<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/search/instituto+de+agua/feed/rss2/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Mon, 21 Sep 2026 02:00:58 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=7.1.1</generator>

<image>
	<url>https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/09/cropped-favicon-96.png?quality=60&#038;w=32</url>
	<title>You searched for instituto de agua | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
<site xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">256899664</site>        <item>
        <title>Walter Enrique García Blandón, in memoriam</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/walter-enrique-garcia-blandon-in-memoriam/</link>
        <description><![CDATA[<p>De cuna humilde en Tumaco, llegó a ser uno de los mayores expertos en ingeniería hidráulica y navegabilidad fluvial en Colombia. Por Justo Alí García Blandón y Carlos García Blandón “Don Waltercito“, como le decíamos sus hermanos, dejó una honda huella familiar y profesional. Había nacido el 11 de julio de 1967 y murió, prematuramente, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>De cuna humilde en Tumaco, llegó a ser uno de los mayores expertos en ingeniería hidráulica y navegabilidad fluvial en Colombia.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por Justo Alí García Blandón y Carlos García Blandón</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Don Waltercito“</strong>, como le decíamos sus hermanos, dejó una honda huella familiar y profesional. Había nacido el 11 de julio de 1967 y murió, prematuramente, el 11 de septiembre de 2026, por un cáncer gástrico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Desde muy temprana edad, Walter sabía lo que quería para su vida y la de sus hermanos</strong>. Creció en un hogar muy pobre en cuanto a lo material, pero inmensamente rico en amor y felicidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una madre cabeza de hogar sin escolaridad y con necesidades económicas, doña Hilda Blandón, y tres hijos, Walter, Justo Alí y Carlos Hernán. <strong>Doña Hilda</strong> tuvo en su hijo mayor, Walter Enrique, un apoyo fundamental desde temprana edad. Nuestro primer hermano, William Fernando Hernández Blandón, estaba con los abuelos maternos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con solo dos años más que su hermano del medio y tres del menor, se convirtió en una figura paterna, protectora y un gran ejemplo a seguir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todavía recordamos que a los 4 años de Carlos y a los cinco de Justo, cuando Walter con 7 años ingresó primero a la escuela, nos transmitía lo que aprendía, letras, números y hasta rondas didácticas, con lo cual aprendimos a leer casi a la par con él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Walter manifestó su frustración con la pobreza en los libros y el aprendizaje. Fue muy inteligente y comprometido a transmitir sus conocimientos y objetivos de la vida con sus hermanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El respeto que tuvo por su madre se lo infundió a sus hermanos menores. Llevaba una máscara de hombre serio y gruñón, pero la expresión más clara de ternura para todos los que se tomaban un minuto para conocerle.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue siempre un símbolo de admiración, orgullo y autoridad, un verdadero líder natural para sus hermanos, que seguimos sus directrices sin vacilación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Walter Enrique García Blandón</strong> se graduó en 1985 del Instituto Técnico Nacional de Tumaco, como bachiller técnico y logró sobresalir como el <strong>mejor Icfes de su colegio</strong> con 308 puntos, siendo <strong>declarado el mejor bachiller</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un orgullo de nuestra madre que veía reflejado con justicia el fruto de su sacrificio en la realización de su hijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Walter <strong>ganó un cupo en la Universidad Nacional de Colombia</strong>, sede de Bogotá, donde se graduó como ingeniero agrícola en 1991 y luego cursó una maestría en recursos hidráulicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siguiendo su camino, Justo Alí se graduó de biólogo marino y Carlos Hernán de ingeniero mecánico.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="829" height="807" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Los-tres-hermanos-Garcia-Blandon.jpg" alt="" class="wp-image-133333" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Los-tres-hermanos-Garcia-Blandon.jpg 829w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Los-tres-hermanos-Garcia-Blandon.jpg?resize=300,292 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Los-tres-hermanos-Garcia-Blandon.jpg?resize=768,748 768w" sizes="(max-width: 829px) 100vw, 829px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Walter Enrique García Blandón en el centro; a la izq, Carlos Hernán García Blandón, y a la der. Justo Alí García Blandón, hijos de doña Hilda Blandón.</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Walter hizo una meritoria carrera profesional</strong> dedicándose fundamentalmente a la consultoría en el área marítimo fluvial, con su empresa WEG Ingeniería, con la que hizo parte de proyectos de consultoría en los puertos importantes en Colombia mediante estudios, diseños e interventorías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Últimamente realizó la prefactibilidad del puerto de aguas profundas de Tumaco, Nariño, y en consorcio los estudios y diseños de la profundización en dos fases de 17 y 18 mts del puerto de Buenaventura, uno de los proyectos más necesarios hoy para nuestro país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También estuvo al frente de una de las consultorías técnicas y batimétricas más complejas destinadas a formular soluciones definitivas para los problemas de sedimentación y navegabilidad en el canal de acceso sobre el río Magdalena.</p>



<p class="wp-block-paragraph">E igualmente fue representante legal del Consorcio Navegabilidad para el desarrollo de los &#8220;Estudios y Diseños para la Infraestructura Fluvial en el departamento de Guainía&#8221;.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Walter Enrique deja una enorme huella en cada persona que se llamaba familia, amigo o protegido. Su alegría, compasión, respeto, integridad, amabilidad y dedicación fueron características reconocidas por todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por el resto de nuestras vidas te vamos a extrañar, mi hermano del alma.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Fundación Color de Colombia</author>
                    <category>República de colores</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133330</guid>
        <pubDate>Sun, 20 Sep 2026 23:55:05 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/imagen-destacada-Walter-Enrique-Garcia-Blandon.jpg?quality=60&amp;#038;w=1000" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Walter Enrique García Blandón, in memoriam]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fundación Color de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">133330</post-id>    </item>
        <item>
        <title>El Ángel de la Muerte</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-angel-de-la-muerte/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hay algo de hipocresía y mucho de vanidad en un presidente que invoca a Cristo y al mismo tiempo instrumentaliza la muerte de otros. La decencia de los actos y la humanidad en el comportamiento deben ser rasgos de un estadista. Abelardo de la Espriella dista de serlo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-luminous-vivid-amber-background-color has-background has-large-font-size wp-block-paragraph"><em><strong>“¡Pelotón! ¡Preparen! ¡Apunten! ¡Viva Cristo Rey, y fuego!”</strong></em>: Corrido mexicano de Vicente Fernández</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Me pregunto qué significa ser un hombre gentil en estos tiempos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Se le puede llamar terroristas a unos niños que fueron sometidos por otros y desprotegidos por el Estado? ¿No son más bien víctimas de un mundo terrorífico que les niega la posibilidad de morir de viejos y de muerte natural?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Ave, Caesar, morituri te salutant”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">(<em>Salve, César, los que van a morir te saludan</em>)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Abe… lardo.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los que ya murieron, también te saludan, mientras su señoría pasa por su lado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">(<em>Qui iam obierunt, te quoque salutant, dum praeteris</em>, en mi flojo latín)</p>



<p class="wp-block-paragraph">La muerte es el fin. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El fin que justifica el espectáculo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El muerto al hoyo y el resto al baile.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El señor presidente se pavonea entre cadáveres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Hubiera querido levitar?</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Solo le faltó escupir”, dijo un presentador español, alelado y aterrado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Solo le faltó patear los cuerpos”, dijo Jaime Bayly.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los conté. Conté los cadáveres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eran 23. Dicen que tres eran niños.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como el Salmo 23: Recemos por sus almas, las de los niños.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph"><em>Jehová es mi pastor; nada me faltará.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph"><em><strong><sup>2&nbsp;</sup></strong></em><em>En lugares de delicados pastos me hará descansar;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph"><em>Junto a aguas de reposo me pastoreará.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph"><em><strong><sup>3&nbsp;</sup></strong></em><em>Confortará mi alma;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph"><em>Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph"><em><strong><sup>4&nbsp;</sup></strong></em><em>Aunque ande en valle de sombra de muerte,</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph"><em>No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph"><em>Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph"><em><strong><sup>5&nbsp;</sup></strong></em><em>Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph"><em>Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph"><em><strong><sup>6&nbsp;</sup></strong></em><em>Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph"><em>Y en la casa de Jehová moraré por largos días.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Eran 23 en dos grupitos: una de doce y otro de once.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por el callejón, complacido caminaba el presidente. ¿Hubiera querido levitar?, insisto en preguntar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No faltará quien piense que el hombre más poderoso de Colombia también estuvo en el campo de batalla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—<em>“Ni siquiera prestó el servicio militar”,</em>&nbsp;me dice la doña que vende aguacates en la esquina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—¡¡¡¿Si vio, si vio?!!!, me preguntó maravillada la señora de las ensaladas, evangélica ella.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Si, doña, si vi la puesta en escena. Parecía el teatro de la muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un <em>teatrón</em> (sin h), mejor dicho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esos muerticos estaban como para alquilar balcón, ¿sí o qué?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Qué bolsas tan límpidas para ir al más allá!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más blanco no se puede.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Pensé que eran mulas con estupefacientes, escuché a un señor decirle a otro en el Transmilenio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estupefactos, todos tienen (tenemos) una opinión sobre el tema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque en esta locura digital, todos queremos tener velas en el entierro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estaban ahí, tendidos sobre el suelo, pero no cubiertos con mantas blancas como en las películas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre esas bolsas mortuorias nadie lleva la cuenta. ¿O sí?</p>



<p class="wp-block-paragraph">De pronto, el fabricante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El trofeo de la victoria. En plural, porque eran varios los&nbsp;<em>trofeos</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente, a lo mejor, saboreó el triunfo con unos güisquicitos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">O un&nbsp;<em>ron Defensor</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Viva Cristo Rey, carajo!</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mundo debe saberlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las imágenes de los abatidos volaron presurosas desde Miraflores, Guaviare: la vuelta al mundo en segundos, no en 80 días.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hombre, si hasta los muertos merecen un poco de respeto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una cosa es la maldad de los hombres, y otro la dignidad humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque un <a href="https://www.dw.com/es/de-la-espriella-tendr%C3%A1-que-retirar-sus-publicaciones-mostrando-cad%C3%A1veres-en-redes/a-79210565" data-type="link" data-id="https://www.dw.com/es/de-la-espriella-tendr%C3%A1-que-retirar-sus-publicaciones-mostrando-cad%C3%A1veres-en-redes/a-79210565">juez le ordenó al presidente retirar el perturbador video de las redes sociales</a>, las imágenes siguen rodando de manera impune. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Si hicieron fotos de sus rostros, mejor que las rompan, no sea el diablo que circulen por el inframundo virtual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El periodista Santiago Ángel se pregunta en X si era necesario caminar entre cadáveres para anunciar las matemáticas de una operación militar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El video de la escena fue silenciado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ojalá pudiéramos silenciar también los fusiles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ojalá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde una de las cuentas oficiales del señor presidente, le responden al periodista con un escueto Sí, sin más explicaciones…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como para que no siga preguntando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">O como para que deje de preguntar. Son cosas bien distintas. En todo caso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No siempre sirve tener apellido angelical.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me acordé de Azrael.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ángel de la muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquella figura mitológica encargada de recibir las almas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los muertos le hacen la calle de honor al señor presidente. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ellos muy tiesos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y él, muy majo, con cachucha en vez de sombrero, señala aquí y allá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sabe contar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sabemos lo que dice, pero podemos estar seguros de que los muertos ya no tienen oído. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ni oído ni odio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pertenecían a las disidencias de las FARC. Disidencias porque las FARC ya no existen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Menos mal. O un mal menos, dirá el señor presidente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un trino para la posteridad, el mandatario advierte con valentía:&nbsp;<em>“A los bandidos les queda la rendición total o la baja en combate”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y para cerrar su inventario, suelta un viva, como los que se escuchaban durante la dictadura española, francamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>“¡Que viva Cristo Rey!”,</strong></em>&nbsp;escribe el señor presidente, con buena ortografía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">O escribe por él algún asistente. No sabemos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Son las bajas de las primeras operaciones militares de un gobierno que va camino a sus primeros cien días. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">O sus primeras 100 bajas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y que quiere llegar a fin de año con un balance robusto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay que celebrar cada batalla ganada y nada mejor que una transmisión en vivo y en directo con los muertos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Acaso otro capítulo más de la sinrazón de la guerra?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Qué genios somos alentando la barbarie mediática, pero qué incapaces hemos sido de buscar caminos civilizatorios para detener esa barbarie!</p>



<h2 class="wp-block-heading"><em>Bendito sea el fruto de tu vientre</em>, Colombia.</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Crearon la guerra y les quedó grande disolverla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada gobernante pasa a la historia perdiendo el año con la paz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Falta poco para que perdamos el juicio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De seguir así, llegaremos desquiciados al Juicio Final.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso sí, son genio y figura hasta la sepultura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La única paz posible es la que reparte el cura los domingos y gratis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esos golpes a los terroristas, varios niños han perdido la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y la seguirán perdiendo gobierno tras gobierno, combate tras combate, operación tras operación, celebración tras celebración.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Y por qué los pequeños van a la guerra?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ah… pues porque los niños son el futuro, ¿no?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin presente, les queda el futuro. Algo es algo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y lo seguirán siendo, incluso si se les arrebata el derecho de llegar a viejos en vez de llegar al monte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De eso se habla muy rara vez en Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos tapamos ambos ojos, por Dios bendito, pero luego todo sigue como si nada. Así somos. Y el que es, no dejará de ser.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia nos volvimos expertos en cambiar el tema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque el de ayer es cuento viejo y el de hoy está más bueno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cambiamos el tema tanto entre un minuto y el siguiente, que qué importa lo que nos horrorizó ayer, si algo nuevo nos horrorizará mañana, para variar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esas nos la pasamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A los niños quién los mandó a nacer donde hay conflicto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hubieran podido escoger nacer en la ciudad, ¿no?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y no allá, en semejante lejura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Allá y más allá donde no llega ni el Dios misericordioso, aunque últimamente le ha dado por privar al mundo de su misericordia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero dejemos claro que Dios está en todas partes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Está sí, aunque esté maniatado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por favor, quítenles las armas a los niños y devuélvanles los juguetes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Primero resolvamos si al usar la expresión niños están incluidas las niñas, porque sentados podemos esperar a que lo importante se resuelva solo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La idea de invisibilizar a las niñas fue una ocurrencia de la señora directora del ICBF. Ojalá sea la primera y la última niñada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para qué ilusionarse. Un día de estos sienta cátedra sobre la niñez terrorista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hablando del rey de Roma, o la reina, porque la directora es mujer y no hombre, dizque a un hogar de ese Instituto enviaron el menor capturado en la operación Azarías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que eso dijo el señor presidente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En adelante cada operación tendrá bautizo celestial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Quién sería el genio que puso el nombre?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bendito mi Dios, un niño menos para la guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Y salió vivo!</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Un milagro en la Patria Milagro!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y volviendo al tema del ICBF, ¿alguien ya verificó la historia del niño capturado?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Volvamos al principio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué representa un show mediático en la Colombia del siglo XXI?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“¡Viva Cristo Rey, y fuego!”</em>&nbsp;es la frase con la que un hombre desafía al pelotón antes de morir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se hizo popular en boca del Chente Fernández en la canción&nbsp;<em>El martes me fusilan</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A este hombre lo condenan a muerte por sus creencias religiosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A los 23 muertos colombianos los exhibieron un miércoles; es posible que alguno de ellos, si no varios, si no todos, se hayan encomendados al mismo Cristo antes del último suspiro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque donde hay tropel, ahí ha estado Dios por&nbsp;<em>secula seculorum</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De eso habla otro himno católico:</p>



<p class="has-text-align-right has-luminous-vivid-amber-background-color has-background wp-block-paragraph">“<strong><em>Viva Cristo Rey, viva Cristo Rey</em></strong><strong><em><br><strong>El grito de guerra que enciende la tierra</strong><br><strong>Viva Cristo Rey, nuestro soberano Señor</strong><br><strong>Nuestro capitán y campeón</strong><br><strong>Pelear por Él es todo un hono</strong>r</em>“</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque si Mambrú va a la guerra, pues Dios no se iba a quedar atrás. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El señor presidente está henchido de orgullo por la operación Azarías. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un nombre hebreo que se repite en las Santas Escrituras:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Significa&nbsp;<em>“Yahveh&nbsp;ha ayudado”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cierto:&nbsp;<em>“Ayúdate que yo te ayudaré”</em>, dijo el Señor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El&nbsp;mismo Arcángel Rafael dice ser “Azarías, hijo del gran Ananías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Las imágenes de la muerte están en los conflictos, en la guerra antiterrorista, en la guerra de Chechenia y en la guerra contra Sadam e Irak. La muerte filmada está en el centro de la batalla. Para suscitar el espanto o generar el odio”, escribía en 2010 Javier Callejo en su crítica al libro “La muerte como espectáculo”, de Michela Marzano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La muerte nos convoca siempre, ahora en vivo y en directo desde nuestros móviles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y todavía falta el trofeo mayor: un tal Iván Mordisco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ahora, lo protege Jehová, Adonaí, Yahvé… Yo qué se.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿A dónde van los niños cuando mueren en la guerra? Al cielo, porque el infierno para ellos era este.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132810</guid>
        <pubDate>Sat, 12 Sep 2026 12:51:14 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/EL-ANGEL-DE-LA-MUERTE.jpg?quality=60&amp;#038;w=1024" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El Ángel de la Muerte]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">132810</post-id>    </item>
        <item>
        <title>El verdadero impacto del mercurio en la Amazonía: 951 comunidades indígenas de Brasil, Bolivia y Perú en riesgo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/el-verdadero-impacto-del-mercurio-en-la-amazonia-951-comunidades-indigenas-de-brasil-bolivia-y-peru-en-riesgo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un equipo de Mongabay Latam siguió el rastro del mercurio a lo largo de 2763 kilómetros de tres ríos amazónicos en Madre de Dios (Perú), Beni (Bolivia) y Madeira ( Brasil).</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Por primera vez, Mongabay Latam analizó 39 estudios científicos, publicados entre 1997 y 2024, que confirman que 249 comunidades indígenas y ribereñas de Perú, Bolivia y Brasil han estado expuestas a la contaminación por mercurio.</em></li>



<li><em>Casi la totalidad de ellas supera los límites considerados seguros por la Organización Mundial de la Salud. Los casos narrados por tres equipos periodísticos en campo revelan el impacto en escuelas, en la población de madres lactantes y en numerosas comunidades indígenas.</em></li>



<li><em>Seguimos el rastro del mercurio a lo largo de 2763 kilómetros de tres ríos amazónicos: Madre de Dios (Perú), Beni (Bolivia) y Madeira ( Brasil).</em></li>



<li><em>Nuestro análisis revela que otras 702 comunidades, ubicadas a menos de dos kilómetros de los ríos analizados, son una población en riesgo que podría estar viviendo la misma pesadilla, pero que vive en la incertidumbre ante la ausencia de evaluaciones.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">“A mi hijita Bayolet le hicieron unos exámenes cuando tenía cinco años. Ya se había desmayado dos veces en el colegio y no sabíamos por qué”, dice Gladys Ordoñez, pobladora de la comunidad indígena Shintuya, en la Amazonía peruana.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Unos kilómetros más allá de Shintuya, navegando por el río Madeira, se llega al territorio Karipuna, en Brasil. Ahí, Adriano Karipuna, líder de la comunidad, cuenta una historia similar. «Nacen con problemas, con padecimientos cardíacos (…). Hay jóvenes y adolescentes que ya tienen falta de aire».</p>



