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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sun, 24 May 2026 20:20:35 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de imagenes+mentales | Blogs El Espectador</title>
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        <title>El día que la IA dejó de responder</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/hypomnemata/el-dia-que-la-ia-dejo-de-responder/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una crónica sobre la frustración cognitiva </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph">Ilustración: <a href="https://www.instagram.com/valeria_bast?igsh=bDk0bDl0emtrYm42">@valeria_bast</a></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-text-align-right has-medium-font-size wp-block-paragraph">El ordenador no es una máquina inteligente que ayuda a gente estúpida,</p>



<p class="has-text-align-right has-medium-font-size wp-block-paragraph">sino una máquina estúpida que solo funciona en manos de gente inteligente.</p>



<p class="has-text-align-right has-medium-font-size wp-block-paragraph">Umberto Eco, Entre mentira y ironía.</p>
</blockquote>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">El uso de la IA se ha generalizado casi hasta la náusea. Se encuentran diseños, imágenes y textos escritos por bots en muros escolares, en los centros comerciales e incluso en las cubiertas de los libros de las ferias. La opinión sobre su uso sigue en debate. Hay quienes la aceptan como una herramienta que ayuda y otros que creen que es un detrimento para el desarrollo del pensamiento humano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La semana pasada me topé con un artículo sobre un proyecto que pretendía integrar la IA a la escritura desde una perspectiva ética y pedagógica. La premisa es sencilla pero poderosa: crear una interfaz que en lugar de dar respuestas genere preguntas que estimulen procesos de pensamiento. Así nació Caliope. La investigación se puede leer aquí: &lt;<a href="https://revistas.filo.uba.ar/index.php/exlibris/article/view/4796">Enlace</a>&gt; </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El experimiento</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A raíz de esto y consciente de que el uso de la IA es, en esencia, un dilema ético, me propuse diseñar un <em>prompt</em> que promoviera el pensamiento crítico en una actividad académica: la planeación de una exposición oral. La indicación, además de integrar el tema, la estructura de la intervención oral y la rejilla de evaluación incluía el siguiente <em>prompt</em> que podrían utilizar a condición de que socializaran conmigo la experiencia de su uso.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Instrucciones: Usa este <em>prompt</em> para organizar tu exposición. No le pidas que te haga el material; úsalo para poner a prueba tu lógica de presentación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;Actúa como un experto en comunicación y pedagogía. Mi tema de exposición es: [Insertar tema] y mi público objetivo es [Insertar a quién le hablas: ej. compañeros de clase, profesores, comunidad].</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tu misión es ayudarme a diseñar una exposición impactante, pero no debes redactar mi discurso ni diseñar mis diapositivas. Ayúdame a través de este proceso:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li>El Hilo Conductor: Pregúntame cuál es el mensaje central que quiero que mi audiencia recuerde por encima de todo.</li>



<li>Estructura Narrativa: Una vez que te responda el mensaje, sugiéreme una estructura lógica (ej. Problema-Solución, Cronológica, Comparativa) y hazme preguntas para que yo defina qué diré en la Introducción, el Desarrollo y el Cierre.</li>



<li>Apoyo Visual: Pregúntame qué conceptos son los más difíciles de explicar para que yo piense qué tipo de imagen, gráfico o esquema debería incluir (sin hacerlo tú).</li>



<li>Abogado del Diablo: Analiza mi tema y hazme 3 preguntas difíciles o críticas que el público podría hacerme al final, para que yo prepare mis respuestas.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">Empecemos con el punto 1: ¿Cuál es el objetivo principal de tu exposición y qué quieres que la gente sienta o aprenda al terminar?&#8221;</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Las reacciones y los comentarios fueron variados y el <em>prompt</em> los incomodó a todos, ya que, según ellos, están acostumbrados a recibir “soluciones, no problemas” y las preguntas hechas por la IA “los obligaba a pensar”. Un estudiante aseguró que nunca había escrito tanto en un chat de IA: “A la IA se le ordena, no se le solicita ayuda”. Algunos se desanimaron y confesaron que abrieron otro chat para exigirle una solución, no cuestionamientos: “Uno espera que le conteste directamente, de una, no que le cuestione todo”, dicen entre risas. También hubo casos en que los estudiantes aceptaron la consigna con agrado: “Es una buena manera de analizar y reflexionar bien las cosas antes de hacerlas”. “Antes lo hacíamos al revés, lo que nos daba la IA lo repetíamos después” aseguró alguien más.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El pensamiento incómodo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a estos hallazgos se evidencia la tensión que existe entre el uso de la IA como automatización de tareas y su uso como herramienta de mediación cognitiva. Surge, entonces, una necesidad capital: reflexionar constantemente sobre el uso que hacemos de la IA y su repercusión en los procesos de pensamiento específicamente desde tres ejes fundamentales que exigen una reflexión inmediata:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li>Redefinir la relación entre ser humano y maquina: No se trata de obtener un producto final sino de desentrañar el proceso para llegar a él.</li>



<li>La importancia de la frustración cognitiva: Aunque se perciba como una incomodidad y un estorbo para llegar a obtener resultados esta frustración es primordial para un aprendizaje real</li>



<li>Integrar la reflexión antes de la ejecución: La IA puede utilizarse como un oráculo o como un socio. Hay que pensar en estos roles.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hacia la pregunta</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás el éxito de este ejercicio no radique en las exposiciones que los estudiantes logren realizar, sino en ese momento de silencio frente a la pantalla donde, por primera vez, no hubo un resultado mágico. Ese silencio es el espacio donde nace el pensamiento. Si la IA nos incomoda, es porque nos está devolviendo la responsabilidad de nuestra propia voz. Devolverle la pregunta al estudiante es, en última instancia, devolverle su dignidad como sujeto que piensa. El futuro de la educación no se escribirá con <em>prompts</em> mecanizados, sino con la persistencia de las preguntas que nos atrevamos a formular frente a la pantalla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y usted, la próxima vez que abra un chat de IA, ¿pedirá soluciones o preguntas?</p>
]]></content:encoded>
        <author>Jorge Eliécer Pacheco Gualdrón</author>
                    <category>Hypomnémata</category>
                    <category>Tecnología</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128949</guid>
        <pubDate>Mon, 11 May 2026 12:56:21 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/11074521/WhatsApp-Image-2026-05-11-at-07.44.46.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El día que la IA dejó de responder]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Jorge Eliécer Pacheco Gualdrón</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>En 2025 se frenó la pérdida de bosque tropical global, pero Brasil, Bolivia, Perú y Colombia concentran los puntos más críticos de Latinoamérica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/en-2025-se-freno-la-perdida-de-bosque-tropical-global-pero-brasil-bolivia-peru-y-colombia-concentran-los-puntos-mas-criticos-de-latinoamerica/</link>
        <description><![CDATA[<p>En 2025 se logró frenar la pérdida de bosques tropicales en el mundo en un 36 %, respecto al año anterior. Sin embargo, pese a los diferentes esfuerzos,&nbsp;Brasil, Bolivia, Perú y Colombia se colocaron entre los 10 países con mayor pérdida de estos ecosistemas en el mundo, de acuerdo con datos del&nbsp;informe global del laboratorio [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>A nivel mundial se redujo la pérdida de los bosques tropicales en un 36 % durante 2025, sin embargo en América Latina cuatro países se mantienen en el registro de los 10 con mayor pérdida forestal del planeta, de acuerdo con el informe global del laboratorio GLAD y World Resources Institute.</em></li>



<li><em>Aunque Brasil, Colombia y Perú lograron reducir considerablemente la pérdida de bosques primarios en un año, aún enfrentan serias amenazas, principalmente por la expansión de actividades agropecuarias e incendios.</em></li>



<li><em>Bolivia se mantiene como un foco rojo en la región: en 2025 tuvo su segundo registro más alto de pérdida forestal y nuevamente fue el segundo país con mayor pérdida de bosques en el mundo.</em></li>



<li><em>De acuerdo con el informe, los incendios fueron responsables del 42 % de las 25.5 millones de hectáreas de pérdida forestal a nivel mundial en 2025, un factor que se intensifica con los efectos de la crisis climática.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En 2025 se logró frenar la pérdida de bosques tropicales en el mundo en un 36 %</strong>, respecto al año anterior. Sin embargo, pese a los diferentes esfuerzos,&nbsp;<strong>Brasil, Bolivia, Perú y Colombia se colocaron entre los 10 países con mayor pérdida de estos ecosistemas en el mundo</strong>, de acuerdo con datos del<a href="https://gfr.wri.org/es/node/105?apcid=0065b3e079b718a0aaf8d701&amp;utm_campaign=PANTHEON_STRIPPED&amp;utm_medium=PANTHEON_STRIPPED&amp;utm_source=PANTHEON_STRIPPED" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;informe global del laboratorio GLAD de la Universidad de Maryland, de Global Forest Watch y Global Nature Watch, del World Resources Institute (WRI).</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">El mundo perdió 4.3 millones de hectáreas de bosques tropicales primarios en 2025, lo que equivale a más de 11 campos de fútbol de bosques por minuto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Brasil se ubicó en el primer puesto mundial de países con mayor pérdida de bosques tropicales mientras que Bolivia volvió a ocupar el segundo lugar (al igual que en 2024). Perú es el quinto país con mayor pérdida y Colombia el octavo de la lista mundial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por un lado, el reporte identifica que parte de la reducción durante 2025 se debió a las medidas implementadas por Brasil, que redujo un 42 % la pérdida de bosques primarios. Sin embargo se mantiene como el país con mayor daño de selva tropical debido a las extensiones de sus bosques. También destaca Colombia, que redujo un 17 % la pérdida de bosques, así como Perú que logró una disminución de este indicador un 8 % entre 2024 y 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<strong><a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/04/reportaje-fotografico-invasiones-amenazan-areas-protegidas-bolivia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Reportaje fotográfico: invasiones amenazan las áreas protegidas de Bolivia</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, el informe señala que&nbsp;<strong>la expansión de la frontera para obtener materias primas (especialmente la expansión agrícola) impulsó la pérdida de bosques en Latinoamérica.</strong>&nbsp;El segundo caso más crítico de la región y del mundo es Bolivia, donde la pérdida de bosques primarios tuvo su segundo nivel más alto durante 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La demanda de materias primas como ganado bovino, soja, aceite de palma, oro y otros minerales continuó impulsando la pérdida de bosques en algunos países, particularmente en partes de América Latina y el sudeste asiático”, destaca el informe global.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270746"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23054223/Hum-85.jpg" alt="Investigadores awá - Colombia - Reserva La Planada" class="wp-image-270746" /><figcaption class="wp-element-caption">En los bosques tropicales ocurre el 94 % de la deforestación causada por el ser humano. Foto: cortesía Banco de Imágenes Ambientales (BIA)/Instituto Humboldt</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El reporte destaca nuevamente a los incendios como impulsores importantes de la pérdida de cobertura arbórea en 2025</strong>&nbsp;al señalar que en los últimos tres años se quemaron más del doble de cobertura arbórea que hace dos décadas. Además, los efectos de la crisis climática alimentan incendios cada vez “más grandes y dañinos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pese a la reducción en la pérdida de los bosques tropicales —<strong>donde ocurre el 94 % de la deforestación causada por los seres humanos</strong>, según el informe—, los autores señalan desafíos comunes, como los incentivos económicos para transformar los bosques e ignorar los beneficios que estos proporcionan al mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong><a href="https://es.mongabay.com/2025/09/formula-reduccion-deforestacion-brasil-siglo-xxi-libro/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>&nbsp;La fórmula que redujo la deforestación en Brasil en el Siglo XXI | LIBRO</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271923"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/30044524/perdida-de-bosque-tropical-2025-latinoamerica-8.png" alt="Gráfico sobre los 10 países con mayor pérdida de bosque durante 2025 en el mundo" class="wp-image-271923" /><figcaption class="wp-element-caption">En 2025, unos pocos países concentraron la mayor parte de la pérdida de bosque primario tropical en términos de área, pero la distribución varía en cuanto al porcentaje. Gráfico: WRI</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Brasil y las políticas están frenando la pérdida de bosques</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El documento sostiene que hubo cambios en políticas públicas, mejor aplicación de la ley y acciones corporativas que ayudaron a reducir la pérdida de bosques tropicales en un año.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Brasil, hogar de la selva tropical más grande del mundo</strong>, destacó como ejemplo al registrar su nivel más bajo de pérdida no relacionada con incendios,&nbsp;<strong>un 41 % por debajo de lo reportado en 2024</strong>. De acuerdo con el informe, el país tuvo un menor porcentaje de pérdida que muchos otros países con un 0.5 % de reducción de su bosque primario, lo que coincide con el monitoreo oficial de Brasil, según los autores del estudio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También se destacan políticas ambientales como el nuevo&nbsp;<strong>Plan de Acción para la Prevención y el Control de la Deforestación en la Amazonía Legal, conocido como PPCDAm</strong>, un programa que coordina acciones en 19 agencias federales y que bajo el mandato del presidente Luiz Inácio Lula da Silva se extendió a todos los biomas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263179"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/04033829/deforestacion-brasil_085.jpg" alt="" class="wp-image-263179" /><figcaption class="wp-element-caption">Campo de soja adyacente al bosque de transición amazónico. Foto: Rhett A. Butler</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El resultado, señala el informe, se ve en grupos de ecosistemas de Brasil, como la Amazonía y el Pantanal que también redujeron su pérdida forestal, a excepción de la Caatinga, con un aumento del 9 %.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La aplicación de la ley también ha aumentado: el organismo ambiental federal de Brasil, IBAMA, incrementó los avisos de infracciones ambientales en 81 % y las multas en 63 % de 2023 a 2025, en comparación con 2020 a 2022”, precisa el estudio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271917"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/30044458/perdida-de-bosque-tropical-2025-latinoamerica-2-brasil.png" alt="Gráfico sobre pérdida de bosque durante 2025 en Brasil" class="wp-image-271917" /><figcaption class="wp-element-caption">Brasil redujo sustancialmente la pérdida de bosques primarios en 2025 y registró su nivel más bajo de pérdida no relacionada con incendios de bosques primarios. Gráfico: WRI</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo,&nbsp;<strong>las actividades agropecuarias permanentes, especialmente por la soja y el ganado, se mantienen como el mayo motor de deforestación</strong>&nbsp;de bosques primarios en un 73 % entre 2002 y 2025, advierte el reporte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso, advierte que algunos estados de la Amazonía han aprobado leyes para debilitar la protección ambiental a nivel estatal, lo que pone en riesgo los avances realizados. Un ejemplo es la eliminación de incentivos fiscales en Rondônia, Maranhão y Mato Grosso destinados a las empresas para no comprar soja en áreas deforestada en la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/desafios-ambientales-america-latina-violencia-mineria-ilegal/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Desafíos ambientales de América Latina en 2026: violencia, minería ilegal y elecciones presidenciales marcan la agenda regional</strong></a></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Conocimiento indígena y comunitario clave en Colombia</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La disminución del 17 % en la pérdida forestal de Colombia en un año está<strong>&nbsp;vinculada a políticas y acuerdos gubernamentales que buscan limitar la tala ilegal</strong>, de acuerdo con el informe que destaca medidas como la regulación para concesiones forestales para comunidades rurales como una forma de conservación del bosque; el reconocimiento formal de las Entidades Territoriales Indígenas (ETI) como formas de gobierno; así como la reciente legislación que exige la trazabilidad para el sector ganadero del país y evitar la comercialización de carne vinculada a la deforestación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, se trata de medidas que surgieron a finales de 2025. En el caso de la resolución en la que se permiten 30 actividades de bajo impacto dentro de las reservas forestales para facilitar servicios básicos a comunidades rurales,&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/actividades-reservas-forestales-colombia-impactos-ambientales/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">expertos consultados por<strong>&nbsp;Mongabay Latam</strong></a>&nbsp;han alertado que la falta de claridad sobre lo que significa “bajo impacto”, podrían expandir la frontera agropecuaria en zonas de alta importancia y sensibilidad ambiental.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263263"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/06065325/deforestacion-en-colombia-2024-amazonia-bosques-8.jpeg" alt="Área deforestada en la Amazonía colombiana" class="wp-image-263263" /><figcaption class="wp-element-caption">En la Amazonía de Colombia la praderización, relacionada con el acaparamiento de tierras, es una de las principales causas de deforestación. Foto: cortesía Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para el caso de las ETI,&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/12/colombia-entidades-territoriales-indigenas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">especialistas han advertido que aún está pendiente avanzar en mecanismos</a>&nbsp;que definan rutas y garantías para que los gobiernos indígenas cuenten con las condiciones políticas, fiscales y administrativas para gestionar los territorios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, el país también enfrenta la expansión de las vías ilegales, incluso dentro de áreas protegidas y territorios indígenas.&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;ha documentado que alrededor de las vías ha aumentado también la deforestación, la ganadería, los cultivos de uso ilícito y los peajes clandestinos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271918"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/30044500/perdida-de-bosque-tropical-2025-latinoamerica-3-colombia.png" alt="Gráfico sobre pérdida de bosque durante 2025 en Colonbia" class="wp-image-271918" /><figcaption class="wp-element-caption">La pérdida de bosque primario en Colombia se redujo en un 17 % entre 2024 y 2025. Gráfico: WRI</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La minería ilegal, el acaparamiento de tierras y el poder de los grupos armados también representan una amenaza en regiones de gran importancia ambiental, como la Amazonía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El resultado también contrasta con el&nbsp;<a href="https://www.ideam.gov.co/sala-de-prensa/boletines/Bosques" target="_blank" rel="noreferrer noopener">cuarto boletín trimestral de 2025</a>&nbsp;del Sistema de Monitoreo de Bosques y Carbono del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), el cual señala que&nbsp;<strong>la deforestación aumentó un 6 % en la Amazonía colombiana durante 2025.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/grupos-armados-mineria-ilegal-mercurio-frontera-colombia-venezuela/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Grupos armados, minería ilegal y mercurio: la tragedia silenciosa en la frontera amazónica entre Colombia y Venezuela</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271191"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/07105052/Mineria-ilegal.jpg" alt="En Madre de Dios no se pueden otorgar nuevas concesiones desde 2011, pero se siguen recibiendo solicitudes para iniciar operaciones en terrenos devastados como el de la imagen. Foto: Elizabeth Salazar" class="wp-image-271191" /><figcaption class="wp-element-caption">En Madre de Dios, en la Amazonía peruana, no se pueden otorgar nuevas concesiones mineras desde 2011, pero se siguen recibiendo solicitudes para iniciar operaciones en terrenos devastados como el de la imagen. Foto: Elizabeth Salazar</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien Perú también logró una baje del 8 % en la pérdida de bosques primarios de 2024 a 2025, se mantiene en la lista de los 10 principales países con mayor área de pérdida forestal, las cuales se asociaron a la expansión de actividades agropecuarias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>En Perú, la pérdida se debió en gran medida a la expansión de cultivos como el cacao y la palma de aceite, así como a la minería.</strong>&nbsp;Por ejemplo, la minería de oro fue responsable del 33 % de la pérdida de bosques primarios de 2002 a 2025 en la región de Madre de Dios”, advierte el informe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mediante un análisis satelital,&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/03/amazonia-peruana-concesiones-mineras-afectan-rios-comunidades-indigenas-madre-de-dios/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;ha dado a conocer la existencia de al menos 215 concesiones mineras aprobadas por Perú</a>, las cuales atraviesan cinco ríos de la región Madre de Dios y permanecen activas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_258253"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/03/07163134/PORTADA-peru_221054-e1741366305818.jpg" alt="" class="wp-image-258253" /><figcaption class="wp-element-caption">Deforestación en el Pillcopata, en Cusco, Perú. Foto: Rhett A. Butler</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2025/05/bolivia-segundo-pais-mas-deforestado/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Bolivia alcanzó récord de pérdida de bosque nativo: es el segundo país más deforestado a nivel mundial</strong></a></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Bolivia, un foco rojo</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Después de los incendios récord de 2024 que marcaron un récord para Bolivia en la pérdida de bosque nativo,&nbsp;<strong>en 2025 el país alcanzó su segundo registro más alto y nuevamente fue el segundo país con mayor pérdida en el mundo.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El informe advierte que los incendios, “probablemente provocados por los seres humanos”, impulsaron gran parte de la pérdida de bosques primarios en 2025 en el país, pero señala que “gran parte de esta pérdida” incluye la detección retrasada de incendios que corresponden a finales de temporada de 2024, cuando Bolivia vivió un año de incendios sin precedentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Aunque las lluvias volvieron a los niveles normales en algunas partes del país en 2025, Bolivia deberá tomar medidas proactivas sobre la prevención y mitigación de incendios para evitar otros más catastróficos en el futuro, especialmente a medida que el cambio climático aumente la frecuencia y la intensidad de las condiciones secas y calurosas”, sostiene el reporte.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271921"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/30044506/perdida-de-bosque-tropical-2025-latinoamerica-6.png" alt="Mapa sobre los focos de pérdida de bosque durante 2025 en Bolivia" class="wp-image-271921" /><figcaption class="wp-element-caption">Los nuevos focos de pérdida de bosques primarios en Bolivia muestran una continua expansión de la deforestación hacia el norte, reflejando incendios de gran escala en El Beni. Gráfico: WRI</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los focos rojos de la pérdida de bosque primario en Bolivia, apunta el documento, muestran un aumento de la deforestación hacia el departamento de Beni, al norte del país, con incendios de gran escala.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, el estudio indica que la pérdida de bosques primarios no relacionada con incendios fue la cuarta más alta registrada, principalmente por&nbsp;<strong>la expansión de la ganadería y los cultivos como la soja, el maíz y el sorgo</strong>. Esto, pese a la escasez de combustible que durante 2025 limitó el uso de maquinaria agropecuaria.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271919"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/30044502/perdida-de-bosque-tropical-2025-latinoamerica-4-bolivia.png" alt="Gráfico sobre pérdida de bosque durante 2025 en Bolivia" class="wp-image-271919" /><figcaption class="wp-element-caption">La pérdida de bosque primario en Bolivia durante 2025 fue la segunda más alta registrada en el país, tras un aumento sin precedentes en 2024. Gráfico: WRI</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Hay pocas indicaciones de que sea probable que Bolivia tome medidas para evitar una mayor invasión agropecuaria en los bosques del país”, lamenta el informe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien la deforestación y los incendios en 2025 no fueron tan devastadores como en 2024,&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/12/balance-ambiental-bolivia-mineria-ilegal-deforestacion/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">siguen vigentes las normas que permiten desmontes.</a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_251817"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/05/23162200/Las-sombras-se-extinguen-en-buena-parte-del-Chaco-cruceno-scaled-e1716481550269.jpeg" alt="" class="wp-image-251817" /><figcaption class="wp-element-caption">Deforestación en Santa Cruz, epicentro de la tala de bosque nativo para actividades productivas en Bolivia. Foto: cortesía Revista Nómadas</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/incertidumbre-riesgo-latinoamerica-fenomeno-el-nino/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Entre la incertidumbre y el riesgo: Latinoamérica debe prepararse para la posible llegada de El Niño en 2026</strong></a></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Medidas eficiente son posibles, pese a crisis climática</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los autores del informe destacan que las políticas públicas, la aplicación de la ley y los compromisos corporativos pueden mejorar los resultados forestales en poco tiempo, por lo que señalan la necesidad de sostener esfuerzos que han dado resultados en países como Brasil y Colombia si se quiere cumplir con el objetivo global de detener y revertir la pérdida de bosques para 20230.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con el estudio,&nbsp;<strong>la deforestación en 2025 fue 70 % más alta que el nivel necesario para cumplir con ese objetivo.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los niveles altos o crecientes de pérdida de bosques acercan los ecosistemas críticos a puntos de inflexión, umbrales más allá de los cuales los bosques no podrían recuperarse”, insiste el estudio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271922"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/30044508/perdida-de-bosque-tropical-2025-latinoamerica-7.png" alt="Gráfico sobre pérdida de bosque durante 2025 y las proyecciones a 2030" class="wp-image-271922" /><figcaption class="wp-element-caption">La deforestación en 2025 fue un 70 % más alta que el nivel necesario para detener y revertir la pérdida de bosques para 2030. Gráfico: WRI</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">También agrega retos para este año, como las condiciones que se esperan por&nbsp;<strong>la posible formación de un evento de El Niño en 2026, que pondrán a prueba a los países para prevenir y responder a incendios a gran escala.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los avances en políticas y finanzas probablemente darán forma a la trayectoria de la pérdida de bosques. En Brasil y Colombia las próximas elecciones desempeñarán un papel clave para determinar si se pueden sostener las recientes disminuciones en la pérdida de bosques”, precisa el documento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A todos estos factores, señala,&nbsp;<strong>se suma el aumento de las amenazas por el cambio climático</strong>&nbsp;que intensifica las sequías, el calor y las tormentas, y hacen más vulnerables a los bosques.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271920"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/30044504/perdida-de-bosque-tropical-2025-latinoamerica-5.png" alt="Gráfico sobre pérdida de bosque durante 2025 en regiones del mundo" class="wp-image-271920" /><figcaption class="wp-element-caption">En 2025 continuaron las tendencias observadas durante los últimos 25 años, con las actividades agropecuarias liderando la pérdida de cobertura arbórea tropical y los incendios impulsando la pérdida en las regiones templadas y boreales del norte. Gráfico: WRI</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con el informe,&nbsp;<strong>los incendios fueron responsables del 42 % de las 25.5 millones de hectáreas de pérdida forestal a nivel mundial en 2025,</strong>&nbsp;un área mayor que la extensión del Reino Unido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Lograr el objetivo global no será fácil a medida que los bosques se vuelven más vulnerables al cambio climático y a la creciente demanda de alimentos, combustible y materiales de la humanidad provenientes de los bosques y de las tierras en las que se encuentran”, matiza el estudio.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> vista aérea de las zonas deforestadas en La Lindosa, Guaviare, Colombia, en el 2019. <strong>Foto:</strong> Jorge Contreras</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/04/perdida-bosque-tropical-2025-latinoamerica/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128577</guid>
        <pubDate>Fri, 01 May 2026 20:28:50 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/01152714/JLC5070-scaled-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[En 2025 se frenó la pérdida de bosque tropical global, pero Brasil, Bolivia, Perú y Colombia concentran los puntos más críticos de Latinoamérica]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>DIPLOMACIA DEPORTIVA: DE LA GLORIA EN AUGUSTA A LA CLAUSURA DE LA FLORIDA*</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/diplomacia-deportiva-de-la-gloria-en-augusta-a-la-clausura-de-la-florida/</link>
        <description><![CDATA[<p>La historia parece repetirse: éxitos deportivos, pero fragilidades institucionales. Los recientes acontecimientos del deporte colombiano revelan una paradoja inquietante. Mientras el mundo aplaude la hazaña de María José Marín, quien en abril de 2026 conquistó el prestigioso Augusta National Women’s Amateur en el legendario Augusta National Golf Club, en Bogotá se apaga silenciosamente uno de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia parece repetirse: éxitos deportivos, pero fragilidades institucionales. Los recientes acontecimientos del deporte colombiano revelan una paradoja inquietante. Mientras el mundo aplaude la hazaña de <a href="//generic-entity?number=0">María José Marín</a>, quien en abril de 2026 conquistó el prestigioso <a href="//generic-entity?number=1">Augusta National Women’s Amateur</a> en el legendario <a href="//generic-entity?number=2">Augusta National Golf Club</a>, en Bogotá se apaga silenciosamente uno de los escenarios más emblemáticos de inclusión deportiva: el <a href="//generic-entity?number=3">Club Popular de Golf La Florida</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En mi libro <em>Diplomacia Deportiva y Poder Blando de Colombia</em> (Editorial Tirant lo Blanch, 2025), advertía una constante de nuestra historia deportiva: el país no ha logrado saldar una deuda estructural. Existe un profundo abismo entre los logros de los deportistas y las inconsistencias de la dirigencia. Mientras los primeros superan obstáculos, precariedades y limitaciones para competir, los segundos suelen extraviarse en disputas políticas, visibilidad mediática y decisiones erráticas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta desconexión no solo afecta el desarrollo del deporte: impacta directamente el poder blando y la imagen internacional del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este contraste no es casual. Es una radiografía de las tensiones entre el discurso del éxito internacional y las decisiones internas que debilitan la base social del deporte. Es aquí donde la diplomacia deportiva deja de ser un concepto teórico para convertirse en una herramienta crítica de análisis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las diplomacias emergentes —como la deportiva— se construyen a partir de símbolos, narrativas e imágenes. En la sociedad internacional, los protagonistas no son únicamente los diplomáticos tradicionales, sino también los deportistas, quienes encarnan valores, identidad y reputación nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La victoria en Augusta: poder blando en estado puro</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El triunfo de María José Marín no es solo una victoria deportiva. Es un acto de diplomacia deportiva en su máxima expresión. Países como <a href="//generic-entity?number=4">Irlanda</a> han comprendido este fenómeno mediante estrategias estructuradas de <em>sports diplomacy</em>: el deporte proyecta reputación, construye narrativa país y abre puertas donde la diplomacia tradicional encuentra límites.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con su victoria en el <a href="//generic-entity?number=1">Augusta National Women’s Amateur</a>, Marín se convierte en la primera golfista colombiana y latinoamericana en alcanzar este título, consolidando un hito histórico para el país. Su logro es resultado de disciplina, talento y constancia; para Colombia, representa un fortalecimiento tangible del poder blando y de su posicionamiento internacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá del triunfo, su historia refleja el proceso silencioso de formación que comienza desde edades tempranas. Como muchos atletas de alto nivel, su desarrollo es el resultado de años de aprendizaje, acceso a escenarios deportivos y acompañamiento técnico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero surge una pregunta inevitable: <strong>¿de dónde nace ese talento?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La Florida: el origen invisible del éxito</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante más de cinco décadas, el <a href="//generic-entity?number=4">Club Popular de Golf La Florida</a> ha sido mucho más que un campo de golf. Ha representado un espacio real de democratización del deporte, una plataforma de movilidad social, un semillero de talentos con impacto nacional y un modelo comunitario sin ánimo de lucro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este escenario, miles de ciudadanos han accedido a un deporte históricamente restringido. Allí se ha construido, de manera silenciosa pero efectiva, una forma de diplomacia deportiva basada en la inclusión. No desde los grandes torneos, sino desde la cotidianidad de la formación, la práctica y la oportunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la restitución del predio y la incertidumbre sobre su continuidad no constituyen únicamente un conflicto contractual. Representan una fractura en la cadena de valor del deporte colombiano y un debilitamiento tangible del poder blando nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este fenómeno no es aislado. El <em>Global Soft Power Index</em> en sus ediciones 2024 y 2025 evidencia que Colombia atraviesa un proceso de proyección internacional marcado por profundas asimetrías. El ascenso en el ranking global —del puesto 69 al 61— refleja, en buena medida, una victoria de la identidad sobre la institucionalidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras pilares como Cultura y Patrimonio y Personas y Valores proyectan una imagen de país vibrante, resiliente y atractivo, otros componentes fundamentales muestran retrocesos preocupantes. La caída en indicadores de Relaciones Internacionales y Gobernanza sugiere que la comunidad internacional percibe una brecha creciente entre el atractivo social de Colombia y la confianza en sus capacidades institucionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este contexto, el patrimonio cultural —en el que se inscribe el deporte— se consolida como uno de los motores más eficaces del poder blando. La cultura tiene la capacidad de influir en percepciones, moldear preferencias y generar vínculos de confianza entre Estados, sociedades y actores estratégicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La brecha entre discurso y realidad deportiva</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La diplomacia deportiva, entendida —como lo define el <a href="//generic-entity?number=5">Instituto Matías Romero</a>— como una vertiente de la diplomacia pública que utiliza el deporte para fortalecer relaciones, promover cooperación y proyectar una imagen positiva, exige coherencia interna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No resulta consistente aspirar a consolidar una imagen de éxito deportivo global mientras se debilitan los espacios que permiten el acceso, la formación y el desarrollo de nuevos talentos. En esa tensión se define, en gran medida, la credibilidad internacional de un país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso de La Florida plantea interrogantes que trascienden lo deportivo:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>¿Puede hablarse de diplomacia deportiva sin garantizar acceso real al deporte?</li>



