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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de garzon | Blogs El Espectador</title>
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        <item>
        <title>Colombia: campesinos que erradicaron coca voluntariamente, se pasaron a la ganadería en Meta y Guaviare ante incumplimiento de los gobiernos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/colombia-campesinos-que-erradicaron-coca-voluntariamente-se-pasaron-a-la-ganaderia-en-meta-y-guaviare-ante-incumplimiento-de-los-gobiernos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Narciso Quiroga llegó hace más de 30 años al corregimiento El Capricho, en el departamento de Guaviare, atraído por la bonanza cocalera. Cuando arribó, recuerda, el paisaje era una inmensa selva continua. Hoy, a sus 71 años,&nbsp;observa desde su finca un horizonte dominado por potreros. Como miles de colonos de la región, Quiroga se vinculó [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Campesinos que se acogieron al Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos (PNIS) no recibieron los proyectos productivos que les prometieron para reemplazar la coca que erradicaron y se volcaron a la ganadería para sobrevivir.</em></li>



<li><em>La coca desapareció de cientos de veredas del Guaviare y el sur del Meta, pero una parte de ella se internó en lo más profundo de la selva amazónica.</em></li>



<li><em>Un análisis de 286 veredas en el departamento de Guaviare muestra cómo la implementación del PNIS coincidió con una rápida praderización que hoy amenaza a los parques Serranía de Chiribiquete, Sierra de La Macarena y la Reserva Nacional Natural Nukak.</em></li>



<li><em>La falta de apoyo técnico y de vías para sacar productos como cacao, plátano y yuca hizo prácticamente imposible que los campesinos igualaran las ganancias económicas que les dejaba la coca.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Narciso Quiroga llegó hace más de 30 años al corregimiento El Capricho, en el departamento de Guaviare, atraído por la bonanza cocalera. Cuando arribó, recuerda, el paisaje era una inmensa selva continua. Hoy, a sus 71 años,&nbsp;<strong>observa desde su finca un horizonte dominado por potreros.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Como miles de colonos de la región, Quiroga se vinculó al&nbsp;<strong>Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS)</strong>&nbsp;con la esperanza de abandonar la coca y construir una economía legal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El PNIS, creado tras el Acuerdo Final de Paz entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC en 2016, ofrecía a las familias campesinas apoyos económicos, asistencia técnica y proyectos productivos a cambio de erradicar voluntariamente los cultivos de coca. Su diseño también incluía inversiones en infraestructura, acceso a tierras, crédito y servicios públicos para garantizar una sustitución sostenible.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Buena parte de esos compromisos se retrasó o nunca llegó a cumplirse y el abandono de la coca nunca se completó.</strong>&nbsp;“Después de que nos metimos a ese proyecto fue como si hubiera muerto. No se volvió a saber nada del proyecto. Entonces, eso es lo que a uno le da putería”, dice frustrado Quiroga. Sin los pagos completos que le prometieron y sin proyectos productivos sostenibles,&nbsp;<strong>terminó invirtiendo sus escasos recursos en ocho vacas</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para llegar a Caño Tigre, la vereda donde vive Quiroga, muy cerca del río Guayabero, hay que recorrer por más de dos horas una trocha sinuosa que parte de San José del Guaviare y que ha sido construida a mano por las comunidades de esta región. Sin carreteras formales, los colonos deben arreglar sus caminos cada año. Sin embargo, la geografía es hostil: el agua que brota de las montañas y la lluvia constante convierten cualquier mejora en una trampa de lodo que impide sacar los cultivos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras la desmovilización de las FARC,&nbsp;<strong>el vacío de poder convirtió a la región en un escenario de disputa entre el Bloque Jorge Suárez Briceño, liderado por alias Calarcá Córdoba, y el Estado Mayor Central, bajo el mando de alias Iván Mordisco</strong>, enfrentados por el control territorial y las rentas del narcotráfico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/short-article/2026/06/colombia-defensores-derechos-humanos-asesinatos-2026/">Colombia: en cinco meses asesinaron a 67 líderes y defensores de derechos humanos</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A diez años de la firma del&nbsp;<a href="https://www.jep.gov.co/Normativa/Paginas/Acuerdo-Final.aspx" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Acuerdo de Paz</a>, el balance en esta zona amazónica es desolador. A pesar de haber sido uno de los escenarios más golpeados por la guerra, el prometido punto cuatro del acuerdo, destinado a resolver de raíz la problemática de los cultivos de uso ilícito, no ha logrado consolidarse.&nbsp;<strong>Para los habitantes de esta región, el Estado sigue en deuda con la sustitución integral que se prometió en las negociaciones en La Habana.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">«Nos dijeron que arrancáramos la coca porque iban a venir proyectos.&nbsp;<strong>Arrancamos la coca y después no volvió nadie</strong>«, recuerda Quiroga mientras señala los potreros que hoy rodean su finca. La decisión de comprar ganado no fue el resultado de un plan empresarial, fue una estrategia de supervivencia.&nbsp;<strong>«Con las vacas por lo menos uno puede vender una cuando necesita remesa [mercado o compra de alimentos para el hogar]»</strong>, explica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su caso refleja una historia que se repite en buena parte del Guaviare y el sur del Meta:&nbsp;<strong>el reemplazo progresivo de la coca por la ganadería extensiva en territorios estratégicos para la conservación de la Amazonía</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La región Macarena-Guaviare sigue siendo uno de los ejemplos más evidentes de la distancia entre las promesas de sustitución de cultivos y la realidad rural. Tras la desmovilización de las FARC, las zonas dominadas por esa guerrilla se convirtieron en escenario de nuevas disputas armadas que coincidieron con la incapacidad estatal para consolidar alternativas económicas viables.&nbsp;<strong>El resultado fue una transición inconclusa en una de las zonas más sensibles del país</strong>: la antesala de los parques nacionales Chiribiquete, La Macarena y Tinigua, así como de la Reserva Nacional Natural Nukak.</p>