<p class="wp-block-paragraph">La misma pesadilla se repite en la Amazonía boliviana. “Estamos cansados de pedir ayuda médica”, dice Limberth Miquere, corregidor indígena de la comunidad de Buena Vista.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21214754/Copy-of-Shintuya_I4A5542-1200x800.jpg" alt="Bayolet,en la imagen junto a su familia, tenía cinco años cuando le encontraron altos niveles de mercurio en la sangre. Foto: Max Cabello" class="wp-image-276759" style="aspect-ratio:1.5;width:1200px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Bayolet, en la imagen junto a su familia, tenía cinco años cuando le encontraron altos niveles de mercurio en la sangre. Foto: Max Cabello</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Estas voces de desesperación y desconcierto son de hombres y mujeres de la Amazonía que viven a orillas de&nbsp;<strong>los ríos Madeira (Brasil), Beni (Bolivia) y Madre de Dios (Perú)</strong>, testimonios que están inevitablemente atravesados por una palabra: mercurio. “No sé si mi esposo está enfermo o si yo lo estoy ¿Quién nos puede explicar eso?”, se pregunta angustiada Iris Yante, madre de tres niños de la Amazonía de Perú.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mercurio es un metal pesado usado en la minería ilegal de oro, una actividad ilícita violenta, tristemente rentable y en pleno apogeo. Solo en la cuenca del río Madre de Dios, en Perú, en un periodo de 27 años (1997-2024) la minería arrasó con más de 95 mil hectáreas de bosque, una superficie casi tan grande como toda el área urbana de Lima, según la plataforma de análisis satelital MapBiomas. Una situación similar ocurre en las cuencas del Beni y del Madeira, donde el territorio devastado supera las 9 mil y 28 mil hectáreas, respectivamente.&nbsp;<strong>Lo peor: la actividad se expande diariamente alentada por el aumento del precio de la onza de oro, que en marzo de 2026 superó los 5000 dólares.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras el oro incrementa su valor en el mercado internacional, la violencia y sobre todo el impacto mortal del mercurio crece en la Amazonía, pues la pérdida de bosques es solo una de las graves consecuencias de esta actividad. El impacto en la salud de miles de personas es, sin duda, el efecto más nocivo. El mercurio que se usa para separar el oro del sedimento es arrojado a los ríos contaminándolos irremediablemente. Contamina los peces que comen las comunidades indígenas, contamina el agua que beben y contamina las zonas en las que se bañan. Los efectos son devastadores, van desde la pérdida de memoria y dolores de cabeza hasta daños al sistema nervioso central.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los testimonios de Gladys, Iris, Adriano y Limberth, recogidos en comunidades de los tres ríos amazónicos por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>, muestran la impotencia de quienes viven con dolencias que no pueden explicar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué tanto se ha extendido la contaminación del mercurio en la Amazonía? ¿Cuántas comunidades y pobladores se han convertido en víctimas de su impacto? A pesar de la gravedad de la situación, no existen estudios regionales que permitan comprender el alcance de este enorme problema ambiental y sanitario. Lo que sí existe son estudios dispersos realizados en algunas comunidades de la cuenca amazónica de estos tres países.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para ponerle una cifra a este problema y cerrar esta brecha de información,&nbsp;<strong>Mongabay Latam&nbsp;</strong>revisó&nbsp;<strong>39 estudios científicos, publicados entre 1997 y 2024,</strong>&nbsp;que incluyen mediciones sobre la presencia de mercurio en personas que viven a lo largo de&nbsp;<strong>2763 kilómetros de los ríos Madeira, Beni y Madre de Dios</strong>, así como en los peces que ahí se consumen. Este trabajo incluyó procesar cifras y metodologías distintas, así como estandarizar las mediciones para establecer con claridad los niveles de afectación y tener una fotografía completa de la situación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El resultado es una base de datos que reúne&nbsp;<strong>7725 muestras de mercurio en personas y 5939 muestras de tejido en peces</strong>&nbsp;extraídas de estas publicaciones en las que participaron al menos 130 científicos. Este análisis —construido con el acompañamiento y asesoría del Centro de Innovación Científica Amazónica (CINCIA), afiliado a la Universidad de Wake Forest— dibuja la ruta de la contaminación a lo largo de tres ríos amazónicos emblemáticos que se conectan y que bañan con mercurio la vida de cientos de familias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La información analizada es clara: al menos&nbsp;<strong>249 comunidades han estado expuestas al mercurio en las últimas dos décadas</strong>. De estas,&nbsp;<strong>220 —el 88 %— tienen el metal pesado muy por encima de los niveles considerados seguros&nbsp;</strong>por la Organización Mundial de la Salud (OMS).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero este no es el peor escenario. El mercurio se ha extendido como una plaga a través de las corrientes de cada río.&nbsp; Al hacerlo ha contaminado no solo a las 249 comunidades muestreadas, sino también a quienes se encuentran en el camino. El análisis de&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;ha establecido que&nbsp;<strong>alrededor de 702 comunidades también están en riesgo, ya que viven a orillas de estos tres ríos</strong>, a máximo dos kilómetros de distancia, y están situadas entre los puntos de minería ilegal activos y las comunidades contaminadas. En resumen,&nbsp;<strong>951 comunidades tienen niveles alarmantes de mercurio o viven en estado de vulnerabilidad.</strong>&nbsp;Una cifra desgarradora. Miles de personas conviviendo desde hace años con un enemigo silencioso sin que nadie las ayude.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“La contaminación por mercurio es un genocidio silencioso para los pueblos indígenas”</strong>, dice Eusebio Ríos Iviche, vicepresidente de la Federación Nativa del Río Madre de Dios (Fenamad), una organización regional que representa a los pueblos indígenas de esa cuenca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Visitamos&nbsp;<strong>15 de los territorios más afectados por los niveles altos de mercurio: siete en Perú, cinco en Bolivia y tres en Brasil.</strong>&nbsp;Las historias son sobrecogedoras: gestantes y bebés con altísimos niveles de mercurio; niños en etapa escolar con problemas de aprendizaje y habitantes que dependen de la pesca o de la minería artesanal para subsistir mientras, paradójicamente, se contaminan al comer y trabajar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Toditos estamos afectados por el mercurio. Y estamos así por consumir pescado. Pero si dejamos de pescar nos podemos morir de hambre, no tendremos dinero para nada”, asegura Dora Quispe, habitante de Puerto Motor, una pequeña comunidad indígena de 28 familias en el departamento de Beni, en la Amazonía boliviana. “Los pueblos indígenas nada tenemos que ver con la minería, pero estamos siendo contaminados y vamos a ser exterminados por este metal”, agrega Eusebio Ríos de Fenamad, en Perú.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Las víctimas del mercurio</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">En Bolivia, un pescador arrodillado en una playa del río Beni espera a que un pez muerda el anzuelo de su rústica caña de pescar. Este poblador ese ejja se llama Gilberto Vaca y sigue todos los días la misma rutina, a pesar de que sabe que los peces que atrapa están contaminados con mercurio. No tiene otra alternativa, dice, debe llevar la comida a su familia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vaca vive en la comunidad Puerto Yumani, uno de los territorios indígenas que destaca en la base de datos por sus altos niveles de mercurio.&nbsp;<strong>La OMS indica que el nivel seguro de mercurio en una persona para poder vivir sin problemas de salud es de 2 mg/kg en una muestra de cabello humano.</strong>&nbsp;En Yumani, el mercurio está casi cuatro veces por encima de los límites permitidos. Esta situación se repite y empeora en varias de las comunidades analizadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el río Madre de Dios, por ejemplo, hay muestras de pobladores que superan en más de 20 veces el límite considerado seguro (44 mg/kg), mientras que en el Beni hay casos que superan en 10 veces el valor (32 mg/kg). Y río abajo, en el Madeira, la situación es extrema.&nbsp;<strong>Habitantes reportan niveles de mercurio más de 75 veces superiores al umbral seguro (150 mg/kg).</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21233421/Ninos-rio-Beni-2-scaled.jpg" alt="Niños pescando en el río Beni, Amazonía boliviana. Foto: Javier Mamani" class="wp-image-276783" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Niños pescando en el río Beni, Amazonía boliviana. Foto: Javier Mamani</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Esos niveles de mercurio sirven para calcular el riesgo. Y ese riesgo se refiere también al potencial de presentar un efecto negativo en la salud como, por ejemplo,&nbsp;<strong>síntomas de pérdida de la memoria, dolores de cabeza, afectaciones al sistema nervioso central o a nivel cardiovascular</strong>”, explica Claudia Vega, coordinadora del Programa de Mercurio del CINCIA que tiene experiencia realizando estas evaluaciones en ríos de la Amazonía. Vega también fue asesora de este proyecto periodístico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El temor es que el daño sea irreparable, dice Mariano Castro, ex viceministro del Ambiente del Perú y director de la iniciativa Amazonía Resiliente y Justa – Grade. «Es un daño a la vida, al desarrollo y al bienestar que es evitable. Pero que, en forma severa, también es irreversible. Las causas están ahí: son antrópicas. Puede haber mercurio en estado natural, pero los niveles por encima de lo recomendado por la OMS son antrópicos», advierte Castro, quien representó al país en la firma del Convenio de Minamata, un tratado internacional al que Perú se adhirió en octubre de 2013, hace más de 12 años, para evitar que la contaminación por mercurio se expanda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lamentablemente,&nbsp;<strong>la respuesta de cada uno de los tres gobiernos asociados a esta investigación —Bolivia, Brasil y Perú— ha sido insuficiente en las tres cuencas</strong>, pues se ha centrado, sobre todo, en operativos policiales, mercurio decomisado y dragas destruidas que vuelven a funcionar a los pocos días. La salud no ha sido una prioridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay víctimas que llevan más de 27 años expuestas a altísimos niveles de este metal, sin tener la minería operando en sus comunidades. Como explica Óscar Campanini, director del Centro de Documentación e Información de Bolivia (Cedib), “muchos de los pueblos indígenas no tienen minería en sus territorios, pero la afectación que se ha evidenciado en diferentes estudios se debe a la minería que se hace a cientos de kilómetros”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antonio Vilca, corregidor de la comunidad indígena de Carmen Soledad en Bolivia, cuenta que las aguas del río Beni arrastran el metal pesado y otros desperdicios de los campamentos mineros. “Vemos los recipientes de mercurio, de marca El Español, que llegan hasta acá. También vemos el agua sucia, como con aceite de vehículo.&nbsp;<strong>Prácticamente somos el basurero de los mineros”</strong>, lamenta Vilca.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mercurio puede viajar kilómetros sin importar las fronteras nacionales, sobre todo si se trata de cuencas que están conectadas. La contaminación que se genera en un país, como Perú o Bolivia, se traslada con las corrientes hasta afectar otras geografías como Brasil, e incluso ir más allá. “No solo se transporta por el río, sino que también tiene transporte global y puede moverse a través de la atmósfera hasta los polos. Por eso hay que mirarlo de forma integral, en sus interconexiones”, explica Claudia Vega de CINCIA.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://cincia.org/wp-content/uploads/Reportes-Madre-de-Dios-Contaminacion-por-MAPE.pdf">Un informe técnico</a>&nbsp;de esta organización científica y de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS), publicado en junio de 2025, dimensiona algunos de estos riesgos. En la comunidad de Maizal, en la cuenca del Madre de Dios, el estudio reveló niveles de mercurio hasta 12 veces superiores a los límites recomendados en personas, con afectaciones a la memoria, la función ejecutiva y la salud renal y cardiovascular. También precisó que el río Madre de Dios y sus afluentes —especialmente el Inambari, en zonas como La Pampa— transportan hasta 12 toneladas de mercurio cada año.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Sabemos que en nuestras comunidades ya afecta a madres gestantes, a niños en su crecimiento y desarrollo. El mercurio ya impacta a las próximas generaciones de los pueblos indígenas. Es un perjuicio que nos está dejando la humanidad a los pueblos indígenas”, dice Eusebio Ríos de la Fenamad.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21233705/Historias-clinicas.jpg" alt="Los expedientes médicos en el distrito minero de Laberinto narran las secuelas que la contaminación por mercurio ha dejado a generaciones de pobladores indígenas y ribereños. Foto: Elizabeth Salazar" class="wp-image-276785" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:2252px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Los expedientes médicos en el distrito minero de Laberinto narran las secuelas que la contaminación por mercurio ha dejado a generaciones de pobladores indígenas y ribereños. Foto: Elizabeth Salazar</em></figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Veneno en el plato</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Durante más de cincuenta años, en la mesa de Raimundo Nonato dos Santos y su esposa Maria Rogelina Soares da Silva hubo tucunaré y pintado. Los pescaban en el Lago Puruzinho, una de las fuentes de agua más cercanas a la comunidad ribereña del mismo nombre en la Amazonía de Brasil. Esa era la rutina de la familia hasta que una serie de estudios científicos revelaron que ese pescado, su principal fuente de proteína, contenía altos niveles de mercurio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Cambió casi todo por completo», dice Soares da Silva.&nbsp;<strong>«Es como si hubiéramos estado viviendo en una especie de inocencia, sin saber nada de lo que estaba pasando»</strong>, agrega su esposo, quien lleva al menos 26 años participando en los estudios de la Universidad Federal de Rondônia. Esta institución ha reportado en más de una oportunidad que&nbsp;<strong>las concentraciones de mercurio en los habitantes de la comunidad Lago Puruzinho están entre las más altas de la cuenca del río Madeira</strong>, hasta más de doce veces el límite considerado seguro por la OMS.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21234746/Muestras-humaita-y-portovelho-2-scaled.jpg" alt="Muestras de tejido de peces y análisis de mercurio realizadas por expertos de la Universidad Federal de Rondônia. Foto: Karla Mendes" class="wp-image-276786" style="aspect-ratio:1.3278008298755186;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Muestras de tejido de peces y análisis de mercurio realizadas por expertos de la Universidad Federal de Rondônia. Foto: Karla Mendes</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La situación es la misma en el territorio Karipuna ubicado en Rondônia, Brasil. Adriano Karipuna, líder indígena de la comunidad, explica que al problema de la contaminación hay que sumar la escasez de peces. «Hace diez años, en media hora se podía pescar, sin exagerar, hasta 500 kg de pescado. Pero, hoy en día, si pescamos cuatro peces en seis horas es mucho. Y el pescado ya viene contaminado», confiesa. Río arriba, en Puerto Motor, en la Amazonía boliviana, la corregidora Edith Guzmán Marupa resume la situación en una frase: «Sabemos que tenemos mercurio en nuestros cuerpos, pero no podemos hacer nada».&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 5939 muestras de tejidos de peces tomadas entre 1997 y el 2024, incluidas en la base de datos de esta investigación, evidencian que los tres ríos albergan diversas especies con altas concentraciones de mercurio: al menos 19 en Brasil, 15 en Bolivia y dos en Perú. Los peces son centrales para esta historia, pues son la base de la dieta de las comunidades indígenas y ribereñas. Existe una relación directa entre los altos niveles de mercurio de los pobladores y el consumo del pescado que acumula el metal pesado en sus tejidos. Y esto se debe a dos fenómenos: la bioacumulación y la biomagnificación.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22000458/Copy-of-Shintuya_I4A5325-2-scaled.jpg" alt="El consumo de pescado es la principal vía de contaminación por mercurio para pobladores indígenas y habitantes ribereños de las cuencas analizadas. Foto: Max Cabello" class="wp-image-276787" style="aspect-ratio:1.4997070884592854;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>El consumo de pescado es la principal vía de contaminación por mercurio para pobladores indígenas y habitantes ribereños de las cuencas analizadas. Foto: Max Cabello</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El mercurio liberado por la minería se transforma en metilmercurio, su forma más tóxica, al entrar en los ríos.</strong>&nbsp;El plancton absorbe el metal pesado y, luego, de este se alimentan los peces pequeños que luego son devorados por los más grandes. Cada vez que un pez se alimenta de otro que está contaminado, el mercurio se va concentrando más y más en sus tejidos (bioacumulación) y aumenta su concentración de un nivel de la cadena al siguiente (biomagnificación). Por esa razón,&nbsp;<strong>los peces que comen otros peces presentan los niveles más altos de mercurio y representan un mayor riesgo para las comunidades que los consumen.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Eduardo Bessa, profesor de biología de la Universidad de Brasilia (UnB), explica que la parte que más se consume es la musculatura del pescado, que lamentablemente resulta ser uno de los tejidos más contaminados. “Y no comemos solo un pescado a lo largo de nuestra vida, los comemos varias veces». Mucho más si se trata de una comunidad de la Amazonía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Investigaciones realizadas desde los años noventa ya advertían sobre concentraciones elevadas de mercurio en peces amazónicos y poblaciones ribereñas. Y la situación no ha cambiado a pesar de que ya han pasado casi 30 años. Como explica Claudia Vega de CINCIA, la minería “no se ha detenido, por el contrario, se ha acelerado con un avance y contaminación en grandes dimensiones”. Y añade un dato importante: “No necesariamente las comunidades que están más cerca de la minería tienen mayores niveles de mercurio. Pero sí las que se encuentran más aisladas y dependen principalmente de la proteína del pescado”. Las que están más lejos, explica Vega, no tienen acceso a otra fuente de proteína.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En lugares como Puerto Salinas, en Bolivia, donde viven habitantes del pueblo indígena esse ejja, se encontró en los bagres uno de los niveles más elevados de mercurio. Otros valores extremos se encontraron en peces de Puerto Maldonado (Perú), Rurrenabaque (Bolivia) y Porto Velho (Brasil).</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22000628/Copy-of-Peces-con-mercurio.jpg" alt="" class="wp-image-276788" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:1280px;height:auto" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Los olvidados</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">“Estamos cansados de pedir ayuda médica, debemos trasladarnos muy lejos por tierra para que nos atiendan. Vamos a San Buenaventura y no saben si nuestros dolores se deben a la contaminación de los pescados, pero es obvio que sí», reclama Limberth Miquere, corregidor de Buena Vista, comunidad indígena tacana asentada a orillas del río Beni.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El responsable municipal de Salud de San Buenaventura, Mario Chacón, le dijo a Mongabay Latam que no saben cómo encarar el problema.&nbsp;<strong>“No conocemos un tratamiento para estos casos, solo podemos dar medicamentos genéricos”</strong>, afirma. El médico reconoce que mientras más pescado sigan consumiendo, más crecerán los niveles de contaminación en los cuerpos de los comuneros. “Nosotros comemos pescado pocas veces, ellos lo hacen a diario. Eso les afecta”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este problema se extiende a las tres cuencas. Eusebio Ríos de la Fenamad denuncia que “<strong>las entidades del Estado que ven el tema de salud no tienen presupuesto para atender temas de mercurio, y en las comunidades no hay infraestructura ni personal técnico o profesional especializado.&nbsp;</strong>Ni siquiera hay dotación de medicamentos. Estamos abandonados, prácticamente”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según el portal de Transparencia Económica del Ministerio de Economía del Perú, para 2026, el Estado le asignó al Ministerio de Salud 477 455 soles (unos 142 523 dólares) y al Instituto Nacional de Salud 1 121 445 soles (alrededor de 334 mil dólares) al tamizaje y tratamiento de pacientes afectados por metales pesados, pese a que el propio Estado estima que son más de&nbsp;<a href="https://peru.oxfam.org/lo-ultimo/noticias/tan-solo-2-soles-por-persona-es-el-presupuesto-para-atender-afectados-por-metales-toxicos">10 millones&nbsp;</a>las personas víctimas de este tipo de contaminación.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, los niveles de mercurio en los habitantes de esas riberas, según los datos analizados para esta investigación, alcanzan cifras alarmantes.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la Amazonía de Brasil, la localidad de São Sebastião do Tapurú, a orillas del río Madeira, presenta los valores más altos, con un promedio de 62,76 mg/kg y un máximo de 150 mg/kg. Mientras que en Bolivia destaca la localidad de Santa Rosita con 19,20 mg/kg y, en Perú, la comunidad indígena de Infierno con 5 mg/kg. En los tres casos, se trata de una exposición por encima del umbral seguro que pone en peligro la salud de los habitantes que dependen del río para alimentarse.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Rastreando la magnitud del problema</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La indiferencia estatal no sólo se concentra en la falta de atención de salud a quienes presentan problemas asociados a la contaminación por mercurio.&nbsp;<strong>Ninguno de los tres países está investigando la dimensión de esta amenaza.</strong>&nbsp;Las mediciones científicas han logrado cubrir hasta el momento un universo muy pequeño, pero esas muestras dejan atisbar una realidad que se revela aterradora.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;buscó abordar esa falta de información a través de dos estrategias. En primer lugar, se georreferenció cada una de las 249 comunidades muestreadas por los científicos y que están expuestas al mercurio.&nbsp;<strong>Se eligió trabajar con muestras de cabello sobre las de orina y sangre porque además de ser una medición reconocida por la OMS para evaluar la presencia del metilmercurio</strong>&nbsp;-frecuente en comunidades que consumen más pescado-, permite identificar la exposición durante un período prolongado. Todas las comunidades analizadas están situadas en las riberas de los ríos Madre de Dios, Beni y Madeira. Al equipo periodístico le tomó varios meses poder localizar las comunidades afectadas, pues en la mayoría de los estudios sólo aparecían los nombres pero no las coordenadas. Reunimos la información geográfica oficial y tuvimos así un primer mapa que mostraba la afectación comprobada del mercurio.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este es un primer esfuerzo por sistematizar el riesgo de exposición al mercurio a través de la información contenida en 39 estudios científicos que tienen unidades de medición distintas. Para armar la base de datos, fue necesario emplear fórmulas y modelos estadísticos que nos permitieran estandarizar todos los resultados de las publicaciones. Este proceso se hizo en coordinación y bajo la asesoría del equipo científico de CINCIA.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego, se sumó al análisis los focos de minería activos en las tres cuencas. Con información del Instituto del Bien Común en Perú, la Fundación Amigos de la Naturaleza en Bolivia e Ibama en Brasil, pudimos localizar las fuentes de contaminación inmediata de las poblaciones que dieron positivo a mercurio.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22003523/Copy-of-Dragas-Huepetehue-1200x800.jpg" alt="" class="wp-image-276794" style="aspect-ratio:1.5;width:1200px;height:auto" /></figure>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22003547/Copy-of-LaPampa_I4A8570-1200x800.jpg" alt=" Insumos utilizados para la minería ilegal y la devastación que genera esta actividad en la región de Madre de Dios, Amazonía peruana. Fotos: Max Cabello " class="wp-image-276795" style="aspect-ratio:1.5;width:1200px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Insumos utilizados para la minería ilegal y la devastación que genera esta actividad en la región de Madre de Dios, Amazonía peruana. Fotos: Max Cabello</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda parte del proceso era identificar las poblaciones en riesgo que aún no han sido evaluadas. Como han explicado los expertos, la contaminación por mercurio fluye a través de los ríos y se extiende más allá de los puntos activos de minería. Eso quedaba evidenciado con los estudios científicos. Pero, ¿qué pasaba con las comunidades que se encontraban en el camino de estos ríos, entre las comunidades que ya registraban contaminación?</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los ríos Madre de Dios, Beni y Madeira están conectados hidrológicamente, por lo que el mercurio liberado o movilizado en una parte del sistema puede contribuir a la contaminación aguas abajo (…) Esto genera un riesgo transfronterizo plausible que justifica un análisis a escala de cuenca”, explica Luis Fernández, profesor investigador de Biología de la Universidad de Wake Forest y asesor de este proyecto.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El siguiente paso, entonces, fue ubicar todas las comunidades que están situadas entre los focos de minería ilegal y las afectadas por el metal pesado a lo largo de los más de 2700 kilómetros. Para este análisis, se recopilaron todas las comunidades situadas a máximo 2 km de la orilla, que es la distancia que separa a las comunidades contaminadas con mercurio de los ríos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Un&nbsp;<em>buffer</em>&nbsp;o distancia de dos kilómetros es razonable como criterio exploratorio de selección espacial, ya que es transparente y, en términos generales, concuerda con las distancias entre los ríos y muchas de las comunidades incluidas en la muestra”, explica Fernández.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fernández, quien además es cofundador de CINCIA, añade que la exposición al metal pesado incluso “puede ocurrir más allá de los dos kilómetros a través de la actividad pesquera, la movilidad, la hidrología estacional y el movimiento de los peces a través de las redes de comercio y de intercambio de alimentos”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bajo esos parámetros reconstruimos un mapa dramático.&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;identificó en el análisis&nbsp;<strong>al menos 702 comunidades en situación de riesgo que están situadas entre los focos de minería ilegal y los habitantes que tienen altos niveles de mercurio</strong>.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El análisis geográfico identifica comunidades ubicadas en entornos donde la exposición es plausible (…) Yo las describiría como ‘potencialmente en riesgo’ o como ‘dentro de una zona de detección de riesgo por mercurio’”, explica Fernández. Además resalta la importancia de hacer un análisis a lo largo de las tres cuencas.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22004142/Copy-of-Copy-of-DJI_0095-1200x800.jpg" alt="" class="wp-image-276796" style="aspect-ratio:1.5;width:1200px;height:auto" /></figure>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22004204/Copy-of-Copy-of-DJI_0125-1200x800.jpg" alt="" class="wp-image-276797" style="aspect-ratio:1.5;width:1200px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Los mismos ríos contaminados con mercurio por la minería son los que comunican y alimentan a comunidades indígenas y ribereñas. Fotos: Javier Mamani</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los listados de todas las comunidades identificadas como “en riesgo” por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;fueron enviados a las autoridades de cada país para confirmar si han sido o no evaluadas. La respuesta de Perú confirma nuestro análisis. El Centro Nacional de Salud Ocupacional y Protección del Ambiente para la Salud (CENSOPAS) confirmó haber realizado tamizajes en seis de las comunidades en riesgo de Madre de Dios en 2024 y 2025 — Amaracayre, Tres Islas, Boca Unión, Sarayacu, Unión Progreso y Puerto Carlos. Las autoridades encontraron que un tercio de las personas evaluadas presentó niveles de mercurio superiores a los permitidos. También respondieron que no cuentan con registros de seguimiento médico a los afectados ni con un listado de establecimientos habilitados para atenderlos. En Brasil, el ministerio de salud informó que en los últimos 20 años se han registrado 30 casos de intoxicación por mercurio en los estados del Amazonas y 12 en Rondônia, sin especificar las comunidades. En tanto, las autoridades de Bolivia nunca respondieron a los pedidos de información.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Generaciones indígenas sin futuro</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">“La situación es gravísima”, lamenta el vicepresidente de Fenamad, Eusebio Ríos. “Las comunidades [de Madre de Dios] tienen un alto grado de contaminación por mercurio y esto ha afectado especialmente a las mujeres que están en gestación y a los niños. Su sistema nervioso, su cerebro, su crecimiento, su capacidad para aprender y estudiar”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Brasil, Adriano Karipuna, líder del territorio indígena karipuna, relata que en su pueblo han aumentado los problemas de salud en los últimos años, incluyendo el nacimiento de niños con problemas de motricidad. «Nacen con problemas, con padecimientos cardiacos, con una cabeza enorme», precisa. «Dentro de nuestra ascendencia, estas cosas no pasaban 50, 30 o 20 años atrás».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 1997,&nbsp;<strong>los estudios científicos analizados para esta investigación han documentado que el mercurio puede pasar de las madres a los hijos a través de la placenta, el cordón umbilical y la lactancia.</strong>&nbsp;Y los niveles no son menores. En cuatro investigaciones analizadas, que reúnen 850 muestras tomadas a madres y mujeres embarazadas de las tres cuencas amazónicas, el promedio de mercurio en cabello superó más de tres veces el umbral de la OMS (2 mg/kg) y con picos de hasta 32,4 mg/kg.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En Madre de Dios, por ejemplo, muestras tomadas a 198 parejas de madres e hijos, entre 2017 y 2018,<a href="https://annalsofglobalhealth.org/articles/10.5334/aogh.3152">&nbsp;evidenciaron&nbsp;</a>la presencia de mercurio en el cordón umbilical</strong>. Y el 29 % de las madres evaluadas superó los niveles de mercurio recomendados por la OMS. En Bolivia, un&nbsp;<a href="https://www.cedib.org/wp-content/uploads/2024/12/03-ADHMA-Informes-EPU-Mujeres-Mercurio.pdf">estudio</a>&nbsp;de 2023 tomó muestras a 119 mujeres en edad fértil de comunidades cercanas a las cuencas Beni, Mamoré y Madre de Dios:&nbsp;<strong>nueve de cada diez presentaron concentraciones superiores a los límites seguros.&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La situación en los menores es aún más severa. Una&nbsp;<a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7240868/#gh2150-bib-0067">investigación</a>&nbsp;realizada en niños de 5 a12 años que viven alrededor de la Reserva Comunal Amarakaeri, en Madre de Dios, reveló que la exposición aguda al metal pesado afectó el desarrollo cognitivo, motor y visual de varios de ellos. El análisis, liderado por investigadores de la Universidad de Duke, incluyó muestras de cabello de 164 niños en total, de los cuales el 32,9% superó el umbral seguro de exposición a mercurio de la OMS.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Creo que el hallazgo más importante es que algunas comunidades tienen una exposición tan alta al mercurio que niños y adultos experimentan déficits cognitivos significativos, lo que puede generar desventajas a largo plazo e intergeneracionales», señala William Pan, profesor de la Universidad de Duke que lideró la investigación. «Muchas de estas comunidades con alta exposición no deciden participar en la minería y no se benefician de sus actividades. Esta es la peor forma de injusticia ambiental», insiste.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los relatos confirman el problema en las tres cuencas. «Hubo mujeres embarazadas que tuvieron problemas con sus hijos», lamenta Ignacio Julio Monasterio, corregidor de Eyiyoquibo, una comunidad indígena ese ejja a orillas del río Beni.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A este escenario se suma un problema más. “La situación de anemia y desnutrición infantil que afecta cerca del 50 % de la población infantil. Y, si a eso le agregas la contaminación por mercurio, es una situación crítica que afecta el bienestar y el futuro», advierte Mariano Castro, exviceministro del Ambiente del Perú.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El Estado y sus planes fallidos</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">En la década de 1950, cientos de habitantes de la bahía de Minamata, una pequeña población pesquera de Japón, comenzaron a desarrollar temblores, movimientos involuntarios, pérdida de coordinación y dificultades para hablar o escuchar. Las mujeres, aunque se veían sanas, daban a luz a niños con graves afectaciones neurológicas. La causa: durante años, una industria petroquímica había vertido compuestos de mercurio en las aguas de la bahía, contaminando los peces y mariscos que consumían. La tragedia, que dejó casi 3000 víctimas&nbsp;<a href="https://www.env.go.jp/en/chemi/hs/minamata2002/summary.html">certificadas oficialmente por el gobierno japonés</a>, se convirtió en el símbolo mundial de los riesgos de este metal tóxico sobre la salud humana y los ecosistemas. También permitió conocer que sus efectos pueden extenderse por generaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Décadas después, las lecciones de esa catástrofe y&nbsp;<a href="https://minamataconvention.org/sites/default/files/2021-06/Minamata-Convention-booklet-Sep2019-SP.pdf">la conclusión</a>&nbsp;de que “el mercurio y sus compuestos tienen importantes efectos adversos a nivel mundial que justifican la adopción de medidas internacionales” dieron origen, en octubre de 2013, al Convenio de Minamata, un tratado global y vinculante que establece regulaciones estrictas para su uso, comercialización y producción, con miras a eliminar el mercurio progresivamente. El convenio entró en vigor en agosto de 2017.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Perú, Bolivia y Brasil forman parte del Convenio de Minamata desde hace más de 10 años</strong>, pero —pese a la enorme evidencia científica y a los impactos que denuncian desde hace décadas las comunidades en el territorio—, los expertos consultados señalan que las acciones para hacer frente a la contaminación por mercurio en los tres países son completamente&nbsp; insuficientes.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como explica el experto en toxicología y química, José Alfonso Apesteguia, “el Estado peruano está rezagado en sus métodos de diagnóstico. Se prioriza la medición de mercurio total en orina, que solo refleja exposición ocupacional o por inhalación de vapores, pero no el metilmercurio asociado al consumo de pescado. Solo así se podría dimensionar correctamente el riesgo real que enfrentan las comunidades amazónicas”. Castro confirma el diagnóstico desde su experiencia en el Estado:<strong>&nbsp;«Perú es uno de los pocos países que tiene como norma la orina y no el cabello, equivocadamente».</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22170050/Copy-of-SantaRosa_I4A5900-2-1200x800.jpg" alt="Una brigada del Ministerio de Salud de Perú visitó colegios en las inmediaciones de la Reserva Comunal Amarakaeri para identificar a niños aptos para un tamizaje. No todos podrán acceder a la toma de muestras debido a su alto costo. Foto: Max Cabello" class="wp-image-276819" style="aspect-ratio:1.5;width:1200px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Una brigada del Ministerio de Salud de Perú visitó colegios en las inmediaciones de la Reserva Comunal Amarakaeri para identificar a niños aptos para un tamizaje. No todos podrán acceder a la toma de muestras debido a su alto costo. Foto: Max Cabello</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Además —agrega Ríos, de Fenamad—, es el mismo Estado el que ha permitido que las comunidades estén llenas de concesiones mineras. Así los pueblos indígenas no quieran involucrarse con la minería, hay comunidades superpuestas y en las que, en sus territorios, se hace minería”. Lo más lamentable, insiste, es que los impactos de la minería son un tema que las autoridades “no quieren ver”. “Se enfocan en lo económico, en el tema de formalizar la minería… pero no en la salud. Y eso preocupa bastante”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Perú, la&nbsp;<a href="https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/1483665/Resoluci%C3%B3n%20Ministerial%20%20N%C2%B01026-2020-MINSA.PDF?v=1608046095">Resolución Ministerial 1026-2020-MINSA</a>&nbsp;establece protocolos para la atención de personas expuestas a metales pesados, pero no menciona la existencia de centros médicos exclusivos. Los afectados deben ser derivados a hospitales de mayor complejidad, los de nivel II y III, los cuales representan apenas el&nbsp;<a href="https://oi-files-cng-v2-prod.s3.eu-west-2.amazonaws.com/peru.oxfam.org/s3fs-public/Oxfam_V5_17x24cm_SP.pdf?VersionId=xgHUaHjvcHTHv0BV9h1Tvcv.iEzCWcvS">3 %</a>&nbsp;de todos los establecimientos de salud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para el exviceministro Castro, el problema central es que el aparato sanitario no está preparado para responder. «Una atención en asuntos de mercurio o plomo requiere un nivel de especialización de recursos y capacidades que no es de regiones. Ni siquiera para el plomo. Y como se requiere una intervención en los territorios, hay que fortalecer la capacidad no solamente a nivel nacional, sino en los territorios», dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bolivia, por su parte, sigue siendo&nbsp;<a href="https://siip.produccion.gob.bo/noticias/files/2021-7213d-Boletin-Import-Mercurio.pdf">el mayor comprador de mercurio del mundo</a>, según las estadísticas oficiales, y este metal sigue utilizándose en la minería aluvial. Sin embargo, hasta la fecha, aún no hay un plan de acción concreto para abandonarlo. A mediados de 2025, el entonces Ministerio de Medio Ambiente y Agua respondió a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que el Plan de Acción Nacional (PAN) para la reducción del uso de mercurio en la minería aurífera —elaborado desde 2023 por el gobierno boliviano y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI)— estaba en proceso de implementación.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, el actual viceministerio de Medio Ambiente, Biodiversidad, Cambios Climáticos y de Gestión y Desarrollo Forestal, Jorge Ávila, dijo que a más tardar en mayo se ajustaría el plan para reducir el uso de mercurio en la minería aurífera y se implementaría en su totalidad el Convenio de Minamata. Sin embargo, hasta el cierre de esta investigación no se concretó esa medida.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Sabemos que estamos contaminados por el mercurio pero, ¿qué podemos hacer? No hay dinero por esta crisis, no podemos cultivar porque nuestras parcelas están afectadas por las inundaciones, esa tierra está como podrida”, dice Grover Yumani, corregidor de la comunidad Puerto Yumani.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Brasil, donde las comunidades del río Madeira presentan los valores de mercurio en cabello más altos de toda la base de datos, se importaron 12 toneladas de mercurio de manera oficial en 2024. Aunque una nueva normativa del Ibama, publicada en diciembre de ese mismo año, busca reducir esa cifra a cero a partir del 31 de diciembre de 2025, el propio gobierno reconoce que&nbsp;<strong>«el mercurio aún llega al&nbsp;<em>garimpo</em>&nbsp;ilegal a través de un mercado clandestino que involucra empresas de fachada, documentos falsificados y contrabando”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, como constató&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;en los estados de Amazonas y Rondônia,&nbsp;<strong>el gobierno brasileño no ha logrado implementar la restricción del uso del mercurio ni existe una fecha establecida para aplicarla</strong>, según declaraciones de los ministerios involucrados en la Convención Minamata obtenidas por pedidos de acceso a la información enviados. «Brasil no cuenta con un plan sectorial&nbsp; [vigente] para la implementación del Convenio de Minamata sobre el Mercurio», dijo el Ministerio del Medio Ambiente y Cambio Climático. Además, agregó que no dispone de estudios, informes ni análisis sobre la contaminación por mercurio en el Madeira, y que en este momento no hay medidas ni presupuesto destinados a combatir dicha contaminación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;también pudo comprobar que al menos siete de los estudios analizados para esta investigación fueron entregados a las autoridades competentes de cada país (dos en Perú, tres en Bolivia y dos en Brasil). Solo uno, en Perú, generó una acción concreta.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Castro propone una ruta para empezar. «Tiene que hacerse una presencia multisectorial integrada en aquellas zonas donde hay informes de personas contaminadas por mercurio. Si hay que verificar algún análisis hecho por una entidad privada, ONG o universidad, que se haga. Y confirmadas esas referencias, que se programe una intervención multisectorial en los territorios», dice. Una hoja de ruta que, hasta hoy, ningún de los tres países ha querido implementar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A medida que la minería avanza entre los ríos Madre de Dios, Beni y Madeira, los habitantes esperan respuestas. “No tenemos conocimientos profundos sobre la contaminación”, admite Johnny Nayori, presidente de la comunidad nativa de Puerto Luz, en Madre de Dios. “Creo que el Estado debería informarnos y volver a hacer nuevos estudios. No solo a los niños, también a los padres, porque la minería en los alrededores ha avanzado mucho, y no sabemos qué hacer”, insiste Gladys Ordoñez, comunera de Shintuya.</p>