<li>¿Es sostenible el éxito internacional sin inversión en la base social?</li>



<li>¿Qué mensaje envía Colombia cuando un modelo de inclusión deportiva enfrenta su desaparición?</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí la diplomacia deportiva deja de ser un concepto aspiracional para convertirse en un criterio de evaluación de la política pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Más allá del golf: un activo estratégico en riesgo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La posible desaparición del <a href="//generic-entity?number=5">Club Popular de Golf La Florida</a> no es un hecho aislado. Sus efectos son estructurales: afecta procesos de formación deportiva, limita oportunidades para jóvenes y adultos mayores, impacta el empleo de decenas de familias y debilita programas sociales y ambientales asociados al territorio. En este club, mensualmente 1.100 – 1.300 jugadores practican este deporte; un número alto de empleados y familias serán afectados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, más allá de sus consecuencias inmediatas, implica la pérdida de un activo estratégico: la capacidad de mostrar un modelo de deporte inclusivo, accesible y socialmente transformador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En términos de diplomacia deportiva, esto equivale a renunciar a una de las formas más auténticas de construcción de reputación internacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Conclusión: el camino a Augusta empieza en La Florida</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El triunfo de <a href="//generic-entity?number=6">María José Marín</a> en Augusta demuestra hasta dónde puede llegar Colombia. El caso de La Florida revela desde dónde comienza ese camino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si el país aspira a consolidarse como un actor relevante en la diplomacia deportiva global, debe comprender que su mayor fortaleza no reside únicamente en sus campeones, sino en los espacios que los forman.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque, en última instancia, la verdadera pregunta no es si Colombia puede volver a ganar en Augusta. La pregunta es más profunda: ¿seguirá teniendo escenarios como La Florida para formar a la próxima campeona?</p>



<p class="wp-block-paragraph">*<strong>José Miguel Castiblanco</strong> es el director del Centro de Diplomacia Pública y Corporativa y embajador de Carrera (r.); especialista en diplomacias emergentes.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128161</guid>
        <pubDate>Tue, 21 Apr 2026 05:50:17 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/21004635/Imagen1.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[DIPLOMACIA DEPORTIVA: DE LA GLORIA EN AUGUSTA A LA CLAUSURA DE LA FLORIDA*]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Asociación Diplomática y Consular de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Avanza el crimen transnacional en la Amazonía de Ecuador: 105 territorios indígenas y 23 áreas protegidas impactadas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/avanza-el-crimen-transnacional-en-la-amazonia-de-ecuador-105-territorios-indigenas-y-23-areas-protegidas-impactadas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Vista desde el aire, la huella de la expansión minera en la Amazonía de Ecuador se asemeja a&nbsp;un gran desierto que le gana terreno al bosque y que avanza rodeando a decenas de santuarios naturales y territorios indígenas.&nbsp;Las imágenes satelitales muestran cómo esta actividad —tanto ilegal como autorizada— se extiende principalmente por dos de los [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un análisis geográfico realizado por Mongabay Latam evidencia que al menos 23 áreas protegidas perdieron cerca de 14 660 hectáreas de bosque entre 2001 y 2024, un área equivalente a más de la mitad de la zona urbana de Quito.</em></li>



<li><em>Al menos 12 áreas protegidas amazónicas han sido invadidas por la minería a cielo abierto.</em></li>



<li><em>El análisis también revela el impacto en territorios indígenas y tierras comunitarias: 569 han sido impactados por deforestación y 105 por minería a cielo abierto.</em></li>



