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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Fri, 01 May 2026 20:28:53 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de la tempestad | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Bibi Blackburn, la mujer que pide regular la terapia con psicodélicos en Colombia  </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/bibi-blackburn-la-mujer-que-pide-regular-la-terapia-con-psicodelicos-en-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tras las muertes de su padre y de su hermano, en años y circunstancias distintas, Bibi Blackburn encontró en la terapia asistida con psicodélicos un nuevo propósito. Sobre este tema hablará hoy en la Feria del Libro de Bogotá.  </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>La psicoterapeuta Bibi Blackburn presentará su libro &#8220;Caminos de transformación&#8221; en la FILBO 2026. </em></p>



<p></p>



<p>Mientras en Estados Unidos, el presidente Donald Trump acaba de firmar una orden ejecutiva para que la FDA agilice la revisión de los psicodélicos como fármacos de terapia, en Colombia la psicóloga <a href="https://www.instagram.com/bibi_blackburn/">Bibi Blackburn</a> lidera una iniciativa, junto con varios congresistas, para legislar sobre esta materia. “El país necesita un marco regulatorio para que los colombianos podamos acceder al tratamiento terapéutico con psicodélicos, como se hace en otros países”, afirma esta especialista en psicología con enfoque transpersonal.</p>



<p>Es una disciplina en tendencia que integra los tres planos del bienestar humano —psicológico, emocional y espiritual— permitiendo a cada individuo alcanzar un autoconocimiento profundo de su ser.  “Se trata de descubrir emociones desconocidas y creencias limitantes que condicionan nuestra historia personal. Cuerpo, mente y alma deben tratarse de manera integral para alcanzar bienestar”, afirma.</p>



<p>La historia de esta mujer se partió en dos como consecuencia de la enfermedad terminal de su padre en 2008 y el suicidio de su hermano en 2015. “No concebía mi vida sin mi papá. A él le dieron seis meses y vivió 12 años pero en muy malas condiciones”, relata. Esta experiencia, aunque dolorosa, le permitió descubrir unas habilidades que hasta entonces desconocía sobre lo que significa ayudar al otro, acompañarlo y sostenerlo en circunstancias difíciles. “No sabía que eso estaba en mí”, reconoce Bibi Blackburn. </p>



<p>En medio de este proceso, otro drama golpeo a la familia: el suicidio de su hermano de 43 años. “A pesar de lo unidos que éramos, nunca percibí que estuviera sintiéndose tan mal como para querer acabar con su vida”, confiesa con la voz quebrada. </p>



<p>Ese cortocircuito la llevó a poner su vida en pausa. “Pensé –dice- en las personas que están pasando por situaciones difíciles y no tienen con quien hablarlo y mucho menos a quién pedirle ayuda”.</p>



<p>Renunció a su trabajo como ejecutiva exitosa pero no propiamente feliz. “Me sentía vacía en el ámbito profesional”.</p>



<p>Buscando su propia salvación, por así decirlo, descubrió por recomendación de terceros el poder terapéutico de los psicodélicos y se sometió a terapia, con ilusión pero también con susto. “Tenía curiosidad y miedo a la vez porque era y sigue siendo un tema tabú. Existía muy poca información y pocos lugares para acceder a un tratamiento terapéutico seguro”.</p>



<p>Comprendió que para sanar y seguir adelante, “es necesario aprender a desprenderse de las personas que uno más ama; entendí que las respuestas a todo lo que nos pasa está dentro de nosotros, no en los demás”. &nbsp;</p>



<p>En su propia búsqueda encontró más de lo que buscaba: un nuevo propósito para seguir adelante. Porque después de formarse como psicología con enfoque transpersonal, se enfocó en terapia asistida con psicodélicos.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>¿Qué son los estados expandidos de conciencia? </strong></p>



<p>En sus pacientes ha visto los beneficios de dos de los psicodélicos más ampliamente estudiados: la psilocibina y la MDMA. “Estas sustancias conducen a la personas a un estado expandido de conciencia. Cuando la psilocibina entra en el organismo, en el cerebro se empiezan a crear redes neuronales. Es una especie de reseteo que permite comprender que hay otras formas de actuar, pensar o sentir sobre lo que nos pasa”.</p>



<p>La sesión dura seis horas, en las cuales el paciente, acostado y con los ojos cerrados, permanece consciente todo el tiempo. “La experiencia se vive como si se tratara de un sueño o una película”, comenta la experta, quien guía el proceso para ayudar a la personas a entender lo que están experimentado y luego, por medio de la psicoterapia, enseñarles cómo integrar la información recibida en sus vidas.</p>



<p>“En un estado expandido de conciencia -explica- se viven varias realidades al tiempo, en las que aparecen situaciones del pasado, del presente o del futuro”. </p>



<p>La terapia asistida con psicodélicos se usa en pacientes con estrés postraumático y en trastornos como la depresión y la ansiedad, lo mismo que en traumas, adicciones (tabaco, alcohol, opioides, cocaína…) y duelos.</p>



<p>Relata el caso de una paciente que fue víctima durante años de un esposo maltratador, casi feminicida. Aunque salió con vida de esa relación tóxica, las marcas físicas y mentales eran evidentes: insomnio, desconfianza en los demás e incapacidad para disfrutar hasta las cosas buenas de la vida. “Ignoraba que estaba bajo estrés postraumático, sintiéndose culpable por permitir los abusos. Logró conectar con ella y darle un cierre a su historia. Entendió que ésta forma parte de su biografía pero no de su hoy”.</p>



<p>Bibi Blackburn creó además el libro interactivo “Caminos de transformación”, que les permite a los lectores integrar la psicología transpersonal en su vida cotidiana, pues es una herramientas compuesta por 60 cartas con respuestas o mensajes cifrados para hallar calma en las tempestades diarias. &nbsp;</p>



<p>“Necesitamos tomar una pausa diaria para volver a conectar con nuestras intuiciones y el ser interior. Las respuestas siempre están dentro de nosotros”, concluye.</p>



<p class="has-text-align-right"><strong><em>Este miércoles 29 de abril, la psicóloga Bibi Blackburn conversará sobre estos temas en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Sala Jorge Isaacs, 1:00 p.m.). &nbsp;</em></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="710" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28224920/ZETA-ZETA-ZETA-BIBI-710x1024.jpg" alt="" class="wp-image-128494" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28224920/ZETA-ZETA-ZETA-BIBI-710x1024.jpg 710w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28224920/ZETA-ZETA-ZETA-BIBI-208x300.jpg 208w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28224920/ZETA-ZETA-ZETA-BIBI-768x1107.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28224920/ZETA-ZETA-ZETA-BIBI-1065x1536.jpg 1065w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28224920/ZETA-ZETA-ZETA-BIBI-1421x2048.jpg 1421w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/28224920/ZETA-ZETA-ZETA-BIBI.jpg 1440w" sizes="(max-width: 710px) 100vw, 710px" /></figure>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Wed, 29 Apr 2026 11:59:37 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Bibi Blackburn, la mujer que pide regular la terapia con psicodélicos en Colombia  ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <title>¿Pesca en río revuelto? Crecen versiones sobre maniobras por el control de Ecopetrol</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/pesca-en-rio-revuelto-crecen-versiones-sobre-maniobras-por-el-control-de-ecopetrol/</link>
        <description><![CDATA[<p>La situación del actual presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, al parecer estaría siendo aprovechada por algunos sectores para pescar en rio revuelto generando pánico y de esta manera colocar el poder al interior de la empresa a su favor, según me han revelado algunas fuentes. Crece el rumor que habla de cuatro miembros de juntas [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>La situación del actual presidente de <strong><a href="https://www.ecopetrol.com.co/wps/portal/">Ecopetrol</a></strong>, Ricardo Roa, al parecer estaría siendo aprovechada por algunos sectores para pescar en rio revuelto generando pánico y de esta manera colocar el poder al interior de la empresa a su favor, según me han revelado algunas fuentes.</p>



<p>Crece el rumor que habla de cuatro miembros de juntas directivas vinculados a dos de las empresas más emblemáticas del país que estarían moviendo fichas para posicionarse en la eventual dirección de Ecopetrol, en medio del ruido político y judicial que rodea a la actual administración.</p>



<p>Según distintas fuentes, la estrategia tendría antecedentes recientes en lo ocurrido en ISA, donde terminó encargado de la presidencia Gabriel Jaime Melguizo Posada.</p>



<p>Durante su paso por la compañía, y de acuerdo con versiones internas, se habrían producido movimientos en cargos clave y ajustes administrativos que algunos sectores interpretan como una reorganización de poder dentro de la empresa.</p>



<p>Entre esos cambios también se mencionan decisiones relacionadas con la supervisión de contratos en Perú y Chile, donde aparece la empresa Ventus, señalada por algunos analistas de tener presuntos vínculos con Juan Emilio Posada.</p>



<p>En ese contexto, diversas versiones apuntan a que la estrategia política y corporativa podría estar siendo articulada por Carlos Raúl Yepes, junto con nombres como Ricardo Rodríguez Yee, Luis Felipe Henao y el propio Posada.</p>



<p>La hipótesis que circula en algunos círculos empresariales es que el actual escenario de controversia alrededor de Ricardo Roa podría ser utilizado para presionar cambios en la dirección de Ecopetrol, lo que eventualmente abriría espacio para un reacomodo de fuerzas dentro del sector energético, con sectores políticos cercanos al uribismo y al duquismo buscando recuperar influencia en la compañía.</p>



<p>Por ahora, se trata de versiones que circulan en el entorno político y empresarial y que deberán ser contrastadas con hechos y decisiones oficiales en los próximos meses. Sin embargo, no sería extraño que algo de cierto exista en todo este tipo de comentarios que van y vienen y que una vez más deja ver el interés de algunos sectores por controlar a Ecopetrol aprovechando el momento de tempestad que vive su actual presidente.</p>



