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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 14 Apr 2026 23:46:05 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de impredecible | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Una crítica a la película Cumbres borrascosas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/una-critica-a-la-pelicula-cumbres-borrascosas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Las dos películas en cartelera, Hamnet y Cumbres borrascosas, tienen mucho en común: son dramáticas, sus escenarios son bellos y la ambientación está diseñada con profundidad. En Cumbres borrascosas, los espacios están tan cuidados que, por citar un solo ejemplo, el papel de colgadura del cuarto de la protagonista emula su piel, con el mismo [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Las dos películas en cartelera, <em>Hamnet</em> y <em>Cumbres borrascosas</em>, tienen mucho en común: son dramáticas, sus escenarios son bellos y la ambientación está diseñada con profundidad. En <em>Cumbres borrascosas</em>, los espacios están tan cuidados que, por citar un solo ejemplo, el papel de colgadura del cuarto de la protagonista emula su piel, con el mismo tono e incluso con sus lunares. El vestuario es verdaderamente excelso.</p>



<p>Lo sorprendente de ambos filmes es que parecen hechos para adolescentes; son planos, directos y de una sola capa. Fáciles de digerir, casi predecibles, carecen de personajes o emociones interesantes. Los protagonistas no tienen profundidad; son estereotipos que no permiten ir más allá de lo meramente narrado. Es un desperdicio en ambos casos, pues las historias daban para mucho más, sobre todo la de <em>Cumbres borrascosas</em>.</p>



<p>En el libro de Emily Brontë, los personajes son densos, contradictorios e impredecibles. Cada uno se mueve en su propia realidad y la autora expone al lector a esas distintas perspectivas. El lector se ve obligado a lidiar con la convicción y la capacidad de cada personaje de justificar su derecho a ser vengativo, odioso o injusto.</p>



<p><em>Cumbres borrascosas</em> es una película larga que, además, se siente larga. Al igual que en <em>Hamnet</em>, la narración es lineal y la historia muy sencilla: un niño de baja cuna, Heathcliff, es adoptado por un viudo jugador, borracho y maltratador. La hija del hombre crea con él una relación indeleble y oscura; crecen como hermanos, pero se aman como desconocidos. Es importante notar que ya son casi adolescentes cuando se conocen, pues biólogos y psicólogos saben que la cercanía física desde la infancia se interpreta (aunque sea inconscientemente) como hermandad, y el rechazo al incesto anula la atracción sexual (en temas sexuales, cabe recordar que Freud fue un fraude completo).</p>



<p>La hermosa joven, Catherine Earnshaw, decide casarse con el único vecino de los alrededores y su hermanastro adoptado, enfermo de celos, abandona el hogar y el lugar para volver un tiempo después transformado a recobrar a su amada. En la novela, la historia no es así, pero esta película se basa en la novela, pero solo como base; y no importa, pues los amores apasionados nos fascinan. ¿Quién no ha sentido un amor de esos que “matan y no mueren”? Se va al cine a revivir vicariamente esas emociones y se es capaz de soportar un &#8220;dramonón&#8221; si es necesario. Lo triste de la película es que las escenas sexuales, que deberían demostrar ese amor oscuro, no pasan de los besos; y lo peor es que siempre se trata del mismo beso, una y otra vez, bajo el sol o bajo la lluvia, solo cambia el vestuario. Curiosamente, la escena más erótica es la primera y, en ella, los protagonistas son otros.</p>



<p>La película sigue varias modas actuales: los espacios son &#8220;instalaciones&#8221; artísticas. Por ejemplo, la cámara se aleja del cuerpo muerto de Catherine para mostrar un charco de sangre perfecto sobre la cama y el piso; el conjunto es una composición diseñada al detalle con un colorido asombroso. Además, como hoy está de moda identificarse profundamente con las mascotas, aquí hay un personaje que se convierte en perro&#8230; bueno, en perra. La escena más larga de la &#8220;mujer perra&#8221; resulta graciosa, aunque a quien esté sumergido en la historia quizá le parezca simplemente trágica.</p>



<p>Los actores de esta cinta (dirigida por Emerald Fennell), Margot Robbie y Jacob Elordi, son apabullantemente hermosos. Las actuaciones en general son perfectas; en Hollywood se ha alcanzado un nivel insuperable en este arte. Hong Chau interpreta a la niñera Nelly, un personaje que daba para mucho más dada su importancia en esta versión; Shazad Latif como Edgar, Alison Oliver en el papel de Isabella (la &#8220;perra&#8221;) y Martin Clunes como el padre borracho (Mr. Earnshaw) están magníficos.</p>



<p>En definitiva, la película es visualmente atractiva y divertida en ciertos aspectos, pero resulta larga y tristemente simple. La crítica ha sido implacable pues la película se aleja mucho de la novela. Se pregunta uno por qué, mejor, no haber creado esa relación.</p>



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<iframe title="&quot;Cumbres Borrascosas&quot; | Teaser Oficial | Subtitulado" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/2aua3byharo?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126951</guid>
        <pubDate>Sun, 15 Mar 2026 13:39:11 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Una crítica a la película Cumbres borrascosas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ana Cristina Vélez</media:credit>
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        <item>
        <title>politica ex-céntrica y ciudadanía centrípeta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/politica-ex-centrica-y-ciudadania-centripeta-2/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp;POLÍTICA EX-CÉNTRICA Y CIUDADANÍA CENTRÍPETA Al fin de cuentas, la política es la actividad que pone en juego, para bien o mal de todos, nuestra condición humana y su impredecible capacidad de acción, libertad y corruptibilidad. Hernando Llano Ángel. Al ser la política fundamentalmente una actividad ubicua y por eso toparnos con ella en todas [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>&nbsp;POLÍTICA EX-CÉNTRICA Y CIUDADANÍA CENTRÍPETA</strong></p>



<p><em>Al fin de cuentas, la política es la actividad que pone en juego, para bien o mal de todos, nuestra condición humana y su impredecible capacidad de acción, libertad y corruptibilidad.</em></p>



<p class="has-text-align-right">Hernando Llano Ángel.</p>



<p>Al ser la política fundamentalmente una actividad ubicua y por eso toparnos con ella en todas partes al mismo tiempo, desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte, ella carece propiamente de un centro. Su dinámica es más centrífuga que centrípeta, ella se dispersa y proyecta en todos los ámbitos de la vida social y personal. Desde los más públicos hasta los más íntimos. Con mayor razón en los tiempos que corren donde no queda un vericueto sin su presencia en el espacio físico y en el cibernético con su infinidad de redes sociales, que invaden y buscan continuamente “hackear” nuestras mentes. Por eso quienes se definen como políticos de centro y se obsesionan en forma narcisista por convertirse en su epicentro, dedicándose a fustigar a los extremos, tildándolos de extrema derecha o extrema izquierda -según su propia visión e intereses- tienen demasiadas dificultades para ser escuchados y persuadir a los electores. De alguna forma son víctimas de su anacrónica imagen de la política. Todavía la piensan y sitúan en una especie de plano cartesiano con coordenadas precisas, donde es posible distinguir claramente la derecha de la izquierda, el centro con sus gradaciones de centro derecha, centro izquierda y los extremos antagónicos que se disputan el electorado. &nbsp;A ello agregan en el plano internacional los puntos cardinales de norte y sur, este y oeste. Son incapaces de pensar la política como una correlación de fuerzas que define precisamente el plano en donde ella se desarrolla, así como los diversos lugares y puntos conflictivos, siempre contingentes, donde se desenvuelven sus protagonistas y actores. De suerte que los que ayer se reclamaban de derecha, hoy se mueven hacia la izquierda y viceversa, según sean sus objetivos y aspiraciones electorales. Lo vemos en las actuales campañas electorales, pues ahora resulta que para todos los candidatos la <strong><em>cuestión social</em></strong> y el empleo digno es una de sus máximas preocupaciones, obviamente después de la seguridad. Los que ayer fustigaban el salario vital, hoy salen a defenderlo. Y los que promovían la “Paz Total” hoy la fustigan como un fracaso letal.</p>



<p><strong>Pero la Política no es Topografía</strong></p>



<p>Pero la política no es topografía, su dinámica vertiginosa e impredecible es más afín con la física cuántica que con la geometría cartesiana. En todo caso, no es susceptible de ser fijada y representada sobre un plano cartesiano y mucho menos ser situada en un punto exacto de intersección entre la abscisa “X” (seguridad) y la ordenada “Y” (cuestión social). La política es una actividad demasiado viva y dinámica para ser sometida a la precisión geométrica y menos aún a la lógica matemática, como bien parece saberlo Roy que no conoce barreras en la búsqueda de votos e ignorarlo Fajardo, atrapado en su lógica matemática e imagen de profesor virtuoso que da clases de moralidad a todos los demás candidatos. &nbsp;Al fin de cuentas, la política es la actividad que pone en juego, para bien o mal de todos, nuestra condición humana y su impredecible capacidad de acción, libertad y corruptibilidad. Si bien es cierto nuestra libertad está cada día más condicionada por los algoritmos y es más susceptible de ser manipulada por la IA y el vértigo de las Fake News en las redes sociales, aún conservamos nuestra capacidad de pensar críticamente y resistirnos a ese oscuro entramado de las elites tecnocráticas, fusionadas con las oligárquicas de la política, que están sustituyendo la democracia por la <strong>Infocracia</strong>, según lo advirtió Byung-Chul Han en su breve ensayo <em>“Infocracia. La digitalización y la crisis de la democracia”.</em></p>



<p><strong>Pensar críticamente y deliberar públicamente</strong></p>



<p>Pero mientras seamos capaces de hacer elecciones éticas a partir de nuestra reflexión crítica y la deliberación pública, seremos nosotros quienes definamos qué significa ser de derecha, centro, izquierda o sus extremos y no permitir que solo sean los políticos o la IA quienes nos encasillen en esas categorías según sus ideologías, doctrinas, prejuicios, odios, fobias, intereses y, sobre todo, su obsesión demagógica y megalómana por ganar las elecciones. Más aun en este tiempo de la IA, que pretende definir por nosotros lo que queremos, pensamos y elegimos hasta conducirnos al centro más peligroso de todos, el agujero negro de las decisiones tomadas a partir de las pasiones más devastadoras y letales de la política: el miedo, el odio y la codicia, camufladas bajo doctrinas que se alimentan de ideas supremacistas de orden racial, nacional y de clase, como está sucediendo en Estados Unidos con el credo de MAGA y AMERICA FIRST. Lo más preocupante es que esa parece ser una tendencia exitosa en gran parte del planeta. Porque esa elite tecnopolítica y los asesores de marketing electoral sabe bien cómo deslumbrar y cautivar a las mayorías con consignas altisonantes que promueven líderes demagógicos con supuestas soluciones para todos nuestros problemas que nos conducirán a un “mundo feliz”. Un mundo sin inseguridad, violencia, desempleo, pobreza, enfermedades, así terminen cortándonos la cabeza para salvarnos y ellos llegar al Congreso y la casa de Nariño. Es casi inverosímil que ese carnaval de ilusiones se repita cada cuatro años y que lo celebren quienes más lo sufren, para luego consolarse diciendo “todos los políticos son iguales” o son “los mismos con las mismas”, pero vuelven y votan por ellos.</p>



<p><strong>Dígannos al menos un par de verdades</strong></p>



<p>Pero resulta que la mayoría de esos políticos, salvo muy contadas excepciones que casi siempre pierden las elecciones, se han pasado toda su vida sin resolver esos graves problemas, dedicados a prolongarlos y agudizarlos. Seguramente por ello ahora aspiran volver una vez más al Congreso e incluso hasta la Presidencia de la República. Son profesionales de la simulación y la incompetencia, cuando no de la contemporización y la celebración de acuerdos clandestinos con la codicia de poderosos grupos empresariales, financieros y criminales, que tras bambalinas “AVALAN” y financian sus costosas campañas electorales. Valdría la pena que en lugar de contarnos cómo nos van a salvar y hacer felices a todos, esos candidatos y candidatas nos dijeran un par de verdades, eso sí antes de las elecciones. Como, por ejemplo: 1) Cuánto valen sus campañas y sus innumerables vallas que oscurecen el horizonte de nuestras ciudades y campos, sus multitudinarias concentraciones populares, sus ágapes y correrías por todo el país, 2) Quiénes los están financiando<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a> y, como todos son tan <em>“transparentes, correctos y honestos</em>”, también nos contarán cuáles son los acuerdos a los que han llegado con sus generosos patrocinadores. Si al menos conociéramos públicamente este par de verdades podríamos ir a las urnas con los ojos abiertos y sabríamos hasta qué punto lo que dicen y prometen tiene alguna veracidad o es pura demagogia, para no ir a botar nuestro voto.</p>



