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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de la+fuerza | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Colombia ante el espejo: entre la nostalgia uribista, el populismo punitivo y la consolidación de la izquierda</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/colombia-ante-el-espejo-entre-la-nostalgia-uribista-el-populismo-punitivo-y-la-consolidacion-de-la-izquierda/</link>
        <description><![CDATA[<p>Publicado originalmente en Latam 360 Este domingo, Colombia no solo vota un nuevo rumbo político: vota también una narrativa sobre sí misma. Las urnas serán el escenario de una disputa más profunda que la simple alternancia de poder. Lo que está en juego es la identidad política de un país que durante décadas giró alrededor [&hellip;]</p>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Publicado originalmente en Latam 360</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Este domingo, Colombia no solo vota un nuevo rumbo político: vota también una narrativa sobre sí misma. Las urnas serán el escenario de una disputa más profunda que la simple alternancia de poder. Lo que está en juego es la identidad política de un país que durante décadas giró alrededor del conflicto armado, el liderazgo de Álvaro Uribe Vélez y el miedo a los extremos, pero que ahora parece desplazarse hacia nuevas formas de polarización.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La campaña presidencial revela una paradoja notable: mientras la derecha tradicional pierde capacidad de representación, emergen liderazgos más emocionales, personalistas y radicalizados. Y al mismo tiempo, la izquierda intenta dejar de ser oposición para convertirse en continuidad institucional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese mapa, la figura de Paloma Valencia sintetiza la crisis de la centro derecha colombiana. Nieta de Guillermo León Valencia, presidente conservador entre 1962 y 1966, representante de las élites terratenientes del Cauca y recordado por su ofensiva contra las primeras guerrillas campesinas que luego desembocarían en las FARC, Paloma encarna una tradición política profundamente conservadora. Su apellido pertenece a una genealogía del poder colombiano: latifundio, centralismo, orden público y defensa del establecimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el país de 2026 ya no parece responder con la misma intensidad a esa narrativa. Valencia, que durante años se presentó como “la hija política de Uribe”, intentó moderar su discurso y acercarse al centro en busca de una ampliación electoral. El resultado ha sido ambiguo: pierde parte de la fidelidad del uribismo duro sin conquistar plenamente a los votantes moderados. La paradoja de la centro derecha colombiana es precisamente esa: para sobrevivir necesita alejarse de Uribe, pero al hacerlo corre el riesgo de desaparecer como identidad política reconocible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El uribismo, que dominó Colombia durante dos décadas, enfrenta quizás por primera vez una crisis sucesoria real. Ningún heredero ha logrado reproducir el magnetismo político del expresidente ni su capacidad de convertir la seguridad en un relato nacional. La fragmentación de la derecha es consecuencia directa de ese vacío.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese contexto aparece Abelardo de la Espriella, figura disruptiva y mediática, que parece comprender mejor el clima emocional de la región. Abogado de personajes tan diversos como polémicos —incluidos narcotraficantes, paramilitares y empresarios vinculados a grandes escándalos judiciales—, De la Espriella ha construido una imagen de outsider feroz, nacionalista y punitivista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su biografía política carga además sus propias contradicciones. Entre sus clientes estuvo Alex Saab, señalado como testaferro de Nicolás Maduro y pieza central de la arquitectura financiera del chavismo. Esa trayectoria le ha valido críticas constantes, especialmente porque hoy construye un discurso de ultraderecha ferozmente antichavista mientras intenta presentarse como cruzado moral contra la corrupción y el crimen. Pero justamente esa ambigüedad parece fortalecerlo ante una parte del electorado: más que un político tradicional, sus seguidores lo perciben como un operador capaz de moverse sin complejos en las zonas grises del poder colombiano y latinoamericano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su referencia implícita parece ser Nayib Bukele. No tanto por programa económico como por estilo político: desprecio por los consensos liberales, exaltación del liderazgo personal, promesa de orden inmediato y una comunicación basada en la confrontación permanente. Colombia, históricamente orgullosa de su institucionalidad comparada con otros países latinoamericanos, empieza a mostrar síntomas de cansancio con las formas tradicionales de la democracia representativa. El crecimiento de De la Espriella refleja precisamente esa ansiedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del otro lado aparece Iván Cepeda, hoy el candidato con mayores posibilidades. Y ahí emerge otra de las ironías de esta elección. Cepeda proviene de una tradición ideológica que durante décadas fue marginal en la política colombiana. Hijo de una familia comunista, filósofo de formación y activista de derechos humanos, construyó su carrera enfrentando jurídica y políticamente a Álvaro Uribe Vélez, especialmente alrededor de los vínculos entre paramilitarismo y sectores del poder regional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy aparece como el heredero natural de Gustavo Petro. Pero no comparte el temperamento del presidente. Mientras Petro es improvisación, épica y confrontación verbal, Cepeda transmite calma, método y contención. Lee cuidadosamente sus discursos, evita la exaltación emocional y proyecta una imagen casi académica. Para algunos, eso representa seriedad institucional; para otros, evidencia una dificultad para conectar espontáneamente con las masas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la candidatura de Cepeda no puede separarse del balance de los cuatro años de gobierno de Petro. El presidente llegó al poder prometiendo reformas estructurales en salud, trabajo y pensiones, además de una transformación profunda del modelo económico y político colombiano. Pero gran parte de esas reformas quedaron atrapadas entre la resistencia institucional, las fracturas internas de la coalición oficialista y la dificultad del propio Petro para construir mayorías estables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A eso se suma una creciente percepción de deterioro en materia de seguridad. La expansión de grupos armados regionales, el fortalecimiento de economías ilegales y&nbsp;la sensación de pérdida de control territorial han golpeado una de las fibras más sensibles de la sociedad colombiana. Paradójicamente, el país vuelve a discutir temas que parecían relativamente estabilizados tras los años más duros del conflicto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aun así, Petro conserva un núcleo electoral extraordinariamente sólido. Más que un simple apoyo partidario, existe un electorado cautivo de su discurso y de su personalidad política. Petro sigue siendo, para millones de colombianos, la representación de una ruptura histórica con las élites tradicionales y la posibilidad de una inclusión social largamente postergada. Esa fidelidad explica por qué el petrismo continúa siendo la fuerza más organizada del escenario político, incluso en medio del desgaste del gobierno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La elección entonces parece debatirse entre dos imaginarios latinoamericanos contemporáneos: el modelo Bukele y el modelo correísta. De un lado, una derecha emocional que promete orden y autoridad; del otro, una izquierda que busca consolidar un proyecto de transformación estatal bajo una narrativa de justicia social y reparación histórica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero Colombia nunca ha encajado completamente en los moldes ideológicos regionales. Su sistema político sigue teniendo una enorme fragmentación territorial, clientelar y personalista. Por eso la pregunta central no es solo quién ganará, sino con qué legitimidad podrá gobernar un país exhausto por la polarización.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En términos electorales, el panorama también favorece la incertidumbre. Aunque cerca de 41 millones de colombianos están habilitados para votar, las proyecciones indican que probablemente los votos válidos rondarán los 30 millones. Bajo ese escenario, un candidato necesitaría más de 15 millones de votos para superar el umbral del 50 % y ganar en primera vuelta, algo que hoy parece prácticamente imposible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Históricamente, lograrlo ha sido excepcional. Solo Álvaro Uribe Vélez consiguió imponerse en primera vuelta bajo las reglas contemporáneas, tanto en 2002 como en 2006, gracias a un contexto marcado por la violencia guerrillera, el desgaste de los partidos tradicionales y una demanda social masiva de seguridad. Ese antecedente explica la dimensión histórica del uribismo: no fue solamente un liderazgo exitoso, sino un fenómeno político difícilmente repetible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El escenario más probable es, por tanto, una segunda vuelta profundamente polarizada. Y allí Colombia deberá decidir no solo entre nombres propios, sino entre&nbsp;dos maneras de entender el futuro: la autoridad vertical del populismo de derecha o la continuidad reformista de una izquierda que busca institucionalizarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás la verdadera señal de esta elección sea otra. Durante décadas, la política colombiana giró alrededor de la guerra. Hoy gira alrededor del desencanto. Y ese tránsito puede resultar incluso más imprevisible.</p>
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        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129786</guid>
        <pubDate>Sat, 30 May 2026 16:40:02 +0000</pubDate>
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        <title>El MUNDIAL que PROMETE pasar a la HISTORIA… by MAR</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/el-mundial-que-promete-pasar-a-la-historia-by-mar/</link>
        <description><![CDATA[<p>Ya CASI entramos en MODO MUNDIAL de FÚTBOL…Es aquí cuando todos apuestan por sus EQUIPOS y con ellos se coló ELLA nuestra ya querida MAR…quien para muchos es como la NOVICIA REBELDÉ de la ESCRITURA y hoy nos trae AQUÍ..: El MUNDIAL que PROMETE pasar a la HISTORIA… “Y sí, llegó el 2026 y, con [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"> Ya CASI entramos en MODO MUNDIAL de FÚTBOL…Es aquí cuando todos apuestan por sus EQUIPOS y con ellos se coló ELLA nuestra ya querida MAR…quien para muchos es como la NOVICIA REBELDÉ de la ESCRITURA y hoy nos trae  AQUÍ..:</p>



<p class="wp-block-paragraph">El MUNDIAL que PROMETE pasar a la HISTORIA…</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Y sí, llegó el 2026 y, con él de vuelta, llegó el MUNDIAL, pero este no es cualquier mundial… podríamos decir que es el mundial con más países dentro de la competencia en la historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Pero acaso el mundial es solo el deporte y los jugadores… o hay mucho más detrás de todo esto?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pues no, el MUNDIAL va más allá. Es también los hinchas, la música, la pasión, el reunirse con amigos y familia y gritar por tu selección, llorar las pérdidas y celebrar cada uno de los goles, ir con tu equipo en las buenas y en las malas. Pero lo mejor de TODO es saber que es una celebración en donde, sin importar si te gusta o no el fútbol, se unen, se abrazan, se vuelven uno…</p>



<p class="wp-block-paragraph">En parte, eso también se debe a otros factores, como la música, por ejemplo. Y es que, para los que no saben o no entienden bien de qué trata el fútbol, no podemos decir que las canciones que sacan para el mundial no las oímos y cantamos a grito herido de todas maneras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es que una de las cosas que hacen al mundial ser el mundial es el HIMNO DEL MUNDIAL, esa canción que se mueve y conecta con todos, esa que todos los artistas musicales sueñan llegar a crear un día (tal vez no todos, pero sí la mayoría) y que este año, por 4ta vez, le dieron ese HONOR A Shakira (la denominada REINA DE LOS MUNDIALES), una gran artista que ya el fútbol entiende más que su expareja y que hace que todas las canciones del mundial que saca se vuelvan un HIT tan inolvidable que uno no puede parar de escucharlas sin importar EL AÑO. Prácticamente, se puede decir que Shakira ya es parte del mundial, siendo LA ARTISTA CON MÁS CANCIONES PARA LA FIFA.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1.</p>



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<iframe title="Shakira - Hips Don&amp;apos;t Lie (featuring Wyclef Jean) (Official 4K Video) ft. Wyclef Jean" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/DUT5rEU6pqM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph">SA 2010</p>



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<p class="wp-block-paragraph">BRASIL 2014</p>



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<iframe title="Shakira - La La La (Brazil 2014) ft. Carlinhos Brown" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/7-7knsP2n5w?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph">USA/MEX/,CA 2026</p>



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<iframe loading="lazy" title="Shakira, Burna Boy - Dai Dai (Official Video)" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/fcnDmrtj6Sk?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph">Y claro que hay otras canciones y otros artistas con grandes canciones y videos que dejaron su huella en el mundial, artistas como:<br>Ricky Martin, Pitbull, Jennifer Lopez, Nicky Jam, etc., pero la que más se ha repetido es Shakira…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claro que también hay artistas que hacen sus canciones futboleras perfectas para esta época que, aunque no sonaron en el campeonato oficial, marcaron historia y dejaron su huella.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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<p class="wp-block-paragraph">Y ADEMÁS…</p>



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<iframe loading="lazy" title="Wavin Flag (Coca Cola Spanish Celebration Mix) - K&amp;apos;Naan feat David Bisbal" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/5OeXJRqVlVY?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph">Hasta los MORAT…</p>



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<iframe loading="lazy" title="Morat - Huele a Gol" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/9rA1FfQAP0c?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y otra más de MORAT…</p>