<pre class="wp-block-preformatted"><em>*Este especial periodístico fue coordinado por Mongabay Latam. <strong>Edición general:</strong> Alexa Vélez y María Isabel Torres. <strong>Edición:</strong> Alexa Vélez, Antonio Paz Cardona y Alexandre de Santi. <strong>Periodistas:</strong> Karla Mendes, Iván Paredes, Elizabeth Salazar, Daniela Quintero Díaz, Vanessa Romo y Alexa Vélez. <strong>Investigación:</strong> Vanessa Romo, Daniela Quintero y Alexa Vélez. <strong>Asistencia en investigación:</strong> Cristina Fernández Aguilar y Lourdes Fernández. <strong>Análisis de datos y geoespacial:</strong> Gabriela Quevedo, Cristian Salas y Vanessa Romo. <strong>Asesoría científica:</strong> Luis E. Fernández y Claudia M. Vega del Centro de Innovación Científica Amazónica (CINCIA), Sabin Center for Environment and Sustainability y Wake Forest University. <strong>Coordinación:</strong> Vanessa Romo Espinoza y Daniela Quintero Díaz. <strong>Traducciones:</strong> Lucas Berti, Karla Mendes y Roberto Cataldo. <strong>Visualizaciones:</strong> Eduardo Motta. <strong>Ilustración de portada:</strong> Alma Ríos. <strong>Diseño gráfico y video:</strong> Richard Romero, Carlos Hernández. <strong>Audiencias y redes sociales:</strong> María Isabel Torres, Carlos Hernández y Dalia Medina Albarracín.</em></pre>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/08/verdadero-impacto-mercurio-amazonia-comunidades-indigenas-brasil-bolivia-peru-riesgo/">Puedes revisar la versión completa y la visualización aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132467</guid>
        <pubDate>Tue, 25 Aug 2026 21:54:42 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/El-verdadero-impacto-del-mercurio-en-la-Amazonia-951-comunidades-indigenas-de-Brasil-Bolivia-y-Peru-en-riesgo.webp?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/webp">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El verdadero impacto del mercurio en la Amazonía: 951 comunidades indígenas de Brasil, Bolivia y Perú en riesgo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">132467</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Día Internacional de los Parques Nacionales: áreas protegidas en emergencia ante el avance de minería, deforestación y petróleo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-internacional-de-los-parques-nacionales-areas-protegidas-en-emergencia-ante-el-avance-de-mineria-deforestacion-y-petroleo/</link>
        <description><![CDATA[<p>El 24 de agosto se celebra el Día Internacional de los Parques Nacionales. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Los parques nacionales, una de las categorías más altas de protección dentro de los sistemas de áreas protegidas, se celebran este 24 de agosto en todo el mundo y Mongabay Latam se adentra en tres de ellos para conocer qué amenazas enfrentan.</em></li>



<li><em>En el Parque Nacional Natural La Paya, <strong>Colombia</strong>, la deforestación ha destruido 8759 hectáreas de bosque entre 2013 y 2023 y otras 892 hectáreas en 2024 y 2025.</em></li>



<li><em>En Argentina, un modelado de WCS <strong>Argentina</strong> calcula que un derrame de petróleo del proyecto de la terminal petrolera Vaca Muerta Oil Sur podría llegar en menos de un día al Parque Nacional Islote Lobos.</em></li>



<li><em>En el Parque Nacional Bahuaja Sonene, en <strong>Perú</strong>, la minería ilegal fue erradicada de su interior en 2023, pero la actividad ilegal e informal persiste en los alrededores.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">El 24 de agosto se celebra el&nbsp;<strong>Día Internacional de los Parques Nacionales</strong>. La fecha recuerda la importancia de mantener intactas áreas que albergan paisajes únicos, biodiversidad asombrosa y servicios ecosistémicos de los que dependen la provisión de agua limpia, el aire fresco, la polinización de alimentos y la captura de gases de efecto invernadero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque en Latinoamérica los parques nacionales son una de las categorías más altas de protección dentro de los sistemas de áreas protegidas nacionales,&nbsp;<strong>enfrentan todo tipo de amenazas</strong>. El avance de la deforestación, la minería ilegal e informal y la expansión de la industria petrolera son tres de ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/08/terremoto-colombia-pueblos-indigenas-afrodescendientes-censo-damnificados-vacio-informacion-oficial/" target="_blank" rel="noopener">Terremoto en Colombia: pueblos indígenas y afrodescendientes hacen su propio censo de damnificados ante vacío de información oficial</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276766"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21223502/FOTOS-CRISTHIAN-ALFONSO-PIMIENTO-PNN-LA-PAYA-1.jpg" alt="" class="wp-image-276766" style="aspect-ratio:1.7793594306049823;width:1500px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El Parque Nacional Natural La Paya fue creado en 1984. Foto: cortesía Cristhian Alfonso Pimiento/Parques Nacionales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el Parque Nacional Natural La Paya, en Putumayo, el extremo sur de Colombia, la ganadería ilegal, cultivos de coca y la presencia de grupos armados ilegales han provocado la&nbsp;<strong>pérdida de bosques</strong>&nbsp;en una zona clave para la conectividad entre el Escudo Guayanés, la Amazonía y Los Andes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Parque Nacional Islote Lobos, en Río Negro, el noreste de la Patagonia argentina, la construcción de&nbsp;<strong>un oleoducto y una terminal de exportación petrolera</strong>&nbsp;preocupa por los antecedentes de derrames de petróleo que ha habido en el país. Un vertimiento podría llegar en menos de un día a sitios de anidación y de reproducción de fauna marina.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276769"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21224000/islote-lobos-by-parques-nacionales-argentina.jpg" alt="El punto más septentrional de anidación de los pingüinos de Magallanés está en Islote Lobos. Foto: cortesía Parques Nacionales" class="wp-image-276769" style="aspect-ratio:1.4981481481481482;width:1618px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El punto más septentrional de anidación de los pingüinos de Magallanés (<em>Spheniscus magellanicus</em>) está en Islote Lobos. Foto: cortesía Parques Nacionales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el Parque Nacional Bahuaja Sonene, entre Puno y Madre de Dios, en el sur de Perú, la&nbsp;<strong>minería ilegal e informal acecha al parque</strong>. Aunque se logró detener la actividad al interior del área protegida, la actividad se expande en la zona de amortiguamiento y los ríos que la rodean.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;habló con especialistas y conocedores de las tres áreas para entender mejor qué está en juego y las soluciones que plantean.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Colombia: la deforestación pone en riesgo la conectividad del Parque Nacional La Paya</h2>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_270330"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/10/07172648/Foto9_TextoGeneral_Parques-1536x1024-1.jpg" alt="" class="wp-image-270330" style="aspect-ratio:1.5;width:1536px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El grupo armado ilegal Comandos de la Frontera apareció en un recorrido periodístico de La Silla Vacía y Mongabay Latam que visitaron la zona del Parque La Paya en 2023. Foto: Santiago Rodríguez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El Parque Nacional Natural La Paya está en el extremo sur de Colombia, en la triple frontera con Ecuador y Perú. La zona es tan biodiversa que los otros dos países también tienen áreas protegidas en sus límites. Sin embargo, este es considerado por muchas autoridades y expertos el&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/08/triple-frontera-colombia-ecuador-peru-conflicto-amazonia/">punto fronterizo más conflictivo de la cuenca amazónica</a>. La&nbsp;<strong>expansión de la ganadería ilegal, los cultivos de coca y las carreteras ilegales</strong>&nbsp;están destruyendo los bosques de La Paya, de acuerdo con Julia Miranda, quien dirigió Parques Nacionales de Colombia entre 2004 y 2020.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre 2013 y 2023,&nbsp;<strong>el parque perdió 8759 hectáreas de bosque</strong>, según el más reciente&nbsp;<a href="https://parquescomovamos.com/wp-content/uploads/2024/10/Informe-2024-PNCV-Parques-Nacionales-Como-Vamos.pdf" target="_blank" rel="noopener">informe</a>&nbsp;de la iniciativa Parques Cómo Vamos. Esta pérdida convirtió a La Paya en la quinta área protegida más deforestada del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La deforestación continuó en 2024, año en el que se perdieron 459 hectáreas adicionales de bosque, según datos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) de Colombia, enviados a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;por Rodrigo Botero, director de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS). En 2025, 433 hectáreas más fueron deforestadas. Es decir,&nbsp;<strong>892 hectáreas en esos dos años</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276767"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21223528/PUBELO-INDIGENA-SIONA-FOTOS-CRISTHIAN-ALFONSO-PIMIENTO-ORDONEZ-8.jpg" alt="El Pueblo Indígena Siona ha habitado ancestralmente lo que hoy es el Parque Nacional Natural La Paya. Foto: cortesía Cristhian Alfonso Pimiento / Parques Nacionales" class="wp-image-276767" style="aspect-ratio:1.5003750937734435;width:2000px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El pueblo indígena siona es uno de los que habita el Parque Nacional Natural La Paya. Foto: cortesía Cristhian Alfonso Pimiento/Parques Nacionales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Se perdieron zonas que habían sido restauradas durante las últimas dos décadas, que son críticas en la recuperación de la conectividad del parque”, señala Botero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La exdirectora detalla que detrás de la tala no solo hay campesinos que amplían sus asentamientos y potreros. Asegura que también hay&nbsp;<strong>grupos armados ilegales que controlan buena parte de esos territorios</strong>. Botero añade que el parque “ha sido epicentro de la disputa entre las facciones disidentes de los Comandos de la Frontera y el Estado Mayor Central, con graves implicaciones sobre las poblaciones locales”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para el director de FCDS,&nbsp;<strong>el mayor impacto de la deforestación es la pérdida de conectividad</strong>, “la principal función de La Paya”. Explica que es un paisaje que conecta al noreste con el Parque Nacional Serranía de Chiribiquete, mientras que al sur conecta con el Parque Nacional Güeppí-Sekime, en Perú, y la Reserva de Producción de Fauna de Cuyabeno, en Ecuador.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_264059"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/22211525/Un-asentamiento-dentro-del-Parque-Nacional-La-Paya.-Creditos-Amazon-Watch.png" alt="" class="wp-image-264059" style="aspect-ratio:1.6707920792079207;width:1350px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Un asentamiento dentro del Parque Nacional La Paya, Colombia. Foto: cortesía Amazon Watch</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“La gran biodiversidad que se mueve entre Los Andes, el Escudo Guayanés y la depresión del Napo está siendo seriamente afectada por este proceso de deforestación”, dice Botero.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La pérdida de bosque también amenaza la gobernabilidad</strong>, tanto de Parques Nacionales como de los gobiernos indígenas, de acuerdo con Miranda. “Los grupos ilegales imponen sus actividades ilícitas y afectan la vida tranquila de las comunidades indígenas”, se lamenta. Las comunidades siona, que dependen del bosque para obtener alimentos y medicina ancestral, han rechazado las economías ilícitas, asegura la exdirectora y hasta hace poco congresista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para la exfuncionaria, revertir la tendencia depende de una&nbsp;<strong>decisión política de hacer control territorial</strong>. Frente al mal recuerdo que quedó en La Paya tras la&nbsp;<a href="https://news.mongabay.com/2023/04/operation-artemis-colombias-failed-military-operation-to-stop-deforestation/">operación militar Artemisa</a>&nbsp;de 2019 contra la deforestación, por su nivel de violencia, Miranda recomienda que se establezcan mesas de diálogo encaminadas a que se cumpla el Acuerdo de Paz, que estableció rutas de reubicación para las familias asentadas en parques antes de 2016.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Argentina: una terminal de exportación petrolera amenaza al Parque Nacional Islote Lobos</h2>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276771"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21224034/PN-islote-lobos-2026-08-19-at-10.22.36.jpeg" alt="Punta Colorada, donde se planifica instalar el proyecto. Foto: cortesía Luciano Cutrera" class="wp-image-276771" style="aspect-ratio:1.5009380863039399;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Punta Colorada, donde se planifica instalar el proyecto de exportación petrolera. Foto: cortesía Luciano Cutrera</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Al Parque Nacional Islote Lobos y a Punta Colorada, donde se tiene planificado construir la&nbsp;<strong>terminal de exportación petrolera Vaca Muerta Oil</strong>, los separan cerca de 10 kilómetros. Un derrame de petróleo podría alcanzar la zona, en la costa oeste del Golfo San Matías, provincia de Río Negro, Argentina, en un plazo de entre seis y 12 horas bajo ciertos escenarios de viento, según un&nbsp;<a href="https://marpatagonico.org/publicacion/modelado-de-trayectoria-de-derrames-de-hidrocarburos-en-el-golfo-san-matias-argentina/" target="_blank" rel="noopener">modelado</a>&nbsp;de Wildlife Conservation Society (WCS) Argentina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Diez kilómetros pareciera ser una distancia razonable en tierra, pero ecológicamente eso no sirve de nada, porque&nbsp;<strong>cualquier derrame de petróleo se va a desplazar sobre el agua</strong>&nbsp;siguiendo las corrientes, las mareas y los vientos”, explica Raquel Perier, bióloga marina e integrante de la Multisectorial de Defensa del Golfo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El área protegida es un&nbsp;<strong>pequeño archipiélago costero</strong>. Alberga una importante diversidad de aves marinas y costeras, incluyendo migratorias. También acoge un importante apostadero de lobos marinos (<em>Otaria flavescens</em>) y la colonia de pingüinos de Magallanes (<em>Spheniscus magellanicus</em>) más septentrional del mundo, de acuerdo con la&nbsp;<a href="https://www.argentina.gob.ar/parquesnacionales/regionpatagonia/parque-nacional-islote-lobos" target="_blank" rel="noopener">información oficial</a>&nbsp;del parque.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276770"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21224004/lobos-islote-lobos-by-pn-argentina.jpg" alt="" class="wp-image-276770" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:1440px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Islote Lobos es un importante apostadero de los lobos marinos. Foto: cortesía Parques Nacionales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Esta colonia se comenzó a formar en la década de 1990 y actualmente reúne a miles de parejas de pingüinos”, cuenta la especialista.&nbsp;<strong>Los islotes y las zonas intermareales funcionan como área de nidificación, descanso y alimentación</strong>, añade. La colonia de pingüinos se concentra entre septiembre y enero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La forma del Golfo San Matías agrava los impactos de un posible vertimiento, de acuerdo con la especialista. “Es como una olla, con profundidades centrales mayores que su plataforma adyacente”, señala.&nbsp;<strong>Esa configuración hace que el agua recircule dentro del golfo durante meses</strong>&nbsp;en lugar de dispersarse hacia el mar abierto, explica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De suceder un vertimiento,&nbsp;<strong>el petróleo podría alterar el aislamiento térmico del plumaje de estas aves</strong>, que además podrían ingerirlo cuando se acicalan, indica Perier. Otro impacto sería el que ocasionarían los hidrocarburos al adherirse a los sedimentos intermareales, prolongando su presencia más allá de las manchas visibles en la superficie del agua.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276772"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21224038/PN-islote-lobos-2026-08-19-at-10.32.33.jpeg" alt="La sociedad civil de Río Negro se manifiesta contra la construcción de la terminal petrolera. Foto: cortesía Luciano Cutrera" class="wp-image-276772" style="aspect-ratio:1.5009380863039399;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La sociedad civil de Río Negro se manifiesta contra la construcción de la terminal petrolera. Foto: cortesía Luciano Cutrera</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 1990,&nbsp;<a href="https://web.legisrn.gov.ar/legislativa/legislacion/documento?id=3309" target="_blank" rel="noopener">la ley provincial 3308</a>&nbsp;prohibía toda actividad hidrocarburífera y de infraestructura portuaria en el Golfo San Matías. En 2022, la legislatura de Río Negro&nbsp;<a href="https://web.legisrn.gov.ar/legislativa/proyectos/documento?c=P&amp;n=762&amp;a=2022&amp;e=aprobado" target="_blank" rel="noopener">modificó la norma</a>&nbsp;y&nbsp;<strong>habilitó el transporte y la construcción portuaria para exportación de petróleo y gas</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La construcción del proyecto Vaca Muerta Oil Sur ya arrancó</strong>. Consiste en un oleoducto que comienza en Vaca Muerta, provincia de Neuquén, y llega hasta Punta Colorada. Perier, como parte de la Multisectorial de Defensa del Golfo, denuncia que las audiencias públicas del proyecto no garantizaron participación ciudadana real.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque las autoridades dicen que tienen planes de contingencia, la bióloga marina se muestra desconfiada. “A unos kilómetros de nosotros, en Catriel, un pequeño derrame lo pararon con una pileta de plástico”, relata.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276779"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21230959/WhatsApp-Image-2026-08-19-at-10.16.14.jpeg" alt="El Parque Nacional Islote Lobos, en el Golfo San Matías, es rico en biodiversidad. Foto: cortesía Luciano Cutrera" class="wp-image-276779" style="aspect-ratio:1.7777777777777777;width:1200px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El Parque Nacional Islote Lobos, en el Golfo San Matías, es un punto clave en biodiversidad. Foto: cortesía Luciano Cutrera</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/08/cop17-agenda-jovenes-pueblos-indigenas-mujeres/">Jóvenes, pueblos indígenas y mujeres: los temas que los países dejaron fuera de la agenda oficial de la COP17</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Perier también&nbsp;<strong>cuestiona la ausencia de un análisis de impactos acumulativos</strong>&nbsp;sobre el conjunto del golfo, que incluye proyectos de exportación de gas natural en Bahía San Antonio y Caleta de los Loros, otras dos áreas naturales protegidas de la misma costa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Cada vez más gente se nos está acercando y viendo la posibilidad de quedarnos sin un golfo azul por siempre”, dice. Y concluye: “No está dicho nada hasta la última palabra y mientras tanto&nbsp;<strong>seguimos resistiendo</strong>”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Perú: la minería ilegal presiona la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Bahuaja Sonene</h2>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276775"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21224518/Mineria-PN-Bahuaja-Sonene-2026-08-20-at-10.24.44.jpeg" alt="" class="wp-image-276775" style="aspect-ratio:1.5009380863039399;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Garza blanca vuela en el Parque Nacional Bahuaja Sonene. Foto: obtenida por Mongabay Latam</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La minería ilegal e informal ha afectado&nbsp;<strong>5680 hectáreas del Parque Nacional Bahuaja Sonene y su zona de amortiguamiento</strong>&nbsp;hasta el segundo trimestre de 2026, según datos de&nbsp;<a href="https://amazonminingwatch.org/en?areaType=protected-area&amp;activeYear=202602&amp;cumulative=true&amp;zoom=8.11&amp;lng=-69.55&amp;lat=-13.39&amp;areaId=PE17_0&amp;areaName=bahuaja-sonene" target="_blank" rel="noopener">Amazon Mining Watch</a>. Un guardaparques que prefiere proteger su identidad por seguridad envió un mapa oficial a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;y explicó que la información de Amazon Mining Watch incluye la zona de amortiguamiento, donde se realiza gran parte de la actividad ilegal. Asegura que l<strong>a extracción se logró detener dentro del parque en 2023</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ambientalista Pedro Solano no descarta que el área protegida sufra bastante presión a medida que&nbsp;<a href="https://www.rumbominero.com/peru/noticias/internacionales/oro-sube-08-y-cotiza-en-us-4-370-antes-de-minutas-de-la-fed/" target="_blank" rel="noopener">se incrementa el precio internacional del oro</a>. “<strong>Se está convirtiendo en una suerte de zona de guerra</strong>”, afirma. El Bahuaja Sonene, ubicado entre las regiones de Madre de Dios y Puno, colinda con la Reserva Nacional Tambopata, que acumula casi&nbsp;<a href="https://amazonminingwatch.org/en?areaType=protected-area&amp;activeYear=202602&amp;cumulative=true&amp;zoom=9.11&amp;lng=-69.51&amp;lat=-12.81&amp;areaId=PE46_0&amp;areaName=tambopata" target="_blank" rel="noopener">29 000 hectáreas afectadas</a>, según Amazon Mining Watch. Esta, a su vez, colinda con el corredor minero de Madre de Dios, departamento que suma&nbsp;<a href="https://amazonminingwatch.org/en?areaType=subnational-areas&amp;activeYear=202602&amp;cumulative=true&amp;zoom=6.85&amp;lng=-70.34&amp;lat=-12.82&amp;areaId=PE_17&amp;areaName=madre-de-dios" target="_blank" rel="noopener">163 000 hectáreas de superficie minada</a>, según la misma herramienta.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276781"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21231331/Mapa-Bahuaja-Sonene.png" alt="La línea azul marca el límite del Parque Nacional Bahuaja Sonene. Imagen: obtenida por Mongabay Latam" class="wp-image-276781" style="aspect-ratio:1.4114326040931546;width:2000px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La línea azul marca el límite del Parque Nacional Bahuaja Sonene. Imagen: obtenida por Mongabay Latam</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Entre 2021 y 2023, funcionarios del parque&nbsp;<strong>registraron más de 50 puntos de minería ilegal</strong>&nbsp;al interior del área protegida. Los focos estaban en las quebradas Palma Real Grande y Patuyaku, en el sector de Vigilancia y Control Heath, detalla el guardaparques. “No contábamos con puesto de vigilancia ahí, entonces el personal no llegaba a hacer los patrullajes”, contextualiza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Intervenciones conjuntas de la Fiscalía Especializada en Ambiente, la Marina de Guerra y la Policía Nacional frenaron la extracción ilegal, asegura el guardaparques. Hoy, el parque ya tiene un puesto de vigilancia permanente en el área.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Proyecto Mapeo de la Amazonía Andina (MAAP, por sus siglas en inglés) de Amazon Conservation identificó que, entre 2021 y 2023,&nbsp;<a href="https://www.maapprogram.org/es/maap-208-mineria-de-oro-en-la-amazonia-peruana-sur-resumen-2021-2024-2/" target="_blank" rel="noopener">2439 hectáreas fueron deforestadas</a>&nbsp;para la&nbsp;<strong>minería en las zonas de amortiguamiento de las áreas protegidas</strong>&nbsp;del sur de Perú. Las más afectadas fueron la Reserva Nacional Tambopata, Bahuaja Sonene y la Reserva Comunal Amarakaeri, tres áreas contiguas. En el sector de Bahuaja Sonene hay minería ilegal y en menor medida, en proceso de formalización, de acuerdo con el guardaparques.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276774"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21224514/Mineria-PN-Bahuaja-Sonene-2026-08-20-at-10.24.41.jpeg" alt="Una nutria gigante (Pteronura brasiliensis) nada en Bahuaja Sonene. Foto: obtenida por Mongabay Latam" class="wp-image-276774" style="aspect-ratio:1.5009380863039399;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Una nutria gigante (<em>Pteronura brasiliensis</em>) nada en Bahuaja Sonene. Foto: obtenida por Mongabay Latam</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para agosto de 2025,&nbsp;<a href="https://www.maapprogram.org/es/mineria-oro-peru-2025/" target="_blank" rel="noopener">MAAP</a>&nbsp;encontró que parte de la deforestación por minería de oro se mantenía en la zona de amortiguamiento del Bahuaja Sonene, aunque no ofreció cifras. El proyecto también identificó al&nbsp;<strong>río Inambari como uno de los afectados</strong>. En esa cuenca, relata el guardaparques, los mineros llevan a cabo operaciones con maquinaria pesada, embarcaciones artesanales y campamentos móviles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, el parque sufre impactos indirectos de la minería realizada en otras zonas.&nbsp;<strong>El río Tambopata ya llega con alta sedimentación</strong>&nbsp;y con contaminación por mercurio, combustibles y aceites. Esto ha provocado que la&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/04/nutria-gigante-lucha-por-prevalecer-identifican-zonas-claves-para-protegerla/">nutria gigante</a>&nbsp;(<em>Pteronura brasiliensis</em>) se aísle, asegura la fuente en el territorio. Las taricayas (<em>Podocnemis unifilis</em>), por otro lado, han perdido las playas donde anidaban y los peces son cada vez más vulnerables. Los pobladores de la zona que dependen de la pesca también sufren las consecuencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según Solano, las interdicciones, que implican destruir maquinaria, generan violencia en la región. A eso se suma la violencia que ejercen los mineros contra los defensores ambientales. Por eso, cree que se necesita aplicar una&nbsp;<strong>política integral que atienda la pobreza rural</strong>&nbsp;y que ofrezca oportunidades económicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong>&nbsp;minería en el río Inambari, en los alrededores del Parque Nacional Bahuaja Sonene, Perú.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;obtenida por Mongabay Latam</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/dia-internacional-parques-nacionales-areas-protegidas-deforestacion-mineria-petroleo/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132430</guid>
        <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 22:48:39 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/dia-internacional-de-los-parques-nacionales-el-observador.webp?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/webp">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Día Internacional de los Parques Nacionales: áreas protegidas en emergencia ante el avance de minería, deforestación y petróleo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">132430</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Cumbre mundial clave sobre desertificación: Latinoamérica llega a la COP17 entre sequías, El Niño y presión por producir alimentos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/cumbre-mundial-clave-sobre-desertificacion-latinoamerica-llega-a-la-cop17-entre-sequias-el-nino-y-presion-por-producir-alimentos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los países de Latinoamérica enfrentan un escenario complejo en la degradación de la tierra. Por un lado, la conversión de los suelos para monocultivos o ganadería extensiva está provocando&nbsp;desertificación. Por otro lado, la crisis climática y fenómenos climáticos como El Niño intensifican los efectos por la degradación de los suelos. Los resultados ya se ven [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La región tendrá un papel protagónico en la COP17 sobre desertificación y sequía, tanto por las necesidades e impactos que ya viven sus habitantes, como también por el aporte en soluciones y resiliencia.</em></li>