<p><strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/colombia-no-esta-para-el-fanatismo-de-abelardo-de-la-espriella/">Nota recomendada: Colombia no está para el fanatismo de Abelardo De La Espriella</a></strong></p>
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        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
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        <pubDate>Thu, 12 Mar 2026 22:58:59 +0000</pubDate>
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        <title>Crónica de un balance de año en Coach-landia.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/pletora/cronica-de-un-balance-de-ano-en-coach-landia/</link>
        <description><![CDATA[<p>A finales de diciembre y comienzos de enero, la gente está borracha de alegría y con el entusiasmo elevado a su máxima expresión. Comienza la temporada de los balances y las listas de metas y deseos. Aunque en Coach-landia todo eso ya tiene otros nombres, yo no suelo estar a la moda en temas de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>A finales de diciembre y comienzos de enero, la gente está borracha de alegría y con el entusiasmo elevado a su máxima expresión. Comienza la temporada de los balances y las listas de metas y deseos. Aunque en <em>Coach-landia</em> todo eso ya tiene otros nombres, yo no suelo estar a la moda en temas de marketing de crecimiento espiritual. Pero… es inevitable ver publicaciones donde te dicen que “hay que visualizar y manifestar desde ya un 2026 genial”. Y es ahí cuando hacemos (me incluyo en la torta) el famoso balance de lo que fue el 2025, para que de ahí salga la lista de metas de este nuevo año.</p>
<p>Pero creo que debería reescribir este párrafo, ponerlo en &#8220;vibraciones altas&#8221; y lenguaje de coach de TikTok. Comencemos de nuevo:</p>
<p>Ya no es suficiente con desear un 2026 decente. No, no (después las cosas no salen bien): hay que visualizarlo, manifestarlo y, si se puede, subirle la vibración antes de que el año arranque. A final de año ahí estuve yo, incluida, con varita de incienso en una mano (hay unos con olor a chocolate, ¡deliciosos!) y un Excel emocional en la otra (ante todo ordenada), lista para hacer el ritual obligatorio: cerrar ciclos, integrar aprendizajes, agradecer lo vivido y mirar al 2025 con cara de “todo pasó por algo”.</p>
<p>¡Nah! Tal vez en alguna dimensión paralela. Aunque sí hice mi reflexión sobre ese especial 2025 que viví.</p>
<p>El asunto es que de ese proceso —que debe ser &#8220;profundamente espiritual&#8221;— nace entonces la declaración de intenciones, el manifiesto del año, la ruta alineada del yo futuro… en inglés suena mejor, más estilo coach: la gente hace su <em>Vision Board 2026</em> o su <em>Manifestation List 2026</em> (lo que antes llamábamos metas del año) y, para que se manifieste mejor, lo comparte en redes (es parte del ritual). Se hace con dulzura y cara de santo en trance… para que el universo no se estrese.</p>
<p>Todos esos deseos para el 2026 parecen redactados por un departamento de marketing espiritual: &#8220;Ir al gimnasio&#8221;, &#8220;viajar más&#8221;, &#8220;ahorrar&#8221;&#8230; Qué sé yo. Aquí especulo, pues mi lista es bastante peculiar y no se parece a esas. El papel aguanta todo —o más bien, los <em>reels</em> aguantan todo—, pero al alma no se engaña fácilmente. Si sientes vacío tu balance de vida, es porque le falta el ingrediente que los babilonios consideraban sagrado: la capacidad de ser humillado por la verdad.</p>
<p>Para entender algo, me gusta ir al inicio. La palabra que lo nombra. Conocer el término que define “eso” de lo que hablamos permite una verdadera comprensión, por lo menos para mí. Saber de dónde viene, por qué y cómo se ha ido transformando con el tiempo. Cómo suena en otros idiomas. Cómo su connotación cambia en otras culturas. Eso realmente me abre la puerta a investigar y comprender el ADN de “eso” de lo que hablo. Y hoy son varias palabras. Una es balance.</p>
<p>Balance. Suena bonito: <em>ba-lan-ce</em>. Es dulce y sonora, pero ya lleva mucho tiempo siendo maltratada por la frivolidad (hay hasta un desodorante que la lleva por nombre). La palabra balance viene del francés balance, que a su vez nos llega del latín vulgar bilanx.</p>
<p>Bi-: Significa &#8220;dos&#8221;.</p>
<p>Lanx: Significa &#8220;plato&#8221; o &#8220;platillo&#8221;.</p>
<p>Físicamente, el balance es el acto de poner peso en un lado y la mercancía en el otro hasta que la aguja se queda quieta en el centro. ¿En busca de qué? ¿Equilibrio? ¿Equidad? ¿Determinar una medida para el cobro? ¿Para que nadie engañe a nadie?</p>
<p>¿Por qué lo aplicamos a la vida? Porque la mente humana busca equilibrio. Cuando decimos &#8220;hacer balance&#8221;, estamos poniendo en un platillo lo que logramos (ganancias) y en el otro lo que perdimos, lo que no fuimos capaces de lograr, el karma que nos cayó o lo que nos faltó (pérdidas). Si la balanza se inclina demasiado hacia las pérdidas, sentimos una tensión interna que necesitamos resolver. Ansiedad, entre otras.</p>
<p>En nuestro hermoso español hay una palabra derivada de “balance” que usamos para definir el movimiento de un barco o una cuna: <em>balanceo</em>. Y, curiosamente, imaginarla en acción es un recordatorio de que la vida no es estática. Se mueve al ritmo de las olas de un océano impredecible. Y viéndolo así, hacer balance de nuestra vida o año es aprender a mantenernos en equilibrio en medio del movimiento constante.</p>
<p>La humanidad no experimenta el tiempo como una aburrida línea infinita y plana, sino como una serie de capítulos. Los balances ocurren en lo que la psicología del comportamiento llama &#8220;Hitos Temporales&#8221;. Son momentos en los que social, grupal o personalmente se rompe el flujo rutinario del tiempo y se genera un “Efecto de Nuevo Comienzo”. De menor a mayor: los lunes y los viernes (hitos temporales de trabajo y descanso), luego vienen cumpleaños, aniversarios, cambio de año…</p>
<p>Y como simios pensantes en esos hitos temporales decidimos hacer balances que crean una discontinuidad mental. Qué por cierto es muy útil y sana. Nos permite separar nuestro &#8220;yo del pasado&#8221; (que cometió errores en 2025) de nuestro &#8220;yo del futuro&#8221; (que tiene una página en blanco en 2026 y un universo de posibilidades).</p>
<p>Cuando en masa, al mismo tiempo, hacemos individualmente el famoso balance, validamos que pertenecemos a este mundo occidental (nuestra comunidad). Es como si gritáramos en coro: &#8220;Todos sobrevivimos a este ciclo y todos estamos de acuerdo en que hoy algo termina y mañana algo empieza&#8221;.</p>
<p>Este balance tiene otra utilidad interesante: crea la ilusión de orden. La vida, en general, es caótica, pero cuando hacemos balances en los hitos temporales logramos empaquetar los 365 días que ya pasaron en conclusiones lógicas y explicaciones.</p>
<p>También hacemos eso que los psicólogos llaman cierre cognitivo. Nuestro cerebro detesta las historias abiertas. Nada más observen los finales de películas y series que quedan abiertos: cómo reciben puntajes terribles y funas en redes. Como ejemplo reciente tenemos a Stranger Things.</p>
<p>Nuestro cerebro no es fan de las historias abiertas, ni en películas, ni en libros, ni en nuestra propia vida ¿Por qué? Porque las historias abiertas nos dejan más incertidumbres que certezas. Y la incertidumbre es el “coco” de media humanidad. A fin de año, el ser humano necesita “cerrar el libro” que en este instante temporal se llama 2025 para poder abrir el siguiente (2026) sin todo el ruido mental y las páginas tachadas del anterior.</p>
<p>Los humanos somos los únicos animales que se cuentan historias a sí mismos. Eso dijo el filósofo Alasdair MacIntyre en su libro &#8220;Tras la virtud&#8221;. Aunque yo no creo que eso sea cierto, que somos &#8220;los únicos&#8221;. Pero siguiendo lo expuesto por MacIntyre, una persona dentro de su balance 2025/2026 no podría responder la pregunta &#8220;¿qué voy a hacer?&#8221; sin responder antes otra pregunta: &#8220;¿de qué historia o historias me encuentro formando parte?&#8221;. Y ambas, preguntas y respuestas, no se formulan ni responden en el balance, es un proceso mental interior, poco consciente que hacemos para poder decidir qué quiero y qué no para ese nuevo año. Y por supuesto para definir metas. Por ejemplo: Sebastiana se quiere casar en 2026, es su meta, porque quiere formar una historia de vida con Albertino.</p>
<p>Entonces, el balance de fin de año es el momento en que revisamos si el capítulo que acabamos de vivir tiene sentido dentro de nuestra “biografía”. En esta revisión no solo contamos cuántos viajes hicimos o si logramos comprar ese carro; lo que realmente hacemos es evaluar si nuestra vida coincide con la persona que queremos ser —y para algunos, con la que pretenden o aparentan ser—.</p>
<p>En el fondo, ese balance es una búsqueda de sentido. En realidad, no se trata de los hechos, sino de la narrativa propia que construimos con ellos. De las historias que queremos crear para nuestra autobiografía. Una narrativa para nosotros (autoconvencimiento) y otra para los demás (el cuento que vendemos de nosotros mismos), pero no hacemos este proceso con la consciencia de que decidimos nuestra propia narrativa.</p>
<p>Por eso duele cuando el balance es “negativo” (hojas mal escritas de nuestra vida) y por eso nos sentimos renovados cuando el balance nos muestra que, a pesar de las tempestades, seguimos de pie. Todos queremos ser héroes, y más aún dentro de nuestra propia historia.</p>
<p>Hay otro psicólogo que plantea algo interesante al respecto. Jerome Bruner sostiene que tenemos dos formas de pensamiento: el paradigmático, que es lógico y científico, y el narrativo. Con este último entendemos nuestra vida. Escribimos nuestra autobiografía mental. Y sosteniendo la teoría de Bruner, en el balance de fin de año hacemos una construcción narrativa donde ordenamos nuestros eventos aleatorios para darles una relación de causa y efecto. Para darles sentido.</p>
<p>Por ejemplo: Juanito, en marzo, hizo una estafa piramidal y se robó 500 millones de pesos. Y a Juanito, un conductor borracho lo atropelló en octubre y casi se muere. En diciembre Juanito hace su balance: &#8220;seguramente me atropellaron como castigo divino por estafar a la gente. Me cayó el karma&#8221;. Meta de 2026 de Juanito: &#8220;cuando salga de la silla de ruedas voy a devolver el dinero robado sin que me metan preso y pedir disculpas&#8221;.</p>
<p>Este balance o “revisión de vida” lo hacemos desde hace más de 4.000 años. Viajemos a la Babilonia del 2000 a. C. Allí celebraban el festival de Akitu, considerado un proceso de reordenamiento del caos. Se celebraba durante 12 días en el mes de <em>Nisannu</em> (marzo/abril), en el equinoccio de primavera.</p>
<p>Durante el Akitu, los babilonios hacían un balance social: devolvían objetos prestados y hacían balance contable. Para los babilonios, el año nuevo no podía comenzar si el &#8220;balance contable&#8221; social no estaba en cero. Si debías algo, material o afectivo, el orden cósmico estaba roto.</p>
<p>También hacían un balance político y moral. El rey se arrodillaba ante el dios Marduk. El sumo sacerdote le quitaba la corona y el cetro y lo cacheteaba. Debía confesar que no había descuidado sus deberes de rey. Si lloraba, significaba que Marduk estaba satisfecho y que el balance del reino era positivo para el año siguiente.</p>
<p>(Creo que el nuevo reyezuelo global necesita una &#8220;bofetada de Marduk&#8221;. Un apunte político innecesario).</p>
<p>Y aplicando un poco la experiencia babilónica, para que un balance tenga peso real necesitamos una “bofetada de Marduk”. Esa bofetada corresponde al peso de la verdad. Desmontar la narrativa y vernos desnudos. Sin centro. Sin corona. Sin adornos. Dejar de contarnos nuestro propio cuento. Dejar de acomodar los hechos a la historia autobiográfica que llevamos años escribiendo. Y observarnos con ojos de extraño. Cachetearnos con nuestra propia verdad. Ese sería el balance ideal y honesto con nosotros mismos. Lo demás es farándula, autoengaño, moda, teatro, baile de máscaras…</p>
<p>Un romano devoto nos diría que cuando hacemos un balance de nuestra vida invocamos al dios Jano. El que mira atrás y adelante.</p>
<p>Jano o Janus, es el dios romano de las puertas, los comienzos y los finales. Es un dios interesante. Gobierna complejidades. Jano es representado con dos rostros: uno mira hacia el pasado y el otro hacia el futuro. Por eso el mes de enero lo honra. Enero en latín es <em>Ianuarius</em>, que proviene de Jano. Lo que significa que es el &#8220;umbral&#8221; del año. En enero estamos parados en una línea en la que miramos para atrás y para adelante.</p>
<p>Los romanos creían que para cruzar una puerta —un nuevo año— con el pie derecho, primero debías honrar lo que dejabas atrás. Y este es uno de los antepasados directos de nuestro balance de fin de año: la pausa necesaria en el umbral —la puerta de la vida— para entender de dónde venimos antes de decidir a dónde vamos.</p>
<p>Un balance anual que me gusta es el chino. Lo hacen en su Año Nuevo, durante el festival de primavera. Es un balance físico y espacial. Revisan su casa y hacen una limpieza profunda llamada <em>Dahao</em>. Barren a fondo su hogar, para “barrer la mala suerte” del año anterior. Se deshacen, botan lo que no sirve y limpian lo que va a quedar.</p>
<p>Después de ese balance del año anterior, muchos imaginan que el 2026 es como una página en blanco. En coach-landia nos venden esa idea. Un inicio de cero para construir lo que queramos. Pero no. Lamento informarles que la página en blanco no existe cuando se refiere a cambio de año. Es mentira. Escribimos sobre lo que ya está escrito. El balance no sirve para borrar el pasado, sino para entender con qué bolígrafos y colores vamos a escribir y dibujar el siguiente capítulo.</p>
<p>Los seres humanos somos un palimpsesto. Textos escritos sobre otros textos.</p>
<p>Aunque soy irónica y desconfiada con el tema del balance anual, reconozco que necesitamos el 31 de diciembre para hacer ese clic mental de una etapa nueva. El balance es el umbral de Jano: una cara mira hacia atrás para aprender, y la otra mira hacia adelante para imaginar.</p>
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        <author>Diana Patricia Pinto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Plétora</category>
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        <pubDate>Mon, 12 Jan 2026 03:37:48 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Crónica de un balance de año en Coach-landia.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diana Patricia Pinto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Petro, 44%; Pacto Histórico, 21%; partidos tradicionales, 9% (Autopsia a una encuesta)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/petro-44-pacto-historico-21-partidos-tradicionales-9-autopsia-a-una-encuesta/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Están muriendo los dos partidos tradicionales en Colombia? De la última encuesta de Cifras y Conceptos y Polimétrica queda claro que un partido de izquierda se lleva por delante a todos los partidos de derecha en Colombia.  </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Esta es una de las fichas de la última encuesta (noviembre de 2025) de las firmas Cifras y Conceptos y Polimétrica.</em></p>



<p>Al cabo de tres años largos, Colombia no se convirtió en otra Venezuela, como auguraban la oposición y las lenguas viperinas, y para desdicha de los agoreros, Gustavo Petro es hoy santo de devoción para el 44% de los colombianos. Es el porcentaje de su imagen favorable, según la última encuesta de la firma Cifras y Conceptos, un dato significativo que le otorga a la izquierda la posibilidad de renovar su <em>contrato de arrendamiento</em> con la Casa de Nariño por otros cuatro años. Ni más ni menos.</p>



<p>Los partidos políticos de derecha deberían estar preocupados con dichos resultados, y no precisamente por los números de Petro, sino por sus propios números.</p>



<p>Según la misma encuesta (que puede descargarse <a href="https://www.cifrasyconceptos.com/wp-content/uploads/2025/11/Polimetrica-NOVIEMBRE-2025-VF-04112025.pdf">aquí</a>) el <strong>21%</strong> de los colombianos dijo tener afinidad política con el <strong>Pacto Histórico</strong>, que es líder por encima del Centro Democrático (12%); <strong>Partido Liberal (6%) </strong>y <strong>Partido Conservador (3%)</strong>. ¿Por qué nadie ha dicho que el bipartidismo ni siquiera llega al 10%? ¿Están en crisis los dos partidos tradicionales? Por lo menos debemos decir que estos resultados deberían tener preocupados a los señores César Gaviria y Efraín Cepeda, dueños de los trapos rojo y azul, respectivamente.  </p>



<p>Haciendo sumas, los partidos de derecha no llegan ni al 30%, versus el 45% de los sin partido o ciudadanos apolíticos. Observen muy bien en la ficha la gran conclusión: hoy por hoy en Colombia un partido de izquierda (Pacto Histórico) es líder, superando a cada uno de los demás partidos. &nbsp;Es decir, el petrismo se lleva por delante al uribismo. Lo que podría significar que, si bien Uribe no fue a la cárcel tras el juicio penal, ese pulso lo está ganando, por ahora, Iván Cepeda, el candidato de la izquierda, la persona que puso a Uribe a dar explicaciones en los estrados judiciales.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="516" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/09081344/ZETA-Encuesta-portada-1-1024x516.jpg" alt="" class="wp-image-122235" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/09081344/ZETA-Encuesta-portada-1-1024x516.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/09081344/ZETA-Encuesta-portada-1-300x151.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/09081344/ZETA-Encuesta-portada-1-768x387.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/09081344/ZETA-Encuesta-portada-1.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Esta es una de las fichas de la última encuesta (noviembre de 2025) de las firmas Cifras y Conceptos y Polimétrica.</em></p>



<h2 class="wp-block-heading">Un partido de izquierda (Pacto Histórico) es líder, superando a cada uno de los demás partidos. Es decir, el petrismo se lleva por delante al uribismo. </h2>



<p>Sobre la encuesta, en su columna de <strong>El Espectador</strong>, el exministro Humberto De La Calle dijo lo siguiente: <em>“La imagen favorable del presidente dobla la cifra de quienes se consideran de izquierda y también de quienes dicen pertenecer al Pacto Histórico. Una enorme contradicción”.</em></p>



<p>No, doctor De La Calle, lo que eso quiere decir es que en Colombia la gente, por encima del color político, aprueba la gestión del presidente. Y si hay un 45% que afirma no tener filiación partidista, de ahí surgen aquellos ciudadanos que ven con buenos ojos la manera en que Petro conduce al país.</p>



<p>De La Calle también dice otra cosa que es perfectamente rebatible con el argumento anterior: <em>“Sobre la capacidad del presidente Petro de endosar su favorabilidad y convertirla en votos creo que es poco probable, entre otras cosas porque como vimos hay un desajuste entre quienes dicen pertenecer al Pacto Histórico y quienes expresan favorabilidad por Petro”.</em></p>



<p>Tras analizar la encuesta, ¿Qué mensaje les están enviando los colombianos a la añeja clase política arropada por el bipartidismo? Que es hora de que se jubilen y dejen a otros ser y florecer.</p>



<p>Esos números también podrían anticipar un posible castigo en las urnas en 2026 para unos partidos que, testarudos, se oponen a las reformas sociales que necesita el país.</p>



<p>Los partidos en Colombia son partidos burócratas antes que partidos políticos. Llevan años defendiendo los privilegios de clase sin atender los reclamos de un país mayoritariamente pobre. Los resultados de la encuesta muestran que los ciudadanos empiezan a pasarles factura por su descarada insensibilidad social. El que unos <em>influencers </em>estén aterrizando en la política, significa que la gente se está hartando de las élites y sus apellidos: de los mismos con las mismas. </p>



<p>Además, la foto de la “cumbre” Uribe-Gaviria con miras a crear una <a href="https://www.elespectador.com/politica/elecciones-colombia-2026/uribe-y-gaviria-se-volveran-a-reunir-para-conformar-coalicion-contra-gustavo-petro-asistirian-partido-conservador-y-german-vargas-lleras-noticias-hoy/">coalición de centroderecha</a> es el reflejo de lo que llamaré  la <em>geriatrización</em> de la política colombiana, tema del que me ocuparé en otra columna. &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="600" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/09082356/ZETA-ENCUESTA-URIBE-GAVIRIA-600x1024.jpg" alt="" class="wp-image-122242" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/09082356/ZETA-ENCUESTA-URIBE-GAVIRIA-600x1024.jpg 600w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/09082356/ZETA-ENCUESTA-URIBE-GAVIRIA-176x300.jpg 176w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/09082356/ZETA-ENCUESTA-URIBE-GAVIRIA.jpg 750w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></figure>



<p>Mientras el mundo evoluciona, en Colombia los políticos de siempre se creen intocables e indestructibles. Nueva York acaba de dar una lección al globo: eligió para alcalde a un hombre de 34 años, Zhoran Mamdani, que prometió ponerles impuestos a los más ricos. Si los gringos están pudiendo, ¿por qué nosotros estamos condenados a seguirle la cuerda a una clase política añosa y replegada en sus privilegios? ¡Es hora de exigirles que se jubilen!</p>



<p>Volviendo a la encuesta, hay por lo menos doce personajes que por ahora salen mal parados, con menos del 10% de intención de voto: Paloma Valencia (9%); Aníbal Gaviria (9%); David Luna (8%); Juan Fernando Cristo (7%); Juan Carlos Pinzón (6%); Juan Daniel Oviedo (6%); María Fernanda Cabal (5%); Luis Gilberto Murillo (5%); Mauricio Cárdenas (5%); Daniel Palacio (3%); Paola Olguín (2%) y Andrés Guerra (2%). Es casi seguro que de aquí alguno saldrá con el embeleco de buscar un puesto en la Alcaldía de Bogotá.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="665" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/09081431/ZETA-ENCUESTA-IDEOLOGIA-1024x665.jpg" alt="" class="wp-image-122236" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/09081431/ZETA-ENCUESTA-IDEOLOGIA-1024x665.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/09081431/ZETA-ENCUESTA-IDEOLOGIA-300x195.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/09081431/ZETA-ENCUESTA-IDEOLOGIA-768x498.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/09081431/ZETA-ENCUESTA-IDEOLOGIA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Esta es una de las fichas de la última encuesta (noviembre de 2025) de las firmas Cifras y Conceptos y Polimétrica.</em></p>