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<iframe loading="lazy" title="MORAT - DEL ESTADIO AL CIELO {CANCIÓN FINAL DE #O11CE}" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/Jx0Su4XpXMI?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph">La MANO de DIOS…</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="maradona la mano de dios rodrigo" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/FLAUI6pSFSs?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero una tradición mundialista en todas partes del mundo es el hecho de tratar de hacer el álbum, y aunque es una tradición que, con los años, ha cambiado bastante su forma de hacerse, es una que ha estado desde el noveno mundial. En este álbum aparece PELÉ en la portada y fue el que lo comenzó todo: el abrir sobres, cambiar figuritas, pedirles a tus papás plata para ir a comprar sobres y mucho más. Y aunque en los últimos años tratan de llenarlo más rápido a punta de comprar cajas y no sobres, como se hacía tradicionalmente, aún han mantenido los&nbsp;cambiatones&nbsp;y han creado nuevas formas para que abrir tantos sobres no sea algo aburrido… como lo son los trends de ver qué tantos sobres se necesitan para completar el álbum, o adivinar alguno de los jugadores o figuritas que te saldrá en el paquete, incluso hacer videos de varias personas diciendo “si me sale tal figurita me dan un regalo”, y con estas dinámicas se generan NUEVAS TRADICIONES…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es que la cosa es que este no será cualquier mundial… En este mundial vas a tener la despedida de DOS DE LOS GRANDES JUGADORES DEL MUNDO….</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="453" height="477" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/30002831/IMG_1020.jpeg" alt="" class="wp-image-129746" style="aspect-ratio:0.9496941200262905;width:699px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/30002831/IMG_1020.jpeg 453w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/30002831/IMG_1020-285x300.jpeg 285w" sizes="auto, (max-width: 453px) 100vw, 453px" /><figcaption class="wp-element-caption">CRISTIANO RONALDO &amp;LIONEL MESSI…</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Que fueron los grandes referentes de esta generación de jugadores y, si llegan a enfrentarse en la FINAL DEL MUNDIAL, crearán la final más&nbsp;ÉPICA DE&nbsp;LA HISTORIA…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es que en el mundo nada está escrito porque, citando una serie de Disney de fútbol, O11CE, en el fútbol debes: “ANTICIPEN NADA, ESPEREN TODO”…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y creo que esta es la frase que define este mundial…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que nada, empiecen a coleccionar sus figuritas, escuchen todo el soundtrack futbolero que quieran para ponerse en onda con su selección, recuerden que lo que más necesitan los jugadores es la FUERZA DE LOS HINCHAS. Si quieren ver algo divertido de fútbol sin ser solo fútbol, en&nbsp;Disney+&nbsp;tienen O11CE, y en Netflix salió hace muy poco la historia de James Rodríguez, con 3 capítulos no más…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y SI SE QUIEREN DIVERTIR, EN CHAT GPT PUEDEN CREAR LA FIGURA DE USTEDES CON SU CARA SOLO CON EL SIGUIENTE PROMPT…</p>



<p class="wp-block-paragraph">“ usa la primera imagen adjunta como base oficial de la figurita”</p>



<p class="wp-block-paragraph">1.&nbsp;Sustituye el rostro del jugador original por el de la persona de la segunda imagen, manteniendo las proporciones, sombras, textura y estilo de la impresión.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">2.&nbsp;En lugar del nombre original quiero que aparezca el siguiente ( Tu nombre)</p>



<p class="wp-block-paragraph">3.&nbsp;En la sección de datos que aparezca ( DD/MM/AAAA), (X,XX)cm y (XX) kg</p>



<p class="wp-block-paragraph">4.&nbsp;En el apartado del equipo o selección ( Nombre de tu club o selección)</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="756" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/30003157/IMG_1021-756x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-129748" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/30003157/IMG_1021-756x1024.jpeg 756w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/30003157/IMG_1021-222x300.jpeg 222w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/30003157/IMG_1021-768x1040.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/30003157/IMG_1021.jpeg 1071w" sizes="auto, (max-width: 756px) 100vw, 756px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y RECUERDEN NO ANTICIPEN NADA…</p>



<p class="wp-block-paragraph">ESPEREN TODO..!”</p>



<p class="wp-block-paragraph">y como FINAL y antes de ls FINAL…</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="MBAPPÉ, CRISTIANO, MESSI Y VINI juntos en el ANUNCIO DE LEGO | MUNDIAL 2026" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/84S7HTV_Jvk?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



