde con las canciones que nos regocijaron o conturbaron desde niños. De allí el hechizo memorioso de ese arte excelso, que para conmovernos no necesita, como las demás artes, herir nuestra retina, y cuyo sedeño arrullo llevamos en nosotros mismos. Y en tanto que esta edad mecánica imponga entre nosotros su plenitud asfixiante, habrán, en todos los términos del patrio solar, inmotos y silentes espacios donde la flauta campesina, el tiple jubiloso y las voces aldeanas rizarán las propicias solemnidades de las aldeas y campiñas con las tonadas y cantos de nuestro vivificante vivero musical.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Se propaga ahora, en sentido de restarles originalidad, que el bambuco se encuentra en el scherzo de una sinfonía de Beethoven y el pasillo en un curteto de otro coloso de la música? Qué importa que esos aires típicos estén comprendidos en dos pasajes de dos compositores ilustres, si ellos, entrelazándose con la formación de la nacionalidad, se han incrustado en el alma del pueblo y héchose savia de su savia; si cuando los escuchamos, lo mismo en la pródiga vendimia, en el prolífico plantío, en la verbena bulliciosa, en la serenata galante, en la gloriosa epifanía del crepúsculo o en la eclosión de un tenue hilo de luna, emerge de nuestras reconditeces, como el agua al contacto de la vara milagrosa, un reguero de cautivantes sentires, que inflama nuestra fe y la fe en el porvenir espléndido de esta patria bien amada? ¿Dónde brotó la guabina quejumbrosa, dónde el ondulado bambuco, dónde el pasillo cascabaleante, dónde la canción aldeana que va cantando por el senderito, con honda melancolía, una pareja de campesinos, frescos y lozanos como bendición de Dios? ¿Fue acaso en el bohío perdido entre los oxiacantas y cámbulos del bosque, en la señera casita enmarcada entre dos oquedades de la inhóspite serranía, en el ribazó del río en cuyo glauco misterio parece esconderse un Ofir de magia y sortilegio mientras el ramaje tiembla con una explosión de alas y cadencias; o fue en la penumbrosa hondonada y en el augusto momento de la conjunción del sol con el vaho de la tierra lujuriante? No se sabe; pero esa guabina, ese bambuco y ese pasillo y esa canción compenetrados están en el corazón de las masas, constituyen el folklore donde ellas trasiegan los atavismos y tradiciones de la raza, y prodigan el milagro de prolongar en el tiempo esa música cordial.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Camilo Mauclair -citado por el Licenciado Vasconcelos en un libro encantador sobre la canción popular mejicana y quizá el crítico de más enjundia de la Francia contemporánea- escribe a propósito de los cantos populares: “Resulta imposible, salvo en casos muy raros, y con grandes reservas, determinar la fecha de la aparición de un lied, ni quién fue el autor de la letra, ni la manera cómo la música hubo de adaptarse al poema. El rastro de una canción en el alma de un pueblo es tan intangible, como el vuelo de un pájaro en el aire”. Y expresa Vasconcelos: “No andaríamos descaminados de la verdad si creyéramos que el momento de la concepción de un canto popular hubiese sido cuando el peón termina su labor y regresa al atardecer a su humilde cabaña, donde lo aguardan la anciana madre y los pequeños hermanitos; en un momento dado siente en su corazón una oscura ansiedad de verla a ella, a la que bajaba con el cántaro al hombro; a la que le sonrió furtivamente en la iglesia en la solemnidad del domingo”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Cita luego Vasconcelos estas palabras de un destacado musicólogo de su patria, aplicables a cada pueblo que quiere aprestigiar su arte autóctono: “Soy un devoto de nuestra música propia, porque es el alma de la raza. Quisiera guardarla en un nicho para conservarla virgen y así entregarla a la niñez para que se extienda por todas las capas sociales de la nación entera. Parece una flor nacida del sentimiento estético natural de nuestro pueblo, y comprendo que los músicos no debemos tomar de ella más que aquello que las flores dan sin desvirtuarse: el perfume. Y los que no la sientan, los que no sean capaces de apreciar su aroma &#8230; que no la busquen &#8230; en bien de ellos y de todo”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Y es que para el arte y cuando se quiere transformar las efusiones musicales de un pueblo en partituras polifónicas, acaso huérfanas de la frescura primigenia del tema popular, hay que tener presente la austera máxima de Horacio, soberana ley de estética: lo que no puedas hermosear, no toques.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Está bien que iconoclastas del clasicismo musical pretendan vitalizar nuestras tonadas, afiligranándolas con ropajes refinados. Pero que no se desvirtúe su contextura&nbsp; que arranca de la entraña misma de la multitud. Y&#8230; vestido el bambuco con adventicios oropeles y abrillantado con exotismos sutiles, habría ese aire musical nuestro infundido un hálito de epopeya a los tercios colombianos en la jornada de Ayacucho? Y allí, en esa batalla, que semeja una visión de Apocalipsis y que, como la de Valmy, pudiera también llamarse la batalla de las naciones, en los momentos en que Córdoba, tocado por el aletazo del águila de Júpiter, pronunciaba, retando a la gloria, su épica orden hasta ese instante jamás oída, la banda de su División rompió con un bambuco que, trayendo a las huestes colombianas las saudades de la patria ausente, las fulminó, en fanfarria triunfal, a una orgía de intrepidez y bravura.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El arte no tiene fronteras, y nada es tan innoble, según la expresión de Wilde, que no pueda ser dignificado por él; pero conviene aceptar -y hablo en sentido raizal- con beneficio depurador, aquella música letárgica y tediosa, cuyos leits motivs carentes de espiritualidad, lejos de estilizarse, estrangulan, con mendicante flebilidad, con monocordismo aplebeyado y con desgarramientos y amargores propios de siervos, nuestras innatas altiveces y nuestras incitaciones generosas. Captemos de esa música lo poco que de su indigenismo merece laudades, y desvinculémonos resueltamente, por este aspecto, de lo que está en disparidad con nuestro distintivo de pueblo, no atado a esclavizantes ligaduras y de un gusto desvaído y zafio.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Con exultante visión patriótica, mantengamos siempre enhiesto el ideal de la colombianidad; y puesta la mira en el acrecentamiento cultural, procuremos en el pueblo de nuestro altiplano meridional la difusión de la música que nos es común; démosle a escanciar el vino tonificante del arte vernáculo; avivemos su emoción hacia un definido pensamiento artístico, fronteras adentro, y desarraiguemos su inclinación por aquellos “tonos, sobresaturados de temas banales de amodorrante y letal repetición.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Armoniosas y densas, engarzan bien aquí las siguientes cláusulas de ese ponderado y óptimo escritor, cuya celebridad cabalga en el seudónimo de Maitre Renan:</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Por qué, si con elementos tan valiosos contamos, la música nacional, tan honda, tan bella, tan inconfundiblemente original, está descuidada, proscrita, por obra y por omisión de los artistas colombianos? Al paso que todos los pueblos tratan de singularizarse, de afirmar su personalidad autónoma, de exaltar las virtudes indígenas con el noble orgullo de ser ellos mismos, nosotros, en todos los órdenes, pero en este de la música principalmente, tratamos de esfumarnos, de pasar inadvertidos, disfrazados en arte con la máscara de la ópera bufa o con el antifaz de complejas sinfonías, dentro de las cuales el alma sencilla y doliente de nuestra raza se agita sin orientación.