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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sat, 27 Jun 2026 22:45:11 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de introducciones | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Ilika y Dasan: los cóndores andinos que ayudaron a descubrir las zonas clave para proteger a su especie</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/ilika-y-dasan-los-condores-andinos-que-ayudaron-a-descubrir-las-zonas-clave-para-proteger-a-su-especie/</link>
        <description><![CDATA[<p>A finales de 2018, mientras recorrían el&nbsp;Páramo de Almorzadero, en Santander, monitores comunitarios encontraron dos&nbsp;cóndores andinos&nbsp;(Vultur gryphus)&nbsp;tendidos en el suelo. Aunque seguían con vida,&nbsp;presentaban signos evidentes de envenenamiento. Tras el aviso oportuno, se logró organizar un operativo que trasladó a las aves al Parque Jaime Duque, en Cundinamarca, donde comenzó su proceso de rehabilitación. Ambos [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>El cóndor andino, una de las aves más emblemáticas y móviles de América, enfrenta amenazas globales que dificultan su conservación, especialmente en Colombia, donde se conoce poco sobre su ecología.</em></li>



<li><em>Una investigación reciente identificó las áreas prioritarias para conservar al cóndor andino en este país, donde se enfrenta a amenazas como envenenamientos, persecución y cacería.</em></li>



<li><em>El estudio reveló que el país cuenta con más de 19 500 kilómetros cuadrados de hábitat adecuado para los dormideros de esta especie, pero más del 30 % está en riesgo debido a impactos humanos severos.</em></li>



<li><em>“Si fallamos en la conservación del cóndor, fallamos como países”, advierte el biólogo José Fernando González, uno de los autores del estudio.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">A finales de 2018, mientras recorrían el&nbsp;<strong>Páramo de Almorzadero</strong>, en Santander, monitores comunitarios encontraron dos&nbsp;<strong>cóndores andinos</strong>&nbsp;<em>(Vultur gryphus)</em>&nbsp;tendidos en el suelo. Aunque seguían con vida,&nbsp;<strong>presentaban signos evidentes de envenenamiento</strong>. Tras el aviso oportuno, se logró organizar un operativo que trasladó a las aves al Parque Jaime Duque, en Cundinamarca, donde comenzó su proceso de rehabilitación. Ambos sobrevivieron y recibieron nombres:&nbsp;<em><strong>Illika</strong></em>, una hembra adulta, y&nbsp;<em><strong>Dasan</strong></em>, un macho juvenil. Antes de regresar a su hábitat —en una liberación celebrada como un hito para la conservación en Colombia—,&nbsp;<strong>fueron equipados con rastreadores satelitales</strong>. Así, casi dos meses después, emprendieron el vuelo de regreso a casa: el páramo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El objetivo de un grupo de investigadores y organizaciones aliadas era vigilar su estado físico, asegurarse de que seguían activos, sin caídas ni complicaciones posteriores a la intervención y manejo en cautiverio. Sin embargo, los datos recolectados comenzaron a revelar algo más:&nbsp;<strong>información muy valiosa sobre sus patrones de movimiento y comportamiento en libertad.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/mision-cientifica-descubrio-fondo-marino-uruguay/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Viaje a las profundidades: la misión científica que descubrió el fondo marino en Uruguay</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“La hembra se desplazó, en menos de dos días, más de 300 kilómetros”, explica la bióloga María Alejandra Parrado Vargas, investigadora de la organización&nbsp;<a href="https://procat-conservation.org/">PROCAT Colombia</a>. “Llegó hasta el otro extremo, en la Sierra Nevada de Santa Marta, y comenzó a darnos luces para comprender que no estamos hablando de ‘los cóndores de Santander’ o ‘los cóndores de Santa Marta’, ni de poblaciones del centro, sur o norte del país,&nbsp;<strong>sino de una población compartida entre el Caribe y los Andes nororientales de Colombia</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los resultados de este monitoreo, junto con los obtenidos por otros tres cóndores rastreados en Ecuador, fueron publicados en la revista&nbsp;<em>Perspectives in Ecology and Conservation</em>&nbsp;en una&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2530064424000282">reciente investigación</a>&nbsp;<strong>que identifica las áreas prioritarias de conservación para el cóndor andino en Colombia</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_236084"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2022/08/17075318/Ph.-Fausto-Sa%CC%81enz-co%CC%81ndores-silvestres-rehabilitados-con-bandas-alares-para-liberacio%CC%81n.jpg" alt="" class="wp-image-236084" /><figcaption class="wp-element-caption">Dasan e Ilika, cóndores silvestres rehabilitados con bandas alares para su liberación. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Fuimos desmenuzando la ecología de la especie y aprovechando la información sobre los individuos”, explica José Fernando González Maya, director de PROCAT Colombia. “Nos preguntamos: ‘Bueno, ¿cuáles son esos sitios clave?’. A partir de ahí, empezamos a utilizar la información derivada de todos estos individuos para identificar cuáles eran las principales características que explican por qué los cóndores escogen ciertos sitios y no otros. Es decir, no se reproducen aleatoriamente ni escogen cualquier sitio.&nbsp;<strong>Entonces dijimos: identifiquemos esas particularidades y busquemos dónde se repiten.</strong>&nbsp;De cierta forma, podremos predecir los sitios más importantes para conservar a la especie”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los resultados mostraron que Colombia cuenta con al menos&nbsp;<strong>19 571.33 kilómetros cuadrados de hábitat adecuado</strong>&nbsp;para dormideros de esta especie, pero más del 30 % de esta área se encuentra actualmente bajo riesgo de conservación debido a&nbsp;<strong>severos impactos antropogénicos</strong>. Por ello, los especialistas sugieren acciones diferenciadas para cada zona priorizada, de acuerdo con las amenazas potenciales generadas por las actividades humanas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266116"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/17180955/Condor-silvestre-macho-adulto-usando-dormidero-en-el-paramo-El-Almorzadero-Ph_-Fausto-Saenz--scaled.jpg" alt="" class="wp-image-266116" /><figcaption class="wp-element-caption">Cóndor silvestre macho adulto usando dormidero en el páramo de Almorzadero. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Dormideros seguros para sobrevivir</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El cóndor andino, una de las aves más emblemáticas y móviles de América, enfrenta una amenaza global que pone en riesgo su supervivencia. Su capacidad para recorrer grandes distancias complica la planificación de su conservación, especialmente en países como Colombia, donde su ecología aún es poco conocida, explican los especialistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La situación es especialmente grave en este país: desde la década de 1980, el cóndor fue considerado extinto en varias localidades y&nbsp;<strong>hoy se encuentra catalogado como en peligro crítico</strong>. Durante los últimos treinta años, los esfuerzos de conservación se han centrado en reintroducciones y manejo local, pero a decir de los especialistas, estas acciones no han logrado priorizar ni coordinar adecuadamente las medidas necesarias para garantizar la recuperación efectiva de la especie.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_236080"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2022/08/17074209/Ph.-Fausto-Saenz-Hembra-adulta-cuidando-su-huevo-Primer-registro-de-nido-activo-en-2014-en-la-cordillera-oriental-Colombiana-segundo-para-Colombia-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-236080" /><figcaption class="wp-element-caption">Hembra adulta cuidando su huevo. Este es el primer registro de un nido activo en 2015 en la Cordillera Oriental colombiana, y el segundo para Colombia. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Si fuéramos muy conservadores y parsimoniosos, casi tendríamos que dejar libres todos los Andes para que existieran grandes poblaciones de cóndores”, explica González Maya. “Pero en este caso lo que necesitábamos era priorizar. No podíamos abarcar toda su distribución ni todas sus zonas de vuelo, así que decidimos enfocarnos en aquellas áreas más importantes y críticas:&nbsp;<strong>las zonas reproductivas</strong>. Al asegurar los sitios de anidación, garantizamos que la población pueda sostenerse a mediano y largo plazo, y así plantearnos metas de conservación más realistas”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según la investigación —en la que participaron investigadores de organizaciones como The Peregrine Fund, la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Industrial de Santander y el Pyrenean Institute of Ecology—,&nbsp;<strong>los cóndores andinos pueden recorrer más de 300 kilómetros en un solo día.</strong>&nbsp;Pero cuando llega el momento de descansar, estas majestuosas aves no eligen cualquier sitio:&nbsp;<strong>prefieren acantilados y laderas montañosas empinadas</strong>, donde encuentran refugio frente a depredadores y el clima extremo. Estos dormideros no solo les brindan seguridad, sino que también les permiten despegar y aterrizar con mayor facilidad.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_236071"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2022/08/17070158/01-Ph_-Fausto-Sa%CC%81enz.JPG-Alejandra-manipulando-co%CC%81ndores-para-instalacio%CC%81n-de-rastreadores-satelitales.jpg" alt="" class="wp-image-236071" /><figcaption class="wp-element-caption">María Alejandra Parrado Vargas manipulando cóndores para instalación de rastreadores satelitales. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“A esto también le sumamos que, generalmente, esta especie utiliza estos sitios para mantenerse alejada de sus principales amenazas,&nbsp;<strong>como los humanos</strong>”, explica Parrado Vargas. Sin embargo, incluso en esos lugares apartados, el impacto humano sigue presente. El caso de Illika y Dasan lo demuestra con claridad. Ambos cóndores mostraron signos de envenenamiento tras alimentarse de carroña contaminada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Allí se encontró un toxicológico que se llama organofosforado</strong>, que es ampliamente usado en el manejo agropecuario, pero también para el control de especies como perros ferales, perros domésticos mal manejados, e incluso pumas en zonas como los páramos”, señala Parrado Vargas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los cebos tóxicos, colocados con otros objetivos, terminan afectando a los carroñeros como el cóndor, que llega a alimentarse de estos restos sin distinguir el riesgo.&nbsp;<strong>“Es una práctica ampliamente utilizada y no la hemos visto solo con estos dos cóndores”</strong>, advierte la especialista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tomando todo esto en cuenta, el estudio se propuso identificar&nbsp;<strong>Áreas Prioritarias de Conservación&nbsp;</strong>(APC) en Colombia, tomando como base los dormideros confirmados y cruzando esta información con los niveles de amenaza definidos por el<strong>&nbsp;Índice de Huella Humana</strong>&nbsp;(HFI, por sus siglas en inglés). El objetivo no era solo mapear los refugios más usados por la especie, sino convertir esa información en una&nbsp;<strong>herramienta útil para tomar decisiones concretas:</strong>&nbsp;priorizar zonas clave, enfocar esfuerzos de conservación y mitigar con mayor eficacia las amenazas que siguen afectando al cóndor andino en su hábitat natural.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_236073"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2022/08/17072447/Hembra-adulta-Ph_-Fausto-Sa%CC%81enz.jpg" alt="" class="wp-image-236073" /><figcaption class="wp-element-caption">Ilika, hembra adulta. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Rastrear el vuelo del cóndor</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La investigación se realizó dentro de la distribución histórica del cóndor andino en los Andes colombianos,&nbsp;<strong>en un territorio que abarca más de 83 000 kilómetros cuadrados</strong>, entre los 1800 y 500 metros sobre el nivel del mar. Esta extensa área fue definida con base en la información más reciente sobre la presencia y distribución de la especie en el país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para identificar los sitios de descanso más relevantes, los investigadores recopilaron datos de tres fuentes clave: el seguimiento satelital de Illika y Dasan, monitoreados en el noreste de Colombia entre 2019 y 2021; el registro de tres cóndores —un macho juvenil y dos hembras subadultas— marcados en Ecuador entre 2014 y 2019, también con transmisores satelitales; y observaciones directas en dormideros comunales y ocasionales, así como en un sitio de anidación, realizadas entre 2014 y 2021 en distintas zonas de los Andes colombianos.https://www.youtube.com/embed/VqEiMrlt5iE?si=bPyB1UzJlA5EfJVn</p>