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<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="634" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/02023515/IMG_0426-634x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-118786" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/02023515/IMG_0426-634x1024.jpeg 634w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/02023515/IMG_0426-186x300.jpeg 186w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/02023515/IMG_0426-768x1241.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/02023515/IMG_0426-951x1536.jpeg 951w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/02023515/IMG_0426-1268x2048.jpeg 1268w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/02023515/IMG_0426.jpeg 1290w" sizes="auto, (max-width: 634px) 100vw, 634px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Y no se o</strong><strong>lvide de seguirnos en el…</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/22165713/IMG_5172-1024x1024.png" alt="" class="wp-image-121593" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/22165713/IMG_5172-1024x1024.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/22165713/IMG_5172-300x300.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/22165713/IMG_5172-150x150.png 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/22165713/IMG_5172-768x768.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/22165713/IMG_5172-1536x1536.png 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/09/22165713/IMG_5172-2048x2048.png 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CONTINUARÁ…</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/imgres-6-300x168.jpg" alt="" class="wp-image-73936" style="aspect-ratio:1.7857845421131646;width:642px;height:auto" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CON JABÓN…! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
                    <category>Conversar, Sentir y Pensar.... Desde el SUR</category>
                    <category>Corazón de Pantaleón</category>
                    <category>Dirección única</category>
                    <category>Dos o tres cosas que sé de cine</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129733</guid>
        <pubDate>Sat, 30 May 2026 11:21:26 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/30062107/IMG_1022.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El MUNDIAL que PROMETE pasar a la HISTORIA… by MAR]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>POR UNA MEMORIA DEMOCRÁTICA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/por-una-memoria-democratica/</link>
        <description><![CDATA[<p>La polarización que nos diezma como ciudadanos e impide la existencia real de la convivencia democrática no es la partidista. Es aquella que nos divide entre un bando creciente de víctimas y un número cada vez más indolente de electores que solo piensa en su seguridad y prosperidad. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Nada más urgente y ausente en estas campañas presidenciales que la reivindicación de una memoria democrática, sin la cual nunca podremos salir de este laberinto de violencias en que estamos extraviados desde hace más de medio siglo. Un laberinto que la mayoría confunde con polarización política.&nbsp; Esa fue, entre muchas otras, una de las conclusiones principales que nos dejó el conversatorio con Helena Uran Bidegain, convocado por La Paz Querida y realizado el pasado martes 26 de mayo en la Cinemateca de la Tertulia en Cali. La expresó Helena ante su frustración personal por no haber podido realizar entrevistas con los candidatos favoritos a la Presidencia sobre el sentido y la importancia que para ellos tiene la memoria y cuál sería su relevancia en un eventual gobierno suyo desde la Casa de Nariño. Al parecer, dichas candidaturas no atendieron su solicitud porque están más obsesionadas en la búsqueda de votos que con la importancia de la memoria, pues si los colombianos no sufriéramos de esta especie de Alzheimer político, muy probablemente la abstención electoral sería mayor. Con toda razón, García Márquez escribió en su <em>Proclama por un País al alcance de los niños</em>: “<em>Nos han escrito y oficializado una versión complaciente de la historia, <strong>hecha más para esconder que para clarificar</strong>, en la cual <strong>se perpetúan vicios originales</strong>, se <strong>ganan batallas que nunca se dieron</strong> y se <strong>sacralizan glorias que nunca merecimos</strong>”. &nbsp;</em>Y añadió<em>: “Tenemos en el mismo corazón la misma cantidad de <strong>rencor político y de olvido histórico</strong>”, </em>como parece que les sucede a Cepeda, Abelardo y Paloma, en sus respectivas campañas, pero sobre todo a millones de sus seguidores que votaran por ellos el próximo domingo 31 de mayo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Campañas sin memoria</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En efecto, en estas campañas se está perpetuando el <strong><em>vicio original</em></strong> del maniqueísmo partidista, que deriva en sectarismo y fanatismo ideológico, pues cada candidato señala y descalifica a sus adversarios como los únicos responsables de todos los males existentes y se exime, en busca de votos para sí, de su propia responsabilidad y autocrítica por la persistencia histórica de tantos males. Entonces todos sus demás competidores son los responsables de la corrupción, la violencia y la exclusión social, salvo obviamente él mismo, que no tiene ninguna responsabilidad, pues en su propaganda política aparece como ejemplo de pulcritud, coherencia democrática y ser “un libro abierto” al escrutinio de toda la ciudadanía. Así, cada candidato y candidata esconde alguna parte de su pasado y de su responsabilidad con el presente y se esfuerza por mostrarse como un triunfador o una ganadora de múltiples <strong><em>batallas en las que nunca participó</em></strong>. Desde la batalla contra la exclusión social, el racismo, el machismo, la ilegalidad y la corrupción. Pero, sobre todo, la más urgente, la batalla contra la criminalidad y sus relaciones cada vez más estrechas y ocultas con la política, que suele expresarse en coaliciones tras bastidores. Unas veces con grupos armados de extrema derecha, como los narcoparamilitares de las AUC, en otras ocasiones con la extrema izquierda de la guerrilla, pero también con el narcotráfico o contando con la generosa financiación en sus campañas electorales de poderosos banqueros como los Gilinski, Sarmiento Angulo o grandes empresas internacionales como Odebrecht. Lo grave es que toda esa tramoya de ilegalidades solo venimos a conocerlas al final de cada gobierno, con sus respectivos escándalos de corrupción y violación de los topes en sus campañas presidenciales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Simulando Democracia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es negando o simplemente ignorando todo lo anterior, que hemos <strong><em>sacralizado la gloria de ser la “democracia”</em></strong> más estable y profunda de Latinoamérica. Una <strong><em>gloria </em></strong>que desde luego <strong><em>no merecemos</em></strong>, parafraseando a Gabo, pues somos también la “democracia” más profunda en fosas comunes, magnicidios de candidatos, ejecuciones extrajudiciales de jóvenes, desplazamientos, secuestros, torturas y desapariciones forzadas. Una violenta saga que ha perpetuado por generaciones y por más de medio siglo la existencia de millones de víctimas sin verdad, justicia y reparación a manos de grupos paramilitares, guerrillas, carteles del narcotráfico y agentes de la Fuerza Pública, bajo gobiernos de todos los espectros políticos y partidistas, conservadores, liberales y progresistas, camuflados bajo innumerables siglas y hasta en nombre de un “número significativo de ciudadanos”. Y en estas elecciones un candidato lo hace bajo la impronta y fiereza de un tigre que devorará supuestamente a los corruptos, así él mismo haya sido un exitoso defensor penalista de delincuentes de cuello blanco como David Murcia Guzmán, Alex Saab y además asesor legal de connotados criminales de lesa humanidad como los comandantes de las AUC. Más le valdría al outsider Abelardo haber escogido otra mascota más dócil, pues podría confundirse el felino en esa cacería de corruptos y hasta llegar a devorarlo.Y todo ello ha sucedido y sigue pasando, para mayor estupor y vergüenza, junto a innumerables victimarios institucionales, legales e ilegales que periódicamente participan en elecciones, se disputan el control del Estado o se reeligen para ser inmunes, rodeados de cientos de escoltas, y celebran jubilosamente sus triunfos electorales sin la más mínima consideración humanitaria y vergüenza ante millones de víctimas. Por eso resulta un eufemismo hablar ahora de polarización política, pues lo que ha prevalecido durante décadas es la desolación y victimización de los civiles en nombre de sectarismos partidistas y hegemonismos de clase, generadores de exclusión social, racismo, clasismo y machismo. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Perplejidad ciudadana</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De allí que, si como ciudadanos sometiéramos todas las candidaturas a un riguroso examen ético de su pasado y presente, más allá de nuestras simpatías personales, ideológicas y económicas, es probable que muchos ciudadanos se inclinarían por el voto en blanco o incluso por la abstención. Les ganaría la perplejidad y el escepticismo ante una estabilidad institucional generadora de tanto horror e iniquidad en nombre de una democracia que utiliza las elecciones como una coartada perfecta para gobernar impunemente. Una estabilidad institucional de la que hacen apología permanente casi todos los políticos profesionales en nombre de una supuesta separación de las ramas del poder público y su falaz trinidad de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Pero, también, una mayoría de connotados juristas que cantan loas al Estado de derecho y la civilidad, pero olvidan la masacre del Palacio de Justicia el 6 y 7 de noviembre de 1985 para “defender y salvar la democracia” –como nos lo recordó Helena Uran&#8211; además de respetables académicos, politólogos y sociólogos que elevan a un altar sagrado la Constitución del 91, máxima expresión de la “democracia participativa”, así ella sea incapaz de garantizar la libertad de miles de ciudadanos para votar en cientos de municipios el próximo domingo. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pandemónium democrático</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El siguiente es el democrático paisaje político en que se desenvuelven estas elecciones: “<em>El Comité Internacional de la Cruz Roja registró 965 personas heridas o fallecidas por artefactos explosivos, la mayoría civiles, y documentó 308 nuevas desapariciones. Por otra parte, según la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV), al menos 235.619 personas se desplazaron de manera individual, 87.069 lo hicieron en eventos de desplazamiento masivo y 176.730 permanecieron confinadas”. &nbsp;</em>El CICR aseguró que el país enfrentó en 2025<em>“el nivel más grave de la última década”, no solo por la intensidad de los combates, sino por la manera en que se desarrollaron las hostilidades y el impacto que tuvieron sobre la población civil”</em>, todo lo anterior, que cruel ironía, en búsqueda de la “Paz Total”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una democracia sin víctimas ni victimarios</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos, pues, ante la mayor catástrofe humanitaria del continente y son las víctimas las que nos deberían interpelar y nos reclaman responsabilidad al votar, más allá de las disputas emocionales y narcisistas entre los candidatos, para evitar así caer en una falsa polarización entre derecha, izquierda o centro. Porque la polarización que nos diezma como ciudadanos e impide la existencia real de la convivencia democrática es aquella que nos divide entre un bando creciente de víctimas y un número cada vez más indolente de electores que solo piensa en su seguridad y prosperidad. Es esa división, la que puede llevar a muchos a votar pensando solo en sus derechos y heredad, para gozar por siempre y sin límites de su propiedad y seguridad, por encima de los derechos sociales de millones de víctimas a quienes históricamente se les ha negado su plena ciudadanía, es decir, el derecho a tener derechos. Empezando por el fundamental a una vida digna sin estar sometidas a la violencia del hambre, la ignorancia, la exclusión social, el miedo, las enfermedades, el confinamiento y la discriminación en razón de su estrato social, color de piel y orientación sexual. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La urgencia de una memoria democrática</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Son esas graves y masivas exclusiones las que también nos reclama una memoria para la democracia, pues ésta no puede existir si por generaciones el Estado prolonga una institucionalidad incapaz de poner fin a esa vulneración interminable de derechos y niega a millones de colombianos una vida digna y además prolonga la impunidad de victimarios reacios a responder por semejante injusticia e iniquidad, rodeados de seguridad, privilegios económicos y sociales. Como bien lo resaltó Helena, si seguimos pensando que la memoria es un asunto exclusivo de las víctimas y no una responsabilidad de todos para poner fin a la victimización, así ella sea ajena a nuestras vidas personales y familiares o acontezca en un orden y ámbito que no nos afecta, por ser político, social, económico, de género, académico, religioso, racial o etario, entonces difícilmente podremos convivir en un futuro mediato en paz, con seguridad y democráticamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por una democracia al alcance de los niños</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso vale la pena, una vez más, citar la <em>Proclama Por un País al alcance de los niños, </em>para evitar que la infancia siga siendo reclutada y asesinada<a id="_ednref1" href="#_edn1">[i]</a>, como ha sucedido en el Guaviare en la disputa por economías ilegales entre bandas criminales de las autodenominadas disidencias de las Farc. Escribió el nobel en ese prólogo para la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo, más conocida como la Misión de Sabios y denominada &#8220;<strong>Colombia, al filo de la oportunidad</strong>&#8220;, en julio de 1994: “<em>Tal vez estemos pervertidos por un sistema que <strong>nos incita a vivir como ricos mientras el cuarenta por ciento de la población malvive en la miseria</strong>, y nos ha fomentado una noción instantánea y resbaladiza de la felicidad: <strong>queremos siempre un poco más de lo que ya tenemos</strong>, <strong>más y más de lo que parecía imposible</strong>, <strong>mucho más de lo que cabe dentro de la ley</strong>, <strong>y lo conseguimos como sea: aun contra la ley</strong>. Conscientes de que <strong>ningún gobierno será capaz de complacer esta ansiedad</strong>, hemos terminado por ser <strong>incrédulos, abstencionistas e ingobernables, y de un individualismo solitario por el que cada uno de nosotros piensa que sólo depende de sí mismo.</strong> Razones de sobra para seguir preguntándonos <strong>quiénes somos, y cuál es la cara con que queremos ser reconocidos en el tercer milenio</strong></em><strong>”</strong>. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un domingo crucial</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ha sido precisamente esa compulsión la que nos ha conducido hasta aquí y explica porque el próximo domingo 31 la disputa por la presidencia de la República se dará solo entre tres candidatos en lugar de cinco, como debería ser. Entre quien pretende representar millones de víctimas, Iván Cepeda, y quienes parecen que todavía no han tomado conciencia, como Abelardo y Paloma, de que una verdadera democracia no puede existir solo defendiéndola con sangre y fuego de las “ratas” o con un tigre suelto para proteger a ultranza un sistema sustentado en exclusiones y taras como el clasismo, el racismo, el machismo, la misoginia y la homofobia, apelando para ello a creencias religiosas, prejuicios sociales atávicos absurdos y miedos personales infundados para llevar a las urnas a quienes llaman “ciudadanos de bien”. Con razón decía Belisario hace ya más de 40 años que si no “<strong><em>dejamos de ser una federación de rencores y un archipiélago de egoísmo, nunca podremos ser una fraternidad de iguales”</em></strong> o, al menos, aspirar a vivir humanamente en una sociedad donde no se mate supuestamente en defensa de la democracia y mucho menos por la búsqueda de más derechos y justicia social. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso es lo que está en juego el próximo domingo, una incierta transición hacia una auténtica democracia o una rápida consolidación de la cacocracia, el gobierno de quienes roban con destreza la confianza ciudadana en las urnas, recortan los derechos sociales de las mayorías y minan los principios fundamentales de la Constitución del 91: el Estado Social de derecho, las libertades públicas, el derecho y deber a la paz política (artículo 22) la igualdad y dignidad de todo ser humano (artículo 1), para salvaguardar a su favor la mercadocracia y sus ídolos venerados de seguridad, estabilidad jurídica y confianza inversionista, tres “huevitos”, bajo los cuales ocultan su codicia y prepotencia sin límites los mismos de siempre, los líderes del País Político contra los nadies del País Nacional<a id="_ednref2" href="#_edn2">[ii]</a>, como bien saben hacerlo y quieren que nunca cambie.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://caracol.com.co/2026/05/28/mindefensa-advierte-que-habria-menores-entre-muertos-por-combates-de-disidencias-farc-en-guaviare/">https://caracol.com.co/2026/05/28/mindefensa-advierte-que-habria-menores-entre-muertos-por-combates-de-disidencias-farc-en-guaviare/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://intervencionycoyuntura.org/el-pais-politico-y-el-pais-nacional/">https://intervencionycoyuntura.org/el-pais-politico-y-el-pais-nacional/</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129702</guid>
        <pubDate>Sat, 30 May 2026 00:05:02 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[POR UNA MEMORIA DEMOCRÁTICA]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Xi señor</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/destellos-de-un-mundo-en-mutacion/xi-senor/</link>
        <description><![CDATA[<p>En pleno ascenso de la nueva China, bajo la dirección de Deng Xiaoping, los dirigentes de Pekin decían que sería necesario esperar un poco para ver los resultados de su aventura renovadora. Para ilustrar su afirmación sostenían que aún era temprano para calificar a fondo los efectos de la Revolución Francesa. Semejante postura es muestra [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En pleno ascenso de la nueva China, bajo la dirección de Deng Xiaoping, los dirigentes de Pekin decían que sería necesario esperar un poco para ver los resultados de su aventura renovadora. Para ilustrar su afirmación sostenían que aún era temprano para calificar a fondo los efectos de la Revolución Francesa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Semejante postura es muestra fehaciente de la forma como los chinos, que jamás han dejado de ver al mundo con gesto y ánimo imperial, entienden la relación entre el tiempo y la consolidación de nuevos propósitos. Así como cultivan el árbol del Gingko Biloba, que después dura más de mil años, o esperan la cosecha del bambú, que durante los cuatro primeros años no crece hacia arriba porque está desarrollando sus raíces, para luego llegar a más de treinta metros en menos de dos meses.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No cabe duda de que la “gestación” de la China de hoy se dio a través de muchos siglos, como se puede confirmar a lo largo y ancho del Asia, donde hay huellas de su condición de cultura madre. Con el agregado de que ahora, bajo el impulso de la claridad de propósitos de sus dirigentes y de su forma de interpretar el modelo comunista, con su lectura internacionalista del mundo, ha llegado a tener indudable alcance global.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa China contemporánea es la que todos consideran una superpotencia ante cuyo poder económico, capacidad militar, fuerza cultural y significación político se ven obligados a entrar en acuerdos las demás potencias del mundo, en busca de arreglos que no las dejen atrás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la seguridad de que la procesión va a continuar, no más en lo que va del año 2026 el presidente chino ha recibido las visitas de los gobernantes del Reino Unido, Keir Starmer, Canadá, Mark Carney, España, Pedro Sánchez, Alemania, Friderich Merz, Vietnam, To Lam, Abu Dhabi, Khaled bin Mohamed, Uruguay, Yamandú Orsi, Serbia, Alexander Vucic, Tayikistán, Emomali Rahmon, Estados Unidos, Donald Trump, Federación Rusa, Vladimir Vladimirovic Putin, Pakistán, Shehbaz Sharif, &nbsp;y Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ya legendaria ceremonia de recibimiento sobre uno de los costados de la Plaza Tiananmen, frente al Gran Salón del Pueblo, continuará siendo el punto de partida de visitas de gobernantes que buscan alianzas comerciales, políticas y militares en las que están interesados países de todos los continentes. A todos los recibe el presidente Xi con actitud serena y al tiempo solemne de tono amablemente imperial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nadie sabe a ciencia cierta cuál es en cada caso el resultado verdadero y profundo de conversaciones francas y escuetas que tienen lugar en reuniones a puerta cerrada, en banquetes de muchos platos, y en paseítos de tono menor cuidadosamente calculados para recorrer lugares históricos o visitar jardines privados. Circunstancias todas aprovechadas magistralmente por los chinos desde hace miles de años, en ejercicio de una tradición imperial que se alimenta de cada nueva experiencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las visitas de los presidentes de los Estados Unidos y de la Federación Rusa, que se produjeron en menos de diez días, son sin duda las más relevantes en el contexto de la situación internacional del momento. El solo hecho de que ambos, altivos al cual más, hayan ido a Pekin a reunirse con el presidente Xi, representa el reconocimiento de que en la capital china residen las claves para aclarar un poco el futuro en asunto como la Guerra del Estrecho de Hormuz, en el caso de Donald, y la de Ucrania en el caso de Vladimir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de su arrogancia congénita, y de su interpretación simplista del mundo, el presidente americano llegó a su encuentro con Xi cargado con el lastre de no haber podido culminar su aventura guerrera en Irán, que hasta ahora ha descompuesto al mundo entero a cambio de nada. Se apareció en compañía de grandes empresarios que ya no impresionan a los chinos y que en todo negocio que cierren han de pagar el precio de transferir tecnología a quienes se convierten velozmente en competidores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo lo que se pudo notar de inmediato, al terminar su visita, fue la repetición, por parte de Trump, de las consignas de Xi respecto de Taiwan: nada de pensar en un cambio del status que la República Popular le tiene asignado a la isla como provincia rebelde que algún día entrará al redil. Por lo demás, no hubo campo para esos avisos estridentes dirigidos a los mercados de valores y otros destinatarios sensibles, que tanto gusta dar al presidente americano, y que sus seguidores atesoran como provenientes de un improvisado “mesías”, que no se sabe nunca para dónde va.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El sueño de obtener ayuda de China para persuadir a Irán de entrar en un acuerdo favorable a los intereses americanos, o al menos a la imagen de los Estados Unidos, no se cumplió. Xi fue supremamente amable y estuvo risueño, pero no cedió. Trump se montó a su avión con la cara de triunfador que le ha reportado tanto éxito en los negocios, haciendo caso omiso de las quiebras, pero eso no quita el color de fracaso de su aventura en Pekín, donde su anfitrión mantuvo siempre la primacía que le da el ser jefe de una potencia que se mueve con serenidad oriental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente ruso llegó a visitar a Xi apenas horas después de la salida de Trump, en actitud muy diferente de la que los líderes de su país mostraban hacia la naciente República Popular China, cuando Moscú era el epicentro de la euforia comunista encabezada por la Unión Soviética. Imposible ocultar el cambio de los papeles, cuando China ha reemplazado precisamente a la URSS como superpotencia, y cuando Rusia lucha por recuperar su economía, su potencial tecnológico y algo de prestancia política, para lo cual requiere del apoyo de Pekín. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es desdeñable la manifestación de amistad entre China y Rusia, que proclamaron los dos gobiernos, y no se sabe qué más habrán hablado y proyectado hacia el futuro dos gobernantes que tienen asiento y derecho de veto en el Consejo de Seguridad. Pero la ilusión rusa de obtener el impulso definitivo al gasoducto más grande del mundo, que saldría de Rusia para llegar a China, no se cumplió. De manera que, otra vez, los chinos fueron quienes marcaron el ritmo de un nuevo episodio de la relación bilateral, a su acomodo y sin afán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El paso de tantos jefes de gobierno por al ritual de los encuentros con Xi ha servido para confirmar que el internacionalismo chino, impulsor de la globalización, continúa marcando el ritmo de la producción y el comercio en gran escala, con acuerdos puntuales que puede manejar a su conveniencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al mismo tiempo, China se consolida como superpotencia y fuerza política tranquila, que avanza en todos los continentes en ejecución de un proyecto de orden mundial hecho a su medida, que no encuentra en este momento competidor. Así parece demostrarlo el hecho de que los predicadores de un nuevo aislamiento autoritario y del retorno a una grandeza esquiva, como Estados Unidos y Rusia, figuran entre los que concurren a China y terminan por decir: Xi señor.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Eduardo Barajas Sandoval</author>
                    <category>Destellos de un mundo en mutación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129662</guid>
        <pubDate>Fri, 29 May 2026 02:13:56 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Xi señor]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Barajas Sandoval</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>¿Qué clase de tigre es Abelardo De La Espriella?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/que-clase-de-tigre-es-abelardo-de-la-espriella/</link>
        <description><![CDATA[<p>No encuentro similitud entre un tigre y Abelardo De La Espriella. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Leyendo sobre los tipos de<strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/colombia-no-esta-para-el-fanatismo-de-abelardo-de-la-espriella/"> tigres</a></strong> que existen en el mundo, encontré que hay cinco subespecies: el tigre siberiano, el tigre del sur de China, el tigre de Indochina, el tigre malayo y el tigre de Bengala.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, hay algo que todos comparten, sin importar de qué tipo de tigre se hable: son animales seguros y valientes. El tigre calcula muy bien si puede intimidar una amenaza o si debe retirarse. Al ser el superdepredador de su ecosistema, no huye inmediatamente; por el contrario, utiliza advertencias físicas y sonoras antes de recurrir a un ataque defensivo si el peligro persiste.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Analizando la manera de actuar del tigre, me surgió inmediatamente una pregunta: ¿qué clase de tigre es el autodenominado “tigre colombiano”, es decir, Abelardo De La Espriella?</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tigre es un animal que genera respeto entre los demás habitantes del territorio donde se encuentra. No huye ni se esconde en medio de una manada, porque es un ser solitario por naturaleza. Abelardo, en cambio, cuando se presenta en público se refugia detrás de un séquito de escoltas que no permiten que nadie se le acerque.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, dudo que muchos de quienes están enceguecidos con él, y se emocionan con la extravagancia de sus gritos y la agresividad de sus palabras, hayan tenido la oportunidad de estrecharle la mano o compartir una empanada o una arepa de huevo, como suelen hacer los candidatos en campaña. Entre otras cosas, porque Abelardo parece desentenderse de la comida típica colombiana, algo extraño que incluso me lleva a otra pregunta: ¿acaso durante su niñez en el departamento de Córdoba nunca probó el calducho? ¿En Semana Santa no comía mongo mongo, bollo dulce, arroz con frijoles o enyucado?</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tigre es valiente. Abelardo, más bien, parece una de esas personas a quienes les falta valor para enfrentarse a la realidad de un país que vive entre la incertidumbre y la zozobra, pero a quienes les sobra lengua para destilar veneno y lanzar insultos a diestra y siniestra, creyendo que con eso intimidan, cuando en realidad lo que generan es risa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo anterior lo digo porque basta observar el escenario desde el cual le habla a su fanaticada, sin importar si se trata de una plaza pública o de un recinto cerrado. Habla detrás de una urna de cristal, rodeado de un séquito de personas que parecen sacadas de la Fuerza Delta, y cuando recorre las calles lo hace protegido por escoltas que llevan escudos para impedir que alguien se le acerque. ¿Qué otro candidato hace eso? Ni siquiera Gustavo Petro, quien durante la campaña presidencial de 2018 —según él mismo ha contado— estuvo a punto de ser asesinado en una plaza pública de Cúcuta, apareció rodeado de semejante despliegue.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tigre conoce su territorio. Abelardo, en cambio, parece no conocer ni comprender las necesidades de las regiones de Colombia, porque durante los últimos años se ha dedicado a darse la gran vida entre Italia y Miami, actuando como si perteneciera a la alta sociedad europea emparentada con la élite neoyorquina. En otras palabras, haciendo alarde de su ya conocida extravagancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para concluir, Abelardo De La Espriella ha construido toda una puesta en escena para presentarse como “el tigre”, pero dicha imagen resulta completamente contraria a lo que realmente representa un tigre de verdad. Y precisamente por eso vuelvo a preguntarme: ¿qué clase de tigre es Abelardo?</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129636</guid>
        <pubDate>Thu, 28 May 2026 13:03:57 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/29075359/ZETA-ABELARDO-FOTO-EN-COLOR.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Qué clase de tigre es Abelardo De La Espriella?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Razones para que la derecha pierda y la izquierda gane  </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/razones-para-que-la-derecha-pierda-y-la-izquierda-gane/</link>
        <description><![CDATA[<p>El uribismo se inmoló al cebarse contra las reformas sociales de Petro y celebrarlo en las redes sociales. Esa cadena de errores comenzó con el estribillo “Fuera Petro”, al que se le agotó la batería. Sin liderazgo, la derecha necesita quién la enderece tras la casi segura derrota de Paloma Valencia.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Los políticos se fregaron cuando olvidaron aquello de que <em>“la voz del pueblo es la voz de Dios”.</em></strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La derecha comenzó esta campaña con pie izquierdo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A esa derecha retardaría representada por Paloma Valencia la mató la llamada <em>Gran Consulta por Colombia</em>, donde se juntaron los mismos de siempre, y la gente no fue boba para darse cuenta. Eso, más la excesiva pleitesía a Álvaro Uribe, tiene a la candidata del Centro Democrático pendiendo de un hilo, por fuera de la segunda vuelta, si la hay.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inclusión de Juan Daniel Oviedo como vice no sumó, pero sí le restó puntos a él, que arriesgó la posibilidad de ser alcalde de Bogotá, por la promesa de una vicepresidencia hoy incierta. Si Valencia no pasa a segunda vuelta será el fin del uribismo y el principio de un nuevo movimiento de derecha radical encabezado por la “uribista vergonzante” María Fernanda Cabal, hoy —vea usted— contradictora de Álvaro Uribe, sin puesto en el Congreso, haciendo fila y fuerza en la campaña de Abelardo De La Espriella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La gente se aburrió de la <em>amenazadera</em>: que con Petro, Colombia sería Venezuela y la guerrilla se tomaría el poder. De Cepeda se dicen cosas parecidas, cambiando Venezuela por Cuba; pero los ciudadanos ya no comen cuento, porque al perro no lo capan dos veces. El problema de la derecha es que no aprendió a leer el lenguaje de la calle y se quedó meciéndose en la burbuja, sin entender que el 7 de agosto de 2022 el país se levantó distinto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de todo, si Colombia sobrevivió a 200 años de gobiernos de derecha, con uno que otro mandatario con talante progresista, caso López Pumarejo o Ernesto Samper, quizás nos merezcamos 20 años de centro-izquierda hasta consolidar un modelo de país donde las clases más pobres tengan, como diría Gabo, una segunda oportunidad sobre la tierra, porque la primera se fue en promesas rotas envueltas en hojas de tamal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de sus críticas ácidas, la columnista Cristina Carrizosa hizo en <strong>El Espectador</strong> un inventario de las cosas buenas que deja Petro y que, agrego yo, un gobierno de Cepeda deberá mantener: <em>“… existen innegables avances en lo social que muchos colombianos perciben directamente. El incremento sostenido del salario mínimo, incluido el preelectoral del 23 %, ha inyectado recursos a millones de familias y programas como Colombia Mayor han ampliado su cobertura a cerca de 1,7 millones de beneficiarios. A ello se suman transferencias a millones de hogares mediante Renta Ciudadana y la devolución del IVA, así como la política de tierras, con cerca de dos millones de hectáreas tituladas y otras en proceso de adjudicación. En medio de la crisis de la salud, territorios históricamente abandonados han visto presencia estatal con brigadas médicas. Es innegable, además, la incorporación al debate público de sectores antes invisibles, hoy reconocidos como interlocutores legítimos”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El país sí está cambiando. El 8 de marzo, por ejemplo, <a href="https://cambiocolombia.com/poder/articulo/2026/3/sin-name-y-sin-efrain-cepeda-la-historia-detras-de-la-quemada-de-dos-historicos-caciques-del-caribe">se quemaron los que se creían irreemplazables</a>, empezando por el expresidente del Senado, el conservador Efraín Cepeda Sarabia y José David Name Cardozo, barones electorales, herederos de un linaje con medio siglo en el Congreso.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">La gente ya no se deja comprar con tejas y ladrillos. El país ganó en dignidad, así algunos políticos sigan usando el dinero para comprar conciencias en las urnas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La derecha se desgastó hablando mal de Petro con o sin razón y, no contenta, &nbsp;la emprendió contra Cepeda, en lugar de centrar la campaña en propuestas, sin tener que usar al gobierno como sparring, máxime cuando buena parte del país que lo eligió le sigue siendo fiel, a juzgar por lo que dicen las encuestas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Queriendo hacer daño, la derecha le puso a Cepeda el título de “heredero de Petro”, sin darse cuenta que han terminado por posicionarlo como la persona que no traicionará las banderas del Cambio. Insisto: el lenguaje de la calle, el de las personas que votan, es distinto al lenguaje de los cócteles y las decisiones a puerta&nbsp;cerrada. Las redes sociales metieron a la gente de todos los estratos en la conversación, y muchos políticos no se dieron por enterados.&nbsp;</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>La columnista Martha Ruiz pide que se le concedan ocho años al progresismo. <em>“Cuatro años son poco para transformar un país como Colombia. Ocho, en cambio, permiten medir si un proyecto político logra alterar realmente las estructuras del poder. No hablo de reelección. Los colombianos ya probamos ese experimento y el sabor que nos dejó fue rancio y desagradable. Desde entonces desconfiamos de cualquier presidente que quiera quedarse en el poder, venga de donde venga. Hablo de los tiempos que toman los procesos de cambio”.<a href="https://cambiocolombia.com/puntos-de-vista/articulo/2026/5/ocho-anos"> (Revista Cambio).</a></em></strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Celebrar en vivo y en directo la caída de las reformas sociales le pasó factura a la derecha y los mostró como insensibles. Abelardo De La Espriella representa esa misma derecha pero llevada al extremo, con patanería incluida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Oponerse a las reformas, como lo hizo y lo sigue haciendo Paloma Valencia en su condición de senadora, más su defensa acérrima de empresarios y fondos privados de pensiones, mostró de qué lado está y las redes sociales se lo han enrostrado. Para la muestra un botón: El Centro Democrático se ausentó del debate sobre la creación de los jueces de tierras (jurisdicción agraria), dándole la espalda a lo ya acordado en comisión. Ese saboteo y falta de palabra debe ser castigado en las urnas. La ambición de un político no debería chocar con los anhelos de sus gobernados, en especial si estos pertenecen a eso que llaman “clase vulnerable”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La ambición de un político no debería chocar con los anhelos de sus gobernados. </h2>