<h2 class="wp-block-heading">De la coca a las vacas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Entre 2016 y 2023 los cultivos de coca disminuyeron de manera importante en la región Macarena-Guaviare donde operaban Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET). Se trataba de instrumentos de planificación y gestión a 10 o 15 años diseñados por el Gobierno para transformar integralmente las zonas rurales más afectadas por el conflicto armado, la pobreza, las economías ilícitas y el abandono institucional.&nbsp;<strong>El área sembrada pasó de cerca de 12 000 hectáreas a alrededor de 4000</strong>, producto de la combinación entre erradicación forzada y sustitución voluntaria, según datos del Observatorio de Drogas del Ministerio de Justicia de Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese proceso,&nbsp;<strong>6669 cultivadores ingresaron al PNIS y cada uno recibió, en promedio, 14.6 millones de pesos (unos 4000 dólares)</strong>. Sin embargo, los resultados fueron parciales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/14220004/Informe-USAID.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Un informe</a>&nbsp;de evaluación realizado por la Agencia de Cooperación de los Estados Unidos (USAID) encontró que el programa cumplió principalmente con los apoyos alimentarios iniciales y las huertas de autoconsumo, pero fracasó en el componente más importante: los proyectos productivos de largo plazo.&nbsp;<strong>Apenas 270 beneficiarios en la región accedieron a recursos para desarrollar actividades económicas sostenibles</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El cambio de gobierno entre Juan Manuel Santos e Iván Duque profundizó la crisis. La ejecución se ralentizó,<strong>&nbsp;numerosos compromisos quedaron pendientes y miles de familias que habían erradicado voluntariamente sus cultivos quedaron sin una fuente estable de ingresos</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la llegada del gobierno de Gustavo Petro, el PNIS volvió a ser objeto de revisión. Tras varios años de rezagos en la implementación,&nbsp;<strong>la nueva administración renegoció el programa</strong>, lo incorporó al Plan Nacional de Desarrollo (PND) e introdujo cambios en su ejecución.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los principales fue reemplazar a los operadores nacionales por bancos de proveedores locales en los territorios donde se desarrolla el programa.&nbsp;<strong>En lugar de adquirir insumos a través de grandes contratistas, la estrategia pasó a privilegiar las compras locales y la entrega mediante ferias</strong>, con el propósito de que la implementación también dinamizara las economías campesinas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275008"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/16003427/Screen-Shot-2026-07-15-at-7.33.11-PM-768x512.png" alt="Al quedarse sin la coca y sin el proyecto productivo prometido, muchos campesinos se vieron obligados a dedicarse a la ganadería. Foto: César Molinares" class="wp-image-275008" /><figcaption class="wp-element-caption">Al quedarse sin la coca y sin el proyecto productivo prometido, muchos campesinos se volcaron a la ganadería. Foto: César Molinares</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con un vocero de la Agencia de Renovación del Territorio (ART), entidad que actualmente tiene a su cargo el PNIS,&nbsp;<strong>estos ajustes buscaron corregir los retrasos acumulados</strong>&nbsp;y hacer que los recursos del programa tuvieran un mayor impacto en las comunidades donde se ejecutan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pedro Velandia todavía recuerda el día en que arrancó la coca de su parcela en la vereda Marabilis de San José del Guaviare.&nbsp;<strong>“Acá nos pintaron pajaritos en el aire y todo el mundo se ilusionó”</strong>, relata.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según él,&nbsp;<strong>el hambre terminó convirtiéndose en un motor silencioso de la deforestación.</strong>&nbsp;«Como el Gobierno no está cumpliendo y se sabe que la ganadería está produciendo, algunos optaron por tumbar [la] selva». Velandia recuerda que&nbsp;<strong>muchos campesinos tuvieron que endeudarse para sobrevivir</strong>. «Muchos pidieron préstamos para comprar ganado. Otros recibieron animales o insumos sin capacitación. La mayoría perdió plata».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso los recursos del PNIS que alcanzaron a llegar generaron efectos inesperados. «<strong>Cuando llegó la plata del programa, el ganado y los insumos se dispararon de precio.</strong>&nbsp;Los que ganaron fueron los intermediarios», asegura, en referencia a quienes vendían las vacas a los campesinos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La sustitución logró reducir parte de la coca, pero&nbsp;<strong>nunca consiguió consolidar una economía alternativa capaz de sostener a las familias rurales</strong>&nbsp;luego de que terminaron los apoyos iniciales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la transición hacia la ganadería no comenzó con el PNIS. Según Franf Garzón, presidente de la Cámara de Comercio del Guaviare y oriundo de El Capricho, zona rural de San José del Guaviare,&nbsp;<strong>el cambio de la coca hacia otras actividades venía gestándose desde comienzos de los años 2000</strong>, cuando los habitantes empezaron a percibir que la guerra y las economías ilegales no podían sostenerse indefinidamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«La gente se cansó de la violencia y empezó a pensar en otras alternativas», explica Garzón. En ese proceso aparecieron los cultivos de cacao, plátano, yuca y maíz, pero también el ganado, que comenzó a consolidarse como una forma de ahorro y de ocupación de la tierra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Garzón recuerda que El Capricho pasó de ser una pequeña zona rural cocalera a convertirse en un centro poblado con hoteles, restaurantes, comercio y servicios que conectan San José del Guaviare con los municipios de La Macarena y San Vicente del Caguán.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275006"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15235004/letreros-chuapal-768x512.jpg" alt="Una de las veredas de Guaviare donde se erradicó la coca y el PNIS no cumplió con todo lo prometido a los campesinos. Foto: César Molinares" class="wp-image-275006" /><figcaption class="wp-element-caption">Una de las veredas de Guaviare donde se erradicó la coca y el PNIS no cumplió con todo lo prometido a los campesinos. Foto: César Molinares</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para él, la reducción de la coca fue uno de los cambios sociales más importantes que ha vivido la región, pero también cree que&nbsp;<strong>el incumplimiento de los acuerdos de sustitución voluntaria erosionó la confianza de las comunidades</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«La gente sintió que fue traicionada porque algunos programas no funcionaron como fueron planteados desde el inicio», afirma. Por eso insiste en que&nbsp;<strong>el fracaso de la sustitución no puede entenderse únicamente como un problema productivo, sino que fue una ruptura de confianza entre el Estado y las comunidades</strong>&nbsp;que habían decidido abandonar voluntariamente los cultivos ilícitos de coca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los argumentos económicos fueron, sin duda, los que más pesaron para dar el paso de la coca a la ganadería, según explicaron las fuentes consultadas en campo para esta investigación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fidel Daza, líder de Asojuntas [asociación de Juntas de Acción Comunal] en Calamar y uno de los participantes en la construcción del PNIS en el municipio de Calamar, sostiene que<strong>&nbsp;la ganadería terminó imponiéndose porque resolvía un problema que ningún otro proyecto logró solucionar: el acceso al mercado</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>«Una vaca es como tener la plata guardada en el potrero»</strong>, explica. «Si una familia necesita efectivo puede venderla o incluso sacarla caminando. Con el plátano o la yuca ocurre lo contrario: hay que transportarlos, se pueden perder y muchas veces el costo del viaje termina consumiendo la ganancia».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, Daza plantea que la erradicación total de la coca no se dio porque, mientras un kilogramo de base de coca puede transportarse fácilmente en una motocicleta y alcanzar un alto valor comercial,&nbsp;<strong>producir la misma cantidad de ingresos con cultivos legales exige mover toneladas de productos por carreteras precarias o inexistentes</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Ahí está el problema de fondo de la sustitución», afirma. «Si no hay comercialización garantizada, la gente termina apostándole a lo único que le ofrece seguridad». Según Daza,&nbsp;<strong>muchos pequeños productores que recibieron los primeros pagos del PNIS abandonaron definitivamente la coca pero, al no llegar los proyectos productivos, terminaron invirtiendo en ganado</strong>. Otros, que dependían exclusivamente de los cultivos ilícitos, migraron hacia zonas más alejadas y reanudaron la siembra. «La sustitución sí era una alternativa viable», insiste. «Lo que no funcionó fue la implementación».</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275009"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/16003433/Screen-Shot-2026-07-15-at-7.32.36-PM-768x512.png" alt="Fidel Daza, líder de Asojuntas [asociación de Juntas de Acción Comunal] en Calamar. Foto: César Molinares" class="wp-image-275009" /><figcaption class="wp-element-caption">Fidel Daza, líder de Asojuntas [asociación de Juntas de Acción Comunal] en Calamar. Foto: César Molinares</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/deforestacion-colombia-mapiripan-amenazas-investigacion/">Colombia investiga su mayor caso de deforestación bajo amenazas de muerte y espionaje</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Cuando el bosque se convirtió en potrero</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El fracaso de la transición de los cultivos de uso ilícito a economías legales y sostenibles tuvo consecuencias visibles sobre la zona Macarena-Guaviare.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre 2016 y 2024, las coberturas boscosas en las 286 veredas (zonas rurales) del departamento del Guaviare analizadas en esta investigación pasaron de 552 102 a 426 308 hectáreas.&nbsp;<strong>Se deforestaron 125 794 hectáreas de bosque y los pastizales crecieron en 184 061 hectáreas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Al hacer la comparación entre veredas donde operaba el PNIS y aquellas donde no tenía presencia, se observa una diferencia clara.&nbsp;<strong>En las zonas vinculadas al programa, según datos del Observatorio para las Drogas del Ministerio de Justicia de Colombia, la conversión de bosque a pastizales fue mayor</strong>: al menos la mitad de las 286 veredas del Guaviare registró más de 114 hectáreas transformadas, frente a 32 hectáreas en las veredas donde no operó el programa. La misma tendencia se observa en el crecimiento de los pastizales, que alcanzó más de 420 hectáreas en el 50 % de las veredas donde funcionó el PNIS y 122 hectáreas en las zonas donde no operó.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275004"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15234939/bosques-vs-pastizales.jpg" alt="Así aumentaron los pastizales y disminuyeron los bosques en 286 veredas del departamento de Guaviare entre 2016 y 2024. Gráfico: elaboración propia" class="wp-image-275004" /><figcaption class="wp-element-caption">Así aumentaron los pastizales y disminuyeron los bosques en 286 veredas del departamento de Guaviare entre 2016 y 2024. Gráfico: Mongabay Latam</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los datos no permiten afirmar que el PNIS creó por sí mismo la expansión ganadera, pero sí sugieren que&nbsp;<strong>la inversión pública llegó a zonas donde ya existía presión sobre la frontera agropecuaria y donde, posteriormente, se consolidaron pastizales</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando la sustitución quedó incompleta, la ganadería terminó consolidándose como la principal alternativa económica, como lo menciona&nbsp;<a href="https://repositorio.uniandes.edu.co/server/api/core/bitstreams/bc6918a8-680a-44be-a35a-d7b800b5f5a8/content" target="_blank" rel="noreferrer noopener">el informe</a>&nbsp;<em>Consecuencias no intencionadas de la política de drogas: Evidencia del PNIS sobre la deforestación en Colombia</em>, publicado en 2023 por el Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas (CESED) de la Universidad de los Andes.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El reporte menciona que el PNIS estuvo asociado con un aumento del 4 % en la capacidad de carga bovina en los 56 municipios donde operó el programa</strong>&nbsp;y concluyó que la ausencia de metas ambientales, sumada a las demoras en los pagos, incentivó la adopción de actividades extensivas en el uso del suelo, como la ganadería, que terminaron ejerciendo una presión mayor sobre los bosques que los propios cultivos de coca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Fidel Daza, líder social de El Retorno, las cifras tienen una explicación simple.&nbsp;<strong>«Aquí usted puede sembrar cacao, plátano o yuca. El problema es sacarlos. Una vaca aguanta meses en la finca y camina sola hasta donde llega el camión»</strong>, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre la relación entre la sustitución de cultivos de uso ilícito y la deforestación, desde el PNIS afirmaron que «no existe evidencia que permita establecer una relación causal entre la implementación del PNIS y el aumento de la deforestación». En su respuesta argumentaron que la pérdida de bosque en la Amazonía obedece a un fenómeno multicausal, asociado al acaparamiento de tierras, la expansión ilegal de la frontera agropecuaria, la presencia y control territorial de grupos armados, la minería ilegal y otras economías ilícitas. Por ello, sostienen que&nbsp;<strong>atribuir ese fenómeno al programa de sustitución constituye una interpretación que desconoce la complejidad de las dinámicas territoriales</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275000"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15233943/WhatsApp-Image-2025-02-25-at-11.16.02-AM-768x512.jpeg" alt="Cerca a la reserva Nukak, en donde antes había cultivos de coca, el ganado los sustituyó. Foto: César Molinares" class="wp-image-275000" /><figcaption class="wp-element-caption">Cerca de la reserva Nukak, los cultivos de coca fueron sustituidos por el ganado. Foto: César Molinares</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/nohora-alejandra-quiguantar-mujer-pasto-cientifica-colombia/">Nohora Alejandra Quiguantar: la mujer pasto que convirtió la búsqueda de justicia para su abuela en una carrera científica</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">La llegada de los nuevos dueños de la tierra</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La crisis económica derivada del incumplimiento del PNIS produjo además un cambio profundo en la estructura de la propiedad rural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchos campesinos que habían erradicado coca terminaron vendiendo o abandonando sus predios ante la imposibilidad de sostenerse económicamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dumar Sánchez, quien llegó en 1997 a la vereda La Panguana, que colinda con la Reserva Nacional Natural Nukak, asegura que la situación cambió radicalmente después del colapso de la sustitución. «Antes las fincas se negociaban entre vecinos.&nbsp;<strong>Cuando la gente empezó a quebrarse aparecieron compradores de afuera con plata en efectivo</strong>«.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según él, muchas familias terminaron vendiendo por necesidad.&nbsp;<strong>«La gente había cumplido con arrancar la coca y se quedó esperando unos proyectos que nunca llegaron. Cuando se acabó la plata, no quedó otra opción que vender»</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los compradores fueron, en numerosos casos, inversionistas externos interesados en consolidar grandes extensiones de tierra destinadas a la ganadería extensiva. Esto se venía dando desde antes de que se implementara el programa pero se intensificó con la desmovilización y la firma del Acuerdo de Paz con las FARC en 2016, dicen las personas entrevistadas en la zona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jhon Castañeda, a quien conocen en la región como ‘Mono Jhon’, ex presidente de la Junta de Acción Comunal de El Capricho, describe este proceso como una transformación silenciosa del territorio. «Llegó gente que nunca había vivido aquí. Compraban una finca, después la del vecino y luego otra más.&nbsp;<strong>Lo primero que hacían era tumbar monte</strong>«.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para él, la praderización dejó de ser una decisión exclusiva de pequeños productores y pasó a convertirse en un modelo de acumulación de tierras.&nbsp;<strong>«La zona se llenó de terratenientes. Ahí fue cuando la deforestación se salió de control»</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275005"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15234949/calle-vereda-el-capricho-768x512.jpg" alt="Calle en la vereda El Capricho de San José del Guaviare. Foto: César Molinares" class="wp-image-275005" /><figcaption class="wp-element-caption">Calle en la vereda El Capricho de San José del Guaviare. Foto: César Molinares</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/colombia-argentina-el-nino-intensificar-incendios-forestales-2026-2027/">De Colombia a Argentina: cómo El Niño podría intensificar los incendios forestales en 2026 y 2027</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">La coca no desapareció… se desplazó</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La expansión ganadera no sólo trajo consigo más deforestación sino que tampoco resolvió completamente el problema de los cultivos ilícitos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En varias veredas de la región, entre ellas Guanapalo, Barranquillita, La Tortuga, Chuapal, Caño Maku y Puerto Ospina, la coca mantuvo una presencia constante entre 2016 y 2023. En otras, como Nueva Primavera, reapareció con fuerza después de varios años de reducción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Juan Pérez*, un campesino curtido que vive solo en una parcela de la Panguana desde hace más de 40 años, explica este fenómeno y reconoce que nunca logró abandonar completamente la economía cocalera. «He tratado de vivir del cacao y de las vacas, pero hay momentos en que no alcanza». Por eso mantiene pequeñas parcelas escondidas. «Uno necesita la remesa [mercado].&nbsp;<strong>El cacao demora, el ganado demora. La coca es la que resuelve cuando no hay plata»</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pérez* insiste en que ya no se trata de grandes sembradíos. «Son cultivos pequeños, los cultivos de la necesidad».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gabriel Polo, coordinador de la Mesa Forestal del Guaviare —un espacio que articula a instituciones, comunidades, organizaciones y cooperación internacional para promover la conservación de los bosques y el desarrollo de economías sostenibles—, asegura que&nbsp;<strong>la expansión de los potreros cerca de los centros poblados ha empujado a muchos cultivadores de coca hacia zonas cada vez más profundas de la Amazonía</strong>. «La resiembra se está moviendo cada vez más adentro del bosque. Ya no ocurre únicamente en los bordes», afirma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto significa que nuevos cultivos ilícitos están avanzando sobre zonas de amortiguación de áreas protegidas como la Reserva Nukak y el Parque Nacional Chiribiquete.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los datos de monitoreo de cultivos de coca muestran que el problema no desapareció en los últimos años, sino que se desplazó y se concentró en territorios cada vez más sensibles desde el punto de vista ambiental. De acuerdo con cifras del Observatorio de Drogas de Colombia del Ministerio de Justicia,&nbsp;<strong>los cultivos dentro de parques nacionales naturales pasaron de 6304 hectáreas en 2015 a 10 816 hectáreas en 2023, la cifra más alta registrada</strong>&nbsp;en el período analizado. La Amazonía y sus zonas de transición concentran buena parte de esta presión.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275002"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15233948/WhatsApp-Image-2025-02-25-at-11.16.10-AM-768x512.jpeg" alt="La transición fallida del PNIS no solo aceleró la deforestación para abrir paso a la ganadería extensiva, sino que empujó los cultivos remanentes de coca hacia las zonas más profundas e intactas de la Amazonía. Foto: César Molinares" class="wp-image-275002" /><figcaption class="wp-element-caption">La transición fallida del PNIS no solo aceleró la deforestación para abrir paso a la ganadería extensiva, sino que empujó los cultivos remanentes de coca hacia las zonas más profundas e intactas de la Amazonía. Foto: César Molinares</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los números del Observatorio indican que, en 2023,&nbsp;<strong>los parques ubicados en los núcleos Meta-Guaviare, Putumayo-Caquetá y Amazonas sumaron 4828 hectáreas sembradas con coca, equivalentes al 44.6 % de toda la coca detectada dentro de áreas protegidas del país.