<li><em>Un mapeo territorial realizado para esta investigación evidenció que al menos ocho grupos delincuenciales (nacionales y extranjeros) operan en la Amazonía ecuatoriana.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Vista desde el aire, la huella de la expansión minera en la Amazonía de Ecuador se asemeja a&nbsp;<strong>un gran desierto que le gana terreno al bosque y que avanza rodeando a decenas de santuarios naturales y territorios indígenas.</strong>&nbsp;Las imágenes satelitales muestran cómo esta actividad —tanto ilegal como autorizada— se extiende principalmente por dos de los corredores de conectividad ecológica más importantes del país: el Llanganates-Sangay y el Sangay-Podocarpus. Juntos conectan al menos 30 áreas de conservación municipales, provinciales y privadas, así como otras 12 áreas del Sistema Nacional de Áreas Protegidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A lo largo de estos corredores —como lo revela el análisis satelital realizado por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;con datos de la Fundación Ecociencia y&nbsp;<em>Global Forest Watch</em>— se encuentran tres de las áreas protegidas más amenazadas por la minería de oro a cielo abierto en Ecuador: el Parque Nacional Podocarpus, el Parque Nacional Llanganates y el Área Protegida Autónoma Yacuambi.&nbsp;<strong>Entre ellas acumulan más del 65 % de las hectáreas impactadas por esa actividad en áreas protegidas amazónicas,</strong>&nbsp;una superficie equivalente a más de 86 veces la Plaza de la Independencia, en la ciudad de Quito.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/ecuador-imagenes-satelitales-expansion-ganadera-parque-sangay-corredor/">Imágenes satelitales revelan expansión ganadera en el Parque Nacional Sangay y en un corredor para la fauna</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta cifra, sin embargo, no incluye la devastación causada por la exttracción de oro en ríos ni la que se desarrolla en socavones o grutas, como ocurre en la Cordillera del Cóndor. Estas son muy difíciles de medir por los satélites, como lo explica un experto de la Fundación Ecociencia, pero aún así su magnitud es considerable. Lo que sí es posible tener es una fotografía más completa de la deforestación en los dos corredores, donde se realizan actividades como la minería a cielo abierto, la apertura de vías y la tala para distintos fines.&nbsp;<strong>La cifra de pérdida de bosque, cuando se consideran en el análisis todas esas amenazas, se dispara a 3336 hectáreas perdidas entre 2001 y 2024</strong>, un área equivalente a 4 765 canchas de fútbol profesional juntas o a todo el Parque Metropolitano de Quito.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269759"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17230654/operacion-militar-en-el-sector-San-Agustin-parroquia-Paquisha-2-1.jpg" alt="Minería ilegal en inmediaciones a un río en la parroquia amazónica de Paquisha, en la provincia de Zamora Chinchipe. Foto: obtenida por Mongabay Latam durante la investigación" class="wp-image-269759" /><figcaption class="wp-element-caption">Minería ilegal en inmediaciones de un río en la parroquia amazónica de Paquisha, en la provincia de Zamora Chinchipe. Foto: obtenida por Mongabay Latam durante la investigación</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Los servicios de conectividad aseguran caudales para el consumo humano y para actividades como la agricultura”, explica Javier Robayo, presidente de la Fundación EcoMinga, que se dedica a proteger zonas de alto endemismo y diversidad biológica en el país y que trabaja en estos corredores. “La minería ilegal —añade— destruye cuerpos de ríos, bosques y comunidades a través de poder económico y mafias, contamina a las personas, su modo de vida, su forma de pensar y de obtener recursos y salir de la pobreza”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ausencia de control en esos santuarios naturales, como lo indican los expertos entrevistados,&nbsp;<strong>ha promovido también la consolidación de una ruta de ilegalidad a lo largo de los dos corredores ecológicos, dominada por grupos de crimen organizado como Los Lobos y Los Choneros</strong>, que pugnan por controlar los núcleos de extracción minera. Así lo confirma el análisis satelital y el mapeo en campo realizado para esta investigación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta es solo una muestra de cómo los delitos ambientales están arrasando ecosistemas sensibles. Si miramos el panorama completo, nuestro análisis geográfico realizado con datos de <em>Global Forest Watch</em> evidencian que <strong>en toda la Amazonía ecuatoriana hay al menos 23 áreas protegidas —incluyendo parques nacionales, refugios de vida silvestre, áreas de protección hídrica y reservas— que han perdido cerca de 14 660 hectáreas de bosque entre 2001 y 2024</strong>, una superficie equivalente a más de la mitad de la zona urbana de la ciudad de Quito. Si bien la transformación del bosque responde a varios problemas, la minería de oro a cielo abierto es la que va en ascenso en los últimos años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La deforestación —provocada principalmente por agricultura, tala, ampliación de vías y minería ilegal,&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/ecuador-deforesto-area-equivalente-superficie-luxemburgo/">según declaraciones</a>&nbsp;de Pablo Cuenca, director del Laboratorio de Cambio Global de la Universidad Regional Amazónica Ikiam, a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>— también está devorando cientos de tierras indígenas. El análisis satelital revela que&nbsp;<strong>al menos 569 de estos territorios indígenas han perdido, entre 2001 y 2024, más de 200 000 hectáreas</strong>&nbsp;de cobertura boscosa, un área que equivale a casi seis veces la ciudad de Guayaquil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es un combo de devastación: la minería y la&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;topics=deforestacion&amp;formats=">deforestación</a>&nbsp;avanzan sobre corredores, áreas protegidas y territorios indígenas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, casi&nbsp;<a href="https://ecociencia.org/maap-198-expansion-de-la-mineria-en-la-amazonia-de-ecuador/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">la mitad de la minería</a>&nbsp;de oro a cielo abierto que afecta a la Amazonía ecuatoriana se desarrolla en territorios indígenas. El análisis realizado muestra que hasta 2024,&nbsp;<strong>al menos 105 territorios indígenas perdieron 4926 hectáreas de bosque por esa actividad.</strong>&nbsp;Los casos más dramáticos se encuentran en el área del Proyecto de Desarrollo Chai (969 hectáreas), la Reserva Shuar Kenkiun (469 has), el territorio indígena Shaime (440 has), Churuwia (273 has) y Nambija-Cumay (212 has), todos territorios de la nacionalidad shuar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más: |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/ecuador-reforma-minera-noboa-derechos-indigenas-proteccion-ambiental/">Expertos alertan que la propuesta de reforma minera de Noboa afectaría derechos indígenas y protección ambiental</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269764"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17231150/FOTO-14-1-scaled.jpg" alt="Tala y transformación de árboles maderables en la ruta comprendida entre la provincia de Sucumbíos y la provincia de Napo. La madera al borde de la carretera fue identificada en el territorio indígena cofán. Foto: Diego Cazar Baquero" class="wp-image-269764" /><figcaption class="wp-element-caption">Tala y transformación de árboles maderables en la ruta comprendida entre las provincias de Sucumbíos y Napo. La madera al borde de la carretera fue identificada en el territorio indígena cofán. Foto: Diego Cazar Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“En el río Nangaritza se ha expandido la&nbsp;<strong>minería ilegal</strong>&nbsp;y ha transformado en un tremendo desastre el territorio shuar, tremenda deforestación”, asegura una comunicadora shuar que pide la reserva de su nombre por seguridad y quien con tristeza señala que los mineros ilegales que han llegado desde otras geografías han logrado atraer a algunos de sus compañeros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con&nbsp;<a href="https://www.maapprogram.org/amazon-gold-mining-2025/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un reporte</a>&nbsp;del Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP), publicado en noviembre de 2025, hay al menos 9597 hectáreas dedicadas solo a la minería de oro en la Amazonía ecuatoriana.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El panorama se agudiza si se suma la violencia.</strong>&nbsp;El equipo de<strong>&nbsp;Mongabay Latam</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>La Barra Espaciadora</strong>&nbsp;habló al menos con 30 fuentes —locales, militares, de la policía, líderes indígenas y comunitarios, y expertos— y pudo construir un mapa de la presencia de grupos armados en los puntos más afectados por la minería de oro en la Amazonía norte y sur.&nbsp;<strong>Encontramos que al menos ocho grupos criminales se disputan el control de esos núcleos de extracción.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En la Amazonía sur, en las provincias de Zamora Chinchipe, Morona Santiago y Pastaza, las fuentes consultadas señalaron la presencia de grupos como Los Choneros, Los Lobos, R7 y Comandos de la Frontera. En la Amazonía norte, datos recopilados por&nbsp;<a href="https://amazonunderworld.org/es/?policy-paper=amazonia-bajo-ataque-un-mapeo-de-la-delincuencia-en-la-selva-tropical-mas-grande-del-mundo" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Amazon Underworld</a>&nbsp;registran a miembros de Los Choneros, Los Lobos, Comuneros del Sur, Frente Carolina Ramírez y Comandos de la Frontera en las provincias de Sucumbíos, Orellana y Napo.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Corredor de ilegalidad al descubierto</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Vistos desde un mapa, los parques nacionales, reservas ecológicas y biológicas, refugios de vida silvestre, áreas de protección hídrica y corredores de conectividad, además de otras iniciativas comunitarias y privadas de conservación en&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;locations=ecuador&amp;formats=">Ecuador</a>, trazan una enorme línea que conecta de norte a sur esas áreas naturales amazónicas, así como a la Amazonía con Los Andes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Desde el norte amazónico hacia el sur del Ecuador, las actividades de conservación, los parques nacionales y los esfuerzos de comunidades y de conservación voluntaria hacen que exista una franja larga impresionantemente verde”, explica Robayo, de EcoMinga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, esa enorme franja verde que atraviesa el país está hoy<strong>&nbsp;seriamente amenazada</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como lo muestra el análisis geográfico, el avance de la&nbsp;<strong>deforestación</strong>&nbsp;ya no solo rodea esas zonas clave, sino que se adentra en ellas. Al norte de Ecuador, en el inicio de ese gran corredor, se encuentran dos de las cinco áreas protegidas que registran mayor pérdida de bosque entre 2001 y 2024 al interior de sus márgenes: el Parque Nacional Cayambe-Coca (establecido en 1970) y el Área de Protección Hídrica Aguarico, Chingual y Cofanes (establecida en 2023). Cada área ha perdido más de 1800 hectáreas que antes eran bosque, una superficie equivalente a 28 veces el Parque La Carolina, en Quito.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/18132235/Areas-protegidas-Amazonas.png" alt="" class="wp-image-269770" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La pérdida en el Corredor de Conectividad Ecológica Sangay-Podocarpus, que conecta a los dos parques nacionales que le dan su nombre con otras ocho áreas naturales protegidas y una decena de reservas municipales y provinciales, se concentra en tres parques nacionales: el Sangay, el Podocarpus y el Río Negro Sopladora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un documento reservado del Departamento de Inteligencia de la Brigada de Selva de Pastaza, al que tuvo acceso este equipo periodístico, confirma que el modus operandi de la&nbsp;<strong>minería ilegal</strong>&nbsp;conecta a las provincias de Napo, Pastaza y Morona Santiago mediante el uso de la carretera E45, la principal autopista de la Amazonía ecuatoriana, “para posteriormente ingresar por los tramos viales de segundo orden hacia las diferentes comunidades cercanas a los frentes mineros ilegales que se ubican en los principales afluentes y ríos de la región”. El trayecto señalado bordea el flanco oriental del Corredor de Conectividad Llanganates Sangay. El documento advierte el riesgo de que la&nbsp;<strong>deforestación</strong>&nbsp;“vaya en aumento afectando la biodiversidad, el equilibrio ecológico y el medio de subsistencia de las comunidades asentadas en las riberas de los mismos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como recuerda Augusto Granda, presidente de la Asociación de Guardaparques del Ecuador, la Reserva Ecológica Cofán Bermejo, las reservas biológicas Colonso−Chalupas y Cerro Plateado, y los parques nacionales Cayambe Coca, Sumaco−Napo−Galeras, Podocarpus y Yasuní fueron las primeras áreas protegidas vulneradas en 2020 por la cercanía de la minería ilegal (a cielo abierto y con dragas sobre los ríos). Esas áreas protegidas se distribuyen entre las seis provincias amazónicas que entre 2001 y 2024&nbsp;<strong>perdieron más de 375 000 hectáreas de bosque</strong>, un área comparable a más de 525 000 canchas profesionales de fútbol.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/la-mineria-ilegal-no-solo-esta-en-la-frontera-con-colombia-esta-en-todo-ecuador-entrevista/">«La minería ilegal no solo está en la frontera con Colombia, está en todo Ecuador»</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El análisis geográfico muestra también que solo&nbsp;<strong>el Parque Nacional Podocarpus (PNP), un santuario que debería ser intangible, ocupa el primer lugar en la lista de áreas protegidas más afectadas por la minería de oro</strong>. Hasta 2024 se registró una pérdida similar a 344 piscinas olímpicas debido a esa actividad. “Es impresionante la cantidad de maquinaria que existe en el Podocarpus, la cantidad de motores, la cantidad de accesorios, insumos para poder realizar este tipo de trabajos de minería, sea legal o ilegal”, confirma un oficial de Operaciones de las Fuerzas Armadas que opera en las provincias de Morona Santiago y Zamora Chinchipe. “Hay ciertos lugares concesionados, pero igual hay minería ilegal y primordialmente en el Parque Nacional Podocarpus“, añade.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego le siguen el Área Protegida Autónoma Yacuambi (21 ha), la Reserva Ecológica Colonso−Chalupas (12 ha), el Parque Nacional Cayambe−Coca (10 ha), el Parque Nacional Llanganates (10 ha) y el Parque Nacional Sumaco Napo−Galeras (7 ha).</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269756"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17230637/FOTO-3-1-scaled.jpg" alt="Mineros ilegales operan junto a concesiones de minería aurífera durante un recorrido en el suroriente de la provincia de Napo. A inicios de febrero de 2026, el Gobierno ecuatoriano dispuso la suspensión total de la actividad minera en esta provincia. Foto: cortesía Armando Lara" class="wp-image-269756" /><figcaption class="wp-element-caption">Mineros ilegales operan junto a concesiones de minería aurífera durante un recorrido en el suroriente de la provincia de Napo. A inicios de febrero de 2026, el Gobierno ecuatoriano dispuso la suspensión total de la actividad minera en esta provincia. Foto: Armando Lara</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Lineth González, jefa de guardaparques del Parque Nacional Llanganates, cree que la minería ilegal de aluvión aún no ha invadido el área protegida donde ella trabaja, pero reconoce que “en la reserva contigua, la Colonso-Chalupas, ya fueron amenazados directamente [los guardaparques] de parte de los mineros y les dijeron: ‘Prohibido hacer recorridos porque esa ya es nuestra zona’”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El corredor que conecta al Parque Nacional Llanganates con el Parque Nacional Sangay es una muestra de la difícil situación en el territorio. Según el análisis, el corredor registra 50 hectáreas de&nbsp;<strong>minería de oro</strong>&nbsp;en su trayecto (un área similar a 400 piscinas olímpicas) y al menos 10 hectáreas adicionales a un kilómetro de distancia de sus límites, una muestra evidente de la presión que ejerce esta actividad en las inmediaciones del corredor. Por eso, González teme que en la parte alta del área exista ya presencia de “grupos delincuenciales”, muchos de ellos interesados en buscar oro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su temor no es infundado, el santuario en el que trabaja está rodeado. Mientras que al norte del PN Llanganates los mineros amenazan a sus compañeros guardaparques, hacia el sur se encuentra el PN Sangay, una de las áreas protegidas más extensas y diversas de Ecuador que, según informes reservados de inteligencia militar, elaborados en septiembre de 2025 y conocidos por esta alianza periodística, “<strong>es de interés para los grupos y operadores mineros ilegales, al considerarse un área libre de concesiones [porque se encuentra dentro del área protegida]</strong>”. El informe, además, no descarta que grupos de delincuencia organizada como Los Choneros participen de esa explotación ilegal.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269767"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/18004630/Puntos-de-actividad-minera-Informe-reservado.png" alt="Informe reservado de inteligencia al que Mongabay Latam tuvo acceso. " class="wp-image-269767" /><figcaption class="wp-element-caption">Informe reservado de inteligencia al que tuvo acceso Mongabay Latam.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La extensión más grande del PN Sangay se encuentra en la provincia de Morona Santiago. Allí, el coronel Fabricio Silva, quien para octubre de 2025 —cuando fue consultado— era el comandante de la Zona 6 de la Policía Nacional correspondiente a esa provincia, aseguró que han detectado en varios cantones y territorios indígenas la presencia de ciudadanos ecuatorianos y extranjeros dedicados a la minería ilegal. Además, agrega, “en todas estas explotaciones ilegales hemos detectado también presencia de grupos de delincuencia organizada como&nbsp;<strong>Los Choneros, Los Lobos y los R7, y también tenemos información de que estarían operando algunas células de los Comandos de la Frontera</strong>&nbsp;ejecutando acciones de minería ilegal y utilizando gran cantidad de mercurio que es desechado sin ningún tipo de control a los ríos, contaminando el agua de las comunidades indígenas”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ecuador cuenta con 590 guardaparques para cubrir sus 79 áreas protegidas en el territorio continental</strong>&nbsp;y el Estado asigna un presupuesto que rodea los 7 millones de dólares anuales para el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, según información entregada por una fuente oficial del sector ambiental que pidió la protección de su identidad. Eso alcanza solamente para cubrir gastos administrativos y salariales, según señala Granda, el presidente de la Asociación de Guardaparques.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Las áreas protegidas necesitan mucho más que eso para inversión, para mejoramiento de acciones de control y vigilancia, sensibilización, generación de proyectos y monitoreo”, insiste Granda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Parque Nacional Llanganates —que cuenta con 220 000 hectáreas— apenas trabajan 21 personas, de las cuales solo 16 son guardaparques. Las otras cinco ocupan cargos de coordinación y administración. “Lo ideal para esta superficie serían 40 guardaparques, un estimado que se calculó hace unos ocho o 10 años, cuando aún no teníamos tantos problemas”, insiste González, jefa del área.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269754"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17230620/FOTO-13-scaled.jpg" alt="La cría de ganado vacuno se extiende junto a la Reserva de Producción de Fauna Cuyabeno, un área protegida que ha perdido más de 5000 hectáreas de bosque entre 2001 y 2024. Foto: Diego Cazar Baquero" class="wp-image-269754" /><figcaption class="wp-element-caption">La cría de ganado vacuno se extiende junto a la Reserva de Producción de Fauna Cuyabeno, un área protegida que ha perdido más de 5000 hectáreas de bosque entre 2001 y 2024. Foto: Diego Cazar Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Según la información técnica sobre el proyecto para la implementación del Servicio Nacional de Áreas Protegidas —entidad que debería administrar el SNAP, a partir de la entrada en vigencia de la Ley Orgánica para el Fortalecimiento de Áreas Protegidas— estima que, para cubrir las necesidades del Sistema, se requeriría de 1060 funcionarios, lo que evidencia un déficit de 45 %. Aunque se solicitó información presupuestaria a la Dirección de Comunicación del Ministerio de Ambiente y Energía (MAE), no obtuvimos respuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/desafios-ambientales-ecuador-2026-mineria-ilegal-crimen-deforestacion/">Desafíos ambientales de Ecuador en 2026: minería ilegal, crimen organizado y deforestación avanzan ante un Estado debilitado</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Grupos armados se disputan territorios amazónicos</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">En julio de 2025, durante el evento de rendición de cuentas de la Agencia de Regulación y Control Minero (Arcom), el director de la entidad, Patricio Bonilla,&nbsp;<a href="https://www.primicias.ec/economia/arcom-provincias-mineria-ilegal-ecuador-grupos-armados-amazonia-100175/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">aseguró</a>&nbsp;que se habían identificado 387 puntos de&nbsp;<strong>minería ilegal</strong>&nbsp;en todo el territorio nacional, de los cuales 40 fueron calificados como “muy peligrosos” por la presencia de grupos armados. Entre los escenarios mencionados por la autoridad constan cinco de las seis provincias amazónicas: Sucumbíos, Orellana, Napo, Morona Santiago y Zamora Chinchipe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Ya estamos pasando la línea roja:<strong>&nbsp;de ser áreas protegidas a ser desprotegidas</strong>”, dijo a inicios de agosto de 2025 un exfuncionario del extinto Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica (Maate), quien pidió proteger su identidad por miedo a represalias laborales. En las áreas protegidas afectadas, el personal de guardaparques y administradores ha decidido restringir sus pronunciamientos públicos por temor a que las crecientes amenazas de muerte que reciben se vuelvan realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Informes de inteligencia militar obtenidos por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>La Barra Espaciadora</strong>&nbsp;aseguran que con la ayuda de grupos armados locales, estructuras transnacionales relacionadas con el narcotráfico, el lavado de activos y la&nbsp;<strong>minería ilegal</strong>&nbsp;implementan “medios de pago” para proteger los cargamentos entre los cuales figuran “armas largas, cortas, explosivos, municiones, entre otras”. Las provincias de Napo, Pastaza y Morona Santiago serían, según los documentos, “rutas de paso” de este material y nodos desde los cuales la presencia de actividades ilegales y grupos criminales se expanden.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Habitantes de comunidades campesinas de Sucumbíos, al norte de la Amazonía, confirman la presencia de grupos armados vinculados a la minería en esa zona, “incluso hay una pugna de poder, no sé si serán militares o guerrilleros en la Amazonía norte, entre Cofán Bermejo, Cayambe Coca y Sumaco [Napo−Galeras], y en la provincia de Orellana, en el Punino, que quieren ver quién es el más fuerte y quedar con el acceso y control a la&nbsp;<strong>minería ilegal</strong>”, dijo una fuente local que pidió la reserva de su nombre, debido a las amenazas de muerte que son cada vez más comunes en su territorio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269762"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17231131/FOTO-7-1-scaled.jpg" alt="Guardias de seguridad privada resguardan las concesiones mineras en la provincia de Napo. Foto: Diego Cazar Baquero" class="wp-image-269762" /><figcaption class="wp-element-caption">Guardias de seguridad privada resguardan concesiones mineras en la provincia de Napo. Foto: Diego Cazar Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En Napo, la Reserva Biológica Colonso Chalupas —donde los guardaparques fueron amenazados por mineros— es una de las más amenazadas por el avance de la&nbsp;<strong>minería ilegal</strong>&nbsp;en el país, según Byron Lagla, director de Áreas Protegidas y Otras Formas de Conservación del MAE. El colectivo ciudadano Napo Ama la Vida denunció el pasado 23 de octubre la presencia de más de 15 frentes mineros a orillas de los ríos Zapallo, Jatunyaku y Shandia, a escasos kilómetros de esa reserva.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Las familias comunitarias se quedaron sin agua y con la presencia de grupos armados que los amedrentan las 24 horas</strong>&nbsp;si no alquilan o venden sus tierras a los mineros ilegales”, se lee en&nbsp;<a href="https://www.instagram.com/reel/DQIv0FICI32/?utm_source=ig_web_copy_link&amp;igsh=MzRlODBiNWFlZA==" target="_blank" rel="noreferrer noopener">una de las publicaciones</a>&nbsp;de la organización. El análisis satelital y los recorridos de campo realizados por esta alianza evidencian que, además de la minería sobre los ríos, al interior del área protegida también hay afectación de 12 hectáreas por minería a cielo abierto.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269755"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17230630/FOTO-4-1-scaled.jpg" alt="Tramo de la ruta E10 que une a la provincia andina de Carchi con la provincia amazónica de Sucumbíos y no cuenta con mantenimiento ni seguridad, según evidenció esta alianza periodística. Fuentes señalan que es usada por grupos armados como los Comandos de la Frontera. Foto: Diego Cazar Baquero" class="wp-image-269755" /><figcaption class="wp-element-caption">Tramo de la ruta E10 que une a la provincia andina de Carchi con la provincia amazónica de Sucumbíos. No cuenta con mantenimiento ni seguridad, según evidenció esta alianza periodística, y fuentes consultadas señalan que es usada por grupos armados como Comandos de la Frontera. Foto: Diego Cazar Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La expansión de la presencia criminal asociada con la extracción de oro se extiende también hacia el sur de la Amazonía. De acuerdo con las fuentes militares protegidas consultadas para esta investigación, Los Lobos operan y controlan las actividades mineras en el Parque Nacional Podocarpus. Al interior de esta área protegida ya se registran más de 43 hectáreas dedicadas a ka minería de oro, más de 233 hectáreas de bosque perdidas entre 2001 y 2024 y el desarrollo de infraestructura como vías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la provincia de Zamora Chinchipe, los ríos muestran sus orillas devastadas y en algunos puntos la expansión minera ha alterado los cauces naturales. Mientras tanto, en la provincia vecina de Morona Santiago, Luis Sánchez, defensor de la Naturaleza de la Comunidad Amazónica de Acción Social Cordillera del Cóndor Mirador (Cascomi), precisa que «el río Nangaritza está totalmente destruido”. Este afluente, que colinda con el PN Podocarpus, es uno de los puntos de mayor presencia y expansión de actividades mineras ilegales desde 2018, de acuerdo con los reportes de MAAP.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Las perjudicadas son las familias o comunidades shuar que están a orillas de ese río”</strong>, dice Sánchez. Además explica que integrantes de este pueblo indígena “son utilizados” por los mineros ilegales por medio de mecanismos de persuasión para entrar a sus tierras. “Una vez que ingresaron, extraen [el oro] y se van, pero dejan todos los pasivos ambientales, huecos, montones de tierra, causan el desvío del río”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El río Nangaritza funciona como&nbsp;<a href="https://www.maapprogram.org/es/minera-nangaritza-ecuador/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">el último corredor</a>&nbsp;de conectividad entre los Andes y la Amazonía. El valle por el que discurre cuenta con al menos&nbsp;<a href="https://amazoniaviva.labarraespaciadora.com/la-mineria-arrincono-a-zamora-chinchipe/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">600 especies de aves</a>, incluidas 60 especies de colibríes y 80 tangaras. De igual forma, más del 40 % de las 3500 especies de plantas del Parque Nacional Podocarpus son endémicas. Allí, en julio de 2025, el Ejército ecuatoriano realizó un operativo contra la minería ilegal. “La intervención permitió desarticular una estructura minera clandestina que operaba sin permisos, ocasionando daño ambiental y violando la normativa vigente en materia de recursos naturales”, señaló la entidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con fuentes policiales y militares consultadas, los frentes mineros que operan en estos territorios cuentan con la presencia activa de grupos armados de Perú, Colombia y Ecuador que brindan seguridad o que son partícipes directos de las ganancias por la comercialización ilícita del oro.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269761"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17230659/Conguime-Alto-Zamora-Chinchipe-4-1.jpeg" alt="Armamento incautado tras operativo militar en una explotación ilegal de oro en la provincia de Zamora Chinchipe. Foto: obtenida por Mongabay Latam durante la investigación" class="wp-image-269761" /><figcaption class="wp-element-caption">Armamento y equipos incautados tras operativo militar en una explotación ilegal de oro en la provincia de Zamora Chinchipe. Foto: obtenida por Mongabay Latam durante la investigación</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Un mapeo territorial realizado con más 30 fuentes locales, policiales, militares y comunitarias permitió conocer que&nbsp;<strong>al menos cinco grupos delincuenciales están presentes en la Amazonía sur y se disputan el control de los núcleos de extracción minera.</strong>&nbsp;Solo en la provincia de Morona Santiago, el grupo de delincuencia organizada Los Lobos actúa en el cantón Gualaquiza, junto con la banda R-7 —que hasta 2024 concentraba su presencia en la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas— y con el grupo criminal colombiano Comandos de la Frontera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el cantón Tiwintza, fronterizo con Perú, el tráfico de drogas, armas, municiones y la minería ilegal son las principales actividades criminales bajo el control de Los Lobos, R−7 y Los Choneros, según señaló la fuente policial. En el caso del cantón Taisha, Los Choneros son quienes muestran mayor presencia. La información obtenida para esta investigación pudo evidenciar que&nbsp;<strong>se realizaron al menos 19 operaciones contra la minería ilegal en Morona Santiago entre julio y octubre de 2025</strong>, especialmente en los cantones de Gualaquiza, el Pangui, Tiwintza y Santiago de Méndez.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269760"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17230657/Morona-Santiago-mineria-ilegal-en-Tiwintza-4-1.jpeg" alt="Operativo militar contra la minería ilegal en Tiwintza, provincia de Morona Santiago. Foto: obtenida por Mongabay Latam durante la investigación" class="wp-image-269760" /><figcaption class="wp-element-caption">Operativo militar contra la minería ilegal en Tiwintza, provincia de Morona Santiago. Foto: obtenida por Mongabay Latam durante la investigación</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En otras provincias, como Pastaza y Zamora Chinchipe, se identificó también la presencia de grupos delincuenciales ecuatorianos como Los Lobos y Los Choneros, mientras que al norte de la Amazonía, un análisis realizado por&nbsp;<a href="https://amazonunderworld.org/es/?policy-paper=amazonia-bajo-ataque-un-mapeo-de-la-delincuencia-en-la-selva-tropical-mas-grande-del-mundo" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Amazon Underworld</a>&nbsp;detalló la presencia de grupos colombianos disidentes de las FARC como el Frente Carolina Ramírez y los Comandos de la Frontera; así como los Comuneros del Sur —disidencias del Ejército de Liberación Nacional (ELN)— en la provincia de Sucumbíos. Además de Los Lobos y Los Choneros. En la provincia de Napo también se señaló la presencia de Los Lobos y los Comandos de la Frontera.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Vías que promueven el avance de la ilegalidad</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">“La construcción de vías facilita el avance de los grupos armados y de la&nbsp;<strong>minería ilegal</strong>”, afirma Diana Chávez, dirigenta de Asuntos Internacionales y Organizaciones de la Nacionalidad kichwa de Pastaza (PAKKIRU, por sus siglas en kichwa).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El análisis realizado para esta investigación evidencia que al interior de cinco parques nacionales (Cayambe-Coca, Podocarpus, Sangay, Sumaco Napo-Galeras y Yasuní) hay al menos 290 kilómetros de vías. El área que encabeza la lista con más extensión de vías es el PN Cayambe Coca (con 150 km), seguido del PN Yasuní (76 km). Otra mirada a las reservas ecológicas, biológicas y de producción de fauna también muestra el crecimiento de estos caminos en su interior: hay al menos 44 kilómetros de vías, siendo la más afectada la Reserva de Producción de Fauna Cuyabeno (37 km).&nbsp;<strong>Esta área protegida amazónica ha perdido al menos 5256 hectáreas de bosque entre 2001 y 2024, un área mayor a 7300 campos de fútbol profesional.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Tanto en los parques nacionales Cayambe Coca, Podocarpus, Sangay y Sumaco Napo-Galeras, como en el Refugio de Vida Silvestre El Zarza, además de vías hay una marcada deforestación y un creciente aumento de la minería a cielo abierto. Esto revela cómo las vías han facilitado la devastación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De igual forma, los corredores de conectividad Llanganates-Sangay y Sangay-Podocarpus concentran las tres afectaciones simultáneamente: vías, deforestación y minería de oro a cielo abierto.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269758"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17230650/foto-como-archivo-2-8-1.jpg" alt="La minería ilegal conecta a las provincias de Napo, Pastaza y Morona Santiago mediante el uso de la carretera E45, la principal autopista de la Amazonía ecuatoriana, para posteriormente ingresar hacia diferentes comunidades cercanas a los frentes mineros ilegales que se ubican en los principales afluentes y ríos de la región. Foto: obtenida por Mongabay Latam durante la investigación" class="wp-image-269758" /><figcaption class="wp-element-caption">La minería ilegal avanza por las provincias de Napo, Pastaza y Morona Santiago mediante el uso de la carretera E45, la principal autopista de la Amazonía ecuatoriana. Foto: obtenida por Mongabay Latam durante la investigación</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Una fuente perteneciente a la función pública, que prefiere el anonimato, afirma que la declaratoria de emergencia por la pandemia del Covid−19, en marzo de 2020, detonó el avance de la minería ilegal gracias al descuido generalizado en el control estatal de la red vial en la Amazonía ecuatoriana. Desde entonces, la expansión de la frontera extractiva avanza sin un control estatal eficiente, impulsando la pérdida de cobertura boscosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según datos de la Fundación Ecociencia,&nbsp;<strong>existen alrededor de 100 kilómetros de vías irregulares que conectan o se acercan a zonas de extracción minera ilegal</strong>&nbsp;y que, según nuestro análisis, estarían atravesando al menos cuatro territorios indígenas y tierras comunitarias. El 60 % de estas vías se encuentran en territorio indígena achuar, compartido entre las provincias de Pastaza y Morona Santiago. Sin embargo Jorge Villa, especialista en sistemas de información georreferenciada de esa organización, aclara que no existen suficientes pruebas para afirmar que exista una relación directa entre esos caminos abiertos y las actividades de minería ilegal. “Estas vías están vinculadas a la extracción, sea de minerales, sea de madera o de cualquier cosa; potencialmente estaría involucrada esta actividad de extracción de minerales”, detalla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 40 % restante de esas vías se encuentra en la provincia de Orellana, donde, a medida que avanzan las operaciones de minería ilegal, se han abierto caminos entre las poblaciones de Sardinas, la comunidad kichwa Amarun Mesa y la ciudad de Francisco de Orellana, capital de la provincia. Además, hay conexiones viales con la comuna kichwa San José. “Estas son vías relacionadas con la extracción de minerales, en general, sea minería pétrea o aurífera —confirma Villa—; no son vías planificadas ni de los gobiernos locales, son vías desarrolladas a medida que iban avanzando las personas en el territorio para extraer estos minerales”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El superintendente de Ordenamiento Territorial, Pablo Iglesias Paladines, reconoce que en este aspecto Ecuador presenta dos problemas fundamentales: falta de control de la red vial y de planificación urbana. “El país carece de un sistema de monitoreo adecuado, entonces [la ampliación de vías para la minería ilegal de oro o de pétreos] sucede en la cara de los gobiernos descentralizados”, precisó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre 2022 y 2025, la Superintendencia de Ordenamiento Territorial emitió multas e infracciones por 421 446 dólares solo en la Amazonía del país, principalmente en las provincias de Orellana, Napo y Morona Santiago. La&nbsp;<a href="https://geoportal.sot.gob.ec/visualizacion-resultados-2024/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">causa principal</a>&nbsp;fue la aprobación de permisos de construcción (de vías e infraestructura) en zonas no aptas, como sitios de alto riesgo o áreas de protección natural, lo que viola la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial y Uso y Gestión de Suelo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269763"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/17231141/FOTO-12-scaled.jpg" alt="Vía de tercer orden abierta junto a concesiones mineras en la parroquia Misahuallí, en la provincia de Napo. Foto: Diego Cazar Baquero" class="wp-image-269763" /><figcaption class="wp-element-caption">Vía de tercer orden abierta junto a concesiones mineras en la parroquia Misahuallí, en la provincia de Napo. Foto: Diego Cazar Baquero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para Sebastián Valdivieso, director de Programas de la organización WCS Ecuador, la legislación ecuatoriana presenta “una deficiencia relacionada con la no inclusión de la biodiversidad como sujeto principal en los estudios de impacto ambiental”. La omisión de este elemento, explica el experto, desencadena “impactos indirectos” como el tráfico de fauna o la extracción de flora, la tala selectiva de maderas de alto valor “o a la ocupación ilegal dentro de áreas protegidas”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A Valdivieso, le preocupa “la sobreexplotación de recursos naturales y el vaciamiento de biodiversidad” que su equipo de científicos ha identificado en el Parque Nacional Yasuní, como consecuencia del uso de una vía construida en la década de 1990 para acceder al Bloque 16, una operación actualmente en manos de la estatal Petroecuador. Esta vía es cada vez más transitada y “la reducción de especies es notable y preocupante”, advierte. Solicitamos entrevistas con funcionarios de Petroecuador para conocer más detalles sobre su gestión en esta vía, pero hasta el cierre de esta publicación no obtuvimos respuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien el avance de la deforestación y la minería en la provincia de Pastaza ha sido contenido gracias a la organización indígena y a la labor de autoprotección que su pueblo lleva adelante, Chávez, de PAKKIRU, señala: “Las comunidades tienen sus propios sistemas de vigilancia y monitoreo, pero con la apertura de tantas vías se nos va de las manos poder hacer un control eficaz. Las Fuerzas Armadas y la Policía deberían ser un aliado, y no una piedra en el zapato para hacer entre todos estas actividades de control y monitoreo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>*<em>Este reportaje fue coordinado por Mongabay Latam y realizado en alianza con La Barra Espaciadora. Edición general:&nbsp;</em></strong><em>Alexa Vélez.&nbsp;</em><strong><em>Edición:&nbsp;</em></strong><em>Alexa Vélez, Emilia Delfino, Daniela Quintero Díaz.</em><strong><em>&nbsp;Investigación:</em></strong><em>Ximena Pesántez Álvarez, Diego Cazar Baquero, Daniela Quintero Díaz.</em><strong><em>&nbsp;Visualizaciones:&nbsp;</em></strong><em>Eduardo Motta</em><em>.</em><strong><em>&nbsp;Diseño gráfico:&nbsp;</em></strong><em>Richard Romero.</em><strong><em>&nbsp;Audiencias y redes sociales:&nbsp;</em></strong><em>Dalia Medina Albarracín</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> la huella de la expansión minera en la Amazonía de Ecuador se asemeja a un gran desierto que le gana terreno al bosque y que avanza rodeando a decenas de santuarios naturales y territorios indígenas. <strong>Foto:</strong> Armando Lara</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/diego-cazar-baquero/">Yvette Sierra Praeli</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/02/ecuador-crimen-transnacional-mineria-deforestacion-areas-protegidas-territorios-indigenas/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125911</guid>
        <pubDate>Thu, 19 Feb 2026 16:30:45 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/19112851/FOTO-2-1-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Avanza el crimen transnacional en la Amazonía de Ecuador: 105 territorios indígenas y 23 áreas protegidas impactadas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Colombia: viaje a un refugio de biodiversidad en medio de la deforestación de Mapiripán</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/colombia-viaje-a-un-refugio-de-biodiversidad-en-medio-de-la-deforestacion-de-mapiripan/</link>
        <description><![CDATA[<p>Juan Camilo Caicedo Cruz conoce el clima de su territorio. Siente venir la lluvia. El sol, picante e intenso rebota en la laguna que queda junto a su casa y llega hasta él, ocasionando más calor y sofoco. -Va a llover-, dice. A los 15 minutos empezaron a caer las gotas en el techo de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>En uno de los municipios con mayor deforestación de Colombia, la Reserva Natural Matabambú Lagunas busca proteger el agua, el territorio y a cientos de especies en la transición entre la Orinoquía y la Amazonía.</em></li>