<p class="wp-block-paragraph">Se necesita una mujer con pantalones y Paloma Valencia creyó que usando los de Uribe, para hablar en metáfora, sería suficiente. Desnudó su débil carácter cuando dijo que era su hija de y después, <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/04/29/paloma-valencia-le-envio-fuerte-mensaje-a-juan-daniel-oviedo-por-posibilidad-de-que-alvaro-uribe-entre-al-gabinetela-presidenta-soy-yo">para poner en su sitio a Oviedo</a><strong>,</strong> que se molestó con ella por proponer a Uribe como ministro de Defensa, le advirtió, “la presidenta soy yo”, en ese tono de mamá regañona, que suena bien en su casa, pero no para usarlo con su candidato a vicepresidente. Todos esos pequeños detalles suman pero restan. En momentos de crisis se necesitan estrategias para contener o limitar daños. No las hubo. Fallaron los estrategas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras una buena parte del electorado uribista aprobó la figura de Paloma como candidata presidencial, otro porcentaje hubiese preferido a un hombre, y muchos otros quedaron desencantados con Oviedo como dupla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lenguaje de la calle: Eso de la inclusión y&nbsp;las minorías sexuales no está en la genética de un partido político que cree que las cosas se arreglan a la brava o, en todo caso, con cero sensiblerías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La presencia de Uribe en la campaña le hizo daño a su candidata. El sentir de mucha gente es más o menos este: <em>Uribe ya tuvo sus quince minutos de fama que se convirtieron en 20 años, ¿qué más quiere?</em> La mugre que pesa sobre él no se quita con jabón Rey, pero pasó factura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De manera casi ridícula el actor <a href="https://www.facebook.com/share/v/18UibFRjcy">Jorge Enrique Abello </a>comparó a Paloma con Cepeda y a Cepeda con Uribe, como si sus historias de vida o sus luchas fueran equiparables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda creció en barrios populares; viene de abajo, así que entiende las limitaciones económicas de la inmensa mayoría de&nbsp;colombianos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando Abelardo habla de su paquete, como “fórmula” del éxito —según él entre las mujeres—, en realidad nos está recordando que más que un outsider es el <em>paquete chileno</em> de las presidenciales. A un sector de la sociedad, esa que espera ascender algún día a como dé lugar, le gusta su pinta de tipo ricachón, bonachón y buena vida, porque los candidatos preferidos de muchos no corresponden a su misma clase social, sino a esa élite de la que les gustaría formar parte, porque eso está en la psiquis aspiracional humana, pero no miden el peligro que ADELE representa. El arribismo, tan propio de sociedades desiguales como la nuestra, también bebe de esos mismos anhelos.    </p>



<p class="wp-block-paragraph">A Cepeda hay que reconocerle que como víctima del conflicto interno colombiano, se la jugó a fondo por la paz y sigue creyendo en que esa es la salida para la sinrazón de la guerra.&nbsp;&nbsp;Una persona cuerda debería saber que así como es mejor ser rico que pobre, también es mejor vivir en paz, en vez de como perros y gatos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No podemos claudicar ahora, porque un día la paz por fin será esa paloma (no la otra Paloma), que todos abrazaremos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es probable que la izquierda gane otra vez por una razón: porque se necesita dejarla gobernar hasta demostrar que sí es posible entre todos construir otra Colombia, una con rostro humano. No lo digo yo. Es el lenguaje callejero.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Próximo blog: Importaculismo electoral. </strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129583</guid>
        <pubDate>Tue, 26 May 2026 22:28:58 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/26172717/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-DERECHA-IZQUIERDA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Razones para que la derecha pierda y la izquierda gane  ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La filosofía académica y sus vicios I: la pretensión de crear un sistema propio</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/la-filosofia-academica-y-sus-vicios-i-la-pretension-de-crear-un-sistema-propio/</link>
        <description><![CDATA[<p>En esta primera entrega hacemos una especie de psicología del filósófo que pretende crear un sistema filosófico propio. Es la primera entrega de nuestra crítica de las prácticas de la filosofía académica. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>“La filosofía enseña a obrar, no a hablar; quiere que cada uno viva a la manera que prescribe, que estén en armonía nuestras palabras con nuestras acciones, y que en esto no haya diferencias”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">SÉNECA (1994)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Presentación<em>.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La comprobación de Zigmunt Bauman según la cual: “Nuestra época es la de la resurrección de Nietzsche”(2009, p. 146.), debería complementarse con el llamado a la necesidad de la lectura del libro&nbsp;<em>Después de Nietzsche&nbsp;</em>(1974) de Gorgio Colli- quien junto con Mazzino Motinari llevó a cabo la edición crítica de las obras del filósofo alemán-, para hacerle justicia a Nietzsche, esto es, para tener una lectura más equilibrada de sus temas, problemas, logros e insuficiencias, y así aquilatar esa religión nietzscheana que fundaron los filósofos posmodernos responsables de una apología sin límites.&nbsp;En este libro, en un apartado titulado “La miseria del filósofo”, sostiene Colli:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">“De esta manera nace el filósofo: a falta de una verdadera tradición, su esfuerzo consiste en aparecer como el punto culminante de una tradición inventada, encarnada por él, o mejor aún en parecer completamente original, y esto orienta sus capacidades discursivas hasta los artificios sofistas; fuera de su círculo canónico no se ocupa en absoluto de comprender a los demás, próximos o lejanos; por otra parte, no es agradecido a sus llamados predecesores […] Se arroja con gran placer en las polémicas mezquinas, combatiendo las palabras de los demás, que en cambio no las habían entendido como él. Más tarde alguien combatirá las suyas dándole significados&nbsp;que él no quiso dar”. (2000, p. 66-67).</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Esta cita da pie para lo que se puede llamar una “sociología de la práctica filosófica” o, aún mejor, una “psicología del filósofo”. Como quiera que sea, en el texto hay varios motivos que requieren atención y que son fundamentales para mostrar “cómo opera la práctica filosófica en el mundo actual”, en la llamada “comunidad filosófica”, en las universidades y en el espacio social. Aquí, en la cita, encontramos de entrada varios puntos interesantes que se pueden enunciar así:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li>El problema de la tradición filosófica y el enfrentamiento con ella,</li>