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Mientras que los Estados Unidos atruenan los cafés y los teatros del mundo con la monotonía ruda y chillona de sus danzas, hecha música yanqui por la vanidad nacional; en tanto que la Argentina lleva el dejo agreste de sus tangos, impregnados de una lujuria sofocante, a los salones aristocráticos de Viena y de París, nosotros tenemos vergüenza. de nuestra música, tan rica en expresiones, tan humana, tan flexible, capaz de conquistar, como lo ha hecho ya en algunas ocasiones, la admiración de públicos inteligentes, fatigados del colorete, de la falsificación y de la mentira, llevados a las distintas formas del arte y de la vida.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El pueblo debe tener siquiera el derecho de que se le hagan gustar las melodías que riman con sus anhelos íntimos, y se le deje oír, de vez en cuando, la música cuyas vibraciones está acorde con las del alma colectiva. ¿Cómo exigirles suavidad, valor, abnegación a las muchedumbres, si no hemos querido atarlas con un lazo de armonía, si no ha pasado por sus corazones, estremeciéndolos al mismo tiempo, el grito desesperado de la gaita, o la queja, diluida en lágrimas, de sus flautas rústicas?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Nuestra necesidad máxima es crear el alma de la nacionalidad; fundir en una todas las aspiraciones vagas y divergentes de las regiones distintas y distantes; y eso, mejor que con discursos y conferencias, que el pueblo no entiende, se conseguiría con el cultivo y desarrollo de la música criolla, vínculo de ternura y de emoción más duradero que todos </em><em>los monumentos, porque es más humano, talvez lo único genuino y sustancialmente humano.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>No finjamos llorar con las falsas romanzas italianas, cuyos pequeños gemidos, reglamentados por las exigencias escenográficas, dejan fría nuestra desbordante sensibilidad tropical; no hagamos la comedia del entusiasmo ante las complicaciones de los músicos alemanes, cuyas producciones inmensas les hacen gritar a los sinceros, cuando la ejecución culmina: Música! No continuemos derrochando esnobismos y tontería. Tengamos el valor, el decoro y el orgullo de nuestros bambucos melancólicos, de los alegres pasillos, de toda la espontánea y maravillosa orquestación de nuestros sentimientos, realizada por el genio omnipotente de la raza”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>He aquí pues un objetivo merecedor de infatigable consagración: amasar en un solo y caudaloso ideal las ansias inconexas y heterogéneas que acaloran las mentes de uno a otro horizonte del territorio patrio: acendrar el elixir que corre por los pletóricos cauces del sentimiento colectivo: erigir una conciencia que palpite en un solo ritmo y en una sola afinidad; rescatar, para sublimar con ellos el alma de la patria, los comunes ritos ante los cuales quemamos la mirra de nuestra devoción. Entre ellos está, en grado proficuo, la música, nuestra música propia, que nos habla de la nieve inviolada de nuestras enaltecidas cimas, del ímpetu de nuestros ríos, del frú-frú de nuestros platanales ubérrimos, de las fragancias paganas del trópico, de los rumores jocundos de nuestras selvas, de nuestras tardes rutilantes, estremecidas por los incendios del ocaso, del vuelo, alucinante y grave de los cóndores, ebrios de sol y de cumbres.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Estimulemos nuestra música como una fórmula de salnd, como un siempre remozado y pujante renuevo que fecundice el hogar mancomún, como una preclara advocación a los recuerdos glorificantes y una irrevocable afirmación al futuro indeficiente.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Magnificaremos así, con sangre del espíritu, una premiosa obligación del imperativo nacional.”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Acompaña este artículo una fotografía de Jeremías Quintero, publicada por la revista Renovación de la ciudad de Pasto el 14 de julio de 1927, la cual aparece con la siguiente leyenda: “Señor don Jeremías Quintero Distinguido e inteligente artista quien actualmente se encuentra en Bogotá ocupando una curul en la Cámara de Representantes. El señor Quintero es un fervoroso cultivador en el arte Beethoven y Mozart. Como compositor lleva escritas por lo menos un centenar de piezas en las que ha reflejado todo el arte y el espíritu nacional. Luis A. Calvo el genial autor de los “Intermezzos”, tuvo frases de elogio muy merecidas y muy justas por composiciones musicales del artista señor Quintero, conceptos que fueron publicados por la prensa de Bogotá. Las bandas del Conservatorio y de la Policía Nacional de Bogotá, como la Militar de Nariño, ejecutado con especial predilección sus composiciones. Entre las últimas producciones se distingue el precioso valse “Alicia”, que hace pocos días estreno la Banda de esta ciudad. RENOVACIÓN envía al inteligente artista sus más cumplidos parabienes y ofrece para una de sus próximas entregas, la publicación de una de sus piezas últimas.”</em></p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex"></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123642</guid>
        <pubDate>Mon, 15 Dec 2025 12:38:25 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Música y navidad: Jeremías Quintero, 141 años de su nacimiento]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>“Los jinetes de la cocaína”, ese clásico del periodismo colombiano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/los-jinetes-de-la-cocaina-ese-clasico-del-periodismo-colombiano/</link>
        <description><![CDATA[<p>Fabio Castillo fue un “Tintín” hecho de carne, hueso y buen olfato para rastrear delitos y criminales. En el libro del legendario periodista, fallecido esta semana, salen mal parados figuras como Álvaro Uribe Vélez o Álvaro Leyva Durán. Homenaje a una leyenda del periodismo colombiano, a través del testimonio de sus colegas y amigos.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>El periodista Fabio Castillo, autor de &#8220;Los jinetes de la cocaína&#8221;, en el trazo de su amigo, el maestro Héctor Osuna. La imagen aparece en el perfil del reportero en Facebook. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e79d39aa71bb6185a21856d470f50dfd wp-block-paragraph"><strong><em>“Todos los estamentos sociales del país tienen algún muerto que llorar”.</em></strong><strong> Fabio Castillo, reportero colombiano. (1956 – 2025)</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-253be7333975e4ca4235616d55f24020 wp-block-paragraph"><strong><em>“Ningún periodista puede tolerar que existan en el país temas tabú, y el de la mafia pretende ser el primero”. </em>Fabio Castillo, reportero colombiano.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas palabras, escritas y publicadas en 1987, en pleno boom del narcotráfico y la danza de los millones mal habidos, eran una lápida encima.