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La mayor concentración se encuentra en tres parques estratégicos. Según los registros del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI) de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), La Paya acumuló 1667 hectáreas de coca, seguido por Nukak con 1610 hectáreas y Sierra de La Macarena con 1464. Más atrás aparecen Tinigua, Chiribiquete, Alto Fragua-Indi Wasi y Churumbelos-Auka Wasi, con extensiones menores, pero localizadas en corredores fundamentales para la conectividad ecológica amazónica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El peso de los tres primeros parques resulta especialmente significativo.&nbsp;<strong>La Paya, Nukak y Sierra de La Macarena reúnen, en conjunto, 4741 hectáreas, lo que representa el 98.2 % de toda la coca registrada en parques amazónicos</strong>&nbsp;y el 43.8 % del total nacional dentro de parques nacionales naturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las cifras sugieren que la reducción de cultivos en algunas zonas no necesariamente implica el debilitamiento de la economía cocalera. En muchos casos, la coca parece abandonar los sectores más visibles para desplazarse hacia áreas más remotas del bosque, incrementando la presión sobre zonas de amortiguación, reservas naturales y parques estratégicos de la Amazonia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según Mauricio Cabrera, exviceministro de Ambiente,&nbsp;<strong>la expansión de los cultivos hacia los parques respondió a una combinación de factores</strong>: la presencia y control territorial de los grupos armados, las limitaciones del Estado para ejercer gobernanza en esas zonas y las falencias en la implementación del Acuerdo de Paz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cabrera sostiene que,&nbsp;<strong>aunque se fortalecieron algunos mecanismos de control de la deforestación, estos fueron insuficientes frente a una dinámica marcada por actores ilegales que desplazaron los cultivos hacia áreas más remotas y protegidas</strong>, en especial hacia el interior de los parques, donde la capacidad institucional para intervenir sigue siendo muy limitada.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275001"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/15233946/WhatsApp-Image-2025-02-25-at-11.16.07-AM-2-768x512.jpeg" alt="Las precarias vías de acceso, construidas a mano por las comunidades del Guaviare, se convierten en trampas de lodo durante la temporada de lluvias. Esta falta de infraestructura vial impide que los campesinos comercialicen cultivos legales. Foto César Molinares" class="wp-image-275001" /><figcaption class="wp-element-caption">Las precarias vías de acceso, construidas a mano por las comunidades del Guaviare, se convierten en trampas de lodo durante la temporada de lluvias. Esta falta de infraestructura vial dificulta que los campesinos comercialicen cultivos legales. Foto: César Molinares</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/acroporas-primera-linea-corales-desapareciendo-caribe-colombiano/">Acroporas: la primera línea de corales que está desapareciendo en el Caribe colombiano</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">El costo ambiental de una transición fallida</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En respuesta oficial, desde el PNIS mencionan que ejecutaron 222 proyectos productivos en áreas con condicionantes ambientales, incluidos los parques nacionales naturales Sierra de La Macarena, Tinigua y Cordillera de los Picachos, así como zonas de reserva forestal.&nbsp;<strong>«En ningún caso el PNIS financió proyectos de ganadería»</strong>. Como sustento, explicaron que los apoyos productivos estuvieron dirigidos exclusivamente a actividades agrícolas y de conservación, bajo un enfoque de sistemas agroforestales y que&nbsp;<strong>nunca se destinaron recursos a la compra de ganado o al establecimiento de pasturas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien no se puede asegurar que el Estado financió directamente la expansión ganadera con los recursos del PNIS, de una u otra forma hizo parte de la fórmula para que esto ocurriera.&nbsp;<strong>La falta de continuidad, planeación y alternativas productivas viables creó las condiciones para que el ganado ocupara el espacio dejado por la coca.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La combinación de incumplimientos institucionales, dificultades de acceso a mercados, especulación sobre la tierra, apertura de nuevas vías y expansión de la frontera agropecuaria aceleró un proceso de praderización que hoy amenaza algunos de los ecosistemas más importantes de Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde La Panguana, en el borde de la Reserva Nukak, Nubia Caballero observa cada año cómo avanzan las quemas. «Uno ve cómo el fuego va abriendo espacio para más pasto. Cada verano pasa lo mismo». Para ella, la ganadería se convirtió en la única economía que ofrece liquidez inmediata en una región aislada. «<strong>Una vaca se vende rápido. Un cultivo puede perderse antes de llegar al mercado»</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_275010"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/07/16003439/Screen-Shot-2026-07-15-at-7.30.54-PM-768x512.png" alt="Nubia Caballero, líder comunal de la vereda La Panguana. Foto: César Molinares" class="wp-image-275010" /><figcaption class="wp-element-caption">Nubia Caballero, líder comunal de la vereda La Panguana, en Guaviare. Foto: César Molinares</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Gabriel Polo, de la Mesa Forestal, cree que la región todavía tiene oportunidades para evitar un deterioro mayor, pero advierte que el tiempo se agota.&nbsp;<strong>«Si el bosque no genera ingresos para la gente, las vacas van a seguir ganando».</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Las fuentes consultadas para este reportaje aseguran que el Estado no compró las vacas con los recursos de la paz, lo que hizo fue dejar un vacío que terminó llenándose con ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para el exviceministro Cabrera,&nbsp;<strong>la sustitución terminó inclinándose hacia la ganadería porque el Estado no logró desarrollar a tiempo instrumentos para impulsar la bioeconomía y otras actividades compatibles con la conservación</strong>. De cara al futuro, Cabrera considera que regresar a estrategias basadas exclusivamente en la erradicación forzada o las operaciones militares sería un error y plantea que el camino pasa por fortalecer los programas de sustitución con financiación oportuna, mayor coordinación institucional e inversiones que permitan construir economías forestales rentables para las comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los propios líderes comunitarios advierten que atribuir la expansión ganadera únicamente al fracaso del PNIS sería una simplificación</strong>. Tanto Franf Garzón como Fidel Daza coinciden en que la transición de coca a ganado venía desarrollándose desde mucho antes de la firma del Acuerdo de Paz. La diferencia es que&nbsp;<strong>el programa tenía la posibilidad de acelerar una transición hacia economías forestales, agroforestales y agrícolas más sostenibles. Esa oportunidad, para ellos, se perdió.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras actividades como el cacao, los frutos amazónicos, el turismo de naturaleza o los llamados negocios verdes permanecieron limitadas por problemas de infraestructura, financiación y comercialización,&nbsp;<strong>la ganadería siguió ofreciendo una ventaja decisiva: liquidez inmediata y un mercado asegurado.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Las cifras ilustran la magnitud de esa transformación. Según Garzón, durante los años posteriores al Acuerdo de Paz el inventario ganadero del&nbsp;<strong>Guaviare pasó de aproximadamente 320 000 a cerca de 600 000 cabezas de ganado</strong>. Aunque ese crecimiento responde a múltiples factores, evidencia la velocidad con la que los potreros avanzaron sobre un territorio donde las alternativas económicas sostenibles todavía no logran consolidarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y mientras los árboles retroceden sobre los límites de Chiribiquete, La Macarena y la Reserva Nukak, el ganado sigue ganando terreno y dejando una pregunta que sigue sin respuesta:&nbsp;<strong>¿qué alternativa real ofrecerá el país a quienes viven en la frontera amazónica antes de que el pasto termine devorando el bosque?</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270113"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/01040003/Ampliacion-de-vias-ilegales-en-el-parque-Tinigua-y-deforestacion-de-aproximadamente-100-metros-a-ambos-lados-de-la-carretera.-Foto_-Antonio-Paz-1-768x512.jpg" alt="El parque Tinigua es el más deforestado de Colombia. Foto: Antonio Paz" class="wp-image-270113" /><figcaption class="wp-element-caption">El parque Tinigua es el más deforestado de Colombia. Foto: Antonio Paz</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>*Mongabay Latam cambió el nombre del entrevistado por motivos de seguridad.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>**Este reportaje fue realizado gracias al Fondo para Investigaciones y Nuevas Narrativas sobre Drogas (FINND) que surge de la alianza entre la Fundación Gabo y Open Society Foundations.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>***Imagen principal:</strong> entre 2016 y 2024 se deforestaron más de 125 000 hectáreas de bosque en el Guaviare, donde se le ha dado paso a la ganadería. <strong>Foto:</strong> César Molinares</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/cesar-molinares-360-grados-co/">César Molinares</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/colombia-campesinos-coca-ganaderia-meta-guaviare-incumplimiento-gobiernos/" id="https://es.mongabay.com/2026/07/colombia-campesinos-coca-ganaderia-meta-guaviare-incumplimiento-gobiernos/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131259</guid>
        <pubDate>Sat, 18 Jul 2026 14:19:41 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Colombia: campesinos que erradicaron coca voluntariamente, se pasaron a la ganadería en Meta y Guaviare ante incumplimiento de los gobiernos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Herederos del Silencio</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/herederos-del-silencio/</link>
        <description><![CDATA[<p>Entre guerras, olvidos y miserias, hubo hombres y mujeres que sostuvieron una nación desde las sombras. Ecos de una Nación no contada rescata la memoria de aquellos artesanos, obreros, religiosos y soñadores anónimos que, con solidaridad y sacrificio, edificaron silenciosamente buena parte del tejido social colombiano. Un recorrido profundamente humano donde la caridad, la resistencia y la fe se convierten en la raíz invisible de nuestra historia.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Por: Ramon Garcia Piment y Claudia Patricia Romero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El activismo en la sociedad florece como una inoculación de generosidad necesaria para alimentar el alma de los individuos y, a su vez, apaciguar o envalentonar el ímpetu de sus pasiones e intereses. No han sido pocos los surgimientos sociales que nos terminaron caracterizando como nación; sin embargo, algunos de los que más hemos olvidado, y que han tenido altas repercusiones sociales y políticas en nuestra herencia y transmisión cultural o incluso memética, son aquellos que conformaron sociedades y agrupaciones en pro de la generación de empleo, del alivio a la miseria y reconocimiento de los excluidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, descontando el incuestionable e ingente esfuerzo realizado por la Iglesia en la construcción de una sociedad con sustento moral, del cuidado, de la salud, de la educación y del amparo a los desamparados, entre otras, labor que, por su magnitud histórica, no admite comparaciones, emergen también, casi a contraluz, aquellos quijotes sociales que, sin aparato ni reconocimiento, aportaron de manera decisiva a la edificación de esta misma sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A ellos, sin embargo, no les fue concedida una memoria proporcional a su entrega. La sociedad que hoy se erige y en no poca medida se sostiene sobre las estructuras que ayudaron a levantar, parece haber olvidado a sus artífices, relegándolos a un silencio que no corresponde ni a su esfuerzo, ni a su legado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de las guerras civiles partidistas que se vivieron durante el siglo XIX, empezaron a surgir, de manera casi mimetizada, varios tipos de sociedades con fines caritativos, proteccionistas, educativos y gremiales. Muchas de ellas se enfocaban en formas de apoyo mutuo que brindaban planes de protección a sus miembros en casos de invalidez, enfermedad, muerte y demás calamidades de la vida. Es así como aparecen, entre otras, la Sociedad de Caridad de Santafé, la del Señor del Despojo, la de Auxilio Mutuo de Bucaramanga, la de Socorros Mutuos de Manizales y la de Socorros Mutuos de Bogotá.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="611" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10233311/Sociedad-de-Socorros-mutuos-1024x611.png" alt="" class="wp-image-128947" style="aspect-ratio:1.6759741284114213;width:891px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10233311/Sociedad-de-Socorros-mutuos-1024x611.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10233311/Sociedad-de-Socorros-mutuos-300x179.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10233311/Sociedad-de-Socorros-mutuos-768x459.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10233311/Sociedad-de-Socorros-mutuos.png 1221w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Estatutos presentados al Ministerio del Interior para la Creación de Personería Jurídica de Sociedades. Archivo General de la Naci{on de Colombia, Sección República.</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">De  estas sociedades citadas y de muchos proyectos llevados a buen termino, sólo podremos traer a nuestro presente una minima muestra, iniciamos con la Sociedad de Socorros Mutuos de Bogotá. En sus estatutos, conocidos gracias a la obligación dictada por la Constitución de 1886, según la cual las sociedades debían ser legalizadas mediante resolución expedida por el Ministerio de Gobierno, se indicaban las condiciones, obligaciones y derechos de los socios. Quienes debían jurar, lo siguiente:</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><em>Juro por Dios (o prometo por mi honor), trabajar por el bien de todos y cada uno de mis compañeros de esta Sociedad, protegerlos en la desgracia, en las enfermedades, en la prisión y en el destierro; proporcionarles trabajo de preferencia a cualquiera otra persona, en igualdad de circunstancias; defender su reputación y no perjudicar a ningún miembro de su familia; observar y sostener todas y cada una de las disposiciones de los estatutos y reglamentos de la Sociedad, y cumplir fiel y escuetamente con los deberes que me correspondan.</em></p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los miembros debían generar un aporte inicial y otros aportes semanales que permitían sostener su defensa y apoyo. Se estimaba que el número de miembros no podía exceder los 400 socios y que su duración sería de 99 años. El médico Abraham Aparicio Cruz, presidente de la sociedad, fue además uno de los cofundadores de la Sociedad de Medicina y Ciencias Naturales, creada en 1873 en su casa de San Victorino junto con otros destacados galenos, corporación que posteriormente se transformaría en la hoy reconocida Academia Nacional de Medicina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Sociedad de Socorros Mutuos contaba con personajes como Luis Rivas, Rafael Tapia, Gabriel Garzón, José del Rosario Guerrero, Adonías Gómez, Antonio Calvo, Ricardo Bonilla y José Asunción Silva. Pero entre todos ellos, y en los pliegues de la historia, se alza la figura silenciosa de su hermana, Elvira Silva Gómez.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="677" height="946" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10231848/Elvira-Silva-Gomez-2.jpg" alt="" class="wp-image-128946" style="aspect-ratio:0.7156594004264021;width:394px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10231848/Elvira-Silva-Gomez-2.jpg 677w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/10231848/Elvira-Silva-Gomez-2-215x300.jpg 215w" sizes="(max-width: 677px) 100vw, 677px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Elvira Silva Gómez. Ajustada digitalmente</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ella no solo participó: se consumió en la entrega<em>.</em> Descendió a los barrios obreros, se internó en sus calles densas y húmedas, respiró el aire espeso de la miseria<em>,</em> y en ese contacto íntimo con el dolor ajeno, contrajo la pulmonía que lentamente le arrebató la vida. Su enfermedad no fue un accidente: fue, en cierto modo, el precio de su compasión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así, su juventud, su amor y su salud no se extinguieron en vano, sino que se transformaron en ese eco persistente que resuena en el tiempo, en esa herida íntima que su hermano inmortalizaría en uno de los más hondos lamentos de la poesía colombiana: <em>Nocturno</em>.</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><em>“¡Ah, de la noche trágica me acuerdo todavía!</em><br><em>El ataúd heráldico en el salón yacía,</em><br><em>Mi oído fatigado por vigilias y excesos,</em><br><em>¡Sintió como a distancia los monótonos rezos!</em><br><em>Tú, mustia, yerta y pálida entre la negra seda,</em><br><em>La llama de los cirios temblaba y se movía,</em><br><em>Perfumaba la atmósfera un olor de reseda,</em><br><em>Un crucifijo pálido los brazos extendía”</em></p></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y este dolor fuerte e incólume de todos, se unía a otras necesidades, como la búsqueda para complementar la falta de recursos fiscales de la incipiente nación a través de la unión y la solidaridad con los necesitados, lo que permitió no solo la agrupación de obreros y artesanos, sino el desenvolvimiento y pulimiento de la gema de su bondad y virtudes humanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sus propósitos se volcaron en parte de su esencia, tanto así que incluyeron en ella sus mayores pasiones, aprovechando sus potencialidades, las cuales se transformaron en cimientos de grandes proyectos, como la red de cajas de crédito, círculos de obreros, agremiaciones de artesanos y la conformación de cooperativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, estas semillas pasaron por un oscuro periodo que inicialmente cercenó su crecimiento. Así<em>,</em> a finales del siglo XIX se ordenó la clausura de la sociedad, acusada de incitación a revueltas de artesanos, movidas por la polarización bipartidista. A ello se sumó la muerte prematura de uno de sus fieles miembros, José Asunción Silva, que llenó de tristeza y desaliento a la sociedad. Posteriormente, la Guerra de los Mil Días y la separación del istmo de Panamá cubrieron con un manto de desesperanza a los nacionales, diezmando sus impulsos casi hasta el apaciguamiento. En medio de ese abatimiento, su tránsito parece encontrar eco en aquellas palabras de la Escritura:</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><em>“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros; que estamos atribulados en todo, más no angustiados; en apuros, más no desesperados; perseguidos, más no desamparados; derribados, pero no destruidos”</em></p><cite><em>(</em>Corintios 4:7-9<em>).</em></cite></blockquote></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá en esa tensión, entre la fragilidad y la persistencia, se sostuvo su empeño, como si cada golpe no hiciera más que templar la convicción de quienes, aun en la adversidad, se negaban a desaparecer, inoculando en el tiempo una semilla que otros habrían de hacer germinar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos intrépidos retomaron las banderas quemadas y enlodadas, a través de ideas influenciaron la creación de asociaciones rurales retomadas en 1950 por Orlando Fals Borda en sus proyectos agrarios y en la conformación de las juntas de acción comunal, así como iniciativas del padre jesuita José María Campoamor, quien en 1911 conformó el Círculo de Obreros, unido a un proyecto urbano-social que hoy se conoce como el barrio Villa Javier y la Caja Social de Ahorros.