<p><strong>Responsabilidad ciudadana</strong></p>



<p>Claro que si somos&nbsp; ciudadanos y nos reconocemos como el <strong><em>epicentro del poder político</em></strong>, no solo como electores situados en la periferia de banderías partidistas, deberíamos responder ese par de preguntas consultando portales como la Registraduría, <a href="https://www.registraduria.gov.co/">https://www.registraduria.gov.co/</a>, y otros que hacen seguimiento a las campañas como la MOE, <a href="https://moe.org.co/">https://moe.org.co/</a>, PARES, <a href="https://www.pares.com.co/">https://www.pares.com.co/</a>, Foro Nacional por Colombia, <a href="https://foro.org.co/">https://foro.org.co/</a>, Ideas para la Paz, <a href="https://ideaspaz.org/">https://ideaspaz.org/</a>, Indepaz, <a href="https://indepaz.org.co/">https://indepaz.org.co/</a>, además de numerosas y valiosas revistas digitales como Razón Pública, <a href="https://razonpublica.com/">https://razonpublica.com/</a>, La Silla Vacía, <a href="https://www.lasillavacia.com/">https://www.lasillavacia.com/</a>, Cuestión Pública, <a href="https://cuestionpublica.com/">https://cuestionpublica.com/</a> y la Revista Raya <a href="https://www.revistaraya.com/">https://www.revistaraya.com/</a> , entre muchos otros medios digitales no matriculados partidistamente, comprometidos con el rigor analítico y la información a la ciudadanía. Gracias a su consulta y lectura podríamos formarnos un juicio ciudadano responsable y así deliberar públicamente sobre la idoneidad, competencia y decencia de los miles de candidatos y candidatas en campaña, para ir más allá de ese perfil de patriotas, defensores y salvadores de Colombia que todos ellos exhiben sin pudor alguno frente a las cámaras de televisión, entrevistas radiales y vallas publicitarias. Entonces al votar en forma responsable, informada y consciente les demostraríamos que <em>ellos no son el centro de la política</em>, que <em>somos los ciudadanos quienes estamos en el epicentro del poder público</em> y definiremos con nuestro voto quiénes y qué políticas estarán en el <em>centro de la actividad gubernamental</em>, sin dejarnos confundir por esos espejismos de derecha, centro, izquierda y sus extremos tras los cuales ocultan bien sus ambiciones políticas y las de sus patrocinadores, induciendo a millones de cándidos electores a botar su voto en los próximos comicios del 8 de marzo, 31 de mayo (primera vuelta presidencial) y seguramente en la segunda vuelta el 21 de junio.</p>



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<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://cuestionpublica.com/por-la-plata-baila-el-perro-o-el-candidato/?utm_source=cuestionp.beehiiv.com&amp;utm_medium=newsletter&amp;utm_campaign=quien-pone-la-plata-en-la-politica-y-a-que-partidos-va-nueva-investigacion&amp;_bhlid=ffa0820bade1d453cde840a7ea429fc62e2887cb">https://cuestionpublica.com/por-la-plata-baila-el-perro-o-el-candidato/?utm_source=cuestionp.beehiiv.com&amp;utm_medium=newsletter&amp;utm_campaign=quien-pone-la-plata-en-la-politica-y-a-que-partidos-va-nueva-investigacion&amp;_bhlid=ffa0820bade1d453cde840a7ea429fc62e2887cb</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
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        <pubDate>Sun, 22 Feb 2026 21:07:28 +0000</pubDate>
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        <title>Política ex-céntrica y ciudadanía centrípeta</title>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>(Artículo para EL PAÍS, el periódico global, edición América-Colombia, febrero 2026)</p>



<p class="has-text-align-center"><strong>POLÍTICA EX-CÉNTRICA Y CIUDADANÍA CENTRÍPETA</strong></p>



<p class="has-text-align-right">Hernando Llano Ángel.</p>



<p>Al ser la política fundamentalmente una actividad ubicua y por eso toparnos con ella en todas partes al mismo tiempo, desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte, ella carece propiamente de un centro. Su dinámica es más centrífuga que centrípeta, ella se dispersa y proyecta en todos los ámbitos de la vida social y personal. Desde los más públicos hasta los más íntimos. Con mayor razón en los tiempos que corren donde no queda un vericueto sin su presencia en el espacio físico y en el cibernético con su infinidad de redes sociales, que invaden y buscan continuamente “hackear” nuestras mentes. Por eso quienes se definen como políticos de centro y se obsesionan en forma narcisista por convertirse en su epicentro, dedicándose a fustigar a los extremos, tildándolos de extrema derecha o extrema izquierda -según su propia visión e intereses- tienen demasiadas dificultades para ser escuchados y persuadir a los electores. De alguna forma son víctimas de su anacrónica imagen de la política. Todavía la piensan y sitúan en una especie de plano cartesiano con coordenadas precisas, donde es posible distinguir claramente la derecha de la izquierda, el centro con sus gradaciones de centro derecha, centro izquierda y los extremos antagónicos que se disputan el electorado. &nbsp;A ello agregan en el plano internacional los puntos cardinales de norte y sur, este y oeste. Son incapaces de pensar la política como una correlación de fuerzas que define precisamente el plano en donde ella se desarrolla, así como los diversos lugares y puntos conflictivos, siempre contingentes, donde se desenvuelven sus protagonistas y actores. De suerte que los que ayer se reclamaban de derecha, hoy se mueven hacia la izquierda y viceversa, según sean sus objetivos y aspiraciones electorales. Lo vemos en las actuales campañas electorales, pues ahora resulta que para todos los candidatos la <strong><em>cuestión social</em></strong> y el empleo digno es una de sus máximas preocupaciones, obviamente después de la seguridad. Los que ayer fustigaban el salario vital, hoy salen a defenderlo. Y los que promovían la “Paz Total” hoy la fustigan como un fracaso letal.</p>



<p><strong>Pero la Política no es Topografía</strong></p>



<p>Pero la política no es topografía, su dinámica vertiginosa e impredecible es más afín con la física cuántica que con la geometría cartesiana. En todo caso, no es susceptible de ser fijada y representada sobre un plano cartesiano y mucho menos ser situada en un punto exacto de intersección entre la abscisa “X” (seguridad) y la ordenada “Y” (cuestión social). La política es una actividad demasiado viva y dinámica para ser sometida a la precisión geométrica y menos aún a la lógica matemática, como bien parece saberlo Roy que no conoce barreras en la búsqueda de votos e ignorarlo Fajardo, atrapado en su lógica matemática e imagen de profesor virtuoso que da clases de moralidad a todos los demás candidatos. &nbsp;Al fin de cuentas, la política es la actividad que pone en juego, para bien o mal de todos, nuestra condición humana y su impredecible capacidad de acción, libertad y corruptibilidad. Si bien es cierto nuestra libertad está cada día más condicionada por los algoritmos y es más susceptible de ser manipulada por la IA y el vértigo de las Fake News en las redes sociales, aún conservamos nuestra capacidad de pensar críticamente y resistirnos a ese oscuro entramado de las elites tecnocráticas, fusionadas con las oligárquicas de la política, que están sustituyendo la democracia por la <strong>Infocracia</strong>, según lo advirtió Byung-Chul Han en su breve ensayo <em>“Infocracia. La digitalización y la crisis de la democracia”.</em></p>



<p><strong>Pensar críticamente y deliberar públicamente</strong></p>



<p>Pero mientras seamos capaces de hacer elecciones éticas a partir de nuestra reflexión crítica y la deliberación pública, seremos nosotros quienes definamos qué significa ser de derecha, centro, izquierda o sus extremos y no permitir que solo sean los políticos o la IA quienes nos encasillen en esas categorías según sus ideologías, doctrinas, prejuicios, odios, fobias, intereses y, sobre todo, su obsesión demagógica y megalómana por ganar las elecciones. Más aun en este tiempo de la IA, que pretende definir por nosotros lo que queremos, pensamos y elegimos hasta conducirnos al centro más peligroso de todos, el agujero negro de las decisiones tomadas a partir de las pasiones más devastadoras y letales de la política: el miedo, el odio y la codicia, camufladas bajo doctrinas que se alimentan de ideas supremacistas de orden racial, nacional y de clase, como está sucediendo en Estados Unidos con el credo de MAGA y AMERICA FIRST. Lo más preocupante es que esa parece ser una tendencia exitosa en gran parte del planeta. Porque esa elite tecnopolítica y los asesores de marketing electoral sabe bien cómo deslumbrar y cautivar a las mayorías con consignas altisonantes que promueven líderes demagógicos con supuestas soluciones para todos nuestros problemas que nos conducirán a un “mundo feliz”. Un mundo sin inseguridad, violencia, desempleo, pobreza, enfermedades, así terminen cortándonos la cabeza para salvarnos y ellos llegar al Congreso y la casa de Nariño. Es casi inverosímil que ese carnaval de ilusiones se repita cada cuatro años y que lo celebren quienes más lo sufren, para luego consolarse diciendo “todos los políticos son iguales” o son “los mismos con las mismas”, pero vuelven y votan por ellos.</p>



<p><strong>Dígannos al menos un par de verdades</strong></p>



<p>Pero resulta que la mayoría de esos políticos, salvo muy contadas excepciones que casi siempre pierden las elecciones, se han pasado toda su vida sin resolver esos graves problemas, dedicados a prolongarlos y agudizarlos. Seguramente por ello ahora aspiran volver una vez más al Congreso e incluso hasta la Presidencia de la República. Son profesionales de la simulación y la incompetencia, cuando no de la contemporización y la celebración de acuerdos clandestinos con la codicia de poderosos grupos empresariales, financieros y criminales, que tras bambalinas “AVALAN” y financian sus costosas campañas electorales. Valdría la pena que en lugar de contarnos cómo nos van a salvar y hacer felices a todos, esos candidatos y candidatas nos dijeran un par de verdades, eso sí antes de las elecciones. Como, por ejemplo: 1) Cuánto valen sus campañas y sus innumerables vallas que oscurecen el horizonte de nuestras ciudades y campos, sus multitudinarias concentraciones populares, sus ágapes y correrías por todo el país, 2) Quiénes los están financiando<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a> y, como todos son tan <em>“transparentes, correctos y honestos</em>”, también nos contarán cuáles son los acuerdos a los que han llegado con sus generosos patrocinadores. Si al menos conociéramos públicamente este par de verdades podríamos ir a las urnas con los ojos abiertos y sabríamos hasta qué punto lo que dicen y prometen tiene alguna veracidad o es pura demagogia, para no ir a botar nuestro voto.</p>