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El valiente que las dijo se llama, se llamaba, Fabio Castillo, extraordinario reportero colombiano, pluma y sabueso judicial del diario <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque hubo un tiempo en que ser periodista de investigación en Colombia significaba jugarse la vida, hacerles fieros a la muerte, meterse en la boca del lobo, como le dijo don Guillermo Cano a su joven reportero Fabio Castillo en los años 80, cuando ambos, el director y su pupilo, decidieron enfrentar a los capos de la mafia colombiana, desde las páginas de <strong>El Espectador</strong>, diario valiente que lloró con sangre su coraje. Aquel día, Castillo tomó el siguiente vuelo a Cali y regresó varios días después con una primicia: La historia secreta del mafioso Gilberto Rodríguez Orejuela sale a lo ancho de la primera página: <em>“La jugada del ajedrecista”</em>, alias del jefe del Cartel de Cali. El periodismo se hacia entonces en la calle -en el lugar de los hechos, como toca- y arriesgando el pellejo. La obra de Fabio es una clase magistral de periodismo para los noveles reporteros.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="iC3AKZGhGt"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/24-horas-en-la-vida-de-un-hombre-antes-de-ser-asesinado-don-guillermo-cano-isaza/">24 horas en la vida de un hombre antes de ser asesinado: Don Guillermo Cano Isaza</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;24 horas en la vida de un hombre antes de ser asesinado: Don Guillermo Cano Isaza&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/24-horas-en-la-vida-de-un-hombre-antes-de-ser-asesinado-don-guillermo-cano-isaza/embed/#?secret=NwPoo4Fwr1#?secret=iC3AKZGhGt" data-secret="iC3AKZGhGt" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-c8585de4a671f321ba5869fda24b74a3 wp-block-paragraph"><em>“Recuerdo su humor negro, que mostraba la persona inteligente que fue. &nbsp;Sabíamos que la mafia había puesto un precio por su cabeza. Nos vimos varias veces mientras estuvo escondido en Bogotá y mantuvimos correspondencia por carta mientras estuvo en el exilio. Yo era el enlace entre las editoriales y <strong>El Espectador</strong> cuando el libro se publicó. Hasta hoy caigo en cuenta del delicado trabajo que estaba haciendo. El libro de vendía como pan caliente y muy pronto, pirateado, se conseguía en&nbsp;cualquier semáforo.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3ec0802cd3f3b5ff1335151959873345 wp-block-paragraph"><em>Fabio sale del país tras la publicación de “Los jinetes de la cocaína”. Él amaba este oficio, lo ejerció de manera limpia y transparente, nunca dejó de ser periodista, Estudió derecho y fotografía. Fue un maestro de vida. Una de las cosas que yo hice fue estudiar derecho y en parte lo hice por él. Era una persona muy inteligente, muy crítica, muy informada;&nbsp; &nbsp;casi que lo obligaba a esforzarse para estar a su altura. Una conversación con Fabio era una conversación muy intelectual”:</em> Gilda Sarmiento, periodista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un día del año de la pandemia, le escribí a Fabio Castillo por <em>Messenger</em>: </p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Maestro, su vida es de película. Todavía no entiendo porque nadie la ha hecho”</em>, le dije —<em>Porque yo la estoy escribiendo</em>, me respondió, y con eso me despachó; me fui de la conversación sin pelear por la historia, consciente de que varias veces tuve el privilegio de conversar con un ser despojado de vanidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Caminando por el centro de Bogotá, calle 15, abajo de la Séptima, donde venden los libros de segunda mano (ediciones originales y en buen estado, que conviven con las ediciones piratas), encontré esa joya del periodismo colombiano que es el libro <em>“Los jinetes de la cocaína”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Debajo del título, en minúsculas aparece el nombre de un hombre en mayúsculas: fabio castillo<em>. </em>Valiente también la editorial que lo publicó en 1987: “Documentos Periodísticos”. Después vendría un segundo libro: <em>“La coca nostra”</em> (editorial Oveja Negra, 1991)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“… los narcotraficantes colombianos empezaron a ser llamados ´los jinetes de la cocaína´ en referencia a los tiempos del Far West, cuando toda diferencia personal se resolvía a plomo. (…) Los narcotraficantes colombianos (…) empiezan casi siempre por asesinar a los familiares de su rival, y solo si no logran amedrentarlo, concluyen asesinándolo a él”,</em> escribe Castillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Doscientas setenta páginas de pura adrenalina escritas en clave de buen periodismo y por ratos convertido en un obituario en homenaje a todas aquellas víctimas de los carteles del narcotráfico, empezando por don &nbsp;Guillermo Cano, asesinado el 17 de diciembre de 1986 por orden de Pablo Escobar.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1015" height="706" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES.jpg" alt="" class="wp-image-121872" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES.jpg 1015w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES-300x209.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES-768x534.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1015px) 100vw, 1015px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>En el libro aparece esta fotografía de don Guillermo Cano con la siguiente leyenda: “La lucha contra la mafia del narcotráfico se llevó a cabo desde varios frentes. Don Guillermo Cano la asumió desde la página de su periódico, El Espectador. La libró solitario y con una ardentía que contrastaba con su timidez personal. Su sacrificio estremeció la conciencia de la Patria”.</em> <em>Columnas valientes como esta (página 219) le costaron la vida a don Guillermo Cano.</em>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la lista también figuran ministros, magistrados, policías y más periodistas. Fabio Castillo se salvó de puro milagro, pero pagó su hazaña con el exilio. Nadie en Colombia sabía que estaba en España y se llamaba Manuel Carreras; siguió trabajando desde la clandestinidad para el periódico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ligia Riveros, otra reportera exiliada, lo recuerda así: <em>“Volví a encontrar a Fabio Castillo en Madrid, cuando llamaba a Fernando Cano de <strong>El Espectador </strong>desde una cabina telefónica. A pesar de la lejanía, continuaba con sus denuncias pero a través de llamadas desde Europa. Jamás perdió su contacto con <strong>El Espectador</strong>, periódico que lo respaldó en todo momento, como lo hizo Cromos conmigo cuando tuve que salir de Colombia hacia España por las amenazas que recibí”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hubo intentos de silenciar el libro y sacarlo de circulación. Es un placer casi morboso volver a leerlo para comprobar con cierta rabia que en los males de esta nación está la mano de políticos, narcos, militares y guerrilleros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Atravesar sus páginas es recuperar la memoria. La investigación está soportada con fotografías de los capos y de sus lujosas propiedades, fotos de los verdugos y sus víctimas, descripciones de sus métodos despiadados, las estrategias usadas para lavar dólares, sus tentáculos en la política y en el fútbol pero también en el boxeo, el automovilismo, la hípica y los toros.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Habían decidido comprar el país”,</em> escribe Castillo en la página 122.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fccd6299e51215141a02dfe31db47ec6 wp-block-paragraph"><em>“Hay tantas cosas anecdóticas que viví con Fabio, desde nuestras parrandas de fin de semana cuando ambos trabajamos en <strong>El Espectador</strong>. Pero quizás una significativa fue tiempo después de que Fabio llegó obligado del exilio y tuvo que cambiar de residencia en varias oportunidades porque las amenazas contra su vida persistían.