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="631" height="800" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/24174059/Maria-Berenice-Duque.png" alt="" class="wp-image-129528" style="aspect-ratio:0.7887646890226426;width:366px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/24174059/Maria-Berenice-Duque.png 631w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/24174059/Maria-Berenice-Duque-237x300.png 237w" sizes="(max-width: 631px) 100vw, 631px" /><figcaption class="wp-element-caption">Sor María Berenice Duque.Ajustada Digitalmente</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Otro esfuerzo que ha florecido es el de María Berenice Duque Hencker, quien, sin dejar huella visible, como si su paso no buscara ser recordado sino multiplicado, con sigilo sembró presencias. Allí donde la pobreza parecía un destino irrevocable, aparecían, casi sin anuncio, pequeñas casas habitadas por mujeres que se llamaban a sí mismas “hermanitas”, como si en la diminución residiera su fuerza; y en esas casas, la infancia encontraba abrigo, la enfermedad, compañía, y la familia, un hilo tenue pero firme que la sostenía. &nbsp;Así, fundo en 1957 la comunidad de las Hermanas Franciscanas Misioneras de Jesús y María, donde tejieron redes fortísimas bajo un lema oculto en sus venas “Calla, y que tus obras confirmen tu misión”. En la repetición de gestos mínimos, en la pedagogía del cuidado, en el pacto de “amar, sufrir, callar y sonreír”. Y así, sin ruido ni proclama, su obra se extendió como una raíz bajo la tierra invisible, paciente sosteniendo continentes enteros con la discreta virtud &nbsp;de la caridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Cúcuta, entre tanto, en 1912, una escuela nocturna apoyada por el párroco de San Antonio del Táchira, Elías Daniel Calderón, se transmutaba en la Asociación de Artesanos y el Colegio Gremios Unidos, que en 1922 se convertiría en un claustro de libres pensadores encargado de la educación de los desamparados. Pero aquella obra no fue fruto de una sola voluntad: fue la conjunción de nombres que la historia ha pronunciado con menor fuerza de la que merece. Así, se reconoce el impulso decidido de Teodoro Gutiérrez Calderón, Miguel A. Pizani, Leopoldo Piment, Ramón B. Álvarez y Víctor Ocariz, artífices de una empresa silenciosa que encontró en la educación su forma más honda de resistencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hacia 1926, entre aquellos “niños sin alpargatas”, se gestaba, sin que nadie pudiera anticiparlo, uno de los que años después se convertiría en figura determinante de la historia venezolana: Marcos Pérez Jiménez. Quien, aun habiendo ascendido al poder por la vía de las armas, proyectó una idea de nación fundada en la transformación material y el orden, bajo el llamado “Nuevo Ideal Nacional”.Una visión que, entre el impulso modernizador y la sombra de la represión, dejó una huella tan profunda como contradictoria, recordándonos que incluso las semillas más tempranas pueden florecer en direcciones imprevisibles<em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los personajes nombrados, unos inscritos en la historia, otros apenas sostenidos por evidencias dispersas y muchos más disueltos en el anonimato, lograron transformar las circunstancias naturales, hasta convertirlas en instrumentos que, con el tiempo, incidieron silenciosamente en la sociedad entera. Pero ese influjo, profundo y casi invisible, no fue gratuito: se pagó con deshonras injustificadas y con juicios dictados por valores o antivalores asumidos por las masas. Ni siquiera todos fueron maltratados: a muchos les bastó el olvido<em>,</em> o un reconocimiento insuficiente frente a la magnitud de sus obras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de que la estrategia pudo percibirse como fallida, en el sentido de permitir el sacrificio de sus propios derechos, la fuerza de sus ideas resultó superior a su instinto de supervivencia y dignidad. Fue allí donde su verdadero legado se consolidó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y sin embargo, lograron el influjo de sus postulados. Inocularon, en efecto ideas diversas en su origen, hoy ampliamente aceptadas. Son ellos quienes han gestado buena parte de la estructura social que hoy vemos, aunque no siempre los reconozcamos. Nunca tuvieron el reconocimiento debido. Se convirtieron en forjadores anónimos de nuestra identidad. Se permitieron pasar al libro del olvido; sin embargo, como escribió José Ortega y Gasset<em>: en tanto haya alguien que crea en una idea, la idea vive.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el lento y convulso proceso de conformación de naciones como la nuestra, aún hoy inconcluso, late una tensión primordial: la del poder que se impone y la de la sociedad que se rehúsa a ceder del todo, y que, en su resistencia, inventa formas de sostenerse.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Homo homini lupus est:</em> el hombre es el lobo del hombre; pero es también, en ese mismo abismo, donde aprende a oponerse a sí mismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es precisamente en esa tensión donde estas sociedades encontraron su razón de ser; surgieron como mecanismos para aliviar, contener y dinamizar los conflictos, evitando tragedias previsibles o, al menos, mitigando sus efectos<em>. </em>Es allí donde los hechos del pasado recobran su sentido: al erigirse como faros que iluminan el presente, evocando en sus destellos las acciones originarias que aún pueden orientarnos frente a los conflictos de hoy, como bien lo recordaba recientemente una voz pastoral cercana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta situación no ha desaparecido; apenas ha mudado de forma. Persiste en nuestra actualidad con rostros distintos, pero con mecanismos similares, como si el tiempo no hubiera hecho más que transformar sus superficies. Y, sin embargo, algo permanece inalterable: la decisión de florecer obras germinadas a través de las virtudes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá en ello radique su enseñanza más honda: la fe, callada, persistente, casi invisible, pero potente como la roca, como antesala de la realidad; como ese impulso primero que, aun en medio de la adversidad, insiste en abrir camino: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>LA FE ES LA ANTESALA DE LA REALIDAD</p></blockquote></figure>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128732</guid>
        <pubDate>Sat, 06 Jun 2026 22:03:21 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Herederos del Silencio]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>DEBATES PRESIDENCIALES Y DEBACLE NACIONAL (II)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/debates-presidenciales-y-debacle-nacional-ii/</link>
        <description><![CDATA[<p>La exclusión de los restantes candidatos nos privaría a todos los colombianos de una deliberación amplia y plural, que es lo que debería promover un filósofo en lugar de un candidato en trance de victoria, obsesionado en vencer en primera vuelta.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">(Artículo para EL PAÍS, el periódico global, sección América-Colombia, mayo 2 2026)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo parece indicar que si tienen lugar los debates presidenciales en ellos predominará el combate personal sobre la deliberación y el intercambio de los mejores argumentos entre los participantes. Las tres candidaturas en punta en los sondeos y en pugna en la opinión pública, representadas por Cepeda, Abelardo y Paloma, van a esos debates a disputarse el favor de las audiencias y de sus votos el próximo 31 de mayo, no tanto a confrontar la validez de sus propuestas y programas políticos. Aspiran a ganar en primera vuelta o, por lo menos, asegurar su presencia en la segunda. Es lo propio en toda campaña electoral, por eso desdeñan a los demás candidatos, que no registran en las encuestas posibilidad alguna de pasar a la segunda vuelta. Ya lo dijo Iván Cepeda, más como político que filósofo, en su entrevista en Caracol televisión con María Alejandra Villamizar: <em>“Me interesa debatir es con los candidatos de la derecha, no con los demás candidatos, pues con ellos diálogo”</em>, palabras más palabras menos. Esa exclusión de los restantes candidatos nos privaría a todos los colombianos de una deliberación amplia y plural, que es lo que debería promover un filósofo más que un candidato en trance de victoria, solo interesado en vencer a la derecha en los debates televisivos. Tal decisión nos condena al dilema de dos proyectos de nación, donde la derecha con Paloma y Abelardo propugnan a toda costa por la seguridad personal y privada para la inversión empresarial &#8211;los tres huevitos de Uribe&#8211; mientras Cepeda promueve la equidad y los derechos sociales como fundamento de legitimidad y eventual convivencia democrática. Pero sucede que en la democracia real no puede haber seguridad estable sin pan y bienestar para todos y mucho menos pan sin libertad, inversión privada y seguridad pública. Como bien lo pregona la doctrina social de la iglesia, en especial la encíclica Rerum Novarum de León XIII desde 1891, <em>“la seguridad de los ricos es la tranquilidad de los pobres”</em>. Tranquilidad que jamás será estable sin garantizar antes el goce de derechos sociales que empiezan por un salario digno, salud, educación y seguridad social. Precisamente por eso en el debate presidencial deben participar todos los candidatos, no solo los punteros en los sondeos de opinión, pues también dichas candidaturas tienen propuestas políticas sobre cómo lograrlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La política no es un juego de suma cero</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Semejante empobrecimiento de la deliberación pública se da por la reducción de la política a las elecciones, donde inexorablemente siempre habrá ganadores y perdedores, siendo los asuntos políticos en disputa mucho más complejos que un voto depositado en una urna y un juego de suma cero. Ese juego en el que el ganador despoja a todos los demás de su poder decisorio, como sucede en las elecciones presidenciales y en cargos uninominales, así el perdedor o la derrotada tenga asegurada una curul en el Senado. Por eso vale la pena escuchar a los demás candidatos, aunque sus registros de intención de votos sean mínimos. Entre otras razones, porque ellos gozan de mayor libertad para cuestionar, proponer nuevas ideas y estrategias gubernamentales de quienes van en la punta, en tanto estos últimos están condicionados por su obsesión de ganar. De allí que solo hagan propuestas pensando en los votos por conquistar y en cómo despojar al contrario del mayor número de potenciales electores. Es lo que hemos visto con Paloma, al postular al expresidente Uribe como su próximo ministro de defensa, lo que generó la discrepancia de su vice, Daniel Oviedo, totalmente descentrado y en desacuerdo con esa nominación. Así se desdibujó por completo ese imaginario falaz de una candidatura de centro derecha, con Oviedo como figurín y comodín, para intentar recobrar con Uribe los votos de la extrema derecha que ahora tiene cautivos Abelardo, con los cuales amenaza derrotarla el próximo 31 de mayo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Jaime Garzón, profético</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más tétrico de estas rencillas entre las dos candidaturas de la extrema derecha es que son provocadas por las acciones terroristas de Iván Mordisco y su banda, el Estado Mayor Central, lo que seguramente motivó a Paloma a recurrir al imaginario popular de Uribe como padre protector y salvador de la Patria con su “seguridad democrática” para ofrecerle el ministerio de defensa. Se confirma así la premonitoria reflexión de Jaime Garzón, asesinado por órdenes de Carlos Castaño, cuando afirmó que los belicistas<em> “necesitan los muertos para justificar los actos de guerra, necesitan la guerra para justificar su política y necesitan la política para perpetuar su impunidad”</em>. Un tétrico silogismo confirmado no solo nacionalmente sino también internacionalmente. Hoy los máximos responsables de crímenes de guerra y lesa humanidad son Trump, Netanyahu y Putin. Un trío maléfico que ha hecho de la política el arte de gobernar para asegurar sus impunidades personales, así como de la guerra y el terrorismo estatal su principal estrategia en política internacional. Tal podría ser el propósito de Paloma y Abelardo al desdeñar el trabajo investigativo de la JEP y proponer su inminente desaparición, no obstante haber contribuido como ningún otro tribunal a esclarecer los horripilantes crímenes de guerra y lesa humanidad de las Farc-Ep, así como el procesamiento de sus máximos responsables. ¿Será que temen que la JEP continúe su trabajo más allá de los mandos medios y agentes rasos de la Fuerza Pública que han reconocido su responsabilidad en miles de “falsos positivos”, estimulados por la Directiva 029 de la política de “seguridad democrática”?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un tema insoslayable en los debates presidenciales</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin duda, este sería un tema que no se debería soslayar en los debates presidenciales, así como el cuestionamiento que ambas candidaturas de derecha formulan contra Cepeda como supuesto incondicional defensor de Iván Márquez y Jesús Santrich. Un debate crucial para esclarecer quiénes, durante su vida política y personal, incluso la de sus antepasados –el abuelo de Paloma, el presidente Guillermo León Valencia y el padre de Cepeda, el senador por la UP, Manuel Cepeda, asesinado por agentes del Estado&#8211; han tenido mayor responsabilidad en la guerra y la paz en Colombia desde hace más de medio siglo. Sin omitir en el presente el rutilante desempeño de Abelardo De La Espriella como abogado defensor de narcotraficantes y otros delincuentes de cuello blanco como David Murcia Guzmán –pirámide financiera DMG—y Alex Saab, el testaferro de confianza de Nicolás Maduro. Esas defensas penales no son precisamente las mejores credenciales para ser presidente, pero sí para perpetuar la impunidad de quienes hoy se resisten y son incapaces de asumir sus responsabilidades políticas por crímenes aún más atroces que los de los comandantes de las Farc-Ep, como las ejecuciones extrajudiciales y miles de violaciones a los derechos humanos cometidas por agentes del Estado en cumplimiento de sus directivas y órdenes superiores. Crímenes cometidos con armas y recursos del Estado pagados con nuestros impuestos y en nombre de la “democracia”. &nbsp;Crímenes mucho más graves que los cometidos por grupos ilegales, porque precisamente el Estado de Derecho y la democracia surgieron para contener la violencia y la impunidad de esas organizaciones ilegales, no para disputarles sus excesos criminales, supuestamente en defensa de la Patria y la “seguridad democrática”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿De cuál democracia nos hablan?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá por eso en alguna ocasión la senadora Paloma Valencia, justificando los “falsos positivos”, expresó: <em>“El Estado cometió errores y atrocidades, pero era legítimo”<a href="#_edn1" id="_ednref1"><strong>[i]</strong></a></em>. Desconoció así la candidata del Centro Democrático, siendo abogada, el principio fundante de la misma democracia, que jamás legítima la violencia cuando ésta sobrepasa los límites del Estado de derecho, los principios y normas del Derecho Internacional Humanitario. No hay en esa respuesta nada de centro y menos de democracia. Sucede exactamente lo contrario, pues dicha violencia discrecional y sin límites de agentes del Estado deslegitima a las autoridades y el mismo Estado democrático, ya que termina violando impunemente los derechos humanos y pone en riesgo mortal a la población civil. Pero eso es algo que tiene sin cuidado a Paloma, que ya ha solicitado a Trump que de ganar la presidencia espera ser parte de su “<strong>Escudo de las Américas”</strong> y el Estado colombiano ingresaría a esa liga de “excelsos demócratas” integrada por Bukele, Milei y Kast<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>, quien incluso justifica hoy la dictadura de Pinochet como defensor de la democracia, habiéndola reducida a escombros como lo hizo con el Palacio de la Moneda y la legitimidad presidencial de Salvador Allende. Sobre esos escabrosos asuntos de nuestro pasado reciente vale la pena escuchar a todos los demás candidatos, especialmente a quienes se reclaman de centro, como Claudia López y Sergio Fajardo, para que nos cuenten cómo enfrentaron a quienes desde el Estado alentaron las nefastas cooperativas de seguridad Convivir, embriones del paramilitarismo y la “donbernabilidad”<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a> de las bandas narco-criminales en Medellín al mando de Don Berna<a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a>. Porque la transparencia que tanto pregona Fajardo debe ser algo más que una consigna de campaña presidencial. Por todo ello, pero especialmente porque lo que está de nuevo en juego es nuestra vida, seguridad, libertad, propiedad y prosperidad es que debemos ver y escuchar a todos y todas las candidatas, sin ninguna exclusión, para a partir de allí deliberar y decidir el próximo 31 de mayo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En la exclusión está el horror</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya lo advertía Pascal refiriéndose a la búsqueda de la verdad, “en la exclusión está el error”. &nbsp;Y si bien es imposible e indeseable aspirar a una sola verdad en la política, lo que si sabemos de sobra por nuestra violenta historia es que en la exclusión de actores en la deliberación política está el comienzo del horror. Así se trate en este caso, exagerando, de excluir la participación de la mayoría de candidatos en debates electorales para la presidencia de la República. Ni hablar de cuando se trata de excluir a quienes pueden definir la guerra o la paz, la justicia social o el privilegio de pocos y la igualdad de oportunidades para el goce y ejercicio de sus derechos a las mayorías, estigmatizándolos como un peligro para la democracia. Derechos sociales que se quedaron escritos en la Constitución del 91 por falta de gobernabilidad y poder constituyente para hacerlos cumplir mediante políticas sociales incluyentes, siempre mejorables. Por eso también es pertinente debatir sobre el sentido de una Constitución más nominal que real, que ni siquiera garantiza la vigencia de sus dos mandatos más importantes: la “prevalencia del interés general” sobre los intereses particulares, artículo 1 del Estado Social de Derecho y “la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”, artículo 22. Para mayor ironía y claridad en esos debates, porque quienes dicen hoy defender la integridad de esa Constitución vuelven a levantar las banderas de la guerra y la prevalencia de ciertos intereses particulares en nombre de la seguridad jurídica y la salvación de la Patria. ¿Será posible incluir esos temas y todas las candidaturas en liza en los debates presidenciales o serán vetados y excluidos por miedo a una auténtica deliberación ciudadana? Si es así, cabe preguntarse de cuál democracia nos hablan y nos convocan a votar. ¿Será de la que está al servicio de las oligarquías partidistas y de los poderes de facto de la ilegalidad y la tecnocracia plutocrática que hoy manda en Colombia?, como bien lo demuestra el libro de la profesora Jenny Pearce y el profesor Juan David Velasco, recientemente publicado<a href="#_edn5" id="_ednref5">[v]</a>.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.rtvcnoticias.com/politica/el-estado-cometio-errores-y-atrocidades-pero-era-legitimo-polemico-trino-de-paloma">https://www.rtvcnoticias.com/politica/el-estado-cometio-errores-y-atrocidades-pero-era-legitimo-polemico-trino-de-paloma</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://www.elclarin.cl/2026/03/30/la-memoria-como-gasto-kast-reabre-la-herida-de-colonia-dignidad/">https://www.elclarin.cl/2026/03/30/la-memoria-como-gasto-kast-reabre-la-herida-de-colonia-dignidad/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://storage.ideaspaz.org/documents/60ba8c9569e35.pdf">https://storage.ideaspaz.org/documents/60ba8c9569e35.pdf</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://insightcrime.org/es/noticias-crimen-organizado-colombia/don-berna/">https://insightcrime.org/es/noticias-crimen-organizado-colombia/don-berna/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/blancainesduran/quien-manda-en-colombia/">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/blancainesduran/quien-manda-en-colombia/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128645</guid>
        <pubDate>Sat, 02 May 2026 17:16:58 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[DEBATES PRESIDENCIALES Y DEBACLE NACIONAL (II)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El Berchmans recibe visita de colegios de Cali, Valle y Cauca</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/el-berchmans-recibe-visita-de-colegios-de-cali-valle-y-cauca/</link>
        <description><![CDATA[<p>El 30 de abril, para compartir su experiencia de procesos de calidad con instituciones educativas privadas y oficiales invitadas por la Fundación Color de Colombia a una red colaborativa. También habrá conversatorio de delegados de licenciaturas de UniValle, Icesi, U. de San Buenaventura Cali y Universidad Santiago de Cali sobre prácticas pedagógicas y profesionales. Otras [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El 30 de abril, para compartir su experiencia de procesos de calidad con instituciones educativas privadas y oficiales invitadas por la <strong>Fundación Color de Colombia</strong> a una <strong>red colaborativa</strong>. También habrá conversatorio de delegados de licenciaturas de <strong>UniValle</strong>, <strong>Icesi</strong>, <strong>U. de San Buenaventura Cali</strong> y <strong>Universidad Santiago de Cali</strong> sobre prácticas pedagógicas y profesionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otras de las novedades del segundo encuentro de directivos y docentes son la participación de <strong>ocho colegios arquidiocesanos, </strong>del<strong> Colegio Inem y </strong>del<strong> Liceo Departamental </strong>de Cali, por invitación conjunta con la Secretaría de Educación Distrital. También de la Zona Franca del Cauca y la empresa Huevos Kikes con sus áreas de responsabilidad social. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El Padre Rector del Colegio Berchmans, <strong>Benhur Navarro</strong> <strong>Abril</strong>, Sacerdote Jesuíta, instalará la sesión de presentaciones sobre certificaciones, redes de colegios y sistema de gestión de calidad, entre otros tópicos concurrentes, además de un recorrido por el colegio.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">El <strong>Colegio Berchmans</strong>, con más de 90 años de historia, es uno de los mejores colegios de Cali y uno de los más emblemáticos de la ciudad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ofrece educación integral bilingüe con los valores de la Compañía de Jesús. </p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading">Agenda de la visita</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los expositores del Colegio Berchmans y sus temas serán los siguientes (de 8:00 am a 10:00 am):</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Compañía de Jesús</strong>: propuesta de modo de proceder contemporáneo-identificadores: <strong>Juan Carlos Arana Medina</strong>, director académico</li>