<li><em>La combinación de los fenómenos climáticos naturales, la crisis climática provocada por las actividades humanas y la degradación de los suelos ponen a la región en una situación inédita y altamente vulnerable ante sequías, incendios y altas temperaturas, advierten expertos.</em></li>



<li><em>Mecanismos para atender esta crisis serán clave durante la COP17 que se realiza en Ulán Bator, Mongolia, desde este lunes y va hasta el 28 de agosto.</em></li>



<li><em>Sigue la cobertura de Mongabay Latam en la COP17 desde la capital de Mongolia.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Los países de Latinoamérica enfrentan un escenario complejo en la degradación de la tierra. Por un lado, la conversión de los suelos para monocultivos o ganadería extensiva está provocando&nbsp;<strong>desertificación</strong>. Por otro lado, la crisis climática y fenómenos climáticos como El Niño intensifican los efectos por la degradación de los suelos. Los resultados ya se ven directamente en la vida diaria:&nbsp;<strong>menor acceso al agua y menos producción de alimentos, más riesgos de incendios y con ello el desplazamiento de personas y comunidades.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de este escenario, la región tiene la oportunidad de abordar estas realidades en la<strong> sesión 17 de la Conferencia de las Partes (COP17) de la Convención de las Naciones Unidas de la Lucha contra la Desertificación (UNCCD)</strong> que se realiza en Ulán Bator, Mongolia, desde este lunes hasta el 28 de agosto, con el objetivo de encontrar caminos para restaurar de los suelos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trata del único tratado internacional que obliga a los 197 países que son parte a comprometerse en la<strong>&nbsp;gestión sostenible de la tierra para proveer alimentación, agua y oportunidades económicas para todas las personas</strong>. Además es una de las tres Convenciones de Río —junto con la biodiversidad y el cambio climático—, los&nbsp;<a href="https://unfccc.int/es/proceso-y-reuniones/las-convenciones-de-rio" target="_blank" rel="noreferrer noopener">grandes acuerdos internacionales firmados en la Cumbre de la Tierra de 1992 en Río de Janeiro</a>, Brasil, las cuales también sesionarán a finales de 2026.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este año, los países también pondrán sobre la mesa las alternativas y posibles soluciones a la degradación de la tierra.&nbsp;<strong>Los pastizales tendrán un rol protagónico al ser considerados ecosistemas aliados y estratégicos</strong>&nbsp;para gestionar de forma sostenible los suelos de regiones impactadas por la desertificación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Especialistas consultadas por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;explican los acuerdos y mecanismos clave a seguir en esta COP17, los escenarios que enfrentan los países más vulnerables de Latinoamérica a la desertificación, así como las alternativas que ya se construyen en nuestra región.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/desertificacion-sequia-dia-mundial-centroamerica-amazonia-chaco-sudamericano/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Día Mundial de Acción contra la Desertificación y la Sequía: una crisis silenciosa avanza desde Centroamérica hasta la Amazonía y el Chaco sudamericano</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276360"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/16174830/cop17-latinoamerica-desertificacion-sequia-el-nino-alimentos-2-1.jpg" alt="Tierra desertificada" class="wp-image-276360" /><figcaption class="wp-element-caption">Los países miembros de Naciones Unidas se reunirán en los próximos días para buscar soluciones a la desertificación de los suelos. Foto: cortesía Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH)</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Perder alimentos por la desertificación</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La degradación de la tierra y la desertificación tienen uno de sus impactos más visibles en la alimentación, pues se traducen en la&nbsp;<strong>pérdida de cultivos e inseguridad alimentaria para quienes dependen de la agricultura.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto es importante para América Latina y el Caribe, donde&nbsp;<strong>la agricultura familiar representa cerca del 50 % de la superficie destinada a productos como hortalizas, frutas, cereales y raíces y tubérculos</strong>, de acuerdo con la&nbsp;<a href="https://openknowledge.fao.org/items/4062bd24-4d61-4c9c-8d4d-f066a4077cf1" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Yasna Palmeiro Silva, investigadora y consultora en cambio climático y salud, explica que en la región la amenaza se exacerba por la combinación de procesos de degradación del suelo con fenómenos naturales y climáticos como&nbsp;<strong>El Niño, que históricamente se ha traducido en menores lluvias y aumento de las temperaturas en ciertas regiones del continente</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Se combinan las vulnerabilidades sociales que tenemos en Latinoamérica, donde uno de los principales sectores económicos es la agricultura. En el Corredor Seco en Centroamérica desde hace bastante tenemos afecciones a la seguridad alimentaria y al agua. Hay poblaciones que se han tenido que desplazar dejando su casa debido a esta escasez”, explica la especialista a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Palmeiro agrega que esta combinación de agravantes del suelo ya se dan también en otras regiones de Latinoamérica, como la de Cerrado -en la sabana brasileña-, la Amazonía, la región del Chaco sudamericano o Coquimbo, al norte de Chile.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En estas zonas en particular, las personas han tenido que estar dependiendo de camiones aljibe que llevan agua para consumo porque ya no llueve, no tienen agua en las capas subterráneas y eso genera una inseguridad hídrica importante”, dice la investigadora y agrega que hay un&nbsp;<strong>desplazamiento de comunidades ante la sobreexplotación de los suelos</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La agricultura y las actividades económicas, sostiene, “se han ido desplazando y la gente ha tenido que cambiar completamente de actividad económica, porque la agricultura en particular no sirve ni para comer ni para generar ingresos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/colombia-argentina-el-nino-intensificar-incendios-forestales-2026-2027/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">De Colombia a Argentina: cómo El Niño podría intensificar los incendios forestales en 2026 y 2027</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276361"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/16174840/cop17-latinoamerica-desertificacion-sequia-el-nino-alimentos-3.jpg" alt="Campesino en recolección de cultivos en el Corredor Seco Centroamericano" class="wp-image-276361" /><figcaption class="wp-element-caption">La desertificación y la sequía impactan directamente en la alimentación y economía de las regiones más vulnerables. Foto: José Hernández/FAO</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El Niño: un detonador de riesgos en Latinoamérica</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Las sequías, los aumentos de temperatura y los incendios que muestran el avance de la desertificación se están combinando con la variabilidad del clima y con las consecuencias de las actividades humanas, como la transformación de los suelos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Especialistas explican que aunque siempre hemos interactuado con los efectos de El Niño, al combinarse con otros factores sus impactos crecen y representan mayores riesgos. Para 2026, por ejemplo, se estima un aumento de incendios severos en ciertas zonas asociados a este fenómeno, de acuerdo con un&nbsp;<a href="https://www.worldweatherattribution.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">análisis de la red de científicos World Weather Attribution.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://journals.plos.org/globalpublichealth/article?id=10.1371%2Fjournal.pgph.0006570" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Los vínculos de El Niño con las inundaciones y sequías en Latinoamérica están históricamente identificados por científicos e investigadores</a>. Por ejemplo, suelen implicar&nbsp;<strong>mayores temperaturas y lluvias intensas en el norte de México, Perú, Ecuador y en algunas zonas de Chile y Uruguay</strong>, mientras que las&nbsp;<strong>sequías tienden más a impactar Centroamérica, el norte de Brasil, Colombia y Venezuela.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/08/el-nino-origen-impactos-latinoamerica-entrevista/"><strong>Lo que debemos saber sobre El Niño: desde su origen hasta qué impactos podemos esperar en Latinoamérica | ENTREVISTA</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Además de esos procesos climáticos y meteorológicos de variabilidad natural que están ocurriendo estamos cambiando un suelo debido al uso que le damos. Estas tres cosas confluyen para un desastre perfecto”, sostiene Palmeiro, quien agrega que donde se viven más los efectos de la crisis climática, se intensifican los fenómenos naturales.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276362"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/16175010/cop17-latinoamerica-desertificacion-sequia-el-nino-alimentos-4-scaled.jpg" alt="Incendios en California, Estados Unidos" class="wp-image-276362" /><figcaption class="wp-element-caption">La degradación de la tierra contribuye junto con otros factores al riesgo de mayores incendios. Foto: cortesía Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Belén Valenzuela, oficial del programa de Bosques y Pastizales de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) América del Sur, coincide en que estos fenómenos impactan en conjunto en las zonas más vulnerables con sequías más intensas y temperaturas que&nbsp;<strong>afecta las productividad de la vegetación. Esto expone a estas regiones a incendios.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es importante entender que estos factores no actúan de manera aislada, sino que se refuerzan entre sí. Se produce un círculo bastante preocupante”, explica la especialista. “Tienes un ecosistema degradado que responde peor a una sequía o a una crisis climática extrema y que puede acelerar aún más su degradación”, explica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Palmeiro agrega que esta combinación de efectos ya está teniendo un impacto en la salud y el bienestar de las personas. De acuerdo con un&nbsp;<a href="https://journals.plos.org/globalpublichealth/article?id=10.1371%2Fjournal.pgph.0006570" target="_blank" rel="noreferrer noopener">comentario científico elaborado por la investigadora,</a>&nbsp;durante el fenómeno de&nbsp;<strong>El Niño 2023-2024, Latinoamérica registró su peor temporada de dengue de la historia,</strong>&nbsp;con un aumento del 600 % en los casos de países andinos y del Cono Sur, especialmente en Brasil y Paraguay. También se reportaron cerca de<a href="https://www.cell.com/the-innovation/fulltext/S2666-6758(25)00313-3?_returnURL=https%3A%2F%2Flinkinghub.elsevier.com%2Fretrieve%2Fpii%2FS2666675825003133%3Fshowall%3Dtrue" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>&nbsp;8436 muertes más de las esperadas, asociadas a olas de calor.</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273989"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/24014302/1-Nino-Incendios_NOAA.jpg" alt="" class="wp-image-273989" /><figcaption class="wp-element-caption">Imagen satelital que muestra un cambio en las temperaturas de la superficie marina a la altura de la línea ecuatorial en el océano Pacífico, provocada por El Niño 2026. Foto: cortesía NOAA Satellites</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Las lesiones y las muertes las vamos a ver de inmediato, pero hay un cierto rezago de otro tipo de enfermedades que empiezan a aumentar a las semanas o inclusive meses después del evento”, dice la investigadora a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También menciona que los sistemas de los países de la región no están preparados para estos efectos acumulados. “Son sistemas que se hicieron bajo un clima que no existe más. Estamos ante un escenario completamente nuevo, lo vamos a seguir estando dependiendo de las decisiones que tomemos”, puntualiza.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/agua-crisis-bancarrota-hidrica-mundial-onu/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;La crisis del agua ya es una bancarrota hídrica mundial: la ONU alerta sobre pérdidas irreversibles en ríos, glaciares y humedales | ESTUDIO</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Instrumentos clave para la COP17</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los esquemas clave que Naciones Unidas ha implementado contra la desertificación es el concepto de&nbsp;<strong>neutralidad en la degradación de la tierra</strong>&nbsp;(LDN, por sus siglas en inglés) y busca impedir la erosión de los suelos y revertir&nbsp;<strong>el impacto que ya existe en el 70 % de todas las tierras libres de hielo para 2030, de acuerdo con el organismo internacional.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Para ello, la mayoría de los países firmantes se han comprometido a diferentes medidas que forman parte de este esquema, como restaurar 1000 millones de hectáreas para 2030.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ana Di Pangracio, directora ejecutiva adjunta de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), destaca que uno de los temas pendientes a seguir será el recién instaurado<strong>&nbsp;Fondo de Inversión para la Resiliencia a la Sequía</strong>, que busca respaldar la agricultura sostenible, mejora el acceso al agua y promover soluciones basadas en la naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Veremos algún primer reporte en la agenda cuando aborden sequías, si ya han podido acceder a fondos, en qué estado está toda la la cuestión operativa, si efectivamente ya están implementando o todavía están en el proceso de definir proyectos o firmar contratos, todo lo burocrático que suele estar asociado a ello”, advierte la abogada ambientalista.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273743"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/16201812/desertificacion-sequia-dia-mundial-centroamerica-amazonia-chaco-1.jpg" alt="Día Mundial de Acción contra la Desertificación y la Sequía: una crisis silenciosa avanza desde Centroamérica hasta la Amazonía y el Chaco sudamericano" class="wp-image-273743" /><figcaption class="wp-element-caption">Una sección del Río Amazonas, en Santa Sofía, en las afueras de Leticia, Colombia, el 20 de octubre del 2024. Foto: AP/Iván Valencia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Di Pangracio explica que a nivel político también está pendiente definir un instrumento vinculante que permita atender mejor el tema de las sequías y que no pudo traducirse en un acuerdo político desde la COP de Desertificación pasada, en 2024, en Arabia Saudita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Se listaron una serie de instrumentos que van desde una simple declaración hasta un protocolo. Desgraciadamente no se dio el acuerdo político para definir qué instrumento. Veremos si prospera en esta COP17, va a estar más difícil por toda la situación geopolítica, por lo polarizado que está todo”, dice la especialista a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, Valenzuela, de UICN América del Sur, sostiene que&nbsp;<strong>esta COP17 será importante para la participación de pueblos indígenas y comunidades locales porque se buscará avanzar en la creación del Caucus,</strong>&nbsp;espacios donde líderes indígenas eligen a representantes que expresan inquietudes y necesidades en los altos espacios de negociación política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Esto es significativo justamente porque permite pasar de una lógica en la que los pueblos indígenas y los comunidades locales participan a través de eventos o consultas a tener un espacio institucional propio, articular posiciones, influir en las negociaciones y dar seguimiento a la implementación”, explica Valenzuela a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque estos mecanismos no toman decisiones directas en las negociaciones, la especialista advierte que pueden convertirse en una especie de plataforma para que las prioridades latinoamericanas sobre derechos territoriales, restauración, gobernanza, conocimiento tradicional y financiamiento tengan mayor peso dentro de la COP.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/short-article/2026/05/nuevo-reporte-confirma-los-impactos-de-sequias-e-inundaciones-extremas-en-america-latina/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Nuevo reporte confirma los impactos de sequías e inundaciones extremas en América Latina</strong></a></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Pastizales y sabanas, aliados estratégicos y poco vistos</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras los bosques han concentrado buena parte de la atención de las políticas de conservación y cambio climático,&nbsp;<strong>los pastizales y sabanas siguen siendo ecosistemas subestimados pese a sus beneficios en los suelos y en la producción de alimentos</strong>. Así lo considera Gabriel Quijandría, director regional de UICN para América del Sur, región que puede encontrar un aliado en estos ecosistemas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El hecho de que en&nbsp;<strong>América Latina cerca del 33 % de todos los biomas que hay son pastizales y sabanas</strong>, te das cuenta de este del rol enorme que deberían tener en términos de captación de carbono, de todas estas posibilidades de apoyar al esfuerzo de conservación o de recuperación de la naturaleza”, dice a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los pastizales son fundamentales, explica Valenzuela, porque sostienen funciones ecológicas, productivas y sociales que no suelen verse a simple vista. “<strong>Protegen y forman suelos, almacenan carbono, regulan el agua, reducen la erosión y sostienen también una gran diversidad de especies</strong>”, expone.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276365"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/16233023/cop17-latinoamerica-desertificacion-sequia-el-nino-alimentos-6.jpeg" alt="Avance de agricultura en zona de pastizales" class="wp-image-276365" /><figcaption class="wp-element-caption">El modelo industrial de agroindustria es una de las amenazas que enfrentan los pastizales naturales en Latinoamérica. Foto: cortesía Parques Nacionales Argentina</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los especialistas de UICN precisan que además cumplen un rol clave para la seguridad alimentaria y la economía de cerca de&nbsp;<a href="https://sabanasypastizales.org/recurso/de-quito-a-ulaanbaatar-documento-regional-de-incidencia-de-america-latina-sobre-pastizales-y-sabanas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>30 millones de personas.</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los pastizales y las sabanas muchas veces son la base de sistemas ganaderos y pastoriles y sostienen los medios de vida de millones de personas.&nbsp;<strong>No son tierras vacías y tampoco son tierras degradadas por definición, son ecosistemas naturales que tienen una enorme capacidad de contribuir a la biodiversidad, al clima, al agua y a la producción</strong>”, insiste.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como parte de un esfuerzo de articulación con gobiernos, sociedad civil y organizaciones, UICN<br>elaboró&nbsp;<a href="https://sabanasypastizales.org/recurso/de-quito-a-ulaanbaatar-documento-regional-de-incidencia-de-america-latina-sobre-pastizales-y-sabanas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un documento regional que identifica tres grandes riesgos a la salud de estos ecosistemas</a>: la expansión agropecuaria y el cambio de uso de suelo; manejo de ganado inadecuado y sobrepastoreo; y la crisis climática.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276364"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/16233018/cop17-latinoamerica-desertificacion-sequia-el-nino-alimentos-5.jpg" alt="Aves en el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos un ecosistémica de pastizales en Argentina" class="wp-image-276364" /><figcaption class="wp-element-caption">Latinoamérica puede encontrar soluciones para la restauración de suelos y alimentación en sus zonas de pastizales y sabanas naturales, de acuerdo con expertos. Foto: cortesía Parques Nacionales Argentina</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“La amenaza más estructural es la conversión. Hay pastizales y sabanas naturales que están siendo transformados en cultivos. Hay presiones fuertes que están enfrentando paisajes como las Pampas, el Cerrado y el Gran Chaco y&nbsp;<strong>cuando ocurren este tipo de transformación, no perdemos solamente vegetación, sino tenemos fragmentación de hábitat, degradación del suelo, pérdida de funciones</strong>&nbsp;que estos ecosistemas prestan para el agua, la biodiversidad o la producción”, detalla Valenzuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por esta razón, los representantes de UICN consideran que la COP17 es una buena oportunidad no solo para posicionar el tema pastizales y sabanas, sino para también posicionar a América Latina como un liderazgo en adaptación y soluciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Poner este tema sobre la mesa le abre a América Latina esta potencialidad precisamente porque tenemos estas extensiones tan grandes, pero tan importantes también en términos económicos, vinculados a la cultura”, señala Quijandría.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong>&nbsp;el Corredor Seco de Centroamérica es de las regiones más vulnerables a la desertificación y la sequía.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía José Hernández/FAO</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/cop17-desertificacion-sequia-latinoamerica-el-nino-alimentacion/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132272</guid>
        <pubDate>Wed, 19 Aug 2026 21:45:48 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/cop17-latinoamerica-desertificacion-sequia-el-nino-alimentos-2-1800x1012-1.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Cumbre mundial clave sobre desertificación: Latinoamérica llega a la COP17 entre sequías, El Niño y presión por producir alimentos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">132272</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Lo que debemos saber sobre El Niño: desde su origen hasta qué impactos podemos esperar en Latinoamérica &amp;#124; ENTREVISTA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/lo-que-debemos-saber-sobre-el-nino-desde-su-origen-hasta-que-impactos-podemos-esperar-en-latinoamerica-entrevista/</link>
        <description><![CDATA[<p>En diálogo con Mongabay Latam, Ken Takahashi explica el ABC sobre el fenómeno climático de El Niño, que ya comienza a sentirse en la región y que tendrá este año un rol central en el clima</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>El doctor Ken Takahashi Guevara es investigador científico principal en el Instituto Geofísico del Perú.</em></li>



<li><em>En diálogo con Mongabay Latam explica el ABC sobre el fenómeno climático de El Niño, que ya comienza a sentirse en la región y que tendrá este año un rol central en el clima.</em></li>



<li><em>Takahashi Guevara repasa la historia de El Niño, su conexión con el cambio climático y su diferencia con La Niña.</em></li>