<li><em>Es un sistema de lagunas y bosques inundables en el sur del departamento del Meta, que alberga mamíferos acuáticos, peces, y anfibios.</em></li>



<li><em>La Expedición BIOGuaviare, del Instituto SINCHI, llegó hasta este lugar para registrar la biodiversidad y los resultados son sorprendentes.</em></li>



<li><em>El turismo de naturaleza puede consolidarse como una alternativa económica para las comunidades organizadas que cuidan y defienden su territorio en el sur del Meta y el Guaviare.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Juan Camilo Caicedo Cruz conoce el clima de su territorio. Siente venir la lluvia. El sol, picante e intenso rebota en la laguna que queda junto a su casa y llega hasta él, ocasionando más calor y sofoco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-Va a llover-, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A los 15 minutos empezaron a caer las gotas en el techo de la casa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-Eso se siente venir-, afirma.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269055"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31012540/Foto-18-Juan-Camilo-Caicedo-en-las-lagunas-Foto-Simon-Zapata-Alzate.jpg" alt="Juan Camilo Caicedo en las lagunas. Foto: Simón Zapata Alzate." class="wp-image-269055" /><figcaption class="wp-element-caption">Juan Camilo Caicedo en las lagunas. Foto: Simón Zapata Alzate</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">De barba, camiseta manga larga, botas pantaneras de caucho y un carisma arrollador, recuerda sus años de minero y cazador. Un día le estaba apuntando a una danta o tapir (<em>Tapirus terrestris</em>) y la vio asustada, con ganas de huir, lo que hizo que bajara la escopeta. Desde ese momento cambió su vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su casa es de madera y está rodeada de mangos, plátanos, limones, mandarinas, cacao y café. Vive con su compañera Diana Escobar Hernández, en la Reserva Natural Matabambú Lagunas, ubicada en la vereda Caño Evaristo, en Mapiripán, al sur del departamento del Meta. La transición entre la Orinoquía y la selva amazónica colombiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>LEER MÁS |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/tortugas-marinas-costas-orientales-de-venezuela-conservacion-animales/">Así se construyó un oasis para las tortugas marinas en las costas orientales de Venezuela</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Mapiripán y la deforestación</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Mapiripán es un pueblo detenido en el tiempo. Para llegar hasta allí, dependiendo de la temporada salen uno o dos buses cada día a las 6 o 7 de la mañana desde Villavicencio, capital del Meta, y se demora aproximadamente 10 horas en llegar a su destino, si la carretera está en buen estado. Más de 12 horas si ha llovido y la trocha es difícil de transitar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El recorrido cambia antes de llegar a Puerto Concordia, al sur del Meta, muy cerca de San José del Guaviare, donde en 2024 se perdieron más de 16 906 hectáreas de bosque. Allí se desvía de la carretera principal, que es pavimentada, e inicia un camino destapado donde aparecen las palmas de aceite sembradas a lado y lado. Para 2020 eran más de 5600 hectáreas, en Mapiripán, según Global Forest Watch.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También hay reses, pastizales grandes, linderos, niños y niñas indígenas de las etnias sikuani o jiw que van a sus casas luego de estudiar. El bus se mueve de un lado a otro, tratando de evitar los huecos encharcados donde se puede quedar atascado: si sucede, si el barro logra detener la flota, es posible que se necesiten hasta tres buses, por lo general de la palmicultora Poligrow, para sacarlo de la tierra.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269043"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31012445/Foto-6-En-este-lugar-el-Instituto-Sinchi-identifico-199-aves-185-plantas-Foto-Simon-Zapata-Alzate.jpg" alt="En este lugar el Instituto Sinchi identificó 199 especies de aves, 185 especies de plantas, 59 especies de hongos y 34 de briofitos y líquenes. Foto: Simón Zapata Alzate." class="wp-image-269043" /><figcaption class="wp-element-caption">En este lugar el Instituto Sinchi identificó 199 especies de aves, 185 especies de plantas, 59 especies de hongos y 34 de briofitos y líquenes. Foto: Simón Zapata Alzate</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Global Forest Watch registra que en Mapiripán, entre 2001 y 2024, el 95 % de la pérdida de cobertura arbórea se produjo en zonas donde la principal causa es la deforestación. En 2023, fue considerado el segundo municipio de Colombia más deforestado según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (<a href="https://ideam.gov.co/sites/default/files/prensa/boletines/boletin_35_ii_trimestre_2023.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">IDEAM</a>) con 5660 hectáreas. En 2024 esa cifra aumentó a 7400 hectáreas y en el segundo trimestre de&nbsp;<a href="https://www.ideam.gov.co/sala-de-prensa/boletines/ultimo/Bosques" target="_blank" rel="noreferrer noopener">2025</a>&nbsp;Mapiripán se mantiene como uno de los municipios más afectados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La plataforma Global Forest Watch también&nbsp;<a href="https://archive.ph/V5gsu" target="_blank" rel="noreferrer noopener">registra</a>&nbsp;“<strong>50,933 alertas de deforestación en Mapiripán entre el 15 de diciembre de 2025 y el 22 de diciembre de 2025,</strong>&nbsp;cubriendo un total de 630 ha de las cuales 29% fueron alertas de alta confianza detectadas por un solo sistema y 11% fueron alertas detectadas por múltiples sistemas”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las vías ilegales crecieron exponencialmente, tal como lo documenta una&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/06/mapiripan-vias-ilegales-ganaderia-deforestacion-amazonia-colombia/"><strong>investigación periodística de Mongabay Latam,</strong></a>&nbsp;donde se hizo un análisis geográfico con imágenes satelitales, comprobando que en el municipio existen 11 ramales de vías ilegales que en total suman 549 kilómetros. Algunas de ellas están perfectamente trazadas en línea recta con hasta 60 kilómetros de longitud.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269057"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31012547/Foto-20-Phyllomedusa-tarsius-Foto-Mariela-Osorno-Instituto-Sinchi.jpg" alt="Phyllomedusa tarsius. Foto: Mariela Osorno, Instituto Sinchi." class="wp-image-269057" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Phyllomedusa tarsius</em>. Foto: cortesía Mariela Osorno / Instituto Sinchi</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La mayoría de estas hectáreas deforestadas se utilizan para ganadería y el embalaje de la producción de los cultivos de palma.</strong>&nbsp;En este contexto, es donde se encuentra Matabambú Lagunas, un lugar especial y estratégico en términos de conservación ambiental y del territorio. Desde el 4 de marzo, el matrimonio hizo la solicitud formal para ser Reserva Natural de la Sociedad Civil, la cual se encuentra en la última etapa y espera recibir el aval pronto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las reservas naturales de la sociedad civil son “parte o todo del área de un inmueble que conserve una muestra de un ecosistema natural y sea manejado bajo los principios de sustentabilidad en el uso de los recursos naturales y que por la voluntad de su propietario se destina para su uso sostenible, preservación o restauración con vocación de largo plazo”, según&nbsp;<a href="https://old.parquesnacionales.gov.co/portal/es/sistema-nacional-de-areas-protegidas-sinap/reservas-naturales-de-la-sociedad-civil/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Parques Nacionales Naturales de Colombia</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/venezuela-ticoporo-reserva-forestal-deforestacion/">|Venezuela: Ticoporo, la reserva forestal donde solo existe 6 % de su bosque original</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Aventuras en las lagunas</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">En Matabambú Lagunas amanece a las 5:30 de la mañana. Juan Camilo Caicedo dice que cuando el sol sale más intenso y los colores son más fuertes, los pájaros vuelan más y la hora adecuada del avistamiento es a las 6:00 de la mañana. Pero cuando el día empezó nublado, “a los pájaros les da pereza”. Se trata de un bosque inundable de 700 hectáreas y dos lagunas que suman 960 hectáreas, donde hay diversidad de especies, entre ellas pirañas (<em>Serrasalmus rhombeus</em>) y toninas o bufeos (<em>Inia geoffrensis</em>), estas últimas catalogadas como “en Peligro” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, UICN.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269054"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31012536/Foto-17-Juan-Camilo-Caicedo-pajareando-Foto-Simon-Zapata-Alzate.jpg" alt="Juan Camilo Caicedo “pajareando”. Foto: Simón Zapata Alzate." class="wp-image-269054" /><figcaption class="wp-element-caption">Juan Camilo Caicedo “pajareando”. Foto: Simón Zapata Alzate</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Después del tinto (café) del día, Caicedo inicia el primer recorrido para verificar que las aves hayan comido el cebo colocado estratégicamente alrededor de la casa el día anterior. Explica que hay que darles comida de manera responsable y adecuada, para no perjudicar su dieta natural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El segundo recorrido es hacia el corral de cerdos, con la particularidad de que el alimento para ellos son las semillas que caen de las palmas africanas, gracias a un acuerdo al que llegaron con un productor local. Por detrás de la casa hay cajas donde las abejas tenían su hogar pero que se perdió por una inundación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Unos pasos adelante está el bosque donde se hace observación de aves. Este es uno de los principales atractivos para hacer turismo de naturaleza, investigación científica u observación por hobbie. Como persona jurídica,<strong>&nbsp;la organización tiene el nombre de Fundación Lagunas Adventure</strong>&nbsp;y se ha posicionado no sólo en el país sino también a nivel latinoamericano en el avistamiento de aves. Tanto en el Global Big Day, cuando estos animales migran de norte a sur, como en el October Big Day, de este año, cuando migran de sur a norte, esta esquina de Mapiripán es el Hotspot o sitio de interés que registró los niveles más altos de Colombia con 216 aves en el primero y 146 en el segundo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269041"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31012437/Foto-4-Bano-ecologico-Foto-Simon-Zapata-Alzate.jpg" alt="Baño ecológico. Foto: Simón Zapata Alzate." class="wp-image-269041" /><figcaption class="wp-element-caption">Baño ecológico. Foto: Simón Zapata Alzate</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Existe un&nbsp;<a href="https://www.wwf.org.co/?327530/Guia-basica-para-el-avistamiento-de-aves" target="_blank" rel="noreferrer noopener">protocolo</a>&nbsp;para el avistamiento y el registro de las aves en el celular con las aplicaciones de Ebird y Merlín Bird ID. Se hacen listas de las especies que pasan por allí, se fotografían, al tiempo que se camina despacio, con respeto, sin perturbar. Los observadores se comunican con la mirada, con los gestos del cuerpo, con la sonrisa.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Un lugar con un potencial de biodiversidad sorprendente</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Diana y Juan Camilo evidencian el éxito de sus esfuerzos de conservación por ejemplo, en el incremento de peces en las lagunas y de águilas pescadoras (<em>Pandion haliaetus</em>). “Antes veíamos un águila máximo dos veces a la semana. Ahora ya vemos tres águilas todos los días cazando en la mañana, al mediodía, y al finalizar la tarde. Antes venían dos nutrias o perros de agua de manera esporádica y muy rápida, eran muy esquivos; ahora vemos seis, siete u ocho muy serenamente”, cuenta Escobar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mariela Osorno, bióloga, e investigadora del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (SINCHI), concuerda con el&nbsp;<strong>potencial gigantesco que tiene la Reserva Natural Matabambú Lagunas</strong>. Durante el segundo semestre de 2025, la experta hizo parte de la&nbsp;<strong>Expedición BIO al sistema lagunar y fluvial del bajo río Guayabero y alto río Guaviare – Naturaleza, Paz y Territorio -BIOGUAVIARE-.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Viajaron desde el Raudal de Angosturas, en San José del Guaviare, hasta la vereda Caño Evaristo, donde está Matabambú Lagunas. En total son ocho veredas (núcleos) donde se realizaron ejercicios de ciencia ciudadana y en los cuales las comunidades compartieron conocimientos, apoyaron actividades logísticas y participaron en procesos de monitoreo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269049"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31012510/Foto-12-Diana-Escobar-y-Juan-Camilo-Caicedo-en-la-Reserva-Natural-Matabambu-Lagunas-Foto-Simon-Zapata-Alzate.jpg" alt="Diana Escobar y Juan Camilo Caicedo en sus labores diarias de conservación en la Reserva Natural Matabambú Lagunas. Foto: Simón Zapata Alzate." class="wp-image-269049" /><figcaption class="wp-element-caption">Diana Escobar y Juan Camilo Caicedo en sus labores diarias de conservación en la Reserva Natural Matabambú Lagunas. Foto: Simón Zapata Alzate</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">A lo largo del sistema lagunar y fluvial en los ocho lugares de la expedición, se documentaron especies pertenecientes a 492 familias, 1 351 géneros y una diversidad que abarca plantas, hongos, termitas, hormigas, aves, reptiles, anfibios, mamíferos grandes y pequeños, peces, macroinvertebrados, microalgas, microorganismos y bacterias.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Entre los resultados se destacan 43 especies migratorias, que usan los humedales de la zona explorada como rutas biológicas clave; 13 especies amenazadas, fundamentales para estrategias de conservación; 12 especies endémicas,</strong>&nbsp;exclusivas de esta región del país y 19 especies introducidas, lo que no es precisamente una buena noticia pero es información necesaria para el manejo y el control. Aunque la deforestación en estos territorios es alta, la investigadora hace énfasis en que estos ocho núcleos están muy bien cuidados “y alojan una biodiversidad muy significativa para la ciencia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Matabambú Lagunas es un lugar que le sorprendió a Osorno, sobre todo por su diversidad de anfibios. “<strong>Allí encontramos unas cosas realmente muy sorprendentes en términos de biodiversidad. La mayor cantidad de este territorio son bosques inundables, entonces el potencial que tienen allí es enorme</strong>”, relata.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269046"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31012457/Foto-9-Dioclea-reflexa-Fabaceae-Foto-Simon-Zapata-Alzate.jpg" alt="Dioclea reflexa (Fabaceae) Foto: Simón Zapata Alzate." class="wp-image-269046" /><figcaption class="wp-element-caption">Dioclea reflexa (<em>Fabaceae</em>) Foto: Simón Zapata Alzate</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Según la científica, este lugar “es muy bueno para avistamiento de cachirres (<em>Caiman crocodilus</em>) y de anfibios en paseos nocturnos”. La metodología consiste en salir de noche, desde las seis de la tarde hasta las 11 o 12 de la noche. “En un recorrido sólo de tres horas, o sea, la mitad del tiempo, puedes encontrar más de 15 especies en Matabambú, al lado de la casa. Es algo sorprendente”, cuenta la experta de Sinchi.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La especie que más le sorprendió a Osorno encontrar al lado de casa, como si fuera la mascota de la pareja Caicedo Escobar, fue la Phyllomedusa vaillantii, “una rana que es absolutamente atractiva en términos de su belleza y tú la escuchas cantar y la ves caminar y trepar de un árbol a otro”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/12/ganaderia-palma-africana-amenazan-mono-zocay-colombia/">| La ganadería y la palma africana amenazan al zocay, el mono de manos blancas símbolo del Meta</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Acuerdos comunitarios para proteger las lagunas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La tierra donde está la reserva Matabambú Lagunas era de la familia de Juan Camilo Caicedo desde los años 80, pero por el conflicto armado se desplazaron forzadamente una década después. Mapiripán cuenta con 5866 personas inscritas en el Registro Único de Víctimas y allí, en julio de 1997, el municipio fue epicentro de una&nbsp;<a href="https://www.unidadvictimas.gov.co/especiales/site-mapiripan/index.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">masacre</a>&nbsp;cometida por paramilitares que dejó cerca de 50 personas muertas y 511 familias desplazadas forzadamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La familia Caicedo regresó en 2019, después de un proceso de restitución de tierras y empezó un pequeño proyecto de apicultura. Desde entonces ha construido una forma y un estilo de vida donde trabajan la tierra y conservan la naturaleza. Entre 2022 y 2023 empieza la pareja empieza propiamente la consolidación de la reserva natural y el trabajo de recuperación y defensa del territorio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269045"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31012453/Foto-8-Diana-Escobar-Foto-Simon-Zapata-Alzate.jpg" alt="Diana Escobar. Foto: Simón Zapata Alzate." class="wp-image-269045" /><figcaption class="wp-element-caption">Diana Escobar. Foto: Simón Zapata Alzate</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Diana Escobar cuenta que Matabambú Lagunas tiene dos pilares: «El de turismo rural, sostenible, de naturaleza, y comunitario; y el de preservación, conservación de la biodiversidad, justicia, reconciliación ambiental y restauración natural”. Para poder consolidar este proyecto de protección de la naturaleza, tuvieron que entablar diálogos, conversaciones y llegar a acuerdos con sus vecinos y vecinas de la vereda Caño Evaristo, de la mano de la Junta de Acción Comunal.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los acuerdos consisten en “no permitir la caza y la pesca predatoria, la extracción de carbón, orquídeas, y madera”</strong>. Antiguamente, antes de 2023, los recursos de esta región los utilizaban personas externas para su beneficio económico: “Se internaban tres o cuatro días a sacar bultos de pescado, bultos de carbón, bultos de orquídeas y a sacar madera de manera incontrolable. Ya uno sabía porque venían con sus mallas, sus anzuelos, sus recipientes de icopor [<em>poliestireno expandido]</em>&nbsp;grandísimos”, recuerda Escobar. Eso no volvió a suceder y por ello la restauración natural es evidente.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Turismo comunitario para proteger la naturaleza</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Franklin Novoa es un joven integrante del Club de Observadores de Aves de Mapiripán (Coam). Iba a lo que hoy es la reserva a hacer avistamiento, desde antes de que la familia Caicedo regresara. Esto hizo que articulara con ellos y empezaran a proyectar este lugar para hacer turismo comunitario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los aspectos importantes sobre la transformación del territorio, para Novoa, es quitar el estigma que tiene Mapiripán debido a sus dinámicas de violencia y conflicto armado. “El ambiente también es víctima y ahora, a través de las aves, a través de la conservación y a través de un turismo sostenible y comunitario, podemos hacer posible que las personas encuentren nuevas formas de ingresos [económicos] que no afecten el ecosistema”, dice Novoa. Desde 2019, la Jurisdicción Especial para la Paz&nbsp;<a href="https://www.jep.gov.co/JEP/documents1/El%20ambiente%20como%20v%C3%ADctima%20silenciosa.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">declaró</a>&nbsp;al ambiente como víctima del conflicto armado de Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La investigadora del SINCHI está de acuerdo con el joven oriundo de Mapiripán.&nbsp;<strong>“Para que la gente haga un turismo de naturaleza bien hecho tiene que partir de un fortalecimiento organizativo de las comunidades para que todas las personas participen con diferentes actividades”.</strong>&nbsp;Dentro del turismo de naturaleza, según la científica, se pueden prestar diferentes y diversos servicios, no sólo el avistamiento de aves, sino también el avistamiento de anfibios y el senderismo “pero eso requiere que las comunidades realmente se fortalezcan en torno a la actividad y se generen soluciones y no perjuicios”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269056"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31012544/Foto-19-Bryconops-giacopinii-Foto-Jonathan-Venegas-Instituto-Sinchi.jpg" alt="Bryconops giacopinii. Foto: Jonathan Venegas, Instituto Sinchi" class="wp-image-269056" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Bryconops giacopinii</em>. Foto: cortesía Jonathan Venegas / Instituto Sinchi</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La bióloga ornitóloga y profesora de la Universidad de los Llanos, Andrea Morales, también concuerda con el gran potencial para el aviturismo y el turismo de naturaleza que tiene Matabambú Lagunas. Aunque sólo ha estado una vez en la reserva, sus estudiantes sí han ido con frecuencia, sobre todo en 2025, y por eso sabe que el lugar se ha ido transformando para realizar ejercicios de ciencia ciudadana que posteriormente le sirven a ella como investigadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una estantería de la casa de Matabambú Lagunas, hay dos libros:&nbsp;<em>Avicultura Colombiana</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Aves del Guaviare, una explosión de colores</em>. Diana Escobar y Juan Camilo Caicedo quieren tener uno de estos libros con las especies de aves del norte amazónico, de Mapiripán. Estuvieron en la COP16 en Cali en 2024 y en la COP30 de Belém do Pará en Brasil. Todavía siguen esperando la última fase para que Matabambú Lagunas sea constituída formalmente como Reserva Natural de la Sociedad Civil.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_269052"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/01/31012522/Foto-15-Pyrrhura-melanura-Foto-Simon-Zapata-Alzate.jpg" alt="Pyrrhura melanura Foto: Simón Zapata Alzate." class="wp-image-269052" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Pyrrhura melanura.</em>&nbsp;Foto: Simón Zapata Alzate</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras conversábamos en la mesa de su casa, Juan Camilo Caicedo saltó sorprendido porque un bagre rayado (<em>Pseudoplatystoma fasciatum</em>) se estaba asomando en el agua. No lo podía creer, aunque una persona extraña a estas tierras no comprenda el por qué de tanta emoción. Llamó a su pareja y tomaron los binoculares para comprobar lo que estaban viendo. “Eso es otra señal de la recuperación de la laguna”, concluyó.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Imagen principal:</em></strong><em> Diana Escobar “pajareando”, en términos más técnicos, realizando avistamiento de aves y ornitología recreativa. </em><strong><em>Foto: </em></strong><em>Simón Zapata Alzate</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/simon-zapata-alzate/">Simón Zapata Alzate</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/01/viaje-a-un-refugio-de-biodiversidad-mapiripan/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Mon, 02 Feb 2026 16:11:36 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Colombia: viaje a un refugio de biodiversidad en medio de la deforestación de Mapiripán]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>A la memoria de Antonio Vélez, en Historias de la ciencia</title>
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        <description><![CDATA[<p>Historias de la ciencia es el programa radial, de divulgación científica, que escribe y trasmite el físico Guillermo Pineda, para la emisora de la Universidad de Antioquia El capítulo 452, llamado “Divulgación” está dedicado al trabajo de mi padre. En días pasados coincidieron aquí en el Antiquarium la profesora Juanita y el profesor Fonseca, la [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="576" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/29073637/cd2f0ed9-eb73-45ab-88c4-5a6b7fffad44-1-576x1024.jpg" alt="" class="wp-image-125252" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/29073637/cd2f0ed9-eb73-45ab-88c4-5a6b7fffad44-1-576x1024.jpg 576w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/29073637/cd2f0ed9-eb73-45ab-88c4-5a6b7fffad44-1-169x300.jpg 169w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/29073637/cd2f0ed9-eb73-45ab-88c4-5a6b7fffad44-1-768x1365.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/29073637/cd2f0ed9-eb73-45ab-88c4-5a6b7fffad44-1-864x1536.jpg 864w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/29073637/cd2f0ed9-eb73-45ab-88c4-5a6b7fffad44-1.jpg 900w" sizes="(max-width: 576px) 100vw, 576px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Historias de la ciencia</em> es el programa radial, de divulgación científica, que escribe y trasmite el físico Guillermo Pineda, para la emisora de la Universidad de Antioquia</p>