<p class="wp-block-paragraph">El seguimiento del vuelo de llika y Dasan&nbsp;<strong>logró más de 4600 registros GPS</strong>, lo que permitió identificar&nbsp;<strong>461 sitios de dormidero en todo el país</strong>. Diez de estos fueron verificados directamente en campo. El análisis reveló un patrón claro: los cóndores prefieren descansar en&nbsp;<strong>acantilados empinados, expuestos al viento y al sol, baja densidad del aire y orientación sur</strong>, como crestas o salientes rocosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/mercurio-amenaza-tortugas-delfines-tiburones-especies-latinoamerica-l-lecturas-ambientales/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Mercurio amenaza a tortugas, delfines, tiburones y más especies en Latinoamérica | Lecturas ambientales</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con base en la información recolectada, los investigadores desarrollaron un modelo espacial que permitió clasificar los dormideros según su probabilidad de uso. Determinaron que aquellos con una probabilidad superior al 43 % reúnen las condiciones ideales para el descanso y la supervivencia del cóndor andino. Estas zonas fueron delimitadas como Áreas Prioritarias de Conservación (APC).</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266118"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/17182921/Captura-de-pantalla-2025-10-17-a-las-11.26.33-a.m.png" alt="" class="wp-image-266118" /><figcaption class="wp-element-caption">Áreas Prioritarias de Conservación (APC) para el Cóndor Andino en Colombia. Los colores representan áreas prioritarias a escala de paisaje. Verde: áreas de bajo riesgo con una alta probabilidad de selección de refugio (APC Tipo I). Amarillo: áreas con riesgos medios para la conservación y alta probabilidad de selección de refugio y áreas con superposición de presión antropogénica (APC Tipo II). Rojo: áreas de alto riesgo para la conservación del Cóndor Andino con alta probabilidad de selección de refugio y alta presión antropogénica (APC Tipo III)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“No se trata simplemente de decir ‘hay que protegerlos’, porque eso se vuelve genérico”, señala José Fernando González Maya, director de PROCAT Colombia. “Es evaluar qué tanto inciden las actividades humanas en esos lugares y, según eso, priorizar: lo que está bien conservado hay que mantenerlo así, y lo que está más alterado es donde tenemos que trabajar más fuertemente con las comunidades humanas”. Así,&nbsp;<strong>la propuesta establece un gradiente de intervención</strong>, que va desde la protección estricta de ecosistemas aún intactos, hasta la implementación de estrategias de manejo participativo en las zonas más afectadas por la actividad humana, sostiene el especialista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de este enfoque, los investigadores identificaron tres tipos de APC. Las&nbsp;<strong>Tipo I</strong>&nbsp;corresponden a áreas en buen estado de conservación, con amenazas mínimas o naturales, que deben mantenerse tal como están. Las&nbsp;<strong>Tipo II</strong>&nbsp;presentan una presión humana intermedia, pero aún albergan dormideros adecuados, por lo que son aptas para acciones de restauración y manejo socioecológico. Finalmente, las&nbsp;<strong>Tipo III</strong>&nbsp;agrupan zonas con alta presión antropogénica —muchas cercanas a zonas urbanas— y requieren intervenciones urgentes junto a las comunidades locales. Esta clasificación permitió diseñar una hoja de ruta de conservación diferenciada, adaptada a los desafíos específicos que enfrenta la especie en cada territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Era necesario saber qué condiciones socioeconómicas teníamos en estas zonas para poder hacer acciones de soluciones basadas en la naturaleza, a través de esta especie, y que estas faciliten la mejora en los sistemas del bienestar y la calidad de vida en comunidades”, explica Parrado Vargas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266121"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/17183255/Casa-en-el-salto-refugio-de-montana-Santander-cerca-a-segundo-nido-activo-del-condor-Andino-en-Colombia_Ph.-Fausto-Saenz.jpg" alt="" class="wp-image-266121" /><figcaption class="wp-element-caption">Casa en el refugio de montaña Santander, cerca del segundo nido activo del cóndor andino en Colombia. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Tras definir las APC, los investigadores visitaron zonas con riesgo medio y alto por impacto humano para observar amenazas locales más específicas. Entrevistaron a comunidades, instalaron cámaras trampa y detectaron factores como la competencia con zopilotes, la presencia de perros ferales y el uso de cebos envenenados. “<strong>Fuimos a ver cómo se relacionaban las comunidades humanas con la especie</strong>&nbsp;a través de sus percepciones y de las interacciones socioecológicas, y si había amenazas más a escala local,&nbsp;<strong>como el envenenamiento, la persecución con disparos o la propia cacería</strong>”, explica Parrado Vargas. Estos hallazgos revelaron dinámicas invisibles en los mapas, pero fundamentales para la conservación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En resumen, la mayoría de las APC Tipo I —las mejor conservadas— se encuentran en el norte de los Andes y dentro del Parque Nacional Natural Sierra Nevada de Santa Marta. En cambio, las Tipo II y III, más afectadas por la actividad humana, se concentran fuera de esta zona y del nororiente andino. Un punto clave es el corredor de páramos de la cordillera Oriental, que atraviesa Cundinamarca, Boyacá, Santander y Norte de Santander: allí se concentra la mayor variedad de zonas prioritarias. Por el contrario, los Andes centrales y del sur ofrecen menos hábitats adecuados para el descanso del cóndor y están más alterados por el ser humano, lo que reduce las áreas Tipo I y aumenta las de mayor intervención.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266119"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/17183109/Perros-en-carronas-experimentales_-paramo-el-Almorzadero_Maria-Alejandra-Parrado-Vargas.png" alt="" class="wp-image-266119" /><figcaption class="wp-element-caption">Perros en carroñas experimentales, en el páramo de Almorzadero. Foto: cortesía María Alejandra Parrado Vargas</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El futuro del cóndor y las comunidades locales</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Parrado Vargas insiste en que la conservación del cóndor andino no puede limitarse solo a trazar líneas en un mapa. Aunque la creación de áreas protegidas o zonas de manejo es valiosa, considera que las estrategias deben ir más allá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“A veces vemos como la única herramienta de conservación la definición de áreas protegidas o la delimitación de zonas de manejo, pero efectivamente&nbsp;<strong>hay otras acciones que se pueden hacer también con las comunidades</strong>”, señala.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266122"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/17183436/Capacitacion-monitoreo-participativo-y-gobernanza-comunidad-paramo-el-Almorzadero-como-medio-para-la-conservacion-del-condor-Andino-en-Colombia_Fausto-Saenz.jpg" alt="" class="wp-image-266122" /><figcaption class="wp-element-caption">Capacitación sobre monitoreo participativo y gobernanza con la comunidad del páramo de Almorzadero, con el objetivo de conservar al cóndor andino en Colombia. Foto: cortesía Fausto Sáenz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Involucrar a las poblaciones locales no solo ayuda a reducir amenazas para la fauna, sino que también puede contribuir a&nbsp;<strong>disminuir la pobreza estructural</strong>, sostiene la especialista. Escuchar sus saberes, integrar sus necesidades y sumar su conocimiento tradicional es clave para construir políticas públicas más justas, efectivas y sostenibles en los territorios donde aún sobrevuelan los cóndores. En eso coincide González Maya.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La conservación del cóndor es una invitación nacional, es un reto que tenemos como país e incluso como continente”, concluye el especialista. “El cóndor es nuestro emblema, está en nuestro escudo, es el ave nacional y representa a todos los países andinos.&nbsp;<strong>Si fallamos en la conservación del cóndor, fallamos como países</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266123"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/17183547/Ph-Maria-Alejandra-Parrado-hembra-adulta-en-vuelo.jpg" alt="" class="wp-image-266123" /><figcaption class="wp-element-caption">Hembra adulta en vuelo. Foto: cortesía María Alejandra Parrado Vargas</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>REFERENCIA</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Parrado-Vargas, M. A., González-Maya, J. F., Reu, B., Margalida, A., Sáenz-Jiménez, F. y Vargas, F. H. 2024. Identifying priority conservation areas for the Andean Condor in Colombia. Perspectives in Ecology and Conservation.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;cóndores andinos en vuelo.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía Fausto Sáenz</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/">Astrid Arellano</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/10/condores-andinos-zonas-clave-conservacion/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121717</guid>
        <pubDate>Sun, 26 Oct 2025 14:00:00 +0000</pubDate>
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        <title>Sin salida: la irreversible realidad de los felinos que son rescatados del tráfico de animales</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/sin-salida-la-irreversible-realidad-de-los-felinos-que-son-rescatados-del-trafico-de-animales/</link>
        <description><![CDATA[<p>En un centro de rescate de Iquitos, al norte de la Amazonía peruana, vive Otto, un viejo&nbsp;jaguar&nbsp;(Panthera onca) que durante 13 años estuvo encerrado en una pequeña jaula de cemento. Era parte de la “colección privada” de un político regional de Perú que lo mantenía cautivo en una de sus propiedades, junto a otros animales [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Una investigación de Mongabay Latam revela que el tráfico de félidos, una amenaza para la biodiversidad de América Latina, sigue siendo poco documentado y en la mayoría de los países no existen registros centralizados ni información detallada por especie.</em></li>



<li><em>Es casi imposible que los animales rescatados puedan volver a la vida silvestre, ya que no cuentan con habilidades esenciales como cazar, temer a los humanos y defenderse, y pueden ser fuente de nuevas enfermedades al ser reintroducidos.</em></li>



<li><em>Hay pocos lugares con las condiciones necesarias para rehabilitar a estos animales en la región y hay bajas probabilidades de éxito, se requieren grandes extensiones de tierra, inversiones enormes de dinero y mucho tiempo.</em></li>



<li><em>Hacer liberaciones sin un protocolo adecuado puede desencadenar nuevos conflictos con comunidades o afectar la salud y la genética de poblaciones silvestres, de las que aún se conoce muy poco.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En un centro de rescate de Iquitos, al norte de la Amazonía peruana, vive Otto, un viejo&nbsp;<strong>jaguar</strong>&nbsp;(<em>Panthera onca</em>) que durante 13 años estuvo encerrado en una pequeña jaula de cemento. Era parte de la “colección privada” de un político regional de Perú que lo mantenía cautivo en una de sus propiedades, junto a otros animales silvestres. En marzo de 2024, cuando pudieron rescatarlo, los veterinarios notaron que estaba en muy mal estado:<strong>&nbsp;no podía levantarse, pesaba tan solo 50 kilogramos, estaba deshidratado</strong>, le habían arrancado las garras, le habían quitado los colmillos y cortado las orejas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, más de un año después, su condición ha mejorado. Pesa 90 kilogramos y aunque ya camina con dificultad recostándose en las paredes, ha perdido todas sus habilidades de jaguar. No puede saltar, trepar, nadar, cazar ni recorrer largas distancias. Aunque está en mejores condiciones, tendrá que continuar su vida en cautiverio, acompañado por Orita, una jaguar hembra rescatada luego de que a su madre la mataran unos agricultores, y por Togos, un ocelote que durante tres años fue criado por una familia como “mascota” —con juguetes, cama y casa de madera— hasta que reaccionó instintivamente y lastimó a uno de ellos. Aunque parecen casos excepcionales, historias como estas se repiten a lo largo de toda Latinoamérica.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263396"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08020849/Peru-1-Prince-Jaguar-centro-de-rescate-Pilpintuwasi-Foto-Max-Cabello-768x512.jpg" alt="Perú 1 - Prince - Jaguar centro de rescate Pilpintuwasi - Foto Max Cabello" class="wp-image-263396" /><figcaption class="wp-element-caption">Prince, un jaguar geronte que fue rescatado en la Amazonía peruana, al que le cortaron la punta de las orejas y lo tuvieron más de 10 años en una pequeña jaula. Foto: Max Cabello</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Desde las zonas altas de Los Andes, a más de 4000 metros sobre el nivel del mar, hasta las vastas selvas tropicales, bosques secos, manglares, humedales y desiertos,&nbsp;<strong>América Latina es habitada por una gran diversidad de gatos silvestres</strong>&nbsp;con características únicas. El jaguar —el félido más grande del continente americano— y&nbsp;<strong>el puma</strong>&nbsp;(<em>Puma concolor</em>) —un animal hábil que se adapta con facilidad a condiciones muy distintas desde el norte de Canadá hasta el sur de Chile— suelen ser los más conocidos. Pero, junto con ellos,&nbsp;<strong>otra decena de gatos silvestres medianos y pequeños recorren la región</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se conoce que, de las&nbsp;<strong>38 especies de félidos</strong>&nbsp;registradas en el mundo actualmente, al menos una tercera parte se encuentra en Latinoamérica. Hay algunos manchados, como&nbsp;<strong>el ocelote</strong>&nbsp;(<em>Leopardus pardalis</em>), el tercero más grande de la región, que se mueve principalmente por bosques y selvas tropicales; o&nbsp;<strong>el margay</strong>&nbsp;(<em>Leopardus wiedii</em>), un gato pequeño que trepa árboles con agilidad y que tiene una cola más larga que su cuerpo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay otros más extraños, como&nbsp;<strong>el</strong>&nbsp;<strong>yaguarundí</strong>&nbsp;(<em>Herpailurus yagouaroundi</em>), que por su cuerpo alargado, y su cabeza pequeña, se asemeja más a una nutria o a una comadreja que a un félido. Bien al norte está&nbsp;<strong>el lince rojo</strong>&nbsp;(<em>Lynx rufus</em>), también conocido como gato montés, un gato mediano de orejas puntiagudas que se mueve entre las zonas frías y áridas del sur de Canadá hasta Oaxaca, en el sur de México.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su diversidad y su belleza los han llevado a ser víctimas de una amenaza difícil de enfrentar:&nbsp;<strong>el tráfico de fauna</strong>. Los sacan de sus hábitats —donde cumplen funciones clave para la salud de los ecosistemas— para adornar salas como “trofeos”, para hacer collares, carteras o correas con sus garras, cráneos, colmillos y pieles, e incluso se comercializan vivos ilegalmente para convertirlos en “mascotas”. Claro que, en palabras de Jim Sanderson, fundador y director de la&nbsp;<a href="https://smallcats.