&nbsp; Yo era muy amigo de la gerente del Hotel Tundama, un edificio de once pisos, localizado en la calle 21 con novena, un sector que por esas épocas era considerado zona roja, pero más que por razones de seguridad, porque allí merodeaba la prostitución callejera. Fabio me pidió hablar con ella para saber sí era posible que le permitiera hospedarse mientras disminuían las tensiones sobre su seguridad. La gerente, una mujer querida y generosa, lo aceptó de inmediato y Fabio se fue a vivir allá por cerca de un año, llevando como equipaje un gran morral cargado de documentos y de algunas prendas personales. Ella le dio albergue totalmente gratis. Fabio se sentía muy seguro en el sector, el que, según decía, era el peor sitio de Bogotá, donde nadie se imaginaría encontrarlo. Desde allí siguió escribiendo sus investigaciones para <strong>El Espectador </strong>y para sus libros. Yo lo visitaba ocasionalmente y él no perdió la rutina de recorrer el centro de la ciudad, intentando llevar una vida normal, con las precauciones del caso y siempre confiado en que había encontrado su mejor escondite. Por fortuna nunca me pasó nada, borrachito o en sano juicio, comentaba jocosamente algún tiempo después”:</em> <strong>Gonzalo Silva Rivas, periodista.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el libro “Los jinetes de la cocaína” pueden leerse también aspectos relacionados con la toma del Palacio de Justicia, hecho del que se cumplen 40 años este 2025, la extradición de narcos y hasta el <em>asesinograma</em> con la estructura de la organización liderada por Escobar para asesinar al ministro Rodrigo Lara.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“…antes de que el libro saliera a las librerías yo ya tenía amenazas de muerte concretas. &#8220;¿Pero cómo es posible?&#8221;, me preguntaba, y no había sino una explicación: el editor trabajaba para la mafia”,</em> contó Castillo en una entrevista que apareció en el periódico Universo Centro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hechos claves de nuestra historia, así como personajes que siguen vigentes en la vida pública aparecen mencionados en “Los jinetes de la cocaína”. ¡Pero qué frágil es la memoria…!</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>LA BONANZA MARIMBERA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“En la Costa Atlántica también hubo explosión de dinero. En 1972 empezó a trascender a la prensa la historia de unos señores costeños, medio exóticos, que hacían pública ostentación de grandes capitales que, según explicaban ellos mismos, provenían de la venta de una yerba que, para la idiosincrasia colombiana, solo se fumaba en el Festival de Woodstock: la marihuana”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">(…)</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;“De esta época es la famosa colección de Ferraris del clan Lafaurie González (Eduardo, Iván y Fernando) y las casas con sótano blindado y provisión de alimentos para varias semanas, que hoy se pueden visitar como auténticos museos, en Maicao y Riohacha”.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>“Un kilo de cocaína llegó a costar casi lo mismo que un buque cargado de marihuana”: Fabio Castillo, en <em>“Los jinetes de la cocaína”</em>.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>ÁLVARO LEYVA DURÁN</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Álvaro Leyva Durán, senador conservador por Cundinamarca, se quedó con buena parte de los esmeralderos simpatizantes del grupo político ospinista. Estuvo a punto de ser asesinado durante la campaña para el Congreso en 1986, cuando le hicieron varios disparos en el momento de abordar un helicóptero de uno de ellos, en el marco de una nueva guerra que sostienen dos facciones rivales de ´gemólogos´ desde 1985”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0d2a9e3533e754fe89cbdfedbaed0737 wp-block-paragraph"><em>“Los recuerdos que tengo de Fabio, son los de un hombre reservado, alegre, cálido y con una sonrisa, que hablaba más que sus palabras.&nbsp; Se le tenía respeto, en general a su equipo, pero él se acercaba a hacer amistad con nosotros. Me da tristeza su muerte. Un buen colega, respetuoso, serio y sencillo”:</em> Claudia Forero, escritora y ex reportera.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>EXPRESIDENTE ALFONSO LÓPEZ</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“En el gobierno de Alfonso López (1974-1978) se creó la ´Ventanilla Siniestra´ en el Banco de la República por la que ingresaron los millones de dólares de la bonanza marimbera, confundidos con los de la bonanza cafetera, que por lo demás en buena parte correspondieron a contrabando del grano”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">(…)</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Años más tarde, a raíz de la reunión de López Michelsen con los narcotraficantes en Panamá en 1984, se supo que la DEA le había entregado, siendo presidente de la República, <em>el Libro Blanco de la Marihuana</em>. López explicó entonces que no lo había tomado en serio ´porque era una lista de nombres casi sin pruebas´”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>PABLO ESCOBAR</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Escobar todavía estaba vivo cuando Fabio Castillo se refirió a él en su libro. “Pablo Emilio Escobar Gaviria, quien para entonces era un ´gatillero´, como denominan a los sicarios de la mafia, dio muestras de ser implacable en la lucha por el poder. La vida de Pablo Escobar, anterior a su ingreso a los círculos de la mafia, había estado vinculada con los bajos fondos delincuenciales antioqueños”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El equipo de investigación de <strong>El Espectador </strong>reveló esos antecedentes en 1983, y esa fue la génesis de la persecución de la mafia contra el diario más antiguo de Colombia y sus periodistas. Don Guillermo Cano publicó la foto de un joven Escobar reseñado por el DAS tras ser capturado en Itagüí con otros compinches. “En su poder –escribe Fabio- se encontraron 18 bolsas de polietileno que contenían 39 kilos de cocaína de alta pureza…”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Escobar Gaviria era todo un personaje en Medellín. Sus campañas cívicas habían generado que se le calificara en la revista Semana como el ´Robin Hood paisa´ desconociendo su tenebroso prontuario”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“A su amiga pública, una animadora de televisión, Vallejo, le regaló un estudio de televisión para que filmara sus programas sin necesidad de salir de casa, y una fábrica de medias femeninas”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e49ab063bcb6d2a73f0e51d92c025c36 wp-block-paragraph"><em>“Recuerdo que cada hora salía una camionetica azul, de platón, marca Kiamaster, de la sede de El Espectador de la Avenida 68 a la oficina del centro, que quedaba en la Avenida Jiménez con carrera 4a, generalmente llevando correo entre sede y sede. Y Fabio, a eso de las 10:00 de la mañana cogía esa camioneta en el edificio de la 68 y nos decía: ´Me voy para Bogotá´, lo que generaba risas entre los compañeros de redacción”:</em> Orlando Henríquez, periodista.