<li><em>Además, ahonda en cuáles son los efectos y consecuencias esperables en distintas zonas de América Latina.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">“Super El Niño” es uno de los nombres con los que los medios han bautizado a la versión 2026 de este fenómeno climático, pero definirlo es mucho más complejo de lo que parece, explica a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;el doctor Ken Takahashi Guevara, investigador científico principal en el Instituto Geofísico del Perú, en&nbsp;<strong>esta entrevista para conocer lo que debemos saber sobre El Niño</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este fenómeno climático, que ya le resta horas de sueño a las autoridades, empresarios y organizaciones científicas,&nbsp;<strong>está comenzando a tener sus efectos en países como Chile, Argentina, Perú, Ecuador y Colombia</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/07/aves-marinas-muertas-nidos-abandonados-el-nino-ecuador-peru/">Aves marinas muertas y nidos abandonados: la emergencia que deja El Niño en Ecuador y Perú</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Takahashi Guevara&nbsp;<strong>nos adentra en la historia, el origen del nombre, los impactos y lo que debemos esperar durante los próximos meses</strong>, con un pico de efectos entre octubre y febrero, según autoridades de varios de los países latinoamericanos que podrían verse afectados. Aquí, los pormenores explicados por uno de los expertos que mejor conoce el fenómeno.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_276352"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/16123129/Ken-Takahashi.jpeg" alt="El doctor Ken Takahashi Guevara es investigador científico principal en el Instituto Geofísico del Perú. " class="wp-image-276352" /><figcaption class="wp-element-caption">El doctor Ken Takahashi Guevara es investigador científico principal en el Instituto Geofísico del Perú. Foto: cortesía Ken Takahashi</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Cómo definiría al fenómeno de El Niño?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—Es una pregunta más compleja de lo que parece porque El Niño como fenómeno tiene muchos aspectos. La definición tiende a intentar reducir toda esa complejidad en algo sencillo.&nbsp;<strong>Lo principal que se ha tomado como definición es el calentamiento del océano Pacífico. A grandes rasgos, un calentamiento anormal por encima del promedio.</strong>&nbsp;A nivel internacional, a propósito de los impactos, se ha priorizado el monitoreo de la temperatura del océano en la superficie de la región del Pacífico Central, en la región que se le llama “Niño 3.4”. No es la única forma de medir El Niño, pero digamos que es la más prevalente, la más común a nivel internacional, aunque cada país debería definir o considerar una definición adecuada a sus necesidades, es decir, a qué aspectos del fenómeno lo afectan. No necesariamente siempre va a ser “Niño 3.4” el mejor lugar para monitorear y para definir El Niño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces, en el caso de Estados Unidos, que propuso esa región “Niño 3.4”, esa es la mejor. En el caso de Perú, que estamos en la costa del Pacífico, la zona 3.4 sí es relevante para ciertos aspectos de lo que pasa en nuestro territorio. Por ejemplo,&nbsp;<strong>cuando se calienta esa región del océano, hay mayor probabilidad de déficit de lluvias en el país, sobre todo en la región andina y amazónica.</strong>&nbsp;<strong>Pero cuando se calienta la costa de Perú, puede resultar en grandes inundaciones en la región costera.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces, en Perú oficialmente se define El Niño en las dos regiones. En la región que le llamamos “Niño uno más dos”, que es la región que está en la costa de Perú, y la región “Niño 3.4”.&nbsp;<strong>Por eso hablamos de El Niño en el Pacífico Oriental, y en el Pacífico Oeste y el Niño del Pacífico Central. Esto quiere decir que tenemos dos definiciones diferentes para El Niño, que nos afectan de diferente manera.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/08/descartes-ilegales-camaras-revelan-operaciones-prohibidas-pesca-industrial-chilena/"><strong>Descartes ilegales: cámaras revelan operaciones prohibidas en la pesca industrial chilena</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">En la mayoría de los casos y países,&nbsp;<strong>lo que define va a ser la temperatura superficial del mar, porque históricamente El Niño se refería a una corriente oceánica cálida que venía a lo largo de la costa norte de Perú</strong>, desde el norte hacia el sur. El Niño tiene que ver más que nada con la temperatura del mar. Pero&nbsp;<strong>los impactos pueden ser, como mencionaba, muy diferentes, puede ser lluvias fuertes o sequías.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273989"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/24014302/1-Nino-Incendios_NOAA.jpg" alt="" class="wp-image-273989" /><figcaption class="wp-element-caption">Imagen satelital que muestra un cambio en las temperaturas de la superficie marina a la altura de la línea ecuatorial en el océano Pacífico. Foto: cortesía NOAA Satellites</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre la temperatura: el océano varía en forma más lenta, o sea, sus variaciones son más lentas que las atmosféricas. Entonces un índice basado en la temperatura del mar es más estable que el de un índice basado en la circulación de la atmósfera. Permite ver mejor las variaciones lentas asociadas a este fenómeno que es, en principio, lento pero que tiene otros fenómenos encima que pueden generar “ruido” en el índice si es que se tomara otro tipo de variable atmosférica. Entonces por eso también en términos prácticos se utiliza la temperatura del mar y no los vientos o las lluvias.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—El Niño y el cambio climático son dos fenómenos separados, pero, ¿cómo se relacionan?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—En paralelo a El Niño tenemos el proceso de calentamiento global. Lo que vemos&nbsp;<strong>son dos fenómenos diferentes, ambos incidiendo sobre ese índice de aumento de la temperatura del mar.</strong>&nbsp;Es importante diferenciar los impactos de El Niño y los impactos del cambio climático. Se vienen actualizando los índices a nivel internacional para remover la señal del cambio climático, del calentamiento global, es decir que se le está restando la señal del cambio climático para que no se confundan, para que no parezca que El Niño es más caliente de lo que en realidad es porque el calentamiento global le está ayudando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la medida en que no se esté corrigiendo, eso puede estar sobredimensionando la magnitud del evento.&nbsp;<strong>Lo que sí es también importante es que ambos pueden amplificar impactos</strong>&nbsp;y algo que ocurrió en 2023-2024 es que la señal de El Niño y el cambio climático, ambos, contribuyeron a una tremenda sequía en la Amazonía, lo que ha resultado en un número récord de incendios forestales.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271647"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/21211717/Captura-de-pantalla-2026-04-21-a-las-2.17.02-p.m.png" alt="" class="wp-image-271647" /><figcaption class="wp-element-caption">Las barras muestran la probabilidad de El Niño (barras rojas), ENSO-Neutral (barras grises) y La Niña (barras azules) para nueve temporadas superpuestas de tres meses (cada letra representa un mes; por ejemplo, M = mayo; J = Junio). El sombreado de color dentro de las barras indica las probabilidades de diferentes categorías de intensidad de El Niño o La Niña (débil, moderada, fuerte y muy fuerte). Tabla: cortesía NOAA junio 2026</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En la costa norte de Perú, durante El Niño, el calor tiende a ser y está siendo bastante intenso, y eso puede producir impactos en la salud humana.&nbsp;<strong>Si tenemos el calentamiento global más El Niño, entonces la situación puede ser mucho más severa.</strong>&nbsp;Ambas señales deben separarse para poder entender bien, diferenciar bien los impactos. Pero una vez que se separan, uno tiene que ver también como es la interacción entre sí.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Cuál es la diferencia con La Niña, otro fenómeno climático?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—Viene del concepto original de El Niño. A finales del siglo XIX, en Perú tuvimos un evento que llamamos El Niño. Fue en 1891. La corriente cálida del norte hizo que la costa norte de Perú tuviera fuertes lluvias e inundaciones. Un par de años después se identificó que ese calentamiento está asociado a esta corriente de El Niño.&nbsp;<strong>A la corriente de El Niño se le llamaba así porque ocurría normalmente después de Navidad y por lo tanto se asoció al niño Jesús.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_257253"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/02/05164850/amazon_241207145631c-2.jpg" alt="" class="wp-image-257253" /><figcaption class="wp-element-caption">En 2024, los ríos de la Amazonía se secaron en parte por El Niño. La sequía también puede ser un efecto de este fenómeno en algunas zonas donde se reduzcan las lluvias. Foto: Rhett Butler</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando a lo largo del siglo XX se empezó a desarrollar más la investigación sobre el fenómeno se encontró que sobre todo en la región del Pacífico Central había fases cálidas y fases frías que eran más o menos similares en cuanto a su magnitud. Y&nbsp;<strong>teníamos un nombre para la fase caliente, pero no para la fase fría</strong>. En los años 80 algunos investigadores empezaron a plantear algunos posibles nombres para la fase fría. Empezaron a pensar qué cosa es lo opuesto al niño. Alguien propuso “el viejo”, otro propuso un “antiniño”, que no era el nombre más afortunado.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271646"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/21211400/Tabla-El-Nino-2026.png" alt="" class="wp-image-271646" /><figcaption class="wp-element-caption">Las barras muestran la probabilidad de El Niño (barras rojas), ENSO-Neutral (barras grises) y La Niña (barras azules) para nueve temporadas superpuestas de tres meses (cada letra representa un mes; por ejemplo, M = mayo; J = Junio) en Latinoamérica. Tabla: cortesía NOAA junio 2026</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Finalmente el que quedó fue La Niña. El Niño es el caliente, La Niña es la fría, según esa lógica.</strong>&nbsp;Ahora, en cuanto a las variaciones en el Pacífico Central, efectivamente es más o menos simétrico lo que pasa con la fase caliente y la fría, solamente que los efectos tienden a ser los opuestos. Es decir, a grandes rasgos,&nbsp;<strong>si El Niño produce lluvias mayores en una región, La Niña produciría lluvias reducidas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de Perú, La Niña no es tan simétrica porque el enfriamiento de la costa nunca va a ser tan intenso como el calentamiento que se puede presentar durante El Niño. Entonces aquí si no es tan equivalente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Por qué los científicos informan que hay sequías debidas a El Niño en ciertos países o ciertas zonas de ciertos países y en otros hay inundaciones por el mismo fenómeno?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—En primer lugar, cualquier lugar del mundo va a tener variabilidad en su clima, que responde a una diversidad de factores.&nbsp;<strong>La ventaja de El Niño o La Niña es que son predecibles.</strong>&nbsp;Es decir, debido a que conocemos muy bien cómo funciona,&nbsp;<strong>somos capaces de simular su comportamiento con estas herramientas que llamamos modelos climáticos</strong>. Y debido a que es un fenómeno de gran escala espacial, o sea, que ocupa todo el océano Pacífico tropical, y el océano es mucho más lento que la atmósfera, eso da una capacidad de hacer predicciones con varios meses de anticipación y las predicciones, a grandes rasgos son bastante buenas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/08/argentina-burlaron-ley-bosques-provincia-chaco-deforestar-medio-millon-hectareas-estudio/"><strong>Argentina: cómo burlaron la Ley de Bosques en la provincia de Chaco para deforestar medio millón de hectáreas | ESTUDIO</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">El Niño es la señal de variabilidad climática, quizás una de las más grandes, sino la más grande en cuanto a sus impactos a nivel global y que además es predecible. Pero si nos fijamos en un lugar cualquiera en el mundo, no todas las variaciones se deben a El Niño.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_264092"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/23114618/7X4A1738.jpg" alt="" class="wp-image-264092" /><figcaption class="wp-element-caption">La anchoveta es el alimento de aves guaneras cuyos excrementos sirven para fertilizar las praderas submarinas donde se encuentran las algas. El Niño está afectando la disponibilidad de alimento en el Pacífico. Numerosas aves han sido encontradas muertas en las costas de Perú por falta de alimento. Foto: Sebastián Castañeda</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, habiendo dicho eso, ¿cómo funcionan los impactos de El Niño? Básicamente es que&nbsp;<strong>si se calienta la región del Pacífico Central, el llamado “Niño 3.4”, facilita que las regiones de máximas lluvias, las tormentas que normalmente están más en el oeste del Pacífico se desplacen hacia el este, hacia la región central</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esas zonas de tormentas son zonas donde las corrientes atmosféricas están ascendiendo, es decir, de la superficie hacia la parte más alta. Entonces, normalmente hay una circulación de la atmósfera que asciende en el oeste del Pacífico y desciende en el este, y toda esa circulación se desplaza un poco hacia el este.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Está generando un ascenso del aire donde antes no había ese ascenso, y eso produce este tipo de perturbaciones.</strong>&nbsp;Eso tiende a producir ondas en todas las direcciones. Como el planeta Tierra es una esfera y está rotando, esas ondas no son circulares, sino que tienen una geometría bastante compleja que hace que la distribución de la presión atmosférica y los vientos se alteren de manera distinta en todas partes del mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces,&nbsp;<strong>en ciertas zonas vamos a tener que hay más viento que viene desde la zona cálida de los trópicos y en otras zonas de repente va a tener más aires que vienen de las zonas polares.</strong>&nbsp;<strong>Es bien complejo y cada región va a tener un impacto diferente, dependiendo de dónde está. En algunos casos sequías o inundaciones</strong>, otro caso puede ser más caliente, más frío.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de Perú, ese desplazamiento en el Pacífico central de las aguas calientes puede producir mayores sequías en los Andes y la Amazonía. En el noreste de Brasil también tiende a producir más sequías. Lo que quizás es más homogéneo en los impactos de El Niño es que la región tropical tiende a calentarse en promedio. Pero los que son cambios en los vientos, en las lluvias, en las sequías, etcétera, eso sí es mucho más heterogéneo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274400"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/04000856/MCB-pampa-antes-y-despues.jpg" alt="En la isla Macabí, donde en 2021 encontraron más de 2000 pingüinos de Humboldt, ahora contabilizaron tres. Foto: cortesía Sebastián Lozano-Sanllehi / Unidad de Investigación en Ecología y Conservación de Aves Marinas de la Universidad Científica del Sur" class="wp-image-274400" /><figcaption class="wp-element-caption">En la isla Macabí, Perú, donde en 2021 encontraron más de 2000 pingüinos de Humboldt, ahora contabilizaron tres. Foto: cortesía Sebastián Lozano-Sanllehi/Unidad de Investigación en Ecología y Conservación de Aves Marinas de la Universidad Científica del Sur</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—Entonces los impactos pueden ser muy distintos dependiendo de la ubicación geográfica…</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—El Niño tiene sus particularidades que hacen que también sus propios impactos sean distintos. Algo que es muy importante es esta diferencia entre el calentamiento en el este y el centro del Pacífico. Entonces&nbsp;<strong>ahora la comunidad científica empieza a hablar de El Niño del Pacífico Central, el Niño del Pacífico Oeste</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En Perú, las diferencias entre ambos son muy grandes. Esa misma lógica la puede aplicar al resto del mundo y va a encontrar que puede haber ligeras diferencias. El Niño más caliente en el este que en el centro o viceversa.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Existe un “Súper El Niño” para 2026 y el verano de 2027? ¿Vendrá un Niño recargado en su intensidad e impactos?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—Científicamente, no manejamos ese nombre. Este “súper” creo que empezó en algún momento frente a los resultados de las simulaciones de ciertos modelos climáticos de europeos que empezaron a proyectar un calentamiento bastante intenso, pero&nbsp;<strong>no es un concepto que se maneje científicamente</strong>. Cada año que va a ocurrir un evento hay un nuevo nombrecito. Existió “El Niño Godzilla”, recuerdo, hace unos años.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El “súper” hace pensar a la gente en los impactos. Y los impactos no son necesariamente proporcionales al nivel de calentamiento que se dé en el mar</strong>. Entonces podemos tener un «súper calentamiento», pero no una «súper lluvia». No necesariamente. Y en particular, en Perú se está proyectando que lo más probable es que sí haya fuertes lluvias, como ocurrió en 1998 en la costa norte de Perú. Pero tampoco es que esté garantizado al 100 %.&nbsp;<strong>El calentamiento es más predecible. Las lluvias son más complejas.</strong>&nbsp;<strong>No se puede asegurar que va a haber súper impactos, pero obviamente tenemos que prepararnos para esa posibilidad.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269377"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/06164613/Inundaciones-Bllur-1.jpg" alt="Más de 4000 damnificados ha dejado hasta el momento la temporada de lluvias en Perú. Foto: Defensa Civil" class="wp-image-269377" /><figcaption class="wp-element-caption">Damnificados por la temporada de lluvias en Perú. Foto: Defensa Civil</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Existen ya mapas de dónde puede llegar a haber más lluvia y dónde menos, dónde podría haber sequía?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—Hay muchos mapas estadísticos y es lo que normalmente uno toma como referencia para evaluar la posibilidad de esos impactos. Pero esos mapas no son determinantes y normalmente lo que ocurrió un año dado no coincide necesariamente con el mapa de ahora. Hay aspectos que sí son recurrentes:&nbsp;<strong>reducción de lluvias en Colombia o noreste de Brasil, o quizás las lluvias en el norte de Argentina.</strong>&nbsp;Eso es algo que podríamos decir que es lo más esperable, pero no necesariamente se va a dar. Los pronósticos de clima se hacen en términos de probabilidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—Después de los últimos fenómenos de El Niño que se vivieron, ¿cree que hemos aprendido a prepararnos para los impactos?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—Puedo hablar un poco más sobre Perú. Y yo diría que no,&nbsp;<strong>no hemos aprendido realmente mucho</strong>. Lo digo porque muchas de las lecciones que se recogen de los eventos recientes son lecciones que se han recogido hace ya 100 años y sin embargo todavía no se ponen en práctica.&nbsp;<strong>Hay lecciones identificadas pero no necesariamente aprendidas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La prevención es algo que se hace años antes, no cuando el pronóstico nos dice que tal cosa puede ocurrir. Entonces&nbsp;<strong>el pronóstico no debería ser lo que nos lleve a las acciones.</strong>&nbsp;En Perú, por ejemplo, en nuestra costa norte, aún no tienen un drenaje pluvial en las ciudades que son afectadas típicamente por las lluvias.<strong>&nbsp;Hace 100 años ya se sabía que era necesario, pero todavía no se implementa.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269565"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/12162009/AP-inundaciones-febrero-colombia-2026-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269565" /><figcaption class="wp-element-caption">Residentes intentan recuperar sus pertenencias de sus casas inundadas luego de que la lluvia provocara el desbordamiento del río Sinú, el lunes 9 de febrero de 2026, en Montería, Colombia. Foto: AP/Fernando Vergara</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hay una particularidad con el periodo de recurrencia: no es suficientemente corto, es decir, toma tiempo entre un evento de lluvia y otro, y mientras tanto cambiaron las autoridades.</strong>&nbsp;Entonces nunca se hace bien. Es un problema que los impactos de El Niño no sean más recurrentes porque no nos obligan a tomar acción. Pero obviamente hay un montón de otros factores que condicionan que no estemos haciendo lo que sabemos que deberíamos estar haciendo para prevenir esos impactos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong>&nbsp;una carretera destruida por las fuertes lluvias que provocaron inundaciones en Arequipa, Perú, el lunes 23 de febrero de 2026.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;AP/José Sotomayor</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/emilia-delfino/">Emilia Delfino</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/el-nino-origen-impactos-latinoamerica-entrevista/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132233</guid>
        <pubDate>Mon, 17 Aug 2026 18:00:08 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/fenomeno-el-nino-entrevista-mongabay-latam.webp?quality=60&amp;#038;w=1024" type="image/webp">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Lo que debemos saber sobre El Niño: desde su origen hasta qué impactos podemos esperar en Latinoamérica &#124; ENTREVISTA]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">132233</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Minería ilegal en Colombia: deforestación por el oro avanza en el Parque Río Puré y pone en riesgo a pueblos indígenas en aislamiento</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/mineria-ilegal-en-colombia-deforestacion-por-el-oro-avanza-en-el-parque-rio-pure-y-pone-en-riesgo-a-pueblos-indigenas-en-aislamiento/</link>
        <description><![CDATA[<p>La minería ilegal está llegando a lugares cada vez más recónditos de Colombia, como el Parque Nacional Natural Río Puré, en la zona fronteriza con Brasil. Allí, esta actividad ha disparado la&nbsp;deforestación con pérdidas de 506 hectáreas de bosque desde 2024,&nbsp;de acuerdo con un reciente&nbsp;reporte del Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP), una [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un informe detectó 506 hectáreas deforestadas por minería ilegal desde enero de 2024 hasta mayo de 2026, a lo largo de la zona ribereña del río Puré, cerca de la frontera con Brasil.</em></li>



<li><em>Especialistas consultados por Mongabay Latam advierten que la minería ilegal cada vez se adentra más en la zona protegida, donde también habitan comunidades y pueblos en aislamiento voluntario, como los yuri y passé.</em></li>



<li><em>Los operativos binacionales entre Colombia y Brasil no han logrado disminuir la minería ilegal en la zona: solo en 2026, la deforestación avanzó hasta mayo con un total de 177 hectáreas.</em></li>



<li><em>Expertos señalan al aumento del precio del oro, la falta de trazabilidad y la facilidad para movilizar y lavar el oro ilícito como factores que impulsan la minería ilegal en la Amazonía.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">La minería ilegal está llegando a lugares cada vez más recónditos de Colombia, como el Parque Nacional Natural Río Puré, en la zona fronteriza con Brasil. Allí, esta actividad ha disparado la&nbsp;<strong>deforestación con pérdidas de 506 hectáreas de bosque desde 2024,</strong>&nbsp;de acuerdo con un reciente&nbsp;<a href="https://www.maapprogram.org/es/mineria-ilegal-rio-pure-colombia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">reporte del Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP)</a>, una iniciativa de la organización Amazon Conservation Association.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El monitoreo de las organizaciones que integran esta iniciativa advierte que la deforestación en esta región y la contaminación del río Puré por el uso de mercurio están aumentando los riesgos tanto para la biodiversidad de la región como para las comunidades indígenas en aislamiento voluntario, entre ellos, los yuri y passé.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/06/colombia-amazonia-mineria-ilegal-rios-imagenes/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Imágenes satelitales revelan la devastación de la minería ilegal en los ríos de la Amazonía colombiana</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2025, mediante el uso de imágenes satelitales, la misma alianza había documentado la presencia de al menos&nbsp;<a href="https://www.maapprogram.org/es/mineria-ilegal-amazonia-colombiana/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">27 dragas de extracción ilegal sobre el río Puré.</a>&nbsp;Ahora, identificó cuatro zonas críticas, donde la minería ilegal ya afectó significativamente a algunas de sus riberas, incluso en zonas donde se realizaron operativos fronterizos entre Colombia y Brasil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La demanda y precios históricos del oro, la falta de rastreo en su comercialización, así como la poca coordinación entre los países amazónicos han contribuido al deterioro ambiental de esta zona, considerada como refugio de biodiversidad y fuente importante de agua y alimento, de acuerdo con autores del reporte y especialistas consultados por&nbsp;<strong>Mongabay Latam.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/grupos-armados-mineria-ilegal-mercurio-frontera-colombia-venezuela/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Grupos armados, minería ilegal y mercurio: la tragedia silenciosa en la frontera amazónica entre Colombia y Venezuela</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275620"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30082407/mineria-ilegal-colombia-deforestacion-oro-rio-pure-3.jpeg" alt="Deforestación minera a lo largo del alto río Puré, en la sección superior adyacente a Brasil, desde su inicio en 2024 hasta el presente momento en 2026." class="wp-image-275620" /><figcaption class="wp-element-caption">La deforestación minera a lo largo del río Puré, en la sección superior adyacente a Brasil, desde su inicio en 2024 hasta el presente. Imagen: cortesía MAAP</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Deforestación ribereña enciende las alarmas</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El análisis advierte que desde enero de 2024 se detectó la deforestación minera a lo largo de la zona ribereña del río Puré —el cual atraviesa el núcleo del área protegida y cruza hacia la Amazonía brasileña—, donde las extensiones de la deforestación pasaron de menos de cinco hectáreas en el primer semestre del año a un acumulado de 38 hectáreas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Para el comienzo de 2025 ya se había detectado el doble de deforestación,</strong>&nbsp;<strong>respecto a diciembre de 2024</strong>. Aunque esta situación ha generado dos operativos binacionales en la zona fronteriza entre mayo y noviembre del año pasado, la pérdida de bosque continúa. Solo en lo que va de 2026, se identifican más de 177 hectáreas deforestadas en el área protegida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Andrés Santana, gerente para combatir la deforestación ilegal en Amazon Conservation Association, señala que<strong>&nbsp;los operativos han tenido poco efecto para frenar la actividad, así como una respuesta descoordinada de gobiernos</strong>&nbsp;para la protección del Parque Río Puré.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Lo desalentador en este caso es que el efecto del operativo duró solo dos meses. Estos operativos son costosos porque son áreas en donde los Estados no tienen presencia normalmente. Las fuerzas militares están unos días y después salen”, dice el especialista a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Santana señala que este tipo de acciones han provocado la dispersión de la minería ilegal a otras áreas. Agrega que&nbsp;<strong>el monitoreo de MAAP detectó cuatro zonas críticas que se expanden hacia el interior del área protegida.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275621"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30082410/mineria-ilegal-colombia-deforestacion-oro-rio-pure-4.jpeg" alt="Zonas críticas de minería ilegal en el Parque Río Puré" class="wp-image-275621" /><figcaption class="wp-element-caption">Las zonas críticas muestran la expansión de la deforestación causada por la minería ilegal de oro, entre febrero de 2024 y mayo de 2026. Imagen: cortesía MAAP</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Los operativos se enfocaron en la frontera, sin embargo, el flujo del río va mostrando que hay gente que está dispuesta a adentrarse más en el parque nacional para excavar, extraer oro. Refleja básicamente la dificultad que tienen los dos Estados en hacer control de la presencia de mineros ilegales”, explica, en referencia a Colombia y Brasil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un&nbsp;<a href="https://fcds.org.co/wp-content/uploads/2025/11/sc-spa-seguridad-climatica-de-la-amazonia-1.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">informe de la Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible (FCDS) de Colombia y el Instituto Igarapé</a>&nbsp;destaca que el alto valor ecológico de la red de ríos que conectan al río Puré coincide también con la exposición a la minería ilegal y con la poca presencia del Estado en las extensas áreas selváticas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En materia fiscal, ambiental y aduanera,&nbsp;<strong>la presencia institucional es principalmente simbólica</strong>. Colombia carece de puestos de migración o aduana en esta sección de frontera y los operativos de Corpoamazonia [Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonia en Colombia] o Parques Nacionales son esporádicos”, destaca el documento.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/04/colombia-peru-mineria-ilegal-oro-dinero-narcotrafico-yansura-entrevista/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>“En Colombia y Perú, la minería ilegal de oro genera más dinero para grupos del narcotráfico que el mismo narcotráfico” | ENTREVISTA</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_245113"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/08/16164831/Captura-de-Pantalla-2023-08-15-a-las-17.57.29.png" alt="" class="wp-image-245113" /><figcaption class="wp-element-caption">Una balsa de dragado en un río en la triple frontera entre Colombia, Brasil y Perú. Foto: cortesía Ejército Nacional de Colombia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Riesgos para los pueblos en aislamiento voluntario</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Julia Yansura, directora del programa contra delitos ambientales y finanzas ilícitas de la coalición Financial Accountability and Corporate Transparency (FACT), destaca que&nbsp;<strong>la minería ilegal de oro ha llegado en los últimos años a zonas más vulnerables y remotas</strong>, lo que implica contactos no deseados con las comunidades y pueblos indígenas en aislamiento voluntario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Ahora está penetrando en el corazón del bosque, donde nunca había llegado. Esto significa que está afectando regiones muy sensibles en su biodiversidad, en sus bosques, son zonas muy especiales. Está alcanzando por primera vez a pueblos no contactados, como los yuri y passé”, comenta la especialista a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los cuatro puntos críticos identificados en el informe de MAAP registran diferentes grados de afectación en el Parque Río Puré, una región donde también habitan estas poblaciones, lo que implica un riesgo adicional, de acuerdo con Santana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>La minería ilegal está llegando a tal grado dentro del parque que nos da indicios de que va a haber un contacto no deseado.</strong>&nbsp;Los pueblos indígenas que están en aislamiento allí van a ser contactados por mineros que están viniendo principalmente desde Brasil”, advierte el especialista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este acercamiento ha sido advertido por diferentes instituciones, como el&nbsp;<a href="https://2a3f6590-01f7-46df-a467-4d3f53198431.filesusr.com/ugd/fe48e9_5172432a9a6c47778fd897246a9ad19d.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Grupo de Trabajo Internacional de Protección de Pueblos Indígenas en Situación de Aislamiento y Contacto Inicial (GTI-PIACI)</a>, la FCDS y la Defensoría del Pueblo de Colombia, quienes han señalado los riesgos de encuentros no deseados con estas poblaciones&nbsp;<strong>vulnerando no solo su decisión de no ser contactadas, sino también exponiéndolas a enfermedades y violencia.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Las incursiones ilegales en zona intangible significaban un alto riesgo de contacto entre los mineros, madereros y los pueblos indígenas yuri-passé, lo cual podría resultar en encuentros violentos y en el&nbsp;<strong>contagio de enfermedades que podrían ser devastadoras para los grupos en aislamiento,</strong>&nbsp;dada su altísima vulnerabilidad epidemiológica», concluyó la&nbsp;<a href="https://alertasstg.blob.core.windows.net/alertas/007-24.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Defensoría en una alerta emitida en 2023. «</a>Las actividades mineras y madereras ilegales a su vez pueden modificar los determinantes ambientales que permiten la subsistencia de los pueblos en situación de aislamiento”, agregó el organismo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_202180"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2018/12/11141550/mejor-calidad-Maloca-Foto-Crist%C3%B3bal-von-Rothkirch-Tomado-de-Cariba-Malo2.jpg" alt="Los Yurí y los Passé son los dos pueblos indígenas en estado natural confirmados en la Amazonía colombiana. Hay indicios sobre la existencia de otros 15. Foto de portada: Cristobal von Rothkirch – Tomado del libro Cariba Malo." class="wp-image-202180" /><figcaption class="wp-element-caption">Los yurí y los passé son pueblos indígenas en aislamiento confirmados en la Amazonía colombiana. Hay indicios sobre la existencia de otros 15. Foto: Cristóbal von Rothkirch tomada del libro&nbsp;<em>Cariba Malo</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Además, se han estudiado también los impactos socioambientales que deja esta actividad con la&nbsp;<strong>presencia de mercurio en los ríos, peces y cultivos de las poblaciones para subsistir.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Al respecto, Yansura también destaca que los niveles de violencia en esta región serán un indicador clave, ante el aumento de la minería ilegal de oro y la deforestación del parque.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La minería ilegal se asocia de manera estadística con mayores niveles de violencia. No solo la minería llega a las zonas más remotas, sino que el crimen organizado también llega a esas zonas ahora. No es la minería ilegal por sí sola, sino quiénes están detrás”, expone la experta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La c<a href="https://miningcalculator.conservation-strategy.org/map?dataId=husyq0md5clnk95i7cw0ki" target="_blank" rel="noreferrer noopener">alculadora de impactos desarrollada por Conservation Strategy Fund, que hace parte de la iniciativa Amazon Mining Watch,&nbsp;</a>estima que la extracción de un kilogramo de oro utiliza 2.33 kilos de mercurio, de los cuales el 9 % se vierte en los ríos, de los que un 3 % puede ser absorbido por peces que migran hasta 2000 kilómetros. En un escenario conservador, se estima que el radio de dispersión del mercurio es de 100 kilómetros.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong><a href="https://es.mongabay.com/2025/08/oro-ilegal-amazonia-estados-unidos-estudio/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>&nbsp;De la mina a la joyería: así es cómo el oro ilegal de la Amazonía se lava en el sistema financiero de Estados Unidos | ESTUDIO</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275619"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/30082403/mineria-ilegal-colombia-deforestacion-oro-rio-pure-2-leonardo-villa-scaled-1.jpg" alt="Balsas en aguas del Parque Nacional Río Puré" class="wp-image-275619" /><figcaption class="wp-element-caption">El Parque Nacional Natural Río Puré se enfrenta a la minería ilegal en sus territorios. Foto: cortesía Parques Nacionales Naturales de Colombia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Demanda global del oro, un factor clave</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Tanto Yansura como Santana coinciden en que el precio del oro, la alta demanda a nivel global y la falta de trazabilidad tienen una responsabilidad grande que impulsa a la minería ilegal no solo en el río Puré, sino en la región de la Amazonía, debido a la rentabilidad del metal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Estamos en un año donde el precio del oro ha alcanzado cifras récord a nivel internacional y eso se debe principalmente a que la demanda responde a tiempos de crisis geopolítica, de incertidumbre.&nbsp;<strong>Cuando sentimos que no sabemos qué viene en el futuro queremos invertir en activos muy sólidos, tradicionales y antiguos como el oro”</strong>, afirma Yansura a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la experta considera que&nbsp;<strong>la demanda y el precio del oro son solo un factor</strong>, pues advierte que el sistema de opacidad en el que opera es el que permite el avance de la minería ilegal y el lavado de oro ilícito en el mercado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El incremento que vemos ahora en la minería ilegal en la Amazonía no solo se debe al precio del oro. También&nbsp;<strong>es la facilidad con la que se lava [blanquea], con la que se transporta, es la falta de debida diligencia en los mercados, son lagunas y brechas profundas</strong>”, sostiene.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_264158"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/25031958/oro-ilegal-amazonia-estados-unidos-estudio-4.jpeg" alt="Decomiso de piezas de oro presuntamente ilegal en Brasil" class="wp-image-264158" /><figcaption class="wp-element-caption">Según estudios, como los de Yansura, existen debilidades del sistema de Estados Unidos que permiten la entrada y lavado del oro ilegal. Foto: Ministerio de Justicia y Seguridad Pública de Brasil</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Santana agrega que más allá de que sea un refugio para inversionistas, la falta de mecanismos, especialmente en la Amazonía, impiden rastrear su origen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El comercio internacional de oro tiene&nbsp;<strong>graves falencias en términos de trazabilidad y debida diligencia</strong>&nbsp;que permiten que el oro siga siendo extraído de esta forma ilegal, que entre a una cadena formal y de esta forma muchas organizaciones criminales o ilegales se están enriqueciendo”, afirma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso del Parque Río Puré, la&nbsp;<a href="https://miningcalculator.conservation-strategy.org/map?dataId=husyq0md5clnk95i7cw0ki" target="_blank" rel="noreferrer noopener">calculadora de Conservation Strategy Fund&nbsp;</a>estima que es mayor el valor monetario en impactos socioambientales (más de 26 millones de dólares) por 180 hectáreas afectadas que el valor del oro extraído (poco más de 20 millones de dólares).</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Si tú lo miras desde la perspectiva económica,&nbsp;<strong>ni siquiera es un buen negocio.</strong>&nbsp;Lo están extrayendo a un costo ambiental, humano y social que no es rentable y nosotros, como ciudadanos, vamos a terminar pagando el precio”, sostiene Santana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reporte de MAAP asegura que uno de los retos en este caso es fortalecer acciones sostenidas para la construcción de una estrategia de prevención, así como coordinar acciones con el gobierno de Brasil para frenar los insumos de la industria minería ilegal y la movilización del oro extraído.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270331"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2023/10/07172750/PARA-WEB-Foto12_TextoGeneral_Parques-Primera-1.jpg" alt="" class="wp-image-270331" /><figcaption class="wp-element-caption">Dragas ilegales en el Parque Nacional Amacayacu afectan los ríos Cotuhé y Purité. Foto: Alianza Regional Amazónica para la Reducción de los Impactos de la Minería de Oro</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Los operativos y estas acciones para aplicar la ley, en realidad tienen un efecto temporal. Nosotros vemos ahí la oportunidad de que los gobiernos colaboren más en términos de alinear sus marcos normativos para dar una respuesta unificada frente a este fenómeno que es transnacional”, agrega Santana.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> pese a los operativos binacionales entre Colombia y Brasil, la minería ilegal se intensifica en el río Puré. <strong>Foto:</strong> cortesía Fuente Aeroespacial Colombiana</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/mineria-ilegal-colombia-deforestacion-oro-rio-pure/" id="https://es.mongabay.com/2026/07/mineria-ilegal-colombia-deforestacion-oro-rio-pure/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131702</guid>
        <pubDate>Sat, 01 Aug 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/07/mineria-ilegal-colombia-deforestacion-oro-rio-pure-1.jpeg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Minería ilegal en Colombia: deforestación por el oro avanza en el Parque Río Puré y pone en riesgo a pueblos indígenas en aislamiento]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">131702</post-id>    </item>
        <item>
        <title>No hace falta una bala: enfermedades de animales domésticos amenazan a los felinos silvestres de Latinoamérica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/no-hace-falta-una-bala-enfermedades-de-animales-domesticos-amenazan-a-los-felinos-silvestres-de-latinoamerica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Andrés Bräutigam es médico veterinario especializado en fauna silvestre y trabaja en un centro de rescate en San Isidro de Heredia, un cantón cercano a San José, la capital de Costa Rica. En 2025 recibió a un pequeño margay (Leopardus wiedii) que, entre sus innumerables pacientes, le es difícil olvidar. Su cuerpo, recuerda, tenía “todas [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La expansión de las actividades humanas y la fragmentación de los ecosistemas están acercando a perros y gatos domésticos a los felinos silvestres de América Latina, facilitando la transmisión de enfermedades.</em></li>