<li>Las pretensiones de originalidad de los filósofos y, de paso, su narcisismo intelectual o lo que en otro lugar he llamado “las vicisitudes del yo” (Pachón, 2008, p. 21-36).</li>



<li>La pretensión de “superar” a los demás filósofos y a las demás filosofías, lo cual va acompañado de la “subvaloración” del pensamiento anterior o contemporáneo.</li>



<li>Los “artificios sofistas” o las argumentaciones insinceras, su retórica, etc., con tal de blindar su pensamiento de la crítica, lo cual se presenta especialmente cuando el filósofo pretende construir un:  </li>



<li>“sistema filosófico”, lo cual ya es un problema en sí mismo.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">No voy a hacer alusión detalladamente a cada uno de estos problemas enumerados. Solo me referiré a algunos aspectos relacionadso. Me limitaré a hacer algunas anotaciones al respecto, con el fin de realizar una reflexión sobre la práctica filosófica académica. El punto de partida será mostrar que muchos de ellos tienen su origen en el último problema señalado. En efecto, [a] “la pretensión sistemática” encarna en sí misma varios riesgos que origina una cadena de consecuencias bien gravosas para la práctica filosófica. Seguidamente haré alusión a lo que llamaré [b] “vampirismo”, “regurgitaciones” y “adulaciones mutuas”&nbsp;como prácticas filosóficas propias de la comunidad filosófica y la vida universitaria; se mostrará, también, como práctica filosófica en sentido negativo [c] <em>la adulación de las modas académicas</em> (neolatrismo filosófico) en desmedro de un tratamiento serio de la tradición. Igualmente, se propondrá que [d] <em>la superación del eurocentrismo es fundamental para los “éxodos filosóficos</em>”, esto es, para la apertura de la filosofía a otros problemas, otras tradiciones y otras culturas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>[a] <em>El constructor y su castillo de certezas</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En&nbsp;<em>Del sentimiento trágico de la vida&nbsp;</em>(1913) Miguel de Unamuno al referirse a Hegel sostiene: “Hegel, gran definidor, pretendió reconstruir el universo con definiciones, como aquél sargento de artillería decía que se construyeran cañones: tomando un agujero y cubriéndolo de hierro” (1983, p. 29). Esta mirada caricaturesca sirve para entender la “naturaleza” del sistema filosófico. En él, partiendo de una idea central, de un tema o problema, se deduce todo lo demás o se lo construye “artificiosamente”. Desde un determinado punto central (espíritu, materia, idea, vida, ser) se alumbra lo divino y lo humano y todo problema o toda realidad es “insertada” violentamente en el molde principal, sea éste&nbsp;<em>la idea, la materia, el ser, la vida, la realidad, etc.&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Se suele hablar de que en filosofía los conceptos deben mostrarse necesarios, de que el sistema debe mostrar su movimiento interno hasta llegar cada vez a una mayor claridad, de tal manera que podríamos utilizar la metáfora de “desenredar la madeja” para salir avantes del atolladero, esto es, de los problemas que el sistema filosófico plantea en su propio desenvolvimiento, en su propia “autoaclaración”. Pero ¿es esto siempre posible? ¿Se pueden eliminar siempre las contradicciones que el sistema presenta? ¿Podemos salir siempre del zarzal, sin un rasguño, para cantar nuestra gloria?</p>