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>ÁLVARO URIBE VÉLEZ</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“También es oriundo de Antioquia el senador Álvaro Uribe Vélez —cuyo padre, Álvaro Uribe Sierra, era un reconocido narcotraficante—, quien le otorgó licencia a muchos de los pilotos de los narcos, cuando fue director de Aerocivil”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;“Los coqueros buscaron la solidaridad social a través de programas que aparentaban tener un sentido cívico, como Medellín sin Tugurios, plan lanzado públicamente en Bogotá por el alcalde Álvaro Uribe Vélez, y que consistió, según se supo luego, en las mil casas en obra negra que fueron donadas a los residentes en un basurero de la ciudad, financias por Pablo Escobar”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CARLOS LEDHER</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras la separación de sus padres Carlos Enrique Ledher Rivas “entonces de 11 años, vivió poco tiempo con su padre (el alemán Guillermo Ledher casado con la ex reina caldense Helena Rivas Gutiérrez), a quien mortificaba con un santuario personal —bajo el descanso de una escalera— con una veintena de fotos de Adolfo Hitler, a quien alumbraba con la misma veneración que tendría luego por los dólares y la marihuana”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e5646d5eacf9d1edacec08b1e12ce49d wp-block-paragraph"><em>“Callado. Meticuloso. Gozado de la vida. Y ruidoso al reír. Él se relacionaba con su grupo: Osuna, Vladdo, Ignacio Gómez, Juan Guillermo Cano, Aura Rosa Triana&#8230; y supongo que con sus fuentes nacionales y extranjeras. Se interesó mucho en el Proceso 8000”:</em> Juan Pablo Ferro, ex jefe de redacción de <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>DON GUILLERMO CANO ISAZA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuenta Fabio Castillo que si bien “son pocos los pormenores que se conocen acerca de la forma como se planeó el asesinato del director de <strong>El Espectador</strong>”, al día siguiente del crimen, exguerrilleros que trabajaban al servicio de la mafia “fueron acribillados frente a las instalaciones del complejo habitacional Metrópolis, a pocas cuadras de la sede del diario… una espectacular balacera que se prolongó por más de tres cuadras”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También revela que por la muerte de don Guillermo pagaron $10 millones de pesos de la época.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Fabio Castillo. Foto Archivo El Espectador. </em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="822" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-1024x822.jpg" alt="" class="wp-image-121996" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-1024x822.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-300x241.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-768x617.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-2b24a94823eed6c2a1964fde2e1011b3 wp-block-paragraph"><strong><em>¿Y por qué se fue de&nbsp;</em></strong><strong>El Espectador<em>&nbsp;en 1982?</em></strong><em><br>Me fui de secretario privado del procurador Carlos Jiménez Gómez.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-796990061dba6113b063727d13714089 wp-block-paragraph"><strong><em>¿Y por qué regresó&nbsp;El Espectador&nbsp;apenas un año después?</em></strong><em><br>Pues porque terminó aliado con Pablo Escobar (se ríe). Mi oficina quedaba justo al lado de la del procurador. Sobre el escritorio de la oficina tenía una lamparita de esas chiquitas y como un viejito me quedaba a veces hasta las once de la noche pegado de los papeles, leyendo todas las investigaciones, seleccionando lo que servía y lo que no. Cuando pum, pum, pum, se prendieron todas las luces y entraron como cuarenta tipos, y como en esa época el M19 nos tomó de rehenes dos veces me dije &#8220;mierda, otra vez&#8221;. Cuando entró el señor Pablo Escobar Gaviria directamente al despacho del procurador. Yo apagué la luz y me quedé calladito, escondido.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-70d4bf0fc20de19d18e9bf6bded7ea57 wp-block-paragraph"><em><strong>¿Qué pasó por su cabeza en ese momento?</strong><br>Lo peor, y me dije que no había sino una forma de saberlo. Al otro día llegué a las 6:30 de la mañana, el procurador llegaba a las siete. Tan pronto lo vi pasar me fui para su oficina y le dije: &#8220;quiubo procurador, ¿cómo le fue anoche?&#8221;; &#8220;bien hombre, estuvo tranquilo&#8221;; &#8220;¿y dónde estuvo?&#8221;; &#8220;por allá en una comida&#8221;; &#8220;¿aquí?&#8221;; &#8220;no, no, yo de aquí me fui a las seis y no volví&#8221;; &#8220;mire&#8221;; &#8220;¿qué es esto?&#8221;; &#8220;mi renuncia&#8221;, y me fui. Salí, llamé a don Guillermo: &#8220;don Guillermo, me tocó renunciar&#8221;; &#8220;¡¿qué pasó?!&#8221;; &#8220;no, yo no le puedo contar, pero es gravísimo&#8221;. Y así fue que regresé.</em> <strong>(Fragmento de la entrevista a Fabio Castillo en Universo Centro)</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La periodista María Isabel Naranjo recoge varias anécdotas increíbles en un trabajo de grado, del cual se publicó un fragmento en <a href="https://www.universocentro.com/NUMERO54/Reporterosinrostro.aspx?s=08">Universo Centro</a> (2013).</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-5937d79b92075e758e1208eb5fa41c0d wp-block-paragraph"><strong>¿Y sobre qué está escribiendo ahora?</strong><br>No se puede saber.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-9db9760126516469eca4756666cc134a wp-block-paragraph"><strong>¿Por qué?</strong><br>Porque me matan.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-db5b672b53283866c6039c9214505ea2 wp-block-paragraph"><strong>¿Alguna vez se ha dejado tomar una fotografía?</strong><br>No.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-e4e5bad4847a6c37f65ff5521f223866 wp-block-paragraph"><strong>¿Por qué?</strong><br>Porque ese es mi seguro de vida.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pocos reporteros en Colombia pueden contar una vida que parece sacada de una novela. Hoy pienso que Fabio Castillo, además del extraordinario reportero que fue, debió ser un extraordinario novelista, el hombre que debió haber escrito la gran novela sobre la mafia colombiana. A lo mejor, mañana me levanto con la noticia de que él, Fabio Castillo, el maestro, dejó escrito ese libro que me dijo que estaba escribiendo y que después la historia de su vida aparecerá en Netflix o en la gran pantalla. Creo que sería un homenaje justo para alguien que hizo del periodismo el motivo de su existencia.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="&quot;Estaba amenazado de muerte&quot;: Fabio Castillo, autor de &#039;Los Jinetes de La Cocaína&#039; | Canal 1" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/yTPFOYytdAI?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121856</guid>