<li><em>Expertos advierten que la combinación de pérdida de hábitat, expansión urbana y tenencia irresponsable de mascotas está creando una crisis silenciosa y poco estudiada.</em></li>



<li><em>Enfermedades como la leucemia y el sida felino ya circulan entre poblaciones silvestres, pero la falta de monitoreo y recursos impide dimensionar su verdadero impacto.</em></li>



<li><em>Aunque muchas de estas enfermedades no son mortales en animales domésticos, pueden llegar a ser letales en los gatos salvajes de la región.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Andrés Bräutigam es médico veterinario especializado en fauna silvestre y trabaja en un centro de rescate en San Isidro de Heredia, un cantón cercano a San José, la capital de Costa Rica. En 2025 recibió a un pequeño margay (<em>Leopardus wiedii</em>) que, entre sus innumerables pacientes, le es difícil olvidar. Su cuerpo, recuerda, tenía “<strong>todas las muestras del conflicto felino-humano</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El animal —que se encontraba cerca de la comunidad de Turrialba, en el centro del país— había entrado a un gallinero en busca de alimento. Al verlo acorralando a las gallinas, los perros de la zona lo persiguieron y luego un habitante lo golpeó en el cráneo en represalia. Pero la historia no acabó allí. Tras ser llevado al centro de rescate, Bräutigam y su equipo evidenciaron que el margay, además de las heridas,&nbsp;<strong>estaba infectado con dos enfermedades comunes en gatos domésticos</strong>: sida (FIV) y leucemia felina (FeLV).</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274994"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221230/Foto-1-Credito_-Andres-Brautigam-1.jpeg" alt="Un margay que llegó al centro de rescate tras ser perseguido por perros y golpeado por humanos. Además del traumatismo, presentaba enfermedades que pudieron ser transmitidas por felinos domésticos. Foto: Andrés Bräutigam" class="wp-image-274994" /><figcaption class="wp-element-caption">Un margay llegó al centro de rescate tras ser perseguido por perros y golpeado por humanos. Además del traumatismo, presentaba enfermedades que pudieron ser transmitidas por felinos domésticos. Foto: cortesía Andrés Bräutigam</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/08/felinos-rescatados-trafico-animales-latinoamerica/">Sin salida: la irreversible realidad de los felinos que son rescatados del tráfico de animales</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Mucho de ese conflicto —dice el veterinario— se deriva de un ecosistema que está altamente alterado”. Es una cadena de eventos desafortunados. Sin un ecosistema conservado en el que el felino pueda desplazarse y camuflarse para cazar a sus presas, y con comunidades humanas que se expanden hacia zonas conservadas, el animal se acerca cada vez más a las personas e interactúa con sus animales de crianza y mascotas, pudiendo contagiarse de enfermedades de las que aún se conoce poco.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La transmisión de enfermedades de animales domésticos a felinos silvestres se ha convertido en una preocupación en aumento</strong>&nbsp;entre grupos de conservación, biólogos y médicos veterinarios. Como asegura Jim Sanderson, fundador y director de la Fundación para la Conservación de los Pequeños Felinos Salvajes (SWCCF, por sus siglas en inglés) y miembro del Grupo de Especialistas en Felinos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN),&nbsp;<strong>“es, sin duda, el asesino silencioso más grave, generalizado y devastador” para los félidos silvestres</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Enzo Aliaga-Rossel, investigador asociado del Instituto de Ecología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) de La Paz y miembro del Programa de Investigación de Félidos de Bolivia (PIF), explica que el contagio de virus entre la fauna silvestre y los animales domésticos se conoce como “salto zoonótico” y ocurre cuando la actividad humana altera los ecosistemas, ocasionando el contacto estrecho.&nbsp;<strong>Los animales domésticos, comenta, actúan frecuentemente como «puentes epidemiológicos» que transmiten estos patógenos</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, el impacto potencial de las enfermedades “domésticas” no se limita a una sola especie, sino que&nbsp;<strong>puede exponer a diferentes felinos a patógenos peligrosos que, en muchos casos, pueden ser mortales</strong>, asegura la científica brasileña Flavia Tirelli, doctora en Zoología y coordinadora del&nbsp;<em>Geoffroy’s Cat Working Group</em>, una red internacional que lucha por la conservación del gato del bosque o gato montés (<em>Leopardus geoffroyi</em>) y de otros felinos silvestres.&nbsp;<strong>La transmisión de enfermedades pone en riesgo, especialmente, a los felinos silvestres que ya están en peligro de extinción.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274993"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221227/3-Puma_Credito_Rodrigo-Nunez.jpeg" alt="Además de amenazas como la pérdida de hábitat, la caza y el tráfico de fauna, los felinos silvestres —como el puma de la imagen— se enfrentan a la transmisión de enfermedades de animales domésticos, una problemática que alerta a los científicos y grupos de conservación. Foto: Rodrigo Núñez Pérez" class="wp-image-274993" /><figcaption class="wp-element-caption">Además de amenazas como la pérdida de hábitat, la caza y el tráfico de fauna, los felinos silvestres —como el puma de la imagen— se enfrentan a la transmisión de enfermedades de animales domésticos, una problemática que alerta a los científicos y grupos de conservación. Foto: cortesía Rodrigo Núñez Pérez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Desde los grandes jaguares (<em>Panthera onca</em>) y pumas (<em>Puma concolor</em>), hasta los más pequeños y poco conocidos como el gato de las pampas (<em>Leopardus munoai</em>), el gato colocolo (<em>Leopardus colocola</em>) y la oncilla nebulosa (<em>Leopardus pardinoides</em>),&nbsp;<strong>se enfrentan a los riesgos de contraer enfermedades virales</strong>,<strong>&nbsp;hongos, bacterias o parásitos</strong>&nbsp;de animales domésticos. Se trata de una amenaza en aumento, que no conoce fronteras y de la que los gatos salvajes no pueden huir por instinto.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2023/08/especial-los-pequenos-y-olvidados-gatos-silvestres-de-latinoamerica/">Los pequeños y olvidados gatos silvestres de Latinoamérica</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si a esto se le suman otras presiones como la pérdida de ecosistemas, el avance agrícola y urbano en sus zonas de distribución, su captura para el tráfico de fauna o la caza por retaliación (es decir, como respuesta a los ataques a animales domésticos),&nbsp;<strong>la situación que enfrentan los gatos silvestres es dramática.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta entrega especial,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;documentó el avance de numerosas enfermedades de animales domésticos que afectan a los felinos silvestres en seis países de la región: México, Costa Rica, Ecuador, Chile, Brasil y Bolivia.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Una amenaza cada vez más cerca</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0006320712003151?via%3Dihub" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Diversos estudios</a>&nbsp;han documentado cómo los gatos y los perros domésticos pueden impactar gravemente la fauna silvestre. Los perros, por ejemplo,&nbsp;<a href="https://mammalia-aequatorialis.org/index.php/boletin/article/view/106" target="_blank" rel="noreferrer noopener">han llevado a la extinción</a>&nbsp;a&nbsp;<strong>11 especies de aves</strong>&nbsp;y han puesto en peligro la supervivencia de&nbsp;<strong>96 especies de mamíferos</strong>. Los gatos cazan y se&nbsp;<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-023-42766-6" target="_blank" rel="noreferrer noopener">comen más de 2084 especies</a>&nbsp;de diferentes grupos de animales, de las cuales 347 (16.65 %) están amenazadas de extinción. Además de esto, durante las interacciones, pueden transmitirles enfermedades.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274992"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221225/4-Ocelote-USFQ-1.jpeg" alt="Un ocelote (Leopardus pardalis) es atendido en el Hospital de Fauna Silvestre (Tueri) de la Universidad San Francisco de Quito. Foto: Carolina Sáenz" class="wp-image-274992" /><figcaption class="wp-element-caption">Un ocelote (<em>Leopardus pardalis</em>) es atendido en el Hospital de Fauna Silvestre (Tueri) de la Universidad San Francisco de Quito. Foto: Carolina Sáenz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Como explica Tirelli, “la fragmentación del hábitat y la expansión urbana han facilitado en gran medida la transmisión de patógenos entre especies domésticas y silvestres. Cuanto más aumenta esta fragmentación, con más ‘pedacitos’ de áreas naturales modificadas, los humanos traen consigo animales domésticos que pueden transmitir enfermedades a los animales silvestres”. Además, advierte Diego Ramírez-Álvarez, especialista en manejo y conservación de la biodiversidad,&nbsp;<strong>esas enfermedades “se están presentando con mayor frecuencia en los últimos años, debido al aumento de mascotas de libre deambular en territorios silvestres</strong>,<strong>&nbsp;al acortamiento de la interfaz humano-silvestre y a una pésima tenencia responsable de mascotas</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cámaras trampa de biólogos y científicos en distintos países de Latinoamérica han evidenciado cómo los animales domésticos se mueven por las mismas zonas que los silvestre, compiten por recursos y se depredan, incluso al interior de áreas protegidas. “El problema no son el perro o el gato, sino que&nbsp;<strong>las personas no son conscientes de lo que pueden causar a la fauna silvestre</strong>”, señala la médica veterinaria Carolina Sáenz, directora del Hospital de Fauna Silvestre (Tueri) de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ).</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274991"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221223/5-Traslape-gatos.jpg" alt="Registros de cámaras trampa del Proyecto Felinos do Pampa muestran que gatos silvestres y domésticos circulan por el mismo camino, lo que aumenta el riesgo de transmisión de patógenos. A la izquierda un gato montés (Leopardus geoffroyi) y a la derecha un gato doméstico (Felis catus). Foto: Informe anual Geoffroy&apos;s Cat Working Group 2025" class="wp-image-274991" /><figcaption class="wp-element-caption">Registros de cámaras trampa del Proyecto Felinos do Pampa muestran que gatos silvestres y domésticos circulan por el mismo camino, lo que aumenta el riesgo de transmisión de patógenos. A la izquierda, un gato montés (<em>Leopardus geoffroyi</em>) y a la derecha, un gato doméstico (<em>Felis catus</em>). Foto: Informe anual Geoffroy’s Cat Working Group 2025</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">José Daniel Ramírez, biólogo costarricense, creó el programa “La amenaza invisible” para entender la relación entre las enfermedades de mascotas y los felinos silvestres en su país y para detectar patógenos que podrían pasar desapercibidos entre ellos. En el bosque nuboso de Monteverde, donde trabaja, se encuentran las seis especies de félidos de Costa Rica (jaguar, puma, oncilla, margay, ocelote y yaguarundí).&nbsp;<strong>“En el país, todas están en peligro de extinción y las enfermedades transmitidas por animales domésticos actúan como una presión adicional”</strong>, señala.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los registros de sus cámaras trampa han documentado que el mismo sendero por el que pasa una puma con sus dos crías se convierte, algunas horas más tarde, en el camino de tres perros pastores alemanes. “Esa era una de nuestras cámaras trampa más remotas. Pero no ha sido la única vez ni la única zona. Es una muestra de que están compartiendo el hábitat”, insiste Ramírez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En México, el profesor Heliot Zarza Villanueva, biólogo y vicepresidente de la&nbsp;<a href="https://www.ancjaguar.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar</a>&nbsp;(ANCJ), levanta otra señal de alerta:&nbsp;<strong>“Las áreas naturales protegidas han sido una de las estrategias de conservación más sólidas a nivel mundial. Pero no pueden proteger la biodiversidad por sí solas. Necesitan también de lo que está fuera de sus límites”</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El&nbsp;<strong>último censo de jaguares</strong>&nbsp;coordinado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la ANCJ y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP)&nbsp;<strong>mostró un crecimiento de la población en un 10 % en un periodo de seis años en ese país</strong>, pasando de 4800 ejemplares en 2018 a 5326 en 2024. Sin embargo, los investigadores advierten que este incremento —atribuido a la expansión de áreas protegidas— no significa que la especie esté a salvo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/04/areas-protegidas-territorios-indigenas-refugio-clave-jaguares-amazonia/">Áreas protegidas y territorios indígenas: el refugio clave para los jaguares en la Amazonía</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274990"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221220/6-Parque_Estadual_do_Turvo_Anderson_Cristiano_Hendgen_06-scaled.jpg" alt="Un margay (Leopardus wiedii) registrado en el Parque Estadual do Turvo, en el estado de Rio Grande do Sul, Brasil. Foto: Anderson Cristiano Hendgen via Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)" class="wp-image-274990" /><figcaption class="wp-element-caption">Un margay (<em>Leopardus wiedii</em>) registrado en el Parque Estadual do Turvo, en el estado de Rio Grande do Sul, Brasil. Foto: Anderson Cristiano Hendgen vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La situación se repite en otros países. “Como investigadores, solíamos ir a áreas naturales, revisar las cámaras trampa y decir: ‘Acá hay muchos ocelotes (<em>Leopardus pardalis</em>), yaguarundíes (<em>Herpailurus yagouaroundi</em>) o margays’, o ‘hay cachorros, juveniles o adultos’, y&nbsp;<strong>creíamos que esa era una muestra de poblaciones saludables y una esperanza de conservación</strong>”, señala Abel Gallo Pérez, biólogo ecuatoriano especialista en felinos silvestres. “Pero&nbsp;<strong>ahora se nos abre una nueva ventana que antes ignorábamos: ¿Y si están enfermos?</strong>&nbsp;Es una amenaza que existe, que pone en riesgo a las poblaciones de felinos silvestres y que puede llevarlas a su colapso”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En palabras de Isabel Hagnauer, veterinaria de Wildlife Rescue Costa Rica, «si desde hace muchísimos años estábamos hablando de que algunas de estas especies están en peligro de extinción,&nbsp;<strong>la posibilidad de que se infecten con estas enfermedades podría hacer que las poblaciones disminuyan mucho más rápido</strong>&nbsp;de lo que hemos visto hasta ahora”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya han ocurrido eventos similares en otras partes del mundo. En Tanzania, a principios de los años 90,&nbsp;<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/8559247/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">murió un tercio de los leones</a>&nbsp;del Parque Nacional Serengueti a causa del distemper canino (más conocido como moquillo), que fue contagiado por los perros domésticos de las comunidades de pastores masái.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Virus y parásitos, un riesgo invisible y subestimado</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El biólogo Rodrigo Núñez, integrante de la&nbsp;<a href="https://www.alianzajaguar.org/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">asociación Alianza Jaguar</a>, lleva tres décadas monitoreando felinos en el occidente de México. A través de cámaras trampa ubicadas en la Reserva Chamela-Cuixmala, donde trabaja, pudo ver cómo un ocelote (<a href="https://www.gob.mx/profepa/articulos/ocelote-leopardus-pardalis?idiom=es" target="_blank" rel="noreferrer noopener">especie en peligro de extinción en México</a>) se deterioraba progresivamente. En 2011, el félido era uno de los machos dominantes del área y se encontraba sano y robusto, pero en el transcurso de un año<strong>&nbsp;se convirtió en un animal extremadamente delgado, con cambios y lesiones en la piel</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274989"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221209/7-Ocelote_Sarna_Credito_Rodrigo-Nunez.jpeg" alt="Ocelote con sarna registrado en la Reserva de la Biósfera Chamela-Cuixmala. Foto: Rodrigo Núñez Pérez" class="wp-image-274989" /><figcaption class="wp-element-caption">Ocelote con sarna registrado en la Reserva de la Biósfera Chamela-Cuixmala. Foto: cortesía Rodrigo Núñez Pérez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Lo más probable es que el ocelote haya muerto de&nbsp;<strong>sarna sarcóptica, una enfermedad causada por ácaros que se alojan en la piel y que se contagia por contacto directo</strong>”, dice el experto. Aunque se cree que esta enfermedad no es muy peligrosa porque los perros y gatos pueden sobrevivir a ella, lo cierto es que la fauna silvestre la pasa “realmente mal”. Animales como los ocelotes y pumas, explica Núñez, “necesitan estar quietecitos para poder acechar a su presa. Si se están moviendo por la comezón, les va a costar mucho trabajo poder cazar. Además, como se quedan pelones (calvos), pierden la protección que les da su camuflaje”.&nbsp;<strong>Ese deterioro los puede llevar hasta la muerte</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El panorama de la transmisión es complejo porque hay distintas formas en las que los animales domésticos pueden contagiar a la fauna silvestre: intercambio de fluidos, secreciones nasales, heces en lugares no debidos e incluso por garrapatas. Enfermedades como el sida felino —también conocido como&nbsp;<strong>virus de la inmunodeficiencia felina (FIV)— y la leucemia felina (FeLV)</strong>, que&nbsp;<strong>suelen transmitirse por contacto directo con fluidos de los gatos domésticos</strong>, inquietan fuertemente a los veterinarios debido a su alta prevalencia en muchos países y la gravedad de las enfermedades asociadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La saliva, mordidas o rasguños típicos en enfrentamientos, por ejemplo, pueden contagiar los virus</strong>&nbsp;que causan inmunodepresión, anemia, pérdida de condición corporal y deterioro general de la salud del animal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho,&nbsp;<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40395123/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">investigaciones realizadas en Brasil</a>&nbsp;han identificado gatos domésticos que dieron positivo para leucemia felina y que se encuentran al interior de áreas protegidas. “Podemos reconocer esto como una amenaza real y grave para las poblaciones de felinos salvajes, especialmente en áreas protegidas, donde la densidad de estos felinos salvajes tiende a ser mayor”, señala el estudio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de los virus más conocidos, como los causantes del FIV y el FeLV,&nbsp;<a href="https://revistaft.com.br/doencas-virais-em-felinos-selvagens-nativos-do-brasil/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un estudio de 2024</a>&nbsp;dedicado a la revisión bibliográfica sobre enfermedades en felinos silvestres de Brasil también destacó&nbsp;<strong>el riesgo de exposición al virus del distemper viral canino (CDV, por sus siglas en inglés), a los adenovirus y al virus de la rabia</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro caso bien documentado en Chile es el de&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2023/08/huina-secretos-de-uno-de-los-felidos-mas-diminutos-australes-de-america/">la güiña</a>&nbsp;(<em>Leopardus guigna</em>). Las poblaciones de este felino silvestre, uno de los más pequeños de América, han contraído&nbsp;<a href="https://meridian.allenpress.com/jwd/article/51/1/199/122517/FELINE-IMMUNODEFICIENCY-VIRUS-AND-FELINE-LEUKEMIA" target="_blank" rel="noreferrer noopener">leucemia felina</a>, inmunodeficiencia felina y&nbsp;<strong><a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2213224420300778?via%3Dihub" target="_blank" rel="noreferrer noopener">endoparásitos gastrointestinales y cardiorrespiratorios</a>&nbsp;de gatos domésticos</strong>, así como&nbsp;<strong><a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/tbed.13807" target="_blank" rel="noreferrer noopener">parvovirus</a>&nbsp;de perros</strong>. Constanza Napolitano, una de las científicas que ha liderado estos estudios y directora del Laboratorio de Genética de la Conservación del Departamento de Ciencias Biológicas y Biodiversidad, de la Universidad de Los Lagos, afirma que “la evidencia de la presencia de estos tres virus de gran importancia epidemiológica la encontramos a través de todo el rango de distribución de la guiña en Chile, por lo que se puede afirmar que&nbsp;<strong>es un problema generalizado en el país y bastante grave por su extensión y magnitud</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274988"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221207/8-Hembra-colocolo-enferma-en-San-Fernando-Foto-Diego-Ramirez-Alvarez-1.jpeg" alt="Análisis realizados a una gata colocolo, encontrada en San Fernando, Chile, detectaron bacterias resistentes a antibióticos, una situación que preocupa a especialistas. Foto: Diego Ramírez Álvarez" class="wp-image-274988" /><figcaption class="wp-element-caption">Análisis realizados a una gata colocolo, encontrada en San Fernando, Chile, detectaron bacterias resistentes a antibióticos, una situación que preocupa a especialistas. Foto: Diego Ramírez Álvarez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El investigador Enzo Aliaga-Rossel alerta que la<strong>&nbsp;panleucopenia felina (conocida popularmente como moquillo felino</strong>&nbsp;y causada por un virus es perteneciente a la familia&nbsp;<em>Parvoviridae</em>),<strong>&nbsp;es una de las más comunes entre animales domésticos que habitan las zonas rurales de Bolivia</strong>. Según explica, se trata de un virus altamente contagioso, extremadamente resistente y que afecta a diversas especies de fauna silvestre. “Este virus&nbsp;<strong>puede saltar fácilmente entre especies.</strong>&nbsp;Los grandes felinos, como leones o tigres, y también los pequeños, como los gatos monteses, son altamente susceptibles a contraer esta enfermedad”, insiste.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Le decimos ‘amenaza invisible’</strong>&nbsp;porque, desde afuera, puedes ver a los animales ‘normales’, pero cuando haces algunas pruebas específicas te das cuenta que tienen enfermedades que se transmiten por animales domésticos. Y ahí es donde viene la preocupación”, afirma José Rodríguez, de Costa Rica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claudio Ahumada-Sanhueza, médico veterinario de la Unidad de Rehabilitación de Fauna Silvestre de la Universidad Andrés Bello (<a href="https://vinculacion.unab.cl/servicios/unidad-de-rehabilitacion-de-fauna-silvestre/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">UFAS-UNAB</a>) e integrante del ColoColo Project, en Chile, coincide: “Las enfermedades infecciosas que transmiten animales domésticos, como perros y gatos, terminan siendo súper graves para los animales silvestres porque ellos no están preparados para esto. Terminan enfermándose y, cuando son encontrados,<strong>&nbsp;son casos sumamente difíciles de tratar</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274972"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15201219/3-Proyecto-Sacha-3.jpeg" alt="Una de las crías de ocelote atendidas por la fundación Proyecto Sacha, en su centro en Guayaquil. Son comunes los casos en los que los cachorros son separados de sus madres apenas a días de nacidos para traficarlos o tenerlos como mascotas. Cortesía de Proyecto Sacha." class="wp-image-274972" /><figcaption class="wp-element-caption">Una de las crías de ocelote atendidas por la fundación Proyecto Sacha, en su centro en Guayaquil. Son comunes los casos en los que los cachorros son separados de sus madres apenas a días de nacidos para traficarlos o tenerlos como mascotas. Foto: cortesía Proyecto Sacha</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Esfuerzos comunitarios para superar las dificultades del monitoreo</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">En general, hacer monitoreo de felinos silvestres es una tarea sumamente compleja. Son rápidos, se camuflan, huyen y es muy difícil verlos en entornos naturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>«Muestrear vida libre es muy difícil. Ir a agarrar tigrillos, pumas o yaguarundíes para hacer un censo de enfermedades requiere mucha logística y muchos recursos”</strong>, asegura la veterinaria Natalia Montero. “Casi no se ha hecho, pero eso no significa que las enfermedades no estén allí”. Por lo mismo, los expertos consultados para este especial coinciden en que —aunque falte evidencia— las enfermedades revisten un riesgo que no puede ignorarse.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274986"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221200/10-OCELOTE-REINSERTADO.jpeg" alt="Un ocelote que fue atendido por el Hospital de Fauna Silvestre de la USFQ, en Ecuador. Foto: Cortesía Becky Zug" class="wp-image-274986" /><figcaption class="wp-element-caption">Un ocelote es atendido por el Hospital de Fauna Silvestre de la USFQ, en Ecuador. Foto: cortesía Becky Zug</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Aliaga-Rossel, de Bolivia, señala que, además de la dificultad de ver a estos animales en su hábitat natural, otra razón por la que hay pocos estudios es por la<strong>&nbsp;falta de “financiamiento masivo, tecnología de punta y permisos especiales”&nbsp;</strong>para monitorear y tomar muestras en poblaciones de felinos silvestres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La veterinaria Susana Illescas, que se ha encargado de la contención, anestesia y evaluación clínica de grandes carnívoros en proyectos de investigación en México, coincide con Aliaga-Rossel.&nbsp;<strong>La logística en campo para capturar felinos, anestesiarlos y tomar muestras tiene una limitación difícil de ignorar: el presupuesto.</strong>&nbsp;Tomar y procesar muestras implica una costosa cadena de frío, reactivos y laboratorios especializados. Sin estos recursos, conocer la escala y el avance de las enfermedades sigue siendo un desafío.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/el-jaguar-de-las-nubes-por-primera-vez-en-una-decada-captan-a-este-felino-en-lo-mas-alto-de-honduras/">&nbsp;El «jaguar de las nubes»: por primera vez en una década captan a este felino en lo más alto de Honduras</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“A mí un ocelote puesto en la mesa, sólo para hacerle un panel de exámenes de tres enfermedades domésticas [sida felino, leucemia felina y moquillo], me cuesta unos 500 dólares”, dice Eliana Molineros, directora médica del Proyecto Sacha, en Ecuador, que desde 2019 decidió hacerle ese “panel” de pruebas a todos los ocelotes que llegan a su centro de rescate. “Pero es importante hacerlo para tomar las mejores decisiones por ese animal y para todas las especies”, agrega.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274985"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15221157/11-WhatsApp-Image-2026-04-30-at-7.28.32-PM-1.jpeg" alt="La vacunación y esterilización de perros y gatos domésticos hacen parte de las estrategias impulsadas para reducir amenazas sobre félidos silvestres. Foto: Cortesía ColoColo Conservation Project" class="wp-image-274985" /><figcaption class="wp-element-caption">La vacunación y esterilización de perros y gatos domésticos son parte de las estrategias impulsadas para reducir amenazas sobre félidos silvestres. Foto: cortesía ColoColo Conservation Project</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ante la dificultad de llegar a las poblaciones silvestres, y para hacer frente al avance de las enfermedades, biólogos, veterinarios, centros de rescate y organizaciones de conservación&nbsp;<a href="https://drive.google.com/file/d/1twPVJGCalLS8dD80mzkSsVtYVOyccx3z/view?usp=drive_link" target="_blank" rel="noreferrer noopener">han hecho esfuerzos conjuntos</a>&nbsp;para controlar una de las fuentes del problema:&nbsp;<strong>muestrear a los perros y gatos de las comunidades cercanas a las áreas protegidas y bosques con felinos silvestres</strong>. Así han podido identificar algunas de las enfermedades presentes y han adelantado&nbsp;<strong>campañas de vacunación y esterilización</strong>&nbsp;para los animales domésticos. También han realizado talleres sobre la&nbsp;<strong>tenencia responsable de mascotas y acuerdos con comunidades rurales</strong>&nbsp;aledañas a las áreas protegidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sólo en 2024 se esterilizaron 255 perros domésticos y 196 gatos, y se vacunaron 2020 perros domésticos y 562 gatos de zonas rurales de México, Costa Rica, Ecuador, Chile, Brasil, Bolivia, Perú, Colombia y Argentina. Pero los esfuerzos deben redoblarse e incluir participación de los Estados, pues, como advierte la bióloga Paola Nogales, coordinadora del Programa de Investigación de Félidos de Bolivia, “la frontera entre la salud de las mascotas y la fauna del bosque es hoy más delgada que nunca”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras la ciencia trabaja a contrarreloj y con fondos limitados, los felinos se acercan cada vez más a las poblaciones humanas para sobrevivir a&nbsp;<strong>la fragmentación de su hábitat, una de las principales raíces de estas nuevas amenazas.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274997"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15223550/Foto-7.jpeg" alt="" class="wp-image-274997" /><figcaption class="wp-element-caption">Aún es muy poco lo que se sabe sobre los efectos de virus, bacterias, hongos y parásitos transmitidos por animales domésticos al gato montés. Foto: cortesía Ramiro Pereira Garbero iNaturalist</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> Caoba es una yaguarundí (‘Herpailurus yagouaroundi’) que se contagió de leucemia felina, una enfermedad propia de gatos domésticos, por lo que deberá permanecer en cautiverio en un centro de rescate de Costa Rica. <strong>Foto:</strong> cortesía Centro de Rescate Las Pumas</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/daniela-quintero-diaz/">Daniela Quintero Díaz</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/no-hace-falta-una-bala-enfermedades-animales-domesticos-amenazan-felinos-silvestres-latinoamerica/" id="https://es.mongabay.com/2026/07/no-hace-falta-una-bala-enfermedades-animales-domesticos-amenazan-felinos-silvestres-latinoamerica/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131505</guid>
        <pubDate>Fri, 24 Jul 2026 21:07:35 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/07/Principal-Credito_-Centro-de-Rescate-Las-Pumas.jpeg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[No hace falta una bala: enfermedades de animales domésticos amenazan a los felinos silvestres de Latinoamérica]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">131505</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Día Mundial de las Serpientes: tres historias para conocer su rol clave en los ecosistemas y su aporte en la investigación científica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-mundial-de-las-serpientes-tres-historias-para-conocer-su-rol-clave-en-los-ecosistemas-y-su-aporte-en-la-investigacion-cientifica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Las serpientes son animales enigmáticos, su presencia genera temor y en términos bíblicos se las identifica con el mismo ‘demonio’. En cambio, en algunas culturas precolombinas, –en la mitología andina se la conoce como Amaru—&nbsp;la serpiente era una deidad que simbolizaba la sabiduría y expresaba el poder del mundo de abajo para regenerarse. Además, por [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>El 16 de julio es una fecha para despertar la conciencia y la importancia ecológica de estas especies.</em></li>