<p class="wp-block-paragraph">El capítulo 452, llamado “Divulgación” está dedicado al trabajo de mi padre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En días pasados coincidieron aquí en el Antiquarium la profesora Juanita y el profesor Fonseca, la una buscando los libros del profesor Antonio Vélez, recientemente fallecido, y el otro buscando alguna curiosidad <em>vintage</em> para hacer un regalo. Cuando Juanita, que por ser muy joven no tuvo la oportunidad de conocer al profesor Antonio, comentó el motivo de su visita al Antiquarium, el profesor Fonseca manifestó ser conocedor de la obra de este distinguido ingeniero y matemático que con elocuencia y propiedad había divulgado en nuestro medio algunas de las tendencias más recientes de la sicología evolutiva, a la vez que se convirtió en un implacable crítico de las corrientes seudocientíficas que cautivan a los ilusos creyentes en curas milagrosas y eventos sobrenaturales, fieles seguidores de las autodenominadas medicinas alternativas y de la parasicología. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Tuve el gusto –nos comentó el profesor Fonseca– de asistir a las excelentes conferencias que Antonio ofreció en los auditorios de la universidad sobre la teoría de la evolución, luego de la publicación de su libro <em>Del Big Bang al Homo Sapiens</em> a mediados de los años 90, conferencias que suscitaron intensos debates, puesto que algunas de las afirmaciones que contiene su texto chocan con las ideas y los rígidos principios que defienden, o defendían, algunos de los compañeros más ortodoxos de la corrección política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Tengo las mejores referencias de la obra del profesor Vélez –expresó la profesora Juanita– y por eso quiero conocerla mejor. Lo que no me deja de extrañar es que un ingeniero y matemático no solo se haya interesado en el tema de la evolución, sino que se haya dedicado de manera tan sistemática y rigurosa –según lo que me han dicho– a la divulgación de esta disciplina científica, y es por eso que quiero conocer sus textos de primera mano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Según me dijo el propio Antonio –anotó el profesor Fonseca– en una de las animadas tertulias que compartíamos con un grupo de amigos luego de sus conferencias, su interés por la teoría de la evolución surgió luego de la lectura del libro <em>La evolución en acción</em> de Julian Huxley, que cayó en sus manos de manera casual, cuando quiso mejorar su comprensión del inglés mientras hacía su posgrado en matemáticas en los Estados Unidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Teniendo en cuenta –complementó la profesora Juanita– que muchas de las conclusiones a las que llega la teoría de la evolución son el resultado de un estudio estadístico de poblaciones, ya no resulta tan extraño que una persona como el profesor Vélez, con una rigurosa formación en matemáticas, haya encontrado particularmente atractivo este aspecto de la teoría y, por así decirlo, haya quedado enganchado en su estudio y divulgación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–De hecho –asintió el profesor Fonseca– el argumento más contundente del que echaba mano Antonio cuando se trataba de refutar los reclamos de las curas cuasi milagrosas de las medicinas alternativas, o de los sucesos fantásticos que proclamaban los parasicólogos, era el análisis estadístico de los casos, la teoría de las probabilidades y la programación lineal, de la que era un experto, tal como se puede apreciar en su brillante crítica a los creacionistas y defensores del diseño inteligente que exhiben la complejidad del ojo como ejemplo de una entidad que no pudo haber aparecido por azar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">– ¡Ah, sí! –coincidió la profesora Juanita– Para ciertas personas es difícil entender que no es raro que aparezcan estructuras tan complejas como nosotros mismos luego de millones de años de mutaciones y de selección natural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Por otra parte –continuó Fonseca– dentro del 30 y algo por ciento de la supuesta efectividad de los placebos se puede camuflar la pretendida efectividad de las medicinas alternativas, y la credulidad de las gentes hace lo demás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Mi papá decía –corroboró la profesora Juanita– que la naturaleza obra y el médico cobra. Pero no se puede negar la posibilidad de que algunas terapias alternativas estimulen los mecanismos de auto sanación del organismo, lo difícil es saber cuáles y cómo lo hacen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Buen punto. En sus escritos y conferencias –continuó el profesor Fonseca– Antonio se apoyaba en la ciencia en términos de lo que Carl Sagan llamaba un detector de mentiras, porque, si bien es imposible alcanzar la certeza absoluta sobre las causas de un fenómeno natural, resulta relativamente fácil desenmascarar un fraude.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Al fin y al cabo –dijo la profesora Juanita– la ciencia no es el repositorio de la verdad sino el sistema más eficiente y confiable del almacenamiento y procesamiento de la información objetiva que se tiene sobre los fenómenos naturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Se dice –comentó el profesor Fonseca– que es en los costureros, y no en los círculos académicos o científicos, donde se decide quién es el mejor médico de la ciudad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Estoy completamente de acuerdo, –añadió la profesora Juanita– no sé cuántas veces le he oído decir a personas que no tienen ni la más mínima formación en medicina que el doctor fulanito es el mejor especialista de tal o cual rama de la medicina, porque los atendió y les fue muy bien con él, sin tener en cuenta que es el único que los ha tratado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Y a la visconversa –replicó el profesor Fonseca– porque por competente que sea un médico no se le perdona un solo error, o un resultado desfavorable, a pesar de que el tratamiento haya sido el adecuado según su criterio y experiencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Por eso es tan importante – añadió la profesora Juanita– hacer una buena divulgación científica, para que la gente esté bien informada y tome decisiones de manera racional y objetiva, en circunstancias que pueden ser de vida o muerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Comprendo tus buenas intenciones, mi querida Juanita –dijo el profesor Fonseca–, pero, teniendo en cuenta la fría estadística, una de las herramientas preferidas del profesor Vélez, es notorio que las actividades relacionadas con la divulgación científica tienen muy poca acogida por el público en general, y por esta razón, o por este motivo, los medios de comunicación le dedican una muy pequeña parte de sus publicaciones a cuestiones relacionadas con la ciencia, en comparación con lo que le dedican a la farándula, los deportes, el horóscopo, o a los demagogos y populistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Sin embargo –insistió la profesora Juanita– es necesario tener en cuenta que la llamada educación informal, de la cual hace parte la divulgación científica, aporta el mayor porcentaje del conocimiento sobre la ciencia que adquiere la población después de haber terminado el ciclo de educación formal, independientemente del nivel que se haya alcanzado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Créeme, mi querida Juanita –respondió Fonseca– que no desdeño el tremendo esfuerzo que han hecho divulgadores como Carl Sagan, o el profesor Vélez del que estamos hablando, porque nos brindan, a quienes tenemos un interés genuino por los asuntos científicos que se salen de nuestra competencia, la posibilidad de acceder a una información básica sobre temas de relevancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Recuerdo, profesor Fonseca –dijo la profesora Juanita–, haberle oído decir a usted que no hay que ser músico para apreciar la música clásica, pero que mientras más se conoce de la teoría musical, más gusto se puede sacar al escuchar un concierto, y que lo mismo aplica para la ciencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Tiene usted muy buena memoria, mi querida profesora –dijo Fonseca–, en esa ocasión me refería al hecho de que mientras más información se tenga sobre la ciencia más fácil será comprender sus propuestas teóricas, sus predicciones y sus resultados prácticos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Pero hay algo más –continuó la profesora Juanita–, también le escuché a usted decir que algunos materiales de divulgación científica pueden ser usados con gran provecho en cursos regulares de ciencias, sobre todo en los que tienen un carácter introductorio. Le cuento que he seguido su consejo muy exitosamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Eso es cierto –corroboró el profesor Fonseca–, y me complace escuchar lo que usted dice. A principios de los años ochenta, cuando yo iniciaba mi ejercicio docente apareció en televisión la serie Cosmos de Carl Sagan, y con un grupo de colegas nos pusimos la tarea de grabar los capítulos en videograbadoras domésticas para compartirlos con los estudiantes del curso de Introducción a la física que estábamos dictando, pues en ese entonces no existía la Internet ni se disponía de todos los recursos audiovisuales que se tienen en la actualidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Lo difícil hoy en día –afirmó la profesora Juanita– es seleccionar dentro de la gran cantidad de material disponible el que sea más confiable y más apropiado para el curso en el que se quiera utilizar, porque, así como hay producciones de excelente calidad y rigor científico, la pseudociencia también pulula.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Porque es lo que más se vende –añadió el profesor Fonseca–. Fue lamentable ver como algunos canales de televisión que inicialmente estaban dedicados a la divulgación científica seria empezaron a exhibir programas dedicados a los extraterrestres, los sucesos paranormales y las curaciones milagrosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Es por la presión del rating –afirmó la profesora Juanita– que en la red se manifiesta en el número de visualizaciones y de “<em>likes</em>” que reciba una publicación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Pensando en eso –continuó el profesor Fonseca– se comprende la necesidad de enfocar la educación no tanto en los contenidos de los currículos sino en la capacidad de discernir y de identificar la información confiable referente a un tema específico y desechar la basura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–O, como dice la Biblia –complementó la profesora Juanita– hay que separar la paja de la mies.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Por eso –continuó Fonseca– resulta tan provechoso adentrarse en una obra tan extensa y rigurosa como la de Antonio Vélez, no precisamente con la intención de abarcarla, porque en ocasiones resulta casi enciclopédica, sino para apreciar su metodología, la forma como examina los diferentes casos, y las conclusiones a las que llega, siempre basado en la evidencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Precisamente –respondió la profesora Juanita–, viendo todos los libros del profesor Vélez que tiene aquí don Tomás, y puesto que algunos son bastante voluminosos, no sabría con cuál empezar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–El primer libro que yo le leí a Antonio –anotó el profesor Fonseca– fue <em>Del big bang al Homo sapiens</em> publicado por la editorial de la Universidad de Antioquia, y que dio lugar a la serie de conferencias de las que ya he comentado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Debo decir –respondió la profesora Juanita– que ese texto me resulta muy atractivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Estos otros dos de menor extensión –siguió diciendo el profesor Fonseca–, sobre las medicinas alternativas y la parasicología, podrían ser un buen inicio de lectura, pero para una mejor comprensión de su obra hay que leer <em>Homo Sapiens</em>, que es el más voluminoso de todos, en el que se repasan varios de los temas tratados en libros anteriores y se llega a conclusiones muy interesantes, como la referente al asunto del libre albedrío que casi dos décadas más tarde retoma Robert Sapolsky en su libro “<em>Determined</em>” que fue traducido al español con el título de “<em>Decidido</em>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¡Ah! Qué interesante –comentó la profesora Juanita– porque los planteamientos de Sapolsky sobre el libre albedrío, que es una pieza central de algunas confesiones religiosas y de los sistemas judiciales, suscitan fuertes controversias sobre cuestiones de responsabilidad e imputabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Permítame, profesora –dijo Fonseca–, buscar un pasaje del libro de Antonio que tiene que ver con este tema… mire, aquí está, en la página 296, hace referencia a una serie de experimentos en los que se registra la actividad cerebral de un sujeto al cual se le han colocado una serie de electrodos, y se le pide que realice algún acto supuestamente voluntario, sin embargo el análisis posterior indica que antes de que el individuo hubiera manifestado su voluntad de realizar una acción específica el cerebro ya había decidido por él autónomamente, y que, por lo tanto, la volición es inconsciente y lo que se tomaba como causa es el efecto y viceversa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Sapolsky llega a conclusiones similares –afirmó la profesora Juanita– y sustenta sus afirmaciones con novedosos experimentos utilizando procesamiento de imágenes de resonancia nuclear magnética, que corroboran los hallazgos anteriores hechos con equipos más primitivos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Para una sociedad –concluyó Fonseca– que se fundamenta en los principios de virtud y pecado, inocencia y culpabilidad, premio y castigo, prescindir del libre albedrío supondría realizar una revisión a fondo de sus estructuras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Lo cual –comentó la profesora Juanita– parece ser muy poco probable, al menos en el corto y mediano plazo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Porque los prejuicios culturales –añadió Fonseca– son duros de matar. A pesar de todos los avances científicos y tecnológicos que ha experimentado la humanidad en los últimos doscientos años la credulidad de la población en cuestiones esotéricas y fenómenos paranormales no parece haber disminuido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Más aun –complementó la profesora Juanita–, a todas esas creencias de vieja data se han sumado el avistamiento de ovnis y las abducciones alienígenas, como resultado indirecto de la carrera especial que se inició luego de la Segunda Guerra Mundial, como parte de la Guerra Fría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Que nuevamente se está calentando –afirmó Fonseca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Siempre por las mismas razones –dijo la profesora Juanita–. Es como si la violencia y el ejercicio desaforado del poder fuera una impronta en el ADN de la humanidad que opaca o desconoce los principios éticos más fundamentales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–A este respecto –comentó el profesor Fonseca– el libro de Antonio al que me he referido tiene un capítulo muy interesante sobre los orígenes de la ética y los estrechos vínculos que han existido entre el poder y la religión, cuya expansión ha estado fuertemente entrelazada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Sin embargo–apuntó la profesora Juanita– me da la impresión que actualmente las estructuras religiosas han perdido mucha de su antigua influencia para ser suplantadas por todo tipo de tendencias ideológicas y activismos sociales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Mirados en un plano estrictamente racional –dijo Fonseca– las religiones y las ideologías políticas comparten sus fundamentos y su visión del mundo cuando proclaman la existencia de una ley natural implantada en cada individuo, que se proyecta en los preceptos de la ética y sus consecuencias políticas, pero aun esto se fundamenta en los procesos evolutivos relacionados con el egoísmo genético.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–¿El egoísmo genético? –preguntó la profesora Juanita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–El egoísmo genético –respondió Fonseca– es una manifestación de la tendencia a preservar la información genética que confiere ventajas evolutivas a una especie, siempre y cuando se transfiera de una generación a otra asegurando su supervivencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–La supervivencia del mejor adaptado –comentó la profesora Juanita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–O del más oportunista –respondió Fonseca–. Porque el mecanismo básico de la teoría de la evolución es el oportunismo. Por más fuertes que hayan sido los dinosaurios no pudieron sobrevivir el impacto de un gran meteorito, suponiendo que esa haya sido la causa de su extinción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–En su lugar –corroboró la profesora Juanita– los pequeños mamíferos empezaron a prosperar y a diversificarse hasta dar lugar a esta rama del árbol de la evolución en la que actualmente nos asentamos los seres humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–La idea central que expone Antonio en su texto –continuó Fonseca– es que esos rasgos característicos que permitieron la evolución exitosa de algunas especies quedaron almacenados como información en sus genes, y se han manifestado de manera muy similar en el comportamiento de diversas especies y en la organización social de las más complejas, como, por ejemplo, en los primates, y, muy notablemente, en los seres humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Lo cierto es –comentó la profesora Juanita– que en ocasiones no deja de sorprender la tremenda similitud que hay entre el comportamiento de ciertas especies de animales y los humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Antonio destaca –reafirmó Fonseca– que en las más de diez mil religiones conocidas por los antropólogos se puede apreciar la influencia que ejercen los factores culturales en la determinación de los criterios éticos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Teniendo en cuenta –dijo la profesora Juanita– que la cultura de cada pueblo es, al menos inicialmente, el resultado de una diversidad de factores ambientales incluyendo la disponibilidad de recursos naturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Por supuesto –asintió Fonseca–. Kant consideraba que existían juicios éticos a priori en el alma de los seres humanos, en tanto que los teólogos cristianos asumían que existe una ley natural de origen divino implantada en cada individuo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Independientemente de cuál sea su origen ––comentó la profesora Juanita– estos preceptos morales nos son implantados culturalmente durante la niñez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Así es –asintió Fonseca–, ante lo cual Antonio hace uno de sus comentarios sarcásticos afirmando que “la razón entre en acción cuando ya es demasiado tarde”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Pues no le faltaba razón al profesor Vélez –coincidió la profesora Juanita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Desde otra perspectiva –continuó Fonseca–, que prescinde de la intervención de entidades sobrenaturales, se puede pensar que los patrones de comportamiento tienen su origen en factores evolutivos que generan material genético hereditario que da prelación a la supervivencia de la especie.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–En lo cual –comentó la profesora Juanita– juega un papel muy importante la reproducción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Por supuesto –asintió Fonseca–, respecto a lo cual en el texto de Antonio se encuentran algunas consideraciones muy particulares respecto a la actividad reproductiva y al comportamiento sexual de diferentes especies.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Y en el caso de los seres humanos –añadió la profesora Juanita– en el que se manifiesta una gran diversidad cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–En los procesos reproductivos de las diferentes especies –continuó Fonseca– se pueden advertir factores evolutivos, como en la tendencia de los machos a tener una descendencia numerosa que garantice la máxima difusión de sus genes; y en la preferencia de las hembras por los machos de características superiores, que ofrezcan las mejores condiciones para la subsistencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Todos los asuntos que tienen que ver con la moral –subrayó la profesora Juanita– tienden a generar fuertes discusiones entre personas con perspectivas diferentes de la misma situación, y los temas que hemos mencionados no son la excepción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–En sus textos –continuó Fonseca– Antonio aborda cuestiones todavía más espinosas, como las que tienen que ver con las religiones y el papel que a lo largo de la historia han tenido en las expoliaciones y genocidios de unos pueblos por otros, siempre en el nombre de dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–O de las ideologías –intervino la profesora Juanita– que reemplazan a Dios por utopías más terrenales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Tu comentario –respondió Fonseca– me hace recordar un pasaje del libro de Antonio donde se refiere a la aparente necesidad de los seres humanos de creer en poderes sobrenaturales, y cómo en la China de Mao, en la que estaban prohibidos los cultos religiosos, muchos conductores ponían una foto de Mao en los retrovisores para que los protegiera de accidentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–No hay duda –comentó la profesora Juanita– de que, en su momento, y al igual que sucedió con otros líderes sanguinarios de la historia, Mao era un dios para sus seguidores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Curiosamente –dijo Fonseca–, Mao consideraba que la religión era el opio del pueblo, y puesto que los chinos tienen una trágica historia relacionada con el opio, prohibió las prácticas religiosas; pero el actual dirigente de China considera que las redes sociales son el nuevo opio del pueblo, y supongo que también las van a prohibir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Eso está por verse –comentó la profesora Juanita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–En fin –dijo Fonseca– nos podríamos quedar mucho rato mencionando citas puntuales del texto de Antonio, de temas que encontraríamos a lo largo de sus más de seiscientas páginas, pero lo único que puedo decir es que sigue teniendo una gran actualidad, sobre todo en estos momentos tan críticos que atravesamos, y que su lectura reflexiva y juiciosa aporta elementos claves para entender de dónde venimos y para dónde vamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Justamente –añadió la profesora Juanita– ese es uno de los grandes valores de la práctica de la divulgación científica: aportar elementos de juicio confiables para tener una opinión bien informada a la hora de tomar decisiones y poder rebatir las falacias con las que, desde diferentes sectores, pero siempre con los mismos intereses, se intenta subyugar a las sociedades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–Debo confesar –reconoció Fonseca– que mi gran placer al debatir sobre estos temas con interlocutores tan lúcidos, honestos y bien informados como Antonio Vélez, es el mismo que experimentan los amantes de la música o de la literatura cuando comparten con quienes tienen &nbsp;sus mismos gustos y conocimientos de una u otra disciplina; pero no me hago la ilusión de que tales gustos o convicciones lleguen al gran público con los beneficios libertarios que usted señala, mi querida Juanita, porque, citando una expresión que con frecuencia le escuché al maestro Antonio: “primero se acaba el helecho que los marranos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En audio aquí <a href="https://drive.google.com/file/d/1pe_7DKc8iA5_MhmJ1fO5HJtY7-3mAtAG/view?usp=drive_link">https://drive.google.com/file/d/1pe_7DKc8iA5_MhmJ1fO5HJtY7-3mAtAG/view?usp=drive_link</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Obras citadas de Antonio Vélez:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Del big bang al Homo sapiens</em>, Editorial Universidad de Antioquia, Medellín, 1994.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Medicinas alternativas</em>, Editorial Planeta, 1997.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Parasicología, </em>Taurus, Santa Fe de Bogotá, Santa Fe de Bogotá, 2000.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Homo Sapiens</em>, Villegas Editores, Bogotá, 2006.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125249</guid>
        <pubDate>Thu, 29 Jan 2026 12:35:27 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[A la memoria de Antonio Vélez, en Historias de la ciencia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ana Cristina Vélez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Seymour M. Hersh: El periodista que todos deberían ser</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/seymour-m-hersh-el-periodista-que-todos-deberian-ser/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los buenos documentales, al igual que las buenas películas, no siempre figuran en el Top 10 de lo más visto en Netflix. “Cover-Up: Un periodista en las trincheras” vale cada segundo que usted permanece frente a la pantalla. Se reviven los abusos que ha cometido Estados Unidos en distintos momentos de la historia. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-562140ffc1299ea49a0d78723097d868 wp-block-paragraph"><em>Si un periodista le cae mal a los poderosos, lo más seguro es que esté haciendo bien su trabajo.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">La diferencia entre un reportero y un buen reportero es qué tan dispuesto se está a impedir que la verdad quede sepultada bajo montañas de declaraciones oficiales y maquilladas para encubrir hechos brutales.  A medida que avanza el documental, uno comprende que el periodismo, el verdadero periodismo, ese que se vuelve necesario como el alimento, lo hacen seres humanos reales y con agallas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de ellos se llama Seymour M. Hersh, el hombre que destapó en 1969 la masacre contra inocentes cometida por el ejército estadounidense en tierras vietnamitas. Trabajo que le mereció un premio Pulitzer y selló su destino como reportero sabueso. Su vida y obra están en el documental <em>“Cover-Up: Un periodista en las trincheras”. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;Yo jamás recibí educación familiar (&#8230;) Vivía de los libros. Los libros me enseñaron a pensar&#8221;. Yo tenía 19 o 20 años, así que no entendía el mundo. Y no creía que fuera a hacer del mundo un lugar mejor. (&#8230;) Pero tenía la vaga sensación de que yo tenía agallas&#8221;. (…) &#8220;Me enamoré de ser reportero&#8221;. &nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Tardó 20 años en dar la entrevista a los realizadores del documental y por poco se arruina. <em>&#8220;Era muy feliz sin decir nada de mí, muy feliz”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El documental, de 120 minutos, está hecho de frases memorables, imágenes de archivos y testimonios que muestran la batalla permanente entre el periodismo y el poder. El documental habla sobre los grandes acontecimientos del pasado, como el Holocausto Nazi, y también sobre los horrores del presente, como los ataques de Israel contra palestinos indefensos en la Franja de Gaza.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;Es complicado saber en quien confiar&#8221;.</em></p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right"><em>&#8220;He aprendido a no preocuparme por lo que los demás piensan; porque siempre escribía historias que hacían que alguien se enojara&#8221;.</em></h2>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;Mi trabajo como reportero es descubrir secretos y hechos&#8221;.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;La prensa no debería ser bloqueada. Deberíamos poder publicar lo que queramos. Eso está en la Constitución y en la Declaración de Derechos&#8221;&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Lo que pasa en Estados Unidos no es por la censura. Es por la autocensura de la prensa&#8221;.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;Hay adoctrinamiento en este lugar. Hay muchas personas tomando decisiones de lo que la gente debe oír o escuchar&#8221;.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;Había una increíble verdad por ahí pero yo no veía la manera de acceder a ella&#8221;. &nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;No tengo a ningún admirador en el Pentágono ahora. Ellos querían que fuera un secreto y yo les arruiné todo&#8221;.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;Nadie quería saber que Estados Unidos era el malo&#8221;.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;¿Cómo pasó eso? ¿Cómo descendimos a la locura?&#8221;&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;Ella&nbsp;dijo algo que no podré olvidar hasta que muera: &#8216;</em>Yo les envié a un buen chico y me devolvieron a un asesino<em>´&#8221;.</em></p>