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Fundación para la Conservación de los Pequeños Felinos Salvajes</a>&nbsp;(SWCCF, por sus siglas en inglés), “por muy lindos que parezcan, realmente no son muy buenas mascotas… su caca huele terrible. Realmente espantoso. Si lo supieran, se les quitaría esa idea absurda de tenerlos en la casa”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263437"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08092525/Gatos-silvestres-Colombia-Mexico-Argentina-Guatemala-no-tienen-estadisticas-detalladas-del-trafico-Foto-cortesia-Christian-Gutierrez-768x512.jpg" alt="Gatos silvestres - Colombia México Argentina Guatemala no tienen estadísticas detalladas del tráfico - Foto cortesía Christian Gutiérrez" class="wp-image-263437" /><figcaption class="wp-element-caption">Países como Colombia, México, Argentina y Guatemala no cuentan con estadísticas detalladas sobre el tráfico de félidos. Foto: Christian Gutiérrez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque el tráfico de fauna es considerado un delito en la mayoría de los países de América Latina, aún se sabe muy poco sobre su magnitud, sus impactos y su verdadero alcance. Como señala José Fernando González-Maya, director científico del Proyecto de Conservación de Aguas y Tierras (ProCAT) y copresidente del Grupo de Especialistas en Pequeños Carnívoros de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN),&nbsp;<strong>es una problemática desatendida y subdimensionada</strong>. “Aunque tenemos indicios, datos y algunas sospechas de cómo funciona, apenas estamos rasguñando la superficie. Las estimaciones sobre los datos de incautaciones son una mínima parte de lo que realmente se está traficando”, asegura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Países como&nbsp;<strong>Colombia, México, Argentina y Guatemala</strong>, por ejemplo,<strong>&nbsp;no cuentan con estadísticas nacionales</strong>&nbsp;detalladas ni desglosadas por especie. Y la mayor parte del comercio ilegal de fauna sigue ocurriendo sin ser detectado ni sancionado. “Esta ha sido, es y seguirá siendo una de las amenazas más críticas sobre la biodiversidad”, insiste González-Maya, quien también es profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el “mejor” de los casos, algunos gatos silvestres logran ser rescatados. Pero, ¿qué ocurre después?&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;siguió de cerca seis historias de félidos rescatados en seis países de la región. A pesar de los enormes esfuerzos y la buena voluntad de veterinarios, centros de rescate y conservacionistas, el panorama no es bueno: en la gran mayoría de los casos, salir de su hábitat natural es una condena a muerte o a una vida en cautiverio para estos carnívoros.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Mascotas que no son mascotas</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">En octubre de 2024, agentes de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol de la Policía Nacional de Colombia llegaron hasta una vivienda en un lujoso barrio residencial de la ciudad de Cali. Tenían que hacer efectiva una orden de captura relacionada con armas y tráfico de drogas, pero durante el allanamiento escucharon un sonido extraño. En una jaula oscura, con doble enmallado, hallaron un ocelote: el tercer felino más grande del país y —según el libro&nbsp;<a href="https://naturalia.me/wp-content/uploads/2013/12/los-felinos-colombia-2012.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Felinos de Colombia</a>— el que con mayor frecuencia se tiene de forma ilegal en cautiverio como mascota. El animal, que parecía llevar por lo menos un año encerrado, tenía el pelaje desgastado y pálido y lucía enfermo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263438"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08092929/Gatos-silvestres-Barto-ocelote-Cali-Colombia-cautiverio-Foto-cortesia-Santiago-Wills-768x512.jpg" alt="Gatos silvestres - Barto ocelote Cali Colombia cautiverio - Foto cortesía Santiago Wills" class="wp-image-263438" /><figcaption class="wp-element-caption">Barto, un ocelote rescatado en Cali, Colombia, que tendrá que permanecer el resto de su vida en cautiverio. Foto: Santiago Wills</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En México, Mitsuo —un lince rojo rescatado— pasó su primer año en libertad, pero luego fue capturado por personas que quisieron tenerlo como si se tratara de un “gato doméstico”. Para disminuir el peligro que significaba mantenerlo en casa, intentaron quitarle sus colmillos y, durante el proceso, el lince casi muere de una hemorragia. Sora, otra lince, fue sacada de su madriguera cuando estaba recién nacida para ser ofrecida como mascota en redes sociales.&nbsp;<strong>Aunque intentaron rehabilitarla, no pudo ser liberada.</strong>&nbsp;Según datos compartidos por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), desde 2015 hasta principios de 2025, la Procuraduría General&nbsp;<strong>ha incautado 59 ejemplares de lince rojo en ese país</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los gatos silvestres no son animales que se alimenten de plantas, que no se esconden ni huyen. Todo lo contrario. Necesitan aprender a cazar, a matar y a comer. Y lo hacen mientras su madre los protege de los extraños”, asegura Jim Sanderson, director de&nbsp;<a href="https://smallcats.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">SWCCF</a>. Por eso, cuando se rescatan crías que fueron separadas de su madre —de la que aprenden todo hasta casi los dos años— es muy difícil que desarrollen esas habilidades. “Sin madre, sin práctica de caza, sin experiencia, es difícil que sobrevivan por su cuenta”, dice.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263418"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08070222/Mexico-5-Mitsuo-se-deja-inyectar-y-revisar-por-veterinaria-Alondra-Foto-Lizeth-Ovando-768x512.jpg" alt="México 5 - Mitsuo se deja inyectar y revisar por veterinaria Alondra - Foto Lizeth Ovando" class="wp-image-263418" /><figcaption class="wp-element-caption">Mitsuo es un lince rojo al que le intentaron quitar los colmillos para tenerlo como mascota. Foto: Lizeth Ovando</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Además, como explica González-Maya, de ProCAT, “un individuo que es víctima de tráfico es un individuo que ya está<strong>&nbsp;‘improntado’</strong>”, un término que se usa para describir la vinculación y dependencia del animal con el ser humano. En palabras sencillas, empiezan a asociar al humano como “el que les trae comida” y no aprenden a cazar. Por más tiempo, recursos y esfuerzos técnicos que se inviertan,<strong>&nbsp;es una tendencia casi imposible de reparar</strong>, lo que reduce al mínimo sus posibilidades de volver a la vida silvestre, comenta el especialista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cazar —dice Esteban Payán, doctor en biología, experto en félidos y fundador de la consultora Boutique Carbon— es muy difícil. “Imagina que cada vez que te da hambre tienes que entrar en una pelea para poder comer. No solo es desgastante, sino que también es peligroso, porque las presas tienen sus mecanismos de defensa evolutivos, como cuernos, cascos, dientes, velocidad, patadas, etc.”, afirma. “Para los felinos, alimentarse implica esforzarse y, si no saben hacerlo, quedan heridos o están condenados a morir de hambre”, insiste. Por eso, la gran mayoría de félidos rescatados deben permanecer el resto de su vida en cautiverio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sanderson recuerda un caso que ilustra mejor la situación. En un centro de rescate de Ecuador —comenta— intentaron rehabilitar durante más de un año a una cría de ocelote, pero, desafortunadamente, el animal se acostumbró a que la gente lo alimentara y al sabor del pollo.<strong>&nbsp;Cuando lo liberaron desconocía por completo su entorno</strong>, no sabía cazar y, probablemente, no pudo encontrar ninguna presa. Entonces empezó a morir de hambre y se acercó a la gente. “Vio un pollo suelto y lo atrapó. Los pobladores lo vieron y lo mataron al instante. Es un caso lamentable. Un año en un centro de rescate, dos semanas libre y luego muerto”, dice Sanderson, quien agrega que “pese a las buenas intenciones de rehabilitación y liberación, esto es algo que sucede todo el tiempo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con un reto extra: gran parte de las liberaciones o reintroducciones que se hacen en América Latina&nbsp;<strong>no incluyen un seguimiento</strong>&nbsp;a través de collar con GPS o cámaras trampa de los individuos, por lo que —a diferencia del caso de Ecuador—, nunca se sabe realmente qué pasó con ellos.</p>







<h3 class="wp-block-heading"><strong>Tráfico, una amenaza común</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">El tráfico de félidos adopta distintas formas y varias de ellas pueden observarse en torno a la caza (legal e ilegal) en Argentina.&nbsp;<strong>Los pumas atraviesan una situación ambigua en este país sudamericano</strong>: aunque están recuperando territorios donde llevaban décadas desaparecidos, la falta de cifras impide tener certezas sobre la cantidad y la densidad de la población existente.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263298"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/06232428/Puma-silvestre-Foto-Susana-Torres-Mongabay-Latam.jpg" alt="Argentina 1 Puma silvestre - Foto Susana Torres. Especial de Gatos Silvestres 2025" class="wp-image-263298" /><figcaption class="wp-element-caption">Un puma rescatado de los criaderos para cotos de caza en Argentina. Foto: cortesía Susana Torres</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el país existen&nbsp;<strong>criaderos ocultos</strong>&nbsp;donde cachorros de diferentes especies —pero especialmente de puma— crecen en condiciones deplorables para luego ser&nbsp;<strong>vendidos a cotos (terrenos) de caza ilegal</strong>. Algunos ejemplares son criados en cautiverio y otros son extraídos ilegalmente de la naturaleza. Los cazadores, por lo general extranjeros, pagan altos precios por participar en lo que se conoce popularmente como “cazas enlatadas”, en las que se les garantiza que tendrán a su disposición el animal que buscan para dispararle y llevarse “el trofeo” —también ilegalmente— a casa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como explica Kai Pacha, fundadora de Pumakawa —un centro de rescate en la provincia de Córdoba al que han llegado varios de los pumas incautados—,&nbsp;<strong>para que puedan cazarlos fácilmente</strong>, los animales son encerrados en pequeñas jaulas, les lastiman las patas y los mantienen deshidratados durante mucho tiempo para que, al dejarlos salir, se muevan en la dirección que sus captores esperan: hacia el agua.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263306"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/06235642/Argentina-8-Foto-Facebook-de-Jason-Bruce-%E2%80%93-Headhunter-Chronicles-768x432.jpg" alt="Argentina 8 Foto Facebook de Jason Bruce – Headhunter Chronicles" class="wp-image-263306" /><figcaption class="wp-element-caption">El cazador Jason Bruce (derecha) participó de la caza de un puma en Argentina, con el apoyo de la empresa Caza &amp; Safari. Foto: Facebook de Jason Bruce – Headhunter Chronicles</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Las pésimas condiciones en la que se desarrollan en esos criaderos les hace perder las cualidades que les permiten ser depredadores tope cuando se mueven en libertad”, agrega Carina Righi, investigadora de Wildlife Conservation Society (WCS) Argentina. Por lo que es prácticamente imposible que vuelvan a la vida silvestre. Además,&nbsp;<strong>tampoco se sabe, a ciencia cierta, el número anual de ejemplares cazados.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La escasez de datos es un rasgo común de la región.&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;solicitó a 40 autoridades ambientales, judiciales y policiales de Argentina, Colombia, México, Guatemala y Perú las cifras oficiales sobre incautaciones y rescates de félidos (vivos, muertos o sus partes) a nivel nacional. Solo Perú cuenta con una base de datos de incautaciones a nivel nacional, donde además detalla el nombre de la especie y, en algunos casos, el destino donde llegó el ejemplar. El resto solo cuenta con información parcial, por lo que&nbsp;<strong>una mirada general (pero subestimada) sobre el tráfico de félidos</strong>&nbsp;en estos países podría verse de la siguiente manera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Argentina, la&nbsp;<a href="https://drive.google.com/file/u/6/d/1YLaKUtM7W4bpYX3rrXw28_w4SVEG121Y/view?usp=sharing" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Subsecretaría de Ambiente de la Nación</a>&nbsp;(antes Ministerio de Ambiente) informó que, entre 2017 y 2024,&nbsp;<strong>el animal más traficado en el país fue el puma</strong>, con 167 incautaciones. La mayoría eran “trofeos de caza” conformados por cráneos, pieles y garras, pero también se rescataron 20 ejemplares vivos que iban destinados a “surtir” cotos de caza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El informe aclara que los datos “incluyen sólo las incautaciones efectuadas por el área de fiscalización de fauna del Estado Nacional” y que no existe en el país una base de datos sistematizada que recopile todo lo relacionado al tráfico de fauna, así que las operaciones que las provincias hayan realizado por su cuenta no figuran en el resumen general.