<p><strong>Responsabilidad ciudadana</strong></p>



<p>Claro que si somos&nbsp; ciudadanos y nos reconocemos como el <strong><em>epicentro del poder político</em></strong>, no solo como electores situados en la periferia de banderías partidistas, deberíamos responder ese par de preguntas consultando portales como la Registraduría, <a href="https://www.registraduria.gov.co/">https://www.registraduria.gov.co/</a>, y otros que hacen seguimiento a las campañas como la MOE, <a href="https://moe.org.co/">https://moe.org.co/</a>, PARES, <a href="https://www.pares.com.co/">https://www.pares.com.co/</a>, Foro Nacional por Colombia, <a href="https://foro.org.co/">https://foro.org.co/</a>, Ideas para la Paz, <a href="https://ideaspaz.org/">https://ideaspaz.org/</a>, Indepaz, <a href="https://indepaz.org.co/">https://indepaz.org.co/</a>, además de numerosas y valiosas revistas digitales como Razón Pública, <a href="https://razonpublica.com/">https://razonpublica.com/</a>, La Silla Vacía, <a href="https://www.lasillavacia.com/">https://www.lasillavacia.com/</a>, Cuestión Pública, <a href="https://cuestionpublica.com/">https://cuestionpublica.com/</a> y la Revista Raya, <a href="https://cuestionpublica.com/">https://cuestionpublica.com/</a>, entre muchos otros medios digitales no matriculados partidistamente, comprometidos con el rigor analítico y la información a la ciudadanía. Gracias a su consulta y lectura podríamos formarnos un juicio ciudadano responsable y así deliberar públicamente sobre la idoneidad, competencia y decencia de los miles de candidatos y candidatas en campaña, para ir más allá de ese perfil de patriotas, defensores y salvadores de Colombia que todos ellos exhiben sin pudor alguno frente a las cámaras de televisión, entrevistas radiales y vallas publicitarias. Entonces al votar en forma responsable, informada y consciente les demostraríamos que <em>ellos no son el centro de la política</em>, que <em>somos los ciudadanos quienes estamos en el epicentro del poder público</em> y definiremos con nuestro voto quiénes y qué políticas estarán en el <em>centro de la actividad gubernamental</em>, sin dejarnos confundir por esos espejismos de derecha, centro, izquierda y sus extremos tras los cuales ocultan bien sus ambiciones políticas y las de sus patrocinadores, induciendo a millones de cándidos electores a botar su voto en los próximos comicios del 8 de marzo, 31 de mayo (primera vuelta presidencial) y seguramente en la segunda vuelta el 21 de junio.</p>



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<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://cuestionpublica.com/por-la-plata-baila-el-perro-o-el-candidato/?utm_source=cuestionp.beehiiv.com&amp;utm_medium=newsletter&amp;utm_campaign=quien-pone-la-plata-en-la-politica-y-a-que-partidos-va-nueva-investigacion&amp;_bhlid=ffa0820bade1d453cde840a7ea429fc62e2887cb">https://cuestionpublica.com/por-la-plata-baila-el-perro-o-el-candidato/?utm_source=cuestionp.beehiiv.com&amp;utm_medium=newsletter&amp;utm_campaign=quien-pone-la-plata-en-la-politica-y-a-que-partidos-va-nueva-investigacion&amp;_bhlid=ffa0820bade1d453cde840a7ea429fc62e2887cb</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126022</guid>
        <pubDate>Sat, 21 Feb 2026 16:31:33 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Política ex-céntrica y ciudadanía centrípeta]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Mucho más que un bloque de hielo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/destellos-de-un-mundo-en-mutacion/mucho-mas-que-un-bloque-de-hielo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los recuentos típicos de la configuración del hemisferio occidental no han tenido en cuenta a Groenlandia, que sigue siendo una prolongación europea, muy cerca de la masa continental de las Américas, con una extensión superior a la de la suma del Reino Unido, Dinamarca, Bélgica, Austria, Francia, Alemania, Italia, Irlanda, Polonia, Portugal, y los Países [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Los recuentos típicos de la configuración del hemisferio occidental no han tenido en cuenta a Groenlandia, que sigue siendo una prolongación europea, muy cerca de la masa continental de las Américas, con una extensión superior a la de la suma del Reino Unido, Dinamarca, Bélgica, Austria, Francia, Alemania, Italia, Irlanda, Polonia, Portugal, y los Países Bajos.</p>



<p>La isla, posiblemente la más grande del mundo, por cuanto a Australia se considera un continente, ha sido objeto y muestra de ese desdén europeo por las herencias de una época en la que el planeta estaba abierto para la ocupación y conquista de territorios sin más limitaciones que las de la fuerza de la competencia.&nbsp;Ahora forma parte del Reino de Dinamarca bajo un modelo llamado Rigsfællesskabet, en virtud del cual no es colonia sino parte de la mancomunidad de la Corona danesa, con poderes que incluyen el de declarar su independencia por decisión popular.&nbsp;</p>



<p>Curioso es que el control de Groenlandia por parte de Dinamarca emana de una de esas declaraciones de funcionarios hechas con ligereza que después resultan irreversibles y traen consecuencias definitivas para su país. En 1919 el ministro noruego de relaciones exteriores, Nils Claus Ihlen, en su afán por asegurar la soberanía noruega sobre el archipiélago de Svalbard, de flora y fauna excepcionales, le dijo a su homólogo danés que su país &#8220;no pondría dificultades&#8221; a la reclamación de soberanía de Dinamarca sobre toda Groenlandia, tal vez por ser territorio gélido de menor valor.&nbsp;</p>



<p>Cuando más tarde Noruega trató de retractarse, con el argumento de que la declaración de su canciller no equivalía a un tratado formal, e instó a sus cazadores a faenar en el oriente de la isla, el asunto llegó a la Corte de La Haya, que decidió que la declaración de Ihlen era vinculante, por lo cual Dinamarca se quedó con toda la isla, objeto de desconocimiento y olvido por la escasez de su población, aunque tenida en cuenta por estrategas que leen el mapa del mundo de otra manera.&nbsp;</p>



<p>Cubierta en la mayor parte de su enorme extensión por una capa de hielo intacta, Groenlandia vino a salir de anonimato y el olvido por cuenta de un empresario de propiedad de raíz convertido en protagonista de la vida política internacional. Acostumbrado a identificar y aprovechar el valor de terrenos cuyas posibilidades de enriquecimiento le resulten promisorias, el presidente de los Estados Unidos fijó en la isla su mirada como predio de alto valor por sus recursos minerales, muy relevantes en el Siglo XXI, y su valor estratégico en la perspectiva de la futura reanimación del transporte y la defensa del continente americano por el Ártico.&nbsp;</p>



<p>Como es típico en sus emprendimientos político &#8211; inmobiliarios internacionales, el presidente ha aplicado en el caso de Groenlandia su patentado modelo de negociación: primero hizo el anuncio escueto de su interés en apropiarse de la isla, para anexarla al territorio de los Estados Unidos, realizó luego intentos amigables de compra, pasó más tarde a la amenaza y el chantaje, con el riesgo de romper la Alianza Atlántica, para terminar retirándose estratégicamente, como parece haberlo hecho para preparar un nuevo embate contundente y definitivo.</p>



<p>Para emprender su aventura groenlandesa, comparable como expansión imperial a la de su colega Putin en Ucrania, Trump encontró disponible una poderosa plataforma: la combinación, heredada, de un potente aparato económico que, en medio de una institucionalidad borrosa, le permite combinar el manejo arbitrario de aranceles con un poder político que todavía es enorme, y con un indiscutible poderío militar. Plataforma que usa para favorecer a sus amigos y castigar a quien le haga mala cara.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>En medio de la pretendida apoteosis de la conquista de Groenlandia, surgen problemas de fondo. En primer lugar, la ruptura del derecho internacional, que si bien su país ha burlado reiteradamente, como otras grandes potencias, no deja de ser referente y parámetro de defensa de un orden conveniente para mantener en lo posible la paz, sobre todo en cuanto se trate del respeto por la soberanía y las fronteras de los demás. A lo cual hay que agregar el peligro de ruptura de la OTAN, eje fundamental de la unidad occidental, que traería consecuencias imprevisibles no solamente para los aliados europeos sino para los propios los Estados Unidos, que en el panorama estratégico serían cosa muy diferente sin el apoyo y la amistad de esos socios a la hora de una confrontación con enemigos comunes.&nbsp;</p>



<p>Para el mundo entero tiene que ser cada vez más preocupante la siembra anárquica de un estado de cosas producto del capricho de alguien poderoso que introduce un desorden innecesario y perjudicial en el conjunto de las relaciones internacionales. Máxime cuando, según tradición de la postguerra mundial y de la Guerra Fría, se trata del “abanderado del mundo libre”, que ahora adelanta todo tipo de acciones, según el ánimo que tenga, para avanzar o retroceder, con argumentos en muchos casos acomodaticios y fantasiosos, cuando no contradictorios, que han puesto a dudar sobre su buen criterio.&nbsp;</p>



<p>Ese líder impredecible ha actuado sin contrapeso interno, debido a la inexistencia de una oposición política vigorosa, que no ha existido en los Estados Unidos como en democracias donde la oposición leal a las instituciones es fundamental. Le rodea en cambio un tibio coro de sicofantes dispuestos a aplaudir de manera servil y complaciente cada actuación de un jefe al que no se sabe si le admiran o le temen.&nbsp;</p>



<p>Si lo anterior resulta evidente en el orden interno, también en el orden internacional la actitud predominante, hasta ahora, comenzando por la Unión Europea y extendida al resto del mundo, con la excepción de China, que tiene su propia personalidad y sus propios elementos para no someterse, y de Rusia, que bien quisiera ser cómplice del éxito de la apoderamiento de nuevos territorios por parte de los Estados Unidos, ha sido la de una cuidadosa y blanda crítica, para terminar plegándose, por una mezcla de necesidad y miedo, a los designios de quien ha asumido una especie de dictadura de talla universal. Modo de acción que funciona al ritmo cambiante de sus sentimientos y sensaciones, lleno de incoherencias, amenazas y contradicciones. Todo mientras políticos en ejercicio, analistas y académicos, tratan de interpretar cada movida del personaje, en algunos casos atribuyéndole una inverosímil genialidad.&nbsp;</p>



<p>El mensaje al primer ministro noruego para regañarlo porque su gobierno no concedió al ocupante de la Casa Blanca el Nobel de Paz, acompañado del anuncio de un cese del compromiso con la paz por esa causa, habla por sí solo del talante de su autor y de su ignorancia sobre la independencia del comité que toma en Oslo la decisión. La amenaza de castigar con aranceles altísimos a quienes no apoyasen la pretensión estadounidense de apropiarse de Groenlandia es un acto incalificable de chantaje en abuso de la plataforma heredada de poder económico, político y militar a la que ya se ha hecho referencia. Con ello se cruzaron fronteras que no todo el mundo estaba dispuesto a aceptar para rendirse sin condiciones ante los designios de quien se considera todopoderoso. Y la negación falaz del coraje de los aliados de los Estados Unidos en la campaña de Afganistán pudo marcar un punto de no retorno en la confianza y el aprecio de amigos a quienes no había razón para despreciar.</p>



<p>Conminados los aliados de Estados Unidos a responder por esa suma de amenazas y ofensas, Francia las rechazó y Gran Bretaña por primera vez en mucho tiempo manifestó de manera contundente su extrema molestia por la descalificación de sus soldados, muchos de los cuales entregaron su vida en pleno combate en Afganistán.&nbsp;</p>



<p>La justificada protesta vino a encontrar una síntesis seria, serena, ordenada, argumentada, valiente y valiosa, por parte del primer ministro canadiense, que marcó un punto culminante en todo ese proceso y obligó al gran negociador, como era esperable según su estilo de agredir y retroceder cuando ya no puede más, a exaltar el valor de los soldados británicos y dar a entender que no tomará por ahora por la fuerza la llamada “isla verde”, que denomina un bloque de hielo, que forma parte de su obsesión expansiva del territorio de la Unión Americana.</p>



<p>Lo preocupante es el discurso deshilvanado de Trump en Davos, en el que reiteradamente confundió a Groenlandia con Islandia, repitió su actitud insultante hacia sus propios aliados históricos europeos, menospreció el cociente intelectual de un país africano y protagonizó una exhibición de egolatría y desconocimiento de la forma como ha funcionado el mundo tanto en la diplomacia como en las instituciones internacionales y en la convergencia entre empresarios y políticos de talla mundial.&nbsp;</p>