<li>Las <strong>redes de colegios</strong>: Flacsi y Acodesi: <strong>Juan Carlos Arana Medina</strong>, director académico</li>



<li><strong>Servicio social</strong>: FAS, campamento misión: <strong>Alexander Orozco</strong>, SJ, director de pastoral</li>



<li><strong>Ciudadanía global-internacionalización-convenios-certificaciones</strong>: <strong>Eliana Rocío Herrera</strong>, coordinadora de bilingüismo y de global education</li>



<li><strong>Direccionamiento</strong>: indicadores, y sistema de gestión de calidad e ISO 9001: <strong>María del Pilar Hernández</strong>, asistente de rectoría</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">De 11:00 am a 12:00 del día, después del recorrido por el campus, se tendrá el conversatorio con universidades formadoras de futuros docentes:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>UniValle</strong>: <strong>Diego Garzón</strong>, coordinador de Prácticas de la Facultad de Educación y Pedagogía.</li>



<li><strong>Icesi</strong>: <strong>Manuela Palacios</strong>, directora de licenciaturas.</li>



<li><strong>USB Cali</strong>: <strong>María Alejandra Montilla Chaux, </strong>directora de Licenciatura Educación Infantil.</li>



<li><strong>USC</strong>: <strong>Lilibeth Lenis</strong>, coordinadora de Prácticas Pedagógicas de Facultad de Educación</li>
</ul>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1000" height="628" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26205548/ilustracion-nota-EE.jpg" alt="" class="wp-image-128430" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26205548/ilustracion-nota-EE.jpg 1000w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26205548/ilustracion-nota-EE-300x188.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26205548/ilustracion-nota-EE-768x482.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Colegios arquidiocesanos invitados</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Por intermedio de <strong>Johana Cruz</strong> <strong>García</strong>, líder de gestión de cobertura de los arquidiocesanos de la Secretaría de Educación Distrital de Cali, se escogió a estas instituciones por el porcentaje de población estudiantil afro, según el Simat. </p>



<ul class="wp-block-list">
<li>I.E. <strong>Llano Verde</strong>, sede principal</li>



<li>I.E Llano Verde, sede <strong>Bartolomé Mitre</strong></li>



<li>I.E Llano Verde, Sede <strong>Calimio Desepaz</strong></li>



<li>I.E Llano Verde, <strong>Invicali Desepaz</strong></li>



<li>I.E Llano Verde, <strong>sede San Felipe</strong></li>



<li>Colegio <strong>Parroquial San Joaquín II</strong></li>



<li>Colegio <strong>Compartir</strong></li>



<li>I.E. <strong>Nelson Garcés Vernaza</strong></li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading">Red colaborativa de colegios en formación</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La primera actividad del proyecto fue un <strong>taller directivo</strong> en Universidad Icesi, el 28 de febrero, sobre <strong>Proyecto Educativo Institucional</strong>, PEI, y <strong>pedagogías activas</strong> en enseñanza de <strong>matemáticas</strong> y <strong>ciencias</strong>, organizado por <strong>Fundación Color de Colombia</strong> en alianza con <strong>Centro Eduteka</strong> y el <strong>Observatorio de Realidades Educativas</strong>, <strong>ORE</strong>, de Universidad Icesi.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">La red busca tejer lazos entre un conjunto de colegios oficiales y privados de <strong>Cali</strong>, <strong>Palmira</strong>, <strong>Jamundí</strong>, <strong>Candelaria</strong> (Valle del Cauca), y de <strong>Santander de Quilichao</strong>, <strong>Puerto Tejada</strong> y <strong>Villa Rica</strong> (Cauca), con el propósito de compartir recursos y experiencias para elevar la calidad educativa.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda actividad fue un webinar acerca de <em><strong>Diseño de experiencias de aprendizaje</strong></em> con <strong>Carlos Andrés Ávila</strong> <strong>Dorado</strong>, un experto del Centro Eduteka de la  Universidad Icesi, involucrando pedagogías emergentes, como el Aprendizaje Basado en Problemas o Proyectos, gamificación, aula invertida, entre otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera <strong>experiencia conjunta</strong> de la red colaborativa de colegios será un ejercicio de <strong>Modelo de Naciones Unidas </strong>virtual con estudiantes de grado décimo, con capacitación (entre junio y agosto) y orientación del Grupo MONUA de la Universidad de los Andes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Instituciones que han confirmado participación en la visita al <strong>Colegio Berchmans</strong>, al cierre de esta nota:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>TecnoQuímicas Educación (Luis Felipe Morales)</li>



<li>Orientarte (Marcela Mesa Guerrero)</li>



<li>Universidad del Valle, Oficina de Extensión y Proyección Social de la Facultad de Educación y Pedagogía (Melissa Alegrías). </li>



<li>Liceo Superior Juan Pablo II (Cali)</li>



<li>Colegio Niño Jesús de Praga (Santander de Quilichao, Cauca)</li>



<li>Gimnasio Moderno del Valle (Jamundí, Valle)</li>



<li>Colegio Evangélico Ebenezer (Puerto Tejada, Cauca)</li>



<li>IE Técnica Industrial España (Jamundí, Valle)</li>



<li>IE Cristóbal Colón (Cali)</li>



<li>Colegio Ciudad de Candelaria (Candelaria, Valle)</li>



<li>Instituto Técnico Futuro Profesional (Cali)</li>



<li>IE Francisco José de Caldas (Santander de Quilichao, Cauca)</li>



<li>Liceo Departamental (Cali)</li>



<li>Colegio Panamericano (Cali)</li>



<li>IE Técnico Senón Fabio Villegas (Villa Rica, Cauca)</li>



<li>INEM Jorge Isaacs (Cali)</li>



<li>Colegio Bahai Ruhí Arbab (Puerto Tejada, Cauca)</li>



<li>IE Sixto María Rojas (Jamundí, Valle del Cauca)</li>



<li>IE La Arboleda Campestre (Candelaria, Valle)</li>



<li>IE Instituto Técnico (Santander de Quilichao, Cauca)</li>



<li>IE Niña María de Japio (Santander de Quilichao, Cauca)</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Para&nbsp;<strong>más información</strong>&nbsp;los&nbsp;<strong>interesados</strong>&nbsp;pueden escribir a:&nbsp;semilleros@fundacioncolordecolombia.org</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="724" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26200450/Boletin-3-de-pre-red-colaborativa-de-colegios-724x1024.jpg" alt="" class="wp-image-128425" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26200450/Boletin-3-de-pre-red-colaborativa-de-colegios-724x1024.jpg 724w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26200450/Boletin-3-de-pre-red-colaborativa-de-colegios-212x300.jpg 212w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26200450/Boletin-3-de-pre-red-colaborativa-de-colegios-768x1086.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26200450/Boletin-3-de-pre-red-colaborativa-de-colegios-1086x1536.jpg 1086w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26200450/Boletin-3-de-pre-red-colaborativa-de-colegios-1448x2048.jpg 1448w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26200450/Boletin-3-de-pre-red-colaborativa-de-colegios.jpg 1587w" sizes="auto, (max-width: 724px) 100vw, 724px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Trazador misional de esta publicación:</strong></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">En su línea estratégica,&nbsp;<strong>Educación de calidad y equidad</strong>, la Fundación Color de Colombia tiene los programas de&nbsp;<strong>Semilleros de Becarios U</strong>&nbsp;(desde grado octavo para ayudar a la preparación de aspirantes a becas)</p>



<p class="wp-block-paragraph">y de&nbsp;<strong>Semilleros Alpha Phi Alpha</strong>&nbsp;(desde primer semestre de pregrado para ayudar a una experiencia integral de proyecto de vida universitaria con metas altas).</p>
</blockquote>
]]></content:encoded>
        <author>Fundación Color de Colombia</author>
                    <category>República de colores</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128418</guid>
        <pubDate>Mon, 27 Apr 2026 01:59:29 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/26204905/Imagen-destacada-visita-a-Colegio-Berchmans-A.jpg" type="image/jpeg">
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fundación Color de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Vicepresidentes para ganar pero no para gobernar</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/vicepresidentes-para-ganar-pero-no-para-gobernar/</link>
        <description><![CDATA[<p> Si Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo llegasen a ganar las elecciones, su luna de miel no durará mucho tiempo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">No quiero ser ave de mal agüero, pero desde ya me atrevo a predecir que, si Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo llegasen a ganar las <strong><a href="https://www.registraduria.gov.co/">elecciones</a></strong>, su luna de miel no durará mucho tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo anterior no ocurre porque no exista afinidad en la fórmula Valencia-Oviedo, sino porque es una alianza pensada más para ganar que para gobernar. Y algo similar sucede con las demás fórmulas del resto de candidatos: están integradas por personajes interesantes, que pueden proponer y trabajar por el país, pero que no han construido el proyecto político del aspirante presidencial desde cero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es por eso que la fórmula Gustavo Petro–Francia Márquez no dio resultado. Ni Petro estaba convencido de que la líder afrodescendiente fuera su compañera de fórmula, ni Francia —aunque siempre ha sido petrista— estaba realmente seducida por acompañar un proyecto que no surgía desde su territorio ancestral ni desde sus raíces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo mismo ha ocurrido con otras presidencias. Recordemos la de Santos–Vargas Lleras, dos personajes que no se quieren mucho a pesar de pertenecer a la misma élite política. El entonces vicepresidente nunca enarboló la principal bandera de su jefe: la paz con las Farc.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tampoco dio resultado la fórmula Angelino Garzón–Juan Manuel Santos. Su vicepresidente se dedicó a incomodar con sus comentarios, declaraciones y actitud díscola.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y así ha sucedido con el resto de fórmulas vicepresidenciales: aunque hacia afuera mostraron armonía y entendimiento, hacia adentro vivieron un mar de tensiones y conflictos que supieron disimular ante cámaras y micrófonos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quienes conocen a Juan Daniel Oviedo saben que es una persona a la que no le gusta ser opacada y que siempre busca llamar la atención. Es claro, entonces, que la figura presidencial podría eclipsarlo, más aún si se tiene en cuenta que, en caso de que la candidatura del Centro Democrático gane y llegue a la Casa de Nariño, detrás de cada decisión estará Álvaro Uribe Vélez. Eso es indiscutible</p>