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263400"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08022023/Peru-4a-artesanias-hechas-con-partes-de-jaguar-en-Iquitos-Foto-Max-Cabello-768x512.jpg" alt="Perú 4a - artesanías hechas con partes de jaguar en Iquitos - Foto Max Cabello" class="wp-image-263400" /><figcaption class="wp-element-caption">En 2024, las autoridades de fauna forestal en Loreto, Perú, realizaron un megaoperativo en las tiendas de artesanías hechas con partes de jaguar en Iquitos. Foto: Max Cabello</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En Guatemala, las estadísticas solo reportan las incautaciones de grandes grupos de vertebrados, es decir que desde 2010 a 2025 las autoridades tienen registro de&nbsp;<strong>790 incautaciones de mamíferos silvestres</strong>, pero no se sabe cuántos de estos son félidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En México, el tercer país más grande de la región y fronterizo con&nbsp;<strong>Estados Unidos</strong>&nbsp;—<strong>país con el mayor número de decomisos de partes de jaguar entre 2000 y 2018</strong>,&nbsp;<a href="https://cites.org/sites/default/files/articles/CITES_Study_on_Illegal_Trade_in_Jaguars_ESP.pdf#page=14" target="_blank" rel="noreferrer noopener">según las Naciones Unidas</a>— las cifras de incautaciones de félidos a nivel nacional son desproporcionadamente bajas. Según la respuesta de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) a una solicitud de información, entre 2015 y 2024 se incautaron 12 subproductos de jaguar (piel, cráneos y especímenes completos), dos piezas de lince, una piel de ocelote y seis piezas de subproductos de puma. Además, aseguraron que no tenían estadísticas o registro de félidos traficados en redes sociales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo,&nbsp;<a href="https://zslpublications.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/acv.70001" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un estudio</a>&nbsp;publicado en enero de 2025 en la revista&nbsp;<em>Animal Conservation</em>&nbsp;evidenció que en ese país, solo a través de redes sociales y plataformas de internet, se vendieron entre 2011 y 2022&nbsp;<strong>las partes de 68 jaguares y 34 pumas</strong>; y se ofrecieron los colmillos de al menos siete ocelotes, así como las pieles de siete linces y tres margays. Las publicaciones analizadas también sugieren que al menos 15 jaguares, cinco ocelotes y tres linces vivos fueron ofrecidos como mascotas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263399"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08022017/Peru-3-Subgerencia-de-gestion-de-fauna-silvestre-en-Loreto-productos-hechos-con-partes-de-jaguar-Foto-Max-Cabello-768x512.jpg" alt="Perú 3 - Subgerencia de gestión de fauna silvestre en Loreto - productos hechos con partes de jaguar - Foto Max Cabello" class="wp-image-263399" /><figcaption class="wp-element-caption">En las oficinas de la subgerencia de gestión de fauna silvestre en Loreto, Amazonía peruana, se conservan varios de los productos hechos con partes de jaguar que las autoridades decomisan, como tapices hechos con pieles curtidas de jaguar. Foto: Max Cabello</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Estas diferencias hacen que sea especialmente difícil determinar, a partir de la información fragmentada y limitada disponible actualmente, si el comercio ilegal está aumentando o no”, señala&nbsp;<a href="https://cites.org/sites/default/files/articles/CITES_Study_on_Illegal_Trade_in_Jaguars_ESP.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un informe</a>&nbsp;publicado por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) sobre el tráfico del jaguar, en 2021. Esto muestra la gravedad del delito y la dificultad para obtener información confiable, ya que&nbsp;<strong>el resto de gatos silvestres son mucho menos investigados y estudiados</strong>&nbsp;que el jaguar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia tampoco hay información que reúna las incautaciones o rescates realizados por las autoridades nacionales, la Policía, las 33 Corporaciones Autónomas —autoridades ambientales territoriales— y las secretarías de ambiente distritales de las principales ciudades. El Ministerio de Ambiente respondió que actualmente se encuentra en una “fase de recopilación, organización y análisis de insumos proporcionados por las autoridades ambientales regionales”, por lo que, por ahora, no hay un estimado de las cifras a nivel nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una base de datos realizada para esta investigación muestra, sin embargo, la escala del problema. Si solo hablamos de ocelotes, como el que fue incautado a finales del año pasado en Cali,&nbsp;<strong>desde 2010 se han decomisado más de 340 de estos animales</strong>, entre ejemplares vivos y muertos, según la información de cada una de las corporaciones autónomas y secretarías distritales, obtenida vía transparencia. La mayoría vivían en hogares como mascotas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De todos los países analizados para este especial, Perú es el único que lleva un registro a nivel nacional sobre incautaciones y decomisos de félidos. El Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) informó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que, entre 2014 y 2024, el país registró la incautación de&nbsp;<strong>591 especímenes de félidos</strong>&nbsp;(entre los que se incluyen partes, productos y animales vivos o muertos). De estos, 183 eran ejemplares vivos de nueve especies:&nbsp;<strong>el ocelote era el más incautado (42 ejemplares)</strong>, seguido por el margay (33), y el puma y el yaguarundí (con 27 cada uno). Además, se incautaron 128 pieles, 124 colmillos, 51 garras y 22 cráneos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Todavía nos hace falta entender la magnitud del tráfico de fauna y, en especial, de los félidos. Y los gobiernos de la región deberían prestar mucha más atención a esto. No es posible que todavía estén saliendo tigrillos —o cualquier especie de gato silvestre— por un aeropuerto o una terminal de buses”, insiste el experto González-Maya.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Falta de información y de protocolos</strong></h3>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263439"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08093712/Gatos-silvestres-yaguarundi-Herpailurus-yagouaroundi-cuerpo-cafe-alargado-cabeza-pequena-Foto-cortesia-Christian-Gutierrez-768x512.jpg" alt="Gatos silvestres - yaguarundí Herpailurus yagouaroundi cuerpo café alargado cabeza pequeña - Foto cortesía Christian Gutiérrez" class="wp-image-263439" /><figcaption class="wp-element-caption">El yaguarundí (‘<em>Herpailurus yagouaroundi</em>’) es un félido muy distinto al resto. Tiene un cuerpo alargado y una cabeza pequeña. Foto: Christian Gutiérrez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">A un centro de rescate que se encuentra en el departamento de Petén, en Guatemala, llegó en 2024 un yaguarundí. Es uno de los nueve que ha recibido el lugar desde 2012 y que han sido entregados por la División de Protección a la Naturaleza (Diprona) y el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las autoridades lo encontraron a más de 400 kilómetros de distancia, en la ciudad capital. Sin embargo, al centro no le entregaron muchos detalles sobre cómo llegó, dónde fue incautado, en qué condiciones estaba, o si lo recuperaron de una casa o del monte. Esa historia desconocida&nbsp;<strong>es un reto más en los difíciles procesos de evaluación y posible rehabilitación</strong>. Además, no saber de dónde vienen los animales y cuáles son sus “costumbres” puede generar nuevos problemas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los gatos silvestres rescatados, dice el copresidente del Grupo de Especialistas en Pequeños Carnívoros, son “una papa caliente”. “Lo que suele ocurrir —explica— es que las autoridades necesitan darle al animal una disposición rápida. ¿Por qué? Porque una liberación adecuada, que cumpla con los estándares y protocolos necesarios, es extremadamente costosa, de largo plazo y tiene muy pocas probabilidades de éxito”. Esto, sin mencionar que los pocos centros de rescate en la región&nbsp;<strong>ya no dan abasto</strong>, que los recursos y el espacio son limitados y que reciben nuevos animales constantemente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Payán coincide: “Son animales que pueden vivir 15 años y hay que alimentarlos con enormes cantidades de carne costosa; que no se pueden tener en jaulas de 2×2 metros porque se estresan y se lastiman intentando salir de ahí, y hay muy pocos refugios habilitados —o con cupos disponibles para recibir más animales— que cumplan con todos esos requisitos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La falta de información y de protocolos, señalan los expertos, conducen a liberaciones inadecuadas que pueden acarrear otros problemas sanitarios y genéticos. Los jaguares del Chocó biogeográfico, por ejemplo, no son iguales a los de Centroamérica o a los de la Amazonía. Pese a que son de la misma especie, sus poblaciones tienen diferencias genéticas. “Si liberamos un ejemplar en una zona que no es la de su población, estamos alterando esa composición genética que lleva siglos evolucionando. Y si, además, no se hizo un trabajo juicioso para saber si el individuo estaba enfermo, ponemos en riesgo a los que se encuentran en estado silvestre”, dice Payán.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263420"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08070240/Mexico-7-linces-bebes-son-alimentados-con-biberon-Foto-Lizeth-Ovando-768x512.jpg" alt="México 7 - linces bebés son alimentados con biberón - Foto Lizeth Ovando" class="wp-image-263420" /><figcaption class="wp-element-caption">En México, algunos linces bebés son vendidos como mascota a través de redes sociales. Foto: Lizeth Ovando</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Si hablamos de conservación, agregan los investigadores, el objetivo es proteger a las poblaciones de la especie en estado silvestre, con su composición genética y salud, y no ponerlas en riesgo por el bienestar de un individuo. Además,<strong>&nbsp;puede haber otros agravantes</strong>: si se reubica a un animal que estaba comiendo ganado o aves de corral, se está trasladando el problema a una comunidad humana que no necesariamente lo tenía. “Y así seguimos dañando la imagen de la especie, a pesar de que sabemos que podemos convivir con ellos”, insiste Payán.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263405"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08022101/Peru-8-Prince-chequeo-veterinario-Pilpintuwasi-Foto-Marlon-del-Aguila-768x512.jpg" alt="Perú 8 - Prince chequeo veterinario - Pilpintuwasi - Foto Marlon del Águila" class="wp-image-263405" /><figcaption class="wp-element-caption">El jaguar Prince en chequeos médicos realizados después de un año de su rescate. Foto: cortesía Marlon del Águila</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo cambiarlo? Para González-Maya está pendiente un tema urgente: la regulación. “Tiene que haber una reglamentación clara sobre los mínimos que deben tener las autoridades ambientales o los centros de rehabilitación para atender y procesar estos casos. Que desde un punto de vista netamente veterinario y técnico se cree un protocolo que permita evaluar el estado en el que llegan para definir el destino final de estos animales, ya sea su liberación o permanecer en cautiverio o, cuando sea inevitable, la eutanasia”, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si es un animal recién capturado del monte, que está lastimado, pero que no ha tenido contacto con humanos y se puede rehabilitar en el corto plazo, aumentan las posibilidades de una liberación, comenta González-Maya. “Pero —agrega— los que tenían al gatito de meses, es claro que va a terminar en cautiverio”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como hasta ahora no existe en la región un protocolo con ese nivel de detalle, la rehabilitación y la posibilidad de liberación se vuelve un tema “subjetivo”. Por eso, para los expertos, las liberaciones no son necesariamente “casos exitosos”. “<strong>Son muy pocos los animales que han sido liberados con collares</strong>&nbsp;para monitorearlos, por lo que no se sabe qué ocurrió con ellos”, dice Payán. ¿Pudieron volver a cazar? ¿Murieron al enfrentarse con otro ejemplar por un territorio? ¿Fueron cazados? ¿Los mataron por comerse una gallina? ¿Se enfermaron?</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Sí hay formas de hacer reintroducciones exitosas, pero eso requiere muchos procesos que en la actualidad no se están haciendo, empezando por monitorear y por medir”, insiste el experto.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Xamã, uno de los pocos casos de éxito</h3>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263385"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08005631/Brasil-2-Xama-2022-cuando-fue-capturado-en-Mato-Grosso-Foto-Noelly-Castro-World-Animal-Protection-768x512.jpg" alt="Brasil 2 - Xamã 2022 cuando fue capturado en Mato Grosso- Foto Noelly Castro - World Animal Protection" class="wp-image-263385" /><figcaption class="wp-element-caption">El caso del jaguar Xamã, en Brasil, es uno de los pocos eventos de reintroducción exitosos en la región. Su proceso de rehabilitación costó entre 140 mil y 180 mil dólares. Foto: cortesía Noelly Castro – World Animal Protection</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En Brasil, gracias al trabajo de la organización&nbsp;<a href="https://oncafari.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Onçafari</a>&nbsp;y al apoyo de la organización World Animal Protection, se encuentra<strong>&nbsp;uno de los pocos casos que son ejemplo</strong>&nbsp;en la región: Xamã, que fue rescatado cuando tenía tan solo dos meses, se convirtió en el primer jaguar macho en ser reintroducido con éxito en el bioma amazónico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque Brasil&nbsp;<a href="https://ora.otca.org/wp-content/uploads/2022/10/ORA_Informe-Tecnico-Trafico-Especies-CITES_jul2022_ESP.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">también se enfrenta</a>&nbsp;a la caza ilegal de jaguares, el comercio ilegal de partes de félidos y venta de gatos silvestres para colecciones privadas, Xamã no fue víctima de tráfico. En 2022, cuando era un cachorro, tuvo que enfrentarse a los devastadores incendios que se extendieron en el estado de Mato Grosso, en el arco de deforestación amazónico,<strong>&nbsp;donde avanza con fuerza la agroindustria</strong>. Se sospecha que su madre fue víctima del incendio o que perdió al cachorro mientras intentaba huir de las llamas, por lo que Xamã fue encontrado solo, desnutrido, deshidratado y débil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde entonces empezó una tarea titánica para ayudarlo a recuperarse. Pero, para dar el primer paso, dos aspectos fueron claves: que a pesar de su cansancio temporal gozaba de buena salud y que era extremadamente reacio a los humanos. Con eso, los expertos confiaron en que podría ser un buen candidato para una posible reintroducción en la naturaleza. Sin embargo, nada estaba garantizado.