<p class="wp-block-paragraph">En su libro&nbsp;<em>Pensamiento y poesía en la vida española</em>&nbsp;(1939) Sostuvo María Zambrano: “la filosofía es hija, a su vez, de dos contrarios: admiración y violencia” (1971, p.271). Con esto no sólo se supera la visión tradicional que le da al asombro, a la admiración el papel de dar origen a la reflexión filosófica (tal como en Platón o Heidegger), sino que se pone de presente algo intrínseco al sistema filosófico (que no a toda filosofía): la violencia. Esta se manifiesta en la “camisa de fuerza”, en la tendencia de cubrir el agujero con hierro para volver a la metáfora de Unamuno; es decir, de forzar los temas, las ideas, los subproblemas y de encajarlos dentro del sistema filosófico. Esa es la razón por la que ya Kierkegaard, en su combate con Hegel, había rechazado el sistema y en sus escritos se mostraba como un escritor que “no escribe sistemas, ni promesas de sistemas” (2008, p.9).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Asimismo, Nietzsche fustigó esas pretensiones en&nbsp;<em>Crepúsculo de los ídolos:&nbsp;</em>“Yo desconfió de todos los sistemas y me aparto de su camino. La voluntad de sistema es una falta de honestidad” (2000, p.137). ¿Por qué falta de honestidad? Tal vez porque no es del todo sincero quien quiere alumbrar todos los problemas, los divinos y los humanos, desde una idea central; tal vez porque se es insincero con el pensamiento mismo cuando se lo fuerza a llenar todo abismo, toda fisura; cuando se lo obliga a ocuparse de todo. Esta es una crítica que tienen bien clara quienes se expresaron aforísticamente, entre ellos E.M., Cioran o en nuestro caso el colombiano Nicolás Gómez Dávila:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">La ambición de sistematizar mis ideas me seduce intermitentemente, pero la&nbsp;<em>evidente arbitrariedad de toda voluntad sistemática&nbsp;</em>me impide sucumbir a una tentación en que no hallo sino la violación de la frágil verdad que he percibido. (2003, p.107).</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En términos generales, el sistema busca&nbsp;<em>seguridad</em>. Se basa en una plena confianza en el pensamiento dialectico-discursivo y es, a la vez, la prueba&nbsp;fehaciente de la fortaleza de la cabeza de quien piensa. Y esto en el caso de Hegel es innegable, pues como dijo Engels: “una de las cabezas más eruditas de todos los tiempos” (1976, p. 527). De tal manera que quien logra construir un sistema filosófico ha ganado para sí, con su esfuerzo, su tenacidad, su gimnasia conceptual, un verdadero trofeo, ese “castillo de certezas, muralla cerrada de pensamientos invulnerables” (Zambrano, 2001, p. 87).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es de aquí, cuando se ha construido ese “castillo de certezas”, de donde empiezan a desencadenarse parte de los problemas señalados arriba. La mayoría de las veces la construcción del sistema implica la necesidad visceral de parecer original. Ser “original” se convierte en una necesidad para quien emprende la tortuosa tarea de construir su propio castillo. O si no ¿para qué tanto esfuerzo?, ¿para qué tanto tiempo y neuronas dedicados a la construcción de esa jaula hermética, de esa “jaula de hierro” para usar en este contexto una expresión de Max Weber? La pretensión de originalidad está encaminada a mostrar que lo que se presenta es novedoso o, lo que es lo mismo, que el castillo es nuevo, que está bien diseñado, si bien muchas veces solo es nueva la fachada. Esa es la oportunidad feliz para mostrarse como un buen constructor, paciente, dedicado y obstinado. El edificio conceptual creado debe significar un nuevo comienzo en la filosofía, una nueva fundación. “Parir” un sistema, con la violencia que implica, es crear algo nuevo, es traer algo inédito al mundo; implica cierto adanismo: como si todo empezara con mi obra, con mi pensamiento, con mi sistema filosófico. En realidad, esto es así, más otros delirios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El constructor del “castillo de certezas”, para usar la metáfora de María Zambrano, antes de poner su primera piedra, ya ha elegido a su víctima, es decir, ha elegido aquellos filósofos que piensa “superar”, replantear, re-evaluar, “corregir”; ha elegido el “guerrero del pensamiento” contra el cual batallar; en otros casos, se los crea o se los encuentra en el camino mismo, mientras construye su fortaleza: en el siglo XIX todos contra Hegel, Bergson contra Kant y Darwin; en el siglo XX: Ortega contra toda la tradición occidental; Habermas contra la primera escuela de Frankfurt, Enrique Dussel contra toda la tradición occidental más la latinoamericana, etc., etc., etc. El constructor se prepara para el combate y durante el camino los vence a todos. Al final aparecerá triunfante y si acaso reconocerá algunas heridas y algunas deudas. No está de más recordar aquí a David Hume:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nada es más común y natural para aquellos que pretenden descubrir al mundo algo nuevo en filosofía y en las ciencias, que insinuar las alabanzas de sus propios sistemas, desacreditando todos los que han sido expuestos con anterioridad. (1974, p.21).</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En efecto, si comparamos esto con lo que&nbsp;Colli llamó “la miseria del filósofo” unimos los hilos perfectamente: quienes crean un sistema se ponen así mismos en la punta, ensalzan su propio pensamiento, son adánicos; desprecian, critican (en el mal sentido) la tradición filosófica y “se arroja con gran placer en las polémicas mezquinas”. En estas polémicas los demás siempre suelen estar equivocados; han leído o mal interpretado o han desconocido X o Y aspecto fundamental, que sólo el gran constructor de conceptos ha analizado o interpretado bien. En esas discusiones, siempre se gana, pues lo que interesa no parece ser la verdad en sí misma, sino lo que Schopenhauer llamó: “el arte de tener siempre la razón”, lo cual es más cuestión de orgullo: “La dialéctica erística es el arte de disputar de modo que uno siempre tenga razón por medios lícitos e ilícitos” (2002, p.183).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es todo esto lo que se tiene que hacer para defender- incluso deshonestamente- el castillo construido de certezas. En este tipo de prácticas, la filosofía se baja realmente de nivel, y el constructor de la obra debe ponerse en guardia para proteger su creación de los demás filósofos,&nbsp;blindarlo y reforzarlo contra toda crítica. En eso el filósofo gastará toda su vida y sus energías, librará sus batallas. Su vida misma, si es verdaderamente filosófica, consistirá en entrenarse para esos combates y perfeccionar su pensamiento, su obra: quizás construya una ontología propia, una epistemología, un pensamiento emancipador, una política, una estética, etc. Tal vez sólo así alcance la tranquilidad completa.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencias.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Bauman, Zygmunt. (2009). &nbsp;<em>El arte de la vida,&nbsp;</em>Barcelona, Paidós.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colli, Gorgio. (2000). &nbsp;<em>Después de Nietzsche,&nbsp;</em>Barcelona, Anagrama, 3ª edición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Engels, F. (1976). &nbsp;“Carlos Marx: Contribución a la crítica de la economía política”, en:&nbsp;<em>Obras escogidas,&nbsp;</em>Moscú, Editorial Progreso, Tomo I.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gómez Dávila, Nicolás. (2003). <em>Notas,&nbsp;</em>Bogotá, Villegas Editores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hume, David. (1974). <em>Tratado de la naturaleza humana. Acerca del entendimiento,&nbsp;</em>Buenos Aires, Paidós.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Kierkegaard, Sören. (2008). &nbsp;<em>Temor y temblor,&nbsp;</em>Buenos Aires Losada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nietzsche, Friedrich. (2000).&nbsp;<em>Crepúsculo de los ídolos,</em>&nbsp;Madrid, Alianza Editorial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pachón, Damián. (2008). Esbozos filosóficos II. Ensayos heterodoxos.  Bogotá: ediotrial Códice, Alcaldía del Libano Tolima, Ministerio de Cultura. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Schopenhauer, Arthur. (2002). &nbsp;<em>Aforismos sobre el arte de saber vivir, La moral, El arte de tener siempre la razón,&nbsp;</em>México, Taurus, Alfaguara.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Séneca. (1994). <em>Cartas a Lucilio</em>, Epístola XX, (1994) en:&nbsp;<em>Zambrano/Séneca</em>, Madrid, Ediciones Siruela.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Unamuno, Miguel. (1983). <em>Del sentimiento trágico de la vida,&nbsp;</em>Madrid, Sarpe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Zambrano, María. (1971). “Pensamiento y poesía en la vida española”, en:&nbsp;<em>Obras reunidas,&nbsp;</em>Madrid, Aguilar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Zambrano, María. (2001). &nbsp;<em>Filosofía y poesía,&nbsp;</em>México, Fondo de Cultura Económica,&nbsp;2ª edición.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129564</guid>
        <pubDate>Tue, 26 May 2026 02:57:36 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/25215102/Nietzsche-y-Hegel.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La filosofía académica y sus vicios I: la pretensión de crear un sistema propio]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Memoria Política y Democracia con Helena Uran Bidegain</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/memoria-politica-y-democracia-con-helena-uran-bidegain/</link>
        <description><![CDATA[<p>&#8220;No se puede volver normal la naturalización del horror. La arquitectura y los espacios oficiales guardan la memoria de todo, incluyendo los horrores ocurridos en ellos. Es esencial que esos espacios sean transformados en lugares de memoria y que sirvan para la pedagogía democrática&#8221;,  Helena Uran Bidegain.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Una sociedad sin memoria política, incapaz de examinar responsablemente la relación entre el pasado y el presente, está condenada a no tener futuro democrático. Por eso se puede afirmar que existe una relación genética y simbiótica entre la memoria política y la democracia, mediada por el examen responsable del pasado para encontrar en él las claves que permitan superar los conflictos violentos del presente. De lo contrario, si no se asume por parte de cada ciudadano ese examen de responsabilidad personal, pero sobre todo por los líderes políticos que protagonizan el presente, entonces estaremos condenados como sociedad a la repetición eterna de esos conflictos violentos, que nos degradan, desgarran y aniquilan. A la perpetuación de generaciones de víctimas sin verdad, justicia y reparación, junto a victimarios impunes, incapaces de asumir su responsabilidad personal o institucional por lo sucedido.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La memoria política, una responsabilidad ciudadana</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si no somos capaces de hacerlo colectivamente, entonces jamás podremos forjar una comunidad política democrática, en donde no pueden caber las luchas a muerte entre enemigos, como lo llevamos haciendo hace ya más de medio siglo. De allí el sentido profundo de esta reflexión de Tzvetan Todorov<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>, escritor, crítico y lingüista francés de origen búlgaro: “<strong><em>El mal sufrido debe inscribirse en la memoria colectiva, pero para dar una nueva oportunidad al porvenir”</em></strong><em>.</em> Justamente para ello <strong>“La Paz Querida”,</strong> un colectivo de ciudadanas y ciudadanos de Cali, comprometidos con la paz política imprescindible para la democracia y el cumplimiento pleno del artículo 22 de nuestra Constitución: <strong><em>“La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”,</em></strong> ha invitado a la politóloga, investigadora y escritora Helena Uran Bidegain, para conversar sobre memoria y democracia. El conversatorio tendrá lugar en la Cinemateca de Cali este próximo martes 26 de mayo a las seis de la tarde, entrada libre, y esperamos contar con una nutrida asistencia, pues Helena ha publicado dos libros que arrojan luces sobre uno de los acontecimientos más tenebrosos de nuestra historia política reciente, que no podemos olvidar si queremos vivir democráticamente, como lo fue el asalto al Palacio de Justicia el 6 y 7 de noviembre de 1985 por parte de un comando del M-19, su posterior incineración y destrucción por la violencia excesiva y devastadora de la Fuerza Pública, que dejó un saldo de 98 víctimas mortales y un número de desaparecidos todavía por precisar, que oscila entre 11 y 20 personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En sus libros <strong><em>Mi vida y el Palacio</em></strong>, publicado en 2020 y el año pasado <strong><em>Deshacer los nudos</em></strong><em>,</em> busca con rigor, valor y desgarradora sensibilidad esclarecer las oscuras circunstancias en que perdió la vida su padre, Carlos Horacio Uran, entonces magistrado auxiliar del Consejo de Estado, quien salió gravemente herido con vida del Palacio, pero inexplicablemente luego es encontrado su cuerpo sin vida en el interior del mismo. Por esos atroces hechos y la desaparición de otros rehenes, el Estado colombiano fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos el 14 de noviembre de 2014<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>, sin que la totalidad de la sentencia haya sido cumplida.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>No más “Palacios de Justicia”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En parte por ello, Helena se ha consagrado al esclarecimiento de lo acontecido, pero sobre todo porque sin una memoria política capaz de dar cuenta de&nbsp;tan aciaga fecha, precisando las responsabilidades políticas y las culpabilidades penales de sus máximos responsables, siempre estaremos expuestos a que hechos semejantes se repitan continuamente, como lamentablemente sigue sucediendo. Hoy, según el reciente informe del CIRC, Colombia vive la mayor catástrofe humanitaria del continente: “<em>El CICR registró 965 personas heridas o fallecidas por artefactos explosivos, la mayoría civiles, y documentó 308 nuevas desapariciones. Por otra parte, según la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV), al menos 235.619 personas se desplazaron de manera individual, 87.069 lo hicieron en eventos de desplazamiento masivo y 176.730 permanecieron confinadas. Además, la Mesa Nacional de Misión Médica reportó 282 actos violentos contra la asistencia de salud, en hechos relacionados con los conflictos armados. Frente a 2024, todos estos indicadores aumentaron de manera significativa y en varios casos se duplicaron: el desplazamiento individual creció un 100 %, el desplazamiento masivo un 111 % y el confinamiento un 99 %”</em><a id="_ednref3" href="#_edn3">[iii]</a>. Unas terribles cifras que nos demuestran que lo sucedido en el Palacio de Justicia no ha cesado, pues como bien lo señaló el entonces procurador General de la Nación, Carlos Jiménez Gómez, en su denuncia ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes contra el presidente Belisario Betancur y su ministro de defensa, Miguel Vega Uribe: <em>“En el Palacio de justicia hizo crisis <strong>en el más alto nivel</strong> el tratamiento que todos los gobiernos han dado a la población civil en el desarrollo de los combates armados”. </em>Y esa crisis continuó y se profundizó con la degradación del conflicto armado interno, al punto que, por su negación y una supuesta cruzada oficial contra el terrorismo, la <strong><em>Directiva 29 del 2005</em></strong><a id="_ednref4" href="#_edn4">[iv]</a> del ministerio de defensa, en cumplimiento de la política de <strong><em>“seguridad democrática</em></strong>” del presidente Uribe, derivó en la comisión de más de 6.400 ejecuciones extrajudiciales, conocidas como “falsos positivos”<a id="_ednref5" href="#_edn5">[v]</a>. Para intentar contener esa violación sistemática de los derechos humanos y las masivas infracciones del DIH, Helena está promoviendo la <strong>“Fundación Carlos Uran, Memoria para la democracia</strong>”, y nos contará en el conversatorio sus principales metas y acciones en desarrollo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La Memorializacion de instituciones del horror</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de sus estrategias principales es la llamada <strong><em>“memorialización</em></strong>”, en palabras de Helena en reciente entrevista con la periodista Cecilia Orozco en este diario<a id="_ednref6" href="#_edn6">[vi]</a>, consiste “<em>en que no se puede volver normal la naturalización del horror. La arquitectura y los espacios oficiales guardan la memoria de todo, incluyendo los horrores ocurridos en ellos. Es esencial que esos espacios sean transformados en lugares de memoria y que sirvan para la pedagogía democrática. En el caso del Cantón Norte, no debemos seguir actuando como si nunca hubiera sucedido nada, como fueron los hechos ocurridos con ocasión de la toma y retoma del Palacio de Justicia, en donde desaparecieron y, después de muchos años, aparecieron los restos de varias personas. Allí, por ejemplo, debería fijarse una placa en que se consigne que en esas instalaciones se cometieron crímenes de lesa humanidad y que un número importante de víctimas fueron torturadas. El Museo del Florero tendría que dedicar un espacio importante a exposiciones y otras tareas pedagógicas para que se explique que fue usado como centro de operaciones adonde llevaban a quienes salían vivos del Palacio para después trasladarlos y desaparecerlos”</em>. Para continuar conversando con Helena sobre esta estrategia y muchas más que eviten que el horror de la violencia política, tanto la de grupos ilegales, como la del entonces M-19, pero sobre todo la de las instituciones del Estado, que están para impedirla y contenerla, se nos convierta en algo cotidiano y normal en nuestras vidas, LA PAZ QUERIDA, los espera este martes 26 de mayo a las 6 de la tarde en la cinemateca de la Tertulia, entrada libre.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La paz política no se hace con milagros</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque como sabiamente lo expresó José Saramago, el nobel portugués de literatura en 1998: <em>“Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos. Sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos vivir”. </em>Sin duda,precisamos una <strong><em>memoria firme</em></strong> y mucha <strong><em>responsabilidad democrática</em></strong> para votar el próximo domingo 31 de mayo, si queremos evitar atrocidades superiores a la sucedida el 6 y 7 de noviembre de 1985, cuando dejó de existir el Estado de derecho y la democracia, supuestamente en defensa de la Patria. Para superar el horror en que vivimos no necesitamos más héroes de la patria y más víctimas civiles como consecuencia de este infernal conflicto social y degradado conflicto armado, que ya arrastra incluso a comunidades indígenas como la Misak y Nasa a matarse por la disputa de la tierra, esa Pachamama que es de ambas comunidades. La convivencia política y la democracia no son un asunto milagroso. Nos bastaría con cumplir el artículo 22 de la Constitución: “<strong><em>La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento” </em></strong>y no dejarnos arrastrar a las urnas por el miedo, los fanatismos políticos, prejuicios sociales, el odio y las revanchas.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/t/todorov.htm">https://www.biografiasyvidas.com/biografia/t/todorov.htm</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_287_esp.pdf">https://corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_287_esp.pdf</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://www.radiosantafe.com/2026/05/13/el-desplazamiento-en-colombia-se-duplico-en-2025-por-el-recrudecimiento-de-la-violencia-cicr/">https://www.radiosantafe.com/2026/05/13/el-desplazamiento-en-colombia-se-duplico-en-2025-por-el-recrudecimiento-de-la-violencia-cicr/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/la-directiva-permanente-numero-29-de-2005">https://www.comisiondelaverdad.co/la-directiva-permanente-numero-29-de-2005</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/JEP-imputa-cr%C3%ADmenes-de-guerra-y-de-lesa-humanidad-a-otros-15-miembros-del-ej%C3%A9rcito-por-falsos-positivos-en-la-Costa-Caribe.aspx">https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/JEP-imputa-cr%C3%ADmenes-de-guerra-y-de-lesa-humanidad-a-otros-15-miembros-del-ej%C3%A9rcito-por-falsos-positivos-en-la-Costa-Caribe.aspx</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://www.msn.com/es-co/noticias/other/de-espacios-de-violencia-a-centros-de-memoria-helena-ur%C3%A1n-opina-sobre-decisi%C3%B3n-de-la-jep/ar-AA21KQQf">https://www.msn.com/es-co/noticias/other/de-espacios-de-violencia-a-centros-de-memoria-helena-ur%C3%A1n-opina-sobre-decisi%C3%B3n-de-la-jep/ar-AA21KQQf</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129518</guid>