<p>Sobre la identificación ideológica de los colombianos, la encuesta dice que el 45% se identifica con el centro, el 32% con la derecha y el 22% con la izquierda. En virtud de este resultado, es hora de preguntarles a los colombianos si saben lo que significa ser de izquierda, de derecha o de centro. Mi opinión es que en Colombia, donde tenemos una pobrísima educación política, hemos reducido la respuesta a una cuestión simplista: en el centro están los que no quieren ni a Uribe ni a Petro, sin que sepamos a ciencia cierta de qué va el tal centrismo.</p>



<p>Sin llamarnos a engaños, en el centro siempre ha estado gente de la derecha que se acomoda <em>en esa mitad</em> por un tiempo, como quien usa el paraguas mientras pasa el aguacero. Cuando la tempestad electoral empiece a decantarse, como ranas saltarán del centro a la derecha. ¿Acaso no fue eso lo que pasó en las elecciones del 2022, cuando cerraron filas en favor del candidato Rodolfo Hernández?</p>



<p>Pida a los precandidatos una explicación sobre lo que significa, ideológicamente, pertenecer al centro, a ver con qué perla le van a salir. Ahí quedan la tarea y la encuesta para seguir haciendo conjeturas.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122227</guid>
        <pubDate>Sun, 09 Nov 2025 13:36:08 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/09081506/ZETA-ENCUESTA-PETRO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Petro, 44%; Pacto Histórico, 21%; partidos tradicionales, 9% (Autopsia a una encuesta)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Pianguar: la raíz de la independencia de las mujeres del Pacífico colombiano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/pianguar-la-raiz-de-la-independencia-de-las-mujeres-del-pacifico-colombiano/</link>
        <description><![CDATA[<p>7:15 a.m. Uno de los oficios más difíciles del mundo La lluvia de sudor es cada vez más gruesa. Se desliza rápido y se acerca a los ojos. Un enjambre de mosquitos atraviesa la tela de la ropa.&nbsp;Matilde Mosquera Murillo&nbsp;quiere limpiarse la cara y quiere rascarse el cuerpo con fuerza. Pero no tiene cómo. Su [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La recolección de piangua, un molusco que se encuentra en las raíces de los manglares, es una actividad ancestral que representa el sustento de miles de familias.</em></li>



<li><em>Sobre todo, pianguar ha sido una forma de libertad e independencia económica para las mujeres negras del Pacífico.</em></li>



<li><em>Se calcula que en Colombia hay 11 328 piangüeras, ubicadas en cuatro departamentos: Chocó, Cauca, Valle del Cauca y Nariño.</em></li>



<li><em>Un proyecto de ley que se encuentra en debate en el Congreso busca mejorar sus condiciones de vida.</em></li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading">7:15 a.m. Uno de los oficios más difíciles del mundo</h2>



<p>La lluvia de sudor es cada vez más gruesa. Se desliza rápido y se acerca a los ojos. Un enjambre de mosquitos atraviesa la tela de la ropa.&nbsp;<strong>Matilde Mosquera Murillo</strong>&nbsp;quiere limpiarse la cara y quiere rascarse el cuerpo con fuerza. Pero no tiene cómo. Su mano derecha está cubierta por un guante lleno de barro. Y en la palma y las uñas de la izquierda hay pedazos de ramas, también lodo y piedras diminutas.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/06/pescadoras-asumen-liderazgo-para-defender-pesca-de-bivalvos-sinaloa/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Lobas del Manglar: las pescadoras asumen el liderazgo para defender la pesca artesanal de bivalvos en Sinaloa</a></strong></p>



<p>Es un jueves de mayo en el archipiélago de La Plata, ubicado dentro del Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga, paraíso escondido del suroccidente colombiano, a una hora en lancha desde el puerto de Buenaventura. Los rayos de sol que hace poco se asomaban tímidos, por entre nubes espesas, ahora queman. Ni siquiera son las 8 de la mañana y el termómetro ya señala 27 grados centígrados, con una humedad del 92 %. Es como estar en un baño turco.</p>



<p><strong>Matilde está recogiendo piangua, un pequeño molusco envuelto en una concha entre marrón y negra,</strong>&nbsp;que cabe en la palma de la mano y se encuentra en las raíces de los manglares del Océano Pacífico. De repente, ve un hoyo prometedor, se agacha, abre las piernas con las rodillas hacia afuera y así, en cuclillas, hunde la mano protegida por el guante y empieza a escarbar entre el fango. Aunque decir protegida es mucho. Con todo y guante existe el riesgo de que la pique un pejesapo (<em>Sicyases sanguineus</em>), un pez de cara rechoncha y cola delgadita que al morder hincha los dedos y deja ardiendo la piel, y se ha convertido en su peor pesadilla. Esta vez se salva, pero como la posición en V le entumece las piernas, tiene que estirarlas y doblar la mitad superior del tronco hacia delante.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263572"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190546/Colombia-2-piangueras-de-Bahia-Malaga-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 2 - piangüeras de Bahía Málaga - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263572" /><figcaption class="wp-element-caption">En una sola jornada de cuatro o cinco horas, las piangüeras de Bahía Málaga deben luchar contra un calor extremo y húmedo y un sinfín de zancudos, treparse por las raíces interminables del manglar y cargar de regreso a la lancha un canasto que puede pesar hasta 60 o 70 kilos. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Pianguar es tal vez uno de los oficios más exigentes y agotadores que existen. No es una labor para impacientes ni para los que odian la incomodidad o estar sucios.</p>



<p>Es también, y sin embargo, una actividad ancestral para las comunidades negras del Pacífico, un trabajo diario que les da un alimento que está en la base de su dieta y representa el sustento de miles de familias.</p>



<p>Y, sobre todo, es una forma de libertad. Uno de los caminos que las mujeres han encontrado para conquistar su independencia económica.</p>



<h2 class="wp-block-heading">7:50 a.m. Un cero menos, de 200 a 20 docenas</h2>



<p>Matilde Mosquera Murillo es la representante legal de&nbsp;<a href="https://raicespiangueras.com/qui%C3%A9nes-somos">Raíces Piangüeras</a>, una asociación que une a 28 mujeres del Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de La Plata – Bahía Málaga. Los Consejos Comunitarios son, desde 1993, una forma de organización colectiva de los pueblos afrodescendientes en Colombia.</p>



<p>Matilde lidera la organización desde que se creó, en 2019, y ella solo tenía 22 años.&nbsp;<strong>El objetivo principal de Raíces Piangüeras es promover la conservación del molusco, a través de una recolección sostenible y responsable,</strong>&nbsp;y del cuidado de su hábitat: los manglares. Pero no es el único. También quiere mejorar las condiciones de vida de las mujeres por medio de la transformación y comercialización de la piangua y apoyarlas en la formulación de proyectos productivos que les permitan vivir de actividades distintas a la extracción, que siempre hacen con amor pero también siempre las consume, las deja exhaustas.</p>



<p>—Menos mal no está lloviendo y menos mal este manglar está fácil, tiene el barro blandito— nos dice Matilde este jueves de mayo a tres jóvenes citadinas que queremos conocer de cerca cómo es eso del piangüeo. Estamos desesperadas porque el jején no nos ha dejado caminar ni respirar tranquilas, todo nos rasca, tenemos los ojos llorosos, ardidos.</p>



<p>Si en este manglar que “está fácil” las botas de caucho de todas ya se han enterrado varias veces, ¿qué pasará en el manglar “difícil”?</p>



<p>Matilde estudiaba sociología en Buenaventura cuando asumió el liderazgo de la asociación de piangüeras, que no es la única de Bahía Málaga, y tampoco del Pacífico, pero sí es una de las más nuevas. Las movían varias preocupaciones, entre ellas, la disminución del molusco, al menos en los manglares que las rodean.</p>



<p>—La piangua se recoge todo el año, pero aquí el agotamiento es claro porque antes mi abuela podía sacar sus 200 docenas en un solo día, una cantidad grandota, y ahora en promedio las mujeres sacan 20 docenas —explica la joven.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263573"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190554/Colombia-3-Matilde-Mosquera-representante-legal-Raices-Piangueras-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 3 - Matilde Mosquera representante legal Raíces Piangüeras - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263573" /><figcaption class="wp-element-caption">Matilde Mosquera se convirtió en la representante legal de la asociación Raíces Piangüeras en 2019, cuando ella solo tenía 22 años. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>En la década de 1980 la piangua colombiana comenzó a venderse masivamente en Ecuador,&nbsp;<a href="https://www.conservation.org/blog/in-ecuador-a-milestone-effort-to-protect-mangroves-and-people">nación que ha perdido casi una cuarta parte de sus manglares</a>, en buena medida porque fueron talados para convertirlos en piscinas para la cría de camarones. Hace unos años, cálculos de expertos llegaron a estimar que&nbsp;<a href="https://pacificobiocultural.fao.org.co/wp-content/uploads/2025/04/Ficha-por-producto-PIANGUA_2025.pdf">entre el 80 y el 85 % de las pianguas recolectadas en el Pacífico colombiano se iban para el país vecino</a>.</p>



<p>La presión sobre el molusco también aumentó porque la pesca tampoco es igual que antes (en parte por el aumento de la temperatura de los océanos) y porque muchas personas lo capturan en una talla por debajo del mínimo permitido legalmente en Colombia, cinco centímetros. Eso impide que se reproduzca, dado que no está lo suficientemente maduro.</p>



<p>Según investigaciones realizadas a principios del milenio, que no han sido actualizadas y que utilizan los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la&nbsp;<em>Anadara tuberculosa</em>&nbsp;y la&nbsp;<em>Anadara similis</em>&nbsp;(nombres científicos de las dos especies principales de piangua que hay en Colombia) están en&nbsp;<a href="https://repositorio.uniandes.edu.co/server/api/core/bitstreams/58c1c448-dab0-45a0-9b4b-5e1e3e9567e0/content">estado vulnerable</a>, lo que significa que podrían enfrentar un deterioro poblacional a mediano plazo, si no se toman medidas para explotarlas adecuadamente. Sin embargo, no aparecen en la lista roja de la UICN.</p>



<p>Doña Sinforiana Murillo, a quien todos conocen como Flor, madre de Matilde e hija de Paulina, una piangüera y partera de 77 años que sufre mucho porque el cuerpo ya no le permite salir al manglar, tiene un diagnóstico contundente sobre este punto:</p>



<p>“Yo no lo supero, ahora solo cojo 10 o 12 docenas, por las que es verdad que hoy me dan 30 000 o 40 000 pesos [casi 10 dólares] cuando antes valían muy pocos centavos, pero el problema no es la plata sino la cantidad del producto»</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/19150829/007-768x512.png" alt="" class="wp-image-263952" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">8:20 a.m. La triple discriminación: mujer, negra y piangüera</h2>



<p>Benita Rentería no sale a pianguar sin un tiestero. Así le dicen las mujeres al pequeño cuenco de lata en el que queman pedazos de leña para que el humo espante los insectos que las aturden. Este jueves de mayo es la única que se trepa en el manglar con ese objeto.</p>



<p>”Al final, esto no es algo agradable ni delicioso, pero toca, es la vida. Aunque cuando uno las encuentra, ¡ay!, eso sí es muy rico. Cuando toco una piangua grande entre el barro, me emociono”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263574"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190558/Colombia-4-indumentaria-para-pianguar-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Para salir a piangüar se necesitan guantes, botas de caucho, una pañoleta para cubrirse la cabeza y ojalá otra para el cuello, camisa de manga larga y un canasto de bejuco para recolectar los moluscos, entre otras cosas. Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263574" /><figcaption class="wp-element-caption">Para salir a pianguar se necesitan guantes, botas de caucho, una pañoleta para cubrirse la cabeza y ojalá otra para el cuello, camisa de manga larga y un canasto de bejuco para recolectar los moluscos, entre otras cosas. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>En el manglar, la risa desparpajada de Benita —51 años, cinco hijos, “varios nietos”— se multiplica. Se mete como en una cámara de ecos y, aunque esté lejos, sus compañeras la escuchan. El canasto de bejuco donde va metiendo las pianguas no se llena todavía, pero parece contenta, se divierte. Es como una niña chiquita con juguete nuevo cada vez que se trepa y se arrastra por debajo de las raíces larguísimas y entrelazadas de este manglar que parece existir desde el principio de los tiempos.</p>



<p><strong>“La piangua para mí significa muchas cosas. De la piangua muchos nos sostenemos.</strong>&nbsp;A veces en varios días yo junto mis 150 docenas. Cada una la vendo en este momento a 3000 pesos [0.75 dólares aproximadamente]. De ahí saco para pagar el arriendo, el gas o el teléfono y algo de comida, y les colaboro a mis nietos”, cuenta Benita, después de toser un par de veces por culpa del tiestero. Prefiere usarlo y que la respiración se entrecorte, a ser destruida por los mosquitos. “Yo no puedo pianguar sin candela”.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/03/mujeres-protegen-territorio-defensoras-colombia-viven-al-filo-de-muerte/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mujeres que protegen el territorio: las defensoras en Colombia viven al filo de muerte</a></strong></p>



<p>Su historia se repite en los hogares de la mayoría de mujeres de Bahía Málaga. Y del Pacífico. Ellas son el sostén de la casa, en todos los sentidos. Las columnas sobre las que se construyen los palafitos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263588"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11191927/Colombia-5b-tiestero-con-humo-para-espantar-insectos-al-pianguar-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 5b - tiestero con humo para espantar insectos al piangüar - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263588" /><figcaption class="wp-element-caption">Muchas mujeres salen a pianguar con un tiestero, un pequeño pequeño cuenco de lata, como el de la izquierda en la foto, en el que queman pedazos de leña para que el humo espante los insectos. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Marlyn Valencia es socia de Raíces Piangüeras, tiene 44 años y nueve hijos:</p>



<p>“Una vez no teníamos nada que comer. Nada, nada. Eran como las 3 de la tarde y no habíamos desayunado ni almorzado”, narrará antes de que se acabe el día. “En ese momento yo ya tenía a los tres primeros hijos, todos eran pequeñitos, la mayor tendría 4 años.</p>



<p>La solución fue internarse en el manglar más cercano. Sacó cinco docenas de piangua, suficientes para cocinar algunas al vapor e intercambiar el resto por una libra de arroz y un tarro de aceite.</p>



<p>“La extracción de moluscos casi siempre ha sido realizada por mujeres y yo creo que es porque antes, hace mucho, se hacía solamente para alimentar a los hijos. En los territorios es la mujer la que se da cuenta si no hay qué comer en la casa, y con salir a coger unas pianguas resuelve la comida. ¡Un hombre qué va a pensar en eso!”</p>



<p>Ahora quien habla es Matilde. Ella y Lucy, su hermana menor, pudieron terminar el bachillerato y luego estudiar en la universidad gracias a la piangüa que vendía su madre. Y en buena medida fue gracias a este oficio que Lucy levantó el emprendimiento que inauguró hace poco en la comunidad de La Plata, dedicado a la venta de bebidas y cocteles con viche, un destilado artesanal y tradicional del Pacífico. Se llama Paz Paraíso.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/19150845/008-768x512.png" alt="" class="wp-image-263953" /></figure>



<p>A veces, su papá también les mandaba algo de pescado. Pero como esa actividad cada vez da peores resultados esa era la excepción, no la regla.</p>