<p data-wp-context---core-fit-text="core/fit-text::{&quot;fontSize&quot;:&quot;&quot;}" data-wp-init---core-fit-text="core/fit-text::callbacks.init" data-wp-interactive data-wp-style--font-size="core/fit-text::context.fontSize" class="has-text-align-right has-fit-text wp-block-paragraph"><em>—¿Cómo le disparas a un bebé?</em></p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right"><em>—No lo sé. Son gajes del oficio&#8217;&nbsp;</em></h2>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;El ejército funciona según los muertos. Miden el éxito por la cantidad de bajas&#8221;.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;Ese tal Hersh es un descarado. Es posible que sea un agente comunista”.</em> (Palabras de Henry Kissinger cuando el reportero investigaba para The New York Times sobre el escándalo Watergate; el reportero hizo importantes revelaciones al descubrir un plan del fiscal general para encubrir el espionaje que afectaba directamente al presidente Richard Nixon).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;Maldita sea, este artículo del Times, el que está publicando Hersh; puede ser un maldito, pero suele tener razón ¿no?&#8221;.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;Kissinger operaba encubierto por todo el mundo. Controlaba en gran medida las operaciones encubiertas. Se llama el Comité 40 y Kissinger era el jefe. Haría lo que fuera para mantener el poder: mentiras, historias, incluso muertos&#8221;.&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hersh hizo investigaciones sobre la CIA y el espionaje a ciudadanos norteamericanos —a través a través de la Operación Caos— y su participación en complots para asesinar líderes extranjeros, incluido Fidel Castro.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;Nixon odiaba el gobierno de Allende. Eran izquierdistas y comunistas. (&#8230;) Así que hubo mucha presión sobre Kissinger y la CIA para que Allende perdiera su cargo. En el 73 Allende fue asesinado y llegó el derrocamiento.&nbsp;Llegó un fascista llamado Pinochet, arrestaron a miles de personas y mataron a muchos”.</em>&nbsp; </p>



<p class="wp-block-paragraph">Por un instante, me quedo pensando si lo que pasó ayer en Chile, es comparable con lo que hace hoy Donald Trump en Venezuela.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reportero buscó debajo del tapete las trampas y la podredumbre del poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la prensa no es infalible y los reporteros también son vulnerables. <em>&#8220;Cada libro que escribí molestó a la gente. Y sobre todo el que escribí sobre John F. Kennedy&#8221;.</em> Hersh fue engañado por un hombre que le ofreció unas cartas falsas de Marilyn y Kennedy</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2024 documentó para la revista The New Yorker las torturas del ejército americano en la prisión de Abu Ghraib durante la guerra con Irak. <em>&#8220;Si no fuera por las fotos, no habría historia&#8221;.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Como escribió el periodista Gonzalo Guilén en <a href="https://www.lanuevaprensa.com.co/component/k2/seymour-m-hersh-un-periodista-que-ha-sido-el-antidoto-contra-la-tirania-y-el-silencio">La Nueva Prensa</a>, <em>“la película nos recuerda que las grandes democracias no mueren por falta de votos, sino por exceso de secretos. Hersh ha sido el guardián de esos secretos, no para custodiarlos, sino para dinamitarlos”.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Cover-Up | Official Trailer | Netflix" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/9CxEnECKs9U?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124266</guid>
        <pubDate>Sat, 03 Jan 2026 12:52:32 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/03075109/ZETA-ZETA-COVER-UP.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Seymour M. Hersh: El periodista que todos deberían ser]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Abusaron de la salsa de tomate en la miniserie sobre “Pozzetto”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/abusaron-de-la-salsa-de-tomate-en-la-miniserie-sobre-pozzetto/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una historia que se habría podido contar en máximo dos horas, Netflix la alargó ocho episodios de 45 minutos cada uno, con sangre a chorros entre escenas. La miniserie “Estado de fuga: 1986” no es muy distinta de “Satanás”. Con todo, tiene escenas memorables. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Campo Elías Delgado, el hombre que inspiró la cinta &#8220;Estado de Fuga: 1986&#8221;, protagonizada por Andrés Parra. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-b95095593a512ab6f72fd2b74f6ab2a5 wp-block-paragraph"><strong><em>&#8220;No todos nacimos para hacernos notar&#8221;:</em> De la miniserie “Estado de fuga: 1986&#8243;.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Formidable la actuación de Carolina Gómez. Su personaje sorprende tanto, que toma tiempo descubrir que es ella quien está detrás de la detective Indira Quinchía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La literatura y el cine todavía nos deben la historia sobre la masacre de Pozzetto, desde la veracidad de los hechos, más allá de los detalles conocidos, y no necesariamente desde lo que añade la ficción. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La literatura nos ha regalado extraordinarios libros sobre asesinos seriales y no seriales, aunque a Campo Elías se lo conoce como <em>spree killer</em> o “asesino relámpago”. Tres obras que llegan a mi mente son “El adversario” de Emmanuel Carrére; “A sangre fría”, de Truman Capote y “La canción del verdugo”, de Norman Mailer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">He leído las tres y las tres me cautivaron con su prosa envolvente. Dos de estas obras se centran en un solo asesino y en la de Capote dos asesinos matan a toda una familia. De “El adversario”, permítanme dejarles este diálogo de la página 139: “<em>Cuando el juez le acusó de la carnicería en Clairvaux, él se indignó: ´Uno no mata a su padre y a su madre, es el segundo mandamiento de Dios´”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-5cd5dd124d90d8ef385f4cd70b5c35f1 wp-block-paragraph"><strong><em>&#8220;Nos vemos en el infierno, mamá&#8221;.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que quiero decir es que en la historia sobre la masacre de Pozzetto no ha sido posible concebir una novela centrada única y exclusivamente en la figura de Campo Elías Delgado, el hombre que mató a 29 personas, incluida su madre, en la Bogotá de los años 80. Una Navidad negra para muchas familias, incluidos los sobrevivientes. Éramos adolescentes aquel 4 de diciembre de 1986.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sabemos más sobre el verdugo y poco sobre sus víctimas, entre ellas su propia madre y los cinco inquilinos del edificio de Chapinero donde ambos vivían.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="921" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080434/ZETA-POZZETTO-RECORTES-921x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123465" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080434/ZETA-POZZETTO-RECORTES-921x1024.jpg 921w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080434/ZETA-POZZETTO-RECORTES-270x300.jpg 270w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080434/ZETA-POZZETTO-RECORTES-768x854.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080434/ZETA-POZZETTO-RECORTES.jpg 1022w" sizes="(max-width: 921px) 100vw, 921px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Imágenes tomadas del documento &#8220;Anatomía de un resentimiento. Invención mediática del psicópata de Pozzetto&#8221; (Universidad Católica Luis Amigó).</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con cada aniversario, los periódicos nos recuerdan los horripilantes crímenes de aquella mente trastocada: el veterano de la guerra de Vietnam que sufre de estrés postraumático.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-681df754a8f178986ffcea0adec35094 wp-block-paragraph"><strong><em>&#8220;El mundo no necesita más mala literatura&#8221;.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En la intro de la miniserie queda claro que es una mezcla de verdades y mentiras: ficción inspirada en hechos reales; en el último episodio, el espectador desprevenido sabrá que la historia está inspirada en Campo Elías Delgado y la masacre de Pozzetto. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El escritor Mario Mendoza, autor de la novela <em>Satanás,</em> en la que se basó la película del mismo nombre, y productor ejecutivo de “Estado de fuga: 1986”, <a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/czdgyy0gdz4o">le dijo a la BBC</a>: <em>&#8220;La primera idea que teníamos clara es que no íbamos a hacer Satanás, que ya la hicimos&#8221;.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pues mucho me temo que no lo lograron del todo. La miniserie es más de lo mismo, por más que hayan cambiado de locaciones, actores y efectos especiales. Y lo es porque la historia tiene tres momentos culmen que son imposibles de alterar: las tres escenas del crimen múltiple por donde se movió el exsoldado.  </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f8c267ebdc1dc7436c60eeee8c4c5137 wp-block-paragraph"><strong><em>&#8220;Le voy a regalar una muerte memorable&#8221;</em></strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se perdió la oportunidad de explorar otros personajes y otras posibilidades ligados a los hechos verídicos. Las historias alternas permitieron alargar las escenas y saciar, eso sí, el morbo de una audiencia que no había nacido cuando se estrenó la película <em>Satanás</em> (2007).</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se ha hecho aún la película que aborde los entresijos de una psique perturbada -sin que sea documental, claro-, para comprender el impacto de las enfermedades mentales y el estigma tenaz sobre quienes padecen alteraciones de la personalidad y el comportamiento. Cuando menos, hizo falta la figura de un psiquiatra. Hasta en <em>Los Soprano</em> encontraron <em>una manera simple</em> (aunque en el campo de la psiquiatría nada es simple), de abordar el tema, sin necesidad de academicismos. Porque más allá de las conductas violentas, detrás de los trastornos mentales hay siempre un drama profundamente humano.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Estado de fuga 1986 | Tráiler oficial | Netflix" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/aKEdke8pknw?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-40dac1c329cc7059953eb7a72fdfda29 wp-block-paragraph"><strong><em>“Mr. Hyde anda suelto&#8221;.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De las víctimas se habla menos. Nadie recuerda, por ejemplo, la historia del periodista Jairo Gómez Remolina, al que llamaban el <em>Ciego Evaristo </em>por sus gafas de miope. Se desempeñaba como director de la revista Vea, dedicada a la crónica roja, y se encontraba en Pozzetto durante aquella cena memorable y trágica, como lo recuerda <a href="https://www.elespectador.com/judicial/la-cronica-roja-del-ciego-evaristo-en-la-masacre-de-pozzetto-article-668740/#google_vignette">esta nota de El Espectador </a>de 2016.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Remolina fue un reconocido reportero judicial, trabajó en <strong>El Espectador</strong> entre 1968 y 1972 y fue autor de un libro muy famoso, “El estrangulador de los Andes”, sobre otro asesino en serie, Pedro Alonso López: mató a 300 niñas en Ecuador, Perú y Colombia.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-795352cbcd9cfd50db442fe88a4fcc5b wp-block-paragraph"><strong><em>&#8220;No vale la pena ser escritor en una sociedad como esta que todo lo desprecia&#8221;. &nbsp;</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A quien más beneficia esta&nbsp;producción&nbsp;es a Mario Mendoza, el escritor superventas, que halló una mina de oro en la breve relación de amistad que sostuvo con el asesino, siendo ambos estudiantes de Literatura. Su alter ego es Camilo León, en la piel del actor José Restrepo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta cierto punto, Mendoza logró monopolizar el relato sobre Delgado hasta volverlo oficial desde la literatura. Cualquier otro escritor habría hecho lo mismo. No obstante, considero que el tema no se agota y confío en que el próximo año, cuando se cumplan cuarenta años de la matazón, el cine, las editoriales y el periodismo nos sorprendan con la historia contada desde otros ángulos. &nbsp;&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080603/ZETA-POZZETTO-VEA-819x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123467" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080603/ZETA-POZZETTO-VEA-819x1024.jpg 819w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080603/ZETA-POZZETTO-VEA-240x300.jpg 240w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080603/ZETA-POZZETTO-VEA-768x960.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080603/ZETA-POZZETTO-VEA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hay varias cosas más para rescatar además de las buenas actuaciones.  La banda sonora (episodio dos) con la canción <a href="https://www.youtube.com/watch?v=50VuaEUx830&amp;list=RD50VuaEUx830&amp;start_radio=1">“Navidad sin ti” </a>tan oportuna y al final con el bellísimo <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Zi8vJ_lMxQI&amp;list=RDZi8vJ_lMxQI&amp;start_radio=1">Réquiem de Mozart</a>; escenas con buen suspenso y hasta un par de frases memorables, entrecomilladas y en rojo en este artículo, más las referencias literarias; en una época en que la imagen amenaza con tragarse los libros, se agradecer todo gesto que invite a la lectura.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f23c713a1d2f9b728e7e6c31e0162b36 wp-block-paragraph"><strong><em>&#8220;Cuide mucho a sus lectores, son la única esperanza que nos queda&#8221;.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En una historia sobre crímenes la violencia no siempre tiene porque ser gráfica, por lo cual resultó <em>gratificante</em> la escena del vidrio molido puesto dentro del comedero de los pajaritos. Extraordinario el maquillaje de Jorge Enrique Abello. Andrés Parra, como el asesino Jeremías Salgado, hace un buen papel, incluso infunde miedo y nos muestra el rostro desencajado de los estados melancólicos. Me debato en un estado de indecisión: No podría decir si el actor colombiano supera lo hecho por Damián Alcázar, el actor mexicano que personificó a Campo Elías Delgado en <em>Satanás</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De la miniserie “Estado de fuga: 1986”, me quedo también con este aviso final: <em>“A la fecha, el cuerpo del asesino sigue desaparecido y documentos claves de su caso están extraviados o son inaccesibles:</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese podría ser el principio para un nuevo relato.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123462</guid>
        <pubDate>Mon, 08 Dec 2025 13:20:25 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08080501/ZETA-POZZETTO-PORTADA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Abusaron de la salsa de tomate en la miniserie sobre “Pozzetto”]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>&amp;#8220;Pornopolítica&amp;#8221;, por Edwin Cruz.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/pornopolitica-por-edwin-cruz/</link>
        <description><![CDATA[<p>Filosofía y coyuntura presenta este fragmento del libro &#8220;Pornopolítica&#8221; (Bogotá, Desde abajo, 2025) del politólogo Edwin Cruz Rodríguez, un sugestivo ensayo donde se establecen las relaciones entre el capitalismo de plataformas con su economía de la atención, el entretenimiento y la política como espectáculo. Un libro fundamental para entender la dinámica política actual.  </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Edwin Cruz Rodríguez es Doctor en Estudios políticos y Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de Colombia. Es autor de varios libros, entre ellos, <em>El federalismo en Colombia (1853-1886). Una historia política conceptual </em>(Desde abajo, 2023) y <em>Pensar la interculturalidad: una invitación desde Abya-Ayala/América Latina</em> (Quito, Abya-Yala, 2013). Estudioso de los procesos de paz en Colombia y los movimientos sociales.  Aquí presentamos este fragmento de su libro <em>Pornopolítica</em> (Bogotá, Desde abajo, 2025). </p>