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263386"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/08005927/Brasil-3-Recinto-en-Para-donde-vivio-Xama-antes-de-ser-reintroducido-en-la-naturaleza-Foto-cortesia-Oncafari-768x512.jpg" alt="Brasil 3 - Recinto en Pará donde vivió Xamã antes de ser reintroducido en la naturaleza - Foto cortesía Onçafari" class="wp-image-263386" /><figcaption class="wp-element-caption">Recinto de Onçafari, de 15 mil metros cuadrados, donde tuvo lugar gran parte de la rehabilitación de Xamã. Foto: cortesía Onçafari</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El proceso duró casi dos años. Después de pasar cinco meses en el hospital veterinario de Sinop, en Mato Grosso, el félido estuvo en condiciones de viajar más de 700 kilómetros por tierra para llegar al enorme recinto de rehabilitación de Onçafari, con 15 mil metros cuadrados, en la mitad del bosque amazónico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Poco a poco&nbsp;<strong>aprendió a alimentarse por sí mismo y dejó de ser sumiso</strong>&nbsp;con los jaguares libres que paseaban al otro lado de la reja. Hacía respetar su territorio con actitudes desafiantes. Fue entonces cuando, en octubre de 2024, la puerta del refugio se abrió finalmente para que, cuando quisiera, saliera a la selva, una técnica conocida como&nbsp;<em>soft release</em>.&nbsp;<strong>Xamã tardó 12 horas en dejar el resguardo y nunca más volvió</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de entonces es monitoreado por un collar GPS que emite su ubicación 12 veces al día. En estos meses no solo se ha mantenido vivo, sino que se ha desplazado por más de 43 mil hectáreas. Por eso los biólogos, veterinarios y conservacionistas consideran que, hasta ahora, ha sido un caso exitoso. Lograrlo, sin embargo, implicó la participación de decenas de&nbsp; profesionales, tiempo, espacio y mucho dinero. Según Júlia Trevisan, bióloga y coordinadora de vida silvestre de World Animal Protection, el proceso de rehabilitación hasta la liberación fue posible&nbsp;<strong>gracias a una inversión de entre 140 mil y 180 mil dólares</strong>, unas cifras difíciles de lograr para cada individuo rescatado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, en libertad, Xamã se enfrenta a otras amenazas. Los jaguares han sufrido&nbsp;<strong>una pérdida de casi el 38 % de su hábitat en Brasil</strong>&nbsp;e importantes disminuciones de sus poblaciones en todo su rango de distribución. Según el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales, esta especie está clasificada como Vulnerable en el país, pero en algunas zonas las poblaciones han sido evaluadas como En Peligro o En Peligro Crítico de extinción, debido a su aislamiento, protección deficiente o la poca cantidad de ejemplares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jim Sanderson, sin embargo, cree en un futuro prometedor: “Lo que nos da realmente esperanza es saber que la naturaleza puede responder muy rápido, que las poblaciones de estos félidos pueden recuperarse. Pero esto solo es posible si les damos la oportunidad”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Imagen principal:&nbsp;</strong>Ilustración de Alma Ríos</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>REFERENCIAS</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>CITES. (2021). Estudio de CITES sobre el comercio ilegal de jaguares. Secretaría de la CITES. https://cites.org/sites/default/files/articles/CITES_Study_on_Illegal_Trade_in_Jaguars_ESP.pdf</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>CITES (2022). Informe mundial sobre el comercio de fauna y flora silvestres. Ginebra (Suiza) https://cites.org/sites/default/files/common/docs/S-World_Wildlife_Trade_Report_CITES.pdf</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>De la Torre, J.A.; Duchez, K.; Radachowsky, J. Characterization and Extent of Illegal Trade in Jaguars and Other Felid Species via Social Media in Mexico. Anim. Conserv. 2025, https://doi.org/10.1111/acv.70001.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Payán Garrido, E. y Soto Vargas, C. 2012. Los Felinos de Colombia. Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Instituto de Investigaciones de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt y Panthera Colombia. 48 pp. https://naturalia.me/wp-content/uploads/2013/12/los-felinos-colombia-2012.pdf</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Ruiz-Tagle, M.N., Sosnowski, M., Barthuly, B., Petrossian, G.A. 2022. Tráfico Ilegal de Cinco Especies del Apéndice I de CITES Emblemáticas para la Región Amazónica. Informe técnico preparado para el Proyecto Bioamazonía. Organización del Tratado de Cooperación Amazónica, Brasil. Disponible en: https://ora.otca.org/wp-content/uploads/2022/10/ORA_Informe-Tecnico-Trafico-Especies-CITES_jul2022_ESP.pdf</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/"></a><a href="https://es.mongabay.com/by/daniela-quintero-diaz/">Daniela Quintero Díaz</a>&nbsp;en Mongabay Latam.&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/2025/08/felinos-rescatados-trafico-animales-latinoamerica/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Puedes revisarlo aquí.</em></a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119443</guid>
        <pubDate>Tue, 12 Aug 2025 15:35:31 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18103757/Portada-V4.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Sin salida: la irreversible realidad de los felinos que son rescatados del tráfico de animales]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La lectura de la Fenomenología de Hegel enriquece el pensamiento: Jorge Aurelio Díaz</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/filosofia-y-coyuntura/la-lectura-de-la-fenomenologia-de-hegel-enrique-el-pensamiento-jorge-aurelio-diaz/</link>
        <description><![CDATA[<p>Con motivo de su traducción de la Fenomenología del Espíritu de Hegel, publicada por Siglo del Hombre Editores (2022), hablamos con el maestro Jorge Aurelio Díaz sobre filosofía en Colombia, prácticas filosóficas, la filosofía como forma de vida, su nueva traducción, entre otros temas. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En el año 2022 fue publicada por la editorial <strong>Siglo del Hombre Editores</strong> una nueva traducción de la <em>Fenomenología del espíritu </em>de Hegel, una obra capital de la filosofía moderna. La nueva traducción fue realizada por el maestro colombiano <strong>Jorge Aurelio Díaz</strong>, un especialista en la filosofía del filósofo alemán y a quien ha dedicado obras como <em>Estudios sobre Hegel </em>(1986) y <em>Ensayos de filosofía I y II </em>(2015). El maestro Jorge Aurelio ha formado con generosidad, seriedad y rigor a decenas de filósofos en el país, y se ha dedicado también a la titánica y difícil labor de la traducción. En este campo ha realizado traducciones de Descartes, de Hegel y de algunos estudios sobre Hegel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En “Filosofía y coyuntura” hablamos con él sobre su llegada a la Universidad Nacional, los estudios hegelianos en Colombia, el quehacer filosófico y la filosofía como forma de vida, y, desde luego, sobre su traducción de la <em>Fenomenología del Espíritu</em>.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estimado maestro Jorge Aurelio, gracias por aceptar esta entrevista en este espacio de <strong>El Espectador.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Damián Pachón</em></strong><em>. Después de haber sido profesor en Venezuela, ¿cómo vio el ambiente académico en la Universidad Nacional, el nivel filosófico, y cómo valora lo que hasta esa fecha se había escrito en Colombia sobre la filosofía de Hegel?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Jorge Aurelio Díaz</strong>. Ingresé por concurso a la Universidad Nacional de Colombia en el año 1985, luego de haber trabajado por más de 10 años en la Universidad Simón Bolívar de Caracas, Venezuela. Como había estado ausente del país por más de 20 años, no sabía del ambiente conflictivo que estaba viviendo la Universidad Nacional durante los últimos 10 años. Ese mismo año se cerró la Universidad por la dureza de los conflictos, y fue nombrado rector el Profesor Marco Palacio, quien la reabrió al año siguiente luego de tomar varias medidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ambiente académico en el Departamento de Filosofía era muy bueno, a pesar de las circunstancias conflictivas en el seno de la Universidad, gracias al grupo de profesores con un elevado nivel académico. Sobre Hegel no se había escrito mucho en Colombia, como bien puede verse en el libro publicado por la Universidad Santo Tomás, con motivo del IV Congreso de Filosofía Latinoamericana, titulado “Tendencias actuales de la filosofía en Colombia”. Allí hice una presentación de lo publicado en Colombia hasta la fecha (1988), a la que el profesor Ramón Pérez Mantilla le hizo unos cuestionamientos muy acertados, confirmando lo dicho por mí acerca de que hubiera sido él y no yo quien hubiera debido hacer esa recensión del hegelianismo en nuestro país.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>DP</em></strong><em>. En esos años se discutía desde la Universidad Santo Tomás sobre la existencia o no de una filosofía colombiana y latinoamericana. Tengo entendido que usted participó en un congreso de 1986 donde se discutieron esos problemas. ¿Nos puede recordar cuál fue su posición al respecto?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>JAD</strong>. Considero que las discusiones que se llevaron a cabo en Colombia, fomentadas por el grupo de profesores de la Universidad Santo Tomás, en torno a la existencia o no de una filosofía latinoamericana, mostraron dos caras. Una negativa, a mi parecer, en la medida en que algunos pretendían elaborar un pensamiento totalmente autónomo, independiente o separado del pensamiento filosófico elaborado sobre todo en Europa. Pretensión que, lejos de mostrar una verdadera libertad y autonomía del pensamiento, reflejaba un sentimiento de inferioridad. Pero tenía igualmente una cara muy positiva, que impulsaba una reflexión sería acerca del papel de la labor filosófica en el seno de nuestras sociedades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Infortunadamente ese movimiento se vio en buena medida frustrado por las diversas crisis que se presentaron en el seno de la Universidad Santo Tomás, y que interrumpieron abruptamente un proceso que prometía un valioso y fecundo futuro, como pudo evidenciarse precisamente en ese IV Congreso, en el que participamos filósofos de las mas diversas tendencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cabe sin embargo señalar que los estudios de filosofía se han venido desarrollando en Colombia, como puede constatarse en los diversos programas de filosofía que se imparten en varias universidades tanto públicas como privadas, en el fortalecimiento de la Sociedad Colombiana de Filosofía, en las revistas especializadas que se publican actualmente, todas ellas con un muy buen nivel académico, en los diversos congresos nacionales y regionales, así como en otros fenómenos que esperan ser analizados y valorados con la debida consideración.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>DP</em></strong><em>. Un aspecto que le reconocen sus discípulos, sus estudiantes, es la generosidad con que usted entrega su saber, la disposición al diálogo, su generosidad intelectual. Sustentado en esa labor que ha realizado por años, ¿cuál cree usted sea la labor de un auténtico profesor de filosofía? ¿Cuál es su responsabilidad con los estudiantes y, desde luego, con la disciplina? ¿Qué aconseja usted a aquellos que quieren dedicarse a la enseñanza de la filosofía?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>JAD.</strong> Esta pregunta es particularmente difícil de responder en un espacio tan estrecho como el de una entrevista, por muy diversas razones. Pero la principal es que no considero que pueda haber un modelo de profesor que pudiera servir de referente para perfilar la labor docente. Entiendo que la relación del profesor de filosofía con la docencia, con sus estudiantes, con la universidad, con el país, con la política y con sus convicciones personales plantea problemas y preguntas que cada uno deberá tratar de responder a su manera y con los mejores elementos de crítica, a la vez que dependen en gran medida de las circunstancias inevitablemente diversas y cambiantes que determinan a cada individuo. Creo que con estas consideraciones, bien puedo pasar a la siguiente pregunta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>DP</em></strong><em>. Usted ha hablado constantemente y ha escrito sobre la “filosofía como forma de vida”, para usar la expresión de Pierre Hadot en sus valiosos trabajos sobre la filosofía antigua. ¿Considera usted que hoy, dadas las prácticas filosóficas más ortodoxas, el exceso de burocratización del saber, el imperativo de publicar papers, etc., se ha perdido esa conexión de la filosofía con la vida en el sentido en que lo pensaron el mismo Hadot, María Zambrano o, incluso, el último Foucault?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>JAD</strong>. Para responder en la forma más sencilla esta pregunta, no menos compleja que la anterior, yo diría que hay al menos dos tendencias en las formas de abordar la reflexión filosófica, que si bien son muy distintas, pueden sin embargo presentar formas de complementariedad. Una primera es la que Usted señala cuando habla de la filosofía “como forma de vida”, que yo considero la manera “clásica” en la tradición filosófica desde la Grecia antigua, y a la cual, como Usted anota, he tenido ocasión de referirme en algunos de mis escritos. Pero hay otra forma muy diferente de entender la filosofía, y que considero más “moderna”, para la cual se trata de una labor científica y académica, muy semejante a las de otras “profesiones”, que busca perfilar algunos problemas específicos y tratar de hallarles soluciones adecuadas, sin que ello implique necesariamente comprometer la propia vida en ello.