        <pubDate>Sun, 24 May 2026 17:38:32 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/24123752/HELENA-CAMBIO-maxresdefault.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Memoria Política y Democracia con Helena Uran Bidegain]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Después de Petro o después de Aureliano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/despues-de-petro-o-despues-de-aureliano/</link>
        <description><![CDATA[<p>* Publicado originalmente para Le Monde Diplomatique Colombia vuelve a mirarse en el espejo de Gabriel García Márquez: un país donde la historia parece repetirse más que avanzar. En ese escenario, Gustavo&nbsp;Petro&nbsp;irrumpe como promesa de ruptura, pero su gobierno expone una tensión más profunda: la distancia entre la épica del cambio y la obstinada realidad del [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">* Publicado originalmente para Le Monde Diplomatique </p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia vuelve a mirarse en el espejo de Gabriel García Márquez: un país donde la historia parece repetirse más que avanzar. En ese escenario, Gustavo&nbsp;Petro&nbsp;irrumpe como promesa de ruptura, pero su gobierno expone una tensión más profunda: la distancia entre la épica del cambio y la obstinada realidad del Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá de los nombres, este texto explora las fuerzas que realmente moldean el poder: herencias políticas que no desaparecen, instituciones que resisten y una gobernabilidad cada vez más frágil. En un país que no termina de resolverse, la pregunta no es solo quién viene después, sino si Colombia puede, por fin, dejar de repetir su propia historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque aquí no hay héroes claros ni finales escritos: hay herederos, tensiones, egos, cálculos y un Estado que a veces avanza… y a veces bosteza. Este artículo invita a entrar en ese&nbsp;laberinto .&nbsp;A&nbsp;medio camino entre Macondo y el Congreso—<a></a>donde lo trágico y lo absurdo conviven, y donde entender el presente colombiano es, también, una forma de anticipar sus próximas sorpresas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En las páginas de Gabriel García Márquez, los destinos no eran simplemente biografías: eran condenas envueltas en poesía. Sus personajes&nbsp;–melodramáticos, obsesivos, circulares–&nbsp;parecían atrapados en una lógica donde la historia no avanza, sino que se repite con variaciones de tragedia. El propio&nbsp;Gabo&nbsp;hablaba de “razas condenadas a cien años de soledad”, como si el tiempo en Colombia fuera una espiral y no una línea. En ese espejo, Gustavo&nbsp;Petroaparece también como una figura de destino: un líder que se narra a sí mismo como ruptura histórica, como punto de inflexión inevitable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la historia&nbsp;–&nbsp;y esto conviene recordarlo–&nbsp;no termina con Aureliano. Ni con&nbsp;Petro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de&nbsp;Gabo, la literatura colombiana no se extinguió en el peso de su sombra. Al contrario: se fragmentó, se diversificó, encontró nuevas voces, nuevos lenguajes, nuevas obsesiones. Del mismo modo, después de&nbsp;Petro, Colombia no será una nota al pie de su biografía. Será otra cosa: incierta, conflictiva, pero abierta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy el país parece atrapado en una ecuación compleja, de múltiples variables y escasa solución evidente. Una ecuación donde los herederos pesan tanto como las ideas, y donde la historia familiar sigue siendo capital político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí está Paloma Valencia, heredera de una tradición política que no es solo ideológica sino genealógica. Nieta de Guillermo León Valencia, su figura condensa los ecos de un país&nbsp;donde las élites no desaparecen: mutan. Su discurso, firme y sin concesiones, se apoya en una memoria histórica que incluye episodios tan fundacionales como el bombardeo a&nbsp;Marquetalia, ese momento en que el Estado decidió responder a la insurgencia&nbsp;campesina&nbsp;con el lenguaje de la guerra total. La herencia, en Colombia, no es un dato biográfico: es una herramienta estratégica. Y Valencia parece entenderlo con precisión quirúrgica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la otra orilla, Iván Cepeda representa otro linaje, también marcado por la violencia. Hijo de Manuel Cepeda Vargas, su trayectoria política está atravesada por la memoria del conflicto, pero también por una apuesta institucional que, hasta hace poco, parecía diluirse en el silencio. Su reciente decisión de entrar de lleno en el debate rompe una especie de mutismo prolongado de la&nbsp;voz más fuerte de la izquierda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, ese regreso no disipa las dudas. Si algo ha quedado claro en la experiencia reciente es que&nbsp;un eventual gobierno de Cepeda&nbsp;–o de alguien en su línea–&nbsp;estaría marcado por una convicción férrea, casi inamovible. Virtud o defecto, según quien mire. No sería un gran negociador en un Congreso fragmentado y muchas veces hostil. Serían años de fricción constante: calles movilizadas como sustituto de mayorías legislativas, reformas empujadas más por presión que por consenso. Un escenario de tensión permanente, donde la gobernabilidad sería un ejercicio diario de resistencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el centro, como siempre, un archipiélago difuso de candidaturas que intentan capitalizar el cansancio sin lograr articular una narrativa convincente. El centro colombiano, más que un proyecto, parece un síntoma: el deseo de escapar de los extremos sin saber muy bien hacia dónde.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y todo esto ocurre sobre un terreno inestable. Colombia enfrenta un riesgo fiscal creciente, una estructura estatal atravesada por la mediocridad y la corrupción en múltiples niveles&nbsp;–&nbsp;Congreso,&nbsp;cortes, burocracias regionales–&nbsp;y una institucionalidad que, aunque funcional, dista mucho de ser eficiente. Paradójicamente, la economía muestra signos de mayor solidez relativa, como si el país real avanzara a un ritmo distinto del país político.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pero la ecuación no es solo interna.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el horizonte regional y global, los próximos años estarán condicionados por factores que escapan al control de Bogotá. La prolongación de&nbsp;la influencia de Donald&nbsp;Trump&nbsp;–directa o indirecta–&nbsp;redefine las relaciones hemisféricas, endurece agendas migratorias, reconfigura alianzas. América Latina, fragmentada y sin un eje claro, se mueve entre pragmatismo económico y volatilidad&nbsp;política. Las agendas globales&nbsp;–cambio climático, transición energética, tensiones geopolíticas–&nbsp;imponen desafíos cada vez más complejos a un país que aún lucha por resolver sus problemas más básicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, reducir el momento colombiano a una suma de nombres propios sería un error de diagnóstico. Lo que está en juego no es solo quién suceda a&nbsp;Petro, sino bajo qué condiciones estructurales ese sucesor&nbsp;–&nbsp;o sucesora–&nbsp;intentará gobernar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque Colombia arrastra una paradoja persistente: es un país con vocación institucional, pero con una práctica profundamente informal del poder. Las reglas existen, pero su aplicación es selectiva; las instituciones funcionan, pero lo hacen muchas veces capturadas por intereses particulares. El Estado colombiano no&nbsp;es débil en el sentido clásico&nbsp;–no ha colapsado, no ha perdido el monopolio formal&nbsp;de la ley–, pero sí es desigual en su capacidad de acción. Es fuerte en algunos territorios, inexistente en otros; riguroso en ciertos ámbitos, laxo en muchos más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta fragmentación se traduce en un problema central para cualquier gobierno futuro: la imposibilidad de ejecutar reformas profundas sin enfrentar resistencias múltiples y simultáneas. No se trata solo de oposición política, sino de redes clientelares, intereses económicos, inercias burocráticas y, en algunos casos, estructuras ilegales que se entrelazan con lo institucional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese&nbsp;contexto, la promesa de cambio&nbsp;–sea desde la izquierda, la derecha o el centro–&nbsp;choca inevitablemente con los límites del aparato estatal.&nbsp;Petro&nbsp;lo ha experimentado en carne propia: una agenda ambiciosa que, al aterrizar en la realidad administrativa, encuentra cuellos de botella, demoras, reinterpretaciones, sabotajes silenciosos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De ahí que el debate sobre el “después de&nbsp;Petro” no pueda limitarse a la continuidad o ruptura de sus políticas. La pregunta más incómoda es otra: ¿es gobernable Colombia bajo los parámetros actuales?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La respuesta, si se mira con frialdad, es ambigua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por un lado, existe una resiliencia notable.&nbsp;A pesar de crisis recurrentes&nbsp;–violencia, corrupción, desigualdad–&nbsp;el país no se ha desmoronado. Ha mantenido una cierta estabilidad macroeconómica, ha preservado elecciones competitivas, ha evitado rupturas institucionales abruptas. Pero esa misma resiliencia puede ser leída como estancamiento: una capacidad de absorber el conflicto sin resolverlo, de normalizar lo excepcional, de convertir la crisis en rutina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, hay señales de fatiga. La confianza en las instituciones es baja, la polarización ha aumentado, y la idea misma de un proyecto nacional compartido parece cada vez más difusa. En ese vacío, los liderazgos tienden a personalizarse, a construir relatos épicos que sustituyen la falta de consensos estructurales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es&nbsp;aquí donde la figura de&nbsp;Petro&nbsp;–y la de sus posibles sucesores–&nbsp;se&nbsp;vuelve&nbsp;más compleja. No se trata solo de su programa, sino de su estilo de liderazgo. Un estilo que privilegia la confrontación, que entiende la política como un campo de disputa permanente, que apela a la movilización social como fuente de legitimidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese enfoque tiene ventajas evidentes: permite romper inercias, visibilizar conflictos, desafiar poderes establecidos. Pero también tiene costos: dificulta la construcción de acuerdos, agota a la opinión pública, y puede derivar en una gobernabilidad basada más en la presión que en la negociación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un eventual relevo desde la derecha, representado por figuras como Valencia, implicaría un giro en el tono, pero no necesariamente en la estructura del conflicto. La derecha colombiana, históricamente más disciplinada, enfrenta hoy su propia fragmentación interna. El legado del&nbsp;uribismosigue siendo un factor de cohesión, pero también de desgaste. Gobernar desde ahí implicaría no solo oponerse a&nbsp;Petro, sino redefinir un proyecto que vaya más allá de la reacción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el centro, la dificultad es distinta: construir identidad. Sin un relato claro, sin una base social movilizada, el centro corre el riesgo de convertirse en un actor de segunda línea, relevante en el discurso pero marginal en la práctica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay un momento poco explorado&nbsp;–y sin embargo decisivo–en la trayectoria de&nbsp;Gustavo&nbsp;Petro: la construcción y posterior descomposición de su primer gabinete. Allí, más que en los discursos o en las plazas, se jugó una parte sustancial de su aspiración de convertirse en estadista y no solo en líder de ruptura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El arranque fue, en apariencia, una señal de madurez política. La inclusión de figuras como&nbsp;Alejandro Gaviria&nbsp;, Ocampo&nbsp;y otros perfiles de corte liberal como Roy Barreras o técnico sugerían&nbsp;un intento deliberado de construir un gobierno de síntesis, capaz de tender puentes con sectores moderados y de enviar un mensaje de estabilidad a un país temeroso de los extremos. Era, si se quiere, el gesto clásico de quien entiende que gobernar no es lo mismo que hacer campaña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese primer gabinete tenía algo de pacto tácito: la energía transformadora de&nbsp;Petro&nbsp;se equilibraría con la experiencia institucional de quienes conocían los ritmos del Estado. No era solo una coalición política, sino una alianza de temperamentos. De un lado, la voluntad de cambio acelerado; del otro, la conciencia de que el aparato público tiene inercias que no se desmontan por decreto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero ese equilibrio duró poco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el paso de los meses, la relación entre el&nbsp;Presidente y varios de sus ministros empezó a tensarse. No tanto por diferencias ideológicas de fondo, sino por algo más difícil de gestionar: la brecha entre expectativa y ejecución. Algunos de esos primeros&nbsp;ministros&nbsp;–en conversaciones privadas, casi siempre marcadas por la discreción–&nbsp;describían una atmósfera de creciente frustración. Hablaban, con una metáfora que no es casual en Colombia, de una suerte de desesperación a lo Aureliano: la sensación de estar librando batallas repetidas sin lograr alterar el curso de los acontecimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa comparación con los personajes de&nbsp;Gabriel García Márquez&nbsp;no es simplemente literaria. Apunta a un rasgo más profundo del liderazgo de&nbsp;Petro: una relación intensa, casi visceral, con la idea de transformación histórica. El problema es que el Estado&nbsp;–ese&nbsp;entramado de normas, procedimientos, tiempos administrativos y resistencias internas–&nbsp;no responde a la lógica de la épica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí aparece, quizá, uno de los límites más claros de su gobierno.