<p>Quedan, dignas de estudio y reflexión, materias como la lectura que debemos todos aprender a hacer de la geopolítica del Ártico, visto el mundo desde el Polo Norte y no desde los planos convencionales, la ruptura del orden internacional mencionada con sustanciosos argumentos por Mark Carney, Primer Ministro del Canadá, el futuro de la OTAN, el aislamiento paulatino de los propios Estados Unidos y el plazo de aguante interno e internacional de la embestida de un presidente al que le quedan todavía tres largos años para avanzar en su proyecto de contenido insospechado y consecuencias imprevisibles.</p>
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        <author>Eduardo Barajas Sandoval</author>
                    <category>Destellos de un mundo en mutación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125238</guid>
        <pubDate>Mon, 26 Jan 2026 20:12:31 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Mucho más que un bloque de hielo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Barajas Sandoval</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>SANDIAS MÁGICAS… by P.D.A</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/sandias-magicas-by/</link>
        <description><![CDATA[<p>Decíamos que HAY momentos de VIDA &nbsp;muy bien VIVIDOS… ASADOS bien servidos y COMPARTIDOS… Y &nbsp;a sabiendas que existió SANDRO de AMÉRICA…casi sin TIEMPO pero en EL ESPECTADOR… descubrimos al PATO de AMÉRICA &nbsp;una ESPECIE en VIAS de EXTINCIÓN la que AFORTUNADAMENTE recibiô una SEGUNDA oportunidad… dando el CAFÉ LITERARIO un EJEMPLÖ de &nbsp;seguir creyendo [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><br>Decíamos que HAY momentos de VIDA &nbsp;muy bien VIVIDOS… ASADOS bien servidos y COMPARTIDOS… Y &nbsp;a sabiendas que existió SANDRO de AMÉRICA…casi sin TIEMPO pero en EL ESPECTADOR… descubrimos al PATO de AMÉRICA &nbsp;una ESPECIE en VIAS de EXTINCIÓN la que AFORTUNADAMENTE recibiô una SEGUNDA oportunidad… dando el CAFÉ LITERARIO un EJEMPLÖ de &nbsp;seguir creyendo en el AMOR y sus COLATERALES…entre ellos este..</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="302" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/24113750/IMG_8924-1-1024x302.jpeg" alt="" class="wp-image-125144" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/24113750/IMG_8924-1-1024x302.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/24113750/IMG_8924-1-300x89.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/24113750/IMG_8924-1-768x227.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/24113750/IMG_8924-1.jpeg 1152w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-center">“<strong>SANDIAS MÁGICAS</strong></p>



<p class="has-text-align-center">DE LA SONRISA PERMANENTE©</p>



<p class="has-text-align-center">LEA CUIDADOSAMENTE ESTAS INSTRUCCIONES DE USO<br>ÚSESE CON EXTREMA ALEGRÍA <br></p>



<p class="has-text-align-center">ENHORABUENA!</p>



<p>Si ha recibido las Sandías Mágicas de la Sonrisa Permanente<em>©</em> es porque alguien es muy feliz viéndola sonreír.</p>



<p><em>Sus Sandías Mágicas de la Sonrisa Permanente© están hechas deuna piedra volcánica única de color azul (Sonricita), el</em> <em>color de lo incierto y lo hermoso, que sólo se encuentra en</em>l <em>la Bahía de Cartagena, Colombia.</em></p>



<p class="has-text-align-center">INSTRUCCIONES DE USO</p>



<p>1. Extraiga con cuidado las Sandías Mágicas de la Sonrisa Permanente© de su bolsita mágica. No deje la bolsitaabierta mucho tiempo, porque la alegría puede dispersarse en el ambiente con consecuencias impredecibles para la gente que la rodea.</p>



<p>2. Coloque las Sandías Mágicas de la Sonrisa Permanente© en sus orejas cuidando que queden exactamente a la misma altura. Las Sandías Mágicas de la Sonris Permanente© cuentan con unos pendones mágicos de un raro metal (<em>Alehgrón</em>) que generan un campo magnético divergente que halará la comisura de sus labios haciaafuera en forma permanente. Verá que en pocos segundosse le dibujará un hermosa sonrisa que le durará horas!</p>



<p>3. Las Sandías Mágicas de la Sonrisa Permanente© son un gran complemento para el Reloj Mágico Que No Marca Las Horas©. En conjunto con él, las Sandías Mágicas de la Sonrisa Permanente© le darán ganas incontenibles salir a vivir la vida con alegría. No le dirán qué hacer; sólo le indicarán:</p>



<p>a. Que no deje pasar ninguna oportunidad de estar acompañada de personas que la hacen feliz;</p>



<p>b. Que le pierda el miedo a lo incierto, siempre que la haga sentir muy bien;</p>



<p>c. Que haga lo que haga, lo haga con mucha alegría;</p>



<p>4. Atención. Cuando utilice sus Sandías Mágicas de la Sonrisa Permanente©, se le dibujará una hermosa sonrisasin motivo aparente. No se asuste, es normal. En casos de extrema seriedad, mire fijamente su muñeca derecha (la del juicio) y frunza el ceño. Luego mire a su interlocutor y diga “ahá”;</p>



<p>5. Lea cuidadosamente las Precauciones de Uso, antes de usar.</p>



<p class="has-text-align-center">PRECAUCIONES DE USO</p>



<p><em>¡Atención! El uso irresponsable, desapasionado o</em> <em>descorazonado de las Sandías Mágicas de la Sonrisa Permanente©</em> <em>puedev producir cualquiera de los siguientes efectos</em> <em>secundarios (o todos):</em></p>



<p>1. Sensación de exaltación, alegría incontenible y ganas de abrazar y besar a alguien (no la reprima!)</p>



<p>2. En combinación con bebidas o personas embriagantes puede producir risa inagotable, cosquilleo en todo el cuerpo y verborragia.</p>



<p>3. Embriaguez, sensación de pérdida del conocimiento, falta de percepción del mundo exterior, dificultad para escuchar y hablar, falta completa de juicio, sensación de mariposas en la panza, y/o en general cualquier otro síntoma relacionado con la pasión descontrolada.</p>



<p>6. No atienda a reuniones familiares, citas médicas, o juntas laborales con las Sandías Mágicas de la Sonris Permanente©, ya que podrá dar una imagen irreparable de falta de seriedad.</p>



<p>7. No revele el secreto de sus Sandías Mágicas de la Sonrisa Permanente© a nadie, excepto a amigos del alma,amores prohibidos o hermanos de sangre. De lo contrario, sus poderes se perderán para siempre.</p>



<p><em>Hecho con: El Coraz</em>ón</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="312" height="416" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/24120404/IMG_8975.jpeg" alt="" class="wp-image-125152" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/24120404/IMG_8975.jpeg 312w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/24120404/IMG_8975-225x300.jpeg 225w" sizes="(max-width: 312px) 100vw, 312px" /></figure>





<p>By PATO de AMÉRICA“</p>



<p>Y uno püede irse al compás de..:</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Canta con La Sandía Mágica" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/bwP_J8lnSDc?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



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<p><strong>Y no se olvide de seguirnos en el…</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/25072022/IMG_9003-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-125157" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/25072022/IMG_9003-768x1024.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/25072022/IMG_9003-225x300.jpeg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/25072022/IMG_9003.jpeg 1080w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p><strong>CONTINUARÁ</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/imgres-6-300x168.jpg" alt="" class="wp-image-73936" style="width:650px;height:auto" /></figure>