        <pubDate>Sun, 02 Nov 2025 17:39:25 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[“Los jinetes de la cocaína”, ese clásico del periodismo colombiano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <title>Brigitte Planeta B: el cosmos de libertad, respeto y alegría</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/rompamos-el-silencio-un-llamado-desde-las-aulas-contra-el-bullying/brigitte/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por Robert Max Steenkist. Insistir en que el ser humano ha causado un daño casi irreversible al planeta suena, a estas alturas, a redundancia. Pero aún así, no puedo dejar de sumarme al llamado urgente a regenerar nuestra relación con el entorno. El negacionismo, la resignación y quienes aún pretenden tapar el sol con las [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por Robert Max Steenkist.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Insistir en que el ser humano ha causado un daño casi irreversible al planeta suena, a estas alturas, a redundancia. Pero aún así, no puedo dejar de sumarme al llamado urgente a regenerar nuestra relación con el entorno. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El negacionismo, la resignación y quienes aún pretenden tapar el sol con las manos del odio o la desinformación son más débiles que la voluntad de la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Afortunadamente, la ciencia sigue ahí, recordándonos con hechos —y no con dogmas— que la verdad es un proceso, no un monumento. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En sociedades poco dadas a la investigación y menos a corroborar las verdades a medias, la ciencia actúa como una brújula ética: nos enseña que avanzamos sobre nuestras propias dudas, y que solo en la incertidumbre puede florecer el infinito que nos habita.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Un cuestionamiento incómodo que invita a evolucionar </h2>



<p class="wp-block-paragraph">La ecología queer, por ejemplo, cuestiona la dualidad tajante que ha dominado nuestra sociedad. Nos recuerda que “lo natural” nunca ha sido una lucha entre opuestos, sino una danza de híbridos y transiciones. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La vida no es un tablero de blancos y negros: es una selva donde cada especie, cada identidad, inventa su propio color y depende de los otros para contribuir co su individualidad a un cosmos dinámico y hermoso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa pregunta —“¿qué es lo natural?”— abre Brigitte Planeta B, el nuevo documental dirigido por Simón Posada. La película retrata la realidad y las ensoñaciones de Brigitte Baptiste, quizás la figura más disruptiva y provocadora del pensamiento científico y el activismo contemporáneo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El filme reconoce su papel en la tarea urgente de tejer un puente entre la justicia ambiental y la liberación de las identidades no normativas, proponiendo una relación más flexible, inclusiva y respetuosa con la Naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ver Brigitte Planeta B fue para mí reencontrarme con una pregunta esencial: ¿qué tan dispuesto estoy a cambiar mis propias certezas para salvar lo que amo del mundo? Baptiste cuestiona —y a veces hace tambalear— las estructuras jerárquicas que han sostenido el pensamiento tradicional. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En su mirada, la diversidad y la fluidez no son excepciones, sino principios vitales para regenerar lo que hemos dañado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para mi, la realidad y el camino de Brigitte funciona como un sistema gravitacional donde giran tres fuerzas esenciales: el respeto, la libertad y el sentido del humor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El respeto, como la ciencia, parte de reconocer que ninguna verdad es absoluta y que el otro siempre puede contribuir a mis búsquedas. Respetar es aceptar la diferencia como fuente de conocimiento. Es la antesala de la admiración mutua, y la admiración, la puerta de entrada a una sociedad pacífica.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La libertad: El principio que une a los clanes y fortalece a los individuos </h2>



<p class="wp-block-paragraph">El amor incondicional hacia quienes elegimos como parte de nuestro ecosistema más cercano depende del grado de honestidad que tengamos con nosotros mismos. Solo así puedo elegir conscientemente dónde quiero estar y de quienes quiero verme acompañado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El humor, esa forma luminosa de la libertad, nos une en la risa, en la trasgresión y en el alivio. Nunca es simple frivolidad: el humor compartido disuelve tensiones, construye puentes emocionales y nos enseña a resistir con alegría. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Si las decisiones de los otros sacuden mis certezas, lo menos que puedo hacer es sonreír ante el cambio, admitir mis miedos y agradecer lo vivido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El respeto abre las puertas del entendimiento, pues ve en el otro la capacidad de nutrirme. La libertad nos permite elegir la coherencia sobre el miedo. El humor nos recuerda que incluso en el caos hay potencial para la unión a partir de la sagrada experiencia de la risa y el alivio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El amor que mantiene unida a la familia de Brigitte —al margen de dogmas y señalamientos— es quizá lo más poderoso del documental. Esta película debería verse en todos los espacios educativos (empezando por los hogares) que deseen formar mentes críticas, inclusivas y creativas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Un enfoque <a href="https://blogs.elespectador.com/author/luz-marina-garcia/">pedagógico </a>digno del siglo XXI debe reconocer que la diversidad biológica, cultural y de género no son “temas” que se enseñan, sino las bases mismas de la vida que reclama cada vez más nuestra intervención.</p>



<h2 class="wp-block-heading">No solo muestra a una científica o activista, sino a una posibilidad que inspira</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Brigitte nos muestra que el pensamiento crítico es la capacidad de analizar y cuestionar desde múltiples perspectivas, priorizando siempre la coherencia interior. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El primer compromiso es con uno mismo: comprender las energías heredadas, interpretarlas y transformarlas en la persona que deseo ser. La existencia no puede reducirse a repetir verdades ajenas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A través de ejemplos concretos, Baptiste demuestra cómo la naturaleza recurre constantemente a la transexualidad: el pez payaso que cambia de sexo cuando muere la hembra dominante; la hiena moteada, cuyas hembras poseen un clítoris con forma de “pseudopene”; la palma de cera, árbol insigne de Colombia, cuyos individuos alternan su sexo cuando el equilibrio del ecosistema está en riesgo. La naturaleza no impone reglas fijas: ama desde el cambio. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-large-font-size wp-block-paragraph">Nos enseña que superar el miedo a la contradicción es nuestra forma más alta de evolución.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://cinematecadebogota.gov.co/pelicula/brigitte-planeta-b">Brigitte Planeta B</a> afirma con belleza algunas certezas ya presentes en su libro Transecología: una guía patafísica para habitar las transformaciones del mundo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero ahora, esa reflexión se vuelve un desafío tangible: rediseñar una Tierra polifacética e incluyente, donde lo más ingenioso y poderoso de nuestras identidades salga de la represión y florezca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La posibilidad de un planeta donde la diversidad es la forma más alta de inteligencia, y la alegría, la energía más revolucionaria. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Como el centro de un carnaval cósmico y provocador, Brigitte Baptiste festeja constantemente su existencia, su recorrido y el de todos los que la hemos acompañado (así muchos de nosotros seamos seguidores muy recientes).</p>