<p>Este jueves de mayo, en la noche, sentado sobre una silla Rimax en el salón que construyeron para hacer las reuniones del Consejo Comunitario de La Plata – Bahía Málaga, Santiago Valencia, uno de sus líderes más importantes, complementará la idea que tiene Matilde de porqué solo unos pocos hombres se dedican a la piangua: como el sector pesquero y maderero siempre fueron fuertes en la región, y generaban ingresos muchos mayores que los que podía dejar la extracción de piangua, esta ocupaba el último renglón, era considerada algo menor, una actividad débil, de la que solo podían encargarse las mujeres.</p>



<p><strong>¿Y quiénes se dedican, mayoritariamente, a los oficios “importantes” de la pesca y la madera? Los hombres.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263576"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190606/Colombia-6-bosques-manglar-pacifico-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 6 - bosques manglar pacífico - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263576" /><figcaption class="wp-element-caption">Según la Universidad Nacional de Colombia, “a pesar de ser uno de los ecosistemas más amenazados del mundo, los bosques de manglar del Pacífico colombiano son de los mejor conservados en el planeta”. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Según el artículo científico&nbsp;<a href="https://www.aunap.gov.co/events/EscalaColombia-2024.pdf"><em>La pesca en pequeña escala de Colombia: un enfoque de género al desarrollo sostenible</em></a>, publicado por los investigadores colombianos Vladimir Puentes Granada y Charles Sánchez-Roncancio en 2024, la participación de la mujer en la pesca a pequeña escala marino-costera que se realiza en el país es solamente del 19,7 % (y del 17 % en la pesca a pequeña escala continental). Sin embargo, señalan los autores, estas cifras están subestimadas “al no estar [las mujeres] registradas en todas las fases en las que seguramente participan (antes, durante y después de la captura), así como su rol integral en las comunidades pesqueras”.</p>



<p>El problema, asegura Matilde, es que no es lo mismo ser pescadora que ser piangüera.</p>



<p>“Si se crea un proyecto para mujeres pescadoras seguramente les van a dar un trasmallo y un anzuelo, y obviamente nosotras no necesitamos eso”, cita como ejemplo. “La recolección de piangua no debería ser un subsector de la pesca [así lo considera la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP)], debe ser visibilizada como un sector productivo en sí mismo. No queremos estar en la misma bolsa”.</p>



<p>Según ella, el número oficial de piangüeras va mucho más allá de las&nbsp;<a href="https://www.minambiente.gov.co/mas-de-11-mil-mujeres-piangueras-conservan-el-70-de-los-manglares-del-pais/">11 328 de las que habló el Ministerio de Ambiente en el Primer Encuentro de Mujeres Piangüeras del Pacífico</a>, que se realizó en Chocó en 2023, y en el que Gobierno Nacional prometió que haría todas las gestiones necesarias para que la labor del piangüeo sea declarada&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/ambiente/piangueo-la-practica-de-las-mujeres-del-pacifico-que-seria-patrimonio-de-la-unesco/">Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO</a>.</p>



<p>Solamente en La Plata, en su comunidad, donde viven cerca de 70 familias, hay censadas 114 piangüeras.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263577"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190609/Colombia-7-proyecto-congreso-mujeres-piangueras-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 7 - proyecto congreso mujeres piangüeras - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263577" /><figcaption class="wp-element-caption">En marzo de este año se presentó un proyecto en el Congreso de Colombia que busca, entre otras cosas, “mejorar las condiciones sociales y económicas de las mujeres piangüeras”. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>“La piangua era un tema más del día a día, para resolver algo del momento. Cuando yo era niño, era una creencia en la comunidad que ser piangüero era lo peorcito de la sociedad. Que estaba bien abajo”, comenta Santiago Valencia, que antes de ser líder del Consejo Comunitario y guía turístico profesional fue piangüero. Resulta inevitable sonreír e ilusionarse cuando se oye su discurso sobre equidad e igualdad de género y sobre la necesidad de luchar contra los prejuicios y la discriminación alrededor de lo femenino.</p>



<p>Aura Nelly Díaz Moreno tiene 50 años y seis hijos, también criados a punta de este oficio, sobre todo desde que su esposo perdió una pierna serrando madera hace tres décadas. Cuando la busco después de hablar con Valencia, lo primero que me dice es que antes la gente no la valoraba como piangüera:</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/19150911/009-768x512.png" alt="" class="wp-image-263955" /></figure>



<p>Díaz cuenta, incluso, que hubo una época en que cuando veían a alguien muy sucio, una manera de reprenderlo, y ofenderlo, era decirle que parecía una piangüera.</p>



<p>Lo bueno, coinciden muchas y muchos, es que la autoestima de la mujer Piangüera ya no es la de hace 40 o 50 años. Y eso se debe, en gran medida, al trabajo de asociaciones como la que preside Matilde Mosquera.</p>



<p>En la primera reunión que hicieron en la comunidad, en 2019, varios hombres levantaron la mano para hacer parte. Y varias mujeres lo hicieron para que el representante legal fuera un hombre. Valencia fue el primero en oponerse a ambas cosas. Raíces Piangüeras debía ser una organización de y para las mujeres, en la que los hombres, que además nunca habían pianguado o lo habían hecho solo como un juego, cuando eran niños, no debían tener voz ni voto.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/07/mujeres-indigenas-protegen-mar-de-chile-saberes-ancestrales/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Más de 200 mujeres originarias protegen el mar de Chile: así conservan 20 espacios costeros con saberes ancestrales</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">8:45 a.m. El silencio del manglar</h2>



<p>—¡Oliviaaaaaaaa!</p>



<p>El grito es de Matilde. Además de ella, y de Benita, este jueves de mayo nos acompaña otra mujer piangüera. Se llama Libia Collazos Sinisterra, pero hace muchos años la comunidad, nadie se explica la razón, le cambió el nombre.</p>



<p>No la vemos cerca, por ninguna parte.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263578"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190613/Colombia-8-Libia-Colazos-Sinisterra-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 8 - Libia Colazos Sinisterra - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263578" /><figcaption class="wp-element-caption">Una de las cosas que Libia Collazos Sinisterra -más conocida como Olivia en la comunidad de La Plata- más disfruta de internarse en el manglar para pianguar es sentir el silencio. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Recorrer el manglar para buscar moluscos es una actividad que se realiza casi siempre en colectivo. Las mujeres la aprovechan para contarse cosas que no se cuentan en el pueblo, desde lo más bonito que les pasó la noche anterior hasta si el marido les pegó de nuevo. La aprovechan para cantar. Para echar chisme. Para desahogarse. Para reírse hasta tener “los dientes fríos”, como ellas mismas dicen.</p>



<p>Algunas pocas, sin embargo, disfrutan mucho cuando lo hacen solas por la conexión que les regala con la naturaleza. Por los sonidos de las&nbsp;<a href="https://old.parquesnacionales.gov.co/portal/wp-content/uploads/2014/01/Descripcion-PNN-Uramba-Bahia-Malaga.pdf">107 aves distintas que habitan este manglar</a>. Por el silencio.</p>



<p><strong>“Una de las cosas que a mí me gusta de pianguar es la tranquilidad que se siente.</strong>&nbsp;El silencio”, contará Olivia más tarde, en la lancha de regreso a La Plata. “A mí me encanta ir sola porque a veces usted lo único que escucha allá es el cantar de los pájaros y el silencio”.</p>



<p>Las mujeres de Raíces Piangüeras se han formado para cuidar el escenario donde esa magia&nbsp; se produce: los manglares. Y lo han hecho desde mucho antes que instituciones y organizaciones internacionales comenzaran a ayudarlas en ese proceso.</p>



<p>En 2001, por ejemplo, lideraron el primer “descanso voluntario” de este ecosistema en Bahía Málaga. La idea surgió al ver el tamaño de las pianguas que recogían: cada vez más pequeñas. Primero pensaron en crear una especie de vivero para dejarlas ahí mientras crecían y se reproducían. Pero luego se hizo necesaria una acción más contundente.</p>



<p>Aura Nelly Díaz fue una de sus principales promotoras:</p>



<p>“Pusimos tableros que decían “Prohibido pianguar” y “Descanso en manglar”. Nuestra mentalidad era crear conciencia. No era que había un proyecto o un recorrido oficial. Cuando íbamos a verlos un mes después, ya los habían quitado. Pero insistimos”.</p>



<p>Luego, ya con Raíces Piangüeras y gracias al apoyo de organizaciones como Fondo Acción y Conservación Internacional, las mujeres fueron entrenadas y luego contratadas para hacer monitoreos de desembarque, en los que verifican que las pianguas tengan los cinco centímetros mínimos de talla en el momento de captura. Esa información se la comparten a toda la comunidad y les sirve para tomar decisiones.</p>



<p>“Así hemos identificado manglares con mayor impacto y hemos puesto algunos en descanso, de forma rotatoria, durante un mes seguido. El problema sigue siendo encontrar otras actividades alternativas. ¿Cómo le vamos a decir a la mujer que coge pianguas de 4,5 o 4 centímetros que no lo haga, si es lo único que tiene para darles de comer ese día a sus hijos?”, se pregunta Matilde, muy seria.</p>



<p>Los manglares son “<a href="https://www.wwf.org.co/?364411/10-preguntas-que-deberiamos-hacernos-de-los-manglares">bosques que solo se encuentran en zonas tropicales o subtropicales del mundo, cuyas plantas viven generalmente entre el agua salada y el agua dulce, pues conforman la línea divisoria entre la desembocadura de los ríos, el mar y la tierra</a>”.&nbsp; Con sus raíces gigantescas conforman una barrera natural contra la erosión costera y fenómenos como huracanes, tormentas y&nbsp;<em>tsunamis</em>; de ellos depende la vida de cientos de hongos, especies de plantas acuáticas, invertebrados y peces; son la base de la dieta y la seguridad alimentaria de las comunidades donde están ubicados; y son reservorios de carbono importantísimos (según WWF Colombia, “almacenan cinco veces más carbono que los bosques tropicales terrestres”). De las casi 70 especies de mangle que se calcula se encuentran en 123 naciones del mundo,&nbsp;<a href="https://wwflac.awsassets.panda.org/downloads/manglares.pdf">en Colombia existen nueve</a>, repartidas entre la costa atlántica y la pacífica. Una diversidad que no muchos países tienen. Brasil, por ejemplo, que ocupa el&nbsp;<a href="https://www.fao.org/forestry/mangrove/distribution/es">segundo lugar en mayor extensión en manglares después de Indonesia</a>, tiene&nbsp;<a href="https://core.ac.uk/download/pdf/37519778.pdf">cuatro especies</a>&nbsp;de mangle conocidas, las mismas que&nbsp;<a href="https://www.gob.mx/conafor/es/articulos/manglar-riqueza-de-especies?idiom=es#:~:text=Las%20cuatro%20especies%20de%20mangle,mangle%20botoncillo%20(Conocarpus%20erectus).">México</a>.&nbsp;<a href="https://www.conservation.org/docs/default-source/peru/santuario-nacional-los-manglares-de-tumbes.pdf?Status=Master&amp;sfvrsn=90a35e8a_3">Perú tiene cinco</a>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263579"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190617/Colombia-9-manglares-en-precariedad-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 9 - manglares en precariedad - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263579" /><figcaption class="wp-element-caption">Tatiana Acevedo, experta en gobernanza del agua y ecología política, asegura que la precariedad actual de los manglares puede deberse a que son difíciles de comprender y de clasificar, pues son varias cosas al tiempo. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>De acuerdo con&nbsp;<a href="https://aldiaunal.palmira.unal.edu.co/detalle/servicios-ecosistemicos-derivados-de-bosques-de-manglar-en-el-pacifico-colombiano">una investigación de la Universidad Nacional de Colombia</a>, “a pesar de ser uno de los ecosistemas más amenazados del mundo, los bosques de manglar del Pacífico colombiano son de los mejor conservados en el planeta”. De hecho, según WWF,&nbsp;<a href="https://www.wwf.org.co/?364411/10-preguntas-que-deberiamos-hacernos-de-los-manglares">los bosques de manglar más altos de toda América están en la costa pacífica</a>&nbsp;colombiana, que alberga&nbsp;<a href="https://www.minambiente.gov.co/narino-choco-y-magdalena-con-el-85-de-los-manglares-del-pais/#:~:text=Colombia%20cuenta%20con%20un%20%C3%A1rea,0.07%25%20en%20el%20litoral%20insular">el 74 % de las casi 290 000 hectáreas de manglares del país</a>.</p>



<p>Por razones como esas es que el Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga es uno de los “<a href="https://old.parquesnacionales.gov.co/portal/wp-content/uploads/2014/01/Descripcion-PNN-Uramba-Bahia-Malaga.pdf"><em>hot spots</em>&nbsp;de la conservación de naturaleza a escala planetaria</a>”.</p>



<p>Sin embargo, entre 1996 y 2020, según Global Mangrove Watch,&nbsp;<a href="https://www.swissinfo.ch/spa/los-manglares%2C-un-ecosistema-que-alimenta-y-protege-a-las-comunidades-costeras-colombianas/85066049#:~:text=Sin%20embargo%2C%20entre%201996%20y%202020%2C%20seg%C3%BAn,2050%20si%20las%20tasas%20de%20aumento%20del">Colombia perdió 7269 hectáreas de manglar, “algo así como el tamaño de 10 000 canchas de fútbol</a>”.</p>



<p>“Tal vez la precariedad de estos ecosistemas se deba a que son difíciles de comprender o de clasificar. Son a la vez agua, pues las mareas suben y bajan de sus raíces al menos dos veces al día, y raíz vegetal, que al estar trenzada ralentiza el movimiento de las mareas. Y son barro, pues de estas mareas quedan sedimentos que se asientan fuera del agua y forman un fondo cenagoso”,&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/tatiana-acevedo-guerrero/los-manglares/">escribió hace unos años la investigadora y profesora Tatiana Acevedo Guerrero</a>, experta en gobernanza del agua y ecología política.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263580"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190620/Colombia-10-raices-de-los-manglares-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 10 - raíces de los manglares - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263580" /><figcaption class="wp-element-caption">Cuando las raíces de los manglares se conectan entre sí construyen una especie de red neuronal, interminable, que las piangüeras atraviesan por abajo y por arriba para recoger los pequeños moluscos. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Un golpeteo seco y metálico interrumpe de repente nuestros pensamientos.</p>



<p>Es Olivia, que está moviendo su cobador entre el barro. Se trata de una pequeña vara —ahora de metal, hace décadas de madera— que termina en una especie de garfio. Si al enterrarlo y sacudirlo de un lado al otro se oye un golpe seco, significa que está tocando una concha.</p>



<p>Hace décadas, mujeres como doña Paulina, la abuela de Matilde y Lucy, y doña Flor, su madre, pianguaban sin guantes, sin botas, sin cobador. Incluso, la madre de Paulina cargaba las pianguas en su camisa, recogida hacia dentro para hacer las veces de canasto. Así iba y venía. Cientos de veces.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-gestor-del-servicio wp-block-embed-gestor-del-servicio wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Olivia cobando entre el barro" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/AHHlKJfEen8?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Hoy, la lista de implementos obligatorios para la faena incluye guantes, botas de caucho, una pañoleta para cubrirse la cabeza y ojalá otra para el cuello, camisa de manga larga, canasto de bejuco para recolectar las pianguas, lancha a remo, o a motor (lo que implica contar con dinero para pagar el combustible) y una botella de agua. Son opcionales el cobador, el tiestero o un repelente y, para recuperar la energía perdida al salir del manglar, un portacomidas, un termo de café y tal vez algo de viche.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263589"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11192629/Colombia-11b-cobador-Libia-Colazos-Sinisterra-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 11b - cobador Libia Colazos Sinisterra - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263589" /><figcaption class="wp-element-caption">El cobador -la pequeña vara de metal que Libia sostiene en su mano derecha en la imagen- es una herramienta que ayuda a las mujeres a encontrar más fácilmente las pianguas dentro del barro. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">9:05 a.m. ¿Dónde quedó la lancha?</h2>