<p class="wp-block-paragraph"> <strong>Pornopolítica (Fragmento). </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por: Edwin Cruz Rodríguez. </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Probablemente, el vínculo estricto entre pornografía y política se produjo en la campaña electoral de la actriz Ilona Staller, conocida como “Cicciolina”, que la llevaría a ocupar un escaño como diputada en el parlamento italiano, entre 1985 y 1992. <em>Allí aparecieron ciertos rasgos característicos de la pornopolítica, especialmente la utilización del capital erótico, la publicación de aspectos de la vida íntima, el devenir marca del representante, la fabricación del escándalo y la subordinación de la acción a la búsqueda de un efecto comunicativo —en vez de orientarse hacia la alteración efectiva del mundo— con el fin de captar la atención y conseguir notoriedad. </em>Ciertamente, estos no son fenómenos del todo recientes. En la política electoral, los representantes no corresponden a la “aristocracia natural” que deseaba Thomas Jefferson: no es la inteligencia ni la virtud lo que los distingue del resto de ciudadanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, los mecanismos para conseguir la atención que en tiempos de “Cicciolina” eran excepcionales hoy se han convertido en la norma. <strong>Las formas de escenificar en la actividad política contemporánea están fuertemente marcadas por la extensión de caracteres propios de lo pornográfico a la totalidad del campo de lo visible. Buena parte de la actividad política actual se concentra en alterar la escena, esto es, en atraer la atención mediante lo obsceno, lo sorprendente, lo escandaloso. </strong>Lo atinente a la sexualidad tiene un lugar destacado, aunque no exclusivo, en ese empeño. Por todo esto, en contraste con “Cicciolina”, ya no resulta igualmente extraordinaria la relación entre el presidente de EE.UU. Donald Trump y la también actriz porno Stormi Daniels, pese a comprometer un litigio judicial ampliamente publicitado: se trata apenas de una noticia más en el día a día de la política, incluso constituye solo un escándalo en la larga lista del histriónico político. Entre “Cicciolina” y Trump median complejas mutaciones estructurales que configuran paulatinamente un <strong>régimen escópico particular.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un proceso central en esas transformaciones es la digitalización de la realidad social, </strong>el hecho de que actualmente todos los vínculos sociales están mediados y una buena cantidad de ellos han sido reemplazados por conexiones digitales, hasta el punto que en ciertos contextos laborales las relaciones cara a cara puedan considerarse un privilegio (Sennett, 2012, pp. 206-207). <strong>El régimen escópico de la política contemporánea no puede comprenderse al margen del capitalismo de plataformas, entramado social basado en la captura de datos mediante “infraestructuras digitales que permiten que dos o más grupos interactúen” (Srnicek, 2018, p. 45), y especialmente de la economía de la atención, pieza fundamental de su engranaje. </strong>Las empresas tecnológicas globales, los actores privados más poderosos en la historia, se apropian de enormes cantidades de información, la procesan mediante sus avanzadas tecnologías y <em>la convierten en un conocimiento</em>, a disposición de quien pueda pagarlo, <em><strong>que permite anticipar, predecir o inducir conductas </strong></em>(Zuboff, 2021, pp. 21-25). Como sostiene Peirano (2020, p. 29), <strong>el mecanismo fundamental para capturar la atención en las plataformas digitales es el condicionamiento a intervalo variable de B. F. Skinner</strong>. Los dispositivos que lo incorporan <strong>mantienen la atención gracias a la expectativa que crean las recompensas en lapsos cortos</strong>. <em>Su función es generar una placentera descarga de dopamina o una frustración, para de esa forma inducir un comportamiento compulsivo. La retribución placentera es análoga a la que provee la pornografía: un placer onanista, reducido a la respuesta mecánica y pasiva del organismo biológico, sin ningún tipo de ascesis ni aportación de sentido por parte del sujeto que, por el contrario, es cosificado, convertido en un elemento de un engranaje mayor.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Así las cosas, el tránsito desde una esfera pública basada en medios analógicos hacia una regida por las lógicas de los medios digitales ha intensificado la competencia por la atención y los rasgos que vinculan la política contemporánea con lo pornográfico. En la sociedad digitalizada el escándalo es permanente. Por ejemplo, el régimen escópico en que se desenvuelve Donald Trump es muy distinto de aquel en que actuaron políticos que <em>a priori</em> podrían considerarse de su mismo tipo, como Silvio Berlusconi. Como sostiene Marco D’Eramo (2024), Berlusconi irrumpió en la política electoral teniendo como principal atributo el hecho de ser un magnate “antipolítico”, ajeno y opuesto a la clase política, es decir, después de tener éxito como empresario de los medios de comunicación y del fútbol. En cambio, <strong>Trump es el arquetipo del <em>influencer</em>: hace política <em>representando</em> el papel de magnate “antipolítico”.</strong> Desde los años ochenta, su propia imagen es su capital fundamental y su “modelo de negocio” consiste en la autopromoción para capitalizar la atención. De ahí la infinidad de productos que ha tratado de posicionar en el mercado con su nombre y con signos de su apariencia personal: desde un perfume hasta una universidad. Su imagen se convirtió en una <em>marca</em> solo en 2004, tras un extenso listado de fracasos empresariales, como presentador del <em>reality</em> <em>show</em> <em>The Apprendice.</em> Finalmente, encontró en la política una vía expedita para “monetizar” la atención en el momento en que los ejes estructurantes del espectáculo político ya no eran sustancialmente diferentes a los del espacio donde alcanzó su celebridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero <strong>la economía de la atención no afecta únicamente el <em>performance</em> de los políticos profesionales: en gran medida estructura la totalidad del escenario público. </strong>En la práctica, como demostró Bauman (2005, p. 13), todos los vínculos sociales tienden a adoptar la “liquidez” del ámbito virtual. Las relaciones sociales se establecen como “conexiones” en función de la gratificación a corto plazo, fluctúan a mayor velocidad que las relaciones sólidas y durables del pasado porque las personas eluden los compromisos permanentes. Además, en ese contexto de precariedad <strong>las conexiones se convierten en un capital social primordial del que dependen las oportunidades vitales, laborales y erótico-afectivas.</strong> Para conectarse, las personas necesariamente deben incursionar en el ámbito virtual: compiten en ese dominio por hacerse visibles, por conseguir atención en medio de la infinidad de informaciones y estímulos. De esa manera, <strong><em>devienen mercaderes de sí mismos: el producto que transan, compran y venden es, en última instancia, su propia vida privada, personal y particular, convertida en datos, imágenes, interacciones y redes de relaciones de las que se apropian las grandes empresas tecnológicas. Así, lo privado se hace visible en el ámbito público y, ulteriormente, es privatizado.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De esa forma, <strong>lo público-político es copado por todo tipo de asuntos, privados, personales, particulares, socialmente irrelevantes pero eficaces para conseguir la atención, cuyo ruido resta visibilidad a los problemas fundamentales de la vida en común</strong>, esto es, problemas cuyas consecuencias no pueden resolver los individuos de manera privada, sino que requieren necesariamente una gestión política. Por consiguiente, bajo <strong>el capitalismo de plataformas </strong>existe una doble privatización de lo público. Por una parte, en la medida en que los asuntos privados, personales y particulares no logran traducirse como problemas de la vida en común, en la esfera pública predominan los intereses privados. Por otra parte, al privatizar los vínculos sociales y la comunicación, las plataformas reducen y en algunos casos anulan los espacios de encuentro entre desconocidos, es decir, el ámbito público.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como consecuencia, el capitalismo de plataformas limita la posibilidad de establecer relaciones sociales sólidas e incluso erosiona las existentes. <strong>Para despojar de la atención a sus usuarios, acopiar sus datos y manipular su conducta, las plataformas utilizan herramientas de inteligencia artificial predictiva o algoritmos, ubicándolos en grandes contenedores, burbujas o cámaras de eco </strong>(Pariser, 2017, p. 18). Así, <em>las plataformas personalizan los flujos de información, determinando tanto lo que las personas pueden ver como sus potenciales interacciones.</em> En realidad, las empresas tecnológicas reducen la contingencia de la vida social: no solo reemplazan los vínculos sociales por “conexiones” digitales, sino que limitan la gama de relaciones posibles para cada usuario. En consecuencia, <strong>socavan el mundo común, el lugar en donde se expresa la pluralidad de los seres humanos y el conjunto de referentes compartidos que hacen posible una corroboración intersubjetiva de la realidad</strong>. Este aislamiento implica, de hecho, un efecto más intenso de la ideología. A decir verdad, la desinformación no es consecuencia de la comunicación caótica que, hipotéticamente, produciría la expresión simultánea de un sinnúmero de usuarios, sino de una comunicación privatizada e intensamente controlada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">E<strong>n vez de la “realidad aumentada” que prometen los artefactos de última tecnología, el capitalismo de plataformas ha configurado una realidad disminuida. </strong>La digitalización no ha hecho que la realidad desaparezca o sea reemplazada por su representación, como sostuviera Baudrillard (1984, p. 63), pero ya no la percibimos, no la vemos o, en el mejor de los casos, hemos perdido la dirección de nuestra propia mirada. <strong>Paradójicamente, la mayor disposición de información de acceso libre no se traduce en una ampliación de la visión sino, por el contrario, en una ceguera relativa inducida por los mecanismos para el despojo de la atención. La mirada es conducida por el bucle de estímulos y gratificaciones periódicas, de manera que las personas pierden control sobre su visión.</strong> De un lado, la continua estimulación impide que la mirada se concentre. De otro lado, sin embargo, esta continua estimulación implica una fijación de la vista en el sentido en que a esta expresión le confería Sontag (2007, p. 28): enfocando únicamente el flujo compulsivo de las imágenes que impide la movilidad, la modulación de la perspectiva y graduación en la intensidad de la mirada. El resultado es paradójico: <em>la mirada es orientada de tal manera que se impide ver.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Esta reducción de la visión guarda cierta similitud con la que produce la pornografía. El porno también despoja completamente la atención del espectador mediante un dispositivo de compulsión: el estímulo y la gratificación son necesarios para “enganchar” con un contenido esencialmente monótono. La pornografía concentra el sentido de la vista en una imagen instantánea, pues en tanto que está privada de narrativa, de secuencia temporal, prácticamente carece de duración. No obstante, en realidad cuando miramos pornografía ya no estamos viendo: aunque la imagen capte por completo nuestra atención, no hay realmente nada que ver, el campo visual está saturado porque de antemano sabemos lo que va a ocurrir. </strong>En efecto, dado que el porno reduce la sexualidad a un intercambio corporal mecánico, la imagen está condicionada por la materia misma de que trata. Como apunta Steiner (1990, p. 103), las variaciones posibles de la relación sexual son limitadas. <em>Eso explica la monotonía característica del género pornográfico.</em> Por esa razón, más que la visión en sí, la pornografía explota la re-visión, la búsqueda periódica del mismo estímulo, la iteración de lo ya visto.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Confinado en burbujas o cámaras de eco,</strong> el usuario de tecnologías digitales no solo ve reducida su percepción, también es privado de la posibilidad de construir lazos sociales de manera autónoma, de acuerdo a sus propios deseos e intereses. <strong>El mundo que podría construir con otros es reemplazado por los agregados de usuarios construidos por los algoritmos en función de las ganancias privadas.</strong> De esa manera, el capitalismo de plataformas reduce los individuos <strong>a una soledad estructural:</strong> reemplaza los vínculos sociales por conexiones digitales férreamente controladas que a lo sumo configuran un sucedáneo de la sociabilidad, <em>una semivida social que obstaculiza la construcción de un mundo común. </em><strong>Esta soledad del ciudadano contemporáneo es similar a la del consumidor de pornografía, pues tanto la conexión digital como el porno aíslan a las personas. El porno se consume de manera privada, en verdad cada vez más privada debido a su difusión predominantemente por Internet </strong>(Gubern, 2005, p. 48). Pero no se trata únicamente de la forma de consumo. La psicoanalista <em>Silvia Ons ha descubierto que en sus pacientes más jóvenes la pornografía no es un preámbulo ni un facilitador sino un obstáculo para la experiencia sexual</em> (Ons, 2018, p. 8). Orientadas por la concepción pornográfica del sexo, las personas terminan prefiriendo los estímulos y la recompensa onanista en corto tiempo, sobre el trabajo de lidiar con el otro realmente existente y su siempre incierta respuesta. Por lo tanto, la pornografía es a la sexualidad lo que la conexión digital es a la sociabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así mismo, <strong><em>los mecanismos dispuestos por las plataformas para despojar la atención le imprimen a la política contemporánea un funcionamiento compulsivo análogo al de la pornografía.</em></strong> Ambas actividades se desenvuelven en función de la gratificación a corto plazo, privilegiando el resultado en detrimento de los procesos. Además de la explicitud de la imagen, el porno se distingue del erotismo porque está privado de una trama narrativa compleja capaz de vincular el pasado con el presente y el futuro sin suprimir la contingencia que caracteriza las relaciones entre seres humanos. En el erotismo predominan la expectativa, el descubrimiento paulatino y la imaginación. En cambio, la monotonía propia de la pornografía —el mismo acto con el mismo resultado siempre— está compensada por una velocidad que sincroniza con la aceleración digital, posibilitando una excitación y una recompensa rápidas. <strong><em>Como el porno, la política contemporánea se basa en emociones primarias, capaces de atraer la atención por un lapso efímero. Para hacerse visibles, en medio de las enormes cantidades de datos con que son bombardeados permanentemente a una velocidad que imposibilita fijar la mirada, ciudadanos y políticos profesionales se valen de lo escandaloso y de lo obsceno. De esa forma, producen continuamente estímulos que refuerzan los dispositivos compulsivos del sistema.</em></strong> Los hechos capaces de generar emociones, como la indignación y la compasión, se convierten en <em>tendencias</em> fugaces en el terreno virtual, siendo rápidamente reemplazadas por algo peor o más entretenido. Así se configura un sistema de incentivos que premia la acción en el presente, desligándola de toda proyección hacia el futuro.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En la política contemporánea, la desinstitucionalización, el declive de los partidos y de los programas políticos de largo plazo, basados en utopías que creaban una continuidad en el tiempo mediante narraciones más o menos coherentes sobre la vida en común, se expresan en un protagonismo personalista concentrado en el corto plazo. </strong>Hoy predominan los liderazgos individuales efímeros o “líquidos” cuyo ciclo vital responde, en última instancia, a las <em>tendencias</em> del espacio virtual. <strong>El desempeño inmediato de los políticos profesionales, medido en tráfico digital y por su figuración en los sondeos periódicos, desplaza cualquier consideración ideológica u organizativa de mediano y largo plazos, razón por la cual siempre están en campaña electoral.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Finalmente, tanto en la pornografía como en la política contemporánea los sujetos son reducidos a la pasividad. </strong>La pornografía ofrece una fantasía cerrada que se compra ya hecha y no demanda del espectador un esfuerzo imaginativo: todo está dado, no hay nada que inventar o alterar. Por consiguiente, el espectador es reducido a mero receptor de estímulos. Al igual que el espectador de pornografía, el ciudadano contemporáneo está reducido a la impotencia. Paradójicamente, <strong>el escenario político se altera a cada momento con la irrupción de algo urgente y excepcional, que atrae la atención e incluso entretiene, pero en lo fundamental permanece igual. Tales alteraciones se experimentan como momentos repetitivos y equivalentes de un continuo invariable y mecánico, impermeable a la introducción de la diferencia y la novedad. En la medida en que el espacio público es doblemente privatizado — su criterio estructurador es la rentabilidad de las grandes empresas tecnológicas y, por ese motivo, en él predominan los asuntos privados, personales y particulares capaces de generar tráfico digital—, los problemas de la vida en común son invisibles, permanecen al margen de la actividad política. </strong>Más aún, las personas están imposibilitadas para actuar colectivamente en su posible resolución. <em>El aislamiento algorítmico priva al individuo de sus relaciones con los otros y del mundo común y, por tanto, de la posibilidad de ejercer poder.</em> Impide así la introducción de la novedad y la diferencia para perturbar la monotonía repetitiva de lo mismo creada por los mecanismos de compulsión. En la práctica, <strong>la acción política se reduce a la expresión individual, a la manifestación del descontento o la aprobación de <em>tendencias</em> virtuales, que no llegan a traducirse en acción colectiva efectiva pero retroalimentan el sistema, produciendo datos, interacciones y, por ende, ganancias privadas. </strong><em>A pesar de la retórica de la participación, el ciudadano es reducido a espectador, a consumidor de una fantasía en la cual es protagonista.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La pornopolítica corresponde a ese espectáculo autorreferente y privatizado, análogo a la fantasía cerrada de la pornografía. </strong>El porno no aspira a la mímesis, sino que construye una meta-realidad autorreferente, un remedo del sexo que limita la sexualidad. <strong>La pornopolítica reduce la política a su escenificación espectacular, la aísla de la construcción y gestión de lo común, y de toda posibilidad de transformar el mundo: es un sucedáneo de la política, no una política intensificada.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencias</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sennett, Richard (2012) <em>Juntos. Rituales, placeres y política de cooperación</em>. Barcelona: Anagrama.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Srnicek, Nick (2018) <em>Capitalismo de plataformas</em>. Buenos Aires: Caja Negra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Zuboff, Shoshana (2021) <em>La era del capitalismo de vigilancia</em>. Bogotá: Planeta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Peirano, Martha (2020) <em>El enemigo conoce al sistema</em>. Barcelona: Debate.</p>



<p class="wp-block-paragraph">D’Eramo, Marco (2024, 7 de mayo) “Problem Trump”. <em>Sidecar. The NLR blog</em>. Disponible en: <a href="https://newleftreview.org/sidecar/posts/problem-trump">https://newleftreview.org/sidecar/posts/problem-trump</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Bauman, Zygmunt (2005) <em>Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos</em>. Buenos Aires: FCE.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pariser, Eli (2017) <em>El filtro burbuja</em>. Madrid: Taurus.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Baudrillard, Jean (1984) <em>Las estrategias fatales</em>. Barcelona: Anagrama.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sontag, Susan (2007) <em>Estilos radicales</em>. Barcelona: Debolsillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Steiner, George (1990) <em>Lenguaje y silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano</em>. México: Gedisa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gubern, Román (2005) <em>La imagen pornográfica y otras perversiones ópticas</em>. Barcelona: Anagrama.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ons, Silvia (2018) <em>El cuerpo pornográfico: marcas y adicciones</em>. Buenos Aires: Paidós.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122030</guid>
        <pubDate>Wed, 05 Nov 2025 09:24:27 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/05042058/edwin.jpg" type="image/jpeg">
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Viaje a las profundidades: la misión científica que descubrió el fondo marino en Uruguay</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/viaje-a-las-profundidades-la-mision-cientifica-que-descubrio-el-fondo-marino-en-uruguay/</link>
        <description><![CDATA[<p>Desde la sala de control del buque de investigación&nbsp;Falkor (too), Alvar Carranza observa las imágenes transmitidas por el&nbsp;ROV SuBastian, sumergido a más de 230 metros en aguas del mar uruguayo, cuando finalmente ve los&nbsp;arrecifes. En 2010, el biólogo marino y su equipo los habían detectado usando tecnología de mapeo, pero pasaron quince años hasta que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La expedición número 100 del Schmidt Ocean Institute se llevó a cabo en aguas uruguayas y fue la primera exploración profunda del margen continental del país, marcando un hito para la ciencia nacional.</em></li>