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como puede verse, son dos formas muy diferentes de abordar las tareas de un “filósofo”, que no se excluyen entre sí por completo, pero sí tienen consecuencias importantes para la elección de los temas de reflexión, la manera de examinarlos, los métodos de análisis, los resultados que se buscan, los autores que se estudian, etc. Ambas son válidas y pueden incluso combinarse en diversas “dosis”; por mi parte, me he inclinado siempre por la forma “clásica”, sin desdeñar por ello la forma “moderna”, &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto a los procesos de burocratización a los que Usted hace referencia, creo que están teniendo consecuencias negativas para ambas maneras de ejercer las funciones filosóficas, y que resulta necesario impulsar una reflexión seria para contrarrestarlas. El problema básico, a mi parecer, se halla en la necesidad que tienen las instituciones de establecer parámetros para medir y controlar la labor de los docentes e investigadores, pero tales parámetros suelen tener un carácter cuantitativo que permite manejarlos con más efectividad. Ahora bien, ¿puede una labor de carácter cualitativo como suele ser la docencia y la investigación, ser medida con elementos cuantitativos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para hablar en términos “ecológicos”: buscando destruir las plagas con insecticidas, se termina matando a los pajaritos que son las que las controlan. La única manera de evitar dicho problema es consolidando verdaderas “comunidades académicas” que sean las que otorguen reconocimientos y “castiguen” con sus críticas las producciones académicas de los colegas; labores que no pueden dejarse en manos de los gobiernos, de las autoridades, ni de burócratas, que no están capacitados para ejercerlas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>DP</em></strong><em>. Hablando del quehacer filosófico, hoy hay un auge de nuevas prácticas filosóficas, como el café filosófico, consultoría filosófica, filosofía en la calle, la tradicional filosofía para niños, al igual que la proliferación de blogs, canales de YouTube, pódcast, etc., de divulgación filosófica, ¿qué opinión le merecen estas prácticas? ¿Considera que vulgarizan la filosofía o le restan rigor filosófico a los problemas que se plantean?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>JAD</strong>. En esto de la divulgación de la filosofía yo comparto la idea de André Malraux, cuando, siendo ministro en Francia, sacó de algunos museos obras de arte para colocarlas en estaciones del metro de París: el arte no se degrada por descender hasta el pueblo, sino que, por el contrario, lo eleva. Sin embargo, no podemos negar que la cultura en general, y por consiguiente también la filosofía, tiene una tendencia “elitista”: separa a la persona de lo que Spinoza consideraba el <em>vulgus</em>, es decir, el hombre ordinario. Es algo que deberían considerar quienes abogan por la llamada “socialización de la cultura”: ¿dónde están los límites de los procesos de homogeneización?</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="734" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/09160050/Fenomenologia-734x1024.jpg" alt="" class="wp-image-103006" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/09160050/Fenomenologia-734x1024.jpg 734w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/09160050/Fenomenologia-215x300.jpg 215w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/09160050/Fenomenologia-768x1071.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/09160050/Fenomenologia.jpg 1080w" sizes="(max-width: 734px) 100vw, 734px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>DP</em></strong><em>. Volviendo al tema de Hegel, es bien conocido por todos sus largos años de dedicación al estudio de su filosofía, al idealismo alemán y, en general, a la filosofía moderna. ¿Cómo nace la idea de traducir la Fenomenología, la obra capital de Hegel como decía Marx? ¿Cuáles eran, supongo, sus malestares con las traducciones existentes, específicamente, con la de W. Roces que es la que más ha circulado e América Latina? ¿Cuál fue el mayor reto de realizar la traducción de esa obra, una de las más difíciles de la historia del pensamiento?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>JAD</strong>. Aquí son varias las preguntas, y no voy a responderlas todas, para no alargar demasiado mi respuesta. Comencé a traducir la <em>Fenomenología del Espíritu</em> para mis estudiantes, porque consideraba que la traducción de Wesceslao Roces, sin dejar de ser correcta, presentaba algunas dificultades de lectura que podían mejorarse. Avancé luego en la traducción por diversos motivos, y, cuando nos encerró la pandemia del Covid-19, decidí aprovechar esos dos años para terminarla. No considero que mi traducción sea mejor que, por ejemplo, la de Antonio Gómez Ramos, en su edición bilingüe de Abada Editores; sólo espero que no sea inferior. En todo caso, ofrece una oportunidad más a los lectores de habla hispana de abordar un texto tan fecundo como difícil, que pertenece sin duda alguna a lo mejor del pensamiento filosófico occidental. Mi traducción cuenta con una Presentación elaborada por el profesor y colega Luis Eduardo Gama; sin duda una de las mejores introducciones al pensamiento de Hegel elaboradas en español.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aprovecho la ocasión para agradecer a la Editorial Siglo del Hombre por la edición de esta obra, que contó con todo el exquisito cuidado de quienes laboran en ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>DP</em></strong><em>. Por último, maestro Jorge Aurelio, pasados más de 200 años de la publicación de la Fenomenología, a su parecer ¿por qué esta obra de gran calado especulativo -en el sentido filosófico del término- se mantiene vigente? ¿Qué le puede decir ella al mundo de hoy?&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta pregunta ha sido ya respondida por extenso en la Presentación del profesor Gama, a la que me referí en la respuesta anterior. Sin embargo, puedo añadir que la <em>Fenomenología del Espíritu</em> se sitúa, en la historia del pensamiento occidental, junto a las obras más significativas que han marcado el desarrollo de la cultura. Pienso, por ejemplo, en los diálogos de Platón, los escritos filosóficos de Aristóteles, la<em> Suma de Teología </em>de Tomás de Aquino, las <em>Meditaciones </em>de René Descartes, los escritos de John Locke o de David Hume, <em>Ser y Tiempo </em>de Martín Heidegger, etc. Hacerla accesible a los estudiosos de habla hispana considero que constituye un aporte valioso al cultivo de la filosofía en nuestro medio. Son obras que, como el vino, maduran con el tiempo, y a las que cada nueva generación de estudiosos puede y debe acudir para enriquecer su pensamiento y aprender a pensar por cuenta propia.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=103005</guid>
        <pubDate>Tue, 09 Jul 2024 21:10:50 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/09160256/JAD.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La lectura de la Fenomenología de Hegel enriquece el pensamiento: Jorge Aurelio Díaz]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Colombia: la liberación de cocodrilos del Orinoco que lleva la esperanza de salvar a su especie</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/colombia-la-liberacion-cocodrilos-del-orinoco-lleva-la-esperanza-salvar-especie/</link>
        <description><![CDATA[<p>El cocodrilo del Orinoco es una especie endémica de Colombia y Venezuela que está en Peligro Crítico de extinción debido a la caza desmedida que padeció a inicios del siglo XX para la industria peletera internacional. A pesar de que han pasado décadas desde que esto ocurrió, sus poblaciones no han podido recuperarse. Autoridades ambientales [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="bulletpoints">
<ul>
<li><em>El cocodrilo del Orinoco es una especie endémica de Colombia y Venezuela que está en Peligro Crítico de extinción debido a la caza desmedida que padeció a inicios del siglo XX para la industria peletera internacional. A pesar de que han pasado décadas desde que esto ocurrió, sus poblaciones no han podido recuperarse.</em></li>
<li><em>Autoridades ambientales liberaron dos machos y 12 hembras con transmisores satelitales en el río Tomo, en la Orinoquía colombiana. Esperan conocer más de la especie y confían en que los cocodrilos empiecen a reproducirse en estado silvestre</em></li>
</ul>
</div>
<p>El 2 de abril de 2023 se convirtió en un día histórico para el<strong> cocodrilo del Orinoco  (<em>Crocodylus intermedius</em>).</strong> El río Tomo, dentro del Parque Nacional El Tuparro, en el departamento de Vichada, en la Orinoquía colombiana, pasó a ser el nuevo hogar de <strong>14 cocodrilos que fueron reintroducidos en su hábitat natural.</strong> Esta es la primera vez que se hace una liberación de un grupo tan grande con individuos adultos de este reptil (12 hembras y 2 machos) que <a href="https://www.iucnredlist.org/species/5661/181089024" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">está considerado como en Peligro Crítico (CR)</a>, según la Lista Roja de especies de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).</p>
<p>El cocodrilo del Orinoco, conocido popularmente como caimán del Orinoco o caimán llanero, es una especie endémica de la Orinoquía de Colombia y Venezuela. Los especialistas estiman que quedan menos de 200 ejemplares adultos en estado silvestre y los cálculos más optimistas indican que no superarían los 300 individuos. Esto tiene graves consecuencias en los ecosistemas acuáticos, ya que se trata de un depredador tope (en lo más alto de la cadena trófica) y una especie sombrilla, es decir, que al ser conservada, garantiza la conservación de muchas otras especies de flora y fauna.</p>
<p><strong>“Es la primera vez que se hace una liberación con individuos grandes y adultos. El esfuerzo es muy grande porque son individuos que han tenido un proceso muy detallado de readaptación.</strong> Cuando los teníamos creciendo aquí en la estación [<a href="https://ogabogota.unal.edu.co/predios/estacion-de-biologia-tropical-roberto-franco/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Estación de Biología Tropical Roberto Franco de la Universidad Nacional de Colombia</a>] en Villavicencio, los alimentábamos con pescado muerto y ellos lo recibían pero desde hace dos años están teniendo que cazar los peces en un espacio de semi cautiverio sin presencia humana. Queremos que tengan una probabilidad mucho más alta de sobrevivir en el río”, comenta Mario Vargas Ramírez, profesor de la Universidad Nacional y director de la estación Roberto Franco.</p>
<figure id="attachment_241648" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-241648" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003108/Foto-Camila-Duran_WCS-Colombia-3-768x512.jpg" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003108/Foto-Camila-Duran_WCS-Colombia-3-768x512.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003108/Foto-Camila-Duran_WCS-Colombia-3-1200x800.jpg 1200w" alt="Liberación de cocodrilos del Orinoco adultos en el río Tomo el pasado 2 de abril de 2023. Foto: Camila Durán - WCS Colombia." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Liberación de cocodrilos del Orinoco adultos en el río Tomo el pasado 2 de abril de 2023. Foto: Camila Durán – WCS Colombia.</figcaption></figure>
<p>El objetivo de esta reintroducción de cocodrilos en estado adulto, y otras más que se realizarán a corto plazo, es que el animal pase, dentro de unos años, de la categoría en Peligro Crítico a Vulnerable. Esto va en línea con la meta de “establecer tres poblaciones silvestres en áreas protegidas de distribución histórica, con al menos cinco hembras reproductoras, cada una en 15 años”, objetivo que se trazó Colombia mediante un <a href="https://archivo.minambiente.gov.co/images/BosquesBiodiversidadyServiciosEcosistemicos/pdf/Programas-para-la-gestion-de-fauna-y-flora/471_caiman.pdf" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Plan de Acción Interinstitucional para la Conservación del Caimán Llanero</a>, publicado a finales de 2022 y liderado por la <a href="https://unal.edu.co/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Universidad Nacional</a>, <a href="https://colombia.wcs.org/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">WCS Colombia</a>, la Gobernación del Casanare y Cormacarena.</p>
<p>Reintroducir ejemplares adultos permite ganar tiempo y alcanzar esa meta más rápido, pues, según Vargas, estos reptiles alcanzan la madurez sexual entre los nueve y los diez años, por lo que el problema de reintroducirlos muy pequeños es que pueden ser depredados por otras especies, como babillas, grandes bagres o nutrias, antes de que puedan reproducirse.</p>
<figure id="attachment_241652" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-241652" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003937/Hembra5_Merecure_MVR-1-768x512.jpg" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003937/Hembra5_Merecure_MVR-1-768x512.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003937/Hembra5_Merecure_MVR-1-1200x800.jpg 1200w" alt="Hembra de cocodrilo del Orinoco en el parque Merecure, Puerto López, Meta. Foto: Estación de Biología Tropical Roberto Franco (EBTRF)." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Hembra de cocodrilo del Orinoco en el parque Merecure, Puerto López, Meta. Foto: Estación de Biología Tropical Roberto Franco (EBTRF).</figcaption></figure>
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<h3><strong>Cocodrilo del Orinoco: una de las especies más amenazadas en Colombia</strong></h3>
<p>El cocodrilo del Orinoco es uno de los cocodrilos más grandes del mundo, con ejemplares que pueden llegar a medir hasta siete metros de largo. Su alimentación está adaptada a su tamaño. Durante los primeros años capturan pequeños invertebrados, peces y ranas. A medida que crecen, incorporan a su dieta aves, reptiles, mamíferos medianos y grandes, y sobre todo peces.</p>