<p>La marea ha ido subiendo rápido, sin darnos cuenta. Miramos a nuestro alrededor y todo parece igual.<strong>&nbsp;¿Por dónde entramos al manglar? ¿Cómo volvemos a la lancha?</strong>&nbsp;Matilde sonríe y nos calma. Esto no es algo que les pase solamente a las citadinas, ocurre también con las mujeres piangüeras más expertas. Perderse es otra de las dificultades inherentes del oficio.</p>



<p>—A veces yo piangüo y piangüo y cuando levanto la cabeza, ni idea dónde quedó la lancha. También nos ha pasado que subió tanto la marea que se hundió y uno ve nada más los portacomidas, que están por ahí flotando —narrará Lucy esa tarde en Paz Paraíso, mientras prepara un coctel de viche—. Achicar la lancha [sacarle el agua] es muy difícil, sobre todo porque uno viene con el cansancio de muchas horas pianguando, las piernas ya están adoloridas y peor en los brazos si uno se vino a canalete.</p>



<p>Es decir, a remo limpio.</p>



<p>En una sola jornada de cuatro o cinco horas, piangüeras como Matilde, Benita, Olivia y Lucy deben agacharse y pararse decenas de veces; luchar contra un calor extremo y húmedo y un sinfín de zancudos; hurgar entre el barro; exponerse a infecciones y al ataque indiscriminado del pejesapo, el camarón bravo y algunos cangrejos; treparse por las raíces interminables del manglar; cargar de regreso a la lancha un canasto que puede pesar 60 o 70 kilos.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/08/mujeres-pesca-conservacion-oceanos-entrevista/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">“Las mujeres sí podemos pescar, la pesca no es solo cosa de hombres” | ENTREVISTA</a></strong></p>



<p>Con unos cuantos agravantes: que se desate una tempestad o que la marea suba mucho más rápido de lo previsto, que el barro no solo entierre sus botas, sino que les llegue hasta la cintura. Y que se desubiquen.</p>



<h3 class="wp-block-heading">12:50 p.m. Ya es hora del almuerzo</h3>



<p>La piangua se puede comer de muchas formas. En un arroz que en el Pacífico llaman atollado (mezcla de carne de cerdo, pollo, longaniza y vegetales variados). En tamales, empanadas, sudados (platos al vapor), encocados (guisos preparados a base de leche y ralladura de coco) y ceviches.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263582"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190629/Colombia-12-embanada-alimentos-a-base-de-pianguar-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 12 - embanada alimentos a base de piangüar - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263582" /><figcaption class="wp-element-caption">Además de empanadas, la piangua sirve para preparar arroces, ceviches y encocados, entre otros platos. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Raíces Piangüeras, la asociación que lidera Matilde, lleva años luchando para encontrar maneras de transformar los moluscos que extraen de los manglares en productos que se puedan vender en muchas ciudades del mundo.</p>



<p>Hace unos años, por ejemplo, ella y Olivia —que reparte su tiempo entre pianguar y los fogones— prepararon 100 tamales de piangua para enviarlos hasta Bogotá y repartirlos en distintos restaurantes que dicen vender platos del Pacífico. ¡Qué innovador! ¡Nos interesan! ¡Qué delicia! Pero los pocos pedidos que llegaron nunca pasaron de 15 o 20 unidades, y a un costo tan bajo para ellas que ni siquiera les alcanzaba para cubrir el transporte en avión o por vía terrestre. Iban a pérdida.</p>



<p>Conservación Internacional, una organización presente en más de 20 países, entre ellos Colombia, les ayudó a hacer un análisis financiero para determinar si era viable transformar la piangua antes de venderla. Sin embargo, Matilde cree que todavía falta mucho trabajo para dar a conocer el molusco más allá de las zonas costeras.</p>



<p>Ahora quieren comercializarla en supermercados, en bandejas que incluyan un recetario y unas bolsas pequeñas con ingredientes que también vienen de su territorio y sirven para prepararla en casa, como coco y hierbas de azotea. El proyecto se llama “Del manglar a tu casa”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263583"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190633/Colombia-13-Libia-Collazos-Sinisterra-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 13 - Libia Collazos Sinisterra - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263583" /><figcaption class="wp-element-caption">Las hierbas de azotea de la casa de Libia Collazos Sinisterra muchas veces terminan en los platos que prepara, como tamales o empanadas de piangua que ofrece a los turistas que visitan la comunidad de La Plata, en Bahía Málaga. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>Pero el camino para sacar adelante esta y otras iniciativas ha estado lleno de obstáculos.</p>



<p>Poco después de nacer, con un capital semilla que les dio la junta del Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de La Plata – Bahía Málaga, crearon un sistema para comprarles la piangua a las socias y luego venderla en Ecuador, sin intermediarios. Pero el&nbsp;<a href="https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20220429-aniversario-protestas-pano-nacional-colombia">estallido social de 2021</a>, que paralizó a Colombia durante casi tres meses, las dejó en la quiebra. Las piangüas se perdieron porque los camiones no podían salir del puerto de Buenaventura.</p>



<p>Ese mismo año, la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca las eligió dentro de un proyecto que incluía darles 50 millones de pesos, unos 12 300 dólares de hoy, en equipos fundamentales para cumplir sus sueños. A Bahía Málaga – La Plata llegaron entonces una pesa, un congelador, una embutidora y una empacadora al vacío, pero esta última máquina nunca prendió porque no estaba adaptada para su contexto.</p>



<p>Antes de la entrega, Matilde había advertido que en su comunidad no tenían energía eléctrica y cualquier aparato que les dieran, debía funcionar con energía solar o planta eléctrica.</p>



<p>“Estábamos bien contentas, pero cuando fuimos a conectar la empacadora al vacío no arrancaba. Tiene un motor enorme, necesita un voltaje mucho mayor, que aquí no tenemos. Es una ‘animalota’”, explica Matilde. “Hace poco nos dijeron que van a mandar a alguien para que le regule el voltaje, a ver si por fin funciona”, cuenta.</p>



<p>Por suerte, ya que la tienen bien cubierta, no está deteriorándose por el polvo.</p>



<p>Raíces Piangüeras también está priorizada para recibir, por parte de la Sociedad de Activos Especiales (SAE), un inmueble incautado a un narcotraficante en la ciudad de Cali, pero la paquidermia del Estado todavía no les ha permitido pasar del anuncio.</p>



<p>“Es una casa lo más de bonita, si las máquinas no nos funcionan acá, podríamos llevarlas allá y montar nuestra propia tienda y una especie de casa cultural. Podríamos hacer tantas cosas”, fantasea Matilde.</p>



<p>En todo caso, quietas no se van a quedar mientras eso ocurre.</p>



<p>Aprovecharon muy bien los recursos de una beca del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes para crear su página web, construir un recetario digital y mandar a hacer unas camisetas que venden entre todas, para un fondo común que ayuda con préstamos sin intereses a cualquier socia, cuando lo necesite.</p>



<p><strong>También consiguieron una lancha y montaron una cacharrería en Miramar</strong>&nbsp;(una de las cuatro comunidades del Consejo Comunitario, junto con La Plata, La Sierpe y Mangaña), donde venden guantes, botas y otros objetos. Y cuando llegan turistas activan la Ruta de la Piangua, un proyecto colectivo creado en 2010, que incluye un sendero y una experiencia para que los viajeros, que normalmente van al Pacífico colombiano en época de avistamiento de ballenas jorobadas —junio a agosto—, conozcan el molusco y lo saquen del manglar, si pueden.</p>



<p>El problema es la violencia. Con más de 20 asesinatos,&nbsp;<a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/paz-y-memoria/violencia-en-buenaventura-por-parte-de-bandas-criminales-marzo-de-2025-el-mes-mas-violento-en-dos-anos/">marzo pasado fue el mes más violento en los últimos dos años en Buenaventura</a>, y eso influye directamente en el número de turistas que desde ahí viajan en lancha a cualquiera de las islas del archipiélago. En La Plata no recuerdan un año tan vacío de turistas desde la pandemia.</p>



<p>Las comunidades también han sido víctimas de robos por parte de grupos armados ilegales que a veces interceptan las lanchas en las que se movilizan desde y hacia el puerto.</p>



<p>En enero de 2024, además, unos hombres armados con fusiles intentaron tomarse el Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de La Plata – Bahía Málaga, tras lo cual la&nbsp;<a href="https://www.oas.org/es/CIDH/jsForm/?File=/es/cidh/prensa/comunicados/2024/068.asp">Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares a 13 de sus líderes</a>. Y todo ello ocurre con la base naval de Bahía Málaga —la más importante de la Armada Nacional en el Pacífico— a solo 15 minutos de distancia en lancha.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263584"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190637/Colombia-14-Comunidades-Negras-de-La-Plata-Bahia-Malaga-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 14 - Comunidades Negras de La Plata - Bahía Málaga - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263584" /><figcaption class="wp-element-caption">El Consejo Comunitario de las Comunidades Negras de La Plata – Bahía Málaga está integrado por cuatro comunidades: La Plata, Miramar, La Sierpe y Mangaña. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">5:40 p.m. El “cansancio honrado” de las mujeres piangüeras</h2>



<p>Lucy Mosquera Murillo prepara un coctel con hierbas frescas y viche y una jarra de limonada en su quiosco de Paz Paraíso. Esta tarde tiene cuatro clientes. Treinta metros más lejos suenan unos arrullos, cantos tradicionales de las comunidades negras del Pacífico colombiano. El sol comienza a esconderse y poco a poco va tiñendo de naranja fosforescente las construcciones de madera de La Plata.</p>



<p>Además de un título en Gestión de Hotelería y Turismo, Lucy, de 27 años, tiene estudios en etnoeducación y es guía turística.</p>



<p>&nbsp;“Raíces Piangüeras nos ha ayudado a visibilizar lo que hacemos y nos ha empoderado en cuanto a liderazgo. A mí, por ejemplo, me ha dado confianza, me ha ayudado a convencerme de que mis ideas son importantes”, explica después de servir la primera ronda de bebidas.</p>



<p>Pero hay algo mucho más importante que eso. Lucy sueña con el día en que, gracias a la asociación, las mujeres ya no se vean obligadas a pianguar para vivir y encuentren una o más actividades distintas que les permitan descansar de ese oficio extenuante y, al tiempo, alcanzar la autonomía económica.</p>



<p>“Cuando yo digo que me gusta ir a pianguar es porque el primer día voy sin mucho ánimo pero si ya tengo una producción, el segundo y el tercer día voy a meterle todo y me animo. Pero la real [la verdad] es que es una actividad muy dura, uno lo hace por necesidad, por la costumbre, y hay momentos en que puede pasarla bien cuando va en compañía, pero es muy difícil”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263585"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190642/Colombia-15-Lucy-Mosquera-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 15 - Lucy Mosquera - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263585" /><figcaption class="wp-element-caption">Lucy Mosquera estudió Gestión de Hotelería y Turismo y etnoeducación y es guía turística. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<p>En marzo de este año se presentó, en el Congreso de la República, un&nbsp;<a href="https://congresovisible.uniandes.edu.co/proyectos-de-ley/ppor-la-cual-se-promueve-protege-e-incentiva-la-cadena-productiva-de-la-piangua-se-reconoce-el-valor-de-las-practicas-ancestrales-y-se-fomenta-el-mejoramiento-de-las-condiciones-sociales-y-economicas-de-las-mujeres-piangueras-en-colombia-y-se-dictan-otras-disposiciones-fomenta-la-cadena-productiva-de-la-piangua/14420/">proyecto de ley</a>&nbsp;para “promover, proteger e incentivar la cadena productiva de la piangua, reconocer el valor de las prácticas ancestrales y fomentar el mejoramiento de las condiciones sociales y económicas de las mujeres piangüeras en Colombia”.</p>



<p>El proyecto —que logró ser aprobado en el primero de cuatro debates y cuya ponencia para el segundo ya fue radicada para ser discutida en la Cámara de Representantes— fue impulsado por la Corporación Autónoma Regional para el Desarrollo Sostenible del Chocó (Codechocó), uno de los cuatro departamentos del Pacífico colombiano junto con Valle del Cauca, Cauca y Nariño. Matilde afirma que se enteró cuando ya estaba listo y el asesor de uno de los más de 30 congresistas que lo presentaron la buscó para enviárselo.</p>



<p>Según el representante Carlos Ardila, uno de los principales autores del proyecto, para construirlo fue “imposible alcanzar a todas las piangüeras” del Pacífico. “Hicimos todo el esfuerzo de reunir el sentir de todas las regiones en encuentros regionales durante 2023 y 2024, con una misión de campo al Chocó y en un esfuerzo conjunto con las Corporaciones Autónomas Regionales (autoridades ambientales) y líderes piangüeras de los cuatro departamentos”, dijo.</p>



<p>“Supuestamente es para ayudarnos a nosotras, pero la verdad es que se construyó desde un escritorio”, asegura la representante legal de la asociación Raíces Piangüeras. No puede ocultar la frustración cuando habla del tema.</p>



<p>En julio pasado, Matilde organizó un encuentro de 50 piangüeras de los cuatro departamentos para conversar sobre el proyecto y hacer unas recomendaciones que les enviaron a los congresistas que lo radicaron en Bogotá.</p>



<p>Ella y Lucy siempre han sido mujeres muy independientes porque así las crió doña Flor. Y así es como la hermana menor de Matilde quiere criar a su pequeña hija de tres años, Britney. Para avanzar en ese sentido, aunque suene contradictorio, cuando esté más grande la va a llevar al manglar y le va a enseñar todos los secretos del arte de extraer pianguas de sus raíces.</p>



<p>“Que no llegue el día en que si no hay ninguna alternativa distinta no tenga cómo vivir y le toque depender de un hombre”.</p>



<p>Doña Flor —58 años y seis hijas, las tres primeras con un padre que fue asesinado siendo ellas muy niñas— opina lo mismo:</p>



<p>“Este es un trabajo honrado, que nos ha dado muchos beneficios, pero es muy duro. Yo siempre le pedí a Dios que mis hijas no tuvieran que mantener su familia a punta de piangua, como yo lo hice. A mí me dio mucho y no me arrepiento, me siento contenta por eso, pero es que trabajar en el manglar es muy duro. Yo creo que aquí todos deben aprender, niños y niñas, porque hace parte de lo que somos. Pero ojalá puedan tener otras opciones”.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/19150858/010-768x512.png" alt="" class="wp-image-263954" /></figure>



<p>Marlyn también está de acuerdo con eso:</p>



<p>“A mis nueve hijos yo los levanté con esta actividad. Lo hago porque me nace hacerlo, uno va al manglar y siente como esa paz de la naturaleza, y es una ayuda para sostenerse. Pero para hablarle con la realidad, yo ahora quisiera solo ir para enseñarles a las personas cómo se hace y que me pagaran por eso. Es que estoy muy cansada, ya bastante lo hice”.</p>



<p>Alguna vez el sociólogo, escritor y periodista Alfredo Molano Bravo habló del “cansancio honrado”. Tal vez eso es lo que sienten las mujeres piangüeras del Pacífico.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263586"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190646/Colombia-16-Comunidad-de-La-Plata-piangueras-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 16 - Comunidad de La Plata - piangüeras - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263586" /><figcaption class="wp-element-caption">Aunque el Ministerio de Ambiente calcula que en Colombia hay 11.328 piangüeras, las mujeres dicen que el subregistro es grande y son muchas más. Solamente en la comunidad de La Plata, donde viven cerca de 70 familias, hay censadas 114 piangüeras. Foto Laila Abu Shihab Vergara</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">8:20 p.m. Pianguar, cantar y ser libre</h2>



<p>Aura Nelly Díaz normalmente canta estas canciones en el manglar, para distraerse del cansancio, el sudor y los ataques de los zancudos, pero hace meses no puede hacerlo por una enfermedad que también la tiene triste. Sin embargo, esta noche de un jueves de mayo decide entonarlas porque se siente orgullosa de ser “una guerrera, una enamorada de los manglares”.</p>



<p>La canción del chango la compuso un día en que “había como 50 de esos pájaros” en el manglar y “uno cantaba y el otro le contestaba y uno más silbaba”.</p>