<p><strong>CON JABÓN…! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>



<p></p>



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<p></p>



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<p></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125087</guid>
        <pubDate>Sat, 24 Jan 2026 16:43:05 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/24113112/IMG_8923.jpeg" type="image/jpeg">
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Crónica de un balance de año en Coach-landia.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/pletora/cronica-de-un-balance-de-ano-en-coach-landia/</link>
        <description><![CDATA[<p>A finales de diciembre y comienzos de enero, la gente está borracha de alegría y con el entusiasmo elevado a su máxima expresión. Comienza la temporada de los balances y las listas de metas y deseos. Aunque en Coach-landia todo eso ya tiene otros nombres, yo no suelo estar a la moda en temas de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>A finales de diciembre y comienzos de enero, la gente está borracha de alegría y con el entusiasmo elevado a su máxima expresión. Comienza la temporada de los balances y las listas de metas y deseos. Aunque en <em>Coach-landia</em> todo eso ya tiene otros nombres, yo no suelo estar a la moda en temas de marketing de crecimiento espiritual. Pero… es inevitable ver publicaciones donde te dicen que “hay que visualizar y manifestar desde ya un 2026 genial”. Y es ahí cuando hacemos (me incluyo en la torta) el famoso balance de lo que fue el 2025, para que de ahí salga la lista de metas de este nuevo año.</p>
<p>Pero creo que debería reescribir este párrafo, ponerlo en &#8220;vibraciones altas&#8221; y lenguaje de coach de TikTok. Comencemos de nuevo:</p>
<p>Ya no es suficiente con desear un 2026 decente. No, no (después las cosas no salen bien): hay que visualizarlo, manifestarlo y, si se puede, subirle la vibración antes de que el año arranque. A final de año ahí estuve yo, incluida, con varita de incienso en una mano (hay unos con olor a chocolate, ¡deliciosos!) y un Excel emocional en la otra (ante todo ordenada), lista para hacer el ritual obligatorio: cerrar ciclos, integrar aprendizajes, agradecer lo vivido y mirar al 2025 con cara de “todo pasó por algo”.</p>
<p>¡Nah! Tal vez en alguna dimensión paralela. Aunque sí hice mi reflexión sobre ese especial 2025 que viví.</p>
<p>El asunto es que de ese proceso —que debe ser &#8220;profundamente espiritual&#8221;— nace entonces la declaración de intenciones, el manifiesto del año, la ruta alineada del yo futuro… en inglés suena mejor, más estilo coach: la gente hace su <em>Vision Board 2026</em> o su <em>Manifestation List 2026</em> (lo que antes llamábamos metas del año) y, para que se manifieste mejor, lo comparte en redes (es parte del ritual). Se hace con dulzura y cara de santo en trance… para que el universo no se estrese.</p>
<p>Todos esos deseos para el 2026 parecen redactados por un departamento de marketing espiritual: &#8220;Ir al gimnasio&#8221;, &#8220;viajar más&#8221;, &#8220;ahorrar&#8221;&#8230; Qué sé yo. Aquí especulo, pues mi lista es bastante peculiar y no se parece a esas. El papel aguanta todo —o más bien, los <em>reels</em> aguantan todo—, pero al alma no se engaña fácilmente. Si sientes vacío tu balance de vida, es porque le falta el ingrediente que los babilonios consideraban sagrado: la capacidad de ser humillado por la verdad.</p>
<p>Para entender algo, me gusta ir al inicio. La palabra que lo nombra. Conocer el término que define “eso” de lo que hablamos permite una verdadera comprensión, por lo menos para mí. Saber de dónde viene, por qué y cómo se ha ido transformando con el tiempo. Cómo suena en otros idiomas. Cómo su connotación cambia en otras culturas. Eso realmente me abre la puerta a investigar y comprender el ADN de “eso” de lo que hablo. Y hoy son varias palabras. Una es balance.</p>
<p>Balance. Suena bonito: <em>ba-lan-ce</em>. Es dulce y sonora, pero ya lleva mucho tiempo siendo maltratada por la frivolidad (hay hasta un desodorante que la lleva por nombre). La palabra balance viene del francés balance, que a su vez nos llega del latín vulgar bilanx.</p>
<p>Bi-: Significa &#8220;dos&#8221;.</p>
<p>Lanx: Significa &#8220;plato&#8221; o &#8220;platillo&#8221;.</p>
<p>Físicamente, el balance es el acto de poner peso en un lado y la mercancía en el otro hasta que la aguja se queda quieta en el centro. ¿En busca de qué? ¿Equilibrio? ¿Equidad? ¿Determinar una medida para el cobro? ¿Para que nadie engañe a nadie?</p>
<p>¿Por qué lo aplicamos a la vida? Porque la mente humana busca equilibrio. Cuando decimos &#8220;hacer balance&#8221;, estamos poniendo en un platillo lo que logramos (ganancias) y en el otro lo que perdimos, lo que no fuimos capaces de lograr, el karma que nos cayó o lo que nos faltó (pérdidas). Si la balanza se inclina demasiado hacia las pérdidas, sentimos una tensión interna que necesitamos resolver. Ansiedad, entre otras.</p>
<p>En nuestro hermoso español hay una palabra derivada de “balance” que usamos para definir el movimiento de un barco o una cuna: <em>balanceo</em>. Y, curiosamente, imaginarla en acción es un recordatorio de que la vida no es estática. Se mueve al ritmo de las olas de un océano impredecible. Y viéndolo así, hacer balance de nuestra vida o año es aprender a mantenernos en equilibrio en medio del movimiento constante.</p>
<p>La humanidad no experimenta el tiempo como una aburrida línea infinita y plana, sino como una serie de capítulos. Los balances ocurren en lo que la psicología del comportamiento llama &#8220;Hitos Temporales&#8221;. Son momentos en los que social, grupal o personalmente se rompe el flujo rutinario del tiempo y se genera un “Efecto de Nuevo Comienzo”. De menor a mayor: los lunes y los viernes (hitos temporales de trabajo y descanso), luego vienen cumpleaños, aniversarios, cambio de año…</p>
<p>Y como simios pensantes en esos hitos temporales decidimos hacer balances que crean una discontinuidad mental. Qué por cierto es muy útil y sana. Nos permite separar nuestro &#8220;yo del pasado&#8221; (que cometió errores en 2025) de nuestro &#8220;yo del futuro&#8221; (que tiene una página en blanco en 2026 y un universo de posibilidades).</p>
<p>Cuando en masa, al mismo tiempo, hacemos individualmente el famoso balance, validamos que pertenecemos a este mundo occidental (nuestra comunidad). Es como si gritáramos en coro: &#8220;Todos sobrevivimos a este ciclo y todos estamos de acuerdo en que hoy algo termina y mañana algo empieza&#8221;.</p>
<p>Este balance tiene otra utilidad interesante: crea la ilusión de orden. La vida, en general, es caótica, pero cuando hacemos balances en los hitos temporales logramos empaquetar los 365 días que ya pasaron en conclusiones lógicas y explicaciones.</p>
<p>También hacemos eso que los psicólogos llaman cierre cognitivo. Nuestro cerebro detesta las historias abiertas. Nada más observen los finales de películas y series que quedan abiertos: cómo reciben puntajes terribles y funas en redes. Como ejemplo reciente tenemos a Stranger Things.</p>
<p>Nuestro cerebro no es fan de las historias abiertas, ni en películas, ni en libros, ni en nuestra propia vida ¿Por qué? Porque las historias abiertas nos dejan más incertidumbres que certezas. Y la incertidumbre es el “coco” de media humanidad. A fin de año, el ser humano necesita “cerrar el libro” que en este instante temporal se llama 2025 para poder abrir el siguiente (2026) sin todo el ruido mental y las páginas tachadas del anterior.</p>
<p>Los humanos somos los únicos animales que se cuentan historias a sí mismos. Eso dijo el filósofo Alasdair MacIntyre en su libro &#8220;Tras la virtud&#8221;. Aunque yo no creo que eso sea cierto, que somos &#8220;los únicos&#8221;. Pero siguiendo lo expuesto por MacIntyre, una persona dentro de su balance 2025/2026 no podría responder la pregunta &#8220;¿qué voy a hacer?&#8221; sin responder antes otra pregunta: &#8220;¿de qué historia o historias me encuentro formando parte?&#8221;. Y ambas, preguntas y respuestas, no se formulan ni responden en el balance, es un proceso mental interior, poco consciente que hacemos para poder decidir qué quiero y qué no para ese nuevo año. Y por supuesto para definir metas. Por ejemplo: Sebastiana se quiere casar en 2026, es su meta, porque quiere formar una historia de vida con Albertino.</p>
<p>Entonces, el balance de fin de año es el momento en que revisamos si el capítulo que acabamos de vivir tiene sentido dentro de nuestra “biografía”. En esta revisión no solo contamos cuántos viajes hicimos o si logramos comprar ese carro; lo que realmente hacemos es evaluar si nuestra vida coincide con la persona que queremos ser —y para algunos, con la que pretenden o aparentan ser—.</p>
<p>En el fondo, ese balance es una búsqueda de sentido. En realidad, no se trata de los hechos, sino de la narrativa propia que construimos con ellos. De las historias que queremos crear para nuestra autobiografía. Una narrativa para nosotros (autoconvencimiento) y otra para los demás (el cuento que vendemos de nosotros mismos), pero no hacemos este proceso con la consciencia de que decidimos nuestra propia narrativa.</p>
<p>Por eso duele cuando el balance es “negativo” (hojas mal escritas de nuestra vida) y por eso nos sentimos renovados cuando el balance nos muestra que, a pesar de las tempestades, seguimos de pie. Todos queremos ser héroes, y más aún dentro de nuestra propia historia.</p>
<p>Hay otro psicólogo que plantea algo interesante al respecto. Jerome Bruner sostiene que tenemos dos formas de pensamiento: el paradigmático, que es lógico y científico, y el narrativo. Con este último entendemos nuestra vida. Escribimos nuestra autobiografía mental. Y sosteniendo la teoría de Bruner, en el balance de fin de año hacemos una construcción narrativa donde ordenamos nuestros eventos aleatorios para darles una relación de causa y efecto. Para darles sentido.</p>
<p>Por ejemplo: Juanito, en marzo, hizo una estafa piramidal y se robó 500 millones de pesos. Y a Juanito, un conductor borracho lo atropelló en octubre y casi se muere. En diciembre Juanito hace su balance: &#8220;seguramente me atropellaron como castigo divino por estafar a la gente. Me cayó el karma&#8221;. Meta de 2026 de Juanito: &#8220;cuando salga de la silla de ruedas voy a devolver el dinero robado sin que me metan preso y pedir disculpas&#8221;.</p>
<p>Este balance o “revisión de vida” lo hacemos desde hace más de 4.000 años. Viajemos a la Babilonia del 2000 a. C. Allí celebraban el festival de Akitu, considerado un proceso de reordenamiento del caos. Se celebraba durante 12 días en el mes de <em>Nisannu</em> (marzo/abril), en el equinoccio de primavera.</p>
<p>Durante el Akitu, los babilonios hacían un balance social: devolvían objetos prestados y hacían balance contable. Para los babilonios, el año nuevo no podía comenzar si el &#8220;balance contable&#8221; social no estaba en cero. Si debías algo, material o afectivo, el orden cósmico estaba roto.</p>
<p>También hacían un balance político y moral. El rey se arrodillaba ante el dios Marduk. El sumo sacerdote le quitaba la corona y el cetro y lo cacheteaba. Debía confesar que no había descuidado sus deberes de rey. Si lloraba, significaba que Marduk estaba satisfecho y que el balance del reino era positivo para el año siguiente.</p>
<p>(Creo que el nuevo reyezuelo global necesita una &#8220;bofetada de Marduk&#8221;. Un apunte político innecesario).</p>
<p>Y aplicando un poco la experiencia babilónica, para que un balance tenga peso real necesitamos una “bofetada de Marduk”. Esa bofetada corresponde al peso de la verdad. Desmontar la narrativa y vernos desnudos. Sin centro. Sin corona. Sin adornos. Dejar de contarnos nuestro propio cuento. Dejar de acomodar los hechos a la historia autobiográfica que llevamos años escribiendo. Y observarnos con ojos de extraño. Cachetearnos con nuestra propia verdad. Ese sería el balance ideal y honesto con nosotros mismos. Lo demás es farándula, autoengaño, moda, teatro, baile de máscaras…</p>
<p>Un romano devoto nos diría que cuando hacemos un balance de nuestra vida invocamos al dios Jano. El que mira atrás y adelante.</p>
<p>Jano o Janus, es el dios romano de las puertas, los comienzos y los finales. Es un dios interesante. Gobierna complejidades. Jano es representado con dos rostros: uno mira hacia el pasado y el otro hacia el futuro. Por eso el mes de enero lo honra. Enero en latín es <em>Ianuarius</em>, que proviene de Jano. Lo que significa que es el &#8220;umbral&#8221; del año. En enero estamos parados en una línea en la que miramos para atrás y para adelante.</p>
<p>Los romanos creían que para cruzar una puerta —un nuevo año— con el pie derecho, primero debías honrar lo que dejabas atrás. Y este es uno de los antepasados directos de nuestro balance de fin de año: la pausa necesaria en el umbral —la puerta de la vida— para entender de dónde venimos antes de decidir a dónde vamos.</p>
<p>Un balance anual que me gusta es el chino. Lo hacen en su Año Nuevo, durante el festival de primavera. Es un balance físico y espacial. Revisan su casa y hacen una limpieza profunda llamada <em>Dahao</em>. Barren a fondo su hogar, para “barrer la mala suerte” del año anterior. Se deshacen, botan lo que no sirve y limpian lo que va a quedar.</p>
<p>Después de ese balance del año anterior, muchos imaginan que el 2026 es como una página en blanco. En coach-landia nos venden esa idea. Un inicio de cero para construir lo que queramos. Pero no. Lamento informarles que la página en blanco no existe cuando se refiere a cambio de año. Es mentira. Escribimos sobre lo que ya está escrito. El balance no sirve para borrar el pasado, sino para entender con qué bolígrafos y colores vamos a escribir y dibujar el siguiente capítulo.</p>
<p>Los seres humanos somos un palimpsesto. Textos escritos sobre otros textos.</p>
<p>Aunque soy irónica y desconfiada con el tema del balance anual, reconozco que necesitamos el 31 de diciembre para hacer ese clic mental de una etapa nueva. El balance es el umbral de Jano: una cara mira hacia atrás para aprender, y la otra mira hacia adelante para imaginar.</p>
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        <author>Diana Patricia Pinto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Plétora</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124588</guid>
        <pubDate>Mon, 12 Jan 2026 03:37:48 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/11223720/portadas-el-espectador.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Crónica de un balance de año en Coach-landia.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diana Patricia Pinto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿A cuál de los presidenciables beneficia la intromisión de EE.UU. en Venezuela?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/a-cual-de-los-presidenciables-beneficia-la-intromision-de-ee-uu-en-venezuela/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los candidatos presidenciales están opinando en caliente, con poco conocimiento de los asuntos geopolíticos, y algunos ya están dando muestras de desespero en las redes sociales. En campaña los votos importan más que la suerte de los venezolanos. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Los tres candidatos presidenciales que ocupan los primeros lugares en las encuestas: Sergio Fajardo, Iván Cepeda y Abelardo De La Espriella.</em></p>



<p>De cara a las elecciones de mayo de 2026, lo que está pasando en Venezuela, un país que hoy sigue órdenes de Estados Unidos, tras la captura de su presidente Nicolás Maduro, deja en una posición complicada a los candidatos presidenciales de Colombia y sitúa a la campaña misma en una especie de limbo, al menos hasta que conozcamos el desenlace de la cumbre Petro-Trump, la primera semana de febrero.</p>



<p>En principio, la derecha levantó el trofeo tras el ataque del ejército estadounidense en suelo caraqueño, pero cuando se supo que el régimen chavista no cayó, aparecieron las caras largas y el mundo quedó en desconcierto.&nbsp; Vestidos y alborotados, la fiesta se apagó y todos volvieron a sus quehaceres, a esperar con resignación -vaya uno a saber por cuánto tiempo- hasta que la cosa realmente cambie en Venezuela y la democracia plena regrese, que es lo deseable.</p>



<p>En este mar de confusiones y suspensos, la pregunta obvia sería: ¿quién, si la derecha, el centro o la izquierda,&nbsp;capitalizará mejor el caso Venezuela? Pues la respuesta no depende de lo que estén pensando con el corazón o con el deseo los partidos políticos en disputa, sino de los desarrollos que tengan los acontecimientos durante los próximos días y semanas, porque lo que estamos viendo es a un Donald Trump en piñata: lleno de sorpresas.</p>



<p>Muy seguramente ya alguna encuestadora debe estarles preguntando a los colombianos si están o no de acuerdo con la intromisión de Estados Unidos en Venezuela y la respuesta a ese interrogante aportará luces para determinar, al menos, de qué lado está el segmento más amplio de la población. La respuesta dependerá también&nbsp;de si la pregunta se formula con o sin sesgo. No es lo mismo preguntarle a la gente si está de acuerdo con que enjuicien al dictador Nicolás Maduro, que preguntarle si respalda la invasión militar de Estados Unidos a Venezuela. No es lo mismo y los encuestadores lo saben.</p>



<p>Sería interesante formular ambas preguntas para saber qué tanto cambia la percepción de los ciudadanos.</p>



<p>En cuanto a los y las presidenciables, lo que un asesor ecuánime debería recomendarles es cautela y un té de agüita de hierbas para los nervios antes de salir a vociferar cualquier cosa.</p>



<p>Los candidatos deberían concentrarse en sus correrías más que en sus trinos, porque ahí corren el riesgo de decir vainas que luego tengan que tragarse, aunque se ahorren las disculpas. Las redes sociales pasan factura al instaste, y la suma de un meme con el otro se traduce en descrédito.</p>