<p class="wp-block-paragraph">A Paloma Valencia le resultaría difícil tomar decisiones sin el aval de Uribe, algo que probablemente no sería del agrado de Oviedo, quien se caracteriza por su autonomía. Tampoco está claro si sería bien recibido dentro del Centro Democrático que el vicepresidente tenga vuelo propio y no acostumbre a consultar al exmandatario cada cosa que piense hacer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una cosa es la campaña presidencial y otra muy distinta es gobernar. Para gobernar en conjunto no basta con haber compartido tarima o repartido volantes: es necesario compartir la visión y los objetivos del programa de gobierno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ninguna de las fórmulas presidenciales parece cumplir plenamente con este requisito, aunque lo nieguen y posen sonrientes en las fotografías. Esto ocurre porque son fórmulas diseñadas para ganar elecciones, pero no necesariamente para gobernar de manera conjunta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/mi-respuesta-a-ricardo-rodriguez-yee-y-a-luis-felipe-henao/"><strong>Nota recomendada: Mi respuesta a Ricardo Rodríguez Yee y a Luis Felipe Henao</strong></a></p>
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        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127217</guid>
        <pubDate>Sat, 21 Mar 2026 21:27:53 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Vicepresidentes para ganar pero no para gobernar]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Vamos hacia un nuevo bipartidismo en Colombia: derecha-izquierda. Y eso es bueno por varias razones </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/vamos-hacia-un-nuevo-bipartidismo-en-colombia-derecha-izquierda-y-eso-es-bueno-por-varias-razones/</link>
        <description><![CDATA[<p>El Pacto Histórico, primera fuerza política de Colombia, se constituye hoy en el David de izquierda que se enfrentará a un Goliat con siete partidos de derecha, que siguen siendo mayoría en el Congreso de la República. Urge una reforma política para modernizar a Colombia y sus partidos políticos. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Toda la derecha colombiana contra un solo partido. Así están las cosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La izquierda dejó de ser la Cenicienta de la política colombiana. Después de sufrir persecución y ver morir a los suyos por pensar distinto, el progresismo encontró por fin la zapatilla. A través del Pacto Histórico hoy es la primera fuerza política del país con 25 senadores y 40 representantes a la Cámara. Pueden ser más cuando termine el reconteo de votos. Pintada en la pared ya no está.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos han vendido el cuento de un país polarizado entre dos extremos: el uribismo y el petrismo, una mirada sesgada de la realidad, que la propia derecha usa de manera hábil, sin otro fin distinto que el de satanizar a la izquierda. En cada elección recurren al argumento de la polarización para darle vuelo a un centro que no cuaja, porque ahí caen los mismos y las mismas que siempre han cabalgado a la derecha o en gobiernos de derecha. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Juan Daniel Oviedo, que se vendió como político de centro -según él cansado de los extremos-, cayó en brazos de Uribe y ahora es el candidato a vicepresidente por el Centro Democrático. De no haber sacado los votos que sacó, estaría repartiendo hojas de vida como los demás. Se le apareció la Virgen y, si la jugada le resulta en las elecciones de mayo, ya no quedará para vestir santos como Vicky Dávila.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El centro no es centro porque yo diga que soy de centro. Se construye a partir de un movimiento político con representación y un papel decoroso en el Congreso de la República, con leyes que se vuelvan hechos reales y no con simples discursos bienintencionados. En ese sentido, la Alianza Verde ha sido lo más cercano a un proyecto serio de centro (pese a tener entre sus filas gente de derecha como el influencer Jota Pe Hernández, que sigue sacando votaciones altas a pesar de su mediocre papel como senador), pero debe seguir trabajando por consolidarse. En esta elección ese partido obtuvo 11 curules en el Senado y 9 en Cámara.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, cuando en una elección presidencial solo quedan dos contrincantes, uno de derecha y otro izquierda, ese supuesto centro muestra el cobre y termina respaldando al candidato de derecha, por cuestiones de afinidad ideológica, incluso si ese candidato pertenece al extremo uribista, como pasó en 2018 en la final Duque-Petro que ganó Duque y en la final de 2022 entre Petro-Hernández (apoyado por el Uribismo, después de que se desinfló Fico Gutiérrez, inflado a punta de encuestas y titulares de prensa), que ganó Petro. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En las elecciones del 8 de marzo de 2026 pasó algo interesante que nadie está viendo y que analizaré a la luz de las votaciones para Senado: El Pacto Histórico, como partido único, se convirtió en la primera fuerza política de Colombia al pasar de 20 curules en 2022 a 25 en 2026. A excepción de la Alianza Verde (11 curules) e Indígenas (2 curules), las demás curules (66 en total), corresponden a siete partidos tradicionales y esencialmente de derecha, así por orden de escaños: Centro Democrático (17), Partido Liberal (13), Partido Conservador (11), Partido de la U (9), Cambio Radical (6), Salvación Nacional (5), Nuevo Liberalismo con Mira y Dignidad (5).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces, el país no se polarizó porque polarizado siempre estuvo en favor de la derecha, no de otra manera se explica la violencia bipartidista del siglo anterior (conservadores matando liberales y liberales defendiéndose). Lo que está pasando de novedoso desde la irrupción de Gustavo Petro, es que la izquierda comenzó a crecer en representación política hasta constituir hoy una fuerza con el poder suficiente para pelear la presidencia de la República, lo que no ocurrió en doscientos años de vida republicana. No se puede seguir hablando de polarización con un único partido de izquierda que se enfrenta como David a siete de derecha, que siguen siendo el Goliat que manda en el Legislativo, y de ahí su oposición tenaz a las reformas sociales que planteó Gustavo Petro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Visto así, está naciendo un nuevo bipartidismo en Colombia donde el poder ya no se lo reparten cada cuatro años los conservadores y liberales (vestidos con otros nombres, claro), sino que ahora la izquierda tiene el mismo derecho legítimo que el resto. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La construcción de este nuevo bipartidismo derecha-izquierda (o izquierda-derecha), como si habláramos de Republicanos y Demócratas en Estados Unidos, es la mejor de las noticias, incluso porque eso despeja la posibilidad de que se pueda construir un centro capaz de ser distinto a la derecha y distinto a la izquierda, como esa tercera vía con la que tantos sueñan pero que se volvió imposible desde cuando aparecieron las ballenas en el horizonte. Eso es sano para la democracia y para evitar, por ejemplo, que el país caiga en manos de una peligrosa ultraderecha, como viene ocurriendo en países de Europa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La izquierda democrática, la que representan el Pacto Histórico y un social-demócrata como Iván Cepeda, en cuestión de 20 años creció a paso lento pero seguro. De 8 curules que obtuvo con el Polo Democrático en el gobierno de Uribe (2006), pasó a 25 en 2026; se concluye al analizar este cuadro del analista León Valencia.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Miren cuanto ha cambiado la política colombiana <br><br>Ernesto Samper (1994)<br>Partido Liberal: 56<br>Partido Conservador: 20<br>Otros movimientos: 26<br>Total: 102 senadores<br><br>Andrés Pastrana (1998)<br>Partido Liberal: 51<br>Partido Conservador: 23<br>Otros movimientos: 28<br>Total: 102 senadores<br><br>Álvaro…</p>&mdash; León Valencia (@LeonVaLenciaA) <a href="https://twitter.com/LeonVaLenciaA/status/2031226744674341318?ref_src=twsrc%5Etfw">March 10, 2026</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para decirlo con sus vocales y consonantes, Colombia está asistiendo a una transición capaz de romper por fin la hegemonía centenaria de la derecha, que es la hegemonía de las élites y los apellidos ilustres. Cinco curules de más en 2026 respecto a 2022, hacen la diferencia. Y si el Pacto Histórico se proyecta como un partido de largo aliento, empezando desde hoy a forjar liderazgos y hacer pedagogía en torno a la idea de una sociedad progresistas —es decir menos desigual— a la vuelta de otros 20 años podría perfectamente disputar la mitad de las curules en Senado y dejar a la derecha con otra mitad, y no con las 66 que hoy tiene en esa Corporación. La izquierda debe saber leer este momento sin caer en falsos triunfalismos, y hacerlo de la mano de la ciudadanía. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, las buenas intenciones son insuficientes. Se necesitan crear las condiciones para que el país hable sobre la necesidad de una reforma política que modernice los partidos, privilegie la participación ciudadana y permitan restaurar la decencia en el ejercicio de la política, arrebatada por caciques, &nbsp;mañas, escándalos y personajes nefastos que llegan al Congreso para nunca más salir de allí, con salarios astronómicos que ubican al Capitolio Nacional como el mejor <em>escampadero</em> para hacerse rico, pues muchos “honorables”, sin comportarse como tal, llegan únicamente a calentar butaca a cambio de $50 millones mensuales, más los negocios que muchos hacen por debajo de la mesa. Una reforma que valga la pena debe permitir la veeduría sobre la labor de los mal llamado padres de la Patria. Son meros empleados de la cosa pública y deben estar bajo estricta y permanente vigilancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa reforma política debe poner fin a tanto <em>partido de garaje</em> (como los de Fico Gutiérrez, Juan Daniel Oviedo, Ingrid Betancur o Carlos Caicedo), que en esta elección al no alcanzar el umbral perdieron su personería jurídica. Pero sobre todo, para evitar que la política se vuelva un negocio redondo, donde mucha&nbsp;gente sale derrotada pero con los bolsillos llenos por la vía de la reposición de votos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente Petro prometió una reforma política y no cumplió. El Pacto Histórico, gane o no la presidencia Iván Cepeda, debería presentarla el próximo 20 de julio. Esa debe ser la cuota inicial de un nuevo país, uno modelo siglo XXI, donde personajes como César Gaviria, Germán Vargas Lleras o Álvaro Uribe entiendan que nadie es eterno en la política, y donde personajes como Jorge Enrique Robledo o Lucho Garzón, que se quemaron esta vez, entiendan que el Congreso tampoco es el geriátrico de la clase política. Qué penoso es hablar con la verdad, pero el relevo generacional debería ser un hecho natural. ¿Cuántos periodos debería estar un congresista?, es una buena pregunta para abrir el debate.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con un nuevo bipartidismo, la izquierda queda avisada de que si lo hace mal, la derecha vuelve al poder, y del mismo modo en el sentido contrario. Esa es la verdadera democracia, la alternancia de poder entre distintos, y no el poder en manos de los mismos con las mismas. Los ciudadanos estamos vigilando con el fuete&nbsp;del voto consciente para castigar a quien toque en las urnas.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em><strong>Espere mañana en este blog: Doctor Pastrana, no nos hemos olvidado de su señoría. </strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126828</guid>
        <pubDate>Sat, 14 Mar 2026 13:21:23 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Vamos hacia un nuevo bipartidismo en Colombia: derecha-izquierda. Y eso es bueno por varias razones ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Comprender a Camilo Torres Restrepo y superar el mito-fetiche</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/comprender-a-camilo-torres-restrepo-y-superar-el-mito-fetiche/</link>
        <description><![CDATA[<p>El profesor Nicolás Armando Herrera, especialista en Camilo Torres, nos presenta este interesante ensayo donde invita a desfetichizar a Camilo y a verlo, mejor, como un símbolo; como un académico-investigador, un sacerdote y un revolucionario que ejerció una sentipraxis pedagógica y que puede considerarse un precursor de la Educación Popular y de la Investigación Acción Participativa. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por: Nicolás Armando Herrera Farfán</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Universidad Pedagógica Nacional, Colombia/ / Universidad de San Isidro, Argentina</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">El pasado 3 de febrero se celebró el 97 cumpleaños de Jorge Camilo Torres Restrepo y el 15 de febrero se conmemoraron los 60 años de su paso a la inmortalidad. El sacerdote–sociólogo colombiano se convirtió en el primer colombiano universal a raíz de su decisión última de unirse a las filas rebeldes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) convirtiéndose en el “cura guerrillero”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Camilo Torres ha vuelto a estar en el centro de la opinión nacional por la identificación y posterior entrega de sus restos mortales al padre Javier Giraldo Moreno, justo el 15 de febrero del año en curso, después de que el difunto general Álvaro Valencia Tovar decidiera ocultarlos y desaparecerlos desde el mismo día de su muerte, incurriendo en un crimen de guerra y de lesa humanidad, en una mezcla de alevosía y premeditación, con la complicidad, complacencia y/o connivencia del establecimiento político, económico, eclesiástico y castrense.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ciertamente, la decisión y acción de Valencia Tovar merecería una reflexión seria y profunda, y, a su lado, una explicación de por qué Camilo Torres se puede y debe considerar y reconocer como una víctima de desaparición forzada. No obstante, en esta ocasión prefiero proponer dos grandes desafíos que deben enfrentarse para comprender cabalmente su vida–obra y sugerir algunas coordenadas de ésta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Dos grandes desafíos</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el mismo día de su muerte y desaparición Camilo se convirtió y consolidó como un mito. Esto no es malo porque los pueblos necesitan sus mitos. Lo que conviene es considerar el sentido que reviste tal mitología.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El <em>mainstream </em>de la literatura disponible acerca de él, sobre todo la que se produjo durante las primeras dos décadas después de su muerte (1966–1986), convirtió la figura del “cura guerrillero” en lo que llamo un <em>mito–fetiche</em>, es decir, una figura mesiánico–militarista que reduce la experiencia de Camilo a un solo momento de su vida (su vinculación a la lucha armada), haciendo de ese pedazo un discurso que pretende explicar la totalidad de su vida–obra, aunque niegue tal reduccionismo, y que termina opacando otras facetas y dimensiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A la larga, el <em>mito–fetiche </em>construye un “ídolo” a medida ante el cual solo quedan dos opciones posibles. La primera es rendir un culto obsecuente e irreflexivo que conduce a aceptar como “dogmas” sus postulados y decisiones, exaltando sus dotes militares como “guerrillero ejemplar”, “comandante en jefe” u otras definiciones. En ella han incurrido sectores opositores del <em>statu quo</em>, incluidas facciones de izquierdas. La segunda, es abjurar y apostatar rechazando totalmente cualquiera de sus gestos, viendo como una contradicción lo que en realidad es una paradoja, etiquetándolo como “asesino” o “criminal” (con el desparpajo propio del tiempo de la posverdad que no requiere de pruebas). En ella han incurrido sectores del establecimiento colombiano (político, religioso y académico).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por cualquiera de las dos vías, el <em>mito–fetiche</em> del “cura guerrillero” no sirve para recuperar la profundidad de la experiencia de Camilo, impide la comprensión cabal de su vida–obra y no alimenta con su savia las luchas populares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así pues, sugiero abandonar la identificación del “cura guerrillero” con el <em>mito–fetiche</em>, para comprenderlo como un <em>mito–símbolo</em>. Este giro interpretativo no niega su condición insurgente, ni busca una desodorización histórica, por considerar “mala” o “equivocada” su decisión última; más bien, apunta a comprender que su vinculación con la lucha armada es producto de un devenir coherente de su trayectoria, decisiones, comprensión del mundo y posicionamiento en su actuar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como se sabe, la palabra símbolo proviene del griego <em>symbolon</em>, que tiene el prefijo <em>sin–</em> (con, juntamente) y el sufijo –<em>ballein </em>(lanzar, arrojar, tirar) que significa lanzar conjuntamente y reunir. En sus orígenes, se consideraba al símbolo como un objeto que estaba partido en dos y cuyas partes eran conservadas por personas distintas, y que al unirlas les permitía ser reconocidas como portadoras de un compromiso o una deuda. Luego aparece el <em>symbolum </em>(que se traduce como “signo” o “contraseña”) y con el tiempo devino en un tipo de elemento que representa una entidad, una idea o una condición, siendo sinónimo de distintivo, insignia, ícono o emblema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Paul Ricouer, Joseph Campbell y Mircea Eliade, entre otros, nos enseñan que los mitos, en tanto símbolos, revisten de fuerza explicativa profunda, capacidad de condensación y síntesis poderosa, y, en ocasiones, de sacralidad trascendente. Así pues, todas, todos y todes podemos disputar y discutir el sentido del<em> mito–símbolo</em> e, incluso, otorgarle un nuevo significado, lo cual es muy provechoso para las luchas populares y las tareas revolucionarias por la emancipación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El segundo desafío está en destruir los moldes explicativos de la vida–obra de Camilo. En su obra <em>Hacia una destrucción de la historia de la ética</em>, Enrique Dussel señala que “destruir” no se refiere a lo que el sentido común asocia, es decir, no alude a la pulverización, reducción a pedazos o aniquilamiento. Más bien, acudiendo a la etimología, enseña que el verbo “destruir” está compuesto por el sufijo “<em>–struo</em>” que significa juntar, hacinar, amontonar, y es antecedido por el prefijo “<em>De–</em>” que es justamente su negación. Así, “destruir” es sinónimo de desatar, desarticular, desmontar y separar una estructura para poder rearmarla. En el caso de la vida–obra de Camilo es necesario <em>de–struir</em> los tres moldes interpretativos canónicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al primero lo llamaré <em>molde–escalera</em> pues presenta la vida–obra como un camino lineal que va del sacerdocio a la sociología y de allí a la dirigencia política y la lucha guerrillera, siendo esta última el “eslabón más alto que puede alcanzar la humanidad”, al decir del Che Guevara. El <em>molde–escalera </em>se articula estrechamente con el <em>mito–fetiche</em>. Por ello, conviene más comprender su devenir en períodos coherentes que den cuenta de sus procesos articulados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En segundo lugar, está el <em>molde–pozo</em>, que concibe los “campos” – en el sentido de Bourdieu– de su vida–obra como compartimientos estancos. Las fronteras internas de la vida–obra de Camilo son impuras y barrosas, pues siempre se mezclan las reflexiones–acciones teológicas, sociológicas y políticas. Por ello, en su lugar, sugiero comprender su vida–obra como un conjunto de vasos comunicantes o como un estuario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tercero lo defino como <em>molde–libresco</em>, que le niega a Camilo la condición de vida–obra por considerar que una “obra” se reduce a la producción de conocimiento escrito, que en nuestro tiempo alude a artículos académicos, capítulos y, sobre todo, libros. Desde esos criterios, pues sus aportes son bastante magros, y lo mismo podría decirse de Jesús de Nazaret, Sócrates y muchos pueblos indígenas; incluso, el propio Antonio Gramsci no escribió ni un solo libro. Así pues, en su lugar, conviene seguir al propio Gramsci, quien recomendaba que la obra de Lenin se comprendía en la articulación entre lo que dijo y lo que hizo, es decir, la <em>praxis</em>; y, a su lado, las de Orlando Fals Borda, quien retomaba de las comunidades pescadoras del río San Jorge, en el caribe colombiano, la idea de articular el pensamiento y el sentimiento, esto es, el <em>sentipensar</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La obra de Camilo se halla en el cruce de caminos entre la <em>praxis </em>y el <em>sentipensar</em> dando lugar al neologismo de <em>sentipraxis</em> que tiene como sustrato la radicalidad de la coherencia y el compromiso. Debe comprenderse como un devenir o un estar–siendo, un entramado que hilvana los principios de complejidad (Morin), totalidad (Marx) y exterioridad (Levinas y Dussel).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El hilo conductor</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Al superar los dos desafíos (la figura del “cura guerrillero” como <em>mito–fetiche</em> y los tres moldes explicativos), se revela el hilo conductor de la vida–obra de Camilo: su condición de educador, de pedagogo. En efecto, su vida–obra está atravesada por una <em>sentipraxis</em> que lo convierte en un maestro de las masas populares que, al igual que Frantz Fanon y Paulo Freire, fue educado por su pueblo en los procesos de lucha social y transformación subjetiva. Su condición de educador/pedagogo se deriva de su <em>sentipraxis pedagógica </em>o <em>educativa</em>, dependiendo desde donde se lo vea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la filosofía latinoamericana de Enrique Dussel (en su libro <em>La pedagógica latinoamericana</em>), podemos verla como <em>sentipraxis pedagógica</em>, ya que alude a un proceso colectivo de enseñanza–aprendizaje y que reivindica la cultura, la espiritualidad y la historia popular, cuya clave está en escuchar la voz de la otredad e inclinarse ante su presencia. Aquí lo pedagógico no alude a la pedagogía, ni se circunscribe a ella, en el sentido de ser una ciencia de la enseñanza y el aprendizaje y, por tanto, no se reduce al aula, como su espacio tradicional y privilegiado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte, desde el <em>campo </em>educativo y de las pedagogías críticas (véanse el brasilero Dermeval Saviani y los colegas chilenos Fabián Cabaluz y Cristian Olivares Gatica), se la puede definir como <em>sentipraxis educativa</em>, como una práctica social que busca incidir en la subjetividad para transformar la realidad sociohistórica o (re)producirla, donde el propósito central es convencer y no vencer. En este caso, también se trata de un fenómeno que excede lo estrictamente técnico–pedagógico y trasciende las aulas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La <em>sentipraxis pedagógica </em>o <em>educativa</em> de Camilo mantiene una estrecha relación dialéctica con la política, con la intervención en las cuestiones públicas, con la interpelación a las instituciones de todos los niveles, y establece ese intercambio dinámico entre el poder de la verdad y la verdad del poder, lo mismo en el poder instituido como en el instituyente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, esta <em>sentipraxis</em> se expresa a través de tres tipos de magisterios, entendiendo por <em>magisterio</em> el oficio del <em>magíster</em>, del maestro o maestra: el institucional, el social–popular y el revolucionario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En sus <em>magisterios</em>, Camilo se desenvuelve en la educación formal como en la educación popular, casi en paralelo, aportando elementos a cada una de ellas. Así, en la educación formal, articuló de manera decidida y nítida la docencia, la investigación y la extensión, es decir, el escritorio y el territorio para producir conocimientos situados de la realidad, en los que se combinen el diálogo y la interculturalidad con el pensamiento propio y creativo de cuño anticolonial, y no sólo descolonial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una gran síntesis de esta perspectiva fue la creación del Movimiento Universitario y Profesional de promoción de la Comunidad (MUNIPROC), que desarrolló sus acciones principalmente en el barrio de Tunjuelito y que le hizo acreedor al Premio Nacional de Beneficencia “Alejandro Angel Escobar”, que reconoció el valor científico y social de su enfoque pedagógico. Asimismo, su presidencia del Consejo Interfacultades para el Desarrollo de la Comunidad de la Universidad Nacional, en el que canalizó el conocimiento de diversas disciplinas hacia la solución de problemas comunitarios, en un horizonte cercano a lo que hoy se conoce como extensión universitaria crítica (o solidaria).</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto a la educación popular, si se entiende como un proceso que busca apoyar a los sectores populares en sus caminos de concientización y organización para que transformen sus realidades, pues justamente Camilo promovió la triada conciencia–organización–acción. Estaba convencido que el fundamento de todo era la conscientización, es decir, la toma de conciencia de la condición de sujetidad histórica de las clases populares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La educación popular es, en esencia, una educación del pueblo, y puede hacerse desde espacios institucionales formales, aunque en el devenir de la historia se haya hecho privilegiadamente desde afuera. Nada impide una praxis y no se niegan las instituciones, pero tampoco se desconocen su rigidez y cristalización. De allí que lo interesante es que en sus formas de educación popular él usa las instituciones como plataforma o catapulta para articularse con las comunidades con miras a la transformación radical. Por ello, sus experimentos más notables son, primero surgidos desde adentro de las instituciones, como el MUNIPROC y la Unidad de Acción Rural de Yopal (UARY) y luego el Frente Unido del Pueblo (FUP) y su paso al ELN.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La <em>sentipraxis educativa </em>o <em>pedagógica</em> de Camilo Torres parte de dos principios: el <em>principio material de la vida</em>, pues busca comprender y ayudar a resolver los problemas que impiden el devenir de la vida misma de las personas, ya sea que nieguen la vida de la manera que sea porque, para estos fines, lo mismo vale matar que dejar morir; y el <em>principio del</em> <em>Amor Eficaz</em>, que lejos de cualquier sentimentalismo, se trata de una ética radical de la alteridad y de un criterio de definición (en los sentidos dados por Enrique Dussel y Franz Hinkelammert) que, por definición, asume una fe antropológica: creer en la otredad es el criterio para crear junto a la otredad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siguiendo la pista de connotados autores colombianos, como Orlando Fals Borda, Mario Peresson, Miguel Ángel Quiroga Gaona, Fernando Torres Millán y Néstor Camilo Garzón, y tomando nota atenta de que Paulo Freire alude a Camilo en sus dos obras fundamentales (<em>Pedagogía del oprimido </em>y <em>Pedagogía de la esperanza</em>), puede considerarse que su <em>sentipraxis educativa </em>o <em>pedagógica </em>se constituye en antecedente, prototipo o prefiguración de lo que años después de su muerte adoptó los nombres de Educación Popular (propiamente dicha) e Investigación–Acción Participativa (IAP).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>A manera de cierre</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Justamente, en la intersección entre educador popular e investigador militante está el núcleo de su rol como dirigente revolucionario y es allí donde pueden buscarse las claves explicativas de su condición de intelectual orgánico integral (al decir de Gramsci) y referente insoslayable de la política de la liberación indo–afro–latinoamericana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al mismo tiempo, de allí pueden recuperarse su condición de pensador crítico radical de todas las instituciones (iglesia, estado, academia) y sus aportes sustantivos a la teoría y práctica del cambio social revolucionario: su sentido del poder, su comprensión plural de la sujetidad histórica protagónica y su perspectiva de la organización que invierte la pirámide tradicional para dejar, en esta nueva geometría, a las bases arriba de las dirigencias, devolviéndoles a aquellas su lugar de protagonistas del cambio y a éstas su papel de servidoras obedienciales de la lucha popular que se enfrentan a todo tipo de fetichismo y corrupción del poder, comenzando por el burocratismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde este punto de vista, Camilo se ubica en el corazón del pensamiento crítico continental de cuño liberacionista, aportando elementos centrales también para la Teología de la Liberación y el (eco)socialismo Raizal. Parafraseando el preámbulo del <em>Manifiesto Comunista</em>, puede decirse: “Un fantasma recorre el pensamiento crítico de nuestro continente. El fantasma de Camilo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencia bibliográfica</strong>:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Torres, Restrepo, Camilo. (2025). <em>Cristianismo y revolución.</em> 2a ed. Bogotá: Universidad Pedagógica Nacional. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Herrera Farfán, Nicolás. (2023). <em>El profeta A(r)mado. Camilo Torres Restrepo. Biografía mínima. </em>Bogotá: Editorial Laboratorio Educativo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Umaña Luna, Eduardo. (2003). <em>Camilo y el nuevo humanismo. Paz con justicia social.</em> Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125863</guid>
        <pubDate>Wed, 18 Feb 2026 00:29:41 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/17192219/Camilo.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Comprender a Camilo Torres Restrepo y superar el mito-fetiche]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¡Ay, mi Cuba!</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/una-habitacion-digital-propia/ay-mi-cuba/</link>
        <description><![CDATA[<p>Esta crónica de viaje nació a petición de la Revista Cambio, en un momento decisivo para Cuba (publicada el 10 de febrero de 2026). Una isla que huele a son, a ciencia y a cultura, pero también a hermandad y a una generosidad profunda con Colombia. No es un dato menor: fue en su territorio [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta crónica de viaje nació a petición de la Revista Cambio, en un momento decisivo para Cuba (publicada el 10 de febrero de 2026). Una isla que huele a son, a ciencia y a cultura, pero también a hermandad y a una generosidad profunda con Colombia. No es un dato menor: fue en su territorio donde se tejieron los diálogos de paz que condujeron al Acuerdo de La Habana —así se llamó—, o Acuerdo Colón, el cierre de uno de los conflictos armados más largos y dolorosos, con las hoy extintas FARC. Un territorio generoso que hoy sigue abriendo sus puertas para la construcción de más paces en un país que, como Colombia, recicla la guerra y desentierra las armas y los odios a cada instante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La misma isla de la paz fue azotada la semana pasada por una ráfaga de viento frío que llegaba desde el norte y la hacía irreconocible. La ropa pensada no servía para nada y tocó vestirse “a lo Bogotá”: sacos y abrigos como nunca. Un viento que la volvió, por momentos, oscura y extraña. Un mar embravecido, quizás porque ya sentía los coletazos del último bloqueo —porque han sido infinitos—.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los mismos bloqueos que la detuvieron en el tiempo: sus edificios, sus calles, el mismo aeropuerto y hasta su transporte. Marcas visibles a lo largo y ancho de la isla, incluso en el rostro de una nación digna y culta que no pudo desarrollar su proyecto utópico, como se lee en esa Constitución devorada durante el viaje de regreso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una Cuba que apenas logra resistir tamañas embestidas de la historia, lideradas por los Estados Unidos desde los años sesenta. En esta oportunidad, un bloqueo que, además de económico, es energético y se refleja en nuevos aranceles y sanciones para todos aquellos Estados que se atrevan a suministrarle petróleo. ¿Cómo sobrevivir ante tamaña ignominia?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Y los aliados del pasado? Algunos fracasaron como proyecto histórico; otros no tienen el oro negro ni están dispuestos a agraviar al Norte; y, para colmo de males, en los últimos meses se perdió a Venezuela, que hoy parece una colonia del norte. Y ya ni la misma Sheinbaum puede hacer algo relevante en materia de solidaridad. Colombia, por su parte, permanece amarrada por el miedo a nuevas listas Clinton y sanciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un mundo lleno de miedo, sin integración ni comunidad para enfrentar estos apetitos del mercado y del capital. Lo democrático, luego de la afrenta militar a Venezuela, ya no puede ser utilizado como excusa para esta última agresión a la isla. Eso que llaman democracia es expoliación, explotación o mercado por construir. ¿O no?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el Hotel Nacional —en una burbuja de privilegios—, en pleno evento liderado por constitucionalistas y comparatistas, en clave de empatía y esperanza, apenas se puede observar lo que sucede en las provincias y en las calles en estos momentos. Una “calma chicha”, muchos silencios y poca información. La penúltima noche en la isla, uno de los conserjes del hotel emblemático insinúa que salir de esa burbuja es complejo, por la poca de luz en las calles, los temas de seguridad y una incertidumbre que agobia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese mismo hotel donde reposan las fotografías, en el Salón de los Famosos, de Samper, Piedad Córdoba, Lucho Garzón, Santos y otros, se convocó el emblemático evento Cuba CON-PARA (Segundo Congreso Internacional de Derecho Comparado y Constitucional), al que asistieron decenas de profesoras y profesores —entre ellos, grandes constitucionalistas y comparatistas cubanos—. Un proyecto académico que podría haberse realizado en otro país, pero que tuvo lugar precisamente en Cuba, para comprender todas las geografías y las propuestas de organización política que ameritan profundo respeto desde la comparación y la empatía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Leer con lentes de supremacía moral y homogeneidad no es respetuoso ni esperado en el mundo de la comparación ni en un constitucionalismo de la esperanza. Por eso Cuba es y será el mejor lugar para este seriado de eventos, que en esta oportunidad coincidió con el azote del Norte: no solo del viento frío, sino del voraz capital que lo acompaña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Cuba CON-PARA se tuvo tiempo para el respeto y la comprensión de un fenómeno constitucional e histórico que fue truncado desde su nacimiento y que entró en su fase más compleja a finales de los años ochenta, cuando se cayó una de las formas de hacer socialismo en el mundo, cuando se abrazó al capitalismo como única opción y a la democracia liberal como la única posible, presentada como racional y perfecta, a pesar de haber engendrado monstruos como el actual gobierno de Trump o el que lidera el genocidio de Palestina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ni el constitucionalismo, ni el derecho internacional, ni los organismos internacionales ofrecen hoy una salida a Cuba. El primero queda frustrado ante las intervenciones y los bloqueos referidos; el segundo se percibe como un ordenamiento en crisis —la voz de los internacionalistas apenas se escucha—; y el tercero parece silencioso e inoperante en este momento. Tampoco se observa una línea de integración latinoamericana o mundial que opere en clave de unidad y solidaridad. Sin duda, se está frente a una forma de castigo colectivo y a una práctica susceptible de ser calificada como delito de lesa humanidad: someter a millones de seres humanos a la indignidad estructural, ante un mundo que hoy prefiere pasar la página.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, la Constitución de la República de Cuba, en su parte dogmática, habla de una utopía poderosa: una sociedad donde la dignidad es central. Pero esa dignidad, sin calorías suficientes para sostener la vida, sin energía eléctrica, sin combustibles, sin transporte y sin esperanza —y con una democracia socialista que apenas revisa sus <strong>graves errores </strong>históricos—, arrinconada por el bloqueo de marras, hace imposible la vida y el sueño del gran Martí:</p>