<li><em>Las serpientes despiertan temores en las personas, pero también han sido consideradas como deidades en culturas precolombinas.</em></li>



<li><em>Entre los riesgos que enfrenta está la interacción con las personas y la pérdida de sus hábitats.</em></li>



<li><em>Mongabay Latam presenta historias de investigadores de Perú, Costa Rica y Argentina que buscan conocer más sobre ellas y al mismo tiempo evitar que continúen en riesgo.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Las serpientes son animales enigmáticos, su presencia genera temor y en términos bíblicos se las identifica con el mismo ‘demonio’. En cambio, en algunas culturas precolombinas, –en la mitología andina se la conoce como Amaru—&nbsp;<strong>la serpiente era una deidad que simbolizaba la sabiduría y expresaba el poder del mundo de abajo para regenerarse</strong>. Además, por la forma de su cuerpo, los pueblos indígenas la relacionan con los ríos y los flujos de agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las serpientes también cumplen un rol central en la cadena trófica, pues son depredadores y presas a la vez.&nbsp;<strong>También son especies amenazadas y los principales peligros que enfrentan están la pérdida de su hábitat y la interacción con las personas</strong>, justamente por el temor que inspiran, lo que las convierte en víctimas de los humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/07/cacao-nativo-peru-estudio-revela-nuevos-linajes-refuerza-origen-amazonico/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Cacao nativo de Perú: estudio revela cuatro nuevos linajes y refuerza su origen amazónico</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274961"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15191042/Serpientes-de-Costa-Rica-Natalia-Montero-11.jpeg" alt="En el Serpentario del Instituto Clodomiro Picado, de la Universidad de Costa Rica se investiga con el veneno de las víboras. Foto: cortesía Natalia Montero." class="wp-image-274961" /><figcaption class="wp-element-caption">En el Serpentario del Instituto Clodomiro Picado, de la Universidad de Costa Rica, se investiga con el veneno de las víboras. Foto: cortesía Natalia Montero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el Día Mundial de las Serpientes, que se celebra cada 16 de julio para despertar la conciencia y conocer la importancia ecológica de estas especies,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;presenta tres historias de investigadores que desde diferentes perspectivas estudian a estos animales. En Perú&nbsp;<strong>dos herpetólogos recorren lugares poco estudiados y áreas protegidas para rastrearlas</strong>. En Costa Rica,&nbsp;<strong>una veterinaria investiga el uso del veneno de la serpiente</strong>&nbsp;al mismo tiempo que se dedica a explorar en la salud de estos reptiles. Y en Argentina, un investigador que participó en la elaboración de la principal lista de serpientes en el país ahora&nbsp;<strong>las monitorea a través de equipos de radiotelemetría</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Perú: en busca de las serpientes para llenar vacíos de información</h2>



<p class="wp-block-paragraph">James William Ttito y Michel Gulman, investigadores del&nbsp;<a href="https://iphperu.org/">Instituto Peruano de Herpetología</a>, recorren lugares poco explorados en Perú y áreas naturales protegidas para hacer inventarios biológicos y colectar ranas, lagartijas y serpientes.&nbsp;<strong>“Las serpientes han sido poco estudiadas, son poco conocidas y, muchas veces, nos encontramos con registros nuevos</strong>, nunca vistos en la zona que estamos visitando, especies que posiblemente estaban ahí, pero nunca nadie las había encontrado para la ciencia”, cuenta Gulman durante la conversación con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Serpientes hay prácticamente en todos lados.&nbsp;<strong>Lo que más las limita para conquistar un hábitat es el frío extremo</strong>”, comenta Gulman sobre estas especies y agrega que “los reptiles suelen ser endémicos”. Por eso,&nbsp;<strong>en Perú</strong>, donde abundan los bosques nublados, separados por cañones, y cordilleras, con cuencas que tiene su propio ecosistema de bosque geográficamente aislado,&nbsp;<strong>suele haber mayor especiación y potencial de descubrir especies nuevas</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274938"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15185916/Serpientes-en-Peru-Bothrops-taeniatus-James-W-Ttito-4.jpeg" alt="La Bothrops Taeniatus, una especie que habita en Perú y otros países de Sudamérica. Foto: James W. Ttito. " class="wp-image-274938" /><figcaption class="wp-element-caption">La&nbsp;<em>Bothrops Taeniatus</em>, una especie que habita en Perú y otros países de Sudamérica. Foto: cortesía James W. Ttito</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sus recorridos están llenos de sorpresas y de historias que los inspiran en su tarea. “Encontrar una serpiente en campo no es tan común. Si hacemos estudios con ranas y sapos, en una noche podemos encontrar cinco, seis, hasta diez, pero si queremos encontrar una especie de serpiente, en una noche encontraremos una o dos, en el mejor de los casos”, cuenta Ttito, quien también es investigador del Centro de Investigación Vertebrate de la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco y del Museo de Historia Natural de la misma universidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Vamos a lugares donde hay vacíos de información, donde no se han hecho estudios herpetológicos”</strong>, agrega Ttito. Uno de los lugares recorridos recientemente por Ttito ha sido el Santuario Histórico de Machu Picchu, para ubicar anfibios y reptiles. “Ahí apareció una serpiente enigmática, llamada&nbsp;<em>Oxyrhopus erdisii</em>, que fue descrita en 1911”, durante la expedición de la Universidad de Yale, cuando Hiram Bingham llegó a Machu Picchu.&nbsp;<strong>“Es una serpiente super rara de ver y la hemos encontrado en una expedición de casi 20 días. Ese ejemplar para nosotros es muy valioso e importante”</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ttito cuenta otra experiencia de un herpetólogo argentino que llegó a Perú con la esperanza de poder ver dos especies de serpientes:&nbsp;<em>Bothrocophias microphthalmus</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Bothrops Taeniatus</em>. “Había pasado casi una semana de la expedición y apareció la&nbsp;<em>Bothrops Taeniatus</em>. El colega que tenía el sueño de ver esa serpiente se puso a llorar porque era su especie soñada y consiguió verla. Fue un momento lleno de emociones”, cuenta el herpetólogo peruano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los investigadores han realizado juntos algunas de las expediciones, entre ellas, un recorrido por el Parque Nacional Cordillera Azul; pero también hacen exploraciones por separado. Ttito ha viajado principalmente por los departamentos del sur de Perú, en los Andes amazónicos, así como por algunos lugares de la Amazonía; mientras que Gulman recorre principalmente los departamentos del norte peruano. “Yo soy de Piura y él [Ttito] es de Cusco, entonces, naturalmente, resulta más fácil explorar los lugares cercanos a tu zona”, comenta Gulman.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274936"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15185911/Serpientes-en-Peru-James-W-Ttito-2.jpeg" alt="Los investigadores del Instituto Peruano de Herpetología recorren lugares poco explorados en Perú. Foto: cortesía James W. Ttito. " class="wp-image-274936" /><figcaption class="wp-element-caption">Los investigadores del Instituto Peruano de Herpetología recorren lugares poco explorados en Perú. Foto: cortesía James W. Ttito</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Poco a poco estamos recorriendo varios lugares y&nbsp;<strong>para el siguiente año tenemos una expedición supergrande en Codo de Pozuzo</strong>, en la región de Huánuco”, agrega Ttito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto Gulman acaba de participar en una larga expedición en el Parque Nacional Cerros de Amotape, en Tumbes. “Ha sido increíble para todos porque hemos promediado más de siete u ocho serpientes por noche”, comenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ttito comenta otro aspecto del trabajo que realizan durante sus expediciones:&nbsp;<strong>el esfuerzo para que las personas de las localidades que recorren tengan un acercamiento y mayor conocimiento sobre las serpientes</strong>. “Las personas tienen mucho miedo y cualquier serpiente que ven, las matan”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gulman reafirma lo que dice su colega y menciona las dos principales amenazas para las serpientes. Uno de ellos es la interacción con los humanos “porque las matan, en todos lados,&nbsp;<strong>la gente tiene una imagen negativa de las serpientes, es un tema cultural, muy profundo y tiene una connotación religiosa</strong>&nbsp;porque la Biblia pone a la serpiente como un ser malvado”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274935"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15185910/Serpientes-en-Peru-James-W-Ttito-1.jpeg" alt="Una de las amenazas de las serpientes es la pérdida de su hábitat. Foto: cortesía James W. ttito." class="wp-image-274935" /><figcaption class="wp-element-caption">La mayor amenaza para las serpientes es la pérdida de su hábitat. En segundo lugar, la interacción con las personas porque ante el miedo las matan. Foto: cortesía James W. Ttito</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El otro riesgo es la pérdida de hábitat. “Es el mayor de los problemas”, dice Gulman.&nbsp;<strong>“En todos lados hay cierto nivel de pérdida de hábitat y eso afecta mucho más a las poblaciones de serpientes”</strong>. En ese sentido, menciona a&nbsp;<strong>la minería ilegal, la expansión ganadera, la tala y la expansión urbana</strong>&nbsp;como las principales causas de esta pérdida de hábitat.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gulman explica que cuando encuentran una nueva especie para la ciencia&nbsp;<strong>es importante ponerle un nombre para que así pueda ser ubicada en una categoría de protección</strong>, “porque muchas de esas especies cuando se las encuentra ya están en situación vulnerable o en peligro de extinción, sobre todo si habitan en parches de bosques o en espacios reducidos por la deforestación”.&nbsp;<strong>“Queremos que por lo menos haya un registro de que existieron, porque muchas de estas especies se podrían extinguir antes de que se pueda hacer algo”</strong>, agrega Gulman.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/07/dia-internacional-tiburones-carrera-cientifica-para-salvarlos-mexico-ecuador-argentina/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Día Internacional de los Tiburones: la carrera científica para salvarlos desde México hasta la Patagonia</a>&nbsp;</strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Costa Rica: en busca de los beneficios del veneno</h2>