<p>Veámoslo con un ejemplo: Vicky Dávila, mujer casos de la vida real, objeto de burlas casi que a diario.</p>



<p>La candidata ha venido repitiendo como mantra la misma frase: <em>“Trump, haz lo tuyo” </em>(aunque yo, con esta medio sordera, entendí <em>“Trump, hazlo tuyo”.</em></p>



<p>Vicky Dávila celebró la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y la captura de Maduro, pero luego en redes sociales salió a decir: <em>“Presidente Trump, una intervención militar en Colombia como en Venezuela nos pondría en riesgo de que el neocomunismo, hoy encarnado en Iván Cepeda, gane las elecciones presidenciales, porque se victimizarían y despertarían el nacionalismo”.</em> Y más adelante, en el mismo video, contradiciéndose respecto de lo que hizo el gringo en Venezuela, dijo<em>: “… de ningún modo es aceptable que se viole por parte de Estados Unidos o de cualquier otro país la integralidad territorial de Colombia y la soberanía”.</em></p>



<p>Luego, <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/01/07/vicky-davila-acuso-a-petro-de-convocar-marchas-para-iniciar-su-plan-de-perpetuarse-en-el-poder-ha-llamado-a-la-calle-de-nuevo-a-los-revoltosos">según recoge Infobae,</a> acusó a Petro de convocar marchas para iniciar su plan de perpetuarse en el poder.</p>



<p>¿Al fin qué, el peligro es Cepeda o Petro? Si Petro inició un plan para perpetuarse en el poder: ¿Sí invasión o no invasión? Ella, por supuesto, no contaba con la llamada de Trump a Petro para invitarlo a dialogar, y rapidito le dio la vuelta al  discurso. Ya volveremos con ella. </p>



<p>Entre tanto, Álvaro Uribe volvió a revivir el fantasma de <em>“nos volveremos Venezuela”</em>, usando por enésima vez&nbsp;el cuento trasnochado del tal <em>Castrochavismo, </em>con un Fidel Castro y un Hugo Chávez que permanecen varios metros bajo tierra en Cuba y Venezuela. Y para que se note lo ridículo de ese tipo de consignas, diré que como Petro y Trump sigan de compinches, nos volveremos Estados Unidos. </p>



<p>A María Isabel Rueda, que en entrevista para El Tiempo le preguntó si Estados Unidos podría hacer en Colombia lo que en Venezuela, el expresidente Uribe le contestó<strong>.<a href="https://www.eltiempo.com/politica/partidos-politicos/ee-uu-podria-hacer-en-colombia-lo-que-en-venezuela-las-circunstancias-se-van-pareciendo-con-el-gobierno-petro-alvaro-uribe-3522379"><em>“Las circunstancias se van pareciendo con el gobierno Petro”</em></a></strong><em><a href="https://www.eltiempo.com/politica/partidos-politicos/ee-uu-podria-hacer-en-colombia-lo-que-en-venezuela-las-circunstancias-se-van-pareciendo-con-el-gobierno-petro-alvaro-uribe-3522379">.</a> </em>A Noticias Caracol le respondió: <a href="https://www.pulzo.com/nacion/alvaro-uribe-dice-que-colombia-pareciendo-venezuela-PP4983260"><em><strong>“Colombia es casi una foto de Venezuela”.</strong></em> </a>&nbsp;(El casi no se vale decía mi sabia abuelita). En tanto que <a href="https://www.elespectador.com/politica/alvaro-uribe-hablo-sobre-las-amenazas-del-presidente-donald-trump-a-colombia-y-sobre-la-invasion-en-venezuela-noticias-hoy">a <strong>El Espectador </strong>le dijo:</a> <em>“Cuando un país no controla su criminalidad, terceros países reaccionan”.</em></p>



<p></p>



<h2 class="wp-block-heading">A los políticos colombianos no les importan los venezolanos, ni siquiera a Donald Trump, que en Venezuela ve barriles de petróleo, no seres humanos.</h2>



<p>Lo concreto: Venezuela vuelve a ser el balón que unos y otros se lanzan en busca de réditos políticos, lo que se está volviendo una jugada torpe por dos razones: porque no nos volvimos Venezuela en cuatro años y porque, al menos hasta el momento de escribir estas líneas, Estados Unidos se abraza con el régimen chavista y hace negocios con él. Seamos honestos, a los políticos colombianos no les importan los venezolanos, ni siquiera a Donald Trump, que en Venezuela ve barriles de petróleo y <em>business</em>, no seres humanos.</p>



<p>Así que al uribismo, le toca reescribir su viejo cuento del lobo feroz porque, como se dice vulgar y coloquialmente, <em>al perro no lo capan dos veces</em>. La gente está ya curada de espantos. Y cuando eso pasa, cualquier nuevo relato adobado con <em>más de lo mismo</em> pierde fuerza. &nbsp;</p>



<p>Lo que queda claro, volviendo a las desesperadas declaraciones de Vicky Dávila, es que ella no tiene ningún plan de gobierno para los colombianos (aporreada en las encuestas, sus posibilidades de ser la presidenta se diluyeron hace rato), y el único recurso que le queda es satanizar a la izquierda, y lo hará hasta el final, cuando seguramente ya habrá quedado descartada como presidenciable, y quizás guarde la esperanza de ser <em>ministeriable</em>, repitiendo el descalabro de María Fernanda Cabal, la otra candidata ultraderechista que, al fracasar en los sondeos del Centro Democrático, tuvo que claudicar con pena y sin gloria.</p>



<p>En últimas, el problema de campañas como la de Vicky Dávila es no tener asesores competentes que actúen desde la racionalidad y sean capaces de decirles a sus candidatos que cuenten hasta diez antes de dejarse arrastrar por sus impulsos, haciendo evidente sus flaquezas en la cosa política. &nbsp;</p>



<p>Nadie, a excepción&nbsp;del propio Donald Trump y su cerebro de anciano malévolo, conoce el plan b, c o z del presidente estadounidense. ¡Nadie! Todo lo que se diga son meras especulaciones al son de los tarros… o sea, producto del ruido mediático. Podemos anticipar, eso sí, que lo que se haga arriba se sentirá con fuerza abajo; es decir, las movidas de Estados Unidos impactarán la campaña presidencial colombiana, con resultados impredecibles, para alegría de unos y desconsuelo de otros. No sabemos si Trump, con sus decisiones —fríamente calculadas en función de los intereses de su país— terminará siendo el jefe de campaña de la izquierda o de la derecha.</p>



<p>Los candidatos están leyendo los titulares, que es lo que hacemos todos, sin conocimiento de cómo funciona el parqués geopolítico, donde –recordemos- se puede ir a la cárcel facilito y facilito salir también de ella, dependiendo de lo que indiquen los dados. Ojalá se entienda el símil. Y ojalá los candidatos sepan quién es, por ahora, el dueño de los dados. (Y no estoy hablando de Diosdado Cabello, ¿ok?)</p>



<p>Por lo tanto, un candidato presidencial no puede rebajarse a la condición del ciudadano de a píe que opina sobre lo divino y humano y en caliente, porque lo que ese <em>cristiano </em>opine de forma individual al fin de cuentas resulta intrascendente en el juego por el poder. Pero la opinión del político en campaña termina siendo un arma de doble fijo para él, y en ese caso la prudencia del solapado resulta menos contraproducente que la ligereza de aquel o aquella que se levanta con el ánimo alebrestado, pensando <em>esta boca es mía</em>, a ver qué <em>genialidad</em> se le ocurre para marcar en las encuestas.</p>



<p>Al margen de eso, la derecha siempre tuvo un plan para gobernar pero nunca un plan para ser oposición, y los congresistas creyeron torpemente que al oponerse a las reformas y celebrarlo en las redes sociales hacían lo correcto.&nbsp;Quizás esas torpezas la lleven a perder también en 2026 las elecciones. </p>



<p>Colombia es hoy más nacionalista que nunca frente a Trump, y ese sentimiento patriótico afecta el discurso de una derecha colombiana recalcitrante que, hasta el incidente con Venezuela, fue más <em>trumpista </em>que Trump pero hoy, apática, lo observa con desdén. &nbsp;</p>



<p>La invitación que le hizo el presidente Trump al presidente Petro para dialogar de tú a tú en la Casa Blanca, abre un nuevo episodio&nbsp;para las relaciones bilaterales, pero también podrían significar un giro inesperado en la campaña presidencial. Petro tiene, por ahora, el sartén por el mango. La suerte de la izquierda dependerá de cómo juegue sus cartas en el Despacho Oval. ¿Cuál será el as bajo la manga de cada uno? Eso es tema para otra columna.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124412</guid>
        <pubDate>Sun, 11 Jan 2026 12:59:25 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <item>
        <title>La geopolítica de los mercaderes imperiales.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/la-geopolitica-de-los-mercaderes-imperiales/</link>
        <description><![CDATA[<p>Trump durante su declaración por el secuestro de Maduro y la extensa rueda de prensa en su residencia personal de Mar a Lago, parecía más un director de cine de Hollywood que un jefe de Estado.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>(Artículo para EL PAÍS, el periódico global, edición América-Colombia, enero 2026)</p>



<p>Con Donald Trump ha quedado suficientemente claro, gracias a su desfachatez narcisista, que vivimos bajo el dominio de los mercaderes imperiales, para quienes la política y la vida misma no son más que negocios y ganancias. Por eso pretenden repartirse, en forma más o menos equitativa, el planeta entre ellos. Trump y su MAGA se quedarían con todo el hemisferio occidental, desde Canadá, Groenlandia, México, ahora Venezuela, hasta la Patagonia, con nuevos socios y empresarios entusiastas como Milei y el recién electo José Antonio Kast en Chile. Todo en nombre de la libertad y la democracia. Putin, podría quedarse con Donbás, convertida en una especie de “zona económica de frontera”, según el ingenio empresarial de Trump. Para Netanyahu toda la Franja de Gaza, haciendo realidad el sueño hotelero de Trump de transformar sus ruinas en “la Riviera del Medio Oriente”. El único que no entra en sus planes es Xi Jinping, quien bien podría ocupar a Taiwán, siguiendo su ejemplo en Venezuela. Así las cosas, tendríamos un orden multipolar de mercaderes de la guerra y de nuevos señores imperiales, para quienes no cuenta la Carta de las Naciones Unidas, solo su voluntad, arsenales y poderío nuclear.</p>



<p><strong>El metalenguaje imperial &nbsp;</strong></p>



<p>Quizá por eso hay millones de seguidores de Trump en todas las latitudes, incluyendo Europa, que llaman paz a la guerra y libertad a la codicia. Ahora, incluso, la gran prensa llama intervención militar a la agresión imperial, así como Putin llama “operación especial” a la ocupación de Ucrania. Para continuar con ese metalenguaje de los mercaderes imperiales, también llaman captura al secuestro de Maduro y su esposa, Cilia Flores, como si Estados Unidos tuviera una jurisdicción hemisférica, radicada en Nueva York, para capturar y juzgar a quien considere su enemigo. Por eso Milei celebra desde la Argentina, en su cuenta X, el secuestro de Nicolás Maduro con un exultante <em>“La libertad avanza. ¡Viva la libertad carajo!” </em>Se entiende, la libertad de hacer negocios sin respeto alguno por las fronteras y la soberanía de los Estados. Así Milei responde con la lealtad de un cómplice a quien le debe su reciente triunfo electoral.</p>



<p><strong>Fin de la Carta de las Naciones Unidas</strong></p>



<p>El comienzo del 2026 marca, pues, un punto de inflexión al parecer irreversible en la vigencia de la Carta de las Naciones Unidas, especialmente su artículo 2, numeral 3: <em>“Los Miembros de la Organización arreglarán sus controversias internacionales por medios pacíficos de tal manera que no se pongan en peligro ni la paz y la seguridad internacionales ni la justicia” y 4: “Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas <a href="#_edn1" id="_ednref1"><strong>[i]</strong></a>”, </em>como bien lo ha demandado la presidenta de México Claudia Sheinbaum. Pero si la Carta ya no tiene vigencia, mucho menos las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos tiene derecho al veto para garantizarse absoluta impunidad.</p>