<div class="wp-block-media-text is-stacked-on-mobile"><figure class="wp-block-media-text__media"><img loading="lazy" decoding="async" width="700" height="470" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg" alt="Rompamos-el-silencio" class="wp-image-118751 size-full" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio.jpg 700w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/01113931/Rompamos-el-silencio-300x201.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p class="wp-block-paragraph">Su celebración, nos invita —con ternura y valentía— a volver a creer en que cada uno de nosotros habita la cualidad más sagrada de la vida: el poder de elegir ser indomables, irreductibles, imposibles de detener en nuestra expansión.</p>
</div></div>
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        <author>Rompamos el silencio</author>
                    <category>Rompamos el Silencio: un llamado desde las aulas contra el bullying</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121352</guid>
        <pubDate>Tue, 14 Oct 2025 19:50:16 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Brigitte Planeta B: el cosmos de libertad, respeto y alegría]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Rompamos el silencio</media:credit>
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        <title>Un escrito de Juan Diego Vélez sobre el libro El arte al desnudo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/un-escrito-de-juan-diego-velez-sobre-el-libro-el-arte-al-desnudo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Bertrand Russell se sorprendía de que los seres humanos tuviéramos un conocimiento tan vasto y preciso sobre el mundo exterior y, sin embargo, nuestro universo interior permaneciera envuelto en el más completo misterio. &nbsp;El humor, la religiosidad, el sentido de justicia o los juicios estéticos y morales son, sin duda, universales humanos. &nbsp;Pero ¿Qué entendemos [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Bertrand Russell se sorprendía de que los seres humanos tuviéramos un conocimiento tan vasto y preciso sobre el mundo exterior y, sin embargo, nuestro universo interior permaneciera envuelto en el más completo misterio. &nbsp;El humor, la religiosidad, el sentido de justicia o los juicios estéticos y morales son, sin duda, universales humanos. &nbsp;Pero ¿Qué entendemos por arte? &nbsp;¿qué es en esencia el humor? ¿Existe una moral innata que nos oriente, o son nuestros juicios el resultado de circunstancias históricas y construcciones sociales, como sostienen los pensadores posmodernos?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El arte al desnudo</em> es un intento valiente y valioso de iluminar una de las preguntas más esquivas de la filosofía: ¿a qué llamamos realmente arte? ¿En qué momento una creación humana alcanza este estatus? ¿Existen criterios objetivos para evaluar el valor de una obra, o todo juicio se reduce, en últimas, a acuerdos sociales, símbolos de poder, formas de entretenimiento o mecanismos para ganar prestigio? Y aún más: ¿hay en estas prácticas un trasfondo adaptativo, ligado a nuestra evolución, o son un instinto fruto de una coevolución biológica?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los tres primeros capítulos del libro constituyen, en mi opinión, el corazón del texto. En ellos, Ana aborda estas preguntas desde perspectivas muy diversas, logrando un compendio extraordinariamente rico en ideas. Los enfoques van desde la reflexión filosófica de pensadores del siglo XIX hasta las propuestas de autores contemporáneos como Gombrich, Popper, Pinker, Joshua Bach y otros filósofos, historiadores del arte y críticos actuales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el texto no se limita a exponer los distintos puntos de vista de estos autores, sino que avanza una tesis original: aquello que llamamos arte es, en muchas ocasiones, el resultado de la perfección de una técnica, de una artesanía, de un objeto o de cualquier labor o acción ejercida con maestría. De ahí que el arte pueda desplegarse en formas tan diversas como la pintura, la escultura, la música, la literatura, el cine o incluso las matemáticas. La autora no se aferra a una sola idea ni pretende defender su punto de vista de manera exclusiva. La discusión se plantea más bien como una serie de sugerencias, acompañadas de la advertencia de que, en cuestiones tan espinosas como estas, cualquier intento de encerrar en una fórmula única un concepto tan escurridizo termina, casi de inmediato, revelando una nueva pieza del rompecabezas que no encaja en el armazón teórico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En defensa de esta tesis, la autora recorre la historia del arte, desde las primeras expresiones rupestres hasta el Renacimiento y la contemporaneidad. Leonardo da Vinci, con <em>La Gioconda</em>, perfeccionó el retrato psicológico gracias a la sutileza del <em>sfumato.</em> En el Barroco, Diego Velázquez alcanzó la cima del naturalismo y de la representación cortesana con <em>Las Meninas</em>. Caravaggio, en <em>Judith decapitando a Holofernes</em>, llevó el tenebrismo a su máxima intensidad. Con <em>Los nenúfares</em>, Claude Monet perfeccionó la captura de la luz, transformando la superficie del agua en un campo de vibraciones cromáticas que abriría el camino hacia la abstracción moderna.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="864" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/28091310/09Judith_i_Holofernes-1024x864.jpg" alt="" class="wp-image-120887" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/28091310/09Judith_i_Holofernes-1024x864.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/28091310/09Judith_i_Holofernes-300x253.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/28091310/09Judith_i_Holofernes-768x648.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/28091310/09Judith_i_Holofernes.jpg 1120w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Judith decapitando a Holofernes</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">La ausencia de figuras humanas o animales, propia del arte islámico, impulsó a sus artesanos a llevar la geometría a un grado de sofisticación sin precedentes: teselaciones con traslaciones, rotaciones y reflexiones. La Alhambra no es solo una obra maestra de la arquitectura, sino también una obra de arte matemática. Sus muros y mosaicos albergan ejemplos de casi todos los grupos de simetría del plano conocidos por la cristalografía, convertidos en patrones geométricos que se repiten hasta el infinito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo mismo podría decirse de la música de Palestrina, que representa el cenit de la polifonía como técnica musical, un arte en el que cada voz se entrelaza con las demás hasta formar un tejido sonoro de pureza y equilibrio insuperables. O de la obra de Bach, la culminación de un periodo que llevó la armonía, el contrapunto y otras técnicas musicales a una perfección casi inhumana, donde la matemática de las formas y la expresividad espiritual alcanzan una síntesis irrepetible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y puede haber arte en un juego, como el ajedrez: en la célebre <em>Partida del Siglo</em>, en la que el niño prodigio Bobby Fischer, con tan solo trece años, doblegó al Gran Maestro Donald Byrne tras ofrecer en sacrificio a su dama, en la jugada diecisiete. Lo que a primera vista parecía un desatino infantil se reveló luego como una combinación deslumbrante, tejida con la precisión de un artista consumado.