<p>Este enorme reptil es un depredador tope, por lo que regula las poblaciones de otros depredadores más pequeños como las babillas y las pirañas, que depredan los alevinos de otras especies de valor comercial para las poblaciones locales, como bagres o cachamas.</p>
<p>Mario Vargas, director de la Estación Biológica Tropical Roberto Franco, también destaca que los desplazamientos de los cocodrilos por el lecho de caños y ríos, contribuyen a evitar que durante la época seca los cursos de agua se saturen de sedimentos. Además, <strong>“estos animales apoyan el proceso de la producción primaria de los ríos,</strong> porque los nutrientes que liberan por medio de los excrementos ayudan a la producción de fitoplancton y zooplancton con el que se alimenta toda la cadena trófica, hasta llegar a los peces que la gente consume”.</p>
<figure id="attachment_241650" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-241650" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003159/Hembra3_Merecure_MVR-768x512.jpg" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003159/Hembra3_Merecure_MVR-768x512.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003159/Hembra3_Merecure_MVR-1200x800.jpg 1200w" alt="Hembra de cocodrilo del Orinoco en el parque Merecure, Puerto López, Meta. Foto: Estación de Biología Tropical Roberto Franco (EBTRF)." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Hembra de cocodrilo del Orinoco en el parque Merecure, Puerto López, Meta. Foto: Estación de Biología Tropical Roberto Franco (EBTRF).</figcaption></figure>
<p>En la primera mitad del siglo XX, y hasta la década de los sesenta, el reptil estuvo sometido a una fuerte presión por cacería comercial, situación que lo llevó al borde de la extinción. A pesar de que la caza cesó hace más de 40 años, y que <a href="https://archivo.minambiente.gov.co/images/BosquesBiodiversidadyServiciosEcosistemicos/pdf/Programas-para-la-gestion-de-fauna-y-flora/471_caiman.pdf" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Procaimán</a>, el Programa Nacional para su conservación, está vigente desde hace más de dos décadas, la especie continúa en Peligro Crítico en toda su área de distribución.</p>
<p>Desde 1970, la Universidad Nacional de Colombia trabaja en su recuperación. <strong>Sólo en la Estación de Biología Tropical Roberto Franco hay cerca de 500 cocodrilos,</strong> muchos de los cuales tienen más de 20 años, ya que estos animales son longevos y pueden vivir más de 80 años. Entre la década de los setenta y los ochenta, el gran reto fue que los parentales se reprodujeran, que los huevos llegaran con éxito a la eclosión y que las crías sobrevivieran. Hoy el desafío es reintroducir los animales en sus hábitats naturales y que se reproduzcan para formar poblaciones.</p>
<p>“Tenemos más de 500 cocodrilos como parte del programa de conservación, pero no todos son aptos para ser reintroducidos porque algunos no tienen la diversidad genética necesaria o presentan problemas de crecimiento”, comenta Vargas. Sin embargo, gracias a estudios genéticos dirigidos por el investigador, encontraron que tenían una población apta para futuras liberaciones y que a nivel genético era viable para intentar una repoblación de la especie en estado silvestre. Los ejemplares no mostraron afectaciones debido a endogamia, es decir, por el apareamiento entre individuos emparentados.</p>
<figure id="attachment_241655" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-241655" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004049/DSC_6070-768x512.jpg" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004049/DSC_6070-768x511.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004049/DSC_6070-1200x800.jpg 1200w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004049/DSC_6070-1536x1022.jpg 1536w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004049/DSC_6070-2048x1363.jpg 2048w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004049/DSC_6070-610x406.jpg 610w" alt="Cocodrilo del Orinoco. Foto: “EL PATO” Salcedo / WCS Colombia." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Cocodrilo del Orinoco. Foto: “EL PATO” Salcedo / WCS Colombia.</figcaption></figure>
<p>En el país también hay otros cinco centros de cría de cocodrilos (núcleos de reproducción) que trabajan en coordinación con la Estación Roberto Franco: el Bioparque Los Ocarros, en el municipio de Restrepo, en el departamento de Meta; la Universidad de los Llanos en el municipio de Villavicencio, Meta; el Parque Acuático y de Recreación Piscilago, en el municipio de Nilo, en Cundinamarca, el parque Merecure en el municipio de Puerto López, Meta, y el Bioparque Wisirare en el municipio de Orocué, en Casanare, administrado por la <a href="https://fundacionpalmaritocasanare.org/proyecto/wisirare/" target="_blank" rel="noopener external noreferrer" data-wpel-link="external">Fundación Palmarito</a>, una de las pioneras en reintroducción de individuos jóvenes de cocodrilo del Orinoco.</p>
<p>Desde hace varios años, Palmarito y WCS Colombia, a través del Proyecto Vida Silvestre, trabajan en la adecuación de las instalaciones del Bioparque Wisirare y construyeron nuevas áreas para que todo el proceso de incubación de huevos y cría de los cocodrilos se pueda completar allí.</p>
<p>Como resultado, <strong>217 caimanes criados en Wisirare han sido reintroducidos al medio natural,</strong> incluyendo la primera reintroducción de esta especie en el territorio nacional realizada por Parques Nacionales Naturales de Colombia en mayo de 2015. De esos 217 individuos, 71 caimanes fueron liberados en el Parque Nacional Natural El Tuparro (Vichada), bajo el auspicio del Proyecto Vida Silvestre; 29 en el río Cravo Norte, en el departamento de Arauca; 32 caimanes en la Reserva Natural de la Sociedad Civil (RNSC) La Aurora; 20 en la RNSC Corozito; 25 en la RNSC Palmarito y 40 en la RNSC Hato Venecia. Todas estas RNSC se ubican en el departamento de Casanare.</p>
<figure id="attachment_241646" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-241646" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003054/Foto-Camila-Duran_WCS-Colombia-5-768x512.jpg" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003054/Foto-Camila-Duran_WCS-Colombia-5-768x512.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003054/Foto-Camila-Duran_WCS-Colombia-5-1200x800.jpg 1200w" alt="Uno de los cocodrilos del Orinoco con transmisor satelital entra a las aguas del río Tomo. Foto: Camila Durán - WCS Colombia." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Uno de los cocodrilos del Orinoco con transmisor satelital entra a las aguas del río Tomo. Foto: Camila Durán – WCS Colombia.</figcaption></figure>
<p>La situación del cocodrilo del Orinoco es tan crítica que la liberación de los 14 animales adultos llevada a cabo el pasado 2 de abril, se convirtió en un hito para la conservación de la especie. Tanto así que el proceso de reintroducción, liderado por Parques Nacionales Naturales de Colombia y la Estación de Biología Tropical Roberto Franco, contó con el apoyo técnico y financiero del proyecto Vida Silvestre, así como con el respaldo y ayuda de varias instituciones: la Universidad de Florida, a través de su equipo Croc Docs, CrocFest-Jake d’Alquens Tribute Gig &amp; Fundraiser, la Universidad Fordham, la Fuerza Aérea Colombiana, la Defensa Civil Colombiana, el Parque Merecure, Cormacarena, la Universidad de los Llanos y la Policía Nacional.</p>
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<h3><strong>Liberación que llena de esperanza a los científicos</strong></h3>
<p>En el momento de la liberación todo fue felicidad. A 13 de los cocodrilos (11 hembras y 2 machos) <strong>se les instalaron transmisores satelitales que permitirán seguir sus recorridos durante dos años</strong> y analizar sus sitios de descanso, anidación, reproducción, así como determinar si lograrán establecerse definitivamente en el río Tomo.</p>
<p>Detrás de las bellas fotos y videos de los cocodrilos ingresando al agua y explorando el territorio, hubo un enorme esfuerzo logístico. Carlos Saavedra, coordinador del Proyecto Vida Silvestre —iniciativa liderada por WCS Colombia, Ecopetrol y Fondo Acción— considera que hubo varios desafíos. El primero tuvo que ver con los trámites y permisos para movilizar a los animales. “Hemos leído y discutido toda la información dos y tres veces, hemos generado alrededor de 20 documentos que tienen que ver con la salud de los animales, la logística, la genética, cómo va a ser el monitoreo, etcétera”, dice Saavedra.</p>
<figure id="attachment_241656" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-241656" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004118/PVS-DSC_2716-768x512.jpg" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004118/PVS-DSC_2716-768x511.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004118/PVS-DSC_2716-1200x800.jpg 1200w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004118/PVS-DSC_2716-1536x1022.jpg 1536w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004118/PVS-DSC_2716-2048x1363.jpg 2048w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004118/PVS-DSC_2716-610x406.jpg 610w" alt="Cocodrilo del Orinoco. Foto: “EL PATO” Salcedo / WCS Colombia." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Cocodrilo del Orinoco. Foto: “EL PATO” Salcedo / WCS Colombia.</figcaption></figure>
<p>Otro de los retos fue manejar simultáneamente 14 animales de más de tres metros de largo y más de 100 kilos  cada uno, algo que Saavedra considera una tarea nada fácil. “Y luego colocarles los transmisores y ubicarlos en los guacales en los que se les iba a transportar, que además debían tener unas características muy específicas para que los individuos no sufrieran durante su movilización”, agrega.</p>
<p>Los 14 cocodrilos crecieron en la estación Roberto Franco y hace dos años fueron trasladados al Bioparque Merecure, situado en la vía que conduce de Villavicencio a Puerto López, en el departamento de Meta. Allí fueron ubicados en un entorno muy similar a su hogar definitivo en el río Tomo.</p>
<p>Luego, a los reptiles los trasladaron por carretera, desde Merecure hasta la base de la Fuerza Aérea Colombiana en Villavicencio, en un recorrido aproximado de 12 kilómetros aproximadamente. Desde allí, un avión militar se encargó de llevarlos, el sábado 1 de abril, hasta Marandúa, un comando de la Fuerza Aérea ubicado en el departamento de Vichada, y la travesía continuó 90 minutos más por tierra, hasta alcanzar el punto escogido en las playas del río Tomo.</p>
<p>Los cocodrilos ya se encuentran libres, nadando en el río, mientras que los investigadores cruzan los dedos para obtener la mayor cantidad de información posible durante los dos años de monitoreo a través de los transmisores satelitales.</p>
<figure id="attachment_241644" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-241644" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003042/Foto-Camila-Duran_WCS-Colombia-768x512.jpg" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003042/Foto-Camila-Duran_WCS-Colombia-768x512.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003042/Foto-Camila-Duran_WCS-Colombia-1200x800.jpg 1200w" alt="Los cocodrilos del Orinoco liberados en el río Tomo el 2 de abril de 2023 fueron transportados en guacales especiales, gracias a la Fuerza Aérea Colombiana. Foto: Camila Durán - WCS Colombia." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Los cocodrilos del Orinoco liberados en el río Tomo el 2 de abril de 2023 fueron transportados en guacales especiales, gracias a la Fuerza Aérea Colombiana. Foto: Camila Durán – WCS Colombia.</figcaption></figure>
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<h3><strong>Liberaciones previas, lecciones y un futuro prometedor</strong></h3>
<p>Leonor Valenzuela, coordinadora de Análisis y Síntesis de WCS Colombia, asegura que los transmisores satelitales les permitirán tener mayor información porque, a diferencia de los radiotransmisores que se habían puesto a los cocodrilos juveniles liberados en el pasado, la distancia respecto al animal monitoreado ya no es una limitación. “No importa si se nos va [el cocodrilo] para el río Orinoco o se pasa para Venezuela, vamos a seguir teniendo la información porque no va a depender de que nosotros nos estemos moviendo por el territorio”, dice Valenzuela.</p>
<p>Los científicos podrán entender mejor las dinámicas de los movimientos de los cocodrilos. “Con estudios previos se había visto que los animales no se movían mucho cuando los liberaban, pero nosotros tenemos individuos [juveniles de anteriores reintroducciones] que bajaron desde la zona de liberación hasta el río Orinoco y se devolvieron a la zona de liberación”, relata la investigadora.</p>
<p>Los individuos adultos tienden a asentarse en territorios específicos, así que uno de los objetivos durante los dos años que tendrán transmisores satelitales es identificar y conocer mejor los territorios que los animales escogieron. “Luego seguiremos con un monitoreo más tradicional: el monitoreo nocturno. Vamos hasta los sitios donde ya se sabe que están los animales para verificar que siguen ahí”, cuenta Valenzuela.</p>
<figure id="attachment_241654" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-241654" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004028/IMG_3108-768x512.jpg" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004028/IMG_3108-768x512.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004028/IMG_3108-1200x800.jpg 1200w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004028/IMG_3108-1536x1024.jpg 1536w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004028/IMG_3108-2048x1365.jpg 2048w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004028/IMG_3108-610x407.jpg 610w" alt="Una liberación en el parque Merecure, Puerto López, Meta. Foto: Estación de Biología Tropical Roberto Franco (EBTRF)." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Una liberación en el parque Merecure, Puerto López, Meta. Foto: Estación de Biología Tropical Roberto Franco (EBTRF).</figcaption></figure>
<p>Con el apoyo de WCS Colombia, Parques Nacionales Naturales ha hecho tres liberaciones previas de cocodrilos del Orinoco, todas con especímenes juveniles (de menos de 82 centímetros de longitud). 71 reptiles han sido reintroducidos y 50 de ellos llevaban un radiotransmisor. “Los monitoreos los hacíamos siguiendo el río, entrando a las lagunas con una antena y acercándonos al sitio donde escuchábamos la señal. Era un trabajo de campo muy demandante. Hicimos más de 5 500 kilómetros de recorrido en la búsqueda de los individuos”, dice la coordinadora de Análisis y Síntesis de WCS Colombia.</p>