<p>Aura Nelly no pudo pasar de cuarto de primaria y sabe leer pero no escribir. Sin embargo, eso no ha sido impedimento para lo que ha conseguido. Es guía turística. Vende destilados como el viche. Y compone con su mente y con la sabiduría que le da Dios, dice.</p>



<p>“Cuando usted va a hacer la actividad de pianguar se trae muchas cosas. Se concentra con la naturaleza y regresa diferente a como se va. Hacerlo a mí me da respiración, me hace sentir libre, dejo atrás todo lo difícil. Por eso también canto cuando estoy pianguando”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263587"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/11190650/Colombia-17-Matilde-Mosquera-y-Aura-Nelly-Diaz-piangueras-Foto-Laila-Abu-Shihab-Vergara-768x512.jpg" alt="Colombia 17 - Matilde Mosquera y Aura Nelly Díaz - piangüeras - Foto Laila Abu Shihab Vergara" class="wp-image-263587" /><figcaption class="wp-element-caption">Matilde Mosquera -a la izquierda- y Aura Nelly Díaz -a la derecha- representan a dos generaciones de piangüeras que son inspiración para la comunidad de La Plata. Foto Laila Abu Shihab Vergara.</figcaption></figure>



<p>Esta es la última canción que compuso y “es mucho más sentimental”, porque las pianguas ya no se dejan ver tan fácil como antes.</p>



<p><em><strong>Imagen principal</strong>: Matilde Mosquera (adelante, de negro) y Benita Rentería, en un descanso de la actividad de pianguar.&nbsp;<strong>Foto: Laila Abu Shihab Vergara</strong></em></p>



<p>*&nbsp;<em>Esta crónica es parte de una alianza periodística entre Mongabay Latam y VORÁGINE</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/laila-abu-shihab-vergara/">Laila Abu Shijab Vergara</a>&nbsp;en Mongabay Latam.&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/2025/08/cumbre-otca-profunda-crisis-amazonia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Puedes revisarlo aquí.</em></a></p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119507</guid>
        <pubDate>Wed, 20 Aug 2025 20:46:17 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/20154242/Pianguera-Mongabay.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Pianguar: la raíz de la independencia de las mujeres del Pacífico colombiano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Entre el Dolor y la Esperanza</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/relaciona2/entre-el-dolor-y-la-esperanza/</link>
        <description><![CDATA[<p>El eco de un disparo en la tarde del sábado 7 de junio. La noticia se esparce como pólvora, helando la sangre de quienes crecimos en los 90s con el miedo tatuado en el alma. El ataque a Miguel Uribe Turbay nos ha devuelto a un pasado que creímos sepultado, a la Colombia de las [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>El eco de un disparo en la tarde del sábado 7 de junio. La noticia se esparce como pólvora, helando la sangre de quienes crecimos en los 90s con el miedo tatuado en el alma. El ataque a Miguel Uribe Turbay nos ha devuelto a un pasado que creímos sepultado, a la Colombia de las bombas, de las balas perdidas y los líderes caídos… <br></p>



<p>Las imágenes de la clínica Santa Fe, con la gente agolpada en una vigilia de esperanza, son un espejo de nuestra empatía y de la profunda conmoción que nos embargan estos hechos.</p>



<p>A pesar de todo, en medio de esta marea de dolor y solidaridad, una verdad ineludible se asoma: la vida no espera. Rápidamente se pasó la primera semana luego de este atroz ataque. El sol sigue saliendo, la noche caerá, y las noticias, por impactantes que sean, terminarán por volverse paisaje, un recuerdo difuso en la vorágine del día a día. ¿Cuántas vigilias hemos visto? ¿Cuántas tragedias hemos lamentado? Y con el paso de los días un nuevo suceso o escándalo tapa al anterior.&nbsp; La crueldad de la impermanencia nos golpea, recordándonos que, para la mayoría, el dolor ajeno se desvanece, dejando un triste recuerdo en quienes lo vivimos a través de las noticias y una cicatriz permanente solo en el corazón de quienes lo vivieron en carne propia.</p>



<p><strong>Cuando el Odio Divide.</strong></p>



<p>Este ataque, más allá de la tragedia individual, nos obliga a mirar la herida abierta de nuestra sociedad. Las divisiones se han profundizado, el lenguaje se ha vuelto violento, y el odio de clases se ha sembrado con palabras incendiarias. No podemos ignorar que la polarización actual, lejos de ser un fenómeno espontáneo, es el resultado de malas decisiones (electorales), un camino que hemos transitado, donde los principios se han erosionado y la sensatez ha sido eclipsada por la retórica del enfrentamiento.</p>



<p>Quizás este sea el momento de detenernos, de hacer una pausa en el vertiginoso ir y venir de las noticias y las redes sociales. Es hora de volver a los cimientos, a aquello que realmente importa: la unidad, el respeto por el otro, el diálogo constructivo. ¿Hemos olvidado acaso que construir un país requiere más que consignas, estigmatización y polarización? Para dirigir un país se requiere estudio, preparación, vocación de servicio, y la convicción de que el bien común está por encima de cualquier ideología o interés particular y que los principios y valores se muestran desde el primer acto o la primera palabra. Una persona que dirige una nación y genera odios solo puede sembrar tempestades.&nbsp;</p>



<p><strong>Ser Mejores Seres Humanos: La Urgencia de Reconstruir desde Adentro</strong></p>



<p>La tristeza y la rabia que sentimos por el ataque a Miguel Uribe Turbay no deben paralizarnos, sino impulsarnos a la acción. No se trata de activismo ciego, sino de una profunda reflexión sobre cómo podemos ser mejores seres humanos. ¿Qué estamos sembrando en nuestros hogares, en nuestras conversaciones, en nuestras interacciones diarias? ¿Estamos contribuyendo a un clima de paz o a uno de confrontación?</p>



<p>Volvamos a los estudios, a la formación, a la preparación rigurosa para asumir cualquier rol, público o privado, con la responsabilidad que implica. Los malos deben pagar, la impunidad solo cosecha tragedias y dolores.&nbsp;</p>



<p>La empatía, la compasión, la capacidad de escuchar y de tender puentes son habilidades que debemos cultivar con urgencia. Solo así podremos sanar las heridas y construir una Colombia donde la vida sea valorada por encima de cualquier diferencia, donde la tragedia no se convierta en paisaje, y donde la memoria de quienes han caído nos impulse a ser, cada día, una mejor versión de nosotros mismos.</p>



<p>** Hoy, mientras su vida pende de un hilo la incertidumbre que hoy rodea a Miguel Uribe Turbay, más allá de credos y convicciones, de la fe en milagros o la ciencia, de oraciones susurradas o silencios esperanzados, <strong>hay un deseo que nos une a todos: que Miguel salga de esta</strong>.  Lo que nos mantiene con vida, más importante que la sangre o el oxígeno, incluso que el amor, es la <strong>esperanza</strong>… </p>



<p>Por eso, hoy más que nunca: </p>



<p><strong>#FuerzaMiguel </strong></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>ANDREA VILLATE</author>
                    <category>Relaciona2</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=116968</guid>
        <pubDate>Sat, 14 Jun 2025 01:21:08 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Entre el Dolor y la Esperanza]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">ANDREA VILLATE</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Nacionalismo imperial</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/destellos-de-un-mundo-en-mutacion/nacionalismo-imperial/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si se tratara de escoger, con la votación libre de los ciudadanos de todos los países, un “presidente del mundo“, muy posiblemente no saldrían elegidos ni el de Rusia, ni el de China, ni el de los Estados Unidos, quienes a juzgar por su talante y las muestras de sus ambiciones bien quisieran tener la [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>Si se tratara de escoger, con la votación libre de los ciudadanos de todos los países, un “presidente del mundo“, muy posiblemente no saldrían elegidos ni el de Rusia, ni el de China, ni el de los Estados Unidos, quienes a juzgar por su talante y las muestras de sus ambiciones bien quisieran tener la oportunidad de gobernar el globo completo.</p>



<p>Por fortuna el mundo no necesita un presidente, pues nadie podría con esa carga y sería lamentable que tanta gente, de tantos países, llegara a tal grado de alienación como para encargarle a una sola persona, y mucho menos a uno de los tres mencionados, la orientación del destino universal.&nbsp;</p>



<p>Si bien nuestra época está colmada de fenómenos que pueden resultar agobiantes y confundir a la gente y a los conductores de naciones, la manera de afrontarlos no puede ser la que señale uno u otro jefe con ínfulas de inspirado, de esos que creen saber de todo y merecer poderes ilimitados. Algo debe quedar de la experiencia de tantos esfuerzos democráticos, y de las heridas de dictaduras criminales del siglo pasado, para que sea posible evitar que personajes parecidos a los de entonces lleguen a hacer el daño propio de una autocracia con propósitos universales en el Siglo XXI.&nbsp;</p>



<p>Vivimos un momento de la historia en el que están en crisis conclusiones a las que se llegó de manera entusiasta y superficial, al finalizar la Guerra Fría. Una de ellas es la supuesta apoteosis absoluta e indiscutible del capitalismo, con la globalización de un sistema considerado como gran vencedor de la competencia con el “socialismo real” y único practicable y sostenible hacia el futuro. Apoteosis que nunca se produjo como lo esperaban sus predicadores, bajo el impacto de los defectos sociales propios del modelo.&nbsp;</p>



<p>También está bajo fuego, en algunos casos amigo, el paradigma de la democracia occidental. Paradigma no ha podido encontrar nido en sociedades de trayectoria milenaria bajo otras modalidades de ejercicio del poder. Aún en democracias que se creían consolidadas, crece la insatisfacción por el modelo tradicional de representación popular, que se considera inadecuado o incapaz de responder con pertinencia, eficiencia y prontitud a las aspiraciones de la gente.&nbsp;</p>



<p>Sin límites de sistema, crece el descontento con los gobiernos y con la clase política, desconectados de las profundidades de cada nación. La gente del común siente que la atención prioritaria del Estado se orienta al manejo de la economía, camino por el cual resultan siempre beneficiados los poderosos.&nbsp;</p>



<p>En medio del desconocimiento y el escepticismo tradicionales, crece también la animadversión hacia las instituciones internacionales, alimentada con la interferencia de organismos supranacionales en la vida cotidiana de regiones y aldeas. Fenómeno que presenta un cuadro preocupante para la supervivencia de entes como la Unión Europea, cuyo mérito pacificador en el continente más violento del Siglo XX desconocen las nuevas generaciones.&nbsp;</p>



<p>Se abre paso una crítica creciente al manejo de la post Guerra Fría en la Europa Oriental, en medio de los temores por la recuperación de espacios por parte de Rusia, para cuyos gobernantes resultó inadmisible la desbandada de los países del Pacto de Varsovia que corrieron a llamar a la puerta de la Unión Europea y de la OTAN. Se dice que Occidente fue arrogante hasta el punto de menospreciar a Rusia, y que el resentimiento de esta última por ese trato, y el deseo de recuperar espacios de influencia, llevó a la Guerra de Ucrania.&nbsp;</p>



<p>Tal vez la más preocupante de las señales de nuestra época sea la llegada al poder de una generación de personajes “mussolinianos”, como el de Estados Unidos, que se creían desaparecidos del mundo políticamente civilizado. Así se deduce de la falta de respeto por el Estado de Derecho, el desdeño hacia la verdad, y la tendencia a manejar problemas con medidas unilaterales y no mediante el diálogo democrático y la negociación respetuosa entre contradictores internos y exteriores.</p>



<p>Todo esto se presenta en momentos en que la globalización, puesta ahora por algunos en entredicho, y considerada por otros la mejor forma de hacer que el mundo funcione, se ha convertido en epicentro de una discusión llamada a definir la carrera por el predominio de un nuevo otro país en el siglo XXI.</p>



<p>De los dos finalistas en esa carrera, China desea cabalgar sobre la globalización para influir de manera cada vez más contundente en todos los escenarios. Mientras tanto, los Estados Unidos parece que quisieran, bajo la actual administración, reemplazar la globalización por su ejercicio imperial. Con el ingrediente de que lo que suceda dentro y fuera del ámbito territorial de ese país, puede todavía traer consecuencias de carácter global.</p>



<p>En ese contexto resultan preocupantes, hacia adentro, las decisiones del nuevo presidente sobre la nacionalidad por nacimiento, el desmonte brutal e improvisado del aparato administrativo de la administración pública central, la entronización de un magnate de empresa privada como cirujano de la estructura del Estado Federal, la arbitrariedad en el manejo presupuestal, la muerte por asfixia de entes estatales y la venganza contra oponentes políticos o investigadores judiciales, todo pasando por encima de la Constitución, con la complicidad implícita y el silencio del Partido Republicano, mayoritario en el Congreso.&nbsp;</p>



<p>Hacia afuera, resulta infortunada, en la perspectiva del futuro, la pretensión de dar órdenes y anunciar medidas en todos los tableros posibles, en distintos continentes. Como si se tratara de ejercer una presidencia imperial de la cual dependiera el destino del mundo, se sanciona o se premia, se usa un lenguaje de descalificación, se desconocen afinidades y se destruyen alianzas y amistades. Con lo cual todo lo que se consigue es el fortalecimiento de las opciones de los enemigos y el surgimiento de alternativas diferentes de la “americana” en materia de alianzas internacionales.</p>



<p>La siembra de tempestades y conflictos internos y exteriores, en ejercicio de un revisionismo que busca construir el futuro sobre la base de un pasado indefinido que cada quien puede interpretar como quiera, lleva inocultable contenido populista que, con la presencia de falsedades, fortalece un resentimiento inocultable hacia el presente, y aprovecha las grietas del anquilosamiento burocrático, el gigantismo estatal, la opacidad del gasto público en ciertos sectores y la tradición tendenciosa de medios de comunicación hasta ahora intocables.&nbsp;</p>



<p>No deja de ser fascinante el espectáculo de un presidente que trabaja febrilmente en busca del cumplimiento de sus promesas y de sus inventos posteriores a la elección, cuando tiene conciencia de que a la mitad de su mandato sería ya octogenario. Condición angustiosa de lucha contra el tiempo que muy pocos gobernantes han tenido que afrontar.</p>



<p>También será fascinante observar cómo, en lo interno, el Estado de Derecho reacciona ante el asedio y el irrespeto, en el país que se ufana de haber inventado la consagración formal del equilibrio de poderes. Será interesante ver en qué terminará el intento de desmonte del esquema tradicional del gobierno federal por parte de inexpertos, hasta dónde será capaz el sistema judicial de defender la Constitución, hasta dónde llegará la somnolencia del Congreso, qué tanto queda del Partido Demócrata, cómo defienden sus fueros los Estados y qué tanto éxito llegue a tener el remplazo de burócratas por programas de inteligencia artificial.&nbsp;</p>



<p>Y frente al mundo, hasta dónde puede llegar el cumplimiento de los propósitos de ejercicio de poder internacional con tono imperial. Es decir, si por la razón o la fuerza Canadá termina siendo de verdad un Estado de los Estados Unidos, si el Canal de Panamá vuelve a ser manejado como a principios del Siglo XX, si Gaza se convierte en lugar de recreo, con torres y campos de golf marca Trump, y si los palestinos emprenden una vida feliz en Egipto y Jordania, después del cumplimiento de las amenazas proferidas contra esos dos países por no acatar el designio imperial. Más las cosas que en adelante se le ocurra proponer a quien se cree presidente del mundo.&nbsp;</p>



<p>Tal vez, ante la desmesura verbal, la provisionalidad de medidas que se toman hoy y mañana se cambian, la imposibilidad de cumplir a la vez tantos propósitos, y el rechazo abierto a las pretensiones de un nacionalismo imperial, habrá que juzgar la era que se inició el 20 de enero más por las actuaciones que por las palabras incontables del nuevo presidente.</p>