<p><strong>Un director Imperial Hollywoodense</strong></p>



<p>Trump durante la declaración y extensa rueda de prensa en su residencia personal de Mar a Lago, parecía más un director de Hollywood que un jefe de Estado. Estaba desbordado por el éxito de un secuestro que pretende encubrir como una operación policial de las fuerzas del orden estadounidenses contra un capo del narcoterrorismo, cuando fue una agresión militar imperial que violó todos los principios de la Carta de las Naciones Unidas. Así la describió a Fox New: <em>“Quiero decir, lo vi literalmente como si estuviera viendo un programa de televisión. Si hubieras visto la velocidad, la violencia – era una cosa increíble,» agregando que los E.E.U.U. habían planeado «hacer esto hace cuatro días, pero el clima no era perfecto, y de repente se abrió y dijimos vamos.»</em> <em>“El equipo hizo un trabajo increíble. Ensayaron y practicaron como nunca se ha visto. Y me lo dijeron militares reales: no hay otro país en la Tierra que pudiera hacer algo así”. </em>Hay que abonarle a Trump su modestia, fueron “militares reales” no de la IA, inventados por su Inteligencia Autocrática. Tan exitoso secuestro sienta un precedente que bien podría emular Putin para ir por Volodímir Zelenski, bajo el cargo de ser un autócrata neonazi, pues su período presidencial expiró el 20 de mayo de 2024 y todavía no ha convocado a elecciones. Aunque cabe la posibilidad que el mismo Trump presione su salida, despidiéndolo como en su famoso programa, por ser tan soberbio y no ceder el Donbás y Crimea a Putin.</p>



<p><strong>Un director adicto al petróleo</strong></p>



<p>Por lo pronto Trump se dispone a gobernar a Venezuela como un campo petrolero más que pondrá a disposición de las compañías norteamericanas: <em>“Nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, invertirán miles de millones de dólares para reparar la infraestructura petrolera, que está en muy mal estado, y comenzar a generar ingresos para el país”</em><a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>. &nbsp;Vuelve con el mismo estribillo que utilizó cuando le prometió a Netanyahu que <em>“Gaza podría ser la Riviera del Medio Oriente”</em>. Por eso descubrió sobre la mesa la carta que antes había exhibido como una coartada casi perfecta, la guerra contra el narcoterrorismo, para ocultar bien su insaciable y verdadera adicción al petróleo. Una adicción más letal que la misma cocaína si consideramos los efectos devastadores en la crisis climática planetaria. Carta que trasladará ahora, en desarrollo de su “guerra hibrida”, a la Fiscalía y la Justicia norteamericana para procesar a Maduro como el gran capo del llamado “cartel de los Soles”. Claro, sin revelarnos los asteroides de la mafia norteamericana que forman una constelación de capos, casi intocables, encargada de la distribución de cocaína y del disfrute de sus astronómicas ganancias. Toda la razón le asiste a la exvicepresidenta Kamala Harris al decir: “<em>No se trata de drogas ni de democracia. Se trata de petróleo y del deseo de Donald Trump de erigirse en el dictador regional. Si le importara alguno de los dos, no indultaría a un narcotraficante convicto ni marginaría a la legítima oposición venezolana mientras busca acuerdos con los compinches de Maduro</em>”. Ese narcotraficante convicto es el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, a quien indultó al mismo tiempo que perseguía a Maduro por los mismos cargos. Nada inusual en Estados Unidos, pues durante la segunda guerra mundial también se indultó al capo Lucky Luciano por su valiosa información para el desembarco seguro de sus tropas en Sicilia y evitar huelgas en los muelles de Nueva York.</p>



<p><strong>La interminable y rentable guerra contra el narcoterrorismo</strong></p>



<p>Por eso, en su entrevista en Mar a Lago, Trump vuelve y juega con la misma coartada intervencionista e interminable de la guerra contra el narcoterrorismo, pero ahora amenazando el presidente Gustavo Petro: <em>“Me apego a mi primera declaración [en diciembre]: está produciendo cocaína y la está mandando a Estados Unidos. Entonces será mejor que se cuide el trasero”</em>, lo que augura que la campaña presidencial en Colombia en este 2026 será una especie de laboratorio inflamable. Un laboratorio, en todo caso, más impredecible que el controlado en Honduras con la victoria de su pupilo Nasry Asfura y del financiado en Argentina para el triunfo de Milei, pues Trump se la jugará sin escrúpulos con el candidato que le ofrezca mejores oportunidades para hacer <em>“grande de nuevo a Colombia</em>”, como aspira que sea Venezuela, y así tener dos mascotas obedientes al servicio de MAGA.</p>



<p><strong>Transición petrolera cleptocrática</strong></p>



<p>Todo ello, claro está gracias a una transición democrática, con la ayuda del virtuoso empresariado colombiano, que recibirá millonarias inversiones para sus industrias extractivas y depredadoras del medio ambiente. Y, en el caso de Venezuela, con la complicidad de los cacocratas del régimen actual, la vicepresidenta Deisy Rodríguez, el ministro de defensa Vladimir Padrino y Diosdado Cabello, ministro del interior. Así lo reveló en su rueda de prensa: <em>“Marco (Rubio) está trabajando en eso directamente. Acaba de conversar con ella y está dispuesta a hacer lo que consideremos necesario para que Venezuela vuelva a ser grande. Muy simple</em>&#8220;. Todo lo anterior en desarrollo de su “Corolario Trump”: <em>&#8220;Vamos a gobernar Venezuela hasta que haya una transición segura. Durante un tiempo, serán en gran medida las personas que están detrás de mí</em>&#8220;, refiriéndose a Marco Rubio y el ministro de guerra Pete Hegseth. Si todo le resulta tan simple a Trump, no estaríamos entonces asistiendo a una transición democrática, sino más bien al comienzo de una transacción delincuencial entre gánsteres estatales que intercambian su impunidad por petróleo. Pero si le sale tan mal como el trato con Putin para poner fin en 24 horas la guerra en Ucrania, en lugar de acabar con el “cartel de los soles”, puede ser el comienzo del eclipse de su MAGA. Solo al final, quizá, sabremos si la “estupenda” nobel de Paz, María Corina Machado, podrá administrar con seguridad y lealtad, siempre en beneficio de MAGA y sus copartidarios, las mayores reservas de petróleo del planeta. Un final muy deplorable para los millones de venezolanos que en la diáspora celebran ilusamente el regreso de la libertad a su amada Venezuela. Una oscura y densa libertad llamada petróleo que les niega su soberanía y dignidad.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.un.org/es/about-us/un-charter/full-text">https://www.un.org/es/about-us/un-charter/full-text</a></p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://elpais.com/internacional/2026-01-03/ee-uu-quiere-que-sus-petroleras-recuperen-la-industria-del-crudo-en-venezuela.html">https://elpais.com/internacional/2026-01-03/ee-uu-quiere-que-sus-petroleras-recuperen-la-industria-del-crudo-en-venezuela.html</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124288</guid>
        <pubDate>Sun, 04 Jan 2026 05:37:41 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/04003657/descarga.webp" type="image/webp">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La geopolítica de los mercaderes imperiales.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
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        <item>
        <title>El coloquio de los pájaros.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/el-coloquio-de-los-pajaros/</link>
        <description><![CDATA[<p>No hubo invitaciones formales ni comunicados. Simplemente, un amanecer en&nbsp;Belém do Pará, cuando el calor todavía no golpea y los pescadores desenredan las líneas, los pájaros comenzaron a llegar. Belém —capital del estado de Pará, a orillas del río Guamá y próxima a la desembocadura del Amazonas— es una ciudad que late con más de&nbsp;1,5 [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>No hubo invitaciones formales ni comunicados.</p>



<p>Simplemente, un amanecer en&nbsp;<strong>Belém do Pará</strong>, cuando el calor todavía no golpea y los pescadores desenredan las líneas, los pájaros comenzaron a llegar.</p>



<p>Belém —capital del estado de Pará, a orillas del río Guamá y próxima a la desembocadura del Amazonas— es una ciudad que late con más de&nbsp;<strong>1,5 millones de habitantes</strong>&nbsp;y un clima que parece haber firmado pacto con la humedad. No tiene estaciones: tiene variaciones del calor. La selva la acecha desde todos los costados y, al mismo tiempo, la ciudad la empuja hacia afuera con cemento, mercados, avenidas y un metabolismo humano que no sabe detenerse.</p>



<p>La COP se organizaba en medio de esa contradicción: hablar del clima en una ciudad que vive en el borde de la Amazonía, donde el bosque se siente como un vecino incómodo. Allí, los estudiosos repiten cifras: millones de hectáreas deforestadas, caudal de ríos que cambia, estaciones de lluvias impredecibles. Los funcionarios, en cambio, repiten verbos:&nbsp;<em>mitigar</em>,&nbsp;<em>adaptar</em>,&nbsp;<em>compensar</em>. Esa distancia entre números y palabras se siente en la piel. En Belém el clima no es teoría: es piel mojada a cada paso.</p>



<p>Yo estaba allí por casualidad: un viaje largo desde&nbsp;<strong>Bogotá</strong>, una nota sobre la región, esas excusas que usamos los periodistas cuando en realidad buscamos algo indefinible. Había ido a cubrir la COP —ese teatro global donde los países repiten la coreografía del desacuerdo—, pero lo que me ocurrió no figuraba en la agenda oficial.</p>



<p>Belém no estaba lista para nada más que su propia vida. La ciudad respira a treinta grados incluso al amanecer, con la humedad empapando los bordes de los muros y los techos de zinc. Vive en la boca del Amazonas, en esa delta dulce que no sabe si es océano o río. En los mapas figura al norte de Brasil, casi rozando la línea ecuatorial, pero la cartografía no explica lo esencial: la atmósfera espesa, como si el aire fuese un líquido lento.</p>



<p>Los primeros fueron los&nbsp;<strong>guacamayos rojos</strong>.<br>Cruzaron el cielo desde el oeste con un cansancio elegante. Nada de postales tropicales: sus plumas parecían un recuerdo. Se posaron en cables eléctricos de la plaza, como si hubieran olvidado que alguna vez tuvieron árboles suficientes para no tener que recurrir al metal.<br>Después llegaron los&nbsp;<strong>arañeros amazónicos</strong>.<br>Pájaros que no hacen ruido, como un pensamiento que no quiere molestar. Uno se quedó inmóvil en la rama baja de un mango. Observaba la ciudad como quien intenta reconocer un rostro envejecido.<br>A media tarde aparecieron los&nbsp;<strong>pingüinos de Magallanes</strong>.<br>Lo escribo y no lo creo.<br>Pero estaban ahí: caminaban con esa dignidad torpe que solo los pingüinos tienen. No había hielo, ni viento polar, ni orcas. Solo calor húmedo, mosquitos y el olor de los puestos de fritura. Nunca pensé ver un paisaje tan fuera de lugar sin que nadie se sorprendiera.<br>Los&nbsp;<strong>colibríes de Helena</strong>&nbsp;llegaron difusos.<br>Uno nunca sabe si son tres o veinte.<br>Se deshilachan en el aire, como si fueran la sombra de algo más veloz que ellos mismos. No aterrizan: parpadean.<br>La última en llegar fue la&nbsp;<strong>águila arpía</strong>.<br>No cayó: descendió.<br>Sus alas cortaron el aire con una lentitud solemne. Vino desde el norte, trazando una línea invisible sobre los techos. Cuando se posó, nadie cerca de la plaza sintió necesidad de fotografiar. Era como si la presencia de ese animal cancelara todos los gestos humanos pequeños.<br>Y de pronto estábamos todos allí: los pájaros y este periodista perdido en la orilla del Amazonas.</p>



<p>Entonces ocurrió algo que no tenía explicación protocolar. Los pájaros parecían buscar a alguien. No un líder humano ni una ONG. Un nombre que hasta a mí me sorprendió reconocer:&nbsp;<strong>el Simurgh</strong>.</p>



<p>Lo digo con cuidado porque temo sonar supersticioso. Años atrás, en Bogotá, encontré por azar un ejemplar viejo de&nbsp;<em>El lenguaje de los pájaros</em>, atribuido a Farīd ud-Dīn Attar, el poeta sufí persa. No era la edición clásica: era una traducción doméstica, con notas de un profesor anónimo. Compré el libro porque la portada tenía una mancha de humedad con forma de ala.</p>