<p class="wp-block-paragraph">A Natalia Montero Leitón le fascinan las víboras cascabeles.&nbsp;<strong>“Son demasiado curiosas y es un animal que cuesta mucho mantener en cautiverio, es un reto.</strong>&nbsp;Yo creo que ella conoce su potencial porque tiene un veneno muy fuerte, muy poderoso”, dice la médica veterinaria de fauna silvestre del Serpentario del Instituto Clodomiro Picado (ICP), de la Universidad de Costa Rica.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274951"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15191012/Serpientes-de-Costa-Rica-Natalia-Montero-21.jpeg" alt="En el Serpentario del Instituto Clodomiro Picado se analizan combinaciones de venenos que pueden potenciar la eficiencia del suero. Foto: cortesía Natalia Montero." class="wp-image-274951" /><figcaption class="wp-element-caption">En el Serpentario del Instituto Clodomiro Picado se analizan combinaciones de venenos que pueden potenciar la eficiencia del suero. Foto: cortesía Natalia Montero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Aunque asegura que las cascabeles son animales tranquilos, también advierte que se deben manejar con mucho respeto.</strong>&nbsp;“Me parece un animal muy bonito, físicamente es precioso, un gigante noble, pero cuando se enoja, hay que darle su espacio”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá su fascinación por las serpientes empezó cuando de niña observó uno de estos animales subiendo un árbol. Como veterinaria, se ha dedicado a estudiar a los reptiles.&nbsp;<strong>“En Costa Rica tenemos 147 especies de serpientes en total, de las cuales 25 son venenosas”</strong>, aclara.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Montero cuenta que en el instituto donde trabaja se&nbsp;<strong>investiga la producción de sueros antiofídicos que se usan como antídotos ante la mordedura de una víbora</strong>, es decir, una serpiente venenosa. En este proceso, comenta Montero, se analizan, por ejemplo,&nbsp;<strong>combinaciones de venenos que pueden potenciar la eficiencia del suero</strong>. “Podemos usar un grupo de tres especies, por ejemplo, para elaborar el suero y estudiar qué combinaciones de venenos nos sirven para cubrir más especies en caso de un accidente [mordedura]. Así vamos mejorando el antídoto”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pero este veneno también es útil en medicina. Uno de estos usos ocurre en los fármacos para controlar la presión arterial.</strong>&nbsp;“En Brasil, por ejemplo, muchos de los productos que se usan para controlar la presión se elaboran en base a una toxina que tiene el veneno de las&nbsp;<em>Bothrops</em>&nbsp;[género de serpientes venenosas]. Se produce de manera sintética en el laboratorio y lo aplican para bajar la presión”, comenta la veterinaria.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274945"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15190955/Serpientes-de-Costa-Rica-Natalia-Montero-4.jpeg" alt="En Costa Rica hay 147 especies de serpientes, de ellas 25 son venenosas. Foto: cortesía Natalia Montero. " class="wp-image-274945" /><figcaption class="wp-element-caption">En Costa Rica hay 147 especies de serpientes, de ellas solo 25 son venenosas. Foto: cortesía Natalia Montero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Montero agrega que en el Instituto Clodomiro Picado también se está estudiando el veneno de las serpientes para la industria cosmética, además de que se investigan las propiedades físicas de sus pieles.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las investigaciones de Montero, sin embargo, están principalmente enfocadas en la salud de las serpientes.</strong>&nbsp;La investigadora cuenta que cuando realizaba sus investigaciones para su tesis del sistema reproductor de las serpientes logró apreciar una torsión uterina en una hembra. Cuando la hembra se apareaba y recolectaba el esperma, su cuerpo tenía la capacidad de hacer una torsión del útero para almacenar el esperma durante años. “Es impresionante.&nbsp;<strong>Imagínese lo fuerte que tiene que ser la torsión para que no escape un espermatozoide, pero al mismo tiempo que le permita al órgano seguir llevando sangre y no morir el tejido</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Son un reto porque son pacientes muy difíciles, no solo por su carácter y porque son venenosas, sino porque son animales muy poco expresivos y es difícil darse cuenta de que el animal está enfermo”, comenta Montero sobre sus estudios con las&nbsp;<em>Bothrops</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Montero explica que con estas especies muchas veces solo pueden darse cuenta que algo les sucede cuando se ve un signo clínico mínimo</strong>, “como una postura diferente, un cambio de temperamento, algo mínimo”. señala la veterinaria. Sin embargo, al hacer los análisis, descubren que la situación puede ser crítica.&nbsp;<strong>“A veces no entendemos cómo el animal está vivo”, comenta.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274956"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15191026/Serpientes-de-Costa-Rica-Natalia-Montero-16.jpeg" alt="En el Serpentario del Instituto Clodomiro Picado también se estudia la salud de las serpientes. Foto: cortesía Natalia Montero. " class="wp-image-274956" /><figcaption class="wp-element-caption">En el Serpentario del Instituto Clodomiro Picado también se estudia la salud de las serpientes. Foto: cortesía Natalia Montero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Son increíblemente resistentes ante cosas que ningún otro animal aguantaría. Uno entiende que es parte de su evolución”</strong>, explica Montero y cita un ejemplo de cuando una serpiente “tenía un puntito chiquito” y la atendieron con antibióticos, pero el animal murió. “A la hora de hacer la autopsia vimos que el animal tenía un absceso en la parte interna que le había perforado el hígado. Me preguntaba cómo ha estado vivo. Había estado sufriendo toda esta enfermedad durante mucho tiempo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Serpentario del Instituto Clodomiro Picado también tiene una función social, dice Montero, que se concreta a través de charlas y capacitaciones en la comunidad, en las instituciones, escuelas, con el fin de<strong>&nbsp;prevenir los accidentes con serpientes</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>También se habla sobre la coexistencia de las personas con las serpientes para evitar que las maten</strong>. “Se ha hecho mucho trabajo de sensibilización, se hizo incluso una aplicación para identificar serpientes venenosas y algunas de las más comunes. Y estamos viendo un cambio, las personas nos llaman y preguntan por las serpientes, se interesan en estos animales. ‘¿Qué puedo hacer? No la quiero matar’, nos dicen”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/07/argentina-incendios-forestales-afectan-calidad-agua-patagonia-expertas-alertan-sobre-consumo-humano/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Argentina: incendios forestales afectan la calidad del agua en la Patagonia y expertas alertan sobre el consumo humano | ESTUDIO</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Argentina: una lista de serpientes y nuevas investigaciones</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En 2021, un equipo de tres herpetólogos argentinos elaboró&nbsp;<strong>una lista de las serpientes registradas hasta ese momento en el país</strong>. Los datos que mostró el estudio correspondían a “<strong>ocho familias y 129 especies</strong>&nbsp;que habitan en el territorio argentino”, según la publicación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Era una lista de todas las serpientes de la Argentina que existían o que estaban descritas hasta esa fecha, porque lo que sucede en biología es que es muy dinámico el asunto de las especies y con el tiempo se van describiendo más especies o surgiendo cambios en las clasificaciones de los animales”, comenta a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;David Gustavo Vera, uno de los investigadores que realizó el estudio.&nbsp;<strong>“En 2023 [dos años después de la publicación] se describieron una o dos especies más”</strong>, recuerda.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274940"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15185937/Xenodon-dorbignyi-David-Gustavo-Vera-scaled.jpg" alt="Según una investigación de 2021 en Argentina hay 129 especies de serpientes. En la foto una Xenodon dorbignyi. Foto: coretsía David Vera. " class="wp-image-274940" /><figcaption class="wp-element-caption">Según una investigación de 2021 en Argentina había hasta ese año 129 especies de serpientes. En la foto una&nbsp;<em>Xenodon dorbignyi</em>. Foto: cortesía David Vera</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La investigación se centró principalmente en la revisión de otros estudios y artículos científicos, experiencias de ciencia ciudadana y el trabajo de campo de los propios investigadores.&nbsp;<strong>“Trabajamos mucho con las colecciones biológicas de los museos en Argentina para recopilar esa información”</strong>, recuerda Vera, quien actualmente es docente investigador en el Museo de la Plata, en Argentina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La investigación realizada hace cinco años, dice el herpetólogo,&nbsp;<strong>actualmente sirve a los investigadores para tener un punto de partida</strong>, por ejemplo, al seleccionar una especie de estudio. “Un trabajo de estas características con serpientes no se hacía por lo menos hacía unos 20 años o más”, agrega Vera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la actualidad,&nbsp;<strong>las investigaciones de Vera se han centrado en una especie en particular, la&nbsp;<em>Bothrops alternatus</em>, conocida como víbora de la cruz o yarará grande</strong>. “Es una especie de importancia médica que causa bastantes accidentes físicos [mordeduras] en el país. Me interesa conocer los aspectos de zoología, es decir, dónde se encuentra, qué tipo de hábitat usa, porque todo está asociado a la problemática de los accidentes”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En sus investigaciones,<strong>&nbsp;Vera también utiliza la radiotelemetría, una técnica usada para monitorear “por dónde se mueven, cuánto se mueven</strong>, qué área de actividad tienen, en qué rango se pueden desplazar”, comenta Vera. “Lo que busco es tratar de predecir cuánto podría moverse un individuo en la naturaleza para poder establecer algunas medidas de prevención o zonas más probables de encuentro con estos animales en mi área de trabajo, los pastizales de la provincia de Buenos Aires”, agrega.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274939"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15185926/Philodryas_agassizii-David-Gustavo-Vera-scaled.jpg" alt="Investigadores de Argentina monitorean a las serpientes con equipos de radiotelemetría. Foto: cortesía David Vera. " class="wp-image-274939" /><figcaption class="wp-element-caption">Investigadores de Argentina monitorean a las serpientes con equipos de radiotelemetría. Foto: cortesía David Vera</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Hace dos años sacamos una publicación corta sobre el primer caso en Argentina de la colocación de un radiotransmisor a una serpiente venenosa”</strong>, menciona sobre sus investigaciones. Los radiotransmisores, explica Vera, son aparatos similares a una pila doble AA, que emite ondas de radio, cuya señal se recoge en equipo receptor similar a una radio antigua conectada a una antena.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En el caso de las serpientes, estos transmisores se colocan dentro del cuerpo.</strong>&nbsp;Vera dice que resulta más complicado en comparación con otros animales, como, por ejemplo, los mamíferos, a los que se les colocan los radiotransmisores de manera externa, acoplados a un collar, y también las aves y lagartijas, a las que se les pone una especie de arnés alrededor del cuerpo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cambio, como las serpientes no tienen extremidades, es mucho más complicado, porque si se coloca externamente corre riesgo de que se desprendan o que afecte sus movimientos, pues “se pueden enganchar la antena del transmisor con algo del ambiente como pastos, arbustos, roca y desprenderse”. Por tanto, en el caso de las serpientes, el método que existe “es hacerle directamente una intervención quirúrgica”. “Se abre una pequeña parte del cuerpo y se introduce el radiotransmisor, luego se cierra y se les deja en recuperación para luego liberarlas en el campo”. Lo particular del método es que una vez que se concluye el estudio, se debe hacer una nueva intervención para retirar el aparato, por tanto, se debe capturar dos veces a la misma serpiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una primera investigación liderada por Vera —que lleva por título&nbsp;<a href="https://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1669-68402024000100056"><em>Primera experiencia de implantación de radiotransmisores en la víbora</em>&nbsp;<em>Bothrops alternatus</em></a>—&nbsp;<strong>se instalaron radiotransmisores a tres serpientes. “Fueron individuos de prueba, pero seguimos investigando con más individuos en campo para poder obtener más información</strong>&nbsp;y sacar conclusiones”, comenta con relación a una segunda investigación que aún no ha sido publicada.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274941"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15190032/Bothrops_alternatus-David-Gustavo-Vera.jpg" alt="En el Museo de la Plata también se investiga la ecología de las especies y su relación con el cambio climático. Foto: cortesía David Vera. " class="wp-image-274941" /><figcaption class="wp-element-caption">En el Museo de la Plata de Argentina también se investiga la ecología de las especies y su relación con el cambio climático. Foto: cortesía David Vera</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, ya existen algunos datos. “<strong>Tuvimos pistas de cuánto se pueden mover en un año y cuáles son las estaciones en las que más se mueven</strong>. Como son animales que regulan la temperatura corporal con el ambiente, dependen mucho de la estacionalidad de la zona donde viven”, comenta y aclara que estos animales “se mueven más en primavera y en verano, mientras que en otoño baja la actividad y el invierno lo pueden pasar sin moverse”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Museo de la Plata, comenta Vera,&nbsp;<strong>también se investiga la ecología de las especies y su relación con el cambio climático</strong>. “Nos llama la atención indagar sobre cómo van a responder los animales al cambio climático”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas investigaciones están a cargo de Diego Di Pietro, otro de los herpetólogos que participó en la investigación de 2021. Una de las recientes publicaciones de Di Pietro —<a href="https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/269584"><em>Impactos del cambio climático en la herpetofauna endémica y amenazada de los pastizales pampeanos en Argentina</em></a>—, de enero de 2025, señala que “<strong>el conocimiento detallado sobre los impactos del cambio climático en la mayoría de las especies de la región neotropical es incipiente</strong>&nbsp;y la herpetofauna de los pastizales pampeanos no es la excepción”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El documento explica que para esta investigación&nbsp;<strong>se modelaron los hábitats adecuados de nueve especies endémicas de anfibios y reptiles que habitan los pastizales pampeanos de Argentina</strong>, bajo las condiciones climáticas actuales y escenarios futuros de cambio climático.&nbsp;<strong>Lo que encontraron fue una pérdida significativa tanto en las superficies de hábitat adecuadas como en las poblaciones conocidas de la mayoría de las especies estudiadas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Estamos investigando si las especies van a poder sobrevivir en el tiempo, de acá a 100 años; si van a tener una mayor distribución; si el cambio climático va a favorecer que se expandan en el país o si va a acotar su distribución”, finaliza Vera.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> el Día Mundial de las Serpientes busca despertar la conciencia y conocer la importancia ecológica de estas especies. <strong>Foto:</strong> cortesía Natalia Montero</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/dia-mundial-serpientes-rol-clave-ecosistemas-investigacion-cientifica/" id="https://es.mongabay.com/2026/07/dia-mundial-serpientes-rol-clave-ecosistemas-investigacion-cientifica/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131184</guid>
        <pubDate>Thu, 16 Jul 2026 22:48:27 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/07/Serpientes-de-Costa-Rica-Natalia-Montero-22.jpeg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Día Mundial de las Serpientes: tres historias para conocer su rol clave en los ecosistemas y su aporte en la investigación científica]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">131184</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Día Internacional de los Tiburones: la carrera científica para salvarlos desde México hasta la Patagonia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-internacional-de-los-tiburones-la-carrera-cientifica-para-salvarlos-desde-mexico-hasta-la-patagonia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cada 14 de julio, conservacionistas y científicos del mundo invitan a detenerse un momento para pensar en unos animales que rara vez inspiran ternura, pero que sostienen el equilibrio de los océanos desde hace más de 400 millones de años. Es el&nbsp;Día Mundial de los Tiburones, una fecha creada para recordar algo que la ciencia [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un tercio de las especies de tiburones en el mundo está amenazada de extinción, por lo que la ciencia latinoamericana está generando evidencia clave para protegerlos. </em></li>



<li><em>En Galápagos, un estudio calculó que el turismo de avistamiento de tiburones generó 76 millones de dólares en 2023, superando ampliamente lo que dejaría la pesca ilegal con palangre.</em></li>



<li><em>En el Golfo de California, México, científicos y pescadores artesanales trabajan juntos para convertir un corredor migratorio en un área marina protegida.</em></li>



<li><em>En la Patagonia argentina, transmisores satelitales revelan por primera vez los movimientos del tiburón gatopardo.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Cada 14 de julio, conservacionistas y científicos del mundo invitan a detenerse un momento para pensar en unos animales que rara vez inspiran ternura, pero que sostienen el equilibrio de los océanos desde hace más de 400 millones de años. Es el&nbsp;<strong>Día Mundial de los Tiburones</strong>, una fecha creada para recordar algo que la ciencia repite desde hace décadas: sin depredadores tope, los ecosistemas marinos se desmoronan. Y sin embargo,&nbsp;<strong>más de un tercio</strong>&nbsp;<strong>de las especies de tiburones y rayas del planeta están amenazadas de extinción</strong>, según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La mayoría es víctimas de la pesca —dirigida o incidental—, que no da tregua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En América Latina, son numerosos los ejemplos donde la ciencia ha emprendido una carrera contra el tiempo para intentar comprender y proteger a estos animales antes de que sea demasiado tarde. En Galápagos, Ecuador,&nbsp;<strong>un estudio</strong>&nbsp;<strong>le pone precio a la industria del turismo de tiburones</strong>&nbsp;para desafiar a la presión pesquera que desde hace años intenta legalizar un método de pesca que pondría en riesgo a los tiburones. En el Golfo de California, México,&nbsp;<strong>un corredor migratorio empieza a mapearse de la mano de los propios pescadores</strong>&nbsp;para convertirse en área protegida. Y en Argentina,&nbsp;<strong>transmisores satelitales están revelando los movimientos de un primitivo tiburón</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;conversó con los científicos detrás de estas tres historias. Esto es lo que están descubriendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/07/ecologo-estudia-mantarrayas-gigantes-guerra-gaza-entrevista/">El ecólogo que estudia las mantarrayas gigantes en medio de la guerra en Gaza | ENTREVISTA</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Ecuador: el avistamiento de tiburones en Galápagos gana puntos contra la pesca ilegal</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274815"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/14134744/JoshuaVela_5C_1499-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-274815" /><figcaption class="wp-element-caption">Tiburón martillo. Foto: Joshua Vela</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Desde hace años el sector pesquero artesanal de la&nbsp;<strong>Reserva Marina de Galápagos</strong>&nbsp;presiona para legalizar el palangre, una línea con cientos de anzuelos prohibida en el área desde el año 2000. El argumento de ciertos pescadores es que el uso del palangre les permitiría acceder a especies de alto valor destinadas a la exportación. Para científicos y conservacionistas, en cambio,&nbsp;<strong>el palangre representa una grave amenaza</strong>: engancha todo lo encuentra en su camino, incluyendo a los tiburones amenazados de extinción que, justamente, son parte de la razón de ser del área protegida. La discusión ha vuelto una y otra vez, pero los científicos de la Fundación Charles Darwin están inclinando la balanza a favor de la conservación. Sus datos demuestran que&nbsp;<strong>el avistamiento de tiburones</strong>&nbsp;<strong>deja ganancias en el archipiélago que sobrepasan con creces las que pudiera dejar la pesca ilegal con palangre</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un equipo de científicos liderados por Gabriel Vianna, coinvestigador principal del Programa de Ecología y Conservación de Tiburones de la Fundación Charles Darwin, calculó que el turismo de avistamiento de tiburones generó, en 2023, un impacto económico de&nbsp;<strong>76 millones de dólares en Galápagos</strong>&nbsp;—cerca del 15 % de toda la economía del archipiélago— y sostuvo directamente unos 1900 empleos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El&nbsp;<strong>tiburón martillo común</strong>&nbsp;(<em>Sphyrna lewini</em>), la estrella de esa industria,<strong>&nbsp;aportó 14.6 millones de dólares</strong>, 30 veces más de lo que llegó a generar la captura de esta especie a nivel nacional, antes de que su comercialización se prohibiera en 2020.&nbsp;<strong>El tiburón ballena sumó otros 5.1 millones en apenas seis meses de temporada</strong>. Son los primeros datos que ponen a Galápagos entre las industrias de buceo con tiburones más grandes del mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según&nbsp;<a href="https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=6017076" target="_blank" rel="noreferrer noopener">la investigación,</a>&nbsp;<strong>la pesca dirigida a los tiburones en las décadas de los 90 y 2000 dio lugar a capturas anuales estimadas entre</strong>&nbsp;<strong>63 000 y 405 000 tiburones</strong>&nbsp;solo dentro de la reserva, creada en 1998. “Esas capturas generaron ingresos netos anuales en Galápagos de entre&nbsp;<strong>0.6 y 9.4 millones de dólares</strong>&nbsp;entre 2000 y 2005”, indica el estudio. Considerando la inflación, los científicos calculan que la pesca ilegal de tiburones en Galápagos, de haber continuado a esa misma escala, habría generado aproximadamente&nbsp;<strong>7.5 millones de dólares en 2023.</strong>&nbsp;Esa cantidad representa solo el 15 % de los ingresos generados por el turismo de observación de tiburones en el mismo año.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El porcentaje real, sin embargo, sería mucho menor, dado que los niveles actuales de pesca ilegal de tiburones son mínimos en comparación con las décadas anteriores. Y es que no hay que olvidar que “a principios de la década de 2010, la caída de los precios de las aletas en el mercado negro, junto con las mejoras en la vigilancia y la aplicación de la ley, provocó un importante descenso de la pesca artesanal ilegal de tiburones dentro de la Reserva Marina de Galápagos”, señala el estudio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274818"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/14134753/JoshuaVela_5C_5524-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-274818" /><figcaption class="wp-element-caption">Los tiburones martillo forman grandes cardúmenes. Foto: Joshua Vela</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En todo caso, estas cifras calculadas por los científicos de la Fundación Charles Darwin son la pieza que le faltaba a la discusión sobre el palangre. Otra investigación liderada por Vianna y publicada<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0308597X2600076X" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;en la revista Marine Policy&nbsp;</a>concluye que el uso sostenible de los recursos marinos es esencial para mantener los medios de vida en Galápagos, incluyendo los de los pescadores. Y es que&nbsp;<strong>el turismo consume el 70 % de la producción pesquera artesanal local,</strong>&nbsp;“así que los mismos pescadores terminan beneficiándose de que los tiburones sigan vivos”, dice Vianna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Abrir una pesquería artesanal de palangre para exportación, en cambio, tendría costos sociales, económicos y ambientales mucho mayores que sus beneficios, costos que terminarían pagando otras industrias, el Gobierno y las comunidades locales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“No se trata de ponerle precio a la vida de un animal”, señala Vianna a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. “Deberíamos conservar porque los animales tienen su derecho de existir”, agrega. El problema, indica, es que “la conservación en base a ese argumento perdió”. De hecho, “<strong>las poblaciones de tiburones están entre 30 % y 40 % —tal vez entre 20 % y 40 %— de lo que eran hace 50 años</strong>. Tenemos que tener argumentos más efectivos“, explica.</p>



<h2 class="wp-block-heading">México: pescadores y científicos&nbsp;buscan proteger un corredor marino clave para los tiburones</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274819"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/14134809/Marcaje_Isla_Paritda_Marla_Tomorug_Edges_Of_Earth-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-274819" /><figcaption class="wp-element-caption">Marcaje de tiburones en isla Partida. Foto: Marla Tomorug / Edges Of Earth</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Entre Loreto y Los Cabos, en el suroeste del Golfo de California, hay&nbsp;<strong>una autopista submarina</strong>&nbsp;que nadie ve desde la superficie.&nbsp;<strong>Es un corredor migratorio que conecta islas y montañas submarinas, por el que se mueven numerosas especies marinas, entre ellas tiburones</strong>. James Ketchum, cofundador de la organización Pelagios Kakunja, lleva más de una década documentando esos movimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La especie emblema es el tiburón martillo común,&nbsp;<em>Sphyrna lewini</em>, famoso por formar los grandes cardúmenes que en los años 90 era posible ver en el Golfo de California.</strong>&nbsp;“Lo que estamos haciendo es tratar de recuperar esos grandes cardúmenes que vimos en su tiempo y que básicamente desaparecieron», dice Ketchum.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El corredor cumple varias funciones para la especie:&nbsp;<strong>es zona de alimentación, de reproducción, de descanso y de limpieza</strong>. Además, al estar conectado con las zonas costeras de crianza, el corredor es un espacio de tránsito para las hembras que van a parir cerca de la costa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que distingue a este proyecto es quiénes lo están construyendo. Desde el inicio, casi todo el trabajo de Pelagios Kakunja&nbsp;<strong>se ha hecho de la mano de pescadores artesanales</strong>&nbsp;locales, comunidades con más de 100 años pescando en estos mismos bajos con piola y anzuelo. Son ellos quienes conocen cada roca submarina y quienes han llevado a los investigadores a los sitios exactos donde han podido capturar y marcar a los animales.&nbsp;<strong>Muchos de esos pescadores fueron tiburoneros</strong>&nbsp;hasta hace pocos años; dejaron de serlo ante la escasez de animales y la caída del precio de la aleta a un tercio de lo que valía. Hoy se dedican a la pesca de escama —como pargos o cabrillas — en las mismas montañas submarinas donde antes buscaban tiburones.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274813"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/14134738/Edges-of-Earth_Marla-Tomorug_Mexico_Isla-Partida_Drone-_20240130233218_0031_D-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-274813" /><figcaption class="wp-element-caption">Los pescadores ayudan a los científicos a ubicar a los tiburones para su marcaje. Foto: Marla Tomorug/ Edges Of Earth</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Con algunos de ellos Ketchum y su equipo ya probaron que la transición hacia otras actividades productivas funciona.&nbsp;<strong>En el Parque Nacional Archipiélago Espíritu Santo, que es parte del corredor migratorio, Pelagios Kajunja financió hace unos años una embarcación para que un grupo de pescadores extiburoneros hiciera vigilancia en el área marina protegida</strong>, particularmente en el Bajo de Espíritu Santo donde está prohibido pescar con redes y otras artes de pesca consideradas de impacto. Este año, esos mismos pescadores comenzarán a ofrecer turismo de avistamiento de tiburones y fauna marina. El problema es que la protección que existe en Espíritu Santo se detiene en la frontera invisible del parque nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ejemplo, a solo 20 millas al norte,&nbsp;<strong>en un islote llamado Las Ánimas,</strong>&nbsp;<strong>no existe ninguna protección ni regulación, excepto la veda de tiburones y rayas que dura tres meses</strong>. “Las Ánimas es un área abierta a la pesca”, indica Ketchum. El problema es que los tiburones martillos que nadan protegidos en Espíritu Santo se mueven hacia allí, donde barcos industriales que utilizan redes de cerco se aproximan a pescar, explica el científico. “Tiran sus grandes redes y sacan de todo, incluido los tiburones.&nbsp;<strong>Están básicamente acabando con lo que queda</strong>”, señala Ketchum.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El corredor marino que se quiere proteger —y que es al mismo tiempo una de las Áreas Importantes para Tiburones y Rayas (ISRA) reconocidas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza— cubre justamente esos vacíos. La iniciativa, sin embargo,&nbsp;<strong>deberá nacer de los pescadores</strong>&nbsp;para que pueda ver la luz. “Para que este corredor marino se pueda conservar y proteger, se tiene que involucrar a los pescadores desde un inicio y sean ellos quienes busquen las mejores herramientas para su conservación y manejo”, dice Ketchum.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Científicos empiezan a desentrañar los misterios del tiburón gatopardo en Argentina</h2>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274785"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/13203339/250921M4NC7-768x512.png" alt="" class="wp-image-274785" /><figcaption class="wp-element-caption">El tiburón Gatopardo tiene una sola aleta dorsal, siete hendiduras branquiales en lugar de las cinco, como otros tiburones, y una mandíbula de articulación primitiva. Foto: cortesía Fundación Rewilding</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Durante décadas, lo que se sabía sobre el&nbsp;<strong>tiburón gatopardo</strong>&nbsp;—<em>Notorynchus cepedianus</em>, uno de los depredadores más grandes del mar argentino— era un rompecabezas armado con piezas sueltas: reportes de pesca deportiva, desembarcos ocasionales, observadores a bordo de barcos industriales. Nadie tenía un mapa real de por dónde se movían. Ahora,<strong>&nbsp;gracias a transmisores satelitales ese mapa empieza a dibujarse</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El gatopardo tiene una anatomía que delata su antigüedad evolutiva: una sola aleta dorsal, siete hendiduras branquiales en lugar de las cinco habituales y una mandíbula de articulación primitiva.&nbsp;<strong>Es uno de los tiburones de mayor tamaño que se pueden encontrar en en la Patagonia argentina</strong>&nbsp;—las hembras llegan a medir hasta 2.68 metros— y lo que es más sorprendente: este tiburón podría ser, incluso, un depredador tope más relevante que la propia orca (Orcinus orca).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nelson Bovcon, investigador del Instituto Multidisciplinario para la Investigación y el Desarrollo Productivo y Social de la Cuenca Golfo San Jorge (IIDEPyS-GSJ) y del Instituto de Hidrobiología de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, forma parte del equipo que este año, en colaboración con la Universidad Provincial del Sudoeste y Rewilding Argentina, colocó&nbsp;<strong>ocho transmisores satelitales</strong>&nbsp;en ejemplares capturados en Caleta Malaspina, Chubut, y en Cabo San Antonio, provincia de Buenos Aires.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274787"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/13203350/Marcado_TiburonGatoPardo_-Diciembre-2025_Horacio-Barbieri_06-9-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-274787" /><figcaption class="wp-element-caption">Científicos marcan un tiburón gatopardo para seguir sus movimientos. Foto: cortesía Fundación Rewilding</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La técnica de marcado es artesanal. Dado que&nbsp;<strong>estos animales nadan muy cerca de la costa,</strong>&nbsp;los pescan con caña apenas unos pocos metros desde la playa, meten al animal en escasos centímetros de agua para inmovilizarlo sobre una camilla y en menos de dos minutos lo miden, lo sexan y lo liberan. “Nadan tan cerca de la costa que a veces los agarramos de la cola y los sacamos hacia fuera. De noche escuchas los coletazos; con la linterna ves el brillo de los ojos. Es increíble la cantidad que suele haber”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los datos que empezaron a llegar confirmaron los movimientos de estos animales para entender cómo ocupan el territorio marítimo.&nbsp;<strong>Todos los ejemplares monitoreados se movieron hacia el norte</strong>&nbsp;y al menos una hembra recorrió, casi en línea recta, la distancia completa entre Chubut y la provincia de Buenos Aires. Otro ejemplar nadó 300 kilómetros de ida y vuelta entre Caleta Malaspina y el Golfo Nuevo en un mismo verano. Los hallazgos también están apuntando hacia la posibilidad de que estos animales no nadan siempre pegados al lecho marino como se pensaba, sino que ocupan toda la columna de agua, aunque esto sigue siendo una hipótesis.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El gatopardo está clasificado como Vulnerable por la UICN, aunque Bovcon aclara que esa categoría es, sobre todo, precautoria: es una de las pocas especies cuyo esqueleto no se calcifica</strong>, así que no hay forma de determinar con certeza la edad de un ejemplar ni, por lo tanto, cuántas camadas puede llegar a tener en su vida. Lo que sí hay son testimonios de pescadores que documentan una reducción de la población en las últimas tres generaciones. Además, “se conocen matanzas importantes en la década de los 80 y 90. Iban pescando y mataban de a 15, 20 ejemplares. Era algo anecdótico”, cuenta Bovcon.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274786"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/13203345/250921M4NC8-768x512.png" alt="" class="wp-image-274786" /><figcaption class="wp-element-caption">Tiburón gatopardo, en el Parque Patagonia Azul. Por la característica de su esqueleto no hay forma de determinar con certeza las edades de los ejemplares. Foto: cortesía Fundación Rewilding</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La amenaza hoy no es tanto la pesca dirigida —nadie sale a buscar gatopardos— sino la incidental. De hecho,&nbsp;<strong>aparecen con frecuencia en las redes agalleras</strong>&nbsp;<strong>costeras de Buenos Aires que los pescadores instalan para capturar otras especies</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La función del gatopardo en el ecosistema, así como la de todos los tiburones, es indelegable. Al ser depredadores topes,&nbsp;<strong>regulan las poblaciones de otras especies marinas y garantizan el equilibrio de la cadena alimenticia</strong>. Aunque son numerosas las preguntas que aún permanecen sin respuesta para entender a esta enigmática especie, conocer sus movimientos es el primer paso para protegerla.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal: </strong>los tiburones se encuentran en la cima de la pirámide trófica. Al cazar, también se alimentan de peces heridos o enfermos, lo que regula las poblaciones de otras especies, manteniendo la salud y el equilibrio de los ecosistemas marinos. <strong>Foto: </strong>Joshua Vela</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/michelle-carrere/">Michelle Carrere</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/dia-internacional-tiburones-carrera-cientifica-para-salvarlos-mexico-ecuador-argentina/" id="https://es.mongabay.com/2026/07/dia-internacional-tiburones-carrera-cientifica-para-salvarlos-mexico-ecuador-argentina/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131164</guid>
        <pubDate>Tue, 14 Jul 2026 23:52:28 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/07/JoshuaVela_5C_1037.jpg?quality=60&amp;#038;w=1000" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Día Internacional de los Tiburones: la carrera científica para salvarlos desde México hasta la Patagonia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">131164</post-id>    </item>
    </channel>
</rss>