<h2 class="wp-block-heading">“Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los coletazos del tirano del Norte se sienten y se ven en La Habana, pero más aún en las provincias; en la emigración de millones de cubanas y cubanos; en una población cada vez más envejecida; en la imposibilidad de construir su propia dignidad. Toda una estrategia para estrangular la isla y proyectar más complejos hoteleros y casinos, como hoy se observan en los renders construidos sobre el adolorido territorio y Estado de Palestina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta reflexión se cierra con muchas imágenes de esperanza recogidas durante la corta estadía: estudiantes de la Universidad de La Habana, ávidos de sueños y oportunidades; químicos, matemáticos y artistas que hoy transportan el turismo rico y pobre que llega a la isla, pero que tuvieron un pasado en las fábricas, las industrias, las universidades y los teatros; licenciados bilingües y trilingües que hoy cuidan a los miles de extranjeros que a diario pisan la isla; y el gran Estudio 50, tan parecido a las viejas bodegas del Williamsburg neoyorquino, un proyecto cubano construido en una antigua bodega gigantesca donde jóvenes hacen arte, teatro y cultura. Tienen con qué: estudios, alto nivel, estética y una sensibilidad profunda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se suma, el conductor del taxi que cantó sin parar son cubano, como si afuera nada estuviera pasando. Y, al mismo tiempo, las filas de carros esperando la última gota de gasolina; los turistas despistados que llegaban a la misma burbuja; y tantas otras escenas que conviven sin pedir permiso. Rostros bellos y de esperanza en medio de la calma chicha que se siente en cada calle.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Resistir con dignidad”, dijo Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, en su alocución de la semana pasada. Pero la dignidad, para sostenerse, necesita manos amigas y un apoyo real que acompañe el cansancio de un pueblo. Que Latinoamérica —la misma que canta y se nombra en las canciones de Bad Bunny— despierte en solidaridad y tienda el abrazo necesario a esa isla que hoy clama respeto, empatía y corazón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Ay, mi Cuba!</p>