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="487" height="418" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/28091158/Screenshot-2025-09-28-091126.png" alt="" class="wp-image-120886" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/28091158/Screenshot-2025-09-28-091126.png 487w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/28091158/Screenshot-2025-09-28-091126-300x257.png 300w" sizes="auto, (max-width: 487px) 100vw, 487px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, como bien señala Ana Cristina, difícilmente podríamos incluir en esa misma lista otras obras, como el célebre orinal de Marcel Duchamp o la provocadora <em>Merda d’artista</em> de Piero Manzoni, que llegó a venderse por 275.000 euros. Con ironía, ella observa que quien la compró debió pensar que aquella obra no podía ser “pura mierda”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pocos gestos han sido tan incendiarios como aquel de Duchamp en 1917, cuando presentó un orinal bajo el título de <em>Fountain</em>. No fue el objeto lo que lo hizo memorable —un orinal carece de toda pretensión estética—, sino la osadía de interpelar a los guardianes del gusto y cuestionar su poder para decidir qué merece llamarse arte. Algo semejante ocurre con Manzoni, que envasó su propio excremento en noventa latas y las vendió al precio del oro. En ellas no hay belleza ni maestría técnica, sino una burla corrosiva: el mercado convertido en caricatura de sí mismo, el lujo reducido a la paradoja de un desecho.&nbsp; Como se señala en el texto, tanto Duchamp como Manzoni no aspiraron a conmovernos con la contemplación, sino a sacudirnos con el desafío: recordarnos que, en la sociedad de consumo, el valor del arte no descansa en lo que es, sino en lo que estamos dispuestos a creer que significa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por supuesto que la discusión acerca de si estas dos piezas representan o no una obra de arte se reduce, en buena medida, a una cuestión semántica. La autora, en mi opinión, se limita a señalar una salida a la aparente paradoja que pretende desafiar su tesis principal: el arte no debe confundirse con un manifiesto, como en el caso de Duchamp, o con una sátira, como en el de Manzoni, porque es indudable que lo que se considera arte está siempre atravesado por estructuras jerárquicas: instituciones, críticos, museos, coleccionistas y mercados que ejercen una autoridad simbólica capaz de conferir valor a lo que, fuera de ese contexto, carecería de él. En última instancia, lo que ocurre no es tanto una valoración estética cuanto una confusión: se toma por “valor artístico” lo que en realidad no es más que prestigio social, el aura de distinción que acarrea poseer lo que pocos pueden tener.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra tesis que se menciona en el texto me resulta particularmente fascinante: la propuesta del filósofo Joshua Bach, según la cual el propósito del arte es capturar estados de conciencia. El arte no sería, entonces, un mero adorno de la vida ni una actividad destinada exclusivamente a entretener o a provocar, sino un medio para fijar, traducir y comunicar experiencias subjetivas que, de otro modo, se desvanecerían en la interioridad del individuo. Desde esta perspectiva, no es casualidad que el sentimiento religioso y el artístico hayan marchado históricamente de la mano: ambos buscan dar forma a lo inefable, atrapar lo invisible y hacer visible lo que ocurre en los estratos más profundos de la mente y del espíritu.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;Así, la música sacra de Palestrina se entiende como un intento de encarnar la pureza espiritual de la polifonía; los frescos de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, como la plasmación monumental de la grandeza divina y del drama humano; y las pasiones de Bach, como la expresión máxima de un estado de devoción en el que la complejidad armónica y el fervor religioso se funden en un mismo lenguaje. En todos estos casos, lo que se perpetúa no es solo una obra, sino un estado de conciencia que, gracias al arte, puede ser compartido y revivido siglos después.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la película <em>American Beauty</em> (1999), hay una escena que se ha vuelto emblemática: el joven Ricky Fitts graba, con su vieja filmadora casera, los movimientos erráticos de una bolsa plástica que el viento arrastra y hace danzar en el patio de una casa. A simple vista, se trata de un gesto banal, casi ridículo; sin embargo, la cámara nos invita a percibirlo como una revelación íntima, una epifanía de belleza inesperada en lo cotidiano. La ligereza de la bolsa, que se abandona al azar de las corrientes de aire, contrasta con la pesadez de la vida del propio Ricky, un adolescente marcado por la incomprensión, la violencia y el rechazo de su padre. El vuelo frágil de aquel objeto sin valor se convierte así en un espejo del dolor, la rabia y la desesperación contenida de un joven cuya sensibilidad y orientación sexual son brutalmente negadas. La escena nos recuerda que, a veces, lo más profundo se expresa en lo más insignificante: un trozo de plástico mecido por el viento puede revelar con más fuerza que mil palabras el estado de conciencia de quien lo contempla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro ejemplo de lo que menciona Joshua Bach —el arte como forma de capturar estados de conciencia— puede hallarse en <em>Corazón de cristal</em> (1976), una de las obras maestras de Werner Herzog. En la escena final, un grupo de hombres se reúne en una isla que no es más que un peñasco solitario en medio del mar; la música hipnótica de Popol Vuh acompaña sus movimientos mientras se embarcan en una travesía imposible, condenada desde el inicio al fracaso. Es una imagen alegórica: el fin de una época, la desaparición de los artesanos del cristal rubí, arrasados por la llegada inexorable de la revolución industrial. Pero lo que convierte a esta escena en una obra de arte no es solo su simbolismo histórico, sino la intensidad psicológica y espiritual que logra transmitir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta por el arte nos conduce, al final, a un territorio fronterizo donde toda razón se disuelve: el enigma del mundo interior y de las <em>qualia</em>, esas formas puras de la experiencia subjetiva que, aun rozando lo que llamamos realidad, se escapan de cualquier intento de explicación. No se trata de un desvío esotérico ni de un arrebato místico, sino de la aceptación sobria de un límite: ese umbral donde nuestra comprensión se detiene y donde laten, indómitas, la percepción, la emoción y la conciencia misma. Quizá por eso el universo interior que evocaba Russell permanezca siempre cubierto por un velo, como si el arte no fuera más que la huella efímera de lo inefable que se agita en lo más profundo de la psiquis humana; un resplandor destinado, acaso, a “elevar la vida por encima de la tragedia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Juan Diego Vélez es profesor titular de la Escuela de Matemáticas, Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia. </p>
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        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120885</guid>
        <pubDate>Sun, 28 Sep 2025 14:13:44 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Un escrito de Juan Diego Vélez sobre el libro El arte al desnudo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ana Cristina Vélez</media:credit>
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