<p>Attar contaba la peregrinación de los pájaros en busca de su rey, el Simurgh —ese dios-ave que contiene a todos los pájaros, al mismo tiempo espejo y destino—.<br>No sé por qué lo leí entero aquella noche.<br>Quizás porque Borges había mencionado alguna vez esa imagen: treinta aves que viajan para descubrir que el rey es el reflejo de su propia unidad.<br>Lo guardé como se guardan los libros que no se prestan, sin la esperanza de entenderlo del todo.</p>



<p>Por eso, cuando el nombre apareció en la plaza —no dicho por humanos, sino insinuado por las miradas de los animales—, sentí un estremecimiento antiguo.<br><strong>El Simurgh</strong>, pensé.<br>No puede ser.</p>



<p>No descendió del cielo ni caminó desde la selva. Apareció en el agua del río Guamá, como si el reflejo hubiese recordado algo antes que nosotros. Era un perfil sin contornos precisos, la silueta de un ave que no necesitaba estar allí para estar allí.</p>



<p>No hablé. Nadie habló. Los pingüinos, en cambio, se adelantaron.</p>



<p>—Nos hemos perdido —dijeron—.<br>El mar dejó de conocernos.</p>



<p>El Simurgh no contestó con sentencia. Esperó. Y cuando habló no nombró culpas, sino una historia.</p>



<p>—Hubo una vez unos monos que sabían conversar con la naturaleza —dijo.</p>



<p>No era metáfora, sino memoria. Vivían en montañas bajas, donde las nubes se detenían a beber. Los árboles no eran sombra ni recurso: eran interlocutores. La lluvia anunciaba su llegada con olores, y los monos respondían con calma; el río no era un depósito de peces, sino una lengua que trazaba caminos.</p>



<p>—Durante generaciones —continuó— el pacto fue sencillo: tomar sin arrancar, escuchar sin interrumpir.</p>



<p>Hasta que llegó un ruido nuevo. No importa si fue herramienta o idea. Los monos empezaron a cortar ramas para fijar la sombra, luego talaron árboles para construir casas, luego bosques enteros para alimentar un futuro abstracto. La naturaleza se retiró un paso. No como castigo, sino como quien se aparta ante un interlocutor que ha decidido hablar solo.</p>



<p>Los monos celebraron el silencio. Creyeron haber vencido. Dejaron de prever las lluvias, no escucharon los desbordes, confundieron las estaciones. Cuando murieron por sequía o deslizamientos culparon al azar.</p>



<p>—Llamaron azar —dijo el Simurgh— a aquello que antes llamaban lenguaje.</p>



<p>No hubo moraleja. La historia quedó flotando sobre el río, como una hoja que no decide hundirse.</p>



<p>El coloquio no tuvo acuerdos, como ocurre siempre en las COP. Los delegados siguieron hablando de “metas”, “transiciones”, “bonos de carbono”, mientras las aves se marchaban.</p>



<p>Los guacamayos dibujaron un arco rojo hacia el oeste.<br>Los pingüinos retrocedieron hacia el agua, sin saber si buscaban océano o refugio.<br>Los arañeros regresaron a ramas invisibles.<br>Los colibríes se deshicieron en el aire como una palabra mal pronunciada.<br>La arpía se fue sin sombra.</p>



<p>Yo cerré mi cuaderno. No envié la crónica a nadie. En Belém todo volvió a su pulso: calor, humedad, vendedores de açaí, motos, turistas que no vieron nada.</p>



<p>Nadie entendería el reporte.<br>Y sin embargo, lo único verdadero de aquel congreso fue lo que no figuró en la agenda.</p>



<p>Lo demás —como siempre— era ruido.</p>



<p>*Relato de ficción .&nbsp;<br></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123005</guid>
        <pubDate>Sun, 30 Nov 2025 18:19:58 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>Última y primera isla de Occidente</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/destellos-de-un-mundo-en-mutacion/ultima-y-primera-isla-de-occidente/</link>
        <description><![CDATA[<p>A estas alturas de la historia, quién lo creyera, sobrevive una agria disputa entre cristianos y musulmanes en el Oriente insular del Mediterráneo. Como en la época de las grandes trifulcas por el control de tantas islas que han pasado de unas manos a otras a lo largo de los siglos, en Chipre sigue vigente [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>A estas alturas de la historia, quién lo creyera, sobrevive una agria disputa entre cristianos y musulmanes en el Oriente insular del Mediterráneo. Como en la época de las grandes trifulcas por el control de tantas islas que han pasado de unas manos a otras a lo largo de los siglos, en Chipre sigue vigente una división entre herederos del Imperio Bizantino y descendientes del Otomano.&nbsp;</p>



<p>Bastión del mundo helénico desde tiempos remotos, primera y última isla de Occidente, y luego de haber pasado por el control de diferentes potencias, incluyendo los árabes, los cruzados, los bizantinos, los turcos otomanos y hasta el Imperio Británico, Chipre sobrevivió con su mayoría griega, acompañada hoy por una comunidad turca minoritaria y musulmana que se formó a partir de una migración animada por la cercanía de la costa de la Anatolia, desde hace varios siglos en poder de los turcos, y una deliberada política de implante poblacional impulsada por los gobiernos de Ankara. </p>



<p>Como suele suceder cuando la gente logra mantenerse relativamente aislada de motivaciones políticas, las dos comunidades convivieron en aceptable armonía hasta que aparecieron las banderas divisorias de los nacionalismos. Dentro de los chipriotas griegos, mayoritarios, se abrió paso la idea de frenar el avance de los habitantes de origen turco de la isla, que se sentían apoyados por los gobiernos de la República de Turquía, que a su vez consideraba un deber nacional velar por su protección.&nbsp;</p>



<p>En los años cincuenta del siglo pasado la controversia se exacerbó. Los chipriotas turcos buscaban la anexión de la isla a Turquía, mientras los griegos la unión con Grecia, (Énosis), una idea que provenía desde la época misma de la independencia griega respecto de los turcos en 1821. En medio de todo no faltaba quien abogara por la continuidad del control británico que provenía del Siglo XIX, y que se acabó más bien con la independencia del país en 1960, a la cual sobrevivieron las diferencias animadas por la intransigencia.</p>



<p>En 1974, un intento de golpe de Estado por parte de los chipriotas griegos, en busca de la Énosis, apoyada por la junta militar que entonces gobernaba en Grecia, no solamente fracasó y produjo la caída de la dictadura de los coroneles griegos, sino que provocó la invasión militar turca de la región norte de la isla, con el desplazamiento de la población griega.&nbsp;&nbsp;Intervinieron las Naciones Unidas para separar las comunidades y mantener la paz, pero eso no impidió años más tarde la fundación de la “República Turca del Norte de Chipre”, reconocida solamente por Turquía y que sobrevive hasta nuestros días.</p>



<p>Mientras la República de Chipre, dominada por los griegos y ocupante de la mayor parte del territorio de la isla, ha progresado enormemente y es miembro de la Unión Europea, la invención del norte se mantiene prácticamente bajo la tutela de Turquía y presenta un nivel de desarrollo económico diferente, como apéndice de su madrina en materia económica, de defensa y de infraestructura. Todo mientras las relaciones entre las dos comunidades han permanecido estancadas, en medio de pequeños oleajes que no cambian nada, ante las posiciones radicales y no negociables de las partes.&nbsp;</p>



<p>Es en ese contexto que tuvo lugar, hace pocos días, la elección de un nuevo presidente de la “República Turca del Norte de Chipre”. Hecho por supuesto desapercibido en el resto del mundo, máxime ante los avatares de la agenda internacional de nuestros días, dominada por la presencia en el escenario de una gama amplia de personajes incomprensibles e impredecibles, unos con poder verdadero y otros payasos megalómanos y portavoces de causas que más bien pierden impulso con sus pregoneros descarriados.&nbsp;</p>



<p>La elección de Tufan Erhurman a la cabeza de la “república” del norte puede llegar a tener enorme trascendencia no solo para el destino de la isla sino para la configuración geopolítica de una región plena de sensibilidades, próxima al Canal de Suez, inmediata a la costa de Siria, y una especie de “portaaviones” que le permite a Turquía, desde su base de Gecitkale, no solamente monitorear la actividad del Mediterráneo oriental, donde está además Israel, sino acrecentar su significación política.&nbsp;</p>



<p>La esencia del programa de Erhurman, pro-europeísta, es la de que Chipre deje de estar dividido de hecho en dos repúblicas, una de ellas fantasma aunque no lo diga, y se convierta más bien en una federación de un Estado griego y uno turco. Opción que automáticamente llevaría a que los turcos de la isla pasaran a formar parte de la Unión Europea, mucho antes que la propia Turquía, y resultaran beneficiados no solamente del desbloqueo de la situación estancada de la isla sino de las ventajas de enganchar su vagón al tren de la Europa comunitaria.&nbsp;</p>



<p>Semejante perspectiva resulta insultante para el derrotado presidente Ersin Tatar, que aspiraba a ser reelegido, y muy molesta para el establecimiento turco favorable al presidente Erdogan, para quienes lo ideal sería la integración de Chipre del norte a la comunidad de pueblos turcos, o de origen turco, que se impulsa desde Ankara, interesada en reconstruir la significación internacional del Imperio Otomano.&nbsp;</p>



<p>En el anterior sentido Turquía, cuya diplomacia es una de las mejores del mundo inclusive desde la época otomana, realizó un esfuerzo enorme por el reconocimiento de su “República Turca del Norte de Chipre” por parte de países de estirpe turca, como Azerbaiyán, Kirguistán, Kazajistán y Uzbekistán, que se negaron a reconocerla, debido a las dificultades que ese reconocimiento podría traer frente a los poderes occidentales, que prefieren no retar en este momento. Motivo por el cual apenas recibieron a la citada “república” como observadora dentro de la Organización de Estados Túrquicos, uno de los motores del renacimiento de la influencia turca en el mundo.&nbsp;</p>



<p>Con más del 60% de los votos a su favor, Tufan Erhurman considera tener credenciales para entrar a discutir el posible futuro federal, para lo cual seguramente recibirá el beneplácito de la parte griega. Solo que semejante eventualidad, por el hecho de desconfigurar la pretensión turca de recomponer su influencia en los antiguos territorios otomanos, y de quitarle a Turquía el dominio completo del norte de la isla, encontrará una oposición frontal del gobierno de Ankara, capaz de cualquier movimiento, desde el de su legendaria diplomacia, una de las mejores del mundo, hasta una maniobra militar de protección de sus intereses, con cualquier disculpa.&nbsp;</p>



<p>Los derrotados amigos de la solución de “dos Estados”, e inclusive los que pregonan la unión inmediata con Turquía, que también los hay, harán todo lo posible por interferir en los esfuerzos que ahora se desatan en favor de la federación chipriota. Para ellos esa sería una derrota monumental que no están dispuestos a acpetar, y para ello tienen el apoyo del establecimiento nacionalista turco.&nbsp;</p>



<p>En este ambiente, está por verse hasta qué punto Tufan Erhurman logra establecer con apoyo popular auténtico, y sin la interferencia de Turquía, un diálogo fructífero con el presidente Nikos Christodoulides, de la República de Chipre, que ha expresado su satisfacción con esa perspectiva, que considera una ventana de oportunidad para superar la división de la isla. De ahí en adelante, y sobre la base de la construcción de un estado de confianza mutua, falta mucho trecho para que esa luz de esperanza que ahora aparece se convierta en alternativa real de unificación de la isla, bajo un modelo bien visto desde las capitales europeas, aunque mal visto desde Ankara.&nbsp;</p>



<p>Que nadie se equivoque. Cualquier arreglo será viable, al menos por ahora, siempre y cuando obtenga el acuerdo del presidente Erdogan, que tiene en sus manos muchas cartas para jugar en este asunto en el cual, desafortunadamente, la voluntad de los votantes, por importante que sea, es apenas uno de los ingredientes necesarios para llegar a la solución de un problema de varias décadas que merece ya dar por terminado un estancamiento que ha afectado sobre todo a los griegos de la isla, desplazados violenta e injustamente de su tierra desde el golpe de mano de 1974.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Eduardo Barajas Sandoval</author>
                    <category>Destellos de un mundo en mutación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122252</guid>
        <pubDate>Sun, 09 Nov 2025 17:17:44 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Barajas Sandoval</media:credit>
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