<p class="wp-block-paragraph">De Beny Moré.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No digo más.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Liliana Estupiñán Achury</author>
                    <category>Una habitación digital propia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125809</guid>
        <pubDate>Sun, 15 Feb 2026 01:41:26 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¡Ay, mi Cuba!]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Liliana Estupiñán Achury</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El tal centro (hoy) no existe, ¿nunca existió?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-tal-centro-hoy-no-existe-nunca-existio/</link>
        <description><![CDATA[<p>Ninguna corriente de pensamiento político ha sido tan manoseada en Colombia como el llamado centro. Ahí se sitúan quienes quieren posar de novedosos y alternativos; otra especie de salvadores distinta a la izquierda y la derecha, que terminan haciéndose humo, como lo demuestran hoy muchas de las encuestas.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En X alguien escribió algo que me gustó: <em>el centro es la derecha light.</em> </p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia el <em>centro </em>político apareció cuando aparecieron Álvaro Uribe y Gustavo Petro al mismo tiempo, uno némesis del otro. Entonces, ciertos políticos se acomodaron en la mitad de los dos para decirle al país <em>“ni somos uribistas, ni somos petristas”.</em> Los llaman los “ninis”: No son una cosa, ni son la otra, pero tampoco se sabe a ciencia cierta qué son, qué buscan, qué defienden, pues se les ha visto juntos y revueltos con aquellos a los que cuestionan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La política debe ser como la religión; tener unos credos en los que la gente pueda creer, sin defraudarla. Odiar a Petro u odiar a Uribe no son argumentos suficientes. Son berrinches cuando no se tiene un evangelio propio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tal <em>centro</em> parece más bien una moda. Aparecen, hacen implosión y desaparecen cada cuatro años. Se juntan nada más que para cada elección presidencial, con ánimo oportunista. El resto del tiempo el <em>centro</em> brilla por su ausencia. <em>Si te vi no me acuerdo</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y esto ocurre porque en Colombia la política hace rato dejó de ser un ejercicio de gente respetable. Los partidos —perdón, ¿cuáles partidos?— suenan menos que lo que suenan los caudillos y los clanes políticos, que heredan el poder por sangre y pasando por encima de los partidos. Como su nombre lo indica, los partidos están hoy partidos. Buena parte de los males tendrían solución con una reforma política a tiempo, tema de una próxima columna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más cercano a eso que llaman “el <em>centro</em> político” es el Partido Alianza Verde, el mismo que llevó a Claudia López a la alcaldía de Bogotá (2020-2023) y que hoy tiene a varios de los suyos con líos judiciales por cuenta del <a href="https://elpais.com/america-colombia/2025-05-13/el-partido-verde-suspende-al-senador-ivan-name-y-sandra-ortiz-por-el-caso-de-corrupcion-en-la-ungrd.html">escándalo de corrupción en la UNGRD</a><strong> (</strong>Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres). &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese partido apenas tiene el 1% de intención de voto según la encuesta de la firma GAD3 que reveló Noticias RCN-La FM. En mayo de 2024, en medio de críticas, <a href="https://www.elespectador.com/politica/renuncia-de-claudia-lopez-al-partido-verde-estas-son-las-reacciones-de-congresistas-gobierno-y-figuras-politicas">Claudia López renunció al Partido Alianza Verde</a> (¿avergonzada?) y hoy ni siquiera llega al uno por ciento de intención de voto (0,6%). Está por debajo de Sergio Fajardo (2,4%), otro centrista que sigue en doloroso descenso. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según ella, renunció al Verde porque <em>&#8220;no representa los valores y principios que he practicado en mi vida”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué les pasó a Claudia López, a Sergio Fajardo, incluso a Juan Manuel Galán? ¿Cómo llamar a las personas que no generan emociones en los demás? Ella recogió más de 1,2 millones de firmas de ciudadanos comprometidos con su causa, pero no se ven reflejadas en el sondeo. Con ella se confirma aquello de que una firma, como un vaso de agua, no se le niega a nadie. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que uno no entiende es cómo López se despojó del manto verde en un arrebato de dignidad, más no así su esposa, la congresista Angélica Lozano, que aspira a repetir Senado por ese partido con el número 10 en el tarjetón. Es probable que la dupla se esté arriesgando a una estruendosa derrota en las elecciones legislativas del 8 de marzo. &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="400" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/24111703/ZETA-ZETA-CENTRO-ANGELICA-LOZANO.jpg" alt="" class="wp-image-125128" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/24111703/ZETA-ZETA-CENTRO-ANGELICA-LOZANO.jpg 400w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/24111703/ZETA-ZETA-CENTRO-ANGELICA-LOZANO-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/24111703/ZETA-ZETA-CENTRO-ANGELICA-LOZANO-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pura convicción tal vez, pero no coherencia. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Castroopina, bloguero de <strong>El Espectador</strong>, dice en <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/castroopina/los-verdes-mataron-el-centro/">este artículo:</a> <em>“La llamada ola verde nació como un intento de romper con los ocho años de gobierno de Álvaro Uribe Vélez, un periodo en el que la izquierda no logró consolidar un proyecto democrático capaz de disputarle el poder. Fue Lucho Garzón, Sergio Fajardo y Antanas Mockus quienes levantaron la bandera de una tercera vía, distinta tanto de la herencia uribista como de la izquierda representada en ese entonces por Carlos Gaviria. De allí surgió una fuerza política que se convirtió en el Partido Verde, con incidencia nacional y local”.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="J05zTR4iFd"><a href="https://blogs.elespectador.com/cura-de-reposo/los-verdes-mataron-el-centro/">Los verdes mataron el centro</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;Los verdes mataron el centro&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/cura-de-reposo/los-verdes-mataron-el-centro/embed/#?secret=AklzjMDX94#?secret=J05zTR4iFd" data-secret="J05zTR4iFd" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y añade:<em>“El problema vino después. El crecimiento del partido atrajo nuevos liderazgos y propuestas que poco a poco se alejaron de ese centro mesurado con el que había nacido. <strong>El aval verde se convirtió en un pasaporte para cualquiera que quisiera entrar en la política, sin importar si compartía realmente la idea original”.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Matemáticamente hablando, hoy el tal <em>centro</em> no existe; parece demasiado tarde para reaccionar y creer de manera ingenua que, en el último minuto, pueden constituirse como una coalición sólida con candidato presidencial propio. Lo más que pueden lograr es que uno de los suyos sea el segundo a bordo de alguno de los dos que van punteando. ¿Acaso Roy Barreras o Claudia López serían la fórmula vicepresidencial perfecta para configurar una centro-izquierda que respalde a un, digamos Iván Cepeda? Pago por ver.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si la intención de voto en favor del candidato del Pacto Histórico ronda el 30%, eso significa que su fórmula debe aportar como mínimo el 21% que falta para alcanzar la mitad más uno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claudia López se ha dedicado en los últimos meses a hablar mal de Petro y su gobierno. ¿Qué podría&nbsp;negociar con ese 0,6%? Roy podría ser la carta secreta, si obtiene la bendición de Juan Manuel Santos para ser el segundo a bordo, aquel que garantice la continuidad en el cumplimiento del Acuerdo de Paz con las FARC. En esa causa, el expresidente Samper, quien ya anunció su respaldo al Frente Amplio (la consulta de derecha e izquierda en marzo para conformar la centro-derecha), podría prestar sus buenos oficios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero insisto: En Colombia nunca ha existido un <em>centro</em> político. Lo que existen son unos políticos que, de manera hábil, cada cuatro años se agrupan para la foto en la mitad de lo que ellos, convenientemente, &nbsp;llaman extremos, y una vez pasan las elecciones nada se vuelve a saber de estos personajes, hasta la siguiente elección. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>En buscan del <em>centro</em> perdido</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Para que el <em>centro</em> exista se necesita que tenga alma: es decir, unos dogmas definidos y puestos en práctica (plataforma ideológicas) con unos partidos serios que conviertan esos postulados en leyes y unos políticos coherentes e incorruptibles, a quienes veamos como líderes, no como meros políticos. Noten la diferencia. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la encuesta de Guarumo y Ecoanalítica, pagada por El Tiempo, el 14% de los encuestados se consideran de <em>centro</em>. No se identifican con Cepeda ni con De La Espriella, pero entre los demás del abanico tampoco hay un candidato fuerte que los represente. El problema del <em>centro </em>es, entonces, de ausencia de líderes genuinos. Es increíble que siendo ésta una carrera presidencial atípica, por la cantidad desbordada de candidaturas, no haya una que seduzca&nbsp;a los inconformes que buscan una opción distinta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/columnista-invitada/el-centro-en-movimiento">esta columna </a>de <strong>El Espectador</strong>, cuya lectura recomiendo, la analista Juanita Uribe Cala afirma:<em>“… el centro se ha quedado en la moderación como postura, pero no se ha convertido en movimiento. Ha sido eficaz para gobernar en tiempos de estabilidad, para administrar acuerdos y contener excesos. Pero <strong>resulta insuficiente para convocar en tiempos de miedo, incertidumbre y desconfianza”.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">La misma columnista desnuda la contradicción entre las fortalezas y debilidades de quienes se asumen como creyentes de ese espectro político. <em>“Creo que parte del problema es que quienes se ubican en el centro —aunque sean mayoría— son más escépticos, menos crédulos, más racionales. Desconfían de las promesas heroicas, de las épicas salvadoras y de las soluciones mágicas. Esa lucidez es una fortaleza. Pero también tiene un costo: hace que duden incluso de su propia fuerza colectiva. No se atreven a creer en algo que no se ha hecho nunca”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, a la luz de este año electoral, hay una realidad adicional.  Si bien en Colombia el calificativo <em>soy de centro </em>se usa para señalar a quien no es petrista ni uribista., cuando vamos a los hechos concretos —al dato y no al relato—, nos encontramos con que hay una derecha (uribista para más señas), hábilmente camuflada entre quienes se hacen bautizar de centristas.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque suene raro, lo diré: el culpable de que el centro no exista es el mismo centro que permite el manoseo de la derecha más radical, el uribismo, que celebró con bombos y platillos la llegada de Paloma Valencia primero y de Juan Carlos Pinzón después. Se hacen llamar pomposamente <em>“La gran consulta por Colombia”.</em> Porque en cuestión de grandilocuencia los políticos colombianos son campeones. Aman la hipérbole sobre todas las cosas, ya sabemos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablando de gente grandilocuente, el exministro Pinzón en entrevista con El Tiempo dijo lo siguiente: <em>“Quien gane la gran consulta por Colombia será el próximo presidente”. </em>Como político en ciernes hace carrera también para humorista.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>La gran consulta por Colombia</em> (nueve candidatos hasta hoy), es la suma de todos los perdedores, el baile de los que sobran, en las encuestas hechas hasta ahora: la golondrina que todavía no hace verano para obtener un cupo en segunda vuelta con candidato propio. Por ahora Cepeda y De La Espriella tienen asegurado cada uno su cupo, eso sí ninguno gana en primera vuelta o es presa fácil de un escándalo mediático que lo mande a la lona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Mi conclusión? Son dos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno: El <em>centro </em>existirá como opción real el día que los políticos no hagan acuerdos burocráticos con los gobiernos de turno, y tengan una agenda programática de largo aliento que se concrete en hechos, no en discursos bonitos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y dos: En un país que asiste al renacimiento de la izquierda, después de muchas luchas y miles de muertos, no veo un espacio fácil para el <em>centro, </em>como no sea en coalición con aquellos que dicen detestar. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá de cualquier sentimentalismo, creo que todavía faltan en Colombia muchos capítulos escritos con la zurda, en una Colombia dominada por la diestra durante dos siglos. Tal vez sea el tiempo de la izquierda, no por capricho sino por elemental justicia, para consolidar un modelo de país que cierre décadas de desigualdad social. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El <em>centro </em>tuvo alguna vez su momento para brillar y lo dejó escapar como agua entre los dos. ¿Deben empezar de cero hoy, pero con la mirada puesta en 2030? Corresponde a los &#8220;<em>ninis</em>&#8221; responder eso.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125112</guid>
        <pubDate>Sun, 25 Jan 2026 13:13:08 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El tal centro (hoy) no existe, ¿nunca existió?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <title>Los verdes mataron el centro</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/castroopina/los-verdes-mataron-el-centro/</link>
        <description><![CDATA[<p>El Partido Verde pasó de esperanza centrista a fábrica de avales: tibieza disfrazada de comodidad política.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La llamada ola verde nació como un intento de romper con los ocho años de gobierno de Álvaro Uribe Vélez, un periodo en el que la izquierda no logró consolidar un proyecto democrático capaz de disputarle el poder. Fue Lucho Garzón, Sergio Fajardo y Antanas Mockus quienes levantaron la bandera de una tercera vía, distinta tanto de la herencia uribista como de la izquierda representada en ese entonces por Carlos Gaviria. De allí surgió una fuerza política que se convirtió en el Partido Verde, con incidencia nacional y local.</p>



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<p class="wp-block-paragraph">El problema vino después. El crecimiento del partido atrajo nuevos liderazgos y propuestas que poco a poco se alejaron de ese centro mesurado con el que había nacido. El aval verde se convirtió en un pasaporte para cualquiera que quisiera entrar en la política, sin importar si compartía realmente la idea original.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La colectividad empezó a oscilar entre discursos de izquierda y derecha, sin construir una ideología sólida ni un plan programático claro. Se refugiaron en lo políticamente correcto, moldeando sus posturas según la coyuntura. En ese terreno ambiguo salieron a relucir viejas figuras de dudoso pasado, como Carlos Ramón González (Exmiembro de la guerrilla del M19), antiguo directivo del partido, el senador Iván Name, el Ministro Antonio Sanguino y la exConsejera Presidencial, Sandra Ortiz; todos ellos relacionados con el escándalo de corrupción en la UNGRD.</p>



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<p class="wp-block-paragraph">La maleabilidad de sus líderes y candidatos los llevó a contradicciones evidentes. Respaldaron a Gustavo Petro para llegar a la presidencia y luego lo atacaron porque cumplió lo que prometió. Se acomodaron según la tajada que les ofreciera el gobierno de turno: apoyaron a Santos mientras tuvieron ministerios, criticaron a Duque y a Peñalosa porque no recibieron lo suficiente, y han alternado ataques y defensas a Petro y Carlos Fernando Galán dependiendo de la conveniencia.</p>



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<p class="wp-block-paragraph">La máxima confirmación de esa maleabilidad fue la Alcaldía de Claudia López, quien constantemente tenía encuentros y desencuentros tanto con Iván Duque, como con Gustavo Petro. Dependiendo cómo su partido o su figura luciera en los reflectores nacionales o en los nombramientos atacaba o guardaba silencio. Ahora, ella busca pintarse de un centro con el que nadie se siente a gusto porque más allá de ser tibieza es extrema comodidad y correctísimo político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Partido Verde, que alguna vez representó la esperanza de un cambio con mesura y la construcción de una Colombia distinta, terminó convertido en una fábrica de avales. Una colectividad que perdió el centro y lo transformó en un espacio de acomodo, útil para quienes buscan poder sin importar la coherencia ideológica.</p>
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        <author>@castroopina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>CastroOpina</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125009</guid>
        <pubDate>Wed, 21 Jan 2026 14:41:03 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">@castroopina</media:credit>
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