<p>Entre tanto, con el aislacionismo selectivo, el desprecio por amigos y aliados naturales y el comportamiento de espadachín que tiene en la mano el arma aparentemente infalible de los aranceles, no deja de ser preocupante que el tono de la nueva administración de los Estados Unidos propicie no solamente un contagio de autoritarismo, expansionismo y arreglos de cuentas fronterizos que termine por acabar viejas amistades y alianzas, sino el surgimiento de una amplia e inédita reacción anti americana difícil de revertir. Mientras los Estados Unidos les hacen a otras potencias el favor de avanzar en todos esos espacios de poder que por una u otra razón van quedando vacíos. Con lo cual el deseo de “hacer a América grande otra vez” podría terminar en lo contrario.</p>
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        <author>Eduardo Barajas Sandoval</author>
                    <category>Destellos de un mundo en mutación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=111496</guid>
        <pubDate>Tue, 11 Feb 2025 03:46:57 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Nacionalismo imperial]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Barajas Sandoval</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Crónica de un día lluvioso en Bogotá</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/cronica-de-un-dia-lluvioso-en-bogota/</link>
        <description><![CDATA[<p>Lo de cantar bajo la lluvia sólo pasa en las películas. En la Bogotá de mis amores y de mis terrores los aguaceros sacan de quicio a cualquiera. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>Preferiría no hacerlo. Sacar el paraguas. </p>



<p>Las lluvias de este año en Bogotá han sido especialmente copiosas y aun así las solteronas están bravas porque nunca han visto llover maridos, ni siquiera poniendo a San Antonio de cabeza&#8230; aunque es casi seguro que el día que lluevan esposos, la tía estará ocupada rezando el <em>Rosario</em> para que no llueva tanto. </p>



<p>En esta ciudad llueve como Dios manda. Una de dos: o el techo del cielo se averió o hasta San Pedro está con el agua al cuello. Nadie ha regresado del reino de los cielos para dar fe. </p>



<p>Odio los paraguas porque perdí muchos. Ayer una señora casi me saca un ojo con el suyo. Menos mal los <em>casi</em> no cuentan. Debe ser horrible quedar como pirata.  </p>



<p>La única “asesina” con paraguas fue Marguerite Duras, autora de <em>El amante</em>. Una noche, la escritora francesa (aunque nació en Vietnam), quiso matar con su paraguas unos hipopótamos y leones que se metieron en su alcoba. Sufría alucinaciones por su avanzada cirrosis, producto de su afición a la bebida. Veía peces nadando en las botellas y terneros cruzando la calle en lugar de automóviles. <em>“En una entrevista dijo que bebía porque Dios no existe y ella trataba de reemplazarlo con el alcohol”,</em> cuenta Javier Peña en el podcast <em><a href="https://open.spotify.com/episode/6E3fzk5tMIEhAPCdax5Q5a?si=Hj3sJ1_cQ_OTuomHf3cc4w&amp;t=287">Grandes infelices</a></em><strong><em>.</em></strong></p>



<p>Me acordé del chiste del paraguas. ¿Se lo saben? Preguntan cuál es la diferencia entre horrible, horrendo y horroroso. Cuento en desarrollo, hablemos por el interno porque es un tris vulgar. </p>



<p>¿Están de acuerdo en que a una persona se le puede conocer por el paraguas que usa?</p>



<p>Perdí paraguas de los finos y de los baratos, de los <em>robables </em>y de los que delatan la pobreza. Prefiero protegerme con un periódico, como hacía la gente de antes, cuando todavía se leían periódicos, pero ya ni eso.</p>



<p>El caos de Bogotá se triplica cuando llueve. El pésimo mantenimiento del sistema de alcantarillado tampoco ayuda. Las inundaciones se repiten y así los <em>memes </em>del alcalde Carlos Fernando Galán durmiendo en una barquita, porque de todo hacemos chiste en lugar de armar una tempestad, como corresponde.  </p>



<p>En la calle se le arruinan a uno los zapatos, el traje, y el genio. En ese orden exactamente. Se disparan los madrazos y la mentada de abuela a uno que otro conductor energúmeno que es feliz lavando a los transeúntes. En cambio, cuando hay sol, se van las caras largas y aparecen las carnes expuestas. Un jean aguanta varias posturas: más de cinco, porque soy muy cuidadoso y consciente: Según la ONU, se requieren unos 7.500 litros de agua para fabricar unos <em>vaqueros</em>… ¡la cantidad de líquido que una persona bebé en siete años! Como sigamos así, este capitalismo nos matará de sed. </p>



<p>En días lluviosos cualquier prenda se estropea a causa de los charcos. Lo peor es cuando se mete el agua en los zapatos y se humedecen las medias. Sé lo que es eso. De niño viví en una montaña que se transformaba en lodazal cuando diluviaba. Me ponía las botas machitas y con la tía del brazo, todos los benditos días hacíamos el mismo recorrido hasta la avenida, donde pasaba su buseta. Ella se colocaba sus tacones y yo me devolvía con sus otros zapatos vueltos eme por el barro. Cuando uno es niño los grandes abusan poniéndolo de mandadero. Cuando uno es grande, si consigue trabajo, se vuelve mandadero de otros pero con sueldo.</p>



<p>Perdón, me fui por las ramas.</p>



<p>No llevo paraguas conmigo pero sí chaqueta impermeable y con gorro, por si las moscas, por si las lluvias. &nbsp;</p>



<p>El chaparrón del último viernes me gustó más que otros, porque, protegido con mi chompa negra, estaba justo en un lugar cercano a dos librerías que no conocía: <em>Tornamesa </em>(5ª con 70)y <em>Prólogo </em>(5ª con 67); ambas en el exclusivísimo barrio Rosales, muy cerca a los cerros, donde de lejitos saludé al escritor Juan Esteban Constain, acodándome de la vez que García Márquez, caminando por el bulevar de Saint Michel en Paris, saludó desde la otra acera a <a href="https://elpais.com/diario/1981/07/29/opinion/365205612_850215.html">Ernest Hemingway</a>, curiosamente <em>“un día de la lluviosa primavera de 1957”</em>. Gabito contó que el autor de <em>“Por quién doblan las campañas&#8221; </em>lo miró y con la mano en alto le devolvió el saludo en español: <em>“¡Adiós, amigo!”.</em></p>



<p>Entré. Las librerías son un maravilloso <em>escampadero</em> y puedes tocar y ojear, incluso hojear, sin que te obliguen a comprar nada. Pero yo, lector empedernido, no me aguanté las ganas.</p>



<p>Veía llover a través de la ventana de <em>Prólogo </em>y del techo de cristal de <em>Tornamesa; </em>en ambos lugares me puse a tararear sin voz <em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=NFuu7FEEWPQ">&#8220;Lluvia con nieve”</a></em>, la canción del puertorriqueño Mon Rivera (1925-1978), pero como en el ambiente faltaba la nieve, me pregunté por qué a ningún compositor bogotano se le ha ocurrido escribir una letra que diga <em>Lluvia con granizo</em>. Sólo hay que repetir ocho veces la frase <em>lluvia con granizo</em> y ya está. No pido regalías.</p>



<p>En <em>Prólogo </em>no compré nada pero prometí volver. Ese fue el hogar de Mauricio Lleras hasta su muerte, ocurrida la pasada Navidad. Fui oyente asiduo de su podcast <em><a href="https://open.spotify.com/episode/4K4a8sRznuQPTqxEkaDzp6?si=Khf5tsALSv6DTpQhnGU1eg&amp;t=1">El Librero</a></em><strong><em>,</em></strong> que pueden escuchar por Spotify.</p>



<p>En un corcho pegado sobre la pared de <em>Prólogo</em> encontré un aviso con el siguiente mensaje:<em> &#8220;Sesiones de trance consciente. Vive una experiencia sicodélica inducida a través de la música, la meditación&nbsp;y las frecuencias sonoras. Duración: dos horas. Precio: $120.000”.</em>&nbsp;</p>



<p>¿Por qué a nadie se la ocurrido la idea de crear una librería-hostal para pasar una noche y nada más que una noche? </p>



<p>Siguió lloviendo y no podía escampar más. Mientras esperaba y desesperaba a la entrada de una tienda <em>Tostao</em>, le escribí a mi hija implorándole que me pidiera un taxi por aplicación.</p>



<p>—Cuesta $53 mil, me dijo ella.</p>



<p>Todavía sigo en shock, ofendido con los señores de Uber. ¿Qué creen, que Bogotá es Nueva York?</p>



<p>—Es mejor que te vayas en <em>Transmi</em>, —wasapeó Kim, porque es hora pico.</p>



<p>Hice caso. Seguí bajando por la 67 hasta la Carrera Séptima, donde están la estación del bus alimentador y el edificio de Caracol Radio. Como no escucho noticias, no me enteré que el otro día una mujer murió al norte de Bogotá, durante un fuerte aguacero, al caer un árbol sobre la motocicleta en que viajaba como copiloto. —<em>&#8220;Eso si es estar muy de malas en la vida&#8221;</em>, dijo un amigo. </p>



<p>Me puse a pensar: si al que destruye árboles lo llaman arboricida, ¿Cómo llaman a los árboles que matan humanos?</p>



<p>Había una fila enorme de gente esperando el <em>alimentador</em>&#8230; y yo con hambre. Seguía lloviendo y todos tenían paraguas&#8230; menos esta criatura. Tuve que seguir caminando entre charcos hasta la estación de <em>Transmilenio</em> más cercana.</p>



<p>Añoré las botas <em>pantaneras </em>como las que usaba en la loma de mi infancia. Pero me ahorré lo del Uber, apenas pagué $2900. Un ahorro significativo: lo de cuatro<em> corrientazos</em> de $12 mil o, si prefieren, lo de 12 cervezas de $4 mil. Pero yo prefiero comprar un buen libro, que fue lo que hice aquel viernes paramoso para las señoras, aquella tarde paramosa para los señores. Me traje a casa <em>&#8220;Bartleby y yo: Retratos de Nueva York&#8221;</em> (Santillana), un libro sobre la vida como periodista del estadounidense Gay Talese, y otro librito, de los que se leen en una sentada, sobre Jorge Eliécer Gaitán escrito por Cristian Valencia: <em>&#8220;Gaitán vive bajo los puentes&#8221; </em>(FCE). Me gustó.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fa1a5dcf2772ef814837d53a1c884fb1"><em>&#8220;Como lector siempre me había sentido atraído hacia los escritores de ficción, capaces de que la gente corriente parezca extraordinaria. Los que creaban a un alguien memorable a partir de un donnadie. Entre los escritores que lo habían logrado estaba Herman Melville, cuyo excepcional relato sobre un donnadie se titula ´Bartleby, el escribiente´&#8221;: <strong>Gay Talese. </strong></em> </p>



<p>A Bartleby le debemos una de las frases más célebres de la literatura: <em>&#8220;Preferiría no hacerlo&#8221;. </em></p>



<p>Por fin estoy en mi hogar, frío hogar. No uso calefacción por consideración con el planeta y con mi bolsillo. Un tinto sin azúcar y una ruana boyacense son suficientes para lidiar con este <em>engarrotamiento,</em> que será tema de otra crónica.</p>



<p>Ya es de mañanita, veo asomar el sol decembrino. Damas y caballeros: ¡Guarden sus paraguas y saquen sus sombrillas! La tía que siga esperando paciente hasta que caigan maridos del cielo. </p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=108638</guid>
        <pubDate>Thu, 28 Nov 2024 12:23:02 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Crónica de un día lluvioso en Bogotá]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Vamos rumbo a la tempestad perfecta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/vamos-rumbo-a-la-tempestad-perfecta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Ni las bendiciones ni las maldiciones caen del cielo. Son preparadas y cultivadas por la acción u omisión humana, básicamente de sus dirigentes, no solo los políticos, en los diferentes campos de la vida social. Tenemos hoy dirigentes encerrados en su inmediatez e incapaces de mirar hacia delante y hacia los lados, de asumir los [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Ni las bendiciones ni las maldiciones caen del cielo. Son preparadas y cultivadas por la acción u omisión humana, básicamente de sus dirigentes, no solo los políticos, en los diferentes campos de la vida social. Tenemos hoy dirigentes encerrados en su inmediatez e incapaces de mirar hacia delante y hacia los lados, de asumir los riesgos pero también las posibilidades; encerrados en el entorno de su limitada cotidianidad. El suyo es un mundo chato, para emplear la expresión del gran León de Greiff.</p>



<p>De tiempo atrás y sobre todo en los dos años petristas, hemos acabado encerrándonos en una interminable pelea, ruidosa y estéril, como de perros callejeros, que &nbsp;solo le sirve al Presidente , pues le permite &nbsp;esconder su incapacidad como ejecutor, ¡el que es la cabeza ejecutiva del Estado!, y alimentar su bilioso discurso, donde todos, salvo él, somos unos tales por cuales, que le estorbamos a su obra transformadora, por el afán de continuar beneficiándonos egoístamente, como sucede hace &nbsp;más de doscientos años, los de la tragedia de &nbsp;Colombia.&nbsp;</p>



<p>Nadie dice que con este gobierno empezaron los problemas, pero debe reconocerse que sin embargo el país ha avanzado -los mayores somos testigos de ello -. Todo gobierno hereda lo bueno y lo malo de sus antecesores. La cuestión no es lo que se hereda, sino lo que se haga con lo heredado, y ahí es donde Petro como Presidente, con su eterna quejadera, queda desnudado ante los hechos; fue elegido para hacer gestión y lo recibido no justifica su inacción, por el contrario, es un llamado y una responsabilidad ineludible para que actúe con claridad, propósito y decisión. Colombia es consciente de lo que Petro recibió y nadie, salvo él y sus áulicos, piensa que solos lo pueden resolver. Son múltiples las voces, casi angustiadas, que le han dicho, unamos fuerzas e iniciativas para sacar al país adelante. Todavía es posible creer en lograr acuerdos sobre un plan de acción, de ajustes y de transformaciones, que sean realistas, no un maquillaje de la realidad. Pero el presidente está en otra cosa.</p>



<p>Mientras tanto, en el horizonte está cuajando lo que puede convertirse en la tempestad perfecta, por no atender con prontitud y decisión, una serie de situaciones, que requieren ser asumidas de inmediato, con menos discursos y más acción, no insultando sino convocando y acordando acciones concretas, para enfrentar un escenario con olor de crisis, tanto en el frente económico como en el de la salud, agua y energía. El Presidente en su afán por establecer políticas públicas que no sean las de “la corrupta y criminal” vieja dirección del país, ha pretendo sacar de su sombrero de mago unas nuevas para atender a tres frentes definitivos para la vida del país, repitámoslos – salud, agua y energía -, en todas sus regiones y para todos sus sectores sociales; pero lo que ha hecho es poner patas arriba lo que había, que en muchos aspectos exigía cambios y ajustes, pero no la destrucción de lo existente.</p>



<p>Para redondear el escenario de crisis, tenemos un manejo económico donde la cesación de pagos en medio de un  creciente  endeudamiento, mientras que  la idea misma de austeridad y de racionalidad en el gasto público, no existe;  solo se piensa en  aumentar los tributos, los ingresos, para un Estado que no ejecuta, dedicado a acumular desde ya, la munición económica para inundar con dineros  públicos en  contratos y nóminas de supernumerarios,  para la compra de votos y  el financiamiento de la próxima  campaña.  Hay un golpe blando, silencioso, que denuncia Petro, pero no es contra él sino suyo contra la democracia.                   Van a fracasar pero de todas maneras, como dice la sabiduría popular, guerra avisada no mata soldado.  Las elecciones están a la vuelta de la esquina y no nos pueden coger con los calzones abajo. Gastémosle más tiempo y neurona a pensar en el pospetrismo y no a seguir tirándole piedra a Petro, cosa que le gusta y le sirve para su propósito de continuar con el cuento de la revolución que no fue y que no será.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=105582</guid>
        <pubDate>Fri, 20 Sep 2024 13:53:35 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>El CPB cayó en desgracia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-cpb-cayo-en-desgracia/</link>
        <description><![CDATA[<p>El 11 de febrero de 2025 la agremiación periodística más antigua de Colombia cumplirá 80 años, pero lo que debiera ser motivo de celebración hoy genera decepción y angustia. Una institución cuestionada éticamente no le hace ningún favor al periodismo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-643d56bf856c60ccc4087089b4b72856"><strong>“El buen periodismo se distingue por su respeto a las personas, a toda persona</strong><strong>”: Javier Darío Restrepo.</strong></p>