<li><em>La misión conocida como Uruguay Sub200, liderada por científicos uruguayos, utilizó tecnología de punta como el buque Falkor (too) y el ROV SuBastian, capaz de alcanzar profundidades de hasta 4500 metros.</em></li>



<li><em>Se descubrió un extenso sistema de arrecifes de coral vulnerables de aguas frías, se registraron al menos 30 posibles nuevas especies para la ciencia y, por primera vez, se exploraron los restos del naufragio ROU Uruguay.</em></li>



<li><em>Las transmisiones en vivo permitieron que miles de personas siguieran los descubrimientos en tiempo real.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la sala de control del buque de investigación&nbsp;<em>Falkor (too)</em>, Alvar Carranza observa las imágenes transmitidas por el&nbsp;<em>ROV SuBastian</em>, sumergido a más de 230 metros en aguas del mar uruguayo, cuando finalmente ve los&nbsp;<strong>arrecifes</strong>. En 2010, el biólogo marino y su equipo los habían detectado usando tecnología de mapeo, pero pasaron quince años hasta que pudo observarlos con sus propios ojos. “Hola, ¿qué tal? Tanto tiempo”, alcanzó a decir antes de romper en llanto, mientras desde&nbsp;<strong>Uruguay</strong>&nbsp;miles de personas seguían el emotivo momento a través de una transmisión en vivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/descubrimiento-cocodrilos-caribe-mexicano-nuevas-especies/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Descubrimiento en el Caribe mexicano: los cocodrilos se adaptaron a las islas y se transformaron en nuevas especies</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A su lado, la oceanógrafa Leticia Burone, también conmovida hasta las lágrimas, agregó: “Era una duda que teníamos: si estas estructuras, si estos corales iban a estar vivos o no. Pues bien, ahora los tenemos en la pantalla”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266065"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14192103/FKt250812-S0839-20250904T154446Z-0-scicam-CoralLandscape.jpg" alt="" class="wp-image-266065" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Desmophyllum pertusum</em>, una especie de coral pétreo de crecimiento lento de aguas frías, y un pez trompetero (<em>Notopogon sp.</em>). La imagen se capturó a 203 metros de profundidad durante una inmersión con ROV en el borde exterior de la Plataforma Continental, cerca de la cabecera del cañón submarino de José Ignacio. El sitio se encuentra bajo la influencia de la corriente de Brasil, que transporta aguas tropicales y agua antártica intermedia reciclada. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El hallazgo marcó un momento histórico para la ciencia marina en Uruguay. Durante 29 días de misión —culminada el 19 de septiembre de 2025— el equipo <em><strong>Uruguay Sub200</strong></em>, conformado por científicos uruguayos e internacionales y respaldado por el <strong><a href="https://schmidtocean.org/">Schmidt Ocean Institute</a></strong>, logró confirmar algo inédito: los <strong>arrecifes de coral de aguas profundas</strong> frente a la costa uruguaya no solo existen, sino que están prosperando y floreciendo. Lo que encontraron superó todas las expectativas. Formados por <strong><em>Desmophyllum pertusum</em></strong> —un coral pétreo de aguas frías, de crecimiento lento y recientemente catalogado como <strong>vulnerable a la extinción</strong>— estos arrecifes se revelaron más grandes, más saludables y más llenos de vida de lo que nadie imaginaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquel arrecife que Alvar Carranza y Leticia Burone describieron en vivo para el público era uno de los complejos más grandes:&nbsp;<strong>cubre un área de 1.3 kilómetros cuadrados</strong>&nbsp;—el equivalente a más de 180 canchas de fútbol— y su montículo más alto alcanza los 40 metros de altura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Cuando comunicamos el hallazgo en 2010, no sabíamos si eran realmente arrecifes de coral o gigantescas rocas con coral encima”, explica Carranza, académico de la Universidad de la República y el Centro Universitario Regional del Este, a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>. “Sabíamos que había coral ahí, pero resultó que toda la estructura era arrecife: coral sobre coral, sobre coral. Desde que los encontramos, yo decía: ‘Tengo que volver para ver esto con un submarino, con cámara, con algo…’. Era una cosa pendiente. La reacción ya la vio todo el mundo: yo me emocioné hasta las lágrimas, literalmente, al ver que estaban vivos”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266067"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14194552/FKt250812-S0848-20250912T102634Z-280-scicam-New_Bamboo_Coral.jpg" alt="" class="wp-image-266067" /><figcaption class="wp-element-caption">Una posible nueva especie de coral bambú fue documentada a una profundidad de 2415 metros en la base del cañón submarino de Cabo Polonio, frente a la costa de Uruguay. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero eso no fue todo. El equipo descubrió al menos&nbsp;<strong>30 especies potencialmente nuevas para la ciencia</strong>&nbsp;—entre esponjas, caracoles y crustáceos— y documentó cientos de organismos jamás registrados en aguas uruguayas, como calamares de cristal, el enigmático pulpo&nbsp;<em>dumbo</em>&nbsp;y peces trípode.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Yo trabajo con el fondo, con el sedimento, con su morfología y con lo que está dentro de él”, explica Burone, académica de la Universidad de la República. “Allí también vamos a estudiar la fauna —la microfauna, la meiofauna—&nbsp;<strong>que no se ve, pero está</strong>. Me parece que la cantidad de especies nuevas que puedan aparecer también abre otro mundo. Son trabajos muy minuciosos, que llevan tiempo y se hacen bajo lupa, con microscopio, pero aportan muchísimos datos para la biodiversidad”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266078"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14201811/FKt250812-S0844-20250909T193810Z-scicam-Calliosthoma_GreenShrimp_1.jpg" alt="" class="wp-image-266078" /><figcaption class="wp-element-caption">Una esponja (<em>Haliclona sp</em>), sobre un gran montículo de coral pétreo&nbsp;<em>Desmophyllum pertusum</em>, documentada a 269 metros de profundidad. Esta inmersión se realizó cerca de la cabecera del cañón submarino de Cabo Polonio. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Lo mismo podría decirse de las muestras tomadas a lo largo de la expedición, agrega Carranza: “Las muestras de la columna de agua, del plancton y las muestras macro que obtenía el ROV con sus manitos y bracitos… en todo hay cosas nuevas para describir”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada hallazgo ha sido como encajar piezas en un gran rompecabezas, explica el científico. “Tenés fragmentos de información, pero mínimos. Yo solía contar que los paleontólogos encuentran un diente fósil y, a partir de ese diente, reconstruyen cómo se vería el animal. Esto es como ver el dinosaurio completo: antes solo veíamos los dientes, pero ahora es como si un paleontólogo viajara al pasado, a&nbsp;<em>Jurassic Park</em>, y pudiera ver todo. Es, esencialmente, lo mismo.”</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266074"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14200535/FKt250812-S0849-20250913T145454Z-scicam-Coral_Reef.jpg" alt="" class="wp-image-266074" /><figcaption class="wp-element-caption">Se documentó la presencia de peces gallineta (<em>Helicolenus dactylopterus</em>), entre corales blandos (<em>Heteropolypus sp.</em>), a 246 metros de profundidad frente a la costa de Uruguay. La inmersión con el ROV se realizó en la cabecera del Cañón de Montevideo, en la ladera superior. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Explorar lo desconocido</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El objetivo de la expedición era ambicioso:&nbsp;<strong>recorrer muchos puntos en poco tiempo</strong>&nbsp;para abarcar la enorme variabilidad ecológica de la zona económica exclusiva de Uruguay. El equipo trabajó desde los 200 hasta los 4000 metros de profundidad, a lo largo de un eje norte-sur que incluyó&nbsp;<strong>seis cañones submarinos</strong>&nbsp;con biogeografías tan distintas como el ambiente subtropical y el subantártico. “Queríamos cubrir todos los gradientes ambientales del área”, explica Carranza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La posibilidad de hacerlo fue única: “Encontrarnos con esta tecnología de punta fue increíble, porque en nuestro país no tenemos un equipo así a disposición. Creo que en muy pocas partes del mundo debe existir un equipo como este, un barco como este y un ROV como este”, sostiene el científico que lideró durante dos años la solicitud al Schmidt Ocean Institute para llevar a cabo la expedición.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266069"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14195213/FKt250812-20250823-Dive827PreparationAndDeployment-Ingle-7319.jpg" alt="" class="wp-image-266069" /><figcaption class="wp-element-caption">El ROV SuBastian es lanzado desde el buque de investigación Falkor (too), frente a las costas de Uruguay, para explorar las profundidades del océano. Foto: cortesía Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los hallazgos no dejaban de sorprender al equipo. Uno de los más fascinantes fue&nbsp;<strong>la convivencia de especies subtropicales y templadas</strong>, favorecida por la confluencia de corrientes cálidas y frías frente a la costa uruguaya. Entre los habitantes registrados en estos arrecifes se encontraban peces colibrí, caracoles de hendidura, meros y tiburones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero una escena aún más inesperada apareció en otro punto de la expedición:&nbsp;<strong>gusanos</strong>&nbsp;<em>Lamellibrachia victori</em>, que habitan en manantiales fríos ricos en metano, creciendo junto a corales de aguas profundas. Dos comunidades que sobreviven gracias a fuentes de energía totalmente distintas —una alimentada por microalimentos de la columna de agua, la otra por compuestos químicos del lecho marino— compartiendo, sin embargo, un mismo y sorprendente paisaje submarino.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266070"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14195345/FKt250812-S0847-20250910T202903Z-0-scicam-chemosynthetic_tubeworms.jpg" alt="" class="wp-image-266070" /><figcaption class="wp-element-caption">Gusanos quimiosintéticos (<em>Lamellibrachia victori</em>) crecen junto a los montículos arrecifales. Si bien no es frecuente, estudios previos han demostrado que es una parte normal de la evolución de la comunidad. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los momentos más conmovedores para Leticia Burone ocurrió en el cañón submarino<strong>&nbsp;Cabo Polonio</strong>, el más grande del país. Allí, pudo ver cómo las formas del fondo marino se convertían en el hogar de muchos organismos. Pero hubo una imagen que la marcó para siempre: “El&nbsp;<strong>pulpo</strong>&nbsp;bajó delante de la cámara, se dejó caer con las patitas abiertas —sus tentáculos—, y el tipo se paró ahí, como un modelo”, ríe la científica. “Parecía que nos miraba: nunca más se me va a borrar de la mente”. Para ella, fue un instante transformador: ver ese mundo vivo y en movimiento, ahí mismo, cambió por completo su forma de relacionarse con el océano.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266064"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14190950/FKt250812-S0831-20250828T024530Z-0-scicam-OctopusCliff_3.jpg" alt="" class="wp-image-266064" /><figcaption class="wp-element-caption">Un pulpo se mueve entre corales de aguas profundas a 1612 metros, durante una inmersión del vehículo operado remotamente ROV SuBastian, cerca de la histórica estación oceanográfica 320 del HMS Challenger, donde se recolectaron las primeras muestras de coral del país, hace casi 150 años. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las imágenes que revelaron los secretos del fondo marino fueron posibles gracias al&nbsp;<em><strong>ROV SuBastian</strong></em>, un vehículo submarino no tripulado operado de forma remota por el equipo del Schmidt Ocean Institute. Capaz de descender hasta los 4500 metros, está equipado con cámaras de alta definición, luces potentes y brazos articulados para recolectar muestras del lecho marino. Pero maniobrar un robot así en las profundidades no está exento de riesgos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/10/retorno-ciguenas-area-protegida-bolivia-amenazada-invasores-incendios/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El gran retorno de las cigüeñas a un área protegida de Bolivia amenazada por invasores e incendios</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“En una ocasión, a 3000 metros,&nbsp;<strong>el submarino se enganchó con un cable de pesca</strong>”, recuerda Carranza. “Además tiene seis kilómetros de fibra óptica entre él y el barco, y los pilotos maniobraron durante 40 minutos para liberarlo. Hubiera sido catastrófico. No volaba una mosca en la sala de control:<strong>&nbsp;era un quirófano</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266071"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14195811/FKt250812-20250823-Dive827PreparationAndDeployment-Ingle-7396.jpg" alt="" class="wp-image-266071" /><figcaption class="wp-element-caption">La científica Leticia Burone, de la Universidad de la República de Uruguay, e investigadores observan imágenes del fondo marino transmitidas en vivo en la Sala de Control del buque Falkor (too). Foto: cortesía Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Burone cuenta que también enfrentaron inmersiones abortadas por corrientes tan fuertes que arrastraban al vehículo. “La velocidad era tan alta y el sedimento tan inconsolidado que no podíamos ver nada. Eso se transforma en un peligro para la herramienta y para los pilotos. Pero al contrario, cualquier cosita era solucionada de forma tan ágil, que te quedabas impresionadísimo”, explica la científica.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266079"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14203557/FKt250812-20250829-Dive833_Shipwreck-Ingle-1110.jpg" alt="" class="wp-image-266079" /><figcaption class="wp-element-caption">El científico Sebastián Serra y otros investigadores trabajando para identificar corales y otros organismos durante las operaciones del ROV SuBastian. Foto: cortesía Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Esta tecnología también les permitió lograr otro hito: la expedición fue la primera en explorar los restos del&nbsp;<strong>ROU Uruguay</strong>, un destructor clase cañonera que originalmente sirvió como el USS Baron durante la&nbsp;<strong>Segunda Guerra Mundial</strong>. Estados Unidos lo transfirió a Uruguay en 1952, y fue utilizado durante décadas como patrullero y buque escuela, hasta que en 1995 fue hundido en un ejercicio naval. Hoy, tres décadas más tarde, ese mismo naufragio&nbsp;<strong>se ha transformado en un sorprendente hábitat arrecifal</strong>. El equipo dedicó un día entero a estudiarlo, recopilando datos para entender cómo ha cambiado la estructura con el paso del tiempo y evaluar la posible presencia de contaminantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Para la arqueología submarina uruguaya es un hito porque es la primera vez que se visita un naufragio a 1000 metros de profundidad y aprendimos muchísimas cosas”, agrega Carranza. “Por ejemplo, que en 30 años el destructor pasó de ser un casco desnudo al momento del hundimiento,<strong>&nbsp;a un arrecife con fecha de nacimiento</strong>. Eso sugiere que si uno deja quietito algo en el fondo marino, con suficiente tiempo, la naturaleza lo recobra, mostrando que hay potencial de restauración o de regeneración de los sistemas marinos”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266072"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14200219/FKt250812-S0833-20250829Txx-SS-Shipwreck_01.jpg" alt="" class="wp-image-266072" /><figcaption class="wp-element-caption">El equipo de investigación exploró el naufragio del ROU Uruguay bajo el agua. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La visita al naufragio del ROU Uruguay tuvo una carga emocional inesperada. En la tripulación científica participaron dos arqueólogos marítimos que entraron en contacto con&nbsp;<strong>extripulantes del buque</strong>&nbsp;para entrevistarlos. Sin embargo, al ver las imágenes del barco en el fondo del mar, comenzaron a compartir historias, datos y anécdotas que enriquecieron aún más la exploración. “Creo que todos lloramos ahí; no se salvó nadie porque fue muy emocionante”, recuerda Burone. “Estar en un ambiente tan alejado de la costa y poder llevar esa información, es una forma también de que la gente se adueñe de ese patrimonio cultural”, agrega la científica.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266073"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14200347/FKt250812-S0833-20250829Txx-SS-Shipwreck_02.jpg" alt="" class="wp-image-266073" /><figcaption class="wp-element-caption">El barco utilizado originalmente durante la Segunda Guerra Mundial fue donado por Estados Unidos a Uruguay en 1952 y hundido en 1995 como ejercicio naval. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El componente humano estuvo presente en cada momento de la expedición y marcó profundamente a quienes participaron, agrega Burone. Durante la campaña, un hecho conmovió profundamente al equipo: falleció la madre de Alvar Carranza. “Nos desmoronamos de alguna forma”, recuerda la científica. La respuesta fue unánime: respeto, contención y una red de apoyo en medio del océano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Alvar es una persona muy querida y eso quedó claro. Todos intentamos sostenerlo y él tuvo la fuerza de continuar”, agrega Burone. Fue un mes intenso, no solo por los hallazgos científicos, sino por lo vivido a nivel emocional. “Uno sube de una forma y baja de otra”, dice. Ese tránsito compartido terminó por consolidar los lazos entre el equipo científico y la tripulación del&nbsp;<em>Falkor (too)</em>, que no solo demostró excelencia técnica, sino una calidad humana que atravesó toda la campaña, afirma la especialista.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266068"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14194749/FKt250812-20250904-ShipToShoreCall-Ingle-3929.jpg" alt="" class="wp-image-266068" /><figcaption class="wp-element-caption">El jefe científico Alvar Carranza, de la Universidad de la República, junto a miembros del equipo, narra en vivo imágenes de las profundidades marinas transmitidas para el público de Uruguay y del mundo. Las tomas fueron captadas por el ROV SuBastian, operado de forma remota por pilotos desde el buque. Foto: cortesía Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Compartir en tiempo real</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Lo vivido a bordo del&nbsp;<em>Falkor (too)</em>&nbsp;traspasó las paredes del buque. A través de las transmisiones en vivo, miles de personas siguieron la expedición desde sus pantallas, presenciando en tiempo real lo que muy pocos humanos han podido ver.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para el equipo fue un desafío enorme, pero también una satisfacción profunda. No solo cumplieron sus objetivos científicos, sino que lograron algo igual de valioso:&nbsp;<strong>acercar la oceanografía a la sociedad</strong>. “Uno de nuestros principales propósitos era democratizar la ciencia”, afirma Leticia Burone. Y lo lograron.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266075"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14201220/FKt250812-S0843-20250909T000444Z-scicam-Shark_Gills.jpg" alt="" class="wp-image-266075" /><figcaption class="wp-element-caption">Un tiburón gato de aguas profundas (<em>Scyliorhinus haeckelii</em>) fue documentado a 198 metros en el borde exterior de la plataforma continental, cerca de la cabecera del cañón submarino La Paloma. El sitio está influenciado por la Corriente de Brasil, que transporta aguas tropicales y centrales del Atlántico Sur. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Durante los&nbsp;<em>streamings</em>, el público enviaba preguntas, escuelas compartían dibujos, liceos mandaban tareas inspiradas en la campaña. “Cosas divinas como:&nbsp;<em><strong>‘Imagínense que ustedes son los científicos a bordo del Falkor’</strong></em>”, cuenta Burone con emoción. Al regresar al continente, los especialistas trajeron no solo datos y muestras, sino algo más grande: un hito colectivo, un antes y un después para el país. “Crecimos todos”, resume la investigadora.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266080"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14203734/FKt250812-20250831-Dive834_Samples-Ingle-1671.jpg" alt="" class="wp-image-266080" /><figcaption class="wp-element-caption">La científica Jessica Risaro, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Museo Argentino de Ciencias Naturales, toma submuestras de una estrella de mar para análisis de ADN en el laboratorio principal del buque de investigación Falkor (too), frente a la costa de Uruguay. Foto: cortesía Alex Ingle / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los datos recolectados durante la expedición orientarán la forma en que Uruguay&nbsp;<strong>gestionará y protegerá sus recursos marinos</strong>, explica Carranza. La gran ventaja es que las propias autoridades ambientales estuvieron embarcadas en la expedición y fueron parte del equipo, así que tienen la información de primera mano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“También&nbsp;<strong>tenemos material para décadas</strong>&nbsp;o generaciones de investigadores. Tan solo para el análisis de video, tenemos más de 200 horas de grabaciones de alta definición: con cada video, sale más de una tesis. Es básicamente inconmensurable la cantidad de cosas que se pueden hacer con esto”, agrega Carranza.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266076"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14201447/FKt250812-S0846-20250910T103343Z-scicam-Stars_Fish.jpg" alt="" class="wp-image-266076" /><figcaption class="wp-element-caption">Estrellas y corales encontrados a una profundidad de 278 metros. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Por ahora, la información se continuará compartiendo por todas las vías posibles en el corto y mediano plazo: exposiciones en museos, creación de libros, documentales, material didáctico y espectáculos artísticos, entre otros, enlistan los científicos. Estos productos irán surgiendo a medida que se procese la información recopilada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los más veteranos siempre lo repetimos: somos de la generación de Jacques Cousteau y fuimos influenciados por lo que nos mostraba”, concluye Burone. “Para mí era el poeta azul, por sus frases profundas que resumen que uno no puede proteger lo que no conoce. Ojalá, y creo que así será, este trabajo inspire a la juventud de hoy, tal como él nos inspiró a nosotros.”</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266077"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/10/14201544/FKt250812-S0841-20250907T070826Z-0-scicam-Gonatus_2.jpg" alt="" class="wp-image-266077" /><figcaption class="wp-element-caption">Calamar del género Gonatus observado a 1462 metros de profundidad. Foto: cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>Imagen principal:</strong>&nbsp;un pulpo se mueve entre corales de aguas profundas a 1612 metros, durante una inmersión del vehículo operado remotamente ROV SuBastian, cerca de la histórica estación oceanográfica 320 del HMS Challenger, donde se recolectaron las primeras muestras de coral del país hace casi 150 años.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía ROV SuBastian / Schmidt Ocean Institute</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/">Astrid Arellano</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2025/10/mision-cientifica-descubrio-fondo-marino-uruguay/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121456</guid>
        <pubDate>Sun, 19 Oct 2025 14:22:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Viaje a las profundidades: la misión científica que descubrió el fondo marino en Uruguay]]></media:description>
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