<p>Gracias a este esfuerzo lograron detectar que el 50 % de los animales liberados seguían presentes en el territorio hasta el momento en que funcionaron los radio transmisores. Entre el otro 50 %, es posible que algunos animales murieran, pero algunos cocodrilos posiblemente migraron a otros ríos, por lo que su señal no era captada cuando se hacían los recorridos de monitoreo. No es posible tener certeza sobre su destino y esa es una de las cosas que se mejorará con la tecnología satelital.</p>
<p>Las liberaciones previas dejaron importantes aprendizajes que las autoridades ambientales tuvieron en cuenta el pasado 2 de abril. Reconocieron, por ejemplo, que es mejor hacer las reintroducciones en época de aguas bajas, y que las playas como en la que liberaron los 14 individuos adultos son sitios idóneos, ya que algunos cocodrilos se quedan allí, pero otros buscan nuevos espacios de asentamiento, disminuyendo la posibilidad de enfrentamientos entre ellos. El punto escogido para la liberación permite conexión con lagunas y otros afluentes.</p>
<figure id="attachment_241647" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-241647" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003101/Foto-Camila-Duran_WCS-Colombia-4-768x512.jpg" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003101/Foto-Camila-Duran_WCS-Colombia-4-768x512.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003101/Foto-Camila-Duran_WCS-Colombia-4-1200x800.jpg 1200w" alt="Liberación de cocodrilos del Orinoco adultos en el río Tomo el pasado 2 de abril de 2023. Uno de los individuos con su transmisor satelital. Foto: Camila Durán - WCS Colombia." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Liberación de cocodrilos del Orinoco adultos en el río Tomo el pasado 2 de abril de 2023. Uno de los individuos con su transmisor satelital. Foto: Camila Durán – WCS Colombia.</figcaption></figure>
<p>Valenzuela comenta que, además del monitoreo, han venido trabajando con Parques Nacionales en entender si generan conflictos humano-cocodrilo, “sobre todo ahora, que estamos liberando animales grandes y no queremos terminar afectando negativamente a las comunidades que utilizan los ríos”.</p>
<p>Camila Durán, especialista en fauna de WCS Colombia, dice que desde el año pasado han trabajado con las comunidades en la zona de influencia del río Tomo donde se hizo la liberación. <strong>El objetivo era entender las implicaciones que tiene la presencia y el aumento de una población de reptiles que ha estado prácticamente ausente en la zona desde hace muchas décadas.</strong> “Se diseñó una encuesta que nos permitió conocer varias cosas. Primero, la percepción que tenían las comunidades acerca del cocodrilo. Segundo, el conocimiento que realmente tienen sobre la especie y, finalmente, si han tenido algún tipo de interacción o afectación real por la presencia del cocodrilo en la región, considerando que ya se han hecho tres liberaciones previas”, cuenta Durán.</p>
<p>Encontraron que la gente entiende la importancia de la especie y le da un valor muy importante, pues aseguran que “donde hay caimán, hay agua, se mantienen los cuerpos de agua profundos y hay peces”. La encuesta también reflejó que hay algo de temor debido al tamaño del animal, pero que las comunidades no lo consideran una amenaza. Y quizás una de las conclusiones más importantes es que hasta el momento no ha habido ninguna interacción negativa con la especie.</p>
<figure id="attachment_241645" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-241645" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003048/Foto-Camila-Duran_WCS-Colombia-7-768x512.jpg" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003048/Foto-Camila-Duran_WCS-Colombia-7-768x512.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15003048/Foto-Camila-Duran_WCS-Colombia-7-1200x800.jpg 1200w" alt="Investigadores y autoridades ambientales liberaron cocodrilos del Orinoco con transmisor satelital en el río Tomo. Foto: Camila Durán - WCS Colombia." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Investigadores y autoridades ambientales liberaron cocodrilos del Orinoco con transmisores satelitales en el río Tomo. Foto: Camila Durán – WCS Colombia.</figcaption></figure>
<p>El grupo de científicos realizó varios recorridos por todas las comunidades cercanas a la zona en donde se iba a realizar la liberación. “Hicimos ejercicios de socialización y de educación con las poblaciones ribereñas que conviven con el cocodrilo para explicarles lo importante que es esta liberación para la recuperación de la especie en una de las áreas históricas de su distribución [parque El Tuparro] y para brindarles mayores conocimientos acerca de la especie, porque es muy usual que las comunidades confundan al cocodrilo del Orinoco con las babillas, que son muy comunes en la zona”, dice Durán.</p>
<p>El trabajo participativo de las comunidades será muy importante durante el tiempo de monitoreo, ya que ellos también enviarán registros de las fechas y lugares donde observen a los cocodrilos, lo que permitirá complementar la información proveniente de los transmisores satelitales.</p>
<p>Para las autoridades ambientales y para los propios científicos, la liberación de los 14 cocodrilos adultos ocurrida a comienzos de abril es uno de los momentos más esperados para avanzar en la recuperación y conservación de una de las especies de fauna más diezmadas de Colombia. Ahora comienza una nueva fase donde el objetivo es empezar a crear poblaciones silvestres en lugares donde el cocodrilo fue completamente exterminado.</p>
<figure id="attachment_241657" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-241657" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004145/DSC_9905-768x512.jpg" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" srcset="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004145/DSC_9905-768x511.jpg 768w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004145/DSC_9905-1200x800.jpg 1200w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004145/DSC_9905-1536x1022.jpg 1536w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004145/DSC_9905-2048x1363.jpg 2048w, https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/04/15004145/DSC_9905-610x406.jpg 610w" alt="Cocodrilo del Orinoco. Foto: “EL PATO” Salcedo / WCS Colombia." width="768" height="512" /><figcaption class="wp-caption-text">Cocodrilo del Orinoco. Foto: “EL PATO” Salcedo / WCS Colombia.</figcaption></figure>
<p>La presencia de este enorme reptil es fundamental para la salud de los ecosistemas, pero también para el sustento económico, e incluso de subsistencia, de muchas comunidades en la Orinoquía.</p>
<p>“Cuando el cocodrilo falta en el río, empieza un desequilibrio. Es como una cascada negativa de efectos que hace que el ecosistema empiece a decaer y, en últimas, a fallecer. Es algo que nosotros no podemos permitir”, dice con convicción Mario Vargas. Y añade que “muchas veces me preguntan: ‘Si el cocodrilo es peligroso y es feo, ¿usted por qué quiere recuperarlo?’ Además de su importancia para la salud de los ríos, los cocodrilos están en Sudamérica desde hace millones de años y nosotros llegamos hace 20 000. También hay una razón de lógica moral: si ellos llegaron primero, ¿por qué ahora no los queremos tener aquí?”.</p>
<p><em><strong>*Imagen principal:</strong> Liberación de cocodrilos del Orinoco adultos en el río Tomo. <strong>Foto:</strong> Camila Durán – WCS Colombia.</em></p>
<p><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/antonio-jose-paz-cardona/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Antonio José Paz Cardona</em></a><em> en Mongabay Latam. </em><a href="https://es.mongabay.com/2023/04/conservacion-cocodrilos-del-orinoco-colombia/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Puedes revisarlo aquí.</em></a></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Wed, 10 May 2023 17:00:24 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Colombia: la liberación de cocodrilos del Orinoco que lleva la esperanza de salvar a su especie]]></media:description>
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        <title>Los cursos de inglés gratuitos más populares de Coursera</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/un-punto-de-cruz/los-cursos-ingles-gratuitos-mas-populares-coursera/</link>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>El 2018 está a punto de acabarse, ¿pero tienes que esperar hasta 2019 para trabajar en tu inglés? Si quieres aprovechar los dos meses que quedan, este post es para ti. Hoy traemos los cursos de inglés gratuitos más populares de Coursera, la popular plataforma de educación virtual estadounidense. Los cursos se enfocan en aprendizaje de inglés para exámenes especializados, inglés para negocios o especialidades laborales, e inglés como segunda lengua (gramática, puntuación, habla).<span id="more-65726"></span>Los cursos de inglés gratuitos más populares de Coursera</p>
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<p>El curso exige aproximadamente 4 horas de estudio semanales.</p>
<p><strong>Inglés laboral</strong></p>
<div class="content" data-reactid="284">
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Un curso de inglés específico para profesionales y estudiantes de ciencias, tecnología matemáticas e ingenierías. Si lo tomas, expandirás tu vocabulario y tendrás las habilidades de lenguaje necesarias para compartir información científica con tu comunidad.</p>
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<p>El curso exige 6 horas de estudio semanales durante 4 semanas. Ten cuenta que el curso inició el 12 de noviembre.</p>
<div class="content" data-reactid="284">
<div class="content-inner" data-reactid="285"><a href="https://www.coursera.org/learn/journalism" target="_blank" rel="noopener">English for Journalism</a></div>
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<p>Este curso es ofrecido por la University of Pennsylvania y es perfecto para quienes necesitan habilidades propias del periodismo moderno (medios impresos, digitales y demás). Además de expandir tu vocabulario, este curso será clave para que mejores tus habilidades de lectura, investigación y escritura de historias.</p>
<p>Es 100% virtual, solo cuenta con subtítulos en inglés y exige aproximadamente 6 horas de estudio semanales durante 4 semanas. Ten cuenta que el curso inició el 12 de noviembre.</p>
<p><a href="https://www.coursera.org/learn/scholarly-communication?specialization=english-for-research-publication-purposes" target="_blank" rel="noopener">Scholarly Communication</a><br />
En este curso del MIPT (Moscow Institute of Physics and Technology) te ensaña habilidades para la escritura de artículos de investigación académicos. El curso se centra en perfeccionar tus habilidades de escritura académica en general, desde estructura del inglés hasta manejar las fechas de entrega. El programa es completamente virtual y exige aproximadamente 6 horas de estudio semanales.</p>
<p><a href="https://www.coursera.org/learn/careerdevelopment" target="_blank" rel="noopener">English for Career Development</a><br />
Este es un curso de la University of Pennsylvania esta enfocado para hablantes de inglés no nativo que quieran mejorar sus carreras en el contexto laboral global. Si lo tomas, aprendes sobre procesos como búsqueda de trabajo, procesos de postulación y entrevista en EE.UU. haciendo una comparación con tu país. Asimismo, mejorarás tu vocabulario de inglés y tus habilidades lingüísticas para alcanzar tus metas profesionales.</p>
<p>El programa exige 9 horas de estudio semanales por 4 semanas y un conocimiento intermedio de inglés.</p>
<p><em>Inglés para negocios</em></p>
<p><a href="https://www.coursera.org/learn/business" target="_blank" rel="noopener">English for Business and Entrepreneurship</a><br />
Con este curso de la University of Pennsylvania está diseñado para interesados en aprender más sobre la economía global de los negocios. Si lo tomas, aprenderás temas y herramientas del lenguaje necesarias para el éxito en ambientes laborales internacionales. Los materiales de estudio van desde lecturas y videos sobre vocabulario, conceptos y casos. El programa está hecho para personas con inglés intermedio.</p>
<p><a href="https://www.coursera.org/learn/business-english-presentations?specialization=business-english" target="_blank" rel="noopener">Business English: Making Presentations</a><br />
Este curso de 4 semanas de la University of Washington te enseñará lenguaje y técnicas para que hagas presentaciones efectivas en inglés, a través de tareas de persuasion, buena organización y uso efectivo de gráficos. El programa está hecho para personas con inglés intermedio que lleven al menos dos años de conocimientos formales del idioma.</p>
<p>***<br />
Bonus: paso a paso para inscribirse a un curso de Coursera</p>
<p>Si tienes dudas sobre cómo inscribirte a alguno de estos cursos, mira el siguiente video.</p>
<div class="fluid-width-video-wrapper"><iframe id="fitvid529293" src="https://www.youtube.com/embed/OpEs-OjSx6I" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen" data-mce-fragment="1"></iframe></div>
<p>Si quieres más cursos de inglés puedes consultar en la sección <a href="https://www.coursera.org/browse/language-learning/learning-english" target="_blank" rel="noopener">English Learning de Coursera</a>.</p>
<p><strong>Recomendado: </strong><a href="http://buscobeca.com/sitios-web-que-te-ayudaran-a-crecer-personal-y-profesionalmente/" target="_blank" rel="noopener">Sitios web que te ayudarán a crecer personal y profesionalmente</a>.</p>
<p>Mantente al día con las mejores convocatorias a través de nuestro Facebook: <a href="http://facebook.com/buscobeca" target="_blank" rel="noopener">facebook.com/buscobeca</a></p>
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        <author>buscobeca.com</author>
                    <category>Un Punto de Cruz</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=65726</guid>
        <pubDate>Fri, 16 Nov 2018 13:17:05 +0000</pubDate>
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