<p>Alguien tenía que decirlo: El Círculo de Periodistas de Bogotá, CPB, ha caído bajo, pero no es de ahorita. Eso viene de tiempo atrás. Es un mal cíclico como el sonsonete de un disco rayado. La gente que ingresa en calidad de asociada, lo hace orgullosa y expectante, y con el mismo ímpetu deciden alejarse, aburrida del despelote interno y la peleadera. Viven como perros y gatos, entre el odio y la cizaña, sobrepasando los límites del respeto y la cordura, cuando deberían ser modelo para quienes vienen detrás.</p>



<p>Es una lástima que las palabras del maestro Javier Darío Restrepo caigan en el vacío: <em>“El periodismo que dignifica la profesión es aquel que sirve a la parte más noble del ser humano y aporta a la vida de la sociedad, que impulsa cambios y hace mejores a las personas”.</em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>También fui un orgulloso socio del CPB y se me concedió además la gracia de ser el Coordinador del Premio de Periodismo CPB durante tres años.</p>



<p>Por eso me duele lo que pasa por dentro y por fuera del Círculo. Dentro, las garroteras permanentes, la inquina y el afán de figuración; me pregunto si por envidia o falta de oficio de ciertas personas a quienes las alcanzó la vejez antes que la madurez. De puertas hacia afuera, es un secreto a voces lo que pasa en el Círculo, porque han sido los propios socios (algunos), los encargados de lavar la ropa sucia públicamente, a través de las redes sociales y los medios de comunicación.</p>



<p>Con cada elección de junta directiva, surge la misma pugna por el poder, apenas un reflejo de lo que es este país polarizado, con poco peso humanista e intelectual.</p>



<p>Adentro arde la hoguera de las vanidades por cuenta de unos pocos que mantienen encendidos el incordio y la discordia, causando daño a la imagen de una institución que gozó de admiración y respeto en el pasado. En el imaginario colectivo, el nombre del CPB aparece una vez al año por los galardones que entrega, los más importantes, por encima incluso del <em>Premio de Periodismo Simón Bolívar</em>, el más codiciado por su recompensa económica.</p>



<p>El CPB se está volviendo célebre por sus escándalos recurrentes. Si ha perdido brillo, la culpa es del propio CPB, incapaz de ejercer el autocontrol que se requiere para dirimir conflictos y rencillas internas. Porque si hay un gremio que exhibe de manera vulgar su egolatría, reflejada en la arrogancia individual y los bandos, es éste.  </p>



<p>Pena debería darles con tanta gente que ha honrado el periodismo con rectitud y gallardía, empezando por don Guillermo Cano Isaza, mártir de la prensa colombiana, que así lo bautizó Juan Gossaín, otro de los hombres que ha enaltecido este oficio. Don Guillermo Cano inspiró el <em>Premio al mérito periodístico </em>que el CPB otorga desde 1987, un año después de que la mafia asesinó al director de <strong>El Espectador</strong>, cuya vida y obra quedó inmortalizada en la estatuilla <em>El Sacrificado</em>, un regalo del escultor Rodrigo Arenas Betancur.</p>



<p>Hoy otros están sacrificando al CPB y llevándolo al matadero, como antesala de octogésimo aniversario el año entrante. ¿Es ese el legado para las nuevas generaciones de periodistas?</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-df46e8b9a47c74b7b5718a5023937b1a"><strong> “Para ser buen periodista, hay que ser buena persona”: Ryszard Kapuscinski</strong></p>



<p>¡Qué pena con usted, maestro Kapuscinski, referente ético para los periodistas del mundo, como lo fue el maestro Javier Darío Restrepo en Colombia! Sin su presencia, el periodismo cabalga a la deriva, al son de los tarros para estar a tono con tanta banalidad, este exceso de superficialidad que nos irriga e irrita.</p>



<p>Cómo exigirle al periodismo colombiano ser mejor, si uno de sus órganos rectores –se supone que eso debe ser el CPB- no es paradigma de buen comportamiento, sensatez ni decencia. </p>



<p>Es indecoroso, o al menos cuestionable, que con apenas días de diferencia la <a href="https://cpb.com.co/2023/06/29/elegida-nueva-junta-directiva-del-circulo-de-periodistas-de-bogota-cpb-2023-2025/">junta directiva</a> (2023-2025) emita tres comunicados, en papel membrete con logo del CPB pero sin firmas, como si la vergüenza los acorralara. Los tres documentos tienen como común denominador el caso por presunto abuso sexual del que es acusado su actual presidente, Víctor Hugo Lucero Montenegro (véase la nota del portal <em><a href="https://volcanicas.com/suspenden-al-presidente-del-cpb-por-caso-de-presunto-abuso-sexual/">Volcánicas</a></em>).</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-cpb wp-block-embed-cpb"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="am41iZIeXc"><a href="https://cpb.com.co/2023/06/29/elegida-nueva-junta-directiva-del-circulo-de-periodistas-de-bogota-cpb-2023-2025/">ELEGIDA NUEVA JUNTA DIRECTIVA DEL CÍRCULO DE PERIODISTAS DE BOGOTÁ-CPB 2023-2025.</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="«ELEGIDA NUEVA JUNTA DIRECTIVA DEL CÍRCULO DE PERIODISTAS DE BOGOTÁ-CPB 2023-2025.» — CPB" src="https://cpb.com.co/2023/06/29/elegida-nueva-junta-directiva-del-circulo-de-periodistas-de-bogota-cpb-2023-2025/embed/#?secret=zvlIXaKh2u#?secret=am41iZIeXc" data-secret="am41iZIeXc" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p>En tal sentido, un pronunciamiento de la <em>Comisión de Disciplina</em>, filtrado a la prensa, dejó en evidencia las divisiones internas. En el primer comunicado (11 de septiembre), la junta directiva habla, entre otras cosas, de <em>“violación del principio constitucional del debido proceso”. </em>En el <a href="https://www.elespectador.com/entretenimiento/gente/junta-directiva-del-cpb-rechaza-suspension-del-presidente-de-la-entidad">segundo comunicado,</a> 12 de septiembre, la junta directiva rechaza<em> “la campaña de descrédito que viene adelantando un minúsculo grupo de socios”</em> contra el presidente, advirtiendo que adelantarán <em>“las acciones legales y penales”</em> del caso. Y con el tercer comunicado, fechado el 16 de septiembre, la junta directiva informa escuetamente que el presidente se aparta del cargo y asume temporalmente el actual vicepresidente, José María Bolaño de la Hoz.</p>



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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="5QDvN7yCN0"><a href="https://volcanicas.com/suspenden-al-presidente-del-cpb-por-caso-de-presunto-abuso-sexual/">Suspenden al presidente del CPB por caso de presunto abuso sexual</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="«Suspenden al presidente del CPB por caso de presunto abuso sexual» — Volcánicas" src="https://volcanicas.com/suspenden-al-presidente-del-cpb-por-caso-de-presunto-abuso-sexual/embed/#?secret=4UyrDzgsEi#?secret=5QDvN7yCN0" data-secret="5QDvN7yCN0" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="791" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/19122057/Z-CPB-CARTA-3-791x1024.jpg" alt="" class="wp-image-105538" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/19122057/Z-CPB-CARTA-3-791x1024.jpg 791w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/19122057/Z-CPB-CARTA-3-232x300.jpg 232w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/19122057/Z-CPB-CARTA-3-768x994.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/19122057/Z-CPB-CARTA-3-1187x1536.jpg 1187w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/19122057/Z-CPB-CARTA-3.jpg 1236w" sizes="auto, (max-width: 791px) 100vw, 791px" /></figure>



<p>Sobre estos hechos tan delicados –las acusaciones contra el presidente del CPB- la colega Jineth Bedoya, una abanderada de la lucha contra la violencia de género, se pronunció en su columna de <em>El Tiempo</em>, bajo el titulo <em><a href="https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/el-falso-blindaje-de-la-prensa-3382380">El falso blindaje de la prensa</a></em>. Dice Jineth: <em>“Tengamos la grandeza de aceptar que nos equivocamos y que los demonios que exponemos y juzgamos de puertas para afuera de la casa también los tenemos adentro”.</em></p>



<p>A estas alturas, creo que el Círculo de Periodistas de Bogotá debe ofrecer disculpas pero también explicaciones, porque lo que está pasando es grave y no se resuelve sacando comunicados día de por medio.</p>



<p>Se necesita liderazgo para afrontar la tempestad y liderazgo a la hora de conformar los cargos directivos. Un mayor compromiso y grandeza con la profesión, teniendo en cuenta que la razón de ser del CPB obedece a una premisa básica: el periodismo debe funcionar como ese suprapoder que ausculta a los demás poderes. La grandeza a la que me refiero pasa por el comportamiento ético de cada miembro, lo que no admite cuestionamientos de ninguna clase. &nbsp;</p>



<p>Llegó el momento de mirarse el ombligo en medio del bochorno. &nbsp;</p>



<p>Bien por el único <em>“premio de periodistas para periodistas”,</em> pero poco está haciendo el CPB de manera efectista por los reporteros, hoy afectados por la falta de empleo y los sueldos indignos, situación que fue revelada en 2023, paradójicamente, por el mismo Círculo, que adelantó la <a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/sueldos-bajos-amenazas-y-desigualdad-encuesta-nacional-de-periodismo/">Encuesta Nacional </a>sobre la libertad de expresión y acceso a la información, en alianza con la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) y la Fundación Gabo.</p>



<p><em>“El 45% percibe menos de $3.000.000 mensuales y de estos, el 13 % devenga el salario mínimo o menos. Para sobrevivir económicamente en este oficio, el 61% recibe otros ingresos adicionales”,</em> resumió <em><a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/sueldos-bajos-amenazas-y-desigualdad-encuesta-nacional-de-periodismo/">La Silla Vacía</a></em><strong>.</strong></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-la-silla-vac-a wp-block-embed-la-silla-vac-a"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="YYAmBNUHVO"><a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/sueldos-bajos-amenazas-y-desigualdad-encuesta-nacional-de-periodismo/">Sueldos bajos, amenazas y desigualdad: Encuesta nacional de periodismo</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;Sueldos bajos, amenazas y desigualdad: Encuesta nacional de periodismo&#8221; &#8212; La Silla Vacía" src="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/sueldos-bajos-amenazas-y-desigualdad-encuesta-nacional-de-periodismo/embed/#?secret=sf6gOJp0ja#?secret=YYAmBNUHVO" data-secret="YYAmBNUHVO" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p>¿Está haciendo algo el CPB para exigir mejores condiciones laborales de los trabajadores de la prensa, o su papel se limita exclusivamente a redactar notas necrológicas cada vez que fallece un colega o a publicar mensajes en favor de la libertad de expresión, sin cuestionar un ápice las mala praxis periodística?</p>



<p>Si existe una Comisión de Ética debe ser para sentar un precedente sobre todo lo que está mal dentro del quehacer periodístico. Quienes deben hacer escrutinio de los medios y del periodismo no lo están haciendo, y hoy ese papel lo han asumido, -¡menos mal!-, iniciativas como <em><a href="https://www.unisabana.edu.co/observatoriodemedios">Presunto Podcast</a></em>, el periodista Carlos Cortés a través de su proyecto <em>C<a href="https://www.youtube.com/watch?v=qDUDIjR_4uY">harlas con Charlie</a></em><strong> </strong>y observatorios de medios como el de la <em><a href="https://www.unisabana.edu.co/observatoriodemedios/">Universidad de la Sábana</a></em>.</p>



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<p>Está bien que el CPB promueva la excelencia periodística a través del Premio de Periodismo que concede cada 9 de febrero desde 1982, pero los socios y los periodistas esperamos más del Círculo.</p>



<p>El CPB cumplirá 80 años en 2025.  Y lastimosamente la vejez le ha sentado mal: curtido de achaques, hoy es un paciente con pronóstico reservado, al que le están aplicando los santos oleos en vez de los cuidados intensivos que requiere.</p>



<p>Lo que está en juego es el prestigio y la tradición de la marca CPB, dirigida e integrada en sus orígenes por personas respetables: en esencia reporteros en funciones dentro de un oficio que demanda nobleza, generosidad, seriedad y vocación. Los valores del periodismo nacen de periodistas con principios. </p>



<p>El CPB nació en el Club de Bolos San Francisco, el 11 de febrero de 1945, con presencia del <em>“ilustre periodista Alberto Lleras Camargo, por aquel año Presidente de la República”,</em> como lo reseñó el cronista Felipe González Toledo, para la edición 39 de la <em><a href="https://cpb.com.co/historia-de-cpb/">revista Gaceta</a></em>, (diciembre de 1985), al cumplirse los primeros cuarenta años. <em>“Calificados trabajadores de los diarios”,</em> fue el término exacto que utilizó para referirse a sus miembros.</p>



<p>Al año siguiente, el 20 de febrero de 1946, el Ministerio de Gobierno le otorgó la Personería Jurídica. <em>“Treinta periodistas estuvieron presentes en la histórica reunión. Seis representantes de cada uno de los cinco diarios que circulaban por entonces en Bogotá. Y a galante iniciativa de los periodistas más destacados, aquella reunión fundadora fue presidida por Emilia Pardo Umaña, columnista de El Siglo y la primera mujer colombiana que ejerció el periodismo con dedicación profesional”.</em></p>



<p>En la misma <em>Gaceta</em>, Félix Raffán Gómez, nos cuenta que la idea de <em>“fundar el Sindicato de Trabajadores Intelectuales de la Prensa o Círculo de Periodistas de Bogotá” </em>se gestó desde 1944. Entre los socios fundadores figuran Juan Lozano y Lozano, Eduardo Zalamea Borda, Ismael Enrique Arenas, Lucas Caballero Calderón, Guillermo Cano Isaza, Lucio Duzán,  Rogelio Echavarría Múnera, Felipe González Toledo, Emilia Pardo Umaña, José Salgar José, Enrique Santos Castillo, Hernando Santos Castillo y Carlos J. Villar-Borda.</p>



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<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="786jPBkTWU"><a href="https://cpb.com.co/historia-de-cpb/">Historia de CPB</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="«Historia de CPB» — CPB" src="https://cpb.com.co/historia-de-cpb/embed/#?secret=KIR8Zd60Kt#?secret=786jPBkTWU" data-secret="786jPBkTWU" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p>Si es cierto aquello de que las crisis traen oportunidades, ojalá ésta sirva para dar paso al relevo generacional en el octogenario CPB. El gremio no puede seguir en manos exclusivamente de personas jubiladas y retiradas de los medios. Con todo respeto, creo que ese es parte del problema.</p>



<p>Podrían seguir el ejemplo de la Asociación Colombiana de Locutores, ACL. Al cumplirse 70 años, su presidente, Armando Plata Camacho, dijo lo siguiente: <em>“La ACL está hoy completamente renovada. El 90% son jóvenes entre los 25 y los 40 años. Es la nueva generación. Y vienen con nuevo chip y sentido de pertenencia”.</em></p>



<p>Más allá de celebrar los 80 años del CPB con bombos y platillos, es hora de pensar y repensar a conciencia el futuro del gremio y revisar sus estatutos de cara a las nuevas realidades. Si la prensa y el periodismo se están transformando, el CPB no puede seguir anquilosado. Quizás sea también el momento de purgarlo de aquellos que lo dañan desde adentro. Ojalá se imponga la nobleza de espíritu para extirpar todo gen autodestructivo y recuperar el honor perdido. Porque uno debe ordenar la casa antes de traer invitados. </p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=105527</guid>
        <pubDate>Thu, 19 Sep 2024 17:25:08 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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