&nbsp;Petro&nbsp;llegó al poder con una larga trayectoria política, pero sin&nbsp;experiencia significativa dentro del aparato burocrático en condición de subordinado. No es un detalle&nbsp;menor. Quien ha sido burócrata&nbsp;–en el sentido más amplio del término–&nbsp;aprende que las decisiones no solo deben ser correctas, sino&nbsp;implementables. Que cada reforma atraviesa capas de validación, interpretación y, muchas veces, dilación. Que el Estado no es un instrumento dócil, sino una maquinaria compleja, a veces torpe, otras veces resistente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa distancia entre el diseño y la ejecución genera una tensión constante. Desde la perspectiva del líder, los cambios parecen urgentes y moralmente inaplazables. Desde la lógica administrativa, son procesos que requieren tiempo, coordinación y, sobre todo, paciencia. Cuando esas dos temporalidades chocan, lo que emerge es frustración: la sensación de que el aparato estatal traiciona el mandato político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El relevo progresivo de ministros puede leerse, en parte, como un intento de resolver esa tensión. Sustituir perfiles más técnicos o moderados por otros más alineados con la visión presidencial buscaba reducir el ruido interno y acelerar la toma de decisiones. Pero esa estrategia tiene un costo: debilita los contrapesos dentro del propio gobierno y reduce la diversidad de criterios, justo en un entorno que exige deliberación cuidadosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al final, lo que queda es una lección incómoda para cualquier proyecto de cambio en Colombia. La política, a diferencia de la literatura, rara vez ofrece momentos de catarsis. Es, en gran medida, un ejercicio de gestión paciente, de avances incrementales, de negociaciones grises que no caben&nbsp;en relatos heroicos. El deseo&nbsp;–tan potente en la narrativa–&nbsp;se vuelve, en la práctica, rehén de procedimientos, de presupuestos, de firmas que tardan más de lo previsto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay algo casi inevitablemente anticlimático en gobernar. Y tal vez ahí radica una parte del desencuentro: en la dificultad de traducir una visión épica en una realidad que, la mayoría del tiempo, es simplemente prosaica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A todo esto se suma un elemento que suele subestimarse: el tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia entra en una fase donde las decisiones ya no pueden postergarse indefinidamente. La transición energética, por ejemplo, no es solo un debate ambiental, sino fiscal. La dependencia de los ingresos petroleros plantea un dilema inmediato: cómo financiar el Estado en un escenario de&nbsp;descarbonización. Las respuestas posibles&nbsp;–reforma tributaria, diversificación productiva, endeudamiento–&nbsp;son políticamente costosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo mismo ocurre con el sistema de salud, el modelo pensional, la educación. Son reformas estructurales que requieren mayorías, tiempo y capital político. Tres recursos escasos en el contexto actual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En paralelo, la dinámica regional introduce nuevas tensiones. La relación con Venezuela, siempre delicada, sigue siendo un factor de inestabilidad. La migración, la seguridad fronteriza, el comercio informal: temas que ningún gobierno puede ignorar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en el plano global, la incertidumbre es la regla. La competencia entre potencias, la reconfiguración de las cadenas de suministro,&nbsp;la&nbsp;crisis&nbsp;climática, las nuevas tecnologías: todo apunta a un entorno más volátil, donde los márgenes de maniobra para países como Colombia son&nbsp;muylimitados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de las tensiones y los extravíos, sería injusto negar que en el gobierno de&nbsp;Gustavo&nbsp;Petro&nbsp;han coexistido&nbsp;–y aún resisten–&nbsp;funcionarios de una convicción honesta, casi silenciosa, que contrasta con el ruido de la coyuntura. Algunos de ellos, curiosamente, han tenido una relación más directa con la tierra que con la retórica: técnicos, gestores, reformistas discretos que entienden que la deuda agraria de Colombia no es un eslogan sino una herida abierta. En esa línea, en esa posibilidad de una reforma rural seria, paciente, anclada en lo concreto, parecía insinuarse un camino más fértil, acaso el verdadero derrotero para un Aureliano menos atrapado en la épica y más comprometido con la siembra lenta de&nbsp;instituciones. Pero la vanidad&nbsp;–esa fuerza sutil que también habita a los personajes de&nbsp;Gabriel García Márquez–terminó por inclinar la balanza: la aspiración a una estatura global, la seducción de los grandes escenarios internacionales, la coreografía de discursos que buscan resonancia más allá de las fronteras. En esa danza, tan visible como efímera, algo de la brújula se extravió; y mientras el mundo escuchaba, el país&nbsp;–más terco, más concreto–&nbsp;seguía esperando respuestas menos grandilocuentes y más tangibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para lo que sigue,&nbsp;la tentación de pensar en términos de “salvadores” resulta comprensible, pero engañosa. Ni&nbsp;Petroes el principio absoluto, ni&nbsp;quien le suceda&nbsp;será el final de la historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás la lección más profunda&nbsp;–y más incómoda–&nbsp;es que Colombia no necesita otro Aureliano. No necesita otro personaje destinado a encarnar todas las contradicciones del país. Necesita, más bien, una política menos épica y más prosaica. Menos centrada en figuras y más en instituciones. Menos obsesionada con el destino y más comprometida con la gestión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso, por supuesto, es más difícil de narrar. No hay novelas memorables sobre burocracias eficientes. No hay mitologías sobre consensos técnicos. Pero es ahí donde se juega, en última instancia, la posibilidad de un país distinto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de&nbsp;Petro, Colombia seguirá siendo un país en disputa. Con avances y retrocesos, con momentos de lucidez y de extravío. Un país que, como en las novelas de&nbsp;Gabo, parece&nbsp;a veces condenado a repetirse, pero que&nbsp;–a diferencia de Macondo–&nbsp;tiene la posibilidad de aprender.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia no se acaba con el gran Aureliano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se complica. Se bifurca. Y, si hay algo de esperanza, es precisamente eso: que no está escrita de una vez y para siempre.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129479</guid>
        <pubDate>Sun, 24 May 2026 00:22:01 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Después de Petro o después de Aureliano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Álvaro Uribe le cortó las alas a su &amp;#8220;hijita&amp;#8221; Paloma Valencia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/alvaro-uribe-le-corto-las-alas-a-su-hijita-paloma-valencia/</link>
        <description><![CDATA[<p>La derecha y la ultraderecha colombianas no han querido entender el hastío de un país con los excesos cometidos durante los regímenes de mano dura, como el de Álvaro Uribe en este siglo. Razones de por qué la candidata del Centro Democrático llevaría a Uribe a una (otra) derrota segura, como auguran las encuestas.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Álvaro Uribe con su pupila, la candidata presidencial Paloma Valencia.</em> <em>Imagen creada con IA.</em></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
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<h2 class="wp-block-heading"></h2>
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<p class="wp-block-paragraph">Paloma Valencia suma y suma iglesias cristianas a su campaña, pero baja y baja en las encuestas. ¿Qué pasa, Diosito?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Prefiero la hojita que lee Cepeda, que a la hijita de Uribe. Después de dos siglos de gobiernos patriarcales, Colombia se merece una mujer presidenta, claro que sí, pero no es Paloma Valencia, por muchas razones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con los pésimos resultados en las encuestas, que la ubican de tercera (en la de Invamer se descolgó del 19% al 14%), su candidatura desafía las lógicas de una sociedad machista como la colombiana y la de su propio partido, el Centro Democrático, que ni siquiera ve con buenos ojos a Juan Daniel Oviedo, su vicepresidente diverso. Recuerden que al principio, el de Uribe era un hombre, Miguel Uribe hijo, no una mujer. Y antes de él, fue Andrés Felipe Arias (Uribito). La doctora Paloma vendría siendo la primera <em>Uribita</em> de la historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De la abogada y filósofa hay cosas que no cuadran: ni el tono de sus palabras: a veces alza la voz para parecer una caricatura de Uribe, su papá, y a veces baja el tono, como queriendo posar de conciliadora. Ayer veíamos a través de las redes sociales a una Paloma disfrazada de mujer&nbsp;paisa, con carriel y poncho al hombro, voz impostada y pésima dicción, queriendo&nbsp;remedar a Uribe, quizás sintiéndose obligada —a lo mejor, guiada por algún estratega—, a demostrar que es su hija legítima —políticamente hablando—, y negando de paso su caucanidad y su bogotaneidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Van a conocer lo que es la mano dura de una mujer colombiana”,</em>&nbsp;vociferó en la tarima. “Conmigo que vayan buscando escondedero, porque yo no necesito chaleco antibalas ni esa urna de cristal que usan los cobardes”, dirigió su sablazo al candidato Abelardo De la Espriella. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es un personaje creíble porque no ha sido construido del todo y sus discursos también parecen a medio hacer, lo mismo que su carácter. Después de tres periodos en el Congreso (12 años) es pobre su gestión legislativa (según balance que presenta&nbsp;<em>La Pulla</em>) y le faltó entereza para echarse al hombro los problemas de su departamento, el Cauca, quizás porque se siente más bogotana que el ajiaco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Le critican su primer apellido, el Valencia de su abuelo expresidente, Guillermo León (quien, borracho, orinaba en los muros del palacio presidencial, según cuenta Daniel Pécaut en el libro “En busca de la Nación colombiana”), pero poco se habla de los Laserna, su segundo apellido, que nos remite casi siempre a su abuelo Mario Laserna Pinzón, fundador de la Universidad de los Andes y a Juan Mario Laserna, su tío, el exsenador conservador. Arropada por una vida de privilegios, no es raro que se sienta más cercana a los empresarios que a los trabajadores. En política es difícil servirles a dos dioses.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una jugada suya consistió en desviar, en 2018, el debate sobre el escándalo Odebrecht (que conecta a gobiernos de derecha con hechos de corrupción alrededor de la llamada Ruta del Sol, como lo desempolvó un episodio del podcast&nbsp;<em>Huevos revueltos con arroz),&nbsp;</em>con el fin de enlodar al hoy presidente Gustavo Petro en un asunto de dineros supuestamente mal habidos. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que el problema de Paloma Valencia, además de ser ella misma como candidata, son sus asesores, que en vez de ayudarla, parecen más empecinados en enterrarla viva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ejemplo, para apelar a las emociones de la gente, era innecesario exponer a su hija Amapola. Eso salió mal como lo analizaron los columnistas Ana Cristina Restrepo, en <strong>El Espectador</strong>, y Guillermo Pérez Flórez, en El País de España (edición Colombia); recomiendo ambas lecturas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Un abismo separa la maternidad como acto político de resistencia de la maternidad como teatro de la política electoral”, dice Restrepo, reivindicando a las madres buscadoras de la Comuna 13 de Medellín, cuyos hijos fueron enterrados en fosas comunes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según la candidata, su hija pronunció la siguiente frase:&nbsp;“Yo no elegí esto. No quiero que mi vida cambie. Y no quiero ser parte de esta familia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escribe el columnista Guillermo Pérez: <em>“El episodio de Amapola amerita algunos comentarios, porque muestra hasta dónde están dispuestos a llegar los políticos con tal de hacerse con el poder. Hay varias conductas que merecen reproche ético. La primera tiene que ver con la trivialización de la angustia de la niña. Según dice la candidata, Amapola experimentaba una angustia genuina, al extremo de no querer ser parte de la familia. Pero la madre, en lugar de consolarla, descarga sobre ella   un agobio mayor: la posibilidad de perder las elecciones y que por ello el país se acabe. Eso revela que Amapola ha sido objeto de un adoctrinamiento político que la obliga a creer que la responsabilidad histórica de su madre es salvar la nación y que, si no gana, “se acaba todo”. Es un doble sacrificio: primero, para que su mamá no pierda; segundo, para que Colombia no se hunda”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Con mi hija no se metan”, le respondió Valencia a De La Espriella, que la cuestionó por usar a la pequeña con fines proselitistas.&nbsp;“Doctora Paloma,&nbsp;<strong>rechazo cualquier intento de instrumentalizar a los niños</strong>&nbsp;en la batalla política”,&nbsp;le dijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por cada asesor que lance al aire una <em>ideota </em>en campaña presidencial<em>,</em> debe haber cuatro capaces de medir las consecuencias de aquella lumbrera. Por ejemplo: ¿Quién le propuso un “debate” rocambolesco en el que aparece y desaparece del escenario el candidato Iván Cepeda con ayuda de la IA? Muy tarde, la campaña se dio cuenta de que su enemigo (de cara a la primera vuelta) es <em>El Tigre</em>, no Cepeda, con un píe seguro en la segunda vuelta y posibilidades de ganar en primera, según pregona el Pacto Histórico. Tampoco le ayuda a la candidata el apoyo de personajes que representan lo más añejo de la política colombiana, como Ingrid Betancourt o el expresidente César Gaviria, quien hace campaña en favor de Paloma Valencia a través de su hija María Paz Gaviria, quemada en las urnas el 8 marzo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese es justamente el real problema de su candidatura: lo mal rodeada que está. No siempre uno más uno son dos. Aquí uno más uno puede significar cero votos. Si bien a De La Espriella lo rodean los de siempre, ha sido hábil en ocultarlo.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué pasará si Paloma no pasa a segunda vuelta? Pues pasará lo que siempre pasa con la derecha: Nos sentaremos a contar las horas para ver la imagen en que Paloma, victoriosa en su derrota, alzará las garras de&nbsp;<em>El Tigre</em>&nbsp;(las uñas no le alcanzaron para arañarlo), del mismo modo que Vicky Dávila, victoriosa en su derrota, se le metió a Paloma al atril para, enloquecida, gritar&nbsp;<em>“Tenemos que ganar en primera vueltaaaaaa, vamos derrotar a Cepedaaaaaa”,&nbsp;</em>y solo hasta hoy nos venimos a enterar de que se refería a Abelardo, no a Paloma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras Paloma habla maravillas de Vicky, Vicky no solo dio un portazo a la tal&nbsp;<em>Coalición por Colombia</em>, sino&nbsp;que hoy trata con desdén a la candidata de Uribe, después de comprometerse, como los demás, a apoyarla como ganadora de la consulta del 8 de marzo. Dávila enseñó que en la palabra de un político no se puede confiar&#8230; y en la de algunos periodistas tampoco. Como dice un amigo,&nbsp;<em>con los políticos toca todo de contado.</em>&nbsp;Mejor dicho,&nbsp;<em>plata</em>&nbsp;en mano y&#8230; cuidado con las palabrotas en campaña.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="684" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22150209/Paloma-pop-art-1024x684.jpg" alt="" class="wp-image-129408" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22150209/Paloma-pop-art-1024x684.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22150209/Paloma-pop-art-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22150209/Paloma-pop-art-768x513.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/22150209/Paloma-pop-art.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El problema con el uribismo no es el qué sobre la&nbsp;<em>Seguridad Total</em>&nbsp;que propone Paloma Valencia, sino el cómo. Porque hoy nos levantamos con la noticia de que los falsos positivos de la era Uribe no fueron 6.402, sino&nbsp;7.837, reportado&nbsp;por la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los colombianos no podemos repetir esa historia espeluznante que le costó la vida a gente inocente, llevada como ganado al matadero. La política “Seguridad Democrática” manchó el legado de Uribe, si lo hubo. Elegir a Paloma es devolver al país a una época de terror que creemos ya superada y exponerlo a que acaben con la JEP, ese tribunal que está arrojando verdades dolorosas sobre sesenta años de conflicto interno colombiano. Acabarlo, quitarle recursos o si quiera pretender reformarlo, es herir de muerte al Acuerdo de Paz de 2016, desconocer el trabajo serio de unos jueces y magistrados respetables, y premiar la impunidad, pues hoy militares y guerrilleros están reconociendo culpas. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, le tengo miedo a Paloma, más que por ella, por el expresidente que está detrás de ella. Mirémonos en el espejo de arriba: los gringos están pagando caro –y por ahí derechito el resto del mundo- la segunda oportunidad otorgada a un Donald Trump que regresó a la Casa Blanca más vengativo que nunca. Frente a ese pasado de excesos de la fuerza pública y violaciones a los derechos humanos, los ciudadanos no podemos ser irresponsables en las urnas. “… yo no olvido que en tiempos de Uribe, tiempos de mano dura, el establecimiento político se decía: <em>´Hay que dejar que hagan el trabajo sucio, y después nos encargamos de ellos</em>”, recuerda el intelectual William Ospina, en <strong>El Espectador.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si a muchos les molesta Cepeda porque lee en plaza llena lo que escribe en hojitas a las 4:00 de la mañana, a mí me asusta la hijita de Uribe, cuando habla, por ejemplo, de militarizar vías (ya dijo que aumentará en 60 mil los hombres del ejército y la policía), o de crear más cárceles para 40 mil nuevos reclusos, como si divisara que durante su gobierno aumentarán los crímenes. Con ese dinero se podrían construir colegios y hospitales donde no los hay. Y en vez de reducir impuestos a los empresarios, como propone ella, se les debería pedir chequeras con sensibilidad social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ponderado de encuestas indica que sería De la Espriella, no Valencia, quien enfrentaría a Cepeda en caso de segunda vuelta, que es casi seguro que habrá. La izquierda desea con el corazón salir de ese chicharrón el 31 de mayo, pero ese es un&nbsp;<em>pajazo mental,</em>&nbsp;sobre todo porque el candidato del Pacto Histórico tiene no uno sino dos rivales a la diestra, que en esencia representan al establecimiento y defienden las mismas causas. La única diferencia entre Paloma y Abelardo es que el segundo no ha reclamado (todavía) la paternidad de Uribe; últimamente, se les ve incluso distanciados; ya veremos cuántos&nbsp;aguardientes en el Ubérrimo mediarán en&nbsp;esa enemistad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Paloma Valencia creyó que con invocar a Uribe sería suficiente para dispararse en las encuestas, pero Uribe es hoy una figura desgastada, cargando sobre sus hombritos el sambenito de los escándalos propios y los de la familia, léase hermano y primo, y para rematar vinieron luego la salida de María Fernanda Cabal y de papá Miguel (Uribe Londoño) del Centro Democrático, lo que demuestra que, además, el expresidente ha ido perdiendo el respeto de los suyos. El destino de Álvaro Uribe como expresidente será, indefectiblemente, el mismo de los muebles viejos: un día nadie sabrá dónde ponerlo.&nbsp;Es el destino de las personas de la tercera edad, que en este país terminan arrumadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si Paloma Valencia pierde, ya sin puesto en el Senado, será otra desempleada más, con tiempo de sobra, eso sí, para cambiar de lugar los muebles de su lujoso apartamento. Pero será también la segunda derrota consecutiva de Uribe y su salida de la política por la puerta de atrás.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129381</guid>
        <pubDate>Sat, 23 May 2026 12:18:42 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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